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  • Hipnosis (Parte 3): Prólogo

    Hipnosis (Parte 3): Prólogo

    Flash. Uno tras otro. Manuel tomaba foto tras foto mientras yo le daba una rica felación. Tantas fotografías me motivaban a hacerlo mejor y mejor, cada vez de manera más sensual. Me detenía por momentos volteando a ver a la cámara, con la lengua tocando el tronco de su… verga. Vaya puta.

    – Todos en la uni se la van a jalar viendo tus fotos perrita – me dijo Manuel en tono de burla.

    Ignoré sus comentarios. Aunque no podía negar que me preocupaba la situación. Esto podía salirse de control. Extrañamente, no dejaba de chupar y disfrutar. Me fascina chupar. No podía estar más excitada y mis pezones lo sabían. Hacía algo de calor, notaba un poco de sudor sobre mis senos y el resto de mi cuerpo.

    – Detente, levántate puta – me ordenó mi amo. Me agarró del brazo y me levanto hasta él. Acerco mi cara a la suya tomándome del cuello y me empezó a besar. Le devolví el beso; era frenético, intenso, apurado. Instintivamente mi mano volvió a acariciar su verga, masturbándolo a buen ritmo, solo deteniéndome en ciertos momentos cuando los besos nublaban mi razón por unos instantes.

    –Acuéstate, te toca a ti – me dijo. Entonces me empujo poco a poco hasta la cama y me tumbó sobre ella. Puso sus manos en los elásticos de mi ropa interior y me despojó de ella de un jalón. Se quedó mirando a mi vagina por unos momentos; su rostro revelaba intensa excitación, emoción, realización… ahora me quedaba muy claro que esto era un logro para él, quién sabe ya cuántos años habría esperado el momento de tenerme desnuda a su merced. Cuánto semen habrá sido regado en mi honor, escurriendo por su mano, chorros desperdiciados provocados por la imaginación de mi desnudez.

    Entonces, Manuel fue a la mesita en donde había dejado mi teléfono. Lo agarró y me lo acercó, como insinuando que lo tomara.

    –Desbloquéalo – me dijo. Entonces acerqué mi dedo pulga al típico detector de huellas para abrir mi celular. Entonces se lo devolví.

    –Vamos a seguir dándole regalitos al pendejo –me dijo riéndose. –te ha seguido marcando el puto, no aguante que se cojan a su puta novia – se burló.

    Entonces abrió una de mis redes sociales y se preparó para poder capturar lo que estaba a punto de pasar. Me puse muy roja, muy excitada y preocupada a la vez. Era una angustia muy fuera de lo común. Mi novio no era el mayor problema… después de todo me había ya visto en una foto frente a una deliciosa verga que no es la suya…había visto como mostraba los senos que él tanto ama a mis amigos. Me preocupaba más lo que Manuel pudiera hacer con todo ese pornográfico material que había conseguido con mi adormecido consentimiento. Pero, aun así, estaba tan excitada. Después de todo la situación no era nada indeseable. Había disfrutado degustando un pene riquísimo y muy probablemente pronto sería penetrada por él. Y mi novio lo sabía. Muy seguramente se preguntaba que estaría pasando. ¿Realmente iba a chupar esa verga? ¿Era su novia tan puta como para dejarse coger por otro? ¿Sería que ya me habían hecho mujer a costa de él? ¿Aún me estarían haciendo el amor? Son algunas de las preguntas que me imaginaba que se estaría haciendo. ¿Le excitaría? ¿Estaría sintiendo esos pulsos en su pene que exigen a gritos un orgasmo pronto para calmar la ansiedad? ¿Estaría disfrutando de su dolor? Lo que es seguro es que no sabía lo palpitante que se sentía mi vagina, lo deseados que se sentían mis pechos y el ardiente deseo que sentía por ser llenada por una verga superior a la suya, sin importar la forma en que me tratasen. No era yo. Era solo una puta.

    –Seguro el pendejo ni te la come bien, ¿verdad, puta? – me preguntó Manuel, acercándose poco a poco a mi vagina húmeda.

    -Hmm no… – le dije con la voz algo entrecortada. Mis latidos aumentaron; eso pasa en esos instantes previos al sexo oral.

    –Dilo bien puta – me ordenó alzando la voz.

    –El pendejo no me la come bien – le dije al momento que eché mi cabeza hacia atrás y puse mi mano en mi frente. No me causaba problema hablar así, insultar a mi novio… mi problema era que lo estaba disfrutando cada vez más.

    Sin responderme, mi nuevo amante empezó a dar suaves besos en el interior de mis muslos, dejando un caminito de saliva con su lengua. Poco a poco acercándose a mi tesoro de mujer. Les platicaré: por lo regular mi vagina se mantiene depilada, limpia, la cuido mucho. Y estoy seguro que él lo apreció mucho, pues no tardo en besarla como si de mi boca se tratase.

    –Hmmmaaah –fue lo único atinado que salió de mi boca.

    Siguió besándome, manipulando mis labios vaginales, encontró mi clítoris como si conociera el mapa exacto. Empezó a lamerlo y recorriendo, notaba como aumentaba de tamaño poco a poco. Mis fluidos no tardaron en hacerse presente.

    –Estas riquísima, sabes deliciosa – me dijo entre besos. Parecía que era lo único lindo que me había dicho en toda la noche.

    –Hmmm, si? Aaah… hmmm – le contesté como pude. Me agarraba de las sábanas fuertemente para resistir el placer. Cerré mis ojos con fuerza, mi boca solo era una bocina que dejaba escapar mis gemidos de gusto. Movía mis caderas de arriba abajo cada vez con más frecuencia. Era un placer tan intenso.

    Entonces puso su dedo pulgar sobre mi clítoris y empezó a masajear intensamente mientras besaba mis húmedos labios. Pronto el coctel de sensaciones fue tan intenso, tan insoportable, que mi orgasmo apareció de forma inesperada, mi grito de placer fue alto, intenso, duro. No podía dejar de mover mi cadera, mi espalda se arqueó en contra de mi voluntad, apretaba mis dientes lo más que mi mandíbula me lo permitía. Sentía el cosquilleo más exquisito que podía haber sentido. Manuel, contrario a lo que esperaba, continuó masajeando y chupando, extendiendo mi rica bomba de goce por varios segundos más que me parecieron eternos.

    Poco a poco la sensación fue disminuyendo. Abrí los ojos un poco, veía algo nublado. Traté de concentrarme un poco, voltee hacia abajo y veía a Manuel sonriéndome mientras me grababa, había tomado un video del momento de mi orgasmo.

    –¿Se lo mando al pendejo? – me preguntó.

    –… sí… mándaselo… –le dije, apenas respirando.

    Esta vez no me exigió ninguna grosería hacia mi querido noviecito, creo que entendía que me era difícil respirar en esos momentos. Solo vi como sonreía a la pantalla, disfrutando el momento en enviárselo. Pasados unos segundos, Manuel se acercó poco a poco a mi para besarme, chupar mi cuello y mis senos nuevamente. Su maestría al hacerlo era adictiva. No le importaba lo sensibles que estaban después de aquel orgasmo exquisito. Mis pezones no podían dejar de endurecerse; afortunadamente su lengua tranquilizó un poco su calor. Mientras lo hacía, no dejaba de sentir su dura verga muy cerca de mi vagina caliente. Presentía que pronto vendría lo mejor. Y así fue.

    –Te voy a hacer mía Ale – me amenazó Manuel. Yo le sonreí y lo besé.

    –¿Tienes condones? – le pregunté después del beso. Estaba más que dispuesta.

    –Claro que no, te voy a coger sin nada, así se hace con las putas –me respondió. Giré mi cabeza hacia la pared. Me confundía un poco su respuesta. No había nada que deseara más en esos momentos que sentirlo dentro ya, me urgía ser cogida. Pero… ¿sin condón? Llevaba un tiempo sin tomar pastillas anticonceptivas.

    –Pero…es que no tomo pastillas– le dije algo preocupada.

    –Me vale madres… mejor aún, te mandaré con el pendejo de tu novio con un regalito jeje –me dijo burlón. –tú sabes que lo deseas, ¿no, putita? – me preguntó.

    Y otra vez, sin oponer resistencia mental, no dude y le dije que sí. Ustedes sabrán, por mis anteriores relatos, que a mi me encanta sentir el semen caliente dentro de mi ser. No hay nada más erótico e íntimo, desde mi punto de vista. Pero sin anticonceptivos… podía ser preñada, por un hombre que ni siquiera es mi novio.

    –Ya no lo pienses putita… además José y Beto también te van a coger y también te van a terminar adentro, no tienes opción – me dijo. Wow, por si pensaba que todo terminaría esta noche, que equivocada. ¿Iba a ser manipulada igual de fácil por mis otros dos amigos? Otros hombres poseyéndome es definitivamente de las cosas más excitantes en las que puedo pensar.

    –Hmmm… bueno, ya, hazlo – le di mi permiso. No podía negarme. Y en el fondo lo deseaba. Qué morbo.

    –Así me gusta, Ale. Sabía que eras putita, esa pinta de niña buena nadie te la cree–me dijo, y pronto me besó.

    Sin darme cuenta, acercó su verga a mi vagina mientras me besaba. Al sentir la inminente situación, instintivamente lo abracé. Pronto la cabeza se hizo paso por mi húmeda vagina, sin mucha dificultad, hasta que empujó fuerte e inyectó toda su carne dentro de mí.

    –Aaaaaahh –alcancé a gritar, abracé su cuerpo con mis piernas.

    Empezó a sacar y a meter, duro, fuerte, con rudeza. Con cada embestida, sentía que llegaba cada vez más profundo. Manuel respiraba con fuerza, estaba disfrutando también. Mi orgullo de mujer se elevó un poco. Lo miré a los ojos y le sonreí mientras me penetraba.

    –Hmmm… así… así… hmmm… sigue –le insistí, con mis manos sobre sus hombros.

    En eso, se detuvo, no sin antes embestirme hasta lo más interno de mi cuerpo. Agarró mi teléfono otra vez y me lo dio. Automáticamente lo desbloque, esperando órdenes.

    –Vamos a mandarle un video a tu novio – me explicaba. –Lo vas a grabar tú. Y le vas a decir que estoy cogiéndote como él nunca lo ha hecho y que te encanta mi verga. –ya tenía mis instrucciones.

    Entonces obedecí… abrí mi App de chat, donde tenía mi conversación con mi novio. En línea, decía el encabezado. Entonces comencé a grabar directamente.

    –Hola amor, perdón por no contestar –le decía sonriendo a la cámara. –estoy con mi amigo –no quería revelar nombres – me está cogiendo amor, tiene la verga más grande que tú, me fascina – le decía. Había cumplido con mi misión… pero… y, ¿si llegaba más lejos? –amor… no tenemos condones, me lo hará así, y quiero que me terminé dentro, perdón –Manuel se sorprendió, no esperaba que hiciera eso. Tal vez creyó que incluso eso era algo duro. –Mira amor – entonces acerqué el celular a mi vagina, para que pudiera observar el momento de la penetración. Manuel entendió rápido, sacó todo su pene, se veía imponente, y de pronto, lo insertó fuerte en mi y siguió bombeando una y otra vez. Regresé mi celular a apuntar a mi cara –¿ves, amor? Esta mejor que la tuya bebe… hmmm… ahhh… así… amooor… hablamos luego… hmmm… –y terminé de grabar. No podía sostener el celular por más tiempo, así que lo solté y me concentré en el placer que estaba recibiendo.

    –Ufff… si que eres puta, ojalá termines al pendejo ese –me dijo orgulloso.

    –Hmmm… aah… –ustedes interpreten mis gemidos.

    Qué les puedo decir. Fue una noche increíble. No tardamos mucho en cambiar de posición. El se acostó y me hizo montarlo. Me movía como una loca, me sentía empalada, no podía calcular exactamente la profundidad a la que llegaba esta verga de macho. Nuestros gemidos inundaban la habitación. Manuel recorría todo mi cuerpo con desquicio. Pronto me coloco en cuatro, y al penetrarme, alcanzó una profundidad que no me imaginaba. Solo me preguntaba en qué momento me llenaría de semen. Pero no quería que terminara aún.

    Nos levantamos y me recargó sobre su mesita, mientras seguía penetrándome por detrás, marcando el ritmo tomándome de la cintura con ambas manos. Eran penetraciones fuertes, firmes, me trataba como hembra en celo. Como puta.

    Me llevó a su sillón, se sentó y yo me monté en él, de frente, dejándome caer encima de su verga. Me encanta esa posición porque mis senos siempre quedan a la altura de la boca de él. Y lo aprovecho, los saboreó enteros, intentaba meterlos a su boca por completo, sin éxito debido a su tamaño. Ya no aguantaba más.

    –Ya lléname… –le rogué.

    –Ya no aguantas, ¿verdad, puta? ¿Quieres que te preñe? –me preguntó.

    –¡Ya lléname! –le grité.

    Y sin demorar, los dos nos fundimos en un orgasmo infinito. Sentía los chorros inundándome. Por fin. Me sentía mujer. Me sentía usada, muy puta. Mi cuerpo había usado para dar placer y procrear. No dejaba de salir semen de su verga, chorro tras chorro.

    –Aaah… ah… aah… –no paraba de sentir placer con cada gota. Miraba hacia arriba mientras Manuel a penas atinaba a besar mis senos, sin salir de mi.

    Nos besamos suavemente, aun con su verga dentro. Movía mi cuerpo suavemente, intentando distribuir bien cada mililitro de leche caliente que había dentro de mí.

    –Manuel, me preñaste –le dije sonriéndole.

    –Y lo que te falta –me dijo.

    Después comprendí a lo que se refería. Dormimos juntos. Pero pasadas unas horas, en la madrugada, volvimos a besarnos hasta hacer el amor de nuevo. Nuevos y abundantes chorros de semen impregnaron mi interior. Al despertar, en la mañana, repetimos otra sesión se sexo, esta vez hasta terminar bañándonos juntos.

    –Manuel… ¿qué hicimos? –le dije algo preocupada después de la tercera eyaculación.

    –Que el pendejo te compre pastillas del día siguiente –me dijo desinteresado.

    Buena idea. Para eso son los novios, para apoyarse cuando lo requieren. Hasta aquí mi relato, queridos lectores. Solo para aclarar algunas cosas. Mis fotos y videos fueron distribuidos entre algunos. Mis amigas y amigos cercanos de la uni. Ya sabían, quedaba por constancia, que en verdad era una puta en la cama. Manuel no tenía reparo en contarme la manera en que se masturbaba viendo mis fotos. Mi ahora ex novio, pues… no soportó la idea de haber sido corneado. Ni siquiera pude despedirme de él, me bloqueó de todo, y no lo culpo. Se que le hice daño… pero el placer que sentí no lo olvido nunca. Al menos podrá darse placer mientras ve mis bellos senos, imaginando como probé una rica verga.

    Espero pronto poder contarles más aventuras. Siento si este relato fue intenso o si afectó fibras sensibles de algunos.

    Besos,

    Sofi

  • Cinthia el recreo de sus amigos

    Cinthia el recreo de sus amigos

    Pablo y Cinthia crecieron juntos, eran más conocidos que amigos. Fue hasta finales de prepa que coincidieron en un taller de idiomas. Aunque él pasó toda su vida suspirando por ella. Para Cinthia era sólo Pablo. Pasaron semanas y él fue acercándose más y más. Desde hace un tiempo Cinthia editaba dos horas diarias al gimnasio y el coloque ya era bonito, se transformó en un espectáculo para toda la escuela.

    Aunque corría el rumor de que ella tenía sexo con un profesor, Pablo no quitaba las fichas del tablero; procurando ir a las fiestas y lugares donde seguro se encontraba con ella. Un par de veces camino con la cámara encendida detrás de ella, fingiendo jugar, cuando en realidad grababa el contoneo de aquellas nalgas que lo enloquecían.

    Fue hasta una fiesta que le llegó el golpe de suerte, jugaban botella y Justo se sentó cuando se detuvo apuntándola a ella, su amigo le regaló su más grande deseo.

    —Ok, Cinthia dale un beso a Pablo —ambos brincaron de la sorpresa, pablo tartamudeaba y Cinthia reía nerviosa— pero bien dado, de lengua, cachondo.

    —¡órale va!

    —¡ÓRALE PENDEJO, QUIERES QUE ELLA VAYA HASTA ALLÁ! —Pablo se levantó como resorte, se paró frente a ella. Huele rico. Pensó y se inclinó. Ella lo jalo y se besaron por poco más de un minuto. Para Pablo era el paraíso, para ella, un juego.

    —¡era un beso!

    —¡Mira guey se le paró! —Todos, incluida Cinthia miraron su pantalón. En efecto tenía un gran bulto evidente, el seguía saboreando aquel beso. Toda la noche se miraron con ojos de complicidad. Al final el la acompaño a casa y se dieron otro pequeño beso de despedida.

    Cuando llego a casa, reprodujo los videos y repaso todas sus fotos mientras se masturbaba, lamia sus labios en busca del sabor de Cinthia. Decidió que no sería más una fantasía y el lunes la buscó.

    —¿Que hay Cinthia?

    —Nada, ¿tu qué tal?

    —Bien, digo. Con sueño pero hay que estudiar.

    —¿Pinches jueguitos se inventan no ? —ella sonreía, tan bonita como siempre.

    —Tuviste suerte que te bese.

    —¡Menso! —Los dos soltaron una gran carcajada.

    —No, ya enserio. Que rico besas.

    —Ya se —Se pusieron un poco tensos pero Pablo continuó hacia adelante.

    —¡Te enseñaría otros juegos pero eres fresa!

    —No soy fresa.

    —¿Segura?

    —Seguro, ponme a prueba.

    —Te veo en el receso de 10:50 a 11:00 en el taller de idiomas.

    —¿Para que?

    —Es sorpresa.

    Ella fue puntual, Pablo nervioso subía las escaleras y la veía aún incrédulo y muy nervioso. Cinthia vestía una falda corta, negra igual que su blusa. Sus labios rojos eran espectaculares en aquel rostro hermoso. Pablo, un poco más bajito que ella, un chaparrito de hombros y brazos grueso traía un par de cosas para el juego.

    —Si llegaste fresa, pensé que te daría miedo.

    — Si me vuelves a decir fresa me voy.

    —Tranquila, primero date vuelta —Pablo sabía que aquellas aulas quedaban vacías por el resto del día, cuando Cinthia se giró sus nalgas rosaron contra él, las manos le sudaban y el corazón estaba por salírsele. Le colocó una venda en los ojos— Camina, yo te guío.

    —¿A dónde me llevas? —La sentó en la silla del fondo y le tomó las manos, sacó la cinta donde colgaba su credencial de la escuela y le sujeto ambas manos al respaldo de la silla.

    —Ahora abre la boca.

    —¿De qué se trata el juego?

    —De que no no cachen —Cinthia escucho como se bajaba el cierre y el olor frente a su nariz era inconfundible.

    —¡¿ES TU…?! —la punta le roso los labios y el sabor le confirmo sus sospechas, Pablo estaba como una piedra, y ansioso.

    —Cuando acabe te desato.

    —¡NO MAMES NOS VAN A VER!

    —¡pues date prisa mamita!

    Cinthia dudo un poco, mantenía los labios sellados a pesar de que la verga de Pablo chocaba como si fuera un lápiz labial.

    —¡No ya desamárrame Pablo!

    —¿No que no eras fresa?

    —Confundes fresa con putaaaagh! —un pedazo de verga entró en su boca y ella tratando de sacarla le dio unos lengüetazos.

    —Tenemos diez minutos, es más deja te ánimo más —Le subió la falda hasta la cintura dejando ver su ropa interior y esas piernas hermosas, luego levantó su blusa, desabrochó su brasier y sus tetas quedaron al aire. Sus pezones pequeños adornaban ese par de tetas duras y redondas. La tanga y el brasier eran rosas. Y contrastaban con su piel. La hacían ver aún más sexy.

    —¡¿NO MAMES QUE HACES?!

    —Acabamos el juego o nos descubren así, tú decides.

    Los nervios, la incomodidad, el miedo a ser descubiertos y el poner fin a esta locura hicieron que Cinthia abriera la boca e incluso estirara el cuello en busca de aquella verga. No era muy grande pero está bien dura.

    —¡Eso putita! ¡Viste que fácil!

    —Hagh! Hagh! Hagh! —Cinthia chupaba desesperada, movía la lengua para que Pablo terminara lo antes posible. Y él le jalaba la cabeza haciendo ruidos de placer extraños.

    —¡Si putita que rico te comes mi verga! —Volteaba a todos lados, no podía con tanto placer. Mientras Cinthia se preguntaba, ¿dónde chingados iba a acabar aquel pendejo?

    —Haaaaagh! HAaaagh! Me ahogaaaags!

    —¡sigue mamando perra! —Ahora le retorcía los pezones, para Cinthia empezaba a ser placentero, le gustaba ser dominada. Y que aquel insignificante individuo la tuviera atada como una puta empezaba a gustarle.

    —Haaagh! ¿Te gusta como la mamoaaaagh!

    —¡eres una perra puta y lo sabes o no?

    —Siii haaag! ¿La chupo mejor que tú noviaghaagh?

    —¡Mucho mejor, eres un puta perra de mierda!

    Pablo estaba a punto de terminar cuando volteó y vio parado a su mejor amigo Alejandro. Con ambas, años se tapaba la boca y abría los ojos como platos. Pablo con le dijo que se callara y se escondiera. Mientras, unos chorros de semen brotaban sobre la cara de Cinthia. El líquido caliente y viscoso le mojo la nariz, las mejillas y los labios. La respiración de ambos era agitada. Aunque Cinthia pensaba como podría limpiarse la cara.

    —¡que rica puta!

    —¡Ya desátame, nos van a ver!

    —Ya no sube nadie a esta hora, tranquila—Aún con la verga de fuera, desató sus manos y le quitó la venda de los ojos. Se miraron frente a frente y Pablo sonrió.

    —¿Te gusto o no putita?

    —Me gusto pero ¿dónde me voy a lavar la cara no mames?

    —Acá en los bebederos —Ella se puso de pie y Pablo tuvo que advertirle— bájate la falda y pues…

    —¿disfrutaste cabron?

    —Como no, si te sigue escurriendo mi leche perra.

    Pasaron dos días sin que Pablo le dirigiera la palabra, Cinthia estaba muy confundida. Pensaba que el en verdad la deseaba. Fue hasta el jueves que se acercó a ella y le dijo sonriendo.

    —10:50 en el mismo lugar.

    —¡No me hablas y bien cabron ya quieres que…!

    —Estaba ocupada el aula, hoy está libre. ¡Pero si no quieres no!

    Cada quien se fue por su lado, pero a las 10:50 Cinthia estaba ya sentada en la misma banca.

    —Lástima que traes pantalón, hoy te quería ver la panocha.

    —Ándale date prisa, o me voy.

    —Ni madres —le amarró las manos y vendo sus ojos. Cinthia abrió la boca y sintió aquella verga entrando hasta el fondo.

    —Gaaagh! Gaaaagh! Me ahogas cabron!

    —¡Chupala pinche perra! —en silencio, Alejandro se acercaba. Bajando su cierre ya con la verga dura. Pablo le guiñó el ojo y levantó la brisa de Cinthia, bajo su sostén y acarició sus pechos. Dio un paso atrás y la verga de Alejandro tomó su lugar en la boca de ella.

    —Haaaggaaagh! ¡Que no!

    —Mama cabrona y deja de quejarte! —Cinthia abrió la boca y la verga de Alejandro entró, ella no noto la diferencia. Aunque el era más brusco. La chocaba contra el interior de sus mejillas hasta que salía disparada. Luego le tomaba la nuca y la apretaba contra si, tanto que en cuanto podía jalar aire, tosía y se quejaba.

    —¡No seas animal caraaaaagh! Aaaahg! —Luego tomaba su turno Pablo y aprovechaba para llenarla de insultos.

    —¿Te gusta ser mi puta? ¿Te gusta que te use como una perra?

    —Siiiigh! Me guuuugggaaahhggta!

    Alejandro le hacía señas de que no aguantaba más, y aunque Pablo le decía que se fuera al rincón, no pudo contener el impulso, acercó su verga hasta la cara de Cinthia que seguía mamándole la verga a Pablo y soltó unos chorros potentes.

    —¡¿NO MAMES QUIEN FUE?!

    —Mamas bien rico culera ja ja ja ja! —Por fin rompió el silencio, Cinthia afilaba la memoria para reconocer aquella voz.

    —¡¿ALEJANDRO…?! —En ese momento el se, en de Pablo salió disparado para mezclarse con el de su amigo en el rostro de Cinthia.

    —¡No mames que rico que rico haaay! —Alejandro le quitó la venda y embarró el semen por toda su cara.

    —Así te ves más bonita pinche Cinthia puta hija de la chingada.

    —¡¿QUÉ PEDO PABLO?! —El reclamó era genuino, mientras Alejandro se agachaba y chupaba sus pezones.

    —Nos cacho el lunes y para que no fuera de chismoso… lo invite.

    —¡Mira que cabron pues mámasela tu! ¡Ya desátame!

    —Antes prométeme que no te vas a enojar.

    —¡Que Se va a enojar si es una pinche puta! ¡Abre la boc! —le ordenó Alejandro y comenzó a meter el semen— ¡trágatelo puta!

    Aunque se resistía, estaba imposibilitada para defenderse y terminó tragando todo lo que metió Alejandro. Luego la desataron y juraron que sería un secreto entre los tres. Aunque, cambiarían un poco las reglas del juego.

    El martes de la semana siguiente, después de mucho insistir. Cinthia accedió a subir a esa aula, sabía que la usarían, que ambos se morían por sentir sus vergas en la humedad de su boca. Pero ella también extrañaba esa sensación de ser usada. Un mes atrás vivía un romance con su profesor de trigonometría. Y de repente la dejo, después de hacerle sentir todo el placer, de abrir su mente al disfrute de lo carnal. Subió. Ese día decidió usar un vestido negro, sabía que se veía súper sexy. Sus caderas movían cada mirada que se atravesara en su camino. Cuando llegó, se sorprendió.

    —¿Y a este quien lo invitó? —Diego, un chico pedante que no se llevaba bien con nadie, estaba de pie mirándola de arriba abajo.

    —¡A este pendejo se le salió! Pablo señaló a su amigo alejando que ya se acercaba con una contra para vendar sus ojos.

    —¡NO MAMEN VAN A ACABAR INVITANDO A TODA LA ESCUELA!

    —Este puto ni quiere, nada más que no nos creía.

    —¡Pues se buscan otra pendeja para sus jueguitos!

    —¡Espérate! Ven, no te encabrones —Pablo le tomó las manos y las sujeto tras su espalda, cuando el nudo la dejó inmóvil. Alejandro le puso la venta. No la sentaron en la silla, la colocaron de rodillas y Diego sacó su teléfono, el más nuevo, el graba en alta definición. Sus amigos ya se sobaban la verga mientras se acercaban a ella.

    —¡Abre la boca puta!

    —¡Saca la lengua, quiero ver como resbala mi verga! —Diego tenía el teléfono a centímetros de su cara y podía ver cada gesto en los labios de Cinthia mientras la verga de Pablo entraba. El sonido que salía de sus labios era delicioso. Mamaba con todo el placer posible.

    —Hoy vienes bien cachonda —Pablo cerraba los ojos para contener el placer que recibía de la boca de Cinthia, mientras Alejandro pedía su turno. Diego, se agachó y levantó el vestido lentamente, mientras todo quedaba grabado su culo quedaba al descubierto. Movió la tanga rosa para poder ver su panochita.

    —¿queeeghaaaagghes? —Apenas logró decir mientras Alejandro por fin tomaba su turno. Sentí como le separaba las nalgas, el rose de unos dedos en su rajita. La saliva que escurría en su colita.

    —¡¿Ya se la cogieron?! —preguntó Diego mientras sus dedos entraban en ella.

    —¡No!

    —Solo no la chupa, y Se Los aventamos en la cara.

    —¿ya vieron este culo? —Diego sobaba sus nalgas y palmeaba, haciendo que el eco resonara en cada rincón del aula.

    —¡nomaaaaghmeeeagh! —Los tres sonrieron, dando su aprobación. Diego sacó su verga y con un poco de su propia saliva la lubricó. Luego metió su verga despacio. Apuntaba la cámara para que no perdiera detalle de la penetración.

    —¡No mames, se la metió!

    —¡Pues si pendejos, pinche culote y ustedes nada más ocupan su boca!

    —Haaa! Haaa! HAAA! —aunque quisiera detener a Diego, estaba de rodillas, atada de manos y con una verruga en la boca. Apenas y podía jalar aire mientras emitía gemidos.

    —¡No mames, yo también quiero! —Ahora Alejandro quería tomar el lugar de Diego, pero Diego no pensaba separarse de aquellas nalgas.

    El profesor Jorge de trigonometría estaba comiendo su sándwich en el jardín lateral, cuando vio subir a tres alumnos a las aulas vacías. Nada bueno podían planear. Drogarse. Pensó. Luego, detrás de ellos la hermosa Cinthia con un vestido corto subía mirando a todos lados. Espero un poco. Sabía que en general estos chicos, aunque ya mayores de edad, eran torpes. Debía darles tiempo si quería sorprenderlos con las manos en la masa.

    —¿Te gusta metérmela bebé? —La tanga de Cinthia estaba ya en sus tobillos, el vestido hasta su espalda, Diego elevaba el teléfono para que cubriera toda la imagen. Las nalgas rebotaban en sus bolas, las bolas de Pablo rebotaban en los labios de ella.

    —¡Me la jalaba con tus fotos del face putita!

    —¡pervertido! Haaaa! Haaagh! —Cinthia iba de una verga a otra sin control, Diego se aferraba a sus nalgas, al mismo tiempo el profesor subía las escaleras lentamente, dudando en dar el siguiente paso. No quería verse como un acosador.

    —Que rica puta pinche Cinthia no mames! —Pablo empujó a Diego, tenía que meter su verga entre esas nalgas. Sin embargo en cuanto sintió el calor húmedo del interior de Cinthia no aguantó las ganas de acabar. Sacó su verga y aventó sus chorros de semen sobre sus hermosas nalgas.

    —¡que rico! Diego fue a grabar las nalgas de Cinthia manchadas de semen. Luego vio como se le volteaban los ojos a Alejandro y se enfocó en grabar como rebotaban sus chorros de semen en sus mejillas, luego escurrían por sus labios y hasta su mentón. Cuando le dio el teléfono a Pablo para que grabara como él se venía sobre la cara de Cinthia. En cuanto cayó el primer chorro, los tres voltearon a la puerta.

    —¡Que rica lechita cabrones! —De pie con la boca abierta, El profesor de trigonometría no podía creer aquella escena. Los tres salieron corriendo, acomodándose el pantalón mientras pasaban al lado del profesor.

    Cuando dejo de escuchar ruidos, como pudo se levantó. —¿Pablo? ¿Ale… Diego…? —el Semen en su cara seguía su recorrido, los pequeños pasos eran a causa de su tanga que le impedía moverse. Pensó que era una broma de muy mal gusto. Jamás volvería a subir con esos idiotas.

    A Cinthia la tomaron por la cintura y la inclinaron en el escritorio —¡no es gracioso y tengo que lavarme! —Shhh!— ¿QUIEN ERES?

    Sintió como entraba en ella una gran verga, no era ninguno d sus amigos. De eso estaba segura. —¿haaaa! Quien haaaa! Ereeeee ese eees?

    No obtuvo ninguna respuesta, pero ese gran miembro entraba sin misericordia y alguien chocaba contra sus nalgas, sujetándola por la cintura. Luego esa verga se instaló en su colita que sintió un gran dolor.

    —¡Por ahí no! Me duele.

    En silencio su profesor siguió penetrándola mientras la escuchaba gemir. Sus amigos se acercaban a la puerta tímidamente, miraban como su profesor de trigonometría le estaba rompiendo el culo a Cinthia.

    —¡haaa haaa que rico haaa!

    El semen le mojos las nalgas, y aunque ella experimentaba un delicioso orgasmo, nuevamente se había quedado sola fue Pablo quien entró para soltar sus manos, ella se quitó la venda de los ojos y le preguntó a su amigo.

    —¿Quien era? ¡DIME! —Se subió los calzones y limpiándose la cara salió hasta el balcón, Jorge su profesor de trigonometría cruzaba el patio y miraba de reojo, en dirección a ella.

    —¡Pensamos que nos iba a castigar! ¡Pero nada pendejo te vio ahí puesta y te la metió!

    —¡pinche pitote del profe no mames! —Comentó Alejandro, con 7na risa nerviosa.

    Todos bajaron, Cinthia fue al baño a limpiarse el semen que tenía por todas partes. Mientras sus amigos intercambiaban fotos y comentaban lo bien que la pasaron con ella. Cuando salió del baño, su profesor estaba en las escaleras.

    —¿Ahora eres una puta Cinthia?

    —No te importo, igual me cogiste. ¿O no?

    —Pinche escuincla…

    —Puta! Pero ya no más tu puta.

    Se alejó y el profesor miraba el movimiento de aquellas caderas. Esas que ahora estaban a disposición de sus estudiantes. Aunque mayores de edad, inexpertos y torpes.

    @MmamaceandoO

  • He convertido a mi querida madre en mi querida mujer

    He convertido a mi querida madre en mi querida mujer

    Me llamo Adrián, tengo 18 años, aunque muchos piensan que tengo más edad que esa, vivo con mi madre llamada Nicole de 34 años con piel morena, ojos café oscuro, copa D, el pelo completamente oscuro, y si haces la cuenta mi mama me obtuvo a corta edad, no creo haber sido planeado pero aun así mi madre me ama con todo su corazón ella es muy dulce, divertida, amable y muy hermosa, aunque también tiene sus defectos, se enoja fácilmente y puede llegar a ser un poco molesta, y mi padre… o vaya como lo extraño, murió, y con el todo lazo con mi familia paterna, excepto su seguro de vida y lo que nos dejó de herencia.

    El venia de una familia adinerada creo que se ganaron la lotería o algo, realmente jamás me entere bien, pero nunca les caímos bien supongo que era porque mi madre era humilde y al ser su hijo me veían como un subproducto de este error, tengo entendido que con todo ese dinero que tenemos guardado estaríamos bien durante años pero mi madre quiere seguir trabajando creo que así mantiene su cabeza ocupada y no le gusta hacer nada de quehacer así que lo hago yo.

    Nosotros vivimos en una casa de dos pisos con una cochera y un patio trasero donde tendemos la ropa, en el primer piso esta la sala y la cocina, en el segundo están nuestras habitaciones y un baño.

    Yo me dedico a la programación y estoy trabajando en una aplicación de control mental, suena raro, pero me explico, después de unos pesados libros de psicología tengo la teoría de una luz que puede ser proyectada por una pantalla de celular acompañada de un sonido en particular haría que el cerebro humano quede expuesto a las ordenes exteriores. Al terminar estaba ansioso de probarla, pero no sabía con quien hasta que vi una foto de mi madre y yo, era perfecto hoy era viernes ya eran las 7:00 pm y mi madre ya no tardaba en llegar.

    Cuando llego mi madre se sentó en el sillón encendió la televisión y me grito:

    N: ¡Hijo ya llegué!

    -yo fingiendo que no la esperaba le dije;

    A: ya voy.

    -nos dimos un beso en la mejilla y me senté a su lado con mi teléfono y auriculares.

    A: ¿Cómo te fue mama?

    N: Bien Adri, y tu ¿cómo estás?

    A: Bien acabo de hacer una aplicación sobre un juego y me gustaría que la probaras es cosa rápida.

    N: Bueno, pero rápido mi novela empieza en 10 minutos.

    A: si a y por favor usa auriculares es que no sé lo que le pasa, pero no abre la aplicación sin ellos y de paso escuchas la canción que le puse.

    N: esta bien. – ella se coloco los auriculares y abrió la aplicación-

    N: Hijo tu pantalla de carga es un poco… ra… ra…

    Mi madre se quedo con los ojos muy abiertos viendo a la nada mientras aun sostenía mi teléfono, le quité los auriculares y mi teléfono y le dije;

    A: Mama ¿puedes oírme?

    N: Si.

    -su voz era monótona y clara, no podía creerlo me iba a volver famoso, pero tratando de no brincar de alegría, ni perder el control continúe-

    A: Mama solamente yo te puedo dar órdenes ¿entiendes?

    N: si, amo.

    A: (eso me éxito un poco) cuando observes y oigas que chasque mis dedos despertaras de tu trance, pero cuando estés despierta volverás a estar bajo mi control cuando observes y oigas que chasque mis dedos ¿has entendido?

    N: si, amo.

    -chasquido-

    N: wow.

    A: ¿Qué pasa?

    N: creo que me dormí.

    -chasquido-

    N:si, amo.

    -tengo muchas ideas ¿Qué hago? O tengo una idea.

    A: mama cuando estés despierta no importa lo que proponga o lo que diga tu estarás completamente de acuerdo cuando de un aplauso ¿entiendes?

    N: SI, amo.

    A: y por cierto cada vez que despiertes no sentirás nada raro, no, no taras que estabas siendo controlada.

    -Chasquido-

    N: Bueno Andri ya va a empezar mi novela así que…

    A: Mama en vez de ver tu telenovela quiero que tú y yo juguemos un videojuego.

    N: hay hijo obviamente no…

    -aplauso-

    N: pero pensándolo bien, no hemos hecho casi nada juntos, está bien.

    -después de jugar media hora estaba 100% seguro que mi madre estaba hipnotizada ella jamás se perdería su novela y menos para jugar mi videojuego-

    -chasquido-

    N: ¿si, amo?

    A: madre quiero que actúes como un perro.

    N: si, amo.

    -en seguida ella se puso en cuatro patas saco la lengua y no dejaba de mover sus nalgas de un lado a otro, me di cuenta de que se podían ver un poco sus tetas, y le desabroche un botón, se le veían un poco más, pero regrese en sí, le dije que se detuviera y se levantara.

    N: Si, amo.

    -quería probar esto a lo largo de la semana así que hice lo siguiente;

    A: Mama vamos a terminar este nivel, llamaras al trabajo y pedirás 1 semana de descanso, a partir de hoy cada vez que me mandes a algún quehacer si te respondo que no quiero lo harás tú, y por último no solamente me llamaras hijo o Adri, también me llamaras mi amor, mi cielo, mi vida, amorcito, y yo también te puedo decir así y no te resultara extraño ¿entiendes?

    N: si, amorcito.

    -chasquido-

    Terminamos el nivel, y me quede pensando en esas tetas, mi madre no es de las que se visten atractivamente, pero no me importaba mucho al menos hasta ahora. Ella se fue a poner su pijama su pijama era abrigadora parecía suéter tipo azul claro, la verdad tenia ganas de verla en lencería para poder ver esas tetas de nuevo, por un momento lo dude, pero no es como si alguien me fuera a detener.

    -chasquido-

    A: mi amor, vamos a tu habitación.

    N: si, mi cielo.

    A: ¿tienes lencería?

    N: si, están en aquel cajón de abajo.

    -encontré uno morado que me dejaría ver bien esos pechos que me estaban empezando a enloquecer, pero se me callo al percatarme de una lencería de encaje transparente a excepción de la tanga y brasier, titubeando un poco pregunte.

    A: ¿Por qué jamás te pones la lencería que tienes sobre todo esta?

    N: frente a ti no me parece correcto.

    realmente quería ver a mi madre modelándome esta belleza, pero sentía que estaba yendo muy lejos, aun así, dije al “carajo” puedo hacer lo que quiera, le dije a mi madre.

    A: Todas las noches te pondrás la lencería más limpia y sexy que tengas comenzando por esta que tengo en mi mano y no te parecerá incorrecto vestirlo frente a mí y se sentirá más cómodo que tus pijamas suéter que tienes ¿entiendes?

    N:si, corazón.

    A: cuando chasque mis dedos me dirás que ahorita me llevaras de cenar a mi habitación y cuando me traigas mi cena tendrás puesto la lencería, y quiero un sándwich.

    N: si mi vida.

    -chasquido-

    N: Corazón, vete a tu cuarto, ahorita te llevo tu cena.

    A: Como tú digas, amorcito.

    Mientras esperaba me daba cuenta de que la aplicación que hice no solamente seria para bromas como las que planeaba hacer esto era muy peligroso, podría morir gente, (me estaba deprimiendo el hecho de que no sería famoso hasta que)

    N: Amor te traje tu cena.

    Antes de hoy no sabia que tan perfecto cuerpo tenía mi madre esas tetas, ese ombligo, esas piernas, y esa tanga apretándole su coño, me encantaba la parte de enfrente y quería ver la parte de atrás.

    A: wow, mama, jamás te había visto así.

    N: si, quería probármelo no recuerdo la ultima vez que lo use y me parece bastante cómodo creo que me los pondré más seguido.

    A: A ver mama modélame.

    N: hay hijo como crees.

    -aplauso-

    N: Pero si insistes.

    Mi madre puso mi plato en el escritorio, puso una canción suave y erótica, y empezó a danzar, me mostraba sus perfectas y lisas nalgas, se agachaba, me mandaba besos, hacia poses, se ponía coqueta, y demonios, tenía mi propia estríper, acabo la canción, se rio, y me dijo:

    N: bueno disfruta tu cena me voy a dormir.

    -yo me quedé con la boca abierta, no se cuanto tarde en reaccionar, cuando lo hice comí mi sándwich y pensaba una mala excusa para irla a ver.

    A: ¿cariño?

    N: ¿SÍ?

    A: quería darte el beso de las buenas noches.

    N: Hay claro, ven aquí.

    -le di un largo beso en la mejilla-

    A: Mama a partir de ahora nos besaremos boca a boca.

    N: ¿Qué estas…

    -aplauso-

    N: por supuesto corazón.

    A: y será cada vez que quiera no importa si estas a media conversación de algo importante cuando te bese te callaras y me besaras.

    -aplauso-

    N:no veo proble…

    La bese le metí mi lengua y no quería parar, yo quería dejar salir al animal la agarre de las nalgas y la acerque hacia mi ella me alejo y me dijo.

    N: oye que no se te olvide que soy tu madre.

    -chasquido-

    A: Mama vamos a tener sexo esta noche en tu cama, tu estarás demasiado excitada para controlarte, me dirás todas las obscenidades que se te ocurran sobre madre a hijo y me permitirás hacerte lo que quiera y como quiera esta noche eres mi puta, y te pregunte lo que te pregunte tu solo responderás con la verdad, ¿has entendido mi esclava sexual?

    N: si hijo, soy tu esclava.

    -chasquido-

    Me aventé la tiré en la cama mientras la besaba y le apretaba esas tetas tan suaves y pesadas.

    A: madre, ¿alguna vez te atraje sexualmente?

    N: no, hasta ahora mi vida y llámame puta, perra, cerda, zorra, etc. hoy te quiero dentro de mi como loca.

    -Le di una nalgada me aleje y me baje los pantalones con todo y mis calzones para dejar salir a mi gran polla.

    A: zorra, ¿te parece grande mi polla?

    N: si amo, me parece una grande y deliciosa salchicha que tienes ahí, has crecido eres todo un hombre.

    -le quite la tanga-

    A: Abre tus piernas para mi puta.

    N: por supuesto amor.

    -vi su grandiosa y mojada vagina y empecé a lamer y a chupar sin piedad solo escuchaba a mi madre como gemía y gritaba mi nombre, cuando se corrió agarre mi polla y empecé a metérsela una y otra vez mientras ella se agarraba las tetas y me decía.

    N: soy la puta de mi hijo.

    N: Me rindo ante la gran verga de mi amo, me ha convertido en su puta.

    N: embaraza a esta humilde zorra.

    N: are lo que tu digas, soy tu mujer y te obedeceré.

    N: como la esclava que soy mi corazón te pertenecerá siempre a ti, no puedo tener a otro hombre jamás, porque soy tu puta.

    Antes de correrme le dije que se pusiera en cuatro y mientras se la metía por atrás la nalgueaba a esas perfectas nalgas.

    A: zorra, ¿te estoy cogiendo mejor que mi padre?

    N: Por supuesto, tu polla y tu energía es mucho mejor que tu padre.

    A: ¡Nicol!

    Y le eche toda mi leche entre sus nalgas.

    A: ahora puta chúpamela suavemente y trágate lo que saques.

    N: por supuesto.

    -ella me lamio y se trago lo que estaba alrededor y dentro de mi polla-

    A: ¿Cómo sabe mi polla con semen recién salido de tu culo?

    N: ningún platillo se compara, amo, es delicioso, gracias.

    Nos acurrucamos en su cama o bueno nuestra cama y me dormí entre sus tetas. Al amanecer desperté con mi madre dándome una mamada tan fuerte sentía su garganta, su, humedad y me la chupaba tan duro que casi me lo arranca me corrí en toda su cara y se acostó a mi lado vi hacia la derecha y vi una foto mía con mi mama cuando era pequeño eso me dio una idea, agarré mi celular le dije:

    A: Cielo mira a la cámara sacando la lengua y haciendo bizcos.

    N: Por supuesto.

    Al tomar la foto le dije:

    A: Ahora esta será la foto que tengas en un marco ¿entendiste, puta?

    N: Si amo.

    Estoy tan emocionado, por todas las travesuras y trajes que hare que haga mi madre.

  • La historia de Ángel, solo era un muchacho (50/59)

    La historia de Ángel, solo era un muchacho (50/59)

    Nuestra fiesta continuó hasta bien entrada la noche, y a la salida nos resultó difícil encontrar un taxi que nos devolviera al hotel, en el ascensor Jeroni se colocó a mi lado y su mano izquierda me sujetó la cintura, fue descendiendo con lentitud hasta acariciarme el trasero, al sentir que no me oponía metió la mano entre las nalgas buscando mi agujero, y fue cuando el ascensor se detuvo.

    No querían salir y tampoco se decidían sobre lo que deseaban, Oriol los empujó y quedaron en su piso. Nada más salir nos miramos los dos y comenzamos a reír, no se si por la gracia de la situación o desesperados por no haber hecho algo nosotros para retenerlos y que subieran dos pisos más.

    Oriol era consciente de lo que pasó en el baile, también de las caricias de Jeoni en el ascensor, lo mismo que yo había visto como Sabi se la arribaba bailando, y le abrazaba cogiéndole por las nalgas para que sintiera la polla que se gastaba el chaval.

    -Cada día un nuevo descubrimiento, ¿quién lo diría? -reíamos por el pasillo andando rápidos para llegar a nuestro nido.

    Nos metimos en la ducha y abracé por detrás el cuerpito de mi amigo.

    -Oh, Oriol, no aguanto más necesito una polla que me ropa el culo. -se puso a reír y me agarró la dura polla pegada entre sus nalgas.

    -Si quieres yo puedo hacer un esfuerzo. -eran tantas mis ganas que dejé apartados mis principios.

    -¿No te importará?

    -Eso está hecho, luego tu me la metes también. -nos secamos en un santiamén y salimos pitando hacia la cama con las vergas empalmadas.

    Cuando nos íbamos a tirar en la cama escuchamos unos golpes suaves en la puerta, nos miramos y corrimos a coger el albornoz del hotel para cubrir nuestra desnudez y abrir la puerta.

    Sabi y Jeroni, estaban con una enorme sonrisa en sus caras, una botella de algo en las manos, vasos y una cubitera llena de hielos. Después de la primera sorpresa y sin dejarles que entraran.

    -No hemos pedido servicio de habitaciones. -Oriol para hablar se plantó con los brazos en jarras sobre sus caderas, se le abrió el albornoz, parecía un duendecillo con el pelo alborotado y húmedo aún, rápidamente los cruzó cerrando la visión, nuestros amigos se habían fijado en su verga dura, Oriol se apartó para dejarles el paso libre.

    -El servicio solo viene a continuar lo que que interrumpimos en el baile -comentó jocosamente Sabi caminando hacía la mesa para dejar allí los vasos y el hielo.

    Al principio no sabía que decir, lo que tanto deseaba desde hacía horas lo tenía allí y bajé los ojos hasta la entrepierna de los dos hermanos, un tentador bulto se les apreciaba a simple vista. Sabi se acercó a Oriol y le retiró el albornoz dejándolo totalmente desnudo.

    -¡Waauu! Lo que me voy a comer. -le abrazó y enseguida empezó a besarle la cara y los labios.

    -Podemos tomar algo que nos anime. -Jeroni tenía una sonrisa muy pícara en la boca mientras hablaba y servía el licor que habían traído en los vasos con hielo.

    Sabi alargó la mano derecha manteniendo sujeto a mi amigo por la cintura con el otro brazo, haciéndole de su propiedad, le ofreció el vaso y se lo llevó a los labios, Oriol bebió un corto sorbo y del mismo vaso Sabi se bebió el resto de un trago.

    -Toma Ángel, bébelo todo te va a gustar. -cogí el vaso que me tendía y me lo llevé a los labios, tenía un color blanquecino y lo probé, no estaba malo y bebí hasta terminarlo.

    Rápidamente sentí un calor extraordinario en el cuerpo, pero no solamente en el estómago, también en el cerebro, y en la verga que empezó a cobrar la dureza que había perdido. Miré la de Oriol que estaba de frente a mi y vi como le creía a él también.

    Jeroni se sirvió una generosa cantidad y se la tomó, comenzaron a quitarse la ropa que llevaban, nuestras pollas eran pequeñas al lado de las suyas y el deseo impúdico por sentirla hizo que el culito se me abriera y temblara.

    Jeroni me abrazó por detrás y me subió el albornoz colocando la verga donde la tuvo en el baile.

    -Así está mejor, mueve el culito precioso. -me terminó de quitar la bata e hice lo que me pedía, bailar como en aquel momento pero desnudo.

    -Así, hermoso mueve las caderas. -abrí un poco las piernas y Jeroni me metió la verga entre ellas, cuando mi ano sintió el calor de su polla comenzó a lagrimear exudando liquiditos.

    -¿Te gusta la verga ricura?, nosotros te vamos a dar toda la que quieras. -resultaba un frotamiento divino, me sentía en las nubes con la polla moviéndose entre mis muslos y rozando mi ano caliente.

    Cuando gozó de mi baile me sujetó las caderas para darme la vuelta, y abrazado a mi talle me besó con glotonería la boca.

    -Si que te gusta, ¡chúpala! -la tenía durísima y babeante, no sabía de que estaba compuesta aquella bebida pero aumentaba mis ganas de polla hasta límites inimaginables.

    Escuché un gemido de Oriol y le vi sobre la cama, Sabi le tenía con las piernas abiertas, el culo empinado y se lo comía con toda la cara metida en las finas nalgas de mi amigo.

    Me arrodillé ante mi macho y le sujeté la verga con las dos manos, me mareaba el puro deseo de comerla, masticarla, y comencé a metérmela en la boca, despacio hasta que la tuve entera dentro de mi.

    -¡Joder, joder! Mira Sabi que proeza, mira como se la traga entera y no como tu, ¡Oh sí! Así me gusta Ángel.

    Se la chupé hasta que apreció el valor de una buena boca mamona, y luego me cogió en sus fuertes brazos y me llevó sobre la cama al lado de mi amigo que continuaba gimiendo pidiéndole a Sabi que continuara comiéndole el culo.

    Nos colocaron a los dos arrodillados, uno al lado del otro, con las cabezas agachadas y dándoles nuestro culo. Sabi fue el primero que comenzó a meterse en el ano de Oriol, un fuerte gemido de él y otro sofocado de mi amigo culminaron el inicio de la penetración.

    A su vez Jeroni me estaba metiendo dos dedos que no eran necesarios, mi culo estaba dispuesto a recibir la verga que fuera, soportaría el mayor tamaño por lo deseoso que le sentía y un momento más tarde, después de hacerme gemir desesperado pidiéndole la verga por el culo me la enchufó en el ano.

    Aquello era divino, nuestros amigos tenía experiencia a pesar de ser tan jóvenes follando culos. Los dos hermanos hacían lo mismo y a nosotros solo nos quedaba gemir como putitas locas para que no se detuvieran y continuaran dándonos la verga.

    Después de unos minutos follándonos, escuchando los gruñidos de nuestros dos fieros machos, se intercambiaron, Sabi se ocupaba ahora de mi y Jeroni de Oriol. Sus pollas eran muy parecidas y no noté la diferencia, pero si en las embestidas, la forma de follar de Sabi era más brusca y buscaba la profundidad total cuando me le metía.

    Deliciosos los dos chicos, o eran mis tremendas ganas de sentirme lleno, el caso era que no podía parar de gemir, gozando como un poseso pidiendo más y más polla.

    Los roces que su verga le daban a mi culo, tocándome la próstata, lograban que un hilo seminal escurriera continuo de mi polla, si miraba a mi derecha, lo mismo le sucedía a mi amigo. Cuando sentí que se me apretaban los huevos en la base de la verga y la venida era inminente, cogí la mano de Oriol que la tenía al lado.

    -Me corro Oriol, ¡oh!, ¡oh!, ¡oh!, Dios mío que rico siento. -ahora era Jeroni al que tenía metiéndomela, habían vuelto a cambiar y su follada era más lenta y continua para alargar el momento de placer.

    -¿Mas duro Jeroni!, dame más por favor quiero correrme ya. -y deseaba que fuera por el solo roce de su polla en mis entrañas.

    -¡Toma, toma verga! y también mi leche, goza como te lleno. -oh, si, sentía como se vaciaba los huevos dentro de mi cuerpo y el volumen de su verga que se incrementaba aumentando en ese momento.

    Exploté con sacudidas violentas enterrando la cara entre la ropa y sujetando la mano de mi amigo, el place era inaguantable y me temblaban las piernas hasta que colapsé cayendo sobre la cama y Jenori encima mío, sin dejar de moverse haciendo más rico el final.

    No me di cuenta, sintiendo y gozando de mi placer, en que momento Oriol y Sabi se corrían a su vez, ahora únicamente les escuchaba sus gritos.

    ————————-

    Una vez que se les relajaron las vergas y nos las sacaron, estando aún algo erectas por el poder de la bebida que no terminaba de pasarse, y nos las mantenía a los cuatro en un duermevela, Oriol y yo pasamos al baño, sobre todo para vaciarnos de la cantidad de semen que nos habían inyectado.

    -Has escuchado lo que decía Jeroni, parece que follan también entre ellos. -Oriol se reía pero tapándose la boca para que no escucharan desde la habitación.

    -En todas las familias pasa algo, yo no puedo ser juez de nada ni de nadie, por suerte yo he follado con mis primos, con mi papá, y con mis hermanos no, porque no tengo. -continuaba riendo, divertido por la situación y quizá pensando en su pasado.

    -¿A ti no te pasado algo parecido? -me le quedé mirando, tampoco pude evitar el reírme recordando mis aventuras familiares.

    -También yo tuve algo parecido, no fue con mi padre ni con mis hermanos. Tenía un primo algo mayor que yo, nos subíamos a las copas de los árboles en la plaza, y allí envueltos, ocultándonos en el frescor de las hojas, me pedía que le masturbara la verga o se la mamara, yo accedía sin hacerme de rogar, me gustaba y a la vez me divertía ver gotear, como una lluvia, su semen cayendo desde lo alto y embeberse en la caliente arena del suelo.

    Después otro primo distinto, me desvirgó el culo. Un tío nuestros nos descubrió y pretendió aprovecharse, no se lo consentí las veces que lo intentó.

    Muchas experiencias con la familia no he tenido y tienes razón hay muchas familias donde se da el incesto, sea por juegos o por otras causas pero siempre surge algo.

    En aquel momento me di cuenta de que me acordaba muy poco de mi familia carnal, de que todos ellos se iban quedando en recuerdos que tenía que rescatar cuando algo así sucedía y me obligaba a recordar.

    Volvimos a la habitación donde los hermanos permanecían, abrazados besándose entre ellos, saltaron de la cama al vernos.

    -Pensábamos que os había pasado algo por vuestra tardanza. -Jeroni cogió sus pantalones y del bolsillo extrajo una pequeña caja metálica.

    -No te creas que es tan fácil sacar todo lo que nos habéis metido, parece que no follabais desde hacía meses. -los hermanos se pusieron a reír.

    -Lo hacemos todas las noches muñeco, siempre tenemos ganas de follar y el culito de Sabi me encanta. -había saco un cigarro de la caja y lo encendió pasándole otro a Sabi, luego se encaminó a la terraza desnudo como estaba nos hizo una señal para que le siguiéramos.

    Aunque la terraza volaba el vacío tenía unas mamparas laterales que la privatizaban de la visión de los vecinos, Jeroni se sentó en una tumbona y Sabi a su lado. Oriol y yo lo hicimos en la de enfrente.

    -¿Queréis un pito? -nos tendía la cajita metálica con un mechero.

    -Creo que con una chupada para nosotros será suficiente. -Oriol le cogió el cigarro encendido y le dio una profunda chupada, luego sin expulsar el humo me lo entregó a mi que hice lo mismo pero aspirando menos cantidad. No sentía ni notaba que me afectara, y sin embargo veía en la cara de Oriol el placer que le daba aquello.

    -¿Cuando empezasteis a hacerlo? -me daba un poco de vergüenza preguntarlo pero no pude evitarlo. los hermanos se miraron y expulsando el humo del cigarro se echaron a reír.

    -¿Tu te acuerdas Sabi?

    -Solo recuerdo que éramos muy pequeños cuando empezamos a tocarnos, o empezaste, porque eras tu quien comenzaba siempre? -el chico miraba con risa contenida a su hermano.

    -¿Y a ti no te gustaba? -Sabi colocó la mano sobre la polla de su hermano.

    -No es eso lo que he dicho. Sabes que tu verga me vuelve loco. -lo soltó y continuó fumando tan tranquilo.

    -Ya lo veis, ni lo recordamos. Al principio éramos tan pequeños que nos tocábamos estando solos, o delante de nuestros padres, ellos se lo tomaban como que era un juego que nos traíamos los dos, no lo impidieron y cuando quisieron ponerle remedio ya era imposible, y los entendidos les dijeron que nos dejaran tranquilos.

    -Me he dado cuenta de que las chicas os gustan, ¿cómo es eso posible? -Sabi se había recostado sobre las piernas de Jeroni y éste las abrió para dejarle sitio, su polla y la bolsa de los huevos cayeron hasta quedar sobre la tela acrílica.

    -Nunca hemos estado con una chica, pero nos gustan, o nos llaman la atención, sus tetitas y culos son una tentación que nos excita, algún día lo vamos a hacer con una si Sabi se atreve.

    Habían terminado los cigarros y los cuatro yacíamos en las tumbonas mirando el cielo estrellado.

    -Lo hemos pasado muy bien con vosotros, sois unos chicos estupendos, teníamos que haber empezado antes y no esperar a que nos tenemos que marchar. -Sabi nos hablaba acogido entre las piernas de su hermano y cuando acabó, quedándose en silencio, giró la cabeza y besó el pubis de Jeroni. sacó la lengua para darle una lamida a su verga dormida.

    -Espera goloso, es mejor beber antes un poco. -se puso de pié llevándose las colillas para tirarlas por el retrete, cuando volvió venía con la botella y dos vasos con hielo.

    Volvió a escanciar la bebida llenando los vasos hasta la mirad y nos entregó uno de ellos, Oriol y yo nos lo repartimos, ellos lo bebieron y se echaron más. Antes de que comenzara a hacer efecto Sabi se prendió de la polla de su hermano metiéndola entera en la boca, a los hermanos se les erectaba más deprisa que a nosotros, no era como la vez pasada, ahora íbamos cogiendo dureza lentamente mientras observábamos las maniobras de Sabi, su habilidades chupando verga.

    Ya la teníamos muy dura y comprobaba que nuestro compañero realmente sabía comerse las pollas, empleaba una depurada técnica de llevarle hasta el acantilado a su hermano, pero sin dejarle que se precipitara y se corriera tan pronto. Los gestos del placer que arrancada en Jeroni eran palpables por los gestos y grititos que salían de su boca, y que a veces tenía que sujetarle la cabeza y retirarle la verga.

    -Detente hermanito, para ya, vamos a la cama que se está mejor. -lo mismo que se la chupaba en la terraza ahora se la enterraba en el culo, adoptando posturas inverosímiles, demostraban un conocimiento pleno de las artes amatorias, en ese caso Sabi era el pasivo aceptando la polla por cada agujero que el otro quería usarle.

    Se la metía por detrás y Jeroni se volvió hacía nosotros que estábamos como espectadores aunque cada uno tenía en su mano la verga del otro.

    -¿Alguno quiere probar su culito? Seguro le gustará recibir otra verga diferente. -salí de la catarsis en que me encontraba y cuando él retiró la verga ocupé su lugar, como veía que entraba sin impedimento se la metí de un tirón y empecé una follada frenética escuchando ya los gemidos de Oriol atravesado por la verga del otro hermano.

    No recuerdo las veces que nos corrimos, si de que follamos como beben los cosacos, y como los hermanos nos la volvieron a meter llenándonos el culo hasta que los vaciamos.

    Sabi había terminado y se salió de mi culo, ya no lo sentía, no me dolía pero lo tenía acorchado, estaba tremendamente cansado, creo que me dormí escuchando los gritos de placer que arrancaban de mi amigo siendo follado por los dos muchachos.

    Cuando abrí los ojos Sabi estaba tendido a mi lado con una pierna pasada por encima de las mías, a un costado Oriol y Jeroni, debían haberse quedado dormidos sin retirarle la verga, aún le tenía metido el glande y estaban muy juntos.

    ————————-

    Los viajeros no llegaron hasta la media tarde, nosotros después de comer volvimos a nuestra habitaciones muertos de sueño y seguíamos cansados.

    Eran las postreras horas de su estancia en Niza, hablamos un poco antes de subir para dormir una siesta necesaria, nos cambiamos números de teléfonos, y las direcciones, en un pueril deseo de que aquello no terminara, pretendiendo que habría una continuidad, cuando todos sabíamos que en unos pocos días los recuerdos de lo pasado se irían disolviendo, como una bruma que nace densa y se disipa con el calor del sol del mediodía.

    La cena se prolongó con una informal tertulia, Ana tenía que contar las maravillas descubiertas, sin enterarse de que había visitado territorios de antiguos piratas que asolaban el mediterráneo, ahora las luces brillaban y los casinos no descansaban en su trajín de ser esquivos con la suerte de los jugadores.

    Solamente nos faltaban unos abrazos y el adiós, mañana saldrían del puerto antes de que nosotros abriéramos los ojos, bajaron del ascensor dos pisos antes del nuestro, y no volvieron la cabeza para atrás, ni agitaron sus manos como muda despedida, el brillante acero de las puertas se interpusieron y todo se terminó.

    Adiós Sabi, adiós Jeroni, alguna vez recordaremos vuestra fogosidad, y el placer que nos entregasteis, y vuestra entrega sabiendo compartir una noche de delicioso gozo.

    Nos quedaban unos días más y volvimos a nuestra rutina de pasear por la playa a la orilla del mar, nadar en aquellas aguas tranquilas hasta el desfallecimiento, a las concurridas terrazas, a las risas fáciles y despreocupadas dejando los recuerdos almacenados en algún archivador de nuestro cerebro.

    No volvimos a estar en la cama, realmente en la cama estábamos todas las noches, pero sin hacer nada referido al sexo salvo algún beso cariñoso de amigos. Oriol y yo no estábamos para iniciar un nuevo romance entre nosotros, todo había consistido en desahogarnos, siendo brutos en la expresión en vaciarnos los huevos para quedarnos tranquilos.

    Oriol tenía a su marido y le amaba, yo tenía a mis dos amores ahora alejados, ¿o ya no eran mis amores? ¿Qué haría Pablo sin mi? Seguramente estaría ya con alguna muchacha, o pasando ratos íntimos con Álvaro.

    Antes de aparecer yo no había nada entre ellos más que un sentimiento de amistad, de admiración de Pablo hacía Álvaro, conmigo se darían cuenta de la atracción sexual que tenían larvada y en espera de asomar a la luz, y yo fui el detonante que rompió la barrera.

    Alberto no faltaba a nuestra cita diaria, si algún día no llamaba sabía que tenía que ser porque estaba ocupado, o bien por no molestarme y distraerme de mis diversiones. Alberto cada día e me hacía más presente, también pensaba en algún momento en Ian, le imaginaba postrado en su cama blanca, sonriente como me aseguraba Alberto, hasta divertido de haber sabido sortear a la muerte.

    No quería hacerme ilusiones con Alberto, tampoco deseaba pensar si sería conocedor de mi tarea en la organización, él no estaba dentro de ella pero tenía a David y a Oriol muy cercanos a él que lo sabían. Rechazaba la idea de comenzar. ¿El qué? ¿Una nueva aventura que terminara como las anteriores? Y tampoco él manifestaba por mi otra cosa que una sincera y fervorosa amistad que para mi era suficiente por ahora.

    A Eduardo le encontraba mejorado, y hasta pensaba que le había nacido nuevo pelo, se había dorado por sus paseos al sol y al ser acariciado por la brisa marina. Ana María había intimado con la madre de David, todo parecía andar entre pétalos de rosas.

    Por mi parte había conseguido un verdadero amigo, confidente y cómplice que me ayudaba a imaginar lo que, según él, Alberto sentía hacia mi. A veces pensaba que Oriol deseaba emparejarme con su antiguo amante, así, sin más, y que para lograrlo me hablaba de cosas que solamente él pensaba. Otra veces imaginaba que él quería ver a su amante feliz y emparejado, todo era un lío que no estaba dispuesto a tirar de él por ahora.

    Llegó el día que finalizaba nuestra estancia en aquella vivaz y bella ciudad de veraneo. El regreso fue parecido al viaje de venida. No tenía muchas cosas de que ocuparme, Carmen se encargó de mis maletas después de atender las de Ana María y Eduardo ayudada por el valet que contrataron.

    Ya estábamos de vuelta en casa, toda ella primorosamente limpia, preparada para recibirnos, sentía la fragancia de las rosaledas ahora pletóricas de rosas de todos los colores, y la lámina de agua de la piscina fosforescente al reflejar los rayos del sol del mediodía. Dulce salió a recibirnos y saltaba dudoso de si saludar primero a Eduardo o a mi.

    Lo habíamos pasado muy bien los seis, los señores Salvatierra habían dejado de ser unos desconocidos para mi y el marido de su hijo era, desde ahora, un hermano para mi, y yo para él, el que nunca tuvo, ¿y Ana María? ¡qué cambiada, que distinta! convertida en la madre que yo no tenía.

    A Eduardo el viaje de regreso le cansó más de la cuenta y se metió en sus habitaciones atendido por el personal de la clínica.

    Después de la comida me tumbé un rato para descansar, me di un corto baño, había decidido que lo primero que debía hacer era visitar a Ian, me disponía a llamar a Alberto para que me dijera el hospital donde se encontraba cuando sonó mi móvil.

    -¿Ha sido un feliz viaje? -no podía negar su alegría, se le notaba a distancia y no sabía el motivo, su alegría era la mía.

    -Sin problemas, Eduardo ha resultado un poco cansado y todo lo demás bien. -se quedó un momento callado, nos quedamos los dos aunque yo tenía una pregunta que hacerle, él demasiadas porque comenzamos a hablar a la vez.

    -¿Quería pedirte…?

    -¿Puedo ir a…?

    Nos entró la risa tonta y pueril ante la sorpresa de querer hablar al mismo tiempo.

    -Tu primero Ángel.

    -Muy galante de tu parte, deseaba saber en que hospital esta Ian, quiero visitarle lo primero de todo. -pensé que no había sido muy amable con la respuesta que le di y él no me lo tuvo en cuenta.

    -Su familia le ha cambiado a una clínica, ahora solo necesita cuidados para hacerle sus cosas, puedo acompañarte si quieres, saldré antes del trabajo y te llevo. -se le notaba nervioso y no quería entretenerle de lo que tuviera que hacer.

    -No te preocupes, dame la dirección, tengo coche y me llevará sin problemas. -¡Dios mío!, otra vez siendo grosero, ¿qué me estaba pasando?

    -Entiendo…, discúlpame pero tengo tantas ganas de verte que me precipito y no te respeto. -se le notaba dolido, quizá humillado por mi brusquedad y aún así se disculpaba.

    -No es eso Alberto, tu termina tu trabajo y podemos quedar para después si quieres. -no le iba a decir que estaba deseoso de verle, abrazarle, y si me atrevía, darle un beso.

    -Conforme, pasaré a buscarte a la clínica cuando termine de trabajar, así aprovecho para verle como está. -apunté la dirección que me daba, luego el GPS se encargaría de llevarme hasta la puerta de la clínica.

    Terminé de prepararme, y no sabía el motivo de que me preocuparan los detalles para ponerme guapo y estar atractivo cuando no iba para conquistar a nadie.

    Antes de salir pasé por la habitación de Eduardo, permanecía en su cama con una sonda en un brazo y un enfermero vigilando, parecía esta dormido y al sentirme abrió los ojos.

    -¿Como te sientes? -se mostraba sonriente.

    -Para serte sincero peor que paseando en Niza, hay que someterse a esta servidumbre, mañana estaré como siempre. -me acerqué para besarle.

    -Voy a ver al amigo del que te hablé , el del accidente de la moto. -dudaba que Eduardo se acordara de Ian que solo había estado algunas tardes en la piscina.

    -Luego Alberto ha quedado allí conmigo. – se me quedó mirando como si meditara.

    -Me gusta ese muchacho. -no añadió más y me despedí hasta la noche.

    Seguirá…

     

  • La mirada de un hombre alfa, reclamándome

    La mirada de un hombre alfa, reclamándome

    Bastó una sola mirada, para hacerme saber lo que me iba pasar aquella noche. Son de esas miradas que lo dicen todo, son miradas que te perturban, te dejan hipnotizado y sabes lo que quiere y desea de ti. Es la mirada con la que te está reclamando, te grita que le perteneces, que quiere sodomizarte y hacerte suyo, que seas sumiso y le entregues el culo.

    Había salido a dar una vuelta por el centro de la ciudad, era y es La Coruña, tenía ganas de beber algo y de paso escuchar algo de música.

    Se me ocurrió ir al pub que estaba de moda, se llamaba Salón, otros lo conocían por el indio, ya que en la entrada había la estatua de un indio apache, al igual que en su interior decorando sus paredes, había fotografías de indios apaches, y una donde se veía a el jefe apache, Jerónimo, allí había música en directo, era un lugar agradable, incluso si tenías suerte, hasta podías ligar.

    Al entrar, había que girar a la izquierda y bajar unas 5 o 6 escaleras, luego a la izquierda quedaba el mostrador, era bastante largo y allí donde comenzaba, hacía como la base de una l. Allí justo en el final de la barra, pegado a la pared, fue donde me quedé. Me senté en un taburete, pedí la consumición, Ron con Coca-Cola. Cuando me pusieron la bebida, di unos sorbos, poniéndome a mirar y escuchar a la persona que estaba cantando en directo. Era un conocido personaje de La Coruña, no digo el nombre para que no haya problemas, pero piensen en Pepe Marqués; si en el buscador escriben pepe Marqués, La Coruña, pueden ver los resultados; nada más mirar hacia el escenario, sus ojos chocaron con los míos. Yo estaba bebiendo en esos momentos, al ver clavados sus ojos en los míos, quedé paralizado. El cuerpo se me estremeció como si hubiera recibido una descarga eléctrica, dejándome perturbado e hipnotizado.

    Aquella mirada me estaba diciendo todo, era como si me hablara. ¡Dios! Me sentía desnudo ante aquellos ojos que no dejaban de mirarme. Sentía como me iba desnudando, que me gritaba que era suyo y quería poseerme.

    Cuando pude, aparté la vista de aquellos ojos que no dejaban de escrutarme. Sin dejar de sentirme perturbado e inquieto por aquella mirada, continué bebiendo el Ron con Coca-Cola, sin poder mirar al escenario.

    La consumición que había pedido, la terminé enseguida a causa del nerviosismo e inquietud que aquella mirada me había producido. Pedí otra bebida, nada más ponérmela le di un trago, levantándome para ir a los aseos. Estos aseos quedaban en la planta superior. Cuando pasé por delante del escenario, volví a sentir como aquellos ojos me escrutaban. Giré la cabeza mirando al escenario, viendo como aquellos ojos se clavaban de nuevo en los míos, produciéndome la misma inquietud y nerviosismo. Subí las escaleras que llevaban a la planta superior, entré en los aseos, fui directo al urinario que había, aflojé el cinturón, desabroché el pantalón y saqué la polla poniéndome a orinar.

    Mientras estaba meando, no dejaba de pensar en aquella mirada. Me había dejado algo inquieto, notaba como se me estremecía el cuerpo, cada vez que sentía aquellos ojos clavados en mí.

    Después de terminar de mear, abroché el pantalón y cinturón, fui al lavabo que había enfrente el wáter, abrí el grifo, poniéndome a lavar las manos y refrescarme un poco la cara intentando calmar aquella inquietud y nerviosismo que se había apoderado de mí.

    Aún no había terminado de lavarme, cuando se abrió la puerta de los aseos, entrando en ellos, el dueño de aquellos ojos que me habían perturbado clavándose en los míos.

    Quedé paralizado, mirando a aquellos ojos que se volvían a clavar en los míos, escrutándome.

    Se acercó a mí, puso sus manos sobre mi cintura, susurrándome, no te asustes, no te voy a hacer nada, solo vengo a mear, me dijo susurrándome al oído, mientras me acariciaba la cintura con sus manos. Apretó los cachetes de mi culo, diciéndome, ya nos veremos cuando termine la actuación, yéndose hacia el urinario y poniéndose a mear.

    ¿Lo estás pasando bien? Me preguntó de repente.

    Volví a girar la cabeza mirándolo, mientras mi cara se empezaba a enrojecer y empezaba a tartamudear, sssí, le contesté agachando la cabeza como si fuese un sumiso que teme contestar a su amo.

    Me puse a secar las manos en el secador eléctrico, mientras él terminaba de orinar, se pasó un agua a las manos, poniéndose a mi costado a la vez que compartíamos el secador. Antes de que esté se apagase volvió a poner las manos sobre los cachetes de mi culito, diciéndome, ya nos veremos esta noche, dijo saliendo antes de que lo hiciera yo.

    Quedé pensativo, intentando reaccionar a aquellas palabras, hasta que entró otra persona, haciéndome reaccionar por lo que salí del aseo, yendo para la barra donde tenía la consumición.

    Me acomodé en el taburete, poniéndome a beber del Ron con Coca-Cola escuchando la música que sonaba en esos momentos. El que tocaba el órgano estaba hablando con el cantante, estaban ordenando las canciones que iban a interpretar, después de tener un breve descanso. A los pocos minutos, reanudaron la actuación.

    Cada vez que yo miraba hacia el escenario, a los pocos segundos, él volvía a clavar su mirada en mí. Era como si adivinara cuando yo lo estaba mirando.

    El nerviosismo y aquella sensación de inquietud que me recorría el cuerpo no dejaba de atormentarme. No sabía que hacer, sí quedarme y esperar a ver que pasaba, o marcharme en la primera ocasión que tuviera.

    Cuando por fin terminó la actuación, antes de que me viera, salí del Pub Salón, yéndome, andando hacia los cantones, camino hacia mi casa.

    Iba caminando por la avenida de la marina, dispuesto a pasar por el parque antes de irme para casa, por lo que, al llegar al semáforo, crucé para la otra acera, la cual me llevaba directo hacia los jardines de Méndez Núñez, que es el parque donde suele haber encuentros homosexuales.

    Al llegar a dichos jardines, di una vuelta completa para ver si había algo de marcha, pero no se veía a nadie. Miré la hora que era, viendo que ya eran las 4 de la madrugada. Quedé pensando un poco en que hacer, pero decidí esperar un poco más, a ver si aparecía alguien.

    Estaba en esos momentos encendiendo un cigarrillo, cuando hizo aparición un hombre de unos 35 a 40 años. Pasó por donde yo estaba, parado encendiendo un cigarrillo, mirándome mientras pasaba a mi lado. Yo dejé que siguiera andando, viendo el camino por el que cogía, echándome yo a andar detrás y ver si entraba en algún lugar donde pudiéramos hacer algo.

    El no se paraba en ningún sitio, iba andando, mirando de vez en cuando para atrás a ver si yo lo seguía, pero no hacía señales de pararse o de entrar en alguno de los lugares donde se solía mantener encuentros sexuales.

    Cansado de seguirlo sin que este se decidiera, lo que hice fue entrar yo en el lugar que le solían llamar urgencias. Este lugar no era otro que el lateral donde se encuentran los aseos públicos, el cual está rodeado de árboles y matorrales, rodeando los aseos públicos, excepto la entrada a los mismos.

    Nada más entrar allí, esperé unos minutos a ver si se decidía a entrar, pero el que hizo entrada siguiéndome, sin que me hubiera dado cuenta, era el personaje de esta historia, y que no era otro más que el cantante del Pub, Salón. Cuando miré a ver quien era el que entraba, quedé paralizado, era él.

    Entraba sin dejar de mirarme a los ojos, esbozando una sonrisa al verme allí paralizado. Era un hombre que me doblaría la edad, o sea que rondaría los 50 años.

    ¡Dios! Me tenía paralizado, aquel hombre me hacía estremecer con solo mirar para él. Cada vez que veía sus ojos, notaba como me iba desnudando, haciendo que me entregara por completo a él. Aquel hombre con solo mirarme me dejaba sin voluntad., Era como si pudiera entrar en mí apoderándose de mi cuerpo.

    Supe en esos instantes que, aunque me resistiera, esa noche iba ser suyo. Me iba a sodomizar, le iba a entregar el culito. Era suyo y le pertenecía.

    Se acercó a mí, rodeándome con sus brazos por la cintura, me atrajo hacia él. ¿Por qué no me esperaste, perrita? Me decía abrazándome a él. Esta noche quiero que seas mía, me susurraba abrazándome mientras me iba acariciando con sus manos. Esta noche vas a darme tu culito, voy a montarte y hacerte mi perrita.

    Sabía que ibas a estar por aquí, sabía que no me ibas a desobedecer, pero debiste esperarme, decía llevando su boca a mi oreja, mordiéndome el lóbulo de esta, mmm, que buena que estás perrita, me decía acariciando y apretando los cachetes de mi culito.

    Siguió abrazándome a él, mientras me iba sobando todo el cuerpo. Empezó a bajar con su boca por mi cuello, haciendo estremecer mi cuerpo a la vez que suspiraba, teniéndome que sujetar con mis manos a él.

    Así perrita, así, deja que tu amo te acaricie. No temas nada, deja que tu amo te posea, tu solo relájate y déjate llevar, ya verás como vas a gozar y disfrutar, ya verás cómo tu amo te hace gozar esta noche, perrita.

    No dejaba de morderme el cuello y acariciarme, me sobaba el culo, agarraba mis cachetes apretándolos suavemente, mientras seguía mordisqueándome todo el cuello, haciéndome estremecer con cada mordisco que me daba.

    Poco a poco fue llevando sus manos a mi cinturón, y sin que apenas me diera cuenta, ya me lo había aflojado, al igual que me había desabotonado los 2 primeros botones del pantalón.

    Tiró de mi camiseta sacándola de dentro del pantalón, metió las manos por dentro, empezando a acariciarme el estómago y pecho, haciendo que mi camiseta se fuese levantando a la vez que el me iba acariciando con sus manos. Cuando llegó a mis pechos, destapándolos de la camiseta, llevó su boca a mis pezones, empezando a morder uno mientras con los dedos de su otra mano, iba apretando y retorciendo el otro pezón.

    ¡Ohhh perrita! ¡ooohhh que buena estás! Mira que pezoncitos tan ricos tienes, mira que duritos están, y que excitada está mi perrita.

    Ya no podía aguantar más, el cuerpo me ardía en llamas, y la excitación que sentía, me corroía por dentro. Llevé mis manos a su cinturón, y mientras temblaba a causa del nerviosismo y excitación que sentía, intenté aflojarle el cinturón. Pero él, empezando a sacarme por completo la camiseta, me impidió que lo aflojase.

    No tengas prisa, perrita, deja hacer a tu amo. No quiero que seas impaciente, tu solo déjate llevar.

    Cuando sacó por completo la camiseta, la dejó caer al suelo, volviendo a abrazarme a él, mientras me agarraba por los cachetes de mi culito, empezando a morderme el hombro y la base del cuello, haciéndome temblar y gemir de placer.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh! ¡ohhh! Gemía y temblaba abrazándome fuertemente a él.

    Así perrita, así, goza y gime para tu amo.

    Fue subiendo con su boca por mi cuello, dando mordiscos y lamiendo con su lengua, hasta llegar a mi boca. Allí pasó su lengua por mis labios, haciéndome que abriera la boca y succionase su lengua con desesperación. Deseaba tenerlo dentro de mí.

    Ardía en deseos porque me poseyera y me hiciese suyo.

    Quería ser su perrita. Necesitaba que me montara y me diera por el culo dejándome preñado.

    Volví a llevar mis manos a su cinturón, empezando con torpeza y nerviosismo a aflojárselo. Estaba desesperado, necesitaba tocar su polla. Aquella lentitud me estaba matando.

    Cuando por fin conseguí aflojar el cinturón, con su ayuda, desabroché el botón de su pantalón, mientras el bajaba la cremallera, metía mi mano por dentro de su calzoncillo, liberando una larga y hermosa polla.

    Tranquila perrita, tranquila que es toda para ti. No te desesperes, no tengas tanta prisa que tenemos toda la noche para hacerte gozar.

    Empecé a acariciar aquella polla que tanto estaba deseando. Llevaba su piel hacia atrás descapullándole el glande, acariciaba sus grandes pelotas, mientras no dejaba de jadear y morderle los labios deseando que me hiciera suyo.

    Cuando me di cuenta, ya me había terminado de desabrochar el pantalón, y empezaba a bajarme el mismo, dejando que cayese por si solo a mis tobillos.

    Metió sus manos por dentro de mi slip, y mientras me apretaba los cachetes de mi ardiente y desesperado culito, fue bajando el slip, hasta dejarme desnudo delante de él.

    Se arrimó a mi boca empezando a morderme los labios, mientras me decía que sacase los zapatos y me sacase por completo el pantalón y slip.

    Con un pie saqué uno de los zapatos, haciendo luego lo mismo con el otro, y sacando luego el pantalón y slip, quedándome de pie, encima de ellos.

    Ya me tenía desnudo por completo. Allí estaba yo, en plena noche, desnudo por completo, esperando a ser sodomizado en aquellos jardines públicos del centro de La Coruña.

    Posó sus manos sobre mis hombros, haciendo que me agachara y así le pudiera empezar a chupar aquella polla con la que me iba a sodomizar y hacer suyo.

    Abre la boquita, perrita, anda abre y chúpala para que luego pueda metértela en ese culito tan sexi que tienes, haciéndote mío, y pueda dejarte bien preñadito con mi leche.

    Abrí la boca llevando con mis manos aquella verga que tanto deseaba, empezando a chuparla como si de una piruleta se tratase.

    Primero pasé la punta de la lengua por el capullo saboreándolo, haciendo que soltara un gemido de placer, al notar mi lengua recorrer la punta de la polla, ¡ooohhh sssiiií! Sí, así perrita, así, ¡ooohhh que lengüita!

    Después de pasar la lengua por la punta del capullo, abrí la boca, empezando a chupar toda la cabeza de la polla, succionando como si fuese el chupete de un bebé.

    ¡Ohhh perrita! ¡ooohhh que gusto! Gemía suspirando, agarrándome las orejas, a la vez que impulsaba su pelvis, intentando introducir más su polla en mi boca.

    La polla que tenía era bastante larga, yo calculo que rondaría los 18 centímetros, pero era más delgada de lo normal, por lo que daba gusto chupar aquella polla. No había que abrir demasiado la boca para que esta, entrara en ella.

    Tan fácil entraba aquella polla en mi boca, que, en varias ocasiones, llegó a traspasarme la campanilla, haciendo que me abriera en arcadas. Los ojos me lloraban y al sacar la polla de mi boca, quedaban los hilos de mis babas, uniendo mi boca con la polla.

    Cuando se cansó de que le chupara la polla, sujetándome por las asilas, me hizo levantar, me abrazó a él, llevando su boca a la mía, metiéndome la lengua hasta las amígdalas. Me saboreó con su lengua todos los rincones de mi cavidad bucal. Luego mordió mis labios dejándolos hinchados y enrojecidos como si fuesen unos fresones. Siguió bajando por la barbilla y continuando por mi cuello, donde me hizo gemir y temblar de placer, al morder y chupar como si fuese un vampiro.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh!¡ohhh! Gemía sin poder dejar de temblar, derritiéndome de gusto.

    Al verme temblar y dar fuertes gemidos teniendo que abrazarme a él, incrementó la placentera tortura, mientras me decía:

    Así perrita, así, goza, goza y disfruta del placer que te da tu amo.

    Fue poco a poco dándome la vuelta, mientras seguía mordisqueando mi cuello, hasta que llegó a mi nuca, donde ya me tenía totalmente de espaldas a él, y listo para entregarle mi tesoro más preciado.

    Al mirar al frente, pude ver al hombre que había seguido antes de entrar aquí, a ver si se atrevía a venir, y ahora nos estaba mirando. No se cuanto tiempo llevaría allí viendo como me iban a follar. Al ver como me había tensado, el que me iba a sodomizar, se dio cuenta de que había descubierto al mirón. No te preocupes, no pasa nada, ya lo conozco, solo quiere mirar. Es lo que le gusta, mirar y si le dejan le gusta correrse en la cara y que se la chupen.

    No le hagas caso, tu tranquilo que no va a pasar nada.

    La verdad es que, a aquellas alturas, ya todo me daba igual, con la calentura y excitación que tenía, poco me importaba que me estuvieran viendo como me daban por el culo. Aquello hasta me excitaba más.

    El que me iba a dar por el culo y hacerme su perrita, al ver que me relajaba, siguió abrazándome pegado a mi espalda, mientras seguía acariciándome a la vez que me exhibía al mirón, que no perdía nada de lo que me estaba haciendo.

    Así perrita, así, ahora dame tu sexi y tierno culito, que voy a hacerte mío.

    Noté como se pegaba a mí, notando su caliente polla y huevos pegados a mi culo, mientras me mordía la nuca, y con sus manos apretaba mis pechos, pellizcando y retorciéndome los pezones.

    Así perrita, así, relájate y goza que te voy a hacer mío. Te voy a sodomizar este culito tan caliente y ardiente que tienes. Te voy a hacer mi perrita ensartando mi polla en tu lindo culito, me susurraba sin dejar de morder la nuca y acariciar con sus manos mi vientre y barriga. Te vamos a preñar esta linda barriguita, decía acariciando suavemente la misma, haciéndome desear ser penetrado y ser poseído por él, sintiéndome empalado en aquella larga y delgada pija.

    Fue bajando con su lengua poco a poco por mi columna vertebral, haciendo que me fuese inclinando un poco y de esa manera mi culito quedara más expuesto y listo para ser penetrado.

    Cuando me tuvo lo suficientemente inclinado, llevó saliva con su mano a mi hoyito, y después de pasar su mano impregnando de saliva el esfínter, introdujo un dedo en mi ano, viendo que mi esfínter cedía con facilidad, colocó la punta de su polla en la entrada a mi ano, presionó un poco y tirando de mis caderas hacia él, movió su pelvis hacia adelante, enterrándome de golpe la polla.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh! ¡ohhh! Gemí al notar como entraba su polla en mi culito, haciéndome suyo.

    Ya está, ya mi perrita, ya la tienes toda dentro.

    Ahora relájate y deja que te dé por el culo, me decía mientras me tenía ensartado en su polla y con sus manos acariciaba mi barriga y pecho.

    Vamos a preñarte esta barriguita, decía acariciándome con sus manos el vientre y el estómago, mientras me tenía ensartado en su polla. Iba poco a poco impulsando su pelvis, haciendo que su polla se incrustara más en mis entrañas, notando como sus huevos los tenía pegados a la entrada a mi ano, y como su polla se incrustaba un poco más cada vez que impulsaba su pelvis, haciéndome soltar gemidos de placer cada vez que su polla se incrustaba en lo más profundo de mis entrañas.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh! ¡ohhh! Gemía a cada impulso que daba a su pelvis, enterrándome aquella polla en mi interior, rozándome y masajeándome la próstata.

    Así perrita, así, gime y disfruta de tu amo. Mira como tienes al mirón, mira como le has puesto el rabo, me decía sin dejar de darme por el culo.

    Miré hacia el mirón, viendo que tenía la polla de fuera. El muy cabrón se la estaba machacando a nuestra salud. ¡Joder! Vaya pedazo de rabo que se gastaba el muy hijo de puta, hasta me hizo relamer al ver cómo se machacaba aquel pedazo de rabo a nuestra cuenta, viendo como copulábamos.

    Le hice una seña con la mano para que viniera, y no se hizo esperar. Se acercó a donde me estaban sodomizando, y como el que medaba por el culo, me dijo que le chupara la polla, este dejó caer los pantalones y calzoncillo, llevando aquel pedazo de rabo a mi boca.

    Sujetándome en sus caderas, agarré con una mano aquel pedazo de rabo, empezando a chuparlo, mientras me seguían sodomizando.

    El muy cabrón me sujetaba la cabeza, enterrándome aquella tranca en la boca, mientras me seguían dando por el culo.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! Gritaba el Alfa que me daba por el culo, follándome a tope.

    Yo ya no podía más, llevaba un buen rato siendo follado por la boca y sodomizado por el culo, y mi pobre polla no paraba de chorrear, soltando gotas de semen.

    Al poco rato, noté como el alfa me incrustaba los dedos en las caderas, aumentaba el ritmo de las enculadas, y su polla se hinchaba en mi interior, empezando a palpitar, eyaculando dentro de mi culo.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! Me corro, me corro, ¡ooohhh que gusto perrita! Gritaba el alfa, dando unas fuertes y profundas envestidas, mientras eyaculaba dejándome su esperma en lo más profundo de mis entrañas.

    Nada más terminar de eyacular el que me daba por el culo, dejándome preñado con su semen, sin que esté aún me hubiese sacado la polla del culo, empezaba a correrse el mirón.

    Me agarró la cabeza empujándola a la vez que movía su pelvis más rápido, y empezando a gritar que se corría, noté hincharse su polla en mi boca, empezando a soltar unos trallazos de semen en ella.

    ¡Ahhh! ¡aaahhh! Gritaba derramando su leche dentro de mi boca. Le agarré los huevos con mi mano acariciándolos mientras él se terminaba de correr pajeándose con la mano, llenándome la boca con su semen y salpicando con varios trallazos de leche mi cara.

    Terminé de limpiarle la polla con mi boca, dejándola limpia y sin restos de semen.

    Aún no me había sacado la polla del culo el Alfa que me había sodomizado, cuando llevando este su mano a mi pobre polla empezó a meneármela, y a los 5 segundos empecé a correrme yo.

    ¡Ohhh! Me corro, me corro, ¡ooohhh! Gritaba derramando mi leche en el suelo de aquellos jardines públicos.

    Cuando ya no salía nada por mi pobre polla, notando como la polla del Alfa se iba escurriendo de mi culito, nos incorporamos, me vestí ayudado por el mirón, y una vez arreglados y listos, salimos de aquel lugar al que llamamos urgencias, encendimos unos cigarrillos, marchando cada uno para su casa, ellos 2 iban en la misma dirección, y yo en la opuesta. Se despidieron de mí no sin aprovecharse a meterme mano sobando mi culito, y me fui para mi casa.

    Iba satisfecho, con el culito recién sodomizado y preñado con el semen de mi amo, y en el estómago la corrida del mirón.

    Podéis escribirme a:

    [email protected]

  • El macarra

    El macarra

    Todavía no me termino de creer que esté escribiendo esto en este momento. La persona que hace un año me causaba repulsión y a la que estaba a punto de denunciar es ahora mi pareja y el mes que viene nos vamos a vivir juntos, y no puedo ser más feliz.

    Por entonces yo compartía piso con otras dos amigas en un piso de esos grandes y antiguos que hay en el centro. Mi amiga de toda la vida María Luisa con la que me vine desde mi ciudad a la capital a estudiar en la universidad, yo, y otra chica (Natalia) que encontramos poniendo un anuncio en internet. Y yo por cierto que me llamo Elísabeth y tengo 22 años.

    María Luisa y yo ya teníamos de siempre complicidad y buen rollo, no solo compartíamos piso y nos ayudábamos en todo sino que también salíamos juntas de fiesta, a lo que Natalia también se unía casi siempre. El jueves por la noche que empezó toda esta historia, habíamos quedado en pedir unas pizzas y bebernos unas cuantas cervezas y luego salir por la zona cercana al piso (era cerca de la universidad por lo que había mucha gente joven y muchos bares) o si no nos apetecía, pues quedarnos y ver una peli juntas.

    Como siempre, fui yo quien hizo el pedido, ya que tenía la aplicación instalada en el móvil y con los datos metidos, así que pedí lo de siempre, deseando que llegara pronto porque me moría de hambre (entre las clases, salir a correr y hacer las labores de la casa, tenía un agujero en el estómago). No fue así y tardó bastante, así que ya de partida iba enfadada. Cuando llamaron al timbre y abrí la puerta seguramente el repartidor notó mi enfado, sin embargo su expresión no era de preocupación ni parecía que fuera a pedir disculpas, sino que tenía una sonrisilla y una cara de chulito que me enfadaban aún más. Pasé de decir nada porque él pondría cualquier excusa y no serviría para nada, así que simplemente cogí las dos cajas de pizza y se las llevé a mis chicas.

    Al final nos quedamos en casa, la peli genial, las pizzas muy buenas, y las risas tras las cervezas también muy buenas. Todo perfecto de no ser porque al día siguiente (viernes por la tarde) me llegó Whatsapp de un número desconocido, y al leerlo ví que era del repartidor de pizza, que como le había parecido muy guapa, se había tomado la libertad de mirar mi número de teléfono en los datos del pedido, ya que los repartidores tienen que saber el número por si hay algún problema en la entrega; e invitarme a salir ese viernes por la noche.

    Pasé por varias fases, al principio indignación: siempre da preocupación cuando llegan mensajes o llamadas de alguien desconocido, y más cuando eres chica, y este gilipollas, solo por ver si tiene su día de suerte, me hace sentirme acosada y vigilada. Al fin y al cabo ese tío sabe mi nombre, mi número de teléfono y sabe dónde vivo… una sensación muy desagradable, sensación que él podría haberme evitado. Y después en vez de indignación sentí lástima por él: era más joven que yo, supongo que unos 20 años (y a mí me gustan mayores), delgado y con pinta de debilucho, de cara más bien normalito, y para rematar, era repartidor de pizza, seguramente con un sueldo bastante malo… a dónde esperaba llevarme, al McDonald’s?

    Le contesté enfadada (quizá hubiera sido mejor haberle ignorado) recriminándole lo que había hecho, diciéndole que nunca saldría con él, y que borrara mi número de su agenda y no volviera a escribir, y que le iba a denunciar en su empresa. Luego pensé en contárselo a mi familia y amigos, y a poner en mis redes sociales lo que había pasado incluido el número de él y su foto. Pero me dio vergüenza, preferí que no se supiera y no pasar mal rato. Y tampoco era como para que a él le despidieran de su trabajo.

    Sin embargo, continuando con esa actitud chulesca, a los pocos días Nacho (que así se llamaba) me volvió a escribir, aparentemente convencido de que yo era afortunada de recibir esa invitación de él, que le diera una oportunidad, que con la ropa de repartidor perdía pero arreglado estaba muy bueno, etc… Ahí ya directamente pasé a ignorar sus mensajes, aunque él podía ver que yo los había leído. Luego, no sé cómo, encontró uno de mis perfiles en redes sociales y no paraba de dar likes y hacer comentarios en mis fotos, sobre todo en las que destacaban más (tipo fotos en bikini o arreglada para salir de fiesta) Yo seguía asqueada, indignada y sintiéndome acosada.

    El problema fue a la siguiente noche de cena en casa con mis chicas. Por supuesto ellas querían pedir en el mismo sitio: las pizzas estaban súper buenas y era barato y llegaba rápido al estar cerca… era nuestro sitio favorito para pedir a casa. Pero bueno, muy mala suerte tendría que ser para que viniera el mismo repartidor, y además con no abrir yo la puerta, arreglado.

    Esta vez no era cena y peli sino que después íbamos a salir de copas. Mientras esperábamos, Natalia se duchaba y María Luisa bajó a tirar la basura. Al rato sonó el timbre, como de costumbre María Luisa se habría olvidado de coger las llaves al bajar al cuarto de basuras. Al abrir la puerta me quedé helada. El repartidor del otro día, con sonrisa triunfal delante de mí. Mi amiga llegaba justo detrás. Para más escarnio, pensando que sería ella quien estaría al otro lado de la puerta, abrí tal cual estaba: con unos pelos horribles, una camiseta vieja que uso mucho para estar por casa (y sin sujetador, lo cual seguramente se notaba), braguitas y calcetines. Supongo que la puerta del portal estaba abierta o que justo alguien entraba cuando llegaba el repartidor y por eso no había llamado al telefonillo. Intenté aparentar pasividad pero notaba el calor del rubor en mis mejillas, y con la piel tan blanca que tengo se me nota mucho cuando me pongo colorada. Cogí las cajas, dejé entrar a María Luisa y cerré. Tenía ganas de morirme en ese momento.

    La noche transcurrió con normalidad, pero al día siguiente por supuesto Nacho me escribió vacilándome sobre lo que había pasado, ahondando en mi vergüenza. Yo a diferencia de la primera vez, ya no podía hacerme la digna ni la enfadada, digamos que ahora era él el que estaba por encima de mí.

    Pasaron unos días y yo seguía con mi vida normal, y respecto a Nacho pues seguía llegando de vez en cuando algún mensaje, o yo miraba sus fotos de perfil y sus stories, supongo que para intentar sacar alguna información. Era el típico macarra de barrio, típico rollo canallita. Cambiaba su foto de Whatsapp cada dos o tres días, a cada cual más chulesca, siempre enseñando su coche (que no me explico de donde sacaba el dinero para comprarlo y para tenerlo tan tuneado), o al lado de alguna chica de su edad, siempre bastante guapas, algunas eran auténticas preciosidades. Seguro que no estaban liadas con él, sino que él les pedía sacarse un selfie con ellas para aparentar que liga con tías buenas. O al menos eso quería yo pensar, porque lo que me faltaba ya es que ese chico que me caía tan mal, encima fuera un triunfador en la vida.

    Sin embargo un día de esos sí que se le veía besándose con una de las chicas, y no muchos días después, con otra… eso no tenía que significar nada necesariamente, aunque sí que me irritaba un poco. Los mensajitos seguían, me decía directamente que si me quería pasar por su casa a pasarlo bien, porque «total, ya te he visto en bragas». Le bloqueé en Whatsapp pero me seguía escribiendo en otras redes sociales. Al final a veces yo le contestaba tomándome sus comentarios a broma, y creo que eso era más efectivo que ignorarle.

    Esta situación de sentirme humillada e inferior a Nacho pronto empezó a tener un efecto en mí, empecé a darme cuenta de que algo estaba cambiando en mí respecto a él. En el fondo, el hecho de que se hubiera animado y arriesgado a contactar conmigo de esa manera indicaba que es un tío lanzado, seguro de sí mismo, que tiene lo que tiene que tener y lo saca cuando hace falta. De hecho en mi vida sentimental ya estaba un poco harta de chicos demasiado precavidos, que no se lanzan si no es cuando saben seguro que van a recibir un «sí» por respuesta, y también de esos súper educados y respetuosos que te hacen sentir como que estás por encima de ellos, lo cual les quita bastante interés. Por no hablar de los «feministas» de palo que hay ahora.

    En vistas a que no se cansaba de atosigarme, y para que me dejara por fin en paz, empecé a considerar la posibilidad de aceptar su invitación a una cita. O siendo sincera conmigo misma, también es que en realidad el chico, ahora que sabía más cosas de él, me estaba empezando a provocar bastante curiosidad, y esas chicas que se veían en sus fotos no podía negar que me estaban empezando a hacer sentir celos… además, el rollo «prohibido» de todo esto me daba morbo y la idea de una cita con alguien así me parecía emocionante.

    Descarté y reconsideré esa opción, y la volví a descartar y otra vez a reconsiderar, así varias veces hasta que al final me lancé. Podríamos tener una cita, y si me lo pasaba bien, estupendo, y si no, siempre podría rechazarle y así ser yo la que le deja a él, lo cual me subiría bastante la moral. Cuando se lo dije por mensaje no pareció demasiado entusiasmado pero sí que aceptó.

    Quedamos un día de entresemana, para una cita normal sin pretensiones, unas cañas y tapas y ya está. En casa, arreglándome para salir, me sentía nerviosa e inquieta, con una mezcla a partes iguales de excitación y de inseguridad. Esa actitud altiva y chulesca de Nacho me hacía sentirme como si no fuera lo suficientemente atractiva.

    Ya en el sitio, yo llegué con diez minutos de antelación y él, como siempre, tarde. Nos dimos dos besos y yo estaba tan nerviosa que seguro que se me notaba, me temblaban las manos y probablemente también la voz. Ahí ya noté una particularidad de él: que es muy “tocón”, ponía su mano sobre mi cuerpo, no en partes comprometidas, pero por ejemplo al darnos dos besos ponía sus manos en mi cintura, o al caminar me dejaba pasar delante y me guiaba con la mano en la parte baja de la espalda, o al charlar me tocaba las manos, lo cual es curioso al no tener confianza entre nosotros, y era una cosa más de él que me incomodaba. Nos sentamos en una mesa con unas jarras de cerveza y unas raciones de cosas súper ricas.

    Entre las cañas y que la verdad es que era bastante buen conversador, me lo pasé bien y me reí bastante. No puedo negar que era interesante y seductor. Lo único malo es que al salir y pagar dijo que se había dejado la cartera en casa y tuve que pagar yo. Al salir dije que se me hacía tarde (no era verdad) y que me iba al metro y a casa, él dijo que se iba a casa andando porque le pillaba cerca, así que nos dimos otros dos besos de despedida, que fue cuando él aprovechó para en lugar de besar mis mejillas, plantarme un beso en la boca. Y qué beso… intenso y pasional, con algo de lengua pero no mucho. Sonriendo como una tonta le dije adiós y me metí al metro.

    Los días siguientes yo estaba como una adolescente, pensando en esa cita, y deseando que hubiera una segunda, aunque no sabía si él también quería una segunda cita. Afortunadamente así era, y quería quedar ya directamente en mi piso. No sé porqué en el suyo no se podía, no me lo quería aclarar. Y en el mío la cosa estaba difícil, siempre había alguien en casa. Así que pensé en no ir un día a clase y quedar con Nacho cuando mis dos compañeras estuvieran en la uni.

    Por fin llegó el día, era por la mañana, no muy romántico pero no había otra forma. Me arreglé concienzudamente, me depilé absolutamente todo, para la ropa no sabía que ponerme porque al ser entresemana por la mañana no podía ir muy formal, pero tampoco iba a ir en chándal. Al final me puse un vestido ligero veraniego, estampado, de colores claros. Le vi llegar por la ventana y llevaba unos vaqueros normales y camiseta. Mientras esperaba a que subiera en el ascensor, de nerviosa que estaba, notaba claramente el corazón aporreando mi pecho.

    Había preparado dos copas de vino para relajarnos y romper el hielo, pero en cuanto entró, cerró la puerta y empezó a besarme. Ya directamente con lengua, lascivamente, con sus manos en mi culo, sin pedir permiso en nada. Yo aunque no me lo esperaba respondí a su beso y mi lengua también se internó en su boca, y pocas cosas me ponen más cachonda que un beso húmedo y nuestras lenguas deslizándose una sobre la otra.

    Ahí nos relajamos un poco, nos recostamos en el sofá del salón y nos dedicamos a disfrutar de esos besos y magreos, un poco más tranquilos, aunque la excitación seguía subiendo. Yo le magreaba el paquete por encima de los vaqueros y también el culo. Para mi sorpresa, se la sacó bastante más pronto de lo que yo esperaba, y dirigió mi mano para que se la manoseara mientras seguíamos dándonos lengua. Se notaba semierecta y aun así ya tenía un buen tamaño. Me separé de él para poder mirar su tranca y efectivamente andaba bastante bien dotado… a ver cómo sería cuando eso se pusiera duro del todo…

    Mientras yo estaba a mis pensamientos él no quería perder el tiempo y me puso la mano en la cabeza como dirigiéndomela hacia abajo, invitándome “sutilmente” a que se la chupara. Yo a esas alturas tenía ya bastantes ganas de hacer eso. Me recosté en el sofá para estar más cómoda y una vez la tuve enfrente le di un par de lametones, disfrutando de su suavidad. No le olía demasiado bien, pero con lo cachonda que estaba ya, poco me importaba. Me metí la parte superior en la boca y empecé el movimiento arriba y abajo, con suavidad pero a buen ritmo. A cada vez que entraba mi excitación aumentaba y aumentaba. La tenía ya creo que totalmente dura, y efectivamente era un pollón, larga y bastante ancha, de hecho me dolían un poco las comisuras de los labios de tanto que tenía que abrir la boca. Él me empujaba hacia abajo la cabeza pero creo que solo era para ver hasta dónde podía llegar, después dejó de hacerlo. Digamos que me llegaba hasta el fondo de la garganta y sobraba un buen trozo porque aun así daba para que mi mano agarrara la base de su tranca. Esa posición me permitía meterme la otra mano por debajo del vestido, y dentro de las bragas para estimular mi clítoris, cosa que me encanta hacer cuando mamo una polla. Me iba guiando con sus manos en mi cabeza, aumentando el ritmo. Yo por mi parte mi auto estimulación estaba surtiendo su efecto y probablemente llegaría al orgasmo solo tocándome, de tanto que me ponía esta situación. Sin embargo, antes de que eso llegara, y sin avisar, Nacho empezó a soltar chorretones de semen dentro de mi boca, al tiempo que gemía entrecortadamente. Yo para no manchar nada retuve su leche dentro de mi boca, mientras seguía suavemente moviéndome arriba y abajo, hasta que noté que ya no salía más y que él se relajaba.

    Ahí me levanté y me apresuré hacia el cuarto de baño. Nacho, al ver lo que yo iba a hacer, intentó hacerme cambiar de opinión diciendo “No te lo tragas?” Yo dije que no con la cabeza y seguí hacia el baño, y le oí decir “Tú te lo pierdes”. En el baño lo escupí, viendo la gran cantidad de semen que había echado en mi boca. Estaba algo enfadada porque hubiera eyaculado en mi boca pero preferí callármelo para no cortar el rollo ya que quería que me follara y así poder correrme yo también.

    Sin embargo al volver al salón vi que ya se había vestido de nuevo, y me dijo que tenía que irse ya, que tenía prisa, pero que gracias por la mamada. Yo atónita. Dijo algo así como “Bueno, tú también te has corrido, verdad?” y yo por no quedar como una estúpida le dije que sí, y que me lo había pasado bien. Pronto salió por la puerta diciendo que a ver si repetíamos pronto.

    Me senté en el salón, ya sola, pensando en lo que había pasado. Estaba enfadada, pero también aún excitada, por el sexo que habíamos tenido pero también por esa sensación que tengo siempre con Nacho, ese rollo que tiene tan dominante, me había dejado con la sensación de que él me hacía un favor por permitirle hacerle una mamada y correrse en mi boca y dejarme a mí a medias. Así que me recosté de nuevo en el sofá, de lado, y mi mano volvió a donde estaba antes. Seguía bien mojada ahí abajo así que no fue difícil estimularme, alternando entre jugar con el clítoris con las yemas de los dedos y deslizar los dedos longitudinalmente arriba y debajo de mi rajita. El olor a sexo que había en toda la estancia ayudaba a mi excitación. Me imaginé (o autoengañé) que Nacho no me había dejado a medias sino que seguía ahí, que se había puesto encima de mí y me taladraba con su pollón. No tardé ni dos minutos en correrme a lo bestia, solo con él en mi imaginación y con mis dedos. Me quedé así un rato mientras el placer se iba desvaneciendo y ya por fin me levanté no fuera que llegaran mis compañeras, abrí las ventanas para ventilar y me di una ducha.

    Desde luego no podía esperar a volver a quedar con él. Y en esa nueva cita no se me iba a escapar, no se iba a ir de casa sin follarme como es debido. Lo contaré más adelante y también cómo acabamos viviendo juntos y todo lo que vino después.

  • Sexo casual con Aaron

    Sexo casual con Aaron

    Lo conocí en una fiesta, el no dejaba de mirarme, un chico guapo con una mirada fogosa, como me gustan los hombres, el ambiente estaba muy bueno, ese día llevaba puesto un minivestido rojo y mis tacones negros, el no dejaba de mirarme.

    Yo sentía como me desvestía con su mirada y yo no perdía la oportunidad de seducirlo mientras bailaba y movía mis caderas, él aunque estaba acompañado sus miradas se perdían en mi cuerpo, Luis fue al baño y él se me acercó.

    -Hola como estas soy Aaron y tú?

    -Soy Leticia pero dime «Lety»

    -No he podido dejar de observarte, me tienes hipnotizado

    -Jajaja gracias

    -Espero tu marido no se enoje

    -Averigüémoslo, vamos a bailar

    Bailamos una canción muy pegaditos, él tomaba mi cintura y se me repegaba, pude sentir su bulto, la música cambió y comenzamos a bailar más pegaditos, yo le ponía mi trasero en su bulto y él me tomaba de la cintura dándome tremendos arrimones, la verdad me olvide de Luis, y él me propuso irnos a otro lado, yo acepte, me llevo a su departamento donde comenzamos a charlar y beber.

    -Me sorprende que hallas dejado a tu marido

    -Jejeje no te preocupes por el ahorita

    -Y porque aceptaste venir

    -Por la misma razón que tú me invitaste

    Nos miramos fijamente y comenzamos a besarnos, nos besábamos muy pasional, el comenzó a acariciarme las piernas, sus manos apretaban mis muslos y subían hasta sentir mis ingles, yo acariciaba su cabeza, sus caricias me ponían más y más caliente, yo empecé a desabrocharle el pantalón mientras el ya tenía sus dedos acariciando mi vagina que poco a poco se humedecía

    -Lety desde que te vi quería comerte, estas riquísima

    -Yo también amor, me encanta como me acaricias

    Me tomo de la mano y me llevo a su habitación, me quito mi vestido dejándome solo en tanga ya que no traía sostén, me acostó en la cama y se lanzó sobre mis tetas, las acariciaba y lamia deliciosamente, sus dientes en mis pezones los hacían erectarse mientras sentía como su verga comenzaba a ponerse dura, inmediatamente le quite el pantalón y su trusa y el me quito la mía y nos acomodamos para un rico 69.

    Ambos nos lamiamos muy rico, yo lamia su cabecita y después bajaba mi lengua hasta sus testículos los cuales mordía suavemente mientras el metía y sacaba su lengua de mi vagina, se detenía a jugar con mi clítoris y también sus lamidas llegaban a mi ano, el cual devoraba mientras sus dedos entraban y salían de mi vagina.

    Yo por mi parte tragaba su tranca la metía hasta casi ahogarme, sus fluidos y olor me excitaban y no quería dejar esa carne fuera de mí.

    -Aaron que rico mamas, me encanta como te comes mi vagina uff

    -Nena tu también chupas ricoo, agh asi mamii asiii

    Terminamos de darnos placer con la boca y pasamos a la penetrada, yo me acosté y abrí mis piernas como compás, el metía suave, entre la cabecita de su pene mientras acariciaba mis piernas y mis tetas, poco a poco me lo metía, sentía como su rica verga rosaba todo adentro de mí, estaba en la gloria.

    Había abandonado a mi marido en la fiesta y ahora otro me penetraba, era lo más rico, aumento la velocidad de sus movimientos yo gemía del placer que sentía, el me besaba y mordía mis labios yo arañaba su espalda y sus nalgas, sus movimientos bruscos hacían que sus testículos chocaran y el ruido me excitaba más…

    -Asii¡ ahhhh¡ asi mi rey partemee¡

    -Ughhh nenaa, que rico coñoo

    Era mi turno, lo acosté y de forma violenta deje caerme de sentón, su verga entraba casi por completo, el me acariciaba las piernas me apretaba las nalgas y me apretaba las tetas.

    Yo seguía dando sentones, su verga seguía dura y me castigaba delicioso, cambie ahora dándole la espalda, el agarraba mi cadera y me movía para dejarme caer en su verga, yo comencé a escurrir, besaba sus pies y sus piernas el, me acariciaba las nalgas y arañaba mi espalda.

    -AAAHHH Nenaaa sigueelee ahhh

    -Papiiii asi, asique rico

    -De quien eres perra de quien

    -Soy tuyaaa tu eres mi amoo

    -De quien es esta verga que te somete uff

    -Aghh es mia tu verga es miaa

    No pude aguantar más y comencé a escurrirme me convulsionaba como si me estuvieran dando ataques, era riquísimo, el seguía durísimo, yo gritaba de placer…

    El seguí durísimo asi que me puso en cuatro y me dijo «ahora si te voy a hacer mía por completo» y sin mas ni mas me la metió por el culo, era un poco doloroso ya que aunque estaba empapada y su verga lubricada la violencia con la que lo hizo me hizo sentir que me ahogaba, su rica verga estaba en mi culo lastimándome y al mismo tiempo dándome tremendo placer…

    -Agghhh Aarooon aghhh

    -Si mi amor, gozaa ahora tu culo es mio ah

    -Ayyyy asii aghhhhh

    -Eso pídeme más pidemee mas

    El me tomo del cabello con una mano y con la otra me doblo el brazo mientras su violencia me hacía gozar riquísimo, yo movía mis caderas para sentir mas rico y apretar mas ese tronco.

    -Asii puta asi mueveteee

    -Papi cogemeee cogemeee

    Me envestía como bestia parecía un toro en brama yo empecé a escurrir nuevamente y el estaba a punto de llenarme el culo de leche.

    -Ahgg mi amor me vengooo

    -Siiii dame lecheee damelaaa

    -Tomala aaaagh

    -Que ricooo uff

    Me lleno de leche y un rico orgasmo invadió nuestros cuerpo, había estado maravilloso, descansamos un rato antes de coger otra vez, cogimos nuevamente hasta quedar cansados, finalmente casi al amanecer me despedí de él prometiendo volvernos a ver.

  • Sale bañada de oro caliente

    Sale bañada de oro caliente

    Una noche trabajando en el hotel como a las 3:00 am, tocan la puerta de este y cuando voy a abrir veo que era un prostituta, que se notaba por su vestimenta, un vestido azul ceñido al cuerpo y con una falda tan corta que se veía que tenía un piernas algo llenitas, y un escote que de un descuido se podía salir sus pechos apetecibles, era un gorda buena como dicen ella estaba sola en esa calle al frente de mí y me dice

    ‘’Papi me prestas el baño que me ando meando y no creo llegar’’

    En ese momento cuando la estoy viendo de arriba abajo y me entras muchas ideas perversas y lujuria y sin pensarlos mucho y con una risa en la baca le digo

    ‘’Pues nena si quieres usar el baño tienes que pagarme con algo placentero’’

    Y no sé, si fue casualidad o ella vio mi cara perversa y me responde lo que nunca pensé que me diría

    ‘’Papi si deseas me meto contigo al baño y me meo en ti, que veo que te gusta la idea’’

    Y eso me agarro de sorpresa y nos fuimos al baño que queda en la misma recepción, y nos empezamos a besar, y mientras nos desnudábamos, veo que su vestido se quitaba en su totalidad con un simple cierre y debajo un tanga diminuta negra y sin ningún sostén.

    Yo ya desnudado con una erección y precum goteando de mi pene. Me toma y si pensarlo me sienta en la wáter y se coloca encima de mí, pudiendo sentir como mi pene rosa su vagina por encima de la tela de encaje de su tanga. Veo como se aparta está mostrándome una vagina depilada y algo húmedo, no parecía que había conseguido algo hoy, me dice

    ‘’papi gracias por prestarme tu baño’’

    En ese momento veo como ella empina a orinar encima de mí cayendo toda esa lluvia dorada caliente y placentera en mi pene recriándome las piernas y valla que tenía ganas porque fue intenso y vaciando mucho en mí. Yo estaba en éxtasis sintiendo como todo ese líquido cálido recorría mi pene y viendo como ella tenía una cara de satisfacción casi orgásmica

    Ella llego a un punto que no aguanto las piernas al acabar de orinar y cae encima de mi yo como puedo evito que se caiga y me dice con un risa en la cara

    ‘’No pensé que esto me gustara tanto, primera vez que lo hago, un cliente me lo había pedido pero me negué y la idea me dio morbo y estuve días pensando en ello varias días, tuve suerte contigo papi’’

    Mi pene rozaba si vagina húmeda y apetecible, pero me entra un ápice de razón y me digo

    ‘’que malo que no tengo protección porque me encantaría seguí y ver de lo que eres capaz’’

    Ella extrañada me responde

    ‘’papi eso te va a detener? Pensé que un perverso como tu eso no lo detendría, lastima hoy yo tampoco cargo, se me olvido comprar’’

    Ella se levanta y se acomoda la tanga, mientras buscas sus cosas y yo cuando me levanto ella me ve y se sienta en el wáter y me dice

    ‘’papi pero aunque sea déjame bajártelo, que se nota que estas que explota y no soy tan mala’’

    Yo sin mediar palabra la tomo del pelo poniendo mi pene enfrente de ella sabiendo lo que se venía abre la boca y sin más se lo metí todo en la baca llegándole hasta las campanilla pero que hiso un par de arcadas, ella puso sus manos en mi cintura para separarme un poco para así tose y continuar, debía ser popular con sus cliente, porque mamada de maravilla me rodeaba todo el pene con su legua y le succionaba haciéndome tener un exquisita sensación, llego a un punto que mi excitación estaba al máximo que tome con fuerza su pelo y empecé a follarle la boca rápido metiendo mi pene hasta que mi bolas chocaran con su cara y después de unos min no aguante mas y dije

    ‘’me vengo puta’’

    En ningún momento se separó ni me dijo nada y en eso al sentir que mi pene se corría dejo que este caiga en su boca directamente y aguantándome un segundo lo saco para que parte de mi semen le caiga en la cara de ella y sin que me diera cuanta se lo traga y me dice

    ‘’Papi eso es todo lo que me darás?’’

    Y la lujuria fue tanta en ese momento que mi cuerpo se movía por sí solo, le tome de la barbilla y abriéndole la boca un poco comencé a llenarla de mi lluvia caliente. en ese momento no me importaba si se molestaba o decía algo pero no lo hizo solo recibía callada y veía como le caía en la cara, boca y sus pechos después de unos segundo acabe de mojarla me separo y veo que ella con la excitación se estaba masturbando o más bien se masturbo mientras yo la orinaba

    ‘’ te gusto eso he?’’

    Ella con una risa en la cara

    ‘’si papi, gracias por prestarme el baño’’

    Nos limpiamos como pudimos y nos vestimos, salimos del baño, le abrí la puerta, nos besamos y veo cómo sale caminando da unos paso y cuando estoy cerrado veo que regresa se quita la tangas negra un húmeda y me dice

    ‘’toma esto y mi numero papi, llámame’’

    Me dio su número en ese momento me dice que se llama Rosa.

    Eso paso haces 2 noches y mientras escribo esto tengo su tanga y aun tienes su olor de lujuria, si se lo pregunta si ayer la llame y nos veremos en unos días veremos cuál será nuestro limite en lo morbo.

    Si les gustas mis experiencias dejen su comentario y si quieres hablar más íntimo déjenme como contáctalos y les escribo.

  • Mi esposa disfrutó al nuevo jefe (2)

    Mi esposa disfrutó al nuevo jefe (2)

    Al llegar a la casa, le dije a mi esposa.

    —Vi todo lo que le hiciste al jefe en el baño, y escuché que te invitaba a ti y a mi a almorzar para comerte tu culo.

    — y que te parece todo, fui obediente a tus deseos, solo que mañana quiere estar sola conmigo y mi culo y su verga es muy rica y además gruesa y larga.

    —Pero amor si no te veo yendo al baño, no me hubiese enterado de que te serviste a Raúl

    Luego de eso hubo un silencio hasta llegar a la casa, ella me pregunto si quería ir al almuerzo y dejar a su bella esposa ser servida otra vez, pero sabiendo que Raúl buscara algo para que nos dejes sola, y la verdad me gusta y asusta un poco.

    —Amor a ti te gusto mucho y quieres ir a regalar tu culo, no voy a ser quien me oponga, además yo buscare la forma de poder verte ser ensartada

    —si es asi vamos mañana.

    Llegó la hora de ir donde mi nuevo jefe al almuerzo, mi esposa se vistió con unos jeans muy ajustados que realzaban ese culo rico y duro, que ha sido trabajado en gimnasio, blusa blanca bien escotada, siendo las 13.30 me llega al fono la dirección de mi jefe, eran cerca de 30 minutos de viaje, vive en un edificio séptimo piso que está a la salida de la ciudad.

    Al llegar, nos recibe Raúl con una gran sonrisa, me abraza y me dice

    —Alberto, que rico que vinieron, guuauu, tu esposa, Verito, eres una diosa, que físico, disculpa Alberto, lo sincero

    —Tranquilo, se lo que tengo y como es.

    —pasen pasen, verito algo para beber?

    —si, lo que sea tu cariño

    —Este trago lo hice yo es muy suave pero hay que irse con calma… Jajaja, Alberto cerveza, vino o algo mas fuerte?

    —Vino, sería ideal.

    Hicimos un brindis, Raúl tomo a verónica de la cintura y nuevamente agradeció el que estuviéramos ahí, pasamos a almorzar, todo muy rico, se ve que el hombree se preparó para recibirnos, o mas bien recibir, Verónica ya iba por el tercer trago y se notaba mas alegre y mas suelta.

    Al levantar los platos, ella se ofreció para ayudar a llevarlos, obvio que Raúl acepto, se fueron ambos a la cocina, se escuchaba risas, yo terminaba mi Vino, y sonó el celular de Raúl

    —Raúl tu celular, le dije

    —puedes contestar que estoy con las manos ocupadas.

    Era cierto, mientras mi esposa preparaba el postre, él le acariciaba el trasero y subía a sus pechos

    —Alo, no no Raúl no puede venir a contestar, con quien hablo, Diego un amigo, okey claro puedes venir… La verdad dije todo esto porque Raúl no se atrevería con un amigo a seguir sus conquistas con mi esposa, o bien si y tal vez, estaba sirviendo a mi esposa a mi jefe y un desconocido… Uffff sufrí una erección de forma inmediata, pero como lo haria para poder ver esa posible situación?

    —Quien era dijo Raúl

    —Diego, tu amigo, viene para acá, le dije, su cara se descompuso y yo goce con ese rostro.

    —okey, dijo, acá lo esperamos, conociéndolo, debe estar por acá cerca

    —Amor sabes, me dijo Verónica, puedes ir a comprar mas bebestible, no es justo que si llega el amigo de tu Jefe, nos vea a todos entonados y el bueno y sano

    —En serio? Okey, vuelvo luego

    Fui a buscar mis llaves y veo en verónica una sonrisa, la cual cambio de inmediato, ya que sonó el timbre y Raúl se levanta a abrir la puerta

    —Diego querido dijo Raúl. Diego era un poco mas bajo que Raúl, delgado y moreno.

    Nos presenta a ambos, y yo aprovecho de salir y cerrar la puerta. Puse oreja en la puerta y había mucho silencio, uno muy incomodo

    Diego: Dime Verónica, quien eres tu y como conoces a Raúl

    Verónica: Lo conozco de ayer, mi esposo el que salió, trabaja para el, Raúl es el nuevo jefe y ayer hubo una fiesta de bienvenida y bueno hoy nos invitó a almorzar y conocer mas de la empresa.

    Raúl: esa es forma de conocer a la gente de la empresa, me sorprendió tu llamado, con Verónica íbamos a trabajar en una idea, pero si gustas te puedes sumar, o no Verito?

    Verónica: En serio?

    Diego: si la idea involucra trabajar con Verito, yo me sumo, con tal de estar cerca de tu físico, no dejaría de trabajar.

    Raúl: Créeme que vas a estar muy cerca… Jajaja

    Raúl se puso de pie, se acercó a Verónica y antes de que diego preguntara en que consistía el trabajo, Raúl estaba bailando con verito

    Diego: me gusta este trabajo

    Verónica: Ven, súmate al baile

    Empezaron a hacer un sándwich con mi esposa. Bailando muy apretados y ella se dejaba llevar por el ritmo de una bachata, Raúl se alejó y dejo que Diego siguiera el baile, Él le acariciaba el trasero y le decía, «que rico culo, que durito lo tienes», Verito ya solo gemía

    Diego la dio vuelta, y apretó el culo de mi esposa con su verga, Verónica llevo su mano atrás y palmo una verga que no era acorde a la estatura de Diego, era larga y Gruesa, venosa

    —Vero: uff se ve que lo que no tienes en porte, lo llevas en tu verga…

    Diego y será toda tuya si te portas mal…  mal

    Vero: Raúl sabe que me porto mal… mira como lo tengo ya de caliente al Jefe… jajaja

    Raúl: Vamos a la pieza tenemos que aprovechar antes que venga el cornudo de tu esposo…

    Vero: él sabe de todo esto, solo que no sabe que me comeré dos vergas… upss!!!

    Ya en la habitación, la ropa de Verónica fue despojada y la dejaron completamente desnuda, la observaba, el cuerpo de Verónica es muy tonificado sus pechos duros y redondos, firmes de tamaño espectacular, su abdomen plano realza esas caderas grandes y paradas

    Diego se abalanzó y fue directo a comerse su vagina, Raúl saco su gruesa verga y la puso en sus carnosos labios, ella abrió y empezó a lamer y succionar ese pedazo de carne, Diego hizo que mi esposa le otorgara el primer orgasmo, y sin perder tiempo se sacó su verga del pantalón, ya muy dura y al ver ese descomunal miembro, Verónica solo alcanzo a decir

    Con cariiiiiñooo, oh no no que grande y ufff suave suave, pero diego ya estaba con media verga adentro y se dejó caer y medio el resto de un golpe, Verónica aguanto, respiro y empezó a moverse suave, pero Diego tomo eso como una aceptación y empezó a empujar cada vez más fuerte, verito ya bramaba de placer su rostro mostraba que disfrutaba esas embestidas, cuando su vagina abrazo ese miembro por completo, volvió a chupar la verga de Raúl.

    Diego: Raúl amigo, yo creo que este cuerpazo de mujer, pide a gritos que sea ensartada por ambos, que me dices?

    Raúl: Si, ponte abajo, y levántale ese culo

    Vero: que que, epa que yo también… ahahahhh, opino… me dejaran coja si me meten esas dos vergas

    Raúl: tu venias hoy a regalarme ese culo, y yo lo quiero

    Diego dio vuelta a Verónica, ella pudo controlar las penetradas de el, pero las palabras de Raúl, la calentaron aún mas y sola empezó a levantar ese culo, Raúl empezó a lamer ese culo a lubricarlo, a meterle un dedo, moverlo, mientras Verónica cabalgaba cada vez mas fuerte, ya había tenido su segundo orgasmo.

    Vero: Raúl, dale, méteme tu verga… ahora… al decir eso Raúl puso su glande en el ano de verito y empezó a empujar y empujar

    Vero: no, que rico, denme mas, no me la saquen, Raúl, métela de una vez, y dame fuerte, rómpeme mi culo, has que los recuerde por siempre, que ricooo dos vergas, dos gruesa, dos grandes vergas al mismo tiempo… voy a desmayarme de placer… ufff rico muy rico.

    Todas esas frases hicieron que ambos machos coordinaran el bombeo, logrando que Verónica se viniera otra vez y ellos le llenaran con su leche ambos orificios.

    Raúl saco su verga del culo de vero y Diego hizo lo mismo de la vagina, ella quedo con el culo un tanto levantado, esto lo aprovecho Diego que aun su verga estaba como palo, le tomo sus piernas y apunto y penetro

    Vero: mierdaaa… es muy gruesa y grande… que rico se sienteee… dame mas dame mas… fuerte mas fuerte, termina de romperlo, dieguito… uffff no lo creo ya me vengo otra vez… Raaaul, con esstoo mi espoosoo, teendraa uuunnn aaauumeenntooo

    Raúl: todo el rato, siempre y cuando vayamos los cuatro al congreso de la empresa… y convenzas a tu esposo de participar…

    ¿Continuará?

     

  • Lisa María

    Lisa María

    Era la una de la madrugada, hora española. Sentado en el sillón de la sala de estar de mi casa miraba la foto que me había mandado Lina María, una joven colombiana de dieciocho años. La verdad es que aquella muñequita era una preciosidad. Sus ojos, más que ojos, luceros, eran oscuros, su piel morena, y su cuerpo, su cuerpo era escandalosamente sensual.

    Tenía una media melena de cabello negro, y en sus carnosos labios, se dibujaba una erótica sonrisa.

    Vestía con una camiseta negra y una minifalda del mismo color que dejaba ver parte de sus moldeadas piernas.

    Bajo su blusa negra intuí unas grandes tetas. Pensé cómo serían. ¿Tendría las areolas grandes o pequeñas? ¿Cómo serían sus pezones? ¿Cómo tendría el chochito?

    Mi mano derecha tocó mi miembro viril. Me había empalmado. Bajé la cremallera del pantalón y lo saqué. Al verse libre del cautiverio aún se puso más duro. Mi mano derecha apretando el tronco comenzó a subir y a bajar por la polla, una polla que en largo no es como la de Nacho Vidal, pero en gorda nada le envidia. Cerré los ojos y me vi con Lisa María en su habitación. Cuando mis labios rozaron los suyos noté su nerviosismo. Luego, cuando ya nuestras lenguas se acariciaron, el nerviosismo iría desapareciendo.

    Besaba de lujo, más que de lujo, de vicio. Su lengua acariciaba la mía y sus labios la chupaban cómo si fuera una delicia, pues así me lo decían sus gemidos, aunque en realidad una delicia era su boca, ya que era fresca cómo agua pura de manantial. En nada se había puesto perra. Su mano izquierda cogía mi nuca y su boca chupaba mi lengua cuando su mano derecha bajó hasta mi polla y la acarició por encima del pantalón. Estaba en su territorio y quiso llevar la iniciativa. No se lo podía permitir, tenía que disfrutar de cada poro de la piel de aquella muñequita morena. Le quité la camiseta. No llevaba sujetador. Sus tetas eran grandes, con grandes areolas, que imaginé marrones, y tenía unos buenos pezones.

    -¡Joder qué buena estás Lina María! -dije en voz alta.

    Mi mano seguía subiendo y bajando por mi miembro, muy despacito. Quería que me tardase en venir. Acaricié sus sedosas, duras y a la vez esponjosas tetas. Mi lengua hizo círculos sobre las areolas y sobre los pezones. Después chupé las tetas se las sobé y le di pequeños mordisquitos en tetas y pezones.

    -Deliciosas -me dije a mi mismo.

    Mi polla soltaba por el meato flujo preseminal que iba mojando la palma de mi mano, lo que me llevó a pensar en su chochito húmedo. Le bajé la minifalda y las bragas, en las que había una pequeña mancha de humedad. Lina María se arrimó con la espalda a la pared y abrió las piernas. Mi lengua lamió su raja de abajo a arriba y mis labios besaron su clítoris. Luego la pasé varias veces por un labio y por el otro… Se la enterré en el chochito y se lo follé con ella. Lina María, cogía mi cabeza con sus manos y no paraba de gemir. Agarrándola por la cintura, le lamí el clítoris, suavemente al principio… Fui aumentando la velocidad y la presión de mi lengua sobre él, hasta que la oí decir:

    -¡Me vengo!

    Sus piernas comenzaron a temblar. Se iba a derrumbar con el tremendo placer que sentía. Intenté que quedara en pie, pero se fue agachando hasta que acabo en cuclillas, con los ojos vidriosos y jadeando.

    Al levantarse se echó boca arriba sobre la cama. Me desnudé y me eché a su lado. Lina María cogió mi polla, lamió el glande y meneándola comenzó a hacer una deliciosa mamada.

    -Chupa, bonita, chupa -le dije, sintiendo cómo me mojaba el ojete el flujo preseminal que salía de mi polla.

    Lina María, después de mamar, subió encima de mí, y comenzó a cabalgarme cómo si fuera un ángel, con dulzura, con dulzura, y muy despacito. Su duro culo iba de atrás hacia delante y de delante hacía atrás. Sus tetas subían y bajaban, ella sonreía con su erótica sonrisa. El ángel se volvió diablo y comenzó a follarme más rápido, y más, y más, y más, y más… Las tetas volaban al viento. Se las agarré para que me las diese a mamar, pero no quiso darlas. No iba a parar hasta que me corriese. Sentía sus jugos mojar mis pelotas y mi ojete… Lina María no pudo aguantar y se corrió. Vi sus ojos en blanco y oí sus gemidos. Un latigazo de placer me hizo abrir los ojos. Se me volvieron a cerrar de golpe… No era el jugo de Lina María el que bajando por mi polla encharcaba mis pelotas y me mojaba el ojete, era la leche de mi corrida la que lo estaba haciendo.

    Esta paja fue una de las mejores de mi vida y la hice a tu salud, Lina María.

    Quique.