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  • Mi inicio en el incesto (Parte II)

    Mi inicio en el incesto (Parte II)

    Por fin acabaron las clases, hoy es el último día y ahora no hace falta despertarse temprano, aunque me encantaban los arranques de celos que tenía mi hermano. Al final me acababa follando y me gustaba mucho.

    ~Flashback~

    Estaba yendo a clase cuando un brazo me cogió del brazo, me asusté en un principio, pero al ver a mi hermano me tranquilicé.

    – ¿Pasó algo hermano? – Le pregunté ya que le vi algo molesto.

    – Lo que pasa es que los chicos te miran mucho el culo cuando pasas cerca de ellos, tenías que haber venido con un pantalón más largo. – Me hacía gracia que se pusiese celoso y que me dijera eso, cuando él ya me había visto así en casa y no me dijo nada.

    – Pero es que hace mucho calor y además en casa no me dijiste nada sobre el pantalón.

    Se quedó mudo y me llevo a los baños del gimnasio, ya que acababa de tener esa clase. Una vez allí nos metió dentro de un cubículo y me empezó a besar y apretar las nalgas haciendo que me empezase a excitar. Luego bajo a chupar mis tetas subiendo mi camiseta y el sujetador me lo desabrochó, yo me aguantaba los gemidos que me provocaba cuando además de chuparlos me los mordía un poco.

    Yo mientras le estaba tocando el pene y apretándoselo, luego él me puso contra la pared y me quito el pantalón, me dio una nalgada y me susurro al oído. – Esto es mío, los demás no pueden disfrutar del culito de mi hermanita caliente ¿verdad? – Dijo y me mordió el lóbulo haciéndome gemir. Después metió un dedo en mi vagina y al notarla mojada me metió de una su pene, haciéndome gemir más alto sin poder evitarlo, empezó a moverse y tuve que ponerme una mano para evitar que se me pudiese oír. Luego se oye un ruido y parece que eran dos chicos ya que se oían solo sus voces.

    – ¿Viste a la hermanita de Juan? Con esos pantaloncitos cortos se veía bien rica, y además se le nota con tetas grandes, que suerte tiene Juan de poder verla todos los días.

    – Es cierto, está bastante buena la hermana de Juan, pero como se entere nos va a dar una paliza, es muy celoso con ella y con razón. – Me impresionó que dijesen eso y noté que mi hermano le dio rabia porque me lo hizo mas duro, yo hacía mis mejores esfuerzos para que no pudiesen oírme, pero era bastante difícil con la cogida que me estaba dando. Cuando se fueron el gruño y me mordió en la espalda, tomándome por sorpresa.

    – ¿Tan celoso te han puesto hermano?

    – Estaban hablando de ti como si yo no estuviese, ellos ni siquiera se fijaron si estaba cerca o no. La próxima que les oiga les pegaré.

    – Tranquilízate hermanito, da igual los comentarios que digan, solo estoy contigo y no voy a estar con ninguno de esos. – Le doy un beso que me corresponde y después de unos minutos meto su pene en mi boca y me trago su semen, yo ya había acabado varias veces y le di un beso que él profundizo más y me apretó a él.

    – Te quiero mucho hermano.

    – Yo también hermanita. – Nos fuimos primero él y luego yo rápidamente sin que nadie se diera cuenta de que estaba en los baños de chicos y me tome un caramelo para que no se notase tanto que me tomé su semen. Cuando vi a mis amigas me preguntaron donde había estado y si me había pasado algo, yo les dije que no se preocupasen que solo me entretuve. Lo bueno fue que no estaba el profesor así que no habría ningún problema.

    ~Fin del flashback~

    Me encantó como me cogió ese día, hubo alguna otra vez y siempre disfruto mucho. Una vez llegamos a casa me besa con pasión y me agarra de las nalgas apretándome a la puerta, de repente oímos una voz que nos asusta.

    – Hijos venir que tengo que deciros algo que seguro os gustará mucho. – Eso nos relajó mucho ya que significaba que no nos había pillado besándonos, fuimos y le dimos un abrazo. Nos sentamos y esperamos que nos dijese lo que quería decir.

    – Como ya habéis acabado ya las clases, he reservado para una semana un bungalow en Canarias, así que ir preparando vuestras maletas que nos vamos pasado mañana. – Estaba emocionada ya que íbamos a disfrutar mucho, hacía tiempo que no hacíamos viajes los tres juntos. El problema sería que ya no podríamos tener sexo en ese tiempo y eso iba a ser frustrante, excepto que encontráramos algún momento donde papa estuviese distraído. Tengo que hablarlo con mi hermano.

    – Que bien papa, como echaba de menos las vacaciones de los tres juntos. – Mi hermano asintió y estuvimos por la tarde hablando y mirando algún plan para esa semana, luego preparó mi hermano la cena y yo puse la mesa, cenamos bastantes animados y luego mi hermano y yo nos fuimos a mi habitación para hablar. Esto a papa no le parecía raro ya que lo hacemos muy a menudo. Una vez ya dentro y con la puerta asegurada le besé a lo que él me correspondió y me cogió del culo para que rodease su cintura con mis piernas. Cuando nos separamos le dije ya mi duda.

    – ¿Cómo podremos seguir follando esa semana sin que se entere papa?

    – Ya le daremos alguna escusa le podemos dar, ya veremos cómo lo hacemos, pero ahora lo importante es quitarte tu ropita y divertirnos. – Mientras hablábamos nos estábamos rozando y al finalizar nos llevó a la cama y me quitó la camiseta y el pantalón, yo hice lo mismo que él, pero también le quite la ropa interior dejando libre su pene. Lo empecé a masturbar mientras mi hermano me quitaba la ropa interior y me iba besando la parte que iba descubriendo, al llegar a mis pezones los empezó a chupar y morder haciendo que me excitara mucho. Luego fue dando besos por mi cuerpo hasta llegar a mi vagina, donde quito la el tanga y me empezó a lamer la vagina y chupar el clítoris, yo me tapo la boca con la mano para que papa no oiga mis gemidos y venga, estuvo así y jugando con mis tetas hasta que llegue al orgasmo, que también se tragó.

    Luego él se puso encima de mí y me penetró de un golpe, haciéndome gemir, pero me beso impidiendo que se pudiese oír, primero fue lento y luego fue más rápido provocándome varios orgasmos. Hermanita déjame meter mi pene en tu ano. Solo si eres cuidadoso, ya que por ahí nadie me lo ha hecho. Entonces yo seré el que te lo estrene, ponte a cuatro. Me sacó su polla de mi vagina y me puse a cuatro, el me empezó a lamer el ano, provocando que me excitara, luego me metió un dedo en la vagina para lubricarlo y meterlo poco a poco en mi ano, mientras lo metía no me dolía así que hizo lo mismo con dos y ahí si que se resistió un poco mi ano, pero me estaba dando bastante placer.

    – Métemelo ya hermano, quiero sentirte dentro de mi ano ya. – Él me hizo caso y después de lubricar su pene me lo fue metiendo poco a poco. Me dolía un poco, pero después de que esperase un poco antes de moverse para que me acostumbrara empecé a sentir placer, mientras se movía no podía evitar gemir por lo bajo. Le pedí que fuese más rápido y él me hizo caso, lo sentía tan adentro mío que me estaba volviendo loca, me estaba encantando que mi hermano me diese por el ano, además de que me desvirgase el culito él.

    – Hermano que rico lo haces, te siento tan adentro. Dame más duro, quiero llegar al mismo tiempo que tú. – Me hizo caso y además creo que le excitó más lo que le dije. No sé cuánto estuvimos haciéndolo, pero después de un tiempo los dos llegamos al orgasmo y yo mordí una almohada para no gritar y él también me mordió la espalda, eso me iba a dejar marca, pero en ese momento no me importaba ahora. Luego nos tumbamos abrazados y nos pusimos la ropa por si papa entraba, creo que nos quedamos un poco dormidos. Cuando nos despertamos nos besamos y él se fue a su habitación, yo me cambié y mientras me estaba poniendo el pijama entro papa.

    – ¿Pasó algo papa?

    – No, solo quería saber que tal estabas y si de verdad te gustó la sorpresa.

    – Claro que si papa, no sé porque me disgustaría. – Seguimos hablando un poco más y luego él ya se fue a su cama y yo también, me di cuenta que solo llegue a ponerme la camiseta y papa habría notado que no llevaba sujetador y habría visto casi mi vagina, ya que la braguita era algo pequeñita y se me marcaba todo. No le di importancia y me fui a dormir con la emoción de que pasado mañana nos iríamos de viaje.

     

  • Un amigo pasajero

    Un amigo pasajero

    Hace unas semanas que llegué a Santiago, por temas de negocios, me hospedé en el hotel Solace en la Calle Valdivia, bastante elegante diría yo.

    Después de haber hecho algunas diligencias, decidí tomar un tiempo para relajarme, conocer algunos lugares y tomar un trago. Fui a un bar llamado Sungate Bar, al que me recomendó una amiga, pedí un vodka y disfruté de la estancia.

    A dos puestos de mí, se encontraba un joven de piel morena, de cabello largo pero bien recortado, era muy atractivo, por un momento dejé de ser discreta mientras lo detallaba a lo cual el no tardó en darse cuenta, me sonrió y alzó su trago como ofreciendo un brindis, sonreí y le devolví el gesto. De repente, sin previo aviso, caminó hasta donde me encontraba yo.

    – Una hermosa gabardina.

    Dijo él, con una sonrisa en su rostro recogiéndolo del suelo, cerca de mis zapatos de tacón, mientras levantaba su mirada pudo toparse con mis piernas vestidas en pantimedias negras semitransparentes y por encima de mis rodillas, mi falda de corte de secretaria. No es por presumir pero tenía buena pinta.

    – Oh! Vaya, que descuidada soy, lo coloque en el espaldar de mi asiento y no me percate cuando lo dejé caer. Dije en tono apenada.

    – Tranquila, me llamo Erick, ¿puedo invitarle un trago señorita? Dijo él, con su voz seductora.

    Le dije, Virginia y accedí sin pensarlo dos veces, conversamos un rato y pude conocerle un poco, a pesar de que ambos estábamos casados hubo cierta atracción, sabía cómo encantar y seducir solo con hablar, fue todo un caballero. Intercambiamos números y quedamos en vernos nuevamente

    A dos días de habernos visto, recibo su llamada para invitarme a un bar, le dije que sí y llevé a lucir un vestido no muy largo con escote en los hombros. Nos encontramos y lucía mejor que antes, el color negro le sentaba bien. Pedimos unas bebidas y después de unas horas, sentía que ya era momento de parar las copas e irme al hotel, me quise despedir pero me ofreció ir a su casa que estaba cerca, lo cual no me pareció tan mala idea.

    Antes de llegar a la puerta de su casa ya le estaba besando de manera muy intensa, supongo que era un poco por lo ebrios que estábamos, abrió la puerta con rapidez y al cerrarse ya sentía que sus manos rozaban mi sexo. En medio de la escena me pidió un momento y me dijo que tenía un regalo. Me pareció extraño ya que solo era la segunda vez que lo veía, sacó de un cajón, un collar negro y unos juguetes sexuales.

    – Si decides usarlo, te prometo la mejor noche de tu vida. Dijo con una sonrisa.

    Quedé perpleja pero me excitó la idea. Con una sonrisa pícara le acepté la propuesta y mientras realizaba un baile muy sensual, me quitaba todas y cada una de mis prendas y me abrochaba las correas en lo muslos.

    – Estoy lista mi señor. Dije mordiendo mis labios y tocándome suavemente mi sexo.

    A él le excitó escucharme decirlo así.

    – Acércate. Me ordenó.

    Apenas me tuvo a la mano, haló del collar bruscamente hasta que mi boca se encontró con su miembro.

    – Demuéstrame que sabes hacer. Dijo.

    Sonreí, me había encantado su manera de agarrarme y empecé a lamer y a jugar con su miembro usando mis manos, me tomó del cabello y me obligó a que me lo metiera y sacara completo múltiples veces, él estaba extasiado ya lo tenía bien erecto. Me levantó nuevamente por el collar y me puso frente a su rostro.

    – Eres una sucia, te la sabes tragar toda. Me dijo y me besó.

    Me acostó sobre la cama para probar el sabor que tenía mi sexo, gemí apenas sentí su lengua rozándome y sus dedos que me preparaban para penetrarme.

    – Dime que se siente, perra. Me dijo

    – Ah!! Se siente bien, mi señor… Deme más, quiero más. Dije casi llegando a un orgasmo.

    En ese momento, llevó su mano por mi espalda y haló mi cabello, se acercó a mi oído y me susurró.

    – Yo decido que darte y cuando dártelo…

    Y sin más me penetró y me escucho gritar y derramar algunas lágrimas extasiada de placer, una y otra vez, cada vez más rápido, mi respiración se agitaba y la de él también mientras yo afirmaba sin control.

    – Soy toda tuya.

    – Lo eres, ya eres mía, perra. Siente a un verdadero hombre. Decía el, algo agitado.

    Me colocó de espalda, arrodillada, tomo la correa que tenía mi collar y lo jaló llevándolo entre mis piernas. Quedé de perrito con la cara sobre la cama y mi sexo bien levantado.

    – Ahora pareces más una perra.

    Me penetró por mis dos orificios sin control alguno, yo gemía y pedía más, ya estaba a punto de correrme por segunda vez, sentía como entraba y salía de forma brusca… Dejé derramar bastante líquido espeso sobre su gran miembro, me volteó y me sentó sobre él.

    – Termina, zorra. Me dijo.

    Y sin pensarlo dos veces empecé a dar saltos sobre su gran hombría. Una y otra vez, intercalando movimientos circulares y otros de arriba hacia abajo.

    – Uff. Suspiraba yo.

    – Ah! Si, así es, eres una experta en esto. Dijo extasiado mientras tocaba mis senos con una mano y la otra apretaba mi glúteo izquierdo con rudeza.

    Llegamos a un punto en el que me ayudaba y yo aceleraba mis movimientos, así haciéndose cada vez más y más intenso, hasta que acabó dentro de mí, solté un gemido glorioso junto con él y caímos exhaustos.

    – Te dije que no te arrepentirías. Dijo, mientras bajábamos la aceleración y nos quedábamos dormidos.

    Luego de esa noche, Erick y yo nos vimos un par de veces más y disfrutamos de apagar la calentura y deseos que nos consumían. Tuve que volver a mí casa porque mi estancia en Santiago había culminado. Nos separamos, pero nunca olvidaré aquella experiencia con el joven de gran carácter para dejarme ser tan sumisa.

  • He convertido a mi querida madre en mi querida mujer (2)

    He convertido a mi querida madre en mi querida mujer (2)

    Recuerdo una vez que…

    -Mamá, mamá (dije sollozando)

    N: ¿Que tienes?

    A: (todo mocoso y tartamudo) e-es que me caí mi-mientras jugaba y me raspé mis rodillas

    Mi madre con los ojos más empáticos, sensibles y cariñosos me levanto con sus brazos y dijo

    N: ouuuu mi bebe, vamos a desinfectarte.

    A: no, eso arde mucho.

    -Con la voz más dulce que solo una madre cariñosa hace, me dijo…

    N: no, porque si primero te sobo y digo; sana, sana colita de rana, si no sana hoy sanara mañana, así ya no duele.

    A: bueno…

    Y en otro momento…

    N: ¡ADRIÁN! que calificaciones son estas, explícame.

    A: aish mama no están tan mal, en total saque como un 8.

    Con la boca escupiendo fuego dijo.

    N: Adrián no me vengas con pendejadas hay materias en las que estas reprobado y me habías dicho que estabas bien en todas, ¿me querías ver la cara de ¿idiota?

    Pero hoy, sus ojos solo me ven directamente con lujuria, y esa misma boca la está usando para chupármela, no puedo pensar bien, solo me llegan ideas de todo lo que puedo hacerle, recordé varios videos porno que me encantaron, tal vez vestirla de conejo al estilo playboy cada idea me hacía llegar al clímax, hasta que por fin eyacule, mi madre se tragó todo, y se recostó al lado mío. Después de un rato empecé a recuperar la cordura, me llegaron tantos recuerdos de ella siendo la mejor madre del mundo ¿Qué estaba haciendo? Yo quiero a mi madre y estoy muy seguro que ella no quiere esto, tengo esta ventaja y abuso de ella, ¿Qué me diferencia de un violador con un arma?, me sentí avergonzado…

    N: ¿qué pasa corazón?

    Chasquido

    A: ya no me digas así, y olvida todo lo que paso en la noche, cuando oigas que cierro la puerta de mi cuarto volverás a ser la mama de siempre.

    Me puse mi ropa y me fui derecho a mi cuarto, me acosté y me quede mirando al techo por un tiempo, me sentía como un rey que perdió su reino, de la nada escuche que tocaban mi puerta y mi madre con una especie de tono musical dijo:

    N: Adri… buenos días, ¿puedo pasar?

    A: o, mama, este… si pasa.

    -Respondí desanimado, después ella abrió la puerta.

    N: Qué bueno que ya estas despierto y… ¿Adri te dormiste con la misma ropa?

    Mi madre tenía su suéter pijama, no sé por cuanto me quede pensativo.

    A: si, la noche se me hizo tan rápida que ni me percaté que me dormí.

    N: verdad que sí, yo apenas y me acuerdo… ¿estás bien?

    A: si…

    Obviamente no supe mentir, así que ella se acercó y se sentó en mi cama al lado de mis pies

    N: Adri, ya no mames se ve que te pasa algo.

    Deje escapar una risa y respire profundo.

    A: por un momento se me había olvidado que a veces puedes ser así, bueno… Hay una… mujer, increíble que conozco desde siempre y recientemente quiero que nuestra relación sea más íntima, pero ella no me quiere de esa forma.

    N: ella te ¿rechazo?

    A: no, pero…

    N: ahí está nada más te estas quejando para nada solo dile y…

    A: no es tan simple porque ella solo me ve como un… amigo, como alguien de la familia.

    N: como un hermano.

    A: si digamos como un hermano, creo que lo peor es que si puedo estar con ella, pero tendría que engañarla, me he vuelto muy persuasivo.

    Mi madre interrumpió sarcásticamente.

    N: ¿en serio?

    A: ¡¡SI!! MI PUNTO ES… que no quiero estar en una relación en donde ella no tenga más opción que estar conmigo quiero que ella elija estar conmigo.

    Ella respiro profundamente mientras sus ojos miraban alrededor.

    N: hijo, mírame y escúchame, ¿crees que somos nosotras quienes solemos conquistar a los hombres sin importar que ese hombre no destaque para nada de los demás?

    -Hijo, si fuera verdad que está mal el ser persuasivo con las mujeres para tener cualquier clase de relación, todas ellas serian considerado violación, si tienes una ventaja sobre todos los demás para conseguir el amor de tu vida, no seas idiota y aprovéchala, vida, solo hay una, y mira si te sigue molestando que le estas lavando el cerebro por decirlo de algún modo, hazle saber que lo haces pero Adri, hazlo de una manera indirecta, no la cagues.

    De repente se me ocurrió una idea, y estaba tan aliviado, se me ilumino la cara y todo animado le dije.

    A: gracias mama, ya sé que voy a ser.

    N: fue un placer.

    Chasquido

    N: si, ¿amo?

    A: (concéntrate) madre recordaras que tuvimos relaciones, pero lo sentirás como si hubiera sido un sueño y ese sueño significara el inicio de que me veas más que solo tu pequeño, lo recordaras como el mejor sexo de tu vida al grado que cada vez que bayas al baño y que no haya nadie más en la casa que nosotros 2, te masturbaras y gritaras mi nombre como si no te fuera a escuchar.

    N: si, amo.

    Chasquido

    A: bueno madre vamos de compras porque quiero verte diario con ropa que no sea de abuela.

    Aplauso

    N: si tal vez, es momento de cambiar de Luke.

    Compramos mucha ropa con escote, trajes de baño, uno que otro disfraz y ropa sexual, ahí se fue todo el dinero que era para mi cumpleaños pero baldra la pena, are que mi madre haga algunas cosas sucias conscientemente para que poco a poco cambie la forma en como me ve ella, tal vez sería más sencillo decirle que a partir de ahora me vea como su pareja, pero no sería real porque si después le digo vuelve a la normalidad será otra vez mi madre quiero que lo normal en ella sea deseándome, que su consciente y subconsciente me pertenezcan cambiare completamente a mi madre y claro ella seguirá siendo la linda y segura mujer con la que me enamore y las cosas más pervertidas que are con ella al día, (como mínimo) le diré que piense que fue un sueño hasta que algún día ella ya no quiera soñar y quiera hacerlo, ahí será cuando le rebele que todo este tiempo fue hipnotizada y espero que lo acepte, si no, solo le borro ese cacho y lo intento luego pero por ahora…

    Chasquido

    N: Wow nos tardamos todo el día en las compras ya casi empieza mi novela, espero que no haya pasado nada importante en el capítulo que no vi…

    A: Mama a ti no te gusta esa novela mejor estudiemos.

    Aplauso

    N: si tienes razón la historia se volvió predecible, ¿qué quieres estudiar?

    A: Biología, pero, quiero de una manera especial porque me distraigo con facilidad.

    N: ¿Qué tienes en mente?

    Chasquido

    N: ¿si, amo?

    Un rato después…

    Estaba entusiasmado en cualquier momento ella va a venir con…

    Entra Nicole bruscamente, ella vestía con unos tacones negros bastante altos, con una minifalda ajustada, con un brasier negro bien escotado, una corbata roja, unos lentes, el pelo recogido, ella estaba maquillada perfectamente y sostenía una regla con la izquierda, ella puso su mano derecha sobre la mesa inclinándose, haciendo parecer que sus tetas y van a salir de su brasier y mirándome seductoramente sobre los lentes me dijo:

    N: hoy veremos el grado de placer que puede llegar a sentir tu madre.

    A: Yo solo trague saliva.

    Nicole, empieza a escribir en un pizarrón pequeño colgado en el cuarto de Adrián, inclinándose hacia abajo con la intención que se pudiera apreciar sus nalgas apretadas por la tanga negra que tenía.

    N: ¿porque no estas apuntando?

    A: Es que tus nalgas me distraen, profesora eso merece un castigo ¿no?

    N: Tienes razón, ¿Qué me harás?

    A: como castigo tendrás unas nalgadas con una regla mientras penetro tu ano 30 veces, pero cada vez que grites o salga algún ruidito de tu boca te sumare 10 a tu castigo.

    Le agarré de la corbata con una mano y con la otra sostuve la regla, ella no soporto el castigo, mi pobre madre-maestra no dejaba de gemir y mojarse de la excitación. Su castigo llego a superar 100, pero sinceramente dejé de contar después de la cogida 40, cuando quise follarla de otra manera.

    Yo le saque mi polla del culo, sus nalgas estaban bastante rojas inexpertas en este tabú, me pregunto si fue la primera vez que alguien la había tratado así, su culo todo rosado, goteando por mi semen no podría tener más mi firma. Le dije que se volteara y me mirara a los ojos, ella tenía la mirada perdida, la cara sudorosa al igual que todo su cuerpo, algo despeinada, cada respiración profunda que daba levantaba y bajaba sus tetas estaba estupefacto por mi madre así, ¿Dónde quedo la mujer tan segura de sí misma?, la que siempre vio por encima de mí. Ella decía que no importa que tan poderoso y rico me volviera, ella siempre seria mi madre y tendría que tenerle todo mi respeto, ridículas palabras al verla así ante mi presencia.

    A: Maestra Nicole no pudiste soportar el castigo, tendré que ponerte otro; escribirás en el pizarrón “El mayor orgasmo que he tenido en mi vida me lo ha dado el amor de mi vida, Te amo Adrián” 50 veces mientras te chupo el coño o el culo.

    Ella si quito la tanga y… las primeras veces fueron algo divertidas, podía escuchar cómo se excitaba mi madre mientras me empapaba de su dulce néctar, cuando se empezó a sentir monótono quise que ella lo gritara en voz alta. Entre lamentos y gemidos podía apreciar mi refrán era algo lindo, cuando termino su castigo me levanté y me fui a mi lugar.

    N: o, creo que el tiempo ya casi se termina, así que daré por acabado la clase de hoy.

    A: Ma-maestra (tartamudee, pero creo que en esta ocasión es adecuado) quiero quedarme horas extra.

    N: está bien, quieres continuar con el tema o ¿qué quieres hacer?

    La despeine completamente, le agarre de la nuca y la bese algo forzado, ella se exalto un poco y trato de decir algo inútilmente, ella empezó a rodearme con sus brazos y nos dejamos caer en mi cama. Al verla, su maquillaje estaba arruinado, aun podía oler su perfume, su coño estaba bastante mojado y estimulado, la penetre bruscamente y empezamos a fornicar, ella no dejaba de sonreírme, no la deje en paz hasta que caí dormido.

    Al día siguiente, sentado en mi silla se me había ocurrido un nuevo juego, lograba oír mi nombre con excitación desde el baño, cuando mi madre salió, fue hacia mi cuarto algo molesta y…

    N: Adrián porque los trastes no están lavados.

    Ella no se explicaba porque no he hecho el quehacer, y se enojó más al ver mi sonrisa, ella no sabe lo que le espera…

     

  • Laura, una pequeña historia (Parte 3)

    Laura, una pequeña historia (Parte 3)

    La modificación de su precioso cuerpo continuó durante toda el día siguiente. Ahora en sus muslos se podía leer su nombre, ‘Perra Banquita’, ‘Saco de Mierda’ en ambas pantorrillas y ‘Coño de uso público’ en su vientre. Su pelo, antes largo y rubio, había sido cortado y teñido de rosa fuerte.

    Llevaba puesto un sujetador de cuero negro, una falda de cuadros cortísima y unos zapatos de tacón de aguja. Evidentemente, no llevaba bragas. De esa guisa debía ir a trabajar, o más concretamente, a hacer la calle.

    Le presentaron al chulo local, un gigantesco negro encantado de la vida de tener una perra blanquita a su disposición.

    Pero eso sería por la noche. Ahora había que trabajar.

    Laura se montó con un negro joven en la moto. Se sentía comida rápida.

    Las órdenes estaban clarísimas. Ese hombre desconocido ahora era su dueño. Podía matarla a golpes o dejarla tirada en cualquier sitio si desobedecía. Y sería su familia la que pagase las consecuencias.

    Pudo notar la mirada de odio de las escasas mujeres que la vieron por la calle mientras viajaba abrazada a su chulo, como si él fuera Nicolás.

    Cerca de allí había una obra, con al menos veinte albañiles y algunos de ellos dispuestos a pagar por una mamada o un polvo rápido.

    Los hombres la vitorearon cuando la vieron llegar de la mano del negro. No había ni un solo español en el grupo.

    El negro negoció con ellos y llamó a Blanquita.

    -Desnúdate.

    -¿Aquí?

    Recibió una fuerte bofetada.

    -Sí, aquí. Desean verte desnuda.

    ¿Más aún? Ya iba prácticamente desnuda. Y aun así…

    Laura se quitó el sujetador y la falda. Se quedó desnuda delante de esos cerdos que se la comían con los ojos.

    Vio cómo se repartían el orden en la que la iban a usar.

    La colocaron encima de una mesa mientras uno de ellos iba a por cervezas. Se la querían follar como la perra que era. Y como los del bar, unos preferían su coño y otros preferían darla por culo. Total, solo era un saco de semen.

    Laura perdió la cuenta de cuantas veces se la follaron esa mañana, pues los hombres iban pasando uno detrás de otro y no hacían más que repetir y pelearse entre ellos porque le tocaba.

    Lo que más les gustaba era ver como se balanceaban sus tetas al son de las embestidas a la que era sometida. Al final, probó la doble penetración, tanto oral como por la vagina, como oral y anal a la vez.

    Grandes goterones de semen resbalaban por sus muslos mientras los hombres descansaban.

    -El tal Nicolás debería de marcarla con fuego, como si fuera ganado. Aquí, tras el muslo, o en el culo, o en su espalda.

    Echó un trago de cerveza. Le habían dicho que la tratará como si fuera suya. Se levantó y se acercó a ella. Se sacó la polla y se la metió en la boca. Tenía ganas de mear.

    Laura se lo tragó todo. Estaba convencida de que si lo hacía, si lo complacía, se le quitaría la idea que veía reflejada en sus ojos.

    -Preparar el fuego.

    -No, por favor, no… Yo haré lo que queráis, pero por favor, no me marquéis.

    Los obreros prepararon un hierro con un círculo y una M, y tras amordazarla y descalzarla, se lo grabó en la planta del pie. No estaba tan borracho para hacerlo más a la vista por ahora.

    Laura aguantó bien el dolor, pues en contra de lo esperado, no era ni mucho menos el dolor más intenso que había tenido que soportar, lo que no sabía si era bueno o malo.

    Tras verse libre, recogió las dos escasas prendas de ropa que la permitían vestir y subió de nuevo a la moto.

    Se dirigieron a un bar de carretera, pues él iba a comer algo y ella a trabajar.

    -Joder, menuda pedazo de hembra traes hoy.

    -10 euros por follártela, 15 el anal. Chupar, la chupa gratis, cuando acabe el servicio.

    Cuatro billetes de 10 cambiaron de manos y la ordenaron subir a la barra y que se abriera de piernas.

    Los primeros clientes del bar llegaron mientras Laura aún se la estaba chupando a uno de tres camareros con los que contaba el establecimiento

    El hombre, que ya le había entrado prisa, se corrió en su cara y pelo.

    -Hay una habitación abajo – le indicó su chulo. -Los clientes no tardaran en llegar.

    Lo que la mayoría de ellos buscaban era una mamada rápida y que se la tragará. Cuatro o cinco buscaban un polvo y solo uno la dio por culo.

    Su chulo apareció con un bocadillo. Laura se dio cuenta de que estaba hambrienta, de que en su estómago solo había semen y orina. Y mientras se lo comía, este comenzó a tocarla las piernas y sobarla el coño.

    -Abre la boca, blanquita

    Laura obedeció aunque aún la tenía llena de comida. Su chulo escupió dentro.

    Y Laura se lo tragó. Con todo el asco del mundo.

    La ordenó dar otro bocado. Esta vez se sacó una polla negra como el carbón y comenzó a pajearse. La agarró fuertemente del pelo y le metió un poco la polla dentro de la boca para asegurarse de que toda su leche cayera dentro.

    -Le dará sabor.

    Y Laura se lo tragó. Con todo el asco del mundo.

    Su chulo la quitó el sujetador y la falda que llevaba puesta, así como los zapatos. Realizó una foto de la quemadura que tenía en el pie y otra de cuerpo entero.

    La metió un plátano pelado dentro del coño y sacó otra foto.

    Ese iba a ser su postre. Sabía raro, claro. Sabía a ella, y también a hombre.

    El dueño del establecimiento no tardó en bajar. Traía con él un infernillo y un hierro.

    -¿Estás seguro de esto?

    -Claro tío.

    Le parecía una barbaridad estropear unos pechos tan bonitos, pero no podía negar que la tenía dura como el cemento armado.

    Laura se agarró con todas sus fuerzas a la cabecera de la cama mientras su chulo la sujetaba el pecho para marcárselos por la cara inferior.

    Y no gritó.

    Ni con uno ni con el otro.

    El resto de la tarde, Laura lo pasó en una esquina de un polígono industrial, subiéndose a coches de desconocidos y haciendo mamadas.

    ¿Fueron 77? ¿De verdad se la había chupado y tragado el semen de 77 hombres? Porque eso era lo que decía el dinero. Porque no podía hacer nada más que mamadas por mucho que los hombres quisieran otra cosa.

    Era bien entrada la noche cuando volvió a montar en la moto de vuelta al prostíbulo. Allí la esperaba el negrazo de la mañana.

    La cogió del brazo y bajó con ella hasta el sótano.

    Laura se encontraba tumbada en el suelo de la mazmorra, con las piernas abiertas y con doce negros desconocidos.

    Y se estaba masturbando para ellos.

    Ya se había corrido una vez, y una segunda. Incluso una tercera. Pero no estaban satisfechos. Una buena guarra debía de correrse tantas veces como desearan sus amos.

    Así que Laura seguía frotándose el coño mientras los negros la miraban sonrientes. No recordaba ningún momento anteriormente que se lo hubiera frotado y sobado tanto.

    Al fin terminó de correrse por cuarta vez. Había tenido que dar todo lo que tenía para lograrlo.

    La dieron un cubo lleno de preservativos usados. Debía lamerlos y tragarse su contenido.

    Cuando al fin acabó la trajeron dos cubos más.

    Laura aseguró que no podía más…

    El negro la metió la cabeza dentro y la obligó a masticar. La goma, el semen y los jugos vaginales de las putas se mezclaban en su boca.

    Terminó llena, con el vientre hinchado y a punto de reventar.

    Y la noche no había terminado.

    La subieron encima de una mesa, con su cabeza colgando por un lado, y recibió una doble penetración. Pero estos no eran como los obreros de la mañana. Eran más duros, más resistentes, y su cuerpo estaba ya al límite.

    Aun así Laura dio lo mejor de sí misma. Cuando al fin el negro se corrió dentro de su boca, se lo tragó como era su deber. Y la mantuvo abierta esperando a otro que ocupará su puesto.

    -Y decía que no podía tragar más. – Recibió un fustazo en el coño. – No vuelvas a mentirnos nunca.

    Laura gimió de dolor. O de placer, empezaba a no saber distinguir una sensación de otra.

    Dos nuevos negros empezaron a tomarla…

    Alta madrugada cuando Laura y su chulo se encaminaban a la casa de este. Él era su guardián, y por tanto, hasta que Nicolás no dijera nada al respecto, su legítimo amo.

    Sin el menor disimulo, la iba sobando el culo por la calle para escándalo de los pocos viandantes con los se cruzaba.

    Su apartamento no era una pocilga, pero casi. Muy pequeño, con una única habitación y salón.

    -Dormirás, conmigo, en la cama.

    -Nunca he dormido con un chico antes.

    Su amo le quitó el sujetador y la falda, palpó sus pechos marcados por el mismo horas antes.

    -¿Sabes lo que quiero, verdad?

    Laura entendió que a pesar de todo el sexo que había tenido durante todo el día, la noche aún no había acabado para ella.

    Sí, sabía lo que deseaba de ella. Así que se arrodilló, le bajó la bragueta y se metió la polla del negro en la boca.

    Este comenzó a mearse…

  • La historia de Ángel, solo era un muchacho (55/59)

    La historia de Ángel, solo era un muchacho (55/59)

    Los dos hermanos nos miraban divertidos sin poder ocultar la risa que les daba el habernos encontrado en aquella situación, pero seguían ocupando el espacio de la puerta para evitar miradas curiosas.

    -Calla y no tengas envidia. -Erico se carcajeaba a la vez que pasaba el brazo por los hombros de su hermano.

    Los miré un poco incrédulo de que fueran ellos, pero mejor así y no que fueran unos desconocidos, aunque en estos momentos tampoco me hubiera importado demasiado.

    -Cerrar la puerta mientras terminamos de arreglamos, ¡por favor! -Erico me guiñó el ojo sin dejar de mirar que mi mano sostenía aún la verga ya floja de Ian.

    -¿No os ayudamos a vestiros? -Erico seguía con sus bromas pero al final hizo lo que le pedía. Nerviosos pero risueños, aunque mi ropa quedó hecha un desastre. Ian me miró como quedaba.

    -Estas más guapo después de follar. Gracias Ángel. -subí los brazos a su cuello y le bajé la cabeza para besarle los labios.

    -Calla bobo, ¿o quieres que yo también te de las gracias? -nos seguidos besando un par de minutos sabedores de que alguien nos guardaba la espalda.

    -¿Habrá alguna otra vez? -ahora Ian no resultaba el macho dominante de hacía unos momentos, ahora suplicaba y eso me agradaba. Yo podía ser un buen putito cuando era necesario, en la cama y bien relleno de verga, pero después me encantaba ese poder que ejercía en los machos.

    -Quien lo sabe Ian, todo es posible si surge la oportunidad, recuerda que no tenemos compromiso alguno, somos amigos y te amo como tal, y me gustas mucho, pero nada más.

    Salimos y el pasillo seguía custodiado por los hermanos que nos precedieron para volver al ruido infernal del bar. La pista de baile se había aligerado de público y en nuestro rincón de la barra volvieron a pedir bebida.

    Con el calor del local, la sudada del cuchitril donde habíamos estado encerrados, y el ejercicio que había hecho, estaba sudando y bebí con ansia el frío y dulzón zumo con vodka, estaba delicioso pero ya me sentía mareado, había llegado al tope, no podía beber más si quería mantener la cabeza en su sitio.

    -Ahora parece que tenemos más sitio para bailar. -Ian parecía que intentaba monopolizarme aunque de alguna manera tenía sus razones, él me había llevado a la fiesta.

    -Perdona Ian, ahora no puedo, busca otro bailarín de compañero. -no quería decirle que el motivo de que no pudiera, la causa en definitiva era él. Tenía que mantener el culo apretado, para evitar que su leche que aún tenía dentro se me saliera, aunque algunas gotas salían y las notaba deslizarse y como humedecían la culera de mi pantalón, por eso no apartaba mi espalda del mostrador.

    Lo cierto es que, a pesar de ser tan sucio, lo gozaba, hacía que me sintiera preñado de verdad y no deseaba volver al pasillo para vaciar el contenido de mis tripas.

    Me conformé con hablar con unos y con otros, observar a los bailarines, y a Ian que enseguida se consiguió una guapa chica que disfrutaba en sus brazos en la pista de baile.

    Veía a mi fortuito amante bebiendo sin parar, quizá impelido por el movimiento continuo, ya estaba restablecido y podía moverse como siempre había hecho, mostrando su buen cuerpo de bailarín que encandilaba la vista, venía a por un vaso cada vez que paraba la música y no dejaba de preocuparme.

    Erico llegó de la pista y se colocó a mi lado, llegaba sudoroso y fatigado.

    -Estoy llegando a mi límite y tendremos que marcharnos, se nota que ahora no me entreno. -le ofrecí su vaso que tenía a medias.

    -No voy a beber más, por esta noche ya es bastante, y deberías cuidar de Ian que ya va borracho, no va a poder conducir la moto, deberá dejarla aquí bien aparcada y volver a su casa en taxi o le llevaremos nosotros si quiere.

    -Tienes razón, hablaré con él. -por el ruido, Erico tenía que inclinarse para hablarme muy cerca del oido, y yo tenía que indicarle que se acercara para responderle.

    Cuando vi que Ian volvía hacia el mostrador me acerqué a el para pedirle que nos fuéramos.

    -Ian, tenemos que regresar, y no vas a poder llevar la moto. -me abrazó sosteniéndose en mi.

    -¡Oh! No te preocupes estoy bien. -pero se le notaba que no valoraba su real estado.

    -Erico te ayudará a dejar la moto estacionada en un lugar seguro, la recogerás mañana, y te llevará él en su coche. -de mala gana accedió sin oponerse demasiado, podía mantenerse derecho, y la dulce y fresca corriente de airé del mar resultaba un auténtico bálsamo para nuestros calores.

    Llegamos a su casa y Erico se bajó para acompañarle hasta la cancela del jardín, allí le dio una palmada en la espalda y regresó. Ian, en lugar de abrir la puerta volvió la cabeza para ver como nos perdíamos en la carretera agitando una mano.

    -Ahora te llevaremos a tu casa. -yo iba sentado a su lado y detrás viajaba Rubén.

    -Podemos aprovechar para saludar a la tía, no la hemos visto desde su vuelta. -Erico soltó una carcajada.

    -Estas borracho como Ian, no son horas para visitar a nadie. -Rubén se tumbó sobre el asiento trasero.

    -Es igual, podemos dormir allí y la saludamos mañana, quiero recoger los regalos que nos ha traído, en su casa hay sitio suficiente, ¿no es verdad Ángel?

    -Sobra espacio Rubén, ya lo sabéis y también conoces que a Ana le encantará veros, sois sus sobrinos preferidos. -entonces fue Rubén el que estalló en risas.

    -¡Claro, sus preferidos!, somos los únicos que tiene, venga Erico, nos quedamos. -Erico no respondió pero su silencio era el consentimiento que deseaba su hermano.

    Atravesamos en largo camino arbolado después de que el guarda de seguridad nos abriera la puerta, antes de llegar observé que eran pocas las ventanas donde se veía alguna luz encendida, detuvo el coche delante de las escalinatas, y no les pedí que guardaran silencio, sabía con seguridad que Tomas estaría vigilante, y que no llegarían nuestras voces al ala que ocupaba su tía.

    Como suponía Tomás salía de la zona de servicio para recibirnos a nuestro paso por el salón de acceso, se inclinó ceremonioso y renuncié a decirle que debía estar en su cama.

    -Buenas noches Tomás, Erico y Ruben van a pasar aquí la noche, quieren saludar mañana a la señora. ¿Ha salido de sus aposentos?

    -Si señor, vino una amiga a visitarla y estuvieron tomando una cena ligera. -suspiré aliviado, parecía que Ana se recuperaba de lo que fuera que tuviera, porque ningún médico había sido llamado.

    Nos dirigimos hacia el ala donde yo vivía y Tomás nos seguía los pasos.

    -Puede dejarnos ya, vuelva a la cama y descanse.

    -Prepararé dos habitaciones para los señores. -tuve que volverme y sujetarle del brazo.

    -Ya nos arreglaremos nosotros Tomas, por favor vuelva a la cama. -dudó antes de obedecer y darse la vuelta deseándonos buenas noches.

    Entramos en mi habitación y Ruben se tiró sobre la cama riendo, nos detuvimos a mirarle hasta que se calmo y nos miró enjugándose los ojos con un pañuelo.

    -¿Os imagináis al palo de Tomás follando? ¿Habrá cambiado de postura alguna vez? -Erico se tumbó a su lado y le puso la mano en la boca.

    -Calla descarado, algún día habrá sido joven y seguro que lo ha gozado, ¿no opinas lo mismo Ángel? -yo no opinaba, porque estaba convencido de que Tomás habría tenido pocas oportunidades para desfogarse, al menos desde que entró al servicio de Eduardo.

    -No es un asunto que me preocupe, pero lo haya hecho o no, seguro que nunca ha criticado lo que sus señores hayan hecho, Tomás es una tumba y fiel como un perro. -me los quedé mirando, los dos hermanos me observaban risueños por mi defensa del criado.

    -Podéis ocupar la habitación de Pablo, o la que queráis. -los dos se miraron con complicidad y habló Ruben.

    -Quizá prefiramos quedarnos en esta y la compartimos, así recordaremos cuando era de Oriol. ¿Verdad que si hermanito? -Erico aplastó la cara de su hermano con una mano sujetándole contra el colchón.

    -Sigues hablando demasiado, Ángel no nos ha invitado a dormir con él. -lo decía medio en serio pero los ojos le brillaban risueños. Me estaban tomando el pelo sin duda.

    -¡Mierda!, haced lo que queráis pero os recuerdo que la cama es mía. -y sin más me tiré entre ellos forcejeando para que me dejaran espacio.

    Seguirá…

  • El hipnotizante culo de mi madre

    El hipnotizante culo de mi madre

    Me llamo José Manuel, tengo 22 años y esto me sucedió hace como 1 año más o menos. Vivo en la ciudad de Santiago de Chile, junto con mi padre, mi hermana mayor y mi madre. La joya de la casa es sin duda mi madre, es muy bonita, mide 1.55 tiene unos grandes pechos y un enorme culo, firme, duro y antojable. Casi siempre esta con mallones o leggings, así que me deleito seguido al ver cuando se agacha y se le marcan sus bragas, de vez en cuando busco alguna excusa para darle unos arrimones a ese tremendo culo que tiene.

    Siempre he sido muy poco sociable, salgo poco a fiestas, tengo amigos pero no salimos seguido, cuando era más joven practique la magia y el hipnotismo, cosa en la que era bueno, pero al entrar a la universidad deje todo eso atrás, un día mientras veía YouTube vi algunos videos de como hipnotizar a un persona totalmente, eso despertó mi curiosidad nuevamente y vi varios tutoriales incluso llegue a ir a un par de talleres con esta temática, ya estaba tan metido en ello que había practicado con mi papa, mi hermana y mi mama, todo esto cuando están todos reunidos.

    Recuerdo bien que cierto día, mientras mi familia está en casa, mi hermana tenía que ir a recoger unas batas de laboratorio para su trabajo y como ella no sabe manejar mi papa la llevo, por lo cual mi mama y yo nos quedamos en casa, ese día mi mama traía unos legis blancos y con es tremendo culo que se carga, se le marcaba su tanga incluso se podía ver que era cachetero rojo con encajes, eso me puso como piedra todo el día, entonces ya con la hipnosis casi casi perfeccionada y con mi calentura dije “y si hipnotizo a mama, que puede pasar”.

    Fui hasta la cocina donde esta ella lavado los platos y le dije “oye mama, ya aprendí a hipnotizar más rápido, quiere que te muestre” ella dijo “ahorita no, además no está tu papa y tu hermana así que sin público no hay espectáculo”, fui muy insistente pues esa chance no podía dejarla pasar “por favor, unos 5 minutos y ya va”, ella termino de lavar los platos y accedió, me pare en frente de ella y le dije que viera el péndulo durante 30 segundo y que iba a sentir mucho sueño. Al cabo de 45 segundos se quedó dormida parada.

    Comprobé que fuera real, aplaudí fuerte, grite y le hable al odio para ver si reaccionaba, pero nada aun así pensé que podía estar fingiendo pues cuando hacia esto en frente de todos si funcionaba pero ese día tenía que estar tan seguro que no recuerde nada, debía corroborar por todos los medios. La prueba de fuego fue cuando la voltee de espadas le hice que se recargara en la mesa de la cocina y le di una tremenda nalgada, sonó tan fuerte y fue tan duro que me dolió la mano. Pero de ella apenas y un sobre salto pero, seguí con los ojos cerrados y ni gesto alguno.

    Pensé que quien estaba soñando era yo, pues tenía a mi madre a mi merced, suspire fuerte porque lo que está por hacer ya no tenía vuelta atrás, me arrodille y mi cara quedo a la altura de sus nalgas metí mi cabeza entre su culo y empecé a darle besos, después la puse de rodillas le quite la blusa y pude ver ese par de tetas que tenía, estaban algo aguadas pero eran tan grandes que no me cabían en la mano, sin pensarlo metí mi pene entre sus pechos con el sostén puesto para que apretara, por fin está sintiendo lo que era una rusa con los pechos de mama. Estuve así como 5 minutos antes de venirme a todo lo que da, le llene leche su cara y sus pechos, no tenía la intención de limpiarla pues quería que el olor se quedara en ella.

    Tome un respiro para agarra fuerzas para lo mejor, pué sabía que mi papa no tardaría en llegar, así que levante a mi madre, la voltee de espaldas y la recline contra la mesa nuevamente, le baje su leggings y pude ver ese cachetero negro que tenía, al verlo casi me vuelvo a venir, pues a pesar de ser algo grande le quedaba pequeño a comparación de ese tremendo culo que tenía, le baje hasta las rodillas su cachetero, y pude ver en todo su esplendor su deliciosa vagina y su culo, ambos completamente depilados, no podía más tenía que meter ni verga dentro de ella.

    Esta como piedra de duro otra vez, entonces tome mi pene lo lleve hasta su puchita, solo metí la cabeza y de un solo golpe le deje ir todo el tronco, no cabía de la emoción pues era una de las mejoras conchitas que había probado, a pesar de su edad apretaba bastante quizás porque papa no le da mucho uso no lo sé, le di varios embestidas con toda mis fuerzas una y otra vez, a estas alturas ya no me importaba si despertaba esta tan caliente y loco que me daba igual.

    Después le agarre sus pechos mientras la seguía penetrando, me excite tanto que me corrí dentro de ella, le deje mi pene tan adentro que de seguro le llego todo mi esperma hasta el útero, después de ello la deje recarga sobre la mesa y veía como empezó a salir mi semen que caía directamente en sus bragas, tome un vaso de agua, pues ya estaba al límite con dos corridas, pero no podía dejar pasar la oportunidad de reventarle el culo también, así que con esfuerzo sobre humano me volví a poner duro y sin piedad masacre su culo.

    Le daba empujones tan duros que la mesa se empezaba a mover de lugar, debido a mis corridas anteriores dure como 15 minutos seguidos dándole a su apretado culo, el cual no opuso resistencia para que entrara mi verga, lo cual supongo que fue porque papa ya lo había estrenado, no lo sé y no me importaba, después de los 15 minutos me corrí fuertemente otra vez, salió un chorro muy liquido de semen, le deje mi verga dentro hasta que se hiciera flácida y saliera sola, después de eso me llegó la culpa y la preocupación, pues no sabía si quedaría embaraza y como rallos la limpiaba, pues el olor a semen estaba en todo su cuerpo.

    Tome unas toallas húmedas y la empecé a limpiar, la puse derecha le subí su hermosos cachero aun con gotas de mi semen, y se subí sus leggings, le di un beso a sus nalgas y después me prepare para el irme a mi cuarto sabiendo que me correría de la casa si se daba cuenta o como todo un campeón. Chasquee los dedos y ella despertó sin saber nada o al menos eso decía “Donde estoy, me siento algo rara, no que iba a ser rápido mira la hora, y que me hiciste”, pensé rápido y le dije “nada más te dije que te pusieras unos hielos, por eso está algo húmeda de la ropa”, me respondió “mira muchacho con eso no se juega, ya me enoje mejor vete y déjame terminar mis cosas”, le dije que no era para tanto le di un abrazo y me fui a mi cuarto. No salí en toda la noche y al otro día medio me baje a desayunar y comer, tenía miedo que me dijera algo, así hasta que pasaron los días y jamás se tocó el tema, pero aún tenía miedo por si quedaba embazada, cosa que no paso afortunadamente, después de eso jamás volví a hacer algo con mi mama, pero con mi hermana si fueron varias veces.

  • Vacaciones en Cancún con mi sobrino (Final)

    Vacaciones en Cancún con mi sobrino (Final)

    Balam y yo regresamos a la habitación y al pasar por el lobby las miradas de hombres y mujeres nos siguieron hasta desaparecer en el elevador.

    Llegamos a la habitación y al entrar me dirigí hacia el balcón seguida de él, me recargue en el barandal y le dije a Balam: ‘tómame unas fotos corazón!’.

    El regresó rápidamente con mi teléfono y abrió la cámara, empezó a tomarme fotos mientras yo le modelaba sonriendo y posando cada vez más explícitamente, me di cuenta que varios hombres nos veían desde su habitación y empecé a pesar en posiciones francamente sexuales, me apoye en la pared y me ofrecí como una puta a Balam abriéndole los labios de mi Raja velluda con una mano mientras me jalaba un pezón con la otra.

    La erección de Balam era muestra de cuánto lo estaba disfrutando, en eso tocaron a la puerta y el salió hacia la puerta para abrir y recibir a la masajista.

    Ella lo saludo y entró a la habitación rápidamente cerrando la puerta detrás de ella, admirando a mí macho dijo a ambos:

    -Pues aquí estoy para Uds. dos, quién quiere el masaje primero? -devorándonos con la mirada mientras empezaba a quitarse el uniforme descubriendo un cuerpo delgado pero muy bien formado…

    Quedando en ropa interior le dije a Balam:

    -desnúdala nene -mientras yo me acercaba a sentarme en la cama tomando mi teléfono les tomé algunas fotos a ellos acariciándose y luego le pedí a él nos tomara algunas a nosotras desnudas mientras nos acariciábamos y nos besábamos, poco a poco me fue recostando en la cama y cuando le pregunté entre gemidos de ambas:- te gustan las mujeres? Eres bi? -No me respondió pero se agachó a mamarme las tetas mientras su mano acariciaba mi raja, se bajó hasta mi vagina caliente y empezó a mamarme con delicadeza mientras introducida dos dedos en mi ano.

    Balam no pudo aguantarse al ver las nalgas de la masajista en posición y la penetró profundo por su raja mientras ella gemía como loca y seguía mamando mi raja.

    Entonces me di cuenta de que tenía en el a una nueva pareja swinger, un mundo de placer se abría con el solo habría que explicarle a mí esposo que por un tiempo iba a salir con Balam como mi pareja fija swinger y no él.

    Sé que iba a protestar pero sabía cómo calmarlo, llevaría fotos y vídeos de mis salidas con Balam como pareja y me acostaría con mi marido siempre después de llegar de una reunión para dejarlo olerme la raja llena de semen de otros.

    La masajista iba ya en su segundo orgasmo cuando empecé a sentir el mío desde lo profundo de mi vagina y le rogué me metiera los dedos en el ano fuerte mientras le daba mi venida en su boca al tiempo que mi macho Balam explotaba dentro de su vagina haciéndola gritar de placer.

    Poco a poco se calmaron las cosas y Balam se desensarto para irse a sentar a una silla mientras fumaba un cigarro y nosotras seguíamos acariciándonos.

    -Ufff… Que calientes son! de dónde nos visitan?

    -De la capital -dije acariciando sus senos mientras le sonreía.

    -Ah -dijo ella- siempre los capitalinos son muy calientes, vienen a tener aventuras intensas aquí a la playa, cuanto tiempo tienen de casados?

    Sentí un orgullo inmenso al oír eso y le sonreí coquetamente mientras le respondía:

    -No estamos casados, él es mi sobrino y venimos con el objetivo de embarazarme de él, mi marido sabe de esto y está de acuerdo, mira -le dije mostrándole mi pulsera del tobillo y diciéndole- Soy una hembra casada pero con permiso de mi marido para ofrecerme a los hombres y mujeres que me gusten!

    -Wow… Pues que caliente es eso! los felicito por ser tan desinhibidos a mis tres -viendo a Balam con envidia mientras me decía- aunque si yo fuera tú, no compartiría a tu macho, está delicioso!

    -Jajaja, gracias, pero parte del gusto de ser swinger es compartir a nuestra pareja, a mí me hace muy orgullosa que las mujeres lo deseen también, aunque yo sé que él es mío al final del día, verdad corazón?

    -Sí Mariela, yo soy tu macho hoy y siempre -dijo Balam acercándose erecto de nuevo listo para darme su leche dentro de mi raja.

    Al verlo así listo de nuevo le abrí las piernas en franca invitación y le dije a ella:

    -nos grabas?

    -Claro! -respondió haciéndose a un lado y tomando mi teléfono empezando a grabar mientras Balam se acomodaba entre mis piernas y empezaba a besarme con lujuria al tiempo que me penetraba profundo y empezaba a moverse de manera salvaje.

    Mi rostro, me decía ella, era de mujer enamorada recibiendo a su hombre… Eso sí no lo vi venir! hasta ese momento pensaba que lo que me atraía de él era el sexo, pero tuvo que ser otra mujer la que se dio cuenta de mi sentimientos, como iba a explicarle a mí esposo que estaba enamorada de Balam también??

    Era una locura! yo acababa de cumplir 30 años y él tenía apenas 18 años!, no, no podía dejar que ese sentimiento venciera mi manera de ver la vida, cuando pensaba en Israel también sentía algo diferente, de hecho la noche anterior a este viaje la había pasado con el entregándome a su desviada perversión, solo él lograba sacar de verdad la puta genuina que tenía dentro, me encantaba someterme a sus deseos por más pervertidos y sucios que fueran.

    Sin duda era todo un caso, casada, con un amante que me tenía totalmente controlada y ahora enamorada de este niño que tenía una manera de cogermeee que me excitaba tanto.

    Empecé a escucharlo gemir mientras lo sentí endurecerse y explorar dentro de mi en el fondo de mi útero. Deseaba tanto embarazarme de él! Solo de imaginarme la cara que pondrían en mi familia cuando se enteraran de que cargaba con el hijo de él en mi vientre y en el trabajo de saberme embarazada de alguien más que no era mi marido.

    Balam terminó de venirse y se salió de mi raja mientras la masajista decía:

    -que calientes son los dos! Y tú -me dijo a mi- eres una de las mujeres más intensas que he conocido!, literalmente te lo cogiste! Lo llevaste al límite del placer y gozaste tanto como el mientras te llenaba la raja, eres muy buena mujer! -dijo, acariciándome la cara mientras decía- Que gusto encontrar parejas tan desinhibidas como Uds. en el hotel, me hacen más divertido! -Dijo riendo y dándome un beso francés a manera de despedida, se levantó, se vistió y despidiéndose de ambos dijo- sí quieren otro masaje mañana solo llámenme y vengo a visitarlos después del trabajo…

    En eso una idea caliente me vino a la mente:

    Rápidamente le dije:

    -espera! Crees que pueda tomar tu lugar un día? a cambio te ofrezco a mi macho, puedes pasar el día con él mientras yo tomo tu lugar en el spa…

    La mirada de ella era de sorpresa pero de lujuria también, volteando a ver a Balam le pregunto:

    -qué opinas?

    El rápidamente dijo:

    -por mi está muy bien, la pasaremos muy bien y Mariela seguro la pasará también muy bien!

    -Ok! -Dijo ella volteando a verme- te espero mañana a las 10 am para explicarte cómo está la cosa.

    -Perfecto -le dije- mañana te veo ahí…

    Al día siguiente nos levantamos temprano y me presenté en punto de las 10 am en el spa, ella me esperaba ya y me di un uniforme que me quedaba muy bien, me explico los detalles y solo me pidió no salir de ahí para que no se dieran cuenta en el hotel y estuve de acuerdo, se despidió y salió rumbo a mí habitación donde la esperaba Balam desnudo.

    Volteando a ver la puerta de enfrente del spa decidí quitarme la ropa interior y dejarme solo el uniforme que parecía más una camisa que me llegaba justo al inicio de mis muslos y mis zapatillas altas que torneaban mis pantorrillas, me senté cruzando las piernas frente a la puerta y encendí un cigarro esperando a los primeros clientes.

    15 minutos después se abrió la puerta y entró un hombre musculoso rubio que seguramente era extranjero. Se quedó parado en la puerta al verme descruzar las piernas y dejarlo verme la vagina velluda mientras le preguntaba en inglés:

    -Hola vienes a un masaje?

    -Ssiii… -Dijo mientras se acercaba a la cama de masajes y preguntaba desnudándome con la mirada- Que incluye el masaje? -acostándose boca abajo…

    -Incluye un masaje, sexo oral si lo deseas y una relación hasta que termines… -Le respondí sonriéndole y acercándome a un lado suyo.

    Recordé entonces que mi esposo me había retado a ser puta por un día y seguro se iba a morir de coraje cuando le contara lo que había hecho en Cancún.

    Mi cliente se acostó en la cama de masajes y vio como me quitaba el uniforme quedando totalmente desnuda junto a él… Empecé a acariciarlo por la espalda y rápidamente me subí a la cama montándolo de esa forma dejando que mi raja se frotara en sus nalgas, y empezó a decirme lo bien que se sentía eso.

    Masajeando su espalda mientras le daba besos delicados en ella le pedí que se volteara boca arriba y al hacerlo vi que tenía una erección tremenda ya.

    Me acomode y seguí besando su pecho mientras el empezó a acariciar mis senos y levantándome un momento al tiempo que lo besaba le pregunté:

    -Quieres que te mame?

    -Sí! -Dijo el tomando mi cabeza y empujando hacia abajo… Bese su pecho y estómago hasta llegar a su verga, se la besé largamente y de repente empecé a mamarle con lujuria arrancándole gemidos de placer, empezó a moverse como si estuviera cogiéndome por el rostro, al sentirlo endurecer me paré un momento y me acomodé sobre el poniendo mi raja justo encima de su verga caliente y en un movimiento cachondo me ensarte su tolete y empecé a cabalgarlo sintiéndolo llenarme la vagina con su pito erecto…

    Justo en el momento que sentí iba a venirse me baje y lo metí en mi boca, se vino tremendo! terminaba de tragarme se semen cuando entro otro hombre al spa buscando un masaje. Al verme desnuda recibiendo el semen del cliente dijo inmediatamente:

    -quiero lo mismo!

    Sonriéndole le dije:

    -por supuesto!

    Terminé de atender a mi cliente y salió feliz del trato que le había dado, no vi necesidad de vestirme de nuevo ya que iba a ocuparme de nuevo inmediatamente.

    12 hombres y 3 mujeres, después llegó la hora de cerrar el local y terminé realmente cansada pero feliz de haber cumplido mi fantasía y la de ellos seguramente.

    Espere a mí amiga masajista y me despedí de ella después de contarle y darle el dinero ingresado ese día, ella no quería recibirlo porque decía que era mío pero yo sé lo di agradeciéndole por haberme dejado atender a la gente ese día. Nos despedimos y regrese a mí habitación encontrando a Balam desnudo pero bien dormido, seguramente él también había atendido a la masajista como se debe y estaba cansado a morir.

    Pasamos el resto del viaje encerrados en la habitación cogiendo como conejos y al regresar a la ciudad de México mi objetivo estaba cumplido: llevaba ya en mi vientre la semilla de un hombre que no era mi marido… Solo que no era de Balam, era de Israel que me había embarazado la noche anterior al viaje.

    Nunca imaginé que el destino me fuera a cumplir ese capricho, obvio no le diría a mí marido quién era el padre cuando descubriera que estaba embarazada.

     

  • Mega arrimón en el concierto

    Mega arrimón en el concierto

    Un pretendiente que conocí hace unas semanas me invitó a pasar un fin de semana con él en Acapulco. La idea era más que obvia, que me follara a diestra y siniestra durante 48 horas. Este es el relato de lo que sucedió. Para los que ya me conocen saben de mis curiosos hábitos de entregarme a mayores, hombres, o mujeres.

    Pasé recientemente un par de semanas brincando entre el catre sucio de don Ignacio y el hotel barato a donde me lleva Laila, hasta que conocí a Gilberto, quién arropo mi desnudez moral. Lo conocí en una fiesta, amigo de una amiga, y una semana después me invitó a un concierto. Decidí aceptarle la invitación. Fuimos a la zona de hasta adelante, es decir parados. Todo iba normal, las luces se apagaron y apareció la banda en la escena, la algarabía era total, hasta que repare que alguien detrás de mí estaba acomodando su miembro entre mis nalgas.

    Primero me quedé quieta, no sabía si lo que sentía detrás de mí era una cuestión accidental ocasionado por el cúmulo de gente o si era plan con maña. Me quedé quieta, estática un momento, y efectivamente, empecé a sentir como el miembro crecía de tamaño y cómo se ponía duro como roca. Para entonces ya estaba algo tomada y no le vi problema a dejar que el mañoso de atrás se divirtiera un rato conmigo y de paso me diera algo de placer. Me empecé a mover al ritmo de la música sintiendo su tiesura entre mis nalgas, era imposible que mi acompañante se diera cuenta de nada, era tal el borlote que en determinados momentos dejábamos de estar juntos y nos separábamos.

    Para mi en ese entonces lo único que me importaba era seguir pegada a ese bulto que me estaba dando placer. Pues sí, la actuación terminó por ponerme altamente cachonda y con bríos de sexo sin compromisos con un total extraño a quien ni siquiera le había visto la cara. Para la mitad del concierto sentí cuando desenfundo su virilidad y la acomodó entre mis piernas que gustosamente se separaron para alojar su verga. Esa noche iba de putita, qué más, si una va a un concierto es porque una quiere guerra. Y vaya que la encontré.

    Le sobe el rabo un rato acariciándole el pene con mis dedos mientras entraba y salía de entre mis piernas. Un rato después sentí su glande en mi espalda, grande, duro, tieso y ya salivando esperma y esparciéndolo sobre mi espalda. La verga que me encontré por casualidad prometía ser una herramienta muy hábil con la cualquier chica gustosa no diría que no. Como a cada concierto que voy, porque en México se presentan las mejores bandas de rock un día sí y el otro también, fui a modo. Poca ropa y accesible.

    Un short corto de jeans roído y una playera de tirantes que de perfil permite ver la aureola de mis pezones. La acomodó entre mis piernas nuevamente. Justo a la altura de mi sexo. Lo acomode y lo atrape entre mis muslos. Sintiendo su falo encendido lo atrape allí y de reojo lo invité a que lo dejara allí.

    – Diviértete ahí nene – fue lo que le dije sin saber si me había oído o no. La música era fuerte y apenas dejaba escuchar mis gritos. Mi pretendiente, justo al lado mío, ni siquiera se imaginaba el festín que me estaba dando.

    El brincadero de la gente en el clímax del concierto ocultaba el faje que me estaba dando con este desconocido. Yo lo único que quería era que me follara allí mismo, mis nalgas ya entregadas a él disfrutaban su dureza y el roce de su verga sobre mi era delicioso no obstante mis ropas. Sentí su dureza entiesarse aún más y coloqué mi mano frente a su miembro para recibir su descarga en ella, no quería que su esperma quedara desaprovechado en los jeans de la chica que bailaba frente a mi.

    El concierto acabó y Gilberto me pidió salir juntos. Le dije que no pero igual se la chupe hasta hacerlo acabar en mi boca. Antes de bajarme de su coche frente a mi casa le dije que siempre podíamos ser follamigos si a él le apetecía y me despedí. Llegué a casa exhausta y con semen de dos chicos distintos.

  • Viernes, 24 de mayo de 2019

    Viernes, 24 de mayo de 2019

    A veces tengo fantasías en las que yo sucumbo con mi deseo secreto de convertirme en una puta con polla y muy mariquita y dejarme follar por todos los hombres con ganas. Mi gay-plan es algo que no suele fallarme y lo suelo comenzar cada vez de un modo muy inocente. Invito a los amigos -todos hemos cumplido la edad legal- a mi casa para ver películas, tranki, tranki.

    Consiste en ver algunas series de Netflix que sé que les gustan y que ellos no suelen tener esta conexión. Lo que los amigos no saben es que también estoy descargando algunas películas porno usando una suscripción que me hice. Los invito y les digo que pueden invitar a su vez a otros amigos. Estas series suelen ponerlas a altas horas de la noche o solo están en Netflix, así que es una auténtica tentación poderlas ver a una hora accesible y darse una panzada de episodios.

    Cuento lo que ocurrió la primera vez. Para ese día que venían tenía preparados unos aperitivos, bebidas y todo eso que a nosotros los jóvenes nos gusta. Los chicos llegan y empezamos a ver la primera serie. Está yendo bien con mucha conversación y bastante buen ambiente bromeando unos con otros. Después del sexto episodio les pregunté si alguien quería ver algo más durante un rato. Todo el mundo estuvo de acuerdo y yo les di una pista haciendo sonar antes de aparecer las imágenes el sonido de gemidos para que entendieran que era porno. Se impuso el silencio, ya que al aparecer las imágenes todo el mundo quedó hipnotizado por la chica a la que le daban tres tíos sin parar. Después de ver el video corto con la chica muy caliente, comenzaron a masajearse sus pollas por encima del deportivo.

    Miré entorno a la sala y todo el mundo tenía las piernas abiertas y las erecciones notorias por debajo de sus deportivos. Me excitó saber que todos estábamos sentados con pollas duras esperando una razón para liberarlas. Hice el primer movimiento y me bajé la cremallera, me desabotoné los pantalones, saqué la polla dura para acariciarla y todos me miraban cómo llevaba mi mano sobre mi dura polla y uno a uno se sacaron su polla y empezaron a acariciarla.

    ¡Joder!, ¡qué caliente fue esto! Observé a cada tipo masturbándose su verga y yo me relamía los labios. Estaba mirando la dura polla de 8 pulgadas de Tom y luego nos miramos a los ojos él y yo con muy clara intención. Era como si estuviera en trance mientras me levantaba los pantalones y la camisa, me abrochaba y caminaba para arrodillarme entre las piernas abiertas de Tom. Extendí la mano y la puse alrededor de su dura polla para acariciarla. ¡Oh, qué caliente! La tenía dura, dura, parecía un palo de madera.

    Tom comenzó a gemir y yo me incliné hacia adelante y tomé la cabeza de su polla en mi boca, la lamí y la chupé. Mmmm…, el presemen era verdaderamente delicioso. Entonces empecé a deslizar su polla por mi boca hasta la garganta, haciendo que me follara la boca. Yo estaba en medio del cielo. La polla de Tom empezó a latir y yo la metí profundamente en mi garganta para que se corriera y tragarme su semen directamente. Seguí chupando mientras él vaciaba la producción de sus huevos en mi boca.

    Después de chupar su pene y ordeñarlo hasta dejarlo seco, solté su polla con la idea de tener una segunda oportunidad y dejar que se recuperara. Entonces miré por encima de mi hombro y los demás chicos estaban de pie o en cuclillas alrededor nuestro. Tomé la primera polla polla dura que tenía a mi derecha y la metí en mi boca, de pronto sentí unas manos en mi trasero y lo desnudó. Alguien me abrió las nalgas de par en par y expuso mi culo afeitado y mi agujero a la vista de todos como una clara invitación.

    Era bastante obvio dado mi gran agujero afeitado que yo no era virgen. Había usado consoladores en mi culo durante años, pero esta era la primera señal de que estaba dispuesto a que me follaran por el delicioso agujero de mi culo. Me puse muy caliente sabiendo que mis amigos no sólo estaban mirando mi hoyo, sino que ahora sabían mi secreto de que me encantaba que alguien me penetrara mi hoyo.

    Sentí un dedo que empujaba contra mi agujero desnudo y me relajé para dejarlo entrar. Entró y salió; luego fueron dos dedos, notaba que mi agujero se relajaba aún más para dejarlos entrar y mostrar lo suelto que estaba. Estaba tratando de concentrarme en la mamada que estaba dando, pero cuando sentí que una polla se deslizaba arriba y abajo de mi raja, seguí mamando la polla pero ponía atención a esa grata sorpresa. Con el precum lubricando mi hoyito, sentí la presión en la abertura de mi ano cuando una polla empezaba a deslizarse dentro de mí por primera vez. Mmmm… ¡pero, qué bueno, joder!. La polla se deslizó por mi agujero y se metió hacia dentro hasta que sentí la cabeza golpear contra la pared de mi próstata y las bolas golpeando campaneando en mi culo. ¡Wow, wow, wow…! Me sentía tan perfectamente bien…

    Entonces la polla comenzó a deslizarse adentro y afuera, adentro y afuera sin parar y cada vez más rápido hasta ponerme, ahora sí, totalmente caliente con ganas y deseos y mi culo necesitaba más. Gemía yo a gritos mientras mi violador me follaba sudando a chorros. Podía oír el golpeteo de sus bolas contra mi trasero en cada embestida que me daba. Estaba gimiendo como una verdadera puta mientras mamaba una polla detrás de otra, todas tan duras y deseables. A la vez sentía que se iban intercambiando también las pollas en mi trasero. Con cada embestida de las duras vergas que entraban en mi culo, con más gusto me chupaba las que venían a follarme mi boca. ¡Mmmm…!, pasaron los ocho por delante y por detrás y alguno más de una vez.

    Nunca me sentí más excitado que esta vez en que las pollas se vaciaban en mi culo, me sentía taponado y lleno y notaba que al salir una y entrar otra polla un reguero de semen discurría por mi culo, bajaba rozando mi perineo y por debajo del muslo, antes de llegar a la rodilla desde donde se depositaba en el suelo junto a mis pies. Cuando se secan los restos de lefa en el suelo me sirven para olerlos y rememorar en mi cabeza lo sucedido.

    Encontré mi verdadera naturaleza y vocación, maricón perdido con agujeros disponibles. Y, a la vista del buen resultado, hasta hoy sigo haciéndolo a horas y en días que ellos me piden sesiones para ver series en mi casa. Por mi parte no me resulta difícil avisar a dos y ellos se encargan de invitar a otros y así caen siempre entre 7 y 10 chicos que me hacen disfrutar de mi vicio como ni imaginar podría.

  • Sexo en el trabajo

    Sexo en el trabajo

    Nunca pensé que sería maravilloso estar en la cama con ella, en ese entonces yo tenía 21 años y ella 32, una mujer con dos hijos divorciada y creo que sin escrúpulos.

    Con cada penetrada, chupada y venida que teníamos, me envolvía mas en ella, tanto que hasta una ocasión no pude contenerme y en la parte de atrás de las máquinas de la empresa me la cogí deliciosamente.

    Eran las 11 de la mañana aproximadamente, era un día donde todo estaba tranquilo, yo no tenía mucho que hacer, y los compañeros maquinistas estaban en la otra nave haciendo inventario, en eso ella entro a mi área, un minivestido verde enseñando sus ricas piernas y su cara de seducción, se acercó a mi, comenzó a masajearme mis hombros mientras me repegaba las piernas, sus caricias me excitaban mucho y mi pantalón comenzó a volverse una carpa de circo.

    -Ay Luisito me encanta tocar tu espalda

    -Amo tus ricas piernas, puedo tocarlas?

    -Adelante, para eso son jejeje

    Mientras mis manos acariciaban sus muslos, ella sonreía cachondamente, de pronto me comenzó a besar, cualquiera podría entrar y vernos, pero eso a ella no le importaba.

    Se separó de mi, me miro y se fue caminando lentamente hacia la parte de máquinas, yo me levanté inmediatamente detrás de ella, la alcance y la abrace por atrás, repegandole mi verga bien firme.

    Sin decirle nada comencé a besarle el cuello, y mis manos comenzaron a acariciar por debajo de su vestido, ella se repegaba mas a mi, que adrenalina nos podrían cachar y mientras yo acariciaba su húmeda vagina.

    Nos fuimos detrás de una maquina procesadora de negativo, junto a unos lockers y ahí sin decir nada me baje el pantalón, ella me ayudo bajándolo y de paso mi bóxer, comenzó a acariciar mi verga mientras me besaba el cuello, yo le bajaba lentamente las bragas, ella se hinco y comenzó a hacerme sexo oral, uff! era maravilloso, su lengua recorría todo mi tronco hasta la cabecita, succionaba los fluidos que salían de mi y mordía suavemente todo mi trozo de carne.

    -Ufff así amitaa así

    -Goza papii uhmmm que sabroso sabes

    La levante, subí su vestido hasta su cintura, le levante la pierna derecha y comencé a penetrarla, estábamos sin condón y en el trabajo, siento que eso generaba más excitación en mi y por ende mi verga estaba durísima.

    -Aghhh Luis así bebe así corazooon uhmmm

    Mientras ella gemía yo mordía sus pezones oscuros pero duritos, mi lengua recorría su cuello y sus pechos, mientras ambos nos movíamos fantásticamente.

    La recargué sobre la pared y la cargue, sus piernas estaban en mis brazos y ella agarrándose de mi cuello y apoyada de la pared recibía mi verga aún más dura, yo la levantaba un poco dejándola caer sobre mis 20 cm lo cual era muy placentero.

    -Ufff Eve que rico

    -Ayy mi amor cogemeee asi que ricoo

    Me había olvidado que estaba en el trabajo, los teléfonos de la oficina sonaban, murmullos se escuchaban y yo seguía sometiéndola a mi.

    Ella se reclino sobre una mesita que estaba ahí, dejándome sus nalgas bien paradas, yo preparaba la embestida, mis manos apretaban sus nalguitas y mi pene comenzó a entras en ella como gusano en manzana.

    -Ahhhh asiii ufff

    -Te gusta nena es tuyaaa

    -Si damela damelaaa

    La ensarte casi toda, ella se mordía los labios para no gritar, la tome de la cadera y comencé a embestirla con fuerza, mis bolas chocaban en ella y el sonido era tan excitante que sabía que se oía en toda la sala de máquinas, comencé a nalguearla y a jalarle el cabello, ella se movía también con su mano me apretaba para que no se la sacara.

    -Ufff así nena muevetee mueveteee

    -Aghhh Luiss llenamee de ti

    -La quieres bebe, quieres mi leche

    -Siiii damelaaa llename de lecheee

    Mis embestidas fueron más violentas, ella también se movía deliciosamente, nuestros movimientos juntos nos elevaban al máximo, afuera se escuchaban que preguntaban por mi, mi corazón se aceleró y subí aún más la intensidad, de pronto sin mas ni mas ambos comenzamos avenirnos juntos.

    -Ahhhh bebeee aghhh

    -Ufff nenaaa tomaaa mi lecheee

    -Siiii aghh

    Me vine dentro de ella, nuestro orgasmo fue largo tanto que me quede sordo unos minutos, al reaccionar escuche que abrieron la puerta y caminaron, no hicimos ruido solo nos movíamos como gusanos por la sensación orgásmica.

    Por fortuna nadie nos vio, nos vestimos rápidamente, primero salió ella, no escuche nada después lo hice yo y por suerte no había aun nadie.

    Ella me miro desde la parte de afuera, me mandó un beso y me sonrió, yo me recosté un poco en mi silla, pensando en cuantas veces mas cogería con ella.