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  • El velador me cogió rico

    El velador me cogió rico

    Les diré que soy un hombre delgadito, mido 1.70 y peso 48 kilos, uso lentes, soy bisexual y me gusta de todo (menos scat ni lluvia dorada), vivo en el país de México, mi ciudad natal es Monterrey, Nuevo León. Me considero atrevido, discreto, sincero, inter más pasivo, eso depende, aunque también lo pueden notar en mis relatos, tengo actualmente al día de hoy 35 años, no tengo lencería ni ropa de mujer en mi guardarropa porque vivo con mis padres y son muy religiosos y eso, pero cuando puedo, me visto de mujer, no uso peluca, no me maquillo, ni me depilo, me gustan mujeres, hombres, transexuales, travestis, yo más bien me considero pansexual.

    Este romance me pasó cuando tenía 19 años, en aquel entonces yo trabajaba en una empresa de seguridad privada acá en mí ciudad, pero mi trabajo no era de guardia, era más bien de oficina, me toco turno de noche, entraba a las 10 pm y salía al día siguiente a las 6 am, en fin, solo éramos yo y un velador de unos 56 años, rellenito y no tan mal parecido que cuidaba el edificio pero que nunca subía al segundo piso donde me tocaba a mi estar esa noche.

    Bueno, yo ese día llegue normal al trabajo, mi ropa de vestir e interior de hombre y mi mochila, en mi mochila llevaba lencería muy sexy y algo de ropa de mujer, porque aunque iba a trabajar, pues sentía que esa noche era el momento de aflorar, aparte había estado platicando la semana anterior con un hombre que vivía cerca de mi trabajo y le había dicho que pronto me vería vestido como mujer, él era de 49 años, atlético, corría por las mañanas, se le notaba y todo, habíamos intercambiado fotos, así que ya fantaseaba con el momento de presentarle a Carla (Carly), no solo que hablara conmigo como Carlos, me llevaba 30 años pero nos coqueteábamos y platicábamos muy bien.

    Ya en la madrugada cuando me conecte al Internet y al Chat para buscar a mi amigo, me apareció desconectado, así que le di tiempo, mientras fui al baño, me puse mi lencería, era un bóxer cachetero y un top rosa, me puse también lo demás, una mini falda azul de esas que enseñan un poco lo de abajo y las nalgas, aunque soy un hombre que no tiene mucho de eso, me puse una blusa de tirantes blanca, algo escotada, aunque obvio no tengo senos, me regrese a mi cubículo, yo escuche pasos, al tomar mi asiento, volví a checar si mi amigo se había conectado y no estaba, lo espere un rato más, me entro una llamada del conmutador, era el velador, me dijo, “no sabes que hay cámaras en la oficina”, yo le respondí, “eso me dijeron pero no las veo”, luego me dijo, “si estas aburrida dime y voy”, le dije, “porque me dice aburrida, no lo entiendo”, me dijo, “te repito que hay cámaras muchacho, o te digo muchacha putita, lo bueno que las llamadas no se graban y en el baño y otros lados no hay cámaras, te quito lo aburrida o no amiga”, fue cuando ya pensé un poco y ya le encontré el sentido a lo que decía, así que como mi amigo de Internet no llegaba y yo me sentía con necesidad de sentir a un hombre o algo así, le dije, “okey, piso 2 oficina 23” y me dijo que no que porque luego se vería en las cámaras, le dije, “donde”, respondió, “en las escaleras o ven a mi oficina voy por ti putita”, le dije, “okey, ya voy para allá”.

    Su oficina es pequeña, pero acogedora, llegue y me recibió, me dijo, “quieres tomar algo”, le dije que no, que estábamos trabajando”, saco una cerveza y le tomo y me hizo tomar un poco, me senté en la mesa que tenía frente a él, me dijo, “No te sientes en la mesa, siéntate aquí en mis piernas”, me jalo y me sentó sobre él, me acaricio el pecho y las piernas, sentí como su verga (pene), comenzó a ponerse duro, me puse nervioso, me dijo, “tranquilo, de aquí no saldrá nada, o sea, no voy a decir nada, además te gustará mucho, te lo garantizo, solo déjate llevar y disfruta”, yo afloje un poco, ósea, respire profundo y me sentí mejor, ya estando yo más tranquilo seguimos.

    Él me besaba, me acariciaba por todas partes, me excitaba mucho, aparte de como andaba ya de caliente, me día putita, perrita, cosas así, me excitaba aún más, yo lo único que hacía es resbalar mi nalgas en sus piernas, sintiendo cada vez más dura su verga entre mis nalgas y así, me pare y me quite mi blusa y mi mini falda, él se quitó su pantalón y su trusa, salió a flote su gran verga, aún flácida pero muy gruesa y larga, se me salió la baba, jiji, yo me agache, comencé a masturbarlo, de arriba abajo y de sus huevos (testículos), ya luego de cinco minutos de masturbarlo lo metí en mi boca, le pase la lengua y saboreaba su tronco y sus huevos, su glande, el me acariciaba mis nalgas, mi culo y me metía un dedo, después de un rato, me metía dos y para cuando recordé ya tenía hasta cuatro y yo me había venido, después un minuto más tarde más o menos, se vino en mi boca, no me dejo sacarla, me trague su semen lo que pude, lo demás me cayó en el pecho, lo tomo con la punta de su pene y me lo ofreció, lo tome y limpie todo, me volví a parar y me puso a cuatro patas, abriendo un poco mis piernas, restregaba su verga aun erecta entre mis nalgas, me pegaba con ella, me ponía la punta en la entrada del culo, lo saco, así estuvo un rato, de repente me penetro, me la metió de a poco, cuando la tenía totalmente dentro, espero un rato, me seguía besando y acariciando, estábamos muy calientes, de repente comenzó a meterlo y sacarlo, dolía pero me gustaba, así estuvimos un rato, no se cuánto pero me vine 2 veces y él aún no, seguía cogiéndome, entraba y salía, yo nada más le día, “dame más, aahhh, así, así, dame más, cógeme”, me gustó tanto, luego paso otro rato y se vino, no saco el pene, me dejo toda la leche (el semen), dentro de mí, me dijo, “lo disfrutaste verdad perra puta”, le dije, “si claro que si, nunca me había pasado algo así”, me dijo, “cuando quieras”, le dije, “si así es como lo haces por lo regular, siempre estaría aquí”, espero les haya gustado, les dejo mi información de contacto, hasta luego.

    Si te gustaría conocerme dejo mi correo, me puedes escribir y yo respondo personalmente lo más rápido posible, yo no veo físico, ni dónde vives (aunque me gustaría saber), ni edad, ni estado civil, ni cosas así, puedo ser tu amigo o “amiga” o si se puede algo más, espero pronto saber de ustedes, tengo Skype, Face e Instagram, aunque por discreción y seguridad y esas cosas no a cualquier persona lo doy, saludos, hasta luego.

    [email protected].

  • Esta noche

    Esta noche

    Esta noche me he puesto la batita
    transparente que te la pone tiesa;
    esta noche voy a ser una tigresa, 
    ¡vale!, deja de llamarme gatita. 

    Que me la quite, eso iba a hacer pichita;
    aquí me ves, desnuda, ¡uy como está esa!;
    adoraré tu hinchazón, que interesa 
    más una polla grande que chiquita. 

    Mmm, amor, humm, ni en la boca me cabe;
    vamos a la cama, estás tan empalmado;
    chupa tetas, y el coño, que bien sabe. 

    Métela, amor, ¡ah, canalla, qué me has dado!;
    empuja, ohh, que venga a mí tu jarabe, 
    tibio semen impetuoso inyectado. 

  • Viajando con mi primo (3): La boda

    Viajando con mi primo (3): La boda

    En muy pocas semanas mi vida había cambiado radicalmente. De estar soltera pasé a tener novio, esperar un hijo de él, y estar llevando una relación incestuosa en secreto. Pero yo me lo había buscado, y no estaba para nada descontenta con la situación. Sí un poco nerviosa, pero nada más. Como ya he explicado antes, me cuesta relacionarme y tener complicidad con los chicos, y esa cercanía y confianza con mi primo Pablo era ideal para alguien como yo. Además de todas las otras cosas buenas que tenía: buena persona, atractivo, atento, y me follaba como un animal.

    Él fue por supuesto el primero en saber de mi estado. Claro que le pilló de sorpresa, pero ni salió corriendo ni se asustó ni entró en pánico. Solo me abrazó, me dijo que todo iba a salir bien, y que si todo iba hacia delante que en el futuro deberíamos casarnos para dar esa estabilidad al niño y a nuestra vida. Yo pensaba que estaba bromeando, porque por entonces yo no sabía que en España dos primos carnales pueden casarse, pensaba que era ilegal o algo así (soy un poco lerda para ciertas cosas). Cuando vi que lo decía en serio, y me imaginé de blanco, casada con él y en nuestra (futura) casa con nuestro niño, me emocioné y rompí a llorar. Siempre había querido casarme joven y tener hijos joven, pero mi vida sentimental nunca había ido bien, y sin embargo ahora de golpe llegaba todo… no podía creer la suerte que estaba teniendo.

    Pero claro, todavía faltaba hablar con nuestras familias (o mejor dicho, nuestra familia). Eran dos bombas las que iba a soltar a mis padres a la vez: vuestra hija tiene una relación con su propio primo, y además está embarazada. Sin embargo, fue solo una bomba y no dos la que hubo que soltar: ellos ya sabían, o como poco, tenían fuertes sospechas de que ocurría algo entre Pablo y yo, y de hecho ya se empezaba a comentar el tema en la familia.

    Por un lado una mujer sabe cuando otra está enamorada, y mis primas ya lo habían notado de sobra. Luego lo de tanto viaje juntos, lo de la cama de matrimonio en el hotel, alguna contradicción en la que nos pillaron… y bueno, dos personas jóvenes y atractivas juntas y solas tanto rato… al final tenía que pasar. Para mi sorpresa, mis padres me transmitieron que casi todo el mundo en la familia lo aprobaría. Nos veían bien y felices juntos, y al fin y al cabo nadie te va a proteger y cuidar más que un familiar. Y no se pueden poner puertas al amor de todas formas, siempre sale mal.

    Esperé unos pocos días más a contarles que estaba embarazada… eso ya sí que fue más fuerte. De repente saber que iban a ser abuelos. Les hizo felices ya que mi hermano mayor ya sabemos que no les iba a dar nietos, porque su esposa no puede tener hijos. Tantos años esperando a que su hijo les diera nietos, y de repente iba a ser su hija la que se los diera. Una vez supieron eso, la noticia de que estábamos pensando en casarnos les reconfortó.

    Nos casamos solo unas semanas después, para que no se notara mi embarazo. No porque no se supiera, porque ya todo el mundo en la familia se había enterado, pero quería estar perfecta vestida de novia y por lo tanto no quería que se notara. Había soñado con ese día toda mi vida, siempre andaba mirando webs de bodas y catálogos de vestidos de novia pensando cuál sería perfecto para el día perfecto.

    No pudimos hacer muchos preparativos por falta de tiempo, ni elegir el lugar ideal, pero casarnos pronto era lo primordial. Mi madre y mis tías me acompañaron a mirar vestidos. Me costó bastante elegir, había muchos que me quedaban genial, pero quería algo especial. Tenía que verme con él puesto y tener claro que ese iba a ser el elegido. Al final fue uno de estilo clásico, con escote tipo barco y cuerpo de encaje, con manga muy corta que cubría medio hombro, un lazo blanco discreto en la cintura, y falda lisa. Era simplemente maravilloso. Se me iba a hacer eterno hasta que Pablo pudiera disfrutar de la visión de su chica en ese vestido.

    Otro de los preparativos era ya más personal, solo yo lo conocía. Estaba claro que Pablo quería probar el sexo anal, y ya habíamos probado con su dedo, pero yo sabía que él quería más. Había decidido, en cierto modo como regalo de boda, entregarle mi culito en la noche de bodas. Si bien yo no llegaba virgen al matrimonio, sí era aún “virgen” por detrás. Empecé al principio solamente yo metiéndome el dedo, o a veces dos, y más tarde compré un dildo especial para esto, que de vez en cuando me ponía para irme acostumbrando. Con eso y un buen lubricante esperaba poder darle esa grata sorpresa a mi novio en esa noche especial.

    Para cuando llegó el día todo había sido tan loco con los preparativos que al final se había pasado rápido. Mis tías me acompañaron a la peluquería, donde me hicieron un semi recogido con trenza maravilloso y a la vez natural. En casa me ayudaron con el vestido, y una vez yo ya sola me di los últimos retoques y finalmente decidí llevar el dildo puesto… lo de ir dilatando a ratos iba bien pero pronto se volvía a cerrar y no permanecía dilatada, así que para asegurar que para la noche de bodas estaría bien dilatada decidí llevarlo todo el día. Además era bastante sexy y morboso, y me divertía pensar que por supuesto nadie de los invitados se podría imaginar que llevaba un dildo en el culo.

    Todo marchó bien en la ceremonia. Curiosamente, al besarnos en el altar fue la primera vez que nadie de nuestra familia nos veía besándonos. Supongo que pudo ser un poco raro para algunos de ellos. Cuatro de mis primas, las que son más o menos de mi edad, fueron mis damas de honor, e iban las cuatro vestidas igual y preciosas todas. Me hizo mucha ilusión que cuando lancé el ramo hacia atrás lo cogió Silvia, mi prima más cercana y a la vez mi mejor amiga. Todos la miraron cuando cogió el ramo, y tras el precedente de Pablo y yo, todos miraron entonces (medio en serio medio en broma) a los chicos jóvenes de la familia… quién sabe si en esa misma boda podría surgir otra pareja!

    En el banquete ya me sentí más relajada. Una pena que por mi embarazo no pude tomar nada, solo brindar con cava y beber un sorbo mínimo. Ahí ya nos relajamos, reímos y recibí muchas felicitaciones.

    Parece que nadie miraba con malos ojos mi unión con Pablo, y todo el mundo se alegraba y me felicitaba. Menos una persona… y me dolió porque esa persona era mi hermano Ángel. En cierto momento salí fuera con él a charlar, para ver qué pasaba. Al principio decía que no estaba bien lo que hacíamos, que era incesto y que no debíamos. Pero yo sabía que no se trataba de eso. Tras un rato (y quizá con ayuda del cava y el vino) conseguí sonsacarle más información.

    Según me iba contando me quedé helada. Resumiendo mucho, por lo visto, hace ya unos cuantos años, y antes de casarse con la que ahora es su esposa, durante un tiempo estuvo enamorado de mí. Que al principio no quiso hacer nada porque yo entonces era menor de edad, y que cuando fui mayor de edad intentaba ciertos acercamientos hacia mí y yo no le correspondía. Yo juro que jamás noté nada, siempre me pareció el trato de un hermano, que me quería y cuidaba. Él siempre pensó que yo no le había aceptado no porque no me gustara o resultara atractivo, sino porque éramos hermanos. Y ahora, al ver que yo no había tenido ningún problema en comenzar una relación de incesto con mi primo, se estaba muriendo de la rabia y la envidia. Yo simplemente le di un cálido abrazo, intentando reconfortarle, y le dije que me halagaban sus palabras, y que me tenía que haber confesado sus sentimientos entonces y quizá hubiera podido funcionar, pero en todo caso ahora ya era tarde. Le dije que siempre estaría ahí para cualquier cosa que necesitara, y que no tuviera problema en abrirse a mí.

    Volvimos dentro, y ya por fin de ahí en adelante no hubo más sobresaltos. Ya cansados y con ganas de estar solos, mi ya marido Pablo y yo decidimos irnos a la suite (el banquete y la suite eran en el mismo hotel). A pesar de que todo el mundo aprobaba la relación, no dejaba de hacérseme raro y de darme un poco de reparo el acto de, delante de toda nuestra familia, irme de la mano de mi propio primo hacia una suite nupcial donde todos sabían que al rato íbamos a estar follando como locos…

    Por fin solos, en la habitación charlamos y bailamos con música suave. Nos abrazamos y besamos, besos que queríamos que fueran tranquilos y románticos, pero pronto se empezaron a tornar más húmedos y calientes. Yo la verdad, con lo guapo que estaba Pablo me moría por hacerlo, y desde luego seguro que él estaba sintiendo lo mismo hacia mí.

    Sin dejar de besarnos le fui quitando la ropa con delicadeza, hasta que pronto tenía el torso desnudo. Me encantaba besar y tocar ese torso, con esa piel caliente que tienen los hombres con el cuerpo tonificado. Me metía alternadamente sus pezones en la boca, lamiendo suavemente. También me encantaba el tacto de su duro culo por encima de los pantalones.

    Tuve que ir un rato al baño para prepararme y asearme, y de paso me quité el dildo. Notaba mi recto totalmente dilatado ahí atrás. Contenta y nerviosa, salí con una sonrisa. Pablo estaba sentado en la cama, y ya se había abierto la bragueta y se la meneaba para que terminara de ponerse totalmente dura. No pude hacer otra cosa más que arrodillarme ante él para comenzar una mamada. Esa polla me tenía sometida. Era ver ese glande humedecido, suave y caliente, y esa tranca venosa y durísima, y me tenía a sus pies. Con ese grado de excitación y deseo yo me dejaría hacer cualquier cosa por poder tenerla en mi boca.

    Le dediqué a mi ya marido una deliciosa mamada, larga, suave y salivada, como sé que a él le gusta. Me excitaba mucho hacerlo aún con el vestido, incluso aún llevaba los tacones puestos. Pronto ya no pude aguantar más, me moría de ganas de darle mi sorpresa. Me subí a la cama a cuatro patas, exponiéndome a él. Metió las manos por debajo de mi vestido hasta llegar a mis braguitas que bajó hasta abajo y me quitó. La falda la colocó como pudo alrededor de mi cintura y sobre mi espalda, hasta que los dos agujeros de su prima quedaron a la vista. Por supuesto, se dio cuenta que había algo diferente. Le expliqué lo que había estado haciendo últimamente y que quería que me lo hiciera por primera vez por detrás en nuestra noche de bodas. No se lo pensó dos veces y empezó a lubricar mi esfínter usando mis propios flujos, ya que después de esa larga mamada yo ya estaba chorreando de excitación. Con esa lubricación más la saliva de mi felación, colocó el glande en mi entrada y empezó a presionar.

    Lo hacía con cuidado y suavidad, pero sin dejar de empujar, y a pesar de mi preparación, no era fácil. Tras relajarme un poco acabó entrando la punta, y poco a poco y lentamente en cada empujón metía un poco más. Al principio empezó a follarme solo así hasta la mitad, a pesar de no estar entera dentro, era muy placentero para los dos. En mi caso era una mezcla de placer, dolor, y una excitación especial que me producía esa postura de sumisión. Tras follarme así durante unos diez minutos, empezó a meterla aún más. Era intensísimo… no podía creer cómo no había probado eso antes. Su mano se acercó a mi clítoris y empezó a juguetear con dos dedos ahí. Esa estimulación añadida, junto con lo que ya habíamos hecho antes, pronto me llevó al orgasmo. Al correrme, mis espasmos apretaban mi recto y a su vez la polla de Pablo, y creo que eso le llevó por encima del límite, y empezó a correrse dentro de mi culo. Sentía claramente cada uno de los chorros de leche caliente que iban a parar a mi culo, y me volvía loca. Desde luego, el sexo anal iba a ser algo que íbamos a repetir con frecuencia a partir de entonces.

    Esperamos a que se le bajara la erección y por fin me la sacó. Sentí un gran vacío, pero estábamos muy satisfechos los dos. Reparé en que la leche de Pablo ya había estado en mis tres agujeros. Descansamos tumbados uno al lado del otro, dándonos caricias y disfrutando de nuestras primeras horas casados. El futuro se presentaba muy bonito, y ya estaba cumpliendo mi sueño desde niña: casarme y ser madre joven. Y el hombre no podía ser más adecuado: mi primo Pablo. Solo nos faltaba tener una casa para los dos… perdón, para los tres. Di gracias al cielo de aquel día que mi tía propuso que Pablo y yo viajáramos juntos, en aquella comida familiar. Si no es por ella todo esto no estaría ocurriendo.

     

  • La madre de mi novia (Capítulos 1, 2 y 3)

    La madre de mi novia (Capítulos 1, 2 y 3)

    Capítulo 1:

    Mi relato comienza cuando conocí a la mama de mi novia, con mi novia salí cerca de 15 meses y todo sucedía normal, hasta que comencé a ir más seguido a su casa, después de conocer a sus padres (divorciados) mis visitas eran más seguida a su casa.

    Todo comenzó cuando en esas visitas, su madre estaba en casa, la verdad usaba unos jeans muy ajustados y no lo negaré para sus casi 44 años la señora estaba muy rica, aunque le faltaban senos, pero de todo lo demás, muy bien, en mis repetidas visitas siempre la señora Cecilia (así le llamaremos), siempre se vestía pegadito, enseñado nalga, al principio por ser la madre de mi novia, trataba de no verla, pero como saben a la casa de la novia se va seguido.

    Pues total que el tiempo paso y ya las cosas subieron de tono, la señora usaba ropa más ajustada, e incluso al entrar al cuarto de lavado, encontraba sus tangas usadas ahí en el cesto de ropa sucia, no lo negare que algunas veces les echaba un ojo (claro sin que mi novia se diera cuenta), alguna vez mi novia observo que las estaba viendo y me pregunto que ves! y le dije, ‘pues tu tanga no?’, me responde que no eran de ella si no de su madre, algunas veces llegue a pensar que Cecilia me provocaba, y pensaba que solo era mi imaginación, así que solo me limita a observar y disfrutar de las nalgas de Cecilia de lo bien que se le veían los pantalones y cuando usaba leggings pegados me gustaba más y me llegaba a dar cuenta que se marcaba su tanga deliciosa, lo disfrutaba muchísimo!!

    Pasado el tiempo llegamos a coger mi novia y yo en su casa, lo cual me encantaba porque era grande y podíamos hacerlo en casi cualquier parte, no queda cuarto alguno sin que no lo hubiéramos usado. Algunas veces pensaba que su madre nos escuchaba, ya que Lilia le encanta gritar mientras cogemos.

    Una ocasión mientras estábamos cogiendo delicioso, porque mi novia usaba tangas (que solo compraba para mi, ya que antes no le gustaba usarlas, porque decía que eran incomodas, pero al ver como se me ponía el miembro, comenzó a gustarle) como las de Cecilia pero Lilia al tener un cuerpo más joven se le veían mejor (para este tiempo ya había morboseado a Cecy muchas veces, incluso la había desnudado mentalmente).

    Cuando cogia con Lilia, llegaba a imaginar que la que estaba en 4 era Ceci, pero solo eran sueños, hasta que un día, llego la realidad, ya que mi novia (Lilia), y yo nos quedamos de ver en su casa para ir a una boda de la familia, pues llegue a la casa y para sorpresa mía, solo estaba Ceci, toco y me abre la puerta, le pregunto por Lilia y me dice que ya se fue a la fiesta porque ayudaría con algunas cosas que faltaban, pero que pasara me bañara y me vistiera ella haría lo mismo.

    Ya con el permiso para irme a bañar le marco a Lilia y le pregunte lo que ya sabía, me comento que ella solo estaba ayudando a la novia a terminar de arreglarse, pero que ella ya estaba lista y me esperaba en la iglesia, que no tardara, la misa era a las 8 pm y yo llegue a las 4 a casa de Lilia, teníamos suficiente tiempo para arreglarnos, pregunte a Ceci, donde me bañaba, ya que había 2 baños uno en el cuarto de Ceci y otro abajo para las visitas, la pregunta era medio pendeja, pues ya sabía que era abajo, lo que no sabía era que el baño de abajo estaba descompuesto, me respondió, arriba, pero espera que termine de bañarme ya que el de abajo está descompuesto, yo te aviso y así sucedió, espere que me llamara, al cabo de 35 minutos más o menos me grita que ya podía subir, no tarde ni 3 minutos en subir, me dio toallas y todo, yo no podía dejar de ver sus grandes nalgas que se le marcaban en la bata de baño que traía, y a todo respondía que si, además que su olor después del baño me ponía al mil.

    Entre al baño hice lo que debía y al salir yo no avise, supuse que ella ya estaba vestida, pero cuál fue mi sorpresa que al salir del baño, estaba frente al espejo maquillándose solo en tanga y bra, lo cual al verlo, me sorprendí de tal manera que mi verga se puso al mil y se me noto lo tieso aunque traía pantalón, pedí una disculpa, baje la cabeza, y camine hacia la puerta, casi al llegar a la puerta, me dice, pensé que no te gustaba, muchas veces te enseñaba las nalgas y tu como si nada!!, incluso dejaba las tangas usadas para que las vieras y nada, le respondí, perdone, pero como es la madre de Lilia, pues no pensé, me responde, pues no pienses y actúa, solo tuve que ver su expresión para correr a su cuerpo y empezar a besarla, acariciar ese enorme trasero que tiene!!, al besarla y acariciar sus nalgas, me puse más duro aun, como no tiene muchas tetas, pos no había mucho que hacer por ahí, solo quitarle el bra y mamar lo poco que había pero no deje de lado su rica vagina!!, comencé a dedearla sin quitarle la tanga (cuando cojo jamás le quito la tanga a una mujer me encanta como se ven en tanga), total que pasamos más de 15 minutos así hasta que sonó el teléfono y era Lilia, preguntando si ya estábamos listos y en cuanto tiempo llegábamos, a lo que Ceci respondió que ya casi estábamos listos, en 30 o 40 minutos salíamos, al terminar la llamada comencé a besar todo ese lindo y esbelto cuerpo de Ceci!!!, continúe dedeandola un rato mas y besando sus tetas y pasaba muy cerca mis dedos de su ano, note que le gustaba y empecé a meter el dedo un poco, y la lleve a la cama!!, le abrí las piernas y comencé a mamarle la pucha!, que rica la tenía, depilada!!

    Después de varios minutos (perdí la noción del tiempo) ella bajo a mi verga y la mamo también!!, inmediato que dejo de mamar, la penetre y estuve bombeándola un buen rato, la puse de perrito, de lado, y quien sabe cuántas formas más que ni conocía, total que seguimos cogiendo hasta que me sintió que estaba a punto de venirme y me dijo espera!!, me calmo y después me la mamo otro rato yo estaba que ya no podía, tenía la verga súper hinchada, sentía que me explotaba, al sentir que me venía, se detuvo me acostó en la cama nuevamente y se montó, en la verga, subía y bajaba de una forma increíble!! se daba unos sentones que me hacían sentir sus nalgas, y de pronto entre tanto movimiento deje salir unas palabras «pensé que jamás haría esto contigo, me encanta», y me respondió, a mi también me encanta y seguimos cogiendo hasta que me saco toda la leche, al terminar me dijo, deja me limpio y me termino de vestir, así fue, nos terminamos de vestir, y nos preparamos para salir, ya en el auto me dijo, ‘que le diremos a Lilia’, respondí ‘no lo sé, no sé qué pensara sobre esto’, pero su madre me dijo que ella no quería que terminara esto, que quería más, yo le dije que sí ‘pero y su hija?’, ella me respondió que ella estaba dispuesta a que no se enterara, pero que si fuéramos los 3 en la cama, ella no tendría problema.

    En ese momento el animal se me despertó de nuevo, Cecy se dio cuenta y ella solo se limitó a sacarlo y a darle una buena mamada, ya casi al llegar a la iglesia le dije ya vamos a llegar y solo se limitó a sacarme la leche. Llegamos a la misa y después a la fiesta y todo ocurrió normal, yo solo de tanto en tanto le veía las nalgas a Ceci, se veía increíble en ese vestido de noche y comencé a fantasear, ya que veía a Ceci, pero le acariciaba las nalgas a Lilia, salimos de la fiesta y me quede a dormir con Lilia, pensé que no tendría ganas, pero la idea de tener a la mama y a la hija juntas me ponía caliente!!, así que trate de no coger con Lilia esa noche pero fue imposible, para dormir se quitó el vestido y sorpresa, vestida una tanga de hilo dental que me puso al mil y me dice, ‘sabía que te gustaría’ y comencé a besarla y acariciar todo su cuerpo.

    Lilia si tiene teta, ella es 32 B, pues total que yo pegado a sus tetas y con la luz apagada, comenzamos a coger delicioso, y en eso veo que alguien se acerca a la puerta, por deja bajo de la puerta se ve una luz, y pensé su madre viene a algo, pues nada, me asuste y no deje de coger pero más suave, pero en eso Lilia se puso intensa y comenzó a montarme muy rápido y fuerte, y su madre seguía en la puerta, ya para ese entonces supuse que no entraría que solo estaba escuchando en la puerta, así fue comencé a darle más fuerte a Lilia hasta que me dijo papi, me das por la cola (ya la había estrenado antes), y así fue solo derrápense se escuchó un pequeño gemido al entrar en su ano!, Lilia me decía, ‘reviéntame, dámela toda!!’ y su vagina escurriendo a chorros, así seguimos hasta que términos los 2 y deje todo mi leche en su ano.

    Por la mañana, bajamos a desayunar y todo normal, Lilia, dice regreso voy al baño y Ceci me dice ‘que rico estuvo anoche no? que te gusto más ella o yo?’, le respondí que eran diferentes pero que ambas me gustaban, y me dice ‘no te gustaría con las 2’ y solo me salió una sonrisa, y le respondí ‘me encantaría’, solo sonrió y me dijo ‘ya veremos’.

    Capítulo 2:

    Después de platicar con Cecy acerca de tener a ella y a su hija en la cama juntas, no pude dejar de pensar en ello, incluso Cecy dejaba más seguido sus tangas visibles, ya que era más frecuente encontrarlas, ya sabía que eran de ella, pero aun así le preguntaba a Lilia que si era de ella e incluso le hacía preguntas, como porque las dejas mojadas, que piensas o que haces cuando no estás conmigo y ella solo respondía que eran de su madre, la cosa parecía que no tenía avance.

    Un día Cecy dejo una tanguita muy rica de esas que tienen piedritas atrás y me gustó mucho, le hice el comentario a Lilia que cuando usaba una de esas y respondió que no tenía una de esas y pues tuve que comprársela y cuando la uso se veía increíble!!, mi miembro no habla pero despertó de inmediato, al verla esa tanga mientras cogíamos, comencé a fantasear y le preguntaba oye y tú que ves a tu madre desnuda como se le ve?, y ella no le gustaba mucho la pregunta, y solo se limitaba a responder que no quería hablar del tema mientras cogíamos, por un tiempo cuando lo hacíamos, y usaba esa tanga le preguntaba, pero respondía lo mismo, incluso al haber visto las tangas de Cecy (mi suegra), cuando íbamos a comprar lencería, le compraba de las mismas, y pues lo mismo las usaba para que cogiéramos, en una ocasión, que fuimos a comprar tangas, compramos modelos diferentes ya que le molestaba usar lo mismo que su madre y los comentarios que yole hacia y me manifestó su molestia, un día que fuimos de compras y obvio compramos tangas, de modelos diferentes ya que era notoria su molestia de usar de las mismas que su madre me pidió otros modelos muy distintos, acepte y se los compre, al momento de pagar le dije yo pago adelántate ya que tenía que ir al baño, y le pedí a la persona que cobraba que me pusiera una talla M, ya que Cecy es M y Lilia es S, ya imaginaran el tamaño del culo y nalgas de Cecy uffff, solo de pensar en ese culo me pongo duro!!, me lleve la bolsa de las compras y al llegar a la casa a coger obvio!!, separe la de Cecy, y la guarde en mi pantalón, cosa que es sencillo ya que son muy discretas y de tela muy delgada.

    Después de hacer lo propio salimos del cuarto donde antes se dio una escena de sexo increíble ya que comenzamos con sexo oral, de ambas partes, después una gran penetrada por la vagina y culminamos con un poco de anal, después de coger, deje la tanga en el cuarto de Cecy, obvio sin que Lilia se diera cuenta, la guarde en el cajón de los calzones que no deje de echar un ojo ese día!!

    Había unas bragas deliciosas y unas tangas lujuriosas!! Ahhh incluso ese día tome unas de la ropa sucia y me fui a masturbar al baño solo de verlas me calenté y pues tuve que darme consuelo. Al bajar a cenar estaba Cecy con Lilia y solo salude y me respondió con una vista medio traviesa, como diciéndome se perfecto que hacías con mi hija, solo me limite a responder con una sonrisa y espere a estar unos segundos a solas con la sabrosa de Cecy para decirle te deje un regalo en tu cuarto. Ese día culmino es irme a casa como a las 9 PM, basta decir que por cosas de emergencia yo tenía el número de móvil de Cecy y ella el mío, así que Cecy al ver que deje 2 regalos, me envió un mensaje de texto diciéndome que no sabía que regalo le había gustado más, a lo cual le respondí que uno de los regalos era para que lo usara cuando nos viéramos y el otro para que durmiera. Respondió con otro mensaje escribiendo, avísame cuando vengas para usar la tanga y la tanga con semen que me dejaste la usare para dormir, ese noche estuve tan duro toda la noche que soñé que cogíamos de nuevo!! Tuve sueños increíbles durante toda la noche.

    Pasaron algunos días para volver a la casa, ya que entre trabajo y universidad, no había mucho tiempo, de vez en cuando recibía mensajes de Cecy pidiendo que no fuera malo que fuera a la casa para estrenar su tanga, solo me limitaba a responder que tenía trabajo y escuela, y me respondía con no seas malo es que ves a mi hija y te la coges, veo sus tangas todas húmedas!! anda ven!! Increíble me ponía duro o más bien tieso!!!, pero entre mi deseo de volver a cogérmela y el remordimiento de que era la mamá de mi novia, no podía, más bien tenía nervios porque ya sabía lo que pasaría, algunas veces respondí que el problema era que ella y yo nos quedáramos juntos, sin que estuviera Lilia.

    Un sábado normal fui a la casa sin avisar y ahí estábamos los 3 comiendo, de pronto Cecy termino de comer y solo comento que subiría un rato a su cuarto, pasada unas horas en la que nosotros vimos tele, Cecy bajo bañada y oliendo muy rico traía un mayon de licra súper rico y súper pegado, se le notaba la tanga y las grandes nalgas que tiene. al bajar pregunta si queremos cenar algo en particular y solo respondimos que no y se fue a la cocina, y yo no podía dejar de pensar en ese culo tan delicioso y en la tanga que traía, de pronto se escucha un grito en el cual nos llamaba, para ayudarle ya que preparo un panque y no podía prender el horno, me pidió que le ayudara a prenderlo y solo me limite a decir claro, le pedí los cerillos y al dármelos se le cayeron (pienso que los tiro a propósito), y al agacharse a recogerlos, wowww una escena increíble, se le bajo el mayon un poco y mostro ese hilito de la tanga que le había regalado, y me prendí, me puse caliente!!

    Lilia se molestó un poco pues ya como comente antes, le preguntaba mientras cogíamos que como se veía su madre en tanga, subió a su cuarto y salí detrás de ella le pregunte qué pasa?, me respondió me subí para que estén a gusto!!, solo le respondí no seas así solo trataba de ayudar (claro que sí pero con la calentura de su madre), como la vi molesta le dije sabes ya me voy, no te enojes!!, cerré la puerta de su cuarto (intencionalmente), ya que baje y le comente a Cecy que Lilia estaba enojada, que ya me retiraba, al despedirme de Cecy, no pude evitar besarla en la boca y ella respondió con un gran beso, no me resistí y le acaricie las nalgas, ese mayon era nuevo y se le sentían las nalgas exquisitas!!

    Al salir al auto, que estaba como a 20 metros, me subí y encendí el auto, y cuando me disponía a irme, me pidió Cecy que si la llevaba a la tienda, ya que la tienda más cercana estaba como 400 metros y era de subida, solo me limite a responder que si le abrí la puerta y me dirigí a la tienda, conduje muy lento y ya camino a la tienda me dijo que le encanto el beso, que quería que estuviéramos juntos una vez mas y yo solo le dije que lo difícil era que Lilia no estuviera y me dijo no te preocupes dime que día puedes y nos vemos en un hotel, esa idea me calentó y ella lo noto en mi pantalón, sonriendo me dice, así como te gusta la idea, a mi me gusto el beso que me diste y se abre el mayon y me mete la mano en su tanga y sentí toda su panocha húmeda y depilada, me excite demasiado, incluso recordé en el momento que la vi en el mayon por primera vez bajando de las escaleras y se le marcaba su cosita delicioso, me pregunta que si me gusta, le muestro mi bulto y le digo no se nota, y me dice párate cerca de un árbol, al estacionarme, me bajo el cierre y me empezó a dar una mamada deliciosa, no me resistí y le baje el mayon para acariciar sus nalgas y admirar esa tanga de hilo dental húmeda y riquísima, le dije no seas mala, no se puede aquí, en eso como mi auto era antiguo un cavalier 1993, como son grandes, se quitó el mayon rapidísimo, no supe ni como se quitó los tacones y yo no tuve ni que pensarlo, me desabroche el pantalón y la subí sobre mí y a coger!!!

    En verdad que eso de coger en la calle es súper excitante y si le suman que ya andábamos calientes, wowww no recuerdo cuanto tiempo duramos haciéndolo por la vagina, incluso de lo caliente que andábamos no usamos condón, en eso como es costumbre que a Lilia cuando se me antoja coger por la cola, solo le digo dame rabito!!, se lo dije así y no menciono palabra alguna!!!, y se la ensarte en el ano y se la deje ir, en verdad eso duro a lo más 2 minutos pero fueron unos 120 segundos súper deliciosos, esto fue una cogida de 5 a 10 minutos, no recuerdo exactamente, por la excitación. Nos vestimos súper rápido la lleve a la tienda y estaba cerrada, me pidió que la llevara a casa y así fue, Lilia me marco inmediato que su madre bajo del auto y me pregunto qué hacen juntos, solo me limite a decirle nena, lleve a tu madre a la tienda, como que no me creyó y me respondió me avisas cuando llegues.

    Al llegar a casa, le envié un mensaje de texto y me pregunto tu sabes porque las bragas de mi madre están mojadas!! y le respondí que no sabía y pregunte, como sabes eso?, y respondió es que llego y se cambió y las dejo en la ropa sucia y la verdad es raro que estén así!! Y solo salió contigo, espero que no hagas nada malo.

    Colgamos y al día siguiente fui a verla ya que se quedó enojada y con la duda, y llegue bebimos café y Cecy salió, subimos a su cuarto, ya que ahí daba el sol y su casa es un poco fría, nos empezamos a besar y a calentar y comencé a acariciarle las nalgas debajo de su falda, vestía una tanga riquísima de las que recién habíamos comprado, empezamos a coger y solo le dije porque te pones celosa de tu madre!!

    Ella también puede usar tangas y coger con quiera, y le pregunte a poco no se veía con la tanga ayer!! y me volvió a responder no quiero hablar de eso, pero le comente, mira como te mojas mientras cogemos cuando hablamos de ella, yo creo que te gusta, al decir esta palabras, se puso súper intensa, en ese momento yo estaba sobre ella y me pidió estar sobre de mi, wowww, cabalgo como nunca, de hecho hizo que me viniera súper rápido, al terminar le dije creo que platicar de lo bien que se ve tu madre te calienta, y a mi también ya que tu madre es una mujer muy bella, Lilia pregunto si me gustaba, respondí que si, y me hizo otra pregunta, te cogerías a mi madre? y me quede callado por un segundo pero mi verga me delato, y al verla me digo tú fuiste quien se la cogió ayer? temí responder esa pregunta, ya que no quería perder a Lilia, la amo en verdad!, en eso me comienza a hacer sexo oral y le respondí si así fuera tiene algo de malo, no respondió solo me la siguió mamando no pude dejar de ver que se excitaba demasiado, al sentir que yo también estaba excitado, comenzó a mamar más duro e hizo que me viniera y ella también se vino.

    Nos quedamos callados por un tiempo y solo me pidió que fuera más discreto cuando me la cogiera y que no anduviera de cabrón con otras viejas, me limite a responder con una pregunta, entonces puedo cogerme a tu mama? y respondió entre triste y enojada, pero solo a ella y que no me entere yo, y le respondí nena, yo no tengo la culpa de que tu madre deje las tangas por todos lados, siempre lo ha hecho.

    Capítulo 3:

    Después de hablar con Lilia sobre el hecho de que su madre y yo tuvimos relaciones sexuales, pasaron 2 días como si nada hubiese pasado, Lilia y yo quedamos de vernos el viernes por la tarde noche, para ir al cine, llegue a su casa, su madre abrió la puerta y me comento que aún no llegaba de la escuela, y le dije que llegue más temprano a propósito, para platicar contigo, le comente que Lilia ya estaba enterada sobre lo que estaba pasando con nosotros y que había accedido a que tuviéramos relaciones, pero que ella no quería enterarse, deseaba que fuéramos discretos, Cecy sonrió y corrió a abrazarme y me beso, respondí el beso de forma tal que empezamos a calentarnos solo de besarnos y comencé a tocarle esas hermosas nalgas.

    Cecy vestía un pantalón de mezclilla, de esos que son bastante apretados y se ven increíbles las nalgas, intente meter la mano al pantalón para acariciarle las nalgas y por supuesto que me costó trabajo, pero pude sentir sus nalgas y una rica tanga, de pronto escuchamos la puerta de la calle y era Lilia, alcanzo a vernos, de inmediato nos separamos y fui a la puerta a saludar a Lilia, estaba molesta y me saludo y de inmediato me dijo, te pedí!!!, que yo no me diera cuenta, le respondí de forma cariñosa, no estábamos cogiendo, solo la saludé (esta respuesta fue un poco manchada de mi parte, pero era real, no cogimos!!), un poco menos molesta, fue y saludo a su madre de mala gana!!, Cecy de forma muy cortes le pregunto si saldríamos al cine, Lilia respondió que sí, que solo subiría a cambiarse y nos iríamos, en ese mismo momento subió las escaleras hacia su habitación.

    Cecy y yo nos quedamos abajo comentando lo que recién acababa de suceder y me sugirió que fue con ella y que me la cogiera para que no estuviera enojada conmigo. Subí a la habitación abrí la puerta y cuál fue mi sorpresa!! que estaba solo en tanga y se masturbaba, fue genial ver eso, en ese momento dejo de hacerlo y le pedí que continuara, que me excitaba y me respondió ve con mi madre ella también te excita no?, le respondí claro que me excita, pero a ti también o dime porque te estás masturbando, en ese momento me jalo de la mano y comenzó a besarme, estaba súper excitada y empecé a meterle el dedo, y empezó a quitarme la ropa y le pregunte, ya no iremos al cine, me respondió que no, que quería que su madre supiera que estábamos cogiendo, que supiera que yo era suyo.

    Empezamos a coger de una forma súper excitante, ella estaba súper mojada y apretada, yo comencé a mamar sus tetas, que estaban deliciosas, y ya no soporte mas y la penetre, solo le hice de lado la tanga y comenzó a gemir de una forma muy rica, que hace que me caliente mas, seguimos cogiendo hasta que nos venimos juntos y nos quedamos dormidos, como a eso de las 10:30 pm desperté y como tengo ropa en su cuarto, ya que en repetidas ocasiones me he quedado en su casa, tome un playera y pans y salí al baño en eso veo a su madre y me dice espero que hayas descansado porque ahora me toca a mí!, sonreí y le dije ahora no, Lilia está en la habitación y duerme, y me dice no te preocupes la invitamos, y solo le respondí esta triste por lo que vio hace rato, me soltó y me dejo continuar, al regresar al cuarto Lilia me dice escuche lo que te dijo mi madre, en verdad ella es la que te busca, solo me limite a responder, a mi me agrada bastante y lo que sucedió a continuación fue increíble, me dice vete con ella a su cuarto cógetela.

    La verdad en ese momento me quede pasmado, ya que moría por ir a cogerme a Cecy, pero por otro lado era mi novia quien me lo decía!!, no respondí nada, solo me di la vuelta y me fui al cuarto de Cecy, me metí en su cama ya que ella estaba acostada y me acerque la bese y le dije nos dio permiso!, en ese momento empezamos a acariciarnos, besarnos, le acariciaba su gran trasero ya que vestía una rica tanga, eso era todo lo que traía puesto y parecía pulpo, le besaba las tetas, le acariciaba las nalgas y pasaba de manera muy suave, mi mano por su vagina!!

    De pronto me quito el pans y la playera que traía y me empezó a mamar la verga riquísimo, no sé donde aprendió, pero la mama delicioso (mejor que las veces anteriores), se la meta toda en la boca, incluso hasta llega a meterla a su garganta y se siente riquísimo cuando ahí empieza a bajar y subir, puedo sentir su lengua, sus labios, su garganta y la verga se me pone más gorda!, como casi hace que me venga, la quite de mamar y de inmediato me fui a su vagina!! se la mame, estaba súper mojada y caliente, le mamaba el clítoris de una forma deliciosa, y ahora si no soporte mas y se la deje ir toda, de lo caliente y lubricada que estaba entro toda de golpe, y empecé a cogérmela, ella solo mantenía abiertas las piernas y yo duro y duro que le daba.

    Como me encanta coger de a perrito, a su hija también le encanta así, pues que le pido que se ponga de a perrito, woww la tanga que traía se le veía riquísima, solo se la hice a un lado y empecé a coger como loco, estaba súper caliente y en eso entra Lilia y me dice veo que te gusta madre!!, pero al verla en vez de darme pena, me puse más caliente, ya que ella traía una mayon negro tipo piel, se dejaba ver una tanga riquísima y un wonder bra, que hacía que se le vieran increíbles las tetas, en eso se me acerca y me da una de sus tetas para que se las mame, y en verdad eso fue difícil seguir cogiendo y mamar una teta, en eso deje de bombear a su madre, y le quite el mayo y el bra, la escena que estaba viendo era increíble, las dos en tanga y para mi solito!!, había imaginado hacerlo pero con 2 desconocidas o amigas, jamás con madre e hija!! Eso me puso la verga súper dura y gorda.

    En eso me pegue a las tetas de Lilia, ya que las tiene más grandes que su madre y no tuve que decir nada pues Cecy empezó a mamar como hace unos momentos, se metía toda la verga hasta la garganta!!, y se la metía toda, subía y baja sus labios, de una forma increíble! como estaba súper excitado casi hace que me venga por ese motivo, empecé a mamarle la vagina a Lilia, estaba súper jugosa y caliente, y al hacer esto me impedía ver algo mas, y para sorpresa mía, al dejar de mamar la vagina de mi novia, veo que Lilia estaba mamando las tetas a su madre!!

    Era una imagen increíble, y pues que me uno y me puse a mamar las tetas de Lilia, ahora los 3 estábamos muy calientes, se podía ver poco ya que la luz estaba apagada y solo entraba un poco por la ventana. Como era la primera vez que cogía con 2 mujeres, salí corriendo a mi mochila por condones, y al regresar se la quería meter a Lilia, por ese motivo comenzaba a abrir un condón, pero me dice Lilia así dámela!! wowww me puse súper caliente y la empecé a bombear así, sin condón, en eso se acerca Cecy y le mama las tetas a su hija, esa escena solo de recordarla me calienta, y Lilia apretaba muy rico y sentía los espasmos de su vagina, y sentía como se corría!!, en eso Cecy saca un dildo y se comienza a penetrar ella sola, y le digo si te hace falta dime, se la saque a Lilia y regreso a ponerme el condón y me dice, así sin condón!!, volteo a ver a Lilia y me dice no te pasara nada, solo si coges con las 2, y cuidadito si andas de cabro, en eso Cecy se baja a mi verga y me la mama un poco y me la mordisqueo un poco, me dolió pero también me éxito, ya que no fue duro y me dice si andas de cabron te la arranco, y a lo que iba, a bombear a su madre, y comienzo a penetrarla de una forma muy loca, solo para saciar mis ganas de clavar la verga!! su madre se estira y le dice a Lilia mira lo que te compre, y le da un dilo como de gelatina, y lo empieza a usar y se acerca a besarme, pero la cara de su madre estaba muy cerca y pues tuve que acercar a su madre para que se besaran, wowww era una escena súper lésbica (aunque ya había visto a dos mujeres besarse), después de unos cuantos besos le dije a Lilia que mamara la vagina de Cecy y yo cogiéndome a Lilia!!

    Woww eso de sexo oral entre mujeres es súper excitante, era increíble esa escena, de pronto Lilia siente que me voy a venir, y me dice no así no, deja te la mamo, y creo que vio como lo hizo su madre y comenzó hacerlo de la misma forma!!, y para sorpresa mía, Lilia si se pudo comer toda mi verga, y se pega unas mamadas riquísimas y casi hace que me venga, pero me dice así no!!, en eso acerca a su madre y las 2 me pasan la lengua en la verga, eso de tener 2 bocas en la verga es muy rico y excitante, y las 2 acariciando sus propias tetas, woww, nunca pensé que me sucedería, en eso dejan mi verga y se empiezan a besar ellas, acariciarse las tetas y a meterse el dedo!!, se veían súper calientes, hasta se olvidaron de mi, yo como no quería quedarme viendo (aunque lo me quede así por unos 3 minutos), comencé a acariciarles el ano a las 2 wowww, y en eso Lilia me dice eso si es solo mío, y me dice dame cola!!

    Mire a Cecy y me dice, enséñame como coges por la cola, a ver si se me antoja y se le deje ir a Lilia!! Gemía riquísimo, yo súper caliente empujando mi verga hasta el fondo y Cecy comenzó a besar a su hija y también se metía el dilo hasta el fondo (mostraba su ansiedad por una verga), por fin después de varias embestidas al culo de mi Lilia, me dejo venirme, me levante y bese primero a Cecy y luego a Lilia, y me fui al baño a limpiarme, regrese y las 2 estaban descansando en la cama y solo pude acompañarlas, ya que estaba exhausto.

    De esta forma despertamos muy felices los 3, en la mañana antes del desayuno aplicamos la misma receta, solo que ahora termine en el culo de la madre.

  • Memorias inolvidables (Cap. 7): Dos años y medio con Eduardo

    Memorias inolvidables (Cap. 7): Dos años y medio con Eduardo

    Ya sabéis que cada vez que mi padre viajaba para ver cómo iban sus naranjos y todo el asunto del arroz que también cultivaba, lo acompañaba. Me lo arreglaba con amigos cuando era en medio de la semana para que me pasaran los apuntes, pero pronto mi padre se dio cuenta que no me hacía un buen servicio y, aprovechando que yo no tenía clases en viernes, nos íbamos por la mañana del viernes para regresar en domingo, unas veces por la mañana, otras por la tarde.

    Nunca mi padre quiso aceptar dormir o comer en casa del tío Onésimo. Le parecía un abuso hacia la señora Emerenciana. Consintió, sin embargo, que yo fuera porque ya sabían que entre Eduardo y yo había un cierto feeling que ya estaban deseando que fuese claramente positivo y dejarse de preocupaciones. Lo sabían en la casa de Eduardo y era sabido por mi padre. Como en mi casa no hablábamos de lo que hacíamos, ya que no era muy conveniente, no se enteraron de momento. A efectos de mi padre y la familia de Eduardo éramos novios, lo que nosotros ni pensábamos en ese momento, tampoco despreciábamos la idea. Cuando alguien nos lo comentaba, decíamos que no hay inconveniente, pero nunca lo afirmábamos. Un noche escuché por casualidad que la señora Emerenciana le decía al tío Onésimo: «Estos chicos no dicen nada de lo suyo, pero follan más que tú y yo, algo debe haber» y el tío Onésimo le contestó: «Es cosa de juventud, además como resulta que, por más que follen, no surten efectos, ¿qué más da? que se diviertan». Me fui a la habitación riéndome y le conté a Eduardo, que me dijo:

    — Ellos ya lo han hecho antes, mira la retahíla que somos en casa, eso sin contar las veces que han usado preservativos, ‘haberlos, haylos’.

    Nos reímos, fue motivo para calentarnos y enamorarnos. Le pedí a Eduardo que me follara dos veces seguidas sin sacármela y lo consiguió. Eduardo era una máquina de sexo y semen. Luego, más tarde, mientras conversábamos muy abrazados y besándonos de vez en cuando, me dijo:

    — Podríamos presentarnos ya como novios para que no estén echando cábalas por su cabeza, ¿no te parece?

    — Mira, Eduardo, no tengo inconveniente en nada porque te amo y sé que me amas, en esta casa no hay problemas y me encuentro a gusto, pero no es lo mismo en la mía, aquello es un infierno, es por eso que mi padre y yo nos fugamos en cuanto podemos.

    — Entonces…, —poniendo una cara muy triste, preguntó— ¿no vamos a poder ser novios, ni vivir nunca juntos?

    — Claro que sí podremos, mira, el verano está próximo, vengo entonces con calma con mi padre o sin él y lo decimos formalmente, aunque eso para mí es lo de menos, me interesa que seas feliz y que tus padres y hermanos sepan que te amo.

    — Eso, mejor, cuando vengas en verano que te quedarás más tiempo y celebraremos una fiesta de compromiso y podremos salir juntos a todas partes…, —me miraba alegre y contento.

    Estábamos los dos sentados sobre la cama completamente desnudos uno cara al otro. Eduardo desplegó sus piernas y las estiró a lo largo de la cama, momento que aproveché para sentarme sobre su pubis y meter mi culo encima de su polla que estaba enhiesta. Con la mano me la acomodé y le dije que no se moviera. Estábamos muy unidos, cara a cara, cogidos de la mano y balanceándonos hacia la cabecera y hacia los pies de la cama, nos mirábamos finamente a los ojos y me dice:

    — Te quiero.

    — Te quiero, —le dije también.

    — Te quiero más que a mi madre.

    — Te quiero más que a nadie en el mundo, —le sonreí.

    Juntamos nuestras bocas y nos besamos, metimos nuestras lenguas hasta el fondo, le robé su saliva para hacerla más:

    — Te amo, Eduardo.

    — Te amo, Ismael, y te adoro y te quiero…

    — Mi tesoro y mi bien, mi vida

    — Y yo a ti también.

    — Te amo más…, —dijimos a la vez los dos interrumpiéndonos por el beso en que nos robábamos el alma uno al otro.

    Nos callamos y comenzamos de nuevo. Me tumbé entre las piernas abiertas de Eduardo y desplegué las mías a su costado. Empujábamos los dos, mientras levantábamos el pubis por la presión que hacíamos. Tardamos un tiempo en sentir que nos veníamos y llegó primero a mi que disparé al techo cayendo todo sobre nosotros mismos y sin interrupción Eduardo dejó sus restos en mi recto. Al calmar nuestros espasmos y quedarnos con más deseos no permití que me sacara su polla de mi culo y al rato estábamos igual. Me sentía lleno, porque no habíamos dejado escapar la primera y con la segunda estaba más feliz. No sentía molestia y sabía que tenía la energía de Eduardo en mi interior. Decidimos ir a la ducha y asearnos para salir a dar una vuelta. Le dije a Eduardo:

    — Vamos a caminar algo para hacer hambre, que mucha cama nos quitará el apetito.

    — Con lo que hemos trabajado, yo ya tengo hambre, pero vamos a pasear, —me contestó.

    Nos ayudamos a lavarnos, primero Eduardo me metía un dedo para abrir mi ano y que sacara sus restos, luego le di placer en su culo succionando con mi boca y suspiraba gimiendo de placer.

    Salimos a la calle sin rumbo, vestidos con lo más feo que teníamos, hechos un zafarrancho tras el combate y descaradamente tomados de la mano hasta llegar a la plaza y sentarnos en una terraza para tomar una cerveza cada uno. No fuimos escandalosos, pero tampoco recatados. Los que se dieron cuenta conversaban sobre nosotros. Pero nosotros estábamos felices. Quizá fue aquella la cerveza que mejor me haya sentado en toda mi existencia. Todavía mi cariño por Eduardo me hacen recordar estos momentos inolvidables y tan gratos que pasamos Eduardo y yo.

    Llegó el verano, mis calificaciones fueron buenas, muy buenas, porque algo que me dijoEduardo fue:

    — Quiero que obtengas buenas calificaciones para ser un médico digno de mí.

    Esto me estimuló y luché no solo por aprobar todo sino por sacar lo mejor de mí. Yo estaba feliz de ir a mostrarle a Eduardo mis calificaciones y él me daba tantos besos como sumaban los números obtenidos. Estos besos me los daba siempre delante mi padre y de sus padres. Todavía no habíamos hecho ningún tipo de declaración. Ese día que fui a mostrarme las calificaciones le pedí a mi padre que me llevara, aunque regresáramos el mismo día. Mi padre aprovechó para pernoctar, estar con su puta preferida — la Candelaria— que siempre me llamaba hijo y me daba caramelos, aunque yo era mayor; yo, en cambio, me iba con mi amor, mi querido Eduardo, que no me daba otros caramelos para chupar que sus pezones y su polla, para mí más deleitosos.

    De manera formal, ese día en que mi padre estaba muy feliz a causa de su hijo, invitó a comer en un restaurante al tío Onésimo y a la tía Emerenciana, ya no la llamaba señora sino tía. A los postres, el tío Onésimo me dijo:

    — Tu tía Emerenciana y yo queremos invitarte a pasar tu verano en nuestra casa, lejos de los ruidos de la ciudad, para que descanses por ese esfuerzo que has hecho.

    Yo miré a mi padre que sonreía de satisfacción, buscando su anuencia, pero él solo medio con una cara de hombre gozoso:

    — Eres mayor, no necesitas mi permiso, ellos te quieren, tu me has demostrado que los quieres, acepta y dales alegría, ayudas a Eduardito y que se gane unos cuartos más.

    Mi padre, como siempre hace cuando quiere demostrar su poderío, escarbó su billetera y le daba un fajo de billetes al tío Onésimo. De ninguna manera aceptaron y le dije yo a mi padre:

    — Será mejor que Eduardo y yo nos encarguemos de las compras de casa y entre los dos arreglamos este negocio.

    Mi padre aceptó de buen grado. El día que me trajo, me dio el fajo de billetes y dijo:

    — Antes de que se acaben, pídeme.

    — Papá, compraré algunos chuches para los niños más pequeños, —le dije.

    — No seas molestia, no te quejes de nada, hazlos felices, para mí son mi familia, jamás les des un disgusto.

    Así fue la despedida de mi padre hasta la mitad del verano que no pudo aguantar y se vino a ver cómo estábamos. Esos dos medios días que vino, comió con nosotros en la casa del tío Onésimo por primera vez en su vida, pero nos invitó en la noche a cenar a todos, incluidos los más pequeños. A dormir se fue a su hotelito con La Candelaria. Si mi padre se hubiera quedado viudo se hubiera casado con la Candelaria y nosotros, al menos yo, hubiéramos tenido madre.

    El primer día del verano con Eduardo fue feliz, muy feliz para mí. Además de la compañía de Eduardo con todo nuestro amor sobre la cama, estaban los niños que me adoraban con egoísmo infantil, porque les daba cosas. pero hubo algo que me ganó más a esa familia. La tía Emerenciana fue todo un código de cariño maternal, me acompañó un rato a solas para decirme cómo tenía que hacer con mi ropa usada, para que ella la lavara, tendiera planchara y me la dejara junto con la de Eduardo, me preguntó por mis gustos, deseos, todo lo que me gustaba y me animó varias veces a que fuera libre y le pidiera todo lo que necesitaba. Ese día, cuando ya estábamos acabando nuestra conversación se me escapó un «Sí, mamá». Me abrazó, me besó como lo vi en muchas ocasiones hacerlo a sus hijos y me sentí verdaderamente hijo y extremadamente amado. Desde ese día me dirigí a ella siempre como mamá. Lo notaron todos al día siguiente en el comedor cuando me preguntó:

    — ¿Quieres un poco más de salsa en tu plato?

    Y contesté con toda naturalidad:

    — Sí, mamá, está muy rica, nunca la había probado.

    Yo no me di cuenta, pero Eduardo y los niños dejaron de comer y se quedaron mirándome. Entonces les dije:

    — ¿Qué pasa? ¿Acaso no es verdad que está muy rica?

    Entonces se dio cuenta Eduardo que me salió de dentro, que no fue ficticio. Esa noche Eduardo me relataba su impresión y la de sus hermanitos y me di cuenta que todo el tiempo había estado tratando de mamá a Emerenciana y me alegré. Le propuse a Eduardo que el domingo, faltaban cuatro días, les confirmaríamos a todos nuestro noviazgo y compromiso para efectuar al concluir mis estudios. Eduardo se puso tan feliz que me pidió que yo llevara la iniciativa de esa noche y al final lo follara hasta desgarrarlo:

    — Yo no estropeo a nadie, menos aún a la persona que más amo.

    ¿Qué había dicho? perdimos los estribos y nos convertimos en dos fieras haciéndonos el amor. A grandes rasgos diré que de los detalles de amor con Eduardo, que los recuerdo paso por paso y todavía me emociono y me caliento, no es necesario decir más que aquello de que hicimos fogosamente el amor y, al finalizar, se le ocurrió una idea genial que yo aprobé. Eran las cinco de la mañana.

    — ¿Dormimos o nos vamos?, dice Eduardo.

    — ¿Estas cansado y tienes sueño?, —pregunté

    — Si a la primera, no a la segunda, —me contesta.

    — Entonces, vámonos a cansarnos más y ya dormiremos, —dije.

    Podríamos hecho las preguntas y respuestas al revés, daba lo mismo. Había una cosa en mente. Para nosotros dos ya éramos novios, teníamos que celebrarlo y preparar lo que haríamos el domingo. Lo primero fue ir a un joyero, no íbamos a ir a la joyería del pueblo, al poco ya se habrían enterado. En la moto de Eduardo nos fuimos a otro lugar más grande donde éramos totalmente desconocidos. A las 9 de la mañana estábamos saliendo y nadie sabía adonde ni para qué. Preguntamos a unas personas y nos dijeron las tres joyerías que había. Alguien nos dijo cuál era la mejor y nos acercamos allí. Nos atendió un chico joven y le dijimos que queríamos dos anillos iguales de compromiso.

    — ¿Para vosotros dos o para dos chicas?, —preguntó.

    — Claro, claro, para nosotros, —respondí.

    — ¿De compromiso, dijisteis?

    — Sí, queremos que al llevarlos cuando vamos juntos se note que somos novios.

    — Ah, muy bien, vais a mirar esto, luego os enseño otras cosas.

    Nos mostró unas bandejas de anillos muy comunes, y cuando ya habíamos visto casi todo sin separar nada, sacó de dentro un estuche como una caja de camisa o más ancho y nos mostró algo diferente, estaban los precios puestos en cada par, Nos gustaron todos, pero especialmente dos y le pedimos parecer.

    — Estos de acá son muy habituales para compromiso o pedida de mano de las novias…, para vosotros, que sois gays, ¿no? —asentimos con la cabeza— diría que son más adecuados estos de esta parte, pero de gustos los vuestros y no lo tenéis malo, por lo que veo.

    Estábamos mirando y mirando y haciendo preguntas de respuesta obvia como las típicas: «¿esto se puede grabar?, ¿cuánto tiempo tardarías en hacerlo?, ¿el grabado es por dentro o por fuera?, ¿qué tipos de letras tenéis?

    El chico contestaba a todo con paciencia y nosotros tardábamos en decidirnos. Hablamos un momento entre nosotros si podríamos ver en otra joyería y acabábamos diciendo que no. Algo escucho el chico que dijo:

    — Yo soy gay, podéis ir a las otras joyerías, no tengo problema, pero ya sé qué pensáis y os espero aquí.

    — Entonces no nos vamos. Oriéntanos para que nos decidamod.

    — Ahora tenéis que pensar hasta cuánto queréis gastar y luego vemos los trabajos y los materiales.

    — A mí me gusta este, y si tienes los dos nos los quedamos, —dije totalmente decidido.

    — Hoy no podemos tener dos, porque ninguno se repite, además tengo que mediros el dedo y si los queréis grabados elegir entre los seis tipos de letras, pero en dos días, el viernes los tengo aquí, pero eso sí, tenéis que darme la señal.

    — Si crees que puedes cumplir, te lo pago ya, —le dije.

    — Necesito vuestros nombres y teléfono para avisaros, si vivís cerca hasta yo mismo los puedo llevar y ahora a medir, en qué dedo lo queréis.

    Nos quedamos mirándonos, sin saber qué dedo elegir.

    — ¿Pensáis casaros alguna vez por el juzgado o notaría?, —preguntó.

    — Jamás de los jamases, nuestra palabra vale más que la palabra de un juez o notario o alcalde y concejal.

    — Yo haré lo mismo, entonces en el anular de la izquierda, ese dedo con contiene la vena del amor ˝vena amoris˝ y conecta con el corazón. Esto es tradicional, pero cualquiera sabe.

    — Pero me gustan las leyendas aunque sean falsas —dice Eduardo y añade en voz baja—, ¿pagamos entre los dos?

    — Esto lo paga mi padre que me ha hecho este obsequio, —digo mostrándole la tarjeta.

    Nos estaba midiendo los dedos con dos cosas diferente, primero una cinta que se ajustaba y preguntaba si apretaba o iba bien y cuando le decíamos que no molestaba, hacía la medida con unas secuencias en espiral o helicoidal y comparaba. Cuando le dijimos donde vivíamos, nos dijo:

    — Soy José Alpuente, allí vive mi abuela. El viernes os aviso, si queréis venir me decís la hora y si lo preferís, sabiendo que ya los tenéis aquí, el sábado os los llevo a personalmente y voy a visitar a mi abuela.

    — Perfecto, genial, si cumples este encargo te invitamos cuando vengas.

    — Yo os avisaré donde estoy en mi coche, os venís allí, que debo probaros para que coincidan las medidas y daros unas indicaciones. Habéis escogido plata pura y tiene incrustaciones valiosas, pero no tendréis problema. Ya os felicitaré el sábado. Estad tranquilos, no suele haber errores ni demoras en este servicio.

    Habíamos estado casi dos horas con José y ya le tomamos afecto. Era la hora de cerrar cuando había enviado los datos y recibida la confirmación, nos pidió que nos quedáramos para saberlo y cerrando la puerta nos invita a tomar algo. Le acompañamos al bar y los tres tomamos un refresco de naranja. Nos despedimos hasta el sábado con unos sonoros besos por su parte y discretos por la nuestra.

    Estos besos fueron motivo de comentario entre nosotros. El beso sonoro es sinónimo de aceptación de una amistad, alegría de haberse encontrado, es un beso sin compromiso pero que manifiesta la estima que se tienen las personas. José tenía más que estimarnos a nosotros, aunque ya sabemos que el sábado, si todo va a la perfección le vamos a dar un beso de los nuestros y, si quiere o se despista, nos lo llevamos a la cama.

    José es un chico guapo. Es flaco, no presenta ningún tipo de musculatura, pero no engorda porque es nervioso con su trabajo y no es para menos con la cantidad de oro, plata y diamantes que tiene en su joyería, lo que le debe a su abuela que lo arriesgó todo por él, por el cariño que se tienen. Todo esto nos lo contaba mientras tomábamos el refresco.

    Además de guapo es particularmente bonito. Es un niño guapito que no le pasa su juventud, porque con 28 años que tiene debiera estar con más barba y necesitar mucho gimnasio para estar en la forma en que se encuentra. Y no hemos visto todavía por dentro, que debe estar mejor. Lo que me atrajo fue su cara. Miraba como quien escucha y ama sin más, pero no necesita sonreír para mostrar que está contento. No sonríe, no tiene risas y su voz es queda, sus palabras se ajustan a las necesarias para explicarse y sus gestos suaves, ensayados y bien dirigidos, no parece amanerado y lo es, tiene ligeros movimientos del cuerpo que son algo afeminadas, pero la lentitud con la que se mueve parece mostrar que está controlando sus movimientos en cada momento.

    Cabello largo y rizado, con apariencia de mojado, no deja ver sus orejas y enmarcan toda su cara. Frente despejada y ancha, el pelo por delante es más bien corto y lo tiene bien enzarzado don los cabellos hacia el lateral derecho. Cejas pobladas, cuidadas e iguales las dos en todo. empiezan gruesas, hacen curva superior y acaban en punta. Los ojos bellísimos, alargados sin ser excesivamente achinados, en su posición normal asomaba bien la niña de un marón que se va oscureciendo hacia el centro y los párpados cortan la visibilidad de la niña a partes iguales superior e inferior. La nariz superrecta, suave descendiente hacia dos lóbulos exactamente iguales, anchos y preciosos. La boca intermedia, con gruesos labios y siempre cerrada excepto al hablar. El labio superior es totalmente visible porque se curva su parte superior debajo de la nariz, el labio inferior tiene una curva perfectamente formada. Su piel se ve suave, con pocos afeitados o se la ha hecho depilar. Su cabello no dejaba ver las patillas.

    El cuello me llamó la atención, tiene una nuez marcadísima y preciosa, casi no se puede. Digo que debe haberse depilado porque en la parte baja de la barbilla no se ve ni sombra de tener un solo pelo, ni señal de haberlo tenido.

    Muchacho verdaderamente atractivo como ninguno. Nosotros somos jóvenes y tenemos que meter cuchilla de vez en cuando o dejarnos todavía la pelusilla que nos crece. Eduardo anda cómodo, afeitándose los sábados para ir a la discoteca y no mostrar nuestra vergonzante pelusilla. José debió de hacérselo a su debido tiempo y con láser.

    Llegamos casa tarde para comer y Eduardo tuvo que llamar a su mamá para que no se preocuparan. Lo hizo cuando salíamos en moto de la joyería y nos entretuvimos casi 20 minutos en el bar. Pero los sorprendimos a todos en la mesa esperando. En la casa de Eduardo su madre bendice siempre antes de comer y da gracias después pidiendo por la salud de sus hijos. Me dice Eduardo que antes de llegar yo a casa los nombraba a todos sus hijos, pero ahora no los nombra y no se atreven a preguntarle el por qué del cambio. Le dije:

    — No te preocupes, Eduardo, volverá a nombraros, ahora no quiere que yo me quede fuera y por eso no os nombra, pronto lo hará.

    Eduardo se me quedó mirando, aseverando con su asentimiento que esa debe ser la razón:

    — Debe estar pensando cómo te incorpora, como hijo, sobrino, amigo, yerno, jajajajaja… y yo tan preocupado.

    Eduardo y yo sufríamos dos cosas que los demás se dieron cuenta, ambas casi contradictorias pero racionalmente posibles. Por una parte teníamos una alegría inmensa de ser novios, no podíamos retener la alegría, hablábamos más alto, saludábamos a todos con una espléndida sonrisa, íbamos engallados y moviendo mucho nuestro cuerpo a cualquier sitio para cualquier cosa, pero queríamos mantener secreto. Por la otra esperábamos que no fallaran los anillos de compromiso de lo que estábamos muy seguros por la palabra de José y, por otra, no queríamos hablar de ello entre nosotros, para que no se nos escapara nada delante de ellos ni escucharan nuestros murmullos.

    En las noches nos costó más hacer el amor, nos besábamos y nos tocábamos para incitarnos y excitarnos, pero nos costaba a los dos. Nos reíamos de ello pero llegó el viernes y entre poco dormir y nuestro nerviosismo estábamos a punto de explotar de cualquier manera. No quisimos ir al desayuno. Nos duchamos y en la ducha intentamos hacer el amor, no me pudo meter Eduardo su polla y me pidió que lo intentara yo con él. Por más lubricante que le puse y me puse, no entró. Nos dimos un beso largo para ver si así pasaba nuestro mal y nuestras bocas estaban secas de ansiedad, las lenguas raspaban. Nos abrazamos para llorar juntos, nuestras pollas estuvieron caídas sin poderlas erectar. Salimos de la ducha y nos dispusimos con seriedad extrema a ayudar al tío Onésimo, el papá de Eduardo, en sus quehaceres.

    En eso me di cuenta que no llevaba el móvil. Me asusté. Si llama José no le contestaremos y no sabremos nada. Regreso a casa desde la segunda manzana. Intento abrir el móvil, no lo había puesto a cargar y estaba descargado. Lo enchufo a la corriente y salgo corriendo para alcanzarlos. En la puerta me doy cuenta que he dejado la tarjeta en la habitación, voy a recogerla corriendo y salgo a la calle, iban la por la sexta o séptima manzana. Pude verlos porque no había gente, voy corriendo como si tuviera que ganar la medalla en los Olímpicos. A su altura me costó frenar y los adelanté. Me paré, incliné el cuerpo hasta casi tocar la cabeza al suelo, pidiendo aire para respirar, me icé y los vi delante de mí, no podía hablar, volví a agacharme agarrándome de mis tobillos, y comencé a tener saliva en la boca:

    — Ne- neces- necesito tu- tu móvil.

    Se sacó el móvil del bolsillo y marqué el número de la tarjeta y esperé ansioso y con los ojos hinchados que el tío Onésimo le dijo a Eduardo:

    — Este agarra un mal.

    — Joyería Alpuente, ¿en qué puedo servirle?

    — Soy- soy, soy…

    — Diga, diga…

    Eduardo me toma el móvil y dice:

    — Espere un momento, por favor, —mirando la tarjeta que yo tenía entre manos— Soy Eduardo y estoy con…

    — con Ismael, claro, sí, llevo casi una hora llamando o quizá más, desde que abrí la tienda, tengo aquí vuestro encargo.

    — Espera, por favor, ya veo que Ismael se ha calmado, te paso el móvil y díselo, por favor, —contesta Eduardo con tal cara de satisfacción y alegría que se me pasó de inmediato la agitación externa y sentía hormiguitas en mi barriga.

    — Dime, soy Ismael.

    — Hace más de una hora que estoy llamando…

    — Se me descargó el móvil y no me he enterado…

    — Pues que quiero decirte…

    — ¿Algún problema?

    — No, ¡joder!, no, qué problemas y qué malas pulgas, que tengo vuestro encargo y si queréis os lo llevo esta noche cuando acabo de trabajar, os invito a cenar en casa de mi abuela…

    — Pero hombre, vamos a molestar a tu abuela

    — Que no, hombre, que no, ya se lo he dicho y está feliz…

    — Pero…

    — No seas maricón, joder, que la pondremos muy feliz; acepta de una puta vez, sí o sí, yo he cumplido y vosotros ¿qué?

    — Hecho, ahí estaremos, traeremos un dulce.

    — Vale, hasta la noche.

    — Hasta la noche.

    Me encaro con Eduardo muy en serio y le digo:

    — Ya está, esta noche lo trae y su abuela nos invita a cenar y prepara camas para nosotros.

    El tío Onésimo estaba observando y escuchando en silencio hasta que nos miramos y le miramos y nos volvimos a mirar y él estaba perplejo.

    — ¿Qué?, —dijo el tío Onésimo.

    Yo en silencio hacía gestos para que se lo dijera, le daba codazos a Eduardo para que hablara. Por fin se decidió.

    — Papá, es un secreto nuestro que te vamos a decir a ti, pero no digas nada a nadie hasta el domingo que lo diremos a todos juntos. Mira, papá, Ismael y yo nos hemos decidido, somos novios y el domingo en la comida queremos declararos a vosotros nuestro compromiso.

    El tío Ismael no salía de si, estaba como mareado, como si lo que oía fuera imposible. Tras un largo rato de silencio, dijo:

    — Hijos míos, me alegro mucho por vuestra felicidad, pensaba que eso no llegaría nunca y en verdad que lo deseaba; «antes que os fuerais con otros mejor que ellos se decidan», pensábamos tu madre y yo; es lo mejor que podéis hacer.

    El silencio podía escucharse, nadie había en la calle como si todo se hubiera paralizado, y continuó:

    — Yo no estaría contento con esto si me lo reservara egoístamente, pero tengo que decírselo a tu padre —se dirigió a mí mirándome y poniendo sus manos sobre mis hombros—; entiende que, si no lo hiciera, sería como una traición a mi mejor amigo…, ahora vamos a un bar a celebrar nuestro secreto y allí pensamos cómo llamar a tu padre.

    Mientras tomábamos unos vinos, le dije a tío Onésimo que no le dijera nada a mi padre sino que le hiciera venir con cualquier excusa o necesidad inventada y que estuviera con nosotros en nuestra declaración.

    — Dejadlo todo conmigo. Sé que no voy a avisar de tu casa a nadie más que a tu padre, por esa parte no te preocupes, nosotros tres, mamá y tus cuatro hermanitos, y… ¿quién es esa persona que os invita esta noche a casa de su abuela?, ¿un amigo?

    — Sí, —contestamos los dos a la vez.

    — Somos diez, iremos a un restaurante para celebrar tan grata ocasión, vosotros en la moto, mamá y dos niños conmigo y los dos mayorcitos con Onésimo, vamos fuera de la ciudad, ya lo arreglo yo. Ah!, sí, vuestro amigo, ¿tiene coche o moto? supongo…

    — Sí, sí, claro, si viene esta noche es que tiene transporte.

    — Si no lo tuviera, se va con tu padre y los chicos. Vosotros lo arregláis con él, yo haré lo que me toca hacer y mañana aviso a todos que viene el tío Onésimo y nos vamos a comer fuera de casa, mamá se pondrá contenta.

    Estábamos felices, pero también llenos de ansiedad de que llegara la noche y nos dijera José dónde estaba para juntarnos con él y ver cómo habían quedado los anillos grabados.

    Decidimos ir a la piscina cuando acabáramos de ayudar a tío Onésimo. Vimos que no había tanto que hacer, más bien nos quería tener con él. Se demoró a levantarse y nos mandó a la plaza a esperarle, vimos que hacía varias llamadas con su móvil y se levantó para juntarse con nosotros. Fuimos a una parcela y vio que estaba un tractorista, habló con él y nos regresamos hacia casa.

    Fuimos a la habitación para cambiarnos y nos entraron las ganas. Lo miré. Me quedé fijamente mirándolo cómo se desnudaba para ponerse su bañador. No lo había visto nunca como ahora. Miré recorriendo los ojos lentamente desde la cabeza a los pies. Se quedó parado al verme absorto. Me gustó más que nunca su cuerpo. Sus brazos mostraban sus bíceps abultados y sus músculos abdominales estaban bien definidos, lo que antes no me había dado cuenta. Sus glúteos redondeados, lisos y sin pelos. Sus piernas fuertes y bien señaladas. Por eso sus vaqueros ajustados daban fiel cumplimiento de la realidad interior de su figura, marcando un buen paquete, es lo que yo había visto y no me extrañaba, pero el cuerpo entero me llamó la atención y yo casi no podía apartar los ojos de él. Debe haber sido un nadador, con sus brazos y piernas que desprenden un aura de poder y fuerza. Parecía como si pudiera haberme levantado con una mano, incluso su meñique habría hecho que mi cuerpo fuera más liviano. Olía a lino recién lavado, en total oposición a los sucios olores que emanaban casi todos los hombres. El cuerpo de Eduardo emanaba justo el olor que más me seducía. Su piel brillaba con humedad. Estaba ante mi Adonis, mi dios griego, y no podía creer que siempre había estado a mi lado y hoy pareciera una aparición divina. Así que decidí acercarme y hablarle a mi dios:

    — ¿Vas a menudo a la piscina?

    — Siempre que puedo, —contestó.

    — ¿Con amigos?

    — Antes sí, ahora no, —dijo escuetamente.

    — ¿Por qué ahora no?

    — Porque ya no me quito mi ropa mas que para ti y para dormir.

    Le besé y me besó, largo beso húmedo. Qué bien trabajaban ahora las lenguas. Acabé de desnudarme y me abracé a Eduardo, sintiendo su calor y su amor. Por su estremecimiento noté que por mi piel pasó mi amor hacia él.

    — Hoy vas a ir a la piscina con amigo, —le dije.

    — No; voy con mi novio, a presumirlo sin decir nada a nadie.

    — Tus conocidos te preguntarán ¿quién es ese?

    — Les diré: el único por quien daría mi vida.

    Me puse detrás y le besé incesantemente en su cuello. El acariciaba mis nalgas con sus manos. Con mis manos ponía más dura su polla, invitándole a que me atravesara, le dije:

    — Ahora eres Cupido para mí, dispara tu saeta de amor en mi culo y que la sienta en mi corazón.

    Me arrojó a la cama con fuerza y continuó envolviéndome con sus apasionados labios sobre mi espalda. Sentí su pene duro como una roca y un agradable estremecimiento recorrió todo mi cuerpo.

    Me dio la vuelta con sus fuertes brazos y comenzó a bajar desde mi cuello, por mi cuerpo, atendiendo mis pezones duros como una roca y mi pecho plano. Saboreaba todos los lugares por donde pasaba su lengua y sus labios para catar los mil sabores de mi cuerpo. Agarró mis caderas y plantó un suave beso en la región justo encima de mi pene. La anticipación me estaba matando, pero quería que esto durara el mayor tiempo posible, así que intenté controlarme. Poco a poco, tomó mi polla en su gloriosa boca, centímetro a centímetro, hasta que la consumió en su totalidad. Levantó la boca con la misma lentitud y me encontré incapaz de respirar, el placer era así de extremo. Luego inclinó la cabeza hacia arriba y hacia abajo, chupándome la polla repetidamente sin amordazarme. Tras unos pocos minutos, pareció sentir su deseo y se detuvo abruptamente, pues quería que este momentodurara también más tiempo.

    Siguió bajando aún más y empezó a besarme el culo. Sentí que mi pecho subía y bajaba, mis respiraciones eran profundas y significativas. Mientras hacía esto, le oí echar un poco de lubricante en sus manos y untarlo por toda su enorme polla. Luego se puso un condón y me lubricó el culo. Sabía exactamente qué hacer para que me retorciera y lo hizo hasta enamorarme.

    Tomó mis dos piernas y levantó mis pies sobre sus hombros, dándole una entrada perfecta. Volvió a agarrar mis caderas y me empujó hacia adentro muy lentamente. Al principio hubo un poco de dolor al que ya me había acostumbrado, pero me parecía todo nuevo. El dolor fue sustituido casi inmediatamente por el puro éxtasis en que me encontraba, como fuera de mí mismo. Gemía en voz alta mientras mi culo apretado se expandía con el peso de su polla y lo sentí al golpear mi próstata. Mis ojos lloraban cuando toda su polla estaba alojada dentro de mí. Luego lo sacó una y otra vez y empujó una y otra vez. Movió mi cuerpo con el ritmo, dentro y fuera, dentro y fuera. Vi el sudor goteando por sus abdominales y su cabello rebotando hacia arriba y hacia abajo con cada empuje. Gimió en voz alta. Sentí el chorro de pre semen en mi pecho y me derramé sobre la cama.

    Me dio la vuelta abruptamente, de modo que me puse a cuatro patas y continuó golpeándome. Me agarró el pelo y tiró de mi cara hacia él para poder besarme por detrás. Me empujó de nuevo a la cama y me pasó las manos por encima de mi espalda lisa. Me golpeó ligeramente en el culo y me agarré a la barandilla mientras gemía, gruñendo su nombre. Me encantó cada segundo, me sentí acercándome al clímax. Estaba claro que él también lo estaba, así que se quitó el condón y me dio la vuelta de nuevo, bombeando su verga rápidamente. Me uní a él y nos miramos a los ojos mientras nos uníamos ambos. Nuestros penes estaban chorreando gruesos chorros de semen por todo mi pecho. Sentimos un orgasmo largo, mi cabeza se había despejado del todo de pura felicidad. Cuando llegó a su fin, mi pecho estaba absolutamente empapado. Una parte se me había salpicado en la cara y traté de limpiarla con la lengua. Eduardo me lamió el pecho y me besó, el sabor de nuestro semen y sudor se mezcló en mi boca. Tenía un sabor dulce y salado a la vez, una mezcla de sabores divinos.

    Casi no tenía ganas ya de salir de casa, pero me insistió para que fuéramos a la piscina. Me di una ducha rápida para quitarme los restos de semen y, una vez seco con una toalla manipulada por Eduardo, me puse mi bañador tipo speedo color naranja, encima me coloqué un short deportivo blanco y sin camiseta nos fuimos a la piscina que no estaba lejos. Habíamos dicho a mamá que no comeríamos. El color naranja de mi bañador era observado por muchos ojos de ellos y de ellas. Eduardo me dijo:

    — Échate de inmediato a la piscina y que se te baje la erección.

    Eso hice, pero me daba lo mismo lo que vieran, no lo iban a probar porque era solo para mi hombre. No me había dado cuenta que estaba ante otros, solo pensaba que estaba junto a mi amor, el que estaba dispuesto a dar su vida por mí y no dejó que yo la diera por él. Estar con él hacía que se me pusiera dura. Y solo pensarlo como ahora, ya se me pone dura.

  • Buscando una polla que me follara entré a los aseos públicos

    Buscando una polla que me follara entré a los aseos públicos

    No recuerdo por qué aquella mañana había ido a la calle de la torre, el caso es que como andaba caliente y salido como un burro, al llegar a la plaza de España y ver los aseos públicos que allí hay, la excitación y calentura que llevaba se dispararon. Dios, nada más ver las escaleras de bajada a los aseos públicos, una creciente excitación me recorrió todo el cuerpo, produciéndome una erección instantánea.

    Al principio no me atreví a bajar a los aseos, nunca había ido a aquellos aseos públicos, y no sabía que me encontraría, así que antes de entrar en ellos, busqué un lugar desde donde pudiera controlar quien entraba y salía de ellos.

    Me senté en uno de los bancos de la plaza, el cual quedaba casi de frente a la bajada a los aseos. Desde allí podía ver quien entraba y salía. Encendí un cigarrillo y simulando que descansaba un rato allí sentado, controlaba la entrada a los aseos.

    Mientras estaba allí sentado vigilando, simulando que descansaba de la caminata, pude observar que, aunque había bastante ambiente en la plaza, los aseos no eran muy concurridos, solo 2 personas habían bajado a ellos, uno era un niño que salió al poco de entrar, y otro era un viejo que después de un rato, salió al igual que lo había hecho el niño.

    Armándome de valor, y con una calentura y excitación que a cada minuto que pasaba iba en aumento, levantándome del banco donde estaba sentado, decidí bajar las escaleras y entrar en aquellos aseos públicos de la plaza de España, que había y hay, en la ciudad donde vivo, y que no es otra que La Coruña.

    Iba bajando las escaleras que dan acceso a los aseos públicos, notando como un hormigueo recorría mi cuerpo, cada vez estaba más excitado y nervioso. Nada más llegar abajo y entrar en los aseos, recuerdo que había que girar un poco a la derecha, y de frente y al fondo ya se veían los urinarios, creo recordar que había 3 o 4 urinarios. A la izquierda estaban los retretes, que, si mal no recuerdo, eran 2, y no llegaban hasta el fondo donde estaban los urinarios, al mirar hacia ellos, los encontré vacíos y con la puerta abierta. A la derecha, había un lavabo de manos, y una puerta que parecía donde se guardaban utensilios para limpiar los aseos, y la cual se encontraba cerrada.

    Justo en el lavabo de manos, se encontraba un hombre de unos 45 o 50 años; esa fue la impresión que me dio; lavándose o al menos eso fue lo que pensé.

    Nervioso y con un hormigueo que me recorría todo el cuerpo, fui directo hacia los urinarios, poniéndome justo en el que quedaba a la izquierda de todo. Allí detrás de mí quedaba la pared del último retrete. Nervioso y excitado, empecé a sacarme la polla y ponerme a mear.

    Mientras meaba, miraba de reojo al hombre aquel que estaba en el lavabo. Pude observar que él también me estaba mirando y que no me sacaba el ojo de encima. Dios, los nervios me estaban matando, y la excitación que sentía, me estaban haciendo empalmar cada vez más. De pronto vi como aquel hombre maduro, se sacaba la polla por la abertura del pantalón, sacaba la polla la cual estaba tiesa y bien grande, ¡ufff! Menuda tranca que se gastaba el tío aquel, incluso se había sacado los huevos, y aquello parecía mucho más grande y abultado.

    Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, al ver que, sin sacarme la vista de encima, se acercaba al urinario que quedaba pegado al mío.

    Dios, yo cada vez me ponía más nervioso, y ahora además de no parar de ponérseme la polla dura a reventar, me estaba poniendo colorado como un tomate. Las piernas me empezaban a temblar, y estaba a punto de salir corriendo de allí, a causa de los nervios que tenía.

    El tío aquel sin pestañear se colocó a mi costado derecho, y viendo lo nervioso que estaba y el empalme y enrojecimiento que mostraba, se pegó más a mí, me sujetó la mano derecha, haciéndome girar un poco, permitiéndole ver toda mi polla y lo empalmado que me encontraba, y que no estaba meando ni una triste gota.

    Enrojecido y temblándome las piernas, miré hacia él, clavando mis ojos en la tremenda tranca que tenía el tío aquel. Dios, otro escalofrío recorrió mi cuerpo, al observar detenidamente aquella tranca. Aquello me asustó al verlo.

    Un pensamiento recorrió mi cerebro, por unos segundos me vi ensartado por aquella tranca, haciéndome excitar más de lo que ya estaba.

    Había quedado paralizado, no sabía si salir corriendo o que hacer. Detalle que él debió notar, por lo que no me dio tregua. Empujándome fuera del urinario y pegándome a la pared, me separó del urinario, llevando su mano a mis genitales, empezando a manoseármelos.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh! Exclamé soltando un leve gemido, al notar su mano manoseándome los genitales.

    Tranquilo, no te pongas nervioso, mira que excitado estás, maricón. No tengas vergüenza, que ya sabemos a lo que venías, no venías a mear, no, tú a lo que venías, es en busca de una buena polla que te haga gozar, ¿eh maricón? Me dijo sin quitarme la vista de mis ojos, y sin dejar de manosearme los genitales.

    Esperó unos segundos viendo mi reacción, y como vio que yo no decía ni hacía nada, siguió hablándome mientras me seguía manoseando los genitales.

    Pues no te preocupes, que ya la has encontrado. Anda maricón, acaricia la polla que te va a hacer gozar, te va a hacer chillar como una putita, vas a chillar de placer como la putita que eres. Mira lo caliente y excitado que estás. Anda acaricia la polla que te va a abrir ese culito de maricón. Anda que sé que lo estás deseando.

    Yo no sabía que hacer, la visión de aquella verga me había asustado y a la vez me excitaba y calentaba cada vez más. Pensaba si darle un empujón y salir escopeteado de allí, o rendirme a los deseos que mi cuerpo me pedía.

    Pero otra vez el hombre aquel, no me dio opción. Sin esperar a que yo reaccionara, llevó sus manos a mi cinturón, empezando a aflojármelo. Una vez lo hubo aflojado, tiró de mi pantalón hacia abajo, arrastrando a la vez el slip, cayendo estos a mis tobillos. Subió luego la camiseta que llevaba puesta, quitándomela por la cabeza, y tirándola al suelo contra la esquina que hacía la pared del retrete.

    Yo nervioso y excitado como estaba, miraba para todos los lados, temiendo que bajara alguna persona a los aseos, y nos encontraran en aquella situación. A, a, tartamudeaba, aquí no, conseguí decirle, vamos a otro sitio, o entremos en el aseo.

    Tranquilo maricón, tu tranquilo que estás conmigo, aquí no nos va a pasar nada, además si viene alguien, pues que disfrute viendo como te doy por el culo y cómo te preño las entrañas con mi verga.

    Viendo lo nervioso y como empezaba a temblar, se pegó más a mí, y pegando su boca a la mía mientras me mantenía abrazado a él, me ordenó abrir la boca y dejarle saborearla. Anda putita, dame tu lengüita y déjame saborearla. Abrí la boca dejando que se apoderara de mi lengua, la saboreara, luego metiera su lengua en mi boca, recorriendo toda mi cavidad bucal y sorbiera y saboreara mi saliva y yo la suya.

    ¡Ohhh que bien sabes, maricón! Sabes muy rico, putita, me decía mordiéndome los labios. Anda agáchate, me decía empujándome con sus manos sobre mis hombros. Agáchate y abre esa boquita de puta que tienes, y chúpame la polla para lubricarla y que te pueda meterla en este culito tan rico que tienes.

    Nervioso y desesperado por temer que bajara alguien y me encontrara en aquella situación, me agaché llevando mi boca a aquella verga que me tenía asustado y excitado a la vez, empezando a chuparle la polla.

    Chupaba con tal desesperación y nerviosismo, que en varias ocasiones me atraganté, estando a punto de echar toda la papilla.

    Tranquilo, tranquilo maricón, ve despacito, y no temas que aquí no te va a pasar nada, aquí estás conmigo, así que disfruta y no te pongas nervioso.

    Así, así maricón, ¡ohhh que boquita tienes! Así, así chupa la verga que te va a abrir y dar por el culo, ¡ooohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto!

    Ya estaba cansado de estar agachado chupando aquella polla que me asustaba y me excitaba, cuando el hombre aquel levantándome por las asilas, me hizo poner de pie, me hizo girar poniéndome contra la pared, me levantó los brazos apoyándolos sobre esta, tiró de mis caderas haciendo que me quedara inclinado, luego me hizo abrir las piernas todo lo que pude, y como no estaba conforme, pisando mi pantalón y slip, me sacó una pierna, cayendo uno de mis zapatos, y dejando el pantalón y slip, enganchados en la otra pierna. Volvió a darme con su pie sobre mis tobillos, haciéndome abrir más las piernas, ahora que ya no lo impedía el pantalón y slip.

    Llevó 2 de sus dedos a mi boca, mientras me restregaba su verga por mi culito, y con su boca lamía el lóbulo de mi oreja, mientras me susurraba, anda maricón, chupa los dedos que te voy a lubricar y abrir el culito para que no estés tan cerradito, y no sufras cuando te meta la polla.

    Así putita, así, chúpalos bien que te voy a abrir y dar por el culo hasta que chilles de placer, ¡ohhh que bueno estás, pedazo de maricón! Susurraba mordiéndome la base del cuello, haciéndome temblar y estremecer de gusto, mmm, ¡ohhh! Grité soltando un gemido al notar sus dientes mordiéndome la base del cuello.

    ¿Te gusta, eh maricón? Me decía al notar como temblaba y gemía al morderme la base del cuello.

    Pues ahora vamos a abrirte este culito de puta que tienes, y vamos a sodomizarte y hacerte correr de gusto. Vamos a hacerte chillar hasta que te corras de gusto.

    Llevó sus dedos a la entrada a mi ano, colocó uno de sus dedos sobre el esfínter, presionó haciendo que este se abriera, dejando que su dedo entrara en mí. Lo metió y sacó varias veces, luego sin sacarlo, metió el otro dedo que le había chupado, haciéndome dar un respingo y gemido a la vez, ¡ohhh! Gemí mientras daba un respingo.

    Tranquilo maricón, tranquilo, relájate, y deja que se abra el culito. Así, así maricón, relájate, y deja que mis dedos entren y te abran el culito.

    Sacó sus dedos de mi culo, y llevando el glande rojo he hinchado de su polla, lo colocó en la entrada de mi agujero, y dando una envestida a la vez que tiraba de mis caderas hacia su pelvis, metió de una estocada algo más de la mitad de aquella polla que me asustaba y excitaba a la vez.

    ¡ohhh! ¡ooohhh ¡ohhh! Grité al notar como se ensartaba aquel monstruo, abriendo mi culito en canal.

    Quieto maricón, quieto, me decía sujetándome fuertemente por las caderas. Tranquilo que lo peor ya ha pasado, ahora relájate y deja que se abra el culito y se acostumbre a mi polla. Colocó sus pies un poco más pegado a mí, y sin esperar más, volvió a dar un movimiento a su pelvis, enterrándome toda su virilidad en mis entrañas.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh! ¡ohhh! Volví a gritar a la vez que estiraba mi cuerpo. Joder el hijo de puta aquel, ya me había ensartado aquel monstruo, teniéndome empalado por completo en él.

    Ya maricón ya, ya te has tragado toda la polla, ya la tienes toda dentro, te la has tragado hasta la empuñadura. Joder que culito más tragón tienes, y que estrechito y calentito se siente, me decía acariciándome el abdomen. Ahora vamos a preñarte esta barriguita y hacerte chillar de gusto, me iba diciendo al oído mientras me acariciaba el abdomen, luego subió sus manos a mis pezones, y mientras los pellizcaba y retorcía, iba sacando y metiendo su polla suavemente haciéndome dar gemidos de placer.

    ¡Ohhh maricón que bueno estás! ¡ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! Gritaba el muy hijo de puta taladrándome el culo una y otra vez cada vez a mayor velocidad.

    Yo nervioso y sin poder dejar de temblar, abría los ojos como platos, notando como aquella verga me abría el culo enterrándose en mis entrañas hasta los mismísimos cojones. Escuchaba como entraba la polla y golpeaba la pelvis de aquel tío mi culito cada vez que me enterraba su polla, plof, plof plof, aplastándome contra la pared de aquellos aseos públicos, manteniéndome abierto de piernas, y aquella monstruosidad de verga ensartada en el culo, sodomizándome una y otra vez.

    Mi polla no paraba de gotear semen, salpicando aquella pared, cada vez que el hijo de puta me ensartaba la polla dándome por el culo. No tardaría mucho yo en empezar a correrme, ya que notaba como poco a poco me iba subiendo una sensación de placer que iba creciendo en los huevos y en mi culito, e iba subiendo por mi polla.

    Y así fue, me empezaron a temblar más las piernas y mientras el cuerpo se me empezaba a convulsionar, empecé a gemir y gritar que me corría, ¡ohhh! ¡ooohhh! Me corro, me corro, ¡ohhh! ¡ooohhh! ¡ohhh!

    Dios, había soltado 5 potentes trallazos de semen, embarrando aquellos azulejos de los aseos, con el esperma que había soltado como si de un volcán en erupción se tratase.

    Joder, el tembleque de piernas que tenía, casi no me dejaban mantener de pie, y el hijo de puta aquel, no paraba de taladrarme el culo. Cada vez iba más rápido y chillaba insultándome, sin dejar de darme por el culo.

    Así maricón, así, córrete como una puta, pedazo de maricón, como gozas con mi polla en tu culo, te voy a dejar bien preñado, pedazo de maricón.

    ¡Ohhh dios, como aprietas el culito! Pedazo de puta, ¡dios como me exprime la polla tu culito, cabronazo!

    ¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Gritaba ensartándome una y otra vez su polla en lo más hondo de mis entrañas, sodomizándome una y otra vez.

    Yo nervioso y agotado, deseaba que se corriera de una puñetera vez. Temía que entrara alguien en los aseos, y nos sorprendieran, y vieran como me tenía aquel hijo de puta, prácticamente desnudo, apoyado a la pared, siendo sodomizado por el hijo de puta aquel.

    Y que pedazo de hijo puta era, me estaba follando salvajemente, de forma magistral, dándome un placer que me estaba haciendo derretir de gusto.

    De pronto empezó a darme unas salvajes envestidas que me hacían poner de puntillas, y que prácticamente me levantaban en el aire, y la polla se clavaba en lo más profundo de mis entrañas.

    Me corro, me corro, gritaba el hijo de puta, empezando a eyacular dentro mía, preñándome el culito con su esperma.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Gritaba derramando toda su leche en mis entrañas.

    ¡Ay maricón que gusto, ay que gustazo me has dado! Gritaba terminando de eyacular dentro mía, mientras me abrazaba a él, mordiéndome el hombro y lamiéndome y mordisqueando el lóbulo de la oreja.

    ¡Ay maricón que bueno estás! Que follada más rica que me has hecho pasar. Ahora ya te he preñado esta barriguita, me decía acariciándome el abdomen y retorciéndome y pellizcando los pezones de mis tetillas.

    Una vez recuperó el aliento, y de su polla ya no salía nada, fue sacando la polla de dentro de mi culito, y dándome 2 palmadas en los cachetes, me soltó dejando que me vistiera.

    Una vez vestido y medio repuesto de la follada que me había dado, fuimos saliendo de aquellos aseos públicos de la plaza de España de La Coruña, y mientras me iba dando palmaditas en el culo y apretándome los cachetes, me dijo como se llamaba, Antonio, y que quería volverme a follar y hacerme gozar como me había hecho gozar hoy. Me dijo donde vivía y en un papel me apunto su número de teléfono. Esto lo hizo en el bar al que me llevó, invitándome a beber una cerveza.

    Después de beber la cerveza a la que me había invitado, sabiendo como se llamaba, donde vivía y con su número de teléfono, me despedí de él. Iba con el culito bien abierto y bien follado, y por supuesto llenito de semen, y dispuesto a dejarme sodomizar de nuevo por aquel hombre maduro que tan rica cogida me había terminado de dar.

    Podéis escribirme a:

    [email protected]

  • El primo disfruta ser cornudo, la prima goza

    El primo disfruta ser cornudo, la prima goza

    Allá lejos y hace tiempo, el trabajo me llevó al interior, dos décadas después regreso a Buenos Aires, saludar a la prima fue lo primero, su marido me invitó a cenar y alojarme en su casa durante mi estadía.

    Alargamos la sobremesa, hablando cosas de familia, la prima se retiró para irse a dormir, nosotros seguimos disfrutando confidencias y un “on the rocks” de dieciocho años.

    El whisky facilitó la plática, él se abrió a la confidencia sobre su vida marital, confiaba que mi experiencia pudiera ayudarlo a encender el entusiasmo en su matrimonio. Veinte años de casados, la esposa se mostraba desganada a la hora del sexo, jugando con las fantasías había descubierto, que hacerla hablar de sus experiencias anteriores potenciaba su erotismo para tener una relación satisfactoria. Durante este juego le había confiado que habíamos tenido contacto sexual en su juventud. Sus dichos me pusieron a la defensiva.

    – Tranquilo ella me contó todo, precisamente puso la cuota de erotismo en nuestras relaciones, esos recuerdos ayudaron a tener sexo del bueno. Está todo bien.

    – Bueno… no sé que te habrá contado… fue hace como…

    – Si, casi veinte años, justo cuando nos estábamos conociendo. Ese recuerdo fue muy motivador, ahora necesito un favor… -sorpresa – Que vuelvan a tener sexo.

    – Pero… me cuesta entenderte…

    De este modo comenzó a relatarme el origen de la propuesta, había descubierto que haciéndola hablar sobre sus experiencias sexuales la libido sube a tope, me confiesa de qué modo entré en su cama:

    Estando en la cama, en el preámbulo de una relación sexual, le costaba subir el clima erótico, introduje el tema de nuestras experiencias anteriores, vencida la reticencia a descubrir sus relaciones comenzó a contarme que…

    Había tenido el inicio sexual con el primo, hombre maduro, veinte años mayor, casado, de él aprendió todo lo que conoce sobre el sexo. Sucedió que estando lejos de su familia, ella podía acompañarlo en algún viaje de trabajo por zonas cercanas, pero como dice el sabio refrán: “tanto va el cántaro a la fuente que al final…”

    “Todo comenzó cuando durante uno de esos viajes le dije que me dolía la espalda, detuvo el auto y se ofreció a darme un masaje, le di la espalda, sentía sus manos frotándome, sensación muy placentera, tan desconocida como impropia, me dejaba estar en sus manos, complacida y gratificada, fue deslizando las manos hasta cubrirme los senos, mi silencio le permitió tomarlos por completo, hasta darle un par de apretaditas. La urgencia de continuar el viaje dejó latiendo el deseo, ambos sentimos el pecado a flor de piel, la prisa por llegar nos volvió a la realidad, las culpas compartidas abrían un compás de espera en el masaje atrevido.

    De forma “inocente”, al día siguiente, se repitió la escena, sumando el masaje la desnudez y los besos, haciendo el amor con la pasión de mi primera vez, el hombre maduro estrena mi vocación sexual, su experiencia me conducía por los ardientes caminos de la pasión, cuida y preserva mi virginidad, había otro camino para el final feliz: El sexo anal. Fue mi primera vez. Los viajes se hicieron algo recurrentes y prolongados, pasamos la noche juntos, teníamos sexo al despertar, al medio día y por la noche, me enseñó toda la variedad de posiciones, experta en sexo oral y juegos eróticos, siempre con el final feliz dentro del ano”.

    Dice mi primo:

    – En nuestros comienzos, repitió la experiencia con su primo, me costaba desvirgarla, respeté su voluntad, esperando sus tiempos. El sexo anal seguía garantizando mi placer y su virginidad. Me costaba creerle que con tantas relaciones su primo no la hubiera desflorado, sobre todo cuando refiere que, estando desnudos, él sentado en el sillón y ella sobre sur rodillas, hmmm. Sus relatos me hacían desearla con mayor fuerza e intentar penetrarla, pero su habilidad puede con mis ganas, hábilmente logra moverse de modo que no consiga entrar en su conchita, y otra vez vaya por el culito.

    Siguió desgranando lo que hablaban en la intimidad sexual: Seguía husmeando en la sensualidad de su memoria, que sus aventuras me excitaban a mil, lubricando y potenciando una sesión de buen sexo, eso la incentivó a seguir contando otra experiencia ya siendo mi pareja:

    Hubo una ocasión que se concretó cuando ella debió trabajar entre semana en una localidad algo alejada, allí comenzó a asistir a un gimnasio, donde ofrecían masajes reductores, el dueño del mismo era quien los aplicaba, que como es fácil deducir, buen físico y atractivo. No escatimó en detalles que tanto me excitaban, dijo que estando tendida sobre la camilla, en ropa interior, comenzó a masajearla, sin cuidado rozando la parte interna de los muslos, llegando a frotar el sexo, al poner las manos en las nalgas para elevarlas, también subían los calores de la excitación, sobre todo cuando sus dedos, recorrían el interior de los cachetes frotando el culito. Viendo que la curiosidad encendía mi libido, se animó a seguir contando, dijo que el tipo le proponía que para mayor comodidad se quitara la tanga facilitando el masaje de las nalgas. De ese modo pasó del interior de los muslos a los glúteos, el roce descarado de los labios aprueba, que siga el roce placentero en la vulva, agitándola en un jadeo permisivo camino a la gloria.

    Al terminar ese trabajo dejó de ir al gimnasio, ese fue el punto que ella puso a su sensual relato, mi fantasía quedó completando los espacios en blanco. Me tenía totalmente excitado, sin concretar el sexo total, sobre todo entendiendo que su mente y sus sentidos no eran vírgenes, desde ahí comenzamos a tener sexo sin ninguna restricción. Conseguí penetrarla, desvirgarla, al mismo tiempo que comenzamos a crear fantasías, la principal era la del encuentro con el primo y que pudiera concretar la asignatura pendiente y contármela.

    Por esos tiempos ya nos habíamos casado, con la intensidad a full, seguimos la masturbación mental del juego de las fantasías, incentivándola para que te llamara, con la excusa de recordar viejos tiempos, invitándolo a venir un finde con nosotros a la costa atlántica. Me comentó que se habían hablado y pedido que le hiciera el amor por la vagina, que sería toda para él.

    Antes de que concluyera su relato ya le estaba dando máquina, imaginarla siendo poseída por ti, me puso al re-palo, esa noche tuvimos una culeada fantástica. Estuviste presente durante el segundo polvo, en la breve pausa entre dos orgasmos, con la voz entrecortada por el jadeo y la excitación me dijo: -Me darías permiso?. Ni la dejé continuar, enterrado en ella dije: – Si me cuentas todo, con detalles, Sí!.

    Me vine dentro casi al mismo tiempo que repetía el orgasmo, en plena agitación alcanzó a decir: – Te voy a poner una guampas (cuernos) asíiii de grandes, voy a ser su puta y contarte todos los detalles para que me garches como ahora.

    – Te conté toda la previa, por eso te pido el favor de cojerla cuanto quieras, ella buscará la forma de hacerlo, simulando que no estoy al corriente, lo mis que tu guardarás este pedido como secreto.

    De ese modo organizaron el viaje, nos fuimos a San Clemente, en la costa atlántica, un balneario tranquilo, mucho más en la previa de la temporada turística. El primo se encargó de todos detalles para ejecutar el plan de la “corneada”, había pensado en todos los detalles para fallar, había conseguido rentar un amplio y confortable chalet estilo colonial, de dos plantas, cercano a la playa.

    El matrimonio tomó la habitación principal en la planta superior, desde el living era posible escucharlos en una desenfrenada sesión de sexo, los gemidos y jadeos resonaban en el silencio de la noche, hacerlo tan evidente era la forma de ponerme en clima.

    Se había acallado la bulla de la sesión de sexo, como media hora después del silencio Raquelita se presentó en mi cuarto, vestida con un baby doll transparente, diciendo que el marido se había quedado dormido, no hay cuidado, los dos polvos que se mandó y el whisky lo dormían sin remedio.

    – Cerré la puerta para que duerma tranquilo. Ahora soy toda tuya.

    Todo esto era parte del plan del primo, bajó sigilosamente para espiarnos, solo pudo escuchar poco mal tras de la puerta, por eso decidió volverse al primer piso y hacerse una buena paja imaginando los detalles que le refiera la esposa como le daba pija. Durante el polvo mañanero quiso conocer los detalles, pero no pasó gran cosa, no mucho más que un intenso franeleo y la promesa de una buena cojida.

    El siguiente día, súper cálido y la playa desierta, el primo dijo que estaríamos mejor en la zona de médanos por estar al reparo de algún turista, pues quería que Raquel hiciera topless. Había extendido una loneta para que ella disfrutara del sol sobre sus pechos mientras nosotros disfrutamos esos meloncitos tan saludables.

    – Vamos primo, anímate a tomar sol desnudo. Somos familia, también lo haré.

    – Bueno, pero con una condición. –pregunta retórica. Que nos quedemos toda la semana.

    – Pero y tu trabajo?

    – La estamos pasando bien, el trabajo puede esperar.

    Hizo como que lo estaba pensando para aceptarlo. Esa condición le hizo pensar que ella no le había contado todo lo que pasó la noche anterior, vuelta a preguntarle dijo que le contó que sí había pasado y que no me lo confesó porque a pesar de que le había dado permiso sentía vergüenza y temor de yo realmente fuera a molestarme, volví a reiterarle que no me enfadaría, por el contrario era quien la incentivé, que había sido bien claro y preciso, que tenía vía libre para hacer y dejarse hacer, que todo era parte de nuestra fantasía, siempre con la obligación de contarme todos los detalles, la confirmación del compromiso adquirido le dio mayor confianza para explayarse para referirme con prolijidad todos los pormenores sucedidos.

    “Tan pronto se cerró la puerta de la habitación, fue como recuperar el tiempo perdido, borrar el espacio de ausencia con la fusión de nuestras bocas en un apasionado beso, él me estaba comiendo la boca sin dejarme respirar, solo podía hacerlo dentro de la suya, reconocía el sabor de su saliva, podía acariciar la fantasía de su cuerpo hecho carne palpitando en mis manos, sentir el aroma de la ausencia revivir en el apasionado abrazo. Me desnudó, tendida sobre la cama, me ofrecí íntegra, toda para él, le dije: -Ahora sí, ahora soy toda tuya, completamente tuya, esta conchita que tanto me cuidaste está ansiosa por sentir la poronga de su hombre, bien adentro, toda mía.

    Se sorprendió vérmela tan suavecita, tipo bebé, extrañaba todo el vello púbico de cuando era virgen, pero que agradecía la tersura que dejó la depilación láser, no me animé a decirle que había sido una sugerencia tuya. Después de llenarse los ojos mirándola, vino a recorrerla con sus labios, besando y agitando los de la vulva, estaba tan deseos de volver a sentir la calidez de sus caricias bucales, estremecida mientras me come toda. El deseo por sentirlo domina las ganas venirme en su boca, me urge sentirlo abrir mis carnes, tomé la verga, acariciándola, apretando y pajeando, corriendo la piel hasta descubrir esa cabezota brillosa de juguitos. –Clávamela de una vez. Por favor, clávamela, no aguanto más!

    Moría por probarme, me separó las piernas, doblé las rodillas, se volcó sobre mi sexo con la urgencia de un potro desbocado, colocó entre los labios, jugando, frotándola para sentir en su cabeza el sedoso interior de la vagina. – Por favor, clávame ya!!! Sujeté mis muslos con las manos para obligarlo a lanzarse de pleno dentro de mí. De una estocada, me la mandó toda dentro, volví a vivir esos momentos cuando se metía dentro de mi ano, esta vez me sentía bien hembra teniendo esa gruesa vara de carne abriendo mi conchita. Quedamos quietos, saboreando ese instante, luego el bombeo fuerte, intenso, sus manos tomando mis nalgas me levantan para volcar todo el peso de su cuerpo en la verga, enterrarse todo, a fondo.

    Luego el bombeo dentro tantas veces deseado pero su apego al mandato familiar de no desvirgarme pesaba más que la pasión, ahora libre del compromiso podía hacerme sentir el rigor de su grueso miembro regando semen dentro de la vagina. El orgasmo fue casi un reflejo condicionado a su eyaculación. Quedamos abrazaditos, disfrutando los últimos latidos de un primer polvo, breve en su concreción enorme en la dimensión emotiva, toda la espera consumada en un instante mágico.

    Después de ese momento tan disfrutado, lo hicimos dos veces más, él quería probar como sería metérmela en todas las posiciones posibles. Para el último polvo, me puso de perrita, dos almohadas bajo el vientre, como cuando me la metía por el culito, me la ensartó de una, tampoco hacía falta, los dos anteriores me la dejaron complaciente, se colocó sobre mis caderas, lo incitaba como cuando era virgen: Monta a tu yegua, dómala!, elevó su pelvis y se dejó caer con todo, enterrando la poronga en mí, su cuerpo tendido sobre mi espalda, tomándome de mis hombros, agarrado de mis cabellos me galopó aullando como indio yendo al ataque. Ahogaba mis gemidos mordiendo la ropa de cama, su verga horadaba mi concha, empuja y empuja, dándomela hasta el fondo. Conocía sus gestos, sus latidos previos a venirse, estaba próxima a correrme, el bramido ahogado mientras la mordía en la nuca, acompañó una desesperada eyaculación.

    Cuando Raquel terminó de confesarme lo sucedido, estaba totalmente al palo, excitado a mil por su encendido relato y sobre todo porque ella también insistía en quedarnos más tiempo, tenía necesidad de repetir lo sucedido anoche muchas veces más. Accedí tan encantado como ella.

    Ese polvo mañanero era algo maravilloso y gratificante, desde el comienzo sentía deslizar mi pene en donde la disfrutaste y vaciarme entre los restos de tu acabada. Aún no había salido de su vagina cuando con gesto solemne dijo: “El hecho de que me estés dando permiso no significa que tu vayas a hacer lo mismo con otras mujeres, este no es un matrimonio abierto, sino un marido complaciendo a su esposa”

    Mis ganas de que ella volviera contigo superaba la inequidad de su determinación, más aún le dije: con tu infidelidad, consentida, para que hace falta la mía.

    Durante la mañana volvimos a la playa, ella y sus hombres a disfrutar del sol, ella jugando en la playa, con una tanga colaless sin la parte superior de la bikini, era uno de los momentos más eróticos, Raquel y sus dos hombres, evolucionando por la playa a la vista de cualquier paseante, algunos pocos pasaron y se la comían con los ojos excitando mis futuras fantasías.

    Esa misma tarde mientras estaba en el baño, ella fue a buscarlo, con la excusa de contarle que nos quedamos toda la semana. Regresó agitada, entrando de prisa al baño para limpiar el semen que se comenzaba a escurrirse, mientras se limpiaba me contaba que: “Cuando llegué, era como si él me estuviera esperando, de parados, las manos apoyadas en la pared, me subió la falda, corrió la bombacha y me la mandó de una, me echó un rapidín, por eso llegué bien enlechada. Cuánta leche tiene!”

    Dejamos de tener tanto cuidado, cualquier oportunidad era buena para echarnos un polvo, el primo “hacía la vista gorda” sin molestarse, solo simulaba estar en otra galaxia. Ella propuso recorrer los médanos, el primo se excusó diciendo que estaba cansado, que prefería volver a la casa y preparar unos tragos. Ambos sabíamos que estaría observando sin ser visto. Subimos y bajamos hasta meternos tras de unos arbustos, tendimos una loneta que había llevado, se bajó la tanga, arrodilló para bajarme el short y darme una soberbia mamada.

    Buscaba ofrecerle el mejor ángulo para que pudiera apreciar como pajea y mama, tomado de su cabeza que no se pierda detalle de cómo bombeo la poronga en su boca, le muevo la cabeza para que la descarga tenga un primer plano, la tomé de la cara para que abra la boca, mostrarme el semen antes de tragárselo. Luego ponerla de perrita y darle verga, esperarla para ese orgasmo bien gemido, luego la segunda eyaculada y retornar a la casa.

    La dinámica de esta peculiar relación había cambiado la rutina, el primo le permitía que pasara para que atendiera sus necesidades de sexo, luego volver con el marido y contarle todos los detalles, inclusive meterse los dedos en la vagina y sacar las muestras de la profusa acabada.

    La tarde previa a regresarnos me propuse ofrecerle tener la posibilidad de ser “voyeurista”. – Primo esta tarde podrías dar la excusa de salir a comprar unos souvenirs así Raquelita puede venir a mi cuarto para darle una buena cojida, voy a dejar la ventana solo con la cortina para que puedas observar el polvo que nos vamos a echar. – Gracias, gracias, no sabes cómo te agradezco que te la garches. Después te cuento como incentivó nuestro sexo.

    Sucedió tal como se planeó, ella llegó tan pronto como simulaba la salida, livianita de ropa, cuestión de aprovechar el tiempo al máximo, desnudarse lento, insinuarse, venir gateando hasta ponerse entre mis piernas, descubrir el miembro, iniciar una lamida para recibir en pago una comida de concha. Sabe excitarme rápido, también tenderse a esperar que me zambulla entre sus piernas, las eleva y separa los labios, disfruta el lametón y el beso compulsivo para comérsela.

    La voy colocando de forma que el esposo pueda apreciar detalles de la mamada, sus movimientos convulsivos cuando la invade la excitación. Le gusta que me demore entre sus piernas, subiendo despacio en la escala térmica interior, el precalentamiento tonifica sus sentidos lúdicos del juego sexual, es tiempo de meter el miembro en las fauces hambrientas de su sexo, me recibe apretándolo para sentirse llena de carne.

    Ella conoce mis tiempos, su cuerpo trabajado por el fitness puede responder a todos los embates del macho, elevar el ritmo muscular para el goce del hombre, disfruta los golpes de verga, cambiamos de postura, ella arriba. Le gusta manejar su propia excitación, sabe que así puedo demorarme mucho más, disfruta cuando la impulso y la dejó caer, el golpe se disfruta, la pone en otra dimensión, le pido que gire, sin salirse, darme la espalda, ofrecerle al “espectador” un primer plano de su mujer gozando, moviéndose, tocándose.

    Un par de nalgadas, necesarias para alterar su concentración, necesito que se demore para dar el golpe de escena. – Muévete despacio, siente como te la hago sentir, así -golpeando bien adentro -siente perra como te estoy garchando. ¡Grita, grita putita!!

    Responde a los estímulos, los golpes de verga y las nalgadas la llevan a liberarse más, gemir más fuerte, jadear más de prisa, se pierde en sus propios gemidos.

    – Vamos primo, entra, entra! Apura que esta puta está por venirse, entra!!

    No tardó nada en llegar a la vera de la cama, ella no parecía asombrada, le sonrió sin dejar de moverse, le tendió la mano mientras recibía las estocadas de verga.

    – Vamos putita, vamos, móntame, enséñale como vives ese orgasmo que está latiendo.

    Soltó la mano del marido, para apoyarla sobre mi pecho, tomar impulso, sacudiendo sus caderas, elevarse y bajar, apurando el movimiento, concentrada, las facciones tensas, aprieta las piernas, los labios aprisionan la verga, cierra los ojos, echó la cabeza hacia atrás, detenida, rígida, como suspendida en el tiempo. La agonía del orgasmo la invade, no puede hablar, no respira, no late, solo me mira, perdida en el viaje astral. – Uffffffffff, qué fuete! Wowww, cómo vino, qué fuerte! Me vineeeeeee!!!

    La brevedad de sus palabras expresaron la dimensión del orgasmo, ciertamente fue algo mágico, el marido no entendía, nunca la había visto transfigurada, extraviada en la magia de un orgasmo de tamaña dimensión. La tomó de la mano, sentía la emoción de ser testigo de una fantasía en tiempo real.

    – Te gustó marido? -afirma con la cabeza – Ahora vas a ver como tu mujercita lo hace acabar a este macho.

    Con los últimos estertores del éxtasis comenzó a moverse, girando y balanceando sus nalgas, desmonta y se refugia de bruces sobre la almohada, exponiendo su sexo, le gusta que venga en ella estando boca abajo. Con el borde de la sábana limpió buena parte de sus jugos, sabe que me gusta hacerle sentir el grosor de la verga sin tanto lubricante, de una, hasta el fondo, que sienta el golpe inicial de su hombre penetrándola. El marido no se pierde ni un solo gesto de su mujer, tomada de la mano, jadeando en los embates descarnados de mi calentura, nalgadas y vehemencia, luego el silencio, la concentración y el desenlace. La eyaculación se presentó con la contundencia y abundancia de la demora, los chorros de semen se replican en gemidos, el bramido masculino libera las tensiones previas.

    Salido de la cueva de todos los placeres, me senté en la cama esperando el gesto de su boca lamiendo los restos de la eyaculación de la verga, el marido asiste a la degustación láctea.

    El primo se la llevó al dormitorio para darle buen uso a la excitación provocada por la cojidota a su mujer, ella me contaría luego que la penetró con los restos de mi eyaculación como lubricante. Al finalizar estuvo preguntándole si estaría dispuesta a una doble penetración, al preguntarle si él estaría, dijo que le gustaría verla con los machos encima, pero solo como espectador, que prefería que fuera yo y algún otro que yo lleve.

    Terminado el fin de semana bien disfrutado, nos prometimos repetirlo, también me volví a mi ciudad con la promesa de volver para repetirlo y que viera el tema de poder llevar algún hombre para hacer realidad esa nueva fantasía del trío con su esposa, y él como espectador.

    El Lobo necesita conocer tu parecer [email protected]

    Lobo Feroz

     

  • Después de casada

    Después de casada

    Mi familia siempre creyó que era una niña bien portada, cuando me casé supongo pensaron seguiría el camino de toda mujer, tener niños, hacerme hogareña y firmar una familia común y corriente.

    Cuando paso el episodio en casa de mis papás las cosas cambiaron radicalmente y pase a ser el centro de la conversación de todos ellos: muchos todavía no asimilaban el hecho de que fuera swinger, que aceptara frente a ellos que me acostaba con hombres y mujeres según el momento era algo que era difícil de creer después de haber crecido en el ámbito familiar siendo muy recatada y discreta, un par de ocasiones mi papá estuvo a punto de cacharme masturbándome en mi recámara cuando tenía 18 años porque era muy escandalosa al venirme…

    Después de enterarme de que mi madre era como yo cuando joven todo cobro sentido, entendí porque me miraba con esa complicidad al enterarse ella de mi vida sexual, cuando organizaron una comida para celebrar el día de las madres invite a mi macho Israel aprovechando que mi marido estaba de viaje y no asistiría a la reunión,

    Sabía que sería el centro de la conversación al presentarme con él en casa de mis papás pero la idea de que me vieran entrada a él me excito mucho.

    Lo invite y quedó de pasar el sábado por mi para ir a casa, ese día me vestí para no dejar duda…

    Minifalda rosa extremadamente corta y zapatillas altas de igual color, blusa blanca semi transparente sin bra.

    Llegamos y al entrar en el jardín de la casa donde estaban todos las miradas de curiosidad de todos recorrieron mi cuerpo y terminaron posándose en mi acompañante, saludándolos y dando un paso al frente le dije a la familia: él es Israel, un buen amigo del trabajo.

    Las sonrisas de las mujeres fueron de complicidad al entender que no era solamente un buen amigo, y los hombres me veían con resignación al adivinar que era mi macho en turno…

    Nos fuimos a sentar a una mesa con otras tías y tíos y nos agregamos a la conversación, obvio ellas le preguntaban de dije me conocía y cosas así, Israel respondía divertido son darse cuenta que la situación era como si fuera mi novio y lo hubiera llevado a presentarlo a mí familia, cuando una de mis tías ser lo llevo a presentarlo con otras personas una prima me preguntó inmediatamente haciendo referencia a él: ya?

    Yaaaa! Le sonreí haciéndole una seña para indicarle el tamaño de su verga…

    Es buenísimo!, le contesté, me tiene encantada!,

    Soy su hembra!, hago lo que pida!

    Mariela! Dijo ella, que atrevida eres al traerlo aquí… Se van a dar cuenta los demás!

    Tu crees?, dije, guiñando un ojo… Iba a decirle algo más cuando el regreso y me puse de pie al acercarse, entendí de inmediato su expresión, tomándolo de la mano dije a los demás:

    Regresamos en un momento, voy a enseñarle la casa caminando al interior de la sala…

    En cuanto entramos me abrazo y me dio un beso francés… inmediatamente me calenté y le dije: quieres ver mi recámara de soltera?

    Sí mirada me respondió… Lo tomé de la mano y subimos las escaleras de la casa al llegar arriba nos encontramos a una prima que iba hacia abajo y sorprendida de vernos ahí me preguntó: y uds. a dónde van? Con una mirada de celos.

    Le voy a enseñar la casa mientras la mirada de ella bajaba hacia mi cintura dándose cuenta que la mano de él estaba en mi nalga izquierda…

    Ah!, ok, entiendo, sonriendo en complicidad, al rato los alcanzó, sí les parece bien… Podrás con las dos? Le pregunto a Israel y el a manera de respuesta la jalo hacia él y le dio un beso mientras tomaba su mano y la ponía en su verga…

    Podrás tu meterla en tu ano?

    Mi prima se puso roja y bajo la mirada diciendo… Sí quieres ser el primero en hacerlo pues si, sí la aguanto, bajando rápidamente la escalera sin mirarnos, más excitada por la proposición… Israel sonrió y dándome una nalgada dijo: anda, vamos ya que quiero meterla en tu Raja ya.

    Entramos a mí recámara y al cerrar la puerta me di cuenta que la ventana estaba abierta, el jardín con los invitados estaba justo debajo y el leyendo mi mente me dijo: déjala abierta, quiero que te oigan venirte conmigo…

    Sonriéndole empecé a desnudarme y el hizo lo mismo mientras me preguntaba: te excita exhibirte con tu familia presentándome como tú macho?

    La verdad si, mucho, quiero que vean quién es el que me coge y será el padre de mi hijo cuando me embarace (no sabía todavía que estaba ya embarazada de él) acercándome a él me puse de rodillas para empezar a mamar su verga justo junto a la ventana…

    Me dejó mamarle un buen rato y de repente me tomo del brazo y me levanto para acostarme y decirme que abriera le piernas para recibirlo…

    Me acomodé y le dije: ven, cógeme fuerte!, Dame tu semen adentro, quiero tu hijo!

    Continuará…

     

  • ¿Suggar bro? Más incesto

    ¿Suggar bro? Más incesto

    Esto que les cuento ocurrió apenas hace dos días, jueves con ganas de que fuera viernes.

    Me encontraba terminando la contabilidad de la empresa, esperando en el fondo que alguien me incitara a beber para desestresarme, invitación que de nadie llegó y pues resignado no me quedo más que Netflix, así me dio la 2 am aproximadamente y después de varios capítulos de esa serie picaresca me disponía a dormir en cuento recibo un whatsapp, Lizzy que tenía hambre y pedía le llevara algo de la cocina pero como la conozco como es de jodona y yo estaba ya cansado me negué, pero ven lo que dicen, es de sabios cambiar de opinión aunque en realidad no fue por iniciativa mía sino al ver esas fotos, vaya que sabía dónde darme para convencerme, dos fotos frente a su espejo en ropa interior muuy hot y un sutil y persuasivo texto que decía «si no quieres venir está bien». Pero como no iba a querer, el solo verla me hacía alucinar, solté el teléfono y fui a la cocina, lleve algo de Nutella que quedaba y un poco de coctel de frutas.

    Comenzó el juego nocturno de los hermanos que Vivian solos a su placer en el modesto departamento.

    Entre a su habitación y justo como en las fotos, ardiente, ganosa de berenjena pa saciar su hambre. Pero como nos gusta darle sabor y a mi en particular, la tire, sin risas ni jugueteos, a lo brusco, pase mi lengua desde sus pies, subiendo por sus piernas, provocando sobre su tanga su clítoris y finalmente un mordisco casi en la teta para arrancar con mis manos su bra, volví a los mordiscos en esos pezones relamidos los en dulce con la crema de nutella y elegí la frutilla que mejor le combinaba, cereza, roja como su conjunto diminuto. Así la deje un rato, me gusta grabarla bien en mi mente, le di un pequeño probete de uva, me acerque a su labio, lo saboree, le pregunté que quién le gustaba para que quitara el postre que le adornaba aparte de mi, tal vez algún pretendiente? o alguno de nuestros primos? sus propias amigas? Quizá hasta papá?

    Contestó que depende pero probablemente a cualquiera se le haría, si lo supiera lograr porque ninguno le calentaba aunque papá por poco si. No me sorprendería, le calienta el morbo y lo prohibido como a mi, y entonces pregunta quien se podría imaginar estar en su lugar, mi quedante en turno, Elizabeth, Yari, Ana, la tía Leo, o mamá? A lo que respondí a todas excepto a mamá, no niego que he fantaseado jamás llegaría a más. En cambio Elizabeth, nuestra hermana mayor si que me atraía, desde pequeños cuando nos toqueteábamos y jugábamos al doctor, más ahora que es mayor y esta muuuy bien desarrollada, con un cuerpazo y aparte cogelona.

    Ella si que me calentaba y la tía Leo, con la que he tenido sugerencias cachondas sin concluir nada, pero todo a su tiempo, era hora de Liz y ella se había vuelto mi favorita por encima de todas, la quite su tanga me comencé a comer su deliciosa conchita, a sacar sus jugos y provocar gemidos. Ahora me rellene la verga y la lleve a su boca, la tragaba toda hasta dejarla limpia lista para penetrar sin delicadeza, lo quería duro, y así de misionero le di a peque, duro y dale y con las manos regándole lo de sus tetas en su cuerpo, me encantaba ver su cara y como lo gozaba, sus ojos que se iban y sus gritos que no se contenía de placer. Uno, dos, tres orgasmos le regale para su deleite, dejando sus piernas temblorinas y su cara con un ligeros tics y yo todavía que no me venía, decía que necesitaba parar o le iba a dar un paro cardíaco, apenas metía la puntita, poco a poco, suave hasta el fondo, le volví a dar ritmo y oooh gloriosa venida le pinte en su abdomen plano, que orgasmo que niña, que sexo tan más rico.

    A gusto quedamos los dos que no nos importó dormir así, total, en la mañana tomáramos un baño.

    Viernes y Liz se prepara para la uni, más feliz de lo normal. Y yo seguí durmiendo hasta medio día, a fin que yo era mi propio jefe me podía dar algunos lujos, me llama Liz y me dice que la acompañe a la plaza, para reponer por cierto el conjunto que había jodido. Tome un baño y pase a la universidad, venía sola, se subió al coche, y llegamos a esa tienda de lencería bastante famosa, me preguntaba cual me parecía que le luciera más y le sugerí algunos, se fue al probador mientras yo ligaba a la chica que atendía amablemente, siento vibrar el teléfono lo sacó y más fotos, uffff todos, 4 conjuntos nuevos a su guardarropa para estrenarlos a ver en que ocasión, pase la tarjeta y seguimos recorriendo la plaza, de compras y locuras que nadie pensaría.

    Me estoy volviendo su suggar bro y ella disfruta los beneficios de darme su cuerpo y placer.

    Breve pero si lo hubieran gozado igual que yo estarían de acuerdo en complacer también a sus incestuosas con bonitos regalos. O tal vez más de uno ya lo hace?

  • Un rico despertar

    Un rico despertar

    Abrí lentamente mis ojos al sentir tu cálido aliento en mi cuello, me empezaba a despertar al tiempo que tu mano buscaba entre mis piernas, en ese momento ya estaba completamente despierto (la parte del cuerpo que a ti te interesaba en ese momento). Tu boca besaba cada parte de mi cuello y tu mano jugaba con mi creciente deseo, yo volví a cerrar mis ojos para disfrutar ese momento, quise tocarte, tú sentiste el movimiento de mis manos hacia ti, te detuviste un instante, volteaste a verme diciendo:

    Hoy no puedes tocar

    Ummmm me encanta cuando tomas el control.

    Tu mano en círculos sobre el glande haciendo círculos en el, antes de bajarla torciendo la base como queriendo exprimir un poco eres una experta en darme placer.

    Así que solo gozo al sentir como tu boca va surcando mi pecho, te detienes un poco en mis tetillas y lames… tu viaje continúa por mi cuerpo, y, mi abdomen es el siguiente en sentir el calor de tu aliento… en gozar con la visita de tu lengua, juegas un poco en mi ombligo muerdes un poco ahí… y bajas un poco más, yo estoy esperando ese momento donde tu boca se encuentre con tu mano, que no ha dejado de subir y bajar por mi miembro… sigues por tu camino en mi piel, mis ojos ahora están abiertos quieren ver, quieren disfrutar el placer de ver tu boca en mi verga… el viaje entre el ombligo y mi falo lo haces lento muy lento sabes que quiero ya sentirte ahí, y bajas sigues bajando hasta encontrarse más abajo con tu mano.

    Ummmm que momento… Sentir como tu aliento va erizando cada parte por donde pasaba, al ver como posa tu boca en mi glande sentir como tu mano sube y baja por el pene, unos minutos que disfrute como loco, con unas cabronas ganas de poner mis manos en tu cabeza y marcar el ritmo.

    Solo puedo sentir tus manos en mis testículos y ver como tu boca hace desaparecer mi erección entre tus labios como el placer cada vez es mayor y como se pone más dura y gozo, gozo mucho.

    -vamos amor no pares un poco más me quiero venir así

    Pero tú sentiste que se ponía más dura me conoces muy bien sabes que con un poco más me vendría en tu boca -mis palabras te lo confirman- y paras por un momento dejas de hacer lo que estabas haciendo tan bien. Mi frustración es evidente. Me miras y sonríes sabes que me gusta terminar en tu boca pero parece que hoy no será el día.

    Te pones de pie en la cama y me pides, no, me ordenas que me siente recargado en la cabecera todavía llevas el brasier y las bragas puestas.

    Te quitas la parte de arriba y me dejas ver como se liberan esos senos que tanto me gustan caminas en la cama y te das la vuelta me pones tu trasero cerca de la cara (sabes cómo me gusta ver tu culo) y te agachas acercándote un poco más a mí, tu trasero queda demasiado cerca de mi rostro, tu olor me llega aspiro tu aroma ummm hueles tan bien, puedo ver tus bragas mojadas, te mueves, te frotas en mi rostro y siento en mi nariz la humedad que sale de ti. Te levantas de nuevo y te pones en cuclillas sobre mi pene todavía con las bragas puestas subes y bajas una, dos, tres veces te haces a un lado la braga y te clavas en mi verga lentamente, poco a poco la recorres tomas ritmo y subes y bajas mas enérgicamente comiendo mi erección a tu antojo, mis manos ya no se pueden contener y toman por sorpresa tus senos, me dejas, ya no me detienes ahora necesitas sentir mis manos sobre ti, mis dedos hacen círculos en ellos y pellizcan un poco del pezón y lo endurecen, lo excitan hacen que tu cuerpo reaccione… disminuyes el ritmo y tomas aire te detienes sentada conmigo dentro tuyo, estiró tus pies para que estén encima de los míos estás sobre mi apretada, mojada y caliente empalada totalmente a mi verga, a tu antojo, mi mano derecha baja y busca entre tus piernas, masajea tu clítoris mientras subo un poco mis caderas y empujo, tu grito es brutal y los temblores de tus piernas se descontrolan, empujas tu peso hacia abajo sobre mi, te sorprendes y me sorprendo nunca te había hecho acabar con apenas moverme, pero tu humedad te delata ya me llega hasta los testículos bajo mi cadera y sigo frotando tu clítoris a mayor velocidad, de pronto bajo un poco el ritmo y enseguida vuelvo a acelerar, levantó de nuevo mis caderas, y otra vez empujo un poco, mientras mis dedos frotan en tu entrepierna y de nuevo te aferras a la sabana, tu peso sobre mi cuerpo, tus piernas vuelven a temblar y tu grito es de nuevo muy placentero, me miras, de nuevo tomas el control, abres tus pies y te apoyas en la cama, ahora vuelves a subir y bajar en mí, te empalas una y diez veces buscando el placer, buscando aplacar el fuego que sale de ti, de entre tus piernas. Solo un poco basta para volver a tocar el clímax esta vez terminamos casi al mismo tiempo y nos quedamos así tú sentada en mis piernas mientras te abrazo desde atrás. Y siento tu corazón acelerado, nos quedamos así recuperando el aliento. Nuestros fluidos brotan de ti resbalando en nuestras piernas empapando las sabanas son las huellas del amor la esencia de nuestra pasión desbordada. Tomamos un poco de agua y nos limpiamos con unas toallas húmedas.

    Te levantas de la cama y sigues en el papel de señora me ordenas ir a preparar algo de almorzar tienes hambre.

    Pero antes de que me vista y salga del cuarto me dices:

    -espera te tengo una sorpresa!!!

    Caminas hasta el closet y abres un cajón del cual sacas algo que yo todavía no puedo ver, das la vuelta y en tus manos veo una jaula.

    -ven… es para ti, hoy fue la última vez que te vienes en la semana, no podrás acabar en lo que resta de ella, claro que me seguirás dando placer a mí, pero tú no acabarás en lo que resta de la semana, portate bien y la próxima tal vez si te deje acabar.

    Camine hasta ella entre sorprendido y excitado me puso con cuidado la jaula y cerró el candado, la llave que se colgó en una cadena que lleva en su cuello y cuelga hasta sus pechos. Se río de cómo me veía y me volvió a pedir de almorzar ahora más exigente.

    -ve y no tardes!

    Y como no hay nadie más en casa ve así como estas desnudo

    Jajaja jajaja jajaja

    Ahí estaba yo con el candado sonando a cada paso que daba, camine a la cocina queriendo acostumbrarme pronto a la jaula pero lo cierto es que no podía caminar bien con ella. Busque algo de fruta que partir y la puse en un plato mientras el agua se calentaba para el café, cuando todo estuvo listo subí para llevar su almuerzo.

    Al regresar comimos la fruta y tomamos el café.

    Para ese entonces te abriste de piernas y me ordenaste que fuera a lamer un poco entre tus piernas, querías que sintiera como mi erección se aprisionaba en la jaula, y lo que me dolería si no aprendía a controlar mis erecciones, comencé a chupar todavía con un poco de mi sabor en tus labios, lamí por todos tus pliegues, jale tu clítoris con mis labios, me di un tiempo en el, quería hacer que acabaras que te vinieras para que gozaras, mi verga comenzó a crecer… pero no podía hacerlo solo se hinchaba un poco no tenía lugar para ello, para mi desgracia solo hacía que la jaula me apretara y lastimara, los testículos se hincharon y trate de relajarme para que la erección bajara lo cual fue difícil, por no decir imposible lamiendo tus labios y escuchando tus gemidos. Mezclados con tus burlas hacia mi

    -duele?

    Pues te aguantas jajaja, para ve al baño a orinar tal vez así se te baje un poco la hinchazón, jajaja.

    Fui al baño (ella me siguió) y comencé a orinar un gran error querer orinar parado la orina mojo mis piernas y su risa no se hizo esperar

    -jajaja Jajaja jajaja no, así no de ahora en adelante mearas sentado jajaja

    Tuve que sentarme para terminar de mear y luego me bañe, termine el baño y ella ya estaba lista para salir por supuesto que quería su chofer. Cabe decir que fue una semana de lo más complicado y placentero por lo menos para ella.