Blog

  • Mis historias con mis maduras deseadas

    Mis historias con mis maduras deseadas

    Por suerte tengo a una de mis maduras deseadas durmiendo a mi lado ahora, es mi pareja hace más de tres años y me sigue poniendo igual de burro y no la tengo desatendida, tiene el sexo que pide, por monotonía cada vez menos pero no he desatendido a mis mujerones: Mi tía, July mi vecina de toda la vida, Begoña mi maduraza y como no puedo con todas voy por periodos de tiempo y ahora estoy pillado con Mamen y July aunque el otro día coincidí con mi pareja y Begoña a la vez y como eran amigas y tenían cierto pique entre las tres: Begoña, Mamen y la más zorra que es mi novia ahora, se me ha liado todo para bien, de momento al menos.

    Begoña ha empezado a escribirme otra vez, muy directa como es ella, y Mamen después de mucho tiempo también ha dado señales de vida mandándome fotos suyas y además proponiéndome una cita en un hotelazo para follar conmigo. No sabía cómo hacerlo pero quería volver a follarme a las dos.

    En fin he tenido que organizarme y establecer prioridades, con lo cual decidí que sería Begoña, que después de tanto tiempo sin hablarme y pensando en que era la más necesitada sería la primera. Me gustaría follarme a las dos a la vez pero eso no lo veía yo posible.

    Seguí el rollo a Begoña en los mensajes y me empezó a contar sus problemas y que por ellos la había visto así de desmejorada a lo cual respondí que no había sido mi impresión al verla que a sus años seguía estando cañón, casi 70 años tiene ya, directamente le dije que la cara si la tenía un poco arrugada y la boca por falta de uso cerrada con arrugas pero con mi polla dentro de esa boquita las arrugas de la edad no se verían, a lo que añadí:

    Sabes que siempre me has puesto cachondo y me sigues poniendo igual.

    Yaa!! Yo y todas mis amigas de entonces no?

    Si Begoña y tengo la suerte de haberme follado y follarme a las tres. Te dije en su día que una relación era posible pero tu pusiste las pegas de la edad.

    Es cierto pero al final te has quedado con la más joven

    Si, porque es la más puta y problemática a la vez, aparte no es la madre de mi amigo como tú, pero que sepas que te hubiese preferido y prefiero a mi lado como mujer a ti o a Mamen. A Mamen me la has puesto tú en bandeja hace poco y todavía tengo que follármela más veces. Tiene tu edad y me pone muy cachondo. La verdad me pasé con ella y después íbamos a quedar pero se ha echado para atrás, creo que por la manera que la traté, por eso quiero volver a quedar con ella y tratarla como la mujer que es. Tu sabes que soy un caballero y complaciente. La zorra que tengo en casa no os llega a la suela de los zapatos a vosotras.

    Que cabrito eres Sergio. Te gustamos más nosotras?

    Si Begoña, esta zorra me deja follármela una vez por semana o cada dos y me la follo sin sentimiento. La pillo de la cabeza y le follo la boca sin ningún cuidado y traga como una zorra. Por el interés te quiero… ya sabes… Jajaja.

    Para mí vosotras dos y July que la conoces, ya te diré quién es, sois las mujeres que siempre he deseado.

    July? Jaja. He leído tus relatos y Mamen también y nos hemos tocado las dos como colegialas. No te falta alguna?

    Sii. Mi tía Mary hasta hace poco pero ya es muy mayor pero ha sido lo mejor que me ha pasado. Siempre desde el respeto por supuesto.

    O sea Mamen y tú os habéis descojonado con mis relatos y lo más importante:

    Os habéis pajeado juntas?

    Y lo seguimos haciendo corazón.

    Joder Begoña! Me encanta

    Bueno Sergio. Como quedamos tú y yo mañana? Necesito sentirme mujer contigo otra vez.

    Mañana se va esta zorra todo el día a kurrar a la zona de Navarra, bueno a calentar pollas ya sabes, vente a casa a partir de las 12.

    Ok mi niño, allí estaré. Antes te mando un wass.

    Ok Begoña. Estoy deseando tenerte aquí conmigo.

    Entonces veo más mensajes en el móvil y son de Mamen con ganas de quedar conmigo también… Joder esta novia zorra que tengo ha levantado la veda… Yujuuu!! Además por Begoña sé que ha leído mis relatos y eso me pone muy animal, aparte quiero tratarla como merece a Mamen.

    Hola Mamen, le respondo, estoy deseando quedar contigo y demostrarte como te deseo y te quiero tratar, sin desprecios ni superioridad. Como a la mujer que siempre he deseado. Gracias por estas fotos, estás preciosa como siempre.

    Ya, ya adulador. Y esa novia que tienes?

    Esta es una zorra ya sabes, y si tú y Begoña queréis, será una zorra cornuda.

    Has hablado con Bego?

    Si, también está resentida al ver con quien estoy como tu.

    Cuando has quedado con ella?

    Mañana a las 12 del mediodía, esta se va a zorrear hasta la tarde noche.

    En tu casa?

    Si Mamen

    Pásame la dirección que allí estaré yo también.

    No podía dar crédito, vendrían las dos a la vez??

    Mi pregunta a mi mismo era: Podré con tanta mujer?

    Por si fuera poco hablaron ellas dos y quedaron para venir juntas, cuando sonó el timbre y abrí muy tímido y miedoso ellas dos vestidas muy sexy y provocativas me saludaron y entraron empujándome hacía dentro de mi casa mientras Begoña me decía:

    Ahora te vas a enterar cabronazo!!!

    Y Mamen dijo:

    Si, si. Prepárate mi niño!

    Acojonado teniendo semejantes mujerones en mi casa me eché hacia atrás un poco pero recapacité y poniéndome detrás de ellas las empujé a mi habitación diciéndoles:

    Las dos en mi casa y para mí??

    A ver si usáis lo que vuestra amiga lleva dos semanas sin saborear.

    Begoña me agarró con fuerza y me desnudó poco a poco mientras Mamen se desnudaba también despacito mirando a Begoña como lo hacía.

    Que más se podía pedir? Estaba cachondísimo cuando Begoña me lanzó desnudo a la cama con la polla durísima mirando a Mamen le guiño un ojo y le dijo:

    Haz lo que quieras con él y Mamen le respondió:

    Que sufra Begoña, ven aquí tu amiga mía.

    Mamen me levantó de la cama y me hizo sentarme en una silla y lanzó a Begoña a la cama para comérsela desde la oreja derecha, que empezó, hasta la punta del pie izquierdo. Se la comió enterita de principio a fin por supuesto con el disfrute de Begoña y mío. Begoña se corrió con Mamen dos o tres veces y yo cachondo perdido empecé a comerle el coño a Mamen, despacito como pidiéndole permiso, a lo que al tercer lametón respondió con una corrida brutal en mi cara…

    Buuuff!!! Ni me lo creía, esto es el paraíso pensé.

    Begoña muy cachonda quería polla me agarró y me tumbó en la cama boca arriba, con un gesto cómplice se dirigió a Mamen que a la primera entendió y se puso en cuclillas encima de mi cara para que le comiera el coño y el culo y ella se sentó encima de mi polla para cabalgarla como una loca a lo que Mamen también animada cabalgaba mi boca, bueno mi cara, como siempre había soñado.

    Ellas pensaban que se estaban aprovechando de mí y que yo no lo aguantaría y al contrario era lo que más deseaba, y empecé a gritar.

    Sii!! Follarme zorras!!

    Ellas seguían a lo suyo y mis gritos les animaron tanto que las dos se corrieron más de una vez. Entonces me levanté y de pies encima de la cama les dije:

    Arrodillaros putitas mías y comeros vuestra polla zorras!!

    Con las dos arrodilladas delante de mí decidí que boca prefería follarme, la de Begoña.

    Me metí en medio de las dos y agarrando a Begoña por la nuca le embestí la boca de golpe mientras Mamen acariciándome los huevos me decía la muy puta:

    Dale Sergio!! Métesela hasta la garganta!!

    Alentado por Mamen se la metía a Begoña entre arcadas pegando con mis huevos en su barbilla. Las tetazas de Begoña se balanceaban mientras la zorra de Mamen me empujaba el culo para que follase la boca de su amiga.

    Entonces me giré y después de echar unas gotas en la boca de Begoña me dí la vuelta y metiendo mi polla en la boca de Mamen descargué toda mi leche en su boca, mientras intentaba tragarla le decía:

    Sigue chupando Mamen. Ves como ahora está flácida? Pues chupa hasta que salga dura como entró.

    Me tumbé en la cama notando esa mamada como siempre excepcional y mi polla en breve respondió entonces Mamen se la sacó de la boca y empezó a cabalgarla de espaldas a mí mientras Begoña decidió literalmente sentar su precioso culo en mi cara diciéndome:

    Bésame el culo cabronazo!! Siempre te ha gustado pues comete lo que luego te vas a follar Sergio!!

    Estoy deseándolo Begoña pero Mamen me está follando cómo los Ángeles y creo que me voy a correr otra vez yaaa.

    Mamen paró al momento y mirando a Begoña y cómplices las dos no dejaron que me corriese y empezaron a magrear entre ellas delante de mí.

    Buuff!! Brutal!! Jamás lo hubiera pensado, ni en mis mejores sueños.

    Se lamieron de arriba abajo y Mamen empezó a lamer y babear el culo de Begoña que se mostraba en pompa delante de mí mientras yo acariciaba mi polla pensando en meterla dentro Mamen me miró y me dijo:

    Ya está a punto Sergio. Follátelo como siempre has deseado!!

    Begoña levantando el culo y poniéndomelo en pompa me dijo:

    Si Sergio!! Cómo siempre has deseado!! Venga cabronazo!! Follámelo hasta dentro.

    Sin pensarlo me puse de pies encima de la cama y empecé a follarme ese culito tan deseado por mí, mi polla durísima lo penetró de golpe y entre gemidos de dolor y gusto a la vez se la metía muy rápido y muy duro hasta conseguir que los gritos fueran solo de placer y correrme dentro de su culo que engullía mi polla complacido.

    Exhaustos por el momento tomamos un respiro y al cabo de una hora volvimos a empezar.

    Mamen quería sentir mi polla en su culo también y por supuesto la tuvo ese día y otros muchos más que os contaré pues Mamen se ha convertido ahora en mi más deseada mujer y a la que me follo a diario.

    En otro relato os cuento más.

     

  • Mi tía Marcela y yo tenemos una relación muy íntima

    Mi tía Marcela y yo tenemos una relación muy íntima

    Mi tía Marce es una mujer de 37 años, con un rostro hermoso, unas tetas 32D y lo mejor de todo un culo enorme y perfectamente moldeado, esto hace que todo lo que se ponga le quede perfecto.

    Hace años mi tía Marcela y yo tenemos una relación muy íntima, desde el bautizo de mi hermana donde tuvimos sexo por primera vez, luego de eso cada vez que tenemos oportunidad tenemos sexo donde sea, además actualmente vivo en su casa por lo que nuestros encuentros son bastante frecuentes. Pero luego les contare como inicio todo, por ahora les contare lo que paso el día de hoy.

    Hoy estaba ayudando al esposo de Marcela a arreglar el frente de la casa, después de un rato de trabajar ya me sentía cansado así que decidí entrarme y tomar un baño, apenas entre Marcela estaba en la sala sentada junto a las niñas hablando con una amiga, tenía puesto un pantalón súper ajustado que resaltaba ese enorme trasero que tiene, además tenía puesto el brasier amarillo que tanto me encanta porque realza sus enormes tetas, al pasar por la sala le dije que me iba a entra a bañar, ella asintió con la cabeza mientras continuaba hablando por teléfono.

    Entre a la ducha y no podía quitarme de la cabeza lo deliciosa que se veía Marcela en la sala, así que empecé a masturbarme pensando en ella, pero estaba tan caliente que una simple paja no me calmaría, así que cerré la ducha y me asome en la puerta, justo lo suficiente para que Marcela me viera, cundo me vio le hice una seña para que viniera, pero ella se negó señalando que afuera estaba su esposo y las niñas estaban junto a ella, pero yo continuaba llamándola, así que le grite que si podía alcanzarme la toalla que se me había quedado.

    Ella aun no muy convencida tomo una toalla y me la paso, pero yo la tome de la mano y la entre al baño de un jalón, mientras cerraba la puerta. Marcela continuaba hablando por teléfono así que solo me hacía caras y señas, pero yo empecé a besarla por el cuello mientras bajaba mi mano para soltarle el pantalón, ella solo aguantaba la respiración, mientras gemía suavemente en un intento de continuar con la llamada que estaba atendiendo.

    Yo estaba completamente desnudo así que la puse contra el lavamanos, le bajé el pantalón. Debajo tenía un body color piel que resaltaba su cintura, eso me calentó aún más. Ese body tiene una cremallera justo en la parte baja, justo para poder penetrarla sin necesidad de quitárselo, así que eso hice, se lo metí de un solo empujo. Claro que Marce seguía hablado por teléfono así que tuvo que excusarse con su amiga por el grito, argumentado que se había golpeado con algo en la cocina, así que le dijo que tenía que colgar.

    Cuando colgó le quite la camisa y el brasier para que sus tetas pudieran rebotar con cada una de mis envestidas, además la tome del cabello y puse su cara justo frente al espejo para que viera la cara de excitación y placer que tenía mientras su sobrino la follaba.

    Luego de unos minutos me tire sobre el tapete del piso y la invite a que se subiera encima de mí a lo cual accedió fácilmente, recogiéndose el cabello con las manos y saltando sobre mi miembro. Era muy excitante verla con sus dos manos sosteniendo su cabello, sus tetas rebotando, mi pene entrando y saliendo de ella, su cara de placer mientras ahogaba sus gemidos, mientras su esposo y sus hijas se encontraban en el jardín y la sala respectivamente.

    Para finalizar Marce se puso en cuatro sobre el tapete y empecé a apretarle esas nalgas, ya que no podía darle las palmadas que quería, pues harían demasiado ruido, ella se vino rápidamente en esa posición ya que es la que más le excita, en especial cuando le jalo del cabello, poco después, empecé a aumentar la velocidad de mis envestidas hasta que me vine dentro de ella.

    M: Eres un descarado como me vas a follar mientras mis hijas y mi esposo están en la casa… (Me beso)

    J: Es tu culpa por estar tan buena, además yo no te obligue a nada (apreté suave pero firmemente sus nalgas)

    M: Me voy a seguir viendo la peli con las niñas (dijo mientras se vestía) tu termina de bañarte que ya casi vamos a cenar (y me beso justo antes de salir del baño)

  • Mi inicio con Fran, más amante jarocha

    Mi inicio con Fran, más amante jarocha

    Después de esa noche de pasión inolvidable para los dos, ella perdió un poco la timidez y vergüenza con respecto a ser amantes, siempre andábamos besándonos y acariciando en cualquier rincón o lugar donde dábamos rienda a nuestra lujuria, ella me decía que me amaba más y que era mía cuando quisiera, así paso cierto tiempo en que nos íbamos a un hotel o me acompañaba a dejar trabajo y aprovechamos para hacer el amor, cuando algo cambió el rumbo de nuestra relación, creo que en ese tiempo hacia más el amor conmigo que con su marido, ya que al trabajar en el mismo lugar después de que la demás gente se iba ella se quedaba más tiempo el cual aprovechamos al máximo, cuando en una de esas tardes-noche de pasión ella me dijo:

    F-Sabes, en este tiempo que hemos estado juntos he sentido algo que no se explicar, nunca me había pasado que alguien ocupará mi mente y corazón, te amo como no creí hacerlo y quisiera decirte algo,

    S-Dime, que es,

    F-Es que no se a tu quieras, no me atrevo por qué no sabes lo difícil que es para mí decírtelo, pero sabes te amo tanto que quiero algo que siempre me recuerde este amor que siento por ti, algo con lo cual me sienta que fui parte de tu vida,

    S-Y que es lo que quieres, por qué me estás poniendo de nervios nena.

    F-Sabes, quiero un hijo tuyo, algo que cuando lo vea y tenga me recuerde lo mucho que te amo.

    S-Pero, como crees que vamos a hacer eso, y tu marido y todo lo que hay,

    F-No me interrumpas por favor, te lo digo porque llevo tiempo pensando y dándole vueltas a todo lo que tenemos y lo que sé qué que tengo con mi esposo, pero la verdad es que yo lo deseo con todo mi corazón, y espero que tu también lo sientas, yo no te voy a exigir nada, solo quiero que lo pienses y me digas tu respuesta, para mí fue difícil decirte no fue fácil por qué sé que tenemos nuestras parejas, pero no pensé que el tener una aventura me llevaría a hacer lo que te acabo de decir

    Cabe señalar que su proposición me dejó perplejo, por qué si bien en un principio mi relación de mí para ella era de atracción física y de sexo, no era mi idea llegar a esta estas circunstancias y muy en el fondo ya no era atracción física, sin darme yo cuenta me fui enamorando también de ella, por qué ella me daba todo sin pedir algo a cambio, me daba su cuerpo y corazón sin pensar si algún día la fuese a amar, ella se fue ganando mi afecto y corazón, y lo pensé mucho porque era un paso grande.

    Pasaron semanas, y yo no le decía nada seguíamos besándonos y acariciando pero yo no estaba seguro de querer hacerle un hijo, y un día que salí de trabajar, tenía la costumbre de irme caminando al centro del pueblo para tomar el colectivo para irme a casa ese trayecto me tomaba 10 o 15 minutos caminando, cuando iba llegando al centro la vi que ella me estaba esperando antes de la parada y le digo:

    S-Hola, que pasó como llegaste aquí antes que yo si salí antes que tú,

    F-Pues yo agarre el colectivo para llegar antes, sé que tú caminas para acá por eso aproveche para encontrarte, y decirte que has pensado de lo que te dije amor.

    Yo me quedé viéndola un instante y sin decir nada la tomé de la mano la besé y la lleve a un hotel que estaba cerca, me había dicho a mi mismo de una vez. Ya de camino al hotel íbamos caminando y ya no pensamos si alguien nos vería en ese trayecto pague la entrada he hicimos el amor con mucha pasión.

    F-Que feliz me haces amor, dame más corazón dame hasta el fondo, deseo que me preñez con todo mi amor, dame, dame.

    S-Si te voy a dar lo que quieres amor, te voy a dejar embarazada si eso quieres y deseas.

    Estuvimos haciendo el amor un buen rato, estábamos cansados pero ella irradiaba una alegría que no comprendía en ese momento, estuvimos platicando y le comente que como iba a saber si se embarazada de mí y no de su esposo.

    F-Ya lo había pensado por eso te vine a buscar por qué estaba dispuesta a todo, estoy en mis días fértiles y por el momento no voy a dejar que tenga sexo conmigo y veré si quedo embarazada de ti,

    Después nos fuimos cada quien a su casa, pasaron los días y como ella es de Veracruz siempre en forma n de año se iban de vacaciones para allá a ver a su mamá se iba 15 días y regresaba siempre en año nuevo, entonces me dice que quería hablar conmigo nos vimos en la tarde después del trabajo, nos pusimos a platicar y a besarnos, acariciándonos y ella saca un papel y me lo da para que lo leyera, eran sus estudios clínicos y si estaba embarazada a lo que ella me besó con pasión y me dice:

    F-Cuando sufrí retraso en mi ciclo fui a hacerme los estudios para asegurarme que en efecto estoy embarazada de ti amor, no me importa nada más que este bebé que llevo ya conmigo y que es de los dos, no sabes lo feliz que estoy y déjame decirte que te amo y no importa nada más.

    S-Porque deseas tanto este bebé amor

    F-Porque es una parte tuya, y como te dije con esto siempre te voy a recordar toda la vida amor, aunque pase el tiempo y no nos veamos el tenerlo en mis brazos y verlo crecer será lo más bello que pueda imaginar, por qué sé que de mí parte lo había ce con mucho amor y lo deseo como n todo mi corazón, te amo y eso nunca cambiara y nuestro hijo será un recordatorio de este amor por toda la vida.

  • Infidelidad con mi mejor amigo Carlos

    Infidelidad con mi mejor amigo Carlos

    Conocí a mi mejor amigo, Carlos, el primer día de clases en la universidad donde estudiamos, al instante hicimos clic, como cuando acabas de conocer a una persona y sientes que la conoces de mucho tiempo atrás, él es mucho más alto que yo, mide 1.85 cm, y eso que no me considero una persona de baja estatura, puesto que mido 1.70, tiene un cuerpo bastante esculpido gracias al ejercicio, es blanco y tiene unos ojos color avellana tan expresivos que no puede esconder nada.

    Teníamos muchos gustos similares, tales como la música, la comida italiana, los lugares a los que acostumbrábamos salir, la pasión por la fotografía, entre otras cosas.

    Por alguna extraña razón, también somos totalmente opuestos en otras cosas, Carlos nunca bebe alcohol, no fuma y es una persona con un sentido de la moralidad muy alto, respeta y cuida mucho su cuerpo, por lo que cree en la castidad, odia criticar a las demás personas y es muy directo a la hora de hablar, es profundamente filosófico y analiza todo antes de hacer cualquier cosa.

    Caso contrario al mío, que si bebo, ocasionalmente en exceso, fumo, mi sentido de la moralidad digamos que es un poco más flexible, por no decir que mucho, pues creo que en esta vida no estamos para privarnos de nada y que hay que aprovechar las oportunidades que se nos presentan con la debida responsabilidad, no soy tan directa y generalmente pienso las cosas después de haberlas hecho.

    Por estas cuestiones, Carlos y yo siempre estamos debatiendo nuestros diferentes puntos de vista, algunas veces estamos de acuerdo, y cuando eso sucede, siempre chocamos las palmas en señal de tregua, otras veces no tanto, pero siempre hemos aceptado nuestros puntos de vista y es por eso que congeniamos tanto.

    Es un hombre sumamente interesante y respetuoso, pero nunca me había sentido atraída por él, le tengo la confianza del mundo, había dormido con él (en el sentido literal de la palabra) centenares de veces y jamás había sentido ni una sola mirada incómoda, creo que siempre pensé que por todo aquello en lo que somos opuestos no funcionaría, pero llevamos una amistad de 12 años, y jamás ha habido malentendidos.

    Gaby, la novia de Carlos, es una de mis mejores amigas de la universidad, estudiaba donde mismo, pero en 3 años que llevábamos ahí, jamás había cruzado palabra con ella, y gracias a Carlos es que somos amigas, Gaby es una chica muy parecida a Carlos en todo lo que yo no soy, luego de iniciar su relación, mis dudas sobre si Carlos se sentía atraído por mí se disiparon, pues Gaby y yo somos completamente opuestas, y creo que por eso siguen juntos hasta el día de hoy.

    Hace algunos años, cuando aún nos encontrábamos estudiando en la universidad y no había preocupaciones, decidimos hacer un viaje entre amigos a la playa, éramos once en total, y todos estábamos de acuerdo en hacerlo para el spring break de ese mismo año, pero por lo apresurado de las fechas decidimos que cada quién llegaría a Cancún por sus propios medios y reservaríamos hotel donde fuera posible, puesto que ya no había mucha disponibilidad de habitaciones.

    Mi novio, Martín, al contrario que todos nosotros, no estudiaba en la misma universidad, pero cómo llevaba saliendo 2 años con él, todo mundo le conocía. Martín sugirió que compráramos los pasajes de avión y las reservaciones de hotel en conjunto con Carlos y Gaby, él siempre le ha tenido mucho aprecio y confianza a Carlos, sabe que si él no está presente, Carlos me cuidará, y así ha sido desde el primer momento, luego de su idea, compramos los boletos de avión en el mismo vuelo, y reservamos dos habitaciones en diferentes pisos del mismo hotel que por suerte, eran las últimas disponibles.

    Llegaron las esperadas vacaciones de spring break, y nos fuimos a la playa, fuimos los primeros del grupo en llegar, aunque todos terminaron llegando el mismo día a diferentes horas, quedamos de cenar en una marisquería e ir a algún club luego de la cena. Llegada la hora de ir al club, Carlos y yo pusimos nuestra cara de horror, nunca hemos sido personas de multitudes y ambientes ruidosos, por lo que pasada la media noche, decidimos retirarnos, Gaby y Martín, muy parecidos a nosotros, decidieron unirse al plan de huida, los demás del grupo se quedaron no sé cuánto tiempo más en el club.

    Salimos del club con un zumbido en los oídos, pedimos un taxi y nos fuimos al hotel, Martín y yo habíamos bebido como de costumbre, por el contrario, Carlos y Gaby, absolutamente nada, al llegar al hotel, se nos ocurrió llegar a la piscina un rato, debido a la fiesta del club, Martín, Gaby y yo llevábamos traje de baño, yo llevaba solamente un bikini con unos shorts de mezclilla encima, Gaby llevaba el traje de baño debajo de un vestido holgado, pero Carlos olvidó su bañador y se fue con ropa casual al club, no lo vio como un problema hasta que llegamos a la piscina, Martín se había ido al bar a ordenar algunos tragos, mientras que Gaby había llegado a aventarse a la piscina, por lo que me ofrecí a acompañar a Carlos por su bañador.

    Ya en el ascensor, le hice mofa de su ropa casual y comenzamos a debatir algo que a él siempre le gusta cuestionar, mi mente abierta y mi sentido de la libertad, siempre ha dicho que no lo entiende a pesar de que se lo he explicado infinidad de veces, por lo que nos fuimos hasta la habitación discutiendo el clásico tema entre nosotros. Ya en la habitación, Carlos se metió al sanitario a cambiarse mientras yo me recosté en la cama, y salió con un aire inquisidor ya con el bañador puesto y se recostó en la cama junto a mí.

    De pronto me cuestiona: -¿qué pasa con el matrimonio entonces?-, mi cara fue de confusión, habíamos hablado de eso antes, aunque siempre se trataba de mí evadiendo el matrimonio y los compromisos, pero no entendía a qué venía la cuestión, por lo que me limité a responder: -¿qué con él?-, a lo que él refutó: -si dices que no es necesario tener una conexión mental y espiritual con alguien para tener sexo, ¿qué pasa con el matrimonio entonces?, ¿qué harás si llegas a casarte?-, me sonreí y entre carcajadas le respondí: -sabes que para mí no significa nada y que me aburro muy rápido, no tendría ningún sentido para mí casarme, y por eso no quiero hacerlo-.

    Y entonces, su pregunta me acorraló: -entonces, ¿qué significa Martín para ti? Llevas dos años con él, dices que lo quieres pero, ¿te casarías con él?-, me quedé callada unos segundos, buscando en mi cabeza algo para regresarle, hasta que se me ocurrió: -no tenemos la necesidad, además Martín está de acuerdo con mi forma de pensar, solo estamos compartiendo el momento- resoplé triunfante, pero Carlos argumentó: -¿y qué pasa si un día Martín decide cambiar de opinión y buscar una conexión menos carnal y más espiritual?-

    Por lo que no me quedó más remedio que refutar: -en ese caso, se puede ir a buscar esa conexión con alguien más-, Carlos sólo negó con la cabeza en señal de que era un caso perdido, yo me dispuse a ir al minibar por algo de beber, tomé una pequeña botella de whisky y regresé a la cama. Nuevamente me puso entre la espada y la pared: -entonces, ¿qué pasa con todo el mundo? ¿Está mal por buscar esa conexión que para ti es inexistente?- y fue cuando mi cerebro tuvo la mejor de las ideas: -no es que estén mal, pero ponte a pensar, ¿cuántas veces una persona cree haber encontrado esa conexión y al final terminan siendo infieles, se divorcian o engañándose a sí mismos cuando ya no son felices?, ¡le voy a que es mero instinto animal!-, le tenía atrapado, y Carlos sólo puso sus ojos en blanco.

    Luego, indagó: -y, ¿qué pasa con todas las personas que si consiguen esa conexión y están felices juntos hasta que mueren?- pero decidí contestar entre risas: -pues bien por ellos, de igual forma, sigue habiendo una mayoría a mi favor- y para ponerle fin al debate de siempre, le cuestioné con algo que nunca le había cuestionado: -mira, te lo pongo sencillo, ¿te parezco atractiva?-, Carlos respondió con los ojos como platos y un poco sonrojado: -sí, pero no con deseos de algo más- luego, le pregunté: -¿por qué no?-, a lo que resopló: -porque somos amigos-.

    Finalmente lo acorralé: -¿y si no lo fuéramos?-, por lo que argumentó: -no me interesaría el sexo porque necesito una conexión que tú y yo no tenemos- me encantaba el tono en el que estaban las cosas, y burlonamente respondí: -crees que necesitas una conexión, pero la realidad es que no, ¿te lo pruebo?-, me senté sobre la cama frente a él, no esperaba una respuesta tan afirmativa, ni que estuviera tan seguro de sí mismo por lo que tuve que ponerme creativa.

    Mientras Carlos se sentaba en la cama de manera retadora, tomé un pareo de Gaby que estaba a la mano, tapé sus ojos, y le pregunté: -¿estás seguro de esto?- sólo asintió con la cabeza, tomé sus muñecas y llevé su mano derecha a mi cintura, las subí lentamente hacia mis pechos y la removí un poco, no percibí que pasara algo, por lo que le dije que no moviera su mano de ese lugar mientras corría una de las copas del bikini por el hilo, levanté ligeramente su mano izquierda y la puse en mi pecho desnudo, sujeté uno de sus dedos y lo pasé por mi pezón ya erecto por la situación, percibí una ligera respiración entrecortada, yo ya estaba húmeda de las ganas.

    Luego de ponerlo a jugar lentamente con uno de mis pechos, procedí a deshacerme del sostén y tomé su mano derecha, me llevé uno de sus dedos a la boca y lo chupe por unos minutos, podía ver su boca entreabierta y para ese momento me estaban entrando unas ganas enormes de besarlo, jamás me había sentido así por él, ni siquiera las veces que dormimos juntos, le cuestioné dudosa: -¿algo?-, movió la cabeza en negativa, por lo que me acerqué un poco más a él.

    Comencé a pasear sus manos por mi cuerpo hasta que me las llevé a la espalda ya un poco arqueada por la posición y bajé lentamente sus manos hacia mi trasero, aún traía puesta la ropa de esa parte del cuerpo, por lo que sólo le apreté las manos en señal de que apretara mi trasero, noté que se lamió los labios un poco, lo tomé por la nuca y lo acerqué a mis pechos, le pedí que abriera la boca y mientras lo hacía coloqué uno de mis pezones en su boca, se sentía cálida y deliciosa, le pedí en voz baja que jugara con su lengua y obediente, lo hizo, Es ahí donde procedí a preguntarle: -¿ahora?-, su respuesta fue la misma negativa con su cabeza y yo ya me encontraba muy húmeda y desesperada.

    Pasados unos minutos me levanté de la cama y me quité el short de mezclilla quedando solamente con la parte baja del bañador, caminé hacia los pies de la cama e hice que tomara los hilos laterales del bañador con su manos, obedeció y jalé sus brazos para que jalara los hilos hasta que el bañador cayó en el suelo, lo noté dar un respingo de la cama y esta vez le cuestioné: -¿todo bien?-, movió la cabeza afirmativamente sin articular palabra, pero no me detuvo, a decir verdad estaba muy sorprendida de que no lo hiciera, por lo que tomé su mano derecha y le lamí a lengüetazos su dedo índice, bajé su dedo por mi ombligo y lo dirigí más abajo lentamente.

    Al menos podría satisfacer un poco el hambre que le traía desde hacía un momento, puse su dedo entre los labios superiores de mi sexo depilado y al instante sentí escalofríos de placer, mi respiración se agitó mientras su dedo resbalaba entre mi clítoris debido a la humedad, me encontraba muy mojada, y todo por él, le pregunté entre gemidos: -¿sientes eso?-, respondió con la voz muy grave afirmativamente y yo seguí masturbándome con su dedo, lo llevé lentamente a mis adentros para descargar mi ansiedad, me acerqué a su oído y le susurré entre jadeos: -¿seguro que nada?-, finalmente soltó un suspiro entrecortado que me supo a que lo estaba reteniendo.

    Me abalancé sobre sus piernas con mis piernas abiertas, me acomodé bien para sentirle, y aunque esperaba más dureza en su entrepierna, no me di por vencida, comencé a moverme para provocarle, seguí con mi rutina por un par de minutos cuando empecé a notar su respuesta a mis movimientos, sentía su miembro endurecerse en cada movimiento, se sentía bastante grande, comenzó a aferrar sus manos a mi cintura y llevó su frente hacia mis pechos, aproveché para quitarle el pareo de los ojos, y entonces levantó la cabeza y me miró, tenía sus ojos muy abiertos, sus pupilas se hicieron pequeñas por el efecto de la luz, notaba un poco de miedo y excitación a la vez, esos expresivos ojos me dejaron ver todo.

    Mientras lo miraba a los ojos, continuaba moviéndome, el seguía aferrando sus manos a mi cuerpo, pero ahora había llegado a mis caderas, me ponía demasiado caliente ver su cara confundida y con mucha excitación, sentir su respiración y escuchar sus jadeos, y de pronto sólo vi sus labios, parecían un imán, no podía mirar otra cosa, me acerqué de a poco y lo besé, respondió con un beso desesperado, lleno de deseo mordía levemente mis labios, estaba perdida en sensaciones, y si él lo hubiese querido, le hubiera permitido hacer conmigo lo que deseara.

    Los golpes a la puerta nos devolvieron a la realidad, corrí al baño rápidamente con mi bikini y short en las manos, entré al sanitario a vestirme cómo como rayo, me empapé un poco la cara y acomodé ligeramente mi cabello, ¿cuánto tiempo habría pasado?, por supuesto que vendrían a buscarnos, mi teléfono celular se había quedado en mi bolso allá en la piscina, no sabía qué hacer, de pronto escuché un clic proveniente de la puerta.

    Gaby también tenía llave electrónica de la habitación, al escuchar la puerta, abrí la del sanitario y ahí estaban, preguntándose qué pasaba, eché un ojo a la cama y vi a Carlos recostado boca abajo, parecía… ¿dormido?, mi mente pensó inconscientemente: -menos mal que supo esconder su erección- solté un «hey» que me hizo sentir incómoda, de esas veces en que te arrepientes de lo que acabas de decir, por temor a que descubran lo que estabas haciendo, Martín preguntó por qué no bajábamos y le respondí un poco temerosa que Carlos se había sentido mal, esperamos un poco a que se le pasara y se había quedado dormido, pareció creíble y me preguntó si ya íbamos a la piscina, Gaby decidió quedarse con Carlos.

    Bajé muy incómoda por la situación, metimos los pies a la piscina mientras nos bebíamos los tragos ya casi sin hielo y después le dije a Martín que tenía sueño, me puso un semblante desconcertado y asintió con la cabeza, nos fuimos a la habitación en silencio, un piso más arriba que la de Carlos y Gaby y me dispuse a intentar dormir, había sido un día extraordinario, y me incomodaba pensar en los días posteriores a lo ocurrido, lo quité de mi mente y cerré mis ojos.

    Soñé las situaciones más inimaginables con Carlos, había piel, humedad y espasmos por todos lados, me levanté a oscuras empapada en sudor y muy mojada, no acostumbro soñar absolutamente nada, ¿cómo demonios se había metido en mis sueños?, tomé mi teléfono, alumbré un poco para encontrar mi bolso y salí de la habitación, saqué un cigarrillo y lo encendí con prisa, necesitaba relajarme y no pensar en aquella situación, acto seguido, encendí otro cigarrillo, aún no me tranquilizaba, necesitaba mi lubricante social por excelencia, el alcohol.

    Para no despertar a Martín, bajé al bar a ordenar un trago, me senté en la barra al aire libre y volteé a contemplar la inmensidad del mar en la oscuridad, escuchaba las olas y el viento, era agradable sacarme de la mente a Carlos, luego giré mi cabeza en dirección a la piscina, y ahí estaba él, cabizbajo, con los pies en el agua, tome mi cigarrillo, mi bolso y mi trago y fui a acompañarle, no podía dejarle ahí e ignorar todo lo que yo también estaba pensando, me acerqué, y volteó al escuchar mis pasos, me senté a su lado y pregunte: -¿qué pasa?- su mirada me decía que nuevamente no había pensado en las consecuencias de mis actos.

    Sus ojos estaban brillosos, no supe cómo reaccionar, por lo que sólo lo abracé por un costado, me dijo que se sentía muy mal, tanto por Gaby, como por Martín, como por mí, le cuestioné angustiada porqué se sentía mal por mí, solo respondió que me había faltado al respeto, solté una risa tierna y le dije que no lo hiciera, que me hubiera faltado al respeto si yo no hubiera querido, pero que yo quise que pasara, le ofrecí una disculpa por haberme dejado llevar, y sólo respondió que él también lo había hecho, y que intentaba entender por qué.

    Platicamos por un rato más y lo noté más tranquilo, más que nada se sentía culpable, y se cuestionaba lo que hubiera pasado si no llegaban Martín y Gaby, le aconsejé que no se preocupara mucho por eso, y que se permitiera sentir un poco, que a veces las mejores cosas suceden cuando uno tiene la guardia baja, pero siempre serán mejores que aquellas que se planean, nos fuimos a dormir un poco más tranquilos, y aunque me sentía bastante mal por haberlo hecho sentir de esa manera, yo moría de ganas por tenerlo, muy en el fondo lo deseaba más que a nada.

    Me desperté un poco desairada, de alguna manera creía que nuestra plática de la madrugada era un punto final, tanto para nuestra amistad, como para el sexo, me sentía con la incertidumbre de si se arrepentiría y le contaría a Gaby o a Martín, luego pensé en su recato para guardar secretos y suspiré de alivio, si ese hombre dijera todo lo que sabe de mí, estaría perdida. Luego de ducharme, desperté a Martín para que se metiera a la ducha, un día agitado en Xcaret nos esperaba, nos fuimos a uno de los restaurantes del hotel a desayunar y nos encontramos con Carlos y Gaby.

    Las cosas parecían estar bien, Carlos estaba de buen humor, y de alguna manera eso me puso de buen humor a mí, pasamos un grandioso día y por la noche, llegamos a un bar más de mi agrado, donde me dispuse a perder el conocimiento, eran demasiadas emociones que no podía permitirle a mi cerebro procesar, luego del octavo vaso de whisky, estaba por conseguir mi objetivo cuando Carlos se me acercó con su actitud regañona, comenzó a cuestionar mi manera de beber y me sacó del lugar por un poco de aire.

    Las cosas comenzaron a ponerse tensas entre nosotros y el regaño se volvió sermón, por lo que entró por mi bolso y se metió conmigo a un taxi, llegamos a su habitación en el hotel y me recostó en la cama, me llevó un café y se sentó a mi lado, me sentí mejor después de beberlo, las emociones volvían mientras Carlos hablaba de cómo solucionar las cosas, intenté ignorarlas por algunos minutos, pero se acumularon demasiado, me levanté de la cama a la vez que le espeté en forma de grito que no podía hacerlo, le dije que no me lo podía sacar de la cabeza y que tenía muchísimas ganas de estar con él, su rostro se tornó colorado, respiró hondo y cerró los ojos.

    Se llevó las manos a la frente en señal de frustración, se levantó muy decidido de la cama, me tomó ágilmente de la cintura y me besó, le respondí rápidamente con mucho deseo, le quite la playera a la vez que él se deshacía de la mía, me tocaba completa, no se detuvo por nada, mientras nos besábamos y tocábamos, empezó a caminar hasta que me acorraló contra la pared, paseaba sus manos por mis pechos, bajaba por mi cintura y se iba a mis nalgas por debajo de la falda, como pude le desabotoné los jeans y él me ayudó a bajarlos junto con su bóxer, mientras yo me deshacía del bikini y la falda.

    Al acercarse, levanté una de mis piernas y la puse alrededor de su espalda baja, tomó mi pierna con un brazo y con el otro me tenía agarrada del culo, lo apretaba con firmeza, podía sentir su enorme verga erecta paseándose en mi entrepierna, estaba tan húmeda que le era fácil deslizarla, no aguanté más y con mis manos la acomodé para que me penetrara, me embistió con fuerza, hasta el fondo, me dejó sin aliento, no sabía que la tenía así de grande y deliciosa, me dolía cuando llegaba al fondo pero el placer era más grande, se inclinó para besar mi cuello y pasar su lengua por mi oído.

    No sabía de lo que me estaba perdiendo, era tan sexy, tan bueno para esto, Dios, ¿cómo había desperdiciado 3 años? me encontraba tan excitada que comencé a susurrarle entre gemidos cosas al oído como dónde había estado todo ese tiempo, le pedía que me la metiera hasta el fondo, que tenía la verga más rica y deliciosa del mundo, que podría ser su puta toda la vida, solo quería que me cogiera mucho tiempo más, mi cuerpo comenzó a sentir la necesidad de ir al sanitario, nunca me había pasado antes, por lo que en un principio resistí las ganas.

    Escuchaba sus jadeos, su respiración entrecortada y cómo soltaba un pequeño gemido cada vez que le susurraba algo sucio al oído, le encantaba, me cargó fuerte del culo con ambas manos hasta que ambas piernas quedaron alrededor de su cintura, me proporcionó la cogida de mi vida, me penetraba fuerte y con una velocidad exquisita, cada vez tenía más ganas de ir al sanitario, tanto que comenzaba a arder, seguí susurrando cosas, que me diera más duro, que terminara dentro, me tenía rogándole como puta, que me encantaba como me penetraba con tremenda verga.

    Hasta que de pronto, Carlos comenzó a temblar, jadeaba entre gritos y respiración agitada, yo solamente me dejé ir, no pude aguantar más la sensación de querer ir al sanitario, mis sentidos se aturdieron, mi vista se nubló y comenzaron sensaciones deliciosas que jamás había sentido, la piel de todo mi cuerpo se puso de gallina, los espasmos bajaron desde la nuca hasta mi sexo, sentía una pulsación tan palpable, tan ardiente y asombrosa que no se detenía, todo lo contrario, parecía aumentar, la humedad era tanta que salió en forma de chorros pausados de un líquido blanquecino, estaba eyaculando por primera vez en mi vida.

    Carlos estaba exhausto por la posición, caminó hacia la cama y se tumbó encima mío aún con su miembro dentro de mí, podía sentir su corazón palpitar rápidamente, yo seguía en trance, con mil sensaciones en todo mi cuerpo, podría jurar que vi la luz por unos segundos, llevábamos un par de minutos tendidos en la cama, y todas esas sensaciones no cesaban, aún gemía de placer y éxtasis mientras lo abrazaba, no podía creer todo aquello, era como un sueño.

    Después de algunos minutos más, Carlos se echó hacia un lado, aún agitado y cansado hasta que conseguimos reincorporarnos, en todo ese tiempo no hubo más que silencio, un placentero pero a la vez incómodo silencio, me levanté de la cama e inmediatamente me dirigí al sanitario, me aseé un poco y salí bastante satisfecha a tumbarme en la cama nuevamente, apenas aterricé, Carlos se abalanzó sobre mí para besarme, no hubo palabras, solo jadeos entrecortados por besos.

    Al cabo de unos minutos, Carlos acomodaba su miembro erecto en mi entrepierna para desahogarse nuevamente, el solo hecho de pensar que eran tantas sus ganas, me puso a mil nuevamente, por lo que no puse resistencia alguna a sus intenciones, comenzó a penetrarme delicadamente, intensificando el ritmo a medida que su respiración se aceleraba, besaba mi cuerpo y mis labios en cada oportunidad que tenía, mientras que sus manos se aferraban a mis caderas.

    Era delicioso sentirlo, tan entusiasmado y enérgico, verlo moverse de esa manera me tenía en un trance de placer inexplicable que después de unos minutos se transformó en un orgasmo tan intenso, que no pareció el segundo, de pronto se acercó a mi oído y entre susurros dijo: -date la vuelta Nati-, mientras dejaba de penetrarme y esperaba pacientemente, obedecí sin pensármelo mucho, me acomodé poniendo a su disposición mis 110 centímetros de retaguardia, solo pude sentir cómo se acomodó y se abrió paso hacia mis adentros.

    Su vaivén era perfecto, sus labios rozaban mi espalda de cuando en cuando mientras aceleraba sus embestidas, mis manos se aferraban a las sábanas, arqueaba cada vez más mi espalda para recibirle mejor, sus jadeos no se hicieron esperar y su desesperación desencadenó embestidas a una velocidad brutal y deliciosa, mi cuerpo, adormecido seguía respondiendo a sus movimientos, pasados unos minutos dejé escapar una ola de gemidos consecutivos que indicaban mi tercer orgasmo de la noche, la intensidad aún era bastante, mientras los movimientos de Carlos empezaron a volverse pausados e intermitentes, y entre temblores y gemidos me indicaba que se estaba corriendo dentro mío por segunda ocasión.

    Luego de reincorporarnos nuevamente, nuestras pláticas fueron solo monosílabos, nos dispusimos a vestirnos entre risitas, besos y toqueteos, había sido espectacular, luego de nuestra buena dosis de sexo sin compromiso, Carlos decidió que necesitaba un trago por primera vez en su vida, por lo que nos dirigimos al elevador para bajar al bar, ya en el bar, y no con uno, sino con varios tragos encima se relajó, y en un momento de seriedad soltó una carcajada en medio del lugar, volteó a verme, sonrió y cuestionó: -¿instinto animal eh?-, me reí junto con él y chocamos las palmas en señal de tregua.

    Aunque ambos terminamos aclarando que lo que acabábamos de hacer no debía volver a suceder, al menos no mientras estuviéramos con Martín y con Gaby, obviamente no salió como planeamos, era imposible resistirse a tanto, todo terminó en una caótica ruptura con Martín y el compromiso de Carlos y Gaby, pero al menos esas veces que estuvimos juntos, valieron completamente la pena, creo que hasta cierto punto, la experiencia nos unió más como amigos, y espero que lo sigamos siendo por muchísimo tiempo más.

  • Una a una han caído las tres zorras maduras de mi barrio

    Una a una han caído las tres zorras maduras de mi barrio

    Pasé parte de mi juventud soñando con mujeres maduras y me sentía realizado pues a más de una me había follado pero había tres que estaban tan buenas que las veía imposibles para mí, un niñato inexperto, en aquel entonces.

    Ellas tres se hicieron amigas y como buenas zorras acaparaban las miradas de todos los hombres y como putas se disputaban los hombres que las merodeaban y si una se interesaba por uno otra le zorreaba, y así, por supuesto eso acabó mal como era de imaginar y cabreadas se iban poniendo verdes unas a otras mientras yo seguía deseándolas a las tres por separado.

    A Vero la escuché un día que estaba de fiesta como ponía verde a Karen, la que casualidades de la vida hoy vive en mi casa, era la más joven y la que estaba más cañón, aunque no era ni es la que más me gustaba. Esa noche más que escuchar a Vero lo qué quería era follarmela y la empecé a abrazar y acariciar a la vez, me empalmé y roce mi polla contra su culito que tan cachondo me ponía esperando su respuesta y pensé: No hay marcha atrás…

    Giró su cabeza con cara de zorra y su mano por detrás de su culo empezó a acariciar mi polla por encima del pantalón. Era el chaval de 18 años más feliz del mundo. Se dio la vuelta y empezamos a comernos el uno al otro y cogimos un taxi para irnos a acabar esa noche que prometía inolvidable. Le dije de ir a un hotel a lo que respondió que no, que a su casa. Sorprendido pero decidido me fui con ella a nuestro barrio donde todos nos conocemos. No me importaba, yo quería follarmela como un loco. Subimos en el ascensor y la subí en aupas, creo que con lo dura que estaba mi polla si estaríamos desnudos la habría sujetado sin brazos. Dios!! Lo voy a hacer!!!

    Vero metió la llave en la cerradura y al abrir en medio giro dijo:

    Mierda! Está mi hijo, ha venido aquí a pasar la noche, habrá discutido con la novia. Tienes que irte corazón.

    Si! Adiós Vero. Su hijo es hoy día es amigo mío y entonces también nos llevábamos muy bien.

    Vero me siguió y bajó conmigo en el ascensor diciéndome que era una pena y que otro día sería. Yo viendo escapar esa oportunidad le dije. Cuando? Donde? Quedamos en un hotel Vero llevo muchos años deseándote y no me puedo creer que nos pase esto. Mañana hablamos corazón me dijo.

    Dame tu número y mañana te escribo mi niño.

    Se lo di y le pedí el suyo a lo qué me dijo:

    Ssshhh!! Que nos van a oír. Mañana te escribo y lo grabas mi niño.

    Te preocupa que nos oigan? Solos en tu casa se nos habría oído mucho más. O no?

    Me fui a casa de mi madre, o sea a 50 metros de la suya pensando en lo qué había pasado y en lo que por mala suerte no pasó. Iba empalmado y pensando que por lo menos tenía bastante más que mi sola imaginación para el pajón que me iba a echar.

    No tenía ninguna esperanza en que me escribiera al día siguiente pero esperé su whatsapp impaciente. No recuerdo cuántas pajas le dediqué ese día. Vero es morena, de piel también morena, cuerpo atlético por el que no pasan los años pues hacía mucho deporte, una cara que sin ser guapa a mi me parecía morbosa y hacía entonces unos dos años que paso de unos pechos que ni abultaban a unas pedazo de tetas que se ha puesto imponentes. Tetazas a sus 55 años, pues eso un putón como os decía antes.

    No esperaba su mensaje pues estaba seguro que no llegaría y me tocaría esperar otra oportunidad quien sabe cuándo. Sonó un mensaje cuando menos lo esperaba, a las 10 de la noche, cogí el moví corriendo y si, era Vero en un ataque de dignidad diciéndome que sí podía ser su hijo, blablabla, blablabla…

    No pensaba contestar pero lo hice con un escueto: Tranquila, no te preocupes, olvídate de lo que pasó que habíamos bebido y se nos fue de las manos.

    No siguió con la conversación simplemente se excusó porque el alcohol se nos había subido a la cabeza.

    A las 12 de la noche cabreado le escribí.

    Hoy ya es otro día tranquila, todo bien. El alcohol no te dejo pensar que tengo 18 años no?

    Lo leyó y cerró y entonces ya le puse.

    No te importaba mi edad querías que te follaran y aparecí yo que sabes que desde que se me levanta te deseo. Te pareció bien la idea incluso en tu casa so zorra y que sepas que a mí tampoco me importaba que alguien nos viera. De hecho te iban a oír gritar todos los vecinos toda la noche y todo el día como una puta por un niñato de 18. Ahora resulta que no quieres?? Vete a follar viejos con pasta que yo a ti tarde o temprano te voy a follar pero bien. Vas a suplicarme como lo puta que eres. Acuérdate de lo que te digo. Esta polla algún día entrará hasta tu garganta.

    Pero qué me dices? Contestó. Estás loco!!!

    Déjame en paz puto crio salido!!

    Entonces le mandé un audio que había grabado mientras íbamos a su casa a follar. Lo que me decía, como se me la metió en la boca en el taxi y lo bien que se le entendía para estar borracha.

    Me has grabado hijo de…

    Si mi putita sii y menos mal porque si no no te acuerdas.

    Me estás chantajeando?

    Pues iba a empezar ahora Vero

    Donde quieres quedar y follamos o te la chupo o lo que quieras cerdo.

    Eeehh!! No flipes que no quiero ni follar ni que me la chupes so zorra. Eso algún día acabarás pidiéndomelo tú. Verás!!

    Si yaa. Que quieres pues?

    Que te hagas unas fotos sexy con y sin ropa y me las mandas, también algún vídeo tocándote y lo que imagines que me pueda gustar.

    Solo eso? Pero no lo difundirás no?

    Jamás Vero. Nunca lo haré. Una cosa más, una foto al mes con o sin ropa.

    De acuerdo, lo haré.

    Esperaré impaciente tus fotos belleza morena.

    El día siguiente recibí unas 50 fotos, 5 videos y varios escritos llamándome “cabronazo pajero»

    Al otro día otra sesión de fotos y un mensaje.

    Yo también quiero fotos y vídeos tuyos.

    Eso está hecho aunque soy mal fotógrafo. Me fotografié de cuerpo entero desnudo y en ropa interior y a mis 18 tenía un cuerpo juvenil y definido.

    Como éstas mi niño!! Jodeerr!! Lo que me perdí. Algún vídeo?

    Me fui a depilar y me hice varias fotos desnudo y grabé un vídeo de cómo se me iba levantando la polla mientras veía sus fotos.

    Al momento me sonó el teléfono, era ella preguntándome dónde estaba.

    Como vivía casi enfrente le dije:

    Sal al balcón y me verás

    Salió y me buscó en mi casa encontrándome en un espejo de mi habitación pajeandome.

    Sin soltar el teléfono me preguntó si estaba solo a lo que respondí que si, todo el día. Ven aquí Vero a por lo tuyo.

    Voy mi niño, voy yaaa.

    En dos minutos estaba tocando el timbre y le hice esperar para que le vieran y me llamó al móvil.

    Abre que me van a ver!!

    Eso quiero. Abrí y subió a casa, entró, cerró la puerta y se lanzó a comerme la polla…

    Buuff!! Ves Vero como has venido tu por mí?

    Calla cabronazo!! Uummm!! Que polla más dura mi niño.

    Le agarré de la nuca y se la metí entera en la boca y la deje dentro unos segundos.

    Me empujó para la habitación mientras se desnudaba, me lanzó a la cama y siguió con esa pedazo de mamada, seguido se subió encima y empezó a cabalgar mi polla como una loca hasta que me corrí dentro.

    Ya estás me preguntó?

    Sii. De momento, con las ganas que te tenía y lo inexperto que soy. Entiéndeme Vero.

    Entonces me incorporé de la cama y la vi tumbada y desnuda y mi polla sólo viéndola reaccionó con otra erección brutal.

    Ya estas vez así?

    Sii. Entiéndeme jajajaja!!

    Jajaja!! Follame cabronazo!!

    Metí mi cabeza en su chochete bien arreglado, precioso y jugoso y pasé mi lengua desde el culo hasta el chocho una y otra vez y después me lancé sobre ella para metérsela y follarla.

    Ven aquí mi niño, agarrando mi polla durísima con su mano me ayudo a meterla pues solo, en aquel entonces, no habría acertado.

    Noté como cada centímetro entraba en ese chocho caliente y húmedo.

    Ooohh!! Que placer sentirla dentro por fin!!

    Empecé a bombear despacio y profundo para ir aumentando poco a poco la velocidad. Vero marcaba el ritmo empujando mi culo hacia ella y gimiendo de placer.

    Joder está durísima, nunca he sentido un rabo tan duro. Oohhh!! Sii!! Sigue así, siii!!

    Seguí cada vez más rápido y duro, estuve dándole duro más de cinco minutos notando como se corría una y otra vez, entonces se la saqué y le dije que se pusiera boca abajo y pusiera ese culito un poco en pompa con las piernas cerradas.

    Ahora cierra todo lo fuerte que puedas las piernas Vero?

    Que quieres hacer locoo??

    Hazlo y verás.

    Cerró sus piernas con fuerza y noto mi polla deslizándose para arriba por sus muslos hasta llegar a su culo y me gritó:

    Por ahí noo!! Eso hay que prepararlo antes!!

    Lo séee. Confía en mí.

    Apunté con mi rabo duro cómo una roca para abajo y se lo fui metiendo por el coño diciéndole a la vez. Ahora resístete cerrando para que no la pueda meter. Cerró fuerte sus nalgas y sus piernas yo que ya había apuntado a la diana, la saqué y de un empujón se la metí por el coño hasta pegar con mis huevos en su culo.

    Aaahhh!! Cabronazo!! Follamé! Donde has aprendido estoo?

    He soñado e imaginado tu culo, tu cuerpo y mil maneras de follármelo. Sin decir nada más empecé a embestirla, no podía resistirse y poco a poco fue levantando el culo hasta ponerse casi a cuatro patas mientras yo se la metía muy rápido.

    Sii! Sii!! Sii!! Que gusto cabronazo!!

    Toma zorra!! Toma!! Puta!! Buuf!! Diooss!!

    Siii!! Aahh! Ah!Ohh!! Puto niñato cabrón!! Correte conmigo ahora!!

    De un empujón fuerte empecé a soltar mi leche mientras Vero gritaba como una puta de placer soltando sus flujos para mezclarse con los míos. Chhoff!! Choof!! Sonaba a cada metida. Uuhhhh!!

    Aaahhhh!! Nos tumbamos y ella estaba exhausta a mi lado, feliz y bien follada.

    Jode con el niño dijo.

    Niño?? Jajaja!! La puta madura zorra goza con el vecino, amigo de su hijo.

    Te vas a tragar lo de niño ahora puta zorra creída.

    Que dices? No me insultes niñato!!

    Te he dicho que te vas a comer lo de niño zorra.

    Me senté encima de su estómago poniendo mi polla morcillona en sus tetazas nuevas. Las agarré y apreté contra mi polla que creció de nuevo y las empecé a follar.

    Hay que amortizarlas le dije.

    Te gustan?

    No ves zorra salir el capullo duro por arriba?

    Joder! Otra vez? Que rapidez!

    Las follaba mientras ella bajaba su cabeza para chupar la punta de mi capullo.

    Entonces la levanté y apoyé su cabeza en el cabecero con fuerza.

    Despacio eeh!! Me dijo

    Ignorándola seguí brusco y le puse la punta en su boca cerrada.

    Abre la boca putita mía.

    Noo!! Que me vas a hacer daño!!

    Que la abras zorra!! Le dije tirándole del pelo para abajo.

    Aaahh!! Gritó!

    Aproveche en ese grito y se la metí hasta la garganta.

    Aaaaggg!!! Aaagg!! Paraaagg!!

    Sin hacerle caso le folle la boca mientras ella ponía cara de asco, yo seguía dándole hasta pegar con mis huevos en su barbilla.

    Cómo no me corría seguía hasta que viendo que era suficiente la saqué y me la pajeé hasta correrme en su cara y tetas. Esto no le gustó mucho y se levantó y se fue de casa. Antes de salir le dije:

    Esto ha sido mi venganza por aquella noche putón!! No te cabrees conmigo zorra.

    No mi niño tranquilo, está bien.

    Ha estado muy bien si, cuando quieras soy tuyo Vero.

    Hablamos corazón!!

    Ok.

    Al poco rato me llega un mensaje suyo insultándome de todo y diciéndome que lo he hecho queriendo, que nos ha visto todo el mundo y que soy un cerdo.

    Joder!! El espejo, no lo he quitado!! Jujuju!!

    Nos han visto los vecinos? Perdona, no ha sido queriendo.

    Mentira cabronazo!! Cerdo, ojalá te mueras!!

    Que te follen zorra!!

    Así acabo todo entonces con Vero. Le llamaron de todo y la verdad no decían ninguna mentira.

    Que poco duró mi aventura, de momento, seguiré contando como al final me he follado a las tres maduras más zorras y putas que conozco.

  • Mirando y hablando se puede acabar follando

    Mirando y hablando se puede acabar follando

    Faustino era un hombre maduro al que hacía años había dejado su esposa Angelina, una mujer 20 años más joven que él. Vendiera todas sus posesiones en el pueblo -menos una casa- y se fuera a la ciudad a vivir con Andrés, su hijo, un abogado de 28 años, alto cómo el, 1.79, moreno cómo él, y trabajador cómo él.

    Estaban delante de un ordenador en el despacho que tenía Andrés en su ático.

    -¿Ve, padre? Aquí se toca para poner la cámara. Aquí para poner la voz…

    -¿Y cómo dices que se llama esto?

    -Whatsapp.

    Faustino, sentado en una silla giratoria, alzó la vista, miró para su hijo que estaba de pie a su lado, y le preguntó:

    -¿Y con esto se podría ver las vacas desde casa cualquier paisano?

    -Esta clase de comentarios nunca los haga delante de mis amigos.

    A Faustino no le sentaron bien las palabras de su hijo.

    -¿Te avergüenzas de tu padre, hijo?

    -No, padre, pero al vivir en la ciudad hay cosas que es mejor no comentar.

    Un mes más tarde ya Faustino dominaba el ordenador de su hijo cómo si llevara años usándolo.

    Una noche que Faustino miraba un video porno y se la pelaba, sonó la musiquilla del whatsapp. Pensó que podría ser algo urgente y le dio para saber quién era. Era una chica joven y su voz era muy dulce. Oyó cómo le decía:

    -Pon la cámara.

    La puso y vio la cara de una joven morena, casi mulata, preciosa, que sonriendo le decía:

    -Hola, cariño.

    Debía ser la pareja de su hijo. Le iba a decir que su hijo no estaba, pero vio cómo la cámara bajaba y mostraba una teta grande, con una bella areola marrón y un gordo pezón. Vio cómo la magreaba, cómo la lengua de la joven lamía el pezón, y cómo sus dedos la apretaban… Cómo hacía lo mismo con la otra teta. Debía apagar la cámara, pero tenía la polla en la mano y aquello era mejor que un video porno. La joven le dijo:

    -No te veo. ¿Qué estás haciendo?

    Faustino guardó silencio. La joven, le dijo:

    -Sé que te estás tocando.

    La cámara bajó y llegó al coño peladito. La joven lo abrió y se tocó el clítoris con un solo dedo… Volvió a verse su linda cara… Faustino empezó a sentir sus gemidos. Volvió a ver sus tetas, cómo lamía los pezones, como se las apretaba y se los pellizcaba… Volvió a ver su coño mojado. El dedo acariciando el clítoris fuera del capuchón. Era cómo un bucle, se repetía todo… La cara de la belleza morena iba reflejando el placer que sentía… Al final tres dedos volaron sobre el clítoris y Faustino vio la cara de placer de la joven al correrse. Sintió sus gemidos, y corriéndose cómo un toro, apagó el ordenador.

    Al rato sonó el teléfono de la casa, Faustino, pensando que era su hijo, lo cogió.

    -¿Sí?

    Oyó la voz de la joven que se hiciera el dedo. Le preguntaba:

    -¿Quién es usted? ¿Qué hace en casa de Andrés?

    Faustino no quería identificarse.

    -¿Quién eres tú?

    Hubo un silencio. La tensión se podía mascar.

    -¡No me diga que Andrés no está en casa!

    -Sí te digo.

    La joven estaba muy cabreada.

    -¡No me diga que vio cómo me masturbaba!

    -Sí te digo.

    -¡Asqueroso voyeur!

    Faustino, se empezó a preocupar.

    -Más que asqueroso, guarro, me gusta hacer guarradas, pero no soy Boyer, soy Faustino. ¿Se lo vas a decir a Andrés?

    -¡Por supuesto! Y si es un amigo suyo lo va a capar. Sé cómo es mi primo.

    A Faustino le saltaron todas las alarmas.

    -¡¿Primo?! ¡¿Pero tú quién eres?!

    Ya lo tuteó.

    -La que te va a joder la vida.

    -Ya, pero. ¿De quién vienes siendo para ser su prima?

    -De Angelina. La que se vino para la República Dominicana.

    -¡Eres la hija de la gran puta! La víbora no cambió. No eres su prima, nena, eres su hermana, y tu madre lo sabe.

    La joven no daba crédito a lo que oía.

    -¡¿Qué carajo estás diciendo?!

    -Que sois hermanos de leche. ¿Nunca te habló tu madre de Faustino?

    -¡¿No serás el hijo puta del Faustino?!

    -El cornudo del Faustino. Y tú estás cometiendo un incesto por culpa de la braga floja de tu madre.

    -¿Y tú no lo cometiste al hacer una paja conmigo? ¿Le vas a decir a Andrés que somos hermanos por parte de madre?

    -No, le causaría un trauma. Deja de hacer tonterías con él.

    -No hago tonterías, follo con él.

    -¿Y cómo se hace eso estando tan lejos la una del otro?

    -Estoy de vacaciones en un hotel con todos los gastos pagados por Andrés, y no pienso dejar de follar con él. ¡Me importa un carajo que sea mi hermano de leche!

    -Tú sabrás lo que haces. ¿Quieres que te diga la verdad? Yo tampoco me arrepiento

    -¿De qué?

    -¿Cómo te llamas, nena?

    -¡A ti que te importa!

    -Tienes razón. Cuando se quiere serrar… ¿Qué importa cómo se llame la aserradora?

    -Mi nombre es Anna. ¿De qué no te arrepientes?

    -De ver cómo te tocabas, Anna. En mi vida había visto tanta belleza junta… Ni rostro tan bello, ni tetas tan perfectas, ni culo tan apetecible, ni coño tan rico, por no hablar de las piernas, o de tu boca… Cualquier hombre mataría por un beso tuyo.

    El tono de voz de Anna, cambió. Era más sosegado.

    -Tus mentiras no me van a hacer cambiar de opinión.

    Ahora el que se alteró fue Faustino.

    -¡Quieta parada! A mí llámame Boyer, aunque no sé lo que es, llámame cabrón, que lo soy, pero mentiroso… ¡Eso no me lo llama ni Dios!

    A Anna se le escapó una risilla traviesa.

    -¿De verdad crees que soy tan hermosa?

    -Tan, no, más.

    -Yo me veo normalita.

    -Eso no se puede ver. ¿Ves?

    -¿Lo que?

    -Que estés mal de la vista. Bueno, nena, te dejo, pero lo dicho, no me arrepiento de nada. ¡Que polvazo tienes, jodida!

    A Anna le había gustado lo que le dijo.

    -No creo que sea la cosa para tanto.

    -Yo creo que es para más. Echa un polvo conmigo.

    -Tenía razón mi madre. Eres un hijo puta.

    -No me culpes. La culpa es tuya por estar tan buena y ser tan bella.

    -No, no soy tan guapa ni estoy tan buena.

    -¿Estás para coger pan y hacer sopas?

    A Anna le picó la curiosidad.

    -¡¿Sopas?! ¿Con que?

    -¿Seguro que quieres saberlo?

    -Seguro.

    -¿Y no te vas a enfadar?

    -No. ¿Con que harías sopas?

    -Con los jugos de tu coño después de haber pasado el pan por el ojete.

    -¡Qué guarro!

    -Me gusta ser guarro, ya te lo dije. Soy un hombre de pueblo. Me gusta comer coños mojados. Comer culos.

    -¡¿Culos?!

    -Sí, culos de mujer. El tuyo parece delicioso. ¿Mi hijo no te lo come? -Faustino pensó que metiera la pata-. ¿Ya la jodí, verdad?

    -No, fui yo la que pregunté. Te dejo. Tengo que ordenar unos papeles.

    -¿Eres actriz?

    -Todas las mujeres llevamos algo de actriz dentro.

    -Sólo una pregunta más. ¿Eres novia de mi hijo?

    -No, no, somos folla amigos, chao.

    -Chao, preciosa.

    -Adulador.

    -¡Tía buena!

    -Adulándome no va a conseguir nada. ¿Cuántos años tienes?

    -Muchos. ¿Tengo alguna oportunidad de ser uno de los amigos que follas?

    -No eres mi amigo.

    -¿Y si lo fuera?

    -Chao… chalao.

    -Chao, linda.

    -¡Serás….!

    -¿Seré?

    -Quien sabe, y ahora, sí, te dejo.

    Dos días después, a las diez de la noche. Anna llamaba a la puerta del ático de Andrés. Faustino, en bata de casa, abrió la puerta. Vio a Anna, vestida con un traje gris, una blusa blanca y calzando unos zapatos grises de tacón de aguja, con una botella de champán en la mano, y le dijo:

    -¡Joooder! En persona aún eres más hermosa.

    Anna, se dejara todos los perjuicios en el hotel.

    -Tú tampoco estás mal.

    Faustino pensó que Anna venía a estar con su hijo, y le dijo:

    -Andrés se fue a París.

    -Lo sé. Vine a jugar contigo. ¿Puedo pasar?

    A Faustino le entro el subidón. Iba a mojar con una preciosidad.

    -Pasa, nena, pasa.

    Anna ya conocía el ático. Fue directamente a la cocina y puso el champán a enfriar en la nevera.

    Al volver a la sala, le dijo Faustino:

    -¿Sabes que me gustaría, preciosa?

    -¿Qué?

    -Que te desnudaras muy lentamente.

    Anna, sonrió.

    -¿Para qué?

    -Para ir viendo poquito a poco tus maravillosos encantos.

    -Soy normalita, de maravillosa no tengo nada.

    -Eres una de las mujeres más bellas que he visto, y lo tienes todo tan bien puesto que empalmarías a un muerto.

    A Anna le dio la risa.

    -¡Qué exagerado! No sé si sabré hacer un striptease.

    -Yo lo que quiero es que te desnudes no que hagas cosas raras.

    Anna se dio cuenta de que Faustino de inglés ni yes.

    Sin música, se quitó la chaqueta contoneando sensualmente las caderas y el cuerpo. Faustino, sentado en un sillón, echó mano a la polla. Anna fue quitando muy lentamente botón a botón de la blusa. Se quedó con un sujetador blanco con encajes del que sobresalían la mitad de las tetas. Faustino, exclamó:

    -¡Qué hermosura!

    Anna, bajó la cabeza, era como si tuviera vergüenza, sonrió, le tiró la blusa a la cara, y le dijo:

    -¡¡¡Noooo!!!

    -Si, eres hermosa y tienes unas tetas maravillosas. No puedes negar lo que se ve.

    Anna, se vino arriba, se acercó a Faustino y le puso un zapato encima de una rodilla. Faustino, le quitó el zapato y chupó y lamió los dedos y le lamió la planta del pie, planta y pies estaban cubiertos por una media blanca. A ese zapato siguió el otro. Volvió a chupar y a lamer… Después, Anna, sin dejar de moverse sensualmente, dejó caer la falda del traje sobre la alfombra que cubría el piso del salón. Anna, quedó vestida con una lencería blanca, en la que la braguita tenía unos encajes cómo los del sujetador. Se volvió a separar de él, se dio la vuelta y se quitó el sujetador, al volver a encararlo se quitó lentamente una copa del sujetador y después la otra. A Faustino se le caía la baba ante tanta exuberancia.

    -¡¡Son divinas!!

    -Son normalitas y…

    Faustino estaba súper excitado.

    -¡Y un huevo duro! ¡¡Mira cómo se me puso la verga!

    Faustino sacó el cipote, gordo y casi duro. Anna, quedó asombrada.

    -¡Esa sí que es una polla!

    Dejó de contonearse y le puso el coño en la boca. Faustino, la cogió por la cintura, le quitó las medias y las bragas y pasó la lengua todo a lo largo del coño peladito. Después lamió los labios del coño y le folló la vagina con la lengua… Al rato largo, los gemidos de Anna le dijeron que estaba a punto de correrse. Le dio la vuelta, le abrió las nalgas, le lamió el ojete y se lo folló al tiempo que le metía dos dedos en el coño. Anna ya se deshacía en gemidos. Cuando ya no pudo más, le dijo:

    -Me voy a venir.

    Le volvió a dar la vuelta, le metió el dedo pulgar en el culo, apretó su lengua contra el clítoris, erecto y fuera del capuchón, lamió con celeridad, y ¡Booom! Anna, con un terrible temblor de piernas comenzó a correrse, mientras decía:

    -¡¡¡Qué riiiiico!!!

    Al acabar de correrse y de llenar la boca de Faustino de jugos, se dio la vuelta y se sentó sobre su verga. Con el coño empapado la clavó hasta las tranca, Faustino le agarró las sedosas y esponjosas tetas, se las magreó y jugo con sus pezones. Anna, lo folló suavemente, al principio, más a medida que se iba poniendo cachonda, echaba el culo hacia atrás con más fuerza. Cuando ya estaba cachonda, cachonda, tan cachonda que echaba por fuera, le dijo:

    -Dime cosas fuertes.

    -En un momento que te descuides te voy a reventar el culo, puta.

    -Llámame puta otra vez.

    Faustino la nalgueó, después le pellizcó los pezones, y le dijo:

    -Puta, puta, más que puta! ¡¡Te voy a romper el coño!!

    La agarró por las caderas, se levantó, hizo que se apoyase con las manos en el respaldo del sillón, Anna, separó las piernas y se la clavó a romper.

    -¡¡¡Chof chof chof…!!!

    -¡¡¡Clava, cabrón, clava, cabrón, clava, cabrón, clava!!! ¡Ay qué me vengo, ay que me vengo! ¡¡¡Me veeeengo!!!

    ¡Y cómo se vino! Se corrió cómo una loba, solo le faltó aullar, ya que sus gritos se oyeron en toda la manzana.

    Faustino, aun corriéndose Anna, se la metió en el culo, despacito… Unos minutos más tarde, Anna, con dos dedos dentro del coño, al sentir la leche calentita de Faustino dentro de su culo, se volvió a correr retorciéndose de placer y gritando de nuevo.

    Andrés, que había perdido el vuelo a París, al entrar en el ático sintió los últimos gritos de placer de Anna. Fue la sala y allí se encontró con su padre con la bata abierta y la verga colgando, y a su amiga apoyada al sillón echando leche por el ojete. Le dijo a Faustino:

    -¡No perdiste el tiempo, papa!

    Anna y Faustino, sorprendidos, se dieron la vuelta. La situación no era cómoda. Le dijo Faustino:

    -La cosa es lo que parece, hijo.

    A Andrés le dio la risa.

    -¡Ya lo veo, papá, ya lo veo!

    Anna, le preguntó a Andrés:

    -¿Y ahora, qué?

    Andrés dejó a un lado el maletín que traía en una mano, se quitó la chaqueta y la corbata, y le dijo:

    -Ahora me pica. ¿Alguna vez mamaste dos pollas a la vez, Anna?

    -No, ni he sentido dos pollas dentro de mí. ¿Qué se sentirá?

    -Creo que no tardarás en saberlo.

    Anna, fue junto a Andrés, le bajó la cremallera de la petrina y le sacó la polla, que estaba a media asta. Era pequeña comparada con la de Faustino, pero perfecta para que se la metiera en el culo mientras Faustino le follaba el coño, si era capaz a ponérsela dura de nuevo, claro. Se puso rodilla en la alfombra, y le dijo a Faustino:

    -Ven.

    Anna cogió las dos pollas y meneándolas fue lamiendo y mamando pollas y pelotas -restos de leche salían por su ojete, que se abría y se cerraba-. Sabía lo que hacía, lamía desde la base a la coronilla, chupaba, meneaba y apretaba las cabezas con dos dedos… Si sabría lo que hacía que al rato ya pusiera las dos pollas duras cómo piedras.

    Se levantó, sin soltar las pollas, y tirando de ellas, les dijo:

    -Quiero que me matéis a polvos en la cama.

    Al estar al lado de la cama de Andrés, empujó a Faustino sobre ella y se echó encima de él.

    Faustino, le dijo a su hijo:

    -Cuando yo se la meta tú se la sacas, y viceversa. No deben coincidir las dos pollas dentro que le molestaría.

    Se ve que Faustino estaba puesto en el tema. Anna, le dijo a Andrés.

    -Espera un poco.

    Cogió las tetas y apretándolas se las dio a mamar a Faustino.

    -¡Mama, viejito!

    -¡Te las voy a devorar, putita!

    Andrés, que meneaba la polla, se extrañó de aquel comportamiento, pero se calló.

    Faustino le devoró las tetas… Después, Anna, le puso el coño mojado en la boca. Faustino le comió coño y el culo hasta que Anna, volviéndole a dar las tetas a mamar, metió la polla en el coño y folló a Faustino hasta que le empezó a picar una cosa mala.

    -Ahorita, Andrés, ahorita métemela en el culo.

    Andrés, sin condón, se la fue metiendo despacito, hasta llegar al fondo. Después empezó el mete y saca. Cuando una polla salía del coño la otra polla entraba en el culo, y viceversa. La vagina se abría y se cerraba al salir la polla y cuando salía del culo se abría y se cerraba el ojete, era como si estuviera a punto de correrse continuamente. El placer que sentía hacía que se mojase más, y más y más y que sus jugos fuesen encharcando las pelotas de Faustino. Correr, se corrió cuando le comenzó el hormigueo en los pies, cuando las piernas se le pusieron rígidas y cuando el ojete y la vagina se le cerraron al mismo tiempo. En ese momento, algo explotó dentro de su coño, y exclamó:

    -¡Vueeelo!

    Anna ya sabía lo que se sentía al correrse con una doble penetración… Se moría de placer mientras se flotaba cómo si se estuviese en una nube. Lo que no sabía era que al ratito se volvería a correr, y a volver a morir de gusto con los ojos en blanco, agarrando las sábanas con las manos, gimiendo, jadeando, chillando… Y así seis veces hasta que padre e hijo le llenaron el coño y el culo de leche.

    La noche fue larga… Anna, era insaciable.

    Quique.

  • Viernes, 7 de junio de 2019: Persiguiendo al Chub perfecto

    Viernes, 7 de junio de 2019: Persiguiendo al Chub perfecto

    Este viernes me había planteado realizar uno de mis más extravagantes caprichos. No era difícil, se trataba de joder con un tío gordo, muy gordo. Yo tenía un amigo gordo homosexual, pero no tanto como mi deseo buscaba, lo que yo quería es que fuera extremadamente panzudo, un chubby gordísimo y lampiño o con poco pelo, no buscaba un oso, sino un perfecto chubby.

    Le dije a mi amigo Mauro que me presentara un chubby con estas indicaciones y que no tuviera éxito con los chaser(2). Mi amigo tiene su novio, Bartes, un oso muy guapo muy peludo. Entre los dos me buscaron a Milton.

    Milton es gordinflón, sexy y consciente de ser ambas cosas. Su cara bonita, con los ojos un poco rasgados y siempre ansioso de tener a alguien en la cama, pero no lo consigue porque es muy inteligente y siempre va proclamando su sabiduría, su boca estaba hecha para besar y chupar, además de no sé cuantas cosas puede hacer de modo que no es aburrido en la cama, sino gordo, muy gordo, más que gordo, su barriga se mueve, tiene un exceso de sobrepeso que se lo cuida porque le gusta ser chubby. Sus hombros anchos, su pecho grande y lampiño porque se lo afeitaba casi a diario, de lo contrario le cubriría todo el cuerpo. Sus pezones, muy grandes y de color morado, eran preciosos porque sobresalían, eran tan grandes como la primera falange de mi dedo meñique. Su gran y firme vientre se eleva por debajo de su pecho y da paso a un bosque tupidamente peludo, que nadie quiere afeitarle nunca, donde cobija un pene realmente largo y delgado, sin circuncidar. Su pene le cuelga sobre un par de bolas encerradas en una enorme bolsa extremadamente peluda y parda. Los muslos del tronco de su árbol y sus perfectas piernas estaban cubiertas de pelo marrón oscuro. Su culo fue el que rompía el corazón de muchos cazadores, pues es grande, redondo, firme y suave como el de un bebé. Es pálido como el alabastro, en contraste con su tez aceitunada.

    Aunque Milton es consciente de ser un tío bueno, no es nada arrogante. Sabe su valía y no es tímido para conseguir lo que quería, pero le tienen pánico la mayor parte de cazadores. Seduce fácilmente a los hombres, pero su peso casi asfixia a un cazador desprevenido. El caso es que a Milton le gustan todo tipo de hombres: flacos, suave y de brillante mirada de chico guapo; sementales negros y guapos; gordos como él; brutos de modo que se dejaba golpear por algunos zorros; y también los feos, feísimos. A Milton le gustan los hombres y afortunadamente a mí me gustó Milton, apenas verle.

    Mauro y Bartes me llevaron a la piscina donde sabían que estaba Milton para presentármelo, sabedores de que Milton no iba a rechazar la oferta. En cuanto lo vi en la piscina supe que tenía que tenerlo. Su bañador, un enorme slip rojo —que más parecían unas bragas de mujer que un bañador—, apenas podía contener las montañas de carne en movimiento que era su hermoso trasero. Cuando vi esas nalgas rechonchas rebotando arriba y abajo mientras caminaba hacia el bar para tomar una copa, me derretí de gusto. Le silbaron y supo que era Mauro, se dio la vuelta y me quedé sin aliento al ver la parte superior de su pubis y vi cómo sus gordas bolas que su escroto no podía contener se mostraban marcadas por debajo de su polla y se trasparentaban por el material de su simple bañador. Me sorprendió mirándole fijamente y me mostró una sonrisa muy atractiva.

    Nos saludamos, miré a Mauro y a Bartes como recabando permiso, lo besé a Milton, él me dejó un beso húmedo y me mostró la punta de su lengua, para indicarme que le quedaban besos que darme. Me gustó esa actitud de conquista frente a un supuesto cazador. El siguió hacia la cafetería y nosotros en dirección a las tumbonas.

    Mis rodillas se habían debilitado y no era suficiente sentarme, por eso me acosté en mi tumbona y traté de ocultar mi erección que quería asomar por la cinturilla de mi slip de nylon. Estaba tendido allí fingiendo estar a kilómetros de distancia, se acercó el camarero de bebidas y me ofreció una cerveza. Estuve a punto de protestar porque yo no había pedido nada, pero me dijo que era del «caballero de allá». Mauro me señaló en dirección a Milton y mi corazón dio un vuelco mientras le mostraba mi sonrisa, aceptando su ofrecimiento.

    Aunque no me hubiera gustado Milton por ser gordo, peludo, fornido y semental, él se salió con la suya. Vino, me habló y me pidió sentarse a mi lado. Sin palabras, porque no me salían, le indiqué que sí. Me pareció el tío más encantador que me había tropezado y me sentí importante. Ambos sabíamos lo que queríamos, yo ignoraba cómo lo sabía él, luego me enteré que Bartes se lo había explicado.

    Me encontraba en una situación excepcionalmente privilegiada que deseaba alargar casi hasta la eternidad, pues me sentía tan bien por haber captado su atención, al mismo tiempo que estaba comenzando a descubrir la belleza que encerraba aquel enorme cuerpo, que trataba de adivinar cómo sería su polla por lo que a través del bañador había captado, pero el modo de mirar, su permanente sonrisa, las palabras tan acertadas en cada momento y sus movimientos hacían de Milton un auténtico experto, que convertía al cazador en cazado.

    — Me voy a dar un chapuzón rápido en la piscina, —me dijo.

    Deseaba unirme a él para mantener la conversación, pero también quería ver cómo se veía mientras salía, mojado y goteando agua. Valió la pena esperar. Su bañador estaba aún más bajo mientras salía del agua y pude ver la parte superior de su polla. Solo fue como un destello de piel pálida que luego desapareció porque se acomodó su bañador. Todavía vino, se paró ante mí y dejó que el agua fría goteara sobre mi pecho. Podía sentir mi polla tiesa y no hice nada para ocultar mi sentimiento.

    — Quizá te gusta mantener las formas en público, —me decía Milton— pero no me importaría en absoluto si me arrestaran por arrodillarme y hacerle a esa polla caliente que llevas lo que quiero hacer.

    — Por mí ya mismo —le dije— necesito tenerte de inmediato.

    — Tendrás que esperar hasta que te lleve a casa, —dijo.

    Diez minutos más tarde estábamos en su casa. En cuanto se cerró la puerta de entrada desde la calle, ya estaba yo en sus brazos, besando sus labios de cereza con sabor a caramelo. Sus besos eran de otro mundo. Me sentí literalmente débil mientras su lengua peleaba con la mía y sus grandes manos me estrechaban cerca de su peludo vientre. Mis propias manos se extendieron y agarraron toda esa enorme masa de hombre que tenía conmigo. Lo notaba sólido a la vez que suave y flexible al mismo tiempo. Le di un masaje en sus fornidas nalgas a través del suave nylon de su bañador antes de deslizar una mano por dentro sobre sus nacarinas nalgas que aún estaban frías y húmedas de la piscina.

    Besarlo era una delicia, pero su trasero una gozada y no podía mi paciencia esperar más. Dejé de besarlo, me arrodillé y tiré hacia abajo su bañador. Salió su esbelto pene de poco más de 20 cm., y le golpeó sobre su abultada barriga. Es una verdadera belleza, una polla perfectamente recta y pálida, con una corona rosada. La tomé con mi mano y la admiré por un momento antes de metérmela en mi boca. Le acaricié su peludo escroto mientras me metía y sacaba el fuste de aquella polla de la boca, mientras él gemía suspiros de placer y gemidos de pasión. Tras unos cinco minutos mamando aquel tesoro me puso de pie y me levantó en brazos para llevarme al dormitorio donde me arrojó sobre una enorme cama.

    En un tris me había arrancado el bañador y se había tragado mi verga palpitante. Sus grandes manos me acariciaban los muslos y me ahuecaban las pelotas. Sentí que un dedo se extraviaba en mi grieta y pinchaba mi pequeño agujero de zorra. Milton estaba gorgoteando(3) profundamente en su garganta como si fuera a morir de lujuria o algo así. Rápidamente me dio un golpe y sentí su lengua raspar sobre mi capullo de rosa. Grité como un rayo de placer que me atravesó. Su mano izquierda se deslizó bajo mis pelotas y agarró la base de mi polla. Creo que nunca me han comido así. Yo era una ruina temblorosa cuando él se alejó y sentí su delgada punta de flecha rozar contra mi agujero mojado.

    Estaba tan desesperado por él que me eché atrás para que me penetrara. Me dio un suave empujón y ya estaba dentro de mí, gimiendo suavemente y diciéndome lo cálido y apretado que estaba. Puso todo su peso sobre mi espalda durante uno o dos minutos y me sentí como si fuera el hombre vivo más protegido. Entonces empezó a follar. Ambos estábamos tan cachondos que no había forma de detenerlo. Me follaba duro, y cuanto más fuerte follaba, más lo quería. Mi culo estaba vivo al clavarme su delgado pene y la sensación de ser acariciado por sus enormes pelotas y su pubis peludo cada vez que chocaban con mi culo. Pronto oí que su respiración cambió y chillaba como un jabalí herido mientras esas grandes bolsas de esperma comenzaban a descargarse en mi hambriento trasero.

    Se salió y me abrazó; en muy pocos minutos se durmió profundamente. Me quedé allí tumbado, sintiéndome muy contento y escuchando su suave respiración. No estaba seguro de si escaparme o quedarme. Después de todo, aún no había conseguido lo que realmente quería, que era su trasero.

    A la media hora se despertó y me sugirió que deberíamos bañarnos. Fue increíblemente gentil mientras me enjabonaba y luego me secaba. Me dijo que quería prepararme una comida y accedí de inmediato. Unas horas más tarde, después de una buena comida y una buena botella de vino tinto, estábamos listos para la segunda ronda.

    Nos besamos y abrazamos en el sofá un rato hasta que mi dolorida polla exigió algo de acción. Le pregunté si podíamos ir al dormitorio y me llevó cariñosamente de la mano. Viéndolo desnudarse me golpeó la lujuria una vez más. No sé cómo describir lo hermoso que era Milton. Le dije que quería darle un masaje y se acostó en la cama y pasé una media hora muy agradable dejando que mis manos se pasaran lentamente por toda su cálida carne. Entonces la belleza de su trasero me afectó. Le di un masaje a esas gordas y descaradas nalgas y suspiró suavemente. Las separé para revelar su cálido agujero marrón. Se parecía a una trufa bastante grande por las abundantes arrugas de su fruncido. Presioné mi nariz contra su ojete e inhalé profundamente; la embriagadora mezcla de jabón perfumado y su propio almizcle poco convencional de hombre llenaron mis fosas nasales e hicieron despertar mi lujuria a tope. Estaba deseando cada centímetro de ese enorme cuerpo de Milton.

    Mi lengua lamía las arrugas de su culo antes de sumergirse. Milton separó aún más sus musculosos muslos para permitirme un mejor acceso y realmente estaba en lo que deseaba. Era como si me olvidara de todo lo demás en el mundo, incluso de mi propio nombre; todo lo que importaba era comerme ese culo sexy. Me lamí el pulgar y lo metí en su caliente agujero. Su culo me apretó el pulgar y me rogó que me lo follara. Le pregunté dónde estaba el lubricante, me indicó dónde encontrarlo. Con los dedos temblorosos lo engrasé y le apliqué una porción abundante con mi propia polla gruesa. El gel me impresionó y me puso a cien.

    La cabeza de mi verga se calentó de inmediato cuando la presioné contra su arruga y sus esfínteres se rindieron alrededor de mi verga; entonces enterré mi palo profundamente dentro de su grueso cuerpo. Me moví lentamente, saboreando la deliciosa sensación a lo largo de todo mi cuerpo y sobre la sensible cabeza de mi verga.

    — Este culo…, este culo…, está más allá de la perfección, —exclamé.

    Deseaba yo que nuestro polvo durara siempre, una eternidad, pero ¿cómo podía contenerme contra el calor sedoso de su interior, y la sensación de su poderoso esfínter que me sujetaba abrazando mi polla junto con el poder de todo lo que pasaba dentro de mi cabeza? Estaba tan excitado que me costaba respirar y mucho menos aguantar. Cada embestida fue mejor que la anterior, llevándome cada vez más cerca del final.

    Cuando mi gordo y fornido Milton, al que le gustaba que le insultaran de gordinflón para calentarse, empezó a retorcerse debajo de mí y a rogarme que le inundara las tripas con mi lefa, sólo pude responder haciéndolo. Me sorprendió la fuerza de mi orgasmo; creo que me desmayé por una fracción de segundo cuando mi pene dolorido encontró alivio al bombear una carga masiva. Cada chorro me hizo sentir un escalofrío de placer en todo el cuerpo y cuando terminé de chorrear me desplomé sobre la amplia espalda de Milton y permanecí jadeando durante unos minutos.

    Nos dimos otro baño caliente antes de meternos en la cama. Hasta la mañana del sábado estuvimos follando los dos.

    Milton me aseguró:

    — Ya no necesito buscar más, me cazaste.

    Yo estaba feliz y quedamos para la noche del lunes. Escribo hoy lunes para publicarlo y ya estoy pensando en lo que ocurrirá hoy, os prometo contarlo en otra ocasión en que abra una sección de relatos que podríamos titular «Los lunes eróticos». Ya veremos.

    ¡Que gran chico es este Milton!

    **************************

    1) La comunidad chub es un grupo dentro de la comunidad gay, la cual se divide en subcomunidades con el propósito de establecer intereses comunes entre pares. Los chub generalmente son muy gordos, tienen una barriga enorme y a veces también aman a hombres barrigones. Algunos pueden ser peludos, como los de la comunidad de osos (en inglés bears) aunque éste no es un requisito. El hombre delgado o de contextura media que busca gordos se denomina «cazador» (en inglés chaser [chéiser]). Los chub a veces se disocian de la comunidad gay en general, tienen sus propios bares y eventos sociales donde pueden socializar con otros miembros de la comunidad de osos. Hacen concursos (como los concursos de belleza, pero de contenido mucho más sexual) donde se le dan premios a los ganadores. Por ejemplo: «Mr. Chubby International» o «Mr. Chaser International». La comunidad chub fue creada en EE. UU. en los años ochenta por hombres gays que sentían que no coincidían con la corriente principal de la cultura gay —a la que criticaban por poner demasiado énfasis en una norma particular de belleza (delgadez y juventud)— y luego se separaron también de la comunidad. A su vez algunas personas (tanto dentro como fuera de la comunidad chub) critican su tendencia a excluir a las personas que no entran dentro de sus propios estándares de lo que es un «verdadero hombre».

    2) En la comunidad chubby se usan ciertos términos especiales: 1) Cazador (en inglés chaser): un varón atraído sexual a los chubbys (gordos lampiños) o a los osos (gordos peludos). Él mismo puede ser un chubby o un oso, aunque no es un requisito. A los cazadores les encantan generalmente las barrigas grandes. Chubby (literalmente ‘gordito’): un hombre con barriga grande y fuerte sobrepeso. El plural es chubbys (en inglés chubbies). 2) Chubette: una versión joven (o de apariencia joven) del chubby, con una complexión menor a la del chub. Este término no se utiliza en las comunidades hispanohablantes. 3) Girth & Mirth: clubs para chubbys. 4) Oso: un hombre con barba completa o perilla, muy masculino, con pecho y cuerpo peludo, generalmente maduro (o de apariencia madura), con sobrepeso o complexión robusta (o si es posible muscular), vistiendo a veces vaqueros (blue jeans), flanela o cuero.

    3) Dicho de un líquido o de un gas, ‘producir ruido dentro de una cavidad’: «Tenía poca sangre y apenas gorgoteó un poco en el fondo de la garganta» (Gasulla Culminación [Arg. 1975]). El sustantivo correspondiente es gorgoteo: «El silencio solo se vio turbado por el gorgoteo de un grifo» (Mendoza Verdad [Esp. 1975]).

  • Una a una han caído las tres zorras maduras de mi barrio (2)

    Una a una han caído las tres zorras maduras de mi barrio (2)

    Como os conté, Vero no me mira a la cara, pero eso y que por trabajo la he tenido que tratar más, Karen ha pasado de verme como un niño guapo a verme como un cabroncete cachondo. Tenía curiosidad pues su amiga Vero me había puesto a caer de un burro y en el barrio se hablaba de cómo me había follado tres veces en menos de una hora a Vero y los gritos que dio, vamos que disfrutó, cosa que no hizo más que darle más morbo a Karen.

    Empezó a tontear conmigo bastante, es la más joven de las tres y la que por físico se puede decir que es la que más buena está pero a mí no es la que más me gusta pues a Vero y a Mamen las conozco desde niño y sinceramente Mamen era y sigue siendo mi preferida, aunque ahora mismo Karen vive en mi casa como pareja mía lo que más me ha gustado de presentarla en el barrio que las zorras no han podido resistirse y por jodetle han venido a follar conmigo y a comerse su ración de rabo. Hasta Vero ha vuelto, como son de zorras entre ellas. Karen es una puta calientapollas pero aquí la tengo roncando a mi lado. Está cañón todavía a sus 56 años pero lo más importante, me atrae a todas las zorras envidiosas que le quieren joder hacerla cornuda y yo soy el pobre sufridor que las ayuda a todas.

    Como os he dicho Karen empezó a tontear conmigo y yo le seguía el rollo y la miraba ahora más descaradamente que antes pero tenía novio la muy puta. Ahora se supone que es mi novia y sigue siendo una calientapollas. No va a cambiar conmigo no? Así era y así es, la verdad que vive en mi casa y se la meto cuando me apetece por donde me apetece. Ahora está roncando y me estoy pensando meterle la polla en la boca… Si queréis fotos de esta zorra os paso. Está buenísima bajita, rubia unas tetas gigantes y naturales, buen culo, preciosas piernas, guapa y muy zorra. Ah! Y como la chupa… buuff!!

    Os cuento, en aquel entonces Karen se fue a vivir con su novio fuera y la perdí de vista, perdimos el contacto, hasta que a los tres años la veo en Facebook y la después de un tiempo me animó a solicitar su amistad. Tiene un montón de fotos públicas en las que se ve lo zorra que es.

    Aceptó y al día siguiente me encontré muchos likes suyos. Había revisado mi perfil, claro yo lo tengo todo oculto al público. Imaginad que fotos tiene que descargué unas cuantas y me pajeaba con ellas.

    A base de un poquito cada día y sin prisa al final llegó el mensaje privado esperado. Hola, cuanto tiempo. Qué tal?

    No tan bien como tú que sigues igual de sexy…

    Tu casi no tienes fotos con lo guapo que eres…

    Para ti tengo las que quieras y hasta donde quieras ver bellezón!!

    Serás tonto!! A ver que me mandas para mañana por privado

    Le mandé fotos mías vestido, de vacaciones y poco a poco con menos ropa hasta las últimas que fueron en calzoncillos y a medio empalmar. Eran las dos de la mañana cuando se las pasé y pensé que dormía y las vería al día siguiente pero me equivoqué, enseguida las abrió y empezó a escribirme. Nervioso esperando respuesta por si había sido muy atrevido en mi primera conversación recibí un Messenger y al abrirlo había una foto suya desnuda con esas tetazas y tocándose ese casi depilado chochito y debajo puso:

    Quítate ese calzoncillo y empálmate del todo. No me dejes a medias el primer día no?

    Me quité el calzoncillo lo lancé y la empalmada ya estaba ahí lógicamente. De repente recibo una videolllamada suya, cosa que nunca he usado, contesto y ahí sale ella en la pantalla, desnuda y diciéndome:

    Un poco de sexo telefónico o que?

    Empezó a zorrear y moverse mientras se masturbaba y yo también me la meneaba en directo. Nos masturbamos y luego hablamos, me dijo que volvía para aquí y que si yo quería podríamos vernos.

    Claro que si Karen. En persona gano mucho… jaja!! Como éstas zorra!!

    A los dos días estaba aquí, sola, sin novio y dispuesta a todo por entrar en mi casa, se la veía venir de lejos por eso la traje, la usé y la uso.

    Quede con ella y empezó a contarme que tenía que buscar alojamiento que si no tenía dinero porque había perdido la tarjeta blablabla.

    Calla anda zorrita! Desde aquella videollamada tienes reservada habitación y lo sabes. O me vas a decir que no ahora?

    Te vienes a mi casa el tiempo que quieras y me pagas en carne había entendido. No?

    Si claro Sergio. Si puede ser así.

    Debe ser así. Ya tengo 39 años no 18 como cuando me folle a Vero eeh?

    No te voy a perdonar ni un céntimo so cachonda.

    Calla cabrón! Crees que me gusta dejar algo a deber o qué?

    Fuimos a casa y ella muy aplicada dejó la maleta me empujó al sofá y quitando mis pantalones mientras se arrodillaba me dijo:

    Esta es la de bienvenida y es gratis, no es parte del pago. Me dijo con cara de zorra mientras se metía mi polla flácida a la boca.

    Que boquita más caliente tienes le dije

    Siguió aplicada mientras mi polla crecía en su boca.

    Ya empalmadísimo me miró a los ojos y me dijo:

    Mira hago magia… Ves tu pollón?

    Si claro,

    Abrió esa boquita que parecía pequeña y se la trago entera la muy puta. Metió su boca hasta los huevos. Subió su cabeza y dijo:

    Ves? Magia, la hago desaparecer jajaja.

    Se levantó se quitó la blusa enseñando sus tetas y se lanzó a por mi polla de cabeza, sus enormes tetas se rozaban entre mis muslos y mis huevos mientras ella se la tragaba entera una y otra vez, pasando du garganta profunda..

    Buuuff!! Que gustazo!! Que bestia!!

    Te gusta??

    Buuff!! Eres lo más Karen!!

    Follame la boca, el coño o lo que quieras cabrón!!

    Follame duro la boca como a Vero!! A mi me encanta que me empotres la cara amor!!

    Me levanté y la senté en el suelo pero me quedaba muy abajo así que la agarré de los sobacos y la levanté, ella sola se ancló con su boca a mi polla y le dije:

    Eso quieres putita mía?

    Sii!! Follame la boca maricón!! La empuje la cabeza contra la pared sin sujetarla empecé a empotrar su cabeza contra la pared sin sacar mi polla de su boca. Estaba colgada de mi rabo con su boca. Las embestidas eran brutales pero no la oí quejarse, ni una arcada. Entonces se la metí hasta dentro y me corrí sin moverme por detrás de su garganta. Cuando se la saqué ella para sorpresa relamió gustosa mi polla.

    Siempre eres así de puta? le pregunté

    No, me dijo, normalmente soy más jaja.

    Lleva tres años aquí y ya casi ni me la follo.

    Anda comiendo pollas a viejos conocidos que le pagan por ello. Una puta que en sociedad he presentado cómo mi novia y eso ha hecho que Vero vuelva a caer y por fin mi ansiada Mamen también.

    Os lo contaré en otros relatos.

  • Las clases de dibujo con una profesora cuarentona

    Las clases de dibujo con una profesora cuarentona

    En aquellas épocas de mis 18/19, después del debut con la abuela, después de satisfacer a la señora Martha, se dio otra situación por ocurrencia de mi madre. Tenía yo ciertas habilidades para el dibujo y a ella se le ocurrió que mejor tratara de aprovecharlas concurriendo a una profesora para incorporar más conocimientos en la materia.

    Así fue que me contactó con Rebeca, una profesional bastante conocida. Pintora y además dedicada a la enseñanza.

    Rebeca era una cuarentona soltera que vivía sola en una casa espaciosa, donde tenía su taller y recibía alumnos. Alta y delgada pero de formas destacables. Yo comencé a concurrir los viernes en el último turno, que era de 18 a 19 horas si mal no recuerdo. Iba con mi block de notas los lápices y así empecé a practicar distintas técnicas; copiando objetos que ella me proponía. En tanto lo hacía, ella solía adelantar sus trabajos o ir preparando nuevos. Cuando yo terminaba me corregía, sugería cambios etcétera. Yo simplemente le ponía el mayor empeño que podía con tal de conformar a mi madre. La profesora Rebeca me tenía paciencia y se portaba simpáticamente conmigo. Ella pintaba preferentemente paisajes, aunque por ahí vi algún desnudo en uno o dos cuadros puestos en un rincón. Pasaron algunos meses y mis avances eran moderados, a pesar de que a la profesora le parecían buenos mis trabajos.

    Un día llegué y ella se había soltado el pelo, vestía ropa más cómoda y trabajaba en un muy bonito paisaje. Pensé que yo nunca llegaría a ese nivel de calidad pictórica!

    -Hermoso trabajo, le dije

    -¿Te gusta?

    -Seguro! Me gusta el colorido que tiene!

    -Bueno, gracias!

    -¿Sabes? Tengo en proyecto un trabajo nuevo… pero para eso necesitaría un modelo vivo. Pocas veces lo he intentado y me gustaría volver a probar… ¿Te animarías a posar?

    -Es que… no sé si podré estar mucho rato quieto!

    -Bueno, tampoco es que no te vayas a poder mover nada… Se puede trabajar un rato, descansar y continuar. Tampoco tantas horas por día. Es cuestión de ir paso a paso. Y puedo darte “vacaciones” de las clases y hacerlo en el tiempo que ahora practicas…

    -Uh… que mi madre no se entere!!!

    -Jaaa. No te preocupes. Si pregunta le diré que estamos reforzando lo teórico y por eso no haces dibujos nuevos!

    Al día siguiente llegué y Rebeca tenía preparado todo como para arrancar. Caballete con hojas de dibujo, lápices y todo lo necesario.

    -Bien Gerónimo. Has de sentarte en esa banqueta y yo te indicaré la posición. Eeeeh… puedes… puedes quitarte la ropa… en la otra habitación

    -Eh? Ah… desnudo?

    -Bueno… claro… necesito plasmar la anatomía. No creas que soy una fresca. Nada más alejado de eso, solo que si no te animas…

    -No… está bien

    Me desnudé en la habitación contigua y asomé tapándome las partes. Ella me hizo sentar y me indicó que pose quería tener a la vista. Me miraba como sin querer mirarme. Trataba de verme a la cara pero los ojos se le bajaban. Pensé que no debía apresurarse ya que me habría de tener a la vista bastante tiempo. Apoyé un pie en una madera de la banqueta y el otro en el piso. Me hizo mirar a un lado y las manos una apoyada en un muslo y la otra colgando. Ultimado esto, se puso tras el bastidor y comenzó a tirar líneas, a dibujarme… Luego de un rato tuve que reacomodarme porque sentí que bajaba la cabeza y se me iba una pierna. La brisa del ventilador en la verga y los huevos casi me jugaba una mala pasada.

    Más tarde me alcanzó una toalla para cubrirme y me dijo que me tomara un descanso, brindándome también un vaso de agua.

    -Creo que por hoy es suficiente. Te agradezco pues modelaste muy bien!

    Le sonreí y salí a vestirme, sintiendo su mirada en mi espalda y más allá…

    Al otro viernes volví y me mostró el dibujo ya más elaborado. Se veía conforme con el trabajo realizado!

    -Necesito trabajar en otra postura, Gerónimo… Podrías?

    -Sí, claro…

    Me desnudé ya con más confianza, para acercarme hacia el lugar iluminado donde ella trabajaba. Me indicó que me quedara de pie con las piernas algo separadas y brazos cruzados. Un par de veces la descubrí viendo furtivamente mi verga… Enseguida se puso a dibujar, cambiando de hoja un par de veces.

    Dio por terminados esos dibujos y se me acercó nuevamente.

    -Te pido que te pongas de espalda…

    Así lo hice y Rebeca se puso detrás de mí para ubicarme en pose. Me acomodó los hombros. Luego, con una mano en el pecho y otra en mi espalda, sugirió que me pusiera más erguido. Me di cuenta que estaba muy cerca porque sentí su respiración en la nuca. La mano de adelante bajó a mi estómago como para enderezarme. Bajó un poco más y ya no para indicarme nada. Simplemente me acarició la verga, que parece solo eso esperaba para endurecer. Supe que no solo era buena pintando… también “amasaba” bien con sus manos!

    -A ella quiero también dibujarla… pero debo primero conocer bien su anatomía… Puedo!?

    -Claro, dije con calor en la cara!

    -Recuéstate en el sofá…

    Lo hice para que ella más cómodamente me la siguiera manoseando. Hizo un par de amagos hasta que finalmente bajó la cabeza para lamerme el glande y luego chuparlo. No solo el glande, ya que se fue tragando cada vez más de mi verga, en tanto con una mano se acariciaba entre las piernas. Ese día estaba con pollera y directamente llegó hasta sus calzones, los corrió un poco para masturbarse. También se desabrochó la camisa para liberar sus tetas redondas y de pequeños pezones. Yo estaba en la gloria!

    Después de un rato se paró. Se arrancó la camisa y dejó caer la pollera. Me tomó de una mano y directamente me arrastró hasta la habitación donde esperaba la cama. Se arrodilló en la orilla del colchón, se tiró hacia adelante y dejó su culo en pompa. Sensualmente se bajó los calzones para dejar sus cavernas a la vista. No supe si estaba ya bien lubricada o no, pero me arrimé y simplemente la penetré. Hubo un gemido y algún movimiento para moderar el embate pero no dijo nada… Simplemente me la fui cogiendo con movimientos rápidos y profundos. Mi mano viajó hasta abajo para acariciarle la concha y empaparse de jugos. Cargué bien di dedo mayor y con ese lubricante le vine a trabajar el culo. Le metí la mitad y se sobresaltó!

    -Despacito por favor… yo… ahí… nunca

    Fue todo lo que necesitaba oír para querer ya entrar en ese ojete virgo. Se la saqué de la concha y la apoyé en la otra entrada.

    -No, por favor… que me va a doler!

    -Voy a entrar despacito… solo la cabecita! (Ya aprendía a mentir en eso!)

    Empujé y efectivamente la cabeza se abrió paso. Ella, por instinto, apretó el orificio. Como gran experimentado le di un par de palmadas para pedirle que se aflojara. Entendió y el empuje le alojó media verga en el ano. Despacio retrocedía y avanzaba cada vez más adentro. Se fue acostumbrando y para ayudarla no dejé de masturbarle la concha con los dedos. Así pude cogerla más y más fuerte. Quitaba casi todo el falo y de un envión se lo volvía a embutir. Gemidos y jadeos. Apretada en su ojete, mi verga fue y vino hasta que empezó a anunciarme que pronto acabaría

    -Te voy a dar toda mi leche en este culo hermoso!

    -Sí, si… esto ya me gusta… dame más. Cógeme!!!

    No sé si llegó primero su orgasmo o el mío. O ambos a la vez. Solo sé que le descargué un lechazo interminable y no se la saqué hasta que me salió la última gota. Consumado todo, nos quedamos tirados frente a frente para que ella me besara y nos besáramos una y otra vez.

    La hora se había ido volando, ya era tarde. Me vestí y me despedí para volver a mi casa.

    Regresé el viernes siguiente y me esperaba. Ni me habló de posar, de dibujos ni nada. Me desnudó sí, pero en su dormitorio. Estaba desconocida y desatada. Me empezó a mamar la verga mientras se desnudaba. Cuando el falo estuvo duro, sencillamente me montó y se lo dejó escurrir en la concha. Me cogió ella. Se movió frenéticamente frotándose en círculos sobre mi pubis y así el orgasmo le llegó enseguida! Le pedí que se pusiera otra vez en cuatro patas pero esta vez volví directo a la vagina. Literalmente la ensarté para acabarle bien adentro, después de un rápido y profundo bombeo.

    Lo volvimos a hacer durante algunos viernes más, hasta que dejé de estudiar dibujo.

  • Mi primera vez con una madura

    Mi primera vez con una madura

    Me presento, me llamo Carlos y tengo 18 años de edad, soy un poco tímido así que esta es la primera vez que me atrevo a escribir un relato en la web sobre alguna experiencia personal, además lo que voy a relatar ocurrió hace apenas un par de días. Espero les guste.

    Todo comenzó una tarde en el instituto cuando se publicaron las convocatorias para los intercambios estudiantiles, yo cumplía con los requisitos para ser elegible pero la verdad yo no estaba tan interesado y me daba un poco igual, hasta que después de mucho insistirme unos compañeros lograron convencerme. Esa misma noche comencé a ver las instituciones de destino, finalmente después de ver la lista y analizar las opciones que tenía disponibles elijo Brasil debido que solamente hablo español y portugués y también debido a que me llamaba la atención la cultura de aquel país.

    Finalmente el día llega y mi vuelo despega hacia Brasil, una vez que llego soy recibido en la casa de una familia local (papa, mama y una hija) de inmediato me quede sorprendido con lo que vi, frente a mi estaba toda una hembra (piel morena, aproximadamente 1,70 de altura, piernas largas y unos tetas que me dejaron boquiabierto, probablemente tenía unos 30 – 39 años) y su hija había salido con sus mismos encantos (además de que ambas solo vestían una playera y un pequeño short, probablemente por el clima tan caluroso que hacía en la región. En ese momento sentí que mis pantalones se me habían apretado de la entrepierna. Después de eso la familia me mostró muy amablemente su casa y me mostraron la habitación donde yo me quedaría.

    Paso aproximadamente una semana y todo transcurría de manera normal, me iba bien en la nueva escuela, me la llevaba bien con todos, etc., cuando un día la señora Francisca me pidió que arreglara el lavabo del baño, yo no tuve ningún problema ya que sabía algo de fontanería, pasaron los días y la señora Francisca me día más favores (arregla esto arregla aquello, etc.) algo que se me hizo raro es que la señora Francisca se me quedaba observando una gran cantidad de tiempo y al parecer me coqueteaba, quizá era porque su marido no estaba la mayoría del tiempo ya que él se la pasaba trabajando.

    Un día la señora Francisca me pide que arregle una de las patas de su cama ya que se había quebrado, finalmente voy al cuarto y mientras estoy revisando escucho el cerrojo de la puerta del cuarto. La señora Francisca me sienta al borde de la cama y ella esta enfrene de mi y me dice:

    -Creo que es momento de conocernos mejor, veras, mi marido ya no me complace y estoy buscando alguien que me satisfaga y creo que lo he encontrado.

    – (intento levantarme e irme) Lo siento señora Francisca pero yo no puedo hacer eso, creo que es incorrecto y además no tengo experiencia.

    – ¿Como?, no tienes experiencia. Me encanta la carne fresca.

    La señora Francisca me ordena que me desvista.

    -¡Esta es mi casa y tienes que obedecer mis reglas!

    Finalmente quedo solamente con mi bóxer, la señora Francisca ordene que me siente a la orilla de la cama.

    -Descuida, no tengas miedo, me encantan los chicos sin experiencia, sobre todo tan jóvenes como tú.

    La señora Francisca introduce su mano dentro de mi bóxer y empieza a masturbarme de una forma suave y constante.

    -¿Cómo se siente?

    -De maravilla.

    La señora Francisca me quita en bóxer se levanta y se despoja de toda su ropa me enseña su enorme culo, lo coloca frente a mi cara y me dice lo siguiente:

    F:-¿Te gusta?

    Yo:-Me encanta

    F:-Me alegra que te guste “El ordeñador”

    Yo-¿Por qué el ordeñador?

    F:-Pronto lo sabrás

    Ya le había visto el culo antes pero nunca antes tan cerca y desnudo, esta era mi primera vez y no estaba seguro de si iba a poder con tanto. Coloca su enorme culo sobre mi verga que ella previamente había parado, se sienta y comienza a contonear su culo de un lado a otro de una forma suave y poco a poco va aumentando la rapidez y la intensidad, toma mis manos y las coloca en sus caderas y después las sube a sus tetas:

    -Tócalas, acarícialas, no tengas miedo.

    Después de 10 minutos siento que estoy a punto de venirme y mi verga se había entumecido, acalambrado o algo así, no se sentía bien, me sentía exhausto.

    -Señora Francisca no me siento bien.

    -Descuida es algo normal, a los hombres les pasa mucho conmigo, en especial a los principiantes como tu, con el paso del tiempo te acostumbraras.

    Finalmente mi leche sale disparada directo al culo de Francisca mientras ella gime, se excita más y empieza a mover el culo con más intensidad y felicidad, mientras yo alcanzo a ver cómo un poco de mi leche chorreaba de ese hermosos culo, me sorprendí demasiado cuando vi que mi verga había quedado atrapada en medio de esas nalgas y no la podía sacar mientras seguía brotando leche, Francisca tenía mi verga a su disposición.

    -Así me gusta, pronto aprenderás a ser un macho de verdad para que puedas complacer de la manera que se merece a una hembra como yo.

    No les voy mentir, aún sigo un poco adolorido de la verga y de mi pelvis, aunque para ser honesto la verdad es que me gusto.