Blog

  • Último acostón con Eve

    Último acostón con Eve

    Evelyn fue una muy buena compañera sexual, pero todo tiene un fin y el de nosotros fue muy placentero.

    Había pasado unos meses desde mi último encuentro sexual con ella, yo ya estaba más dedicado en otras chicas que había conocido y sobre todo en la relación que empezaba con Lety.

    Esa vez nos topamos a la hora de salida y caminamos juntos, en eso la plática salió a relucir…

    (E) Desde que sales con Cindy y Eliz ya no me hablas jaja

    (L) Como crees, simplemente he estado ocupado

    (E) Extraño los revolcones que nos damos, además Naye ya me dijo que te fuiste con ella y no me invitaron ehh

    (L) Jajaja pues ella no quiso, además tu también andas muy ocupada con ese proveedor jaja

    (E) Pues ya castígame no, te estas tardo

    (L) Si te voy a dar tu merecido.

    Comenzamos a besarnos, nos metimos en un callejón que está cerca y comenzamos a desbordar pasión, le pase la mano por todo su cuerpo mientras ella me besaba, la excitación era tal que nos empezamos a olvidar que estábamos en la calle.

    Le metí las manos en su mallon y tanga y comencé a meterle los dedos en la vagina, empapaba mis dedos de sus fluidos mientras ella también me acariciaba el pene, aproveche su escote y le empecé a mamar sus pezoncitos, estábamos tan metidos en el agasaje, en eso se escuchó una sirena solo por esa razón nos separamos.

    Estábamos muy calientes así que nos fuimos a un hotel, yo sabía que esa sería la última vez que estaría en ella, así que decidí hacerlo inolvidable.

    Comenzamos con un 69, ambos nos chupábamos como locos, mi lengua entraba en su vagina mientras lamia sus ingles y tocaba su vulva con mi lengua.

    Ella lamia todo el tronco de mi pito, para después tragársela hasta donde le cupiera, mientras al sacarla de su boca la raspaba con sus dientes, lamia su ano y le metía los dedos en la vagina, sus líquidos empezaron a brotar de ella y obviamente también de mí, ella se los bebía como si fuera agua.

    La acosté, le tomé de las piernas y se la deje ir con fuerza, con cada movimiento se me iba poniendo más dura y ella se mojaba más y más, la adrenalina estaba a tope le apreté el cabello y la embestía brutamente…

    (E) Ahhh… ahhh papiii me matas aahh

    (L) Querías pito no? a… qui lo tienes

    Me acosté yo y ella se subió en mi, se daba de sentones sobre mi mientras al mismo tiempo yo le apretaba los pechos y le mordía los pezones, sus movimientos de cadera eran muy ricos, yo le apretaba los pechos y le jalaba el cabello.

    (L) Ay que rico te mueves chiquita…

    (E) Si papi me encanta devorar tu verga…

    La puse de perrito y se la deje caer suave, poco a poco subí mi intensidad, con toda mi fuerza le daba de nalgadas y le arañaba la espalda.

    Ella mordía una almohada y arañaba las cobijas, sus gritos retumbaban en el cuarto, sus fluidos salían sin parar, en eso ya no resistí mas y me vine al mismo tiempo que ella, nos quedamos pegados como perros mientras recuperábamos energía…

    (E) Hay chiquito, me dejaste bien arañada y desgreñada, pero que ricoo

    (L) Estoy empapado de ti, pero sabes, quiero tu culo

    (E) Queee? jaja quieres más, me vas a destrozar pero está bien, me gusto como me la metes por ahí.

    (L) Pero primero hay que lubricarnos, ven mamita, mámamela como tú sabes…

    Ella comenzó a chupármela nuevamente, mientras yo le acariciaba las nalgas y con su propia humedad, le comenzaba a estimular su ano, al tener mi pito bien parado la acosté en la cama le levante las piernas hasta que sus rodillas llegaron a sus hombros y la empecé a penetrar lentamente, me excitaba ver como mi miembro se introducía en su anito.

    (E) Aaayyyy me dueleee uuff ufff, ahhhh

    (L) Pero te va a gustar, uff uff

    Una vez mi pene había entrado lo suficiente comencé a moverme suave la tomaba de la cadera con una mano y con otra le acariciaba la vagina, la posición se prestaba, me agachaba para morderle los pezones.

    Ella se movía lentamente, estaba claro que le dolía pero le gustaba, le junte las dos piernas sentí como me apretó mas.

    Ella jadeaba y parecía quedarse sin voz, pero yo aumentaba las velocidades de mis penetraciones, después, sin sacársela me senté en un sofá que estaba en la habitación ella se dejaba caer sobre mí, al mismo tiempo le mordía su cuello y sus tetas, ella se agarraba de mi cuello para aumentar la velocidad de sus movimientos, yo admito que gritaba, su ano me estaba deslechando.

    (L) aaahh uufffff, que ricooo

    (E) Siii no pares, aaahhh que rico se sienteee

    (L) Te voy a partirrrr, te voy a partirrr

    (E) Mi amor, déjame sentirte en mi ano

    Sus movimientos y las palabras que nos decíamos nos excitaban más, ella me mordía y me arañaba mientras yo le hacía más grande el ano, nos besábamos como locos, nos mordíamos los labios y todo lo que teníamos a nuestro alcance de pronto llegamos juntos.

    Mi leche empezó a rellenar su ano, sus precipitaciones de ella, me ordeñaban delicioso, ambos gritábamos mientras nuestros fluidos salpicaban todo.

    Nos recostamos un rato mientras hablábamos de lo que pasaría después, esa fue la última vez que estuve con ella, ahora recuerdo esos momentos y aun me excitan pero lo que vino después fue mucho mejor.

     

  • Memorias inolvidables (Cap. 10): Segunda vez con José

    Memorias inolvidables (Cap. 10): Segunda vez con José

    A José lo habíamos incorporado a nuestro noviazgo, sabiendo que un día u otro iba a encontrar a alguien que lo amara intensamente, lo cual nos iba a alegrar a todos que así fuera. Pero mientras nosotros estuviéramos por allí, nuestro amigo no quedaba para nada al margen, comíamos juntos, dormíamos juntos, nos divertíamos juntos y follábamos juntos. Teníamos un acuerdo con José: «él podía follar con cualquiera de nosotros pero estando los tres presentes». Era el modo de preservar nuestra amistad y así lo hicimos hasta el final. Cuando José venía a casa de su abuela y estábamos los dos en el pueblo, el sitio para dormir era la casa de la abuela.

    Además nosotros acudíamos a visitar a la abuela casi a diario, porque era nuestra abuela, así la llamábamos. Pero la abuela sabía su lugar y quedarse en su lugar: jamás nos invitó a ir a su casa a cenar y dormir si no estaba José, su nieto. El era el encargado de hacernos ir, así que cada fin de semana era nuestra abuela para todo. Los demás días, cuando pasábamos por allí, nos interesábamos por su salud, nos invitaba a una cerveza si era una hora oportuna, pero nunca fuimos en la noche. Los viernes en la mañana la esperábamos en el mercado para ayudarle a llevar la compra a casa, a parte de las cosas que le pedía a José que trajera cuanto necesitaba.

    Tras esta introducción, mis lectores entenderán que nuestra relación con José tenía como objetivo mantener nuestra amistad. Por eso cada fin de semana, solíamos irnos los tres a otros pueblos más grandes donde solía haber discotecas para el baile o para engancharnos algo. Lo nuestro no era a ver que nos salía, sino a ver que podría salir para José. Es lo que buscábamos. Pero es cierto que socialmente aparecía como nuestro novio, —nunca lo desmentimos—, por eso algunos conocidos nuestros pensaban que los tres éramos novios y que vivíamos juntos. Esto ocurrió por lo que voy a relatar a continuación.

    El día que fuimos para la perforación de oreja, le pedimos un piercing igual o similar al que nos había regalado para hacer nosotros un regalo, pero que se lo íbamos a pagar. Cumplió y allí mismo le hicimos perforar su oreja, montamos una ceremonia y lo convertimos en nuestro mejor amigo, comprometiéndonos a ayudarle a buscar pareja. La sorpresa llegó el siguiente fin de semana, cuando vino nos mostró sus orejas, en una llevaba tres y en la otra uno. Nos dijo que los tenía guardados y al perforarse para uno, decidió seguir perforando al día siguiente. La verdad es que le quedaba bien a nuestro amigo.

    Así cada sábado era lo mismo, ayudaba a su abuela en los asuntos de la casa y del futuro hotel, por la noche nos íbamos después de cenar a una discoteca y luego, al regreso a casa, nos reuníamos en la habitación, charlábamos un rato desnudos para seguir calentándonos, nos dábamos una ducha y a follar.

    Un sábado yo me encontraba un poco mal y no tenía ganas de nada. Eduardo me decía:

    — Vamos al médico.

    — No; yo sé lo que tengo, —era mi respuesta.

    Sentía unos fuertes retortijones muy dolorosos en el vientre. Antes había tenido dolor de estómago y sentía deseos de vomitar, pero en mí eso es imposible porque no tengo retorno. Hago algunas arcadas, pero no devuelvo nada. Al parecer algo me había sentado mal y deseaba defecar, pero no podía. Entonces les dije que se fueran a la disco y se divirtieran, que se me iba a pasar con una paciente limpieza intestinal, que me debilitaría algo.

    José había preparado una sala al lado de nuestra habitación para no molestar a la abuela si queríamos ver la televisión con nuestros programas.

    — Os vais y yo os esperaré aquí viendo la televisión o quizá durmiendo, si es así, me despertáis al llegar.

    Se fueron porque les insistí. Yo conseguí, después del cuarto intento, llenar cuatro veces mi recto de agua con sal. Al principio no entraba, se ve que el tapón no dejaba pasar, pero la perseverancia todo lo vence. A consecuencia de esto me quedé muy debilitado y me dormí. Solo llevaba puesto un short deportivo amplio por si tenía que regresar al baño. Me desperté con hambre y tomé líquidos de frutas para no recaer, pero me volví a dormir.

    Cuando llegaron, me despertó Eduardo con mucho cariño:

    — ¿Cómo te encuentras, amor?

    — Ya estoy bien, solo un poco cansado, —y le expliqué todo lo que había hecho.

    A su lado había un chico guapo, rubio tirando a rojo y un poco más alto que nosotros; debía tener la piel blanca, pero era del color del aceite y poco natural. Como no llevaba camisa, vi un pecho y un abdomen bien marcados y trabajados en el gimnasio, y una cintura que parecía el embudo del torso, de tan estrecha. Me causó buena impresión por su sonrisa de dientes tan blancos y boca grande.

    — ¿Dónde está José?, —pregunté por si se había colado Eduardo con este chico.

    — José está en la habitación pasando la borrachera. Este chico se llama Juan, se queda aquí contigo mientras ayudo a José para que se le pase la borrachera, —el chico sonreía muy simpático sin atreverse a decir nada.

    Le invité a sentarse a mi lado y que me contara algo de cómo habían pasado la velada. Me contó que unos chicos que conocían a José le habían invitado a un cóctel y eso lo había dejado «caput», este fue el palabreo que usaba. Que le hablaba José mucho de mí y que yo lo había recibido muy amable tal como le decía Josė. Se lanzó me dio un beso rápido a mi labio inferior y cuando reaccioné ya se había separado. Volvió a darme otro beso y me mordió suavemente él labio. Le besé encerrando su labio superior entre los míos, luego abrió la boca y yo contacté mi lengua con la suya. Varias veces iba jugando así a picos con labios y lengua hasta que por fin le di mi boca para que la gozara y probé su lengua con sabor a licor fuerte. Yo le pasaba la mano por su muslo por encima del jean tan bonito que llevaba y él acariciaba mi muslo metiendo su mano por la pernera hasta rozar mi pene que ya se me ponía erecto. Mucho rato jugamos hasta que me miró fijamente y comenzó a tirar de mi short dejando todo mi cuerpo desnudo y visible. Me contemplaba sorprendido de ver mi polla casi erecta, grande y bonita, como sé que es. Estaba de pie delante de mí mirándome y asegurándose de mi ulterior reacción.

    Le guiñé el ojo y entendió: «adelante», es decir, mi permiso para proceder. Se quitó su jean, vi su paquete voluminoso, con la polla bien marcada en su bóxer. Asentí con la cabeza. Se sacó el bóxer lentamente y lo dejó junto al jean. Se puso de rodillas ante mí, se inclinó y se puso a mamarme la polla. De vez en cuando me daba una dentellada ciertamente molesta, no jugaba bien los labios masturbando la polla, ni pasaba la lengua por el frenillo, porque no bajaba con los labios el prepucio. Estuvo un rato mamando la polla sin succionar hasta que me cansé y le dije:

    — Disculpa, Juan, te la voy a comer yo y aprendes cómo se hace.

    Se sorprendió de lo que le dije con una extrañeza transparente en sus ojos. Me la puse en la boca y le di una mamada magistral que rabiaba de placer; cuando le masturbaba, le pasaba la lengua por el frenillo; cuando me la metía hasta la garganta, de paso le di un par de mordiscos suaves al anillo y el frenillo, entonces escuché su voz de verdad dando gritos de placer. Al rato me dijo:

    — Me voy a correr, me voy…, me corro, me corro.

    Cerré los labios bien para que no escapara nada, iba tragando y cuando acabó, abrí la boca para que viera el último semen derramado en mi lengua. Me miraba con la boca abierta. Se me acercó lentamente y recogió su semen con su lengua y lo degustó. Nos besamos más y su boca ya no sabía a licores sino a su propio semen. Me sonrió y esperaba que le mandara algo.

    — Puedes mamármela si quieres, ya has aprendido.

    ¡Qué mamada! Si la mía que le hice fue buena, Juan era un buen aprendiz y me hizo una mamada solo comparable a las que me hace Eduardo. Juan aprendía rápido y mejoraba lo aprendido. ¡Qué boca más rica para mamar! Me corrí sin avisar, no era necesario, mis espasmos lo delatan. Juan me hizo lo mismo ofreciéndome mi semen como néctar divino. Yo le di un beso mezclando salivas, semen y lenguas convirtiendo aquello en una agradable lefa para no terminar. Así se abre de nuevo el apetito de sexo.

    Se sentó a mi lado como al comienzo y nos dábamos besos, yo le acariciaba las tetillas, lamía con la punta de mi lengua sus sonrosados y sobresalientes pezones, él se entretenía con mi polla. Al rato le dije:

    — Como estos van a tardar quiero que me folles, pero antes has de preparar mi culo, ¿sabes hacerlo dándome placer?

    — Sí; eso sí, por mi puta madre, te juro que quedarás contento.

    — Pues comienza, no te corras y aguanta.

    — OK.

    Se volvió a poner de rodillas, me incliné contra el respaldo del sofá medio tumbado a lo perezoso, le ofrecí mi culo, poniendo dos cojines bajo mis lumbares y las piernas en alto con las rodillas dobladas que es como más aguanto sin cansarme. Lentamente me lamía mi culo, haciendo movimientos rápidos con la lengua como un conejito y metiendo lengua y dedo. Lo hacía muy bien, lento, pero me daba mucho placer con sus recorridos de lengua desde el culo al escroto y regresando, excitándome el perineo. Era un verdadero placer. Mordía y besaba, succionaba y soplaba, pasaba la punta de la lengua a la velocidad con que la ardilla roe. Yo deliraba de placer. Entró Eduardo al salón, se puso de rodillas a mi lado para besarme y se duplicó mi placer.

    — Está durmiendo y ya le ha pasado lo peor, —dijo.

    — ¿Qué le has hecho?, —le pregunté.

    — Le he dado un vomitorio y mucho café, ha vomitado todo, lo he lavado en la ducha, le he vuelto a dar café, dos besos por ti, dos besos por mí y en un par de horas tendrá más ganas que nosotros tres.

    — Bien hecho, pero yo lo estoy pasando de miedo con esta mágica lengua que tiene Juan, —le dije.

    — Pero ya estás bueno, a punto, ¿quien prefieres ahora que te folle, Juan, yo o los dos?, —preguntó Eduardo.

    — Pónmelo más fácil; ¡hala, a follar los dos!

    Se tendió en el sofá Eduardo y me senté sobre su polla que ya estaba dura y entró con facilidad. Qué gusto tenía de tener a mi Eduardo dentro de mí. Me tumbé de espaldas sobre Eduardo para darle espacio a Juan. Juan se puso de rodillas sobre el sofá y acercaba a Eduardo hacia sí tirando de sus piernas con una fuerza increíble. Se ajustó y poco a poco metió su polla al lado de la de Eduardo. Me miraba para ver si me hacía daño, pero no quise quejarme ni poner mala cara porque lo que viene después siempre es mejor. Juan, al no quejarme ni hacer gestos de dolor, empujó sin parar y no dio cuartel a su pelea hasta que la metió dentro. Me sentía lleno a tope, como si tuviera deseos enormes de defecar; pero sabedor de esto, iba moviendo suavemente mi culo para que ambos se fueran acomodando y yo acostumbrándome. Hasta que llegó el momento en el que Juan se encontraba a gusto y le dio una palmada al culo de Eduardo. Este le dijo:

    — Comienza que yo te sigo.

    Así fue. Mientras Juan entraba, Eduardo salía un poco para que no se le escapara y así estuvieron un rato. Hubo un momento en que los dos hacían lo mismo porque ya no controlaban los movimientos. Entonces se acomodó mejor Juan poniéndose muy pegado al culo de Eduardo y se tumbó inversamente. Entonces me tocaba brincar a mí y la sudé pero sentí como Juan se corrió y contagió la agonía del orgasmo a Eduardo que igualmente se corrió, después me corrí yo, llenando el abdomen y pecho de Juan con toda la lefa que dejé escapar.

    Juan comenzó a acariciarse el pecho y se iba comiendo mi semen como una crema untando su dedo en su pecho y poniéndoselo a la boca. Cuando acabamos, les dije a los dos que se habían ganado una mamada simultánea y se pusieron frente a mí. Pero al tener tanta leche dentro de mi barriga, le pedí a Eduardo una toalla para sentarme encima. Cuando mamaba a uno follaba con la mano al otro así iba alternando hasta que primero Juan se vino en mi boca y luego se puso conmigo a mamar la polla de Eduardo que de nuevo se corrió y su fruto lo recogimos entre las dos bocas. Al final nos fundimos en un beso catando la leche de Eduardo con sabor a la de Juan. Mientras tanto todo mi culo se había abierto saliendo las dos lefas mezcladas sobre la toalla.

    Nos sentamos a ver una peli de las que tenía por allí José. No era porno, sino de humor y nos reíamos a gusto hasta llegar a olvidarnos de nuestra desnudez. Los tres teníamos las pollas lánguidas y caídas. Tanto fueron nuestras risas y habían pasado como dos horas que apareció por allí José y nos alegramos los tres de verlo entero. José estaba como sonámbulo y dijo que tenía hambre. A los tres nos pasaba lo mismo. Fuimos con cuidado a la cocina sin hacer ruido, además estábamos los cuatro desnudos, aunque casi no nos dábamos cuenta, recogimos unas cosas de comer y unas cervezas y nos las llevamos al salón de José. José no quiso cerveza y se trajo una botella de agua mineral con gas.

    Comimos y luego decíamos de ir a dormir, pero José dijo:

    — Mejor nos quedamos un rato más que hoy yo aún estoy virgen.

    — Eso, eso, también tiene derecho, —dijo Juan.

    Eduardo los hizo callar y dijo:

    — Me parece bien, pero Ismael y yo queremos ver vuestra capacidad de acoplamiento. Es el momento de que os pongáis los dos en acción. Aquí sobre la alfombra os hacéis el amor como queráis y luego nos vamos los cuatro a dormir en la cama de José.

    A los tres nos pareció la idea de Eduardo estupenda. Nos repantigamos en el sofá Eduardo y yo, mientras Juan se tiró al suelo, se tumbó de espaldas a la alfombra, levantó las piernas, se abrió lo más que pudo y doblo sus rodillas sujetando sus piernas por las espinillas. De este modo José entendió que tenía que follarlo. Le comió el culo, lo dilató pacientemente, le metía dedos y comenzó a penetrar empujando su polla dura. Fue entonces cuando Eduardo agarró mi polla y comenzó a masturbarme. Hice lo mismo para no ser menos y comencé a masturbar a Eduardo el compás de las entradas y salidas de José del culo de Juan. José entraba, yo bajaba el pellejo; José salía subía mi mano a la punta, pasando por la punta de flecha. Eduardo me imitó y hacía lo mismo a José.

    Por fin Juan gritó tanto que seguro que escuchó la abuela y parte del vecindario. Y se corrió sin más, notaba yo los espasmos de José, debidos a su orgasmo. Y se corrió Juan sobre su propio pecho. Eduardo me dijo:

    — Estoy a punto.

    — Córrete en mi boca y no ensuciarás la alfombra.

    Me puse de rodillas y me tragué toda la lefa de la polla que había ajustado en mi boca. Como solo me quedaba el sabor de la lefa, Eduardo no pudo probarla y me tiró al suelo y se puso a mamarme la polla hasta extraer toda mi lefa. José, sin salirse de Juan, se agachó para probar la lefa de su amigo. Sonrió y le dio un beso a Juan intercambiando jugos bucales, hasta que se escapó la polla de José del culo de Juan.

    Nos fuimos los cuatro felices a la cama, dormimos por este orden, Juan, José, Eduardo y yo. Cada uno agarrado a su pareja. Habría pasado como más de una hora y desperté. Eduardo estaba dormido totalmente y escuchaba rumorear a Juan y a José. En un momento dijo Juan:

    — Oye, José, ¿no te gustaría ser mi novio? Me gustas…

    — Quiero ser tu novio, solo con una condición, te he de perforar la oreja para ponerte arete y perteneces a nuestro club.

    — Encantado.

    Nos hemos juntado muchas veces y de verdad que somos cuatro novios, dos más dos, pero algunas veces hacemos estas cochinadas de juntarnos los cuatro.

    A la mañana siguiente, fuimos a desayunar bien peinados y lavados y perfumados y saludamos a la abuela como de costumbre, con el beso de sus nietos. Le presentamos a Juan. Lo miró detenidamente y dijo:

    — ¿Tú no me quieres besar?

    — Claro que sí, abuela, y quererla y visitarla…

    José le dijo a su abuela:

    — Abuela, eres la primera en saberlo y estos se enteran ahora gracias a que te lo digo a ti primero: Juan es mi novio…

    — Abuela, y José es mi novio…, ahora sí quiero, pero… ¿me permite darle un beso, de verdad…?, —preguntó Juan.

    — ¿A quién, a él? —dijo, señalando a José—, Yo no soy quien para imped…, —estaba diciendo la abuela y le interrumpió Juan.

    — ¡No, no!, a usted, abuela, a usted.

    — Venid, hijos, venid a mis brazos, es la mayor alegría que me podríais dar, los abrazó juntos y los besaba a uno y a otro sin parar.

    No dije nada nunca a nadie de lo que había escuchado en la noche a excepción de Eduardo a quien se lo conté mientras nos duchábamos, como un secreto a mantener:

    — Se han declarado, pero no sabemos nada, ya lo dirán cuando quieran.

    En la actualidad Juan y José siguen juntos y verdaderamente enamorados. La abuela vive en una especie de suite del hotel que entre José y Juan han levantado en la casa de la abuela, es el hotel que en verdad hacía falta. Allí va ahora mi padre, cuando se acerca a ver a su compadre Onésimo. José sigue atendiendo la joyería en el otro pueblo donde ha empleado a una prima suya para no tener que estar siempre allí. Ambos negocios, según las noticias que tengo les van perfectamente bien, aunque hay que pelearla y trabajar mucho.

  • El tutor Sr. López (Capítulo 2)

    El tutor Sr. López (Capítulo 2)

    El Sr. Luis, el conserje no se encontraba en su puesto. Laura había bajado preocupada por tener que pasar ante la presencia del conserje, su andar era muy característico, estaba segura que el Sr. Luis no era ajeno a lo que sucedía en esa planta, pero no estaba preparada para sostener la mirada sin desmoronarse y romper a llorar, más que por el dolor de su trasero, por la vergüenza de exhibirse ante un hombre mayor, sería algo superior a sus fuerzas. No sería una exhibición como el desfilar por una pasarela de modelos, pero pasar por delante de él, la hacía sentirse extrañamente turbada. Era una mujer casada, atractiva, un metro setenta, su cabello negro caía sobre su espalda casi hasta la cintura, siempre había estado orgullosa de tener el cabello largo liso, treinta y seis años, con dos hijos, se mantenía en forma solía hacer deporte todos los días, además de asistir a un gimnasio dos veces por semana, por lo cual su cuerpo estaba muy bien formado, con una bonita silueta sobre todo destacaba su trasero pequeño y respingón algo abultado para su gusto. Su noventa, sesenta, noventa la hacía sentirse orgullosa y presumida de su silueta, sobre todo habiendo dado a luz a dos hijos de parto natural. Fue una grata sorpresa al salir del ascensor y no ver a nadie en el vestíbulo, a lo cual se apresuró en deslizarse en silencio hacia la puerta del portal.

    Antes de salir al exterior cogió aire y expiro, se aliso el trasero de la falda no sin hacer un gesto de dolor, no sería sencillo en sus circunstancias dirigirse a su oficina. Volvió a tomar aire, debía decidirse y salir. Abrió la puerta para salir al exterior, soltando el aire de sus pulmones empezó a andar con pasos cortos y constantes, apretaba los dientes a cada punzada que sentía en el trasero, cada paso que daba sentía como si miles de avispas picotearan con sus aguijones en él. Caminaba como si nada ocurriera, intentaba mostrarse todo lo natural que le era posible. Se detenía en todos los escaparates de las tiendas de moda o de aparatos electrónicos, miraba a un lado y a otro de reojo, en el reflejo de la cristalera de escaparates miraba si alguien se fijaba en ella, pues su modelito compuesto por la falda tableada amarilla la cual dejaba al descubierto parte de sus bien torneados muslos, veía en el reflejo como los hombres se la quedaban mirando, sobre todo su trasero que ocultaba en esa acampanada falda, bien sabia ella que los que caminaban tras ella, no hacían más que observar en el vaivén de su falda, como si con la pequeña brisa de viento, su falda bailara a cada paso que daba, suponía que miraban a ver si su falda se levantaba más de lo debido con el danzar de la falda, ayudada por la brisa en cualquier momento podía dejar entrever su trasero o el ribeteado encaje de sus bragas blancas, se decía así misma que tenía suerte de que no pudieran ver lo colorado que tenía el culo, pero en ella se la veía ese temor y lo que podrían pensar. Se mostraba desenvuelta en el ambiente, pero con temor que la brisa levantara su falda más de lo deseado, por lo que decidió poner su mano por encima de la falda, pero en la parte baja de sus nalgas para así evitarse mostrar la parte baja de ellas y que pudieran vislumbrar la rojez de su culo recién castigado, como toda mujer cuando se sabe atractiva y que es observada, circunstancia que aprovechaba con coquetería para pasar su mano derecha o izquierda sobre el trasero, con una sonrisa en los labios se giraba o mirando disimuladamente si era observada continuando su camino. Después de haber caminado dos manzanas, sus nalgas ya no las sentía tan doloridas o eso le parecía a ella, pero la verdad es que ahora se acentuaba en las perneras de sus braguitas pues las sentía como le presionaban las nalgas y le molestaba el cómo le apretaba la base del culito el elástico, así como en su trasero inflamado sentía la presión que estas ejercían, presión que ya comenzaba a ser muy molesta, de buena gana le hubiera gustado poder aliviar esa presión, estirando sus bragas hacia abajo y menguase esa presión. Otra sensación que no esperaba sentir, era la presión del fondillo de sus bragas en el sexo, el cual bailaba o notaba como sus labios vaginales se movían a cada paso sobre la húmeda compresa, era como estar en el séptimo cielo sintiendo esa leve y tenue caricia. Algo que nunca hubiera experimentado ni imaginado, que sería tan maravilloso el llevar el sexo depilado unido a la excitación que no cesaba en el recuerdo de lo vivido cuando hacía unos minutos yacía sobre el regazo del Tutor.

    Tanto, hombres como mujeres la observaban, ella no se daba cuenta, o su mente no se percataba de esas miradas de ambos sexos. Pues caminaba relajada divagando en su mente como había transcurrido la primera hora de la mañana, en su rostro se vislumbraba un aura de felicidad que ella misma no se daba cuenta, pero era lo que admiraban quienes se cruzaban con ella, ya que dicha aura transmitía una felicidad plena. En su mente mantenía la imagen de cómo estaba siendo castigada sobre las rodillas del Sr. López, ese recuerdo la hacía sentirse plenamente una mujer única. Mientras había sido castigada con aquel horrible cepillo, solamente sentía un dolor horrible en su culo, el cual no le permitía pensar en nada, solamente el deseo irrefrenable de que aquel sufrimiento cesara lo más rápido posible. En cambio ahora al recordarla, sin tener temor a la azotaina. Gozaba como no hubiera podido imaginar, a su mente, le venía la imagen de ella tumbada sobre las rodillas boca abajo, sentía como si sucediera en ese instante el cómo era levantada su falda y como las manos extrañas sujetaban el elástico de la cinturilla de sus bragas, para poco después estas descender por sus muslos en un excelente desbrague. Para raudo, sentir arder su trasero como nunca hubiera podido imaginar, se veía en esa imagen de su mente, como sus piernas no cesaban de patalear alocadamente, con ese pensamiento tuvo que disimular rápidamente tapándose la boca con la mano. Un orgasmo la acababa de hacer sucumbir en el más allá, en plena calle, al darse cuenta fue como el despertar de un bonito sueño enriquecedor, volviendo a la realidad su rostro se tiño de rojo de vergüenza, y no se le ocurrió nada mejor para disimular su estado de embriaguez de excitación, que el fingir un estornudo de sorpresa. La vergüenza la hizo acelerar el paso deseando llegar a su oficina, sobre todo por algo que estaba ocurriendo en el fondillo de sus braguitas. Estas no habían podido soportar el aluvión de fluidos, a pesar de haber pensado en que podía mojar sus bragas más de lo que podían estas absorber, había tenido la precaución de ponerse una compresa, pero ni esta había podido ante la invasión de fluidos. Sentía tal humedad que su temor en ese momento era terrorífico, pues sentía como estas no habían podido ante la inundación de las mismas, sentía las gotas descender por sus muslos gotas. Por suerte para ella solo le faltaba doblar la próxima esquina, acelerando el paso enseguida estuvo ante la entrada. Ahora venía lo complicado, agacharse en cuclillas para abrir y quitar el candado de la persiana. Sin pararse a pensar se acuclillo, lo cual hizo que el brusco movimiento la hiciera exclamar un “aaauuuchh” fingiendo acariciarse el tobillo como si se lo hubiera torcido por pisar mal, disimulando así, la fuerte punzada que acababa de sentir en sus nalgas al unísono. Una vez quitado el candado, tuvo que hacer tripas corazón, para incorporarse de nuevo. Ahora aun fue mucho más fuerte el dolor en su culo, sumándose de nuevo aquellas maléficas avispas que picoteaban todo su trasero, en un movimiento rápido, introdujo la llave en la cerradura de la puerta automática y esta empezó a ascender, sin poder contenerse por más tiempo, separo otra de las llaves introduciéndola en la cerradura de la puerta, abriendo esta e entrando rauda hacia el interior, una vez que estuviera a salvo de miradas indiscretas, sin pensarlo introdujo ambas manos bajo su falda sobándose el trasero vigorosamente por encima de sus bragas, pero sin ejercitar mucha presión pues el dolor era insoportable en esos instantes, por haber tenido que agacharse e incorporarse, si alguien la hubiera podido ver, era una imagen maravillosa. Sobándose el culo a manos llenas, con una mueca desmesurada y desmedida del dolor tan intenso, unido al ardor que sentía en el culo. Una vez empezó a sentir cierto y ligero alivio, se dirigió al servicio. Lo primero que hizo fue bajarse las bragas, aunque con delicadeza lentitud. Para mirarse al espejo el trasero, un “AAAAHHH” de sorpresa al verse su culo reflejado en el espejo, la última vez que se lo viera lo tenía muy rojo e inflamado, con marcas más oscuras en el centro de cada nalga, pero en cambio ahora, lo tenía ya de un color amoratado. Cogiendo un buen tramo de papel higiénico, se secó los muslos y bajándose las bragas hasta las rodillas, se secó el sexo el cual estaba todo muy húmedo con otro tramo de papel higiénico. Esa caricia despertó en ella un deseo acuciante, sus dedos juguetones empezaron a trazar círculos lentamente en él, para en apenas unos segundos acabar suspirando del placer que acababa de darse. Se quedó pasmada observándose en su propio reflejo, se veía así misma fantástica y en voz alta…

    (Laura) .- Aayyy AyyY, como duele! Pero bien ha valido la pena, me siento a mí misma… Bueno, Laura no seas cochina y arréglate, en breve va a llegar tu secretaria, y tienes que urdir como lo vas hacer para que acepte ser castigada…

    Sin tener que disimular por estar sola, trastabillando por llevar las bragas a la altura de las rodillas lentamente fue hacia el bidé. Se sentó en el, no sin sentir como se acentuaba el dolor al doblegar su cintura, el dolor en el culo era mucho más sentido, pues esa era la sensación que sentía. Abriendo el grifo del agua caliente y mezclando un poco de agua fría, al estar a la temperatura requerida se lavó el sexo, luego quito la compresa desahuciada y cogiendo una limpia la coloco y se levantó, volviendo a sentir aquellas malditas e benditas avispas en el culo. Al estar sola, no pudo evitar sonreír al notar como las avispas volvían a ella. Sobre todo ahora se acentuaban al subirse las bragas, se las ajusto a su cintura, así mismo paso sus dedos por el interior de las perneras al tiempo y poner bien tensas, pero luego pensó que ahora no era necesario que estuvieran tan tensas, el Sr. López no iba a venir expresamente para comprobar el estado de revisión de su prenda íntima. Así que se las bajo unos dedos, e hizo lo mismo con las perneras, así no sería tan molesto el llevar las braguitas.

    Una vez aseada, salió al mostrador y yendo hacia la puerta puso el letrero de “Abierto”. Volviendo tras el mostrador se puso a ordenar unos documentos que deberían haber estado en el archivo guardados, pero que su negligente secretaria había dejado sin archivar. Como aún estaba sola, aprovechaba cualquier instante para meter la mano bajo su falda y sobarse el culo sobre las braguitas de arriba abajo de abajo arriba, era algo que le resultaba delicioso sentir ese ardor de su culo, en la palma de su mano. A los pocos minutos escucho que la puerta principal se abría, pues sonaba unas campanillas. Dedujo que debía de ser Sarah que como de costumbre llegaba tarde.

    (Laura) .- Sarah, eres tú? Te parece bonito volver a llegar a estas hor… Cariño que haces aquí? Deberías estar en el trabajo.

    (Carlos) .- Que tal te ha ido con tu Tutor? Me ha llamado hace media hora al trabajo para informarme de cómo te había ido. Estoy desconcertado de tu comportamiento, sí, me lo ha contado todo. Que te ha tenido que dar una azotaina extra por no obedecer los términos el contrato, y que eso me va a costar un dinero extra! Porque la señora deberá volver esta tarde a última hora a su despacho… ahora no deseo hablar de ello, me marcho, pero hablaremos en casa de ese asunto. Adiós.

    Tal como había llegado de sorpresa, de la misma manera desapareció ante el umbral de la puerta. Por un momento Laura había pensado que su marido lo sabía todo, el corazón pareció que se le paraba de golpe. Volvió a latir de nuevo al mencionar que su enfado era por tener que pagar unas horas extras, lo que para ella resultaría como consecuencia una nueva azotaina, solo de pensar que debía volver a la tarde de nuevo, su estómago pareció que la saliva caía al vacío después de tragarla, formando un nudo en él. La angustia se acentuó durante unos segundos, ya que la desvergonzada de su secretaria acababa de entrar en ese momento.

    (Laura) .- te parece correcto llegar a estas horas!!! Ya es la décima vez en tres semanas que llegas tarde.

    (Sarah) .- Señora Laura, no ha sido por mi culpa. El autobús de línea ha pinchado una rueda y he tenido que caminar hasta aquí.

    (Laura) .- La semana pasada también pincho una rueda tres días seguidos, la anterior tuvo un accidente… hace diez días de nuevo pincho una rueda tres días… Crees de verdad que te puedo creer? Arregla estos documentos que debías haber acabado de archivar ayer. Luego te quiero ver en mi despacho, tenemos mucho de qué hablar, porque esto no puede continuar de este modo…

    Laura enfadada entro en la trastienda dirigiéndose a su despacho, iba enfurecida daba golpes con la mano a todo lo que se ponía delante de ella, unas cuartillas, unos papeles, vasos de café que estaban en su camino. Todo fue por el suelo, al entrar en su despacho cerró la puerta de golpe, fue tras su mesa y se sentó en su sillón sin recordar el estado de sus nalgas, un “AAAYYYYY…” se escuchó por todo el local, Laura se incorporó como un resorte igual que si se hubiera sentado sobre una colmena de abejas enfurecidas, había olvidado que no hacía tanto le habían calentado el culo. Sus manos raudas fueron a su trasero frotándose vigorosamente sobre las bragas, después de haberse levantado la falda y así es como fue sorprendida por Sarah.

    (Sarah) .- Que le sucede señora? Ooops, perdone, .- Sarah al ver a su jefa frotándose el trasero con la ropa interior visible, giro la cabeza para no parecer indiscreta, pero en sus labios había una sonrisa pícara -. Bonitas braguitas señora! No son un poco grandes?

    (Laura) .- De que te ríes desvergonzada? Acércate, ya que estas aquí vamos hablar .- Laura, dejo de frotarse el culo dejando caer la falda, sus mejillas enrojecidas de rubor al verse descubierta, estaba claro que Sarah debía haber visto como llevaba el trasero de colorado, la había sorprendido infraganti -. Tenemos muchas cosas de que hablar.

    (Sarah) .- Si señora, parece que al señor Pujol se le ha ido la mano esta mañana .- Con una sonrisa en los labios, Sarah se acercó hasta la mesa tomando asiento en una de las dos sillas que había delante de la mesa destinada a las visitas de clientes. Pudo ver como Laura dejo caer la falda, al tiempo que la acampanaba al aire para tomar asiento sobre las braguitas blancas con margaritas, el frio cuero del asiento enfriaría algo su trasero, Sarah sin dejar de sonreír vio cómo su jefa se sentaba con sumo cuidado, y apoyaba su trasero muy suavemente, con claros gestos de dolor en su rostro.

    (Laura) .- Podrías tener un poco más de educación y no sonreír de esa manera no te parece desconsiderada! .- Palabras que de nuevo hicieron sonreír a su secretaria, que algo avergonzada se puso la mano en la boca para que su jefa no la viera sonreír con su descaro, Laura vio como Sarah alisaba el trasero de su pantalón tejano al sentarse, esa mañana iba ataviada con un polo azul cielo, con unos pantalones ajustados que lucían su silueta de joven atractiva y muy bonita jovencita de veinte años. Aunque en esos momentos le hubiera retorcido el pescuezo por su descortesía. -. No te rías de esa manera tan descortés. Soy tu jefa y me debes un respeto. Además tenemos mucho que hablar, Sarah. Llevas conmigo desde hace un mes y medio aproximadamente, eres una joven muy aplicada en el trabajo pero a veces cometes pequeños errores, la verdad es que te tengo mucho aprecio. En este tiempo que llevas aquí, te has ganado mi confianza a pesar de tus problemas de puntualidad y esos errores que podrían tener arreglo, algo fácil de solucionar con un poco de disciplina. A mí tampoco me va nada mal esa disciplina.- Laura volvió a enrojecer sus mejillas al mencionar esas palabras, pensó que después de ser haber sido descubierta, no tenía razón para ocultar que ella también era disciplinada. -. Como has podido ver mi trasero… ejem, a veces la disciplina nos hace ser mejores personas en nuestras labores. .- Laura se movió en el asiento un poco, para cambiar la postura del trasero, nuevas sonrisas apagadas pudo observar en Sarah. -. No te ira nada mal unos buenos azotes.

    (Sarah) .- A mí? Porque me iban a dar unos azot…es. Estamos en el siglo XXI, eso ya no se lleva hoy día señora…

    (Laura) .- Muy cierto. Hoy ese tipo de disciplina ya no se lleva desde luego que no, pero a algunas jovencitas no os vendría nada mal. Tú, por ejemplo eres una jovencita encantadora y serias una joven más disciplinada con algo de esa disciplina, créeme que es cierto. Pero de eso hablaremos luego, ahora nos interesa aclarar otros puntos inaceptables de tu conducta. Eres mi primera empleada, inicie este negocio hace poco, y no me va nada mal con la imprenta, tengo varios clientes que son importantes, y no puedo permitirme el lujo de perderlos porque no pueda atenderlos correctamente y entregar sus pedidos en la fecha señalada. Por esa razón tuve que ampliar el negocio, al hacerlo me era necesario tener a alguien que me ayudara a cumplir esos plazos. Y tu Sarah, no haces nada mal tu labor y me ayudas mucho. Pero… es intolerable el que algunos de esos pedidos no están saliendo en sus fechas de salida, porque alguien no presta la debida atención a su trabajo, hasta ahora he tenido que trabajar tanto en mi puesto y luego supervisar el que debería realizar mi secretaria, quien está más por la labor de acabar su jornada a su hora, sin haber terminado su trabajo, algo que veo bien que al acabar tu jornada desees llegar pronto a casa, a mí, también me gusta llegar pronto para estar con mis pequeños y mi marido. Pero no lo puedo hacer, porque mi empleada es negligente con sus labores, a la hora de irte a casa eres súper puntual. Pero en cambio, a la hora de entrar a tu trabajo siempre llegas tarde a muy tarde. Hoy sin ir más lejos has llegado cuarenta minutos tarde,.- Abrió el ordenador y moviendo el ratón con la mano derecha hizo clic en abrir un archivo. -. Aquí en tu expediente de entrada a tu trabajo, has fichado en la máquina de registro un total de cuarenta y cinco días, de los cuales has fichado treinta días entre diez y quince minutos tarde, dos a tu hora correcta de entrada y en el resto, entre veinte a cuarenta minutos tarde y dos días que ni tan solo te dignaste a venir a tu trabajo. Además de que tampoco me distes una nota de justificación por tu falta. Has podido ver como llevo mi… a ti pequeña insolente no te vendría nada mal, que también tuvieras las mismas molestias al sentarte que… yo. Tienes algo que decirme referente a esto…?

    (Sarah) .- Yo…esto…puedo cambiar. .- Sarah ahora ya no sonreía, le estaban echando su primera bronca laboral y no veía una salida a sus problemas. -. Puedo cam…biar.

    (Laura) .- Lo he estado comentando con mi marido estos días, y la solución que él me da, es el despedirte. No veo otra posible solución factible para mi negocio que la de ponerte de patitas en la calle. Pero ello me conllevaría el tener que buscar a otra secretaria, luego tener que enseñarla, lo que me llevaría unas dos semanas a que aprendiera donde está todo y su funcionamiento de las máquinas de impresión. Habría otra solución, pero claro, como tu bien dices es una solución que está obsoleta hoy día. Por lo tanto puedes recoger tus cosas y marcharte, no es necesario que termines tu jornada de hoy. Pásate mañana y te pagare los días de este mes trabajados. Hemos terminado retírate! Estas despedida!!!

    Sarah no se esperaba ese final, no ese día al menos. Su trato con Laura era muy afectuoso, jamás hubiera supuesto que la despediría así, sin más. Como Laura había dicho, había notado aquel afecto y sinceramente ella también lo sentía por su jefa. Sabía que no había cumplido correctamente con su trabajo, pero era en parte por esa confianza que existía entre ambas lo que la hacía ser así. Pero por lo visto había abusado de esa confianza dada, y ahora se estaba dando cuenta de que se había excedido, se sentía mal, había defraudado a una persona que ahora se daba cuenta que la tenía aprecio de verdad. Se levantó con lágrimas en los ojos, nunca antes había sido despedida y no hay que decir que era un trabajo que le gustaba hacer. Se dirigió hacia la puerta, que le iba a decir a su novio ahora. Ese trabajo les era muy necesario, pues el solo tenía algo a media jornada, y no bastaba para pagar el alquiler del piso. Todas esas cosas estaban pasando rápidamente por su cerebro, además su novio se lo había advertido varias veces, que no era posible que se quedara dormida todos los días, que eso le acarrearía consecuencias graves. Antes de salir hizo como si quisiera decir algo mirando a Laura, pero esta no le prestaba ninguna atención. Por lo tanto salió del despacho sin despedirse, fue al mostrador para recoger su chaqueta y su bolso.

    En ese momento su ex-jefa salía del despacho y paso por delante de Sarah sin prestarle atención alguna, en su mano derecha llevaba su teléfono pegado a su oreja.

    (Laura) .- Si, es la empresa de personal temporal… Bien gracias, sí. Desearía una chica que sea despierta, si, si, para secretaria hasta que tenga tiempo de encontrar una persona para ocupar el puesto de manera definitiva, si, no me importaría que fuera a tiempo parcial, siempre que me envíen a otra para suplir el resto del horario, claro, claro, entiendo sí. Quedamos así, bien me parecen bien sus honorarios no es ningún problema, bien la espero para digamos… una hora. Bien si desde luego, no es problema, bien y muchas gracias por su amabilidad al ser tan rápidos en atenderme, adiós. .- Laura colgó el teléfono móvil, y miro hacia el mostrador -. Aun aquí? Siempre a la hora de marcharte eres rápida y fugaz. Que te ocurre hoy para ser tan reticente en irte. En unos minutos vendrán a suplirte, ves que rápido resulta encontrarte una suplente, deberías haberte parado a pensar antes que no estabas obrando bien de cara a tu jefa. Me has hecho mucho daño el tener que tomar la decisión de despedirte, pero tu sola te lo has buscado. Adiós y que te vaya mejor en tu próximo trabajo.

    Las pocas fuerzas que le quedaban a Sarah hicieron que saliera rápidamente llorando, como se podía ser tan irascible después de haberla despedido. No era necesario ser tan impetuosa permaneciendo ella aun en la oficina.

    Sarah estuvo el resto de la mañana dando vueltas por las calles de la ciudad, paseo por las ramblas pensando cómo podía haber sido tan arrogante y tan tonta de desperdiciar la oportunidad que tenia de tener un buen trabajo, se censuraba una y otra vez a ella misma. Se merecía que la dieran una buena azotaina en el culo por ser tan boba, si, cada vez que lo pensaba estaba más segura de que es lo que se merecía, entonces recordaba el momento de ver a Laura su ex-jefa sobándose el culo con las dos manos, y se reía al recordar aquellas enormes bragas que llevaba puestas. En ese instante se le paso por la cabeza las palabras de Laura… “Pequeña necesitas disciplina para subsanar tu error”… pero luego se decía, “nooo, ya no soy una niña”. “Pero ella tampoco lo es, y en cambio está visto que aún le da ese trato su marido” “Quizás no estaría mal dejarse disciplinar por Laura, al fin y al cabo seria su jefa, todo quedaría entre ellas”. Pasaban las horas, ya era casi medio día, Sarah empezó a pensar que quizás estaba Laura en lo cierto, y que necesitase esa disciplina. Y si, con ello conservaba su trabajo no sería tan grave aceptar que le hacía falta disciplina. Total, Laura llevaba el culo bien rojo, no le había visto el resto del culo, pero si ella podía, quizás tampoco sería algo tan malo del todo a fin de cuentas. Después de darle muchas vueltas al tema, se dio cuenta que estaba de nuevo delante de la oficina, inconscientemente había caminado dando vueltas entre las manzanas adyacentes a la oficina todo el tiempo. Dar el paso y entrar en la oficina no era tan sencillo como había pensado. No era nada fácil para Sarah el decidir entrar y decirle a su jefa que ella tenía razón, que aceptaba la solución que hubiera planteado. Al final decidió llamar por teléfono, pero a la hora de dar con el dedo al nombre de su jefa en la agenda del teléfono, tampoco le resultaba nada fácil. Al final se dijo así misma, “WhatsApp” si, esa era buena opción.

    Hola Sra. Laura, si acepto su solución

    Alternativa de disciplina?

    Sarah, se quedó mirando aquel mensaje. Al final le dio a enviar y espero como una boba con el móvil en la mano, mirando la pantalla.

    Ven a la oficina y hablamos.

    Casi le da algo al ver que recibía un WhatsApp de Laura. En su estómago sentía como retortijones, pero no tenía nada de hambre. Lo notaba vacío, pero era una sensación que no sabía cómo definirla, sentía un escalofrió por todo su cuerpo, temor, nervios, tensión, miedo, pánico… estaba en la puerta, pero no se atrevía a entrar. A decir verdad, estaba paralizada no podía ni dar un paso y mucho menos entrar. En ese momento sintió una mano que tiraba de ella…

    (Laura) .- Vamos entra ya de una vez, no tengo todo el día.

    Sin más palabras Sarah se dejó llevar por aquella mano y entro en la oficina. Laura al entrar cerró con llave para no ser molestadas, llevándola de la mano entraron en la trastienda, para dirigirse al despacho. Una vez en él, hizo que Sarah se sentase y Laura bordeando la mesa se sentó en su sillón, lógicamente con mucha precaución al hacerlo, y acampanando su falda al aire, para sentarse sobre el frio cuero sobre sus braguitas, que de nuevo volvieron a quedar a la vista de Sarah, pero esta vez ella estaba cabizbaja y no la miraba.

    (Laura) .- No te preocupes, bueno no por el momento. Así que has decidido que la opción de disciplina te puede ayudar, antes me decías que era algo obsoleto hoy día ser disciplinada. Que es lo que te ha hecho cambiar de idea?

    (Sarah) .- No, no he cambiado de idea señora Laura. Pero esa opción haría que conservase mi trabajo?

    (Laura) .- La verdad, no. Tendrías que cambiar y mucho en la forma de comportarte de ahora en adelante para conservar tu trabajo, pero si, ello te ayudaría a mantenerlo si estas decidida, claro.

    (Sarah) .- Bue…no, como usted diga, cuando estime oportuno puede disciplinar, he de bajarme el pantalón?

    (Laura) .- Bajarte el pantalón?

    (Sarah) .- Si, no sé. Yo… vamos digo que desea castigarme…

    (Laura) .- Castigarte, yo?

    (Sarah) .- Si usted, no se supone que funciona así…

    (Laura) .- Yo, no podría castigarte, no sabría cómo hacerlo…

    (Sarah) .- Bueno, entonces lo hará su marido como a usted.

    (Laura) .- No. Pequeña no seré yo, y tampoco mi marido.

    (Sarah) .- Pues entonces no comprendo nada, me dice que me debe disciplinar porque me haría mucho bien, pero si no es usted y tampoco su marido, no entiendo nada.

    (Laura) .- Primero te voy aclarar que no seré yo, ni mi marido quien lo haga. La persona adecuada es un Tutor privado el que se encargara de hacerlo. Por supuesto los gastos que acarree todo serán por cuenta de la empresa. Es mucho mejor así, ya que es una persona capacitada para ello, dicha persona sabe cómo debe encargarse de chicas como… nosotras. Él sabe que castigo debe aplicarse, y como. Un marido furioso o una jefa despechada, podría no ser consecuente y castigar más de lo estrictamente necesario para corregir una conducta, y así mismo, podría ocasionar lesiones involuntariamente. En cambio un tutor disciplinario siempre es más comedido, y castiga según la falta cometida. Será el, quien se encargue de tu conducta poco afortunada, lógicamente será informado de todas y cada una de tus faltas por mí.

    (Sarah) .- El ha sido quien… ya me entiende…

    (Laura) .- Ah! Si, él es quien me ha puesto el trasero así, te aseguro que duele horrores… Por eso si te lo quieres pensar de nuevo y mejor, no me extrañaría que lo hicieras, pero las consecuencias de tus faltas, el despido seguiría en vigor.

    (Sarah) .- Y… Vale la pena… ya sabe… aguantar ese suplicio…

    (Laura) .- Es una pregunta muy complicada, no te creas que recibir un castigo así, pueda dejarte indiferente. Pero lo que si te puedo asegurar es que hace que te sientas mucho mejor contigo misma, te sientes saneada, nueva. Ya que todas tus faltas por graves que estás sean, quedan olvidadas, es como hacer borrón y cuenta nueva. Y en cuanto a ti respecta, tu expediente quedara limpio y en blanco inmaculado, como si nunca hubieras cometido una falta, aunque durante varios días no te vas a poder sentar nada cómoda, te lo garantizo yo.

    (Sarah) .- Llorare mucho?

    (Laura) .- Puedes estar bien segura de ello, el Tutor sabe muy bien lo que hacer, y ya lo creo que lloraras y mucho. Pero lo peor de todo no es el llorar, es la vergüenza que se pasa. Es algo muy humillante créeme. Has visto mis bragas? .- Laura se levantó y se subió la falda para sorpresa de Sarah -. Ves, estas bragas aparte de incomodas y horteras, son una de las reglas de ese Tutor… Lo odio, no te puedes imaginar lo incomodas que pueden resultar y llegar a ser.

    (Sarah) .- Deberé llevarlas yo?

    (Laura) .- Si, y no solo eso. Hay más sorpresas.

    (Sarah) .- Más aun?

    (Laura) .- Que te parece mi modelito?

    (Sarah) .- Es un poco chillón de color, pero no está nada mal, está muy guapa con él.

    (Laura) .- Pues vete haciendo a la idea, esta misma tarde después de comer iremos a comprarte un modelo igual, así como ropa interior adecuada. Por cierto tu pareja debe venir esta tarde, debe estar aquí a las cinco de la tarde. Será un problema?

    (Sarah) .- No contaba con eso, tener que decírselo a él no estaba dentro de mis planes. Es imprescindible?

    (Laura) .- Si, es totalmente imprescindible que te acompañe. Pues debe firmar la autorización para castigarte, y así mismo, firmar el documento tú también, como que acudes a sus servicios voluntariamente y sin coacción alguna.

    (Sarah) .- Pero… eso no es cierto, yo voy coaccionada totalmente. Usted me obliga a acudir en contra de mi voluntad.

    (Laura) .- Si piensas de ese modo, ya puedes salir por esa puerta. Yo no te coacciono a nada, te brindo la oportunidad de no perder tu puesto de trabajo, si no lo ves de ese modo, no tenemos nada más que hablar. Tú has cometido una serie de faltas graves, que cualquier empresa te hubiera supuesto el despido automáticamente. Yo te ofrezco una salida alternativa, eres libre de aceptarla o no. Es muy simple. Voy a recoger mi bolso para ir a comer, si cuando salga aun estas aquí, iremos juntas a comer y luego a comprarte el modelo y esas bragas horteras, para que esta misma tarde seas castigada por el tutor, si cuando vuelva no estas, ya no habrán más oportunidades, no voy a volver a pasar por esta vergüenza, para mí tampoco es fácil reconocer a una mocosa que me han calentado el culo, y mostrarte lo morado que lo llevo, y menos enseñarte esas bragas. Por un momento mi afecto por ti me he dejado llevar para hacerte ver lo que tiene de bueno y lo que tiene de malo, todo porque deseo que sigas conmigo.

    (Sarah) .- Afecto dice? Y aún no había salido y ya tenía una suplente para mi puesto.

    (Laura) .- Hablaba conmigo misma! No había llamado a nadie, no deseaba que te fueras, pero de alguna forma debía darte a entender que no te necesitaba, o es que no tienes ojos, no ves que no hay ninguna chica más, aparte de nosotras! Si aceptas, no será por coacción, si no por afecto y la amistad que nos tenemos o que yo creía que nos lo teníamos mutuamente.

    Laura salió del despacho desairada, no esperaba esa respuesta por parte de Sarah. Pero al tiempo que salía ella, Sarah iba detrás de ella.

    (Sarah) .- Me perdona usted mi comportamiento señora Laura? Está visto que me cuesta aprender a valorar lo que tengo, y pronto voy a empezar a aprender a ello.

    (Laura) .- Claro que si cariño, estas perdonada. Y hazme un favor, llámame Laura a secas, a fin de cuentas, en unas horas ambas llevaremos el trasero igual.

    Sarah y Laura, salieron a comer juntas hablaron de sus cosas durante la comida. Después fueron de compras, algo que resulto muy divertido para ambas ante la complicidad entre ellas, eran sobre las cuatro y media de la tarde cuando volvían a la oficina cargadas de bolsas.

    (Laura) .- Bueno ahora solamente falta comenzar a arreglarte, vamos al servicio a asear las zonas que no se ven, y que debes aprender que el Tutor te revisara cuando llegue el momento.

    (Sarah) .- Se ha de ser pervertido para revisar de ese modo. No te parece?

    (Laura) .- Si quieres un consejo, ni se te ocurra decirle eso, te lo advierto eso te traería graves consecuencias, cuando estas en su despacho él es libre de castigar cualquier cosa que puedas hacer y que él no lo vea con buenos ojos. Y no tendría nada que ver, con la causa por la que estés en su despacho, lo que deseo advertirte es que sería un castigo adicional. La azotaina que me ha dado esta mañana ha sido por partida doble, o sea dos azotainas. Una por negarme a que me bajara las bragas para comprobar si había cumplido sus instrucciones, y luego una mucho más severa por la causa que me había llevado a su despacho.

    (Sarah) .- O sea que te has negado a que te viera el sexo depilado, pero si me estás diciendo que no debo impedir que lo haga.

    (Laura) .- Si lo sé, pero no puedes hacerte idea de la vergüenza que eso produce cuando estas allá ante él. Venga pequeña, desnúdate.

    (Sarah) .- Delante de ti? No querrás que me rasure el sexo delante de ti, verdad?

    (Laura) .- En el centro comercial, has estado desnuda delante mía. A qué viene esa vergüenza ahora? Vale, vale, ya me salgo del baño. Toma las bragas, son bonitas estas de frutas variadas.

    (Sarah) .- Qué vergüenza, parecen las bragas que usaba mi abuela!

    Unos minutos después la puerta del baño se abrió, y Sarah salió con aquellas bragas de algodón blancas y frutas varias, cada una de un color diferente. Una vez fuera, Laura le paso un sujetador, luego una blusa blanca, la falda tableada amarilla y por último la chaquetilla del mismo color. Los calcetines y los zapatos ya los llevaba puestos al salir del baño.

    (Laura) .- Estas muy guapa. Te queda genial. Bueno vamos al despacho tu novio debe estar al llegar. .- Ambas fueron al despacho y así esperar a Frank, el novio de Sarah. Laura se sentó en su despacho, no sin tomar las precauciones precisas, aun le dolía mucho el trasero, sobre todo las zonas que ahora estaban ya del color morado oscuro, con los ribetes azulados. -. Mira quien llama a la puerta, debe de ser tu novio.

    Así era, entre juegos de enamorados llegaron al despacho, antes de entrar se escuchó una fuerte palmada, no había que ser muy inteligente para saber que fue el novio de Sarah el que le diera esa sonada palmada en el culo. Entraron ambos sonrientes al despacho. Y Sarah entro sobándose el culo.

    (Laura) .- Bueno parejita os queréis dejar de juegos y sentaros para hablar seriamente. Como bien sabes Frank tu novia Sarah ha estado comportándose de una manera poco profesional. .- La pareja al tiempo que escuchaban a Laura, fueron tomando asiento -. Ha llegado tarde muchos días, si deseas puedo mostrarte su expediente, la verdad es que le haría falta buenas dosis de disciplina. Asi se lo he hecho saber a ella, y como no podía ser de otra manera la he despedido. Tienes algo que decir al respecto?

    (Frank) .- A decir verdad, es algo que no me extraña nada, lo que no comprendo es que si usted la ha despedido que hacemos ambos aquí.

    (Laura) .- A Sarah se lo he hecho saber, que se merecía una buena azotaina, ya que estaba necesitada de disciplina que la haga ser más responsable. Esa era en principio una primera opción, como te vas a enterar de todos modos pues tarde o temprano te lo dirá. Si le he hecho esa proposición primeramente, ha sido porque en un descuido mío, por mi claro enfado de volver a venir de nuevo hoy tarde también, ha sido lo que ha colmado mi paciencia. Debido a mi estado de enfado, me he sentado con brusquedad en mi asiento, lo que me ha hecho dar un fuerte alarido de dolor, y ella ha entrado a ver que me ocurría, pillándome sobándome el trasero con verdadero frenesí, lo cierto es que yo soy sometida a ese tipo de disciplina y esta mañana me han castigado con una severa azotaina, dicho esto espero tu discreción. Por lo cual esa ha sido mi primera proposición, la cual Sarah ha descartado como es natural. Pero vuestras circunstancias personales la han hecho meditar bien, tomando la decisión de aceptar mi primera opción, siempre y cuando tú estés de acuerdo.

    (Frank) .- Si usted señora cree conveniente que la debe disciplinar, y ella ha aceptado. No veo por qué tenga usted que tener mi parecer para ello, si ella está de acuerdo, la castiga y listos, yo no diré nada porque me venga a casa con el culo como un tomate maduro, sé muy bien que se merece esa azotaina, yo mismo la he recriminado varias veces que no debe ser tan impuntual y dejada de su trabajo.

    (Laura) .- No seré yo la que se encargue de su disciplina, será un Tutor profesional el que la castigara a ella. El mismo que me ha castigado a mí hoy.

    (Frank) .- Bueno eso tampoco me parece el problema, si usted misma es disciplinada por dicho Tutor, entiendo que es una persona cualificada para ello. Y en vista de cómo remueve el culo en el asiento debe ser una persona muy eficiente en su trabajo, verdad señora Laura?

    (Laura) .- Si, Frank. Puedo dar fe de su cualificada experiencia. Pero el problema es que para el esto no es ningún juego, es algo muy serio. Y requiere seguir un procedimiento para que el acepte esa responsabilidad, se deben rellenar unos formularios, así como firmar un documento dando ese beneplácito por sus más próximos y la persona interesada en ser disciplinada, debe firmar que acude sin coacción por ninguna de las partes, y que acude por su propia voluntad. Por ese motivo debes acompañar a Sarah, esta primera vez. De haber más situaciones similares, acudirá ella sola. Entonces no ves ningún problema en que Sarah sea disciplinada, te advierto que durante días no podrá tener sexo contigo, por estar muy dolorida.

    (Frank) .- Si no acepto la despide usted del trabajo…

    (Laura) .- Frank ella esta despedida en estos instantes, solamente de tener fe de voluntad por cambiar y mejorar su conducta, yo estaría dispuesta a readmitirla. Toma, en este documento de su expediente están detalladas todas sus faltas, si fueran dos o tres nada más, me bastaría con su palabra de cambiar de opinión. Mi marido me ha llamado tonta varias veces por consentirla demasiado, pero como ves, las faltas son más que los días que ha trabajado la jornada completa, me encuentro en una situación delicada. O tengo la certeza que va a cambiar, o el readmitirla es imposible. Viendo lo que tienes entre tus dedos, que te parece que debería hacer?

    (Frank) .- Veo que debe tenerle un gran afecto para haberle consentido todas estas faltas, nadie en su sano juicio habría soportado tanto, y que tiene toda la razón en creer que su voluntad no es para tomarla con seriedad, a menos que exista alguna prueba fiable de que esto no volverá a ocurrir. Y sí, estoy de acuerdo que una buena y prolongada dosis de disciplina será una buena prueba fiable de cumplir en su trabajo.

    (Laura) .- Bien, si todo esta aclarado debemos partir hacia el despacho de su futuro Tutor, en taxi llegaríamos en cinco minutos, pero yo no puedo entrar en un taxi, por razones obvias del estado de mi… retaguardia. Digámoslo así.

    Laura y Sarah fueron al servicio antes de salir, como ambas eran chicas entraron juntas. Laura fue la primera en levantarse la falda y bajarse las braguitas para hacer un pis, se sentó en la taza y una vez acabado se secó con un tramo de papel higiénico, luego quito la compresa de la braguita y se la subió lentamente, sobre todo al pasarla por su trasero, Sarah la observaba en silencio.

    (Sarah) .- Porque no te pones otra compresa, aunque no veo la razón, ya que no veo que tengas el periodo.

    (Laura) .- No me la pongo por tener la regla, si no por mis fluidos. No tengo bragas de recambio y no puedo cambiarme de bragas, ya que he salido esta mañana con estas puestas del despacho de mi Tutor, y me las ha revisado antes de salir, como ahora voy a volver, no puedo llevar otras diferentes o me castigara por haberme cambiado sin su autorización.

    (Sarah) .- No comprendo el porqué. Si ya te ha castigado esta mañana, porque no te las puedes cambiar. Y… fluidos? Porque las mojas de fluidos?

    (Laura) .- Te vas a enterar de todos modos cuando lleguemos, no me he portado muy bien esta mañana, y me va a castigar de nuevo esta tarde. Los fluidos son de excitación sexual, por eso llevaba la compresa, para no mojar mis bragas y que los fluidos bajaran por mis muslos. O es que tu no las llevas mojaditas?

    (Sarah) .- No, claro que no. .- Pero al decirlo cerró las rodillas para que Laura no las viera -. Porque iba a llevarlas mojadas…

    (Laura) .- No es necesario que las cubras, ya las he visto que las llevas mojadas.

    Laura vio como Sarah se subía las bragas de algodón blancas y aquellas graciosas frutas variadas. Salieron del servicio, ya en la calle estaba Frank esperándolas a ambas. Una vez en plena calle comenzaron a caminar, lo hacían en silencio nadie hablaba. Laura iba con la cara congestionada de dolor posiblemente, pero era más la angustia de saber que a donde iba, la iban a castigar. Con la atenuante que su secretaria iba a escuchar cómo le daban esa azotaina, solo de pensar en cómo le iba a doler, su cara se congestionaba más. Como podría aguantar una nueva azotaina, teniendo en cuenta lo dolorido que llevaba su trasero. Cuando creía que sus acompañantes no la miraban, se pasaba la mano por encima de su falda por el trasero. Parecían hermanas gemelas al vestir de la misma manera, aunque Sarah procuraba mostrarse alegre, pero a más se acercaban a su destino, su rostro iba cambiando de semblante, ahora iba muy angustiada, sus manos estaban sudadas y en su rostro se veía su temor nunca la habían castigado, ni siquiera sus papas cuando era niña lo que la hacía tener verdadero pavor. Tardaron poco más de unos veinte minutos en llegar, demasiado tarde para Laura. Al observar el reloj en el rotulo luminoso de una farmacia, vio asustada la hora que era. Pasaban cinco minutos de las seis de la tarde, aquello no era muy buena situación para ella. Por fin llegaron al portal, en la puerta estaba el conserje esperando. Seguramente el señor López le había indicado que esperase a Laura y la hiciera subir rápidamente.

    (Laura) .- Buenas tardes señor Luis, ya estamos aquí por fin. El señor López nos espera creo.

    (Sr. Luis) .- Si señora Pujol, el señor López la espera y está muy molesto, ya sabe señora que no le gusta esperar. Viene usted acompañada veo.

    (Laura) .- Si, señor Luis. Esta es la señorita Sarah y este es el Sr. Frank, su novio. Tenemos cita a esta hora.

    (Sr. Luis) .- Acompáñenme si hacen el favor, por aquí.

    Les condujo en silencio hasta el ascensor, como hiciera por la mañana abrió una pequeña portezuela y los mandos del ascensor aparecieron. Las puertas se abrieron y las dos chicas entraron en compañía de Frank. Al cerrarse las puertas el ascensor comenzó a subir, las chicas se miraban una a la otra, no se podría definir cuál de las dos llevaban peor cara. Ambas se sobaban el trasero, una porque le dolía bastante y la otra, porque aprovechaba ahora que lo podía hacer sin tener molestias aun. Las puertas del ascensor se abrieron, ante la puerta había un hombre con cara de pocos amigos. Era el Sr. López quien les aguardaba, su metro noventa era imponente, trajeado con un traje azul marino y una corbata de color granate resaltaba.

    (Sr. López) .- Llegas tarde Laura! Haces los honores y nos presentas… Luego ya hablaremos tu y yo!

    (Laura) .- Si, cla…ro. Él es el novio de mi secretaria, Sarah. El Sr. Frank.

    (Sr. López) .- Hacen el favor de seguirme, en mi despacho estaremos más cómodos para hablar.

    El Sr. López caminaba delante. Las dos damiselas iban detrás de él, y Frank las precedía. Estaba disfrutando de la vista que tenía ante él, su novia acariciándose el culo sobre la falda, Laura en cambio se introducía las dos manos bajo la falda sin pudor alguno, se estaba ajustando las braguitas bien subidas a su cintura, para ello prácticamente dejaba expuesto todo su trasero, cubierto por aquellas bragas blancas de algodón con margaritas, luego la vio como introducía sus dedos por el interior del elástico de las perneras y las tensaba bien sobre las nalgas. Para Frank fue todo un espectáculo poder ver por primera vez, aquel culo tan rojo, aunque no pudo ver lo morado que lo tenía, ya que esas marcas las cubrían las bragas. Luego Laura se bajó la falda y con sus dos manos aliso la falda que cubría aquel precioso trasero que acababa de ver Frank, con los ojos bien abiertos para no perder detalle alguno. Entonces Laura miro atrás con una mirada de disculpa, y encogiendo los hombros como diciendo, “lo lamento”. Entraron en el despacho y el Sr. López les ofreció tomar asiento a Sarah y Frank, a Laura la fulmino con una severa mirada, lo cual le indico que permaneciera de pie. Una vez acomodados el bordeando su mesa tomo asiento en su sillón de cuero negro.

    (Sr. López) .- Bien, imagino por lo que puedo observar que la Sra. Laura aquí presente les ha debido informar detenidamente del porque nos hayamos en esta situación. Pero a pesar de ello voy a informarles personalmente, además de explícitamente cual es mi función. Soy Tutor disciplinario, tal y como pueden imaginar, mi labor consiste en aplicar disciplina principalmente a mujeres, las cuales suelen meterse en problemas sin poder evitarlo, ya que por norma general son incapaces por si mismas de acatar las reglas cotidianas. Como podrían ser: El no controlar sus gastos a la hora de ir de compras, ya que suelen comprar de manera compulsiva sin control alguno, tanto si son productos de primera necesidad o no. El no estar capacitada para sus labores del hogar. El ser descuidada en cuidar de sus vástagos o hijos. El no ser capaz de respetar horarios de iniciar sus labores, tanto puesto de trabajo u otros…Etc…Etc… En general cualquier comportamiento anómalo. El caso de la señorita Sarah aquí presente es? Laura, por favor me muestras el expediente de tu empleada.- Laura saco un papel doblado del bolsillo interior de su chaqueta amarilla, y se lo entrego -. Veamos… “Srta. Sarah Bergara Santos, empleada de Imprentas Pujol Sociedad Limitada. Saldo de faltas;

    Lunes 10 de marzo, entra a su puesto de trabajo a las 10,15 horas de la mañana.

    Martes 11 de marzo, entra a su puesto de trabajo a las 09,45 horas de la mañana.

    Miércoles 12 de marzo, NO PRESENTADA.

    Jueves 13 de marzo, NO PRESENTADA.

    Viernes 14 de marzo, entra en su puesto de trabajo a las 11,00 horas de la mañana.

    Lunes 17 de marzo, entra en su puesto de trabajo a las 10,05 horas de la mañana.

    Martes 18 de marzo, entra en su puesto de trabajo a las 09,00 horas de la mañana.

    Resumiendo terminaremos antes, del mes y medio que lleva trabajando en Imprentas Pujol, únicamente diez días entro en su puesto de trabajo a su de entrada, a las 09,00 horas, el resto de los días al corriente, llego tarde o no se presentó a su puesto de trabajo, la verdad jovencita, no puedo comprender como es posible que no fuera despedida hace mucho tiempo, esto es una conducta totalmente intolerable. Usted señor Frank que opina de la conducta de su novia o usted señora Pujol, que tiene que decir?

    (Laura) .- Es una chica muy agradable, cumple perfectamente su trabajo si no fuera que no tiene aptitud para entrar a su hora al trabajo, y en cambio, a la hora de acabar la jornada es puntual como un reloj suizo, dejando el trabajo que esté realizando sin acabar, el cual he de terminarlo yo quedándome hasta las tantas cada día, para hacer mi trabajo y el suyo, es odiosa, es incumplidora, es vaga, es irresponsable, es terriblemente incompetente.

    (Sr. López) .- Pero… eso no es afecto personal. Ha mentido señora Pujol, ese rencor que tiene hacia ella por no hacer su trabajo, no es lo que me decía esta mañana de su secretaria, que era una gran chica… que le tenía mucho aprecio… Que le había cogido afecto… era todo falso, lo que desea es venganza y lo peor, utilizarme a mí para ello.

    (Laura) .- Se merece una buena azotaina para que aprenda buenos modales, quizás en un futuro me lo agradecerá. Así aprenderá que conmigo como su jefa que no puede engañarme y que no tenga sus graves consecuencias.

    (Frank) .- Señora… Usted no es mucho mejor que ella, nos ha engañado a mi novia y a mí, lo único que desea es venganza, es muy ruin lo que hace usted. Aprovechándose de ella y su debilidad es algo que no tiene nombre lo que ha hecho.

    (Sr. López) .- La verdad no sé qué decir, esto no me lo esperaba de usted señora Pujol, me he quedado sin palabras, jamás me habían utilizado de esta manera. Me gustaría poder decir que la podría castigar ahora mismo por este motivo, pero no es algo que yo me pueda tomar esa libertad por mi mano y mucho menos hacer lo justo. Solo puedo decirle que hablare con su marido sobre este tema, el deberá decidir que se debe hacer. Pero si hay otros asuntos que si los podemos zanjar en este momento, en primer lugar me gustaría que me aclarase por qué la señorita Sarah va vestida con el uniforme de castigo de mi empresa, Tutor Disciplinario. Yo no he ordenado que deba venir así ataviada. Me lo puede aclarar señora Pujol?

    (Laura) .- He creído que sería conveniente para castigarla, ya que no creo que sea la única vez que la haga venir. Habrán más veces, estoy segura!

    (Sr. López) .- Y quien le ha dado orden para ello? Ya que para ese tipo de disciplina he de aconsejarlo yo, ya que señora Pujol, es una disciplina, no algo simple de utilizar porque si, y para ello debería de hablar primero con la pareja responsable, decidir si es oportuno el hacerla vestir con esa disciplina, ya que un uniforme de castigo, para la persona que será castigada es algo que la avergonzara sobre manera, usted lo sabe por experiencia propia lo difícil que le habrá resultado el salir de casa así ataviada. Por ese mismo motivo el Sr. Luis, mi coordinador esta abajo ejerciendo como portero, para causar ese desasosiego a las mujeres que vienen para ser castigadas, es parte de la disciplina hacer pasar por esa vergüenza. El vestir de este modo, es una terapia, no algo que cualquiera puede decidir, he de ser yo en persona quien debo decidir si es necesaria esa terapia. Laura! Ven aquí haz el favor. .- Laura se acercó hacia el Sr. López, este la hizo darse la vuelta quedando de espaldas a el, sin tener reparo alguno por no estar a solas, le subió la falda, metiendo el ribete de la falda por dentro de la cintura de la misma falda, de manera que quedara su trasero expuesto, quedando bien a la vista sus bragas de algodón, con esos horteras dibujos de margaritas.-. Ahora vete al rincón izquierdo que está a mi espalda, con las manos sobre la cabeza ya sabes cómo debes colocarte.

    La escena era desconcertante para Laura, pero no quiso contrariar más a su Tutor, decidió callar y obedecer. A pesar de que estaba su rostro rojo de vergüenza e ira, el hecho de que fuera enviada al rincón mostrando su trasero y sobre todo enseñando las bragas. Fue sin protestar hacia el rincón, al llegar a él, coloco sus manos sobre la cabeza con los dedos de las manos entrelazados, y pegando la punta de la nariz a la pared.

    (Sr. López) .- Esto es algo que no me suelo encontrar a menudo, a decir verdad es la primera vez que me encuentro en esta situación… Bueno después de estos acontecimientos totalmente inadecuados, debo hacerte una pregunta Sarah. Quieres continuar adelante?

    (Sarah) .- No se… Es muy… Ha sido muy… no se… La verdad… es que… venir así vestida, ha resultado muy duro, ponerme una ropa y… esas horribles… Braguitas… Y que todo fuera por odio hacia mí. No sé si desear que me… eso.

    (Sr. López) .- Venir así vestida para ser castigada! Es lo que quieres decir, verdad?

    (Sarah) .- Si, claro… si eso.

    (Sr. López) .- Es de suponer que las cosas no deben haber cambiado nada, la cuestión por la que estás aquí sigue siendo la misma. Ahora bien, venias pensando en que venias por tus faltas, que no son pocas y siguen siendo las mismas, pero que venias por el afecto de tu jefa por ti. Y ha resultado ser, que ese aspecto no es tal.

    (Frank) .- Perdone que le interrumpa. Yo tengo la duda, de que al no existir vínculo alguno, quien nos asegura que mi novia pase por ese suplicio, y luego sea despedida. Quien nos asegura de que eso no sucederá?

    (Sr. López) .- No puedo garantizar nada. Señora Laura Pujol que tiene que decir a eso..?

    (Laura) .- Dígale Sr. López cuanto me va a costar el que Sarah sea disciplinada, eso les tranquilizara y dará fe que no será despedida, no me iba a gastar una suma así cada mes, para luego despedirla por despecho. Es… es cierto que le tengo aprecio. Pero también me tiene cansada y harta de sus manías, solo espero que a partir de ahora sea más juiciosa, por eso estamos aquí, si pensara en despedirla ya lo habría hecho. Pero si desea más seguridad, la pondré fija, pero cada vez que juzgue necesario deberá pasar por este despacho. En la bolsa que yo he traído, esta su ropa se puede cambiar y quitar el uniforme.

    (Sr. López) .- Bueno esto no se suele hacer, ya que mis honorarios son algo que no se pregona. Pero comprendo que es una situación poco natural. Esta primera vez, serán unos 2000€ ya que ahora deberá usted Frank firmarme unos documentos, y luego serán pasados ante notario son unos gastos extra, luego serán unos 300€ cada mes durante un año, ya que es el contrato que está firmado por el señor Carlos Pujol, ya que una mujer que está siendo disciplinada como la señora Pujol, ella no puede ser responsable de algo de esta índole.

    (Frank) .- Eso nos tranquiliza bastante, al menos durante un año tendrá el trabajo asegurado, cierto? Parece un circo todo este asunto… No doy mi aprobación.

    (Sarah) .- Como…? Después de toda la vergüenza que he pasado… Pero quien te has creído que eres para tomar esa decisión por mí. No puedo quedarme sin trabajo en estos momentos y lo sabes, aunque para ello me… eso…! Señor López hay alguna forma que otra persona haga de responsable, aunque no comprendo él porque es necesario ese paso, soy mayor de edad para decidir que sucede en mi vida…

    (Frank) .- Cualquiera que te escuche diría que te mueres de ganas de recibir esa azotaina!!! Vale acepto! También yo tengo curiosidad por verte el precioso trasero todo colorado… además que bien que te mereces un buen castigo, a ver si así no dejas tu ropa sucia tirada por todas partes, y arreglas tu parte de la habitación que es una pocilga.

    (Sr. López) .- Bien puestos que ya no hay traba alguna, solo nos falta firmar la aprobación en los documentos requeridos..- Sacando una carpeta de unos de los cajones de la mesa de despacho, se los puso a Frank y Sarah para ser rubricados con su firma. Poco después eran guardados en la carpeta y de nuevo en el cajón. -. Bien una vez ya terminado los formalismos legales entre comillas, pasemos a determinar ciertos aspectos que espero que lo cumplan, ya que esos documentos les implican a tener discreción obligatoria, y en el caso de violación de alguno de esos apartados, puede suceder lo que van a ver en unos instantes en el caso de ser una de las mujeres disciplinadas. Sarah, Frank, levántense y traigan sus sillas con ustedes.

    Sarah con esfuerzo traslado su silla, tras Frank hasta el lugar que el Sr. López les indico que las dejaran, justamente delante de la silla que había situada en el centro de la estancia, a unos tres metros de distancia, se sentaron en ellas, mientras el Tutor se sentaba en la silla que estaba sola.

    (Sr. López) .- Bien, ahora ha llegado el momento de esclarecer ciertos hechos que nunca debieron haber sucedido. Señora Pujol…!!! Quiere hacer el favor de traer su trasero aquí y ahora…!!!

    Laura bajo sus brazos y lentamente se dio la vuelta, quedando paralizada ante lo que sus ojos vieron. Su tutor Disciplinario ocupaba la silla, donde en la mañana de ese mismo día le diera la azotaina de su vida con el dichoso cepillo de madera de cerezo, Laura caminaba hacia su tutor a pasos cortos, mientras meneaba la cabeza de un lado a otro en sentido negativo, no le parecía nada apaciguador la imagen que tenía ante ella. Sarah y Frank estaban sentados como si fueran a presenciar lo que estaba por ocurrir, a Laura no le parecía nada apropiado aquella circunstancia, no podía ser, se veía ante ellos recibiendo su castigo bien por haber llegado tarde a su cita, o la azotaina prometida en la mañana de ese día por hacer algo que no debía. Pasando por detrás de la silla del Tutor, se detuvo colocándose a su derecha. Estaba parada delante de su Tutor Disciplinario justamente como le había enseñado a pararse ante el, a su costado derecho lista y preparada para que solamente tuviera que agarrar la mano y dejarla caer sobre su regazo, a su derecha de reojo podía ver sentados a Sarah y Frank. Las manos las tenía a su espalda y sobándose el trasero por encima de las bragas.

    (Sr. López) .- Acércate más Laura! Siéntate entre mis piernas. .- Laura obedeció y pasando por delante se colocó entre sus piernas sentándose sobre el muslo derecho de su tutor, colocando su mano izquierda sobre el hombro de su tutor, mientras este, posaba su mano enlazando la cintura de Laura, todo así, nada parecía presagiar que fuera a suceder algo, pues parecía una posición muy cariñosa y amigable. -. Bien, Laura! Como bien has podido imaginar vas a ser castigada delante de nuestros clientes.

    (Laura) .- Nooooo… Eso no es posible.

    (Sr. López) .- Si, Laura, sí. El porqué de esta peliaguda situación es por tu culpa, tú la has provocado. Que les hablases a tu secretaria y a su novio de la disciplina que pensabas que a Sarah le vendría muy bien para mejorar su conducta, no es nada que no pudieras hacer. Que les hablases que deberían venir a mi oficina, y que un Tutor se encargaría de aplicar dicha disciplina, también es algo que podías hacer sin riesgo alguno. Es más, yo esta mañana cuando has hablado conmigo, te he autorizado a que lo hicieras, por lo tanto hasta ese punto has obrado correctamente. Pero has ido demasiado lejos, les has contado temas de los cuales no estabas autorizada, puesto que tú no eres mi secretaria, como tampoco eres una agente social que trabaje para mí. Como algunas de estas agentes sociales que hacen esa buena labor para atraer a maridos insatisfechos con la conducta de sus esposas. Tú, has contado secretos a estos nuevos clientes, de los cuales tu firmasteis los mismos documentos que han firmado ellos, los cuales dicen que sucederá en el caso de la violación de esos documentos, concretamente el articulo 00031288/88 del apartado 32888 en el cual especifica que no se podrán desvelar secretos o detallar métodos que se emplean en estas oficinas con sus clientas disciplinadas. Tú, Laura podrías haber contado o dado explicaciones referentes a hechos que suceden entre estas paredes, y posiblemente jamás me habría yo enterado de ello, pero no es así, ya que no solamente les has hablado de secretos que no tenías autorización previa para hacerlo, si no, que además de haber hablado, has ido de compras con tu secretaria y le has comprado un uniforme igual al tuyo, presentándote aquí con ella vestida exactamente igual. Aunque fuera una forma habitual, y que mis clientes vistieran de este modo, tu Laura no eres quien para dar esa información. Un caso que para nada sucede así, ya que muy pocas de mis clientas tienen la obligación de vestir de ese modo que vas tu vestida. Además que ninguna viste ese uniforme igual al tuyo, justamente para mantener la discreción y que no se vean mujeres entrando y saliendo vestidas de igual manera, algo que de ser así, llamaría la atención de las personas y vecinos de este edificio. Esta vestimenta únicamente la utilizo en casos muy complicados de disciplina, en los cuales es necesaria una terapia que les haga reflexionar sobre sus faltas, como es tu caso precisamente. Por este hecho, por violar tu voto de no facilitar información a ninguna persona ajena a esta oficina, es por lo que vas a ser castigada ante ellos dos. Tal y como dice la cláusula del contrato de confidencialidad en el apartado 322 del artículo 00031288/88.

    Sin previo aviso, Laura se vio manipulada por su Tutor. De estar sentada sobre el muslo derecho, paso en un rápido movimiento a estar echada sobre las rodillas, sintiendo como las manos manipulaban la cinturilla de sus braguitas, y estas las sintió descender, sintiendo una brisa de aire fresco en sus ya doloridas nalgas. Al notar que sus bragas iban a ser bajadas intento sujetarlas con ambas manos, cogiendo con fuerza la tela de algodón, pero sus manos fueron apartadas y sujetas a su espalda, ya sin la traba de las manos sintió como sus bragas eran bajadas hasta sus rodillas, y como por arte de magia sintió algo frio apoyarse sobre su nalga izquierda. Al primer azote en su culo desnudo, pudo comprobar que aquella superficie fría que había sentido, no era ni más, ni menos que el feo cepillo. No tardaron en sucederse los azotes de dicho cepillo en su culo, el cual le dolía horrores, pero apretando los dientes intento no gritar delante de su secretaria y su novio, su trasero cada vez le dolía más y más, no iba a aguantar mucho más. Miro a su derecha en un esfuerzo de su mente, deseaba ver la cara de los espectadores que estaban sentados, y que debían ver desde primera fila, como una mujer de treinta y seis años, estaba recibiendo una azotaina ante ellos. Pudo ver entre penumbras pues sus lágrimas comenzaban a brotar de sus pupilas, evitando que pudiera ver con claridad. Pero pudo ver a la pequeña Sarah cubriéndose la cara, le pareció ver que lloraba. Debía sentir angustia pues luego le tocaría a ella ocupar su lugar, y eso debería resultarle duro de ver lo que ella en breve iba a sufrir en sus propias carnes. En cambio al mirar hacia Frank, pudo ver como este tenía una leve sonrisa dibujada en sus labios, y un claro bulto en sus pantalones. Ya no pudo Laura fijarse en mas, su trasero le dolía muchísimo rompiendo a llorar sin poder contenerse más, sentía como sus piernas no la obedecían agitándose sin ton, ni son. Pataleaba en cualquier dirección que sus piernas podían moverse, sentía que algo las retenía eran sus bragas que trababan sus piernas como si un resorte tuviera en ellas, las abría y cerraba, pero las bragas se lo impedían, con lo cual solo le quedaba tratar de rotar su cintura, meneándola a derecha e izquierda, para tratar de que aquel cepillo dejara de acertar una y otra vez sobre su dolorosísimo trasero, pero no era así, el replicar de aquel instrumento hacia que su sonido restallara por toda la estancia. No supo Laura cuanto duro aquel terrible castigo, pero hubo un momento que ya no se escuchaba aquel ensordecedor sonido, dejo de impactar en su culo, pero era exactamente desigual, pues aunque había parado, para ella era como si continuara cayendo una y otra vez sobre su trasero, ya que el dolor era muy intenso. Sintió como sus rodillas tocaban el suelo y su cuerpo se abrazaba a alguien. Pero ella lo único que sentía era el arder intenso de su culo desnudo, notaba todavía que algo le trababa sus rodillas, debían de ser sus bragas. Minutos después aun le ardía el culo como un volcán en erupción, pero ya tenía algo de que antes no sentía, estaba abrazada a su tutor estando de rodillas en el suelo, al poco tiempo sintió que era izada del suelo, y que era conducida a algún punto determinado, luego se vio en el rincón cara a la pared, aun con las bragas bajadas en las rodillas y su falda sujeta en su cintura. Aún seguía escuchando aquel ruido del cepillo, por la manera que le dolía el trasero podía ser que aun estuviera recibiendo la azotaina, pero entonces se percató que sus manos estaban sobre su trasero, por lo cual no podía ser a ella a quien estuvieran azotando aun. Entonces fue cuando giro su cabeza lentamente hacia atrás, pudo ver como su Tutor estaba enfrascado dando una azotaina con el cepillo, entonces su mente cayo en la cuenta que debía de ser la pequeña Sarah, abrió los ojos bien abiertos y vio claramente como era Sarah la que se encontraba sobre las rodillas de su tutor, con la falda levantada y con las bragas aun puestas, apenas podía ver con sus ojos enjuagados en lágrimas como Sarah se desgañitaba llorando, vio como pataleaba con sus piernas, y sintió lastima por su pequeña secretaria, pero siguió observando la azotaina, viendo entre pataleos como las bragas de Sarah fueron bajadas como lo habían sido momentos antes las suyas propias, viendo aterrada como tenía las nalgas totalmente rojas, y como ahora impactaba el cepillo en las nalgas desnudas de Sarah, sintió lastima por ella, y lloro por ella. Momentos después cada una ocupaban un rincón en el despacho, mientras los dos hombres hablaban entre ellos sin saber muy bien el que.

    Continuará…

  • El primo del pueblo

    El primo del pueblo

    Cuando era más joven, a mis 22 años, mi familia y yo fuimos a un pueblo donde vivían unos familiares lejanos, que teníamos unos 10 años que no veíamos y decidimos quedamos una semana en ese pueblo en las montañas, al llegamos a la posada, dejé mis cosas. Decidí quedarme en una habitación solo, ya que tenía la esperanza de quedar con alguien del pueblo nunca pensé que tuviera un grata compañía.

    Al dejar las cosas me fui a la casa de un primo que no veía hace años pero de niños éramos muy unidos y al llegar veo que todo está cerrado y pensé que no habría nadie y me asomo por una ventana porque escucho algo de ruido dentro y veo a mi primo que tenía como 5 años que no veía con un suéter rojo abierto el medio y una tanga blanca, sorprendido me quede viéndolo unos minutos y regreso a la puerta y toco más fuerte y en ese momento llego mi tía la mama de mi primo y me saluda y me invita a pasar cuando abre la puerta ya no estaba mi primo en la sala ella le grito para que saliera de su cuarto a saludar.

    El sale con la misma chaqueta roja pero cerrada esta vez y unos shorts cortos. Mi primo que para esa época tenía unos 19 años de edad, tenía el cuerpo muy de niña al cual me di cuanta después de ver esa imagen de el con tanga, yo le saludo muy cariñosamente con un abrazo y le pregunto por su vida, nos quedamos hablando un rato en la sala y cuando se hacía tarde me fui y le dije paso mañana y seguimos hablando

    Esa noche solo en mi habitación solo podía ver a mi primo en tanga, sin dudarlo me hice una sección de pajas con él en la mente y al termina acostado desnudo con el semen choreando entre mi pecho y estómago, me decidí a tener a mi primo en mi cama. Al día siguiente fui otra vez a su casa esta ves estaba mi tía y después de un café ella se fue a atender la tienda de víveres que tenía dejándome solo con mi primo, empezamos a hablar y le dije para ir al su habitación y estar más tranquile, el acepto, estado hay me conto más de su día a día y yo ya con una erección que disimulaba le pregunto que si tienes novia?, el me responde que no que no hay nadie que le gustaba y para ver que decía, le reformule la pregunta diciendo y novio? El apenado me dijo que no, que clase de pregunta era esa y que no tenía idea de que hablaba, yo fui muy directo en ese momento y le dije que lo vi con su tanga blanca ayer y que era lindo.

    Se le puso la cara blanca como su hubiera vistió un espanto y no sabía cómo reaccionar ni decir ya que en ese momento solo tartamudeaba, clama le dije, a mí me gusto verte así, no le diré a nadie será nuestro secreto, me senté en la cama y abrí las piernas y le dije mientras me sobaba el paquete por encima del pantalón, tienes que decirme eres gay?, el muy apenado me dijo que sí que desde los 16 era gay y que hace un año empezó a ponerse ropa de mujer que le robo a una amiga. Y aparte de unas paja y metía de dedo en el culo no había hecho nada mas ya que le asustaba que se supiera que era gay. Yo me pare y me acerque a él lo toma de la barbilla y lo bese sin previo aviso agarrándolo por la sintura y pegándolo a mí y el solo se dejó llevar, metiendo la lengua en mi boca y viceversa, le agarre el culo y el solo soltó un leve gemido de nena.

    Yo no me aguante más y empecé a denudarlo mientras los besamos, mi primo tenía un cuerpo de nena muy lampiño pecho planito y con un culito de porno, sin pelos, y para mi sorpresa él tenía la tanga blanca debajo de su short y no se la quite. El me quita la ropa y me siento en la cama, cuando me quito el bóxer y me vio a la cara y me dijo algo apenado

    ‘’Lo tienes peludo primo’’

    Yo pensado que no iba a querer hacer nada y le pregunto si había algún problema y el solo empezó a jugar con los pelos de mi pene.

    ‘’me gusta peludos, me da morbo, y llámame julia o nena, pero si te da morbo dime prima’’.

    A eso sorprendido le respondo pues será mi prima, porque quiero escucharte gemir.

    Abrí mis piernas y el arrodillo en frete de mí y agarrándome del pene comenzó a lamerlo suavemente y a pasar su lengua por todo este, jugando con la cabeza, presionado su lengua contras esta y lamiéndome los bolas, se notaba que le gustaba porque hundía su nariz en ellas para sentir los pelos en su cara, continuo metiéndoselo a la boca y empezado un mamada lenta suave, tenía mi pene dentro de su boca y pasaba su legua por las venas de este, yo solo sentía el éxtasi de su boca, lo tomaba del pelo y le hundía todo mi pene en su boca y el solo se limitaba a hacer arcadas ya que tocaba su campanilla, después de unos minutos sintiendo la lujuria de su boca, sentí los espasmo para venirme y se lo dijo entre gemidos, mi primo aumento los movimiento de su boca en mi pene, rápidos, chupando más fuerte, mientras el cuarto se llenaba se sonidos de una mamada gloriosa y mis gemido, para después venirme en su boca soltado choros, mi mente solo pensaba: le estoy echando choros de mi semen en la boca de mi primo de 19 años. Mientas me acostaba en la cama agitado por esa manada, y solo escuche como él se tragaba mi semen sin decir nada, para después subirse encima de mí y decirme hundiendo su cara en mi pecho

    ‘’es la primera vez que le tomo semen de alguien más y sabe diferente al mío, es más salado’’

    Nos empezamos a besar y a hundirnos en el erotismo y lujuria del momento mientas nos tocábamos, mi pene aun erecto rasaba su pene que también estaba duro por encima de esa tanga blanca. En eso él me dice

    ‘’hazme tu nena primo, es el primero’’.

    Él se siento sobre mí y se tapó el pene con la mano por pena, pero era evidente su erección, le tome la mano y se la quite de este para tocarlo y empezado a mastúrbalo, el con pena comienza a gemir levemente, y comienzo y rosas el suyo con el mío y su precum llenara mi pene, coloque este en la entrada se su ano para empezar a lubricarlo e iba empujando con la cabeza de mi pene su entrada para que se fuera dilatando en eso intento meterlo suavemente, mi primo solo comienza a gemir levemente por el dolor, cuando por fin entra mi cabeza en él, hace gesto de dolor, y dejo de presionar el me mira y me dice

    ‘’sigue no pares, quiero perder el miedo, sigue’’

    La oírlo sigo, tomándolo por la cintura y presionando más entrando más en el mientras este me agarraba de los hombros y enterraba las uñas, cuando termino de meterlo todo en él, me quedo sin moverme para que su ano se acostumbre y solo veo su cara con una sonrisa entre felicidad y nerviosismo y lo escucho decir

    ‘’tengo un hombre dentro de mí, completamente dentro’’

    Te gusta primo le digo yo al oírlo y en solo me responde

    ‘’te dije que soy nena“

    Me empiezo a mover suavemente comenzado un bombeo lento pero contante sintiendo su ano cerrado a dilatarse y a comerme todo mi pene, sintiendo como su pene y bolas pegaba contra mí, como su cuerpo de nena estaba entre tenso y algo sudado, y viendo como su cara tenía un expresión de placer midiéndose el labios inferior, ya cuando sentí que su ano se acostumbró a el bombeo, tomo la iniciativa y le doy más rápido y fuerte subiendo más la intensidad a cada estocada y solo se escucha los gemidos de mi primo convertido en mi prima por mi pene dentro de él, la excitación fue tanta que él se vino a los minutos cayendo chorros de su semen en mi pecho y algo en mi cara, mientras yo solo disfrutaba de el en cada estocada, le seguí dando fuerte, rápido hundiendo mi pene hasta el fondo de el en cada penetración, entonces no aguanta más y sin decir nada solo acabe dentro de él, deteniendo el movimiento y enterrándolo todo y soltando choros de mi semen en él, mi primo mientras solo gemía y decía

    ‘’sí, sí, soy una nena, un hombre acaba de echar su semilla dentro de mí’’

    En eso él se desploma en mi pecho, agitado, sudado, y yo solo quiero más, quería más de él, mi pene aún estaba duro así que lo tomo le acosté boca arriba coloque su pies sobre mi hombros y tomándolo de la cintura lo penetro esta vez sin delicadeza, enterrado todo mi pene, el suelta un quejido de dolor, pero ya a ese punto no quería ser cuidadoso solo quería sentir el placer de su culo, comisando a bombearlo fuertemente chocando mi bolas en él, sintiendo como su quejido de dolor se convertían en quejido de placer, su pene ya estaba erecto otra vez y decido masturbarlos mientas sigo con mis movimiento bruscos, en eso le digo si prima tu culo es una delicia. A lo cual el me responde

    ‘’Primo soy tuya, préñame otra vez’’

    Y entre gemido de parte de los dos, yo me vengo otra vez dentro de él, sintiendo como expulso toda mi semilla, mientras que mi primo acababa en su pecho, cuando termina el frenesí del orgasmo siento como mi pene se pone flácido y sale solo de su culo y enseguida comienza a salir mi semen de este. Me acuesto en la cama a su lado y solo se sentía el olor de sexo y nuestros cuerpos sudados y agitados, me besa y me dice

    ‘’soy tuya primo, soy tu prima, tuya y de nadie más’’.

    Nos arreglamos y salimos como si nada hubiera pasado esa mañana, y por esa semana que estuve en el pueblo, para nuestros familiares éramos primos muy unidos paro lo cierto es que en las noche, mi primo se transformaba en mi prima en mi habitación de la posada.

    Seguí viéndolo con menos frecuencias los años posteriores, seguimos hablado y cogiendo ocasionalmente pero un día me dijo que se casaría con una mujer. Me invito a la boda yo ya estaba casado con mi esposa y la noche antes de su boda me sorprendió verlo en mi habitación vestido con la lencería de su futura esposa y diciendo

    ‘’hazme tuya una última vez, de regalo de bodas’’

    Pero esa es otra historia que dejare para después.

    Esta es hasta ahora mi historia más larga les recuerdo que son mi experiencia reales y por petición ya que unos cuantos me lo han pedios la próxima será de como conocí a mi esposa y como llegamos a tener un matrimonios liberal pero me tardare un poco porque esa es el doble de larga que esta, pero la escribiré detallando todo lo posible y con algo de ayuda de mi esposa gracias por leer mis experiencia

    Que tengan un placentero día.

  • Una monja se confiesa y acaba follando con el viejo confesor

    Una monja se confiesa y acaba follando con el viejo confesor

    Galicia, año 1950, cuando el cura mandaba más que el alcalde.

    Sor Remedios, veinteañera y guapa a rabiar, arrodillada delante del confesionario, le decía al cura:

    -… He tenido un encuentro pecaminoso, padre.

    -Cuente, sor Remedios, cuente.

    -Ayer a la tarde, aprovechando que estábamos solas en el convento pequé con sor Caridad.

    -¿Dónde pecó, hermana?

    -En mi celda.

    -¿Se corrió, hermana?

    -Sí, padre, me corrí varias veces.

    El viejo cura (70 años) levantó la sotana y cogió la tranca con la mano derecha, un pedazo de carne criminal, que no se le levantaba del todo por el peso que tenía, y masturbándola, le dijo:

    -Déjame detalles, hermana.

    -¿Que detalles, padre?

    -Desde el principio, cómo empezó, lo que pasó y cómo terminó.

    La monja se extrañó de que el viejo cura le pidiera aquello.

    -¿Es necesario, padre?

    -Si, hija, es justo y necesario.

    -¿Justo y necesario?

    -Si, justo para Dios y necesario para mí.

    -Está bien, le cuento. Estaba echada sobre la cama y sin querer posé una mano sobre un pecho, comencé a acariciarlo y cuanto más lo acariciaba más me gustaba, mi otra mano bajó y acarició mi sexo. Me gustaba mucho. Acaricié el otro pecho. Los labios se me secaron. Mi lengua los humedeció y comencé a gemir. Sor Caridad, que duerme en la celda de al lado, oyó mis gemidos y entró en mi celda. Vio lo que estaba haciendo, y sin decir palabra se metió en mi cama, me levantó el hábito, me quitó las bragas y comenzó a acariciar mi sexo peludo con sus dedos. Yo estaba temblando. Me quitó el hábito y la cofia. Quedé completamente desnuda, con mis duros senos con pezones rosados y gordos pezones… ¿Eses son los detalles que quiere saber, padre?

    -Todos, hija, todos.

    La monja siguió hablando.

    -Me agarró los senos con las dos manos y me dio un delicioso repaso, chupando, lamiendo y mordiendo los pezones. Llegó un momento en que mi ojete y mi sexo comenzaron a abrirse y a cerrarse al mismo tiempo, me subió de los pies a la cabeza un calor sofocante y sentí algo así como una explosión dentro de mí. Me corrí y casi me muero con el placer que sentí. Sí, padre, me corrí cómo un maldita puta, y…

    El cura la interrumpió.

    -Bendita, hija, bendita.

    -Pero puta.

    -La perra chica para ti, prosigue.

    -Aún no acabara de correrme cando metió su cabeza entre mis piernas y me lamió el sexo, que abriéndose y cerrándose estaba expulsando flujos. Acabé de correrme y ella seguía comiéndome el sexo…

    El cura, que estaba dale que te pego a la tranca, la volvió a interrumpir para decirle:

    -El coño hermana, es coño y tetas, no pecho y sexo.

    La monja prosiguió.

    -Ella me comía el coño y yo acariciaba mis tetas con las dos manos. Su lengua entraba y salía de mí como si fuera un pe… Una polla. Lamía mis labios vaginales y lamía y chupaba mi clítoris. Me lamió el periné y el ojete. Me puse otra vez a mil. Me penetró el culo con un dedo, lamió mi clítoris de abajo arriba y le di lo que buscaba, mi esencia, calentita. Sentí tanto placer, tanto, tanto, tanto que acabé mordiendo la almohada. Es que yo cuando me corro, me corro cómo una perra, padre.

    -¿Y no le devolvió el favor, hermana?

    -No, no sabría. Fue ella la que me dio a mí más placer.

    El cura seguía pelándola.

    -Zas zas, zas…

    -¿Cómo?

    -Me dijo:

    -«Pon las manos sobre la mesa donde escribes -las puse-. Levanta el hábito -lo levante- Abre las piernas -las abrí-. Ahora cuenta.»

    -Cogió mi cordón y me dio con él en las nalgas, y yo conté: Una, ay, dos, ay, tres, ay, cuatro, ay, cinco, ay, seis, ay, siete, ay, ocho, ay, nueve, ay, diez, ay.

    -«¿Quieres más?»

    -Claro que quería más, mi coño se estaba mojando de nuevo. Le dije: Diez más.

    -¿Tanto le gustaba que la azotara, hermana?

    -Sí, me excitaba. Sor Caridad besó y acaricio mis nalgas doloridas, me lamió, y me folló el coño con la lengua, luego, con tres dedos follando mi coño, volví a contar: Uno, ay, dos, ay, tres, ay, cuatro, ay que me corro, cinco, ay que me corro, seiseiseiseis- ¡¡¡Me cooorro!! Y me corrí, padre. Después me dio los dedos a chupar. ¿Sabía qué mis flujos son blancos cómo la leche?

    -¡Qué coño iba a saber!

    -Cuide su vocabulario, padre.

    -Si, como si tú estuvieses recitando poesía.

    -¿Ya nos tuteamos?

    -¿Estas caliente, Remedios?

    Le respondió con otra pregunta.

    -¿Te excité?

    -¡Sí, y de un momento a otro me corro!

    La monja se puso aún más cachonda de lo que estaba.

    -¡¿Qué has estado haciendo, José?!

    -Pecando, bonita, pecando.

    La monja se levantó, fue detrás del confesionario y vio al cura con la tremenda tranca en la mano. Se persignó.

    -¡¿Son así de gordas y de largas las pollas?!

    El cura le mintió.

    -Esta es de las más pequeñas, chula. ¿Me la chupas un poquito?

    La monja quería guerra, y le siguió la corriente al cura.

    -No sé hacerlo.

    -¿Sabes chupar un dedo?

    -Eso sí sé hacerlo.

    -Pues es lo mismo.

    La monja se arrodilló y metió la tranca en la boca, pero no era lo mismo chupar un dedo que una morcilla. Aunque ella chupó. De las comisuras de sus labios le salía aguadilla mezclada con saliva cuando el cura, la apartó, y le dijo:

    -Siéntate sobre mi polla, Remedios.

    La monja se asustó.

    -¡Me reventarías con esa cosa!

    -Ya verás cómo no.

    La monja estaba asustada, pero caliente cómo una perra. Contar lo del día anterior la mojara bien mojada. Se quitó las bragas y se agachó dándole la espalda al cura, que agarró la tranca en la mano y se la llevó a la entrada del coño. Le metió la cabeza, la monja cogió el hábito y lo mordió. Le entrara, pero tan apretada que daba miedo, pero al rato, con toda dentro lo que le daba era un gusto tremendo. Follaba ella al cura con su culo y parecía la locomotora de un tren.

    -«Chucu chucu, chucu…»

    Tiempo después se corrió cómo una cerda bañando la tranca del viejo, que a pesar de estar la monja como un queso, no se corrió, y no se corrió por que se le fue bajando. Ya casi fofa, se volvió a correr la monja, sí, se corrió metiéndosela doblada, y es que era un pedazo de tranca, que aún baja llenaba cualquier coño.

    Llamó el monaguillo por el cura. Se jodiera el invento, le preguntó la monja:

    -¿Mañana a la misma hora?

    -Trae contigo a Caridad. Os espero en la sacristía.

    -Allí estaremos.

    Quique.

  • Venganzas

    Venganzas

    Aún me acuerdo que ese día, allí en la cama, de mañana y fumando el cigarrillo pensaba en el encargo que había recibido esa mañana. Confuso y excitado en cierta manera la noche anterior había salido y no me fue difícil simpatizar, por decir algo, con el afeminado bobalicón con pintas de mamarracha charlatana; su tono melindroso y apocado me daban nauseas, pero era uno de los culos jóvenes que tenía pendientes.

    Tras una no muy extensa charla cargante empezó a interesarme ese pelo teñido de rubio, cara limpia y enjuto de complexión. Acompañaba su verborrea con ademanes exagerados y movía su pequeño culo como una campana. No tarde en levantármelo del local y al poco rato ya nos comíamos la boca en la calle mientras nos dirigíamos a mi buhardilla tres calles más abajo. Obvia decir que una vez allí me lo cepillé con ganas. Empezamos con un 69, era manejable y frágil, no podía abarcar mi miembro, en cambio yo al suyo lo engullía sin problemas. Estando a cuatro patas parecía una pequeña gacela y pude observar que su culo tenía un buen conducto, por lo que basto con comerle el culo y algo de vaselina. Lo empotré con ganas, en cada bombeo sus nalgas parecían latir. Vacié dentro, el por su parte lefó con ganas.

    Volviendo a mis pensamientos, esa misma mañana pensé en el encargo que me habían dado. Era una cuestión de principios para la comunidad Gay ya que el personaje que me habían asignado para dar un escarmiento no había escatimado en desprecios e incluso en temas financieros. De casta le venía al galgo, su padre, que estaba agonizando en el hospital ya lo había inculcado ese odio déspota. La verdad es que le tenía ganas, siempre con su porte autoritario, paseando la soberbia. Recuerdo que cuando solía cruzarme con él en alguna calle me miraba y escupía en el suelo. Elegante, deportista en su madurez parecía mucho más joven.

    Mi paso por el reformatorio 20 años atrás me había enseñado a defenderme, sabía esperar el momento oportuno y aprovechar. Siempre he sido fortachón y mi estatura alta ha merecido respeto. Demasiadas emociones me solicitaban en ese momento y ya estaba planteándome el encuentro y posterior represalia. El azar quiso que el fallecimiento del padre del personaje dejara paso a la alteración de los acontecimientos. Tras el trámite de la sepultura y haber hecho los posteriores tramites del dinero del progenitor estaba iniciando su éxodo hacía otro continente.

    La maquinaria ya estaba en marcha, me había dado tiempo de organizar un grupo. Desde el otro coche me informaron de la llegada inminente del coche del susodicho personaje en cuestión. Era en las afueras, al término de la localidad y al principio de la autopista. Coloqué el coche en medio de la vieja carretera y vi como venía de frente y tuvo que frenar, nos cruzamos las miradas hasta el fondo de nuestros ojos; intentó dar marcha atrás, era tarde, el grupo estaba tras él. Salió precipitado del coche con aire desafiante. Al ser cogido por los compañeros opuso fuerte resistencia, se movía como un león enjaulado. Con cierta dificultad fue introducido en el otro coche.

    El engranaje iba funcionando, nos dirigimos a la vieja nave. Llegué primero, el otro coche con el personaje venía y tras el dejaba una polvareda de humo. Abrí las puertas de la nave, el ambiente era frio, con ese aire industrial abandonado de las viejas fábricas. Entraron y lo sacaron con dificultades, sequía dando pelea, era impresionante el poderío físico que demostraba.

    — ¡Hijos de puta, mariconazos! ¡Dejadme ya! — exclamó dando manotazos a diestro y siniestro.

    Entonces los otros clamaron venganza y una vez estuvo retenido por cuatro compañeros propuse que fuera pasado por la centrifugadora. Fue atado a una rueda giratoria solapada a la pared, era una parte de la vieja maquinaria. Una vez amarrado giré de la rueda, la cual empezó a voltear, así de esta manera unos 5 minutos. Fue bajado y andaba desorientado como un borracho, no lograba focalizar con la mirada. Fue despojado de toda su ropa quedando en pelota picada. Lo colocamos en un butacón, con las piernas atadas en los reposabrazos y atadas sus manos. A la vista quedaban sus testículos colgantes con polla flácida. Una vez recuperado su mirada era de perro rabioso, incluso me retaba con ella.

    — Vas a darnos todos tus poderes notariales sobre los inmuebles que robaste mediante argucias legales — exclame.

    — Me pertenece por efecto legal, no sé cómo tiene el coraje de mandarme un esbirro como tú y esa manada de maricones — respondió exaltado.

    Me gustaba ese tono de incomodidad, no le gustaba ser exhibido de esa manera, su cara estaba roja de ira aunque mantenía seguridad aparente. A una seña mía apareció un carrito de ruedas chirriantes, encima se encontraba una enorme batería con dos pinzas. La cara de él fue todo un poema, se tensó y abrió los ojos como platos.

    — ¡No! ¡No pretende… ra… as…! — dijo aterrorizado y balbuceando.

    — Dices donde están los poderes notariales y san se acabó — dije al mismo tiempo que juntaba las dos pinzas y echaban grandes chispas.

    — Mi padre que ni habéis respetado el día de su muerte las guardaba en el Banco, no puedo hacer nada — exclamo.

    Mandé hacer una llamada, la confirmación de que nos había mentido se hizo evidente.

    — Del banco nos han informado que hace muchos años que no pertenecían a tu padre.

    — ¡Lo juro por dios! — volvió a exclamar.

    Cogí las pinzas, la derecha del polo positivo en su testículo derecho y el polo negativo en el izquierdo. Era una visión casi surrealista, los cables que se unían a sus testículos colgantes parecían dos extensiones de él. Mandé apartarse y gire la rueda de la batería. La primera descarga hizo que su cuerpo quedara tensado, sus manos se extendieron al igual que los pies. Su mandíbula apretada y sus ojos estaban cerrados.

    — ¿Te aclara esto las ideas? — pregunté.

    — ¡No! ¡No! Por favor.

    Giré una vez más la rueda de tensión a más intensidad. La brutalidad de la sacudida hizo que el cuerpo quedara arqueado en el aire y su cuerpo fuera un constante espasmo. Aguanté durante un rato la tensión de la batería. No aguantaba, se orinó, de su ano salió un chorro de mierda debido al esfuerzo. Pare. Me acerqué a su cara.

    — Hueles a mierda, sabes. ¿Dónde están las actas? — pregunté.

    Entre susurros y respiración entrecortada con voz farragosa explico el destino de las actas y como conseguirlas. Perdió el sentido.

    Tras la información informe a quien correspondía y el resultado fue positivo. Me dieron barra libre a posterior escarmiento correctivo y dejar que se fuera.

    Ya había pasado casi un día, me informaron que iba reaccionando y se encontraba entre cuatro paredes en un colchón. Fui a verlo. Su mirada parecía la de un perro asustado, aún estaba desnudo. No me aguantaba la mirada. Me crecí.

    — Te has portado bien al final, quizás te faltaba sacarte un poco de mierda — dije.

    — ¡Por favor! ¡Te lo ruego…! Dejadme ir, ya tenéis lo que queríais.

    — Ya no eres tan gallardo como antes. Bien. Por tu comportamiento te dejaremos en libertad, no sin antes… — dije dejando en el aire las palabras para causar más amedrentamiento y temor al personaje y salí enseguida.

    Esperaban mis órdenes, había mandado a llamar a otros 4, en total éramos 10. Ordene con rigor que al personaje se le aplicara una lavativa para posterior actuación. Les dije que sería follado vivo por todo conducto viable y todo el proceso sería en exhibición, es decir, con todo el grupo observando. Para su posterior puesta en libertad.

    Se procedió según lo establecido, fue atado a una mesa con las piernas levantadas en su borde con dos puntales, como si fuera el sillón de una embarazada a punto de parir. Por orden de ejecuciones se le aplicó la lavativa mediante una manquera de agua. Su vientre se hincho y taponé su ano con mi dedo. Estaba a punto de estallar. Imploraba clemencia, gritaba mientras yo lo miraba a los ojos con aire de superioridad.

    — Pide nabo y dejo que se vaya el agua que tienes dentro — dije con sarcasmo mirando a todos los presentes.

    — ¡Dios! ¡dios! ¡por favor, eso no, he tenido bastante!

    Dejé que pasaran otros pocos minutos y ya exclamo ¡quiero rabo! Quité el dedo y expulsó toda el agua acumulada, el chorro fue sorprendente. Su ano quedo dilatado. Dije a todos los presentes que empezaran a desnudarse como yo mismo lo estaba haciendo.

    Por honores me tocaba estrenarlo, ya llevaba una erección bastante notable, solo tuve que ponerme a la altura de su conducto y empujar. No entró bien a la primera, pedí vaselina, lo unté y ya después le embestí sin compasión. Clave hasta la empuñadura, emitió un berrido atronador seguido de un latoso ¡compasión! ¡Compasión, por favor! Lo bombeé con ganas y vacié dentro. La función siguió toda la noche, uno tras otros lo encularon por turnos, también mamó pollas huevos y comió culos. Al amanecer fui a visitarlo antes de su puesta en libertad. Apestaba a lefa, sus cabellos eran una masa blanca. Le di su ropa y lo dejamos a su suerte.

    Aunque acometer los trabajos también implica sus riesgos siendo el simple ejecutor, dos meses más tarde fui introducido en una furgoneta y llevado a una especie de rancho, nada más salir de la furgoneta ya me habían quitado la ropa y tuve que hacer un paseíllo delante de fornidos matones. Él se encontraba al fondo y su rostro hablaba solo VENGANZA.

    Fui izado por una polea y puesto boca abajo durante horas, para después ser llevado a una cama de hierro conectada a la corriente. Sufrí descargas que me quemaban por dentro, me contorsionaba e intentaba no implorar delante de él. Sucumbí, también aullé y tiré mierda en abundancia, ante la mirada impasiva de él. Ya llevó 4 días, cada día soy sodomizado y obligado a tragar pollas, que si bien en un principio incluso mi pene estaba erecto ahora ya es puro conducto. Esta misma mañana cuando pensaba que todo había terminado ha venido otra tanda de sodomizadores sin darme ninguna tregua. No puedo abrir los ojos de semen que he recibido. No hace ni dos horas que han salido los 5 y cada uno ha orinado sobre mi a modo de despedida. Tengo entendido que mañana seré ajusticiado. Solo por cumplir con mis obligaciones.

  • Mi aventura en Estambul

    Mi aventura en Estambul

    Para abreviar os diré que en un chat erótico conocí a un chico turco de mi edad y poco a poco fuimos intimando hasta conocernos por Skype y whatsapp. Se llama Ismail y fue él quien me animó a contar mi experiencia con el moro, aconsejándome experimentar nuevas sensaciones estando completamente quieta en la cama. Total, que me armé de valor y fui a visitarle a su país. Eso sí, no debía ni besarlo ni siquiera tocarlo (para no darme pistas). Llegué al aeropuerto de Estambul donde me recogió y me llevó a su piso. En el camino hicimos el pacto de que yo me tumbaría en la cama desnuda y que Ismail se encargaría del resto. Eso sí, con los ojos vendados todo el tiempo y tal y como habíamos acordado, estar totalmente quieta para de esta manera poder experimentar todo tipo de “sensaciones”.

    Total, llegamos a su apartamento. Ismail no entró, se quedó fuera en el rellano y cerró la puerta con llave. Sólo había una cocina unida a la salita y un baño pequeño en la habitación. Hice un pis, me desnudé, cerré la puerta de la habitación, me puse una venda (que estaba sobre la almohada) y me tumbé sobre la cama.

    Pasados unos minutos, escuché que abrían la puerta del apartamento y la cerraban nuevamente con llave. No escuché más ruido. Al minuto se abrió la puerta de la habitación. Inmediatamente sentí que entre varios me ponían unas muñequeras tanto en las manos como en los tobillos. Luego sentí cómo (con cuerdas) las iban tensando y tensando hasta que mis brazos y piernas quedaron totalmente inmóviles y en forma de “X”. Inmediatamente salieron de la habitación cerrando la puerta. Quedé unos minutos “sintiéndome” totalmente vulnerable en ese estado que, dicho sea de paso, me excitó sobremanera. Ismail me dijo que tenía que “sentir” y ese estado de vulnerabilidad era el ideal.

    Ya mentalizada para únicamente “sentir” alguien entró a la habitación, “sentí” una mano que acarició mi cuerpo. Esa mano se detuvo en mis pechos los cuales trató con brío, era una mano vigorosa, con dedos fuertes. Inmediatamente el misterioso hombre se puso entre mis piernas, “sentí” unas gruesas y peludas piernas y un duro nabo que buscaba la entrada de mi lubricado coño. Cuando consiguió meterla no tuvo reparos y me la clavó hasta el fondo, posando al mismo tiempo sobre mi sensible cuerpo su peludo y fornido pecho. Mi anónimo amante no gesticulaba palabra, solo podía escuchar su respiración en mi oreja con algunos pequeños gemidos. A pesar de mi situación de total indefensión, el corpulento hombre que me estaba poseyendo era suave y gentil en sus movimientos.

    Sentí sus embestidas pero no eran tan frenéticas como estaba acostumbrada. Su respiración era melodiosa y en sincronía con sus movimientos mientras me follaba. Sus manos rodeaban mi nuca y “sentía” el dominio de aquel macho pero a la vez su cuerpo sobre el mío no mostraba signos de superioridad. Era una serie de “sensaciones” nuevas. Estaba totalmente inmóvil, con los ojos vendados.

    Mi cuerpo estaba a su merced pero en esa situación mi amante solo se limitaba a disfrutar clavándome constantemente la verga hasta el fondo acompañando sus embestidas con suaves gemidos y una respiración profunda. Pausadamente comenzó a besarme la oreja, luego a chupar y lamerme el cuello para finalmente besarme en la boca. Tenía un bigote frondoso pero muy suave. Sus labios eran anchos y me metía la lengua hasta la garganta.

    Disfruté de sus besos y hasta de las babas que dejaba en mi cara y cuello Disfruté de sus gemidos, de su profunda respiración, de sus manos alrededor de mi cuello, de su peludo y fornido cuerpo frotándose sobre el mío para ayudar a sus potentes embestidas.

    Su verga no paraba de retozar dentro de mi palpitante y lubricado coño. En un momento dado hundió hasta el fondo aquella dura tranca y, acompañado de unos penetrantes gemidos en mi oreja, comencé a sentir sus contracciones. Su verga no paraba de palpitar haciendo estremecer mis paredes vaginales con sus continuas contracciones. “Sentí” cómo sus brazos se afianzaron fuertemente alrededor del cuello mientras su dura verga no paraba de evacuar semen en mi útero.

    Sus gemidos se convirtieron en una bella melodía que acompañaba aquella espectacular corrida. Todo su cuerpo vibraba y hacía vibrar el mío. Cuando terminó de correrse, “sentí” la quietud de su cuerpo. “Sentí” los latidos de su corazón sobre mi piel. Sus respiraciones fueron siendo más calmadas y pausadas. Sus labios comenzaron a besarme apaciblemente mientras sus brazos se separaban de mi nuca a la vez que sacaba la verga de mi sumiso coño. Se levantó y así como entró, salió de la habitación.

    Nuevamente quedé sola, pero esta vez recordando todas y cada una de las “sensaciones” que acababa de experimentar. En un momento dado, alguien entró y se limitó a limpiarme el coño con una toalla. Luego salió y cerró la puerta.

    Después de un rato, alguien entró y cerró la puerta. Esta vez le sentí situarse entre mis piernas y sin preámbulo alguno, comenzó a meterme la verga a la vez que posaba su cuerpo encima del mío. Era más menudo que mi anterior amante. Tenía menos vello corporal pero sudaba bastante. Cuando me tenía bien ensartada, sus manos fuertemente me sujetaron del cabello para a besarme justo cuando su cuerpo comenzó a moverse para acompañar sus penetraciones.

    Me estuvo follando un buen rato y no paraba de besarme, solo escuchaba su fuerte respiración nasal. “Sentía” su cuerpo moverse encima del mío, “sentía” su verga bullirse dentro de mí. “Sentía” cada una de sus embestidas impulsadas por el peso de su cuerpo “Sentía” cómo me clavaba su dura tranca hasta el fondo impulsado por su pelvis.

    Su cuerpo se revolvía sin parar sobre mi inmóvil cuerpo. Realmente “sentir” esa otra manera de ser poseída, esa otra sensibilidad en un hombre al que tampoco podía acariciar ni tocar, era demencial.

    No pude contenerme y tuve un tremendo orgasmo. Intenté gemir pero estando mi boca atrapada entre los labios de mi nuevo amante, debilitó mis gemidos. En un momento dado, su cuerpo comenzó a convulsionarse, su verga se puso muy pero que muy dura y comenzó a eyacular arrojando gran cantidad de semen en cada una de sus contracciones. Realmente “sentía” como el semen era lanzado en mis entrañas por tan potente verga. El cuerpo de mi amante no paraba de estremecerse, gimiendo fuertemente dentro de mi boca y tirando con ímpetu de mis cabellos en cada contracción.

    Experimenté una serie de “sensaciones” que se daban al mismo tiempo. Lo más sorprendente es que, “sentir” un hombre en ese estado de agitación solamente con dejarle hacer, sin que yo hubiese hecho absolutamente nada más que estar quieta, fue colosal. Ni qué decir que mi coño no paró de “sentir” durante los espasmos de una verga que no paraba de eyacular.

    Paulatinamente, su cuerpo comenzó a tranquilizarse. Su boca seguía besándome pero con más calma. Su verga se mantenía en el fondo de mis entrañas pero sin movimiento alguno. Al cabo de un minuto, paró de besarme y sacó la verga suavemente de mi obediente coño. Se levantó y salió de la habitación así de alegremente.

    Durante toda la tarde fui poseída por 6 o 7 hombres. Todos diferentes tanto de complexión, de temperamento, de diferentes maneras de penetrarme, de diferentes maneras en que mi quieto y sumiso cuerpo fue capaz de haber producido tanto placer. Realmente Ismail tenía razón cuando me dijo que me dejara hacer, simplemente que “sintiese”. Curiosamente, en ningún momento sentí molestias en el coño, todo lo contrario parecía que toda verga que me penetraba, me sabía a poco.

    Los días fueron pasando y mi cuerpo se convirtió en una continua fuente de placer para todos los desconocidos que me usaron, que me poseyeron, que me follaron, que me penetraron y que derramaron todo su semen en mis entrañas. Los últimos días en la cama de Ismail ya no estaba atada. Ya era consciente que las manos quietas, las piernas abiertas y una total inmovilidad eran mi seña de identidad.

    Ahora puedo decir que un hombre es auténtico en la cama cuando le dejas hacer, sin que le provoques a hacerse el macho para que te meta caña. Ellos en su naturaleza saben darte placer sin necesidad de pincharlos. Solamente necesitas estar callada, sin moverte y sumisa. En ese entorno son tiernos, afectuosos y hasta campechanos.

    Mi experiencia en Estambul fue un antes y un después. También he de deciros que nunca supe cuando fui follada por Ismail. Él estaba entre todos esos hombres que me poseyeron, de eso estoy segura.

    Hoy, en mis relaciones sexuales solo le exijo a quien haga uso de mi cuerpo, que no utilice aparatitos ni juguetitos. Únicamente pido que se le ponga dura para sentir vigor y vitalidad dentro de mí.

    *****************

    Gracias a JulioG y a Toño por sus comentarios en mi anterior escrito.

    Carmen.

  • Sólo fue un sueño

    Sólo fue un sueño

    Todos, a lo largo de nuestra vida, nos hemos obsesionado con alguien… a veces de una manera platónica; otras, de una manera pasional e irracional. A veces nos hemos creído enamorados, y otras sólo desearíamos tener sexo de forma brutal.

    No sabemos por qué nuestra mente, o nuestro corazón, actúa de esa manera, pero esos pensamientos y sentimientos son algo que no se pueden controlar.

    Soy profesor de Secundaria y, a lo largo de mis años de trabajo, ha habido alumnas que, de alguna manera, me han obsesionado. Lógicamente muchas me han atraído a nivel físico, porque sería bastante hipócrita no admitir que un cuerpo femenino joven nos atrae a la mayoría. Esa atracción física se quedaba sólo en fantasías, en sueños que, de ninguna manera, se iban a realizar.

    En otros casos lo que he sentido por alguna alumna iba mucho más allá de lo físico: había como una unión más “espiritual”, palabra que, en este contexto, sea difícil de explicar.

    En este curso que termina me he encontrado con una de esas chicas…. Vamos a llamarla Paula, aunque ése no es su auténtico nombre; el suyo real no es muy corriente, al menos aquí en España, y no quisiera que si, por casualidad, alguien conocido suyo leyera esto, pudiera identificarla.

    Paula tiene una preciosa melena morena y ondulada, que le llega a mitad de la espalda; unos ojos marrones intensos; usa gafas de pasta, de las que se llevan ahora mucho. Es alta y aunque al principio de curso estaba más redondita, a lo largo del año se ha ido estlizando hasta llegar a convertirse en una chica esbelta, de piernas finas, y con una clase que, creo, pocos chicos de su edad podrían apreciar.

    Por alguna razón que desconozco, desde el principio de curso Paula se acercó a mí, sobre todo para que le solucionara las dudas que le surgían en la asignatura que imparto. Poco a poco, esa confianza la llevó a contarme cosas de ella y de su vida que le preocupaban…; asuntos familiares, de amistades, de dudas ante la vida…, y descubrí a una chica con problemas de autoestima, a la que yo, desde mi experiencia, intentaba dar soluciones.

    Sé que pude confundir mis sentimientos, pero entendedme… Cuando a alguien maduro como yo se le acerca una joven de 18 años que le cuenta con confianza sus dudas, sus miedos, sus preocupaciones…, entonces el maduro piensa que esa chica se está enamorando de él. Por supuesto que no es la realidad, sólo es un deseo, algo que tienes en la cabeza y que realmente te gustaría que sucediera.

    Y así fue como al cabo de un primer trimestre, me empecé a obsesionar con Paula; ansiaba los momentos en que se acercaba a hablar conmigo, y echaba de menos los días en que no tenía clase con ella…

    Sí, ya sé que esto es una página de relatos de sexo, y no ha habido sexo hasta ahora. Tampoco esperéis encontrar mucho en lo que queda de relato, pero yo he tenido la necesidad de confesar y dejar por escrito todo lo que me ha pasado durante este año. Escribir me ayuda.

    Pero algo de sexo hay, no podía ser de otra forma. Pero ese episodio sexual apareció en un sueño que tuve una noche. Pocas veces se recuerda lo que se sueña, pero yo me desperté con un recuerdo tan intenso de lo que soñé que lo escribí para que no se me olvidara. Ese es el relato erótico y, aunque lo he adornado levemente, la mayoría es lo que dejé escrito ese día.

    Perdonadme toda esta introducción, pero creí necesaria narrarla para poneros en situación. Sobre el sueño que viene a continuación, probablemente la mayoría lo encontrará muy suave en comparación con lo que se lee por aquí, pero, para mí, es lo más sexual que me había pasado en mucho tiempo.

    Esa tarde había estado pensando en ella, como tantas otras veces. Fui realista, sabía que todas mis fantasías o deseos con ella jamás se cumplirían y, por ello, me sentía abatido… nuevamente.

    Pero soñé con ella. En mi sueño, estábamos en una casa, supongo que reunidos con más gente, como si fueran unas convivencias o algo parecido. Paula estaba en la cama de mi habitación tapada con las sábanas. Estaba boca arriba, y pude apreciar cómo, debajo de las sábanas blancas, se marcaban sus pezones. Tenían que estar duros, y me preguntaba por qué. Siempre me había preguntado cómo serían: si con areolas grande o pequeñas; si serían más oscuros o más claros.

    Estuvimos hablando un rato de temas que no recuerdo, pero, al final, me sorprende cuando me dice: “Si quieres, me quedo aquí contigo”. Yo estaba de pie, mirándola embobado, y en cuanto oí esas palabras, acepté y me metí en la cama. Sé que ella estaba en bragas porque, al levantar la sábana para meterme dentro se las vi. Eran bragas blancas, de algodón, y en ese breve vistazo vi que se le ajustaban mucho al sexo, de manera que sus labios se le marcaban tremendamente. Sé que me acurruqué junto a ella; la abracé y le di besos en la mejilla; le acaricié el pelo. La tenía junto a mí: yo estaba desnudo y notaba su piel contra la mía; notaba sus muslos en mis muslos, y sus tetas contra mi pecho. Me sentía en otro mundo.

    En la siguiente escena del sueño recuerdo que ella estaba a horcajadas sobre mí. Tengo una vaga sensación de que estaba desnuda de cintura para abajo; sí, me doy cuenta de que ya no tenía las bragas puestas. En esa postura me dijo: “Follar no es lo más importante”, y yo asentí.

    Yo estaba empalmado y mi polla estaba mojada, no sé si por los flujos que emanaban de ella o por mi propio semen; sé que ella se movía y gemía, y que yo le estaba tocando las tetas… unas tetas jóvenes y duras. Las apretaba con fuerza mientras notaba cómo la polla sonaba dentro de su coño; mientras entraba y salía, chapoteba en sus jugos, y yo lo escuchaba.

    Por desgracia, ahí se interrumpió esa parte. En la siguiente escena Paula ya no estaba en la habitación. Yo estaba cerca de un río, creo, buscándola porque no aparecía, y temiendo que se hubiera suicidado por haberla dejado embarazada.

    Y ahí me desperté. Un sueño, extraño, como muchos sueños, pero tan real que durante el mismo llegué a correrme. Y, mojado con mi semen, me levanté.

    Podéis imaginar cómo me sentí al ver a Paula ese mismo día, y lo que pude desear. Pero, quizá, todo eso y lo que sucedió después, lo deje para otro momento.

    ********************

    Siento haber decepcionado a los que esperasen otro tipo de relato, pero, aparte de que uno también escribe para sí mismo, al confesar esto espero que muchos de los que lo hayáis leído, os sintáis identificados con algo tan real.

    Para comentarios y enfados, podéis escribirme aquí: [email protected].

  • No sabía de lo que me estaba perdiendo

    No sabía de lo que me estaba perdiendo

    Al fin contaré lo que me pasó, conseguí esta página y es perfecta para mí. Me llamo Lucas, tengo novia, mido 171 cm, soy nutricionista. A finales de mayo día jueves estando a mi trabajo recibo una historia médica de la última persona que vería por ese día, vi que era un hombre de nombre Alejandro, pero lo entro al consultorio fue una mujer despampanante tenía como mi altura de piel morena clara bellísima la hembra.

    Al rato me confiesa que es trans a lo que quede impresionado. Ya se me estaba parando de lo hermosa que era todo estaba como que tenso y más aún cuando me toco examinarla físicamente. Fue, se desvistió y vino con la bata puesta ya examinando vi las hermosas tetas que tenía y el culaso era perfecto unas piernas y todo ella o el perfecto. Lo que me sorprendía de todo esto es que la calentura en mi bicho aumentaba y estoy seguro que ella se estaba dando cuenta tenía todo bajo control y donde me quería. Así paso la consulta y la cite para dentro de 15 días nuevamente, ella salió y yo ya había terminado mi jornada.

    Cuando salí llovía mucho y al mirar en la parada de los taxi estaba ella sin dudarlo le ofrecí llevarla y me dijo que sí. Hablamos durante todo el camino y me dijo su dirección. La mujer vivía cerca de donde yo vivo la deje y me fui a mi casa, esa noche no hacia otra cosa que pensar en ella y como me ponía hasta que me masturbe por ella pensando en su culo en sus tetas y en su boca, así pasaron los días hasta que fue nuevamente. Y ahí fue en donde me di cuenta que se estaba exhibiendo y a mí me gustaba y le seguí la corriente nuevamente la lleve hasta sus residencia y volvería a mi consultorio en unos 15 días, me pidió el número se lo di y me llamo para que yo guardar el suyo. En todo ese tiempo subía una foto a su estado cada tres horas y cada una mejor y más provocativa que la anterior.

    El día antes que le tocaba su cita, mi novia se fue de viaje y ella supo ya que lo publique en mi estado la foto cuando fui con mi novia al aeropuerto, al día siguiente llego la vi y nuevamente la llevaría y cuando íbamos llegando me dijo que si quería conocer su apartamento que me invitaba a cenar por las tres veces que la lleve enseguida me negué pero al llegar a casa y ver esas fotos que seguía poniendo en su estado le escribí que si aún estaba abierta la invitación y en seguida me respondió que sí que me esperaba

    Llegue y el apartamento era espectacular hermoso, y ella con un vestido súper corto apenas y lograba pasar sus nalgas completas. Comimos y hablamos de todo un poco hasta que la cosa se empezó a poner muy morbosa y empezamos a tocar esos temas ya saben un poco subido d tono y a doble sentido ella lo hacía todo dirigió todo hasta que ya no me podía aguantar y ella cruza y cruza la pierna. Coloco música y me invito a bailar casi acabe del solo roce de ese culo.

    Hasta que se llegó un momento que solo era meter mano por todos lados ella buscaba a besarme pero le quitaba la cara, yo solo lo que quería era que me diera una buena mamada y que me diera su culo, y así fue se pues a sacar mi pipi y se lo llevo a la boca me estuvo mamando la verga pero lo hacía tan rico que no me aguante y me vine en su boca muchos chorros de leche caliente y me sorprendió que a ella le excito más y más. Hasta que me dio su culo…

    No lo iba hacer pero cuando vi ese culo empecé a lamer y lamer hasta que se lo metí. Eso fue demasiado le di y le di por casi una hora corrió ella gritaba le dolía pero le gustaba a un más. Hasta que le deje ese culo abierto y me vine en su culo también. Ella me tiro en la cama me dijo que me iba dar un masaje y así fue pero cuando llego a mi culo solo quería era perforarlo y me levante y le dije que no…

    Luego ella me suplico que se lo mamara y también me negué. Me fui a mi casa aliviado.

    Continuará con muchas sorpresas.

  • ¡Embarazada!

    ¡Embarazada!

    ¡Positivo! la prueba de embarazo que acababa de hacerme en el baño confirmaba lo que ya sospechaba, esa sensibilidad en los senos y las náuseas durante todo el día eran señales que ahora confirmaba, salí del baño desnuda y camine hacia la cama sosteniendo la prueba en la mano, la verdad, esto es lo que deseaba desde hace algún tiempo… y ahora que sucedía no tenía muy claro de quién era mi embarazo.

    El viaje a Cancún con Balam fue específicamente para lograr esto, pero la noche anterior y desde que regresé me había entregado a Israel con toda lujuria; y estaba esa escapada a medio día del trabajo en que me fui a coger con un compañero de trabajo que no veía desde la primera reunión swinger a la que asistí… No estaba en mis planes, pero cuando me llamo me tomo totalmente de sorpresa y no pude negarme cuando me pidió vernos para coger, desde que lo encontré en la reunión swinger quedamos de vernos y ahora me llamaba, no pude negarme…

    Mi cabeza empezó a tratar de deducir de quién era mi bebé, deseaba que fuera de cualquiera de los dos amantes que tenía, mi corazón empezó a palpitar fuertemente cuando pensé en la cara de mi esposo y de mi familia cuando anunciara mi embarazo… eso! no le diría nada por el momento a mí esposo, dejaría que se enterará junto con mi familia…

    Pero, la curiosidad de quién era el padre de mi bebé me quemaba por dentro, ya investigaría a partir de qué mes de puede hacer una prueba de paternidad y llevaría a mis dos machos a hacerla para saber quién era el afortunado…

    Pasaron dos semanas y aproveché que había comida familiar en casa de los papás de Balam para invitar a Israel y le pediría fuera con mi amiga Íntima del trabajo que había compartido tantas cosas ya conmigo, sabía que al día siguiente la noticia se esparciría en el trabajo gracias a los dotes de comunicativa que tenía mi amiga…

    Llegó el domingo y me vestí con un vestido blanco a medio muslo, de espalda descubierta y me calce unas zapatillas blancas de tacón de alfiler, el efecto era cachondo y de inocencia al mismo tiempo.

    Llegamos mi esposo y yo a la casa de Balam y mi prima salió a recibirnos muy cariñosa, después de lo que habíamos vivido juntos el grado de complicidad entre nosotros era intenso y bromeó con pasar un rato sola con mi marido para repetir lo de aquella reunión donde conocí a Tony.

    Mi esposo sonrió y comenzó a bromear que deberían hacerlo porque seguramente yo tenía en mente algo para esa tarde al saber que iría mi macho Israel a la comida…

    Al poco rato apareció Israel con mi amiga, los recibieron y fueron a sentarse en la mesa que teníamos también nosotros, me saludó efusivamente y las miradas de todos eran de curiosidad al verme ahí con mi marido y mi amante, después del anuncio que hice la última vez que estuve con la familia, las mujeres no dejaban de verme tratando de leer que traía en mente esa tarde…

    Poco después de la comida y parándome en el escalón del jardín llamé a Israel ya Balam a pararse junto a mí, la mirada de todos estaba fija en los tres, mi marido no tenía idea de que iba a pasar, el silencio que se apoderó de la casa fue impresionante y a manera de inicio del mensaje que quería decirles comencé diciendo al tiempo que tomaba de la mano a mis machos:

    Ellos también estaban algo sorprendidos, así que inicie diciendo:

    -Querida familia, como saben ya debido a los acontecimientos recientes, una de mis grandes metas era embarazarme de uno de los hombres aquí conmigo, hice una pausa viendo fijamente a mí marido, su mirada era de shock pero sabía también era de lujuria, pues bien, quiero anunciarles formalmente que estoy embarazada!

    La exclamación general fue un ohhh de sorpresa seguido de aplausos y felicitaciones, mis machos me abrazaron y buscaron en mi rostro la respuesta que anhelaban saber.

    No les di ninguna muestra de certeza porque yo misma no sabía quién era el padre, la mirada de mi papá era de enojo, iba a decir algo cuando mi mamá lo detuvo con un gesto seguramente en complicidad conmigo y la tarde noche transcurrió con gran excitación por parte de todos tratando de averiguar quién era el padre de mi bebé.

    Mi marido se mostraba conforme, llegó el momento de despedirnos y ambos machos quedaron en llamarme al día siguiente para saludarme… Sabía que la duda los estaba matando, especialmente a Israel porque en esos momentos me di cuenta de que realmente deseaba tener un hijo conmigo, al subir al coche las mano de mi marido inmediatamente se posó en mi muslo y me di cuenta de la erección que tenía, estás segura Marie?, estás embarazada?

    Sí, le respondí feliz, uno de ellos dos es el papá de nuestro hijo, le dije mientras apretaba su verga Sobre el pantalón, vamos a ser padres de un hijo concebido fuera del matrimonio!, Que piensas?

    Eres una puta, no pensé que te atreverías al final…

    Te molesta? Le pregunté acariciando su pene erecto a su máxima capacidad… Tu amiguito parece estarlo disfrutando, dije refiriéndome a su tremenda erección…

    Sabes bien que no, es lo que queríamos no?

    Sí, llevo en mi vientre el producto de mis infidelidades, me calentó tanto decirlo a mí familia de la manera en que lo hice, hubiera querido desnudarme y coger con mis dos machos ahí mismo, a la vista de todos…

    Sé que mueres por saber quién es el padre, pero para serte franca no lo sé todavía, en cuanto se pueda haré las pruebas de paternidad correspondientes para averiguarlo, pero no te voy a decir a ti, tu tendrás que vivir con eso por un buen rato más, sé que te calentará mucho verme embarazada y no saber quién me fecundo…

    Saque su verga del pantalón mientras manejaba y empecé a mamarle con lujuria mientras él me decía:

    Sabes bien como excitarme Mariela, lo sabes muy bien…

    Sentí su venida llenarme la boca de su semen y terminando de tragarlo me enderece de nuevo casi llegando a casa y Le dije: estoy embarazada pero no es un accidente, deseaba mucho que ellos me dieran un hijo, me excita muchísimo saber que los demás sabrán que no es tu hijo, que alguien más me dejó su semen bien adentro de mi raja…

    Al día siguiente al llegar al trabajo recibí una llamada casi de inmediato de Israel: más vale que el bebé sea nuestro perrita, no tienes idea de lo que voy a hacerte hacer de aquí hasta que nazca, vamos a ir a reuniones sw todos los fines de semana para ofrecer a mí hembra embarazada a todos los que quieran cogerte y vas a dejarte…

    Escuchar eso de su voz no hizo más que excitarme tremendamente y le respondí casi tartamudeando: pero, me vas a ofrecer desde ahorita hasta el fin de mi embarazo?

    Sí, y vas a ser la más puta de mis hembras o terminamos!

    Bastó escuchar eso para que inmediatamente respondiera casi llorando: no, eso no!, soy tu hembra, lo sabes bien, haré todo lo que pidas… Absolutamente tooodo.

    Continuará