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  • Infidelidad con mi cuñado camionero (Parte 2)

    Infidelidad con mi cuñado camionero (Parte 2)

    Si quieren ver la primera parte de esta historia, vayan a mi perfil.

    Luego de salir de la cocina con el corazón a mil, pues mi hijo estuvo a punto de descubrirnos a mi cuñado José Luis y a mí besándonos la fiesta siguió su curso, de vez en cuando José y yo nos mirábamos con complicidad, luego de bailar con mi esposo varias piezas José me invitó a bailar y yo me negué en un principio pues quería aclarar un poco mi mente y tratar de apaciguar el deseo que tenía de follar con él, pero Edu me insistió en que bailara con José y pues tuve que acceder, cuando José me tomó de la mano sentí algo, no sé, algún tipo de conexión…

    José Luis: De nuevo te tengo para mí, aunque solo podamos bailar, pero yo sé que vamos a tener tiempo para nosotros solos y te voy a disfrutar como he querido desde hace tiempo.

    Yo no sabía que decirle pues también quería ser poseída por él, pero tenía que guardar la compostura, además mi hijo Miguel nos vigilaba con recelo, pues él sospecha de José Luis y sus intenciones hacia mi…

    Yo: Por favor no sigas, acá están todos incluyendo mi hermana que es tu esposa y mi marido y no quiero que dañemos la fiesta.

    José Luis me apretó un poco más hacia él y mis tetas se abultaron contra su pecho así como había pasado un rato atrás en la cocina y como yo soy un poco más alta que él ver su cara cerca a mis tetas me calentó mucho, me abracé un poco más a él como si fuera su mujer y José lo entendió y en un momento sentí como una de sus manos acarició mi culo…

    Yo: no sigas por favor, me tienes loca, quiero que me folles, que me comas entera.

    José Luis: vas a ser mía Nora, te voy a follar pase lo que pase te voy a follar

    En ese instante mi hijo Miguel se acercó…

    Miguel: siento interrumpir tu bailecito con este, vengo a decirte que voy a salir con mi padre a buscar más carbón pues aún queda mucha carne por asar y aprovecharemos para entrar a casa a sacar algo más de licor, eso sí, no demoraremos mucho, eso te lo aseguro.

    Y se fue mirando con mala cara a José Luis. José y yo nos miramos mientras bailábamos pues ya sabíamos lo que podría suceder, mi hijo y mi esposo por fuera y yo vulnerable ante aquel cuñado que me quería hacer de todo y yo se lo estaba haciendo más fácil. La canción terminó y de inmediato José Luis hizo un comentario como dándome coordenadas…

    José Luis: voy de nuevo a la cocina a picar un poco de hielo, quieres ayudarme?

    Yo: debo ir al baño primero y nos vemos allá.

    Me dirigí al baño con algo de afán, pues era una oportunidad de oro para poder estar sola unos minutos con José Luis y darle rienda suelta a esas ganas que nos teníamos ambos. En el baño me acomodé un poco el escote y me eché algo de perfume para mi macho, macho que esa noche no sería mi esposo Eduardo sino mi cuñado, no pensaba en mi familia ni en la de nadie, sólo quería ser poseída él. Al salir del baño tomé un pequeño atajo hacia la cocina pero escuché una voz femenina que me hizo detener, era mi hermana Belén, esposa de José Luis, ella también estaba algo pasada de tragos e invitaba a José a la recámara para echarse un polvo rápido y luego volver a la fiesta, pero José la rechazaba diciendo que aún tenía que picar más hielo y por un costado podía ver como Belén le agarraba la verga a José por encima de su pantalón, pensé “esto no puede ser, ella es mi hermana y no le puedo hacer esto, además no sé qué rumbo tomaría todo si traiciono la confianza de mi familia” y cuando ya me disponía a volver al deck con los demás escuché a Belén salir de la cocina con un vaso de whisky en la mano y tarareando la canción que estaba sonando en ese momento, de inmediato sentí unas manos que desde atrás me rodeaban la cintura, era José…

    José Luis: pensabas escaparte mi cuñadita deliciosa? Qué tal si me das un beso y me dejas disfrutarte unos minutos…

    Todo se me nubló de nuevo, me di vuelta, me abracé a su cuello y nos besamos, jugábamos con nuestras lenguas y mientras mis manos tomaban su rostro en señal de entrega total, José levantó mi falda y palpó la piel de mi culo y con sus dedos recorrió la costura de mi tanga que con la falda subida se podía ver todo pues era semitransparente…

    Yo: Te gusta? vas a tener que hacer algo para quitarme esta calentura, es tu culpa.

    José Luis: te quiero meter mi verga, quiero penetrarte toda, quiero dejarte marcada como mía

    Nos volvimos a besar y yo le tocaba la verga a José por encima de su pantalón.

    Yo: Que tienes ahí? Es para mí?

    José: si mi amor, esta verga es toda tuya, que tal si me regalas una mamada?

    Yo: pensé que nunca me lo pedirías, me muero por probarte esa verga rica que tienes.

    José: y tu no sabes como he soñado este momento, ver tu boca llena de mí.

    Me senté con prontitud en una caja de cervezas y le bajé la cremallera pues no había tiempo que perder, además alguien podría entrar a la cocina y vernos, apenas tuve esa verga en mis manos pude constatar lo que a veces me comentaba Belén y es que José tenía una verga grande y gruesa y yo ya me la quería comer, comencé pasándole la lengua por todo el glande y de inmediato me la metí a la boca, estaba deliciosa, con las venas marcadas, José me cogió del pelo y eso me calentó más….

    José: ummm chúpamela amor, que rica boca tienes, déjamela brillante de tu saliva, tienes hambre? Come mi amor, come.

    Yo: que verga tan rica cuñadito, es más grande que la de mi marido, que rico!!! Tienes que compartirla más seguido.

    José: cuando quieras amor, cuando quieras me llamas y vuelvo para que la chupes así de bien como lo estás haciendo, tu si sabes dar una buena mamada… que cuñada me gasto por Dios.

    Se la chupé todo lo que quise, mi boca quedó marcada por esa verga deliciosa, si mi hijo supiera que sus temores se estaban haciendo realidad, que su madre se estaba dejando comer por el cuñado, le chupé los testículos pero de inmediato volvía a esa rica verga que ya denotaba su temple y su disposición para penetrar una vagina y yo me sentía honrada de ser la poseedora de esa vagina.

    Yo: me la quieres meter ya mi amor? Me muero por sentirte dentro de mí cuñadito rico.

    José: ven que ya no aguanto más, no sabes lo que he soñado con este momento y estoy a punto de hacerlo realidad, de tenerte para mí, de clavarte como mi yegua, como mi mujer, de marcarte como mía.

    Yo: claro que si papacito delicioso, si hubiera sabido desde antes de tus sueños créeme que seríamos amantes de tiempo atrás.

    José me sacó la blusa y de nuevo me devoró las tetas, me las cogía con fuerza y me las chupaba con desespero, como si esa noche fuera la última de nuestras vidas.

    Yo: te gustan mis tetas mi amor? Dale, cómetelas todo lo que quieras, son tuyas.

    José: ahora entiendo por qué son los juguetes del cornudo de Eduardo, tienes unas tetas únicas y hoy me las como yo.

    Yo: Hoy y el tiempo que quieras mi vida.

    José terminó su tarea con mis pechos y me giró para hacerme apoyar en un mesón, sentí como hacía a un lado mi tanga, esa tanga que me había puesto con la intención de seducir a mi marido pero que esa noche sería testigo directo de un rapidín que me echaría con mi cuñado en la cocina de su casa.

    José: uff que culo cuñada, todo eso es mío, hoy me lo como yo.

    Yo: ya no aguanto más métemelo por favor méteme esa verga tan rica que tienes.

    Y José no se hizo de rogar y de un empujón me la metió toda y comenzó su vaivén, sentí que me llenaba entera, esa verga era única y yo estaba extasiada de ser cogida salvajemente en la cocina…

    Yo: ajjj auu que rico mi amor, sigue así cómeme toda mmmmm ajj ajj ajj!!!

    José: que rico cuñada, que rica cogida nos estamos dando mi amor, eres mi yegua, me perteneces.

    Yo: si mi amor, soy tuya, soy tu yegua, cada que quieras seré tu mujer, dame más dame más que deliciaaa!!!

    José se sentó en un silla vieja que había al alcance y yo me senté encima suyo para cabalgarlo y al quedar de frente nos besamos, nos comíamos la boca en una muestra de desespero por devorarnos y lujuria, José sacó su lengua bañada en saliva y yo me la comí como un manjar, la acariciaba con mi lengua como si estuviera comiéndome su verga mientras seguía cabalgándolo…

    José: que rica estás cuñada, que cuerpazo, que tetas, que culo y tu cara de calentura me encanta mi amor.

    Yo: Ahora que me descubriste mirándote me estaba imaginando yo encima tuyo cogiendo como animales y míranos, acá estamos comiéndonos y me encanta, mi hijo te tiene celos porque cree que tú quieres cogerme… jajaja si supiera que sus temores se están haciendo realidad.

    José: Eso le pone más morbo, mientras más sospeche tu hijo más ganas me dan de cogerte así como te tengo cuñadita rica.

    Yo: Siempre habrá un momento y un lugar para que nos veamos papacito.

    Seguí cabalgando a José Luis abrazada a él, era tal la calentura que tuve orgasmo tras orgasmo y se lo agradecía besándolo. Habrían pasado cerca de 30 minutos sin que nadie entrara a la cocina, minutos que para mí se fueron volando de tanto que disfrutaba ser penetrada y poseída por mi cuñado, cuando José sintió que se venía me arrodillé y él se paró para así tragarme su leche, me llenó la boca y me la tragué mientras me masajeaba la vagina, nos vestimos y yo fui al baño a lavarme la boca, José fue al segundo piso a terminarse de organizar y no levantar sospechas, cuando salí del baño venían mi hermana Belén y mi hijo Miguel…

    Belén: Hola Nora, donde te metiste que te estábamos buscando, tampoco veo a José Luis.

    Miguel se quedó mirándome con cara de desconfianza y sospecha…

    Yo: Estaba en la cocina buscando un poco de hielo y como hay que picarlo también estaba buscando a José para que me ayudara, luego entré al baño porque me dio algo de calor y necesitaba mojarme un poco la cara.

    José bajó del segundo piso…

    Belén: Ahí estas amor, que hacías allá arriba?

    José: Estaba haciendo una llamada porque acá el ruido no deja hablar, pero bueno, volvamos a la fiesta.

    Nos dirigimos hacia donde estaban los demás y mientras mi hijo iba delante de mío y yo lo tenía tomado de los hombros mientras caminábamos José me agarró una nalga en señal de que esa no sería la única vez que nos veríamos y yo ya quería que la siguiente aventura llegara para ser la puta de mi cuñado.

  • El tutor Sr. López (Capítulo 3 y Final)

    El tutor Sr. López (Capítulo 3 y Final)

    No sabía a donde mirar, estaba turbada por la vergüenza, no se podía creer lo que sucedía, sentía como si ya le doliera su pequeño y respingón trasero, aquello no podía estar sucediendo, no le podía estar pasándole a ella, no podía ser real, como podía estar metida en una situación así… Su estómago no parecía que lo tuviera, era como si pesara más de lo habitual, así como una sensación de sentir un vacío enorme, era como si no hubiera comido nada en días. Nunca se había sentido tan vacía interiormente, sentía como si algo revoloteara en su interior, era una sensación muy extraña pero a la vez agradable, se encontraba como si estuviera en el lugar no hecho para ella, como si allí no debiera encontrarse, igual que si se metiera en una clase por equivocación, y que todo el mundo la observaba como un bicho raro y en esperar que en cualquier momento la fueran a regañar por su error. Levantaba despacio la mirada, como si temiera ser descubierta observando algo que no estuviera bien que lo viera.

    A apenas dos metros de distancia estaba su jefa Laura de pie, vestida con aquella vestimenta igual que la de ella, la chaquetilla amarilla a juego con la falda tableada, blusa blanca, calcetines hasta debajo de la rodilla blancos, y con la falda levantada por detrás dejando su trasero al descubierto y remetida en su cintura para que esta no se le bajase, no parecía que fuera una mujer de treinta y seis años, más bien parecía una adolescente a punto de recibir una soberana azotaina, podía observar desde su posición la parte lateral de las bragas y parte de la pernera derecha con su borde ribeteado por un fino encaje de puntilla. Veía a Laura, su jefa. Con el rostro congestionado por la escena, ante sus ojos, allá sentado ante ella estaba el Tutor de Laura y en adelante el suyo propio, el Sr. López. Sarah no podía asimilar en su mente lo que escuchaba, solamente oía voces de su tutor, pero no lo que decían, pero si sabía que estaban regañando a su jefa. Sobre algo que debía haber ocultado, pero los pensamientos en su mente, y aquellos nervios que no la dejaban concentrarse en nada, la mantenían como si no debiera estar ahí. Solamente veía a su jefa Laura con su rostro congestionado, y veía como le brillaban los ojos, como si estuviera al borde derramar sus lágrimas. Observaba como Laura se acariciaba el trasero lenta y suavemente, podía sentir la mirada de su jefa clavada en ella, la sentía tan interiormente que le dolía ser observada. Se sentía como si ella fuera la culpable de que Laura estuviera en aquella delicada situación. Cuando de pronto, vio como Laura era sujetada de la muñeca derecha por el Sr. López, a su vez, la sujetaba igualmente con su gran mano derecha y con estupor vio como Laura era arrojada como un resorte sobre los muslos de su Tutor, vio como literalmente quedo boca abajo sobre las rodillas, y como acto seguido la mano izquierda del Tutor tanteaba el brazo derecho e iba descendiendo hasta su muñeca, sujetada, le levanto el brazo derecho doblándolo suavemente sobre su propia espalda y bien sujeta, pudo ver como la mano derecha la levantaba en alto, y como rauda descendía para impactar en el trasero de Laura, revestido de aquellas bragas de algodón de frutas variadas, de distintos colores. Una y otra vez vio como aquella mano repetía una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, impactando en zonas diferentes del trasero de Laura, aunque aquella gran mano prácticamente cubría el trasero, y pronto un color rojo trazaba en aquella nalga una circular redondez rojo, para ir pasando a un rojo más intenso que Sarah vislumbraba en la parte del exterior de la nalga derecha, ya que desde su posición no podía ver más, la nalga que estaba a plena vista y en frente de Sarah. La mano derecha del Sr. López se detuvo en ese momento, Sarah aterrada por lo que veían sus ojos, pudo observar como aquella mano se introducía por la cinturilla de encaje de las braguitas de Laura, y como estas eran bajadas de casi un tirón hasta sus rodillas, pero la parte izquierda había quedado trabada por el roce de la prenda con el cuerpo de su Tutor, ya que no pudo presenciar, como la mano sujetaba de nuevo la parte que quedaba próxima al cuerpo de su Tutor, y las bragas de ese costado fue bajado hábilmente a las rodillas de Laura, y retocando las bragas hasta quedar bien colocadas en sus rodillas, sobre todo el fondillo de estas, estaba bien visible, así como la humedad acumulada para su vergüenza, aunque dudaba que en esos instantes eso le pudiera importar muy poco, así mismo, como su intimidad quedaba expuesta o como unas gotas de fluidos en sus labios vaginales. Luego con parsimonia introdujo la mano derecha en el interior de su pierna y la fue subiendo lentamente, llegando a la entrepierna rozando aquellos sensuales labios íntimos de su pubis rasurado, sintiendo como sus dedos se embadurnaban de aquella humedad, sonriendo tenuemente, su mano se dirigió hacia el interior izquierdo de su americana, extrayendo del bolsillo interior un cepillo de madera, vio Sarah con estupor lo que sucedía a continuación. Aquel feo y horrible cepillo impactaba en la base de las nalgas desnudas de Laura, con rapidez, apenas Sarah podían sus ojos ver las veces el brazo se izaba y bajaba, así como que subió y bajo impactando en una y otra nalga de su jefa, veía aterrada como Laura se contoneaba sobre las rodillas de su Tutor, de un lado a otro, se agitaba todo su cuerpo alocadamente, las manos y las piernas se agitaban sin control como si quisiera librarse de aquel ruido seco y sordo que producía al impactar sobre la amoratada piel del culo de su jefa que no cesaba en cambiar de color a cada impacto de aquel cepillo. La piel la había visto pasar del rojo intenso, al rojo más oscuro, al amoratado. Aunque este último ya lo tenía al ser bajadas las bragas y antes de comenzar la azotaina en esos duros momentos para Laura. Debido a la azotaina que le fuera administrada de la mañana, con el mismo artilugio de disciplina.

    Sarah, aterrada… apartaba la mirada, pero luego volvía a mirar de nuevo. Se sentía turbada, pero extrañamente sentía algo nuevo y muy extraño en ella. Lo notaba desde que había entrado al servicio en la oficina con Laura, las dos habían ido hacer pis. Y habían entrado al servicio juntas al mismo tiempo. Había visto como su jefa, se introducía las manos bajo la falda y como sus bragas descendían por debajo de sus rodillas a sus pantorrillas, extraía del fondillo de sus bragas una compresa totalmente húmeda, y no húmeda de tener el periodo o una fuga de orina, eran fluidos que emanaban de su sexo rasurado, ya que se lo pudo ver cuando con un tramo de papel higiénico en la mano izquierda, subió su falda para secar las gotas ultimas de orina, era la primera vez que Sarah veía un sexo depilado, que no fuera el suyo propio. Y eso había sucedido cuando se había cambiado de ropa, y depilado ella misma mientras su jefa esperaba fuera. Laura una vez hubo terminado, pudo observar las muecas de dolor que hacia al enderezar su cuerpo, para ponerse de pie, así como de nuevo aquellas muecas volvían aparecer en sus labios bucales al inclinarse para subirse las bragas, sobándose el culo sin ocultarse esta ocasión, comento… “no puedes imaginarte como me duele el culo, al enderezar el cuerpo, así como al inclinarme… uuuffff… siento como si tuviera un nido de avispas picoteando con sus aguijones…”. Sarah hizo lo propio, introducir sus manos entre la falda para bajarse las bragas y hacer pis, y fue cuando su jefa explico porque de su excitación, así como el porqué de aquella humedad, asintiendo que ella, Sarah debería de llevarlas húmedas, a lo cual esta, junto sus rodillas para intentar cubrir sus bragas, pero ya fue tarde, ya que Laura ya las había ojeado comprobando cierta humedad.

    Aquella extrañez, era debida a que en esos instantes sentía sus bragas completamente húmedas. Viendo como su jefa era castigada con aquella interminable azotaina sobre su trasero desnudo. Sarah se sentía muy angustiada, aquel vacío en el estómago había aumentado de manera fulgurante, algo le decía que en breve seria ella la que estaría en las rodillas del Sr. López, y eso la asustaba terriblemente. No sabía cómo mantener la serenidad, el miedo, el temor, la angustia, los nervios… Todo se acumulaba en ella, sus ojos casi en lágrimas. Sus manos actuaban por cuenta propia, una entre sus muslos sintiendo la humedad del fondillo de sus braguitas en las yemas de sus dedos índice y anular, y la derecha se sobaba el trasero por encima de sus bragas sentada casi de costado. No se podía creer que sintiera aquellas sensaciones, por un lado sentía un miedo atroz a ser ella la que iría después, así como lastima por su jefa, pero por otro lado, estaba sintiendo algo que no entendía y mucho menos no comprendía. Ya que lejos de sentir lastima por su jefa, por la terrible azotaina que estaba recibiendo, la cual continuaba debatiéndose alocadamente, mientras aquel feo y horrible cepillo, seguía una y otra vez impactando sobre el culo desnudo de Laura, que ya llevaba rato que lloraba desconsolada, veía como de sus labios y nariz, colgaban fluidos de mucosidad juntos con lágrimas que bañaban su rostro.

    En esos momentos Sarah lejos de la perplejidad, su subconsciente había retrocedido en el tiempo, recordaba aquella vez que se encontraba en casa de su tía, sus primos y ella habían estado toda la tarde jugando escandalosamente, su tía les había llamado la atención varias veces, viendo como había castigado a su primos a ser encerrados en su habitación. Ella en cambio, creyéndose a salvo de castigo siguió con su mal comportamiento, lo cual, su tía estando ya cansada de su sobrina, no pudiendo con ella más. Acabo por llamar a su papa. Pasado una hora, Sarah aterrorizada vio aparecer a su padre con cara de pocos amigos. A los pocos minutos, Sarah viajaba con sus hermanas hacia casa en el asiento trasero del vehículo familiar, regañada por su papa… “desvergonzada!!! La vergüenza que me has hecho pasar, vas a ver cuando lleguemos a casa la que te voy a dar…” De camino se pararon en un centro comercial, estuvieron varias horas en el de compras. Estuvieron tomando refrescos, helados, y comido algo de merienda, todo ello entre bromas y buen humor. Ya en el vehículo de regreso a casa, todo era un ambiente muy animado. Sarah, hacia lo posible por portarse súper bien, incluso su papa bromeo con ella y sus hermanas, lo cual aprovecho para hacer bromas y juegos a su papa, para que no recordase lo sucedido en la casa de su tía con sus primos. Al llegar a casa, Sarah fue a su habitación para que nada hiciera recordar a su papa lo sucedido en la tarde.

    Pensó que si hacia como si nada hubiera sucedido, su papa lo habría olvidado todo. Pero en breve vio que no había sido así, su papa, entro en su habitación muy enfadado, fue a por ella cogiéndola de la oreja, la condujo hasta la cama donde el tomo asiento. Enseguida se vio sobre las rodillas de su papa, con la corta faldita levantada y las braguitas rosas de un osito marrón bajadas a las rodillas, mientras era regañada por su papa severamente, este, inclino su cuerpo hacia adelante levemente al tiempo que con el pie derecho hacia un claro movimiento hacia adelante, dejando libre su zapatilla de suela de goma, acto seguido la agarro por el talón, y sin cesar de regañarla por el comportamiento en casa de su tía, la azotaina en el culito desnudo comenzó, recibiendo una muy severa azotaina que la dejo el culito más colorado que un tomate.

    Con estos recuerdos de la infancia, Sarah pudo ver como la azotaina a Laura había finalizado, y ante esa perspectiva esos recuerdos de su infancia desaparecieron en el acto, viendo a Laura como seguía llorando sin cesar, permaneciendo unos minutos aun sobre el regazo de su Tutor. Ahora su angustia había crecido, le temblaban las piernas, su mirada estaba fijada en el suelo, no se atrevía a mirar a su jefa Laura, y mucho menos, mirar al Sr. López.

    Por un lado, se sentía avergonzada de haber de alguna manera disfrutado con la visión de aquella azotaina tan severa. Sus ojos estaban bañados en lágrimas, pues de sobra sabía que había llegado su hora.

    Vio con espanto como era ayudada Laura por su Tutor, apenas podía dar un paso, por eso con la ayuda del Sr. López, Laura fue conducida a un rincón. Arrastraba los pies para no tener que levantarlos, Sarah pensó, que debía de ser por el intenso dolor de su trasero, pues era una visión del mismo lamentable. Tenía las nalgas muy rojas, sobre todo la zona exterior, ya que el centro de las mismas mostraba un color muy oscuro, con la piel blanquecina algo que Sarah no se llegó a explicar el porqué. Una vez que fue dejada en el rincón, el tutor se encargó de levantarle las manos colocándoselas en la cabeza. Laura seguía llorando.

    Aterrada Sarah, vio como el Sr. López volvía sobre sus pasos, se secaba con un pañuelo el sudor de su frente. Asustada, veía la mirada del Tutor en Disciplina fijada en ella. Sarah, temblaba ante esa mirada, no pudo seguir mirándole, así que miro al suelo y espero lo que debía suceder. Que no tardo nada en saberlo, pues vio sentarse al Tutor en la silla, a él, no lo llego a ver sentarse, pero si veía sus rodillas así como sus pies.

    (Sr. López): Sarah! Ven y acércate aquí!

    Escucho aquella voz mencionar su nombre. En su cerebro aquella frase seguía repitiéndose una y otra vez. Sarah estaba paralizada, no podía moverse de su asiento.

    (Sr. López): Sarah! Ven y acércate aquí! No me hagas tener que repetírtelo de nuevo, pequeña!

    Levanto la mirada viendo como le indicaba palmeándose el muslo que fuera hacia el, pero ella seguía petrificada era incapaz de mover ni un solo musculo.

    (Sr. López): Si debo ir a buscarte, Sarah! Te va a ir mucho peor!!!

    Como podía irle peor pensó para sí, Sarah! Pretendían mondarle el culo, como podía irle peor que eso. Había posibilidad de ser peor…?

    (Sr. López): Bien, bien… Tú te lo has buscado niña! Ahora en vez de una buena azotaina sobre mis rodillas con la mano. Te has ganado el cepillo!!! Vas a venir? O voy a buscarte?

    Si, había algo peor…

    Había visto como le había ido a Laura con el cepillo, debía de doler y mucho. Ahora ya era tarde, que podía ocurrir… Así que decidió que ahora si no podía ser posible irle peor… pero cuando vio que el Tutor se levantaba, se puso ella en pie acercándose muy lentamente, pero no pudo acabar de acercarse, pues el Tutor de Disciplina la sujeto de la mano izquierda, lo siguiente que sintió Sarah. Estaba echada sobre las rodillas boca abajo, y con la mano derecha inmovilizada doblada en su espalda. Y sentía la presión de su mano derecha sobre su trasero, por encima de su falda tableada amarilla, sentía como trazaba círculos en su trasero. Era una sensación agradable en cierta manera, le gustaba esa sensación de ser sobada de esa manera, sobre todo con el grado de excitación que sentía, pues notaba sus braguitas más húmedas y más mojadas que nunca las había tenido en ese estado.

    (Sr. López): Bien pequeña Sarah! Hubiera sido preferible que hubieras obedecido antes! Pero bueno… vamos a ver. Es necesario ser muy irresponsable para ser tan negligente, en la vida encontraras alguien que te aprecie tanto como Laura. Hasta el punto que ha decidido darte una lección ejemplar, por ese motivo estas aquí.

    Sarah se vio en una situación que la hacía sentirse vulnerable, sintió como la mano del Tutor bajo por su trasero lentamente bajando por su muslo izquierdo hasta llegar la dobladillo de su falda, sintió como la mano se introducía bajo su falda y como está volvía a subir con parsimonia lentitud. Pronto sintió su trasero expuesto, así como la falda era posada sobre su espalda, como su mano izquierda fue levantada unos centímetros, los suficientes para pasar el dobladillo de su falda, de esta manera quedaba estirada y su mano volvió a ser posada sobre la falda, la cual cubría su espalda, hacia una bonita exposición de la falda tableada. Su trasero revestido con unas preciosas braguitas de algodón blancas, estampadas con unas bonitas flores de margaritas, con su capullo de polen amarillo y sus pétalos blancos hacia resaltar sus braguitas. La mano derecha se posó en su trasero por encima de la prenda íntima, la movía trazando círculos lentamente.

    (Sr. López): Sarah!!! Te has ganado tu sola el ser castigada! Has aceptado por voluntad propia esta situación, la cual implica corregir una conducta desleal grave. Eres una desvergonzada! Como una joven guapa e inteligente puede resultar tan poco reflexiva consigo misma! Tu mala conducta es algo que no tiene capacidad de perdón posible!!! Una azotaina te va a hacer reflexionar tu comportamiento. Con tu edad ya deberías tener más temperamento, y tener responsabilidad en tu vida! No te verías en estos berenjenales y no pasarías por la vergüenza que estás pasando, aunque dado el estado de tus braguitas, dudo que tengas vergüenza alguna o algo similar… Eres una cochina, al tener tus bragas tan húmedas o mojadas como están!!! Es que no tienes la más mínima dignidad? Sinvergüenza!!! Como tienes la osadía de presentarte en este estado!!! No voy a prolongar esto más tiempo del necesario, te aseguro que te vas arrepentir de esta conducta impertinente!!!

    Sarah, se resignó a su suerte. Aquellas últimas palabras reflejaban que el regaño había concluido, y no solamente lo reflejaban, sino que lo sintió en sus propias carnes. La azotaina dio inicio con unos azotes sonoros, la mano del Sr. López empezó a darle su merecida azotaina, los azotes en su trasero picaban, pero para Sarah fueron una sorpresa pues los sentía como iban haciéndole arder sus nalgas, pero no sentía el dolor que ella esperaba que debiera doler una azotaina. En cambio el ardor en su trasero la hacía sentirse más excitada, de su garganta empezaron a surgir gemidos de puro placer, sintió como los azotes poco a poco le calentaban más y más sus nalgas, pero ello no la hacía sentirse dolorida como hubiera imaginado. En cambio sintió unos ardores más intensos en su interior, sobre todo en su sexo la humedad aumentaba por momentos, cuando menos lo esperaba tuvo su primer orgasmo debido a su excitación con la azotaina en si misma. Su cuerpo se convulsiono sobre las rodillas de su Tutor de Disciplina, el cual, noto perfectamente su orgasmo.

    Como buen spanker, sabía muy bien lo que hacía. Se estaba asegurando que la preciosa muchacha se aficionara a las azotainas, y así, tener una clienta asidua en el futuro. Por ese motivo le había aplicado una azotaina nada dolorosa, en cambio, si muy placentera. Ya había podido probar la muchacha las mieles de esta manera de disfrutar. Ahora había llegado el momento de dejar de jugar y darle su castigo como se había merecido.

    En un momento dado, la mano de su Tutor comenzó a darle unos azotes mucho más sonoros, en breve los primeros “ayes” de dolor se empezaron a escuchar de manera clara. Fue el momento de meter la mano bajo su americana, y como hiciera con Laura, extrajo el cepillo. Los azotes con este instrumento claramente de castigo, comenzaron a ser rápidos y más fuertes, en breve Sarah empezó a sollozar. Ahora si, comenzó a sentir verdadero dolor en sus nalgas, los cepillazos eran tan rápidos que la muchacha no tuvo tiempo de nada, simplemente empezó a contonearse sobre el regazo, así como agitar sus piernas, primero de manera aleatoria, para poco después patalear con verdadero frenesí, sus manos no tardaron en intentar soltarse para cubrirse allá donde sentía aquel fuego tan intenso. Ya no sollozaba, ahora ya lloraba desconsolada. La azotaina ya no la hacía disfrutar como en su inicio. Ahora deseaba que aquel fuego tan intenso terminara, ya!

    Pero ello estaba muy lejos de ser así, cuando sintió que la mano se introducía en la cinturilla de sus bragas. Dedujo que se las iba a bajar, y se movió de manera alocada intentando liberarse a toda costa para impedir que sus bragas fueran a parar a sus rodillas. Pero todo esfuerzo fue en vano, no logro impedir que sus bragas fueran bajadas, sino, que además logro que la azotaina cambiara a peor tal y como había sentenciado que le iría mucho peor. Y así, estaba sucediendo, la azotaina cada vez era más y más fuerte, luchaba por liberarse, pero todo forcejeo fue infructuoso. Sarah sintió que le abrasaba su trasero de una manera que era insoportable para ella, pataleaba de manera alocada sin tener el más mínimo control de sí misma. El dolor en el culo era terriblemente insoportable, ya lejos de lloriquear, lo que hacía el chillar y aullar a cada azote que impactaba en su culo, el cepillo dolía de manera que jamás hubiera podido imaginar. Hasta que sintió caer el último azote en su trasero, permaneció sobre el regazo hasta tranquilizarse algo, igual que viera que sucedía con Laura.

    Una vez que el Sr. López vio que Sarah se había tranquilizado algo, la ayudo a incorporarse e igual que hiciera con Laura, la ayudo a caminar hacia el rincón del otro extremo del despacho, Sarah al andar sintió que el culo le dolía mucho más, por lo que opto por arrastrar los pies, de esa manera dolía, pero era más soportable, andaba con la mano derecha apoyada en el brazo del Tutor, y la mano izquierda la llevaba en el culo, aunque era tal las molestias al tocarse, que se puso la mano sobre él, sin apenas el moverla. Ya que intentar frotarse o sobarse, era como si en su mano portara un papel de lijar. Una vez en el rincón sus manos fueron puestas sobre la cabeza, y la falda que se había bajado, fue izada de nuevo dejando a la vista el trasero completamente colorado.

    Las dos mujeres una a cada extremo no hacían más que llorar, Laura ya algo menos audible, lo contrario que Sarah que seguía llorando sin cesar un momento de respiro. Mientras en el centro de la sala, los dos hombres charlaban animadamente. Así, fueron pasando los minutos y a una hora después de que las dos chicas fueran castigadas, aun se podían ver lágrimas en sus mejillas, pero ya no lloraba ninguna. A ambas, el culo les dolía horrores. Sentían claros deseos de bajar sus manos y acariciarse el trasero. Pero ninguna de las dos se atrevía a hacerlo, al menos no de manera clara.

    Al cabo de una hora de permanecer en el rincón, el Sr. López se levantó y fue hacia Laura. Con sumo cuidado le fue subiendo las bragas, al pasar por las nalgas lo hizo suavemente y se las ajusto a la cintura, Laura por fin pudo bajar sus manos las cuales estiraba, ya que se le habían quedado como adormiladas. La falda fue liberada y cayendo por su peso cubrió el trasero. Poco después eran las bragas de Sarah las que fueron subidas, aunque no pudo soportar el tacto de sus bragas en las nalgas, volviendo a ponerse a llorar. Al ser liberadas de seguir castigadas en los respectivos rincones, ambas caminaron hacia ellas mismas, hasta fundirse en un mutuo abrazo.

    Poco después ambas eran autorizadas a ir al baño para asearse, así como arreglar su maquillaje, pues ambas tenían por las lágrimas el rímel corrido, manchando sus mejillas. Los dos hombres de pie, observaban la dificultad de ambas al caminar, y como sus manos sobaban sus traseros por encima de sus faldas, una deliciosa visión para sus ojos. Entraron al servicio, y ambas se pusieron ante el espejo, levantaron sus faldas, con gran dificultad bajaron sus bragas para poder vérselas…

    (Laura): Auuuhgg… Uuufff como dueleee!!! Jo! Que rojo esta! El tuyo también está muy rojo Sarah!

    (Sarah): Aaayyy!!! Aayyy!!! Si que dueleee! El suyo está muy amoratado, “Ayyy” ese condenado cepillo!! Que daño, mierda!!

    (Laura): Si, pequeña. Pero no es de ahora… “AAAYYYY!!!” es de esta mañana, cuando me ha castigado… Ha sido terrible!!! Esta mañana me dolió mucho! Pero esta ha sido mucho peor, joo como me duele el condenado!!! No voy a poder disimular este dolor al salir a la calle!

    (Sarah): OOOHHH! Siii… va a resultar muy difícil disimular este dolor!!

    (Laura): Ven acércate. Te pondré esta toalla mojada en culo, eso te refrescara algo.

    (Sarah): Gracias señora Laura! Se lo agradezco… mucho. AUUUGG! Despacio por favor, duele!

    (Laura): Que caliente que esta! Huuumm, como me duele el condenado! Te duele mucho pequeña? Te he escuchado llorar desconsoladamente, lamento que te hayas visto en esta situación, no creía que me afectase tanto oírte llorar! Se me ha caído el alma al suelo cuando he visto cómo te azotaba el culo! Pero eres una guarrilla! He escuchado como te has ido, cuando te daba la azotaina con la mano.

    (Sarah): Sí. No puedo negar que cuando ha empezado era… “AAYYY” mi culo!!! Delicioso sentir esa azotaina. Me ha venido sin poder evitarlo… Qué vergüenza!!! Hablar de eso con usted señora!

    (Laura): No te preocupes. No has sido la única, yo también me he corrido cuando ha empezado… pero luego uuuffff! Como dolía el culo, ha sido terrible!!! Ya está! Ya lo he secado, espera! Ya te subo las braguitas, yo!

    (Sarah): Gracias! Señora póngase así, ahora le humedeceré el suyo, yo. Jooopeee! Como quema! El suyo también está muy caliente!!! Debe dolerle mucho! Verdad?

    (Laura): Gracias pequeña! Oooohhh que bien, que fresquito! AAYYY despacio que duele mucho…

    Ambas se refrescaron sus traseros la una a la otra, así como disimuladamente Laura magreo el culo con suavidad a Sarah, a su gusto. Y Sarah, no fue menos osada al palpar con su mano el culo de su jefa. Una vez refrescados sus traseros se lavaron la cara y retocaron su maquillaje. Unos minutos después salían del servicio, pero antes de abrir la puerta se sonrieron entre ellas, ambas estaban radiantes con sus culos bien doloridos y calientes. Poniéndose serias de nuevo abrieron la puerta encontrándose a los hombres fuera esperándolas.

    Caminaron hacia el ascensor, por la hora que era ya. Cada cual se retiraría hacia su respectiva casa. Mientras bajaban, ellas dos se miraban entre sí, con una sonrisa en sus rostros, disimulando cuando veían que uno de los hombres giraba la cabeza hacia ellas. Llevaban en sus rostros un aura de felicidad que no podían evitar. Al detenerse el ascensor, allí aguardaba el señor Luis el conserje con sus abrigos. Ahora si le fue permitido a Laura cubrirse con él, mientras Sarah, no había traído más que su bolso. A Laura le fue devuelta su maleta, en la cual llevaba la ropa normal para cambiarse, la llevo para poder ir vestida normal a su oficina, pero al ser castigada por su osadía de la mañana, no le fue permitido el cambiarse. Igual que en ese momento tampoco se le permitió, pero si le fue permitido cubrirse con el abrigo. Al salir al exterior Laura subió al vehículo que había aparcado en la entrada, era Carlos su marido. El cual no dijo nada cuando vio con que, lentitud Laura se subió al vehículo.

    Sarah y Frank, se despidieron del Sr. López para subir al taxi, en el cual el Sr. Luis se apresuró a abrirles la puerta trasera del taxi. Sarah también como hiciera Laura, se subió con mucha cautela sobre todo al apoyar el trasero en el asiento. Así acabo un ajetreado día para las chicas.

    FIN

  • Mi tía Violeta

    Mi tía Violeta

    Esta historia erótica ocurrió en diciembre del 2012, yo tenía 22 años y eran los 15 años de mi prima. Debo confesar y creo que la mayoría o si no todos, tenemos una familiar a la que le hemos dedicado una masturbación.

    Pues bien, en mi caso una tía política de nombre Violeta. Ella es esposa de mi tío y la verdad para mi gusto está bien cogible todavía a estas fechas. Ella en ese entonces tenía 32 años, yo le traía ganas, ya la había visto desnuda e incluso ya le había arrimado mi verga la cual ella al sentirla no me dijo nada, solo se dejó.

    Bueno ese día ella tomó demás como la mayoría, saliendo del salón decidimos agarrar la banquetera. Ese día ella traía una minifalda blanca una blusa escotada negra y sus medias color carne e incluso bailando se le notaba su liguero.

    Yo estaba excitadísimo, y mi buena suerte me puso con ella, era el más sobrio de todos, ella bailaba muy pegadita conmigo, me abrazaba me arrimaba las nalgas, me acariciaba la espalda y me besaba el cuello y cerca de la boca.

    Me pidió que la acompañara al departamento de mi abuela por su chamarra, los demás estaban tan borrachos que ni cuenta se dieron, ella me pedía que la abrazara por atrás, yo gustoso le arrimaba mi verga ya parada. Ella la sentía y movía sus nalgas, al entrar a la unidad la jalé hacia la zona de los juegos.

    – Tía tengo algo que mostrarte, vienes conmigo?

    – Que pasó a donde me llevas jajaja.

    – Es algo que te quiero mostrar desde hace tiempo.

    La llevé entre un árbol grande y una cisterna, nada se veía, entonces desesperadamente la comencé a besar, al principio ella se opuso alegando que era mi tía y que estaba confundida.

    Al mismo tiempo yo le acariciaba las piernas y llevaba mi mano a su trasero, poco a poco se dejó llevar, me besaba el cuello y me desabotonaba la camisa.

    – Tía estas buenísima, que ricas piernas y que nalgas tan ricas tienes.

    – Luisito, sé que me deseabas, te he visto como me miras, aprovecha que estoy para ti!

    Le quité la blusa y su brasier para lamerle sus pezones, tiene unas tetas grandes y paraditas, yo me daba gusto con sus tetas mientras ella me acariciaba la verga.

    – Luisito pero que paquetote tienes, sabía que no me decepcionarías…

    Me bajó el pantalón y mi bóxer y comenzó a darme tremendas mamadas, desde el inicio se la metía toda en la boca, a veces se detenía en la puntita para darle unas lengüeteadas. Yo le acariciaba la cabeza, ella siguió mamando por un rato más.

    – Que rico te comes mi verga tía, que suertudo mi tío…

    – Dime Violet, me excita más, así te lo mamo más rico chiquito.

    – Si mámamela con todo

    – Te voy a exprimir papito, me encanta tu pito.

    Me seguía mamando con todo, lamía mis testículos incluso mordía la cabecita, estaba encantada con mi verga y yo con sus mamadas.

    – Luis ya dámela toda por favorrr, quiero sentir tu tranca.

    – Yo también ya te quiero perforar, ven volteate.

    Se empinó un poco, yo le levanté la falda a la altura de su espalda, después le arranqué la tanga y se la empecé a meter lentamente. Le acariciaba las nalgas y su espalda, ella movía sus caderas y sus movimientos hacían más placentero la penetrada, le acariciaba las tetas, no me importaba si alguien nos veía, yo solo quería seguir cogiéndomela…

    – Ahhh que rico papiii, cogemeee, ahh ay que verga tan dura y grandee.

    – Sii, que rico perrito tienes, me vas a exprimir todooo.

    Le di vuelta nuevamente la puse de frente a mi, le levanté una pierna y se la metí nuevamente, ella gemía más fuerte pero la verdad ya no importaba si nos escuchaban o nos observaban solo queríamos llegar al éxtasis…

    – Que ricooo, metemelaa, metemela con todoo!

    – Uff Uff te voy a dar tu leche perraaa, uff uff

    Ambos nos movíamos al mismo tiempo, la combinación de nuestros movimientos nos hacía sentir más, en eso ambos aceleramos y nos venimos…

    – Ahhhh asii, dame tu lecheee, quiero lecheeee, ahhh…

    – Ten tu lechee, ahhh

    Esa sensación fue increíble, la ayudé a vestirse, todavía le di un agasaje más hasta que la acompañé al departamento donde me despedí de ella.

    – No le vayas a decir a nadie lo que paso eh, esto es entre nosotros.

    – Claro que no le diré a nadie, porque espero que se pueda otra vez.

    – Mmmm, ya veremos, ya veremos.

     

  • Intercambio en Medellín

    Intercambio en Medellín

    Sucedió en Medellín. Nos hospedamos en un hotel de una calle numerada como 70. Habíamos escuchado que en Colombia eran frecuentes los bares y discotecas con ambiente swinger. No era el intercambio lo que nos interesaba sino que por lo que investigamos, era posible tener sexo ahí mismo en las instalaciones aún sin hacer intercambio. Decidimos ir.

    Al llegar no había manera de distinguir el lugar excepto por el número claramente referido afuera del local. No digo que fuera fácil distinguir pero estar entre un supermercado y una escuela de idiomas no lo hacía tampoco tan difícil. Al entrar nos preguntaron por supuesto si era la primera vez. Una vez que contestamos nos dieron algunas explicaciones, cobraron y nos entregaron una llave con número de locker un par de sandalias de baño a cada uno, de nuestras respectivas tallas.

    – En el locker están sus toallas señores y a la derecha los vestidores.

    Ana me miró y yo entendí la duda así que pregunté. La respuesta fue típica de la amabilidad colombiana:

    – Yo le recomendaría a los señores retirarse todas sus prendas y solo cubrirse con la toalla. Ustedes pueden desplazarse por todo el complejo desde los sillones a los cuartos privados, regaderas, sauna etc. Si es la primera vez tal vez les resulte fuera de plan hacer algún intercambio aunque la señora es particularmente atractiva y eso seguramente va a facilitar que se acerquen interesados. Además algunas parejas pueden ser muy convincentes cuando son experimentados.

    No puedo negar que tuve un connato de erección cuando hizo aquella referencia a Ana que por cierto apenas llevaba una playera y un short de mezclilla.

    Nos metimos al mismo vestidor. Siendo bastante estrechos fue divertido porque al tiempo de despojarnos de la ropa había contacto físico casi constante. Ana no jadeaba pero conociéndola como la conozco pude notar que estaba empezando a excitarse. Ya desnudos nos besamos un poco ahí mientras yo amasaba a su trasero.

    – ¿Ya pensaste si vamos a intercambiar o hacer alguna otra cosa por el estilo? – me preguntó.

    La respuesta ella la sabía pero no sé si lo repetimos en voz alta por asegurarnos, por diversión o por empezar a excitarnos:

    – Si te gusta alguien, hombre o mujer y quieres llegar a algo yo te acompaño pero ya sabes que yo sólo cojo contigo amor.

    – Yo sé y me gusta que lo digas pero tú no me pones límites y yo no quiero ponértelos a ti.

    Guardamos las cosas en nuestros lockers y entramos al salón. Ordenamos un par de bebidas pero les dijimos que esperarán a vernos instalados. Queríamos recorrer el lugar. Había un salón bastante grande en planta baja con pista de baile y el tubo que no podía faltar. Una pequeña alberca. Un pequeño aparador dentro del cual había 3 regaderas separadas del salón por un cristal. Un pequeño cuarto con una cama cubierta de vinil. Sanitarios y a un lado un sauna que se adivinaba grande aunque la verdad, por el vapor era difícil apreciar el tamaño pero tenía las gradas habituales en 3 niveles. Subíamos a una segunda planta. Era más o menos la mitad del salón de abajo. Más sillones y mucho más juntos. La intención es obvia. De hecho los sillones son más amplios y hay otro privado, éste sin ventanas pero más amplio que el de abajo y más iluminado. Decidimos quedarnos arriba. Se veía más sensual el ambiente ahí. De hecho, nos sentamos en un sofá justo junto a la barandilla que permitía ver lo que pasaba abajo y en el sillón frente a nosotros había una pareja de jóvenes bastante atléticos. El estaba sentado ya sin su toalla al igual que su chica que estaba inclinada a su lado haciéndole un oral a él.

    Ordenamos que nos subieran nuestros tragos y empezamos a conversar mientras estudiábamos a las parejas presentes. Además de los chicos atléticos mencionados antes a nuestra izquierda había un grupo grande. 3 parejas. Como varios de los que estábamos ahí arriba, estaban todos desnudos excepto una de las damas. La conversación era bastante animada y de cuando en cuando alguno del grupo, hombre o mujer, pasaba su mano por alguna parte del cuerpo de alguno de los vecinos. Por esa razón era difícil distinguir quienes eran pareja. Las mujeres eran de cuerpo promedio, ni gordas ni flacas. De los 3 hombres había uno más o menos en forma y los otros dos apenas ligeramente pasados de peso. Uno más que el otro.

    Ana y yo nos concentramos en observar a la pareja de atléticos. No es que fueran los de mejor ver pero aparte de tenerlos enfrente, parecían realmente disfrutar el ser observados. Mientras ella se concentraba en darle su mamada al hombre, él de vez en cuando habría los ojos los ojos y nos miraba a todos como pidiendo aplausos. A su vez ella también se detenía para mirar a su alrededor. Eran hasta un poco teatrales pero agradable verlos porque físicamente valían la pena. Nosotros seguimos bebiendo mientras que por obvias razones ambientales empezamos a fajar nosotros. Ana había dejado caer su toalla. Se recargó sobre mi pecho dándome la espalda, lo que aproveché para pasar mi mano derecha por su costado hasta llegar a su entrepierna. Ella agradeció el gesto separando un poco ambos muslos para dejarme masturbarla. Nuestra escena atrajo la atención de nuestro vecino de enfrente que empezó a admirar el cuerpo desnudo de Ana mientras se contorsionaba por efecto de mis dedos en su entrepierna. Lo divertido fue cuando finalmente Ana se vino y lo hizo tan espectacularmente que el vecino impresionado por el show de Ana se vino eyaculando en la cara de su novia.

    Yo ya estaba muy excitado y Ana en medio de su orgasmo se incorporó y se sentó de frente sobre mí para seguir su orgasmo penetrada. Logré aguantarme de eyacular. Quería esperarme. La noche y el lugar estaban resultando muy interesantes. Terminamos nuestras copas y platicamos un rato. En un principio pensamos que por el espectáculo los vecinos de enfrente terminarían por acercarse pero confirmamos nuestra interpretación inicial porque así como el tipo disfrutó ver a Ana acabando, apenas nos vio a nosotros en paz continuó concentrado en estimular los pechos y la entrepierna de su pareja.

    Ana quiso ir al baño y yo me quedé esta vez admirando el show de los vecinos. La mujer, después de que le eyaculara su chico en la cara, se había sentado de frente a él y lo dejaba besarle el pecho. La mujer se acostó a lo largo del sillón abriendo sus piernas hace su compañero que aprovechó para meter sus dedos en la vagina de ella, empezando a moverlos rítmicamente. La chica tenía un cuerpo espigado y firme. Sus piernas no eran la excepción. Empezó a moverse más fuerte y pensé que iba a venirse pero en vez de eso se dio la vuelta. Su compañero siguió el tratamiento pero fue rico mirar porque la chica tenía realmente un buen trasero.

    Yo empecé a masturbarme excitado por la escena cuando caí en la cuenta de que Ana había tardado ya un poco para una mera ida al baño. No teníamos relojes pero según mis cálculos al menos tenía 15 minutos de haberse ido. Quienes han leído nuestras aventuras saben que mi duda no era por celos sino por deseo. Me fui a buscarla.

    En el privado de arriba no estaba. En el privado de abajo había un trío de dos mujeres y un hombre. Una de las mujeres yacía boca arriba sobre la cama con la cabeza del hombre entre sus piernas. No podía verle la cara porque estaba oscuro y tenía a la otra mujer sentada sobre su cara. Estudié la escena un momento. Definitivamente no se movía tan rico como Ana ante los lengüetazos del hombre.

    Confirmé en el baño que no estaba. Los baños estaban al final de un pasillo y a la mitad del camino de ese pasillo estaba el sauna. No es que pensara que estaba ahí en los baños sino que ya que entrara al sauna me iba a tomar mi tiempo identificar a la gente por el vapor.

    Entre al vapor. 3 grupos al menos. 2 parejas y un trío. En ese último, dos hombres se hacían cargo de una mujer. Ella estaba sentada en el segundo nivel de las gradas con uno de los hombres acometiendo entre sus piernas mientras el otro sentado muy pegado a la derecha de ella se masturbaba mirando y besándola en la boca. Una pareja estaba cogiendo con la chica sentada de espaldas al masculino. Ya caminando dentro del sauna en la segunda pareja, justo junto al trío reconocí a Ana. Estaba inclinada con una rodilla flexionada sobre uno de los niveles de las gradas del sauna con su otra pierna extendida apoyándose en el suelo. Con sus piernas así tenía su trasero levantado hacia atrás y mi entrada coincidió exactamente con el movimiento de una figura masculina detrás de Ana. Con sus manos separaba las nalgas de ella y empezó a penetrarla sin detenerse por mi presencia.

    Aquí hacemos paréntesis para insertar el relato de Ana de los 20 minutos que no vi:

    Bajé a la planta baja y caminé rumbo a los baños. Cuando iba llegando un hombre iba saliendo de ahí. No creo que fuera planeado porque había algo de sorpresa en su cara. Me abordó:

    -Señorita quiero decirle con el mayor respeto que es usted muy hermosa, no estamos habituados a su tipo de belleza por aquí.

    – Gracias pero será más bien la cara de mexicana.

    – Ah mexicana hasta por el acento, la vi con su acompañante y estuve a punto de acercarme, es usted irresistible señorita.

    – ¿Y acercarse como para qué? – Le pregunté aun sabiendo la respuesta. – ¿Qué le detuvo?

    – Pues en parte no querer interrumpir y en parte no saber la disposición de su compañero a que participe alguien más.

    – Eso sería un gusto para él. A eso vinimos.

    Esa noticia pareció animarlo y como estábamos justo en la puerta del sauna extendió su mano y me dijo:

    – ¿Y qué le parece si entramos aquí al sauna y vemos qué tal?

    Yo le sonreí. El hombre me pareció atractivo así que le hice el juego y le dije mirando de reojo para abajo: – Pues para ver qué tal, no necesitamos entrar ahí y además yo debo ir al baño y usted aún no me dice su nombre.

    -Mi nombre es Wedel -me dijo apresurado- y el de usted y su acompañante?

    – No somos esposos pero somos pareja desde hace años. Su nombre es Web y yo soy Ana. Es un gusto pero con su permiso voy al baño.

    No dejó pasar un segundo cuando me dijo:

    – Si la señorita no me lo toma con atrevimiento ¿me permitiría acompañarla al baño?

    – Sólo voy a orinar Wedel, no creo que eso le sea atractivo – le respondí ya avanzando al baño.

    Él me siguió.

    – Pues le confieso que me sería muy atractivo si a usted no le molesta.

    Entró al baño junto conmigo. Yo me metí a un cubículo y sin cerrar la puerta me senté pero sin quitarme la toalla y empecé a orinar. Wedel se quedó de pie mirándome. Pude notar que tenía una erección. Decidí continuar el juego porque me excitó su actitud. Separé mis piernas mirándole a los ojos y comencé a acariciar mis muslos por dentro mientras quitaba mi otra mano que me sostenía la toalla. Con esa maniobra se deslizó ligeramente la prenda y dejó asomarse mis pechos.

    – ¿Qué pasó Wedel? ¿No íbamos a ver qué tal?

    No lo pensó 2 veces y dejó caer su toalla y empezó a masturbarse.

    Yo empecé a tocarme los labios con mis dedos y ya excitada empecé a jadear con la boca entreabierta. Él se acercó hasta quedar adentro del cubículo e hizo el gesto de cerrar la puerta pero no lo dejé.

    – Déjale así para que nos encuentre fácil mi novio.

    Empecé a masturbarlo y mientras lo hacía una mujer entró y no pareció llamarle la atención nuestra escena. Yo estaba más bien pensando que tal vez vendrías y tal vez no te animarías a entrar a buscarme y no me hallarías usando a este señor tan rico. En esos pensamientos estaba cuando me di cuenta que la mujer nos observaba o más bien a mí. El hecho de sentir que nos veía la mujer me puso más hot y me metí su verga en la boca. Él se agarró de las paredes del cubículo y empezó a gemir. Cuando lo escuché gemir puse mis dos manos en su trasero para mejorar los movimientos de su miembro en mi boca. No es muy joven pero me impresionó lo dura que tiene la verga. Se me antojó que me penetrara.

    – ¿Traes condón? -le pregunté.

    – Aquí no -me dijo- pero dejé una bandejita con varios en el sauna por si te animabas.

    – Sí me animo -le dije- Vamos mientras viene mi novio.

    Entramos al sauna y buscamos un espacio. Mientras caminábamos me quité la toalla. Me excitaba mucho estar ahí desnuda entre tanta gente y pensar en coger y verlos y que me vieran. La gente que ya estaba empezó a mirarnos sin dejar de hacer lo suyo. Él se portó delicado pero sin decir palabra me hizo recostarme boca arriba en el segundo nivel de gradas y sin dar aviso metió su cabeza entre mis piernas. Yo lo dejé hacer y sólo eché mi cabeza para atrás, en parte para ver si entrabas y en parte para ver al trío que estaba a un lado. Me chupaba genial la cuca. Me pasaba la lengua primero por encima, luego movía mi clítoris con su punta y si empezaba a moverme trataba de meter su lengua por mi vagina. Tantos cambios eran ricos, muy ricos, y más aún que era obvio que lo hacía para evitarme llegar al orgasmo. Llegó el punto y le pedí gimiendo:

    – Ya cógeme por favor. Penétrame!

    Acto seguido me incorporé y me di la vuelta para que me penetrara en 4 y fue el momento ese en el que entraste. Fue delicioso porque en ese instante empecé a sentir su verga resbalando despacito en mi vagina y me encanta como me miras en esos momentos.

    Fin del relato de Ana

    Cuando la vi ahí en 4 y penetrada por aquel desconocido me senté frente a ella y empezó a darme una buena mamada. Tomé su cabeza mientras miraba nuestra escena y veía a los otros grupos. El hombre se movía cada vez más rápido y fuerte sin soltar el trasero de Ana. Se notaba visiblemente excitado y no dejaba de mirar el cuerpo empinado de Ana que por la posición se notaba más grande su trasero contrastando contra su cintura. Cuando los movimientos del hombre fueron más intensos Ana me soltó la verga para concentrarse en moverse. Sus gemidos se escuchaban más fuertes cada vez. De pronto sentí una mano tocándome en mi costado desde mi derecha. La mujer del trío buscaba mi pene mientras se la estaba cogiendo un hombre delgado pero muy activo entre sus piernas. El otro hombre la seguía besando y masajeando sus pechos.

    Ella no miraba pero seguramente se había percatado de mi presencia y empezó a masturbarme con su mano izquierda. No lo hacía mal y era muy rico que lo hiciera mientras yo podía mirar a Ana gozando. En algún momento Ana empezó a ponerse tensa y a gritar fuerte. Se estaba viniendo y era un orgasmo bastante intenso. El hombre empezó a también a venirse adentro de ella y toda la escena no hizo sino hacerme venir en la mano de la extraña que amablemente me estaba asistiendo. Cuando sintió su mano llena de mi semen caliente pude verla sonreír mientras el hombre que la penetrada seguía moviéndose. El hombre se dejó caer sentado detrás de Ana que no quiso dejar de aprovechar lo que restara de erección y se sentó en cuclillas sobre el hombre quien todavía tuvo el ánimo de ayudarla tomándola de las caderas para penetrarla de nuevo. Se inclinó sobre el pecho de Ana para ponerse a chupar los pezones alternadamente mientras ella seguía prolongando su orgasmo. Una vez pasado el trance más intenso Ana se quitó de encima del hombre y vino a sentarse sobre mí en la misma posición. Estuvimos besándonos un rato en la misma posición. Yo aún no me reponía de orgasmo previo pero Ana seguía frotando su entrepierna contra mi cuerpo.

    -Tengo sed, ¿vamos a tomar algo? -me dijo.

    Acepté y salimos del vapor. Ana me sorprendió omitiendo enredarse la toalla, caminando desnuda por el salón hasta llegar a nuestro lugar. Para esa hora la mayoría de la gente estaba teniendo sexo o al menos desnuda.

    Ana estaba inquieta mirando todas esas escenas. Empezamos a besarnos y acariciarnos.

    Me dijo:

    – Quiero ir a un cuarto con cama y que me hagas un oral ahí.

    Caminamos desnudos al privado más cercano de la planta baja. Había una pareja cogiendo sobre la cama mientras otra los observaba. Ana se recostó con sus pies fuera de la cama. Yo me puse de rodillas frente a ella y comencé a darle de lengüetazos entre las piernas. No teníamos mucho en ello cuando la mujer al lado comenzó a besar a Ana en la boca y a acariciarla. En un dos por tres estaban fajando ellas solas ante las miradas de todos los demás. En cuestión de minutos hicieron doble tijera y rápidamente se vinieron frotando su entrepierna. Fue delicioso porque nunca la había visto hacer eso.

    Casi sin descansar Ana quiso regresar a nuestro lugar. Se notaba alegre y aún no era muy tarde a juzgar porque aún no comenzaba el show de medianoche. Esa noche sería una pareja dando espectáculo. La mujer era muy detectable porque a diferencia de la clientela que andaba desnuda o sólo con toalla, vestía un traje de tela blanca adherido al cuerpo como licra.

    Mientras esperábamos nos trajeran unas cervezas admirábamos el entorno.

    – Dijeron que el show era una pareja pero sólo veo a la chica -dijo Ana.

    La mesera nos confirmó que sería show pero que a petición de los clientes usuales se haría un show con 2 strippers masculinos cogiendo a la mujer.

    – Se supone que a los actores se les paga Par integrarse después del show si alguien los requiere aunque la verdad los hombres casi siempre se quedan por su cuenta. A veces hay personas espontáneas que participan o terminan siendo el centro del show. Por si se animan ustedes – dijo aquello más bien mirando a Ana que parecía buscar a los strippers entre la gente.

    Finalmente aparecieron, ambos muy atléticos y de músculos marcados. Uno de ellos en tanga, blanco de gran estatura. El otro no tan alto, de raza negra, se pavoneaba desnudo con su miembro al aire por el salón.

    Cuando los presentaron nombraron a la chica como Fabiola, al stripper mestizo como Andrés y al negro como Jairo.

    El show consistió en baile sobre una mesa acolchonada redonda que tenía un tubo de baile al centro. De cuando en cuando la mujer era masajeada por ambos hombres pero la rutina se fue extendiendo con los 3 actores visitando a los clientes en sus lugares. La mujer rápidamente terminó completamente desnuda y en algún momento el stripper de la tanga dejó también al aire su miembro para cogerse a la chica. Visitaban todos a clientes del sexo opuesto para bailarles encima. No dejó de llamar mi atención que los manoseos eran más bien discretos. De pronto cuando Jairo se acercó a Ana ella no perdió el tiempo. Lo tomó por el miembro con ambas manos acariciando verga y testículos sin la menor inhibición. El hombre sonrió cruzando sus brazos sobre su cabeza para facilitarle a Ana las cosas y volteó sonriendo a los alrededores como para mostrar a todos lo que sólo Ana se había atrevido a hacerle. El stripper mostró rápidamente una gran erección y movía sus caderas en correspondencia mientras Ana convertía las caricias en franca masturbación. El ambiente empezó a calentarse en todo el local. La gente empezó a aplaudirles y a gritarles a ambos: Duro! Duro! Duro! Evidentemente pidiendo que el stripper se cogiera a Ana.

    Ana me miró y acercándose a mi oreja me hizo la pregunta que tanto me excita:

    – ¿Quieres que me lo coja? – casi a punto de meterse a la boca la verga de Jairo.

    Cuando asentí con mi cabeza me respondió:

    – Pues dile tú – con un tono de voz que ya la delataba excitada.

    Me puse de pie y me acerqué al oído de su atendido:

    – Cógetela como se te antoje – le dije.

    Jairo me miró por un momento. Yo regresé a mi asiento en medio de aplausos mientras el negro hacía que Ana se diera vuelta para ponerse en 4 con su rostro frente a mí. Pude ver claramente en su expresión el momento en que empezaba ella a sentir la vergota del enorme hombre resbalando al penetrarla. No fue de sorprenderse que después de varios buenos orgasmos mi chica comenzó a venirse apenas unos segundos después de que el stripper comenzara a bombearla desde atrás. Mientras la gente aplaudía el hombre siguió acometiendo el trasero de Ana que gozaba de un bastante intenso y largo orgasmo. El alboroto seguía dando ánimos. Jairo tomó a Ana en sus brazos y se alejó con ella que se dejó llevar. Al principio pensé que la llevaría a la mesa del tubo pero mientras yo los seguía excitado, Jairo se dirigió a las regaderas. Una vez ahí abrió una de las duchas y ahí bajó el agua se dedicó a acariciar a Ana desde atrás mientras la gente se arremolinaba detrás del cristal. Yo entré y me coloqué al lado de ellos. Jairo hizo a Ana que se apoyara contra la pared justo debajo de la regadera y la penetró nuevamente desde atrás.

    Afuera la gente miraba. Yo me estaba masturbando sin importar que nos vieran. Esta vez Ana aprovechó mi cercanía y se dio la vuelta para inclinarse a meterse mi verga en su boca. Nuevamente Ana comenzó venirse y sus rodillas parecieron doblarse lo que fue ágilmente evitado por Jairo que la sostuvo por las caderas sin dejar de acometer con sus empujones. La escena era demasiado caliente para contenerme y finalmente me vine directamente en la boca de Ana. La gente seguía aplaudiendo afuera seguramente poco habituados a tan activa participación en el show por parte de clientes.

    Después de semejante espectáculo sobraron las ofertas y los acercamientos pero la verdad la noche ya había pasado de satisfactoria con lo que habíamos vivido hasta ese momento.

    Ya vendrán otras visitas a Medellín…

  • Viernes con imprevisto sábado, 21-22 de junio de 2019

    Viernes con imprevisto sábado, 21-22 de junio de 2019

    I

    Por fin se decidió a ser lo que es. El nerviosismo de Daniel durante toda la semana fue sobremanera palpitante. Cada día me miraba cuando nos encontrábamos y me decía con sus ojos: «Todavía no me creo haber aceptado tu invitación a una fiesta gay, esto es de locos».

    Soy Juan Pablo, aunque todo el mundo me llama Janpaul desde que fui pequeño. Tengo cumplidos los 19 años hace ya ocho meses y soy amigo íntimo de Daniel. En ese tiempo, también ahora, yo estaba muy en forma en base a gimnasio y natación, con 1,70 metros de altura, pesaba 77 kilos. Me encantaba hacer ejercicio y lucir mis abdominales, haciendo notar mis tabletas. Desde mi primera adolescencia me sabía positivamente gay y no tenía ningún problema con mi orientación sexual a pesar de que la mayoría de mis amigos no lo eran y los que lo eran seguían en el clóset. Me decían que era guapo y me lo creí, porque lo soy, claro, pero, por otra parte fui muy afortunado en mi polla ya que, además de larga, sin exageración, solo 19 cm., el grosor de mi verga es de poco más de 17.78 cm., de circunferencia, es decir, un diámetro o grosor auténtico de 5,6 cm., muy bien cuidados por mí y me quedo con mi secretito.

    Esta historia que voy a contar me hace sonreír muy agradablemente siempre que la recuerdo por lo que le ocurrió a mi amigo Daniel. Él todavía no tenía ninguna experiencia con el sexo y nunca había determinado si era tímido con las chicas o realmente gay. Aun así, yo, abiertamente gay, había sido siempre un buen amigo suyo y me consta que era alguien en quien Daniel verdaderamente confiaba.

    Daniel tenía 18 años, de lo contrario no lo hubiera invitado a la fiesta. Varias veces en este último año y medio me decía: «¿Cuándo me vas a invitar a una de esas fiestas a las que tú vas?». Nunca le decía nada. Pero hace dos semanas me invitó a su casa a celebrar su cumpleaños 18 con su familia y todos me recibieron como uno más de la familia, igual que habían hecho en tantas ocasiones. Entonces decidí invitarlo a una fiesta de gays a la que tenía una invitación para ir con un amigo o pareja el siguiente viernes y le invité; tímidamente me aceptó.

    Permitidme que siga contando la historia en tercera persona para referirme mejor a Daniel, ya que es el protagonista, así que yo apareceré, cuando sea necesario, como un Janpaul cualquiera.

    ***********

    Todo parecía bastante inocente cuando Daniel llegó por primera vez y vio que los demás chicos estaban bebiendo y conversando, sin nada que le llamara especialmente la atención. Era una fiesta frente a la playa y la mayoría de los chicos llevaban pantalones cortos, camisetas sin mangas, pocos sin camiseta, y chanclas.

    Daniel era entonces un joven muy apuesto al que muchos dirían que era peculiarmente guapo, es decir, algo más que guapo. Medía 1,70 m., y pesaba unos 68 kilos. Su aspecto parecía ser muy afeminado, con piernas bien formadas y un trasero curvilíneo, que se te iban los ojos detrás de él. Su cabello era rubio con raíces oscuras que mantuvo durante mucho tiempo cubriéndole el cuello, las orejas y la frente. A primera vista, podía pasar por una chica, especialmente visto por detrás.

    La casa anfitriona de la fiesta era propiedad de un amigo cercano de Janpaul llamado Ismael, que era hijo de un exitoso inversor; más aún Ismael sucedió a su padre y el éxito se incrementó. La casa estaba en la playa y también tenía piscina. Daniel sabía que todo aquello era caro y estaba impresionado por la enorme finca. Aun así, estaba nervioso por estar allí. Sin embargo, se alegró de que todo pareciera estar bajo control y no aparecía el asunto de la orgía que era lo que le preocupaba. No tenía ni idea de que eso pronto cambiaría e impactaría su vida para siempre.

    — Daniel, ven conmigo; te mostraré la casa de nuestro anfitrión, —dijo Janpaul mientras agarraba a Daniel por el codo.

    Daniel se dejó llevar por Janpaul a regañadientes y con cierta vergüenza como quien se había equivocado de sitio. La casa era muy impresionante ya que tenía todas las comodidades que uno podría imaginar. Janpaul llevó a Daniel al piso de arriba y le mostró el baño principal con la ducha super grande y la bañera de hidromasaje estilo romano. Daniel nunca había visto un baño tan grande en su vida. Continuaron el recorrido y luego Janpaul condujo a Daniel a otro dormitorio. Estaba tenuemente iluminado, pero Daniel vio siluetas en la habitación, aunque no pudo identificar quién podría ser.

    Al verlo más de cerca, una vez que sus ojos se acostumbraron a la oscuridad, se percató de que había dos hombres desnudos teniendo relaciones sexuales. Estaba claro que uno se cogía al otro. Daniel se sorprendió y se sintió incómodo en la habitación y se giró para irse. Janpaul lo detuvo y le dio la vuelta para viera a los dos gays teniendo relaciones sexuales.

    — Daniel, relájate, no están haciendo nada que nosotros no hagamos pronto.

    — No, no puedo.

    — Por supuesto que puedes, es lo que quieres. Es lo que siempre quisiste y me pedías ansioso.

    — Debería irme.

    — Tonterías, ahora ponte de rodillas y sácame la polla. Sabes que quieres hacerlo.

    Daniel dudó mientras estaba muerto de miedo. No sabía lo que quería, pero aquí estaba en una fiesta gay con su amigo gay. Se arrodilló ayudado por las fuertes manos de Janpaul. Ahora, con la cara a la altura de la entrepierna de su amigo, se congeló. Sintiendo la aprensión, Janpaul se bajó la cremallera y sacó la polla y las bolas a través de la abertura. Por primera vez en su vida, Daniel miró fijamente a una polla erecta, que no era la suya.

    — Toma mi verga con tu mano, Daniel, acaríciala. Siéntela bien.

    Daniel tomó la polla en su mano y por primera vez en su vida, estaba sosteniendo una polla que no era la suya. Le gustaba la sensación de la dura y gruesa verga y la acariciaba como si fuera la suya cuando se masturbaba. De repente, quería que se corriera. Quería que la polla de su amigo disparara igual que la suya cuando se masturbaba.

    — Daniel, métete mi pene en tu boca».

    — No sé si puedo.

    — Por supuesto que puedes, empieza sólo con la cabeza y ponte cómodo chupando vergas.

    Una vez más, Daniel siguió las instrucciones. Descubrió que le gustaba chupar la cabeza y, sin que se lo dijeran, se la metió un poco más en la boca. Se agachó y liberó su propia polla a través de la abertura en sus calzoncillos. Ahora se estaba masturbando mientras chupaba su primera polla. Sintió las manos de Janpaul sobre su cabeza sosteniéndolo en su lugar.

    — Oh, Daniel, ahí va, me corro, mira qué bien lo sabes hacer.

    El primer disparo entró en la boca de Daniel y casi se asfixia. Aprendió rápidamente a bloquear la siguiente secreción con la parte inferior de su lengua y a dejar que el semen corriera por su cara. Varios disparos más rebotaron en su lengua y se sorprendió de la fuerza y el volumen de la eyaculación. No pudo evitar probar el semen, y decidió que no era tan malo. Su propia polla estaba palpitando y empezó a acariciarla porque quería correrse también. Janpaul lo sorprendió echándose sobre él y llevándose la polla de Daniel a su boca.

    Daniel estaba recibiendo la primera mamada de su vida y se subía por las nubes. Nunca imaginó que algo así podría sentirse tan bien. Estaba muy excitado y no tardó mucho en llegar al objetivo. Disparó varios trallazos de semen juvenil a la boca de su amigo. Daniel estaba algo sorprendido de que Janpaul se tragara cada gota. Una vez que su polla fue drenada, Janpaul se alejó y Daniel se mecía en sus caderas. Miró a los otros dos en la habitación que ahora estaban follando en la cama. Entonces sintió a Janpaul desnudándolo y pronto se vieron los dos desnudos. Janpaul guió a Daniel a la cama.

    Todavía estaba Daniel aprensivo y nervioso sobre lo que podría pasar después. Estaba acostado boca abajo cuando alguien lo puso de rodillas y comenzó a lavarle el trasero. Sintió que el trapo caliente y jabonoso se deslizaba sobre su ano y luego hubo una ligera penetración. Lo sintió muy erótico y tuvo otra erección. Se dio cuenta de que era la punta de la lengua de alguien lo que le penetraba. Notaba que la lengua subía y bajaba a lo largo del perineo y se sumergía en el ano. Su cuerpo respondió y rodó su encantador trasero. Estaba increíblemente excitado, pero no sabía qué podría ocurrir a continuación. Su polla aún estaba dura y deseaba agarrarla, pero en ese momento sintió otra sensación. Se le estaba aplicando una sustancia fría en el ano y entró en pánico cuando escuchó hablar a Janpaul.

    — Relájate Daniel, tenemos que preparar tu trasero para que te follen, porque quieres que te follen, ¿no?

    Daniel no respondió pero sintió que su destino era inevitable. Le gustaba la atención a su ano, pero no estaba seguro de que le jodieran. El dedo en el culo se sentía bien, pero luego fue sólo un dedo. No sabía quién estaba tocando su trasero porque Janpaul estaba arrodillado al lado y dirigiendo la acción. Se le añadió un segundo dedo y sintió el aumento de la presión. Más lubricante y penetración constante le abrió el culo para su primera cogida por el culo. Quienquiera que fuera el que le metió la polla en el culo, Daniel estaba agradecido de que no se sintiera diferente a un dedo y sólo hubo una pequeña molestia, sin dolor.

    — Larry te follará primero. Tiene la polla perfecta para tu primera cogida por el culo. Es delgado y no demasiado largo. Te estirará sin dolor.

    Daniel sintió la esbelta polla deslizarse hacia adentro y hacia afuera. Janpaul tenía razón, no había dolor, sólo una sensación de tener el recto lleno. Sintió las manos sobre sus nalgas acariciándolas y luego Larry dijo en voz baja.

    — Tienes un culo precioso. Podría follarme a este culo toda la noche.

    La follada y la caricia continuaron y entonces Daniel sintió una mano en su polla. No sabía a quién pertenecía, pero se sentía bien que le acariciaran mientras le follaban. Otro tipo apareció en la cama frente a él y empujó su pene hacia la cara de Daniel. De nuevo oyó la voz de Janpaul.

    — Este es Manolo. Chúpale la polla y ponlo duro y mojado para tu culo. Él te follará a ti después.

    Daniel se metió la polla en la boca que era más gruesa y larga que la de Larry. De repente sintió un vacío en el culo y lo siguiente que sintió fue la semilla de Larry cayendo sobre su espalda y nalgas. Después de eyacular en el adolescente, Larry puso su polla de nuevo en el dulce culo y dejó que el esfínter la ordeñara libre de los espermatozoides restantes. Se retiró y fue reemplazado rápidamente por Manolo, pero no antes de que el culo de Daniel fuera lubricado de nuevo.

    Esta vez Daniel sintió la suave cabeza de hongo esforzándose para pasar el tenso esfínter. Sus manos agarraron las sábanas de la cama ya que esta vez sintió un ligero dolor. El glande se abrió paso, pero Manolo se quedó quieto durante unos segundos dejando que Daniel se acostumbrara a la polla más gruesa. Poco a poco alimentó al muchacho con la polla tiesa. Cada vez que profundizaba más, se detenía hasta que sintió que Daniel estaba listo para más. Otro gay apareció en la cama y le ofreció su polla al guapo muchacho que ya estaban deseando más allá del vicio, ya lo amaban.

    Una vez más, fue la voz de Janpaul:

    — Este es Roberto, chúpale la polla y te aliviará la presión de tu trasero.

    Daniel tomó la polla aún más grande en su boca mientras Manolo continuaba trabajando en el suyo de modo más profundo. Roberto era el más grande hasta ahora, pero aún no era tan grande como Janpaul. De repente, para su sorpresa e inmenso placer, una boca envolvió su polla y comenzó a chuparla. Estaba abrumado por la lujuria y relajado cuando la polla de Manolo tocó fondo. Manolo se cogió al hermoso culo del muchacho y lo acarició igual que Larry.

    No tardó mucho tiempo para que Daniel se corriera, ya que estaba abrumado por tener su polla chupada, mientras que él estaba chupando polla y siendo follado al mismo tiempo. No podía imaginar nada más placentero y emocionante. Una vez más, la polla abandonó su culo y roció su cuerpo con una carga masiva de semen. Manolo también hizo como los otros, volvió a meter su polla y dejó que fuera ordeñada por el apretado recto de Daniel. Le sacaron la polla a Roberto de la boca y Daniel sabía hacia dónde se dirigía. Se le aplicó más lubricante en el ano y luego el gran pene entró.

    Otro gay estaba en la cama e hizo que Daniel se la chupara. Esta vez el tipo entró en la boca de Daniel mientras Roberto perforaba su adorable trasero. Roberto siguió el ejemplo y se retiró para disparar. Daniel sintió que más semen golpeaba su cuerpo y se mezclaba con las otras cargas. Sintió que la polla volvía a entrar y una vez más lo apretó instintivamente con su esfínter. La polla de Roberto salió de su culo, pero rápidamente fue reemplazada por una más gruesa y larga. Daniel sabía que tenía que ser Janpaul.

    — Creo que ya estás listo para mí. Por mucho que me hubiera gustado ser el primero, no quería hacerte daño; eres realmente hermoso Daniel y tienes un trasero maravilloso; eres mi amigo de toda la vida y a quien yo más quiero.

    No había otra polla para su boca y nadie estaba chupando la suya. Se trataba de que Janpaul se cogiera al encantador muchacho lenta y metódicamente. No tenía prisa por correrse ya que quería saborear cada momento el increíble culo de su amigo. Daniel ya se había corrido tres veces y por ahora sólo se corrió con la corriente causada por el gran pene que escarbaba su trasero juvenil. Entrar y salir entrar y salir, la impresionante polla se movió hasta que Janpaul estuvo listo para correrse de nuevo. Por primera vez en su vida Daniel sintió a un tipo correrse dentro de su trasero, dentro de verdad. Los arroyos llenaban el recto creando una sensación que le gustaba a Daniel. El semen pareció calmar su culo destrozado y se sintió bien en el recto.

    Janpaul retrocedió y dejó que su polla entrara por el dulce trasero. Daniel fue vencido por la lujuria y permaneció a cuatro patas. Luego se dio cuenta de que había otros gays a su alrededor y una vez más tenía una polla en la boca y el culo. También había una boca en su polla y las sensaciones eran indescriptibles. Había tantas pollas en las siguientes horas que estaba seguro de que todos en la fiesta se lo habían follado o que él se había chupado sus respectivas vergas duras. Lo último que recordó fue haberse tirado sobre la cama.

    *************

    El sol de la mañana y su necesidad de orinar lo despertaron. Se dirigió al baño y orinó largo y tendido. Volvió al dormitorio donde había pasado la noche, aunque no esperaba estar allí. Se preguntó dónde estaría Janpaul esa mañana. Entonces Ismael, el anfitrión de la fiesta, llegó al lado de la cama. Se sentó junto a Daniel y acarició las curvas de sus nalgas.

    — Fuiste el gran éxito de anoche, Daniel, —dijo Ismael, el dueño de la casa.

    — ¿También me follaste?

    — Oh sí, todos te jodieron anoche…, es que tienes un culo que, no se puede negar, es lo mejor de lo mejor.

    — ¿Janpaul sigue aquí?

    — Salió corriendo a por unos donuts. Volverá pronto. Mientras esperamos, me voy a follar a tu precioso culo otra vez. Ven conmigo a mi habitación y nos bañaremos primero. Ya preparé un baño para nosotros.

    Daniel sacó su cuerpo adolorido de la cama y siguió a su anfitrión al baño principal. Notó todo el semen seco en las sábanas donde había pasado la noche. Ismael también lo notó y sonrió mientras hablaba.

    — Esas sábanas parecen tener almidón con todo ese semen seco.

    Ismael puso su mano alrededor de la cintura de Daniel y la dejó deslizarse hacia abajo y ahuecar una nalga bien formada. La bañera se llenó con agua tibia y aceitosa, ya que Ismael había añadido el aceite de baño. Entraron en la bañera de hidromasaje, Ismael abrió los jets a baja potencia. A Daniel le gustaba la sensación del agua burbujeante en su tierno ano. Maniobró para apuntar el chorro hacia el esfínter y suspiró mientras acariciaba la abertura.

    — Eso se siente bien, ¿no? Yo también lo hago siempre después del sexo anal.

    Daniel asintió con la cabeza. Ismael dejó que el muchacho disfrutara del baño durante un tiempo considerable. Luego hizo que Daniel se inclinara sobre el borde de la bañera con su culo bien formado por encima del agua. Ismael se inclinó y plantó besos en el suave e impecable hoyito de Daniel. Luego metió la lengua en el hoyito y la dejó lamiendo las nalgas del chico. Daniel nunca había sentido nada tan erótico y tampoco se había dado cuenta de que su coxis era un lugar tan erógeno hasta que Ismael no le pasara la lengua por allí. Sintió que su polla se endurecía y esperó a que Ismael se la chupara.

    Ismael continuó trabajando su boca y lengua en el trasero de Daniel hasta que lo dejó preparado para follarlo de nuevo. Sintió cómo Ismael le aplicaba aceite en el ano y Daniel adivinó la intención de Ismael de follarlo en la bañera. La verga cubierta de aceite se deslizó fácilmente en el culo de Daniel y llegó hasta el final de una sola zambullida. Ismael se folló al lindo chico muy lentamente, admirando y saboreando ese irresistible trasero. Daniel sintió uno de los chorros cerca de su polla y movió su erección cerca de ella. El agua burbujeante acariciaba la cabeza de su rígido pene mientras era follado amorosamente por su anfitrión.

    En cuestión de minutos Ismael se estaba corriendo en el dulce culo de Daniel y a este le encantó de nuevo la sensación de que su recto se llenara del semen de un hombre. Ya se había corrido, pero Daniel ansiaba que Ismael permaneciera en su culo. Ismael quería zafarse del fondo del encantador culo, pero el tenso esfínter de Daniel se esforzaba por atrapar y mantener la polla de su anfitrión en su propiedad. Pero pudo más Ismael que llevaba otras intenciones, entonces Daniel se dio la vuelta y encontró un jet apropiado para lavarse el trasero lleno de semen. El cipote de su verga sobresalió a través del agua, pero Ismael no hizo ni puto caso a eso, sino que le dijo:

    — Ven Daniel, vamos a secarnos y a mi cama. Sé que no te acostaste con nadie anoche. ¿Te gustaría follarme?

    —Supongo que sí, pues nunca he hecho eso.

    —Ea, es hora entonces; también deberías aprender eso.

    Ismael tomó abundante lubricante y se engrasó el ano a fondo. Daniel miraba lo que hacía y se estaba excitado sobremanera por la oportunidad de follar con su anfitrión. Ismael lo guió y a Daniel le encantó la sensación de tener su polla enterrada en el caliente culo de Ismael. Estaba emocionado y se folló a Ismael rápidamente hasta eyacular su semen en el recto de Ismael. Notó cómo el esfínter del culo de Ismael se contraía y se liberaba sobre la polla de su amante, ordeñando cada gota de semen de Ismael. Se consideró un vencedor y pensó que era la cosa más maravillosa que había experimentado en toda su vida. Justo entonces oyó la voz de Janpaul:

    — Ya veo que vosotros dos os entendéis bien esta hermosa mañana. Vamos abajo, el café está hecho y tengo los donuts preparados.

    Los dos amantes se limpiaron, se pusieron los pantalones cortos y las camisetas y se dirigieron a la cocina.

    *************

    II

    Daniel se sorprendió al ver a otros tres tipos en la mesa junto a Janpaul tomando café y donuts. Los reconoció como Larry, Manolo y Roberto. Sintió una breve pizca de vergüenza al estar con los cinco hombres que se lo habían follado la noche anterior, pero eso había pasado ya rápidamente a la historia. Después del café y los donuts, todos fueron a dar un paseo por la playa, para regresar luego a la casa y pasar un rato junto a la piscina.

    Daniel se enteró de que Roberto, Manolo y Larry trabajaban para Ismael en uno de los salones que tenía. Además de ser un exitoso banquero de inversiones, Ismael era dueño de varios negocios pequeños, incluyendo las peluquerías. Los tres gays eran estilistas en una peluquería de un conocido barrio gay de la ciudad.

    — Daniel, ¿cuáles son tus planes ahora que te has graduado de la secundaria?, —preguntó Ismael.

    — Probablemente voy a ir a la universidad local por un par de años como estudiante viajero.

    — ¿Te interesaría ser estilista como estos chicos y trabajar para mí?, —insistió Ismael

    — No sé nada de eso, —respondió.

    — Por supuesto; imagino que no, nadie nace sabiéndolo todo; pero se puede arreglar un entrenamiento para que luego trabajes en el salón; así comenzaron estos tres caballeros.

    — Eso suena interesante.

    — Una vez que empieces a trabajar, podrás ir a la universidad, si es eso lo que deseas.

    — Puedo intentarlo, —concluyó Daniel.

    — Maravilloso, puedes empezar tu entrenamiento la semana entrante. La escuela de peluqueros tiene una vacante precisamente para ti.

    En ese momento, antes del almuerzo, los otros tres muchachos decidieron que era hora de irse. Daniel también pensó que debía irse, pero Janpaul lo detuvo.

    — Quédate a divertirte con Ismael y conmigo esta tarde.

    Daniel sabía que iba a tener más sexo y esperaba poder follar con Ismael por segunda vez. Se despidieron de los demás y luego volvieron a la casa. Janpaul era todo un interesado ya que estaba ansioso por follar con Daniel otra vez. Insistió en que fueran directo al dormitorio de Ismael y se quitaran la ropa. Daniel una vez más, miró fijamente la enorme polla que parecía siniestra incluso en su estado suave. Janpaul sonrió cuando vio la reacción de Daniel a su enorme polla y le puso una ventosa en el culo de Daniel.

    Ismael, que también estaba ahora desnudo, consiguió un tubo de lubricante y se lo dio a Janpaul. Este hizo que Daniel se doblara sobre el costado de la cama, aplicó generosamente lubricante en el ano del muchacho y pasó mucho tiempo acariciando su dulce y joven trasero. Janpaul empezó a tocar el culo de Daniel y el dedo se sintió tan grueso como la polla de Larry. Gimió mientras el dedo se metía por su recto. La propia polla de Daniel estaba dura como la roca y Janpaul hizo broma de ella acariciándola y frotando el apretado escroto de las pelotas de Daniel.

    — En esta ocasión te quiero de espaldas… —decía con sorna y media sonrisa—, quiero ver tu cara cuando mi polla se meta en tu caliente culo.

    Ismael estaba ansioso por ver eso también, ya que siempre disfrutaba de la reacción inicial cuando follaba con Janpaul y este se comportaba como un cerdo. Daniel se puso de espaldas en la cama y Janpaul se movió entre las suaves y bien formadas piernas. Janpaul se arrodilló cerca y levantó las piernas de Daniel para que su trasero fuera claramente visible. Luego acercó al muchacho y dejó que la cabeza de su glande penetrara el tenso ano. Daniel se quedó quieto mientras el gran glande de polla se deslizaba en su culo. Janpaul entonces tiró de nuevo del muchacho hacia sí, de modo que la parte posterior de los muslos descansaba sobre la parte delantera de los muslos de Janpaul. La polla de Janpaul se hundió en el cómodo culo y se abrió camino más allá del esfínter. Daniel gimió a carcajadas mientras la enorme verga se abría paso en su trasero. Janpaul e Ismael observaron la expresión del rostro joven y bonito del muchacho, mientras le daba de comer más y más polla sin cuartel.

    Daniel gruñó y gimió cuando Janpaul empezó a follarlo más rápido y más profundo. A Janpaul le encantaba la expresión de la cara de Daniel mientras hacía muecas con cada golpe. Ismael le agarró la polla al Chico y se la masturbó para aumentar el placer del muchacho. Daniel gritó y chorros de semen pasaron por encima de su cabeza. Ismael siguió sacudiendo la polla viril hasta que cada gota de semen le fue arrancada. Ambos entrenadores del sexo miraron a Daniel y vieron que tenía rastros de semen desde la cabeza hasta el pubis. Janpaul salió del culo de Daniel y roció su semen sobre el chico bonito. El esperma del hombre cayó en la cara, el cuello, el pecho y los abdominales de Daniel antes de que se acumulara alrededor de su vello púbico.

    Janpaul se mantuvo duro y aún no había terminado con Daniel. Le dio la vuelta al muchacho, lo puso a cuatro patas y volvió a poner su polla en el hermoso y curvilíneo trasero. Daniel sabía que esta vez tendría una sesión más larga. Janpaul movió su polla lentamente de nuevo permitiendo que Daniel se acostumbrara en esa posición. Daniel sintió que la polla se abría camino más y más profundamente hasta que pudo sentir el vello púbico que le hacía cosquillas en las nalgas. Ismael volvió a coger la polla dura del muchacho y se la masturbó, ahora para disfrutar él mismo, mientras Janpaul se lo follaba con largas y profundas embestidas.

    — Oh, Janpaul, se siente tan bien…, fóllame, fóllame con esa gran tranca tuya, —dijo Daniel, sorprendido por su propia voz.

    Janpaul se tomó su tiempo con guapo muchacho, tal como él amaba ver su polla deslizarse dentro y fuera de su culo curvilíneo. Janpaul estaba a punto de volver a correrse y aceleró el ritmo cogiéndose al chico bonito. Ismael estaba tirando de la polla del muchacho de nuevo mientras él también se acercaba a otro orgasmo. Janpaul estaba golpeando el dulce trasero y Daniel lo estaba empujando hacia Janpaul. La cama temblaba y el cabecero golpeaba la pared.

    — Oh, sí, eso es, Janpaul, eyacula otra vez en mí, quiero sentir otra vez cómo disparas los trallazos de tu leche.

    — Ya va, ya va, ahí lo tienes, me corro, Daniel.

    — Oh, lo siento, sí, siento tu leche viscosa en mi trasero… Yo también me corro, ¡aaaah!, —gritó Daniel mientras Ismael se sacudía la polla.

    Daniel se cayó boca abajo en la cama tumbado sobre su propio semen. Sintió unas manos acariciando su sensible culo y entendió que iba a ser follado de nuevo, pero esta vez sería Ismael. Daniel dio la bienvenida a la sensación de una polla más pequeña y delgada en su trasero. No pudo volver a correrse, pero movió el culo para complacer a su anfitrión. Ismael luego liberó su carga en el suculento ano y todos habían terminado con el sexo por el día. El viernes se había extendido al sábado.

    **********

    Soy Jeanpaul de nuevo, salgo de la escena para deciros que lo he pasado divinamente bien entrenando a Daniel, un chico guapo, valiente y con un culo divino. ¡Joder!, lo he visto que no hace ascos a la vida. A Daniel le aconsejamos que se duchara y le permitimos que lo hiciera con calma, larga y tendidamente, antes de vestirse para irnos a casa. Como era ya mediodía, comimos de las cosas que había en el frigorífico de la casa. Ismael le recordó que debía estar en la escuela de peluquería el miércoles a las 9:00 de la mañana. Eso le daba a Daniel dos días para recuperarse de su gloriosa experiencia. Ahora ya era un joven cambiado que se había encontrado a sí mismo y se encuentra a gusto consigo mismo, sabiendo a ciencia cierta lo que es. Aceptando su nueva vida, sabe que tendrá muchas más aventuras conmigo, con Ismael y con los peluqueros gays, ya le hemos dicho que le consideramos un asiduo a nuestras fiestas gays. También está pensando Daniel en dos de sus amigos jóvenes, Zalo y Dolphis, de los que, no solo sospecha, sino que sabe a ciencia cierta que son gays, con quienes se había masturbado muchas veces en baños públicos y en rincones ocultos del parque. Zalo y Dolphis tienen 19 años y están en segundo año en la universidad. Le gustan porque también son guapos y afeminados. Prometió que nos los presentará y les hablará de la fiesta gay, sin decirles que de alguna manera se trata de un entrenamiento, pero lo dejamos para un viernes, durante las vacaciones, ya que ahora estaban de exámenes.

  • Karena su primer squirt

    Karena su primer squirt

    Karena es una chica flaca sexapilosa y que disfruta del sexo, no interesa saber cómo la conocí, solo que la conocí en una cita a ciegas. Varias veces ya no habíamos encontrado para solo disfrutar de un buen sexo, una amiga con derechos por decirlo así. En este relato solo entraré en detalles de cómo experimento su primer squirt.

    Tendría ella unos 22 años en ese momento, esa tarde quedamos en encontrarnos en la esquina de la calle de la estrella y la calle de la Iglesia. La recogí nos dimos un abrazo y un rápido beso en la mitad del tráfico, partimos antes de que los impacientes taxistas de esta ciudad empezaran a tonar los pitos de sus amarillos vehículos.

    Ya en camino le pregunte por su niña y seguimos el camino a un motel cómodo dentro de la ciudad. Llegamos, y parqueamos el vehículo debajo de los pisos del segundo nivel. Solicitamos una habitación y ya con llave en mano subimos a lo que sería nuestro nido de sexo por par de horas.

    Entramos y sin preámbulos nos dimos una deliciosa ducha, nada como sexo sabiendo que toda nuestra piel se puede besar y lamer sin preocupaciones, Mientras nos bañamos, nos acariciamos, besamos y tocamos por todo la superficie sensual de nuestro s territorios de placer. Ya yo estaba a mil y Karena igual, mis dedos sobre sus pequeños senos daban vueltas y pellizcos a sus hermoso pezones, y bajaban hacia su entrepierna donde jugueteaban con su depilado pubis, su pequeño clítoris erguido, brincaba al roce delicado de la yema de mis dedos. Me agache y lo bese como se besa a una novia en los labios, un beso francés en los labios inferiores de su mojado coño.

    Ocupando la superficie dela trajinada cama, nos dedicamos a lamernos, tocarnos, introducir nuestros dedos en cuanto agujero encontramos, Karena estaba muy excitada, mi lengua algo cansada se retiró de la contienda y un vibrador salió en mi ayuda y mientras sus vibraciones despertaban la lujuria exagerada en el clítoris de Karena, mi dedo anular masajeaba con algo de presión, dentro de su canal de placer la pared superior de su vagina, donde el punto G se encuentra, es un lunar carrasposo que al ser acariciado vuelve locas a las chicas, le seguí dando placer a Karena y de repente en unas convulsiones de orgásmico placer se corrió de tal manera que chorros de un líquido transparente surgieron de entre sus piernas. Karena se asustó y pensó que se había orinado, las sabanas se mojaron severamente y ya calmados comprobamos que no era una orinada, Karena había disfrutado de un orgasmo con squirt.

    Nos abrazamos y seguimos teniendo sexo delicioso hasta que ya era hora de irnos cada uno a su trabajo.

    Otro día les cuento más sobre Karena.

  • La primera vez de mi ex-vecino

    La primera vez de mi ex-vecino

    Pues aquí estoy de nuevo para contarles algo que me acaba de pasar ayer, aquí en Playa del Carmen. Sé que de repente los abandono mucho tiempo, pero de verdad que me gusta relatarles mis vivencias y esta sí estaba buscando tiempo libre para escribir ya que tengo a mis papas de visita y estamos casi todo el día juntos.

    Anteayer por la noche me habló mi antigua casera para avisarme que tenía un paquete mío en su casa que había llegado, pero que no me habían podido localizar, un paquete que yo había pedido y para mi sorpresa llegó allá y yo aquí haciéndola de pedo a la empresa que no me había llegado casi pidiendo devolución y bueno no me quedó otra más que ya no decir nada y caray antes de ir a trabajar pasaría por el.

    Así que ayer por la mañana me metí a bañar ya saben rastrillo aquí por allá y que mi pubis siempre este bien depilado una nunca sabe cuándo se necesitara además como tengo visitas y anduve enferma pues también buscaba un ratito para escaparme y me dieran un rapidín de perdida, la verdad estoy acostumbrada a coger y ya tenía tiempo que nada de nada. Bueno regresemos a mi pubis bien depilado como siempre, busqué un bikini normal jajaja con eso que mi papá está aquí pues se infarta de mis bikinis pequeñitos y que me meto bien en el culo, entonces bikini verdecito normal. Así salí a la sala, ahí estaba mi papa preparando el desayuno para nosotras, yo me puse crema en todo mi cuerpecito me cepille el cabello rápido me hice una media cola y me puse un vestidillo playero café lindo holgado ya que solo iría por el paquete un ratito a trabajar y ya toda la tarde con mis papas a la playa.

    Tome el coche y me fui al fraccionamiento, no dejaron el paquete en la pluma así que tuve que entrar por mi paquete, era una caja algo grande para lo que pedí pero X, ahí estaba yo parada abriendo la cajuela para meter mi paquete cuando aparece mi vecinito, si aquel chico flaco que vi crecer mientras vivía por ahí, aquel que yo luego dejaba ventanas abiertas y andaba yo en calzones y bikini y el me podía ver desde la calle, aquel que me veía andar camino a la alberca en mis bikinis extremadamente pequeños y bien metidos en la cola, aquel niño que me vio llegar por la mañana con la falda de cinturón con mi novio agarrándome el culo ya para entrar y culear y que muchas veces me escucho gemir mientras yo cogia dentro de mi casa con las ventanas abiertas.

    Ahí estaba el parado detrás de mi viéndome por detrás como me preparaba para subir el paquete.

    -hola Ale

    -hola chicuelo

    -te fuiste y ni adiós dijiste ya no tengo a quien ayudar con sus cosas

    -no seas cabrón y ayuda a tu madre

    -jajaja ya se Ale, solo digo que no hay a quien más ayudar solo para estar un ratito más con ella

    Y yo así de woow este chico si me morboseaba desde antes…

    -ah si? Y dime que ganabas con estar más tiempo conmigo ehhh además sabes que te trataba bien hasta entrabas a mi casa

    -pues disfrutaba estar contigo además de que no hay vecinas lindas como tu ni en las casas que rentan llegan chicas lindas como tú, además disfrutaba ver como se llevaban a sus novios o maridos cuando llegabas a la alberca jajaja solo nos quedábamos los chicos y tu jajaja.

    Mientras conversábamos ideas locas pasaban por mi cabeza pero jajaja no se caray, lo vi crecer lo apapachaba y mimaba como niño, bueno sigue siendo un niño de 18 o 19 años que se yo, solo ya estaba más formado con cuerpo y de mi estatura… así que dije ok ok ok le damos 5 minutos más para saber que quiere o me voy…

    -jajaja nunca me di cuenta de eso!!! Y bueno quiero pensar que ahora todos disfrutan de la alberca sin mi verdad ya no hay quien haga esas cosas

    -ya no hay tangas en la alberca ni la chica linda caminando y sobre todo ya no tengo motivo para salir por las tardes y verte aunque sea de lejos… solo escuchaba más nunca pude ver nada

    Ese chico si le di buen show caray si siempre andaba en tanga o en bikini en la casa y de verdad que soy muy gritona a la hora de coger entonces si me escuchaba no solo el, yo creo los vecinos ya que luego yo salía y las vecinas se me quedaban viendo feo…

    -y te gustaba lo que veías? Porque luego entrabas a mi casa y ahí estaba yo así en bikini y esas cosas.

    -Ale, quizás no te vea después como ahorita o quizás ya no pueda atreverme a decirte algo… sabes juego basquetbol y casi todos presumen lo que es agarrar a una chica de la cintura o tocar una chichi, el que más lejos ha llegado es morder una chichi…

    -para para para pues quien piensas que soy???

    Me sentí rara que un chico me estuviera pidiendo eso o que se sintiera con la confianza de pedirme eso, me puse seria y cambio mi gesto, pero luego recordé que yo estuve en su lugar, que yo también tuve un primer beso recibí un primer arrimón di una primera mamada y también tuve una primera vez en mi garaje…

    -Quien está en tu casa? A qué hora regresan tus padres?

    Eran las 8:30am y yo sabía que no llegaba nadie, solo estaba siendo dura para que no lo sintiera tan fácil…

    -sabes… antes de que me arrepienta, sube la caja a mi coche y entramos a tu casa

    Y ahí estaba yo parada viendo como un chico obedecía mis órdenes sin cuestionar y que estaba yo demasiado tranquila de saber que quizás sería la primera vez en todo para un muchacho y que tenía que ser algo más que de experiencia de aprendizaje y que claro yo pagaría lo que algún día hicieron por mi.

    Así que entramos a su casa, le dije ok dime que es lo que han logrado tus amigos y tú no ok besos? Abrazos? Arrimón? Chichis desde sobar o morder alrededor? Sexo oral? Y su respuesta a todo fue un rotundo no… ok tenía mucho que hacer con mi vecinito…

    Ok empecemos me acerque a él frente a frente yo sentía su respiración le tome sus manos las coloque en mi cintura y una mano se la baje a mi cadera… le decía yo baja baja baja baja más mas mas ahí en mi nalga ahora da un masajito circular rico ok ok ok ok vas bien ahora da un ligero apretón… jajaja yo solo veía su carita no sabía si reírse de emoción o de saber que no lo haría ni lo más remotamente pronto con alguna novia o amiguita…

    Ok cambia de mano una a mi cintura y con la otra baja a mi culo ahora jálame y pégate a mi cuerpo, pum ahí sentí su erección y descubrí que lo que ese chico se traía entre piernas estaba grande, ahora bésame de poquito ok ok ok ahora abre ligeramente la boca ok ok ok ok ahora disfruta mi lengua pero no la empujes con la tuya solo siente mientras masajéame el culo y jala el listón de mi bikini, pegue yo más mi pubis a su erección y dije hay que hacer algo antes de que este chico se desleche y no sienta nada, así que lo senté en el sillón le dije ponte cómodo le baje el short le baje el bóxer del hombre araña y se asomó un muy buen paquete grande más que el tamaño promedio circuncidado cabezón y bueno de un muchacho sabes que al primer contacto se ponen duros como piedra, así que lo bese y me baje a darle una chupadita, le dije me avisas antes de venirte sujetándote del brazo, le empecé a dar besitos ricos en la puntita alrededor y empecé a chupársela rico subía y bajaba yo quería que este chico tuviera una primera vez de verdad que sintiera rico que fuera placer puro, sentí como empezaba a palpitar y pequeños espasmos yo sabía que este cabrón se vendría en mi sin avisarme así que yo seguí y seguí y caray el primer chorro casi me hace vomitar de lo mucho que era, así que trague rápido y seguí hasta sacarle la última gota, ahí estaba mi chico viéndome incrédulo de cómo le acababan de dar una mamada de escándalo, 30 segundones de placer jajajame duro poquito.

    Ahí me senté yo a su lado sin la parte de arriba de mi bikini, con un tirante arriba y el otro abajo dejando mi chichi de fuera me le quede viendo, y le hice la pregunta obligada, tienes condones? Corrió a su mochila y creo les habían dado una plática de sexualidad y saco un condón de esos que les dan en el seguro de los gruesos y dije ok… Lo deje descansar un par de minutos, en un momento me puse de pie me le quede viendo y le dije que si ya estaba listo? Y sus ojitos se abrieron de paren par y solo asentó la cabeza.

    Lo abrace y lo bese lentamente tiernamente, tome una de sus manos y la coloque en mi chichi, le dije masajéame así ahora así mira tómalas así puedes besarla pero todavía no llegues al pezón, el obedecía con ambas manos me masajeaba mis manos según mis órdenes y ya me las besaba le decía que me diera ligeras mordiditas alrededor también eso me estaba poniendo al 1000 yo ya estaba inundada estaba empapada el siguió y le dije ok puedes llegar al pezón es muy sensible así que con cariño el seguía al pie de la letra, yo tome su otra mano y la coloque en mi panochita inundada de mis fluidos, el seguía y seguía y yo y quería tener algo entre mis piernas, así que me puse de pie, deje caer mi vestido jale los listones de mi bikini y me lo quite, estaba yo ahí desnuda de pie con mi pubis depilado frente a una carita de un niño que no sabía qué hacer con ella.

    Así que me recosté y le dije que la descubriera que la besara que la tocara y así fue, me empezó a besarla rico con su lengüita también, movimientos torpes sin sentido pero con mis instrucciones caray que rica mamada me estaba dando este escuincle de 18 años en la sala de su casa, yo ya estaba deseosa de pito de ese pito que antes ya me lo había degustado solo que no quería que se viniera rápido entones hice que me la mamara lo más posible y cuando sentía yo que estaba cerca entonces decidí que era momento de que me diera su primer penetrada.

    Que sería mejor que él me montara o que yo lo montara? Como debería de ser su primera vez, que me viera debajo de él y llegara su ritmo tonto o que mejor yo lo montara a un ritmo rico y me viera bambolear mis tetas al aire para él. Así que lo puse de pie ya tenía una rica erección, tome el condón se lo puse en la puntita y con mi boca y mi mano se lo puse de un solo movimiento, solo veía su cara de asombro y me daba gusto de ver que todo lo que estaba pasando le estaba gustando. Lo avente al sillón y me senté lentamente en sus piernas, le di un tierno beso mientras con mi mano le sujetaba ese rico y delicioso pedazo de carne entre mis piernas y le daba mi panochita empapada a este mocoso y seguía sin saber que estaba pasando, poco a poco me fui deslizando hacia abajo hasta tener toda su erección dentro de mi, ahí estaba yo dándome sentones en la bara de ese chico bien empalmada dentro de mi mientras lo besaba el seguía tomándome y acariciaba las tetas yo lo sujetaba para que las besara y mordiera.

    Yo ya estaba a punto de terminar entonces lo besaba dejaba que me mordiera las chichis mientras lo cabalgaba mas fuerte con mas fricción me faltaban unos 10 o 15 segundos cuando sentí como me apretó el brazo y sentí como se empalmaba mas todavía sentí sus espasmos y su carita de aguantar mas eso me calentó mas y empecé a tener un orgasmo maravilloso esa sensación de como me recorría toda la piel de como me mordió una chichi así con sentimiento con ternura cuidándome ahhhggg me recargue en el y le di besitos en su cara mientras perdía su erección dentro de mi y mi culito lo expulsaba de mi, en ese momento de hinque frente a el, le quite el condón y le chupe hasta la última gota para dejársela limpiecita, me puse de pie y bueno no podía oler a sexo en ese momento tenía que ir a la oficina y después veía a mis padres, así que le dije que ahora tenía que limpiar todo, me cerciore que ese condón se fuera a la basura bien enrollado en papel de baño, nos metimos a duchar juntos claro le hice me enjabonara sentir su cuerpo junto al mío ya estaba teniendo otra erección, pero yo necesitaba irme a trabajar ya así que salimos a su cuarto me dio desodorante de su mamá así como crema y hasta un poco de perfume jejeje lo obligue a que me vistiera y era momento de irme.

    Odio las despedidas pero solo me cambie de casa mas no de ciudad, en ese momento sé que tenía un nuevo amante, así que antes de salir le di un beso largo grande rico y le dije: puedes contar lo que hiciste mas no con quien, y cuidadito si me sacaste una foto porque te los corto (yo sujetándole los huevos), lo volví a besar y prometí regresar…

    Ya ven como si soy buena persona!!! Dejen sus comentaros de favor, eso me ayuda a escribir mejores relatos, mis relatos son vivencias…

  • Mi tía, la puta culona

    Mi tía, la puta culona

    Soy José y actualmente vivo con mi tía, su novio y su hijo de 7 años.

    A decir verdad le tengo muchas ganas a mí tía desde hace unos años, ella es morena, de pelo negro, unos 1.65 m. de altura, de caderas anchas, un culo grande que todo hombre desea. Cada oportunidad que tenía que mirarle el culo lo hacía.

    Durante estos años nunca había pasado nada entre nosotros, pero un día comenzó todo. Su novio trabaja durante todo el día, sólo llega a cenar y dormir.

    Su hijo llegó un día comentando qué debía realizar una actuación con otro compañero, yo no me enteré de que trataba todo, sólo que el padre del compañero vendría a la casa a conversar sobre qué debían hacer. Un día martes en la tarde llegó Pablo con su hijo a la casa, yo me fui a mi dormitorio mientras ellos discutían sobre que actuarían sus hijos y esas cosas. A la hora después fui a la cocina a tomar un vaso de agua, y de vuelta me di cuenta que Pablo aprovechaba cada oportunidad que tenía para mirarle el culo a mí tía, y al parecer ella lo hacía con intención, se agachaba o lo volvía hacía él.

    Pasaron dos días y el volvió a ir a la casa con su hijo, a estudiar los diálogos. Yo había dicho que saldría pero por inconvenientes no lo hice, así que ellos no sabían que yo estaba. Durante los primeros 30 minutos escuchaba cómo conversaban hasta que ella le dijo a Pablo:

    -iré a la cocina a preparar unas cosas para que coman los niños.

    -Yo te ayudo -escuché decir a Pablo.

    Me paré rápidamente y a hurtadillas llegué a la segunda puerta de la cocina (nuestra cocina posee dos entradas) mí tía abría un paquete de galletas y sin querer se le «cayó» una, se agachó y detrás estaba Pablo, quién acercó su paquete a su culo, ella se incorporó rápidamente pidiendo disculpas, y poniéndose roja.

    -No te preocupes, discúlpame a mí -dijo él.

    Ambos se fueron nuevamente al living dónde estaban los niños, yo me oculte, seguí mirando con cuidado y vi qué ambos estaban sentados juntos, Pablo posó su mano sobre la de ella, quién no la movió, luego él corrió su mano tocando su pierna, la posó sobre la pierna, esto iba viento en popa, luego él la movió lentamente hacia la entrepierna, lo que ella rechazó, se separaron un poco.

    -Niños sigan leyendo, voy a la cocina -dijo ella.

    Se paró y fue a la cocina, luego Pablo la siguió.

    -Qué pretendes? -preguntó ella.

    -Me tienes bien caliente -respondió él.

    -Cómo se te ocurre tocarme? Menos en frente de los niños -dijo ella.

    -Ya no estamos frente a ellos -dijo él, acercándose a ella, acorralándola contra un mueble y besándola.

    Ella no se movió ni nada, le siguió el beso, él bajó su mano a la entrepierna, ella sólo las abrió dándole más libertad de poder jugar. Mis dudas estaban resueltas, era bien puta. Ella bajó sus manos tomándole el paquete sobre el pantalón, él en cambió con la otra mano, le subió la polera dejando sus senos al aire, obviamente guardados en los sostenes, los cuales también subió para poder tener sus tetas a su disposición, se las besaba y lamia sin parar.

    Estaban en pleno clímax cuándo mi primo pequeño llamó a su mamá, ella rápidamente acomodó todo y llegó hasta allá, un poco alterada, él se quedó en la cocina esperando a que ella volviera, cuándo lo hizo él bajó su pantalón y sin dudar ni preguntar ella se arrodilló y sacó una verga de 15 cm. aproximadamente la cual se metió a la boca. Yo quería dejarlos con las ganas así que fui hasta dónde estaban los niños y dije en voz lo suficientemente alta para que ellos me escucharan:

    -cómo van con la actuación, niños?

    En menos de 10 segundos ella llegó ahí, entre asustada y excitada.

    -Y tú no habías salido? -preguntó.

    -No, no pude, he estado todo este tiempo acá -respondí.

    Ella con cara de asustada me miró y se sentó, luego llegó Pablo a quién miré extrañado.

    Pronto subiré la siguiente parte dónde relataré cómo la extorsioné para que me pasara su rico culo.

    Gracias.

  • Llámame J

    Llámame J

    Era mayor de edad, morena, de pelo negro y corto, su cuello era de cisne, sus labios sensualmente gruesos, sus grandes ojos color café estaban bajo unas finas gafas rectangulares. De los lóbulos de sus orejas colgaban dos aros. Sus tetas eran medianas y su culo una delicia para gastrónomos. Estaba en el museo del Prado de Madrid. Miraban el cuadro Las Meninas del maestro Diego Velázquez. Le dijo a una amiga de excursión de fin de curso:

    -Cuando me eche de menos dile a la profe que vuelvo al mediodía al hotel.

    -¡Te va a matar!

    -No va a ser la cosa para tanto.

    La joven se fue. Vestía un vestido blanco con un escote que enseñaba un hombro en el que se veía la tira de un sujetador del mismo color, calzaba unos zapatos negros y llevaba en la mano derecha un pequeño bolso cartera. Entró en un bar y pidió una coca cola a la camarera. De pie, tomando un vino en la barra estaba un maduro, que a aquellas horas de la mañana era el único cliente, la joven lo miró y le preguntó:

    -¿Tienes un cigarrillo?

    -No, no fumo, además aquí no se puede fumar. ¿De dónde eres?

    -No creo que eso sea de tu incumbencia.

    La camarera le puso la coca cola y un vaso, la muchacha, le preguntó:

    -¿Tienes un cigarrillo?

    -No, pero ya te han dicho que aquí no se puede fumar.

    El maduro le dijo a la camarera.

    -Dale un paquete de Winston del de contrabando y un mechero de esos que regalas.

    Angie, la camarera, una veinteañera, rubia, de ojos azules, alta y guapa, le dio el tabaco y el mechero, y le dijo:

    -Toma, pero a fumar sales a calle o vas al servicio.

    El maduro le dijo a la camarera:

    -Cóbrame lo mío, el tabaco y la coca cola.

    La joven, desconcertada, le dijo al maduro.

    -Gracias, pero no fumo. Era por saber hasta dónde llega la generosidad de la gente española.

    El maduro, se mosqueó.

    -¡Ay qué coño! Tienes ganas de enredar, bonita.

    -¿Y tú te crees que puedes comprar a una chica con tabaco?

    -Solo trataba de ser amable con una extranjera.

    Por primera vez se le bajaron los humos.

    -Perdón.

    No fumaría pero se guardó el tabaco y el mechero. La camarera, con los codos apoyados en la barra, le dijo al maduro:

    -Esta lo que necesitaba era que la ataras a la cama cómo me atas a mí y que hicieras que se corriera media docena de veces.

    La joven miró al maduro, y le dijo:

    -¿Cuánto le pagas por follar con ella?

    Le respondió la camarera.

    -¿Tú que sabrás lo que es un hombre, insolente? Seguro que no pasaste de follar con jóvenes de pollas diminutas… Y no soy una puta, soy una afortunada. Aunque algo más afortunada sería si te pudiese comer el coño.

    La joven se escandalizó.

    -¡¿Qué?! ¿Y dices que no eres una puta? ¡Eres una perdida!

    -Soy una mujer de hoy.

    -De donde vengo no pasan estas cosas. Ninguna mujer habla tan abiertamente de lo que hace o de lo que desea.

    El maduro le dijo a la camarera:

    -Debía ser bonito ver cómo le comías la boca, las tetas, el coño, sería bonito ver cómo se corría en tu boca.

    La joven, bajó las gafas con un dedo, por encima de ellas miró al maduro, y dijo:

    -¿Perdón? ¿Oí decir que eres un mirón?

    -Lo que soy es un hombre de ayer. Me gusta comer coños y culos más que comer pan.

    La joven se había calentado. Quería follar. Allí no la conocía nadie. Se le ocurrió decir:

    -Cien dólares.

    El maduro la miró con extrañeza.

    -¿Cómo que cien dólares?

    -Sí, cien dólares por dejar que me comas tú el coño y el culo… Por atarme… Si voy a ser una puta quiero cobrar.

    -¿Cómo te llamas, preciosa?

    -Llámame J.

    Al turrón.

    Nada más cerrar la puerta del apartamento, el maduro cogió por la cintura a J y la besó en el cuello al tiempo que le amasaba las tetas, unas tetas duras que hicieron que se empalmase. J, sintió la polla en el culo y lo frotó contra ella. Giró la cabeza y el maduro le comió la boca. Tenía unos labios tan frescos que besarla era desear penetrarla. Lo cortó:

    -¿No me invitas a tomar algo?

    Se separó de ella.

    -¿Qué quieres tomar?

    -Leche.

    -Aquí no tengo.

    -Tienes.

    Se dio la vuelta, se agachó, le bajó la cremallera del pantalón, le sacó la polla tiesa cómo un palo, la metió en la boca, y masturbándosela se la mamó. Mamaba bien. Ya había mamado unas cuantas pollas, había visto mucho porno, o ambas cosas. Su lengua subía desde la base al glande, lamía el frenillo y después mamaba solo el glande. Mamaba donde producía más placer. El maduro quiso aguantar, pero no pudo. Le empezaron a temblar las piernas. De su polla salió un chorro de leche espesa y calentita que chocó con la lengua de J. A este chorro siguieron cinco más, que J se tragó con gusto. Al acabar de correrse, el maduro se levantó. J tenía una sonrisa en los labios, la sonrisa de quien ha hecho un buen trabajo.

    Se desnudó y se quitó las gafas. ¡Cómo estaba la Chavala! Sus tetas eran perfectas, medianas, de punta y con unas deliciosas areolas rosadas y unos pezones grandes, ricos, ricos, ricos. Su coño se veía delicioso, y aunque al maduro le gustaban más los coños y las axilas peludas, aquel coño parecía un manjar para dioses. J se echó boca abajo sobre la cama, el maduro, con dos cintas le ató las manos a los barrotes de la cama. Le levantó el culo y le lamió el coño, el periné y el ojete… Sus jugos blanquecinos subían desde el culo al clítoris. La lengua del maduro, lentamente lamía, lamía y lamía. Después le metió dos dedos en la vagina y le folló el culo con la lengua. J, no pudo evitar lo inevitable.

    -¡Me vengo, me vengo, me vengo! ¡¡¡Me vengo!!!

    Los gemidos de placer de J eran música en los oídos del maduro. La lengua pasó al coño. El flujo blanco y espeso que salía en cantidad le sabía a gloria.

    Al acabar de correrse J, el maduro cogió la verga y se la puso en la entrada de la vagina. Al entrar el glande le encantó.

    -¡Qué Apretada entra! Métela poquito a poco.

    Era demasiada polla para un coño tan estrecho. No se la metió más.

    -Vete metiéndola tú, bonita.

    J fue empujando con el culo. El maduro la nalgueaba para que se relajase. J la metió milímetro a milímetro. Metía, un milímetro y sacaba dos, y así hasta que la metió hasta el fondo. El coño se adaptó a la verga y al rato ya lo follaba con ganas. El maduro le lamía la espalda cuando la polla salía. Ya no la nalgueaba, le amasaba las tetas. Al final el precioso culo de J follaba la verga con tanto ímpetu que los huevos del maduro iban de adelante hacía atrás y hacia delante sacudiendo la leche que llevaban dentro.

    Tanto fue el coño a la fuente, que algo se le rompió a J y soltó el caudal que llevaba dentro. ¡Tremenda fue la corrida que bañó la polla del maduro! Y tremendo el tembleque que sacudió el cuerpo de J.

    Al acabar, con su coño apretando la verga del maduro, se derrumbó sobre la cama.

    El maduro, le desató las manos. J se puso boca arriba. El maduro se arrodilló entre sus piernas, cogió la polla con una mano y comenzó a frotarle los labios y el clítoris con ella. Con la otra mano le magreaba las tetas y jugaba con sus pezones. Al ratito J cogió la polla y puso el meato sobre su clítoris fuera del capuchón y lo acarició como si la polla fuese un dedo. Ni dos minutos tardó en meterla en el coño, echar una mano al cuello del maduro, besarlo y después decirle:

    -¡Rómpeme el coño!

    El maduro le dio caña y algo le debió romper, ya que del coño de J salió jugo a presión, mientras ella decía:

    -¡Me cooorro!

    El maduro no sabía de qué parte de Sudamérica era, pero al correrse lo mismo decía que se venía o que se corría. ¡Y cómo se corría!

    J tenía cara de ángel pero era una diablesa, una diablesa insaciable. Acabó de correrse, y le dio:

    -¡Dame, dame, dame más!

    El maduro le dio, pero la vuelta, y la puso encima de él. J le ató las manos a los barrotes de la cama sin quitar la polla de dentro de su coño. Al tenerlo a su merced, comenzó a cabalgarlo, y le dijo:

    -¡Te voy a matar a polvos!

    El maduro, le dijo:

    -¿A qué no tienes coño a meterla en el culo?

    Paró de follarlo, lo miró a los ojos, y le preguntó:

    -¿Me estás retando?

    -Sí.

    Le volvió a preguntar:

    -¡¿Me estás retando?!

    -Sí, cobardica.

    Sacó la polla del coño, le puso el culo en la boca, y le dijo:

    -Engrásalo, maricón.

    La cogió por las caderas y le folló el culo con la punta de la lengua. J se empezó a poner cachonda de más. Al ratito le puso el coño en la boca, y le dijo:

    -Come, cerdo.

    El maduro le comió el coño empapado, coño que siguió soltando más y más, y más jugos blanquecinos. J, cuando sintió que se iba a correr, le dijo:

    -¡Qué bueno eres, carajo! Me encantaría despertar todas las mañanas encima de ti.

    Lo cogió por las orejas, y tirando de ellas y moviendo las caderas alrededor y la pelvis de abajo a arriba, exclamó:

    -¡¡¡Beeebe!!!

    Y el maduro bebió, bebió el jugo calentito de una deliciosa corrida, mientras ella gemía y se sacudía con el placer que sentía.

    La cosa no acabara… Lo besó para saborear los restos de sus jugos, y después le cogió la polla y la frotó alrededor de su ojete. La polla soltaba aguadilla y fue mojando el ojete. La primera vez que quiso meterla, metió a mitad de la cabeza y la quitó. Siguió frotando en la entrada del ojete, a la segunda vez metió casi toda la cabeza y a la tercera entró.

    -¡Ya está! ¡Joder cómo me llena el culo!

    Hizo cómo con la polla, la metió milímetro a milímetro… Iba por la mitad cuando el maduro se corrió dentro de su culo. La debió excitar porque empujó y empujó hasta que la metió hasta el fondo. Luego, con los ojos llorosos, le preguntó:

    -¿Quién es una cobardica?

    -Lo que eres es una fiera.

    Estuvo largo rato con la polla dentro del culo besando al maduro. Después comenzó a follarlo, muy, muy despacito… Jugo lechoso iba saliendo de su coño gota a gota… Más tarde ya lo follaba con normalidad, y cuando apuró y el maduro se volvió a correr dentro de su culo, se corrió ella. Tuvo un orgasmo anal brutal. Tanto placer sintió que se desmayó. Al volver a abrir los ojos y ver al maduro vestido, le preguntó:

    -¡¿Cómo te soltaste?!

    -Práctica.

    -¿Cuánto tiempo llevo dormida?

    -Algo más de una hora.

    -¿Qué hora es?

    -Va camino de las dos.

    Se levantó cómo si tuviera un muelle en su lindo culo.

    -Tengo que volver al hotel o me va a matar.

    -¿Quién?

    El maduro le quiso dar cuatro billetes de 50 euros.

    -Guárdalos, no soy una puta.

    -Cómo quieras. ¿Quién dices que te va a matar?

    No se lo dijo, calzando un zapato, le respondió:

    -Bueno, a lo mejor algo de puta tengo.

    La profesora no la mató, ni ella matara a polvos al maduro, pero pasara una mañana que nunca iba a olvidar.

    J Y EL PADRE DE SU AMIGA

    J estaba sola en casa aburrida en su habitación, sentada sobre la cama ojeaba una revista de famosos. Vestía unas bragas azules y una camiseta del mismo color, con las yemas del dedo pulgar y medio jugó con el pezón de su teta izquierda. Se quitó la camiseta y con las yemas de dos dedos de cada mano jugó con los dos pezones, se acostó sobre la almohada, metió la mano derecha dentro de las bragas y acarició su coño, con los dos dedos de la otra mano seguía jugando con el pezón erecto de su teta izquierda. Su respiración se fue acelerando a medida que aumentaba la velocidad del roce de sus dedos con su clítoris. Quitó las bragas. J se había dejado crecer los pelos que rodeaban su coño y tenía una buena mata. Con un solo dedo rozaba los labios, subía hasta el clítoris y hacía movimientos circulares sobre él. De su coño comenzaron a salir jugos blanquecinos y espesos muy lentamente que iban bajando y le mojaban el ojete. Metió dos dedos dentro del coño y lo masturbó un par de minutos, luego los sacó y los volvió a meter para seguir masturbándose. Sus gemidos ya eran ostensibles. Poco después quitaba los dedos, los volvía a meter en la boca y los chupó… Abrió el cajón de la mesita de noche y cogió un vibrador de plástico de color verde. Lo llevó a la boca y lo lamió y chupo. Después lo encendió y jugó con él en sus pezones… De los pezones lo puso sobre el capuchón del clítoris… Si quisiera ya se corría, pero cada vez que sentía que le venía, paraba, jugaba con él en los pezones y volvía a bajar. De su coño ya salieran tantos jugos que había una pequeña charca de ellos en la cama. Al final, no pudo aguantar más. Apagó el vibrador, cerró los ojos y lo metió en el coño, follándolo, decía:

    -Dame más rápido y más fuerte -estaba pensando en el padre de una amiga-. Más rápido y más fuerte -se daba caña ella misma con el vibrador. ¡Más… Más… Más… Más… ¡Qué pedazo de corrida voy a echar! ¡Qué…! ¡¡¡Me cooorro!!!

    Tuvo un orgasmo espectacular. Le temblaron las piernas, las tetas, hasta las orejas le temblaron con el placer que sintió.

    Al acabar de correrse, miro al techo, y se dijo a si misma:

    -Si no lo intentas nunca sabrás si le gustas.

    Vistiendo una minifalda marrón, un top blanco y unas zapatillas de deporte sin calcetines, J, llamó al timbre de la puerta de una casa. Le abrió en bata de casa y zapatillas el padre de la amiga en el que estuviera pensando. Un hombre maduro, de pelo cano, delgado y alto, que le dijo:

    -Pasa, bonita, pasa. Mi hija no está en casa pero enseguida vendrá.

    J entró en la casa. Sabía que su amiga iba en la playa con su madre y que el padre, estaba solo en casa. Al engañarla diciendo que su hija llegaría pronto se confirmaron sus sospechas, le gustaba. Al llegar al salón se sentó en el tresillo, delante, sobre una mesa, había unas patatas fritas saladas y un par de cervezas.

    J, que tenía el cabello corto y usaba gafas, agachó la cabeza, y trató de bajar la minifalda, pero era tan corta que no daba de si. El cuarentón, le preguntó:

    -¿Quieres picar unas patatas?

    J, se hizo la tímida, y sin levantar la cabeza, le respondió:

    -No gracias.

    -¿Y una cerveza?

    -No, gracias

    El cuarentón no quiso perder más el tiempo.

    -¿Tienes novio?

    -No.

    -Será porque no quieres.

    -Gracias.

    Ya fue al grano. El tiempo apremiaba.

    -Si te cuento un secreto me lo guardas.

    -Sí.

    -Me masturbo pensando en ti.

    -Eso no está bien. Tiene a su esposa.

    -Sí, pero ella no es un bombón cómo tú, ni despierta las pasiones que tú despiertas en mi.

    Lo miró, vergonzosa, y le preguntó:

    -¿Qué clase de pasiones?

    -Bajas, sucias, muy sucias.

    J, lo volvió a mirar.

    -¿Cómo de bajas y sucias?

    -Cuando me masturbo me pones sobe tus rodillas y me azotas las nalgas con las palmas de tus manos. Me pones tu culo en la boca y haces que te lo coma. Imagino que tus jugos son blancos cómo la leche…

    J también sabía que el tiempo apremiaba.

    -Lo son, son blancos cómo la leche.

    El cuarentón se llevó un alegrón con sus palabras.

    -¡¿De verdad?!

    J, se levantó. El cuarentón, le dijo:

    -¿Te vas?

    -¡Lo que voy es a dejarte los ojos en blanco!

    El cuarentón se dio cuenta de que la tímida era una zorrita de mucho cuidado. J se agachó delante de él, le quitó las zapatillas, le desabrochó la bata y le quitó los calzoncillos. La polla. Estaba baja. J se llevó una desilusión.

    -¡Vaya birria!

    -Chúpala ya verás que sorpresa te llevas.

    La metió en la boca y después de media docena de mamadas la polla había aumentado diez veces de tamaño. La miró y le dijo:

    -Esto ya es otra cosa.

    Se levantó, se quitó el top y quedaron al aire dos tetas maravillosas, firmes y con bellas areolas y lindos pezones, se sentó en las rodillas del cuarentón, y con la verga subiendo por su barriguita, le dijo:

    -A ver qué sabes hacer, perro.

    El cuarentón comía las tetas de maravilla. Amasaba, lamía, besaba, chupaba, mordía… Cuando acabó con ellas ya J estaba empapada.

    La muchacha se sentó en el sillón, y le dijo:

    -Ven aquí que te voy a poner el culo negro, masoca.

    El cuarentón se quitó la bata y los boxers y después se echó sobre las rodillas de la muchacha. Pensó que le iba a azotar el culo con sus pequeñas y finas manos cuyas uñas estaban pintadas de negro, pero J cogió una de las zapatillas y le dio a romper.

    Al cuarentón le dolió.

    -Cabrona.

    -¡Cabrón, tú! Un cabrón con pelos en el culo. ¡Pareces un mono!

    -Que puta me saliste, caramelito.

    -¡¡Plasss, plasss!!

    J se había calentado una cosa mala.

    -¡Puta, a secas! Lo de caramelito sobra.

    -¡¡Plasss, plasss!!

    El cuarentón, iba a imponer su ley, momentáneamente.

    -¡Ahora verás, puta!

    Se levantó, le quitó la zapatilla, la cogió en alto en peso, le mamó las tetas, le mordió los pezones y después le puso la polla delante del coño por encima de las bragas mojadas. La muchacha apartó las bragas para un lado y la polla entró a tope en su coño. Al ratito la polla entraba y salía del coño pintada de blanco. Tenía el coño empapado. Con sus brazos rodeando el cuello del cuarentón, lo besó y le dijo:

    -¿Quieres ver mi cara al correrme?

    -Si.

    -Fóllame con fuerza.

    El cuarentón la folló a lo bestia, y apurando cada vez más.

    A j se le fueron cerrando los ojos, y al correrse, le dijo:

    -Mira cómo se corre una mujer de verdad. ¡Ohhh!

    J, jadeando y temblando, le duchó la polla con sus jugos. El cuarentón, sintiendo el coño de la muchacha apretar su polla, la sacó y se corrió en la entrada del ojete.

    J se separó de él, le echó la mano a la cerveza, la abrió, le echó un trago, y el cuarentón, que ya se sentara en el tresillo, le dijo:

    -Eres un ángel con tetas.

    -Ni ángel con tetas ni hostias. Soy muy puta y muy mala. ¿Tu mujer te deja que se la metas en el culo?

    -¡Ay va! Pues sí que eres muy mala.

    Le echó otro trago a la cerveza.

    -Y muy puta. ¿Tú mujer te deja no?

    -No.

    -¿Quieres follarme el culo?

    -Sí.

    J se quitó la minifalda y las bragas, y le dijo:

    -Siéntate en la alfombra que vas a probar mi manguera.

    -¿Tu qué?

    -¡Siéntate y cierra el buzón!

    El cuarentón se sentó en la alfombra, la muchacha, al estar a su lado, comenzó a mear por él. El cuarentón se excitó y abrió la boca para que el meo salado se la llenase. Al acabar de mear, la alfombra y el cuarentón estaban perdidos.

    J fue a su lado y le puso el coño en la boca. El cuarentón lamió, besó y chupó cada rincón del coño. Luego le dio el culo y se lo devoró, literal, ya que le metía mordiscos en las preciosas nalgas cuando no le lamía o le follaba el ojete con la lengua.

    J era la dueña y señora de la situación, y esto le gustaba y la excitaba, pero iba a escoger una posición en la que todo iba a cambiar.

    Se puso a cuatro patas, y le dijo:

    -Dame lo mío, maricón.

    ¡Y vaya si se lo dio!

    Cogió una zapatilla, que estaba mojada de meo, y con su piso de goma negra, le dio:

    -¡Plasss -¡aaaay!

    -¿Era esto lo que querías, zorra?

    -¡No, maricón, quería que me rompieras el culo.

    -¿Y qué crees que estoy haciendo?

    -¡Plasss!

    -Pídeme que pare.

    -Sigue, sádico, sigue que sé que te gusta.

    -Lo que me gustaría es apretarte los pezones hasta que chillases.

    -¿Y quién te lo impide, pervertido?

    -No me gusta que me llamen pervertido.

    -¡Pues te jodes! Si follas conmigo te voy a llamar cómo me salga del coño.

    Se dio la vuelta. El cuarentón le cogió los pezones, La muchacha le cogió a él los huevos, y sonriendo, le dijo:

    -Aprieta, guapo, aprieta, si tienes lo que hay que tener.

    Le apretó los pezones, suavecito. La muchacha le acarició los huevos, a medida que iba apretando, los pezones su mano se cerraba sobre los huevos. El cuarentón era masoquista. Le apretó los pezones con fuerza. La muchacha apretó los huevos y el cuarentón aulló cómo un lobo.

    -¡Auuuu!

    Al soltárselos se lanzó sobre ella y se la metió hasta las trancas. Le comió la boca y la folló cómo un perro, moviendo el culo a mil por hora. J ni un minuto tardó en correrse. Con el placer que sintió le metió un mordisco en el cuello que ni Drácula se lo metería mejor, pues acabó siendo un chupón

    Al acabar de correrse, le dijo:

    -Dámela a chupar, por favor. Necesito calmar mi sed.

    El cuarentón le dio la verga a mamar. J saboreó sus jugos y lo que vino a continuación, una corrida que le llenó la boca, y de la que no desperdició ni una gota, se la tragó todita.

    Sin descansar, le dijo el cuarentón:

    -¡Date la vuelta, perra!

    J le miró para la flácida polla, se dio a vuelta, y le dijo:

    -El culo tiene que esperar.

    Al volver a darse la vuelta J, la volvió a coger por las tetas y se la fue metiendo. Estaba blanda y se tuvo que ayudar con la mano, pero una vez dentro hinchó cómo un globo, y la empezó a follar con fuertes embestidas. Le dijo:

    -¡Te voy a reventar!

    J estaba crecida.

    -¡A ver quién revienta a quién, marica de playa!

    J comenzó a follarlo moviendo el culo para atrás y para delante, hasta que le dijo el cuarentón:

    -¡Para, linda, para que me corro!

    ¡Y una mierda! J se empezó a correr. El cuarentón la sacó y se la puso en el ojete. Al correrse J el ojete se abría y se cerraba… La polla entró cómo un supositorio gigante. J tuvo dos orgasmos seguidos. El segundo se produjo cuando le pararon los temblores, y con ellos el placer del primero… Le vino al girar la cabeza y ver al cuarentón con los ojos en blanco mientras le llenaba el culo de leche.

    Al acabar se vistieron, no fuera a ser que llegaran de improviso la mujer y la hija del cuarentón.

    Quique.

  • Visitando a la familia

    Visitando a la familia

    Les conté que me había comido a una de mis tías, eso fue a finales del 2012. Pues iniciando el 2013 fui a visitarla, originalmente iba a ver a mi tío, pero al llegar resulta que no estaba que se había ido con mis primos a ver a nuestra abuela.

    Al abrir la puerta me miró con asombro ya que desde la vez que me la cogí en la unidad no la había visto…

    -Ho… hola como estas hijo?

    -Hola tía vine a ver a mi tío, está?

    -Híjole tu tío fue allá con tu abuelita que no sabías?

    -No no sabía y vaya que perdí 3 horas de viaje jeje, pues ni modo, me voy porque ya es tarde.

    -No, pues ya que viniste hasta acá deja te doy de cenar y descansas un poco del viaje

    -Está bien acepto, gracias tía

    Debo decir que ese día se veía muy bien, traía un mayon negro y una blusa morada escotada, yo la miraba con morbo, mi verga poco a poco se iba endureciendo, ella saco unas cervezas y comenzamos a beber, tomamos y tomamos hasta que poco a poco ella comenzó a soltarse, me bailaba, se me sentaba en las piernas, se empinaba frente a mi, en eso ella toco el tema.

    -Te acuerdas de esa vez que nos pasamos y lo hicimos en la unidad jeje, eso estuvo muy mal

    -Si lo sé, pero te gusto no?

    -Mmmm jeje me encanto, coges riquísimo, además tienes una verga rica.

    Al mismo tiempo que decía eso ella me acariciaba la verga, y me besaba el cuello, yo le acariciaba las piernas, y las nalgas, en eso comenzamos a besarnos muy rico.

    Estábamos en la sala, yo me levante de la silla y la lleve lentamente a su sofá, me quite mi playera mientras ella me mordía y besaba mi pecho, yo poco apoco le quitaba su blusa dejando al descubierto sus tetas, yo las besaba y jugaba con sus erectos pezones, lentamente besando su abdomen comencé a quitarle su licra y saboreando ese rico par de piernas me dirigí a su pepita.

    Ella jadeaba suavemente y yo me deleitaba con esas piernas que siempre me habían vuelto loco, comencé a chuparle sus húmedos labios vaginales, introducía mi lengua dentro de su vagina y jugueteaba con su clítoris, al mismo tiempo mis manos acariciaban sus tetas y sus ricas nalgas y poco a poca llevaba mis dedos hasta su vagina.

    Ella me apretaba la cabeza mientras jadeaba, yo ya con mis dedos dentro de ella, observaba como gozaba lo que le hacía, ella estaba ya prácticamente empapada de mi saliva y sus fluidos y yo con la verga bien parada, me puse de pie me baje el pantalón y mi bóxer, ella se sentó en el sofá e inmediatamente llevo mi verga a su boca.

    La chupaba como aspiradora, con una mano me agarraba y sobaba mis testículos y con la otra se apoyaba a meter mi verga en su boca, sentía sus dientes recorrer todo mi falo, lengüeteaba la cabecita y poco a poco lo introducía hasta su garganta.

    -Ufff que rico me mamas la verga sigue asi siguee

    Yo le decía mientras ella se ahogaba con mis 20 cm de carne, estuvo mamando por un rato hasta que se puso de pie y me pidió que se la metiera, yo como buen sobrino obedecí…

    -Métemela ya nene, quiero esa verga adentro.

    -Ok perrita, te daré lo que te encanta

    -Jeje claro que soy una perra, una perra come vergas

    -Pues comete la mía perra

    La puse en cuatro sobre el sofá y la penetre con violencia, le agarre sus caderas y le dejaba ir mi verga bien dura, ella me agarraba de la pierna y me pedía que no me saliera, yo al mismo tiempo le arañaba la espalda, ella gemía y movía su nalgas como buena perra que es.

    -Asiii dámela, cogemee cogemee

    -Que rico aprietas, tía me encanta tu vagina

    -No soy tu tía, soy tu perra

    -Entonces recibe tu verga perra…

    Cambiamos de posición, ella se acostó y yo le abrí las piernas como si fuesen unas tijeras, le metí mi verga suavemente, mientras que agarrándole los talones me apoya para penetrarla mejor, el sonido del choque de mis testículos con sus nalgas me excitaba más, en una rica maniobra la puse de ladito y seguí dándole más fuerte, en esa posición sentía como me apretaba más fuerte, al mismo tiempo le agarraba y le apretaba sus tetas.

    -Ahhh sigueee que rico mi amor, que rico me coges

    -Aprietas delicioso, eres una experta come vergas

    -Me encanta tu verga amor, cogemeee cogemeee

    Ella ya no aguanto más y sentí como comenzó a chorrear mientras se convulsionaba de placer, mi verga se empapo de su delicioso jugo

    -Ayyy, papi que ricooo aaaaa

    -Pero aun falto yo nena

    La volví a colocar en cuatro, aprovechando sus fluidos estimule su anito, mientras ella seguía retorciéndose, al tenerlo ya listo comencé a meterlo lentamente, comencé con la cabecita, ella mordía un cojín de adorno que tenía el sofá, en eso sin decirle más se la deje ir con todo, ella grito y se retorció, pero a mi no me importo yo la tome del cabello y comencé a darle con todo…

    -Tómala perra, aquí está tu verga, tu culo es mío ahora

    -Ahhh Me duelee aaaa

    -Te duele pero gozas perra, grita como la perra que eres

    -SIIII soy tu perr… aaaa

    Seguí dándole fuerte, al mismo tiempo que le apretaba el cabello con y otra mano le daba de nalgadas y le pellizcaba sus ricas nalgas.

    -Ufff dámela Luisito, lléname de leche mi culo

    -AHHH Tía que rico culo tienes, me vengooo me vengoo

    -Siii dame tu lecheee damelaaa

    Como si fuera manguera me vine dentro de su culo, ambos gritamos y nos retorcimos en un gran orgasmo, ella me volteaba a ver mientras que yo con gran fuerza jalaba su cabello.

    Descansamos un poco, tomamos unas cervezas más y continuamos cogiendo, al día siguiente muy temprano me despedí de ella y me fui a mi casa, esa fue la última vez que la vi ya que se separó de mi tío y se fue a vivir a Canadá, pero nunca olvidare las cogidas que nos metimos.