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  • Mamada obligatoria

    Mamada obligatoria

    Soy Carlos, mexicano, mido 1.71, soy delgado, tez clara, atractivo, pelo negro corto, no muy peludo pero si tengo vello en pecho, pubis y piernas. En el momento en que me pasó esto tenía 21 años.

    Yo creo que la experiencia que tuve si cuenta como violación pero al no ser anal, no tuvo un nivel de violencia o dolor como otras experiencias que he visto publicadas. Un jueves en la tarde fui a un vapor general de unos conocidos baños de encuentro gay en la ciudad de México. Entré, pagué mi estancia, me dieron mi toalla y un cuarto, me desnudé en el cuarto, me puse las sandalias. Hay un pasillo que te lleva al área de regaderas y masajes, por la que tienes que pasar para encontrar las puertas a los vapores húmedo y seco. La idea es que los asistentes se pongan su toalla en la cintura para pasar por el pasillo y ya en el área de regaderas se la quiten. Yo iba de morboso y con ganas de encontrar algo y me animé a ponerme lo toalla doblada encima de un hombro y salir así desnudo desde el pasillo. Me dio algo de miedo, mucha pena, pero me llené de valor y así lo hice, desde entonces sentí miradas y vi que me siguió alguien.

    Tuve algo de toqueteos, pasaron unas horas, ya era tarde, se veía poco por el vapor, obviamente hacía mucho calor y repentinamente se sentó a mi lado un viejo de edad supongo más grande que mi papá, de pelo blanco un poco largo y barba… Me empezó a tocar encima de la toalla, yo lo permití, sentí adrenalina. Me abrió la toalla, me agarró la verga, se me paró y me la empezó a jalar pero toscamente. Yo con mi mano le intenté quitar su brazo y de huevos me dijo «no me voy a quitar». Ahí me empezó a latir el corazón, tenía al viejo de mi lado izquierdo pero girado hacia mí, viéndome casi de frente. Con la otra mano me comenzó a tocar y apretar un pezón mientras me seguía jalando la verga, me excité más. Me estiraba el prepucio hasta abajo y me lo volvía a subir. Obviamente me salió precum, el don lo agarró con los dedos y me los metió a la boca. Me molesté y me preguntó a que me sabía. Desde ahí ya me di cuenta que estaba envuelto en esa situación con un loco. Me supieron agrio pero como me estaba estimulando la adrenalina, le respondí que sabía rico.

    Se levantó, se sacó la toalla y tenía una verga súper parada, gruesa y más larga que la mía, circunciso. Puso su verga en la punta de mi boca, yo cerré mis dientes, él se rio un poco y consiguió con su verga abrirme los labios, después los dientes y metérmela en la boca, mientras me agarraba la cabeza con sus dos brazos. Se la mamé, él se calentó más, empezó a moverse como cogiendo pero con su manos siempre en mi nuca. No me dejaba sacarla, yo como para defenderme le di un puñetazo en un muslo y él respondió dándome con el puño en la espalda muy fuerte. Me dio miedo, gemí quejándome, le puse mis manos en sus pompas y él continúo moviéndose cada vez más fuerte, completamente violándome la garganta. Se me salía la saliva a borbotones de la boca sin poderme sacar su verga y me salían lágrimas. Sin avisarme la clavó lo más profundo que pudo y se vino muy dentro de mi boca, sentí su semen caliente en la garganta, me ardió. Sacó su pene, escupí al piso la lefa que pude y él me acarició el pelo antes de irse.

    Cuando él se levantó me di cuenta que había público, algunos tocándose encima de su toalla. Estuve un rato ahí sentado y mientras pensaba en lo que me acababa de pasar me recosté lo más que pude en el asiento del vapor y me masturbé. Por mi posición, los que me estaban viendo tenían una total visión de mi verga parada mientras yo me la jalaba, incluso como estaba acostado, los que tenía de frente me podían ver los huevos y el final de las pompas. Eyaculé y me salpiqué un poco la cara. Me limpié con la toalla y me salí del vapor así desnudo con la toalla en la mano. Me fui a las regaderas para bañarme, hice unas gárgaras y me fui al cuarto donde dejé mi mochila, ahora sí con la toalla en la cintura. Me sequé, me vestí y me fui. En todo el camino al metro y en algunas estaciones estuve buscando al señor ese porque tenía la sensación de que me seguía pero no fue así, jamás volví a verlo. En ese momento me sentí usado y enojado, pero con los años me excita haber vivido esa experiencia. Si al recordarlo se me para la verga y afortunadamente el señor no me pasó ninguna ets, me congratulo que lo haya hecho, incluso si lo volviera a ver la daría las gracias. Todo es paz ahora, aunque no sé qué pensaría mi padre si se llegara a enterar de lo que otro señor le hizo a su hijo en unos vapores.

  • Como conocí a mi actual amante (Parte 2)

    Como conocí a mi actual amante (Parte 2)

    Soy Angie, casada de 28 años y para los que no me hayan leído antes, soy de tez morena clara mido 1.65 m cabello oscuro, ojos cafés, tengo pechos medianos delgada del abdomen, con caderas anchas, piernas redondas y moldeadas al igual que mi trasero, el cual es mi mayor atractivo, cuando voy caminando por la calle me gusta ser admirada por los hombres y me gusta sentir sus miradas en mis atributos.

    Conocí a Elías por medio de un amigo que ambos tenemos en común, platicamos por Skype y decidimos conocernos. El día de que nos conocimos en persona nos besamos y nos tocamos en una cafetería de mi ciudad, pero no llego a más. Una semana más tarde decidimos que pasaríamos la tarde juntos ya que yo estudio por la mañana los sábados y a mi salida nos veríamos en su departamento.

    Elías es mi novio-amante, yo sigo viviendo con mi esposo y mis hijos, pero siempre busco la oportunidad para estar con Elías, cuando estamos juntos disfrutamos tanto el como yo de los placeres de nuestra sexualidad.

    El sábado no podía concentrarme en las clases de masaje que nos estaba dando una maestra de mi instituto, nos estaba explicando la anatomía humana y como debemos masajear las partes sensibles del cuerpo, sin embargo mi mente estaba puesta solo en Elías, ya quería salir para ir a verlo, mi hija se había quedado al cuidado de mi esposo. Yo le dije que teníamos tarea en equipo y que me tomaría la tarde del sábado para ir con Julieta a hacerla en su casa quien es mi amiga y compañera de clases. Ya le había contado a Julieta sobre Elías y ella me cubriría si mi esposo llegará a hablarle. Elías me pidió que me fuera con él desde la mañana y así aprovechar todo el día para poder estar juntos pero mi cuñada también toma la misma clase que yo y sospecharía. Así que le pedí a Elías que me esperara a que saliera para que mi cuñada no sospechara.

    Llego la hora de salir y me despedí de mi cuñada yéndome con mi amiga diciéndole que íbamos a adelantar la tarea que nos habían dejado, en casa de Julieta. Mi cuñada se despidió y yo me dispuse a tomar un taxi rumbo al departamento de Elías. Me sentía contenta porque sabía que sería la mujer de Elías en unos minutos más, lo habíamos platicado por mensajes y ambos habíamos coincidido que deseábamos tanto estar juntos y hacer el amor. Yo me moría de ganas de estar en los brazos de Elías, que me besará, que me acariciará, que se hundiera dentro de mí lo deseaba tanto y desde esos besos que nos dimos sentí deseos y mucha atracción hacía el. Mi marido no me tocaba, antes era muy cariñoso y siempre quería hacerme el amor, incluso ni me terminaba de desvestir y ya me metía su miembro (pene), pero las cosas habían cambiado entre nosotros, él siempre estaba ocupado y cansado, que nuestros encuentros en la cama solo eran para dormir.

    Llegue a la dirección que me dio Elías, lo espere afuera, salió y me invito a entrar. Donde vivía era una especie de vecindad donde habían varios departamentos y el rentaba uno de ellos ya que no tenía casa propia aún y vivía solo. Entramos y para mi sorpresa vi que la colchoneta estaba en el suelo, en la colchoneta había una sábana y sobre ella pétalos de rosa en forma de corazón, yo no pude decir nada en ese momento de lo sorprendida que estaba por ese detalle. Elías me tomo de las manos y me dijo que me merecía eso y más. Había comprado una caja de chocolates, una botella de vodka y soda para acompañar la bebida.

    Elías estaba decidido a hacerme sentir bien ese día y lo estaba logrando, esa atención que había tenido conmigo desde el principio estaba haciendo que lo deseara más, ese hermoso detalle que estaba teniendo conmigo me conmovió tanto que nada mas de entrar tome a Elías con mis manos sobre su cuello y le da un beso, el me tomo de la cintura. Yo llevaba una falda arriba de las rodillas muy pegadita a mi cuerpo y una camiseta tipo de secretaria con el logo de mi escuela casi transparente que se podía ver mi sostén blanco de encaje que llevaba debajo, debajo de mi falda llevaba un cachetero rojo de encaje igual semitransparente de adelante. Elías tenía un pantalón de vestir con el cual no podía ocultar la erección que le estaba provocando desde que me vio con el beso que nos estábamos dando Elías me tomo de la cintura, sabía lo que hacía porque mientras nos besábamos el recorría mi espalda con sus manos sobre mi blusa y llevaba sus manos hasta mis nalgas las cuales apretaba, con ese movimiento presionaba mi cuerpo hacía el, yo sentía su pene en mis muslos, un pene más grande que el de mi esposo por mucho, yo me moría por agarrárselo, Elías tomo mi mano derecha y la llevo hasta su paquete que ya estaba erecto, se sentía grueso y caliente. Me decía que me deseaba, que no aguantaba más, que quería hacerme el amor y yo sentía lo mismo. El me volteó y me puso contra la puerta, yo estaba de espaldas a él, me tomo de los pechos los cuales masajeaba y fue desabotonando botón por botón mientras me decía al oído que me iba a hacer gozar ya que mi esposo no lo hacía, eso me prendió más, yo me sentía muy mojada que en esa posición me movía tratando de rosar su pene con mis nalgas, Elías me quito la camiseta y me dada pequeños besos en la espalda, recuerdo que dibujaba una línea de abajo hasta arriba con su lengua y al llegar a mi cuello me daba pequeños mordiscos con sus labios que me ponían a mil. Yo ya estaba más que excitada. Quería que Elías me terminará de desnudar y me hiciera el amor. Bajó el cierre de mi falsa, quito el botón y me bajo la falda con una delicadeza que acariciaba las piernas al bajarme la falda yo me incline hacía atrás, dándole una vista de mi trasero, Elías con esa posición estaba agachado al terminar de bajarme la falda y yo sentí que el hundía su cara en mi trasero pudiendo besar mi vagina sobre el cachetero que aún llevaba. Me decía que le encantaba, que lo volvía loco y que aguantará que se moría por penetrarme pero que me haría gozar antes a mí. Se retiró unos pasos y se empezó a desnudar. Yo me volteé hacía él y le dije que me dejará desnudarlo que quería hacerlo. Yo solo tenía mi cachetero el me vio y se le notaba lo feliz que estaba excitado al verme, me acerque y le desabroche su camisa, dándole besos a su pecho y abdomen, no pensé que lo tuviera trabajado, no se veía. Me beso el cuello y con su mano derecha me acaricio mi vagina sobre mi ropa interior presionando en mi entrepierna que yo di un gemido fuerte y me dijo que estaba muy mojada y lo estaba, Elías había logrado que mi excitación llegará a mil sentía un calor por dentro que suplicaba ser penetrada por Elías.

    Le retire su pantalón y pude ver que Elías tenía un pene grande como de unos 19 cm y aún sobre el bóxer se notaba grueso, yo salivaba de lo rico su pedazo de carne que me iba a comer, No aguante la tentación y sin más me agache y le baje el bóxer a mi amante, tenía un olor agradable y al bajar el bóxer pude ver su miembro en su total erección. Jamás había visto uno así, a menos en persona no jaja. En seguida lo agarre con las dos manos y lo masajeaba de abajo hacia arriba, le bese el glande y recorrí con mi lengua desde su glande hasta el tronco, estaba rico su pene lo recorrí varias veces de esa manera de arriba hacia abajo antes de metérmelo a la boca con mis manos acariciaba sus testículos y sin pensarlo más lo metí a mi boca, no podía entrar todo ese pedazo de carne, estaba muy grande lo chupaba ya dentro de mi boca estaba llena de mi saliva mezclado con liquido pre seminal lo estaba disfrutando mucho que no quería dejar de chuparlo, me encantaba la cara de éxtasis que tenía mi amante, lo estaba disfrutando tanto como yo, estuve así como 5 minutos cuando sentí que se iba a venir y no alcance a sacar su pene de mi boca y sentí como se vino dentro de mi boca era tanta la cantidad de semen que salió que sentí atragantarme con él, me vio y me dijo que ya era mucho lo que él ya había gozado, que me tocaba a mí. Yo pensé que ahí terminaría todo pero al levantarme Elías me tomo en sus brazos y me acostó en la colchoneta quedando en medio de mis piernas, fue ahí que me beso con mucha pasión y fue bajando con besos a mi cuello y se detuvo a besarme mis senos con una mano me tomaba un seno y con su boca besaba, absorbía y chupaba mis pezones, mis pechos son la parte más sensible que tengo y he tenido orgasmos solo con la atención de los hombres en mis senos, Elías bajo más hasta llegar a mi pubis, con sus dientes se dispuso a quitarme mis cachetero que ya estaban más que mojadas, podía sentir mi olor fuerte de excitación que no pareció incomodar en lo absoluto a mi amante Elías me daba besos sobre mis muslos y luego procedió a pasar su lengua por toda mi entrepierna, yo me estremecí y sentí como me metió uno de sus dedos a mi vagina al ritmo que me chupaba mi clítoris, pasaba su lengua de lado a lado, de derecha a izquierda estimulando mi clítoris al máximo, yo me retorcía con ese vaivén de lujuria que me estaba propiciando mi amante. Seguía chupando, me metía dos dedos y me seguía chupando mi entrepierna, en eso no me contuve y arroje mis jugos sobre él, Elías no se separo bebió de mis jugos hasta secarme, yo no paraba de tener mis orgasmos. Entonces le pedí que no aguantaba más que necesitaba que me penetrará, se lo pedía a gritos, Elías métemelo por favor… lo necesito… hazme el amor, te lo ruego.

    Elías se incorporó hacía mí, me dio un gran beso y empezó a untar su glande en los labios de mi vagina hasta que al fin me penetro de poco a poco empezó a metérmelo, por el tamaño de su miembro yo clave mis uñas sobre su espalda y fue en eso que Elías me lo metía todo al fin de un solo golpe, se detuvo al preguntarme que si me había lastimado yo le dije que se callara y que me lo siguiera metiendo, el obedeció y me embestía con su miembro grueso y rico que me estaba despedazando por dentro pero que no quería que me lo sacara. En ese momento comprendí que era suya, que era su mujer, que le pertenecía a ese hombre que me estaba haciendo el amor muy rico. En esa posición mi hombre subió mis piernas sobre su pecho pudiendo así meter completamente su miembro de mi vagina, daba movimientos duros y se detenía a besarme y a me apretaba mis senos que yo no quería que parase, su sudor caía sobre mi yo desde ahí veía su cara de éxtasis que seguramente así me veía él. Después de mucho rato de estar así en esa posición me pidió que me viniera y enseguida sentí que me venía nuevamente. Elías no se había venido aún, salió y de mí y me volteo quedando yo boca a abajo, me presiono con su mano mi espalda para que me inclinase más y dejara parado mi trasero, sentí que mi hombre me dio un beso en mi ano y en seguida me penetro de perrito, esa posición me encanta es mi favorita, mi hombre me estaba dando con fuertes movimientos y yo lo estaba disfrutando, me daba nalgadas y yo decía – Elías cógeme, no paress, sígueme cogiendo mi amor, me encantas, no quiero que dejes de metérmela, quiero que seas mi hombre – Elías dijo – Si mi morenita hermosa, tienes un rico culo que me encanta – yo no tarde mucho y me vine de nuevo, ya eran tres orgasmos los que me había sacado mi amante, junto a mí se vino Elías dentro de mí, yo sentí la carga de su semen en mi interior salió de mí y nos tumbamos en la colchoneta, el encima de mí, los dos estábamos exhaustos pero satisfechos de lo rico que la habíamos pasado.

    Nos quedamos así un buen rato, platicando sobre lo que había pasado y me sentía culpable, no lo soporte y me puse a llorar diciéndole a Elías que me sentía culpable, que no entendía como mi esposo ya no me quería, Elías me dijo que yo le gustaba mucho y que quería seguirme viéndome, que no le importara que yo fuera casada, siempre y cuando le mantenga fidelidad en la cama y que no esté con mi esposo. Yo le dije que sí nos metimos a bañar y Elías me daba besos me abrazaba y con el jabón en su mano me acariciaba provocando en mi de nuevo excitación. Ya eran las 6 pm, prepare unos sándwiches con las cosas que Elías tenía en su refrigerador, los comimos, quedamos de vernos el próximo sábado como siempre lo hemos hecho y me fui a mi casa feliz y satisfecha de esa tarde maravillosa

    Mi correo es [email protected] por si desean escribirme, espero les guste

     

  • Primer trío bisexual, historia real de principios del 2019

    Primer trío bisexual, historia real de principios del 2019

    Llegué al departamento en el centro sin saber si me iba a arrepentir, pensándolo bien, estaba seguro que me iba a arrepentir. Mi nombre es Carlos, tengo 50 años y había quedado de acuerdo por teléfono con una pareja a través de un sitio de contactos. Tengo 50 años, y me considero bi-curioso porque he tenido un par de intentos que no han terminado en nada. Después de la mejor acabada de mi vida, con una mujer dándome sexo oral con un vibrador en el culo, siempre he querido probar algo más.

    Ella me abrió la puerta, podría dar el nombre, pero la verdad es que da lo mismo porque seguro no era su nombre verdadero. Debe haber tenido unos 35 años, como un metro sesenta, bien curvilínea sin ser gorda. Era bonita de cara y tenía el pelo rubio teñido. Me invitó a pasar y le pregunté por su pareja, me dijo que estaba en el baño y venía. Yo estaba más que nervioso, tanto así que ella me preguntó si me quería ir. Pensé rápidamente y le dije que quería conocer a su pareja. En eso sale él, de buen cuerpo, cara agradable y de mi estatura, como un metro setenta. Les dije que me quedaba y él me dijo que pusiera cómodo.

    Pasamos a un dormitorio pequeño con una cama doble, de los típicos de departamentos chicos del centro, ella me abrazó y yo partí manoseando su culo. Su olor era agradable y se sacó la polera que tenía mientras le manoseaba las tetas. No eran firmes, pero eran de buen tamaño y su cuerpo era armonioso, todo encajaba. Estábamos en eso y aparece su pareja y me abraza desnudo por atrás. En ese minuto me dije que ya estaba embarcado en esto, así que con mi mano derecha busqué su miembro.

    No estaba erecto, y es raro tocar otro distinto al de uno. El me empezó a bajar los pantalones, mientras yo lo pajeaba y sentía como empezaba a crecer. En eso paramos para terminar de sacarnos la ropa. Cuanto estuve desnudo me acosté de espaldas en la cama, y ella me empezó a manosear el pico hasta metérselo a la boca. Él se arrodilló al lado mío y yo seguí corriéndole la paja hasta que estuvo erecto, y cuando ya estaba embalado con la mamada que estaba recibiendo tomé el salto y me metí un pico en la boca por primera vez. Al principio era raro, lo tenía un poco más grande que el mío pero me cabía en la boca. Partí descoordinado y me dijo que calma y cuidado con los dientes, así que traté de tranquilizarme y concentrarme en mamar. Agarré ritmo y le empecé a manosear el culo, metiéndole de a poco un dedo el ano. Agarramos ritmo y ya estaba entregado a lo rico que era. Es muy distinto tener más estímulos al mismo tiempo con dos personas.

    Estuvimos así un rato y cambiamos de posición, ella se puso de espaldas y yo sobre ella dándole sexo oral. A esas alturas estaba dispuesto a chupar hasta que le saliera sangre de la nariz, pero estaba en cuatro y sentí que el se puso detrás mío y me agarró de las caderas. Me lubricó el ano y se puso un condón, y finalmente sentí su pico en mi culo tratando de abrirse paso. De apoco empujó hasta que entró, le pedí que parara porque me dolía, hasta que de a poco me relajé. Y en eso empezó a darme, que huevada más rica. Me estaba culeando mientras yo estaba comiéndome y agarrando las tetas de su pareja. Le tuve que pedir que fuera un poco más lento porque en un minuto se aceleró, pero después de eso agarramos ritmo. Finalmente cambiamos de posición, yo me puse de espaldas, me ensartó de nuevo y me culeó patitas al hombro mientras su pareja me lo chupaba. Finalmente terminé en un orgasmo que literalmente me dejó viendo borroso por un rato.

    Después de eso toallitas húmedas e idas al baño. Yo tenía ganas de darle a alguno de los dos, pero como que en realidad quedamos listos todos. Para otra vez será.

  • Obsesión o amor

    Obsesión o amor

    Mientras nos encontrábamos desnudos en mi cama, yo besaba su pies pero al mismo tiempo me preguntaba ¿Por qué estamos aquí?, ¿Por qué no puedo dejarla?, y es que no era como que no tuviera más opciones sexuales, pero ya me había vuelto adicto a sus jugosos encantos.

    Elizabeth tal vez pasaba por lo mismo ya que de ser todo prohibido y pasional, parecía ya algo formal y como no iba a serlo, prácticamente todos los fines de semana estábamos encamados, yo no veía a mi esposa y ella ya no se acordaba de su pareja, éramos amantes!

    Mi lengua recorría sus piernas, al llegar a sus ingles un pequeño gemido salía de ella, uhm! pero que delicia era besar sus ingles, poco a poco llegaba a su vagina, húmeda y lista para ser devorada por mí, la abría con suavidad y lamia sus labios mi lengua en forma de taco entraba suavemente hasta juguetear con su clítoris, mis manos acariciaban su abdomen y subían hasta apretar sus pezones duritos

    -Luis! que rico! mmm!

    -Me encantas Eli!

    La puse pecho tierra y comencé a besarle su espalda mientras mis dedos jugaban su clítoris, mordía su cuello con suavidad, mi lengua saboreaba su espalda mientras mi mano húmeda por su excitación, entraba y salía de ella.

    -Luis penétrame ya!

    -corazón la deseas ya?

    -Si! dámela!

    La acomode en posición fetal o cucharita, comencé a penetrarla suavemente, ella mordía mi mano mientras yo apretando su nalga, comenzaba a moverme, ella también se movía, movía la cintura mientras mis manos apretaban sus pechos, dios! estaba loco por su cuerpo, su hermoso y apetecible cuerpo!, le levante la pierna y dejarse ir más a fondo.

    -Uhm! Luis así así!

    -Eli que rico coges amor!

    -Tu también coges delicioso bebe, me vuelves loca!

    Sin sacársela ella se puso a cabalgar invertidamente, yo acariciaba sus piernas y su espalda mientras veía como sus nalgas se movían en mi pelvis, ella cabalgaba de forma exquisita, me tomaba de la mano para agarrar más fuerza y moverse más y más, yo gozaba acariciándole el clítoris mientras ella gemía como yegua en brama.

    -Ahh! Amor que duro estas!

    -Muévete! así que rico!

    La excitación estaba a tope sus movimientos cargaron mis bolas y comenzamos juntos a chorrearnos, mi leche llenaba su concha que escurría de placer.

    -Ahhhh! que rico papi!

    -Nena uff!

    Ella me acostó en la cama y me empezó a hacer un oral, me limpiaba desde mis testículos hasta la punta de mi verga, yo acariciaba su cabeza y tomaba fotos del momento, ella un poco negada por las fotos mordía con suavidad mi verga lo cual la hacía ponerse dura nuevamente!

    -No! fotos no!

    -Pero porque, son solo para mí

    -Es que si las pierdes, no quiero que él las vea

    -Jaja se las enseñaría yo, para que vea como se te debe de tratar jaja

    -Así! y si tu mujer se entera!

    -No importa!

    Mi verga se endureció conforme la charla avanzo y con fuerza la puse en cuatro mientras seguía fotografiando el momento, se lo empecé a introducir nuevamente, ella gemía y me pedía que no le tomara fotos pero el placer de tenerme dentro de ella, poco a poco la hizo ceder, pase de las fotos a tomar video, mi tranca la penetraba casi entera ella gemía y babeaba del placer, yo me movía más y más duro sin dejar de grabar el momento.

    -Uff así! amor me matas!

    -Si nena gózala! y mira la cámara

    -Agh! n…no me grabes! Luis! agh!

    -Que? no quieres verte como gime, como gozas eh? no quieres que vea como te hago mi perra como él no puede!

    -Agh! no digas eso! ahg solo cógeme!

    -Como digas mi perra!

    Se la saque y la empine lo más que pude y con una gran violencia le penetre su anito, uff, era estrecho incluso me lastimo mi verga, pero eso no impediría que ella fuera empalada por mí y quedara registrado en video.

    -Aghh me duele! Luis! agh!

    -Eso mi amor, grita aúlla como loba! eres mi loba!

    -Ah! si! ah! duro!

    -La quieres dura mi perra! así! eh tómala, tómala toda mi perra!

    -Dios! me duele pero me gusta!

    -Si que rico! mira la cámara! y repite lo que dijiste

    -Agh! me duele pero no me la saques papi! empalame toda!

    Eso me excito demasiado, comencé a embestirla salvajemente de hecho deje la cámara a un costado y con mis dos manos apretaba sus caderas, le daba de nalgadas le jalaba el cabello, ella movía sus caderas y gemía, sentía como estaba escurriendo, sabía que ella ya estaba en otro orgasmo, dios! me estaba volviendo adicto a su sexo, eso no era bueno, pero no me importaba al sentir como se orgasmeaba de placer.

    -Ah! amor! me vine! que rico!

    -Si nena! tómala! toma mi verga!

    -Agh si lléname mi ano por favor!

    -Si perra te doy tu leche!

    -Dame leche! dámela!

    -Toma! uff! mi amor! uff!

    Comencé a chorrear como manguera, ella gritaba y gemía mientras su ano estaba lleno de mi, yo me quede pegado a ella como perro, descargando mi semen en su estrecho y delicioso ano.

    -Ah! nena! que rico culo!

    -AH! Que cliente! mm! papi dame leche!

    -Ah! tómala! es tuya nena!

    Ambos nos quedamos inmóviles y pegados como perros, el orgasmo fue maravilloso, no importaba en ese momento que mi esposa podría llegar en cualquier momento, nos recostamos un rato, unos minutos después ella comenzó a vestirse, no quería encontrase con mi esposa y su hombre ya la estaba llamando, nos despedimos con un pasional beso, y mi cabeza asegura pensando en si esto era amor o era obsesión.

  • Ella se derrumbó sobre él y se corrieron juntos

    Ella se derrumbó sobre él y se corrieron juntos

    Ella le puso el plato de paella en la mesa. Él estaba catando el vino tinto, que por cierto, era malo cómo la peste, nada que ver con el tinto del país que tomaba en su tierra, Galicia. Ella, con acento sudamericano, le dijo:

    -Espero que todo esté de su agrado.

    Él la miró. Era una chica morena de casi metro setenta, de ojos preciosos, sonrisa angelical, lindo rostro y rellenita, no estaba gorda, tenía donde agarrar… Buenas tetas, buen culo… Le gustó, pero no se molestó en decirle nada bonito, era demasiado monumento para tan poco pedestal. No comentó nada del vino, se limitó a responder:

    -Buena pinta la tiene.

    Estaban en una terraza de un restaurante de la tierra de la paella. Eran ya las once de la noche y el calor dejara paso al bochorno. Al final hasta el vino le bajó bien, ya que la paella estaba deliciosa. Ella, retirando el plato vacío de la mesa, le preguntó:

    -¿Va a tomar postre el señor?

    -No, gracias, preciosa, (lo de preciosa se le escapó) tomaré un café y una copa de brandy, Napoleón, si tenéis.

    -No sé si tenemos, hace poco que trabajo aquí, lo preguntaré.

    No tenían Napoleón y acabó tomando un Veterano. También le ofreció puro, pero él no fumaba.

    Cerraron el restaurante cuando el maduro acabó de tomar el café y la copa. Pagó, dejó una buena propina y se fue al aparcamiento. Allí se metió en su auto, echó el respaldo del asiento hacia atrás y se dispuso a descansar un poco para que se le fuesen los efectos del alcohol, no era el caso de dar positivo si lo paraban en un control policial y lo hacían soplar, que soplar ya había soplado bastante.

    Estaba con las manos en la nuca cuando tocaron con los nudillos en la ventanilla. Miró, y la vio, era la chica que lo había servido. Se incorporó, abrió la ventanilla, y antes de que hablara, le dijo la joven:

    -¿Me podía acercar a mi casa? A mi pareja se le estropeó el auto y no hay taxis disponibles. Le pagaré el viaje.

    Levantó el respaldo del asiento, y le respondió:

    -Será un placer. Entra e indícame el camino.

    La joven le fue diciendo por donde ir. Acabaron en una apartada cala. El, tiró de ingenio.

    -¡Lo sabía!

    La chica se sorprendió.

    -¡¿Qué sabías?!

    -Que eras una sirena. Una belleza cómo la tuya no es normal.

    La joven, sonrió, y fue a grano.

    -Tengo diez minutos para ti, diez o quince, pero no más.

    -Pues no perdamos el tiempo.

    Se besaron cómo si se conocieran de siempre. Ella rodeaba el cuello del maduro con sus brazos y el maduro le cogía el culo y la apretaba contra él para que sintiera su dura polla entre sus piernas.

    Ella le desabotonó la camisa… Se desnudaron el uno a la otra, y viceversa. Ella se echó boca arriba sobre la arena, él se le echó encima… Las olas llegando a la orilla y subiendo por sus piernas le daban a él en el trasero y a ella le mojaban los pies, las piernas y el chochito. El vaivén de las olas, dejando la espuma al retroceder hacía el polvo casi mágico. Sus lenguas se deslizaban una sobre la otra, y sus bocas las chupaban. Él notaba sus pezones duros sobre su pecho y la humedad de su chochito, que no era de agua salada. Ella notaba su polla llenando su coño y se movía debajo de él buscando el orgasmo… Y lo encontró. Él se quedó quieto al sentir cómo el chochito apretaba su polla y cómo la bañaba, ella le comía la boca y clavaba las uñas en su culo debido al tremendo placer que sentía. Sus gemidos eran tan sensuales que parecía que en vez de salir de su boca salían de una caracola.

    Al acabar de correrse, lo besó, subió encima de él y lo cabalgó dándole a comer sus deliciosas tetas. Él no soltaba su culo, era como si tuviera imán. Le encantaba acariciarlo. No la nalgueó, dejó que fuese ella la que lo hiciese todo, y todo lo hizo, sin escatimar besos ni caricias, hasta que él le dijo:

    -¡Me corro!

    -¡Y yo!

    La joven se derrumbó sobre él y se corrieron juntos mientras los besos ahogaban los gemidos.

    Más que follar habían hecho el amor.

    Vistiéndose, le dijo ella a él:

    -No debiste venir. Son diez horas para llegar aquí y diez horas para volver a Galicia.

    -Cómo si fueran cien, valió la pena. Sabes que te…

    -¡No lo digas!

    -Te amo.

    -¡Tenías que decirlo!

    -Sí, tenía que decírtelo en persona.

    -Sabes…

    La calló con un beso, y después le dijo:

    -Lo sé.

    ¿Se conocerían de algo? Me late que extraños no eran.

    Quique.

  • Tuvimos tontería

    Tuvimos tontería

    Pasamos en la playa todo el día, 
    tumbados al sol, bebiendo, bañándonos;
    admirando nuestros cuerpos, besándonos… 
    Yo contaba con que esto pasaría. 

    Hemos vuelto y tenemos tontería;
    en la alcoba estamos acariciándonos;
    sobre el colchón estamos masturbándonos:
    si mi coño es tuyo, tu polla es mía. 

    «Cariño-ah-ahh, para, fóllame, estoy loca, 
    yo me he corrido, dentro mía te quiero»;
    «Pues mejor que la mano, usa la boca, 

    que en su humedad correrme prefiero»;
    «ahora te la mamo, humm, suave, humm, me toca»;
    «Ohh, me gusta, oh, oh, ohh, traga el semen entero».

  • Otra vez me follo a mi vecina, amiga de mi madre

    Otra vez me follo a mi vecina, amiga de mi madre

    Hoy día casi no tengo contacto con Justi, mi madura deseada, eso ya pasó. Ella sufrió el luto de su marido, al que yo fui y ella se me arrimó como conté. Ella no sabe de estos escritos pero creo que le gustarían.

    A Justi, que hoy llamo por su nombre, le gustaría.

    Hace unos días vino a saludarme al lado del río, donde yo estaba con mi perro.

    La saludé y al darle dos besos se me alejaba un poco, quizás la última vez que la vi me lancé demasiado. Ahora la agarré y le di dos besazos igualmente.

    No pasé de ahí pero quería haberlo hecho.

    Ella tiene que saber cómo la deseo y se lo pensaba demostrar.

    Soy insistente y si la mujer me pone más.

    La que tengo en casa me pone y me la follo a gusto pero deseo a Justi, mi vecina.

    Esperando que no le molestase le mandé un whatsapp.

    -Hola Justi vecina, aunque ya no viva a tu lado, siempre serás mi vecina favorita.

    -Hola Sergio vecino guapo, me contestó.

    -Hola Justi vecina, mi niña, le contesté.

    -No digas mi niña -me dijo- Tengo 70 años.

    -Me sigues poniendo igual Justi, tu lo sabes preciosa.

    -Calla tonto que estoy vieja ya y más para ti.

    -No sabes lo que dices Justi, queda conmigo y verás.

    -Calla tonto!!

    -Tonta tú Justi… Yo te deseo

    -Jijiji!! De verdad Sergio?

    -Bien lo sabes Justi, yo tengo a Carmen en casa y tú en la tuya también tienes que esconder, mi madre amiga tuya vive dos pisos más abajo.

    -Es verdad Sergio. Donde quedamos?

    -Esas palabras son música para mis oídos.

    -En el hotel Ibis cuando me digas Justi.

    -Si tu tienes pareja dime tu corazón

    -Gracias amor de vecina!! Son las 6:00 AM. A las 10 en el IBIS. Allí te espero, te mando el número de habitación.

    -Gracias mi niño, allí iré.

    -Buuff!! Vecina sino voy a buscarte

    -Calla tonto y vete preparándote para mí.

    -Siempre estoy preparado para ti Justi.

    -Jajaja. Mi niño, estoy deseando volver a follar contigo. Corazón.

    -Y yo contigo Justi. Eres lo más.

    Yo llegué a primera hora y cogí la mejor habitación, se me hicieron muy largas las horas de espera, pero merecieron la pena.

    Entró Justi, mi vecina, a las 10 AM. Abrí la puerta y ella se medio escondía. Me tumbé en la cama a esperarla y no defraudó. Justi apareció mirándome y desnudándose poco a poco. Diooos! Benditos mis ojos, enseguida me empalmé y Justi asentó con la cabeza.

    -Este es mi niño -dijo

    -Ven cariño mío -le dije

    -Soy tu zorra Sergio

    -Ven aquí zorrita mía!!

    -Buuff!! Vengo muy cachonda vecino.

    -Perfecto Justi. Te voy a dar lo tuyo.

    Se me acercó desnuda y se tumbó encima de mío…

    Enseguida la tumbé boca arriba y empecé a lamerle el coño con deseo. Me encanta!!!

    Justi respondió con una corrida en mi boca, la cual tragué a gusto y seguí lamiéndolo.

    Sus gritos de placer era mi motivación, su gozo era lo que más cachondo me ponía y me pone.

    -Eres mi perdición Justi. -Le dije.

    Después de correrse varias veces me dijo:

    -Ahora me toca a mí cabronazo!!

    Me dio la vuelta y se puso encima de mí, agarró mi dura verga y la empezó a lamer como ninguna mujer lo había hecho.

    Me corrí en su encantadora boca enseguida.

    Me dijo:

    -Ya no tienes más?

    -Tú la has visto caer? -Le dije- voy a estar follandote hasta que tú digas basta.

    -Gracias cariño. Follame Sergio!!!

    Entonces y después de correrme seguía con la polla dura y dándole la vuelta me puse encima de Justi diciéndole:

    -Eres mi zorra!! Relájate y disfruta Justi!!

    Sin perder mi empalmada empecé a lamer ese coñito… buufff!! Inmejorable mamada que le hice y sigo haciendo porque ella me lo pide..

    Le encanta mi lengua a mi zorrita!! Y a mí su chochete.

    Me la follé entre sus gritos de gozo y me corrí dentro. Nos corrimos los dos y nos quedamos extasiados y dormimos.

    Al amanecer noté una boca comiéndome la polla con una lengua juguetona y como no es Justi…

    Me comió la polla hasta correrme y por supuesto se la devolví.

    Según descargué en su boca empecé a lamerle ese coñito que pedía guerra.

    Me la folle otra vez y más. Es mi vecina Justi, si queréis fotos de mi vecina no tengo pero de mi tía y de la zorra de mi casa siii.

  • Los inicios de mi relación sexual con mi madre (Parte 2)

    Los inicios de mi relación sexual con mi madre (Parte 2)

    Continuación del relato ‘Los inicios de mi relación sexual con mi madre’.

    Después de lo acontecido esa mañana, todo ocurrió normal, no nos dijimos ni hicimos nada más porque mi hermana ya se había despertado, sólo intercambiábamos miradas como pensando en lo sucedido. Aunque cuando mi madre ya se iba a ir, bajé a despedirme de ella, mi hermana se quedó arriba y aproveché para darle un beso en la boca mientras le tocaba sus nalgas, lo cual le pareció bien ya que se dejó y sólo me dijo «Te adoro, mi hijo, mi amante». Eso me excitó demasiado, quería coger otra vez ahí mismo, pero no sucedió, simplemente se fue y yo subí a masturbarme para quitarme eso de la cabeza y poder llegar temprano.

    Me alisté, salí de la casa y en el camino a la escuela regresó eso a mi mente, no podía dejar de revivir el recuerdo y las sensaciones que sentí, cómo estaba todo nervioso casi temblando, cómo me «dolió» cuando se lo metí y sobre todo cuando eyaculé adentro de ella.

    Pero bueno, en fin, llegué a la escuela y se me fueron esas ideas por un tiempo pero luego regresaron cuando tuve clase con la maestra que tiene el cuerpo un poco más perfecto que el de mi madre, cuando ocurrió esto sentía tantas ganas de poderle decir a alguien que me había cogido a mi mamá pero me contuve, afortunadamente no hice alguna estupidez. Conforme fueron pasaron las horas yo esperaba más y más que ya se terminara para poder llegar a mi casa con mi madre (que a partir de ahora le diré mi novia, ya que así la considero), también empezaba a ya no recordar los momentos sino a fantasear con cómo serían los que están por venir, eché a volar mi imaginación y me imaginaba cómo se cumplían cada una de mis fantasías con mi novia.

    Llegó la hora de la salida y en el camino venía pensando cómo iba a ser cuando llegara a la casa, cómo me la iba a encontrar y si mi hermana ya se habría dormido para que quedáramos sólo nosotros dos en paz. Mi fantasía era la siguiente: Encontrarme con mi madre desnuda o con lencería justo al entrar, en el sillón esperando a que sólo me quitara la ropa para darnos placer e irnos a dormir (ya que recuerden que tengo horario de la tarde y llego casi en la noche a la casa).

    Pero subí demasiado mis expectativas y nada de eso pasó, pues al parecer mientras yo pensaba en tener más sexo con ella, ella pensaba justo lo contrario, en mí predominó el lado animal y en ella el racional. Entré a la casa y en efecto, me la encontré en el sillón, pero vestida obviamente, aunque traía su pijama puesta que consiste en unos shorts y una playera pegadita, sin ropa interior, entonces igual se veía muy bien.

    Me pidió que me sentara a platicar, y me empezó a decir que lo que habíamos hecho le había gustado pero que no era para nada correcto, que está prohibido, que le iba a hacer daño a los dos, que no nos podíamos tomar el riesgo de que quedara embarazada y más cosas, a las cuales yo trataba de refutar con algunos argumentos, unos más buenos que otros, le dije que a partir de ese día usaríamos condón, que nadie le diría a nadie, no habría evidencia, todo entre nosotros y más cosas que le iba diciendo para calmarla un poco a la par que iba haciendo poco a poco contacto físico, tocarle sus manos, sus hombros su cara… Y eso como que la convenció un poco más, aceptó y me dijo que estaba bien, pero que solamente lo haríamos discretamente, sin penetración, que si había algo que nos gustara paráramos, que esto debía afectar mi rendimiento en la escuela, etcétera. A lo cual yo accedí sin refutaciones, pensaba proponerle ir más allá para que aceptara que hubiera penetración pero decidí no jugarme mi suerte porque sí la noté firme en ese aspecto.

    Luego de que los dos estuvimos de acuerdo, se acercó, me dio un abrazo y me dijo que era por el bien de los dos, sólo le dije que estaba bien, puse mis manos en su cintura y le pregunté si la podría tocar de vez en cuando, me dijo que sí pero que no en frente de nadie. Así que le toqué y apreté sus nalgas un poco, nos separamos, se levantó del sillón y me dijo que me fuera a dormir, que si quería me podía dar una masturbada rápida. Así que me levanté también y la seguí un poco confundido, ya que hace unos minutos estaba en contra de esta relación pero me acababa de decir justo lo contrario, pero bueno ya no pensé más en eso, sólo adentro de mi cabeza dije «Mujeres! ¿Quién las entiende?».

    Subimos las escaleras, yo atrás de ella para admirar su trasero, llegamos a su cuarto y me pidió que me acostará, eso hice, me quité el pantalón, ella no se quitó nada, sólo se acostó y me empezó a masturbar muy rico, como nunca!, yo usualmente me masturbo un poco «lento» y ella empezó así pero después su velocidad aumento demasiado, me empezó a dar mucho placer pero también un poco de dolor en los testículos ya que cada vez que bajaba pegaban o con mi piel o con su mano, pero era un dolor un poco de placer y terminé muy rápido pero no eyaculé con mucha fuerza, la mayoría del semen se quedó en su mano y lo que hizo a continuación me excitó muchísimo, llevó su mano a su boca y limpió todo mi semen con su lengua, luego se lo pasó y me dijo que ya me fuera a dormir.

    Le pregunté que a qué sabía mi semen y me dijo que rico y que ya me fuera a dormir, tomé mi pantalón y calzón, no me los puse, salí de su cuarto así y me dio una nalgada (no como regaño) y me dijo que me los pusiera. Llegué a mi cuarto, me puse mi pijama y me fui a dormir.

    Y eso fue lo ocurrido al día siguiente, yo sé que a lo mejor no tiene tanto sexo o erotismo que el primero pero tomen en cuenta que es real y en la vida real no se van a cumplir tus fantasías, créeme lee el relato, jaja, pero lo bueno es que después de eso el sexo y erotismo sí ha incrementado así que tal vez los relatos posteriores les gusten más.

    De todas formas gracias por leer y comenten por favor qué les pareció, eso me motiva para escribir lo que suceda, ya que recuerden que al publicar esto estoy rompiendo parcialmente la promesa con mi madre y tal vez algún día le enseñé sus comentarios para saber qué opina, me da morbo saber.

  • Acudiendo al edificio donde me esperaba el portero

    Acudiendo al edificio donde me esperaba el portero

    Como había quedado, al día siguiente de haber dejado los libros de cocina gallega-asturiana al portero del edificio de la calle Alfonso Molina, para que pudiera ofrecérselos a los inquilinos para su posible compra, a las 7 menos 10 de la tarde, ya estaba entrando por el portal del edificio, donde me esperaba Pepe, el conserje de dicho edificio.

    ¡Hola! Me saludó nada más verme entrar. Vienes un poco temprano, me dijo nada más verme. ¿no podrías venir un poco más tarde? Es que me falta un vecino que llega a las 7 o 7 y cuarto.

    Si puedes venir a las 8 ya te tengo todo listo, ¿puede ser?

    Sí, le contesté, voy a tomar algo y luego vuelvo, le decía en el momento que entraba una señora en el portal.

    Bueno, pues ven en una hora que ya te tengo todo listo.

    Fui a beber una cerveza al bar que había al dar la vuelta a la calle, y cuando iban dar las 8 de la noche, acudí de nuevo al edificio donde me estaba esperando el conserje.

    Esta vez nada más entrar, ya me hizo ir con él hasta el cuarto donde estaba la conserjería, donde además de la mesa donde me había follado el día anterior, era el cuarto donde guardaba los utensilios de limpieza, donde tenía un aseo, etc. Nada más pasar, el portero cerró la puerta, y después de cerrarla con llave, empezó a magrearme el culito.

    Hoy estás de suerte, te he vendido todos los libros, tienes aquí todos los impresos cubiertos, con todos los datos para ir a cobrar al banco.

    Ahora espero que te portes bien, y dejes que te folle este culito que me vuelve loco, me decía empezando a abrazarme por la espalda.

    Se inclinó llevando su boca a mi cuello, y pasando su lengua por él, empezó a susurrarme mientras me manoseaba el culo, Quiero que me des tu culito y hacerte mi hembrita. Voy a llenarte el culito con mi leche y dejarte bien preñado.

    Vamos a disfrutar de este lindo y tierno culito, ya verás como vas a gozar, te voy a hacer que grites de placer hasta que te corras de gusto, mientras te abro el culito con mi polla y te dejo preñado esta barriguita, me iba diciendo mientras me manoseaba con sus manos, y con su boca me iba mordiendo el cuello y oreja.

    Dios, el cabrón ya estaba caliente a más no poder. Le notaba el bulto de su entrepierna duro e hinchado, restregándose por mi culo, mientras me lamía y mordisqueaba el cuello, a la vez que con sus manos me empezaba a desabotonar la camisa que llevaba.

    Mientras me iba desabotonando la camisa, me iba acariciando con sus manos. Acarició mis pechos, parándose a pellizcar y apretar los pezones con sus dedos. Mi hembrita ya está caliente, ¿eh? Tienes los pezoncitos duritos y excitados. A ver como tienes la pollita, me susurraba llevando su mano a mi entrepierna palpándome la polla y genitales.

    Oh putita, ya estás empalmado, tienes durita la pollita ¿eh?

    Mi hembrita tiene ganas de su macho. Quiere que la monte y haga suya, ¿eh?

    Quieres que te haga gozar y gemir hasta correrte, ¿eh putita? Me susurraba terminando de desabotonar la camisa, siguiendo luego aflojándome el cinturón, y desabrochándome el pantalón, hasta que este empezó a caer por su peso a mis tobillos. Metió su mano por el elástico de mi slip, y mientras me acariciaba los cachetes de mi culito, iba bajándome el slip, hasta que este resbaló por mis piernas cayendo junto al pantalón.

    Que bueno estás, maricón, tienes un culito que me vuelve loco, me susurraba mientras me mordisqueaba el lóbulo de la oreja, lamía el cuello, a la vez que deslizaba sus manos por todo mi cuerpo, acariciándome.

    Pasó sus manos por mis genitales, notando como mi polla estaba dura e hinchada, mmm, mi hembrita ya está caliente, ¿eh? Mira como tienes la polla dura, maricón.

    Mi hembrita tiene hambre de verga, ¿verdad putita?

    ¡Ufff! Como me pones, putita, me susurraba sin dejar de acariciarme.

    Yo que ya estaba excitado y caliente, mientras el portero me iba acariciando, dejé caer la cabeza hacia atrás, apoyándola en su pecho, quedando mi cuello totalmente expuesto y listo para ser lamido y mordido.

    Así putita, así, entrégate a tu macho y deja que te haga mi hembrita, me decía mordiéndome la nuez del cuello, mientras seguía acariciándome con sus manos.

    Al notar sus dientes morderme el cuello, solté un gemido, empezando a temblarme las piernas, ¡ohhh! ¡ohhh ooohhh! Gemía empezando a temblar, mientras él me tenía abrazado por la espalda.

    Así putita, así, mira cómo gimes y tiemblas de gusto. Estás deseando que te abra el culito y te haga mi hembrita, ¿eh putita?

    Yo que no paraba de gimotear y temblarme las piernas, me sujetaba con las manos a su pantalón, y apoyaba la cabeza en su pecho mientras cerraba los ojos, disfrutando de aquellas caricias que el portero me estaba dando.

    Mientras el portero me lamía el cuello, llevó sus manos a su cinturón, empezando a aflojárselo, liberando su polla del encierro en que la tenía.

    Una vez tuvo la polla de fuera, me dio media vuelta, quedando yo frente a él. Mordió mis labios, a la vez que poniendo sus manos sobre mis hombros, me empujaba hacia abajo con la clara intención de que le chupara la polla.

    Anda maricón, chúpame la verga, que vamos a abrirte el culo y follarte bien follado.

    Abrí la boca, mientras sujetaba con mis manos aquel falo que se mostraba delante de mí llevándolo hacia mi boca. Pasé la punta de mi lengua por el capullo, metiéndola luego entre el glande y la piel del prepucio, saboreando aquel manjar que me iba a preñar el culo, haciendo que el portero soltara un gemido mientras apoyaba sus manos en mi cabeza, e impulsaba su pelvis queriendo meterme su tranca de una vez en mi boca.

    Así maricón, así, trágala toda, ¡ohhh que gusto! ¡ooohhh ohhh maricón que gusto! Gritaba el portero impulsando su pelvis y haciendo que fuese tragando su polla.

    Mientras iba chupándole la polla estando agachado de cuclillas, fui bajándole el pantalón y bóxer, liberando por completo su verga y genitales.

    Dios que pedazo de herramienta se gastaba el conserje, me gustaba la polla que tenía el cabrón. Chupaba y tragaba todo lo que podía, mientras con mi mano acariciaba aquellos genitales que le colgaban.

    Así así, maricón, cómela toda. Abre esa boquita y cómela toda anda, que luego te la vas a comer por el culo. Te voy a hacer mi hembrita y dejar bien preñado.

    Después de un buen rato chupándole la polla, tirando por mis brazos, me hizo levantar y mientras llevaba su boca a la mía, sujetándome por los cachetes de mi culo, me sentó sobre la mesa.

    Nada más sentarme sobre la mesa, tirando de mis zapatos, me los sacó, quitándome luego el pantalón y slip. Así maricón, así estaremos más cómodos, me decía pasando sus manos ahora por mi abdomen y pecho, hasta que llegó a los hombros, donde deslizando sus manos por ellos, fue quitándome la camisa y cazadora que llevaba.

    Así putita, así desnudo te quiero tener, ya verás como vamos a gozar los 2 haciéndote mi hembrita. Quiero que goces y que vuelvas más veces por aquí para que te folle y te haga mi hembrita. Quiero preñarte y llenar esta barriguita con mi leche.

    Llevó sus manos a mis piernas levantándomelas, haciendo que me tumbara sobre la mesa, y mientras las iba levantando, me iba abriendo de piernas, quedando mis genitales y culito totalmente expuesto a él.

    Mi polla que dura e hinchada reposaba sobre mi vientre llegándome al ombligo al estar con las piernas sobre sus hombros, dejaba mis genitales y ojete a su vista y listos para hacerme lo que quisiera.

    Allí me tenía tumbado sobre la mesa, totalmente abierto de piernas, listo para ser follado. Pero no fue lo que hizo el conserje, sino que llevó su cabeza a mis genitales, empezando a mamarlos con su boca. Con sus labios sobre ellos, mamaba mi escroto, luego mordía el pirineo y muslos interiores de mis piernas, haciéndome chillar del gusto que me estaba dando.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh! Chillaba yo, llevando mis manos a su cabeza mientras el me iba torturando con su boca, aquella parte de mi cuerpo.

    Pasó luego su lengua por mi esfínter, dándome uno de los besos negros que más me hizo gozar y gritar

    Una vez me tuvo bien lubricado, caliente y excitado, dejó de lamerme y mordisquearme aquella zona tan sensible y erógena, poniéndose de pie, tiró de mis caderas hacia el borde de la mesa, arrimando mi hoyito para ser abierto e invadido por su polla.

    Colocó la punta de su polla sobre mi esfínter, y mientras se inclinaba echándose sobre mi cuerpo llevando mis piernas sobre sus hombros, iba introduciendo su pene en mi cuerpo.

    Así putita, así, relájate y deja que se abra tu culito para mí.

    ¡Ohhh! Grité al notar como su glande abría mi esfínter introduciéndose en mi cuerpo, ¡ooohhh ohhh! Volví a gritar al notar como su verga traspasaba mi esfínter, introduciéndose toda ella en mí.

    Así, así, decía el conserje moviendo sus caderas e impulsando su pelvis, haciendo que su polla fuese abriendo mi culo e introduciéndose en él.

    ¡Así maricón, así, dame tu culito, ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! Ahora ya eres mi hembrita, ya la tienes toda dentro. Ahora disfruta y deja que te folle y preñe este culito que me vuelve loco. Déjame que te llene la barriguita con mi leche.

    Yo que gimoteaba sin parar, sujetado a sus brazos, abierto de piernas tumbado sobre la mesa, notaba como su polla entraba y salía una y otra vez, abriéndome el culo y escuchando como su polla sonaba cada vez que me abría el culo entrando en mí, chof, chof chof.

    ¡Dios que gusto me estaba dando! Cada vez que me enterraba su polla en el culo y notaba sus pelotas pegar en la entrada de mi ano, la punta de su polla rozaba mi glándula prostática, golpeando una y otra vez ese punto que tanto nos hace gozar y gemir. Yo no podía dejar de gritar y gemir. No paraba de gimotear notando como aquella verga me follaba haciéndome suyo.

    Ya llevaba un buen rato siendo enculado en aquella postura, cuando el conserje paró de darme por el culo, no estaba muy cómodo en aquella posición. Por lo que, sacando su verga de mi culo, me levantó de la mesa, y llevándome con él, se sentó sobre la silla de madera que tenía, terminó de quitarse toda la ropa, y una vez desnudo al igual que estaba yo, me hizo abrir las piernas y arrimándome a él, me sentó a horcajadas sobre él.

    Ven mi hembrita, ábrete bien de piernas y siéntate a horcajadas sobre mí. Así, así, me decía mientras yo me abría de piernas e iba arrimándome a él para sentarme a horcajadas.

    Apoyé mis manos sobre sus hombros, y mientras el me sujetaba por la cintura, llevé mi mano derecha a su polla, y apuntándola a mi ojete, me fui introduciendo de nuevo aquella verga en mi interior.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh ohhh! Gemí al entrarme de nuevo aquella polla en mi culito. Ya volvía a estar empalado de nuevo, el cabrón del conserje, ya me tenía totalmente ensartado en su polla haciéndome su hembrita.

    Apoyado en sus hombros, subía y bajaba introduciéndome la polla mientras cabalgaba a horcajadas sobre el portero.

    Ya volvía a gritar y gemir en un constante gimoteo, mientras estaba siendo sodomizado por el conserje de aquel edificio.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! Decía él sujetándome con sus manos por las caderas, ayudándome a cabalgar sobre él, introduciéndome una y otra vez su polla en el culo, haciéndome su hembrita.

    ¡Ohhh que gusto! Decía llevando su boca a mi cuello lamiéndolo y mordiéndome el hombro mientras me ensartaba la polla una y otra vez. Así mi hembrita, así, mueve el culito y déjame follarte y hacer que seas mi hembrita.

    Con tanto roce de mi polla contra su abdomen, al estar cabalgando sobre él, ensartándome una y otra vez su polla en el culo, noté como una corriente subía por mis genitales, mi pobre polla se hinchaba, empezando a eyacular, largando varios trallazos de semen sobre su abdomen.

    Empecé a gemir, ¡ohhh! ¡ooohhh! Me corro, me corro, gritaba soltando todo el esperma que contenían mis genitales.

    Así maricón, así, córrete y goza. Así, mueve el culito, muévelo para que tu macho te preñe y llene la barriguita de leche.

    Yo sudaba y me temblaban las piernas, de tanto gusto que me había dado al eyacular y estar siendo sodomizado. Ya no aguantaba más, estaba a punto de derrumbarme, cuando noté como el conserje me clavaba sus dedos en mis caderas, me impulsaba más rápido y notaba como su polla se hinchaba empezando a eyacular, insertándome su semilla en lo más profundo de mis entrañas.

    Me abracé a él apoyado a sus hombros, y gimiendo sin parar, subía y bajaba notando como su esperma iba regando mis entrañas, dejándome preñado con su semen.

    El conserje, clavándome sus dedos en mis caderas y mordiéndome en el hombro, gritaba que se corría. Ya, ya me viene, ya me viene, ¡ohhh! Me corro, me corro, gritaba soltando varios trallazos de leche llenándome el culo de esperma y dejándome bien preñado.

    Una vez terminó de eyacular, mientras su polla se iba desinflando y escurriéndose de mi culito, mientras yo estaba abrazado a él, él mordía mi cuello y boca susurrándome lo bueno que estaba y lo mucho que le gustaba follarme.

    Cuando por fin pudimos normalizar la respiración y recuperar el aliento, levantándome de él, nos limpiamos un poco, luego nos vestimos, y despidiéndome de él hasta otro día, salí marchándome a mi casa, con el culo bien abierto y preñado de leche, pero eso sí, con un día con muy buenas ventas, y todo gracias al portero de aquel edificio, que tanto me había hecho gozar.

    Podéis escribirme a:

    [email protected].

     

  • Y todo empezó cuando regresaba a casa (Partes 1 y 2)

    Y todo empezó cuando regresaba a casa (Partes 1 y 2)

    Parte 1. De regreso a casa.

    Empezaré por decir que soy una señora como cualquier otra, con problemas familiares, económicos, emocionales, etc. No soy la modelo 90-60-90 ni mi rostro es el de una actriz de cine. Pues en todos los relatos las mujeres son unas modelos y los hombres tienen penes descomunales, pues bien soy una mujer que vive en un pequeño país de Centro América, en El Salvador y mi historia empieza así.

    Era viernes por la noche a eso de las 8 de la noche, regresaba a mi casa después de un largo día de trabajo, pues trabajo de recepcionista en un bufete de abogados, todo el día había estado sentada en mi pequeña cilla y al regresar y tomar el autobús decidí no sentarme, poco a poco el bus comenzó a llenarse y entre los leves empujones y roces venía muy apretada y de pie. Con mi mano izquierda me sujetaba a la barra y con mi mano derecha sostenía mi cartera y unas bolsas con compras para la casa. Esa noche traía zapatos de tacón pero no muy altos, un pantalón de vestir una blusa y un chaleco que escondía mis pechos.

    Ese día en particular como experimento decidí usar un hilo ya que nunca los había usado siempre uso cacheteros, bóxer o tanguitas. La verdad no me gustan los hilos pues soy una señora de 40 años y eso solo me tapa a duras penas mis labios genitales inferiores ya que esa parte de mi cuerpo es muy abultada y mis labios se me marca cuando uso pantalones de vestir o cuando uso lycras o leggings.

    En el transcurso del viaje venia un tipo a tras de mi sujetándose firmemente a la barra que está en la parte superior del autobús y con ello me presionaba a mi contra los asientos del bus. Con los movimientos empecé a sentir que el tipo se pegaba más y más a mis pompas que cabe resaltar que no son tan pequeñas pues mi culito es algo de lo que me siento orgullosa, empecé a sentir todo el bulto que significaba su miembro erecto, y lo iba fregando contra mi trasero, al inicio me desagrado en gran medida lo único que pensaba es “que tipo más aprovechado es un pervertido” pero al mismo tiempo no dejaba de sentirla y empecé a disfrutarla pues no soy de piedra, su paquete se sentía grande y se deslizaba por todo mi culito se sentía bien y sin saber y sin querer me empecé a mojar, tanto que sentía un charco en mi conchita, como recordaran esa noche usaba un hilo y en verdad lo único que separaba mi vagina de ese pene era la delgada tela con la que estaba hecho mi pantalón y la tela del jeans del tipo.

    Cuando ya me acercaba al lugar donde me iba a bajar volví a ver hacia atrás y vi el rostro del tipo que me iba dando tan ricos roces, era un chico de bien unos 25 años, piel trigueña de lindos labios y ojos grandes, parecía un profesional pues estaba bien vestido. Justamente en mi parada cuando empecé a intentar salir me moví y disimuladamente moví mi culito y deslice mi mano por el paquete del chico y con mucho disimulo extendí mi mano para palpar ese duro miembro y en la misma le di un suave pero firme apretón a ese rico pene que me había hecho salir de la rutina del transporte colectivo, nos miramos y nos sonreímos en una leve sonrisa de complicidad y empecé a caminar para bajar del autobús.

    Llegue a mi casa y no dejaba de pensar en las sensaciones que un desconocido me había hecho sentir a la ves recordada el apretón que le había dado y no podía creer que me hubiera atrevido a hacer tal cosa. Empecé a desvestirme según yo para ponerme ropa más cómoda. Pero cuál fue mi sorpresa que mi conchita estaba empapada de mis líquidos vaginales a lo que decidí darme una pequeña ducha y ponerme ropa para dormir.

    En unos momentos llego mi esposo y empecé a preparar la cena, estuvimos conversando con los niños y ya entraba altas horas de la noche nos fuimos a la cama. Esa noche cuando mi esposo intento hacerme el amor fui yo quien tomo la iniciativa me desvestí rápidamente. Y sin más preámbulos me subí sobre él y me penetre fuerte sin miedo y sin lastima. Pues estaba tan excitada por el incidente que disfrute más que otras veces aquel pene de regular tamaño de mí esposo.

    Al terminar le pedí a mi esposo que me trajera las toallas húmedas que mantenía en mi cartera y así lo hiso a lo que me pregunto “y esta tarjeta de presentación de quien es” yo no sabía de qué tarjeta me estaba hablando pues nadie me había entregado una tarjeta durante el día y así un poco confundida le pregunte “cual tarjeta” y mi esposo me la mostro.

    Era la tarjeta de un visitador médico su nombre y número de celular estaba ahí así como la dirección de su correo, inmediatamente invente una mentira y le dije a mi esposo “oh que pena mi amor, es un cliente del Licenciado Miranda, este día este señor se hiso presente al bufete a solicitar los servicios de mi jefe y olvide concertar una cita, deja la tarjeta en mi cartera que mañana le programo la cita.” Ya no hablamos más del tema pero me quede muy inquieta sobre la dichosa tarjeta, pasadas unas horas me levante al baño. Sin hacer ruido tome mi celular y la tarjeta y me dirigí al baño. Guarde el numero en mi celular y al momento intente escribir un mensaje de texto, pero me sentí cohibida pues eran ya horas de la madrugada, pero entro a whatsapp y cuál fue mi sorpresa, el hombre que aparecía en la foto de perfil de ese contacto era el hombre con el que había tenido mi micro aventura cuando regresaba a mi casa.

    Me quede sorprendida pues no me di cuenta cuando él había metido su tarjeta de presentación en mi cartera e hice lo que cualquiera haría, mande un texto. “hola” inmediatamente me respondió. “hola gracias por agregarme mi nombre es William, no es la primera vez que la veo pero hasta esta ocasión tuve la oportunidad de compartir un momento con usted” le respondí:

    “disculpe no sé quién es usted y no creo haber compartido algo con un desconocido”

    “mi nombre es William Castro, soy visitador médico y trabajo en San Salvador, vivo en la colonia vello sol, a unos cuantos kilómetros de su parada”. ¿Sigo siendo un desconocido?

    “si se dónde es esa colonia. Mi nombre es Ceci, soy secretaria también trabajo en san salvador y creo que ya no somos unos desconocidos y que es lo que según usted compartimos”

    “compartimos un erótico momento de regreso a casa y no puedo dejar de pensar en su mano tocando mi miembro ni sus pompis frotándose contra mi miembro erecto”

    “jajajaja si es verdad me saco de la rutina y en ocasiones las personas hacemos locuras”

    “para mí fue una ocasión muy esperada, desearía se repita.”

    “pues ya sabe en qué autobús y a qué hora viajo por si quiere que se repita, tengo que irme pase una linda madrugada.”

    Amanecía un día sábado un día de hogar, disfrutando con la familia, pero extrañamente no dejaba de pensar en William, no me escribía al celular y por razones desconocidas lo extrañaba a pesar de no tener ni 24 horas de haberlo conocido. Paso todo el fin de semana y domingo por la noche me escribió William, me pregunto si como andaría vestida el día lunes y me pidió que usara un vestido o una mini falda, le respondí “usare una minifalda”

    El día se llegó, tome el autobús y me dirigí hacia la parte de atrás, esa noche traía sobre mi hombro un abrigo, ya estaba muy lleno cuando subí, pase mi abrigo hacia mi brazo y en el sostenía mi cartera, unos momentos después logre reconocer a William entre toda la gente, le di una leve sonrisa como diciendo aquí te espero, y efectivamente unos instantes después lo sentí de pie y a tras de mí. Estaba siendo acosada sexualmente en el transporte colectivo pero lo estaba disfrutando, éramos los últimos en la fila y aun así veníamos muy apretados, empecé a sentir el pene de William en mi culito sentía como se movía de lado a lado y de repente de arriba abajo, yo colaboraba también haciendo pequeños movimientos de repente sentí por debajo de mi abrigo la mano de él que acariciaba mi pierna, las caricias eran suaves exquisitas con toda su mano, nadie podía ver su mano en mi pierna pues la cubría mi abrigo cuando de repente su mano empezó a subir por debajo de mi falda hasta llegar a mi conchita, separe lentamente las piernas y me deje llevar, total eso había estado esperando, su mano agarraba por completo mi conchita y su pene se deslizaba en mi culito, sus dedos presionaban entre mis labios hasta que metió la mano por debajo de mi tanguita, se sentía muy bien mucho morbo mucho placer y locura, sus dedos acariciaban mi clítoris prácticamente me masturbaba en el autobús y frente a muchas personas, quería gemir quería gritar y solo mordía mis labios y cerraba mis ojos.

    No sentí el camino y en un instante estaba llegando a mi parada, tristemente tome su mano y la saque de debajo de mi falda, le di una mirada y una sonrisa y me aparte para bajar del autobús, minutos después recibí un mensaje de texto era William.

    “hola Ceci no podría describirle el placer que sentí y cuanto me gusta y me excita, quiero pedirle algo”

    “hola William el placer ha sido enorme algo sin comparación, puede pedirme lo que sea”

    “al llegar a su casa tome una foto de su vulva y obséquiemela”

    Al llegar a mi casa me dirigí de inmediato a mi habitación y programe la cámara de mi celular para tomar una serie de fotos cada 5 segundos, busque un lugar adecuado y pose para mi amante, tome alrededor de 20 fotos en todas las posiciones, sobre mi cama, de pie, de perrito, con mis piernas levantadas y abiertas y en fin con mi vulva escurriendo de placer. Se las envié todas y por extraño que parezca le pedí que no me mandara ninguna foto no quería ver algo que por el momento no podía disfrutar en todo su esplendor.

    El resto de la semana paso y la historia del viaje de regreso a casa se venía repitiendo cada noche, mi dotación de placer en el autobús se hacía efectiva y al llegar a casa mi esposo me hacia el amor y yo me entregaba a él por completo pero mi mente no dejaba de imaginar que era William el que me devoraba con su pasión prohibida.

    El día viernes llego y ese día por la mañana me avisaron que saldríamos del trabajo a las 3 de la tarde, carajos pensé, tendré que esperar que sean las 8 de la noche, “No” “pensándolo bien me iré para mi casa”.

    Avise a William que no lo podría ver esa noche, a lo que él me respondió “paso por ti a las 3 de la tarde dime adonde estarás”

    Así fue unos minutos después de las 3 de la tarde me dirigía con mi amante en un auto móvil hacia un motel de la capital.

    Esa tarde se haría realidad lo que veníamos deseando desde hacía una semana, llegamos al lugar entramos a la habitación y empezamos a comernos a besos, rápidamente nos quitamos la ropa y me acostó sobre la cama, en eso el saco una pequeña bolsita en ella tenía un listón negro con el que ato mis manos y las coloco detrás de mí nuca, y derramo sobre mi cuerpo desnudo unos chorritos de miel, mis pezones mis piernas mi abdomen estaban cubiertos con miel y empezó a lamer cada parte de mi cuerpo su lengua recorría mis piernas lamiendo la miel que ellas se encontraba, subió hasta mi abdomen y subsiono de ahí el dulce sabor de la miel, siguió subiendo hasta mis pechos mientras me decía “que pechos tan hermosos son muy grandes y ricos” me chupo deliciosamente mis pezones y mi vagina que estaba a mas no podes, explotaba de deseo derramaba pasión.

    Abrió mis piernas y se colocó entre ellas mientras nos comíamos a besos y en un instante sentí su lengua acariciar mi clítoris, me lamio todo desde mi clítoris hasta la entrada de mi vagina en donde metió su rica lengua, su saliva se mezcló con mis líquidos vaginales y después de un primer delicioso orgasmo él se puso de pie y se desnudó por completo se acostó a mi lado y seguimos besándonos hasta que cambio de posición y me sujeto fuertemente hasta que me coloco sobre su cuerpo, para empezar a hacer un rico 69, por primera vez veía su pene era un instrumento maravilloso, color moreno grueso con venas muy marcadas y una cabeza rojita grande deliciosa, sin pensarlo más la metí en mi boca quería comerla quería tragarla pero solo entraba quizá la tercera parte,

    Empecé a tener un rico orgasmo pues su lengua recorría toda mi vulva y en el mismo momento su lechita se derramaba en mi boca, trague todo ese rico néctar no deje ni una sola gota.

    Continuamos besándonos jugando con nuestras lenguas hasta que tuvo una nueva erección, esta vez se acostó sobre mí y subió mis piernas dejando mis rodillas a la altura de sus costillas me empezó a penetrar. Sentía que mi vagina se rompería sentía dolor pero a la vez no podía parar no quería dejar de sentirlo, era un dolor muy rico una sensación única como una caricia en mis adentros, Seguimos disfrutando haciendo todas las posiciones que conocíamos y a la ves inventando nuevas poses.

    Lo disfrutamos demasiado, en un momento me pidió que me acostara boca abajo y así lo hice, cerré mis ojos y empezó a besar mi espalda hasta llegar a mis nalgas, con sus manos las abrió y me sorprendió lo que me hiso, su lengua recorría hábilmente mi ano a lo que me entregue a un mundo de nuevas sensaciones, no me imaginaba que algo tan rico fuera posible, después de unos minutos solo pude susurrar “penétrame por atrás, rómpeme el culo” y sin más sentí toda su verga enterrándose en mi culo el dolor era grande pero el placer era enorme, tuve no sé cuántos orgasmos, solo sé que fue como una explosión en todo mi cuerpo como un orgasmo sin fin.

    El tiempo paso y la hora de marcharse se acercaba, salimos del motel y nos dirigimos a la estación del transporte colectivo, efectivamente a las 8 de la noche estaba tomando mi autobús, esta vez iba sola pero con una alegría que inundaba todo mi cuerpo.

    Llegue a mi casa y esta noche no hice el amor con mi esposo no podía hacerlo estaba exhausta la noche paso en un abrir y cerrar de ojos, un día sábado iniciaba y sin sentir el fin de semana se terminaba, el día lunes llego y no aguantaba por que fuera la hora de regresar a casa, pero para mi sorpresa recibí una mala noticia. Mi carta de despido estaba sobre mi escritorio y sin más para que abandone mi oficina sin pena ni gloria.

    Así concluye mi relato, una historia que le puede suceder a cualquiera ya sea hombre o mujer, cuando creía que una mujer madura como yo ya no podía tener una aventura de adolescente viene y se revive mi sexualidad, descubriendo cosas que eran ocultas para mí, y hasta el momento mi única aflicción será que ya no podría ver a mi amante ni sentir su pene frotándose en mi culito durante el viaje de regreso a casa.

    Parte 2. Versión de Paco.

    Esta historia que les voy a contar es totalmente diferente a todo lo demás que hayan leído antes, pues si bien es una historia de contenido erótico también deja ver Lo que siente un hombre cuando es engañado por su mujer. Soy un hombre mayor de 45 años mi nombre es Paco, soy de piel morena, el paso del tiempo se llevó la mayor parte de mi cabello, mis piernas se debilitaron y los músculos pasaron a ser pansa y grasa. Después de 20 años de casados y 3 hijos mi mujer había cambiado mucho, su carácter había cambiado ahora era fácilmente irritable, todo de mi le molestaba y el sexo era escaso o nulo. En su juventud Cecy mi esposa fue una mujer muy hermosa, de piel trigueña y bastante nalgona, sus pechos eran abundantes y su rostro era dulce y agradable, mencionarles que cuando nos casamos ella tenía 20 y yo 25 años.

    Nosotros vivimos a una hora de distancia de San Salvador, mi esposa trabajaba en ese tiempo en san salvador y yo trabajo en la ciudad donde vivimos. Después de alrededor de 3 meses de no tener sexo una noche de viernes paso algo realmente distinto e inesperado. A eso de las 9 de la noche mi esposa regresaba de su trabajo, ella es una mujer de 40 años y aún conserva mucho de su hermosura de juventud. Cecy entro a la casa, saludo sin mucho afecto y su tono de voz era un tanto distinto se escuchaba temblorosa un poco nerviosa. Cecy se dirigió hacia la habitación y cosa q no hace es tomar una ducha en la noche. Me pareció extraño pues lo único que hace al regresar a casa es preparar la cena, ponerse ropa cómoda, platicar un rato con los niños y acostarse a dormir. A eso de la media noche nos fuimos a la habitación para dormir y al intentar darle un beso

    de buenas noches a mi esposa ella me correspondió con un beso intenso, mordió mis labios bastante fuerte, metió su lengua en mi boca y con sus manos acariciaba mi cuerpo, y empezó a desnudarse y a desnudarme, me hizo recordar la fogosidad de su juventud y pasamos alrededor de una hora haciendo el amor, la mayor parte del tiempo ella estuvo sobre mí, moviéndose de adelante hacia atrás, girando sus caderas y con mi pene en el interior de su vagina, una humedad descomunal estaba presente en su vagina y sus líquidos bajaban por mis piernas y mis nalgas.

    Después de meses de no tocar a mi mujer esa noche habíamos hecho el amor como locos, lo disfrutamos nos vaciamos y era ya de madrugada, cuando terminamos me levante de la cama y Cecy me pidió que le pasara unas toallas húmedas que cargaba en su cartera, tome las toallas y una bonita tarjeta de presentación estaba en su cartera. Le pase las toallas y vi la tarjeta,

    Rápidamente vi el número de celular y lo repetí en mi cabeza para no olvidarlo, y le pregunte a mi mujer de quien era esa tarjeta, me respondió que era de un señor que había llegado a buscar a su jefe a la oficina y que tenía que concertar una entrevista. La verdad me pareció un poco extraña pues que tenía que estar haciendo una tarjeta de presentación en la cartera de mi esposa.

    Ya no hablamos más del tema, y nos acostamos para dormir, una hora después mi esposa se despertó y se levantó, yo me hice el dormido pero pude ver en la oscuridad de la habitación que tomo su celular la tarjeta de presentación que estaba en su cartera y se dirigió al baño. En ese momento aproveche para tomar mi celular y guardar el número de celular pues ya casi lo olvidaba.

    De inmediato encontré al nuevo contacto en whatsapp, y en la descripción del perfil aparecía un hombre joven, bastante atractivo de unos 25 años, y aparecía el nombre “William”. No era ningún señor era un joven de buena apariencia física y con el detalle de que estaba en línea en ese momento, a eso de las 3 de la madrugada. Revise el perfil de mi esposa y también estaba en línea, Me pareció extraño pues mi esposa estaba en el baño con su celular y ya era bastante coincidencia. Apague mi celular y pensé que no era de importancia, cerré mis ojos y me hice el dormido, unos minutos después regreso mi esposa a la cama y nos volvimos a dormir.

    El fin de semana transcurrió con normalidad, realizamos las compras del alimento para la semana, la limpieza de la casa, las tareas de los chicos, la ropa y todo lo de la casa, constantemente revisaba mi celular pero en ningún caso coincidían las conexiones de mi esposa y William, llegue a pensar que solo había sido una gran coincidencia lo q sucedió el sábado de madrugada. El domingo se terminaba ya era de noche y mi esposa estaba planchando sus pantalones de vestir, sus blusas y sus chaquetas para la semana y una sola minifalda. Volví a revisar las conexiones a whatsapp de mi esposa Cecy y vi que se había conectado unos minutos antes y William se encontraba en línea.

    El día lunes mi esposa iba muy alegre a su trabajo y también iba bastante arreglada, se veía muy bien, muy hermosa, la minifalda dejaba ver sus lindas piernas y marcaba aquellas pompas grandes y hermosas un tanto caídas pero muy bien formadas, la chaqueta cubría su vientre y sus rollitos, les puedo decir que se veía muy bien. Y salió de casa se dirigía a su trabajo en san salvador y nos veríamos hasta eso de las 9 de la noche.

    Cuando Cecy regreso a casa en la noche, se fue directamente a la habitación, dio un frio saludo y estuvo en la habitación unos 15 minutos, después salió, preparo la cena y su voz estaba entrecortada muy nerviosa. La noche estaba transcurriendo bastante normal, cenamos hablamos y cuando nos fuimos a la cama otra vez se encendió la pasión y terminamos haciendo el amor hasta la media noche, pero ella estaba y no estaba presente en la habitación. Su cuerpo estaba en la cama pero su mente quien sabe en quien estaba pensando. Así transcurrió la semana hasta llegar el viernes. El día viernes anduve muy pensativo, muchas cosas rondaban mi cabeza y la idea de una infidelidad de Cecy era ya muy baja pues teníamos 4 noches seguidas de hacer el amor hasta la media noche. Como a eso de las 3 y treinta de la tarde le llame a Cecy a su oficina y mi sorpresa fue que me dijeron que ella se había ido a las 3 de la tarde por que se haría una actividad de limpieza en el local donde ella trabajaba.

    Pensé que Cecy a eso de las 5 de la tarde regresaría a casa, pero no fue así. Pasaron las horas, revisaba su última conexión en whatsapp y Cecy no estaba en línea, los nervios me invadían pero no quería llamarle. A eso de las 8 de la noche le llame a su celular y me contesto, me dijo que estaba tomando el autobús para regresar a casa. Me tranquilice un poco pero no podía dejar de pensar en donde estuvo toda la tarde. Cecy regreso a eso de las 9 de la noche a casa, se notaba nerviosa y cansada, se dirigió a la habitación y en un momento regreso a la habitación con ropa más cómoda, preparo la cena y después de un rato estaba dormida, no me dio oportunidad de preguntarle nada ni de intentar hacer el amor como las noches anteriores. El día sábado llego y paso sin ninguna novedad, mi esposa se notaba pensativa, note que caminaba con dificultad como con dolor de cuerpo, pero no me daba oportunidad de acercarme y preguntar que sucedía. El día lunes llego y mi esposa se notaba alegre de regresar a su trabajo, nuevamente iba bien arreglada, su ropa su maquillaje todo era muy hermoso y me dio gusto verla alegre. Salió de casa y se perdió en la distancia, horas después me llamo para contarme que la habían despedido de su trabajo y que regresaría a casa temprano, “regresa pronto aquí te espera tu familia”.