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  • Confesiones (Parte 2)

    Confesiones (Parte 2)

    Allí estábamos Luis y yo, cenando, como otra noche cualquiera, en nuestro restaurante favorito, pero no era una noche más, después de años siendo pareja, nos estábamos abriendo en canal, contándonos las verdades, lo sospechábamos el uno del otro pero nunca lo habíamos hablado y ese momento cambiaría nuestras vidas.

    Bueno yo ya he empezado, ahora te toca a ti no? me dijo Luis

    Pregunta lo que quieras amor, pero yo no te he juzgado, espero que tú tampoco a mi, le dije

    Tranquilo, me está gustando, me dijo cogiéndome la mano, cómo empezaste?

    Bueno, sabes que antes de conocernos iba a la sauna, le dije

    Si

    Pues volvi

    Vaya, ósea que fue premeditado, me pregunto

    Pues si la verdad, hechaba de menos el ambiente

    Y las pollas no? Me dijo sonriendo

    Bueno, también jejeje

    Y ya está? Me pregunto

    Bueno si, así empecé Luis

    Pues vaya mierda de confesión, yo te lo he descrito bien, me dijo

    Jajaja quieres detalles?

    No estaría mal

    Bueno encontré un colega de aquellos años que iba y nos pusimos agusto jejeje, le dije

    Aún lo ves?

    Hace tiempo que no la verdad, le dije

    Vas mucho a la sauna? Me pregunto

    Cada semana

    Los miércoles?

    Como lo sabes? Pregunté asombrado

    Porque es el día que siempre vuelves más tarde , yo también me fijo en las cosas, me dijo

    Ya veo ya, oye y tú vas a la sauna? Le pregunté

    De vez en cuando

    Te imaginas que nos hubiésemos encontrado? Le dije

    Pues esta conversación no habría existido no? Hubiese sido evidente

    Es verdad, bueno y llegados a este punto, dime, has tenido alguien fijo en estos diez años? Pregunté

    Amor, sabes que solo te he querido a ti, dijo

    Ya, pero no me has contestado

    Algún tonteo, dijo

    Así? Esto se pone interesante

    Jajaja que morboso eres, me dijo

    Sabes que si, venga cuenta

    Es que yo creo que eso no deberíamos hablarlo, dijo

    Porque? Quiero saberlo todo de ti, eres mi pareja

    Bueno verás, conocí a un chico y me gustaba mucho, tonteamos un tiempo, dijo

    Un tiempo? Cuánto es eso

    Unos meses, dijo

    Cuantos?

    Joder de verdad, no creo que sea bueno a estas alturas hablarlo, dijo

    Tranquilo Luis, no hay reproches por mi parte, a mí también me a pasado, venga dimelo

    Un año

    Vaya, eso es mucho tiempo no? Te enamoraste

    Luis se callo mirando al suelo, sé que no quería contarlo, yo insistí, porque yo seguía crellendo que lo mejor era saberlo

    Si…

    CONTINUARÁ

  • Un día agitado

    Un día agitado

    Todavía en la cama durmiendo suena el celular, y con voz de dormida:

    Yo: hola.

    Roberto: hola mi amor, tengo que hacer un trámite, pero antes paso por tu casa.

    Yo: ¿eh, qué hora es? -me desperté de golpe.

    Roberto: son las 10 am.

    Yo: okey si.

    Corté la llamada me di una ducha rápida, y no sabía cómo vestirme, así que no tuve mejor idea que ponerme una tanga un corpiño y un ligero con medias, y así me le iba a presentar a Roberto, ah y unos zapatos de taco; estaba un tanto cachonda esa mañana, y además Roberto me cogía muy rico realmente, con esa hermosa verga larga y gorda, me tenía loca.

    A la hora golpean la puerta me asomo a penas por la ventana y era él, la idea era sorprenderlo, abro la puerta asomando la cabeza, y le digo ven pasa amor, cierro la puerta y cuando me vio, se asombró pues no esperaba verme así; nos besamos largamente y me dice que hermosa estas; le acaricie su miembro por encima del pantalón, y ya lo tenía como piedra, mientras le bajaba el pantalones seguíamos con nuestras lenguas, Roberto estaba desesperado, quería sacarse la ropa cuanto antes, le acaricie y le apreté bien los testículos, y le agarre bien el pene duro, le acaricie suavemente el glande con la punta de los dedos, y el largo un suspiro de su boca.

    Me tomo del cabello y me fue bajando, me arrodille y me introduje todo su pene en la boca y fui chupando con suaves movimientos, el me tomo por la nuca y me llevaba a que me lo devorara, se movía y me cogia por la boca, y me ahogaba hasta dar arcadas, me levante y me solté el soutien y le pedí, “toma bésame las tetas”, las besaba le pasaba la lengua, las mordía apenas haciendo gritas y suspirar en un aliento, toma mi cintura y me da la vuelta, él me corre el hilo de la tanga a un costado, y apoyo un pierna sobre la silla, apoyándome sobre la mesa y sacando la cola hacia atrás, me ensarta por la concha y me introduce todo el trozo de carne de un golpe, con lo que me hace gritar, y sus movimientos son largos y profundos, “aaahhh aaaahhhh, aaaahhh”, sus manos se apoyan en mi espalda y se apoya en mi y hace que me recueste sobre la mesa, saca su pene de mi vagina y lo me la va introduciendo en mi culo, cuesta pero no tanto como la primera vez, ya me acostumbre al tamaño y lo siento todo dentro mío, bombea y bombea acelerando el ritmo, y siento que va a estallar, y nos venimos juntos, el descarga toda su leche caliente en mi interior.

    Agitada me fui al baño a limpiarme la leche me corría por las piernas, así semi desnuda como estaba lo ayude a vestirse a Roberto, se estaba calentando nuevamente y le recordé que tenía el trámite y que se le iba hacer tarde; Roberto se fue y quedamos en llamarnos, me deje caer en el sillón después de la cogida que tuvimos, me quite el liguero y las medias y me cambie me puse una ropa de salir y me dispuse ir al shopping a caminar y relajar después de la mañana “intensa”.

    Veo una oferta que dice ‘Masajes descontracturantes’, busco el lugar donde dan los masajes y entro al lugar, me atiende una señorita muy amable y me explica todos los detalles, después de aceptar me hace pasar a un box y dándome un bolso, me indica, quítese toda la ropa coloque todo dentro del bolso, y lo guarda en el locked, y me da una bata, cuando esté lista ella viene y me acompaña al box donde me darán los masajes.

    Me desnude por completo y me coloque la bata, de color blanco y que me queda un tanto corta, después de guardar el bolso en el locked, salgo y me esperaba la señorita para acompañarme al box, el clima es relajado tranquilo y música de fondo muy suave, con lo cual ya te vas relajando de antemano; me hace pasar a un box amplio, no hace ni frio ni calor, el ambiente está en el clima perfecto, y la señorita me dice quítate la bata y recuéstate boca abajo en la camilla, sin problemas me quito la bata y quedo toda desnuda delante de ella, mientras le doy la bata observo que me recorre con la vista todo mi cuerpo, lo que hace que me moje un poco la entrepierna, me recuesto en la camilla y me relajo; por lo pronto la señorita que se llama Susana es la que me va a dar los masajes, escucho que ella está haciendo algo no sé qué es, pero por lo que pude observar al entrar debe estar tomando unos frascos con aceites y esencias pues de repente un rico aroma se siente en el ambiente y comienza a pasar sus manos muy suavemente por la espalda, los hombros, los brazos, y toda la espalda, me encanta, Susana me dice relájate y disfruta, y le respondo “si, me encanta”.

    Después de un rato, comienza a bajar, y me masajea todas las nalgas, otra vez me hace mojar y aprieto los labios para no jadear y recordar lo de la mañana con Roberto, trato de pensar en otra cosa, y me pasa sus manos por las piernas y los pies, en eso me comienza a masajear por entremedio de las piernas de abajo hacia arriba, creo que se dio cuenta que estaba mojada pero no dijo nada; con su voz suave me dijo date la vuelta así te masajeo tu cuerpo de frente; me doy vuelta, y me mira los pechos, y me dice “que lindo los tienes y bien cuidados”, poniéndome colorada, le digo gracias, me recuesto y cierro los ojos, y comienza a masajearme los brazos, luego las tetas y se queda un rato en ellas, yo cierro las piernas pues me estaba humedeciendo, baja por mi vientre y llega a mis caderas, nota que tengo las piernas tensas y me dice afloja relájate, “estas tensa”, me relajo y roza mi vagina toca todos mis muslos y mis piernas, hasta llegar a los pies, se limpia las manos y me dice relájate ya vengo.

    Lo que pasó después en el box de masajes, lo dejo para la próxima.

    Espero les haya gustado, si desean pueden escribir sus comentarios a: [email protected].

  • Trío con una pareja del bar chilanguita

    Trío con una pareja del bar chilanguita

    Hoy quiero contarles una historia de un trío que hice con una pareja que conocí en un bar. Sus nombres eran Raquel y Javier, ella tenía 28 años y el 36, se acababan de casar y estaban en busca de un trio, ¡Ella se me acerco sin titubear y me lo propuso!

    R: Hola, oye disculpa el atrevimiento, pero le gustas a mi esposo y a mí también, ¿te gustaría hacer un trio con nosotros?

    L: ¿Ja jajá es en serio, no es una broma? ya que venir y pedirlo así jajá

    R: Es en serio guapa, ¡ven a nuestra mesa y conócenos te invitamos los tragos!

    Un poco incrédula acepté y me senté en su mesa. Entre copa y copa me fueron explicando su situación, él era muy atractivo 1,85 cm, fuerte, moreno y ella de 1,70, piernona, pechos no tan grandes pero firmes y un trasero bien parado. Obvio me llamaban la atención, después de unos tragos más acepté irme con ellos.

    Llegamos a su departamento, ella inmediatamente fue por una botella, el me acariciaba la cara y mis piernas. Me encantaban sus caricias y ella coqueta, se sentó en frente y sonreía.

    Brindamos por todo, por ellos, por mí, hasta por mi Luis. Finalmente ella tomó la iniciativa, se sentó a mi lado y comenzó a besarme el cuello bajando a mis hombros mientras su mano acariciaba mis piernas.

    Él se hizo a un lado y se comenzó a quitar los zapatos y su camisa. Ella me recostó en el sofá y me besaba pasionalmente. Eso me encantaba, mis manos comenzaron a acariciar ese juvenil y rico cuerpo de Raquel.

    Ella me comenzó a quitar mi tanga y mi blusa, yo cerraba los ojos gozando lo que me hacía. Ya desnuda totalmente ella besaba y lamia con su rica lengua cada parte de mi piel.

    Me puso boca abajo y sentía su lengua en mi espalda, bajaba suavemente a mis nalgas las que apretaba y le daba pequeñas mordidas.

    No se detenía mucho tiempo ahí ya que baja su lengua por mis piernas. Sus caricias eran ricas, cada beso me prendía, me puso nuevamente boca arriba y sin dudar comenzó a lamerme mi vagina. Metía su lengua y la sacaba para chupar mis entre piernas, era una experta mamando.

    En eso Javier ya desnudo puso su verga de unos 18 cm en mi cara, yo la lamia desde sus testículos hasta la cabecita, sin pensarlo comencé a metérmela de poco a mi boca, ¡sabia deliciosa!

    Mientras tanto ella me metía los dedos y seguía dándome tremendas mamadas, yo hacía lo mismo con Javier, succionaba su pene, jugaba con su cabecita, lo mordía suavemente, ¡estaba en el paraíso!

    J: Lety que rico mamas! ¡mi amor Lety mama rico!

    R: Si bebé esta riquísima, no te equivocaste al elegirla, ¡tiene una vagina deliciosa!

    L: Los dos son geniales, háganme suya!

    Acosté a Raquel, me puse en cuatro y mientras le daba un rico oral, Javi me penetraba suavemente, su verga se sentía riquísima, estaba durísima y me empujaba de manera deliciosa.

    Yo movía mis caderas mientras a Raquel le daba unos ricos dedazos acompañado de unas lamidas suaves, jugaba con su clítoris, Javi gemía y ella también.

    J: Mi amor que rico coño tiene, mejor que el tuyo se mueve como diosa!

    R: Y mama mejor que tú, sigue nena, ¡sigue mi amor!

    L: ¡Que verga más deliciosa, métemela dame duro!

    Pasamos a su cama yo me acosté y Raquel se me hecho encima, me abrió las piernas se acomodó y comenzamos a tijeretear, el roce de su vagina con la mía era maravilloso, ¡mientras tanto ambas se la chupábamos a Javi!

    J: ¡Que rico uf!

    L: ¡Raquel que rico te mueves!

    R: ¡Nena eres lo máximo, uf!!

    Ella se acostó, Javi le abrió las piernas y comenzó a penetrarla. Yo me subí en ella para que me chupara mi vagina, después él se acostó y comencé a cabalgarlo, mientras me besaba con Raquel y le hacía oral, estaba delicioso todo.

    Yo me acosté, ¡Raquel se subió acomodando su vagina con la mía! y me comenzó a cabalgar, mientras le chupaba la verga a Javi.

    J: Lety que rico me vas a hacer venir!

    R: ¡Nena que rico, coges maravilloso!

    L: ¡Nena muévete, muéveteme!

    Los tres no pudimos más y nos venimos juntos, yo sentía en mi vagina como escurrían los jugos de Raquel y en mi boca la leche caliente de Javi

    J: Ah… Lety eres la mejor!

    R: ¡Lety! mi amor Lety es maravillosa!

    Nos quedamos agotados los tres en la cama, platicábamos y nos conocíamos más, después de ese descanso continuamos follando hasta el amanecer.

    ¡Saludos su amiga Lety!

  • Descubierta por mi papá (Final)

    Descubierta por mi papá (Final)

    Mis machos continuaban cogiéndome furiosamente mientras mi papá acercó su pene chorreando de semen a mi boca, abrí mi boca para recibirlo sin dejar de mirarlo. Cuando tenía su glande ya dentro de mi boca sentí que me jalaban del pelo hacia atrás, el macho que me estaba dando por el ano se había salido y me estaba jalando para que me parara.

    Me di cuenta que varios de los asistentes se estaban acercando a mi con sus hembras y tenían una mirada de lujuria en su mirada mientras empezaban a decir en coro:

    Calabozo! Calabozo!

    Me rodearon y entre todos empezaron a acariciarme al tiempo que me llevaban hacia un cuarto que estaba debajo de las escaleras, volteé a ver a mi padre y vi cómo se ponía de pie con la mujer acababa de cogerse y se encaminaba también detrás de mí.

    Terminando de bajar las escaleras alguien me puso un collar en el cuello con una cadena y se la dio al anfitrión al tiempo que los demás tomaban asiento en unos sillones en forma de círculo dejándome en medio de todos mientras Jesús me indicaba que debía ponerme en cuatro como una perrita.

    El anfitrión dijo pidiendo silencio un momento: nuestra nueva modelo Mariela ha demostrado mucha disposición además de demostrar ser genuinamente una hembra caliente, usualmente está prueba la pasan las nuevas en su segunda o tercera sesión, pero debido a su estado de embarazo decidimos adelantar el proceso en su caso -dándole la cadena a otra modelo- en la parte de atrás están los fustes. Ya saben qué hacer con ellos! Solo tengan cuidado con su vientre!

    Rápidamente todos tomaron sus objetos de placer y mi dueña en el momento empezó a llevarme así caminando en cuatro como una verdadera perrita hacia el extremo izquierdo del sofá donde ya me esperaban los hombres y alguna que otra mujer con sus fustes listos para castigarme…

    Yo estaba excitadísima! Nunca me habían sometido de esa manera tan humillante y por lo mismo la situación me calentó a mil al acercarme a ellos…

    Zas! Paz! Bong! Sonaban contra mi cuerpo sus azotes… Realmente me dolían al mismo tiempo que me excitaba sentir el dolor en mi cuerpo, pocas veces en mi vida había estado tan caliente! Trataba al llegar a uno de los hombres de meterme entre sus piernas y mamar su verga mientras mi dueña me guiaba cuidadosamente y lentamente frente a todos… Golpeaban mis nalgas, mi espalda y mis piernas, muslos y pantorrillas, el dolor era intenso pero a éstas alturas entre más dolor más me excitaba…

    Seguimos avanzando y al llegar frente a mi papá, mi dueña me jaló del collar y me pidió me pusiera de pie, dijo que notaron la atracción que había entre nosotros dos y por eso habían dejado para el final este encuentro entre los dos… (Nunca se imaginaria que era en realidad mi padre ese hombre al que le estaban dando carta libre para que más azotara…)

    Ahí me encontraba, de pie, desnuda solamente con mis zapatillas y con un collar de perrita en el cuello a CMS de mi papá que no dejaba de recorrerme mi desnudez con la vista y con las manos apretaba el fuste…

    Nuestras miradas se encontraron de nuevo y de manera inmediata me tomé los pezones con los dedos apretándolos hacia él al tiempo que movida está vez de manera descarada mi vagina hacia adelante y hacia atrás ofreciéndome a su placer…

    Supongo que de momento le ganó el instinto paternal de saberme ahí dispuesta a tener relaciones con quién fuera y empezó a darme azotes en las piernas y hombros mientras yo gemí de placer lo que hizo que aumentará la fuerza de los azotes mientras los demás lo azuzaban a darme más duro..

    En un arco reflejo lo tomé de la cabeza para no perder el equilibrio al sentir los azotes y de manera inconsistente jale su cabeza hacia mis pequeñas tetas, de repente lo sentí besar y mamar mis pezones con lujuria mientras dejaba de lado el fuste para poder abrazarme, los demás guardaron silencio y solo se oía su boca chupando y mamándome los pezones…

    Dando un gemido tremendo me acomode sobre sus piernas y empecé a acomodarme para dejarme ser penetrada por él, baje la mano y tomé su verga para acomodarla a la entrada de mi raja velluda y el al darse cuenta de esto trato de separase pero yo lo detuve diciéndole entre gemidos: yaaaa… hazlo!, está bien! Ambos lo deseamos! Y con los gritos de los demás diciendo y toda clase de obscenidades animándolo a que me penetrara dejo poco a poco que me sentara en su verga…

    Ahhh.! Exclamó él al sentir su pene hundiéndose en mi velluda raja, sin dejar de mirarnos, terminé de ensartarme su verga y empecé a moverme sobre sus piernas de manera intensa!

    Mi rostro era de placer total, volteando a ambos lados con una sonrisa de lado a lado como demostrándole a todos lo mucho que estaba gozando seguí moviendo mis caderas de manera muy intensa mientras surgían gemidos de lo más profundo de mi garganta…

    Me vengo!, me vengo! Empecé a gritar sin dejarlo de mirar y empujando mis caderas con todas mis fuerzas… mi papá intento salirse al sentir su orgasmo próximo pero yo lo detuve con las piernas y dedicándole una mirada de lujuria máxima le dije mirándolo fijamente:

    Dámela! Quiero que termines adentro! Sé que lo deseas tú también!, moviéndome como loca ayudándole a excitarse más para que me diera su semen dentro de mi vagina velluda…

    Me tomo de la espalda abrazándome fuertemente y me dijo en voz baja al oído mientras empezaba a venirse dentro de mi:

    «Lo he deseado desde que te casaste», tómalaaa grito viniéndose más que abundantemente dentro de mi mientras lo veía asombrada por esa revelación…

    Siii… Grite, si papi, dámelaaa!, obvio los demás pensaron le llamaba así de cariño, nadie se imaginaba que mi verdadero padre acababa de venirse dentro de mi vagina velluda…

    Al sentir mi vagina derramándose de su semen no me pude contener y le di un beso de lengua mientras lo abrazaba lo has fuerte que podía y le dije al oído: quieres mi ano? te lo doy en la casa!

    Su mirada fue de aprobación y me dijo: tú y yo tenemos un secreto que guardar a partir de ahora, y claro que lo quiero!, Pero quiero también me cuentes de tu vida secreta desde que te casaste… No sabes cómo he deseado este momento!

    Sonriéndole en complicidad le dije: he sido muy traviesa!, creo que me debes castigar…! Riendo, me levanté poco a poco y sentí la mezcla de mis jugos y su semen derramarse de mi vagina que había completamente llena de su venida…

    Oí el click de una cámara y volteé apoyándome en el hombro de mi padre quedando de tres cuartos de frente mostrando mi desnudez frente a todos, la imagen resultante fue la de una mujer que acaba de tener relaciones con el hombre que está sentado rodeada de más personas…

    Esa imagen formaría parte de la memoria visual del club; vaya situación!, nerviosamente pregunté: quienes verán está foto?

    Jesús respondió rápidamente: los candidatos a entrar en el club y los miembros, solamente…

    Eso me tranquilizó un poco, solo un poco porque la imagen revelaba claramente que el hombre sentado era mi papá y yo acababa de tener relaciones con él…

    Seguidamente aparecieron los dos machos con los que me acosté primero es noche y también nos retrataron juntos de pie de frente mostrando su erección mientras yo en medio de ellos sostenía sus vergas erectas…

    La noche transcurrió teniendo relaciones con todos los demás hombres asistentes esa noche con su correspondiente foto para el álbum

    Cuando finalmente me vestí de nuevo para salir rumbo a casa eran ya las 730 am… Me di cuenta que mi padre ya no estaba y después de despedirme del anfitrión y quedar en convertirme en una asistente constante a las reuniones durante el resto de mi embarazo, flashazos de la noche vivida vinieron a la mente mientras manejaba de regreso a casa… Mi esposo no iba a creerme lo que acababa de vivir!

  • Incrustaciones forzadas (Parte 1)

    Incrustaciones forzadas (Parte 1)

    Felipe es un joven universitario normal, de complexión normal, de altura normal, de temperamento normal. Su mundo era la escuela, los deportes, su novia y los videojuegos.

    Todo lo contrario a su hermana mayor Lucía, quien ya tenía dos años de haber egresado de la facultad odontológica,

    Una joven mujer extremadamente hermosa, extrovertida, amiguera, noviera y despreocupada hacían temblar los cimientos de la casa de sus padres cada vez que discutían con ella.

    Ambos vivían todavía en la misma casa, la inseguridad y violencia vivida en su país ya la tenían bastante fastidiada y más porque era la causa principal de que aun siendo mayor de edad y con una profesión para mantenerse ella misma, sus progenitores la tuvieran como muñeca, encerrada en la casa. Sus padres se habían opuesto terminantemente a que se mudara, a que saliera tarde o a que saliera de vacaciones sola o con algún muchacho.

    Varias habían sido las batallas campales entre ella y sus padres, pero por más artillería que sacaba, las cadenas no se rompían.

    Ya estaba harta, y se notaba cada vez más en su depresión. Su padre le había construido en una parte de la gran casa un cuarto para que ahí instalara su consultorio dental. Cosa que no pudo refutar, necesitaba dinero para irse de ahí, y al mismo tiempo un lugar donde comenzar a ejercer su profesión sin tenerse que preocupar al menos por la renta de un local. En cuanto a clientela no se podía quejar, vivían en una zona residencial y les caía de perlas a sus vecinos un consultorio dental discreto y escondido. Un lugar en que ningún delincuente los estuviera esperando al salir.

    Por otra parte, Felipe estaba enamoradísimo de su novia, ya llevaban dos meses saliendo formalmente, y aunque ya habían tenido varios encuentros sexuales, sentía que algo faltaba. No es que no le excitara, era muy hermosa para él, pero algo sucedía y no sabía qué.

    La novia de Felipe era Marisol, la chica más linda de la escuela, pero sólo él le había propuesto salir y luego convertirse en novios. Y es que si bien, tenía una figura envidiable, unas tetas enormes, un culo de infarto, una personalidad única, era bastante dulce y poseía una voz suave y aterciopelada. Sin duda, su rostro era otra cosa, y es que padecía de un caso extremo de acné, sudaba mucho, era muy tímida y bastante nerviosa, producto de su mismo problema facial.

    Todos coincidían en que si no fuera por su acné, podría competir en cualquier concurso de belleza y ganar con ventaja.

    Esa noche de jueves fue un gran descanso, habían terminado los exámenes finales del penúltimo semestre de la carrera, ya finalmente faltaba revisar calificaciones, pero se podía dar el lujo de hacerle la chillona a los profes el lunes para que le dieran la calificación y faltar ese viernes.

    Todo lo tenía planeado al detalle. Por la mañana se levantaría temprano para ir a la universidad y utilizar las instalaciones deportivas una última vez antes de las vacaciones de verano. Terminaría su ejercicio, se bañaría en las duchas de ahí mismo y podría llegar a tiempo a la cafetería para verse con sus amigos y dirigirse a casa de uno de ellos a jugar videojuegos hasta la tarde.

    Antes de oscurecer tenía que estar afuera de la casa de Marisol para llevarla al cine a ver su película romántica, a la que le había prometido invitarla y que le recordó por varias semanas incluso no se le fuera a olvidar. Pero valía la pena, sabía que esa noche no se le escapaba. La metería en casa aprovechando que estaría sola, sus padres no estarían en la ciudad y su hermana Lucía se escaparía para ver a alguno de sus muchos novios y no regresaría hasta el día siguiente o tal vez más, considerando lo reprimida que se sentía ella ahí.

    Hasta el domingo, la casa era sólo de él y de su novia.

    Se fue a acostar temprano, no quería perderse de toda esa diversión. Esa noche hubo fuertes rachas de viento que empujaron a las nubes cargadas de agua. Por la madrugada llovió, como casi todos los veranos, la lluvia fue acompañada de rayos y truenos. La luz se fue en toda la colonia durante un buen rato.

    A la mañana siguiente se despertó lentamente, abrió los ojos y la luz del sol que entraba por la ventana le lastimó los ojos. Trató de protegerse de la luz cerrando los ojos e interponer su mano entre ellos y la luz. No pudo. Algo le mantenía las manos fijas, al igual que sus piernas. Volteó a ver el despertador y este se encontraba parpadeando marcando una hora que obviamente no era la correcta.

    Giró y levantó su cabeza, tratando de ver hacia todos lados, pero se encontró sólo en el cuarto, o al menos eso creía. De repente se imaginó lo peor, intrusos que se habían escabullido al interior de su casa, podrían haberse metido a robar. Si era así, esperaba que ni sus padres ni su hermana se encontraran ya en ella. De sólo imaginar a algún sujeto violando a su hermana, sus músculos se tensaban y la ira se apoderaba de él.

    En esos pensamientos se encontraba, cuando sorpresivamente Lucía salió del armario, con cámara en mano y dejando esta sobre el escritorio de la computadora viendo a donde se encontraba Felipe.

    -¿Acaso te imaginabas otra cosa?, ¿Por qué te enfadaste tanto?

    -¿Eras tú? Déjate de bromas y suéltame, no es gracioso. Hiciste que perdiera mis actividades de hoy.

    -¡Ay, por favor! Ni que fuera tan importante tu día, hacer ejercicio, videojuegos y la zorrita de tu noviecita.

    -Esto es más divertido.

    -¡Cállate, no sabes lo que dices! ¡Marisol es una chava preciosa y nunca haría las cosas que tú haces! ¡Aquí, tú eres la única zorra!

    -Ay sí tú, como no. Todos saben que la putita espera clientes afuera del cine a donde van ustedes en sus castas y puras salidas de novios. Me imagino lo mucho que ha de disfrutar el pasar por los lugares donde se la mama a desconocidos cada que pasan por ahí tomados de la mano.

    -¡Silencio, no digas más! ¡No permitiré que una… uns… huila como tú insulte a mi futura esposa!

    -¡Escúchame, y escúchame bien! ¡No permitiré que ella y tú se casen jamás, lo escuchas, jamás!

    Lucía perdió los estribos y se abalanzó contra él. Pensó se aprovecharía de la situación para golpearlo, cada vez que había tratado de cachetarlo anteriormente la podía detener. Ahora no podría defenderse.

    Contra todas las probabilidades, no ocurrió, todo lo contrario, se subió a la cama sobre él, y le bajó el pantalón de la pijama y los calzoncillos, dejándolo nada más con la camiseta blanca que llevaba. Sujetó su falo y lo zarandeó hasta que se erectó. Por su parte, con una sola mano se sacó el camisón que consistía de una playera bastante larga que le llegaba hasta medio muslo y descubrió su cuerpo desnudo por completo.

    Sus pechos medianos, su cintura avispada, su glúteos carnosos y sus caderas de fuego hacían juego con esa deliciosa concha situada en su entrepierna, limpia, jugosa, algo velluda y sobre todo, olorosa. Ese aroma de hembra deseosa terminó de excitarlo a más no poder. Lucía se sorprendió, no creyó poder ver el día en que ese instrumento estuviera en sus manos y en esa situación.

    -¿Qué te pasa Luci? Bájate y termina esta broma pesada

    -¿Cuál broma? Esto es muy serio, te voy a convencer de que no te conviene seguir con esa zorrita, mosquita muerta, y mucho menos que te cases con ella.

    -No lo puedes impedir. Nada de lo que hagas podrá evitarlo. Además no entiendo por qué te importa tanto. Se supone que tú ya no quieres estar aquí, sino para qué tanto drama, gritos y peleas con mis papás.

    -Como siempre, despistado completamente. Por ti, ¿qué no te has dado cuenta? No soporto verte con ella, no te quiero ver con ninguna, porque cada vez que te veo me es más difícil separarme de ti.

    Desde antes de la pubertad, siempre compartimos todo, pero cuando comenzaron a crecerme estas, ya no me dejaron estar contigo como antes. Tú me lo prometiste, me juraste que nos casaríamos.

    -¿De qué hablas? No podemos hacer eso, era un juego de niños, no sabíamos que significaba eso. Ya eres muy mayorcita para entender eso. Esto es otro de tus dramas para chantajearme con algo, siempre fuiste una loca, pero esto es… una tontería.

    El cuarto se quedó en silencio, las lágrimas de la chica se precipitaban contra la piel de él, lo miraba fijamente, su nariz moqueaba y su cabello revuelto le caía sobre el rostro, mojándose con las lágrimas que se corrían por las mejillas rasuradas la noche anterior.

    -Te demostraré que no estoy jugando, que no es mentira y que no es una locura mía, no otra más. Jamás te casarás con ella, con nadie. Eres mío y de nadie más. Hoy comienza sino nuestro matrimonio, sí nuestro concubinato.

    Sus caderas se alzaron, su mano derecha buscó esa verga que no había perdido la dureza y la centró, colocándola a la entrada de su vagina, completamente lubricada. Lentamente fue bajando, dejó entrar el glande, y se detuvo, fue el instante, la prueba fehaciente e irrefutable. El meato del falo sintió la tela de carne que validaba su pureza, su amor, su devoción hacia su hermano y hacia esa promesa. Se dejó caer de golpe, por fin se había entregado con todo su corazón, cuerpo y espíritu al hombre que idolatraba.

    De aquél de quien necesitaba escapar porque eran tantos sentimientos juntos que la incineraban por dentro.

    La mueca que le mostraba su dolor físico era nada en comparación a la dicha y al alivio que sentía al estar por fin juntos, unidos en una sola existencia, en un sólo camino con todas las consecuencias que ello implicaba. Durante unos segundos que se volvieron días, los dos intercambiaron miradas nuevamente, pero ahora, ahora ya no necesitaron palabras. Todo estaba claro, ya no había gritos y nadie forcejeaba porque ya era inútil hacerlo.

    Él movió su pelvis circularmente un poco, debido a su buena condición física la levantó sin problemas, aunque no hubo un ápice de movimiento interno. El meato estaba pegado a su cérvix, y no había movimiento aparente.

    Se inclinó sobre él, sus manos con uñas perfectamente cuidadas pasaron de posarse en su abdomen a apoyarse sobre su pecho, la penetración se hizo más profunda, arrancándole un gemido inesperado, agudo y corto, casi como el tímido maullido de una gata. Por vez primera se sonrojó frente a él.

    Deteniéndose a escasos milímetros, sus rostros casi estaban pegados, sus respiraciones se cruzaban, pero sus miradas se concentraban en el lateral de la cara del otro, intentando no verse antes de hacer eso que faltaba. Sin saber cuándo pasó, sus labios se tocaron, se entreabrieron y sus lenguas comenzaron a explorar la cavidad del otro. Sus salivas pasaron de una a otra lengua, sus papilas se saborearon. El acto final estaba hecho, el pacto se había cerrado y la eternidad les había acogido a ambos en su seno.

    Sin despegar sus labios, ambos comenzaron a mover sus pelvis, iniciaba el primer mete y saca, pero no el último. Lucía podía sentir toda esa longitud en su interior, el calor que ambos emanaban era suficiente como para hornear un bollo y lo estaban haciendo.

    Los gemidos, gritos y sonidos inentendibles no se dejaron esperar. Ella tuvo que despegar su boca de la de él para poder respirar más profundamente. Gemir más escandalosamente, demostrar lo bien que se sentía, lo feliz que se encontraba, el amor que recibía, el placer en que se ahogaban.

    Variaban el ritmo, se notaba que Felipe llevaba la batuta, en tanto que Lucía era algo torpe por su inexperiencia, pero aprendía rápido, necesitaba estar a la altura de las circunstancias.

    Tras varios minutos, Lucía llegó al clímax, se vino con tanta intensidad que se dejó caer como muñeca de trapo sobre Felipe. Casi toda ella se quedó inmóvil, los únicos músculos que se siguieron moviendo fueron los vaginales, las contracciones de estos por el placer de las arremetidas le llevaron a él al suyo.

    Por más que trató de contenerse, de avisarle a ella que se levantara y lo liberara, no fue posible evitarlo.

    -Luci, Lu… levántate, voy a acabar adentro, no puedes dejar que ocurra, agggrrhh, no voy a poder contenerme más tiempo aggghh.

    ¡Luciaaa!

    Fue irremediable, el semen salió disparado al interior de ese fértil útero. Una cantidad masiva salió de los acumulados testículos, tras varias semanas de abstinencia. Felipe había tenido la fantasía de dejarle el rostro cubierto a Marisol de lefa y esperar a que las supuestas propiedades estéticas sobre la piel femenina fueran ciertas.

    Aquella idea, ahora no parecía tan buena. La receptora final se encontraba en la situación equivocada, en el momento equivocado, o eso creía él. Lucía había llegado a un segundo orgasmo sólo de pensar en las muy queridas consecuencias que podrían ocurrir al sentir toda esa leche entrando en su interior.

    Estaba consciente, lúcida, aunque exhausta, imposibilitada de poderse mover, y aunque hubiese podido hacerlo, no lo habría hecho. Era lo que quería, ya nadie se lo podría arrebatar jamás.

    Dejó su cuerpo descansar sobre el de él, su cabeza reposaba sobre su hombro. Sus enormes y blanquísimos pechos tocaban el bello de su pecho, cada que respiraba le producía ciertas cosquillas en sus niñas. Sus pezones erectos no regresaban a la normalidad.

    Se dejaron dormir por largo rato. Las horas pasaron y con el pasar del tiempo, el miembro viril regresó a su estado de reposo y una plasta de esperma resbaló por las piernas de Lucía, ya que lo único que impedía que saliera era el tapón que hacía la verga de su hermano, y es que era tal la cantidad, que no le cabía tanto a esa mujer.

    Al despertar Lucía, la luz del sol era menos intensa, se notaba que era tarde, pero no sabía que tanto, su estómago rugió y por más que quería seguir en ese lugar, el hambre no se lo permitió.

    Bajó de la cama, sus piernas le temblaban un poco, pero mientras bajaba a la cocina totalmente desnuda se le fue pasando la aparente debilidad, se preparó una sustanciosa comida, tanto para ella, como para él. Aprovechó para comer primero, él aún dormía y aprovecharía para meterse a bañar y darle una nueva sorpresa.

    Dejó servida la comida para él, preparó el conjunto que tanto había esperado usar; la lencería, accesorios y maquillaje, sacó los tacones de aguja que no mostraba a nadie y entró al baño a quitarse ese olor de hembra recién cogida.

    Eran aproximadamente las cinco de la tarde cuando Marisol llegó y tocó el timbre, tras una espera de diez minutos decidió usar las llaves de emergencia que le había dado su novio, tanto de su casa como de su moto a guardar por si algún día las necesitaba, al igual que ella le había dado una copia de las llaves de su casa y de su auto por cualquier eventualidad que ocurriera.

    Al entrar no vio el auto de su padre, pero si se encontraba el de Marisol y la motocicleta de Felipe.

    Nadie contestaba a sus gritos, subió por las escaleras y parecía estar sola la casa. La puerta del cuarto de él se encontraba cerrada. Abrió la puerta y entró, lo que descubrió no se lo esperaba, de inmediato se apuró a desatarle los brazos… Pero algo la detuvo, un fuerte golpe desde atrás la dejó inconsciente.

    Lucía salía del baño envuelta en una toalla que le cubría desde su busto hasta los muslos, el cabello mojado lo traía envuelto en una toalla aparte, cuando la vio entrar al cuarto de su hermano, de su amante, de su otra mitad.

    Dejó caer la toalla que le impedía moverse con rapidez y mostrando su desnuda figura.

    Agarró lo primero que tuvo a la mano y le propinó un golpe con todas sus fuerzas. La dejó tirada, no supo que hacer. Se dejó caer sobre el suelo alfombrado de la habitación, tratando de recuperar la calma para proseguir.

    Bastaron unos minutos, se acercó a ella y la revisó. Seguía viva, por un lado estaba aliviada, por el otro no parecía haber una solución para salir del problema. Por mientras procedió a amarrarla de las manos y pies. No pudo cargarla, por lo que no le quedó más remedio que dejarla volteada hacia la pared, o eso intentaba cuando ella se despertó.

    -¡Qué haces Lucía!

    -Yo… yo… Lo necesario.

    -¿Para qué?

    -No te lo puedo decir.

    Con el movimiento repentino, los músculos vaginales no pudieron retenerlo todo, parte del esperma que aún se encontraba en su interior salió, embadurnando parte de las piernas de Marisol, mientras Lucía terminaba de anudar el lazo de sus pies.

    -¡Lucía, no me digas que!

    -¡Sí, y qué con ello! Es de Felipe, así que ni se te ocurra volverte a acercarte a él.

    -¡De Felipe!, Yo pensé que era de alguno de tus novios. ¿Cómo se te ocurre? ¿Cómo se les ocurre? ¿Por eso está amarrado?

    -Sí, le gusta jugar de esta forma siempre conmigo.

    Continuará…

    Muchas gracias por llegar hasta aquí, espero sea de su agrado, muchas gracias por la gran aceptación del relato anterior y su valoraciones tan altas.

  • Puesta de largo

    Puesta de largo

    Dentro de dos días hará un año que cumplí los dieciocho y casi tres los que llevo con Andrés. Al mes de estar juntos hicimos por primera vez el amor, recuerdo que estábamos un poco torpes, Andrés muy excitado me quería penetrar nada más desnudarnos sin ningún preliminar y después de lo que me dolió se corrió en dos segundos, recuerdo que las primeras veces siempre le pasaba igual, sufría de eyaculación precoz, llegué a pensar que yo nunca llegaría a tener un orgasmo con penetración, menos mal que se le fue pasando la precocidad en sus orgasmos y a la séptima u octava vez, no recuerdo exactamente, tuve mi primer orgasmo follando. Hasta el día en que cumplí los dieciocho no probé otro hombre que no fuese Andrés, pero en mi cumpleaños de mayoría de edad vaya si probé.

    Mi pandilla de amigas se formó en el primer curso de instituto, somos cuatro chicas conmigo, todas muy morbosas, cuando estamos a solas sin los novios nos solemos contar las cosas que hacemos con ellos, y en el caso de dos de ellas, las cosas que hacen con otros tíos que no son sus novios, también nos contamos las cosas con las que fantaseamos sexualmente. Sofía nos contó que una de las fantasía que tenía más ganas de cumplir era que un hombre negro, musculoso y bien dotado se la follase, pues hecho, como regalo de su cumpleaños de puesta de largo pusimos dinero entre todas para pagar a un gigolo negro, dotado y musculoso y para alquilar una habitación en un hotel donde tuviesen el encuentro, sin que ella lo esperase la llevamos hasta la puerta del hotel y justo cuando llegamos al sitio se lo dije:

    -“hemos contratado a un gigolo negro que está buenísimo y según dice Elena la tiene tremenda, todo para ti, esperamos que lo disfrutes, te esperamos en la cafetería de frente cuando acabes, nos lo tienes que contar todo con pelos y señales”.

    Estábamos esperando impacientes a que saliese y nos contase como le había ido con el negro que había buscado Elena, la más echada para delante, la que más cuernos le pone a su novio y la primera de todas en cumplir la mayoría de edad. Primero salió Sofía del hotel y vimos salir al negro cuando ella llena de excitación ya nos estaba contando su experiencia:

    -“vaya pasada de tío, tenía una tranca espectacular, creo que tenía que medir más de veinte centímetros y de gorda no me veas, imposible metérsela entera en la boca, nada que ver con las de nuestros novios, estaba musculoso que te cagas y todo depilado, me he metido sus huevos enteros en la boca y casi no me cabían, y vaya resistencia, después de follarme un buen rato, que me ha hecho tener dos orgasmos seguidos, me preguntó si quería que me follase por el culo, yo nunca he dejado a Felipe, el pobre que está harto de intentarlo; pero me he dicho, para una vez en mi vida que me va a follar un tío así de potente por qué no, pues me ha follado por todos lados, estoy que casi no puedo sentarme, y para acabar se quitó el preservativo y se me corrió en la cara, joder me siento de lo más puta, si se llega a enterar Felipe…”.

    La siguiente y última en cumplir la mayoría era yo, les había contado a mis amigas muchas fantasías distintas y me suponía que seguramente querrían hacer que cumpliera alguna de ellas, los días previos a mi cumpleaños ya estaba excitadísima y las muy putas no soltaban prenda.

    Llegó el día esperado, el día que de seguro le pondría los cuernos a Andrés, al mediodía fui a comer con mis padres y mi hermano menor, por la noche habíamos quedado para tomar unas copas con nuestros novios pero antes por la tarde tendría la reunión con mis amigas. Elena apareció con el coche de su padre, yo les preguntaba insistentemente por la sorpresa que me tenían preparada pero ninguna me decía nada, solo que esperase a comprobarlo. Salimos fuera de la ciudad, estuvimos circulando unos quince minutos hasta que paramos en un arcén y allí me dijeron que antes de llegar al sitio donde me habían preparado la sorpresa me debía tapar los ojos con un antifaz que me entregaron, me hicieron prometer que bajo ninguna circunstancia me lo quitaría. Sentí como circulamos por caminos de tierra y llenos de baches durante casi media hora, cuando bajamos del coche me bajé disimuladamente un poco el antifaz y pude distinguir que nos acercábamos a unas casas viejas, medio derruidas y aisladas.

    -“No te destapes tú los ojos nunca hasta que volvamos nosotras, es mejor que no lo hagas, si se dan cuenta que te subes el antifaz podrías tener problemas”, me dijo Cristina, después Elena me dijo, “dentro de un par de horas vendremos a por ti, vas a cumplir una de las fantasías más fuerte que nos has contado, ahora te vamos a quitar la ropa, solo te vamos a dejar el antifaz y las sandalias, pero no te pongas nerviosa, este es un sitio muy aislado y por aquí no va a llegar nadie que no tengamos previsto, si quieres siéntate en esta manta que he puesto en el suelo”.

    Me agarró de la mano dejándome de pie encima de la manta, la verdad es que me dio un miedo terrible cuando las oí marcharse, me habían dejado sola en medio de un campo junto a unas casas medio derruidas y completamente desnuda, me subí un poco el antifaz y vi que me habían dejado en una especie de patio de una casa abandonada y medio derruida, se veía lejano un olivar por donde se había ido el coche, me coloqué bien de nuevo el antifaz no fuese a ser que alguien me estuviese observando, me quedé de pie encima de la manta en un estado confuso, entre miedo y excitación, pensé que, de todas formas mis amigas no me iban a preparar algo que fuese peligroso, aunque aquello que me dijo de que “si se dan cuenta que te subes el antifaz podrías tener problemas” era seña de que me habían preparado algo con más de un tío. Intenté pensar cual sería la fantasía que yo les había contado, habían sido muchas, bastante de ellas eran demasiado tortuosas y en la mayoría siempre intervenían más de un hombre.

    Pasados unos minutos escuche acercarse unos coches y bajarse de ellos a varios hombres y a uno de ellos decir “allí detrás de la tapia debe estar la golfilla esa”. Por el tono de sus voces se notaba que eran mayores, tíos que de seguro me doblaban la edad, entonces recordé que una de las fantasías que les conté y les aseguré que me excitaba mucho, hasta el punto de recrearme con ella mientras follaba con Andrés para ponerme más cachonda, era que varios hombres maduros y muy bien dotados me violaban en grupo metiéndome sus pollones por todos los lados y que además me vejaban tratándome peor que a una vulgar putilla. Estuve segura de que esa sería la fantasía que me iban a hacer cumplir, ¿pero de cuantos hombres se trataría?, pensar en eso es lo que más nerviosa me ponía.

    Los escuché decir cosas sobre mí:

    -“Mira que cosita más tierna, si está temblando”

    -“que pechitos más ricos son como flanecitos temblones”

    – “normal que tiemble, ya se estará imaginando lo que vamos a hacerle”

    -“antes de que ninguno nos la follemos tengo que comerme ese chochito tierno, ni me acuerdo de la última vez que probé una chirlita fresca como esta, por lo menos hará cuarenta años”.

    Eso que dijo el último en hablar y su voz me indicaba que podría tener al menos sesenta años, vamos que podía ser mi abuelo. Todo mientras me manoseaba por todos lados, me metieron dedos por la vagina y por el culo, me sobaron los pechos y me dieron pellizcos en los pezones. Yo les dije con voz lastimera

    -“¿Cuántos sois?, por favor, no pasaros que estoy muerta de miedo”.

    Uno de ellos me contestó

    -“somos siete, pero cuando acabemos contigo te va a parecer que ha pasado por ti un cuartel entero, y deja de gimotear putita”.

    Mientras uno, creo que fue el viejo, me soltó una bofetada en la cara y comenzó a darme golpes con las puntas de las manos en los pechos haciendo que me retorciera de dolor, entre el dolor y el miedo me oriné encima, lo que provocó entre los hombres comentarios algunos jocosos y otros para que se acrecentase más mi miedo y nerviosismo, mis muslos y piernas estaban completamente mojados de pis.

    -“Venga, cómele la chirla a la putita esta antes de que nos la follemos, y así le das un lavado a la meada que se ha echado”, volvió a decir el mismo hombre que había hablado antes, dirigiéndose al viejo que dijo que me quería comer el coño, mientras que me pellizcaba un pezón retorciéndomelo ordenándome que me pusiese a cuatro patas.

    Nada más ponerme a cuatro patas me encontré al instante por detrás con una boca que me lamía frenéticamente desde el ano hasta el chocho, mientras que el resto de tíos se alternaban metiéndome sus pollas dentro de la boca, algunos me agarraban la cabeza dándome empellones fuertemente introduciéndomelas hasta la garganta, lo que hacía que me diesen unas arcadas grandísimas. Las muy putas de mis amigas habían elegido a unos hombres con unas pollas muy grandes.

    Uno de ellos mientras empujaba para que me llegase hasta la garganta me estuvo agarrando la nariz durante unos segundos impidiéndome respirar, creí que me iba a asfixiar, de golpe sacó su polla de mi boca y me soltó la nariz diciéndome

    -“venga respira putita”.

    Nada más meterme una buena bocanada de aire, sin darme tiempo alguno a cerrar la boca me lo volvió a repetir, esta vez algunos segundos más en los que creí que me desmayaría.

    El hombre que me lamía la entrepierna se retiró pidiendo al que tenía su polla dentro de mi boca que se retirase.

    -“deja que yo pruebe también esa boquita, que creo que soy el único que no lo ha hecho, y que alguno empiece a follársela ya que he dejado ese coñito bien mojado”.

    Mientras que uno de los hombres se colocó detrás de mí penetrándome la vagina de golpe, el que me lamió acercó su miembro a mi boca diciéndome:

    -“¿a ver si eres capaz de meterte esto entero?, con esto es con lo que voy a romperte el culo cuando estos seis te hayan dejado el coño como el bebedero de un pato”.

    Fue terror lo que me entró, era gordísima la polla de ese viejo y el muy cabrón me la iba a meter por el culo.

    Por fin me dejó la boca libre, los hombres se iban turnando follándome durante unos segundos, ninguno se llegaba a pegar un minuto seguido, alguno lo hacía tranquilo, pero la mayoría me daban un mete-saca frenético, no tardaban más de cinco segundos en reemplazarse. Menos mal que ya me habían follado bien los otros seis, porque cuando lo hizo el viejo lo noté bien, y eso que ya tenía mi vagina súper dilatada. Entonces me puse a llorar pidiéndoles que no me follasen por el culo, que nunca me lo habían hecho por ahí y me daba mucho miedo. Uno de los hombres le dijo al viejo:

    -“mejor que tú no seas el primero en romperle el culo porque con eso que tienes nos la vas a dejar reventada, mejor poquito a poco”.

    Sentí algo de alivio al oír responder al viejo que fuese otro el que me follase primero por detrás, al menos el dolor sería más soportable al no dilatarme tanto y de golpe el esfínter. Entre miedo y excitación con la follada que me estaban dando me pusieron el coño súper sensible y llegué a tener cuatro orgasmos.

    -“Bueno, grita lo que quieras, que aquí no te va a oír nadie, pero prepárate, voy a ser el que te estrene el culito, sabes, tengo una hija con dos años más que tú, me imagino que le hacen esto y me da algo, pero tu amiga me dijo que eras muy morbosa y fantaseabas con que te lo hicieran un grupo de tíos mayores, llevo una semana con un morbo grandísimo esperando el día de hoy, a ver como tienes este culito”,

    Todo esto me lo dijo al oído un tío que de seguro me podía triplicar la edad, para acto y seguido darme dos buenas palmadas en el culo e introducirme dos de sus dedos por el ano.

    -“bueno, está muy estrechito, así que relájate, si quieres grita, que eso me pone, una chiquita como tú gritando mientras le rompo el culo tiene que ser una pasada”.

    Noté como acercó su cara y me escupió en el ano, seguidamente acercó su pollón y tardó casi un minuto en que su gruesa punta me atravesase, todo entre mis lamentos y gritos por el daño que me estaba haciendo, mientras el resto de hombres le animaban para que me penetrase de una vez. Menos mal que una vez introducida la punta el dolor se me calmó un poco, notando como una gran polla se deslizaba de dentro a fuera y de fuera a dentro de mis intestinos.

    El viejo dijo:

    -“Venga darle una buena pasada cada uno antes de que lo haga yo, si queréis, correrse alguno dentro de ese culito, así lo dejaréis más humedito”.

    Pasaron por mi culo todos ellos y tres se corrieron dentro, lo sé porque noté las pulsaciones de sus pollas al bombear el semen.

    Por fin llegó el turno del viejo, y aunque ya tenía el esfínter bien dilatado el paso de esa cosa tremendamente gorda me hizo gritar y llorar por el dolor, estaba segura de que mi culo no iba a recuperar jamás su estrechez original. El viejo me terminó de dar el mete-saca y dejaron ya de penetrarme, me había parecido una eternidad, estaba deseosa de que acabasen.

    Uno de los hombres me dijo que me tumbase boca arriba en la manta y que mantuviese abierta la boca, ya me imaginé entonces lo que ocurriría al momento, sentí como ellos estaban de pie rodeándome, de golpe me fueron cayendo gotas de semen por la boca, por la barbilla, por los pechos y por más partes de mi cuerpo, cuando creí que habían acabado el viejo dijo:

    -“esperad, que me están entrando unas ganas grandísimas de mear”.

    Noté como el orine me caía por todo el cuerpo y cuando sentí que el chorro llegaba cerca de mi boca la cerré antes de que me entrase dentro, el chorro cesó y al momento recibí una guantada en toda la cara, y como al principio, una serie de manotazos dolorosos en los pechos seguidos de los fuertes pellizcos y retorcimientos de los pezones, mientras yo gritaba y lloraba por el dolor el viejo me gritó:

    -“¡chiquita, te han dicho que tengas la boca abierta!, ¿has notado como es mi mano?, ¡pues como la vuelvas a cerrar te voy a meter la mano entera por el coño y te aseguro que el cornudo de tu noviete no te va a poder follar en meses, entendido!”.

    Me quedé temblando tumbada bocarriba y con la boca completamente abierta, volvió a orinarse encima de mí apuntando directamente a mi boca, el resto de hombres se reían y a uno de ellos le oí decir “yo también voy a mear a la golfilla esta”, por la cantidad que empezó a caerme encima creo que fueron más los que se orinaron sobre mi cara y boca. Por el miedo a nuevos golpes y debido a que gran parte del orine me estaba cayendo por toda la cara y sobre todo por la nariz impidiéndome respirar, no pude evitar tragarme una gran cantidad, las náuseas fueron casi insoportables.

    El viejo dijo de nuevo:

    -“Mira chiquita, antes te estuve comiendo el coñito y el culo, me encantó meter mi lengua en tu culito cuando estaba apretadito, no como está ahora, lleno de corridas y sangre de habértelo roto; ahora me lo tienes que devolver, voy a acercarte mi ojete a tu boca, tienes que lamerme igual que como te lo hice yo antes si no quieres que te vuelva a castigar, ¿entendido?”

    No tuve más remedio que lamer llena de repugnancia el ojete del viejo, mientras lo lamía me decía “mete la lengua dentro putilla, bien dentro”, metí mi lengua lo más profunda que pude dentro de su ano, siguió diciéndome “muévela bien puta, muévela”, y yo sumisa retorcía mi lengua sacándola y metiéndola dentro del ano del viejo.

    Otra vez volvió a hablar el viejo:

    -“Te has portado bien putita, por eso te vas a llevar poca cosa, ahora nos vamos a ir, no se te ocurra bajarte el antifaz hasta que lleguen tus amigas a recogerte, si lo haces puedes tener problemas”.

    Finalmente le dijo a otro de los hombres:

    -“métele tú la mano, que si lo hago yo la destrozo”.

    Dirigiéndose a los otros dijo:

    -“sujetarla bien, que no se mueva”.

    Mientras que un par de ellos me sujetaban fuertemente los brazos y hombros contra el suelo otros hicieron lo mismo con mis piernas, el hombre al que le había indicado que me metiera la mano comenzó a hacerlo, yo gritaba y lloraba desesperada, cuando terminó de meterla el viejo le dijo:

    -“ahora cierra el puño y sácaselo cerrado poco a poco que a esta putita le vamos a dejar el coño bien abierto para un buen tiempo”.

    El dolor ya fue casi insoportable mientras oía decir de nuevo al viejo:

    -“No te preocupes putita, que vosotras las mujeres al parir se os pone el coño mucho más abierto y siempre vuelve a ponerse igual, ahora te voy a dejar un de regalo dentro del culo, uno te lo he comprado en un sex-shop de esos para que tengas un recuerdo mío, los demás se van a ir, yo me quedo un ratito contigo para contarte una historia. Cuando y me marche voy a estar vigilando desde lejos, así que no te saques el regalito hasta que vengan tus amigas, ni te quites el antifaz, ¿entendido?, así que te quedas tumbada y te relajas”.

    Estando tumbada exhausta sobre la manta, llena de semen y orines, me introdujo por el culo lo que después comprobé y que guardo como recuerdo de aquel día, un dildo de esos que una vez introducidos se inflan llegando a tener un tamaño y grosor considerables, el problema es que, una vez inflado, si tienes los ojos tapados y no atinas a como desinflarlo, no te lo puedes sacar, ya que dentro de tu culo tiene un tamaño mucho más grueso que fuera y sacarlo inflado es imposible por la estrechez del esfínter.

    Oí como se alejaban dos de los coches, me habían dejado sola con el viejo, eso me dio casi más miedo que estar rodeada por los siete hombres, ese hombre se había comportado con un sadismo extremo, pero no volvió a agredirme físicamente, lo último que hizo fue contarme una historia que termino de machacarme.

    -“María, no te extrañes de que sepa tu nombre, tampoco me lo han dicho ninguna de tus amigas, te conozco desde que eras un bebé. Fue una casualidad encontrar el anuncio que puso tu amiga buscando dos o tres tíos maduros para hacer cumplir una fantasía sexual de otra amiga; puso en el anuncio una foto tuya en la playa desnuda de espaldas, supe claramente que eras tú por la marca de nacimiento que tienes en el costado, es exactamente la misma que tiene tu madre. No culpes a tu amiga, yo le ofrecí cien euros si me seleccionaba para este encuentro y la engañé, le envié una foto que no era de mi polla, si llega a saber lo que tengo no sé qué hubiese hecho, igual le hubiese gustado para ella, pero sé que no todas las mujeres pueden con un aparato como el mío. Todo se hereda, hasta eres igual de puta que tu madre, hace ya mucho desde que la vi por última vez, más o menos desde que tú tenías unos cinco años. El cornudo de tu padre se hubiese hundido en la miseria si no hubiese sido por tu madre, nunca valió como trabajador, mantuvo su puesto durante tantos años solo gracias a lo puta que era su mujer; a tu madre me la he estado follando durante varios años sin que tu padre se coscase de nada, ella sí que sabe comerse bien las pollas, te podría dar clases. Sabes, te voy a contar una cosa muy graciosa de la que a lo mejor sería posible que te acordases, algunas noches en las que a tu padre le tocaba trabajar yo me iba a tu casa a follarme a tu madre, pues una vez la tenía a cuatro patas y le metí por el culo lo mismo que hoy te he metido a ti, fui un poco bruto y se la metí de golpe, esa vez no pudo reprimirse gritar y te despertó, tendrías tú unos dos años, entraste en la habitación y tu madre se apartó de mí y cogiéndote embrazo te llevó a tu cama, tú le preguntaste que estaba haciendo papá creyendo que el que estaba en la oscuridad no era yo, sino tu padre, tu madre te dijo que estaba haciendo gimnasia, la muy puta estuvo varios días acojonada con que soltases algo imprudente. Al inútil de tu padre además de darle trabajo le daba de vez en cuando un pequeño sobresueldo y el muy carajote se creía que era por buen trabajador, pero cada vez que se lo daba era porque había compartido a la puta de tu madre con otros hombres; se la ofrecía a clientes importantes y a veces montaba orgías en las que se la ventilaban entre cinco o seis. Tu madre siempre me trataba con respeto, como debía ser, tomaba anticonceptivos sin que tu padre lo supiese para que no la preñáramos ninguno, un año antes de que tu nacieras, después de darle una buena follada me dijo, Don Alfredo, me gustaría tener un hijo con mi marido, pero para eso tengo que dejar de tomar pastillas y si usted me quiere follar podría hacerlo con condón, sé que a usted no le gustan, por eso le pido permiso. Se lo di, le dije que dejara de tomar pastillas y que hasta que se quedase preñada no la follaría ni se la entregaría a otros hombres, solo me la tendría que mamar, además yo siempre lo he dicho, tragar simiente de macho hace a las mujeres más fértiles. A los seis meses ya estaba gordita, y sabes, ya dentro de la barriga de tu madre tuviste mi polla bien cerca, ella quería dejar de follar cuando estaba embarazada de ti, pero le vino bien que me la follara hasta un mes antes de que tu nacieras, así mantuvo el coño bien abierto y le costó menos parirte. Solo la forcé una vez, a los años me pidió de nuevo permiso para quedarse otra vez preñada, aunque ya había apalabrado con siete amigos una tarde para follárnosla entre todos se lo explique a ellos y estuvieron encantados de ayudarme, yo quería que tu madre estuviese fértil para preñarse de nuevo, finalmente fuimos diez los hombres, pero tu madre no tuvo que abrirse de piernas esa vez, le ordené que les mamase un poco a cada uno y que después se las menease uno a uno echando en un vaso sus corridas, la verdad es que algunos estaban bien cargados, cuando ya todos se corrieron en el vaso se bebió nuestros semen de un trago delante nuestra, durante dos semanas desde que menstruó me la estuvo mamando todos los días, por eso estaba seguro de que se preñaría sin problema, para los días que le tocaba ovular mandé a tu padre a trabajar a Málaga, tu madre se cabreó y me llamó diciéndome que esos eran los días mejores para buscar a la criatura, fui a vuestra casa y fue la primera vez que ella se me negó, tuve que darle en la cara y en las tetas como te di antes a ti, después la violé, le amenacé con contárselo todo a tu padre y me la estuve follando tres días seguidos para asegurarme preñarla, ¿sabes que a tu querido hermanito lo engendré yo?, espero que haya heredado mi polla. Nunca me imaginé que el vago de tu padre sacaría unas oposiciones del estado, desde que dejó de trabajar para mí, tu madre dejó de ser una buena puta sumisa, la eché de menos, sobre todo eché de menos oírla gritar cuando le reventaba el culo con mi polla, yo creo que ella también lo echaría de menos, porque estoy seguro de que disfrutaba, igual que cuando se la entregaba a un grupo de hombres. Tal vez tu hoy todavía no te hayas dado cuenta de lo que has disfrutado con lo que te hemos hecho, pero dentro de unos días tal vez quieras volver a que te forniquemos unos cuantos. Ah María, me voy a ir, dentro de unos quince minutos deben llegar tus amigas, quédate tumbada y con las piernas abiertas, aunque no creo que con eso que tienes dentro las puedas cerrar, cuando llegues a tu casa te pones hielo envuelto en un trapo en el coño y en el culo, o diles a tus amigas que te compren algunas bolsas de guisantes congelados, es lo que se ponía tu madre después de que nos la follásemos entre unos cuantos, o incluso cada vez que yo le reventaba el culo, y no te preocupes, dentro de un día ya no sangrará y se volverá a poner estrechito

    Oí como se alejó el coche de Don Alfredo, yo había oído hablar de él a mi padre alguna vez, siempre bien, agradecido por las oportunidades que le había dado, el pobre no podría suponer lo que había estado haciendo con mi madre.

    No me atrevía a moverme, a quitarme el antifaz o a sacarme el objeto que me había dejado dentro, me quedé acurrucada esperando a mis amigas. Pasados unos quince minutos escuché pararse el coche de Elena y salir a las tres riéndose, oí decir a Cristina:

    -“a ver que nos cuenta de cómo se lo ha pasado la cumpleañera”, “fenomenal seguro dijo Elena, porque si eran de verdad los pollones de las fotos que me enviaron se habrá quedado bien satisfecha”.

    -“Ostias que salvajes”, dijo cristina nada más entró en el solar y me vio.

    Me quitó el antifaz y dándose cuenta de lo que tenía metido en el coño me dijo:

    -“no te muevas que te la voy a sacar”.

    Empezó a tirar del dildo que tenía introducido en el culo para afuera sin saber bien en qué consistía el aparato aquel por lo que comencé a gritar.

    -“esto habrá que desinflarlo, y Elena, ve a por las toallitas al coche”, dijo.

    Me limpiaron entre las tres y me ayudaron a vestirme.

    “¡Que cabrones estos tres tíos!, dijo Elena mientras me lavaba con toallitas húmedas.

    Yo les contesté:

    -“No Elena, han sido siete, y me han dejado reventada, llevarme a mi casa, diré que tengo fiebre y me meteré en la cama, no dejar que Andrés venga a verme hasta que yo lo llame”.

    Me llevaron a casa y pedí a mis amigas que se fuesen, les dije que no se preocupasen y que se divirtiesen por mí, en casa solo estaba mi madre, mi padre se había ido con mi hermano al cine. Nada más preguntarme mi madre por lo que me pasaba le dije:

    -“¿Tienes alguna bolsa de guisantes congelados?, si no ve a comprar al menos un par de ellas.

    Se le descompuso la cara, entonces le dije:

    -“He conocido a Don Alfredo, y a seis amigos suyos”.

    -“¿Que te han hecho mi vida?” me preguntó.

    -“No te preocupes por lo que me hayan hecho, ya se me pasará, a lo mejor tú me puedes enseñar lo que debo hacer. Me lo ha contado todo, se lo de mi hermano, y se todo lo que te hizo, ¿papá sabe algo?”

    -“No, tu padre no sabe nada, el muy infeliz está hasta agradecido con ese cabrón”.

    -“Bueno mamá, ¿y ahora qué?, ¿cómo has podido vivir con esto todos estos años?, ¿es verdad que te gustaba tal y como me ha contado Don Alfredo? ”.

    -“Es difícil contestar a eso, estoy enamorada de tu padre, él es un buen hombre, pero siempre me había atraído ser sumisa a un hombre dominante, es muy difícil de explicar”.

    -“Creo que lo mismo me pasa a mí, creo que lo de ser una morbosa lo he heredado de ti. Tengo un sabor agridulce de mi experiencia de hoy, me han follado salvajemente siete tíos muy mayores que bien podrían ser mis padres, y uno, el más salvaje de todos, que podría ser mi abuelo, me ha vejado, me ha pegado en la cara y en los pechos y me ha destrozado el culo, como me contó que te hacía a ti. ¿Pues sabes?, a pesar de lo destrozada que me encuentro no sé si volvería a repetir, a mí también me atrae eso de ser sumisa y de que abusen de mí un grupo de tíos, ¿es eso normal?

    Andrés terminó el mes de junio anterior a que yo cumpliese los dieciocho años la carrera de ingeniería, pero aquí las cosas están muy feas, teníamos la ilusión de irnos a vivir juntos en cuanto el encontrase un buen trabajo de lo suyo, pero ya habían pasado meses y no había conseguido encontrar nada. Mi padre se ofreció a ayudarle a encontrar un trabajo aunque no fuese en principio de lo suyo, nos contó que en el sitio donde trabajaba antes había algún ingeniero industrial, y aunque seguramente esa plaza estaría cubierta, podría hablar con su antiguo jefe para que le diese trabajo a Andrés aunque fuese empezando de lo más bajo. Nos dijo que su antiguo jefe, el señor Don Alfredo, siempre le había tratado muy bien y era una excelente persona, seguro que le ayudaría. Mi madre le decía que Andrés debería coger su experiencia sin deber un favor a nadie, que era mejor que mi padre no se inmiscuyera.

    Sin que mi madre lo supiese le dije a mi padre que le concertase una entrevista a Andrés con el señor Don Alfredo para entregarle el currículo, mi padre insistió en acompañarle, pero le convencí diciéndole que solo hiciese una carta de recomendación y que Andrés debería ir solo.

    Convencí a Andrés de que, al ser mi padre quien lo recomendaba, sería mejor que yo fuese a entregar el currículo y a intentar conseguirle una entrevista personal.

    Hace dos meses me planté en la fábrica con el currículo de Andrés con la seguridad de que le conseguiría un puesto de trabajo. Yo no había visto a Don Alfredo desde que era una cría y no me acordaba de él, durante el encuentro de mis dieciocho cumpleaños tampoco lo vi al tener los ojos tapados por el antifaz, solo lo sentí dentro de mí y sobre mis pechos y cara al abofetearme. Cuando me recibió, con una sonrisa amplia y exquisita educación, me sorprendió ver que no aparentaba los sesenta y un años que tenía, era un señor que mantenía el atractivo, alto, delgado a pesar de sus años, y con una dentadura muy cuidada, eso me llamó la atención, junto a sus grandes manos, aquellas con las que me golpeó.

    -“Hola María, ya me ha puesto tu padre en conocimiento lo de tu novio, ¿es un chico formal y se piensa casar contigo?

    -“Es nuestra intención”, le respondí.

    -“¿hasta dónde serás capaz de llegar?”, me preguntó Don Alfredo,

    -“Hasta donde usted me mande, Don Alfredo”.

    -“Pues ya puedes comenzar, tranquila he ordenado que no me molesten y nadie va a entrar”, me dijo mientras se bajaba la cremallera del pantalón y sacaba su monumental tranca.

    Me agaché introduciéndomela hasta donde pude, yo la recordaba grande, pero ahora me la pareció aun más, sería que aquel día de la casa en el campo no la vi, solo la noté y después de que me hubiesen introducido otras grandes pollas, aunque ninguna llegase al tamaño de esta.

    -“No le has pedido a tu madre que te enseñe, ya iras aprendiendo, pero sabes, te tienes que ir esmerando, y a saber controlar las nauseas, me gusta que te llegue a la garganta. Bueno, ahora vamos a hacer otra cosa, pero sabes que aquí no puedes gritar, súbete la falda y quítate las bragas, cada vez que yo te requiera tienes que venir con unas braguitas usadas, que huelan bien a ti, me las darás para que yo tenga un recuerdo del olor de tu coño entre visita y visita”.

    Metió las bragas en el cajón y me colocó con la barriga y el pecho sobre la mesa del despacho dejándome el culo en pompa, se metió dos dedos en la boca embadurnándolos de saliva y me los introdujo en el ano; yo ya me había preparado algo pensando en que podía darse esta situación poniéndome un enema para quedar limpia por dentro y lubricándome. Me introdujo lentamente su enorme miembro por el ano, daba igual lo lubricado que lo tuviese, el dolor era exagerado, pero me reprimí y no solté ninguno de mis deseados gritos. Al minuto de estar deslizándola dentro de mis tripas ya se me había disipado gran parte del dolor, tardó unos cuatro minutos en correrse dentro de mí. Tras sacármela de dentro me ofreció unas toallitas húmedas para que me limpiase, estas quedaron manchadas por la sangre y algo de semen.

    -“Que mañana venga tu novio a las ocho de la mañana, empieza a trabajar, lo va a hacer de peón, pero según como él trabaje y como tú te portes irá poco a poco ascendiendo. Ahora vete rapidita a casa a lavarte bien y te pones unas bragas limpias pero no tardes, porque yo tengo una polla muy lechera y dentro de poco te van a caer por las piernas abajo mi corrida mezclada con sangre, ya te acostumbrarás, a tu madre también casi todas las veces que le partía el culo sangraba un poco, es que ya has visto y sentido que lo tengo no es muy normal, pero en un día ya no sangras y todo vuelve a su tamaño, bueno, que te voy a contar que tu ya no sepas, de lo que pasó hace unos meses seguro que recuperaste pronto, seguro que tu noviete te pudo follar a los pocos días, y seguro que mientras te lo hacía te acordabas de mí. Este próximo sábado no quedes con nadie, a tu novio le tocará trabajar de tarde y tú conocerás a un pequeño grupo de amigos míos, ¿no te importará que te los presente?, después te lo gratificaré con una buena propina; hasta que te cases ese dinerito es para ti sola, después se lo daré a tu marido como gratificación por usar a su mujer. Ah, se me olvidaba, si no los usas, debes empezar a tomar pastillas anticonceptivas, no me gustaría preñarte, ni que ninguno de mis amigos lo haga”.

    Llevo estos dos meses siendo la putita de Don Alfredo, y de sus amigos, a pesar de su edad es insaciable, al menos lo tengo que visitar cada dos días, después de cada visita me compro unas braguitas nuevas que no me las quito hasta el siguiente encuentro, a Don Alfredo les gustan así, que huelan a muy usadas. Al pobre de Andrés siempre le pone al menos una tarde de fin de semana trabajo, siempre hago el amor con él el día anterior, porque durante el turno de Andrés me reúno con Don Alfredo y sus amigos y necesito dos o tres días para recuperarme de esos encuentros.

  • Open mine Barcelona (Parte 3)

    Open mine Barcelona (Parte 3)

    Allí estaba yo en el wáter del local, mis amigos Pedro y José apoyándose en los meaderos, mientras dos machos peludos los follaban a saco, yo me puse entre mis amigos y empezaron a chuparme la polla, por turnos, me acercaba a José y después a Pedro, ellos mientras suspiraban de las embestidas que les estaban dando.

    Joder como os están follando cabrones, les dije

    Si si joder que bueno, dijo José mientras Pedro me la mamaba

    Yo estaba a tope, me giraba para ver cómo las pollas entraban en sus culos, todos sudábamos, y uno de los osos tenía un olor muy fuerte que me atraía, lo mire y él me miró

    Quieres follartelo? Me dijo ofreciéndome el culo de José

    No, quiero otra cosa, le dije acercándome y cogiendo su brazo lo levante y acerque mi cara a su sobaco, siempre lo hacía con Luis, mi pareja, pero este hombre tenía un olor mucho más fuerte, me excito olerlo de cerca, y sin pensarlo pase mi lengua por todo el sobaco, re cogiendo su sudor y su olor, olor de macho

    Vaya vaya chicos, tenemos aquí a todo un cerdo, dijo el oso

    Dejalo que disfrute, cómetelo todo venga, dijo Pedro sin dejar de suspirar

    Yo seguía chupando los sobacos, pasaba de uno a otro y mientras miraba como su polla entraba y salía del culo de José, estaba en una situación que nunca hubiese imaginado y me encantaba

    Te gusta lo que ves? Me pregunto al ver que no apartaba la vista de su polla entrando en el culo

    Uuummm si, dije sin dejar de lamer su sobaco

    De pronto la saco entera, la metio de golpe, y la volvió a sacar, quedando en culo de José abierto y expuesto

    Quieres follartelo tu? Me dijo

    No no, sigue sigue

    Va hombre si lo estás deseando tío, mira cómo tienes el rabo, me dijo cogiendo mi polla y pajeandola

    Venga decídete, me dijo José, follame, quiero que me la metas

    No José, somos amigos, le dije

    Aqui somos machos follando, no hay amistados

    Mira mira cómo se abre, me dijo el oso volviéndosela a meter

    Venga, dijo ahora Pedro, lo estás deseando

    Tenéis condones? Les pregunté

    Todos callaron…

    Yo nunca he follado a pelo, solo con mi pareja

    Ven acerca tu capullo al culo, siente el calor y si no quieres no la metas, me dijo el oso cogiendo mi polla y poniéndola en la entrada del culo de José, sentir su piel, en mi capullo me erizo más, pase mi capullo por toda la raja, era toda una tentación, pero sin condon no quería hacerlo… en un momento dado José tiro hacia atrás su culo y sin darme cuenta mi capullo entro como si fuera mantequilla, el oso que tenía a mi espalda se empujó hacia adelante y casi sin darme cuenta estaba totalmente dentro de José

    Uuufff joder que culo, pensé… y empecé a empujar, ya no pensaba, solo quería estar dentro de él y que no acabase, estuvimos así un rato, yo follando a José y el oso abrazado a mi espalda, chupando mi cuello y embriagándome con su olor

    Yo también quiero, dijo Pedro

    El tío que se lo follaba me miró, yo seguía dándole a José

    Cambiamos? Me dijo el tío… y sin pensarlo intercambiamos culos, ahora yo me follaba a Pedro y el a José, y el otro oso seguía a mi espalda, chupando mi cuello y haciéndome sentir su polla entre mis nalgas

    Dale dale cerdito, dale caña a tu amigo, me decía

    Yo estaba en el gloria, el alcohol y la situación me habían desinivido y sacado ese lado cerdo que tofos tenemos, el hecho de follarlos y hacerlo sin condon le daba a la situación un morbo aún más especial, de pronto sentí como el oso se agachaba detrás y me abría mis cachetes con sus manos para meter su lengua en mi culo, mientras yo seguía embistiendo a Pedro

    Uuunnn que rico estas, todo sudado, decía desde abajo

    Y que abierto, dijo metiéndome un dedo

    Yo inconscientemente abría el culo, sintiendo como su dedo me follaba mientras yo follaba a Pedro, que bueno era todo, que caliente… cómo podría estar así? si hacía una hora no quería ni entrar en el club. Follandome a mis amigos, siendo infiel a mi pareja y haciéndolo sin protección, a pelo, que me estaba pasando… estaba pensando eso, cuando de pronto sentí entrar en mi la polla del oso

    Aaaggg dije apartándolo y haciendo que su polla saliera de mi

    Salté salte, le dije, sin condon no me folles

    Pero si ya estás follando sin condon, me dijo

    Pero no es lo mismo, follar a que te follen

    Jajaja se hecharon los cuatro a reír

    Lo que tenga que pasar si pasa ya está hecho, no seas tonto, me dijo José, se acercó y me besó… si te da morbo hazlo, si no tranquilo aquí nadie obliga a nada

    Mire a los 4, quería hacerlo, pero me daba miedo

    No pasa nada, tranquilo, relájate

    Se tú mismo, me dijo Pedro

    HAZLO, escuché una voz que venía desde atrás, no me había dado cuenta de que había entrado alguien en los lavabos, me giré al escuchar la voz, y lo vi, allí de pie, con la polla en la mano, sonriendo, con esa sonrisa que también conocía, HAZLO volvió a decir QUIERO VERLO, dijo Luis, mi pareja…

    CONTINUARÁ

  • Visita a la oficina

    Visita a la oficina

    Le había mandado un texto temprano avisando mi visita en su oficina. –Una importante empresa de la localidad–. En el le decía que llevaría una mochila con una cosas y le pregunté que si le interesaba saber el contenido.

    —Si me interesa –fue su respuesta.

    Por supuesto no le dije que llevaba en la mochila, Mónica pronto se daría cuenta del contenido. Solo le conteste; ten listo el despacho privado, que nadie lo vaya a tener ocupado. El privado no es exclusivo de ella, otros tres departamentos de la empresa pueden disponer de él, y aquí estaba el chiste del juego, no sabía a qué hora llegaría, pero ella tendría que encargarse de que estuviera libre en todo momento.

    Sabía que desde este momento le sería difícil concentrarse en su trabajo tratando de adivinar mis intenciones, su curiosa mente empezaría a imaginar el contenido de la mochila, y sobre todo como le haría para tener libre el despacho durante todo el día, siempre la he puesto un poco nerviosa, lo noto hasta en la forma en que me escribe, sabía que estaría atenta a la sala de juntas esperando a que llegara y tratando de tenerla reservada con cualquier tonto pretexto –te imagine marcando a los demás jefes de departamento para saber si ocuparían la sala, Pedro sería el primero al que le preguntaría sería el más fácil de convencer que cambiará su junta si es que la tenía, luego fue el turno de Laura ella era su amiga y comprendería sus motivos y no había problema con ella, pero Martha con ella era diferente, con ella existía cierta rivalidad y era capaz de inventarse algo, por fortuna ese día tuvo que salir a una de las sucursales por motivos de inventario–. Sabía que a esa hora yo ya estaba follando su mente…

    Ella es una excelente profesionista sabe de su trabajo y ello le ha valido para ser jefa de su departamento, y ahí todos la respetan y obedecen, no hay nadie que se atreva a desobedecer, le gusta tener el control y saber qué es lo que está pasando en todo momento. Conmigo es diferente, conmigo es lo contrario, le gusta ceder el control seguir mis juegos y perversiones, obedecer en mis mandatos mis perversiones son suyas y las de ella son mías, muy pocos son los que le conocen esta faceta, no soy el primero con quien lo hace, pero soy un afortunado con ella, no a cualquiera le concede ese privilegio.

    Me vestí para la ocasión traje negro y corbata, con una camisa blanca impecable y zapatos recién boleados, un poco de perfume –me gusta la respuesta que tienes cuando me pongo un poco de el–. Tomé el maletín y metí un poco de cuerda, un pequeño fuete, y una bolsa pequeña de las que se usan para transportar medicina llena solo con hielo.

    Subí a la Ford 49′ y tomé la ruta a su trabajo con música de banda.

    En cuanto llegue salude a Patricia la recepcionista que con una gran sonrisa me recibió como lo hace con todo el mundo, quien me dio un pase de visitante y muy amablemente me dijo por dónde subir –es linda quizá en otra ocasión la invitemos a jugar–. Era media mañana recién había acabado la hora de almorzar, te imagino nerviosa mirando el reloj cada cierto tiempo, esperando verme aparecer por la puerta. Llegue a su departamento y salude desde la puerta, su escritorio estaba hasta el final de la sala, con su traje de falda ejecutivo, avance hacia ella, así que me vio cómo iba decidido a su lugar, salude amablemente a todos sus subordinados en el camino y luego, cuando estuve frente de ella la bese, la bese ahí mismo hasta quitarle el aliento.

    —Ya llegue preciosa, es hora de ir al privado –le dije en voz baja, aunque creo que me alcanzaron a oír las personas mas próximas a ella.

    Camino delante de mí y me abrió paso al lugar –verla caminar es sexi sobre todo cuando irradia esa seguridad que emana, ver su trasero siempre es una aventura.

    Entramos en la oficina y cerré la puerta tras de mí, deje el portafolio en la mesa, con mucho interés tus ojos lo miraban y lo abrí ante ti –sé que te morías de curiosidad.

    —¿Ya quieres saber lo que te espera verdad?

    Permaneciste parada, seria, sin decir nada.

    Sin dejar de observarte fui sacando las cosas quería ver tus reacciones y tratar de descubrir en ellas tus pensamientos. Saque primero la cuerda sonreíste un poco, saque enseguida el pequeño fuete mientras mantenías la sonrisa, por último deje la bolsa médica, aquí pusiste cara de incertidumbre, –Sonreí para mi.

    —Ve pensando que les vas a decir de las marcas en tu piel –ahora el color se fue de tu rostro, pero no dejaste de sonreír.

    Primero que nada

    Quiero que te desnudes para mí,

    Ve mis ojos mientras lo haces

    Quiero que te sientes al borde del escritorio

    Con tus piernas abiertas…

    Mastúrbate un poco para mí

    Quiero que te des placer

    Lento primero y vas subiendo el ritmo según lo quieras

    Ve hasta el punto de casi explotar

    Pero no termines

    No te corras aún…–me encanta el poder verte disfrutar de ti, ver como tus decididos dedos van provocando en ti esas reacciones. Vas a querer terminar de una vez tus piernas trataran de cerrarse buscando la liberación, buscando conseguir ese anhelado final, pero sé que te limitaras a lo que te he dicho, sabes qué te proporcionaré un placer mayor que aunque tus dedos son expertos en tu piel, no es suficiente… sabes que necesitas más que solo tus dedos, algo por lo que tus labios piden con rítmicos movimientos, algo que solo yo te puedo dar.

    — Aquí estoy totalmente abierta para ti, con las piernas separadas y dispuestas a masturbarme de abajo hacia arriba ,pasando por mi clítoris que está duro y retador esperando que sea tocado por mis dedos , lo hago mientras te miro, sé que disfrutas de cómo lo hago, mojo un poco los dedos con mi saliva mientras con círculos pequeños me estimulo hasta el punto de casi explotar. Me detengo antes de llegar casi a punto del éxtasis esperando tu siguiente orden, ahí estas callado observando, disfrutando de mis movimientos noto tu dureza debajo del pantalón.

    —Basta! Ahora quiero que subas tus piernas al escritorio, así abiertas…

    Pon tus manos entre tus piernas

    Por debajo de tu rodilla

    Dóblalas y aprisiona tus muñecas con las piernas

    Una en cada pierna

    Espera así…

    —Te ofrezco mis manos para que las sujetes en el punto exacto para ofrecerte el control de mi cuerpo –pongo los brazos donde me indicas– estoy dispuesta a vivir la experiencia contigo,  complacerte y así a su vez será muy placentero para mí. Quiero que me liberes que sacies en mí esta hambre que brota entre mis piernas.

    —Voy a ir poniendo cuerda en cada una de ellas –se verán hermosas las marcas en tu piel.

    No las podrás mover

    No podrás mover tus manos

    Si acaso los dedos

    Estarás abierta para mí

    Expuesta para mí

    Vulnerable a mi antojo

    Podre hacer contigo lo que me plazca.

    ¿Deseas eso?

    Estas dispuesta a ello?

    ¿Quieres gritar? Que toda tu oficina se entere de lo que aquí está pasando.

    —sabes que si, que siempre estoy dispuesta para ti.

    —Me gusta eso

    Me complace

    Y te complaceré

    Has jugado con hielo?

    Lo pasare por todo tu cuerpo

    Solo un poco

    Pero en tus labios…

    Ahí dejaré que tu calor lo derrita un poco

    Mientras mis dedos juegan fuera el hielo conocerá tu interior

    Has hecho eso?

    Te ha follado un hielo? –bueno no es que nunca hubiéramos jugado con hielo, lo he pasado por tu piel, tus pezones, tus labios, pero nunca lo has tenido dentro, nunca te ha follado un hielo. Quiero ver como tus labios se contraen al contacto del hielo como abres la boca al sentir el contraste del frío hielo en el calor de tu interior.

    Dejare que te queme un poco

    Antes de poner mi cálido aliento en su lugar.

    —El hielo es una experiencia que jamás he vivido, y, si quiero que me folles con él, quiero pedir más y más.

    —Pondré mis labios en lugar del hielo pasare mi lengua por toda esa zona una vez, otra vez, todo lo que me plazca chupare tu clítoris

    Lo aprisionaré con el filo de mis dientes

    Hasta lograr que te retuerzas de placer beberé de ti todo eso que me das todo eso que he provocado.

    Daré pequeños golpes en tus labios con mi palma abierta o con el fuete ya sentirás la diferencia.

    Sabes

    Si golpeas el lugar adecuado puedes proporcionar un gran orgasmo, un par de golpes certeros sobre el clítoris me indican que estas cerca, tu cara lo dice tus ojos lo piden, me gustan tus reacciones como recibes cada uno de los golpes, como te muerdes el labio para no gritarlos,

    Unos golpes sobre tu hinchado clítoris pueden ser muy placenteros, y a ti casi están a punto de hacerte explotar, ¿Quieres gritarlo?

    Grítalo perra!!! Grita para que todos sepan de quien eres la puta

    Que no quepa duda quien es tu dueño.

    —Cuando chupes el clítoris, quiero sentir como una y otra vez tu lengua juega por mis labios haciéndome enloquecer de placer.

    —Quiero que me lo pidas

    Quiero que me pidas que te folle…

    Si, siente mi dureza

    Abre tu boca

    Lo lubricare con tu saliva

    Follare tu boca antes que tu coño te haré mi perra, mi puta –sé que nadie te ha hablado así antes, sin embargo por el brillo de tus ojos sé que lo eres y lo aceptas–, serás lo que yo quiera que seas cuando yo quiera que lo seas, tomaré lo que es mío por derecho.

    —Que me hagas pedir más una y otra vez que me folles duro, fuerte como solo tú sabes hacerlo.

    Cuando me folles la boca será la experiencia más placentera el estar sujeta por las manos y que me penetres por la boca mojando los labios de esas gotas de placer que emanan de ti,  complacida de esa fuente de placer, ya que cada trago significa parte de tu esencia salvaje, viril y deliciosa.

    —Tus ojos… Tus ojos son tan expresivos como tu boca… Eres libre, sabes que aquí dentro eres libre de ser tú, sin nada que ocultar se tus vicios que a la vez son los míos… Tu boca lo pide y tu coño lo necesita yo lo quiero, quiero entrar en ti y disfrutar de tu humedad…

    Entraré en ti fuertemente

    Como sé que te gusta mirare como tus labios se abren al sentir esa primer embestida entraré y saldré de ti sin piedad hasta saciar esta sed que tengo de ti

    Te haré explotar una y otra vez

    Antes de voltear tu cuerpo

    Y dejar la mitad de él colgando en el borde del escritorio. Después entrare así me gusta ver tu culo al aire es único y es mío, solo mío

    mientras un dedo es recibido en tu culo…

    No parare hasta desfallecer

    Hasta haber sacado de ti el último grito

    Hasta quedar exhaustos

    Y sudorosos

    Hasta que tus piernas tiemblen

    Sentirás el placer

    Y el agotamiento

    Quedaras dolorida todo el día

    Quizá mañana también

    Pero sonreirás

    Sonreirás al recordarme

    Al recordar nuestro encuentro…

    —Y ya después volteada sobre el escritorio, disfrutaré se esa penetración deliciosa de tus manos y de ese falo delicioso que me partirá en dos ,pero que me mantendrá encendida por dentro disfrutando una y otra vez cada embestida que propinas en mi, haciéndome terminar a chorros que escurren por las piernas quedando desfallecida ante tal encuentro.

    —Eres realmente sorprendente y la vista que tengo de ti es sensacional, ahí con medio cuerpo colgando del escritorio tus manos y piernas tensas por el esfuerzo y mi esperma empezando a salir de tu interior, rápidamente quito los nudos poco a poco las marcas se van tornando rojas, lindas, beso cada una de ellas, símbolo de tu pertenencia, antes de abrazarte y acurrucarnos juntos en el sofá.

    Las marcas en tus muslos las cubrirá tu falda, tal vez las de las muñecas las tape la manga larga, pero esas en tu pantorrilla quedaran varias horas, las llevaras con orgullo por lo que resta de tu horario y en la noche las besaré, besaré cada una de ellas antes de volver a cogerte…

    Salimos de ahí dejando nuestras ropas lo mejor posible todos disimulan que no nos ven pero cada uno de ellos sospecha lo que pasó dentro nos miran con cierta envidia ellos quisieran estar en mí lugar y ellas quisieran que las hagan gritar como tú lo hacías.

  • Confín del mundo

    Confín del mundo

    Es otra vez de mañana, pero casi no se nota. La poca luz que llega a través de una pequeña abertura en la roca es mínima, aun cuando esta temporada es soleada las veinticuatro horas.

    Este pequeño refugio termal, a veces resulta agobiante, en cualquier momento podríamos volar por los aires.

    Pero no nos queda de otra.

    A pesar de encontrarnos aquí, hace mucho calor. Debo ir desnuda por todos lados, evitar los hongos y las infecciones. Sólo mi hijo Marcos puede quitarse el calor cada que va a recoger agua al glaciar cercano. Yo ya no puedo acompañarlo, esta pesadez es bastante grande para recorrer dos kilómetros por entre los cerros.

    Pero no queda de otra.

    Me quejo todos los días, pero no cambia nada. No debería quejarme, pero es que el calor es sofocante. Ya pronto me toca ir a las aguas termales, en cuanto llegue él, con esos fibrados músculos de tanto traerle agua a su pobre y preñada madre.

    Porque no queda de otra.

    Sí, mi hijo, mi amigo, mi confidente, mi amante, mi hombre, mi preñador. Las ganas fueron demasiadas y mi marido ya va a cumplir tres años que murió. Esa maldita cosa que nos obligó a refugiarnos aquí, esa maldita situación, esa se lo llevó. Dejándome sola con un adolescente ahora convertido en hombre. Con este maldito calor, con esta maldita calentura. Por qué si sabía que era más arrecha que la estufa, me tuvo que dejar con un macho que no podía tocar. Pero lo toqué, en cuanto cumplió la mayoría de edad, las ganas ya no las pude aguantar.

    Porque las ganas no se las debe de quedar cuando sí queda de otra.

    Sigo esperando. En este valle volcánico, oculto entre esta pequeña cordillera, debajo de esta cueva de hielo, refugiada en el medio de la Antártida, en la era 12 después del apocalipsis nuclear.

    Cuan pocos seguirán sufriendo algo igual… Bueno, al menos pueden seguir sufriendo, porque los otros ya no, tiene tiempo que ya no sufren.

    Porque ya no queda de otra.

    Espero que les guste este otro estilo, casi no lo practico, hago uso de varios, así como desde la perspectiva de todos los personajes principales, espero pases a mi blog y veas el material que subo ahí, puedes ir a mi perfil y darle click al ícono. Ahí también posteo material gráfico y los avances de las historias que voy escribiendo.

    Muchas gracias y hasta la próxima.

  • Mi ingenua Any

    Mi ingenua Any

    Que tal, estaba sin hacer nada y recordé una historia con Any, obvio no se llama así, pero me encanta decirle así, bueno esta es la típica chava joven ingenua y zorrita que todos hemos conocido alguna vez, esta historia no es de nuestra primera vez, esta fue una de tantas, pero ha sido la mejor.

    Any y yo teníamos una amistad que incluía sexo, yo sabía que tenía novio pero igual me la tiraba, una noche me escribió para que fuera a hacerle compañía y obvio sabía que en realidad era porque quería coger, bueno llegue a su casa y empezamos a platicar y pues comencé a jugar con su rica vagina, después de unos buenos besos me dijo “te hare lo que te gusta” saco mi verga se puso en cuatro y comenzó a mamármelo, admito que eh recibido mamadas exquisitas de diosas del sexo oral, pero Any no lo hace mal, tiene una boquita chiquita dios que aprieta rico, bueno ella seguía mamándomela y saque un condón se lo di y me lo puso con su boca, la cargue y se la metí lento comenzamos a hacerlo suave en su sofá cuando de repente escuchamos que abrían la puerta, yo sin sacarle el pito la levante y nos fuimos hacia la sote huela y vaya sorpresa cuando vimos quien entro era su novio!

    Estábamos pasmados, tuvimos suerte que las luces estaban apagadas yo con mi verga aun dentro de ella le dije y ahora que hacemos, pero al darme cuenta que este cuate no se había percatado de nosotros se la seguí metiendo, ¡estábamos cogiendo y su novio sentado viendo caricaturas!

    Pobre no se daba cuenta como estaba cogiéndome a su vieja, la volteé viendo hacia el reflejo de él y se la metía suave y duro a la vez mientras apretaba esas piernonas que tanto me fascinan.

    ¡La puse de perrito en el suelo y se la metí, estábamos parchando riquísimo!, esos movimientos no eran como son normalmente, ¡el hecho de que su novio estuviera ahí nos excitaba a los dos!

    ¡Nuestros movimientos eran riquísimos, yo apretaba sus ricas piernas, ella se mordía el labio para no gritar, el tarado de su novio ni en cuenta, eso me prendía para darle más y más fuerte!

    ¡Escapaban ligeros ruidos de su boca y de la mía, la excitación estaba a tope, mis dedos jugaban su clítoris, ella me mordía el brazo para no gritar!

    A: ¡Dios mío que rico!

    L: ¡Que rico coges frente de tu novio!

    ¡Hicimos varias posiciones hasta que ambos nos venimos al mismo tiempo, ella creyó que ya había terminado pero ese día tenía que hacer algo loco!

    ¡La empine y le dije al oído, “nena vamos a jugar si gritas lo pierdes todo”, ella me miro mientras aprovechando su húmeda y la mía lubrique su culo, la empine y se la deje ir lentamente! ella decía, “no espera ahí no, me dolerá”, pero yo ya estaba más adentro que fuera!

    La tome por la cintura y se la deje ir, Any tomo un trapo que estaba en su lavadero y lo mordió para no gritar, ¡yo estaba en lo mío veía el reflejo de ese idiota y más me excitaba y más duro se la metía!

    Ella ya tenía lagrimitas, ¡pero a pesar de eso tenía una cara de excitada tan rica que me incitaba a darle muy fuerte!, después de unos minutos ella comenzó a moverse más, ya no traía el trapo en la boca y comenzó a decirme en la oreja, “papi así métemela no me la saques” ¡cógeme, cógeme y no pares! “me coges mejor que ese wey”

    ¡Puta! eso me excitó demasiado que el agarre del cabello y se la deje ir con toda mi fuerza, ambos nos venimos mientras su novio seguía viendo la tele!

    A: ¡Que rico Luis, que rico!

    L: ¡Tu culo es maravilloso!

    A: ¡Nos descubrirá, nos va a ver!

    L: ¡Me vale, que vea como se debe de a tender a una ricura como tú!

    El seguía mirando tv, mientras su novia recibía mi leche en su culito, Any y yo nos quedamos reposando en la sote huela y esperando para poder salir, el idiota al darse cuenta que no llegaba nadie, se puso de pie y salió, esperamos unos minutos para confirmar que se había ido, yo me salí de la casa mientras mi pequeña puta se dirigía al baño.