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  • Eva y su hijo Abel (6)

    Eva y su hijo Abel (6)

    Efectivamente, se abrió la puerta que no habíamos oído, vi que cambiaba la expresión de Abel, pero no dijo nada. Me giré, y allí estaba Adán, con una expresión que no supe descifrar en aquel momento. Esperaba que se pusiera a gritarnos, que dijera algo desagradable, que chillara simplemente. Se quedó quieto en el umbral, algo le brilló en la mirada, algo cambió en su cara, en sus labios. Era una sonrisa, era una expresión que hacía mucho no le veía.

    —No sé qué decir, pero… ¿Hay sitio? Creo que sí, que ese culo amoroso algo quiere.

    —Súbete que nos vamos —, dije riendo.

    Empezó a desnudarse a toda prisa, mientras Abel y yo le mirábamos algo asombrados e inquietos. Una vez sin ropa, que dejó toda tirada por la habitación, qué poco me gustaba eso antes, y ahora qué poco me importaba se puso a mi lado en la cama y empezó a besarme. Me dejé llevar por la costumbre primero, pero noté que algo había cambiado. Su fuerza al besarme era renovada, no la acostumbrada por el encuentro cotidiano, era más bien como el recuerdo de la juventud. Me separé de él y le dije, mirándole y sonriéndole:

    —Estás animado hoy, Adán.

    —Mujer, quiero aprovechar la situación. Ya que se me ofrece, y no creo que tengamos problemas en este encuentro familiar…

    Siguió besándome y sus manos se dirigieron a mis pechos, para tirarme de los pezones, acariciarme los pechos que volvieron a sentir como antes, como si no hubiera pasado esa mañana. Abel se acercó por detrás y siguió acariciándome las nalgas, volviendo a separármelas y luego acercó su lengua a mi ano, donde, lentamente, empezó a lamerme, adentrando un poco la lengua, llenándome de saliva.

    Yo seguía con Adán, besándolo y moviendo las manos por su pecho, sujetándole las manos para llevarlas a mi coño que le esperaba. Él me sujetó suavemente, como si no quisiera, y orilló con los dedos mi vulva, apretando y aflojando, probando mis movimientos. Yo me dejaba llevar, por el culo y por la vulva los dos hombres de la casa me rendían homenaje, y yo estaba en el séptimo cielo.

    Me levanté de la cama, me puse de pie a un lado, y los traje junto a mí. Fuimos girándonos mientras me adoraban, me besaban de pies a cabeza, me acariciaban lentamente, preparando el futuro cuando yo estaba disfrutando del presente como nunca. Adán me empezó a besar los pies, y fue subiendo, besando y lamiéndome pies, pantorrillas, los muslos, y al llegar a ellos me sujetó las nalgas y metió la lengua en mi chocho, buscando más rincones donde lamer. Abel me había besado la nuca, lo que me hizo estremecer, y siguió pasándome los labios en un roce interminable por el cuello, subiendo y bajando, yo le notaba su aliento, que me daba calor y escalofríos, porque se combinaba con Adán en una temperatura que me estaba derritiendo otra vez. Abel luego fue bajando por mi espalda, mientras me acariciaba los pechos, se entretenía en los pezones, que fue a visitar con la punta de la lengua y luego dejó a cargo de los dedos, bajando hasta mis nalgas otra vez. Abel y Adán me lamían despacio, gozando de verme gozar como nunca, yo sujetaba la cabeza de cada uno con una mano, y gemía, pues no tenía necesidad de palabras.

    Había cerrado los ojos, y me concentraba solamente en mí y en lo que mis hombres me ofrecían. Creí llegado el momento, y fuimos a la cama. Adán se puso de rodillas, yo me incliné ante él, y empecé a chuparle la polla, que llevaba mucho tiempo erecta como hacía mucho no le pasaba; recorrí su glande, repasé toda la longitud de su pene, volví a meterme el glande en la boca, lamiendo más fuertemente ahora, y sujetándome en sus caderas; Abel se había colocado detrás de mí, y me metió un dedo en el culo, pero no era el momento adecuado, así que después de ofrecerme la promesa para otra ocasión, entró en mí con la decisión acostumbrada, y empezó a moverse y moverme sujetándome por las caderas. Adelante y atrás me movía, facilitándome el movimiento con Adán, todos nos movíamos en una combinación amorosa que fue aumentando sin palabras, hasta que noté que se acercaba el momento.

    Apreté más a Adán, le tomé firmemente la polla y aumenté la presión, lo que él notó y en lo que me fue ayudando, a la vez que Abel me sujetaba más fuerte todavía, y empezaba a avanzar frenético; estábamos en una carrera los tres, concentrados en los demás y cada uno en sí mismo, hasta que mis dos machos me derramaron su semilla y yo me corrí un segundo después, con un grito sofocado por la polla de Adán y su semen, que me chorreaba boca afuera, y con unas sacudidas que recogían el ataque de Abel y también me derramaban su jugo otra vez. Así, en esta tensión de orgasmos, estuvimos un momento sin poder hacer otra cosa que aliviarnos, sentir y gozar, olvidándonos de lo que nos rodeaba.

    Poco a poco volvimos a nosotros, a la cama donde nos fuimos dejando caer, y nos abrazamos, en una confusión de piernas, brazos, manos. Descansando así, dejamos pasar un poco de tiempo, yo entre ellos, a veces besando a uno u otro, siempre acariciando a los dos. Esto duró un tiempo que no se acabó nunca, pues, no sé cuándo, estando así, abrazada a los dos, noté algo en el aire, abrí los ojos que tenía cerrados, y vi que otros labios se besaban. Adán y Abel habían empezado a besarse con tranquilidad y cariño, y sus manos se encontraron y unieron. Me uní a ellos, ya no en medio, sino a un lado, como una más, mientras ellos se abrazaban y sujetaban como con una costumbre que luego me pareció de tiempo atrás.

    Qué más daba, si aquello podía ser el comienzo de otra vida para los tres.

  • Mi ingenua Any (V): Descubierta por su esposo

    Mi ingenua Any (V): Descubierta por su esposo

    En esa época, me escondía para tener sexo con otras, ya que mi Lety no tenía conocimiento de mis aventuras sexuales, ni con sus parientas ni con mis amigas, mucho menos con Any.

    Pero en el caso de mi ingenua, ella era muy descuidada y en ocasiones estuvo a punto de ser descubierta por su marido, ella no solo lo engañaba conmigo, solo un estúpido le creería, pero me encantaba cogerla por eso no le reprochaba nada.

    Era el 12 de diciembre, se suponía que estaba trabajando, ¡pero en realidad fui a verla a su casa!

    Entre charla y charla y cerveza y cerveza, los ánimos subieron de tono, ¡ella sabía perfectamente que solo iba para hacerla mía!

    A: Bueno, ¡entonces a lo que viniste!

    L: Jajá, ¡me encanta que ya sepas que vengo a darte lo que te gusta!

    A: ¡La verdad me urge un poco, lo necesito y ya se nos está acabando el tiempo!

    L: Tranquila hermosa, ven nena, ¡mira lo que tengo para ti!

    Me saqué mi verga que se estaba poniendo dura, con sus manos comenzó a acariciármela, yo me recosté en el sofá para recibir el masaje de su delicadas y suaves manos.

    Su lengua empezó a lamerme desde mis testículos hasta la cabeza de mi pene, lo besaba rico, mientras lo hacía mis manos acariciaban su trasero durito, mi pene estaba durísimo, ella lo tomo con sus dos manos y comenzó a succionarlo y luego metiéndolo por completo a su boca, sentía como se ahogaba y como mi verga ya estaba en sus anginas, pero eso no era impedimento para que ella lo sacara, emocionado por su rico acto, ¡la tome de la cabeza y le empecé a follar la boca!

    L: ¡Any que rico!

    Después de que se engullera mi palo unos minutos, nos desnudamos por completo y nos fuimos a su cama, ahí la acosté y le levante las piernas, acomodándome para darle una rica chupada, comencé con besos en sus entrepiernas y roses de mi lengua con sus labios vaginales.

    La introduje despacio en su húmeda vagina, le apretaba sus tetas y la miraba, sus ojos de borrego a medio morir, eran excitantes, ¡jugaba su clítoris al punto de endurecerlo como piedra!

    A: ¡Bebe, que rico ah!

    L: ¡Me encanta tu pucha!

    Mis dos dedos entraron a su caliente vagina, los movía fuerte mientras mi boca ya estaba devorando su par de tetas, al mismo tiempo le daba besos mordiéndole sus labios.

    ¡La puse en cuatro, y empecé a penetrarla fuerte, le acariciaba las nalgas y su espalda, los gemidos que salían de ella me ponían a mil, le apretaba sus piernas y agachándome un poco le mordía su cuello!

    La disfrute un buen rato en esa pose, luego la acosté y acomode sus piernas en mis hombros, le entraba con facilidad, mordía sus pezones y su cuello, tomándola de la cintura la movía para acompañar mis movimientos acelerados, el sonido de mis bolas chocando con ella se escuchaba en todo el cuarto.

    ¡Le doble la pierna poniéndola de lado, se la dejaba ir mientras me deleitaba con sus hermosas piernas, le besaba su pie derecho y mi mano izquierda apretaba sus pechos!

    A: ¡Ah! ¡Así bebe, así!

    L: ¡Que piernas! ¡No me canso de tocarlas!

    A: ¡Que rico me coges bebe, como quisiera esto todos los días!

    L: ¡Para que te casas, lo tuvieras todos los días!

    A: Uf, cógeme bebe, ¡solo cógeme!

    La puse en la orilla de la cama y le levanté las piernas para dársela de “carretilla”, ella estaba súper mojada, mi verga entraba ya por completo, mis 21 cm la atravesaban poco a poco en su rica vagina, ¡sentí como escurría!, chorros y chorros de dulce placer brotaban de ella, ¡por la pose en la que la tenía sus chorros le salpicaban la cara!

    A: ¡Ah!!!! ¡Papito que rico, me vengo bien rico!

    L: ¡Que rico me mojas bebe, uf me pones a mil!

    A: ¡Por dios, que orgasmo!

    ¡Yo aún no terminaba y la puse en cuatro nuevamente, pero esta vez para darle en su culo!

    A: Despacio nene, uf, ¡despacito por favor!

    L: ¡Que estrecho, me encanta perforarte el culo!

    A: Si amor, ¡pero no tan duro por favor!

    L: Descuida nena, ¡solo dolerá al principio ya sabes!

    Mi cabeza entro primero, su estrecho culito la apretaba deliciosamente, apoyándome en sus nalgas empecé a empujársela suave, sus quejidos me incitaban a moverme fuerte, pero me contenía, ¡quería hacerla sufrir y gozar al mismo tiempo!

    L: Te gusta amor, ¿te gusta mi verga?

    A: ¡Ay! Si amor, uf, ¡si me gusta!

    L: Pues muévete nena, ¡devórala!

    A: ¡Dios mío, que dolor pero que rico!

    Comenzó mover su cadera, puse mis manos atrás para que ella se enterrara sola mi verga, los gemidos eran exquisitos, ¡mi verga se ponía mas y más dura y su culito se hacía más y más grande con los movimientos!

    A: ¡Luis que rica verga!

    L: Te mueves riquísimo nena, que nalgas, que piernas, ¡uf!

    A: ¡Dámela fuerte bebe, hazme gritar amor, ah!

    L: ¡Como digas guapa!

    ¡Acelere mis movimientos, se la dejaba ir con tal fuerza que se quedó boca abajo, yo encima de ella, le apretaba la espalda y la cabeza, mi verga seguía dominando su culo, del placer ya le escurría saliva y dejaba toda la cama llena de ella!, ¡le empecé a jalar el cabello, se lo jalaba tan fuerte que le arranque un poco!

    A: ¡Ah! ¡Me lastimas, pero no dejes de meterla!

    L: ¡Eres una putita bebe, eso me encanta de ti!

    A: Ya me lo hiciste grande, uf, ¡me va a doler varios días!

    L: Para que te acuerdes de mi nena, ¡ahora te llenare de leche tu culito para que se impregne mi ser en ti!

    A: Si amor, dame tu leche, ¡ya la quiero!

    L: ¡Ese pobre hombre no sabe la bestia sexual que es su esposa!

    A: ¡Ya no hables de él y cógeme!

    L: ¡Toma bebe, toma, toma mi verga, toma, abre tu culo para mí, ábrelo todo, recibe mi leche, recíbela!

    ¡Me vine dentro de su culo a chorros!, ella se movía para hacerme gozar más, mi leche invadía su culo y escurría hasta su vagina que ya también expulsaba líquidos del placer sentido, estábamos en el orgasmo que nos olvidamos por completo que estábamos en su casa y cama.

    -Ya llegué amor!, ¡escuché mientras mi verga toda mojada salía del culo de Any, -hermosa donde estas!, ¡nos quedamos paralizados y sin poder hacer más su marido abrió el cuarto y nos encontró desnudos!

    M: ¡Peor que pasa aquí!, ¡Any que haces y tú!, Luis que pasa!

    L: ¡Pregúntale a tu mujer amigo y luego reclamas!

    A: ¡Mi amor, espera! ¡No es como tú crees!

    La verdad no me sentí mal, me puse mi ropa mientras ellos alegaban, el intento golpearme, pero no pudo ya que no era tan bueno, se quedó discutiendo con su mujer mientras yo me retiraba sabiendo que mi historia con ella, ¡ya había terminado!

  • Lo que opino sobre el amor filial y otras cuestiones

    Lo que opino sobre el amor filial y otras cuestiones

    El género amor filial no es mi favorito, y reconozco que comencé a incursionar en él cuando me percaté de que era, de lejos, la categoría más popular. Sin embargo, siempre hago alguna trampa. Por ejemplo, no suelo escribir sobre hijos y madres. Primero, porque al hacerlo no puedo evitar pensar en mi madre, cosa que me hace revolver el estómago (no lo tomen a mal quienes disfrutan de estas fantasías, no los estoy juzgando) y segundo, porque me resulta sumamente complicado escribir una trama que haga verosímil un encuentro sexual entre madre e hijo. Otros autores se animan a hacerlo, y debo decir que en la inmensa mayoría de los casos, son textos malísimos, que van directo a la escena sexual sin ningún contexto creíble.

    Por otra parte la relación entre hermanos no me espanta tanto, aunque tampoco me fascina. La trampa que suelo hacer en mis relatos consiste en que la relación filial sea entre hijos con madrastras, que se conocen ya siendo el hijastro un poco grande. De esta manera es fácil justificar la atracción sexual que pueda generarse, al menos por parte de uno de ellos. Sin embargo, que la atracción sea mutua, y más aún, que ambos decidan dar el paso decisivo a concretar ese pseudoincesto, es mucho más difícil (Al menos para mi, que soy un autor muy quisquilloso). Por supuesto, ya sé que en la realidad existen casos de incestos, pero no tuve el placer de conversar con alguien que haya participado de estas aventuras, y por ende, no tengo buena materia prima para realizar ese tipo de textos.

    Sin embargo he encontrado una solución a mi predicamento. En principio, sólo me ocuparía de una de las partes: el muchacho joven, el adolescente que siempre fantaseó con su tía lejana, el chico que tuvo la mala suerte de conocer a su madrastra cuando ya sentía atracción por los culos femeninos… y en lo que respecta al otro género, no me preocuparía por comprender como es que se sintió atraída a una relación de este tipo, sino que la obligaría a someterse a esa situación, aun cuando no quisiese hacerlo.

    Cuando tomé está decisión con respecto a mi proceso creativo, todo se tornó deliciosamente divertido, porque el género no consentido sí que me gusta mucho, y de hecho, es mi favorito. Es así como en “Madres sacrificadas 1” un grupo de hombres chantajea a una mujer, amenazándola, con llevar a su hijo a la cárcel, ya que tenían pruebas de un delito que el muchacho cometió. La mujer, luego de un debate interno, accede a reunirse con los chantajistas. Los susodichos la obligan a vendarse los ojos, y luego la violan a su gusto, bajo la promesa de no delatar a su hijastro. Y todo ese martirio sólo para descubrir que era el propio hijastro quien estaba detrás de todo el chantaje, y por supuesto, era uno de los que la estaban violando. Delicioso ¿No?

    Luego, en “apostando a mamá en un partido de póker» fui más lejos, y estuve cerca de dejar de lado la famosa verosimilitud que siempre busco en mis escritos, si es que no lo hice.

    La historia iba así: Recurrí otra vez al vínculo hijastro/madrastra. Esta vez el protagonista es un adicto al juego, que viendo que tenía una excelente mano, pero sin dinero para igualar la apuesta, no tiene mejor idea que ofrecer a su oponente una noche de sexo con su madrastra. Lo dice medio en broma, pero el otro se lo toma en serio, y le gana la apuesta, y junto con sus amigos lo obligan a pagar. ¿Y cómo meter a la madrastra en este embrollo demencial? Muy fácil. El muchacho le daría una dosis potente de clonazepam, y los otros aprovecharían mientras duerme profundamente para violarla. En efecto, así sucedió, y el muchacho vio, a través de la mirilla, como ultrajaban a su madrastra, y cuando todos acabaron, dejándola con sus esfínteres dilatados, llena de semen, y todavía medio inconsciente, el muchacho se decide a ser parte de la violación, y ahí nomás se la coge. Creo que fue el relato más morboso que escribí, y me encantó hacerlo.

    Luego, rememorando a una tía política que vi sólo una vez en mi vida,, cuando era chico, escribí “La sumisión de tía Viviana». Acá nuevamente pongo al protagonista como a un villano. En esta ocasión el muchacho descubre una droga que somete a las personas a la voluntad de quien le habla, y decide usarla con su tía, a quien siempre deseó con locura. Por supuesto, la cosa le sale a la perfección, y durante varias horas convierte a su tía en su esclava sexual.

    No soy el único autor que se preocupa por desarrollar la historia. Está Ulpidio Vega, por ejemplo, quien no se deja llevar por la ansiedad y espera el momento oportuno para llegar a la escena de sexo. Algunos quizá crean que hacer esperar al lector por más de cinco minutos puede ser perjudicial. Pero están equivocados. Si se redacta bien, con un texto atrapante y cargado de sensualidad, sin incurrir al sexo explícito de entrada, el lector quedará cautivado y disfrutará mucho más cuando se llegue al desenlace de la historia.

    Sé que para muchos es difícil escribir correctamente, pero siempre se puede mejorar. Lean a otros autores, no necesariamente de los géneros que mencioné. Lean a Filosofoaullador que tiene un estilo poético muy bello, lean a Lib99 que tiene una saga fantástica y erótica inconclusa, lean a Lman13 que escribió pocos relatos, pero muy largos y bien escritos, lean a sanatore33 que sabe muy bien el arte del detalle minucioso y de calentar al lector sin siquiera mostrar una escena con penetración, y lean a Requiem, quien es uno de los mejores escritores de esta página, pero, por desgracia, muy poco prolífico.

    Nombro a estos autores porque ya no publican y sus excelentes relatos quedaron sepultados bajo la avalancha de textos nuevos. A los escritores buenos que todavía publican ya los conocen, y no necesitan que se los presente.

    Leer a escritores buenos es una buena herramienta para pulirse uno mismo como escritor.

    Anteriormente mencioné que la mayoría de los textos de amor filial son malos, y poco verosímiles. Pero esto no es exclusivo del género. En esta página, y en la mayoría de este tipo, para bien y para mal, se publican relatos todos los días, y a casi cualquiera, sin muchas exigencias. Pero esa libertad de publicación no es excusa para que los autores se tiren a vagos y hagan el menor esfuerzo posible a la hora de trabajar su texto. Los lectores que se toman el tiempo de leernos, se merecen todo el respeto del mundo, y debemos mejorar por ellos.

    Hay una idea equivocada, y no sólo en la literatura. Esta idea es que las obras de determinados géneros son de baja calidad, por el sólo hecho de pertenecer a ese género. Las películas hollywoodenses de acción son malas, sólo porque alcanza con un actor famoso y unos cuantos millones de dólares gastados en efectos especiales para que sea un éxito comercial. Las comedias románticas son malas porque sólo se necesita de una historia repetitiva, con escenas empalagosas matizadas con chistes poco originales, y un conflicto argumental berreta que engañe al espectador y lo “sorprenda” con un final feliz. De la misma manera, se cree que una novela o relato erótico sólo necesita de un tema morboso con escenas subidas de tono para tener éxito, y que puede dejar la calidad de lado. Pero todo esto es una gran mentira. Un género no es malo per sé. Y que muchas obras hayan tenido éxito comercial sin haberse preocupado por desarrollar una buena historia, y mostrar la evolución de los personajes, no significa que cualquiera que replique esta fórmula tendrá éxito, y mucho menos que la masividad de esa obra signifique el éxito artístico de la misma. Menos aún, en este tipo de páginas donde la masividad no se retribuye económicamente. Pueden escribir un cuento de amor filial con un título muy llamativo, y en principio tendrán muchos vistos, y algún que otro lector que no sabe diferenciar la ficción de la realidad les escribirá mensajes obscenos. Pero hay otro dato más importante que la cantidad de vistos, y es la puntuación. Si bien esta puntuación era muy dudosa tiempo atrás, hoy es más transparente, y habrán observado que los lectores castigan los malos escritos y premian a los buenos. Yo creo que la valoración es un parámetro mucho más razonable a tener en cuenta a la hora de escribir.

    Dicho sea de paso. Esta página tiene un top de los relatos mejores valorados, pero desde hace un tiempo que se puso como condición que para entrar a dicho top es necesario tener por lo menos cincuenta votos. En su momento fue una buena idea, porque había muchos relatos que tenían excelentes puntuaciones, peto con muy pocos votos, lo que hacía injusto ponerlos en la cima del top. Sin embargo, hoy por hoy, llegar a los cincuenta votos es casi imposible, incluso para los relatos de amor filial. Yo creo que el mínimo debería bajar a por lo menos treinta votos, de esa manera sería más factible entrar al top y estimularía a los autores a esforzarse por hacer buenos escritos en lugar de sólo centrarse en llamar la atención. ¿Ustedes que opinan?

    Quizá sea contradictorio que yo proponga esto, ya que desde hace un par de meses que estoy en el puesto uno del top. Pero yo mismo creo que tengo relatos mejores, que por desgracia, no llegaron a los cincuenta votos.

    En fin. Esto es todo. Espero hacerme un tiempo en estos días para publicar algún relato. Saludos a todos.

  • Mi mujer me daba largas en tener sexo con otros (1)

    Mi mujer me daba largas en tener sexo con otros (1)

    Me llamo Alberto, casado con una hembra muy caliente, pero solo para casa. Cuando antes era para compartir la con otros hombres y mujeres. Yo cansado de proponer le alguna aventura y ella a última hora siempre se hecha para atrás. Yo cumplo con ella aparte de quererla. Yo busqué fuera lo que mi mujer no me daba. La verdad ya sabía que mujer tenía muchas posibilidades de que accediera a mis proposiciones.

    Clara tenía 53 años, su marido se había arruinado con la construcción y ella el único trabajo que ha hecho en la vida, ha sido follar con su marido y algunos más entre ellos yo. La llamé y le dije que tenía una oferta para ella. Que le venía perfecta para ella. ‘Te conozco mucho, no será para una noche’.

    Clara al día siguiente a las 16 horas estaba puntual, en mi despacho es 10 centímetros más alta que yo, y tiene el cuerpo que más me ha gustado de todas las hembras que me he follado. No llega a ser una gordibuena, es mejor que eso. La invité a un café y nos sentamos en los sillones.

    Clara: bueno dispara que me imagino que me quieres follar

    Yo: quiero que seas mi mujer aquí.

    Clara: para que

    Yo: para compartirte con otros hombres y mujeres, exhibirte y follarte mientras me como las tetazas que tienes.

    Clara: tu mujer ya no quiere ser la más deseada de todas las mujeres de la pandilla.

    Yo: pues hasta que nació el chico no ponía objeción a ninguna polla que se pusiera delante pero ahora dice que no. Yo sigo folland la como a ella más le gusta un fin de semana que voy y otro me quedo aquí.

    Clara: Yo no me voy a separar, porque mi marido se haya arruinado, que soy una zorra o puta pero las apariencias y el qué dirán.

    Yo: mi mujer se imagina que quiero follarte. Pero lo que no sabe que estoy dispuesto a separarme de ella y casarme contigo.

    Clara: lo dices en serio.

    Yo saque del bolsillo de mi chaqueta, una cajita pequeña y le pedí la mano izquierda, saque un anillo de compromiso y se lo puse.

    Clara se levantó y me cogió de la mano yo me acerque y nos besamos como lo habíamos hecho de adolescentes, nos fuimos desnudando poco a poco. Saboreando uno el cuerpo del otro, antes de seguir le dije a Clara que había una cámara grabando, una no, dos, nos echamos a reír y la senté en mi mesa levante sus piernas y metí mi boca en su coño peludo y culo…

    Me harté de comer los jugos de sus corridas y me pedía que le metiera la polla donde quisiera pero que la metiera. Se la metí por el culo, mientras ella se masturbaba el coño. La puse a 4 patas y se la metí por el coño, estaba lleno de flujo y muy caliente, a los 5 o 6 empujones se corrió como una perra, los orgasmos los tenia seguidos.

    Yo me corrí dentro de su coño llenándolo de semen calentito. La saque del coño y la metiera otra vez al culo. De caderas grandes me corrí follando la fuerte como gran yegua que es. Ella había recogido todo mi semen de su coño, yo le limpie el culo con mi lengua. Terminada la follada nos volvimos a besar y Clara me fue a devolver el anillo. ‘No cariño es tuyo tanto si aceptas como sino. Yo no me voy a separar, bueno igual tu marido sí. Y de dónde va a comer si no es de mí… vale de mi coño. Mañana te recojo para cenar’, le di dinero para ropa y unos zapatos de vértigo.

    Recogí a Clara en la puerta de su casa, nos dimos un beso y salí viendo a su marido mirando por la ventana. ‘Clara quiero que te cases conmigo’, ‘y tu mujer’. Le di los papeles que había mandado a mi mujer, pidiendo le la separación y el divorcio.

    ‘Y te quieres casar conmigo’. Fueron las últimas palabras hasta que nos sentamos a cenar. Vino un cliente mío a saludarnos le presente a Clara mi mujer él me miro extrañado. ‘Si me he separado de mi mujer ya es mi ex. Ella Clara es mi mujer no ves el anillo’. ‘Enhorabuena a los dos’ se fue y Clara me miro ‘estas seguro de lo que estás haciendo’. Me levante y fui al camarero y le pedí el micro. De vuelta a la mesa pedí perdón a todas las personas que había cenando y le pedí de rodillas que se casará conmigo. Ella dijo que si entre lágrimas. Todos aplaudieron. Nos comimos una ensalada cada uno con una botella de vino blanco albariño. Nos tomamos un café y salimos del restaurante, en la puerta cogimos del coche y la lleve a la playa y nos pusimos andar, cogidos de la mano.

    Cuando llevamos un par de kilómetros, Clara paro se giró hacia mí y me beso, ‘mañana llama a tu abogado y que le mande a mi ex marido la propuesta de separación y divorcio’. Nos empezamos acariciar y nos desnudamos uno al otro. Nos metimos en el mar cogiendo nuestras manos. En el agua cubriéndonos el pecho empezamos a besarnos.

    Estuvimos un buen rato cuando salimos había unos chicos de unos 25 años mirando nos. Como salíamos del agua desnudos, Clara se puso de rodillas a 4 patas mirando a los chicos yo le penetre el coño y comencé a follarla y a darle palmadas en los cachetes del culo, eran 3 los chicos y dos de ellos se acercaron a mirar.

    Yo les invité a que me pusieran las pollas en la boca de mí mujer, se quitaron la ropa y así lo hicieron, yo la follaba más fuerte viendo como chupaba las dos pollas juntas, invité al que tubería la polla más grande que se tumbara boca arriba, así lo hizo, yo cogí un condón y con la boca se lo puse al chico mi mujer se puso encima y se metió la polla en su coño yo la metí en su culo y el otro chico por la boca.

    Llevaba el ritmo de la follada y cuando note que Clara se ponía tensa lo acelere y me puse a follar la fuerte su boca estaba llena de semen y culo también el chico que le follaba el coño se había corrió un par de veces y el preservativo estaba lleno, él lo iba a tirar cuando yo se lo quité y lo he che en una papelera. Nosotros cogimos nuestras ropas y demás y nos fuimos andando desnudos los dos. Cogidos de la mano como novios que éramos.

    Yo me puse el pantalón la camisa los zapatos, Clara solo el vestido ni sujetador ni braguitas preciosas que llevaba cuando la recogí. Los zapatos en la mano las tetas se le salían al andar, nos cruzamos con unos matrimonios mayores 70 o más años. Y pensando que los hombres le dirían algún piropo, fue una de las mujeres quien al cruzarnos, y ver cómo y las tetas salían y entraban en el vestido, le dijo con esa tetas puedes rendir a todas los hombres Clara le contesto ya se ha rendido el que yo quería. Todos nos echamos a reír. Llegamos al coche y Clara me pidió las llaves, nada más salir hacia la autovía, había un control de alcoholemia.

    Vi como ella ordenó sus tetas para y pareciera normal el escote que lo era, lo que no aguantaba el peso de esas maravillosas tetas era el vestido. Cuando llegamos a la altura del agente, le dieron la boquilla y sin hacerle caso al guardia y soplo. 00 pueden continuar. Mi mujer hizo un movimiento con el hombro derecho y se le salieron las dos tetas fuera. Adiós le dijo al guardia civil que se quedó flipao.

    Fuimos a mi casa, ella entro y lo primero que hizo fue darme su teléfono móvil para que grabara, saco los cajoneras de la lencería de mi ex, los vació encima de la cama y se puso un conjunto de sujetador, braguitas, ligero y medias y zapatos de tacón. Negros y morados como la lencería.

    Me empezó a comer la polla y no quería que parase de grabar me corrí en su boca y grabé como con su lengua recogía lo que había en sus labios. Nos acostamos a dormir y las 7 de la mañana sonó mi teléfono, era mi mujer pidiendo explicaciones de los papeles de la separación, ‘me quiero casar con Clara’. ‘Para que te quieres casar con ella si la vas a tener siempre que tú quieras’. ‘Mira el lunes hablamos y me firmas los papeles vale’. ‘Siempre te han gustado sus tetas y su culo’, ‘también me gustaban las tetas de tu madre cuando cabalgaba encima de mi polla’, mi ex sabía que Clara estaba escuchando, ‘por el coño de mi madre han paso muchas pollas, pero dile a Clara como te follabas a su madre mientras me comía el coño’.

    Le colgué el teléfono y bese a Clara, la abracé contra mi pecho, ella levantó la cabeza y me pregunto si era verdad que me había follado a su madre con mi mujer. ‘El día de tu boda mientras tú le comías la polla a tu suegro. Me viste no pero por eso vino tu madre diciendo que era hoy cuando me follaba o nunca. Le pidió permiso a Eva’.

    Clara se subió encima de mi, me beso y me pidió perdón, ‘porque me pides perdón’. ‘No me había creido que le hubieras pedido a tu mujer la separación’.

    Nos vestimos y fuimos a salir y sonó el teléfono de ella, ‘es mi marido que hago’, puse cara triste porque ella, pulso la tecla verde y dijo ‘Buenos días, que quieres’. ‘Donde coño estas’, ‘a ti no te importa donde este sino con quien. Estoy con Alberto y me voy a separar de ti y casarme con él’, su marido empezó a reírse. Colgó y me miro fue a decir’ por favor no me falles’, cuando la cogí por las manos y la acerque a mi pecho.

    ‘Vamos quiero que te quedes convencida’, llame a mi hija, ‘papa ya era hora que te separases, sé que a mama la quieres pero Clara siempre ha sido tu gran amor secreto’, ‘hija Clara te está escuchando’, Clara ‘es verdad que te lleve a la nave que tiene todos los excalextris, y todas las máquinas de metal y sus más exclusivos secretos’.

    Corte la llamada y mire a Clara, ‘me llevas verdad’. ‘Primero vamos a desayunar y después ya veremos’. Al llegar al garaje Clara cogió las llaves del todo terreno, ‘me gusta conducir y más los coches que tú tienes’, ‘ahora son tuyos’, ‘yo no quiero ningún solo que no me engañes, y me tires mañana a la basura’.  Yo quería ir a dar un paseo con la lancha, pero ella solo quería ir a la nave. Cuando entramos ella me dijo para que necesitaba tanta seguridad. Todo lo he hecho yo aquí solo han encontrado mis familiares directos menos mi mujer. Y tu todo lo que ves lo he montado y planificado yo. Donde está la sala dedica a mi, la llevé al piso de arriba y al abrir la puerta se quedó con la boca abierta.

    En la pared principal había una serie de fotos suyas en bikini de cuerpo entero, la de la derecha son fotos de ella jugando al tenis, hasta los 23 años, y en la de la izquierda tres fotos de ella y besándonos con 19 años el día que termine la mili. Esa noche fue la segunda y última ver que hice el amor contigo.

    Ella se echó a llorar, `’hemos perdido 30 años’. ‘No Clara no hemos perdido nada, nuestro matrimonio no hubiera funcionado. Ahora sí que va a funcionar no tenemos nada que nos pueda separar’.

    Clara: que había antes que no había antes para que no funcionará

    Yo: tu hermana y tu madre. Y que te habría hecho las mil y una putadas.

    Nos besamos y me pidió que la follase allí, no follamos estuvimos haciendo el amor durante 2 horas sin separarnos nuestros cuerpos. Cuando salimos eran las 4 de la tarde, cogí yo el coche y la lleve a la iglesia de los marineros ella me miro extrañada y me pregunto aquí que vamos hacer. La cogí de la mano h la lleve dentro de la iglesia estaban el cura don Ignacio diciendo misa yo la lleve cogida de la mano hasta el confesionario ya me había encargado yo de que nos viera el cura entrar.

    Le quite desde atrás las braguitas blancas de señora inmaculada. Clara me pregunto con la mirada aquí, si con él. Señalado al cura, le toque el coño y lo tenía mojado, joder sí que te escitas. Quítame el sujetador se lo quité y hoy pasos detrás de mi me gire y eran tres chicos de unos 19 años detrás de mí. Le cogí al más alto la mano y le hice la señal de silencio, levante el vestido de mi futura mujer y el chico se puso acariciar sus nalgas, le desabroche los pantalones y saque su polla, ya la tenía bien dura pero a petición y se la mame, un poco metiendo la polla en el coño de mi mujer. Se corrió enseguida yo ya les comía las pollas a los otros dos el segundo la metió en el culo y aun se corrió antes y el último se la metió por el coño pero se corrió e mi boca. Mi futura esposa esta con el coño y culo llenos de semen y ella no se había corrido.

    Yo me folle desde atrás a Clara nos corrimos a la vez que terminaba la misa. Entramos en la sacristía donde había tres mujeres sesentonas pero muy bien vestidas y muy folladoras.

    Don Ignacio se giró llevando la polla en la mano, mi futura mujer soltó ‘vaya polla’ y eso que la mía mide 22 cm pero la del cura era como la de un burro, las tres mujeres se fueron a coger el badajo del cura. Pero este las puso con las manos a polla das en la mesa y desnudas yo le quite el vestido a Clara y el cura se sentó en el sillón del obispo y ella apoyando las piernas en los brazos del sillón fue bajando su coño hasta que se metió toda la polla dentro.

    Ella empezó a subir y bajar mientras yo me follaba a una abuela y metía mis dedos en los coños delas otras dos. Sin haberme corrido oí a mi mujer empezar a gemir de que su orgasmo esta al caer y me fui a comer la boca de Clara.

     

  • Mario (08 de 22): Semana loca con algún recuerdo

    Mario (08 de 22): Semana loca con algún recuerdo

    -Ha sido de locura papi.

    Estaba con la cabeza apoyada en los pelos de su vientre mirando hacia él, volvió a cogerme del pelo y me levantó la cara para mirarme.

    Ya no volverá a ser igual, ahora siempre lo pasaras divino, cada día mejor, ya estás preparado para esto… -lo dejó en suspenso sin decir el para qué estaba dispuesto.

    -Me llamarás algún día esta semana.

    -No, lo nuestro queda para los sábados, o viernes noche y sábados, tu tienes que vivir tu vida y yo la mía, no estoy ya para follar a todas horas, pretendo que esto dure y seguir así.

    -Me voy a llevar una boquilla de limpieza anal.

    -Y esa caja con todo lo que contiene, usa el plug pequeño de vez en cuando, no te vendrá mal.

    Guillermo se levantó y fue hacia el baño.

    -Tienes que marchar, ven a refrescarte.

    Iba a colocarme las braguitas y lo interrumpí mirándole.

    -¿Quieres quedártelas?

    -Déjalas para la colección, tu primera y segunda vez.

    -Esta ha sido mejor, mucho mejor, gracias papi.

    Ya vestidos recogimos lo que tenía que llevarme.

    -Necesitas para el autobus.

    -No tengo nada, pero también puedo ir andando, para añadir el paseo al de la mañana que fue muy corto.

    -Espera, ahora vuelvo. -regresó con unos billetes en la mano y me los entregó.

    -No quiero verte otra vez sin dinero, cuando manejes tu cuenta gasta lo que necesites, no andes temiendo gastar, en el banco ya tiene órdenes precisas.

    Nos íbamos a despedir sin más y le agarré de la cintura abrazándole.

    -Dame un beso. -necesitaba algo de calor y cariño para no sentirme un puto.

    *****************

    Regresaba a casa sonriente en el autobús, hoy no tenía que tener cuidado al sentarme, feliz pensando y soñando.

    “Robert era el motivo. (No seas tonto, solo quiere despedirse, otra cosa no puede ser, y aunque lo fuera ya no hay vuelta atrás. Ahora eres el amante de su padre, su puto, su hembra. Tienes que alejarte de él.)

    ¡Mario, borrarle de tu pensamiento! -me decía en la cabeza un duende bueno.

    Bastante será para ti poder estudiar, haber tenido esta suerte que te busco y fabrico tu abuelo, a tu medida, lo mas que puedes llegar a ser.

    ¡Ahora quieres más? ¿El amor de Roberto? El ya te dio más de lo que merecías”

    *****************

    -¿A donde vas Marcos?

    -Venid, voy enseñaros algo.

    Robert me agarró de la mano y seguimos a aquel muchacho, atrevido y grande sin cumplir catorce años. El camino conducía a la caseta de aperos del jardín usada por el abuelo, donde tanto nos habíamos escondido en nuestros juegos, desde donde escuchábamos las voces llamándonos cuando había que partir ya atardeciendo.

    -¿Que nos ocultas Marcos?

    -Tu calla Robert y seguidme.

    Encendió la cerilla, el cigarrillo se prendió, el primer humo salió de la boca de Marcos.

    -El abuelo se enfadará cuando se entere.

    -No le vas a decir nada al abuelo, ahora te toca a ti. -se quitó el cigarrillo de los labios y me lo entregó.

    -No, no lo voy a hacer.

    -Para ser hombres hay que fumar y además, lo harás o le diré al abuelo lo que haces con Robert.

    -¡Si no hacemos nada!

    -Os besáis. -nos miramos entre nosotros asombrados, era cierto que nos besábamos, cuando nos encontrábamos y al despedirnos, Marcos nunca besaba a Robert, tenía razón, pero eso no era malo, lo veía doña Amelia y don Guillermo, la abuela Rosa. Aun cabía la duda de que el abuelo no lo viera como los padres de Robert.

    -No le vas a decir.

    Se lo diré si no me obedeces. -las volutas de humo danzaban, hacían dibujos en los rayos de luz que entraban por las rendijas de las tabla de la pared mal ajustadas.

    -Lo haré, solo un poquito.

    -Robert también tiene que hacerlo.

    Primero el uno y luego el otro cogimos el cigarrillo y nos lo llevamos a la boca, aunque no queríamos, la curiosidad nos mataba, aquello sabía asqueroso y gruesas lágrimas, con toses agudas, se nos formaban a los dos.

    Marcos se reía revolcándose en el suelo.

    -Ahora que ya sois hombres os enseñaré otro secreto, este es muy importante.

    -¿Cuál, cuál? -se nos había olvidado lo del cigarrillo, aquello había quedado atrás, ahora una nueva novedad se nos ofrecía.

    -A besar, a besar de verdad, no como lo hacéis vosotros.

    -Primero tu Marito, acércate. -un beso no es nada malo, me acerqué a la cara de mi primo e iba a darle un beso en la mejilla, entonces me sujetó la cabeza y juntó los labios con los míos, sentía la lengua de mi primo lamiéndolos. Se separó de mi.

    -Tienes que abrir bien la boca y sacar la lengua como lo hago yo. -entonces comenzó el primer beso de mi vida, diferentes a los que Roberto y yo nos dábamos al encontrarnos. La suavidad de la lengua de Marcos me gustaba al rozarse con la mía, jugué imitando lo que él me hacía.

    -Ahora tu Robert, ven aquí.

    -No, yo no.

    -Te va a gustar y luego podrás besar a Marito, ¿a ti no te ha gustado Marito?

    -Sí, tiene razón Robert, sabe rico. -Robert se acercó andando de rodillas hasta llegar donde Marcos, aquí no hubo beso de mejilla, Marcos directamente le cogió la cabeza y le hizo lo mismo que a mi.

    Me pareció que el beso duraba demasiado y sujeté a Robert del brazo separándolos.

    -Tu has estado más tiempo ahora me toca a mi. -ya sabía lo que tenía que hacer, había aprendido rápido y saqué la lengua para buscar la de Marcos, él me la atrapó con la boca y me la succionó, pensé que me la iba a comer pero no, aquello era mejor aún que lo primero y me apreté contra él para meterle más lengua.

    Marcos pronto se cansó y me separó.

    -Otra vez Robert.

    -Si Robert, esto es mejor que lo otro. -también a Robert pareció gustarle el beso. se separaron y le interrogue.

    -¿Te ha gustado Robert?

    -No lo se.

    -Cómo que no lo sabes, no te separabas de Marcos. -Robert se encogió de hombros.

    -Lo que pasa es que Robert prefiere que seas tu Marito. -Robert se había puesto muy, pero muy rojo.

    -¿Quieres hacerlo conmigo?

    —Si tu quieres. -nos acercamos y lentamente coloqué mis labios sobre los suyos, tímidamente Robert sacó la lengua y me acarició los labios con ella. En el primer momento me quede inmóvil como muerto, un ramalazo eléctrico me había cruzado el cuerpo, lo mismo debió sucederle a él porque no hacía nada.

    Nos separamos un momento para mirarnos.

    -¡Marito!

    -¡Robert!

    Ninguno de los dos hablaba, solamente nos mirábamos echándonos los alientos en la cara del contrario y respirando con angustia.

    -¡Maricones! -exclamó mi primo, pienso que en aquel momento, ni Robert, ni yo, teníamos claro el sentido y concepto de la palabra que soltó Marcos.

    -Ahora viene lo mejor, veréis lo que que es una verga de verdad, de hombre. -se bajó el pantalón, ya le habíamos visto otras veces desnudo, pero con la polla lacia que no parecía nada del otro mundo, nos llamaba mas la atención el abundante vello negro que rodeaba la base.

    Ahora la tenía a tope de dura y tiesa. -los dos menores le mirábamos asombrados, aquello no era lo que enseñaba otras veces al mear o cuando nos cambiamos de ropa al secarnos después de la piscina, y tampoco en casa le había prestado excesiva atención.

    Se pasó la mano por ella y parecía que le daba gusto.

    -¡Ahhh!, esto si es rico, cuando os crezca lo sabréis.

    -¿No te duele?

    -No, al revés, está muy bien tocártela, y al final sale la leche. -comenzó a subir la mano por su polla, cerraba los ojos y saltaba a veces su culo elevándose del suelo…

    Algo nos interrumpió, entretenidos como estábamos no nos habíamos dado cuenta que la luz que entraba por las ranuras de las tablas, primero se había opacado y luego volvió a lucir igual, no habíamos escuchado gritos llamándonos como otras veces, pero se escuchaban voces cercanas hablando.

    Marcos se puso inmediatamente de pie y escondió la polla dentro del pantalón.

    Camino de la casa y a lo lejos, veíamos caminar delante de nosotros a don Guillermo y al abuelo hablando con gestos altaneros.

    Desde aquel día Marcos dejó de ser asiduo visitante de la casa de Robert, volvió al cabo de algún tiempo, para acontecimientos especiales donde doña Amelia le pedía a la abuela Rosa que lo llevara.

    En el camino y antes de llegar a la casa Robert me cogió la mano.

    -Marin, no me gusta que Marcos te bese.

    *****************

    Había llegado a mi parada y bajé del autobús, caminé con rapidez hacia mi casa y subí las escaleras de dos en dos, abrí la puerta con sigilo para que no hacer ruido y poder ocultar la caja que llevaba, para que mi abuelo no la viera.

    Afortunadamente la casa estaba vacía, era muy probable que el juego se prolongara y el abuelo volviera tarde. Escondí la caja debajo de la cama, al fondo del todo, con otros objetos y cajas de zapatos viejas.

    Bajé a buscar a Migue, necesitaba hablarle y pedirle que me acompañara el lunes, él era mejor que yo eligiendo ropa y tenía que ayudarme.

    Su padre se tomó su tiempo antes de abrirme la puerta, pensaba ya que no había nadie cuando rechinó el cerrojo. El señor como siempre daba lástima, llevaba solamente una camiseta de tirantes blanca, muy sucia y una especie de bañador de pata larga.

    -¿Miguel?

    -No está en casa. -y sin más cerró la puerta con portazo.

    Regrese y comencé a preparar algo para la cena, había poca cosa y era fácil elegir, recordé la comida que tiró don Guillermo a la basura y por poco me pongo a llorar.

    Encendí la televisión y sin quererlo me quedé dormido. Era muy tarde, las once de la noche y el abuelo no había aparecido.

    Comencé a preocuparme, podía retrasarse pero no hasta tan tarde, decidí esperar un poco más y le llamé a Marcos por si sabía algo, no me cogía el teléfono y mi inquietud iba creciendo.

    Me decidí a ir a buscarlo, la calle estaba vacía, tenía que recorrerla en sentido contrario a donde estaba la casa de Marcos, llegando hasta el final y donde había edificios semi derruidos, una zona peligrosa para la noche, llena de ratas y desperdicios, refugio de vagabundos, traficantes de drogas y gente sin hogar.

    El bar donde el abuelo acudía a jugar, y donde llevaba a Marquitos, estaba cerca de aquel lugar, no me gustaba nada que llevara al pequeño, y tampoco que lo cuidara él. Sabía que quería al niño pero no confiaba en mi abuelo.

    No es que tuviera miedo, pero miraba disimuladamente las zonas en sombra por precaución, para tener tiempo, si era atacado, y salir corriendo.

    Llegue al bar, un cuchitril que olía mal, estaba el dueño tras el mostrador, fumando y hablando con dos clientes del otro lado. Los tres volvieron la cabeza al sentirme entrar. Eran dos tipos mal encarados, no muy mayores.

    -Quién es esta nena que viene ahora a divertirse. -habló uno de ellos.

    -Acompáñanos nenita, bebe con nosotros, luego te haremos un favor.

    -No os metáis con el muchacho, es nieto de Roman, dejarle en paz.

    Me acerqué al mostrador mirando con miedo a los hombre.

    -Eres muy guapo muchacho, ya que eres el nieto de Roman, podemos llegar a un trato, te pagamos bien por un par de horas, a tu abuelo no le importará esperar. -no le atendí y me dirigí al dueño.

    -Mi abuelo, por favor, vengo a por él. -me señaló la puerta cercana al aseo sin hablar.

    El abuelo estaba en un estado deplorable, sentado en una silla y con el pecho y la cabeza sobre la mesa que aún tenia un paño verde de fieltro, no se movió cuando entré.

    -Abu, soy Mario, tenemos que ir a casa.

    -Déjame. -hizo un gesto brusco y casi se cae. -volví a salir al bar.

    -Me puede dejar un paño, por favor. -otra vez, sin responder, el dueño me alargo el que tenía sobre el hombro.

    En el aseo, asqueroso, humedecí el sucio trapo y volví donde el abuelo. Estuve un tiempo mojándole la cara hasta que pudo levantar el pecho de la mesa.

    Sacaba fuerzas de donde no tenía para soportarle apoyado en mi.

    -Venga abu ponte derecho y anda.

    -Al salir entregué el paño al dueño.

    -¡Gracias! -el hombre solo movía la cabeza, pensé que mirándome con lástima.

    -Va Roman, ya sabes, cuando no tengas dinero para jugar, puedo pagarte bien por tu nieto. -los dos hombre empezaron a reír y nosotros emprendimos el camino a la salida.

    Avanzábamos con dificultad, cada varios pasos teníamos que apoyarnos en las paredes para descansar, en ocasiones temía que el abuelo se me cayera.

    Había caminado una manzana y en un descanso, al mirar hacía atrás, vi a los hombre saliendo del bar y coger nuestra dirección.

    -Venga abu, tenemos que seguir. -lentamente la distancia se iba reduciendo, ellos iban trastabillando, cogidos de los hombros apoyándose el uno en el otro, pero andaban más deprisa.

    Ahora si que empecé a sentir miedo, ya no estaba el propietario del bar que les impidiera hacerme lo que quisieran. Tiraba de mi abuelo con las fuerzas exiguas que me quedaban y escuchaba atentamente las pisadas acercándose, mi corazón galopaba en mi pecho fatigándome mas.

    Al final llegaron a nuestro lado.

    -Mira a quien hemos vuelto a encontrar, nos estabas esperado preciosa. -uno de ellos me cogió de un brazo y el abuelo quedó apoyado tambaleante contra la pared.

    -¡Suélteme o gritaré pidiendo ayuda!

    -Ja,ja,ja, puedes gritar si quieres, sabes que nadie va a acudir en tu auxilio. -sabía que era verdad, nadie abriría una ventana para atender la llamada de socorro.

    Me revolví y le di una patada al que me sujetaba. Mucho daño no debí hacerle.

    -Ja, ja, ja, Es bravo el chico.

    -Ven aquí guaperas, verás que rica la tengo. -me empujó hacía una zona oscura mientras su amigo nos seguía.

    -Fóllalo ya y luego voy yo. -me sentía sujeto mientras intentaba buscar mi boca, su aliento olía asquerosamente a alcohol. tiró de mis pantalones y me los bajó agarrándome las nalgas.

    -Ya tengo tu rico culo maricón, ahora conocerás a un macho de verdad… -me sentía totalmente perdido, y yo me lo había buscado yendo a por mi abuelo, conociendo la fama del lugar a esas horas intempestivas.

    -¿Qué hostias pasa aquí? -escuché el grito a la vez que el sujeto se separó de mi, había caído rodando al suelo.

    Una sombra gigante, proyectada por las farolas, se reflejaba en el suelo

    -Tú cabrón de mierda, ayuda a tu amigo a levantarse y macharos antes de que os reviente la cabeza. -una mano fuerte me ayudó a levantarme, a la luz de la distante farola que lo distorsionaba, vi el perfil de quien menos esperaba encontrar.

    -Aldo, ¿qué haces aquí?

    -Parece que llegar a tiempo, y tu, ¿qué buscabas en este lugar?

    -Vine a recoger a mi abuelo. -le señalé al guiñapo humano que estaba tendido junto a la pared.

    -Está borracho perdido y sin conocimiento.

    -Si, no se como llevarlo a casa.

    Aldo se acercó al abuelo, sin aparente esfuerzo lo sujetó por la cintura y se lo subió en un hombro como si fuera un saco.

    -Ve delante. -su voz sonaba tajante y autoritaria, nunca lo había visto actuar así.

    Andaba casi corriendo, deseando dejar aquel lugar y alejarme cuanto antes, me seguía Aldo que a pesar de su fuerza le costaba acarrear el cuerpo pesado del abuelo.

    No espera encontrarme con el sobrino de don Andrés el tendero, y menos en aquel lugar y circunstancia, en otro momento hasta le hubiera esquivado para no pasar a su lado, ahora resultaba ser mi salvación.

    -No corras tanto, tu no llevas su peso.

    -Perdona Aldo, es cierto. -reduje mi velocidad y me mantuve a su lado.

    -¿Como se te ocurre venir aquí solo? -a pesar de que respiraba con dificultad tenía ganas de saber, yo no quería hablar y denunciar lo que pasaba con mi abuelo y callé adelantándome unos pasos.

    Subir las escaleras debió de ser agotador para Aldo a pesar de su enorme fuerza, en el instituto siempre nos reíamos de él por su torpeza sobre todo, también por falta de cabeza o inteligencia, no porque fuera tonto, todos teníamos lo nuestro.

    Nos habíamos hablado muy poco, solamente en la tienda de sus tíos donde yo acudía a buscar los encargos del abuelo.

    -¡Puto viejo, como pesa! -murmuraba a la vez que sordos juramentos le salían de la boca.

    Le guié para que lo depositara en su cama, simplemente le tapé con una colcha, mañana, o cuando despertara, me ocuparía de él.

    En la cocina Aldo se lavaba la cara en el fregadero.

    -Parece de plomo el cabrón del viejo.

    -No hables así de mi abuelo Aldo.

    -Tu abuelo me importa un carajo, yo te he ayudado a ti.

    -Y te doy las gracias, sinceramente no creía que fueras así.

    -¿Cómo crees que soy? -le vi una mirada rara, malévola.

    -Bueno, me has ayudado y te lo agradezco. ¡Gracias!, de alguna manera te pagaré el favor. -se acercó hacia mí, su cabeza rozaba la bombilla pendiente del techo.

    -Puedes hacerlo ahora mismo.

    -No tengo dinero Aldo, el lunes pasaré por la tienda.

    -El dinero es cosa de mis tíos, yo necesito algo más de ti. -podía haber escapado en ese momento, o intentarlo, pero rápidamente sus potentes brazos me tenían sujeto.

    -Que no se te ocurra gritar putito. -con una mano agarró mi cuello apretando hasta sentir ahogo.

    -Quiero cobrarme ahora mismo.

    -El lunes te daré lo que quieras, ahora no tengo nada para darte. ¡Mi móvil si lo quieres!. -dejó de sujetarme el cuerpo con la otra mano y las dos se aferraron a mi cuello llevándome la cabeza hasta que sus labios estuvieron en mi oreja.

    -No te hagas el tonto, sabes perfectamente lo que deseo, lo que quiere la mitad de los hombres del barrio, ¿adivinas ahora? -me había soltado una de las manos y la llevó a mi culo.

    -No sabes como provocas putita, cuando paseas moviendo tu culo de maricón que todos queremos, no eres tan inocente para no saberlo.

    -El lunes sacaré dinero y podré pagarte lo que me pidas, ahora déjame Aldo.

    -Tu no tienes dinero marica, y no lo tendrás nunca, vivirás a crédito como tu abuelo, solo que tu tienes una tarjeta de crédito bien hermosa. -tiró de mis pantalones y me los bajó, llevó la mano a mis nalgas y las moldeó apretándolas.

    -Esto es lo que quiero puto, lo único que tienes que merezca la pena.

    -Si sigues así gritará, tienes que irte ya de mi casa. -apretó la mano que contenía mi cuello.

    -Ni se te ocurra putita, el inicio de un grito y te rompo el cuello, sabes que puedo hacerlo.

    -Dime de una vez lo que quieres, ¡joder! -tampoco le creía capaz de cumplir su amenaza

    -Vaya modales que tienes mariquita, ya te lo he dicho, colabora y todo ira bien, lo primero, chúpame la polla y luego quiero tu culito y si gritas… -volvió a atenazarme el cuello hasta hacer que mis ojos se abrieran increíblemente angustiados.

    -De acuerdo, haré lo que tu quieras, pero no me hagas daño.

    -Eso me parece mejor zorra, que sepas el puesto donde estás, ahora abre la boca y cumple tu labor de puta o te arrepentirás.

    -Me soltó un momento para bajarse los pantalones, seguía con una mano en mi cuello, sabía que no podía resistirme, que sería peor, además del escándalo que surgiera, donde toda la culpa sería cargada en mis espaldas.

    -¿Vas a cooperar?

    -De acuerdo haré lo que mandes pero no me hagas daño.

    -Así me gusta puto. lo vas a pasar muy bien.

    Arrastró mi cabeza sujetada por el cuello hasta su ingle, tenía la polla dura, muy dura, era curvada hacia el ombligo, y para mi suerte, inversamente proporcional a su fuerza, no le medía más de quince o dieciséis centímetros, tampoco era extremadamente goda

    La tragué de un bocado, no era difícil hacerlo, aunque por su dureza extrema arañaba mi glotis al pasar, aquí no había amor, mi siquiera pasión, se trataba de la violación de mi boca, atacada con una saña perversa para causarme dolor y daño y él satisfacerse.

    Me folló unos minutos la boca sin descanso, hasta que se dio por satisfecho, entonces me ordenó quitarme los pantalones, él solamente con los suyos bajados en los tobillos.

    -Túmbate en la cama puto, y levanta el culo. -me puse como él quería, y desde arriba apuntó la verga y me perforó de un golpe sin sentido, pero le hizo sacar un gordo suspiro de satisfacción.

    -¡Ahhhhh! mariconazo, mi tío se morirá de envidia cuando sepa que me he adelantado a él. -me follaba con violencia inaudita, como si me castigara, azotándome con fuerza el culo al meterme la verga toda ella, la bolsa de sus huevos se estrellaba haciendo un sordo ruido de aplastamiento al golpear en mis nalgas.

    Sin darme cuenta comencé a sentir al macho que estaba sobre mí, involuntariamente me sometía sin dejar que notara mi entrega a su poder, una verga que era una minucia me hacía disfrutar, me sentía tan puta y miserable, pero gozaba y sentía sus golpes imponentes en mi culo.

    Mordí mi mano para no gemir, Guillermo tenia razón, cualquier objeto que me tocara el ano se convertía en mi dueño.

    -Toma puto, toma verga, siente quien es tu dueño. -palabras huecas que a veces escucharía, que seguiría oyendo mil y una vez, pero eso no era lo importante, el sentimiento de no saber controlarme y sentir, sentir placer sometido a cualquier hombre, esa era la realidad que experimentaba mi ser.

    Todo fue breve, no llegué a eyacular, solo los ríos de líquidos que expulsaba por el pene eran la muestra de que había gozado la follada de Aldo, pero él no se dio cuenta, estaba a lo suyo y eyaculó, tampoco en eso era un fenómeno.

    Se separó levantándose de la cama, rápidamente ocultó el pene, quizá avergonzado de no haber conseguido hacerme gozar, o que viera su verga ya diminuta, escondida entre los pelos del pubis.

    Escuché cerrarse la puerta de la calle y ya solo lloré, lloré la humillación, el sentirme vulnerable y de alguna manera derrotado por mis mismos sentimientos.

  • Mi hijo ha suspendido y no puedo consentirlo (II)

    Mi hijo ha suspendido y no puedo consentirlo (II)

    El nuevo curso comenzó. Esta vez no iba a permitir que su hijo de 18 años suspendiera y tuviera que vejarse de nuevo ante el tutor y el director, por lo que estuvo pendiente de él todo el rato mientras estudiaba y le ayudaba también con sus deberes.

    Su marido regresó de viaje en octubre. Fueron a esperarle al aeropuerto los dos, era sábado por la tarde. Después de recoger el equipaje, volvieron a casa. Se besaron tiernamente antes de subir y mientras su hijo les ayudaba con las maletas se besaron más apasionadamente aún.

    Esa noche durmieron poco. En cuanto creyeron que su hijo dormía se pusieron a follar. Llevaban meses sin tener contacto físico. Solo habían tenido sexo por videoconferencia.

    Carlos apenas había empezado a dormirse, cuando oyó unos ruidos que venían de la habitación de sus padres. Era el colchón que empezaba a moverse. Nunca se había acostado con ninguna chica, pero sabía perfectamente que era ese sonido.

    -Ah, cariño, cuanto tiempo sin verte. Te he echado de menos. Oía como le hablaba a su padre.

    -Y yo igual tesoro. Cuanto tiempo sin sentir tu piel. Tus pechos, tus caderas, tu culo. Voy a penetrarte ya.

    -Espera cariño. Espera que esté mojada. Aaaah, ya lo estoy, joder que caliente me pones.

    -Voy a metértela toda.

    -Siii, cariño, ya estoy mojada para ti.

    Carlos oía todo esto y empezaba a ponerse cachondo. Pocas veces había oido a sus padres hacerlo así. Parecía que estuvieran retrasmitiéndolo.

    -Que gorda la tienes cariño.

    -¿Te gusta eh?

    -Cuando tiempo sin sentirla. Aaaah. Qué gusto por dios. Empieza a bombear. No te quedes quieto.

    Su marido obedeció porque en ese momento la cama empezó a sonar con más fuerza.

    -Ah, ah, ah, ah, gemía su madre. Cariño dame más. Más fuerte, quiero sentir tu polla más fuerteee.

    Para entonces Carlos estaba empalmado. Se bajó el calzoncillo y se sacó la polla y empezó a meneársela. Al principio le venía la cara de Laura, una compañera de la escuela, pero pronto cambió por la de su madre mientras oía como esta estaba a punto de correrse.

    Subía y bajaba por su tronco sin pausa. La verdad es que su madre estaba muy buena y sentía envidia por su padre, por cómo se la estaba follando. Eso era pecado, el tener pensamientos sexuales con la madre de uno, pero es que no podía evitarlo. Se lo estaba poniendo a huevo.

    -Ahora ponte encima cariño. Oyó cómo le pedía su padre.

    Esta debió obedecer porque notó un sonido en la cama y efectivamente se subió sobre su padre. Se clavó la polla con su mano derecha y así terminó de follárselo casi a la vez que su hijo se corría en su habitación.

    Carlos no sabía dónde limpiarse la polla, no encontraba nada a mano, así que decidió hacerlo con los calzoncillos. Mañana los echaría a la lavadora antes de que su madre se diera cuenta.

    Llegaron los exámenes del primer trimestre. Los dos estaban convencidos de que Carlos aprobaría. Cómo sabéis, no le había quitado ojo de encima y había estado detrás de su hijo todo el tiempo, por lo que estaban seguros de que aprobaría todo y seguro que con buena nota.

    Pero desgraciadamente, no fue así. Elena recibió una llamada del tutor en cuanto salieron las notas.

    -Señora López, su hijo ha vuelto a hacerlo. Ha suspendido cuatro asignaturas esta vez.

    No podía creerlo, no podía ser. Sin duda habían vuelto a suspenderle aposta. No le había sacado de la escuela, no sabía porqué motivo, pero esta vez iba a solucionarlo. Por supuesto no iba a vejarse otra vez, eso era lo último, pero no iba a quedarse callada.

    -Quiero reclamar los exámenes. Quiero verlos.

    -Sin duda señora López. ¿Podría venir mañana sobre las 12?

    -Si, a las 12 me viene perfecto.

    A las 12 de la mañana del día siguiente Elena estaba en la puerta del despacho del tutor. Iba a tocar la puerta cuando esta se abrió.

    -Pase, pase.

    -Ya sabe para qué estoy aquí. Esta vez no voy a hacer nada que no quiera. ¿De acuerdo? No me pondrá una mano encima.

    -Tranquila señora López. Solo ver los exámenes.

    El tutor los sacó y los puso sobre la mesa. Mientras Elena los miraba, echó el pestillo sin hacer ruido. La cortina ya estaba echada.

    Se abrió una puerta del despacho por dentro y apareció el director.

    -Sujétala Nacho.

    Este obedeció y agarró a Elena por las muñecas. Apretaba muy fuerte.

    -¡Aaah, suélteme!

    -Su hijo es muy mal estudiante. Tenemos que suspenderle para hacerle entrar en razón y que vea que le ocurre a su madre sino estudia.

    Nacho la apoyó contra la mesa y le bajó el pantalón y las bragas. El director se puso detrás de ella mientras el tutor la sujetaba las muñecas al otro lado de la mesa.

    Le separó las piernas y se mojó dos dedos con saliva y se los pasó por el coño.

    Se sacó la polla y sin más preámbulos, se la metió por el culo.

    -Aaaah. Cabrón. Gritó ella.

    El director comenzó con el bombeo. A Elena nunca le había gustado follar por el culo y por lo tanto nunca lo había hecho con su marido así, pero el director no pensaba lo mismo y se la estaba follando por el culo.

    Carlos andaba por el pasillo, al parecer el tutor le había llamado para que acudiera a su despacho, sin saber que su madre estaría en ese momento allí, siendo follada por el director.

    Se paró frente a la puerta e iba a tocarla, cuando se detuvo. Oyó unos gemidos que venían de dentro.

    Se agachó y miró por encima de la puerta sobre la cortina y vio el espectáculo del director follándose a su madre por el culo.

    Golpeó la puerta y empezó a gritar. Nacho, soltando a su madre, se acercó a la puerta y levantó un poco la cortina. Sonrió y dejó que viera el espectáculo.

    El director comenzó a acelerar el bombeo, el tío estaba a punto de correrse. Carlos no pudo ver más y se fue de allí.

    Terminó de correrse, la sacó sin cuidado mientras Elena se moría de dolor. Nacho la ayudó a vestirse y ella les dijo que iría directa a la policía a denunciarles.

    -Los dos sabemos que no lo hará, dijo el director limpiándose la polla de semen. Le gusta demasiado follar conmigo y no querrá que su hijo suspenda.

    -Bastardo, le dijo mientras terminaba de arreglarse la blusa.

    Salió de allí dando un portazo.

    Cuando Carlos volvió a casa su madre estaba dándose un baño. Oyó el agua en la bañera y decidió tocar la puerta.

    -Pasa hijo. Le dijo casi con un hilo de voz.

    -Mamá, ¿qué has hecho? Lo he visto todo.

    -Me han violado Carlos. En realidad, no es la primera vez. El curso pasado me dejé follar por ese cabrón, pero fue distinto. El tutor me hizo una cubana antes y luego él me folló, pero… lo hice por ti hijo. Quería que aprobaras y no podía consentir que repitieras. Esta vez iba a ser distinto, solo quería revisar tus exámenes, pero me sujetó el tal Nacho y luego el director…

    -Lo sé mamá, vi una parte. La otra vez lo hiciste por mí. Te quiero.

    -Gracias hijo. Anda, ayúdame a salir de la bañera.

    Estaba desnuda pero Carlos no quiso decir nada. Se levantó y vio su cuerpo desnudo mojado frente a él. Realmente su madre era preciosa y tenía un cuerpo increíble.

    Alzó una pierna para salir de la bañera mientras la sujetaba por el brazo. Sus muslos eran fascinantes. Se estaba poniendo nervioso.

    La ayudó a secarse pero no podía disimular. Estaba teniendo una erección tremenda.

    -Hijo, ¿estás bien?

    -Si mamá. Estoy un poco… acalorado.

    -Te entiendo. Has visto por primera vez a tu madre desnuda. Y tienes una erección.

    -¿Qué dices? No es verdad. No tengo nada. Se puso rojo como un tomate.

    -He visto cómo me mirabas. Es normal, eres un hombre y yo soy una mujer.

    -Eres mi madre.

    -Ya. Pero el otro día descubrí tus calzoncillos en la lavadora. Estaban acartonados. Fue la mañana después de que volviera tu padre. Está claro que nos oíste follar y te hiciste una paja. ¿Te la hiciste pensando en alguna compañera de trabajo? ¿O fue pensando en tu madre, eh? Dijo acercándose peligrosamente a él.

    -Yo… no…

    -Entiendo que te excite tu madre. ¿Sabes? Hace siglos el incesto era algo normal.

    -Yo… no… -No le salían las palabras.

    -Ahora vamos a solucionarlo.

    Le llevó desnuda hasta el salón y le sentó en el sofá.

    -Me duele bastante el culo y además debe ser tu primera vez, por lo que no te importará que me ponga encima, ¿verdad?

    -Yo, yo… -seguía sin poder hablar.

    Sacó su polla del calzoncillo dura como una piedra.

    -Tu padre lleva ya fuera un mes. Tengo ganas de polla. Tú eres carne de su carne y será cómo si me lo follara a él. Qué ganas de probarte mi niño.

    Carlos no sabía dónde meterse. Ni en sus sueños más húmedos habría imaginado que podría pasar lo que estaba a punto de ocurrir.

    Su madre se la meneó un poco hasta que creía que le iba a reventar.

    -Así mejor.

    Para entonces ya estaba mojada. Se la metió despacio, sin prisa.

    A Carlos se le pusieron los ojos como platos cuando la sintió dentro.

    -¿Te gusta eh?

    -Sí, mamá. Joder, es lo más.

    -Pues espera a que empiece a moverme.

    Elena comenzó a subir y bajar despacio. Le dolía mucho el culo y con el sube y baja se daba con las nalgas en las piernas de su hijo y le molestaba un poco. Decidió impulsarse más despacio y pedirle a él que le pusiera las dos manos bajo sus nalgas para que así no llegara hasta abajo.

    -Ah, mamá, joder que gusto.

    -¿Te gusta eh?

    -Si, mucho, ah, ah, ah.

    Se agarró a los hombros de su hijo para impulsarse. No podía evitarlo. Estaba súper húmeda y aunque le doliera el culo tenía que acelerar la follada.

    -Carlos, mi niño, que gusto me das. Cómo le gusta a tu mami follarte. Ah, ah, ah.

    -Ah, mamá. No voy a aguantar mucho más.

    -Me imagino. No pasa nada. Aguanta lo que puedas.

    Apenas estaba diciendo esto cuando su hijo se corrió. Sintió su leche inundarla hasta el fondo. Tenía mucha leche dentro y se la proporcionó toda.

    -Ah, ah, ah, hijo que gusto. Cómo tomaba la píldora lo habían hecho sin goma.

    -Pero mamá tú no te habrás enterado de nada.

    -Tranquilo ahora te enseñaré como hacer disfrutar a una mujer con los dedos.

    Se puso de pie, agarró su mano y con dos dedos le enseñó a masturbarla.

    -Así mi niño, así me haces gozar. Aaaah, me corro.

    Después del orgasmo, con la polla de Carlos aún manchada de semen, se sentó a su lado.

    -Joder cómo me duele el culo. Pero he gozado mucho. La próxima vez durarás más y me llevaras al orgasmo con tu polla. Hasta que vuelva tu padre pasará tiempo.

    -Gracias mamá. Ha sido increíble.

    -Tenemos que sacarte de esa escuela. Mañana pensaremos algo.

    Después de cenar decidieron dormir juntos. Carlos tuvo erecciones nocturnas y sueños eróticos donde se follaba a su madre de mil maneras.

    Una semana después Elena decidió enviar una carta a la escuela. En ella indicaba que quería sacar a su hijo de allí. Los resultados no iban a tardar en llegar.

    Durante unos días su hijo la consoló mientras su marido no estaba. Cómo ya no era la primera vez que follaba con su madre la hizo disfrutar bastante y casi todas las veces la llevó al orgasmo como su marido.

    Una semana después su hijo había pedido una pizza para cenar. Tocaron a la puerta.

    -Mamá, ya abro yo.

    Abrió la puerta, pero no era el repartidor. Era Nacho que iba con una capucha y por eso no lo reconoció. Le dio un empujón fuerte que lo tiró al suelo mientras el director entraba detrás de él.

    Nacho inmovilizó a Carlos. Elena estaba en la cocina por lo que al principio no se enteró de nada.

    Fue directamente a la cocina y sin que ella pudiera hacer nada la abofeteó.

    Cuando despertó estaba en ropa interior tumbada en el sofá y vio que su hijo estaba atado a una silla del salón.

    -Ahora hablaremos claro, dijo el director muy serio. No consentiré que saque a su hijo de mi escuela. ¿Entendido?

    -No puede hacer esto. Es un delito muy grave, ¿lo entiende Ud.? Va a ir a la cárcel bastardo.

    -Yo no voy a ir a ningún sitio. Solo a su coño señora López. Espero que lo tenga ya húmedo para mi.

    -¡Hijo de puta! Hizo ademan de levantarse, pero Nacho la sujetó. Ella se resistió y el director volvió a abofetearla. Quedó inconsciente.

    Carlos se resistía a sus ataduras pero eran fuertes y no podía zafarse.

    El director se desnudó y con un dedo masturbó a Carmen que seguía inconsciente. Ya erecto, abrió un poco sus piernas y la penetró con ganas.

    Se movía con fuerza, saboreando su coño. Entraba y salía de ella como si no hubiera nada más. No iba a tardar mucho en correrse.

    Carlos miraba la escena y no paraba de llorar. Su madre había hecho ya eso antes para que aprobara pero ahora no era queriendo, estaba siendo forzada y él no podía hacer nada para impedirlo.

    Estaba mirando al suelo cuando oyó cómo el director se corría el muy cerdo. Bombeó hasta que no le quedó nada dentro. Se había corrido dentro de su madre de nuevo. Se salió de ella despacio e hizo un gesto a Nacho para que se acercara.

    Con su polla goteando semen le dijo:

    -Ahora tu Nacho. Esta vez si puedes follártela.

    El tutor sonrió. La otra vez solo pudo hacerse una cubana, se la reservaba para el director, pero esta vez iba a follársela.

    Elena empezó a abrir los ojos cuando vio que Nacho estaba encima de ella dispuesto a penetrarla.

    Iba a gritar pero no le salió nada de la boca.

    Carlos consiguió desatarse un poco y se levantó y fue directo a por Nacho. El director le sujetó fuerte las manos con su polla bamboleándose, seguía desnudo. El tutor la penetró y ese momento se abrigo la puerta de la casa. Era su padre que volvía antes por sorpresa.

    Imaginaos la cara que puso cuando vio a su mujer desnuda en el sofá, con el tutor follándosela y a su hijo peleando con el director al que su padre apenas conocía.

    Dejó la maleta en el suelo, bueno casi la tiró y se fue hacia el tutor. Tiró de él hacia arriba sacándole la polla de dentro de su mujer de un tirón y lo lanzó contra la pared.

    Luego se dirigió al director y le abofeteó. Este no se inmutó y le devolvió una bofetada.

    El padre de Carlos cogió un martillo de madera que tenía en la cocina para ablandar la carne y se abalanzó al director.

    Al verlo así, los dos salieron corriendo de la casa.

    Luego llamó a la policía. Acabaron deteniéndolos y nunca más volverían a estar en un colegio.

    A Carlos lo matricularon en otro y finalmente olvidaron todo.

    Carlos siguió follando con su madre mientras su padre estaba fuera. Fueron una pareja de amantes en secreto. Su padre nunca los descubrió.

     

  • Memorias inolvidables (Cap. 21): Mi primo Juan

    Memorias inolvidables (Cap. 21): Mi primo Juan

    23 de junio (sábado)

    Entre las cosas que he puesto en mi mochila al salir de casa, te he llevado conmigo, querido diario, no vayas a pensar que te iba a dejar a merced de todos. No sería capaz de traicionarte cuando tú eres testigo de todos mis pesares. Gracias.

    Mi padre se ha ido temprano a ocuparse de sus asuntos, pero creo que ha sido para no presenciar lo que iba a acontecer. Todos mis hermanos estaban en el salón temprano, esperando para llevarme al comedor a desayunar, pero mi madre estaba en la puerta del comedor dispuesta a no dejarme pasar. Mi hermano Eleuterio discutió con mi madre con buenos modales, pero ella, zanjando la cuestión, dijo gritando:

    — Si lo metes en mi comedor, date por despedido, te vas tú también de aquí.

    Facundino se puso a llorar y las chicas corearon el llanto con él. Aquello parecía un auténtico funeral. Eleuterio se volvió para venirse donde nosotros y repentinamente dio la vuelta con el brazo en alto contra mi madre. Corrí a tiempo para interponerme y me llevé la bofetada. Eleuterio me abrazó y casi en volandas me sacó a la calle. Me besaba porque estaba arrepentido de este pronto que se le ocurrió. Pero me miraba mi cara doliente donde estaban marcados los dedos de su mano y lloraba.

    — Eleuterio, no llores por mí, que esto se pasa.

    — Lloro porque te vas, lloro porque me das envidia, lloro porque sé que te irá mejor que a nosotros, lloro de desesperación.

    Los demás hermanos salieron. Mercedes llevaba mi mochila en las manos. Rosario se metió en casa. Yo quería irme, pero quería despedirme de Rosario y tardaba. Al poco salió con dos bolsas. Una me la metió en la mochila diciendo:

    — Ahí tienes cosas por si te da hambre… —luego les dijo a los demás— vamos a desayunar en el parque los cinco, en esta bolsa está todo lo nuestro.

    Nos fuimos al parque, desayunamos, paseamos un rato juntos y me preguntó Rosario:

    — ¿Dónde vas a ir?

    — No lo sé, ya lo iré pensando, —respondí.

    Eleuterio dijo:

    — No seas tonto, vete a casa de los abuelos y les explicas; ea, yo voy contigo.

    — No; yo iré a casa de los abuelos, llevas razón, pero iré yo a pedirles el favor de que me alberguen por algunos días; si venís vosotros parecerá que vamos en plan presión.

    Todos asintieron y quedaron en que al día siguiente ya me avisarían donde vernos. Mercedes le hacía gestos a Rosario para que hablara y esta me dijo:

    — Nosotras tenemos este dinero y queremos que te lo lleves para lo que puedas necesitar.

    — No —respondí—; guardad vuestro dinero para vuestras necesidades, yo he guardado dinero de hace tiempo porque imaginaba que esto acabaría más o menos así. Nunca pensé en tanta brusquedad y violencia, pero nuestra madre no se arrepiente nunca ni de sus pecados. No sé de qué le sirve tanta cofradía y tanta beatería… Vosotras guardad lo vuestro; Rosario tú lo puedes necesitar en breve, no eres tan prudente como Mercedes y no teniéndome a mí, mamá tiene que descargar con alguien, pienso que te toca. Búscame cuando me necesites.

    — Yo quiero irme contigo, —dijo Facundino.

    — Ya te he dicho que ahora no puedes, sé prudente y silencioso, cumple los 18 años y mandarás de tu vida. Hazme caso, cada vez que quisieras decirle cuatro casas bien dichas a mamá, piensa que tu hermano Miguel está a tu lado diciéndote: «Calla y resiste», —le reflexioné.

    Se me echó al cuello y lloraba sobre mi hombro. Eleuterio lo calmó y nos despedimos hasta el día siguiente. Me encaminé triste a casa de mis abuelos. Primero les he dicho que iba a verles y saludarlos. Pero mi abuelo me dijo:

    — Anda ven a cenar, te acuestas a descansar y mañana hablamos.

    24 de junio (domingo)

    Hoy es el santo onomástico del tío Bautista. Iremos a comer a su casa. El tío Bautista es mi tío abuelo, hermano de mi abuelo. Me nuncio esto de ir a comer a casa del tío Bautista mi abuelo mientras desayunábamos y luego se quedaron mirándome:

    — ¿Qué?, —dije yo.

    — Cuéntanos, antes de que venga tu padre…, dijo mi abuelo.

    Algo debían saber ya porque mi abuelo llamó a mi padre para preguntarle si sabía de mí. En definitiva lo que ha ocurrido es que mi padre se presentó en casa de mis abuelos, han hablado antes de verme y han discutido. De lo que he escuchado saco el siguiente resumen:

    «Que mi padre no está de acuerdo con la actitud de mi madre respecto a mí.

    »Que yo debo ocultar mi «inclinación homosexual», dicho así como inclinación, es decir, un defecto, todo para tranquilizar a mi madre.

    »Que debo disimular o curarme de mi mal (aunque mi abuelo le dijera que no era ninguna enfermedad, mi padre insistía).

    »Que no debo juntarme con mis amigos de antes, que debo ir con otros amigos mejores para que me ayuden a cambiar mi estilo de vida a mejor.

    »Que las señoras amigas de Eloise, les decía refiriéndose a mi madre, han de comprender que Eloise se ha puesto firme en su sitio y Miguel ha de reconocer sus errores ante ellas, pidiéndoles disculpas».

    Este es el resumen. Mi abuelo se ha puesto furioso y ha dicho que hablará conmigo, y le decía a mi padre

    —Pero has de saber que hace casi diez años, exactamente 9 años, 11 meses y 3 días, que tu mujercita no viene a visitarnos, por lo que no me merece ninguna consideración ni respeto; con esto estaría todo dicho, pero yo exijo a mi hijo que se disculpe con mi nieto y sin ninguna razón lo vuelva a admitir en su casa, de lo contrario aquí no tienes nada que hacer; si no te pones los pantalones en tu casa, no vengas a la mía a imponer los huevos de tu mujer; aguántatelos tú».

    Mi abuelo se presentó ante mí y me dijo que saliera a ver a mi padre. Lo hice sin más, ni nervioso, ni acobardado ni presuntuoso. En estos casos no sirve ni la soberbia ni la falsa humildad. Saludé a mi padre como de costumbre, con un «hola, papá» y un beso en su mejilla. Me besó igualmente y me dijo un montón de excusas, que él no pensaba que iba a llegar tan lejos, y todas esas cosas que se dicen para eximir la culpabilidad o responsabilidad. Solo le dije:

    — Atiende, papá, a lo que te ha dicho el abuelo; solo tienes una oportunidad para seguir siendo mi padre; si no te pones los pantalones en casa, me mandará a la calle de nuevo y no vendré a casa del abuelo para ir repitiendo operaciones. A partir de ese momento, tú y mamá dejaréis de ser mi familia.

    — A tu abuela y a mí no nos metas en ese ultimátum, —dijo mi abuelo muy serio.

    — No, abuelo, quizá y sin duda vendré más veces a visitar a mis abuelos; todas las veces que me lo impidió, la esposa de mi padre. Si no hemos venido más no es porque mis hermanos y yo no queríamos, sino porque tu nuera no nos lo permitía bajo amenaza. Pero yo, libre de ella que ya me siento, vendré a cumplir como un nieto con sus abuelos.

    — Escucha lo que dice tu hijo —le decía mi abuelo a mi padre— y toma nota; igual te convendría divorciarte y vivir con tus hijos…

    — No, abuelo, mi padre no se divorciará de su mujer, es un cobarde; él tiene otras mujeres con quienes desahogarse, no sé si adivina que su mujer hace lo mismo; son unas ratas, follan con quien les sale al paso, pero un hijo maricón debe ser mayor pecado que la promiscuidad heterosexual.

    — ¿Es cierto lo que dice tu hijo? —le decía mi abuelo a mi padre.

    Mi padre callaba, no respondía a mi abuelo y entonces salté:

    — ¿Quieres que regrese a casa, sí o no?

    — Prefiero pagarte un hotel de momento, antes de molestar a los abuelos…, —dijo mi padre.

    Mi abuelo se levantó de la silla donde estaba sentado y se encaramó contra mi padre con ánimo de pegarle. Me levanté rápido, amarré con un abrazo a mi abuelo y lo hice regresar a su silla. Se levantó y se fue donde estaba mi abuela llorando. Le dije a mi padre:

    — ¡Márchate, eres una mierda! No sirves para nada! ¡¡Vete!!, —le grité.

    Esperé que saliera de la casa y me fui a ver qué les pasaba a mis abuelos, los sorprendí abrazados y llorando. Me abracé a ellos y les dije:

    — No lloréis, llevo todo el tiempo de mi existencia sin padre y con una tirana de madre. A mis hermanos les pasará otro tanto y sufrirán, me apenan ellos. Voy a pasar esta noche con vosotros y mañana me voy para no ser una carga.

    — Mi nieto no es una carga para mí, —dijo mi abuela sollozando.

    La besé y le dije:

    — Es que tu nieto sale de casa y va a sitios que a ti no te gustarían y hace cosas que no te gustarían y me gustan los chicos y supongo que eso no te gusta y…

    — Calla…; calla…, tu abuela no mira lo que hace su nieto sino lo que su nieto es para su abuela, su sangre; si tú te sales del camino que nos gustaría es un asunto tuyo, si nos gusta o no, nada tienes que ver con ello… y si todos fuéramos iguales, el mundo sería muy aburrido, —dijo mi abuelo abrazado a mi abuela.

    A la comida en casa de mi tío Bautista fui bien vestido por respeto a todos ellos. Me puse unos jean enteros de color burdeos, sin rotos, aunque todos los tengo ajustados, y una camisa a cuadros dominando el granate. Calzaba zapatillas sin calcetines porque no me acordé de llevarme. Mi abuela, cuando me vio, se alegró y me hizo quitar la camisa, rápidamente la planchó de sus arrugas de estar en la mochila y me dijo que me pusiera un sombrero o algo en la cabeza porque iríamos paseando y hacía mucho sol. Me puse una gorra del mismo color que los jeans y las zapatillas que abundan en rojo. No llevaba gafas, pero sí me puse una pulsera muy sencilla y común en cadeneta. Noté que mis abuelos se sentían orgullosos de mí y yo iba a conocer por fin a casi toda mi familia paterna. Estaba la casa llena. Mi tío Bautista, tiene tres hijos, Bautista es el mayor, le siguen Antonio y Manuel. Bautista es mayor que mi padre, Antonio es de su edad y Manuel dos años menos. Estaban dos hijas de Bautista con sus esposos, ambas tenían dos chicas cada una, mis primas eran Luisa y María, las hijas de Luisa; Marisa y Juana las hijas de Marisa. Mi tío Antonio con Evodia su esposa tenía dos hijos, mellizos, de mi edad, Antonio y Juan, este celebraba su onomástico con mi abuelo, su tío Bautista y su prima Juana. Para todos ellos hubo regalos. Manuel estaba casado con Yolanda, muy guapa y tenían un bebito llamado Manuel. También vino el hermano de mi padre Fernando, no pudo venir su esposa que estaba atendiendo a su madre anciana —todos comprendieron—, no tienen hijos. Todos me hicieron un muy buen recibimiento y todos debían saber algo, al menos los adultos. El que quiso estar siempre a mi lado y hablaba más conmigo era mi primo Juan. Las chicas protestaron porque yo estaba sentado entre mi abuelo y Juan. Mi abuelo hablaba con su hijo y yo hablaba con Juan.

    Juan me contó muchas cosas, sobre todo chismes acerca de sus primas. No le gustaban nada, las consideraba una engreídas y creídas de sí mismas. Decía que se parecían a sus mamás y siempre había que hacer lo que ellas quisieran. Me decía:

    — Yo prefiero ser amigo de los tíos libres como tú.

    — ¿Qué sabes de mí?, —pregunté.

    — Cuando acabemos de comer, vienes conmigo y te mostraré un lugar donde podremos hablar de nuestras cosas, —me dijo susurrando.

    Todo fue tranquilo, pregunté a mis abuelos a qué hora nos iríamos y me preguntaron si estaba cansado o aburrido. Les dije:

    — No, no estoy cansado, es por estar con los primos.

    — Nos iremos después de cenar, contestó mi abuelo.

    — Vale.

    Y me fui donde Juan que disimuladamente, me sacó por la cocina al jardín y comenzamos a caminar para meternos entre los árboles:

    — Todo esto es de mi abuelo, sigamos.

    Llegamos a un cobertizo, donde estaban los perros que Juan conoce bien, los acarició y entramos, subimos una escalera y allí había un granero y mucha paja. Cogió una manta y la extendió sobre la paja. Nos tumbamos y me empezó a contar.

    — Yo soy como tú.

    — ¿Como yo qué?

    — Yo soy gay, pero mis padres me entienden. Habrás visto cómo te han besado, abrazado y te han tratado bien…, pues sabemos lo que te pasa…

    Hubo un momento de silencio y dijo:

    — Eres muy guapo.

    — Tú también eres muy guapo.

    Nos quedamos mirándonos. Luego preguntó:

    — ¿Lo hacemos?

    — Ya la tengo dura, —contestó.

    Nos pusimos de pie, nos descalzamos y nos quitamos yo mi camisa y él su camiseta. Nos besamos. Su pecho al contacto con el mío, lo noté caliente. Levantaba la pierna acariciando la mía, pero con poca sensibilidad. Le desabroché su pantalón recto y le bajé la cremallera. Tiré de su pantalón abajo y con unos movimientos de sus pies se los sacó. Seguíamos besándonos y me tumbé sobre la manta para poder quitarme mis jeans. Se puso de rodillas y, mientras me besaba el pecho iba desabrochando el jean y bajó la cremallera. Descubrió mi paquete que ya estaba duro de tanta espera. Se puso ante mis pies y tiró del jean. Le costó porque es muy ajustado, levanté el culo para que saliera mejor y consiguió sacármelos.

    — ¡Llevas jocks! ¿Eres activo o pasivo?

    — En mí no vale eso, soy versátil.

    — ¡Ah!, al verte con jocks pensé que eras pasivo, porque yo soy pasivo absoluto, me dijo.

    Tiró de la cinturilla del jockstraps y miró.

    — ¡Oooooooh! Buena pieza tienes, no sé si me cabrá y no he traído nada…

    — ¿Para lubricar?, pregunté.

    — Sí.

    — Ahí abajo he visto una lata de aceite, pero mi saliva y la tuya son más que suficientes, —le dije dándole un beso con lengua que nos ocupó un rato largo.

    Como pude le fui sacando su slip rojo que ya tenía una mancha húmeda que ponía la teja de rojo oscuro. Salió su polla que acaricié. Distaba bastante de la mía, pero me gustó y se la mamé, poco a poco nos pusimos en 69 y él me sacó el jockstraps y me chupaba mi polla. Suspiraba cuando yo pasé a comemersme su culo con chupetones y metía la lengua adentro por su culo cuanto podía y empujaba, comencé con un dedo haciendo círculos y gemía. Yo ya estaba con ganas y tenía que meterle mi polla o me correría fuera. Me tumbé cara al techo para que Juan se acomodara encima, pero prefirió que yo tomara la iniciativa. Se de espaldas, le di la vuelta, le cogí las piernas por sus tobillos, me puse sus piernas a mis hombros hasta que su culo quedó frente a mi polla. Me sonrió y ya le estaba gustando. Su polla palpitaba. Mojé mi polla y su culo con abundante saliva y, al toque con mi pulgar, noté que no era muy apretado. Lo mié fijamente y le respondí su sonrisa con la mia y con un beso, pasando mi polla por su raja. Lo hice varias veces y apunté a su agujero. Mi polla estaba lo suficientemente dura para que no necesitara ajustarla ni sostenerla. Apunté al agujero y desde el primer instante su ano cedió y cedió. Juan estaba muy distendido y feliz por su sonrisa. Cerraba de cuando en cuando los ojos porque notaba el roce de mi polla en sus esfínteres. Llegué al fondo casi de golpe y gritó y gimió, Le salieron dos lágrimas de los ojos y me quedé quieto. Comenzó poco a poco a moverse y volvió la sonrisa a su cara.

    Entonces me animé a seguir y comencé el mete y saca lentamente y pasé poco a poco y ayudado por sus movimientos a follarlo con mas vigor y velocidad. Ambos estábamos sudando, pero Juan no dejaba de sonreír y eso me iba animando, así que no cedí y continué.

    — Me voy, Juan, me voy, me voy a correr, ¿donde lo quieres?

    — Dentro, primo, dentro.

    Y después de dos movimientos más, me quedé pegado a su cuerpo y empujando sin cesar. Juan me agarraba con una mano mi culo y con la otra se masturbaba su polla.

    — ¡Ya va, Juan! ¡¡Aaaaaagh!!

    Co corrí dentro de mi nuevo primo Juan y al tiempo se corrió llenándome de su semen mi pecho. Con dedo recogí una porción y me lo puse en la poca. La cara de asombro de Juan al ver que me estaba comiendo su semen era se exposición. Le tendí mi dedo lleno de su semen y lo lamió. Me sonrió y me caí sobre él. Esperé que se bajara mi polla para no dañarle y me puse detrás de él, para recoger mi semen que se iba saliendo. le lamí el culo y escuché:

    — Pásame, yo también quiero.

    Llené de semen mi boca y le fui a dar un beso para comunicarle mi vida. Lo degustó y dijo:

    — Tu semen es más dulce.

    — Lo ha endulzado el culo de un chico muy dulce.

    Nos besamos. Era ya la hora de regresarnos y estábamos hechos un asco. Bajamos con la ropa en la mano y me llevó al lado de un pozo. Dio a la luz y la bomba sacó agua a un lavatorio grande. Nos metimos dentro y nos lavamos. Luego buscó una toalla y nos secamos los dos con ella. Nos vestimos y nos fuimos.

    En el camino me dijo que le gustaban mucho mis jeans. Le contesté:

    — Ven pasado mañana a casa de mi abuelo, los habré lavado y te los regalo.

    — Me gustan con tu olor, voy mañana y me los das como están.

    Le di un beso antes de llegar a la casa del tío Bautista. Nadie se percató de nuestra ausencia, excepto mi abuelo, si alguien se dio cuenta se lo calló y lo disimuló perfectamente, como mi abuelo. Estaban repartiendo trozos de pizza, empanadillas y cervezas y gaseosas. Era la hora de la cena. Se me acercó mi tío Antonio, el padre de Juan y me dijo:

    — ¿Qué tal está mi primo…?, tu padre, digo.

    — De salud creo que bien…

    — Juan me ha pedido que lo acompañe mañana a casa de tu abuelo que ha de hablar contigo y yo quiero hablar con tu padre. Así que allí estaremos.

    Llegó Juan a despedirse y me dio dos besos en la cara:

    — Hasta mañana.

    — Hasta mañana, Juan.

    Me notó cara de preocupado y me dijo:

    — Tu padre y mi padre han sido siempre buenos amigos y quiere hablar con él para que se porte mejor contigo.

    Me besó y se fue. Se llegó la mama de Juan, Evodia y me dijo mientras me besaba:

    — Yo también iré mañana a verte, guapo.

    No entendía nada. Mi abuelo me dijo que nos íbamos a ir con mi tío Fernando a casa. Al llegar mi tío Fernando no bajó del coche. Yo me bajé y ayudé a mi abuela a salir del coche. Ella se fue a darle un beso a su hijo y yo a ayudar a mi abuelo por cortesía ya que él no lo necesitaba. Mi tío Fernando me llamó que entrara al coche y me dijo:

    — Mi primo Antonio hablará con tu padre por él y por mí, yo salgo temprano a Alemania por trabajo y no lo podemos hacer los dos. Cuando vaya a verte, cuéntale todo, infórmale de todo, no tengas ningún reparo, no dejes que meta la pata.

    — Sí, tío, lo haré como dices, gracias.

    Me extendió la mano y al saludarle, había algo que me dio. Arrancó el coche y se fue. Luego miré lo que me había dado y eran 300 euros.

    Esta noche dormiré muy bien.

  • Aventuras en el call center (Parte 5)

    Aventuras en el call center (Parte 5)

    —Este será tu nuevo puesto de trabajo. —Decía Señor V, mi nuevo jefe, la empresa empezó a pasar por malos tiempos y mucha gente había sido despedida en los últimos meses, aun así yo me las arreglé para sobrevivir y conseguir un puesto mejor que el que tenía anteriormente.

    Ahora estaba en una oficina con 3 chicas más, aunque cuando entre sólo pude centrar mi atención en solo una, debería tener aproximadamente unos 40 años, pero era probablemente la mujer más hermosa que he visto en vida, un rostro hermoso y un cuerpo tan bien distribuido, con tantas curvas bien hechas que quedé embobado al instante por ella.

    Me recibió con un fuerte abrazo pegando sus tetas contra mi pecho y besando mi mejilla, para luego llevarme del brazo a mi puesto y mostrarme ciertas características innecesarias, pero me daba igual, en mi mente estaba besándola apasionadamente, ella solo me miraba y se reía. Me explicaron mis funciones y el día transcurrió normalmente salvo en ocasiones donde la escuché murmurar a su compañera más cercana para luego reírse y decir “Cállate, es muy joven para mí!»; «Estoy casada y tengo hijos, sino… hmmm» seguida de unas risas mal disimuladas de colegialas.

    Yo ignoraba estos comentarios, aunque las cosas con mi pareja habían mejorado sustancialmente, aun no podíamos tener sexo y mi cuerpo estaba muy… cargado. Pero cuando ella se acercaba y me miraba con esos ojos negros y profundos yo no podía más que sonreír y morder mi labio.

    Como mi trabajo radicaba en optimizar el de los demás debido a mi conocimiento en diferentes plataformas en un nivel avanzado, generalmente me quedaba hasta muy tarde luchando para generar informes automatizados. Que reducirían los procesos manuales a solo clics. Por lo cual a veces, me quedaba a sola con ella aun así, no ocurría nada digno de contar hasta que ella menciona una mañana que estaba muy ocupada por uno de sus informes de los cuales una de las bases había llegado muy retrasada y debía sacarlo si o si, en esa semana, yo me ofrecí a ayudarla y a su vez aprovechaba la oportunidad para automatizarlo, ella respondió con un abrazo y sus hermosos ojos súper iluminados.

    Nos quedamos toda la semana trabajando hasta las 9 o 10 pm, hasta que el viernes por fin logramos terminarlo a eso de las 6, ya todo el mundo se había ido de la oficina por lo desesperados por comenzar su fin de semana así que estábamos solos y ella grito de la emoción cuando la macro empezó a sacar los pdf automáticamente. Me abrazo y después de enviar los respectivos informes empecé a recoger mis cosas cuando ella dijo:

    —No me esperan hasta las 10, que haré ahora? —seguida de una risa.

    Yo sentí el coqueteo pero aun así fui con cuidado y dije:

    —a mí tampoco, espero no encontrar a mi novia con alguna de sus amiga en la cama. —Nos reímos un poco y ella me tomó la mano, para luego decir…

    —Entonces sería justo que tú estés con una amiga en la cama ¿no crees?

    —Supongo que no, sólo me falta conseguir a dicha amiga.

    —Pues yo te debo un gran favor —mientras acercaba mi mano a su rodilla y la dejaba libre.

    La miré a los ojos y acaricié la parte interna de sus muslos mientras acercaba mi boca a la suya, ella me empujó un poco y disimuladamente apuntó a la cámara, cuando iba a retirar mi mano, me detuvo y la acercó a su vagina, y se colocó entre la cámara y yo, con el escritorio tapándonos, tomé mi celular e hice como si revisara Facebook y procedí a manosear su botón, no disimulaba sus gemidos y ni tenía intención de hacerlo por lo cual subí la intensidad hasta que de repente se cubrió con los brazos la cara y se apoyó en el escritorio mientras se corría. Saqué mis dedos totalmente empapados y me dijo, Vamos a los baños del 5 piso.

    Estos baños tenían la peculiaridad de que estaban muy juntos y no había cámaras en la entrada, por lo cual nos introducimos a uno que tenía puerta y ella inmediatamente me empezó a chupar el pene que ya estaba duro como una piedra, ni dure mucho y me corrí en su boca y luego subió a besarme.

    Me preguntó si tenía condón y yo procedí a abrir uno que ella me coloco con la boca con una maestría brutal se subió la falda y se colocó contra la puerta subiendo todo su gran y hermoso culo.

    —Metelo atrás, rápido, rápido!

    Entró todo de una vez, tan fácil pero a la vez tan apretado, tan íntimo, quise disfrutar la sensación de estar dentro de su ano, pero ella empezó a moverse, sin esperar si quiera a que me acostumbrara, la tome del cabello y le dije que yo me la iba a coger en el oído y ella respondió con una risa.

    —Pequeño niño, yo seré la que te cogerá

    Pará luego sentarme en el wáter y saltar sobre mi polla con su ano con tanta rapidez que literalmente vi el cielo, se corrió brutalmente en mis piernas y se volteó para besarme y cambiar el condón y empezar a follarme con su vagina, la sensación era diferente había más relieve, más sensación, se movía como una diosa y me corrí dentro de ella, no aguantaba más y ella disfruto cada contracción de mi pene.

    Cuando me recupere la senté a ella y me comí toda su vagina y ano, tenía un sabor tan dulce especial, salado en su vagina, dulce su ano, era… Tanto que no quería parar de devorarla. Me apretó con tanta fuerza a su entrepierna con una mano que supe que ya era el momento y lamí con toda la intensidad posible su botón e introduje mis dedos en su ano, ella se corrió arqueando su espalda y apretándose las enormes tetas que tenía.

    Subí a besarla y aunque se notaba que no le gustaba el sabor de su vagina su deseo por lengua podía más.

    Nos vestimos tomándonos todo el tiempo del mundo y me dijo que saliera primero y que si había alguien hablara fuerte, cuando nos despedimos me dijo, te di un recuerdo.

    Al revisar mi whatsapp vi una foto de su vagina y ano recién follados por mi llenos de sus jugos con una mensaje corto.

    “Hasta el próximo informe, Nerd”.

  • Fastidiando y montándosela a Milena

    Fastidiando y montándosela a Milena

    De camino por la autopista venía algo aburrido mirando el paisaje haciéndome la idea que no iría a la fiesta con mis amigos, por asistir a un paseo a un Parque Ecológico, organizado por mi cuñada Milena y acompañados por la familia, con el motivo de su aniversario de matrimonio con mi hermano Andrés, siendo imposible negarse porque mi madre obviamente ejerció su autoridad diciéndome: “Samuel hay que asistir no podemos hacerle ese desaire a Milenita”.

    Lo único bueno es que también iban mis primos Memo y Pipe, De misma edad prácticamente entre 18 años y 19 años, la única diferencia es que ellos eran un poco más juiciosos por lo que estaban cursando primer semestre de Ingeniería Electrónica y de Sistemas respectivamente, en cambio yo me había gustado tanto el Colegio, que estaba cursando por segunda vez 11° con mención de honor a la indisciplina.

    Al llegar al hotel el calor era absurdo menos mal el hotel era lo suficientemente fresco para no sentir la temperatura, ahora solo era esperar la llegada de Memo y Pipe para salir en búsqueda de nenas lindas y no me refería precisamente a un amor de verano, sino más bien un polvo de verano, porque las novias titulares esperaban en la capital, claro que yo no era de novias, era más bien perrito, es decir mujer que me daba oportunidad (Tin, tin, tin) eso si con condón para evitar enfermedades y sorpresas de nueve meses, podían ser bonitas, buenas, o baratas pero todas las atendía y me dejaba atender.

    Al llegar Memo y Pipe también llegó mi hermano con su esposa Milena, que de inmediato nos dañó la salida de la noche con una comida familiar que demoro más de la cuenta y para completar la reunión sirvió para organizar un plan para la mañana siguiente una cabalgata por la región que serviría para explorar la naturaleza según el entusiasmo de mi cuñada Milena, por lo que esa noche nos acostamos relativamente temprano.

    Cuando se puso el sol al día siguiente nos encontramos a la entrada del hotel y por una instante mi mirada se desvió y se enfocó en la pelvis de mi cuñada Milena, que tenía puesto un jean gris ajustado que me permitió apreciar bastante bien su parte intima, por lo que fue inevitable no pensar: “Se ve enorme esa Vulva de mi cuñadita”. Fue la primera vez que me inquietaron los atributos de Milena, y no era porque la considerara fea. Por el contrario siempre reconocí que mi hermano tenía buen gusto, al haberse casado con una mujer bonita y dulce. Por lo que tal vez no había mirado a Milena con malos ojos por respeto a mi hermano o no sé porque. Por lo que trate de olvidar la situación.

    Al igual los caballos los habían traído y estábamos listos para nuestra cabalgata, menos yo que hasta ese momento no me había atrevido a decir que no sabía montar a caballo, pero por hacerme el macho no le vi problema a esta contrariedad, sin embargo fui prevenido y busque el caballo pequeño de aparecía mansito, creyendo que no tendría problemas para montarlo. No quería tener sorpresas! Pero minutos después me rezague del grupo principal y por querer alcanzarlos mi caballo pequeño y tranquilo se desboco, metros más adelante termine en suelo sin caballo y bien aporreado, donde me alcanzo el grupo que venía más retrasado los menos diestros en el tema de montar a caballo entre los que estaba Milena que al verme tuvo compasión de mí y se ofreció a llevarme por lo que me subí en la parte de atrás, lo cual para ser sinceros más me demore en subirme que empezar en ponerme inquieto, más cuando Milena tuvo la osadía de decirme: “Sami agárrate de mí cintura o sino nos caemos los dos. Yo no pellizco! Jajajaja.”.

    Y al comenzar el galope obviamente hice caso y con mis manos me agarre de la cintura de Milena pero también la inercia llevo a mi pelvis a pegarse a la cadera de Milena, gracias Newton pensé yo. Porque como se imaginaran era una posición muy agradable, donde puede distraerme inicialmente con ver que sus caderas tenían buen tamaño y buena forma, también pude darme cuenta al detallar que tenía un panty blanco. Todo eso estaba poniendo a volar mi imaginación y la verdad ese roce constante estaba provocando el despertar de mi pájaro “verga” que como si supiera que la entrada al nido se encontraba cerca, se estaba alborotando y pedía su nido para reposar, nido que un horas antes había visto de reojo y que me había seducido su posible entrada grande, por lo que aprovechándome de la situación me anime a mover mi mano derecha en dirección de su vulva.

    De su cintura donde tenía las manos a su vulva era solo unos centímetros que lentamente fui ganando disimuladamente, ya mis dedos estaban a punto de llegar a la pretina de su jean, cuando Milena me tomo la mano y me la volvió a correr a su punto inicial. No dijo nada Milena, yo tampoco me hice el huevon, pero las ganas seguían presentes y trate de hacer un segundo movimiento solo que esta vez trate de distraerla al respirarle cerca de su cuello y mientras olía su cuello, su aroma me embriagaba mas de Milena y fui moviendo mi mano nuevamente, la idea era llegar con mi mano al puro frente de la zona V de Milena “su pelvis” aunque por mi cabeza había un paso más, más descabellado que era abrirle su pretina y meterle la mano rápidamente, pero eso traería más de un riesgo empezando por otra des-mierdada o caída del caballo, ya sea por la sorpresa o por la bravura de Milena por mi atrevimiento.

    Entonces lentamente apoyado por los brincos del galope del caballo, mi mano fue bajando suavemente por cintura de Milena, no sabía exactamente en qué parte iba, pero lo cierto era que había avanzado por su parte plana, la cremallera del jean me indico que había llegado prácticamente a su zona V, solo alcance a disfrutar un leve manoseo de su zona privada que alerto a Milena y otra vez me retiro la mano, solo que esta vez sí se volteó me dice: “Sami quieto con la manito”. Aun no estaba seria, lo note por el tono como me lo dijo Milena, solo la había incomodado o de pronto la puse nerviosa, lo que me entusiasmo aún más, tanto que mi verga no paraba de avivarse y solo la aquietaba aplastando mi verga contra la cola de Milena, el problema es que mi miembro se ponía aún más dura y erguida, lo que me obligo abrir mi cremallera para que se desplegara, para ese momento aun Milena creo que no era consiente de mi recocha a sus espaldas y la verdad no podía hacer mucho la situación era un regalo del destino y de la inercia “Gracias Sr. Newton”.

    Entonces entre más galope más satisfacía mi verga, pero mi deseo por tocar a Milena también iba incrementando y decidí entonces subir mi mano izquierda al inicio de su pecho, lo que me hacía sentir el vaivén de sus tetas por el mismo galope, pero pronto también Milena me acomodo la mano nuevamente, diciéndome: “Sami por favor compórtate!” esta vez sí me lo dijo algo más seria, pero yo estaba muy excitado para importarme entonces me anime a darle un palmada al caballo lo cual hizo que este súbitamente comenzara a correr, lo que obviamente tomo de improviso a Milena soltando uno de los estribos y el control del caballo, situación que aproveche para aferrarme al cuerpo de Milena firmemente, diciéndole: “Mile no me quiero caer otra vez”. Y ella me respondía ingenuamente: “Tranquilo Sami agárrate duro” Y eso hice! Solo que se me fue la mano literalmente hablando, porque mientras ella trataba de controlar el caballo yo manoseaba gritando sínicamente: “Me voy a caer, me voy a caer”. Y seguía manoseado y restregándome solo hasta que llego la ayuda de un guía que calmo al caballo y de paso a mí.

    Ese momento fue incomodo porque al detener el caballo fue evidente que mi mano izquierda tenia agarrada una de sus tetas de Milena, al igual mi mano derecha se encontraba en su pelvis casi agarrando su vulva, o por lo menos eso creía, porque su jean y principalmente el sapo del guía no dejo degustar lo suficiente. Luego sin que me dijeran nada retire las manos rápidamente, fue bochornoso tanto con Milena, como con el guía que había observado mi atrevimiento pero solo rio, y el resto del trayecto este guía montado en su caballo guio nuestro caballo, lo que me toco mantener la distancia, durante el resto del trayecto. Para ese momento el silencio de Milena me indicaba su molestia, lo que me preocupo un poco porque no sabía que reacción iba tener en especial con mi hermano, que si se enteraba de lo que le hice a sus esposa me mataba!

    Al llegar a la entrada del hotel me baje rápidamente me asegure que mi cremallera estuviera cerrada, pero me percate de otra cosa peor, estaba húmedo! Lo que me hizo de inmediato mirar la cola de Milena y también estaba mojada, me había derramado encima de ella, una pequeña eyaculación precoz se podría decir, por lo que pronto me retire a mi habitación, allí me alcanzaron Memo y Pipe con quien compartíamos habitación y al verme me dijo Memo: “Y eso que le paso se orino del susto” refiriéndose a la desbocada de mi caballo, por lo que me tranquilicé y solo me eche a reír!!

    Entonces Pipe me pregunto: “Porque se reí? Que es lo gracioso? Nos vio cara de payasos o qué?” No! Replique y les explique en detalle mi experiencia sub-realista con Milena, lo cual no solo les genero envidia sino también los motive para que se desahogaran y me contaran también su agrado por Milena, Pipe decía: “Es que su cuñada está muy buena, no sabía dado cuenta?”. A lo que respondí sinceramente que no porque siempre la había visto como la mujer de mí hermano, y siempre mis ojos habían mirado para otro lado.

    Entonces añadió Memo: “Oiga Samuel, entonces el manoseo a su cuñada lo puso calientico!” Y contesto Pipe: “Claro no vio su masturbadita gratis! Jajajaja…” Y todo fue risas para ese momento sin embargo no sabía con certeza la reacción de Milena solo hasta el Almuerzo me di cuenta que ella no había dicho nada, tal vez por vergüenza no se! Pero me fresquie a aunque debo reconocer que estaba un poco distante, no me hablaba, no me miraba tanto que Memo me hizo el comentario burlón en voz baja: “Creo que se salvó de esta! Pero su cuñada esta arisca” A lo que le conteste también sarcásticamente: “Habrá que montarla para domarla”. “Montarla??”, pregunto abriéndome los ojos Pipe. Lo que provoco una carcajada sonora en el almuerzo lo que hizo que mi hermano Andrés nos preguntaran: “Y eso de que se están riendo jóvenes?” De nada! Respondía a mi hermano pero la mirada rayada de Milena me demostró que se había sentido aludida, pero eso no me detuvo y le explique a Pipe: “Pipe cuando digo Montarla me refiero a Fastidiarla hacerle bromas, usted entiende” Y Pipe me contesto en chiste: “A es que… Me imagine a usted de Jinete encima de Milena. Jajaja” Y otra vez una cargada de los tres que retumbo en la mesa.

    Luego nos levantamos de la mesa y me abordo mi hermano Andrés, debo confesar que sude frio pensé que me iba decir algo de lo sucedido con su esposa, pero no al contrario me estaba buscando para preguntarme si lo acompañaba a un Sex-shop, quería comprar algo especial para su aniversario de casados, algún juguete sexual y como el sabia de mis aventuras pues siempre no habíamos tenido la confianza, solo que él era el polo a tierra y yo era el travieso de la familia pero en estos casos era útil, por lo que al día siguiente recibió mi hermano la asesoría respectiva y de hecho es solo imaginar que iba ser para Milena me agradaba la idea, entonces le metí empeño a la tarea, aunque no me costó trabajo en una vitrina del almacén vi un panty vibrador, de inmediato pensé que era el apropiado para medir la sensibilidad de la vagina de Milena por lo que le recomendé comprarlo, lo cual se le hizo raro pero yo le explique que tenía que ser menos conservador y más liberal, así sorprendería a su esposa.

    Entonces mi hermano lo compro pero eso no fue todo, le explique que la gracia del juguete era que lo usara por un día dándole el dominio de la potencia vibradora a él, a través del control remoto. Le sugerí entonces a mi hermano que le envolviera regalo el juguete haciéndoselo llegar en la mañana con una carta explicándole el reto y prometiéndole que al final del día si pasaba el reto podía pedir un deseo! Entonces mi hermano algo incrédulo me pregunto: “En serio! Crees que eso es romántico?” A lo que le conteste: “Mas que romántico es una forma de prender la chispa del amor” Aunque por dentro yo pensaba que lo que realmente es se iba prender era la chispa de la lujuria! Por lo que respalde mis palabras diciéndole: “Hermano si quieres yo te ayudo consigo un ramo de flores, envolvemos el juguete y mientras que bajan a desayunar mañana yo dejo el obsequio en su habitación”. Y le pareció buena idea a mi hermano por lo que así lo hicimos solo que yo tenía otros planes aprovechándome de los conocimientos de Pipe y Memo clonamos el control, lo cual nos daba el dominio a nosotros también y solo era esperar que Milena sin reparo se pusiera ese panty.

    Para la media mañana nos encontrábamos algo nerviosos esperando en el lobby del hotel, para probar el control el cual tenía yo en mis manos y sabía que tenía entre cinco o nueve metros de rango, porque así lo indicaba las instrucciones y que apropósito especifique en la carta para que Milena estuviera preparada y no necesariamente debía estar cerca de mi hermano, para sentir el corrientazo. Por eso estábamos solo esperando ver a Milena solo que me templaba la mano delos nervios, me estaba haciendo falta un whisky para tranquilizarme por lo que le dije a Memo que gastara, y mis primos también lo necesitaban la espera nos estaba matando pero los tragos ayudaron, luego me codeo Pipe avisándome que Milena venía por el pasillo del hotel con mi hermano Andrés, entonces Pipe me dice: “Hágale, Presione el botón!” Pero yo le dije: “No espere a ver si mi hermano hizo su parte”.

    Y disimuladamente me acerque a mi hermano y le pregunte: “Todo bien?” Y entonces mi hermano Andrés con una risa me indico: “Aléjese un poco y ponga cuidado a Mile” Y mientras Milena realizaba una llamada saca el control mi hermano y presiono el botón, inmediatamente Milena brinco en su sitio fue evidente a la distancia, ella solo lo miro y le sonrió, entonces yo le hice señas a mi hermano con el pulgar todo bien! Y para redondear la situación Milena estaba más linda que de costumbre, su cabello lo adornaba una orquídea roja que iluminaba su rostro dulce, tenía puesto una blusa blanca que no solo dejaba ver sus hombros sino también son hermosos pechos, acompañado por un pantalón de lino ajustado de rayas grises y blancas que resaltaba muy bien sus caderas, con unas sandalias que tuvo que cambiar por botas porque no íbamos de excusión por la región, regalo del hotel que no caía nada mal para la diversión.

    Minutos después estábamos subidos en la Van que nos llevaría al parque ecológico para realizar la caminata, mis primos estaba intensos por que comenzara a utilizar nuestro control, pero yo quería hacerlo oportunamente y disimuladamente no quería acabar pronto el show, pero al estar en la Van vi una oportunidad, pues Milena le había tocado al lado de mi madre su suegra en el puesto de adelante, una banca atrás estaba mi hermano con mi tío Carlos y en la última banca los tres primos, entonces el guía nos indicó que en 40 minutos estaríamos en el parque, lo que significaba que tenía ese tiempo para divertirme un par de veces.

    Y en medio del trayecto saque el control Memo y Pipe con los dedos hicieron un leve conteo 5,4,3,2,1 y presione el botón por primera vez y nuevamente de inmediato fue evidente el brinco de Milena, pero como estaba conversando con la suegra siguió como si nada, mientras nosotros reíamos bancas atrás, luego más adelantico nuevamente presione el botón 5,4,3,2,1 y otra vez brinco Milena, solo que esta vez sí se volteó y le hizo una mirada a mi hermano que indicaba obviamente su molestia, que seguramente no entendió mi hermano que estaba también charlando con mi tío Carlos, por lo que me dio la oportunidad de presionar otra vez 5,4,3,2,1 solo que esta vez espiche el botón por unos segundos más, lo cual vi que la puso a brincar Milena una par de veces seguidas que hasta mi Mama se percató porque algo le dijo, pero siguieron hablando el juego estaba saliendo muy divertido, Pipe y Memo también quería jugar y tener el control por lo que me toco darles gusto y le hice el conteo a Pipe primero 5,4,3,2,1 y brinco Mile, ella seguía tratando de mantener la compostura delante de mi madre por lo que le toco a Memo 5,4,3,2,1 y nuevamente brinco Milena, solo que esta vez se escuchó un leve quejido de Milena que ocasiono que mi hermano le preguntara: “Que paso Mile?” Y ella algo molesta le dice: “Nada amorcito”.

    Obviamente mi hermano está sorprendido y el resto de la familia sí que no entendía nada, por lo que me dio pie de ir más allá, y al conteo de Pipe 5,4,3,2,1 presione el botón nuevamente solo que esta vez ese un pequeño sostenido que hizo retorcer a Milena, pero quería escuchar un quejido más e hice una tanta reiterada de presión al botón que Milena por fin se quejó: “Auch!! Mientras se retorcía, lo malo fue que el botón se quedó pegado lo que la descarga fue permanente haciendo contorsionarse a Milena en la silla mientras que gritaba: “Para Andrés!, para Andrés!! paraAAA!!!“.

    Mi madre se afano al igual que el resto de la familia, pero comenzaron unos quejidos casi gemidos, que al parecer era que Milena se había excitado, y menos mal el botón pude despegarlo antes que aumentara más el clímax. Y el silencio se apodero de la Van que se había detenido solo el conductor fue el valiente para preguntar: “Señorita se encuentra bien, quiere nos devolvemos?”. Pero ella con la respiración agitada contesto: “No! Todo está bien sigamos. Cierto amorcito?” Esas palabras me entusiasmaron porque quería decir que Milena, no quería renunciar al reto y hábilmente manejo la situación, e ingenuamente seguía pensado que todo era culpa de su marido o sea mi hermano.

    Al llegar al parque ecológico y bajarnos de la van era notorio que Milena estaba disgustada con mi hermano por lo que iba pasos más adelante en el grupo, pero no solo eso me llamo la atención, al ver sus prominentes caderas pensé mentalmente, que en cierta manera tenía el control en mis manos de esas caderas y que solo era cuestión de presionar nuevamente el botón para ponerlas a mover, pero no era prudente además… quería más!

    Para entonces estaba más que perturbado por Milena pero mantenía mi distancia al llegar a unas cascadas el grupo se dispersó para tomar fotos y tomar un refrigerio, fue la oportunidad perfecta para que Memo siguiera mis indicaciones y con la excusa de haber visto un tucán (Un ave tropical), haciendo que ingenuamente Milena incursionara en la maleza de la selva dizque para tomar una foto, pero en realidad estaba quedando sola con Memo, mientras que Pipe junto conmigo nos acercamos entre la maleza al verla no lo dude y presione el botón, Milena alcanzo a recriminar: “Andrés por favor basta!!” Mientras se inclinaba por los corrientasos, lo que nos permitió acercarnos al vernos se sorprendió un poco, pero no la deje ni hablar cuando volví presionar solo que esta vez por más tiempo, lo que termino por tirar a Milena al suelo mientras se escuchaban sus quejidos y decía: “Auch! Basta no más!!”.

    Pero más jugamos con Milena, rotándonos el control entre los primos, para así todos tener el placer de sentir el poder de mando sobre Milena, por lo que su única opción fue aguantar las consecutivas descargas de electrodos retorciéndose en el suelo, mientras entre risas y burlas decían mis primos: “Presiona más ese botón! Presiona más… Sácale más quejidos”. Y perversamente seguí hundiendo permanentemente el botón, lo que termino por llevar a Milena a experimentar un orgasmo que se manifestó con una serie de espasmos que la sacudían en el suelo, distensionando y tensionando sus extremidades que parecía poseída, acompañado de una seria de quejidos y gemidos, por lo que deje de presionar el botón permitiendo que Milena liberara su cuerpo y su fogosidad, tumbado su orquídea y desacomodado su blusa casi por completo, permitiéndonos admirar sus voluptuosos pechos, esta situación no solo llevo al clímax a Milena sino nos despertó un apetito por ella y al verla ahí en el suelo aturdida y vulnerable, no lo pensé solo me deje llevar impulsivamente y como un loco me lance sobre ella decidido a comérmela por lo que Memo y Pipe se vieron sorprendidos y preguntaron: “Vamos a joder a Milena?” y mientras respondía que yo iba ser el primero tanto Pipe como Memo tácitamente había aprobado la iniciativa ayudándome a desvestirla quitándole el pantalón primero, luego solo fue cuestión de arrancarle la blusa para acceder a su sostén blanco que igualmente a la fuerza entre tres manos literalmente lo rompimos como fieras pues sus pechos eran un dulce para saborear, pero Milena se había percatado de sus suerte y trato de ofrecer resistencia por lo que toco ponernos rudos y básicamente mientras le tomaba yo los brazos Memo y Pipe me ayudaron a abrirla de piernas y quitarle su panty eléctrico, luego escuche en medio de los gritos de Milena a mis primos decirme: “Listo Sami clávala! Clávala!!”

    Yo alcance a mirar la cara de Milena horrorizada, entonces canallamente tome mi verga y la acomode en la entrada de su vagina quería tomarme el tiempo de disfrutar la entra en ella, y así fue. Primero fue la punta de mi miembro, y lentamente proseguí hundiendo mi herramienta en Milena, y entre más entraba más rico se sentía y más suplicaba Milena para que me detuviera para que parara! Pero yo me había endulzado, por lo que comencé a penetrarla con ritmo, (Tin, tin, tin, tin…) La meta era que me regalara un orgasmo y mientras pujaba degustaba sus pechos, succionando sus pezones, besándolos y lamiéndolos totalmente engomado con tetas de Mile.

    Para ese momento Milena había dejado de resistirse, pero aún no se entregaba por lo que me anime a ponerla en cuatro y aunque ella me pidió que No!, Que no lo hiciera, que la dejara. Yo le respondí: “Vamos Milena colabora! Así acabo rápido lo que empezamos” Y prácticamente obligada por todos Milena accedió ponerse en cuatro, lo que nos entusiasmó aún más porque la pose a Milena le quedaba bien, no solo la hacía ver como una perrita, sino al colocarme atrás de sus caderas permitía observar toda su generosidad de las mismas, como también se veían suculentas! Por lo que me llevo a agarrame bien de la cintura de Milena, para montarla.

    Ahí fue donde se pasó más bueno! Porque me sentía como un jinete galopando, tan solo era darle su palmada en la cola para incitarla a moverse, o si bien quería acomodar la monta, era solo apretar su cintura y si deseaba un mejor agarre o control sobre Milena la tomaba de su cabello castaño y largo para tirar como si fuera riendas.

    Tal vez por eso Memo dijo cínicamente: “Y DISQUE NO SABÍA MONTAR” y en efecto no sabía, pero Milena hacia montar a cualquiera por lo que fue mi mejor montada porque segundos después Milena no aguanto más y se entregó! Nuevamente en menos de media hora tenía otro orgasmo sus gemidos eran característicos, por lo que tocaba aprovechar y comencé a eyacularla al compás de sus contracciones que me fascinaban, mientras tanto Pipe y Memo también gozaban con Milena, Pipe graba en su teléfono móvil sus gemidos, sus gestos orgásmicos y describía mientras grababa: “Tiene la pupilas blancas, es tuya Sami remátala!”

    Mientras tanto Memo se había agachado para jugar con las tetas de Milena que colgaban y se movían como campanas, por lo que decía también: “Tranquilo Samuel termina con ella, que yo estoy ordeñando sus tetotas!” Y un segundo después le solté todo lo que tenía a Milena, la pude llenar de mi semen. Luego solo me desgonce en su lomo.

    Milena también se veía agotada para ese momento, pero mis primos estaban al 100% estaban muy ansiosos, Pipe tomo la iniciativa y sin reparo me quito de encima de ella, para el agarrar nuevamente a Milena, que prácticamente estaba doblegada por lo que le fue fácil castigarla, pues no tenía ni alientos de gritar o decir nada solo dejaba que Pipe gozara de ella y para suerte de ella no demoro mucho fue más las ganas, pero faltaba Memo por consumir a Milena que poseído por la lujuria bruscamente jalo a Milena como si fuera una cosa, colocándola encima de un tronco y bellacamente dice: “Miren como se monta una culona”.

    El tronco servía de soporte por lo que la obligaba a estar en pose de cachorra con el trasero parado y el rostro en el suelo, pero lo más increíble era lo obediente de Milena que permanecía en esa pose, como esperando la estocada final. Luego Memo se enterró en ella tan duro que el grito fue tan agudo que espantó unos pájaros de los árboles, después fue solo el derroche de energía de Memo sobre Milena que humillada solo lloraba…

  • Infidelidad por primera vez

    Infidelidad por primera vez

    He leído en estos espacios y comentado con algunas amigas las propuestas sexuales que en ocasiones nos llegan a hacer nuestros maridos o parejas, como la de realizar un trío o mirarnos teniendo relaciones con otro hombre. ¿Fantasías? ¿Qué significado tiene todo esto? No soy psicóloga pero lo que puede ser una simple fantasía y se convierte en realidad implica riesgos. Supongo que estas proposiciones se dan en parejas que llevan tiempo de casados o viviendo juntos. Dice mi marido que es para condimentar el matrimonio, pero lo que para algunos es una perversión para otros son simples fantasías y otros desean convertirlo en realidad.

    Estas propuestas no dejan de tener su riesgo, pues provocan nuestra imaginación. Pero aunque no se den, la infidelidad de las mujeres va en aumento, sé de algunos casos que van de simples aventuras a relaciones más duraderas, por ejemplo, tengo una amiga que lleva 17 años de casada y lleva 10 años de aventura con un hombre también casado. Me dice que todo es perfecto pues se reúnen una vez al año una semana, generalmente en otro país y la pasan de maravilla, sin compromisos ni exigencias. Hay otras que aprovechan la mañana, mientras los hijos están en la escuela y el marido en el trabajo, para irse al hotel con el chico que conocieron en el gimnasio o el maestro de karate de su hijo o el ex novio que ha encontrado en las redes sociales; o también otras que en el propio trabajo tienen a sus amantes, por cierto, siempre más jóvenes. Otras más recatadas lo hacen virtualmente a través de los sitios como Ashley Madison. Hay de todo. Lo que quiero decir es que estas situaciones son más comunes de lo que se imaginan nuestros maridos, creen que solo ellos engañan y tienen todo bajo control.

    Recientemente cumplí 10 años de casada, tengo 41 y mi marido 43. De un tiempo para acá mi marido me salía con esas propuestas, que si un trío, que si no me gustaba alguien del trabajo o que si no miraba a los hombres en el gym, etc. Yo siempre le decía que no y me hacía la loca con sus propuestas. Sé que con el tiempo de casados la pasión ya no es igual y que las relaciones ya no son tan frecuentes. Pero aunque fuera por complacerlo no aceptaba sus juegos. No se dan cuenta que con todo lo que nos dicen en la cama, nuestra imaginación puede dispararse ante una oportunidad que se nos presente.

    La empresa en que trabajo me ascendieron de secretaría del jefe de un área a asistente ejecutiva de un director, al cual ya conocía y que a veces me coqueteaba; siempre se me hizo un hombre muy atractivo, más grande que yo, más de cincuenta años. Lo que más me agradaba de él era su formalidad y respeto con el que trataba a la gente y yo no era la excepción, a pesar de sus coqueteos, a los que yo, no lo niego, le respondía. Llegué a conocer a su esposa, muy guapa, con un cuerpazo, como de 45 años. A raíz de conocer a su esposa, me entró el morbo y este señor se me hizo todavía más atractivo.

    Me di cuenta de que me empezaba a gustar y yo también a él. Sin duda, la convivencia de lunes de viernes contribuyó. Llegué al grado de modificar mi vestimenta, me compré trajes sastre con faldas cortas o ajustadas, con tacones altos y a veces no me ponía medias. Sabía que no podía competir con su exuberante esposa, pero lo diferente llama la atención.

    En una ocasión, que amanecí caliente y que me le ofrecí a mi marido y no me hizo caso, dejándome insatisfecha y molesta, me duché y me rasuré el pubis; me puse un vestido negro corto y tacones. Era viernes, me acuerdo muy bien. Mi jefe ese día llegó un poco tarde pero casi de inmediato me pidió que pasara a su oficina, pues íbamos a revisar los pendientes. Esa vez no se puso detrás de su escritorio sino en una pequeña salita que se encuentra en la oficina. Quedamos de frente y cuando me vio con ese vestido corto, sin medias, no pudo evitar mirarme las piernas, que todavía no las cruzaba. Cuando lo hice no sabía si seguir mirándome o seguir con el trabajo. Me dijo que anotará los nombres de las personas a las que había que llamar por teléfono y si no las encontraba el recado que había que dejarles. Me dio las gracias y me retiré a mi lugar, sintiendo su mirada mientras me alejaba.

    Supongo que lo dejé entusiasmado pues ese día varias veces me llamó para preguntarme o solicitarme cosas sin mucha trascendencia. Llegó la hora de la salida y me pidió, si no existía inconveniente de mi parte, quedarme un rato para revisar los pendientes de la próxima semana, pues estaría de viaje toda la semana. Le dije que no. Además mi marido me había enviado un mensaje diciéndome que llegaría tarde pues iría con amigos a un bar a ver el béisbol.

    Llegó la hora de la salida y la mayoría del personal de la empresa se retiró. Al poco tiempo me llamó y cuando me senté cruce mis piernas y mientras me pedía que anotara los pendientes, sentía su mirada. No sé pero me empecé a sentir nerviosa y deseosa al mismo tiempo. Después me dijo que iba a al baño y que buscara un libro en el librero pues lo recogería una persona la próxima semana.

    No encontraba el libro. De repente escuché que entró y cerró la puerta y se acercó detrás de mí y me señaló dónde se encontraba el libro. Cuando me estiré para tomar el libro sentí que me abrazó por detrás, rodeándome con sus brazos mi cintura. Pensé en hacerme a un lado, pero al sentir su miembro en mis nalgas y besándome en el cuello, me paralizó. Luego me voltee y nos abrazamos y empezamos a besarnos. Me subió el vestido y acarició mis nalgas e intentó bajarme los calzones, a lo que me rehusé primero pero después lo dejé pues me estaba excitando. Yo sentía su miembro en mi vientre y me gustaba esa sensación. Me dieron deseos de tocarlo y lo hice pero encima de su pantalón, masajeándolo un poco, hasta que le desabroché el cinturón y se bajó los pantalones. Quedó en trusa y vi cómo se le marcaba su miembro. Me puse en cuclillas y lo seguí tocando, hasta que bajé la trusa y surgió su miembro grande y erecto. Lo tomé con mis manos y la tentación me superó. Me lo llevé a la boca. Jugué con su miembro de diferentes maneras, llevando mi lengua a su glande. Me gustó su tamaño y su grosor, diferente al de mí esposo. Sentía su excitación y parecía que estaba a punto de eyacular, pero de repente me pidió que ya no continuara, que me quitara el vestido y me quedara en tacones. Recordé que estaba en mis días fértiles y le pregunté si tenía preservativos y me respondió que sí. Mientras iba a abrir el cajón de su escritorio por un preservativo yo me quité el vestido. Quedé desnuda en tacones, como me lo pidió. Me abrazó por detrás y me dijo que pusiera mis manos en el escritorio. Desnuda, en tacones, casi en cuatro, se puso detrás de mí y empezó a acariciar mis nalgas y luego el interior de mis muslos hasta llegar con sus dedos a mis partes íntimas, dándome un masaje como nunca lo había hecho nadie, simplemente magistral.

    Completamente húmeda, sentí la necesidad de que me penetrara y no tuve que pedírselo pues empezó a penetrarme, pero poco a poco. Me embestía sin fuerza, suavemente y de forma coordinada, pero con uno de sus dedos masajeaba mi clítoris. Yo movía mis caderas sincrónicamente mientras su miembro entraba y salía. En un instante empecé a sentir como venía mi orgasmo en camino al igual que el de él. Movía más mis caderas y su miembro se mantenía rígido, lo que me excitaba más. En ese momento me preguntó si mi marido me cogía así, la pregunta me volvió loca y le dije que no y al instante explotamos al mismo tiempo. Me voltee y nos dimos un beso. Él se quitó el preservativo y lo envolvió en un Kleenex. Se subió los pantalones y antes de retirarse me dijo que cerrara bien la oficina y que fuera discreta pues como sabía había cámaras.

    Llegué a mi casa. Afortunadamente no había llegado mi marido. Inmediatamente entré al baño para ducharme. Mientras me bañaba escuché a mi marido. De repente se metió conmigo a la ducha; nos bañamos, venía caliente pues ya lo conozco. Ya en la recamara me dijo que me pusiera en cuatro, con las rodillas en la orilla de la cama. Es su posición favorita. Le dije que se pusiera un preservativo porque estaba en mis días fértiles, se lo puso y empezó a penetrarme. Me envestía rápidamente y con fuerza, luego empezó con lo mismo: que si no me gustaría hacer un trío o que le respondiera sino me gustaría que me penetrara otra verga en esa posición, a lo que le dije que sí y en ese instante sentí como se venía, supuse que lo excito mí respuesta. Se mantuvo así, con su miembro dentro de mí. Me preguntó si me había gustado, le respondí que sí. En mis adentros sabía que me había dejado insatisfecha, que mi jefe me había cogido mejor en todos sentidos.

    Al mes le ofrecieron a mi jefe un mejor trabajo fuera del país. En ese lapso no volvimos a tener contacto físico pues estaba demasiado ocupado para la entrega-recepción con los directivos de la empresa. La última vez que lo vi fue días antes de que se fuera del país. Yo no tenía automóvil ese día. Me llevó a mi casa. En el trayecto nos dimos unos besos y nos excitamos. Estacionó su auto a pocas calles de mi casa, me pidió que le hiciera sexo oral, que le había gustado como se lo había hecho aquella vez en la oficina y también me dijo que me quitara los calzones, a lo que accedí. Me recosté hacia la izquierda para mamarle la verga. Entonces me levantó el vestido y pasó su mano derecha por mi espalda para luego acariciar mis nalgas y por detrás meter sus dedos en lo más profundo de mi vagina, hurgándome suavemente y provocándome un delicioso orgasmo al poco tiempo, mientras sentía como eyaculaba en mi boca con poca fuerza y muy poco semen. Supuse que por su edad ya no era igual cuando eyaculaba, como mí marido. No sé por qué lo hice y me tragué su semen. Nos despedimos. Cuando metí la llave para abrir la puerta recordé que no me había puesto los calzones. No supe qué hacer. Mi marido me abrió la puerta y me recibió con un beso. Se me quedó viendo y me dijo que me veía muy con el vestido que traía: era un vestido blanco, suelto y corto. Me abrazó, acarició mis nalgas y luego metió la mano por debajo del vestido, dándose cuenta que no traía calzones. Me preguntó quién me había llevado a la casa, le dije que mi jefe. Me vio fijamente a los ojos y no supo qué decir.