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  • ¡Me enamoro de ella!

    ¡Me enamoro de ella!

    Rosa María, siempre fue una muy buena amante, era manipulable o tal vez lo sigue siendo, me encantaban las nalgas que tiene, ya les he contado un par de relatos de ella y hoy vengo con uno que recuerdo y me encanta contarlo.

    Después de que ella se quedara con el otro compañero y alejarse un poco, todo comenzó a cambiar, de tal forma que una ocasión me pidió que la acompañara a comprar unas cosas a la ‘Merced’, yo acepte ya que nunca deje de interesarme sexualmente en esa hembra.

    Ese día vestía muy sexi, una licra color negro súper ajustada que dejaba ver la tanga sobre su ricas y firmes nalgas, una blusa color amarillo pegadísima a su cuerpo ¡uf que par de tetas!

    Todo el camino disimuladamente iba tocándole todo su rico cuerpo, cada que podía para abrazarla y darle besos en su mejilla y en su cuello, la verdad estaba excitado y ella también, cuando nos dirigíamos a tomar un taxi la tome del brazo y arrincone en una pared.

    L: ¡Rosita, me gustas un chingo, por favor deja a ese wey y anda conmigo!

    R: ¡Hay, porque me pides eso, yo no puedo, tu eres joven y yo ya estoy vieja y con un hijo!

    J: ¡Eso no me importa, además eres hermosa y yo te quiero y la verdad también te deseo como no tienes idea!

    R: ¡Pero chiquito, no se puede!

    La abracé y comencé a besarla lentamente, sus labios carnosos y los míos se rozaban y ambos nos fuimos perdiendo sin darnos cuenta que estábamos en la calle, comenzamos a acariciarnos muy sensualmente, entonces ella me miro y me dijo…

    R: Quisiera hacerlo contigo, pero no está bien, ¡yo aun ando con él!

    R: ¡Nena hagámoslo, además tu sabes que él ya tiene otra y tú, mejor sete fiel a ti!

    R: ¡Pero es que no quiero que, por esto, se pierda nuestra amistad!

    L: Sabes que esto no es amistad, esto es pasión, tú me deseas y yo a ti, ¡además ya lo hemos hecho antes y sabes que tenemos química sexual!

    R: ¡Bueno, vamos, pero aun lugar donde no nos pueda ver alguien conocido!

    L: ¡Créeme que a mí no me importaría nena!

    R: ¿Aunque estés a punto de casarte?

    L: ¡Mis deseos por ti son muchos, me arriesgo a todo con tal de tenerte conmigo!

    Tomamos el taxi y llegamos a un hotel que estaba por la zona rosa, estaba bonito, ella estaba un poco nerviosa, la verdad yo también ya que a diferencia de mis otras compañeras a ella si le tenía una estima muy fuerte, ¡pero era tonto ya que me casaría con Lety muy pronto!

    Comenzamos con besos suaves y ricos, nos empezamos a desvestir mutuamente, nos recostamos en la cama y comencé a besarle todo su cuerpo, hasta que me detuve en su vagina, comencé a hacerle sexo oral, la verdad me supo a gloria, ella se quejaba tan excitantemente que yo solo podía seguir chupando, al mismo tiempo ella llevó su mano a mi verga y comenzó a masturbarme, su manita suave me daba la más deliciosa masturbación de mi vida, me puse de pie y ella sin dudarlo comenzó con un sexo oral muy tierno y rico, lamia cual si fuera paleta y también chupaba, estábamos excitadísimos!

    L: ¡Nena que rico, uf!

    R: ¡Nadie la tiene como tú, que Grand y dura, me encanta!

    L: ¡Bebe, déjame metértela ya!

    Me acosté encima de ella y comencé a penetrarla suavemente, ella gemía y al mismo tiempo me decía «es la más grande que me ha entrado, despacito por favor”, yo lo hice así, ella apretaba muy bien y se movía lento pero rico, comencé a moverme más rápido mientras nos besábamos pasionalmente, llevé mi lengua a sus pezones erectos y comencé a lamérselos y morderlos suavemente, esto la estremecía mucho y generaba un movimiento delicioso de sus caderas

    R: ¡Que rico Luis, no pares ah!

    L: ¡Me encantas, te hare mía!

    Me acosté y ella se subió, comenzó a cabalgar suave y rápido en mí, era exquisito, ella se movía y yo seguía chupándole las tetas y acariciándole todo su cuerpo, ella se movía cada vez más rápido hasta que se vino, ¡sentí como su juguito mojaba todo!

    R: ¡Perdón bebe, pero estoy excitadísima!

    L: ¡No te preocupes nena, ahora yo me hare cargo!

    La puse en cuatro y comencé con el mete y saca, le apretaba sus ricas nalgas, ella movía el trasero riquísimo, la sensación era maravillosa para mi verga dura, ella gemía y me decía que me quería, que dejaría a su pareja por mí, eso me excitaba y se la dejaba ir más rápido, ¡ella se movía maravilloso!

    R: ¡Ah, Luis sigue, que rico, que rica verga, dios mío!

    L: ¡Uf, que culazo eres nena, no sé qué haces con ese cabro!

    R: ¡Pero tu coges rico, tu si sabes uf!

    L: ¡Nena que rico, me pones a mil, me vas hacer que me venga!

    ¡Me pidió que me viniera adentro, yo, aunque dudando lo hice y ambos gritamos de placer, descansamos unos minutos y nos aventamos otro round, esta vez sentados en el sofá que estaba ahí, ella se daba majestuosos sentones, yo le apretaba las tetas fuertes!

    R: Dios amor, que rico, que rico coges

    L: ¿Estas gozando Rosita?

    R: ¡Si…! ¡Qué pregunta es esa!

    L: ¡Toma!, toma toda nena!

    ¡Nos movíamos como locos yo jugaba con sus tetas y al mismo tiempo metía mi dedo para estimular su clítoris!

    ¡Decíamos cosas al oído, nos mordíamos todo, que rico sexo!, todo estaba tan delicioso que ambos llegamos juntos, nuestras venidas se combinaron y batimos todo, salimos apresurados por el tiempo, ese día me dejo en el metro y ella siguió su camino, pero el lunes encontré una carta de ella en mi escritorio que decía:

    “Sabes, comprendí mi error yo debí de haberme quedado contigo, te quiero, me gustas como hombre y ser humano, ahora también sé que tu dejarías a tus amantes por mí, ya que yo te quisiera solo para mí, pero bueno creo que solo me tendré que quedar con lo del sábado, no olvidare como hicimos el amor y como me penetrabas tan deliciosamente que hasta el día de hoy me masturbo solo de recordarlo, llevo la marca de tu pasión en mi cuerpo, en todo mi ser, cada noche recordare como llevabas a tu boca mi vagina y me estremecías tanto, como mordías mis pezones y como devorabas cada parte de mi ser.

    Te deseo lo mejor, obviamente no volverá a pasar, pero espero que nunca me olvides porque yo no lo hare, te amo y aunque me duele no estar a tu lado, yo siempre te llevare en mi corazón, cuídate mucho y se feliz”

    ATTE: Rosa Maria…

    PDT: TE AMO CHIQUITO…

    Eso fue lo único que me dijo, una semana después ella se fue a Tamaulipas y hasta el día de hoy no puedo olvidarla.

  • Foto

    Foto

    «Imagínate, Adela, ¡se fijó en mis pies!», dijo Teodora; «¿Y qué, qué más?, cuenta», pidió Adela:

    «Oiga, señorita»; «Señora»; «Señora, ¿le importaría que les hiciera unas fotos a sus pies».

    «Me preguntó si podía fotografiar mis pies en su estudio», dijo Teodora; «Ay, hija, qué de gente rara…», opinó Adela, «¿y fuiste»:

    «Pase, pase, señora, póngase cómoda, es un estudio pequeño pero…, mire, ahí mismo, en ese puff…, descálcese por favor…, deje, deje, ya guardo yo sus chanclas en este rincón…, ahora doble las rodillas y pise la moqueta, bien, (foto) (foto), separe un pelín los dedos, bien, (foto)»…

    «Sí», respondió Teodora: «¿Te pidió que te desnudaras?», preguntó Adela: «No, sólo los pies».

    Regresé a mi casa con mi hija después de haber pasado toda la tarde en el parque infantil. La bañé y di de cenar. Luego llegó mi marido. Preparé cena para los dos. Acostamos a la niña y nos quedamos viendo la televisión en el sofá. De vez en cuando mi marido metía una mano bajo mi camisola y me acariciaba los muslos. Yo, de soslayo, veía como la hinchazón en su entrepierna aumentaba de tamaño, lo cual me excitaba. Le dije: «Cariño, vamos a la cama». Hicimos el amor esa noche, como cada noche; aunque en esta ocasión la polla de mi marido no fue suficiente y me tuve que terminar yo. Lo hice cerrando los ojos, oyendo la respiración agitada de mi marido supinamente acostado. Cerré los ojos, y, mientras me pasaba los dedos por encima de la vagina, mientras me pulsaba el clitoris, comencé a imaginarme a mí misma en el estudio del fotógrafo, y le vi el rostro barbudo, casi oculto tras su cámara, me vi desnuda frente a él, frente al cuerpo velludo, casi negro del fotógrafo, y, de pronto, la imagen se volvió cenital, y yo estaba de rodillas y él de pie haciéndome fotos, sólo que su polla estaba dentro de mi boca, (foto), y el resoplaba y yo mamaba, (foto) (foto), y él se vertía, (foto), y yo me relamía, (foto) (foto); y me corrí.

    Creo que fue todo un descubrimiento lo de esa noche, es decir, no, no fue un descubrimiento, al fin y al cabo a todos nos gusta que nos inmortalicen, pero sí fue una provechosa variación, pues era el sexo lo que se inmortalizaba, mi sexo: ¿no les gustaría tener a mis nietas una foto de su abuela haciendo una mamada, o, simplemente, follando? Se lo planteé a mi marido. «¿Qué dices, Teodora, hacernos fotos íntimas?, ¿te has vuelto loca?, ¡no, ni hablar!». Empecé a echar de menos al fotógrafo.

    En el parque infantil todo era juego y alboroto cuando se presentó la prensa. Había una mujer que movía el móvil como un sable, un hombre tranquilo y un fotógrafo. ¡Un fotógrafo! Me acerqué. La mujer entrevistaba a una de las madres que allí estábamos, el hombre tranquilo miraba a un lado y a otro, el fotógrafo tomaba instantáneas. Me acerqué. «Oye, ¿te gustan mis pies, te gustaría hacerles fotos?», dije; «No, señora, estoy trabajando, no me interesan sus pies, disculpe», dijo el otro.

    ¡Qué desilusión!

    «Teodora, ¿qué haces descalza?», dijo Adela; «No, nada».

    Sin embargo, debía sentir ese placer de nuevo. Sí, bien estaba: se lo había imaginado; pero y si…

    Esa noche quiso probar a hacerle una mamada a su marido, por ver si se corría ella. Allí, en el sofá, mientras él veía el partido de fútbol. Teodora le abrió la portañuela, le sacó la polla, se inclinó sobre el regazo y chupó, chupó, lamió, salivó, besó, y chupó, chupó… «Aahhh, Teodora». Pero no se corrió.

    En el dormitorio, empezaron las carantoñas, empezaron las desnudeces a ser saboreadas y se inició el necesario coito: «Ahh»; Ohh»; «Así, más»; «Ohh». Hizo lo dinámico del acto que Teodora volviese la cabeza hacia la ventana, que viese que la persiana estaba abierta, en todo lo alto, y que, como había olvidado poner los visillos, que estaban secándose en el tendedero, notase el flash que, partiendo del edificio contiguo, atravesaba la noche. Y gritó: «Más, (foto), ahora, (foto), párteme por la mitad, mete, mete, (foto) (foto), tu polla, mete, aahhh, (fotón)». Y se corrió.

  • Primer ligue en un restaurante

    Primer ligue en un restaurante

    El pasado viernes me encontraba en mi casa, haciendo home office, voy poco a la oficina y vivo solo, por lo que sobre todo el fin de semana, veo algo de porno gay e ingreso el portal de contacto gay, para ver si hay suerte y logro conseguir un rico polvo, siempre es difícil, al parecer, todos quieren pero no quieren… ¿Sabes?

    Normalmente como cerca de mi casa, pero a veces manejo hasta un centro comercial cercano, en esta ocasión, entre al Sanborns. Me senté en el área de fumadores y la típica mesera vestida de China Poblana del famoso restaurante en México me ofreció el menú, escogí el paquete que incluye sopa, bebida y plato fuerte. En el área en que me encontraba, sólo había otro comensal, un hombre de color, de mediana estatura, cuerpo normal y un rostro agradable. Pensé que era gringo, y le deseé buen provecho en inglés, me contesto con un acento extraño, en español, dándome las gracias y deseándome también buen provecho.

    Llegó la comida y le hinqué el diente, tenía bastante hambre. Terminé de comer y en lugar de postre, pedí un café y solicité que me trajeran la cuenta. Durante mi comida, me sentí algo raro, el hombre no volvió a hablarme, pero los sorprendí viéndome de reojo en más de un par de ocasiones (tal vez porque yo lo hice también). Como no soy de ambiente, ni he ligado en lugares públicos, me sentí extraño, sus miradas parecían decir que le gustaba, imaginé cómo sería tener en mi boca una polla negra, pero lo descarté, un par de miradas no te llevan a la cama con un extraño ¿O sí?

    Terminé el café, dejé la propina en efectivo sobre la mesa y me disponía a ir a la caja para pagar la cuenta, al levantarme, el hombre me preguntó si tenía tiempo para tomar una cerveza, yo tenía trabajo pendiente, pero no demasiado como para no sentarme y acompañarlo. Acepté platicar con él, no sentí riesgo estando en un lugar público y se veía como gente decente. Me senté en su mesa y ordenamos un par de cervezas. Él me agradeció el gesto, yo hice lo mismo, aclarando que no acostumbraba a recibir invitaciones como esa, pero agradeciendo de regreso.

    Comenzamos a platicar, el venía de Venezuela y tenía alrededor de un mes viviendo en la ciudad, el tema se volcó sobre los problemas de su país, que ya son muy mentados y los de México, que no son tan graves, pero si de tomar en cuenta, le hablé también de buenos lugares que podría visitar en la ciudad y de lugares donde podría pasar fines de semana o vacaciones. Me sentí incómodo, me respondió que tal vez le gustaría que yo le mostrara alguno de esos lugares, tarde en contestar, pero le dije que sí, sabiendo que era muy improbable que realmente fuéramos juntos.

    Terminamos la cerveza, me disponía a agradecerle y despedirme. Antes de poder hacerlo, me dijo que tenía ganas de tomar otro trago y que él era, además de un ferviente fan, un experto en preparar diferentes combinaciones de Gin & Tonic, -vivo muy cerca y me caíste muy bien- dijo -me gustaría seguir platicando- concluyó, -tengo el auto en el estacionamiento- contesté -¿Hay lugar para estacionar cerca de dónde vives?- Pregunté, -sí, hay lugar para invitados en el condominio donde resido- contestó. Me había gustado su plática, era una persona educada y culta, se notaba que no tenía muchos prejuicios y era interesante, por lo que acepté su segunda invitación. Lo de llevar el coche fue un poco más para poner un pretexto y dejarlo en su casa si veía que el lugar donde vivía no era de mi agrado o no me hacía sentir seguro.

    Salimos, pagué el estacionamiento y nos subimos al coche, vivía a dos cuadras en un condominio muy agradable, entramos al estacionamiento, bajamos del coche y nos dirigimos al elevador, seleccionó el piso 8, salimos e ingresamos al departamento. Tenía apenas unos pocos muebles y se notaba que no había tenido tiempo de desempacar todas sus pertenencias, había algunas cajas cerradas en distintos puntos del departamento. Aun así, el lugar era agradable.

    Se dirigió a una especie de cantina y comenzó a preparar su especialidad, un par de Gin & Tonic, noté en la mesa que tenía un pequeño molinito que se usa para moler hierva -¿Y este molinito?- pregunté mientras se acercaba orgulloso con el par de tragos, -vieja costumbre, a veces me gusta fumar para relajarme- contestó, le dije que a mí también me gustaba fumar algo de vez en vez y de inmediato saco un porro ya forjado de una pequeña caja que también se encontraba sobre la mesa -trago y truco ¿Se te antoja?- preguntó, -pasémosla bien un rato- contesté. Me entrego mi trago, lo probé y si, era un experto en su preparación, sabía deliciosos y con el calor que hacía, con mucho hielo, me cayó de perlas. Encendió el porro, le dio un par de buenos jalones y lo compartió, hice lo mismo, así estuvimos hasta acabarlo. Comencé a sentir el efecto de la hierba, mientras disfrutaba de mi bebida, él hacía lo mismo.

    Ya sentados, en el mismo sillón, platicando, noté que su entrepierna se había abultado y me excite mucho al ver que se notaba la forma de su pene, debajo del pantalón, bajando por sobre su pierna derecha. Traté de que no notara que lo veía, por lo que fijé mi mirada hacia un cuadro que estaba sobre el piso, apoyado en una pared. Él se dio cuenta -¿Tienes novia? ¿Estás casado?- Preguntó, -no, divorciado, soltero y feliz- contesté, -y ¿Tú? Pregunté, -no, mis amores los dejé en Venezuela- Contestó, – y ¿Ya has salido con alguien aquí?- pregunté, -lo estoy haciendo contigo ahora- contestó. La respuesta me tomó por sorpresa, pero me agradó, parecía que una rutinaria salida a comer, se iba a convertir en una deliciosa tarde se sexo.

    Alzó su copa para brindar, choqué la mía contra la de él -salud y amor- le dije, -salud y sexo- respondió. Tomamos un trago, con los labios húmedos se acercó a mí, a distancia suficiente para que yo me acercara y lo besara, lo cual hice para aceptar el sutil cierre de trato, sus labios eran muy carnosos, estaba muy bien rasurado, no sentí que me raspara su barba y comenzamos a juguetear con nuestras lenguas. Nos besamos un largo rato mientras comenzábamos a acariciar nuestros cuerpos aún vestidos. El efecto del alcohol y la hierba me hacían sentir que estaba viviendo una realidad confusa, pero muy agradable. Nos separamos y comenzamos a desabotonar camisas y, al bajar la vista, el bulto entre sus piernas ya había crecido y se apreciaba como una excelente promesa, la mía también estaba como torpedo.

    Dejamos sobre la mesa nuestras copas y comenzó el faje, camisas desabrochadas, manos desatando cinturones y desbraguetando pantalones. Hicimos una pausa, nos quitamos la ropa, dejándonos puestos los calzones. Nuestras pollas se dibujaban dentro de ellos, se veían deliciosas -¿Qué roll te gusta? Pregunté, -Soy versátil- respondió, -yo también, pero más pasivo, aunque me gusta darle gusto al que le gusta de todo- dije, él sonrió y me abrazó.

    Nos recostamos en el sillón, yo encima de él, seguimos besándonos mientras rosábamos nuestros cuerpos desnudos y nuestras pollas calzón contra calzón. Me encantó estar encima de él, porque comencé a besar y lamer desde su cuello hasta el borde del calzón, donde ya se asomaba por bastante su glande y parte del tronco de su oscura verga. Lamí un poco su entrepierna, me encanta hacerlo porque casi siempre se arquean del placer y las cosquillas que provoca la lengua al hacerlo en esta parte tan sensible del cuerpo. Comencé a darle mordiditas al tronco sobre el calzón, subiendo poco a poco hasta alcanzar la parte que ahora sobresalía un poco más. Comencé a darle unas ricas lamidas, como a un helado, al llegar a la punta, sentí el increíble sabor de su néctar, que comenzaba a emanar en forma abundante, ya tenía un pequeño charco sobre su abdomen, lo lamí con la punta de la lengua para que él pudiera ver como se estiraba al meter mi lengua con el líquido mágico en mi boca para saborearlo y tragarlo.

    Tomé su calzón por ambos lados y lo baje, él se arqueó para facilitar el sacarlos completamente, yo también me quité el mío. Primero, contemplé su polla, nunca había tenido una polla tan oscura a punto de ser introducida en mi boca, me excito sobre manera, además de que no estaba circuncidada, por lo que con mi cabecita amodorrada por el alcohol y la hierba, sentí que tendría sexo salvaje, no me equivoqué… Comencé a mamarle la verga, no era de esas enormes que vemos en la gente de color normalmente, pero, cumplía de sobra en tamaño y en grosor como para gozarla intensamente. Comencé lamiendo su tronco, dando lengüetazos a su glande, saboreando el néctar que, por alguna razón, emanaba de forma abundante.

    Chupé sus huevos, los tenía bastante grandes, gemía de placer, y yo gemía de gusto, lo cual lo excito más. Tomó mi cabeza, se acercó, me besó para luego ponerse en posición de 69, comenzó a jugar con mi polla, lamiéndola poco a poco y luego introduciéndola toda en su boca, yo seguí haciendo lo mismo, pasamos un largo rato así, como un par de elevadores, mamando verga, lamiendo culo, metiéndonos la lengua y después de un rato, con nuestros culos lubricados por la saliva, dedeandonos para estimularnos y abrirlos para ser penetrados.

    -Espérame un momento- dijo, mientras lo vi pararse y dirigirse a su recámara. Regresó con lubricante, una cajita de condones y un colchón mediano, en forma triangular, -párate tantito- me pidió, yo obedecí, puso colchoncito y me acostó boca abajo, con mi cintura a la altura del ángulo del triángulo, por lo que mis nalgas quedaron a una altura muy apetecible para que hiciera con ellas lo que quisiera. Sentí como se arrodillo detrás de mi, comenzó a acariciar mis piernas y mis nalgas, de pronto, me dio una buena nalgada. Volteé a verlo con ojos de ¡bájale wey!, pero sonrió travieso y me dio otra, la verdad, me gusto.

    Comenzó a lamer mis nalgas, acomodó mi polla para que callera hacia abajo sobre el cojín, comenzó a darme un deliciosos beso negro, metía su larga lengua dentro de mi culo, yo gemía de placer, me fascina que me chupen el culo. Luego, levantaba mi pene hacia su boca y lo mamaba. Me estaba gozando, yo no podía corresponderle, más que con mis gemidos de placer. Se separó de mi y escuché el sonido del empaque del condón al abrirse, logre voltear y ver que se lo ponía, desde mi perspectiva, su verga se veía enorme. Por el placer, yo movía mis nalgas de un lado a otro, para incitarlo, mi culo estaba deseoso de ser penetrado.

    Vació una cantidad abundante de lubricante sobre su pene, luego lo hizo sobre su mano y lubricó delicioso mi culo, metiéndome primero un dedito, luego dos y al tercero ya no podía de placer… -¡cógeme, cógeme ya!- le pedí. Me jaló con sus fuertes brazos un poco hacia él y puso la punta de su polla en mi culo -yo no te la voy a meter, tu apóyate poco a poco para que la dejes entrar a tu gusto, para que no te lastimes-. Hacerlo con el cojín no era fácil, comencé a girar mi cadera mientras con los brazos me empujaba hacia atrás, sentía como entraba poco a pocos, el embestía muy lentamente sin rebasar lo que había logrado meter, lo que facilitó que con mis movimientos y los suyos, lograra introducir toda su carne en el asador.

    Volvió a sacarla de mi culo, se puso nuevamente una cantidad generosa de lubricante y volvió a penetrarme, esta vez, entró rápido, mi culo ya podía aceptar hasta sus huevos. Comenzó a bombear muy lentos… mete, saca, mete, saca. Yo comencé a sentir deliciosos, por lo que comencé a mover mis nalgas de un lado a otro y en círculos para que su hermosa y salvaje polla negra se sintiera más profunda, dentro de mi. Comenzó a embestir más rápido, yo gemía más y movía mis nalgas a mayor velocidad, que rica cogida me estaba dando aquel extraño. Sacó su polla y me volteo, el cojín hacia que quedara a la altura ideal para ser penetrado de patitas al aire, me penetro, ahora, más agresivo, más hombre. Yo seguía moviendo mis nalgas mientras abrazaba su cintura con mis pernas y lo empujaba con ellas hacia a mi para hacerlo penetrarme más profundo. Llegó el momento en que siempre pierdo el control y mi universo no es más que mi culo, una verga bien parada y aguantadora y el inmenso placer que sólo los que cogemos con hombres conocemos cuando nos están embistiendo cada vez más y más profundo.

    La sensación era de venirme de placer, pero no me venía, tan deliciosa, que quieres que siga para siempre o quieres que termine de golpe, soportable e insoportable, es tan placentera, que es difícil explicarla con palabra. En un momento de claridad, pesé en su roll «Versátil», y quise devolver lo recibido. Puse mis manos sobre su pecho y lo empujé hacia atrás, sentía tristeza por sacar esa rica polla de mi culo. Hice el cojín hacia atrás, y sentado en posición de flor de loto, lo abracé y le di un largo beso. Jalé el cojín, lo coloqué en la posición en la que él me había colocado inicialmente. Hice lo mismo, le quité el condón y estuve lamiendo y penetrando su culo con mi lengua y levantando su polla para meterla en mi boca, después de un rato de escuchar sus gemidos de placer, tomé un condón y lo coloque de forma adecuada, tomé lubricante para ponerlo en su culo, el cual apliqué con una dedeada deliciosa y puse una buena cantidad en mi polla.

    Puse la punta de mi verga en su culo, él lo levantó, pidiendo sin decirlo que lo penetrara. Lo hice poco a poco. Entro y escuché un gemido, al mismo tiempo de dolor y placer. Comenzó a mover sus nalgas en círculos, cada vez lo hacía más rápido, por lo que yo también embestía de forma más agresiva. Quité el cojín de debajo de él y lo hice apoyarse en la orilla del sillón, quedo en cuatro, lo penetré duro, él gozaba, mi verga sentía delicioso estando dentro de él. Después de un rato, se volteó y me empujó para que me acostara, se arrodilló sobre mi, y se metió mi polla en el culo, montándome cual amazona oscura y salvaje.

    Tomé algo de lubricante y lo masturbé mientras el subía y bajaba gozando de mi verga. Su verga se puso caliente, muy caliente y sentí en mi mano cómo se ponía más dura, me parecía imposible, pero si, mucho más dura, gimió más fuerte, -¡me voy a correr!- gritó, -vente chiquito, córrete rico, déjalo salir todo, dame tu leche-. Yo creo que estimulé tanto su próstata y su polla que vino la primera oleada de semen tras una intensísima convulsión de placer, calló en mi cara, la segunda en mi pecho y por un largo rato de convulsiones, dejó un gran charco de leche en la zona de mi ombligo. Calló hacia atrás, yo seguía con mi verga paradisima, pero, él quedo inmóvil, sin habla y resoplando mientras se colocaba la mano derecha en su frente.

    Lo dejé así, sé lo que es que un hombre te cause el más increíble de los orgasmos, te deja fuera de combate por algunos minutos. Me quedé admirándolo. Me recargue en la orilla del sofá, él, casi desmayado, yo, súper caliente y sintiendo como su leche escurría por mi cara, mi pecho y mi abdomen.

    Un rato después, reacciono. Se volteó y se acurrucó con su cabeza sobre mis piernas, acaricié sus rizados cabellos, el acariciaba mis piernas y mis nalgas -que rico, que delicia, hace mucho que no me venía así, me dejaste agotado- dijo, -se hace lo mejor que se puede, y tú estás muy rico, me inspiiraste por lo que también eres culpable, jaja- contesté y sonreímos.

    Notó que mi polla seguía erecta, poco flácida por la falta de acción, pero con ganas de más. Metió su mano debajo de mis nalgas, explorando, encontró mi culito, que seguía muy bien lubricado, comenzó a dedearme delicioso, mi polla reaccionó de inmediato, la comenzó a lamer, delicioso, me pareció más inspirado por el agradecimiento. Yo sentía exquisito mientras su dedo se movía rápido dentro de mi culito, comenzó a meterse mi polla en la boca, hasta la garganta y a masturbarme con su mano. Llegó un momento en que pienso que vio mis ojos en blanco, puso su cara junto a mi verga y moviendo rápidamente su mano hacia arriba, abajo y girándola, me hizo venir de una forma espectacular, dejaba que los ríos de leche que emanaban de mi polla cayeran en su cara, en su boca.

    Lo ayudé a apoyarse sobre mi pecho y nos dimos un largo beso, delicioso, combinado con el semen que había quedado alrededor de nuestras bocas. Me recosté en el respaldo del sillón, él lo hizo sobre mi pecho, lamio la leche que tenía y se volvió a recostar. Cerramos los ojos, nos quedamos dormidos. Fue una de las siestas más agradables que he tenido en mi vida. Despertamos, me invitó a darnos un baño…

    Sólo les puedo contar que regresé al día siguiente a mi casa y que me encanta seguir saliendo a comer los viernes.

     

  • Fui el regalo de luna de miel de unos recién casados

    Fui el regalo de luna de miel de unos recién casados

    En mi último viaje a Puerto Vallarta tuve mi primer trío; una pareja de un oso canadiense muy peludo y un poblano moreno fit.

    Planeé el viaje como una recompensa hace algunos meses. Mi nuevo trabajo comenzaría en pocos días y me acababa de mudar a un nuevo departamento compartido con Pedro, mi roomie que conozco hace poco.

    Había pasado unos días muy tranquilos, nada de alcohol ni fiesta; por lo que el domingo que me alistaba para regresar, estaba demasiado caliente.

    Me metí a Grindr a ver qué había. Mamados. Chavitos. Daddies. Mejor. Le mando un mensaje a un perfil que dice que son dos y sus descripciones: alto, peludo, panzón y pitido; el otro era lampiño, 1.75 y marcado. Tenían 36 años y 32 respectivamente.

    Me mandó la ubicación de su hotel, que quedaba a unas 5 cuadras del mío. Llegué, pasé de largo la recepción y me fui directo a la puerta con el número 106. Estaba abierta. Me recibió el oso. Más alto de lo que imaginaba. Unas pantorrillas muy gruesas, llevaba unos pantalones cargo beige muy sueltos, ya casi por terminar de desabotonárselo y se los sujetaba con la mano; cerré la puerta detrás de mí, y los dejó caer.

    Lo abracé muy casualmente y sentí la fricción de su barba, cuasi pelirroja, conté mi cara. Tenía unas cejas pobladas, unos ojos azules pequeños, pecas en toda la cara y una nariz recta. Su barba estaba muy desaliñada, escondía una linda boca que más tarde, desde abajo, pude verla gemir de placer cuando se venía sobre mi pecho y cara violentamente.

    Detrás de él me saludó el otro wey, moreno, de mi estatura. Cara de galán, bonita boca y pelo de moda cómo hacia arriba. Inventaría algún nombre pero la verdad es que ni siquiera fue necesario. Este tenía un cuerpo trabajado, de los que tienen más hombros y brazo.

    – ¿Que les va?

    “Activos. Activo e inter”. Dieron al mismo tiempo.

    Se voltearon a ver en ese momento en el que no se pusieron de acuerdo.

    Yo soy activo, pero no me deja. Dice que no hay forma de que le metan algo por el culo, se quejó del oso.

    Mientras nos quitábamos el resto de la ropa, yo al moreno, el moreno al oso y el oso a mí, íbamos desenfundando. El moreno tenía una verga curva, cabeza más clara que la piel de la base, unos huevos suavecitos que campaneaban muy rico mientras levantaba la pierna para quitar del camino su ropa interior. Mi verga es recta y cabezona, ahora traigo los huevos peludos, cuando hace mucho calor, cómo en la playa me cuelgan más. Cuando el oso se agachó a hacer lo mismo, agarró sus bóxer y me los puso en la cara. Estábamos delante los tres jalándonoslas y esperando quien sería el primero que bajara por los chescos.

    El oso tenía una verga muy gorda, mucho más gruesa de la base y la cabeza era como una bala. Habíamos compartido fotos por la aplicación pero verla en persona era imponente. Tenía unos pelos deliciosos que cubrían la pelvis, la base de la verga y sus huevos. Se puso de rodillas por un rato y entre el moreno y yo le estuvimos dando de mamar. Agarraba la verga cómo si fuera un caramelo. No nos veía a los ojos, pero veía con ojos de enamorado nuestras vergas. Luego se incorporó y me hinqué yo. Les estuve mamando la verga por un rato, mientras ellos se besaban, luego le tocó al Moreno mamar mientras nos veía besarnos.

    Poco a poco fuimos acercándonos a la cama.

    Mientras me besaba con el oso, el moreno me apoyaba su verga contra el culo. Hasta que estaba el oso sentado en la cama, yo mamándole la verga mientras el moreno me estaba lamiendo el culo.

    -¿Crees aguantar los dos?

    -Tal vez, yo creo que sí.

    Dudé por un momento mientras con ambas manos evaluaba las vergas.

    -¿Seguro? No quiero lastimarte. Me dijo el oso, la expresión en su cara era genuina.

    –No me van a meter las dos al mismo tiempo! Es una a una. Y yo creo que si.

    Me empezó cogiendo el moreno. Primero yo boca arriba, con las piernas en sus hombros. Estaba rico agarrarme de sus hombros, cada que nos movíamos más adentro de la cama o cuando reacomodaba el condón el moreno, aprovechaba para tratar de meterme el trozo de carne completo del oso en la boca. En verdad era de esas vergas rosadas hermosas en las que quieres asfixiarte. El oso me ponía los huevos en la cara mientras se jalaba la verga.

    -Ya quiero. ¿Puedo? Le preguntó el oso al moreno.

    -Bueno, dale, pero tranquilo.

    El oso me sacó la era de la boca y se bajó de la cama, se puso un condón y lubricantes y se puso detrás del moreno. Con cada embestida que me daba el Moreno, su culo chocaba y hacia presión sobre la verga del oso. El moreno se estaba pasando de velocidad. Sentía que me batía rico pero era demasiado fuerte o torpe. Estaba sudando, me caían gotas en la cara y solo veía su expresión casi primitiva observándome. En una de sus últimas arremetidas…

    -¡No mames!

    Grito y rápidamente se paró de la cama quejándose. No mames no mames no mames. Se quejaba.

    -Amor perdón. Le dijo el oso.

    Al parecer se la había dejado ir volviendo de una de esas arremetidas.

    Entre risas nos volvimos acomodar. El moreno se vino cogiéndome. Cuando se quitó el condón pude ver su semen blanco y espeso atrapado.

    El oso me puso en cuatro, al filo de la cama y me empezó a separarme las nalgas y a ponérmela. La punta de la verga daba aviso del calibre mucho más grande que la verga que había estado recibiendo durante rato. Yo abría y cerraba el ano masajeándosela y poco a poco me la fui metiendo. El oso solo jadeaba diciendo lo rico y calientito que sentía. Para ese entonces el moreno estaba en la cama recargando viéndonos y se la seguía jalando ya seco.

    Sentía la barriga del oso en la espalda baja, con ambas manos me agarraba la cintura y a ratos me suspendía en el aire con la verga metida hasta adentro.

    -Casi me vengo. Le avisé.

    -¿Te dan asco o te los puedo echar en la cara?

    Solo asentí y me cambié de posición, para tener su verga en la cara. Se quitó el condón y entonces recuerdo la mejor vista: el oso de pie al filo de la cama, con su gorda verga jalándosela en mi cara, sus huevos chocaban con mi mejilla.

  • Mi primera vez en una cabaña y con una casada

    Mi primera vez en una cabaña y con una casada

    Sonará algo extraño para alguien que ya ha contado muchas experiencias vividas, pero casi todas fueron o en alguna casa (ya sea mía o de alguna otra persona) o en lugares públicos, pero mis experiencias en cabañas son pocas es la verdad.

    Recuerdo la primera vez que fui a una, estaba con esta chica con la que ya habían pasado una que otra cosa pero no había tenido la oportunidad de penetrarla hasta dicho día… quedamos en juntarnos en una plaza pública ya que ella es casada, así nos iríamos en el mío, y ninguno tendría que dejar el vehículo fuera del lugar donde tendríamos sexo. Al llegar fue casi al mismo tiempo, yo llegué me estacione y la llame al celular, y ella me dijo que ya había llegado también, pero que buscaba donde estacionarse, al cabo de unos minutos nos encontramos en el parqueo subterráneo y sin perder mucho tiempo nos subimos a mi vehículo y pusimos marcha.

    La verdad yo estaba algo nervioso, nunca había ido a una cabaña y pues no sabía precio, ni siquiera cual cabaña elegir, y terminé llevándola a un motel de mala muerte pero era el único que conocía, ella al ver el lugar me dijo que no, no se sentiría comida ahí y me indicó a cual podríamos ir, un poco avergonzado le pedí excusas explicándole que nunca había ido a una y que no sabía cuál elegir, ella me dijo que no había problemas, pero que el lugar era algo feo y prefería mejor otra de las que conocía con su esposo.

    En el camino yo le pedí que mientras conducía me hiciera un poco de sexo oral (no sería algo nuevo entre nosotros) y ella un poco nerviosa me dijo que sí, pero que había mucho tránsito y alguien podría darse cuenta a lo que yo respondí que eso ponía la situación aún más excitante (solo pensaba, estoy manejando en casi un embotellamiento, mientras me lo mama una mujer casada), y ella sonrió y descendió su cabeza para hacerme un poco de sexo oral, ya llegando al lugar ella me explicaba cuáles eran las diferentes opciones que teníamos, habían ejecutivas (con jacuzzis, música y cosas por el estilo) y regulares, todas las ejecutivas estaban con la puerta del estacionamiento cerradas así que entramos a una regular, ya en el estacionamiento ella me explicó cuál era el botón de bajar la puerta, yo salí del vehículo y presione el botón, cuando este ya estuvo cerrado entonces ella se desmonto y subimos a la habitación, creo que ella estaba algo excitada al ver que era la primera vez que yo estaba en una cabaña y entre risas me explicaba lo de los botones para las luces y la tv, y la pequeña ventana por donde vendrían a cobrar, a los pocos minutos ha yo estaba desnudándome y escuche el timbre de cuando llegaron a la ventana y yo pagué, estaba algo desesperado por entrar a la acción y no lo disimule, ella sonreía al verme y yo me sentí algo infantil al darme cuenta de mi “entusiasmo”, ella se acercó a mi, me besó y se colocó enzima de mis piernas mientras nos besábamos, me dijo, “vamos a darnos un baño para jugar un poco” y así lo hicimos, en la ducha nos besábamos y tocábamos y yo seguía con mi desesperación por penetrarla.

    Ya en la cama, comenzamos con el sexo oral, ella se recostó y yo me incline para darle placer, ella siempre usaba una línea de pelos desde el pubis hasta la punta de su vagina, ya la había visto por fotos, pero ahora estaba totalmente depilada, y me dijo “como dijiste que no te gustan los pelos, te la traje así” y los dos reímos, comencé a besarle la vagina y a darle placer con mi lengua, ella gemía delicioso, era la primera vez que yo le daba placer sexual, ya que las otras veces solo era yo quien recibía pero al poco rato me incorpore y ella comenzó a hacerme sexo oral a mí. Era un poco fuerte con las arremetidas, sentía mucha presión de su boca en mi glande, y sentí cuando iba bajando hasta mis testículos, me asusté un poco porque mis experiencias pasadas habían sido un poco dolorosas cuando me lamian, chupaban y besaban mis bolas pero, cuando ella llego a ellas fue exquisito, vaya sorpresa no me contuve y se lo dije, “wao, que delicioso lo haces” fue súper delicada y me dio bastante placer ahí y ella sonrió y me respondió ”sé que ahí es algo muy delicado” y siguió, en ese momento tomé mi celular para comenzar con las fotos, era algo que lo habíamos hablado y ella estaba de acuerdo, y me dijo que quería una foto específica, le pregunté que como quería esa foto y ella me explicó “que se vea tu pene en mi boca, sin que se vea mi cara”, comenzamos a hacer las fotos y fue gracioso porque tomé algunas 5 o 6 fotos mientras ella posaba con mi pene en su boca abierta, me decía “esa no porque se ven loa dientes y parece como si mordiera” y así, hasta que tome la que le gustó y me pidió que se la enviara, y yo pensé, “estoy en una cabaña, con una mujer casada, haciéndole fotos mientras me hace sexo oral y ella me pide que se las envíe”… jeje.

    Ya nos incorporamos para por fin penetrarla y tome un condón, nunca me ha gustado usarlos, le quita la sensación a mi pene casi por completo, pero ella me dijo que no tenía sexo sin condón con nadie que no fuera su esposo, así que me puse uno y comenzamos, la coloque boca arriba y sus tetas brincaban con las arremetidas que le daba, pero el maldito condón no me dejaba sentir nada y al poco rato terminé por perder mi erección, me sentí súper avergonzado y ella entendía cuál era la situación, nos comenzamos a besar y mi erección volvió, me puse otro condón y a los pocos minutos fue lo mismo. Ahora estaba molesto conmigo mismo, y ella me dijo, ”descuida, entiendo” y comenzamos a besarnos de nuevo, entiendo que el calor del momento nos agarró y pues dejó que la penetrara sin condón, ahora sí, sentía el calor y humedad de su vagina, era exquisita, me encantaba y escucharla gemir me ponía más excitado aún, la penetre boca arriba y nos hicimos fotos en el espejo del techo, luego la puse de perrito y al ver ese enorme culo que tiene, me encanto, la sujete fuerte del cabello y la penetre bien fuerte, ella gemía y me causo gracia que decía palabras en inglés como “yeah, oh fuck”, pero me encantaba, la seguí penetrando por un rato hasta que sentí que me iba a venir, ella nunca había recibido semen en su cara así que quería hacerle eso por primera vez, pero ella hizo un movimiento que me hizo venir casi de inmediato y terminé roseándole el semen en su pubis, nos reímos pero ella me dijo que se sentía un poco culpable porque aunque su esposo sabía que ella tenía sexo con otras personas, ella nunca había tenido sexo sin protección con otro, yo me sentí alagado por eso, por esa confianza que mostraba conmigo y se lo deje saber, nos recostamos un poco y fuimos al baño, mientras ella se duchaba yo la observaba me e cantaba ver ese enorme culo desnudo frente a mi, me acerqué la bese y la puse hacerme sexo oral otra vez, la apoye en un espacio en la bañera y la comencé a penetrar de nuevo, gemíamos de placer y le pedí volver a la cama, quería penetrarla de perrito de nuevo y así lo hicimos, recuerdo que de camino a la cama recibí una llamada de una amiga, con la que había quedado ir a cenar esa misma noche y se me había olvidado cancelar esa cena, ella me preguntó que donde andaba mientras yo ponía a mi nalgona casada en cuatro y comenzaba a penetrarla, yo le hice notar con el sonido de las nalgas chocando con mi pelvis donde estaba, y ella solo sonrió y me dijo “es enserio?” y yo le dije que si, y que si quería podía quedarse escuchando, ella volvió a preguntarme lo mismo y me dijo entre risas, “está bien, termina y después me cuentas”… jeje…

    Ya después de nuestra segunda sesión de sexo, el tiempo en la cabaña se había agotado, nos bañamos juntos, nos vestimos y mientras hablábamos de las fotos y videos que hicimos, nos reíamos con lo de la llamada de mi amiga, cuando llegamos a la plaza donde dejamos su vehículo nos dirigimos a comer algo, y hablar sobre otras cosas, ella quería hacer un trio con su esposo y me dijo que yo era el único candidato con quien le interesaba hacerlo, le dije que me interesaba, pero que no me llama la atención hacer nada con alguien de mi mismo sexo, ella me dijo que era obvio en mi eso, pero que a su esposo tampoco le interesaba eso, más bien, quería ver como se cogen a su mujer frente a él, yo le repetí que si estaba dispuesto, pero ya eso es algo para contar en otro momento.

  • Fin de semana en que la pasamos de 100

    Fin de semana en que la pasamos de 100

    Les quiero platicar uno de nuestros fines de semana que, realmente, no sé de donde salió, el sábado inicio común y corriente, desayuno, alistarse para el medio día de trabajo y regresar para la hora de la comida, para esto mi esposa Maricruz salió normalita a hacer compras para la semana, vestimenta normal para hacer las labores domésticas y poder salir a comprar lo que hiciera necesario, sin llamar la atención aunque con ropa ligera se ve bien, es de las personas que si bien no va de fiesta todos los días, le gusta andar arreglada, y como mínimo sus labios pintados, para no pasar desapercibida y como dice ella no sentirse tan fodonga, siempre le gusta causar buena impresión.

    Total que hizo sus compras normal y al momento de salir del supermercado y subir sus compras en la cajuela del carro, se topa con una llanta vacía. Me marca para avisarme del incidente y esperarme para poner la llanta de refacción, y cuando me estaba platicando lo sucedido un par de chicos alcanzaron a escuchar lo que me estaba diciendo por teléfono y se ofrecieron a ayudarle, yo más tranquilo y sin preocupaciones seguí con mi trabajo y ella más tranquila por lo frustrante de sentirse incapaz por cambiar una llanta. Rápido los chicos ayudaron a cambiar las compras al asiento trasero del carro para dejar libre el maletero y poder sacar la llanta de refacción y las herramientas para hacer el trabajo.

    Los chicos si bien se acercaron a ayudar, no perdían oportunidad en detenerse por momentos y observar el cuerpo de mi esposa, y que ella les coqueteaba con disimulo, más bien por agradecimiento a que fueran ellos tan amables en ayudarle, como vestimenta mi esposa traía un pantalón de mezclilla que marcan sus preciosas nalgas, y blusa de tirantes que no tiene prácticamente nada de escote pero que al inclinarse permite ver el inicio de sus pechos, así como asomar la costura de su tanga por encima del pantalón cada vez que se inclina.

    Desde nuestra primer aventura los dos llegamos a el acuerdo que si sucedía algo cuando más bien yo no estuviera presente, siempre sin importar que sucediera, me lo contaría inmediatamente después de vernos, todo esto para que entre los dos exista una confianza y tener como prioridad siempre nuestra relación, rara pero sincera relación.

    Así que ella permitía que los chicos observaran un poco de su sensualidad, al terminar de cambiar la llanta vacía por la de repuesto, ella insistió en que la acompañaran a casa para ofrecerles algo de beber y comer, e insistió tanto que los chicos aceptaron un tanto tímidos pero aceptaron, de camino a casa me marco de nuevo mi esposa para decirme que ya estaba todo solucionado y que iba de camino a casa, y que invito a comer a los chicos a casa, y me pidió comprar carbón para hacer una carne asada en el patio de nuestra casa y de esa manera agradecerle a los chicos por su amable atención.

    Llegue poco después que ellos y entre los 3 llevaban muy avanzados los preparativos para la comida, en cuanto llego mi esposa me saluda con un beso de piquito en la boca y me presenta a los chicos, de igual manera me presente y agradecí de inmediato su ayuda, de la nevera saco unas cervezas y ofrezco una a cada uno para empezar a hacer hambre como decimos en el norte, pongo el carbón en el asador y en pocos minutos está listo para poner la carne y todos los complementos, pronto nos sentamos los cuatro a comer, tenemos un patio trasero adornado sencillo pero te da gusto salir a comer, y no sé como pero el tiempo para rápido y más con gente que sabe platicar y que la conversación fluya, así que estuvimos compartiendo anécdotas, puntos de opinión y todo siempre agradablemente.

    Para esto antes de que la comida estuviera lista, mi esposa decidió darse un baño para reposar el trabajo de limpieza de la casa y lo acalorado que paso el tiempo bajo el sol al momento de cambiar la llanta, decidió no cambiar mucho de vestimenta pero si un tanto más arreglada, mismo tipo de pantalón, que adorno con sandalias de tacón para resaltar su trasero y en lo que si cambio fue una blusa blanca que al darle la luz del sol deja ver su bra, pero al ser del mismo color, en lugar de verse provocativa se ve bien, se arregló su pelo con una coleta y levemente maquillada y un rojo en sus labios que la hacían lucir aún más bonita.

    Comimos tranquilos entre platicas y risas, terminando seguimos tomando cerveza los hombres y mi esposa decidió tomar vino tinto, ella hace esto para ir en menos ocasiones al baño, la plática seguía y seguía, los chicos eran muy agradables y parecía que tanto fue el gusto de estar ahí que la noche pronto nos alcanzó, y como era de esperarse ya estábamos algo tomados. Por ser fin de semana los bares están abiertos y decidimos seguir nuestra noche en un bar donde podemos bailar y platicar ya que no hay tanto murmullo o la música no está del todo subido el volumen, nadie nos cambiamos así salimos de nuestra casa.

    Una vez en el bar seguimos bebiendo nuestra platica seguí afluyendo bien, saco a bailar a mi esposa y todo excelente, al bailar algunas canciones regresamos a nuestra mesa con nuestros compañeros y les preguntamos por qué seguir sentados que salieran a bailar que había más chicas para salir, y ellos respondieron casi al mismo tiempo, que ellos iban acompañándonos así que ahí estarían además de que la plática seguía siendo buena, y que no tenían necesidad de salir a bailar, en eso se acerca mi esposa a mi oído y me pide permiso para sacarlos a bailar, y después de un breve pensamiento, dije porque no, todo el día se han portado como personas educadas y no vi inconveniente en aceptarlo.

    Los chicos son más jóvenes que nosotros pero bien formados de cuerpo y de muy buena pinta, uno un poco más moreno que el otro. Así que Maricruz toma de la mano a Jorge el más moreno y lo saca a bailar, yo los sigo con los ojos hasta que se acomodan uno con el otro al ritmo de la canción, mientras platico con Santiago, este último vestido formal con un toque vaquero, el otro un poco más sport. Bailaron un par de canciones y regresaron a la mesa contentos, ella me comento que siempre fue respetuoso y nunca intento propasarse ni un poco, entonces saco a bailar a Santiago y de igual manera los sigo con los ojos, también bailan un par de canciones y regresan, y me dice que este si aprovecho tantito y en un par de ocasiones roso sus nalgas con algún movimiento muestras bailaban pero sin llegar a malinterpretar nada.

    Regresados todos de bailar y un poco más tomados la plática se fue haciendo más abierta y más candente, así que ellos platicaban de sus aventuras que no sé cuál de los dos tenia mas pero se veía que disfrutaban del sexo a plenitud y multitud, jeje. Y cuando comienzan a preguntarnos por nuestro ritmo de vida sexual, mi esposa y yo volteamos a vernos y nos reímos al mismo tiempo. Ellos rieron con nosotros pero sin saber cuál sería nuestra respuesta y sin contarles nuestra vida actual si les comentamos que queríamos experimentar cosas nuevas y que estábamos abiertos a aprovechar las situaciones que se nos presentaran. A estas alturas ya se nos era un poco más complicado el hablar y el caminar cuando lo hacíamos al baño, los 4 estábamos ya bastante bebidos pero aun así sin perder del todo el suelo.

    Seguimos sacando a bailar a Maricruz pero estos ya aprovechaban para acercarse más a ella y poderla tener más cerca. después de una ronda de bailes decidimos seguir la fiesta en la casa pero al salir del lugar, el aire nos pegó a todos e hizo que la tomada se convirtiera en borrachera, inmediatamente tomo de la cintura a mi esposa por un lado y caminamos hasta el carro, habíamos ido en nuestro carro y el de ellos se había quedado en nuestra casa, en el trayecto de regreso y ya más envalentonados todos comenzamos a jugar verdad o reto, y las preguntas todas iban de índole sexual, así que supimos que Santiago tenia novia y que su número de parejas había sido 22 y Jorge soltero y con más experiencia 30 chicas con las que había estado. Cuando nos preguntan a nosotros respondimos a sus preguntas y que si habíamos estado con más personas antes de casarnos sin llegar a decir el número.

    Decido pasear por la ciudad para seguir con el juego para ver en donde parábamos y los retos comenzaron a salir, los chicos a gritar en la calle que estaban locos, o tirar el rollo a alguna chica que iba caminando y quitarse las playeras, por nuestro lado mi esposa había tonteado con algún que otro chofer, guiñarle un ojo o tirarle algún beso, y le impusieron una verdad, que ha estado en un trio o en una orgia, ella respondió que no pero que si le gustaría. Esto los chicos lo tomaron de sorpresa y abrieron los ojos como platos, acto seguido le impuse un reto a Maricruz que se quitara la blusa y ella sin miedo se la quitó. Para esto apresuro el carro para llegar pronto a casa y seguir con el juego ya estaba con mi pene que me quemaba por dentro por ver a mi esposa exhibirse.

    En cuanto llegamos mi esposa fue la que pidió que se quitaran las playeras y blusa como venían en el carro para continuar con el juego, y ahora en lugar de verdades eran puros retos, hasta quedar todos en ropa interior, ellos al no saber cómo seguir, mi esposa fue la que rompió el hielo y le dice a Jorge que lo reta a desabrochar el sostén con una sola mano, y este no pudo hacerlo, y fue el turno de Santiago que muy hábilmente lo hizo, y Maricruz reta de nuevo a Jorge pero que le quite el sostén con la boca, así que este inmediatamente lo hizo y lograron ver los hermosos pechos de mi esposa, el siguiente fui yo en retar a Santiago a abrazar por la espalda a mi esposa, cosa que vi que ya estaba con su miembro duro y que cuando se acercó a ella se metió entre sus nalgas y lo único que le impedía sentir su virilidad en sus nalgas era la delgada tela del bóxer de él y ella al llevar tanga pues pudo sentir perfectamente el calor que su miembro emanaba.

    Ella echaba su cuerpo para atrás para sentir más el caluroso abrazo, y fue el turno de Jorge que de la misma manera tenía que quitar la tanga, y lo hizo muy hábilmente, delicadamente tomo la parte baja con su lengua claro está que sintió perfectamente el roce de la lengua con su sexo lo que ocasionó un gemido que acaparo toda la sala de nuestra casa. ya sin más ni más me acerque a ella completamente desnuda y con cara de vicio, le di un morreo que si bien estaba cachonda le termine de calentar, así que me baje el bóxer y le di mi miembro a que me hiciera oral, y así ordene a Santiago a que hiciera lo mismo con la vagina de Maricruz y este de inmediato hundió su cabeza en ella, y a Jorge de momento le tocaba recibir una masturbación de las manos de ella, estuvimos cambiándonos para todos recibir el mismo trato por aproximadamente media hora, para darle el privilegio a Jorge que fuera el primero en cogérsela y para esto ella se pudo en la posición de perrito para ofrecerle sus nalgas y por enfrente tenia sentado en el sofá a Santiago y yo desde el comedor veía la acción, se turnaban cada uno para poseerla y después de un rato me uní a ellos, pero los invite a nuestra recamara, me acuesto y le pido a mi esposa que me cabalgue y ahora es el turno de Santiago, le digo que la coja por atrás, (cosa que para nosotros era la primera vez que alguien más ocupara mi exclusivo lugar) así que era nuestra primera orgia y nuestra primera doble penetración, y claro que Jorge también recibió la boca de mi esposa en su pene, el único requisito era que el que estuviera en su culo tenía que ponerse condón, para después poderle hacer el sexo oral además de higiene.

    Estuvimos rotando todos sus agujeros por aproximadamente 2 horas así que todos exhaustos terminamos cada quien en un lugar, después fuimos uno a uno a darnos un baño, ofrecimos toallas y un short mío para salir del baño, como ya había confianza los invitamos a dormir porque para ese entonces ya estábamos en las 4 de la mañana, y aceptaron los dos con gusto. (Es la ventaja de estar entre adultos).

    Maricruz para dormir prácticamente no se puso nada, una bata de encaje que nos permitía verla prácticamente toda, pero ya cansados todos nos fuimos a dormir. En la mañana despierto primero que todos y fui a poner café y comenzar con el desayuno que mejor opte por pedir a domicilio un caldo para mitigar un poco la cruda de la velada anterior. Cuando suena el timbre de la puerta corro a mi cuarto por la billetera pero Maricruz ya venía con ella en su mano, que el olor a café la despertó y oyó que pedía a domicilio, y como yo iba en bóxer le pedí que ella lo recibiera, sin cortarse ni un pelo fue a la puerta con su bata de encaje negro y recibió la compra y la pago, que al cerrar la puerta rio de manera sínica y me comento que el repartidor había quedado con la boca abierta.

    Llame a los chicos a desayunar y que al ver a mi esposa en su bata inmediatamente les creció el pene bajo el short que yo les había prestado, y mi esposa en cuanto vio eso, libero de su prisión sus penes y de manera alterna tomaba y mamaba cada uno, hasta hacerlos venir. Limpiada su boca y repuestos todos desayunamos y seguimos con la plática de antes, diversa, amena y graciosa. para esto al terminar yo le pido a mi esposa sentarse en mi pene que era el único que no había tenido alivio esa mañana, y ella nada mas se subió su bata y se sentó complaciente, y subía y bajaba después de un rato fue con Jorge que hizo lo mismo saca su miembro del encierro y ella de una sentada se lo mete todo, después fue el turno de Santiago que este la recuesta hacia enfrente con la vista hacia mí y la ensarta, ella sin dejar de verme me dice que me ama mientras el la penetra con fuerza hasta venirse dentro de ella, después es Jorge que en la misma posición la penetra y con majestuosa fuerza le mete y saca su pene hasta también venirse dentro de ella, fueron los chicos a bañarse para vestirse después y agradecer la noche y los buenos días que pasaron y mi esposa de la misma manera agradeció el cambio de llanta y la magnífica noche que había pasado.

    Al cerrar yo la puerta mi esposa venia saliendo de bañarse y corrió desnuda hacia mi para decirme que me quería y que esperaba seguir disfrutando de nuestras vidas como hasta hoy.

    Espero que nuestra aventura haya sido de su agrado, saludos desde el estado grande.

  • El final de mis vacaciones en Long Beach

    El final de mis vacaciones en Long Beach

    Luego de mi sesión lésbica de sexo, que para que decirlo, fue maravillosa, me quedé pensando en la noche anterior, de lo bien que me la pasé con Mary, ya en mi tercer día de vacaciones en Long Beach, la comencé a extrañar, levantándome de la cama a las 3 pm, ya que estuve toda la noche, con mi amante en su casa, fui a la playa sola a tomar baños de sol, que me cayeron bien, porque cerca estaba el barco-museo, luego fui allí, a visitar a mi niña, Mary, a saludarla.

    Al llegar al museo, no la vi por ningún lado, recorrí todo el lugar, justo estaba ahí un tipo, quizá era compañero de Mary, le pregunté en mi poco inglés, me supo decir que Mary ya no trabaja en el lugar, que renunció el día anterior, que se iba a terminar de estudiar su carrera que la abandonó por trabajar, eso me supo decir un ex compañero de ella, le agradecí al señor, y me fui saliendo del lugar.

    Serian tipo las 7 pm, cuando llegué al hotel, me encerré en mi habitación, me puse a llorar desesperadamente, como si ella se hubiera muerto, ella dejó en mi un sentimiento de amor, de ese amor cuando te enamoras de alguien, creía en un momento que Mary sólo me usó como una de sus amantes, que era “otra en su lista”, con esa pena, no salí para nada del hotel, y también porque estaba agotada de la noche revoltosa de aquella jornada.

    Me desperté tipo 9 am, como era el último día de mis vacaciones, porque al siguiente, salía por el mediodía, de regreso al país, así que decidí pasármela bien, superar la ausencia de Mary, y disfrutar al máximo de ese día, así que cogí mi terno de baño, el que me regaló Daniel, en Puerto Rico, es tipo hilo, viéndome en el espejo, me quedaba bien sexy, yo mismo me veía mi trasero bien respingón, con ganas nuevamente de que un hombre me dome, palmee mis nalgas y sentir un pene que me llene toda por dentro, además de mi ternito de baño, me cubrí con una bata blanca, ligera, tomé mi bolso y salí hacia la playa.

    Llegué al balneario, de mi bolso saqué mi toalla, la puse en la arena, y me tendí en ella, con vista hacia el sol, me saqué el bloqueador, me lo puse en mis piernas sexys, mis brazos, rostro, torso, lo que no pe pude poner fue en la espalda, pero así, no dejé d disfrutar en el sol, aquella tarde maravillosa, hasta que, leyendo una revista, me quedé dormida un rato.

    Cuando me desperté, decidí ponerme de cúbito ventral, no pude ponerme bien el bloqueador, cuando alguien me dijo que, si me ayuda en colocarme el bloqueador, giré mi cabeza ¡y era Juan! si Juan, mi amante negro y cubano, que tuve en Boca Ratón, Miami, el mismo líder religioso, no sé cómo me reconocería, enseguida le dije que me pusiera el bloqueador, él mientras lo hacía, conversábamos de todo, me decía que se vino acá a California a reflexionar un poco, que él hace estos viajes solo, sin su esposa ni su grupo religioso, luego él se coloca tras mío, para poderme untar el bloqueador con comodidad en toda mi espalda que no tenía sujetador, sin querer, su entrepierna roza con mis nalguitas, notando ese paquete grande que trae, sin duda, me comencé a excitar porque extraño un pedazo de carne así dentro mío.

    Juan terminó de colocar el bronceador en mi espalda, ató mi brazier, nos levantamos y decidimos pasear por la playa, él, negro de casi 2 metros de estatura se puso a mi lado y caminamos por la orilla del mar, luego decidimos entrar a nadar en el mar, fu maravilloso, olvidé a Mary por completo, poco a poco iba cayendo la tarde, hasta que salimos del mar, conversamos un poco, ahí me habló de que su esposa, María (del mismo color de Juan) le estaba siendo infiel con uno de sus compañeros de grupo, con Osvaldo, un tipo alto y blanco, que Juan, sin querer, los vio besándose en Miami, en la habitación de él, claro fue luego de que hiciéramos el amor por primera vez, cuando entró al descuido donde Osvaldo, sin que se diera cuenta, me contó que notó que María había pasado la noche con él, bueno, en fin, ambos se engañaron de igual manera.

    Así me contó Juan, su engaño, pero que quizá se lo merecía, cuando él me preguntó:

    Juan: ¿Aún me extrañas Alfonsina?, ¿Por qué no he sabido nada de ti?

    Yo: Hace 3 días estoy acá, mañana me regreso a mi país, y de lo otro (recuerdo que me gustan ambos géneros), si Juan, te extrañé.

    Él ríe:

    Juan: Yo igual mi Alfonsina, te extraño cada instante en que te hice el amor allá en Miami.

    En ese momento, me puse excitada, me olvidé de Mary, y volví a mis raíces, a tener hombres y como Juan, mejor:

    Yo: Igual mi negro, que rico estás, ese torso que tienes me vuelve reloca.

    Juan: Tengo ganas inmensas de besarte, pero me olvidé que eres casada…

    A lo que, abracé a Juan:

    Yo: Ya te olvídate que soy viuda Juan.

    Juan: Cierto, así que…

    Sin dudarlo, le clavé un beso rico a mi negro, Juan, recordando lo buen besador que es, lo hizo de la misma manera como en Miami, nuestras lenguas jugueteaban de lo rico, su grande y carnosa lengua jugueteaba con la mía que es finita, así estábamos, luego él me besa el cuello, recordando las veces que él me cogía con pasión:

    Yo: ¿Tiempos que quiero estar con un hombre de verdad como tu mi chocolate rico, bésame así mi Juani, así de rico, y si nos ve tu mujer…?

    Juan: Ya te dije que vine sólo, así que no te preocupes.

    Seguíamos besándonos a orillas del mar, sentía como las olas del mar mojaban nuestros pies, con todo, él acaricia mis nalguitas respingonas. Les dio una palmada, que me dolió, pero más que dolor, era placer puro.

    Juan: Extrañaba acariciar estas nalgas, son más ricas que las de mi mujer, este trasero es mío mi Alfi.

    Yo: Son tuyas mi rico, soy tuya mi amor.

    Seguíamos besándonos, hasta que acaricié su palo, su gran palo, extrañaba tener un pene en mis manos, y si era el de Juan, mejor:

    Yo: Extrañaba tener un pene grande, como el tuyo, que ganas de comérmelo todo, mi vida

    Juan: Bueno Alfi, vamos a mi hotel, así tenemos tiempo para todo.

    Nos dimos otro beso, luego, tomados de la mano, fuimos a la arena, cogí mis cosas, eran más o menos las 6 de la tarde, fuimos al hotel donde estaba Juan, por coincidencia, era el mismo hotel en el que yo estaba, pero él estaba en una suite presidencia, la mejor habitación del hotel, llegamos ahí, nos citamos horas más tarde, nos fuimos a bailar, tenía que mi último día de vacaciones disfrutar al máximo, siendo tipo 11 y 30 pm, regresamos como esposos al hotel, todo el camino nos besamos como locos, sin duda, Juan era mi mejor amante, no sólo por el tamaño, (los penes de Daniel y Carlos eran grandes, pero no como el de Juan), sino por el amor y cariño que nos teníamos.

    Al llegar al hotel, fuimos a su suite, si su suite, el mismo que allá en Miami cogí rico con mi negro cubano, a los besos, abrimos, la puerta, entramos a la suite, una habitación enorme, con una cama más que matrimonial, él me carga como si fuéramos esposos, hasta que:

    Juan: Mi Alfonsina, siempre quiero tenerte así, frente a mí, que seas mía, solo mía.

    Yo: Mi Juan, eres mi negro rico, enorme.

    En eso, le comí la boca a besos, si, que rico sentir los besos de un hombre, si es negro, mejor, quería comerme sus labios gruesos, que rico que él besaba, desabotoné su camisa, dejando su torso trabajado, pero venido a menos, por su edad, a punta de besos, bajaba por todo su torso, mordía con ganas sus tetillas, que estaban bien paradas,

    Juan: mi amor, se nota que estás falta de un hombre. Hambrienta de un macho que te coja rico.

    Yo: si mi vida, un hombre como tú me hacía falta, así que te voy a comer rico…

    En eso, bajo hasta su cremallera, por encima sentí su pene, ya erecto, era enorme, extrañaba el palo de Juan, ya que quería sentir nuevamente estar con un hombre, más que nada, de un negro viril como Juan.

    Yo: este palo esta duro, me lo quiero comer y luego quiero sentirlo adentro.

    Juan: y que esperas mi vida, es todo tuyo.

    Así que desabroché su cremallera, bajé su pantalón y bóxer, y su miembro se chocó con mi cara, que hermoso y rico pene, para mí, sin perder tiempo, chupé su cabeza, enorme, con su liquido preseminal delicioso, que rico!!!, olía a macho, a hombre, no me alcanzaba la boca para devorar tremendo palo, en eso, yo arrodillada, Juan me quita la blusa, estando en brazier, que me lo quita ahí mismo, exponiendo mis senos al aire, mientras yo devoraba su pene, mi vagina botaba líquidos de lo humedecida que estaba, empapando mi tanga, que rico, cuando, también quise más, así que:

    Yo: date vuelta, que extraño de ti algo…

    Juan: ya se cosita, con gusto…

    En eso, pongo mi cara en medio de sus nalgas, comienzo a comerme su culito, el anilingus, el beso negro, como ustedes quieran decir, rico, sin duda, el ano de Juan sin duda era el mejor culito que me comí:

    Juan: así Alfonsina, sii, sii, que rico que me comes, eres sin duda una golosa de primera, que rico, sii sii, ooh yes, yesss.

    Yo: tu culo es mío mi negro, que rico que es, me encanta, te lo como cuando yo quiera.

    Seguía comiéndome a Juan, él sintió que se iba a venir, así que me separó mi cara de su ano, me besó rico, me levantó, poniendo mi cara a la altura de su miembro, y comenzamos un 69, con Juan parado, que rico, mi boca llena con el pene de Juan y él comiéndome a placer mi conchita, seguíamos así, siento que él pone un dedo en mi culito, que rico, aunque me dolió, pero sin duda, me estaba viniendo:

    Yo: si mi negro, hazme sentir, siii aaaahhh que rico…

    No me aguanté más, me vine en su boca, llenándolo completamente de mis jugos, lo empapé todito, pero más me excitó que estaba todo mojado, que rico mi hombre todo mojado.

    Con su fuerza, Juan, me pone frente a él, mis piernas abrazaban la cintura de Juan y mis brazos rodeaban su cuerpo:

    Juan: ahora si prepárate Alfonsina, en tu último día de vacaciones. Te voy a pegar una cogida inolvidable, para que te acuerdes de mi, tu negro, de juan, así que lista…

    En lo cansada después de mi tremenda corrida:

    Yo: lista siempre Juani, así que cógeme rico, dale, que me voy a acordar de ti.

    Así como estábamos, él parado y yo, sostenida por Juan, comienza a meterme su palote y:

    Yo: aah sii aaah, que rico, dame duro Juani… Siii

    Juan: Alfonsina te romperé toda

    Yo subía y bajaba sobre el pene de Juan, sin duda, estaba, cabalgando rico, abrazada en los hombros de mi macho, seguía en la revolución, él me jalaba, el mete y saca era rico, sentía como todo el pene de Juan, mi negro estaba todito dentro mío, comencé a temblar, que rico orgasmo que estaba teniendo:

    Yo: Juani que rico mi hombre siii, siiiiii, aaaahhh siii, cógeme duro siii, siii aaaahhh

    Después de terminar rico, me arrimé al pecho de Juan, lo abracé rico, nos besamos, que rico que es esa posición, él parado y yo sentada en su pelvis, ensartada y todo, nos acostamos, y comencé a cabalgar su rico pene, entraba y salía con facilidad, parecía una baquerita muy sexy, sólo me faltaba el sombrero, gritaba como loca:

    Yo: aaaahhhh siii, siii, que rico, cógeme rico mi semental, dame asii, siii.

    Juan: toma rico, duro, duro, duro, sii, muévete rico

    Seguíamos así, que rico, ya hasta perdí el conocimiento, si, que rico, otro rico orgasmo me vino, perdí el conocimiento, que excitada que estaba, sin duda, era la mejor faena que tuve en las vacaciones, sentir nuevamente un pene dentro mío, un gran pene, así que me levanté de ahí, nos besamos rico con Juan, me puse de espaldas a él para sentir su palo:

    Juan: ahora te vas a acordar de mi, mi putita Alfonsina.

    No me gustó que me llamase putita, pero excitada y todo, me daba lo mismo, me puso en 4 patas, abrió mis nalgas, y puso si, puso su miembrote en mi culito.

    Yo: papi, me duele mucho, aaaahhh

    Juan: te lo estoy metiendo despacito, verás que ya no te va a doler mi vida.

    Él es experto en sodomizar, porque ya no me fue doliendo mientras me culeaba, así que él fue lento, y luego comenzó a penetrarme más rápido, si, que rico, me dolía menos, pero estaba excitadísima, que no me importaba el dolor, seguíamos así, que rico era os choques de sus bolas con mis nalgas, de lo excitada que estaba, tome una almohada bien cercana, la mordí, si, la mordí a ella, nunca había mordido la almohada mientras tenía sexo, que rico era ese placer que me brindaba mi amante de ébano, hasta que:

    Juan: Alfonsina te voy a extrañar, que rico, toma mi manjar que me estoy viniendo, toma sii.

    Yo: riégame todita, lléname de tu leche mi cuquita, si, échele leche, sii dame todita siiii

    En eso, mi negro Juan se descarga tremenda cantidad de semen, que llenó mi ano, el calor de su leche lo sentía hasta en mis intestinos, mi anoto estaba rojizo de tanto revolú, sentí que su pesado y sudado pecho, se arrimó a mi espalda, el pene de Juan salió solito, ya chico, luego de tremenda descarga, me abrazó por la cintura, nos pusimos de ladito, nos quedamos arrimados, y nos dormimos.

    Más o menos, las 2 am, me levanté a coger mi ropa, para irme a mi departamento, cuando Juan me agarra del brazo, me besa y de nuevo cogimos rico, lleno de vitalidad, su pene estaba más duro que nunca, me penetró con todas sus fuerzas, hasta inseminarme, si, otra rica cogida que ya era difícil que se recupere mi negro, asía que cogí toda mi ropa, y desnuda, me fui hacia mi departamento, tome mi ducha, con mi vagina y ano inflamados e inseminados, me acosté con un dolor en mi pelvis, fruto de tremendas sesiones sexuales con mi negro Juan.

    Al día siguiente, fui a la habitación de Juan, lo encontré haciendo su maleta, me despedí, no sin antes, coger, pero esta vez fue rapidito, sólo levantó mi falda, bajó sus pantalones y cogimos rico, esta vez, si duramos como 15 minutos, noté la prisa de Juan, para irse, así que nos tomamos los números de teléfono y nos despedimos con un beso, al medio día, tomé mi vuelo desde Los Ángeles hasta mi país.

    Y bueno, así fue mi travesía por el Caribe y Norteamérica, donde la pasé bien, y claro conocí cada experiencia sexual, sin dudas unas vacaciones soñadas, que, si se repiten, ya no será en el Caribe y Norteamérica, sino por otros destinos.

    Suerte y nos vemos en otro relato, ya dentro del país, conociendo nuevos y recordando viejos amantes.

  • Rodeada de jóvenes preparatorianos (Final)

    Rodeada de jóvenes preparatorianos (Final)

    Abrí mis piernas poco a poco más en señal de complicidad y le dije:

    —Vienes?

    Se acercó rápidamente hasta poner su verga en la entrada de mi raja mientras lo jalaba para darle un beso francés intenso y gimiendo suavemente le pedí:

    —metela niño, métela hasta adentro!

    … sintiendo su pene entrar lentamente en mi vagina, gemí de placer y volteando a ver a los demás, empecé a moverme más rápido para hacerlo venirse dentro tomándolo de las caderas y apretándolo con mis piernas mientras él me acariciaba la cara con algo de ternura pero la calentura le ganó y empezó a cogerme salvajemente mientras los demás nos veían asombrados por lo fácil que fue penetrarme…

    —Sí, sí… Dámela hasta adentro! —gemía yo mientras él me bombeaba intensamente penetrándome con lujuria mientras nos besábamos salvajemente y cuando sentí su verga explotar dentro y profundo en mi raja sentí mi orgasmo llegar también gritando:

    —me vengo!

    —me vengo!

    Lentamente se salió de mi dejándome llena de su semen caliente y volteando a ver a otro de los muchachos le dije:

    —ahora ven tú!

    Mientras cambiaba de posición en la silla y me subía el vestido hasta la cintura dejando ver mi vientre embarazado y me ponía de perrito…

    Así fueron pasando uno a uno de los muchachos, dos me dieron por el ano y el resto me lleno la raja de su semen…

    Pensé que las chicas que se habían quedado junto con los muchachos en lo que se convirtió en un gang-bang de los chicos conmigo solo se confirmarían con haber estado presentes en esos momentos pero cuando me pare para despedirme de mis machos jóvenes saltaron también ellas y acercándose me dijeron:

    —podemos acompañarte?

    Tratando de adivinar sus intenciones les contesté:

    —claro que sí chicas…

    Salimos rumbo al estacionamiento donde me esperaba mi transporte y al verme el chófer se adelantó para abrirme la puerta de la camioneta que me habían proporcionado para el evento, al voltear a verlas me di cuenta que estaban muy inquietas y les pregunté:

    —Quieren irse conmigo a casa?

    —sí! —dijeron casi al unísono y sonriéndoles les dije:— vamos pues ¡súbanse!

    Se subieron una a cada lado mío y entre risas y una plática que incluía preguntas explícitas acerca de lo que acababa de pasar en el salón de clases nos dirigimos a mi casa…

    Íbamos muy metidas en la plática, de manera natural sus manos estaban en mis muslos acariciando los distraídamente mientras yo hacía lo mismo con sus hombros… De repente una de ellas, la más inquieta en el salón me dio un beso muy excitante mientras ambas acariciaban mis muslos descaradamente y me dijo:

    —Nos dejas hacerte el amor? Ambas al mismo tiempo?

    —eso quieren? —respondí besando a las dos …

    —sí, queremos estar contigo al mismo tiempo!

    —Ok —respondí sonriendo y dejándolas acariciarme todo mientras llegamos a casa…

    El chófer se dio cuenta perfecto de lo que pasaba en los asientos de atrás de la camioneta y cuando llegamos a casa y bajamos mis nuevas hembras y yo me dio una mirada de complicidad… Seguro al día siguiente en la oficina de sabría esto, no me importó, entramos a casa mis amigas y yo y nos fuimos directo a la recámara…

    Se sentaron ambas en la cama mientras yo me paraba frente a ellas y les decía:

    —así que quieren hacerme de todo… Es su primera vez?

    Ambas bajaron la vista y se sonrojaron, comprendí que a su edad están llenas de deseo, pero no es fácil decidirse y menos si es con otra mujer…

    Caminé hacia ellas y les pedí me quitarán la ropa, se pusieron de pie inmediatamente y al terminar de hacerlo las tomé de la mano y les pregunté:

    —es la primera vez que ven una mujer embarazada caliente?

    Tomándolas de la mano las lleve a la cama y las desnudé una a una… Ellas inmediatamente empezaron a acariciarme todo el cuerpo, nos recostamos en la cama y las dejé mamarme las pequeñas tetas que tengo que empezaban ya a crecer por el embarazo.

    La más inquieta -que se llamaba Alejandra- empezó a bajar hacia mi raja besándome todo el cuerpo, cuando llegó a mi velluda raja su amiga -Cecilia- se acomodó en mi rostro poniendo su depilada vagina a milímetros de mis labios…

    Alejandra hizo una pausa tomando su teléfono celular y lo acomodo en el buró junto a la cama y dijo:

    —pues aquí estamos con Mariela desde su recámara…

    Y volteando a verme me preguntó:

    —está bien si transmitimos esto a un grupo de amigos? Les prometimos que cuando estuviéramos con otra mujer les dejaríamos ver…

    Sonriéndole sin contestarle me acomodé entre las piernas de Cecilia y con las manos tomé sus caderas acercando su vagina caliente a mi boca sacando la lengua empezando a mamarle sus labios vaginales entre gemidos de ella mientras Alejandra regresaba a mi velluda raja y con sus dedos abría mi raja diciendo a los mirones: está velludisima! Las respuestas de la transición no se hicieron esperar, inmediatamente empezaron a mandar corazones y comentar lo caliente que nos veíamos las tres desnudas… El número de mirones aumento a cada minuto mientras nosotras nos concentraba mis en darnos placer… Mame la raja de Cecilia hasta que se vino en un fuerte orgasmo y casi al instante sentí mi raja empezar a contraerse en un orgasmo intenso provocado por Alejandra, tenía unos senos enormes y lo que tenía de bajita lo tenía de caliente, rápidamente me metió su pezón en la vagina y apretando mi velluda raja lo masajeó con mis labios vaginales…

    Lo que más se comentó a través del vídeo era que yo, estando embarazada, hubiera aceptado estar con ella íntimamente y al acabar de coger nos sentamos las tres en la cama y como cómplices de esa travesura despedimos la transmisión dándonos un gran beso entre las tres…

    Después de eso me confesaron que les había encantado estar conmigo y me pidieron poder estar presentes cuando me cogiera mi esposo….

    Acepté y les pregunté si les gustaría verme con mi amante de planta también, ellas aceptaron encantadas y nos vestimos después de ponernos de acuerdo cuando lo haríamos…

    Vaya historias que podría contarle a mi hijo cuando tuviera edad para escuchar lo caliente que era su madre aún antes de estar a punto de nacer él…

  • Mario (09 de 22): Ilusión desmedida sin razón

    Mario (09 de 22): Ilusión desmedida sin razón

    Desperté sin saber donde me encontraba y tuve que pensar un momento, pasaba por mi mente todo lo ocurrido las horas pasadas, permanecía desnudo y llevé la mano a mi culo, sentía la rigidez tirante de la piel por el semen ya seco que Aldo me largó fuera del ano.

    Me miré la mano y sentí asco, rápidamente caminé al baño, pensando que el agua al limpiarme se llevaría el recuerdo.

    El abuelo seguía durmiendo, roncaba como un rocino sin saber al peligro al que me expuso, cuando Aldo lo dejó en la cama no le había quitado la ropa y por primera vez fui malo, cerré el cuarto sin importarme su estado.

    Esta vez fue Migue el que vino a buscarme, una acción que cuando éramos niños resultaba frecuente, Patricia y él pasaban mucho tiempo en mi casa, en nuestros juegos de niños y adolescentes. Marcos el mayor era el que dirigía, ayudado por Patricia dos años mayor que Migue y yo.

    La abuela Rosa nos gritaba, y a veces usaba la escoba para barrernos de las habitaciones y llevarnos a la sala o la cocina, nunca nos pegaba, por ella podíamos hacer lo que quisiéramos, menos marcharle las impolutas y blancas colchas jugando sobre las camas.

    Migue se sentó sobre la mesa de la cocina observándome hacer el desayuno, leche con cereales, y sin un zumo.

    -Voy a poner un poco más y desayunamos los dos. -no me rechazó el ofrecimiento, seguramente él no había comido aún nada.

    -Ayer bajé a buscarte.

    -Ahora estoy aquí, estuve en la casa de tu primo.

    -¿Para follar? -le respondí con acidez, hacía culpable a todo el mundo de lo que me pasó con Aldo. Enseguida me di cuenta de que era injusto y me desplacé hasta la mesa, le abracé besándole la cara.

    -Perdóname, no quería decir eso. -pero Migue se sentía ofendido.

    -Has acertado, tu amigo también tiene un culo que le pica a menudo, yo también necesito una verga que me lo calme y…, ¿cuál mejor que la de tu primito? Tu ya sabes como maneja a los putos y el placer que nos sabe dar.

    -Perdóname Migue, no seas así de soez. ¡Joder!, mejor si fuera mudo y así no metería la pata. -sentí las manos de mi amigo abrazándome la cintura.

    -Cumplía tus deseos y fui para hablar…, y de paso él aprovechó mi llegada. Ya sabes lo difícil que es resistírsele, folla divinamente aunque luego sea un hijo puta para aguantarle.

    -Luego me cuentas, vamos a desayunar o la leche se seca en el cazo. -el enfado había pasado, no podía ser de otra manera.

    -Mientras recojo esto y me lavo la boca bajas a coger el dinero que aun quede de don Guillermo, vamos a pasar el día fuera los dos.

    -¿La comida de tu abuelo quién se la hará?

    -Aun tiene en la nevera la cena de la noche, estoy cansado de cuidarle, no se va a morir de hambre.

    -Ja, ja, ja… Asi me gustas más Marito.

    Estuvimos todo el día paseando, dando vueltas por la ciudad, comimos en un chino y acabamos tomando un helado anocheciendo. Habíamos corrido y saltado haciéndonos los locos, a veces abrazándonos en la calle y besándonos ante la sorpresa de algunos caminantes. Este era el día de saltarse todos los tabúes y prohibiciones.

    -Me he divertido mucho Marito.

    -Si, tenemos que buscar días dedicados a nosotros.

    En todo el día no habíamos hablado de lo que de verdad nos preocupaba, ninguno de los dos quería pensar y solo gozar de la libertad y de nuestra compañía, con pocos euros en el bolsillo pero suficiente para lo que hacíamos.

    -Hemos acordado que volveré pero no prometo que pueda durar mucho tiempo, como a ti, me preocupa Marquitos, porque le quiero y no pienso que corra algún peligro, sabe hablar, protestar y defenderse.

    -El abuelo le lleva a lugares donde hay gente mala.

    -Marito, siempre defiendes a tu abuelo y en esto, precisamente, es de lo que no debes preocuparte y lo haces. Él nunca permitirá que a Marquitos le pase algo malo, le quiere lo mismo que a tu primo, a diferencia de ti. Eres tu a quien trata mal y desprecia, ¿no te das cuenta? -me cogió la mano para llevarla a sus labios y besarla.

    -Quizá tienes razón pero no puedo evitar preocuparme por él, ellos tres son mi única familia, y mi madre, aunque ella no cuenta.

    -No te preocupes más de lo necesario, lo que tenga que pasar será. Ahora cuéntame de ti, ¿como te ha ido con tu viejo amante?…

    Le referí todo lo que tuve con Guillermo durante las horas que estuve con él, de momento solo le oculté lo que había pasado con Aldo, para eso tenía un plan que ejecutaríamos mañana.

    -Parece que el viejo te considera y no es un bruto, ademas de muy generoso.

    -Sí, aunque Guillermo a veces me desconcierta.

    -¿Ahora le llamas Guillermo? ¿Habéis tomada tanta confianza? -le miré risueño esbozando una sonrisa pícara.

    -Cuando me hace el amor prefiere que le llame papi. -nos mirábamos y casi nos salían las lágrimas antes de comenzar a reír.

    -¡Cursi de viejo!

    -Tiene sus derechos y hacemos mal al reírnos de él, con su dinero podremos vivir mejor, pagar los estudios de los dos, en todo ello algo hay de bueno.

    -Marito, yo no voy a comenzar a estudiar, no soy como tu, no me interesa, entiéndelo, voy a buscar un trabajo, algo que me guste hacer.

    -¡Si no sabes hacer nada!, y sin estudios no te cogerán en ningún trabajo.

    -Vaya, en qué buena estima me tienes, no soy manco, ni un imbécil. -otra vez equivocándome, dos veces en un día.

    -Ha sido un decir, se que no eres tonto, y hablemos de otra cosa, no vamos a discutir, necesito que me hagas un favor.

    -¿Otro más?, por hoy no me importa…

    -Ja, ja, ja. Es verdad, siempre te estoy pidiendo cosas.

    -Déjate de tonterías y dime lo que quieres que haga.

    -Acompáñame mañana al banco y hacer las compras, tu sabes sobre ropa más que yo y pasaremos el día como hoy, tu y yo solos, gastando el dinero de don Guillermo.

    -¿Piensas ir a la fiesta que dará Robert?

    -Lo he dado muchas vueltas, por un lado me parece que a Guillermo no le hace mucha gracia que me haya invitado, y por otra será una manera de decirle adiós definitivamente.

    -El niñito de papá se vuelve a marchar otra vez, a veces pienso que el destino os quiere separar, pero si tu papi no quisiera que fueras no te habría dado el recado.

    -No lo se Migue, don Guillermo quiere a su hijo con locura, sería capaz de hacer cualquier cosa por él, y aunque le disguste que yo esté no se lo va a negar.

    -¿O sea qué irás? Pues te pondremos guapo para la ocasión.

    -Con algo sencillo será suficiente, seguramente estarán metidos en el agua todo el tiempo en bañador.

    -Siento tanto que no hayas podido hacer realidad tu sueño con Robert…

    -No le demos más vueltas, el camino está tomado y tenemos que seguir adelante. -le hablaba aparentando tranquilidad, no tenía derecho a cargarle con la infelicidad que sentía en esos momentos.

    Y continuamos hablando, ahora de tonterías y bobadas, deseaba retrasar lo más posible el momento de ir a casa y enfrentarme a las preguntas del abuelo.

    **************

    Estaba con la televisión encendida y sin otra luz en la sala, la única iluminación que tenía era la de la pantalla y la que salía por la puerta de la habitación de mamá.

    -¿Está mamá en casa? -fue la primera pregunta que le hice.

    -No hay nadie en esta casa más que yo. -encendí la lámpara del techo, aún no se había afeitado y tampoco parecía que hubiera pasado por la ducha.

    -¿Por qué tienes la luz de su habitación encendida?

    -Te he dicho que no está, se despidió el otro día.

    -¿Se despidió? ¿hasta cuándo? -no es que tuviera mucho interés, solo era por tener algo de que hablar y no sugieran otras preguntas.

    -No va a volver, ha encontrado un trabajo, ¡hija ingrata!, no se quiere ocupar de su padre. -pensé que sería como en otras ocasiones, estaba una temporada sin aparecer y luego volvía.

    -¿Has comido algo abu?

    -¿Qué voy a comer?, no hay comida en la casa, no hay nada.

    Fui a la cocina, la cena del día anterior había sido su comida, el plato estaba sin lavar en el fregadero, lo lavé y volvía a la sala.

    -¿Dónde has estado todo el día? Me dejas solo como si fuera una basura, nadie piensa en mi. -en aquel momento me arrepentí por no haberle recordado en todo el tiempo que estuve con Migue, me acerque para besarle, olía muy mal, a rayos.

    -No te has duchado hoy, ni afeitado.

    -Déjame tranquilo, ¿te ha dado algo don Guillermo? ¿Quiere que vuelvas? -otra vez sentí una rabia inmensa, solamente se preocupaba de él, me contuve aunque deseaba responderle de malas maneras.

    -Dentro de esta semana regresa su hijo, dará una fiesta y me ha invitado para que vaya, o sea que la respuesta es afirmativa. -la rabia me consumía.

    -Quiere que vuelva, sí, para continuar follándose a tu nieto, ¿estás ahora satisfecho? -entré en mi habitación sin poder contener el llanto, antes de cerrar la puerta le escuchaba murmurar furioso a la vez que pateaba el suelo.

    -¡Puto, puto, puto como tu madre!

    **************

    A la mañana siguiente me levanté con otro ánimo, había llorado mucho tiempo, reprochando que mi madre se fuera sin despedirse, y por el egoísmo de mi abuelo. El me había hecho un puto amancebado y cargaba en mi toda la culpa.

    En el banco no tuvimos que esperar mucho tiempo, una chica me guío hasta una mesa, el cartel del plástico negro con letras doradas, además del nombre anunciaba un cargo. “Subdirector”. Un señor entrado en años se levantó de su sillón de ruedas y me tendió la mano.

    -Lo tengo todo listo siguiendo las ordenes de don Guillermo.

    -Yo le traigo un formulario relleno y fotocopia del DNI.

    -Bien, es pura formalidad para completar la ficha y tener su firma.

    Me explicó con detalle, y muy amable, en lo que consistía la cuenta y como funcionaba.

    Mis ordenes son que el saldo medio no baje nunca de seis mil euros, de eso me ocuparé personalmente, y ahora le enseñaré como usar la tarjeta de crédito. Tuve que firmar algunos documentos más que tenía preparados y salimos a la zona de los cajeros.

    Migue se había quedado esperándome y al vernos salir se incorporó a nosotros.

    -Solamente puede sacar novecientos euros en metálico diariamente, está limitado por su seguridad y por si le roban o pierde a tarjeta, el crédito para compras esta también limitado a dos mil euros mensuales, pero si lo necesita puede llamarme para que se lo libere y vuelva a comenzar de cero.

    -Ya ve que todo es muy sencillo, ahora en este sobre tiene la clave para acceder a todos nuestros servicios.

    Me hizo una muestra práctica sacándome trescientos euros que me entregó y ya nos despedimos de él.

    -¡Cabrón de viejo, cuánto dinero tiene! -exclamó Migue al salir a la calle.

    -Ja, ja, ja. No hables así de él, no seas envidioso.

    -¿Cómo que no? Unos tanto y otros tan poco.

    -A nosotros nos viene bien que tenga mucho dinero, ¿no?.

    -Ahora vamos a regresar al barrio, a la tienda de don Andrés, necesito liquidar la deuda de mi abuelo y alguna cosa más.

    Don Andrés estaba tras la caja como siempre, Aldo se ocupaba de reponer las estanterías y tiraba de una plataforma con ruedas llena de cajas, se dio cuenta de nuestra llegada y su cara grande se cubrió de rojo. En la galería superior se veía la sombra tras las cortinas, de la verdadera dueña de la tienda.

    -Que haces aquí, no hay nada para tu abuelo ni ha pasado a pagar. -nos miraba desconfiando, pero revisándonos a Migue y a mi.

    -¿Desde la mañana estáis vagueando y haciendo el golfo? -su tono resultaba grosero e insultante.

    -Quiero hablar con la señora Rita.

    -¿Acaso la ves por aquí? Está ocupada y no tiene tiempo para hablar con un golfillo.

    -Está arriba en la oficina, si no la llama gritaré y haré un escándalo. -había pocas personas haciendo compras, pero las más cercanas dejaron de mirar estanterías y clavaron sus ojos en nosotros.

    -Está bien, la llamaré, pero dejar la caja libre y colocaros al lado. -debió de tocar algún timbre oculto y al cabo de dos minutos bajaba las escaleras la dueña.

    -Habló un momento con su marido y éste nos señaló a nosotros, la señora Rita nos interpeló, era una señora alta y fuerte, como Aldo su sobrino al que tenía recogido y viviendo con ellos, había sido siempre buena gente con nosotros.

    -¿Marito, Miguel, queréis hablar conmigo?

    -Si señora, quiero que usted personalmente ordene a su marido que prepare la cuenta de lo que debe mi abuelo.

    -Pero no hay prisa cariño, se que pasáis un mal momento, entre amigos siempre nos ayudamos. -se acercó y me acarició el pelo.

    -Tu familia siempre ha sido cliente de esta tienda y tu abuela era amiga mía, por lo tanto ya pasará tu abuelo cuando tenga dinero.

    -No señora, necesito liquidar la deuda de mi abuelo, desde ahora yo me ocuparé de los pagos. -me miró dudosa pero reaccionó pronto.

    -Andrés haz lo que pide el muchacho. -entonces le alargué una lista que llevaba para comprar.

    -También quiero que me preparen esto para llevar y que lo incluya en la nota. -la buena mujer, aunque con incertidumbre cogió el papel y buscó con la mirada a su sobrino, le hizo señas para que se acercara.

    Aldo no se atrevía a mirarme, era como siempre había sido, no como la otra noche.

    -Prepara esta lista y luego llevas el recado a la casa de don Roman, ¿está claro?

    -Sí tía enseguida lo preparo. -Aldo volvía a ser el corderito, o carnero grande, que conocíamos del instituto, de la calle donde los chicos se burlaban a escondidas de su menguada mente, ni Migue ni yo le habíamos tratado mal nunca.

    -¿Puedo pagar con tarjeta de crédito?

    -Haz lo que desees Marito, pero tu familia siempre tendrá crédito en esta casa. -la señora se despidió, no sin antes volver a acariciarme la cara y también a Migue.

    Esperamos a que Aldo terminara de recoger lo que había encargado, se hacía el remiso y andaba lento hasta que acabó y volvió a nuestro lado.

    -Lo siento Marito, no se lo que me pudo pasar, te pido perdón por lo que te hice, y gracias por no decírselo a mi tía, me hubiera echado a la calle o hasta metido en la cárcel.

    -Estuvo mal aquello Aldo, pero también es cierto que fuiste muy valiente y me salvaste de aquellos tipos. -entonces dejó de desviar la vista y me miró con franqueza a los ojos.

    -No volveré a hacerlo, ni a ti ni a nadie. Ahora llevaré el encargo a tu casa. -se iba a dar la vuelta pero se detuvo.

    -No te he preguntado por tu abuelo.

    -Ya está bien, esperando que vayas con el encargo para hacer la comida. -sonrió un poco bobo y me alargo la mano.

    -¿Somos amigos?

    -Si tu quieres lo seremos. -observé que Migue nos miraba sin entender lo que hablábamos. Pagamos la cuenta, no era tanto como imaginaba y don Andrés no habló para nada.

    Salimos a la calle y agarré a Migue del brazo.

    -Ahora vamos a comer para ir de tiendas a la tarde.

    -¿No tienes algo que contarme?, ¿algo que no conozco o se me escapa? -mientras caminábamos le referí todo lo ocurrido, desde que salí de casa hasta cuando Aldo salió por la puerta.

    -Y cuando llamaste a Marcos él estaba follándome…

    -Podías haberlo denunciado.

    -Soy mayor de edad Migue, sería su palabra contra la mía y no ganaría nada, ha sido mejor así, la tía y él son buena gente y ahora tenemos un amigo más. -Migue me cogió la mano y me la apretó sin decir nada.

    Comimos una pasta en el italiano de la estación de ferrocarril, estaba rica o era yo que me sentía contento.

    Los escaparates de ropa eran la tentación de Migue, le encantaban los trapos y las telas, en el barrio viejo entramos en una tienda que nos llamó la atención por lo que enseñaba. Estaba vacía y solamente un chico doblaba prendas para colocarlas en los estantes, nos acercamos a él observando los colgadores llenos de bonitas ropas.

    -Queréis que os atienda o vais a mirar. -era relativamente joven, de unos treinta y…, bien vestido, alto y con el pelo de corte moderno, un buen mozo diría mi abuela Rosa.

    -Miraremos si no te importa. -le dijo Migue.

    -La tienda está para eso, si encontráis algo que os vaya me decís.

    Dimos varias vueltas y nos gustaba todo.

    -Está bueno el dependiente, ¿no te parece?

    -A lo nuestro Migue, a este paso no terminamos hoy.

    -Es que no deja de mirarnos y me pone nervioso.

    -Pensará que igual le robamos algo.

    -No pierde de vista tus nalgas, no te hagas el listillo.

    -Pidamos que nos aconseje. -fuimos hasta él y salió del mostrador.

    -Mi amigo tiene una fiesta informal y necesita ponerse guapo. -tenía una bonita sonrisa que lució ante la pregunta de Migue

    -Guapo lo está ahora también, los dos sois una belleza. -El tipo era gay y al parecer un activo de los que hay tan pocos.

    -Déjame que te vea bien. -me cogió la mano y me hizo caminar y darme la vuelta.

    -Algo que destaque tu pompis, que por cierto es precioso, pequeñito y redondo. -me ruboricé sin remedio.

    -Se lo que te va a caer bien y no está muy visto aún. -se alejó y buscó en una estantería, mientras Migue me hacía señas pícaras señalándome el culo. Le hice un gesto para que se contuviera.

    -Mirad este bonito pantalón que acabo de recibir, es divino para lo que queremos.

    -Pero eso es una falda.

    -Lo parece, pero es mejor que te lo pruebes, sin ropa interior te sentará como un guante. -buscó una talla que me fuera y me lo entregó.

    -Allí tienes el probador.

    Me encaminé hacía donde me indicaba seguido por Migue.

    -Está buenísimo este dependiente y tu le vas a hacer que se vuelva bizco, no sabe mirar a otra parte que no sea tu culito.

    -Deja de decir tonterías y ayúdame. -me quedé desnudo de cintura para abajo y me embutí aquella rara prenda.

    -¡Joder!, si que te sienta bien, ese tipo sabe.

    -No se, me oprime el culo, es como llevar un bóxer.

    -Yo te veo de maravilla, vamos a ver que dice él. -el chico se me quedó mirando, ¿o miraba la prenda?

    -Sin dudarlo está hecha para ti. -se acercó y pasó la mano por mis nalgas alisando la tela.

    -Marca a la perfección tu trasero y verás que es divertido, mete las manos en los bolsillos y cierra los puños, al moverlas cerrándolas, la costura se te saldrá del culete normalmente, y cuando estires las manos se te cambiará la forma del trasero. Hazlo por favor y que lo vea tu amigo, es cuestión de que hagas pruebas.

    -Realmente es una falda pantalón según como te pongas Marito, te hace irresistible, quédatela.

    -De acuerdo seguiré vuestro consejo, y para arriba que llevo.

    -Esta camisa, con la tela justa para que puedas llevarla metida en el pantalón o por fuera, como desees, pero colócatela para ver el conjunto. -no marché al probador y allí mismo me cambié.

    Perfecto ahora te faltan una zapatillas de tela para completar el conjunto. -me entregó unas especie de bambas modernas en color azul con bandas amarillas.

    -¡Vualá! Perfecto para una fiesta, solo te falta soltarte el cabello.

    -¿De verdad te gusta Migue?

    -No te voy a regalar los oídos, pero estás monísimo, para comerte y que Robert renuncie a marcharse. -pensé en el motivo de mi compra, y también en como me vería Robert.

    -De acuerdo, la compra está cerrada.

    -Después miramos bañadores, distintos tipos de calzoncillos y le enseñé unas braguitas que llevaba en el bolsillo, de las que me compraba el abuelo.

    -Necesito algunas de estas.

    -¿Braguitas de nena? Tengo algo de eso también y recibiré más en la semana, se está poniendo de moda para ir a la cama. A algunos cuerpos les hace parecer una nena de verdad.

    Me molestó que pensara que era una nena por usar aquello que se me imponía por mi abuelo, el chico debía de ver mi gesto de desagrado.

    -Perdona si te he molestado pero, la verdad, esto lo compran en su mayoría las chicas trans, y yo estoy para vender lo que mis clientes quieran.

    Le pedí que lagunas piezas me las pusiera en una bolsa diferente para llevar a la casa de Guillermo y el resto para mi casa.

    -Coge algo para ti Migue, lo que desees, el banco se ha abierto hoy y regala el dinero. -escogió un par de camisas que necesitaba, pagamos y al marchar.

    -Esto es para vosotros, un regalo de la casa y para que me perdones mi torpeza. Volved cuando queráis y si os apetece tomaremos algo en una cafetería.

    -¿No se enfadará tu jefe por el regalo? Mira que no queremos que tengas problemas por nosotros.

    -Mi jefe soy yo mismo, no te preocupes.

    Por la calle íbamos llenos de paquetes, así no podíamos ir en el autobús.

    -Será mejor que cojamos un taxi, ya que estamos metidos en gastos por unos euros mas no habrá problema.

    -¿Le has escuchado Marito? -Migue me tiraba del brazo obligándome a detenerme.

    -Lo que ha dicho el buenorro de la tienda, es el jefe, me encantaría trabajar en algo así, con ropa bonita y la moda. ¿Crees que necesitara un ayudante?

    -Tendrás que preguntarle a él.

    -Tu no tendrías problemas, seguro que a ti te cogería sin dudarlo.

    -Migue…, tu eres un chico precioso.

    *************

    El abuelo comenzó a hacer preguntas cuando entré en casa, no tenía claras las respuestas y a mi vez le pregunté si le habían subido el pedido de la tienda para que dejara de preguntar.

    -Estuvo el sobrino de la señora Rita, empezó a hablar de que me había traído a casa la otra noche, ¿tú sabes algo de eso?

    -Se habrá equivocado, déjalo abu.

    La semana se hizo muy larga, todos los días pensaba si ya habría llegado Robert, no sabía la fecha, solo cuando se celebraba su fiesta. Tampoco Guillermo me dijo a que hora debía estar. Podía llamarle pero sería importunarle si estaba ya con Robert.

    ¿Cómo sería nuestro encuentro? ¿Me prestaría atención? Y lo mejor sería que no se diera cuenta de que estaba, ¿para qué me había comprado esa ropa si quería pasar inadvertido?

    Me animaba pensar que, al menos, le vería otra vez antes de que desapareciera. Esos días Migue regresó con mi primo y el pequeño estaba ahora al cuidado de mi amigo, pero el abuelo iba a buscarle algún día, quería de verdad al pequeño.

  • Mi vestido de novia

    Mi vestido de novia

    Cásate conmigo, querido mío, sí, es tu oportunidad, cásate conmigo. Quiero darte unos argumentos por los que has de enamorarte de mí y me has de enamorar a mí de ti. Te lo voy a decir sinceramente y sin tapujos.

    Quiero que te enamores de mí porque, teniendo 27 años, me he enamorado mil veces de otros y ninguno de ellos se ha enamorado de mí. Creo que también tengo mi derecho a que alguien se enamore de mí. Además, yo no quiero que te enamores para aprovecharte de mí con un polvo y después me dejes plantado y más frío que un pino de los Alpes en invierno. Quiero que te enamores de mí de tal manera que yo pueda darte la tabarra día y noche y a ti te guste estar conmigo, entre otras razones, por eso mismo y porque tú buscas un hombre afeminado y estoy disponible para ti.

    Quiero que te cases conmigo enamorado sinceramente de mí, porque tengo un buen cuerpo, labrado a cincel en el gimnasio, al que voy cada día excepto los domingos que es mi día para emborracharme perdidamente, y sé que a ti te gusta eso de emborracharse de vez en cuando; fíjate qué buena pareja haríamos. Los que me han visto —claro que solo me han visto desde la cabeza a la cadera y desde medio muslo a los pies— se quedan de piedra. Porque yo no me muestro así como así y vengo a ser una auténtica sorpresa, y no es porque la tengo pequeña, no, que la tengo grande, como unos 20 cm., penetrables, esto es, cuando la tengo dura, bien erecta. Cuando la tengo en reposo no puedo medirla, porque apenas la manipulo, zas, desaparece la curva que hace por delante del mis bolas, deja de mirar al piso y se levanta mirando al cielo. No se levanta en vertical pegada al pubis, como le pasa a mi compañero de máquinas en el gimnasio, la mía se levanta haciendo un ángulo agudo como si fuera un cañón de artillería apuntando al enemigo. Fui al urólogo a preguntarle por qué no se me endereza en vertical y me contestó la siguiente estupidez:

    — Es que esta tuya es muy gruesa y pesa mucho.

    Prometí no regresar nunca más a un urólogo aunque me pique. He notado que todo se arregla rascándomela al comienzo y acabando con una buena paja. ¡Ea, si no! Con una buena paja se van todos los picores, aunque de momento, claro, solo es un remedio, que no una curación. Pero a lo que vamos.

    Quiero que te enamores de mí y nos casemos para aliviar mi vicio que consiste en queso un toca-pollas empedernido, me gusta eso de tocar pollas hasta cansarme y mira, que no hay modo, por más que lo intento, de tocar una polla y cansarme, siempre se cansan los demás antes que yo. A mí me debe pasar algo y no sé qué es porque en esto del sexo soy infatigable y yo estaría enganchado siempre, pero no hay modo. Una vez un colega mío, gay como yo —pues que abundamos más de lo que la gente cree y menos de los que quisiéramos y necesitamos—, me dijo que él tenía mucho aguante, y sí, aguantó, aguantó, pero en cuanto mi polla tocó su culo se corrió de inmediato y ya no hubo modo de hacer nada con él. Ha venido a mí para decirme que lo intentemos de nuevo. Después de muchas negativas por mi parte, cedí y el fracaso fue de nuevo rotundo, ocurrió lo mismo. Entonces ya lo mandé a chupar pollas.

    Quiero que te enamores de mí, y que nos casemos, vistiéndome yo de novia, porque de novio no tiene ni pizca de gracia, eso es fácil, pero te lo dejo para ti a fin de no complicarte la vida. Pero vestirse de novia para casarse es algo fenomenal y fabuloso. He probado en casa vestirme de novia, de momento tengo dos vestidos, uno largo y con cola y otro de falda corta mostrando rodillas y medias.

    Es muy bonito de verdad vestirse de novia; entiendo a las chicas la ilusión que les hace su vestido de novia, todo de punto en blanco. Primero me desnudo, me doy unas vueltas por el salón, coqueteo ante espejo y muevo muy graciosamente el culo. Si lo vieras…, me muevo bastante sexy.

    A continuación me depilo totalmente, pero todo, que cuando digo todo comprende todo, cabeza y culo, brazos y piernas, pecho y cara, axilas y pubis, todo. Me quedo mejor peladito que un bebé recién nacido. Me acomodo entre las piernas mi pene muy tirado hacia atrás y me pongo un apósito color carne muy ajustado que casi no se nota, al menos desaparece el paquete y me miró al espejo para ponerme la peluca que me han peinado a mi gusto en la peluquería de Rosa Mari, con florecitas blancas incluso. Ahí, ¡ay!, es que me veo novia, muy novia. Luego las braguitas blancas de encaje, tengo varias, pruebo dos o tres y me dejo puesta la que me hace más femenina, ya que es para ser novia. Algo muy importante es el sujetador, un brasier perforado, también todo en blanco luminoso, con un encaje precioso que contiene un relleno ajustado con adhesivo para la piel que me proporciona el tipo completo. Con esos adhesivos para la piel me ahorro los tirantes por el cuello, ya que mi vestido de novia es muy escotado. No me pongo corsé, no lo necesito para realzar el busto porque eso lo ha hecho el gimnasio y el corsé me asfixia. Así me paseo por casa como hacía mi prima Elvira cuando se casó.

    ¡Ay mi prima Elvira! Se siente muy agradecida de las cosas que hice por ella. En efecto, el día que se casó, tomando una idea precisamente mía, me pidió que la depilara del todo, para mí eso no fue ningún problema, porque para mí un coño, ¡psé!, ni fu ni fa. Le hacía cosquillas mientras le depilaba con todo el cuidado del mundo su pubis y tenía que esperar. Se casaba a las 7 de la tarde y a las 8 de la mañana ya me tenía ocupado. Me pidió que le dejara un triangulo en el pubis y yo triángulo que le hice, ¡faltaba más! Pero cuando fui a depilar su culito vi que tenía poco pelo y sería fácil, pero su culo apestaba como una letrina y le dije:

    — Elvirita, hija, tienes tu precioso culito podrido, apesta como un desagüe; tu marido se va a marear.

    — Y ¿qué hago?

    — ¿Es que nunca te ha comido el culo, chica?

    — Una vez comenzó, pero lo dejó enseguida.

    — Hija, Elvirín, es que no es para menos; eres una suertuda, mucho se ve que te quiere el pajarito ese.

    — ¿Por qué lo dices?

    — Otro se va y te deja «plantá». Pero eso tiene arreglo, yo traigo mis cosas en mi bolso. Te voy a lavar tu culito, te lo dejaré bien limpio y perfumado y dentro te dejaré una pastillita como un supositorio que se va a ir deshaciendo; esta noche le dices que te quite tu braguita con los dientes y por detrás para que se entusiasme y verás, te va a comer el culo como si fuera una fresa, y te va a dar primero por el culo y luego por tu coño.

    Le hice un buen trabajo a mi prima y quedó contenta.

    A mí me encanta pasearme por la casa en bragas y brasier y me siento más novia. Luego toca maquillarme. Yo me maquillo muchas veces, incluso cuando visto de hombre. Sí, por supuesto, sin exagerar, pero un poco de suave color en la cara que disimule la sombra de los afeitados. Luego, un toque a los labios para que les dé vida y un oscurecimiento a las cejas para hacerlas notar. Contorno de ojos incoloro. Y pestañas añadidas para darles anchura y proximidad a los ojos. Ojos verdes no tiene todo el mundo y yo los tengo, y boca grande no la tiene todo el mundo y yo la tengo. Ahora me acuerdo del disgusto de mi madre cuando nací. Ella quería una niña y salí al mundo con pito. ¡Mala pata, mamá, mal te ha follado el cabrón de tu marido! El otro disgusto fue cuando le dije que era gay y que me sale del alma ser mujer. Se puso loca, pero su locura le dura dos horas. Es mi mejor amiga, la acompaño a comprar su ropa y aprovecho para cómprame algo para mí que, por supuesto, paga ella y con mucho gusto para su «nena».

    ¿Sabes una cosa? Mi mami me habla en femenino cuando estamos solas, y está de linda cuando me habla en femenino…, no te lo puedes imaginar, es entonces verdadera mujer, por eso somos de verdad muy amigas. Yo soy más amiga de mi madre que mi hermana y soy más amiga de mi madre que de mi hermana, porque mi hermana tiene un marido muy tosco, poco fino, ni a sus hijas besa, que si no fuera por mí esas niñas tendrían más déficit de besos que una mona huérfana. Soy muy besucón.

    Quiero que te enamores de mí y te cases conmigo, porque no tengo amigos y tú serías mi amigo. Mira, entiende esto, yo tengo muchas amigas, porque siempre he ido con mujeres por el mundo. Me lo paso muy bien con ellas, somos determinadamente frívolas. No me ponen, con ellas siempre la tengo quieta. Ellas lo saben y no tienen problemas de desnudarse estando yo presente, yo tampoco, porque yo soy una mujer con pene y no pequeño. Eso a ellas sí que les pone y les gusta tocármela, pero les cuesta mucho trabajo levantarla, tengo que decir a mi mente: «hala, saca al hombre para estas chicas», me toco un poquito y entonces se ponen felices. Tengo otras amigas que son travestis y no lo paso mal con ellas, pero quieren que yo acepte ser travestí y no quiero, porque yo soy una mujer con pene, no un hombre que se cree o imagina que es mujer, por eso yo disfruto vistiendo de hombre, aunque siempre con toque femenino. Pero cuando me case, me vestiré de novia.

    Sigamos. Me pongo las enaguas para que mi vestido quede ancho. No me pongo aro, eso es ridículo y hace a las novias gordas. Las enaguas me dan un cierto estilo de estar bien vestida y cierto aire de libertad desde las rodillas a los pies, porque ahí le doy un poco de anchura, pero de cintura a la mitad de mis muslos lo tengo ceñido, para que me marque bien mi culo, porque tengo un culo bien formado y redondeado gracias a mis sentadillas, es un culo demasiado bonito para que no se me note el día que yo me case vestida de novia.

    Quiero que te cases conmigo muy enamorado porque sé cocinar, en 30 días o más no comerás nunca lo mismo, sé criar hijos, he aprendido de mi madre, solo que no puedo dártelos, tendrás que comprarlos en un súper de niños de esos que hay por algún sitio raro. A mí me da lo mismo, pero también sirvo para alimentar o educar a un niño, para darle calor de familia, qué más da de donde provenga, le voy a dar cariño a un niño que no tenga nada de esas cosas buenas. En definitiva un niño es un niño al que hay que darle todo el amor del mundo para que sea feliz.

    Quiero que te cases conmigo muy enamorado para calentarte la cama, para calentarte en la cama y para que me calientes en la cama, que hacer el amor en cualquier otro rincón no tiene tanta gracia como en la cama, con espejos en torno y la luz encendida. Así es como se pone en la vida el calor humano, se empieza por la cama y el punto álgido se da en la ducha.

    Quiero que te enamores de mí y nos casemos porque quiero que me folles duro. No lo podrás hacer por mí coño, porque por un error de la naturaleza se perdió en el camino y a falta de clítoris, de vagina y del tío falopio tengo un pene que me da gusto a mí, pero te aseguro que mi culo se abrirá de par en par para que entres triunfalmente, lo disfrutes y me llenes de semen, tanto el culo como todo mi cuerpo, cuando te apetezca regarlo de semen. Nunca te diré que estoy cansada, que me duele la cabeza, ni tendré la regla, ni…, eso, ni nada de nada. Mi culo será tuyo y para tu disfrute, ni siquiera tendrás que avisar, me podrás arrancar la ropa aunque sea a traición, ni me quejaré, siempre me dejarás satisfecho y a la vez siempre con ganas. Antes te cansarás tú de follar que yo de que me folles. Me podrás meter tu pene, el pene de un amigo tuyo si lo deseas, un dildo o cualquier otro juguete, tu puño y tu brazo si es tu gusto, excepto tu cabeza porque te asfixiarías y yo me quedaría sin mi hombre.

    Quiero que te enamores y me quieras casada contigo, será una felicidad para ti y para mí, tendrás en mí lo que muchos no pueden tener, una mujer con pene e infatigablemente sexy, me podrás follar y, si te apetece también podrás chupar mi pene, porque yo seré tuya y tú serás mío. Enamorarse de cualquier chica es fácil, vosotros salís a 10 mujeres por hombre. Pero enamorarse de mí y poseerme, solo uno en toda la especie humana lo puede hacer. Tú eres ese, el único, no lo dejes escapar, mejor, no me dejes escapar. Oportunidades muchas, como esta solo una. No te la pierdas. Besos.