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  • Empotrada yo tan buena

    Empotrada yo tan buena

    Me llamo Nelly, tengo 32 y soy casada, soy delgadita morenita y bajita, yo mido 1,62 más o menos, algo pequeña y la verdad es que no tengo ni tetas ni tampoco nalgas ni soy caderona, soy delgada y tengo poquito de todo. No sé bien por donde comenzar por eso me describo, he leído en otros relatos que así empiezan.

    Todo empezó cuando decidí tomarme un curso para mejorar mis habilidades de negociación, estoy en un departamento de finanzas en un banco y trabajo con mucha gente así que es bueno saber cómo expresare. En el curso en mi mesa donde éramos estaban dos señoras como de mi edad y un par de chicos (uno de 26 y otro de 32 después lo supimos) y estuvimos el primer día haciendo dinámicas de equipo, pero a mi me pasaba algo raro y es que el más joven me llamaba la atención, no se porqué pero siempre que exponía una idea era como si le platicará sólo a él ya que lo miraba mucho, le sonreía y no me daba cuenta hasta que en la hora de la comida con las dos señoras salir el tema que más o menos fue así:

    Ximena: Oye Nelly no le eches tanto el perro al niño he, se te nota

    Nelly: (colorada) no como creen enserio

    Ale: Si claro hahaha se te noto

    Nelly: No se los juro, aunque no me he dado cuenta

    Ximena: Será porque tiene unas buenas nalgas? Hahaha

    Ale: Si el niño se ve que tiene un buen paquete no Nelly?

    Nelly: (colorada) no la verdad no lo he visto enserio

    Total el tema paso hablamos de otras cosas y regresamos al curso, en ese ínter fui por un café y yo seguía pensando pero no recordaba por qué, ya después lo pensé y fue más su confianza y la forma en que pensaba y se expresaba y no tanto sus nalgas y su bulto como ellas decían en ese momento me reí y justo él por detrás me saluda y yo di un respingo.

    Hola Nelly que tal?

    Que tal Marco? Ya por un café para despertar?

    Si haha algo fuerte, y tu cómo lo tomas?

    Bueno yo lo tomo con leche y algo cargado (en este momento la palabra leche me provoco excitación y él sonrío de tal forma que me pareció como si me invitara a algo)

    Yo sólo lo pido con doble shot de café

    Después empezamos hablar de libros, nos recomendamos algunos y nos hablamos de otros. Cuando estaba al final de barra esperando, él apenas estaba pidiendo y era cierto tenía buenas nalgas y se le resaltaba su paquete muy rico que me empecé a imaginar cómo sería y no sé por qué un jovencito me despertaba ese interés. Nos faltaba un poco para que empezará el curso y seguimos platicando sentados ahí pero yo inevitablemente me tocaba el cabello, cruzaba las piernas hacia él y él lo notaba poco a poco empezamos hablar de la familia y yo le contaba de mi hijo que lo quería que era mi todo y después de mi marido que fue la conversación algo así

    Nelly: Si tengo mi marido llevamos ya algo de tiempo juntos

    M: Oye y que tal con el tiempo que llevan se siguen hablando bien y se divierten?

    Nelly: Pues… si algo, nos falta divertirnos más

    M: tu muy mal Nelly deberías divertirte más igual un día te invito a tomar un trago haha pero sin esposo he

    Nelly: (apenada) Si verdad haha (nerviosa)

    M: Oye perdón no quería incomodarte en serio sé que eres casada y bueno era una broma

    Nelly: No no es por eso, si me divertiría contigo haha (nerviosa) sólo que eres algo pequeño

    M: hahaha bueno tan pequeño no he si ya crecí

    Nelly: Ah si? Pero tienes 26 no?

    M: si algo así

    Nelly: Cómo que algo así? (no entendí en ese momento)

    M: Pues si algo así no recuerdo la última vez que me medí

    Nelly: hahha oye que grosero he (pero en ese momento me echo a volar la imaginación y me imagine tremendo palo en mis manos y me moje mucho pero me puse también nerviosa)

    M: No por qué tú me preguntaste haha oye pero ya es hora vámonos

    Note que me miraba mucho y no sabía por qué, la verdad es que ya les dije no soy muy guapa ni estoy buena la verdad, soy normal pero si me excitaba que me mirara ese jovencito y con tremenda verga que pensé que exageraba.

    Nos compartimos teléfonos y ya por la tarde saliendo nos empezamos a mensajear hablamos de varias cosas y ya por la noche antes de que llegara mi marido me atreví a mandarle un mensaje donde le pregunte que si no sabía cuánto medía por qué no me decía ya bien.

    Me sentí tan nerviosa que pensé borrar el mensaje pero para cuando lo iba a hacer ya lo había visto y me moría de la pena, pasaron como 15 minutos y no me respondas pensé que lo había echado a perder y en eso me llega una foto de su bóxer y su bulto delicioso con una regla y un pene de 15 cm y me sentí no desilusionada porque aun así era un pene rico y su siguiente mensaje fue, pero no hagas ruido porque lo despiertas y eso me puso más cachonda porque entonces estaba flácido ese rico pene que podía crecer más y me empecé a masturbar con los dedos y no me llenaba y me mojaba hasta que me corrí como nunca solo con la imaginación !. Después ya no le respondí.

    Al otro día seguimos coqueteando un poco y bueno paso el día, las señoras me bromearon y se me salió decirles que si tenía un buen paquete y divagamos sobre eso.

    Termino el curso y todos se despidieron, el profesor se fue yo acomodaba mis cosas y note que él había dejado sus cosas así que lo espere pero nos regresaba y pues ya sólo estábamos él y yo porque los de intendencia se habían ido y administración igual ya sólo era salir y los accesos se bloqueaban automáticamente.

    Cuando llego se sorprendió de verme.

    M: que tal Nelly pensé que ya te habías ido no vi a nadie en el pasillo

    N: No, estaba esperando por tus cosas

    M Gracias Nelly (me miro el escote que ahora llevaba más). Oye Nelly ya no me respondiste mi mensaje de ayer no te gusto?

    N: No, bueno quiero decir no te respondí pero… pero si me gusto

    M: hahha ok ok

    En ese momento se tocó la polla y vi ese bulto delicioso y no pude sin más decir sácatelo.

    M: Por qué no me ayudas?

    Me acerque estaba nerviosa pero caliente desbroce el cinturón y el pantalón y vi su bóxer rico, su pene delicioso grueso y mi primera reacción fue acercar mi rostro a su pene y olerlo, morderlo por encima, vi su cara de placer y me imagino que la mía estaba extasiada, sentía como ese plátano negro iba creciendo y lo sentía con mi cara hasta que con dificultad baje su bóxer y su verga salió tambaleando y tenía todo eso frente a mi y con mis dos manos lo sostuve pero como son pequeñas podía ver el contraste de su enorme verga negra goteando y empecé a besar ese palo, lo lamia lo chupaba con hambre no tenía control de mi intentaba comerlo todo y sentí en ese momento como me tomo del cabello y me empujo ese pedazo dude carne que sentía como abría mi boca y me atragantaba y daba arcadas pero me fascinaba me ponía muy cachonda y toda mojada después me separo, tomo su palo y me empezó a pegar en la cara con él, tuve un orgasmo solo de sentir su peso de ese trozo de carne en mi cara golpearme y empecé a temblar un poco.

    Él aprovecho, me levanto y me saco el vestido y me puso sobre la mesa, abrió mis piernas y puso su enorme palo en mi vientre, sentí tu carne caliente y suspire al ver que su pene llegaba por encima de mi ombligo y no iba a caberme era grueso para mi y en ese momento me pone su glande en la entrada del mi haciendo mis bragas de lado y sentí como me abría poco a poco y solté un gemido rico que me tape la boca y poco a poco rebañaba, el sostenía mis piernas separadas en el aire bien abiertas como una puta y yo toda mojada y deslizaba mas y mas y yo gemía. ‘Me partes Marco me partes ay ay’, le decía hasta que me meto todo ese mástil y mis caderas se movían solas y sentir toda esa verga revolviendo mis jugos dentro de mi y él sacó y metió de nuevo un poco más rápido y yo gemía y me movía y de nuevo, pero más rápido y así fuerte, sus huevos chocaban con mis nalgas mojadas y su pene me abría cada vez más.

    -Tu marido notara que estas más abierta -me dijo y se rio y yo le decía ‘si papi bien abierta bien cogida’.

    No sé de donde salía todo eso pues no soy así pero esa verga me tenía posesa me copia duro como animal, la mesa se movía dude las fuertes embestidas y en eso solté un chorro, me corrí y escuche como mojaba el piso y mientras gemía y me corría el tomo su vigoroso pene y me empezó a golpear la vagina mojada y yo me corría mas sentir su peso delicioso, se me nublo todo, perdí fuerzas y mis piernas ya no las sentía pero eso no le vasto, me levanto toda débil y me giro, me puso de frente a la mesa y mi espalda a él, levanto mis piernas y las abrió, la mitad de mi cuerpo apoyada completamente contra la mesa y mis piernas volando esa posición me dio la sensación de estas siendo empalada y sentí su pene entrar muy rico y llenarme completamente mi vagina lo apretaba y empezó a darme y darme duro fuerte.

    Sentía como me partía me atravesaba y yo gemía muy rico’ si así más duro’ y mi voz se cortaba en las embestidas, después me levanto un poco más las piernas y el ángulo cambio y su pene tocaba algo de mi muy rico y me corrí al instante de nuevo, su pene salió y mis chorros también, yo le decía ‘ya ya por favor’ y él lo metió de nuevo y nos sentía mi cuerpo solo sentía placer y su pene entrando y saliendo de mi, no podía respirar bien y me corrí de nuevo esta vez me convulsionaba muy rico y temblaba la mesa y mi cuerpo perdí la noción y cuando la recupere mis piernas estaban en el suelo y yo recargada sobre la mesa empinada, y su pene en mis nalgas…

  • Memorias inolvidables (Cap. 23): Mi primo Ricardo

    Memorias inolvidables (Cap. 23): Mi primo Ricardo

    25 de junio (lunes)

    Me levanté con doble sentimiento, por una parte estaba nervioso por lo que me dijo mi tío Antonio, el padre de Juan. Ese interés de hablar con mi padre me tenía un poco amargado y más preocupado todavía. Por otra parte, iba a venir Juan, ibamos a ir a mi habitación para darle mi jean que le había gustado tanto. Me preocupa no haberlo lavado tal como me lo pidió, pero lo puse toda la noche tendido sin mojarlo para que se airease algo. Esta mañana, antes de doblarlo lo he perfumado con mi propio perfume Hugo Boss, para darle gusto a Juan.

    Me duché, me lavé el culo a conciencia por fuera y por dentro. Pensaba: «Si a Juan se le ocurre de nuevo que lo hagamos, pues no le voy a decir que no. Como vienen sus padres, voy a ser discreto y a no insinuarme, por respeto a ellos». Me masajeé las bolas para ver si respondían y la polla me contestó por ellas, no tardó en ponerse erecta y con ganas de masturbarme, pero cambié de parecer: «si viene con ganas, lo haremos y me saldrá abundante y potente si no me masturbo ahora. Si no me lo pide, ya lo haré después, que a eso siempre estoy es dispuesto porque siempre hay ganas».

    Llegaron cuando estábamos desayunando. Los abuelos los hicieron entrar en la cocina y les sirvieron para que comieran algo. Mi abuelo quiere mucho a su sobrino Antonio, también a Juan que es muy cariñoso con él. De repente, Juan dice:

    — Tía, ¿me invitas a quedarme unos días con mi primo Miguel para que no esté tan solo?

    — ¿Cómo te atreves a ser tan descarado —dijo su madre—, no se invita uno, espera a ser invitado, ¿y si no pueden? ¿y si tienen otras cosas que hacer?

    Mi abuela fue espontánea:

    — Hija, no te preocupes, Juanito siempre es bienvenido a esta; hijo —se dirigía a hora a Juan—, claro que sí, a Miguel le falta compañía joven, nosotros somos mayores y él se pasa mucho tiempo sin hablar con nadie.

    — Pero solo hasta el domingo, —zanjó su madre.

    — Miguel, yo quiero hablar contigo un rato, ¿nos sentamos detrás en la terraza?

    — Vamos, tío, ahora hay sombra y se está bien.

    Salimos y mi tío fue al grano, cuéntame de pe a pa y desde el principio qué es lo que ha pasado contigo en tu casa. Le conté todo, primero un poco nervioso, porque mí tío iba haciendo preguntas para entender detalles, como por ejemplo: ¿te has llevado a casa a tus amigos borrachos?, ¿te los has llevado para tener sexo? No me hacía preguntas sobre mi homosexualidad, sino sobre mi comportamiento. Me gustó la conversación con mi tío y me dijo:

    — Yo hablaré con tu padre, pero no te prometo nada.

    — Mi padre es cobarde.

    — No, Miguel, no es cobarde, pero debe tener un montón de confusiones, porque tu madre lo domina; el temor que tiene tu padre es que tu madre se vaya y se desentienda de todos vosotros y eso para él sería lo peor que le pudiera ocurrir…

    Estaba de acuerdo con mi tío y me callé, de todas formas no comprendía mucho el trasfondo.

    Antes de despedirse, me quiso hacer una pregunta:

    — Mira, Miguel, yo sé que Juan es homosexual; jamás tomaremos su madre y yo ninguna acción contra él al respecto, más bien queremos cuidarlo y librarlo de los temores que tenemos, ¿habéis tenido sexo entre vosotros dos?

    — Sí, tío, yo te soy sincero, pronto sentimos cierta atracción y ambos teníamos gana y lo hicimos ayer.

    — ¿Es fácil reconoceros entre vosotros?

    — No es tan difícil, hay un algo que enseguida no los indica, otra cosa es que te atraiga el sujeto o no.

    — Y a vosotros os atrae…

    — Pues creo que no, a nosotros nos atrae nuestra curiosidad y el deseo de placer, nos gustamos, pero…, no sabría decirte, creo que para hacer una pareja estable…, creo que no, no, tío, ni Juan ni yo; pero, tío Antonio, a veces tenemos deseo y entre las conversaciones, el juego y el cariño familiar…

    — No te molesto más, Miguel, gracias por ser sincero, ¿qué puedo decirle a Juan?

    — Yo se lo diré y tú también pero no le grites ni reniegues con él. Solo dile que se lo tome con calma, que el amor de verdad viene cuando uno está bien dispuesto, que tú y la tía, su mamá, recibiréis bien al chico de quien se enamore; dile también que se cuide mucho de los que solo quieren un polvo para pasar un buen rato…, porque pienso que Juan corre el peligro de dejarse llevar por quien le tiente; perdona, tío, de cómo te lo he dicho.

    — No; está bien, gracias.

    Mis tíos se fueron y Juan se quedó con nosotros. En un momento en que mi abuela lo llamó para preguntarle si tenía ropa para lavar y se entretuvo hablando con él, le dije a mi abuelo que nos llevara a Juan y a mí al campo a trabajar duro, porque a mi parecer a Juan le hacía falta y a mí también. Yo quería evitar tener un compañero que me llevara a tener sexo todo el día, porque Juan estaba siempre muy caliente. El trabajo del campo nos daba ocupación, serenidad y calma en los deseos. No sé qué se inventará mi abuelo.

    Comimos y después de una bonita conversación familiar, me llevé a Juan a pasear por el pueblo. Ni él ni yo teníamos allí amigos, así que caminamos mucho y nos sentamos en la terraza de un bar. Juan me invitó y pedimos unos refrescos.

    Antes de anochecer, regresamos a casa y nos pusimos a ver la televisión hasta la hora de cenar.

    Cenamos los cuatro en amena conversación y una larga sobremesa. El abuelo nos tentó con un rico orujo de Ourense y habló Juan hasta por los codos. Lógicamente esa noche no salí a ninguna parte, no me moví de su lado y nos fuimos a dormir. Nos acostamos desnudos, yo tenía hace tiempo esa costumbre, pero no hablamos del asunto. Estábamos cansados, pero Juan comenzó a tocarme el cuerpo y a besarme y deseó tener sexo. No es que yo no tenía ganas; la verdad es que de no estar Juan yo hubiera ido al sauna, también necesitaba desahogarme. La conversación con mi tío fue amena, grata pero tensa y quedé muy cansado. No quería hablar de eso con Juan y lo mejor era dejarme llevar. Tampoco me había masturbado y mi polla al contacto con Juan se me puso dura y me apañé acariciándole. Le hablé a Juan del chico que había encontrado en el sauna y de quien me había mágicamente enamorado y que había ido varias veces y no lo encontraba nunca. Quería con esto pasar el tiempo, pero Juan se calentaba más y me dijo que él mismo podría ser mi remedio y entre una y otra cosa, nos encontramos haciendo un 69 que me hacía pensar que el chico de la sauna estaba allí, en el cuerpo de Juan. Mi pensamiento era en aquel chico, no en Juan, aunque no le dije nada. Así que nos pusimos a mamar las pollas y casi al mismo tiempo nos estábamos viniendo. Mucho habíamos aguantado, porque soltamos mucha lefa. Juan no tenía mucha costumbre y toda le cayo por los labios y la tenía en la barbilla y por el cuello, yo pude tragarme toda la leche de Juan, estaba chica, me gustó de nuevo. Era la segunda vez que la gustaba y me agradó. Al final pensé que no encontraría al chico de mis pensamientos y me tranquilicé. Dormimos toda la noche.

    26 de junio

    Mi abuela vino a despertarnos, pero yo ya estaba en pie, duchado y esperando que nos avisaran para el desayuno. Juan se quedó en la ducha y le avisé que al acabar viniera al comedor a desayunar.

    Fui al comedor y encontré a Mercedes en la cocina, ayudando a la abuela. Había venido temprano y preparó el desayuno para los cinco con cosas que había traído consigo.

    Mientras desayunábamos, mi hermana dijo:

    — Van a venir todos, nos hemos puesto de acuerdo para venir a verte todos tus hermanos. Traemos un mensaje de papá y mamá, han decidido que vuelvas.

    — No voy a ir, no voy a ir porque me va a volver a echar a la calle. Mamá tiene un proyecto que consiste en que yo me humille ante sus amigas pidiendo disculpas por la aberración cometida. No lo voy a hacer, no lo voy a hacer —decía cada vez más en voz baja hasta el susurro— no lo voy a hacer…

    Mis abuelos se callaron. Cuando mi abuelo se calla es porque necesita pensar. No había pensado lo que mi madre intentaba. Miraba a Mercedes sorprendido mientras yo hablaba y ella le confirmaba la veracidad de mis palabras. Mi abuelo se quedó con los codos sobre la mesa y las manos en la cabeza y sus ojos mirando el mantel. Mi abuela tenía los ojos húmedos, pero no podía articular palabras motivado por su gran congoja.

    Se presentó Juan, se saludó con Mercedes, saludó a todos y poco tiempo después Mercedes se fue. Mi abuelo, Juan y yo nos fuimos a su campo y trabajamos. Trabajé duro más que nada para ponerlo feliz, pero me servía para olvidarme. Mi abuelo se cansó y se fue a sentar a la sombra, yo seguía repasando los árboles para remover la tierra de alrededor de su tronco, y sacando las hierbas. Juan seguía todo el tiempo a mi lado haciendo lo que yo hacía. A medio día mi abuelo vino a buscarnos para que dejáramos de trabajar, me vio con la camisa empapado y me dijo que fuera a la granja de su hermano Marcelino, mi tío abuelo, para lavarme. Nos encaminamos hacia allí los tres. Juan y yo nos duchamos, nos cambiamos de ropa y mi tío abuelo me esperaba:

    — He visto como trabajas, si lo deseas, tengo todo por hacer, es algo como eso que habéis hecho esta mañana, puede ser tuyo y no te faltará tu paga…

    Miré a mi abuelo que estaba hablando con Juan y le di a entender que me gustaría. Mi abuelo consintió y le dijo a su hermano:

    — Te lo traeré; ya has visto que trabaja duro, pero a un familiar se le paga bien, no se va con remilgos —decía riéndose y Juan se reía también porque conocía bien al tío Marcelino lo agarrado que era.

    — Descuida, hermano; tienes cada cosa… Tendrá lo que le corresponde y si me trabaja como lo he visto hacer, incluso hasta más… Es duro tu nieto, Paco, no entiendo esas cosas que se dicen de él…, pero si lo vieran trabajar, se darían cuenta que se deja la piel…, Juan iba detrás de Miguel como un degollado, no sé qué decirte, pero a mí me da lo mismo como sea cada uno, si cumplen con su trabajo, ¿qué más da lo otro?

    — Tío, no te hagas problemas, mi abuelo Paco sabe demasiadas cosas de mí, y sabe que si me empeño en algo, antes está ese algo que mi vida. El domingo se va Juan, a partir del lunes vendré, te trabajaré lo que necesites, lo de menos es si me pagas o no, si es mucho o poco, aún somos familia y bulle la sangre, siempre te hemos querido, tío, siempre; mis hermanos decían frecuentemente por qué no vamos a casa de nuestros tíos Bautista y Marcelino para visitarlos y mi madre nos amenazaba. Hacía lo mismo que con mis abuelos, pero ahora estoy libre; no quiero que nadie me regale nada, no soy un holgazán, me he preparado para sobrevivir no a costas de los demás, sino con mi sudor; hoy estoy feliz, he trabajado para mi abuelo y mañana si lo necesita también, porque hemos de acabar esta tarea que hemos empezado, no es mucho, el cariño que me dan mis abuelos vale más que todos los jornales del mundo entero.

    — ¿Lo ves, Paco, eso es un hombre, lo demás carece de importancia?

    — Sí, Marcelino, sí, así es y este lo es, es un hombre de verdad, y lo demás carece de importancia.

    Me quedé perplejo y mirando a los dos ancianos en buen estado de cuerpo y razón y sabiendo discriminar la verdad y la justicia, sin despreciar al ser humano.

    Fuimos a casa en la camioneta de mi abuelo que me dejó conducir. Estaban todos mis hermanos. Me dio mucha alegría verlos, como si hiciera años sin vernos; me quedé lacrimoso y con la carne de gallina de la emoción, estaban todos: Eleuterio, Rosario, Mercedes y Facundino. Habían traído una pizzas gigante y otras cosas para aperitivos y mi abuela añadió más caldo. Mercedes antes de ir le había avisado de su intención. La comida y la reunión familiar fue muy amena, evitamos hablar de lo desagradable y hacia las 6 de la tarde se iban todos menos Facundino. Él se quedó a acompañarme y a mis hermanas les dijo:

    — Si mamá pregunta por mí, decidle que estoy con mis amigos y llegaré tarde.

    — Quédate aquí en casa, no te vayas, —dijo la abuela.

    — Abuela, si me quedo aquí tengo que avisar a mi madre y se arma un lío, mejor que digan lo que he dicho.

    — Las mentiras, las mentiras…, —murmuraba la abuela.

    — Está aquí Juan, y está al caer Ricardo, viene a pasar unos días y a descansar, que ha tenido que hacer unas oposiciones que le han dejado medio muerto, a ver si se recupera, si te quedas…, además tu madre no vendrá, y tu padre ahora la frenará, seguro…

    — Pues me quedo, pero que ellos digan lo que he dicho, porque Juan, Ricardo y Miguel, además de familia son mis amigos, —concluyó Facundino.

    Como dijo el abuelo, llegó Ricardo. Ricardo era entonces un muchacho de 20 años, rubio, decían que había salido a su madre. Era otro nieto de mis abuelos, hijo del tío Ricardo, hermano de mi padre, por lo tanto era nuestro primo hermano. Guapo sin exagerar, pero estaba muy flaco y no era de gimnasia, sino de desgaste en el estudio. Se había preparado en una academia para entrar en una institución de vigilancia escolar. Daba lástima verlo, así que nos dejamos de lamentos y nos dedicamos a Ricardo.

    — ¿Qué pensáis hacer hoy?, —preguntó Ricardo.

    — Yo estoy muy cansado y necesito ir a relajarme, iremos a un sauna, —contesté.

    — ¿Puedo ir?, —preguntó.

    — ¿Cómo te vamos a dejar aquí? Nos vamos los cuatro, —respondí.

    — Miguel, no bebas nada, ni cerveza, ni vino, ningún alcohol y os lleváis la camioneta.

    Le miré y me lo confirmó. Miré a la abuela y me lo confirmó. Decidí no beber mas que agua, ni gaseosas, para no caer en la tentación. Los tres, Ricardo, Juan y Facundino prometieron no beber nada para no fastidiarme y, aunque no les creí, cumplimos todos. Pero no adelanto la historia.

    Salimos después de cenar. Solo bebimos agua en la cena. Me llevé en mi mochila mi pera para enemas y poderme lavar allí sin perder tiempo. Cuando ya estaban desnudos y envolviéndose con la toalla me fui a lavar a una ducha discreta y quisieron acompañarme porque me vieron con mi pera. Facundino sabía y les dijo a los demás:

    — Vamos con él y nos lavamos todos.

    Lo hicimos con discreción y el resultado fue bueno para todos. Ni hace falta contar. Nos dirigimos a la sauna seca, con luz y agradable. Había dos tíos desnudos sentados sobre su toalla y nos pusimos a la parte opuesta de igual manera, sentados sobre la toalla y desnudos. Pero nos pusimos juntos y nos mirábamos sin parar. Juan estaba lleno de deseos y Ricardo lo notó y, con ser hetero, le acarició su polla que ya estaba en su límite. Ricardo se la acarició a Facundino y para que no quedara Ricardo sin ayuda, se la acaricié yo mismo. Los dos tíos se salieron sin envolverse con la toalla. Estaban muy empalmados. Pienso que nuestro comportamiento los calentó en exceso. Ricardo acarició luego mi polla con la otra mano y pronto nos pusimos con ganas y deseos de eyacular los cuatro. Nos levantamos para irnos a las duchas y allí concluimos la faena. Como estábamos los cuatro en grupo y mirándonos, nos ensuciamos de semen y allí mismo nos lavamos.

    Luego fuimos al vapor. Me retrasé con Ricardo para decirle:

    — Richie, no te veas obligado por lo que hacemos nosotros, sé que tienes una novia o amiga o no sé qué…

    — Nada tiene que ver, me gusta cómo sois, con otros igual no estaría, porque me van las chicas, pero vosotros sois diferentes, venís a divertiros… eso es lo que me admira de vosotros…

    Dentro del vapor los cuerpos se nos pusieron escurridizos de la humedad y sudor. Había poca luz y no había nadie. Jugamos mucho entre los cuatro porque nos escurríamos. Hasta que entró un tío y nos comportamos. No nos veíamos con él por el vapor, pero nos mirábamos y sonreíamos. Todo lo que deseábamos y pensábamos sin decirlo es follarnos entre nosotros, Así que determinamos irnos a una cabina oscura de las pequeñas. Hicimos lo que sabíamos hacer, follar sin parar.

    Primero comenzó el más fastidioso, Juan, le siguió Facundino que quería que lo follara. Yo deseaba mirar, cuando me había acostumbrado a la oscuridad y si acaso intervenir. Como Ricardo me pidió follar conmigo, esperó a que le dijera mi parecer. Se puso a mi lado, pasando su brazo por mi cuello y llegaba con su mano a mi pezón. Arrimó su cabeza a la mía y me besaba, primero la cara y luego en la boca. Intercambiamos varias veces lengua mientras mirábamos cómo Juan follaba desesperadamente a Facundino que gemía y daba gritos. Gritaban fuerte los dos y adiviné que se venían juntos y así fue.

    Como Ricardo y yo estábamos sentados en el suelo, él con las piernas estiradas y abiertas, yo con los pies tocando al suelo y las rodillas dobladas, se incorporó Ricardo y se sentó en mis rodillas. Poco a poco se fue escurriendo por entre los muslos y se lo puse fácil encarando mi polla a su agujero. Ricardo se dejó caer de golpe y gritó mucho como si llorara, debió dolerle mucho, porque a mí me dolió la polla por la rápida penetración y el roce. Una voz extraña dijo hablando fino y alto:

    — Llora, maricón, que ya te ha jodido el cabrón de tu puto amigo.

    Miré y es que había una tabla suelta y estaba semi asomado, mirando todo. No le hicimos caso y estuvo mirando hasta que acabamos. Hice por levantarme y lo conseguí porque mi postura me cansaba, pero no dejé de follar a Ricardo que me llevaba con él hasta la pared de enfrente y se puso a besarse con el tío que le había insultado. Juan vino a mi lado intentando meter su polla con la mía y al no poder, metió un dedo para hacer hueco en el culo de Ricardo. Facundino, metió su polla en mi culo y me jodió como un cabrón a su puta, porque me decía de vez en cuanto:

    — Qué culito tienes, eras una puta perfecta para follarte.

    Se desordenó en su lenguaje Facundino y nos trataba a todos de maricona, puta, zorra, nenaza, puta gorda de mierda, perra. Tuve que decirle que se moderara. Lo hizo, pero me folló con más furia o rabia, siendo el primero en correrse y agarrarse a mis hombros y me besaba y mordía el cuello, mientras Juan, que había conseguido penetrar conmigo a Ricardo, nos corrimos a la vez. Cuando levanté la vista vi que Ricardo no se estaba ya besando sino mamando la polla del tío que se había dado la vuelta. Fui a acariciarle las bolas y el tío se corrió en la boca de Ricardo sin desperdicio. Nos tiramos al suelo casi amontonados y al rato escuchamos:

    — ¡Gracias, muchachos, sois de puta madre, joder qué tíos!

    — Bien dicho, matón, gritó Ricardo.

    Salimos a la ducha y luego entramos al jacuzzi. Una vez relajados, regresamos a casa. Los abuelos esperaban y nosotros, perfectamente sanos. El abuelo sacó un orujo y nos invitó. La abuela sacó unos refrescos e indicó a Ricardo y a Facundino donde tenían su habitación y que estaba arreglada. Nos fuimos a la cama. Juan y yo nos dormimos abrazados. Desperté a las 6 de la mañana, escribí en mi diario un poco lo del día anterior y me eché de nuevo a la cama dejando el resto para después de despertar.

    27 de junio

    ¡Putos maricones de mierda! Ricardo, un condenado hetero, penetró con Facundino a nuestra habitación, se metieron en nuestra cama y lógicamente nos despertaron. Yo no les hice caso, tenía sueño, Juan me siguió la corriente y se hacía el dormido. Pero a nadie podía engañar porque abría un ojo demasiadas veces esperando que yo los hubiera echado de nuestra habitación. No lo hice, por supuesto, vi sus malas intenciones, me gustaron y me dejé llevar. Ricardo se puso detrás de Juan y comenzó a tocarle el culo y a meterle dedo, lo tenía bien apretado, que me lo sé, pero con un poco de masaje de dedo el culo recuerda que lo follé antes de dormirnos y lo mismo había hecho él conmigo. Por eso mi hermano Facundino me lo atravesó en seguida y con mi ayuda metió su polla hasta en donde de mis entrañas. Pero Juan no estaba favorable a la labor y que le follara un hetero no le iba. Abrió los ojos dijo:

    — Ricardo follas a tu novia pero yo no soy tu novia.

    — Pero tu culo está más bueno que el plano de mi novia, —contestó Ricardo.

    — ¿Le das por el culo a tu novia?, ¿es que no tiene xoxo?, —preguntó Juan.

    — ¡Joer, Juan! No preguntes tanto, y déjame que te va a gustar, —dijo Ricardo.

    — Pero tú eres hetero o qué pasa… ¿también te gustan los chicos?, —preguntó Juan

    — Juan, soy hetero, me van las chicas, pero he descubierto que vosotros sois más divertidos y no sé si me gustan los chicos, pero vosotros sí me gustáis, además aún somos familia ¿o no?, —respondió Ricardo.

    — Eh, chicos, Ricardo es maricón familiar —gritó Juan con una tonta risa que nos contagio—, venga Ricardo, echa para adentro y clávamela a pulso…

    — ¿A pulso?, ¿eso qué es?

    — Que tires para adentro sin pensar, ¡dale, mierda!, ¡fóllame, joder!

    Al rato estaba Juan delirando de placer no sin antes haber dado un grito estentóreo. Fue la madrugada más sexual que he visto, cuatro tíos en la cama follándose entre sí.

    — A la ducha, que en un momento viene a despertarnos la abuela, —les dije y señalando a Ricardo y a Facundino decía:— vosotros dos iros con vuestra mierda a la habitación a lavaros.

    Nos metimos en la cama Juan y yo, para calmar nuestras ansias muy abrazados y llamó la abuela, se asomó y dijo:

    — Desayuno, chicos.

    Luego llamó en la otra habitación y salieron duchados y vestidos.

    En el desayuno nos dijo la abuela:

    — Ricardo y Facundino son un verdadero ejemplo, ya estaban a punto cuando he llamado y vosotros durmiendo, a ver si aprendéis.

    A la vez dijimos:

    — Sí, abuela.

    — Sí tía.

    Ella sonreía; ya sabíamos que se enteraba de todo, pero quería disimular, dando a entender que no se le pasaba nada por alto y que sabía todo lo que hacíamos. Su sonrisa pícara era más elocuente de lo pudieron haber sido sus palabras.

    — Abuela —dijo Ricardo—, ¿cómo aguantas a este hatajo de maricones en tu casa?

    — Ricardo, mucho respeto a tus primos, que bien que te gustó irte con ellos anoche y, de seguro, te lo pasaste muy bien.

    — Vale, vale, abuela, no digo nada, —y dirigiéndose a nosotros— me habéis ganado la partida, a la abuela no se le escapa nada.

    Todo fueron risas, pero, tras el desayuno, ya descubrí que éramos cuatro para acabar toda la tarea que tenía preparada el abuelo. Nos fuimos con él. El abuelo y yo íbamos en la cabina, Ricardo, Juan y Facundino detrás. A las dos habíamos acabado todo que faltaba y nos regresamos felices a casa.

    — Esta noche, os pago vuestra sauna.

    — ¿Vas a venir, abuelo?, preguntó Facundino.

    — No, hijo, yo no estoy para esas cosas, mi sauna y mi tesoro lo tengo en casa, pero vosotros os vais con la camioneta y paga el abuelo a estos chicos que quieren ser felices y lo necesitan, que habéis trabajado muy bien.

    Llegado el domingo se fue Juan, lo llevé hasta el autobús. Facundino, protegido por mi padre, se fue a su casa. Pasó una semana y Ricardo tenía mejor color de cara y había rellenado los espacios de las costillas. Parecía incluso más fuerte. La vida seguía con cierta paz. Mercedes y Facundino venían con frecuencia a verme, otras veces lo hacían los cuatro hermanos. Facundino venía con más frecuencia, pues había hecho muchas migas con Ricardo. Un día de los que vino Facundino solo me dijo en privado:

    — Miguel, creo que me he enamorado de Ricardo.

    — Vale, y ¿qué piensas?, —le dije.

    — Quiero tu parecer, él me ha dicho que me ama y que haríamos buena pareja.

    — ¿Qué ha pasado con su novia?, —pregunté.

    — Ella le ha dejado, me ha dicho que ella está con otro y a él ya no le importa, que desea verse más a menudo conmigo, dime algo, Miguel, yo confío en ti.

    — Te digo, pues: tiene 20 años, tú 16 años…

    — Son casi 17.

    — Quería decir que estáis en edades próximas, pero eres legalmente menor, si mamá descubre tus salidas con él lo pones en riesgo, porque lo puede denunciar por abuso de menor. Eso ni le conviene a él ni a ti. Segundo, tenga o no tenga novia, la deje él o le haya dejado ella, las chicas le van a Ricardo. Tengo para mi que es bisexual y eso no me parece ni mal ni bien, pero me preocupas tú. Eres celoso desde siempre, no solo en el amor sino en todo… Entonces puede ocurrir que estando contigo también salga con alguna o algunas chicas, que se eche un polvo con otra y, si es así, igual también con otro. No sé hasta qué extremo Ricardo es capaz de tomar una decisión y seguirla, me temo que será para ti un sufrimiento. Te conozco, hermano, tú serás fiel y descubrirás que él no lo es contigo como tú deseas. Te puede amar mucho y solo a ti, pero su bragueta es floja y compartirá sexo con otras u otros. Hermano, piensa bien tu decisión, pero tu decisión, por ser tuya, la aceptaré sin más juicios. Y cuando las cosas mías se arreglen, de momento tengo trabajo, cuenta conmigo siempre.

    Jamás había recibido un abrazo tan fuerte y amigable como el que me dio en ese momento.

    Yo estaba en mi indecisión: ¿voy a casa de mis padres o no? Pensaba que lo mejor era no ir, además mi tío Marcelino me había dado trabajo y me llevaría todo el tiempo hasta por lo menos Navidad. Pensé quedar en casa de mis abuelos y decidí darles el dinero que ganaba, bajo ningún concepto lo permitió el abuelo. Yo seguía yendo a la sauna, cada fin de semana buscando aquel chico que no se me iba de la cabeza, mientras tanto siempre encontraba algún otro que aliviaba mis penas, sin él saberlo, con un buen polvo. El tiempo iba pasando y llegaron los días de Navidad.

    Navidad es una oportunidad única. Son días que por el sonido alegre de la música, ya que esas cancioncillas que llaman villancicos emanan inocencia, las gentes están más an tanto de saludarse y todos son propicios para la disculpa y el perdón, los adornos, las luces de ese tiempo nos transporta con estrellas relucientes, bolas brillantes, árboles engalanados y guirnaldas de mil colores ponen un ambiente que nos saca de este mundo de mentiras, odios y rencores a un espacio fácil y agradable de música, luz y color, de besos y abrazos fraternales, de renovados compromisos para volver a comenzar. Entonces, decidí volver a comenzar; no iba a decirle a mi padre que yo era imposible; quise confiar que mi madre cambiaría de actitud. No pensé que recibiría por su parte un mejor trato, pero que quizá olvidaría el asunto de echarme de casa y de hacerme disculpar ante sus amigas. Iluso yo, iluso mi padre, ilusos mis hermanos. Mis abuelos se callaron, pero se prepararon para esperarme cuando regresara de nuevo. No adelantemos la historia y esperemos las reacciones de cada persona.

  • La iniciación de mi sobrino (II)

    La iniciación de mi sobrino (II)

    Mi vida parecía haberse ordenado después del sexo con mi sobrino. La calentura me había bajado a niveles normales, nadie había notado mi aventura y había oportunidades de poder seguir saboreando las mieles de esa pija deliciosa y grande que hacía juego con ese cuerpo casi de modelo. A los 43 años cogerme algo así era la solución a todos los problemas, pero de a poco me fui dando cuenta que no era yo la que estaba al mando de la situación.

    Pasaron dos semanas desde que lo había desvirgado y yo estaba muchísimo más cachonda que antes. Las masturbaciones nocturnas se pusieron más intensas con el juguete. También me lo empecé a introducir en el culo imaginando su hermosa pija como una gran estaca clavándome toda. Hubo noches en que tuve que hacerme dos para tratar de relajarme, pero su miembro aparecía otra vez para volarme lo sesos.

    Me sentía más puta que nunca. Mi marido ya era un recuerdo lejano con el que hablábamos todos los días de las cosas cotidianas, pero con el que habíamos perdido la piel. A tal punto que el último fin de semana largo viajaron los chicos con mi concuñada al Sur para estar con el pero yo me quedé en Buenos Aires alegando algunos problemas domésticos que serían ideales de resolver sin los chicos en casa, como lavar las alfombras. A Carlos le pareció buenísima la idea, me dijo que era la mejor madre del mundo y que me amaba. Yo necesitaba una buena cogida. Estaba caliente, bellísima y no iba a resignarme a dejar el sexo por la familia, la plata o la distancia. Era tiempo perdido que sabemos, nunca se puede recuperar.

    Mi sobrino no me llamaba y eso me inquietaba más. Me empecé a sentir paranoica y tenía miedo de que el chico se hubiera arrepentido o le hubiese contado a alguien. Le mandé un mensaje el día de su cumpleaños, unos besos y unos corazones. Pero me respondió a los tres días con un gracias seco que me dejó helada. Me compré otro juguete en el sex shop, un poco más sofisticado que servía para la doble penetración. Otro de los déficits de mi matrimonio era el sexo anal, porque a mi marido “no lo calentaba tanto”. A mí me vuelve loca, me hace ver las estrellas, tengo orgasmos más estridentes y largos y quedo profundamente relajada. Éxtasis.

    Sin darme cuenta me había hecho adicta a la pornografía. Veía videos mientras me introducía el o los juguetes. En todos los casos deseaba que fuera la descomunal pija de mi sobrino la que me penetrara. Recordaba sus venas hinchadas y su grosor… con la mano apenas podía cubrirla entera. Pero lo más rico era su leche, para eso no había juguete que alcance. Como el pendejo no me llamaba me armé una cuenta en Tinder. Estaba tan caliente que hasta me llegué a pajear viendo fotos de perfiles. Buscaba pendejos, esa parecía ser mi nueva obsesión.

    Llegó el fin de semana largo. Me compré un chip en el kiosco para tener también una línea falsa en el caso de que alguno me quisiera contactar. Me explotó la cuenta, afortunadamente había millones de pendejos con ganas de cogerse a una veterana. Yo había puesto fotos sugestivas, en bikini, en minifalda, en calzas. En todas se veían bien mis curvas, mis tetas y sobre todo mi culo. No puse fotos de mi cara, pero se notaba que tengo un buen lomo a pesar de los embarazos. Cuando ya me iba a mandar alguna cagada, llegó el mensaje esperado. Era un audio.

    -“Tía mañana vas a estar? Si podés paso a dejarte los currículums. Cualquier cosa avísame. No se si estás o te vas el finde para el Sur. Gracias por el mensaje del cumple. Estuve medio enquilombado para saca el registro y otros trámites. Besos”. Mientras lo escuchaba las palpitaciones de mi vagina se hicieron intensas, estaba empapada y tuve que manosearme un poco el clítoris para calmarme. Si la hacía bien, me lo cogía todo el fin de semana. Tenía la casa toda para mí. Los chicos bien lejos con mi marido y una verga hermosa que me había hecho feliz. Esa cogida despertó todas mis ganas de disfrutar y gozar como se debe.

    Dejé pasar dos horas para que no pensara que estaba desesperada, me sentía más cómoda en el papel de señora con experiencia. Pero le mandé un mensaje con toda la intención de calentarlo para que el pijazo estuviera asegurado. “Hola bombón cómo estás. Si no hay ningún problema. Los chicos se van temprano al Sur y yo voy a estar tranquila con los horarios y sola en casa casi todo el fin de semana largo. Avisame cuando quieras pasar y ningún problema, felicitaciones por el registro. 18 años bombón, qué envidia”, le mandé también con voz de bebota cachonda.

    La tía con el remise pasó a buscar a los chicos a las 7 de la mañana. Yo aproveché para ir a depilarme y comprar algunas cosas de la casa. Llegué a eso de las 9 y para mi sorpresa mi sobrino estaba esperándome en la puerta. “Hola Tía, pasaba y me tiré el lance”. Me mojé toda y le di un piquito cuando cerramos la puerta de entrada. “Qué sorpresa bebé, te esperaba más tarde. Bancame que me doy una ducha y estoy con vos”.

    Había traído su notebook así que me preguntó la clave del wi fi y se acomodó en el living con la televisión prendida. En la ducha estaba muy excitada, quería que abriera la puerta y me cogiera así parada, que me lubricara el culo y me lo rompiera todo. Estaba en llamas, la concha me quemaba y me hice otra flor de paja que me dejó con los pezones erectos y la piel de gallina. Me puse una blusa suelta y un short deportivo y en los pies unas sandalias que suelo usar en casa. Me puse crema, me perfume y me fui decidida para el living para cogérmelo.

    Bajé despacio por la escalera para no distraerlo y cuando llegué me encontré con una escena que me puso más caliente. Estaba echado en el sillón masturbando su enorme pija y mirando unos videos con su notebook. Se la manoseaba con esas inmensas manos, con el pantalón apenas desabrochado. Caminé despacio para no asustarlo, me gustaba contemplar como se tocaba, cómo le gustaba. Me quité las sandalias para no hacer ruido y despacio me acomodé detrás del sillón de la sala. Desde ahí veía su enorme espalda y su miembro asomando amenazante. Estaba hinchado, rojo, con todas las venas marcadas. No pude resistirlo

    “Necesitás ayuda corazón”, le dije al oído mientras con una de mis manos le corría la suya y me apoderaba de ese hermoso instrumento. Mis tetas quedaron a la altura de su cara. Me levanté la blusa y le pedí que las chupara. En la notebook seguía la película porno. Yo deseaba que tuviera escenas de sexo anal para que me penetrara. “Haceme lo mismo”, tenía pensado decirle. Los labios de mi vagina estaban húmedos, con la otra mano me metí dos dedos y me estremecí. “Chupámela toda”, me dijo con un tono que me calentó más aún porque por primera vez me sentía incapaz de no hacer lo que me pidiera. Me tiré por arriba del sillón. El seguía sentado. “Chupámela así”, me mostro” la notebook y traté de imitar los movimientos. Me tuve que meter la pija hasta la garganta, me quedé sin respiración y todavía la mitad quedaba afuera. Era gorda y larga. Y estaba dura como una piedra. Me di golpecitos en la cara como hacía la de la película y estaba hirviendo.

    Me paré delante de él, de espaldas, le llevé las manos a los cachetes del culo para que me los apretara. Mi abrí todo lo que pude para que se tentara. Me agarró de la cintura y acomodó la pija en la vagina. Me senté de un golpe, instantáneamente y tuve mi primer orgasmo. Esa pija me partía al medio, parecía más grande que la del debut.

    MI sobrino bombeó con mucho más estilo que en su primera vez. Con sus enormes manos me levantaba por la cintura y me dejaba caer para que el recorrido de su pija fuera más intenso. Sentía su respiración en la nuca, por momentos me agarraba las tetas con fuerza y me las sobaba. Me pellizcaba los pezones como si tuviera experiencia. Yo en ese momento era su puta, no una tía experimenta.

    Comenzó a tomar la iniciativa. Me pidió que me pusiera en cuatro en el sillón y le abriera los cantos. Me empezó a coger fuerte, su pija me daba mucho placer, acabé otra vez, gritando como como una loca: “Cómo me gusta esa pija pendejo, te la voy a comer toda”, le dije gritando. “Cogeme toda, soy tu tía putita”. Sentí que esas palabras surtieron efecto porque su pija se hinchó y sentí escalofríos por la espalda. Y cuando me metió uno de sus enormes dedos en el culo vi las estrellas. Estaba desatada, quería coger hasta que se terminara el mundo.

    “A tías putitas como yo les gusta que le rompan el culo”, le dije y me abrí los cachetes con las dos manos. Le agarré la pija y se la acomodé en la entrada de mi orificio. Lo tenía dilatado por mis jugos y por esos enormes dedos que le pedí que me metiera mientras me cogía como a una perrita en celo. Me penetró con dulzura, sin que me doliera nada, se quedó unos instantes quietos hasta que yo empecé a moverme lentamente con esa enorme pija clavada por el culo. Me temblaban las piernas y no pude contener el orgasmo cuando me descargó un chorro de leche tibia y espesa. Se desplomó sobre mí con su vara metida hasta los huevos. No quería que la sacara, quería más.

    Nos dimos unos abrazos y le pregunté si quería quedarse a almorzar. Asintió con la cabeza. Silenciosamente bajó la tapa de su notebook y se subió los pantalones pero se quedó en cuero. Las gotas de sudor lo hacían más brillante. Yo había acabado tres veces, tenía su leche chorreando por la entrepierna con el culo bien abierto pero seguía caliente, quería más…

    Me pidió una toalla para darse una ducha y mientras tanto yo preparé algo rápido y liviano para comer. Yo tenía solo hambre de pija. Volvió con la toalla en la cintura porque había dejado la remera en el sillón y comimos en la mesa de la cocina. El seguía con la toalla en la cintura y una remera liviana. Y ahí fue cuando me di cuenta de que era él que tenía las riendas. “Ahora te voy a dar el postre”, me dijo y se abrió la toalla. Su pija asomó inmensa, estaba a medio parar pero con todas las venas marcadas. Los huevos estaban más firmes después del primer polvo y no me pude resistir. Me abalancé sobre esa pija y se la succioné con con ganas. Jugué con mi lengua en su prepucio y eso lo excitó más me agarró de la nuca y me hundió la cabeza hasta donde pude. Esta vez la verga había entrado mucho más porque pude sentir el cosquilleo de los pelos de su pubis en mi nariz. La sentía hasta la garganta, era deliciosa. “Me vas a tomar toda la leche tía”, me dijo y haciendo presión con su mano en mi cabeza descargó otro chorro de esperma tibia, rica que me hizo acabar mientras me frotaba. Se la seguí chupando unos largos minutos más, hasta que fue cediendo. Aun así, en reposo, era grande y gruesa. “Sos putita tía eh”, me dijo mientras con un dedo me daba un poquito de su semen que había quedado afuera. “Te gusta la leche eh”. Yo le di una respuesta instantánea de la que luego me arrepentiría. “Me encanta la leche, me encanta que me cojan y que me rompan el culo”. Se sonrió con un halo de misterio, con cuando uno está pensando en algo. Y eso me puso de nuevo putita y cachonda.

    Me dijo que se iba a reunir con su grupo de capoeira en una plaza que no está muy lejos de casa y que después más tarde me mandaba mensaje a ver en qué andaba. “Qué lío se armaría si se enterara el tío no?”, me preguntó con el mismo semblante que le había descubierto después de mis palabras. “Si hacemos las cosas bien, no tiene por qué enterarse”, me tranquilizó. Pero estaba equivocada.

    Me pegué una ducha. Todavía me palpitaba el culo con tremenda cogida. Estaba llena pero no satisfecha. Quería más porque sabía que con la casa vacía era mi oportunidad. Me hice otra paja y me dormí una siesta reparadora porque las piernas me habían quedado flojas. Cuando me desperté quedé paralizada cuando abrí el teléfono. Había un mensaje de mi sobrino y un link para ver un video. Me puse nerviosa y cuando se abrió casi me caigo de espaldas. Era yo gritando, pidiendo pija, chupándosela en el sillón. El muy hijo de puta me había filmado con la notebook sin que yo me diera cuenta. Cómo se la mamaba mirando a cámara con el afán de imitar lo que veíamos en las películas. Duraba un minuto y no había dudas de que era yo en el sillón de mi casa. El corte lo dejaba a él sólo hasta los hombros por lo que supe que lo tenía planeado, que no había sido una casualidad. Más allá del estupor las imágenes me calentaron, tenía miedo de que todo explotara, pero también de que mi vida sexual era una mierda y la tenía que cambiar. Pagando el costo que tuviera que pagar. Había imágenes nítidas de mi culo abierto con mis dos manas y yo pidiendo que me lo rompiera como una golfa. Me tomé un whisky para tranquilizarme. Y no respondí el mensaje, pero le clavé el visto.

    Pasaron las horas. Yo estaba perturbada. Seguía caliente porque esperaba otro fin de semana pero quería saber cuál iba a ser su próximo paso. Me entretuve un rato mirando tele hasta que escuché el timbre de casa. Estaba con un vestido suelto y sin ropa interior porque estaba esperando su mensaje. Cuando abrí la puerta me quedé sin palabras. Estaba mi sobrino con dos amigos en la puerta esperando que les abra. “Si haces todo lo que yo te digo, no tiene por qué enterarse el tío”, me dijo al oído mientras con una mano me agarraba fuerte de las nalgas y con uno de sus dedos se cercioraba de que yo seguía muy caliente y toda empapada… “A las tías putitas hay que ayudarlas también”. Me sentía su esclava, pero seguía en llamas.

    “Son chicos buenos y necesitan que les enseñes como me enseñaste a mí”. Yo estaba petrificada. De pronto me había convertido en una puta sin retorno. Tenía miedo, pero seguía mojada, la concha me latía cada vez más fuerte y el culo se me dilataba. No pude decir una palabra, solamente abrí la puerta y los invité a pasar. Había que hacer lo que él dijera. No tenía otra alternativa. A falta de una pija, ahora tenía tres.

    Cuando cerré la puerta noté que estaba rodeada de tres adolescentes ardientes. No me gustaba ser víctima de un chantaje, pero en el fondo estaba dispuesta hacer todo por la causa. Me iba a dejar llevar por mi sobrino, lo iba a dejar dominar la situación hasta que yo me sintiera capacitada para tomar las riendas. Tenía una remera suelta, que me llegaba hasta un poco más debajo de las nalgas. Cuando me puse en puntas de pie para cerrar la puerta con las trabas deje que pudieran verme bien el culo. Mi sobrino yo lo conocía en profundidad, pero estaba seguro que sus dos amigotes nunca habían tenido algo ten apetecible cerca.

    “Esta es la tía putita de la que les hablaba”, les dijo con tono socarrón. Y me presionó los hombros hacia el piso. Me arrodillé y quedé con la cara cerca de las tres braguetas. Estaba empapada. Tenía algo de temor porque no tenía con mi sobrino una gran confianza. De pronto sentí que me vendaban los ojos con un pañuelo. “Ahora vamos a ver cuánto sabe de pijas la tía putita”. Empecé a temer por mi seguridad, pero ni tuve tiempo de preocuparme que ya uno de los amigos de mi sobrino me había puesto su pija en mi boca. No olía a perfume como la de mi sobrino, era ancha y más bien corta. Tenía olor a semen como si se hubiera masturbado en las últimas horas. “Quiere que se lo chupes como en el video”, me dijo mi sobrino mientras me apretaba las tetas y su amigo presionaba con su pene en la comisura de mis labios.

    La probé con la lengua, me sentí sucia lamiendo una pija desconocida con olor a semen. Se le puso erecta enseguida y me empezó a bombear en la boca. Yo chorreara jugos calientes. Mi vagina latía. No sabía si estaba preparada para vivir situación semejante pero me dejé llevar. Con mi otra mano le acaricié los huevos, la panza, traté de acariciarle el culo que era más peludo y robusto que el de mi sobrino. “Quiere que se la tomes toda, que no se te escape ni una sola gota, tía putita”, me dijo mi sobrino tirándome del pelo. Me excité más. Quería sentir esa leche corriendo por mi lengua hasta mi garganta. Cuando sentí que sus huevos se contraían presioné la pija con mis labios para que no se escapara nada. Recibí un chorro caliente, tibio, era una leche espesa y un poco más agria. Me la tome con gusto. Siempre me gustó que me llenaran la boca.

    No me dieron ni un respiro, cuando sacó su pija ya flácida otro miembro me invadió la boca. Era más largo y pero un poco menos anchos. El tamaño ideal de pija para mi gusto porqué podés metértela hasta los huevos sin sentirte ahogada. Yo seguía de rodillas y con los ojos vendados. Mi sobrino estaba atrás mío y me acariciaba las tetas. Cuando vio que estaba comiendo esa nueva pija con entusiasmo me inclinó un poco hacia adelante para que mi culo sobresaliera. Sentí una lengua caliente en mis entrañas. “Ahhhh”, grité y en ese mismo instante su amigo me descargó un chorro de semen en la cara, estaba más rica que la anterior, más dulce y más tibia. Tenía mucha acumulada porque tuve que necesitar más de tres tragos para acabármela toda. Cuando se corrió sentí cómo mi sobrino me penetraba por la concha. Por la posición mi clítoris rozaba su pene en cada bombeo y eso me puso loca. Me sacó la venda de los ojos. Vi que sus dos amigos se habían sentando en el sillón y se masturbaban mientras mi sobrino me penetraba en posición de perrito. Mis tetas se sacudían para atrás y para adelante ante cada embestida y yo acabé dos o tres veces más con ese trozo tierno de carne caliente perforándome ante la vista de los desconocidos. Estaba exhausta, quería que se fueran y que todo esto terminara así, sin mayores consecuencias. Pero me equivoqué otra vez.

    Mi sobrino seguía bombeando y con sus dedos me iba trabajando el culo. Eso me puso loca. Uno de sus amigos se arrodilló y me puso la pija en la boca. Cada envión de mi sobrino hacía que la pija se su amigo se me metiera hasta la garganta. El otro también se unió y me empezó a sobar las tetas. Yo quería que me dispararan más semen. Estos chicos tenían mucha acumulada, estaban muy calientes. Ya me había liberado de todos mis prejuicios. Pero otra vez fue mi sobrino el que me puso en caja: “Joaquín -le dijo al que me sobaba las tetas – traé la camarita”. Me negué con la cabeza, le pedí por favor que no lo hiciera que ya bastante tenía. Pero no me hizo caso. “Si la tía putita no se quiere hacer famosa en internet va a tener que hacer lo que le digamos”. Se levantó de las cuclillas en las que estaba para penetrarme por atrás y puso la pija en mi boca, chocándola con la de su amigo. “A la tía putita le gusta la leche”, le dijo al amigo y se cercioró de que el otro estuviera filmando. “Ahora quiero ver cómo me la tomás toda, tía putita” y me llenó la cara de leche tibia. “Límpiala con la lengua, putita, no quiero que quede nada”, me ordenó. Yo a esa altura era su putita y su esclava.

    Yo olía a semen, estaba transpirada y con las piernas flojas. Desnuda tirada en el living de mi casa con tres adolescentes calientes dispuestos a cogerme hasta que tuvieran ganas. Yo nada iba a poder hacer. “Sería una lástima que esos videos se viralizaran”, me amenazó. Yo todavía sentía la mezcla de sabores de semen en mi boca y hacía presión con la lengua en el paladar para degustarla hasta el final. Mi sobrino me pidió que me levantara y que fuéramos par el cuarto. Mientras subíamos la escalera me metió un dedo en el ano, hasta el fondo que me hizo estremecer. No pude contener el suspiro y eso lo envalentonó un poco más. “A la tía putita le gusta que le rompan el orto”, les avisó a sus amigos que veían como me retorcía de placer con el dedo en el culo, un dedo que tenía el tamaño de una pija.

    Cuando llegamos se sentó en el borde de la cama y me obligó de nuevo a arrodillarme. “Haceme una turca”; me dijo. Acá le decimos turca a meter una pija entre las tetas. Tenía los pechos hinchados con tanta excitación y se la chupé un poco para que se deslizara mejor entre mis senos. El mas gordito seguía filmando con una mano y con la otra se acariciaba el miembro y el otro me metió uno de sus dedos en el culo y me preguntó: “¿Puedo meterle la pija por acá, señora?”. Asentí con la cabeza mientras seguía mamándosela y haciéndole una turca a mi sobrino. Sentí como era penetrada por el culo. Era el que tenía la pija corta pero ancha, me hizo ver las estrellas porque lo metió con torpeza y era demasiado gruesa. Los jugos de mi sobrino en la boca y los pellizcones que a cada rato me daba en los pezones me hicieron ponerme más puta todavía. “Más fuerte, por el culo hay que coger bien fuerte”, le dije sin importarme tres carajos que hubiese quedado escrachada con la cámara. Si ese iba a ser el polvo previo al gran escándalo, por lo menos lo iba a disfrutar.

    Mi sobrino se acostó en la cama, con las piernas a un costado de la cama. “Montame tía putita”, me dijo mientras con sus manotas me colocaba casi sin esfuerzo arriba de su pija. Quedé como abrazada porque el otro se colocó atrás y me la metió hasta el fondo del culo de un solo empujón. Yo estaba en éxtasis. Nunca en mi vida había sido penetrada por dos pijas y era una sensación inigualable. De a poco los dos empezaron a bombear con coordinación y yo volaba de placer. Sentí un chorro caliente de leche en el orto. Yo seguía clavada en la pija de mi sobrino que cada vez la tenía más dura y mas ancha. El otro amigo, que recién me había llenado la cola de semen se me arrodilló a un costado. “Señora, me dijeron que le gustaba dejar las pijas bien limpitas”, y me la metió en la boca. Tenía un pene en cada uno de mis orificios, olía a semen y estaba gozando como nunca en la vida. Acabe dos veces y después llegó una catarata de orgasmos cuando mi sobrino me acabó en las entrañas. No tenía miedo de quedar embarazada porque después del tercer embarazo me ligué las trompas, así que disfrute su esperma caliente recorriendo mi cueva insaciable. Su otro amigo también me acabó en el culo. Sentí como su esperma caía por mis nalgas cuando se decidió a sacarla. Nos quedamos quietos un rato más. Como adormecidos. Yo ya no tenía noción de la hora que era. Se habían hecho las once. Hacía más de tres horas que era la esclava sexual de estos sementales que no podían creer lo puta regalada en la que me convertía cuando estaba caliente.

    Me acostaron en la cama. Me abrieron las puertas y me siguieron penetrando una y otra vez, alternadamente. El más gordito era el que mejor cogía, sabía usar sus manos y me frotaba el clítoris en cada embestida. Yo me chupaba los dedos para no gritar más y más fuerte. Me cogieron durante una hora más. Me acabaron en las tetas, en el culo, en la cara, hasta que se hicieron las tres de la mañana. Me ardía un poco la vagina con tanto frote y tenía el culito flojo, porque varias veces la sacaban de adelante para meterla en el culo y descargar ahí su leche.

    Mi sobrino me miraba con una sonrisa intrigante. Tenía su mástil erguido y amenazante. “Ahora te voy a dar el último lechazo” y acto seguido me lo metió en la boca. Eyaculó un montón de semen, como si fuera su primer orgasmo. Estaba más rica, como recién producida y me prendí a esa pija hasta no dejar ni un rastro de leche.

    Mientras me cogían se habían tomado todo el whisky habían arrasado la heladera como hacían los amigos de mi hijo cuando volvían del campo de deportes.

    “Me pregunta el tío Carlos si me pudiste dar una mano”, me avisa socarronamente mi sobrino siembras me palmea otra vez los cachetes el culo. Lejos de espantarme me volví a mojar y me lo hubiera cogido una vez más si no fuera porque se iban a una fiesta.

    “Quedate tranquila, tía putita, yo no le voy a decir a nadie esto que hicimos. Pero me vas a tener que seguir dando los gustos hasta que tenga ganas”. Me apretó de nuevo el culo y se fue con sus amigotes de sábado a la noche. Yo estaba exhausta, no quería bañarme porque me agradaba sentirme tan sucia y tan puta. Por primera vez en la vida sentía que había sido bien cogida. Sólo por eso voy a dejar que este pendejo me haga lo que quiera.

  • Fiesta multirracial de fanáticos en Río

    Fiesta multirracial de fanáticos en Río

    Corría el año 2014 y el avión aterrizaba en el Aeropuerto Internacional Antonio Carlos Jobim de Río de Janeiro después de 11 horas de viaje desde la ciudad de México, pero mi alegría era total, comenzaba la mejor experiencia de mi vida, comenzaba la Copa Mundo de futbol el evento más importante para los fanáticos del futbol. Yo iba acompañado de mi tío Walter a quien le debo el viaje, pues al ganarse un concurso de conducción de tracto-camión, le dieron el premio mayor. Un viaje a la copa mundo para dos personas y el cómo no tenía hijos pensó en mí, para disfrutar de la copa mundo. Ambos éramos fanáticos del balompié y del equipo América de México. Lo único en que estábamos en desacuerdo, es que él era hincha del Barcelona y yo del Real Madrid, pero en este caso nos unía el apoyo a nuestra selección.

    Mi tío era hombre de 41 años que se dedicaba a ser camionero, por consiguiente su aspecto como su forma de ser era bastante ruda y yo apenas tenía mi mayoría de edad por lo que aún no me ubicaba en el mundo, solo me ganaba el dinero ayudando de carguero en el mercado, por lo que esta oportunidad era única, estar en buenos hoteles, tener comida ilimitada, y lo mejor tener la posibilidad de entrar a varios partidos incluyendo la final en el Maracaná era Fenomenal! Pero también estaba la diversión en las calles hasta altas horas de la noche, con un coctel bomba de Licor, Música, drogas y mujeres por donde uno caminara solo era algarabía, por lo que la sobriedad no era lo común, y por supuesto nosotros no fuimos la excepción desayunaba con cerveza, almorzaba con cerveza y tequila, cenaba con tequila y más tequila hasta la ebriedad, faltaba entonces ir a donde chicas malas, para así desfogar todo ese derroche de energía. Entonces acudimos a la ayuda de un taxista quien nos llevó a un burdel reconocido el cual se llamaba “Vila Mimoza” Y como dijo mi tío irónicamente tendríamos nuestro primer “POLVO INTERNACIONAL”, mi tío pago por los servicios de una morena brasilera y yo de otra que la puse a bailar zamba en la cama, todas unas ricuras! Lo malo es que por la temporada estaba costoso el servicio, por lo que no podíamos darnos el lujo tan seguido, además estaban escasas las bonitas. Pero bueno al final eso fue lo de menos porque solo fue ir al FIFA FAN FEST en las playas de Rio de Janeiro para ver mujeres chulas, bonitas, lo malo es que siempre acompañadas por lo que tocaba mantener la distancia. Sin embargo recorriendo la playa pude observar una multitud en un sector de la misma, me acerque y era una transmisión del evento en un directo de algún canal de televisión, lo cual era común pues estaban las cadenas de televisión de todo el mundo como era de suponer pero esta estaba atrayendo la atención de más de uno y no era porque fuera ESPN, FOX o algún famoso Pele, Ronaldo, Maradona. No! Resulta que era una reportera colombiana lo supe por su camiseta de su selección y se estaba robando todo el Show por poseer un tremendo trasero que más de uno estábamos admirando con detalle una cosa loca de verdad como escuche un comentario a un man argentino; “Uff!! Esa chica Tiene una cadera de yegua Che…” y otro brasilero que decía; “Minina SUA CU”.

    Pero no solo tenía trasero, era rubia de cabello largo, también poseía un cuerpo armonioso, 1.74 cm más o menos porque era más alta que yo, y cara bonita. Por lo que era fácil entender porque había tanto hincha masculino de todo el mundo alrededor de la reportera, todos morboseando y comentando hasta en idiomas que me quedaba imposible entender, pero por los gestos era evidente que se referían a la reportera, mientras que ella sin sentirse aludida hacia su reportaje en directo, pero pronto observe que más de uno estaban tratando de acercarse y no precisamente para aparecer en cámara, sino para rozarle disimuladamente la cola mientras ella hacia su nota en directo y al ver que la situación facilitaba el roce, poco a poco más de uno se animó todos mandaban la mano camufladamente, era evidente que la reportera estaba despertando los bajos instintos por lo que en segundos se fue llenando alrededor de solo hombres de distintas nacionalidades todos emocionados con la colota de la reportera, que para entonces no sabía en nombre hasta que su camarógrafo algo preocupado le indico algo llamándola por su nombre. Se llamaba Alejandra! Pero la situación seguía poniéndose caliente porque solo había machos y más machos rodeado Alejandra, y entonces solo fue cuestión de esperar para que como si hubiera habido un acuerdo tácito, nos fuimos arrimando lo suficientemente cerca a Alejandra para manosear su cola y al ver que ella no reaccionaba tal vez por estar en directo, o no quería hacer ni con escándalo. Lo cierto es que estaba tolerando la manoseada y uno tras otro se fue animando, solo logre percibir algo de incomodidad de Alejandra, pero aguanto el manoseo. Hasta que llego el valiente que mando la mano, no con la intensión de tocar simplemente, sino de agarrar, bien agarrada. Que la hizo brincar en su sitio y para cuando se voltio a ver quién había sido el valiente de agarrarle las nalgas, no pudo identificar a nadie. Porque habían tantos hombres a sus espaldas que le toco guardarse su rabia y reproche. Tocándole seguir como si nada juiciosamente la nota y terminado el directo segundos después.

    Eso fue genial y lo mejor había quedado registrado en mi cámara, por lo que se lo mostré a mi tío que por estar borracho se había perdido del Show o más bien del severo especta-CULO. Y obviamente mi tío Walter al ver semejante cosota dijo; “No manches! Sobrino esa chula esta CHIDA!, Esa colombiana merece su tiro penal” Por lo que al día siguiente el plan cambio era ir a ver dónde estaba esa hembra y no fue difícil encontrarla el rumor de la reportera colombiana se había esparcido por toda la playa por lo que al llegar se escuchó a un Chileno que decía; “La Colombiana esta allá!!”.

    Y en efecto al trote fuimos hacia el sitio indicado, al llegar habían cerca de 30 machos de todos los continentes y todas las razas étnicas, además hoy Alejandra estaba acompañada por un reportero, fuera del camarógrafo tal vez buscando controlar más la situación pero la verdad es que no ayudaba como estaba vestida, con un traje enterizo ajustado al cuerpo, de color verde, corto que la hacía ver exquisita! No sabía si grabar con mi teléfono o más bien solo morbosearla y creo que muchos tuvimos ese mismo conflicto, pero otros la tenía más clara poco a poco nuevamente se iban arrimando Alejandra como chulos accediendo la presa, lo cual la estaban poniendo nerviosa por lo que su compañero tuvo la grandiosa idea de hacer una nota de baile, que en un principio cumplió el cometido de alejar a todos los chulos machos, pero el problema fue que al verla bailar a más de uno termino de excitarse, al ver esas caderas como se movían al ritmo de la música, prácticamente el compañero reportero lo que termino fue haciéndonos un favor a todos al ponerla a bailar en medio de todos que fue como exhibición, por lo que más de uno se alboroto.

    Poniendo el habiente pesado, se escuchaba los murmullos y comentarios morbosos, y para completar un borracho ingles que se atrevió a tomarle micrófono a Alejandra para decirle en directo en un portu-español trabado “Muito perra” Lo cual a la mayoría se nos hizo gracioso y ella supo seguir con su nota, igual tenía que ser muy profesional y manejar la situación porque estaba en vivo en directo, para ese momento mi tío Walter me dice; “Guarde esa pinche cámara más bien vamos a ver si nos le arrimamos más” Ese comentario lo escucho otro tipo que por su acento era Colombiano y dice; “Si vamos por esa perra” y si en segundos estaba sitiada Alejandra y empezó el toque, el toque ella trataba de escudarse con su compañero pero este no es que la cuidara de a mucho, dejaba que las manos se estiraran hasta llegar continuamente a la cola de Alejandra que ya se volteaba algo contrariada y decía; “Chicos por favor compórtense” pero hasta bravita se veía deliciosa, sin embargo yo aún no accedía a ella entre empujones estaba difícil decidí sacar ventaja de mi tamaño y acurrucarme para meterme entre los gigantones que rodeaban Alejandra, y mi primera imagen fue una serie de manos que tocaban y manoseaba la cola de Alejandra, ella trataba de esquivar pero para donde se moviera había una mano y entonces animoso entre muchos alargue mi mano agarre su nalga derecha en pleno que la hizo brincar pero también alcance escuchar un pequeño grito “Aunch!”.

    Luego vino un manotazo que le pego a uno que estaba detrás de ella, diciéndole; “Hey! Malparidos, atrevidos!!” Mientras este le respondía; “Yo no, Yo no fui” Pero ella que estaba haciendo el reclamo y vino un seguidilla de agarradas entre ellas un de mi tío Walter, que la pusieron más brava amenazándonos que iba llamar a la federal “Ya no más! nos vamos voy a llamar a la federal” Entonces intervino por fin el compañero y la calmo diciendo; “Tranquila ya todos van a comportarse” Y todos en coro dijimos “Si, si, si comportarse” Pero más en ironía que en serio, porque solo minutos después los cometarios morbosos en todos los idiomas volvieron “Esa mucha perra!”, «Sua Puta», «Sua Candela» “Fuckyou” “Vamos a calentar esa huera” No tenía que ser adivino para ver que se estaba organizando una orquesta para joder a Alejandra pues prácticamente estaba cercada, habían hinchas de la selección de Alemania, Brasil, Japón, México, Argentina, Colombia, Inglaterra y Nigeria entre los pocos que podía ver, porque a espaldas mías había más, todos acosando a Alejandra buscando un chance una oportunidad.

    La pregunta era quien iba ser el primero pues alcance a observar como varios empezaba a sacar su herramienta o verga la rola decían los brasileros, por lo que decidí prepararme también y saque mi pene a ver que se pescaba en rio revuelto, de repente se detono todo! Alguien le restregó el miembro a Alejandra lo que la altero, su rostro reflejo su horror trato de escabullirse pero se escuchó; “AGARREN ESA PERRA!“VAI SE FODER CACHORRA” “RAPE” Entonces actué y acurrucándome nuevamente me aferre a uno de sus muslos que de por sí estaban jamonudos y sin perder tiempo rápidamente metí la mano en medio de sus piernas para alcanzar su panty y literalmente me hicieron arrancárselo, porque ya otros estaba tomándola de los brazos y otros manoseaban quitándole el vestido, ahí reino la ley del más fuerte que entre otras fue un Ingles que le decían Alex este macho de casi 2 metros negro tomo a Alejandra y en segundos se escuchó un alarido de ella, que confirmo lo que mis ojos veían, el Negro con ambas manos levanto a Alejandra y de un solo envión la inserto en su verga como si fuera un pedacito de carne insertada en un tenedor, se veía el desespero de Alejandra al mover sus piernas en el aire mientras que gritaba “Suéltenme! Suéltenme!!” pero el negro la subía y la bajaba como si fuera un juguete acallando haciéndola gritar reiteradamente, mientras los demás reían algunos otros pedían su turno, u otros tocaban lo que podían, y otros solo miraban asombrados todo un especta-culo.

    Luego se acercó un Nigeriano también enorme y poniéndose de acuerdo con el Inglés y la ensanducharon a Alejandra es decir la penetraron simultáneamente, quedando ella en el medio del Inglés y el Nigeriano, sus gritos eran señal de lo mal que lo estaba pasando totalmente sometida en el aire le toco resistir sus caprichos de estos, pero luego fue peor porque al soltarla vinieron unos compatriotas que también la jodieron, para ese momento todo era perverso como se luchaba por tener unos segundos con Alejandra y yo no me iba quedar con las ganas casi salvajemente para llegar a montar a Alejandra tuve que golpear a unos cinco hasta que por suerte llegue Alejandra, que para entonces la había obligado a ponerse en cuatro lo que facilito la penetrada porque me acomode por detrás de Alejandra me agarre de sus caderas y realice una tanta de pujar, pujar, pujar rápidamente para eyacularla y siguiera el siguiente que en mi caso era un japonés, pronto uno terminaba siendo apartado de Alejandra entre los que deseaban su turno con ella.

    Al reponerme no se escuchaban los gritos de Alejandra pero aun la asediaban y se escuchaba la algarabía de los hombres entre los que se encontraba mi tío Walter que estaba ejerciendo su turno, y Alejandra totalmente oprimida se estaba prestando, para ser comida de a dos en dos, pues había fila para sexo oral también. En ese ratico ya había contado más de 20 hombres que habían tomado algún servicio de Alejandra, hasta que se escuchó unas sirenas, era la Federal lo que disperso a la gente entre esos yo, que salí a correr entre los barrios sin importar ni siquiera donde estaba mi tío.

    Luego agitado tome un taxi en la radio se anunciaba sobre disturbios en la playa pero nada más, al llegar al hotel solo me embriague y me quede dormido. A la mañana siguiente mi tío Walter estaba en su cama como si nada, luego prendí la televisión para ver las noticias y no decían nada referente al día anterior, todo era referente al futbol y algo de unos políticos corruptos, por lo que por unos instantes pensé que de pronto fue una fantasía que había soñado. Entonces decidí irme a duchar al quitarme el bóxer me encontré el panty blanco de Alejandra lo había guardado!

  • Padre e hija: Una situación muy confusa

    Padre e hija: Una situación muy confusa

    El nombre de mi padre es Miguel. Es un hombre muy atractivo, muchas veces más atractivo que mi madre, suelo pensar que le propuso matrimonio solo porque la había embarazado de mi.

    Me acosté en la cama por la noche intentando no pensar en él. Quiero ocultar mis sentimientos, para que no me odie pero últimamente siento que está mostrando más interés que lo normal, no tengo una típica relación padre-hija con él, siempre tuve una relación muy cercana si la comparo con la de mis amigas con sus padres.

    Solemos decirnos todos nuestros secretos mutuamente, nos bañamos juntos hasta mis 14 años y solo porque mi madre nos obligó a detenernos, nos saludarnos con un pequeño beso en la boca que incluso lo seguimos haciendo inclusive en frente de mamá además de que fue el quien me enseñó el porno por primera vez, en fin, somos muy cercanos y estoy apegada a él.

    Un día mi padre sube a darme las buenas noches con mi madre, me parece lindo cómo me trata.

    «Buenas noches cariño.» dice.

    «Buenas noches, papá», dije y me acerco para darle un abrazo. Él responde, mientras me está mirando a los ojos todo el tiempo.

    «Duerme bien», dice agarrando mi mano y acercándose a mi oído para que mamá no escuche. «Recuerda que tu madre se va de viaje de negocios mañana, y solo somos tú y yo» el sonríe.

    «Lo recuerdo» digo susurrando.

    Mientras yacía en la cama tratando de dormir, recuerdo el olor de él cerca de mí. Me pone cachonda y me toco para dormirme. Quería que se acostara encima de mí y apretara su cuerpo contra el mío de 18 años. Pero al mismo tiempo pensaba que no podía pensar de esa forma ya que era mi padre. Era una situación muy confusa.

    Cuando me levanto por la mañana, mi madre ya está fuera para su viaje de negocios. Es viernes y ella se irá hasta el lunes por la noche.

    «Buenos días Papi!» Digo caminando hacia la sala de estar tomando asiento a su lado en el sofá.

    «Buenos días», dice con una sonrisa. «¿Cómo has dormido?»

    «Bien» digo. «¿Qué hay de ti?»

    «Bien», dice. «¿Me das un abrazo y un beso?»

    «Por supuesto» digo ya sintiéndome feliz por su deseo. Escucho su aliento y me pregunto cómo sería escuchar su aliento en mi oído, mientras siento su cuerpo desnudo contra el mío. Luego intento borrar ese pensamiento por vergüenza y culpa.

    Cuando le doy el abrazo siento sus manos en mi espalda. Lentamente frota su mano en mi espalda y me pregunto si está tratando de decirme algo. Él pone su encabezan contra mi cuello y su aliento me hace temblar.

    Me mira a los ojos y besa en la boca como todas las mañanas pero esta vez, es un beso más largo, no se detiene e intenta meter la lengua

    «¡¡¿Qué haces papá?!! » Pregunto.

    «Sabes lo que estoy haciendo». Él dice mirándome a los ojos moviéndolos por mi cuerpo y luego sonríe.

    «¡¡No lo hago!! » respondo

    «Déjame mostrarte entonces». Dice poniendo sus manos en mi espalda y tirando de mí contra él. Se inclina y sus labios se conectan con los míos nuevamente. Se siente increíble esta vez, así que respondo y empiezo a devolverle el beso. Ya puedo sentir que se pone duro, lo que me excita aún más.

    «¿Has estado pensando en esto, no?» él pregunta

    «Des- Desde pequeña, pero no es bueno que hagam… «, le digo.

    «Vamos arriba», dice interrumpiendo

    Se aferra a mí mientras sube las escaleras y me acuesta en la cama cuando entramos en la habitación.

    «Estoy tan contento de que tu madre esté fuera este fin de semana». Él dice. «No sabes cuánto tiempo he estado esperando para hacer esto, ahora que eres mayor puedo preguntarlo». Él dice.

    «¿Quieres hacerlo con tu padre?»

    «Pero papá… Somos familia»

    «Pero te amo y tú también sientes lo mismo por mi» dijo mientras me acariciaba la mejilla.

    En ese momento me pareció sensato por alguna razón y decidí aceptar.

    «P-Papá quiero hacerlo pero ten cuidado, todavía soy virgen.» Dije nerviosamente pensando en que podría pensar de mi por aceptar tan fácilmente

    «Por supuesto», dice. «No tenemos que hacer todo y me detendré si no quieres».

    «Te quiero», digo luego de escuchar sus palabras y él se sube en mi quedando su cara frente a la mía.

    «Llámame papi» me susurra al oído con un gemido. «Quiero follar a mi hija».

    «Papi» digo mirándolo a los ojos.

    Cuando lo digo él aprieta su cuerpo contra el mío. Él gime y comienza a levantar mi camiseta exponiendo mis grandes senos de mi sostén rosa.

    «Tócame papi». Yo digo. «Quiero sentir tus manos sobre mí».

    «Oh, sí mi niña mimada de papá», dice moviendo sus manos sobre mis senos. Puedo sentir su dureza aún más ahora, y gimo. «Estás tan emocionado papi, puedo sentir tu pene».

    El saca su pene de su pantalón y decide dárselo a su hija.

    «¡De aquí nací papi!» exclamó la hija mientras examinaba suavemente el pene de su progenitor bajando y subiendo su nuevo juguete.

    «¡Ohh Claro, solo sigue jugando!»

    Luego desliza su mano hacia mi muslo moviéndola entre mis piernas. Levanto mi pelvis para ayudarlo y él juega conmigo sobre mi ropa. Luego me quita los pantalones cortos, las bragas y toca mi clítoris.

    «Oh papi» digo. «Te amo papi, quiero tu polla dentro de mi».

    «¡Oh!» él dice. «Eres tan buena haciendo que tu padre se caliente». Sus palabras me emocionan

    «Te quiero dentro de mí papi». Digo después de que él me lleva a mi primer orgasmo frotando mi clítoris. «Quiero sentir tu polla dentro de mí, haciéndome llegar al orgasmo. Mantendremos todo en secreto de mamá si lo quieres».

    «¿Estas segura hija?» él pregunta «Seré tu primer hombre, elige bien».

    «Eso es lo que quiero papi». Dije

    Luego abro las piernas, él coloca su pene en posición y penetra yendo muy lento debido al dolor de ser mi primera vez. Puedo sentir el dolor y la sangre pasando por mis muslos.

    Lloro unos pocos minutos pero cuando me acostumbro a su tamaño, él comienza a bombear dentro y fuera de mí, lo que trae consigo el placer. Él está acostado encima de mí, dominando la situación, lo que me excita.

    «¡No pares papi, quiero tu semen en mi y tener tus bebes!» Digo cuando empiezo a subir a mi primer orgasmo.

    «No pararé», dice

    Él comienza a ir más rápido y a estar más duro, ambos estamos tratando de contener nuestros gemidos debido a nuestros vecinos. Clavo mis manos en su espalda mientras tengo un orgasmo y siento que sus músculos se contraen cuando se corre dentro de mi.

    Él se derrumba sobre mí, y estamos respirando con dificultad. Él comienza a besarme nuevamente y juega ligeramente con mi clítoris.

    «Gracias por ser mi primera vez papá». Dije

    «Cariño, tu me diste tu primera vez, te amo, fuiste increíble».

    «Espero que podamos estar juntos con más frecuencia ahora». Dije

    «Créeme, lo haremos». Él dice, «incluso si es cuando tu madre se baña, o si vamos en auto. Incluso podemos abandonar a tu madre e irnos a otra ciudad si lo de hoy provoca tu embarazo». Dice riendo por esa última parte.

    Le devuelvo la sonrisa.

    «Te amo papi.» Dije luego de besarlo.

  • Don Gervasio tiene nueva secretaria

    Don Gervasio tiene nueva secretaria

    Don Gervasio había llegado ilusionado tras su jornada laboral, incluso dos horas antes, porque podía y porque desempeñaba el cargo de subdirector de ventas. Desde su despacho se habían hecho las diligencias para la fiesta, su secretaría se encargó de dichas gestiones; y es que Esmeralda era una eficaz y productiva empleada. Y nada más llegar a su casa celebraron el 54 cumpleaños de su amada esposa doña Inés. Acompañados de todo su séquito familiar -el hijo y la hija y sus tres nietos.

    Gervasio hizo un discurso emotivo, donde abogaba por esa unidad familiar que les unía y el amor inmenso hacía su estimada esposa. Hubo regalos, los nietos correteaban por toda la casa, era un auténtico deleite ver tanta felicidad. Hubo risas en cuanto los nietos tocaban la calva de Gervasio y estiraban su bigote señorial. Todo fue afecto y confraternidad. Al terminar la cena — dicha cena había sido encargada por su secretaria a un selecto restaurante — y marcharse la adorable familia dejaron los platos sucios en la misma mesa del banquete, para que a la mañana siguiente la criada — no quisieron que trabajara esa noche — lo dejara todo impoluto y ellos, Gervasio y Inés tuvieran esa noche de amor.

    Solían hacerlo una vez cada tres meses, pero esa noche era especial y copularon al mes desde la última vez que lo hicieron. Inés, doña Inés como le gustaba a ella que la llamaran desde la menopausia había entrado en carnes, agrandado sus caderas, sus pechos eran centrífugos, pero no por eso Gervasio, don Gervasio, como también le gustaba que le llamaran había descargado dentro de la vagina de su queridísima esposa una cantidad abundante de semen; le venía por defecto, empalmaba con una facilidad asombrosa a sus 57 años y estaba dotado de una herramienta de 19’ 534 cm con un grosor considerable. Al terminar ella dijo que había disfrutado mucho, por lo que Gervasio, don Gervasio, como le gustaba que le llamaran se sintió orgulloso. Orgulloso, por el hecho de que ese mismo día había enculado a su nueva secretaría Esmeralda. Esa sensación de en una misma jornada haber usado conductos diferentes le hacía sentirse más varonil.

    Esmeralda era una mujer de 31 años que habiendo quebrado su anterior empresa se presentó a la entrevista de trabajo como secretaria. Esmeralda era una mujer muy pegada a su cuerpo, de ojos atigrados, media melena, no muy guapa, pero lo parecía por su movilidad facial entonando todo en un mismo rictus elegante y penetrante. De estatura mediana, pero elevada con tacones que le daban poderío debido a sus turgentes pechos y culo respingón; flaca de constitución, aunque debido a sus atributos mamatorios y nalgas salidas tenía esa sensación de corporeidad autoritaria. El día de la entrevista entró vestida con una falda por encima de las rodillas y una blusa que insinuaba sus pechos. Se había pintado los labios de rojo intenso. Gervasio, don Gervasio la hizo entrar.

    Entró con poderío y seguridad, se sentó. Esmeralda díjole que venía de una compañía en quiebra, los cuales eran conocidos de Gervasio y estaba al tanto de los pormenores de dicha quiebra. Solicitaba el puesto de secretaria, su conversación y sus respuestas no versaban mucho en temas empresariales pero, la mirada densa de Esmeralda junto con la grandeza de su expresión y, sobre todo, su habilidad para mostrar sus muslos como si de un desliz fuera, enseñando un tanga con transparencias hizo que Gervasio, don Gervasio la colocara en primera fila para el puesto, eso si, siempre con un “ pronto tendrá la respuesta” por no dar la sensación de fascinación y, darse ese toque de persona importante.

    Gervasio, don Gervasio como le gustaba que le llamaran llamo a la empresa en quiebra en cuestión y habló con el susodicho señor en cuestión que había tenido a Esmeralda como secretaria. Fue una charla sincera, tocaron cuestiones empresariales de pasada, Gervasio lamentó mucho la quiebra y ante tanto alarde de poderío afable dialéctico — por parte de Gervasio — , también el señor en cuestión, con cargo también en ventas como el suyo tuvo un alarde de sinceridad en cuanto a la secretaria Esmeralda: “en cuanto a formación laboral y empresarial es mediocre, aunque, siempre tiene un punto a su favor, que no es poco, tira como una diosa en las mamadas, monta como una jabata, pone el culo cuando se lo piden, nunca me pidió funda en la fornicación y siempre está dispuesta a ser petada; es más, incluso en sus periodos menstruales no duda en chuparte la polla o ponerse en posición perruna, con el hilo del tampón colgante — eso lo dijo con morbosidad y vicio — para que la encules. A Gervasio, don Gervasio como le gustaba que le llamaran no quiso saber más, no lo dudo, tras la llamada, apenas había pasado un minuto llamo a Esmeralda y la contrató al momento.

    Gervasio, don Gervasio como le gustaba que le llamaran entre sus subordinados era un señor educado, serio, que mantenía las distancias con el personal de la empresa, creía en la jerarquía de una empresa, y él, era uno de los superiores, era obvio. A ojos del personal era una persona seria, introvertida y cerrada en si mismo. O lo que es lo mismo, un auténtico hijoputa según opiniones de los empleados. Su última secretaria fue una joven que estaba de prácticas; pequeña, regordeta pero prieta, tenía curvas. Al mes ya se la había tirado sobre la alfombra persa del despacho (a condón). Gervasio pensaba que la chica no ponía pasión, a sus 23 años era una chica sin iniciativa en el aspecto sexual y dotada de una visión empresarial fuera de lo común. Resultado: que quedó embarazada de su novio y, el mismo día que ella se lo comunicó — 15,30 horas — a las 15, 31 horas era despedida. Las palabras de Gervasio, don Gervasio, fueron contundentes, “todas las jóvenes sois unas putas, no sé donde vamos a llegar”.

    Esmeralda en su primer día de trabajo ya se mostró altiva y con aire resuelto entre los demás compañeros de trabajo, les pedía informes y solicitudes para don Gervasio. Entraba y salía del despacho para mirar despectivamente a los que estaban detrás de las mesas de trabajo. Vestía una blusa con estampados florales y falda azul por encima de las rodillas, calzaba zapatos de tacón altos. A don Gervasio no le pasó desapercibido:

    — Vas muy guapa Esmeralda, me gustaría conocerte mejor — le dijo acariciándole el pelo.

    — Gracias don Gervasio, procurare estar a la altura que mi trabajo requiere — dijo al mismo tiempo que dejaba entrever sus muslos.

    Don Gervasio como hábil estratega en estos lances vio que tenía el terreno despejado y le subió la falda hasta ver el tanga negro.

    — Don Gervasio, tendrá que ganárselo —exclamo Esmeralda levantándose.

    Esmeralda se puso tras la mesa y empezó con movimientos provocativos, se desabrocho unos botones de la blusa, se subió algo la falda.

    — No me hagas sufrir tanto Esmeralda, ven aquí niña — suplico don Gervasio.

    — Hoy como principio de nuestra amistad solo te puedo guiar la paja — dijo en tono sensual Esmeralda.

    Don Gervasio pulso el botón del interfono y ordeno a la recepcionista:

    — ¡Qué no me moleste nadie, y cuando digo nadie es nadie!

    Don Gervasio se desabrocho la correa y se bajó los pantalones hasta los tobillos. Esmeralda pudo ver un cipote en plena erección con unos testículos peludos que reposaban sobre la butaca. En posición de sentada también Esmeralda empezó a desabrocharse la blusa despacio hasta dejar ver su sostén y dijo:

    — Escúpete sobre el glande y pajéate lento.

    Don Gervasio se propinó un sonoro escupitajo y empezó a pajearse de forma frenética, su mirada hacía Esmeralda era voraz. Esmeralda al ver tanta intensidad dejo sus pechos al aire. El rostro de don Gervasio era fuego puro, con más potencia se pajeo.

    — Veo que no se puede aguantar — dijo al mismo tiempo que se abría de piernas y apartaba el tanga para dejar ver su raja.

    — ¡Oh,oh! ¡Uf,uf! ¡¡No me puedo aguantar más, voy a lefar!!

    Esmeralda se abrió los labios vaginales y don Gervasio en un ronco sonido gutural deslefó a presión, la intensidad del chorro seminal trazo un arco elevado y fue a parar sobre la mesa del despacho. Don Gervasio emitió un suspiro largo y quedo inmóvil con la polla en su mano y restos de semen. Tras el interfono una voz temblorosa dijo:

    — Don Gervasio, sé que ha dicho… que; pero el director general le requiere en su despacho ahora mismo.

    Don Gervasio se levantó como un cohete, se abrocho como pudo los pantalones y dijo con voz nerviosa:

    — Puedes irte a casa, por hoy hemos terminado, había olvidado la reunión, me cago en la puta, la ostia consagrada, me voy cagando leches. Cogió unos papeles de encima de la mesa y se fue corriendo al piso superior.

    Esmeralda cogió su bolso y salió, al llegar a la recepción dijo con tono engolado que la chica de la limpieza podía limpiar el despacho, que don Gervasio iría directo a su casa. Una hora después la chica de la limpieza limpiaba la mesa con restos de esperma resecos. Por su parte don Gervasio quedo en evidencia ante la junta directiva al entregar unas actas notariales empapadas de lo que un directivo en tono despectivo dijo “parece que se hubiera sonado la nariz con ellas”.

    Tras la pausa del fin de semana, Gervasio ya la paso con su mujer, fueron a un buen restaurante y a la ópera, fue un domingo relajante, donde Gervasio siempre de la mano de su mujer mostraban ese aire de pareja madura perfecta.

    El lunes si, ese lunes Esmeralda ya le aplico una gran mamada; fue una fellatio ensalivada y profunda con masaje y succión de testículos. La terminación como debía ser fue en la boca. Esmeralda tras la mamada fue al baño interior del despacho y escupió la corrida en el lavabo para después lavarse los dientes. En la jornada matinal donde no cejaban los informes y otros papeleos Esmeralda notaba molestias en la boca y emitía sonidos y toses.

    — ¿Te pasa algo Esmeralda?

    — No, nada, son los pelos de sus testículos que algunos me han quedado en la garganta.

    — Bueno, son efectos colaterales, si en vez de escupir mi lefada te la hubieras tragado toda te hubiera bajado a tu estomago —dijo don Gervasio.

    A la mañana siguiente don Gervasio estuvo ausente, Esmeralda tuvo muchas llamadas, el día fue agotador. El miércoles Esmeralda ya fue tumbada en el sofá y fornicada; con la falda subida y los pechos fuera don Gervasio la bombeó con ganas, bastaron unos cuantas embestidas para que don Gervasio se corriera. Fue una corrida interna, vaginal, sin usar condón. Una vez más tras la pausa Esmeralda fue a limpiarse al bidet y quedo impresionada por la cantidad de semen que salía de su vagina. Al salir Esmeralda lo aduló:

    — A su edad está hecho un toro don Gervasio ha estado casi medio minuto viniéndose dentro de mi, y sabe, también me he corrido.

    — Si me he corrido dentro ha sido por practicidad y no embadurnarte tu vestido y que cuando salgas me dejes en evidencia — dijo en tono seco.

    El día del aniversario de la mujer Esmeralda se encargó de las diligencias como ya se ha dicho al principio; también se ha mencionado un anal, y así fue, Esmeralda apoyada en la mesa del despacho fue enculada con ganas y rabia por parte de don Gervasio. La terminación fue adentro.

    Esmeralda ya llevaba dos meses en su puesto de trabajo, se la notaba valorada y creía cumplir su función como debía ser. En esos dos meses don Gervasio la había follado, enculado y ya tragaba en las mamadas. A medida que pasaron los días empatizó con algunos compañeros de trabajo, incluso tras la jornada quedaba con alguno para tomar algo. El resultado fue que: con Ernesto el contable tras unas copas fue llevada al piso y follaron en misionero, a condón; con Francisco el informático fueron de cena, tras la cena alquilaron una habitación en un hotel, ya que él estaba casado y follaron, fue follada en posición perruna, a condón; con Javi, el comercial se encontraron en una discoteca, tras la discoteca follaron en el coche, ella se mató sola arriba montándolo, no llevaba condones y espero a que ella se viniera para después aplicarle mamada y deslefarle en la boca, ella a través de la ventanilla escupió; con Rodolfo el ayudante del almacén se lo montaron tras la jornada laboral en el mismo almacén, fue pistoneada con vigorosidad sobre unas cajas de folios, a pelo sin condón, deslefó al lado de ella, sobre las mismas cajas; con Carlos el jovencito botones follaron en el coche, a condón, como el padre del chico le había enseñado.

    Tras esos dos meses y ante las murmuraciones de toda la oficina, don Gervasio despidió a Esmeralda con el argumento “no queremos actitudes negativas y su presencia es caustica en esta empresa”, para añadir “ por puta”.

    Un mes después don Gervasio pletórico y ante la atenta mirada de su familia, lo cual le llenaba de orgullo levantaba la distinción del VALOR Y DEL TRABAJO que le era otorgada por el director general y ante la atenta mirada de los trabajadores les fue dicho: “personas como don Gervasio es lo que hacen levantar una empresa, seguid su ejemplo”.

  • Mario (13 de 22): Curando las heridas

    Mario (13 de 22): Curando las heridas

    Pasaron tres meses antes tener noticias de Guillermo. Exactamente noventa y dos dolorosos y largos días.

    La reacción de Guillermo, cuando Robert nos sorprendió mientras me montaba en su despacho, curiosamente parecía una escena de cine preparada, me sorprendió. Rapidamente se guardó la enorme verga en el pantalón.

    -Es mejor que ahora te marches, ya hablaré con él más tarde de todo esto y le explicaré. -me encontraba en estado de shock, sin poder comprender bien lo que estaba pasando.

    Ese día tuve que hacer el recorrido en bus sin poderme sentar por el dolor que sentía en el culo, y estuve dos días sin levantarme de la cama aduciendo que me encontraba mal.

    -Ya te lo advertí, si te revelas ante tu destino tendrás siempre las de perder. -parecía que mi abuelo sabía lo que pasaba, a veces sentía como si tuviera un sexto sentido y se anticipara a los acontecimientos.

    El mundo se había paralizado para mi y pasaba las horas en la cama deseando la muerte, el dolor, no el mío ya que enseguida me recuperaría, el que le había causado a Robert me rompía por dentro.

    Y no acabé como era mi deseo, la vida seguía y terminé por levantarme asumiendo que la vida resulta horrible, y es hermosa en contadas ocasiones, y dura y perversa el noventa por ciento del tiempo.

    Comencé a estudiar en la facultad como estaba previsto y en la escuela de idiomas para mejorar el inglés y arrancar con el alemán. Las clases de Marquitos se reanudaron en la escuela. Migue hizo bien su trabajo y Lorenzo terminó contratándolo. La vida continuaba y teníamos que aceptarla tal cual era.

    El abuelo pasaba mucho tiempo fuera de casa, según Aldo ayudando en el gimnasio, y era preferible a verlo sentado, mirando hacia la habitación de mama vacía.

    El abuelo y Aldo habían forjado una amistad inexplicable, pero a todas luces beneficiosa para ambos que a mi me convenía, me quitaba la preocupación de ocuparme de él.

    Comenzaba a sentir la necesidad de un hombre, no para que me diera cariño aunque lo necesitaba, solamente por la necesidad fisiológica de descargar las tensiones del cuerpo, sin recuperar la paz del alma.

    Tuve la tentación de recurrir a mi primo, incluso de probar lo que Migue me sugería acerca de su jefe al recordarme que le preguntaba sobre mi constantemente.

    El recuerdo de Robert, el dolor que dejó sentir en su grito, hacía imposible que esa parte de mi vida siguiera el curso normal, sino del olvido, pero de contemporizar y acomodarme a lo que la vida me brindaba.

    Guillermo continuaba reponiendo los fondos de mi cuenta en el banco, el trato seguía existiendo y de alguna manera esperaba que la llamada se produjera.

    La llamada me entró en el móvil un viernes saliendo de una clase de idiomas, ya relajado para pasar los dos días libres, o al menos poder descansar aunque no dispondría de tanto tiempo libre como necesitaba.

    -¿Marito? Pásate por mi casa el sábado a la mañana. -la orden tan clara y precisa no necesitaba explicación, pero la dio.

    -Tenemos que hablar y te alegrarán las noticias que tengo. -punto, no hubo más.

    Previniendo lo que pudiera ocurrir me lavé detenidamente, comprobando que no me dolía el culo cuando me introducía los dedos y al final decidí usar el plug esa noche. Hacía noventa y dos días que mi culito llevaba inactivo y la experiencia de la última vez no había sido para nada placentera.

    A la noche estuve tentado de moverlo como me enseñó Guillermo, para darme placer y no me atreví, el dolor que sentí aquel día me tenía secuestrado sexualmente.

    Ese día estaba solo en la casa, había dado libre al personal y él mismo me abrió las puertas, había decidido no volver a usar las llaves que me entregó, de momento.

    Llevaba puesto unos sencillos pantalones largos y camisa, el frío se dejaba sentir en la calle anunciando el próximo invierno, la calefacción estaba muy alta y se estaba bien.

    -Pasa Marito, no tengas miedo. -en el momento que cerró la puerta me sujetó sin brusquedades dándome un beso en la frente. No me fiaba de él y le miraba suspicaz y temeroso, aunque sabía que fuera lo que pasara, tenía que ceder a lo que él quisiera.

    -Entiendo tus recelos y no te culpo Marito, ven siéntate y hablemos. -tomé asiento, precisamente en el sofá que tan malos recuerdos me traía y lo hice en una esquina.

    -Tenía que hacer algo para obligarle a marchar, tu sabes lo tozudo que es. -Guillermo no se había sentado y me imponía viéndole tan grande allí de pie, pareció darse cuenta y se sentó en el otro extremo.

    -Resulto todo muy cruel.

    -Si, para él, para ti y para mi también. Quiero pedirte perdón y decirte que no volverá a ocurrir.

    -Nos odiara siempre Guillermo, eso es lo que has conseguido. -me veía acurrucado en el extremo del enorme sofá.

    -Era lo que queríamos los dos, ¿no es cierto? Tu me pediste que le dijéramos lo nuestro, esa fue la forma para que el mismo lo viera, ahora se que no fue la mejor decisión para nadie.

    -Aún tiene que sentir el dolor de nuestra traición.

    -En eso te equivocas, al menos sirvió para que él cogiera su camino. -Guillermo no entendía que Robert había elegido otro y que tenía derecho a ello, o al menos a saber la verdad dicha de otra manera menos cruenta.

    -La información que me llega es que ha comenzado a salir con una chica que estudia con él, una muchacha japonesa. -dijo lo de japonesa con cierto desdén.

    La noticia me produjo un agudo dolor, pero también me alegraba por él, Merecía encontrar alguien que le amara y le hiciera feliz. Sentí la necesidad de defenderle frente a Guillermo.

    -¿Tampoco te gusta ella, no es lo suficientemente digna para ti?

    -¡Ja, ja, ja! No se trata de eso, ella es hija única de un importante empresario japonés y en riqueza le gana a Robert, es porque eso implica que será más difícil que regrese. No pienses que soy más perverso de lo que realmente sea.

    Me sonreía socarrón e irónico.

    -Ven, acércate Marito. -me fui aproximando, arrastrando el culo sobre el cuero del asiento hasta estar a su alcance, me sujetó y me colocó sentado sobre sus piernas y empezó a pasar la mano por mi cabello enredándolo.

    -Se que amas a Robert, pero tienes que entender que él debe seguir un camino diferente, lo que ahora está haciendo, sus responsabilidades son muy serías y debe dejar descendencia que siga mi obra cuando yo no esté. -sus ideas me sonaban a arcaico y anticuado pero tampoco se lo podía discutir.

    -¿De verdad qué es feliz?

    -Sin duda pequeño, solo estaba confundido y creyó que te amaba, y es cierto que te quiere, como siempre te ha querido, como yo o su madre, no tienes que pensar más en él de esa manera, él era como un hermano tuyo. -Guillermo tenía toda la razón y yo había estado equivocado y le había seguido el juego ilusionado, sabiendo, o sintiendo que aquello no era realidad.

    No podía contener las lágrimas y mansamente descendían por mi cara.

    -No llores Mario, al final todo ha sido para bien. -Guillermo me iba besando cariñoso, pasándome la mano por la cabeza y estrechándome contra el pecho hasta que sentí una ligera excitación que apretaba en mi culo.

    -¿Quieres qué…? -me levantó la cara y me besó la boca sin dejarme terminar de hablar.

    -No bebé, hoy no, ya te dije que quería que habláramos y aclararlo todo. -le agradecí de corazón que fuera tan delicado, y levanté la cabeza para besarle yo.

    A pesar del mal que Guillermo me hacía, según él necesario, en sus brazos me hacía sentir seguro y protegido, metí la mano dentro de su camisa para enterrarla en el felpudo del vello de su pecho acariciándole.

    -Pero tampoco tienes que provocarme.

    -No te entiendo, no lo estoy haciendo.

    -Solamente con tus besos consigues excitarme pequeño y si sigues tocándome de esa manera no me aguantaré. ¿Quieres tomar algo, comer alguna cosa mientras seguimos hablando?

    -Lo que tu quieras. -conseguí esbozar una pequeña sonrisa y repetí el beso.

    -Así me gusta Marito, seguimos siendo amigos.

    En esta ocasión no le ayudé a preparar lo que sería su cena, tenía preparado medallones de pescado blanco fritos y ensalada.

    -¿Cómo van tus estudios? Estás ya para finalizar un trimestre. -comenzamos a hablar sobre ello, Guillermo parecía estar muy interesado y me obligó a contarle como llevaba todas las materias y que le explicara las dificultades que encontraba.

    -Lo peor es el alemán, se me hace muy difícil.

    -Piensa en coger un profesor particular de apoyo.

    Cuando me despedí de él todo parecía haber vuelto a la normalidad, a cuatro meses atrás antes de que Robert llegara.

    No había comido nada de lo que Guillermo preparó y tenía algo de hambre, el abuelo no había regresado, preparé la cena de los dos, dispuse la mesa y me senté a esperar viendo la televisión.

    Media hora más tarde escuché ruidos de trompicones en la escalera y voces apagadas por el ruido de la madera. El abuelo volvía sostenido por Aldo que le pasaba el brazo por debajo de los brazos.

    Los dos se detuvieron en el dintel de la puerta y luego entraron, dejó sentado a mi abuelo en la mesa de la cocina y se dirigió hacia mi que les miraba desde la sala.

    -Lo siento Marito lo encontré de esta manera y lo ayudé a llegar.

    -Gracias Aldo, te volverás su ángel guardián. -luego me acerqué a la mesa.

    -¿Estas bien para cenar abu? -coloqué la mano sobre su hombro y con un brusco gesto me rechazó.

    -¿Dónde tienes lo que don Guillermo te ha dado para mi? -su mirada mostraba ansiedad.

    -A mi no me ha entregado nada. -no esperaba su reacción tan violenta, barrió con el brazo lo que contenía la mesa tirándolo al suelo, un gran ruido de platos al romperse estrellados se escuchó. Instintivamente me arrinconé protegiéndome con los brazos en la cara.

    -Te lo quedas todo para ti, fui yo quien te puso de puto y tengo derecho a mi parte. -era la primera vez que mi abuelo reconocía mi venta.

    -No se de que me hablas.

    -¿No sabes? Nunca sabes nada. He sido muy blando contigo últimamente, yo te enseñaré a respetarme. -se levantó y con paso tambaleante se encaminó a su habitación.

    Miré un instante la comida esparcida por el suelo y los trozos de loza desperdigados, luego a su figura enarbolando la temida fusta.

    Aquella verga de toro trenzada, que usaba en contadas ocasiones para golpearme, sabiendo que causaba más daño que su cinto de cuero ancho.

    Elevó la mano dispuesto a descargar el golpe y me dejé caer haciéndome un ovillo, colocando los brazos sobre la cabeza en un intento vano para protegerme tiritando de miedo.

    Esperé temblando, con los ojos cerrados, el primer golpe, pero la fusta no llegó a tocarme.

    -¡No don Román! No permitiré que trate así a su nieto. -la voz de Aldo retumbó en mi cabeza. Abrí los ojos para ver al muchacho sujetando en el aire la mano del abuelo.

    -Tu no te metas, el chico se merece una lección. No es asunto tuyo.

    -Lo siento don Roman pero eso no es justo, entrégueme la fusta por favor. -forcejearon un poco, pero a pesar de que el abuelo tiene mucha fuerza, no podía con la de Aldo más robusto y joven.

    Le arrebató el espantoso objeto que cayo al suelo y lo apartó de una patada.

    -Tranquilícese don Roman. -el abuelo dejó de resistirse y Aldo le llevó a su habitación cerrando la puerta. Aunque hablaban en voz alta, a veces el abuelo gritando, no podía entender nada, la congoja y mis sollozos me ahogaba y me faltaba el aire para respirar. Aunque apretaba los dientes no podía evitar los temblores que sacudían mi cuerpo.

    No se si el propio miedo me hizo perder el conocimiento o el contacto con la realidad, tampoco sabía el tiempo que había pasado. Solo escuchaba a Aldo hablándome y le sentía pasar la mano por mi cabeza.

    -Ya pasó todo Marito, ya pasó todo. -entonces arranqué a llorar en silencio mientras Aldo protector me abrazaba.

    **************

    Encontré el profesor de alemán como me aconsejó Guillermo. Al salir de la escuela de idiomas, pegado en una farola se anunciaba. Era un hombre joven que a su vez estudiaba haciendo un doctorado y necesitaba el trabajo. Quedamos en que una hora a la semana, para resolver dudas e ir practicando poco a poco, sería suficiente de momento.

    Los tres siguientes días intenté encontrarme con mi abuelo lo menos posible, me quedaba estudiando en la biblioteca municipal y llegaba a casa justo con el tiempo para meterme en la cama, a las mañanas me levantaba temprano y escapaba.

    Sabía que el temporal había pasado y que no corría peligro hasta que se presentara la ocasión propicia, cuando bebía perdiendo el control. Sin estar influido por el alcohol no era fácil que me llegara a golpear, además yo sabía que temía causarme marcas con sus golpes y que don Guillermo llegara a verlas.

    Esa tarde había quedado con Migue, mejor dicho, él quería saber sobre mi encuentro con don Guillermo.

    -¡Vaya, si que tuvo prisas Robert para encontrar consuelo!

    -Eso está bien Migue, a mi me libera y descarga mi conciencia.

    -Entonces es el momento de que te ocupes de ti mismo, tienes que divertirte, has pasado tres meses recluido y aislado, ¿no tienes necesidad de un hombre después de tres meses?, y sobe todo, encontrar alguien en quien poder confiar y que llegue a amarte ahora que lo de Robert está lejos.

    -Eso ultimo es difícil que vuelva a pasar Migue, y hombres ya tengo, si no recuerdo mal soy amante de don Guillermo, tu puedes prestarme a mi primo, no necesito más. -desde hacía algún tiempo no reíamos como en este momento.

    -Y no olvides a Lorenzo, me pregunta por ti cada día.

    -No voy a iniciar una aventura más Migue, no de momento.

    -Pero puedes tomar un café con él, hablar. Es lo que Lorenzo quiere. ¡Por favor Marito! Necesitas hablar y saber que alguien te escucha. Mi jefe es un buen chico.

    -No lo dudo Migue, pero para hablar ya te tengo a ti. Igual algún día paso por allí para ver vuestros modelos y tomaremos ese café que propones.

    El jueves me llamó Guillermo, quería que pasara por su casa el viernes y estuviera disponible para él hasta el sábado.

    Sentía cierta sensación, no de temor, desasosiego más bien, por como resultaría volver a ejercer de amante suyo. Tenía dos noches para usar el plug y prepararme, seguía usando el de tamaño pequeño y pensaba que era suficiente por la experiencia que ya tuve.

    La oportunidad de visitar la tienda de Migue y Lorenzo, se me brindo de repente, tenía que comprarme algo para el frío ya que Guillermo querría subir al monte para practicar su deporte favorito.

    Llamé a Migue y le dije que esa misma tarde pasaría por allí y que fuera buscándome algo apropiado.

    Cuando llegué Lorenzo atendía a una pareja y me saludo con un gesto y su mejor sonrisa.

    -¿Tienes ya algo para mi preparado? -abracé a mi amigo, admirado de como dominaba y lo bien que se manejaba en aquel ambiente.

    -Un montón de cosas, algo que te va a gustar. -fue verla y gustarme inmediatamente.

    -Esta parka te va a caer de cine, quítate la chaqueta y pruébala. -me dejé guiar por Migue, de verdad que me encantaba la prenda. Era principalmente amarilla con grandes bolsillos y capucha ribeteado de simil piel con algunos detalles en negro.

    -¿Te gusta?

    -Pues sí, esto era lo que buscaba.

    -Estas precioso. -No me había dado cuenta de que Lorenzo había terminado de atender a sus cliente y estaba a nuestro lado. La cara me ardía y me sonrojé como un niño. Le miré y sonreí como pude.

    -¡Gracias por el cumplido!

    -No es una galantería Marito, es la verdad. -busqué a Migue que con prudencia se había alejado y colocaba otras ropas en sus perchas.

    -Lo que sea gracias. -Lorenzo se aproximó, sujetó la parka afirmándola sobre mis hombros con las solapas abiertas y la capucha desplegada, haciendo que mis cabellos asomaran por encima.

    -Para mi es un lujo tenerte de cliente, y de amigo si me aceptas un café. -no sabía lo que me pasaba pero lo que decía me subía los colores.

    -De acuerdo, me apetece tomarlo. -iba a añadir “tomarlo contigo” pero me contuve.

    Le dejamos a Migue envolviendo la compra y me llevó a una cafetería cercana, pidió un café cortado para él y uno más grande con leche para mi.

    -Me ha dicho Migue que vas a la universidad, que eres muy inteligente.

    -No es cierto, Migue es mi amigo, ¿qué puede decir él?

    -Yo me lo creo, solo hacer falta mirarte a los ojos para darse cuenta.

    -¡Jo! Lorenzo, conseguirás ponerme rojo otra vez.

    -Te sienta muy bien, con el brillo de tu cabello se te ve delicioso, pero tienes razón, hablemos de otras cosas.

    -Tendrás novio…, o novia, un chico así no puede estar solo.

    -Soy gay Lorenzo…, y no, no tengo novio. -algo debió ver en mis ojos.

    -Yo también lo soy. Perdona, creo que no debía preguntarlo

    -No importa, tuve un novio pero duró muy poco. -tenía la mano sobre el mostrador y el repiqueteó con sus dedos sobre ella.

    -Cuéntame algo sobre tus estudios, ¿por qué te decidiste por empresariales?…

    La charla se fue alargando, me daba cuenta de que lo que me dijo Migue era cierto, Lorenzo era una buena persona, amable, lista y hasta algo guapo de cara, del resto era divino.

    -Me tengo que marchar Lorenzo.

    -El tiempo para tomar un café es muy corto, ¿volveremos a vernos?

    -Tu tienda me gusta, también tu ropa.

    -¿Nada más?

    -Aún es pronto Lorenzo, lo siento.

    -Puedo esperar y eso haré.

    **************

    El viernes a la tarde volví a hacer uso de las llaves de la casa de Guillermo. Había dejado una nota a mi abuelo diciéndole que estaría con él hasta el sábado y que no se preocupara. Seguramente no lo haría pero yo quería creer lo contrario.

    Guillermo estaba en el salón, sentado delante de una enorme pantalla de plasma, dejó de mirarla girando la cabeza hacia mi.

    -Por fin llegaste. -me acerqué para darle un beso y me sujetó para que me sentara a su lado, la pantalla quedó delante de mis ojos, la miré incrédulo fijamente, no pensaba que aquello fuera real.

    Un muchacho debatiéndose en la cama, debajo de un hombre mayor y peludo que lo tenía sujeto montándolo, con una verga que daba miedo entrando y saliendo del culito del chico.

    -¿Nos has grabado?

    Me encanta observarte, ver tus reacciones cuando te poseo, tus gestos y expresiones me alucinan. Marito, necesito tenerte.

    Sin apagar la pantalla se abrió el batín que llevaba, su enorme y oscura verga temblaba expulsando precum. Me maravillaba aquel don que la naturaleza le había otorgado y me arrodillé abriéndoles las piernas, sujeté la polla con las dos manos y empecé a lamerle los ricos hilos de líquido que resbalaban por ella.

    Comencé a chuparle el glande e intentar tragar todo lo que podía de la caliente carne.

    -¡No!, espera, mejor en la cama, quiero tenerlo como recuerdo.

    Me cogió en sus brazos y me llevó atravesando el salón y el pasillo con su vergón al aire, los faldones del batín flotando contra sus potentes piernas siseaban al rozarle los duros pelos.

    Me depositó en la cama, y mientras yo me desnudaba, él se quitó el batín y manipulo algún mando en la cabecera de la cama. Se tumbó sobre ella totalmente desnudo, un exquisito cuerpo de hombre maduro, perfectamente esculpido y cubierto de vellos se me ofrecía sonriente y dichoso.

    No lo dudé un instante, sin pensarlo me abalancé sobre él para seguirle mamando aquella prodigiosa polla, lamiendo los inmensos testículos, acariciando su abdomen mientras él dejaba salir roncos gemidos de placer.

    Tenía tanta necesidad de mamar verga, de volver a sentir aquel sabor delicioso en mis papilas que no me cansaba y todo me parecía poco.

    -Espera pequeño, también yo quiero chupar tu polla. -sin que él se moviera me subi sobre mi macho ofreciéndole mi pene, cabalgando su cabeza para que me comiera como él quería.

    Guillermo me chupaba el pito, pero sobre todo me mamaba el huequito del culo perforando el ano con la lengua. Así estuvimos un rato, aullando de placer con la comida de culo que Guille me daba, el gruñía roncamente comiendo mi culo, haciéndome sentir los pelos de su bigote rozando la entrada de mi culo, y luego la boca aspirando, y la barbilla apretando y queriendo meterse en mi culo.

    -Sí papi, si que rico papi, sigue comiendo mi culito. ¡Ayyyyyy! ¡Ayyyyyy! ¡Ayyyyyy! ¡Ayyyyyy! ¡Ummmmm! que bueno sabe papi.

    -Te quiero follar ya.

    -Sí papi, yo también quiero tu gorda verga en mi culito.

    El ambiente parecía electrificado, se palpaba la lujuria, se olía el sexo.

    Me giró en la cama colocándome boca abajo, tiró de mi cintura para que elevara el culo y se metió entre mis piernas. Cuando sentí el glande de la enorme polla apretando, tuve un estremecimiento nervioso, de la necesidad que me embargaba por tenerle dentro.

    No fue fácil al principio, pero no sentía dolor y también yo colaboraba empujando mi cuerpo hacía él hasta que estuve lleno de carne, con toda su polla metida en el culo.

    El macho pegado a mi espalda, con sus pelos acariciantes dando calor a mi piel, se quedó un minuto jadeando sin moverse, luego hacia pequeños movimientos de giro hasta que, para él, era el momento de la acción.

    Empezó a embestirme primero despacio para ir haciéndolo más fuerza y cogiendo velocidad. Su fortaleza parecía inagotable y me follaba magistralmente, me tenía totalmente entregado a él, ocupado en sentirle palpitar cuando descansaba, y como la verga se le hinchaba más anunciando el tremendo placer que sentía el semental que me montaba.

    -Ya, ya, ya voy a acabar, no puedo aguantar más. -rugió como un león en la selva disputándose la primacía del macho sobre la hembra, y pude sentir la ingente cantidad de semen borboteando, con el que me llenaba.

    Aún no había llegado mi momento, pero me masturbé velozmente y empecé a eyacular cuando mi hombre acababa.

    Después de la ducha estuvimos viendo la televisión y hablando, sobre todo él me hablaba, acerca de sus negocios y como los enfocaba. No lo sabía aún, pero esa era la primera lección de las muchas que recibiría de él sobre temas de negocios, me gustaba escucharle y a él que le preguntara.

    Me despertaron sus manos acariciándome el culo, las pasaba con suavidad por ellos y a veces los apretaba.

    -¿Qué hora es?

    -Las tres, pronto para levantarnos.

    -¿Y tu qué haces despierto?

    -Sintiéndote como duermes. -estaba tumbado boca abajo y me di la vuelta abrazando su cuerpo desnudo. Coloqué la pierna sobre él y tenía la polla dura.

    -Continuas caliente papi.

    -No importa, tu duerme. -bajé la pierna y la agarré con la mano.

    -¿Guille? -no me contestó

    -Me gusta tu verga papi. -no la podía abarcar con la mano pero si sujetársela para masturbarle.

    -Los dos necesitamos sexo al parecer.

    -¿Me dejas que te la chupe?, hasta que te corras en mi boca.

    La sentía tan caliente en la mano que la boca se me hacía agua y el culito se me abría palpitando, y también su pene se ponía más duro según se lo meneaba.

    Como no me respondía bajé la ropa dejándonos desnudos sobre la cama, al contraluz de la ventana la miraba toda tiesa y se la moví sujetándola por la base.

    Me incliné y la metí en mi boca, profundamente hasta sentir arcadas que contuve. Me sabía tan rica, y su delicioso olor propio de una verga de macho supurando jugos.

    Chupaba y lamía con destreza.

    -¿Te gusta papi? ¿Te gusta como te hago?

    -Sigue, continua bebé, lo haces muy rico. -me sujetó de la nuca marcándome el ritmo que quería y yo lamía, chupaba, y metía su verga larga, negra y gorda en mi garganta.

    Luego le comí, mordiendo con delicadeza sus negros y velludos testículos, hundía la cara en su pubis deseando integrarme en él. lamiéndole el negro vello ya con canas blancas.

    El olor a verga impregnaba mi cara.

    -Papi, ¿no has hecho nada estos meses? tu polla está más dura que otras veces.

    -No bebe, esperaba que tu llegaras. -comenzaba a ponerse duro y a contraer el abdomen, supe que estaba a punto de venirse, coloqué la punta del glande abrazado entre mis labios y lo pajeé lentamente.

    Unos instantes después sentí en mi boca el sabor dulzón del primer disparo de leche, no terminaba de salirle el semen, y a chorros, con presión y abundantes, trague todo lo que pude hasta que tuve que abrir la boca y que saliera para no ahogarme.

  • Padre e hijo: Mi oportunidad

    Padre e hijo: Mi oportunidad

    Justo después de mi decimoctavo cumpleaños, noté que mi padre me daba miradas extrañas, luego, unas semanas más tarde, comencé a notar que papá me estaba espiando cuando estaba en la ducha, o desnudo en mi habitación. Nunca olvidaré la primera vez que vi a papá mirándome. Estaba en mi habitación, masturbándome, cuando escuché un sonido viniendo de mi puerta. Miré para encontrar que mi puerta estaba entreabierta y, como pude ver, mi papá se quedó mirándome.

    Tenía los pantalones caídos alrededor de los tobillos y estaba sacudiendo su gruesa polla de siete pulgadas. No sabía por qué, pero por alguna razón, el pensamiento de mi padre mirándome masturbarme, me excitaba. Rápidamente fingí no darme cuenta, y moví mi propia vara hasta correrme, arrojando mi esperma sobre mi pecho sin pelo.

    Al día siguiente comencé a buscar imágenes gay en internet. Aprendí mucho de ellos; así que me enganché al sexo gay. En muy poco tiempo, me estaba tocando con los dedos en la ducha. En menos de un mes me había estirado el culo lo suficiente como para aceptar un pene entero.

    Así que durante unos meses me seguí tocando en la ducha, y papá seguía mirando mi habitación. Finalmente, casi tres meses después de que atrape a mi papá mirándome por primera vez, decidí que quería que papá me follara.

    Mi oportunidad llegó un sábado temprano por la mañana, cuando mi madre dijo que iría de compras con algunos amigos y que no volvería por al menos cuatro horas. Papá todavía estaba dormido. Tan pronto como mamá se fue, me desnudé rápidamente y me metí en la habitación de mis padres. Papá estaba acostado en la cama matrimonial, todavía dormido y estaba completamente desnudo. Me subí a la cama y me acosté con la suave polla de mi padre tocando mi cara. Moví mi mano y comencé a jugar con la polla de papá, masturbando lentamente su largo pene, tal como me gustaría. Después de un par de minutos, finalmente me armé de valor para comenzar enserio con mi padre. Comencé lamiendo la cabeza de la polla de papá, jugando con la lengua en el pequeño agujero del pene, luego, lamiéndolo , llevé toda la polla de mi padre a mi boca y a mi garganta.

    Fue entonces cuando papá se despertó.

    «¡Qué demonios estás haciendo, hijo!» Papá exclamó, sorprendido, pero emocionado de que su hijo le estuviera haciendo una mamada.

    Por supuesto que no pude responder. Con la enorme polla de papá metida en mi garganta. No saqué su polla de mi boca hasta que papá estuvo a punto de empujarme. Me di la vuelta y me puse de rodillas con el culo frente a papá.

    «¡Ahora fóllame papá, fóllame!»

    «Yo… no puedo follarte, eres… eres mi hijo», murmuró papá.

    «¡Sé que me quieres! Sé que me ves en mi dormitorio. Vamos, papá, quiero que lo hagas. Mamá no estará en casa por horas. Podemos follar todo lo que queramos».

    «Oh Dios», gimió papá, finalmente cediendo a su pasión. «Te follaré. Justo después de chupar ese pequeño y lindo ano tuyo».

    Papá se inclinó y comenzó a lamer y chupar ferozmente mi trasero.

    «Oh sí, ¡Chupa mi culo!»

    Después de diez minutos de lamidas, papá se detuvo, se levantó de la cama y sacó un poco de lubricante de un cajón de la cómoda. Luego echó una buena cantidad en mi culo.

    «Ahí. Tu trasero debería estar lo suficientemente lubricado para que yo pueda meter mi polla». Con esa última oración, papá comenzó a meter su polla por mi trasero. Siguió empujando y empujando, y después de unos cinco minutos, papá tenía toda su polla en mi trasero.

    «¡Ah sí!» Yo gemí. «¡Está toda en mi, papá! Toda tu gran polla está en mi trasero». – REALMENTE me estaba metiendo eso ahora.

    «¡Ahora fóllame! ¡Fóllame fuerte! ¡Golpea mi culo!»

    Papá comenzó a entrar y salir de mi trasero, follándome. ¡Se sintió tan bien! Papá continuó golpeándome el culo durante los siguientes treinta minutos, todo el tiempo que gemí suavemente. «Fóllame. Fóllame. Fóllame…»

    Pero todas las cosas buenas llegan a su fin, y pronto papá tuvo que correrse.

    «¡Me estoy corriendo! ¡Me estoy corriendo!» Papá gritó, descargando cucharaditas de jugo de hombre en mi trasero.

    Solo había una cosa que decir: «¿Podemos hacerlo de nuevo?»

    -El fin-

    Padre hijo

    Justo después de mi decimoctavo cumpleaños, noté que mi padre me daba miradas extrañas, luego, unas semanas más tarde, comencé a notar que papá me estaba espiando cuando estaba en la ducha, o desnudo en mi habitación. Nunca olvidaré la primera vez que vi a papá mirándome. Estaba en mi habitación, masturbándome, cuando escuché un sonido viniendo de mi puerta. Miré para encontrar que mi puerta estaba entreabierta y, como pude ver, mi papá se quedó mirándome.

    Tenía los pantalones caídos alrededor de los tobillos y estaba sacudiendo su gruesa polla de siete pulgadas. No sabía por qué, pero por alguna razón, el pensamiento de mi padre mirándome masturbarme, me excitaba. Rápidamente fingí no darme cuenta, y moví mi propia vara hasta correrme, arrojando mi esperma sobre mi pecho sin pelo.

    Al día siguiente comencé a buscar imágenes gay en internet. Aprendí mucho de ellos; así que me enganché al sexo gay. En muy poco tiempo, me estaba tocando con los dedos en la ducha. En menos de un mes me había estirado el culo lo suficiente como para aceptar un pene entero.

    Así que durante unos meses me seguí tocando en la ducha, y papá seguía mirando mi habitación. Finalmente, casi tres meses después de que atrape a mi papá mirándome por primera vez, decidí que quería que papá me follara.

    Mi oportunidad llegó un sábado temprano por la mañana, cuando mi madre dijo que iría de compras con algunos amigos y que no volvería por al menos cuatro horas. Papá todavía estaba dormido. Tan pronto como mamá se fue, me desnudé rápidamente y me metí en la habitación de mis padres. Papá estaba acostado en la cama matrimonial, todavía dormido y estaba completamente desnudo. Me subí a la cama y me acosté con la suave polla de mi padre tocando mi cara. Moví mi mano y comencé a jugar con la polla de papá, masturbando lentamente su largo pene, tal como me gustaría. Después de un par de minutos, finalmente me armé de valor para comenzar enserio con mi padre. Comencé lamiendo la cabeza de la polla de papá, jugando con la lengua en el pequeño agujero del pene, luego, lamiéndolo , llevé toda la polla de mi padre a mi boca y a mi garganta.

    Fue entonces cuando papá se despertó.

    «¡Qué demonios estás haciendo, hijo!» Papá exclamó, sorprendido, pero emocionado de que su hijo le estuviera haciendo una mamada.

    Por supuesto que no pude responder. Con la enorme polla de papá metida en mi garganta. No saqué su polla de mi boca hasta que papá estuvo a punto de empujarme. Me di la vuelta y me puse de rodillas con el culo frente a papá.

    «¡Ahora fóllame papá, fóllame!»

    «Yo … no puedo follarte, eres … eres mi hijo», murmuró papá.

    «¡Sé que me quieres! Sé que me ves en mi dormitorio. Vamos, papá, quiero que lo hagas. Mamá no estará en casa por horas. Podemos follar todo lo que queramos».

    «Oh Dios», gimió papá, finalmente cediendo a su pasión. «Te follaré. Justo después de chupar ese pequeño y lindo ano tuyo». @@@

    Papá se inclinó y comenzó a lamer y chupar ferozmente mi trasero.

    «Oh sí, ¡Chupa mi culo!»

    Después de diez minutos de lamidas, papá se detuvo, se levantó de la cama y sacó un poco de lubricante de un cajón de la cómoda. Luego echó una buena cantidad en mi culo.

    «Ahí. Tu trasero debería estar lo suficientemente lubricado para que yo pueda meter mi polla». Con esa última oración, papá comenzó a meter su polla por mi trasero. Siguió empujando y empujando, y después de unos cinco minutos, papá tenía toda su polla en mi trasero.

    «¡Ah sí!» Yo gemí. «¡Está toda en mi, papá! Toda tu gran polla está en mi trasero». – REALMENTE me estaba metiendo eso ahora.

    «¡Ahora fóllame! ¡Fóllame fuerte! ¡Golpea mi culo!»

    Papá comenzó a entrar y salir de mi trasero, follándome. ¡Se sintió tan bien! Papá continuó golpeándome el culo durante los siguientes treinta minutos, todo el tiempo que gemí suavemente. «Fóllame. Fóllame. Fóllame …»

    Pero todas las cosas buenas llegan a su fin, y pronto papá tuvo que correrse.

    «¡Me estoy corriendo! ¡Me estoy corriendo!» Papá gritó, descargando cucharaditas de jugo de hombre en mi trasero.

    Solo había una cosa que decir: «¿Podemos hacerlo de nuevo?»

    -El fin-

  • A punto de dar a luz

    A punto de dar a luz

    Llegó el momento de tener la reunión en el club privado con 8 hombres y yo en el mes 8 y medio de mi embarazo, mi vientre estaba enorme! El último mes había sido muy cansado y cuando me fui del trabajo en ausencia por maternidad agradecí eso porque era ya muy complicado llevar un ritmo normal de trabajo estando tan cambiada físicamente.

    Sin embargo, mi calentura no disminuyó, me dediqué a tener sexo oral con mis machos y mi esposo y llegado el día me excité solo de pensar que me ofrecería estando tan avanzado mi embarazo a esos hombres que sabían quién era en realidad…

    Días antes me reuní con Jesús, el hombre que me había introducido al club y me mostró las fotos de los candidatos para que escogiera quienes estarían invitados, me dijo que previamente le había mandado una invitación al evento a todos los miembros del club con una carta menú mía donde había una descripción mía, dos fotos, una vestida y otra desnuda, de manera que ya todos sabían que era gerente de mi trabajo y estaba casada además de estar embrazada en el último trimestre.

    Escogí a hombres de igual posición a las mía y un par de trainees de un corporativo importante del área farmacéutica para que asistieran a la reunión, todos ellos alrededor de los 35 y muy vergones…

    Salvo los trainees que tenían 22 años, los demás eran un poco mayor que yo, y las invitaciones fueron enviadas inmediatamente confirmando la selección por parte mía, Jesús insisto en anexar una foto mía actual donde mostrara el estado de mi embarazo y acepté, me tomo algunas en el sillón de su oficina completamente desnuda mostrando mi voluminoso vientre y agregamos un clip de audio donde iba invitando personalmente a cada uno de ellos para que me acompañarán en esa velada especial…

    Llegó el día y me arregle de acuerdo a la ocasión, pasaron por mi y llegamos a la casa club, al entrar me di cuenta que todos los invitados estaban ya ahí y al verme entrar en la sala me saludaron efusivamente, alagada por la recepción, sonreí satisfecha de saberme tan deseada por aquellos hombres, me senté frente a ellos y brindamos por la ocasión.

    Me di cuenta que había cámaras en toda la casa y Jesús me comentó que el evento sería transmitido a todos miembros del club en vivo,-seguro mi papá no se perdería la transmisión-, iniciamos con las fotos de rigor para la memoria visual del club, uno a uno de ellos se fueron presentando aprovechamos para ir tomando fotos con todos ellos y en un momento dado sonó la campanita que conocí en la primera reunión a la que a asistí y fue la señal para dejarlos desnudarme y que los fuera desnudando yo…

    Rápidamente quedé al natural y al ver mi vientre abultado y mis senos crecidos ya por el embarazo… La erección en varios era más que evidente, me sentaron en el sillón y fueron pasando conmigo para que los desnudara.

    Cada uno de ellos me iba diciendo que me querían coger hasta venirse dentro de mi y me sentí excitada de saberme tan deseada, baje los pantalones de uno de ellos y su enorme verga saltó frente a mi y le di una mamada deliciosa, decidí empezar la velada y me puse de pie de frente a la cámara y llamé a mis hombres para que uno a uno fueran pasando junto a mi y desnuda como estaba le pedía la audiencia del vídeo fuera diciéndome que hacerle a cada uno y se llenó la pantalla de sugerencias de inmediato.

    Empecé a calentarme mucho y regrese al sillón, me acomodé y abrí mis piernas dejando a todos verme la raja abierta y dije:

    -Hoy estoy aquí para complacerlos a todos, háganme lo que quieran…

    Dos de ellos se acercaron y empezaron a acariciarme las tetas y las mamaron con lujuria,

    Uno más se acercó y me puso de nuevo el collar con la correa en el cuello y dijo:

    -Aquí tenemos a la gerente de compras del área de caballeros de la tienda más grande de departamentos del país, una mujer caliente que está casada y embarazada y se ofrece en su trabajo a los hombres y hoy viene a ofrecerse en para nuestro placer sin condiciones, verdad perrita? -Dijo Jalándome del collar y haciéndome que me pusiera en cuatro.

    Todos empezaron a decirme que era una puta descarada y demás linduras…y lo único que lograron fue que me excitara al límite mientras mi hombre me paseaba en cuatro con el collar frente a todos…

    Me di cuenta entonces que la idea era humillarte antes de cogerme, no tenía problema con eso, de hecho, entre más me decían cosas, más me calentaba…

    Me llevo alrededor de todos y finalmente me subió al sillón colon si fuera una perrita y me dejó en cuatro lista a recibir a los machos que estaban en la reunión en mi raja velluda que estaba ya abierta por la excitación…

    Llegó el primero y me dio un par de nalgadas que dejaron mis nalgas rojas, puta! Dijo el en voz alta, ‘eres una puta Mariela… Qué pensarían tus empleados si te vieran así?’.

    -Que soy lo que todos sospechan: una hembra caliente siempre dispuesta a recibir una buena verga! -dije casi gritando mientras él me seguía nalgueando cada vez más duro, finalmente, mientras gemía yo de placer al recibir sus nalgadas me preguntó:

    -tienes problema si le enviamos unas fotos tuyas así a tus empleados para que te vean a punto de coger?

    Volteando a verlo le dije:

    -adelante! hazlo! pero métemela yaaaa!!!

    Me empine y con ambas manos me abrí los labios de mi vagina velluda mientras varios de los presentes me sacaban fotos en esa posición.

    Me di cuenta que esto tendría consecuencias en mi trabajo cuando regresara de la incapacidad por embarazo, pero decidí dejarlo para ese momento, ahora lo que deseaba era ser penetrada porque estaba excitadísima!

    Rogándole a mí macho en turno, me ofrecí descaradamente a él diciéndole:

    -méteme la verga ya bien adentro, aquí estoy esperándote para que me llenes de tu semen!

    Se acercó a mis nalgas y de un solo golpe me metió la verga hasta adentro, gimiendo como loca empecé lentamente a mover las caderas atrás y adelante, el me tomo de los muslos y empezó a moverse rápidamente mientras me pellizcaba las piernas…

    Mi raja estaba mucho más sensible en mi avanzado estado, un orgasmo intenso me llegó casi de inmediato y gritando:

    -me vengo!, me vengooo!

    Lo sentí llenarme de su leche…

    Se salió de mi vagina y tomó el collar para guiarme como perrita de nuevo… Me llevó lentamente hacia las recámaras seguida por los hombres que iban a poseerme…

    Acercándose a mí cara, me dio un beso y me dijo en voz baja mientras acariciaba mi espalda:

    -de verdad no te molesta que enviemos algunas fotos a tus empleados de cómo eres en las intimidad? mira que a partir de ese momento vas a ser vista diferente, te verán como una señora putísima…

    -Siempre he sabido que varios de mis empleados me ven así, esto solo será la confirmación de sus sospechas, y cuando regrese a trabajar después de dar a luz, varios de ellos seguramente me harán propuestas explícitas… No tengo problema con ello -dije sonriendo.

    Otro hombre se acercó y me pego boca arriba en la cama abriendo las piernas, me acomodé lo mejor que pude y me penetró profundo mientras apuntaba sus brazos extendidos sobre mi, empezamos a movernos rítmicamente y mientras me cogía me preguntó:

    -Mariela, te excita saber que tú esposo seguramente está viendo esta orgía a través de la transmisión?

    -sí, siempre he sido muy caliente, y cuando le dije que vendría a ofrecerme a Uds. en mi actual estado se inquietó bastante, estoy segura lo está disfrutando tanto como yo… -Lo sentí venirse dentro de mí mientras decía mi nombre y me pellizcaba los pezones con rudeza…

    Uno a uno, los demás hombres fueron pasando a cogerme dejándome su semen dentro de la raja, el último, uno de les trainees, me metí la verga en el ano y después de cogerme por un largo rato así me dio su venida en la cara, acostada como estaba, la cara llena desengrasante y mi raja derramando leche de los demás, terminó la transmisión en video y Jesús se acercó a mí para decirme que las solicitudes de los demás miembros de conocerme en privado se recibían de manera tumultuaria… Mi reunión había resultado un éxito…

  • El chat terminó caliente

    El chat terminó caliente

    —Ven amor —dijo la chica— ¿Qué quieres que te haga?

    —una francesa —dijo él.

    Ella toma la punta de sus pezones con los dedos, separa sus enormes tetas y él coloca su pene entre medio de ambas.

    La chica con mirada picara y sonrisa burlona, tomas sus tetas con ambas manos y comienza a moverlas hacia arriba y abajo, él mueve sus caderas al ritmo y goza de la situación, al rato un chorro de semen salpica la cara de la chica, y se derrama sobre sus tetas.

    Mientras miro desnuda la porno, no puedo evitar, llevar mi mano a la húmeda entrepierna, mientras toco con mi pulgar mi clítoris, me introduzco dos dedos en mi vagina, ambos entran y salen mientras miro la pantalla, a medida que la escena avanza acelero el movimiento, y casi que tengo un orgasmo al mismo instante que termina la película.

    Así desnuda y agitada todavía voy al baño a lavarme y vuelvo a la cama, es una noche de calor y estoy cachonda, siento el cuerpo acalorado me relajo y me quedo dormida.

    Al día siguiente, enciendo mi notebook, y reviso mi Facebook para ver qué novedades hay después de varios días sin ingresar, respondo varios mensajes, le doy me gusta a notificaciones observo varios de mis contactos enganchados y de pronto Juan comienza a chatear conmigo, no nos conocemos personalmente, solo de forma virtual, de tanto en tanto hablamos de cosas que nos pasan, problemas de la vida cotidiana etc., nada del otro mundo.

    Hoy comenzamos a hablar de nosotros si teníamos pareja y la conversación rumbeo para el lado del sexo, él me comento que no tenía pareja y me pidió de encender la webcam, así nos podíamos ver y charlar mas amablemente, en verdad era un bombón, después de lo de anoche me estaba poniendo cachonda nuevamente, pero no debería decir nada para que no crea que soy una cualquiera, y con las ganas de sentir una pija me estaba volviendo loca.

    Juan me hizo varios alagaos a los que agradecí, y me dijo si tenía algún problema de salir algún día a tomar algo con él, le pregunte la edad y me dijo 38, estaba muy bien físicamente lindo cuerpo, se lo veía musculoso, algunas cosas que decía me hacía reír, pero jamás nada fuera de tono ni grosero, me estaba gustando y me estaba imaginado haciéndolo con él.

    En eso me pidió que aguarde, que estaba sonando el timbre de la entrada, y que regresaría en seguida, mientras tanto yo seguí con mi Facebook haciendo mis cosas, paso un largo rato y Juan no regresaba ya me estaba aburriendo y me pensaba retirar, cuando de pronto lo veo a Juan haciendo ademanes de espaldas a la cámara, la curiosidad pudo más y me quede a observar.

    Apague las luces puse mi perfil en out, y continué mirando la cámara, la chica comenzó a besar a Juan, mientras con las manos le desabrochaba el pantalón, por supuesto él respondía con los besos, y también le quito la remera, ambos quedaron desnudos, un buen tamaño de pene se notaba de él, la chica se arrodillo y comenzó a chupárselo con ganas, yo ya estaba totalmente sorprendida y excitada al mismo tiempo, con lo cual me desnude frente a la máquina, y me senté abriendo las piernas sobre el escritorio, me asegure de bajar el volumen, y comeré a acariciarme mi húmeda vagina, la chica seguía devorándose la pija de Juan, y este de tanto en tanto veía que miraba la pantalla de la PC para saber si estaba conectada, no podía observar muy bien por la distancia y por el empeño que ponía la señorita en la mamada.

    Ella se levantó sin dejar de pajearle el pene, él al límite de la calentura la toma a ella de los brazos y la coloca de frente sobre la mesa, dejando todo su trasero a la vista de Juan, yo ya tuve un orgasmo y seguí por otro, podía ver todo el buen tamaño de pija que le iba a introducir, tomo su pene con una mano mientras con la otra jalaba del pelo de ella, le movió el glande entre su raja, y se la introdujo toda de un golpe, mientras realizaba sus movimientos de penetración, yo en tanto me metí un dedo en mi concha mientras que con el pulgar tocaba mi vagina, eh imaginando ser la chica, decía, “así así penétrame así como me gusta, soy tu putita dámela toda, me encanta”

    En un momento Juan se aparte de la chica, la saca y se la introduce dentro del ano de ella, me di cuenta ya que la pija costaba que entre, hasta que de a poco fue entrando en su puertita de atrás, al mismo tiempo yo me introducía un dedo en mi culo, y gritaba y gozaba, “aaahhh dámela toda, rómpeme bien el culo papito, avísame cuando vas acabar” y Juan se movía como si me estuviera escuchando, quizás palabras similares le decía la chica, antes de correrse, Juan se aparte, la chica se arrodilla y masturba rápido la pija se coloca frente a ella y abre la boca, y una buena cantidad de leche roció su cara y otra buena parte fue a su boca, le limpio con la lengua toda la cabeza de la pija.

    La señorita tomo su ropa, y se dirigió a otro lado de la casa calculo que al baño, no sé, así que tuve que reincorporarme de mi silla rápidamente y cerré el Facebook, antes que Juan vea que vi todo; mientras yo seguía desnuda y agitada; me fui a la ducha a relajarme un rato.

    En otro relato les contare que pasó con Juan.

    Espero les haya gustado, si desean pueden escribir sus comentarios a: [email protected].