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  • Más que fútbol (3): La segunda vez

    Más que fútbol (3): La segunda vez

    Dicen que cuando haces o pruebas algo por vez primera y te gusta, difícilmente vas a poder resistirte a no volver a caer en ello. Y precisamente algo parecido les ocurrió a Héctor y Moisés, dos grandes amigos, de 37 y 35 años respectivamente. Ambos llevan una excelente amistad desde hace ya un buen tiempo, se tienen una excelente comunicación y confianza, además de una gran química. Juntos juegan en un equipo de fútbol de su empresa.

    Pero fue hace unos días, que su amistad llegó a límites jamás pensados, probando por primera vez el sexo homosexual. ¿Cambió su amistad a raíz de esa noche? ¿Dejaron de hablarse o se pelearon? O incluso, ¿Volvieron a repetirlo?

    Después de aquella noche de viernes posterior a su triunfo en el torneo del trabajo, la relación entre Héctor y Moisés continuó tan normal como antes, salían a comer juntos todas las tardes, charlaban un rato al salir del trabajo, y no faltaban los whats cada fin de semana durante algún partido de fútbol en la TV. El tema sexual quedó en el olvido, no hubo mayores comentarios, ni insinuaciones sexuales, tal vez por pena o respeto a su amistad.

    Un domingo del mes de junio, en que la Selección Mexicana jugó su primer partido de la Copa Mundial, Héctor atinó en que era buena idea invitar a sus amigos para juntos ver el encuentro, justamente ese fin de semana, su esposa había partido a otro estado a visitar a unas primas y no regresaría al menos por una semana. Tenía la casa a su disposición.

    Alrededor de las 9 am, fueron llegando todos con sus jerseys puestos, el partido inició cerca de las 11 am contra Alemania. Durante el mismo, la efusividad se mantuvo en los presentes. Finalmente el partido terminó 1-0 a favor de México, los ahí reunidos, se abrazaron alegres, alzaron sus cervezas brindando, y dicha celebración se alargó al menos hasta el atardecer, cuando se fueron despidiendo cada uno de los invitados.

    Héctor y Moisés continuaron bebiendo hasta cerca de las diez de la noche, durante ese tiempo, revivieron aquellos días cuando recién habían coincidido en el trabajo, en que terminaban siendo los únicos de pie, bebiendo hasta el amanecer.

    Pero el cansancio llegó, y debido a que al otro día había que trabajar, no tuvieron más opción que subir descansar; esa noche, gracias a su inconveniente estado Moisés optó por quedarse a dormir ahí con su mejor amigo.

    Héctor preparó la recámara principal para que la ocupará su amigo, mientras él lo haría en la habitación contigua. Antes de irse a dormir, intercambiaron algunas palabras, lo que hizo que Moisés viera más viable el que compartieran habitación, ya lo habían hecho antes y no veía problema en que esto ocurriera de nuevo, Héctor aceptó, bajo por unas cuantas cervezas y subió para beberlas con Moisés mientras seguían platicando.

    Ya acostados, siguieron platicando por un buen rato, un comentario llevó a otro y a otro, hasta llegar al tema sexual, el cual evidentemente, no habían tocado desde aquella noche que tuvieron sexo entre ellos.

    Durante todo el tiempo que llevaban de amistad, siempre el sexo era común entre sus pláticas, principalmente cuando estaban a solas, era el momento perfecto para hablar de sus sesiones con sus respectivas esposas, por supuesto, con el debido respeto; e incluso contarse alguna que otra fantasía, pero a raíz de su última borrachera, fue que se sinceraron más, y los secretos entre los dos empezaron a extinguirse.

    Esa noche ninguno habló de sus esposas, comentaron sobre las propuestas swingers de Camilo, sobre la cada vez más evidente homosexualidad de Joaquín y su posible relación con Mauro. A decir verdad, ambos tenían un tema en común que deseaban tratar, pero ninguno se atrevía. En un instante Héctor dio un largo sorbo a su cerveza como dándose valor y decidió hablar.

    -“Yo aún tengo muy presente esa noche, de hecho, lo recuerdo casi a diario”- bebió otro sorbo más grande y continuó -“Es muy extraño, sabes, podría molestarme, sentirme defraudado conmigo mismo o culpable por hacerle eso a mi mujer, pero todo lo contrario. Cuando lo recuerdo, lo hago con gusto, incluso hasta mi verga se despierta, y mi culo pareciera que palpita. He querido hablarlo contigo, pero no sé si tú…”.

    -“¡A mi me pasa igual!”- se apresuró a responder Moisés -“El recordarlo me causa tal sensación de excitación que he tenido que masturbarme para calmar mis instintos. A veces, incluso te imagino de nuevo hincado o de perrito frente a mí.”- concluyó.

    Se hizo un breve silencio, ninguno perdió la vista en el otro, dieron un trago a sus bebidas y siguieron hablando.

    -“El problema aquí es que yo no soy gay y tú tampoco. Ambos estamos casados. No está bien lo que hicimos y mucho menos que nos excite recordarlo.”- añadió Moisés esperando que Héctor asintiera a sus declaraciones, pero este desvío su mirada a su lata de cerveza. Si bien, estuvo de acuerdo con las palabras de su amigo, pero la confusión fue mayor. De momento, un silencio largo se hizo presente en la habitación, nadie se animó a decir más nada, se limitaron a terminar su bebida; Héctor tomó dos pijamas, una para él y la otra se la entregó a su amigo, se cambiaron en medio de dicho silencio, una vez que ambos volvieron a la cama para recostarse, Héctor decidió romper el hielo, tomó a su amigo por el hombro y le apretó un poco, luego añadió:

    -“Tú y yo siempre vamos a hacer amigos pase lo que pase. Lo de esa noche no va a cambiar nada entre los dos. Y veo ridículo limitar nuestras pláticas o nuestra relación solo por algo que finalmente a los dos nos gustó. Haber probado el sexo entre los dos no nos hace gays, ni menos hombres.-”

    Antes de que continuara hablando, Moisés se aproximó a él rodeándolo con un cálido abrazo. Héctor le correspondió, colocó sus manos sobre la espalda de Moisés y comenzó a deslizarlas en señal de afecto. Pero el instinto les volvió a traicionar, Héctor bajó cada vez más sus manos hasta llegar a la cadera de su amigo, una vez que casi tocó sus nalgas, se detuvo, esperando la reacción de Moisés la cual no fue en absoluto de enfado, este giró su cabeza y besó delicadamente el cuello de Héctor.

    Despegaron sus cuerpos, mirándose fijamente, lo entendieron perfecto, se quitaron sus playeras y se acercaron, esta vez, juntando sus labios. Fue un choque muy fuerte para los dos, que volvían a besarse, cerraron sus ojos y se dejaron llevar por ese beso, sin duda, era algo que ansiaban repetir de hace tiempo.

    La intensidad del beso incrementó, al grado de rozar sus lenguas, pero esta vez eso no les molestó. A la par subieron y bajaron sus manos por el cuerpo del otro, tratando de recorrer cada centímetro. Moisés fue recargando su cuerpo en Héctor, hasta que quedaron recostados, Moisés encima. Héctor no perdió tiempo y dirigió sus manos a las nalgas de su amigo, metió su mano entre la pijama y el bóxer de este y comenzó a sobarlas, luego les apretó y dio ligeras palmadas. Moisés no se quedó con las ganas de hacer lo propio, pero al estar Héctor recostado, no pudo tener un buen acceso a sus nalgas, así que prefirió meter sus manos por delante y sentir el pene bien erecto y los testículos cargados de su amigo.

    Segundos después se separaron los amigos, pero solo para desvestirse por completo, tan a prisa como si la noche se les fuera a terminar. Moisés se recargó en la cabecera de su cama y comenzó a masturbarse sin dejar de ver a su amigo, quién de pie hacía lo propio tocando su pene y acariciando su abdomen. Sus miradas estaban llenas de morbo, y no pudieron esperar más. Héctor se subió al colchón, se acercó a su amigo y tomó su muy erecto pene, comenzó a masturbarlo y decidió llevarlo a su boca, pero Moisés le detuvo, le vió fijamente y le interrogó si estaba seguro de lo que estaban por repetir, Héctor respondió no estar seguro de si era lo mejor, pero si, que era lo que más deseaba hacer. Entonces Moisés le sonrió, apartó sus manos colocándolas sobre su nuca y dejó que su amigo hiciera lo suyo.

    Héctor que en ningún momento soltó aquel miembro, comenzó a masturbarlo con más fuerza y lo metió en su boca; al tener el sabor del precum en su lengua, sintió un leve desagrado del cual hizo caso omiso y prefirió continuar; comenzó a succionar torpemente, metió sus manos y no logró obtener un buen ritmo, era la segunda vez que lo hacía y obviamente no tenía experiencia en ello, pero sin importar, el continuó practicando, le masturbó, lamió y chupó, por varios minutos más. Una vez que su pene comenzó a lubricar con mayor intensidad, se apartó, sabía que a pesar de su torpeza en algún punto su amigo podría eyacular. Se hincó sobre el colchón, tomó su propio pene y comenzó a masturbarse de nuevo, le sonrió a Moisés ofreciéndole, este se relamió sus labios pero al estar a punto de acercarse se detuvo, se intimidó y dudo en repetir la acción, pero Héctor se acercó a él, colocando su mano sobre el hombro de Moisés y le invitó a hacerlo sin pena.

    Moisés tomó el pene de Héctor, lo masajeó, y lo dirigió a su boca; una vez dentro, cerró sus ojos, ciertamente, por extraño que parezca, el pudor invadió su mente, Héctor que se percató, acarició los cabellos de Moisés para hacerlo sentir en confianza, así fue que este se dejó llevar. Él también era bastante torpe, pero a diferencia del otro, este fue más sutil al realizar su oral, de forma más lenta metió y sacó el pene de sus labios, le masturbó también más despacio, a él así le gustaba que se lo realizaran y supuso que así le gustaría a su amigo.

    Mientras Moisés seguía entretenido con el pene de Héctor, fue este que aprovechó la posición de Moisés para inclinarse un poco, acercando sus manos a sus nalgas y comenzó a palmearlas, acto seguido las abrió para poder tener acceso a su hoyo, sus dedos comenzaron a rozar uno por uno, en cierto momento intentó introducir alguno, pero Moisés no estaba del todo preparado para ser de nuevo penetrado.

    Instantes después, volvieron a separarse, siguieron tocándose de forma individual, hasta el punto en que la interrogante de si se animarían a intentarlo de nuevo, y quién lo haría primero, apareció.

    -“¿Y si intentamos un 69?”- cuestionó sonrojado Héctor, mientras levantó sus hombros. Moisés sonrió apenado y aceptó, de modo que ambos giraron sus cuerpos hasta quedar uno de cara al miembro de su amigo y viceversa. Metieron cada uno el pene del otro, una sensación de descargas eléctricas les recorrió instantáneamente, les resultó extraño pero excitante el mamar una verga y que al mismo tiempo se las mamaran. Ahora decidieron imitar los movimientos de succión del otro, para intentar darse mayor placer.

    Héctor dio un paso más adelante, pues ahora pasó su lengua por los testículos de su amigo, sin darse cuenta, continuó avanzando hasta ir llegando al culo de su amigo, fue cuando dio una lamida y el extraño sabor le sorprendió; Moisés estaba aseado, lógicamente, pero es obvio que ninguno de los dos había realizado un beso negro. Héctor recordó aquellos videos de sexo gay que alguna vez miró a escondidas, en los que el activo disfrutaba de dar un buen beso en el ano, mientras metía y sacaba algunos dedos para estimular; así que Héctor pensó sería una buena idea intentarlo y comenzó a hacer lo mismo. Moisés de principio sintió un escalofrío en todo su cuerpo, luego algunas cosquillas, pero poco a poco comenzó a parecerle excitante lo que su amigo le hacía. Héctor al ver la respuesta de su amigo no dudó en comenzar a juguetear con sus dedos, tocándole el ano y masajeándolo un poco, después intentó meter suavemente un dedo, Moisés al sentirlo dio un leve gemido pero no sé disgustó, hecho que permitió a Héctor continuar en lo suyo.

    Al pasar de los segundos, el culo de Moisés estaba perfectamente dilatado, se contraía con cada lamida, y sus gemidos aumentaron cada vez más, hasta que no pudo aguantarse más y le sugirió a su amigo que lo penetrara. Fueron esas las palabras que tanto esperó Héctor, pues de inmediato se puso de pie, sacó de su buró unos condones y luego tomó un lubricante que afortunadamente guardaba en sus cosas. Se puso el condón, y le puso lubricante. Luego tomó el que creía suficiente y lo untó sobre el culo de su amigo, dilatándolo nuevamente para poder acceder con facilidad y que a su amigo no le causará dolor; acercó su pelvis a las nalgas de su amigo, al primer contacto con su ano, comenzó a restregar su pene, recorriendo cada centímetro de su rosado ano, enseguida lo colocó en el mero centro y trató de empujarlo suavemente, Moisés lanzó un par de gemidos de dolor, colocando su mano sobre la cintura de Héctor, deteniéndolo para que no entrara más.

    Héctor sacó su pene y vertió otro poco de lubricante sobre el culo de su amigo, metió un par de dedos en símbolo de estimulación y de nuevo acerco su pene; está vez, cuando empezó a meterlo, recargó sus manos sobre la espalda de Moisés, presionando su cuerpo para que este último lo flexionara y así dejará solo sus nalgas elevadas. Moisés lo entendió y trató de acomodarse de forma que no fuera muy molesto el dolor, una vez bien acomodado, Héctor metió todo su pene por completo y comenzó a moverse de forma suave y ligera, esperando a que el culo de su amigo se adaptara a la situación. Al paso de los minutos inició un juego de “mete y saca” bastante placentero para ambos, el precum que despidió el pene de Héctor humedeció en absoluto su verga, que además aún conservaba lubricante, está combinación provocó que hubiera una mayor facilidad para la penetración, debido a que el culo de Moisés se encontró bastante mojado y dilatado. El choque del pene y los testículos de Héctor en el ano y nalgas de Moisés, combinado con el ritmo que Héctor llevaba, desencadenaron un curioso ruido que invadió toda la habitación, esto causó tal placer en ambos que no dudaron en intercambiar gemidos y Héctor, por su parte comenzó a incrementar sus movimientos.

    Pasaron unos cuantos minutos y el culo de Moisés comenzó a resentir aquellas embestidas, de tal modo que tuvo que pedir a Héctor que se la sacara, para descansar un instante.

    Ambos continuaron bastante calientes, sus vergas mantuvieron una fuerte erección, delatada por lo resaltado de sus venas, y la continua salida de precum, Moisés además, no dejó de contraer su culo que no dejaba de palpitarle. Después de aquella pausa los dos querían seguir disfrutando, Héctor masturbó su pene con la intención de volver a penetrar a Moisés, pero él sabía que no quería perderse la oportunidad de penetrar, por lo tanto apartó la mano de su amigo cuando este se dispuso a tocar sus nalgas para abrirlas, le dijo que él también quería penetrarlo, alegando que ese era el trato, de modo que a Héctor no le quedó remedio que aceptar, no muy convencido se dirigió por otro condón y se lo dio a su amigo.

    Moisés abrió el condón, comenzó a colocárselo, tomó el lubricante, y justo cuando estuvo por untarlo, se percató del semblante de Héctor, hecho que hizo que se acercara a él, le rodeó con sus brazos, le dio algunas palabras de aliento y comenzaron a besarse. Moisés sabía que era el momento para preparar a su amigo, mientras sus labios siguieron conectados, él pasó sus manos sobre la espalda de su amigo hasta llegar a sus nalgas, las cuales masajeó y fue separando suavemente, intentó introducir un par de dedos, aunque no resultó fácil, pues Héctor dio un pequeño brinco al sentirlos.

    Moisés tomó en cuenta que su ano se dilató luego de que Héctor le estimulará con sus dedos y lengua, así que llevó a su amigo contra la pared, se puso detrás de él y comenzó a besarle el cuello, pasó una de sus manos al frente de su amigo para tomar su pene y masturbarlo. Sus labios continuaron por la espalda de su amigo, de vez en cuando usó la lengua, luego fue bajando poco a poco, hasta llegar a las nalgas de su amigo, estando ahí, se hincó y comenzó a lamerlas e incluso darles pequeñas mordidas, luego las separó y comenzó a pasar sus dedos y después su lengua, le costó trabajo realizar aquella acción que hizo por vez primera, pero le fue gustando; bajo su mano para comenzar a masturbarse mientras siguió dándole placer a su amigo con su lengua. Tan pronto sintió a su amigo lo suficientemente listo, se aproximó por el lubricante, colocó en su erecto pene y llevo una pequeña cantidad al ano de su amigo, se puso de pie e intentó introducir su pene. Héctor dio un fuerte quejido, que Moisés silenció al poner su mano sobre la boca de su amigo, continuó introduciendo su pene hasta llegar al fondo, hecho que provocó fuertes dolores en Héctor que en varias ocasiones intentó zafarse, pero Moisés, preso de su instinto y con firme intención de no frustrar sus ganas, tomó las dos manos de su amigo y las sujetó con fuerza, automáticamente su cuerpo quedó recargado en la pared, impidiéndole que pudiese apartarse. En un principio Moisés intentó moverse con suavidad, pero al pasar los segundos comenzó a hacerlo con mayor fuerza, olvidándose de su amigo y solo tomando en cuenta sus instintos.

    Evidentemente Héctor lo resintió y comenzó a gemir e incluso quejarse con mayor frecuencia, pero Moisés no estaba consciente, comenzó a nalguearlo mientras seguía penetrándolo; al darse cuenta que su amigo no se callaba, Moisés optó por nalguear ahora con mayor intensidad como obligándolo a callarse, sujetó muy fuerte su cadera para impedirle soltarse, prácticamente tomando el control absoluto.

    Por extraño que parezca, Héctor comenzó a sentir mucho placer en aquella acción de su amigo, su pene estaba más erecto que antes y no dejó de chorrear precum, era como si la idea de la sumisión que le hacía su amigo, le excitara en exceso, por lo que los gemidos dejaron de ser de dolor y ahora salieron llenos de placer, en breves instantes se le escaparon algunas palabras pidiéndole que no dejara de hacerlo y que fuera más fuerte, a Moisés le agrado la idea y obedeció aumentando el ritmo y las nalgadas.

    El placer en Héctor era tal que no dejó de masturbarse, pronto, una serie de espasmos invadieron su cuerpo, retorciéndose, su sangre se calentó, y varios chorros de semen salieron disparados al piso y pared de la habitación, su cabeza estaba en trance y sus gemidos cubrieron todo el lugar. Moisés se prendió tanto ante esa situación, por lo que aumentó sus embestidas, hasta que comenzó a sentir una especie de electricidad en todo cuerpo, sacó rápidamente su pene, retiró el condón y bastaron unos segundos para que comenzara a eyacular sobre la espalda y nalgas de su amigo, también gimió fuerte.

    La respiración de ambos estaba bastante agitada, sin importar si se manchaba de su propio semen, Moisés recargó su cuerpo contra la espalda de su amigo y rodeó con sus manos.

    Segundos después, ambos trataron de reponerse, se alejaron de la pared, se giraron para quedar de frente y volvieron a besarse por unos segundos. Luego, Moisés ayudó a limpiar la espalda de su amigo, y juntos limpiaron los restos de semen esparcidos por el piso.

    Cada uno por separado ingresó a la regadera para limpiarse, regresaron a la cama para ahora sí, disponerse a descansar; una vez bajo las sábanas, no dudaron en repegarse, intercambiaron palabras sobre lo rico que lo habían pasado, se abrazaron y se quedaron dormidos.

    A la mañana siguiente, despertaron después de las siete, muy tarde tomando en cuenta que el trabajo les esperaba a las ocho, se apresuraron a vestirse y marcharon juntos al trabajo, no mencionaron nada sobre lo recién ocurrido.

    Mientras Moisés manejó, Héctor en algún instante colocó su mano sobre la de su amigo mientras esté la tenía en la palanca de direcciones. Moisés miró a su amigo, intercambiaron una sonrisa perversa, insinuando la complicidad entre los dos, sin duda, estaba surgiendo algo que ambos tenían muchas ganas de experimentar.

  • Después de desvirgarme, fui la putita del capitán

    Después de desvirgarme, fui la putita del capitán

    Llevaba casi un mes siendo follado por mi capitán, después de haberme desvirgado en su cuarto de la compañía donde yo estaba realizando el servicio militar. Después de aquel día, volvió a darme por el culo varias veces más, además de ser su asistente, era su putita particular. Mi culo ya estaba acostumbrado a su gorda polla y no había semana que no me follara varias veces. A mí aquello me encantaba, tenía un macho que me daba verga, después de haberme desvirgado e iniciarme en el sexo gay.

    Mi culo era totalmente de su exclusividad, me dejaba tan pero que tan abierto y satisfecho, que no necesitaba de otras pollas que me dieran por el culo. Hasta que un día, mi capitán me propuso realizar una orgía con varios amigos suyos. Sería en su casa, para lo que me daría todo el fin de semana libre, e iría a dormir a su piso, piso que tenía en Alicante.

    Por supuesto que no hizo falta que insistiera mucho para convencerme, aunque yo tenía mis dudas y temores, pero si no aceptaba, sabía que mi vida en aquel cuartel iba a ser un infierno. Así que prefería claudicar y dejar que mi capitán hiciese de mí, lo que quisiera.

    El viernes por la tarde, salí del cuartel rumbo al piso que el capitán tenía en Alicante. Ya sabía donde era el piso, pues ya había estado allí con mi capitán en un par de ocasiones. Iba nervioso y excitado a la vez, sabía que me esperaba el capitán junto a 2 amigos suyos.

    Cada vez que me iba acercando más al piso donde me esperaban el capitán y sus amigos, un miedo iba recorriendo mi cuerpo, cada vez iba estresándome más y más. Cuando toqué al timbre para que me abrieran el portal del edificio, noté como las piernas me temblaban y un sudor frío, recorría todo mi cuerpo, pero aquello ya no tenía marcha atrás. Cuando me abrieron la puerta del portal, empujé la misma, entrando en el edificio.

    Iba subiendo para el apartamento del capitán con aquellos nervios que cada vez me atenazaban más, a la vez que según me iba acercando, la excitación que sentía iba en aumento, ya estaba empalmado y mi culito temblaba, no sé si de emoción o de miedo. No conocía a los amigos del capitán, y aunque sentía algo de miedo, estaba intrigado por conocerlos.

    Cuando llegué a la puerta del apartamento, esta ya estaba abierta, allí me estaba esperando mi capitán. Estaba con el torso desnudo, solo llevaba puesto un pantalón de deportes.

    Pasa pasa, ya verás lo que te espera dentro. Pasé esperando a que el capitán cerrase la puerta, siendo llevado luego por el capitán hacia la sala donde estaban sus 2 amigos.

    El capitán venía pegado a mí, con una mano sobándome el culo, a la vez que me decía lo mucho que lo iba a disfrutar. Ya verás maricón como vas a gozar esta noche, hoy tu culito se va a hartar de polla, te vamos a dejar bien preñado y abierto.

    Nada más entrar en el salón, allí estaban de pie esperándonos sus 2 amigos. Ambos estaban desnudos, solamente llevaban puesto los calzoncillos, notándoseles unos tremendos bultos.

    Dios, al momento mi cara se enrojeció al ver aquel cuadro. Ambos eran de la edad de mi capitán, uno era alto y fuerte, notándosele un paquete enorme, y el otro era más bajo y con una ligera barriguita, pero su paquete, aunque menos abultado, también me pareció enorme.

    Sin más preámbulos, el capitán me ordenó que me desnudara, cosa que empecé hacer, viendo como aquellos hombres no me quitaban la vista de encima.

    Estaba enrojecido y nervioso desnudándome, viendo como aquellos hombres junto a mi capitán terminaban por quitarse los calzoncillos, quedando en pelotas como Dios los trajo al mundo. Pude ver las herramientas que calzaban, viendo como el más alto y fuerte, tenía una polla enorme y gorda, colgándole unas enormes bolas, el otro, aunque algo más bajo, tenía una polla más corta, pero gordísima, joder era la más gruesa de las 3, eso que la de mi capitán era una polla bastante gorda.

    Una vez me encontré desnudo por completo, poniéndome delante de ellos, el capitán me ordenó ponerme de rodillas. Cosa que obedecí al momento poniéndome cómo me ordenó, quedándome frente a aquellas vergas que me iban a follar aquella tarde noche por todos mis orificios. Me iban a preñar bien preñado y dejarme bien abierto y satisfecho de verga.

    El primero en meterme la polla en la boca, fue mi capitán, que, sujetándome la cabeza, me ordenó abrir la boca, metiéndome de un empellón su gordo mástil.

    Joder, ni tiempo me dio a saborear la polla de mi capitán, me la había metido hasta las amígdalas, noté como sus cojones pegaban en mi barbilla y su glande rozaba mi campanilla, haciéndome atragantar salivando por las comisuras de mis labios. Le puse las manos en el pubis, empujándolo para que me sacara la polla de la boca y pudiera respirar. Empecé a toser diciéndole que fuera despacio.

    Ya maricón, ya, es que me tienes desesperado y no aguantaba más, me dijo metiendo de nuevo su polla en mi boca, pero ahora con más suavidad y dejando que yo fuese tragando poco a poco su gordo mástil.

    Mientras mamaba la polla de mi capitán, los otros 2 maduros amigos de mi capitán se acercaban uno por cada costado, y mientras el capitán sujetándome con sus manos por la barbilla y nuca me introducía su polla en la boca, los otros 2 llevaban sus manos hacia mí. Uno llevó su mano a mi cabeza revolviéndome el pelo y acercaba su polla para que se la cogiera con mi mano y la acariciara; era la del más bajo de ellos, era la polla más corta, pero la más gorda de las 3, era una polla gordísima. Eché la mano a su entrepierna, empezándole a acariciar los gordos y suaves cojones, empezándole a descapullar la polla mientras le iba acariciando aquellas suaves bolas.

    El otro maduro que era el más alto y fuerte de ellos, llevando su mano a mi espalda, empezó a acariciármela, para luego ir llevándola a mi pecho, apoderándose de mi pequeño e hinchado pezón, empezando a pellizcarlo y retorcerlo.

    Como pude llevé mi mano a su entrepierna, empezándole a palpar aquel enorme falo, Estaba circuncidado, de los 3, era el más grande de todos, no era tan gordo como el del otro amigo, pero aquello se notaba enorme, aquello me iba a reventar el culo. Y joder encima tenía unas pelotas gigantescas, si contenían tanto semen como hinchadas y gordas se veían, me iba dejar bien repleto de leche aquel semental.

    Mi capitán sacándome la polla de la boca, dejó el sitio al maduro más bajo para que le chupara aquella gordísima verga.

    ¡Dios! Apenas me cabía en la boca, eso que yo tenía unas buenas tragaderas. Abría la boca todo lo que podía, pero no era capaz de chuparle más que la cabeza de esta.

    Mientras intentaba tragarme todo lo que podía aquel gordísimo mástil, mi capitán poniéndose en el suelo detrás de mí mojó con su boca 2 de sus dedos, llevándolos a la entrada de mi culo, empezando a abrirme el culo, metiéndome sus dedos en él.

    Noté como mi esfínter se iba dilatando y cediendo, dejando paso a sus 2 dedos, hasta que estos terminaron por entrar por completo dentro de mí.

    Estuvo abriendo y dilatando mi ano metiendo y sacando sus 2 dedos, hasta que, colocando la punta de su polla en la entrada a mi ano, dio una envestida mientras me sujetaba con sus manos por las caderas, ensartándome toda su polla dentro de mí.

    Abrí la boca y ojos, notando como la polla de mi capitán me abría el culo, introduciéndose hasta los mismísimos cojones.

    ¡Ohhh ooohhh ohhh! Gemí murmurando mientras tenía la gordísima polla del amigo en la boca, notando como mi capitán me ensartaba su mástil en lo más profundo de mis entrañas. Dios, notaba los cojones de mi capitán pegados a los míos, y como este manteniéndose pegado a mí, me abrazaba rodeándome con sus brazos por mi abdomen, mientras me gritaba lo maricón y puta que era.

    ¡Ufff maricón que pedazo de culo que tienes! Te voy a reventar este culito pedazo de maricón, ¡ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! Gritaba introduciendo una y otra vez su polla dentro de mí.

    Solo se escuchaba gritar al capitán, y el golpeteo de su pelvis y pelotas chocar con mi culo, plof plof plof. Mientras mi cuerpo se bamboleaba a causa de sus envestidas, e iba tragando todo lo que podía la gorda polla de su amigo, y agarrado al enorme falo del otro maduro, el cual no dejaba de pellizcarme y retorcerme el pezón que ahora tenía súper hinchado, enrojecido y sensible.

    Mientras mi capitán me daba por el culo, los 2 amigos se iban turnando para que les chupase la polla. Si la de uno era gordísima, la del otro era tan pero que tan enorme, que tampoco era capaz de tragarla por completo. Estaba alucinado de los enormes cojones que tenía el de la polla enorme y circuncidada, mientras mi capitán me daba por el culo y el más bajito me torturaba pellizcando el otro pezón, yo no dejaba de acariciar aquellas enormes pelotas del maduro que me introducía una y otra vez su enorme mástil en la boca, intentando que yo tragase por completo aquel enorme falo.

    No dejaba de acariciar aquellas bolas, notando como mi pobre polla no dejaba de gotear semen, y mi culito se abría cada vez más con las fuertes envestidas que me daba mi capitán. Cerraba los ojos notando como aquellos 3 maduros me hacían suyo aquella tarde noche del viernes.

    De repente mi capitán que estaba montándome a 4 patas sobre el suelo de la sala, empezó a galoparme más fuerte, mientras entre gruñidos, gritaba que se corría.

    ¡Ohhh maricón que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ooohhh me corro! Me corro, me corro maricón, gritaba clavándome una y otra vez la polla en el culo, empezando a eyacular regándome las entrañas con su esperma, dejándome preñado con su semen.

    Una vez hubo soltado toda su leche dejándome preñado, su respiración se fue normalizando y su polla fue perdiendo rigidez, sacó su verga de mi culo, dejando este libre para que me enculara uno de sus amigos.

    Joder maricón que pedazo de culo que tienes, me decía dándome 2 palmadas en él. Eres toda una puta, pero esta noche te vamos a reventar este culito tan bueno que tienes, pedazo de maricón.

    Bueno ahora que se lo folle el siguiente, pero eso sí, hay que hacerlo con goma, que este culo solo lo follo yo a pelo. Así que ya sabéis, calzaros la verga y todo listo para vosotros, ya veréis que culo más rico se gasta el muy maricón.

    Mientras yo no dejaba de chupar la enorme polla del más alto y fuerte de ellos, el que tenía la polla más corta y gorda, fue a por unos condones, y luego de dejar varios tirados en el suelo, empezó a ponerse uno, y una vez tuvo su polla enfundada, colocándose detrás mía al igual que me había dado por el culo mi capitán, se arrimó a mí, llevó su mástil a mi ojete, y después de colocar la punta sobre mi esfínter, empezó a empujar sujetándome por las caderas.

    ¡Dios! Notaba como mi esfínter se iba abriendo y abriendo cada vez más, y aquella polla no terminaba de entrar en mi culo. Notaba mi esfínter dilatado al máximo y aquella gordísima polla no lo terminaba de traspasar. De pronto el maduro que me estaba empezando a sodomizar, sujetándome fuertemente por las caderas, dio un fuerte empellón, tragándome aquella gordísima verga de un solo golpe.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh ohhh! Grité a la vez que me caían unas lágrimas por los ojos, al sentir como aquella gordísima polla me abría en canal, introduciéndose en mí.

    Ya maricón, ya está, ya la tienes toda dentro. Buen culito tienes maricón, me decía dándome unos azotes en el culo, esperando a que mi culo terminara de dilatarse y fuese acostumbrándose al grosor de aquel intruso que acababa de invadir mi cuerpo, sodomizándome.

    Recostado sobre mi espalda, a la vez que me retorcía y pellizcaba mis pezones que estaban hinchados y enrojecidos como fresas maduras, empezó a mover su pelvis, haciendo que se fuese deslizando aquella gordísima polla por mis entrañas, mientras yo chupaba la enorme polla y acariciaba las enormes pelotas del otro amigo de mi capitán, que aquella tarde noche del viernes, me estaban haciendo suyo. Aquella tarde noche, yo era la putita de aquellos 3 maduros.

    Poco a poco fue incrementando la velocidad el que me estaba dando por el culo. Recostado sobre mi espalda, retorcía y pellizcaba mis pezones, culeándome cada vez más fuerte y a mayor ritmo, mientras me iba diciendo de todo.

    ¡Ohhh maricón que bueno estás! Que culito tienes cabronazo, te voy a dejar bien preñado y abierto, hijo de puta. Dios que gusto, maricón, ¡ohhh como me gusta este culito! Gritaba sin parar de culearme a toda velocidad, mientras yo con los ojos cerrados, disfrutaba de aquella follada, e intentando tragarme la enorme polla del maduro que me introducía su verga en la boca.

    En varias ocasiones me había atragantado al haberme metido casi por completo aquella enorme polla en la boca. Notaba como mi boca no paraba de babear cayéndome las babas por la barbilla y comisura de mis labios, y de vez en cuando notaba los bellos púbicos rozarme la nariz, y las enormes pelotas golpearme la barbilla.

    Notaba como la gorda polla que me daba por el culo, rozaba mi próstata, mantenía mi culo súper abierto, y sus cojones chocaban golpeando mi ano, haciéndome delirar de tanto gusto que estaba sintiendo.

    De vez en cuando se escuchaba como su polla entraba en mí, pudiendo escuchar el sonido que hacía al entrar, chof, chof chof, y notaba como mi polla se bamboleaba soltando gotas de semen.

    Aquellos cabrones iban a acabar conmigo. Me iban dejar el culo para el arrastre, y la mandíbula desencajada de tanto chupar las enormes vergas de aquellos 3 maduros. Ahora si que me podían considerar una auténtica puta, ahora era un maricón al servicio de mi capitán y sus vergones amigos.

    Después de un buen rato de estarme dando por el culo el maduro más viejo y el que tenía la polla más gorda, noté como aceleraba las envestidas, clavaba sus dedos en mis caderas y empezaba a gritar que se corría.

    ¡Ohhh maricón! Me corro, me corro, gritaba dándome unas fuertes envestidas, haciéndome tragar por completo la enorme polla de su compañero.

    Dios, me daba tan pero que tan fuerte por el culo, que me había tragado hasta los mismísimos cojones, la enorme verga que me tenía metida en la boca su compañero. Me sujeté fuertemente sobre sus piernas, y abriéndome en vómitos, empecé a soltar babas por la comisura de mis labios, nariz, y a llorarme los ojos. Me había hecho tragar aquella enorme polla llegándome a la tráquea, pensé que me ahogaba al notar como aquella enorme verga entraba por completo en mi boca, quedando mi nariz pegada a sus bellos púbicos y sus enormes pelotas debajo de mi barbilla.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! Gritaba el que me daba por el culo eyaculando dentro del condón, manteniéndome fuertemente sujetado por mis caderas, clavándome sus dedos mientras terminaba de correrse, soltando todo su esperma, dentro del condón.

    Una vez terminó de eyacular, dejando que su gorda polla terminase de soltar toda la leche que sus cojones contenían, sacó su verga de mi culo, y pegándome unas palmadas en mis glúteos, me decía lo bueno que estaba, el pedazo de culo que tenía, y lo maricón que era.

    ¡Ay maricón que pedazo de culo tienes! Decía golpeándome con sus manos los cachetes de mi culo. Como lo vamos a pasar esta noche, cabrón, te vamos a dejar bien preñado y abierto.

    Yo sujetándome a las piernas del que faltaba por sodomizarme, trataba de recuperar la respiración, después de aquel atragantamiento de verga que había tenido. Notaba mi culo super abierto, después de haberse tragado y ser follado por aquella corta pero gordísima polla, el muy cabrón me había dejado bien abierto el ojete, si se les llega a ocurrir meterme en aquellos momentos los dedos en el ano, casi estoy seguro de que les abría cabido la mano completa.

    Temblándome las piernas, miraba como el que faltaba por sodomizarme, se agachaba para recoger uno de aquellos condones que su amigo había dejado en el suelo de la sala donde me estaban follando. Mordiendo con los dientes la envoltura, sacó el condón, empezando a ponérselo mientras se iba acercando por detrás de mí.

    Yo miraba todo lo que iban haciendo, manteniéndome a 4 patas sobre el suelo de la sala. Mi capitán en pelota picada, sentado sobre el sofá, miraba como me follaban sus 2 compañeros. El más bajito ya me había follado, y ahora ataba el condón lleno de esperma, después de haberme dado por el culo. Y el que faltaba por follarme, se acercaba por detrás a mí, Ya se había puesto el condón, y se le veía una enorme y tiesa polla, que, junto a aquellos cojones, asustaba al ver aquella enorme herramienta.

    Las piernas me temblaban, y el culo lo tenía dolorido y caliente después de las 2 folladas que me habían largado, sobre todo la última que me había dejado el ojete super abierto, después de haberme ensartado aquella gordísima polla.

    Miraba para la verga que ahora me iba a taladrar el culo, y aunque todavía estaba excitado y caliente, sentía algo de miedo, no sabía si iba a poder aguantar aquella enorme verga, sobre todo después de haber sido follado ya 2 veces, en menos de 30 minutos.

    Tranquilo maricón, no tiembles que ya verás como vas a disfrutar con la follada que te voy a dar, me decía acariciándome el culo mientras se arrodillaba detrás de mí.

    Cogiéndome por la cintura me pegó a él, notando como sus enormes pelotas se pegaban a mi culo, y su enorme y largo mástil lo ponía sobre mi espalda, mientras me decía que viera lo que me iba a meter en mi vicioso culo.

    Mira maricón, mira todo lo que te voy a meter en este culito vicioso que tienes. Todo esto es para ti, te la voy a meter hasta los mismísimos cojones. Vas a gemir y chillar como una perra en celo.

    Anda, túmbate en el suelo y ábrete de piernas que quiero follarte así echado sobre el suelo.

    Tumbándome sobre el suelo como me había ordenado, notaba como un hormigueo recorría mi cuerpo al sentir al maduro abrirme de piernas, agarrarme con sus manos por la cintura pegando mi culo a sus genitales.

    Así maricón, así. Anda levanta un poco el culito para que pueda meterte mejor la verga. Así, así, decía mientras yo levantaba un poco el culo, facilitándole la penetración.

    Noté como colocaba la punta de su polla en la entrada de mi abierto y dilatado ojete, y poco a poco me iba introduciendo aquella larga y enorme verga en mi culito.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh ohhh! Gemía notando como mi culito era invadido por aquella enorme tranca.

    ¿Te gusta maricón? Te gusta, ¿eh? Mira cómo gimes.

    ¡Ufff que gustito! Mira que mojadita tienes la pollita, la tienes toda pringada, maricón, me decía pasando sus manos por mi polla y genitales, mientras me arrimaba tirando por mi abdomen a la vez que me ensartaba la polla invadiendo mi cuerpo.

    ¡Dios! Aquella verga me llegaba a la boca del estómago. El muy hijo de puta tenía un vergón enorme. Me sentía totalmente invadido por aquella tranca.

    Una vez me tuvo bien empalado, deslizando sus manos por mi abdomen, las fue llevando hasta mis hombros, y recostándose sobre mi espalda, empezó a darme por el culo. Primero fue moviendo su pelvis poco a poco, notando yo como aquella polla me iba taladrando el culo poco a poco, y como sus enormes pelotas chocaban una y otra vez con mi ano, haciendo que me abriera cada vez más de piernas.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! Gritaba el maduro recostado sobre mi espalda a la vez que con su boca mordisqueaba mi oreja, mientras me culeaba, dándome por el culo allí tumbado siendo observado por mi capitán y el otro maduro.

    Se podía escuchar los gritos que daba mientras me sodomizaba, ¡ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! El golpeteo de sus pelotas al chocar con mi ano, chof, chof chof, y los gemidos y lamentos que yo daba cada vez que su verga invadía mis entrañas, ¡ohhh! ¡ohhh! ¡ooohhh!

    Menuda follada que me estaba dando el muy hijo de puta. Yo no paraba de gimotear, notando como el maduro aquel me daba por el culo, y como mi polla no paraba de gotear semen.

    Cuando empezó a culearme con mayor rapidez y darme envestidas más profundas, yo empezaba a gritar que me corría.

    ¡Ohhh! Me corro, me corro, ¡ooohhh! Gritaba yo explotando en un fuerte orgasmo que hizo que mi polla empezara a expulsar semen.

    ¡Dios! Había largado 4 largos trallazos de esperma, que me habían dejado medio ido.

    Aún mi polla no había dejado de soltar semen, cuando el maduro gritaba que se corría.

    ¡Ohhh maricón me corro! Me corro, me corro, ¡ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Gritaba soltando todo su cargamento de leche en el condón.

    Una vez hubo eyaculado y de su polla ya no salía nada, después de recuperar y normalizar la respiración, sacó su verga de mi abierto y dolorido culo, y dejándome allí tumbado mientras me recuperaba de la follada que me habían dado, se levantó, retiró el condón de su polla, yendo a tirarlo a la basura.

    Luego de esta tremenda follada que me dieron y después de limpiarnos y vestirnos, bebimos unas cervezas y charlamos un buen rato, luego los amigos del capitán se marcharon y quedamos solos mi capitán y yo, ya que ambos íbamos a dormir ahí juntos, y donde volvería a ser follado por mi capitán.

    Podéis escribirme a:

    [email protected].

     

  • Mario (16 de 22): Pasando el verano y más (1)

    Mario (16 de 22): Pasando el verano y más (1)

    Salía de la facultad y recibí una llamada, no la quise atender en ese momento al ir al lado de otros compañeros, atendía lo que decían sobre un trabajo que debíamos realizar en grupo.

    Todos estábamos interesados ya que nos serviría para acabar obteniendo nota especial en el último examen, aquellos chicos eran los más inteligentes, los que sobresalían, y yo quería estar a su altura.

    Devolví la llamada cuando nos despedimos, aunque ya sabía que se trataba de Peru antes de escuchar su voz, estaba un poco nervioso, en realidad esperé durante toda la semana que me llamara y no lo había hecho.

    -Dime Peru.

    ¡Hola hermoso! No he podido llamarte antes. ¿Tienes tiempo para encontrarnos esta tarde? -pensé rápidamente en mis posibilidades.

    -Tengo clase de alemán y desde las siete estoy libre.

    -Tenemos tiempo suficiente para tomar una cerveza y algo más.

    -¿Dónde quieres que quedemos?

    -Para no perder el tiempo, ¿qué te parece delante de la casa de Lorenzo? -calculé que en aquella hora Loren aún seguiría en la tienda y que tardaría tiempo en regresar a su casa, suponía que me citaba para vernos allí, y aunque deseaba estar a solas con él, no me importaba que Loren estuviera también, la experiencia que tuve con los dos chicos había resultado positiva y placentera.

    -De acuerdo, nos vemos allí a las siete más o menos.

    -Mario, tengo ganas de estar contigo, ¿tu no?

    -¡Ja, ja, ja! Luego te lo digo.

    -Envíame un besito para animarme hasta que nos veamos.

    -Muuuaaa! -y corté la comunicación. Parecía que los dos habían preparado el encuentro, y me desilusionó, solo un poquito, que Peru no quisiera que estuviéramos solos los dos.

    Estaba esperándome a dos metros del portal, le vi de espaldas caminando, y volví a pensar en lo varonil y semental que parecía con sus anchos hombros, y las ropa que le caía sin llegar a tocarle la cintura, solamente la camisa sobre su redondo culito, se giró para caminar en sentido contrario y entonces me vio, la hermosa sonrisa le iluminó el rostro.

    -Mario cada vez te veo mejor. -en medio de la calle me plantó un beso en la boca y me abrazó dándose una vuelta sobre si mismo juguetón.

    -Vamos arriba, quiero besarte de verdad.

    -No esperamos a que llegue Loren.

    -¡Ja, ja, ja,! Loren no vendrá, no para esto. -me cogió de la cintura y me arrastraba hacía el portal, subimos las escaleras corriendo, tenía llave para entrar en la casa y al traspasar la puerta la cerró con el pié sin dejar de abrazarme.

    -Tenía tantas ganas precioso. -sus labios quemaban y la lengua me taladraba la boca. Cuando me dejó para que respirara pude hablarle.

    -¿No habíamos quedado para tomar una cerveza?

    -Todo llegará a su tiempo. ¡Desnúdate! -no me daba tregua y allí en el mismo pasillo, empezó a quitarse su ropa mientras caminaba hacía una de las habitaciones.

    -No puedo esperar Mario, tengo que verte desnudo. -rápidamente nos desnudamos dejándolo todo tirado, me había llevado a otra habitación que no era la de Loren. En está me había encontrado a Migue aquella mañana, desnudo sobre la cama con dos de los invitados, al parecer también él, aquella noche, había cumplido sus deseos con dos machos.

    Me sujetó y mientras nos besábamos fuimos cayendo en la cama, yo debajo y él encima.

    -Quería estar contigo Mario, tenerte así en mis brazos. -hablaba y me iba besando, pero rápidamente su mano buscaba entre mis nalgas y me posicioné para facilitarle la acción.

    Me introdujo un dedo en la boca para que se lo chupara y adiviné lo que venía, lo mamé un segundo y lo colocó en la entrada de mi culo comenzando a meterlo, me besaba la boca sin dejar de trabajarme el ano y se acercó a mi oido para hablarme susurrando.

    -Mario, el otro día en la ducha me di cuenta de que además de gustarme mucho te quiero. -le devolví el beso y le lamí la barba en la comisura de la boca.

    -Me deseas Peru, como yo te deseo a ti.

    -De verdad que te quiero. -me pasaba las manos por el cuerpo y me sentía tuyo, lo disfrutaba como con ningún otro chico.

    -Estoy seguro Mario de que te quiero, más que lo que he podido querer hasta ahora.

    No cesaba de besarme, ni de meterme el dedo en el culo e intentaba que fueran dos.

    -Digamos que nos queremos Peru, pero para follar y disfrutar sin volvernos locos. Quizá si te quiera porque no deseo hacerte daño, y quiero gozar a tu lado, con otros chicos o los dos solos, estaré para ti como tu quieras.

    -Me jodió ver como Loren te follaba, pero no importa, sabré soportarlo si tu deseas que otros te follen también, te escuchaba gemir y pensaba que te hacía daño, tuve que aguantarme para no quitarle de encima tuyo y obligarle a que sacara la polla de tu culo.

    La conversación parecía seria, pero mi chico no dejaba de meterme los dedos hasta el fondo y mi culito ansiaba ya su verga.

    -No importa Peru, tu fóllame ahora y hazme feliz, me encantaba sentir la verga de Loren y si algún hombre me gusta no voy a decirle que no por nada.

    No es que pensara seriamente lo que decía, pero si deseaba dejarle claro que en nuestra relación solo habría amistad y el placer que pudiéramos darnos.

    -¡Por favor Peru! Deja de pensar y darle vueltas a ese tema, ¿sabes cómo me tienes el culito con tus dedos dentro?

    Ya no hablamos nada más, me mordió las tetitas con los labios y yo sujeté su polla por la base, hablando se le había desinflado y yo no quería eso. Se la empecé a mamar y eso me gustaba mucho, su verga tenía un sabor delicioso por la cantidad de precum que manaba de su boquita.

    -Me gusta Peru, prefiero chupar tu polla y no perder el tiempo. -él me comía el ano, abrazados los dos e invertidos para saborear nuestro sexos.

    -Te la meto ya, Marito, cambiemos de postura. -me tumbé boca arriba y me sujeté las piernas para dejar mi culo elevado.

    -Lo tienes muy abierto.

    -Dame la verga por favor y deja de mirarme el culo. -un segundo más tarde la tenía dentro, sintiéndola en todo su esplendor entrando y saliendo de mi ano.

    -¿Ohhh, si Peru! Así me gusta que me des. -le miraba fijamente admirando su hermosa cara, con los labios abiertos para coger aire, respirando muy ruidoso y la frente enrojecida, después me cambió de postura pasando una de mis piernas por delante de él comenzando a follarme de costado.

    -Estas muy bueno Marito, tu culito es delicioso y así me aprieta más la polla. -cambiaba el ritmo y a veces era muy rápido, empezaba a sudar y yo a tocarme la verga acariciándomela mientras él me follaba.

    Comenzó a agitarse descontrolado y se quedó tumbado sobre mi sin dejar de meterla y sacarla.

    -Me voy a correr Marito.

    -Échamelo en la cara y en la boca. -me la sacó de golpe y mientras acercaba la polla a mi boca se pajeaba con fuerza.

    -Ya, ya, ya sale Mario. -rodeé el capullo con los labios y le lamí el agüjerito del meato, fue entonces cuando empecé a sentir los disparos de semen que le salían con fuerza, como continuaba masturbándose se le escapó la polla y los últimos disparos caían sobre mi cara, tuve que cerrar los ojos cuando la lluvia de semen me los cegaba cayendo la blanca leche sobre ellos.

    Como seguía masturbándome lo hice con mayor rapidez, y eyaculé de golpe sobre la espalda de Peru. No quería haberlo hecho pero no pude aguantar sin coger aire para mitigar mi orgasmo, me bebí la leche que guardaba para compartirla en un beso.

    Se posó encima de mi y, al abrazarle, mis manos encontraron la leche que le había tirado.

    -¡Ja, ja, ja! Te he llenado de leche la espalda, lo siento Peru.

    -No importa, es tu leche.

    -¿Lo has pasado bien?

    -Me gustas Marito, me encanta follar contigo, disculpa lo que te dije antes. No tenemos ningún compromiso y puedes hacer lo que quieras.

    Le elevé la cara y le di repetidos besos en toda su superficie, desde la frente hasta el mentón.

    -Quizá no sepa decirlo bien Peru, pero no puedo tener compromiso de ningún tipo. -se bajo de mi y se puso tumbado de costado mirándome.

    -¿Cuántos años tienes Marito?

    -Voy a cumplir diecinueve, ¿y tú?

    -Cumpliré veintitrés en breve, estoy ya haciendo mis prácticas para poder tener un empleo.

    -Eres muy joven para haber terminado los estudios.

    -Adelanté un año, hice dos en uno.

    -Entonces eres muy inteligente, o listo. -lo había dicho orgulloso y me sonreía satisfecho.

    -No te creas, se me dan bien los números y la mecánica, pero soy incapaz de aprender de memoria una página de texto.

    En poco tiempo Pedro me iba informado de su vida, hablaba rápido y entusiasmado de lo que había hecho, de sus tres hermanos, todos varones, uno mayor que él y dos menores.

    De su padre intolerante con su tendencia sexual, algo parecido a lo del padre de Migue, no se diferenciaban mucho.

    Se esforzaba por terminar sus estudios para buscar un trabajo remunerado que le permitiera escapar de su casa, de su padre exclusivamente ya que amaba a su madre y hermanos.

    -No podré soportarle mucho tiempo más Mario, no le odio, quiero a mi padre y no puedo estar a su lado sin que discutamos. -coloqué la mano sobre su pecho, el corazón le bombeaba acelerado.

    -Te creo, pero tampoco quiero que te de una taquicardia. -me puse sobre él, cabalgándole sentado en su estómago. Tiró de mis manos hasta tenerme tendido sobre él, pegó sus labios a los míos, y me besó tiernamente para ir, poco a poco, a un largo y apasionado beso. Entrelazó su lengua con la mía moviéndola, explorando cada rincón de mi boca que aun sabía a la leche que me dio.

    Después de unas cuantos besos me desmontó y se colocó a mi lado empezando a lamerme los pezones y a jugar con ellos, bajando lentamente lamiendo por mi estómago hasta llegar a mi pubis, allí olió aspirando profundamente.

    -Hueles a niño. -para todo esto mi polla estaba empinada mirando al techo, roja aún por la frotación de mi fuerte paja y la sujetó con dos dedos empezando a besarla de la base a la cabeza. La apretaba con firmeza mientras me la iba besando. Lamió el glande y lentamente, mirándome fijo a los ojos se la fue metiendo entera en la boca.

    ¡Ummmm! Peru, que rico. -gemí sin poderme contener y él empezó a mamar con ganas, y a aspirar el glande como si me lo quisiera separar de la polla. Cada segundo mamaba y chupaba con más vehemencia.

    Se colocó a cuatro patas y se metía y sacaba toda la polla de la boca, estirando de mis huevos hacia abajo, para hacerla más larga y que apareciera toda.

    Estiré la mano y le sujeté su polla dura y tirando regueros de precum, se acercó para que, a mi vez, pudiera hacerle lo mismo. Unos minutos más tarde de mamarnos sin cesar, se corría otra vez en mi boca, menos abundante que la primera, pero me dejó toda la leche caliente dentro para que la disfrutara. Terminaría haciéndome un vicioso adicto y dependiente de su leche.

    Cuando me corrí él hizo lo mismo que yo y nos unimos otra vez en un dulce beso lleno de sabor a semen.

    -Me gusta tu lechita Peru.

    -A mi me gustas todo tu.

    Nos duchamos y salimos para tomar la cerveza en un bar, habíamos estado más de dos horas hablando y follándonos.

    Esto mismo lo repetimos una vez más antes de que Guillermo volviera, no teníamos otro lugar donde hacerlo con tranquilidad y Loren, según Pedro, nos dejaba su casa sin mayores problemas

    Pero Lorenzo ya no me mimaba como hacía antes, no le había gustado que prefiriera a su amigo, y así había resultado, al final él tuvo la culpa por haber dejado que Peru se nos uniera en nuestro primer y único juego. Está visto que al destino no se le puede poner puertas.

    ****************

    Había pasado más de un mes desde que Guillermo marchó a Japón, cuando regresó venía entusiasmado y con multitud de ideas y proyectos. Supe que volvíamos a la vida normal cuando recibí su llamada.

    A las cuatro de la tarde salíamos de una clase y nos preparábamos para la siguiente cuando me sonó el móvil.

    -¡Guillermo! -exclamé sorprendido, no esperaba su llamada un día de entre semana.

    -Así me gusta bebé, verte alegre por mi vuelta.

    -Y me alegro, pero me has pillado saliendo de una clase.

    -Necesito verte.

    -¿Hoy?

    -¡Hoy no, ahora! Coge un taxi y que te traiga a las oficinas.

    -¿Me vas a decir qué sucede?

    -Nada, he llegado ahora y quiero verte.

    El taxi tardó treinta minutos en hacer el recorrido, sus oficinas estaban en un barrio alejado del centro, una zona donde las casas estaban cercadas y dotadas de una estricta vigilancia.

    En la cabina donde estaba el guarda vi a Rodolfo sentado y leyendo un periódico, se puso en pie al escuchar el ruido del motor, el guarda venía a mi encuentro y se le adelantó Rodolfo.

    -Ya le atiendo yo, don Guillermo le está esperando. -me saludó y me señaló el camino para que le siguiera. Sus oficinas constaban de dos edificios, una casa antigua de dos pisos donde él estaba y otro edificio más moderno retirado unos cien metros.

    En el primer piso y mirando al jardín trasero tenía su despacho Guillermo, Rodolfo me abrió la puerta y la cerró cuando yo entré. Guillermo estaba vestido de traje y con corbata, se levantaba de detrás de su mesa cuando pasé dentro. La ancha sonrisa que portaba hablaba por si sola de que se sentía contento.

    -¡Bebe! -me abrazó elevándome en el aire y a la vez que me besaba andaba hacia la puerta, escuché el chasquido del seguro al ponerlo.

    -¡Papi! Algo sucede para que me hayas llamado hoy.

    -¿Por qué tiene que pasar algo? ¿No puede ser que solo desee verte? -volvió a besarme de nuevo pasando los labios por toda mi cara hasta alcanzar mis labios y meter su lengua.

    -Extrañaba tu sabor precioso. -me cogió de la mano y me llevó ante una puerta.

    -Prepárate con rapidez, estoy urgente pequeño. -puse la mano en su entrepierna, mi amorcito estaba empalmado a tope.

    Tras la puerta había un baño completo y en un armario disponía de todo, de todo menos una boquilla para limpiarme por dentro, desenrosqué la cabeza de la ducha y pensé que tenía que arreglarme como al principio de mi vida, cuando el abuelo me enseñaba a prepararme.

    Me apresuré y no me limpié tan profundamente como me gustaba, al menos si que tenía una crema para darme en el culo y suavizarlo para lo que le esperaba. Me envolví en un albornoz que debía pertenecerle, me llegaba hasta los pies.

    Cuando volví al despacho Guille se encontraba desnudo, sentado en un enorme sofá y con la polla tiesa y dura entre las manos, en la mesita del al lado había colocado un retrato de Robert y su mujer vestidos con la ropa de la boda. Me quité el albornoz dejándolo caer en el suelo y me erguí estilizando la figura y sacar un poco el culo.

    -Naciste para estar desnudo. -su voz me sonaba ronca y se acariciaba la polla sin dejar de mirarme.

    -Siéntate aquí, junto a mi.

    Tome asiento al lado suyo y cuando me senté coloqué una mano sobre la suya, la que tenía sujetando su polla y con la que la acariciaba. Comenzó a acariciarme mientras le retiraba su mano y ocupe el lugar que me dejaba, su verga estaba caliente, totalmente dura y una gota cristalina resbalaba por el fuste de la polla hasta llegar a mi mano.

    Cerré los ojos y me dejé llevar por sus caricias, sentía una corriente eléctrica que me recorría el cuerpo y que venía de su dura polla, deseaba que sus caricias aumentaran y que fueran más y más allá, que se volvieran invasivas e indecentes, me arrodille a su lado acercándole el culo.

    -Prepárame el culito papi, vienes con ganas y tienes la polla muy grande. -en lugar de hacer lo que le pedía me acariciaba el pecho y me retorcía con delicadeza los minúsculos pezones, lentamente aumentaba la presión hasta que me hizo gemir.

    -Me duelen papi, no tan fuerte. -entonces me llevó hacia él y acerco la boca para empezar a besarlos, a lamerlos.

    -Así amor, así sabe rico. -solo podía gemir y suspirar moviendo el culito con atrevimiento, sus manos grandes y fuertes me sujetaban los hombros para forzarme a aplastar mi pecho contra su boca.

    -Súbete encima. -entendía lo que me pedía aunque no apartaba la boca de mis pezones, me subí encima de él y le puse de nuevo mi pecho ante su cara, volvió a chupar mis pechos y a lamerlos con desesperación.

    Su bigote también me daba placer, ciertos roces de sus pelos en mis pezones conseguían erizarme el poco bello que tengo, y en algunos movimientos se me clavaban en la piel

    Estaba arrodillado con sus piernas entre las mías y sostenía mi cuerpo evitando que bajara y su pene entrara en mi.

    -Suéltame un poco Guille, deja que me la vaya metiendo. -estaba intentando retrasar el momento de follarme, seguramente pensaría que no podría aguantar mucho sin correrse, pero ahora comenzó a dejarme caer y la entrada de mi culo hizo contacto con la punta de su polla.

    Lo sentía inmenso, terriblemente hinchado, con temor de que no entrara cuando ya había estado dentro, era un enorme garrote pidiendo entrar en mi.

    Guille no pudo aguantar más y dejó que me fuera bajando hasta que la enorme espada comenzó a penetrarme, la espada maravillosa encontraba la vaina perfecta para meterse en ella, avanzaba desbocada y yo deseaba calmar aquella bestia que podía volverse peligrosa, apreté el culo para mitigar la invasión y Guille emitió un gruñido.

    -Relájate y deja que entre hasta el final. -me lamía la oreja y me exigía, la verga había crecido tanto, hasta un punto máximo que parecía que explotaría, ella y la vaina que la envolvía.

    Me gustaba el suave vaivén de subir y bajar sobre la verga, notando como me llenaba, lento o fuerte, abajo o arriba, detenerme y volver a sentirle otra vez como se introducía hasta el fondo de mi ser, me apuñalaba hsta el alma sin causarme daño.

    Guille gruñía arreciando sus quejidos, mi hombre sudaba a pesar de que era yo quien se movía, su aliento caliente me abrasaba el cuello o mis tetitas cuando las comía con gula, la dureza de su polla me hacia jadear llenándome entero y estremecer cuando llegaba al fondo de mi ser.

    Comenzó a gemir más fuerte cuando estaba a punto de vaciar su caliente caldo en mi vientre, me preparé para correrme con él y me frotaba la polla en los pelos de su abdomen, no tardé en sentir sus espasmos mientras gemía gruñendo fuerte en mi oído.

    Sentía como me inundaba de esperma, su blanco y delicioso líquido que al sentirlo comencé a temblar, y me agarré muy fuerte a mi macho cuando exploté en incontenibles disparos de semen.

    Aún temblábamos y su verga continuaba albergada muy adentro de mi cuerpo, temblando al sentirme inundadas mis entrañas, asegurando que si fuera mujer me habría llenado el útero.

    -Bien amor, te ha gustado.

    -Tenía tantas ganas de ti que me ha sabido a poco. -le besé largamente y continué sentado con la polla dentro hasta que ella misma se desinfló saliendo de mi ano.

    -Vamos a ducharnos o voy a dejar perdido tu despacho, traías un litro de semen en los huevos.

    -¡Ja, ja, ja! Seguro que si. -después de la ducha buscó otro albornoz para él y ahora si empezó a describirme su viaje, sin hablar de la boda en absoluto.

    -Vamos a montar una red nacional de distribución de sus coches, va a ser un ingente trabajo y empleo de recursos, tendré que buscar socios y la colaboración económica de los bancos. Un enorme riesgo pero también un gran negocio si sale como tengo previsto.

    La verdad era que Guillermo tenía ya trabajada toda la estrategia y la táctica en su cabeza, no me cabía duda de que era un genio para los negocios y que sabía aprovechar todas las oportunidades y recursos.

    -Ahora cuéntame como lo has pasado tu.

    -Bien, echándote en falta y queriendo que volvieras.

    -¿Te habrás divertido? No todo consiste en estudiar porque seguro que eso has hecho.

    -Te equivocas, he conocido nueva gente y salido a divertirme.

    -Me alegro, no quiero que te aburras, eres joven y tienes que vivir estos momentos. -llevaba algunos días pensando que quizá Guillermo pudiera ayudar a Peru a buscar un trabajo y aproveche este momento.

    -He conocido a un muchacho, y me ha caído simpático, está ahora realizando sus prácticas de fin de carrera, posiblemente tu puedas ayudarle a encontrar un trabajo, tienes tantos amigos con empresas que no te será difícil. -me miraba algo suspicaz y dejó sobre la mesa los documentos que portaba en las manos encaminándose al enorme butacón y se sentó en él antes de hablar.

    -Ven aquí. -me sentó sobre sus piernas.

    -¿Tienes mucho interés en él? -me elevó la cara para que le mirase y se acercó para besarme los labios.

    -Ya te he dicho que me ha caído bien, creo que merece que alguien le ayude y tener un poco de suerte.

    -Háblame de él, como es, los estudios que ha cursado, todo lo que se te ocurra y sepas. -comencé a hablar de Peru, a veces entusiasmado y otras temeroso de esta exagerando.

    -Parece que le conoces bien, hablas exaltado.

    -Es que es muy bueno en lo suyo, ama su profesión para la que se ha preparado y es inteligente. -Guillermo se quedó pensativo sin dejar de mirarme, era la misma mirada que emplea cuando quiere leerme el pensamiento.

    -Algo de razón debes tener, no es fácil realizar los estudios de dos años de ingeniería en uno. Tengo que hacerte una pregunta y quiero que sea sincero. -tardo unos segundos buscando las mejores palabras para su pregunta.

    -¿Te has enamorado de ese muchacho? -me levanté de sus piernas y me senté en el otro extremo de la butaca, al lado de la mesita donde había colocado la nueva foto de Robert y su mujer. Me quedé mirándolo.

    -No, no me he enamorado, simplemente me gusta, como amigo, para hablar, hemos salido en dos o tres ocasiones. Tu sabes bien, mejor y antes de que yo mismo lo supiera, a quien he amado, nunca volveré a ser tan tonto de caer en esos tentáculos que solo consiguen ahogarte si te apresan.

    Guillermo se puso de pie súbitamente y me miró molesto, se acercó hacía donde me encontraba pero fue para coger el marco con la fotografía.

    -Puede que no haya hecho las cosas de la mejor forma, pero mira bien esta foto, ¿qué ves en ella? Un matrimonio feliz que se prepara para recibir un nuevo ser. ¡Él es feliz, entérate! Tu mismo lo eres, estás bien conmigo e intento compensarte el mal que pude hacerte, y no estoy convencido de que eso fuera así. Ahora has conocido a un muchacho que te interesa, en el grado que tu quieras creer, pero así es. No me cargues con más culpa Mario. Hice lo que debía aunque me equivocara en la forma.

    Se sentó de la misma manera que se había levantado después de depositar el porta fotos en su lugar. Estaba adusto y molesto como nunca le había visto. Me levanté y llegué donde él, le obligué a que me cogiera y me sentara en sus piernas.

    -Lo siento Guillermo, no tenía que haberte hablado así, se que Robert te preocupa y no quiero verte enfadado, perdóname. -me abracé a él y permanecimos de esa manera unos minutos hasta que Guille empezó a acariciarme el cabello y darme dulces besos en el cuello.

    -Dile a tu amigo que me llame para quedar un día, voy a mirar si puedo hacer algo. -se detuvo un momento reflexivo.

    -No te he traído un regalo del viaje y si una obligación, tienes que sacar tiempo libre para obtener el carnet de conducir. Los coches de Robert se están estropeando en el garaje sin utilizarlos y eso no está bien.

    Me cogió tan de sorpresa que me quedé congelado y él se echó a reír.

    -Gracias amor, tendré tiempo en el verano.

    Le cogí la barbilla y descendí la cabeza para besarle la boca. ¡Joder! Sentía algo por aquel hombre, que no era amor desde luego; un gran cariño, admiración, respeto, y cuando me hacía el amor el deseo irrefrenable de ser suyo, pertenecerle y entregarme.

    Ahora sabía que Guillermo podía llegar a ser vulnerable, que habíamos sostenido una batalla de la que yo había salido victorioso y sin heridas graves.

    Llamé a Peru y le dije que tenía que llamar a un conocido que quizá le ayudara a encontrar un trabajo. Deseaba verme pero yo había decidido que, si nos encontrábamos, no sería ya en la casa de Loren, además ahora estaba Guillermo y mis infidelidades podrían volverse en mi contra, sabía que él no me causaría daño y hasta me entendería, pero también había un trato que Guillermo no incumplía, un trato donde intentaba compensarme por el daño que me causó.

    Un mes más tarde, comiendo una paella después de un largo recorrido en moto por el monte, Guillermo me dijo que Peru le había visitado, que estaba acertado en lo que pensaba sobre él, y también que valía la pena arriesgarse y darle una oportunidad.

    Le puso en manos de los de RR. HH y la impresión resultó excelente, él mismo le había contratado para su proyecto de coches, lo enviaba a Japón en Julio para estar allí seis meses, debía estudiar la logística de una red parecida a la que él pensaba poner en funcionamiento.

    Para Junio Lorenzo inauguraba una nueva tienda, yo sabía que todo lo que estaba haciendo no hubiera sido posible sin la ayuda y el entusiasmo de Migue.

    Me invitó a la fiesta de inauguración, Peru no estaba en ella y aunque me había hablado por teléfono de como le iban las cosas con la preparación para su nuevo trabajo, hubiera preferido aprovechar esa ocasión y que me lo contara de viva voz.

    El curso se terminó y quedé satisfecho de las notas que obtuve, también Guillermo. En realidad yo tenía, sobre mis compañeros, la ventaja de contar con las enseñanzas de Guillermo.

    Estábamos finalizando Julio, Peru seguía en Tokio, yo de vacaciones me ocupaba de mi primito, Migue trabajaba y yo estaba más o menos libre para llevarle a la piscina municipal, a veces a la de la casa de Guillermo, Justa estaba encantada con él, decía que le recordaba a mi primo y si que se parecía bastante.

    En agosto felicité a Guillermo comiéndomelo a besos.

    -¡Felicidades abuelito! -había nacido Jesse, el primer hijo de Robert y Shizu. Guillermo lo disimulaba pero yo sabía que estaba loco de contento y alegría.

    Para el acontecimiento se habían trasladado a Japón, Shizu deseaba estar bajo los cuidados de su madre. Guillermo emprendió el viaje para ir a conocer a su nieto primogénito.

  • Me gustaba él y lo sorprendí con mi mujer (1)

    Me gustaba él y lo sorprendí con mi mujer (1)

    En el invierno de ese año el clima había sido muy frío durante las dos semanas habituales en que baja algo la temperatura. Lo que habitualmente es una época refrescante en 15 días de noviembre y lo mismo en 15 días de febrero, se convirtió en verdaderos inviernos polares. Hasta el suelo se había congelado.

    El trabajo en el campo de golf había sido lento, sobre todo en la limpieza y el mantenimiento de la maquinaria, asegurándose de que todo estuviera bien para cuando el tiempo mejorara.

    El chico nuevo, Fabricio, al que le llamamos no sé por qué Fabri —si no es por acortarlo—, tiene 19 años de edad, mantenía las plantas vivas. Fabri era el nuevo blanco de los chistes de los demás, pero no era una un tipo de persona que se encogiera cuando sin darse cuenta encerró al jefe en su oficinas, tras desconectar la calefacción durante una tarde entera. Tuvieron que buscarlo porque el jefe llamaba por su móvil a todos para que le abrieran, pero Fabri se hallaba, al ser viernes, en la Politécnica para su clase habitual de un día a la semana. Ni se inmutó cuando regresó de clase para cerrar todas las demás puertas. El jefe no pudo decirle nada porque el muchacho era así, cumplía con su deber.

    Iba a comenzar el campeonato de Golf que se celebra cada año que patrocina el Ayuntamiento de la ciudad. De nuevo era viernes y todo el mundo había estado rematando los últimos detalles en las faenas asignadas. Dieron las 11 de la mañana, hora programada para pasar revista, se presentó don Leopoldo Miró, el jefe, llamó a todo el mundo para asegurarse que todo estaba a punto para el campeonato que comenzaba al día siguiente, sábado, y todo el equipo estuvimos dándole los pormenores de nuestras ocupaciones. Es verdad que habíamos trabajado toda la semana a conciencia y, al darse cuenta de todo, se percató de que no faltaba detalle, que todo estaba hecho y en orden, entonces gritó satisfecho:

    —Chicos, si todo está hecho, podéis tomaros el resto del día libre, os veré de nuevo aquí mañana en la mañana; todo comienza a las 10 de la mañana como sabéis, pero nosotros estaremos aquí…

    Todos contestamos a coro:

    — A las 7 en punto.

    — Perfecto, cada uno en su puesto. Ahora a casa y a descansar, dijo el jefe.

    Cada uno se fue por sus medios a su casa. A mí nunca se me escapan los detalles. Llegando tan pronto a casa, decidí pasar por la floristería y traerle unas flores a Mariluz, mi esposa. Mariluz es muy delicada conmigo y también tiene buenos detalles conmigo, como aquel que me había preparado la semana anterior, una fiesta para celebrar mi trigésimo cumpleaños, ella misma había cumplido treinta años dos meses antes, pero estábamos tan ocupados que lo celebramos con su familia, uniendo la celebración suya y mía para más gente. Tanto ella como mis familiares estuvieron en la fiesta, también todos nuestros amigos, entre ellos algunos de los chicos del trabajo y se presentaron. Fue una gran noche, todos parecían haber disfrutado, especialmente mi esposa, bailando toda la noche.

    Salí de la floristería con las flores, las metí en el coche y me dirigí a casa. Entonces me di cuenta de que había un coche aparcado junto al frente de mi casa, pensé que podría ser un mensajero que estuviera entregando algún paquete por las casas de alrededor o que tal vez uno de los vecinos tenía familiares o amigos de visita, ya que no reconocía el coche, pasé de largo hasta la rotonda y di la vuelta para estacionarme delante de mi casa, junto a mi acera. Llegué intrigado y aparqué, en un espacio que había como 10 metros adelante.

    Al bajar del coche con el ramo en la mano y caminando por la acera, miré y vi que el auto de mi esposa estaba estacionado en su lugar habitual, luego estaba en casa. A la vez miré a las ventanas y noté que las cortinas del salón estaban cerradas, lo cual era inusual para esa hora del día.

    Al entrar en la casa supe inmediatamente que algo andaba mal, había un par de botas de hombre en el pasillo y no eran mías, también oí un gemido bajo y un gruñido, los pelos de la nuca se me erizaron. Dejé las flores en la mesita del recibidor, mientras escuchaba unos genios raros.

    Mariluz y yo solíamos ver porno juntos añadiendo algo a nuestras vidas sexuales, incluso me dijo que había aprendido mucho con un consolador que yo mismo le había comprado para cuando yo no estuviera en casa, mientras veía porno, pero esto era diferente, estos eran los sonidos inconfundibles de mi esposa teniendo sexo con otra persona y por los sonidos de ellos, él o ella tenía a mi esposa muy cerca del clímax.

    La cólera y el miedo afloraron en mí al mismo tiempo. Me quedé allí casi atravesado por algo en mi pecho, como si fuera un sueño o no fuera real lo que escuchaba. Por un momento deseé irrumpir abruptamente y enfrentarme a ellos o a lo que fuera aquello, pero al mismo tiempo también pensaba en dar la vuelta y simplemente alejarme para no enterarme de nada que me pudiera perjudicar.

    Llegué silenciosamente hasta la puerta de la sala de estar, con la mano extendida, empujé suave y silenciosamente la manilla hacia abajo, abrí la puerta lentamente y entré en el salón. Lo que vi allí cambió mi vida totalmente y para siempre, pero nunca pensé que sucedería en mi matrimonio nada de lo que estaba viendo.

    Allí estaba, tumbada boca abajo y desnuda, apoyándose sobre la mesa de café, arrodillada en el suelo sobre una alfombra…, era Mariluz, mi esposa ya durante seis años, sus pechos aplastados contra el cristal, sus manos extendidas delante de ella, sosteniéndose de las patas opuestas de la mesa. Detrás de ella y inclinado por sus caderas y volcado encima de ella había un tipo medio moldeado, con el culo al aire y su espalda desnuda, su polla enterrada en lo más profundo del culo de mi esposa, follándosela con largos y lentos golpes. ¡¡La follaba por el culo!!

    Mariluz y su amante estaban de cara a la pared opuesta de la puerta hacia otro lado de la puerta, ella mirando al suelo a través del cristal de la mesa y el tío aquel mordisqueándole el cuello mientras la estaba follando. Obviamente ni me habían oído entrar ni me había visto. Yo estaba sorprendido de mí mismo, en lugar de enfrentarme a ellos a golpes, pues los tenía a mano, me encontré colocándole suavemente un poco más hacia el lateral, y me coloqué casi justo detrás de ellos, pero a su izquierda porque ellos tenía sus caras más inclinadas a su derecha. Entonces pude ver bien que no sólo la polla de su amante entraba y salía del culo de Mariluz, sino que sus huesos huevos golpeaban contra el jugoso culode Mariluz, pero además, ahora podía ver el consolador que le comprado clavado en su chocho, sacando de su coño sus jugos femeninos.

    En ese momento, por un breve instante me olvidé de que aquella puta era mi esposa y me interesé por el tío de la larga y gruesa polla morena que entraba y salía del aquel culo; esa polla, incluso estando cubierta con los jugos anales de mi esposa, se veía hermosa mientras se movía hacia adentro y hacia afuera, brillando, y mi propia polla se movía en mis pantalones solo de verla entrar y salir con tanta fuerza y majestad.

    Me vi incapaz de moverme o incluso de hablar, viendo como este tipo con su polla carnosa tomaba a mi esposa profundamente por el culo. Cuando Mariluz explotó con un grito gutural repentino, recobré el sentido común, ella estaba en el clímax, temblando, empujando más hacia atrás para que la penetrara más profundamente, y la polla de aquel hombre golpeaba más rápido y más fuerte hasta que él también llegó al cenit de su orgasmo, sacando de aquel culo femenino pero muy abierto su polla fácilmente de unos 22 cms. de largo, arrojando espermatozoides por todo el culo y la espalda de la mujer.

    No sé por qué me vino un arranque natural y empecé a aplaudir. Ss dos cabezas giraron de cara a mí y me miraban con absoluto terror en sus ojos, se desenredaron, se movían rápida y torpemente hacia un sofá, tratando de ocultar su inmodestia, pero yo seguía aplaudiendo. Mi esposa decía algo, pero no la escuché porque en ese momento preciso me di cuenta de quién se había estado follando a mi esposa y de quién era la polla que se le caía mirando al suelo, encogida todavía que daba unos 18 centímetros de largo. Se trataba de Fabri, nuestro nuevo aprendiz de jardinero del campo de golf, el chico de diecinueve años.

    Hice que el jefe despidiera a Fabri del trabajo, pero ni esto ni el arrepentimiento mil veces manifestado constantemente de mi esposa pudieron hacer disminuir mi sentimiento de pérdida y la traición durante los siguientes tres meses. No sabía como resolverlo, solo pude mantenerme muy ocupado con mi trabajo, me encontré también un nuevo pasatiempo que consistía en caminar, conducía hasta un lugar afuera de la población y desde allí caminaba durante horas, kilómetros y kilómetros por la campiña.

    Nuestro matrimonio se mantenía unido simplemente por el hecho de que todavía amaba profundamente a Mariluz, y esperaba que algún día quizá la podría perdonar, quizá entonces podríamos rehacer nuestra vida y continuar juntos para seguir adelante y hacer algo para un nuevo comienzo, uno en el que hubiera total sinceridad y completa honestidad, me estaba preparando para darle una oportunidad, mientras tanto me consideraba viudo con una puta por dentro de casa que me daba asco usar.

    El jefe me mandó a un seminario en Barcelona sobre Gestión de un campo de golf, ese año se simultaneaba con otro curso de Starter y Marshall. Sabía que entre las dos cosas que ya se hacían a horas diferentes estaría muy ocupado. Vi que también había otros cursos a la vez, como uno de Trepa, poda y tratamiento de palmeras. Llegué al hotel un miércoles justo después del mediodía, guardé mis cosas en la habitación, y me senté pensando cuando fue la última vez que había estado en un seminario de este tipo. Habían pasado dos años desde mi último curso de actualización cuando vine con mi actual jefe, así que decidí aprovechar la oportunidad para ponerme al día con las últimas tecnologías, equipos y procedimientos, pero sobre todo porque el hotel estaba al lado de un enorme terreno, con su fabuloso campo de golf y senderos para caminantes, con lo que decidí aprovechar los momentos libres para mi nueva actividad, caminar, ahora con la oportunidad de hacerlo en un entorno de una belleza asombrosa.

    La mayoría de las caminatas que iba a hacer habían sido planeadas antes de viajar, así que después de entregar mi ficha y organizar mis horarios entre ambos cursos, el de Gestión y el seminario de Starter y Marshall, me puse de deporte para mi primera caminata caminata y a punto de salir del hotel, escuché una voz familiar, miré tras de mí y me encontré cara a cara con Fabri.

    En ese momento necesité toda mi fuerza interior para no pegarle un puñetazo en toda su maldita cara, no lo hice no sé por qué, lo que hice fue preguntarle:

    — ¿Qué haces aquí, no has hecho suficiente daño?

    Me contestó:

    — Por eso estoy aquí, me enteré de que estabas en este curso, así que me inscribí en el de cuidado de palmeras para coincidir contigo porque necesito desesperadamente hablar contigo, desde que hiciste que me despidieran has ignorado mis llamadas, entonces pensé que esta sería la mejor manera de verte.

    — Mira, yo voy a dar un paseo, —le dije.

    Fabri contestó:

    — Está bien, caminaré contigo, me vendría bien uno después de ese viaje de tres horas.

    Por mi cabeza habían pasado en los últimos tres meses todo tipo de pensamientos, me encontré a mí mismo repasando una y otra vez la escena con la que me encontré aquel día en el salón de mi casa, pero lo que seguía saliendo a la luz era mi atracción por la polla de Fabri, cómo deseaba obtener acceso y agarrarme a ella, cómo quería pedirle queme follara mí para que yo disfrutara de la sensación de tener la polla dura de otro chico en mi mano mientras me la masturbaba.

    — Bueno, no puedes caminar con esa ropa, —le dije, estaba vestido con pantalones, zapatos de cuero fino y una camisa de lino de diseño.

    — Me cambiaré, no tardaré mucho, por favor, espérame aquí, —contestó Fabri.

    No entendí como accedí que viniera conmigo y que le esperara, pero lo hice. Fabri regresó unos diez minutos más tarde, vestido con pantalones cortos de algodón gris y sueltos y una camiseta de gimnasia, sus zapatillas parecían viejas y obviamente no eran puro cuero, tenían algo de tela.

    —Estoy listo, —dijo Fabri.

    Salimos del hotel y no mucho después de encontrar la pista que quería seguir, empezamos a hablar mientras caminábamos. Fabri fue el que hablaba sin parar, me explicó que era bisexual, pero que en su mayoría disfrutaba del sexo gay, y que cuando llegaba al club de golf, me encontraba atractivo, pero nunca decía nada, incluso cuando se daba cuenta de que lo miraba cuando se cambiaba, que al parecer le miraba la polla.

    Me dijo que tenía una idea de que estaba negando mi sexualidad y que secretamente quería explorar el sexo masculino, que durante una de las mañanas en el trabajo, me pilló mirando una de sus revistas gay mientras estaba en mi descanso, sintiéndome a mí mismo a través de mis pantalones, y luego sacándome la polla y masturbándome, echando toda mi eyaculación por toda la portada, antes de poner la de nuevo en su bolso. También me dijo que la única razón por la que se cogió a mi esposa fue por la frustración de no recibir ninguna atención sexual de mí, ¡joder!, que la oportunidad se presentó para follarla, en mi fiesta de cumpleaños.

    Mariluz había bailado con él muy pegaditos. Sintiendo ella el empuje de su palla, lo seguía medio cabreada, arriba y abajo, hasta que consiguió que él se dejara hacer una mamada en el baño. Me dijo también que después de rogarle ella que se la follara allí mismo, lo quiso y tampoco cuando se lo llevó a mi casa y le volvió a invitar que la follara allí en el baño, pero añadía cada momento que él sólo le daba por el culo a las mujeres, pero que no era el momento de hacerlo. Intercambiaron números de teléfono, y se las arreglaron para que él llamara al viernes siguiente cuando se suponía que iba a estar en la universidad.

    Fabri continuó diciéndome, cómo había llegado a mi casa sólo treinta minutos antes de que yo los encontrara follando, Mariluz lo había llamado por teléfono y le dijo que estaba esperando, que ya estaba caliente y cachonda. Cuando él llegó allí, Fabri entró y de inmediato vio a mi esposa desnuda, se sentó en el sofá dominando con el consolador, y que luego ayudó a Mariluz a correrse, follando con ella con el consolador mientras ella le chupaba la polla, moviéndola a la mesa antes de que finalmente la empalara por detrás…:

    —Ya sabes el resto, —concluyó su explicación.

    Toda esta charla de sexo me había puesto duro y caliente, especialmente la idea de que Fabri supiera que me había estado masturbando con su revista porno. Acabábamos de subir una colina y ahora estábamos entrando en un denso bosque.

    Fue entonces cuando me dirigí a Fabri y le dije:

    — Fabri, tenías razón, yo también me he sentido y me siento atraído por los hombres y cuando era joven por los niños, pero nunca he hecho nada al respecto, supongo que siguiendo el patrón habitual de la sexualidad de la sociedad, pero ahora mismo y aquí contigo, me siento atraído mucho por ti, me has puesto con tu cháchara muy cachondo.

    Fabri se detuvo y agarró mi brazo, yo me detuve y me giré, se acercó sin decir una palabra, agarró mi otro brazo, me acercó, nuestros rostros se separaron unos centímetros, se acercó aún más, sus labios tocaron los míos, su suavidad presionando mis labios me encendió y nos besamos; nuestras bocas comenzaron a explorarse una a la otra, mis manos agarraron a Fabri por su cintura y espalda.

    Seguimos besándonos, su lengua entró en mi boca, buscando la mía, nuestro deseo se volvió más ferviente. Las manos de Fabri moviéndose hacia abajo pasaron por mis brazos y por mi espalda, apretándome y tirando de mí hacia sí a medida que nuestro beso se volvía voraz, moví mi mano derecha hacia abajo y entre nosotros, agarrándome de su creciente erección a través de sus calzoncillos.

    Nos separamos, Fabri me alejó un poco:

    — Quítatelos, quítatelos, luego quítame los pantalones, pero primero quiero que te desnudes.

    Me quedé allí mirando a mi alrededor, buscando a la gente o el sonido de la gente, luego procedí a desnudarme, quitándome la mitad superior de mi ropa primero, revelando mi pecho musculoso y mi estómago plano, un rastro de pelo que bajaba desde mi ombligo y se mentira abajo por dentro de mis pantalones. Fabri me sostuvo mientras me quitaba las botas, luego mis pantalones y mi ropa interior al mismo tiempo, mi polla de 17,7 cms., incircuncisa, caía hacia adelante.

    —Ponte las botas, —dijo Fabri.

    Yo estaba allí desnudo, pero me lo dijo para salvar los calcetines con las botas. La verdad es que ya ahora, delante de Fabri, en una zona boscosa, ya no me importaba nada, yo estaba muy caliente.

    — Ahora quítame los pantalones, —dijo Fabri.

    Me adelanté y me agaché, agarré la parte superior de sus pantalones y los bajé, sabía lo que había dentro, porque había visto su polla dos veces antes, una en el trabajo y otra metida en el culo de mi esposa Mariluz. Pero cuando bajé sus calzoncillos, aún así fue un poco chocante cuando su polla saltó hacia mi cara, su polla parecía más grande, mucho más grande de lo que recordaba, pero también se veía muy hermosa.

    Fabri colocó sus manos sobre la parte superior de mi cabeza, yo ya supe lo que quería y no perdí tiempo en dárselo, abrí la boca y saqué la lengua, dejándole mover la cabeza hacia su impresionante hombría, mi lengua entró en contacto con su polla por primera vez, luego empecé a lamer y deslizar mi lengua sobre su cabeza de bulbosa polla, saboreando su presemen cada vez que ponía mi lengua sobre su hendidura.

    Tomándome mi tiempo, poco a poco me la metí completamente en mi boca, sintiendo cada pulgada deslizarse sobre mi lengua a medida que yo la iba chupando, la estaba chupando muy rápido, gustando de su pene las palpitaciones dentro de mi boca. Fabri gemía de gusto a medida que mi nueva habilidad para chupar pollas se hacía más y más intensa.

    — Fabri —dije mientras me ayudaba a levantarme—.

    Yo no quería parar, no quería parar, no me cansaba de su polla, pero él me levantó, me dio la vuelta y me dijo:

    —Inclínate hacia adelante y agárrate del árbol.

    Lo hice.

    Me separó las piernas, luego sentí su aliento cálido en las nalgas de mi culo mientras se acuclillaba detrás de mí. Sus manos agarraban las nalgas de mi culo, tirando de ellas como si las quisiera arrancar. Su cálido aliento fue reemplazado por su jugosa boca caliente mientras besaba y lamía mi culo. Su lengua se deslizaba cada vez más cerca del agujero de mi trasero, luego la puso sobre él, lamiéndolo suavemente y sin cesar, sondeando mi antro. ¡Se sentía como algo divino!, sus dedos estaban hurgando en la entrada de mi culo juntamente así con en su lengua.

    Un dedo se deslizó fácilmente, su lengua lamía su dedo y vuelta a entrar dejando cada vez mi trasero más abierto; luego jugaba con otro dedo más, esta vez hubo un poco más de resistencia por mi parte, pero aún así presionó hasta que ambos me estaban penetrando, entrando y saliendo, entrando y saliendo sin parar, me sentía deliciosamente follado por dos dedos, y ya así ansiaba que me follara de verdad.

    Fabri se levantó para ponerse de pie detrás de mí, con la boca al lado de mi oreja:

    — ¿Quieres que sea de verdad? —Oí a Fabri susurrar—: ¿Quieres que te folle como me follé a tu mujer Mariluz?

    Sólo tuve una respuesta:

    —Oh,¡ joder!, sí, por supuesto que lo deseo.

    Estaba tan excitado que un grupo entero de caminantes podría haber pasado por allí y seguir queriendo que me follaran enfrente de ellos.

    Cuando me la metió, no fue lento como se dice en los relatos eróticos o en el porno, no, fue repentino, de una sola estacada me penetró su polla, enviándome dolores punzantes por todo el cuerpo. Fabri se detuvo, sólo unos segundos pero lo suficiente para que el dolor disminuyera un poco, pero luego volvió a empujar hacia adelante, y ya tenía un tercio de su polla dentro de mi culo, de nuevo se detuvo.

    — Estás bien, ¿quieres que me detenga? —dijo Fabri.

    — ¡Joder!, no, lo quiero del todo dentro de mí, quiero que me jodas y me metas hasta los huevos, —contesté silenciosamente a causa del dolor.

    Envolvió sus brazos alrededor de la cintura y el pecho, como si fuera un oso que me abrazaba, me sacaba su polla un poco, pero de nuevo la sensación fue mejorando, el dolor casi desapareció, empezó a entrar y a salir un poco más, hasta que su polla se deslizaba en lo más profundo de mis entrañas, la sensación fue totalmente abrumadora, sentía yo su polla como si fuera parte de mí, Fabri follándome lo sentía como si ambos fuéramos uno solo.

    El empuje de Fabri estaba creciendo, yo estaba retrocediendo sobre él tal como lo había visto hacer a mi esposa, cuando Fabri había estado follando su apretado trasero, él se agachó y me agarró la polla mientras continuaba su empuje, haciéndome la paja al mismo ritmo que me estaba follando. Llegó un momento en que me estaba golpeando tan fuerte que su mano tiró furiosamente en mi polla, y no pasó mucho tiempo y yo ya estaba disparando mi semen por todo el tronco del árbol. Ese gruñido familiar que había oído tres meses antes se hacía más fuerte en mi oído, hasta que se estrelló contra mí una última vez, volcándose encima de mí.

    Sus escalofríos durante su clímax continuaban siendo electrizantes, entonces se inclinó hacia atrás sosteniendo mis hombros mientras bombeaba fuerte y profundo mi culo con su enorme polla hasta que se sació totalmente. Eyaculando todo su esperma dentro de mí, volvió a inclinarse encima de mí y giró mi cabeza, volvimos a besarnos, esta vez como lo hacen los amantes, suavemente y con sentimiento, me di la vuelta besándolo todavía mientras nos abrazábamos, su polla salió de mi culo, su mano izquierda acariciando mis nalgas, un dedo entrando en mi culo, pero esta vez lenta y gentilmente. Fabri levantó la mano y la sostuvo hasta que llegó a mi boca, insertándome el dedo dentro de la boca, pude gustar algo de su propio esperma y lamí otra vez el dedo y me besó para contagiarse del sabor a su esperma que tenía mi boca..

    — ¿Cuándo repetimos esto?

    — Por mí cuando quieras, pero si no te molesta, ¿no podría ser un trío con Mariluz?

    — Me gustaría también, —dije.

    No me fue difícil hablar con mi esposa y accedió a participar en un trio. Esa misma noche mi esposa y yo tuvimos un sexo diferente, fue mas natural y algo tenía de salvaje. Cuando vino Fabri a casa, lo habíamos invitado a cenar, estaba algo nervioso. Lo recibí con un beso en la boca y lo mismo hizo Sara. La cena y la sobremesa fue muy dialogada y trató sobre nuestro trabajo y el estudio de Fabri. Eso centró nuestra amistad y confianza. Llegado el momento fuimos a la habitación. Insinué a Fabri que me desnudara y lo comenzó a hacer mientras Sara lo desnudaba a él. Nos acariciamos y nos dirigimos a mi esposa para desnudarla entre los dos, llenándola de besos.

    Continuará…

  • Mi amiga follaba con un desconocido

    Mi amiga follaba con un desconocido

    Durante el último verano junto con una amiga empezamos a ir a un club para usar sus piletas, tomar sol y sobre todo para pasar el rato charlando de cosas de chicas. Mi amiga es una joven delgada, rubia y muy bonita que con bikini llama mucho la atención porque tiene lindas curvas. Por eso se nos acercaban muchos chicos sobre todo para hablar con ella pero ella mucha bola no les daba porque no les gustaban los jóvenes de nuestra edad sino que le gustaban más grande.

    Entonces lo que sucedió fue que había varios hombres grandes que también se nos acercaban y a ellos si que les hablaba. Había uno que venía con los hijos y que los dejaba en la pileta y se ponía a hablar con mi amiga y había buena onda entre ellos, además el a veces le hablaba al oído y la hacía reír un poco. Un día este hombre que traía a sus hijos y que se encontraba hablando con mi amiga agarra y me dice «me podés cuidar a mis hijos un ratito», yo le digo «no hay problema» y mi amiga me dice «ahora venimos» y se levantaron del suelo y se metieron en la parte donde estaban varios árboles y yo podía ver todo porque me encontraba en diagonal a ellos y lo que vi fue una película pornográfica en vivo y en directo.

    Mi amiga se apoyó sobre un árbol y empezó a besarse con este hombre y él tenía sus manos sobre la cintura de mi amiga pero luego de unos minutos ya tenía a una de ellas metida dentro de la bikini tocándole su parte íntima de abajo. Entonces dejaron de besarse porque él la empezó a masturbar abajo y aunque no podía escuchar nada note que mi amiga empezó a gemir de placer. Luego le corrió un poco la parte de arriba y le empezó a chupar a una teta y luego la otra, le chupaba los pezones a la vez que le tocaba abajo. Después de eso mi amiga se arrodillo en el suelo y le empezó a chupar la pija y él apoyaba sus manos sobre la cabeza de ella y le hacía tragarse toda su poronga.

    Luego la levantó, la dio vuelta y se la follo de parado, no le bajó la bikini sino que se la corrió un poco para cogérsela. Luego creo que se vino dentro de mi amiga ya que él se detuvo y ella se dio vuelta y se la volvió a chupar de nuevo. Después ambos regresaron y se metieron en la pileta, seguramente para sacarse el olor a sexo con el que venían. Así eran todos los días que íbamos al club, ellos luego de un rato se iban a detrás de los árboles a follar mientras yo cuidaba de sus hijos. Un día este hombre nos invitó a su casa y nosotras fuimos, cuando llegamos el hombre me dice «le podés encender la televisión a mis hijos que ahora venimos» y yo como ya casi era su niñera le dije «está bien» y ellos subieron por una escalera y yo me quedé viendo la televisión con sus hijos.

    Pasaron 10 minutos desde que ellos subieron por la escalera que se empezó a escuchar el ruido que hacen las cama al moverse y al golpear contra la pared y yo como soy media chismosa subí la escalera y pude escuchar de forma clara como el se la estaba garchando, así que me acerqué a la habitación en donde ellos se encontraban y me puse a mirar a través de la cerradura y lo que vi fue a los dos en bolas en la cama, ella en cuatro patas con sus manos sobre el respaldo de la cama y el atrás de ella dándole pija sin parar. Volví con sus hijos que se encontraban viendo la televisión y el ruido de la cama siguió unos 20 minutos más y luego se detuvo.

    Ellos bajaron, comimos algo y me enteré de que la mujer del hombre se había ido a visitar a su familia a otra ciudad y que no volvía dentro de una semana. Luego de comer algo le dije a mi amiga «volvamos a casa que se hace tarde» y ella me responde «él nos invitó a cenar y luego nos lleva en su auto», yo no me quería quedar pero mi amiga me convenció. Y que fue lo que sucedió, el hombre pidió pizza y durante todo el tiempo en que tardaron en traerla a su casa estuvo encerrado en su habitación con mi amiga garchando hasta más no poder, tuve que ser yo quien atendió al delivery porque él se encontraba ocupado con el culo de mi amiga.

    Cuando ellos bajaron ya nos habíamos morfado una pizza con sus hijos. Luego de comer mi amiga me dice «me voy a quedar a dormir» y «yo que hago» le contesté y ella me responde «él te va a llevar a tu casa». El me llevo a mi casa y luego al día siguiente mi amiga me contó que estuvieron garchando hasta las dos o tres de la mañana y que el hombre practicaba el Kama Sutra y que se la garcho de diferentes maneras durante toda esa noche.

  • Sumisa y obediente a mi marido

    Sumisa y obediente a mi marido

    Soy Alicia, tengo 50 años, al igual que mi marido. Después de la fiesta de la noche de nuestro 25 aniversario de bodas y del viaje de 12 días a la República Dominicana, donde mi marido me traía un par de machos negros todas las noches, no repitió ningún chico. Cuando llegamos a casa, volvíamos a la rutina de siempre.

    Habíamos comprado una autocaravana grande, con una sola cama de 2 × 2 metros. Un baño y cocina completos y una mesa central. La cama está en la parte trasera. Los viernes a las 16.00 horas salíamos, al pueblo o ciudad que habíamos escogido. Yo subía a la autocaravana vestida, con faldas ó vestidos que escasamente tapaban mis tetas coño y culo. Mi marido era quien me los compra. Este último fin de semana, fuimos a una finca de caza a la provincia de Ciudad Real. En el trayecto de Alicante a nuestro destino, mi marido me contó, que la finca era de un fondo de inversión.

    El delegado en España era quien nos había invitado, después que mi marido le contara lo puta sumisa y obediente que era yo. Mí coño se encharco solo de pensar cuantos machos me iban a follar ese finde. Me avisó que estarían las mujeres de todos los invitados y seríamos unas 6 parejas. Nosotros los más jóvenes. Llegamos a las 20 horas, nos recibió el anfitrión junto con su mujer. Él tenía 60 años y su mujer 58. Los 2 estaban muy bien, el tenía la cabeza rapada, media 1,85 unos 100 kg de peso. La mujer tenía un culo y caderas grandes, las tetas eran grandes pero proporcionadas con su cuerpo.

    Entramos a la masía, que estaba recién reformada. Nos llevaron al salón donde estaban los otros 3 matrimonios. Nos fueron presentado y mi coño se humedecía con cada besó que me daban. No sabía si comerme, las pollas o los coños.

    Estuve hablando con las mujeres, entre ellas se conocían. Así que las 4 me preguntaban a mí. Les dije que era funcionaria de sanidad. Me pregunto M. Luisa, anfitriona de la casa, si quería beber algo.

    -Una copa de vino blanco seco si tenía.

    -Por supuesto Alicia.

    Ella llamó a la camarera y pidió una botella de vino y 5 copas.

    Yo: M. Luisa me dices por favor donde está el baño

    M. Luisa: yo te acompaño.

    Ella iba delante de mí, mis ojos se posaron en su culo, abrió la puerta y entro ella delante, cuando yo cerraba ella tenía la falda por la cintura y las braguitas en los tobillos. Meo, se levantó para limpiar su coño lo tenía como yo un triángulo de pelo encima de su chocho. Ella me miró ‘te toca’, yo levanté mi vestido y como no llevaba braguitas me senté y oriné. Ella no se atrevió a preguntar, yo le dije que llevaba unas braguitas muy bonitas. No se cortó, levantó su falda y me las enseñó. Yo tampoco me corté, la bajé las braguitas y metí mi lengua en su coño. Me quito los tirantes del vestido y empezó a sonar. Mis tetas y pellizcar mis pezones. Se corrió en mi boca, salían unos jugos de su coño muy viscosos y de sabor fuerte. Me cogió de los hombros, me puso con las manos apoyadas en el lavabo. Metió su boca entre mis nalgas. Me comió cuño y coño con gran maestría hizo que me corriera en muy poco tiempo.

    Se tragó todos mis fluidos y me dejó coño y culo limpios. Me giro y nos comimos la boca, luchando con nuestras lenguas. Al salir me preguntó a qué macho me iba a follar esta noche.

    -A tu marido, me vuelven loca los hombres con el pelo rapado o calvos. Aparte tu marido está para comérselo. Pero yo necesito por lo menos a 2 machos a la vez, si no me dejan con más ganas que al empezar. Tu Luisa quieres participar conmigo. Yo quiero follar contigo y tu marido. A partir de las 2. Me da igual mientras tu marido me folle culo y coño. Yo te comeré el coño y culo.

    Llegamos las dos riendo, nos dieron una copa de vino. Brindamos por nosotras y nos bebimos la copa de un trago. Nos llamaron para cenar, Luisa me cogió del brazo y pidió que follara primero a su marido. Y así ella podría participar en mis demás folladas. Yo le dije si a nosotros nos ha invitado porque mi marido le contó que yo hacía lo que él mandara.

    -Ya lo sé, pero no sé cómo se lo tomará él viendo como me folla otra polla o comiendo tu coño. Tienes alguna de estas amigas, a la que quieras joder. A Sagrario la hija de puta de chivo a mí padre que le chupaba la polla a los hijos del casero.

    Nos sentamos a cenar y Sagrario de puso enfrente de mí. Me puso el pie descalzo entre mis piernas, yo abrí mis piernas para, que llegara a mi coño. Tire a postas mi cuchillo debajo de la mesa. Me metí debajo y abrí su piernas, con el cuchillo estire las bragas y las corté. Me las llevé. Cuando la volví a mirar, ella me guiñaba el ojo. Yo me limpié la boca con sus braguitas y ella se ponía toda cachonda. M. Luisa me sobaba el coño y mi marido me miró, y me hizo señas para que viera lo que hacía. A mí izquierda estaba el marido de Luisa. Le fui a sobar la bragueta y topé con otra mano de mujer. Victoria me miró y cerró los ojos. Entre las dos sacamos la polla del anfitrión fuera del pantalón.

    Yo me levanté y con la copa de vino en la mano les hice levantar a todos, ninguna de las 5 mujeres llevábamos braguitas y los hombres estaban con las pollas fuera. Voy a brindar por la orgía que vamos a montar esta noche. Me bajé los tirantes del vestido y cayó al suelo. Las mujeres fueron las que me siguieron y se quitaron los vestidos y como había dicho yo ninguna llevaba braguitas. Puse una condición ninguna podía follar con su marido.

    Fue total yo llegué a estar penetrada por boca, culo y coño a la vez. Pero la primera polla fue la del anfitrión que me follo encima de la mesa.

     

  • El casting de Adela

    El casting de Adela

    Adela era una chica de 20 años, de estatura baja, buen cuerpo ojos achinados, pelo negro, largo atado con una cola de caballo, buenas tetas, prominentes por su edad, buenas piernas firmes, y culo redondito y firme; ella quería actuar y se inscribía en todos los casting habidos y por haber, un día vio uno que le llamo la atención, ya que el aviso era grande y llamativo, cualquiera diría que era para algo relevante y el rango de edad era el adecuado para ella.

    Al día siguiente fue a la dirección del aviso. Unas oficinas en un primer piso, en un edificio remodelado, la facha conservaba lo antiguo, subió las escaleras e ingreso a un hall de recepción, se presentó, y le dieron un formulario para que complete los datos y un rango aproximado de la remuneración que deseaba ganar.

    Una vez terminado este trámite administrativo después de unos 20 minutos, la hicieron pasar a una oficina con un escritorio sillas y un sillón contra la pared, un señor realizo la entrevista y le comento el perfil actoral que estaban buscando, Adela quedó interesada y le pareció un desafío interesante para realizar, pensó que en lo profesional le iba a servir como experiencia;

    Una vez realizada la entrevista oral, la persona que la entrevisto la acompaño a otra sala para realizar una prueba, en esa habitación habían cámaras, luces, distintos slots de iluminación, cables todo lo que hay en un estudio de filmación. Esta persona le dijo mira en esta primera prueba, necesitamos realizar un desnudo artístico, puedes colocar tus pertenencias allí en aquella silla, Adela entendió todo perfectamente, así que dejo su cartera, se quitó la blusa, se quitó el pantalón, desprendió y quito su corpiño, y así se dirigió a un sillón frente a las cámaras.

    Pasados 5 minutos aparecieron dos hombres robustos totalmente desnudos, uno de ellos con un miembro bien dotado, Adela instintivamente se cubrió las tetas con ambos brazos y cara de sorpresa ya que no era lo que le habían dicho.

    A ambos vamos a llamarlos X al pene normal y XX al bien dotado; XX se acercó y la tomo por el brazo diciéndole “ven putita, que la vamos a pasar muy bien”.

    Adela suplicando, ¿“no espera adonde me llevas?”

    XX “a ningún lado, ven arrodíllate en el sillón”

    Y colocándola de rodillas, XX la toma del cabello y acerca su cara a su miembro, duro y tieso como un mástil, apenas se balanceaba, XX se lo pasa por delante de la cara mientras X por detrás acaricia la cola y la vagina de Adela, que aunque no quisiera estaba húmeda, se notaba en la tanga, X corrió a un lado la prenda y se acomodó para chuparle la concha, XX le hace una seña a su compañero y este introduce un dedo en la vagina bien hasta el fondo, sin dejar de chuparla, y Adela entre suplicas, abre la boca, y en ese instante XX le introduce su miembro, mientras le dice “anda preciosa chúpalo, como tú sabes, anda devóralo” sin dejar de sujetarle el pelo, por momentos dando un leve tirón para que Adela abra más la boca e introducirle su pija más adentro, XX comenta “aaaggg que bien lo haces nena” y le coloca su pija por dentro contra un costado y golpear su mejilla con la pija dentro de la boca, otra seña a X y este quita la tanga, y coloca su glande en la entrada de la vagina, y se la introduce de un golpe adentro, dando Adela un grito mezcla de dolor y placer, XX le toma la cabeza con la dos manos e introduce su miembro lo más adentro posible y comienza a cogerla por la boca, por momentos Adela siente ahogarse y contener las arcada, XX se la saca de la boca, y Adela babea un poco y escupe el glande del miembro dotado para lubricarlo, mientras X la tiene bombeando la vagina por detrás, Adela no para de gozar, y moverse.

    XX la mira y le dice “Te dije que la pasaríamos bien putita, toma toma otro poquito”, y agarrándose su pija se la mete por la fuerza en la boca, y le sostiene la cabeza un rato con la pija adentro hasta la garganta, cuando la saca entre lágrimas agitada sin poder respirar, XX le aprieta el cuello y le da un beso de lengua bien largo.

    XX le dice a X que cuando termine se aparte, este la sujeta bien por las caderas acelerando el ritmo, y en un aaahhh se nota que termino, dejando la pija adentro y deslizando la leche por la pierna de Adela, que cae extenuada al sillón dejando todo el culo libre y levantado, ambos cambian de posición, XX se acerca por detrás y da una nalgada en la gordita nalga dejando la marca de su mano en el cachete, toma Adela por la cintura y le refriega todo su miembro por la parte de atrás, pasando el índice por la vagina, con el semen de X y el orgasmo de Adela lubrica el ano de ella, primero le introduce un dedo y luego dos, ella pidiendo por favor por el culo no te lo pido, te la sigo chupando, acábame en la boca pero por el culo no por favor, esto solamente hizo potenciar más el deseo de XX, se acomodó detrás apunto al ano apenas dilatado, apoyo el glande y fue empujando, otra nalgada hizo aflojar la tensión y resistencia, y de apoco se fue metiendo en su interior, en medio de los gritos y suplicas de Adela, X entre tanto se la estaba bombeando por la boca.

    XX se movía disfrutando el rico culito que se estaba comiendo, gozando de buena manera, y por momentos retener su miembro adentro hasta las profundidades del ano, de pronto comenzó acelerar el ritmo y le dice a X “avísame cuando estés por acabar”, a lo que después de un rato X le dice, “estoy por venirme”, con lo cual ambos se separaron de Adela la y tomándole la cara con una mano mientras masturbaban con la otra, le terminaron llenando la cara y la boca de buena cantidad de semen caliente.

    Ambos X y XX se retiraron del lugar, Adela quedo tirada agotada en el sillón, de a poco y como pudo se fue incorporando y se fue vistiendo con sus prendas, sin poder evitar que rueden algunas lágrimas por su mejilla.

    Despacio se fue de ese lugar al cual maldecía por dentro, trato de pensar como no se dio cuenta que era un lugar de mala muerte, pero por otro lado vio cosas de un estudio de filmación, luego otra idea se le paso por la mente, que había llenado los datos personales en una ficha, con lo cual le dio un poco de miedo, a ver si le harían algo si eran una banda de una organización, mientras pensaba esto un frio le caía por la espalda, lo único que quería era llegar a su casa. Se dio una ducha, y se acostó en la cama, le dolía y le ardía un poco el culo, y sentía una molestia en su vagina, con el correr de las horas esas molestias fueron pasando y calmando; al cabo de unos días revisando su casilla de mail, un correo que decía, “Adela tienes un cheque para retirar en tal dirección por una suma de $$$”, una cantidad muy buena de dinero que la descoloco, trato de pensar de que podía ser y no sabía de dónde podría venir, además la dirección no le resultaba familiar.

    Al día siguiente se dirigió a la dirección en cuestión, y era una casilla de Western Unión se presentó y le informaron pase por aquella caja, le dieron el cheque y lo pudo depositar en su cuenta; al tiempo que una amiga le deja un mensaje de whatsapp, “Adela que bien que la pasaste, no me habías dicho nada”, cuando la llamo le dijo que en una página de películas porno estaba un video de ella cogiendo en una fiesta con dos tipos, y allí recordó, y quedo algo asombrada, el cheque ese es la paga. Con lo cual no sabía si alegrarse o maldecir, se la habían cogido sin su consentimiento y sin saber, pero a cambio recibió una buena cantidad de dinero, quedándole una sensación de sentimientos encontrados al mismo tiempo

    Espero les haya gustado, si desean pueden escribir sus comentarios a: [email protected].

  • La tragedia que lo cambió todo

    La tragedia que lo cambió todo

    Me llamo Esteban, vengo a relatarles un poco de mi historia antes de la tragedia que aconteció a mi familia, y todo lo que se produjo después de ella. Para empezar soy un chico de 18 años, un poco fornido que no practica un deporte en concreto, pero que siempre busca estar en forma. Mi familia está conformada por mis padres Santiago, y Camila, mi hermana Laura y yo, obviamente. Mis padres son “jóvenes” a comparación del resto de padres de gente de mi edad. Tuvieron a mi hermana cuando eran adolescentes, pero a pesar de las adversidades salieron adelante, y después nací yo.

    Mi madre tiene 37 años, y se dedica a las labores de la casa, pero no siempre fue así. Cuando mi hermana y yo éramos pequeños ella buscaba trabajos para poder aportar en el hogar. Afortunadamente, mi padre que tiene 42 años logró escalar en una empresa debido a su carrera de ingeniero y actualmente podemos vivir cómodamente sin que ella trabaje.

    Físicamente mis padres son personas bastante atractivas, no es porque sean mis padres, pero mis amigos y amigas siempre hacen comentarios de lo bien conservados que están. Mi madre es ligeramente bajita, mi padre al igual que yo somos un poco más altos llegamos al 1.80 m. e incluso hay gente que nos dice que nos parecemos, y mi hermana es un poco más alta que mi madre.

    La relación que tenemos en casa es bastante cercana, mis padres son liberales en un término medio y siempre nos hablaron a mi hermana y a mi sin pelos en la lengua sobre las relaciones y cómo protegernos, pero tratan de controlar sus impulsos siempre que Lau o yo estamos cerca, aunque una que otra vez veíamos como mi padre le mandaba la mano al trasero de mi madre, y otras veces hemos sido testigos de sus encuentros sexuales debido a los gemidos que emitía mi madre algunas noches.

    Meses antes de la tragedia:

    Los fines de semana se turnaron un poco más interesantes desde que mi hermana partió, mi padre se acercó a mí prácticamente a los minutos de partir Laura de la casa para comentarme que al estar nada más mi madre y yo en casa, iba a practicar un poco de nudismo en la piscina de nuestro hogar, debido que al estar mi hermana en casa se sentía un poco cohibido.

    -La verdad, Esteban espero que no te incomode el hecho que yo vaya a estar en bolas en la piscina. – Decía mi padre con un poco de vergüenza – Pero la verdad, es algo que he querido hacer y por respeto a tu hermana me había contenido de hacerlo. Ahora que se fue a realizar sus estudios, quiero aprovechar la piscina practicando el nudismo.

    -Sí, vale. Lo entiendo, pero te agradecería que avisaras cuando vayas a estar por ahí en bolas. -Trate de decirle a mi padre, de manera calmada para que no se lo tomara a mal. La verdad es que mi padre ha sido una persona trabajadora, y el hogar que nos ha brindado gracias a su esfuerzo y trabajo ha sido el mejor.

    -Ojala tu madre se le midiera también, pero le da un poco de vergüenza estar en bolas en frente tuya.

    -Y a mí!.- Dije sin darme cuenta todo lo que estaría por ocurrir.

    ———————-

    Pocas semanas antes de la tragedia, mi madre empezó a asistir al gimnasio que yo frecuentaba y empezamos a compartir más tiempo juntos, al principio no era muy agradable esto, debido a que siempre escuchaba comentarios de otros sobre el cuerpo de mi madre cuando entrenaba en sus máquinas, o en sus clases de rumba. Pero con el tiempo te acostumbras, y la verdad es que mi madre era un MILF muy apetecible, su pecho no era prominente pero se notaba sin ninguna duda de que era firme y duro, por otro lado su trasero era voluptuoso y se notaba la dedicación que le ponía en el gimnasio.

    ———————-

    La mañana anterior al día de la tragedia:

    -Hola?… Esteban! -Mi madre pasándome su mano por enfrente de mí para llamar mi atención.

    -Dime ma.

    -Cariño que se te van a ir los ojos, venga vamos para casa.- Me dijo mi madre en tono de celos, mientras observa alguna chica mientras realizaba sus ejercicios, tal vez estaba malinterpretando la forma en la que mi madre me hablo.

    -No exageres, ma. No es para tanto.

    -Bueno, hijo si tu lo dices.-Me decía mi madre mientras se dirigía a la salida, y la verdad es que mi madre no tendría nada que envidiarle a ninguna jovencita con el cuerpo que ella se manda.

    Al llegar a casa, los dos nos dirigimos a nuestras respectivas duchas, pero mientras me alistaba para ducharme recordé que tenía que comentarle a mi madre que mi hermana vendría dentro de un par de días ya que estudia medicina en otra ciudad y teníamos que ir a recogerla y me dirigí a su cuarto. Al llegar a la puerta de su cuarto que estaba abierta, pude escuchar como se abría la llave de la ducha de mi madre, y me contuve por un momento. Pero la curiosidad me gano, tenía que aprovechar que estábamos solos en casa y oportunidades así no iba a tener muchas.

    Me asomé lentamente para espiar a mi madre en la ducha, y lo único que logré ver en esos momentos fue su trasero desnudo, era majestuoso. Se podría apreciar como de firme es, gracias a su dedicación en el gimnasio, estando absorto en ese momento no se como logré percibir que iba a salir de la ducha, por lo cual me gire y me regrese a mi cuarto. Nunca me había encontrado así, excitado por mi propia madre. Siempre había notado su belleza, pero nunca hasta este punto. Creo que el compartir en el gimnasio, y escuchar los comentarios de los demás sobre su cuerpo me hicieron prestarle más atención. El sentirme de esta manera, debido a la adrenalina de estar espiando a mi madre en la ducha sólo podía culminar de una forma, dedicándole una paja a mi madre, en especial a su culo.

    ———————-

    Horas antes de la tragedia:

    Como dice mi madre, la lengua es el azote del culo. Después de haberme masturbado de manera tan frenética en la ducha tras espiarla, me arrepentí de no haberme mostrado más abierto con ella para practicara el nudismo en nuestra piscina. Seguramente si le hubiera hecho saber a mi padre que me daba igual, le hubiera presionado un poco a mi madre y podría gozar de la vista de su cuerpo en estos momentos. Mi madre por su parte disfruta de la piscina con un vestido de baño bastante conservador. Pero tras haber visto su trasero desnudo mientras la espiaba en la ducha el pasar tiempo juntos con tan poca ropa se me hace bastante difícil no tener una erección.

    Por otro lado, desde que mi padre empezó a practicar el nudismo no reparaba mucho su anatomía. A pesar de yo ser curioso sexualmente, el compartir su nudismo nunca me llamo la atención. Pero desde lo sucedido esta mañana con mi madre en la ducha, hizo que también empezará a prestar atención a mi padre, sobretodo en su miembro, que algunas veces logré ver en un estado de erección, debido a los apasionantes besos que le daba mi madre mientras se encontraban compartiendo en la piscina.

    -Venga anda, quítate el top cariño- Le decía mi padre, a mi madre con insistencia.

    -Que no! que ya sabes que me da vergüenza con el niño- Decía mi madre, mientras yo me encontraba al otro lado de la piscina.

    -Que niño? No lo ves, ya es todo un hombre. Quien sabe cuántos pechos habrá visto ya.- Al parecer mi padre estaba un poco caliente, por la insistencia que le tenía a mi madre y por su miembro que se estaba poniendo morcillon.

    Nunca me había puesto a detallar el miembro de mi padre, pero la verdad era bastante apetecible. Un poco más larga que mi verga, pero menos ancha. Seguramente no tendría trabajo al engullir una verga como esa, ya que algunas veces he tenido que acostumbrar mi mandíbula, y culo para recibir vergas más grandes. Tenía que salir de ahí, ver a mis padres compartiendo de manera tan afectiva, y visualizando el miembro de mi padre hicieron que yo también tuviera una erección, y además no le quería dañar el momento a mi padre.

    -Me iré a duchar, y estudiar un rato en mi habitación.-Dije yo, mientras salía de la piscina para no arruinarle la tarde a mi padre, aunque yo también me moría por verle los pechos a mi madre. Sabía por mano de mi padre que mi madre si practicaba el nudismo, pero solo cuando no me encontraba en casa.

    Ahora esta vez me encuentro en la ducha excitado, pero ahora el responsable no es solo mi madre, sino padre. Tenía tiempo sin ver una verga, y más como la de mi padre que hizo que me erectara en la piscina. Me la imagino entrando y saliendo con ímpetu de mi culo mientras me masturbo. Otra vez me corro en la ducha, pero ahora en honor a la verga de mi padre.

    Termino de ducharme, y al salir del cuarto un poco más despejado siento una calma poco usual en casa. Me asomo por una ventana del pasillo, y no me creo lo que veo. Mi padre devorando las tetas de mi madre, mientras mi madre le agarra fuertemente la verga. No creí nunca presenciar algo así, me imaginaba que harían estas cosas mientras no estaba en casa, pero estando yo acá jamás pensé a que se arriesgarían. De repente, mi madre se recuesta en la silla, y se deja devorar las tetas por mi padre aprisionando su cabeza contra su pecho. Veo que mi padre dirige una de sus manos a la parte baja del vestido de baño, y logra poner a un lado la tanga de mi madre exhibiendo para mi su coño, no lampiño pero si bien arreglado.

    Por un momento ella se impresiona, pero llevada por el placer vuelve a cerrar sus ojos y deja a mi padre hacer de las suyas. Para este momento ya me encuentro erecto, otra vez. Mi padre introduce uno de sus dedos al interior el coño de mi madre y la noto arquear todo su torso, y agarrando por los pelos a mi padre. Introduce lentamente una y otra vez su dedo, tal vez a la espera de una mayor lubricación. Mientras que mi madre reacciona con su cuerpo arqueando su torso a la par que otro dedo ingresa a su coño. Para este momento ya me encuentro lubricando mi verga con mi propia saliva, gracias al espectáculo que me están ofreciendo mis padres.

    -Necesito tu verga Santiago, la necesito dentro de mi- Decía mi madre con un tono bastante bajo, pero perceptible desde donde me encuentro.

    Mi padre dirige su verga al coño de mi madre, pero ella lo detiene. Se retira todo el vestido de baño lanzándolo al fondo de la piscina regalándome otra vez una espectacular vista de su culo, y se meten los dos lentamente en la piscina. Una vez el agua los cubre por completo, mi madre se engancha a mi padre por el cuello y lentamente se deja caer mientras mi padre la penetra lentamente. Empiezan un meneo bastante intenso para estos momentos, mi madre se encuentra con las piernas entrelazadas al culo de mi padre y moviéndose al ritmo de las penetraciones que le propinan.

    Me encuentro apoyado a la pared masturbando mi verga con intensidad, mientras mi mano izquierda se acomoda lentamente en mi culo tratando obtener estimulación extra. En estos momentos me encuentro en un grado de excitación tal, que no sé qué me da más morbo, si pensar que yo soy el que penetro a mi madre, o que soy al que penetra mi padre.

    Mis dedos penetran con intensidad mi ano, y mi mano masturba fuertemente mi verga.

    Me corro con tanta intensidad que mancho abundantemente la pared en la cual me estaba apoyando, me recuesto de espaldas sobre ella para reponerme. Me dirijo al baño para recoger con papel el semen chorreando por la pared y al regresar veo que mis padres salen de la piscina, mi madre con el vestido de baño puesto.

    Me dirijo de nuevo a mi habitación a tratar de estudiar, pero la verdad mi mente no puede procesar todo lo que he pasado hoy. En un solo día espío a mi madre, y me corro en la ducha pensando en ella, me excito pensando en la verga de mi padre y me corro pensando en ella, y para finalizar mis padres me deleitan con un espectáculo en vivo y en directo culeando en la piscina y me corro en la mitad del pasillo.

    ———————-

    Pasó unas horas acostado en mi cuarto pensando si todo esto es normal, y llegó a la conclusión de que NO, NADA DE ESTO ES NI MEDIO NORMAL.

    -Esteban, acuérdate que tenemos fiesta hoy!.- Le escuche gritar a mi madre desde su habitación.

    La fiesta de la empresa de mi padre, NO JODA. Se me había olvidado esa mierda. Les había prometido a mis padres asistir con ellos a esta fiesta, pero la verdad quería culear con alguna amiga, o amigo esta noche. Lo que se presentará primero, después de todo lo que he pasado necesitaba desahogarme sexualmente con alguien.

    -Si, ya me alistare.- Le contestó a mi madre de regreso.

    La verdad nunca había tenido problemas en asistir a estas fiestas, porque siempre lo hacía acompañado de mi hermana pero este año no será así. Tras horas de esperar a mi madre en el sillón, logro ver como desciende por las escaleras como una diosa, bajando lentamente, escalón por escalón con un vestido bastante apretado por delante y por detrás, bastante coqueto pero no muy revelador. Luciendo su abundante pelo rizado sobre sus hombros. Ligeramente maquillada, que le da un aspecto más natural a su belleza.

    Al dirigirnos en coche a la fiesta, mi padre me comenta que seré el conductor elegido de regreso a casa, por lo cual no podría beber. Al llegar a la fiesta saludamos a todos los compañeros de trabajo de mi padre y sus respectivas familias. Pasamos un rato agradable al iniciar la fiesta todos juntos en la mesa, pero al estar mis padres entrados en tragos deciden apoderarse de la pista de baile. Mi madre siempre demostró que podría seducir a cualquier hombre sin la necesidad de ser vulgar, poco a poco sus bailes suben un poco de tono, mientras yo sigo sentado recordando aquella escena en la piscina.

    -Venga Santiago, bailemos otra.- Le decía a mi madre a mi padre, mientras él se acomodaba de regreso a la mesa.

    -Ya va, cariño. Dame un poco de tregua.- Mi padre obviamente no puede aguantar el ritmo y trote de una mujer que se entrena diariamente- Venga hijo, acompaña a tu madre. Para estos momentos mi erección al recordar las escenas de mis padres culeando en la piscina no era muy evidente sentado en la mesa, pero se iba a notar claramente al levantarme.

    -Si hijo, vamos. Que tenemos tiempo sin bailar.- Mi madre saca fuerzas, y de un solo jalón me levanta de la silla, pero al levantarme recuesta su cuerpo sobre mi, y me lleva bailando al centro de la pista. Al estar ya en posición, trato de separar mi cuerpo de mi madre pero no me deja, siento como mi verga roza su firme y apretado culo por el vestido.

    Poco a poco, los movimientos se vuelve más íntimos con mi madre, y mi erección en mi pantalón me está matando.

    -Te gustó el espectáculo cariño?

    -Sí, la fiesta ha estado un poco entretenida.- Respondo sin entender muy bien la pregunta.

    -No hijo, el espectáculo de la piscina.- Al escuchar esas palabras pierdo un poco el ritmo de la canción y me descoloco mientras bailo. Nos ponemos de frente los dos, y volvemos a bailar juntos gracias a que mi madre me agarra otra vez.- Sé que nos viste cariño, he visto el manchón en la pared.

    -Lo siento mucho, mamá.- Es lo único que atino a decir. El pánico me consume mientras bailo.

    -Calma hijo, sólo espero que haya sido de tu agrado.-Escucho esas palabras pero no las entiendo, en mi mente nada de esto tiene sentido-Si te sigues portando así de bien con mama en el gimnasio, a lo mejor te doy otro tipo de espectáculos.

    Nos quedamos en silencio, pero nuestro baile se siente más excitante. Poco a poco empiezo a recobrar la fuerza y empiezo a restregar atrevidamente mi verga por su culo, que está completamente erecta en mi pantalón. Cuando entro en confianza he intento agarrarle el culo a mi madre, me detiene.

    -Estoy cansada venga, vamos a la mesa.- Me quedé azul, sin saber qué había pasado.

    Al compartir un rato en la mesa los 3 juntos, mi madre decide que debemos irnos. Al parecer mientras bailábamos los compañeros de mi padre y mi padre se pasaron de copas y no está en su sano juicio. Me cuesta un poco de trabajo llevarlo al coche, y lo acomodo en la parte de atrás.

    No llevábamos ni dos minutos de trayecto cuando siento la mano de mi madre en mi verga, y abro los ojos sin creer lo que veo.

    -Tranquilo, tu padre está dormido.- Mientras lentamente, empieza a sobarme sobre el pantalón. Mi madre jugó con mi verga durante gran parte del trayecto apretándome la verga lentamente desde la base hasta la cabeza, mi verga simplemente daba espasmos por la incontrolable excitación. Faltando pocos minutos para llegar, mi madre se detiene y me dice:-Si gustas, te puedes bajar el cierre del pantalón.

    Es lo último que recuerdo antes de que una luz cegara nuestro camino, la luz de un automóvil que venía de frente a nosotros y nos impactó. Este no es el final de nuestra historia, es solo el comienzo de cómo nuestras vidas cambiaron, y nuestra familia también.

  • Atávico acto (trío casero)

    Atávico acto (trío casero)

    Es el de mi amiga un grato sabor; 
    le estoy chupando la vulva mojada. 
    Froto la lengua, la boca apretada; 
    flujo y saliva, sabroso licor. 

    Llega mi amigo con mucho vigor;
    abre el camino su polla empinada. 
    Me aparto, penetra y quedo extasiada;
    tan atávico acto rezuma amor. 

    Contemplo este tronco entrando y saliendo
    a escasos centímetros de mi frente;
    resuellos, gemidos, ya los voy oyendo. 

    Mi amigo saca su polla turgente;
    me la acerca, se la mamo y está ardiendo;
    echa el semen, humm, qué chorro potente. 

  • Más que fútbol (4): El viaje express

    Más que fútbol (4): El viaje express

    ‘Bien, mañana los veo a primera hora en la terminal de autobuses. Gracias, descansa.’ Fue el último texto de Rogelio, director general en la constructora para la que Héctor y su mejor amigo Moisés, laboran.

    El lunes muy temprano apareció Héctor en la terminal, vistiendo una playera tipo polo color azul, y una chamarra ligera en azul rey, combinado con unos jeans semi ajustados, sus predilectos, pues dejaban apreciar lo bien trabajadas de sus piernas, gracias al fútbol. Enseguida, apareció a su lado Moisés, compañero y mejor amigo, el traía puesta una camisa a rayas, un pantalón de gabardina, una chamarra negra y sus botines café. Después de saludarse, fueron a comprar un café en lo que esperaron la llegada de su jefe.

    Rogelio llegó casi siete en punto, él usaba un traje, pues no estaría mucho tiempo en la construcción. Minutos después abordaron el autobús rumbo a Hidalgo. Pasadas las diez de la mañana llegaron a la terminal, en la cual buscaron algo de alimento para almorzar.

    Al término y al salir de la terminal, abordaron un taxi que les llevó a la construcción ubicada muy cerca de la capital, tenían que estar al mediodía y la hora se acercaba.

    Llegaron al lugar y ya les esperaba en la puerta Saúl, ingeniero parte de la misma empresa, y que desde hace un par de años se instaló en Hidalgo para ser de los directivos en dicha sede. Este ingeniero cuenta con apenas 27 años pero con una larga experiencia y sabiduría en su trabajo; en cuestión física podría considerarse muy atractivo, de complexión robusta, moreno claro, ojos miel, de barba bien cuidada tipo candado, y cuerpo semi ejercitado, bastante nalgón, y abiertamente gay. Esa ocasión, vestía unos jeans ajustados, botas de piel café, camisa a cuadros, un chaleco azul con amarillo y su respectivo casco.

    Saludó efusivamente a sus compañeros, hacía tiempo que no les veía, les entregó un chaleco y casco a cada uno y entraron en la obra; mientras caminaban, platicaron sobre los contratiempos surgidos y como podían resolverlos. Rogelio se mantuvo un par de horas más con ellos, y luego regresó a la capital, dejando a los tres a cargo, quiénes continuaron hasta al atardecer, cuando dieron por finalizada la jornada, aunque al siguiente día les esperaría otro tanto por hacer.

    Una vez fuera de la empresa, Saúl les propuso acudir a un restaurante al centro del pueblo, ahí podrían cenar algo rico e incluso tomar un par de cervezas o alcohol si bien así lo decidían. Llegaron al lugar mencionado y estuvieron ahí por un par de horas, platicando trivialidades. Comentaron con Saúl sobre sus vidas, realmente no había mucho que decir más allá de sus matrimonios. Saúl en cambio, les platicó sobre su nueva vida en Hidalgo, lo difícil que resultó adaptarse a una nueva ciudad, e incluso, sus desventuras amorosas.

    Cerca de las nueve marcharon rumbo a algún hotel cerca del lugar, Saúl decidió acompañarles a encontrar la mejor opción. Una vez ubicado el hotel, se despidieron de Saúl, ya que él se marchó se acercaron a recepción para confirmar la renta de una habitación, ciertamente les causaba pena rentar solo una y que Saúl pudiese deducir cualquier cosa.

    Entraron en la habitación, no era el mayor lujo pero tampoco lucía como hotel de paso, la cama era king size por tal motivo era grande, en cada costado tenía un pequeño buró con un cajón cada uno, y encima, la tenue luz de una pequeña lámpara empotrada en la pared. Al frente de la misma, había un sillón mediano, y encima, un televisor colgando. Enseguida había una mini habitación la cual tenía un pequeño refrigerador, y una barra, al centro un pequeño y redondo comedor con dos sillas. Y a un costado se encontraba la puerta para el baño, que tenía una especie de tina, en la zona de la regadera. Si bien, era un lugar bastante acogedor.

    Dejaron sus maletines al lado del sillón, Héctor reposo sobre este, mientras que Moisés se recargó en la cama; desajustaron sus prendas y trataron de ponerse cómodos, quedando solo en bóxer, platicaron por un momento, luego Héctor se aproximó al cuarto de baño para darse una buena ducha, pasaron unos minutos cuando Moisés llamó a la puerta del baño, pidiendo permiso de ingresar a orinar.

    Héctor continuó bañándose sin dar importancia a la presencia de su amigo, quién no perdió oportunidad de mirar fijamente todo su cuerpo, aún incluso cuando había terminado de orinar; sin darse cuenta comenzó a tener una ligera erección luego de estar observando. Cuando se percató de lo que su hormona estaba provocando, se apenó un poco y pensó en retirarse, pero un ligero instinto le hizo acercarse a su amigo y sin avisarle posó una mano sobre la nalga de su amigo, este se sorprendió con la acción de Moisés, de modo que giró su cuerpo inmediatamente mirándolo fijamente a su amigo, quién no podía ocultar la tremenda erección de su pene, lo cual, le provocó una especie de corriente eléctrica recorrerle el cuerpo, bajó una de sus manos, dando a entender que podía acercarse su amigo, y una vez que lo hizo, Héctor le tomó el pene y comenzó a sobarlo, sin dejar de mirar a los ojos a su amigo.

    Ninguno decía nada, se limitaron a tocarse uno al otro, hasta que Moisés decidió meterse a la tina junto a Héctor, sin importar que se mojara su bóxer el cual no se había quitado. Ya los dos dentro, no pudieron evitar comenzar a besarse. Héctor colocó una de sus manos sobre la nuca de Moisés, mientras que su otra mano seguía masturbándolo. Moisés por su parte, colocó sus manos en la cintura de su amigo y de vez en cuando acercó sus manos a las nalgas de su amigo, sobándolas.

    El agua continuó cayendo sobre sus cuerpos, mientras continuaron entregándose en un apasionado beso. De pronto se apartaron, solo para que Moisés se quitará el bóxer, luego Héctor se inclinó, y metió el pene de su amigo en su boca, comenzando un excelente ejercicio oral, que bien disfrutó Moisés; este último recargó su cuerpo sobre la pared y la tina del baño, abrió sus piernas para que Héctor pudiese colocarse en medio y se dedicó a disfrutar, mientras pasaba sus dedos sobre el cabello mojado de su amigo.

    La idea de tener un pene en su boca poco a poco se volvió más placentera para ambos, la torpeza comenzó a quedar de lado, en ocasiones, lograban hacer una buena garganta profunda, aunque las náuseas al llegar a la campanilla no se hicieron esperar.

    Mientras Héctor continuó lamiendo el pene de su amigo, intercambiando movimientos con la masturbación, Moisés jugueteó con el pene de su amigo, con sus pies los cuales movía intentando masturbarlo y darle placer. Luego inclinó hacia delante su cuerpo tratando de tocar las mojadas nalgas de su amigo, dio un par de palmadas a cada una y acercó sus dedos a la raja de su amigo que no dejaba de escurrir agua, al tener el acceso a su ano, intentó meter un dedo, a lo cual Héctor reaccionó con fuertes gemidos que le hicieron en algún momento sacar el pene de su boca y limitarse a masturbarlo.

    Momentos después, Moisés tomó a Héctor por la barbilla, le miró fijamente y acercó sus labios, nuevamente fundiéndose por algunos instantes en un excitante beso bajo la regadera, hasta que se pusieron de pie, esta vez, Héctor recargó sus manos contra la pared, dándole la espalda a su amigo y elevando un poco su cintura, dejando a merced de su amigo su bien mojado ano. Moisés mordió y relamió sus labios ante tal visión, inmediatamente comenzó a masturbarse y no dudó en aproximarse a su amigo para comenzar a sobar sus nalgas, colocarse en cuclillas detrás de él y acercar su boca a aquel redondo trasero; primero les dio una ligera mordida para después comenzar a lamerlas y besarlas; fue moviendo sus labios hasta llegar al centro de las mismas, ahí las abrió sutilmente y despacio fue metiendo su lengua, al mismo tiempo que cerró sus ojos, dejándose llevar por la sensación de aquel beso negro, en tanto, Héctor mordió sus labios entonando varios gemidos producto del placer que su amigo le causaba, por inercia agarro su propio pene y comenzó a masturbarlo con bastante frecuencia.

    Moisés continuó lamiendo durante varios minutos, en ocasiones escupía un poco y continuaba dándole placer al ano de su amigo que no dejó de contraerse, acción que provocó más excitación en Moisés que no duró mucho tiempo realizando aquella acción, se puso de pie, masturbó su pene por breves segundos y enseguida intentó penetrar a su amigo. A decir verdad, su ano ya se encontraba bastante dilatado, lo cual causó una mejor accesibilidad e incluso, la sensación de dolor en Héctor fue menor, claramente no pudo evitar gemir, pero esta ocasión mayoritariamente por placer.

    Reposó su pecho sobre la loseta, sin dejar de elevar sus caderas y de masturbarse, mientras Moisés le “taladraba” su agujero sin parar. Fueron así varios minutos de penetrarlo con fuerza y delicadeza a la vez, el agua que aún les recorría por sus cuerpos provocaba un excitante sonido al choque de la pelvis de Moisés con las nalgas de Héctor.

    Ambos disfrutaban en exceso aquel acto sexual, Moisés recargó su pecho al torso de su amigo, le rodeó con sus brazos, y en ocasiones besó el cuello de su amigo. Unos minutos después terminó la penetración, solo para que Héctor colocará sus rodillas sobre la tina y sus manos sobre la misma, Moisés por su parte, cerró la llave a la regadera para de nuevo acercarse a su amigo, palmeó de nuevo sus nalgas, y acercó su pene a ellas, de nuevo comenzó a penetrarlo, con un buen ritmo, por varios minutos más, hasta que sus sentidos no pudieron aguantar más. Su sangre inundó su cerebro y su pene el cual comenzó a palpitar dentro de las nalgas de su amigo, a los pocos segundos comenzó un delicioso orgasmo para Moisés que no tardó en arrojar varios chorros de semen dentro del culo de su amigo. Ambos se unieron en fuertes gemidos que ensordecieron el cuarto, mientras se quedaron estáticos por algunos instantes, solo para reponer su aliento. Enseguida Moisés salió del cuerpo de su amigo, abrió de nuevo a la regadera, para enjuagar sus cuerpos; Héctor pasó sus manos por el pene de su amigo, acariciándolo al tiempo que expresó el gusto que había sentido de tenerlo adentro, luego volteó su mirada a su mejor amigo y comenzó a besarle con tanta pasión, que pareciera que llevaran tanto tiempo como los mejores amantes. Luego cada uno tomó una toalla, y secaron sus cuerpos.

    El primero en salir a la habitación fue Moisés, se sentó sobre el sillón mirando a su maleta, sin muchas ganas de levantarse por ella y tomar un bóxer limpio, simplemente se quedó pensativo. Héctor fue el siguiente en salir del baño, con su pene levemente erecto, pues no había descargado su calentura, así que mientras masajeaba su miembro se acercó a su amigo para interrumpir sus pensamientos, colocando cerca de su cara su pene ya en erección, colocó una mano sobre su nuca empujándolo para que se animara a probar, Moisés movió su cuerpo al extremo del sillón, tomando aquel pene con una de sus manos y comenzó a masajearlo, miró a su amigo relamiendo sus labios y le preguntó si estaba listo para disfrutar a lo cual Héctor asintió y sin más preámbulo, Moisés metió el pene en su boca. Comenzó primero con movimientos suaves y lentos, luego fue incrementando el ritmo, metiéndosela hasta el fondo, haciendo pausas para sacarla chorreando presemen y saliva, tratando de reponerse, a su vez, Héctor con un pie sobre el brazo del sillón acariciaba el cabello de su amigo, aprobando las acciones del mismo.

    Después de un rato manando, cuando esta se encontró totalmente erecta, la apartó de sus labios, Héctor la tomó con sus manos y comenzó a masturbarse el mismo, le sugirió a Moisés que le tocaba dejarse a él, este último asintió, de tal modo que Héctor se acercó a él para primero darse un buen beso, acto seguido, Moisés se hincó sobre el sillón, recargando sus brazos sobre el respaldo del mismo, elevando sutilmente sus nalgas ofreciéndoselas a su amigo, que no tardó en acercarse a ellas y comenzar a regalarle unas excitantes lamidas; pasó su lengua sobre ambas nalgas, sobre su rayita y también en el ano, donde no perdió oportunidad de dar unas ligeras chupadas con sus labios.

    Luego de varios minutos degustando aquellas nalgas, Moisés soltó un inminente “¡Ya cógeme!”, y como si se tratase de una orden, Héctor se puso de pie, dirigió su pene al hoyo bien abierto y dilatado de su amigo, y de un solo golpe metió todo su miembros provocando un fuerte grito de Moisés, que bien seguramente fue escuchado en las habitaciones aledañas. Evidentemente el dolor en Moisés fue tal que echó su cuerpo hacia enfrente, Héctor entendió muy bien aquella sensación de modo que sujetó la cintura de su amigo y se detuvo un momento, esperando que el dolor cesara en su amigo, después de unos segundos reanudó sus movimientos, de manera continua pero suave, tratando de no causar ningún malestar en Moisés. Poco a poco aumentó el ritmo y a la par la intensidad aunque siempre con el debido cuidado. Prosiguió penetrándolo en aquella posición por algunos minutos más, hasta el momento en que fue necesario probar algo más.

    Está ocasión, Moisés tuvo la curiosidad de montar a su mejor amigo, probar por primera vez lo de sentarse sobre la verga de un hombre, y así pues, indicó a su amigo se recostará sobre la cama, y una vez que esté lo hizo, se acercó al colchón y se subió sobre Héctor, se detuvo brevemente cuestionándose si en realidad se animaría a probar esa posición, Héctor le miró y nalgueó animándolo a que se atreviera, entonces Moisés tomó la verga de su amigo, dirigiéndola a su ano y poco a poco comenzó a introducirlo en él, bajando lentamente. El dolor se hizo presente de forma automática, cerró sus ojos mirando al techo de la habitación y mordió sus labios tratando de aminorar el dolor que aquello le causaba, el cuál fue aún mayor cuando el pene de su amigo estuvo completamente introducido en sus nalgas. Se quedó quieto un momento, posteriormente comenzó a mover sus nalgas de arriba a abajo, de forma tenue; luego fue subiendo de nivel cuando su cuerpo se fue acostumbrando. El sonido del rebote de sus nalgas le resultó bastante placentero, el dolor se había convertido en placer, en instantes, inclinó su cuerpo hasta que sus labios se entrelazaran con los de Héctor, quién aprovechaba dicha flexión para ser él quien subiera y bajará su pelvis, metiéndole todo su pene mientras apartaba sus nalgas. Moisés continuó gimiendo, esta vez, a un costado del oído de su amigo en el cual le suplicaba que no dejara de cogérselo.

    Después de un tiempo, Héctor rodeó a Moisés con sus brazos, luego comenzó a mover ambos cuerpos, de modo que ahora Moisés fuese quién estuviera recostado en la cama, esta vez boca arriba y con las piernas elevadas mientras Héctor continuó metiéndosela, en un principio, separando las piernas de su amigo para una mejor entrada, y después juntando dichas piernas y cruzándolas en forma de “x”, fue en esa posición que comenzó a embestir con mayor fuerza, callando los gemidos de su amigo con sutiles besos en sus labios e incluso en su cuello.

    Luego de algunos minutos una serie de espasmos comenzaron a invadir su cuerpo, y en breves segundos inició una descarga de semen que llenó todo el culo de su amigo de leche.

    Así se quedó un instante, con la verga dentro del ano de su amigo, separó sus piernas solo para acercarse mejor a su amigo y de nuevo volvieron a besarse, esta vez con mayor pasión y más suave que antes, hasta que su pene comenzó a perder erección, así fue que se salió de su amigo y se recostó a su lado.

    Ambos mirando al techo, reponiendo el aliento luego de tal encuentro, se pusieron pensativos, era ya el tercer encuentro de ambos, y la primera vez que ninguno usaba condón, y por lo tanto, la primera que ambos terminaban dentro del culo del otro. Tal vez estaban llevando el juego de una noche de borrachera muy lejos, tal vez no eran conscientes de las consecuencias que aquello podía traerles, pero sin duda, era un terreno en el que habían caído y del que difícilmente podrían salir.

    Voltearon a mirarse, se sonrieron y sin pensarlo, Héctor se abalanzó sobre Moisés, encima de él volvieron a besarse. Está no sería la última vez que este par de amigos “heteros” casados probarían del sexo gay, de hecho… ¡Esto apenas estaba comenzando!