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  • Ser mamá es una ventaja

    Ser mamá es una ventaja

    Salir a pasear a mi bebé y darle el pecho en público se volvió algo muy excitante desde el principio, el descubrirme un seno en público y dejar que los hombres lo vieran mientras preparaba a mí hijo para amamantarlo era algo muy entretenido porque me daba cuenta que algunos pasaban y al darse cuenta de que podían verme el seno desnudo regresaban a verlo con más detenimiento…

    Mi partido favorito era sentarme en el parque a unas cuadras de la casa y hacer eso para dejar a los hombres admirarme, me ponía una minifalda y zapatillas altas para confirmarles que era una hotwife luciendo mi pulsera llevando a mi bebé…

    Así me abordaron un par de hombres y los terminé llevando a casa para cogérmelos…

    Un sábado, Tony, mi amigo de color, me llamó para invitarme a salir por la noche, me dijo que tenía unos amigos visitando la ciudad y le gustaría que fuera su anfitriona…

    Conociéndolo, solo saber que estaría con varios amigos como él me dejó encantada y acepté de inmediato, le avisé a mi esposo que iba a salir y le encargué al bebé desde la tarde en lo que me arreglaba para la noche.

    A sugerencia de Tony, me vestí con el mismo atuendo que cuando me acosté con él en la (‘Reunión con la familia e invitados’) pasó por mi puntualmente, me despedí de mi marido no sin antes comentarle que seguramente regresaría el domingo bien cogida, él me respondió con el acostumbrado «diviértete mucho» y salí a mi cita…

    Al subir al auto un Tony muy elegante me recibió con un beso francés muy intenso y me dijo: -sabes lo que vamos a hacer con nuestros amigos verdad?

    Suspirando feliz le dije: -sí Tony, quieres que me acueste con ellos verdad?, viendo como el adolescente que me había cogido hace unos meses (‘Vecino adolescente curioso’) nos espiaba desde su casa al arrancar el auto.

    -Sí, tienes algún problema con eso? -me preguntó acariciándome las piernas mientras manejaba rumbo a la cita…

    -Mmmm… No, en realidad no, al contrario! -dije sonriendo al imaginar lo que pasaría en la noche…

    -A decir verdad, Israel y yo tenemos una idea; queremos que seas la que reciba y entretenga a grupos de amigos que vengan de vacaciones o negocios a esta ciudad de manera permanente, lo único es que serán siempre hombres de color, queremos que seas su escort y te ofrezcas a ellos. Este grupo es el primero, y vendrán más conforme tu fama vaya en aumento, de hecho te agendamos ya una cita con un fotógrafo profesional para la semana entrante para que te haga un estudio de fotos y podamos enviarlas a los interesados, será un estudio completo, desde fotos con tu bebé hasta fotos conmigo teniendo sexo…

    -Fotos con mi bebé? -dije intrigada…

    -sí, queremos crear un portafolio completo donde se vea desde tu lado de mamá joven, pasando por tu lado de profesionista y tú lado descarado de mujer casada hotwife…

    -Pues suena muy bien -dije excitada- pero Israel está de acuerdo?

    -De hecho la idea fue de él -dijo Tony mientras llegábamos a un hotel de lujo en la zona de Polanco de la ciudad…

    Entramos al hotel y llamó por teléfono a sus amigos para decirles que ya estábamos ahí, uno de ellos bajó a recibirnos y subimos al elevador rumbo a la suite que tenían.

    El hombre que bajó a recibirnos era de más o menos 35-40 años y vestía impecable, nos presentó Tony y al saludarnos me dio un beso en la boca a manera de romper el hielo entre nosotros, le respondí el beso y salimos del elevador con ambos a cada lado mío de la mano de ellos…

    Entramos a la habitación y otro hombre esperaba ya ahí, al presentarme Tony a él comentó: -aquí está la mujer que les comenté, acaba de ser mamá hace muy poco y es gerente de compras en su empresa, es profesionista, educada y por sobre todas las cosas, es muy caliente, verdad Mariela?

    Estaba sentada en el sillón frente a ellos y solo atiné a responder aquella presentación:

    -lo que dice Tony es verdad, descruzando las piernas dejando ver todo entre mis muslos de mamá joven, me gusta mucho el sexo y mi debilidad es el semen… -Dejando mi mirada bajar hasta el bulto que tenían entre las piernas…

    -Brindo por eso! -Dijo uno de ellos dándome un caballito de tequila ya sus amigos también- brindemos por conocerla el día de hoy, nos bailas Mariela?

    Mientras su amigo decía eso, los demás se desnudaron dejando a la vista penes de tamaño muy similar a la verga de Tony, dándome cuenta que me iban a meter una verguiza esa noche, suspiré y les dije: -pónganse cómodos porque los voy a ordeñar completamente, me pueden dar por dónde quieran, y su semen lo quiero las primera vez en la boca, después me lo dan donde más quieran Uds.!!!

    Empecé a bailarles de la forma más cachonda que podía ofreciéndoles mi cuerpo para su placer absoluto, pasando de uno a otro, los besé a cada uno con lujuria mientras ellos me acarician mi cuerpo y admiraban mis piernas desnudas…

    Mi raja estaba ya empapada de excitación y el olor a sexo que emanaba era la señal de que estaba dispuesta a darles lo que quisieran… Uno de ellos le preguntó a Tony -se las puedo meter en el ano?

    Tony contestó: -diles tu Mariela, donde pueden meterte la verga?

    -Dónde quieran! -les dije caliente como estaba- dónde quieran pueden Dármela!! -Sonriéndoles y abriéndome las nalgas desde el sillón para dejarles ver mi ano expectante…

    Me arrodillé frente a uno de ellos y empecé a mamarle la verga con deseo incontenible… Tony Y su otro amigo fueron a sentarse junto a él y me ofrecieron su verga también…

    ‘Click!’, sonó el teléfono de Tony al tomarme una foto mientras tenía en la boca el pene de mi amigo y sostenía el de los otros dos con las manos…

    -Para tu esposo, seguro querrá saber cómo la estás pasando…

    Sonriendo y guiñando un ojo seguí mamando a mi macho en turno mientras masturbaba a los otros dos con las manos, al sentir como su verga se endurecida más antes de venirse y sintiendo sus manos tomarme de la cabeza para meterme la verga bien adentro de la garganta decidí dejarme embarazar por alguno de estos hombres negros que conocería, de esa manera sería madre de un niño negro pero ni mi esposo ni yo sabríamos a ciencia cierta quién me había fecundo de entre todos ellos, empezó a venirse con inusual fuerza y tragué todo su semen con placer…

    Continuará.

  • Un hijo ayuda a su madre, todo lo hace por amor

    Un hijo ayuda a su madre, todo lo hace por amor

    Julia y Juan son un matrimonio corriente. Ella tiene 50 años y el 60, se llevan diez años de diferencia, pero han sido felices siempre. Tienen un hijo de 19, Luis, que los quiere mucho. Lo tuvieron algo tarde por circunstancias de la vida, pero ahora todo va a tomar otro cariz.

    Desde hace un tiempo, Juan sufre de impotencia, por lo que no puede hacer el amor con su mujer. La última vez que lo intentó fue frustrante. Su pene no se enderezaba y aunque llegó a penetrarla, no pudo seguir con el coito.

    Su mujer empezó a desesperarse. Juan no podía hacérselo y a ella le estaba entrando vaginismo. Ya casi ni con sus dedos podía masturbarse y mucho menos introducirse un dildo.

    Decidieron ir a un sexólogo, después de descartar que su impotencia fuera algo físico. El medico era algo peculiar. Consideraba que para que Julia tuviera una dilatación suficiente de su vagina para una penetración completa, debía, aparte de excitarse convenientemente, un pene de verdad. Un pene de carne y no un consolador de goma o de otro material para que se curara de su vaginismo, aparte de para una completa satisfacción sexual y un pleno orgasmo.

    Tras mirarse los dos se quedaron pensativos mientras el medico les contemplaba.

    -¿Han pensado en un amante, un amigo o un profesional?

    -No. Claro que no. Yo amo a mi marido. No voy a acostarme con nadie que no sea él.

    -Yo haría todo lo que fuera por satisfacer a mi mujer. Pero si no puedo y ella no quiere hacerlo con un desconocido, por supuesto lo respeto.

    -¿Tienen hijos?

    -Sí, ¿por?

    -¿Chicos o chicas?

    -Un chico.

    -¿De qué edad?

    -De 19 años.

    -¡Perfecto! Exclamó el médico.

    -¿Qué está pensando?

    -Su hijo es de la familia. Vamos, es como si fuera su marido. Le propongo que haga el amor con él.

    -¿Está loco? -Exclamaron ambos al unísono.

    Ya se levantaban cuando el medico les detuvo.

    -Esperen por favor. No se lo tomen a mal. Su hijo la quiere ¿no? -dijo mirando a Julia.

    -Sí, me quiere mucho. Pero eso no tiene nada que ver. Eso es sexo y el sexo entre familia no puede ser.

    -Si usted quiere volver a disfrutar del sexo y no quiere acostarse con un extraño o un profesional, debe hacerme caso. Si su vagina acaba cerrándose, lo pasara mal. Hágalo por su bien. Probablemente su hijo sea virgen. Si lo hace con él, estará haciéndole un favor a su hijo y también a usted. Piénselo.

    Se quedaron parados y finalmente volvieron a sentarse.

    -¿Y si mi hijo no quiere?

    -Muéstreselo como que está ayudándola, ya que su padre no puede. Si la quiere, seguro que acepta.

    Finalmente aceptaron ambos. Su padre estaba de acuerdo en que fuera su propio hijo el que se acostara con su mujer en lugar de un extraño.

    Antes de salir, el medico les dio una pomada.

    -Debe ponérsela su hijo alrededor del tronco del pene. Y la penetración ha de ser sin preservativo ni nada. Los primeros días deben hacerlo dos veces por semana. E ir aumentando hasta que lo hagan un día si y otro no. ¿Alguna pregunta que quieran hacerme?

    Le dijeron que no.

    -¿Están de acuerdo entonces?

    -Si es por su bien, dijo el marido.

    Los dos le dieron las gracias.

    Se despidieron y salieron del consultorio. Ahora debían pensar en cómo contárselo a su hijo.

    Cuando llegaron a casa, su hijo estaba comiendo en la cocina. Decidieron acompañarle y cuando terminaron se sentaron en el sofá del salón para contarle todo.

    -Hijo, debemos contarte algo. Empezó su padre.

    -¿Qué es papá?

    -Hace tiempo que tu madre y yo no… no sabía cómo seguir.

    -Tu padre y yo, continuó su madre, no podemos hacer el amor.

    -Ay, qué vergüenza. ¿Por qué me contáis eso?

    -Porque te queremos, eres nuestro hijo y tenemos que pedirte un favor, dijo el padre.

    -¿Qué favor?

    -Que me hagas el amor, le dijo su madre.

    -¿Qué dices mamá? ¿Hacerte el amor? Por favor, no.

    Hizo ademán de levantarse, pero su madre le sujetó por el hombro.

    -Tengo un problema. Mi vagina se cierra y tu padre sufre de impotencia. No voy a acostarme con ningún extraño, prostituto o lo que sea. Hemos acordado que seas tú, mi hijo, el que me haga el amor. Tu padre está de acuerdo. Dinos que piensas.

    -Mamá, no sé qué decir. El incesto es pecado. No se puede hacer…

    -Claro que si hijo. Soy tu madre y debes hacérmelo. Tu padre está de acuerdo, es como si fueras él. Eres carne de su carne. ¿Qué puede haber de malo en ello?

    -No sé qué pensar mamá. ¿De verdad quieres?

    -Sí, de verdad hijo. Quiero que lo hagamos.

    -Es que… soy virgen.

    -Eso ya lo suponíamos, dijo su padre. Te ayudaremos en todo.

    Le llevaron hasta la habitación de sus padres, donde su madre le desnudó amorosamente. Su padre se sentó en la butaca que tenían en la habitación, dispuesto a seguir todos sus pasos.

    -Tu tranquilo hijo. Yo te guiaré.

    Su madre se agachó ya desnuda frente a él y comenzó a masajear su pene. No era una paja todavía, pero casi.

    -Ay mamá, qué gusto.

    -¿A que si, mi niño? Es como cuando te la meneas tú.

    Nunca pensó en oír a su madre diciendo eso, pero ahí estaba.

    -Aaah, qué gusto, mamá sigue, sigue.

    Pero en cambio ella paró. No quería que se corriera todavía.

    Su glande apuntaba a la cara de su madre que le miraba amorosamente. Sacó la pomada que le había dado el médico y procedió a untarla por su tronco como le había indicado.

    Su hijo estaba empalmado al máximo y se moría de gusto al untársela.

    -Ahora debes excitarme a mi, le dijo ella.

    El chico no sabía qué hacer.

    -Yo te guiaré.

    Llevó su mano hasta su coño que estaba húmedo y se masturbó con sus dedos.

    Al ver a su madre así, se excitó mucho más y unas gotas de líquido preseminal asomaron por su glande.

    -Ahora estoy lista, dijo ella.

    Se tumbó boca arriba en la cama y se abrió de piernas, dispuesta a recibir a su hijo dentro.

    -Despacio hijo, le dijo su padre desde la butaca.

    El hijo se subió a la cama y se acercó a su madre. Ella le guio con su mano hasta la entrada de su coño.

    -Ahora métemela hijo. Hazlo despacio.

    Su hijo le introdujo el glande, pero ella se estremeció. No le entraba más.

    Su padre se levantó y le animó. Acarició los pechos de su mujer y tocó sus pezones. Ella estaba excitada, pero no lo suficiente.

    -Ahora hijo empuja un poco más. Más fuerte. Métesela toda.

    -Aaah, me duele.

    -Tranquila cariño, le dijo el marido. Tú empuja más.

    Su hijo miró a su madre preocupado y esta asintió.

    Empujó más fuerte y no solo entró el glande entero, sino casi todo el pene.

    Su madre sudaba. Su padre le limpiaba el sudor.

    -Sigue hijo, sigue. La pomada debe untarse por dentro.

    El hijo obedeció. Nunca lo había hecho pero el instinto es el instinto y enseguida estaba entrando y saliendo.

    Ahora el chico estaba disfrutando un montón, estaba a punto de correrse pero no se atrevía a decirlo. Su respiración era agitada. A su madre se le caían unas lágrimas mientras su hijo se la follaba. Le dolía, pero tenía que aguantar.

    -Mamá, que gusto me da, ah, ah, ah, ah. Eres tan guapa, eres tan guapa, ¿te gusta cómo te lo hace tu hijo?

    -Sí, tesoro, le dijo ella llorando. Estaba feliz aunque le doliera.

    Su padre asentía y estaba excitado también aunque no se empalmase.

    Al poco estaba al borde del orgasmo.

    -Papá, me viene, ya llego, me corro, ¿qué hago?

    -Córrete hijo, córrete dentro. Tu madre lo necesita.

    Siguió un poco más y finalmente se derramó dentro de ella.

    -¡Aaaah! ¡Qué gusto! ¡Me corrooo!

    Dio unos empujones más hasta que terminó de soltarlo todo.

    Ya calmado después del orgasmo, se quedó dentro de su madre un momento.

    Su padre le ayudó a incorporarse después de sacarla y ayudó también a su mujer a levantarse.

    -No he llegado al orgasmo, pero ha estado muy bien. La próxima vez hijo, seguro que no me duele tanto y consigo correrme contigo.

    El chico estaba muy contento. Había perdido la virginidad y había ayudado a su madre.

    Pasaron unos días en que el chico seguía casi continuamente a su madre. La vio desnudarse, vestirse de nuevo. La miraba en la ducha, siempre con la complicidad de ella y su padre. Tenía que convertirse en un amante para ella.

    Después de una semana decidieron que tendrían el segundo encuentro.

    Su padre le animó. Le dijo cómo excitar a una mujer antes de la penetración. Cómo besarla, tocarla, hacerle de todo y finalmente, penetrarla.

    Se desnudaron ambos en la habitación de sus padres. Su padre los miraba con pasión.

    Besó a su madre con pasión como si fuera su novia. Agarró sus pechos con fuerza y lamió sus pezones. Luego bajó hasta su culo y lo sobó con fuerza. Tenía celulitis pero no le importaba para nada.

    Ya excitada la tumbó en la cama y abrió sus piernas. Separó sus labios y comenzó a comerle el coño. Su padre le había dicho como le gustaba a su madre y él siguió sus indicaciones.

    Cuando estuvo lo suficientemente húmeda, se puso encima de ella mientras su padre le pasaba la pomada a su madre y esta se la untaba.

    Plenamente erecto la penetró con cuidado. Esta vez a su madre le dolió menos que la anterior.

    Esta vez ella acompañó sus embestidas moviéndose a su ritmo y agarrando el culo de su hijo mientras empujaba.

    -Ah, cariño, ah, cariño. Qué gusto, qué gusto me das. Sigue, sigue, sigueee.

    -¿Te gusta mamá?

    -Si, por dios, sigue así, que gustooo.

    -¿Ya no te duele?

    -Un poco pero el placer es mayor que el dolor. Ugghhh, que gustooo.

    Su hijo siguió dándole bien fuerte. Su padre se levantó y se acercó a su mujer. La besó y le tocó las tetas mientras su hijo seguía follándosela.

    Se bajó el pantalón y se sacó la polla. Su mujer se la agarró aunque no se le empinó. Le masturbó y aunque no estaba erecto, tuvo una corrida.

    Se corrió sobre la tripa de su mujer, casi cuando su hijo llegaba al orgasmo.

    El chico siguió dándole hasta que ya no pudo más y se corrió dentro. Era maravilloso. Tenía a su madre para él pero la compartía con su padre.

    Cuando la sacó, le preguntó a su padre.

    -¿Cuando hace que no te corrías papá?

    -Mucho hijo. Se me había olvidado ya que aunque no tuviera una erección podía correrme igualmente.

    -Venid aquí mis dos hombres, dijo la madre.

    Se tumbaron los dos recién corridos junto a su madre.

    -Ahora tendremos que hacerlo un día sí y otro no, dijo sonriendo ella.

    -Sí, mamá, ahora que sé hacerlo, quiero hacerlo todos los días.

    -Solo si yo te dejo. Le sonrió su padre.

    Los tres eran felices. Otra familia incestuosa, esta vez por motivos médicos.

    Si os ha gustado y queréis comentar, escribidme a: [email protected].

  • Maritza y su regalo del día de Reyes

    Maritza y su regalo del día de Reyes

    Para comprender este relato les recomiendo leer ‘Mi ahijada Aracelis’, luego viene ‘Regalo de navidad de mi ahijada’ para seguir con este. Espero les guste.

    Luego de ese día fabuloso con mi ahijada Aracelis y nuestra vecina Maritza, antes de salir del hotel, Maritza me da su número de teléfono, a los días después del año nuevo, específicamente el martes 02 de enero del 2019, en la tarde recibo un mensaje por Whatsapp de Maritza donde me saluda, sin perder tiempo nos ponemos a chatear, me expresa que la pasó bien conmigo, sin rodeos me dice para vernos y le pregunté sí estaba bien al día siguiente, ese miércoles, me dijo que estupendo.

    El miércoles 03 de enero estaba yo en el sitio acordado, eran las 8 am, cuando llega un carro, me asusto un poco y veo que abre la puerta del copiloto, era Maritza, riéndose me pregunta sí me había asustado, le respondo que obvio. Un carro negro, sin bajar los vidrios, la calle sola, bueno, camino al hotel, entramos, estacionó su vehículo, subimos, al cerrar la puerta, con mi mano izquierda le tomo su nalga, la jalo hacia mí y la abrazo para estamparle un beso…

    Maritza con voz suave me dice:

    Maritza: cálmate mi rey, yo también estoy deseosa y falta de pipe pero vamos a exprimir este momento al máximo…

    Yo: si mami pero entiéndeme estas muy bella y mira como me pones.

    Señalando hacia mi pene erecto llevándole su manita, que acariciaba sobre el pantalón…

    Maritza: papi… mmmm

    No aguanté más y cargándola la llevé hasta la cama colocándola muy sutilmente, vestía una blusa blanca, de oficina, tela suave, fui desabotonando la blusa, la cual tiré al suelo, quedando en un brassier blanco el cual contenía ese par de masas carnosas, apetecibles, las libero de ese malvado brassier, procediendo a besarlas, manosearlas, comenzando a gemir muy suave Maritza…

    Maritza: si papi asi, me gusta, toma tetica, uufff, mmm!

    Al mismo tiempo acariciaba mi cabello, mientras yo besaba un pecho y acariciaba el otro, y cambiaba de teta, Maritza busca quitarme la franela, la cual una vez que me despojó de dicha prenda, también fue a dar al piso, me desabrochó la correa y el pantalón, quitándome los zapatos, pantalón y bóxer que también fueron a dar al piso junto con las demás prendas de vestir, quedando desnudo con el pene ya erecto, siendo capturado mi miembro por los labios gruesos de Maritza, el calor de su boca, el movimiento maestro de su lengua hizo que cerrara los ojos tomando a mi bella dama por detrás de su cabeza, Maritza apretaba con sus gruesos labios mi falo proporcionándome un gran placer al mismo tiempo que subía y bajaba como penetrándola pero bucalmente, la voy moviendo por sus caderas hasta quedar en un formidable 69, apenas sintió la punta de mi lengua, rosar su clítoris se retorció, tomándola por sus anchas caderas, masajeando sus duras nalgas, mientras con mi dedo medio tanteaba su orificio anal masajeándolo, junto con mis dedos los cuales los introducía en su chorreante vagina, Maritza estaba rendida, sus piernas se relajaron quedando como desmayada al mismo tiempo que su vagina empezaba a derramar abundante líquido producto del soberbio orgasmo alcanzado, igual que un potente gemido, una vez logrado mi objetivo le retiré mi pene erecto a Maritza de su boca, aún no quería venirme, la coloco de perrito y le abro su culo, mi intención es besárselo, le meto mi punta de la lengua, dio un respingo, ya había tirado por el culo, sólo que no se esperaba esta iniciativa, abrió sus nalgas, con sus manos, si lo tenía un poco cerrado, ya que su esposo tenía meses en Perú y luego me comentó que ese día que estuvo conmigo y Aracelis tenía un largo verano sexual, mientras le propicio el famoso beso negro en su culo ella se toca suavemente el clítoris, yo con sus jugos vaginales le voy untando en su orificio anal al mismo tiempo que voy introduciendo el dedo medio de mi mano, era tanto su excitación que mi dedo a pesar de tener su culo cerrado entró con relativa facilidad, comenzando un mete y saca agradable para Maritza quién nunca dejó de gemir diciendo:

    Maritza: si papi dame así que rico, cabrón anda méteme tu guevo, escoñetame esa pepa en el culo! anda dame guevo! ah ah ah!…

    Cuando creí oportuno la coloqué en cuatro patas le da otra lengüeteada a su culo, posicioné mi miembro erecto en su ano, procediendo a penetrarla muy suavemente, era placentero, excitante ver como milímetro a milímetro ese bello orificio anal se iba devorando mi pene, cuando se lo había metido hasta el tope comienzo el bombeo, Maritza sacudía su culo tomándola de sus caderas para poder llevarle el ritmo, su culo estaba cerrado, produciéndome mucho placer, aparte de sus movimientos y gritos que daba.

    Maritza: así papito mi rey, que rico, dame pipe coño e tu madre, que rico, uufff así así papi anda métemelo hasta el fondo, no pares, sigue! aaaahhh!

    Yo: anda mami que rico culo tienes me tenías loco por devorarte y tenerte así perra.

    Mientras le daba palmadas con mi mano en sus nalgas, poniéndola más caliente.

    La cambié de posición la coloqué boca arriba para mamarle su vagina carnosa y chorreante, para introducirle mi pene en su cuca, Maritza estaba poseída, cuando se lo enterré amasó mis pectorales, con fuerza, pedía más y más en eso como a los 20 minutos de tenerla como una Amazonas montada encima mío le digo que no aguanto más que estoy por venirme, cuando me pide que aguante un poco más que le viene otro orgasmo sería el quinto o sexto, haciendo un gran esfuerzo me dice que le acabe bien adentro que no importa, que no está en los días fértiles, al notar que empieza a convulsionarse le beso sus pezones de las tetas y alcanzando su orgasmo Maritza se entierra más para sentir mi pene descargar mi semen bien adentro de ella…

    Una vez ambos habiendo alcanzado el placer nos fundimos en un beso mezclado de placer, lujuria, deseo, pasión, en dónde Maritza me expresa lo necesitada de caricias, placer sexo, ya que desde que su esposo se fue del país entre el trabajo, las niñas, el día a día estaba desatendida en esa área que ella tanto necesitaba.

    Le comenté que cuando necesitase ayuda, mimos, cariños, placer y todas esas cosas no dudara en llamarme que ahí iba a estar yo como fiel amigo, confidente y amante, cuando vimos la hora era casi el medio día, nos metimos a bañar, ya que habíamos sudado mucho a pesar de tener el aire acondicionado de la habitación del hotel encendido, en el baño fue otro recital de besos caricias, la muy coño me mamó el guevo bien rico pero no le acabé quería volverla a coger pero acabarle en su culo, llenárselo de leche.

    Pedimos algo para comer, junto con un whisky, comimos, y mientras reposábamos la comida cada quién hizo las respectivas llamadas a nuestros hijos para saber cómo estaban, luego pasado el tiempo prudente de la digestión, seguimos con lo que habíamos dejado pendiente en la ducha.

    Debo reconocer que la cuca de Maritza era hermosa, ya que era carnosa, bien depilada, ella era de complexión gruesa, pero de forma uniforme y armoniosa y su vagina no escapaba a querer degustarla, besarla, morderla suavemente por sus cachetes vaginales, el roce y caricias de mi lengua con su clítoris hacía que se retorciera fácilmente empezando a inundar mi boca con sus jugos los cuales los absorbía, pasamos a un 69 colosal, esos labios gruesos más lo juguetona de su lengua la hacía una gran mamadora, varias veces tuve que sacarle mi miembro para no acabar, con mi pene erecto la pongo en cuatro, dirigiendo mi lengua a su ano, luego, con mi pene lubricado con mis líquido preseminal y la saliva de Maritza y le voy introduciendo mi pene poco a poco, Maritza, gemía, su culo apretado, me otorgaba el más grandioso placer, la vista era magnifica, poniéndome el pene más erecto, volviendo más loca Maritza.

    Maritza: si papi, que rico, uummm, así anda esguázame esa pepa e culo!

    Yo: si mami que rico culo, menéate así rico, así mami que culote…

    Mientras le daba palmadas en sus nalgas, mis testículos chocaban con sus nalgas y con la otra mano le masajeaba muy sutilmente el clítoris, era tan rico su culo sus movimientos que me vine muy rico en su culito, cayendo desmayados ambos en la cama, besándole sus orejitas, cuello y posteriormente labios. Pasado un tiempo prudencial después de las caricias nos metimos nuevamente en la regadera, saliendo del hotel aproximadamente a las 16 h, Maritza me dejó donde me había encontrado cerca de la casa, parecíamos nos novios que no querían separarse pero nuestras realidades nos esperaban, prometiéndonos vernos para ese sábado nuevamente…

  • Vi a mi esposa con otro

    Vi a mi esposa con otro

    Por más que he insistido nunca he logrado que mi esposa acepte estar con otro hombre. Yo moría por ver a alguien más dándole por esa cuquita, disfrutando sus deliciosas y redondas nalgas que tanto llaman la atención y además poder oír los gemidos que siempre da mientras se viene pero producidos por una persona que no fuera yo, pero no he tenido éxito. Sólo logré que aceptara le tomara algunas fotos desnuda para poder mirarlas cuando estuviera de viaje fuera de casa.

    Formé un pequeño álbum con varias fotos. Hace unas semanas en un viaje de trabajo con Rogelio mi mejor amigo, y ya entrados en copas salió el tema de las fantasías sexuales. Rogelio es muy caliente, se ha divorciado dos veces y se acuesta todo el tiempo con mujeres nuevas y yo le dije, te aseguro que ninguna de tus viejas tiene unas nalgas como las de mi mujer. Rogelio aprovechando la confianza me dijo, que era cierto, que la verdad mi mujer estaba muy buena, y que se veía que tenía unas nalgas bastante buenas. Yo le dije que sin ropa eran aún más lindas y envalentonado saque mi portátil y busque mi álbum y se lo enseñe.

    Me gustó mucho ver el brillo en sus ojos mientras veía las diferentes fotos de mi rica esposa desnuda. ‘¿Te gusta?’ le pregunte, y él dijo que claro, que estaba riquísima. Yo le conté mi fantasía y le propuse intentar hacerla realidad e hicimos un plan para el siguiente sábado. Yo arreglé que mis hijos no estuvieran y le propuse a mi esposa tener una cena íntima en casa. Preparó algunos pasabocas y yo abrí una de roncito (que siempre se le sube a la cabeza y la desinhibe bastante), después de varias copas y conversación un poco morbosa y caricias por todas partes y ya cuando estaba un poco mareada le dije que se fuera a acostar y que me esperará en la cama que yo ya iba en un momentico.

    Mientras ella se fue a acostar y después de que paso como media hora llame al celular de Rogelio que ya esperaba afuera de la casa y le dije que entrará. Subimos en silencio y dejé a Rogelio afuerita de la habitación esperando. Yo bien caliente entre al cuarto y encontré a mi esposa adormilada y vestida solo con la tanguita que se le metía victoriosa por medio de sus lindas nalgas entonces me subí a la cama y empecé a acariciarla y besarla ella respondió a las caricias con bastante calentura y riéndose de lo borrachita que estaba, yo le metí los dedos en la vagina para irla preparando y saber si estaba bien lubricada, después le bese su cuquita por largo rato, como a ella le gusta y vi cómo se retorcía de placer, hasta que me dijo ven, métemelo.

    Le dije que tenía que ir al baño y que esperara, apague la luz y salí. Entonces entro Rogelio, con una erección que me dejo sorprendido pues nunca le había visto la polla, que ciertamente era más grande y gruesa que la mía, yo me senté en una silla que tenemos para poder oír y espiar desde ahí. Rogelio se subió a la cama y todo el tiempo sin hablar se acercó a mi mujer que estaba todavía bocabajo y que ya estaba más que lista. Le abrió las piernas y comenzó a meter la cabeza de su enorme pene en la cuquita de mi esposa, en la penumbra vi como ella lo jaló de las nalgas para clavarse todo el pene de un tirón y al hacerlo dio un gritito de sorpresa, ayyy, no sé qué hiciste pero esta riquísima decía ella, mientras Rogelio empezaba a moverse en círculos dejándole la polla bien adentro, ella en medio de su borrachera empezó a pedir: métemela más duro, métemela más duro papito y Rogelio ni corto ni perezoso comenzó a metérsela y sacársela a toda velocidad, yo podía oír el sonido de la cuca bien mojada que recibía ese tronco con gran entusiasmo.

    Ella empezó a apretar las nalgas con la fuerza que tantas veces he sentido cuando está a punto de venirse y la oí comenzar a quejarse y después a gritar ahhh, ahhhhh, mmmmm que rico, la tienes muy rica, mientras se venía. Cuando terminó, Rogelio la levanto para ponerla en cuatro y volvió a metérsela toda, ella enterró la cabeza en la almohada y siguió recibiendo el poderoso miembro de mí amigo que le daba palmadas que me parecieron muy fuertes en las ya coloradas nalgas de mi esposa. Yo me animé a acercarme más para ver más de cerca y puede sentir el delicioso olor de sexo que emanaban los dos. Rogelio volteo a verme y levanto el pulgar como diciéndome que estaba riquísima. Para hacer completo el engaño abrí la boca y dije te amo mi amor, mi voz me sonó aguda y temblorosa pues estaba súper caliente aunque con una sensación de celos que no había esperado tener, mi polla parecía estar a punto de reventar.

    Rogelio me hizo señas de que ya estaba por acabar y le metió los dedos por delante para tocar su clítoris y ella se vino con unos gritos muy fuertes que yo le haya oído jamás. Mientras lo hacía vi como Rogelio se aferró más fuerte a sus deliciosas caderas y pude intuir que él también se estaba viniendo largamente. Después salió de ella y con un movimiento rápido se bajó de la cama y salió del cuarto. Angélica tumbada en la cama dijo con voz aguardientosa ¿a dónde vas? ven y dame un beso y yo le contesté que quería un vaso de agua y que ahorita regresaba, temblando espere a que Rogelio se vistiera y saliera, él estaba feliz y me dijo que luego hablábamos.

    Yo fui otra vez temblando al cuarto y encontré a Angélica dormitando. Me desnudé y comencé a besar y acariciar sus nalgas metí mis dedos en su entrepierna y encontré que de su cuquita escurría el viscoso jugo de Rogelio, no sé qué me impulso pero no pude resistir la tentación de acercar mi boca y primero con dudas y después con avidez metí mi lengua a su vagina y me atraganté con la leche de mi mejor amigo. Angélica medio despertó y me dijo ¿sigues caliente? y yo le dije que sí, ella perezosamente se volteó y abrió las piernas, yo enloquecido me metí en su vagina que me pareció más rica y mojada que nunca, no ´pasó ni un minuto antes de que mi leche fuera a unirse con la que después de mi mamada había quedado de la de Rogelio dentro de mi mujer.

    Después dormimos abrazados toda la noche. Al día siguiente Angélica me despertó con un beso y diciéndome que la noche anterior había sido maravillosa, que yo había estado mejor que nunca y que aunque las nalgas aún le dolían le había encantado que ‘yo’ le hubiera dado palmadas. Yo me sentí muy apenado pero tuve que aceptar lo sucedido.

    Aún no sé cómo voy a ver a Rogelio de ahora en adelante pero cuando recuerdo como se cogió a mi mujer no dejo de excitarme, escríbanme, comentando este relato.

  • Después del curso

    Después del curso

    Hace como 7 meses me llamó Beatriz ‘Betty’ para que la apoyara a dar un curso de computación, ella es coordinadora de una empresa importante del país y obvio me ofreció buena lana, yo acepté y no solo por el dinero si no para aventarme un taco de ojo con su espectacular silueta.

    Llegué al evento que fue un sábado, ese día ella lucia excitantemente bien, llevaba una minifalda negra pegada que resaltaba su riquísimo y grande trasero sin olvidar sus piernas morenas y bien torneadas, una blusa pegadísima al cuerpo que transparentaban sus tetas, lucia exquisita para la ocasión.

    Comenzamos a dar el curso, durante el transcurso de este no podía dejar de verle sus piernas y su trasero incluso me costó trabajo concentrarme, pero todo fue un éxito, para celebrar nos fuimos a comer-cenar.

    Llegamos a un bar por revolución y comenzamos a platicar sobre el éxito del curso y también de cómo nos iba ya que ella y yo habíamos trabajado juntos unos años atrás.

    ¡Todo era risas y buenas historias, nos pusimos a beber ya entrando la noche y también bailamos, yo aprovechaba para darle re pegones con mi verga semirrecta y tocarle más de la cuenta aprovechando los pasos de baile, eso no pareció incomodarle!

    Ya más noche decidimos irnos a un bar más movido para seguir bailando y tomando, estábamos en la pista y ya había más confianza, nos repagamos mutuamente y yo comenzaba a toquetearla más, le acariciaba sus ricas piernas, la sentaba en mis piernas y la abrazaba por atrás y es que su tremendo par de nalgas excitaba a cualquiera.

    Ella se fue al baño y yo la seguí, cuando salió me lancé a darle un beso ella no lo tomo a mal y me beso también, mis manos lentamente bajaron para acariciar ese trasero que tanto estaba deseando y sus piernas espectaculares.

    L: ¡Oye, vámonos a otro lado!

    B: ¿Y a donde me vas a llevar?

    L: ¡No preguntes, te vayas a espantar, jajá!

    B: ¡Pues entonces mejor te sigo y ya, jajá!

    L: ¡Ok, no te vayas a echar a correr!

    Salimos del bar cachondeándonos mutuamente, mientras esperábamos el carro seguíamos fajando riquísimo, ya en el carro, ella me besaba el cuello mientras yo tocaba sus piernotas y ella hacia lo mismo rozando mi verga ya erecta.

    Nos metimos al primer hotel que vimos, seguimos con el faje, beso caricias y re pegones, comenzamos a desnudarnos mutuamente, ¡estas buenísima! Le dije mientras seguía acariciándole su cuerpo.

    En serio sentía mi corazón acelerarse al ver su cuerpo riquísimo totalmente desnudo, ella segura de sí, tomo mi verga y comenzó a besarla y mordisquearla deliciosamente, lamia desde abajo de mis bolas hasta la punta de mi verga para después tragársela toda de un bocado decidimos hacer un 69, ambos nos estábamos dando unas mamadas increíbles, yo ya probaba sus jugos de placer mientras ella hacia lo mismo.

    B: Que rica verga amor, ¡sabe deliciosa!

    L: ¡Tú también sabes exquisita nena!

    B: ¡Que grande esta, como me gustan!

    L: Tú también tienes unas nalgas riquísimas y tus piernas, ¡dios me tienes loco!

    Estuvimos mamando un buen rato y es que Betty es un manjar de los buenos y es que a sus 35 años estaba exquisita, además de ser muy fácil de convencer.

    Me senté sobre la cama y me la puse de frente para que se diera sus sentones, mientras se comía mi verga con su concha yo me tragaba sus tetas, mordía su pezón y al mismo tiempo le apretaba las nalgas, mientras ella se daba sus sentones en mi verga, todos esos movimientos hicieron que se viniera, pero en un squirt tan potente que salpico toda la habitación, ¡estaba sintiendo un orgasmo y yo era el más beneficiado por sus movimientos!

    B: Nene, que rico, ¡dios!

    L: ¡Nena, que precoz!

    B: ¡Es tu culpa por tenerla bien rica!

    ¡La puse en cuatro para darle de perrito, estaba tan excitado ya que empinada tenía unas mega nalgas que me hacía darle con todo, la arañaba y golpeaba mientras ella se movía como licuadora!

    B: ¡Ay papi! ¡Así papi, no pares ah, ah, ah, cógeme fuerte cabrón!

    L: ¡Sí, eres mi puta, muévete para tu rey puta!

    Ella se movía desesperadamente, sentí una sensación que nunca antes y de repente sentí que me venía, ella lo sintió también y de inmediato puso su boca, saqué mucha leche más de lo normal, ¡para observarla como se la tragaba y saboreaba cada gota de semen!

    B: ¡Que rica leche!

    L: ¡Uf, nena que loca!

    B: ¡Sabes deliciosos bebe!

    ¡Yo aún no estaba acabado ella volvió a hacerme sexo oral, mientras yo me recosté ella se subió en mi verga que a pesar de haberse venido seguía firme y dura, ella se montó en un misionero invertido mientras yo jugaba y me deleitaba con sus nalgotas, ella se movía exquisito sentía que mi verga era demolida por una enorme licuadora, ambos nos pusimos de pie y yo se la comencé a meter, no sé, pero parados ella apretaba más mi verga, parecía que estábamos bailando ya que ella se movía también!

    B: ¡Así, Luis que rico, uf!

    L: ¡Betty, que rica eres, como aprietas uf!

    Estábamos todos mojados que la recargue en el sofá, le abrí las nalgas, moje su culo y comencé a darle lentamente, ¡ella gemía y se movía mientras yo entraba poco a poco en su rico culo!

    B: ¡Ay que rico, ah! ¡Despacio nene, despacio!

    L: ¡Que rico culo tienes Betty, eso nena, muévete, que rico culito tienes!

    Tolero muy bien la penetrada, mi verga entro casi por completo y ella solo jadeaba, yo le acariciaba sus nalgas y su espalda, tremendo culazo me estaba comiendo.

    ¡Comencé a moverme despacio, mientras le acariciaba sus piernas, ella se movía muy rico también, me sentía en la gloria, esa mujer era un deleite una diosa sexual!

    ¡Acelere mis movimientos, su culo estaba muy apretado y rico, la estaba empalando toda, ella hacia como si fuera a vomitar, pero no me dejaba sacársela!

    B: ¡Así bebe, aunque duela y grite, no me la saques, no me la saques por favor!

    Ella seguía gritando mientras yo me chingaba su culo, al mismo tiempo comencé a estimular su clítoris, ella estaba totalmente extasiada, mientras yo agarraba y me despachaba de todo su cuerpo, ¡en eso no pude aguantar ya que ella se movía y apretaba tan bien que me vine en ella!

    L: ¡Betty que rico!

    B: ¡Así bebe, así!

    L: Eres una diosa, uf, toma mi leche, ¡tómala!

    B: ¡Ah, que rico, que rico!

    Se movía para sentir como mi manguera llenaba su culo de semen, se giró para llevarlo nuevamente a su boca y limpiarme mi verga, descansamos unos minutos en la cama totalmente empapada.

    B: ¡Que rico Luis, coges delicioso!

    L: Tu coges muy rico, ¡qué forma de moverte!

    B: ¡Eres listo, te pague y todavía te regale mi cuerpo jajá!

    L: ¡Jajá ya vez como somos algunos!

    B: ¡Pero sabes, entonces quiero más!

    Ella se lanzó nuevamente sobre mi verga y así no la pasamos toda la noche, confieso que nos grabamos y nos tomamos muchas fotos, así que ese momento lo tengo bien guardado, al día siguiente quedamos en volvernos a ver y hacerlo mínimo una vez al mes.

  • Puedes entrar cuando quieras mi amor

    Puedes entrar cuando quieras mi amor

    Leticia es una mujer de 35 años, morena aperlada de rasgos finos de la cara, ojos pequeños, nariz pequeña pero puntiaguda, barbilla afilada y de complexión delgada en general, cabello extenso y lacio color castaño oscuro, sus pechos son pequeños y su cintura también pero contrastan con las nalgas grandes pero no exageradas que tiene, ella es de 1.70 de estatura, tiene un hijo de 18 años llamado Diego delgado también y de 1.78 m, ella trabaja en una oficina como recepcionista de llamadas y su hijo es estudiante y también trabaja de medio tiempo en una tienda, Leticia es desde hace 5 años madre soltera y desde ese entonces ha estado todavía más cerca de Diego para ayudarlo en sus problemas a veces económicos o escolares y en ocasiones le da uno que otro tip para los días de desmotivación que el sufre a causa de su timidez con las chicas.

    Un día sábado que era día de descanso para los dos estaban en la sala, Leticia estaba viendo la televisión cuando Diego que estaba en un sillón al lado, dejando un momento su celular le dijo tímidamente a su madre.

    -Mamá te voy a hacer una pregunta un poco íntima pero que me preocupa mucho…

    Leticia lo miró extrañada, pero él prosiguió:

    -¿Es normal que mis erecciones sean muy frecuentes en mi edad? Es que ya pasé la edad de «las pajas» creo yo, pero mi pene está cada vez más «inquieto».

    -Ay mi vida creo que es muy normal todavía a tu edad esas cosas no te preocupes y además yo creo que no has pasado la edad de la masturbación si no que apenas estás empezando. Respondió Leticia.

    -Mamá la verdad me da pena decirte pero tengo fantasías…

    -Qué tipo de fantasías hijo

    -Que… Que… Ay me da vergüenza confesarte mamá…

    -Cariño antes de que me confieses tus fantasías debo aclararte que yo estoy aquí para escucharte cuando tú quieras decirme algo y es mejor que me digas y no te guardes nada porque después puede ser más difícil hablar y eso es malo para nosotros entonces te digo que no tengas corte en decirme lo que pasa mi amor adelante por muy raro que pueda parecer lo que quieras contarme solo cuéntame.

    Estas palabras le dieron confianza a Diego de contarle sus fantasías a su madre y comenzó a decirlas:

    – Es que ya que no tengo novia debido a mi timidez de mierda mis deseos de estar con alguien se intensifican cada día más y quisiera que aunque sea alguien me haga una paja y sentir por primera vez una mano ajena agarrándome mi pene.

    Diego le dijo esto a su madre agachando la cabeza y se agarraba ambas manos frenéticamente denotando así el nerviosismo que le causaba decirle una de sus fantasías que más tenía en mente a su progenitora.

    -Hay mi amor eso también es normal no te preocupes es lo más normal del mundo tener esos deseos y de verdad que te lo agradezco por confiarme este secreto, y pues bueno sé que eres tímido y por eso no tienes novia pero no te preocupes mi amor que yo aunque sea tu madre te puedo ayudar a bajar tus erecciones pero eso si también se quedaría como secreto ¿ok?

    Los ojos de Diego se abrieron y se iluminaron como si le hubieran dado el mejor regalo del mundo o como si hubiera encontrado un tesoro con mucho dinero, pero lo que más noto Leticia fue que en el pantalón de su hijo crecía un bulto que indicaba la excitación que le produjo las palabras de «consuelo» que ella expresó.

    Y solo atinó a decir;

    -¿Mamá me ayudarías ahora mismo?

    -Si hijo pero te propongo algo; las primeras veces te ayudaré en el baño y de hecho cuando yo esté orinado y bañándome puedes entrar desnudo y con tu pene erecto para que yo te ayude masturbándote así que puedes entrar cuando quieras mi amor y te juro que puedes ver mi intimidad en ese momento así que no te preocupes.

    -Si mamá, vamos al baño por favor

    En ese momento caminaron los dos al baño y el apresuradamente bajo su pantalón y sus boxers para dejar salir su verga erecta.

    Su madre se acercó a él y tomó su miembro y empezó a masturbarlo y aunque su pene no estaba muy grande (14 cm aproximadamente) a ella le gustó verlo y agarrarlo porque su glande estaba abultado e hinchado, como quién dice, tenía una cabezota y (de hecho eran su fetiche secreto las vergas cabezonas) y en un momento ella sintió en sus manos que el pene de su hijo se hinchaba cada vez más y agarro un pedazo de papel y segundos después Diego eyaculó ocho chorros de semen espeso en el papel que su madre tenía dispuesto, y al acabar de hacerlo lo limpio con otro papel y el solo atinó a decir:

    -Gracias mamá te amo.

    -De nada mi amor, y ya sabes cuando yo esté aquí en el baño o me esté bañando puedes entrar a que yo te masturbe y me puedes ver la vagina con toda confianza pero eso si cuando la puerta esté entre abierta, tu pene está muy bonito por cierto.

    En ese momento Diego le dio un beso en los labios a su madre y su pene comenzó a pararse otra vez.

    Continuará…

     

  • Vacaciones con mi novia

    Vacaciones con mi novia

    Me llamo Roberto y a continuación les contaré ciertos hechos que sucedieron en las vacaciones pasadas. Como cada verano a mi novia Lucía y a mí nos gusta reservar en un hotelito cerca de la playa para despejar de tanto trabajo. Habíamos alquilado una habitación para todo el fin de semana.

    Llegamos el viernes en la tarde, como es habitual el personal del hotel nos dio la bienvenida junto con el resto de huéspedes que no eran más de 50, casi todos de avanzada edad con sus respectivas familias pues este era un hotelito pequeño que no tenía espacio para muchos más, solo contaba con un restaurant, una piscina que tenía un bar junto a esta y por supuesto unas hermosas vistas que daban a la playa. Terminada la reunión inicial no fuimos a desempacar a la habitación. La habitación no era muy grande pero si acogedora y con unas estupendas condiciones, estaba en la planta baja y daba justo al frente de la playa por lo tanto teníamos gran libertad para ir a bañarnos a esta.

    Nos cambiamos de ropa, yo me puse un bañador azul cielo, bastante tropical y mi novia se puso un bikini blanco, bueno un mini bikini ya que era una tanga con un pequeño sujetador que apenas alcanzaba a cubrir sus grandes y redondos senos. Mi novia es rubia, 1.70, 22 años y con un cuerpo que hace que se te tuerza el cuello cuando pasa a tu lado, además tiene algo en la cara que hace que pienses que es toda una guarra, cosa que además es verdad. Como les decía, dejamos todo organizado en la habitación, agarramos dos toallas junto con una bolsa térmica que llevábamos para guardar las cervezas y echamos una docena para los dos.

    Salimos del cuarto, pusimos las toallas a la orilla, cogimos cada uno una cerveza y corrimos a disfrutar del agua. La playa estaba vacía pues todos estaban en función de ir a cenar, con excepción de nosotros claro está. Eran las 7 de la tarde y aquello parecía el paraíso, tenía un alucinante atardecer, cervezas al gusto y a mi novia colgada del cuello dándome apasionantes besos. Con tantos besos y caricias nos íbamos poniendo cada vez más cachondos cuestión a la cual las cervezas ayudaron bastante. Lucia estaba como loca, de hecho se podría decir que ya estaba un poco borracha y me daba unos morreos increíbles mientras me sobaba la polla por debajo del agua. Yo estaba muy excitado y le propuse salir y darnos un revolcón sobre las toallas a la luz de la luna puesto que con todo esto ya era de noche y además a esas horas ya nadie iba a pasar por allí, ella se quedó pensándolo unos segundos pero con la excitación que traía encima y la cantidad de cervezas no lo dudo más y quitándose el sujetador me miro a los ojos me agarro por la polla y me dijo: -vamos ya.

    Cuando íbamos saliendo del agua nos percatamos de que se había asomado un chaval en las escaleras del hotel, eso me cayó como una patada en los huevos le dije:

    Yo: Ya se nos fastidió todo.

    L: Tranquilo seguro se marcha rápido, vamos a acostarnos a ver qué pasa.

    Nos acostamos sobre las toallas y seguimos con el juego de caricias y besos esperando a que se fuera el chico. Mi novia estaba que se salía de lo caliente y yo igual, pero aquel chico no se iba. Así que le dije a mi novia:

    Yo: Cariño ahora vuelvo le voy a pedir que por favor se marche

    L: Déjalo y acaba de metérmela qué más da quien mire.

    Me quedé atónito cuando Lucia me dijo esto pues si es verdad que cuando toma no distingue se pone más puta de lo habitual. Yo seguí dispuesto a hablar con el chico, pero cuando iba de camino algo me pasó por la mente, recordé lo que me había dicho antes mi novia y además el estado en que se encontraba, así que me decidí a realizar una de mis fantasías. Me le acerque al muchacho y le dije:

    Yo: Buenas noches.

    Él: Muy buenas -contesto él sonriendo un poco.

    Yo: Te propongo algo: que te parece si cuando te haga una seña te acercas a nosotros y dejas que mi novia te la mame; el chaval no sabía que decir así que le dije bueno te voy a dar unos minutos para pensar, y volví con mi novia.

    L: Que te dijo?

    Yo: Dice que si no se la chupas no se ira.

    L: Bueno que hacemos entonces -no lo podía creer se lo estaba pensando!!!

    L: Creo que mejor le decimos que sí y ya cogemos tranquilos no???

    Yo: Está bien -respondí fingiendo estar molesto.

    Levante a mi novia la bese apasionadamente mientras agarraba sus nalga que estaban prácticamente afuera con aquel tanga, luego le apretujé sus tetazas y le mordisquee los pezones, vi que el chico sonrió así que esa era su aceptación. Le di la vuelta a mi mujer y de forma brusca le indique que se inclinara, dejando su culo pegado a mí y sus tetas de frente al chico. No espere más le corrí el tanga a un lado y de una se la clave en su encharcado agujero, esta gimió de placer mirando fijamente a nuestro observador, seguí penetrándola con fuerzas haciendo que su tetas se balancearan. Con la cabeza le hice una seña al muchacho para que se acercara, este rápido vino, se paró enfrente de mi novia, saco su rabo del short, cuál fue mi sorpresa al ver semejante tranca, era demasiado grande y muy muy gruesa. Lucia también se sorprendió pero rápidamente la agarro con sus dos manos y abriendo la boca lo más que pudo se la trago de una.

    Aquello fue lo más morboso y excitante que habíamos hecho, era una imagen única la de mi novia siendo penetrada una y otra vez por su vagina y además chupando la polla de un desconocido justo enfrente de mí. El joven no duró mucho en llegar al orgasmo, así que comenzó a llenarle la boca con una espesa y abundante leche, mi novia trago como si siguiera tomando cervezas y yo me quede loco. Hasta que no le dejo brillante la cabeza del nabo a aquel chaval no paro. Cuando termino este se la guardó y se retiró con un amplia sonrisa y dándonos las gracias. Yo no aguante mucho más y vacié mis huevos en el interior de su coño llegando ambos a un orgasmo increíble debido a lo que acababa de pasar. Mi novia se recompuso, recogió las cosas y me dio un beso dándome a probar el sabor de aquellos jugos que recién había tomado. Volvimos a la habitación y continuará…

  • Mario (19 de 22): El abuelo y mamá

    Mario (19 de 22): El abuelo y mamá

    Después del viaje de Guillermo y Peru a Japón la vida se estabilizó. Guillermo había cumplido con su obligación de visitar a su familia y comprobar que estaban bien. No se daba cuenta de que su nuera, su hijo y su nieto tenían allí otra familia que cuidaba de ellos.

    Guillermo continuaba amando a su hijo más que a si mismo, y ahora lo hacía extensivo a toda su familia, la defendería a toda costa ante cualquier problema que surgiera. Peru me llamaba después de su vuelta y yo evitaba encontrarnos, lo estaba deseando pero mi relación con Guillermo me retenía y aun podía controlar mis deseos, en lo sexual Guillermo me daba lo que necesitaba pero en lo afectivo y como amigo le echaba en falta.

    La enfermedad del abuelo parecía haberse detenido o, al menos, ralentizado con los tratamientos médicos y una fuerte medicación. Guillermo había cogido la responsabilidad de ocuparse de él y ahora le atendían sus médicos.

    Dos veces al mes Rodolfo lo recogía para llevarlo a la consulta por orden de su jefe, le agradecía que hubiera tomado esa iniciativa, lo que para él resultaba fácil suponía para mi una guerra. El abuelo no se oponía a lo que don Guillermo ordenara o quisiera.

    Cuando se lo agradecí la respuesta que me dio fue escueta.

    -¡Gracias! Guille, sin tu ayuda no hubiera podido sacar adelante lo de mi abuelo.

    -No te preocupes, de alguna manera tengo que pagar mis deudas. -y ahí quedó todo.

    El abuelo continuaba acudiendo al gimnasio y pasaba allí mucho tiempo. Por la vigilancia de Aldo, o por otros motivos que desconocía, había dejado el juego pero continuaba bebiendo. A veces llegaba solo y otras Aldo le acompañaba hasta la casa a las noches.

    Ese día ya estaba anocheciendo y empezaba a preocuparme porque el abuelo no llegaba, me asomaba a la ventana de vez en cuando, nervioso y sin saber que decisión tomar, luego volvía a mis libros extendidos sobre la mesa de la cocina y, cuando veía que no podía concentrarme en lo que estudiaba, otra vez a la ventana.

    Suspiré relajándome cuando observé que se acercaban tres personas caminando por la acera, dos de ellas eran Aldo que llevaba a mi abuelo ayudándole a caminar y la tercera figura resultaba de configuración delicada al lado de ellos, indudablemente era una mujer.

    Abrí la puerta antes de que ellos llegaran, como sospechaba mi abuelo venía bebido, entendía que Aldo no podía estarlo vigilando todo el día, ni era esa su responsabilidad, pero había llegado a confiar tanto en él que me sentí molesto.

    -¿Cómo has permitido que beba hasta este extremo?

    -No le he visto en todo el tiempo que estuve en el gym, lo siento Marito, hoy no acudió como los demás días, estuve buscándole sin resultado hasta que…, ya ves, lo encontré en este estado. -el bueno de Aldo no levantaba la vista del suelo y me sentí ruin.

    -¿Me ayudas a meterlo en la cama? -levantó la cabeza con una sonrisa de reconocimiento cuando vio que le hablaba normal, sin aspereza.

    Mi amigo estaba mejorando, y mucho, no solamente en su cuerpo que se había convertido en un espléndido y varonil ejemplar de hombre, le habían desparecido los granos que le afeaban la cara, y sin ser una belleza, resultaba deseable para cualquiera.

    -No te preocupes, ya me encargo yo. -cargó con el abuelo como si no le pesara y lo llevó a su habitación, le seguí intentando ayudar pero no era necesario, una vez de tenderlo en la cama lo desnudó con energía no exenta de delicadeza, lo dejó con su bóxer puesto y le cubrió con la sábana.

    -Cuando despierte estará mejor. -recogió la ropa que le había quitado y me la entregó.

    -Será mejor que la laves, estaba tirado en el suelo cuando lo encontramos. -no me pasó desapercibido el plural que empleó y recordé a la persona que los acompañaba.

    -¿Quién os acompañaba?, me pareció la figura de una mujer. -a Aldo se le había puesto la cara de un rojo a vino aguado y me miraba intentando evitar mis ojos.

    -Era Elena.

    -¿Elena?

    -Una chica que va también al gimnasio.

    -¿Solo eso? ¿Y te acompaña a recoger viejos borrachos por la calle? ¡La buena samaritana!

    -¡Por favor Marito!, no te burles.

    -Pues dime la verdad de una vez.

    -Me gusta. -era algo que sospechaba desde mi primera pregunta y me aproximé abrazándome a aquel cuerpo gigante, le hice que bajara la cabeza para besarle los labios.

    -¡Oh Aldo! Me alegro tanto, y parece que tu también le interesas. -El muchacho ahora se me abrazaba y besaba mi cabeza.

    -Creo que si Marito, hice lo que me dijiste y este es el resultado. -durante unos minutos Aldo me contó como habían terminado por hablarse, y resultaba que la chica estaba colada por él desde hacía tiempo.

    -Entonces, a partir de ahora, tendré que olvidarme de esto. -en actitud de broma le cogí el bulto de la entrepierna y me pegué cariñoso y coqueto, a su cuerpo.

    -Marito no juegues, eres una tentación y sabes lo que tu me gustas a pesar de que ahora esté Elena.

    -De acuerdo, dejemos de jugar pero me has dado una alegría. -Aldo parecía también muy contento.

    Fue en Junio, había terminado los exámenes y estaba eufórico, mis notas habían sido excelentes en el examen final, y para celebrarlo salí con Migue, para tomar unas cervezas, a solas con él, y poder hablar.

    Migue tampoco tenía demasiado tiempo libre, con cinco tiendas que tenían abiertas en la ciudad Loren pensó que no había más mercado para ellos, había estudiado la posibilidad de expandirse a otras ciudades y esa labor llevaba mucho esfuerzo y tiempo.

    Mi amigo le había pedido pasar a ser su socio, era cierto que Loren apreciaba su trabajo y le pagaba muy bien, pero Migue aprovechó la oferta de una gran cadena que lo deseaba para ella y le puso entre la espada y la pared. O eran socios o se marchaba.

    Ahora iniciaba una nueva etapa en su vida y claramente sabía lo que deseaba hacer y a donde quería llegar, mi amigo, al final, estaba resultando ser más inteligente que yo.

    No estuvimos mucho tiempo y quedamos en establecer, al menos un día a la semana para reunirnos, después veríamos que no teníamos tanto tiempo.

    Quería volver pronto a casa, más que nada para vigilar que mi abuelo llegaba bien, dentro de que su enfermedad parecía estancada, tenía días mejores que otros. Se había perdido dos veces y una tuve que recurrir a la policía para localizarle. En estas ocasiones Aldo se desquiciaba al no saber encontrarle.

    Cuando llegue a casa ya se encontraba allí, sentado ante la televisión apagada, la habitación de mamá con la luz encendida y él mirando el marco de la puerta, como si fuera una pantalla y allí hubiera algo que solo él viera.

    Sin hablar preparé la cena y volví a la sala a buscarle, se había marchado a su habitación y estaba tendido sobre la cama vestido.

    -He preparado la cena, vamos abu. -no se movió de su lugar y me acerqué pensando que algo le había pasado.

    -No quiero comer nada. -se sentó y empezó a desnudarse, tenía dificultad para desabotonar la camisa.

    -Deja abu, ya te hago yo. -le quité la camisa, el pantalón y el resto de la ropa, luego le tapé para dejarle solo.

    -Buenas noches abu. -cené solo, o intenté cenar, ya que recogí la comida y la guardé en la nevera para el día siguiente.

    Marchaba ya a mi habitación cuando le escuché quejarse.

    -¡Maldita sea! -abrí su habitación y estaba de pie delante de la ventana corriendo las cortinas, la luz de la calle iluminó tenuemente la habitación.

    -Necesito algo de luz. Ayúdame.

    -¿Qué buscas abu?

    -Quiero ir al aseo, tengo que mear. -parecía hablar entre sueños. -le sujeté de la cintura y le encaminé al baño, estaba tremendamente delgado pero muy duro y sus tendones se le marcaban en todo el cuerpo.

    Le situé delante del inodoro pero él no hacía nada, le bajé el calzoncillo hasta las rodillas y seguía sin moverse, le miré su larga y negra polla, no me asombró su tamaño porque se la había visto muchas veces, pero ahora me disponía a sujetarla en mi mano y dirigirla a la taza del inodoro para que meara.

    Agarré con precaución aquella manguera blanda y negra, el glande se veía muy gordo y estaba cubierto por la piel del prepucio, sus gordos testículos le colgaban exageradamente y rozaban con mi mano que le sujetaba la polla, los vellos eran largos, lisos, y muchos de ellos eran blancos, la dirigí y pude sentir la orina que corría por su conducto hasta aparecer por la punta cayendo en el agua, el enorme chorro de orina que tiraba hacía un sonido burbujeante al chocar, cuando le cogí la pija la tenía fría y ahora el calor de la orina la calentaba.

    Tiraba un largo chorro de abundante orín color amarillo oro y demasiado oloroso por la bebida que había ingerido, estaba terminando y el chorro diminuía hasta salirle las últimas gotas, me di cuenta de que su manguera empezaba a hincharse, a ponerse dura en mi mano, con un pedazo de papel higiénico le limpie la punta y subí sus calzoncillos.

    -Ya está abu, ahora a la camita a dormir. -sin responderme, y sin mi ayuda, emprendió el regreso él solo mientras yo tiraba de la bomba para que el agua se llevara su meada.

    Me quedé dormido rápidamente.

    ——————————

    -¡Párate ya Robert! Estate quieto -le sentía en mi espalda, empujando mi cadera para que me tumbara boca abajo.

    -¡Por favor otra vez en el coche no! -hacía mucha fuerza e introdujo una pierna entre las mías haciéndose hueco.

    Iba a volver a protestar cuando me tapó la boca con la mano.

    -Soy yo, no hagas ruido.

    ——————————

    Abrí asustado los ojos, la habitación estaba a oscuras, iluminada solamente por la luz que le llegaba de las farolas de la calle. Estaba en mi habitación, en la cama, con alguien pegado a mi espalda forzándome con movimientos bruscos e incontrolados, apretando en mi cadera y con una pierna metida entre las mías empujando. No se trataba de Robert como le sentía en mi sueño.

    -Abu ¿qué haces? -no podía tratarse de otra persona y era su jadeo y su olor el que sentía como suyos, hablaba con dificultad por la mano que tenía intentando taparme la boca.

    -Calla, que ella no nos oiga y ábrete. -cerró más su mano dejando que respirara solamente por la nariz, con la otra mano tiraba con fuerza de mi pantaloncito intentando quitármelo.

    Rápidamente entendí lo que pretendía, ¡forzarme!, mi abuelo estaba queriendo violarme.

    -¡No abu, tu no, por favor! -pero las palabras no podían salir de mi boca cerrada a la fuerza por su mano.

    Había logrado bajarme el pantalón y su rodilla me lastimaba entre mis piernas queriendo obligarme a que me abriera, a pesar de mi resistencia lentamente conseguía su objetivo y separaba mis piernas.

    Sentía su nervuda polla, ahora dura y tiesa como el hierro, meterse entre mis piernas, me hacía daño en los huevos y no podía moverme. A pesar de su delgadez, casi esquelética, su fuerza era enorme. Luché hasta que apuntó el glande de su negra verga en mi culo y de un golpe seco consiguió vencer la resistencia de mi ano.

    Sabía que lo difícil ya estaba hecho, que ahora le sería fácil penetrarme con algún fuerte empujón de sus caderas, y entonces comencé a llorar.

    Amargas lágrimas corrían por mi cara y empapaban las blancas sábanas, sentía un dolor agudo y penetrante, mi culo palpitaba dolorido, me había introducido toda su polla, no recordaba otra que me hubiera dañado tanto, sin prepararme en lo más mínimo me había obligado a recibirle entero.

    Me bombeaba en silencio, lo único que se escuchaba era el jadeo de su respiración en mi nuca y mis sollozos contenidos por su mano.

    -Relájate, estas muy estrecha y así no te jodo bien. -más que hablarme, susurraba las palabras que me trasmitía vía ósea.

    Mi instinto me dispuso a aceptar lo que ya no tenía solución e intenté seguir sus instrucciones, relajé el culo lo que podía, el dolor persistente y aguado no me dejaba actuar como debiera.

    -Así, así, buena chica. -había dejado de llorar intentado que me hiciera el menor daño posible, su gran salchicha me entraba profundamente, mi abuelo estaba muy bien dotado.

    Había ido aflojando la mano con la que tapaba mi boca y ahora respiraba entre sus dedos, jadeando del dolor y las penetraciones tan fuertes que me daba.

    -¿Te gusta pequeña?, ahora estas bien abierta para recibir mi verga.

    Empecé a verter lágrimas de humillación cuando sentí el primer conato de placer que mi abuelo me daba. Me sentía tan sucio, tan monstruoso y aberrante con mis sentimientos, y sin embargo así era. Estaba siendo violado por un anciano, mi abuelo, pero mi culo solo reconocía una dura y potente verga que lo abría, que le perforaba dándole placer.

    -¡Ummm! ¡Ummm! ¡Ummm! ¡Ummm! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!. -gemía suavemente sin poder evitarlo, mi cuerpo traicionaba a mi mente. Y me rendía a aquel gusto y gozo que mi culito sentía, mi instinto de hembra podía mas que mi orgullo.

    Estuvo largos minutos follándome y él notó como yo me entregaba, sintió que me había hecho suyo, o suya como decía él, ya no le preocupaba taparme la boca aunque no retiraba la mano de mi barbilla, precavido por si se me ocurría gritar o protestar.

    Todo terminó cuando cayó sobre mi espalda con su larga y gorda verga enterrada en mi cuerpo, clavada en mis entrañas y entre gritos eyaculaba llenándome el culo de semen.

    No llegue a correrme aunque estuve en un punto de casi no retorno, y después de aplacar su respiración salió de mi y de mi cama.

    Quedé tendido en la misma posición durante largos minutos, sintiendo la leche que salía de mi culo y se iba derramando por los huevos hasta caer en la sábana.

    No deseaba pensar en nada mas, inexorablemente, los recuerdos se atropellaban por salir de mi subconsciente, los rechazaba de plano, me interesaba más asimilar de alguna manera lógica lo que había sucedido esta noche y no pensar en el pasado. A mi pesar las imágenes se iban formado, a veces sin sentido, montadas unas sobre otras y poco a poco teniendo sentido.

    ————————-

    Dejé las pinturas a un lado y escuché atentamente, no entendía las palabras, solamente los gritos sofocados de mamá, el abuelo me había dicho que no saliera de la habitación y que pintara en mi cuaderno y eso estaba intentando hacer, pero lo que escuchaba, sin quererlo, me angustiaba.

    Tenía miedo y no quería desobedecer, sabía que el castigo serían unos duros y fuertes azotes en mi culo sobre las piernas del abuelo, que me dejarían el culo rojo y dolorido durante mucho tiempo.

    A la vez la curiosidad y el desasosiego por los gritos de mamá me impelían a salir desobedeciendo las órdenes recibidas, a arriesgarme a que me vieran, pero esta razón de malsano fisgoneo, vencía sobre el miedo.

    Sali de la habitación y los murmullos que ahora se escuchaban venían del cuarto de mamá, temblando de miedo me acerqué a la puerta, estaba entornada y miré hacia el interior.

    Lo primero que pude ver fue al abuelo, desnudo, su cuerpo grande y peludo estaba sobre el de mamá, su blanca piel contrastaba con la morena, negra en las partes donde tenía más pelos, del abuelo, tenía la boca sobre la nuca de ella, la rubia cabellera, igual a la mía se desparramaba tapándole la cara, y las manos con las que se agarraba el rostro.

    -No, otra vez no papá, por favor.

    -Por el culo no hay peligro, ahora usaremos este agujerito, no volveré a preñarte.

    -Pero no quiero papá.

    -Vas a hacerme enfadar. ¿Quieres que me enfade?

    -No papá, por favor, no. Vas a hacerme daño.

    -Solo será un poco, luego te va a gustar. -el abuelo se desmontó de mamá y sujetándole de la cintura la elevó las caderas y el pecho de la cama, los pequeños senos quedaron apuntando los puntiagudos pezones hacia abajo, vencidos por su peso y la gravedad, le abrió las nalgas y empezó a lamerle el culo, así unos minutos hasta que escuché como mamá se lamentaba o gemía.

    Yo estaba paralizado, mirando asombrado la escena que se desarrollaba delante de mi, luego vi al abuelo cogiéndose el pito, mil veces más grande que el mío, inmensamente gordo y largo, golpeó con él las nalgas de mamá y lo colocó en la entrada de su culo.

    -Te va a doler un poco, resiste porque no voy a detenerme hasta meterla entera.

    Salía de su boca un grito horripilante a la vez que giró la cabeza haciendo un remolino con el pelo y nuestros ojos se encontraron, asustado retrocedí dos pasos pero continué mirando incapaz de moverme, mamá volvió la cabeza y dejé de ver sus lindos ojos anegados en lágrimas.

    El abuelo seguía incrustando su larga lanza de carne en el culo de mamá, de pronto la sacó entera, estaba cubierta de hilos de sangre y líquidos que le escurrían de la punta.

    Sujetó su pequeño cuerpo por las caderas y la dio la vuelta tumbándola mirando al techo, se colocó las piernas sobre los hombros y apuntó la verga de nuevo en el ano, el rubio vello que cubría su pubis y tapaba como un velo la vagina, estaba manchado de sangre, detrás del vello conseguía ver el rosa suave de la carne tierna.

    Cuando el abuelo se empujó para volver a meter su polla en mamá el agudo grito que le salió me hizo reaccionar, me di la vuelta y corrí para encerrarme en mi cuarto, allí me cubrí la cabeza con los brazos tapándome las orejas, aún retumbaba en mis oídos el último aullido de dolor que escuche a mi madre.

    Estuve muchos días sin poder asimilar lo que había presenciado, era un niño de cinco, como máximo seis años, no sabía si lo que vi era bueno o malo, pero si tenía la certeza de que era terriblemente doloroso. Lentamente, creo que por propia voluntad, fui enterrando aquel recuerdo, olvidándolo en el tiempo.

    De aquello solamente permaneció el rechazo que mamá sentía hacía mi desde entonces, evitaba encontrarse a mi lado, huía de sus recuerdos, de sus obligaciones y dejó de hablarme, nos convertimos en extraños.

    **************

    Nació Swan, segundo hijo de Shizu y Robert, y último. El embarazo había sido delicado y peligroso, en el parto estuvieron a punto de perder la vida madre e hijo. Los médicos recomendaron su esterilidad para evitar que quedara otra vez embarazada por el peligro que representaría. Fijaron su residencia definitiva en Japón para sentirse arropados por su familia.

    **************

    Transcurrieron más de dos años desde que Swan llegó a la vida, en ese tiempo algunas cosas había sucedido pero sin demasiada importancia, vivíamos inmersos en la monótona rutina.

    Terminé mi carrera con una buena media en las notas, sabía bastante bien el inglés, como para defenderme sin problemas, y en el alemán era peor, había adquirido los conocimientos suficiente para poder desempeñar mis funciones en las empresas de Guillermo y me daba por contento.

    Guillermo y yo no habíamos hablado sobre nuestro acuerdo que, tácitamente, se prorrogaba indefinidamente. Ninguno de los dos deseaba hablar al respecto y dejamos que nuestras vidas siguieran como habían estado los últimos cinco años, él no quería que lo nuestro terminara y yo tampoco, me sentía a gusto en esa situación y habíamos llegado a ser más amigos que amantes.

    El abuelo estaba ahora en una residencia donde lo ingresó Guillermo. Se mantuvo en su casa hasta el último momento, cuando ya no se reconocía si se miraba al espejo, no podía valerse por si mismo y se había convertido en dependiente para todo.

    Durante muchos meses continuó con sus visitas nocturnas a mi habitación, siempre era lo mismo, llegue a pensar que podía ser sonámbulo, que actuaba dormido siguiendo unos patrones que le mandaban actuar de una manera concreta.

    Después no se acordaba de nada, y nunca hablaba de lo que sucedía. No le guardo rencor por lo ocurrido, y en parte me considero culpable. Llegué a admitir como normal que se metiera en mi cama si eso le mantenía calmado, y muy en mi intimidad debía reconocer que me gustaba verme sometido por él.

    Sus visitas no llevaban una pauta marcada, funcionaba aleatoriamente y podían ser dos veces a la semana, o una vez al mes. Se introducía en la cama, me colocaba la mano en la boca y yo sabía como tenía que actuar. A veces mi perversión era tanta que cuando no acertaba a encontrar mi ano, era yo quien sujetaba su acerada y nervuda verga y la llevaba a mi entrada.

    Aldo me ayudo mucho durante esos últimos meses, continuaba con Elena y claramente estaban enamorados. Mi primo Marcos, al contrario, se desligó de su obligación. Pero de quien más ayuda obtuve fue de Guillermo

    Aquel domingo había quedado con Peru, por dos motivos, primero: que hacía mucho tiempo que no teníamos un encuentro, y el principal era que como ya había terminado mi carrera, Guillermo me había dado el trabajo que en su día acordamos y quería consultárselo.

  • Mi tío viene de visita y follamos

    Mi tío viene de visita y follamos

    Nunca pensé que las consecuencias de enamorarme de mi tío me llevaran a desearle tanto como ser suyo siempre y siempre para él. Somos como esposos, así vivimos, pero ambos somos maridos y ambos esposas.

    Mi tío Lucas, hermano de mi padre, residía en Zaragoza donde tenía su trabajo. Cuando yo era pequeño venía con frecuencia al pueblo con la puta de su mujer. Pocas veces lo veía, lo suficiente para quererlo, porque es muy guapo, entonces y ahora; solo de verlo mi corazón se exaltaba y bombeaba más deprisa —creo que mi corazón sustituía en estos casos a mi pene.

    El día que cumplí 18 años, mis padres celebraron una fiesta con familiares y amigos para exhibirme como buena pieza de cambio, buscaban novia para mí y estaban dispuestos a darme al mejor postor. Mi madre se entendía bien con las mujeres, todas eran sus amigas de bla, bla y bla…, además de muy putonas, y mi padre conversaba con sus amigos (?intereses creados, claro¿). Evidentemente había sido invitado mi tío Lucas, aunque sin muchas ganas, y, además, se presentó solo ese mismo día y muy ajustado para el brindis de cumpleaños. Me extrañó que no trajera a su mujer, mi tía a la postre. Yo ignoraba todo. Se fue directo a buscar a mi padre, se acercaron a la piscina, para hablar en privado, yo me encontraba en la piscina bañándome con tres de mis amigos y había cinco chicas, hijas de las amigas de mamá. Se daba por supuesto que ellas iban a ser las candidatas de mi posible noviazgo. Yo no me percataba de la situación, pero cuando llegaron a la piscina con sus bikinis puestos, me lo temí, pero no dije nada. Mi padre hablaba con mi tío y salí de la piscina con mi diminuto bañador chino semi transparente para saludar a mi tío. Me felicitó y me dijo:

    — Quien tuviera tu edad y tu cuerpo. Con el dinero de tu papá y ese cuerpo eres el mejor partido.

    Me disculpé y volví a meterme en una esquina de la piscina, la más cercana a ellos para escucharles gracias a la voz tan afinada que tiene mi tío Lucas. Me enteré que recién se había divorciado de su mujer porque se enteró que se estaba dedicando de nuevo a la prostitución. Digo de nuevo, porque mi tío se enamoró de ella cuando era prostituta y se casó con la promesa de ella de dejar la prostitución. Así han estado dos años y él supo que nunca había dejado el oficio. No pudo aguantar el engaño y se ha divorciado. Le contaba todo esto porque le pedía a mi padre trabajo para irse de Zaragoza o regresar al pueblo. Mi padre que no lo quiere tener cerca, le ofrecía trabajo en Tarragona. Mi tío lo aceptó porque mejoraba sus condiciones laborales y económicas.

    Yo me llamo Mikey, apodo puesto por mi madre, pero mi nombre es Miguel. Todo el mundo me llama Mikey. De pequeño me gustaba o me daba lo mismo, ahora no tanto, hasta me molesta, me parece nombre de gato, pero ya ahora qué le voy a hacer. Acudo diariamente al gym, esculpo mis abdominales, la natación que practico también a diario me ha producido anchas espaldas, los abdominales y pectorales son fruto de mi trabajo en el gym. Lógicamente me gusta la ropa ajustada para presumir del fruto de mis esfuerzos. De bañador en la piscina del gym uso siempre tipo speedos que compro por internet, como me gusta variar tengo muchos, uso la talla 5 europea, un M, pero compro lo mismo de China que son más pequeños y luzco mi buena polla. Algunos, como el que llevaba ese domingo, son semi transparentes. Ah, ese domingo llevaba bañador porque había gente, cuando estoy solo o me acompañan mis dos mejores amigos, Chencho y Jordi, siempre nos bañamos en la piscina de mi casa desnudos. No hay problema, mi padre hace lo mismo. Mi madre no viene nunca porque no quiere ponerse morena.

    Repentinamente nos llamaron para la presentación y el cuñado de mi madre, Alvaro, tío consorte mío, casado con la hermana de mi madre, mi tía Aurora, me dio tanta prisa que no me dejó ponerme una bata; tampoco sé si lo hizo adrede para mostrar la pieza que se subastaba —eso sí, mis padres son muy buenos conmigo, pero de sus alevosas intenciones no me fío nada, pero caigo en la trampa siempre—. Así que me presenté totalmente mojado con el bañador semi transparente de color naranja como las botellas de butano. Pero, al ser tan ajustado y de nilón, sabía que se marcaba muy bien mi polla y se traslucía por estar mojado. Todos me miraban al bañador, lo noté y me encontré como desnudo ante toda aquella gente a los que se me ofrecía como valiosa mercancía. Sin ningún pudor familiar de ninguna clase así me presentaron mis padres para felicitarme y obsequiarme el primer coche, totalmente nuevo, que en ese momento metían por la puerta trasera que daba al jardín donde se daba la fiesta. Vamos, algo verdaderamente de escándalo, pero a la vista del coche se me bajó la incipiente erección que iba teniendo de verme contemplado. Pero todo pasa, me dieron las llaves y mi tío Lucas me dio una palmada en el culo, ¡joder!, me gustó lo de mi tío Lucas y volvió a iniciarse mi erección. Pedí disculpas y me fui a ponerme un swim shorts y una camiseta de tirantes, me calcé zapatillas y volví donde todos para dejar que me felicitaran. Muchas mujeres que me besaban dejaban su humedad bucal en mi cara, alguna me besó en la boca y una me besó pasando su lengua por mi mejilla. Los hombres solían darme la mano o un abrazo, pero hubo uno que me dijo susurrando al oído:

    — Pobre la chica que te toque, con tu instrumento la perforas de por vida.

    Mi tío Lucas en un aparte me dijo:

    — Te has hecho un hombre, qué suertudo será el que pruebe tu tranca.

    Comenzó la comida que servia un catering y tanto yo como mis amigos teníamos hambre de verdad. Se nos pusieron al frente las chicas que estaban en la piscina y dos más que no habían venido a la piscina, era una mesa redonda para 10. Todo eran mesas redondas. Se podría decir que la nuestra era la de los jóvenes. Yo había visto un lugar preparado como para un grupo musical, y a los postres entraron cinco señores no tan jóvenes que comenzaron blandir los instrumentos y una de las chicas se ofreció para bailar conmigo. Lo hice lo mejor que pude, aunque eso de bailar no me va tan bien como otras cosas. Tuve que bailar con mamá con las chicas de la mesa y con algunas mujeres muy osadas, pero yo estaba dispuesto a quedar bien con todos, al menos para que me dijeran guapo y qué simpático soy, que la vanidad me encanta y ya me produce orgasmo.

    Ya se hacía tarde y se iban todos los invitados. Pregunté si se podían quedar mis amigos Chencho y Jordi. Estrenamos el coche para ir esa noche al cine a una ciudad cercana. Vimos lo que había y preferimos ir a un cine porno, vimos dos películas, la primera era total de heteros, las tías buenas y los machos fabulosos. En la segunda hubo un par de escenas donde tres tíos se masturbaban y se nos ocurrió hacerlo igual, cada uno masturbaba al de al lado, Chencho y yo masturbamos a Jordi que estaba al centro y Jordi nos lo hacía a Chencho y a mí. Cuando los actores eyacularon, todos gritaban y se escuchó uno clarísimo:

    — ¡La vaca lechera!

    Nosotros eyaculamos casi a la vez.

    Llegamos a casa contentos de haber estrenado el coche, cenamos una poco de lo que nos había dejado mi madre y nos fuimos a dormir a mi habitación y, aunque estábamos los tres desnudos dentro de la cama, nos dormimos abrazados y nada más.

    No pasó mucho tiempo, unas dos semanas vino a casa mi tío Lucas buscando a mi padre. Estaba yo solo en la casa y la señora que cocina. Ella le abrió la puerta cuando llamó y preguntó por mi padre mientras entró en la casa y la señora de la cocina le explicaba que los señores no estaban. Preguntó por mí y la mujer lo envió a la piscina. Él mismo le dijo que se quedaría a comer conmigo.

    Vino a la piscina, yo estaba nadando como siempre que estoy solo, desnudo. Se había sentado en la hamaca mirándome todo el tiempo que yo iba de una parte a la otra nadando varios largos. Cuando acabé desde la escalerilla lo vi y levanté la mano como saludo. No sabía si salir o quedarme, pero sabía que no se iba a ir sin verme y dentro del agua me comenzó la erección. Decidí salir a ducharme y vestirme algo.

    — ¡Ostia, Mikey!, vaya verga que tiene mi sobrino. Ven aquí, zagalón, y saluda a tu tío.

    Me subió el rubor y mi erección se puso tal que tenía mi polla perfectamente en horizontal. Nos besamos como familiares, pero mi tío se atrevió a meterme lengua y le seguí la corriente. Comenzó a manosearme y me dijo:

    — Me apetece tú polla, sobrino, follemos.

    — ¿Me estás bromeando, tío?

    — Déjate de tío y respetos innecesarios y llámame Lucas.

    — Ok, Lucas, —dije sin dudar.

    — Así me gusta, ¿a qué hora comes?

    — A las dos.

    — Tenemos 40 minutos, ¿te apetece follar? Mi culo está bueno.

    — ¿Va en serio, Lucas?

    — ¿Dónde podemos ir?

    Me dirigí a la caseta donde tenía mi ropa y lo desnudé rápido, antes de que se arrepintiera. Nos besamos largo y le fui metiendo dedos en su culo para amasarlo. Le di media vuelta, se apoyó con las manos en la pared y comencé sin más preámbulos a penetrar, que mi polla estaba ya que aguantaría poco. Fueron dos embestidas y entró hasta el fondo.

    — ¡Auuuuuug!, ¡Joder, joder! Me has roto el culo con tu polla de caballo.

    Sabía que le había hecho daño, pero quería acabar en cuanto antes. Tras un momento para que se relajara y se acostumbrara a mi polla comencé a bombear follando su culo. Cada vez aumentaba la velocidad, no premeditadamente, sino que suele ocurrir así, y acabé pronto en su interior con abundante semen, nos metimos bajo la ducha, nos vestimos y fuimos a comer.

    Ya en la mesa me preguntó de mis padres. Solo le dije que habían salido de viaje, pero no sabía dónde. Mentira, claro. Sí, solté esta mentira, claro que sabía donde habían ido mis padres y también sabía que no regresarían en dos días. Pero si le digo esto es capaz de ir a molestarlos y si le digo cuándo llegan ya no sabe cuando irse. Pero mi tío Lucas no es tonto y me preguntó:

    — ¿Van a venir hoy, esta noche?

    — No sé, no sé, pero no creo que vengan esta noche, ¿en qué te puedo ayudar, Lucas?, dime y si está en mi mano…

    — No está en tu mano —interrumpió Lucas—, ¡ah, bueno, dependiendo de cómo lo mires.

    — Explícate, pues.

    — Hace tiempo que te deseo y mira, ciertamente siento algo por ti…

    —Claro que sí, y yo por ti…

    —¿Qué?

    — ¿Qué de qué?, ¿no somos familia?

    — Ah, sí, claro que somos familia, pero siento por ti algo más que familia, te amo…

    — Yo también te amo…

    — Creo que no me entiendes…

    — Que sí, Lucas, que sí, fóllame duro hasta que reviente, ¿te he entendido?

    — Mira cómo me la has puesto con solo decirme esto, —se abrió la bragueta y empujó su paquete afuera.

    No me lo podía creer, conseguí lo que más deseaba, que mi tío Lucas no solo tuviera deslices con su sobrino, sino que lo deseara, esa declaración fue para mí lo mejor de lo mejor, porque yo estaba enamorado de él. La verdad es que mi tío Lucas, trabajar no sé si lo ha hecho mucho, pero cuidar su cuerpo y sobre todo su polla, por supuesto que sí. Lo deseé tanto que le desabroché el botón de su jean ancho y lo eché a los pies, mientras le decía:

    — Si vas a ser mi novio, vas a vestirte mejor.

    — Como digas, Mikey, pero ya puedes imaginar que no abundo en dinero porque el divorcio me ha costado una fortuna.

    — Pero mi padre te dará un empleo y yo le mostraré a mi padre que te estimo mucho, luego que te quiero, luego que te amo y no muy tarde que me quiero casar contigo, y con eso vamos a tener para pantalones y más.

    — Nunca nadie se me había declarado así de rápido.

    — Pues anda, rápido méteme tu polla y hazme rabiar de placer.

    ¡Joder! Cuando mi tío Lucas decide hacer una cosa, la hace a la perfección. Poca ropa llevaba yo, pero me la sacó en menos que canta un gallo. Cuando me vio desnudo ante él y mi polla consistente pero no levantada aún, él babeó, quería comerse mi polla y le puse la mano en el pecho, diciendo:

    — Desnúdate, desnúdate para mí.

    Luego, mirando cómo se desnudaba, me tumbé en el sofá, en la parte prolongada que sirve de cama y recogí mis piernas doblando las rodillas y mostrándole mi culo. No quería equívocos. Me miraba con lujuria, sentí que me deseaba y eso me llenó tanto de orgullo que se me levantó un poco más la polla. ¡Cuánto deseaba que mi tío Lucas me follara! Ahora estaba ahí, ya se había despojado de su ropa y la polla, más corta que la mía, le palpitaba y vi muy brillante la punta de su glande. Se quitó los calcetines y se acercó. La dije que se acercara a mi cara porque quería oler su polla. La olí y le pasé la lengua para recoger su líquido preseminal. Lo puse a punto con cuatro lamidas y una mamada y le dije que eche saliva y se deje de putadas y mariconadas y me la meta.

    — ¿Y si te hago daño?

    — ¡Joder! Y…, ¿eso a ti qué te incumbe, maricón?, ¡échale ya de una puta vez!

    Pareció amedrentado y comenzó a perforar mi culo, le costaba, respiré profundo para soltar las resistencias y entró su capullo, le invité a que escupiera y lo hizo, entró algo más, seguí escupiendo y seguía penetrando, cuando mi cara mostraba dolor, se quedaba quieto, cuando sonreía seguía y así otra vez, y otro empujón…, ¡joder, qué gusto!, la polla de Lucas estaba toda dentro de mí, tropezó con algo en mi interior, retrocedí el culo del dolor y él volvió a meter. No sé qué pasó pero me entró una especie de electrificación que ya me produjo placer. Lucas lo notó y dijo

    — He rozado en tu próstata.

    — ¿Cómo lo sabes?

    — He sido enfermero con un urólogo…

    — Me has producido placer como un eterno segundo y quiero volverlo a sentirlo, haz lo mismo.

    Sacó un poco la polla y la volvió a meter y eso mismo volví a sentir y comenzó en serio a follar, despacio, despacio, despacio, no tan despacio, más rápido, más, más, violencia, sudor, lágrimas placer…

    — Estás hecha una puta, de verdad, —dijo Lucas.

    — Hoy eres mi macho, —le dije.

    — Pues ahora vas a saber quién soy yo con una puta en mi entrepierna.

    Comenzó a follar duro y yo jugaba con él al mismo compás, él entraba y yo me acercaba, él salía y yo me apartaba. Todo eran centímetros que parecían kilómetros. Y vino de pronto mi orgasmo y solté toda mi luche en su pecho y abdomen.

    — ¡¡Me corro, me corro!!, —gritó Lucas.

    — Córrete dentro, cabrón —iba a sacarla—, dentro y aprieta y empuja, —le dije.

    Parecía yo el activo y de inmediato al segundo empuje se corrió. No sé cuantos chorros dio, debieron ser infinitos porque los gocé infinitamente. Ya tenía yo mi propiedad, parte de mi tío Lucas en mi vientre, mi tío Lucas ya es mío. Se arrojó encima de mí para besarme y le pedí que no sacara su polla. Estuvimos un largo rato, yo me sentía lleno y ocupado, pero contento y mi tío Lucas me descubrió que era un macho de verdad, porque se reavivó y volvió a follarme más largo aún, pero mucho más rápido. Yo estaba en una escala celestial infinitamente alta de placer y cuando volcó todo su semen en mi barriga, ya me sentía hasta el cuello, entonces volví a correrme. Estaba Lucas muy inclinado encima de mí y mi semen, por el movimiento de mi tío amante iba de su cara a la mía, de su pecho al mío y de su abdomen al mío. Le pedí que sacara su polla y resistí con mi culo mientras le lamía mi semen de su cuerpo. Luego tuve que ir rápido a sentarme en el baño. Lucas vino detrás de mí, se puso de rodillas y comenzó a mamarme la polla, mientras yo iba empujando para que me saliera todo.

    Lucas pasó como media hora mamando mi polla hasta que conseguí ponerla a tope, pero mis nalgas, cansadas del baño me dolían ya y le pedí que nos levantáramos. Se me puso de espalda, apoyado en el lavatorio y me ofreció su culo. Pensé que no podría pero el muy cabrón había estado pasando el jabón húmero por el culo mientras mamaba mi polla. Incluso había metido él la mitad del jabón dentro. Penetré aquel culo muy fácilmente y follé a Lucas con placer y ganas hasta que le solté mi lefa. ¡Malditos huevos que no se cansan nunca de producir esperma!

    Nos metimos en la ducha, besos y besos y besos. A Lucas da gusto besarlo, es muy limpio. Él se cuida el cuerpo, todo el cuerpo, y la boca no huele más que a ser humano. No me cansaba de besar esa boca y pasar mi lengua por toda ella.

    Nos vestimos y salimos a dar un paseo hasta muy tarde. Llegamos al río cuando ya había oscurecido, lo que aprovechamos para besarnos y meter mano. Me puse duro, Lucas ya lo estuvo todo el paseo. Abrimos los dos pantalones, y dejamos un rato que nuestras pollas se acariciaran. Luego nos masturbamos mutuamente. Invité a Lucas a cenar una pizza y luego regresamos a casa.

    — Debo irme, mañana vendré a ver a tu padre.

    — Quédate conmigo, ellos no van a venir en dos días, duerme conmigo, ámame y follemos esta noche.

    Aceptó más que gustoso, ni siquiera me dijo nada por no haberle dicho la verdad antes.

    Por supuesto que follamos esa noche. Eso ni se pregunta y al día siguiente también. Estábamos enviciados el uno con el otro. Nos amábamos.

    Al siguiente día de venir mis padres hablaron los dos hermanos, y mi padre le ofreció trabajo en su oficina de Madrid. A Lucas le pareció bien. Yo fui a estudiar a la Universidad y Madrid era el lugar escogido. Conseguí ingresar en la Carlos III para hacer Administración de empresas. Mi padre me puso vivienda y a mi tío conmigo para hacerme estudiar. Mi padre me dijo:

    — Te pongo con tu tío para que lo controles y le exijas que trabaje duro.

    Se lo prometí a mi padre y conseguí que mi tío lo hiciera y mi padre me iba diciendo que todo iba mejor, que era maravilloso. Todo el hechizo, mis buenas notas y el buen trabajo de Lucas, se deshizo cuando vieron que no era un milagro ni un hechizo, sino un esfuerzo para permanecer ambos juntos, en definitiva, era fruto del amor. Les dije a mis padres:

    — Deseo vivir siempre con mi tío y algún un día, si nos lo permiten las leyes, nos casaremos, y si no lo permiten nunca que se vayan las leyes a la mierda: nos casaremos entre nosotros, porque nos queremos.

    Lucas se quedó de piedra. Mis padres lo miraron y Lucas no sabía qué decir. Me acerqué, lo besé, prolongamos un descarado beso ante mis padres. Ellos nos miraron atónitos. Nunca más ha sido problema que mi padre sea el hermano y el suegro de mi tío y esposo. Hemos descubierto que para amarnos no hace falta casarnos. Así es el amor el que nos caza y nos casa.

    Como dije al principio, ambos somos activos, pero siempre he deseado que mi tío fuera quien me penetrara, a la vez mí tío desea que yo le penetre porque soy el agisesto tanto en la casa como en el sexo; yo gobierno, mi tío para eso no sirve y sabe que a mí me sobra. Lo bueno de todo es que nos entendemos perfectamente bien, ¿a que sí, amigos? Lo que en realidad pasa es que somos versátiles y, como he dicho, yo soy el agisesto y mi tío el protector, yo gobierno las acciones y mí tío me protege como mi guardaespaldas. Somos felices. Si somos versátiles es porque no nos gustan las etiquetas, los estereotipos ni las generalizaciones sobre la vida sexual, nos gusta lo nuevo.

    Hoy, como cada día, sabía que, llegando a casa, me esperaría sentado en el sofá, desnudo, dispuesto a lo que yo quiera. Hoy mi culo me reclama que me lo coma y me lo penetre, porque ya me estaba picando durante toda la clase, suerte que era la última. Llegué a casa y así fue, allí estaba Lucas, esperando qué le diga lo que deseo en ese momento, lo gocé solo como un puto maricón sabe gozarlo. Además, hoy Lucas estaba super, super bueno, señal de que van bien los negocios. Lo supe cuando acariciaba mis pezones y los lamía. Solo lo hace cuando está muy, pero que muy contento.

  • Entre sábanas

    Entre sábanas

    Nuestros besos eran cada vez más comunes, y nuestras caricias cada vez más íntimas.

    No es que estuviéramos interesadas sexualmente en la otra, es solo que en aquel entonces, éramos curiosas por naturaleza. Como cualquier chica de nuestra edad, explorábamos nuestro cuerpo, solo que en nuestro caso, lo hicimos con una amiga.

    Tania fue de mis mejores amigas y compartíamos el departamento con otras estudiantes, aunque con el tiempo nos quedamos solo ella y yo viviendo ahí.

    Fue en esa época que comenzó nuestro romance. Una tarde calurosa estábamos platicando en la cama sobre brassieres y tamaño de copas, nada nuevo.

    – Realmente no tengo mucho busto -Me dijo mientras me mostraba su lencería

    – Yo pienso que si, tienes bonita figura – Le respondí

    – No sé, quizás sea el brassiere que me haga resaltarla -Me respondió.

    Para mi sorpresa, Tania se despojó de él.

    Sus senos me parecieron hermosos, con aureola rosada. Por un momento pensé en acariciarla pero no lo hice.

    – ¿Crees que sean de buen tamaño? -Me pregunto como si le preocupara

    – Yo creo que están muy bien -Le respondí

    Pensé que debía quitarme el mío para estar en sintonía con ella, así que me lo quite.

    Tania sonrió y me dijo:

    -Al parecer tu eres un número mayor que yo -Me dijo sonriendo

    – Si, es verdad -Respondí

    No recuerdo haber estado con otra chica parcialmente desnuda, y eso me hizo sentir muy sexy.

    – Leslie ¿Me puedes poner un poco de crema? -Me dijo Tania al momento que se le levantaba el cabello

    – Claro Tania – Respondí de forma animada

    Comencé a untarle crema en su espalda, su piel era muy suave y muy agradable de acariciar.

    – Me agrada estar contigo ¿sabes? – Me confesó

    – A mi también Tania, eres mi mejor amiga

    – Y tú la mía

    Me coloque frente a ella y le unte un poco de crema en su pecho pero sin tocar sus senos, no quería incomodarla, pero de pronto sentí la mano de Tania en uno de mis pechos.

    – Me gustaría que los míos estuvieran un poco más grandes ¿sabes? – Me dijo mientras me acariciaba lentamente.

    Casi por instinto, puse mi mano suavemente en uno de sus muslos y la mire a los ojos, quería decirle que me gustaba, pero no encontré las palabras en ese momento.

    Tania me miró por un instante también, pero después se miró su pecho.

    – ¿Tú crees que salga muy caro operarme? – Me pregunto

    – A… ehh, no… no creo – Le respondí mientras le devolvía la caricia

    Fue muy obvio que se excito al acariciarme ya que sus pezones se pusieron erectos y sus mejillas ligeramente sonrojadas.

    La situación en la que nos encontrábamos se había vuelto muy clara para las dos: dos chicas solas, semidesnudas en una cama acariciándose mutuamente. Me comencé a excitar yo también y cruzo por mi mente la idea de tener un amorío con ella, desnudas, en la cama… aunque nunca había estado con otra chica en ese aspecto. Así que toque el tema de la sexualidad femenina, con la esperanza de que Tania me siguiera el juego.

    – Tania ¿te tocas seguido? Tu sabes – Le pregunte

    Tania sonrió y se tocó el cabello como jugando con el.

    – Si, Leslie,… mucho,… me encanta tocarme, fantasear, tu sabes… llegar al orgasmo – Me respondió sonriendo un poco nerviosa

    Entonces tome su mano y la metí en su pantaleta y le dije:

    – ¿Por qué no te tocas mientras yo te acaricio? ¿Te gustaría? – Le pregunte

    – No sé si pueda concentrarme, siempre me he masturbado estando a solas – Me respondió un poco dudosa

    – Solo cierra tus ojos y déjate llevar, piensa que soy un chico toqueteándote – Le respondí

    – Mmm… está bien, lo intentare – Me dijo

    Tania empezó a tocarse ahí mientras yo la acariciaba despacio y suavemente los muslos la espalda… los senos. Ella comenzó a jadear y por primera vez me vio con una mirada diferente, como de deseo sexual.

    Nunca me imaginé que fuera a gustarme acariciar a mi amiga, pero así se estaban dando las cosas y me agradaba. Solo quería llevarla al éxtasis y fue cuando me acerque para besarle el cuello. De inmediato percibí el dulce aroma de su perfume.

    Para mi sorpresa, los jadeos de Tania comenzaron a hacerse más intensos mientras ella incrementaba el ritmo de sus masturbaciones.

    Mis caricias surtieron efecto y sus jadeos comenzaron a convertirse poco a poco en leves gemidos.

    Le pedí que se recostara y yo me recosté junto a ella, nos quedamos viendo por un momento y nos besamos en la boca por primera vez. Acto seguido baje la cabeza para besarle uno de sus pezones.

    Fue entonces que metí mi mano en su pantaleta húmeda a lo que ella respondió favorablemente.

    Mis dedos se encontraron con su vulva humedecida y comencé a acariciarle el clítoris en forma circular mientras ella me abrazaba.

    Estaba tan cerca de ella, que podía percibir su respiración agitada y sus jadeos.

    Sus gemidos se empezaron a volver muy evidentes y me encantaban: Ahhh… ahhhh… ahhhh

    – ¿Te gusta amiga? – Le pregunte

    – Si Leslie, mucho – Me respondió

    Poco después Tania se sentó cruzando sus piernas y tomo mi mano como invitándome y yo me senté encima de ella y comenzamos a frotar nuestros cuerpos simulando que estábamos teniendo sexo con alguien.

    Como yo quede un poco más arriba que ella, Tania tuvo la posibilidad de besarme los pezones y casi como si me hubiera leído la mente, comenzó a besarlos.

    Pude sentir como mis pezones se pusieron erectos al contacto con sus labios y como mi respiración comenzó a agitarse.

    Le pedí que se recostara nuevamente. Realmente la deseaba.

    Baje hasta a su zona íntima y mis labios hicieron contacto con su pantaleta blanca. Tania se humedeció aún más casi de inmediato.

    Mi lengua siguió lamiendo sobre su pantaleta como si se tratase de un helado, haciendo que Tania gimiera.

    – Leslie, nunca me habían hecho algo así, ahhh, ahhhh

    – Lo sé, espero te agrade amiga

    – Ahhh, ahhhh ¿De verdad quieres que demos ese paso? Porque me está gustando muchísimo!

    – Si Tania – Le respondí

    – Leslie, ya no aguanto, quítame esto – Me dijo Tania refiriéndose a su tanga que para ese momento solo estorbaba. Yo también me quite la mía.

    Su vulva estaba perfectamente depilada, húmeda y olía a ella, a su sexo. Ver tan de cerca su intimidad fue algo muy erótico para mí y fue la primera vez que le demostraba mi amor usando mis labios y mi lengua.

    El sabor de sus labios vaginales y de su clítoris era intenso pero agradable.

    Por momentos venían a mi mente imágenes de cuando la conocí, de los momentos que habíamos vivido juntas.

    Me pareció extraño que estuviéramos haciendo algo así, pero me agradaba y al parecer a ella también porque no dejaba de gemir mientras nos tomábamos de la mano.

    Poco a poco introduje dos de mis dedos en su vulva para simular un pene erecto mientras le hacia el amor con mi lengua y le besaba el clítoris.

    – Ahh, ahh, si, así amiga, rico, muy rico – No dejaba de decirme entre gemidos

    Finalmente Tania comenzó a estremecerse y a gemir de forma más aguda… si… por fin… se estaba empezando a venir, rico, sexy, como se viene una mujer.

    Mientras se venía, no dejaba de lamer su clítoris. Su mano en mi cabeza me indicaba que no me detuviera.

    Al terminar me recosté a su lado, nos besamos en la boca y sus pezones no escaparon de mis labios.

    No había necesidad de palabras, nos gustaba estar juntas en todos los sentidos, era evidente.

    Esa fue la primera vez que Tania y yo hicimos el amor, la primera de muchas veces. La amo.

    FIN