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  • Hagas lo que hagas sin bragas

    Hagas lo que hagas sin bragas

    Viene de golpe. Poderosa. Fulminante. Desde el entre muslo hacia el ombligo. Y estremece todo mi cuerpo como una campaña cimbreando. Mi taconeo rítmico y concienzudo siempre atrae oídos y luego miradas en cada fiesta VIP que me invitan. Luego se antepone el brillo de mi conjunto y el rojo pasión de mis labios. Ese carmín L´Oreal que parece gritar sexo.

    Después viene lo mejor. Mi belleza facial natural que siempre me convierte en el centro de las miradas y en el alma de la noche. Mis cejas marcadas y arqueadas. Mis ojos negros y enigmáticos. Mi silueta trabajada en el gimnasio con duras sesiones diarias. Mi cadera avispada que se contonea al mismo tiempo que las miradas que hipnotizan al paso. Se llama clase. Saber ser elegante con un toque de puta y una pizca de «soy la mejor». Así se debe sentir una chica. Y si un tío pedorro se burla o se ríe de ti, patadón en los cojones y para urgencias.

    No solo valgo yo. VALEMOS TODAS. Estemos estudiando, meando en el váter o zorreando desde la mesa de un bar. DIVINA LAS 24 HORAS DEL DÍA. Y si te bajan las bragas mucho mejor. Las bragas están para dos cosas: el tampax y seducir, el resto del día con el coño al aire, que para eso le dedicamos horas al día para tenerlo precioso. Es como un catalizador de pollas. Lo enseñas y ya hay 5 pollas duras delante. ESO ES PODER.

    Y cuando eres la sensación de la fiesta, empieza el zorreo y el cortejo de miradas, cruce de piernas y miradas fugaces. No enseñes. Insinúa. No seas directa. Disfruta de tu poderío. Y nunca te arrodilles frente a un maromo para una mamada. Tu siempre de pie, controlando y disfrutando la primera. Que él se queja? Alégrate. Que él eyacula? Eyacula con él y goza como te mereces. Se puede ser feminista y una perra en la cama.

    Y finalmente viene el clímax de la noche. Sexo, sexo y más que sexo. Tú decides quién eyacula y quién no. Aquí manda tu coño. Que deseas a dos de ellos dándose por culo? Ten por seguro que lo harán a cambio luego de un trio contigo. Que no lo harás, pero es divertido engañarles y que babean por una. Y lo más importante. Cada polla tiene un Instagram o un Facebook que se convertirá en tu esclavo para que hagan lo que tú desees. Es lo que tiene poseer el poder y ser buenorra. En una bacanal puedes conseguir nuevos followers que correrán la voz igual que se corrieron contigo, y van pasando tu nombre de boca en boca y tus fotos de móvil en móvil. Y al final eres la reina de internet, de la noche urbana y la puta más deseada. En eso consiste todo. Ellos se corren a gusto y se convierten en zombies babosos que harán por ti lo que tú exijas y digas.

    No se trata de ser la más sino lo más. Yo soy joven, fértil, atlética, muy guarra y con ganas de vivir nuevas experiencias. Hay que sentirte viva y muy puta, que no es malo. Cuando voy meneando el culo por el campus y todos salivan al paso, eso es CONTROL y PODER, y verás la satisfacción que sientes, de ser tú el único faro de la bahía que guía los barcos de la zona. No dudes. Actúa. No preguntes. Hazlo. No folles una vez. Hazlo cuatro. Que somos diosas griegas mitológicas y con unas medias Calzedonia bordadas y unas braguitas de encaje lo tienes todo a tus pies, y ya sabes, lo que tengas a tus pies písalo. Todo se puede sustituir. Todo tiene su ahora y su después. Tú eres la que propone y dispone. Todo cambia cuando alcanzas tres orgasmos y tienes otras 8 pollas esperándote en fila. Siempre tendrás 3 o 4 noches semanales así. Que se enoja uno? Punto y partido.

  • Excursión de la universidad

    Excursión de la universidad

    Ya nos conocíamos hacía algún tiempo, diferentes clases y teníamos también amigos en común, ya nos habíamos coqueteado y habíamos llegado a hacer algunas cosas sin penetración, pero habíamos decidido dejar esas cosas a un lado para conservar la bonita amistad que aún tenemos.

    Al llegar a la universidad el día de la excursión, alrededor de las 5 de la mañana nos encontramos ya en el grupo de la actividad, nos saludamos sin ningún tipo de malicia, todo marchaba normal (por lo menos de mi parte). Al subir al autobús le dije que fuéramos hasta los últimos asientos, siempre me ha gustado viajar ahí, puedes recostar el asiento sin molestar a nadie atrás de ti, y nadie te está pasando por el lado, aunque claro, tienes la desventaja de estar más cerca del baño y la gente duro ser muy desordenada en esas cosas.

    Durante el camino todo transcurría normal, hablábamos sobre fotografía y que sitio conocíamos o no de los lugares que visitaríamos en esta excursión, hasta que hablamos sobre lo frio que estaba el aire acondicionado del autobús. Al ser de madrugada casi todos dormían, se escuchaban una que otra conversación pero en su mayoría dormían, ella llevaba unos jeans cortos y una blusa que no la abrigaba mucho así que sacó la toalla que llevaba para el viaje, ya que esta excursión después de visitar lugares históricos y monumentos, terminaría en la playa para ya retornar a la ciudad.

    Al ella estar con tanto frio y arropada yo no podía ver sus piernas pero le pedí dejar colocar mis manos entre la coyuntura de sus rodillas para calentármelas y de verdad digo, por mi mente no pasó en ningún momento iniciar un coqueteo con ella, hasta que ella me dijo, ponlas más arriba, yo puse mis manos entre sus rodillas y ella me pidió otra vez ponerlas más arriba, entonces ahí se me llenó la cabeza de dudas, recuerdo haber pensado “será que me está pidiendo que la toque? O solo soy yo de pervertido?” y ella me dijo “ponlas ahí señalando con su mirada su entre pierna” como yo aún no estaba seguro de la indirecta (después me sentí tan infantil al no entender desde el principio) solo coloque mis manos a mitad de sus muslos y ella llamándome por mi nombre me dijo “tócame” y entonces comenzamos con el magreo y los besos.

    Estaba oscuro y la situación era muy excitante, personas alrededor y nadie se daba cuenta de la situación, ella me pedía que fuera más fuerte con la mano que ya estaba sintiendo la humedad de su entre pierna, mientras con la otra mano tocaba sus tetas, así que la complací e hice el intento de meter mi mano entre su pantalón pero le quedaba tan ajustado que se hacía muy difícil, cuando nos dimos cuenta que alguien venía hacia el baño, nos compusimos rápidamente y actuamos natural, desde que la persona entro al baño volvimos a donde estábamos y ya si logré meter mi mano en su pantalón, y sentí tu humedad, su vulva era muy suave, estaba totalmente húmeda, y ella lanzó un pequeño tenido al sentir cuando mi dedo toco sus labios mayores, me quede observando su cara mientras tentaba introducir mi dedo medio en ella, pero quería que ella me lo pidiera, así que solo hacia ademán de introducirlo u volvía a retirarlo, ella me miró y me dijo entre gemidos “mételo” y para mi fue como una orden, al momento de hacerlo ella suspiró profundo como una especia de alivio y placer juntos, yo comencé a jugar con mi dedo dentro de ella mientras buscaba su boca para besarla, y justo ahí salió la persona que había entrado al baño, pero solo la escuchamos, porque no nos importó en esta ocasión si nos veía o no, el calor del momento era muy intenso y ya ni siquiera sentía frío por el aire acondicionado.

    Ella me sujetaba la mano fuerte por la muñeca y me pidió que introdujera otro dedo, lo cual con mucho guato hice y ya se escuchaba el sonar de la fricción de mis dedos entrando en su vagina. Yo estaba tan caliente que quería desnudarla y penetrarla ahí mismo, pero era algo que no podíamos hacer, y por desgracia ya comenzaban nuestros compañeros a despertar por la claridad que el sol y ya se iluminaba por completo el autobús.

    Ella y yo seguimos el magreo disimuladamente bajo su toalla pero ya era más incómodo porque nos interrumpían demasiado, después de cómo hora y media de camino llegamos a la primera parada que era un restaurant en la autopista, para que compraran comida o alguna otra cosa antes de continuar el viaje… ella y yo nos quedamos en los asientos y notamos que estábamos prácticamente solos en el autobús, y volvimos a la acción nuevamente, yo le pedí que me hiciera un poco de sexo oral y saque mi miembro, pero ella no quería hacérmelo en ese momento, (después me dijo que le encantaba verme desesperado) y pese a mis insistencias solo me masturbo un poco, ya al poco rato regresaron al autobús y seguimos el camino.

    Ya todos estaban más despiertos, habían comido algo y pidieron al chofer música y algunos hasta bailaban, nosotros seguíamos hablando de cosas triviales pero yo más que nada pensaba en como podíamos hacer para poder coger durante el viaje y pensé en los lugares que visitaríamos, pero no se me ocurrió algo discreto, hicimos la siguiente parada y solo tomamos fotos, no encontré ningún lugar que no fuera obvio lo que haría una pareja que entrara por ahí así que no pudimos hacer nada ahí, después durante la segunda parada si era un lugar más amplio y nos fuimos lejos del grupo, igual nos tomamos fotos, pero solo pudimos besarnos y magrearnos un poco, el lugar era una plaza pública y habían niños y más personas corriendo y caminando por el lugar.

    Ya en el autobús de nuevo fui directo con ella, le dije que quería cogérmela y que estaba desesperado, y ella sonreía y me dijo que estuviera tranquilo, que veríamos que podíamos hacer. Luego que nos marchamos en el autobús todo fue tranquilo, ya era lleno día y todos cantaban y estaba bastante alborotado todo. Terminamos las visitas a los puntos pautados y ya nos dirigíamos a la playa y ahí estaba mi me te volando, pensando en cómo podía cogérmela en la playa disimuladamente con todos ahí, lamentablemente al llegar allá estaba abarrotada de personas, toda la excursión se lamentó que al fin y al cabo, no podríamos disfrutar bien, pero encontramos un ladito donde podíamos meternos al agua el grupo y ahí solo pude magrearme otra vez con ella poder meterle los dedos otra vez, ella se veía que lo disfrutara pero entre tanto tumulto era algo obvio lo que hacíamos, así que decidimos solo nadar un poco y esperar a volver al autobús ya que el regreso seria de noche.

    Después que comimos, nos bañamos en un baño público y veníamos de regreso, todo fue más que un caos, pusieron música en el camino y todos bailaban y bebían, pensé que sería imposible lograr hacer algo con ella ahí, pero al poco rato se fueron cansando y todos iban quedando dormidos, ahí aprovechamos y volvimos a la acción y le pedí de nuevo que me hiciera un poco de sexo oral, a lo que ella me respondió que solo si lograba hacerla llegar al orgasmo, puse manos a la obra (literalmente) y ella se retorcía de placer, me sujetaba fuerte de la muñeca y susurraba entre gemidos “ahí, si, si, sigue”, yo sentía toda su humedad en mi mano derecha y me encantaba, ella trataba de ahogar sus gemidos, mordía su toalla, me agarraba el cabello desde mi nuca fuertemente, y hacia movimientos como de querer montar mi mano, yo la miraba fijo a los ojos, y cuando ella encontraba mi mirada con sus expresiones de placer me dejaba saber lo bien que la estaba pasando, la bese, ella me beso muy apasionadamente y sus gemidos ahogados eran música para mis oídos, pero por desgracia nos interrumpían, alguien que quería ir al baño o alguien que encendía una luz, y por más que trate, aunque si ella pasó su buen rato disfrutando, no logré que me hiciera sexo oral, por lo menos no en esa ocasión, pero ya eso es historia para otro momento.

  • Cogiéndome a Andrea

    Cogiéndome a Andrea

    Andrea es la hija de mi jefe, es una joven de 18 años y como la mayoría de las mujeres venezolanas es de buen cuerpo y bella. Yo soy un hombre -para ese entonces de 39 años- y para mi edad me conservo bastante bien. Todo comenzó cuando vino al pueblo donde yo vivo de vacaciones escolares, pero antes se las describiré para que se hagan una idea. Es una joven de piel blanca, cabello bastante largo, no mucho seno, pero si de amplias caderas y un buen culo además de unas piernas bien tonificadas todo eso heredado de su madre que es otra hembra.

    En sus vacaciones ella vino y ahí nos cruzábamos a cada rato hasta que llegó el momento de hablar y allí empecé a atacarla con mi experiencia en busca de ese coñito y eso culo que se gasta la chica, así pasaron los días y resulta que en uno de estos me dan la tarea de que le dé clase de manejo y así lo hice, pero en la finca de sus padres resulta que nos fuimos al final de la vía de toda finca y emprendí mi ataque. Ya la niña me había ganado confianza al llegar al sitio. Le dije que estacionara el carro debajo de un árbol frondoso que estaba cerca, allí nos bajamos y empezamos a hablar, le dije que tenía bonito cuerpo que se le notaba lo terso de su piel y lo duro de sus nalgas por encima de la ropa, ella se reía y me decía que era un cuerpo normal así seguí la conversación y mi ataque hasta que le dije que tenía ganas de orinar.

    Ahí ella me dijo que «ok, así aprovecho y yo también lo hago”, después de orinar me pregunta que si de verdad me parecía que tenía buen cuerpo le dije que sí, que era bella, que lo único que le faltaba era un poco de tetas, “de seguro tienes esas nalgas bien duras”, “de verdad como se ven -me dice- si las tengo duras hago muchos ejercicios si quieres tócalas, pero que nadie sepa” le dije” ok será un secreto”, se las toqué así como con pena para disimular un poco las ganas de írmele encima.

    Me dijo “tócalas bien que te estoy dando permiso”, entonces la agarré y la abracé y la tomé por las nalgas sintiendo su cuerpo pegarse al mío y si, las tenía duras y firmes ella sintió mi guevo pegado a su vientre y me dijo “uy te has calentado siento tu cosa parada” le dije que quien se iba a aguantar con semejante hembra. Mi sorpresa fue cuando me dijo si podía tocar le dije de inmediato que si pero que ya va. Nos separamos un poco y me abrí el pantalón y me saqué el guevo, ella quedó con la boca abierta al verme el guevo y me dijo “oohh es grueso y largo” le dije “si y si puedes tocarlo”, allí lo tocó y me dijo “está caliente y late” le dije “es por ti Andrea me tienes loco con ese culo tuyo enséñamelo”. A ver ni corta ni perezosa se abrió el pantalón y se lo bajo a los tobillos con todo y pantaleta y la abracé de nuevo pegando ahora mi huevo a su vientre desnudo y agarrando esas nalgas sin nada que me frenara.

    La empecé a besar por el cuello y empezó a respirar agitada de inmediato, me fui a su boca y la besé, le metí la lengua en su boca hasta que bajé una de mis manos a su coñito y estaba húmedo, metí un dedo y ella pegó un brinco “aah me duele soy virgen”, le dije “tranquila aun lo serás” ella no me soltaba el guevo.

    Abrí la puerta de la camioneta le di la vuelta y ahí estaba su culo frente a mi guevo le dije abre tus nalgas Andrea y así lo hizo pude ver ese botoncito rosado y los labios de su cuca pidiendo ser saciado me ensalivé el guevo y empecé a pasarlo por la raja de su culo y me paraba en la cuca así estuve un rato hasta que detuve la cabeza de mi guevo en la entrada de su culo y me dijo «no lo hagas ya está bueno vámonos». Le dije «no, aun no termino», allí se asustó porque la tome por las caderas y le empuje el huevo le metí la cabeza en su culo ella pego un grito «aah me duele que haces», sus manos trataban de empujarme pero tenía la posición ganada, le dije «tranquila relájate», «ah me duele sácalo aah», escupí en el espacio que me daba el guevo en su culo y la tome por la cintura y de un solo golpe se lo deje ir entero «ah ah me matas ah» se lo deje quieto un rato ya había logrado mi objetivo meterle el guevo en su culo ah lloraba y se quejaba «ah le diré a mi mama ah».

    Empecé un mete y saca suave «aah que apretado tienes ese culito Andrea ahh que rico ahh de seguro varios quieren cogerte», ella solo lloraba cuando sentí su culo más abierto empecé a darle verga con más fuerza el choque de mi pelvis con las nalgas de ellas sonaban paf paf ella ya no lloraba solo emitía sonidos con su boquita «ah ah uf uff ah» empezaba a disfrutar cuando note que le gustaba le saque el guevo y le termine de sacar una pierna de su pantalón para acomodarla mejor ella no opuso resistencia se entregó en su totalidad en mi guevo pude ver restos de sus heces eso no me importo y se volví a meter esta vez un poco más fácil así la estuve cogiendo por quince minutos hasta que no aguante más y le inundé sus tripas con mi leche caliente y espesa «ah que rico culo aah», ella respiraba agitada y estaba sudada sus rostro estaba rojo de la excitación me quede un rato dentro de su culo hasta que le saque el guevo.

    El culo le quedo abierto cuando ella se quedó recostada en la misma posición empezó a salir la leche de su culito me dijo “que me has hecho mira nada más mi culo me lo destrozaste” subió su pataleta y se le mojo con mi leche yo me lave el huevo con agua que cabalgamos para tomar y se lo mostré mira todo lo que ese culito se tragó nos acomodamos y regresamos le dije “si quieres dile a tu mama no me importa». Me respondió “tranquilo tenemos un secreto hoy fue mi culo el que me desvirgaste quien sabe si después es mi cuca, me gusto lo que me hiciste. Trata de sacarme a un hotel sin que nadie se dé cuenta y te entrego mi cuerpo para que hagas con él lo que quieras”. Le dije «ok así será, prepárate porque es guevo lo que te daré».

    Llegamos y ella se bajó, abrazó a su mama y todo volvió a la normalidad. Luego les cuento mis otros encuentros con la fogosa Andrea.

  • Sofía Marian, la güera misteriosa de Toluca (Parte 2)

    Sofía Marian, la güera misteriosa de Toluca (Parte 2)

    Continuando aquellos encuentros con la güera misteriosa, después de que prácticamente se volvió mi amante discreta mientras yo tenía una relación con mi novia oficial la Puti-nerd. En este nuevo relato que les comparto va de lo morboso, lo no consentido, lo cachondo e infidelidad, ya que grabé sin su consentimiento uno de nuestros encuentros tratando de descifrar más de su comportamiento de diva inalcanzable.

    Sofía Marian (que realmente no era su nombre) parecía que tenía muchos secretos ocultos, el padre de su hijo al parecer no era alguien de bajos recursos aunque nunca lo conocí ni por nombre ni foto, lo único que sabía es que fue su compañero de universidad. Las veces que nos encontrábamos e íbamos por calle siempre era a escondidas como amigos y aunque yo moría por demostrarle mi amor y mi calentura cuando salíamos a algún lado, ella solo se limitaba a mirar a los lados en búsqueda como si buscara alguien conocido que nos estuvieran observando.

    Cuando lograba robarle un beso o tomarla de la mano al sentir un poco de intimidad, ella inmediatamente guardaba compostura como si se tratara de una princesa que tiene un amorío con uno de sus súbditos, o era como una escena de Romeo y Julieta (sic) cuando a veces la acompañaba a dejarla hasta Toluca por lo regular siempre la dejaba en algún sitio distante a su domicilio real para evitar que nos vieran juntos, trataba de no darle mucha importancia ya que ambos vivíamos nuestra doble vida, yo con mi Puti-nerd tenía una relación intensa y con planes a futuro, Sofía no estaba divorciada y era un completo enigma, nuestra relación secreta medio funcionaba y tal vez era una relación de beneficios mutuos yo le abría el camino del placer del sexo y yo satisfacía mis instintos en ella, Sofía Marian era como un trofeo para mi, el cual no podía presumir con nadie solo con mis amigos más cercanos que en ocasiones llegaban al departamento cuando estaba con ella.

    La güera poco a poco se iba transformando, su desempeño en la intimidad iba de ser casi nulo el conocimiento de la sexualidad, pero poco a poco desde nuestro primer encuentro su despertar cachondo y sus hábitos de ropa interior la fui modificando, cambiando esa ropa de princesa recatada, por tangas o bikinis que yo mismo me encargaba de escoger y regalarle, prendas que ella usaba los días de nuestros encuentros, en este relato sucedió una vez que ella quería mostrar enojo o reclamarme que no ella no tenía mi total atención, había ido por ella en el punto donde habíamos quedado, ya que ella venía desde Toluca, llegamos al departamento como siempre con cierto hermetismo como si se tratara de un familiar o alguien lejano para no levantar sospechas y que corrieran con el chisme.

    Ella era muy hermética en demostrar sexualmente algún placer, aunque sabía que cuando le hacia el amor ella lo estaba disfrutando completamente, sus gemidos casi inaudibles que ella expulsaba de su boca por ser tan extraña o recatada, no permitía que yo escuchara o entendiera lo que decía. Ante tal intriga yo quería saber lo que ella decía, porque aunque se lo preguntaba directamente en ese momento de la copulación, ella siempre se negaba a decirme su sentir o qué era lo que expresaba en ese momento tan placentero, lleno de dudas, intriga y morbo por tanto misterio de su parte quería saber si lo estaba disfrutando o tal vez lo que ella decía era el nombre de otra persona o tal vez su marido, así que ese día ya había planeado que nos veríamos en el departamento, y desde temprano había hecho preparativos, por lo que escondí una pequeña grabadora MP3 dentro de una de las almohadas, por lo que planee que esa tarde de sexo con Sofía, esa almohada fuera la que ella tomara y mordiera para callar sus gemidos como siempre lo hacía, quería saber si estaba disfrutando o que era lo que entre dientes balbuceaba, debido a su negativa a expresar sus sentimientos abiertamente, ya que cuando cogíamos varias veces intente capturar esos momentos en fotos, sus ojos en esos momentos se llenaban de vida ya que siempre andaba seria y triste por la vida, y cuando le hacía el amor le brillaban esos ojos verdes hermosos que me tenían loco, esa tarde yo tenía que quitarme muchas dudas.

    Una vez dentro del departamento ella iniciaba con sus reproches de que yo no le había llamado, o que tenía muy poco tiempo porque tenía asuntos pendientes con su familia, pero su presencia en el departamento me volvía loco, sabía que tarde o temprano terminaría cogiéndola como ella lo deseaba, me daba cuenta porque aun con sus gestos de niña enojona berrinchuda haciendo pucheros, al momento de estar solos, yo la arrinconaba le acariciaba y besaba, sabía cuáles eran sus puntos débiles y aun cuando ella trataba de apartarme, para terminar con sus reclamos yo avanzaba con mis caricias sobre su cuerpo, me las ingeniaba para desabotonar su blusa o pantalón lo que tuviese para meter mis manos, y al sentir en su ropa interior que estaba usando una de las tangas que le había dado, de inmediato me volvía un animal en celo, los dos sabíamos que ella necesitaba su dotación de verga y no se lo iba a negar.

    Además yo deseaba y esperaba esos días para amar a esa mujer tan enigmática, ya le iba soltando sus prendas, me las había ingeniado para poder acceder a sus tetas que eran de buen tamaño, generosos y notándose sus venas azules bajo su blanca piel, como hipnotizado de ellos los besaba hasta llegar a sus pezones pequeños de un café claro los cuales ya estaban erectos y hermosos, su piel se le ponía como de gallina, había descubierto que ese era su punto débil, una vez que yo me prendía de sus tetas ella ya tenía las barreras abajo, por lo regular en el pasillo de la sala a la recámara era donde nuestras luchas de poder se iniciaba, donde ella se negaba llegar a la recamara pero ahí mismo terminaba con su ropa ya suelta, en ese momento ella ya tenía el pantalón suelto y junto con su tanga a media pierna, bufando en mi oído y me besaba, mientras yo ya había hecho los movimientos maestros para sacar de su prisión mi verga que ya estaba ardiendo por ella.

    Ya mi pene daba estocadas en su puchita y ella como negándose al placer entre abría un poco sus piernas para que mi verga tuviera acceso a su panochita húmeda con poco vello púbico y a la vez como si la cordura le llegara a la cabeza cerraba sus piernas. En esos juegos previos, yo le metía la punta de mi verga entre sus labios vaginales, mismos que ya estaba segregando su humedad de hembra, había un aroma erótico sexual perceptible a mi olfato y no era un aroma desagradable, sino más bien como un aroma embriagante, sabía que ella estaba más que derretida por esas sensaciones que ella sentía por mi verga, si existe ese aroma sexual en las mujeres y no hablo de una aroma desagradable, sino más bien como un aroma que despierta nuestros instintos animales que como machos captamos de aquella hembra que está deseosa de placer.

    Por el ayuno al que ella me mantenía porque solo la veía una o dos veces por mes, hacían que mi libido estuviera al 100% y sabía que esa tarde noche no se volvería a repetir en un lapso grande de tiempo o quien sabe cuándo ya no la vería de nuevo, así que aun cuando había terminado de hacerle el amor, mi verga ya estaba erecta y aunque ella me hablaba de sus reproches y reclamos, en mi cabeza la ardilla solo pensaba en “coger… coger… coger…” por lo que ella al sentir mi pene de nuevo como cañón en su punto, solo me decía “ya ves… ni me haces caso… no te importa lo que te digo… bla… bla… bla…“

    Pero en verdad que mi libido estaba a reventar, por lo que yo no perdía ocasión para besarla, acariciar su cuerpo de piel blanca y suave, la besaba y le miraba a los ojos, tratando de decirle que me volvía loco, y que sintiera mi verga bien dura, aunque no le gustaba tocar mi verga solo logre que un par de veces la tomara y acariciara con sus manos, tampoco me permitía darle una buena mamada, sino ahí mismo se me desmaya ya que para ello era sucio y prohibido pero porque nunca lo había probado, de hecho el sexo anal lo probó a petición suya y no fue desagradable, eso será otra ocasión que se las cuente.

    Cuando ya mi amigo estaba listo para otro round, ella solo decía ligeramente “ahorita… ahorita… espérate… no estás cansado…” era porque yo ya tenía la punta de mi verga en la entrada de su húmeda y caliente panocha, mientras ella cerraba sus piernas para evitar que la penetrara, y sus súplicas de que estaba cansada, pero yo no estaba para perder esa oportunidad, así que entre besos le acallaba sus negativas, la miraba a sus ojos verdes hermosos mientras mi falo avanzaba en su panocha que estaba más que húmeda.

    Con el paso del tiempo nuestros encuentros ya era natural que no usara preservativo, por lo que mi pene entraba solo con nuestras humedades, al meter a fondo mi verga ella solo abría los ojos a lo máximo, y mientras nos besábamos ella solo sonreía y me miraba directo a los ojos, y con su boquita haciendo una voz melosa y de reclamo me decía, “te odio… siempre te sales con la tuya” mientras mi cadera bombeaba en las entrañas de su panochita, y ella solo cambiaba la mirada y sabía que lo estaba disfrutando al máximo, sus besos eran frenéticos, se volvían bruscos y trataba de meter toda su lengua en mi boca indicando que estaba llegando al clímax, como había comentado.

    Su humedad la delataba, solo se limitaba a quejarse de que no la pelaba, pero yo no quería escuchar reclamos, los dos deseábamos esa sesión de sexo (recientemente ella me confeso que lo que más le agradaba de estar conmigo era el quedarse conmigo toda la noche. Esta confesión suya fue en una plática que tuvimos recientemente recordando un poco nuestros encuentros), como les comente ya antes había preparado la grabadora y el teléfono listo para inmortalizar fotográficamente ese encuentro, esa tarde parecía corresponsal de canal de investigación paranormal, iba a descubrir los enigmas de mi Güera Misteriosa, así que como siempre me esforcé para que esa tarde estuviera ella bien caliente para poder captar las palabras que me intrigaban.

    Ya la tenía con la ropa suelta antes de llegar a la habitación, tiernamente la lleve hasta la recámara y nos quitábamos el resto de nuestras ropas, nos metimos ambos entre las sábanas y siempre atento a que la almohada que había preparado con la grabadora estuviera libre sin mucho movimiento para evitar el bloqueo del micrófono, asegurando que siempre estuviera cerca de su cabeza, ya dentro de la cama me dedique a besarle su cuerpo, bueno medio cuerpo ya que ella no permitía que bajara más allá de su pelvis, la acariciaba y con la seguridad de que ella no tenía sexo con otra persona y yo solo tenía con mi novia y con Sofía, por lo que no había necesidad de usar condón ya que ella era consciente de que le daba verga solo a ellas dos, la sensación para ella y para mi era más que placentera sin la barrera del látex. Mis manos recorría su cuerpo desnudo mientras ella solo cuidaba que no me sobrepasará de su zona permitida por sus tabúes, los juegos previos sobre ella la hacían sonreír al sentir mis caricias y su rostro se paralizaba un instante cuando sentía que ya la tenía en posición de misionero (era la que casi siempre ella permitía iniciar que me la cogiera) colocándome entre sus piernas y mi verga ya invadía su panocita, con mi cuerpo sobre el suyo, su panocha que tenía pocos vellos pero ya estaba inundada de sus jugos de hembra necesitada de leche, y poco a poco la penetraba con sus leves gemidos que los acallaba al besarme, reprimiendo que de su boca saliera gesticulación alguna, solo su mirada y sus sonrisa eran los indicadores de que estaba disfrutando de mi falo en su interior.

    Yo seguía a mi ritmo acariciándola y besándola mientras mis estocadas eran más rápidas y profundas, provocando que sus pujidos fueran más intensos, y su lengua pareciera que quería violar mi boca, como si quisiera competir contra mi verga que la estaba taladrando en ese momento. Mientras yo trataba de acomodar sus piernas alrededor de mi y doblando sus rodillas, para penetrarla más a fondo, poco a poco ella se soltaba porque para ella lo normal solo era la de misionero, pero al sentirse dominada le gustaba que mis juegos la hicieran sentir esas nuevas sensaciones para ella, colocando sus piernas a mis lados, y mis brazos sostenían sus piernas doblando sus rodillas en dirección a su pecho, así sujetada por mis brazos y mi pelvis unida a la suya, yo le propinaba una verguiza profunda, con mis cuerpo elevado sobre el de ella, tenía una vista envidiable, de sus tetas blancas que a pesar de haber amamantado a un bebé, no estaban caídas, más bien esto había hecho que ellas le crecieran más, y yo podía admirarlas en su esplendor, con su pequeño pezón café, el cual me encantaba besarlo, chuparlo y morderlo suavemente, mientras ella solo giraba solo la cabeza a los lados, hubiera querido morder una almohada para no emitir sonido alguno, pero estaba inmovilizada por mi cuerpo sobre ella, así que esa era mi visión perfecta de todo lo que le sucedía, al resoplar y gemir muy suavemente, y voltear la cara como tratando de ocultarla.

    Después de un tiempo de estarla penetrando así, la hice que girará su cuerpo, para quedar casi como en la posición de cucharita, pero yo arrodillado ante su panocha, ella con sus piernas flexionadas y yo con mi verga dentro de su panocha ardiente, podía admirar esas nalgas blancas, el cuarto estaba oscuro y solo se filtraba un poco de la luz del medio día de la calle, así mismo le seguí bombeando mientras le acariciaba de la cintura y sus caderas, extendía mis manos para acariciarle sus tetas, su espalda y su rubia cabellera, pasando mis dedos por su boca, y solo los chupaba como si se tratara de mi pene, como si de mis dedos le saliera miel, ella los relamía, mientras yo la penetraba y me daba vuelo tomándola de su cadera para clavar profundamente mi falo, ella ya empezaba a decir cosas inaudibles a mis oídos, porque su cara la repegaba a la almohada, así que acomode la almohada que tenía colocado la grabadora mp3, le quite la que tenía en ese momento en la cara y esta la pase para abajo de sus cadera a la altura de su vientre y ella acostada boca abajo con la intención de que la almohada le levantara sus nalgas y la almohada que tenía la grabadora la deje muy cerca de su cara, para que el pequeño dispositivo pudiera captar todo lo que ella dijera, así que me coloque detrás de ella, con mi tolete rebosante de nuestros jugos, no había necesidad de más lubricantes, me monte sobre sus piernas y apunte mi falo a la entrada de su concha blanca, ella medio paraba las nalgas, bueno yo tenía que dirigir la orquesta porque si por ella fuera no se movía para nada, así que fui haciendo que parara un poco las nalgas y mi pene se fue hundiendo en su blanca y ardiente gruta, yo la tomaba de los costados de su cadera, para moverla y que aprendiera cómo debía seguir el ritmo de mis estocadas, ella solo cubría su cara sobre la almohada y apretaba la sabanas al sentir la embestida profunda de mi verga sobre su conchita hambrienta, ya sus gemidos ahogados sobre la almohada no eran audibles para mi, pero yo seguía dándole con más ímpetu, sabedor de que esta vez sí podría descifrar su enigma, que era lo que por su boca salía, me puso loco el pensar que mi plan estaba funcionando, así que le empecé a dar unas suaves nalgadas ya que su blanca piel era muy delicada, pero ella tenía que saber quien era su macho y yo ya estaba hecho una bestia en ese momento, así que la penetre con más intensidad y como si mis manos fueran garras de águila aprisione su carne blanca de sus nalgas y cadera, para que mi verga penetrara a los más profundo de sus ser, mientras ella seguía balbuceando cosas, apretando las sabanas y hundiendo la cara en la almohada, el tener esa vista hizo que mi orgasmo fuera casi inevitable.

    Traté de diversas formas disfrutar ese momento que ella también estaba gozando, ya ella poco a poco movía su colita a su ritmo, de un lado a otro, y diciendo cosas que no entendía, y yo le preguntaba si le gustaba, tuve que hacerlo varias veces porque no salía palabra audible de su voz, hasta que le di unas nalgadas en su blanca piel cada que le preguntaba y no me respondía hasta que ella sintió que no podía aguantar más y me respondió que si, que si le gustaba, que si no me había dado cuenta, entre una mirada brillosa de lujuria, me dijo “que no se nota?” eso me llenaba de ego, y la seguí penetrando, ya no podía aguantar más eso me dio la puerta abierta para que mi verga escupiera su chorro de leche en el interior de mi güera aprendiz misteriosa, ella solo sintió mi tensión y trataba de empujar más sus nalgas hacia mi, mientras yo le apretaba más sus nalgas y cadera para no zafarme de ella, mientras sus balbuceos contra la almohada seguían, yo llene su interior de mi semen caliente, caímos exhaustos sobre la cama, yo sobre su espalda, resoplando sobre su rubia cabellera, besando su nuca, y su cuello, nuestros corazones latían que parecía que reventaría.

    Mi pene poco a poco salió de su gruta de placer, y mi leche había sido bastante aparte de su humedad porque salió todo chorreante de mi néctar el cual se lo embarre en sus blancas (rojas en ese momento por mis nalgadas) nalgas, me tumbe a un lado de ella, y coloque mi brazo para que ella pusiera su cabeza sobre el, y así reposar con ella sobre la cama, solo me observaba como me iba reponiendo, me besaba,, y trataba de tapar su desnudo cuerpo con las sabanas de la cama, me sonreía, y me hacía platica como si nada hubiera pasado en esa cama, platica de su vida o mi vida, ya se le había quitado un poco su “enojo” y estábamos ahora reponiendo las energías que habíamos utilizado en esa sesión.

    Como siempre sucedía cuando nos veíamos, como no era de andar en la calle exhibiendo nuestra relación pues era de quedarnos el mayor tiempo que se podía en la recámara, así que poco a poco mi amiguito reaccionaba nuevamente, sabía que había que aprovechar el poco tiempo que nos brindaba Sofía, así que ya estaba de nuevo bien dura y potente para ella, así que entre besos y caricias, la quería volver a fornicar, pero ella estaba agotada, me decía que esperara más tarde, pero mi amiguito no entendía esas razones, así que poco a poco la volvía a meter en el juego de la seducción, terminando de nuevo con su ración de leche en sus cuevita, nos dormíamos y en la madrugada le daba otra repasada, y luego antes de marcharnos del departamento también le daba su ración de verga que ella tanto necesitaba, por ese acto creo que nunca tendrá queja, y me lo confirmó hace poco que platique con ella, y estábamos haciendo un recuento de lo ocurrido en nuestra relación y le pregunté qué era lo que le gustaba de nuestra relación, haciéndome saber que lo mejor fue cuando amanecíamos sin preocupaciones, que yo le quitaba cualquier preocupación. Que la hiciera sentir libre de cualquier pesar, no lo dijo con aquellas palabras que a lo mejor esperarían como “me encantaba que me cogieras” jajaj así también yo lo esperaría, pero bueno siempre que nos veíamos y amanecíamos juntos era para coger como si fuera la última vez que la viera. Así que ya sé a qué se refiere ella.

    Por último, y para que esperen mi siguiente entrega, donde les contaré lo que descubrí después analiza las grabaciones que hice, ese día mi sesión de cazador si rindió frutos, así que obtuve un buen video, fotos y el audio de esa especie de mujer que era muy enigmática, yo quería pruebas de que si me andaba cogiendo a alguien real, y no un ser enigmático.

    Gracias por leerme, y perdonen a lo mejor la redacción un tanto confusa, pero por la emoción de escribir lo que voy recordando o como lo debo escribir a veces las palabras o frases se me va, les agradeceré sus calificaciones y comentarios si lo desean, y ya saben si desean saber lo que descubrí en esas grabaciones, esperen mi próxima entrega o escríbanme a: [email protected]. Saludos desde el bajío.

  • Ni parientes somos

    Ni parientes somos

    Tonantzin Rodríguez, es una vecina que tengo, que resulta que es pariente de una de mis tías, en mi defensa puedo decir que nunca la había visto, pero esta chica, tiene unas tetas muy ricas, un tremendo par de piernas y unas nalgas muy ricas.

    La conocí en una fiesta, en ese tiempo iba mucho a reuniones de trabajo y la conocí porque era asistente de un cliente nuestro.

    Hicimos química desde que empezamos a charlar, ella acostumbraba a usar vestidos y ropa entallada, me encantaba verla con su medias negras o color carne, ¡siempre me tenía la verga dura! Hoy les contare la primera vez que tuve la dicha de cogérmela, aunque era mi pariente lejana.

    En ese momento ya nuestra relación era más que buena, ya había mucha confianza, todos los días iba a recogerla a su casa y la llevaba a su trabajo, mi esposa me había encontrado con mi amiga Cindy cogiendo y las cosas estaban difíciles, pero no podía dejar de andar de caliente, “Toni” como yo le digo, me traía loco.

    Fuimos a bailar, ella traía un vestidito ajustado rojo, con sus medias negras, y sus tacones, me encantaba como se movía, ¡a cada oportunidad le arrimaba mi verga que poco a poco se endurecía!

    L: ¡Me encanta como bailas nena!

    T: ¡Jajá, gracias!

    L: ¡Oye te quería preguntar algo!

    T: ¿Dime?

    L: ¿Te gustaría tener sexo conmigo?

    Ella me miro y sonrió, a principio no me dijo nada, seguimos bailando y disfrutando el ambiente, cuando regrese de ir al baño, ella me miro, se acero a mí y me dijo ¡quiero hacerlo contigo! Su respuesta me excito mucho, inmediatamente pague y salimos rumbo a un hotel cercano.

    Al principio increíblemente estábamos tensos, ya que de pequeños besos y arrimones no pasábamos, la verdad yo admito que con los problemas con mi esposa dudaba un poco, pero ella tomo la iniciativa.

    Comenzó a besarme muy rico, nuestras lenguas se juntaban en nuestras bocas, sus manos me acariciaban muy apasionadamente, fue entonces que yo reaccione, quería desde hace tiempo, probar su rico cuerpo, mis manos acariciaban sus piernas cubiertas de sus sexys medias, fue entonces que ella me separo un poco.

    T: ¡No está bien, somos como primos!

    L: ¿Toni, en serio?

    T: ¡Es que de pensar en la tía, me da remordimiento!

    L: Nena, somos parientes lejanos, ¡no pasa nada!

    T: ¡No lo sé, me gustas, pero…!

    L: Mira, te confieso que eh tenido sexo con algunas parientes incluso directas, al final bebe, es solo sexo, ¡nada ha pasado!

    Me miro un poco seria, creí que le molesto el confesarle que antes de ella, Lourdes, Violeta, Lupe y Yesenia, ya habían sido mías, pero entonces me fascino su reacción.

    Se paró frente a mí y se despojó de su sensual vestido, dejándome ver su escultural piel morena, un ligero sosteniendo sus medias, una tanga de encaje negro y un brasear muy escotado igual de encaje fue lo que me enseño, yo quede anonadado por verla así, me puse de pie y me dirigí a besarla, los besos eran más fuertes y con más pasión que antes, mis manos acariciaban su espalda bajando por su cintura y apretando sus duras nalgas y sus ricos muslos, ligeros suspiros salían de ella, mi amigo empezaba a despertar tan intensamente que tuve que despojarme del pantalón!

    L: ¡Eres hermosa, que cuerpo!

    T: Tú también, me encantas

    Nos tiramos en la cama, ambos nos besábamos y acariciamos muy rico, me despojo de la camisa y empezó a pasar su lengua por mi pecho, ¡me erizaba cada que me lamia el ombligo hasta que por encima de mi trusa lamia mi pene! Uf era una adrenalina mortal, ¡mi pene ya no podía estar encapuchado ella muy amablemente lo saco de su prisión y lo acaricio como si fuese un animal tierno!

    T: ¡Pero que hermoso pene, uhm!

    L: ¿Te gusta?

    T: Sabía que eras dotado, ¡pero esto es más de lo que esperaba!

    Lo llevo a su boca, demostrando que era un amante del oral, su lengua me raspaba el tronco, sus largas uñas arañaban mis testículos, lo tragaba como pato y luego lo sacaba deliciosamente de su boca, la cabecita era su parte preferida, me la dejo rojísima, yo no sabía si era el labial o sus chupadas, estaba en la gloria, ¡” Toni” me estaba haciendo gozar rico!

    L: ¡Ven bebe, yo también te quiero probar!

    T: Luis, que rica, sabes riquísimo, ¡me encantan grandes!

    Se colocó de forma para un delicioso 69, su depilada y húmeda vagina ya hacía en mi cara esperando que mi lengua entrara, antes empecé con besos en sus entrepiernas y en sus nalgas, mi verga cada vez más se erectaba, ¡Toni se comía riquísimo mi animal y yo empezaba a devorarle su cochino!

    Mi lengua entraba y salía rozando su clítoris, sus fluidos sabían a miel, sus gemidos y la forma de chupármela, me la ponía cada vez más dura, mis dedos empezaron a jugar el clítoris de mi prima política o tía, la vedad no me interesaba que fuera, ¡solo quería seguir comiéndome esa hembra tan rica!

    Después de gozar con nuestros aparatos sexuales, la acosté en la cama levantándole las piernas formando una ye, sin condón, empecé a introducirle mi verga venosa y llena de baba de ella, penetré con suavidad mientras le besaba sus pies, pasaba mi lengua entre sus dedos para después bajarla a sus talones, esto me ponía a mil ya que ella traía aun sus medias puestas, ella solo me miraba con ojos de dinamita, me movía suave, para disfrutar más de ella, me acerque más hacia sus tetas, cogiéndomela de forma normal, ella me arañaba la espalda y me mordía el cuello, me besaba los hombros y me acariciaba el cabello, mis manos acariciaban sus ricas piernas que aún estaban envueltas en sus medias negras, le jugaba los pezones y le besaba su cuello, ambos lo estábamos haciendo con mucha pasión.

    T: ¡Que rico, así, que rico!

    L: ¡Eres magnifica bebe, que rico cuerpo!

    T: ¡Lo único malo es que somos primos!

    L: ¡No, importa, somos lejanos, así casi no vale!

    T: ¿Que diría tu esposa, sabe dónde estás?

    L: No sé, probablemente sepa dónde estoy, ¡pero no con quien!

    Cambiamos de pose, ahora ella me cabalgaba delicioso, yo le lamía las tetas y le acariciaba como desesperado sus nalgas, ella cabalgaba delicioso, se apoyaba en la luna de la cama para moverse más rico, nadie me había cabalgado como ella, su cuerpo sudoroso sabia a gloria, me encantaba ver como se tragaba todo mi palo, entraba y salía tan rico, mis huevos chocaban con su parte baja, ¡el tenerla toda adentro la hacía gemir y pedirme más y más!

    T: ¡Bebe, que rico, uf, así amor, así!

    L: Muévete más, muévete nena, ¡que rico lo haces!

    T: ¡Coges rico papi, uf, que rico!

    L: ¡Jajá, es de familia nena!

    T: ¡Jajá, te pasa, uf!

    La puse en cuatro, en verla en esa pose toda escurría me puso más duro aun, le acaricié sus ricas nalgas y pernas, me estaba empezando a volver loco por ellas, le puse mi pene en medio de sus nalgas y comencé a masajearlo con ella, ella gemía y movía sus caderas muy rico, ¡le apretaba sus nalgas y las abría para ver como su dilatado culo pedía verga y como su vagina escurría del placer que le estaba dando!

    L: ¿Puedo hacértelo por ahí?

    T: ¿Por dónde?

    L: ¡Por tu hermoso ano!

    T: ¡Bebe, es que nunca lo hago por ahí, mejor no, sigue normal!

    L: ¡Pero bebe, ya está listo, no te vas a arrepentir!

    T: No, es la primera vez que estamos juntos, mejor sigamos así y tal vez para la próxima te deje, ¡mientras ya métemela!

    ¡Una vez recibida la orden, la tomé de la cintura y la embestí con fuerza, en esa pose me apretaba más rico, mi verga entraba por completo, sus gemidos eran más fuertes y sus movimientos más sabrosos!

    Yo le agarraba las piernas y le acariciaba las nalgas ¡que ricas las tienes nena! Le decía mientras la embestía con más fuerza, ¡con desesperación o con mucha adrenalina le apreté su cabello y la tomé del hombro para empalarla mejor!

    L: ¡Toni, que rico, que rica eres!

    T: ¡Dame más, así, no pares!

    L: Tómala, tómala toda, ¡que rico la aprietas!

    T: Esta grandísima, que rico, así, hazme venir bebe

    Ambos aceleramos nuestros movimientos, antes de que me viniera ella me pidió lo hiciera donde quisiera, yo estaba decidido a terminar dentro de su vagina así que me puse con todo, ella ya estaba a punto de llegar, sentía como empezaba a precipitarse, ¡eso género en mi la sensación de ya querer salir y en un movimiento brusco ambos nos corrimos en fluidos de placer!

    T: ¡Ah!, ¡Luis, que rico!

    L: ¡Tonantzin, dios que bien se siente!

    La llena de semen, nos besamos para aguantar el orgasmo maravilloso, después de fajar un rato más, nos limpiamos y salimos rumbo a casa de mi tía, en el camino ya más relajados, ella me dijo que aunque fue muy rico, estuvo mal ya que por mi tía éramos parientes, yo la mire y sonriendo le dije; tranquila bebe si lo ves del punto real ni parientes somos!

    Tuve más aventuras con ella, aun al día de hoy extraño tenerla en mi cama, pronto les contare más relatos con ella.

  • Ofreciéndome a mis colegas en un hotel

    Ofreciéndome a mis colegas en un hotel

    Ser la hembra de Israel era cada día una sorpresa, ya que lo que acababa de pedirme era una verdadera locura. 

    Había una reunión de gerentes y directivos en la ciudad y los que venían de fuera se hospedaron en un hotel de la avenida Reforma en el centro de la ciudad, el caso es que me pidió me vistiera como puta y me ofreciera a mis colegas en los pasillos del hotel…

    Dude un momento antes de contestar el correo que acababa de leer, no lo podía creer!, Si lo hacía todos los directivos de la compañía de darían cuenta de eso, respire profundo y conteste el mensaje:

    “Quieres que me porte como una puta y me ofrezca? eso haré, sabes bien que lo que me pidas hago”.

    Respire profundo y le di enviar al mensaje, no había vuelta atrás, solo gente de nivel similar al mío en el corporativo sabían cómo era yo en la intimidad y ahora todos lo sabrían…

    Llegó el día de la junta anual y me vestí con un vestido igual al que me puse para ir a casa de mis papás (relato publicado aquí «expuesta con la familia»), solo que este era amarillo muy tenue, zapatillas de alfiler del mismo color y un suetercito ligero , me veía muy cachonda, mi marido me preguntó si sabía lo que estaba haciendo ya manera de respuesta me fui a recargar a la pared y subí una pierna para apoyarla doblada en la pared y le dije cachondamente: vas? (Cómo suelen decir las putas callejeras a sus clientes)

    Riendo primero y admirándome después dijo:

    -te ves riquísima cabrona!, seguro vas a tener muchas propuestas!

    -Esa es la idea! -contesté tomando mi bolso y despidiéndome salí rumbo al hotel de la junta…

    Al entrar en la sala de juntas note que volteaban a verme, algunos de los directivos no quitaron la vista de mi cuerpo mientras saludaba a los gerentes de provincia y un par de ellos me dijeron:

    -Vienes con todo hoy… Algún plan después de las junta?

    -eso espero! -dije sonriendo y caminé a mí lugar y al sentarme me quite el suetercito…

    Lo que siguió no lo tenía planeado, al presentar los resultados del último semestre mi jefa me pidió pasara al frente a explicarlos…

    Todo mundo volteó a verme cuando me levanté y caminé hacia el frente de la sala de juntas, al llegar al frente y saludar me di cuenta de que mi vestido era admirado por todos y todas…

    La tela no dejaba absolutamente nada a la imaginación… Todos pudieron ver mis pezones erectos y mi mata de vellos que cubría de nuevo mi raja caliente, los hombres estaban encantados y las mujeres que no me conocían bien no dejaban de mostrar un rostro de sorpresa ante lo descarado de mi atuendo

    Terminé mi exposición y entre aplausos regresé a mi lugar segura de que al terminar la junta varios buscarían estar conmigo, busqué la mirada de mi macho sentado cerca de mi y era de total aprobación.

    Terminó la junta por ese día y al pararme para salir de la sala varios ejecutivos se me acercaron para «felicitarme» por muy exposición diciendo que me veía guapísima mientras me veían con lujuria…

    Salí un momento del hotel a fumarme un cigarro y me encontré a lo lejos con Israel y otros ejecutivos que hacían lo mismo, el gesto de mi macho fue de: empieza a ofrecerte! Así que busqué un pilar del lobby del hotel y me recargue subiendo una pierna, al hacerlo mi raja velluda quedaba expuesta y uno de los ejecutivos nuevos se me acercó saludándome…

    -Holaaa… -Dije dando una fumada a mí cigarro- vas?

    -es en serio? -dijo acercándose y tomándome de la cintura- Cuánto?

    -$1500 una hora, las relaciones que quieras en ese tiempo, si quieres anal son $500 más…

    -Es en serio Mariela? eres puta?

    -hoy sí lo soy, vas a ir o no… -Dije retadoramente, y tomándome de la mano dijo:

    -vamos pues mujer, no sé qué traes entre manos pero no desaprovechó la oportunidad…

    Entramos de nuevo al lobby del hotel conmigo enfrente y mi «cliente» detrás mío, quienes nos vieron del trabajo entendieron que íbamos rumbo a la habitación y note inquietud en algunos de ellos…

    -Regreso en una hora… a los que estén interesados (dije guiñando un ojo mientras entrábamos en el elevador)

    En cuanto se cerraron las puertas del elevador mi amigo se me abalanzó para besarme mientras me decía: -ya decía yo que esa ropa que traes puesta era por algo…

    Mientras me acariciaba las nalgas le respondí: siempre he tenido la fantasía de ser puta y esta noche lo cumpliré, así que trátame como una,.. Me recargue en el elevador y levanté mi vestido dejándole ver mi raja velluda enmarcada por mi tanga…

    Sonriendo vi cómo entendía la situación y salimos del elevador rumbo a su habitación…

    Entramos y al cerrar la puerta mi amigo le dije caminando hacia la cama:

    -me pagas?

    Sacó su cartera y sacó el dinero diciéndome:

    -quiero anal y algo más…

    Sonriéndole conteste mientras me desnudaba:

    -al final vemos cuanto más te cobro…

    Él se desnudó rápidamente también y sentándose en la cama empezó a masturbarse mientras me decía: -báilame Mariela, quiero verte bailar!

    Guardando el dinero en mi bolsa de mano, me quité la tanga y quedé totalmente desnuda salvo por mis zapatillas… Empecé a a bailarle cachondamente dejándole ver mi cuerpo desnudo frente a él y al notar como empezaba a tener una erección me acerqué a él dándole mis tetas a mamar y le dije:

    -Por donde vas a querer metérmela?

    Rápidamente me volteó en la cama y me puso de perrito.

    -por el ano! y luego quiero algo más…

    Ok, intrigada por saber que más me quería hacer, le hice señas de que me diera su verga a mamar un momento para lubricarla y que me pudiera dar por el ano más fácilmente…

    Mientras le mamaba lo veía con ojos de lujuria, metía toda su verga en mi boca y la dejaba salir para hacerlo de nuevo hasta que sentí que estaba listo…

    Me acomode en la cama y pare las nalgas ofreciéndoselas mientras lo veía con deseo y le decía: -métela yaaaa!!

    Él se acomodó y de un solo movimiento me penetró el ano profundamente haciéndome gemir de placer mientras le decía:

    -si, cógeme, cógeme duro cabrón! -moviéndome con lujuria mientras él me tomaba de las caderas para empujar su pene dentro de mi.

    Así seguimos hasta que me empezó a penetrarme más duro mientras me decía entre gemidos:

    -me vengooo, me vengo Marielaaa!!!

    Lo sentí llenarme el ano de su semen caliente mientras seguía moviéndome para que disfrutará más…

    Poco a poco disminuí mis movimientos y se dejó caer subte mi abrazándome y besándome el cuello mientras me decía:

    -eres buena putita, ahora… a lo que sigue!

    Se salió de mi ano y me quedé acostada ahí diciéndole:

    -Y que tienes en mente? -Sacudiéndole mis nalgas en franca invitación de nuevo…

    Pensé me cogería por la raja en ese momento pero poniéndose de pie, encendió un cigarro y me dio uno mientras me decía:

    -Quieres otros $1000.00 pesos? haz lo que te diga!

    -qué quieres que haga? -le pregunté retadoramente desnuda como estaba frente a él…

    -Quiero que salgas así al pasillo y camines así como estás desnuda hasta el fondo, y de regreso te detengas a mitad del pasillo a fumarte el cigarro mientras te recargas en la pared y te ofrezcas como puta a quien pase primero…

    -Quieres que salga desnuda al pasillo? ni lo sueñes!…

    Tomó su teléfono celular y llamó a alguien…

    -bueno? sí, aquí está conmigo, ya se la metí por el ano pero no quiere hacerlo… Ok, ok. Te hablan! -Dijo dándome el teléfono…

    Sentí un calambre en el estómago… Tomando el teléfono dije tímidamente…

    -Bueno?

    -me vas a quedar mal Mariela? mira que no me quieres ver enojado… -Dijo Israel amenazante en el otro lado del teléfono…

    -no corazón dije bajando la vista empezando a excitarme por la amenaza de mi macho… Lo haré, quieres que me quedé un rato y me vean así? -pregunté sumisamente- Ok, ok, lo haré!

    Le devolví el teléfono a mi «cliente» y le dije en voz baja:

    -Quiere que me quedé un rato ahí y me tomes fotos a escondidas cuando se acerque alguien conmigo…

    Mi vagina empezó a oler tremendamente a sexo… Estaba excitadísima por lo que me ordenaba Israel…

    Mi amigo comentó:

    -que Bárbara Mariela! hueles mucho a sexo, a hembra excitada!

    …y eso era justamente lo que sentía en esos momentos, volteando a la puerta le dije:

    -ok, voy a salir y me pondré justo a mitad del pasillo en el muro de enfrente, así podrás tomar fotos sin que los demás se den cuenta…

    -Ok -dijo el tomando mi teléfono para sacar las fotos cuando saliera…

    Respire profundo y abrí la puerta de su habitación, salí totalmente desnuda excepto por mis zapatillas y la bolsa de mano donde guardaba los cigarros y el dinero que me había pagado mi primer «cliente»…

    El piso del hotel estaba casi totalmente tomado por gente de mi trabajo, llegue a medio pasillo y encendí un cigarrillo mientras me recargaba en la pared y subía una pierna para apoyarla dando una imagen de puta esperando cliente…

    Continuará…

  • A escondidas con mi prima

    A escondidas con mi prima

    El destino hizo encontramos más seguido, o tal vez no era el destino si no que nosotros forzábamos todo, aquella ocasión Lety y yo ya habíamos llegado a un acuerdo, ella podía estar con quien quisiera siempre y cuando yo estuviera con quien quisiera y me dejara verla coger con otros.

    Pero ese día mientras todos estaban en el patio en la posada del año 2014, le había subido su faldita y su tanga a un lado, mi lengua entraba y salía con mucha fuerza, ella revisaba por la ventana que nadie nos viera.

    T: ¡Luis, así, que rico!

    L: ¡Me encanta tu conchita!

    T: ¡Nos van a descubrir!

    L: ¡No importa bebe!

    Tonantzin se había vuelto mi amante favorita y yo aprovechaba cada momento para disfrutar de ella!

    Mi esposa estaba en el patio al igual que el papa de su hija, todas las tías y tíos también estaban, pero ella ese día decidió usar una minifaldita roja entallada, así que cuando pude, ¡me la llevé al cuarto de escobas y la empecé a ser mía!

    L: ¡Te toca bebe, ahora yo reviso!

    T: ¡Luis, que grande y dura esta!

    L: ¡Es lo que ocasionas nena!

    T: ¡Jajá, todo yo!

    Comenzó a chupármela majestosamente, sabía que teníamos poco tiempo, pero quería sentir su boca devorarme como solo ella lo hacía.

    Sus deliciosas lamidas por momentos me hacían olvidarme de vigilar, a lo lejos estaban ellos, riendo y divirtiéndose, nadie había notado nuestra desaparición, ¡fue entonces que la tome de la cabeza y le folle la boca con fuerza!

    Solo podía escuchar gemidos, observe como su saliva escurría y caía al suelo, sus ojos estaban en blanco, pero en lugar de aventarme me apretaba las nalgas para que no se la sacara.

    L: ¡Así nena, que rico!

    T: ¡Agh!, me ahogas Luis!

    L: ¡Pero te gusta nena!

    Mi prima lejana era una experta mando y no quería desaprovechar la oportunidad de que me hiciera un buen oral, como teníamos el tiempo encima, la puse de pie frente a mí, le levante una piernita y ene s apose la empecé a penetrar, la besaba muy apasionadamente, pasaba mi boca por encima de su blusa para sentir sus tetas, ella gemía por la adrenalina, ¡la tome de las nalgas para empujarla hacia mí y penetrarla más rico!

    T: ¡Así Luis, métemela así, uf!

    L: ¡Eres muy caliente, me pones a mil!

    T: Míralos bebe, ¡no se dan cuenta de lo que hacemos!

    L: ¡Eso te prende verdad!

    T: Si, ¡mucho uf!

    L. Muévete, mueve tu pelvis nena!

    Me senté en un bote que estaba ahí, con el que lavaban el piso, ella se levantó su falda hasta su cintura y se quitó la tanga y empezó a meterse mi verga mirándome de frente, yo como podía seguía revisando que nadie viniera, ella se movía riquísimo, ¡sentía sus tetas pegaban en mi pecho y abrazándome se dejaba caer en mi verga!

    T: ¿Te gusta rey?

    L: ¡Eres magnifica nena!

    T: ¡Que dura, me encanta tu verga!

    L: ¿Más que la suya?

    T. Mas! El solo es el papa de mi hija, uf, ya no cogemos, ¡creo que nos vamos a separar!

    L: ¡Que triste, pero ya sabes, si necesitas ayuda, aquí estoy primita!

    T: ¡Que excitante que me digas así!

    ¡La besaba muy apasionadamente, Lety y el ex de Toni, estaban ahí, como preguntándose por nosotros, yo sabía que mi esposa si podía empezar a sospechar y la verdad, aunque ya había un acuerdo no quería una escena de ella o del otro tipo así que tome a Tonantzin y apoyándola n el bote la puse en cuatro para dejarme venir en ella en esa pose!

    T: Métemela papacito, apúrate, ¡ya la quiero dentro!

    L: ¡Que ricas nalgas!

    T: ¡Tu esposa tiene un cuerpazo, mejor que el mío, porque la engañas!

    L: ¡No lo sé, así se dan las cosas y ya!

    T: ¡Pues si yo fuera hombre me la cogería todo el tiempo!

    L: ¿Y así siendo mujer, te la cogerías?

    T: ¡Solo para complacerte bebe!

    Su declaración me prendió más, así que la embestí con fuerza imaginando como sería el sexo entre ellas, mientras la embestía con fuerza, ella miraba la venta y me decía que Lety la prendía, que le encantaba su trasero y que siempre había querido tener sexo con otra mujer o hacer un trio, ¡yo miraba también a mi esposa y solo podía imaginarme esa escena!

    T: Así bebe, cógeme rico, ¿te imaginas como cogeríamos los tres?

    L: Toni, que rico, ¡por favor cúmpleme eso!

    T: ¡Así papi, cógeme, cógeme rico, cógeme como si fueras ella, hazme gritar!

    L: Uf, si nena, ella te cogería riquísimo, ¡es una experta en el sexo!

    T: Uf, y no se le nota, ¡se ve que es muy sumisa!

    T: ¡Solo se ve, pero te haría venir riquísimo!

    ¡La charla era tan excitante, yo ya me había olvidado que estábamos pegados en la ventana vigilando que nadie viniera y ahora ambos observábamos a mi esposa deseando que estuviera ahí con nosotros!

    Acelere mis movimientos y ella también acelero los suyos, me pedía más y más, me decía que su marido aun, ¡no le cumplía y por eso necesitaba una buena verga como la mía!

    T: ¡Que rica verga, métemela, me haces gozar mucho!

    L: ¡Y tú a mi hermosa!

    T: ¡Primo, cógeme, cógeme!

    L: Si prima, tómala, ¡tómala!

    T: ¡Así, no pares, uf, no pares!

    L: ¡Me vas hacer venir nena!

    T: ¡Vente bebe, termina dentro, ya los quiero!

    L: ¡Dios, creo que ya nos están buscando!

    T: ¡No importa, tu cógeme!

    Me moví como bestia, metí mis manos en su blusa y apreté sus tetas con mucha fuerza, le empujaba fuerte mi verga, sentí como me inflaba y como globo exploté dentro de ella, ella también lo hizo y se movió riquísimo, le encantaba sentir mi manguera chorrear dentro de ella, mi semen salía de su vagina y escurría en el piso, ¡los gemidos eran opacados por el ruido navideño y pronto el orgasmo se alargó de más!

    L: ¡Que rico Toni, me encantas nena!

    T: ¡Hay que apurarnos, primero salgo yo y luego tú!

    L: ¿Oye y si convenzo a Lety, cogerías con los dos?

    T: Jajá, abusado eres, pues tal vez, ¡depende como me sienta!

    L: Pues espero te sientas bien y te animes.

    Ella tomo su tanga y me la guardo en la bolsa, me dijo que era un regalito para mí, nos besamos y ella salió rumbo al baño. Yo medio limpié el cuarto y salí unos minutos después.

    En el pasillo me encontré a Lety, me miro un poco molesta, pero al final solo me miro y me dijo:

    Le: Eres canijo, en serio con ella, ¿que no es tu prima?

    L: No lo sé, ¡solos e que te tiene ganas a ti también!

    Le: ¡Jajá, eso quisiera!

    Lety no lo vio muy bien primero, pero no se imaginaba lo que se venía entre los tres.

  • Viaje a la playa, final inesperado

    Viaje a la playa, final inesperado

    En esta ocasión les quiero compartir que fue de la vida de Norma después de aquel día tan lleno de emociones para ella, sin duda su vida nunca más volvió a ser la misma después de que despertó ella aquella parte que siempre estuvo dormida, su sexualidad.

    Esa noche Norma no pudo dormir recordando todo lo ocurrido hacía apenas unas horas atrás, con cada recuerdo su cuerpo se estremecía al punto de humedecer su intimidad sin notarlo, siguió esa noche en vela mientras los recuerdos no abandonaban su cabeza, cuando por fin amaneció se levantó para darse un baño, desayunar algo e irse a atender su local tratando de volver a la Normalidad, ya en su lugar de trabajo estuvo tan distraída que hasta el nombre de las flores olvidó.

    Su amiga al darse cuenta le preguntó ¿aun tienes el problema con la deuda? No ya resolví eso, ¿seguiste mi consejo? Si pero no aceptó, ¿entonces te acostaste con él? Pues si no tuve otra opción, ¿verdad que lo hace bien rico? Estás loca dijo Norma mientras regresaba a su local y es que nunca aceptaría que ese día fue la mejor experiencia de su vida, los días pasaron mientras Román se aparecía casi todos los días por el mercado Norma no podía hacer como si nada hubiera pasado al verlo.

    Inesperadamente Norma estaba sintiendo algo que la confundía bastante, al ver a Román coquetear con todas las mujeres que veía se sentía molesta sin entender porque, sin poder contárselo a alguien la única opción que encontró fue visitar a una amiga de la infancia que estudió psicología esperando que ella le pudiera ayudar, cerró su local y se fue con dirección al consultorio de su amiga, ya estando ahí la secretaria que estaba por irse la anunció a lo que su amiga le pidió la pasara enseguida.

    Después de saludarse se pusieron al tanto de sus vidas ya que tenían años sin verse, cuando Norma llegó al momento de hablar de lo sucedido con Román se puso a llorar sin control y es que desde hace tiempo sentía ganas de llorar pero se reprimía para no mostrar debilidad, cuando por fin se calmó su amiga empezó a hablar, a simple vista pareces presentar síndrome de Estocolmo, ¿Qué es eso? Preguntó Norma.

    Bueno el síndrome de Estocolmo básicamente consiste en que la víctima se enamora del victimario, Norma se negaba a aceptar eso pero su amiga le hizo ver que después de todo lo que había sentido con aquel hombre su cerebro quedó muy confundido, una parte de ti sabe que ese hombre no es bueno, pero la otra parte quiere estar con el porque te hizo sentir amada además de que físicamente sentiste lo que nunca habías sentido.

    Norma no sabía que pensar pero aceptó lo que su amiga le dijo además de que le aconsejó alejarse de él, cuando terminaron de hablar su amiga llevó a Norma hasta su casa ya que se hizo muy tarde mientras hablaban, Norma pasó otra noche sin dormir pensando en que iba hacer para alejarse de aquel hombre, la única solución que encontró fue contratar a alguien para que se encargara de su negocio.

    La primer persona en quien pensó fue un hombre el cual le ayudaba cuando había mucha gente, al otro día al levantarse después de darse un baño fue a la casa de aquel hombre y tras ponerse de acuerdo con su sueldo le dio la llave para luego regresar a su casa, pero al llegar se llevó la sorpresa de su vida al ver que Román estaba en su casa hablando cómodamente con su madre como si fueran grandes amigos.

    Norma sintió como si le hubieran echado un balde de agua helada mientras solo atino a preguntar, ¿Qué hace este hombre aquí? Su mamá respondió tranquila hija Román viene a visitar al niño desde que se enteró de su accidente, ¿Por qué no me habías dicho nada mamá? Porque no lo creí importante después de todo yo no le veo nada de malo que nos visite además te recuerdo que esta también es mi casa y puedo invitar a quien yo quiera.

    Norma se sintió indefensa ante esta nueva situación que se le presentaba, sin decir más se fue a la habitación de su hijo a calmarse ya que no quería decir todo lo que estaba pensando, ya ahí le cuestionó a su hijo porque le había ocultado que ese hombre lo visitaba, su hijo le dijo que el mismo Román le pidió que no dijera nada porque no quería que ella se molestara, Norma le pidió que no le volviera a ocultar nada a lo que su hijo contestó está bien mami.

    De la nada el pequeño preguntó, ¿mami porque te cae mal don Román? Después de pensar su respuesta Norma solo le contestó no mi amor no me cae mal solo que a veces las personas tienen diferencias y no se llevan bien, ¿y si yo te pido que él me siga visitando aceptas? Norma estaba muy confundida respondió la pregunta con otra pregunta, ¿Por qué es tan importante para ti que el siga viniendo?

    Porque me cae muy bien es muy bueno conmigo me cuenta cuentos, Norma nunca le había negado nada a su hijo por lo que pronto se encontró en un dilema, si se oponía iba a tener problemas con su madre y lastimaría el corazón de su hijo, por otro lado si aceptaba iba a ser peor que tenerlo cerca en el mercado, déjame pensarlo después te digo le respondió a su pequeño hijo para luego salir a ver si ya se había ido Román.

    Al ver que su madre se encontraba sola se acercó a ella pero antes de que pudiera decir algo su madre preguntó, ¿Por qué te molesta que Román nos visite? Mamá ese hombre no es lo que parece, antes de que Norma siguiera hablando su madre la interrumpió diciendo, hija todo lo que dicen de él son chismes si te dieras la oportunidad de conocerlo te darías cuenta, Norma siendo inteligente solo dijo, si tú quieres que el venga a la casa yo no me voy a oponer pero no me pidas que yo lo trate como a un amigo.

    Está bien hija gracias espero que así no existan problemas entre nosotras, más tarde Norma le dio la noticia a su hijo de que aceptaba que Román lo visitara, el niño le agradeció muy contento y todos se acostaron a dormir, los días pasaban mientras Norma tomó la decisión de regresar a su local mientras Román estaba en su casa, aun así no podía evitar verlo ya fuera conviviendo con su hijo o su madre, verlo contándole cuentos al niño hacían que Norma se confundiera aún más.

    Cuando el doctor dio su autorización para que el niño volviera a la escuela Norma se encargaba de llevarlo todas las mañanas para después irse a su negocio, una mañana le dijeron a Norma que necesitaban con urgencia unos documentos del niño por lo que Norma tuvo que regresar a su casa, al entrar no se veía nadie por lo que subió en silencio las escaleras notando lo que parecían voces, se acercó lentamente hasta quedar fuera de la habitación de su madre.

    Estando la puerta abierta pudo ver toda la escena en la que su madre estaba acostada en la cama siendo penetrada por Román, sus gemidos eran tan fuertes y perturbadores para Norma pero no podía dejar de ver, la madre de Norma tenía 20 años cuando Norma nació así que aún era joven, siendo morena clara, ojos cafés, cabello negro, 1.60 de estatura con un cuerpo casi tan delgado como el de su hija.

    Norma casi se desmaya al ver a aquella pareja de amantes mientras su corazón se partía en dos, escondida tras la pared observaba con lágrimas en los ojos como el ser que le dio la vida estaba disfrutando con ese pedazo de carne el cual tiempo atrás le había dado el mismo placer a ella, su entendimiento no le alcanzaba para comprender y asimilar la situación por lo que salió casi corriendo a la calle.

    Llorando en una calle poco transitada estuvo por más de una hora hasta que se pudo calmar para volver a su casa, al entrar Román estaba sentado en la sala mientras que su madre regresaba de la cocina con un par de tazas de café, le preguntó a Norma si quería un poco pero Norma respondió no gracias solo vengo por unos documentos para la escuela, subió a buscar los papeles para luego salir de prisa en silencio hasta llegar a la escuela.

    Desde ese día no pudo mirar igual otra vez a su madre, por una parte Norma creía que su madre nunca estaría con otro hombre pero lo que más le dolía era que fue con ese hombre y en la misma cama donde dormía con su padre, días después sin saber que hacer acudió de nuevo con su amiga la psicóloga para contarle todo lo sucedido a lo que su amiga le respondió que era obvio que Román hizo todo lo posible para ganarse el corazón de sus seres queridos para acercarse a ella.

    Además le aconsejó alejarse unos días de ellos para que tratara de asimilar la situación, Norma no sabía a dónde ir ni quería dejar a su hijo pero su amiga insistió, le pidió que la acompañara a un congreso en la playa por una semana pero Norma no estaba segura de lo que tenía que hacer, voy a hablar con mi madre para ver si se puede hacer cargo de mi hijo y yo te aviso dijo Norma con un tono de duda.

    Se despidió para luego salir con dirección a su casa, al llegar estaba su madre con el niño mirando la televisión, se acercó a ellos para contarles de la invitación de su amiga y les pidió su opinión al respecto, su hijo emocionado le pidió acompañarla pero su madre intervino de inmediato diciéndole que él tenía que ir a la escuela, que ya había perdido mucho tiempo por su accidente y que su mamá se merecía un descanso.

    Sin estar segura Norma le preguntó a su madre si estaba segura de quedarse sola con el niño, pero ella le respondió que no se preocupara que si algo se ofrecía le pedía ayuda a Román, con desagrado por esto último dijo entonces le voy a avisar a mi amiga que si la acompaño, después de hablar acordaron que su amiga pasaría por ella el próximo viernes para irse en su auto, después de llevar a su hijo a la cama fue a preparar su maleta ya que no le gustan las prisas.

    Al revisar su guardarropa se dio cuenta que no tenía nada para la ocasión decidió ir al día siguiente por algunos trajes de baño, después de dejar a su hijo en la escuela se fue a un centro comercial donde eligió varios trajes de baño completos, algunos shorts y sandalias, regresó a su casa a preparar sus maletas ahora si con todo lo necesario para la playa según ella, el viaje era al día siguiente por lo que apenas terminó a tiempo sus pendientes.

    Esa noche no pudo dormir como de costumbre pero ahora pensando si estaría haciendo lo correcto, la mañana siguiente Norma se levantó a llevar a su hijo al colegio pero su madre le dijo que ella se encargaba con la ayuda de Román, sin decir nada Norma aceptó la ayuda de su madre quedándose sola en casa, se metió a la ducha donde le surgió la idea de masturbarse, nunca lo había hecho así que solo lo intentó arrepintiéndose cuando apenas se tocaba.

    Desde hace tiempo sentía deseos de hacerlo pero el temor la reprimía, salió de la ducha para arreglarse pero justo en ese momento sonó el teléfono, era su amiga para avisarle que pasaría en un rato ya que decidió salir antes, Norma se apresuró para estar a tiempo y sin que se pudiera despedir de su madre le escribió un recado en un papel dejándolo en el comedor, casi de inmediato llegó su amiga, abordó su auto para irse a un viaje lleno de experiencias nuevas.

    Todo el camino fueron conversando sobre los problemas de Norma además de todo lo que harían en este viaje, básicamente Norma estaría sola mientras su amiga asistiera al congreso pero después podrían salir juntas, al llegar fueron a la recepción del hotel donde Norma supo que le tocaría compartir habitación con su amiga, sin tomarle importancia se instalaron para luego cambiarse y bajar a la playa, al ver el traje de baño de Norma su amiga no pudo evitar reírse.

    ¿Por qué te vistes como abuelita amiga? Norma solo contestó que así se sentía cómoda y es que su traje de baño era de una sola pieza además se puso un short por encima, tu eres muy linda amiga no escondas tu belleza eres muy joven para vestirte así, tal vez pero así me siento bien, quedándose en silencio bajaron a la playa donde Norma recordó la última vez que fue con sus padres siendo una niña.

    Unas lágrimas salieron de sus ojos al recordar la última vez que fue a la playa con sus padres, al verla su amiga le preguntó que le pasaba, Norma le explicó la situación a lo cual ella respondió consolándola y pidiéndole calmarse le dio un abrazo, después estuvieron un buen rato en la playa siendo observadas por hombres de todas las edades, la amiga de Norma es delgada, morena clara, 1.67 de estatura, ojos color miel, muy linda nada conservadora.

    Teniendo grandes senos al igual que nalgas llevaba puesto un bikini tipo tanga muy pequeño color negro siendo la parte de arriba del mismo color, se cubría con un pareo blanco dejando poco a la imaginación, después de comer subieron a la habitación pero en el ascensor se encontraron con un conocido de la amiga de Norma, era un hombre de unos 60 años, delgado, moreno claro, 1,65 de estatura, aun bien parecido pero sobre todo muy amable.

    La amiga de Norma al verlo de inmediato lo saludó diciéndole hola maestro, él la reconoció de inmediato saludándola con un apretón de manos y un beso en el cachete como viejos amigos, después le presentó a Norma saludándola con un beso en la mano como todo un caballero pero sin evitar recorrer su cuerpo con la mirada, Norma le sonrió mientras le decía que era un gusto conocerlo devolviéndole el la cortesía, subieron al elevador bajándose en el mismo piso.

    Vamos a ser vecinos dijo la amiga de Norma mientas su maestro le decía que esperaba verla en la convención, se despidieron para luego entrar a sus habitaciones, la amiga de Norma se dio una ducha para luego arreglarse invitándola a un antro a bailar, Norma se negó de inmediato argumentando estar muy cansada, después de insistir varias veces se dio por vencida para luego marcharse.

    Norma le llamó a su madre e hijo para darles las buenas noches pero su sorpresa fue que Román contestó el teléfono, sin decir nada Norma le pidió hablar con su madre, les deseó las buenas noches para luego irse a dormir pero como de costumbre no pudo hacerlo, se levantó tomando la decisión de bajar a la playa, ya estando ahí se quedó observando las estrellas que desde hace mucho no veía por la contaminación de la ciudad, estaba tan concentrada que no se dio cuenta que el maestro de su amiga se acercó hasta ella.

    ¿Son muy hermosas verdad? Preguntó rompiendo la concentración de Norma refiriéndose a las estrellas, si contestó Norma con una sorpresa en la cara, no tan hermosas como sus bellos ojos replicó el doctor, Norma no estaba acostumbrada a ese tipo de elogios, se sintió avergonzada sin saber que decir y es que en el mercado o las calles solo le decían obscenidades, ante la situación solo le agradeció, estuvieron unas horas charlando mientras él la elogiaba.

    Cuando regresaron a sus habitaciones la amiga de Norma ya estaba dormida con la ropa puesta, Norma le quitó los zapatos para luego cobijarla haciendo ella también lo mismo, al día siguiente ambas se levantaron tarde pero su amiga tenía una fuerte resaca, bajaron a desayunar mientras los hombres las observaban como el día anterior, ¿ya viste como te miran todos los hombres?

    Le preguntó su amiga pero Norma no creía que a ella la miraran, después de ahí se fueron a un spa donde les hicieron varios masajes y tratamientos para la piel, por ultimo sin que Norma lo supiera hasta llegar fueron a una estética.

    ¿Qué hacemos aquí? Preguntó Norma, vamos a hacernos un cambio de imagen, Norma se negó pero casi a la fuerza y usando la psicología la convenció, sin que Norma viera le cambiaron el color de cabello a pelirrojo mientras le arreglaban las uñas de pies y manos, al final su cabello pelirrojo quedó un poco esponjado mientras que el maquillaje complementó aquella melena, cuando por fin se pudo ver al espejo sentía que estaba observando a otra chica.

    No supo que decir cuando le preguntaron si le gustaba así que solo movió la cabeza para decir que si, la maquillista le dio unos consejos para arreglarse mientras ella escuchaba con atención, cuando regresaron al hotel hombres y mujeres las miraban a ambas pero el más sorprendido fue el doctor al ver a Norma, están bellísimas dijo pero su mirada estaba con Norma que sonreía tímidamente, ambas agradecieron para luego subir a su habitación.

    Norma se sentía diferente sin poder dejar de mirarse al espejo con asombro, esa noche volvió a salir su amiga sola de nuevo ante la negativa de Norma de acompañarla, volvió a bajar a la playa donde ya la esperaba el doctor para regresar a sus habitaciones como la noche anterior, al día siguiente se la pasaron juntas en la playa durmiéndose temprano ya que la convención iniciaría el día siguiente.

    Los siguientes días Norma siempre estaba sola cosa que muchos hombres quisieron aprovechar pero Norma prefería irse a su habitación, todas las noches se veía en la playa con el doctor que ya se había ganado su confianza, Norma poco a poco le compartió su vida mientras que el hacía lo mismo diciéndole a Norma que era divorciado haciendo quedar a su ex como la bruja del cuento, Norma se compadecía de el al punto de sentir lástima por su caso.

    Según el su esposa no comprendió su profesión al grado de pedirle el divorcio casi dejándolo en la calle, así pasó la semana llegando a su fin la convención faltando solo la cena de despedida la noche siguiente, siendo la última noche en estar solos en la playa se quedaron un poco más tarde de lo común, cuando estaban caminando a sus habitaciones el doctor se detuvo frente a Norma diciéndole que nunca la olvidaría y que quería sellar su amistad.

    Sin que Norma tuviera tiempo de asimilar sus palabras él le robó un beso lo cual provocó el rechazo de Norma, no eche a perder lo que vivimos estas noches dijo Norma mientras seguía caminando, en otras circunstancias Norma lo hubiera abofeteado pero sentía un gran respeto por el, llegó a su habitación mientras él la observaba, se acostó quedándose dormida hasta tarde, al despertar vio unas bolsas con el nombre de una tienda.

    Al ver a su amiga le preguntó que era todo eso respondiendo que eran unos regalos que le compró para este ultimo día, prométeme que sea lo que sea los vas a usar dijo su amiga pero Norma pidió ver primero, usando la psicología convenció a Norma diciéndole que se los compró con mucho cariño esperando que los usara, pero al ver lo que era Norma solo dijo amiga necesitas un psicólogo tu misma sonriendo, ¿Cómo me voy a ver con esto? Refiriéndose a una tanga traje de baño, pues hermosa y sexi como eres.

    Norma se negaba diciendo que le daría mucha vergüenza que la vieran vestida así pero su amiga le dijo que nadie la conocía ni volvería a ver a nadie de ese hotel, mas por la insistencia de su amiga que por ganas propias aceptó, las otras bolsas tenían un vestido rojo otra tanga pero como ropa interior y unas zapatillas de tacón descubiertas color negro, ¿para qué es todo esto? Obvio para que me acompañes esta noche a la cena.

    Norma solo respondió está bien como agradecimiento por todo lo que has hecho por mí, te voy a complacer con lo que me pides pero nadie lo tiene que saber, sonriendo su amiga le respondió que no se preocupara repitiéndole que no volvería a ver a nadie de los presentes en el hotel, después de eso Norma se metió a la ducha por unos minutos para luego salir y arreglarse para bajar a la playa.

    Al ponerse la tanga se sintió muy extraña siendo la primera vez que usaba una, al terminar de ponerse el conjunto Norma se sentía muy incómoda por lo que decidió ponerse un short sobre la tanga, pero justo en el momento entró su amiga impidiéndoselo, iniciaron una pequeña discusión donde Norma argumentaba que nunca dijo que no podía usar short pero su amiga de nuevo la convenció.

    Cubriéndose solo con un pareo salieron rumbo al restaurante del hotel, mientras su amiga iba altiva y orgullosa al mostrar su cuerpo, Norma iba con la mirada al piso llena de vergüenza, aunque trataba de no mirar a nadie no podía evitar sentir las miradas clavadas de todas las personas ahí presentes, no era para menos ya que todos los hombres no perdían detalle de lo que se podía ver debajo de esa delgada tela que cubría esas nalgas.

    Pero había un hombre en especial que quedó con la boca abierta al ver a Norma pasar, era el doctor con el que había pasado tan tiernas veladas, Norma no notó su presencia por lo que él se acercó para saludarlas elogiándolas, por primera vez Norma no pudo verlo a los ojos mientras él la recorría con la mirada, las invitó a desayunar lo cual su amiga aceptó de inmediato, Norma apenas decía palabra.

    Pero el momento más incómodo fue cuando un chico ebrio se acercó a la mesa diciendo, abuelito preséntame a tus nietas, el doctor se levantó para poner en su lugar a aquel chico dándole un golpe pero nadie esperaba que aquel chico devolviera el golpe, varias personas intervinieron deteniendo al chico mientras llegaba la seguridad del hotel para llevárselo de ahí, Norma sintiéndose culpable le ofreció curarlo.

    Él se negaba pero al insistir ambas chicas no tuvo más opción que aceptar, subieron a la habitación de él para curar su labio sangrante, en unos minutos curaron la pequeña herida tras lo cual la amiga de Norma salió de la habitación diciendo que iría a ver si ya habían sacado del hotel a aquel chico, Norma no podía dejar de sentir culpa por lo que se quedó acompañando aquel hombre.

    ¿Cómo se siente? Preguntó Norma mientras el acostado en la cama parecía haber sido arrollado por un tráiler, con las curaciones de tan bellas enfermeras me siento como nuevo, quiero aprovechar para disculparme por lo de anoche dijo el pero Norma le pidió olvidar el tema, unos minutos después Norma se despidió para irse a arreglar para la noche ya que no le gustaba hacer las cosas apresurada.

    Sintiendo cierto alivio al quitarse aquellas prendas entró a la ducha por un rato, al salir se cubrió con una bata sentándose en la cama para esperar unos minutos a su amiga, al entrar le dijo sin más que mejor no iría, ¿Por qué? Preguntó su amiga, porque no quiero que pase algo como lo de hoy, tú no tienes la culpa de lo de hoy simplemente el tipo estaba borracho y no sabía lo que hacía.

    Norma aún se negaba hasta que de nuevo la convenció pero con la condición de que si se sentía incomoda regresaría a la habitación, se arreglaron ambas pero la que se veía espectacular era Norma, con ese vestido rojo con una abertura que dejaba al descubierto casi por completo la pierna izquierda, los zapatos de tacón no muy altos la hacían lucir como otra persona, un peinado que hacía ver una gran melena, los labios rojos junto a un maquillaje no muy cargado la hacían ver imponente como una diva de cine.

    Al salir se encontraron al doctor en el pasillo que parecía estar esperándolas, ¿me acompañan bellas damas? Preguntó después de quedarse en silencio observándolas, ambas se acercaron a él tomándolo del brazo como si fuera una estrella de cine con sus damas de compañía, al salir del elevador gran parte de los presentes los miraban, algunos con asombro otros con envidia.

    Después de tomar una copa mientras platicaban los invitaron a pasar a la mesa para cenar, nada importante sucedió además de las miradas que cada vez eran menos, tras unas copas Norma se empezó a sentir mareada pero al buscar a su amiga para pedirle la llave de la habitación no estaba por ningún lado, por otro lado el doctor no la perdía de vista notando su estado se acercó a ella.

    ¿Se siente bien Norma? No es que no estoy acostumbrada a beber pero no encuentro a mi amiga para pedirle la llave, creo que iré por una copia a la administración, no hace falta Norma puede quedarse en mi habitación mientras yo voy a buscar a mi alumna traviesa, no prefiero pedir la copia, al verla tan decidida el doctor se ofreció a ir por la copia ya que ella apenas podía caminar.

    Norma aceptó pero después de unos minutos volvió diciendo que no había nadie, seguramente están ocupados atendiendo la fiesta dijo para luego volver a ofrecerle su habitación, al notar que varias personas se estaban dando cuenta de su estado aceptó el ofrecimiento, retirándose del brazo como llegaron subieron al elevador para en minutos estar ya frente a su habitación.

    Pero antes de entrar Norma fue a la puerta de su habitación esperando que su amiga estuviera ahí pero después de tocar varias veces el doctor la tomó de la mano para llevarla a su habitación, entró ella primero seguida por el que se encargó de cerrar la puerta, se acercó a ella hasta rozar su espalda para luego besar su espalda descubierta por el escote del vestido que dejaba ver más de media espalda.

    Norma de inmediato dio media vuelta alejándose un poco para pedirle que no lo hiciera, pero él se acercó sin temor alguno para sujetarla por la cintura mientras decía júrame que no lo deseas tanto como yo, se lanzó a besar su cuello sin control mientras que Norma trataba de empujarlo diciendo suélteme por favor, pero en lugar de soltarla el empezó a recorrer su espalda con fuerza.

    Al mismo tiempo seguía besando su cuello, lamiéndolo como una paleta de caramelo, Norma se resistía pero cada vez con menos fuerza ante aquellos labios y lengua que parecían querer devorarla, de pronto aquellas manos bajaron hasta aquellas nalgas que fueron deseadas por muchos pero que solo él podría tener en sus manos en ese hotel, apretándolas con fuerza hasta provocarle dolor.

    Norma dejó de forcejear si es que a eso se le podía llamar forcejear para llevar sus manos a las de aquel hombre y sorpresivamente regresarlas a su espalda, el doctor supo en ese instante que había ganado la batalla, con sus labios sobre su cuello comenzó a bajar de nuevo la mano derecha hasta llegar a la pierna descubierta de Norma, acariciándola la levantó quedando la rodilla a la altura de su cadera de él.

    Acariciándola subiendo cada vez más arriba mientras que Norma tímidamente lo abrazaba para evitar caerse, su mano subió hasta su nalga pero esta vez con delicadeza, inesperadamente se detuvo, se separó un poco para tomar con ambas manos los tirantes del vestido para bajarlos, Norma se quedó inmóvil ante la situación mientras que la gravedad hizo lo suyo dejando caer el vestido.

    Los senos de Norma quedaron al descubierto provocando que ella se avergonzara cubriéndolos instintivamente, el vestido no cayó totalmente ya que el cierre lo detuvo sobre sus caderas, el doctor se acercó de nuevo a ella para abrazarla y besarla en el cuello como minutos antes lo hizo, sus manos recorrían su espalda hasta llegar al cierre del vestido para bajarlo lentamente.

    El vestido cayó totalmente al piso dejando al descubierto aquella tanga que tanto incomodaba a Norma, de nuevo él se apartó para observar el cuerpo de Norma, ella observaba al piso con mucha vergüenza por la mirada de aquel hombre, el con la mano derecha la tomó tiernamente por la barbilla para dirigir su rosto frente al suyo pero Norma seguía sin verlo a los ojos.

    Después tomo las manos de ella para dejar al descubierto sus senos pero ella se resistía un poco, con algo de fuerza logró poner las manos de Norma sobre su cabeza, sin perder tiempo se lanzó sobre sus senos con sus labios provocando que su cuerpo se estremeciera, de nuevo recuperó el control de la situación notando como Norma dejaba de resistirse por completo mientras ella miraba el techo.

    El siguió lamiendo sus senos, succionándolos, mordiéndolos suave provocando que salieran pequeños gemidos de entre sus labios, Norma se perdía más a cada momento sin poder evitarlo, mientras que aquel hombre sabía que iba por buen camino, no pasaron más que segundos cuando el cuerpo de Norma se empezó a arquear mientras que sus manos que ya estaban libres desde unos segundos atrás tomaban por la nuca a aquel hombre para evitar que se apartara, poco a poco lo fue liberando lo cual el aprovechó para tomar aire para poder seguir adelante.

    Se alejó un poco de ella para aflojar su cinturón mientras que ella aún tenía la mirada perdida, desabotonó el pantalón para luego dejarlo caer hasta sus tobillos, después bajó so ropa íntima dejando salir disparado su miembro que ya estaba erecto como barra de acero hirviendo y cubierto de venas, no tenía mucho bello por lo que parecía más grande de lo que era en realidad.

    El de Román era un poco más grande pero este no le envidiaba nada a nadie en verdad, se acercó a Norma que aún no estaba totalmente consciente de la situación, la tomó por los hombros para arrodillarla frente a él pero ella no comprendía lo que el pretendía, aunque ella nunca lo había hecho si había escuchado mucho del tema entendiendo que él quería sexo oral.

    No eso no por favor yo nunca lo eh hecho, además de nunca haberlo hecho para Norma era asqueroso solo imaginarlo, pero el doctor le dijo tranquila por lo menos inténtalo veras que te gustará, ella lo miró a los ojos mientras él le sonreía ella se fue arrodillando guiada por él, ya estando de rodillas él se acercó poniendo su miembro en su cara lo cual a ella no le agradó volteando el rostro a un lado.

    Aun así él se lo frotaba sobre la mejilla mientras ella sentía desesperación queriendo salir de ahí, el al ver su reacción se detuvo quedándose inmóvil esperando que Norma reaccionara, ella al no sentir ni escuchar nada giró la mirada pero al ver aquel miembro volvió la mirada a su posición, como si se tratara de un juego repetía ese movimiento como tratando de acostumbrase.

    Con la mirada al piso luego de unos minutos dejó el aparente juego para quedar frente a aquel miembro que perdía la erección a cada segundo, el silencio se rompió cuando el doctor dijo, míralo se está poniendo triste porque no quieres darle besitos, el cerebro de Norma estaba como dividido en dos.

    Una parte le decía no lo hagas que asco, pero la otra le decía adelante no lo hagas esperar, aprovechando su confusión el doctor acercó su miembro a la boca de ella rozándolo tiernamente, Norma no supo qué hacer así que apretó los labios y cerró los ojos fuertemente pero se mantuvo de frente a él solo sintiendo el calor que emanaba de aquel pedazo de carne sin saber qué hacer.

    Con el paso de los minutos él tomó confianza para recorrer sus labios de un lado al otro con su pene, pero so objetivo era introducirlo en aquella boca que se negaba a ser poseída, Norma no pudo mantenerse así por mucho tiempo y poco a poco redujo la resistencia, el doctor había sido amable hasta cierto punto pero sabía que para ganar algunas veces se tenía que usar un poco de fuerza.

    Tomó del cabello a Norma para inmovilizarla apenas con la fuerza suficiente para hacerlo, con la mano izquierda domó si miembro para empezar a empujarlo con más decisión, Norma sorprendida abrió sus hermosos ojos lo más que pudo mirándolo a la cara, en cuestión de segundos aquella boca se fue abriendo dándole paso a aquel invasor que moría por invadirla sin piedad.

    Norma resignada abrió la boca lo más que pudo tratando de no lastimarlo, con el triunfo asegurado ya con medio miembro dentro empezó a meter y sacar casi por completo, cada vez más adentro provocando las arcadas de Norma mientras que escurrían chorros de su saliva por toda boca llegando hasta sus senos, Norma sentía que llegaba hasta su garganta pero no podía hacer más que tratar de frenarlo.

    Poniendo sus manos sobre las piernas de él logró frenar sus movimiento pero el final estaba cerca, en segundos él se detuvo para sacar su miembro lentamente, tomó las manos de ella para indicarle que se pusiera de pie, ella con los ojos llenos de lágrimas y el rímel corrido así lo hizo, después él la empujó hasta la cama donde se sentó, acuéstate amor le ordenó el mientras se desnudaba por completo.

    Estando ya acostada se acercó el para retírale la tanga dándose cuenta que estaba mojada, la olió para luego dejarla a un lado de Norma para luego separar sus piernas, se acomodó en medio de ellas para con su mano derecha acomodar su miembro en la entrada de aquella deseada vagina, trató de meterlo despacio pero estaba tan mojada que entró casi por completo sin resistencia alguna.

    Norma dio un quejido que más bien sonó como gemido mientras él acercaba sus labios a los de ella que esta vez lo recibió con ternura, lo tomó por el cuello para unirse en un apasionado beso mientras el comenzaba a mover sus caderas con lentitud, ella lo rodeó poniendo sus pies que aun llevaban los zapatos puestos, sus movimientos aumentaron cada vez más hasta que de Norma empezó a gemir.

    Ahogando sus sonidos en los labios de su amante nocturno pero no tanto como para que no se escucharan fuera de la habitación, sus manos de Norma acariciaban la espalda de él arañándolo en los momentos de mayor intensidad, cuando Norma sintió que terminaría apartó sus labios de los de él dejando escapar fuertes gemidos que casi se escuchaban por todo el hotel.

    Sin esperar a que ella se calmara él se detuvo sacó su miembro luego le pidió ponerse en cuatro lo cual ella no entendió por su excitación, al ver que ella no entendía se lo explicó asegurándose de que ella entendiera obedeciéndolo, tener esas nalgas frente a él lo volvieron loco llegando a pensar en penetrar ese ano virgen pero se contuvo y de un golpe clavó todo su miembro dentro de aquella vagina.

    El cuerpo de Norma se arqueó mientras un gemido más salía de su boca, esta vez los movimientos de él comenzaron rápidamente sin perder tiempo mientras que Norma no paraba de gemir con la mirada nublada sus senos apenas se movían, ya no importaba nada ambos disfrutaban pero el doctor aun quería un poco más y le dio un par de nalgadas a aquellas blancas nalgas dejándolas marcadas.

    Ella solo se quejó pero no le importó siguió con sus gemidos mientras él la penetraba con fuerza escurrían por sus piernas una gran cantidad de sus líquidos vaginales, pero se aproximaba la última gran corrida de la noche mientras el aumentaba su ritmo para terminar dentro de ella, justo después de que el terminara Norma hizo lo propio por segunda vez en la noche.

    Sin fuerzas Norma se dejó caer quedando acostada boca abajo sentía su corazón palpitar muy rápido, ambos empapados en sudor quedaron recostados uno junto al otro, ella exhausta se quedó dormida mientras él la observaba hasta quedarse dormido, cuando despertó Norma tenía un fuerte dolor de cabeza sentía como si todo hubiera sido un sueño pero al verse desnuda era obvio que todo fue real.

    Se vistió para luego irse a su habitación dejando al doctor dormido, al entrar a su habitación su amiga le preguntó con tono alarmado donde estaba, poco faltó para que llamara a la policía, perdón dijo Norma mientras su amiga le seguía preguntando donde se metió, al no recibir respuesta le preguntó directamente ¿estabas con mil maestro verdad? Noma se quedó en silencio mirando al piso.

    ¡¡Lo sabía!! ¿A qué te refieres con lo sabía? Anoche cuando venía para la habitación al pasar por la habitación del profesor se escuchaban gemidos tan fuertes que casi se oían por todo el hotel, Norma se quedó en silencio hasta de ahí hasta para luego arreglarse para el viaje de regreso, pero eso será parte del próximo relato.

    Hasta la próxima.

    *********************

    Gracias a los que se tomaron el tiempo de leer mi anterior relato, disculpen este tiempo de ausencia espero me sigan apoyando con sus lecturas y comentarios que para mí son muy importantes.

  • El que quiere puede

    El que quiere puede

    Desde niños había sido el fiel escudero de mi hermano Jonatán pues éramos mellizos, por minutos yo era el mayor por lo que siempre me vi en la responsabilidad de cuidar a mi hermano, éramos un par de hermanos campesinos de padres trabajadores del campo y nos había llegado la hora de emigrar del hotel mama.

    Para entonces ya con la mayoría de edad comenzábamos nuestra vida universitaria en la capital pero debido a nuestros pocos recursos teníamos que alquilar una habitación humilde para los dos, pero era un esfuerzo que valía la pena porque mi hermano Jonatán era tan inteligente que se había ganado una beca que no podíamos desperdiciar por lo que tocaba apoyarlo y de paso eso medio la oportunidad estudiar a mí, pues mis padres con mucho esfuerzo nos dieron un dinero inicial para mi matricula y otros gastos con el fin de que pudiéramos seguir estudiando juntos como uña y mugre por su puesto yo era la mugre, la oveja negra de la familia el que siempre se metía en problemas, en cambio Jonatán era el juicioso el ratón de biblioteca solo le gustaba leer, por lo que no era de muchos amigos y mucho menos novias o mujeres de hecho había creado una fama justificada de ser un tipo raro, y para ser honestos en muchas oportunidades hasta mí me desconcertaba las actuaciones de Jonatán, a veces se comportaba como un niño malcriado y tenía episodios de ira, ya sea porque no le gustaba algo o no se le daba gusto, lo que le ocasionaba uno que otro problema con las personas y en especial con los profesores que a veces el saber tanto, lo llevaba a contradecirlos lo que provocaba el altercado con ellos y por supuesto profesor siempre le gana al alumno y si era decano peor.

    Pero bueno con gusto siempre estaba del lado de mi hermano así como él estaba de mi lado ayudándome con los estudios y trabajos, mientras que yo en cambio procuraba que dejara la timidez y fuera un hombre más activo socialmente, pero Jonatán siempre evitaba las reuniones y fiestas, pero lo que verdaderamente me preocupaba era que no había tenido su primera novia en pocas palabras era casto, por lo que el bullying en el colegio y ahora en la Universidad no se hizo esperar, de hecho en sus comentarios hacia dudar de la virilidad de Jonatán por lo que me vi obligado a darle un empujón, por lo que lo lleve a un burdel donde previamente lo prepare con mi amplia experiencia y material de apoyo (videos porno) para el encuentro, todo parecía que iba bien porque Jonatán estaba entusiasmado con una de la mujerzuelas la cual logre negociar para el servicio, por lo que Jonatán fue llevado por la mujerzuela a una habitación mientras tanto yo pedí un trago de whisky para relajarme, pero no alcance a tomar sino el primer sorbo cuando vi salir histérica a la mujerzuela de la habitación con sus vestiduras rasgadas, y al acercarse a la mesa donde estaba me tiro el dinero que le había pagado y me dice: “Su hermano es un salvaje, un animal!”

    Yo quede anonadado de inmediato los de seguridad no obligaron a salir del establecimiento yo entonces le pregunte qué había pasado pero este solo me repetía “Vamos para la casa, vamos para la casa” por lo que lo calme en el trayecto y deje las cosas así.

    Al día siguiente más calmadamente le pregunte a Jonatán por lo sucedido, y supo explicarme que la mujerzuela se disgustó porque él fue muy atacado y brusco, pero además me explico que la mujerzuela como era normal le pidió ponerse el preservativo, pero que él no había querido. Motivos suficientes para comprender la reacción de ambos, que desastre de cita pensé yo!

    Los días pasaron y lo sucedido quedo en el olvido pero dejo secuelas mi hermano se había vuelto adicto a las paginas porno de la Web, se desvelaba mirando esas páginas y como dormíamos en el mismo cuarto escuchaba sus intensas masturbadas y digo intensas porque hacia toda clase de ruidos casi como hombre de las cavernas, por lo que era problema de convivencia, pero además había tomado el hábito de morbosear a cual mujer le atraída, lo cual incomodaba a más de una mujer.

    Tanto que termino por espantarme la última novia que en alguna oportunidad la morboseó tan descaradamente que ella al salir de mi casa me dijo que no soportaba las miradas casi obscenas de Jonatán y que le daba miedo por lo que me termino. Sin embargo no le preste atención en su momento y días después con otra amiga llamada Jennifer que vivía en la residencia y también era estudiante universitaria fue víctima de un hecho bochornoso.

    Al llegar escuche gritos en su habitación por lo que fui corriendo y era Jonatán tratando de abusar Jennifer que desesperada trataba de resistirse, pero llegue justo a tiempo para a la fuerza detener a Jonatán el cual a empujones lo lleve a nuestra habitación diciéndole: “Que te pasa Jonatán? Estás loco?” Al dejarlo en nuestra habitación me devolví a donde Jennifer que estaba con la blusa totalmente despedazada y muy alterada, por lo que excusar a mi hermano fue imposible, ella estaba decidida a irse de la residencia y se encontraba empacando, por lo que solo me toco tratarla de calmarla para evitar más escándalo, pero el casero se terminó enterando por lo que también nos echaron.

    Y empacando nuestras cosas para otra habitación, en otro barrio hable con Jonatán le pregunte que le había pasado, este soezmente me respondía que la vecina era una zorra malparida y que antes le iba ser un favor a ella, porque no era tan bonita. Y si en realidad no era tan bonita Jennifer, por lo que le pedí más explicaciones a Jonatán, pero este seguía contestándome desvergonzadamente que tenía muchas ganas de comerse a una hembra y no habiendo más quiso desfogarse con Jennifer, por lo que le cuestione aún más diciéndole: “Jonatán esa no es la forma, uno no siempre puede tener lo que desea” Pero él me respondió: “A pero como usted si es bonito puede comerse la vieja que quiere en cambio yo que puedo comer?” Y aunque tenía razón mi hermano porque modestia aparte, yo era el bonito de la familia, lo de mi hermano era pudo descuido estaba gordo, no se preocupaba por su aseo personal por lo que tenía mal aliento, olía mal, tenía acné, bozo y además bajito, mejor no digo más si era desagradable.

    Pero igual le reitere que no era la manera. Sin embargo Jonatán me contesto airadamente: “Deje de joder hermano todas las hembras fantasean con ser cogidas, yo le iba cumplir la fantasía” En ese momento me sorprendió lo desinhibido y agresivo de sus palabras, nunca me había escuchado hablar así tan groseramente por lo que le dije: “Jonatán tranquilo! Pero donde está aprendiendo eso?” Y este me respondió fuerte: “ Ya párela Andrés, usted no es mi papa! Mejor me voy a dar una vuelta al parque” En ese momento no supe que responder pero lo cierto es que mi hermano estaba cambiando.

    Días después de los sucesos parecía que todo volvía a su normalidad, y mi hermano había vuelto a retraerse a dedicarse a estudiar pero sin dejar sus masturbadas que parecían conciertos nocturnos de ruidos de orangután, pero bueno era preferible que desfogara esa libido así, por lo que me ponía unos audífonos para no escucharlo.

    Desafortunadamente para esos días me toco buscar trabajo, mis padres no podía seguir mandándonos dinero para nuestros gastos en la capital y como mi hermano Jonatán era el consentido y además por su carácter no le iba salir un trabajo pronto fui yo el que tome la primera oportunidad laboral, como aseador en un canal de televisión no ganaba mucho, pero trabajo es trabajo me tocaba limpiar todos los estudios de televisión que se volvía sumamente difícil de lunes a viernes por un programa de concurso donde realmente por los juegos dejaban esos estudios llenos de agua, pintura, confeti y comida.

    Mejor dicho terriblemente sucios quedaban esos estudios y yo solo me tocaba quedarme limpiando hasta altas horas de la noche para el día siguiente ir a estudiar a clase de seis. Era pesado pero conseguía lo suficiente para los gastos, y mi hermano estaba ahí para ayudarme con los estudios y trabajos por lo que se podía decir que estábamos bien.

    Un día mi hermano me sorprendió diciéndome: “Andrés usted no podría llevarme a donde trabaja usted?” A lo que le respondí: “Jonatán creo que si pero que para qué?” Y entonces me contesto muy sinceramente más de lo que esperaba: “Andrés es que quisiera conocer a esa mujerzuela de presentadora del programa de concurso, que esta como para chuparse los dedos” Ingenuamente conteste: “A Cristina! Es una guapura si, si, si! Déjeme ver si puedo hacer que le pida un autógrafo” Y Jonatán entusiasmado me respondió: “En verdad? Una foto mejor! Y le hago todos los trabajos de universidad siempre” Entonces me dio risa.

    Al día siguiente le tenía la buena noticia a Jonatán de que podía acompañarme el próximo viernes lo cual como era de esperar lo entusiasmo mucho por lo que solo le quedaba esperar cinco seis días para ver a Cristina, sin embargo en la semana mi hermano se notaba más raro de lo normal por lo que sin querer revise sus cosas tenía una vasta colección de videos y fotos de pornografía ahí comprendí que mi hermano era un adicto a la pornografía, y además entre sus cosas encontré en la PC un archivos con múltiples fotos de Cristina lo cual no se me hizo malo, solo que la tenía muy estudiada pensé burlonamente yo.

    Al llegar el Viernes junto con Jonatán de la Universidad, este último me presionaba para ir a mi trabajo, por lo general comía algo me bañaba y me marchaba, pero en esta oportunidad Jonatán no me dejo ni comer tranquilo y tampoco quiso el bañarse, arreglarse para ir a los estudios del canal pidió hasta taxi para ir pronto el cual dijo que el pagaba, pero al final de al cabo era la misma alcancía nuestra, al llegar entramos sin inconveniente porque a mi hermano le había conseguido un pase especial que le daban a los familiares de los empleados, ya ubicado mi hermano tras bambalinas me pregunto: “A qué horas puedo acercarme a Cristina?”

    Por lo que le advertí que tenía que esperar hasta que terminara la grabación del programa, entonces observe muy feliz a mi hermano, más al ver el a Cristina una rubia de ojos verdes que estaba sumamente atractiva con un vestido corto ajustado, negro que dejaba ver sus hermosas piernas jamonudas, también el vestido era ceñido a su cuerpo marcando muy bien su silueta curvilínea donde sus curvas en la cadera era sumamente prominentes y destacables, también el vestido tenía un escote en V profundo que dejaba ver unos pechos suntuosos, tal vez en lo que menos uno se fijaba era en sus zapatos.

    De inmediato note que el gesto de felicidad de Jonatán cambio, ahora tenía un gesto tenso, de concentración, tenía los ojos totalmente abiertos casi ni parpadeaba parecía como un el gato cuando veía su ratón, su presa! Pero seguí en mis labores, luego al darme otra vuelta donde mi hermano me di cuenta que estaba realmente concentrado en Cristina de hecho no miraba nada más, ni el programa como concursaban por lo que le pregunte: “Jonatán estas bien?” Y no me contesto nada, volví a preguntar reiteradamente: “Jonatán, Jonatán estas bien?, estas bien?” Y entonces sin mirarme a los ojos mi hermano Jonatán, solo movía sus manos intensamente como nervioso o más bien inquieto me decía: “Cuanto falta para acabar el programa?” A lo que le conteste: “Falta unos minutos pero quieres tomar algo?” Entonces muy ansioso me respondió: “Ya casi! Ya casi tengo que alistar” Solo respondí: “Tranquilo, tranquilo alistar qué?” El teléfono voy hacer una trasmisión en vivo, me respondía Jonatán.

    Entonces minutos después se terminó el programa desesperado me tomo del brazo diciéndome: “Vamos, vamos a su camerino” Y en efecto seguimos a Cristina su camerino, cuando llegamos Jonatán toco intensamente la puerta hasta que abrió Cristina y sin dejarnos entrar nos dice muy cariñosa: “Hola Amores! Como llegaron a hasta aquí? En que les puedo ayudar amores” Ella pensó que éramos del público por lo que Yo tome la palabra y le explique a Cristina: “Jonatán mi hermano quería conocerte en persona y si le regalas una foto y aun autógrafo estaría bien” Ella no le vio problema y nos saludó muy dulcemente luego nos preguntó: “Tienen un esfero y un papel?” Yo le conteste que No, porque mi hermano no pronunciaba palabra, luego Cristina nos dice: “Bueno! De pronto aquí adentro encuentro algo esperen aquí”.

    Ella no cerró la puerta por lo que pudimos ver desde afuera, como se agachaba para buscar un esfero en su bolso, lo que provoco una expresión de mi hermano en voz baja:“Uhy! Esa si es mucha cosa más rica!” Y Jonatán se saboreó como el gato antes de comerse el ratón, e inesperadamente entro al camerino y se abalanzo sobre cristina que sorprendida también solo decía: “Hey! Que haces?” Y como un loco comenzó a manosear y forcejear con Cristina que solo gritaba “Suéltame, suéltame, suéltame!” Lo que me obligó a cerrar la puerta buscando controlar a Jonatán pero él no atendía razón es mas solo repetía “ Cristina mía, MÍA!”

    Y en cuestión de segundos el vestido no era vestido, era unos retazos de tela que la dejaba prácticamente solo en ropa interior la cual pude observar que era negra con algo de encaje. En ese momento Cristina me miro a los ojos notoriamente airada y me dice: “Detén a tu hermano Ya!” Y mi hermano me mira y me dice: “No por favor! Grábame, grábame” Tuve un pequeño conflicto ético pero hermano no medio tiempo ni de pensar, en segundo le arranco su tanga negra y con mucha ansiedad penetro a Cristina que con un grito me hizo conectarme con la situación y comencé a grabar pensé entonces que era una buena oportunidad para que perdiera su castidad y desfogara toda esa energía reprimida. Entonces Jonatán comenzó a comerse a la ratona de Cristina que solo gritaba “Basta! Basta BastAAA!”.

    Pero Jonatán se estaba dando un banquete con Cristina había comenzado a hacer esos ruidos de cavernícola que solo aterraban más a Cristina, qué pedía auxilió desesperada pero en vano porque mi hermano no paraba de fornicarla con rudeza, con mucha pujanza, pujaba y pujaba. Estaba literalmente azotando a Cristina, para ese momento no tenía tampoco el sostén pues Jonatán ingería sus tetas como gomas de dulce, y comenzó el show de Cristina que poseída por una serie de espasmos y gemidos nos regaló un orgasmo, por lo que le dije a mi hermano contagiado por la euforia y el clímax “Remátala! No pares, no pares, no pares, llénala, llénala, Hazla tuya!”

    Y un rugir de mi hermano confirmo que había eyaculado Cristina, y se desplomo encima de ella mi hermano Jonatán. Por lo que pensé en parar el video pero la trasmisión era un éxito en una página porno y pedían más! Decían comentarios como: “Denle más a esa zorra!” “Acaben con esa cosa rica” “Prostitúyanla” Comentarios que me perturbaron tanto que se me abrió el hambre por Cristina, por lo que puse el teléfono en un armario, para que siguiera grabando. Luego fui a retirar a Jonatán de encima de Cristina pero este no quería soltar a Cristina, es más seguía tratando de darle más verga, pero estaba desgastado por lo que le dije que me la prestara por un rato mientras tomaba fuerzas y luego se la devolvía para que siguiera. Por lo que accedió y se quitó encima de Cristina que estaba aún pasmada por el ataque por lo que me toco más fácil la tome del cabello rubio y a las malas la puse sobre el tocador boca bajo diciéndole: “Quieta ramera! Aun tienes trabajo”.

    Y sin reparo le encaje mi verga por dé tras a Cristina y apunta de verga segundos después la puse a gritar otra vez, era genial nunca pensé montar unas caderona así y gracias a mi hermano que compartió pensaba yo en ese momento, mientras veía el reflejo del espejo el rostro de Cristina de sometimiento, pero quería ver otro orgasmo por lo que me desfogue y apretando su cintura con mis manos, le di una tanta intensa de verga, el agarre era perfecto sentía perforar hasta el fondo y se escuchaba los glúteos de Cristina chocar con violencia contra mí y nuevamente se entregó comenzó a gemir como gata en celo, pronto la mirada de Cristina se perdió en el horizonte y las pupilas se le pusieron blancas y sus espasmos fueron colosales por lo que la tome nuevamente de cabello y con rabia le dije: “Maldita perra! Para estar buena!!” “Recibe lo tuyo!”

    Le solté entonces todo lo que tenía, derramándome dentro de Cristina! Y complacido me repose sobre la espalda de Cristina mientras esperaba salirme de adentro de ella, lo que me permitió oler su dulce fragancia y besar su cuello o más bien lamerlo, degustarlo! Para ese momento Cristina estaba sumisa o más bien resignada permitiéndome seguir montado encima de ella, hasta que Jonatán mi hermano ganoso nuevamente pedía un segundo raund con Cristina, por lo que me hice aun lado y Cristina al percatarse que Jonatán se acercaba a ella nuevamente se alteró y trato de eludir a mi hermano, pero Jonatán arrimo a Cristina encima del sofá del camerino y ella comenzó a suplicar: “No más! Por favor, no MAS!!”.

    Pero mi hermano imperioso otra vez agarro a Cristina, accediéndola desenfrenadamente, por lo que le toco ceder al capricho de Jonatán y dejarse violar una vez más, siendo por segunda vez testigo de la embestida.

    Para ese momento Cristina solo tenía puesto sus zapatos negros, el resto de sus prendas estaban esparcidas por todo el suelo y mi hermano Jonatán agitado fornicándola me dice: “Ves Andrés que uno si puede tener lo que desea, EL QUE QUIERE PUEDE!”

  • Memorias inolvidables (Cap. 24): Definitivamente me voy (2)

    Memorias inolvidables (Cap. 24): Definitivamente me voy (2)

    B. Definitivamente, ¡me voy!

    Aunque habíamos llegado a casa tarde, aunque Facundino estaba muy cansado, aunque yo tenía el culo muy abierto y me estaba doliendo porque lentamente se iba cerrando…, aunque esto y nuestra pena nos invadía, desperté a Facundino temprano y tras una rápida ducha, nos fuimos a desayunar. Todavía pillamos al abuelo desayunando.

    — ¿Dónde vais tan temprano?, —dijo el abuelo.

    — Vamos hoy a ayudarte y mañana también, luego ya me iré a casa de la tía Luisa para que no piense que le desprecio su oferta, ¿te parece, abuelo?

    — Sí, sí, ve, habla con ella, es buena persona, pero no lo son los que le rodean, vete con el ojo abierto.

    — Ya me imagino por lo que me han contado. Pero si tú me has dicho que ella es buena persona, merece que yo vaya y converse con ella y a ver si le soy útil.

    — Pero no te olvides de nosotros, Miguel.

    — Por favor, abuelo, ahora sois lo que tengo, vosotros dos al completo y la mitad de cada uno de mis hermanos, qué pena me dan porque ellos me quieren y yo los adoro. Pero sobre todo a este Facundino de mi alma, —dije abrazándole y le di un beso en la boca, mientras miraba a mi abuelo que estaba lleno de satisfacción.

    Trabajamos duro. Pero mi abuelo sabía que no habíamos dormido mucho y quiso que hiciéramos la siesta. Regresamos a casa para volver al día siguiente y al siguiente, que es cuando conseguimos acabar toda la tarea, para que mi abuelo descansara algo este invierno.

    Ya veo, otro mes que se me ha pasado así, de sopetón; ha sido como cuando estornudas que te sale a la vez, sin darte cuenta, un pedo sonoro. Este mes ha sido de mucho jaleo, mi intento de suicidio felizmente desafortunado y ciertamente erróneo, la persistente negativa de mi madre a recibirme, el trabajo del abuelo para librarlo todo el invierno de duro esfuerzo, un jaleo todo precipitado de tres pares de huevos, pero intensivo e interesante. He ido a la sauna a follar, a que me follen y a ver culos, culos bonitos, redondeados, duros, con hueco y estirados, culos peludos, culos pelados y culos bronceados, sin marca solar, culos jóvenes y culos muy arrugados y con verrugas, culos y pollas de putos, de maricones y de heteros con hambre de hombres. Mira que estos heteros son jodidos, por una parte nos insultan y hablan mal de nosotros, y por otra nos desean para mamársela o para que les prestemos el culo, ¡son unos cojudos esos heteros que desean chicos gay porque la mamamos mejor que la puta de su mujer! Conforme se van haciendo viejos, más desean chicos jóvenes, ¡cómo desean la carne fresca estos heteros jodidos y mal paridos que van detrás de nosotros en secreto y buscan nuestra carne para acariciar y nuestro culo para perforar!, pero luego en público nos buscan para insultarnos como chupapollas, lameculos, maricas y afeminados. ¿Y que a mí que todo eso me lo pasa por el peritoneo, pero me pone?

    Ahora toca encontrarme con la tía Luisa, conversar con ella y a ver que se lo ofrece, porque todos los que han hablado con ella lo saben menos yo.

    Me presenté. Me recibió bien, me ofreció una cocacola y ella se tomó un te. Me contó que tenía en la sierra un campo bastante extenso, que estaba yermo, que tenía un refugio más o menos, quizá con goteras, pero que yo podría arreglar y vivir allí para desbrozarlo; mientras, si no nieva, podría sembrar algo para mí provecho. Su intención era venderlo, pero yermo todo el terreno nadie lo quería. Quedó conmigo que me podría enviar la paga o comida. Le indiqué el número de mi cuenta bancaria para que lo depositara allí que yo ya me compraría lo necesario. Quedó en darme 800 euros al mes. Cuando le conté a mi abuelo se enfadó y la llamó para decirle que fueran al menos 1000 euros, que yo iba a trabajar duro. Ella me dijo que le gustaría tenerlo preparado para la primavera. Le dije que sí sin saber cómo estaba aquello. Pero me dije a mí mismo que ganar unos 4000 euros durante el invierno no me iría mal. Mi tía Luisa cumplió como quizá os cuente más adelante. Cada mes engrosaba mi cuenta en mil euros. Entonces decidí ir un día de estos a mi casa para poderme despedir definitivamente. Ese día salí feliz de ver a mi tía, pero con lo que le dijo mi abuelo, todavía me puse más feliz.

    Fui a ver el campo y la casa con las indicaciones que me dio mi tía y con la llave del refugio en mis manos. El mundo me cayó a los pies. La hierba de los bancales en toda la bajada de la montaña estaba alta y de muchos años abandonada, aquello era como un colchón inmenso de hierba seca, húmeda y podrida, llena de alimañas. Pensé aliviado que ya estaba cerca el invierno y las alimañas, culebras, víboras, arañas y ratas, estaría aletargadas o lejos de allí. La casa de albergue era de piedra y dentro estaba llena de basura, telarañas y estiércol de animales. Pensé: «Es lo primero que tengo que arreglar, porque va a ser mi vivienda». Y me hice una lista de cosas a comprar para llevarlas. Mi abuelo me dio alguna más, entre ellas una caja de antídotos contra el veneno de arañas, víboras y mordedura de perro. Me vio desanimado y a la vez preocupado. Me animó diciéndome:

    — Es la hora de que te demuestres a ti mismo tu valía y que puedes conseguir todo lo que te propones. No pienses en demostrar nada a nadie sino a ti mismo, ahora tú respondes de ti, pero no lo olvides, si ves que es imposible y has puesto empeño, aquí está tu casa.

    — Gracias, abuelo. Se me ocurre otra cosa más, quizá necesite un permiso para hacer fuego y quemar toda aquella hierba podrida que está debajo del todo y es de años. Porque la de este año aún permanece en pie. Como pienso criar algunos animales para alimentarme, como conejos y quizá un día he de tener un caballo. De momento me serviría la hierba bien seleccionada, porque está alta, abuelo.

    — No lo dudes, hazlo. Y no quemes la hierba que te parece podrida. Haces un hoyo grande y la vas metiedo a capas y tierra encima. Allí puedes echar el estiércol del refugio mezclado con la hierba y cubierto con una capa de tierra. Eso es abono para las plantas.

    También quería despedirme de mi sauna preferida. No dije nada a Facundino, por si encontraba a alguien, sobre todo, no perdí la esperanza de encontrarme con aquel chico que me rondaba por la cabeza, y no quería dejarlo de lado, aunque Facundino se las apañaba bien.

    Entrar solo en el sauna, es suficiente para convertirte en el punto de mirada y de deseo para muchos o para todos, tal como los vas encontrando, remolones para entrar, entretenidos en el vestuario donde no ha lugar para la discreción, pues todo se ve, pero, además, sé que soy guapo, pero eso no es todo porque mi pelo lo disimula, ya que lo tengo alborotado y me cuelga casi por toda la cara. Pero la forma de mi cuerpo bastante delgada, antes por los ejercicios de gimnasio, últimamente un poco más por todas mi preocupaciones, me hacen alargado, junto con el cabello rojo que no es natural, sino que me lo tiño yo mismo con unos productos que mi abuela me compra. También me ayuda a teñírmelo mi abuela que sabe y me hace reflejos, zonas de rojo más intenso y zonas de rubio oro para contrastar. Esto fue invento de ella, pero me gustó. Me meto en la ducha y siempre hay quien mira, pero este día como si quisieran despedirse, estaban varios a no más de dos pasos viendo cómo me duchaba. Verlos a ellos y tocarme más mi polla para que se pusiera recta era la misma cosa. Les gustaba y me complacía de ver sus caras de deseo.

    Luego me fui directamente a la zona de los cuartos, no me puse la toalla y seguían mirando —es que soy un auténtico maricón exhibicionista muy empedernido, además de que me gusta serlo—. Subí el segundo piso y di media vuelta, había un hombre maduro que me llevó a la puerta de una habitación. Se apoyó contra el marco de la puerta, la sombra de la luz en el fondo de la habitación y las líneas medianamente musculosas de sus músculos ligeramente entrenados, resultaban agradables. Cuando pasé lentamente junto a él, miré a sus ojos de vez en cuando para adivinar si deseaba algo. También él miró hacia atrás muy directamente. Como estaba muy oscuro, entramos sin más en la habitación y el hombre cerró la puerta con la cerradura.

    Apenas entré en la habitación, el hombre maduro me dio un empellón contra la pared y me besó. Aunque no fumaba en ese momento, el leve olor a tabaco que quedaba en su boca me lo hizo sentir muy sexy, y lo que hice fue besarlo cada vez más ferozmente. El ritmo del hombre fue muy rápido. Después de un tiempo, me frotó el pezón con una mano y comenzó a masajear mi ano con la otra mano. Bueno, no dio en el blanco al principio por mis movimientos que se lo impedían y otros que había allí que lo molestaban, no podía yo relajarme, era difícil por completo. Cuando respiraba fuerte, no podía decir fácilmente que quería acostarme en la estrecha cama de la cabina. El hombre maduro sonrió y presionó su dedo un par de veces en el agujero de mi culo, y lo dejó dentro un rato, luego lentamente metió y sacó varios de sus dedos.

    Tan pronto como abandonó su maestría táctil, decidí pasar a la contra, me tragué su gran polla de carne dura cuando estaba inclinada hacia abajo e intenté levantarla bien erecta la que supuse que era alrededor de 24 cms. pero era de 25,4 cms., según me dijo luego.

    — Oh, sí… vas a explotar… aunque seas bueno follando y tardes más, —le dije.

    Al principio, me deslicé directamente sobre el glande con la boca llena de saliva, luego masajeé el surco de la corona con los labios, ocasionalmente usé la punta de la lengua para emprender suavemente el ojo del chipote y a la vez me dediqué a acariciar el sedoso y peludo escroto.

    — ¿Oh, genial…! o mueres o muero derramando mi esencia más pura, me das mucho placer, —dijo el hombre.

    Sin pensarlo, el hombre comenzó a balancear ligeramente su cintura y se me secó la boca, dado que continuamente se insertaba demasiado profundo como para provocarme náuseas y luego de varias veces forzando mi garganta, me sentía sediento, me recosté en la cama y le pedí su orina para aguar mi boca.

    — Eres un puto maricón que exiges todo, pues ahí va, echó toda su meada, larga y potente meada en mi boca, de vez en cuando me refrescaba los labios, aunque eso suponía echar afuera casi la mitad; de todas formas tragué un montón de deliciosa orina amarilla.

    Una vez acostado y refrescado, el hombre se apresuró a besar mi boca llena de su orina, e intercambiaba saliva suya con orina de mi boca y la saliva de otro que se levantó de en medio de la oscuridad y compartía mi boca llena de astringencia y aliviaba también la sequedad de mi boca a cambio de unas gotas de orina. Se pusieron los dos a besarse un momento, pero mi hombre maduro volvió al final de la cama, usando sus manos para apoyar mis caderas, como si hubiera una comprensión tácita, automáticamente levanté la pierna, solo puse el culo a disposición de la lengua del que había despertado.

    — ¡Ah, ah, ah… no…, —exclamaba yo mientras uno chupaba mi culo y el otro mis pezones.

    Yo estaba muy feliz cuando me lamían, sentía que mi culo se ablandaba de tanto comerlo, pues se pusieron al mismo tiempo los dos a lamer, chupar y presionar lengua. Tanto cuidado de mi culo me envanecía y acabé sintiendo vergüenza y temor por lo que venía detrás. Sin embargo, después de todo, no es realmente asqueroso, al menos que me lo hagan a mí. Sentía ya el deseo del otro, y sus acciones hacían que pidiera yo a gritos y gemidos la penetración.

    Después de un rato, el hombre maduro bajó mis caderas y me indicó que agarrara mis propios tobillos y mantuviera mi pista trasera abierta de par en par. Al momento, sentí como un palo de carne caliente pegarse a la puerta de mi cueva anal.

    — ¿Quieres dejar que Juanjo te penetre?, —dijo.

    Descubrí que estaba con el apetito a flor de piel.

    No tenía prisa por insertar, la lubricación que había hecho hacía que su enorme polla se fuera hacia arriba, hacia abajo por la raja y a los costados, menos meterla directamente, pero es que el agujero no estaba abierto. Cada vez que el glande rascaba el culo, no podía evitar sentirme irritado.

    — Por fa, Juanjo, o como quiera que te llames, yo… quiero que entre pero no un palo sino una polla… … … ¡Aaaah!,— acabé exclamando de dolor.

    Justo después de hablar yo, Juanjo simplemente se coló y siguió entrando a la fuerza.

    — ¡Cabrón, hijoputa, maricón de mierda…!, exclamé ininterrumpidamente adolorido.

    Este dolor era del todo insoportable.

    — ¡Oh! ¿Duele, nenita? Esperaré un momento… Lo siento, niña bonita,… Mi polla me ha guiado… Tu interior es tan cálido y cómodo…, —dijo el muy cabronazo.

    — Vale, pero disminuye la velocidad… no te muevas en un momento… deja que me acostumbre…, —le dije quejumbroso y amañando por las palabras que me había dicho, que me pusieron muy a su favor.

    Justo cuando me besaban al principio, cuando que entré en la habitación oscura, el sexo de Juanjo, o como se llame el cabrón este, lo sentía ya muy dominante, pero traté de detener sus movimientos, porque su cintura seguía balanceándose firme y constantemente adelante y atrás sin parar.

    Ahora, tras un largo tiempo de reposo —ni sé cuánto tiempo fue—, el aguijón caliente que tenía dentro de mi culo se atenuó hasta disminuir gradualmente. Entonces comenzó el constante bombeo, y todo el dolor anterior fue reemplazado por otra sensación de entumecimiento, próximo al placer.

    — Vale, vale, esto es otra cosa… oh, oh… qué rico… ah, genial …

    Desde el estrangulamiento del comienzo que sentí dolor en mis testículos, ahora mis huevos se convirtieron en alegres bailarines, adelante y atrás, y me hacían gritar y gemir de placer.

    Vi que Juanjo estaba mejorando cada vez más, y ya no le restringí deliberadamente nada, y comenzó a acelerar el bombeo. Me follaba que era un gusto.

    — Ah, ah, ah, ah… oeo… hum humm,… Ah, aha, ah, aha…, gemía yo y Juanjo iba dando berridos de cabra montés.

    De pronto el otro tío volvió a presentarse y comenzó a chuparme la polla. Yo ya estaba muy, pero que muy caliente y me estaba poniendo a cien.

    A medida que Juanjo me follaba cada vez más rápido, mi voz se hacía más lasciva, y cuando escuchaban mis olas guturales que sonaban a suspiros de «Aaaaaah» largos y subiendo de tono y bajando a tonos más graves, los otros hombres maduros que estaban follándose por allí comenzaron a ir al compás de mis gemidos, entonces aumentaba en mí el calor de la lujuria, contagiándome de la lujuria ajena. Aquello parecía el centro internacional de los gemidos sexuales acompasando las pollas de los que estaban penetrando a los que estábamos tumbados. Se sentía un enorme placer, saber que no eres el único pero sí el que hizo arrancar aquel festival de gemidos.

    Los dos estábamos sudando a goterones calientes y nuestros cuerpos se rozaban deslizándose de modo más resbaladizo. Sus grande huevos, mojados de sudor, iban chocando con mi coxis haciendo su genuino sonido de «shop, shop, shop, shop», deslizándose entre empuje y empuje. Sus manos estaban apretando mis hombros, y tuve que soportar su violento impacto, justo cuando soltó una mano para guiar su polla mojada de regreso a mi cálido antro de mierda, lo agarré hacia mí en la cama.

    — Avisa… no me trampees… quiero subir…, —le dijo el que mamaba mi polla.

    Aunque el macho se notaba muy fuerte, sus caderas ya estaban un poco cansadas, así que me di la vuelta y me coloqué tumbado mirando al techo para esperar mi servicio. Sujeté su cuerpo con los músculos de su pecho, y la otra mano sostuvo a Juanjo que todavía estaba dentro de mí, entonces el chico que mamaba mi polla encontró la puerta de su ano y lentamente se sentó encajando mi polla en su culo.

    — Ah, puerco maricón… genial…, —dije.

    — Sí claro… entrando con tu ayuda… tan cómodo… genial de verdad, —ambos nos pusimos a gritar casi simultáneamente como si cabalgáramos en el lejano Oeste.

    Monté sobre él, balanceándome rápidamente hacia adelante y hacia atrás, disfrutando de la estimulación de empuje a la velocidad que imponía Juanjo follándome, y luego cambiando de arriba a abajo por los movimientos del chico, hasta sentir la profundidad total y absoluta.

    —Oh… aquí hay más que vicio… tú, muchacho, —me decía Juanjo— quieres dar placer a todos, pues ahora te voy a dar a ti tu placer completo.

    Al momento, a causa de que me habían adjudicado la iniciativa, Juanjo no tuvo otra que dejar pasivamente que el placer continúe acumulándose.

    — ¡Ah… Juanjo!… ¿quieres disparar ya…?, —supliqué.

    — ¡Oh…! Voy a disparar de inmediato… ¿Dónde quiere mi nenita que Juanjo se corra?, —dijo.

    — ¡Ah…! Eso me da lo mismo, todo puede ser… todo es genial… Juanjo, córrete y disparar a cualquier parte… hum… —Contesté.

    — ¿Qué pasa si lo dejo todo dentro?, —preguntó.

    — Fabuloso… me va a gustar más, todos se corren dentro de mí… echa directamente tu lefa que yo la sienta, ya… Pero ¡ya!, quiero que te corras dentro y sentirlo. —Dije, mientras aumentaba la frecuencia y amplitud del baile, mientras apretaba ligeramente el esfínter.

    — ¡Aaaaah!

    Con cara de queja, su expresión se hizo extremadamente dolorosa y a la vez extremadamente agradable. Cuando hago el amor, además de la eyaculación, mi acción favorita es mirar la expresión del activo en este momento. Juanjo se movió ligeramente en su cuerpo, y sus caderas subían de vez en cuando, como si hubiera llegado a lo más profundo de mí para liberar su esencia.

    No importa el número de chorros, después de estimular el disparo, el placer original se convertirá en incomodidad. Así que estaba arrodillado sobre un hombre maduro, lo dejé jadear por un rato, luego lentamente levanté las caderas y dejé que sus genitales se deslizaran fuera de mi cuerpo. Pero aún quedaba el otro que tenía enganchado en mi polla.

    — Oh… hum … —Sacudió un poco su cuerpo, y parecía ser muy sensible—. Eres demasiado poderoso, noto que voy a ser drenado por ti.

    Así fue, solté mi lefa en su culo y lo dejé correr porque había otro que esperaba su culo para vaciarse.

    — También eres muy bueno, soy muy grande, y sé que soy súper genial, —dijo Juanjo a mi espalda, me di la vuelta y me acosté a su lado.

    — Bueno, de verdad… estoy tan cansado, tú también lo estarás de dar y recibir a la vez, tómate un descanso, —dijo Juanjo.

    —Está bien, me ducharé, tú también deberías descansar, —le dije.

    Me levanté y recogí la toalla, me toqué la boca con los dedos, la humedecí y me llené del olor a semen, que es el sabor de la lujuria. Salí de la habitación y cerré la puerta con un candado, solo limpié la ranura de mi culo con una toalla y no planeé ducharme. Busqué al siguiente. No estaba lejos, lo encontré en el jacuzzi, le sonreí, salió de allí y nos pusimos en 69, ambos teníamos sed de semen. Sé que semen es muy bueno para muchas cosas. Pero creo que lo mejor del semen es que excita a más sexo y más placer. Me encanta eso de ir directamente al cuarto oscuro a soltar y recoger semen… A sí que regresé con mi compañero del 69 al cuarto oscuro y allí, ahora sí, noté que había mucho macho y muchas ganas. Continué con la fiesta. Dieron las 6 de la mañana cuando salía de allí para meterme en la cama y relajarme un par de horas.

    Ese día, fui a la casa de mis padres, llamé y abrió la puerta Facundino, que se alegró mucho de verme. ¡Menudo beso me dio, me metió la lengua hasta la campanilla. Estaban todos, incluida mi madre. Al verme, gritó que me fuera «de su casa», se le opusieron mis hermanos y la trataron duro, de «asesina», era lo menos que le dijeron. Abracé a todos, fui a abrazar a mi padre que estaba llorando, me abrazó temblando. Fui a mi madre, se volvió de espaldas, le di la vuelta poniéndome de cara a ella ante mis hermanos y le dije:

    — Aunque has sido mala madre conmigo, no por eso he dejado de quererte, solo he dejado de necesitarte y por eso soy más libre. Siempre serás mi madre, aunque revientes. Adiós, madre, hasta nunca más.

    Estaba equivocado, la vida da muchas vueltas, pero eso lo dejamos para otro momento.

    FIN DE LA SEGUNDA PARTE