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  • Me vino a la imaginación

    Me vino a la imaginación

    Sobre el sofá desnudo me tumbé, 
    un mediodía reposado de otoño. 
    Me repensé y me sentí un poco ñoño:
    «¿Por qué?»; no sé por qué hoy no la invité. 

    Anteayer mismo fue que la besé;
    se desnudó y en su pelo se hizo un moño;
    chupó mi polla y yo después su coño;
    luego, follé, ¡cómo la disfruté! 

    Todo me vino a la imaginación;
    en muy poco tiempo estuve empalmado, 
    y cedí el paso a la masturbación. 

    «Oh, nena, oohh, así, así», vi su felación;
    «Oh, nena, oohh», me vi sobre ella montado; 
    «Nena, o-oh-oohh», reviví mi eyaculación. 

     

  • Una sorpresa en portaligas

    Una sorpresa en portaligas

    Apenas dan las 10 de la noche en Tenerife. Un divertido día se está terminando. Y el recuerdo de los paseos por las playas desencadena el destello de una enorme sonrisa en nuestros rostros. Estamos juntos en tu departamento sentados sobre los almohadones de un cómodo y mullido sillon. Vos estás sentada sobre mis faldas, con tus brazos alrededor de mi cuello, y tu mejilla apoyada cariñosamente sobre la mía. Me besás de vez en cuando en el cuello, tocando mi piel con tus labios, y permaneciendo pegada a ella por algunos segundos. De pronto me mirás, y preguntás: «Mi príncipe: Querés algo de beber, puedo prepararte un trago?”. Yo te contesto que Sí, que tengo ganas de tomar uno de tus tragos. Tan servicial como es tu costumbre, te levantás del sillón y me traés tu trago. Yo lo bebo lentamente, detectando a cada sorbo el sabor dulzón de su contenido. Mientras tanto, y mirándome, vos pasás tus dedos formando suaves caricias sobre mi cara…

    De pronto, y sin que yo lo esperara, me decís: «Mi Amor: Esperáme un momento, quiero mostrarte algo». Yo te contesto: «Está bien, corazón de mi vida, estaré aquí saboreando el trago que me preparaste». Pasan algunos minutos. Yo termino de beber el contenido dulzón de mi bebida y sobre el sillón me relajo, me pongo cómodo. Tengo un poquito de sueño y pienso en los planes para el otro día. Estoy sumido en mis pensamientos, planificando, y de repente, me sorprendo al verte!

    Estás caminando hacia mí, y estás vestida con un hermoso conjunto de ropa interior blanco, con un portaligas puesto por encima que te hacer lucir estupendamente. Te acercás lenta y seductoramente hasta pararte frente a mí. Estás en silencio. Yo también conservo la misma actitud silenciosa, y no soy capaz de emitir palabras. No puedo hace más que mirar tu sensual cuerpo parado frente a mí. Y todavía sin emitir sonidos, me animo a tocar la tan seductora ropa que te cubre: Tu corpiño con puntillas que ajustan tus hermosos pechos: te toco primero uno con la mano derecha, lenta y superficialmente para sentir la suavidad de tu prenda, y luego empiezo a apretar un poco tu seno hasta poder agarrarlo: tu pecho es firme y eso hace que con mi mano izquierda también me decida a tocarte y a mover mis manos sobre tus Increíble senos. Y luego te acerco más hacia mí, trayéndote y empujándote con mis manos sobre tus glúteos. Me inclino sobre tu cuerpo, y comienzo a besar tu pancita. Lentamente. Muy lentamente. Con pequeñísimos besos desde arriba hacia abajo. Y pasando mi lengua infinita sobre tu cariñoso piercing. Vos, ante ese estremecimiento que se inicia en tu vientre, con tus dos manos me acaricias el cabello…

    Ahora mis dedos han iniciado un recorrido destinado a la magia de tocar tus piernas: las acaricio en una zona neurálgica, muy cercana a tu vagina. Acaricio y beso los bordes de tu más preciada intimidad. Movimientos suaves y besos pequeños en tus piernas. Casi en la entrepierna. Allí en la zona cercana y prohibida. Elevando la temperatura corporal. Vos empezás a suspirar. Y exhalás una respiración que me indica, claramente, que lo que estoy haciendo te está gustando. Estás disfrutando el momento. Estás mojándote poco a poco. Pero de pronto, sorpresivamente, me tomás de la cara y con un movimiento firme me hacés entender que me detenga…! Me tirás hacia atrás en el sillón. Luego te arrodillás. Y de inmediato, sin que yo tenga tiempo a ofrecer alguna resistencia, me quitás el pantalón y la ropa interior. Tocás mis piernas…! Las recorrés! Las apretás con fuerza, las pellizcás y me besás los muslos hasta tocar el límite de mis redondas pelotas…!! Eso me hace estremecer. Me deja sin aliento. Tus besos en la zona de mi ingle están demasiado cerca de mis huevos. Y están muy cerca de mi ya “Despierto Instrumento”.

    Luego de divertirte viéndome sufrir por tus desafiantes besos, finalmente tomás mi erecto miembro y empezás a acariciarlo. Lo acaricias suavemente primero. Explorás sus formas. Y luego, tras mirarme fijamente y con Dulzura, empezás delicadamente a masturbarme. Los dos nos sonreímos. Nuestras miradas cómplices validan ese acto sensual, tan erótico y elegante. Vos me masturbás mientras yo acaricio tu Preciosa Cara. Luego, vos acomodás mis piernas, te acercás y te acomodás con las rodillas sobre el suelo, inclinás tu cuerpo: un arco se forma en tu cintura, y luego de comprobar con tu mano el tamaño gigante que se aproxima y se afirma, empiezas a darle placer con tus labios a mi crecido miembro. Lo hacés dulcemente y de un modo muy tranquilo, suave y armonioso. A veces te detenés, y guardamos silencio. Y me mirás fijamente. Te sonreís y yo también sonrió.

    Y el seductor silencio se rompe cuando yo hablo. Te digo, con voz extasiada: «Sos una mujer Increíble…» Vos te sonreís y no me contestás nada. Pero por tu gesto me doy cuenta que mi cumplido te ha llenado de orgullo y satisfacción. Y ese reconocimiento que te he hecho, te ha impulsado a seguir demostrándome que no estoy equivocado. Sos la mejor. Otra vez tu boca se traga completamente mi tremenda pija. Te tragás mi Lanza hasta el extremo. La soltás. Y luego otra vez, hasta el fondo!! Y vas cambiando de lado en tu boca, porque primero te la metés de modo tal que la punta de mi miembro toque y resbale por el lado derecho del lado interior de tu mejilla.

    Y luego cambias de lado, y es ahora el lado interior izquierdo de tu boca la que saborea las mieles de mi enorme y caliente pene. Yo disfruto de tu práctica majestuosa y desbordante!! Yo disfruto y me siento orgulloso de la Mejor Novia del Mundo. El placer que me invade es Inigualable! Dos o tres minutos de tus perfectas prácticas orales me llevan al límite del estallido. Cada vez me pongo más tenso! Cada vez me quedo más quieto y rígido! Pero no quiero llegar todavía al final: Quiero recompensar a mi novia. Quiero hacer con ella lo mismo que ha hecho conmigo: Quiero llenarla de besos en su punto exacto de pasión.

    Entonces yo me abalanzo y me acerco a ti, te tomo de las mejillas con mis manos, vos estás muy entusiasmada y atragantada con mi pija en tu boca y parece que no querés dejar de comerla. Tu entusiasmo me hace dudar, y vos te ves tan contenta tragándote mi miembro, que ahora no sé si dejarte hacer lo que vos estás buscando: hacerme estallar en tu boca y salpicarte con mi leche. Pero No! No quiero llegar al orgasmo todavía, no quiero eyacular sin antes comerme tu preciosa vagina rosa. Yo decido entonces inclinar tu cabeza hacia arriba, con un gesto firme pero delicado te hago entender que necesito que te detengas. Vos te resistís un poco. Parece que vas a soltar mi miembro pero cuando estás por sacarlo completamente de tu boca. Gluppp!!! Te lo tragás entero otra vez. Pero por suerte en una de tus retiradas hasta la punta de mi miembro, cuando tu boca está casi libre, aprovecho la ocasión y te saco tu juguete. Inclino tu cara para mirarte. Y vos me mirás muy sonriente. Contenta y divertida. Feliz por haberte devorado una fruta tan caliente. Yo me lleno de emoción con tus gestos. Me conmuevo. Porque me doy cuenta de que me amás sinceramente. Me amás tanto como yo te amo a vos.

    Entonces te acaricio las coloradas mejillas, y empiezo a besarte. Te beso dulcemente con todo el amor de mi alma.

    Ahora me levanto del sillón, y te levanto a ti también… te doy la vuelta y te siento ahora a ti sobre el mullido sillón. Yo me quedo arrodillado, y vos te sentás y te acomodás con la gracia y la delicadeza tan propia de una chica con mucha clase. Yo me acerco y sigo besándote en la boca, y en la comisura de los labios. Luego me arrodillo frente a ti. Me deslizo con las manos sobre tus piernas y te acaricio las medias. Esas divinas medias. Y luego beso las partes donde tu piel está libre. Y mis manos se deslizan hasta tu braga y te la quito prontamente. Sé lo te dejo las medias y las ligas ajustadas a la cintura. Ahora acomodo tus piernas sobre los bordes del sillón: quedan abiertas y mi mano acaricia y palpa la frontera más cercana de tus íntimos labios vaginales. Y empiezo a besarte lentamente desde los extremos cercanos hasta llegar al centro. Desde los labios mayores, a los menores. Lamo tu conchita y mi lengua llega hasta los puntos donde tu máximo placer se enciende. Una y otra vez recorro tus partes. Tus bordes. Tus finos y medianos bordes internos. Mmmm… Siiii… Vos estás muy excitada! Lo noto porque tus manos me toman muy fuerte. Y te aferrás fuertemente a mis cabellos. Poco a poco te voy calentando hasta llevarte al borde de tu abismo líquido! Y cuando sé que ya no soportás más porque estás por estallar. Dejo de chuparte…! Vos me Implorás con la mirada que siga chupándote la conchita!!! Me pedís por favor que siga en esa tarea de desenfreno y seducción.

    Y como yo me debo ti completamente, como yo disfruto sabiendo que vos gozás con mis besos. Me deslizo nuevamente sobre tu privada perla que me implora. Me introduzco de lleno en la cavidad húmeda y caliente. Y vos exclamas: “Siiii Siii. Así me gusta… chupáme toda. Toda. Todaaa! Repito la sesión que acabo de darte, y vos otra vez llegás al punto más elevado de calentura y excitación. Los labios de tu vagina se hinchan notablemente, tu vibración corporal va en aumento. Tus gemidos son casi gritos de desespero. Hasta que un grito final y contundente es el signo más preciso de tu desbordante orgasmo. Ayyy!!! Ayyyy!!! Siiii!!! Siiiii!!!

    Tu largo grito es acompañado de un torrente abundante de tibio líquido. Un constante fluido que me llena la boca y la desborda. Tus preciosos jugos se escurren entre mis labios, deliciosos jugos que saboreo al mismo tiempo que una sensación de plenitud me llena el alma: te he provocado un hermoso y largo orgasmo.

    Pero apenas finaliza tu incursión liquida, veo en tu cara la necesidad de prolongar el juego. Todavía tu cuerpo emite esa vibración tan típica de una mujer ansiosa por sexo. Y yo no me opongo a esta propuesta, ya que mi pene es un fierro candente que añora una fuente donde enfriarse.

    Entonces me acomodo nuevamente sobre mis rodillas, pero me levanto un poco, me acomodo y aprovecho la posición en la que estás ubicada: las piernas abiertas sobre el sillón y tu conchita humeante que todavía no está completamente satisfecha. Me preparo, me acerco, agarro mi miembro y lo pongo en tu vagina. Empiezo a penetrarte. Lentamente mientras me mirás, te penetro. Te penetro y te toco los pechos. Mi mano se mete por debajo de tu corpiño hasta correrlo: ahora tomo fuertemente tu seno. Pongo mi mano en tu seno y te penetro. Mi enorme pija se filtra hasta donde llega en el interior de tu vagina. Y vos estás disfrutando mucho…! Me ponés la mano en la cara, me pellizcás los cachetes, y tus gemidos hacen que yo me excite más y más. El ritmo de la penetración es constante. Constante y placentero. Pero luego me detengo. Me detengo un instante para poder acercarme y besarte en la boca. Nos besamos apasionadamente y con locura…! Entonces te levanto, te doy la vuelta, y quedás arrodillada sobre el sillón con tus codos apoyados sobre la parte superior del respaldo…

    Yo me acerco por detrás, inclino un poco tu cuerpo hacia adelante y pongo tus glúteos junto a mis piernas, y luego abro un poco las tuyas y te penetro. Te penetro suavemente mientras mis manos están en tu cintura. Una y otra vez, te la meto desde atrás. Ahora mis manos bajan por tus piernas. Y la cintura otra vez, y luego la panza. Ahora subo la inclinación de tu cuerpo hasta dejarte en paralelo al mío. Seguís arrodillada sobre el erótico sillón, pero con tu cuerpo levantado. Entonces me acerco y me acomodo nuevamente. Y vuelvo a meterte la pija por atrás. La penetración se repite, se repite y se repite. Y mientras estoy dentro de tu cuerpo mis manos acarician tus pechos. Tus pechos, como me calientan tus pechos!! He corrido tu corpiño y tus pechos han quedado al descubierto…Y nos besamos porque vos girás tu cuello y con tu lengua alcanzás mi lengua. Y el movimiento de nuestras lenguas es estrepitoso y ardiente. Siii!!! Ardiente!!! Y el ritmo de la penetración se hace más fuerte. Más fuerte y profunda!!! Vos ya no podés besarme más porque necesitás gemir y gemir por tanto placer. Vos gemís y gritás pronunciando expresiones de placer. “siiiii. Adentro mi amor. Metémela más adentro!!!”

    Yo estoy cada vez más excitado. Y mis manos siguen ahí firmes y fuertes prendidas a tus pechos. Pero ya hay signos en mi cuerpo que me anuncian el delicioso final… Y cuando sé que estoy por terminar, te agarro muy fuerte con mis brazos y te penetro muy profunda e intensamente. Te penetro y te penetro en un ritmo que aumenta con tus gemidos que ya son gritos. Introduzco mi pija hasta el fondo último de tu territorio, y me súper-caliento cuando tus nalgas hacen contacto con mi cuerpo. Duro contacto con tus nalgas calientes y mojadas. Este acelerado ritmo se extiende hasta que exhalo un muy contenido y prolongado gemido de satisfacción. Contenido grito que nos hace entender a los dos que he llegado al punto final de nuestro sexo. “ohhh ohhh si! Si! Siiii! Leticiaaa”

    Cuando termino y lleno tu rosadita vagina de mi abundante y tibia leche, me quedo abrazado a ti por unos instantes, unos instantes destinados a la relajación y el reparador descanso.

    Te beso apenas en el cuello y dejo apoyada mi cara sobre tu espalda. Luego te doy la vuelta, y sigo apenas besándote. Nos miramos, y no decimos nada. No emitimos ni siquiera una palabra. Te siento de frente en el sillón. Yo me arrodillo frente a ti y apoyo mi cara sobre tus piernas, como si me fuera a dormir. Y la noche se hace más noche mientras vos, dulcemente, me acaricias el cabello para enamorarme eternamente…

    A pedido de Leticia, 18 años. Tenerife, España.

  • Trabajo sucio

    Trabajo sucio

    Son las 8:30 am. Voy llegando a la oficina y lo primero que veo es a Carmen, mi secretaria, recogiendo unos papeles que se habían caído. Su culo asomaba muy bien en esa posición trasluciéndose en su vestido un colaless muy diminuto que me llevó a ponerle más atención. Al acercarme se levanta y me saluda ‘hueles muy bien’ le digo y ella me responde ‘gracias, tu también hueles bien…’.

    Ya trabajando en mi oficina, Carmen entra para que le firme unos documentos, ahí no pierdo la oportunidad de decirle que le luce muy bien su vestido y ella muy coqueta me dice: ‘y eso que no has visto lo que hay debajo… ‘, saliendo de la oficina.

    Con esa frase me dejó limpio el camino, mi mente volaba y ya quería cogerla sin esperar más. Fui a verla a su escritorio pero no estaba, así que seguí hacia el baño y ahí la encontré, estaba la puerta semi abierta y con cuidado me puse a mirarla… se arreglaba su blusa y retocaba sus labios con un labial rojo. Yo la espiaba atento hasta que sin mirarme dice: ‘entra ya estoy lista!’.

    Quedé sorprendido pero mi deseo hacia ella era demasiado. Entré, me miró y se sonrió, cerré la puerta con seguro y me puse frente a ella, se acercó y fue con su mano directo a mi pico, que ya estaba despertando… me manoseó por dentro, me agarró las bolas hinchadas y luego me abrió el pantalón tirándose de lleno a mamarme la verga como una maraca depravada. La tomé del pelo y comencé a culearle la boca… Mientras más me chupaba más puntadas le daba con mi pico y con la adrenalina que no entrara nadie de mis compañeros de trabajo… más excitante era.

    Ya con mi verga muy mojada y dura estaba listo para darle por el culo, pero antes la puse en 4 para lamerle el ano y dejarlo bien estimulado. Abrí sus nalgas y comencé a darle chupadas intensas, mi lengua recorría a plenitud su culo, que a cada chupada reaccionaba con contracciones. Estaba listo para darle por el culo!

    Carmen también lo sabía y me dice ‘ponlo todo fuerte y duro!’ y sus deseos fueron órdenes para mí, le metí el pico de una clavada certera, con fuerza y a fondo! Mientras mis bolas chocaban en sus nalgas a cada metida… la tomé con fuerza del pelo y la penetraba en su ano una y otra vez… luego con un movimiento rápido y violento saqué mi verga de su culo y le encajé el pico en su zorra húmeda con mucha fuerza… sintiendo sus jugos empapar mi pico.

    No paré de meterle selo hasta que su orgasmo reventó, chorreando una explosión de jugo delicioso y yo chorreándole mi leche en su culo!

    Fueron 10 minutos de placer carnal con Carmen, la secretaria… que salió del baño como si nada, con sus labios rojos y su mirada inocente.

  • Anal a la rubia Angie

    Anal a la rubia Angie

    Este día no quise ir a comer al restaurante de mi hermana y opté por ir por una hamburguesa al restaurante de comida rápida que me queda a solo diez minutos caminando. Estoy esperando por mi orden cuando veo entrar a esta chica alta y esbelta de quizá un metro y setenta, pero con sus botas de tacón alto, le hacía ver aún más alta. Tiene facciones atractivas, cabello rubio en un corte estilo Cleopatra y viste una falda como las que usan las tenistas, pero en este caso de color negro, lleva un chaleco también de color negro y una camiseta blanca que le hace contraste. Está bien maquillada y definitivamente es atractiva, aunque al principio le calculé mal su edad, pues pensé que rondaba los 25 a 27 años.

    Me dieron la orden y me fui en busca de una mesa y la verdad que todo el restaurante estaba a mi disposición, pues solamente era yo y esta chica que hasta ese momento no conocía nada de ella. Me siento y contemplo la tarde nublada y miro también que ha comenzado a lloviznar tenuemente. Estoy contemplando la tarde de un 31 de octubre, pues por estos lados del mundo se celebra esa fiesta de Halloween. Para mi sorpresa, de repente veo a la chica que se asoma por el pasillo, me mira, sonríe y se acerca preguntándome: ¿Le puedo acompañar? – La verdad que me sorprende, pero a la vez creo que era justificable, éramos los únicos en el lugar y creo que platicar en ese silencio nos venía bien a ambos. Se presentó con el nombre de Angie, aunque al principio lo hizo con todo su nombre en la pronunciación en inglés de Angélica.

    En la plática me sorprende que vive en la misma calle donde yo vivo, que es estudiante de biología en la universidad y que solamente tiene 19 años. También me sorprendió el hecho de que durante la plática sacó una botella miniatura, de esas que regularmente dejan en las habitaciones de los hoteles, de un whiskey escoses el cual mezcló con su soda y ofreció compartir otro igual conmigo. Me hizo reír, pues es ilegal tomar alcohol en este tipo de restaurante, como también es ilegal para una chica de su edad, consumir alcohol. La plática se extendió por más de una hora y yo le sorprendí con que yo era el dueño de la primera casa de la colonia, la cual es la más grande y además que cuenta con una enorme piscina, pues originalmente este terreno era lo que se conoce como la casa club, pero durante el bajón económico del declive inmobiliario de algunos años atrás, decidieron venderla y yo hice mi casa a mi gusto y es la única que no se parece a todas las demás.

    Debo decir que durante nuestra conversación en el restaurante Angie nunca me dio la idea que de alguna manera yo le atraía, pues yo le doblo más que su edad a esta chica, de hecho, ella me dio un cálculo de 55 años y creo que es la primera chica que me ha echado más años de todas aquellas que se atreven a adivinar. Como seguía lloviznando, ella me ofreció llevarme para la colonia al regreso y me subí en su todoterreno de marca inglesa. En dos minutos estábamos frente a mi casa y le doy un apretón de manos y sigo con el protocolo de una despedida y es ella la que me pregunta de una forma evidentemente sugestiva: ¿Pensé que me ibas a invitar a pasar? Creo que después de todo, no eres el soltero que dices que eres, de otra manera me hubieras invitado a pasar. – Me hace reír y le digo: ¡Bueno, si gustas tomar el riesgo, estas más que invitada! Se estaciona en la entrada de mi cochera y comienzo a comer ansias, pues realmente no me esperaba que Angie por su edad se sintiera atraída por mi… esta chica solo tiene 19 años.

    Me da los cumplidos por según ella la decoración de mi casa. Pasa por la biblioteca y como si se tratara de un agente de bienes raíces, me pide que le muestre las 6 habitaciones de la parte superior. Intuye cuál es mi habitación, pues es la única que tiene el yacusi lleno de agua y que hay una cantina con una variedad de licores en ella. Le gusta la vista de mi habitación, pues frente me queda el río y un bosque que por esta época del año se vuelve colorido. De repente me sorprende nuevamente con su pregunta: ¿Qué edad tenía la chica más joven que ha pasado por esa cama? – Yo intento proyectar que nunca le pregunto la edad a nadie, pero ella insiste que le responda, aunque sea un cálculo: 30 años le dije. La verdad que le mentía, por esa cama han pasado varias de 18 años en los últimos 10 años, pero quería que Angie se sintiera, por si pasaba lo que intuía iba a suceder, que ella se sintiera especial o única.

    Como vi que ella era bastante directa con sus preguntas, no dudé en ser igual de directo con ella: ¿Lo has hecho con alguien mucho mayor que tú? -Ella se sonríe y me responde como que lo que va a suceder es ya todo un hecho: ¡No… contigo sería el primero! – Verdaderamente que su respuesta hizo que mi paquete comenzara a abultarse de tan solo imaginar cómo se vería esta linda niña completamente desnuda o como gemiría al alcanzar un orgasmo. Hacemos una plática más íntima y me confiesa que le atraen los hombres mayores, pero que nunca se había dado la oportunidad de coincidir con uno en una circunstancia que ameritara tomar ese riesgo. Me dijo que yo le parecía un hombre atractivo y que, a pesar de mi cabello gris, mi cuerpo atlético le parecía que me lo cuidaba, además que mi rostro era de un buen ver. Ya habían pasado unas dos horas de nuestro encuentro y le dije que si se quería poner cómoda o darnos una baño juntos en el yacusi. Me dijo que disfrutar del yacusi le parecía bien y Angie me pidió que la desvistiese.

    Realmente me encanta hacerlo, creo que es mi faceta preferida en estos encuentros, poder y darme el gusto de desvestir a una mujer. De hecho, a las chicas por las que he pagado por sexo, les he pedido que me den la oportunidad de desvestirlas… eso realmente es exquisito hacer. Le he removido su chaleco con delicadeza a Angie, donde puedo percibir unos pechos quizá de una medida de copa C. Tiene un abdomen plano y sube los brazos para que le despoje de la blusa y luego le remuevo el sostén. Tiene una areola rosa y esa parte de la piel parece erizada ya sea de los nervios o el poco frio que se nos ha venido por la época. Le beso el cuello y su piel se eriza al contacto. Ella hace lo mismo, me ayuda con quitarme la camisa y mete una de sus manos por dentro de mi pantalón deportivo y me toma del paquete que todavía no está a su máxima potencia y sus manos frías me lo despiertan. Le desabotono la falda, la cual además tiene un cierra que ya he bajado. Tiene una tez blanca y puedo ver esa marca todavía más blancuzca de la marca que su ropa interior le deja. Lleva una tanga de color negra que contrasta con su clara piel. Le ayudo a quitar las botas y sus calcetines y solamente queda en su tanga blanca, en la cual puedo observar esa mancha mojada que su panochita ha creado por las ganas. Totalmente depilada y ahora puedo ver en su ombligo algunos cristales que brillan, me acerco, le beso el ombligo haciéndole círculos con la punta de mi lengua mientras mis manos se deleitan amasando sus nalgas. Le dejo que me quite el pantalón deportivo y me ha removido mi bóxer mientras ella está de rodillas ante mí. Mira mi miembro que ha tomado más firmeza y solamente exclama: ¡Tienes una hermosa verga!

    La invito al yacusi y Angie se sienta sobre mi y con su mano masajea mis testículos y a la vez acaricia mi falo. Me muerde el oído y a la vez me dice lo siguiente: Tony, estoy nerviosa, nunca había sentido así una verga tan grande y gruesa como la tuya… no soy virgen pero tampoco estoy activa sexualmente: ¿Tienes condones? -agregó. Realmente no tenía condones, lo que limitó a que ese día intentara acabar en su panochita. Obviamente no iba a salir en busca de ellos y estropear el momento. Nos secamos por sugerencia de Angie y es que creo que ella estaba más ansiosa que yo y tan pronto llegamos a la cama, comenzó en darme un oral que, si bien no era el mejor de mi vida, es una delicia ver a una chica tan linda prendida mamando tu falo. La verdad que pocas chicas a esta edad saben hacer un verdadero oral, aunque yo le hice saber a Angie que había sido el mejor de mi vida. Ella estaba tan excitada que cuando le comía su conchita, esta vertía sus jugos en abundancia y eran de esos gruesos de los que toman tiempo en secarse, de los que te indican que esta mujer anda en esos días de su ovulación y donde están más calientes que nunca, pero también donde están más expuestas a quedar embarazadas.

    No sé si es producto de mi imaginación, pero una conchita joven siempre tiene un sabor y olor exquisito. Los jugos de su panocha estaban tan dulces y olía tan rica aquella abertura que le restregaba con violencia mi lengua intentando que la punta de esta penetrara hasta lo más hondo posible y donde Angie me tomaba de la cabeza para hacerse presión mucho más. La puse en una posición donde podía chupar a mi antojo su clítoris y donde mis manos jugueteaban con sus dos duros pezones y Angie solamente gemía del placer. Le recorrí toda esa abertura mil o dos mil veces, hasta llegar a su perineo donde se arqueó con sus largas piernas porque intuía que le quería succionar el ojete. Me ofreció su culo para que se lo chupara y definitivamente se estaba dando toda esta linda chiquilla. Quizá fueron unos 7 o 10 minutos de ese masaje oral, cuando Angie explotó con su primer orgasmo y pronto tomé posición para hundirle mi verga en tan estrecho y jugoso orificio… solo jadeaba del placer y entre más fuerte eran mis envestidas, más gritaba del placer. Con los minutos ya que ella estaba más relajada, le dije que estaba a punto de venirme y ella se ha puesto de rodillas y me ha dado otra mamada y le dejo ir mi descarga y veo como por su boca escurre toda mi esperma acumulada por una semana.

    Nos fuimos a bañar juntos, donde seguimos tocándonos y donde puse a Angie en cuatro en la esquina del baño y comencé a chuparle el culo por largos minutos. Que ricas nalgas tiene esta niña, tiene un culo redondo y bien puntiagudo que no se podía imaginar cubierto por su falda y su chaleco. A la vez, le chupaba su panochita, mientras mis dedos se hundían en su apretado culo. Sabía a lo que iba, pues cuando sintió que cambiaba mi posición, puso sus nalgas más niveladas con mi miembro, el cual sintió cuando se lo ponía con mis manos. Solo me dio una advertencia: ¡Hazlo con mucho tacto, nunca me han cogido por ahí! – me tomé el tiempo necesario y con los minutos, mi glande desapareció de tanto intentar meterlo y ser rechazado por el ojete tan apretado de esta rubia… eventualmente mi glande desaparece y el resto de mis 24 centímetros de mi verga están en las entrañas de esta niña que solo gime de dolor o de placer.

    Su panocha escurre abundante jugos y comienzo con mis dedos a chaquetearle la panocha, haciendo más énfasis en su clítoris que se siente duro e hinchado. Está en una posición de perrito, pero a la vez me da oportunidad de llegar a su panocha donde mis dedos masajean constantemente su clítoris. Cinco minutos así y explota con un orgasmo que le hacen temblar las piernas y el culo, pues siento ese vibrar también en su ojete. Le pasa en un par de minutos y le sigo pompeando el culo y vuelvo a chaquetearlo el clítoris y le vuelve a ocurrir, pero esta vez parece ser más fuerte. Grita que se viene y solo me dice que no pare, que le destroce el culo. Nuevamente hacemos una pequeña pausa siempre con mi verga bien enculada y seguimos a hacer lo mismo. Tuvo tres orgasmos bien seguidos y al tercero la acompañé y me vine en su rico culo. Pude ver como mi esperma salía de su rico culo y a la vez una línea de sangre que se mezclaba cuando caía en la superficie del baño.

    Nos seguimos bañando, nos hemos vuelto a secar y a seguirle cogiendo el culo por más de una hora. Pensé que ya no aguantaría, pero Angie creo que tuvo por lo menos 7 orgasmos aquella tarde, en lo que ella no sabía explicar donde sentía el placer, pues con su inexperiencia en el sexo, no sabía distinguir si eran en sí orgasmos anales o del clítoris, o orgasmos vaginales. Ese día creo que experimentó esas sensaciones diferentes y con ganas de seguir viviéndolas, pues hace poco acaba de hacerme llegar un texto que dice: Tony, podríamos repetir lo de la semana pasada. Avísame si quieres cogerte este culito. – Y la verdad que, si se me antoja y lo más probable que cuando ustedes hayan leído esto, yo ya le habré descargado por lo menos tres palos a Angie y ella quizá se habrá ido otras siete veces con esos gemidos que dan placer escuchar.

  • Mi madre y mi tía me esperaban al llegar a casa

    Mi madre y mi tía me esperaban al llegar a casa

    Acababa de entrar en casa, nada más cerrar la puerta voy al salón cuando me encuentro a mi madre y a mi tía tomando una copa de vino mientras charlaban en el sofá. Al verme, Amparo se alegra gratamente y la felicidad es mutua, me siento en el sofá a su lado mientras esta me abrazaba muy cariñosamente, sentía sus tetas en mi pecho y eso me empezó a poner cada vez más cachondo.

    Pilar, mi madre me dijo que me estaban esperando mientras que Amparo me decía «casualmente estábamos hablando de ti» riéndose las dos a carcajadas. Nos sentamos los tres en el sofá, y les confesé que estaba deseando de volver a casa diciéndole a mi madre que sabía que no podía parar de pensar en mí, riéndose las dos, mientras que mamá me decía sonriéndome que no era verdad le dije “no puedes negarlo te estoy viendo contener la risa”, aceptando las dos que estaban hablando de mi.

    Disimuladamente Amparo me empezó a acariciar el brazo, a meterme el pie cariñosamente entre las piernas mientras que mi madre estaba algo inquieta, apartó el cojín que había entre mi tía y ella y me pidió que me sentara entre las dos, sin saber si hacerlo o no dije bueno, porqué no.

    Entonces empecé a notar que la situación empezaba a subir de temperatura, mi tía me empezó a tocar el pene y enseguida empezaron las caricias por parte de las dos, cuando me disponía a hablar, Amparo me puso amorosamente el dedo en la boca y me susurró, «cariño, no hace falta que digas nada». A continuación, les dije a las dos que soñaba con ver a mamá sin ropa pero que nunca me he atrevido a decírselo dejándola sorprendida mientras que mi tía respondió diciendo «ohh, que bueno eres amor».

    Muy tímido les pregunté ¿os ha molestado? pero enseguida la respuesta de las dos fue clara, no, para nada, mi tía empezó a desabrocharme los botones de los vaqueros y las dos me ayudaron a quitármelos, acto seguido, Amparo empezó a darle lengüetazos al pene mientras que mamá me acariciaba la pierna y me succionaba los testículos con la boca, le metí la polla hasta el fondo de la boca a mi tía haciéndole una garganta profunda, por mi parte, le cogí suavemente a mi tía los pechos metiéndole la mano por dentro de la camiseta que llevaba hasta levantársela para probar esas deliciosas tetas tan bonitas que tenía mientras se arrodillaba en el sofá, los tres nos empezamos a quitar la ropa, Amparo el short que llevaba de leopardo, mi madre la minifalda y el leotardo, mi tía se salivó el coño, estaba ansioso por empezar a follarme a mi tía, nada más metérsela por el coño, ésta soltó un jadeo de placer mientras que mi madre le pasaba los dedos por el conocido «monte de venus», preguntándole a mi tía si le estaba gustando ella me respondió «ajá» gimiendo sin parar hasta que se me salió del coño diciéndome «no pares cariño, vuélvemela a meter» mientras que Amparo le decía a mi madre, ¡bésame, mi reina! mientras le salivaba el coño.

    Le dije a mamá, ven que ahora te toca a ti, mi madre toda decidida me empezó a cabalgar, a los pocos segundos, mi tía le dio un azote fuerte en el culo diciéndole ‘tesoro’ y acto seguido se frotó el coño suavemente con los dedos besándose las dos en numerosas ocasiones. Entonces, mamá cambió de postura y me empezó a cabalgar mientras gemía sin parar.

    Después, Amparo le tomó el relevo a mi madre y continuó cabalgándome ella mientras que mi madre me apretaba los testículos, empecé a follar más salvajemente a mi tía y enseguida empezó a gemir cada vez más fuerte sin parar.

    Amparo me la empezó a chupar poniéndose a cuatro patas en el sofá hasta que mi madre me volvió a cabalgar mientras me besaba con mi tía a la que le estaba metiendo los dedos por el coño.

    Continué follando a mi tía en el sofá mientras que ésta le comía el coño a mi madre, de pronto a mi madre se le escapan unos fuertes gemidos descontrolables por el placer que le estaba dando la lengua de mi tía dentro de su coño pero eso no fue todo porque mi tía no paraba de gemir con la follada que le estaba haciendo, mientras la follaba, mi tía le cogió de los pezones a mi madre apretándoselos ligeramente lo que le daba más placer, finalmente mi madre puso las tetas para que me corriera en ellas mientras que mi tía puso la cara debajo de éstas para que disfrutara también de la leche que le estaba dando.

  • Cogidas y enredos

    Cogidas y enredos

    Mi amigo José, siempre había estado enamorado de la linda trigueña Vanessa Jaqueline, una linda española que llegó a compartir las aulas al final de la preparatoria. Infortunadamente para José quien era un amigo mío, aunque no tan cercano, la chica valenciana prácticamente se abalanzó hacia mí a pesar de que todo el mundo sabía que la chica en turno por esos días era la flaca argentina de nombre Gabriela. Por esos días me conseguía a una chica diferente a cada semana e incluso llegaron a inventar que hasta ciertas maestras me cogía en la escuela lo que realmente nunca pasó a nivel de secundaria. Para no hacer el cuento tan largo, a los meses me había llevado a Vanessa Jacqueline a la cama, pues para decepción de José, la chica valenciana se encargó de hacerle saber a todas las de la clase las tremendas culeadas que le daba y obviamente esto llegó a los oídos de José.

    Creo que a pesar de todo eso, José siguió obsesionado de algún día poder disfrutar del tremendo culo de Vanessa y realmente no lo culpo, pues en realidad la chica tenía hermosas facciones y un cuerpo muy envidiable que se miraba igual de sensual con vestidos o pantalones. Lo mío con Vanessa fue algo temporal y la verdad creo que solo cogimos alrededor de un par de meses mientras me pasaba la euforia y buscar otra cola nueva que pisar. Y en ese tiempo en la escuela no me tomaba mucho esfuerzo.

    La verdad que ya adultos el mismo José me confesó como estaba de enamorado de la chica valenciana y que definitivamente le dolió cuando alguien le hizo saber que la chica se jactaba de las tremendas cogidas que decía le daba, a todas sus amigas. A mí también me gustaba mucho, pero quizá su manera de ser egocéntrica, muy engreída era lo que no tanto me gustaba, aunque conmigo siempre fue muy receptiva. De adultos volvimos a coincidir los tres trabajando para la misma compañía y donde José tenía un inmediato acceso a ella, pues era encargado de una área de recursos humanos. Echándonos unas cervezas volvimos a recordar esos tiempos y para José a volverlos a sufrir, pues quizá era un tanto masoquista, pues quería escuchar de mi como me la había cogido. Nunca le narré todos los hechos.

    Un día me encontré con Vanessa por los pasillos de la compañía y le mentí al decirle que llegaba de visita y en ese momento volvimos a intercambiar los números de teléfono. Aunque ahora ya era casada, sentía que si le volva a pedir el culo a Vanessa, no dudaría en entregármelo. De hecho, a los días se lo insinuó y más tardo en decirme que sí que en estar en el hotel de nuevo follando. Creo que la adrenalina de lo prohibido le encantaba, pues eran verdaderos maratones de sexo donde disfrutaba a Vanessa en el sexo anal, pues la verdad que tenía un culo perfecto. Inclusive a sus 33 años, y con haber parido dos hijos, ese culo y cuerpo eran una delicia.

    José me admite, que inclusive ahora ya de adulto se le ha insinuado y la tal Vanessa, aunque por el mismo José tiene un puesto de secretaria y un buen sueldo, nunca ha tenido las posibilidades ni de rozarle sus mejías con un beso. Y fue como se me ocurrió hacer lo que nunca se me ha ocurrido hacer con nadie en la vida. Le propuse a José algo que el muy tonto acordó y que fue lo que a la vez terminó con su matrimonio temporalmente. En un compartir de unas cervezas, le había dicho que me estaba cogiendo a Vanessa de nuevo, lo cual él se rehusó a creer. Le dije que, si quería comprobarlo, que planearía un día cogérmela en un hotel y que después del acto le daría algún somnífero a Vanessa para que él tuviera la oportunidad de verla desnuda ya cuando yo me haya retirado después de la cogida.

    Nos tomó algún tiempo planearlo, pues Vanessa tendría que buscar el tiempo indicado, donde debería tener la excusa perfecta para no estar en casa y que también José coincidiera con el tiempo. De mi parte, pues yo no tengo esos inconvenientes de reportarme con alguien. Pues para conveniencia acordamos en el hotel cercano a la compañía donde trabajábamos y donde pasaríamos cogiendo con Vanessa toda la noche y que José llegaría a las 2:00 a.m. Bueno, ahí estuve cogiéndome ese exquisito culo toda la noche, donde Vanessa solo jadeaba de placer en los 5 o 7 orgasmos, la verdad que ya no me recuerdo de cuantos gozó, pero que ya llegando la una de la madrugada, le ofrecí un vino o un whisky, pues no me recuerdo en donde le di un somnífero para que no despertase y que José se diera gusto viéndola desnuda. La verdad que tenía un bonito cuerpo y rostro la chica valenciana.

    Yo me he vestido y me he retirado para que José la goce viéndola y le digo que el somnífero regularmente tiene un efecto de unas 4 horas. Lo dejo y me he ido. El siguiente día Vanessa me ha llamado reclamándome el haberla dejado en el hotel y que se ha despertado como si una resaca tuviera. Bueno, eso fue todo lo que me dijo y nunca supe más de esa noche, aunque meses después volvíamos a coger por las tardes en el mismo hotel. Un día me contó José que se estaba divorciando de su mujer, pero nunca me dijo los motivos. Como José nunca había tenido suerte con las mujeres, siempre pensé que su mujer era alguna chica promedio, pero la verdad que esta chica le encontró algo de gracia a mi amigo José, pues realmente era de buen ver; bonita cara y un tremendo trasero que tenía la mujer, quien era incluso como 7 años menor que José.

    Ya la había visto en la cámara de comercio, pero no sabía que era la esposa de José, y me di cuenta de ello por pura casualidad sin que ella lo supiera que yo era amigo de su exesposo. Finalmente, me la he llevado a la cama donde me ha entregado literalmente su culo, algo que siempre José me decía su mujer le negaba, pues yo siempre le contaba a cuantas mujeres me había cogido analmente. La verdad que Marisela es una diosa del sexo anal y a mí me lo entregó con gozo y gocé comiéndome ese culo. Y es en esas convivencias sexuales de como ella me cuenta que terminó con su marido por infiel y me menciona el nombre de Vanessa Jaqueline. Yo obviamente me hago el desentendido como si no supiera nada y no conozco a ambos, y es Marisela la que me cuenta que lo descubre en un video que el tonto de José ha filmado. Aquello aviva mi curiosidad y le pregunto: ¿Literalmente tu viste en el video que tu marido estaba con otra mujer? Y ella me responde: Si Tony, ahí se miraba él encima de ella, aunque ella parece que está más borracha que ni moverse puede.

    Pude intuir lo que el pendejo de José había hecho. El muy tonto se aprovechó de las condiciones de Vanessa y para joderse él mismo, se filmó y el video se lo había encontrado su mujer por esos días. Obviamente no fui directo a preguntárselo a José, pero poco a poco le fui sacando la verdad, aunque el nunca admitió habérsela cogido ese día y yo no le podía decir que su exmujer me lo había contado todo, después de una buena follada con ella, especialmente que él todavía guardaba esa posibilidad de regresar con ella y andaba en esos trámites de la reconquista y, eventualmente regresan con el tiempo, pero para esto José no me habla nada de ello. Lo único que un día me contó en forma de broma Vanessa era que le parecía como una pesadilla y que había soñado que su jefe José intentaba cogérsela en una habitación de un hotel. Pensé que quizá su subconsciente sabía lo que había pasado y ella pensaba era todo un sueño. No le dije nunca nada y lo dejamos así.

    Para una navidad invito a José a un coctel que di en el mismo hotel y sorprendentemente me presenta a Marisela como a su esposa y no hallo como disimular, pues esa misma semana le he sacado siete orgasmos a esta mujer y le he dejado ir cuatros descargas de mi semen en su boca, concha y culo. Ella quizá lo disimula mucho mejor que yo, pero el ambiente se vuelve más tenso cuando aparece Vanessa, con quien he acordado en subir a un cuarto de este hotel y darnos otra cogida. Ella llega y me toma del brazo como mostrando familiaridad y creo que Marisela cree que es mi esposa a quien yo le he negado, pero luego escucha que la presento como una amiga. Disimula y cuando tiene la oportunidad me dice: Tony, es con esa mujer con la que José se mira en el video… se que es ella. Y le dije: La verdad que no se quien es el peor: tú o tu marido.

    Ya nunca volví a coger con Marisela y fue hasta que me retiré de esa compañía, que José me confesó que no solamente la había filmado desnuda, sino que se la había cogido por la panocha y por el culo. Me mostro el video que aún conservaba y yo nunca tuve el valor de decirle que mientras todo aquello sucedía, yo también me había estado cogiendo a su mujer. La verdad que, si yo hubiese sabido que era la mujer de José, nunca me la hubiera cogido, pero esas son las coincidencias que se dan en estos enredos de la vida. En el video se ve como el muy pendejo se filma y acerca los lentes para ver cómo su verga desaparece en el culo de Vanessa. Y en estos enredos y esto porque realmente lo busqué, un día terminé cogiéndome a la hija de Vanessa y sé que ella lo supo inmediatamente, pues ella misma me invitó a celebrar en esa ocasión los 21 años de su hija Ashley. Le comí el culo como un día lo había hecho con su mamá a sus 18 años, le saqué una veintena de orgasmos en ese fin de semana y pensé que me lo iba a reclamar, pero me sorprendió su comentario o cumplido: Sé que te has estado cogiendo a mi hija, pero si la has hecho sentir como un día me hiciste sentir a mí, me alegro por ella.

  • Paula, la amiga de mi esposa

    Paula, la amiga de mi esposa

    Paula es el tipo de mujer que desde que la ves, te la quieres comer, tiene buenas tetas, boca grande, un buen par de piernas y aunque tiene trasero pequeño, su mirada depravada te hace envolverte en ella!

    Es amiga de mi esposa hasta la fecha, se llevan muy bien y son como hermanas, entonces yo tenía prohibidísimo acercarme a ella o a la mayoría de sus amigas, pero aun así de vez en cuando, fantaseaba un poco con ella.

    Una ocasión, cuando estábamos festejando el cumpleaños de mi cuñado en casa, ella estaba súper ebria al igual que mi esposa, yo no tome mucho ya que tenía que despertarme temprano al día siguiente, pero ellas estaban tome y tome y baile y baile, Pau estaba vestida muy ajustada, ¡con una licra negro y una blusa escotada que marcaba sus tetas y su rica pata de camello!

    Lety aun con la poca razón que le quedaba me dio que la acompañara a su casa y como vive a unas calles, me sentí obligado a hacerlo, para no tener problemas con mi esposa, así que la tome de un brazo apoyándola en mí y me dispuse a llevarla a su casa, como no quise ensuciar mi auto, ya saben, podía vomitar y no quería limpiar, la lleve caminando, pasito a pasito íbamos en la calle cuando la charla empezó!

    P: ¡Eres un tipazo Lusito!

    L: Gracias, ¡tú igual eres una excelente amiga y mujer!

    P: Que lindo, ¡con razón mi amiga está loca por ti!

    L: ¡Jajá, gracias, eso me hace sentir mejor!

    P: Pero yo sé que tú la engañas, ¡jajá!

    L: ¡Porque dice eso!

    P: Te acuerdas de Any ella me conto que tú estabas con ella hace tiempo, ¡cogiendo de lo más rico!

    L: ¡Hay esa Any, jajá, ya sabes que es muy fantasiosa!

    P: ¿Y si coges rico?

    L: Jajá, estas muy tomada, ¡sigamos caminando!

    Aunque me sentía extraño, su pregunta me excito un poco, me daban ganas de contestarle sarcásticamente o invitarla a probar, pero o debía seguir firme con el acuerdo con mi Lety, todas menos sus amigas, así que aguantándome las ganas llegamos a su departamento donde pretendía dejarla, aunque ella demoraba un poco buscando sus llaves.

    L: ¿Qué pasa, todo bien?

    P: Hay, ¡no sé dónde están mis llaves!

    L: ¿Necesitas algo?

    P: Si, necesito esto…

    Ella comenzó a besarme, yo un poco sorprendí quise alejarla de mí, pero honestamente besaba tan rico que me dejé llevar, nos besábamos muy apasionadamente, ella me acariciaba la espalda y yo empecé con su espalda para llegar a su traserito, ¡abrimos los ojos y nos separamos!

    P: ¡Perdón, fue un impulso!

    L: ¡No pasa nada, esta ida!

    P: ¡Jajá, estoy más cuerda que nunca jajá!

    L: ¡Bueno ya entra para que regrese a casa!

    P: ¡Ok!

    Cuando parecía que iba a abrir su puerta, ella volteo hacia mí y se lanzó a besarme nuevamente, ¡esta vez no lo rechace y también metía mi lengua en su boca! Nuestras manos tocaban los cuerpos ardiendo de deseo, ¡mi amigo despertaba rozando su pierna y ella al sentirlo más se motivaba!

    La recargue en la puerta de su departamento y la abrace pro atrás, le rempujaba mi verga en sus nalguitas besándole su cuello, ella, gemía y me movía su trasero muy rico.

    L: ¡Siempre te eh querido coger!

    P: ¡Yo a ti!

    Me empujo a la pared y me bajo el pantalón con todo y trusa, al ver mi verga note como se le antojo y como la deseaba, empezó a acariciármela dándole pequeñas lamidas, yo volteaba para ver que no nos vieran, ¡Pau era una experta mamando y me estaba haciendo gozar muy rico!

    L: ¡Dios, que rico, sigue, sigue así!

    P: ¡La tienes riquísima, que grande que gruesa!

    L: ¡Comete toda, que rico!

    P: ¡Qué envidia y pensar que ella lo tiene todos los días!

    Después de hacerme gozar con su boca ella se puso de pie recargándose en las escaleras empinándose muy sensualmente, yo le bajé la licra y su tanga, llevando mi lengua en sus muslos y sus nalgas, el sabor a limón de su sudor me excitaba más y más, le puse mi verga en sus nalgas, ella se meneaba muy rico, ¡la puse en medio de sus nalgas y tomándola de su cintra me la masajeaba bien rico!

    P: ¡Que rica verga!

    L: ¿Te gusta?

    P: Mucho, ¡ya la quiero!

    L: ¿Ya quieres que te coche?

    P: ¡Si ya métemela, métemela toda!

    La penetre despacio, ella quería sentir todo mi tronco, pero yo la lleve relajado, le acariciaba sus tetas y le apretaba los pezones, sus movimientos eran muy sensuales, mi verga era apretada y masajeada al mismo tiempo, observaba para verificar que nadie nos veía, fue entonces que acelere mis movimientos, ¡y empecé a darle más y más fuerte!

    P: Así Luis, así, cógeme, que rico, ¡que rico lo haces!

    L: ¡Tienes un coño riquísimo!

    P: Me encanta como lo haces, métela más, ¡métela toda!

    ¡Sabía que en cualquier momento nos podrían descubrir, pero solo quería seguir penetrando a la amiga de mi mujer, le apretaba fuerte sus tetas ya por debajo de su blusa, subí mi pie a un escalón para penetrarla más rico, le jalaba el cabello dándole fuertes tirones, y le mordía las orejas!

    P: ¡Me voy a venir Luis, ah!

    L: ¡Yo también, me voy a venir!

    P: ¡Dios, no lo hagas a dentro!

    Se la saque chorreándole la espalda de leche, ella también expulsaba fluidos y se tambaleaba por el orgasmo, toda su espalda estaba llena de mi semen, ¡ella me volteo ver con una cara de placer que me hizo escupir hasta la última gota!

    Nos despedimos normal, acordando dejar eso en secreto, me fui satisfecho y sabiendo que Paula seria mía, una amante más a mi lista.

  • La sensual y voluptuosa Valentina

    La sensual y voluptuosa Valentina

    Fue hace más o menos un año estaba en el centro de la ciudad buscando un buen lugar para comer, llegué a una plaza, y la vi, ahí estaba con su sensual figura caminando sintiendo como todos en el lugar la admiraban, yo me quedaba boquiabierto era tan hermosa, su figura marcada por horas en el gimnasio unas nalgas redondas voluptuosas, y sus tetas que fácilmente eran una copa D, la vi abrir un local con temática de videojuegos, en ese momento me olvidé de lo que había ordenado y me pare a seguirla cuando llegue una voz refinada y tranquila me preguntó

    V: Dime ¿En qué puedo servirte?

    Yo me quedé atónito no sabía que decirle, me perdí en su hermosura, y le dije:

    D: Una consola de Xbox por favor

    Ella muy sonriente y cortés me dijo que si, y mientras la ponía fuimos conversando su nombre era Valentina, nuestra plática avanzaba de lo más común y normal pero tenía que hacerlo tenía que preguntar si tenía pareja ella con cierto rastro de tristeza me dijo que sí, yo le pregunté qué sucedía.

    V: Mi novio es algo celoso y piensa que le seré infiel solo que él no se da cuenta que mientras me hace esos ataques de celos me va perdiendo.

    D: No te preocupes él debe entenderlo debe saber que no está en lo correcto y se dará cuenta de su error.

    Ella llorando me abrazo y empezó a llorar en mi hombro, yo como buen caballero le invite a tomar un café y que se relajara más, ella me dijo que acaba de abrir y tenía que atender el lugar, yo le respondí que estaba bien que a la hora que cerrará fuéramos, ella acepto y así pasaron las horas.

    Dieron las 9 pm la hora indicada, yo la esperaba afuera en la plaza y ella salió, la espere a que cerrara y nos fuimos a un bar muy popular de la zona, ahí me fue platicando más de su vida mientras las cervezas pasaban, dieron las 12 ambos nos divertíamos, pero los teníamos que trabajar al día siguiente, me ofrecí llevarla a su casa y acepto, estando ahí me invitó a pasar un rato y tomar un café para que se nos bajará. estando ahí seguimos nuestra conversación de trivialidades, pero yo no podía esperar, veía esos labios carnosos ardientes, hasta que finalmente le robe un beso, fue entonces cuando pasó, ella ni siquiera intento detenerme siguió el beso, y lo que había empezado como una simple curiosidad por una persona se iba transformando en un ardiente deseo incontrolable, la empecé a acariciar su esperaba y bajaba hasta sus nalgas, ella ardiendo en pasión trataba de ocultarme sus gemidos, yo le besaba el cuello y jugaba con sus nalgas, y en un rápido movimiento y con maestría bajo mi pantalón y empezó a besarme el paquete, lo escupía y lo metía todo en su boca yo trataba de aguantar tanto como podía, fue entonces cuando decidí tomar el control y le saque el pantalón.

    Fue hermoso ver esas nalgas que salían relucientes de ese pantalón apretado, entonces comencé a hacerle un oral, su clítoris inflamado pidiendo a gritos ser liberado en orgasmo, lo empecé a lamer y dar leves mordidas, mientras con mis dedos jugaba con su concha mojada, y entonces sucedió un hermoso grito de placer que me avisaba su orgasmo.

    V: Sigue!!! No pares!! Ya casi!! Me vuelves loca bebé!

    D: Tú también me vuelves loco nena estoy apunto.

    Y sucedió, su gran orgasmo mojo toda mi mano ella al percatarse que yo aún no había llegado empezó con una mamada magistral, lo hacía con tal experiencia que fue inevitable venirme en si boca.

    V: Desde que te vi sabía que sabías delicioso, pero no me imaginaba cuánto.

    D: Eres grandiosa nena.

    Pero eso no era suficiente mi miembro pedía más, seguía erecto, entonces la acosté y le abrí ese hermoso par de nalgas y la penetre fuerte y al fondo ella solo soltó un fuerte gemido y se puso en cuatro y empecé a jalarle el cabello y darle un par de nalgadas eso parece la prendía más, no dejaba de decirme:

    V: No pares sigue, más fuerte dame más fuerte.

    Entonces decidí empezar a jugar con sus pechos jalaba y pellizcaba sus pezones, entonces ella empezó a estimular su clítoris ella gemía muy fuerte y se le iba el aire, yo estaba a punto de llegar a mi límite, y se lo hice saber.

    D: Me vengo nena me vengo

    V. Vente adentro tomo pastillas

    Yo no pude soportar más y una gran corrida salió y la inundó esto provoca un gran orgasmo en ella, la sensación de sus fluidos y los míos mezclándose se sentía de forma maravillosa, nos acostamos el reloj marcaba las 3 de la mañana y nos quedamos dormidos a las 7 de la mañana me desperté con un café encima y ella al lado mío diciendo:

    V: Una excelente noche la de ayer, ojalá podamos repetirla…

    Y me besó de forma cariñosa ambos tomamos un café y cada uno agarro para sus trabajos, ese el inicio debían gran relación de amigo amante.

    Más adelante esperen más relatos de Valentina.

     

  • La primera vez que fui de otro estando casada

    La primera vez que fui de otro estando casada

    Es mi segundo relato y quiero agradecer a todos los que me han escrito a mi correo, han sido muy amables con sus comentarios, por los que se han interesado por mis vivencias y esta es una de las que me han pedido les comparta, espero sea de su agrado.

    Para los que no saben de mi les comento que soy una señora casada con dos hijos, uno de 10 años y mi peque de 8 añitos, me casé a los veinte años, trabajo como secretaria.

    Desde que era soltera me gusta vestir formal para salir, venir a la oficina o para una ocasión especial con medias a medio muslo sujetadas con ligueros tangas, estar cómoda tener una buena presentación.

    Me gustan las pláticas con los hombres que saben cómo tratar a una señora como yo con instantes de seducción, una nunca sabe lo que pueda pasar, como en esta primera ocasión.

    Tenía año y medio de casada, tendríamos en la empresa una cena de festejo por los logros obtenidos en la empresa, todos estábamos muy felices contentos días antes le había comentado a mi esposo para que me acompañara y fuimos a comprar el vestido que llevaría.

    Mi esposo fue el que escogió el vestido que llevaría un vestido rojo ajustado abajo de medio muslo para que no se notara el encaje de mis medias sujetadas con ligueros, que para esa ocasión escogí una medias negras de red ligueros negros y tanga de hilo.

    La fiesta seria el viernes después de la hora de oficina para esa ocasión nos habían dado una hora antes de salida, por la mañana del viernes mi esposo me comento que no sería posible me acompañara porque tendría que estar en una de la reuniones donde da clases la habían programado para esa tarde noche

    Sinceramente me sentí un poco triste le comente que no iría si no me acompañaba mi esposo me dijo que no debía faltar que tendría que ir ya habíamos programado que mi suegra vendría a la casa para quedarse a cuidar a mi hijo.

    El día estuvo con mucho trabajo en la oficina mis compañeros mi jefe estábamos muy contentos porque nos felicitarían por los logros obtenidos motivos más para estar presentes.

    Después de salir de la oficina al llegar a casa estaba por cambiar de usar el vestido que mi esposo me había comprado llevar uno suelto, ya que mi suegra estaba no quería que se molestara ya que siempre que había usado vestidos a justados me comentaba que una señora casada como yo no debía vestir así con esos vestidos ajustados menos usar medias a medio muslo con ligueros tangas.

    No quería tener un problema con mi suegra o con mi esposo por no usar el vestido, así que me puse el vestido mis medias negras de red sujetadas con los ligueros mi tanga y una gabardina para que cuando saliera de mi recamara mi suegra no se molestara.

    Cuando salí de la recamara la mirada de mi suegra no fue de aceptación ya no podía hacer nada salí de la sala, al subir a mi auto note que se subía mi vestido se notaba donde terminaban mis medias el encaje de los ligueros tenía que bajarlo pensé en regresar a cambiarlo pero no quería dar motivos así que fui al salón donde sería la celebración.

    Nos habían asignado una mesa para nuestra área, una de mis auxiliares me había apartado un lugar, me senté a un lado de ella me preguntaron por mi esposo les comente el motivo del porque no había acompañado.

    Minutos después llego mi jefe había un lugar vacío a un lado mío lo invitamos se sentara su esposa no lo había acompañado, hicieron mención de los logros obtenidos en la presentación, mencionaron nuestra área tenía que pasar mi jefe para recibir un premio, en verdad estábamos muy contentos cuando mencionaran nuestra área mi jefe me pidió lo acompañar no quería yo pasar me insistió pasamos por el premio.

    Nunca me había sentido apenada pero subir en un evento sentir las miradas de todos me hizo recordar que no debía haber llevado ese vestido sinceramente moría de pena, mi jefe dio unas palabras de agradecimiento que no puse atención ya que quería terminara ese momento, una siempre sabe cuándo las miradas están fijas en una.

    Cuando regresamos a nuestra mesa mis compañeras hacían porra festejos nos dijeron ‘hacen bonita pareja’, ambos dijimos mi jefe y yo ‘no como creen ya somos casados’ y reímos todos.

    En un suave susurro mi jefe me comento al oído ‘lástima que estamos casados’, en los dos años que teníamos desde que nombraron como mi jefe nunca me había hecho algún comentario de ese tipo sinceramente me tomo por sorpresa simplemente le mire le sonreí, por mi nerviosismo te conteste ‘si verdad’, nos empezaron a servir los platillos mi jefe me pregunto por mi esposo le comente porque no había podido acompañarme, me dijo ‘que lastima estas más guapa que de costumbre’ solo le dije ‘gracias’ le sonreí no le di importancia al cumplido.

    Nos felicitábamos hacíamos bromas había música, se levantaron algunas parejas para bailar un proveedor fue a sacarme a bailar cuando estaba bailando con el me pregunto si mi jefe era mi esposo le dije que no, me dijo que me veía muy guapa que felicitaba a mi esposo, su comentario sinceramente me puso inquieta.

    Cuando regrese a la mesa mi jefe me saco a bailar era una música suave me susurro al oído que era una lástima que no hubiera ido mi esposo que le gustaba como se me veía ese vestido, me felicitaba que usara ligueros medias que se había dado cuenta en la oficina como se notaba el encaje en mis vestidos mis faldas ajustadas, que le gustaría que su esposa vistiera como yo no sabía que responderle.

    No pensé que mi jefe se fijara en mí, sentía su mano como la ponía sobre mi cadera en el encaje de mis ligueros y mi tanga sentir su voz en mi oído me hizo ponerme nerviosa inquieta, que un hombre que no era mi esposo me hiciera esos comentarios no pude evitar ponerme un poco húmeda.

    Como lo comente en los dos años que tenía como mi jefe nunca me había hecho alguno comentario de ese tipo, que le gustaba como movía mi cadera al caminar como bailaba cuando me saco el proveedor que se había dado cuenta como me miraban que me movía rico le mire a los ojos le dije que no siguiera que era mi jefe que estábamos casados.

    Nos fuimos a sentar dejo que camina delante de él sentí por primera vez la mirada de mi jefe en mi cadera, la verdad no sabía que hacer quería irme antes pero no sé hasta el momento porque no salí.

    Nos sirvieron los bocadillos hacíamos comentarios de todo tipo, cuando sentí que el pie de mi jefe lo pasaba por debajo de mi zapatilla, hacia el movimiento para separar mi pierna, las abriera trate de oponerme pero no quise hacer un escándalo, cuando lo mire me sonrío me susurro ábrelas.

    Le dije que no que no era correcto, me volvió a insistir abrí mis piernas sentí como se subió mi vestido hasta el encaje de mis medias que mi jefe miro donde empezaba mi piel, mi jefe me susurro que rico se ve, me levante para ir al tocador por segunda ocasión estaba por irme cuando entre al tocador sentí que estaba húmeda no podía creerlo trate de secarme pero había manchado ya mi tanga regrese a la mesa por mis cosas para irme.

    Tome mi bolso mi gabardina les comente que tenía que irme porque mi hijo estaba solo no quería llegar tarde mi jefe no estaba, así que salí al estacionamiento no había gente ya que había comenzado el baile estaba por llegar a mi carro ya que lo había dejado hasta el fondo cerca de la salida cuando sentí unos paso, era mi jefe me dijo que lo disculpara que no sabía porque se había portado así.

    Le dije que no era correcto me dijera eso que sabía que era casada el también, me dijo que no podio evitarlo que hacía días me lo quería decir que le gustaba como me vestía como lo atendía que lo disculpara pero no podía evitar que lo gustara que varias veces que le hacia el amor a su esposa había pensado en mí me le di la espalda.

    Le dije que ya no me dijera camine me tomo por la espalda me dijo que no podía evitarlo, que lo seguiría haciendo me abrazo se me repego trate de librarme de él moví mi cara para mirarle por mi hombro le dije que gritaría me soltó solo para besarme.

    Trate de librarme le dije que no empezó a besarme mi cuello mis oídos me dijo que le gustaba que me deseaba, bajo una de sus manos la puso en medio de mis muslos subió mi vestido sintió lo húmeda que estaba me dijo que rico mira como estas mi humedad la embarro en mi tanga, me dijo te quiero coger se me repego le dije que no me volvió a besar le abrí mi boca deje entrara su lengua la acariciaba con la mía no pude evitar repegarme a él dejara me acariciara.

    Mi panocha la tenía en su mano húmeda deseosa empecé a gemir la otra mano acariciaba mis nalgas mi vestido en mi cadera en medio del estacionamiento me repego a una camioneta, lo besaba con desesperación le dije que ya no siguiera estaba excitada caliente desde que me había casado no me había tocado otro hombre y menos dejar me acariciara.

    Baje una de mis manos le empecé acariciar su verga él se la saco la sentí caliente gruesa diferente a la de mi esposo acaricie su verga sentía los líquidos en mi mano hice el intento para mamársela me dijo que no que me la quería meter le dije si tenía condón me dijo que no le dije que sería otro día, que me tenía que ir.

    Lo volví a besar se me repego de nuevo le solté su verga se me restregaba en mi panocha depilada sentía su cabeza como tocaba mis labios vaginales queriendo entrar no podía más, le decía que tenía que irme que me dejara me seguía acariciando besando, lo que nunca pensé decirle ‘cógeme no puedo más cógeme…’.

    Me volteo puso mis manos sobre el cofre de un carro hizo a un lado mi tanga, sentí como la cabeza de su verga se abría camino en mi panocha, sentía por primera vez desde que me había casado otra verga diferente caliente, poco a poco hasta que cocho su vientre con mis nalgas solo gemía le dije ‘te sales cuando te vayas a venir’ me dijo que sí.

    Sentía el rico vaivén entra y sale gemí mordía mis labios para no gritar me susurraba al oído… ‘Por fin eres mía’ empecé a moverme con deseo con desesperación me decía que lo apretaba muy rico que cogía muy rico ‘así así cógeme cógeme -le decía- SOY TUYA TUYA… cógeme cógeme, cuanto deseaba cogerte’.

    Me movía más tuve mi orgasmo sentí como estaba a punto de venirse le dije ‘salte salte’ no me hizo caso me sujeto más me abrazo con fuerza sentí como su verga se ponía rígida los golpes de leche dentro de mi bañándome caliente era la primer leche de otro hombre después de que me casara oía que gemía se vaciaba dentro de mí.

    Sus últimos disparos los sentí como nuestra mezcla se fundía en una sola mi primera vez que le fui infiel a mi esposo en un estacionamiento de un salón, saco su verga, sentía como escurrían su leche en mis medias mi tanga me hizo me hincara para mamarle su verga se la mame mirándole a los ojos probando la mezcla de mi entrega y su leche.

    Otra verga diferente se la limpie me levanto me recargo contra una camioneta de espaldas, empezó a mamarme limpiarme bajo mi tanga me la saco se la guardo me dijo quiero tenerla de recuerdo, solo me dejo con mis medias sujetadas por mis ligueros.

    Me acompaño a mi auto nos despedimos era la primera vez que iba a llegar a mi casa sin tanga con leche de otro mientras manejaba camino a mi casa.

    P.D. Pueden escribirme a mi correo [email protected]. Con doble n.

    Una nunca sabe lo que pueda pasar cuando y donde.

     

  • Cogiéndome a Andrea (Parte 2)

    Cogiéndome a Andrea (Parte 2)

    Mi segundo encuentro con Andrea fue de lo más fácil ya que a sus padres se les ocurrió mandarme con ella a hacer algunas compras a la ciudad más cercana de aquí del pueblo donde yo vivo, en el camino me iba contando como le había dolido el culo la primera vez que la cogí que casi podía ni sentarse y que esa tarde tuvo que ir a cagar y lo primero que boto fue mi abundante leche de su culo rosado y tierno pero que durante esa noche no se sacaba de la mente las dimensiones de mi guevo y su asombro de que todo le haya entrado en su divino culo.

    Al llegar a la ciudad hicimos las compras lo más rápido que pudimos y allí de inmediato nos fuimos a un motel como habíamos quedado la vez anterior la niña estaba muy deseosa y al más mínimo chance me lo hacía saber rozándose conmigo y yo le metía manos en esas tetas medianas que tiene y en sus nalgas al entrar a la habitación la tome de la cintura y la empecé a besar ella se dejaba hacer empecé a meterle mano a ese cuerpo joven y tierno de curvas y carnes finas y abundantes, así estábamos hasta que empecé a desnudarla, le quite su franela y pantalón ajustado y la deje solo en un bikini blanco que se ajustaba bien a sus caderas, yo por lo tanto me desvestí lo más rápido que pude dejándole ver mi guevo a en su máximo esplendor estaba totalmente excitado con muchas ganas de llenarle ese culo de leche y desvirgarle su tierna cuca de labios rosados y gruesos.

    La niña abrió sus ojos asombrada de ver mi guevo completamente parado y depilado con razón me dijo que le había dolido su culito si le había metido semejante tranca pero que de igual forma estaba loca por sentirse llena nuevamente en su culo y de sentir mi leche en sus tripas y que ya quería sentirme dentro de su cuca.

    Le quite su bikini y me metí de lleno entre sus piernas gruesas y empecé a lamer esa cuquita tierna rosada de labios gordos y clítoris grande le pasaba mi lengua a lo largo de ella y paraba en el culito, empecé a mamársela más fuerte y con un ritmo acelerado ella se retorcía de placer gemía y me agarraba del cabello ‘aaahhh’ grito y se retorció había tenido su primer orgasmo no me detuve y seguí chupando y mamando hasta que fui subiendo por su vientre y le mame sus teticas lindas rosaditas y le coloque la cabeza de mi huevo en su cuquita me dijo hazlo suave recuerda que soy virgen le dije tranquila no te dolerá empecé a pasar el glande por toda su raja para llenarlo de sus fluidos vaginales ella se retorcía por el placer que recibía y empujaba su pelvis hacia mi guevo en señal de que quería ser penetrada.

    Me ensalive el guevo y empecé a metérselo poco a poco y ella empezó a gemir y a pegar pequeños quejidos ‘aahh uff suave me duele’ ya la cabeza de mi guevo había desaparecido en su interior había sido abrazado por esos labios gordos empecé un mete y saca suave ella gritaba ‘ahh ahh suave que me duele aahh’ me dolía el pecho de tanto aguantar allí tome sus piernas y coloque sus tobillos en mis hombros y me deje caer de un solo golpe ‘aaahhh’ grito fuerte y sus ojos se llenaron de lágrimas ‘me duele ah me matas aahh sácamelo ah salvaje ah’ le metí los 19 cm de guevo completos en su estrecha cuca sentía mis bolas rebotar en su culo ‘aaah’ empezó a llorar y a darme golpes en el pecho yo me quede estático y deje caer sus piernas a mis costados empecé a moverme poco a poco en forma circular para anchar un poco su estrecha cuca ella gemía y lloraba de dolor ‘ah que me has hecho me desgarraste toda me duele me arde sácalo vámonos ahhh uff’ le dije ‘tranquila ya no eres virgen’, ‘aaahh’ gritaba empecé a darle un poco de más fuerte y a ella empezaba a gustarle tome un ritmo considerado ya ella gemía de placer con un poco de dolor aun ‘ah ahh dale anda así suave así rico aahh rico dale’ la besaba así estábamos en la posición de misionero había desvirgado a la joven y tierna hija de mis jefes un cuerpo que muchos hombres querían coger y ya yo había disfrutado de sus dos orificios la cogía con fuerza ella gritaba ‘ah aah dale anda me vas a matar’ ya sentía la cuca más abierta la besaba la tomaba por esas nalgas para afincarme y metérselo todo.

    Ella de repente grito ‘ah’ y volteo los ojos y arqueo su espalda sentí como los espasmos recorrían su joven cuerpo y los músculos de su cuca apretaban mi grueso guevo había acabado con mi guevo adentro ‘aah rico ah dame así anda soy tuya’, yo ya no daba para más y besándola le di con más fuerzas le inunde sus vírgenes entrañas con un chorro de leche espesa y caliente mientras la besaba a lo cual me dijo ‘eres loco puedo quedar embarazada me inundaste toda’ no le hice caso y seguí bombeando hasta la última gota de leche en sus entrañas ‘ah que buena estas Andrea aah’.

    Estábamos sudados, ahí me quede dentro de ella por un minuto hasta que me hice a un lado sacando mi huevo de una cuca que se empeñaba en retenerlo cuando lo saque hizo un ruido como de succión choopp y ahí empezó a salir mi leche de esa rosada cuca ligada con sangre de la joven, ella cerro sus piernas y no le dio importancia al asunto, pero si vio mi guevo todo manchado de su sangre solo me dijo ‘me duele todo pero fue rico’ le dije ‘cuando quieras repetimos’ me dijo ‘déjame descansar’ y se quedó dormida no sin antes decir ‘pero esta vez me coges por el culo’ le dije ‘ok’.

    Cuando despertó me tenía pegado a sus nalgas con mi guevo en medio de su raja, pero eso ya es otra historia y al salir del motel fuimos a una farmacia y compre anticonceptivos de emergencia no iba a dejar preñada a la chica consentida de mis jefes y hoy en día cogemos en todas partes las veces que podemos así que la potranquita de mis jefes ha sido bien domada ya la enseñaré a mamarme el guevo.

    Sus padres están estudiando la posibilidad de que yo me convierta en su chófer particular en la ciudad donde la joven va a estudiar.

    Espero sus comentarios y si alguno de Uds. quieren ver el cuerpo de Andrea dejen sus correos y verán la hembra que es!