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  • Un tesoro reservado

    Un tesoro reservado

    Un tesoro bajo el pijama guardo, 
    sólo para mi esposo reservado, 
    únicamente por él disfrutado; 
    en cuanto entra por la puerta yo ya ardo. 

    Es como si resonara un petardo; 
    corro hacia él y quiero estar a su lado.
    Me rozo con su cuerpo musculado; 
    su polla aumenta y ya es como un bolardo. 

    Me quita el jersey y mis tetas florecen;
    las acaricia y luego me las chupa; 
    abajo el pantalón, mis ganas crecen;

    me agacho, su polla mi boca ocupa. 
    En cama, ay, sus embistes me estremecen; 
    ¡qué delicia, ah, ahh, cómo monta en mi grupa! 

     

  • Lo que digas Oni-chan (2)

    Lo que digas Oni-chan (2)

    Esa misma noche, dentro de su taller en la Torre Prisma, Clemont examinaba con cuidado el misterioso paquete que había recibido hace unos minutos, el remitente le era desconocido y al abrirlo vio que en su interior sólo había un holomisor.

    Apenas encendió el aparato cuando el anuncio de una llamada entrante apareció en la pantalla del aparato y con un poco de dudas activo la llamada sin dejar de preguntarse sobre quién y por qué lo llamarían tan tarde.

    —¡Bonnie! —gritó el rubio totalmente sorprendido cuando vio que su hermana estaba recostada en una enorme cama, completamente desnuda.

    —¡Buenas noches, mi querido amigo!—lo saludo una voz muy profunda

    —¿Quién eres y que fue lo que le hiciste a Bonnie? —preguntó indignado el especialista en pokémon eléctricos

    —Tranquilo amigo, por el momento mi nombre es irrelevante y en cuando a mi pequeña Imoto, ella solo está descansando —respondió la voz con una nota de alegría.

    —¿¡Tu imoto!? —preguntó intrigado e indignado.

    —Clemont, Clemont, Clemont —respondió la voz —Has sido un hermano muy distante y desatento últimamente, y alguien tenía que cuidar de este lindo angelito! —menciono mientras que una mano fuera de cuadro acarició los suaves y pequeños muslos de la rubia.

    —Sólo deja que la oficial Jenny te atrape —respondió molesto el rubio, apretando los puños mientras su rostro se tornaba rojo por la furia.

    —Veo que primero tendré que enseñarte la virtud del autocontrol y la paciencia—respondió su interlocutor entre risas, provocando aún más furia en el líder de gimnasio, quién parecía a punto de decir algo más antes de ser interrumpido.

    —Pero antes de que se te ocurra hacer una estupidez, amigo mío, me pregunto que pasara en cuando se difunda al público que la final del campeonato de Kalos fue un completo fraude—dijo la voz mientras se desplegaba un archivo llamado «El campeón escogido»

    —¡Es increíble que la región de Kalos arreglará la batalla final del campeonato a espaldas de los dos contendientes! —anuncio, mientras que Clemont quedó petrificado por lo que estaba observando

    —¿Y que podría ser peor que eso? —dijo mientras mostraba más de la información y fingía estar pensando —Tal vez que tú lo sabias y no sólo no hiciste nada para impedirlo sino que fuiste cómplice ¡Con amigos como tú el chico de Kanto no necesita enemigos!

    Clemont se sentía muy enfadado este sujeto no sólo tenía a su hermana en su poder sino que también tenía información que haría cimbrar Kalos desde sus cimientos.

    — ¿Y qué es lo que quieres? —preguntó Clemont mientras apretaba los puños.

    —¡Qué cara amigo! —dijo el misterioso sujeto feliz por ver el rostro desencajado de Clemont—Pero si tanto deseas una explicación sobre mi imoto y yo, solo tienes que revisar la sombra de Xerneas ¡Y no olvides de llevar el holomisor! —comento el misterioso sujeto antes de cortar la comunicación.

    Clemont no tardó en descifrar las palabras aquél misterioso sujeto y se fue corriendo al parque de la Primavera, donde en el centro se alzaba una estatua de Xerneas, el pokémon protector de Kalos.

    «¿Que es lo que estoy buscando?» se preguntó mientras miraba la estatua «Bajo la sombra de Xerneas» se repito casi inconscientemente sin dejar de buscar.

    Alrededor de la estatua estaban varias bancas para descansar, así que vio cuidadosamente cada una de ellas hasta toparse con algo misterioso, en una de ellas había una historieta abandonada así que se acercó lentamente y vio que se trataba de un número aparentemente antiguo de «La venganza de robotus», un cómic en donde un androide convertía a un grupo de científicos en una especie de zombie usando nanobots.

    —¿Que tratas de decirme? —dijo Clemont cuando abrió el cómic y para su sorpresa el interior del mismo mostraba fotografías de su hermana mientras paseaba por el parque. De improviso el holomisor empezó a vibrar, Clemont tomó la llamada sabiendo de antemano quien era el emisor.

    —¡La venganza de Robotus! —dijo el misterioso sujeto al inventor —¿Sabías que en su momento fue muy criticada por sus escenas crudas y semi desnudos femeninos? —preguntó mientras Clemont continuaba mirando más y más imágenes de su hermana— A pesar de eso, ahora un número original se cotiza en más de 600 Pokedolares —dijo el misterioso sujeto.

    —¿Pero qué significa esto? —se preguntó intrigado el rubio mientras que las imágenes de su hermana pasaban de situaciones comunes a más comprometedoras, ya que en algunas fotografías la pequeña rubia estaba posando como si estuviera modelando para una revista de caballeros.

    —¿Sabes algo? ¡Aunque sea pequeña Bonnie es muy sexy! —dijo el misterioso sujeto aumentando la furia y la intriga del líder de gimnasio. En ese momento el veía a su hermana usando un vaporoso camisón rosa que dejaba ver claramente la insinuación de su pecho desnudo.

    —¿Cómo hiciste que ella se expusiera así? —preguntó Clemont con intriga. la siguiente imagen mostrada era de la pequeña rubia usando un reducido bikini blanco parecía estar al borde de una piscina mientras que disfrutaba de una bebida.

    —Puedo asegurarte que no la obligue en lo más mínimo, Bonnie lo hizo quiso —respondió el interrogado con amabilidad

    —¿De qué diablos estás hablando? ¡Es obvio que tuviste que obligarla! —respondió el rubio cada vez más alterado ya que la imagen que veía era su hermana usando un pequeño conjunto de ropa interior blanca compuesto por un entallado corsé un ligero con medias a medio muslo rematado con un delicado encaje, usaba unas zapatillas de tacón y guantes hasta el codo tenía un delicado tocado rematado con un delicado velo todo echo para simular un vestido de novia.

    ”Sé que no sabes mucho de historietas, ya que según tú son una pérdida de tiempo así que te haré una pequeña pregunta ¿Cómo es que consigue el maligno Robotus infectar con nano máquinas a su primera víctima?».

    Entre las fotografías de su hermana estaba la única página de la historieta, en donde se puede ver como el androide vacía un líquido verde en una taza de café.

    —¡Estas insinuando que usas tecnología de control mental basado en el uso de nano máquinas! —respondió Clemont con una incredulidad evidente.

    —Apuesto a que no recuerdas cual es el la bebida favorita de Imoto! —respondió el interlocutor dejando a Clemont impávido ante la pregunta.

    —¡A Bonnie le gusta la fresada mineral! —respondió amablemente la pequeña, quien recién despertaba, y no ocultaba su desnudez ante la cámara del holomisor.

    —Es verdad imoto, a ti te fascina esa bebida —respondió amablemente el joven misterioso el cual sin mostrar su rostro a la cámara subió a la cama, Bonnie se acomodó en su regazo mientras que cruzaba sus brazos sobre ella para cubrirla mientras que el rubio nuevamente estaba con la cara desencajada.

    —¿Sabes algo Clemont? Yo seguí a Bonnie por días y a pesar de ser tan linda vi que tenía muy pocos amigos, más allá de Dedenne, ella paseaba sola por este enorme lugar.

    Bonnie caminaba por el parque con su fiel Dedenne dentro del bolso amarillo que colgaba de su hombro derecho.

    —Podía no demostrarlo, pero era evidente que se sentía muy sola.

    Ella solo veía a varios niños jugar con una pelota y al acercarse para unirse al juego ellos le dijeron que estaban completos.

    —Creo que pensaba que era un mal día cuando llegó al puesto de bebidas y le dijeron que se habían agotado—dijo tranquilamente el chico.

    Y con un rostro frustrado Bonnie se sentó en una de las bancas inflando sus mejillas en señal de enojo.

    —¿Cómo no sentirse mal al ver esa carita llena de decepción? —se preguntó antes de seguir con el relato

    Fue entonces cuando Bonnie vio como uno de los empleados del lugar se acercaba hacia ella y le ofreció una botella de fresada mineral, la cual acepto alegremente e incluso le dio un poco a su Dedenne.

    — ¿Cómo supiste cuál es la bebida favorita de Bonnie? —preguntó Clemont interrumpiendo el relato molesto por el hecho de que el acaricia los muslos de su hermana.

    —Amigo mío, se pueden saber muchas cosas sí sabes preguntar —respondió el desconocido con naturalidad mientras tocaba levemente los pechos de la menor.

    —Pero una tecnología como la que sugieres podría ser peligrosa ¡Podría causar algún tipo de daño cerebral! —exclamo Clemont preocupado por los efectos secundarios.

    —Te aseguro que mi tecnología es muy segura, toma rápidamente el control del huésped —respondió el interlocutor antes de seguir con el relato.

    Unos minutos después Bonnie comenzó a sentirse cansada y muy mareada sobre la banca del parque «Me siento mareada» pensó la mientras bebía un poco más de la fresada, cuando de improviso se levantó y empezó a caminar por el parque con un rumbo desconocido.

    Minutos después la pequeña se encontraba en lo que parecía ser el interior de un local desocupado, cerca de la parte más remota del parque, en donde un chico de piel clara y cabello azul la esperaba sobre un cómodo sofá junto a una hielera.

    Sin pensarlo Bonnie se acercó lentamente al chico, quién la recibió con los brazos abiertos, justo cuando se desplomó inconsciente y delicadamente la colocó a su lado mientras miraba su reloj sabiendo que la tendría completamente controlada en una hora.

    Para no desperdiciar el tiempo aquel chico acariciaba lentamente el adormilado cuerpo de Bonnie, y para su beneplácito la pequeña parecía disfrutar del trato recibido.

    —Sí de pequeña eres así de sensible, estoy ansioso de sentir como serás en unos cuantos años. —dijo calmadamente mientras aumentaba sus caricias al cuerpo de la pequeña rubia.

    Así pasaron los minutos hasta que el sonido de una alarma proveniente de su pokegear le indicó que el proceso de conversión había terminado y lentamente la pequeña comenzó a despertarse, tallando sus ojos para acostumbrarse a la luz.

    —Bienvenida, linda ¿Dormiste bien? —preguntó al ver a la adormilada chica, quién lo miro fijamente por un momento antes de darle un torpe beso en los labios.

    —¡Esto no me lo esperaba! —dijo amablemente a la acción tomada por la rubia, quien solo sonrió dulcemente, mientras se acercaba lentamente a la chica y miraba con atención sus lindas aunque infantiles facciones.

    —¡No cabe duda de que serás una chica muy hermosa cuándo crezcas! —dijo mientras acariciaba delicadamente el rostro de la chica y empezó a besarla suavemente, y para su sorpresa la pequeña rubia inconscientemente correspondía los besos recibidos.

    Una vez que se separaron el joven decidió probar una nueva idea —¡Quiero que te quites la blusa primor! —ordeno con malicia, mientras que Bonnie no objeto nada y de un rápido y delicado movimiento se quitó la prenda.

    —¡Eres tan joven y ya tienes insinuación de busto!—dijo mientras acaricia los minúsculos pecho a de Bonnie, quién pronto dejo salir unos delicados gemidos que denotan placer

    —Y veo que son muy sensibles —dijo al empezar a besar y lamer la delicada piel de la chica, quedando fascinado por el delicado sabor que tenía la piel de la chica, antes de recostarla sobre el sillón.

    —¡Ahora quiero que te quites el short! —ordenó y Bonnie no tardó en obedecer, quedando únicamente usando una simple pantaleta blanca de algodón.

    El joven se quedó observando el cuerpo casi desnudo de su víctima por unos breves instantes antes de sacar una paleta helada de la hielera y lentamente empezó a pasarla por el cuerpo de la chica, quién respondía dando delicados gemidos de placer

    —¿Te gusta verdad? —preguntó el chico mientras continuaba acariciando el fino cuerpo de Bonnie con el helado caramelo, recibiendo unos cuantos gemidos como respuesta, así que continuó con el tratamiento hasta que la paleta estuvo prácticamente agotada.

    —Bien, creo que ya jugué suficiente. Es hora de ponernos serios —dijo mientras se llevaba los restos de la paleta a la boca y se los comió disfrutando del sabor recogido por el helado.

    Sin perder tiempo se coloca completamente sobre la indefensa chica, delicadamente toma su rostro y la hace mirarla a los ojos.

    —Escúchame muy bien Bonnie y repite después de mi ¿Entendiste? —dijo el chico con un tono firme.

    —¡Si, Bonnie entiende!—respondió la pequeña rubia abriendo por completo los ojos.

    —¡Yo soy tu único oni-chan!— dijo el con vos firme

    —¡Tu eres el único oni-chan de Bonnie! —contesto la chica mientras su captor le acariciaba su rostro con suavidad.

    —¡Tú me adoras! —repitió con la misma firmeza

    —¡Bonnie adora a su oni-chan! -ahora las manos del chico descendían por el cuello de la rubia.

    -—Tú estás perdidamente enamorada de mi! —dijo el chico con una sonrisa confiada mientras sus dedos llegaban a los pequeños pechos de la rubia.

    —¡Bonnie está perdidamente enamorada de su oni-chan! —respondió con convicción mientras el realizaba delicados círculos alrededor de sus pechos incipientes.

    —¡Tú solo existes para mi felicidad y placer! —ahora su mano rodeaba el pequeño pecho de la chica.

    —¡Bonnie solo existe para la felicidad y el placer de su oni-chan! —recitó la rubia con devoción, ganando como recompensa un suave pellizco en sus diminutos pezones.

    —¡Tú eres de mi propiedad! —le dijo animoso al ver los resultados obtenidos hasta ahora.

    — ¡Bonnie es propiedad de su oni-chan! —ahora el chico acarició suavemente el bajo vientre de la chica.

    —¡Eres una imoto sexy y obediente! —le susurró al oído haciendo hincapié en las palabras «sexy» y «obediente.

    —¡Bonnie es una imoto sexy y obediente! —respondió con una sonrisa, mientras sentía como la mano de su captor tocaba suavemente su parte intima por encima de su sencilla pantaleta de algodón.

    — ¡Tú harás cualquier cosa por mi! —volvió a decir

    —¡Bonnie hará… cualquier cosa por… su oni-chan! —su voz comenzó a entrecortarse al sentir como aquellas manos llegaban a sus cremosos muslos y los apretaban con gran descaro

    —¡Tú obedecerás con gusto todas y cada una de mis órdenes!

    — ¡Bonnie… obedecerá… con gusto… todas las órdenes… de su oni-chan! —declaró la pequeña con una sonrisa, mientras sentía como las manos del chico se movían a través de sus muslos con rumbo hacia su intimidad.

    —¡Tú adoras obedecerme!

    — ¡Bonnie… adora obedecer… a su oni-chan! —suspiro mientras que un par de dedos suavemente se introducían debajo de la blanca tela de su pantaleta

    —¡Obedecerme te da placer!

    —¡Obedecer… a su oni-chan… le da placer a… Bonnie! —balbuceó la rubia al sentir unas suaves y delicadas caricias en su intimidad.

    —¡Sólo yo puedo usar tú cuerpo! —dijo con firmeza al notar la creciente excitación de su presa.

    —¡Solo oni-chan… puede usar… el cuerpo de… Bonnie! —al escucharla fue cuando el misterioso chico decidió que su víctima se había lubricado lo suficiente e introdujo su dedo medio en el sexo.

    —¡Tú eres mi esclava! —ordeno con firmeza.

    —¡Bonnie… es la esclava… de su oni-chan! —exclamó la rubia completamente excitada y sonriente, gracias al apasionado mete y saca que había en su vagina, mientras que el chico tenía extremo cuidado de no romper el delicado himen.

    —¡Tú no deseas otra cosa que ser mi esclava para siempre! —anuncio triunfante, poniendo toda su atención a su placentera labor.

    —¡Bonnie… no desea… otra cosa más… que ser… la esclava… de su oni-chan… para siempre! —gimió mientras su cuerpo se arqueo, liberando un profundo y erótico gemido, tras el cual cayó profundamente dormida.

    Pero esto no asustó en lo más mínimo al individuo, quién que retiro la húmeda pantaleta de la rubia y la guardo en su bolsillo, antes de sacar de la hielera un frasco grande de gel limpiador con el cual empezó a borrar toda evidencia de su encuentro.

    Así mismo le colocó una nueva pantaleta blanca, aunque con la clara diferencia de que esta era mucho más pequeña y estaba hecha de encaje con varias transparencias.

    —¡A partir de ahora tu y yo nos divertiremos mucho, querida imoto!l —e susurró al oído y ella aún inconsciente afirmó débilmente con su cabeza.

    —¡Y desde ese momento tu hermana se convirtió en mi linda, sexy y obediente imoto! —dijo aún fuera de cámara, terminando su relato y dejando a Clemont aún más incrédulo y furioso que antes.

    —¡Eres un… -pero Clemont no termino esa frase ya que fue interrumpida por una muy enojada Bonnie.

    —¡No te atrevas a insultar a mi oni-chan! —dijo enojada Bonnie ante la sorpresa de Clemont por dicha reacción de parte su hermana.

    —Estas celoso de que mi oni-chan es mucho más guapo e inteligente que tú ¡Cuatro ojos! —dijo la rubia con marcado enojo en su voz mientras el inventor palidecía.

    —Tu rostro en este momento no tiene precio, querido Clemont —dijo el misterioso individuo regodeándose por el sufrimiento de su rival— ¡Ahora imoto dile a donde tiene que ir!

    —Por supuesto oni-chan ¡Sólo sigue el rastro del Bunnelby! —respondió Bonnie sumisamente antes de cortar la comunicación.

    Por su parte Clemont se quedó estático por un momento, pero rápidamente se dirigió hacia donde habían conocido a Bunnelby.

    Continuará…

  • Amigos y amantes

    Amigos y amantes

    —No estarías pensando en seducirme ¿verdad? Eso sería muy tonto.

    —Sí, no, no ¿cómo crees? —Le respondí.

    —Tu y yo solo somos amigos, siempre te visto así —Me replicó.

    —Sí, lo sé. Bueno, será mejor que me vaya, ya es tarde —Le dije un poco serio.

    —No, espera, no te enojes.

    —No, no es eso, es que mañana tengo que hacer algunas cosas.

    Me levante y me dirigí a la puerta pero de pronto, Michelle me tomo por la mano.

    —Ven, no te vayas, vamos a seguir platicando —Me insistió haciendo que regresáramos al sofá.

    —Mira, para que veas que no soy tan mala, voy a dejar que me toques ¿este bien? —Me preguntó.

    —No, ¿cómo crees? No necesario —Le respondí.

    Michelle tomo una de mis manos y la puso sobre su blusa, me quede por un momento ahí, tocándola mientras ella me observaba.

    Entonces metí mi mano por debajo de su blusa poco a poco y me encontré con su sostén de lencería. Ella sonrió y me dijo:

    —¿Te gusta?

    —Sí, claro —Le respondí

    No puedo creer que quieras acariciarme, solo somos amigos.

    —Siempre he pensado que eres muy atractiva ¿a quién no le gustaría acariciar a alguien como tú?

    Michelle sonrió de nuevo, se tomó el cabello y lo coloco detrás de la oreja. Al parecer le gustó lo que dije.

    Entonces introduje mi mano por debajo de su pantalón. Quería tocar su pantaleta, pero en vez de ello me topé con un poco de su vello púbico.

    Ella se me quedo viendo y detuvo mi mano.

    Al parecer solo estaba jugando conmigo, pero ahora no sabía como retomar el control del juego.

    —No deberías de tocarme ahí ¿sabes?

    —¿No te gusta? —Le pregunte

    —Ese es el problema, que me estas excitando —Me respondió un poco seria

    —Solo déjame tocarte, prometo no pedirte nada más

    —Bueno, está bien, solo tocarme —Me respondió

    Nuevamente volví a acariciarle el monte de venus por debajo de su pantalón suavemente.

    Note que había cerrado los ojos, así que fui un poco más abajo hasta que mis dedos se encontraron con su vulva, la cual ya se sentía húmeda. Sabía que esta noche tendríamos sexo.

    Michele comenzó a jadear.

    —No deberías tocarme así Raúl, estás haciendo que me caliente —Me reclamo

    —Sería algo hermoso para mi hacerte el amor —Le respondí

    —No Raúl… no, no estaría bien. Solo somos amigos. Siempre seremos amigos. —Me dijo.

    —¿Sabes? Los verdaderos amigos guardan secretos y comparten cosas —Le dije.

    Michele se quedó pensando un instante.

    —¿Guardarías el secreto de que estuvimos juntos? —Me pregunto al tiempo que posaba su mano sobre mi entrepierna

    —Si, te doy mi palabra. Sera nuestro secreto.

    Entonces me desabroche el pantalón y deje salir mi pene erecto.

    Ella empezó a acariciarlo de arriba a abajo suavemente. Michelle volteo a verme y fue entonces que le plante un beso en la boca el cual me devolvió.

    Después coloque mi mano en su cabeza para indicarle que bajara y al estar cerca de mi pene erecto lo metió en su boca. Sus labios y su lengua me hicieron sentir muy rico.

    Poco después se puso de pie, se quitó el pantalón pero se dejó las zapatillas. Me sorprendió el tono de su piel, era muy blanca.

    Se sentó sobre mí, y haciendo a un lado se pantaleta, se introdujo en mi pene húmedo y erecto. Así fue como empecé a tener sexo con mi mejor amiga.

    —Ah, ahh, si, asi, rico, rico —No dejaba de gemir

    —Desde que cruzamos esa puerta quería que me comieras completita! —Continúo diciendo

    Michelle se quitó el sostén.

    Ella siguió moviéndose de arriba a abajo mientras yo le acariciaba sus nalgas blancas y le besaba los pezones.

    Estuvimos cogiendo así por rato hasta que Michelle tuvo un orgasmo.

    Al terminar nos pusimos de pie.

    —¿Me guardarías otro secreto Raúl?

    —Si

    —¿Me harías un perrito?, me encanta hacerlo en esa posición

    —Si claro

    Michelle se puso en sus cuatro punto de apoyo sobre el sofá, y aproveche para besar y lamer su vulva, la cual estaba demasiado húmeda. Mientras le hacia el sexo de esa forma, admiraba la belleza de su vulva y labios menores.

    La tome por la cintura y me introduje en ella suavemente. Poco a poco empezamos a tomar ritmo.

    Ella comenzó a gemir y en cada uno de mis movimientos ella gemía.

    Sentí que iba a venirme, así que me salí de ella y empecé a eyacular en su espalda.

    Michelle volteo a verme y me beso.

    —Me encanto ¿sabes?

    —A mi también Raúl, pero por favor no le digas a nadie —Me dijo un poco seria

    —No, claro que no. Es nuestro secreto ¿recuerdas?

    —Mira, no sé qué vaya a pasar después de esto entre nosotros ni se si vayamos a volver a hacerlo

    —Si, no, no te preocupes.

    Sera mejor que vaya a ducharme ¿nos vemos después?

    Si claro —Le respondí

    Como era de esperarse los días siguientes casi no nos vimos hasta que un día me llamo

    —Hola Raúl, ¿cómo estás?

    —Bien

    —He pensado mucho en lo que paso, tu sabes.

    —Si

    —¿No le has dicho a nadie verdad?

    —No, claro que no

    —Solo quería decirte que me gustó mucho. Lo malo de esto es que ya no nos vemos y te extraño

    —Yo también te extraño a ti pero no quería incomodarte

    —¿Por qué no vienes?

    Al recibirme me dio un abrazo, me invito a sentarme. En un tono un tanto solamente me dijo lo siguiente:

    —Mira, no sé si estoy lista para una relación formal.

    —No, no te preocupes. Seguimos siendo amigos como si nada

    —¿Lo dices en serio?

    —Si

    —Me gustó mucho lo que hicimos —Me dijo

    —Si, a mi también. Si por mi fuera te haría el amor de nuevo

    Michelle sonrió dudosa.

    —No, mira, si lo volvemos a hacer no vamos a salir de esto nunca

    —Por mi está bien que no salgamos de esto nunca

    Fue así como terminamos de nuevo teniendo sexo, en el sofá, en la cama y hasta en el baño.

    Cada vez que Michelle me decía que me extrañaba, que quería que nos viéramos para platicar, sabía lo que realmente quería.

    FIN

     

  • La maestra se vuelve una zorra

    La maestra se vuelve una zorra

    Lo recuerdo bien, era un viernes 13 de abril era un día soleado y yo había ido a mi antigua secundaria a visitar a mis antiguos maestros, siempre estuve al pendiente de esta maestra pues era muy bonita y tenía un muy buen cuerpo y se notaba que lo cuidaba, en aquella ocasión ella llevaba un vestido entallado, a mi ella siempre me había gustado y en más de una ocasión cuando me daba clases aprovechaba y tocaba lo que podía sin parecer muy obvio, ahí estaba perdido pensando en todos los momentos que pase con ella cuando llega a saludarme

    L: Hola Daniel ¿Cómo has estado?

    D: Hola maestra, bien la escuela sigue siendo difícil y más sin usted.

    No sabía que esas palabras cavarían mi tumba.

    Todo paso tan rápida jamás espere esa respuesta y esa forma de comportarse, siempre había sistema la maestra recatada seria y responsable…

    L: ¿Y por qué jamás me hiciste nada? (Se juega el cabello de forma sensual)

    D: Por respeto maestra, además tampoco quería que la corrieran por mi culpa.

    L: Pues ahora tú ya no eres estudiante de esta escuela y yo ya acabe mi turno…

    Esas palabras activaron algo en mi y la tome de la cintura y la bese con pasión y energía, ella lejos de separarse me seguía el beso y entrelazamos nuestras lenguas (No está de más mencionar que estábamos en su salón).

    L: Dani no sabía que besabas tan bien, sabía que valdría la pena probar lo prohibido.

    D: Maestra siempre creí que esto no podría suceder

    L: Deja de decirme maestra, soy tu hembra, soy tu puta papi

    La deje de besar y empecé a subir su vestido mi sorpresa iba en aumento al ver esas piernas muy sensuales bronceadas y encontrarme con una cuca depilada, le quite el vestido y empecé a besar esos pechos copa D que tantas veces me había imaginado.

    L: Papi muerde los hazme tuya soy tu puta

    D: Quien diría que la maestra tan respetable y sería se convertiría en mi puta.

    Empecé a jugar con su concha y le besaba los pechos ella trataba de ahí agar sus gemidos para que no salieran más allá del salón, mientras me concentraba en jugar con su clítoris y su punto G llegó a un orgasmos tan fuerte que mojo toda mi mano, yo le pase mi mano por su boca y ella muy gustosa empezó a saborearla y chuparla,

    L: Ya no aguanto más cariño métemela por favor.

    D: Ponte en cuatro zorrita

    Y así lo hizo se puso en cuatro y me abrió sus nalgas yo sin dudar y sin pensarlo más de una vez se la metí hasta el fondo, ella gemía y gemía ya no intentaba ocultarlos solo se preocupaba por su placer, mientras le daba nalgadas fuertes y sonoras con sus propios jugos empecé a lubricar su ano.

    L: Amor jamás lo e echo por ahí por favor no.

    D: Tranquila cariño verás que te gustará solo déjate llevar

    Y así lo hizo mientras iba dilatando si ano, le iba estimulando su clítoris y la masturbaba, cuando por fin creí que estaba listo empecé a meterle despacio y poco a poco el glande ella solo gemía.

    L: Es muy grande cariño no me va a entrar.

    D: Tranquila cariño tu solo respira y relájate

    Seguí estimulando la mientras se la seguía metiendo, así seguí hasta que ella tuvo toda, entonces pare un momento y empecé a moverme despacio, ella empezó a gemir otra vez.

    D: ¿Te duele cariño?

    L: Un poquito pero se siente maravilloso no pares papi sigue dame duro castiga tu puta.

    D: Que zorra eres

    Me empecé a mover más y más rápido y le iba dando nalgadas mientas ella solo gemía.

    L: Dani te mueven muy bien casi llego sigue… Ahhh.

    Su corrida fue tan grande, hizo lo que se le llama squirt

    D: Mira la zorrita se corrió muy fuerte, creo que es hora de su premio

    L: Sii papi dame tu leche dámela en la boca.

    Se la saqué y ella empezó a hacerme un oral, parecía una profesional se la metía hasta el fondo hasta casi ahogarse y se la sacaba para respirar besaba mis bolas, parecía toda una experta, cuando estuve cerca se lo hice saber y se la metió toda nuevamente, no pude más y me vine en su boca, ella los saboreo me los mostró y los trago, después nos acostamos y me dijo:

    L: No sabía que eras tan bueno me hiciste disfrutar de lo lindo jamás me había sentido así y jamás me había corrido así de fuerte ni mi esposo me lo había hecho así me siento tan feliz Dani.

    D: Hay maestra jamás me imaginé que podría estar así con usted, fue la experiencia más maravillosa de mi vida.

    Nos volvimos a besar y vimos la hora en las 8 de la noche habíamos estado cogiendo tres horas, me ofrecí a llevarla a su casa y de paso entramos a tomar unos tragos en un bar, lo que sucede después vendrá en otro relato.

     

  • Las historias de Cindy (Cap. 1): El Gallo

    Las historias de Cindy (Cap. 1): El Gallo

    Cindy es una amiga muy caliente y me dio permiso de contar alguna de sus historias, estas historias serán en primera persona y cambiarán algunos nombres para evitar conflictos, espero les gusten.

    Hola me llamo Cindy, tengo actualmente 40 años, soy divorciada dos veces, sin hijos y actualmente trato de ir por el camino del bien, me va bien económicamente y la idea de contar mi vida sexual me pareció excitante y espero les excite a ustedes también.

    Después de presentarme empezare contando la ves que me quitaron las telarañas jajá, bueno tenía un mes de haberme divorciado por segunda ocasión, la verdad estaba muy mal, algunos amigos trataban de animarme, pero dos divorcios, no los puedes superar tan fácil.

    Y aunque soy muy llamativa, ya que en mi juventud fui modelo, tengo un muy buen cuerpo, aun hoy a mis 40 años, sigo siendo muy popular.

    En fin, mi vida estaba apagada, no tenía ganas de nada, en eso un tipo que tenía años de conocer, que le vamos a decir “Gallo”, me mandaba mensajes, me mandaba flores, me invitaba a cenar, yo sabía que quería cogerme, pero la verdad ni animo de eso tenía.

    El tipo era muy bien parecido y de un cuerpo muy de gimnasio, todo lo tenía grande, literalmente, me mandaba fotos muy sugestivas, de el con tanga, con poca ropa, desnudo, acariciando su miembro de unos 23 cm, pero, aun así, aunque si me calentaba un poco no accedía a estar con él.

    Pero llego el momento de cambiar, mi terapia de alcohol y tocar fondo me hizo abrir los ojos y decidí ser diferente, ser una amante salvaje

    Me puse mis leggings apretados y que me transparentaban todo, ¡una blusa negra escotada que resaltaba mis tetas firmes y mis zapatos abiertos mostrando mis pies que todos aman!

    Lo cite en un bar por Coapa, el llego puntual, elegante como siempre y con ropa que resaltaba su excelente físico, empezamos a charlar tomar y bailar, sentía como el me repagaba su asunto, al principio me molesto un poco, ¡pero después de tanto roce empecé a tener ganas de tenerlo en mis manos!

    G: ¡Oye, vamos a mi casa a seguirla!

    C: ¡Mmm, ok, pero un rato solamente!

    G: ¡No te preocupes, confía en mí!

    Llegamos a su casa, el muy amable me atendió como reina, de pronto el cabrón, me dijo…

    G: ¡Necesitas un masaje nena, déjame ayudarte!

    Empezó a masajearme muy rico, sus manos sabían dónde tocar, yo cerraba los ojos y disfrutaba las caricias suyas, ¡me relajé bastante que mi cuerpo entro en transe y prácticamente me dispuse a todo lo que viniera!

    Me comenzó a besar el cuello, lo hacía delicadamente pasando su lengua de mis hombros a mi oreja, sus caricias en mi espalda me estremecían más y más, su respiración en mi cuello me excitaba demasiado, ya quería que me tocara más abajo, pero él se tomaba su tiempo.

    Se paró frente a mí y se despojó de su camiseta, sus músculos brillaban en todo su esplendor, comencé a acariciarle sus pectorales bajando a su bien formado y duro abdomen, que rico hombre, en mi vida no era el único que me había tocado con buen cuerpo, pero el al ser maduro, ¡su cuerpo de puro musculo me incitaba a ponerme como él quisiera!

    G: ¿Te gusta hermosa

    C: ¡Me encanta, que cuerpo!

    G: ¡Es tuyo, adelante, hazle lo que gustes!

    Empecé a besarle su abdomen, esa dureza solo me hacía imaginar que tan duro estaba haya abajo, mi lengua lamia sus pezones bajando a su ombligo, mis manos apretaban los músculos de su espalda y lo aruñaban fuerte, me puse de pie y me quite mi blusa dejándome solo el brasear, él se lanzó como bestia hambrienta de carne, su boca pasaba por mi abdomen y por en medio de mis tetas, nos besamos muy apasionadamente, nuestras lenguas se enredaban justo cuando nuestros cuerpos se rozaban y se erizaban por la acción!

    G: Corazón, ¡no sabes cuánto te deseaba!

    C: ¡Aprovecha tu suerte!

    G: ¡Cómo no, ven, vamos a mi recamara!

    Ya en su recamara y muy sensualmente nos despojamos de toda la ropa, yo lo desnude a él y el a mí, su pene de unos 25 cm y circuncidado, escurría de líquido seminal, mi vagina depilada también estaba húmeda por él, tome el control de la situación, él se acostó y yo lleve mi lengua por todo, le besaba su cuello, sus entre piernas, sus enormes muslos, le besaba el pene y sus pies, el suspiraba de placer, ¡su mirada de borrego a punto de morir me excitaba más!

    ¡Fui directo a su enorme verga, la cual tomé con mis dos manos y empecé a comer l cabecita, le daba fuertes lengüetazos y la succionaba rápido, el gemía y se retorcía como pez fuera del agua!

    G: ¡Que rico, hermosa que rico!

    C: ¡Eso, disfruta, uhm, que rica!

    Devore esa gran verga por algunos minutos más, su sabor era magnifico, lo tenía dominado y si yo quería lo podía hacer venir, pero decidí que era tiempo de sentirlo dentro, lentamente subí a él, me acomode poniendo su punta en mi vagina y con suaves movimientos empecé a ensártame solita, él me tomaba de la cintura y se movía al ritmo de mi cadera, ¡me acariciaba las nalgas y las tetas!

    C: ¿Que dura, te gusta como lo hago?

    G: ¡Mamita linda, me encanta!

    C: ¡Uf, que rico se siente que dureza!

    G: ¡Si te cabe toda, uf!

    C: Si, me cabe, empújala más, muévete, ¡muévete más!

    ¡Empezó a metérmela rápido y fuerte, yo gemía de lo rico que sentía, me agachaba para moverme mejor y que me besara, el me mordía las tetas y me daba de nalgadas, piropos en mis oídos no dejaba de escuchar!

    El mostro su fortaleza, sin sacármela me tomo de las nalgas y se puso de rodillas en la cama, me cargaba y me dejaba caer muy rico en su verga durísima, me besaba y me mordía las tetas, yo lo tomaba del cuello y también me movía fuertísimo, después de algunos meses sin sexo, me sentía como mi primera vez, ¡pero más rica!

    C: ¡Si, así, que rico, sigue, así!

    G: ¡Aprietas delicioso!

    C: ¡Me encanta tu dureza, uf, agh!

    Nos pusimos de pie en la cama, ¡subí mi pierna en la luna de la cabecera y el tomándome de las nalgas me penetro! Se movía rapidísimo, yo le mordía los pezones, ¡mientras el acariciaba mis piernas y seguía moviéndose rico!

    G: ¡Cindy, que piernas más ricas, que cuerpo!

    C: ¡Gracias, uf, tú también estas riquísimo!

    G: ¿Te gusta? ¿Te gusta cómo te la meto?

    C: ¡Si, que rico, me gusta, sigue así!

    Me puso en cuatro, la metía suave, yo sentía como entraba toda, su verga me perforaba todita, mis líquidos fluían gracias a sus movimientos, era tan grande que sentía que iba a vomitar, me movía todo por dentro, ¡estaba siendo empalada muy rico!

    C: ¡Que grande!

    G: ¡Eso, goza nena, goza!

    C: ¡Muévete, muévete rico!

    G: ¡Ah, toma, toma toda Cindy!

    ¡Sus embestidas eran muy ricas, me daba de nalgadas y me jalaba el cabello, el sexo fuerte siempre me ha gustado y él era muy fuerte!

    ¡Yo estaba empinadísima chorreando de placer, el en canclillas se movía majestuosamente, mis gemidos se oían por toda su casa, me pegaba en la espalda, los tirones de cabello eran más y más fuertes, sus movimientos me hacían ya sacar saliva de la boca, esa rica verga me estaba dando un muy rico placer!

    C: ¡Asi, agh, papi, así!

    G: ¡Que rico, mami, que rico!

    C: ¡Cógeme, cógeme fuerte!

    G: ¡Toma, toma, así, grita, grita!

    C: ¡Que rica verga, ah!!!

    G: ¡Nena, dios!

    La excitación nos ganó a los dos, su verga empezó a chorrear liquido caliente dentro de mí, yo no me quede atrás y también sacaba chorros de placer, ¡el quedo encima de mi sacando hasta la última gota de su néctar!

    G: ¡Toma mi leche, agh

    C: ¡Si, así, dios!

    G: ¡Eres la mejor!

    C: ¡No te quedas atrás, uf!

    Reposamos un rato entre caricias besos y piropos, estaba claro que el me tenía muchísimas ganas y me lo había demostrado.

    ¡Esa velada fue maravillosa, tuvimos sexo casi hasta el amanecer, dormí acurrucada en sus fuertes brazos y al despertar él ya me tenía el desayuno, esa fue la primera y última vez que tuve sexo con él, pero agradezco que gracias a su insistencia despertó en mí, la mujer fuerte y gozosa que soy!

    Espero les guste mi relato, ahora cada que pueda escribiré uno con ayuda de mis amigos Luis y Lety, ¡gracias y hasta la próxima!

  • Familia que culea unida

    Familia que culea unida

    José, Ariel y Julio eran primos hermanos entre sí. Todos de una pequeña ciudad del campo, chicos toscos y rudos, acostumbrados desde chicos al trabajo de campo. José tiene 20, mide como 1.70 y es de contextura atlética, igual que los otros dos. Ariel, de 18, es el mas bajo de los tres. Mide si acaso 1.68 y tiene una contextura menuda, casi la de un chiquillo y Julio 21 años, quien es el más alto y musculoso.

    Cada vez que los contrataba por temporada me deleitaba viéndolos trabajar al sol. Cuerpos tostados por el sol tropical ardiente, músculos marcados, caritas de niños con culos espectaculares. Me sentaba a verlos soñando con tener algún día esos cuerpazos duros como el acero. Comencé a buscar oportunidades de acercármeles. Y el sábado por fin ocurrió.

    Nos fuimos temprano a trabajar al campo, reparar cercas, caminos y cargar troncos para una cabaña. El sol estaba ardiente, brillante. Comenzaron a sudar y se quitaron las camisas. Todos tienen unos pectorales marcadísimos, brazos fuertes y vientres planos. José tiene el cabello castaño y Julio y Ariel negro azabache, con cejas y labios gruesos, Los tres son totalmente lampiños y se rasuran las axilas.

    Esta vez José se había dejado crecer unos vellitos apenas visible en los sobacos, unos vellos brillantes y cobrizos que yo veía con admiración cada vez que levantaba los brazos.

    Después de trabajar casi 10 horas seguidas merecían unas cervezas y unos porritos. Nos sentamos en un rancho a tomar y fumar. Los ojos se les fueron poniendo rojos, las risas y los chistes fueron subiendo de tono y comenzamos a tontear. José se fue a acostar a uno de los cuartos mientras los otros seguían tomando cervezas como si fueran a morir esa misma noche.

    Cuando vi que se estaban acabando le pedí a Julio que me acompañara por otra caja a la abarrotería antes que cerrara. En el camino comencé a preguntarle hacía cuanto que no cogía con una mujer y se echó a reír. Cuando regresábamos comencé a sobarle la verga suavemente y se quedó calladito, suspirando cada vez que le apretaba pinga. Se bajó el short y sentí un olor a pinga sudada que era intoxicante. Una pinga de regular tamaño, gruesa y llena de vellos largos y gruesos. Me pegué a chupársela un poco nervioso por estar en la calle pero con muchísimas ganas.

    Chupé y chupé, lamiendo como si fuera un helado. Su pinga tenía el tamaño perfecto para mamar porque a pesar de ser gruesa no era tan larga y cada vez que me la tragaba me llegaba hasta la garganta y Julito suspiraba. Llegó a venirse cuando comencé a pajearlo y a meterme la pinga rápidamente en la garganta. El trallazo de leche caliente fue poco, como si se hubiese pajeado hacía poco. Lo fui chupando y lamiendo hasta que dejé su pinga limpiecita, sin una sola gota de leche.

    Ni siquiera tuve que limpiarme de lo bien que había hecho el trabajo. Llegamos a la casa y todo estaba en silencio. Julio se quedó fuera y cuando entré me di cuenta que Ariel estaba tirado al lado de su primo, con el short pegado al cuerpo, sin camisa y bocabajo, lo que le marcaba las nalgas como si fuera una pintura. Dos globos grandes de carnes musculosas, sin pelitos ni nada. A su lado estaba José, con una mano metida dentro del short. Lo rocé suavemente y pudo darme cuenta que tenía la pinga dura. La verdad es que yo estaba un poco asustado por su reacción pero cuando comencé a sobarlo solo se hizo el dormido y dejó que lo pajeara suavemente.

    José se había rasurado pero tenía unos pelillos ensortijados y duros. Poco a poco lo fui desnudando y me quede viendo ese cuerpote maravilloso. Marcado en el pecho, la verga era larga y gorda, los huevos estaban pegados a ella y su piel se veía tan tersa, sin cicatrices o marcas. Una belleza de cuerpo, tirado y disponible.

    Me pegué a mamarle el huevo suavemente, muy suavemente. Mi lengua subía y bajaba del pipizote suavemente, como si nunca quisiera que se viniera. Sus huevos tenían ese olorcito a sudor de chico, un olor que me vuelve loco.

    Se puso de pie y se fue conmigo atrás de la casa, me bajé los pantalones y de un escupitajo me lubriqué el culo. Entre eso y sentir el huevo adentro solo pasaron 3 segundos. Me metió la pinga de un solo trancazo, sin esperar a que me acomodara. José me agarró de la cintura y comenzó a bombearme con ganas. Yo me sostenía contra la pared mientras este hijueputa se trataba de quitar las canas con mi culo.

    A diferencia de ellos yo soy blanco, casi pálido, Tengo unas nalgas amplias, grandes y piernas gruesas. Sentí como esas manos callosas me agarraban los dos glúteos y me los separaban para garantizar que el pico me entrara completo. Cada vez que trataba que quitarme él me clavaba con más ganas, de la fuerza casi no me podía pajear hasta que sentí como el caliente de su leche se depositaba dentro de mi culo. Cuando sentí que se estaba viniendo me comencé a menear y me agarró del cabello y empujó la cabeza hacia atrás.

    En ese momento me di cuenta que Ariel estaba de pie, viéndonos y pajeándose. Yo me pase la mano por el culo y sentí como me había quedado, encharcado de leche y floreado de la culeada que me acababan de dar. Me fui al baño y me aseé metiéndome un dedo con crema lubricante para aliviar el escozor.

    Me fui a mi cuarto y llamé a Ariel. No quería venir así que salí y me fijé que los tres estaban de nuevo liando porritos y fumando como bestias, como si nada hubiera pasado. Apagué la luz y agarré a Ariel, le puse lubricante en sus dedos y dejé que en la oscuridad me metiera los dedos. Comenzó con uno, luego dos, luego tres y me sentía como si tuviera una chucha entre las nalgas. Esos dedos rugosos, callosos, rudos, me abrían con suavidad pero aun así sentí como me raspaban cuando entraban y salían. La verdad es que me sentía como una perra en celo. El olor a marihuana, el alcohol, el sudor y el calor nos tenían a todos arrechísimos.

    Me fijé que Julio y José estaban pajeándose mutuamente mientras Ariel se fue acomodando entre mis nalgas y trataba torpemente de culearme. Me fui acomodando hasta que sentí como me ensartaba. Por suerte su pinga era la más pequeña de todos, larga y doblada pero delgada así que me entró en el culo resbaloso.

    Apreté y apreté y Ariel me daba pipí como si fuera a demorar toda la vida. Suavecito, rápido, suave, rápido, seguía bombeándome. Regresó José y me puso su verga en la boca. Chupé de nuevo mientras trataba de mantenerme en equilibrio mientras estos chucha de su madre me daban huevo. De vez en cuando me nalgueaban para ver como mis nalgas rebotaban y eso los calentaba más. Demoró ese culeo como 7 minutos hasta que se vino con tanta leche que volví a sentir ese ardor rico.

    Me sentía tan cansado y tan arrecho que me fui a acostar agotadísimo. No sé qué hora era, no sé quién era, pero uno de los muchachos regresó al cabo de un par de horas y me escupió entre las nalgas y siguió dándome verga, yo solo me quedé tirado, con las piernas abiertas y levantando el culo mientras este bestia me daba tuco parejo. Se demoró tanto que ya casi ni sentía nada de lo abierto que tenía el culo, lo volado de la marihuana y el alcohol. El man me mordió la espalda y me hizo como 5 chupetes, me arañaron las nalgas y al final quedé sin ganas de sexo por más de un mes.

  • Israel el leonino

    Israel el leonino

    Cuando pisaba el acelerador se notaban esos 700CV bajo sus pies, engranó la 12ª velocidad hasta alcanzar los 100km por hora. Se sentía seguro, las sensaciones del volante eran buenas, había feeling entre conductor y camión, nada menos que un Volvo FH16 750 Globetrotter XL. La carretera estaba concurrida lo que le daba más sensación de superioridad desde su cabina. Israel hacía sonar la potente bocina de su Volvo al mismo tiempo que miraba con el Marlboro en la boca altivo a través de sus rayban verdes a los coches que iba adelantando.

    Dotado de una cabellera blanca abundante la cual se hacía una coleta que le llegaba encima de los hombros. De hecho era apodado Israel el leonino. Lleva combustible en sus venas y su seguridad al volante era arrolladora. Justo arriba de su cabeza en la parte alta frontal tenía fotos de su mujer, hijos y nietos. Viendo la foto de la izquierda, aún se acuerda de esa fiesta sorpresa que le dieron por su 50 cumpleaños, de eso ya hace cuatro años. Llevaba un cargamento de muebles y ya había recorrido mil kilómetros, pero no le preocupaba, si estaba cansado recurría a su pequeño cuarto trasero del remolque, para eso se había comprado un gran camión hacía 5 años.

    Entró en una carretera comarcal iba a buscar una carga a una pequeña localidad agrícola, le quedaban 30 km por carretera secundaria. Atisbo una figura humana a lo lejos, el clásico autoestopista, a medida que se iba acercando vio que era una chica, despeinada con una chupa roja y minifalda vaquera, se notaba a la legua que había salido de juerga y volvía a casa. Paro. El Volvo emitió un bufido mecánico. Abrió la puerta y subió una joven ojerosa y preguntó:

    —¿Va a Satisto?

    —No soy de la zona nena pero voy hasta Patambo.

    —Viene de paso, si —exclamo la chica.

    —¿Te levantas muy temprano o no te has acostado? Son las 8.

    —Estuve en la discoteca, se me ha hecho algo tarde…

    Puso primera y arranco, miró a la chica de reojo con su rostro ajado, ya dormitaba. Continuó el trayecto y ya notaba su polla erecta, no lo podía evitar. Entonces toco a la chica y pregunto:

    —¿Qué tal la noche?

    —Bien, algo aburrida, me pasé con las copas… —dijo quedando adormilada otra vez.

    Israel pensó para sus adentros que era una juventud perdida, menos mal que sus hijos eran responsables, en ese aspecto había tenido suerte. Le daba lástima que una chica joven, en un lunes de día laborable y sola anduviera por esos lugares a la suerte de cualquier desaprensivo. Con esa minifalda que se le veían todos los delgados muslos. Estaba esquelética. Pasó el letrero de entrada de la población de Patambo, quedaban unos 300 metros para entrar en la población, tenía ganas de orinar, giró en un pequeño camino a la derecha y paró en un descampado tras unos grandes arbustos. Puso música a toda pastilla de los AC/DC, sonaba la canción Thunderstruck y bajo del camión dejando las puertas cerradas con el bloqueo interior.

    Frente a la cabina de su camión saco su polla y empezó una copiosa meada (Israel estaba dotado de una gran polla de 21 cm de largo) mientras la chica iba despertándose de su modorra pudiendo observar tras el cristal de la cabina como Israel se sacudía las últimas gotas de la meada y mirándola a ella con el dedo índice y corazón se hizo la pinza a su polla y empezó a rotarla de forma enérgica cogiendo una velocidad que el pene pareciera un ventilador. Aquello fui un disparo para los ojos de la chica, quedó estupefacta, el semblante de la chica cambio.

    Es imposible analizarlo todo y profundizar en todo si queremos avanzar en nuestro relato. En cualquier caso, aquello era demasiado para la chica, fuese cual fuese la índole de las intenciones que Israel tuviera con la joven. En esas estaban cuando la chica intento abrir la puerta siendo vano el intento al mismo tiempo que Israel se dirigía otra vez a la cabina con la polla fuera y medio enrabada. La chica, con los ojos como platos sintió como la sangre se retiraba del rostro y la mandíbula inferior se aflojaba de tal modo hasta quedar con la boca abierta. La entrada de Israel fue repentina… de pronto la chica se encontró compartiendo ese espacio con un hombre harto maduro con una enorme fierro. Israel con determinación dijo:

    —¡Vas a pagar peaje nena! —dijo al mismo tiempo que se bajaba los pantalones hasta los tobillos y dejaba a la vista una polla en toda su potencia de erección.

    —Yo no sabía… Oiga…, bueno está bien…, pero no se… no se ponga nervioso… —contesto ella cogiendo al mismo tiempo el tronco del pene por la base.

    Al mismo tiempo que empezaba el pajeo empezó a sonar la canción Black in Black. El movimiento de la mano de la chica era lento, el prepucio de la piel debido a la erección estaba retraído y asomaba un glande en todas sus dimensiones en cada sube y baja de que le aplicaba. La chica desde su vista cenital podía ver una mata blanca de vello alrededor del pene, así como el escroto colgante también velludo con unos testículos grandes que colgaban en su parte baja. Dio más energía a sus subes y bajas, en ese momento Israel apretó la mandíbula y frunció el ceño, su respiración era rápida. El prepucio se atascó algo, Israel emitió una leve quejido, la chica de forma resuelta escupió sobre el glande y eso propició que el engrase de la saliva hiciera más agradable la fricción de las susodichas partes. Eso propició que el pajeo se volviera rápido. Las venas del tronco de la polla estaban hinchadas. Israel balbuceaba:

    —Qui-qui-qui-quiero… que-que-que… m-m-me l-l-la que-que-que…

    —¿Qué te pasa papito? ¿qué quieres? Si gozas como un perraco… —dijo ella mirándolo a los ojos.

    Israel con sus manos agarraba y arañaba la tapicería de su asiento, estiro sus largas piernas y las tensó, le venía el subidón de lefa, la notaba justo en la base de su polla, solo faltaba el ascenso hasta el glande, apenas podía hablar, la chica había tomado posesión de su polla y casi suplicando dijo:

    —¡¡M-m-m-ma-ma-mamada…!! ¡¡Oh,oh,oh…!!! ¡¡Ahhh!! ¡¡Ssssí!! ¡¡M-m-m-me…!!

    —¿Ya la quieres soltar papito? ¿Te viene? —dijo ella mirándolo a los ojos y mordiéndose el labio inferior.

    —¡¡Sssssí!! ¡¡Ssssí!! ¡¡Ooooh!! Ooooh!! ¡¡M-m-m-me co-co-co- corro!!

    Y así llego el momento que tenía que llegar: arranco en un primer chorro sin presión que se escurrió en el dorso de la mano de ella y parte del vello de Israel. Asaz habilidosa la chica desvió la polla con su mano quedando en orientación hacia el salpicadero de la cabina al mismo tiempo le aplicaba meneos en sube y baja enérgicos lo que dio pie a que Israel tuviera una segunda corrida mucho más potente salpicando el pomo del cambio de marchas para después explosionar en una gran deslechada que llego hasta el frontal del salpicadero acompañado de rugidos guturales, berreos y gritos de gozada quedando inmóvil tras la copiosa y abundante corrida.

    Pasó un lapso breve de tiempo que los dos permanecían en silencio en la cabina, ya no sonaban los AC/DC, los churretones de lefada brillaban y perfumaban el ambiente junto al olor de sudor, tabaco y polla.

    —Te has corrido la puta hostia joder, estás hecho un puto crack, papito. Has flipado bien la puta paja que te he hecho y tienes un puto cipote que es la puta hostia.

    —Siempre lo he dado todo —dijo Israel entre respiración entrecortada y con un tono engolado— y también para ser tan joven le das bien al manubrio.

    —Tus buenas batallas habrás tenido de joven con ese rabo —dijo ella mientras se sacaba el móvil.

    —No lo dudes, desvirgué a mucha chavalas —dijo Israel con un deje de soberbia.

    El pene de Israel estaba semiflacido, ladeado al lado del escroto, la chica tomo un primer plano por lo que Israel se sacó el glande para que luciera más, después le tomo otra foto desde abajo, una toma cenital que destacaba los testículos colgantes.

    Israel volvió a insertar el cd, sonaba TNT de los AC/DC y puso en marcha el volvo girando el volante a una mano con soltura y plasticidad profesional en un giro de 90 grados al mismo tiempo que con la otra mano sacaba un Marlboro con la boca para después con su zippo que le habían regalado en sus bodas de plata encenderlo. El sol empezaba a pegarle de frente y se colocó las Rayban, volvió a entrar en la pequeña recta del desvio mirando si venía nadie en un ladeo de cabeza que hizo ondear su blanca coleta. La chica se lo quedó mirando para decirle “¿ni siguiera me invitas a un piti?“. Israel la miró ladeado a través de sus gafas, cogió el paquete y se lo tiró en las piernas musitando por lo bajo “desperdició de juventud”.

    La dejo en la entrada del pueblo, se caló la gorra roja con el logotipo de aceites de motor Shell y al mismo tiempo que aceleraba miró a la chica y puso su mano derecha con los dedos juntos a la visera en clara alusión al saludo marcial y militar que por algo había servido en las fuerzas armadas y era uno de sus ademanes que estaba más orgulloso.

    Cada par de años Israel solía hacer esa misma ruta para ir a buscar la mercancía de frutas, la carretera era algo estrecha para su poderoso Volvo, aun así se permitió el lujo de usar el manos el manos libres que iba integrado a los altavoces de la cabina y hablar con su mujer la cual en esos momentos tenía a la nieta y también le habían dejado el bebe a su cargo. También aprovecho para hablar con su hijo, el cual tuvo una pequeña discusión en cuanto al coche que se quería comprar, un Audi A8 de 286 cv diesel, le daban facilidad de pago en cómodos plazos a 20 años vista.

    Israel manifestó acalorado que el era partidario, por experiencia, de comprar el VOLVO S60 2.0 T5 Business Plus Auto de 250 cv y las facilidades de pago incluso eran mejores, ya que daban 14 años en cómodos plazos. En esa estaba cuando llegaba al desvió, tras el llevaba un coche que al pasar a su lado le dio bocinazos, Israel bajo su ventanilla y exclamo “ ¡ven aquí hijoputa cabrón si tienes cojones que te voy a meter esa bocina en tu asqueroso culo!” y acto seguido hizo sonar el potente claxon del Volvo gritando “¡estos hijoputas no tienen ni puta idea de conducir, hijos de la gran puta!

    Ya algo más calmado se adentró en el camino de la finca, llego a la hacienda, allí ya le esperaba la Nati, una emprendedora que se había hecho a si misma ante la muerte de sus padres. Hubo saludos recíprocos y le enseño la nueva maquinaría adquirida para la plantación, y recogida de la campiña, le dijo que se estaban recuperando económicamente junto con su marido y que sus dos hijos pequeños eran la felicidad de la casa. Añadió que habían pasado tiempos malos, la muerte de sus padres, su hermano el cual ese día había ido a echarles una mano no estaba en el negocio y en esos momentos ya se iba a la ciudad junto con su chico, ya que vivían juntos y con una mirada de complicidad la Nati expreso “los tiempos han cambiado”. La Nati lo invito a almorzar, Israel fue a aparcar mejor su camión y en el trayecto se cruzó con el hermano de la Nati el cual ya se iba, por parte del hermano recibió un pequeño saludo al cual Israel bajo la cabeza y escupió sonoramente en el suelo.

    Nada más entrar se oyeron correteos y risas de niños, Israel le mostró su alegría al ver semejante unidad familiar ya que “lo es todo”. El marido de Nati lo invito a sentarse, era gordo, ella también a sus 32 años había engordado en cantidades industriales. Comieron copiosamente en especial el matrimonio para después recordar a los padres de Nati, gente trabajadora, pero tenían que atenderse a la realidad y estaban allí “para dar el puto callo” como bien dijo la Nati. Ya tenían preparada la fruta y hortaliza en cajas, solo faltaba que los temporeros colocaran el género en el remolque del camión. Nati recalco que eran buenos trabajadores, quitando “algunos jóvenes que tenían la edad del pavo”. Israel le dio la razón, diciendo que “había mucho vago hijoputa”.

    Israel recalco su capacidad de organización de la campiña y que habiendo conocido a sus padres estarían orgullosos de ella. Ante tal alarde de cordialidad de parte de Israel Nati derramó unas cuantas lágrimas, su marido le acarició la cabellera como un cazador acaricia su pointer después de que haya capturado la pieza que ha abatido. Israel, tras esa mirada vidriosa de Nati recordó las desventuras que hizo pasar a sus padres. Nati, cinco años antes había sido un quebradero de cabeza, aún se acuerda de esa chica con 30 kg menos, aun así era robusta y con curvas. La primera vez que la vio fue en una fiesta en la misma campiña de final de temporada de recogida veraniega. Iba desmelenada, sus pupilas estaban dilatadas, su aliento apestaba a tabaco, alcohol y a polla; en su camiseta negra llevaba chorretones blancos, le acompañaba un individuo con peinado de pelo en punta, el cual después de invitarlo a una pinta de cerveza le dijo que la había conocido esa misma noche y esa misma noche, dos horas después venía de tirársela.

    Conociendo a sus padres le dio pena y sintió asco por el elemento que se pavoneaba de su gesta con la Nati. Tras la conversación escupió en el suelo y le dijo que no se preocupara que el la acompañaría a su hacienda ya que quedaba a varios kilómetros y a él le venía de paso. No era la primera vez que en esos tiempos había oído comentarios de esta índole, ya que tenía fama entre el colectivo de la zona de ser una brava hembra, provocadora, facilona y fornicadora nata. En palabras textuales del encargado que tenía la familia en esos tiempos era “un coño caliente” que, como el mismo había tenido el gusto de habérsela follado y podía hablar con propiedad de causa. Esa misma noche la llevó al camión, la acomodó en su pequeño dormitorio acoplado a su carrocería y allí, sin siquiera volver a la cabina del camión, después de quitarle la camiseta y ver las poderosas protuberancias mamarias sueltas, sin sujetador de la Nati el instinto varonil hizo contrapeso con las emociones que sentía hacía los padres de Nati decantándose la balanza hacia el lado contrario de sus emociones sentidas dando paso a un brutal enrabe de la ya mencionada 21 cm al principio del relato.

    Le levantó la falda y vio que su tanga estaba ladeado dejando ver un coño lechado llevando a la conclusión de que había sido usada y, en apariencia evidente por no solo una polla. Ella estaba amodorrada y balbuceaba incongruencias verborreicas. Israel en un ataque de rabia se bajó los pantalones y salió rebotada su polla, la Nati al ver el falo envarado de Israel se reincorporo. En ese mismo instante Israel dio honor a ese apodo de “el leonino” y en una maniobra de avance y un golpe de pelvis al mismo tiempo que agarraba la nuca de Nati, al mismo tiempo valga la redundancia que la Nati intento hablar, aprovechando esa boca semiabierta le fue ensamblado el cipote en la cavidad bucal. Al asimilar lo que tenía en la boca intentó abarcarlo todo como una rutina.

    En ese primer intento se atragantó, sacó la boca y exclamó que el alcohol consumido esa noche le daba náuseas y con el cipote en la boca le entraban arcadas. Israel mostró su talante comprensivo y perdono la mamada. La reincorporo he hizo que se pusiera en posición de perrito, inspeccionó visualmente el conducto vaginal lechado y abrió el otro conducto, el anal. Lo abrió con ambas manos y lo examinó, no daba lugar a dudas, el canalón estaba profanado, la Nati tenía el culo hecho. Lo abrió tensando las nalgas hacía el exterior y propinó un escupitajo sonoro. Se reincorporo, alineo su polla con el agujero anal y al estar a la altura embistió con una tacada profunda sonora por lo cual desestabilizó a la Nati ladeándose y de su boca salió un estridente alarido acompañado de una respiración jadeante acompañado de un “dios, dios, dios… si das tan fuerte con esa polla me voy a cagar viva”. Israel paró y dejo la polla empotrada dentro del coño, volvió a reincorporarla colocándole las piernas y tras asentarla bien la bombeó con energía y profundidad, asegurándose en cada embestida que su polla entrará lo más profunda posible, así de esta manera y en con el mismo estilo de enculada una y otra vez. En cada acometida la cara de la Nati chocaba con la pared medianera del compartimento; aullaba, mordía la almohada, la estrujaba con las manos hasta que en tres grandes sablazos acompañados de gritos de PUTA y ASQUEROSA PUTA y sonidos guturales y ronquidos leoninos vaciaba toda la lechada dentro de carril anal, inclusive cuando Israel desenchufó su polla la lefa salía a borbotones.

    Israel esa noche acompaño a la Nati a la hacienda de sus padres, los cuales le dieron las gracias por haberla acompañado, ya que como recuerda las palabras de sus padres “bien sabe dios en que manos podía haber caído si no la hubiera acompañado, que habían hecho ellos para merecer eso”. Pero era agua pasada, la Nati no tardo ni un mes en encontrar novio y sentar la cabeza, siete meses después nacía su primer hijo y desgraciadamente poco después sus padres por designios del destino fallecieron, pero lo importante es que ella había asentado la cabeza.

    Eran las tres de la tarde y Israel estaba sentado bajo la sombra de un árbol, hacía calor y se había calado la gorra Shell y las gafas Rayban verdes, daba sorbos a una fresca la lata de cerveza Budweisser intercalada con caladas de su cigarrillo Marlboro, había aparcado su Volvo en la explanada y veía como los jornaleros iban dejando las cajas de fruta y hortalizas al lado para después ser cargadas por un toro mecánico. Justo en ese momento se dio cuenta de que se había caído el género de una carretilla a pocos metros de él, era transportada por un trabajador el cual se le veía algo mayor.

    Empezó a recoger las cajas del suelo, sudaba mucho y le costó horrores volver a colocar el género; miró a Israel sentado casi con señal de remordimiento, Israel lo miró al mismo tiempo tras sus gafas y se colocó la visera de la gorra para dar un sorbo a la cerveza. Cuando el trabajador con gran esfuerzo hubo apilado las cajas se cruzó la mirada con Israel el cual abrió la boca y emitió un sonoro y largo eructo. No tardó en llegar una chica la cual le pregunto al hombre adulto a ver si se encontraba bien, le dijo que todo bien, que muchas gracias y se fue. La chica prosiguió la misma operación de descarga, cuando se tensaba el cuerpo para manejar la carretilla se le marcaban las nalgas en los pantalones del chándal, dos nalgas separadas y fuertes en medio de ellas se marcaba un tanga, al reincorporarse y su espalda quedaba recta la camiseta le marcaba dos potentes pechos circulares los cuales estaban retenidos por un sujetador semitransparente que marcaba sus pezones. Israel se reincorporo y se levantó, estiro su cuerpo mostrando su generosa estatura y con pasos en zancada larga se encamino hacía la chica.

    —Déjame a mí —dice a la chica y tomando la carretilla carga las cajas para volverlas a colocar en posición cercana a la carrocería del camión en giros corporales donde su blanca coleta ondea en cada movimiento.

    —Gracias tío, esto es fastidioso de cojones —dice ella dando un resoplido— menos mal que hoy terminamos.

    —Descansa un poco —dice Israel con la mirada ladeada y su coleta reposando en su hombro la canosa coleta— podemos fumarnos un pitillo y también tengo cerveza fresca en la nevera del Volvo.

    —Mola tío, gracias, esto es extenuante.

    Israel fue en busca de dos Budweisser y aprovecho para desabrocharse los cuatro botones superiores de su camisa quedando al descubierto un pecho con una mata de vello canoso, al volver piso fuerte con toda la planta del pie lo cual hizo que sus hombros se balancearan y al llegar a la chica le abrió la lata a una mano y se la ofreció, de su bolsillo de la camisa saco su paquete de Marlboro y otra vez a una mano abrió la cajetilla y salió estirado un cigarrillo para después sacar su Zippo y darle fuego. La chica llevaba el pelo corto teñido de azul y rojo, en su nariz en el subtabique donde separan sus orificios nasales lucía un piercing circular y otro en su ceja derecha, era de mirada escurridiza pero vivaz de ojos almendrados, su cara era ligeramente angulosa de pómulos marcados.

    —¿Llevas tiempo en este curro? —pregunto Israel mientras con el índice y el pulgar se quitaba las gafas mirándola a los ojos.

    —¡Qué va! Unas semanas, esto es una puta mierda de curro, parecemos mulas de carga.

    —¿No te gusta o qué? ¿Os mandan mucho trabajo?

    —Es una puta mierda, tío, encima la vaca esa de la dueña es una puta negrera —dijo ella mientras daba caladas al cigarrillo y apuraba su cerveza—. Oye, tengo que irme, si pasa por aquí la cabrona me monta un pollo de mil cojones, ¡gracias por la birra y el pitillo, tío! Menos mal que está noche está la fiesta de fin de temporada.

    —¿Vas a ir? —Preguntó Israel subiéndose la visera de la gorra— suele estar bien.

    —Es un puto asco, solo hay peña aburrida, pero al menos se puede una gorronear la bebida.

    —¿Entonces tomaremos algo juntos? —dijo Israel con mirada penetrante.

    —Ya ves tío… ja, ja, ja… —contesto ella con gesto ambiguo y desconcertante para después marcharse meneando el culo como si estuviera en una pasarela de moda.

    El portentoso remolque estaba repleto de mercancía el ambiente exhalaba ese aroma dulzón de la fruta recién cogida. Israel diligente aseguraba la carga mediante correas protectoras. Todo estaba a punto para el transporte hacía los mercados de abastecimiento de la ciudad. Eran las siete de la tarde y repasaban los últimos preparativos con la Nati.

    —Supongo que vendrás a la fiesta de fin de temporada —dijo Nati.

    —Sí, claro, como siempre, suele ser, como diría…

    —No te hagas el inocente, bien lo sabes tú —dijo Nati tras una mirada de complicidad.

    —Y tú también, ¿no crees? —contestó con aire sarcástico Israel al mismo tiempo que se agarraba el bulto de los pantalones.

    —Sí, tuve el honor de probar esa tranca que gastas por la retaguardia, aún me acuerdo que las pasé canutas durante una semana para poder cagar —contesto Nati con la misma ironía anterior—, por cierto he visto como invitabas a esa niñata presumida a tabaco y cerveza.

    —¿Celosa?

    —Para nada… es una vaga redomada de apenas veinte años, tenía pensado echarla fuera, pero he dejado que se terminara la recogida, de hecho la acepte por un compromiso, es la hija de un amigo de mi suegro, no sirve ni para esconderse. Solo cuerpo y cursilería de mal gusto, es una friki. No quiere ni estudiar ni trabajar y me la endosan a mi. ¡Ya estoy hasta los ovarios! ¿te gustaría tener una hija así?

    —Bueno… yo he tenido más suerte mis hijos tienen la vida hecha, sin ir más lejos mi hija ya es una madre responsable y mi hijo donde lo ves va a comprarse un puto pepino de coche que se ha ganado con el sudor de su frente conduciendo el camión de basura, dentro de poco podrá tener el orgullo de conducir el Volvo —dijo Israel en tono orgulloso al mismo tiempo que acariciaba el remolque del camión como quién acaricia un recién nacido.

    —Pero bien que te la mirabas a la petarda esa.

    —No te digo que no, tiene revolcón.

    —Es una niñata calienta pollas, la semana pasada la acompaño otro niñato, venían de juerga, se la tiró bajo la arboleda, la gilipollas no sabe ni follar, apenas se movía.

    —Lo más seguro es que el macho no daba la talla —dijo Israel al mismo tiempo que se agarraba los testículos.

    —Pues aprovecha la pardilla hoy, quizás tengas posibilidades de triunfar con ella y te lo deseo, y así podrás irte habiéndote hecho un monumento, como se suele decir en estos casos, el que tuvo, retuvo.

    —No te quepa duda Nati, se aprovechar mis posibilidades y la naturaleza me ha dotado de un cipote que sabe gozar y hacer gozar —dijo Israel al mismo tiempo volvía a hacer su gesto favorito que no era otro que cogerse la polla encima de la bragueta de los pantalones.

    Tras dar buena cuenta de tres Budweisser y seis Marlboros cogió su neceser del camión y fue a la hacienda a ducharse, fue una sensación de bienestar al caerle el chorro de agua de la ducha. Llevaba barba de tres días, se miró en el espejo, no tenía claro si afeitarse, esa barba a pesar de que a su mujer no le gustaba le habían dicho (una prostituta honesta y respetable que en una de sus salidas nocturnas con amigos había conocido) que lo hacía más varonil, por lo que dejo a un lado la maquinilla de afeitar guardada y paso a su apreciada melena leonina canosa la cual se alisó con un cepillo quedando una pulida melena que sobrepasaba sus hombros.

    Tiró del pelo hacía atrás se pasó los dedos por el cabello y sujeto a una mano la coleta; con la otra mano cogió del neceser un preservativo, rompió con los dientes el envoltorio lo cogió por la punta del depósito y lo sacudió hasta que se desplegó en su totalidad para después de un mordisco lo rompió por su parte alta, con el anillo del preservativo en la mano lo agrando y sujeto su apreciada coleta. Se enfundó los vaqueros gastados los cuales realzaban sus largas piernas y se calzo los zapatos de charol de puntera dorada, se puso la camisa con estampados hawaianos se abrocho el cinturón de piel de cocodrilo con la hebilla de una herradura, se desabrochó los botones superiores de la camisa para destacar su vello, después se dio ese toque coqueto perfumándose con la colonia marca Macho man que venía de regalo con la oferta de maquinillas de afeitar y para terminar se quitó el anillo de bodas para colocarse otro con una calavera.

    Fue al camión, abrió la puerta lateral del remolque que daba a su compartimento trasero, estaba pegado a la cabina por la parte trasera donde había un pequeño catre; abrió las cortinas y la ventanilla para que se aireara el pequeño habitáculo, era su pequeño apartamento en sus rutas de larga distancia, incluso podía aparcar el camión en algún lugar privilegiado y a través de la ventana veía el paisaje y las estrellas a través del techo solar, incluso los días de lluvia y descansaba le gustaba ver esas gotas aporreando el cristal de la cubierta. Sacó su móvil se acostó y se hizo un selfie con un Marlboro encendido y con la señal de V con los dedos, lo mandó al grupo familia de su Whatsapp con el texto “ke tal estais, yo aka terminado de cargar el volvo mañana estaré en kasita”. Pronto tuvo contestación por parte de su familia, su hija contesto con un “asta mañana papi deskansa, te kiero”; por parte de su hijo “eres un puto krak y para terminar su mujer “ke bien vives, mañana nos vemos, te keremos mucho”, todo con sus correspondientes iconos de corazones rojos y brazo con biceps.

    Tras el selfie puso la música de los AC/DC de la pequeña cadena musical a todo trapo. De la nevera sacó otra Budweisser y se la bebió de dos largos tragos. Ya eran las diez y salió para entrar en la cabina y poner el motor del Volvo en marcha, arrancó y se dirigió a esos tres kilómetros de distancia donde se celebraba la pequeña fiesta anual. Llego, hizo sonar el potente claxon al aparcar en señal de poderío, el camión valía esa deferencia. La fiesta se celebraba en un almacén el cual en sus pisos de arriba pernoctaban los temporeros venidos de afuera. En uno de esos pisos se encontraba Nati, la cual supervisaba el cierre para que todo quedará a punto para la próxima temporada, al oír el claxon estridente miró por la ventana y se dijo a si misma “es el mismo de siempre”. Vio como a zancada larga entraba en la nave.

    Israel sondeó con su mirada el ambiente de semiaburrimiento, unos charlaban, otros reían, mucha gente de mediana edad, pocos jóvenes. Cogió una cerveza nada convencido ya que era una marca de segunda pero al menos estaba fresca. Su instinto cazador empezó a buscar la presa, tardó un poco en visualizarla, se encontraba en el rincón lateral hablando algo acalorada con algunas personas de temas laborales “no nos pagan lo que toca, nos tenemos que movilizar” sus gestos eran nerviosos, le contestaban “sin formación ni estudios no te queda otra” para ella responder “eso te lo crees tú que eres un conformista”. Israel se acercó al pequeño corrillo, observo que llevaba una falda negra corta vaquera, medias a medio muslo, calzaba botines y una camiseta estrecha que le marcaba los pechos.

    —¿Qué pasa aquí? —pregunto Israel a dos curiosos jornaleros adultos.

    —La tipa esta siempre va de mal rollo, enciende el ambiente con discusiones —contesto uno.

    —Encima se toma unas copas y se deslengua la puta, y por si fuera poco ya escasea el trabajo para venir con esas, no le gusta trabajar y tampoco deja de meter líos —dijo otro acalorado.

    —¿Otra vez con lo mismo? Voy a avisarla, me tiene harta… —dijo Nati recién llegada del piso de arriba —ni siquiera puede respetar el día de fiesta.

    —Intentaré hablar con ella —dijo Israel dando un paso adelante con aire de ser el gran hombre pacificador.

    —Como quieras, pero no la quiero aquí acalorando la gente —respondió Nati.

    Israel fue hacía la chica y le cuchicheo en la oreja:

    —¡Basta! Vamos afuera a echarnos un pitillo y unas cervezas.

    —¡Hostia! El papito redentor, ja, ja, ja, ja…—contesto ella agitada— ¿no es hora que los mayores se vayan a dormir?

    —Tengo hierba de la buena —dijo por lo bajo Israel apartándola con una mano del grupillo.

    —¡No jodas! ¡puto cabrón! —dijo exaltada.

    —No hables tan fuerte, se darán cuenta —dijo por lo bajo— te espero afuera, tengo el volvo aquí al lado.

    —¿Te refieres a algún perro? ya que ese nombre de Volvo no lo conozco —dijo en tono sarcástico y hablando alto para que fuera audible a toda la gente de alrededor.

    Hubo algunas risas de los asistentes. Israel no se podía sentir más ofendido con estas últimas palabras, primero había sido la autoestopista que lo había dominado ahora la chavala esta. La miró ladeado y salió. La Nati pudo apreciar que el orgullo varonil de Israel había sido ultrajado.

    “Algunos dioses y mortales han visitado el mundo de las sombras y encontrado el camino de regreso. Sin embargo, los habitantes de los infiernos saben que quien come el fruto de su reino queda presa de su hechizo para siempre.

    (Manual del veterano fornicador del escritor Sanselmo Buenaventura alias el cazacoños).

    Israel pensaba en esa cita, era su libro de cabecera preferido en sus desplazamientos. Terminó de liar la hierba, era una noche de luna llena y apoyado en el remolque vio como la chica venía hacía él. Se detuvo a su lado, Israel la miró de arriba abajo con ojos veloces, el rostro de la chica estaba colorado.

    —¿Ya has terminado tu mitin? —dijo Israel.

    —¿Qué dices tío? Hostia puta ¿Qué tengo que hacer, besar el culo a esa vaca que nos explota? —dijo ella en tono enfurecido.

    —Eres algo deslenguada —dijo al mismo tiempo que encendía el canuto y se la quedó mirando a los ojos— será mejor que pruebes esto, es de la buena, te relajará.

    A continuación Israel le pasó el canuto, ella le dio una profunda y larga calada reteniendo el humo y cerrando los ojos. Los piercing de la cara le brillaban a la luz de la luna, llevaba el pelo desordenado, el azul y rojo de su cabello le daba ese aspecto de personaje de cómic. Combinaron caladas, el subidón no tardó en hacer efecto, se había calmado, ante el efecto placebo Israel le paso el brazo por encima del hombro y le puso la lengua en la oreja.

    Fisgones por naturaleza uno de los jornaleros que Israel había preguntado momentos antes que pasaba salió con la excusa de vaciar la vejiga, fue tras la trasera del remolque y pudo observar como Israel ya le magreaba las tetas debajo de la camiseta. Israel se percató, pero lejos de intimidarse siguió magreándola, incluso le paso la mano por debajo de la falda dejando a la vista del espectador un culo prieto complementado en su raja por un tanga rojo. Mientras iba meando no perdía detalle inclusive la erección que empezaba a presentarse hacía que su meada fuera alta. La mirada de Israel se cruzó con el espectador al mismo tiempo que Israel propuso a la chica ir dentro del remolque. Terminada la meada el presente alzo el brazo y le levantó el pulgar para arriba al mismo tiempo que cerraba el puño.

    No tardo en entrar en el local de la fiesta y decir:

    —La friki esa es Puta. Puta. Puta.

    —¿Pero qué pasa? —exclamó el otro con sorpresa.

    —El tío ese, el camionero larguirucho con la cola que parece un indio, ese que nos ha preguntado antes que pasaba la está sobando.

    —¡Hostia puta! ¡No jodas! ¡La puta madre que lo parió! —dijo asombrado el otro.

    —Como lo oyes, se está preparando para tirársela, incluso a visto que yo los observaba y no se ha cortado un puto pelo el cabrón; van dentro del puto camión, voy arriba ahora que mi mujer está con las otras a ver si puedo ver más, quizá haya suerte, el chulango viejote tiene pinta de dejarnos ver algo; será hija puta la niñata, pero me la ha puesto dura.

    —Voy contigo.

    Nati se dio cuenta de los cuchicheos de los dos personajes, pensó que Israel estaba en aras de obtener otro triunfo y le resultaba gratificante que dejara en evidencia esa niñata follonera. Al ver que los dos jornaleros subían al piso superior ya no tuvo muchas dudas, iban a otear el panorama ya que el camión estaba justo al lado y tendrían una vista más general sin llamar la atención, así de cagones, chismosos y retorcidos eran ese tipo de gente, pensar que los dos rozaban la cincuentena.

    Aun juzgándolos la Nati también subió, también le agobiaban un poco esas fiestas de fin de temporada y la gente ya estaba servida, tampoco tenía que preocuparse de los niños, su marido como dios manda guardaba los niños en la hacienda. Subió las escaleras hasta el segundo piso y entró en la habitación destinada a modo de oficina. Sin abrir la luz miró por la ventana, pudo ver como Israel abría una puerta lateral y la chica subía los escalones. Israel subió los escalones y levantó la cabeza dirigiendo la mirada a los pisos al mismo tiempo que de sus narices salían sendos chorros de humo, cabeceo en señal de aprobación y tiró el canuto al suelo, escupió y entró. Nati escuchó ruidos al otro lado del tabique, y voces, las podía oír de forma clara:

    —¡Apaga la puta luz coño ! Se ha dado cuenta que estamos aquí…

    —Puede ser una lianta la hijaputa pero yo me la tiraba —dijo exaltado.

    —¡Calla la puta boca ! No hables tan fuerte —advirtió el otro.

    —¿Qué? No me digas que tú no te la tirarías —dijo por lo bajo—. Está buena, joder, no me digas que no. Este tío tiene un puto picadero en su camión hasta techo solar en ese pequeño espacio del remolque… ¡Mira, mira…! Se ve luz incluso, ¡hostia puta! Lástima que sea de cristal ahumado.

    La noche era de luna llena, destacaban las formas del prominente camión y las letras del Volvo brillaban, en ese momento el pequeño techo solar del remolque se abrió quedando a la vista un habitáculo que constaba de una cama y una mesilla con un reproductor de cds de música y dos personajes, la chica e Israel.

    —Así no tendremos calor y se pueden ver las estrellas —dijo cuando termino de correr el cristal del techo.

    —Vaya choza es este puto camón —dijo ella mirando arriba.

    —Como si estuvieras en tu casa nena, ponte cómoda la noche es calurosa —mientras daba vueltas en círculo alrededor de ella en el pequeño espacio lo que equivalía a restregarse en cada giro.

    —Me estás mareando, llevo el subidón, sabes, está hierba era condenadamente buena —dijo ella algo confusa.

    La noche era estrellada, solo se oían los grillos macho, el canto que realizaban era constante y sequía un compás muy rítmico, de forma que atraían a las hembras, que escuchan dichos sonidos ensimismadas. Desde la nave se oían risas y un pequeño bullicio de la fiesta, en el piso superior acechaban seis ojos como si de búhos se tratara.

    —¡Hostia puta consagrada! ¡no me lo puedo creer! —dijo por lo bajo uno de los mirones.

    —¡Le está vacilando! Hay que reconocer que tiene dos pares de cojones el hijoputa del viejo —dijo el otro sobreexcitado.

    La Nati tampoco era ajena a la escena y era consciente de que Israel enseñaba descarado su gloria ante su público, arrogante y soberbio se enfrentaba a un nuevo triunfo, pensó Nati.

    En esos momentos Israel ya la estaba morreando, una estela de saliva bordeaba los labios de la chica. Sin más demora que la que requería el primer tanteo bucal tiró de la camiseta de ella en un rápido movimiento quedando unos pechos aprisionados en un sujetador rojo el cual fue desabrochado por Israel sin más demora. Dos grandes pechos circulares con dos puntas rebotaron al ser liberados, parecían dos dianas. En su pecho izquierdo llevaba tatuado un escorpión justo encima del pezón. Abarcó con ambas manos los pechos por la parte baja, los levantó, los sospesó y los zarandeó para que bambolearan. Cogió las aureolas punzantes y las estiró para soltarlas, para palmearlas en los laterales con ambas manos. Iban en vaivén de derecha a izquierda.

    —Son ideales para hacer una rusa —dijo Israel.

    —¡jo, tío! ¿Eso que c-c-coño es? —preguntó confusa y al mismo tiempo excitada.

    —Es hora que empieces a aprender, estos melones lo valen —contestó mientras se desnudaba.

    Israel estaba en pelota picada, al bajarse los calzoncillos la polla tensada rebotó de abajo a arriba quedando en perpendicular a su velluda barriga.

    —¡Pedazo tranca tienes! ¡la puta hostia!

    —Siéntate en la cama —dijo Israel mientras se pegaba al cuerpo de ella hasta el punto de que la cara de la chica quedó a la altura de su pecho, solo pudiendo notar las cosquilleo que le daba la mata de vellosidad blanca.

    Una vez sentada en la cama Israel estabilizó y alienó los pechos. Inclinó un poco su posición para poder apoyar su polla en medio de los senos.

    —Estrújate esas tetas, nena.

    Una vez que la polla estuvo oprimida entre los senos empezó un tanteo de sube y baja, el glande asomaba por lo alto y volvía a bajar. Volvió a recolocarse y lo hizo con más ímpetu hasta el punto que el glande daba en el cuello de la chica.

    —¡Dios, dios, dios, dios…! ¡¡Le está follando las tetas!! —dijo alterado desde la ventanavol uno de los mirones.

    —Sí, le hace un cubanote —exclamo el otro mirón.

    Nati, veía como Israel dominaba la situación y si, como había podido oír tras el tabique le estaba aplicando una paja cubana.

    En uno de los vaivenes la polla de Israel quedo obstruida, la chica libero sus pechos al mismo instante que su nuca era atenazada y empujada a engullirse el cipote. Lo hizo algo atemorizada por las dimensiones, en un primer tanteo abarcó el glande para después introducirse medio tronco, el cual le llegaba casi a la campanilla. Ante la indecisión de la chica Israel en un enérgico golpe de cadera la remachó hasta el fondo y la dejo adentro. La chica empezó a soltar aire sonoro por la nariz, después empezó a moquear de forma abundante, la polla le había llegado hasta la tráquea. Las mejillas parecían globos hinchados, Israel aguantó esa posición dándole pequeños bofetones en ambas mejillas mientras le decía:

    —¿Habías probado nunca una tranca como esta? No, seguro que no, pero no te pongas nerviosa ahora iremos a tu parte baja a ver ese coñito, ¿quieres, no?

    Una vez desbloqueada su boca intentaba coger aire con respiraciones profundas y resoplidos largos. Israel no bajo la guardia y agarrando sus generosos testículos peludos los restregó en la cara de ella.

    —Ahora comerás huevos y ya pasamos al tema.

    Tragó los testículos ofrecidos uno por uno, al acabar tenía pelos en la boca que la incomodaban dando esa sensación de cosquilleo en su paladar. Sin darle tregua la despojó de la falda, la tumbó en la cama le abrió las piernas y le aparto la parte frontal de un estridente tanga de hilo quedando un coño rosado y depilado. La chica no conseguía hilvanar palabras, balbuceaba:

    —¡C-c-con c-c-c- condón!

    El pulgar de Israel entró en la vagina y el índice en la cavidad anal, los movimientos eran acompasados, coño-culo culo-coño y así de forma sucesiva.

    —¡Bestial! No tengo palabras… mira como la está… —dijo uno de los mirones.

    —La está pajeando, incluso mete dedo en su puto culo… —contesto el otro.

    Nati presenciaba el dominio de Israel, como le aplicaba ese pajeo y dedo en culo que decían los vecinos no era más que la llave del loro, por norma general una exploración vaginal y anal para ver el volumen de los conductos para ver las posibilidades y la manera de actuar a la hora de la contienda fornicadora.

    Retornando a Israel decir que ya la montaba en misionero a galope desbocado, los golpes de pelvis evidenciaban que era una follada profunda, en cada embate las peludas nalgas de Israel se contraían y aguantaban un pequeño lapso de tiempo en cada tacada. La chica ronroneaba, berreaba, jadeaba. Los plof, plof, plof de las embestidas y los chof, chof, chof vaginales retumbaban en el pequeño receptáculo. Israel puso más intensidad, la aceleración aumentó, la espalda de Israel era arañada, ella empezó a pedorrear vaginalmente, Israel emitía rugidos, ella ya casi chillaba, se venía a chorros y aun así dijo:

    —¡¡D-d-dentro n-n-no!! —al mismo tiempo que destensaba su cuerpo y en la sabana se apreciaba una gran mancha.

    Israel ya tenía la lefa a punto de salir, jadeaba y resoplaba con continuidad acelerada, calculo que le quedaban unas cuantas embestidas aunque las sacrificó en pro de una marcha atrás y unas sacudidas en la cara dejando un reguero de semen desde el ombligo hasta los ojos de ella. Quedaron los dos tendidos encima de la cama.

    —¡¡Brutal, brutal y brutal!! No tengo palabras —dijo uno de los mirones.

    —Voy a pajearme, monta guardia, igual este animal le entran más ganas —respondió el otro.

    Nati era consciente que había presenciado un polvo salvaje, el dominio mental de Israel era una de sus mejores bazas. El cabrón sabía manejar una mujer, pensó Nati.

    A pesar de ser luna llena el cielo oscuro se parecía a un enorme lienzo en el que brillaba intensamente una cantidad infinita de estrellas. Tumbados desnudos en la cama ninguno de los dos había roto el silencio, bebiendo cerveza y dando caladas a otro canuto miraban por la abertura del techo solar abierto. En el compartimento hacía algo de calor y el aire iba cargándose oliendo a sexo y hierba. Ella se estaba adormilando, a pesar de haberse limpiado con el rollo de papel higiénico de encima de la pequeña mesilla aún llevaba algunos restos de semen en la cara. Transcurrió una hora en la que ella se durmió; por su parte Israel pensativo fumaba un Marlboro y había abierto otra Budweiser, su polla que antes había estado semiflacida volvía a recuperar una erección.

    Por lo que respectaba a la parte de los pisos los mirones habían ido por turnos a pajearse, uno de ellos había bajado a por bebida y con la luz apagada fumaban unos cigarrillos.

    —¡Vaya follada que le ha arreado el hijoputa a la tonta del culo! —dijo uno de ellos— ¿tu crees que volverá a tirársela?

    —No lo descartes, el cabrón creo que sabe que estamos observándolo y guerra impresionar —contesto el otro en tono experimentado.

    Nati tras haber contemplado la gesta aprovecho para echar una cabezada en la silla, estaba exhausta, los preparativos del cierre de temporada la habían dejado agotada. Salió para ir al lavabo del pasillo. La taza del váter en sus bordes tenía restos evidentes de semen, los cabrones se habían hecho unas pajas, pensó. Volvió para cerrar y bajar a la fiesta, pero en el otro lado del tabique volvió a percibir cuchicheos y ajetreo de sillas y ventanas.

    Saliendo de su ensoñación con un sobresalto Israel se reincorporo, aplasto su cigarrillo en el suelo y se quedó de pie con el pene erecto junto a ella un par de minutos, respirando por la boca y sintiendo que se le retiraba la sangre. Con la vista clavada en la chica y jadeante la zarandeo para que se despertara, ella se despertó confusa con esa especie de neblina que se tiene después de consumir alcohol y sustancias alucinógenas. Aturdida Israel la reincorporo posicionándola en cuatro patas. Nada más haberla ubicado le abrió las nalgas escupió en la zona anal y entro un dedo hasta la mitad.

    —¡Oh, oh, oh! ¿Qué… qué haces? ¡C-c-c-cuidado! —susurro ella en un ligero quejido.

    —Tranquila, relájate, déjate llevar —dijo Israel mientras levantaba más sus nalgas y las estiraba para quedar el agujero aumentado al mismo tiempo que lo lamió, chupó y al final le introdujo toda la lengua dentro de la canaleta anal.

    Volvió a escupir y introdujo una vez más el dedo, el ano se agrandaba y encogía, se asemejaba al bombeo de un corazón. Israel con una mano abrió el cajón de la mesilla y saco un tubo de vaselina, el cual apretando untó el ano, ella sintió un frescor, con el pulgar e índice de una mano Israel abrió la cavidad y le introdujo el dedo de la otra mano. La accesibilidad era mejor, había dilatado por lo que añadió el dedo índice, ya tenía dos incrustados.

    —¡Ufff, uffff, ufff! ¡despacio! —dijo ella en un ronroneo.

    —Así me gusta, ya estás más relajada, buena chica —dijo Israel mientras se incorporaba para alinear el cipote a la misma altura del culo.

    Las cortinas de dos de los pisos superiores estaban abiertas, seis ojos acechaban en la noche.

    —¡No me jodas, la hostia puta es… no me lo pue…! ¡¡Increíble!! —dijo uno de los mirones.

    —Tiene toda la pinta de que el hijoputa le va a dar por detrás… —contesto el otro.

    A la Nati le vinieron recuerdos pretéritos, estaba claro que Israel iba a encularla quería sacar todo el partido a la chica, pensó

    Israel se untó su cipote de vaselina, asió los pechos de ella, bajó un poco su posición aun así no quedaba a la altura por lo que tuvo que arquear las piernas para colocar su glande sobre el ano. Aguantó está posición unos segundos sin moverse asegurándose de que se encontraba bien colocado. La chica tenía apoyadas las manos sobre la almohada, podía ver como la mano en cuyo dedo llevaba el anillo de la calavera asiaba su pecho tatuado con un escorpión, el movimiento de su pecho al ser apretado hacía que asemejara a un arácnido que caminara en un desierto. La primera acometida hizo que la chica se tambaleara y echara un chillido, había sido una embestida que se había quedado a medio camino, la polla de Israel estaba clavada hasta la mitad de su tronco.

    —¡Au! ¡ay! ¡jodido cabrón! —exclamó ella.

    —Relájate y déjate llevar todo ira mejor, lo tienes muy cerrado —dijo Israel aún con su polla incrustada sin hacer movimientos debido a su postura adelantada no teniendo base para apoyar los pies.

    Sacó su polla y cogiéndole los muslos la hizo retroceder hasta el borde de la cama. Rectificó su posición tensando las piernas y asentándose bien en el suelo, abrió las nalgas de par en par volvió a untarla de vaselina, coloco su glande otra vez en el emplazamiento anal. La chica ladeó la cabeza para atrás intentando ver qué pasaba. Israel volvió a agarrar sus pechos hasta estrujarlos. Las gotas de sudor de Israel le caían sobre la mata de vello de su pecho. Tenía los ojos inyectados en sangre. Atacó otra vez con un golpe de cadera hacía adelante, esta vez entró más de media, la retiró unos centímetros atrás y empujó con potencia tirando todo el cuerpo adelante. Está vez si quedo toda su polla empotrada. Los brazos de la chica flaquearon y quedó apoyada sobre sus codos.

    —¡¡Ay, ay, ay, ay!! ¡¡Hijoputa, cabrón!! —dijo ella entre alaridos.

    Arriba, en los pisos los seis ojos seguían mirando atónitos.

    —¡Se la está tirando por todos los agujeros el cabrón! —dijo uno de los mirones.

    —Sí, la va a encular viva, ha abierto boquete —dijo el otro en tono perverso.

    Nati al otro lado del tabique y en la otra ventana y oyendo los dos mirones estuvo de acuerdo en sus pensamientos con el segundo, había abierto boquete y ya era evidente que empezaba la sodomización, observo que ya empezaba los mete-sacas, la coleta iba de un lado a otro, la espalda peluda se tensaba y destensaba con cada movimiento, la raja del culo peludo en cada adentramiento se contraía.

    Los mete sacas de la enculada empezaban a hacerse frenéticos, la cabeza de ella chocaba con el tabique mientras ella aullaba con un estruendo atronador. Israel empezaba a subirle la adrenalina, su peludo cuerpo estaba electrizado.

    —¡¡Aguanta puta!! ¡¡Toma!! ¡¡Flípala!! ¡¡Seguro que la notas bien adentro!! —gritaba mientras quitó sus manos de sus pechos y empezó a zurrar sus nalgas ¡paf! ¡paf! ¡paf! tornándose rojas.

    Las nalgas parecían dos montañas en las cuales un gran tren las atravesara haciendo que se abrieran. Israel empezó a expulsar sonidos guturales roncos de goce. En unas últimas embestidas bramaba como un toro. En tres vigorosas penetraciones hasta el fondo llego hasta el clímax con un largo y sonoro Ohhhhh. Las piernas de la chica flaquearon y quedó tumbada boca abajo con Israel encima al mismo tiempo que Israel con su boca pegada a la oreja le dijo:

    —Lo tenías cerrado de cojones, pero ya puedes decir que has debutado con Israel el leonino, no olvides el nombre.

    —¡¡Hijoputa cabrón!! ¡¡Quítate de encima!! ¡¡Encima te has corrido dentro!!

    —Por el culo que yo sepa aún no se preña, puta —dijo Israel mientras se reincorporaba y su polla goteaba y el orificio anal de ella manaba esperma en ligeros borbotones.

    Israel sudoroso con una cerveza en la mano y el pitillo en la boca estaba de pie delante de ella que iba incorporándose y buscaba su ropa.

    —¡Puto viejo vicioso, aprovecharse de esa manera, eres un hijoputa! —gritó ella mientras Israel en posición erguida con su pene semiflacido se secaba el sudor de su frente con la camiseta de ella y después se limpió el glande—. ¡Mal nacido, cabrón guarro! ¡viejo! ¡No eres más que un puto viejo! —volvió a gritar cuando vio que se comportaba con tanta soberbia.

    En un arrebato de rabia mientras ella se ponía el sujetador Israel cogió su falda, zapatos y la camiseta que tenía, abrió la puerta, la tiró afuera y la empujo a ella al exterior. La chica quedo de pie descompuesta ya que había gente afuera de la fiesta siendo la estupefacción y el murmullo de los espectadores. Se tapó como pudo y se largó corriendo.

    Israel pensaba que la juventud de hoy en día no tenía modales ni educación. Apuró su Budweiser y encendió otro cigarrillo el cual se colocó en la boca para salir afuera. Aún duraban las habladurías “Que vergüenza“ “Abrase visto” “A su edad”. Israel les dedicó una mirada retadora y despectiva y se fue a la trasera del remolque fuera de la vista de los murmullos, pero si visible para los seis ojos apostados en esa ventana. Sabedor que era observado desde esos pisos se abrió la bragueta aún con su pene semiflacido y obsequió con una copiosa meada, tras sacudirse las últimas gotas miró arriba y con dos dedos hizo la pinza a su pene para hacerla girar como si de una aspa se tratara.

    Tocaban las despedidas, ya lo había hecho con el marido y los hijos estridentes de Nati. Ella lo acompaño hasta el camión obsequiándolo con una caja de fruta para la familia.

    —Has dado una gran exhibición, has pontificado en toda la niñata esa. Creo que se va a acordar.

    —Bueno, era un culo Kilómetro cero con lo que eso conlleva —contesto Israel con tono orgulloso.

    —Si, siempre cuesta —dijo con tono de complicidad Nati— aunque pensaba que la harías tragar la lefada y no dejar la lechada dentro de su culo.

    —En las enculadas de desvirgamiento me gusta dejar la simiente dentro, es más enculada si cabe —dijo en tono aleccionador—, por cierto tengo un regalo para ti, lo he guardado cinco años —al mismo tiempo que le entregaba un paquete se calaba la gorra y se colocaba las Rayban.

    Mientras Israel subía a la cabina y ponía el contacto del camión Nati abrió el paquete; al ver el tanga negro con chorretones de lechada le vinieron viejos recuerdos. Al levantar la vista vio la estela de polvo que dejaba el camión mientras sonaba el potente y atronador claxon ¡piiii!, ¡piiii!, ¡piiii!, ¡piiii!, ¡piiii!, ¡piiii! junto con la canción High voltage de los AC/DC a todo trapo.

     

  • Mi madrina culona

    Mi madrina culona

    Me llamo José y tengo 24 años de edad. Nací en la Ciudad de México, pero mis padres se mudaron a Nueva York, cuando yo tenía solo unos meses de haber nacido. Allí me crie hasta los 18 años y volvimos a México a nuestro lugar de origen. Mi madre me contó que había una mujer que yo no conocía y que se trataba de mi madrina Ester. Ester una mujer del Puerto de Veracruz que fue vecina nuestra. Ester había enviudado muy joven y jamás se volvió a casar, también me contaron que tenía una hija llamada Estela.

    Un día mis padres me dijeron que si quería ir a conocer a mi madrina y les dije que estaba bien, así me relajaba un poco de la estresante ciudad. A la semana siguiente tome rumbo a Veracruz, donde ya me esperaba mi madrina muy contenta. Llegue al puerto una mañana y me dirigí a su casa. Cuando llegue abrió una señora mayor y le pregunté que si ella era Ester, me dijo que no. pero que ya volvía. Le dije que era su ahijado y de inmediato me hizo pasar, pasaron unos cuantos minutos y Ester apareció…

    Traía unas bolsas de supermercado y lentes de sol. Ester no debe medir más de 1.60 de estatura, por su apariencia tendría unos 40 años.

    -hola José como te fue en el viaje?

    – muy bien gracias, usted es la madrina de la que tanto me hablo mamá?

    – sí y tú eres el ahijado más guapo que tengo.

    Permítanme describirle a mi madrina Ester, es una mujer con un par de tetas enormes, pero lo que más llama la atención en ella es su enorme culo. Ella usa faldas pues su trasero lo requiere, me imagino a Ester caminando por allí y los hombres comiéndola con la mirada. Me sentí atraído por ella pues me gustaban las maduras y ella era perfecta.

    – si quieres puedes bañarte mientras preparo el almuerzo con la compra que hice.

    -Si claro, muchas gracias madrina.

    Estaba en la ducha cuando escucho que me tocan la puerta era mi madrina que me pasa la toalla que había olvidado darme. Vi como en sus ojos se desprendía un destello de deseo. Pasó la tarde entre pláticas y risas. Ester ya estaba muy cansada igual que yo y me dijo que le siguiéramos al día siguiente con la plática. Está bien le dije y me fui a dormir.

    Al día siguiente mientras me cepillaba los dientes dejé la puerta entreabierta, Ester paso por el pasillo rumbo a la cocina con un short que me dejo boquiabierto… de inmediato mi mente empezó a lujuriar, me imaginé a mi madrina en 4 y su enorme trasero todo para mí. Estaba en eso cuando escucho que me dice “ven a desayunar mi niño”.

    De inmediato me termine de cepillar y salí hacia la cocina. Aquello que vi me dejo todavía más en asombro. Ester tenía puesto una blusa sin manga. Sus pechos estaban a punto de reventar aquella prenda que con dificultades podían con semejante busto.

    -Oyes mi niño y tú tienes novia?

    -no madrina no tengo pues creo que no he encontrado a la mujer indicada.

    -Ahh como te gustan las mujeres mi niño?

    -Normales me imagino.

    -No te gustan tetonas y culonas?

    Continuará!

  • La sensual Valentina (Parte II)

    La sensual Valentina (Parte II)

    Valentina, esta mujer me vuelve loco, sus pechos copa D, su hermosos ojos color miel, que te hipnotizan, sus voluptuosas caderas, y ese culo redondo, firme y bien parado, la verdad no sé cómo fue que logre llevarla a la cama, jamás me había sentido tan atraído por una mujer.

    Ese día después de nuestro encuentro, yo había ido a la universidad, a dar un taller de capacitación a unos maestros, iba mitad del taller y eran como las 10 de la mañana cuando suena mi celular, mi sorpresa al ver que era que era Valentina, obviamente salí a contestar.

    V: Hola cariño ¿Cómo estás?

    D: Hola nena, estaba pensando en ti, anoche la pase increíble.

    V: Yo también cariño me la pase fantástico, que te parece si nos vemos hoy.

    D: Claro nena, salgo del trabajo y paso a recogerte para ir a cenar ¿Te parece?

    V: Claro cariño esperare ansiosa, te veo en la noche.

    D: Vale nena.

    Me apure en dar el taller, y me fui a mi casa a bañarme cambiarme y regresar a ver a esta hermosa mujer, cuando llegue me recibió con un fuerte abrazo y me peso con cariño pasión como dos enamorados, los pocos jóvenes que había en local se me quedaron viendo con envidia.

    D: ¿A dónde iremos hoy nena?

    V: Que te pare a bailar cariño, vengo preparada para eso.

    Y se dio una vuelta de manera sensual, pues llevaba un vestido corto que apenas alcanzaba cubrir las dimensiones de su trasero.

    D: Vale nena pues entonces a bailar.

    Mientras íbamos de camino para el lugar esperado le pregunte por su novio a lo que me respondió de forma triste y opacada.

    V: No me ha escrito en todo el día creo que está enojado pues ayer ya no le escribí para decirle que estaba bien, y como hacerlo si realmente me dejaste agotada fuiste todo un macho en la cama anoche, así que no importa realmente creo que valió la pena.

    D: Yo también me la pase increíble anoche, me hiciste gozar de lo lindo.

    Cuando llegamos el lugar estaba repleto, pero por suerte me llevaba bien con el dueño que le pedí me reservara una mesa antes de llegar, cuando llegamos, Valentina fue el centro de atención, pues escultural figura resaltaba en el entorno, una canción tranquila sonaba de fondo y muchas parejas bailaban pegados, decidimos esperar algo más movido y mientras esperábamos unas cervezas me platico una de sus fantasías.

    V: Sabes mi mayor fantasía es ser la sumisa de alguien, que me dé órdenes, pero tampoco que sepa comportarse en público, ´pero que me trate como una perra en la cama.

    Entonces decidí jugármela, y le dije al oído en tono imponente y como si fuera una orden.

    D: Entra al concurso de perreo y mueve esas caderas como lo hiciste anoche conmigo.

    V: Mmm ese tono me pone, está bien amo lo hare.

    Me sorprendió su respuesta, pero no podía echarme para atrás, tenía que seguir y ver como acaba esto.

    Cuando llego el momento ella fue el centro de atención, pues no es por presumir pero ella era la más hermosa de las concursantes, y la verdad lo hacía muy bien, ella gano el concurso y cuando bajo del escenario muchos trataron de llevarla hacia sus mesas, sin embargo ella solo los ignoro me abraso y me beso y en el oído me dijo,

    V: ¿Cómo lo hice amo? ¿Lo complací?

    D: Claro que si nena, espera tu recompensa para cuando salgamos de aquí, mientras sigamos disfrutando de la noche.

    Seguimos bailando y tomando un buen rato hasta que finalmente tuvimos que marcarnos pues todavía tenía que darle su premio.

    Cuando llegamos a su casa, ni bien entramos nos empezamos a besar con gran pasión, yo le besaba y entrelazaba mi lengua con la suya, mientras acariciaba esas sexis nalgas, mientras a la par ella desabotonaba mi camisa, entonces la cargue y la lleve hasta la mesa antes de subir a su dormitorio, le empezó a hacer un oral.

    D: Este es tu premio pequeña zorra.

    V: Si amo, no sabe cómo me pone que me hable en ese tono.

    Seguí en el oral, jugaba con su clítoris mientras iba buscando su punto g con mis dedos, esto la prendió más y en un fuerte gemido se corrió.

    V: Si amo… Lo hace maravilloso… Ahhh

    Ella quedo agotada, le temblaban las piernas, decidí llevarla a su recamara donde le termine de quitar ese vestido que toda la noche me había estado provocando, mientras esperaba a que se recuperara, entonces se levantó me tumbo en la cama y me dijo.

    V: Amo ahora me toca a mí complacerlo.

    Dicho esto se lanzó hacia i miembro y me empezó a hacer un oral, mucho mejor que el que me había hecho la primera vez, esta mujer es toda una diosa en el sexo, sabía subir y bajar el ritmo para tenerme excitado y estar a punto de venirme sin hacerlo.

    Cuando llegue a mi límite simplemente no pude contenerme más y me vine en su boquita, ella lo recibió gustosa, los saboreo y los tragó, luego subió me empezó a masajear el pecho y me dijo.

    V: Realmente sabes cómo hacerme gozar, con ese oral podría quedar satisfecha toda la noche, y gracias por cumplir mi fantasía, mi novio jamás quiso hacerla conmigo y me sentía rara por querer algo pero contigo es distinto siento que contigo puedo ser como realmente quiero ser, toda una zorra en la cama.

    D: Hay nena, a mí me encanta como eres y me alera que te haya echo feliz el cumplir tu fantasía, yo siempre estoy dispuesto a hacer algo nuevo.

    V: Gracias amo.

    Nos empezamos a besar y la acosté en la cama y entono de orden le dije que se pusiera en cuatro, y ella viéndome de forma picara lo hizo entonces de un solo movimiento se la metí hasta el fondo ella empezó a gemir, mientras le iba dando nalgadas y jalaba su cabello.

    V: Si amo así… Ahhh… Más fuerte amo… Siii no sabe cómo me encanta…

    D: Vamos saca la zorra que llevas dentro.

    V: Si amo… a partir de ahora solo le hace caso a usted… Soy su zorra su puta.

    Mis estocadas cada vez eran más fuertes, y jugaba con sus pezones, ella no podía dejar de gemir y en un gemido entre cortado me dijo.

    V: ¿Amo me puedo correr?

    D: Vamos zorra córrete demuéstrame lo puta que llevas dentro.

    Su corrida fue tan fuerte que mojo las sabanas esto me puso a punto y estando apunto de correrme le dije.

    D: Toma tu recompensa por ser una niña buena.

    V: Si amo démelo todo.

    Y me vine dentro de ella viendo como nuestros fluidos se mesclaban, nos acostamos un rato y nos quedamos dormidos a la mañana siguiente me levanto de la mejor manera con un oral.

    V: Perdón amo pero me urgía recibir su leche caliente.

    D: Eres toda una perra, tengo una orden para ti ¿Qué dices?

    V: Dígame amo que desea que haga su puta.

    D: Apartar de hoy hasta la próxima semana no podrás salir de tu casa con ropa interior, puedes usar pantalón vestido pero no ropa interior.

    V: Hay amo que cosas pide, pero si son sus deseos está bien.

    D: Todos los días me pasare sin avisar para que hayas cumplido si no prepárate para tu castigo.

    V: No podría desobedecer a mi amo.

    Desde ese día nuestra relación cambio amo sumisa sin embargo en la calle frente a las personas se seguía comportando como una señorita recatada y bien portada aunque en privado era muy distinta. También empezó a preferirme a mí antes que a su novio sin darse cuenta de nada, ella le inventaba que salía con sus amigas aun que realmente salíamos juntos, y siempre la hice gozar en grande.

    Los siguientes encuentros los relataré más adelante.

  • Mi primera vez con un maduro de 50 años

    Mi primera vez con un maduro de 50 años

    Están hermoso recordar siempre las primeras veces, cómo andar en bici, tu primer amigo, tu primera vez con una mujer o con un maduro.

    Me describo, soy alto de 1.83 cm, en aquella ocasión aún pesaba 70 kg., musculatura bien tonificada por años en el deporte, con piernas gruesas y bien formadas, claro de color, de ojos claros creo que parecen miel. Pues tan mal no estaba. Estaba explorando mi sexualidad con varias mujeres, no estoy tan vergudo pero 19 cm no están tampoco mal, pero no es el caso. Recuerdo que quería probar otras cosas distintas. Y empezaba a acariciar mi cuerpo para explorar aún más el placer, y me daba morbo ver porno de todo tipo.

    Hasta llegar a la sección gay, y me ponía bien cachondo ver cómo dos hombres se besaban, se hacían un rico 69 o ver a hombre de bastante edad comerse a un joven, eso me daba mucha curiosidad. Será que los maduros sean tan buenos? Hasta este punto de mi vida, no he experimentado estar con otro hombre de mi edad…

    Al seguir viendo cómo un hombre de avanzada edad podía cogerse a un joven sin problemas, me imaginé varias situaciones experimentado lo mismo que el joven del vídeo. Hasta que me puse a buscar páginas de encuentros, que para mí sorpresa, podía poner edad de preferencia. Entonces, recuerdo que empecé a buscar hombres maduros arriba de los 50 años. Quería que un rico maduro fuera la primera vez. Contacté con varios perfiles, pero todos querían vídeo llamadas y cosas así, aún tenía miedo de que algún conocido me viera entre esas llamadas.

    Hasta que una noche, estando en el estudio, me llega un mensaje, lo recuerdo bien, tenía puesto el nombre de su Coloniaparaya. Recuerdo que lo primero que vi al abrir su mensaje era una foto con toda su leche en un vaso shotero de tequila. Lo primero que pensé, que atrevimiento tan irrespetuoso. Luego, seguido de un «no te gustaría beberlo?», Vaya que morbo. Siguiendo el juego, le había dicho que sí, quería probar el semen por primera vez, a lo que él me contestó «Por dónde te encuentras?», Le había dado dirección de unos cuantos km cerca de él, y me contestó «puedo pasar por ti, decide ya!». En mi cabeza no sabía qué hacer, eran las 9 pm, era fin de semana y no sabía que contestar. Le pensaba poner excusas para no ir, porque no me dejarían salir tarde, etc.

    Pero un aura de confianza, me hizo aceptar, le pedí verme en una hora específica para que puediera verle y de ahí ir hacia su casa. Así fue, todo inofensivo y nervioso. Era un hombre de piel morena, más bajo que yo, de unos 1.55 cm. Al subir al vehículo, me saludo, se presentó, a lo cual hice lo mismo. Al avanzar, me ofreció algo de tomar, tuve duda de que fuese algún medicamento o algo similar para estar inconsciente, pero al darme cuenta, era aquel vaso tequilero que tenía bien guardado. «Prueba, luego te daré más» esas fueron sus palabras. Aún sin saber, que en ese momento, me tomé su leche, cuajada, y algo dulce. Me gustó sentir la sensación de tener el semen de alguien más en la boca, no como yo quise experimentar, pero cumplía el objetivo.

    Al ir degustando, poco a poco toda esa lefa, sentí como acaricia mis muslos, gruesos y fibrosos, luego fue pasando su mano sobre mi pecho, no fue tosco, al contrario, fue tan suave y cariñoso, pareciera que otro hombre diferente al de los mensajes…

    Espero escribir pronto, y tener sus comentarios, ya es la primera vez que me decido a contar mis anécdotas.