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  • Tino, mi perverso vecino, me rompe el culo en su casa (2)

    Tino, mi perverso vecino, me rompe el culo en su casa (2)

    Justo había sonado el timbre de la casa del perverso de mi vecino, Tino, cuando este había terminado de darme por el culo teniéndome completamente desnudo en el comedor de su casa, donde recostado sobre la mesa del comedor, me había sodomizado, rompiéndome el culo y preñándome con su semen.

    Me había ordenado quedar allí desnudo cuando este, poniéndose aquella ridícula bata, fue a abrir la puerta. Escuché como abría, saludaba a alguien y a los pocos segundos se volvía a cerrar la puerta. Parecía que alguien había entrado y ahora se podía oír como venían ambos hacia el comedor, que era donde yo estaba desnudo por completo, recién sodomizado, con el culito algo dolorido, y la polla volviendo a ponerse erecta a causa de la excitación que tenía.

    Sin saber quien podría ser, a cada segundo que pasaba, me ponía más nervioso. Se podía escuchar como venían para el comedor, y me verían allí completamente desnudo con la polla medio tiesa y enrojecida. Dios no sabía como ponerme, estaba a punto de recoger mi ropa y empezar a vestirme, cuando por instinto puse mis manos tapando mi polla y genitales, en el momento que hacían aparición en el comedor, El perverso de mi vecino Tino, junto a mi vecino de puerta, Luis.

    ¡Ufff! Resoplé aliviado al ver que se trataba de Luis. Al verme allí desnudo por completo, tratando de tapar el empalme que tenía con mis manos, la cara enrojecida por el miedo y la vergüenza de que me vieran en aquella situación en el comedor del perverso vecino, había entrado en pánico. Menos mal que era mi vecino Luis.

    El muy cabrón de Tino, venía sonriente y satisfecho, por fin había conseguido tenernos a los 2 juntos en su casa.

    Mi vecino Luis, al verme allí desnudo por completo, con mis manos tratando de tapar mi polla semi erecta, junto a mis genitales, con la cara enrojecida, quedó parado nada más entrar en el comedor, mirándonos ambos a los ojos. Parecía que se había sorprendido al verme allí, pero realmente lo que le sorprendió, fue ver que ya estaba desnudo por completo, dándose cuenta de que el viejo de nuestro vecino, ya me había dado por el culo. Pudo ver como estaba revuelta la mesa, y debajo de esta todavía podía verse salpicada parte de mi corrida, así como mi ropa esparcida por el suelo.

    Hola, saludó mi vecino, alargando el saludo en clara sorpresa por verme en aquella situación.

    Hoo hola, contesté aliviado al saber que era Luis, sin saber que hacer ni moverme de donde estaba, enrojecido y muerto de vergüenza.

    ¿Qué pasa? No creo que os sorprendáis de veros así. Anda Luis, pasa de una vez y ve desnudándote, así estaremos todos igual, decía Tino, dándole una palmadita en el culo a Luis.

    O mejor espera, primero quiero ver como os saludáis, y como os vais metiendo mano uno a otro. Que Dani te vaya desnudando, mientras os metéis mano. Quiero que me excitéis, quiero ver lo que hacéis cuando estáis los 2 solos. Venga Luis, abrázate a Dani y métele mano, que ya te lo he dejado bien caliente y salido. Yo ya me lo he follado, ahora quiero veros follándoos los 2.

    Luis se acercó a mí, y dudando mientras no dejaba de mirarme a los ojos, llevó su mano a mi polla agarrándola, a la vez que la empezaba a acariciar. Yo por instinto sujeté su mano con la mía, a la vez que exhalaba un gemido, al notar su mano acariciar mi sensible y enrojecida polla.

    ¡Ohhh ooohhh! Gemí sujetando su mano con la mía, mientras con la otra me apoyaba poniendo la mano sobre su cintura.

    Luis al ver mi reacción y escuchar mi gemido, se abrazó más a mí, empezando ambos a besarnos como auténticos salidos. Claro que estábamos ambos salidos, estábamos calientes y excitados, ambos estábamos deseosos de sexo.

    Empezó a morderme los labios mientras me agarraba la polla acariciándomela, y yo mientras me retorcía dando gemidos, empezaba a aflojarle el cinturón.

    Estaba deseando tenerlo desnudo junto a mí, por lo que, sin perder tiempo, apuraba a quitarle el pantalón y bajarle el slip y así poder tener su polla en mis manos. Quería ser follado de nuevo, y ardía por tener dentro de mí la verga de Luis.

    Dios, que sensación de placer tuve cuando conseguí bajarle el pantalón junto al slip, pudiendo tocar sus genitales y polla, el cabrón estaba con un empalme de campeonato. Le empecé a acariciar la polla que ya conocía y que había saboreado en múltiples ocasiones. Agarrándola con mi mano, la iba meneando a la vez que le acariciaba los genitales.

    Mientras nosotros nos metíamos mano e iba desnudando a Luis, el perverso de nuestro vecino, Tino, nos contemplaba sonriente con cara de lascivia. El muy cabrón además de estar disfrutando, viendo cómo nos besábamos y metíamos mano acariciando nuestros jóvenes cuerpos, había empezado a sacarnos fotos. Que hijo de puta, claro que con la excitación, la calentura, lo salidos y ganas de sexo que teníamos en aquellos momentos, no le dimos mayor importancia, seguimos con lo que estábamos haciendo sin prestar atención al perverso de Tino.

    Ya tenía desnudo por completo a mi vecino Luis, mostrando una polla enrojecida e hinchada, al igual que ya se estaba volviendo a poner la mía, cuando noto por detrás mía, las manos del perverso de Tino, sujetarme por las caderas, a la vez que se pegaba a mi espalda y me susurraba al oído:

    ¡Ay maricón, como me pones! Me gusta el culo tan sexi que tienes, tienes un culito que me vuelve loco, me susurraba, lamiendo y mordisqueando la oreja y cuello, mientras Luis mordía y chupaba mis labios. Nos chupábamos la lengua uno al otro saboreando y compartiendo nuestras salivas, mientras yo le acariciaba la polla y genitales con una mano, igual que me estaba haciendo él.

    Susurrándome así al oído el perverso de Tino, mientras me sujetaba con sus manos por las caderas, dio un movimiento a su pelvis, clavándome toda la pija en mi abierto y ardiente culito.

    Dios, me había enterrado toda la polla en lo más hondo de mis entrañas, con una facilidad pasmosa. Eso fue por lo caliente y excitado que estaba, además de lo abierto y resbaladizo que aún tenía mi agujerito, después de la follada que hacía 15 minutos me había dado el perverso de Tino.

    Que hijo de puta Tino, el muy cabrón era insaciable, además de una tremenda polla y pelotas, tenía un aguante descomunal. Ya me volvía a tener empalado en su mástil el muy hijo de puta, de una estocada me había ensartado toda su virilidad.

    Yo al notar como me ensartaba toda su hombría, di un respingo abriendo los ojos y la boca a la vez que emitía un suspiro, gimiendo al notar como volvía a ser sodomizado, ¡ohhh ooohhh! Exhalé aferrándome a mi vecino Luis.

    Este al ver como Tino me había ensartado su polla, quedando mi cabeza mirando al techo, empezó a morderme el cuello y nuez de Adán, haciéndome que me aferrara más fuertemente a él, a la vez que yo empezaba a gimotear de tanto placer que estaba sintiendo.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh! ¡ooohhh! Gimoteaba aferrándome fuertemente con mis manos a los brazos de mi joven vecino.

    Así maricón, así, mira cómo gozas, pedazo de puta. Me gusta lo sexi y caliente que eres, te voy a preñar bien preñado, cabrón, gritaba el perverso de Tino, ensartándome una y otra vez su verga.

    Anda maricón, quiero que te inclines y le chupes la verga a nuestro vecinito, Luis. Luego quiero ver como te da por el culo y ver cómo disfrutas con su polla en el culo.

    Haciendo lo que me ordenaba, mientras me apoyaba en Luis, a la vez que el cabrón del viejo me daba por el culo, me fui inclinando, notando como la polla del muy cabrón entraba con más facilidad, hasta llevarme la joven, hinchada y enrojecida polla de Luis a la boca, engulléndola como el más rico y sabroso de los manjares.

    Dios, tragaba y chupaba aquella polla como un desesperado, estaba caliente y excitadísimo a más no poder. Ya tenía la polla dura y tiesa de nuevo, y solo pensaba en ser follado y que me preñaran de leche.

    Luis, al sentir mi boca chupando y tragando su rica y sabrosa verga, me agarraba la cabeza e impulsaba su pelvis haciendo que tragara su polla hasta los mismísimos cojones. No dejaba de jadear y mover su pelvis follándome la boca.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh! ¡ooohhh! Jadeaba moviendo su pelvis mientras me introducía su polla en la boca. Al maricon le gustaba que le apretara con mis labios la cabeza de la polla y le succionara el glande rozándole con la lengua el frenillo. A él eso le volvía loco, y yo lo sabía por las veces que lo habíamos hecho tanto en mi casa como en la suya.

    De repente el perverso de nuestro vecino, Tino, sacó su polla de mi culo, diciéndonos que ahora íbamos a cambiar. Vamos a cambiar, no quiero que os corráis tan pronto, quiero teneros bien excitados y calentitos. Ahora vamos a abrirte tu culito, Luisito. Vamos a darle de comer que seguro se está muriendo de hambre ese culito vicioso de maricón que tienes.

    Joder, que ganas de pegarle una patada en los cojones tenía. Con lo que estaba gozando, y va el muy cabrón y me corta de repente aquel tremendo disfrute que tenía. Sudando y caliente como estaba, no me quedó más remedio que erguirme, poniéndome de pie y esperar a ver que era lo que iba hacer con nosotros ahora.

    Mirando para la tremenda polla que le colgaba y que me había metido por el culo, el perverso de nuestro vecino escuchaba como nos ordenaba que ahora me chupara la verga Luis, mientras el lubricaba el culito de este para que luego yo lo sodomizara.

    El cabroncete de mi vecinito no esperó más, inclinándose mientras se agarraba a mis caderas, engulló de una atacada mi enrojecida e hinchada polla. Joder con que destreza se tragó el muy maricón mi polla. El cabrón se veía caliente y desesperado. Estoy completamente seguro de que estaba deseando que le abrieran el culo y le metieran una buena polla por él, si yo era maricón, el siendo más joven que yo, era todo un vicioso y tanto o más maricón que yo.

    Suspiré al sentir sus labios chupar mi sensible y enrojecida polla, ¡ooohhh ohhh! Exhalé al sentir aquellos labios chupar mi verga.

    Me sujeté a su cabeza enredando mis manos sobre su pelo, mientras quedaba mirando exhorto como le colgaba bamboleándose, aquella enorme pija, de la cual colgaban 2 enormes cojones de nuestro vecino Tino.

    Dios, como podía entrar aquella cosa por el agujero de nuestro culo. Realmente estaba alucinado de lo que nuestros culos, podían tragarse. Y es que nuestros rabos al lado de aquella verga, se veían ridículos.

    El muy cabrón de nuestro viejo vecino, abriéndole más las piernas a Luis, llevó sus manos a los cachetes de su culo, y luego de pasarle la mano impregnada de saliva, por su ano, metió un dedo en su agujero, dando este un leve estremecimiento. El maricon, ni siquiera dejó de chuparme la polla cuando Tino le metió un dedo por el culo, solo se estremeció un poco siguiendo inclinado chupando mi polla mientras Tino, le iba abriendo con sus dedos el culo.

    Tino, agachándose a la vez que le abría los cachetes del culo con ambas manos, llevó aquella larga e inmensa lengua, empezando a lamerle el rosadito ano de Luis. Le abría los cachetes con sus manos, hundiendo aquella lengua en su ojete, donde hurgaba lamiendo con la punta de aquella larga lengua.

    Ahí sí, ahí el vicioso y maricón de Luis, no se pudo resistir, además de retorcerse a la vez que se estremecía, soltó unos gemidos agarrándose fuertemente a mis caderas.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh ohhh! Gemía como una yegua en celo, abriéndose todo lo que podía de piernas.

    Tino, después de hurgar y lamer con su lengua el agujero y haberle dilatado el esfínter con sus dedos, poniéndose de pie, dijo que ya estaba listo.

    Ya tienes bien abierto y dilatado el culo, pedazo de putita, tienes el ojete que te está chorreando, decía dándole unas palmadas en el culo. Ahora quiero ver como te da por el culo tu vecino Dani, quiero ver cómo te coge, decía.

    No hizo falta que dijera nada más, el muy vicioso y maricón de mi vecino, sacándose mi polla de la boca, me agarra de la mano, llevándome hacia el centro del comedor, se echa al suelo poniéndose a 4 patas, esperando a que yo lo montase.

    El muy maricón, se movía totalmente desinhibido por aquel comedor. Se notaba que ya había estado allí otras veces manteniendo relaciones sexuales. Con toda seguridad, allí ya se lo habría follado Tino.

    Colocándome detrás de Luis, me puse de rodillas, y al igual que en otras muchas ocasiones que lo habíamos hecho en nuestras casas, pegándome a él mientras este abría las piernas y se agachaba poniendo los hombros y cara sobre el suelo, le fui metiendo mi verga por el culo, quedando ambos acoplados.

    Los 2 jadeábamos allí acoplados, yo con la verga dentro de aquel culito que tan bien conocía, con mi pelvis pegada a su culo, empezando a bombear aquel culo como lo había hecho en muchas otras ocasiones.

    Mientras yo y Luis copulábamos, allí desnudos por completo en la casa del perverso de nuestro vecino, el muy cabrón del viejo Tino, seguía sacándonos fotos de nuestro acto sexual. Si antes nos había amenazado con revelar lo que hacíamos, ahora el muy cabrón además disponía de pruebas donde se nos podía ver desnudos por completo realizando el acto sexual. Ahora el cabrón tenía fotos con las que podía chantajearnos y hacernos lo que le diera la gana.

    Así que se cansó de quitarnos fotos y mirar cómo follábamos, el muy cabrón nos ordenó que nos levantáramos.

    Que hijo de puta, cuando estábamos en lo mejor, nos volvía a interrumpir, dejándonos calientes y excitados como burros. Con ganas de estrangularlo, saqué mi polla del culo de Luis. A ver qué ostias se le ocurría ahora a Tino.

    Al cabrón no se le ocurrió otra cosa que colocarnos a los 2 de pie, apoyados sobre la mesa del comedor, y allí recostados con el pecho sobre la mesa, abiertos ambos de piernas, al igual que si fuéramos yeguas amarradas, listas para ser montadas por el macho y ser así acopladas.

    Una vez colocados de pie, tumbados sobre la mesa como nos había ordenado, empezó aquella caliente y excitante cópula.

    Primero le introdujo aquel enorme y sabroso rabo por el culo, a Luis, haciéndolo chillar y gemir de placer, ¡ohhh! ¡ooohhh! ¡ooohhh!

    Dios, mi polla había dado un respingo al escuchar como gritaba y gemía Luis. Ambos estábamos agarrados por las manos, entrelazando nuestros dedos, y noté como apretaba mi mano mientras una corriente eléctrica recorría mi espina dorsal. Relamía con mi lengua los labios, deseando sentir dentro de mí aquella verga que se estaba follando a mi vecino.

    Después de darle unas ricas cogidas, el perverso de nuestro vecino, le sacó la polla, pasando a ensartarla en mi ardiente y caliente culito.

    Me hizo abrir más de piernas, y colocando la punta de su verga sobre mi caliente agujerito, agarrado a mis caderas, dio una envestida de pelvis, enterrándome toda la polla en mi abierto y resbaladizo agujero.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh! ¡ooohhh! Gemí a la vez que me estremecía, notando como mi culo se abría dando paso a aquella polla que volvía a profanar mi ardiente y caliente culito.

    Dios, notaba pegar su pelvis contra los cachetes de mi culo y sus enormes pelotas golpear la entrada de mi ano, mientras se deslizaba por mis entrañas la verga de Tino, rozando y golpeando mi próstata, haciendo al igual que había hecho anteriormente Luis, gritar gimoteando mientras mi cuerpo se estremecía retorciéndome de placer, a la vez que apretaba mi mano contra la de mi vecino.

    Sin poder aguantarnos, tanto Luis como yo, mientras el cabrón de Tino, copulaba conmigo, girando nuestras cabezas nos miramos a los ojos, empezando a comernos a besos mientras el hijo de puta de nuestro vecino, nos sodomizaba allí recostados sobre la mesa, como si fuéramos yeguas dispuestas para la copula.

    Después de tenernos un buen rato allí dándonos por el culo a ambos, Tino se corrió dentro del culo de Luis, mientras soltaba unos fuertes gruñidos.

    Ya, ya me corro, ya me corro, gritaba ensartando salvajemente la polla en lo más hondo del culo de Luis.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh! ¡ooohhh! Gruñía el cabrón derramando su leche en las entrañas de Luis.

    Tino mientras recuperaba el resuello, daba palmaditas a mi culo, diciéndonos lo bueno y ricos que estábamos.

    ¡Ay putitos, que follada más rica! Como me habéis hecho gozar. Hoy si que he disfrutado de 2 ricos y sabrosos culos. Nos decía el muy cabrón, recuperando la respiración.

    El muy cabrón había gozado como nunca con nuestros culos, pero nosotros, todavía estábamos con la polla tiesa y a punto de reventar. La de Luis, se la veía enrojecida e hinchada, con la punta toda brillante. La mía, al igual que la suya, enrojecida e hinchada, no paraba de gotear semen, estando toda pringada.

    Bueno, dijo después de que saliera su polla del culo de Luis. Ahora ya podéis correros, así que quiero ver cómo preñas este sexi y rico culito, decía a Luis, dándome unas palmadas en mi culo.

    Por supuesto que aquello no hacía falta que lo repitiera, con lo caliente y excitados que ambos estábamos, no tardamos nada en estar ambos acoplados.

    Sin perder tiempo, Luis colocándose detrás de mí me ensartó su polla en mi desesperado y caliente culito, empezando un frenético mete y saca, hasta que se corrió dentro de mí.

    Se escuchaba nuestros jadeos y gemidos, y el plof plof plof, de su pelvis golpeando los cachetes de mi culo mientras me daba por el culo.

    No tardó nada en empezar a correrse mi vecino. Enseguida pude notar como su polla palpitaba dentro de mi culo. Este aferrándose a mis caderas, daba unas fuertes y profundas envestidas, empezando a soltar toda su lechita dentro de mi ardiente y caliente culo.

    Me corro, me corro, ¡ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Gritaba llenándome el culo de leche, dejándome preñado con su esperma.

    Una vez hubo descargado todo su semen dentro de mí y repuesto de la cogida que me había dado, me ayudó a incorporarme, y dándome la vuelta, se agachó delante de mí llevando mi enrojecida, pringosa e hinchada polla a su boca, empezando a chuparla como si le fuera la vida en ello. No pude aguantar ni 20 segundos, al notar como succionaba y acariciaba mis bolas con su mano, empecé a correrme en su boca.

    ¡Ohhh me corro! Me corro, me corro, gritaba yo agarrándome a su cabellera, mientras me corría en su boca.

    A Luis le encantaba que me corriera en su boca, le gustaba beberse mi leche y dejarme los huevos bien exprimidos.

    Aún el cabronazo de nuestro vecino Tino, nos estuvo quitando fotos, mientras estuvo dándome por el culo y corriéndose dentro de mí, Luis, y como me chupaba la polla, tragándose toda mi corrida.

    Después de limpiarnos y vestirnos, el muy cabrón de nuestro vecino, nos dijo que teníamos que volver a quedar para otro día. Que teníamos que ir un día a Miño, pueblecito que está a 25 o 30 minutos de La Coruña, que quería tenernos todo un día para gozar de nosotros.

    No sé si va a poder ser, le dijimos ambos a la vez. Pues a ver como lo solucionáis, nos dijo. Podéis decir que vais a la playa con los amigos, y que quedaréis a comer allí. Así que arreglaros como podáis, que uno de estos sábados o domingo, quiero teneros a ambos allí. Ya veréis que bien lo vamos a pasar, y si puede ser, quiero teneros el sábado y domingo. Podéis decir que vais a casa de un amigo y que quedaréis allí a dormir.

    Ya me pondré en contacto con vosotros para deciros el día.

    Y medio preocupados por lo que se nos venía encima, salimos del piso de Tino. Llevábamos el culo bien abierto, preñado de leche, y con la calentura aplacada. Pero eso sí, algo preocupados por el chantaje al que nos estábamos viendo ambos sometidos.

    Podéis escribirme a:

    [email protected].

     

  • Teresa la madura

    Teresa la madura

    María Teresa, una señora que conocí apenas el año pasado, lo que tenía ella era un tremendo trasero y unas piernas que dios, ya a sus 46 años con dos hijos en la universidad, parecía estar en las ultimas, pero en realidad era una chispa andante.

    Desde el primer día que la vi la verdad me dieron ganas de cogérmela, pero bueno era solo ganas, poco a poco me fui volviendo su amigo, hasta que ambos salíamos a comer y hablábamos de problemas del uno y del otro.

    Una ocasión me dijo que, si la acompañaba a una fiesta, ya que su pareja no iba poder, la verdad como Lety ya tenía planes acepte la invitación.

    Al llegar por ella casi me infarto al verla con un minivestido negro entallado, con unas medias color negro que resaltaban su tremendo par de piernas, un escote que pronunciaba sus senos, jamás pensé que ella estuviera tan rica, Tere noto mis miradas y solo sonrió diciéndome si jamás había visto a una mujer de verdad, ¡sabía que la deseaba por eso era altanera conmigo!

    T: ¿Qué te pasa, nunca habías visto a una mujer con mini vestido?

    L: ¡Como tú, no!

    T: ¡Jajá, ya mejor vámonos rey!

    L: ¡Como digas nena!

    Llegaos a la fiesta, era una reunión de ex compañeros, la pasábamos muy bien, el baile, la plática, los coqueteos, todos los invitados que la conocían le decían que hacíamos bonita pareja, los dos solo sonreíamos y nos abrazábamos como muestra de que estábamos de acuerdo.

    Ya entrada la noche y con un poco de alcohol, ella se volvió más cariñosa, me abrazaba y me besaba la mejilla y el cuello, al principio me sentí extraño, pensé que me verían mal, pero Teresa logro que poco a poco me fuera soltando y cayendo en su seducción.

    Empecé a besarla metiendo mi lengua en su boca, mis manos acariciaban su espalda bajando lentamente a su enorme trasero el cual apretaba fuerte para sentir la dureza del mismo, ¡luego bajé para sentir ese tremendo par de piernas que tanto me habían enloquecido!

    L: ¡Estas buenísima, te tengo muchas ganas!

    T: Y yo a ti, ¡no sabes cómo me gustas!

    L: ¡Vámonos a un hotel!

    T: ¡No, ya no aguanto, mejor busquemos un lugar por aquí!

    La hembra salió muy caliente, sus ganas de sentirme y tenerme dentro de ella eran notorias, caminamos a adentro de la casa y encontramos un cuarto abierto, al parecer era de la muchacha de servicio, nos metimos y empezamos con el juego de seducción, besos y caricias mientras nuestras ropas caían al piso.

    Tere se quedó solo con sus medias y sus ligeros, yo ya totalmente desnudo le pedí empezáramos con un 69, ella subió a mi cara para dejarme su vagina con pelitos en mi cara, la verdad había pasado tiempo de que no veía una vagina con pelos, eso me excito mucho, estaba rasurada tipo corte militar, le empecé a lamer su concha con suavidad, mientras tanto ella con su mano acariciaba y llevaba mi verga a su boca!

    T: ¡Luis, que rica verga!

    L: ¡Mamacita tu estas buenísima!

    T: ¡Que rico sabor, la devorare toda!

    L: Hazlo, ¡es para ti corazón!

    ¡Me daba un delicioso oral, cada que la metía y sacaba de su boca me mostraba lo experta que era mamando, la mordía riquísimo, su lengua hacia movimientos en círculos sobre mi cabecita, luego la succionaba casi por completo!

    Mi lengua entraba y salía en forma de rollo de su húmeda concha, luego con mis dedos empecé a penetrarla, mi lengua estaba toda escalda ya que su vagina era muy húmeda y pegajosa, ¡pero su sabor era magnifico!

    T: ¡Agh, Luis, así, que rico me la mamas!

    L: ¡Nena tú no te quedas atrás, uf!

    T: ¿Mmm, ya me la vas a meter?

    L: ¿Ya la quieres nena?

    T: ¡Si amor, ya, cógeme, cógeme rico!

    L: ¡Como gustes nena!

    Ella se acostó y puso sus piernas en mis hombros, apreté sus muslos y empecé a penetrarla suave, mi verga resbalaba riquísimo, empecé a moverme rápido mientras lamia sus piernas por encima de las medias, el ver sus torneadas piernas cubiertas por sus medias, me excitaba más, y más rápido me movía, le abría las piernas como compas, se las levantaba y las doblaba hasta su frente para penetrarla más rico, me movía como gusano, mi verga era apretada majestuosamente, a pesar de sus 46 años, se sentía como una de 20!

    T: Ah, Luis, que rico, ¡que dura!

    L: ¡Tere, eres maravillosa, que piernas!

    T: Métemela papi, ¡métemela!

    L: ¡Toma bebe, toma!

    La puse en cuatro, el ver ese enorme trasero me la puso más dura y como loco empecé a penetrarla, la penetraba fuerte y suave al mismo tiempo, sus gemidos me excitaban más, sus movimientos acompañaban muy rico a los míos, ¡nuestros fluidos se mezclaban ando un aroma excitante!

    La fuerza de mis embestidas la tiraron en la cama boca abajo el ver su enorme trasero en esa forma me excito más, le daba con todo, le jalaba los cabellos y le daba de fuertes nalgadas y mordidas en el cuello!

    T: ¡Ah, así papi, métela, que rico!

    L: ¡Que nalgas!, estas nalgas me matan!

    T: ¿Te gusta cariño?

    L: ¡Me enloqueces nena!

    T: Métela rey, ¡métela!

    L: ¡Agh, que rico aprietas!

    La trabaje tan bien que empezó a venirse a chorros, se retorcía como lombriz, sus fluidos mojaban toda la sabana, nos importaba poco que fuera casa ajena, ¡estábamos cogiendo riquísimo!

    Yo también quería venirme así que me acosté y ella subió para cabalgarme, se movía riquísimo, se levantaba y se dejaba caer, movía su cadera de forma exquisita, ¡trituraba mi verga como nunca antes lo habían hecho!

    L: ¡Tere dios, esta rico, que rico!

    T: ¡Goza papi, toma, goza!

    L: Muévete nena, que rico, que nalgas, que cuerpo, ¡te tenía ganas desde el día uno!

    T: ¡Agh y yo a ti papacito! ¡Dámela muévete tú también no pares!

    L: ¡Me vas hacer venir nena, te voy a llenar de mecos!

    T: Dámelos, los quiero todos, ¡lléname de tu semen!

    Tere se movía riquísimo, lo hacía tan bien que logro hacerme venir, descargue una buena cantidad de leche dentro de ella, la adrenalina me hacía morderle las tetas y las partes de su cuerpo que estaban a mi alcance, sus gemidos eran fuertes, yo también gemía fuerte, que rico orgasmo nos dábamos mutuamente!

    L: ¡Tere que rico, mójame, trágate mi semen!

    T: ¡Agh, si, uf, papacito que rico!

    ¡Después de que la llene de leche, ella bajo a limpiarme con su boca, como estaba muy sensible me hacía gritar como loco, me la mamo hasta dejarme seco y limpio!

    Nos vestimos y salimos a la fiesta, la verdad la noche no termino ahí, salimos rumbo a un hotel a seguir cogiendo hasta el amanecer, ¡Teresa se volvía en ese momento una nueva amante madura y les seguiré contando las experiencias con ella!

  • Eli. Una deliciosa mujer madura (Parte 1)

    Eli. Una deliciosa mujer madura (Parte 1)

    Ella era empleada de una amiga mía. Cuando la conocí, ella tenía 43 años, tenía un carácter alegre y siempre sonriente para con todos, sus amigos y clientes, a quienes brindaba atención en aquella farmacia de ciudad. Al día de hoy (54 años) conserva unas piernas deliciosas, cadera redonda y turgentes nalgas; unas tetas discretas, que al ser descubiertas resplandecen en su belleza y tamaño y se escurren deliciosamente en mis manos…

    Todo empezó con mis visitas constantes a otra amiga quien era propietaria del negocio donde ella atendía, fue un coqueteo que poco a poco derivó en algo intenso entre nosotros. Un buen día o una buena tarde, llegué a visitar a mi amiga convaleciente y Liz, como la llamaré desde ahora, me hizo pasar a través de la farmacia para llegar a la casa, ubicada al fondo del terreno, al dejarme en la escalera se acercó para darme un beso de despedida y allí, aprovechando el momento y lugar, nos besamos. No nos inmutamos. Nos abrazamos breve pero intensamente y continué mi camino. Esa noche, yo volvería a la hora que ella cerraría el negocio.

    Y así fue, estaba yo allí para cuando terminara de hacer su corte, salió y le pregunté si la llevaba a casa, aunque vivía muy cerca de allí. Abordamos el auto y una vez dentro le pregunté:

    -¿tienes tiempo? Para que podamos estar solos. No muy lejos de aquí.

    – Sí corazón, vamos.

    Busqué una calle oscura y solitaria, me detuve y sin más ni más, comencé a besarla. Unos labios deliciosos, gruesos y suaves. Me besaba jadeando, estremecida con sólo las primeras caricias que mis manos le daban en el cuello y mejillas. Me chupaba la lengua delicioso, nunca le incomodó la diferencia de edad entre nosotros.

    Toqué sus tetas sobre la ropa, parece que eso fue la señal que la hizo desabotonarse y aflojarse el sostén… que bella sorpresa me dio. Sus tetas eran una delicia en tamaño y textura, por su edad estaban suaves, grandes, con un par de pezones pequeños y duros. Comencé a besarle las tetas, desde abajo, a los lados. Hice que deseara sentir mi lengua en sus pezones por un par de minutos, cuando la ví excitada, fue cuando me lancé por esos botones de miel, los lamí con fuerza, cómo sumiéndolos en sus bellas tetas, apretaba sus tetas fuertemente y ella brincaba de placer, me detuve hasta dejarle cubiertas de saliva los pezones. Era momento de masturbarla.

    La tomé desde mi asiento, por los hombros y la acomodé de tal forma que su espalda quedara contra mi pecho, antes de comerme sus tetas ya había acomodado los asientos, para esta posición poco nos estorbaban los objetos del auto. Con una mano y su ayuda, aflojamos sus jeans, y los bajamos a media cadera… comencé por meter mi mano, sentí sus vellos como un caliente indicador que estaba cerca de su deliciosa vagina. Sentía arder su intimidad, ¡estaba completamente empapada! Era otra cosa, suave y caliente, sus gemidos y gritos moderados me ponían el corazón a mil. Me reventaba la verga por salir. La masturbe suavemente, con mis dedos recorría cada pliegue y esquina de sus labios, froté y masajeé su clítoris una y otra vez, hasta hacerla explotar en un orgasmo tras otro… hasta que me dijo que ya no podía más… por esa noche.

    La dejé reacomodarse la ropa, se recargó en el asiento estirando su cuello hacia arriba y entre un resoplido y una sonrisa me dijo que estaba encantada y contenta, que hacía mucho no tenía nada parecido al sexo. Se volteó hacia mí, dirigió sus labios a mi boca y sus dedos directo hacia mi verga dura y ansiosa por asomarse. Me masajeó y optó por botarme el cinturón, el botón y hurgar entre mi ropa hasta encontrar cómo liberar mi mástil.

    Disfrutó sentirme duro y caliente, sin más, se lanzó sobre mi glande abriendo la boca como una orca sobre una foca. Me chupó la verga como nadie, con la lengua me recorrió cada milímetro del glande, me chupaba con fuerza, suspiraba y jadeaba, mis manos recorrían su espalda, sus tetas libres, cada vez me calentaba más y más, metí mi mano en su pantalón y comencé a disfrutar de sus nalgas, llegué a la entrada de su vagina con mis dedos y se los hundí tanto como pude, sentí empapados mis dedos de sus calientes jugos, en ese momento le pregunté:

    – ¿te gusta la estimulación anal?

    – Sí. Me respondió. Uuufffff.

    Sin pensarlo más saqué mi dedo índice de su vagina y aprovechando lo mojado, comencé a sobar todo el contorno de su culito, lo frotaba hasta que se secaba mi dedo, lo volvía a mojar en su puchita y continuaba… Cuando comencé a sentir la inminente salida de mi chorro de leche, metí mi dedo cuanto pude en su estrella de chocolate, delicioso agujero caliente y apretado. Gimió delicioso, me dijo:

    -¡Qué rico mi amorrr!

    Comencé a mover mi dedo como podía, mientras le dije ya me voy a venir, hermosa. Me masturbó con la mano más rápido y con ahínco chupaba mí glande cuando salió disparado mi semen dentro de su boca, desencadenando en ella gemidos y un orgasmo intenso, le metí más dentro mi dedo en el recto, y ella más chupaba mi jugo. No dejó una gota escapar, saboreó mi semen y se lo tragó con una alegría caliente y enloquecedora.

  • Eli. Una deliciosa madura (Parte II)

    Eli. Una deliciosa madura (Parte II)

    Pasaron los días y yo no dejaba de pensar en esa noche, deseaba darle más placer a esta señora. Una noche, le mandé mensaje para avisarle que pasaría por ella al finalizar su corte. Antes de llegar a su trabajo, pasé a un sex-shop por lubricante, pensaba hacerle el culo como nadie.

    Sin mayores contratiempos estábamos ya en la habitación del motel. La notaba un poco nerviosa, por tanto empecé a besarla y desnudarla despacio, a su tiempo. Aunque estaba yo ansioso de ver su cuerpo desnudo, de admirar esas nalgas y tetas de concurso. La recosté en la cama y comencé por besarle las tetas e irme bajando poco a poco por su abdomen… hasta llegar a un bellísimo monte de venus limpio y depilado. No pude resistir más las ganas de chuparle el clítoris y sus empapados labios. Recorrí cada pliegue de sus labios vaginales, chupé y lamí su clítoris de mil formas, ella se revolcaba a cada orgasmo que llegaba a mi boca ¡era delicioso su jugo!

    Se quedó extasiada en la cama unos minutos, yo seguía besando y tocando su cuerpo, mientras se perdía en mis besos invasores, mi mano derecha hacía su camino en dirección a su culo. Introduje el pulgar en su pucha y con el índice comencé a jugar con su ano ardiente, en un momento, saqué mi mano de allí y llevé mi dedo a su boca, le dije que me lo mojara bien. Obedeció. Regresé mi mano a donde estaba y metí el dedo empapado de su saliva bien dentro de su recto. Gimió delicioso. Metí un dedo más para asegurarme que se relajara ese esfínter hasta poder recibir mi verga dura…

    La puse boca abajo, besé sus grandes nalgas, tan tersas y firmes, con mis manos separé esas montañas de carne para poder tener su culo a mi alcance. Comencé por lamérselo, por chuparlo, dándole lengüetazos alrededor, y ella gimiendo por esa nueva sensación. Cuando sus gemidos eran más y más agitados le metí la lengua en el centro del culo, ella sólo gritó: “wwooo” qué rico mi amor! Metí y saqué la lengua lo más dentro que podía, lo más rápido posible. Ella estaba mil veces más mojada. Separé mi cara de entre sus nalgas, me coloqué sobre ella y apunté mi verga sobre su ensalivado ano, previo había lubricado mi falo. Le dije que se relajara e hice presión para doblegar su esfínter y poco a poco invadir su recto infernal.

    Sólo gimió un poco, lo excitación le ayudó a pasar rápido el dolor. Mi verga palpitaba, sentía su ano apretarme por completo la verga, su recto estaba caliente. No me moví hasta que ella empezó a gemir de placer, con mi mano llevé la suya hasta su pucha, le ordené que se masturbara. Comencé a moverme, la hice sentir el desplazamiento de mi pistón. Jadeaba cada vez más y más… Mientras le sacaba la verga despacio, justo hasta dejar la punta mi glande apenas saliendo de su ano, le pregunté al oído: ¿te gusta mi verga en tu culo, mi amor?. Me respondió – Sí; entonces le metí la verga duro hasta el fondo, gritó de dolor, placer y sorpresa. Estuve bombeando su tubo de placer hasta hacerla llegar a un orgasmo combinado, cuando sentí llegar mi eyaculación, le dije: -Ya me voy a venir, hermosa, siente mi leche llenar tu culo. Le di duro apenas unos 10 segundos y me vine copiosamente, mientras ella suspiraba al sentir mi jugo caliente invadir sus intestinos. En el camino de regreso a su casa, me confesó que yo era quién la había iniciado en el placer del sexo anal, era el amo de su culo, mi semen era el primero en diluirse en su recto.

    Le llamé al otro día y entre la charla me dijo: “…me duele un poco el culo, pero me encanta sentirlo, mi amor”.

  • La viuda Fernanda

    La viuda Fernanda

    Ella tenía más de 5 meses de haber quedado viuda, Fernanda quien fuese mi compañera de secundaria, había quedado viuda empezando el año y su vida se había vuelto un poco complicada.

    A veces le ayudaba con algunas cosas ya que aparte de ser mi compañera de secundario nos volvimos amigos al salir de la misma, notaba mucha tristeza en su entorno, la verdad me sentía muy mal por lo que pasaba, tan mal que su hermoso cuerpo pasaba desapercibido para mí, incluso varias ocasiones me quede solo con ella hasta la madrugada, pero no pasaba por mi cabeza nada erótico ni sexual.

    Pero tarde o temprano uno va notando las cosas que están a su alrededor y es que Fernanda luce espectacular, su color de piel blanco, sus nalgas firmes y grandes, unas tetas medianas y firmes, todo eso acompañado por minifaldas, pantalones ajustados y licras, me empezaban a despertar el instinto salvaje que vive en mí.

    Cierto día fui a su casa ayudarle con sus cortinas, ya que quería cambiar las cortinas de sus cuartos, ella lucia espectacular, una blusa escotada color amarillo entalladísima, una minifalda café y sus sandalias mostrando sus hermosos pies, ¡la verdad se veía riquísima!

    F: ¡Muchas gracias por ayudarme!

    L: ¡No tienes nada que agradecer, para eso estamos!

    F: ¡Espero no causarte problemas con tu mujer!

    L: Para nada, Lety esta consiente de la situación que vives, además somos amigos de hace tiempo, ¡no pasa nada!

    F: ¡Son un amor!

    La tarde s eme fue en estar ayudándola y en mirar sus hermosas piernas y fantasear un poco, pero bueno solo era eso, fantasear ya que ella estaba de luto y yo no quería ser ¡imprudente!

    L: Bueno corazón listo, ya está listo todo, ¡ahora me tengo que ir a cenar algo!

    F: Ah, ¡es que te preparé una cena e incluso abrí un vino espumoso para cenar!

    L: ¡Bueno nena, cenemos y después me iré a casa, deja aviso a Lety para que no me espere y siga en lo suyo!

    Cenamos muy rico y luego charlando empezamos a acabarnos el vino, ya ambos estábamos mas y más pegaditos, ella se recargaba en mi contándome sus penas, pero yo estaba más atento a las caricias que me daba con sus pies. Al ver su fragilidad mi mano comenzó a recorrer sus piernas, de su rodilla para abajo y a sus muslos, ella no me decía nada, de hecho, se recargaba más en mí, ¡pegando sus tetas a mi brazo!

    F: ¡Hay Luis, no sabe cómo necesito cariño!

    L: Pues aquí estamos amiga, ¡para apoyarte!

    F: ¿Eres o te haces?

    L: ¡Jajá, es que no entiendo!

    F: ¿En serio? ¿Tú el don Juan número uno que conozco, no me entiende?

    L: ¡Guau! En serio? ¿Pero que no estas de luto?

    F: Si lo estoy, pero la necesidad es la necesidad y antes de que pierda con cualquiera, ¡mejor con un amigo como tú!

    Una vez ella termino de hablar inmediatamente nos comenzamos a besar muy apasionadamente, el beso francés enrollaba nuestras lenguas con sabor a vino, mis manos acariciaban su espalda bajando por su cintura y llegando a sus duras nalgas, ¡Fernanda ponía su mano en mi verga y la acariciaba suave frotándola muy rico!

    F: ¡Luis, te tengo ganas desde hace tiempo!

    L: ¡Y yo a ti, ven vamos a tu cama!

    F: ¡Mejor aquí, en este sofá, quiero respetar esa cama aun!

    L: ¡Como digas hermosa!

    Nos fuimos al sofá cama de su sala, ahí le quite su blusa dejando sus tetas al aire para mí, también le quiete su falda y su tanguita, la recosté en el sofá y lleve mi lengua por todo su cuerpo, desde los dedos de los pies, pasando por en medio de sus nalgas, su cuello y sus ojos, mi lengua recorría completito el sabor de ella.

    Le abrí sus piernas y mi lengua empezó a saborear su vagina húmeda por las acciones anteriores, mis manos también masajeaban los labios y el clítoris de la nena, ella cerraba sus ojos y gemía de placer, la miraba mientras me comía su concha y le apretaba las tetas, ¡con mis dedos hacia presión en su clítoris y mi lengua ya follaba la concha húmeda de la nena!

    F: ¡Agh, sí que rico, esto es maravilloso!

    L: ¡Nena sabes a gloria!

    F: Síguele bebe, ¡síguele!

    L: ¡También quiero que me lo chupes nena, quiero que me mames la verga!

    Me despoje de mi pantalón y mi trusa, nos acomodamos en un 69 casi sentados y empezamos con el oral, Fernanda mamaba riquísimo, lamia la cabeza la succionaba y la mordía mientras sus manos apretaban mis testículos, ponía sus tetas cerca de mi verga lo cual me hacía sentir riquísimo, luego de golpe la tragaba lo más que podía hasta casi ahogarse en ella, ¡yo le besaba y mordía las entre piernas y seguía fallándola con mi lengua!

    L: ¡Fer que rico mamas!

    F: ¡Ya me hacía falta esto y una como la tuya más!

    L: ¡Devórala nena, devórala rico!

    F: Ya te quiero dentro, ¡te quiero sentir!

    La recosté sobre el sofá y le abrí las piernas como compas, la penetré suave mientras nos besábamos, le mordía sus tetas para acompañar mis movimientos, ¡ella cerraba los ojos y me apretaba las nalgas para moverse al ritmo de mis penetradas!

    Levante sus piernas e inclinándome hacia atrás la embestí fuerte, el choque de mi pelvis con sus nalgas me decía que ya la tenía bien empalada, Fenarda gemía y me pedía más, que le diera más, de hecho, ¡en un momento menciono que ni su difunto marido le daba este placer!

    ¡La puse de pie y subí su pie al sofá, ahí la tomé de la cintura y fue testigo de cómo entraba y salía, yo la tenía durísima y eso la hacía gemir más, le encantaba tenerme dentro, me decía que la tenía grande y que nunca había tenido una así dentro de ella!, nos besábamos nos mordíamos, ¡le apretaba las nalgas y le daba de nalgadas!

    F: ¡Ah, uf, que dura, así bebe, así!

    L: ¡Estas riquísima, con razón lo tenías loco!

    F: ¡Y tú me tienes loca ahora, uhm, así que rica verga, así!

    L: ¡Date tus entones, empálate sola nena!

    Me senté en el sofá y Fernanda de un solo impulso metió mi verga en su concha, comenzó a sentarse de manera riquísima, también cabalgaba muy bien haciendo hacia atrás, yo apretaba las tetas, le apretaba los pezones, ella más se levantaba y se dejaba caer, ¡estaba disfrutando de una viuda necesitada!

    L: Mamacita así que rico, ¡que rico coges!

    F: Tú también, envidio a tu mujer, ¡se rumora que son swingger y si lo son no la culpo por querer compartirte!

    L: ¡No hagas caso a lo que dice la gente, tu solo disfruta nena!

    F: ¡Agh, si dámela, que rica verga!

    Ella se empino en el sofá dejándome sus ricas nalgas bien parditas las cuales abrí y la penetré fuerte, apoyándome del sofá la embestía con fuerza, ella gritaba gemía y también se movía, sentía riquísimo lo que ella hacía, ambos nos meneábamos en la sala de su casa, no me importaba que su marido alguna vez también fue mi amigo, ¡solo quería darle lo que necesitaba la viuda!

    F: ¡Agh, me matas, ugh, me voy a venir, me voy a venir!

    L: ¡Agh, uf, yo también nena, dios!

    Nos venimos juntos mojando todo el sofá, ella se vino en un squirt y yo saque muchísima leche, el orgasmo era maravilloso, ella quedó perdida en el sofá y yo en el suelo reposando la rica parchada.

    Después de reposar y tomarle unas cuantas fotos, salí de su casa, desde ese día somos más que amigos y todos los viernes voy en las mañanas a cogérmela rico, ahora ella tiene una nueva relación, pero sigue dándome su rico cuerpo.

  • Por curiosidad

    Por curiosidad

    Me llamo Lucia. Tengo 20 años y soy de México. De cuerpo; soy delgada, pechos medianos, trasero mediano también. Piel blanca, cabello obscuro, de cara bonita (diría yo). Tengo una amiga de nombre Leticia. Ella tiene unos pechos generosos, piernas bien formadas, trasero mediano; pero muy redondo. Al igual que yo, ella es blanca, cabello castaño claro.

    Lety y yo no tiene mucho que nos conocimos, pero hemos formado una muy buena amistad; tanto que le he ayudado en las algunas cosas íntimas y por ahí mismo comienza lo ocurrido.

    No sé el motivo, pero tenía cierta curiosidad o inclinación por querer tocar un cuerpo femenino.

    Debo de confesar que el acariciarme no me satisfacía y eso que fantaseaba con el hecho de yo acariciaba otro cuerpo. En fin.

    Un día de tantos con los que me encontraba junto a Lety. Que por cierto le gustaba andar desnuda en su casa cuando no había nadie y es que debo de decir que mi amiga era un poco exhibicionista.

    He de confesar también que aquel cuerpo me ponía nerviosa, a veces no entendía del porque no tenía ni un poco de pudor al hallarse sin ropa en frente de mi.

    Esa ocasión hablábamos acerca de sentirse libre; a lo que ella me propuso que me quitara la ropa, para que comprendiera el hecho de sentirme liberada.

    Luego de tanta insistencia por parte de ella, accedí.

    Me sentí apenada, porque a excepción de mis hermanas o mi mama no había estado desnuda frente a otra chica.

    Pero también ese hecho me excito un poco.

    Estuvimos viendo unas pelis en la recamara de Lety. Pronto ella se quedó dormida. Como estábamos en su cama ella estaba acostada y yo sentada.

    La curiosidad de contemplar a mi amiga desnuda era tan fuerte que ya ni le ponía atención a la peli; sino, contemplarla.

    Leticia tenía sus brazos bajo su cabeza, simulando ser almohada; por lo que sus grandes pechos se veían levantados.

    La visión hacia que me frotara el clítoris. Pero luego de unos minutos, mi mano se dirigía a tocar un seno de mi amiga. Al conseguirlo, me excito de gran manera; tanto que ahora tenía ambas manos en esas bubies, acariciando parte de sus pezones rosados, sintiendo como se hallaban firmes, suaves y deliciosos. Los acariciaba desde el nacimiento, hasta el terminar en sus pezones.

    Ahora mis manos acariciaban sus piernas, hasta llegar a su peluda vagina. Mi dedo acariciaba con suavidad su botón del placer.

    El hecho de oler su humedad en mi dedo me hacía casi chorrearme. Me dirigí hacia el baño para masturbarme; pero no podía concentrarme, ese olor en mi dedo no me lo permitía.

    Así que regrese y para sorpresa Leticia tenia las piernas abiertas. Como pude me acerque para seguir disfrutando de su olor. Olor que me hacía querer probarlo; así que me arme de valor y le di un tímido beso en sus labios vaginales.

    Algo me hizo seguir besando aquel capullo. Tanto que ya no me importo lo que sucediera; así que mis besos y lengüetadas eran más atrevidas; tanto que Lety, pronto comenzaría a gemir entre sueños.

    No tardo en despertarse y confundida me dijo » Que haces?» -No pude evitarlo. Perdóname.

    -No te preocupes. Yo también tengo curiosidad.

    Y es que como compartíamos tanto en común, que en algún momento le platique acerca de esa curiosidad.

    Compartíamos tanto que hasta llegamos a compartir ropa interior. Tangas para ser exacta.

    A mi me gustaba masturbarme cuando le prestaba alguna y ella la devolvía; pensando en que si la habría humedecido… Pero en fin.

    -¿Quieres seguir con lo que estabas haciendo?

    -En, en serio?

    -Si. Ven. Al cabo esto quedara entre nosotras ¿No?

    Puso dos almohadas para ponerse cómoda, abriendo las piernas lo más que podía; así que como cuando comes algo que se te antojaba, devore su vagina como loca. Pronto Lety empezó a lubricar y echar líquido.

    La verdad no sé cómo lo hacía, pero ella gemía y se retorcía como loca.

    Le gusto tanto que puso sus manos en mi cabeza, como empujando para que siguiera con la mamada que le daba.

    Su sabor y su olor me enloquecían; a tal grado que no paraba de recorrerle el coño con la lengua.

    Ella me aparto para después darme un beso. De esos besos que en lo personal hagan que me escurra.

    Sus manos acariciaban mis nalgas, subiendo por mi espalda, hasta colocarse en mis senos.

    Ahora. Leticia masajeaba y besaba mis pechos. Ohhh!! Que bien lo hacía.

    Me hizo acostar en la cama, para que ella me devolviera el favor.

    Favor que me hizo tener un orgasmo, al poco tiempo de que ella comenzó a mamarme la vulva.

    Volvió a besarme y de ahí me di cuenta a que sabían mis jugos.

    Pronto estaríamos haciendo un 69. 69, que las dos lo disfrutamos gimiendo y retorciéndonos de placer.

    Sus jugos salían casi a chorros; por lo que me apuraba a no desperdiciar tan rico líquido, lo mismo hacia ella.

    Después de que ella termino su orgasmo, era yo la que de nueva cuenta le llenaba la boca con mis jugos.

    Nos besamos, quedándonos acostadas, para luego quedarnos dormidas.

    Esta fue mi primera experiencia lésbica y la verdad no me arrepiento de nada.

    Aunque más bien ahora soy bisexual.

  • Cuentas pendientes

    Cuentas pendientes

    Yo, Alfonsina, regresé a la ciudad tipo 6 pm, previamente anuncié que regresaba al país, ya que en aeropuerto me fueron a recibir mi hijo, con su novia-prometida, y mi hija con su esposo y mis nietitas, al cual extrañé mucho, como era lunes por la tarde, fui hacia mi casa, en compañía de los míos, y les conté, mediante fotografías mi estancia en los destinos del paquete turístico, claro está que seleccioné las fotos, porque algunas de ellas, estaba con mis amantes, cogiendo con ellos mientras estaba allá, así que fui cuidadosa y mostré a los míos las fotos de donde estaba disfrutando mucho de mis vacaciones, luego mis hijos se despidieron de mí, claro, les traje regalitos a ellos y a mis nietitas, quedando sola en casa, cansada y todo, fui a mi habitación, desempaco mis maletas, en ellas estaba mi arnés, con el que cogí a mi negro Juan, uno de mis amantes, recordándolo, me masturbé con él y por él, hasta terminar y quedarme dormida.

    Al siguiente día, me levanto muy temprano, porque ya me reintegraba al trabajo, así que, como hacía calor (era la estación primavera-verano), tomé una ducha, preparé mi desayuno, y me puse mi mejor vestido, para regresar a mi oficina en el bufete, por si no lo saben, soy abogada.

    Llegando allí, saludé con todos, en especial con Pamela Tahipe, mi asistente, me informó de todo lo que pasó en mi ausencia, que me andaba buscando Edita González (mi amiga y amante de Alejandro), en eso, le dije que la llamara, para conversar, de paso, le diría de todo, claro, Pamela es una chica de 25 años, pequeña, siquiera de 1.65 m flaquita, pelo negro, pero de ojos claros, senos pequeños, cintura y cadera formaditas, bueno, ella me recordaba mucho a Mary, mi amante femenina, pero bueno, ella me informó de todo, así que quedé en citarla al día siguiente a Edita, claro, no sabe lo que le espera.

    Al terminar la jornada, Pamela me dijo que quería hablar conmigo, bueno, accedí, como vivo sola, le invité a cenar a mi casa, Pamela era una chica muy activa, dinámica, y sobretodo, cocinera, me hizo una cena riquísima, sin duda, era maravillosa, cuando le pregunté, de que me quería hablar, me dijo que ella le estaba pasando algo raro, que no tenía a quien decírselo, por eso decidió decirlo a mí, por la confianza que me tiene, le agradecí por el grado de confianza que tenía, y ella sin rodeos, me dijo que no solo le gustaban los hombres, también las mujeres, es decir, me lo dijo abiertamente que era bisexual, que si su familia le descubriera, la iban a maldecir, por no aceptar su condición sexual, llorando y todo, ella me abrazó, sentí un cálido abrazo, para después decirme que ella estaba enamorada, pero de MI, si de mí, ya que hace mucho no me veía como simple compañera de trabajo, sino como una mujer, me decía que se masturbaba en mi nombre, que se imaginaba teniendo sexo conmigo, que en su escritorio, al verme pasar, frotaba su clítoris a mi nombre, claro, sin que nadie la viera, me pareció linda ella, me acerque, le di un beso, en la frente, y luego, un pico, no sé, pero ella no se resistió, ella también me besó, abrió mi boca lentamente, ella seguía mis movimientos labiales, besábamos bien ambas, me separé de ella, le dije que se vaya a su casa, como eran tipo las 10 y media, que era muy tarde, ella me dijo que no importa la hora. Veía la audacia de Pamela, así que decidí complacerla, tomé su rostro, la besé, ella como es pequeña de estatura, la levanté, ella abrazándome con sus brazos el cuello y con sus piernas mi cintura, seguíamos besándonos, caminábamos a mi habitación, era la primera vez que llevaba a una mujer a mi habitación, a hacer el amor con ella, a tener sexo con Pamela, mi secretaria, llegué a mi habitación, desvestí a Pamela, quité su blusa, su brasier negro, su mini pollera, su tanga negra, luego, ella también me quita la ropa, ambas estábamos desnudas, Pamela era flaquita, con senos pequeños, frotaba los suyos con los míos, que eran de medianos a grandes, ella se tumbó a la cama, para que yo la poseyera, nos comenzamos a besar, luego me acosté, poniendo encima a Pamela, practicamos un 69 rico y delicioso, ella lo disfrutaba mucho, yo también, porque imaginé a Mary cuando teníamos sexo en EEUU, 5 minutos después, Pamela se dio vuelta, abrió mis piernas, entrelazó con las suyas, ella arrodillada, me comenzó a tirar, lo hacía bien, se notaba que estaba enamorada de mí, cuando en ello, siquiera unos 7 minutos después, tuvimos un rico orgasmo, que sin duda, nos dejó a ambas cansadas, Pamela se tumbó sobre mi pecho, y se quedó dormida, era la primera vez que alguien, que no eran mis hijos, dormía en mi pecho, tipo 1 am, Pamela se levantó de mi cama, buscó su ropa, se cambió y se marchó hacia su casa, sin duda, ella era una chica buena en todo.

    Al día siguiente, llego a mi oficina, donde me encuentra Pamela, ella emocionada, me da un pico, eso me agradó, pero le dije a ella, que no era la mujer indicada para ella, lo bueno es que ella supo entender, y quedamos como amigas, claro está que cuando la ocasión amerite, pasará lo que tenga que pasar, bueno, en eso, llega Edita González, la mujer de Ricardo, mi antiguo amante y amigo, se sorprendió al verme, bronceada un poco, conversamos de todo, de lo que me fue en mis vacaciones y de los amantes que tuve en cada destino, se admiró muchísimo, a menos le dejé la pica de que me fue mejor en mis vacaciones, así, que le seguía mostrando fotos de ellos, de Daniel, Carlos y de Juan, mi negro cristiano, Edita se quedó sorprendida de los amantes que tuve, de sus cuerpos, en eso, noté que ella se excitó mucho, en eso, de conversación en conversación, la invité a mi casa a tomarnos un vino, ella aceptó la invitación, pero cambió el lugar, en su casa, nos citamos a las 8 pm, y nos despedimos con un beso en la mejilla, una vez que Edita se fue, planifiqué lo que iba a hacer esa noche.

    Era tipo 7 y 45, me arreglo bien, con un vestido negro que llegaba a la altura de mis rodillas, claro, no llevé nada, ni sostén ni tanga, pero en mi cartera llevé mi arnés, fui a mi auto, y me dirigí donde Edita, antes de llegar a su casa, la llamé a ella, me dijo que estaba en su casa, Roberto, mi amante y marido de Edita no estaba en la ciudad, así que llegué ahí, como es un barrio residencial, podía dejar mi auto fuera de la casa, llegué, me salió a recibir ella, estaba como cuando nos saludamos en la oficina, minifalda apretada verde, que hacía notar sus nalgas grandes, blusa negra y pantimedias del mismo color, una vez dentro de su casa, conversamos de todo, de lo que hizo ella cuando estaba de vacaciones, le veía la cara de coqueta que ella siempre pone, por eso fue amante de mi marido, porque ella siempre es así, resbalosa, a pesar de sus hijos y marido, ella me contó que quería tener aventuras con hombres de la empresa, porque siente en su esposo, Roberto, que la engaña, bueno, al menos me estaba desquitando, cuando llegó su hijo pequeño, fruto de sus amoríos con mi marido, cenamos los 3, ella para que, es una excelente cocinera, si les digo que comimos, les hago dar hambre, jaja.

    Una vez terminada la cena, Edita fue a acostar a su hijo, de 7 años, por suerte, parecido a ella y la nariz de mi marido, bueno, ella llega a la sala grande de su casa, y nos pusimos a hablar en serio, conversábamos de todo, hasta que le dije:

    Yo: Edita, amiga, en Los Ángeles experimenté algo que no sé cómo contártelo, me imagino que te va a interesar, mejor no te lo cuento (me hice la loca jaja)

    Edita: ¿Cuéntame Alfonsina, o no me consideras tu amiga? Dale cuéntame, esto quedará entre nosotras y esta sala.

    En ello, me decidí a contarle:

    Yo: Cuando llegué a Los Ángeles, fui a conocer muchos lugares, un transatlántico, que hoy es museo, me quedé sorprendida de la enormidad del lugar, recorriendo el mismo, conocí una persona.

    Edita me interrumpe, como siempre

    Edita: Esa Alfon, no has ido a perder el tiempo, sé que tú eres hermosa, tienes derecho a rehacer tu vida y me alegro mucho por ti, claro continúa…

    Yo: esa persona es hermosa, en todo sentido, si, nos amigamos bonito, nos contamos experiencias, y…

    En eso Edita, me dice si es guapa o no la persona, en ello, sigo contándole.

    Yo: en eso me dice que es homosexual.

    Ella se quedó plasmada de la verdad,

    Edita: Así como me describes, los homosexuales son personas en general de lo físico bien atractivas, lástima lo que te perdiste amiga.

    Yo: Aun no es todo, lo que pasa es que no era hombre, era mujer.

    Edita: QUEEE NO PUEDE SER…

    Yo: Así es Edi, en este caso es lesbiana, que estaba triste de terminar con su novia, que antes de salir del closet, estaba con un chico guapo, pero descubrió su identidad sexual cuando estaban haciendo el amor, sin duda fue algo triste querida amiga.

    Edita: Si, demasiado triste Alfo, que estando con su novio, descubra su orientación verdadera, a lo mejor no era un buen amante…

    Yo: Bueno, no sé, pero ahí no termina todo.

    Edita: ¿Qué, más?

    Yo: Si, resulta que ella, si ella, DECLARÓ SU AMOR HACIA MI, si, ELLA ESTABA ENAMORADA DE MI.

    En eso, Edita reaccionó.

    Edita: No puede ser, si me hubiera dicho una chica que estaba enamorada de mí, la mandaba a volar, y cómo reaccionaste.

    Yo: Le agradecí su atracción hacia mi persona, pero a mí me gustan los hombres, en todo sentido, ella se sintió triste, porque pensó que era lesbiana como ella, y cuando nos despedimos, me dio un beso en la boca, claro me le resistí, pero ella no cedía, así que tuve que aceptar el beso. Me sentía súper mal por eso, por no saber qué hacer.

    Edita se sorprendió de lo que le dije, quedando seria un rato, mientras seguía contando:

    Yo: Así que, al otro día, fui al museo a buscarla, para pedirle disculpas por como la traté mal el día anterior, claro, la noche anterior no podía dormir, por varias cosas, al llegar ahí, me dijeron que no estaba, así que, sin ánimos, regresé al hotel, mientras caminaba, me llamó ella, si ella, no sé cómo contarte lo que sentí, pero algo en mi me dijo que la atendiera, era una chica linda, fui con ella, prácticamente, en su casa…

    Edita: ¿Qué? ¿En su casa qué?

    Tomé un suspiro y le solté todo:

    Yo: hicimos el amor edita, si lo hicimos…

    Ella se quedó sorprendida, si quiere fue un minuto de silencio, hasta que me dijo ella:

    Edita: no lo puedo creer, así que…

    Yo: Si amiga, soy bisexual, lo hice con una mujer, aunque la realidad fue rico, nunca besé a una mujer, mucho más aun, vi desnuda a una mujer, para serte sincera, me gustó, así que, estuve con una mujer amiga..

    En eso, Edita, como que se sorprendió con lo que le conté, capaz me iría a decir que me vaya de su casa, pero,

    Edita: Yo, no sé qué pensar, pero, si también te gustan las mujeres, no lo sé…

    A lo que le dije (ya planeando mi desquite)…

    Yo: Edita, si me odias, está bien, pero, (le tomé la mano), estoy enamorada de vos…

    Me le fui encima, le di un beso en la boca, ella, no sé, pero, no tuvo reacción alguna, me separé de ella, me quedó viendo unos segundos, y respondió a mi beso, quizá lo que le conté le excitó muchísimo, nos seguíamos besando, apasionadamente, yo agarro el culo de Edita, la verdad, una cola bien rica, bien formadita, casi como la mía, jajaja, ella también agarra con sus manos mi culito, me da una nalgada, eso me calentó mucho, y ella me llevó a su habitación, aprovechando que Roberto, (mi anterior amante) estaba de viaje..

    Llegando a su habitación, ella, me quita el saco, me levanta el vestido, cuya falda llegaba a la altura de mi muslo, y nos besamos rico, Edita, sin duda, estaba cachonda, porque me besaba por todo el cuerpo, en especial mi cuello, agarró de nuevo, con sus manos, mis nalguitas, jugó con ellas, sin duda, me hacía mucho bien, ella vuelve la falda a su lugar, bajó el cierre de mi vestido, cayendo este al suelo, me empuja hacia su cama, yo quedando solo en bragas, con mis pechos al aire y mis medias negras transparentes..

    Edita: Ahora vas a estar con una hembra de verdad Alfonsina, así que prepárate…

    Yo: Vente mi zorra, hazme tuya, quiero sentirte…

    Poco a poco, ella se quita el saco, se saca su blusa y brasier blancos, quedando a la vista sus firmes senos, ricos, y se abalanzó sobre mi, besándome la boca muy rico, me la comía como desesperada, con sus besos, recorrió todo mi cuerpo, deteniéndose en mis pechos.

    Edita: Ahora tus pechos son míos, me los comeré…

    Yo: Haber, come mis melones, son tuyos mi amor, te amo…

    Ella lo hizo con una voracidad tremenda, lo hacía rico, unió mis pezones en uno solo y los comió rico, nunca he disfrutado de una mujer de mi edad, como Edita, luego, ella llega hacia mi braga, tipo tanga, me la saca y…

    Edita: Esa vagina es mía, me la como…

    Y comenzó a comerme rico, sentí escalofríos muy excitantes, me comía bien rico, sin duda, ella sabe hacerlo, y ahi mismo me llega un orgasmo rico…

    Yo: aaahhh siii siiii que rico, hazme así sigue así siii siiii yes siii aaaahhh

    Edita: Sin duda, es la mejor vagina que me comí, simplemente, es fabulosa.

    Yo: Ahora me toca…

    Enseguida, ella se acuesta de cúbito dorsal, me le voy encima, le hago lo mismo, que me hizo, besarme la boca, cuello, las ricas tetas que tiene, y llego a su zona, le quito la tanga, quedando ante mi, una rica vagina, velluda, pero exquisita..

    Yo: que rica que la tienes amor, ahora me toca…

    Edita: yo tengo mi cuca muy rica, mejor que la gringa, así que comeme rico…

    Le quito la tanga, y le comí toda, disfrutaba su clítoris, ese rico clítoris, que le hizo tener un espasmo, que lo gozo rico, seguía con la comida, que rica que la tenía, no me despegaba de ella, cuando sentí los temblores de Edita…

    Edita: que rico, siii siii dale dale más mas más siii asiiii que rico aaahhhh

    Sentí que ella se vino con todo, acabó de termina rico, así que subí hasta su boca y la beso, con los jugos vaginales rodeando mis labios, estuvimos así un rato, para después…

    Yo: Ahora sentirás lo que es coger con una mujer

    Edita: No hables más, cógeme ya, estoy ardiendo…

    Me coloco frente a ella, le abro sus piernas, entrelazo con las mías y comienzo a frotar su vagina con la mía, su clítoris estaba un poco grande, que rico como ella se movía, la tradicional tijerita, ambas nos movíamos rico, si delicioso, estábamos coloradas de la revolución que teníamos, si, coloradas, que rico ese momento, que sin duda, es de los mejores, ni Mary no me hacía pasar algo así, el chag chag de nuestras cucas, fue riquísimo, ambas estábamos a mis por hora, hasta que:

    Yo: ahhh me vengo rico edita, vengámonos juntas siiii

    Edita: si mi amor, vengámonos sii aaahhh

    Ambas: aaahhh siiii aaahhh aaaahhh

    Cansadas, sudadas, nos acercamos hacia nuestras bocas para besarnos, acostadas, yo en el pecho de Edita, me abrazó rodeando sus brazos mi cuerpo:

    Edita: Nadie me había cogido rico, eres hermosa Alfonsina, te quiero…

    Yo: Mi amor, eres lo mejor, sin duda, te amo.

    Y nos quedamos dormidas, ambas abrazadas, desnudas y por encima de las cobijas de su cama.

    Al otro día, muy temprano, ella se despierta para irle a dejar a su hijo a la escuela, el hijo que tuvo con mi marido, le dio el día libre a su empleada, llega a su cuarto, como estaba dormida, se acostó, besándome, fuimos a ducharnos, cogimos otra vez rico, luego, ambas estábamos desnudas caminando por su casa, ni en la mía ando así, aprovechando la ausencia de su empleada, su hijo en la escuela, sale tipo 4 pm, porque de allí se va a la natación, y si, no lo creen, tuvimos sexo en cada rincón de su casa, incluido la piscina, que rico fue eso, cierto, compartiendo el dildo con arnés que me traje de mis vacaciones.

    Llegando la noche, me despedí de ella, con un beso en la boca, apasionado, y no cabe duda, Edita, es una mujer hermosa en todo sentido, y me hizo olvidar de mi desquite, va que digo, que rico desquite que tuve, aunque la verdad, no sentí ningún sentimiento negativo después de estar con ella. Fue espectacular…

     

  • La gordita lo mamaba riquísimo

    La gordita lo mamaba riquísimo

    Samanta es una chica que conocí en un baile de caridad, tiene 27 años y está como dicen aquí “gordibuena” ella resulta que es secretaria de una empresa pro Polanco, me encantó su enorme trasero, ese tremendo par de tetas, ¡pero sobre todo lo fresca y zorra que salió!

    No me resulto muy difícil invitarla a salir, quedamos de vernos en un bar por la condesa, ella llego con una licra pegadísima que s ele marcaba la tanga y una blusa mostrando las tetas, dios al verla no pude evitar querer tocarla, ¡pero aun así me resistí un poco!

    S: ¡Que padre lugar!

    L: ¡Ojalá la pasemos bien!

    S: ¡Jajá a eso venimos Luisito, a eso venimos!

    Comenzamos a bailar y tomar, ella era un pozo sin fondo tomaba como si ya se fuera a extinguir la cerveza, yo la miraba un poco desconcertado, nunca una chica me había salido tan vivaracha pero aun así quería darle su dotación de pito.

    ¡La noche llego y el baile y los tragos ya estaban a todo lo que daba, estábamos bailando muy pegaditos, ella me perreaba riquísimo, sus duras nalgas masajeaban mi verga que poco a poco se despertaba para querer salir y penetrar a esa hembra, yo estaba hecho un pulpo y tocaba todo su cuerpo, sus pernotas sus tetas su trasero, todita la manoseaba!

    ¡Yo estaba excitadísimo solo quería montarla con fuerza, así que me lance a besarla salvajemente, nos mordíamos los labios, le apretaba las nalgas, ella me apretaba la verga de forma maravillosa!

    L: ¡Vámonos de aquí!

    S: ¿A dónde me vas a llevar?

    L: ¡Ya sabes, para que preguntas!

    S: Jajá, pero que no sea un hotel de mala muerte, ¡es más yo pongo la mitad!

    L: ¡Me parece justo, vámonos chiquita!

    ¡Salimos y nos metimos a un hotel de fachada lujosa, nos cobraron una cantidad considerable, pero yo ya quería cogerme a la gordita!

    ¡Al entrar a la habitación inmediatamente comenzamos a devorarnos como bestias, besos, mordidas y apretones, Samanta era una caliente y eso me ponía a mil! Al quitarle la ropa note un cuerpo con una piel perfecta, sin estrías ni varices, toda lisita y suave, su vagina depilada y cerradita, sus tetas firmes y grandes, mi amigo no pudo contener endurecerse solo con verla, ella también quedo impactada conmigo, me miro la verga y paso su lengua por sus labios diciendo “que rico eso que tienes ahí”, ¡luego se acercó para agacharse y empezar a mamármelo de forma majestuosa!

    La gordita lo mamaba riquísimo, su lengua lamia majestuosamente, me llevo a la cama donde me acostó para tragar mi verga con mucha fuerza, que rico lo hacía, era una experta, mordidas chupadas y lamidas, ¡le daba un excelente trabajo a mi verga!

    L: ¡Agh, que rico, dios mío!

    S: ¡Goza mi rey, la tienes riquísima!

    L: ¡Samanta que rico mamas!

    S: ¡Gracias, esa es mi especialidad! Pero sabes, ¡yo también quiero sentir lo mismo!

    Dicho eso se acomodó en un 69 dejándome su apretada vagina a mi disposición, comencé a zacear mi sed con sus fluidos, mi lengua entraba y salía con fuerza, le apretaba el clítoris y le lamia las entrepiernas, ¡la verdad esta mujer me tenía todo caliente!

    Samanta succionaba toda mi verga, le aplicaba una “rusa” con sus tetas, yo lamia su culito y le metía los dedos, nos estábamos estimulando riquísimo, fue en ese lapso que ella saco un pequeño squirt donde gimió fuerte y se retorció mordiéndome mi verga un poco fuerte, ¡eso me excito más y más se la mame a la zorra!

    S: ¡Agh, Luis que rico!

    L: ¡Eres una reina en esto!

    S: Tú también y que verga, ¡sabe sabrosa!

    L: ¡Tú también tienes un sabor muy peculiar nena!

    S: ¡Ya métemela bebe, párteme como un buen macho!

    Ella se acostó abriendo sus piernas, yo arrodillado frente a ella empecé a penetrarla mientras le acariciaba las tetas, mi verga entro de un solo golpe gracia a la humedad combinada que tenía en su vagina, mis movimientos eran suaves, su conchita apretaba riquísimo, me excitaba ver como cerraba los ojos y se mordía los labios, le acariciaba sus piernas, ¡ella también movía su pelvis para sentir más rico!

    S: ¡Agh papito que rico, que rico!

    L: Uf, te mueves sabroso, muévete más bebe, ¡muévete más!

    S: ¡Acuéstate para que me mueva as!

    L: ¡Ok, hazme gozar!

    Me acosté y ella subió para darme una gloriosa cabalgata, se movía riquísimo, tenía unos movimientos de cadera maravillosos, mientras ella hacia lo suyo decidí comerme sus enormes tetas las apretaba las mordía, las pellizcaba, ¡me sentía en pleno crecimiento con esas tetas en mi boca!

    ¡Me dio la espalda y empezó a darme sentones riquísimos, los sentones que daba uf, me hacían gritar y gritar, le daba de nalgadas, yo también me movía, en esa acción ambos nos venimos juntos por primera vez!

    S: ¡Que rico, que caliente agh!

    L: ¡Tómala, toma mi leche!

    S: ¡Dámela, agh, que rico!

    L: ¡Así reina, así!

    S: ¡Eres un semental, que vergota, me encantas!

    L: ¡Chúpala, para que te la siga metiendo!

    Samanta obedeció mi orden y se acostó solo para mamarme mi verga, yo aún me retorcía por el orgasmo y ella ya se tragaba mi verga, aproveche que, hacia eso para empezar a estimular su ano, mi intensión seria darle por ahí, se sentía tan apretado, ¡además ella no opuso resistencia alguna!

    L: ¡Así mi amor, chúpamela, párala mami!

    S: ¡La quiero dura, quiero tenerla dentro!

    L: ¡Eres una caliente, por eso te voy a dar por atrás!

    S: ¡Dame por donde gustes mi amor!

    Una vez consiguió que mi verga se endureciera, la puse en cuatro, me encantaba ver su enorme trasero paradito, aunque estaba gordita se veía buenísima, su color de piel caucásico le ayudaba a verse mejor, comencé dándole nalgadas y abriéndole las nalgas para ver como escurría de su vagina.

    S: ¡Ya, métemela!!!

    L: ¡Jajá, estas que mueres!

    S: ¡Si ya párteme, párteme cabrón!!

    L: ¡Como gustes chiquita!

    S: ¡Agh, si así, ah, métela!

    L: ¡Lo tienes apretadísimo, uf!

    S: ¡Papi!!! ¡Me duele!

    L: ¡Pues prepárate, uf, ahí viene lo bueno!

    La embestía fuerte, la tomaba de las nalgas para moverme con fuerza, ella gritaba de placer, se movía y me pedía más, era una insaciable, le daba de nalgadas, apretaba fuerte sus tetas pellizcándole sus pezones, le mordía el cuello, ¡estaba gozando a esa gordita!

    Me senté en la cama y ella se empezó a dejar caer riquísimo, se empalaba solita, su culo ya estaba abierto, pero aun así apretaba riquísimo, me encantaban sus movimientos, en un momento dejé que ella tomara el control, hacia lo que quería con mi verga, se movía la aplastaba, ¡que rico sexo estábamos teniendo!

    L: ¡Agh nena, que rica saliste!

    S: ¡Que dura, dame papi, que buen amante eres agh!

    L: Es tuya, ¡coges riquísimo!

    S: ¡Te dije que no te arrepentirías!

    Yo estaba en la gloria, esta mujer me estaba dando una rica cogida, ¡porque ella me estaba cogiendo a mí!

    Se puso empinada parada apoyada en la cama, yo abriéndole las nalgas seguí dándole en su culo, el aroma de sudor y fluidos sexuales era magnifico, ¡ambos sudábamos mientras nos besábamos y cogíamos como locos!

    ¡La acosté en la cama y levante sus piernas hasta que sus rodillas llegaban a sus hombros, subí arriba y casi sentado en ella la penetre, me apoyaba de sus piernas para moverme mejor, ella gemía, en es apose me apretaba más rico, me encantaba empalarla así, ella hacía gestos como si fuera a vomitar, pero me apretaba las nalgas para que no se la sacara!

    L: ¡Que rico aprietas, me vas a hacer venir!

    S: ¡Agh, siento que vómito, pero no la saques uf!

    L: ¡El que va a vomitar es mi amigo!

    S: Dámela, ¡que termine dentro de mi culo!

    Termine dentro de su culo, la llenaba d elche mientras ella también sacaba fluidos de su vagina, el orgasmo era magnifico, ¡Samanta resulto ser una diosa cogiendo y me había dado una de las mejores cogidas de mi vida!

    Reposamos un rato y luego cogimos una vez más, oral vaginal y anal, así fue el orden de la noche, ella terminó cansadísima y yo encima de ella, ¡un rato después salimos del hotel y nos despedimos con un beso muy apasionado!

    Espero volver a tener sexo con ella, ya que la “gordibuena” resulto ser una amante maravillosa.

  • Eli. Una deliciosa mujer madura (Parte III)

    Eli. Una deliciosa mujer madura (Parte III)

    Eli o Liz…

    Una noche de mensajes de texto candentes terminó en hacerla masturbarse en su casa, pero yo y mi calentura se guardaron para ella a la siguiente mañana. Ella tenía el turno de la farmacia a las 8:00 a.m.

    Obviamente llegué a las 7:20 a.m. a su nuevo empleo. Abrimos la puerta de la cortina metálica y entramos. No perdimos mucho tiempo. Apenas entramos nos besamos intensamente, sobé su cuerpo sobre la ropa. La senté en una silla muy incómoda de plástico, ya le había bajado el pantalón y su delicioso bikini, jalé su cadera a la orilla del mueblecillo, le separé las piernas y como pude me agaché para chuparle ansiosamente el clítoris, lamerle los labios y saborear sus jugos, su manjar entero. La impactó un orgasmo muy rápido, pero seguí lamiendo y chupando hasta llevarla al segundo, cuándo estaba por llegar me rodeo la cabeza con las piernas y me regaló un orgasmo apretado en mi boca.

    Le dejé muy poco tiempo para disfrutar su orgasmo. La levanté y la coloqué con la frente a un estante, me saqué la verga y le unté lubricante, como siempre una cantidad ligera, nos gusta sentir cierta resistencia por parte de su culo. Le besé el cuello mientras la masturbaba, ella gemía. Sobaba sus tetas mientras acomodaba mi verga entre sus nalgas y le dije:

    —póntela tú mi amor. Sin dudarlo un poco, agarró mi verga con firmeza y apuntó mi glande en su ardiente hueco. Puse mis manos en sus caderas y le dije:— Te la voy a meter duro, ¿sí?

    Ella movió su cabeza de manera afirmativa y apenas levantó la cara, jalé su cadera y empujé la mía para darle una estocada infame. Mi verga se fue completa, ella sólo gimió de dolor y decía:

    —¡ay mi amor! ay… —yo no saqué ni un milímetro de mi verga, seguía haciendo fuerza contra su hermoso culo, contra sus turgentes nalgas. Penosamente su ano presionaba mi verga, era un intruso.

    —¿ya pasó el dolor, amor?

    —Si.

    Comencé a bombear su culo, dos o tres estocadas fueron lentas, después le sacaba la verga hasta la punta y de nuevo hasta el fondo, tres veces fueron muchas y me invadió esa sensación previa a venirme. Entonces aumenté el ritmo, ella se dio cuenta y sacó más las nalgas, para facilitarme el cogerla por el culo. Gemía más y más, sintió cómo mi verga se engrosó dentro de su recto y al final… los chorros de leche que la invadían.

    Escuchó mi gemido y cómo dejé de moverme al salir mi leche, ella por su cuenta y con la idea de darme placer, empezó a moverse, como exprimiendo mi verga para sacarle más semen caliente y espeso. Mi verga se salió de su culo. Nos acomodamos la ropa, la besé y le pregunté dónde estaba el baño. Entré a limpiarme, y pasó algo, para mí, divertido. Saqué mi verga y tenía pegado en el glande un trozo de chile de árbol. Jajajaja. Tenía en la verga un trozo de lo que ella había cenado el día anterior. Se lo conté al salir y ella se apenó. Pero le dije que no pasaba nada, que me excitaba que me dejara manchado con su mierda.

    Otro día, pasé a verla a la farmacia, a la hora que la clientela deja de acudir, así tendríamos tiempo a solas. Comencé a besarla intensamente, a fajarla, a tocar sus turgencias por encima de la ropa. La jalé detrás de un estante de medicamentos, y la tomé por detrás. La masturbé sin quitarle el pantalón, sólo solté su cinturón y el botón de sus jeans. La hice venir un par de veces. Acomodé una silla en un lugar a medio iluminar al entre los estantes y le ordené que se desabotonara la ropa, dejando sus tetas expuestas y se removiera la mitad del pantalón. Le dije:

    —Quiero ver cómo te masturbas.

    Y me respondió:

    —¡No! Pueden llegar clientes.

     —No te preocupes. —Dije— yo cuido el mostrador.

    Podía verla masturbándose a unos metros de mi, nos mirábamos a los ojos mientras ella alcanzaba deliciosos orgasmos. Se vistió mientras yo le ayudaba a cerrar las cortinas metálicas.

    Nos quedamos unos minutos más, era mi turno. Después de un par de mamadas de verga que volvieron a excitarla, la acomodé sobre un banquillo que justamente dejaba su ojete a la altura de mi verga… Me acomodé detrás de ella, separé sus grandes nalgas y ella tomó mi verga, apuntándola al centro de su culo.

    —Te la voy a meter duro, amor. Le susurré en el oído y de inmediato me respondió que sí.

    No tardé nada en sumirle mi verga lubricada, de un solo tirón dilaté su esfínter e invadí su recto. Dio un grito de dolor y excitación indescriptible. Me dijo que no me moviera, mientras el dolor se convertía en placer. En cuánto me dijo que ya estaba lista, comencé a sacársela despacio y tomar vuelo para metérsela duro de nuevo y comenzar a bombearle esa parte de sus intestinos que me daba tanto placer. Podía besarla en los labios y el cuello, sobaba sus tetas, su clítoris y acariciaba su cintura, le decía palabras que la excitaban. Le hacía más placentero el alojar mi verga en el culo. Cuando llegó el momento aceleré mi vaivén, ella gritaba por esa mezcla de dolor y placer, en el momento que sintió los chorros de mi semen invadiendo sus entrañas disfrutó de un orgasmo que la mareó, se dejó caer en una silla cercana y cerró los ojos, cubiertos por su mano izquierda dijo:

    —ufff, me he mareado. Delicioso, guapo.

  • Sofía Marian, la güera misteriosa de Toluca (Parte 3)

    Sofía Marian, la güera misteriosa de Toluca (Parte 3)

    Continuando con el relato de Sofía Marian, de esa vez tuvimos nuestra batalla campal, y de la cual tuve que ‘verme en la necesidad’ de saber qué era lo que ella expresaba cuando sentía mi verga en lo más profundo de su blanco coñito mientras la penetraba y bombeaba con frenesí mientras ella se mojaba intensamente, en el cuarto de respiraba el aroma de su sexo cargado de hormonas, que levantaban intensamente mi falo, tenerlo completamente erecto para propinarle una cogida muy rica.

    En este relato voy a terminar de contarles a ustedes lo que descubrí en esas grabaciones, y como a petición de ella probó el sexo anal por primera vez en su vida.

    Daré inicio al relato, al otro día la deje cerca de su casa en Toluca, después de pasar la noche juntos en una intensa sesión de sexo con mi güera misteriosa, tuve que llegar arreglar el departamento para no dejar evidencias de lo vivido en la noche anterior, ya que esa tarde mi novia y yo habíamos quedado en pasar la tarde juntos, arregle la cama, lave trastes que pudiera haber ocupado había que borrar evidencias del “delito cometido” en la intimidad de mi departamento, pero se me había olvidado guardar el mp3, el dispositivo se me había olvidado en la almohada, por lo que al hacer esa tarde el amor a mi chica Nerd, sintió el pequeño aparato en la almohada y le tuve que excusar de que lo andaba buscando, que no me había dado cuenta que ahí estaba que pensaba que lo había perdido, que posiblemente cuando estaba escuchando música en la cama se quedó ahí sin darme cuenta. No le dimos importancia al tema y me creyó, no pasó a mayores, guarde el dispositivo para poder descargar el audio cuando estuviera solo.

    La descargada sucedió un par de días después en la privacidad de mi departamento, en la noche antes de irme a la cama, me puse a averiguar el contenido del dispositivo, tuve que colocarme unos audífonos para subir todo el volumen posible, tuve que editar el audio para poder quitar un poco de ruidos ambientales, tratando de que su voz se escuchara lo mejor posible, como si estuviera en un estudio de grabación trataba de escuchar sus palabras y así fue, la grabación era como de dos horas, y en ellas había momentos muertos o sea silencios, nuestras platicas o lo que sucedía en el departamento antes de llegar a la cama, platica muy alejadas, mientras en mi mente trataba de armar como si fuera un rompecabezas cada escena vivida como guion de película, una y otra vez repetía repasaba las secciones del audio y por mi cabeza pasaban las escenas de lo vivido en nuestro encuentro.

    En ese momento ya tenía la verga bien parada de solo ir recordando las situaciones del día en que se realizaron las grabaciones, la voz de ella me ponía caliente, recordaba su cara de niña berrinchuda, haciendo trompita de pato cuando me reprochaba y con voz de niña consentida me decía “Ves, ves, no me haces caso…” entre reproches, risas y comentarios de ambos casi inaudible ya que la almohada estaba preparada para captar las palabras de ella cuando estuviera su cabeza encima de la misma, lo bueno de mi “investigación” fue cuando por fin pude llegar a la parte donde ella balbuceaba sus oraciones sexuales casi en silencio, como si suplicara o rezara por clemencia, aquellas palabras que no lograba entender en el momento que la estaba follando en el preciso instante cuando tenía mi verga taladrando su apretado coñito y al parecer ella estaba en la cúspide de su orgasmo, sus palabras en ese momento fueron como música para mis oídos el escuchar sus palabras entre gemidos, la calentura que me provoco mi Güerita putita hicieron que bajara mi ropa interior y el pantalón de la pijama, me acomode en el amplio sillón del escritorio de la oficina y por los parlantes de los audífonos escuchaba escuchando sus palabras, y como si se tratara de un fetiche con su foto de esa primera vez que nos vimos en el centro comercial donde ella estaba sonriente frente puse su imagen en el monitor, imaginando que era ella quien apretaba mi falo, y me miraba a los ojos mientras la penetraba en mi imaginación y por primera vez me decía las palabras que estaba escuchando claramente en mis oídos, lo cual empezaba a decir:

    “Que rico… que rico… ahhh… que rico… ahhh…”

    Así continuaban sus frases, mientras yo la penetraba seguramente y ella estaba al borde de llegar al orgasmo, repetía seguido esas palabras y de repente dijo en el audio grabado:

    “Dios mío… Dios mío, que rico, ahh ahh… ah… que rico… así… así…”

    Yo al escuchar esas palabras por primera vez de su boca, en mi mente venía su semblante mientras la cabalgaba, ella boca abajo y yo la penetraba desde atrás montado en sus piernas sujetándola fuertemente de sus caderas y nalgas blancas, me daba gusto y más la penetraba al ver que ella estaba por fin diciendo sus oraciones que no entendía en el momento del acto sexual, pero ya sentado en mi sillón y con mi verga de fuera me fue imposible no pajearse muy rico al escuchar sus palabras que ella vociferando, así que le di duro a ese placer que sentía el escuchar su voz ahora si a gran volumen y directo a mis oídos entendiendo sus palabras, lo estaba disfrutando como lo había disfrutado el tener mi verga dentro de su cueva húmeda, y su jadeo y la intensidad con que ella se expresaba, motivaban a que mi mano acariciara fuertemente mi pene, cada que escuchaba su voz, el clímax de ella vino supongo yo, cuando después de segundos empezó a decir

    “Dios mío… Asii… Que rico…” y repetía “que rico… dios mío… me viene…, me viene…” y luego con un voz de niña berrinchuda y suplicante de su boca salieron las siguientes frases “Lechiiitaaa… lechiiitaaa… Lechiiitaaa… lechiiitaaa… que rico dios mío… asiiiii… aaasii… asiiii… uummm que rica lechiiiitaaa…”

    Así continuo, hasta que supongo era el momento en que ella estaba sintiendo el torrente de mi leche ser depositado en el interior de su útero…

    Está de más decir que sus palabras hicieron que me viniera como nunca, con una gran cantidad de leche que salió disparada de mi verga, el haber escuchado esas frases que nunca me había querido decir, el imaginar la situación que habíamos estado para que ella y yo llegáramos al orgasmo al momento de grabar ese audio, me había vuelto un volcán en erupción mi verga, la lava blanca que estaba chorreando por el glande, aparte de los residuos del chorro inicial que salió disparado cayendo en mi ropa y la alfombra, había sido muy placentero el haberme pajeado con esa motivación tan excitante, les juro que no dejaba de repetir la grabación varias veces con la intensión de saber más al respecto, algo que se me hubiera pasado, alguna palabra o como lo expresaba, el saber que de esa nena mojigata salían palabras que nunca pensé que ella dijera o pensara, vaya que había sido una gran sorpresa para mi, sabía que ahí dentro de ese blanco y hermoso cuerpo había una gran putita que tenía ganas de disfrutar el sexo, y que por eso lo hacía a escondidas conmigo.

    Ese audio fue buen material para más de una paja a partir de haber escuchado y saber las frases que salían de la boca, con base a lo que ya conocía supe que debía ser más firme en mi enseñanza y buscar que Sofía saliera de ese caparazón anti sexual, mi meta era lograr que ella fuera más desinhibida, por lo que me propuse hablar con ella en las siguientes sesiones, hacerle saber que no debía limitarse conmigo y que podría expresar lo que ella sintiera, a partir de ese momento ese fue mi objetivo, poco a poco le fui planteando que me gustaría escuchar lo que ella sintiera, le cuestionaba si era placentero lo que yo le hacía sentir, afirmando que me gustaría que me dijera palabras más elevadas que eso me ponía caliente y que ella tal vez se sentiría mejor al usar las palabras que ella quisiera y yo usar palabras más elevadas o quizás probar nuevas formas de placer para ambos.

    Como era de esperarse tuvimos un próximo encuentro varios días después de haber grabado su bella voz mientras ella llegábamos al orgasmo, yo ya deseaba volver a estar con ella una noche haciendo el amor como leones, por cierto ambos somos del mismo signo zodiacal, somos “Leo” dirán algunos que son patrañas pero al menos nuestra relación entre ella y yo fue algo complicado, ya que aunque ella no era abierta en su sexualidad a diferencia mía, pero a la vez también tenía un cierto carácter fuerte donde no quería sentirse forzada o dominada y renuente a ciertas experiencias, yo sabía que esa leona de melena rubia, tenía más potencial y que con pasos firmes lograría un poco más de ella que cuando la conocí.

    Por teléfono o pláticas en línea con Sofía ya había preparado el terreno con anterioridad, había insistido de que teníamos que probar nuevas cosas que me gustaría que ella se sintiera mejor teniendo sexo, lo que ya les había comentado previamente, con conocimiento de causa de lo que había grabado (obviamente ella nunca supo de estas grabaciones, eran parte de su terapia jeje), así que yo sabía que ella si sentía placer y lo que ella necesitaba era tenerme confianza para poder ser más expresiva, total que ese nuevo encuentro ya ella venía un poco “sentenciada”, y yo no quite el dedo del renglón en cuanto llegó al departamento como siempre era ahí donde empezábamos nuestro ritual de apareamiento para ese día yo le había pedido que fuera sexi, mínimo que no llegará a nuestro encuentro con calzón mata pasiones, indicaciones que ella entendido a la perfección y ese día ella llegó muy bella vestida en un traje sastre sexy con una falda arriba de las rodillas, blusa blanca que se podía apreciar su brasier de encaje y que el color era contrastante a su blusa y color de piel, cubierta en saco de la misma tela que la falda, como una ejecutiva me estaba cumpliendo mis fantasías, usaba sus lentes de cristal blanco que cubrían sus verdes ojos, en mi mente me imaginaba ya cogiéndome a esa bella ejecutiva, por un momento me vino a la mente “La becaria de Brozo el payaso” misma que era interpretada por la curvilínea actriz Isabel Madow (sin ser mamón ni mucho menos, mi güera no tenía las mismas curvas que la actriz pero sí era muy parecida en facciones) una vez que estuvimos en la privacidad de la sala de mi departamento iniciamos nuestro cachondeo.

    Ella sentía mis besos por sus labios, orejas y luego su cuello, fui pausadamente quitando botón a botón de su blusa blanca y llegando a su brasier de encaje, bese esa zona hasta llegar a sus pezones rositas oscuro, los cuales estaban ya erectos y eso era el indicador de que ella ya está caliente segregando sus jugos, su aroma ya era perceptible, mi leona ya estaba queriendo que le metiera mi verga, ella lo sabía aunque su “mojigatería” la hacía retroceder, yo quería que acariciara mi verga, de hecho ya la había liberado para que la viera y la sintiera pero eso para ello era algo sucio, solo se limitaba a ver de reojo, lleve su mano hacia mi falo caliente y rojo, tímidamente su mano lo tocó y sintió vibrar mi verga, tímidamente solo la toco pero casi al instante hizo el intento de retirar su mano, por lo que se la retuve y le mostré cómo debía manipular aquella herramienta que le daba placer, haciéndole entender que yo necesitaba que ella lo hiciera que me hacía sentir bien, pero ella con suplicios leves solo decía “nooo, nooo, ahoritaa…” sabía que era un hueso difícil de roer para mi conejita, pero tenía que incitarla a más, así que me tocaba hacer las jugadas maestras, mientras mis labios ya estaba saboreando sus ricas y blancas tetas, en mis oídos se escuchaba su respirar, sus leves gemidos al sentir mis labios y mi lengua recorrer sus partes sensibles, ella solo entre abría esos bellos y carnosos labios, tirando la cabeza hacia arriba, y su par de blancos dientes superiores frontales solo se asomaban por sus labios, los cuales solo dejaban salir suspiros y jadeos al sentir mis movimientos de manos y besos sobre sus tetas, yo ya le iba soltando sus prendas poco a poco derribando sus bloqueos que al principio ella se quería hacer entender que no estaba ahí para tener sexo, pero ambos sabíamos que terminaríamos cogiendo como siempre, sabía que realmente lo que ella necesitaba era que me la cogiera y ella me lo ha corroborado actualmente en una de nuestras charlas recientes donde le pregunté ¿qué era lo que más le gustaba de nuestra relación? y esto fue lo que me respondió: “Me gustaba el estar solos, olvidarme de todo y dormir tranquilamente hasta el otro día”, jejeje claro después de haber sacado todo el estrés, en esas noches de sexo rico y continuo para después dormir como dos leones después del apareamiento.

    Aunque ella seguía con su negativa de no cooperar, yo tenía que insistir en mi papel de tutor en su aprendizaje sexual, así que mis manos ya habían entrado en contacto con su húmeda y caliente panocha, la cual ya estaba más que lista, su aroma ya estaba impregnado en mi nariz, su panochita se sentía con poco bello y yo solo me podía imaginar como estaba, ya que pocas veces dejaba que la viera totalmente desnuda, así que mis dedos ya jugaban bajo su ropa interior sentir mis caricias sobre su blanca y suave piel la hacían estremecerse y mojarse como nunca, ahí le volví a insistir que tocara mi verga que estaba ardiendo, ella nuevamente se rehusaba, pero yo fui más insistente, en el sillón de la sala ella ya estaba con el cuerpo tendido, con su ropa estrujada suelta, yo ya tenía mi verga fuera pantalón y calzón a medias, ella solo veía mi verga apuntarle y como si mi verga tuviera vida palpitaba con movimientos musculares hacia arriba y como si le sonriera a ella le salía gotas de líquido pre-seminal como sabiendo que muy pronto estaría dentro de mi bella rubia misteriosa, le insistí que necesitaba de su cooperación que si no quería aprender más, afirmándome con movimiento de cabeza me decía que si mientras me miraba a los ojos con ojos de alumna inocente y que quiere aprender más, diciéndome que le tuviera paciencia, tuve que ser paciente para no desesperarme, así que le fui indicando que necesitaba que acariciara el tronco de mi falo, como si se tratara de algo delicado, que sintiera los pliegues, las venas, su blanca mano, estaba acariciando suavemente y la miraba con cierta timidez, pero yo la alentaba a que lo siguiera haciendo, le decía:

    “así mi amor, así… ves, no pasa nada… sigue así, eso se siente muy bien… te gusta a ti?” y ella respondió “no… pero si a ti te gusta está bien… tu enséñame…”

    Así estuvo un rato, pero yo ya no aguantaba más, así que le acerque la punta de mi verga a su boca, ella solo la miraba como hipnotizada, no hacía ningún movimiento, al parecer lo quiso rechazar, le dije que eso era parte de su enseñanza, que si no podía decir que no le gustaba si no lo había hecho, así que a regaña dientes y supongo que con un poco de asco, intento abrir un poco su bella boca, y mi glande por fin unas de mis fantasías era ver sus labios rojos engullir mi tronco, contrastando el color de su cara y labios, con el color obscuro de la piel de mi verga, que bello momento, al ver como poco a poco mi verga entraba en su boquita virginal hasta ese momento no había tenido otra verga más que la mía, sus blancos dientes aprisionaron sin querer mi glande, tendiendo una rica sensación, era una novata en eso de las mamadas, solo le pude dar unos cuantos movimientos de mi verga en su boquita, porque ella se rehusó a continuar con esa práctica, su asco o prejuicio hicieron que se negara a continuar, por lo que no quise ser insistente, sabía que íbamos bien, que lo que yo sabía es que ella tenía que disfrutar las cosas, que fuera capaz por sí sola de expresar lo que quería o sentía, así que no la obligue a continuar, le pregunté si no le había gustado, y me dijo que no mucho, que le daba una sensación rara, que no estaba acostumbrada, le acaricie la cara y su rubia cabellera, indicando que no había problema que ella me podía decir todo lo que sintiera o si no lo deseaba me lo hiciera saber, y que me encantaría saber qué es lo que para ella era más placentero y que además si me podría indicar que es lo que le gustaría probar, en fin yo quería saber de primera mano sus impresiones.

    No mudamos para la recamara, yo ya casi iba desnudo a ella la tuve que ir desnudando en la penumbra del cuarto como siempre fue su costumbre, nos metimos a la cama y mientras yo seguía con mis caricias y juegos sobre su desnudo cuerpo trate de que no se enfriara ella ni su conversación que estábamos teniendo muy a gusto, mientras la besaba y acariciaba me iba metiendo en su interior ya mi verga estaba entre sus labios vaginales, aunque no muy profundamente, estábamos en nuestros juegos previos, sabía que debía hacerla desear mi tronco dentro de ella, así que solo estábamos así en nuestro preámbulo, con mi verga ya derramando su miel tibia, y ella por su parte su humedad era más que evidente, resbalaba mi verga por entre sus piernas en aquel arco que creaban sus piernas y sus rosados labios vaginales, mis movimientos de penetración solo lograban friccionar mi glande sobre su clítoris y labios superiores, mientras yo insistía en mis preguntas, lo cual como apurándose a responder para que yo le pudiera dar su premio, me dijo:

    “Si me gusta cómo lo haces, has sido cariñoso y de cierta manera me entiendes y comprendes, me haces sentir bien, me gusta como mueves mi cuerpo para hacer ciertos movimientos, me gustan tus caricias y el momento del éxtasis estas a mi lado hasta el final”.

    Al escuchar su respuesta a mi cuestionamiento, mi verga ya iba entrando en ella mientras la miraba a sus verdes ojos, aunque la obscuridad de la habitación ya no sabíamos acostumbrado a ella y entre besos y caricias la escuchaba mientras mi verga la taladraba en su panochita rica y húmeda, precisamente como premio le tuve que dar una rica penetrada de verga, mientras ella terminaba de darme sus comentarios, yo ya estaba más que orgulloso de que ella estuviera feliz a mi lado y que su sentir fuera recíproco, en verdad me tenía cautivado su belleza física y su poca experiencia que podía ser moldeada , sabía que ella era un diamante muy en bruto, que tenía que pulir, así que mientras la penetraba le hacía ver que era algo muy natural y que podía confiar en mí y que contaba conmigo en todo momento mientras tanto continuaba haciéndole el amor, penetrando y ella solo gemía y solo escuchaba sus gemidos “si… así… así cosita… así cosita…” sabía que estaba en el punto máximo de ella, así que apuré mis movimientos, mis penetraciones eran más profundas y fuertes tratando de ser un poco bruscos con ella, como si mi verga quisiera deshacer algo en el interior del útero de ella, la penetraba con intensidad mientras la besaba y acallaba sus súplicas, continúe con mi cuestionamiento a ella “Qué te gustaría aprender o probar” no podía quitar el dedo del renglón y sabía que con suero de la verdad ese era el instante preciso donde ella estaba más debía y dispuesta a decir la verdad… por lo que entre resoplidos y como si hubiera corrido 3 kilómetros, solo me miraba entre gotitas de sudor, con sus ojos llenos de sensualidad, y sonriendo, como si me fuera a decir su más oscuro secreto, me dijo “me gustaría saber que se siente hacerlo por ahí…” yo intrigado le pregunté a qué se refería “por ahí”… contestándome “Por atrás… por la colita”.

    Puta madre al escuchar eso, mi cerebro reacciono como macho y me la cogí mas rápido, mis movimientos dentro de su vagina fueron más intensos, y trate de decirle que debía ser con cuidado para que no se apanicara y que si me daba oportunidad yo me encargaría de que ella tuviera una buena experiencia y menos dolorosa, y que lo que sabía es que podría llegar a sentir placer si no se le hacía traumático, como respuesta con su cabeza asintió a mi propuesta y mirándome a los ojos, me dijo que si… ya no había vuelta atrás, al ver su aceptación de mi güerita bella, este fue como un detonante, ya que mi verga en los pocos minutos empecé a sentir mi próxima venida, ya le iba a echar mi leche, por lo que la bese mientras mi cadera realizaba aquellos movimientos de penetración sobre la pelvis de ella, mi verga dura y caliente tuvo sus convulsiones, empezó a expulsar leche al interior de su útero, mientras nos entrelazamos en aquel beso que sellaba su próxima experiencia, ella al sentir mi leche en su interior solo me miro a los ojos, sus ojos contenían ese brillo de saberse poseedora de mi semilla en su interior, permanecimos abrazados, besándonos, bufando, mientras ella se me quedaba mirando y sonriendo, frunciendo esos labios que a veces sus dos dientes superiores frontales, parecieran los de una conejita blanca, me miraba y acercaba sus labios a los míos para besarme como si agradecería que regará su interior con mi fluido, y más por lo que había escuchado en los audios.

    Creo que eso fue el motivante a saber que ella quería mi leche en su interior, no hice el intento de salir de su puchita, sabía que ella lo que deseaba era mi semen caliente en su conchita o lo que se conoce como un creampie (Solo de recordar esa situación al estar escribiendo este relato pone mi verga al 100 y “llorando” por ese recuerdo) seguimos en nuestro juego post-clímax, platicando y yo tratando de reponerme lo más pronto posible porque ya tenía autorización de probar su colita blanca, y este iba a ser el preciso instante y no podía dejar que se le enfriara el deseo, así que trate de darle mayor confianza abrazándola y diciéndole lo mucho que me gustaba y me importaba, bastaron un poco más de caricias y convencimiento a ella para dar el siguiente paso en sus lecciones de aprendizaje, por lo que ya mi amiguito estaba más que puesto para una de sus mejores batallas, iba a desvirgar el culito de mi güerita, y no me podía fallar el desempeño de mi verga, eso era más que motivante ya estaba lista nuevamente mi tranca.

    Le pregunté por última vez si estaba segura de hacerlo, moviendo la cabeza y mirándome tiernamente asegurándome que si mientras la tratara como siempre, por lo que le di instrucciones a ella de que se relajara y que no pensara nada malo, que solo me dejara a mi guiarle y siguiera mis indicaciones para que no sintiera molestia, tome un lubricante que tenía a un lado de la cama el cual era sabor chicle y a veces lo usaba con mi puti-nerd, me aplique un poco del frio gel en el tronco y el glande, la frialdad del gel y lo caliente de mi pinga, me dio una sensación indescriptible y más pensando en que iba a penetrar por el culo a mi bella güerita eso me hizo ponerme más que caliente, quise ponerlo en su boca para que lo saboreara como lo hacía mi puti-nerd, pero no quiso hacerlo, así que resignado, solo lo embarre de un poco más y le indique que se acostara boca abajo, y colocara unas dos almohadas en su bajo vientre para que levantara sus blancas nalgas, mientras yo me coloque atrás de ella, le di besos pos su espalda blanca, recorriendo hasta su cintura ya que no me permitió que bajara más (me hubiera gustado y yo creo que a ella también si me hubiera hundido la cara entre sus nalgas lamiendo esa jugosa panocha).

    Me coloque bajo sus nalgas yo con mi falo moreno bien extendido y casi colocado entre esas dos blancas y bellas nalgas, un bello contraste, digno de una estampa fotográfica lamentablemente eso no era lo suyo de mi güerita, así que montado en ella me dedique a relajarla antes de penetrarla, le di un masaje en su espalda, pasando por su cuello y bajando hasta su cintura, mientras mi verga se resbalaba entre su dos blancas carnes, tenía su rubia cabellera sobre mi almohada, gimiendo como siempre lo hacía casi en silencio, mientras de mi parte intente jugar con un dedo en su virginal orificio, a lo que al sentir mi dedo invasor intentó negarse respingando como potro salvaje, así que tuve que tranquilizarme, pegando mi cuerpo completo hacia ella, y hablándole al oído, le decía que estuviera tranquila, que estaba bella, que me gustaba, que me encantaba y me ponía loco, besando su cuello y orejas, mientras ella gemía, yo ya había colocado la cabeza de mi pinga en la entrada de su anito, el cual no me había dado chance de preparar lo suficiente, pero el suficiente lubricante que había colocado en mi verga iba a tener que ser suficiente para evitarle las molestias a ella, así que lentamente fui deslizando mi instrumento invasor dentro de aquel apretado orificio.

    Su primera reacción como reflejo fue un poco de sorpresa, pero yo seguía animando a ella, hablándole y acariciándole, tratando de no ser tan brusco en mi entrada, mientras mi verga se iba deslizando lentamente en su colita, ella solo cerraba los ojos, diciendo que le molestaba un poco, que mejor ya no, que mejor otro día, pero ya no había vuelta atrás, era ahora o nunca, así que decidí, frenar mi entrada un poco, para que ella se fuera acostumbrando al grosor de mi verga, la cual estaba ardiendo y la sensación que yo tenía era divina, me lo estaba apretando de lo más rico ese culito bello, no iba a poder dar vuelta atrás de mi parte mi instinto animal decía que debía seguir, que debía terminar aquello que había iniciado, así que una vez que disminuyeron las quejas de mi hermosa güerita continúe resbalando en su interior, ella ya se iba acostumbrando a su penetrador, por lo que sutilmente gemía como ella solía hacerlo, me apretaba bien rico la verga con su anito el cual estaba siendo usado por primera vez, y yo estaba feliz me había dado esa gran oportunidad mi hermosa amante yo iba a darle su bautizo a ese blanco y apretado culito, de mi parte lo estaba disfrutando al máximo, me coloque bien detrás de ella, mientras le apretaba con mis manos sus blancas nalgas, como separándolas para poder mirar como mi mástil se iba hundiendo en ese orificio rosita.

    El contraste de ambos colores era más que erótico, solo mis embestidas eran suaves, mientras ella solo se aferraba a las almohadas acallando sus gemidos de dolor y placer al mismo tiempo, sabía que en ese momento ella estaba gozándolo y entre sus gemidos iban aquellas palabras que había escuchado en la grabación anterior, eso me puso más que caliente y apretando sus nalgas, mis movimientos fueron más intensos, trataba de ser consistentes, pero no tan bruscos para que ella lo disfrutara, al no haber rechazo de su parte me estaba volviendo loco la sensación de tan apretado culito, no quería salirme pasaban los minutos pero ambos estábamos gozando, me tuve que acostar y sin salirme, la coloque de cucharita y la culeé así desde atrás de ella, acostados de lado, mientras ella trataba de ocultar su rostro entre las sabanas y almohada, yo seguía en lo mío, la anterior deslechada estaba haciendo que la siguiente entrega de leche no fuera tan rápido, por lo que estuve dándole a aquel culito por un largo rato, hasta cansarnos ambos y tuve que agilizar mis embestidas debido a que mi güera ya estaba sintiendo molestias.

    Así que en un arranque de pasión, la tome de las caderas, dándole las estocadas más duras, que se escuchaba el sonido de la cama por nuestros movimientos, ella gemía un poco más que las veces anteriores, y yo bufaba sudando y tratando de alcanzar el éxtasis, al sentir como ella apretaba mi verga más y más, supongo al sentir ella sus espasmos del orgasmo, yo ya no pude mantener ese ritmo, y me deje venir con mi leche dentro del culito de mi güera, vaya que al menos yo lo había disfrutado, la detuve a ella junto a mi, así abrazados, hasta que a los pocos segundos mi verga salió expulsada del culo de mi hermosa amante, nos mantuvimos un rato así abrazados, hasta que ella pidió ir al baño y como pudo se fue al baño, se limpió y regreso a mi lado para que yo fuera también a asearme, estaba limpio, solo con residuos de semen y un poco de sangre.

    Ya aseados nos acostamos abrazados mientras charlábamos un poco, le pregunte si tenía molestias o dolor y me dijo que no, le dije que lo había hecho bien para su primera vez y platicamos de varias cosas planeando un próximo encuentro quizá en 20 o 30 días, nos quedamos bien dormidos hasta que en la madrugada antes de que saliera completamente el sol nuevamente le tuve que dar su ración de leche a mi bebita güerita, para después alistarnos y llevarla a Toluca, donde como siempre a la distancia solo veía como se alejaba en un punto determinado de la ciudad, hasta como dos o tres días después que estábamos platicando ella me dijo que se había puesto mal, debido a que el día que la lleve a su casa, le había comprado la pastilla del día después porque le había llenado la pucha de leche, y no habíamos utilizado ningún método anticonceptivo, pero resulta que ella tenía alergia a ciertos componentes de los anticonceptivos, por lo que esa tarde que yo la había dejado en Toluca se empezó a sentir mal, y que después le empezó a sangrar la colita, me dijo que la había pasado mal esa tarde noche, ya que no se le detenía el sangrado, afortunadamente solo fue algo pasajero y ya estaba mejor.

    Después quise repetir el tratamiento por la cola, pero me dijo que si le había gustado mucho la penetración anal, mucho más que la penetración vaginal, que ella había tenido mucho más placer por su colita, y que aunque si le agrado mucho ya no lo volvería a repetir por su condición de que a veces no se le detenían los sangrados, tuve que reservarse sólo en muy pocas ocasiones y que ella estuviera en su punto máximo de querer más pinga para volver a repetir la experiencia de dejarle leche en su culito.

    Mi amante güerita iba aprendiendo más del sexo, y eso me agradaba que yo fuera su mentor, su guía, eso a ella le parecía agradable, ella irá experimentando de las delicias del sexo, esa mujer que llegó con muchos complejos, estaba esforzándose por no solo recibir placer, sino saber provocar el placer de ser poseída, aunque siempre era a escondidas de todo mundo nuestra relación continuó por varios meses más, y en el próximo relato les contaré como fue su graduación, ya estaba ella lista para dar y recibir bastante del placer del sexo, ya era capaz de decir que le gusta y que no, y lo puedo confirmar debido a los comentarios que ella me ha hecho por medio de nuestras ultimas platicas.

    Agradezco el tiempo tomado por ustedes, así como los comentarios y puntuación a mis relatos, como siempre gracias a los correos de quienes se tomaron la molestia de escribirme y estar interesados en el relato de la güera misteriosa de Toluca, siempre trato de responderles lo más pronto posible, pero por cuestiones laborales a veces me es imposible poder continuar escribiendo mis relatos, teniendo almacenados a medias 4 relatos pendientes por publicar y que espero también disfruten cuando sean publicados, pero este en especial me preguntaban acerca del contenido de la grabación.

    Les dejo mi correo [email protected] para quienes deseen escribirme algo.

    Hasta el próximo relato.