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  • Me rompen el culo en el puerto de Montevideo

    Me rompen el culo en el puerto de Montevideo

    Hacía 2 horas que habíamos llegado al puerto de Montevideo, teniendo que quedarnos fondeados en la bahía ya que no teníamos muelle hasta que nos dieran permiso. Para ir a tierra, nos venía a buscar una lancha del puerto, nos dejaba en el muelle, y de esa manera podíamos ir a pasear por Montevideo. Para volver al barco, era igual, teníamos que esperar a que dicha barca nos llevase al buque. Lo que yo no supe, es que, para volver al barco, teníamos unas horas contratadas, por lo que fuera de esas horas, no teníamos ninguna opción, salvo esperar a que fuese la hora en la que sí teníamos dicho transporte disponible, o esperar en Montevideo a que el barco amarrase al muelle cuando le dieran permiso.

    Yo como la mayoría de los compañeros que no teníamos guardia y hasta que nos fuésemos de dicho puerto, teníamos libre, el primer día ya desembarqué para ir a Montevideo.

    Llevábamos 6 meses embarcados, sin apenas tocar tierra, solamente habíamos estado 2 días en punta Arenas (Chile), y de eso ya hacía 4 meses, por lo que tan pronto nos dieron permiso, desembarcamos para ir a Montevideo.

    Yo iba con otro compañero, solíamos salir siempre juntos a todas partes, y aquí fue igual que en otras ocasiones. Al llegar al muelle, fuimos a la puerta de salida donde nos teníamos que identificar. Allí en una pequeña caseta había unos milicos, así se decían entre ellos, a los que les teníamos que enseñar el pase que nos daban las autoridades del puerto, para identificarnos, de esa manera controlar nuestras salidas y entradas en el recinto portuario. Allí fue donde mi compañero se pasó de listo, quiso tomarles el pelo, y después de tratar de engañarlos prácticamente les llamó putos. Ellos primero lo tomaron de broma, pero luego le pararon los pies, y si la cosa no fue a mayores, fue por la intervención del capitán de nuestro buque, que en ese momento se encontraba allí.

    Pero lo que sí pasó, es que aquellos milicos, se habían quedado con nuestras caras y como pude saber más adelante, estaban esperando su oportunidad. Y claro que tuvieron su oportunidad, pero el que pagó los platos rotos, fui yo, que no me había metido con ellos, pero por estar con el cafre de mi compañero el día que se metió con ellos, pues también me metieron en el lote, y me tocó a mí, pagar la ofensa de mi compañero.

    Ya habían pasado 3 días que habíamos desembarcado, y habíamos tenido, mejor dicho, había tenido mi compañero el incidente con los milicos del puerto, cuando yo al quedarme sin dinero y estar los bancos cerrados por huelga, tuve que ir al barco a buscar dinero, ya que siempre solía dejar una pequeña reserva en la taquilla de mi camarote.

    Sabía que esa noche el barco tenía muelle, por lo que debería estar ya amarrado al puerto, dejando de estar fondeado. No tuve mejor ocurrencia que ir solo y a las 5 de la madrugada. La verdad es que fui a esa hora porque como ya no me quedaba ni un chelín en el bolsillo y estando solo, encontrándome en la zona vieja, estando muy cerca del puerto, pues decidí ir a esa hora.

    Al llegar al puerto, siguiendo la valla que separa el recinto portuario de la ciudad, me encaminé hacia la puerta que daba acceso y donde nos teníamos que identificar ante los milicos. Allí preguntaría en que muelle estaba amarrado mi buque, me identificaría y listo, me daría una ducha al llegar, dormiría unas horas, y luego vuelta para Montevideo, a seguir la fiesta.

    Pero uno propone y Dios dispone. Nada más llegar al puesto donde me tenía que identificar y poder acceder al recinto portuario, me encontré con varios milicos, de los cuales 2 eran con los que mi compañero había tenido el incidente el primer día, por lo que aquello no me gustó nada. Además de los milicos, había varios trabajadores del puerto, en España les llamamos estibadores, son los que se dedican a descargar o cargar bien la mercancía que transportan los buques, o trabajadores de los consignatarios que suelen cargar víveres, etc.

    Nada más presentarme ante los milicos, uno de ellos me reconoció, por lo que nada más verle la cara de satisfacción y la sonrisa que esbozaba, me di cuenta de que iba a tener problemas. Y claro que ahí empezaban mis problemas.

    Vaya vaya, pero mira a quien tenemos, si es uno de los españolitos que nos llamó putos, decía el que esbozaba una sonrisa, acercándose hacia mí para atenderme.

    Yo, yo, tartamudeaba tratando de decirle que yo no me había burlado de ellos, que había sido mi compañero.

    Ya, tú no dijiste nada, pero seguro que pensabas igual que tu compañero, decía el milico.

    Temblando de miedo le di el pase, preguntándole en que muelle había amarrado mi buque, echándose este a reír, al ver mi semblante y la situación en que yo me encontraba.

    Pero españolito, yo que pensaba que venías a disfrutar con estos putos, y resulta que quieres irte para el buque. Pues eso no va a poder ser lindura, me decía echando mano a mi entrepierna agarrándome el paquete. Tu buque todavía está fondeado, no tiene amarre hasta las 9 de la mañana, y a estas horas no tienes trasporte. No será que a lo que venías era a otra cosa, decía apretándome los genitales.

    Yo sin poder dar crédito a aquella situación en la que me encontraba, empecé a ponerme colorado viendo como todas aquellas personas no me quitaban la vista de encima, y como veían como aquel milico me agarraba por mis partes, hablándome de aquella manera. Todos estaban pendientes de mi reacción, viendo que yo callaba y no decía nada, solo veían mi enrojecimiento, y como mi paquete empezaba a reaccionar a la mano del milico, empezando a abultarse cada vez más.

    No tardó nada en arrimarse uno de aquellos estibadores, era el más grande y fuerte, además de ser por lo menos 20 centímetros más alto que yo, su complexión era prácticamente el doble de la mía, vamos que, si me coge en sus brazos, me movería como si fuera un peluche.

    Nada más acercarse a nosotros, mientras el milico me agarraba por mis partes frotándome los genitales, el estibador llevó su mano a mi trasero, empezando a magrear mi culo.

    Tiene una linda colita, decía magreando mis cachetes. Podríamos pasarlo muy bien, españolito, se nota que tienes ganas de una buena ración de pija.

    Podemos llevarlo para el muelle donde tiene el atraque su buque, y allí enseñarle como son el calibre de nuestras estachas, de paso aprovechar para darle una buena garchada, ¿eh españolito, que te parece?

    Yo no me movía, ni siquiera era capaz de abrir la boca para decir nada, pero los muy cabrones no paraban de manosearme, por lo que se me escapó un ligero gemido, cosa que les dio pie para seguir y empezar a animarse.

    ¡Uy! Pero si parece que le está gustando, decía el estibador, seguro que está deseando que le demos una buena cogida.

    Vamos allá, dijo el milico sujetándome por el brazo, a la vez que salíamos de la caseta donde nos identificábamos. De allí salimos los 3, viniendo detrás nuestros 3 estibadores más junto a otro de los milicos.

    Fuimos andando hasta llegar a un viejo edificio, parecía medio destartalado, pero no, aquello era o al menos parecía un viejo edificio de principios del siglo 20, donde en los costados de este, había una especie de andén, pero más que un andén, era como un soportal, ya que cada pocos metros había una columna soportando la estructura del edificio. Aquel andén quedaba aproximadamente a un metro de altura del muelle, y rodeaba el viejo edificio como si de una acera se tratase. Había muy poca luz, ya que el edificio estaba o al menos yo lo veía cerrado, y a aquellas horas, todavía la noche reinaba, por lo que poco se podía ver, solo lo que la luna a aquellas horas reflejaba.

    Sabía lo que me iba a pasar, por lo que iba con algo de miedo, eran 6 personas, y si todos me daban por el culo, aunque ya no fuera virgen, pues mi culo ya había sido sodomizado y profanado en múltiples ocasiones, nunca había estado con tantos hombres a la vez.

    Me gustaba que me dieran por el culo, sí, pero aquella situación me propasaba, mi culo nunca había estado con tantas pollas a la vez. Además, es que aquellas personas me atemorizaban algo, los milicos me imponían algo de respecto y miedo, y aquellos estibadores, salvo uno de ellos que se veía más joven que yo, se veían fuertes y musculosos, sobre todo el que venía junto a mí, el cual parecía ser el mayor de ellos, tocándome sin parar el culo, acompañando al milico que me llevaba sujetándome por el brazo. Aquel estibador podía cogerme en sus brazos, y apenas me vería entre ellos.

    No sabía a donde me llevaban, por lo que supuse al ver aquel edificio al cual nos encaminábamos, que allí sería donde me meterían y allí sería donde me darían por el culo aquellos hombres.

    El que parecía llevar la voz cantante, además del milico que me llevaba sujetándome por el brazo, era aquel estibador que me iba manoseando el culo, que como digo además de ser más alto y tener una complexión que doblaba la mía, y que por la edad bien podría ser mi padre, ya que ya estaría bien entrado en la cuarentena, fue el que dijo a donde debíamos ir. Vamos para el otro andén, allí está más oscuro, y aunque queda mirando al mar, como todavía no ha atracado el barco, estaremos más ocultos.

    Joder, yo creyendo que íbamos a entrar en el edificio de la vieja nave aquella, y allí ser follado, al parecer me había equivocado, iban a follarme en aquel andén, fuera de la nave. Allí era donde tenían pensado cogerme.

    Nos subimos al andén, yendo para una de las partes más oscuras, quedando medio tapados por una de aquellas columnas que soportaban la estructura de aquel viejo edificio. Allí nos paramos y empezó a decirme el milico que me sujetaba por el brazo. Bueno españolito, ahora vamos a ver lo buen puto que eres, me decía volviéndome a agarrar por los genitales, llevando su mano a mi entrepierna.

    ¡Uy, pero si el muy puto se nos ha puesto arrecho, decía sobándome la entrepierna, seguro que estás deseando que te garchemos, ¿eh españolito? Ahora va a resultar que nos has salido puto de verdad. Decía el milico sin dejar de manosearme el paquete mientras el mayor de los estibadores no paraba de sobarme el culo.

    Pues no veas que colita más linda tiene, estoy deseando verle el orto y cogerlo bien cogido, si al final nos ha salido todo un puto, el españolito este.

    Y como coño no iba a estar empalmado, si los muy cabrones no paraban de manosearme magreándome mis genitales y culo. Claro que estaba excitado y caliente, cada vez más, viendo aquella situación. Por supuesto que tenía algo de temor, era la segunda vez en mi vida que estaba en Montevideo, y nunca había mantenido relaciones sexuales en aquel país. No sabía como trataban a los maricones como sabía que era yo desde aquel día que me desvirgaron en Zaragoza.

    El milico empezó a aflojarme el cinturón del pantalón, mientras el estibador seguía manoseándome el culo a la vez que decía la linda colita que tenía. Yo que estaba súper nervioso, empezando a estar excitado, miraba para todas partes sin terminar de creerme que era allí donde me iban a follar.

    Dios, pero si como quien dice allí estábamos en pleno puerto de Montevideo y al aire libre. Cualquiera que pasara por allí, nos vería perfectamente. Además, si solo fuéramos 2, aún podíamos estar algo ocultos, sobre todo gracias a aquella oscuridad reinante. Pero siendo tantas personas, aquello parecía imposible que no llamáramos la atención de cualquiera que pasara por allí.

    Mientras el milico aflojaba mi cinturón, vi como el otro milico se abrazaba al estibador más joven, empezando a bajarle el pantalón. De todos los estibadores, era el más delgado y joven, incluso yo diría que unos años más joven que yo. Mientras le bajaba el pantalón, el joven le estaba sacando la verga al milico, a la vez que se la acariciaba e iba descapullando.

    Dios, no podía creerlo, de pronto mi cuerpo se estremeció al ver aquello, empezando a recorrerme una excitación que hizo que mi polla se pusiera bien tiesa y dura, a la vez que me empezaba a palpitar el culo, al ver aquella verga del milico que le estaba bajando los pantalones al joven.

    El milico que ya me había aflojado el cinturón, estaba ahora ya desabrochándome el pantalón, bajándome la cremallera una vez me hubo desabotonado el mismo. Mientras el estibador que me manoseaba el culo veía como yo miraba embobado como el joven le sacaba la polla al otro milico, mientras este ya le tenía el pantalón en los tobillos, y empezaba a bajarle el slip.

    ¿Que españolito, te gusta lo que estás viendo? Decía el estibador que me acariciaba el culo.

    No te preocupes, que para ti también hay pija. Ya verás como vamos a disfrutar, hoy voy a probar una colita española, y seguro que vas a disfrutar con mi chota dentro tuya. Voy a dejar mi semilla dentro de esta linda colita.

    Cuando me di cuenta, ya tenía el pantalón sobre los tobillos, y el milico que me los había bajado, tenía su polla de fuera, esperando a que yo se la agarrara con mi mano y empezase a acariciársela al igual que el jovenle estaba haciendo al otro milico.

    Anda españolito, no pierdas tiempo y acaricia la pija que te vas a comer, que luego te quiero llenar la colita de espesa y rica lechita, me decía llevando mis manos a su verga mientras miraba para mí, viendo como me brillaban los ojos a causa de la excitación que estaba sintiendo, al ver como el joven se agachaba disponiéndose a chupar la verga que estaba seguro luego lo iba sodomizar, como seguro me iban hacer a mí.

    Con algo de temor en el cuerpo, sujeté la verga de aquel milico, empezando a acariciarla, viendo como el milico me miraba sonriéndose, al ver la cara de asustado que tenía, y como me brillaban los ojos a causa de la excitación y lujuria que estaba sintiendo y que era incapaz de ocultar.

    Así mi lindo puto, así, acaríciala, me decía empezando a desabotonarme la camisa, mientras yo le acariciaba la polla viendo como me sonreía y seguía desnudándome, a la vez que notaba como me empezaban a bajar el slip por detrás, dejando mi culo al aire y en manos del estibador que no dejaba de manosear mis glúteos, esperando que el milico me desnudara.

    Dios, notaba la polla del milico caliente y suave, y sus manos terminando de desabotonarme la camisa, empezando luego de haberme dejado con el pecho descubierto, pasar sus manos por mi pecho y abdomen, mientras me decía lo lindo y bueno que estaba.

    Que lindo puto que sos, decía pasando sus manos por mi pecho y abdomen, ¡ufff que bueno que estás! Decía pellizcándome los pezones a la vez que llevaba su boca a la mía, empezando a mordisquearme el labio inferior.

    ¡Ufff! Yo ya estaba que ardía, a pesar del fresco que hacía aquella madrugada, mi cuerpo estaba que echaba humo a causa de lo caliente que estaba. Tenía la polla que me reventaba, el culo al rojo vivo a causa del manoseo a que era sometido por el estibador, y ahora la boca del milico, comiéndome la mía, mientras me iba desnudando sobre aquel andén, desde el que se podía contemplar las aguas del puerto junto a los buques que estaban fondeados y amarrados a los muelles. Allí sobre aquel andén del puerto de Montevideo, me estaban desnudando, dejándome en pelota picada, como Dios me trajo al mundo, para luego darme por el culo, y darme una de las mejores y sabrosas folladas de mi vida y que hoy recuerdo con agrado y cariño.

    El estibador al ver como el milico me iba quitando la camisa y cazadora, llevó sus manos al cuello de ambas prendas, y mientras yo llevaba mis brazos hacia atrás, él terminaba de quitarme ambas prendas, quedándome tan solo con el slip a medio bajar y el pantalón sobre los tobillos.

    Al verme así expuesto el milico, empezó a abrazarme mientras metía su lengua en mi boca, saboreando toda ella a la vez que el estibador tiraba las prendas al suelo y empezaba a sacar su verga de fuera.

    Después de saborear mi boca con su lengua y haber juntado nuestras salivas, haber mordido y chupado mis labios, dejándolos hinchados y enrojecidos, el milico fue bajando con su boca por mi cuello haciéndome estremecer abrazándome a él, mientras iba recorriendo con su boca mi cuello, donde dándome un mordisco me dejó marcado un chupón, a la vez que yo soltaba un gemido empezando a temblar a causa del placer que estaba sintiendo.

    El milico al verme temblar y gemir, mientras yo lo abrazaba sujetando la cabeza con mis manos, siguió bajando con su boca recorriendo mi cuerpo, a la vez que llevaba sus manos al elástico de mi slip, tirando de ellos hacia abajo, hasta dejarlos junto al pantalón.

    Acarició mi polla que estaba que reventaba de tiesa y dura que la tenía, y viendo como me temblaban las piernas, pasó uno de sus brazos rodeándome ambas, mientras se agachaba y con la otra mano terminaba de sacarme el pantalón y slip, por completo. Levantó una de mis piernas, tiró del pantalón y slip, sacando junto al zapato, parte del pantalón junto al slip, para seguido hacer lo mismo con la otra pierna, quedándome ahora sí, desnudo por completo ya que incluso los calcetines me había sacado.

    Se puso de pie, y ahora que ya me tenía desnudo por completo como deseaba tenerme, metiéndome de nuevo la lengua en la boca, mientras apretaba con sus manos los cachetes de mi culo, suspiraba entre jadeos, diciéndome lo bueno que estaba.

    ¡Ohhh que bueno que estás! Sos un puto muy lindo, al que me voy a coger

    Hasta llenarte con mi esperma, voy a dejar mi lechita en tu tripita, quiero que lleves mi semilla contigo, españolito, decía entre jadeos.

    Puso sus manos sobre mis hombros haciendo que me agachara, mientras me ordenaba que abriera la boca y le chupara la verga.

    Anda españolito, abre esa boquita y métetela toda y mámala bien que te voy a romper el orto, me decía mientras yo agachado abría la boca tragándome aquella pija del milico.

    El cabrón tenía una buena polla, era negra y suave, y fácilmente rondaría los 16 o 17 centímetros, no era gruesa ni estaba circuncidado, por lo que, con lujuria y desesperación, me aferré a aquel cipote, empezando a chuparlo como si de un manjar se tratara.

    Mientras yo estaba aferrado al cipote del milico chupándoselo, el estibador que no había parado de manosearme el culo, abriéndome las piernas, separó los cachetes de mi culo, pasó sus dedos desde mis bolas, pasó por el perineo parándose en la entrada de mi agujerito, presionó con uno de sus dedos haciendo que mi esfínter cediera, metiendo todo el dedo en mi culo. ¡Ohhh! Exclamé a la vez que daba un respingo y mi cuerpo se estremecía al notar como aquel dedo profanaba mi culo. Tranquilo españolito, dijo el estibador mientras movía su dedo haciendo que mi esfínter se fuese dilatando. Después de hurgar con sus dedos en mis entrañas y hacer que mi esfínter se dilatase, quitó sus dedos, enterrándome su lengua en él.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh! Gemí estremeciéndome al notar aquella lengua hurgando y lamiendo mi rosadito agujero.

    Que hijo de puta, que lengua tenía, como lamía y chupaba el cabrón. Me abría de piernas todo lo que podía, notando como aquella lengua saboreaba y lubricaba mi hoyito, mientras yo tragaba y acariciaba la polla que por primera vez me iba a sodomizar en Montevideo. Aquella noche me iban a garchar estando completamente desnudo sobre el andén del puerto, prácticamente estando al aire libre y siendo exhibido a cualquiera que pasara por allí. A poco que fuera avanzando el día, y la claridad fuese reinando, cualquiera que pasara por allí, incluso desde los mismísimos barcos que había fondeados o amarrados, podrían ver como me tenían desnudo tanto a mí como al otro joven al que ya estaban sodomizando.

    Y así era como tenían al delgado y joven estibador, el otro milico y uno de sus compañeros. Le estaban dando por el culo mientras él, le chupaba la polla a otro de sus compañeros.

    Estaba viendo la follada al joven, cuando sacándome la polla de la boca el milico, me hizo incorporar dándome la vuelta, quedando ahora mirando para aquel cachas de estibador que me había comido y lubricado el ojete, me quedé apoyado sobre él, mientras el milico me abría de piernas, colocaba su polla en la entrada a mi ano, y sujetándome por las caderas, me daba una envestida, enterrándome prácticamente toda su virilidad dentro mía.

    ¡Ohhh! ¡ooohhh! Gemí apoyándome en el pecho del estibador, al sentir como aquella polla del milico, entraba en mí, haciéndome suyo.

    ¡Ohhh que culo! ¡ooohhh! Que calentito y suave, ¡ummm! Que rico se siente, gritaba el milico enterrándome todo su nabo en lo más profundo de mis entrañas, dejándome ensartado en su cipote hasta los mismísimos cojones.

    Dios, que hijo de puta, me había abierto el culo metiendo toda su verga en mí, de una sola estocada. Notaba sus pelotas pegadas a la entrada de mi ano, y sus bellos púbicos y pelvis pegadas a mi culo, mientras el milico movía sus piernas a la vez que tiraba de mis caderas hacia él, enterrándome aún más su polla en mí. Impulsaba su pelvis queriendo ensartarme aún más, pero aquello era imposible, sus pelotas ya las tenía pegadas a la entrada de mi culo, y ya no quedaba más que meter.

    Yo aferrado al pecho del estibador y siendo sujetado por sus brazos, me erguía poniéndome de puntillas, con cada arremetida que me daba el milico.

    Poco a poco fue sacando y metiendo toda su verga, empezando a sodomizarme, mientras no paraba de jadear y gemir, ¡ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto!

    Yo ya algo más relajado, empezaba a disfrutar de aquella cogida, abrazado a la cintura del estibador, sentía la polla del milico deslizarse por mis entrañas, viendo la verga de aquel cachalote que me sujetaba con sus manos, y a nuestra derecha, viendo y escuchando como sodomizaban al joven de los estibadores.

    Dios, aquello me calentaba y excitaba cada vez más, la polla estaba que me reventaba y la boca me babeaba viendo la verga que se erguía delante de mi cara, y que pronto sabía que la tendría dentro de mi culo, sodomizándome al igual que lo estaba haciendo en esos momentos el milico. No pudiendo resistirme, acerqué mi boca a aquel manjar que se mostraba delante de mi cara, y abriendo la boca, Empecé a chupar aquel nabo como si la vida se me fuera en ello.

    ¡Ohhh putito! Exclamaba el estibador pasando sus manos por mi pelo a la vez que me acariciaba la cabeza y empujaba para que tragara más su cipote. Sabía que te gustaba, pero no sabía que eras tan puto, ¿estabas necesitado de pija, eh mi lindo putito? Decía el estibador mientras me acariciaba el pelo y empujaba mi cabeza para que tragara más, mientras el milico me daba por el culo.

    Yo ya estaba en las nubes, en esos momentos nada me importaba, ni estar prácticamente a la intemperie desnudo por completo siendo sodomizado y siendo exhibido a los demás o a los que pudieran pasar por allí, solo sabía que estaba gozando como hacía tiempo que no gozaba. Tenía una polla taladrándome el culo, y otra en mi boca esperando a sodomizarme.

    Noté como el milico arremetía con más fuerza, clavaba sus dedos en mis caderas, y empezaba a jadear a la vez que gritaba, ya, ya me vengo, ya me vengo, empezando a derramar su leche dentro de mi culo.

    ¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Gritaba preñándome con su leche.

    Después de soltar todo su esperma dejando su semilla dentro mía, y una vez recuperó el aliento, sacando su verga de mi culo, me dejó en manos de aquel cachalote de estibador, para que fuera ahora cogido por él.

    Y eso fue lo que hizo, sin darme tiempo ni a reponerme de aquella cogida que me había dado el milico. Me dio la vuelta poniéndome de espaldas a él, y llevándome sujetado por la cintura, se arrimó a la pared de aquella nave donde apoyó su espalda, me hizo inclinar a la vez que me abría de piernas, y levantándome un poco por la cintura, me ensartó en su cipote.

    ¡Ohhh ooohhh ohhh! Gemí al sentir como me ensartaba en su pija, manteniéndome casi en sus brazos.

    Dios, aquello me había hecho estremecer de gusto, hasta mi polla había soltado varias gotas de semen, al notar como me ensartaba en aquella verga quedando empalado, mientras me sujetaba con sus brazos quedando prácticamente en el aire.

    La pija que ahora me tenía ensartado, era algo más gruesa que la del milico, de largo por ahí andaría, 16 o 17 centímetros, pero sí era algo más gorda. Además, aquel estibador, al ser más alto y de una complexión de al menos el doble que la mía, la follada que me estaba empezando a dar, era descomunal, prácticamente me mantenía en sus brazos. Apenas la puntilla de mis pies rozaban el suelo, por lo que estaba totalmente empalado en la verga de aquel estibador, gimoteando sin poder parar, viendo como ahora todos miraban como me estaba dando por el culo su compañero.

    Al joven ahora lo estaba empezando a follar su compañero, y otro de los que hasta ahora había estado de espectador, lo pajeaba teniendo su polla de fuera mientras el otro le daba por el culo. Pero todos incluso los 2 milicos y el otro estibador se pusieron a ver como yo gimoteaba mientras su compañero me cogía manteniéndome prácticamente en sus brazos.

    Dios que cara de lujuria y sonrisa esbozaban viendo como su compañero me sodomizaba. Vi como sus ojos brillaban y no quitaban la vista de mí, viendo como aquel españolito gimoteaba sin parar mientras lo follaban.

    No tardó ni 10 segundos en acercarse el estibador que faltaba, y sin dejar de mirar como me daban por el culo, sacaba su polla y empezaba a pellizcar y retorcerme con su mano mis pobres pezones que estaban que explotaban de duros eh hinchados que los tenía, a causa de la tremenda excitación que tenía. Con una mano pellizcaba y retorcía mis pezones, mientras con la otra se acariciaba su larga polla.

    Te gusta ¿eh putito? Te gusta que te garchemos ¿eh? Decía el estibador que me daba por el culo. Tienes una colita muy linda, el orto te arde de caliente que lo tienes, es muy pero que muy suavecito, y que bien traga la pija, decía el estibador que me estaba dando por el culo manteniéndome prácticamente entre sus brazos y a la vez mordisqueándome las orejas y cuello.

    Yo ya no podía más, prácticamente estaba al borde del clímax, mi polla no paraba de gotear semen, los ojos abiertos como platos, y la boca abierta soltando gimoteos sin parar.

    Aquella era una de las folladas más ricas y espectaculares que hasta esa fecha me habían dado. Aún ahora recordándolo, mi polla se pone dura y no deja de babear soltando gotas de semen, pringándome toda la verga.

    De repente el estibador que me estaba sodomizando, empezó a gruñir subiendo y bajándome mucho más rápido y violento, empezando yo a notar como su verga se hinchaba y empezaba a palpitar soltando varios trallazos de leche dentro de mi culo, dejándome preñado por segunda vez en la noche.

    ¡Ohhh! ¡ohhh! ¡ooohhh! Gruñía el estibador corriéndose dentro de mi culo.

    Cuando por fin pude poner los pies en el suelo, las piernas me temblaban de tal manera, que gracias al estibador que me terminaba de sodomizar, que me mantuvo abrazado a él, que si no me hubiera desparramado sobre el suelo de aquel andén.

    ¡Ohhh que gusto españolito! ¡ohhh que garchada más rica! ¡ufff como me ha gustado tu colita! Me decía sin dejar de morderme las orejas y cuello, manteniéndome abrazado a él.

    Yo que estaba sudando por todos mis poros, me encontraba agotadísimo, las piernas no paraban de temblarme, y el culo me ardía, notándolo abierto y dolorido. Notaba como iba escurriendo el semen resbalando por mis piernas. Todavía no me había corrido, tenía mi polla tan pero que tan pringosa, que brillaba y todavía se mantenía tiesa y bien dura la muy cabrona, se veía como rezumaba gotas de semen, goteando de vez en cuando.

    El estibador que acariciaba su verga a la vez que pellizcaba mis pezones, viendo lo enrojecida, pringosa y dura que tenía mi polla, llevó su mano a ella, haciéndome soltar un fuerte gemido al notar su mano agarrar en esos momentos mi sensible, enrojecida e hinchada polla.

    Mira como tiene la pija, decía el estibador, agarrando mi hinchada y enrojecida polla. Si que es bien puto, a este le gusta que le den pija por el orto.

    Sin esperar a que me recuperara de la tremenda follada que acababa de recibir, agarrándome por mi polla y genitales, me separó del estibador que terminaba de darme por el culo, me hizo girar quedando mi caliente y dolorido culo a su disposición.

    Pues si te gusta la pija, pija te daremos, pedazo de trolo, decía el estibador disponiéndose a darme por el culo por tercera vez esa madrugada.

    Me hizo inclinar apoyándome sobre el estibador que terminaba de sodomizarme, y mientras este me sujetaba por los hombros, el estibador que me iba a dar por el culo, me hizo abrir de piernas, dejándole mi caliente y dolorido agujerito, listo y totalmente expuesto para volver a ser sodomizado.

    Este cabrón sin tener ninguna delicadeza por su parte, pegó su cipote en la entrada a mi agujerito, y sin contemplación alguna, dio una envestida, ensartándome de una vez todo su mástil.

    ¡Ohhh ooohhh! Gemí a la vez que daba un respingo al sentir como volvía a ser empalado por una verga.

    Me había ensartado la polla hasta la mismísima base. Notaba unas enormes pelotas pegadas a mi culo, y como este se había abierto dejando pasar aquel mástil que me habían ensartado.

    ¡Uhhh que rico! Gritaba el estibador que me estaba sodomizando, ¡uuuhhh que colita más caliente!

    ¡Oh, Dios! La verga aquella parecía llegarme al estómago, tenía el culo tan abierto y resbaladizo, que la verga había entrado hasta lo más profundo de mis entrañas, y lo había hecho con suma facilidad.

    Me tenía bien abierto de piernas, medio agachado sujetado por el cachalote de estibador que había terminado de cogerme, yo prácticamente de puntillas, abrazándome a la cintura del estibador que me sujetaba como si fuera una yegua dispuesta para la monta del macho.

    Así era como me tenían, como si fuera una yegua, preparada y dispuesta para la copula y ser cubierto por el macho.

    Notaba como entraba y salía la polla del estibador, golpeando sus enormes y gordas pelotas mi abierto agujerito, y su pelvis chocar una y otra vez contra mi culo, escuchándose el plof plof plof plof, junto a mis cada vez más fuertes gimoteos, ¡ohhh! ¡ooohhh! ¡ooohhh!

    Yo estaba que deliraba, era como si estuviera en trance, cada vez que la polla del estibador golpeaba mi próstata, una corriente de placer recorría todo mi cuerpo. La polla no paraba de gotear y sabía que estaba a punto de desmallarme de tanto placer que estaba sintiendo.

    Pero lo que pasó, fue que mi polla explotó como si fuera un geiser en erupción. Empecé a correrme, gritando que me corría, mientras mi polla no paraba de escupir semen.

    ¡Ohhh me corro! ¡ohhh me corro! ¡ooohhh me corro! Gritaba derramando toda mi leche, mientras el estibador seguía montando a su caliente yegua.

    Las piernas si antes me temblaban, ahora eran como si tuvieran vida propia, no podían parar. Menos mal que el estibador que me estaba dando por el culo, estaba llegando al clímax, y no tardó nada en empezar a jadear y gritar que se corría.

    ¡Ohhh ooohhh! Me corro, me corro me corro, gritaba dándome las últimas estocadas bien fuertes y profundas.

    Noté como su picha palpitaba empezando a eyacular, e iba soltando todo su cargamento de leche dentro de mi caliente y dolorido culo.

    Cuando terminó de eyacular y pudo recuperar el resuello, dándome unas palmaditas en el culo, sacó su polla de mi abierto y dolorido culo, pudiendo yo ayudado por el estibador que me sujetaba como si fuera una yegua, preparada para la cópula, erguirme.

    Dios, si seguían cogiéndome aquellos hombres, iban a acabar conmigo. Pero no, al parecer los otros estibadores ya habían cogido al más joven de los estibadores, y todos estábamos agotados y rendidos.

    Justo en ese momento que habíamos terminado, antes de que pudiéramos vestirnos, pasaba justo por delante del andén, un grupo de 3 coreanos que iban para su buque mercante, y que, por supuesto que pudieron vernos a la perfección, viendo como yo estaba completamente desnudo, y los estibadores con sus vergas de fuera. Claramente se dieron de cuenta de lo que allí estábamos haciendo, y que no era otra cosa que estar cogiendo. Además de que pudieron ver como todavía estaban terminando de dar por el culo, el último de los estibadores al joven, al que tenía ensartado en su polla.

    Se pararon unos segundos, viendo como follaban al joven y como habían terminado de follarme a mí, siguiendo luego la marcha que llevaban, eso sí, sonriéndose y sin dejar de mirar para nosotros.

    Menos mal que no llegaron antes, si no, menudo espectáculo que les habríamos brindado. Y aun así, no las tenía todas conmigo, de que desde alguno de los buques que había amarrado o fondeado, pudieran habernos visto, ya que la claridad ya hacía un buen rato que empezaba a reinar.

    Ayudado por uno de los estibadores, empecé a vestirme, para luego irme con ellos a tomar un café, al que me invitaron, mientras esperaba que amarrase mi buque, y pudiera ir a cambiarme de ropa, darme una buena ducha, ya que olía a semen y sexo que tiraba para tras, dormir un poco, y luego seguir la fiesta. Además, que ahora ya sabía donde buscar para ser cogido, y poder recibir una buena garchada.

    Podéis contactar conmigo o escribirme a:

    [email protected]

     

  • En el baño del trabajo

    En el baño del trabajo

    Unos días después del encuentro sexual con Aidé, las cosas seguían calientes, ella seguía seduciéndome tanto por mensaje como en persona.

    Cada que miraba a verla ella se mordía los labios o cruzaba las piernas para que s ele viera todo, uf, estaba idiotizado pro esa mujer, que a pesar de su edad seguía inspirando a muchos.

    Ese viernes caluroso, ella traía una minifalda negra entallada, su blusa blanca marcando sus tetas y sus sandalias enseñando sus hermosos y cuidados pies, no podía dejar de observarla, la verdad la tenía parada y más con el chat que estábamos teniendo.

    A: ¡Me gustaría estar arriba tuyo otra vez!

    L: Neta, ¡hoy te ves más rica de lo normal!

    A: ¡Gracias, si ya vi que no dejas de verme!

    L: No me culpes, ¡es inevitable!

    A: ¡Ya apúrate a trabajar porque luego te quedas jajá!

    L: Con una distracción como tú, ¡esta cañón!

    Aidé seguía provocándome, subía más su falda, me mandaba fotos de ella en lencería, con poses sugestivas y gestos de lujuria, yo ya no aguantaba la excitación, entre el calor y la madura, no resistía más!

    Aun así, llegue casi al final del día, cuando todos se alistaban para irse Aidé se maquillaba frente a mí, yo miraba y disfrutaba el show, ¡dios mío!, ya no resistía mas así que se me ocurrió algo peligroso en ese momento.

    Espere a que algunos compañeros salieran y empecé a cazar a Aidé, en eso cuando vi que se dirigía al baño de mujeres que estaba en medio de las oficinas me pare y escondí entre unas oficinas para que nadie me viera y justo cuando iba a entrar al baño ¡la tome de la mano y la lleve hacia el baño “genérico” que es para hombres y mujeres!

    A: ¿Que te pasa?

    L: ¡Mamacita es que ya no aguanto!

    A: Espera, ¿aquí?

    L: ¡No me importa, solo quiero entrar en ti!

    A: ¡Luis, pero es peligroso!

    L: Me vale, ven, ¡sé que también quieres!

    Comenzamos a besarnos apasionadamente, la adrenalina invadía nuestros cuerpos, Aidé gemía y cerraba sus ojos, yo apretaba sus nalgas y sus muslos, ¡ella me besaba el cuello y poco a poco accedía a mis deseos!

    Me baje el cierre y saque mi verga que ya estaba dura, Aidé inmediatamente se agacho para comenzar a mamármelo, ¡uf que rico! la madura devoraba mi pene de manera excepcional, ¡yo miraba hacia la ventana esperando que nadie nos viera y trataba de no gemir mucho!

    A: ¡Deliciosa verga!

    L: ¡Síguele mamacita!

    Aidé me dio una muy rica mamada, pero como teníamos el tiempo contado, ya que su maridó venia por ella, la puse pie, levante su falda y le baje la tanga, la cargue ahoyándola en la pared del baño y la penetre rápido, tratábamos de hacer el menor ruido posible, pero era difícil, esa pose hacia que me apretara as rico mi verga, sin contar que me comía las tetas de Aidé que son grandes y duras y que ella me besaba y mordía el cuello, ese rapidin ya estaba tomando forma de un buen sexo!

    A: Ah, ¡nene que rico!

    L: ¡Aprietas magnifico, uhm!

    A: ¡Más, dame más duro!

    L: Tómala, ¡es tu castigo por seducirme!

    A: ¡Castígame mi amor, castígame!

    Baje la tapa del inodoro solo para que subiera su pierna, en esa pose me deleite magnifico de su vagina, nos besábamos y ambos mirábamos a fuera, ella noto que su marido estaba esperándola, esto la excito más, me pedía más verga, que me apurar antes de que le marcara, ¡yo solo me ponía más duro y la escena de nosotros en el baño y su marido en su carro aun me pone a mil!

    ¡Me tire al piso y ella arrodillada subió a cabalgar, le mordía las tetas mientras ella lastimando un poco sus rodillas, se movía riquísimo, se dejaba caer mientras le apretaba las tetas, sus fluidos empezaron a salir, nos tocaban la puerta del baño, todo era una locura!

    L: Muévete nena, uf, ¡que rico!

    A: ¡Mi marido me espera, dios mío!

    L: ¡Que siga ahí, vamos muévete!

    A: ¡Agh, bebe eres un dios sexual!

    L: ¡Todo el día me tuviste excitado, no me puedes dejar así!

    A: ¡Mi amor cógeme, cógeme!!!

    ¡Nos pusimos de pie y la recline apoyándola en la caja del inodoro, y de la pared, ella abrió sus piernas y se empino un poco!

    A: ¡Métela amor!

    L: ¡Eres fantástica, tómala!

    A: ¡Agh, si, agh!

    L: ¡Nos van a escuchar!

    A: ¡Perdón, pero es que está muy dura!

    L: ¡Mmm, mi amor!!!

    La penetraba fuerte, le daba de nalgadas me acercaba a su cuello para mordérselo, le decía que mirara hacia su marido, ella escurría al hacer eso, yo la embestía cada vez más fuerte, el sonido de nuestros cuerpos chocando ya era fuerte, tuve que bajar la intensidad para no hacer ruido, la verdad no sabía cuánto había pasado.

    Aidé empezó a moverse muy rico, le jugaba el clítoris con mis manos, ella candente gemía y me pedía más verga, se retorcía como loca, yo le tapaba la boca para que no gritara hasta que no resistimos mas y terminas corriéndonos juntos!

    L: ¡Agh, Aidé!!!

    A: ¡Agh, mmm, si, así!

    L: ¡Que rico, uf!

    A: ¡Leche, dámela, dámela!!!

    La llene de semen, inmediatamente sonó su celular y en lo que me limpiaba la verga ella contestaba a su marido, espere a que colgara para darle un beso pasional, ella sonriente y satisfecha me llamo loco, salí primero yo y despejada el área le dije que podía salir, ella salió corriendo directo por su bolsa, aun olía a mi así que se bañó en perfume.

    Satisfecho regrese a trabajar, deseando que el fin de semana llegara, ¡para llevármela a coger!

  • Mi sobrino (Parte 2)

    Mi sobrino (Parte 2)

    Este relato es continuación del relato ‘El sobrino’ de Amy. Dejo el link al final de este relato.

    Amy y yo somos una pareja que nos llevamos súper bien!! Tanto en el día a día como en el sexo. Amy es una gran compañera y muy abierta de mente.

    Como nos contó Amy en su relato, estábamos de vacaciones en el chalet de mi hermana porque ella y su marido estaban de viaje. Solo compartíamos un día con mi sobrino, quien supuestamente se iba a ir al día siguiente a la playa. Pero como la noche anterior mi sobrino (Matías) nos vio follando en el jacuzzi (yo no lo vi a él, pero Amy sí, incluso cruzaron miradas y guiños de ojos entre ellos) parece ser que Matías cambió de planes.

    A la mañana siguiente, para mi sorpresa Matías nos comenta que no saldría para la playa, que se quedaría unos días más en el chalet. Me sorprendí pero no le llevé el apunte. Es un muchacho muy agradable por lo que no era molestia ni para Amy ni para mí.

    Luego de almorzar, Amy y Matías deciden ir a tomar sol al costado de la pileta. Noté que Matías miraba a Amy más de la cuenta. Por cierto Amy estaba preciosa, con un bikini súper diminuto, que apena le tapaba las tetas y la tanga bien pequeña metida dentro de su hermoso culo.

    Aprovecho para comentar que Matías es realmente guapo, alto, atlético y a sus 22 años podía lucir su traje de baño ajustado sin prejuicios.

    Me agradaba que se lleven bien y podía verlos hablar animadamente al costado de la piscina. Me dio ganas de dormir la siesta por lo que me fui a recostar a mi habitación.

    La verdad que no sé qué pasó en esos 30 minutos de siesta (Amy ya nos podrá contar), pero la sorpresa fue mayúscula cuando salgo al parque y veo en la reposera al lado de la piscina a Amy y Matías haciendo un 69!!! Matías abajo, acostado boca arriba, le chupaba el coño (concha como decimos en Argentina) a Amy, mientras ella le chupaba la polla (pija); terrible polla de por lo menos 18 cm. Se la podía meter toda en la boca, para sacarla lamer el capullo, jugar con su lengua y volver a metérselo en la boca. Por su parte Matías, así gemir a Amy como loca, chupándole el coño y metiendo su lengua adentro, sacársela y volvérsela a meter. La estaba follando con su lengua.

    En ese momento, Amy alcanza a verme y conociéndome, me dice «amor, tu sobrino es un encanto!! Mira como me tiene!! No te quedés ahí parado, ven y únete, ya le comenté cómo pensamos nosotros».

    A lo que mi sobrino remata «tío, Amy me calentó siempre!! por favor, que esto quede entre nosotros», y siguió chupándole el coño a Amy

    Yo estaba sorprendido, no dejaba de ser mi sobrino, pero era muy excitante verlos y Amy me puede más que nada en el mundo. Me quité mi traje de baño, quedando desnudo y me acerco por detrás de Amy. Ella en cuatro, con el culo en pompa era una tentación. La polla ya la tenía parada, no tuve más que mojármela con mi propia saliva, jugar con el dedo pulgar en el culo de Amy para empezar a metérsela lentamente. Al principio costó, pero finalmente entro la cabeza lo que hizo que Amy gima, primero de dolor, luego de placer. Me aferre a las caderas de Amy y empecé a presionar para que entre la polla entera en su culo. Ahí estábamos los 3: Amy chupándole la polla a mi sobrino, este chupándole el coño a Amy y yo follándole el culo.

    Empecé a meter y sacar la polla lentamente, para luego acelerar mis movimientos. Entraba y salía con facilidad, un mete saca de maravillas. Cornados por los gemidos de Amy y de Matías.

    Como no quería correrme aún, me quede quieto, con la polla enterrada y los huevos pegados a sus nalgas. Mi sorpresa fue mayúscula cuando siento la lengua de Matías lamer mis huevos. No era una vez. Sentía su lengua pasar y pasar por mis huevos una y otra vez. Esto era demasiado, pero no podía parar, estaba súper excitado. Redoble la apuesta. Saqué la polla del culo de Amy y la deje quieta para ver qué pasaba. Y pasó lo que esperaba. Mi sobrino empezó a lamerme el capullo y el tronco, alternadamente. No lo dudé, se la acerqué más y él se la metió en la boca completa. Estaba haciéndome una mamada de maravillas. Se notaba que sabía cómo hacerlo. Empecé mete saca en su boca y el muy turro no se amedrentaba. Me la chupaba cada vez mejor.

    Al sentir que Mati ya no la chupaba a Amy, esta se incorpora, se da vuelta y mirándonos a nosotros (le encanta ver como un hombre me chupa la polla), se sienta sobre la polla de Mati, clavándosela al fondo y comenzando a cabalgarlo con violencia. Gemía, se estremecía y se tocaba las tetas, estaba a punto de acabar, yo la conozco.

    En ese momento, Mati comienza a moverse más rápido follándose a Amy y me pajea bien rápido mientras me chupaba la polla. Estábamos listos, más rápido, más, más. El primero en correrse fue Mati, en el coño de Amy, luego ella, curvando su espalda y gritando como loca y por último yo, con grandes chorros de leche que Mati alcanzó a tragarse sin soltar una sola gota.

    Nos quedamos los 3 inmóviles, sin saber qué decir. Hasta que nos echamos a reír los 3, un poco por vergüenza, otro por no saber cómo seguiría el día.

    Lo mejor fue reír, luego de tanto placer…

    ***********************

    “El sobrino”.

  • Mi familia es testigo de mi oscuro deseo (Parte 3)

    Mi familia es testigo de mi oscuro deseo (Parte 3)

    Ambas parejas caminamos hacia dentro de la casa y subimos a una recámara con dos camas, entramos y cerramos la puerta, mi mamá se paró a media recámara y modelando su desnudo cuerpo a Tony nos dijo:

    «Bienvenido a la familia Tony» meneando las caderas, ofreciéndose a mi macho mientras jalaba sus pezones hacia él, volteo y me dijo: voy a probar a tu macho para saber que tanto me cabe…

    Tony sonrió admirando el cuerpo de mi madre con lujuria y volteando a verme mientras acariciaba su vergota me preguntó: está bien?

    -si mi amor!, Respondí sonriendo, cógetela bien fuerte para que sienta lo que siente si hija cuando está contigo!!

    Mi mamá sonrió complacida y caminó hacia él caliente como siempre, yo me fui a sentar a la cama de junto al lado de mi primo que estaba en estado de shock porque acababa de perder su virginidad con mi mamá y ahora me veía desnuda junto a él, cosa que según me dijo, deseaba mucho pero no se imaginó poder tenerme tan cerca así como me imaginaba cuando se masturbaba pensando en mi…

    Así que te masturbas pensando en mí? Recordé que había ido a mi boda y ahora era un joven guapo quien me confesaba esto…

    Me puse de pie y acerqué mi cuerpo a centímetros de él acariciándome… y que te gusta más de mi cuerpo?

    Desde que te casaste, recuerdo muy bien cuando regresaron de su luna de miel, la cara de satisfacción que traías, y siempre me pregunté cómo te habrían cogido en ese viaje, te imaginé entregándote a tu esposo, siendo penetrada y tú viniéndote a gusto… Siempre me han gustado las piernas de mi tía y la tuyas…

    Te imaginé abriendo tus piernas para recibir a tu esposo, poniéndote de perrito para él y todas esas cosas, a pesar de mi edad, ya sabía que te iban a coger después de la fiesta cuando te casaste por la iglesia…

    Y concluí que por eso estabas tan contenta en la fiesta, no parabas de sonreír

    Antes te vestías normal, pero después de que te casaste hace un tiempo, mis primos y tú nos dimos cuenta del cambio radical en ese sentido tuyo, hoy día vistes muy provocativa, casi siempre que nos vemos traes minifalda que deja ver mucho, he logrado verte todo varias veces en reuniones familiares y parece no molestarte, supongo vistes igual para tu trabajo, supongo sabes que deben adivinar que eres una señora casada caliente, cambiaste mucho desde que te casaste…

    … Pues sí, la verdad así fue, sabía que a partir de ese momento podría coger todo el tiempo, pero cuando me casé ya no era virgen, llegué con bastante experiencia ya, desde que estaba en la universidad probé el semen y me gustó mucho!

    Y de ahí en adelante me he acostado con muchos hombres, antes y después de casarme, aunque te diré un secreto: al principio solo mi marido me daba por el ano

    … Después conocí a Israel en el trabajo, y el cambió todo mi entorno, me convertí en su amante y desde la primera vez que estuve con él le entregué mi ano, cuando me conté a mi marido se puso muy enojado, pero poco a poco ha entendido que caliente soy, y mucho, y mejor llevamos las cosas en paz, hoy día me acepta así y yo tengo carta blanca para acostarme con quien quiera, mira, él me regaló esta pulsera que traigo siempre en el tobillo, es un signo de aceptación de que soy una mujer swinger, disponible para tener sexo con otros…

    Lo que sí me sorprende es que solo recientemente me enteré de que mi mamá se especializa en acostarse con Uds., con razón es tan querida por tus Uds.! Jajaja

    No sabías? Mi tía es la más popular porque entre nosotros es bien sabido que es muy caliente, y cuando se coge a alguno de nosotros por primera vez, queda entendido que estará disponible cada vez que lo pidamos, y varios de mis primos se han ido con ella a la casa de Cuernavaca a organizar orgías donde ella es la única mujer.

    Tiene un cuerpazo para su edad y es muy caliente, hace como un año en una fiesta en su casa estaba sentado enfrente de ella en la sala y sin querer le vi todo entre las piernas, ella se dio cuenta y después me dejó meter mi mano bajo su vestido para sentir su vagina velluda… dándome un beso me prometió que cuando cumpliera un año más me dejaría tocarla toda estando desnuda… y ya ves, aquí estoy con ella y como pilón contigo!

    … Pues cuando quieras te vas a la casa y te quedas a dormir conmigo! Dije sonriéndole y acercándome más a él tomé su pene y empecé a masturbarlo despacio mientras le decía:

    Vamos a verlos y cuando terminen me coges, ok?

    Si Marie! Dijo mi joven primo dejando que lo acariciara mientras él pasaba su brazo por mi espalda y se acomodaba muy cerca de mi…

    Mi mamá se acercó a Tony orgullosa de su desnudez admirando la verga enorme de mi macho y diciéndole: me da mucho gusto que Mariela y tú se entiendan y se den placer, ya me había platicado de ti y puedo decir que eres el hombre más grande que he visto!

    Te gusta? Dijo Tony agarrándose el tolete apuntando a mi mamá y ella respondió contenta:

    -me gusta que mi hija tenga esta verga disponible, y obviamente a mi personalmente me encanta! Qué barbaridad!, Esta enorme! Acercándose a él quien se acostó boca arriba mientras ella se montaba en él en posición de 69 para empezar a gozarla…

    Olvidándose de nosotros, madre se dedicó a gozar al macho de su hija y esperaba no fuera la única vez que pudiera darle placer…

    Lentamente bajó la cabeza y empezó a mamar esa verga negra enorme que era sin duda la más grande que había tenido en su boca, sus torneadas piernas se acomodaron a los lados de la cabeza de Tony y poco a poco bajo su velluda raja hacia su cara, era como verme en un espejo, -como he dicho antes, su cuerpo es justo como el mío con la diferencia de que sus tetas son más grandes…

    Sacó su lengua para tratar de envolver ese tremendo tolete que estaba ya en plena erección y Tony metió su lengua en la raja de mi mamá arrancándole gemidos de placer mientras yo masturbaba a mi primo, verlos así me calentó mucho y volteando a verme, mi madre me guiñó un ojo mientras se metía la mitad de la enorme verga de Tony en su boca, WOW, no sabía que podía hacer eso, definitivamente, me llevaba ventaja en algunas partes íntimas, me dio orgullo saberme igual de caliente que ella, aunque sí entendí que tenía mucho que aprenderle todavía…

    Apreté la verga de mi primo por instinto, estaba muy erecta ya, volteando a verlo con dulzura le dije: eres todavía casi un niño, apenas tienes 18, y ya estás conmigo, una señora casada de 31 años, que acaba de tener un bebé, desnudos en una cama, quieres cogerme? (Más bien sonó a súplica que a pregunta)

    Dejando de lado todo pudor, lo besé con lujuria mientras dejaba que me acariciara todo el cuerpo… Con calma nene, tenemos toda la noche, despacio

    Lentamente me recosté en la cama dejándolo acariciarme las tetas y abriéndole las piernas en señal de invitación le dije: ven! Vamos a ver cómo lo haces…

    Mi primo se subió encima de mí y empezó a tocarme todo, lentamente beso y mordió mis pezones y empezó a bajar hacia mi raja velluda, acariciando su cabeza empecé a gemir al sentir como llegaba a mí vagina…

    Abriéndome los labios de la raja, sentí como salía abundante líquido blanco por lo caliente que estaba, parecía que me estaba viniendo…

    Mi primo me vio la raja asombrado y se quedó inmóvil…

    Qué?, qué te pasa?, le pregunté divertida y caliente… Es normal! a mí me sale mucha cuando estoy caliente!, ven!, pruébala!! -dije abriéndome la raja con los dedos.

    Mi joven primo se acercó curioso… Sacó su lengua y empezó a mamar con intensidad mientras mi madre empezó a gritar al ser penetrada completamente por la verga de Tony.

    Era como verme en un espejo, ella lo recibía encima de él cabalgando duramente mientras él le acariciaba las tetas y ella gemía como loca.

    Sentí la lengua de mi primo recorrer todos los rincones de mi velluda vagina y empecé a sentir como me derramaba aún más anunciando mi orgasmo, si, si, me vengooo!, gemía mientras mi mamá sollozaba al sentir la verga de Tony llenarla de semen de macho negro…

    Mi joven primo levantó su cara orgulloso de haberme dado tremendo orgasmo y yo feliz lo jale para que se acomodara encima mío mientras le abría las piernas caliente de recibirlo en mi raja, su verga estaba erecta, dura como solo los penes jóvenes se ponen y tomándolo con los dedos de mi mano derecha mientras con mi otro brazo lo abrazaba le dije:

    Ven, métemela, disfrútame y siente lo que es coger conmigo, lo acomode en la entrada de mi velluda raja y lo deje penetrarme hasta el fondo mientras me abrazaba con desesperación y placer de por fin tenerme ensartada después de tantas veces que se había masturbado pensando en mi

    Lo abrace con mis piernas fuertemente y sentí todo su falo entrar y salir rápidamente de mi vagina mientras nos besamos con intensidad…

    Abrazándonos mientras me metía la verga durísimo, sentí como se preparaba para venirse prematuramente debido a la excitación y su falta de experiencia, lo deje acomodarse y sentí como empezaba a venirse dentro de mí mientras me besaba, lo deje terminar y moviendo mis caderas le dije: quiero que vayas a casa seguro, para enseñarte con más calma todo lo que debes saber corazón, te voy a hacer un amante experto!

    Mi primo me vio feliz y digo: claro… No hay problema con tu esposo?

    No, el me deja acostarme con quien yo quiera…

    Continuará

  • Sara la contadora

    Sara la contadora

    Sara es una compañera del trabajo, una mujer madura de 46 años, los cuales no se le notan, ya que, aunque su cara ya no es tan juvenil, su cuerpo era magnifico, unas piernas tornadas muy bien cuidadas, una cinturita de avispa, unas tetas pequeñas pero paraditas y firmes que notaban un pezón grande y un trasero de esos que cualquiera de veinte años quisiera, paradito redondo y grande.

    Todos sabíamos que ella tenía una relación con un tipo, obeso medio naco, pero bueno, cada quien, ¡lo único que si decíamos es que suerte tenia al estar con ese manjar!

    Ella era divorciada y tenía dos hijos de 19 y 16 años respectivamente, a leguas se notaba el fuego que producía al caminar, su mirada picara y su sonrisa desafiante, me hacían fantasear con ella, la verdad casi no hablaba con ella, ya que el verla con ese tipo y no saber cómo reaccionario, solo me limitaba a decirle buenos día y una que otra sonrisa, pero ella, al contrario, aprovechaba esos momentos para coquetearme, bueno no solo a mí, sino a los demás también.

    Un jueves de hace un mes aproximadamente, salí un poco tarde de mi trabajo, y justo en la salida e encontré con ella, quien llevaba puesta unas botas negras, una licra azul y una blusa negra entallada, su hermosa silueta hipnotizaba a cualquiera, al verme ella me sonrió y le dijo al vigilante “me voy con él” y nos dirigimos rumbo al metro.

    S: ¿Y ahora por qué tan tarde compañero?

    L: Unos pendientes, ¡pero todo bien!

    S: Yo batalle con unas facturas, ¡pero espere a ver quién salía ya que me da miedo caminar sola!

    L: ¡Jajá a mí también!

    S: ¡jajá que chistoso!! ¿te puedo agarrar del brazo?

    L: Adelante, ¡así caminamos al mismo paso!

    Íbamos platicando y bromeando, la verdad ella tenía una chispa genial, era inevitable que esa mujer no te sacara una sonrisa, la verdad resulto ser muy agradable.

    Pero justo cuando íbamos a llegar al metro, pasaos por un pequeño local donde vendían cerveza de barril, al verla ella suspiro y dijo “que bien me caería una”, ¡inmediatamente muy cortes la inviten a tomar una!

    S: No como crees, ¡solo bromeaba!

    L: ¡Solo una, además creo que yo también la necesito!

    S: ¡Que difícil, mmm, bueno te acepto una!

    L: ¡Que linda, vamos!

    Nos sentamos en una mesita cerca de la puerta, pedimos dos “bolas” y brindamos por nuestra salud, ella parecía nerviosa y miraba desconcertada para todos lados.

    L: ¡Que sucede, todo bien!

    S: ¡La verdad me pone nerviosa que alguien nos vea!

    L: Tranquila, no pasa nada, ¡no creo que alguien de la oficina pase!

    S: ¡Si, pero ya vez que son bien chismosos!

    L: ¡De todos modos, solo estamos tomándonos una cerveza, ¡cuál sería el problema!

    S: ¡Pues si verdad, bueno entonces salud!

    Poco a poco nos fuimos relajando, la música comenzó a ser más movida y nos pusimos a bailar, ella movía muy bien su cadera, sabía bailar excelente, yo me distraía mirando el meneo de sus nalgas, ella lo noto, pero solo sonreía.

    S: ¡Ya te vi eh!

    L.: ¡Ups, me distraje!

    S: ¡Jajá, ay como eres!

    Bailábamos muy juntitos, yo ya la tenía parada, le rozaba las nalgas con mi verga y ella lo disfrutaba, me acercaba su cara, me estaba provocando, en eso le solté un beso, ella solo me miro y sonrió, yo acompañe esa sonrisa y continuamos bailando. Después de ese momento de baile, regresamos a la mesa, tomamos un trago y comenzamos una charla más subida de tono.

    L: ¡Sarita, la verdad eres muy candente, que suerte tiene ese cabrón!!

    S: ¡De quien hablas, eh!

    L: ¡No tienes que fingir conmigo, pero lo repito, que suerte tiene!

    S: ¡Jajá, si me lo han dicho! Y ya que estamos en eso, ¿es verdad que tú y Aidé ya tuvieron sus quereres?

    L: ¡Para que te digo que no si es verdad! La Aidé y yo tuvimos unos encuentros, ¡pero hasta ahí!

    S: ¿Entonces es verdad lo que dicen?

    L: ¿Que dicen?

    S: ¿Que estas dotado y haces buenas chambas?

    L: ¡Jajá, vaya cosas, pues si gustas, puedes averiguarlo!

    S: ¡Míralo, nada perdido eh, jajá!

    Inmediatamente que termino de hablar, la mire y me lance a besarla, estaba vez el beso fue muy pasional, nuestras lenguas se entrelazaban fuerte, sus labios carnosos apretaban los míos, ¡por debajo de la mesa mi mano apretaba sus ricas piernas

    Baje mi lengua hacia su cuello, se lo lamia y besaba, ella gemía suave, ¡puso sus manos en mis entrepiernas y con sus dedos rozaba mi verga, que ya estaba dura por la acción!

    L: ¡Déjame hacértelo hermosa!

    S: ¡Pero ya es noche!

    L: ¡No importa, me conformo con un solo palo!

    S: Bueno, ¡pero vamos a un hotel que me quede cerca de casa!

    Nos metimos a uno cerca de Indios Verdes, ya en la habitación, me di el lujo de empezar a desnudar a ese manjar, le quite sus botas, sus calcetas, luego baje su licra para ver una tanguita roja de hilo, le quite su blusa y su brasear de encaje, la deje totalmente desnuda, ella se recostó en la cama y miro como me despojaba de la ropa, no pudo evitar sorprenderse al ver mi verga, lo dura y grande que estaba, ella me hizo una seña con su dedo para que fuera hacia ella, comencé a besarle los pies subiendo por sus pantorrillas, piernas y perderme en ese tremendo par de muslos, luego con mis manos acariciaba sus duras nalgas, ella me acariciaba la cabeza y me dirigía hacia su conchita!

    Estaba con poco bello, mi lengua lamio sus labios vaginales, mis dedos empezaron a adentrarse en su pequeña selva, abrí su vagina para meter mi lengua y saborear su clítoris, suaves gemidos lanzaba ellas, como gato lamia ese clítoris, sus movimientos de pelvis me adentraban a su vagina, enrollé mi lengua para entrar más a fondo, seguía apretando sus nalgas y sus pequeñas tetas, que, aunque eran pequeñas, estaban duras y su pezón de color claro cada vez se endurecían más.

    ¡De pronto su celular sonó y como era su novio o cónyuge, tuvo que responder!

    S: ¡Bueno!

    C: ¿Dónde estás?

    S: ¡Vine… vine a ver a mis hijos!

    C: ¿Por qué esta tan agitada?

    S: ¡Agh, es que… salí muy tarde, mmm, y tuve que correr!

    Mientras ella seguía su charla, dejé de mamarle su concha y me subí en ella poniendo mi dura verga en su boca, ella mientras seguía hablando con su cornudo, comencé a meterle mi verga en su boca, los ruidos que hacia ponían tenso al cornudo, pero yo acariciando su cabello empecé a meterle y sacarle despacio mi verga, ¡permitiéndole responder!

    C: ¿Todo bien?

    S: ¡Mmm, si!

    C: ¿Sara que pasa?

    S: Tranquilo… estoy… comiendo una paleta, ¡muy grande!

    C: Bueno, ¿te regresas con cuidado o te vas a quedar con ellos?

    S: ¡Si llego, ya duerme… te amo!

    ¡Que puta! La muy zorra todavía se atrevió a decirle eso mientras se tragaba mi verga, uf, eso me puso más loco, Sarita empezó a devorar mi verga de una forma majestuosa, acariciaba mis testículos con sus tetas, mordía mi glande, chupaba mi cabeza fenomenalmente, era una reina mamadora!

    No resistí más y me fui directo a penétrala, le abrí las piernas en compas y se al deje ir de un golpe, ella gemía fuerte, apoyándome de sus pantorrillas, me empujaba más y más fuerte, me movía rápido metiendo y sacando mi verga, el sonido de nuestros cuerpos chocando era música para mis oídos.

    Levante sus piernas y vi su enorme trasero en forma de manzana, uf, inmediatamente la penetré acariciando su par de ricas nalgas, las cuales eran duras y blancas, le besaba los pies, estaban un poco chuecos, ¡pero aun así eran sexis!

    L: ¡Mamacita, que rico, uf!

    S: ¡Agh, mi amor, cógeme, cógeme!

    L: Tienes un culazo, ¡desde que te conozco te quería tener así!

    S: ¡Papi eres una bestia y que rica verga tienes!

    Nos acomodamos de cuchara, mientras la tomaba de la cadera, le besaba su cuello y le apretaba las tetas, ella se movía riquísimo ensartándose prácticamente solita, tomé una de sus piernas y la levante un poco doblándola hacia mí, empecé a moverme suave, el ruido de mi verga entrando era fuerte, ¡Sara ya estaba toda empapada debido al rico trabajo que le estaba haciendo!

    Sin sacársela empuje a Sara hasta ponerla en cuatro, el hermoso paisaje de su cuerpo, me endureció más el palo, su rico trasero estaba rebotando en mí, le daba de nalgadas y le apretaba el cuello, acariciaba sus nalgas, besaba su espalda, Sarita también se movía riquísimo, el ritmo tomado era muy rico, ¡tanto que ambos comenzamos a corrernos!

    S: ¡Agh, papi, agh!

    L. Uf, dios mío, que apretada!

    S: ¡Esta caliente, está caliente!

    L: ¡Tómala guapa, uf, toma!!!

    S: ¡Si dámela, dámela!

    Aun no reposábamos el orgasmo cuando ella nuevamente se lanzó a mi verga, la metió a su boca de un solo golpe, comenzó a mamármela riquísimo, ¡la introducía enterita! sentía como estaba más allá de su garganta, su lengua lamia fuerte mi cabeza, mordía mis testículos, que chamba me estaba dando la señora de contabilidad!

    ¡Su rico oral y caricias en mi cuerpo, consiguieron en mí una nueva erección, la tenía durísima como un fierro, Sara sonriente comenzó a subir hacia mí y se acomodó para dejarse caer en mi verga!

    S: ¡Te voy a sacar más leche mi rey!

    L: Mmm, ¡adelante mi amor!

    Empezó a dejarse hacer de forma maravillosa en mi tronco, se inclinaba un poco para atrás y miraba como mi verga le entraba por completo, se bajaba a mí para que la besara, sus labios eran mordidos por mí, mi cuello ya estaba rojo por sus mordidas, le apretaba las nalgas, la tomaba de la cadera y me la dejaba caer fuerte.

    Luego, la hermosa dama empezó a cabalgarme delicioso, se movía como lombriz, su vagina devoraba totalmente mi verga, se hacía para adelante y de golpe para atrás, subía un poco y movía sus caderas como Shakira, el placer era inmenso, ¡tenía tiempo que otra chica no me daba tan rico placer y es que ni mi Lety se movía así!

    S: ¿Estas gozando papacito?

    L. Como no!! muévete reina, muévete!

    S: ¿Así mi rey, así te gusta?

    L. Si!!!! Agh, que rico, que rico te mueves!

    S: Que rica verga, mmm, muévete nene, ¡muévete tú también!

    ¡Sus movimientos cada vez eran más rápidos, ella se movía riquísimo, acompañaba sus movimientos, levantaba un poco mi pelvis para sentir aún más, mi verga ya estaba toda roja de tanto sentón y movimientos, ambos sudábamos riquísimo!

    L: ¡Mamacita, mmm, así, dios mío!

    S: ¡Me voy a venir nene, me voy a venir!

    L: Mi reina, ¡yo también!!!

    S: ¡Dame tu leche, vengámonos juntos, agh!!!

    Un nuevo orgasmo obtuvimos, mi semen salía en chorros y la llenaba de mí, ella también escurría mojándome todo, reposamos unos minutos, nos vestimos y salimos del hotel a las 4 am, ella tomo un taxi y se fue a su casa a toda prisa, yo más tranquilo llegué a mi casa y dormí un par de horas.

    Al llegar a las 9 am al trabajo, me encontré con ella y su cornudo en la puerta, ambos nos saludamos normal, ella me dio un beso en la mejilla y su cornudo hasta me abrazo, sin saber que unas horas atrás, su Sarita, había estado fornicando conmigo.

    Tuve la oportunidad de cogérmela un par de veces más, hoy tenemos una relación laboral muy buena, y sigo esperando poder cogérmela de nuevo.

  • Calcetín navideño

    Calcetín navideño

    Eran pasadas de las 10 de la noche del 24 de diciembre cuando Misty se encontraba caminando por ajetreadas calles de su natal Ciudad Celeste con rumbo a su gimnasio, sin embargo a pesar de las fechas se podía ver claramente que la pelirroja estaba de muy mal humor, por lo que los transeúntes se apartaban rápidamente de su camino al verla pasar.

    Pero la razón de tan habitual comportamiento no tenía nada que ver directamente con las fiestas decembrinas, sino con el hecho de que una vez había terminado como la sirvienta personal de sus hermanas mayores y durante todo el día se la había pasado cumpliendo las múltiples exigencias de estas.

    Las cuales iban desde pasarse media mañana en la atiborrotada oficina postal, enviado regalos para las amigas de sus hermanas y recibiendo la impresionante cantidad de regalos que sus admiradores y pretendientes les enviaban, ir y venir por lo menos 3 veces de cada zapatería y tienda de la ciudad ya que sus hermanas no lograban decidirse sobre el atuendo que usarían y finalmente estar en una fila interminable para recibir los vestidos que sus hermanas habían llevado de último momento a la tintorería.

    Después de 3 largas horas Misty por fin pudo recoger aquellos vestidos y sumamente agotada volvía a su casa, esperando que sus hermanas no le pusieran más labores, mientras se preguntaba quién reducía a la líder oficial del gimnasio Celeste a ser una simple mandadera.

    «Admítelo Misty, tu misma lo hiciste» se recriminó a si misma.

    Desde el principio debió desconfiar de sus hermanas, pero cuando ellas la llamaron y le pidieron que volviera para pasar «una Navidad en familia» ingenuamente pensó que sus hermanas en verdad querían pasar tiempo en familia y conmovida por las dulces palabras «llenas de amor» que le dedicaron ella decidió quedarse en Ciudad Celeste ese año, pero en cuanto llegó a casa se dio cuenta de las verdaderas intenciones de sus hermanas ¡Y el colmo era que ni siquiera podría acompañarlas a la gala en la alcaldía «porque era demasiado joven»! De modo que se pasaría la Navidad sola y atendiendo el gimnasio.

    «El próximo año aceptaré cualquier invitación sin importar quién me la dé, pero no volveré aquí» pensó la furiosa chica, quien en este momento preferiría estar en cualquier parte del mundo.

    La pelirroja seguía abstraída en sí furia hasta que al doblar en una esquina vio a un hombre disfrazado de Santa Claus, acompañado de una Jynx y un Delibird, por su aspecto parecía ser una de esas personas que recolectaban beneficencia para los desamparados en Nochebuena.

    Recordando que a pesar de que su Navidad sería un asco había gente que la estaría pasando mucho peor, así que la líder de gimnasio reviso en sus bolsillos y encontró unas cuantas monedas y al pasar junto a él las colocó en una pequeña cajita que sostenía el Delibird, quien le entrego una esfera de cristal con nieve en el interior.

    – ¡Muchas gracias amiguito! -agradeció la chica al observar el pequeño presente cuando esté comenzó a iluminarse con los colores más hermosos y exquisitos que hubiera visto en su vida, y lentamente su habitual mal humor fue desapareciendo para ser reemplazado por una cálida y embriagante sensación de alegría. Las furicas facciones de la chica se relajaban cada vez más, sus ojos verdes se tornaron vidriosos y vacíos y una estúpida sonrisa apareció en su rostro mientras empezaba a tararear una melodía navideña.

    De inmediato los pokémon comenzaron a reclamarle al sujeto del traje rojo que esa chica no era parte de la exclusiva lista que les encomendaron y que además era muy joven para acompañarlos.

    – Tranquilos chicos. Tengo un brillante plan para capturar a nuestros verdaderos objetivos y ella sólo nos ayudará con nuestro trabajo ¿No es así, señorita Misty? -afirmo Brock con calma.

    – ¡Haré todo lo que me ordené! -respondió la chica de cabello naranja alegremente antes de recibir las instrucciones de su antiguo compañero de viajes.

    Minutos más tarde el doctor y criador pokémon recibió las cajas que contenían a las hermosas «Hermanas Fantásticas» por lo que su misión estaba cumplida y ya no necesitaba a la líder de gimnasio, él estaba pensando en qué hacer con ella hasta que los pokémon que lo acompañaban decidieron meterla en un enorme calcetín navideño y dedicarlo a Tracey, el observador Pokémon y asistente personal del profesor Oak, y quien sin saberlo sería de gran ayuda para Brock.

    Eran cerca de las 11:30 de la noche cuando el chico llegó al Gimnasio de Ciudad Celeste, el observador pokémon esperaba que Misty estuviera dispuesta para acompañarlo a recibir a todas las profesoras que estaban invitadas a la fiesta de Navidad del profesor Oak, y porque no acompañarlo en dicha celebración.

    – ¡Hola! ¿Hay alguien en casa? -pregunto Tracey al entrar al silencioso y oscuro interior del gimnasio, el sabía que las hermanas de Misty estarían en la fiesta en la alcaldía de la ciudad y por lo tanto Misty se quedaría sola en el gimnasio, pero el no encontrar a nadie le daba muy mala espina.

    – ¿Qué es esto? -se preguntó el chico de la bandana roja cuando entro a la sala principal, la cual estaba bellamente adornada pero sin nadie en su interior, pero lo que más le sorprendió fue el enorme calcetín multicolor que colgaba de una de las paredes y que según una pequeña tarjeta estaba para dirigido a él.

    Tracey estaba examinando con cuidado la tarjeta cuando el interior del misterioso calcetín comenzó a moverse, pero antes de poder algo el asistente del Profesor Oak sintió como un par de enguantados brazos rodeaban su cuello y recibía un fugaz pero apasionado beso en los labios.

    – ¡Aquí está tu regalo, cariño! -anuncio Misty antes de comenzar a arrastrar al chico junto a ella al interior del calcetín, no sin antes tomar el Pokégear de Tracey de su bolsillo y arrojarlo al suelo.

    – Misty cumplió a la perfección con la última orden que le di ¡Así que ahora disfruta de tu regalo, mi buen amigo! -dijo Brock con una sonrisa al tomar el aparato del chico y tras averiguar lo que necesitaba salió del gimnasio

    Mientras tanto Tracey sentía como si estuviera en una interminable caída libre junto a la líder de gimnasio hasta que delicadamente tocaron tierra y lo que vio sencillamente lo sorprendió, ya que aquel lugar parecía una estampa navideña hecha realidad.

    Frente a sus ojos estaba en una confortable estancia adornada con múltiples muebles y un enorme y bellamente adornado árbol de Navidad en una de las esquinas, en el centro del lugar había una mesa llena de dulces y postres mientras que la tonada de «Rockin’ Around The Christmas Tree» llenaba el lugar.

    «Debo haberme golpeado la cabeza y todo esto es un producto de mi imaginación» pensó el observador pokémon muy confundido antes de tomar asiento en uno de los mullidos sofás de aquel extraño lugar, cuando el tenue sonido de unas campanillas llamó su atención.

    – ¡Felices fiestas, Tracey! -anuncio una voz que el chico conocía muy bien y que lo hizo voltear hacia la mesa, en donde se encontraba la imagen más irreal que había visto en toda su vida.

    Sentada frente a la mesa y comiendo confites de bayas con toda tranquilidad se encontraba la bien llamada «Sirena Marimacho de Ciudad Celeste» usando un diminuto y revelador vestido rojo mientras cruzaba las piernas dejando ver a la perfección que calzaba unas zapatillas rojas de tacón alto.

    «¡Esto definitivamente es un sueño!» se dijo a si mismo el chico sin despegar sus ojos de la chica y tomar nota de su atuendo, el como aquel diminuto vestido dejaba ver un leve rastro de lo que parecía ser una panty de color negro cuando ella movía sus piernas enfundadas por unas medias rojas y como sus manos, cubiertas con guantes a juego con el resto del conjunto, tomaban los pequeños trozo de baya caramelizada antes de llevarlos a su boca, la cual parecía estar pintada de rojo.

    Para Tracey no había ninguna duda de que aquella sensual imagen parecía haber sido extraída de sus más húmedas fantasías y antes de poder reaccionar vio como la chica se ponía de pie y tomaba la charola de dulces para acercarse a él, pero en lugar de su habitual y poco femenino andar en esta ocasión la pelirroja movía sus caderas de un lado a otro de forma erótica y traviesa, antes de tomar asiento junto a él.

    – ¿Gustas, cariño? -pregunto la chica con tranquilidad mientras le ofrecía la bandeja de dulces a lo que un abrumado Tracey trato de tomar algunos trozos de baya, pero debido a la nada natural cercanía de la chica sus manos no dejaban de temblar y no podía sostener ningún dulce por más de unos segundos.

    Para su gran sorpresa la chica de cabello naranja metió varios trocitos de dulce en su boca y de manera inesperada se acercó a él para besarlo con pasión, el cual correspondió por mero instinto aunque de forma bastante torpe y para evitar ahogarse tuvo que separarse de forma brusca sin dejar de toser para recuperar el aliento perdido y sacar los dulces que la chica metió en su boca.

    – ¡¿Tienes poca práctica, verdad cariño?! -dijo la chica entre pequeñas risas, que eran muy diferentes de sus habituales risas burlonas, pero aun así Tracey no respondió más por orgullo que por otra cosa, para él era en extremo penoso que la chica supiera de su prácticamente inexistente experiencia en esa delicada área.

    -Descuida cariño, tenemos toda la noche para practicar -anuncio Misty mientras señalaba los adornos de muérdago que colgaba por todo el techo de la habitación, quien tragó saliva ante la idea de lo que pasaría a continuación y torpemente se levantó de su lugar.

    – ¿Qué tal si bailamos primero? -dijo de forma cohibida y esperando uno de los habituales ataques de ira de su ex-compañera de viajes, pero lo que sucedió a continuación sencillamente lo dejo sin palabras.

    -Si tu deseas bailar cariño, entonces bailemos -respondió la chica con un tono que sólo podría describirse como sumiso y una sonrisa pícara en su rostro, antes de incorporarse y tomar la mano del observador pokémon para guiarlo al centro de la sala y comenzar a bailar.

    Tracey realmente creía estar atrapado en algún tipo de fantasía erótica ya que los habituales y erráticos pasos de baile, que Misty solía llamar «pasos de moda» para disimular que no sabía bailar, habían sido reemplazados por delicados y sensuales movimientos bastante impropios de su compañera de viaje.

    Él era uno de los pocos chicos que pensaba que si «La Sirena Marimacho» pudiera controlar su mal genio y cambiar un poco su agresivo temperamento por uno más femenino sin duda sería una chica encantadora, incluso más que sus hermanas. Esa siempre fue una de sus mayores fantasías y en ese momento parecía estar materializada justo frente a sus ojos y sólo para él.

    Tracey lentamente comenzó a perder su habitual timidez sencillamente porque creía estar dentro de una fantasía, así que dejándose llevar por el calor del momento comenzó a besar a su compañera de baile. Los inocentes e inexpertos besos entre ambos chicos cada vez se volvían más duraderos y pasionales, ya que ella no tardó en poner sus brazos alrededor de su cuello a lo que el correspondió colocando sus brazos alrededor de la cintura de Misty.

    Las dedos de la chica de color naranja recorrían el pecho del observador pokémon como si fueran hábiles arañas hasta llegar al borde su habitual camiseta verde para comenzar a levantarla, lo cual aún tomo por sorpresa al chico pero decidió no resistirse y disfrutar del momento, aunque en el fondo quería más.

    «Después de todo esto es solo un sueño» pensó el chico y con mucha cautela comenzó a bajar sus manos para levantar el vestido de su pareja y tocar su trasero, lo cual ocasiono que sus labios se separaran y el rápidamente se alejará temiendo lo peor, pero en lugar de eso ella se limitó a sonreír.

    – ¿Te gusto lo que sentiste, cariño? -pregunto la chica de forma pícara esperando una respuesta del chico, quien trataba de procesar lo que estaba pasando, antes de mover un poco su cabeza a modo de asentimiento.

    – ¡Me alegra tanto escuchar eso! -respondió ella de forma alegre antes de acercarse al chico y susurrarle suavemente al oído – Pero no estés nervioso, cariño. ¡Esta noche soy tu regalo y haré todo lo que me pidas!

    Oír aquello de parte de Misty fue suficiente para convencer al observador pokémon de que todo aquello era una excitante fantasía y que lo mejor que podía hacer era disfrutarla hasta el final.

    – Oye cariño ¿Y si pudiéramos abrir nuestros regalos de una vez? -pregunto la líder de gimnasio de forma coqueta, lo cual el chico no entendió hasta que ella le señaló el sofá en el que habían estado sentados y el cual ahora era una enorme y confortable cama, haciendo que un impresionante rubor invadiera su rostro mientras ella tomaba su mano y lo hacía caer en la cama.

    -Espero que no te moleste que sea la primera en abrir su regalo -menciono la chica de cabello naranja de forma pícara antes de ponerse de rodillas frente al chico y con gran habilidad comenzó a bajar sus pantalones y bóxer al mismo tiempo para dejar su erecto falo completamente al descubierto.

    El solo pensar en la idea de que la indomable y rebelde «Sirena Marimacho» estuviera de rodillas a sus pies y viendo su pene como si fuera lo más impresionante del mundo era lo suficientemente excitante para Tracey, pero en cuanto ella acercó su rostro para comenzar a lamer su miembro su excitación aumento como la espuma.

    Con una habilidad que Tracey jamás espero de la chica, está lamía su miembro de forma delicada y sensual como si se tratara de su dulce favorito, antes de comenzar a introducirlo en su boca hasta meterlo por completo.

    La excitación que el observador pokémon sentía por aquel tratamiento de ensueño de parte de la chica que siempre deseo cada vez era mayor, por lo que no era de sorprender que no tardará mucho en correrse dentro de la boca de la chica, en un principio pensó que aquello le molestaría pero al ver que ella sonreía antes de tragarse su semen con gusto basto para excitarlo de nuevo.

    – ¡Eso estuvo muy rico, cariño! -comento ella, relamiéndose los labios, mientras se ponía de pie -Y dime Tracey ¿Queres abrir tu regalo? – preguntó la líder de gimnasio de forma provocativa, pero en lugar de palabras la respuesta que recibió fue que él también se pusiera de pie y comenzará a levantar su vestido.

    Tras observar detenidamente como la «Sirena Marimacho» estaba posando para él usando únicamente un revelador conjunto de sostén y tanga negra y sus medias, el cual resaltaba sus pequeños pechos, su bien formado trasero y sus torneadas piernas, antes de comenzar a remover las diferentes prendas una por una mientras ella se deshacía de su camisa.

    Una vez desnudos ambos chicos comenzaron a besarse de forma pasional, tocando con frenesí cada parte de sus cuerpos antes de caer en la cama, él sobre ella, el calor del momento era demasiado como para pensar en cual otra cosa y cuando se dieron cuenta el nuevamente erecto pene del chico estaba comenzando a entrar dentro de la intimidad de la chica.

    -Misty ¿Acaso tú? -preguntó Tracey entre sorprendido y nervioso al sentir una delicada barrera que impedía su avance, él no era ningún tonto y sabía que eso solo significaba una sola cosa: Misty aún era virgen.

    – ¡Hazlo cariño, lo necesito dentro de mi! ¡Pero con cuidado, por favor! -imploro la excitada chica mientras que sus piernas rodeaban la cintura su pareja para impedir que pudiera salir antes de tiempo.

    Así que atendiendo a las suplicas de la chica Tracey comenzó a embestirla, rompiendo para siempre la membrana que protegía el interior de la chica y dándole un breve minuto de descanso antes de moverse de forma cada vez más frenética y ruda.

    Durante varios minutos los gemidos de la chica y el ruido de las embestidas del chico inundaron por completo aquella extraña habitación, ambos chicos estaban a punto de llegar al primer orgasmo de sus vidas cuando…

    – ¡Voy a correrme dentro Misty! ¡Voy a llenarte con mi semen! -exclamo Tracey con una determinación nada propia de él, haciendo que ella sonriera complacida y lo besara en señal de asentimiento, después de todo aquello sólo era uno de sus tantos «sueños» con la chica y él quería terminarlo de la mejor manera.

    Cuando finalmente llegó a su clímax, llenando con su semilla el interior de la chica, puso toda su atención en observar el rostro de su compañera mientras llegaba al orgasmo, grabando hasta el último detalle antes de caer exhausto y feliz de finalmente llegar al clímax, después de todo aquello era sólo un erótico «sueño» un producto de su imaginación así que no había nada de que preocuparse.

    A la mañana siguiente el chico despertó en una de las tantas habitaciones del gimnasio de Ciudad Celeste, totalmente desnudo y con Misty aún dormida a su derecha, por un momento pensó en salir corriendo del lugar pero el que la chica a su lado comenzará a moverse no lo ayudaba en nada.

    El impresionante gritó de terror que produjo la chica al darse cuenta de que estaba desnuda y junto a a Tracey fue tal que resonó por todo el gimnasio e incluso en los alrededores de este, así que una vez que el asistente del Profesor Oak se recuperó de la fuerte cachetada que recibió de la chica, y que ambos estuvieran vestidos comenzaron una incómoda conversación acerca de lo que ocurrió la noche anterior.

    Misty, quien no recordaba nada después de haber recogido los vestidos de sus hermanas, escuchaba atónita como el muchacho trataba de explicarle que la encontró dentro de un calcetín gigante que estaba dedicado para el, aunque el mismo entendía lo poco coherente que era la situación.

    El primer pensamiento de la agresiva «Sirena Marimacho» era que esa era la excusa más ridícula que había escuchado en su vida, pero algo en el tono de voz y la expresión de su amigo le decía que no mentía, por lo que trato de recordar algo que pudiera haber desencadenado aquella extraña situación.

    Un sepulcral e incómodo silencio reinaba en la estancia, mientras ambos presionaban a sus cerebros para recordar, cuando el sonido del timbre del gimnasio rompió el ambiente y la chica se levantó para abrir la puerta.

    Por un instante el chico pensó que ese era el momento perfecto para retirarse discretamente y evitar que las hermanas de Misty iniciaran un verdadero escándalo, pero al escuchar un fuerte gritó de la líder de gimnasio supo de inmediato que era una pésima idea.

    Tracey tenía un justificado miedo por entrar a aquella sala y encarar tanto a Misty como a sus hermanas, pero decidió hacerlo de todos modos, así que decidió abrir la puerta pero en lugar de las «Hermanas Fantásticas» encontró a la líder de gimnasio hablando con un empleado del alcalde de la ciudad.

    Al parecer durante el sorteo que hubo en la fiesta del alcalde sus hermanas se habían ganado un nuevo viaje alrededor del mundo, el cual decidieron tomar de inmediato sabiendo que ella se encargaría del gimnasio, lo cual por supuesto hizo enfurecer a la chica y sin perder tiempo llamó directamente a Lance, el Campeón de Kanto y Johto, para informarle de la irresponsabilidad de sus congéneres pero el no podía hacer nada.

    Ella no respondió así que sólo colgó y cuando se dio cuenta de que Tracey estaba observando se levantó de la silla dónde estaba para abrazar fuertemente al chico, quien la envolvió en sus brazos con cariño y le susurró algo que la chica necesitaba escuchar.

    «No estas sola»

    Algunas semanas después Tracey había visitado varias veces a Misty pero en esta ocasión el chico se percató que después de una batalla la chica pareció sentirse mal así que la acompañó al baño. Al salir ella le contó que ya llevaba algunos días sintiendo algunos malestares, lo cual los hizo pensar en una posible causa, así que con mucha pena decidieron realizar una prueba de embarazo.

    Mientras que la líder estaba en el baño Tracey esperaba impaciente por el resultado, pero sabía que sin importar el resultado le entregaría la sortija que tenía guardada en su bolsillo y no dejaría que Misty volviera a estar sola.

    Varios meses después, en la fría noche de un 24 de diciembre, el gimnasio de Ciudad Celeste bullía de actividad y no podía ser de otra forma cuando Misty, la líder de gimnasio, y su consorte Tracey Skrecht estaban recibiendo a sus amigos más cercanos.

    Después de todo ese año era muy especial para la pareja ya que era la primera Navidad de su pequeña Aurora, quien había heredado el cabello negro de su padre y los ojos color aguamarina de su madre, y jugaba alegremente con el peluche en forma de Caterpie que su gran amigo Brock le había regalado.

    Tanto él hecho de que su moreno amigo hubiera decidido comprarle ese peluche en particular a su hija, sabiendo de sobra lo mucho que ella odiaba a los tipo Bicho, y que no hubiera ido a la fiesta con el pretexto de tener un importante compromiso que atender hacían molestar a la chica

    «¡Habiendo tantos pokémon lindos entre los que podías elegir tenías que escoger a un Caterpie! ¡Te juro por Arceus que tus orejas no volverán a ser las mismas la próxima vez que te vea!» pensó la líder de gimnasio con furia, pero al ver la dulce sonrisa de su hija se calmó un poco, después de todo si fue capaz de soportar al Caterpie de Ash hasta que evolucionó a Butterfree bien podía aguantar a un peluche.

    Y precisamente mientras recordaba al atolondrado chico fue que sonó el timbre del gimnasio y pudo ver que sus nuevos invitados eran precisamente Ash, quien estaba tomando la mano de su esposa Serena, y venía junto a su madre Delia y a su suegra Grace, quienes a su vez discutían por ver quien sostendrá a su adorable nieta.

    – ¡Feliz Navidad! -saludo la familia Ketchum al momento de entrar al gimnasio y tras un intercambio de afectuosos abrazos y hacer las presentaciones pertinentes todos pasaron al salón principal en donde los esperaban sus demás invitados.

    – ¡Oye Ash! Aunque Brock no pudo venir dejo un regalo para la pequeña Sophie -anuncio el ayudante del profesor Oak después del festín y señalando un enorme regalo bajo el árbol de Navidad, por lo que el chico tomo a la pequeña en sus brazos mientras que Delia y Serena se encargaban de desenvolverlo y llevarse una gran sorpresa.

    En cuanto la pequeña Sophie vio que su regalo era un Rhyhorn montable de madera desesperadamente trato de soltarse de los brazos de su padre para montar su nuevo juguete, causando miradas de ternura en todos los presentes aunque una persona veía el juguete con una mirada inquisitiva.

    «Arceus ¿Qué clase de indirecta me estás dando?» se preguntó Serena al ver como su hija montaba alegremente sobre el juguete, pero no hubo necesidad de contestarse ya que alguien más lo hizo.

    -Todo parece indicar que a diferencia de su madre la pequeña Sophie continuará con la tradición familiar y será una corredora Rhyhorn tan buena como su abuela -intervino Grace con orgullo al ver a su nieta tan feliz.

    Mientras que todos veían la divertida discusión que Grace y Serena tenían sobre el futuro de la pequeña, Delia tomo a la pequeña Aurora en sus brazos y se acercó para preguntarle algo a su madre.

    – ¿Y tus hermanas finalmente regresan al gimnasio, querida? -preguntó la madre de Ash de forma amable, por experiencia propia sabía que ser madre era una labor de tiempo completo durante los primeros años y no le agradaba la idea de que Misty y la pequeña Aurora pasarán dificultades.

    Aquella pregunta le recordó a la líder de gimnasio que ya tenía un año, desde aquella Navidad en donde concibió a su querida hija, que no tenía ninguna noticia de sus hermanas pero cuando se disponía a contestar el timbre del gimnasio sonó una vez más lo cual sorprendió a todos los presentes.

    En un principio todos se imaginaron que sería el Brock, quien habiéndose librado de su misterioso compromiso decidió llegar tarde a la fiesta, pero en lugar del Doctor Pokémon las personas que llegaron eran Daisy, Lily y Violet, las hermanas de Misty, y quienes lo primero que hicieron fue lanzarse a los brazos de su hermana menor y pedirle sinceramente que las disculpara por todo dando lugar a una tierna escena en donde las «Hermanas Fantásticas» pudieron conocer a su pequeña sobrina.

    De esa manera el inesperado regalo navideño que Tracey recibió hace un año terminó uniendo a la familia de su esposa de una forma en que no lo había estado antes, mientras eran rodeados por el cariño de sus invaluables amigos.

    Todo sin saber que en el techo del gimnasio el verdadero responsable de aquel milagro de Navidad, los veía con atención para seguir con su labor y obtener su tan merecida recompensa.

    ¿Fin?

     

  • Mis amigas tramposas: Ibon y su viejo compadre

    Mis amigas tramposas: Ibon y su viejo compadre

    Me llamo Ibon. Esa noche regresaba de una cena con baile en una chifa, había sido una reunión de reencuentro de promoción de mi colegio después de 10 años de haber terminado. Les cuento mi colegio es un colegio mixto y yo tuve un enamoradito cuando estaba en 5º de media, ahora yo tengo 27 años, casada con un hijita de dos años. Esa noche mi ex enamorado no dejó de tratar de sacarme plan.

    La verdad es que si me gustaba, yo la verdad es que jugaba con él, él decía que estaba muy cambiada con un cuerpazo y mi pelo lacio negrito, se le iban los ojos, cuando ya estábamos todos medios picaditos por la cerveza, y después de la hora loca, me comencé a despedir de mis amigos, el sin más me dijo que me llevaba a mi casa, yo me reí y le acepté.

    Todo fue bien hasta que llegamos a la puerta de mi casa, él estacionó su carro y me dijo que conversáramos un rato. Él me decía que debíamos ir a otro sitio a continuarla, yo nada que ver, en eso me dice ‘cierra los ojos y cuenta hasta tres’, yo tarada lo hice y antes de terminar él me dio un pico en los labios, yo abrí mis ojotes, quería decirle algo, pero me quedé paralizada cuando vi a mi compadre José que salía de mi casa, él se quedó mirando, me guiñó un ojo y volvió a entrar a mi casa cerrando la puerta.

    Le dije a mi ex que era un tarado y salí del carro, al acercarme a la puerta podía escuchar música salsa, que era la preferida de mi esposo y también de mi compadre, abrí con llave y me di con la sorpresa de ver a mi esposo bien dormido en un sillón y mi compadre sonriente en el sofá.

    – Hola comadrita, que tal su reunión del colegio -el compadre me conto que se reunían en un chifa- se ve que ha estado divertida, que le parece si lo despertamos al compadre para seguir tomando el vodka los tres y de pasada nos cuenta que tal su fiesta y seguimos el baile aquí que la música esta buena.

    Me di cuenta que estaba bien mareado y los ojos le bailaban, pero de hecho me había visto afuera y si le contaba a mi esposo me iba a meter en un gran problema, entonces le dije:

    – Pero no compadre, no lo despierte que estos días Luis ha trabajado duro, déjelo descansar, más bien conversemos nosotros, Ud. sabe cómo son esas reuniones, tragos van y vienen, la gente se acuerda del pasado de los antiguas enamoradas, y algunos no saben controlarse…

    Mi compadre José era un amigo de mi esposo bastante mayor que nosotros, tenía 55 años, mi esposo siempre lo había visto como un segundo padre por eso es que lo escogió para padrino de nuestra hija, era bien flaco, blancon y con un gran bigote, la verdad es que a mi nunca me había gustado mucho, pues desde que lo conocí era muy confianzudo, así cada vez que me saludaba creo que me apretaba más de la cuenta, y soltaba cosas como, ‘compadre con el cuerpazo de la comadre tiene que cuidar que no le salgan cuernos’, y cuando me veía con una minifalda no vacilaba en decirme, ‘comadrita que tales piernazas tenga cuidado que se la vayan a secuestrar’. Y ahora me había visto cuando mi ex me estaba dando un pico. Me quede sorprendida cuando sin más se pegó a mí y pasando el brazo por mis hombros me dice:

    – Pero comadrita Iboncita, no se preocupe, para que son los compadres sino para guardar secretos, yo soy una tumba -y sin más en ese momento bajo sus ojos para mirar fijamente mis piernas y seguía hablando- Y hay que entender a su ex, con ese cuerpazo y ese vestidito nadie podría controlarse, así que comadre tranqui y un brindis por los secretos.

    Mi compadre sirvió dos vaso a la mitad de vodka y lo completo con Fanta, y sin preguntarme me dio un vaso, yo no quería pero pensándolo mejor era tomar ese vaso para que mi compadre que ya lo veía bastante borracho se terminara de dormir y no siguiera molestando con sus palabras y miradas descaradas, el levanto su vaso diciendo.

    – Salud iboncita por los secretos de los secretos de los compadres, seco y volteado. -y sin más nos tomamos todo el trago de un solo tirón, el solo se reía y me contaba que había estado tomando con Luis y que como es cabeza de pollo se había quedado dormido, que él se estaba por irse cuando abrió la puerta y me vio dándome un pico con mi ex, me abrazaba por la cintura y se reía, que no me preocupara que por el compadre nunca se iba a enterar, que eso pasaba siempre en esas reuniones y que no me sintiera mal, estábamos conversando varios minutos varios minutos, también me daba cuenta de que el vodka estaba haciendo su efecto en mi pues me sentía mucho más mareada de lo que había llegado, más bien a él lo veía igual, entonces le digo:

    – Compadre yo creo que mejor me voy a dormir, que mañana tengo que trabajar ya es bien tarde… -el me sujeto por la cintura diciéndome.

    – Pero comadrita como se va ir, bueno tomemos el último trago y yo me voy a mi casa -el no espero mi respuesta y volvió a llenar los vasos.- ahora si comadre por la despedida, por los compadres y por las comadres que son unas mamacitas… -diciéndome esto me apretaba más la cintura, la verdad es que ya no me importaba mucho, solo quería irme a dormir, pues los ojos se me cerraban, nos tomamos los vasos otra vez, entonces me pare con la poca fuerza que tenía, él también se paró y sin más me tomo de la cintura y de un brazo..

    – Comadrita antes que se vaya vamos a aprovechar esta salsa, para bailar juntitos, además el compadre esta vigilándonos, era una broma pues Luis roncaba, estaba tocando IDILIO, que es una salsa bien romántica, el sin más me tomo por la cintura pegándome a su cuerpo, y yo la verdad es que con la cerveza de la reunión y los dos vasos de vodka no tenía mucha fuerza y todo me daba vueltas y también lo tenía que abrazar sobre todo para sostenerme, estoy segura que él se daba cuenta pues además me pegaba su cara a la mía y me decía al oído.

    – Que suerte tiene mi compadre de poder comerse este cuerpito, quien pudiera ser el -y sin más él se movía frotando su cuerpo contra el mío, como les digo yo no tenía mucha fuerza, trataba de separarme pero él era muy fuerte.

    – Ya compadre no se aproveche, mire que el compadre se puede despertar y que va a pensar -tenía que seguirle el juego.

    – Ay comadre su esposo es un cadáver, no se despierta ni con una banda de música, además quien no va a caer en la tentación con el cuerpazo que tiene, uno no es de acero, además ojo que no ve corazón que no siente. – Yo sentía que todo me daba vueltas y sentía que tenía que hacer algo, así que me despegue un poco de él y le dije:

    – Sabe compadre en este momento me voy a dormir a mi cuarto, buenas noches y sin más lo separe de mi e intente caminar hacia mi cuarto, dije intente pues apenas me separe de el sentí un vértigo, que si no es porque él me sostuvo con sus dos brazos abrazándome, me caía al suelo, el sin dejar de abrazarme me dice:

    – Uy uy comadre creo que el vodka le cayó muy fuerte, así se va a caer, no se preocupe yo la voy a ayudar a llegar a su cuarto -y sin más sosteniéndome por la cintura comenzamos a caminar por el pasadizo de mi casa pues mi dormitorio estaba al fondo, la verdad es que no podía rechazar su ayuda pues sentía que no podía sostenerme sola, al llegar empujo con un pie la puerta, y me sosteniéndome me sentó en la cama.

    – Comadre, todo su vestido huele a licor, parece que se le ha derramado sin que se dé cuenta, si mi compadre la encuentra así se va a molestar -y sin esperar mi respuesta me bajo el cierre del vestido, yo no podía creer lo que me pasaba pero tampoco me salían palabras para reaccionar, en unos segundo ya me había quedado el vestido y estaba tirada encima de la cama solo en ropa interior, lo mire y le digo que estaba haciendo.

    – Iboncita la verdad es que soy como un padre para Uds. dos, pero la verdad ahora que te veo así uno puede dejar de pecar, con ese cuerpazo y esas tetasas, comadre esa conchita tiene que ser mía… -yo me sentía como hipnotizada, y mientras tanto miraba como él se sacaba la ropa en 5 segundos, no pude evitar abrir mis ojos de sorpresa cuando se bajó los calzoncillos, y dejo al aire un tremendo cilindro de carne totalmente erecto, más grande que el de mi marido y más grueso.

    – No no compadre no no lo haga, no me haga daño, somos compadres, no, no… -el sin más se arrodillo y me saco de un tirón la tanguita negra con encaje, a él se le salían los ojos, y sin más enterró su cara en mi conchita, sentí que mi cuerpo se contraía cuando sentí su lengua que se metía por todos lados de mi cosita, tuve que morderme los labios para no gritar de placer. Era increíble lo estaba disfrutando con un viejo flaco, me daba temblor cuando sentía sus bigotes que frotaban toda esa zona…

    – Comadre se ve que mi compadre no la tiene al día, esta mojadita, se ve que estaba arrechase, así que en vez de hacerlo con un extraño, mejor con su compadre que es familia -entonces sentí su gran cuerpo encima mío, sentía su cuerpo peludo que se acomodaba al mío y bruscamente separaba mis piernas…

    – No no, no lo haga, no por favor, no no nooo… -sentí como tremenda carne entraba en mí, mi cuerpo temblaba y un fuego que partía de abajo se esparcía por toda mi piel, ya la tenía toda adentro con lo mojada que estaba y el comenzó a moverse bombeando su verga dentro de mi afuera y adentro, una y otra vez, mi cuerpo me traicionaba y podía sentir oleadas de placer, sentía que mi cuerpo contra mi voluntad se comenzaba a acoplar al macho que me estaba fornicando y trataba de agarrar su ritmo para movernos al mismo tiempo.

    -Ah, ah, ah, que que rica conchita, comadrita ah ah, te gusta te gusta ah ah la verga, ah ah, ahora eres mi perrita, ah ah ah, que rico te mueves ah ah, que rico me la muerdes ah ah, mi compadre es un huevon por no darte como se debe, pero para eso eso eso está su compadre, ah, ah, ah, que riiico ah ah -y sin más me la seguía hundiendo, una y otra vez, me miraba calata y no podía creer que mi compadre me la estaba metiendo y yo lo estaba disfrutando como una puta y con mi marido dormido a 6 metros de nosotros. En eso sentí que flotaba y quemaba, era un tremendo orgasmo que hace muchos años que no sentía.

    Cuando regresé, el compadre seguía metiéndola y bufando como un cerdo, en eso sentí que como que sujetándome por la cintura me ponía boca abajo, y luego levantándome por la cintura me ponía mis dos almohadas debajo lo que me dejaba como una perrita con el poto levantado, me horrorice regrese a mi decencia a mi una esposa y madre casi decentes, no podía ser, lo que el enfermo de mi compadre quería hacer…

    – No compadre no por allí no, no todo pero por allí no, no no, nunca me lo han hecho, no, no. -Sin querer al decir eso, mi compadre reaccionó…

    – Comadre ahora si sé que mi compadre es un huevón, como que nunca se la ha metido por atrás, ah ah ah, su rico culito me lo voy a comer, lo voy a inaugurar, siempre me va a recordar ah ah ah, como el hombre que le rompió el orto, el culo -mientras hablaba su lengua pasaba por mi anito, llenándolo de saliva… -Este culo es mío… -Sentí como un palo duro entraba en mí, era un dolor nunca sentido, él empujaba y empujaba…

    – Aaay ay ayy, no no sa sa sáquelo, ay ay ay no sea malo ay aaay…

    – Que rico culito, ah ah ah apre apre apretadito, mi coma coma drita linda, mi putita ah ah -sentí como entraba poco, era un dolor inmenso como sentía que esa verga dilataba mi potito, mi mente daba vueltas, mis sensaciones se mezclaban, el dolor el placer, no sabía si gritar de dolor o aullar de placer como una hembra arrecha que quería mas.

    En eso como que me desmaye era un tremendo orgasmo. Cuando regrese tenía a mi compadre encima mío, y nos estábamos besando con lengua y yo le correspondía, quería mas, el seguía bombeando ahora otra vez en mi vagina, en eso sentí que se ponía rígido, y un chorro de líquido caliente inundo mi vagina el seguía bombeando como si quisiera que ese semen llegara y se quedara al fondo de mi vagina, era increíble como mi vagina se contraía de placer como tratando de comerse todo ese semen, sentí un segundo chorro, y entonces como que me desmaye, cuando me desperté estaba sentado en la ducha y el agua tibia me caía, mientras el compadre mi frotaba la espalda y lo pechos yo ya no decía nada me sentía relajada.

    – Ya despertaste mi comadrita, acuérdate los secretos de los compadres son sagrados.

    Me dio un beso y se fue.

    FIN

     

  • La patrona, premio mayor

    La patrona, premio mayor

    Gerardo! Gerardo era mi concuñado Mirando llamando desde su oficina, mientras que yo me estaba tomando un receso en mi trabajo para tomarme un cafecito, el cual solo alcance a tomarme un sorbito para atender que quería ahora el señor Mirando ahora.

    Mirando: Donde se había metido no ve que tenemos que definir lo del pedido

    Gerardo: Si tranquilícese Mirando vamos bien

    Mirando: Vamos bien! vamos bien… Pero cuantas pares de botas llevamos para cumplir el pedido?

    Gerardo: Creo que 3500 pares

    Mirando: Creo? O está seguro Gerardo?

    Gerardo: Déjeme confirmo

    Mirando: Pero por favor! Acaso usted no es el supervisor? Gerardo quiero ese dato YA!

    Gerardo: Ok tranquilo!

    Así era mi trabajo entre gritos con mi concuñado Mirando que en más de una oportunidad me provocaba contestarle sus maltratos y renunciarle, pero la verdad es que tenía que aguantar porque a mis 49 años y mi falta de estudios no sería fácil conseguir trabajo, además en cierta manera yo ayude a parar esta fábrica por lo que debería merecer algo, pero para mí concuñado yo era un trabajador más! Y en más de una oportunidad me repetía en la cara que no me despedía por ser parientes (El esposo de la hermana de su esposa) pero precisamente ese era otro argumento para que me pagara mejor pero ni modo.

    Pero no era el único aburrido más de un operario a mi cargo también no le gustaba el maltrato de Don Mirando, y es que Mirando no era diferente de nosotros de hecho no era ni bachiller, comenzó como operario en una fábrica de zapatos desde muy joven luego tuvo suerte y se ganó una lotería, con ese dinero como cualquier persona le cambio la vida montando la fábrica de zapatos, luego volvió a tener suerte cerro un par de negocios buenos y plata llama plata. Pero también tuvo suerte a levantarse mi cuñada Ruddy que si yo la hubiera conocido antes que mi esposa no se!

    Y no sé porque la verdad estaba buenísima! Era la que nos recreaba el ojo en la fábrica todo una mujer grandota, buenona de 32 años, pues era alta, con cabello rizado negro, de tés blanca, cara bonita de cuerpo armonioso y curvilíneo, mucha mujer para don Mirando pues este era mucho mayor ya tenía 58 años. Sin embargo Ruddy era muy recatada y seria en su puesto de la esposa del dueño Mirando, es decir era la Patrona y la respetábamos como tal, pero en voz baja más de uno le tenía ganas, como le tenía ganas a la hija mayor de Mirando de su primer matrimonio que con sus 20 años también aguantaba, como quien dice había bobos con suerte y Mirando.

    Pero para esos días la suerte de Mirando cambio y todo comenzó a trastabillar en un cerrar y abrir de ojos, lo primero que paso que el día que tocaba entregar el pedido de las botas a una petrolera los camiones que se despacharon fueron asaltados por consiguiente el pedido no se pudo entregar dos días después no hubo peros que valiera y aplicaron las pólizas de cumplimiento por lo que las demandas se esperaban, a su vez los bancos se enteraron del hecho y cerraron los sobregiros como los créditos, lo que conllevo a un problema serio de liquidez en la fábrica, y aunque los patrones no contaban mucho era evidente que había problemas pues empezaron los retrasos con la compra de insumos, pues los proveedores ya no otorgaban créditos como quien dice; “Al caído caerle”.

    Y las cosas se ponían cada vez más tensas, sin embargo a mí se me apareció la tentación que dadas las circunstancias no pude decir que No. Un operario Lucho me proponía un negocio sucio; él sabía quién tenía la mercancía robada y me proponía venderla al mismo cliente por menor valor para ganarnos esa platica que representaba algo así como ganarme la lotería y como yo junto con los patrones que éramos los que teníamos los contactos a quienes se les vendía, pues era la ficha clave para realizar el negocio. No lo pensé mucho y aunque no lo crean lo hice pensando en el futuro de mi esposa y mi hijo Jerry pues como iban las cosas pronto nos quedaríamos sin trabajo y no habría ni para la Universidad de Jerry, ni para el arriendo y etc… Por eso termine contactando a cliente y me preste para venderle esa mercancía robada solo que con una nueva marca por lo que el cliente no se dio cuenta y me pago de contado el mismo día de entrega.

    Para el día siguiente yo me sentía un hombre empoderado seguramente era el nuevo saldo en la cuenta, por el contrario al llegar a la fábrica Mirando recibía una mala noticia era de los abogados que le informaban un embargo preventivo de las cuentas bancarias, provocándole un pre-infartó y no era para menos la falta de liquidez impidió la compra de material, lo que reduciría las ventas y a su vez por primera vez no se podía pagar los salarios, lo que no tomo muy bien los operarios, noticia que nos informó la patrona Ruddy que había tomado las riendas de la fábrica por el delicado estado de salud de su esposo Don Mirando, ese día Ruddy nos pidió tiempo y a mí me pidió el favor que le ayudara a tranquilizar a los operarios y que no bajaran los brazos, pero yo lejos de hacerle caso comencé a envenenar a mis subalternos y vi la oportunidad de apoderarme de las cosas de Don Mirando mi concuñado. Por lo que subí a la oficina de mi cuñada Ruddy para decirle:

    Gerardo: Cuñadita he estado pensando si quiere yo saco un crédito personal para prestarle la plata ustedes para cubrir algunos pagos básicos, ya que los tienen embargados.

    Ruddy: De verdad Gerardo usted haría eso por nosotros?

    Gerardo: Claro cuñadita somos parientes

    Ruddy: Ok Muchas gracias, Ya no sabía que hacer eso sería un respiro luego le respondemos.

    Gerardo: Si tranquila cuñadita.

    Días después cuando los operarios estaban más que molestos por la falta de paga, llegue con el dinero el cual salió de mi cuenta obviamente solo un poquito, que le entregue a Ruddy;

    Gerardo: Cuñadita aquí esta solo me otorgaron esto.

    Ruddy: Bueno Gerardo algo es algo. Paguemos los salarios de los empleados.

    Gerardo: Cuñadita creo que es mejor pagar a los proveedores para que nos puedan vender mercancía, los empleados están dispuestos a esperar.

    Ruddy: Usted cree Gerardo?

    Gerardo: Si es lo mejor.

    Y mi cuñadita hizo caso. Se quedó con la plata pagando algunos proveedores, pero yo sabía que no le iba alcanzar para abrir los créditos con ellos, a su vez yo baja con muy malas noticias a mis subalternos operarios por lo que les informe;

    Gerardo: Señores la muy bruja de mi cuñada dice que ustedes pueden esperar y que hay que pagar otras cosas. Que tal la muy perra piensa nuestras familias comen solo aire.

    Por supuesto eso alboroto a los operarios pero los calme diciéndoles que hablaría con la patrona así paso dos quincenas más sin pago y mi cuñadita cada vez más desesperada y llego el día oportuno de meterle más leña al fuego. Entonces subí a la oficina donde estaba mi cuñada Ruddy y le dije:

    Gerardo: Cuñadita lo siento pero necesito plata

    Ruddy: Gerardo usted sabe que no tengo en este momento

    Gerardo: Cuñada yo no sé los empleados están muy disgustados se les debe 4 quincenas y a mí me están cobrando el crédito. Además se escuchan rumores en el corredor, que los empleados están dispuestos apoderarse las máquinas y cobrarse.

    Ruddy: No Gerardo, Ayúdeme a persuadirlos que me tengan paciencia o que podemos hacer

    Gerardo: No! No cuente conmigo

    Ruddy: Gerardo por favor eso sería el fin del trabajo de años de Mirando de todos

    En ese momento pensaba que era la oportunidad de destapar mis cartas y apoderarme de la fábrica, pero de repente observe la belleza de mi cuñadita más precisamente evoqué un día en la fábrica donde se celebró la fiesta de navidad y fin de año. Ese día mí cuñada Ruddy estaba vestida con un traje negro entallado a su cuerpo, corto de una sola tira delgada en su lado izquierdo que dejaba ver sus hombros y sus voluptuosos pechos. Realmente estaba exquisita fue el tema en voz baja de los operarios y creo que más de uno esa noche genero una que otra fantasía sexual con ella, incluyéndome pues ese día recuerdo que tuve que pajearme a solas.

    Volviendo a la fecha al ver a mi cuñada dirigí mi mirada a los pechos de mi cuñadita, ese día tenía una blusa blanca escotada y un bluejeen, ella se percató de mi mirada morbosa por lo que note que se incomodó y trato de cubrir sus pechos, entonces le respondí:

    Gerardo: Cuñadita se me ocurre como se acerca el fin de año permítame hacer una fiesta en la fábrica para bajar la tensión y así ganamos tiempo. Tiempo que hay que conseguir dinero y se me ocurre que podríamos pedir un préstamo particular con la garantía de las máquinas para pagarle a los empleados y otras cosas.

    Ruddy: Gerardo que buena idea, aunque no quisiera llegar a dar en prenda las maquinas pero si no alcanzamos a reunir el dinero tocara!

    Así pasaron dos quincenas más y se acercaba la Navidad las cosas estaba más que tensas en la fábrica y llego el día de la fiesta de empleados, ese día llegamos con el compromiso adquirido de pagarle a los empleados o por lo menos eso fue lo que yo había dicho pero la verdad no hice nada. Llegaron entonces mi cuñadita con su hijastra Miranda ambas muy elegantes y guapas pero definitivamente mi cuñadita Ruddy al ponerse nuevamente su traje de gala negro de la ves pasada se veía muy apetitosa, también asistieron los 20 empleados que nos quedaban, operarios en su mayoría, un mensajero y un conductor, también asistieron mi esposa Mónica y nuestro hijo Jerry. La fiesta comenzó sin contra tiempos y yo precavidamente había comprado mucho trago por lo que los empleados estaban tranquilos aunque no dejaban de preguntarme a qué horas pagarían? Por su parte Ruddy me preguntaba a qué horas llegaba el prestamista? Y a todos les tomaba el pelo diciéndole ahorita, ahorita.. Hasta que mi cuñadita Ruddy me hizo llamar a la oficina realmente estaba muy preocupada lo primero que me pregunto;

    Ruddy: Gerardo quiubo de su amigo el prestamista?

    Gerardo: Cuñadita creo que es el fin.

    Ruddy: No me diga eso que paso ahora?

    Gerardo: Cuñadita el prestamista me pago pero yo necesito esa plata por lo que me debe

    Ruddy: Como no me haga esto por favor.

    Gerardo: Lo siento a no ser

    Ruddy: A no ser. Qué?

    Entonces me acerque hacia mi cuñadita Ruddy que estaba de pie a lado del escritorio de Mirando y tomando su cabello de rizos negros dejando sus hombros rozando su piel suave de durazno con mi mano le di entender lo que deseaba con mi mirada lujuriosa.

    Ruddy: Gerardo por favor no seas miserable

    Gerardo: Ruddy es la única forma que se me ocurre para ayudarte. Colabora y yo te colaboro

    Ruddy: Gerardo selo pido deténgase!

    Para ese momento estaba manoseado delicadamente su cuerpo de Ruddy, mientras que se le escurrían las lágrimas y no hacía más que pedirme que me detuviera, pero ella era un manjar que definitivamente merecía que prosiguiera, por lo que empecé a acariciar más fuertemente los pechos de mi cuñadita, al sentirlos tan suntuosos no aguante más y se los saque del vestido para apretarlos con mis manos inicialmente, pero eran tan generosos que no soporte las ganas de clavarme en sus tetas como niño hambriento para besar, chupar insaciablemente su tetas como juguetes nuevos. Mientras tanto Ruddy visiblemente desconcertada con sus ojos llorosos me permitió degustar plenamente pero eso me llevo a lo inevitable le ordene:

    Gerardo: Vamos voltéate. Quieta!

    Y aunque trato de resistirse Ruddy, rudamente la obligue a que se volteara y colocara sus manos sobre el escritorio de su esposo allí subí su vestido sin darme cuenta tal vez de las mismas ganas saque mi pene la pretina de mi pantalón, que estaba completamente erecto por lo que con premura fui acomodárselo a Ruddy para penetrarla, por lo que trato de rechazarme pero me toco a la fuerza doblarla contra el escritorio y crudamente sin importar sus ruegos le enterré mi verga, luego solo fue vigor de mi parte pujaba y pujaba una que otra vez con rabia le decía;

    Gerardo: Vamos ramera un gemido, vamos…

    Estaba dándole tan duro que sudaba intensamente sobre Ruddy que balbuceaba;

    Ruddy: Para! Basta… me lastimas Basta!

    Pero estaba lejos de detenerme estaba como loco literalmente comiéndomela pues mientras la jodía besaba y mordía su cuello, sus hombros haciéndola mía. Pronto logre subordinar a la patrona por lo que la remate tomando la fuertemente de su cabello rizado y comencé a llenarla mi esperma ahí escuche por fin sus gemidos de pura ramera, luego solo poco a poco fui bajándole la intensidad en la medida que depositaba mi semen dentro de Ruddy.

    Al terminar cansado! Mi cuñada me quito brava de encima de ella, deje entonces que se desahogara pegándome, yo solo tome un poco de agua. Luego me arregle y ella se quedó allí en la oficina arreglándose y alcance a oírla mientras cerraba la puerta;

    Ruddy: Desgraciado!

    Al bajar con mi cara de ponqué mi hijo Jerry me detuvo en la escalera y me dice algo tomado ya:

    Jerry: Papa subí y vi que estaba con mi tía Ruddy, en pleno ajetreó

    Yo me puse muy nervioso, la verdad no sabía explicarle a Jerry por lo único que se me ocurrió fue;

    Gerardo: Jerry es que tu tía me coqueteo y ella…

    Jerry: Si fresco papa yo se mi tía es un hombrón y resulto ser una de esas fáciles

    Gerardo: Si hijo tú lo dijiste una vagabunda

    Jerry: Uff! Lo envidio papa. Se lo merecía mi tía Ruddy por buena y ramera jajaja… Y fresco que mi mama la despache a descansar.

    Gerardo: Gracias hijo por entender

    Para ese momento me abordaron dos mis operarios para preguntarme por su pago yo les conteste:

    Gerardo: No la muy malparida de mi cuñada dice que un placito, pueden creer esa desfachatez, yo de ustedes me cobro con su hija Miranda

    Y claro la mayoría borrachos y envenenados por mí. Me tomaron la palabra y sin recelo fueron en búsqueda de Miranda que no le dio tiempo de correr en segundos la desvistieron y la ultrajaron por turnos entre los operarios y hasta mi hijo Jerry se dejó llevar por la demencia del grupo. Todos se veían felices deshonrado a Miranda sus gritos no hacían efecto, y nose si por compasión o canalla les dije:

    Gerardo: Señores en la oficina está la ramera de Ruddy “La Patrona” el premio mayor Cobréense!

    Entonces eso fue como decir que regalaban comida casi todos salieron a correr a hacia la oficina solo dos se quedaron con Miranda el resto se fueron a donde mi cuñadita Ruddy allí observe desde el primer piso como ingresaban a la fuerza a la oficina y comencé a escuchar los gritos de auxilio de Ruddy:

    Ruddy: Auxilio! Alguien ayúdeme por favor!

    Luego alguien voto desde el segundo piso rasgado el vestido negro de mi cuñadita, mientras se escuchaban muy intensos los gritos de Ruddy, que para entonces eran ya alaridos, no tenía que ser adivino para saber que se estaban dando gusto con mi cuñadita Ruddy. Entonces de repente vi que Ruddy desnuda pudo huir de la oficina, pero igual la corretearon por la fábrica casi 16 hombres compitiendo por abusar de ella, por lo que su escape pronto fue infructuoso, es más jugaron como cazador con su presa y la presa en este caso era Ruddy. Al agarrarla nuevamente ella forcejeó, pero brutalmente la abrieron de las extremidades para Ultrajarla, no faltó quien mientras penetraban a Ruddy, otros graban el momento en sus teléfonos casi burlescamente, lo cierto es que Ruddy irónicamente le quito trabajo Miranda, pues la mayoría prefirió comerse a mi cuñada tal vez por ser más hembra como decía Jerry, quien también fornico con Ruddy y hasta repitió como otros. Al final los gritos fueron desapareciendo, a la vez que fueron sometiendo a mi cuñadita Ruddy que sumisa se prestó a cual vejamen se les ocurría, solo hasta la madrugada término el festín.

    Días después hábilmente termine absuelto de todo hecho, es mas todo salió mejor de lo que había pensado termine siendo socio de Mirando, por lo que ahora solo iba a pedir cuentas entre las que estaba una cuenta pendiente con Ruddy quien chantajeada por lo sucedido y por la salud de Mirando ella tenía que acceder a mis caprichos y hoy antes de entrar a la junta de socios la llame a mi oficina para que:

    Gerardo: Hola Ruddy me entere que estas embarazada, habrá que esperar de quien es la criatura no?

    Ruddy: Que quiere Gerardo?

    Gerardo: Ya sabes Ruddy como estamos de afán por la reunión necesito un servicio oral

    Ruddy: Desgraciado hasta cuándo?

    Gerardo: Por favor tengo afán!

    Ruddy: Por favor no me vayas ensuciar

    Gerardo: Sisisi… colabora rápido!

    Entonces Ruddy se arrodillo se recogió el pelo y comenzó a chuparme mi verga, ella cerraba los ojos mientras lo hacía por lo que tomándola de su cabello le dije:

    Gerardo: Vamos ponle entusiasmo mírame! Mirame!…

    Y la obligue a chuparlo hasta el fondo

    Gerardo: Muy bien razón tenían los operarios que chupas muy rico. Yo creo que podemos organizar un par de servicios tuyos para motivar a los empleados cierto?

  • Las historias de Cindy (Cap. 4): Celia

    Las historias de Cindy (Cap. 4): Celia

    Soy Cindy y hoy vengo a contarles una rica experiencia en un cuarteto e intercambio y una de mis primeras experiencias lésbicas.

    ¡Era mi cumpleaños y como era vísperas de que me acaba de divorciar el hecho de estar sensible me hizo querer perderme en una borrachera celebrando mis 33 años de vida!

    Estaba acompañada de mis amigas, un par de lesbianas de las cuales no mencionare su nombre ya que ellas no tienen participación, pero otra amiga de nombre Iliana, tuvo mucha participación en esa noche.

    Yo sabía que Iliana me tenía ganas, pero yo estaba segura en ese entonces de mis preferencias y aunque ella es muy guapa y de buen cuerpo yo no estaba interesada en probar a una chica.

    La noche de copas estaba tan buena que nos fuimos al departamento de Iliana a continua la borrachera, estuvimos celebrando, bailando y cantando hasta algunas horas de la noche, fue entonces que sin que yo supiera nada tocaron a la puerta y fui abrir y cuál fue mi sorpresa, un hombre y una mujer vestidos de policías, pero no se veían tan normal ya que sus ropas entalladas mostraban un espectacular cuerpo, yo me quede anonadada, cuando Iliana se acercó y me dijo “aquí está tu regalo nena”. Yo la mire desconcertada y solo sonreí, el hombre que resultó ser un estríper al igual que la chica, me empezó a bailar abrazándome y poniendo mis manos en su cuerpo, mire a lado y la chica estríper se besaba apasionadamente con Iliana.

    C: ¡Vaya que regalito viejo!

    I: ¡Para ti solo lo mejor!

    C: ¿Y esto es solo para mí?

    I: Claro, también ella es parte de tu regalo, ¡claro si la quieres!

    C: ¡Ah, eso depende del momento!

    Fuimos a un cuarto del departamento ya que en el otro nuestras amigas tenían sexo, nosotras no queríamos quedarnos atrás y decidimos pasar a la acción, los estríperes nos hicieron un baile muy rico, Iliana me acariciaba las piernas, como estaba yo caliente me deje manosear por ella, el tipo se acercó a mí para que le quitara la tanga que traía, era un hombre bestial de 1.90, músculos en los músculos y le colgaban unos 25 a 28 cm, era un pene descomunal, la chica también estaba muy bien, las tetas las tenía de unos 96 cm, piernudisima como Lety y súper nalgona, un deleite de mujer!

    La bailarina comenzó a besar a mi amiga y ella gozaba del hermoso cuerpo de esa chica, mientras yo comenzaba a comerme el monstruo del bailarín. Le devoraba la verga hasta donde me cabía, el tipo sonriente solo me apretaba mientras yo le miraba los ojos, la verdad nunca me había comido una tan grande y su sabor era magnifico, ¡Iliana por su parte se comía la concha de la bailarina mientras me miraba de reojo!

    C: ¡Que rica verga tienes papi!

    H: ¡Gracias linda, cómetela toda!

    I: ¡Por ser tu cumpleaños escogí lo mejor!

    C: ¡Pero vieja tu estas también gozando rico!

    I: ¡Esta nena es un cuero!

    Iliana devoraba a la bailarina mientras yo hacía lo mismo con su compañero, el verla hacer gemir a la chica me excitaba mucho, el tipo me despojo totalmente de la ropa, mi falda mi blusa, mi brasear y mi tanga salieron volando por todo el cuarto, comenzó a besarme de los pies a la cabeza, yo gozaba el trabajo de aquel fenomenal hombre, al voltear mire a mi amiga y su bailarina metidas en un rico 69, eso me prendió más, ver como Iliana devoraba a esa chica me dieron ganas de participar, así que con mi mano mientras el bailarín me daba un rico oral, acariciaba el cuerpo de las dos compañeras que teníamos en el cuarto!

    Iliana la percatarse de eso, inmediatamente se acomodó dejándome su cara freta a la mía, la chica bailarina le daba orla, el bailarín ya muy excitado me empezó a penetrar, Iliana me comenzó a besar el cuello para luego besarnos ferozmente en la boca, que rico, que rico besaba mi amiga, y el sentir una bestia entra y salir de mí, me hacía estar en la gloria!

    I: ¡Cindy, esta buenísima nena!

    C: ¡Agh, uf, que rico me coge este cabron!

    I: ¡Gózalo nena, goza tu regalo!

    C: ¡Iliana que rico besas!

    El calor del momento me absorbió y eso se volvió un cuarteto, Iliana y la bailarina me estaban besando y acariciando mi cuerpo, el bailarín ahora penetraba a Iliana, le estaba dando fuertísimo, ella gemía, ¡el ver como gozaba y como me hacía sexo oral me daba un rico placer!

    La bailarina me puso en cuatro y ella se acomodó debajo de mí, empezó a pegar su vagina con la mía fue maravilloso, era la primera vez en mi vida que juntaba mi vagina con otra, la chica mordía mis tetas y jugaba con mi perforación, ¡Iliana comenzó a lamer nuestras conchas mientras el bailarín seguía dándole duro!

    C: ¡Esto es fantástico!

    I: ¡Agh, papi dame duro, agh!

    H: ¡Que ricas hembras son!

    M: ¡Cindy que rica estás, eres un mujerón!!!

    ¡La bailarina comenzó a cabalgar a su compañero, mientras Iliana y yo nos besábamos y nos acomodamos para un 69, era la primera vez que chuparía a una mujer, el sabor me pareció maravilloso, ver su clítoris y como escurría, el bailarín empujaba mi cabeza a la concha de mi amiga, mientras Iliana acariciaba las tetas de la chica, estábamos gozando riquísimo!

    Me entrelace con la bailarina y empezamos a tijeretear un poco, nos apretamos los senos, Iliana le mamaba la verga al bailarín mientras mis dedos jugaban su clítoris, el chico se agacho y empezó a lamer mis tetas, estábamos conectados, fluidos y aromas invadían la habitación, ¡la mejor experiencia hasta ese momento!

    C: ¡Mmm! ¡Si, así!

    I: ¡Que rico, gracias por aceptar esto!

    C: ¡Gracias a ti vieja!

    ¡Me puse en cuatro y el bailarín empezó a darme fuertísimo, me daba de nalgadas y me pegaba en la espalda, eso me prendía más, al mismo tiempo Iliana y la bailarina se entrelazaban riquísimo, yo observaba la acción, ellas me miraban y más se movían, a veces se acercaban para que las acariciara y las besara, el momento era glorioso!

    ¡Seguía siendo empalada por el bailarín, Iliana y la bailarina ya me habían puesto su cuerpo cerca de mí, yo se los acariciaba y los besaba, les besaba las piernas y las tetas, ellas más y más se movían!, mire como mi amiga empezó a correrse riquísimo, mucho líquido salía de ella y la bailarina se agachaba para recibirlo con su boca.

    I: ¡Ah, nena!!

    M: ¡Sácala toda, sácala!

    I: ¡Que rico, agh!

    El bailarín ya me tenía empinadísima, los líquidos de mi amiga y de la bailarina ya me habían salpicado, las dos se acercaron a nosotros y mientras la bailarina me besaba, Iliana se puso detrás del bailarín para empujarlo más fuerte contra de mí, eso se sintió maravilloso, Iliana me daba de nalgadas y acariciaba las piernas, ¡yo dedeaba a la bailarina y el bailarín estaba a punto de correrse dentro de mí!

    H: ¡Ah, me voy a venir!

    C: ¡Si, dámela, quiero tu semen!

    M: ¡Dale semen cariño!

    I: ¡Si guapo, llénala de tu lindo néctar!

    C: ¡Agh, dios, me vengo!

    I: Si, córrete hermosa, ¡déjame ver tu venida!

    C: ¡Ya viene, ya viene!

    H: ¡Uf, me vengo!!!

    El bailarín me lleno de semen, Iliana y la bailarina corrieron para con sus bocas recoger nuestros fluidos, nos chupaban lo que hacía el orgasmo más rico, yo no cabía del placer, gritaba y me besaba con las chicas, finalmente terminamos recostados y sucios de nuestros fluidos.

    La noche no terminó ahí, el bailarín nos cogía de una por una y entre nosotras también gozamos, al amanecer la pareja de bailarines se fue y me quede desayunando con Iliana agradeciéndole mi maravilloso y placentero ¡regalo de cumpleaños!

  • Mi sobrino (Parte 3)

    Mi sobrino (Parte 3)

    El sobrino de Mario, Mati y yo nos fuimos directos a las tumbonas del jardín. Bueno, yo primero me di un chapuzón, tenía mucho calor. Solo me metí en el agua unos minutos, lo que tardé en cruzar la piscina, al salir por el otro lado, me fijé en que Mati se había quedado desnudo y parecía adormecido.

    Me hice un poco la despistada, aunque a mi mente me venía el momento en el que le vi cómo se pajeaba mirando cómo le chupaba la polla a Mario, y la verdad, que el solo hecho de recordarlo hacía que me excitase.

    Me acerqué a donde estaban las tumbonas, sin dejar de mirar a Mati, desnudito, sin nada encima, mientras me iba secando con la toalla, me percaté de que la polla de Mati se estaba poniendo durita, le estaba creciendo por momentos cuando de repente, se puso la mano en el paquete y me dijo:

    – Tía, que bien se la chupaste ayer al tío Mario.

    Me quedé de lo más cortada, sin palabras, sí que sabía que nos había visto, pero no esperaba ese comentario.

    – ¿Me la chuparías a mi igual que al tío? me encantaría correrme en tu boca.

    Ni me lo pensé, me acerqué a él, me puse de rodillas a pie de la tumbona y sujetándosela con una mano mientras permanecía tumbado, comencé a lamerle su hermoso miembro, 18 cm de polla dura, gordita, venosa, depilada, uf, vamos, lo que es una polla divina.

    Mientras se la chupaba, él me metía mano, me pasaba las manos por el culo, el coñito, sin dejar de meter y sacar el dedito, notando como cada vez estaba más mojada y cachonda.

    Me quitó el bikini, o mejor dicho, me lo arrancó. Se tumbó en el césped y tumbado, me senté encima de él, le puse mi coño en su cara para que también me lamiese, le chupeteaba como nadie lo había hecho, sentía como me metía la lengua, los dedos, me retozaba sobre él notando como a la vez me metía un dedo por el culo a lo que respondí con un gemido bastante sonoro, que creo que fue lo que despertó a Mario, porque al poco apareció.

    Bueno al poco, (o al rato), bueno, el caso que cuando estábamos en pleno éxtasis me di cuenta de que Mario estaba ahí, mirando sorprendido y excitado, nos miraba con una mano en su paquete, por dentro del bañador, tocándose, acariciándose.

    Se acercó un poco, y fue cuando le dije con la polla de Mati entre mis labios:

    – Cariño, No te quedes ahí parado, ven y únete, ya le comenté cómo pensamos nosotros.

    Bueno, pues el resto ya sabéis, acabamos los tres follando como locos, los tres nos corrimos y acabamos tumbado en el jardín como tontos, cuando entre risas, Mati, que estaba tumbado entre los dos, dijo:

    – Pues parece que se avecina un buen fin de semana, ¿no creéis?

    Nos dijo con una mano en la polla de Mario y la otra en mi coñito empapado.

    Volvimos a reírnos a carcajadas a sabiendas de lo que habíamos hecho, no había vuelta atrás, nos esperaban unos días de sexo y lujuria. Pero eso lo contaremos en otro capítulo.