Blog

  • Don Juan Tenorio (Versión Libre)

    Don Juan Tenorio (Versión Libre)

    DON JUAN

    No es verdad Ángel de amor

    Que en esta apartada orilla

    Más pura la luna brilla

    y se respira mejor?

    DOÑA INES

    Oh Don Juan, don Juan

    Dejaros ya de bobadas

    Y por favor

    Bajadme las bragas

    DON JUAN

    Si me lo pedís, lo haré

    Más dadme razones

    Para que antes

    No me coma tus pezones

    DOÑA INES

    Joder, don Juan

    Dejaos de monsergas

    Pues ya sabéis que

    lo que me gusta, son las vergas

    DON JUAN

    Pardiez, menina

    Dejad en paz mi tilina

    DOÑA INES

    Por Dios Don Juan

    Metérmela por compasión

    Pues llevo más de dos meses

    Sin probar el salchichón

    DON JUAN

    Más por mucho

    Que lo añoréis,

    No será más rico el lance

    Si deseáis que me abalance

    ¿Y os hago que esperéis?

    No es verdad

    Querida mía

    Que mi pene erecto

    Si pudierais tuyo sería

    A todas las horas del día

    ¿Y de la noche con fervor?

    DOÑA INES

    Callad, Callad por Dios,

    ¡Oh, don Juan!,

    Que no podré resistir

    mucho tiempo sin morir,

    tan nunca sentido tanto afán.

    ¡Ah! Callad, por compasión,

    que, oyéndoos, me parece

    que mi húmedo coño enloquece,

    y que se abre para vos.

    ¡Ah! Ya os he dado a beber

    Ese filtro infernal sin duda,

    que a rendiros os ayuda

    manteniéndola,

    al gusto de la mujer.

    Tal vez ahora

    podréis, don Juan,

    Con ese misterioso amuleto,

    que a vos di en secreto

    resistir hasta mi final.

    Tal vez Satán puso en vos

    su vista fascinadora,

    su palabra seductora,

    y el amor que negó a Dios.

    ¿Y qué he de hacer, ¡ay de mí!,

    sino caer en vuestros brazos,

    si mis pechos están hinchados,

    mi coño, de jugos colmado

    y mi culo con tal deseo

    que sin yo quererlo

    vuela hacia vuestro sexo?

    No, don Juan,

    en poder mío

    aguantarse ya no está:

    yo voy a ti, como va

    sorbido al mar ese río.

    Tu polla me enajena,

    tus manos me alucinan,

    y tu lengua me fascina,

    y la espera me envenena.

    ¡Don Juan!, ¡don Juan!,

    yo imploro

    de tu hidalga compasión

    arráncame las bragas y fóllame,

    porque si no exploto.

    DON JUAN

    ¡Zorra mía! Esas palabras

    Han de cambiar mi ser,

    No alcanzo que se puede hacer

    Hasta que el Edén se me abra.

    No es, doña Inés, Satanás

    quien pone mi pene asi:

    es tu coño abierto,

    que lo quiere para ti

    todo lo que esta divina

    Pastillita azul, pueda mantener

    No; el polvo que hoy se atesora

    En este mi cuerpo mortal,

    No es un un polvo normal

    como el que eche hasta ahora;

    no es ese momento fugaz

    que un minuto después se evapora;

    es esa inacabable y espesa

    leche que te tragas

    cuando me abandono

    a tu ansia voraz.

    Desecha, pues, tu inquietud,

    bellísima doña Inés,

    porque me tiro sobre ti

    arrancándote las pocas prendas

    que sobre ti han quedado

    y sin ninguno contemplamiento

    mi dura polla agrandará dentro

    de uno a otro de tus agujeros

    y no iré mi orgullo a postrar

    ante el buen comendador,

    hasta que de tu conejo

    haya logrado la saciedad

    y, o me tendrá que matar

    o habrá de darme tu amor.

  • Bajo la manta

    Bajo la manta

    El murmullo de la televisión, 
    actores y actrices que ni escuchábamos;
    en un plácido duermevela estábamos, 
    tenue la luz en nuestra habitación. 

    Bajo la manta, la calefacción
    provenía de nuestros cuerpos, buscábamos
    estar muy juntos, nos compenetrábamos:
    moví una mano y palpé tu erección.

    Ocultando mi cara en el embozo, 
    en la oscuridad el bulto avisté;
    descendí los escalones del pozo. 

    De tu pijama tu polla saqué; 
    feliz la chupé, me moría de gozo;
    cachorrita mamé y el semen probé.

  • Algunas chicas de hoy son muy putas

    Algunas chicas de hoy son muy putas

    Trabajo hace 30 años en una oficina de recursos humanos y no recuerdo que sucedan estas cosas en el pasado y estoy hablando de que hay muchas jóvenes que vienen a las entrevistas de trabajo que nosotros hacemos vestidas de forma muy provocativas. Ellas piensan que nosotros tenemos el poder de decisión para poder contratarlas y no es así porque lo único que hacemos es una preselección para los puestos laborales, después tienen que pasar varias entrevistas con la empresa demandante para ver si quedan o no.

    En fin, la historia es que vienen vestidas en minifalda, con la camisa abierta mostrando parte de sus tetas con la intención de que la seleccionemos por ser unas mujeres sexy y nos le miento cuando les digo que algunas quedan seleccionadas aunque no cumplan los requisitos suficientes y te lo agradecen de un modo particular ya que algunas de ellas te practican sexo oral o te dejan que les toque las tetas. Otras en cambio si no son seleccionadas te guiñan el ojo y te dicen ‘llámame si surge algo’ y aunque no podamos hacerlo nos comunicamos con ellas y las invitamos a salir con la excusa que le queremos hablar de trabajo.

    Les voy a contar un caso en el que estoy involucrado para que entiendan lo que sucede realmente.

    Una vuelta atendí a una chica muy bonita de cabello rubio que al mostrarme su currículum noté que no tenía cierta experiencia en algunos puntos claves del puesto y entonces lo que hice fue preguntarle por estos puntos y la respuesta de ella fue no, no y no. La joven tenía cero experiencia en los software que debía saber usar por eso yo le dije que no la podía seleccionar por no tener ninguna experiencia y entonces ella me dice que tenía experiencia en otras cosas y yo quise saber en qué así que le pregunté y enseguida supe cuáles eran esas otras experiencias ya que ella se me acerco, se agachó y se colocó entre mis piernas.

    Me pregunto si todavía quería saber cuáles eran esas otras experiencias que ella tenía y como le dije que si, me bajo la bragueta del pantalón y metió su mano dentro de el mismo. Saco mi pija fuera del pantalón, se acomodó el cabello y de un bocado se la metió toda en la boca. Me la empezó a chupar y lo hacía como lo haría una profesional de las mamadas, sin agarrar mi pene con sus manos y sólo mover su cabeza para poder tragar. Que me la chupe de esa manera me permitió agarrarla de la cabeza y hacer que mi pene llegue a lo profundo de su garganta haciendo que se atragante por unos segundos.

    Luego la solté y siguió chupándomela como si no hubiera pasado nada.

    Luego de estar chupándomela por varios minutos decidió que yo acabe en su boca así que me masturbo y me hizo lanzarle toda mi leche dentro de su boquita. Hizo el gesto que hacen todas las putas de meterse el dedo en la boca para luego tragarse esa cosa pegajosa que tenía en su boca. Me pregunto si servía esa experiencia que tenía y yo le contesté que sí y que podía conseguir cualquier trabajo haciendo estas cosas.

    La chica pasó la preselección y un tiempo después charlando con unos de los gerentes de la empresa en la cual la chica quería trabajar y a quien yo conocía hace varios años me comentó que ella ya estaba trabajando allí y yo le pregunté cómo hizo eso porque no contaba con las aptitudes suficientes para cumplir con esa labor y me contó que ella es muy inteligente ya que le hizo algunos favores a las personas adecuadas y que es muy agradecida porque todas las mañanas en mi oficina me lo agradece de un modo especial.

  • Mi despertar en el metro

    Mi despertar en el metro

    Hace unos días estaba muy cansada porque llevaba varios días sin poder dormir y terminando unos trabajos retrasados muy importantes para mi ascenso. Fueron días frenéticos, pero cuando acabé me quedé muy relajada y tranquila. Me llamo Ruth, por cierto, tengo 39 años y he conseguido el ascenso. Pero lo que voy a contar fue lo que me sucedió el día que entregué el material. Iba a regresar a casa, satisfecha por el trabajo cumplido, para celebrarlo con mi marido y mis dos hijos. No me atreví a coger el coche porque estaba muy cansada, así que cogí el metro.

    Iba con mis zapatos de tacón, mis medias oscuras, mi falda un poco por debajo de las rodillas, mi blusa y mi chaqueta de ejecutiva, muy discreta, como siempre suelo ir. No llamo mucho la atención, soy bastante normalita (1’65, no demasiado agraciada en cuanto a cara, peso normal, pecho un poco desmesurado, que me da vergüenza enseñar si no estoy en la intimidad y que cuando salgo me preocupo de disimular, tipo normal, aunque demasiado culo y demasiadas cachas). Hay una estación de metro que me pilla muy cerca de mi casa y está en la línea 6, la circular. Era bastante tarde, pero es una línea bastante segura y era jueves, por lo que mucha gente. Me senté al lado de unas señoras mayores que iban charlando sin parar. Sus voces me adormilaron y cuando me quise dar cuenta estaba profundamente dormida.

    Soñé (luego descubrí que no era tanto sueño) que estaba con mi marido cenando y que él me metía la mano debajo de la mesa por mis muslos. Me excité mucho. Mi marido estaba desconocido y me metía mano por todo el cuerpo, sobre todo en mi pecho. Me empezó a besar y a desabrochar la blusa. Mi coño estaba empapado y deseosa de hacer el amor con él. Pero entonces algo falló. Oí una voz que no era la suya decir «me la tengo que follar, tíos».

    Entonces me desperté y me descubrí con la blusa desabrochada, el sujetador en mi estómago, mis grandes (talla 115) pechos en las manos de un muchacho, disfrutando de mi palidez, mis pezones sonrosados, lo blandito de su tacto. Me asusté y le aparté con el brazo y me intenté tapar. Estábamos solos en el vagón y a mi alrededor estaban 3 chicos de no más de 18 años. Dos estaban sentados a mi lado, uno magreándome los pechos con ganas y otro que me había bajado las medias y subido la falda hasta la tripa, que me estaba explorando mi cueva, no demasiado bien afeitada, pero mojada del todo.

    Me agarraron los brazos y me dijeron que estuviera quieta. El otro estaba con los pantalones en el suelo con su polla a punto de acercarse a mi boca. Una polla que estaba repleta de jugos y que olía a semen fresco, a sexo salvaje y que me volvía loca; no era demasiado grande, pero tenía una forma muy bonita y su glande estaba al máximo. Se habían puesto muy calientes haciéndome de todo y me habían puesto a mí igual de caliente. No le hizo falta repetirme que se la chupara.

    Le agarré al mango y le chupé su verga desde la base hasta por fin llegar a su capullo. Absorbí todos sus jugos pre seminales y los dejé resbalarse por mi barbilla. Le empecé a masturbar como una loca y él empezó a decir «puta, qué bien me la estás mamando, sigue así, puta, puta, qué bien, me voy a correr encima de ti». El de las tetas también se había sacado la polla y con la otra mano se la empecé a masturbar. La suya era más grande; por algo el chaval era un mulato que estaba de vicio.

    No me podía creer que una señora como yo les hubiera excitado tanto. El que tenía de pie mamándosela se corrió encima de mí, pillándome por sorpresa, por lo que su leche me llegó por todas partes y haciéndome pensar que estaba comportándome como una puta. Al acabar, el tercero tomó su puesto, pero como vio que no reaccionaba a la descarga de hace poco, me puso su polla en los labios y me la meneó ahí hasta que saqué mi lengua y recorrí su glande y luego me la metí hasta el fondo. El mulato, al que no había parado de masturbar (y llevaba un buen rato poseída con ese pedazo de rabo que a duras penas podía coger con mi mano), se puso de rodillas en el asiento y apuntó a mis pechos y descargó sobre ellos, acariciándome con su enorme polla en las tetas, en los pezones.

    Luego cogió su semen y me lo restregó por mi cuerpo. Yo gemía como una perra en celo. Él era de los tres chicos el que más me gustaba. No me di cuenta con sus masajes de que al que se la estaba mamando estaba llegando al orgasmo. Un chorro potente me inundó la garganta y tuve que tragar su semen, cosa que me repugna bastante. El segundo chorro me quedó en el paladar y el tercero y cuarto y quinto se me quedó entre los labios. El chico no paraba de eyacular…

    El primero se había vuelto a excitar y me agarró de las piernas con intención de follarme. Le dije que ni hablar. Me insultó y me dijo que les excitaba y luego quería dejarles con las ganas. Ni hablar. El mulato me empezó a besar y sus besos se los devolví con la boca abierta, metiéndole la lengua y acariciándole el pelo. El otro aprovechó y me la metió de un golpe. Jadeé, pero el mulato me metió la mano en las nalgas y un dedo lo metió en mi ano. El chico, sin condón y sin preocuparse, estaba con un mete saca frenético y sin compasión. Se corrió encima de mí sin contemplaciones, pero yo seguía enfrascada con mi negrito, masturbándole. El tercero me levantó y me separó de mi hombre y me aplastó contra la puerta. Me levantó una pierna y me la metió.

    Notaba el semen del otro chorreando por las piernas. Su polvo fue más intenso que el anterior. Quizá mi vagina ya estaba muy irritada, así como mis nalgas y mis pechos, que ya no se conformaba con chupar, sino que quería morder. Acabó y miré a mi negrito y le dije que le quería tener dentro. Me ordenó que pusiese el culo en pompa y le obedecí, poniéndome de rodillas y con las manos en el suelo. Me la metió por detrás y me agarró los pechos, diciéndome que era la puta que más le había gustado nunca, que me quería partir el culo pero que prefería que me diese el consentimiento. Me estaba follando el coño por detrás de tal forma que estaba teniendo múltiples orgasmos, así que sin pensar le dije que me diera por culo, que mi culo era sólo suyo. La sacó, escupió en mi ano y metió tres dedos de golpe. Mi recto se contrajo y grité, pero él entonces me la metió en el coño y volví a sentir gran placer, olvidándome de sus tres dedos, que se movían en círculos. La volvió a sacar y me metió su glande, que era bastante más gordo que sus tres dedos. Mi culo estaba al máximo, pero resistí.

    El mulato se echó para atrás y me dio otro arreón más fuerte, metiendo más cacho de pene en mí. Esta vez grité más. La sacó y la volvió a meter. Cada vez que me lo hacía gritaba, pero empezaba a cogerle gusto al dolor, me sentía totalmente ocupada y me subía un calor por todo el cuerpo. No me di cuenta cuando consiguió meterme casi toda su verga y cuando había empezado a bombearme. Sus manos nunca dejaban de masajearme las tetas y me decía lo buena que estaba, el pedazo de culo que tenía, lo mucho que estaba disfrutando en mi culo.

    Fue mi mejor polvo, no de la noche, sino de toda mi vida. Ahí estaba yo, una mujer casada, responsable y trabajadora como una perra en celo, con las bragas en una pierna, con el sostén en el suelo, la blusa desabrochada y tirada en el suelo de un vagón entregada a un chiquillo desconocido.

    Cuando me inundó de semen, le di mi número de teléfono móvil. Me lo cogió dándome un beso en la boca y obligó a sus compañeros que se fueran. Me vestí, me limpié como pude y volví a casa. Mi marido estaba muy preocupado, pero le dije que me había dormido en el vagón. Eran casi las tres y había llamado a la policía. «¿Pero seguro que estás bien? Estás muy roja». Es que cuando me he visto sola y a las horas que eran me he asustado, le dije. «Te podía haber pasado cualquier cosa». Anda, te preocupas demasiado, cariño. Le di un beso en la mejilla y me duché, sin dejar de pensar en el negrito. Me llamó a la mañana siguiente. Se llamaba León. Me citó para ir a su casa, quería que conociera a sus hermanos mayores.

    Vivía en un apartamento con ellos y fui cuando salí de trabajar. Dos hermanitos igual de bien dotados que mi hombre. No dejé de verle en mucho tiempo.

  • De secretaria a esclava sexual

    De secretaria a esclava sexual

    Me llamo Germán y vivo en Argentina. Vivo solo, tengo relaciones pasajeras y eso me gusta pero esta relación que hoy vengo a contarles cambió mi forma de relacionarme en la intimidad.

    Por cuestiones laborales me presento en una empresa para encontrarme con un cliente, en la recepción se encuentra una hermosa mujer de 25 años. Me presento, ella llama al cliente y entablamos una charla de 3 minutos informal.

    Yo venía de una reunión en la cual salí muy favorecido y mi ego estaba a full. Así que la traté como si ella viniera por mí. Con altura, pero simpático. Entro en la reunión, al salir paso por la recepción. Ella me espera con una sonrisa y me acerco.

    -Me gusto la charla. La podríamos continuar con vino en un lugar más tranquilo.

    -si. (Me queda mirando con una sonrisa) si… Bueno me… (Le corto)

    -acá esta mi número, yo tengo el tuyo (señalo al teléfono de recepción) mejor anota tu número, te llamo y te convenzo.

    Me doy vuelta para saludar a un conocido, se acerca y en un segundo la miro. Agarro el papel con su número y con una mirada me retiro.

    A los dos días la llamo y entre charla nos quedamos de ver en un bar tranquilo de la ciudad. Ese día llegué 15 minutos tarde, ella me esperaba con una pollera corta y una camisa apretada, me acerco y al besarla casi en la boca ella algo se sorprendió, pedimos vino, hablamos de la vida y ella me sorprendió con un comentario.

    -La verdad me tomaste por sorpresa en la oficina.

    -(yo) porque, me gusto la charla y hoy la estamos pasando bien

    -sí, es que me invitan seguido y mi norma es no salir con alguien del trabajo, pero viniste tan decidido y eso me gusto.

    -Me alegra, voy por lo que me gusta, y a veces soy brusco en eso (ella solo sonrió)

    La tome delicadamente de la muñeca, me acerque como para besarla y cuando estaba a pocos centímetros.

    -bésame

    Ella me beso apasionada, la tomé de la nuca y note como algo se estremeció, me aleje varios centímetros y discretamente lleve mi manos desde su rodillas hasta su sexo. Su tanga estaba húmeda y atino a sacar mi mano y la beses y le dije:

    -separa un poco las piernas… veo que me desea (ella separa un poco las piernas y después de tocarla unos segundos, tomaos el vino y me pare indicando que nos íbamos)

    Al llegar a mi auto nos besamos contra la puerta, subimos al auto.

    -(ella) mi casa?

    -si

    -la dirección es…

    En el camino tocaba sus piernas y ella me abraso. Baje hasta su sexo. Le dije.

    -estas bien

    -muy bien (me besa)

    -(toco su tanga húmeda) me doy cuenta, sácate la tanga y dámela

    -eeee

    Ella dudo un segundo pero seguro le gusto más la situación que la vergüenza y se la quitó despacio con discreción, estaba sentada en auto y me la dio.

    -gracias, abre un poco las piernas

    Ella así lo hizo y le toque su sexo inundado, le frote el clítoris, ella se aferró a mi brazo como para que no lo saque. Llegamos a su departamento. Entramos en el asesor, yo tocaba su desnudes bajo su pollera, al entrar a su departamento nos fuimos hasta la cama, yo la desvestí y ella a mí. La di vuelta tomándola del cuello y con la otra mano fui a su sexo, introduje un dedo y con otro frotaba el clítoris, ella apretaba su cola contra mi miembro y no acostamos así, ella boca abajo y yo encima.

    La penetre algo brusco y estuve un par de minutos hasta que note si terrible excitación y pare, me levante un poco sin salir y dije:

    -para, estas bien.

    -sí, muy bien

    -Podemos para cuando quieras

    -No pares, haceme lo que quieras pero no pares

    La abrace fuerte, le mordí suavemente el cuello y la nuca, le toma de la parte superior del cuello y guie su boca a la mía. Y comencé un ritmo brusco de embestidas. Pare y me levante un poco.

    -levanta la cola (lo hiso al instante) que no se salga.

    Y la penetre con fuerzas, me elevaba ,ella no dejaba que salga elevando su cintura y la penetrarla con fuerza. El ritmo fue frenético. Ella llego varias veces al orgasmo, yo antes de acabar Salí y derrame mi semen en su cola. Me acerque diciendo:

    -ve a limpiarte y vuelve a esta posición.

    Al volver, desnuda se acostó boca abajo con las piernas algo separadas. Yo a un lado comienzo a tocarla. Bajo por la espalda hasta su cola y después su sexo

    -levanta la cintura (al hacerlo introduje dos dedos, y durante unas minutes estuve tocándola)

    Ella temblaba, la penetre despacio y acabo nuevamente. Nos quedamos dormidos.

    Al día siguiente me despierto solo, voy a la cocina y la encuentro preparando algo de comer, vestida con una remera larga y ropa interior, la abrazo por detrás besándola, se da vueltas y en 2 minutos estábamos desnudos sobre la mesa en un ritmo frenético. Llegamos juntos al orgasmo. Si salir de su vagina me senté en una silla.

    -Te gusta

    -Sí. Vos me gustas

    -Desde hoy cuando este en tu casa o la mía vas a andar sin ropa interior (la hice arrodillar en el piso y puse mi miembro cerca de su boca, lo tomo y lo introdujo en su boca, yo aparte sus manos para que solo utilice su boca)

    -Cada vez que te penetre luego me chuparas el miembro y si no acabe me haras terminar, si (ella atino a sacar el mi miembro de su boca para responder pero la tome del cabello)

    -No pares, si estás de acuerdo cierra los ojos dos veces (así lo hizo) solo pararas después de hacerme acabar

    Acto seguido comenzó un ritmo hermoso, me practicaba sexo oral con una dedicación hermosa. Acabe en su boca y solo dejo escapar algunas gotas.

    -Desde hoy vas a hace lo que te ordene pero debes estar de acuerdo.

    -(Ella) haceme lo que quieras. Pero…

    -no voy a lastimarte, pero si a transformarte en mi esclava sexual.

  • Durmiendo con el enemigo

    Durmiendo con el enemigo

    Les contaré la vez que mi cuñado y yo nos arriesgamos al hacerlo en la cama de mi hermana, estando ella dormida ahí mismo a escasos centímetros de nosotros.

    Ese día por la mañana me hablo mi hermana para pedirme que los acompañara a ella y a su esposo a una cena con clientes de mi cuñado y otros, argumentaba que no quería ir sola ya que mi cuñado se ponía a hablar de negocios y ella no soportaba a las otras señoras, acepte solo por el placer de estar un rato con mi cuñado. Pasaron por mi puntualmente a las 8:00 pm, me había puesto un vestido azul marino entallado, zapatillas altas, mi ropa interior era a tono con el vestido, en el camino a la cena platicamos de ml tonterías y mi cuñado haciendo las clásicas recomendaciones, que por favor no fuéramos descorteces con las demás señoras, que era una cena de trabajo, etc. etc.

    Total llegamos a la fiesta y casi me da un infarto cuando empecé a tratar a las demás señoras, empezando porque creo que a todas las sacaron de la misma tira de comic´s, todas hablando de obras de caridad, de viajes, de clubes, etc., en pocas palabras insoportables, después de las presentaciones mi cuñado se disculpó y se retiró a hablar con los señores, en especial con uno de edad avanzada, ese era el que compraría los equipos y el servicio.

    Hasta este momento todo era normal, pero de momento apareció en la fiesta una chica muy alta, delgada, rubia, con un vestido muy muy pegado de color rojo con un enorme escote, la espalda descubierta y una abertura en una de las piernas, honestamente me dio envidia su estatura, esta chica resulto ser la hija menor del viejito cliente de mi cuñado, así que lejos de integrarse al grupo de mujeres fue directamente a donde su papá y mi cuñado estaban, cenamos y después de la cena siguieron hablando pero ahora ya no estaba el viejito, solo mi cuñado y la exuberante chica, lógicamente me dieron celos pero los disimule, pero mi encantadora hermanita no es muy buena para eso de disimular y estaba que se moría del coraje y de los celos.

    Mi cuñado se acercó a nosotras nos presentó a la chica diciendo que era la señorita X, la cual era la encargada de firmar los papeles del contrato y lo más importante, la encargada de autorizar y firmar el pago, viendo las cosas desde un punto mercantil, era lógico tantas atenciones de mi cuñado para con ella, yo lo entendí pero mi hermana no, así que los dejamos solos pera que siguieran hablando de negocios y nos fuimos a sentar al bar, al estar ahí mi hermana por su coraje empezó a pedir y pedir bebidas, tomo casi de todas, debo aclararles que mi hermana se emborracha con dos copas, nunca aprendió a tomar, así que imaginen como se puso, cuando mi cuñado fue por nosotras después de tres horas, mi hermana estaba perdida, pero aun caminaba y hablaba.

    Nos despedimos y nos subimos al carro, mi hermana se subió en la parte de atrás y yo adelante con mi cuñado, en el camino él me venía acariciando las piernas sin ningún disimulo ya que mi hermana venia borracha y dormida, casi como muerta, al llegar a la casa la tuvo que bajar cargando mi cuñado, la subimos a su cuarto y la recostó en su cama.

    Dejamos a mi hermana acostada y él y yo quedamos muy pegaditos, empezamos a besarnos muy discretamente por miedo a que ella despertara, pero el calor de las copas y de nuestro amor hicieron que pronto nos olvidáramos de ella, me quito el vestido sin hacer muchos movimientos, después el mismo se quitó la ropa y así en ropa interior seguimos besándonos y tocándonos cada vez más candentemente, sentía su mano recorrer mis muslos y al sentir que acariciaba mi entrepierna mi cuerpo dio un sobresalto, pensé que mi hermana despertaría, pero no fue así, ella seguía en la misma posición en que la dejamos.

    Mientras gozaba con las caricias y recibía besos en el cuello, podía ver a mi hermana ahí, tirada en la cama como muerta ya solo con ropa interior y de nuevo pude hacer comparaciones, era una ropa muy conservadora, contrastaba ampliamente con la mía de color y sexy, pero el verla así junto a nosotros, mientras mis pechos habían quedado libres y ya en la boca de mi cuñado, me excitaba mucho la situación aunque me daba miedo también, mientras pensaba esto mi mano busco el pene de mi cuñado para disfrutarlo y jugar un rato con él, me baje unos instantes de la cama para chupar mi rico caramelo, le quite toda la ropa y mi lengua comenzó a jugar en su glande, lo recorrí por completo desde la punta hasta sus ricas bolas llenas de leche, en un momento me lo metí del todo en la boca arrancándole un suspiro de placer a mi cuñado, el giraba su cadera un poco y hacia algo pero desde mi posición no veía que era lo que hacía, me levanto y me sentó junto a él, ahí descubrí que los movimientos que hizo fueron para desnudar por completo a mi hermana.

    Me recostó junto a ella, me quito mi tanga y su lengua se dispuso a jugar con mi vagina, sentía como su lengua recorría mis labios y en momentos entraba en mi, sentía el roce de la piel de mi hermana en el brazo y tuve mi primer espasmo de la noche, su lengua me había llevado al orgasmo, mi hermana seguía inmóvil, él se levantó y alzando mis piernas puso su glande en mis labios vaginales, esto me encantaba, pero mis ojos no se despegaban del cuerpo de mi hermana cuidando que no despertara, gemí quedito cuando sentí todo su pene dentro de mi, sus movimientos eran lentos y suaves, descubrí algo que me éxito demasiado, mientras me bombeaba a mi, una de sus manos acariciaba y jugaba con la vagina de mi hermana.

    Conforme pasaba el tiempo sus movimientos eran mas rápidos por lo que tenía que apoyarse en mis piernas y dejo de acariciar a mi hermana, me tomo una mano y me la puso en la vagina de ella, entendí lo que quería, así que empecé a acariciar la ya mojada vagina de mi hermana, era una sensación diferente, ya que mientras mi cuñado me bombeaba riquísimo yo metía mi dedo dentro de mi hermana, era la primera vez que mis dedos tocaban una vagina que no fuera la mía, pero mi hermana seguía sin moverse.

    Cuando mi cuñado me pidió cambiar de posición aproveche para chupar mis dedos que antes habían estado dentro de mi hermana, me agrado el sabor, me puse en cuatro como perrito, el quedaba debajo de la cama y mi cabeza muy cerca de la vagina de mi hermana, al sentir ese grandioso pene entrando por mi ano, agache aún más la cabeza para levantar mas mi cadera y pudiera penetrarme por completo, al hacer esto mi cara prácticamente estaba sobre la vagina de mi hermana, cada bombeada que me daba mi amor, me obligaba a voltear la cabeza para no chocar la vagina con mi boca, trataba de cuidarme y cuidar de que no fuera a despertar, pero en un movimiento brusco de mi cuñado al clavármela por completo me dejo con la boca completamente dentro de la vagina de mi hermana.

    Quise hablar para decirle a mi cuñado, pero no pude estaba muy apretada contra esa cálida vagina, así que al intentar hablar lo único que conseguí fue que mi lengua tuviera contacto con sus labios, me excitó la situación, su calor y su sabor, en esos momentos ya no me importo nada y mientras recibía una bombeada deliciosa en mi ano, mi lengua se dedicó a disfrutar a mi casi muerta hermana, estaba al borde de la locura por la excitación que ese pene y esa vagina me daban, así que le dije a mi cuñado que no quería que se viniera en mi ano, me pregunto que donde quería su leche y le respondí que sobre la vagina de su mujer, de mi hermana, acepto y después de penetrarme un poco mas, se salió y se arrodillo frente a nosotras a la altura de la vagina de mi hermana y de mi cara, me dispuse a darle una chupada mientras jugaba con ese pene hermoso, cuando estaba a punto de reventar yo misma apunte la cabeza de su pene a la vagina de mi hermana y con mi otra mano le abría sus labios vaginales para que recibiera el rico semen de mi cuñado, los chorros de leche que salieron cubrieron casi por completo su mata de vellos y el interior de su vagina, el ver así a mi hermana me excitaba y me dedique a darle otra buena chupada para retirar el semen de su vagina, se veía hermosa llena de semen y de mi saliva, nos recostamos un rato juntos, después tome mi ropa y me fui a mi cuarto, por la excitación vivida me costó conciliar el sueño, logre dormirme casi a las 4 de la mañana.

    A la mañana siguiente mi hermana se sentía morir por la resaca, yo le preparaba el desayuno mientras mi cuñado se reía de su malestar al tiempo que la regañaba por su manera de beber de la noche anterior, ella se disculpó y lo que él le dijo casi me mata de la risa:

    «Ayer venias tan borracha que te desnude, te hice el amor y tu ni en cuenta, me tienes ahí de tu payaso haciendo mi mejor esfuerzo y tu ni enterada.»

    Ella se quedó un rato pensando y le respondió:

    «Ahora entiendo porque amanecí desnuda y con mi entrepierna mojada»

    Yo quería reírme, pero me aguante al tiempo que solo les dije, ya dejen de hablar de sus cochinadas y vengan a desayunar, claro tenía que disimular, ese día mi desayuno tuvo un sabor magnifico gracias a los restos de los jugos de mi hermana y el semen de mi cuñado que aún conservaba en mi boca. Disfruté mucho esa noche, había hecho mi primer trío aunque la tercera persona jamás se enteró.

  • Aroma de mujer

    Aroma de mujer

    Algeciras, el puerto del sur de Europa, zona de paso, de llegadas, de salidas, en invierno la zona aledaña al puerto es verdaderamente tétrica, casi siniestra, poca gente, cierta sensación de inseguridad y alguna rata de tamaño king size que cruza la calle como si fuera suya.

    Esa era la perspectiva, un container de la empresa para la que trabajaba salía para Singapur y allí estaba yo comiéndome el marrón en la gestoría naval, mi primer trabajo de responsabilidad para ellos según mi jefe, un coñazo de gestión que a ningún jefecillo de la empresa le interesaba, bajar a Algeciras a disfrutar del horrendo viento de levante un lunes otoñal era un plan poco deseable, la gestión fue lenta, eran las once de la noche pasadas cuando hambriento salí de las oficinas con la sensación del deber cumplido y me encontré con unas calles vacías y sórdidas, para colmo el hotel de cuatro estrellas de la cadena Husa mas parecía una pensión con pretensiones repleta de marinos de distinto pelaje borrachos y ruidosos y algún viajero despistado de paso, llame a mi esposa, era un buen marido, sin excesivo apasionamiento pero sin ninguna pretensión de infidelidad, mi única pretensión, en esos momentos era comer algo, un bocata, una tapa de ensaladilla, algo que aliviara mi estómago vacío antes de irme a dormir y partir por la mañana hacia Madrid y no volver a ver Algeciras en mucho tiempo, después de llamar a mi mujer callejeé por las calles desiertas, lunes, todo cerrado, cerradísimo, al llegar a un cruce de calles observé una taberna tipo irlandés que a pasar de tener la persiana echada hasta la mitad aún tenía la luz encendida me asomé bajo la persiana, un par de clientes terminaba sus consumiciones.

    El camarero me dijo que iba a cerrar pero se debió de apiadar de mi cara de hambriento pues se acercó a la cocina para preguntar, una chica con un gorro blanco de cocina que le tapaba el pelo asomó su cara por la ventanilla y me preguntó que quería comer, mi respuesta fue sencilla:

    -Lo que tengas, no son horas para caprichos amiga.

    Ella sonrió y me dijo que se iba a preparar un filete de ternera con un huevo frito, sonreí como si me hubiera tocado una cesta de Navidad en un sorteo y le dije que si me hacía lo mismo a mi le estaría eternamente agradecido, ella sonrió y me dijo que en diez minutos podría cenar, me pedí una cerveza que bebí mientras los dos clientes terminaban y se despedían, la chica de la cocina le dijo al camarero que como no iba a cenar podía irse si quería y que ella se encargaría de cerrar el bar y cobrarme, parece que el camarero esperaba la propuesta como agua de mayo pues en el acto acepto el ofrecimiento, se echó una caña de cerveza, la bebió de un trago y se largó por la puerta.

    Diez minutos y mi filete con patatas y huevo frito estaba delante de mí, la chica con su indumentaria de cocinera lo sirvió, fue en ese momento, cuando comenzamos a hablar del poco ambiente de la ciudad cuando noté por primera vez que no era española, le pregunte:

    -Soy de Marruecos pero llevo ya quince años en España.

    No era hermosa, nada en ella me llamaba la atención.

    Me propuso compartir mesa y acepte por cortesía, comimos, ya sin su uniforme de trabajo mejoró un poco pero no mucho, normal de cara, regordeta, un par de tetas, eso sí, bien puestas, bajita, poco más de 1.60, tras comer me ofreció café y acepte encantado, me senté en la barra a esperar mientras la maquina hacia los cafés y la chica, realmente amable, limpiaba y recogía la mesa donde habíamos comido, cuando puso los cafés la chica se sentó en el taburete y comenzamos a charlar, se llamaba Lily, era despierta, agradable aunque su vestuario, unos vetustos vaqueros de mercadillo y un ajado jersey de lana no ayudaban a realzar sus presuntos encantos, entonces algo impensable me ocurrió, su proximidad, su olor a sudor, no era un olor desagradable a pesar de que soy bastante escrupuloso con estas cuestiones, era el olor típico de una persona limpia que trabaja a altas temperaturas entre fogones y suda, su olor, su odor di femina, no solo no me resultaba desagradable de entrada sino que me afectaba, yo mismo estaba casi escandalizado de mi reacción involuntaria, su olor me atraía, su química corporal había soltado algún recóndito resorte de mi cerebro, un resorte más normal en un hombre de las cavernas que en un ciudadano del siglo XX, su olor me excitaba, me calentaba, me hablaba de una hembra receptiva, llámalo química, feromonas o como coño quieras llamarlo, despertaba mi instinto sexual mas animal, yo un joven casado, formal, sin ánimo de aventuras sentía un deseo inexplicable por una chica que no me había resultado atractiva físicamente, salvo su abundante melena negra y rizada una vez se deshizo del gorro de cocinera que lo ocultaba, nada de su físico me había llamado la atención especialmente, ella parecía también dejarse llevar por la situación, como si de mi se desprendiera algún tipo de señal de la que yo no era consciente, hablamos y charlamos como amigos y la invite a tomar una última copa en un pub que había junto a mi hotel, ella no bebía alcohol pero aceptó la invitación, caminamos por la calle juntos con buen rollo, sonriendo y charlando, su olor me invadía, lo tenía en la nariz, en el cerebro, en el sentir y me resultaba cada momento más atrayente.

    En el pub estuvimos charlando hasta que a las tres de la madrugada nos dijeron que el cierre seria inmediato, yo me debatía entre invitarle a subir a mi habitación o no hacerlo, no quería engañar a mi mujer, no quería abusar de la confianza que me había ofrecido y del magnífico rato que habíamos compartido pero me la quería follar, algo dentro de mi se rebelaba, cada vez que me acercaba aspiraba inconscientemente para embriagarme con ese olor, que generalmente en las mujeres me produce rechazo y asco y que en ella era como un imán, como un cebo en el anzuelo invitándote a picar.

    Cuando salimos del bar me quedé callado, ella me preguntó que me pasaba:

    -Me caes de puta madre, lo estoy pasando genial y aunque soy casado me gustaría seguir más tiempo contigo pero no quiero estropearlo ni que pienses que me quiero aprovechar de ti o que no te respeto pidiéndote que subas a la habitación, estoy temblando, nunca mi conciencia y mi deseo habían vivido una confrontación semejante.

    Ella sonrió comprensiva:

    -A mi me pasa lo mismo, no me gustan los rollos de una noche pero hay algo que me empuja a ti y a intentar gustarte, estamos en las mismas

    -¿Qué hacemos? –pregunte queriendo evadir mi responsabilidad pero también porque la veía más capaz y lucida para tomar una decisión.

    -Vamos a tu habitación –me dijo convencida y sonriente- aquí la gente tiene una frase que dice “de perdidos al río”

    Subimos en el ascensor un poco cortados, mirándonos, serios, ella soltó una risita nerviosa y me tomo la cara con una mano y me beso en los labios.

    La habitación que a mi me aprecia un horror a ella no se lo pareció tanto, sobre todo el baño, completo con bañera, ella me dijo que si podía abusar de mi confianza y darse una ducha pues la necesitaba, sudaba mucho trabajando.

    -Que suerte tener un baños así, el de mi casa es muy pequeño, solo con un plato de ducha.

    Recordé que llevaba en la bolsa de aseo unas sales de baño y le dije:

    -Lo he pensado bien, no te vas a duchar aquí

    Ella me miró seria interrogándome con la mirada como si hubiera hecho algo que me hubiera molestado. No le di tiempo a preguntar, zanje su preocupación en la siguiente frase.

    -Te voy a preparar un baño de princesa, tu prepara algo de beber del minibar mientras yo te lo apaño- también descubrí en mi neceser, no sé que hacia allí, una vela de color amarillo.

    -No puedes entrar hasta que yo te llame- le avise desde el baño.

    Abrí el agua caliente un potente chorro, la gradúe la temperatura hasta que me aprecio correcta y justo donde caía el agua iba echando abundante gel de baño a la vez que removía el agua con la mano con lo que conseguí una espesa espuma sobre el agua, cuando el nivel del agua superaba la mitad de la bañera, encendí la vela, apague la luz del baño y la llamé:

    -¡Lily! Ya puedes venir

    Ella se asomó tímida a la puerta del baño y sonrío radiante cuando vio la luz tenue y el baño repleto de espuma, de forma espontánea nos abrazamos y besamos, me encanto su boca, su lengua, su sabor, el grosor de sus labios que mordí con dulzura, pero era el olor que emanaba de su cuerpo lo que me volvía loco, nos separamos y le dije que se tomara las cosa con calma, sin prisa:

    -Disfrútalo, yo veré un poco la tele. Y la deje sola en el baño con la puerta entreabierto, me puse ropa cómoda, un pantalón de chándal y una camiseta, me fume un cigarrillo y espere paciente, después entre en el baño, Lily, ensimismada, dio un pequeño respingo al verme, sorprendida, le sonreí y le lance un beso al aire, ella respondió con una sonrisa.

    Encendí la televisión mientras la oía salir del baño y el ruido del secador de pelo unos minutos después, tímidamente asomó con una toalla liada en el cuerpo, su abundante melena negra recién lavada lucia salvaje, esbozaba un amago de sonrisa, entre la timidez y la complicidad.

    Me quedé boquiabierto, la toalla ajustada a su cuerpo marcaba una silueta realmente atractiva, su trasero que me había pasado casi inadvertido bajo sus ajados vaqueros apretaba la toalla, sobresalía, de perfil ofrecía la vista que debe de ofrecer un culo como Dios manda, bien puesto y en su sitio, y nuevamente me puse nervioso y tembloroso, nuevamente presentir que podía ocurrir algo, que iba a ocurrir algo entre nosotros, titubeando, con el deseo rogándome que me acercara y ella y la conciencia frenándome, fue ella la que con una hermosa sonrisa tomo la iniciativa, nos besamos, con nuestras lenguas buscándose, fue un beso largo, kilométrico, donde se fundían el deseo y la complicidad, a pesar del olor a limpio, a gel de baño, ese inexplicable fragancia que me subyugaba prevalecía, invadía mis sentidos, no me quería alejar, tentado de despojarla de la toalla y tenerla desnuda ante mi me contuve, yo estaba vestido, así que la tome de la mano y la invite a ir a la cama y ahí si, ahí el nudo de la toalla se deshizo y esta callo sobre la cama, Lily me ayudó a quitarme la camiseta porque yo me quede embobado, durante diez años el único cuerpo desnudo que había visto, en vivo y en directo, era el de mi esposa que era delgada y con poco pecho, el físico de Lily era generoso, su melena negra y rizada, sus pechos llenos y redondos coronados por abultados pezones marrón oscuro, su coño, oculto por una pelambrera negra, rizada y poblada que ascendía hasta su ombligo, sus muslos gruesos, sus pantorrillas estrechas y un culo redondo, sobresaliente, su piel fina poblada de vello oscuro, en sus brazos, sus axilas, a las que disimuladamente acerqué la nariz para aspirar su aroma, era la primera vez que estábamos juntos, que nos prodigábamos caricias y besos pero parecía que lleváramos en ello toda la vida, compenetrados, fluidos, me empeñe en sus tetas, fantásticas, duras, las bese y amase, chupe sus pezones que respondieron con dureza, a Lily le gustaba, gemía sin cortarse:

    -No sé lo que me pasa contigo -me dijo- normalmente soy muy cortada en la cama, sobre todo la primera vez.

    -Yo soy igual pero estoy contigo como no he estado nunca con una mujer –y dicho esto me armé de valor baje de sus tetas besando y lamiendo su vientre soplando y besando la zona de vello bajo su ombligo hasta llegar a su pubis, aparte el pelo que tapaba el tesoro y me encontré con un coño fantástico, con dos gruesos labios marrones y un clítoris victorioso, del tamaño de una perla, aspire y me impregne de esa fragancia animal que me enervaba, de ese olor a hembra que había sido el motivo por el que me había pasado por el forro las convenciones y mis pretensiones de marido fiel, la fragancia de su coño fue la responsable de una de las erecciones más soberbias y salvajes de mi vida, pase mi lengua por su raja, la penetré con la lengua, le di chupaditas a sus labios y me empeñe en el clítoris que respondía erecto y duro a las caricias de mi lengua, Lily me tomaba de la cabeza y la apretaba desbocada contra su coño, su olor, su sabor, me resultaban hipnóticos, comí coño como pocas veces lo he comido y como pocas veces lo he disfrutado, su fragancia era adictiva, su mojada abundante, su pelambrera estaba pegajosa, la parte interna de sus muslos brillantes de néctar derramado, tenía la mandíbula desencajada pero seguía comiendo coño, chupando y lamiendo su clítoris, sus labios, penetrándola con los dedos, sintiendo como después de su primera corrida los orgasmos sobrevenían continuados, como estiraba sus piernas, apretaba mi cabeza y gemía profundo y ronco anunciando su venida, un torrente de zumo de coño que degustaba con un ansia y un placer que pocas veces en mi vida he vuelto a experimentar.

    Me incorporé a su altura y la bese con autentico amor, sus ojos negros brillaban delatando los efectos de su placer y sonreía, la chica que me había parecido del montón se me ofrecía ahora a los ojos hermosa, deseable, una diosa norteafricana que se estaba saltando conmigo los tabúes de su pérfida y represora cultura musulmana al igual que yo me estaba pasando por el forro de los cojones todos los tabúes de la pérfida y represora cultura católica.

    Recuerdo aquel beso, aquel abrazo, el roce de sus pezones duros en mi pecho, sin desprenderme del beso me situé sobre ella, entre sus piernas, no tuve que ayudarme de la mano para dirigir mi polla a su objetivo, como si tuviera un sonar en el prepucio mi verga atinó a la primera en su objetivo, entrando en un coño más que cálido, caliente, jugoso, apretado, exquisito, cuando la penetre en su totalidad ella suspiro con cierto alivio y comenzamos un lento y sinuoso movimiento de follada, estaba en el cielo, después he tenido la suerte de experimentarlo con otras amantes pero no es una cualidad muy extendida en ellas y mucho menos una condición innata, el cascanueces le llaman los franceses, la habilidad, en este caso innata y en la mayoría producto de un entrenamiento específico, de una mujer para controlar los músculos internos de su coño y aplicar a la polla que le penetra la presión adecuada para aumentar el placer y el gozo del hombre, pocas veces he tenido tanto autodominio en una situación sexual, quería amarla, darle placer, darle lo mejor y me sentía fenomenal pues a pesar de la excitación y la calentura que la experiencia me proporcionaba me sentía con una plenitud inédita, entregado a recibir placer y darlo, de disfrutar de un cuerpo afín que reaccionaba, casi telepáticamente, a mis estímulos como yo reaccionaba a los suyos, la sensualidad disparada, nunca una acción tan básica, tan ancestral meter y sacar la polla del coño, el coito, había tenido para mi una dimensión tan erótica, tan espiritual, una verdadera comunión de los cuerpos, modulábamos el deseo, acelerando o atenuando el ritmo de la follada hasta que Lily derramó sus jugos en mi polla empapando mis pelotas, salí de ella con la polla brillante y lubricada, apenas unos segundo empleó Lily en recuperarse de sus orgasmos y complacida y complaciente acerco mi polla, brillante por su néctar a su boca y la mamó como una experta, pajeando el tronco y chupando con ganas la cabeza, le avise de mi urgencia:

    -¡Me corro!

    Apretando mi polla con la mano la saco de su boca, mi corrida fue una erupción, la leche salía disparada, a su cara, a su pelo, a sus pechos, mi verga sufría convulsiones orgásmicas mas que placenteras, una sensación única, imborrable en mi memoria.

    Con una gracia propia de las mejores amantes, moviendo su esplendoroso trasero, Lily se fue al baño y se metió en la ducha, yo le seguí y me metí con ella, no quería dejarla, quería tenerla junto a mi, quería amarla, quería acariciarla, besarla, olerla, bajo el chorro de agua de la ducha, abrazados como dos adolescentes.

    Volvimos a la cama y charlamos, confidencias de dos conocidos con almas gemelas, me sorprendió contándome que siempre le había dado un poco de asco chupar polla y que sin embargo conmigo le había parecido tremendamente excitante, que había actuado, por primera vez en su vida, como vio que mamaba polla una actriz porno en una peli que vio, que los escrúpulos habían desaparecido, abrazados, cuando mi polla en un tiempo inusualmente corto recupero su erección, una más que notable erección, ella tomó la iniciativa, yo quede tumbado en la cama y Lily se subió a horcajadas sobre mi, nuevamente no fue necesario manipular nuestros órganos sexuales para que se encontraran, sentí los labios de su coño besando la punta de mi polla y como mi verga era acogida en el interior de Lily, un coño perfecto, el refugio mas acogedor que mi polla ha encontrado, el mejor anfitrión.

    Reanudamos la follada lenta, cariñosa, Lily se movía felina sobre mi, dejando caer el peso de su cuerpo en mi polla para que la penetración fuera total y haciendo movimientos circulares y de vaivén sobre mi, el paraíso en la tierra, nos besábamos, chupaba sus pezones entregado, sintiendo como mi polla vibraba en su coño y cuando la penetración era total sintiendo ese estimulante apretón de los músculos de su vagina, el ritmo tranquilo, el sonido de mi polla chapoteando en el coño encharcado de Lily, han pasado mas de veinte años y su recuerdo sigue indemne, aun aspiro el aire esperando encontrar ese olor de mujer, odor di femina, que me hizo alcanzar el éxtasis con una mujer desconocida, Lily saco mi polla enhiesta de su coño y comenzó a juguetear con ella a la entrada de su culo, nueva sorpresa, hacia mas de una docena de años que mi polla no visitaba un culo, tuve una novia aficionada el sexo anal, después mi esposa se había negado tajantemente a que le penetrara por el culo, ahora con toda naturalidad la cabeza de mi polla ya había abierto el culo de Lily sin apenas dificultad, solo con la lubricación de sus jugos y penetraba en su angosto y estrecho agujero, cuando Lily se dejó caer sobre mi polla y esta le penetró hasta la raíz comenzó a mover su cabeza y su cuerpo como en una letanía mística y comenzó unos movimientos sensuales que me transportaron al mas cálido universo del placer, sus pezones estaban a reventar, desafiantes, los ofrecía a mis labios mientras arreciaba la follaba y Lily botaba literalmente sobre mi verga, discretamente la vi tocarse el clítoris, nunca había visto a una mujer actuar con tal confianza en la cama y yo tampoco lo había hecho, no había fronteras, estábamos unidos, éramos uno, mantuvimos la postura hasta que note un poco cansada y le ofrecí cambiar.

    Lily se puso a cuatro patas y un poco mas y me da un infarto, su culo moreno, redondo, duro, elástico, fantástico, precioso, con una raja oscura que acababa en su coño peludo, sus labios magníficos asomaban en esta posición entre la pelambrera rizada y negra, apunte la polla en su ojete palpitante y la penetre, ella colaboró en todo momento haciendo la entrada de la polla en su culo mas placentera y rápida:

    -Dame duro cariño, ahora estoy a punto.

    Podía sentir su mano que manipulaba su clítoris y mis pelotas mientras yo embestía en su culo, sus gemidos, su entrega, una enculada de ensueño a una mujer que la gozaba, su mojada no se hizo esperar y nuevamente el olor me llevó al paroxismo, su orgasmo disparaba fragancias que me capturaban, que me entregaban, que me exaltaban, me corrí en su culo, mientras ella abriendo y cerrando su receptáculo ordeñaba mi rabo como una maestra del sexo, como una diosa, recibiéndome en sus entrañas, ella cayo tumbada boca abajo y yo sobre ella, oliéndola, lamiéndola y besándola, la luz del día asomaba entre las cortinas de la ventana, así nos quedamos dormitando, después de lado, con mi polla dentro hasta que la pérdida de su dureza facilito el desalojo.

    Me desperté sobre las diez de la mañana, sin atisbo alguno de remordimiento, solo sensación de plenitud que se vio acrecentada cuando observé el plácido sueño de Lily, nunca una mujer me había parecido tan hermosa, nunca había tenido la certeza al despertar de estar con la mujer que me podía hacer feliz, con la que mejor me había compenetrado, con la que mejor había follado, mis besos y caricias la despertaron en el momento justo en que ya situado entre sus piernas mi polla ingresaba en su coño, abrió los ojos encantadora, me regalo una sonrisa y emprendimos la mas sabrosa follada mañanera de mi vida, apreciamos que llevábamos toda la eternidad juntos, un polvo maravilloso.

    Nos duchamos juntos, tristes y felices, felices por lo vivido, tristes por la separación:

    -¡No quiero dejarte! -le dije convencido

    -No me hagas promesas que no puedes cumplir -me contestó.

    Yo era un hombre casado, poco experto, un tipo normal sobrepasado por los acontecimientos, ella una chica de familia musulmana humilde, todas las convenciones sociales actuaban en nuestra contra. Nos despedimos sin besarnos a la salida del hotel, respeto y discreción, verla partir, con sus vaqueros raídos, con su jersey de lana pasado de moda, en mi alma algo se quebró, no intercambiamos direcciones, teléfonos, no eran tiempos de móviles y email, lamentablemente.

    Mi matrimonio fue para mi a partir de ese momento y hasta mi divorcio una trampa social, ahora sabía lo que era amar y no fue por amor por lo que me case sino obligado por la situación y las convenciones sociales.

    Un mes pase debatiéndome en lo mas profundo de mi ser, un día armándome de valor llené el deposito del coche y me planté en Algeciras, Lily, su olor, su sonrisa, sus pezones y forma natural y sana de tratarme estaban impregnados con tinta indeleble en mi mente. El bar donde trabajaba estaba cerrado, pregunte a los vecinos y a los comerciantes cercanos, nadie sabía nada, el bar donde trabajaba cerró sus persianas definitivamente un par de semanas después de mi encuentro con Lily, nunca mas la vi, nunca mas supe nada de ella.

  • Obligaciones del trabajo

    Obligaciones del trabajo

    Lunes, que día más feo, me da corte tener que salir a trabajar hoy, pero ni modo, debo hacerlo, por más que me pueda molestar, así que me dirijo a mi oficina, es bastante tedioso trabajar los lunes, así que decido retrasarlo hasta el último momento, saber todo lo que me espera: «Oye, que si me das autorización para esta factura», «que hay un problema con el Lic. Cortes» que si esto o que si lo otro, ufff…

    Llego y la noticia de bienvenida es que debo atender a una persona del extranjero, lo que me molesta aún más, pues pienso en que además de todo, ¡debo pensar en otro idioma! es mi día de mala suerte, pero como no me queda más remedio, me voy a la sala de juntas, y al entrar me presentan a un hombre muy interesante, latinoamericano, de Sudamérica, es más, tanto me impacta su presencia que lo único que alcanzo a entender es eso, ni su nombre, ni de dónde viene, no sé qué es lo que tiene que sus ojos me tienen hipnotizada…

    Así que empezamos a tratar el tema y logro concentrarme en sus requerimientos, sencillos y ya sé quién realizara el trabajo, así que poniéndome en mi papel resuelvo todo en poco tiempo, después de terminar la parte profesional, él me invita a comer algo, le digo que tendría que esperar hasta mi hora de salida porque no tengo permitido ese tipo de salidas de la oficina, entonces entra mi jefe, feliz de haber recibido la noticia del éxito del trabajo (la verdad fue lo más fácil del mundo) entonces empiezan a hablar entre ellos y escucho como mi jefe me dice que lleve a nuestro cliente a ver los departamentos que la empresa proporciona a nuestros clientes para su estancia en la ciudad y que me asegure de que tiene todo lo que necesita, yo casi abro la boca de la sorpresa, pero obedezco, voy a mi oficina y aviso que no estaré por unas horas, que me transfieran las llamadas muy urgentes a mi celular, si no, que dejen recado y que las atenderé por la tarde…

    Así salimos de la oficina y nos dirigimos a su hotel, para recoger todas sus cosas y yo le espero abajo, él regresa en pocos minutos, cancela su cuenta y lo llevo a los departamentos, y al entrar le muestro todo, él queda conforme y se dirige a la recámara, yo espero para preguntarle si necesita algo más, pero estoy muy nerviosa, y excitada, así que cuando él sale sin el saco y la corbata, mostrando gran parte de su pecho, siento la garganta seca…

    Él se acerca y me toca la mejilla, y respirando entrecortadamente se acerca y me besa, en ese instante sé que es mi perdición, y no me importa, me susurra al oído, mientras me quita el saco que como lo único que desea es a mí y mi jefe me ordenó proporcionarle todo lo que desee, debo ser muy obediente, eso me hace estremecer, y me dejo llevar, así que me quita el saco, luego la blusa y por último el sostén de encaje negro que llevo, y se apodera con ambas manos de mis pechos y los masajea y excita hasta sentirlos totalmente duros, entonces baja sus manos a mi falda y, cuando pienso que me la quitará, sólo la sube hasta mi cintura y me agarra las nalgas y me las masajea, metiendo las manos bajo la tanga para acariciarlas directamente, y me aprieta contra su cuerpo, y empieza a caminar hasta ponerme contra una pared…

    Entonces empieza a besarme aún más, mi cuello, mis pechos, las manos en mis nalgas, me tiene en su entero poder, y me fascina, sigue mordiéndome los pezones y sus manos buscan el modo de quitarme la tanga sin quitarme el liguero, lo siento un poco impaciente, tanto que acaba bajándola sólo hasta donde se puede y mete la mano entre mis piernas, para empezar a masajear, pasarla por sobre mi conchita una y otra vez sintiendo cómo empiezo a mojarme…

    Entonces baja su boca y la pone cerca de mi conchita, pero mi tanga le impide acercarse más así que en un arranque de desesperación la rompe y me la quita, eso me molesta un poco y cuando pretendía decírselo, me levanta la pierna y mete su boca entre las dos y empieza a lamerme, simplemente me olvido de mi enojo por haberme roto la tanga, y siento como me abre la rajita y mete la lengua hasta donde le da, lo que me pone a mil, y empiezo a gemir como loca, qué maravilla sentirle…

    Después de un rato, cuando se cansa de darme placer, se pone de pie y me hace ponerme de rodillas y me hace abrirle el pantalón y sacarle el pene, que está como un tronco, y me dice que ahora debo yo darle placer a él, y sin más comienzo, de manera experta a lamérselo todo, es grueso, deliciosamente suave… y lo lleno totalmente de saliva hasta que, mojado como deseo, empiezo a metérmelo a la boca, hasta la garganta y luego suave, muy suave empiezo a moverme, él toma mi cabeza en sus manos y empieza a movérmela a su gusto, más rápido cada vez, y me pide que le agarre las bolas y las masajee, lo que hago sin dudar…

    Y lo escucho gemir incontrolable, tanto que me empuja y me deja sentada en el piso, empieza a respirar pesadamente, lo que indica que estuvo a punto de correrse en mi boca, así que empieza suave a tranquilizarse, y me hace ponerme de pie y cuando estoy frente a él me pone de espaldas contra la pared y se pega a mí, y me levanta una pierna y me obliga a abrirla pegada a la pared y se acomoda y de una poderosa embestida me clava su tronco dentro de mi rajita hasta el fondo, tanto que poco falta para meterme también las bolas, y empieza salvaje y muy rápido a embestirme, lo que en pocos segundos hace que me corra estrepitosamente…

    Así que una vez conseguido que me corra, me voltea y me carga con ambas piernas colgando de sus brazos, me aprisiona a la pared y me vuelve a penetrar y empieza a moverse una y otra vez contra mí y me levanta y me baja sobre él una y otra vez sin parar, lo que me tiene más que hirviendo, son como masilla en sus manos, y se mueve deliciosamente, una y otra vez sin parar, y yo simplemente soy un grifo abierto, estoy tan mojada que escurro, maravillosamente delicioso todo lo que me hace sentir, yo contengo mis gritos pero él lo nota y me pide que grite lo que quiera, que diga lo que quiera, que le excita oírme, que desea oírme y para reafirmarlo me da con más fuerza, por lo que acabo gritando y gimiendo con cada movimiento, hasta que me vuelvo a correr…

    Entonces me dice que por lo menos me faltan tres orgasmos más y que todos serán en posiciones distintas, y en ese momento me lleva al sofá y me sienta en la orilla del brazo del sillón y me tumba hacia abajo, quedando mis caderas sobre el brazo y expuestas a él, entonces me abre las piernas al máximo, y haciendo esto coloca su tronco dentro de mí y empieza a embestirme una y otra vez, es sorprendente el ritmo que sostiene y el placer que puede darme en cada arremetida, no para de meter y sacar su duro tronco hasta el fondo de mi vagina, que sigue empapada, y luego de unas arremetidas sube mis piernas hasta ponerlas juntas y estiradas a todo lo alto por lo que está más estrecho mi conducto lo que nos da más placer, y sigue así más y más rápido hasta que siento como acabo una vez más…

    Él sonríe y me dice que solo faltan dos, yo estoy toda sudorosa y temblorosa por tanto placer, pero sé que él no parara hasta que logre arrancarme dos orgasmos más y acabar él, así que me pregunto qué más me hará, y me pone de pie, me hace inclinarme y me recargue en el sillón, pero de lado, me levanta una pierna muy en lo alto, para abrirme la vagina de nuevo y una vez más se clava dentro de mí y arremete salvajemente, yo estoy más sensible y sin parar me da con todo una y otra vez sin parar, y yo grito de tanto placer y gozo, es delicioso y maravilloso, y no para, lo escucho gemir y decirme, «así nena, no pares princesa, así bebe, así bebé, así mi amor dame otro, regálame otro bebé, así, así bebé, no te contengas, acaba, acaba, acaba asiiii, así preciosa, asiii», justo cuando me escucha correrme una vez más, siente cómo me convulsiono y lo goza…

    Entonces me dice que falta uno y que entonces se dejara ir, la verdad es que ya no imagino cómo me pondrá, por lo que me dejo llevar, y me coloca sobre la mesa de la cocina, y me levanta las piernas hasta sus hombros, me dice que será en dos partes, así empieza a bombearme una y otra vez sin parar, haciéndome gozar salvajemente, y es que estoy tan sensible que con pocas arremetidas me corro, él se ríe y me dice que entonces deberé de darle un último orgasmo, en el que acabaremos juntos…

    Me pone con las piernas en el suelo, en la mesa, para penetrarme desde atrás, penetra mi rajita dos o tres veces y luego abre mis nalgas hasta donde más no dan y me acerca su tronco a mi culito y muy suave comienza a meterlo, me duele y se lo digo y él me da más, sin parar, pero muy suave hasta que entra la cabeza, luego empieza a meter todo el tronco hasta llegar a chocar las bolas contra mis nalgas y empieza a moverse suave, él sabe que me duele porque me escucha, pero me dice que empezaré a gozarlo en pocas arremetidas, y es verdad, cuando empiezo a pedirle más, se deja ir y empieza a moverse más rápido, agarrándome el pelo y jalándome, lo que me excita más, y con otra mano se apodera de mis pechos y los pellizca alternadamente uno y otro, sin parar de meterme ese tronco en el culito, una y otra vez, más y más y más., y le digo que me voy a correr otra vez, y me dice que él también, así que me da más rápido y me corro maravillosamente, cuando estoy acabando ese delicioso orgasmo, le siento dispararse dentro de mi culito, y caer sobre mí, agotado…

    Pocos segundos después, se retira de mí y me lleva al sillón y nos tumbamos ahí, abrazados y exhaustos…

  • Trío realizado con mi amante y su amante

    Trío realizado con mi amante y su amante

    Una mujer de 30 y tantos años yo apenas 30 y otro de no sé cuántos se dé su existencia por conversaciones con ella, ella vive con su pareja y sus dos hijos desde que la conozco le gusta el sexo en exceso le encanta se moja cada tanto que nos escribimos cuando le cuento historias o le envío fotos de mi pene.

    En alguna ocasión me conto que después de mucho tiempo de serle fiel a su pareja se cansó necesitaba más y tuvo la oportunidad de hacerlo y no la desaprovecho ella y yo nos conocemos desde hace tiempo fue de esas mujeres que te pueden enseñar mucho solo con un beso, hace años no cojo con ella y aun extraño esos momentos me encanta recordar como mi pene se desliza por su vagina hasta entrar a lo más profundo. Pero esa sensación no la siento con ella hace mucho tiempo a pesar de que aún nos hablamos y escribimos principalmente para provocarnos. En varias ocasiones hemos hablado para ponernos de acuerdo y vernos y desahogar ese estrés acumulado y las ganas que nos cargamos.

    En una ocasión se nos dio, nos encontramos en un café que estaba intermedio entre su trabajo y su casa un día entre semana algo extraño eran casi las 2:30 su esposo estaba trabajando fuera de la ciudad yo estaba trabajando pero mi trabajo me permite entrar y salir sin problemas, y ella pidió permiso para ir al médico, bueno no soy médico paro digamos que lo soy, estando hablando y aguantándonos las ganas de comernos sin pudor, cuando como cosa del destino entro su amante se saludaron de beso en la mejilla quien los viera no sospecharía que tiene cuento, lo invitamos a sentarse, me voltee para llamar a la mesera vino tomo la orden seguimos hablando como si nada de igual forma nos presentó como sus amigos y ya.

    Él se paró para ir al baño y ella me conto que cuando me volteé para llamar la mesera le dijo que tenía casa sola que sus hijos no estaban que si iban un rato, ella me miro como diciéndome no sé qué hacer si con él o con migo, en ese momento me acorde que ella quería hacer un trio con dos hombres: ”contexto, ella ya tuvo esa experiencia pero no le fue muy bien” y en varias ocasiones en nuestras conversaciones hemos tocado el tema así que me pareció buena idea proponerle hacer realidad su fantasía con sus dos amantes; le conté, su cara dejaba ver sorpresa no sabía que decir además de que no sabía que diría el, creo que eso era lo que más le preocupaba en sí.

    Así que le dije que apenas el llegara yo me levantaría para ir al baño igual que aprovechara y se lo propusiera, que lo incitara acariciándole el miembro o que le dijera que le dejaría metérselo por su culo para que se animara. Así lo hicimos cuando regrese él se paró para ir a la caja, y ella me comento que al principio estaba renuente pero que después lo convenció efectivamente nos fuimos para la casa del hombre, un apartamento normal sala comedor cocina baño y dos habitaciones una de él y la otra de sus hijos.

    Llegamos ninguno sabía que hacer así que nos sentamos en el sofá ella en el centro la verdad imaginarme coger esa mujer me ponía a mil sin importar que me tocara compartirla, además esa también era una de mis fantasías tirarme una mujer con otro hombre y poder tirarme a dos mujeres al tiempo, ella tomo la iniciativa y lo beso primero a él mientras acariciaba mi pene por encima del jean, de un momento a otro se paró, nos quedamos mirando con el hombre un momento inmediatamente ella se paró se dio la vuelta lo siguiente que vimos fue se te agacho un poco dejándonos ver su hilo dental que llevaba bien metido entre sus nalgas, después se incorporó y simplote se quitó la blusa esta sin sostén lo que nos dejó ver al volverse a nosotros fueron sus senos descubiertos y sus pezones duros ella se agacho nuevamente y cada uno empezó a lamer un seno, sin darnos cuenta ambos tuvimos la misma idea deslizar nuestras manos por su pierna hasta llegar a su vagina estas se encontraron esa rica y húmeda vagina nos miramos por un momento no, nos incomodó, acto a seguir cada uno le metió un dedo en esa vagina húmeda y deliciosa sentíamos el olor de su vagina cada vez era más fuerte, mientras sus manos se deslizaban a nuestros penes.

    Nos acarició sobre el pantalón por un momento luego nos detuvo se incorporó, se dio media vuelta y se dirigió a la habitación, mientras caminaba deslizó su falda hasta que vimos desnuda de espaldas a mí se me empezó a para cada vez más al ver su espalda desnuda su hilo que estaba a la altura de su cintura y luego desaparecía hasta llegar a su vagina húmeda su hilo estaba totalmente empapado caminaba despacio a cada paso se oía el resonar de sus tacones sobre el piso, esto me calentaba aún más aún tenía sus medias veladas puestas que le llegaban hasta los muslos; La perdí de vista cuando entro a la habitación.

    Después de eso nos quemado mirando entre nosotros como estando de decidir quién se pararía primero para ir a darle a ese hembrononon que nos tenía a ambos volando a los dos se nos notaba la señora erección, Después de unos segundos nos paramos y decidimos ir tras ella cuando llegamos a la habitación ella estaba sentada en el borde de la cama con sus dedos entre su vagina había retirado su tanga solo un poco para meter sus dedos.

    Nos acercamos un poco su cara quedó a la altura de nuestros miembros, empezamos a desvestirnos yo me quite mi camisa el hizo lo propio, ella dejo de masturbarme y empezó a desabrochar nuestros cinturones y bajarnos el pantalón yo solo reaccione para levantar mis pies quitarme los zapatos y el pantalón sobre mis bóxer se veía mi gran excitación y la humedad de mi pene ya está soltando líquido pre-seminal, él estaba casi por las mismas, no detalle nada porque solo pude reaccionar a su mano tomando mi pene con sus dedos húmedos por sus líquidos.

    Empezó a masturbarme mientras con su otra mano acariciaba el abdomen del otro amante apenas veías como sus uñas recorrían su cuerpo de un momento a otro introdujo mi pene en su boca luego saco su lengua para lamer mi líquido pre-seminal y humedecerlo con su saliva mientras empezaba a masturbar a su otro amante, esta escena me excitaba cada vez más, de un momento a otro soltó del pene de su otro amante para tomar mi pene con ambas manos mientras él se ubicaba detrás de ella y empezaba a empujar su cabeza cada vez más fuerte haciendo que se tratara todo mi pene, de un momento a otro lo saco de su boca lo lamió, por todos lados y se recostó él se puso de rodillas sobre si cara para meterle su pene en la boca y que le hiciera el oral su gacho un poco y empezó a lamer sus tetas sus pezones grandes y duros, el empezó a moverse de arriba abajo penetrando su boca como si fuera su vagina.

    Mientras yo pasaba mi lengua por su abdomen hasta llegar hasta su clítoris y pasar a su vagina, empecé a lamerla , apenas realice esto ella quiso gemir pero no podía de lo ahogada que la tenía el pene de su otro amante, con mi mano empecé a buscar mi pantalón hasta que lo alcance saque de mi pantalón un preservativo, lo destape para ponerlo en mis dedos, para empezar a estimular su culo, apenas lo sintió trato de detenerme pero su otro amante la detuvo y lo que hizo fue engullirle más su pene, y apretar sus senos, ella se retorcía con fuerza queriendo soltarte pero no le podía después de unos minutos se rindió al placer. Mi lengua sería lamiendo su jugosa vagina a cada segundo sus líquidos eran más abundantes.

    De un momento a otro yo me detuve y el también, la recostamos sobre la cama boca abajo con las piernas cerradas él se quedó de pie al borde de la cama, mientras el volvía a penetrarla por su boca mientras la tomaba por el pelo y la jalaba con fuerza, mientras yo me ubicaba con mi pene sobre ella y la abría solo un poco para poder penetrar su vagina húmeda, mientras mis dedos bordeaban su ano, metí un dedo lo moví en círculos dentro de su profundo culo, a cada segundo su culo se dilataba aún más mientras su otro amante le seguía engullendo su pene hasta la garganta, después de unos minutos ambos paramos, para darle la vuelta esta vez cambiamos de posición el penetró su vagina con fuerza ella solo pudo dar un gran gemido que antes de que terminara calle con mi pene en su boca, mientras me recostaba un poco sobre ella para lamer sus senos y mordisquear sus pezones.

    A cada segundo el metía su pene con mas fuerza en su vagina mientras acariciaba con su dedo su clítoris, esto le provocaba más excitación, y trataba de zafarse de ambos pero ninguno de los dos se lo permitíamos cada vez que se trataba de zafar de nosotros el introducía con mas fuerza su pene en su vagina y estimulaba más rápido su clítoris yo por mi parte metía mi pene en su boca hasta que sus labios tocaran la base de mi pene.

    Lo sacaba por momentos para que con su lengua repasara la punta de mi pene era una sensación indescriptible ella estaba a punto de venirse, a cada segundo levantaba con mas fuerza su abdomen y y se aferraba a las cobijas de la cama esto nos indicó que ya estaba lista para venirse, aceleramos el ritmo para venirnos se oía el golpeteo de sus bolas con la vagina de ella y de las mías contra su rostro hasta que al fin llegamos casi que al tiempo él se vino dentro de ella si contemplación y yo me vine dentro de su boca intento sacar mi pene de su boca apenas me vine pero no se lo permití hice que se tragara mi semen esto me encantaba apenas vi como una pequeña parte chorreaba por un lado de su boca después de comerse mi semen lo saque y ella con su mano empezó a acariciarlo mientras lo lamia y lo dejaba limpio luego le pidió a el que se acercara para también limpiarle el pene con su lengua le dimos la vuelta nuevamente ella quedando boca abajo, mientras ella limpiaba el pene de su otro amante, sin dejarla respirar mucho empecé metiendo mi dedo forrado con el preservativo en su vagina para que se humedeciera con el semen de su amante para después empezar a dilatar su ano no veía la ora en poder meterle mi pene en su ano, no paso mucho tiempo para que mi pene volviera a reaccionar, el después de esa lamida la beso le metió su lengua en la boca hasta lo mas profundo su ano ya estaba casi listo para ser penetrado por mi pero él me detuvo me indico que yo había tenido el placer de penetrar primero su vagina que ahora el placer de su ano seria de él, me quede mirándolo sin decir nada acepte ella se puso en 4 con su cara al borde de la cama él se colocó encima de ella coloco un preservativo en su pene y empezó a introducirlo en su culo, cuando apenas llevaba una parte de su punta adentro ella grito de dolor yo actúe inmediatamente y la calle con mi lengua en su boca mientras apretaba con fuerza su seno, poco a poco fue entrando y sus gritos los fuimos silenciando el jalaba su pelo desde atrás para que abriera su boca y lamiera mi pene.

    De un momento a otro tomo ella tomo fuerzas y nos separa, pidiendo que paráramos que no podía más, se dio media vuelta y empezó a masturbarse hasta que llego por segunda vez su vagina estaba húmeda sus piernas tiemblan, estaba ya sin fuerzas pero con voz entre cortada nos hizo saber que quería esos dos penes al tiempo uno por cada orificio, nosotros aceptamos pero primero tendría que dejarnos venir, ella acepto, se sentó en la cama nosotros nos paramos frente a ella y empezamos a masturbarnos con fuerza y velocidad hasta venirnos hicimos que abriera su boca para que tragara nuestro semen al tiempo algunas gotas cayeron en sus seños y pezones duros ella solo acaricio sus senos con sus manos lavándolos con nuestro semen.

    Después me recosté sobre la cama, ella cayó encima mío me pidió que se lo metiera en la vagina le pedí que lo acariciara para ponerlo en forma nuevamente después de unos pocos minutos mi pene estaba nuevamente en posición casi para entrar mientras el otro amante repasaba la punta de su pene desde su clítoris hasta la raja de su culo así poco a poco se le incorporo su pene nuevamente tomo otro preservativo para meterlo en su culo, mi pene apenas había acariciado la entrada de su vagina entre gemidos cuando pego un grito, su oro amante ya había logrado su cometido acababa de empalarla con su miembro solo que esta vez lo hizo de un solo movimiento, (nunca pensé que las paredes entre la vagina y el ano fueran tan delgadas alcance a sentir como su pene en su ano le restaba espacio al mío en su vagina), no me importo, porque sin haberlo hablado, el empezó a meterlo y sacarlo yo hice los mismo, lo sacaba y lo metía, quedo tan bien sincronizada que cuando el entraba y salía y viceversa; ella solo atinaba para gritar y gemir de placer cada gemir y cada grito para mi era un elixir, me sentía con mas fuerza cada vez que ella lo así de un momento a otro empezó a besarme creo que para callar un poco sus gemidos y gritos no me importa esa lengua esos labios con los míos me encantaba.

    De un momento a otro nos pidió cambiar de posición a mi me dejo recostado se puso encima boca arriba, sabía que era mi turno para al fin probar ese rico culo al que le tenía ganas hace tiempo, tome el preservativo me lo coloque ella tomo mi pene con su mano, y lo guio hasta la entrada, cuando sintió la punta atino a saltar y tratar de retirarse un poco pero su otro amante la detuvo y la obligo a que se lo metiera de una sin tiempo de reaccionar solo grito y gimió empezó a subir y bajar solo podía ver su espalda y como mi pene entraba y salía de su culo, y su pelo saltaba de un lado a otro, mientras él le lameteaba su vagina, de un momento a otro y con fuerza lo jalo del pelo y con voz firme le pidió que le se lo metiera que lo quería adentro, la tomo por la cola para permaneciera elevada mientras se lo metía despacio, después de unos segundos sentí como se lo metió sin contemplación sin saberlo la estábamos penetrando al tiempo le metíamos nuestros penes al mismo tiempo por cada orificio yo la jalaba del pelo, él le lamia sus senos y ella sin resistir más empezó a estimular si clítoris, hasta llegar y rendirse nosotros aun no llegábamos ella nos decía que no podía mas que no tenía mas fuerza pero sin decir nada ambos seguimos metiendo y sacando nuestros miembros de sus cavidades, ella solo gritaba entre gemidos no mas no puedo para nosotros eso era como si nos dijera no paren, así que continuamos hasta que nos vinimos el derramando su semen en su vagina y y lo saco rápido yo lo saque de su culo y me quite el preservativo la empuje para que quedara en cuatro y empecé a refregar la cabeza de mi pene por su ano para que lo sintiera aun me quedaban algunos espasmos chorreantes de semen así que atine para que quedaran dentro de su culo, su otro amante sin dejarla respirar mucho atino a metérsela en la boca y que se lo limpiara se lo dejara seco, me llamo y me dijo ven que para ti también hay y saco su pene para darle espacio al mío yo solo deje que abriera la boca para metérselo hasta el fondo sentí como se atragantaba y ella se hacía atrás para sacarlo pero el la tomo del pelo y le decía trágalo todo límpialo, así que ambos tomamos fuerza y la jalamos para que se tragara mi pene, después de unos segundos dejamos que lo sacara y empezó a lamerlo, después se turnaba para lamer el de cada uno.

    Nos detuvimos, después de unos minutos ambos quedamos acostados sobre la cama ella se para y se fue al baño le pregunto que si se podía duchar él le respondió que sí, mientras se duchaba nosotros solo hablamos de lo bien que se sintió y que sería bueno repetirlo en otra ocasión. Ella salió envuelta en la toalla, y el solo se paró y dijo es mi turno y se metió a la ducha.

    Ella se recostó encima mío quitándose la toalla, sus senos rozaban mi pecho me beso y se acercó a mi oído solo para decirme que quería que solo metiera de nuevo por el culo pero que esta vez quería que me viniera dentro del y que se l metiera sin preservativo lo uno que me dijo ya me lo lave no creo que allá riesgo solo métemelo, mi pene pare se momento ya estaba listo para la acción nuevamente así que accedí, la puse en 4 le abrí las nalgas empecé metiéndoselo despacio sin embargo grito su otro amante salió corriendo de la ducha preguntando que paso al ver la escena solo atinó a decir después de la ducha voy yo, y se devolvió al baño.

    Entendí en ese momento que se lo metiera lento o de un solo zarpazo iba a gritar así que lo saque ella me pregunto si pasaba algo yo le dije que lo acomodaría mejor, puse la punta en su entrada y sin aviso solo lo empuje ella volvió a gritar esta vez con más fuerza solo maldecía sin embargo no me importaba lo deje adentro un momento lo movía en círculo la base de pene estaba pegada a su culo, de un momento a otro empecé a sacarlo lento para embestirla con fuerza a cada embestida ella gemía con más fuerza eso me ponía loco, deje la sensatez y empecé a metérselo y sacárselo con fuerza, mientras la tomaba del pelo y la jalaba sentía que dentro de poco me vendría así que me detuve y lo saque le di la vuelta esta vez quería ver su rostro cuando se lo metiera deje que su ano se cerrara un poco y lo volvía poner en posición nuevamente se lo metí con fuerza, ver su cara cuando lo hice es indescriptible sus ojos se desorbitaron sus manos no sabían de donde agarrarse pero sus piernas están rodeando mi cintura esto ayudo a que ella marcara el ritmo a cada embestía elevaba su cuerpo mientras apretaba sus senos y acariciaba su clítoris y metía uno de mis dedos en su vagina, así estuvimos un rato hasta que no pude mas y termine en su culo solo a timaba a decirme que se sentía muy rico que mi lechita estaba caliente que sentía como recorría todo su ano.

    Saque mi pene de su ano y lo puse dentro de su vagina aún tenía algo de fuerza no mucha, pero aproveche, ya después le dije que era mejor que me limpiara ella me detuvo y metiéndolo en su boca empezó a limpiarlo sentía como su lengua recorría cada centímetro de mi pene era una cosa de locos.

    Su amante al fin salió del baño, y yo entre me di una ducha solo agua, no me demore me vestí y les dije me iba que esperaba que se repitiera, con su otro amante nos dimos la mano él se quedó en la cama ella me acompaño hasta la entrada tenía ya puesto su hilo y la blusa medio apuntar, le puse mi mano en la cola y le di un beso en la boca desenfrenado y le dije que esperaba que pronto nos veríamos pero esta vez a solas ella solo asintió y me dijo hablamos luego antes de irme hice a un lado su hilo y le acaricie su ano diciéndole que la próxima ese sería solo para mí, ella solo dijo ya veremos.

    Salí y me fui ellos se quedaron ahí ya eran casi las 6:30 pm, el tiempo allí lo sentí como si se hubiera detenido.

    Días después volvimos hablar y me comento que ese día se quedó un rato mas y que como me lo había dado a mi mientras su otro amante se bañaba, también se lo había tenido que dar a él después de que yo me fui. Pero que el paso muy rico con los dos y por individual que esperaba que algún día se pudiera repetir nuevamente.

  • Mi sobrino (Parte VII)

    Mi sobrino (Parte VII)

    Nos fundimos en un largo beso con sabor a semen, nuestras lenguas se entrelazaban buscando los restos, nos besamos hasta no dejar ni rastro. Laura y yo caímos rendidas en los brazos de Mario, una a cada lado, mientras él nos abrazaba, nosotras teníamos entre nuestras manos su polla, algo blanda y caída, pero normal, esa polla llevaba unos días dándolo todo. Y así, acariciando el miembro de Mario nos quedamos los dormidos.

    Desperté la primera, serían las 12 del mediodía, hacía calor. Me levanté me puse unas braguitas y un pantalón cortito y nada más, me quedé con los pechos al aire, me puse a recoger un poco mientras Mario y Lau seguían durmiendo. Estaba todo de lo más alborotado, los platos de la cena, vasos, restos de porros, y bueno, el olor a sexo que impregnaba toda la casa era tremendo, una de las veces cerré los ojos y respiré profundo, me vinieron a la mente las mil posturas con las que había follado con Mario, Mati, Lau, Mario con Lau, Mati con Mario.

    Después de recoger un poco, el calor iba en aumento, así que me metí en la piscina solo con las braguitas puestas. El agua estaba riquísima, y me hizo sentir en la gloria en un segundo, después de unos largos, me las quité para nadar un poco desnuda… uffff. Es una sensación de lo más agradable, al poco salí, totalmente desnuda me tumbé un una de las tumbonas, un poco alejada de la casa y cerré los ojos.

    Al poco, escuché un ruido, era como algo que estuviese rozando, en movimiento. Entreabrí los ojos y me encontré entre los arbustos que separan las viviendas, al vecino mirándome disimuladamente mientras se estaba pajeando.

    La escena me excitó, el saber y claro, ver que se estaba tocando, me excitaba, así que entré en el juego, comencé a separar las piernas y a mostrar mi coño descaradamente, a pasarme las manos por encima acariciándolo con los dedos suavemente.

    Apenas nos separarían medio metro, pero ahí estaba el arbusto que hacía de biombo haciéndonos creer que estábamos solos e íntimos. Me incorporé a la tumbona, él se paró, y entonces yo me metí la mano por encima del coño hasta hacer desaparecer el dedo anular, y vi cómo se movía a un lado para verme mejor, qué a su vez, yo también le veía mejor también. Se agarró la polla y comenzó a masturbarse, yo también, siguiendo el juego, sin parar. Metiéndome los dedos, me puse en pie, me acerqué al arbusto y alargué la mano, me llegaba justo, con la yema de los dedos acaricié la punta del capullo.

    Le pasé los dedos repetidas veces, notando como el capullo estaba duro y mojado, me acerqué más, todo lo que podía sin hacerme daño hasta que se la pude coger entera, comencé a masturbarle, mientras me metía con la otra mano un par de dedos. Se la movía con energía, rápido, sentía como soltaba fluidos, que de vez en cuando me llevaba a la boca.

    Así estuve un rato, hasta noté que se corría, su leche me llenó la mano, sentí sus fluidos car entre mis dedos. Saqué la mano del follaje y me limpié un poco.

    Se quedó mirándome un rato hasta que desapareció, y fui cuando cogí las bragas del suelo y me metí de nuevo en la casa.