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  • La madura Sandra

    La madura Sandra

    La madura Sandra, mientras cocinaba, 
    movía sus nalgas sandías. Bien se veía
    que bragas bajo la falda no había, 
    y me acerqué al calor que me torraba. 

    La madura Sandra, ya me esperaba, 
    pues conquistaba hombres cuando 
    quería:
    haciéndoles la comida ese día, 
    más pronto sus pollas les calentaba. 

    Dije: «¿Mi pan barra puedo mojar?»;
    dijo: «Saca, venga, y aquí ya lo metas «. 
    Su culo merecía, hasta rebañar. 

    Mi torso su dorso, baile de tetas. 
    Si Sandra gozaba, yo iba a estallar. 
    Me corrí en su ano, ¡oh, qué bien sus recetas!

  • Aquella primera vez: su fantasía hecha realidad

    Aquella primera vez: su fantasía hecha realidad

    Siempre hay una primera vez, reza el refrán popular, y eso fue lo que nos pasó cuando nos propusimos, en pareja, hacer realidad nuestras fantasías sexuales.

    Principalmente las de ella, quien deseaba tener la oportunidad de hacer el amor con un extraño. Yo consideraba que merecía tener la posibilidad de experimentar sus más recónditos deseos, algo que el hombre puede alcanzar con mayor facilidad. Al menos eso era lo que yo creía en ese momento…

    Vivíamos en otro país y para el efecto yo me había propuesto buscar un posible candidato, recurriendo a los medios que encontrara a mi alcance desde donde estuviera ubicado. De ese modo, a través del Internet, encontré varias páginas donde se publicaban anuncios de todo tipo, buscando hombres, mujeres, parejas… En fin, todo. En una de ellas y tal vez de casualidad ví un anunció, que me llamó la atención y que creí recién se había publicado, suponiendo que su autor aún debería estar en línea.

    Se trataba de un muchacho aparentemente joven, que manifestaba que su fantasía era hacer el amor con una señora casada mientras su marido, en este caso yo, les observaba. Y para contacto daba un correo electrónico, que aún hoy conserva. Me aceleré a escribirle, creyendo que de pronto me iba a contestar de inmediato. Y así fue. En los mensajes que cursamos le di a entender el propósito de realizar este contacto y que mi esposa estaba ignorante del asunto. En consecuencia le manifesté mi intención de que tomará contacto con ella y que le fuera conversando sobre esa posibilidad, preparando el terreno para un futuro, pues nosotros estábamos lejos y él en nuestro país de origen.

    Y así sucedió. Yo conversé con mi esposa y le comenté que la iba a contactar con una persona que había encontrado en el Internet y que quería hacer el amor con una casada mientras su marido les observaba. En principio se mostró muy indiferente; me pareció que aquello, aunque lo habíamos conversado antes, no cautivaba su interés, así que le dije que por lo menos conversara con aquella persona, si entraba al Chat, ya que no había obligación o compromiso alguno para concretar nada en particular si realmente no se quería. Todo lo que se dijera a través del Chat quedaba en el aire mientras no hubiera un acercamiento real.

    Al parecer el asunto si era de su interés, pues al poco tiempo me enteré que él la había llamado al lugar donde nos encontrábamos. Y que ya habían conversado varias veces, lo cual lo había mantenido bien calladito y en reserva. A ella le cuesta trabajo tratar su vida privada con los demás y eso también incluye al marido. No se trata de falta de confianza sino que es su modo de ser.

    Recién llegados a nuestro país, al final de nuestro viaje, ella se comunicó telefónicamente con él, algo que le tomó por sorpresa pues siempre pensó que aquello no iba a pasar de ahí. Lógicamente su interés se avivó y procuró que las cosas se dieran tal como él se las había imaginado en sus más detalladas fantasías. Y, por parte de mi esposa, su interés resultaba incomprensible, porque ella siempre se había manifestado ajena siquiera a la posibilidad de que tales cosas se dieran en su vida. Al menos eso era lo que expresaba abiertamente y no podía saber yo realmente qué pasaba en su interior…

    Traté de racionalizar los hechos, para entender realmente el origen repentino de su interés, pues ¿a quién no le ha pasado alguna vez que una persona desconocida, que nunca había visto antes, quizá alejada de nuestros cánones de belleza y exigencia social, de pronto nos inquieta de manera especial con sólo verla? ¿Qué ocurre allí?: Química. ¿Qué nos sugiere su presencia?: Sexo puro, crudo, directo y sin anestesia, atracción animal y emoción condensada.

    Las mujeres «cultas», como mi esposa, lo llaman inquietud. «Me siento inquieta por conocer a aquel muchacho», lo que quiere decir en otra jerga: «Ese muchacho despierta en mí una calentura incontrolable». Y conocedor de esto la apoyé en su proyecto de conocer a aquella persona, no sin sorprenderme que fuera tan acuciosa en concretar el encuentro, lo cual hizo con perseverancia.

    De manera que, pasados tan solo unos días de haber llegado a nuestro país, ella me informó sobre la posibilidad de reunirnos con aquel muchacho. Y en ese sentido, aquel dispuso el lugar y la hora.

    Un día sábado, en la noche, fuimos citados a un bar central, bastante concurrido y nada privado, si es que se trataba de concretar de primera mano un encuentro sexual. Llegamos allí muy puntuales, nos acomodamos, y nos dispusimos a esperar. El tiempo pasaba y su retraso nos daba la impresión de que no iba a cumplir con la cita. Pero, pasados más de 45 minutos, aquel muchacho apareció. Se trataba de un hombre joven, de raza negra, moderadamente alto, acuerpado y de buena presencia.

    El hecho de saber que ella era una mujer mayor despertaba en él una tremenda calentura, pues se trataba de una experiencia nueva y no pensaba desaprovecharla. El la conocía por fotografías, algunas en poses provocativas y ligera de ropas, que habíamos hecho en nuestros ratos de ocio y para entretenernos. Así que él ya la imaginaba totalmente desnuda, con sus senos grandes y jugosos, su sexo caliente, llamándole y pidiendo a gritos que la tomara. Él quería tenerla en diferentes poses y darle una buena mamada a esa concha grande y húmeda, que para el momento de seguro ya se encontraba así.

    Recién llegó, mi esposa sintió subir su calentura, que ya de hecho estaba muy elevada en su ansiedad de que apareciera, pues aquel moreno le pareció mejor en persona que en fotografía y confirmó que sí se trataba del tipo de hombre que le atraía, que le despertaba sin recato sus más íntimos deseos y que aquello no había sido equivocación. A ella le gustó su contextura, le gustó su cara, le gustó sus manos grandes. Y todo ese conjunto, más las imágenes que quizá había generado en su mente, propició que considerara la posibilidad de llegar a algo más y que su fantasía se concretara en una verdadera realidad.

    Nos presentamos y empezamos a conversar. Bien pronto aquel cautivó la atención de mi esposa, quedando yo como un espectador silencioso de aquel episodio. Él se impresionó al tenerla frente a frente, porque no esperó que ella entrara en confianza tan rápidamente y sintió que ella respondió casi de inmediato a sus caricias y que las cosas marchaban bien, pues su mirada, mezcla de aceptación hacia él, deseo y lujuria, lo decía todo y así se lo confirmaba la forma en que ella se comportaba.

    Él le tomó sus manos mientras conversaban y, disimuladamente, también le acariciaba sus muslos. Ella, aún en contra de sus esquemas de formación, sintió que aquel roce con las manos del muchacho acrecentaba su excitación y esa ansiedad de aproximarse a él. Imagino que rápidamente se humedeció su sexo, algo que indica su excitación. Esos instantes perduraron por varios minutos, en los que hablaron de yo no sé qué cosas, porque la intensidad de la música no me dejaba escuchar, pero lo cierto es que se notaba compenetración y me hacía sentir que sobraba mi presencia.

    Sin embargo fui yo quien rompió la inercia y pasividad de aquel momento, invitándoles a que salieran a bailar, ya que es algo que le gusta mucho a mi esposa. El, inicialmente, no se mostraba animado con la proposición, tal vez porque en su cabeza solo tenía fija en su mente la idea de poseer a aquella mujer y el hecho de salir a bailar posponía indefinidamente ese propósito. Y ella, ante la idea de salir a bailar, se mostraba encantada. Finalmente lo hicieron y se dirigieron hacia la pista de baile, quedándome yo a la espera de su regreso.

    El ritmo de la música era bastante sensual, propio de aquellos lugares, por lo cual el muchacho no desaprovechó el momento y empezó inicialmente a besarle las mejillas mientras pasaba sus manos, grandes y firmes, por su espalda; cuando llegaba a sus glúteos le daba un suave apretón, a lo que ella respondía con un abrazo más fuerte hacia él, de manera que este acercaba aún con más firmeza su cuerpo al de ella, proponiéndose que sintiera su miembro, grande y duro. Esas caricias propiciaron que se decidiera a besarla en la boca. Ella, como transportada, sin darse cuenta, extasiada con el roces de aquel cuerpo, lo aceptaba. Además sentía que aquel besaba de una manera especial, por lo cual su ansiedad de aproximación y entrega desenfrenada se acrecentó. Y aquel, en ese momento, sintió que de verdad aquella hembra estaba realmente caliente.

    La música continuaba y ellos, fundidos en un estrecho abrazo, pareciera que estuvieran haciendo el amor allí mismo, en el centro de la pista, indiferentes a todo lo que pasaba a su alrededor. Las caricias continuaron y él empezó a decirle al oído lo mucho que le encantaba acariciar sus nalgas, apretarlas y sentir lo caliente que eran sus besos. El sintió que aquella mujer besaba muy rico y sus besos, cálidos y húmedos, le confirmaban lo mucho que ella lo estaba deseando.

    Ella, por su parte, ya se sentía en confianza y sin escrúpulo ni recato, también respondía a sus caricias de manera especial. Suavemente deslizaba sus manos, de manera circular e intensa, por el tórax y los brazos de aquel moreno, bajando pausadamente sus caricias por el abdomen hasta llegar a su pene. Ella sentía mayor excitación al ver que aquel muchacho estaba siendo presa de sus esfuerzos y eso la calentaba aún más, sintiendo que realmente estaba disfrutando el momento. Y en esas circunstancias, su elevada excitación hacía prever lo inevitable. Y él, por su parte, sentía que ella concentraba las caricias en su pene, acercándolo sutilmente hacia su concha, lo cual le tenía muy excitado, le hacía apretar los labios y le compensaba a ella aquello con un beso largo y húmedo.

    Y en ese intercambio duraron bastante tiempo, creo que horas; El muchacho sentía que ella se abría cada vez más hacia él, como si se conocieran desde mucho tiempo atrás, pues ella se sentía con mayor confianza y acercaba repetidamente su cuerpo al de él. El veía en sus ojos una mirada muy profunda, de deseo y lujuria. Y para él era evidente que, a esa altura de la noche, mi esposa ya estaba a punto de explotar, al igual que él, y creía que ambos estaban pensando en no posponer más ese momento y que debían buscar un sitio más privado. Dejaron la pista de baile y regresaron a la mesa, pero ninguno de los dos se atrevía a decirlo e hizo que el ambiente estuviera caracterizado por un silencio total.

    Nuevamente tuve yo que solventar el silencio del momento y promover en ellos la idea de culminar lo que se había empezado. Aquel moreno, sin palabras ante mí, mostraba regocijo por ver que yo tomará parte a favor de sus anhelos. Mi esposa, por otra parte, se mostraba pensativa y silenciosa, así que le pregunté si realmente era su deseo hacer el amor con aquel hombre y que, si ese era su deseo, contara con mi apoyo. Al fin y al cabo para eso habíamos ido allí… Su respuesta afirmativa no tardó mucho. Ella solo estaba esperando la oportunidad para hacer evidente su decisión y yo se la había proporcionado. De modo que le dijimos a aquel, si conocía algún sitio donde poder terminar lo empezado. Y, lógicamente, él lo sabía.

    Salimos de aquel lugar y abordamos un taxi, que nos llevó directamente a un motel situado bastante cerca del lugar donde nos encontrábamos. El trayecto fue silencioso y creo que todos manejábamos expectativas diferentes. Yo me mantenía atento pues aquello era nuevo y, no niego, tenía cierta ansiedad de ver como se comportaba mi esposa en aquella situación, aunque ya estaba sorprendido con lo que había visto hasta el momento, porque ella normalmente, incluso conmigo, no es así; El muchacho aquel presentaba una serie de sensaciones raras, emoción, susto y ansiedad, pero aquello le encantaba y estaba animado a seguir adelante; Y ella, tenía una sensación de excitación y las ganas manifiestas de tener sexo con aquel hombre. Y con licencia para fornicar de mi parte, todo estaba servido.

    Llegamos al motel, entramos y nos dirigimos hacia una habitación, no sin antes percatarnos de la extrañeza que causó el que entráramos tres personas, dos hombres y una mujer, al mismo aposento. Y no faltó una que otra expresión burlona sobre eso. Yo alcancé a molestarme, pero ya todo estaba dispuesto y seguimos adelante.

    No más entrar ahí, ellos dos se situaron uno frente a otro, a un lado de la cama, mientras yo me situé a un lado de la habitación, cerca a una ventana. Desde allí podía ver todo sin interferir con ellos. Mi esposa, la verdad, no sabía qué hacer, así que el muchacho la tomó por la cadera, la atrajo hacia si y empezó a besarla, quizá como ya lo había hecho durante mucho tiempo en la discoteca. Y ella, impasible, sin hacer nada, continuaba entregada al momento y dejaba que el tiempo pasara. El muchacho, entonces, la empujó hacia atrás, hacia la cama, haciendo que ella se sentara. Su cara quedó en frente del sexo de aquel y tal vez espero a que ella tomara el control, le desabrochara la bragueta, expusiera su sexo y lo besara.

    Pero ella no tenía eso en mente, o su expectativa iba más allá, así que no hizo lo que él esperaba. Entonces él continuó besándola y empezó a desnudarla, algo que le resultó algo complicado porque ella llevaba un conjunto enterizo. Ella, entendiendo su intención, empezó a bajar sus cremalleras y quitarse la ropa. El, a su vez, hizo lo mismo. Se quitó la chaqueta de cuero y un buzo de cuello tortuga, dejando desnudo su pecho. Nuevamente volvió a acercarse a ella para besarla. Ella aprovechó para acariciar esa piel desnuda, besar su pecho yendo de un lado a otro, sentir sus brazos y dejarse llevar por la excitación.

    Él quería algo más, pero parecía que ella estaba conforme con lo que estaba sucediendo. Entonces el muchacho apuró las cosas, acabando de desnudar a mi mujer. Inicialmente su torso, pudiendo ver por primera vez esos senos, que aún hoy dice es su obsesión. Se los acarició varias veces, con movimientos circulatorios de sus manos, mientras la continuaba besando. Ella estaba súper excitada… Luego, como anticipándose a sus deseos, él se dispuso a soltarle la cremallera de su pantalón, pero no pudo hacerlo. Ella, entonces, lo hizo más fácil e hizo todo aquello rápidamente, quedando completamente desnuda frente a él.

    El, a su vez, prontamente se despojó de su pantalón, zapatos, medias y todo lo que le incomodaba. Ahora estaban ambos desnudos, uno frente al otro. El continuó besándola, acariciando sus pechos, apretando sus nalgas y llevándola hacia si. Yo podía ver su miembro, grande y duro, erecto y palpitante, como si quisiera salirse de la misma piel. Y ya para entonces mi esposa también lo había visto y sentido, creo yo, y acariciaba su tallo de arriba abajo, de manera delicada y suave. El la empujó hacia atrás, recostándola en la cama. Continuaron besándose y acariciándose, pero parecía que no querían otra cosa diferente a terminar aquello de una vez…

    El muchacho recostó a mi esposa, abrió su piernas, colocó su miembro frente a su concha y me miró, como pidiendo permiso. Yo me apresuré a darle un condón, pues hasta ese momento ni ella ni él habían hecho reparos a ese pequeño detalle. Incluso ayudé a ponérselo, algo que creo que él quería desde el principio y era parte de su fantasía. Mientras tanto mi esposa ni siquiera articulaba palabra. Se limitaba a contemplar a aquel muchacho y desear que la tomara de una vez por todas, cosa que finalmente sucedió.

    El la penetró lentamente, empezó a empujar rítmicamente, pero de modo suave, y siguió besándola, acariciando sus pechos y su espalda. Ella, presa de excitación, también empujaba sus caderas hacia él, de manera que yo veía como sus cuerpos armonizaban rítmicamente yendo de un lado a otro. El continuó sus embates, pero empezó a asumir diferentes posiciones. Irguió su torso, dejándola a ella acostada, y siguió empujando mientras sus manos masajeaban sus pechos. Era evidente el grado de excitación de ella, pues pude ver sus pezones totalmente rígidos y erguidos. Su rostro sonrojado y su mirada totalmente extasiada en el momento que experimentaba…

    Después de eso él la tomó de sus brazos e hizo que ella levantara su torso. Ahora estaban casi sentados, pero continuaban empujando, haciendo eterno ese momento. Creo que él no quería forzar las cosas y dejaba que el tiempo pasara, tratando de aguantar lo mayor posible su embestida. Poco después él se dejó caer de espaldas y permitió que ella se le colocara encima. Ahora era ella era quien asumía el control y yo podía ver como empujaba y empujaba a placer y conveniencia mientras aquel muchacho, impávido, continuaba acariciando su torso desnudo, sus pechos, sus piernas, sus muslos. En fin, todo su cuerpo.

    A una insinuación de él ella invirtió su posición, quedando sentada sobre su pene de espaldas a su rostro. Ella seguía empujando y creo que estaba encantada teniendo y sintiendo ese miembro adentro. En esa posición alcanzó su máxima cota de placer y llegó al orgasmo, porque no se sintió abordada por aquel y mantenía el control sobre su cuerpo y sensaciones. No hubo gemidos, ni gritos, solo vi como cerraba sus ojos y apretaba sus labios, haciendo sobresalir el mentón, signo inequívoco que estaba sintiendo una intensa emoción. Creo que él no se percató de ello y mientras tanto le acariciaba sus nalgas y se mostraba extasiado de ver como su pene entraba una y otra vez, al ritmo de ella, dentro de su concha. Eso lo tenía extasiado…

    Así se quedaron un rato hasta que él decidió volver al principio, y recostándola sobre la cama nuevamente la penetró de frente, aumentando la frecuencia de sus embestidas. Era evidente para mí, que también él había llegado a su grado máximo de excitación y quería satisfacer su necesidad de eyacular. Y eso sucedió bastante rápido. Después de aquello se quedaron abrazados un rato. No se articularon palabras. Simplemente, como quien da por terminada una función, fueron incorporándose y, sin decirse nada, cada cual se fue hacia sus ropas para comenzar a vestirse nuevamente. Ya no hubo más besos ni caricias, ni halagos ni nada. El hecho, la fantasía, ya se había consumado.

    Rompí el silencio y le pregunté al muchacho si había quedado conforme con la pareja, respondiéndome afirmativamente. A ella no le pregunté porque su actitud de plenitud y satisfacción era evidente. Su fantasía se había hecho realidad. Aquel le dirigió a ella algunas palabras y me dijo que deseaba que la experiencia, siempre y cuando estuviéramos de acuerdo, tuviera continuidad, algo que en ese momento ni siquiera habíamos pensado pero que, después, como ya sabrán ustedes, se volvió una costumbre. Pero eso se relatará en otra ocasión.

    Creo que la intrusión de aquel muchacho en la vida de mi esposa resultó inevitable e irrevocable. Se manifestó como una revelación casi mística donde ella quiso ser uno, siendo dos. La presencia de aquel moreno, su olor, textura de la piel, formas, tamaño, andar, meneo, quietud, voz, en fin, la configuración de un conjunto sensorial dinámico la confundió y aprisionó.

    En su propósito de encontrar el más profundo placer, su atención se concentró en todo lo armónico que le otorgó significado a su presente, todo de la cintura para abajo. Y no puedo desconocer que una de las causas principales de infidelidad, al menos en nosotros los hombres, es el encuentro afrodisíaco con una persona que se percibe imaginaria y hace realidad la fantasía. Y ella tuvo la oportunidad de experimentar esa situación donde no es uno quien decide sino los huesos, la piel, el sexo y su olfato.

  • Leche fresca

    Leche fresca

    Este es un relato que me pidió Angélica escribir, ella tiene 26 al igual que yo y este relato es sobre el sobrino de su novio que con sus 18 años la fornicó como un auténtico macho.

    Angie:

    Todo comenzó cuando decidí ir a trabajar en un campamento de verano, sería una semana completa en que estaría apoyando en todas las actividades, llegando allá vi bajar de un autobús a uno de los sobrinos de mi novio, lo había conocido en alguna reunión familiar.

    Hola Marcos!- lo saludé contenta de tener una cara conocida

    Hola Angie! Qué haces aquí?!

    Vine a trabajar, voy a estar toda la semana! Aquí nos vamos a estar viendo

    Si, claro!- contesto siguiendo su camino hacia los alojamientos

    Ese día era sábado, después hubo más actividades: película, presentación, actividades de integración. Me sentía aburrida, necesitaba el dinero pero todo eso me resultaba algo para niños.

    Durante la reunión de staff se había acordado que yo iba a estar de salvavidas en la piscina, nadaba bien y hacía ejercicio suficiente, unas piernas definidas, gruesas, unas nalgas paradas y redondas y un abdomen plano, todo eso junto con mi piel morena y mi cabello negro por debajo de los hombros.

    Al siguiente día llegué a la piscina con un bikini de dos piezas, lleve lo que usaba en la playa, de inmediato noté algunas miradas de mis compañeros, y la cosa se puso mejor cuando empezaron a llegar campistas, aunque fuera con adolescentes me sentí la mujer más sexy del mundo. Podía darme cuenta de las miradas porque yo estaba usando lentes negros, entonces pasó frente a mi Marcos, y me saludó. Después de eso se subió en el trampolín pero justo en la orilla se resbaló y cayó muy mal. Sin pensarlo salté al agua y cuando llegué con él me di cuenta que estaba sangrando por la nariz, salimos del agua y se lo llevaron a enfermería.

    Cuándo terminamos la actividad me fui directamente a verlo, en enfermería me dijeron que lo habían mandado a descansar a su cabaña, llegué a la cabaña y entre sin tocar ya que eran cabañas para 4 personas así que realmente eran espacios comunes. Ya adentro escuché la regadera así que me senté a esperarlo, más bien me acosté en una de las camas. Escuché la puerta del baño y de repente salió secándose el cabello con una pequeña toalla, la única que usaba, entonces sí, estaba desnudo, yo me quedé quieta sin saber qué hacer para no incomodarlo y también ante la sorpresa que me causó al ver el tamaño de su verga, estaba enorme y le colgaba riquísimo, yo para ese entonces estaba bastante vivida y había pasado por varias, por eso sabía que esa era una sobresaliente. Su cuerpo algo delgado contrastando con semejante monstruo, que belleza.

    Entonces tosí un poco para que él notara mi presencia.

    -Perdón! Gritó tapándose su herramienta.

    -No! Discúlpame a mí! Debí haber tocado- le dije de lo más normal

    Entonces me paré y me acerque un poco de forma tranquila para que él se sintiera más cómodo y tranquilo. Aunque quizá no lo pensé bien porque yo seguía en bikini.

    -No te preocupes Marcos, solo quería saber cómo estás- le dije con una sonrisa

    -Mejor, ya me paro el sangrado, sólo es el dolor.

    Mientras hablamos el desvío la mirada a mis piernas y mis senos en ocasiones, no me incómodo, la mayoría en la piscina lo había hecho.

    -Cualquier cosa que necesites dime, por favor- entonces me acerque y le di un beso en la frente. Salí despacio para que el pudiera ver bien mis nalgas, era obvio que las vería.

    Así pasaron los días y cada vez platicaba más con él, era agradable además de ser conocido. El día martes nos quedamos hasta las 11 platicando, siendo que las actividades terminan a las 9. Me dijo que muchos se burlaban de él porque el incidente en la piscina y que por eso preferiría ya no hablar con nadie, solo faltaban unos días para que eso terminara.

    En la noche acostada en mi cama pensé en qué debía hacer algo, así que trame un plan. El miércoles le dije que me diera su número celular y como a las 7 pm le llamé para decirle que si me podía ayudar con algo, así que lo veía en los baños de la alberca a las 10, le expliqué que iba a estar sobrepuesto el cansado de la entrada y al pasar lo cerrara.

    Toda la alberca estaba cercada y adentro estaban las regaderas, enfermería y la bodega.

    Abrí las instalaciones buscando la que tuviera mejor iluminación con las luces apagadas, la mejor era la enfermería, atrás de ella había un postre de iluminación y enfrente la luz estaba prendida, entraba una luz con la que aunque tenue se podía ver bien. Así que cerré todo y esperé unos minutos hasta que vi a Marcos. Vi una bata colgada en un perchero, entonces se me ocurrió quedarme solo en bikini y taparme con la bata, me asomé y lo vi parado frente a los baños y le hablé.

    -Pts! Pts!

    Él se aproximó y lo espere dentro, al pasar por la puerta la cerré y después lo volteé a ver.

    -Dijiste que necesitas ayuda- me dijo aún tranquilo

    -Sí, necesito que me ayudes a estar tranquila sabiendo que estás bien- le dije ya en un tono diferente- te voy a hacer una prueba, siéntate

    Él se sentó y entonces yo puse toda la carné al asador quitándome la bata y quedarme de pie para que él pudiera mirar, pensé que se iba a apenar pero sólo me miraba de arriba a abajo fascinado.

    -Sabés porque se burlan de ti?- le pregunté- porque tú ya eres un hombre divirtiéndose con niños, tú ya deberías buscar otras opciones de pasar el tiempo

    Entonces me hinque y empecé a sobar su ya erecta macana por encima de su pantalón. Pasando lentamente mi lengua por encima de mi labio.

    -No sé si me explico- dije ya caliente

    -Creo que si- dijo nervioso

    -Entonces para que no te quede duda levántate un poco

    Le baje el short y después la carpa que era su bóxer, ahí saltó desafiante una verga, potente y jugosa, veía su cara joven y su falo de señor y no podía creerlo.

    -No mames, la tienes enorme Marcos- le dije viendo su falo y sujetando ese monstruo por la base.

    Sin más preámbulo, empecé a mamar, lo hacía normal, subiendo y bajando mi boca hasta la mitad de su herramienta mientras masturbaba ligeramente la base, empecé lento y poco a poco fui aumentando la velocidad, la sacaba haciendo presión para hacer un sonido fuerte con la boca cuando me salía toda.

    -Eres la novia de mi tío! Ahh- dijo con cierta preocupación

    -Y por eso esté será nuestro secreto- le contesté mirándolo- o si no te gusta dime

    Entonces me la metí hasta la garganta de golpe para que no tuviera malos pensamientos, él se estremeció dejando salir un gemido

    -Ahhhh! Que rico la chupas…

    -Eso! Hazme saber que te gusta, porque para eso estamos aquí- le dije al momento que me la metí toda, y gracias a mi amplia experiencia pude juguetear con mi lengua en sus huevos mientras su falo ocupaba todo mi tracto. Lo miraba a los ojos y golpeaba mi lengua con su pesado miembro

    Mi plan era hacerlo sentir mejor con una mamada y que no se la pasara mal los días que le quedaban, pero la realidad era que quería un contacto sexual con él desde que lo vi desnudo, yo de altruista no tenía nada…

    Después de 10 minutos de oral supe que era todo menos virgen, además su miembro escurriendo fluidos me puso muy perra y entonces ya no pude, me puse de pie y me quite la parte baja del bikini, y sin más me enterré en su miembro.

    -Ahh! Tienes novia? O por qué no te has venido?- pregunté besando su cuello sentados sobre la silla

    -Tengo una amiga con la que siempre lo hago- contestó ya bastante excitado mientras apretaba mis nalgas y muslos

    -Perdón! Me senté sin condón, te molesta?- le pregunté moviendo mi cadera suavemente

    -No, estás buenísima!

    -Buenísima tú vergota! Y sin condón me gusta más

    -Empieza a moverte! Hazme eyacular!

    -Eso quieres cabrón?! Quieres batir tu miembro hasta que vomité?- le dije empezando a mis movimientos más fuertes

    Nos seguimos moviendo como poseídos, yo ya estaba empezando a transpirar mientras cogíamos con mucha pasión, el ordeñaba mis tetas y yo me daba de sentones. Nos besábamos como novios y el me hacía sentir mucho morbo por un lado su pene grande y duro y por el otro lado su cuerpo de adolescente casi.

    -Avísame cuando vayas a sacarlo, no te puedes venir adentro, no tengo pastillas! Ahh! Mmm! Que rico!

    -Entonces dónde los hecho?! Ahh! – preguntó

    -Entonces me acerque a su oído y le susurré- Termina en mi boca aaay! Así no me ensucias ay!

    -Muévete más fuerte! – Me dijo al borde del orgasmo

    -Ay ay ay! Mi amor que rico!- le decía yo empezando a acumular el orgasmo en mi interior

    Entonces me quitó y yo me hinque y me llevé su desafiante miembro a la boca, empecé a mamar como puta desesperada ante mi excitación. Fue cuando empezó a venirse en mi boca, se vino tanto que me llenó la boca, y algo se me escurrió por la comisura de los labios. De verdad que a esa edad parece que producen más leche que una vaca.

    Entonces me tome su deliciosa y caliente lefa, para poder seguir mamándosela, lento y rico para relajarlo pero me llevé una sorpresa cuando noté que seguía bien parada… bendita juventud.

    Alcé la vista y mientras lo masturbaba le lancé una ligera sonrisa.

    Salimos de ahí casi a la 1 de la mañana, después de que se vino 3 veces más, dos en mi boca y una en mis senos. Yo por supuesto quedé más que feliz con tal muestra de vigor y resistencia. Así pasaron los demás días, escapándonos para copular delicioso y lo mejor fue el día sábado, cuando deje que me llenara a su antojo, era un perro en celo y yo su perra hambrienta. De ese campamento regreso hecho un verdadero macho, mi trabajo estaba hecho.

    Su amiga Angie.

  • Mi sobrino (Parte VIII)

    Mi sobrino (Parte VIII)

    Estábamos tomando un desayuno almuerzo con mi hermana Laura, en el comedor diario. Nos habíamos levantado pasado el mediodía después de una noche de mucho sexo junto con Laura y mi novia Amy.

    El día estaba soleado y con mucho calor, seguramente pasaríamos el resto de la tarde en la piscina. Laura estaba muy sexy, vestida sólo con sus braguitas y mi camisa. Era una muestra que lo de la noche anterior no quedaría sólo allí. Habría más aventuras entre los 3. Se había dejado la camisa sin abotonar, por lo que dejaba ver sus tetas, y el triangulito de la braguita, tapando su depiladito coño. Ufff, estaba para darle ahí mismo.

    Mientras hablábamos de todo y de nada (yo estaba buscando el momento para comentarle sobre su hija Matilde), entró en la sala Amy, con el pelo húmedo y colocándose sus bragas. Arriba, simplemente en tetas. Amy estaba en algo. Desnuda en la pileta? Jaja! Mínimo una paja. Insaciable. Con lo que había follado todos estos días, una paja matutina? Cómo la amo!!

    «Buenos días dormilones» fue su saludo acompañado por una enorme y pícara sonrisa. Nos dio a cada uno un dulce y prolongado beso en la boca. El de Laura lo estiró más de la cuenta. Y, sí, la habíamos pasado muy bien la noche anterior.

    «Y vos en qué andas, Amy» le pregunté.

    Les recuerdo que Laura y yo somos hermanos y ambos nacidos en Argentina, de ahí nuestro «tuteo» en el hablar. Amy es española, y su tonada española siempre me calentó por demás.

    «Nada, el vecino es un mirón, y parece que se calienta cuando su vecina se masturba en la tumbona, y terminé ayudándolo con la suya», respondió pícaramente.

    Reímos los 3, pero más Laura (es la dueña de la casa de veraneo donde transcurre está caliente novela) quien dijo: «jaja! que linda sos Amy, pero los dueños de casa están de viaje, quien está cuidándoles la casa es el jardinero, un pibe de 25 años que está para chuparse los dedos».

    Amy: «podés chuparme los dedos a mí, quizás encontrás algo de él, jaja»

    Lau: «A ver????» Amy acerca su mano a Laura, quien oliendo dice «Puta que eres, Amy!!! tienes olor a guasca en la mano, es de Juan????»

    Lo llamó por su nombre, era obvio que ya le había bajado la caña al jardinero, y seguro mientras estaba con mi cuñado, porque se habían peleado hacía pocos días.

    Laura prosiguió: «dame un minuto, ahora le escribo y vemos en que anda». Y va leyendo en voz alta lo que escribe en su celular: «hola Juancito… cómo estás? te pido si podés venir a mi casa, que mis visitas tuvieron que salir y me parece que hay una luz en cortocircuito. Me podrías ayudar?»

    «Listo, no se va a poder resistir a este llamado de guerra, jaja!

    Qué rápida mi hermanita, jaja!!

    Laura nos pidió que vayamos a la cocina. No pasaron 2 minutos que sonó el timbre de la puerta. Se notaba que Laura lo tenía comiendo de la mano, pobre pibe!

    Se escucha que se saludan, y se acercan al living.

    Lau: «Juan, antes de ver el desperfecto, siéntate en el sofá un minuto. Quiero mostrarte algo». Y luego nos llama: «Amy, Mario!! Vengan por favor!»

    Nos hacemos presente, Amy seguí vestida como cuando tuvieron su encuentro: tanguita metida en el culo y topless; yo llevaba puesto un sunga elastizado y me había quitado la remera.

    Juan era un chaval realmente guapo. Buen físico, apuesto, pelo corto. Un verdadero bombón.

    A Juan se le desfiguró la cara del susto al ver a Amy, quien lo había pajeado minuto antes, acompañada por mí.

    Laura lo remata: «Así que haciéndote una paja en la mano de Amy? Eso está muy mail, Juan!»

    Juan: Laura, Amy, disculpas, yo no quería… es que…

    Laura: «yo creo que mi hermanito se va a enojar mucho. No es así Mario?»

    Yo: «bueno, depende… quizás a Amy le gustó, quizás quiera devolverle favor por favor»

    A Juan le volvieron los colores a la cara: «claro que le devolvería el favor, siempre y cuando a usted no le moleste».

    Yo: «no me molesta, me calienta ver como tocan a mi mujer». Amy se acerca a Juan, pone una pierna sobre el sofá y hace a un lado su tanga, sin sacársela.

    Lau: «comésela toda, mirá que rico coño te está ofreciendo»

    Juan se la empieza a comer con mucha dedicación. Le lame desde abajo, subiendo por los labios, metiendo la lengua en su coño y quedando lamiéndole le clítoris con rapidez. Así varias veces. Amy disfrutaba como loca. Le tomaba de la cabeza para apretarlo más contra su coño. «si! así!, te gustó la paja que te hice, no? eso es!!! cómemela, que guapo eres, ahhhh». Lo estaba disfrutando. Laura, parándose detrás de Amy y apoyando su coño en su culo, hace que Amy gire su cabeza y le da un morreo de película. Sus lenguas se entrelazan, se besan dulce pero de manera muy caliente. Luego Laura le dice «que regalito te traje, eh? Estas palabras hacen que Juan mirá hacia arriba. No deba crédito a lo que estaba viendo. Era claro que se había follado a mi hermana, pero esto era más de lo que se imaginaba.

    Yo, viendo el espectáculo, ya estaba totalmente empalmado. Me quito el sunga y comienzo a acariciarme la polla acercándome a los chicas, quedando de lado de Amy. «donde comen 2 comen 3, no?». Y uno mi boca a las suyas, dándonos un morreo los 3.

    Mi polla parada queda apoyada en la cadera de Amy, a centímetros de la boca de Juan, quien le seguía comiendo el coño.

    Laura: «y donde comen 3, comen 4» dice llevando la cabeza de Juan en dirección a mi polla.

    Juan: que??? no! esto no!

    Laura: «Me imagino que no querrás perder el empleo, no? Una llamada a los dueños de casa y te quedas en la calle. Además, probala, mirá que rica está. Te va a encantar, bebé»

    Juan se resigna y abre la boca lentamente. Yo lo tomo de la nuca y lo empujo contra mi polla, que le entra entera hasta la garganta. «Cometela, entera, papito». Casi no puede respirar, pero empieza a chuparla. Primero torpemente, luego con más ganas. Las chicas le quitan el pantalón y la camisa y, sentado como estaba, le comen la polla entre las 2. Una de cada lado, subiendo por el tronco y cruzando sus lenguas cuando llegan a la cabeza. Esto lo estimula a chuparme la pija con más ganas, lo empieza a disfrutar, se le nota en los movimientos, en la baba que le chorrea por la comisura del labio. Se saca la pija de la boca para escupirla, lamerla y seguir chupando. Ahora sí ¡que rico pibe!!! Guapo y con ganas de mamar polla.

    Estamos así unos minutos, estaba disfrutando su mamada y él la de las chicas, que ya se habían desnudado. No quería correrme, y si no paraba le iba a llenar la boca de leche.

    Yo: «Juan, tenés ganas de follarte a Amy?

    Amy: «yo tengo ganas que Juan me folle! Ven aquí papito!!». Le da un último beso a Laura, para ponerse en 4, abrirse las nalgas con las manos y mirar con deseo a los ojos a Juan.

    Juan no lo duda, me acaricia la polla como despidiéndose un ratito, y se dirige a Amy, escupiéndole el coño y metiéndosela de un tirón para comenzar un mete saca violento. «tenía ganar de follarte desde que te vi en la tumbona, si sabía lo puta que eres, te follaba antes, bebé».

    Amy: «dame más duro, cabrón! dame duro! aahhh, ufff, que rica polla tienes!»

    Laura se pone en 4 detrás de Juan y me pide que le haga lo mismo que él a Amy. Le como un poco el culo, se lo ensalivo y comiendo a follarla. El culo de mi hermana me puede, me pone de lo más cachondo.

    Laura se levanta un poco, con mi pija en su culo, para comenzar a comerle el culo a Juan. Se lo abre con las manos y mete su lengua. Lame y le mete la lengua adentro. Juan no se corta, y abre un poco más las piernas para hacerle más lugar.

    Laura: «uf, cómo te gusta que te coma el culo, eh? Como cuando te clavo mi consolador. Me parece que hoy vas a recibir otra cosa».

    Se notaba que no era la primera vez que estaban juntos.

    La vista me ponía aún más: juan se estaba follando a Amy en 4 por el coño, y yo por el culo a Laura, quien también en 4, le comía el culo a Juan.

    En ese momento, Laura comienza a correrse brutalmente, su cuerpo se arqueó y se tensó al máximo para aflojarse en un gemido que se escuchó desde la casa de al lado. Pero no tenía paz, y quería ver más guerra.

    Laura: qué rico me cogiste hermanito, ahora quiero que sigas con Juan.

    Uff, música para mis oídos. Se la saco del culo a Laura y con la polla dura como una roca, voy por el culo de Juan.

    Juan intenta resistirse «Nooo, eso nooo, ya es mucho».

    Laura lo paró en seco: nalgada en el culo zaz! y le dice «cállate, putito» zaz, de nuevo. Parecía que disfrutaba los azotes.

    Aprovecho yo: zaz, zaz, zaz, a ver ese culito

    Los azotes dan resultado, porque Juan me dice: Si! dame duro en las nalgas.

    Los otros azotes fueron culminados con mi pija entrando al fondo de su culo. Culito paradito, rico. Se la clavo al fondo y nuevamente zas zas zas.

    En ese momento, él se corre en el coño de Amy.

    Amy: «mmm, que rica leche, pero no me corrí aun, comeme el coño y trágate tu leche». Dice acomodándose frente a él. Juan empieza a comerle el coño y yo a bombearle el culo.

    Laura aprovecha para darle besos en la boca a Amy, quien se corre con un grito fuerte que me hace correrme a mí, dentro del culo de Juan.

    Ufff, sí que se folla lindo en esta casa.

    Continuará…

  • La vulnerable amiga de mi esposa

    La vulnerable amiga de mi esposa

    Tenerla así era magnifico, mi verga entraba y salía muy rico, ella entre sollozos y gemidos de placer, ¡la reciba muy bien!

    Cenia es amiga de Lety, ¿pero cómo es que la tenía en cuatro?, mirando su rico tarsero moreno mojarse al recibir mi verga!

    Ese día estaba yo solo, Lety había quedado con una pareja para hacer un trio, entre sus mensajes, fotos audio y video que me andaban estaba excitadísimo, ¡ver a mi esposa como gozaba me tenía a mil!

    En ese momento llego Cenia quien buscaba a Lety para platicar, no sé si porque estaba muy caliente o ella es así, pero se veía muy bien, ¡una calza negra que marcaba bien sus muslos y piernas y una blusa blanca que mostraba unas tetas grandes de pezón moreno y grande!

    C: Hola Luis, ¿esta Lety?

    L: ¡Hola amiga, pasa, no está, pero pasa!

    C: ¿Gracias, oye y cuánto tardara?

    L. No sé, tenía cita de trabajo, creo que va para largo!

    C: Dios, debí avisar, bueno me retiro, ¡que este bien!

    L. Espera, toma un vaso de agua o tequila y relájate, como de que vienes y te vas, jajá!

    Yo la miraba con lujuria, imaginar a Lety cogiendo rico me ponía todo caliente, Cenia estaba sentada platicándome sus cosas, pero yo no ponía atención, ¡solo me imaginaba desnudarla y darle pito hasta que no pudiera más!

    Me senté a lado, seguí platicando con ella mientras leía los mensajes y miraba los videos de mi esposa gozando a todo lo que da, puse mi mano en su pierna, la tenía dura y al parecer torneada, me acerqué más a ella, aprovechando para sentir sus nalgas con mis brazos, ¡fue entonces que no aguante más y me lance al ruedo!

    L: ¡Yo pienso que deberías pagarle de igual manera!

    C: ¡Pero es el papa de mis hijas!

    L: Y que, si él se tira a otras, tu haz lo mismo, ¡ojo por ojo!

    C: ¡Ay Luis que cosas dices!

    L: Es más, ¡si quieres yo te ayudo!

    C: ¿Qué???

    L. Si, te ayudo a vengarte!

    C: ¡Idiota, no te pases!

    L: ¡Créeme, no te arrepentirás!

    C: ¡Sabes que, mejor me voy!

    Indignada se levantó del sofá y se dirigió a la puerta, justo cuando la iba abrir la abrace por atrás, tenía mi verga durísima y ella se percató, lanzo un pequeño quejido mientras trataba de zafarse de mí, sus movimientos de forcejeo masajeaban rico mi verga, ¡esas nalgas que estaban duritas me daban un buen masaje y más caliente me ponía!

    Comencé a besarle el cuello, mis manos apretaban los muslos carnosos que siempre escondió, ella me pedía que la soltara, pero poco a poco cedía ante mi calentura.

    Le quité su blusa y descubrí una hermosa espalda la cual empecé a besar y lamer, ella apoyándose en la puerta parando más las nalgas, poco a poco se desataba.

    La lleve a mi sofá y le quite su calza, una tanga negra de nylon ya humedecida me impedía ver su peluda concha, aunque parecía una selva, ¡cual bestia salvaje se la arrebate y comencé a meter mis dedos en ella!

    Al mismo tiempo lamia sus tetas duritas, su pezón era enorme me encantaba morderlo mientras ella en el éxtasis cerraba los ojos y se aflojaba para mí.

    C: ¿Qué haces?

    L.: Mmm, nunca imagine que estuvieras así!

    C: ¡Esto no está bien!

    L: Nada lo está, ¡así que mejor abre bien las piernas!

    Me baje de un solo golpe el pantalón y l trusa, mi verga ya estaba hasta roja de la cabeza de tanto arrimón, ¡y de un solo golpe apoyándome en sus piernas la penetre salvajemente!

    Apretaba riquísimo, mi verga estaba durísima, me agachaba a besarle las tetas, las mordía, le mordía el cuello, con una mano le agarre sus dos manos, parecía una violación, pero consentida, ella poco a poco movía su pelvis, ¡sus quejidos y sollozos se convirtieron en gemidos de placer!

    C: ¡Agh, que grande, agh!

    L: ¡Este si es una verga, uhm, toma!

    Levante sus piernas para penétrala más rico, se la dejaba caer fuerte, ella se apretaba las tetas, se le había olvidado que era amiga de mi esposa, coloque sus rodillas en su frente y le embestí salvaje, me apoyaba en sus pies, me movía tan fuerte como si estuviera corriendo, ¡el sonido de mi pelvis chocando en sus nalgas se convirtió en una erótica música!

    L: ¡Uhm, Cenia aprietas magnifico!

    C: ¡Que rico, no pares, no pares!

    L: ¡Te dije que te gustaría!

    C: ¡Cállate y cógeme!!

    Me senté en el sofá, la subí ensartándola rápido, le mamaba sus tetas y agarrándole la cintura la dejaba caer sobre mi verga, lo hacía rápido, ¡le entraba toda! Ella sacaba su lengua y sudaba a chorros, ¡nunca la habían cogido tan alocadamente!

    ¡La tome del cuello casi haciéndole una llave de lucha, ella empezó a mover su cadera, ese rico meneo hacia que sintiera una trituradora en su vagina! Me cabalgaba delicioso, ¡nos besamos apasionadamente y ella empezó a moverse más rápido!

    L: ¡Si, muévete nena, uh!

    C: ¡Que dura, agh, nunca me había entrado una tan grande!

    L: Ves, te dije que aproveches las situaciones, ese idiota aparte de que no te cumple, ¡te es infiel!

    C: La tiene chiquita, ¡no como tu descomunal animal, que envidia me da Lety!

    L: ¡Jajá, toma, toma mi verga!

    C: Si, agh, dame, dame más, ¡métemela toda!

    Cenia estaba gozando, en sus 39 años de vida apenas estaba conociendo el placer, estaba logrando envolverme y hacerme olvidar de las imágenes de Lety en cuatro siendo cogida por un moreno gordo.

    C: ¡Luis, que rico coges!

    L: ¡Mmm, toma, agh, aprietas magnifico!

    C: ¡Que rica verga, uhm, me matas, me matas!!!

    L. Ugh, que rico, gime nena, toma, toma tu verga!

    La puse en cuatro, la imagen de su trasero en forma de corazón escurriendo fluidos pro sus piernas me enloqueció, unas fuertes nalgadas y unas mordidas para marcar mi nuevo territorio, ¡ella sollozando y ya sin arrepentimiento movía su colita para ser empalada por el esposo de su amiga!

    La ensarté de golpe, sentí riquísimo como mi verga se hundió en ella, me movía fuerte, sensación era de lo mejor, ella también movía su cuerpo empinándose al máximo, mis movimientos eran rápidos y fuertes, ¡golpes en sus nalgas y tirones de cabello eran los que recibía de mí!

    C: ah, uf, papi, me duele, agh!

    L. Y eso que no es tu culo!

    C: Más, me vas hacer venir, ¡dios mío!

    L. Sí, yo también me corro, toma leche, recibe leche nena!

    C: ¡Dámela, ah, sí, que rico, agh!!!

    L: ¡Carajo!! ¡Qué rico dios!!!

    ¡Mi leche salió con muchísima presión, el orgasmo era maravilloso, ella babeaba y gritaba, un orgasmo de verdad la había hecho sentir!

    Reposamos un poco, ella se vistió y yo descaradamente la miraba sobándome mi verga, ella me miro sonrió y salió de mi casa.

    Continúe mirando a mi esposa coger con otros, ¡pero yo ya me había desquitado con su amiga!

  • Mi hermano y yo

    Mi hermano y yo

    Mi hermano Eugenio es dos años y cuatro meses mayor que yo. Es cariñoso, servicial, generoso, inteligente y un buen hermano. A él le gusta casi todo, tiene buen apetito, le gusta beber sobre todo whisky y vino; le gusta su novia con la que perseveró hasta que se ha casado por fin, porque a él le gustaban todas las mujeres y muchas chicas le perseguían, pero por suerte se casó con la que oficialmente fue su novia y la que más me gustaba para él y de cara a mis padres.

    En el físico, mi hermano es duro, fuerte, musculoso, buenos pectorales y sobre todo está su tableta del abdomen que tanto presume; lo merecen sus ocho músculos exentos de grasa y los canales profundos gracias a su constancia en el gimnasio, el fútbol y las carreras que se da conmigo. No está mal de cara pero no es guapo de verdad, salió a mi padre, es moreno por el sol y ojos brillantes, aunque grises.

    Todos los que nos conocen piensan que no somos hermanos porque no nos parecemos. A mí no me gusta hacer nada, solo me entrego al estudio y a la lectura. Estudio mucha las matemáticas y geometría porque me he propuesto ser ingeniero. En cuanto a mi físico soy de natural delgado y pensaba que si hacía deporte me consumiría. Lo único que me va es correr y en verdad que me levanto cada día a las 5:00 a.m. y lo primero que hago es mi carrera cada día, incluso los domingos; hago muchos kilómetros corriendo y a las 8:00 a.m. llego a casa, me ducho rápido, desayuno y me voy corriendo a clase. Cuando es sábado y domingo solo leo y estudio. No tengo en realidad amigos, aunque sí muchos conocidos. Acabo de ingresar en la universidad a mis 18 años. Soy guapito, mi cara es muy blanca y dicen que parezco una niña bonita, mis ojos son verdes de un verde intenso. Mi hermano me ha hecho ir desde hace un año al gimnasio. Él trabaja en la oficina de mi padre y gana dinero por eso paga mi abono. Mi hermano y yo hablamos con frecuencia, me deja que le acaricie su abdomen que me parece lo máximo. Se llena de vanidad y le gusta que se lo elogie. Desde que éramos adolescentes nos hicimos algo más reservados y sé que su culo es plano aunque haga sentadillas, es por eso que se me queda mirando cuando me pongo mis jeans súper skinny, y mira la redondez de mis nalgas.

    Hubo una temporada que me disgustaba cuando los chicos del colegio me decían «guapita» o «fidelia», pues mi nombre es Fidel. Fue un año que lo pasé mal, yo tenía entonces 13 años, fue justo cuando descubrí mi orientación sexual. Por fin decidí hablar con mi madre sobre mis problemas. Cuando le dije a mi madre que me gustaban los chicos, solo me dijo que cada uno es como es y que no me preocupara por eso. La verdad es que eso no me preocupó nunca, sino mi cara. Cuando le pregunté a mi madre sobre mi cara de niña bonita y mi tez tan clara y resplandeciente me dijo que yo había salido a su abuelo y a un tío de ella que eran así, igual que yo. De adolescente esperaba poder afeitarme el vello para masculinizar mi rostro, el médico que trata mi piel, un dermatólogo muy afamado, me dijo que no veré pelo por lo menos hasta los cuarenta años. Esto ya no me hace sufrir, ahora ya estoy acostumbrado a ponerme cremas para que el sol no me dañe, incluso me gusta ponerme cosas a la cara y he aprendido a maquillarme.

    He dicho que no tengo amigos y es verdad, pero eso no me ha impedido relacionarme con algunos compañeros con quienes he llegado a masturbarme e incluso a mamar pollas. Un día le dije a mi hermano que yo era homosexual. El me contestó que no lo creía, sino que como tengo cara afeminada mee gustan los chicos, pero nada más porque no era ni afeminado, ni amanerado, ni tenía mala voz, incluso me dijo:

    — Si te lo propusieras serías un buen locutor de radio o televisión, porque tu vos es entera, clara y profunda.

    Como yo le insistía, me tomó e la mano y me la acercó a su bulto. Sentí por encima de su pantalón que la polla le palpitaba, porque él se había excitado con la conversación.

    — ¿Qué te parece mi polla?

    — Buena, sí, bien…, —le dije.

    — ¿Cómo que buena, sí, bien? Es grandota.

    — ¿Quieres verla?

    — Sí, me gustaría.

    Abrió el botón de su bragueta, se bajó la cremallera, luego se bajó el bóxer por debajo de sus huevos y me mostró su tranca, calculé unos 17 cm de largo, me encantó el detalle de mi hermano en mostrármela y lo miré como quien pide permiso. Se sentía orgulloso de su polla peluda, incircuncisa y con su pellejo retirado y el glande asomando. Me gustó su hueco rezumando presemen, y la tomé con mis manos, la acaricié, lamí su glande y recogí el líquido con la lengua, lo gusté salado y rico y comencé mi mamada. Le friccioné el glande pasando ininterrumpidamente mi lengua por su flecha y anillo. Se le puso dura del todo y notaba sus venas palpitando. En onces comencé e ejercicio de masturbarla con mi boca metiéndola cada vez más en mi boca. Para hacer larga la operación con mi mano derecha le apretaba la base del pene y con la izquierda le acariciaba el escroto separando los testículos.

    Cada vez metía la polla más adentro de mi boca hasta que llegó a la garganta, hice un par de pasadas hasta clavarla. Entonces Eugenio gritó y sentí una chorretada de su pene que pasó directo y tragué pero inmediatamente la saqué de la garganta para que continuara eyaculando en mi boca. ¡Cómo gemía mi hermano cuando eyaculaba e mi boca! Como me la llenó y no quería dejar escapar nada, tragué una parte y seguí lamiendo el pene para que lo sacara limpio. Lo sacó y lo miré. Eugenio estaba feliz y felizmente sorprendido. Abrí la boca mirándole y le mostré la lengua con su semen. Para sorprenderle más lo tragué todo y con mi cara sonriente le mostré mi boca limpia de semen. Me dio un par de besos, me levantó del suelo y me senté a su lado. Yo estaba muy empalmado.

    — Eugenio, necesito correrme.

    — Toma este vaso, échalo Todd dentro, a ver cuánto sacas.

    Como no iba a masturbarme porque ya estaba haciendo violencia, saqué un rozo de mi polla y la metí dentro del vaso. No tardó ni segundos en comenzar a eyacular. No conté las chorretadas, pero lo saqué en el vaso. No me parecía tanto porque nunca había hecho esto, pero mi hermano exclamó:

    — ¿De dónde sacas tú tanta leche?

    Todavía con la punta de la polla afuera, me tomé mi esperma y lo tragué, no es tan ácido ni salado como el de Eugenio. Pero jamas había visto unos ojos tan abiertos en Eugenio y su boca parecía la O mayúscula.

    Eugenio apartó de mis manos el vaso, lo dejó en la mesita y me pidió que le mostrara mi culo:

    — Bájate los pantalones, quiero ver tu culo.

    Me bajé los jean hasta las rodillas, y el slip. Mi polla ya estaba morcillona, la miró con sus grandes ojos cómo colgaba por encima de mi escroto con los huevos a los lados, sin pelo, rasurada y exclamó:

    — Eres un macho muy caliente. ¿Eres virgen?

    — Solo me he masturbado y algunas veces he dejado que alguien me la chupara.

    — ¿Nadie ha follado ese culo tuyo tan bueno?

    — Si eres marica, ¿a qué esperas, Fidel?

    — A que me folles tú, Eugenio, —le dije agachando la cabeza.

    — Somos hermanos, Fidel, nosotros somos hermanos.

    — Eso no tiene nada que ver, tú tienes polla y yo tengo culo, ¿qué lo impide?

    — Déjame de momento, Fidel, hoy he tenido bastante, ¿Es que no te das cuenta del pollón que tienes? Con eso yo me llevaría a todas las chicas del barrio…, pero ni Leyre se me abre… ¿cuánto te mide…, lo sabes?

    — Exactamente 19, 5 cm de largo y 5 cm de grosor cuando está duro.

    — Tú eres un fenómeno de la naturaleza, cara de niña bonita y pene de macho peleón.

    — Eugenio, de verdad, ¿soy guapo?

    — Eres muy guapo, Fidel, pero que muy guapo; si en lugar de ser chico hubieras nacido chica, ni te imaginas cuántos novios te pretenderían.

    Ese día me subió la autoestima, solo me faltaba que mi hermano me deseara para sentirme perfectamente bien.

    Pasaron unas semanas, mi hermano había traído a casa a su novia oficial, Sara, para comer. En mi casa siempre acogemos a los amigos y amigas de Eugenio cuánto más a Sara. Mi madre puso mantel blanco y una excelente comida. Luego, mientras mi padre hacía su siesta y mi madre recogía las cosas y arreglaba la cocina, nos salimos al jardín. Ellos se sentaron en un rincón y mi hermano me miró para indicarme que me fuera por otra parte. Ya adivinaba yo lo que quería, pero no pude imaginar lo que ocurriría. Me quedé detrás de unos árboles, pero lo veía todo perfectamente. Se dieron unos ridículos besitos de novios y cuando mi hermano quiso meter mano por el pecho para acariciar sus tetas, que las tiene grandes, no se lo consintió. Mi hermano le llevó la mano a sus genitales por encima del pantalón para que la chica se animase, pero ella refunfuñan aparto violentamente la mano. Al cabo de un rato, mi hermano lo intentó de nuevo a través del short que llevaba la muchacha. Entonces se levantó y le dijo que se iba a su casa. Mi hermano la acompañó, porque tardo algo más de media hora en regresar. Yo esperaba paciente en mi habitación jugando con la play.

    Escuché los pasos firmes de mi hermano que demostraban su enfado y se fue en dirección a su habitación. Cuando entró escuché el sonido de su cuerpo cayendo sobre la cama y le oía hablar en voz alta como protestando. Yo iba solo con jockstraps y sigilosamente me acerqué a su habitación, abrí la puerta y entré. Me puse delante de Eugenio, mirándole con el ceño fruncido y en serio. Se puso a un lado y me invitó a subir a su cama. Allí estábamos los dos, él aún vestido y yo con lo poco que llevaba puesto. Silencio. Largo silencio. Me gustan esos silencios largos porque indican que me van a contar lo que pasa. Así fuella cabo de un rato mi hermano acariciaba mi muslo y comenzó a hablar mientras me acariciaba:

    — Es una zorra, cualquiera presume de haberla tocado y a mí no me deja nada.

    Más silencio. Mi hermano acariciaba mi pecho. Me puse de rodillas y comencé a abrir los ojales de su camisa. Vi su pecho peludo y me incliné a besarlo. Eugenio me agarró de las nalgas, las acariciaba, las pellizcaba, las hundía con los dedos, jugó un rato largo con mis nalgas y no me miraba, miraba al espejo grande que se puso en la pared de enfrente. Noté que se le iba pasando el enfado y le moví para sacarle la camisa. Luego, me arrimé más a él por entre sus piernas y el me pellizcaba las nalgas con ambas manos como si fueran castañuelas. Le abrí el cinturón, le hice levantar el culo para sacárselo y le saqué del culo el pantalón y el slip juntos para no molestar tanto. Ahí estaba su polla.

    La miré curioso, no estaba aún erecta ni dura del todo, sino tensa. Acerqué mi cara a su pubis y olí los vellos des pubis y todos los pelos de su pene. Cada vez me gustaba más el olor de esa parte en mi hermano. Comenzó a tocarme por la ingle y metía las puntas de sus dedos por dentro. Seguía buscando la suavidad de mi piel. Las cremas que mi dermatólogo me recetaba olían muy bien y me dieron ese olor de modo permanente. Ese jocks tiene un respiradero por la parte superior, justo da a la parte superior de mi polla que se iba poniendo cada vez más dura. Me apresuré a chuparle primero los huevos y a mamarle su polla para que se animara y no tardó en ponerse a gemir. Se la puse muy dura y rectilínea. Metí saliva en mi culo y pasé un dedo al que le di unas cuantas vueltas. No dejé de mamarle la polla y casi sin que él se diera cuenta, me levanté rápido me puse en cuclillas y encarando su glande a mi culo me fui sentando hasta que llegué a tocar con mis bolas su pubis. Jadeo, jadeó fuerte y gimió. Luego fui empujándome yo misionara arriba y para abajo hasta que le hice que se corriera dentro de mi porque gritaba:

    — Me corro, Fidel, me corro, sal de ahí.

    Me cerré apretando mi polla y noté sus chorretadas de esperma en mi culo. Yo también gemía y me sentía transportado. Había hecho que mi hermano me atravesara el culo y me había desvirgado. Estaba en este pensamiento y comencé a eyacular sobre el abdomen y el pecho de Eugenio. Me tumbé sobre él y mi cuerpo cayó sobre el semen que había en su pecho y abdomen. Lo besé y me besó Hubo un rato de silencio y luego Eugenio me salió por esas:

    — Tú debiste de haber nacido mujer.

    — No lo has disfrutado, Eugenio?, —pregunté preocupado.

    — Sí, y mucho, pero yo no tendría novia porque mi novia serías tú.

    — Pero puedo ser tu novio secreto, y te aseguro que disfrutarás más conmigo que con esa pendeja de Sara y eso que es de lo mejor del pueblo…

    — Pero yo no soy maricón, Fidel, no lo soy.

    — ¿Qué más da?, lo has disfrutado sin ser gay, silo fueras lo gozaría mejor; No pienses en Sara ni en mujer cuando me folles, piensa que te estás follando a tu hermano y eso te dará un placer duplicado.

    — Joder, Fidel, eres avieso, malvado y retorcido…

    — No; soy directo, al pan pan, al vino vino y a joder jodiendo.

    Me abrazaba mi hermano y yo sabía lo que iba a ocurrir, después de una hora de estar contándonos cosas desnudos sobre la cama, la conversación derivó al sexo, a lo putas que eran las chicas fastidiando y estábamos ya empalmados a tope. Me dijo:

    — Fidel, ¿quieres ponerte en cuatro?

    Ni hablé, salte y me puse de culo hacia él para que mirase que lo tenía abierto porque con mi dedo me lo iba retocando para que no se cerrara. ¿Qué follada? Todo el rato así, sudados y acabó dentro de mí y sin avisar aunque me di cuenta que se venía. Yo le avisé que me venía y se puso con la boca abierta frente a mi polla, la chupó y esperó los disparos de semen. Al acabar me besó y me transmitió mi propio semen.

    — No vayas a contar a nadie esto, ¿eh, Fidel? y menos aún a Sara. Ahora me remuerda la conciencia de haberte follado, es como traicionar a Sara.

    — Déjate de historias, que tú eres mío más que de Sara y yo soy tuyo más que Sara de ti, si follarme es traicionarla, intentar hacer algo frustrado por ella misma sería traicionarme a mí.

    — Vosotros, los maricones…

    — Los gays, los gays, Eugenio, los gays…

    — Vosotros los gays sois muy atrevidos, queréis follar con todo el mundo y os hacéis promiscuos.

    — Eso son exageraciones, también hay heteros promiscuos y nadie dice nada.

    — En eso llevas razón. De verdad me has hecho gozar y por eso te invito, vamos al bar y tomamos algo. Pago yo.

    Salimos tras ducharnos a la vez para acabar antes. Eugenio no paraba de tocarme las nalgas y yo le enjaboné y lavé su polla. Solo tomamos algo en un bar y nos regresamos a casa.

    Pasó el tiempo, cada vez sentía más deseo de mi hermano y supongo que a él le pasaba lo mismo quizá con menos ansiedad que yo, la diferencia es que mi hermano me quería y yo estaba enamorado de él. Cuando lo veía triste, me acercaba a su cama y siempre me recibía, procuraba que se descargara en mí y lo apaciguaba.

    Mi hermano se casó. Mis padres no comprendían cómo había accedido a casarse, pero lo hizo. Yo me llevé un fuerte berrinche que no manifesté, pero no veía por qué mi hermano se casó si ella no accedía nunca a tener ni la más mínima relación de cariño con él. Pero así son las cosas entre hombre y mujer. Se casó y se pasó a vivir a la casa de sus suegros. Ellos son buena gente y por eso me pareció bien que Sara fuera la novia de mi hermano, pero ella no se iba comportando como era debido. Mi hermano venía a casa, comía, lloraba y se regresaba, como si no quisiera saber nada conmigo. El asunto iba de mal en peor. Un día vino diciendo que se estaba cansando de sus suegros porque le pedían un nieto y su hija no quería tener sexo con él. Se encontraba entre la espada y la pared. Como no se iba en la noche, mi madre preparó la cena y mi hermano le dijo que se iba a quedar porque su mujer Sara se había ido de viaje para una semana con sus amigas y él no quería estar con sus suegros.

    Esa noche no le dije nada, pero al día siguiente lo vi muy triste y entré a su habitación del mismo bodoque siempre. Esta vez iba con un slip azul pastel muy apretado y que dejaba notar mi polla. Solo verme, se me echó encima y me dijo:

    —Déjame que me descargue contigo, que hace diez meses que no estoy follando y no quiero ir de putas.

    No dije nada, solo me puse en cuatro, a lo perrito y él me agarró de la cintura me tiró de espaldas y levantó mis piernas, mis tobillos en sus hombros, y su polla archiredura y me la metió de golpe. Me hizo daño pero aguanté. Se quedó quieto, se agachó para besar y me dijo:

    — Perdona, Fidel, he sido bruto, pero es que no puedo más.

    — Déjatela y aquí me tienes para lo que quieras, estoy enamorado de ti.

    No me contestó sino que comenzó a follarme lentamente y yo entré con gusto, del dolor pasé al placer y del placer al clímax. Entramos los dos a la vez en orgasmo y eyaculamos. Sudados y amorosos, abrazados y besándonos descansamos sobre la cama.

    — Quiero saber qué es eso de tener una polla en el culo, veo que lo pasas bien, ¿podrías metérmela?, —dijo Eugenio.

    — Claro que sí, yo no tengo ni 1 ni 2, ni arriba ni abajo, ni activo ni pasivo, me va todo, lo sé, —respondí.

    Esa noche me follé a mi hermano, le hice gritar, jadear, gemir y gozar. Lo disfrutamos casi más que follándome él a mí.

    Mi hermano se ha divorciado de Sara. Avisados mis padres por mí, dormimos todas las noches en la misma cama y follamos de continuo. Yo acabo este año y ya he hablado con varias empresas, una de ellas me ha contestado. Es cercana a nuestro domicilio, de modo que me quedaré a vivir con mis padres y acudiré al trabajo desde casa; mi hermano seguirá con el trabajo que tiene junto con mi padre. Vivimos los cuatro felices. La paz ha regresado a la casa y nuestro proyecto es vivir siempre que podamos así, amándonos. Mi hermano es bisexual, confirmado por un sexólogo y yo homosexual versátil. Hemos quedado que si encontramos pareja uno o el otro lo aceptaremos de buen grado. La vida nos dirá, que de momento estamos bien.

  • Vacaciones con mi prima: La insinuación

    Vacaciones con mi prima: La insinuación

    Una vez acordadas las reglas de valoración; me dirigí al baño y me quité toda la ropa. Mi pene estaba tomado forma, ya que no dejaba de pensar en el coñito de prima. Así que tuve que pensar en otra cosa para que se me bajará la erección.

    Mi prima grito: ¡Ándale!… ¿qué tantos haces?

    Ya voy – Le grité medio fuerte.

    Ella: Wow, primo. No sabía que tenías un buen cuerpo. Creo que el color azul te va bien.

    Yo: Ya sabes… el futbol y el gimnasio… jajajaja. Creo que me queda un poco apretado de la entrepierna. Por su parte, noté como ella me estaba viendo el paquete. Así que lo agarré y lo hice a un lado. Y luego le dije… ¿Qué te parece?

    ¿El qué? – Pregunto ella un poco apenada.

    ¿Cómo qué? Pues el short.

    Ella: Voy a esperar a ver los otros, pero por el momento creo que ese te queda bien.

    ¡Genial!.. Ahora te toca a ti – Le respondí con muchas ansias.

    Una vez que ella se fue la baño. Yo me senté en la cama y trate de doblar mi pene hacia un lado, para que no se notará en que caso de que me excitara.

    Ella: ¿qué te parece, primo?

    Eso sí que es tener un buen abdomen, Pamela – Le dije mientras veía su coñito.

    Ella: Y de la parte atrás… ¿Qué te parece?

    No me lo tomes a mal, pero dado a que tienes un gran culo; ese bikini se ajusta muy bien – Le dije yo mientras intentaba que no se parara mi pito.

    ¿Y de arriba que te parece? – Me preguntó mientras intentaba acomodar sus bubis al traje.

    Yo: Se te marcan mucho los pezones.

    Ella: Es que estoy muy nerviosa.

    Yo: Créeme, soy tu primo y no lo digo con mala intención (Aunque realmente me moría de ganas por sacárselo y morderlos. Ya que aunque sus pechos no eran muy grandes; se le marcaban unos grandes pezones)

    Ella: Si, lo sé. Pero bueno… sigamos.

    Pues ya que estás ahí, pruébate el blanco – Le dije sonriendo.

    Ella: De acuerdo, primo.

    Mientras ella se cambiaba, yo me preguntaba por su coñito… ¿estará depilada o tendrá mucho vello? ¿Tendrá un coño apretado o abierto? ¿Será de las que se moja mucho o poco? ¡No puede ser, ya no aguanto!

    Oye, primo… este traje está muy transparente, se me ve todo – Me gritó desde el cuarto.

    En ese momento yo me súper excite. Y luego simplemente le grité – Déjame ver.

    Mejor ya vámonos a la playa, porque esto se está poniendo incómodo – Me dijo ella desde el cuarto.

    Yo: De acuerdo, Pam. Pero entonces… ¿Con cuál traje te vas a ir a la playa?

    Ella: Con el tercero. Es de una sola pieza… ya me lo medí… y me queda muy bien.

    ¿Puedo verlo? – Le pregunté un poco decepcionado.

    Ella: ¿Qué tal? ¿No crees que me veo un poco mojigata?

    Para nada, prima. Le contesté mientras le veía voluptuoso coño.

    Ella: Entonces vámonos.

    Yo: Muy bien. Por cierto, ya llevas el bloqueador.

    Si – Me contestó mientras agarraba su toalla.

    Estando en la playa: Pamela y yo pusimos las cosas en la arena, y luego nos dirigimos al mar. Mientras el agua tocaba nuestros pies, una pequeña ola llego de repente y nos golpeó. Mi prima se río, y yo también.

    Ella: ¿Qué te parece si nos metemos hasta lo hondo?

    Yo: Va que va.

    Ella: Pero me agarras porque no quiero que una ola me vaya a llevar.

    Yo: No te preocupes, Pam. Si quieres dame la mano.

    Una vez que me dio la mano, caminamos mar adentro como si fuéramos pareja. Fue bastante interesante ese momento. Porque yo la quería abrazar por atrás, y pegarle mi pene entre sus grandes nalgas.

    Ella: Oye, primo. Gracias por acompañarme a este viaje. Te quiero mucho.

    Yo también te quiero, prima. Luego le di un beso en la mejilla mientras mis manos se posaban en su cintura. Entonces ella me abrazo, y luego me dijo al oído – perdón por no querer modelarte el traje hace rato. Es que ese iba ser una sorpresa para mi novio.

    Tranquila, Pam – Le dije mientras nos abrazamos cubiertos hasta el pecho por el mar.

    Ella: ¿Te puedo preguntar algo?

    Yo: Si, claro.

    Es algo muy personal – me dijo mientras se separaba del abrazo (aunque todavía me estaba agarrando de las dos manos).

    Yo: Pregúntame lo quieres. Es más, vamos hacer un trato… todo lo que hablemos se va quedar entre nosotros ¿va que va?

    Y también lo que hagamos – Me dijo pícaramente.

    Yo: Si, Pam. Lo prometo.

    Ella: De acuerdo. Aquí voy… ¿Tú has tenido muchas relaciones sexuales?

    Yo: Más o menos… ¿Por qué la pregunta?

    Ella: Es que cuando estaba con mi novio o más bien mi exnovio, no sabía hacerle sexo oral, ni tampoco sabía cómo excitarlo, e incluso una vez me pidió sexo anal, pero yo me negué. Ya que soy muy inexperta en ello.

    Yo: ¿Y por qué no viste una película porno?

    Ella: Una vez vi una, pero no me gusto. Los penes de los hombres estaban exageradamente grandes y la bubis de las mujeres también.

    Pues esa es la idea, Pam. El porno es así. Te tiene que entretener y excitar. Y entre más grandes sean esas cosas, mejor. Bueno, a nosotros los hombres no nos gustan ver esos penes gigantes. Solo nos gusta ver las tetas, el culo y coño de las mujeres.

    Ella: Yo siento que un pene de ese tamaño me atraviesa todo mi cuerpo,

    Mientras yo me reía por su comentario. Una pequeña ola nos golpeó. Y aunque seguíamos agarrados de las manos, yo intenté abrazarla fuertemente. E incluso puede tocar sus pechos. No sé si ella lo sintió, pero fue genial.

    Ella: ¡Wow!… Estuvo fuerte esa ola. Espero que no nos vaya jalar el mar.

    Yo: Si quieres te puedo abrazar.

    Ella: Me encantaría. Sirve que también se me quita el frio. ¡Ven! abrázame por la espalda.

    Entonces ella se volteó y yo la abracé. Mi pene estaba pegado a sus nalgas y mis manos estaban en su vientre junto a las de ella. Segundos después, ella me dice – espero no nos vaya a picar algo debajo del agua.

    Yo: No te preocupes, yo te protejo. Y en caso de que te picara algo, yo te chupo el veneno.

    Y si me llegará a picar en una nalga o en mi muslo… ¿te atreverías? – Me preguntó mientras se pegaba más a mí.

    Yo: si tú me das permiso: por supuesto. Usaría mi boca para volverte hacer sentir bien (se lo dije en doble sentido)

    Gracias por estar conmigo, primo – me dijo mientras ella misma bajaba mis manos hasta el inicio de su bikini. Segundo después, se separó de mí y me dijo – Ya hace hambre, vamos a comer… ¿Te parece?

    Con mi pene todo erecto, solo respondí – Claro, prima.

    CONTINUARÁ…

  • Esclavas del mar

    Esclavas del mar

    -Qué preciosa es la vista desde acá arriba ¿verdad? -Me comentó Gino.

    -De verdad que sí mi amor… me encanta como se ve el mar -le contesté yo, viendo por la ventana el paisaje que se presentaba debajo de nosotros.

    Mi nombre es Noelia, tengo 27 años de edad, y me encuentro en ese momento montada en una pequeña avioneta junto con mi prometido Gino en rumbo hacia Gran Roque, la isla más grande del archipiélago de los Roques. Faltaban escasos 15 días para nuestra boda, la cual se celebraría en dicha isla más específicamente en la casa de mis suegros tienen para vacacionar en la isla. Mis suegros la habían adquirido hacía dos años atrás, y hacía seis meses que habían terminado de remodelarla. Íbamos en la pequeña avioneta junto con mis suegros y unos amigos de estos, quienes también estaban invitados a la boda y que también tenían propiedades en la isla.

    A los pocos minutos aterrizamos y el grupo completo nos fuimos a la casa de mis suegros transcurriendo dicho viaje en total normalidad, con varios de los amigos de mis suegros recorriéndome con mirada lasciva tal y como lo venían haciendo desde que nos reunimos en Venezuela para abordar la avioneta e iniciar este viaje. Yo la verdad ya estaba acostumbrada a estas miradas, ya que soy consciente de que soy una mujer con un cuerpo bastante explosivo. Soy alta, de 1.70 metros, blanquita, con una piel bastante tersa y suave, con un rostro muy bonito adornado por una cabellera negra como el azabache así como también larga (un poco más abajo de la mitad de mi espalda), lisa y suave como la seda. Mis medidas son 105-60-95, con unos senos bien paraditos, duros y redondos, tan naturales como el agua del mar (aunque suelen confundirse y decir que son operadas), una cintura bastante curva con el abdomen plano y para finalizar unas caderas anchas con una cola bastante canosa y redonda, todo esto sostenido por unas piernas de muslos carnosos, torneados y bien definidos. Este cuerpazo es cuidado por mí llevando una rutina de ejercicios que sigo casi a diario.

    Llegamos a la casa de mis suegros a eso de las seis de la tarde. Era una casa hermosa y bastante grande la cual quedaba prácticamente a orillas del mar, inclusive tenía su propio puerto privado el cual estaba anclado un yate no muy grande pero que si se veía bastante lujoso y bonito. Los amigos de mis suegros se fueron a sus respectivas casas mientras que nosotros nos quedábamos desempacando las cosas, ayudados por la gente de servicio que mis suegros tenían en dicha casa. Si no se habían dado cuenta, mis suegros son bastante adinerados, eran italianos dueños de una gran cantidad de negocios en Venezuela, por lo cual podían permitirse muchísimos lujos. Gino manejaba gran parte de los negocios de sus padres, y lo hacía bastante bien, tan bien que pasó a ser el hijo favorito de mis suegros. Antonina, mí cuñada, si era un caso perdido, ya que se metía en muchos problemas desde muy niña, típica actitud de las niñas sifrinitas y adineradas de mi país. Ella se había adelantado a nosotros en el viaje, llegando tres días antes. Y en esos tres días se lo pasó de fiesta en fiesta. Ese día que nosotros llegamos, ella se apareció por la casa a eso de las diez de la noche, bastante borracha y me atrevería a decir que hasta drogada, lo cual generó una pequeña discusión familiar.

    Mi suegra (de nombre Alessandra, por cierto, cariñosamente llamada “Alessa”) corrió a la habitación de Antonina a revisar sus cosas, para reprenderla si conseguía alguna droga o algo por el estilo. Antonina (cariñosamente llamada “Nina”) corrió tras de ella, entre gritos y palabras fuertes, para impedir o estorbar a su madre en su inspección. En fin, que la señora Alessa no consiguió nada, y la discusión no fue a parar en mayores contratiempos, yéndose Nina a encerrarse en su habitación. Gino y yo tenemos 7 años de novios, por lo que ya me había acostumbrado a este tipo de discusiones entre padres e hija. Luego de todo esto, acordamos ir al día siguiente a pasarla en el yate, en altamar, y nos fuimos a dormir.

    En la habitación nuestra, Gino intento buscar algo de “acción” conmigo. Pero la verdad yo estaba agotada del viaje, por lo que sin mucha dificultad lo convencí de que durmiéramos. Yo no es que estuviera bastante agotada, debo confesar que en realidad me daba fastidio tener sexo con él.

    Gino no es muy bueno en la cama que se diga. Me enamore de él más que todo por cómo me trataba y me complacía en otros aspectos, pero en el sexo, no era muy bueno. Era más bien, rutinario. Los primeros días si disfrutaba pero con el tiempo la monotonía me fue aburriendo. Además de que el sexo con él la mayoría de las veces duraban entre 5 y 10 minutos, llegando yo a quedar insatisfecha muuuchas de esas veces. Y su pene no era grande, estaba casi en la media, con 12 centímetro de largo, no muy grueso. He de admitir que él es bello, blanquito también de cabello negro y corto, con un cuerpo de musculatura definida, con porte de modelo de agencia. Es de mirada bastante penetrante, fue lo que más me cautivo de él, aunque la verdad en la cama me quede un poco decepcionada. He intentado romper la monotonía, comprando lencería erótica, o intentando buscarle “pelea” en ciertos sitios (como en el cine por ejemplo, o un estacionamiento de un centro comercial, entre otras partes) pero nunca accedió a mis deseos. Eso sí, me trata como a una reina, es por eso que no le he dicho nada de esto, no quiero herirlo.

    En fin, al día siguiente, nos despertamos a eso de las 10 de la mañana. Me puse un bikini blanco bastante bonito y un poco atrevido, ya que la tanga se me metía entre las nalgas, y el sostén pues, le daba un aspecto bastante apetecible a mis tetas. Para terminar, un pareo alrededor de mi cadera de color blanco también y semitransparente, lo que hacía que la tanguita se remarcara aún mas, y unas cholitas playeras. Mi novio se puso una franela suave de color blanco y unos shorts negros, junto con unos zapatos deportivos.

    Salimos de nuestra habitación y fuimos al comedor, donde ya estaban mis suegros desayunando. Nos unimos Gino y yo a ellos y hablamos de distintas cosas, mientras la servidumbre nos servía el desayuno. Al terminar, tomamos nuestras cosas y nos fuimos al puerto privado de la casa, para abordar el yate. Allí nos esperaba David, que era el encargado del mantenimiento del pequeño yate. No pude evitar detallarlo con la mirada. Era un negro alto, de unos 1.90 metros, increíblemente fornido, de espalda ancha y brazos gruesos y musculosos. Vestía únicamente un short, y su cuerpo se veía realmente hermoso, abrillantado por el sudor. Parecía Arnold Schwarzenegger en sus años mozos, aunque creo que con la espalda más ancha aun. De verdad me quede realmente impresionada con ese hombre.

    -Buenos días David, ¿todo listo? –Le preguntó mi suegro (quien por cierto se llama Víctor)

    -Buenos días Víctor, todo listo. Nina ya está a bordo esperando. –le contesto el negro, con voz gruesa. Me sorprendió el hecho de que no lo tratara como el resto de la servidumbre, con sumo respeto.

    -¿Nina también vendrá? –pregunto Gino, un poco contrariado por la noticia. Gino quería mucho a su hermana, aunque últimamente solo la criticaba por su conducta de niña estúpida.

    -Si –dijo la señora Alessa. –Hablé con ella esta mañana, le dije que quería que viniera. Quiero que pase más tiempo con nosotros, en familia. Pienso que la hemos descuidado mucho y tal vez así se meta en el carril. –termino de decir mi suegra, mientras abordábamos el yate.

    Una vez todos estuvimos a bordo, David prendió los motores e iniciamos la marcha para alejarnos de la costa. Durante el viaje no puede quitarle la vista a David de encima, nunca había sentido esa clase de atracción por un hombre, ni siquiera cuando conocí a Gino. El verlo haciendo las tareas de peso durante el viaje, manejando el yate, cargando cosas extremadamente pesadas que ni mi novio ni mi suegro podían alzar ni siquiera entre los dos, en cierta forma me cautivaba. Afortunadamente durante el viaje Nina se comportó bien, la señora Alessa sin embargo le reviso los bolsos que ella trajo en el paseo, en busca de alguna droga o algo por el estilo que pudiera perjudicar la tranquilidad y la paz que buscábamos en familia, aunque dicha búsqueda afortunadamente fue infructuosa.

    Una hora después de haber partido del puerto me dirigí a mi camarote para buscar una crema bronceadora, y en el camino sentí un ruido en el baño. Como vi que la puerta estaba entreabierta, me asomé disimuladamente y lo que vi hizo que se me pusiera la piel de gallina. Era David, quien se había quitado el short y solamente tenía puesto un bóxer de color blanco que se le pegaba por toda su humanidad por allá donde cubría. Pude ver como esa prenda dibujaba a la perfección su falo el cual se hallaba curvado hacia un lado totalmente pegado a su cuerpo y cuya punta llegaba hasta un costado de la cadera prácticamente. No solamente se me puso la piel de gallina, sino que también los pezones se me pusieron duros y sentí como mi vulva comenzaba a babear de deseo. Para cuando me quise dar cuenta, David me estaba viendo con una sonrisa maliciosa. -¿Te gusta? -Me preguntó, posicionándose para que pudiera verlo mejor.

    Sin decir nada, me di la vuelta y continué mi camino hacia mi camarote para seguidamente encerrarme en él. Yo tenía la respiración agitada sentía un delicioso escalofrío recorrer mi cuerpo atacando más que todo mis zonas genitales. Traté de calmarme un poco busqué mi bolso para sacar la crema que había ido a buscar, pero mientras buscaba me topé con una bolsa transparente en cuyo interior había un polvo blanco y fuera de dicha bolsa había un pequeño papel pegado en el cual se podía leer claramente «droga del sueño». Me percaté que el papel estaba doblado, y al desdoblarlo se notaba una nota escrita a mano:

    «Querida Nina, un poco de este polvo te ayudará con aquellos indeseables insistentes. Pónselos en la bebida y dormirán como bebés durante un largo rato.

    Con cariño: la Churri»

    Me quedé sorprendida por un momento. Nina me estaba usando como una mula. Seguramente cuando su mamá iba a revisarle el equipaje, rápidamente metió esa bolsa en mi bolso. En ese momento en que yo tenía la bolsa en mi mano, sentí que alguien estaba abriendo la puerta del camarote, por lo que rápidamente volví a colocarla en mi bolso y la tapé con mis cosas.

    -Nena, te estaba buscando es hora de comer -me dijo Gino, al entrar.

    -Adelántate mi vida, ya te alcanzo -le contesté, obedeciéndome él y dirigiéndose afuera del camarote. Volví a hurgar en mi bolso, y saqué de nuevo la droga. La vi durante unos segundos, tiempo en el cual se me ocurrió una maravillosa y loca idea.

    Salí de los camarotes a la superficie del yate para unirme al almuerzo. Los platos ya estaban servidos, así que yo me dirigí a servir las bebidas y afortunadamente nadie notó que me saqué la bolsa de droga del sostén y la puse en cuatro de esas bebidas, ofreciéndoselas a mis suegros, a mi novio y a mi cuñada, quienes comieron y bebieron todo con bastante rapidez.

    Mi plan había sido todo un éxito. Luego de una hora, todos comenzaron a tener mucho sueño, y se fueron a sus respectivas camas a dormir, todos a excepción de mí, y de David. He de admitir que todo me parecía una locura, pero que más daba, ese negro me enamoró a primera vista. Bueno, tal vez no sea “amor” propiamente dicho, sino pura LUJURIA. Quería tirarme al negro.

    Después de acompañar a Gino a la cama, Salí a la superficie del yate. David estaba recogiendo unas cadenas que se veían pesadas, con las cuales habían tenido el yate en el puerto asegurado. Me sentía nerviosa por el siguiente paso, me daba miedo que despertaran todos y me vieran en pleno acto con el negro, por lo que por probar, coloque música a todo volumen en el equipo de sonido que se hallaba afuera. Comenzó a sonar una salsa, que en realidad no sabía ni como se llamaba, y comencé a bailar y moverme al ritmo de la música, bajo la atenta mirada de David, quien dejo lo que hacía solo para verme. Era claro que yo le atraía también, no es por ser pedante pero sé que tengo un cuerpo que le llama la atención a cualquier hombre, por lo que no era difícil imaginar el por qué ahora él estaba concentrado en mí.

    Al cabo de unos minutos me le acerque y sin decirle nada tome sus manos para bailar, y él me siguió el juego, bailando los dos durante tres o cuatro canciones más de salsa. –ya me aburrí un poco de esta, vamos a probar otra cosa –le dije, separándome de él para cambiar de CD y colocar uno de Reggaetón. Una vez puse el disco y comenzó a sonar la canción de turno, la cual tampoco tenía idea de cómo se llamaba, pues comencé a moverme al ritmo de la música de nuevo, meneando las caderas con toda la sensualidad que pude. Estaba solo con el bikini, ya que el pareo lo deje en el camarote a un lado de Gino, cuando lo lleve a dormir. Yo sabía que me veía apetitosa, más aun el hecho de que el tanga estuviera todo metido entre mis nalgas. Me le acerque meneando el culo lo más que pude, y me puse a espaldas de él, para comenzar a restregarle el culo contra su paquete, que se encontraba tremendamente abultado. Estuve durante un par de canciones moviéndome para él, restregándole el culo lo más que podía.

    Luego de esto, me volteé y comencé a bailarle de frente, procurando bambolear las tetas ante sus atónitos ojos. -¿sabes? –Le dije mientras bailaba –este sostén me queda demasiado apretado… -le termine de decir, y llevando mi mano derecha a mi nuca y la izquierda a la espalda, desate los nudos del sostén ubicados en dichas zonas y lo deje caer al piso, dejando mis enormes tetas al aire. David veía atónito el espectáculo, mis tetas se bamboleaban incitando ser tomadas, amasadas, chupadas, lamidas, mordidas, o al menos eso era lo que yo deseaba que él me hiciera.

    Él se quedó parado atónito observando lo puta que era, mientras yo restregaba mis dos enormes tetas contra su pecho desnudo y musculoso. Un par de minutos estuve en esas, y me volví a dar la vuelta para seguir restregándole el culo, pero ahora recostándome toda de él, pegando mi espalda a su cuerpo. David Tenia una erección impresionante, se notaba enorme esa verga. -¿Qué pasa guapo? Allá adentro no parecías tan tímido…-le dije, en alusión a lo que había ocurrido en el baño. –te diré algo: SI ME GUSTA. –le dije, en respuesta a la pregunta que me había hecho en esa ocasión. Tome sus manos y directamente las lleve a mis tetas, haciendo que las moviera y apretujara. No tuve que sostener sus manos mucho tiempo, ya que a los pocos segundos el tocaba y amasaba por sí solo, disfrutando del espectáculo.

    -Sí que están ricas estas tetotas… -dijo, mientras me las amasaba. Acto seguido, y mientras yo me movía haciendo ahora el baile popular llamado “twerk” o “twerking”, consistente en mover el culo arriba y abajo. Mis caderas se prestan muy bien para dichos movimientos, y más aún mi bien formado culo. Mientras me movía para él, me quite el tanga, quedando totalmente desnuda ante David. Continué bailando mientras el disfrutaba de mis tetas con sus manos, hasta que unos 5 minutos más tarde me di la vuelta y lo senté de uno de los bordes del yate dispuesto a modo de sillón, donde puse mis piernas abiertas a cada lado de su cuerpo y me apoye con las manos del piso, para seguir bailando de la misma forma morbosa que ya venía haciendo, dándole una preciosa vista de mi culo y de mi cuca ya mojadita y deseosa de ser usada, restregando con dichos movimientos esa zona en su enorme hombría al mismo tiempo que el comenzaba a darme nalgadas diciéndome que me moviera más y más.

    En cierto momento el posó sus manos sobre mis nalgas, haciéndome detenerme en la misma posición en la que yo estaba. Apretujo bien fuerte ambas masas de carne, juntándolas y separándolas, ocultando y dejando al desnudo mi agujerito anal. –Tienes un culo muy rico zorrita…y esa cucota se ve muy apetecible…-me dijo mientras con su mano derecha me la comenzaba a sobar, lo que me hacía estremecerme. -¿Qué pasará si se despierta esta gente? –me dijo, mientras me metía dos dedos en mi encharcada cuca.

    -mmmm ellos… dios si… sigue así suavecito… ellos… no se despertaran en un largo rato… -le conteste entre gemidos por el trato que me estaba empezando a dar.

    -¿Cómo estás tan segura? –me pregunto.

    -Nina… mmmm… Nina me uso de… de… ¡Ah! ¡Papi que rico! –le dije gimiendo y estremeciéndome más y mas ya que sus caricias dentro de mi cuquita aumentaban en intensidad. Me dio una fuerte nalgada con su mano libre, mientras me seguía trabajando la cuquita.

    -¡Contéstame zorra! –me dijo después de la nalgada.

    -¡¡Ahhh!! ¡¡Nina me uso de mula!! ¡Vi en mi… ooohhh… en… mmm… en mi… en mi ahhh en mi bolso una bolsita con droga para hacer dormir a la gente! ¡Se las puse en las bebidas a todos menos a ti y a mí! –le conteste con respiración agitada y entre más gemidos.

    -¿Por qué lo hiciste? –me pregunto sin dejar de trabajar mi cuca con sus dedos.

    -¡Porque estas demasiado bueno y quería que me hicieras tu mujer! ¡Soy insatisfecha, Gino no me da lo que quiero en la cama! Sé que es una locura ¡pero quiero vivirla! –le dije, gritándole.

    -¿quieres que te meta el güebo zorra? –me pregunto.

    -¡SIII! –le dije ya gritando del placer, temblando del gusto. Había tenido mi primer orgasmo, el cual ocasiono que los brazos me fallaran y terminara de recostar mi torso en el piso aplastando mis tetas, con mis piernas aun a cada lado de David. Ese primer orgasmo había sido mucho más intenso que el más rico que haya tenido con Gino. Tuvieron que pasar unos deliciosos segundos para que mi cuerpo dejara de temblar, momento en el cual recogí mis piernas y me quede sentada en el piso, viéndolo a él. Mientras temblaba de placer, él se había quitado el short y el bóxer, quedando también desnudo, y con ese increíblemente enorme trozo de carne dura al aire, erigiéndose como un edificio ante mí. Él tenía sus piernas abiertas.

    -¿Qué esperas? Hora de trabajar zorra. –me dijo, señalándome su verga. Me puse de rodillas entre sus piernas, acomodándome para llevarme ese magnífico güebo a mi boca.

    Primero introduje su glande lentamente, para acariciarlo suavemente con mi lengua y mis labios. Estaba brillante, por el líquido pre seminal que me sabía a gloria. Lo tome con mi mano derecha y apreté un poco para ver cómo salía más juguito como si se tratara de un tubo de crema. Lo veía, y luego que había suficiente líquido, me lo metía en la boca, pero solo la punta, para saborear el delicioso líquido. David me tomo por el cabello, con cierta agresividad me hizo tragarme su verga más o menos hasta la mitad. En ese momento puse mis manos en el piso, quedando yo en cuatro, lo que le permitió a David controlar mejor la mamada que yo le hacía. Su miembro era realmente enorme, lo que me producía arcadas cada vez que David me empujaba a superar el límite al que yo llegaba. Cuando el notaba que me venían las arcadas, el me sacaba el enrome güebo de la boca y me hacía recorrer el resto de que me faltaba con mis labios y mi lengua, llegando a restregar mi rostro contra sus enormes bolas, las cuales se notaba que estaban bien cargadas de leche, o al menos es lo que me imagine.

    Continué mamándole el güebo un buen rato. Toda su verga y sus bolas estaban bien empapadas de mis babas, así como mi rostro de tanto que David lo restregó contra su verga. Sin soltar mi cabello, me hizo alzarme, llevándome hacia su cuerpo, poniéndome de rodillas con él entre mis piernas. –Baila –me dijo, al mismo tiempo que me daba una buena nalgada, y con ambas manos me tomaba las tetas para chuparlas y lamerlas. Yo obedecí de forma muy sumisa, y comencé a mover las caderas de nuevo, con el mismo baile “twerk” pero ahora restregando mi empapada vulva y mis nalgas contra su miembro erecto. El roce con su güebo me excitaba sobremanera, y qué decir del trato que le estaba dando a mis enromes tetas, las cuales comenzó incluso a morder deliciosamente mientras las tomaba con bastante fuerza y deseo. Ese trato algo brusco y agresivo me fascinaba, me hacía excitarme muchísimo, a diferencia de Gino que siempre me trataba dulcemente. Ok, ok, eso también me gustaba, pero de esta manera en cierta forma me sentía más deseada, y por supuesto, mas entregada.

    En un momento dado en que movía mi culo, el negro soltó una de mis tetas y tomo su verga para posicionarla de cierta forma que con mis movimientos se metiera en mi cuca, y logro su objetivo, en el momento en que sentí que su glande comenzaba a entrar, detuve el movimiento rápido para pasar a hacerlo lentamente, sintiendo como mi cuquita se estiraba cada vez más y más para darle paso al poderoso miembro de David. Comencé a gemir cada vez más fuerte a medida que entraba esa verga, al igual que el negrazo que me estaba haciendo suya. No llegue a metérmelo completo, llego un momento en que tuve que parar porque sentía que me partía en dos. –que zorrita tan inexperta… tranquila putita, poco a poco te acostumbraras a mi güebo. –me dijo, mientras tomaba mis caderas y me hacía moverme a su antojo, de arriba abajo, primero lentamente pero subiendo la velocidad y la intensidad poco a poco. Yo gritaba ya, de placer y he de admitir que un poco de dolor, ya que era la primera vez que un güebo tan grande y tan grueso se introducía en mí, aunque poco a poco el dolor iba desapareciendo, pero al final no del todo. Luego de un buen rato en esa posición, donde mis caderas se movían ya por si solas, sentí que un par de manos se apoderaron de mis tetas desde detrás de mí. Rápidamente me estremecí toda y luego me pare en seco, asustada. La mente se me puso en blanco, y cuando voltee, era Nina.

    -¡¡¿NI-NINA?!! –le dije, asustada. En ese momento vi todo mi mundo derrumbarse. Siempre me había portado muy bien y la única vez que hago una locura, todo se va al traste. Al menos era lo que yo pensaba.

    -Shhh perra. –me dijo Nina poniendo un dedo sobre mis labios. –cállate la boca y sigue moviéndote, ¿no ves que David está gozando un montón? –termino de decir mientras se sentaba al lado de David, acariciándole la cabeza.

    -Pero… ¿qué? –me quede descolocada. No comprendía la actitud de mi cuñada.

    -¿Qué de qué? Dime putita ¿crees que eres la única que sucumbe ante la hombría de semejante macho? La carne es débil mamita… yo hace tiempo que hice lo mismo que tú, rendirme a los pies de la lujuria que este negro despierta en nosotras… ¿verdad que si mi amor? –le pregunto al negro.

    -Claro que si putita… -le dijo David al tiempo que le agarraba el sostén del bikini y se lo quitaba, dejando sus tetas al aire. Antonina era una chica preciosa, tenía un porte de miss universo, típico de una niña de alta sociedad. Mientras el mío era algo un poco más vulgar y voluptuoso, el de ella era el de toda una señorita. No tenía muchas tetas (88 centímetros) era bastante delgada y tampoco es que tuviera un culo de muerte, aunque si lo mantenía en una línea de modelo. Era una chica bastante atractiva de rostro, es una lástima que sea tan estúpida en su forma de ser y desperdicie semejante cuerpo en lugar de trabajar para una agencia de modelos. Intente apartarme de ambos, pero David me tomo con fuerza, impidiéndolo. -¿A dónde crees que vas? –me pregunto.

    -Esto… yo… -no sabía que decir.

    -No me vas a dejar así zorra. Estabas gozando tanto como yo, y ahora que Nina está aquí, gozaras mucho más, créeme. –me dijo David, mientras con una de sus manos magreaba las tetas de Nina.

    -Espera… no sé qué te has creído… pero yo no soy bisexual. –le conteste, sabiendo que estaba tomando el camino para que hiciéramos un trío.

    -putita, putita, putita… -me dijo Nina tomando del pelo, para luego plasmarme un profundo y delicioso beso con lengua que duro unos segundos. –yo decía lo mismo hasta que lo probé. Veras lo rico que es tirar con otra mujer.

    -Esperen… -dije descolocada por el beso. Debo admitir que fue el más delicioso que me han dado en mi vida.

    -Nada… -dijo David, interrumpiéndome. -¿querías vivir una locura? Aquí la tienes. –me dijo, y tomándome a mí y a Nina del pelo, nos hizo fundirnos en otro profundo beso, al cual correspondí abandonándome en la lujuria, mientras que David comenzaba a mover sus caderas poco a poco para continuar con la penetración, a la cual comencé a corresponder nuevamente moviendo yo las mías cada vez con más agresividad. Nos soltó el cabello y tomo mis nalgas, separándolas y controlando los movimientos que yo hacía. –déjense de cariños putas, es hora de que me den placer. Nina, ya sabes que hacer. –le dijo a Nina, quien se separó de mi rostro un poco, dejando nuestras bocas separadas a escasos centímetros, con un hilo de baba conectándolas entre sí.

    -Escuche cuando dijiste lo de la droga. La traje sin darme cuenta, y como mi madre iba a revisar todo de nuevo, la puse en tu bolso con la intención de sacarla después. Qué bueno que la dosis que me pusiste no me hizo tanto efecto, de tantas drogas que me he metido. En mi debiste usar una dosis más fuerte. –me dijo ella mientras se bajaba del mueble y se colocaba a cuatro patas en el piso, entre las piernas de David para seguidamente comenzar a lamerle las bolas, las cuales estaban embadurnadas de una mezcla de mis flujos vaginales con mis babas y el flujo de la verga de David, quien no paraba de gemir sintiendo nuestras atenciones.

    Estuvimos un largo rato en esa posición, hasta que el negro me hizo alzarme para sacar su enorme güebo de mi cuca. En ese momento me di cuenta de que Nina estaba totalmente desnuda ya. David la tomo a ella por el pelo y como si fuera un títere la subió al mueble, poniéndola a cuatro patas sobre este. A mí me agarro y me puso sobre Nina, con mis tetas aplastadas por mi cuerpo contra la espalda de ella y nuestros culos bien alineados. David en ese momento penetro a Nina por su cuca, y a mí me metió dos dedos en la mía, para comenzar una salvaje penetración contra ella mientras que a mí me mantenía realmente excitada. Sentía el empuje que David ejercía sobre Nina a cada embestida, mientras ella gritaba de placer pidiendo más y más, y luego de unos minutos, se lo saco a ella y me lo metió a mí en mi cuca, metiéndome esa enormidad de verga dentro de mi cuca hasta lo más profundo. Pegué un fuerte alarido de dolor y de placer, me lo había metido completo cosa que no había logrado minutos antes. y durante un rato me dolió mucho pero poco a poco me fui acostumbrando, aunque el dolor no desapareció por completo, sino que más bien disminuyó para darle paso al indescriptible placer que comenzaba a sentir cada vez más y más.

    En un momento dado comenzó a palpar con sus dedos mi agujerito anal. -¿Eres virgen del culo zorra? –me pregunto.

    -aaahh sii… ahh aahhh… soy… virGeennn ohhh!!! –le dije yo entre fuertes gemidos.

    -Perfecto…-oí que dijo él. Sin dejar de penetrarme, saco a Nina de debajo de mi, y la hizo ponerse a un lado masturbándose ante nuestra mirada. Unos minutos más tarde, me saco el güebo de la cuca, y se sentó entre nosotras en el mueble, para luego tomarme por el pelo (si, al parecer era algo que le gustaba mucho, tomarnos del cabello) y acostarme sobre sus piernas, haciéndome sentir su enrome verga a nivel de mi vientre. Luego tomo a Nina y la hizo ir hasta donde estaba mi culo, ubicándola entre mis piernas y hundió su rostro entre mis nalgas. –prepara ese culo para mi zorrita estúpida. –le ordeno a Nina quien comenzó a mamarme el ano con suma fuerza, intercalando la mamada con deliciosas lamidas, haciendo que su lengua luchara para introducirse en mi culo, sin éxito. Yo, al sentir semejante trato, comencé a gemir como una loca, y la excitación se me elevo hasta límites insospechados, la verdad me sentía realmente excitada, lo que Nina me hacía sentir era indescriptible, delicioso.

    Luego de un par de minutos David alzó mi cuerpo, lo suficiente como para salirse de debajo de mi. Me puse en cuatro patas mientras él me tomaba del cabello para ponerme a mamar su güebo una vez más y Nina me seguía comiendo el culo. En ningún momento ella separó su rostro de mis nalgas. Comencé a mamarle el güebo a David, de forma fuerte y frenética. Seguía sin poder tragármelo completo, pero cada vez estaba más cerca aunque con bastantes arcadas. El aumento de mi libido, de mi lujuria, me hacía querer ir cada vez más lejos, deseando que esto jamás terminara. Mientras estaba dándole la mamada de mi vida al negro, Nina comenzaba a jugar con uno de sus dedos en mi muy bien lubricado ano. Sentía como recorría el borde de mi agujero anal con delicadeza, empujando poco apoco de vez en cuando, y no descansó hasta que su dedo entro en mi culo. Una vez con el dedo adentro, lo comenzó a girar deliciosamente, y a doblarlo dentro de mí, haciéndome sentir algo extraña en esa zona, pero sin duda, una sensación muy rica.

    En ese momento, sentí que un líquido caía sobre mi espalda. David había tomado un bote de aceite que estaba a la mano y lo comenzó a derramar sobre mí, lo que Nina aprovechó para, sacándome el dedo del culo, comenzar a esparcirlo frotándome con sus dos manos, mientras hundía su cara de nuevo entre mis nalgas, para continuar dándome un delicioso beso negro. Una vez estuve toda llena de aceite, con el cuerpo bien brillante, el negro me soltó del cabello y se dirigió hacia atrás de mí, mientras Nina observaba que haría nuestro macho en ese momento, sentada a un lado. El negro con una mano separo una de mis nalgas, y sin miramiento alguno, me metió un dedo en el culo lo cual me hizo dar un respingo de sorpresa y algo de dolor. Al igual que Nina, lo giro varias veces y lo doblo dentro de mí, para luego sacarlo y meterlo repetidas veces. Acto seguido intento meter dos dedos, cosa que le costó un poco (mas a mi aguantar los dolores) pero que logro hacerlo luego de unos largos segundos insistiendo hasta que mi carne cedió a sus deseos. Nuevamente se quedó unos largos segundos hurgando en mi culo con sus dos dedos hasta que los saco y se los ofreció a Nina, quien sin pensarlo dos veces llevo su boca hacia ellos para chuparlos.

    Fue en ese momento en que David poso su enorme miembro en la entrada de mi ano. Era más largo y grueso que dos dedos suyos, por lo que en el fondo me dio cierto temor, pero la calentura me impidió oponerme a sus calientes intenciones. Con sus dedos en la boca de Nina, la enganchó, llevándola a mi culo. –Lubrícanos –le dijo a mi cuñada, y esta sin decir nada escupió un par de veces en su verga y mi culo. David comenzó entonces a empujar suavemente su verga, poco a poco mientras mi carne comenzaba a abrazar fuertemente su enrome verga. Sentía como si me estuvieran partiendo en dos, un fuerte corrientazo recorrió mi columna vertebral y me llego a la cabeza, haciéndome abrir la boca para intentar gritar, pero al estar privada de respiración, simplemente el grito no me salía. El negro no dejo de empujar hasta que toda su extensión de carne dura y gruesa estuvo por completo dentro de mí. Sentí como los pezones se me pusieron duritos, como la cuquita me chorreaba de flujo vaginal, producto de la excitación, de la sensación de entrega, de la sensación de sentirme suya por completo. Nina se puso de rodillas ante mí, y me tomo del rostro dulcemente. –¿En serio mi hermanito nunca te enculó? –me preguntó. Yo le contesté negando con la cabeza. –perfecto…-me dijo –eso significa que eres la mujer de David. Así como yo. –me terminó de decir, y luego me dio un delicioso beso en la boca, al cual correspondí aunque a duras penas dado que David en ese momento comenzó a sacar su miembro lentamente de mi culo, provocándome fuertes dolores pero al mismo tiempo fuertes oleadas de placer.

    Una vez lo saco completo, lo volvió a introducir, con la misma velocidad que la primera vez, y luego lo volvió a sacar, un poco más rápido. Repitió la operación varias veces, hasta que en un momento dado, me estaba haciendo un fuerte y rápido mete y saca, mientras que mi cuñada estaba acostada sobre el mueble del yate con mi cabeza entre sus piernas, obligándome a hacerle una buena mamada de cuca. Debo admitir que no puse mucho empeño en mis atenciones orales hacia Nina, ya que la verdad estaba concentrada aguantando los dolores pero más aún la fuerte excitación de la que estaba siendo presa por el enculamiento al que David me tenía sometida. A pesar de estarle haciendo oral a Nina, mis gemidos no podían ser ahogados, me sentía plena, en el paraíso del placer. Tuve unos deliciosos orgasmos mientras David me daba fuerte por el culo.

    Luego de unos intensos y deliciosos minutos de sexo anal. David me saco la verga, y se dirigió hacia donde estaba Nina, metiéndole el güebo en la boca. Nina, sin miramiento alguno, comenzó a mamárselo con deseo y adoración. –Dale un buen orgasmo con tu boquita a esta puta Noelia…estimula bien su clítoris, no te detengas –me ordeno David, y yo acate sus deseos, esmerándome en darle la mejor mamada que pude a Nina, recorriendo su deliciosa vulva húmeda con mi lengua, jugando con sus labios vaginales, mientras que con mis manos castigaba su clítoris de manera intensa e incansable. Nina se corrió un par de veces gracias a mí, temblando de placer.

    En eso, el negro se sentó sobre la cara de Nina con su verga apuntando hacia mí, que aún seguía entre las piernas de mi cuñada, la cual paso a tomar el enorme miembro de David con su mano izquierda para comenzar a hacerle una fuerte paja al tiempo que le mamaba las bolsas y el culo, según David iba intercalando a gusto en su boca. El tomo a Nina por los tobillos y la hizo doblarse por la mitad bastante, de manera que el ano de Nina quedo accesible a mi boca, y yo, por mero morbo y deseo, comencé a lamer y chupar con deseo. Nunca me imaginé que sería capaz de mamarle el culo a alguien, pero ahí estaba yo, lamiéndole el culo a mi cuñada. A los pocos segundos, vi como David comenzaba a temblar y a gemir de placer, abriéndole las piernas a Nina, y vi como de su enrome verga comenzaban a salir fuertes y espesos chorros de semen, yendo a parar los tres primeros al pubis y el abdomen de Nina, y el resto a sus tetas y uno que otro al piso. Sin duda fue la corrida más abundante que había visto en un hombre.

    David soltó los tobillos de Nina y se puso de pie a un lado de nosotras, para tomar mi cabello y hacerme lamer la leche del cuerpo de Nina, pasando primero por su pubis y su abdomen, y haciéndome subir lentamente hasta sus tetas, obligándome a lamer cada rincón de su torso lleno de sudor y semen. Por último me llevo a su rostro haciéndome acostarme sobre ella, para fundirnos en un exquisito beso, al cual se unió el güebo de David el cual tomo un ligero estado de flaccidez. Nina y yo seguimos besándonos con ese enorme güebo entre nuestras bocas, limpiándolo de los flujos de nosotras. Luego de un par de minutos en esas, David se alejó y se sentó en una tumbona, no sin antes ponerse su bóxer y sus shorts nuevamente, dejándonos a Nina y a mi acostadas besándonos intensamente.

    -Nina, limpia la leche del piso. Noelia tráeme un poco de limonada bien fría. –nos ordenó el negro. Rápidamente mi cuñada y yo nos pusimos de pie, yo corrí a servirle la copa de vino a David y se la lleve, y vi con mucho morbo como Nina se ponía en cuatro patas para lamer la leche del piso. Una vez ella termino, corrió rápidamente hacia una cesta con frutas y saco un racimo de uvas, para acto seguido ponerse de rodillas a un lado de la tumbona de David, mientras yo llevaba con una bandeja una jarra con limonada y un vaso lleno. Al igual que Nina, me puse de rodillas al otro lado de la tumbona. Nina le daba las uvas en la boca a David, mientras que yo esperaba pacientemente a que el tomara la limonada cada vez que le apeteciera, como si fuéramos sus criadas, ambas totalmente desnudas. Estirándose en la tumbona, sonrió y dejo escapar una frase de su boca: -Que rico es tener a un par de ricachonas bien amaestradas como mis ESCLAVAS DEL MAR…

    FIN

    Epilogo.

    Gino y yo nos casamos en la fecha pautada, y el pobre ni se enteró que era un cabrón. Nina guardo muy bien el secreto, le convenía además, porque le encantaba que David se la cogiera. Al igual que ella, yo me hice adicta al güebo de David, quien aprovechando lo que sentíamos por él, consiguió grandes beneficios, lo que le permitió darse una gran vida. Los viajes a Los Roques por parte mía y de mi cuñada se hicieron muy numerosos, viajando casi todos los meses a pasar una o dos semanas en la casa. Lo mejor del caso era que por motivos laborales mi suegro y mi marido no nos acompañaban, y las veces que mi suegra, la señora Alessa no iba, mi cuñada y yo junto a David armábamos unas deliciosas fiestas sexuales en la casa, a las cuales David invitaba a otras golfas y algunos amigos para pasar las noches folla que te folla.

    Lo mejor de todo fue que, con el tiempo, en uno de nuestros viajes mi suegrita descubrió todo. Y con todo, me refiero al placer que sentíamos al tener sexo con David, quien en una sola noche la hizo entrar al club de putitas ricachonas que conformábamos yo, mi cuñada y ella…

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  • Mi suegro y su perversión

    Mi suegro y su perversión

    Un día viernes llegué a casa de mi suegro porque me había mandado un mensaje diciéndome que tenía algo que enseñarme, yo supuse que era su gorda verga porque siempre que iba a su casa era para ser usada por tan apetecible miembro viril, Armand no sabía de estas visitas ya que sus papás se habían separado y no lo visitaba con frecuencia.

    Don Octavio y yo manteníamos estos encuentros privados en secreto; Armando creía tener el control de nuestros coitos ya que hasta donde él sabía su papá solo cogia conmigo cuando montábamos el trío hijo, novia y papá. La realidad es que por lo menos una vez por semana era duramente envergada por su papá e incluso me llegué a quedar a dormir con él, bueno, no exactamente dormir.

    Ese viernes como siempre llegué a casa de mi suegro con mezclilla y una playera tipo polo, nada demasiado atrevido pero, abajo traía un conjunto de lencería en color rojo y unos tacones atados al tobillo del mismo color. Cuando toque inmediatamente abrió la puerta y pase, apenas la cerro nos besamos como dos amantes necesitados.

    -Qué es eso que me querías enseñar?- le pregunté

    -Ven pasa, fuimos caminando hacia la cocina y allí empezó a revisar su celular, mientras lo hacía me dijo que me pusiera cómoda, pero en nuestro idioma que habíamos ido desarrollando después de horas y horas de fornicar como maniacos, eso significaba que me pusiera sexy.

    Empecé a quitarme la ropa para quedar en conjunto y tacones. En eso estaba cuando Don Octavio se acercó enseñándome su celular y lo puso, el vídeo de mi profesor Andrés cogiendo conmigo en aquella práctica. Yo me sentía entre furiosa y apenada

    -Armando es un pendejo! Grité preocupada llevándome la mano a la cara

    -Fanny! Ven no tienes nada de que avergonzarte, me fascina verte disfrutar a plenitud, sabes que yo no te voy a juzgar y lo sabes perfectamente…

    Obviamente no me iba a juzgar. La razón de porque seguía teniendo sexo con el papá de mi novio era el morbo de pensar en mi suegro compartiendo mi cuerpo y la otra razón es que había resultado un depravado sexual con quién tenía la oportunidad de hacer todo lo que nos venía en gana, era siempre diferente, siempre depravado y sucio lo que sucedía entre nosotros.

    Octavio me abrazo

    -Es un pendejo! Para qué me pide el vídeo si lo va a estar divulgando!- grite

    -Solo me lo dio a mí, él quería compartir conmigo lo excitante que es verte disfrutar. Pero solo es entre nosotros, jamás te haríamos algo malo, eres nuestra chica- dijo

    -No te preocupes, sólo fue una noche- le dije abrazándolo, no quería que pensará que me cogía a cualquiera.

    -La traigo escurriendo desde que vi el vídeo, necesito que me drenes toda la noche- me dijo deseoso

    -En serio que no puedo creer lo nuestro- le dije pasándole la lengua por sus labios- si quieres deslechar tus testículos úsame

    Entonces no empezamos a besar delicioso, me acariciaba por todo el cuerpo, especialmente por el abdomen y las nalgas. Yo sobe todo su pitote por encima de su pantalón, así permanecimos unos minutos hasta que me tomó y nos fuimos hacia su cuarto, era el lugar donde habíamos vivido tantos momentos de placer y depravación sexual. Entrando de se empezó a quitar toda la ropa y sin más me acostó se subió encima de mí, apenas nos besamos un poco hizo a un lado mi tanga y me la metió. Yo me quedé asombrada y lo vi con mi cara roja debido a tal falta de juego previo

    -No mames ya te urgía! – le dije roja y haciendo esfuerzo por mantener la compostura

    -Te dije que ya la traigo escurriendo! Ohhh! que rico- me dijo cogiéndome con verdadera desesperación

    -Te excitó ver cómo me cogían?!- no podía creer que estuviera hecho un toro al ver como otro me había hecho suya

    -Casi me arranco la verga con las veces que me la jale viendo tu vídeo puta! Ohhh!

    -Pues dame! Deslechate cabrón! Ahh!- yo gemía escandalosamente pero mantenía la pose y el contacto visual con él, era mi oportunidad de llevarlo al límite- Báteme mi coño si de verdad eres un hombre! Ah!

    Así seguimos, el ya no hablaba, solo se mantuvo metiendo su verga con mucha energía.

    -Te gustaría verme coger?! Eh?! Te excitaría verme jadear mientras otro me penetra?!- le decía entre jadeos y provocándolo

    -Quiero que vean cómo te la meto! Quiero que vean a la que es mi puta! – dijo jadeando, estaba al límite

    -Pues invita a alguien y que vea el espectáculo! Ahh! Que vea tu vergota entrándome!- le dije para que ya se viniera, pero también me excité al decir eso

    Entonces ya gritando me la saco y se vino en mi tanga, todavía jalándosela y gimiendo me la quitó y me la metió en la boca. Después de eso se acostó respirando profundamente mientras yo lo veía con admiración, nunca se había venido tan rápido. Me sentía orgullosa de haber doblegado a tan potente amante, entonces me senté en la cama y mientras mi suegro me veía yo me saque la tanga de mi boca para comenzar a pasarle mi lengua hasta dejarla limpia.

    -Te gustaría de verdad que nos vieran tener sexo?- le pregunté

    -Con solo imaginar me pongo duro otra vez

    Entonces lo abrace y lentamente fui bajando mi mano hasta tomar su gorda herramienta, estaba medio flácida pero igual empecé con una lenta masturbación mientras le chupaba los pezones.

    -Hoy me quedaré a dormir contigo, si consigues a alguien podemos hacerlo- yo

    Eran las 6 de la tarde así que supuse que había tiempo pero era poco probable que alguien quisiera sólo observar.

    -Pásame mi celular- me pidió- lo tomé de la mesa de noche y se lo dí

    Empezó a escribir y después de 5 minutos aproximadamente me dijo que un amigo suyo se había animado y que ya venía en camino

    -Todo lo que hacen hacer- le dije con una sonrisa

    -No puedo saber que me acuesto con mi nuera y de lo demás menos, vamos a decir que te conocí en el gimnasio- Don Octavio

    -Y por qué no dices que soy de tu trabajo?- pregunté

    -Es que este cabrón es del trabajo, se llama Manuel, es de mi edad más o menos, es casado y tiene dos hijos- Don Octavio

    Mi suerte con los hombres maduros parecía clara.

    -Mientras sea de confianza no hay problema- yo

    Nos bañamos y aproveché para hacerme un enema, ya que mi suegro muy excitado la mete por donde puede.

    Salí de bañarme y Octavio me dijo que me quedara en conjunto y tacones, Manuel estaba al tanto, me vestí y al cabo de unos 10 minutos ambos entraron a la habitación. Manuel era un hombre bofo, como un cuerpo ancho pero no definido, tenía rapado el cabello y una barba de candado que lo hacía ver varonil. Mi suegro había escogido bien

    -Manuel te presento a Jessi, Jessi te presento a Manuel- me cambió el nombre al momento por el de mi amiga

    -Mucho gusto!- dijimos al momento lo que nos hizo gracia, nos saludamos con naturalidad aunque yo estaba en ropa interior y él había ido a verme copular con su amigo

    -Les parece si empezamos?- preguntó Octavio empezando a quitarse la ropa

    -Perfecto- dijo Manuel mientras empezaba a hacer lo mismo

    Si hubiera sabido la brutal cogidota que me iban a dar probablemente lo hubiera pensado dos veces pero ingenua creí que Manuel solo iba a ver. Ya desnudo Manuel tenía un pene bastante decente sin llegar a la talla de mi suegro, su cuerpo ancho y su panza me hicieron sentir que era un oso jaja

    Desnudos nos pusimos a jugar en la cama Octavio y yo, mientras en una silla Manuel se empezó a masturbar lentamente.

    -Ustedes hagan de cuenta que no estoy- dijo Manuel

    -El chiste de esto es que veas y nosotros lo sepamos- contesté

    -Ufff! – Manuel

    Entonces mi suegro se puso de pie en la cama y yo empecé a mamar como una puta bien pagada, golpeaba con su glande mi lengua y hacia mucho ruido sobre todo cuando escupía para lubricar bien su poderosa verga. La verdad tener publico me tenía muy animada, me sentía con la capacidad para doblegar a dos hombres que casi me doblan la edad.

    -Te gusta cómo te la chupo?- pregunté

    -Lo haces bien, se nota tu práctica- dijo provocando

    -Pues he encontrado un hombre que me tiene practicando todos los días- le dije- pero necesito variar de hsghft!

    Dije lo último mamándole su macana

    Así estuvo ese triángulo de placer aproximadamente por 10 minutos, yo en alguna ocasión tuve la curiosidad de voltear hacia donde estaba Manuel pero me resistí, entonces Octavio me dijo que ya me quería penetrar. Me acomodo de misionero, me quitó la tanga y empezó a llenar su verga de mi lubricación pasándomela por toda la vulva y masajeando con su glande mi clítoris. Yo caliente como una perra empecé a voltear hacia un lado y otro hasta que termine volteando a ver como Manuel se masturbaba disfrutando el espectáculo y eso me puso más caliente. Tener a dos hombres al pendiente de mi y disfrutando conmigo me tenía húmeda y más porque eran dos maduros

    -Ya quiero que me cojas, demuéstrale como se destruyes una chavita- le susurré en su oído- házmelo como si fuera una puta

    -Eso quieres?! Toma!- me dijo esto metiendo toda su carne hasta el fondo de un solo golpe

    Empezó un metesaca brutal, yo solo hacía un esfuerzo por verlo a los ojos mientras lo sujetaba de sus antebrazos. En la habitación se escucha claramente plaf plaf plaf! Cada vez que me metía de golpe toda su hombría, afuera solo quedaban los huevos pero ojalá hubieran intentando meterlos

    -Dale! Dale! Ahhh- gemia

    -Ahhh! Que buena vagina tienes!- me dijo excitado

    -Úsame! Mmm! Deslechate Octavio!

    -Te gusta como te se me para?! Tengo más sangre en mi verga que en todo el cuerpo!- Octavio

    -La siento! Te gusta como te abro las piernas tan solo con verte?! Mmm! Ehh?

    -Toma! Tragatela toda! Ohhh! Que rico se ve tu cuerpo!

    Ayyy! Así! Así! Que rico!- gozaba del miembro erecto de mi suegro

    Entonces me la saco, me tomo de las caderas y ya sabíamos que hacer, horas y horas de práctica nos tenían al tanto de los ademanes del otro durante el sexo, me coloque de perrito viendo a Manuel y mi suegro continúo con su desesperada ansia de cogerme mientras otro veía. Yo me sentía muy excitada, la vergüenza se había ido con las primeras metidas de la tarde.

    Mi cuerpo se balanceaba de forma violenta por la fuerza con la que era penetrada, yo me empecé a sentir exageradamente caliente al punto que empecé a sudar y mi cabello se pegaba a mi piel morena, mis jadeos se hacían más fuertes y mi contacto visual con Manuel me hizo empezar a decir cosas de una mujer depravada por el sexo

    -Te gusta como me la mete? Si escuchas como chocan nuestras partes?!- pregunté a Manuel muy provocativa

    -Se ve que estás riquísima de tu coño!- Manuel

    -Es de las vaginas más ricas en donde la he metido, caliente y mojada la perra- dijo Octavio con un tono que parecía ensimismado

    Volteé a ver el miembro de Manuel y estaba escurriendo exagerado, la mano con la que se masturbaba estaba escurriendo de líquido preseminal. Volteé a ver a Octavio y él estaba absorto en ver como su verga se perdía entre mis nalgas entonces, regresé la mirada hacia Manuel y mirándolo a los ojos le dije casi en un susurro

    -Sigues tú

    -Que rico nos ve Manuel! Ahh! Ya viste como la tiene escurriendo por el espectáculo! Mmm! Ayyy! Así métemela mi amor!

    Octavio me tomó de los senos y empezó a llenar con más desesperación mi vagina, mientras yo me puse a gritar como una puta

    -Dale!! Llena a tu perra! Lléname profundo! Lo deseo!

    Entonces Octavio empezó a gritar y darme metidas secas y profundas, cada metida de verga era un chorro de semen directamente en mi útero. Mientras yo era llenada por Octavio de esa manera, Manuel y yo manteníamos las miradas acompañadas por las sacudidas violetas de mi cuerpo resultado de cada metida. En la habitación los gritos de Octavio eran terribles, sólo se podía escuchar eso. Octavio se recostó sobre mi espalda, ambos respirábamos de manera agitada, mientras tanto yo mantenía la mirada con nuestro voyerista invitado, sabiendo Manuel y yo, que su verga iba a terminar bien metida en mi.

    Manuel se paró y se ofreció a traernos agua, yo haciendo un esfuerzo por levantarme le dije que lo acompañaba, para todos era obvio lo que iba a pasar pero Octavio solo se limitó a decir que nos tomáramos nuestro tiempo

    Bajamos y nos fuimos hacia la sala, él se sentó y yo me coloque encima

    -Quieres que te traiga un condón?- le dije masturbandolo

    -Yo no tengo problema, me gusta más al natural- Manuel

    -A mi también pero, estoy sucia no use condón con Octavio

    -Mejor, así ya te resbala mejor- dijo

    Entonces dirigí su rígido pene a la entrada de mi vagina, fui bajando poco a poco hasta que lo tuve todo dentro. Empezó a besarme y yo me movía suavemente, me chupaba los senos y nos acariciábamos con calma, parecíamos un par de novios, a mi me gustó variar, estaba acostumbrada al sexo duro.

    -Por qué a los hombres les gusta cogerse a la misma chava?

    -Creo que es caliente cogerse a una que sea tan abierta- Manuel

    -No te da asco remover la leche?- le pregunté y después me puse a lamer su oído

    -No, es lo mismo que nos sale a todos- me contestó tomándome del rostro para besarnos

    -Quiero que me lo hagas anal

    Me puse de pie y sobre el descansabrazos del sillón me recosté quedando mi culo totalmente expuesto, abrí mis glúteos con mis manos y el se puso a darme un oral en mi ano, la limpieza que me había hecho resultaba más agradable su labor y no notaba en las ganas que le ponía. Escupía en él y me metí un dedo, en una de esas paso su lengua a lo largo de toda mi vulva hasta mi ano, cosa que me hizo gemir y él al notarlo empezó a alternar su lengua entre mis vagina y mi ano con sus dedos que parecían un puto pulpo metiéndose por dónde encontraban espacio. Me siguió haciendo oral por unos 10 minutos hasta que le pedí su verga

    Él la tomó y mientras yo abrí mi culo él la fue metiendo, cuando la tuve toda adentro me incorporé un poco con mi brazos y le pedí que me diera. Tomando mis caderas empezó a moverse lentamente, cada vez que su verga quedaba afuera es escupía para lubricar bien el sexo y empezar a cogerme más rápido.

    -Te gusta mi cuerpo? – le pregunté

    -Ohhh! Estás riquísima!

    -Pensé que no te daba asco la leche de otros

    Entendió lo que quería decir y me la saco del ano para meterse en mi vagina, yo lo volteé a ver y me mordí los labios. El continúo alternando mis orificios para el gusto de ambos

    -Quiero que me lo des por el ano, pero dámelo con todas tus fuerzas, quiero que Octavio escuche- le pedí gimiendo

    Entonces el empezó a darme como un adolescente y se escuchaba el sonido de nuestro coito como si estuviéramos aplaudiendo plaf! Plaf! Plaf! Yo empecé a gritar y fue cuándo Manuel me metió una nalgada que seguramente Octavio escuchó

    -Ayyyy! – grité – yaaa!

    Lo empecé a empujar con una mano pero él me sujetó de ella y siguió culeando unos minutos más hasta que visiblemente cansando saco su miembro y me libero. Lo tomé de mano y sin darle oportunidad a sentarse me lo lleve al cuarto de Octavio dónde el seguía desnudo y con una erección en pleno seguramente de haber estado escuchando la pitisa que me daba. Senté a Manuel y viéndolos les dije

    -Quiero coger con los dos al mismo tiempo. Se animan?

    Seguramente fue música para sus oídos escuchar a una jovencita de 25 haciéndoles tan bonita proporción.

    -Si!- Respondieron al unísono

    -Pero antes quiero verlos masturbándose- les pedí para incrementar la excitación del momento

    Ver a dos adultos hacer lo que les dices y machacar sus vergas era una visión que me hacía sentir caliente y poderosa. Iba a ver cuánto podía sacar de esa enervante lujuria, así que les pedí que hicieran una tijera para poder mamar los dos miembros mejor, los hicieron, juntaron sus huevos y sus manos se rozaban mientras masturbaban sus veteranas salchichas. Entonces me subí a la cama y les pedí que se acostaran para disfrutar de mi blowjob. Junté sus penes y los lamía al mismo tiempo, hacia el esfuerzo por meterme ambos glandes a la boca, escupía y pasaba mi lengua por la uretra de cada uno. De vez en vez los volteaba a ver y ellos estaban disfrutando mi trabajo oral sin ninguna vergüenza de tener sus miembros escurriendo fluidos juntos y sintiendo la dureza del otro mientras eran mamados por una juvenil y muy puta mujer. Por eso creo que me gustan más los maduros, por alguna razón están más dispuestos y sienten menos pudor que hombres más jóvenes.

    -Han dado doble penetración alguna vez?- Les pregunté

    -Si!- Respondieron

    -Quieres que te llenemos por los lados?- Octavio

    -Tengo curiosidad, me gustaría saber que se siente- les dije mientras se desacoplaron

    -Pues anímate, ya estamos esperando a que te animes. Te vamos a coger bien rico, vas a gritar hasta quedarte afónica?- Manuel

    -Pero y si me duele?

    -Pues le páramos y te cogemos uno a la vez, anímate! Ve como nos tienes sabrosa- Octavio

    -Está bien pero Manuel por atrás y tú por enfrente va?- les dije

    -Te vas a ir escurriendo leche mamacita!- Manuel

    Octavio se acostó y tomo su verga invitándome a montarlo, pase mi muslo sobre su cadera y me ensarte su rico camote mientras lo veía con una sonrisa de lujuria, entonces Manuel me empuja ligeramente hacia Octavio y cuando estoy recostada temblando del obsceno acto que estaba a punto de realizar, Manuel empezó a empujar su lubricada macana a través de mi caliente recto. Yo torcí la cara y abrí los ojos como plato mientras veía a Octavio, me estaban partiendo dos hombres al mismo tiempo, además mi calentura aumento al sentirme tan vulgar, empecé a perder el poco juicio que me quedaba. Ambos permanecieron quietos con sus sendas vergas mientras mi cuerpo hacia un esfuerzo por acostumbrarse a una sensación así de fuerte.

    -Tú nos dices cuando estés lista perrita- Manuel

    -Dale… despacio, por favor- dije con mucho esfuerzo

    Empezaron a moverse lentamente pero con profundidad, sentía como me removían todo por dentro, era una sensación de náuseas y placer. La visón de aquella sesión creo que hubiera resultado alucinante para un observador, tres cuerpos unidos por su carne siendo yo el puente, los tres moviéndose con sus penes sintiendo el movimiento del otro, los gemidos, las caricias, la puta y sus machos.

    Yo comencé a gritar y a encadenar orgasmos como nunca había imagino que se podía, sentía una especie de calor exagerado en toda la zona baja de mi pubis, tanto calor me tenía sudando a gotas que escurrían por mi frente, en el pecho y el culo, me sentía escurriendo de sudor. Y al aumentar la velocidad de sus metidas ya perdí la conciencia. Solamente sé lo que Octavio y Manuel me contaron después. Octavio me dijo que empecé a gritar tanto que ya no cerraba la boca y el noto que la saliva se empezó a escurrir así que él me empezó a meter la lengua de forma obscena al mismo tiempo que me amasaba las tetas a su antojo.

    -Vamos a cambiar- dijo Manuel mientras sacaba su hinchado miembro de mi recto

    -No me dejen de coger, no paren chinga- les dije con desesperación

    -Tranquila puta, ahorita te seguimos macaneando- Octavio

    Entonces Octavio me montó de espaldas a él y me empalo.

    -Ayyy! Que gorda, me partes!- me quejé

    Manuel se quedó viendo por un momento mi cuerpo en esa posición, con mis piernas abiertas y la vagina disponible, mis pechos escurriendo de sudor al igual que todo mi vientre y mi cara de degenerada. Para él fue un afrodisíaco dijo después. Se acomodó y me la metió de golpe esta vez el coito fue intenso desde el comienzo.

    -Te gusta perra?! – Manuel

    -Ahhh! Ahhh! No paren! Ahhh!- gritaba pidiendo más

    -Qué culo!- Octavio

    Estuvimos así cerca de 10 minutos en los cuales no paré de gritar, cosa que Manuel aprovechó para admirar como poco a poco iba poniendo mis ojos en blanco mientras yo estaba perdida en un mundo de interminable éxtasis, mi vagina estaba muy contraída y ahí fue el principio del fin para mis vigorosos vergudos, quise decir verdugos.

    -Me voy a venir! Ohhh!- Manuel

    -Aguanta! Mira como la tenemos ahhh!- Octavio

    -Así se coge a una puta bien pagada! Ahh! Ayyy! Manuel la tienes bien venuda!- les grité

    -Ya no aguanto, me está apretando mucho la verga!- Manuel

    -No es a propósito Manuel, te lo juro! Ah! Ah!- le grité como pidiendo una disculpa mientras con una mano me apretaba un pecho con todas mis fuerzas

    -Llénala! Que sienta leche en la vagina!- Octavio

    -Ahhh! Me vengo! Ahhh! Toma mi leche puta!! Ahh

    Manuel empezó a llenar mi vagina de su semilla de vida, lo jalé hacia mi y como pude lo comencé a besar mientras sentía cada potente chorro llenando mis ovarios, su sudoroso cuerpo se fundió aún más con el mío. La acción parecía haber perturbado la concentración de mi suegro Octavio porque empezó a jadear en el tono que conozco bien, un tono de inminente eyaculación. Dos minutos después me tomó de las caderas y con el espasmo de su eyaculación me alzó con la fuerza de su cintura mientras vaciaba una primera carga del contenido de sus pesados huevos.

    -Ahhh! Ahhhh!- gritaba Octavio mientras se vaciaba dentro de mi

    Fue bajando el ritmo y su cintura, quedando los tres aún en esa posición pero ya sin movimientos. Dentro de mi podía sentir sus morcillones penes aún con contracciones del orgasmo. Manuel se salió y yo me acosté en medio de ambos.

    -Les gustó, papitos? – pregunté

    -Si te digo que hay que repetir- Octavio

    -Claro que si, sólo déjenme avisar que llegaré tarde- Manuel

    -Y si mejor no llegas y te quedas conmigo- le susurré

    Total que Manuel habló con su esposa y le dijo que no llegaría esa noche de viernes, pedimos pizza y comimos desnudos, la intención era recuperar fuerzas y seguir adelante con nuestro coito.

    -Me podrías cumplir una fantasía Fanny?- preguntó Manuel mientras comíamos

    -A ver dime- dije

    -Podría masturbarme frente a ti mientras comes y venirme en tu comida?- Manuel

    -Si, hazlo- acepté, si Manuel supieras todo lo que he hecho con Don Octavio ni siquiera me hubiera pedido permiso

    Para mi sorpresa ambos se pusieron a masturbarse frente a mi, yo seguía comiendo y les sonreía. Tome el pene de Manuel y lo chupé, después el de Octavio y seguí comiendo, llegó el momento y eyacularon dejando mi rebanada de pizza cubierta de espeso y blanco jugo de hombre. La comí con cierta calma para darles un buen disfrute.

    Terminando de comer nos fuimos hacia la habitación y seguimos macaneando, aquella sesión fue intensa y larga porque el Viagra que mi suegro tenía guardado fue de uso común. Se vinieron en mi boca, mis tetas, pies y vagina. No les importaba besarme después de que me habían llenado la boca, siempre y cuando ya me lo hubiera comido. Me cogían aunque tuviera semen del otro. La cama quedó hecha mierda igual que yo, de sus vergas ya solo salían unas gotas pero su excitación los mantenía con ganas de metesaca. A veces me cogía uno nada más, mientras el otro bajaba a la cocina un rato, otras los dos me daban por dónde podían. La doble penetración la repetimos 2 veces más esa noche, cuando por fin ya no pudimos seguir copulando eran las 2:47 am. Despertamos por las 10 de la mañana del domingo, nos levantamos y nos bañamos los 3, en la regadera les hice un oral hasta que se vinieron como muestra de agradecimiento.

    Manuel se fue y yo me quedé con Octavio. Ya no hubo sexo, platicamos varios temas entre ellos la posibilidad de hacerme una doble penetración con mi novio, su hijo. Yo ya no tengo remordimiento por eso, creo que me excita sexualmente tener relaciones sexuales con dos hombres de lazo sanguíneo tan directo, y si a ellos no les importaba menos a mi.

    Besos.

  • Ivonne, la vedette

    Ivonne, la vedette

    L: ¡Así, Ivonne, estas buenísima!!

    I: Mas, que verga más dura, ¡agh!

    L: ¡Que ricas chichis, son enormes, agh!

    I: ¡Que rico, sigue así, agh!

    La Vedette Ivonne soto realizo un concurso a través de Instagram y yo fui el ganador, ¡el premio era una noche de sexo con ella y es que esa mujer de verdad que es una puta de putas, le encanta la verga y todo televisa ya había mojado su brocha en su conchita!

    Ella me cito en un hotel de Insurgentes, yo llegue puntual a la cita y espere alrededor de unos 10 minutos, cuando de una camioneta negra bajo ella, traía un minivestido negro escotadísimo y enseñando sus ricas piernas, al mirarme me abrazo y me dio un pequeño beso en la boca, ¿llevabas mucho aquí?, me pregunto mientras le daba instrucciones a su guardaespaldas, en fin entramos al hotel donde nos llevaron a una habitación, al parecer en el hotel ya sabían que ella iría y el dieron la “suite de siempre”.

    La habitación era de lujo, una cama enorme, jacuzzi y televisión gigante, pero Ivonne Soto iba a lo que iba y se lanzó sobre mí, me empezó a besar mientras me acariciaba la verga, ¡que poco a poco se endurecía! Su lengua entraba en mi boca, con mis manos empecé a acariciar sus piernas que tantos likes le eh dado, sus nalgas eran grandes y duras, ella traía agenda apretada y fue a cumplir de rápido así que me desnudo y se desnudó.

    I: ¡Uy, pero que buen pedazo, me lo comeré sin condón!

    L: ¿En serio?, no sabes cómo me encantas, no sabes cuantas chaquetas me hago por ti, por tus tetas, ¡son más grandes de lo que se ven en televisión!

    I: ¡Ven hermoso, déjame hacerte un rico oral!

    Ivonne me lo mamaba riquísimo, con sus enormes tetas, me hacia una “rusa” espectacular, yo no daba crédito a las imágenes, me miraba y devoraba mi verga de un solo golpe, no imagine estar con la puta de mis sueños, esa golfa vedette, que era dueña de mis más grandes sueños eróticos!

    Nos acomodamos en un perfecto 69, su conchita depilada y bien cuidada estaba en mi cara, yo lamia desde su clítoris a su ano, Ivonne, también me lamia el ano, le besaba las nalgas y las piernas, ¡ella me hacía gemir de tan magnifica mamada y yo logre endurecer su clítoris el cual comía como si nunca hubiese probado carne!

    I: ¡Ivonne, ah, que rico, uf!

    L: ¡Así rey, así mi amor, que rico!

    ¡Le lamia durante unos minutos, le metía mis dedos, apretaba sus tetas, me estaba deleitando con ese manjar de puta!

    Se puso en cuatro dejando su rico trasero mojado para mí, la tome de sus tetas y la empecé a ensartar, no podía creer que mi verga estuviera entrando en ella, ¡una famosa de la televisión recibiendo mis 21 cm!

    ¡La embestía fuerte, le daba de nalgadas, ella movía su cadera de forma majestuosa, me hacía sentir riquísimo, le jalaba su cabellera rubia para domarla, las nalgadas y apretones le dejaban roja su piel, sentía como mi verga le entraba hasta el fondo, yo sudaba y en un arrebato tanto ella como yo, nos venimos en un rico orgasmo!

    I: ¡Agh, papi, así, ah, que rico!

    L: ¡Mamacita, uf, eres la mejor, ah!!

    Aun con el orgasmo, Ivonne se lanzó a mamarme mi verga, le saco hasta la última gota de semen, y empezó a chuparlo nuevamente, sus cálidas mamadas, empezaban a relajar mi verga, yo sudando miraba fijamente a Ivonne, quien desafiante me mordía los testículos y mi glande, luego a lengüetazos tomaba mi verga, mi tronco mis bolas e incluso mi ano, ¡todo estaba siendo mamado por su rica boca!

    Después de una buena mamada y estimularme muy rico, mi verga estaba dura de nuevo, Ivonne esta vez iba por atrás, ella sola abrió sus nalgas y su ano y empezó a dejarse caer en mi verga, sentía como su estrecho ano se iba abriendo para dejar pasar mi verga, gritaba de dolor, pero seguía ensartándose sola, ¡yo estaba en la gloria!

    L: ¡Ivonne, uf, dios mío!

    I: ¡Ah, papi!!! ¡Que verga más rica!!

    L: ¡Te amo nena, que culo, que rico coges!

    I: ¡Muévete papi, agh, aunque me quede sin aire, muévete!!

    Ella me cabalgaba delicioso, su ano trituraba mi verga, yo mordía su pezones claritos y grandes, mi mano apretaba sus pies, piernas y todas sus carnes, Ivonne se agachaba para morderme el cuello, me movía fuerte para empalarla más, incluso saliva de su boca escurría a la mía, ¡le estaba dando placer a una mujer que ya había comido miles de verga y que la mía la estaba disfrutando como nunca!

    L: ¡Toma mami, muévete, muévete!

    I: ¡Que dura, que verga!!

    La puse en cuatro, ellas e empino al máximo dejando su ano abierto listo para mí, primero la metí en su vagina mientras mis dedos entraban en su culo, una simulación de doble penetración, ella gritaba y disfrutaba al máximo mi trabajo.

    Esa mujer a quien tanto admiraba desde niño, desde que salía bailando en “LA HORA PICO”, mostrando su hermoso cuerpo, bailando y mostrando la maquina sexual que era, ¡ahora yo la tenía empinada metiéndole mi ver gane su culito!

    L: ¡Que rico culo!

    I: ¡Así, agh, Luis, agh!

    L: ¡Aprieta, dios, eres lo máximo!

    I: ¡Cógeme, cógeme!!

    ¡La embestía fuerte, sus nalgas chocaban con mi pelvis mostrando que mi verga le entraba por completo, ella se movía magnifico, esos movimientos generaban un apretón magnifico en mi verga, que ya con la cabeza rosada, estaba inflándose lentamente y lista para terminar en el!

    I: ¡Papi, dámela, dame tu leche!

    L: ¡Te lleno el culo amor!!!

    I: ¡Si!! dios mío, ah, que rico!

    L: ¡Uf, mi amor, dios, que rico!!!

    Mi semen caliente lleno su culo abierto, la saque para ver cómo le escurría por su vagina, ella también sacaba fluidos, el orgasmo fue riquísimo, se quedó descansando boca abajo mientras le pasaba mi verga por todo su cuerpo, hasta que se relajó y termine acostado a un lado de ella.

    Finalmente, ella se metió a duchar, salió nuevamente con su minivestido, nos tomamos una selfi y me beso, para luego despedirse ya que tenía que ir a un show de televisión, yo contento me quede en la cama aun delirando, ¡no podía creer que me había cogido a Ivonne Soto! ¡Y que esa no sería la única vez!