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  • Scarlett, una pelirroja de ensueños

    Scarlett, una pelirroja de ensueños

    Cuando conocí a Scarlett, ella tenía 27 años y creo que llevaba un poco más de un año de estar casada. En el momento creí, más bien sentí que nos atraíamos mutuamente, pues incluso mi amiga Diana me dio su propia observación cuando convivíamos uno de esos eventos que hace mi hermana a través de su negocio de  bienes raíces: – Esa mujer casi te comía… te miró sin quitarte de su vista y creo que hasta te desnudo y te hizo el amor. – Yo sonreí cuando me lo decía, pues me parecía que mi amiga Diana exageraba. Diana es una de esas chicas casadas que tiene una relación conmigo por ya más de diez años, así que la confianza que tenemos nos permite hablar de esta manera.

    Realmente Scarlett me pareció muy sensual y atractiva y es la única pelirroja natural que conozco. Aquel día lucía un vestido blanco con estampados dorados y en algo se podía ver como se le marcaba un diminuto bikini que vestía. Su rostro es alargado y unos ojos almendrados que se profundizaban con un relieve negro y sus tintes estéticos que verdaderamente son atractivos. Su busto es el de la típica modelo de pasarela; quizá uno de copa B, pero su atributo más atractivo, quizá sea ese trasero puntiagudo y unos muslos que se miraban sedosos y perfectos con las ligas o medias que vestía.

    Al principio pensé que no hablaba español, pero me sorprendí de que ella no hablara inglés, pues por ese tiempo según luego me contaba, tenía solamente dos años viviendo en este país y que había nacido en Santiago de Chile, de padre escoses y madre colombiana. De hecho, tenía un apellido bien escoces y pensé que su marido también era de ese país, pero me equivocaba, su marido era mexicano, con un apellido común bien mexicano y sorprendentemente Scarlett seguía presentándose con su apellido escoses.

    En aquella ocasión tuvimos una amigable plática, pero luego con lo que me decía Diana de su observación y lo que luego me contara del marido de Scarlett me dio ese empuje para intentar llevármela a la cama. Su marido de nombre Roberto, era un tipo de alrededor de su edad, quizá unos dos años mayor que Scarlett y Diana era amiga de la exnovia de Roberto y según me contaba con una gracia en son de chiste, era que el guapo de Roberto tenía un cuerpo no muy proporcional, pues aunque tenía una altura más que el promedio y se miraba que tenía su cuerpo bien trabajado en algún gimnasio, su pene era sorprendentemente pequeño: de hecho que su amiga le daba detalles en son de chiste, que era fácil hacerle garganta profunda al tal Roberto. Además, para colmo de males, (si es que tener pene pequeño es un mal), Roberto parecía padecer de eyaculación precoz. (Eso si era un verdadero mal).

    Para la segunda vez que me la encontré en una de esas festividades, cuando tuve la oportunidad me le insinué y lo hice de una manera bastante agresiva, pues Roberto parecía o nunca imaginó que por mi edad no me atrevería o tuviera oportunidad de conquistar a su bella esposa. Yo por esos días tenía 47 años, pues lo recuerdo bien, pues mi hermana les proclamó a todos la invitación para mi fiesta de cumpleaños. Pensé que Scarlett no llegaría, pues pensé que estaba molesta por mi insinuación, pues aquel día me dijo que nunca imaginó a que yo fuese tan atrevido e irrespetuoso

    Quizás lo había sido, pero con una chica casada siempre he sido breve, muy conciso, pues mi experiencia me dice que si se va dar, se va ha dar y no hay muchas oportunidades pues regularmente en estas reuniones siempre las acompañan sus maridos. Para mi sorpresa, ahí estaba Scarlett con su marido para el día de mi cumpleaños. Ella debió saber que no me faltaban las mujeres, pues siempre me rodeo de lindas chicas y la mayoría son casadas y regularmente menores que yo, aunque según Scarlett, nunca imaginó que estaba cumpliendo 47 pues, aunque tengo cabello gris en los flecos, dice que tengo un rostro muy juvenil para esa edad. Obviamente, eso me lo dijo reciente a los últimos acontecimientos.

    No paré con mis insinuaciones, al punto que creo llegó a parecerle una broma, pues llegó el día que quizá olvidé en insinuarme y fue ella la que cuando tuvo la oportunidad me dijo: ¿Y Tony, hoy no me invita a compartir su cama? – Y sonreía repitiendo: Mire que todo es posible… la esperanza muere con uno. Me parecía coqueta, aunque no ofrecida y tenía un ángel atractivo con un rostro sensual y tímido. Realmente me gustaba, pero al pasar de los meses y un par de años no parecía que se pudiese dar y mi coqueteo con ella se redujo a algo rutinario y me olvidé de tomarlo en serio.

    Un día sorpresivamente me cae una llamada de un teléfono desconocido pues, aunque tenía su número registrado en archivo, nunca le llamé o me llamó antes. Era Scarlett y me dijo lo siguiente:

    – Tony, disculpe que le moleste, tengo un pequeño problema con mi coche… la luz del nivel de aceite ha encendido y Roberto no se encuentra en la ciudad y me da miedo conducirlo con esa advertencia y no sé cómo solucionarlo.

    Para mi sonaba como una invitación, pues de solo decir que su marido no estaba en la ciudad parecía decirme que este era el momento que estaba esperando. Le dije que estaría ahí en media hora, no sin antes advertirme lo siguiente:

    – Cuando venga por favor estaciónese en la calle, frente a los pinos y me habla a este número por favor.

    – Scarlett, ¿te encuentras bien? -le pregunté.

    – Si Tony, todo está bien… cuando venga y me hable de ahí le explico.

    Pensando en esa remota posibilidad me bañé a las ligeras y partí hacia la dirección que ella me había dado, lo cual me tomó casi una hora y no media hora como habíamos acordado. Llegué al lugar y me estacioné frente a los pinos y le llamé:

    – Espéreme ahí, yo salgo por usted.

    No salió por la puerta principal que daba a su guardacoches y cuando la vi me quedé anonadado de lo bella que se veía. Scarlett no escatima en gastos para lucir regia y ese día estaba tan maquillada al igual que la vi en todas las reuniones. Llevaba un vestido escarlata, para evidenciar su nombre, y con el contraste de su piel clara y sus escasas pecas en su rostro le hacían ver más que divina. Me pidió que le disculpara, pues me tendría que llevar por la misma ruta para no disparar los sensores de las cámaras cuando alguien se acercaba a la casa y que no quería crear ningún problema con su marido si se daba cuenta, pues me habló en algo de los celos de su esposo.

    Entré a la cochera por una puerta trasera y verdaderamente el sensor del nivel de aceite estaba encendido, a lo cual le di solución en unos cuantos minutos. Scarlett se sorprendió por el poco tiempo que me tomó y para ver su disponibilidad actué como si me quisiese retirar y ella me lo preguntó:

    – ¿Tiene prisa?

    – Veo que luces divina y pensé que ibas a algún lugar.

    – Bueno, me dirigía a darme un masaje, pero lo he pospuesto para dentro de dos horas debido a este inconveniente. ¿Quieres tomar algo, si es que no tienes prisa?

    – La verdad que no tengo prisa, pero no te quiero poner en alguna situación incómoda con tu esposo… ¿Tendrá cámaras en su interior? – y Scarlett sonríe.

    – No te preocupes, adentro solamente hay sensores de movimiento.

    – Eso es preocupante y excitante… saber que movimientos haces y tienes.

    – ¡Eres un loco! -me dijo y agregó. ¡Pensé que te ofrecerías en darme tú el masaje!

    – Las ganas no me faltan, aunque quizá no sea tan profesional como la rutina a que estas acostumbrada.

    – ¡Me parece bien! Me fastidian las rutinas… solo tengo una condición contigo.

    – Dime. -le dije.

    – ¡Que solo será un masaje! ¿Estás de acuerdo?

    – ¡No hay problema! Estoy de acuerdo.

    Me sirvió un jugo de naranja y me dijo que pasaría a prepararse y que subiera al segundo piso y que le diera unos cinco a siete minutos antes de subir. Subí con esa misma tensión que me da cuando sé que algo prohibido va a ocurrir, la adrenalina me recorre y hasta me pongo un tanto inseguro y nervioso, esa misma sensación que me dio la primera vez que me cogía a la primera chica en mi vida.

    Escuché su voz que me dirigió a la habitación donde se encontraba. Era la única puerta que estaba medio abierta y entré con esa morbosidad de mi curiosidad. No era la habitación matrimonial, ni tampoco la cama era de tal tamaño. Las persianas estaban abiertas y pude observar que una ventana también estaba medio abierta y entraba una brisa y el canto de las aves de alrededor. Scarlett estaba boca abajo, se había colocado una toalla que cubría sus hermosos glúteos y en el buró cercano a la cama tenía un bote de aceite que ella misma señaló. Observé esas pecas rojizas que un día solo imaginé, esos vellos microscópicos que brillaban con la luz que entraba a la pequeña habitación y me contuve observando ese hermoso cuerpo y ese rostro angelical de esta preciosa mujer. Ella previó mi actuar vacilante, pues no sabía dónde empezar y me dijo: ¡Tony, comienza por donde tú quieras!

    Dejé caer un poco de aceite por sobre su espalda, lo que hizo que su piel se erizara y comencé a frotar sobre sus hombros y cuello. Dio un leve gemido de placer y me lo hizo saber: ¡Que rico Tony! Tienes unas manos muy suaves. Era un tanto difícil dar un masaje desde ese ángulo, pues la cama, aunque no era pequeña era de medio tamaño y ella estaba en el centro de ella. Yo seguí frotando toda su hermosa espalda hasta donde llegaban las toallas y fue ella la que me dijo con su voz tan sensual y algo quebrantada: ¡Puedes meter las manos Tony! No tengas miedo… dudo que tengas miedo, es algo que debes haber hecho en varias ocasiones.

    Metí mis manos por su espalda baja, hasta llegar a sus bien formados y preciosos glúteos y debo decir que eran unos glúteos hermosos y perfectos. Descubrí que no tenía nada, estaba completamente desnuda. Scarlett solo gemía de placer y sus gemidos se extendían al igual que sus palabras: ¡Que rico Tony! Me temo que dejaré de darle negocio a ese salón de masajes… ¿no te importaría dármelos tú? – me preguntaba. Llegué a sus hermosas piernas y ligeramente bajé a sus pies y me entretuve dándole masajes a sus bonitos y cuidados pies y terminé con ellos llevándome sus dedos a mi boca, lo cual le provocó cosquillas. Volví a subir por sus piernas y concentré mi masaje en sus muslos y entrepiernas y solo estaba a unos centímetros de su conchita. Me tomé el tiempo necesario para que se excitara, pues con los minutos me pidió que me pusiera cómodo y me sugirió que me quitara los pantalones para que no se llenaran del aceite pues quería sentir mi peso y mis entrepiernas por sobre su espalda. Para ver a que estaba dispuesta le pregunté: ¿Quieres que me quede con ropa interior? – y me contestó: ¡Como te sientas más cómodo!

    Me desvestí completamente y me fui por sobre su espalda baja y continuar masajeando su cuello y hombros. Scarlett tenía sus brazos extendidos y me pidió lo siguiente: Quítame la toalla, quiero sentir completamente tu piel. La removí y ahora Scarlett podía sentir la presión de mis glúteos directamente y el calor de mis testículos y sé que podía sentir ese líquido pre seminal que caía sobre su espalda. Seguí con el masaje y ella gemía sensual y quebrantadamente y hacia conversación, quizá porque todo en conjunto le excitaba:

    – No te lo he visto pero se siente grande… ¿unos 24 centímetros?

    – ¡Quizá… más o menos!

    – ¿A cuántas mujeres habrá hecho feliz esa cosita o cosota Tony?

    – ¡A algunas!

    – Imagino que ya no recuerdas… ¿Perdiste la cuenta? ¿Entre ellas está Diana?

    – No seas exagerada y Diana es solo una buena amiga. Ella es una mujer casada.

    – Casada como yo y mira cómo estoy aquí contigo…

    – ¡Pues no ha pasado nada Scarlett! Esto es solo un masaje.

    – Quisiera creérmelo, pero me temo que es un exquisito masaje. ¿Coge rico Diana?

    – Ya te lo dije, solo somos buenos amigos.

    – Eso no es lo que dicen todas… es más, hay una lista de mujeres que alguien se encargó en hacérmelo saber en una de tus fiestas.

    – ¿Qué te han dicho?

    – Que eres mujeriego pero discreto. Todas hablan del falo que te tienes y cómo las has hecho gozar.

    – ¿Quiénes son quienes?

    – Tony, las mujeres somos tan igual que los hombres. A veces pienso que somos peores. Contéstame… ¿coge rico Diana?

    – Ya te dije… solamente somos amigos.

    – Mira, te voy a proponer algo… acordamos que solo sería un masaje y en solo eso se va a quedar si no me cuentas cómo coge Diana.

    – No te podría contar nada, pues nunca ha pasado nada. Y decir una mentira para que me des lo que yo quiero… realmente no quiero afectar a una persona.

    – ¡Esta bien! Dejémoslo ahí… dime, ¿qué edad tenías cuando te desvirgaste?

    – Catorce. -le contesté.

    – ¿Con la famosa Manuela o con alguna amiguita?

    – Sabes, nunca me ha gustado masturbarme y debí ser muy inocente cuando tuve mi primera experiencia sexual. Su nombre era Sonia y tenía casi los 18 años.

    – ¡Se aprovechó del niñito! ¿Estuvo rico?

    – ¡No lo podría negar! Absolutamente estuvo delicioso.

    – ¿Lo hicieron más de una vez?

    – ¡Si! Varias veces.

    Toda aquella conversación se daba mientras masajeaba sus glúteos y piernas, pues me había puesto a la inversa, pues Scarlett quería sentir mis nalgas por sobre su espalda y que mis testículos y falo le rozara su piel. Entre la conversación no dejaba de gemir, pues ahora ya con más confianza y hablando de todo aquello, pues ambos estábamos excitados que ahora le abría sus exquisitas nalgas a placer y cuidadosamente le frotaba el ano con mi dedo pulgar. Ella volvió al número de mujeres.

    – ¿Con cuantas mujeres te has acostado Tony? Imagino deben ser varias… me imagino.

    – No te equivoques… a la gente le gusta hacer rumores. No he tenido la suerte que algunos imaginan.

    – No creo que sea suerte… eres un hombre muy guapo y realmente me sorprende lo joven que te ves para tus 49 años.

    – ¿Has estado con alguien mucho mayor que tú?

    – ¡Nunca!

    – ¿Por qué yo? ¿Por qué Tony?

    – ¡Te gusta que te lo repita! ¿Verdad? Ya te lo dije… eres un hombre muy guapo y sensual.

    Para este punto de la conversación mis dedos masajeaban su conchita y concentraba dos de ellos en estimular su clítoris. Podía sentir el calor de su vagina y su humedad y Scarlett solo gemía del placer y sus microscópicos vellos rojizos se erizaban constantemente por la estimulación. Ella volvía a sus preguntas mientras se escuchaba el silencio en ese chasquido de su panocha lubricada. Su espalda ahora tenía otro aceite, esa segregar constante de mis testículos ardientes le dejaba empapada su espalda baja.

    – Tony, ¿alguna vez fantaseaste conmigo?

    – Si… desde la primera vez que te vi comencé a fantasear contigo. Incluso, cuando me llamaste, comencé a fantasear con todo esto.

    – ¿Y qué fantaseabas? Sabes… si me lo cuantas todo, espero lo hagamos realidad.

    – ¿Estas segura?

    – Tan segura que siento que me vas a hacer acabar muy pronto.

    No sabía cuánto tiempo había pasado, pues desde que me desvestí me quité mi reloj. Llevaba ya varios minutos masajeando su conchita y más que todo tocando lentamente su clítoris y, a esto le agregaba ese masaje por alrededor de su ano, el cual mi dedo pulgar lo lubricaba con mis fluidos pre seminales que caían sobre su espalda baja. Comencé a contarle mi fantasía con ella:

    – Imaginaba tenerte desnuda, pero en vez de masajes con mis manos, eran masajes con mis labios y de vez en cuando un mordisco. Imaginaba comenzar por tu cuello, bajar lentamente por tus pechos, lamer y mordiscar tus pezones mientras mis manos te tomaban de tus glúteos.

    – ¿Te gusta mi trasero? -preguntaba.

    – ¡Sabes que tienes un lindo trasero, el cual no te imaginas todo lo que fantasee hacer!

    – Sigue, ibas comiéndome los pezones…

    – Luego bajaría a tu abdomen, le metería mi lengua a tu ombligo y recorrería con mi boca desde tu monte venus hasta lamer tus axilas.

    – ¡Que rico Tony! Continúa…

    – Bajaría a tu conchita y me pasaría largos minutos besándola, intentando penetrar mi lengua en tu vagina, lamer tus clítoris y morder tus labios de vez en cuando, mientras con mis manos te aprieto tus pezones.

    – ¡Me encanta! -decía, mientras comenzaba a mover su pelvis para confrontar mis dedos que sobaban su clítoris y sus ojete. – ¿Qué más Tony? Me tienes desesperada, continua. -prosiguió a decirme.

    – En esa posición, elevaría tus piernas para tener acceso a tu rico trasero y lamería desde tu clítoris hasta llegar constantemente a tu ano.

    – ¿Me quieres coger el culo?

    – ¡Te quiero coger toda Scarlett!

    – No… dime que me quieres coger del culo.

    – ¡Te quiero coger del culo Scarlett!

    Ella, en esa misma posición boca abajo, comenzó a mover su pelvis como si estuviese cogiéndome y explotó con un grito y a la vez me dijo: ¡Méteme los dedos Tony! – yo tomé posición para tener más acceso y dedear su vagina y ella entre gemidos elevados me pidió con su voz sensual y ardiente: ¡También en el culo Tony! ¡Méteme el dedo en el culo! – Scarlett había tenido un grandioso orgasmo que le tomó minutos en recuperar el estado normal de su respiración. Tenía unas mejillas sonrojadas y unas gotas de sudor se resbalaron por su frente y espalda. Ahora la tenía frente a mí y esta mujer desnuda es verdaderamente un monumento.

    Tiene unos pechos pequeños y con una simetría redonda y de pezones rozados. Como imaginé, en sus pechos también tiene algunas pecas rojizas. Su conchita está parcialmente afeitada y tiene un pequeño arbusto que denota que es una pelirroja natural. Su cuerpo es impresionante, muy bien cuidado, pero por, sobre todo, ese trasero es perfecto, de glúteos sólidos y bien definidos. Está empapada de sus propios jugos y de los míos por sobre su espalda y me pide que le espere y no pasé junto a ella al baño, pues ella quería que estuviera a la expectativa, pues, aunque no creía que su marido Roberto regresara, no podía confiarse en ningún momento. Yo pasé después y aligeradamente me tomé una ducha con la verga bien erecta, pues esta mujer sí que me tenía desesperado y sufriendo. Tan pronto salí, ella ya había cambiado las sabanas y me esperaba a la orilla sentada en la cama. Ella me hizo el comentario:

    – ¡La imaginé grande, pero no tan grande! Ahora que estaba boca abajo, la sentí larga, pero no me podía imaginar su grosor. ¡Estás bien dotado Tony!

    – ¡No sé cómo sean las demás, así que no puedo saber si es algo más que el promedio!

    – ¿A poco ustedes los hombres no hablan de los tamaños? ¿A poco nunca has visto una película porno?

    – ¡La verdad que no!

    – Dime Tony, ¿cuántas han gozado de esta preciosa verga?

    – ¿Y por qué te da curiosidad en saber? Está bien, dime cuantos han disfrutado de tu panochita y yo te respondo.

    – Siete contigo… ¿ahora dime tu?

    – Alrededor de doce o trece…

    – ¿Primera vez que le eres infiel?

    – No… tú eres el segundo.

    – ¿Algo pasa con tu marido?

    – De eso no quiero hablar Tony… mejor, dame esa preciosa verga para que me la coma.

    Me tomó del falo que ya se estaba poniendo pasivo, pero tan pronto se lo llevó a la boca en ese estado, le lleno su pequeña boca que la hizo toser cuando volvía a tomar su grosor y erección potencial. Scarlett sabe hacer un oral y se entretuvo con mi falo por varios minutos, en diferentes facetas, pues esta chica tiene buena imaginación y no es cohibida al acto. De hecho, es muy comunicativa y eso me gusta de una mujer, que comunique lo que espera y lo que quiere y de esta manera me lo pedía Scarlett: -Cuando estés a punto de irte, dímelo… quiero que me llenes el culo con tu primera corrida. A eso también le agregaba, que le gustaba sentir la presión de una buena verga en su ano y que disfrutaba el cosquilleo y el calor en sus intestinos del esperma y que la primera corrida, siempre es las más abundante y sólida.

    De aquella manera lo hice. Ella tomó posición de perrito por sobre la cama, no sin antes haberse untado una buena cantidad del aceite para masajes en su precioso ano y era un paisaje hermoso tener a esta pelirroja en esta posición. ¡Que curva más perfectas de su rico y solido trasero! Tomé posición, le apunté certero en su ojete y Scarlett me asistía en la penetración. Su ojete apretaba con increíble presión mi glande y poco a poco toda mi verga desaparecía como por arte de magia en este rico culo espectacular. Ella me pidió que no me moviera mucho y con quebrantado suspiro y llena de una extraña emoción me dijo: ¡Dios mío, esto es increíble! Pensé que no podría con ello, pero que delicioso se siente esta preciosa verga que tienes en mi culo.

    – ¿Te gusta el sexo anal?

    – ¡Me encanta! Siempre te fantasee dándome así.

    – ¿Te has ido analmente?

    – ¿Por qué crees que te lo estoy dando?

    La verdad que parecía disfrutarlo, a pesar de las quejas y muestras de dolor al principio de este acto. Con los minutos ella fue la que comenzó con esos movimientos del choque de sus nalgas contra mi pelvis. A ella le gusta que le hablen sucio, de hecho, me pidió le tratara como una puta. Le pregunté mientras comenzaba a pompearla si se quería venir y ella me respondió: ¡Soy tu puta, haz conmigo lo que quieras! -El comienzo y esa pausa de iniciar la exploración anal hizo que se me fuese esa urgencia de acabar y decidí en mostrarle el porque una mujer joven debería darse la posibilidad de coger con un hombre experimentado de mi edad. Creo que tenemos mejor control y no estamos desesperados por eyacular: incluso hay veces que nos cuesta eyacular, aunque tengamos bien erecto el falo. La comencé a embestir y solo se oían ese cacheteo cuando chocaba con sus preciosas nalgas y ese chasquido de mi verga entrando y saliendo de su rico culo. Le di tanto que comencé a sudar y ella a jadear, que juro que los vecinos bien pudieron haber escuchado que se la estaban cogiendo. Ella también lo debió haber visto así, pues se fue de bruces contra la almohada elevando aún más su ano y que me incomodaba la penetración. Hice una breve pausa y me subí a la cama y en la misma posición con su culo bien parado, le comencé a dar casi haciendo los embates más verticales por mi posición y fue cuando ella exclamó: Tony, que rico, así dame, me vas a hacer venir cabrón… dame, dame… ábreme el culo con todas tus ganas cariño. Es una posición fatigante para el que culea, ella que era culeada, solamente esperaba el embate, pero según me han contado algunas chicas, esa posición de vulnerabilidad y que el pene se entierra todo, les causa extremo placer. Ella me lo pedía a gritos: ¡culéame así, Tony, que me vas hacer venir. Era como una plática agitada y erótica, que a veces era difícil pronunciar las palabras:

    – ¿Te gusta mi culo?

    – ¡Que rico culo tienes cariño!

    – ¿Me los vas a llenar de leche?

    – ¿La quieres sentir en tu culo?

    – Llénamelo, llénamelo, cariño…

    – ¿Te han dado una vergueada así?

    – ¡nunca, eres único mi amor! ¡Tú si sabes culear rico!

    – ¿La quieres toda adentro?

    – ¡Métemela toda cariño! ¡Méteme los huevos también!

    – ¿Te gusta mi verga?

    – ¡Me fascina Tony! ¡Quiero sentirla por donde tú quieras meterla!

    Así era esa plática morbosa, hasta que sentí su intestino vibrar y su ojete presionar aún más sin control alguno. Scarlett se fue boca abajo en contra de la cama y tenía un temblar en sus piernas y gritaba como una loca. Tuvo que volver a morder la almohada como alternativa para aminorar el escandalo producido por tan potente orgasmo y yo no dejé de pompearle el culo en esa posición, pues sus jadeos me acercaban para que yo también tocara el cielo. Un par de minutos pompeando en aquella posición y le dejo ir mi descarga en el delicioso culo de Scarlett. Esta chica a sido la única, que después de una anal de tal dimensión, me limpia la verga con un delicado oral. Las sabanas estaban llenas de sus jugos vaginales y de mi esperma.

    Coger con Scarlett es del sexo del pesado, aunque también disfruta del sexo erótico y delicado. Cogimos como unas cuatro horas y le invadí su conchita sacándole tres orgasmos en diferentes posiciones, le comí el culo como se lo había narrado en mi fantasía con ella y ella a la vez me llenó de besos negros con los cuales me hizo eyacular, pues a la vez me pajeaba la verga. Fue una mañana de mucho placer, la cual la repetimos el siguiente día con dos palos más. Definitivamente Scarlett goza de todo tipo de sexo e incluso últimamente hemos experimentado con juguetes y le he provocado orgasmos espectaculares con doble penetración; algunas veces con un consolador vibrando en su vagina mientras yo le taladro el culo, y otra veces, al contrario, le taladro la vagina mientras disfruta del vibrar del consolador en el culo. Es una delicia como compañera sexual y desde entonces tenemos algunos encuentros cuando ella está segura de no ser pillada.

    Siempre viene a los eventos sociales que ofrece la compañía de bienes raíces de mi hermana, pues su esposo Roberto corre una compañía de finanzas. Nos mantenemos alejados y disfruto viéndola elegante y sensualmente vestida como esa mujer de sociedad pulcra que verdaderamente proyecta, y me invade una picaresca sonrisa, pues yo sé y conozco plenamente cómo luce esta mujer espectacular sin esos trapos, como Dios la trajo al mundo y sé cómo huele y sabe su concha y su culo… y lo que más me gusta, se cómo jadea y vive cada orgasmo que le saco y que regularmente me hace acabar a mí también al escucharla y sentir cómo vi verga se hunde en cada uno de sus ricos orificios.

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  • Vacaciones con mi prima: La masturbación

    Vacaciones con mi prima: La masturbación

    Una vez salimos del agua, nos secamos y nos fuimos a comer unos mariscos. Ya sentados en la mesa nos reímos y platicamos por un buen rato. Digamos que ya había un poco más de confianza entre los dos. Tanto así, que mientras nos dirigíamos a nuestro cuarto de hotel, ella me dijo – no tienes por qué dormirte en suelo, duérmete en la cama conmigo.

    Al escuchar esto, yo me excité demasiado. Sin embargo, disimulé mi excitación e incluso me hice del rogar. Pero ella insistió con estas palabras – no quiero dormirme sola. Te necesito.

    Cuando yo escuché cada una de estas palabras, yo sentía que me estaba invitando a coger. Pero no, simplemente no quería sentirse sola. Por supuesto yo no pensaba lo mismo, yo decía entre mi – “si me dejas acostarme a tu lado, te follaré tan duro como pueda. Me comeré tu coñito y haré que me la chupes con todo y huevos”

    Ella: Oye primo… ¿Te sentirías incomodo si duermo con mi calzón cachetero y una playera larga?

    Para nada, prima. Es más, te iba a preguntar lo mismo. Ya que yo duermo solo con bóxer. ¿No tienes problema con ello?

    Ella: Mientras no pienses que soy tu novia y me quieras coger, todo está bien… jajajaja.

    Siendo las 10 de la noche, mi prima se metió a bañar. Por mi parte, yo estaba acostado en la cama imaginando como le caiga el agua en su coñito. Fue tanta mi excitación que me saqué el pito y comencé a masturbarme. Segundo después reaccioné y me calmé.

    Ella: Te toca, primo. Espero que no te moleste, pero enjuague mi traje de baño en la regadera y lo deje ahí colgado.

    No te preocupes, prima. Le dije mientras entraba al baño. Una vez ahí, me quité mi short y bóxer y luego abrí la regadera, mientras el agua caía, yo tome su traje y la parte en donde posaba su vagina lo restregué en mi pene. Literalmente me estaba haciendo una chaqueta con su traje de baño.

    Una vez salí de bañarme, vi a mi prima acostada en la cama viendo su celular. En eso yo le dije, ya nos dormimos o vemos una película. Hay que ver una película, me dijo ella. Luego, prendió la tele y comenzó a cambiar de canales. Por mi parte yo apagué la luz y luego me acosté junte a ella.

    Ella: ¿qué película quieres ver?

    Si te digo, te vas a enojar conmigo y me vas a correr de la cama – Le dije riéndome.

    ¿Pues cuál quieres ver? Me pregunto ella, un poco confundida.

    Una porno, le dije. Tal vez no lo sepas, pero todos los hombres vemos porno antes de dormir. ¿Y luego qué hacen? me preguntó sarcásticamente. Pues lo que ya sabes, nos masturbamos – Le dije sin pena alguna.

    En eso ella me dice – pues entonces hay que ver una película porno. ¿Enserio? Le pregunté rápidamente. Si, así aprovecho para preguntarte por unas cosas que no entiendo. De acuerdo, le contesté, mientras me cubría con la sabana mi erección.

    Estando acostados, con las luces apagadas, yo en bóxer, ella con un calzón cachetero y una playera blanca; comenzamos a ver la película. En la primera escena salió una chica en la cama, en eso llega su novio y se acuesta con ella… segundos después comienzan a besarse… luego la chica usa su mano para agarrarle el paquete al chico.

    En eso mi prima me dice, que malos actores son. No mames, Pamela… es porno, a nadie le importa la actuación jejeje.

    Regresando a la película, el chico le toma lo senos a la chica y la besa en el cuello. Por su parte la chica le trata de quitar la camisa a su novio, y le desabrocha su pantalón. Mientras tanto el chavo, le baja todo el vestido a la chica y le comienza a morder sus pezones.

    Eran tan erótica la escena, que yo volteé a ver a mi prima por instinto. Ella estaba clavada viendo la escena, que no se dio cuenta que su pezones estaban creciendo. Yo lo noté por el reflejo de luz que emite la tele. Por mi parte, yo estaba con mi pito a tope. Incluso me estaba sobando los huevos por debajo de la sabana.

    Regresando a la película, el chico y la chica ya estaban totalmente desnudos. El chico le estaba chupando las tetas a la chica, y ella le agarraba el pito y lo intentaba masturbar. Segundos después, el chico comenzó a bajar su boca por su abdomen hasta que llego a su vagina, la cual estaba totalmente depilada.

    En eso mi prima dijo, yo no sé porque hay mujeres que les gusta depilarse toda su conchita. Parecen vaginas de bebes. ¿Queee? Le dije un poco asqueado. ¿A poco a ti te gustan todas depiladas? Me preguntó sin pena alguna. En realidad me gustan que tengan un poco de vello pero bien arreglado – le respondí excitadísimamente.

    Regresando a la película, el chico termina de hacerle sexo oral a la chica, y luego cambian de posición. Es decir, la chica se monta sobre él, y comienza lamer el cuerpo del chico hasta llegar a su pene. Una vez ahí, la chica le escupe al pito y luego comienza a jugar con él.

    Por mi parte, yo volteo a ver a mi prima y notó un movimiento a la altura de su vagina. Y digo entre mi ¡oohhh por Dios! Mi prima se está masturbando. Ella ni siquiera nota que la estoy viendo; esta tan concentrada en la escena, que yo hago lo mismo. Me saco mi pito del bóxer y comienzo a masturbarme. Dado a que mi pene ya estaba llorando, mi masturbación hace un pequeño un ruido. Pero no me importó.

    Regresando de nuevo a la película, la chica moja su mano con su lengua y luego se lubrica su coñito. Inmediatamente después, toma el pito del chico y se lo mete hasta el fondo. La chica comienza a moverse y le chico solo disfruta de esa buena cogida.

    Mientras yo veo la escena y me masturbo como queriéndomela arrancar. Mi prima comienza a gemir ¡mmm!… ¡Asiii!… ¡ooohhh! ¡Si, si, si… no pares! ¡Mmmm… ohhh… siii! Al escuchar eso, me quité la sabana de encima y me seguí masturbando. No sé si ella se dio cuenta, pero cerró sus ojos y luego se levantó la playera. En ese momento pude ver esas hermosas tetas y esas grandes aureolas en donde se posaban sus riquísimos pezones.

    Al ver el espectáculo de mi prima, ya estaba a punto de venirme. Sin embargo me aguanté un poco más, ya que quería verle su coñito a mi Pamela. Sin dejar de masajearme el pito, regresé a ver la escena de la película, en eso el chico volteo en forma de perrito a la chica y le metió el pito hasta el fondo. Mi prima, quien no paraba de masturbarse abrió los ojos y comenzó a ver la escena.

    Segundo después me volteo a ver, y vio como me masturba sin ninguna pena. Luego sus ojos regresaron a la escena e inmediatamente se sacó la sabana de encima. En ese momento dejé de masturbarme para poder apreciar el coño de mi prima. Pero oh sorpresa… no podía verlo, ya que se estaba masturbando con sus manos adentro de su calzón. Me sentí un poco decepcionado, pero rápidamente me anime de nuevo al ver lo mojado que estaba su pantaleta.

    Por su parte mi prima solo decía… ¡¡¡mmm… ssisisiss… ohhh… sisisi… mmmm… meee estooy viniendoooo!!!

    Al ver todo ese espectáculo, fue tanta mi excitación, que me acerqué a ella. Mi prima notó rápidamente mi presencia y solo dijo – puedes ver, pero no tocar. Yo iba a desobedecer esa orden pero no quería arriésgame a que terminará ese espectáculo, así que solo la miré. Yo seguía masturbándome lentamente mientras veía a mi prima frotando su coñito. Me moría de ganar por ver lo hinchados que estaban sus labios vaginales, por saborear sus jugos y por masajear sus pelos con mi lengua, pero no podía.

    Antes de que mi prima terminará, use mis rodillas para apoyarme en la cama y comencé a mastúrbame rápidamente. Quería que mi pene estuviera cerca de la boca de mi prima. Y así fue… mi pito quedo a unos centímetros de la cara de ella. Unos segundos después me vine y todo mi esperma le cayó en la cara. Ella abrió los ojos, y sin dejar de masturbarse, sacó un poco su lengua para probar un poco de mi esperma. Yo me excité mucho al ver eso, pero lo mejor fu cuando le llego el orgasmo… ¡ohhh!!! ¡siii! ¡!yaaaa vieeenee!!! ¡oooh! ¡!oooh!!

    CONTINUARÁ…

  • Con mi amigo Samuel

    Con mi amigo Samuel

    Estaba medio obnubilado por cómo discurrían las cosas de bien y con buena marcha; todo tan bien organizado y de pronto veo un chico que sale de su fila y se dispone a cumplir el protocolo. Veo al chico joven, tan joven que parece un adolescente pero no nos engañemos que no lo es tanto, quizá por su aspecto lo parezca pero por su edad ya no lo es.

    Veo al chico joven que va con una camiseta blanca, aunque ya está algo sucia de sudores y porque ya lleva días sin lavar, dado que esta camiseta blanca y sucia, sudada y muy querida tiene un objetivo y el chico joven que veo, no tan adolescente como parece, quiere usarla para que lo cumpla. Me encanta esa camiseta.

    Veo al chico joven con una camiseta blanca y sucia que está cumpliendo un misterioso objetivo y por debajo de ella asoma un precioso culo, rosado, del mismo color que el resto del cuerpo. Culo redondo con dos nalgas que se venden solas. Son dos nalgas lampiñas aún con solo unos vellos casi transparentes y brillantes a la luz del sol, solo visibles de cerca, que de lejos dejan ver la belleza de la redondez de aquellas nalgas. Tan redondas son las susodichas que da más gusto verlas que tomarse un refresco en día muy caluroso y con mucha sed. ¡Quién pudiera poseer ese culo aunque fuera por breves minutos!

    Veo al joven con sus nalgas redondas preciosas y, a simple vista, robustas pero que cuando me he dado el placer de tocarlas eran blandas como las ubres de una mujer. Qué gusto da pasar las manos por ellas, acariciarlas y que su dueño no te diga nada, que no sé si es porque le gusta que se las toque o que está tan entretenido con su amoroso quehacer que ni se entera. ¡Qué joven veo más hermoso y solo lo veo aún por detrás! Está en lo suyo, pero cuando esté en lo mío veremos qué pasa y veremos cómo es.

    Veo a ese muchacho de piernas largas, fuertes, con gráciles movimientos cruzándolas y marcando unas curvas, como arcos invertidos, por debajo de sus nalgas, donde estas acaban y sus muslos comienzan, ¡Qué curvas! ¡Cuán iguales son ambas y con qué rítmico compás se sucede una a la otra, según el movimiento de las piernas que sostienen esas hermosas nalgas que hacen las veces de capiteles de sus piernas cual columnas sosteniendo el largo torso con espalda estrecha como pirámide invertida. Cuando la brisa sopla se nota el sobrante de la blanca y sucia camiseta, haciendo ver la estrechez de cintura.

    Veo que ese chico pasa lentamente de uno a uno los hombres que le rodean, que sienten sed de él al extremo de desear licuarlo para absorberlo. Besa, se entretiene con el beso y los demás del cerco miran ese culo que invita a desearlo. Besa una y otra vez y gusta del beso y pasa al siguiente cuando el siguiente ronronea encendido de deseo. Los que están al final de ese círculo desesperan y amarran sus pollas con sus manos, unos sujetando el justo devenir de los tiempos, otros para precipitar el momento de placer y luego volver a esperar, porque el beso de ese chico que pasa de boca en boca, sin entretenerse pero sin prisa, se ha hecho ineludiblemente deseable y deseado. Se acerca a otro que lo recibe gozoso.

    Veo a ese chico de costado; la redondez de su culo es ahora majestuosamente pronunciada como medio globo terráqueo con un mapa de único y uniforme color. Una pelusilla casi transparente se asoma porque el sol la ilumina y le produce una casi invisible sombra que la pelusilla no puede impedir, dando a entender su presencia. Su camiseta es sesgada y cuando abraza al compañero que besa deja ver la mitad de su limpia y hermosa axila, sin pelo, sin sudor, aireada y brillante, algo más aclarada que el color del resto del cuerpo. El corto faldón de la camiseta, que deja ver sus nalgas, me permite percibirlo de costado y ver sus hermosos muslos, claras columnas de seguro sostén. Por debajo asoma la mitad de su órgano masculino, se ve brillante y con un hilo como de cristal que llega a su rodilla, hermosa rodilla bien contorneada, y del hilo espeso y transparente pende una gota brillante, hermosa, atractiva y atrayente. Veo la mitad de su rostro, bello rostro infantil, aniñado y hermoso, con una nariz recta que denota su virilidad. Ya no se pueden leer las letras escritas en la espalda de la camiseta en letras grandes y en tres línea, donde dice: I’M NOT GAY. Esta declaración se la ha echado a la espalda, nunca mejor dicho. Ninguno de los presentes hizo caso y todos esperan ser el primer elegido.

    Veo al chico muy cerca de mí. Sus labios son hermosos, no sé si es el natural o están afectados por los besos, pero son gruesos, húmedos, encendidos de color. Los ojos cerrados mientras besa denotan que no juega, que le gusta el hombre al que besa, que desea ser besado también. Veo que su lengua sale de su boca y lame la del amigo y juega con ella. Acaricia con sus manos la espalda del que ahora le rinde su ósculo de placer en su boca, en sus labios, en sus ojos… y lo suelta.

    Ya no veo más que sus verdes y brillantes ojos. Se me ha embelesado y no me besa, se come mis besos, juega con mi lengua, endereza mis entuertos y provoca que mis deseos se multipliquen. Ahora no solo lo veo hermoso, sino que es guapo, guapísimo. Noto como que otros tocan sus nalgas y le dan suaves cachetadas, dirijo allí mis manos para acariciarlas y protegerlas de la profanación ajena, aprovecho para pasar suavemente mi índice por su raja tan ajustada. Le toco con extremada suavidad la puerta de su agujero y se estremece y me estremezco el mismo tiempo. Nos aplastamos las leguas fuera de la boca para envidia ajena. Sigo acariciando sus nalgas y él mi cabeza. Me dobla, e inclinada mi cabeza hacia mi derecha, lame mi pabellón auricular izquierdo, como si la deseara limpiarlo, y no sabe que ya no me limpiaré la oreja en una semana por el placer que me está dando, besa una, dos, tres veces mi oído y, tras chupar mi pabellón auricular como quien desea despertarme, me suena un fascinante susurro en mi oído no fácil de entender:

    — Soy tuyo y eres mío, ¡fóllame!

    Lo separé de mí y leí la parte delantera de su camiseta: «I’m yours and you’re mine, fuck me!»

    No lo dudé ni un segundo, le tomé de la mano y nos fuimos a la habitación que nos asignaba el guía. Al entrar me besó como nunca nadie jamás me había besado. Era su invitación para que hiciéramos el amor. Y lo amé con todas mis fuerzas y me dejé amar como nunca me había dejado amar por nadie. La mañana nos despertó abrazados, con deseos de seguir amándonos y dimos rienda suelta a nuestra pasión.

    De la cincuentena de chicos que estábamos allí en aquella extraña excursión fuimos los primeros en emparejarnos y todos entendieron al vernos aparecer cogidos de la mano que estábamos muy felices.

    Veo en él un chico que es muy guapo, muy amoroso, incansable como yo en el amor y con un culo sin igual. Veo ahora a un chico que es mi compañero, mi amor, mi dulce amor… Compañero de clase en el último año. Su nombre es Samuel. Para los demás es envidia.

    Excursión de despedida del bachillerato. Cada uno se dispararía a distintas actividades. La agencia, previamente avisada, nos proporcionó un guía sin problemas, ya sabedor de nuestro descaro nos buscó hotel de claras permisiones, este fue un hotel gay friendly. Todos éramos varones, no todos gays. Vestidos solo con camiseta entramos a una sala donde el guía nos daba un sobre, dentro había un número, era el orden para salir al ruedo y saludar a cada uno, comenzando por la derecha, hasta llegar a aquel que se desea como pareja en la habitación y que nos acepta. Samuel tenía el número 1, Samuel me eligió y yo acepté a Samuel. Nos aceptamos para la habitación y todo o demás quedaba incluido.

    Samuel me besa en el comedor delante de todos. Y cada uno comienza a besar a su pareja. Ismael moja el churro en el chocolate y me lo pone en mi boca para que lo coma, yo le sigo la corriente y lo imito. Cuando queda el último trozo del churro me lo mete en la boca y me hace lamer seis dedos, copio para hacer lo mismo. Me levanto, aún tenemos el último trozo de churro en nuestras bocas, lo beso e intercambiamos nuestro bocado. Dice uno que está cerca:

    — ¡Ag!, ¡qué asco!

    No le hago caso y mientras nos besamos Samuel y yo, olvidamos los pareceres ajenos y recordamos lo ocurrido en la noche anterior, primero cómo lamía mi culo y aplicaba saliva que iba empujando hacia adentro con su propia lengua, y cuando ya tenía mi culo preparado me fue penetrando con su hermosa polla, despacio, lento, con mi cabeza vuelta hacia atrás para recibir sus besos y luego sus movimiento armoniosos mientras masturbaba mi pene y tras un largo rato de expresar cuánto de intenso fue nuestro amor venirnos juntos en un aparatoso orgasmo que llenó mi intestino de su jugo viril, mientras mi esperma se derramaba en sus manos para servirnos de alimento.

    Qué rico se duerme junto al que amas. Qué alegre es el despertar siendo amado. Me despertó el primer beso que recibí en mi pene y siguió la descomunal mamada, preparando mi polla para sentarse encima de mí, mirándome con su amplia sonrisa de gruesos labios y verdes ojos y se deslizó mi polla en su interior obligándose a iniciar un baile de sentadillas muy placentero que me llevó al orgasmo, sintiendo los disparos de mi polla dentro de él que los recibió con los ojos cerrados para sentirlos mejor. No tardó nada en soltar el efecto de su orgasmo y se derramó en mi cara, en mi pecho y abdomen. Todavía con mi pene en su antro anal, se inclinó a lamer mi cara recogiendo los grumos de su propio esperma, me besó para hacerme partícipe del convite de su vida.

    Salió de mí y le pedí que se pusiera en cuclillas con el agujero de su culo sobre mi boca. Fui recogiendo mi semen con la lengua y llenando mi boca con mi corrida de regreso, concluido el desborde se extendió en la cama sobre mi cuerpo para participar de mi delicioso banquete.

    Sí, éramos dos cuerpos en un solo sentir, participamos de la misma comida, esto es un verdadero placer que pronto nos invitó a retirarnos, tras nuestro bien compartido alimento para gozar en nuestra cama con un indescriptible placer motivado por nuestras manifestaciones de amor.

    — Es la hora de comer e ir después a ver el museo, no tardéis, —dijo un amigo que vino a avisarnos y ya suponía que estaríamos haciendo el amor.

    Al llegar al comedor recibimos una ovación por parte de nuestros amigos que les mereció presenciar uno de nuestros apasionados besos.

    — A comer, Samuel, que el museo nos espera.

    En el museo solo tenía ojos para Samuel. Luego me contaba Samuel como quien recordaba lo visto y no entendí nada, pero me callé. Donde el veía una estatua yo veía a Samuel, mientras él contemplaba un cuadro yo contemplaba su rostro y escuchaba sus explicaciones e interpretaciones. Jamás había visitado un museo con tanto placer y deseo.

    — No me preguntes, Samuel, no recuerdo si lo he visto.

    — Entonces, ¿qué recuerdas?

    — Que estabas tú allí, los besos que me diste y lo que te escuchaba decir.

    — Tu también me besaste y alguna vez hasta demasiado apasionado para estar rodeados de gente.

    — No recuerdo lo que di, solo lo que recibí.

    — Pues me vas a dar lo que más deseo de ti.

    — Tú dirás, Samuel.

    — De momento quiero abrazar tu cuerpo desnudo y que me lo regales para gozarlo.

    Me dejé desnudar. No me costó porque delante de mí veo al chico guapo que amo. Me desnuda completamente, me deja indefenso ante sus lascivas miradas. Se aparta como cuatro pasos, me parece estar en el museo viendo cómo se separaba del mismo modo para ver las pinturas y esculturas. Realiza una postura y me indica que me ponga de ese modo. Me fotografía con su móvil con teleobjetivo adicional. Hace otra y no necesito que me diga, me pongo y vuelve a hacer mi foto. Ya no espero sus indicaciones, me hago la pose, una y otra y otra y su cámara va disparando fotos en todas mis poses, a cual más erótica que la otra. Finalmente me pide que me masturbe para él y comienza mi sesión. Soy lento para eyacular y me acerco a una banqueta, situó mi pie izquierdo encina y mi culo se abre, mientras mi derecha masturba mi pene mi izquierda acaricia delicadamente con los dedos el entorno externo de mi ano, luego empujo suavemente mi índice para provocarme. Mi polla ya se ha puesto dura hasta sus límites, larga y gruesa, reconozco con mi mano cada una de mis azuladas venas. Mi cuerpo comienza a moverse por sí mismo sin forzarlo, siento los espasmos, el transparente líquido pre seminal abundante, mi mano y mi polla están húmedas y espesas, notó el escozor en la punta de mi pene. Samuel sigue con sus fotos por delante y por detrás, se ha tumbado al suelo para sacar su foto de mi culo y de mi escroto. Siento un temblor placentero que me sube por las piernas y pasa por mi escroto e inglés, sobre al vientre y noto que estoy totalmente sudado y, cuando el temblor interno llega a mi pecho y todo mi cuerpo se retuerce sin cesar, escapa mi esperma a borbotones, alcanza al centro de la habitación, otros cerca de mí y doblo mi cuerpo arqueando mi espalda hasta ver la pared de atrás; mi pene sigue eyaculando sobre mi pecho y mi abdomen.

    Se acerca Samuel, me besa con el brazo extendido sujetando el palo que sujeta el móvil filmando y él ce acerca a mi abdomen y lame mi esperma recogiéndolo con su lengua, pasa a mi pecho y actúa del mismo modo, se acerca a mis labios, me besa y comparte conmigo mi propio semen. Hace contacto conmigo para darme a conocer que está desnudo, yo lo noto. Contacta su polla con la mía y está dura, mi culo caliente y acariciado previamente me está pidiendo sus derechos, siento a Samuel sobre la cama y me sitúo encima abriendo mi culo y apoyando mis pies sobre la cama para masturbarle su polla con mi culo. La dirijo a mi centro, Samuel la sujeta y me dejo caer como si en ello fuera mi vida. Subo y bajo una y otra vez hasta que Samuel me dice:

    — Isma, que me corro, me corro.

    — Anda, Samy, córrete sin más.

    No necesitó más aliciente que mi voluntad. Se corría y yo me senté sobre su pubis con su polla dentro de mí en lo más profundo, sintiendo los chorros de leche que inundaban mi recto. Caímos luego extenuados sobre la cama, yo encima de Samuel sin dejarle sacar su polla de mi antro. La presión que ponía en mi culo para mantenerlo cerrado no me permitía poner intensidad en mi beso. Ismael me cacheteó en mis nalgas y solté la furia de mis esfínteres y lo besé apasionado y a su ritmo mientras su polla se salía de mi culo. Nos quedamos abrazados y besándonos un rato muy largo sin medir y nuestras pollas se revitalizaron. Nos miramos y adivinamos a la vez los dos que debíamos dejar la cama para ir a la ducha y volvernos a desahogar. Lo hicimos con más pasión que anteriormente. Nos secamos uno al otro antes de volver a revitalizar nuestros poderes. Se me ocurrió que deseaba medir sus testículos y le complació, saqué el móvil y con él hice las medidas del largo, 7 cms. y del ancho 3, 2 cms. , al concluir los besé agradecido de tenerlos en mis manos y jugar con ellos. Vi que nuestras pollas crecían y había que vestirnos. Lo hicimos. Nos vestimos con lo más sexy y provocador que teníamos y nos fuimos a merendar sin disimular nuestros deseos amorosos provocativos aunque con relativa discreción para no molestar más de lo soportable y no ser molestado más de lo impertinente. Cada vez que me apetecía tocar y sobar el paquete de Samuel por encima de su mini short, noté la polla dura y él comprobaba que la mía estaba igualmente dura. Discretamente en la cafetería donde entramos para merendar, pedimos la merienda y mientras lo preparaban todo nos fuimos a descargar al baño. Nos masturbamos mutuamente. Lavadas nuestras manos, nos sentamos y comimos con mucho apetito nuestra frugal merienda.

    Esa noche solo comimos la ensalada con los demás amigos. Se notaba por sus caras que ellos de alguna u otra manera también lo habían disfrutado después del museo. Estábamos cansados y decían todos que la noche era para dormir.

    — ¿Qué hacemos, Isma?

    — Lo nuestro, tú enchufas tu polla en mi culo, me abrazas por detrás para transmitirme calor y yo te transmito mi sueño desde mis entrañas por tu verga, ¿Te parece bien, Samy?

    — Inmejorable, Isma, eres verdaderamente un puto genio.

    Que los demás días vimos museos y palacios, bueno, pero ya no fue un rudimentario turismo. Al final Samuel y yo nos juramos vernos como mínimo dos veces al mes hasta que los dos tuviéramos novio. Era obvio que no podíamos contactar con nadie, motivo por el cual decidimos hacernos novios nosotros dos hasta encontrar novios buenos para cada uno. Así hemos hecho toda la universidad sin hacernos ninguno de los dos con otro novio, porque las veces que conquistábamos a alguien nos servía para combinar como trio, esos nos duraban muy poco, máximo dos o tres sesiones.

    Ahora, Samuel es ingeniero y yo soy médico, ejercemos ambos en la misma ciudad y nos agrada eso de vivir juntos. Nos engañamos mutuamente diciéndonos que todo llegará, pero funcionamos como si no quisiéramos que llegara. Y la verdad es que no queremos que llegue, pero nos sentimos muy bien hablando de nuestros futuros novios, cómo son, qué desean, etc., pero lo cierto es que hablamos de nosotros mismos, convenciéndonos de que nos amamos y ya no queremos ni necesitamos a nadie más en nuestra intimidad.

  • Con Fredy el compañero de mi marido

    Con Fredy el compañero de mi marido

    Su nombre era Fredy tenía 30 años y yo lo conocí en un expo, un chavo físicamente bien, yo sabía que había trabajado con Luis, pero me gustaba mucho que intercambiábamos fotos mostrando mi cuerpo y  el suyo.

    Él no sabía que era esposa de Luis y yo no le dije nada, esa noche aproveché que mi esposo estaba en el baño y comencé con un intercambio de imágenes de él desnudo y yo en lencería, las fotos eran provocadoras que termine con un video hot, masturbándome y enviándoselo.

    Finalmente, lo que tenía que pasar llego, nos quedamos de ver en un bar para conocernos mejor y ver si hacíamos algo más, yo estaba nerviosa, pero con ganas de estar con Fredy, ¡sobre todo el hecho de saber que conocía a Luis me ponía más perra!

    ¡El día llegó, ese día llevaba medias negras y una minifalda azul con una blusa escotada, no es por presumir, pero los que me conocen saben que me veo de lujo vestida así!

    Nos encontramos en el bar, durante 3 horas bailamos, platicamos lo que de verdad me excitó fue bailar reggaetón, como se me pegaba y yo a su paquete y las caras de satisfacción que ambos teníamos.

    Después de eso comenzamos a besarnos y a agasajarnos, el comenzó a meterme la mano debajo de la falda y yo tocaba el pene de él por encima de la ropa, en ese momento supe que él me haría gozar riquísimo.

    F: ¡Vámonos al hotel Lety!

    L: Nene, pero no sé, ¡es que Luis esta en casa y tú eres su amigo!

    F: ¡Pues amigo, amigo, no soy, así que ven, con confianza!

    Nos fuimos a un hotel cerca de mi casa, pedimos una habitación y subimos, nos besábamos muy apasionadamente, el besaba riquísimo, la forma de tocarme me prendía a mil, le quite la playera, le mordía sus pezones y besaba su abdomen, le quite el pantalón mientras al mismo tiempo besaba y lamia los muslos torneados de Fredy…

    ¡Le quite la trusa para encontrarme con un pene erecto de unos 20 cm y lo lleve a mi boca!

    L: ¡Por dios nene, que rica!

    F: ¿La vas a chupar?

    L: ¿Quieres que lo haga?

    F: ¡Si, chúpala nena, hazme gemir!

    Saqué lo mejor de mí en el sexo oral y él lo estaba gozando, lo acosté en la cama para atascarme con ese pedazo de carne, sus gemidos me volvían loca, aunque no era como al de mi marido, me estaba entrando rico, el movía su pelvis, ¡yo apretaba sus testículos y lo hacía gritar!

    F: ¡Por dios, uf, que rico!

    L: ¿Te gusta papito?

    F: ¡Agh, si, eres muy buena con la boca, uf!!

    L: ¡Tú también, chúpame nene, hazlo!

    Comenzó a chuparme la vagina y ambos nos enrollamos en un buen 69, escuchaba sus gemidos, eso me excitaba demasiado, su lengua entraba en mi vagina de forma magnifica, me apretaba las nalgas, estaba loco por ellas yo también disfrutaba de su aparato reproductor, ¡sus fluidos pre seminales me sabían a dulce y el tragaba todos mis fluidos como si fueran agua de sabor!

    F: ¡Lety, sabes a gloria!!

    L: ¡Tu pene también sabe rico!

    F: ¡Ya te la quiero meter mami!

    L: ¡Vamos nene, méteme tu rica verga, dámela ya!

    Estaba acostada, él me abrió las piernas y como un toro embistió, el grito de placer fue tan fuerte que supuse que se había oído en todo el hotel, él comenzó a moverse duro, suave y tremendamente duro, mientras yo gemía y gritaba.

    L: ¡Que rica verga!

    F: ¡Dios, no puedo creer que estoy entrando en ti!

    Sus embestidas eran magnificas, nos besábamos y el mamaba mis tetas, me encantaba arañarle la espalda, el me apretaba los muslos y me la seguía empujando con todo, ¡el amigo de mi esposo me estaba haciendo gozar!

    L: ¡Así papi, que rica verga, uhm, así!

    F: Me encantas, ¡como quisiera tenerte así diario!

    Cambiamos de pose, ahora él se acoto y yo subí a cabalgarlo, movía la cadera y me daba tremendos sentones en esa verga parada y húmeda, me movía fuerte, él también se movía apretándome las tetas, me agachaba para besarle el cuello, el me apretaba las nalgas y me jalaba el cabello, me estaba deleitando con su rico cuerpo, Fredy el conocido de mi esposo, ¡ahora estaba siendo comido por mí!

    Luego lo hicimos al revés, yo me daba sus sentones y el pellizcaba y apretaba mis nalgas, ¡seguía cabalgando agachándome a sus pies ye l observando como mi vagina comía y escupía su rica verga!

    F: ¡Lety, uf, eres la mejor!

    L: ¡Así papi, cógeme, uf, cógeme!

    Fredy estaba durísimo y me pidió ponerme en cuatro, yo lo obedecí, el mitro mi hermoso culo y lo acaricio, estimulándolo un poco, pero al ser la primera vez, no le permití hacer más, entonces el acariciando mis nalgas, comenzó a meterme su verga dura en mi concha, logrando la posición de perrito.

    Me embestía fuerte, me daba fuertes nalgadas y golpes en la espalda, sus arañazos eran tan ricos que me hacía gemir, empezó a escurrir fluido de mi vagina, Fredy lo noto y más rápido me embistió, ¡estrujándome contra la cama!

    F: Mi amor, dios mío, Lety, que ricas nalgas, ¡que piernas que mujer!

    L: ¡Papi, empalme, así, que rico lo haces, agh!

    F: ¡Me haces estar en la gloria!

    L: ¡Dame verga, ugh, mmm, así, uf!

    ¡Yo estaba tirada boca abajo y el me daba fuerte, me encanta sentirlo sobre mí, su peso me daba un gran placer con cada embestida, me jalaba el cabello para lazar mi cara y morderme l cuello, me apretaba las tetas, yo lo tomaba de la cadera para ayudarlo a metérmela más rico en mi ano, sus embestidas me tenían en la gloria, apunto de hacerme sentir un orgasmo!

    F: ¡Mi amor, levántate, agh, párate!

    L: ¡No la saque, uf, vamos sigue!

    Sin sacármela me puse de pie y me apoyo sobre una mesita, yo totalmente abierta de piernas y un poco empinada empecé a recibir su verga con fuerza, me daba de nalgadas, apretaba mis muslos, ¡me tomaba de la cintura y me embestía deliciosamente!

    L: ¡Fredy, agh, mi amor, agh!

    F: ¿Te gusta nena?

    L: ¡Mas, dame más!!

    F: ¡Toma nena, dos, uf!

    Sentí como empecé a venirme en un fuerte squirt, salpique todo, parecía que estaba orinando, pero él nos e detuvo, ¡me tomo del cabello y con movimientos bruscos más me penetro!

    L. Papi, me vine, me vine!

    F: ¡Yo también me vengo, agh!

    L: ¡Lléname de leche, dame tu leche!!!

    F: ¡Si nena, dios, ah!!!

    Fredy empezó a venirse en mí, lo hacía de forma magnifica, me tomaba de la cadera y la apretaba fuerte mientras descargaba su semen en mi culo, parecía un toro en brama logrando el orgasmo.

    Todos sensibles nos recostamos en la cama aun gozando el rico orgasmo, ¡nos besamos y volví a bajar a su verga para ponerlo duro y coger una vez más!

    Fue una noche magnifica, una y otra vez fui llenada de semen, Fredy se vino en todo mi cuerpo, yo tuve muchos orgasmos, al final nos despedimos y caminé a casa ya que eran las 8 am, al llegar me acosté y Luis se acercó para decirme “sé que estabas con Fredy” me quedé muda y no respondí, ¡el solo se paró me miro y se fue!

    ¡Ese fue el inicio de nuestra vida swinger, la cual me ha dado muchísimas noches de satisfacción!

    ¡Saludos su amiga Lety!

  • Comida y cogida de fin de año

    Comida y cogida de fin de año

    Hacía tiempo que no escribía, y hoy les voy a relatar una rica, cachonda y excitante tarde que pasamos mis hijas y yo en el pasado mes de diciembre.

    Para los que no han leído mis anteriores relatos le comento soy Karina, soy contadora de profesión y trabajo en un pequeño despacho contable, vivo en la CD México y tengo 2 hijas Silvia y Karla, con las cuales he pasado momentos deliciosos y muy cachondos.

    Bueno les platicare lo que sucedió, mi jefe como cada año organizo una reunión para agradecernos el buen desempeño laboral que hemos tenido a lo largo del año en el despacho, así que nos dijo que la reunión seria el viernes en una casa que tiene en Cuernavaca, como somos en total 9 personas las que laboramos ahí, en su mayoría hombres ya que solo somos 2 mujeres, la secretaria y su servidora, a todos nos dijo que podíamos asistir a la comida en compañía de nuestras familias, la secretaria asistió con su marido, 2 compañeros con sus esposas y los demás solos, mi jefe también estuvo solo y yo llegue con mis hijas, e íbamos vestidas de la siguiente manera, Silvia llevaba un coordinado de bra y tanga en color rosa pálido, vestido corto escotado y sin mangas en color azul y zapatillas, Karla llevaba puesto un coordinado de bra y tanga en color coral al igual que un vestido en ese color, igual corto sin mangas y también escotado de enfrente y espalda, yo por mi parte me puse un coordinado de bra y tanga en color rojo y un vestido igual de color rojo corto y escotado y zapatillas.

    Llegamos al lugar y ya casi estaban todos, saludamos a los que estaban y cuando ya estábamos todos, mi jefe les pidió a los meseros que sirvieran la comida, así que comimos y después de eso mi jefe hablo y nos agradeció el haber asistido y que esto era en agradecimiento a la colaboración y que esperaba seguir contando con todos nosotros para el siguiente año, y dijo bueno pues a divertirnos y comenzó a poner música un chico al que había contratado para eso.

    Comenzamos a bailar todos y a pesar de que somos pocos y debido a que nos llevamos súper bien el ambiente estaba bastante agradable, y pues las 6 mujeres que éramos bailábamos con los 8 hombres que había, y al estar bailando con mi jefe se me acerco al oído y me dijo, ‘te ves bien putona Kari y ni que decir de las putitas de tus hijas, tienen a estos cabrones babeando y con las vergas paradas’, yo sonreí y le dije ‘ay jefe como cree’, y me contesta ‘mira como esta Raúl bailando con tu hija Silvy y como no queriendo le roza las nalgas y le arrima la verga y ella bien contenta no dice nada, y ve al cabrón esposo de Ale (la secretaria) bailando con Karla y bien que le da sus llegues y tampoco dice nada la putita, y ahorita que bailen con otros va a pasar lo mismo’, mientras eso me decía seguíamos bailando y me acariciaba las nalgas y yo a él le rozaba la verga, termino la canción nos fuimos a sentar y al comenzar la siguiente canción mis hijas volvieron a bailar pero esta vez con otros compañeros, mi jefe se sentó junto a mi y como la mesa tenia mantel largo comenzó a acariciarme las piernas y me decía ‘ya viste como ahora estos cabrones también les están arrimando la verga y manoseando a tus putitas’, mientras que el ya metía sus dedos en mi panocha y yo le acariciaba la verga por encima del pantalón.

    Al terminar de bailar se sentaron junto a Ale y su esposo y comenzaron a platicar, uno de los compañeros saco a bailar a Ale y otro a Silvy, el esposo de Ale y Karla platicaban y reían muy divertidos, mi jefe me seguía acariciando la panocha y yo a él la verga, y me decía ‘te apuesto lo que quieras que el marido de Ale ya le está pidiendo las nalgas a tu hija, y hasta la panochita le ha de estar dedeando’, y al parecer eso hacía porque sus manos estaban por debajo del mantel, le dije ‘ay no como crees si Ale está aquí’, y me dijo ‘mmmm como si no conocieras como somos los hombres y más cuando tenemos a unas putitas como tú y tus hijas’ y se rio.

    Terminaron de bailar y se volvieron a sentar, después de un par de canciones las cuales no bailaron mis hijas, porque fueron al tocador y mi jefe se paró para ir a bailar con Ale, y mientras su esposo vi que también se alejó rumbo al tocador, me pare para ir por un vaso de agua camine rumbo al tocador y vi a Karla con el esposo de Ale, se besaban y él le acariciaba las nalgas, las tetas y ella le sobaba la verga la cual traía fuera del pantalón y en un movimiento rápido ella se agacho y comenzó a chupársela, él le decía en voz baja ‘siii así, así, que rica boquita tienes eres una nena bien putita y que rico la chupas’, y le metía la verga hasta el fondo de la boca, después de un rato le dijo ‘ya me voy a venir’ y ella se la mamo más rápido y al poco rato le dijo ‘me vengo putitaaa’ y ella se tragó su leche, le limpio la verga con la lengua, él se acomodó el pantalón y ella se metió al tocador, a arreglarse el cabello y retocar el brillo labial.

    Regreso primero el esposo de Ale y se sentó junto a ella y al poco rato regresaron mis hijas.

    Yo regrese y me senté otra vez junto a mi jefe, entonces me dijo ‘ya viste como si fue lo que te dije que seguramente ese cabrón le pido las nalgas a tu hija y por lo menos una buena mamada de verga si le dio’ y le dije ‘si tenías razón’ y siguió metiendo sus dedos en mi panocha y poniendo mas caliente de lo que ya estaba.

    Después de un rato un compañero me saco a bailar, me tomo de la cintura y la palma de su mano hizo contacto con mis nalgas, como no le dije nada el siguió tocándome, y cuando giraba y se ponía detrás de mi y sentía su verga justo entre mis nalgas, yo solo volteaba a verlo y le sonreía, así que el tomo mas confianza y discretamente me manoseaba, y yo como no queriendo rozaba su verga la cual comenzó a ponerse durita.

    Ya comenzaba a oscurecer y mis compañeros que iban con sus esposas comenzaron a decir que ya se iban, mi jefe al ver esto paro la música un momento y dijo, ‘los que gusten quedarse hasta la hora que quieran no hay problema lo pueden hacer’.

    Después de eso volvió a sonar la música y me puse bailar con mi jefe y me dice, ‘que putona se quedan tú y tus putitas y la pasamos cogiendo rico?’ le dije ‘sabes que por nosotras no hay problema’, ‘ok puta haber quien más se queda y pues si no me tendré que coger yo solo a las 3’.

    En eso estábamos cuando le hablaron por teléfono, eran sus dos hijos y su sobrino que le decían que estaban afuera de la casa que por favor les abriera, fue a abrirles y cuando entraron me dijo ‘bueno puta creo que hoy no me las cogeré yo solo’.

    Y así se comenzaron a despedir e irse los primeros fueron Ale y su marido, después que los 2 que iban con sus esposas y al final solo nos quedamos mi jefe que se llama Oscar, sus hijos Arturo y Joel, su sobrino Julio, 2 compañeros Héctor y Javier, mis hijas y yo, Oscar nos dijo que para no estar afuera y estar más cómodos nos pasáramos al interior de la casa, así lo hicimos y ya dentro prendió el equipo de audio que tiene y le dijo a Joel que pusieran música para bailar y seguir con la fiesta, Julio y Héctor salieron al jardín por unas botellas de vino y refresco que estaban ahí y les sirvieron copas para todos ellos, Julio pregunto que a nosotras que nos servía y le dije que solo agua y nos trajo unas botellas de agua.

    Al poner la música nos pusimos a bailar, y las 3 nos turnábamos para bailar con los 6, ya bailando se nos repegaban y rozaban nuestros cuerpos, cambiábamos de pareja y los 6 hacían lo mismo y nosotras al no decir nada pues ya lo hacían con mucha naturalidad, después de haber bailado por lo menos 4 o 5 veces con cada uno de ellos, las cosas se estaban poniendo mucho mejor y ya los toqueteos se hacían más descarados y cachondos.

    A tal grado que cuando bailábamos con quien fuera ellos nos metían mano por todos lados, y nos besaban en la mejilla muy cerca de los labios, el cuello y eso hacía que nos pusiéramos más calientes y cachondas de lo que ya estábamos, pero nosotras no nos quedamos atrás y les agarrábamos la verga por encima del pantalón.

    El ambiente ya estaba muy caliente, y a ellos ya se les notaba que tenían la verga bien dura y nosotras estábamos bien cachondas y con los pezones paraditos y panocha escurriendo de tanto toqueteo, en eso pusieron un merengue y todos nos pusimos a bailar, Julio y Héctor con Karla, Arturo y Joel con Silvy y Oscar y Javier conmigo, las 3 estábamos en medio de ellos, teníamos a uno de frente y a otro atrás, ellos se nos pegaban muy rico y pasaban sus manos por todo nuestro cuerpo y nosotras nos movíamos de tal forma que sentíamos sus vergas ya duras en las nalgas y la panocha.

    De pronto ellos hicieron un circulo quedando nosotras en medio, y comenzamos a bailarles y nos parábamos de espaldas a ellos y nos movíamos muy rico pegándoles las nalgas en sus vergas, pasando con cada uno de ellos, de pronto Joel empezó a decir mucha ropa, mucha ropa y los demás también comenzaron a gritar lo mismo, y sin decir más nosotras comenzamos a quitarnos los vestidos quedando únicamente en bra, tanga y zapatillas.

    Ya sin decir mas otra vez ellos se pusieron uno enfrente y otro atrás de nosotras, quedando Julio y Héctor con Karla, Arturo y Joel con Silvy y Oscar y Javier conmigo, y ya no era baile si no un rico cachondeo que nos estábamos dando todos.

    Entonces Karla dijo no se vale hay que ser parejos ustedes también de verían quitarse la ropa y ellos comenzaron a quitarse la ropa, quedando completamente desnudos y a nosotras nos quitaron el bra y la tanga dejándonos solo con las zapatillas puestas.

    Y volvieron hacer in circulo quedando nosotras en medio y entonces sin decir más nos hincamos frente a ellos y comenzamos a chuparles la verga a los 6, ellos se cambiaban de lugar para que pudiéramos chupárselas a todos, después de chupárselas por un buen rato, Julio se acomodó en medio de las piernas de Karla y le chupo la panochita, mientras que Héctor le chupaba las tetas y ella gemía de decía ‘siii, ahhh que ricooo’.

    En eso Joel también comenzó a chuparle las tetas a Silvy mientras que Arturo le chupaba la panochita y ella también comenzó a gemir y decir ‘mmm que ricooo me encanta que rico se siente estooo’ y le agarraba la cabeza a Arturo para que siguiera chupándole la panochita y con la otra mano no dejaba de acariciarle a Joel la cabeza para que este siguiera chupándole las tetas.

    Oscar me dijo ven puta quiero disfrutar de tus tetas y Javier se acomodó en el piso y me coloque encima de su cara para que me chupara la panocha, me sentía en la nubes con la lengua de Javier en mi panocha y la boca de mi jefe chupando mis tetas, y solo se oían los gemidos de las 3 y los ‘ahhh que ricooo’.

    Después de eso Héctor se acostó en el piso y puso a Karla a montarlo mientras que Julio le dio a mamar su verga parado frente a ella y le decía ‘asiii que ricooo putitaaa comételo todooo’ y le metía y sacaba la verga de la boca, y le acariciaba las tetas, mientras que Héctor le metía toda la verga en la panochita y le acariciaba las nalgas y le gritaba ‘ahhh que rico te comes mi verga pirujaaa’ y así se la estaban cogiendo muy rico.

    A Silvy la pusieron de perrita y Arturo se colocó detrás de ella y le dejo ir toda su verga por la panochita, y ella soltó ‘un ah que rico’ mientras él le daba unas nalgadas y le decía ‘que ricooo se te fue la vergaaa putita’ y ya para esto Joel estaba frente a ella y le daba a chupar su verga, la cual ella se comía hasta chocar su barbilla con sus huevos y a cada empujón de verga que Arturo le daba ella se comía toda la verga de Joel y este le acariciaba las tetas y le decía ‘así, me encanta como te la comes toda perritaaa ahhh que ricooo’.

    Mientras tanto a mi Oscar se sentó en el sillón de la sala y me pidió sentarme sobre su verga, lo hice y me la metí dándome un rico sentón en ella y solté un gemido y un ‘ah papi que rica verga tienes’ y rápidamente Javier se puso frente poniendo su rica verga al alcance de mi boca y no dude en comenzar a chupársela mientras jugaba con mis tetas y pellizcaba mis pezones de una manera por demás deliciosa y mi jefe no paraba de manosear mis nalgas y trataba de meter sus dedos en mi culo.

    Pasado un tiempo vi como Karla desmonto a Héctor y Julio se acostó en el piso para que ahora Karla lo montara a él y ahora le chupara la verga a Héctor y así se la siguieran cogiendo y ella siguiera chupando verga y sin dejar de gemir y ellos de decirle que era una putita muy caliente y sabrosa.

    También Joel y Arturo cambiaron de lugar para seguir disfrutando los dos de Silvy, que tampoco paraba de gemir y decir que se la estaban cogiendo muy rico, y ellos tampoco paraban de decirle que era una zorrita bien cogelona.

    Y a mi también seguían dándome una rica cogida y le daba una deliciosa mamada a Javier el cual dijo, jefe déjeme darle verga a esta perra por la panocha y mi jefe dijo, claro es toda tuya y me desmonte de él, Javier me dijo te quiero en 4 puta y me puse así, rápido él se colocó detrás de mi y sin pensarlo me dejo ir toda la verga de un solo empujón y al metérmela toda solo se escuchó un ‘ahhh se te fue todaaa mi reata putaaa’ y comenzó a meter y sacar muy rico su verga, mi jefe se colocó frente a mi y le chupe la verga y me acariciaba la cabeza, y decía ‘mmm que bien la chupas putona’.

    Después de un rato así, Oscar se acercó a Javier y le dijo algo al oído, entonces Javier me dijo ‘quiero que me cabalgues puta’ y se acostó en el piso, yo me subí en él y me deje caer en su verga la cual se me fue toda hasta el fondo y le dije ‘ah papi que rica verga’ y comencé a subir y bajar en ella, el me chupaba las tetas y mordisqueaba mis pezones muy rico, en eso siento a Oscar comenzar a acariciar mis nalgas y con su dedo jugaba en mi culo, me daba a chupar su dedo y luego lo trataba de meter en mi culo, después se puso a darme lengua en mi culo y dejarlos listo para meterme su verga, Javier se quedó quieto y con ambas manos me abría las nalgas para que Oscar me metiera su verga, sentí delicioso cuando me la estaba metiendo y cuando la tenía toda adentro me dijo ya te la comiste toda putona y comenzaron a moverse los dos, yo estaba en la gloria y sentía riquísimo las dos vergas una en mi panocha y la otra en mi culo, y les gritaba ‘que ricooo por favor no paren me están cogiendo delicioso, ah que rico’.

    Y ellos gruñían y bufaban diciendo ‘que bien te comes la verga, eres la mejor puta ah que rico coges perra’.

    Entonces Arturo y Joel siguieron ese ejemplo y rápido pusieron a Silvy a cabalgar a Joel mientras que Arturo se la metió por su culito.

    Karla al vernos así no perdió tiempo y les pidió a Héctor y a Julio que también se la cogieran por el culito porque quería gozar y disfrutar de las dos vergas al mismo tiempo y Julio se acostó y Karla se montó sobre él, Héctor al ver su culito se acomodó y le abrió las nalgas le hecho saliva y comenzó a meterle la verga por su culito.

    Después cambiaron de lugar y así nos estuvieron dando verga a las 3 en la panocha y culo hasta que entre gruñidos y bufidos por parte de ellos nos decían que se venían, entonces Arturo y Joel le sacaron la verga a Silvy y se pararon enfrente a ella que estaba hincada, les chupo la verga y le dieron su leche en la boca, la cual ella disfruto y trago toda.

    En seguida de eso Javier me dijo que donde quería sus mecos y le dije en la boca papi y me saco la verga del culo y se paró junto a mi jefe y me metió la verga en la boca y se vino lanzando un ‘mmm ahí te van mis mecos pinche putaaa’, apenas había terminado de tragarme su leche y pasarle la lengua para limpiarle la verga cuando mi jefe dijo que también se venía y me metí su verga en la boca y apenas lo hice descargo toda su rica leche en mi boca la cual trague hasta la última gota y le limpie la verga con mi lengua.

    En eso escuchamos que también Héctor le decía a Karla que ya se iba a venir y le dijo te quiero echar mi leche en la boca putita y ella le chupo la verga y se vino dentro de ella, y se la trago sin desperdiciar nada, después de eso Julio le metió la verga en la boca y le echo su leche la cual trago.

    Después de que les dejamos las vergas bien limpias, y de recuperar el aliento mi jefe se puso de pie y tomando de la mano a Silvy, dijo bueno si no tienen inconveniente ahora me quiero coger a esta putita y comenzaron a besarse, al ver esto Javier se acercó a ellos y empezó a manosearla muy rico, Julio y Héctor se acercaron a mi y comenzamos a cachondearnos muy rico, entonces Arturo y Joel le dijeron a Karla ‘bueno zorrita creo que nos toca disfrutar a nosotros contigo y te vamos a coger como lo que eres’, y ella se les acerco tomo una verga en cada mano y les pregunto ‘a si y que es lo que soy?’ Y Joel le dijo ‘una perrita muy cogelona y bien puta’ y comenzaron un rico cachondeo.

    Nos volvieron a coger por panocha y culo a las 3 para nuevamente venirse en nuestras bocas, y así volvimos a cambiar de pareja para terminar bien cogidas por panocha y culo y llenas de leche.

    Al terminar de coger, Oscar le dijo a Julio que por favor sirviera unas copas para brindar, una vez servidas entonces alzando su copa y dijo, ‘brindo por estas 3 putas que nos han sacado toda la leche esta noche y nos las hemos cogido muy rico, esperando que no sea la última vez que disfrutamos algo así’, todos brindamos y dijimos salud.

    Después de eso y ya todos más recuperados mi jefe les dijo, ‘señores esto que ha pasado aquí no tiene por qué saberlo nadie, primero que nada porque no vamos a poner en boca de todo mundo a estas señoritas, así que cuento con su discreción’ y todos dijeron que de su boca no saldría nada.

    Y bueno así termino una gran noche en la cual disfrutamos de 6 ricas vergas.

    Les dejo un gran beso y mi correo para sus comentarios, [email protected].

  • Mi hermano mayor

    Mi hermano mayor

    Entré en casa y me encontré con mi hermano mayor tirado en el sofá. El pantalón de deporte bajado, su polla suelta y pegada a su cuerpo en dirección a su ombligo, se veía hermoso. Cuando está así de caliente me deja chupársela, así que ni siquiera le pregunté esta vez y me puse de rodillas.

    —Joder, sí, —gimió mientras yo le trabajaba la polla con la boca y la mano— Métela más profunda, hasta el fondo, —me indicó—. Sé que puedes meterla más.

    Me encantaba cuando me indicaba qué hacer. Yo hacía todo lo que él pedía. Hice el mayor esfuerzo para hacer llegar su polla dentro de mi garganta, pero no fui capaz de conseguirlo.

    —Déjame sentarme tu polla, —dije lujurioso de deseo.

    —No sé, chupármela es una cosa pero… ¿tener sexo contigo?

    —Vamos, se sentirá muy bien, lo sabes, —supliqué.

    Hizo una breve pausa mientras yo le chupaba los huevos para tratar de convencerlo.

    —Vale, súbete aquí.

    Ni lo pensé, subí y me senté a horcajadas sobre mi hermano mayor y me senté en su polla sintiendo que me empujaba por dentro. Empecé a rebotar en él mientras veía su cara de felicidad. Le encantaba.

    —Eh, agarra mis caderas y lo haré mejor, —dije

    Y me la metió toda en el cuerpo, usando mi culo para su placer. Fue increíble sentir su cuerpo debajo de mí, dentro de mí.

    —Joder, me voy a correr. ¡Salta!, —gruñó.

    —¡No! ¡De ninguna manera! Te dije que me la metieras y ya sabes.

    —¡Mierda, mierda, mierda!, —se quejó cuando me negué a bajarme.

    —¡Muchacho que me voy a correr!, dijo ya con la garganta agitada.

    —¡Pues vente! ¡De eso se trata, ¿no?!, le grité, follándome a mí mismo con su propia polla.

    —¡Ah, maldito maricón!, —gruñó con fuerza y lo soltó todo dentro de mí.

    Estaba descargando profundamente en mis entrañas, ahí entraban en mi culo los que podrían ser sobrinos míos. Mi hermano no podía dejar de moverse mientras sentía su polla pulsando en mi estrecho agujero, incapaz de dejar de empujar dentro de mí; no se resistió a declarar lo bien que se sentía.

    —Eso es una locura, hermano, —dijo sin aliento.

    —¿Qué es una locura, que me atravesaras o que te ha gustado?, —dije arrogante y orgulloso.

  • Un masaje fuera de horario

    Un masaje fuera de horario

    Sofía estaba terminando de recoger el material que había utilizado en la sala de masaje cuando entró Maribel, su compañera de trabajo preguntándole que si ya había terminado su jornada, Sofía extrañada le dijo que si y acto seguido Maribel le pidió bastante cortada ante la situación si podía enseñarle la técnica de masaje del tejido profundo, Sofía encantada le explicó que consistía en ir alternando las manos con los codos para eliminar las tensiones sufridas en diferentes partes del cuerpo, hasta que Sofía le propuso la idea de enseñarle dicha técnica dado que habían terminado pronto, a pesar de que Maribel ya había hecho planes, Sofía no aceptó un no por respuesta y Maribel aceptó ayudarla sin ningún inconveniente.

    Sofía se quitó la camiseta de tirantes que llevaba entonces y el short mientras le decía a Maribel lo entusiasmada que estaba por que le enseñara algo nuevo, ésta última no le quitó ojo desde el momento que se quedó desnuda, mientras observaba como intentaba quitarse el cinturón donde tenía el aceite. Sofía se tumbó en la camilla mientras, Maribel cogía del suelo el cinturón donde tenía el aceite, abrochándoselo a la cintura, comenzó masajeándole la espalda lentamente desplazando las manos lentamente hacia abajo aunque a pesar de un inicio un poco extraño, el ambiente fue cada vez mejor, Maribel continuó deslizando sus manos por los glúteos de Sofía, el ambiente comenzaba a subir de temperatura, Sofía se echó a reír diciéndole a Maribel que era la primera vez que una chica le hacía un masaje, entonces, Maribel le practicó la técnica que anteriormente le había explicado, recordándole que tenía que aplicar fuerza en este caso sobre los glúteos.

    A continuación, Maribel le pidió que se diera la vuelta entonces, a Sofía se le ocurrió ponerse con las piernas abiertas y las plantas de los pies juntos, al verla, Maribel se echó a reír y continuó explicándole que tenía que comenzar desde la parte de arriba del cuerpo hacia abajo, empezó masajeando la zona de los hombros y continuó después por los muslos hasta que Sofía situó sus manos ambas muy cerca del clítoris echándose a reír, mientras continuaba explicando como debía proceder sobre los muslos, espontáneamente Sofía se incorporó y le pidió a Maribel que si podría probarlo con ella.

    Maribel al principio estuvo un poco reacia ante esta situación pero Sofía logró solventarlo bien argumentando que esto era como la profesora y la alumna, ella se lo acababa de enseñar y ahora llegaba el momento de la práctica, así que Maribel aceptó. Se desabrochó el cinturón dejándoselo nuevamente a Sofía y acto seguido se descalzó, y se levantó la camiseta verde caqui que llevaba entonces, pero Sofía que estaba ya concienciada de que esto podía pasar, le pidió a Maribel que se quitara la ropa para así poder hacerlo mejor y con mayor comodidad, Maribel se bajó de la camilla mientras se reía diciéndole «tú lo que quieres es verme desnuda» Sofía se echó a reír mientras observaba como Maribel se bajaba el short vaquero y se quitaba la camiseta ajustada que llevaba, quedándose con el tanga y el sujetador que por cierto iban a juego, mientras observaba como Maribel se tumbaba boca abajo en la camilla.

    Sofía totalmente sorprendida de que funcionara su táctica, se preparaba para comenzar el masaje, empezando como había hecho antes Maribel por la espalda, Sofía tenía un plan preparado para con Maribel mientras deslizaba ambas manos para continuar con el masaje aplicando la fuerza necesaria sobre los glúteos que anteriormente le había explicado Maribel, continuando masajeándole con el codo haciendo círculos, se podía ver como Sofía está bastante caliente, mientras le apretaba los glúteos con los dedos, posteriormente le pidió que encogiera la pierna derecha como había hecho anteriormente Maribel con ella, tras echarse nuevamente aceite sobre las manos, comenzó a pasarle los dedos a escasos centímetros del clítoris mientras la masajeada se reía a carcajadas, tras haber notado que Sofía le había rozado con los dedos su mojado clítoris hasta que entonces Sofía decidió pasarle los dedos a Maribel por el mismo.

    Al notarlo, ésta última se giró para ver a Sofía mientras las dos se echaban a reír diciéndole a Maribel que estaba húmedo, volvió a tocárselo nuevamente y entonces ésta bajó la pierna mientras se reía diciéndole de broma «vale yaa» entonces Sofía le dijo «es que es muy difícil tenerte así y que no te pueda acariciar». Maribel se dio la vuelta poniéndose boca arriba, Sofía le echó un ojo a su peludo clítoris y le empezó a masajear los pechos mientras la masajeada se pasaba ambas manos sobre el clítoris, entonces Sofía se quitó el cinturón y le dijo «estaba pensando que la mejor forma para continuar este masaje es poniéndome encima» mientras Maribel le respondía «ya ya, encima» echándose las dos a reír, entonces llegó el momento de confesarle algo a Maribel, Sofía le comentó que había tenido algún sueño erótica con ella, entonces Maribel se quedó boquiabierta, no se lo esperaba para nada, pero se lo tomó muy bien, ambas se echaron a reír tomándoselo con total naturalidad Sofía empezó a rozarle con los pechos a Maribel hasta que le dio un beso dejando a ésta última sin palabras, enseguida, Maribel le devolvió el beso a Sofía y empezó a lamerle los pechos haciendo que a Maribel se le escapara un gemido, volvieron a besarse y entonces, Sofía deslizó su mano hasta abajo frotándole el clítoris con el dedo gordo a Maribel.

    Acto seguido, Maribel abrió las piernas poniéndose en posición de mariposa, mientras Sofía le pasaba la lengua totalmente salivada por el clítoris diciéndole que estaba muy sabroso, cosa que a Maribel le hizo mucha gracia, al cabo de unos instantes, Maribel empezó a gemir muy placenteramente a la vez que le apartaba el pelo a Sofía, ésta se empezó a hacer dedos. Más tarde, Sofía le preguntó que si le comería el clítoris, la respuesta de Maribel fue rápida: claro, así que Sofía se puso encima para que Maribel se deleitara con su mojadito clítoris, nada más pasarle el primer lengüetazo, Sofía soltó un fuerte gemido de placer y entre gemidos le pudo decir lo bien que lo hacía y que siguiera así cada vez gemía más fuerte, Maribel por su parte empezó a frotarse el clítoris sin parar mientras Sofía le cogía los pechos.

    El tema cada vez estaba más caliente y Sofía decidió seguir encima para comerle el clítoris a Maribel mientras Maribel hacía lo propio con Sofía llegando a un punto en el que Maribel era incapaz de aguantar el placer que le estaba dando que Sofía le lamiera el clítoris mientras le metía los dedos haciendo que inconscientemente se le pusieran los ojos en blanco. Sofía quería practicar la tijera con Maribel y eso a las dos era algo que les ponía muy cachondas, Sofía se puso encima para terminar besándose apasionadamente.

  • Con Luz, una muchacha de piel blanca

    Con Luz, una muchacha de piel blanca

    Luz es una muchacha de piel blanca y buenas facciones, pero lo que más predomina es su buen cuerpo, sus enormes tetas y caderas a sus 18 años ya tenía un hijo el cual lo tuvo a temprana edad producto de una relación en su adolescencia. 

    La conocí a través de una compañera de trabajo que frecuentaba su casa y un día me pidió la acompañara cuando la vi quede impactado por la belleza de tan linda mujer y su color de ojos además de esos buenos pechos que se le veían en su escote, al pasar algún tiempo tomamos confianza y salíamos a almorzar y a dar paseos con su bebé cuando un día le pregunto que había pasado con el padre del niño y ella me responde que él se había ido del país en busca de un mejor futuro, pero que él estaba pendiente del niño más con ella era completamente indiferente que hasta en una oportunidad le dijo que no podía tener nada con ella en serio porque él no sabía si a ella la estaba cogiendo otro tipo y él no iba a ser cabron de nadie.

    Así siguieron pasando los días hablando y paseando con luz ya mi meta era llevarla a la cama y darle una buena cogida entre las habladas toque el tema sexual y me confió que ella después del parto de su hijo no había estado con ningún otro hombre a lo cual le respondí que ya le llegaría y que ella no podía negarse a nada porque era una mujer muy joven.

    La invité a salir un día a una discoteca a lo cual ella me respondió que perfecto que es noche dejaría al niño al cuidado con su hermana ya en la discoteca entre baile y bebidas estábamos muy cerca hasta que me atreví a darle un beso el cual ella me correspondió ella cargaba un vestido que le quedaba espectacular así pasamos el rato en la discoteca entre besos y caricias hasta que me decidí que esa era mi noche la lleve a un rincón y la besé con más pasión y empecé a meterle mano por debajo de su vestido me apodere de sus nalgas y se las apretaba ella ya gemía excitada hasta que decidí llevarla a un motel cercano en el camino al motel la besaba y acariciaba su rostro.

    Al llegar a la recepción del motel pedí una botella de vino al entrar a la habitación la abracé y besé con fuerza y determinación le baje el cierre del vestido y callo a sus pies pude ver lo grande de sus tetas la besé en sus labios baje por su cuello hasta sus tetas las cuales deje desnudas al quitarle el sostén quedaron ante mis ojos sus tetas firmes blancas grandes y de pezoneras rosados los cuales lleve a mi boca me apodere de su cuca acariciando su clítoris ya sus piernas no daban más estaban temblorosas la deje caer en la cama y le quite su bikini negro que cargaba ya a todas estas yo estaba en bóxer pude ver su cuca rosada grande y de pliegues gruesos me lancé a mamársela a lo cual ella hacía algo de rechazo ya que nadie se lo había hecho antes.

    Le gané la pela y la abrí bien de piernas y empecé a mamarme su cuca empezando en su clítoris y parando en el huequito rosado de su culo a lo cual ella ya entregada gemía y movía sus caderas subí a besarla y me dijo ‘métemelo ya quiero sentirte quiero que me cojas’ no aguante más me ensalive el guevo y lo coloque en la entrada de esa cuca grande rosada y recién depilada y se lo fui metiendo poco a poco sentía como se iba abriendo paso en su interior ella solo me veía y bufaba diciéndome ‘lo tienes grueso y grande’, la bese y de un solo empujón se lo metí ahogando su grito en el beso que le daba empecé el mete y saca y ella movía sus caderas y me decía ‘cogerme así ahh que rico’ yo le mamaba sus tetas la besaba la tenía bien abierta de piernas…

    Así la estuve cogiendo por 5 minutos hasta que arqueo su cuerpo y volteo sus ojos alcanzando un fuerte orgasmo ‘aaaahhh que rico me cojes aaahhh’ su cuerpo se tensó y yo seguía dándole con todo como si quisiera fundirla se lo saque y le dije ‘ponte en cuatro’ en lo que vio mi guevo me dijo ‘guao todo eso me metiste uuuff con razón’ la coloque en cuatro la abrí bien de piernas y se lo metí de golpe ‘aaahhh que rico’ yo me aferraba a sus caderas y me abría sus nalgas no aguante más y acabe en lo más profundo de sus entrañas un río de semen la llenó por completo ‘aaahhh uff que has hecho acabaste adentro sabes que no me estoy cuidando aaahhh que rico siento tu leche’…

    Quedé sobre ella hasta que mi guevo salió de esa cuca que empeñaba en tenerlo retenido me coloqué aún lado de ella y la besé y me dijo ‘que cogida me has dado’ a lo que le respondí ‘es la primera de muchas que te daré’ luz me dijo ‘uff eso espero’ y ya estábamos basándonos y listos para el segundo polvo.

    Esa noche la cogí dos veces, cuando salimos del motel pasamos por las cápsulas del día después y la dejé en su casa y le dije ‘nos vemos mañana’ a lo que me contesto ‘seguro aquí te espero amor’ le di un beso en sus labios y le apreté sus nalgas.

    Luego les cuento otro poco de mis encuentros con Luz.

  • Vacaciones de fin de año

    Vacaciones de fin de año

    Nos fuimos a Acapulco mi suegro y mi novio, me trajeron durante todo el fin de semana a pan y verga, y cuando se acabó el pan me tocaba pura verga.

    Usaron vibradores, condones con textura, anillos vibratorios, gel retardante, Viagra y bolas chinas para hacerme saber los límites del infierno y el cielo. Imagínense montando a mi suegro como todo una amazona, bañada en sudor por el calor y el esfuerzo, impactando mis nalgas contra su cadera y su hijo cogiéndose a una prostituta que habían contratado a petición mía. El sábado me habían dado tanta guerra que le llamé a mi amiga Angie para que nos alcanzara y me ayudara pero me dijo que no podía, entonces en mi desesperación les propuse contratar una prostituta.

    Padre e hijo cambiando de perra a su antojo, pero con ella usaron condón en todo momento, el problema era que cambiaron tanto que el piso de la habitación estaba algo sucio de condones usados, bolsas de condón, cajas de los juguetes sexuales y de los condones. Todo el semen fue para mi, solo contrataron a la prostituta para estimular sus miembros mientras alguno me daba duro, sin condón claro. Las dobles penetraciones me hacían viajar por el infierno hasta llegar al paraíso del orgasmo. Mi lenguaje era explícito y morboso

    -Ay suegro! Que buena verga tiene su hijo!

    -Amor! Tu papá se está viniendo en mi útero! Ayyy! Te voy a dar un hermanito! Ahhh!

    -Suegro! Le excita cogerse a las novias de su hijo?! Le gusta llenarlas?!

    -Amor! Mmm! Amor! Dile a tu papá que así como me la estás metiendo me gusta!

    -Suegro ahorita que su hijo se desleche sigue usted! Ayy! Que rico!

    -Soy una puta! El papá y su hijo me están dando al mismo tiempo!! Me cogen riquísimo! Padre e hijo!! Que puta soy! Dios!

    Yo recibí semen en todo mi cuerpo, cumplieron sus fetiches sexuales conmigo, eyacularon hasta en mis pies, fui el depósito de mis dos vergudos. Todo por haberles propuesto un viaje vacacional pero dejándolos en abstinencia 15 días…

    Si quieren saber con lujo de detalle todo lo que pasó, háganmelo saber.

    Besos, Fanny.

  • Mamada en el trabajo

    Mamada en el trabajo

    Soy un chico dominicano, tengo 25 años, soy cocinero, alto, cuerpo atlético con el pelo largo y castaño.

    Pues lo que me pasó fue con una compañera de trabajo el día de año nuevo, ya ella y yo habíamos tenidos unos encuentros de besos, sexo oral una sobadita y unas cuantas cosas más, pues nos gustamos y los dos lo sabemos.

    Ese día entré a trabajar a las 12 según mi horario de trabajo a ella le tocaba a las 4 pues todo transcurrió normal hasta que ella llega al trabajo nos saludamos normal, abrazo y beso pues no sabía cuales eran sus intenciones, pasó alrededor de una hora y ella me dice:

    Ella: tengo un deseo de sentir un sabor a cloro. (Se refería al semen)

    Pues cuando me dijo así sabía lo que quería, pero como me gustan las cosas claras me hice el que no sabía.

    Yo: como así??

    Ella: asimismo como te lo dije, sino entendiste está bien olvídalo

    Yo: yo si te entendí es que quiero que seas clara y me digas que es lo que quieres, pero está bien como lo haremos?

    Ella: yo no sé, yo tengo ese deseo y quiero que sea hoy.

    Nosotros trabajamos en un restaurante donde trabaja mucha gente tanto mujeres como hombres pero ella y yo somos de la misma área, el restaurante tiene 3 pisos en subterráneo que da al parqueo porque está en una plaza muy conocida en República Dominicana, Santo Domingo, el primer piso que es el restaurante y el segundo donde está el área de empleados

    Pues volviendo al relato ella me dice ‘vamos hace lo allá abajo en el cuarto frio, cuando yo baje a buscar lo que necesito tú vas’.

    Yo: está bien, pero para disimular un poco yo iré por el parqueo déjame la puerta de abajo abierta.

    Y así lo hicimos ella bajo, yo pedí permiso para ir al baño y baje al subterráneo que es el parqueo de la plaza, iba nervioso a pesar de que ya había tenido relaciones en lugares así, llegue a la puerta y vi que estaba con alguien y me detuve espere unos minutos y entre. Ahí estaba ella esperandome.

    Cuando entre le puse algo al ascensor cosa tal de que no pudiera cerrar para que nadie bajara. Ya listo todo la bese con ganas ella me respondía los besos y las caricias la sobe las tetas el culo, tiene un culo precioso y unas tetas uff que ni se diga.

    Ella: tú lo haces rápido

    Yo: si, hare todo lo posible por venirme de una vez

    Pues se abajo yo me baje un poco el pantalón y empezó a mamármelo, dentro del cuarto frio del restaurante, uff que mama da, me agarraba las nalgas para metérselo hasta el fondo y me miraba con su cara de maniática yo disfrutaba tal mamada, saco mi pene de si boca le pasaba la lengua recorriendo cada rincón, yo disfrutaba su maestría y ella mamaba y mamaba ya teníamos un buen rato ahí abajo y tenía que terminar pues la agarré de la cabeza para guiar yo la mamada y follarle la boca, entré en un frenesí de mete y saca en su boca y le avise de mi corrida…

    Yo: me vengo, no pares… aah ahh ahha… así no pares ahí viene.

    Estalle en un orgasmo intenso, los chorros de leche salían de mi pene uno tras otro, fue tanto semen que ella tocio, creí que iba a salir algo de semen de su boca, pero no fue así no desperdicio ni una gota de mi corrida limpio mi pene se bebió mi leche, me acomode el pantalón y le di un beso en la boca y salí.

    Pasamos la noche, riendo y haciendo bromas entre ella y yo de tal mamada y locura que hicimos.