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  • Me conoció mi compañero de trabajo

    Me conoció mi compañero de trabajo

    Soy Carly de nuevo, ya he escrito relatos por aquí. Esto me pasó ya hace varios ayeres, cuando tenía 24 años, la fecha no la recuerdo bien pero me parece que fue el viernes 28 de marzo de 2008, trabajaba de promo-vendedor para una agencia y tenía que ir de casa en casa. Ese día estaba solo en casa al levantarme, así que decidí ponerme una ropita que me había regalado un ex, me bañé, me fui a poner un bikini (de mujer y era un brasier y una panty), me puse también un short entallado pequeño.

    No recordaba que iría por mí un compañero a temprana hora, tocaron la puerta y no supe que hacer, miré y era mi compañero, un tipo que ni me llamaba la atención físicamente, pero por lo general cuando estoy vestida de mujer ya eso es lo que menos me importa, me caía bien y eso sí me importaba ya estando vestido de mujer, le dije “permíteme y ahorita abro la puerta”, me dijo “está bien pero si tardas yo te abro”, le conteste diciéndole, “ábreme lo que quieras papi”, luego él dijo, “como dices, te entendí bien, me dijiste papi”.

    Entonces me quede callado un momento y cuando me decidí ya fui a la puerta y abrí vestido como mujer, me dijo, “con razón me dijiste así de que papi, no sabía que te gustaba eso”, le dije “me encanta y excita, pero nadie en mi familia y en el trabajo sabe”, me dijo “no te preocupes no diré nada, cámbiate a hombre para irnos a trabajar”, le dije “no vas a chantajearme o algo así por unas mamadas o algo para no decir nada”, me dijo que no, que no era necesario, que él no era así, que se sorprendió y le agrado mucho la sorpresa y me veía bonita, pero no tenía porque hacer eso.

    Ahí lo conocí como persona, por lo que dijo, íntegro y padre de familia, aunque no me esperaba que si le guste, fui a cambiarme y le dije que si me acompañaba para que me ayudara y me siguió, yo trataba de coquetear contoneando las caderas moviendo paraba de repente para que me “atropelle” y cosas así.

    Llegamos a mi cuarto y saque ropa, me dijo cual ponerme y yo me desnude para él con un baile sexy (según yo), en fin mi compañero a quien llamaré Luis le dije, “bueno, ya conoces a Carly más adelante a ver qué sucede, quedó hasta ahí ese día, pero pues me dejo pensando en que puede conocer Luis a Carly más íntimamente.

  • Me enamoré de un hombre en Madrid

    Me enamoré de un hombre en Madrid

    Mi nombre es Ignacio, soy alto de 1,91 y tengo 29 años, tez morena y ojos negros, bastante atlético por haber hecho deportes desde muy niño y tempranamente entrar a trabajar en la construcción. No mentiré (como lo hacen todos los hombres que escriben relatos o la mayoría), mi verga no es muy grande, pero si me ha ayudado a tener una vida sexual bastante activa. Soy chileno, de la sureña ciudad de Concepción, donde nací, me crie y estudie periodismo. También es la ciudad donde perdí mi virginidad con una compañera del colegio. Me crie con papá, ya que mamá murió de cáncer a los 10 años. Papá trabajaba todo el día, por lo que me podía pasar en mi cama con las muchachas del barrio o del colegio todo el tiempo que quisiese y cuando yo quería. Papá hacia lo suyo, llevaba bastantes mujeres a la casa a follar, de él aprendí muchas cosas, ya que se preocupó de todo lo que tuviese que saber y así no hiciera una tontera.

    A los 17 entre a trabajar en la construcción y al año siguiente a la universidad. Mi actividad sexual se vio beneficiada con ello, ya que al trabajar tenía dinero y la universidad me abría una gran cantidad de posibilidades para follar. Cuando tenía 23 me gané una beca en Madrid para un postgrado, por lo que me fui a vivir a esa ciudad. Una de las primeras medidas era conseguir donde vivir, ya que llegue donde don Luis (un viejo exiliado de la dictadura amigo de un conocido de papá), así fue como llegue a ver un piso (como le llaman los españoles a los departamentos) en el sector de Lavapiés. Cuando llegue había un muchacho con un bebe recién nacido bajándose de un vehículo, me ofrecí en ayudarle a lo que el acepta preguntándome si vivía allí. Mientras le decía que no y le contaba en que andaba llega la persona que rentaba el piso. No lo alcancé ni a ver, ya que el hombre al verme me dijo que no podía. En pocas palabras, el motivo que me dio era por ser «sudaca».

    Al ver la situación, el muchacho me invita a entrar a su piso, en señal de desagravio por el acto claramente racista. Resultaba que él venía recién venía llegando a la ciudad (igual que yo), era originario de Bilbao, pero venía desde Barcelona, donde había nacido su hijo y donde su pareja (madre del niño) había fallecido por una negligencia de un doctor. Sin redes ni familia, que lo apoye, había decidido ir a Madrid y aceptar una oferta laboral en la capital española. La conversa fue larga y duró hasta bien avanzada la noche, cuando volvía a donde me estaba alojando. Había hecho mi primer amigo en Madrid, se llamaba Iker y al igual que yo, era un recién llegado a la ciudad y no conocíamos a nadie.

    Seguimos en contacto y al par de meses me llama para contarme que frente a su piso, arrendaban uno y él ya había hablado con la dueña, una señora bastante amable que no tenía problema en arrendárselo a un extranjero. Hable con ella y me fue bien, el mismo fin de semana me mude a vivir. Primera vez en mi vida vivía solo y tenía libertad de hacer lo que yo quería sin tomar ninguna medida para ello. Volvía a las folladuras, casi todas las noches llevaba chicas. Iker era un testigo de ello, muchas veces lo conversábamos y él se reía.

    Un día nos sentamos a beber una copas, una larga conversación llevo a terminar hablando de sexo. Entre los dos le dimos de baja a una botella de un whisky de malta escocés, por lo que esas alturas ya estábamos bastante ebrios. Hablábamos sexo, lo que nos gustaba y lo que no, es en ese momento en que Iker me pregunta si he estado con un hombre. Le respondí que si bien nunca había estado con un hombre, no me negaba a la posibilidad de probar que se sentía a alguien del mismo sexo. Es en ese preciso momento en que Iker se lanza y me da un beso en la boca. Se lo respondí y le seguí el juego que el comenzaba. Lo miré y le dije que nos fuésemos a la habitación de visita, ya que en la suya dormía su hijo F.

    Llegamos cuarto en un tropezado viaje, entre besos y caricias llegamos hasta la cama. Iker me dice que nunca ha estado con un hombre, a lo que le respondo que entonces será la primera vez para ambos. Él ríe y me besa, yo me comienzo a desvestir y lo desvisto a él, prontamente ambos desnudos estamos encima en la cama. Mi polla choca con la suya, por lo que veo la de él es un poco más grande que la mía y, de manera sorprendente, me atrae muchísimo. En eso estoy cuando Iker baja hacia la mía se la echa a la boca, con una mala técnica que no le quito el hecho que haya sido una de las mejores mamadas que me han dado en la vida. Su lengua juega con la cabeza de mi polla, para bajar sobre mi glande y luego introducírsela por completa en su boca.

    Tras un buen rato así, se pone de pie y se acomoda encima de la cama, me da la espalda y me expone su culo, me pide que juegue con él. He tenido muchas experiencias con sexo anal (por supuesto con chicas), por lo que comencé a jugar con mi lengua, con la intención de dilatarle el ano, Así estoy un buen rato, el jadea bastante al sentir mi lengua en su ano, hasta que me pide que lo folle. Me escupo la tula y a él su ano y le digo que le dolerá, pero lo gozará, es así como le introduzco poco a poco mi polla. Se queja del dolor, le pregunto si me detengo y me dice que no, que siga. Su culo estaba tan apretado, que me dolía la pija al introducírsela en el culo, pero logro introducirla por entero. Espero que se acostumbre a tener mi verga en el ano, para luego comenzar a menearme lentamente. Iker al comienzo se queja de dolor, pero pronto empieza a gemir de placer.

    Estamos así un buen rato, hasta que el me pide cambiar de postura. Me siento en la cama, con la pichula hacia arriba y él se sienta, nuestros rostros quedan frente a frente. Nos miramos, nos besamos, mientras el me cabalga. Comenzamos movimientos más rápidos, ambos gemimos de placer entre besos y caricia. El olor a sexo se impregna en el ambiente, hasta que en un momento siento algo caliente entre Iker y yo, miro y veo que el no aguanto más y se fue. Acelero mi movimiento en ese momento, Iker al sentir el orgasmo se apretó su culo. Sentir eso me calentó aún más, por lo que tampoco aguante mucho más y me voy dentro de él. Tanto el, al sentir mi leche caliente dentro de él, como yo gritamos al irme.

    Nos quedamos ahí, besándonos un buen rato mi pija se salió solo de su culo y ahí nos quedamos acariciándonos y besándonos ambos tendidos a en la cama. En ese momento sentimos en la otra habitación sentimos que Iñaki, el hijo de Iker llora, él se pone de pie rápidamente y corre a donde esta él y antes de salir solo le veo su culo con rastros de mi semen en él.

    Continuará…

  • Mi puto compañero de cuarto

    Mi puto compañero de cuarto

    Me llamo Pablo, tengo 18 años y cuatro meses. Soy gay y vicioso del sexo, me gusta el pornogay, tengo una polla decente de 17 cm., me gusta usarla para el placer y me alegro más si es con alguien. Voy a gimnasio cuatro días a la semana, tengo buen cuerpo y una estatura de 1.71 m. Como soy de un pueblo a 90 km de la ciudad, para estudiar en la universidad he alquilado junto con mi amigo de toda la vida una habitación. Mi amigo es Antonio, un chico guapo, discreto, delgado de naturaleza y muy silencioso, justo lo mejor para que dos personas nos apliquemos a nuestro estudio y así estamos bien. Nuestros padres son también amigos y se han puesto de acuerdo para pagar el alquiler. Antonio, mi compañero de cuarto, como dicen todos, es de esos amigos que no se buscan, como si hubiéramos nacido amigos, lo fuimos en la infancia, en el colegio y en todo. Incluso él sabe que soy gay, pero nunca hemos tenido nada íntimo entre nosotros ni nunca he estado con otros chicos frente a él ni con él. Mi compañero Antonio y yo estudiamos diferentes carreras, motivo por el cual unas veces él está en clase y yo en casa.

    Un día que sabía que no estaría Antonio, pedí a un amigo, Fernando, con quien me había juntado algunas veces en su casa, que viniera a mi habitación porque sabía que Antonio no estaría. Fernando es amigo de la universidad, se llama Fernando León, es más simpático que guapo, tiene un cuerpo regular y una polla enorme, como de unos 20 cm., nos conocimos en un pub gay de la ciudad, intercambiamos números de teléfono y me invitaba a su casa para tener sexo. La verdad es que me gusta tener esa polla metida en mi culo. Resultó que sus abuelos viven en mi pueblo y él va a verlos y esto hizo que nuestra amistad se incrementara relativamente, porque dijo que tenía un novio que no estudiaba en la universidad y vivía en su pueblo trabajando en las tierras de su padre:

    — Yo aguanto como puedo y cuando no puedo le doy al manubrio, —decía en su inocencia.

    Esta vez me decidí a invitarlo a mi cuarto porque quería que me follara sin prisas ya que siempre tiene prisa cuando lo hacemos en su casa donde vive más gente. Varias veces lo hicimos y mi compañero Antonio no descubrió nada. Y es que disimuladamente le pregunto cuántas clases tiene y sus horas, solo para encontrar la oportunidad de follar con Fernando sin molestarlo y sin que me moleste.

    Una vez, Fernando y yo estábamos bien atrapados por la lascivia y estando ferozmente follando en la cama, se abrió de repente la puerta. Era el momento en que me encontraba abrazado a Fernando, desnudos los dos, él sentado sobre la cama y yo sentado sobre su pubis y las piernas abrazando su cintura, los pies a la espalda y mis brazos rodeando su cuello. Su polla la tenía metida en mi culo para que entrara profundamente. Ya había pasado el momento del dolor y todo era puro placer, me sentía lleno con la polla negruzca de Fernando dentro de mi culo y besándonos abrazados a punto de entrar en el clímax que nos llevaría al orgasmo; me movía con impulsos corporales arriba y abajo para no acostumbrarme y sentirla presionando en lo profundo para ponerme lascivamente más cachondo. ¡Una sombra! ¡Dios mío, a mi lado había una sombra! Me di la vuelta y entonces vi que se trataba de mi compañero Antonio, ¡había vuelto, joder, putamadre! Me quedé muy avergonzado. Fernando vio a Antonio solo durante unos segundos.

    Antonio nos vio a los dos afanándonos follando para conseguir más penetración y mejor orgasmo. Se sonrojó, salió y cerró la puerta avergonzado. Fernando me preguntó:

    — ¿Ese es tu compañero de cuarto?

    — Sí, debiera estar en clase.

    — Tu compañero de cuarto es muy dulce, no te lo tomará en cuenta.

    Continuó metiéndose en mi culo y seguimos follando a nuestra marcha. Fernando y yo terminamos nuestro apareamiento hasta el orgasmo. Me llenó el culo de su semen y yo su abdomen con el mío. Nos limpiamos con una toalla, donde también dejé caer el semen de Fernando que fluía por mi ano y salimos de la habitación para vestirnos en el baño. Después de despedir a mi amigo Fernando, miré a mi compañero y amigo Antonio incómodamente riendo. Intenté disculparme con él, diciéndole que no esperaba que volviera tan temprano. Resultó que su clase fue cancelada ese día y lo supo cuando llegó al aula y vio el aviso, por eso regresó a casa tan pronto y nos sorprendió follando. Yo estaba avergonzado de muerte, pero a Antonio no parecía importarle mucho.

    — La próxima vez, si me avisas, no vendré a molestar y evitaremos sorpresas, —me dijo suavemente Antonio.

    — Lo haré, gracias, aunque no me importa que tú me veas.

    — No me imaginaba que los gays follaran tan intensamente como lo hacíais vosotros.

    Ese mismo día algo más tarde, Fernando me preguntó:

    — ¿Qué pasó con tu compañero de cuarto? ¿Se ha incomodado?

    Le dije que Antonio estaba tranquilo y que no parecía que le repugnaran los gays como asquerosos o algo así.

    — Igual tu compañero de cuarto también es gay, puede que sí, después de todo, él parece que es un otaku, tiene toda la traza, mira si tiene revistas de manga o algo así o alguna prenda de colección y entonces lo tienes claro, — dijo Fernando intencionadamente mal.

    Pocos días después, tentaba deliberadamente a Antonio para ver una película pornogay, después de todo, mi relación con él era bastante buena desde siempre. No le importunó; me dijo que quería verla. Antonio y yo nos sentamos frente a mi ordenador y no mostramos entusiasmo ni él ni yo en todo el transcurso de la película. Parecía que no nos excitaba en ese momento. Nos fuimos a dormir y, acostados cada uno en su cama como siempre, conversamos largo y tendido. Deliberadamente le dije:

    — Acabas de ver una película de porno gay en la que unos tíos tenían sexo entre ellos y estabas tan tranquilo, ¿es que eres gay o te gusta ver cosas de los gays?

    Antonio no lo negó, solo dijo:

    — Quizá yo no soy un chico tan guapo como desearías, pero no me preocupa eso, porque lo que tengo claro es que no me voy a casar, me quedaré para siempre soltero.

    — Mi amigo Fernando y yo hemos tenido sexo algunas veces, siempre he pensado que era muy amable y guapo y que me gustaba, —le dije a Antonio.

    Entonces se quedó un momento largo en silencio, se puso como tímido tapándose la mitad de la cara con la sábana y tímidamente preguntó:

    — ¿Duele mucho cuando lo haces?

    No esperaba que me preguntara si duele mucho, entonces le dije:

    — Tengo lubricante.

    — Vale, voy a dormir ya.

    Así es como evitó entrar en más profundidades a propósito.

    Dos días después le dije a Fernando que viniera otra vez a mi cuarto para follar. Esta vez, Fernando y yo esperamos intencionadamente que Antonio regresara. En efecto, cuando vino abrió la puerta y nos vio a mí y a Fernando, parecía un poco tímido y pensó que ya íbamos a eyacular de inmediato. Antonio sonrió y quiso irse sin molestar mis relaciones sexuales con Fernando, pero el sinvergüenza de Fernando con solo su ropa interior puesta se apresuró a abrazar al Antonio que se quedó estupefacto. El travieso Fernando le dijo a Antonio:

    — Te amo mucho, eres muy guapo y lindo.

    ¡Antonio se sonrojó al instante! Fernando lo abrazó deliberadamente poniendo su entrepierna contra las nalgas de Antonio, —¡el panorama se veía que se estaba poniendo caliente!—. Fernando le dijo:

    — Vuelve tu rostro y mírame, guapo.

    Los dos se miraron con afecto. Fernando hizo una caricia a Antonio en su rostro, luego puso sus labios sobre los labios de Antonio. ¡No esperaba que mi amigo Antonio fuera seducido! Antonio tomó la iniciativa de besar en serio a Fernando y este se agachó para tocar las nalgas de Antonio; los dos estaban realmente excitados. Yo los miraba y veía el paquete de ambos que aumentaba por el empuje de sus pollas.

    Fernando enseguida ayudó a Antonio a quitarse la ropa y los pantalones, quedándose en paños menores como defensa con un bulto descomunal. Luego pidió a Antonio que descansara tranquilo:

    — No dolerá, y solo haré lo que tú me permitas.

    ¡Antonio fue seducido por Fernando y se quitó la ropa interior!

    Fernando llevó a Antonio a la cama y me ordenó que llevara una toalla para que se acostara. Fernando tiró vigorosamente de las piernas de Antonio y levantó su culo. Fernando lamió el trasero de Antonio con fruición e ininterrumpidamente, para que Antonio gimiera sin parar. Yo pensaba «este Fernando se las sabe todas, ¿cuantas veces y con cuánta gente lo habrá intentado?, va a lamer el culo hasta que el otro solo sienta placer», yo estaba admirado y boquiabierto. Y así fue, pues Fernando, al cabo de un rato, dijo en voz baja: «Ni los heterosexuales se resisten».

    —Ah…, aah…, aaah…, —susurró Antonio.

    — ¡Este sí que es un amigo de verdad como nunca lo había visto! —exclamó repentinamente Antonio y siguió gimiendo una y otra y otra vez…

    Fernando le dijo a Antonio:

    —¿Es la primera vez que alguien te ha comido el culo?

    Antonio asintió tímidamente, indicando que era virgen.

    — Ahora espera tranquilamente hasta relajarte, y no te dolerá lo que te vamos a hacer.

    Fernando me pidió el aceite lubricante, le embadurnó el culo a Antonio y luego le insertó los dedos suavemente uno tras otro. Antonio inevitablemente se sintió un poco incómodo, pero, para que se fuera adaptando, Fernando acarició la polla de Antonio al mismo tiempo que le insertaba los dedos, de modo que Antonio se hallaba distraído.

    — Lentamente, estoy insertando mi segundo dedo ahora, —explicó Fernando.

    Cuando el culo de Antonio se puso suave, sacó los dos dedos del agujero. Se puso al frente de Antonio y le pidió que le ayudara a ponerle la polla dura con una buena mamada. Antonio se puso a chupar la gran polla de Fernando y, efectivamente, entonces sí, iba recordando la película que había visto conmigo e iba poniendo en práctica lo que recordaba, lo iba haciendo cada vez mejor y lo perfeccionaba por momentos rápidamente. La gran polla de Fernando se mantuvo profundamente en la boca de Antonio durante varios minutos antes de que estuviera a punto para bombear su culo. ¡Toda la polla se levantó a tope con las azules venas bien pronunciadas! Fernando frotó los labios de Antonio lentamente durante unos segundos para permitir que este pudiera ver lo grande que la había puesto con su mamada. Antonio estaba entusiasmado y abría la boca para volvérsela a meter dentro quería volver a comerse la polla, pero Fernando la retiró. Fernando sacó un condón del bolsillo de su pantalón que estaba en la silla junto a ellos, rompió el sobre y se lo puso en su gordo pene. Atrapó su gran polla entre sus manos frente al agujero bien preparado de Antonio y exclamó al primer empuje:

    — ¡¡Juro por lo putas que son nuestras madres que me voy a quedar con tu virginidad, maricón de mierda!!

    Fernando comenzó a presionar suave pero decididamente apuntalando su polla en el culo de Antonio, mientras este se había puesto nervioso con el grito y juramento y a la vez más excitado. Me puse delante de Antonio:

    — Relájate, relájate tanto cuanto puedas, no hagas fuerza, relájate, deja que pase.

    Cuando Fernando se apretó con el glande contra el culo de Antonio, la cara de mi compañero obviamente parecía algo incómoda, pero no quería detener a Fernando y no voceó en ese momento. Antonio no deseaba parar aquello y Fernando tampoco, yo besaba y acariciaba a mi amigo para consolarlo en estos primeros segundos. Fernando siguió adentrándose en el culo de Antonio. Me puse cachondo y chupé la polla de Antonio para estimularlo. Fernando me vio tan sensual, que extendió la mano y me tocó el pelo, mientras insertaba su polla en el culo de Antonio. Para que Antonio pudiera liberar la presión, agarré su mano y se la apreté con fuerza.

    Durante esos diez minutos, Antonio fue ayudado por mí y por la delicadeza de Fernando. Yo seguía agarrado a su mano y le chupaba su polla.

    Fernando tocó mi cabeza con su mano y lo miré. Sus ojos, alegres y triunfantes, me comunicaron que ya había penetrado con éxito y se hallaba en el recto de Antonio. Entonces, Fernando mantuvo su polla quieta dentro de Antonio, la había metido profundamente. ¡Mi amigo Antonio es muy divertido! Siempre tan serio y ahora tan feliz, gimiendo sin parar y echando suspiros de felicidad por su boca. Fernando se la iba metiendo y sacando, follándole con ganas, sus manos todavía aferradas a la ropa de cama y permitiendo que el cabrón de Fernando majestuosamente le quitara su virginidad, se lo folló rabiosamente y él con lagrimas en los ojos de emoción más no de dolor, se puso gritando como una puta en celo. Ahí estaba Fernando cometiendo un adulterio contra mí que soy el amigo de Antonio de toda la vida y siempre durmiendo los dos en la misma habitación sin mostrarme ni un dedo de sus pies. ¡Hay que ver que en solo unos minutos, mi compañero de cuarto, el amigo de toda la vida, mi Antonio cambió de una buena imagen de casta virgen que yo conocía a ser otra persona llena de lascivia y erotismo! Se había convertido en un chico malo que timoratamente me había visto follando con Fernando y ahora me decía:

    — Dale mi teléfono también para que me llame cuando tú estés en clase.

    Antonio miró a Fernando y sacó la lengua, porque Fernando le había parecido muy agradable. Fernando dejó sobre la mesita su número de móvil y se inclinó para besar al cabrón de Antonio. ¡Los dos delante de mí se dijeron maravillas uno al otro! Antonio tragó el sopapo de saliva y baba que Fernando escupió en su boca y lo miró cariñosamente. Antonio mismo estaba lleno de semen pegado a su polla y Fernando se la chupó para tragar todo hasta dejar reluciente su pene y luego Antonio lamió los dos huevos grandes de Fernando poniéndoselos en la boca. Antonio volvió a tragar la polla entera de Fernando hasta su garganta y la atravesó hasta atragantarse, tanto la engulló que le faltaba respiración, ¡parecía que iba a morir! Observé ese par de animales adultos durante más de media hora antes de que Fernando se detuviera lentamente. Toda su gran polla se puso erecta y de nuevo la metió en el culo de Antonio profundamente, y esperó allí hasta que Antonio jadeara. En ese momento, Antonio deseó abrazar cálidamente al magnífico Fernando, pero yo intenté calmarlo. Fernando sacó su polla del culo de Antonio para descargar su semen en la toalla. Al mismo tiempo, Fernando ayudó a Antonio a desahogarse, sosteniendo la polla para masturbarlo hasta que descargó con furia.

    Desde ese momento ya dormíamos Antonio y yo en una cama y follábamos. Cuatro días después Antonio y yo tuvimos necesidad dela fuerza de Fernando para follar. Deseábamos, ambos ansiosos, que viniera Fernando y, como ya no podíamos aguantar, lo llamamos para tener ambos sexo con él o si lo prefería hacer un trío. En este momento, estando yo llamando a Fernando, vi a mi amigo y compañero de cuarto con sus piernas extendidas, todo desnudo encima de la cama descaradamente y no pude hacer otra cosa que acercarme y follarlo hasta que viniera Fernando. Nos metimos los dos en la ducha para lavarnos mientras venía y luego de secarnos subimos a la cama hasta que llamó Fernando a la puerta. En cuanto llegó lo recibimos los dos desnudos abriéndole la puerta y apenas lo vimos ya nos pusimos calientes a tope y dejamos que Fernando nos turnara a su antojo para que nos penetrara el culo y nos diera placer, mientras tanto Antonio y yo nos acariciábamos y besábamos, pero necesitábamos el macho. No sé si mi amigo Antonio se hizo adicto a comer las frutas prohibidas, pero si no fue así, al menos se fue degradando, y no pasaba día que tenía que chupar mi polla y mis huevos dos o tres veces. Fernando también estaba atrapado en el juego sexual. Ese día nos hizo tres rondas. Pero ya se acostumbró a venir dos o tres veces a la semana y nunca era para ninguno de los tres suficiente. Antonio y yo nos consolábamos, el mamando mi polla y yo perforando su culo.

  • El regalo de cumpleaños para un sumiso

    El regalo de cumpleaños para un sumiso

    Es un relato corto, y para entenderlo mejor deberán de leer otro relato que publiqué hace tiempo llamado ‘El Cabrón, la puta y el voyeur’.

    Era mi cumpleaños, Arleth me invitó un café y un pequeño pastelito. A veces es tierna conmigo, cuando no me usa como su juguete. Aunque tierna no es la palabra que usaría para describir a la maldita de mi mejor amiga. Ella se vistió como toda una puta de calle: botas, mini falda negra y una blusa escotada de color rojo. Tanto la falda como la blusa le quedaban apretado, reluciendo sus senos y su culo, y al caminar se le levantaba un poco la falda, dejando expuesto una parte de sus prietas nalgas. Ese culo, como amo ese culo que nunca será mío, ella lo sabe, por eso se vistió así, para torturarme. Aunque es bueno pasear por la plaza y que todos crean que me follo a esta puta, aunque solo lo hago en mis sueños.

    Entramos a una cafetería algo vacía. Ordenamos y platicamos algunos minutos, de manera normal, hasta que ella empezó a contarme de sus amantes, del tamaño de sus vergas y de la manera en que se la follaban.

    —El otro día me deje coger por un chavo, no me acuerdo de su edad, pero sí de su vergota. Una herramienta de verdad, no como la salchicha que tienes tú. —dijo eso justo cuando llegó el mesero. Arleth continuó hablando como si nada—. Este chico si supo tratar a una perra como yo, me dio pura verga en mi culito por casi una hora. Es increíble cómo alguien menor que tu sea mucho mejor en el sexo.

    El mesero se fue riendo en voz baja. Me sentía mal, pero también me sentía excitado. Ya tenía la verga dura con todo lo que me había contado Arleth. Ella continuó hablando de sus romances mientras comía mi pastel. Me contó sobre un primo lejano que vino de visita, de cómo él se bajó el pantalón y ella de inmediato de abrió de piernas.

    —Me hipnotizó la verga de mi primo. Es que yo veo una buena verga y en automático abro las piernas para que me utilicen.

    Me habló de la verga de su profesor y de cómo obtuvo un diez a cambio de una cogida.

    —El cabrón invitó a otro maestro mucho más viejo. No me desagradó del todo, me dieron verga por la boca y el coño. Lo que si fue una lástima es que no tuviera ninguna clase con el viejito, me pude haber ganado dos dieces, pero en vez de eso me gane un diez y dos vergas que me rellenaron de leche.

    Me excitaba demasiado sus historias, sean reales o no, pero viniendo de ellas si la creo capaz de hacer todo eso, pero jamás lo haría conmigo, le encanta recordármelo. Me imagino cada detalle de sus historias, me la imagino siendo clavada por cada uno de sus machos, ese prieto culo bañado en semen. Me masajeaba el pene el cual ya tenía muy duro. Quería sacármelo del pantalón y masturbarme como de debe, jalándomela con desesperación mientras escucho las burlas de Arleth por el tamaño que tengo.

    —Iré al baño. No te termines el café hasta que regrese.

    Asentí como idiota y me percaté que los demás clientes, tanto hombres como mujeres, voltearon a verle el culo mientras se iba. Se me hizo raro ya que al entrar me fije que el baño tenía una señal en su puerta avisando que estaba fuera de servicio, pero Arleth no entró sola, lo acompañó uno de los meseros: un hombre alto y moreno, de brazos fuertes y una sonrisa estúpida.

    Fue capaz de hacer eso, en mi cumpleaños. No sé porque me sorprendo. Tampoco sé porque me enojo si esto sucede porque yo la dejo. Podía irme de aquí, alejarme de las risas de todos los meseros que se burlan a escondidas, pero no puedo por dos motivos: Me he corrido cuando vi a Arleth entrar al baño con el mesero, porque la idea que ella me dejara en mi cumpleaños para coger con un desconocido me encendió hasta un silencioso orgasmo que dejó una notable mancha que traspasó mi bóxer y mi pantalón. El otro motivo es que simplemente Arleth es mi ama, y hago lo que me pida. Por eso la espero sin acabarme el café, el cual ya se ha enfriado.

    Los minutos pasaban, los clientes venían y se iban, los meseros seguían burlándose de mí, sonriéndome con hipocresía, y mi verga ya se había erguido de nuevo. Me sentía mal y excitado a la vez. No conté el tiempo, no quería hacerlo. En un momento a otro reapareció Arleth. Sonreía demasiado, con el rostro sudado y los pezones erectos. Estaba agitada y contenta, toda una zorrita. Se sentó muy cerca de mí, quería que la oliera, que aspirara el olor a verga de su rostro.

    Arleth sacó su celular y me mostró una foto de ella con una gran verga metida en su boca. Fue pasando las fotos, en otra esta ella chupando los huevos, en otra esta la verga del mesero golpeando en su cara y la última foto es de la verga del mesero insertada en lo más profundo de su culo.

    Estaba caliente, humillado y confundido, porque ella no hablaba. Me fije que tiene los cachetes inflados y los labios muy húmedos.

    —¿Tienes algo en la boca?

    Ella sonrió más ante mi pregunta, como si estuviera esperando a que la formulara. Agarró mi café, lo acercó a sus labios y abrió la boca. Un líquido espeso y blanco descendió desde la boca de mi mejor amiga hasta mi café.

    —¿Eso es…?

    —Semen. Rico y nutritivo semen para ti. Feliz cumpleaños, mejor amigo.

    —¿Quieres que me lo tome?

    —Por supuesto. Café con leche, mucha y deliciosa leche de macho. Ya quisiera tomar eso cada mañana.

    —Esto…ya es cruzar una línea.

    —Qué línea ni tu puta madre. Fue una gran corrida que ese cabrón dejó en mi boca, no la desperdicies. —Metió uno de sus dedos en el café y empezó a moverlo en su interior—. Este dedito estuvo en mi coño, es lo más cerca que estarás de él. Así que débetelo lentamente y disfruta de cada gota, como el perro sumiso que eres.

    Era indignante y excitante. Contemplé el café con leche, después dirigí mi mirada hacia Arleth. Hice lo que me pidió, me lo bebí con lentitud. No sabía feo pero si raro, demasiado raro. Una mezcla de sabores inundó mi paladar, ahogando mi orgullo y mi hombría, pero mi verga se endurecía más por cada gota que me tragaba.

    —Eso es. A las perras sumisas les encanta tragar leche. ¿Cómo estuvo?

    —Rico —le dije sin saber si era mentira o verdad.

    Mi mejor amiga me abandonó para follar con un desconocido en un baño y después me hizo tragar su semen como regalo de cumpleaños. Me duele admitir que fue un buen cumpleaños.

  • Frida, puta callejera por una noche, decisión desafortunada

    Frida, puta callejera por una noche, decisión desafortunada

    Qué hotwife no ha tenido alguna vez esa fantasía de ser puta callejera aunque sea tan sólo por una noche?? Frida fantasea mucho con esa opción y yo como cornudo sumiso siempre le veo el lado negativo a todo por la prudencia ya que es un mundo demasiado peligroso para adentrarse en él, donde las mafias actúan indiscriminadamente y no se andan con rodeos ante cualquier intrusión.

    Sirva esto como introducción al siguiente relato que no deja de ser ficticio pero con una posibilidad real que pudiera suceder, es así como intenté persuadir a Frida para que desistiera a intentarlo y a modo de relato os lo cuento a ustedes igualmente.

    Esa noche Frida se dispuso a salir a hacer la calle para experimentar esa morbosa sensación para toda mujer caliente que es sentirse bien puta y ejercer de ello; para ese efecto, compró un vestido infartante, ajustado al milímetro a su curvoso cuerpo y dejarla salir así en mitad de la noche haciéndolo sola en una de esas calles conflictivas donde os puedo asegurar que nada bueno te puedes encontrar sencillamente era estar abocado al suicidio, puestos así, decidí ejercer entiéndame como su chulo para no dejarla sola del todo por si algo saliera mal y entre ambos, decidimos no meternos directamente donde se situaban habitualmente otras putas por aquello de no usurpar su terreno y entrar en problemas a las primeras de cambio, así que la dejé a la entrada de ese barrio conflictivo con una distancia prudente con las demás putas para estar más tranquila en ese sentido.

    No sé a ciencia cierta si es que comparada con las demás putas, mi mujer Frida iba muy sensual o por la novedad, pero en unos 10 minutos el primer cliente paró a su altura y yo, desde mi auto a una distancia conveniente divisaba ese encuentro entre los celos y mi ataque de cuernos también disfrutaba de unas sensaciones raras, sentimientos encontrados entre el placer y la preocupación; después de una breve charla, no se dirigió muy lejos ya que es una zona industrial y en esa misma esquina había un callejón oscuro y sin salida ideal para un fugaz encuentro, a lo lejos se les escucha hablar a ambos ya que tenía las ventanas del coche bajadas, se veía un señor mayor, de unos 60 años y le llegué a escuchar.

    “Zorrita, tan sólo quiero una mamada, no estoy para follar hoy pero ese cuerpo merece una buena follada”

    Así al rato veía como la cabeza de mi mujer subía y bajaba a un ritmo cadente y constante entre las piernas de aquel viejo mientras este gozaba de lo lindo por lo que le escuchaba y aprovechaba para meter mano entre las enormes tetas de Frida y acariciar su redondo culo ya que esta se dispuso a cuatro patas en el asiento de al lado ante las delicias de su primer cliente como puta barata. No aguantó mucho tiempo, no creo que llegara incluso a los 5 minutos cuando de golpe le escuché decir…

    “Guarra que bien lo haces, te pago el doble si me quito el condón y me corro en tu boca hasta la última gota“

    Así Frida frenó en seco la mamada, y sin titubear levantó la cabeza un instante, intuyo que para quitar el condón y acto seguido se volvió a bajar al pilón ante el gozo de aquel viejo degenerado y aumentó la velocidad de la mamada donde ya el viejo dijo basta y con un grito tipo Tarzán, interpreté que vació sus huevos en la boca de Frida.

    Pasado un tiempo, y toda vez que se despidieron ambos, el viejo insistió en pedir el teléfono de Frida pero ésta se negó por motivos obvios prometiéndole que ella iba a estar en esa misma esquina durante una temporada pues el viejo quería repetir otro encuentro, Frida se metió en nuestro coche por un momento y aunque se tragó obediente su leche caliente, vino a plantarme un apasionado beso con frenesí para compartir su cachondez conmigo, sencillamente le fascinó y cobró por su primera mamada 40 euros cifra nada desdeñable. Ella, ansiosa me pide volver de nuevo a la esquina de donde la dejé antes y yo le insisto en concluir e irnos para casa ya que experimentó esa sensación de ser puta callejera pero estaba obcecada en hacer la noche y sentirse como una verdadera zorra barata y yo sumiso tuve que aceptarlo y volvimos al mismo punto de antes.

    Después de un buen rato esperando, se acercó un coche deportivo, con cristales tintados con lo cual no podía ver nada e igualmente con charla incluida, Frida se dispuso a subir y yo arranqué mi coche para seguirlos. Desde un principio no me dio buena sensación pero ya era demasiado tarde, los seguí y vi cómo se adentraron en el barrio conflictivo donde están el resto de las putas y el coche paró en un edificio de muy mal aspecto casi indigente diría yo, mis malas sensaciones iban en aumento y mis nervios también. Se bajaron del coche Frida y un tipo igualmente de mediana edad como nosotros, con muchos tatuajes y un aspecto desaliñado, la agarró fuerte del brazo y la metió en aquel edificio. Me temí lo peor y pese a que insistí en llamar su teléfono, ella no me contestaba. Pasó como una media hora allí dentro incomunicada y yo resguardado en mi coche cerca de la misma puerta del edificio donde metió a Frida ese tipo hasta que sonó mi teléfono y era su número, Cuando descolgué y pensando que era Frida quien llamaba le dije si se encontraba bien, la respuesta era lo que no me esperaba.

    “Así que tú eres el maridito de esta linda putita que querían jugar a ser chulo y zorra por una noche??, veras huevón, una puta tan espectacular como tu mujer influye en mi negocio negativamente y esto no lo puedo tolerar en mi barrio. Si la quieres viva sube al tercer piso o en 5 minutos te vuelvo a llamar para que escuches como la matamos”.

    Mis peores presagios se cumplieron y Frida había sido raptada por una mafia de prostitución y no me quedaba opción en presentarme allí si quería mantener a mi esposa viva. Me presté a subir y entré en esa pocilga que tenían por domicilio y estaba Frida sentada en una silla, aterrorizada, el tipo de los tatuajes que era el chulo y tres gorilas uno de ellos un negro descomunal que me sacaba casi tres cabezas, un gordo que era como una muralla y el otro tenía aspecto de ser árabe por sus barbas pero igualmente muy fornido y con un denominador común, mal aspecto de todos y no muy buenas intenciones con nosotros. Tomó la palabra el chulo y me hizo sentar junto a mi mujer, muy cortés, me llenó un vaso con whisky y me dijo:

    “A ver huevón, si queríais jugar a las putas, hubieras venido a buscarme, me muestras a tu mujer, te hubiera puesto unas condiciones de mercado y viendo cómo está de buena la zorra seguro hubiéramos llegado a un acuerdo para que todos hubiéramos salido ganando, pero… os habéis equivocado y esto trae sus consecuencias; primero habrá que probar el material para ponerle precio no creéis chicos, y después ya se verá que es lo que pasa”

    Resignados a nuestra suerte, teníamos que estar a merced de esos tipos y mi esposa debía de prestarse a sus vejaciones. El chulo se dirige al árabe y le dice:

    “Farid, tú que recién saliste del penal y llevas tiempo sin probar bocado haz los honores”

    Así Farid, despojó del ajustado vestido a mi mujer y ya en lencería y tacones sólo puesto, agarró con violencia del cuello a Frida y la besó como un poseso intentando meter su lengua en la boca a lo que Frida le puso cierta resistencia y el chulo le recordó que sería conveniente que colaborara si quería que toda esa pesadilla tuviera un final feliz para nosotros. Mientras la besaba ya sin resistencia, las nalgadas a su culo firme y a sus muslos prietos retumbaban en esa fría habitación y poco iluminada lo suficiente para no perder detalle de todo lo que iba a suceder a partir de ese momento. Los otros dos gorilas, no les faltó tiempo para sacar sus miembros de sus pantalones para empezar a despertar sus pollas de su letargo y se la meneaban. Lo del negro era de otra galaxia, era un pollón lleno de venas y solo su capullo daba pavor por lo grande que era, la del gordo, no se quedaba atrás, pero por ser tan orondo probablemente el impacto visual no era lo mismo que lo del negro pero insisto… ya la quisiera tener así yo. El árabe se despojó de su pantalón con una dotación un poco más asequible, puso de rodillas a Frida y comenzó a violar su boca metiendo su polla por la mejilla haciéndola ésta sacar un bulto de su cara cada vez que le metía una embestida dura a su boca, mientras el chulo me espetaba que él no solía probar el material que para eso estaban sus gorilas y que era un tipo fiel a su esposa, sentándose a mi lado para observar la escena e invitándome a seguir tomando tragos de whisky para pasar un “Buen rato”. Ya con las hostilidades sexuales iniciadas, los otros dos tipos se acercaron pues tenían ambas pollas listas para el combate y pusieron a Frida en una cutre cama que tenían allí y Raúl, el gordo se dirigió a mi diciéndome:

    “No suelo comer coño de las putas, por precaución de pillar una enfermedad, pero con la tuya haremos una salvedad, al fin y al cabo la estamos estrenando nosotros y el sabor de un coño limpio es de los mejores bocados que puede comer uno… Y te lo dice alguien que de comer tiene mucha experiencia jajajaja”.

    Ese comentario provoca las risas de todos los allí presentes salvo las nuestras, Raúl se puso boca arriba en la cama y Frida que estaba a cuatro patas se orientó hacia la boca de este y mientras el gordo se la seguía jalando, comenzó a saborear el dulce néctar del coño de Frida mientras que ésta andaba con la boca ocupada dando cuenta de las pollas del negro y de Farid los cuales estaban hieráticos, casi sin inmutarse y mirando fríamente la cara de Frida como chupaba con celo ambas vergas, dando una sensación cómo de no ser la primera vez que sometían a una mujer a esas vejaciones. El gordo debía estar haciendo muy bien su trabajo pues los primeros gemidos de Frida empezaban a aparecer y el contoneo de su cintura acompañando las lamidas del gordo eran delatadores y todos allí nos dimos cuenta.

    “Veo que te está empezando a gustar el trato de mis hombres contigo putita, te estás portando muy bien y eso me gusta, soy un hombre de palabra y si me prometes no entrometerte en mis negocios podréis salir de esta pues hasta el cornudo de tu marido me está cayendo bien”

    “Si chulazo, si que me está gustando como se están portando conmigo, esa lengua de este gordo vale millones, sigue cabronazo sigue dando lengua a mi coño”

    Ese comentario de Frida quise interpretarlo como una muestra de empatía hacía ellos y afianzar un poco el “buen rollo” para salir bien de ese envite que nos vimos encauzados por el capricho de ejercer como puta callejera de Frida e incluso disfrutar del escarmiento que ella estaba recibiendo. La cosa fue a más y esos gorilas no se andaban con chiquitas y desde el primer instante, comenzaron con una doble penetración antológica que hasta a mí me hizo empalmar pues ya no aguantaba más esa cachondez que me hervía por dentro y tal era mi gozo de ver disfrutar a mi mujer que le pedí permiso al chulo en pajearme ante ese espectáculo de follada que estábamos presenciando a lo que éste con sorna me dijo:

    “Definitivamente cornudo, me habéis ganado, tal como Frida termine de recibir su merecido os podéis ir o si queréis os podéis quedar según el gusto de ella, a ver si ahora después de probar estas tres pollas no va a querer volver a casa contigo jajaja, claro que sí amigo, jala tu polla si así lo deseas”

    Me bajé la bragueta del pantalón y comencé un suave meneo viendo esa doble penetración inicial, la pusieron en posición fetal justo al borde de la cama y tanto Farid como el negro, ambos de rodillas apuntaron sus vergas hacia los boquetes de Frida que para esa altura andaban chorreando ambos de la buena cuenta que les regaló la lengua del gordo. Para llevar a buen puerto esa difícil postura, la descomunal polla del negro, calculo que unos 22 cm., se la clavó por su coño dejando a Farid la puerta trasera que por la posición era más cómoda de clavar y con menos talle que la del negro y los jadeos de Frida se veían intercalados por las mamadas a la no menos grande verga del gordo que aún estaba virgen de su boca y éste de rodillas en la cama miraba al techo de la habitación en actitud placentera.

    “Amigo, si es bien puta tu mujer, si alguna vez os lo replanteáis, aquí hay buen negocio y podríamos sacar buena tajada ambas partes pues es una viciosa de campeonato y buena no está… directamente es un cañón de mujer”

    Yo sonreía mientras me hacía una de las pajas más placenteras que me había hecho en mi vida y en cierta forma la relajación de sentir de cómo una situación muy traumática se volvió a nuestro favor. Después de un buen rato, hubo un contratiempo por problemas de espacio y volumen; el gordo, aún no se había clavado y ardía en deseos de estar dentro de Frida, se empecinó en hacerlo en la postura del misionero, Frida se quería negar, eran aproximadamente 160 k de hombre barrigón encima de ella y los otros dos gorilas se reían de él y con la intervención incluso del chulo, éste se dirigió a Frida comentándole:

    “Amor, Raúl es quien te ha hecho gozar con su lengua, que menos que le des su capricho, es como un niño… gigante jajajaja”

    Así que Frida tuvo que obedecer a regañadientes y allí estaba abierta de piernas para que el gordo le clavara su estocada que precisamente tampoco era pequeña y la imagen era impactante, las dos piernas de Frida levantadas con sus tacones aún puestos, y un luchador de sumo encima de ella clavando su enorme verga al peso y notaba como el gordo apretaba sus glúteos en cada embestida que le daba a Frida, ella jadeaba y chillaba, no sé si de placer o de dolor, Raúl, le pasaba su lengua por el cuello y chupaba sus enormes tetas ante su delirio, mientras, todos reían y los otros dos gorilas se jalaban sus pollas para no que no perdieran comba instándole al poco tiempo a cambiar de postura si no quería que Frida terminara aplastada por semejante mastodonte. A pesar de todo, el gordo, se retiró de encima de ella y Frida queriendo escapar de él no lo consigue al agarrarla del brazo y le dice el tipo…

    “Tú no te escapas todavía… ahora voltéate y ponte al filo de la cama a cuatro que ese ano lo tengo que calibrar yo antes de que lo haga el negro si no se nos termina la fiesta ya”

    En cierta forma, Frida no le hizo asco a esa postura toda vez que quedó liberada del peso de ese gorila de encima suyo y se conformó, que no era poco, con unas violentas sacudidas por el culo retumbando de nuevo en la habitación el choque de esas citadas sacudidas con la barriga y los glúteos de Frida mientras ésta soltaba improperios al gordo haciendo este caso omiso por la dureza de las embestidas a lo que los otros dos rebajaron metiendo sus pollas en la boca de mi esposa. Yo estaba a punto de caramelo y me incorporé para eyacular a gusto en el suelo de esa pocilga mientras lo celebraba el chulo pero esos tres gorilas tenían un aguante sobrehumano a lo que Frida respondió con creces sacando toda la cachondez que lleva en sus venas y uno a uno fue acabando con ellos en un repaso exprés al Kama Sutra con infinidad de posturas haciéndolo el gordo en sus tetas y Farid en su boca dejando el plato fuerte para el final; el bombeo de polla del negro a Frida era mecanizado, casi ni abría la boca y con diferencia era el que con menos palabras se cruzó, taladraba y taladraba su coño y no paraba de follar, Frida lo incitaba y le decía de todo para intentar que el negro se corriera de una vez pero era inútil… de repente, frenó en seco e hizo lo que todos estábamos allí esperando menos Frida… le sacó la polla del coño dejándoselo bien abierto y sus labios vaginales parecían tener vida propia por como ese coño se abría y cerraba para de una manera eso si sutil ir abriendo aún más el culo de Frida después de que Farid y el gordo se lo dejaran en bandeja para que el negro culminara en él. Frida, boca arriba se dedeaba el coño mientras el negro perforaba su culo de la misma manera conque violó su coño, movimientos que iban cada vez a más y mecanizados, el negro seguía sin inmutarse, Frida explosionó con un orgasmo de otro planeta mientras le decía al negro…

    “Córrete puto negro de mierda, córrete dentro de mi culo y que me lo limpie el cornudo de mi marido”

    El negro comenzaba a flaquear, la frenó y la puso a cuatro patas para seguir bombeando su venosa y gorda polla negra, pero ya fue diferente, el negro comenzó a arquearse, jadear y con un enorme grito eyaculó hasta la última gota que tenía en sus huevos hasta el fondo de las entrañas de Frida dando unas últimas embestidas realmente duras casi sacando su polla del culo y devolviéndolo a él con violencia y dureza viendo como entre el saca y mete se le escapaban chorros de un espeso y caliente semen.

    Toda vez repuesta Frida de ese combate de pollas que se dio esa noche, el chulo, del que nunca me dijo su nombre, nos liberó y me sugirió tomarme en serio su propuesta de convertir a Frida en una puta callejera más de la noche sabiendo yo ya donde encontrarlo si lo teníamos en cuenta.

  • Después de 10 años de egresados, me la pude dar a mi amiga

    Después de 10 años de egresados, me la pude dar a mi amiga

    Soy egresado de la carrera de psicología, de una facultad donde hay una gran diversidad de personas, gente muy brillante y otros que prácticamente van por que no encontraron otra cosa que hacer. Una de mis compañeras, la más amigable, sociable, «desmadroza» como decimos en México, era la representante del salón. Una chica sonriente, no muy lista, pero con una personalidad muy agradable. Era linda, algo conocido como «gordibuena», eso sí, tenía, más bien, aun lo tiene, un gran trasero muy bien distribuido, es decir, sus nalgas sobresalen y son muy lindas, aparte ella es bonita, cabe mencionar.

    Durante el último año de la universidad, nos hicimos muy cercanos, llegamos incluso a «hacernos ojitos» pero realmente nunca paso nada, alguna que otra vez bromeábamos con cosas sexuales, pero hasta ahí quedó. Después de eso, hemos coincidido en diferentes cosas, incluso una vez pude ayudarla a conseguir trabajo, porque le urgía y yo tenía esa posibilidad. Me hice cliente de su esposo, en fin, hemos hecho amistad y buena relación, nunca más allá de la simple amistad.

    Hasta que recientemente ella abrió una cuenta en Instagram y nos empezamos a seguir, ella subía fotos donde se veía muy linda, y por supuesto que yo le daba su respectivo «me gusta». Hace poco nos vimos en una posada navideña, platicamos y bebimos un poco y ahí nuevamente se encendió una chispa, al terminar la fiesta nos despedimos de beso en la boca, algo poco sexual, mas como de travesura. Sin embargo, eso me dejó pensando en ella, y por lo visto, a ella le pasó igual.

    En fin, nos estuvimos mandando mensajes para darnos los buenos días, y ocasionalmente el tema se tornaba más caliente, hasta que un día le hice la propuesta «vamos a darnos una escapada»… ella con pena y culpa aceptó la propuesta. Un día yo tenía que salir de la ciudad, por lo que el estar desconectado un tiempo de mis deberes y teléfono era normal, así que la invité a irnos a un motel en las afueras de la ciudad. Pasé por ella muy temprano, le hice la maldad de despertarla lo antes de lo debido jaja, ella venía cómoda, con un pants, una blusa y en tenis, porque dijo que iría a hacer ejercicio. Nos saludamos aun con pena, pero sabíamos que teníamos una misión que cumplir.

    Mientras conducía yo procuraba hacerla sentir cómoda, le tocaba la pierna, su mano, volteaba a verla sonriendo, ella me respondía igual, más adelante su mano comenzó a moverse hacia mi pene, empezaba a masajearlo sobre el pantalón, y pues yo dejaba que hiciera lo suyo. Me preguntaba si sabía lo que le iba a hacer y le dije que si, contundentemente.

    Le confesé que yo era un ferviente amante del sexo anal, y que si ella recordaba que una vez entre broma y broma, me lo propuso, para lo que ella dijo que sí. También comencé a decirle que le iba a lamer sus senos, y que le quería morder sus «nalgotas», sus piernas y su espalda. Ella comenzó a apretarme el pene, como teniendo pequeños espasmos por lo que le iba diciendo.

    Al llegar al hotel, bajé mi maleta y ella su pequeña bolsa, donde supuestamente traía sus cosas de entrenamiento. Entramos al hotel, abrió su bolsa y me enseñó un atuendo súper sexy, me dijo que lo traía especialmente para mi. Sin dudarlo le dije que fuera a ponérselo, mientras yo también me ponía más cómodo. Después de unos minutos de ella en el baño, salió con su lencería color rojo, estaba muy apenada, pero yo no permití que sintiera más vergüenza. Se veía súper sexy, es cierto que es gordita, pero con las medidas perfectas para una buena revolcada, por lo que yo no tuve más opción que lanzarme hacia ella, la tomé para besarla y agarrarle sus nalgas, esas nalgas que se dejaban expuestas por el ligero que traía. Mis manos no eran suficientes para rodear tremenda masa de piel, pero yo me esforzaba. Comencé a besarle el cuello, luego el pecho, y me detuve en sus senos por unos minutos, le lamía el derecho y mientras con la mano le masajeaba el pezón izquierdo, y así al revés también. Sus senos son pequeños, pero adecuados para jugar con ellos.

    Ella comenzó a sentir lo duro de mi verga bajo mi pants, así que me lo bajó hasta a las rodillas y dejó expuesta mi verga que estaba muy dura, se puso sobre sus rodillas y comenzó a acariciarme el pene. Mientras hacía esto, volteo a verme y me dijo con su deliciosa voz «que rica verga, tengo ganas de comérmela por todos lados»… lo cual me dio carta abierta, suponía yo, para literalmente, estar dentro de ella por todas su cavidades (muajaja).

    Comenzó a hacerme una deliciosa mamada, mientras con su mano me masturbaba, su lengua rodeaba todo mi glande, después se metía el pene hasta el fondo de su garganta, primero lo hacía suave, pero después empezó a hacerlo con más firmeza, lo que claramente me excitó demasiado. Después de esa rica mamada, se levantó y me dijo que estaba lista para comenzar con la proeza. Me puse el condón y nos fuimos hacia la cama, pero ella me detuvo detrás suyo, recostó medio cuerpo sobre la cama y sus piernas tocando el piso, se movió la tanga hacia un lado y me dijo «discúlpame, no tengo mucho tiempo pero si estoy muy excitada, ¿Podemos ir directo a lo que me proponías hace rato?…

    Yo en mi mente estaba saltando de alegría, pero serio le dije que si. Me puse algo de crema que traía en mi maleta, porque la verdad no traíamos lubricante, le embarré un poco de crema en su culito con mi dedo. Le pasaba el dedo por las nalgas y terminaba frotándole el pequeño hoyo que apenas alcanzaba a ver, pues su gran trasero me obstruía la vista. Ella suavemente hacia unos gemidos, y movía en círculos su trasero, un movimiento que estoy seguro, hacia sin intención, era su cuerpo que estaba pidiendo ser tomado en ese momento.

    Me agarré el pene desde la base, y me acerqué a su trasero, poco a poco comencé a sumergirme en sus grandes nalgas, hasta poder sentir el apretado trasero de ella, sentía que resbalaba suavemente, pero el camino era largo jaja, sus grandes nalgas impedían que llegara al destino, entones le pedí que me ayudara. Usando sus manos, separo sus nalgas y me dio acceso a su culo. La penetré poco a poco, obviamente cuidándola y no lastimarla. Al escuchar su gemido, me di cuenta que ya estaba en el lugar indicado, así que la agarré de la cadera y comencé suavemente a penetrarla, ella apretaba fuerte, y apretaba los ojos.

    Mi vista era preciosa, podía verle su larga espalda y trasero golpeando en mis muslos, pero por el espejo que estaba en el respaldo de la cama, veía su rostro de dolor y gusto, abría la boca y mordía la almohada, sonreía y gemía, en momentos me veía a los ojos desde el espejo y volvía a sonreír, esto mientras mi movimiento era cada vez más duro. Ella se movía en varias posiciones, se recargaba en sus codos, con sus manos, luego se dejaba caer toda en la cama, estaba sintiendo cada vez más excitación, en ocasiones se levantaba y me dejaba tocarle los pechos para afianzar más el proceso. Le besaba la mejilla, le mordía la oreja, y cada vez más, mi empujón se hacía más fuerte.

    Después de un rato se alejó de mi y me pidió que me sentara en la orilla de la cama, me volvió a dar la espalda y comenzó a darme unos ricos sentones, la verga cada vez resbalaba mejor, su orificio era más amplio por lo que la cosa se ponía mejor cada vez. Después se bajó las bragas e hizo algo que me encantó. Puso mi verga de manera vertical entre sus dos nalgas, y comenzó a hacerme un «assjob», tipo una paja rusa, pero con su trasero. La cosa era majestuosa, después de eso, ella decidió quitarme el condón y me dijo que si podíamos hacerlo al natural. Yo la verdad dudé, pero como sabía se su procedencia, creía que el riesgo (aparte del tema de la limpieza) iba a ser menor, así que acepté. Comenzó nuevamente a hacerme una felación y se puso en cuatro puntos en la cama, me subí a la cama y la penetré nuevamente de perrito, la tomé fuertemente de la cadera y la penetré con fuerza. Se escuchaba en toda la habitación el golpeteo de sus nalgas y sus gritos de dolor y gozo.

    Comenzaba a decirme cosas como «dame más fuerte», «cógeme cógeme duro», «mi culo es tuyo, cógetelo»… Cosa que me prendía y me orillaba a hacerlo más y más fuerte. Cuando sentía que me venía, me detenía y eso nos permitía respirar un poco y volver a comenzar. Ella si llegó a terminar varias veces, puesto que mientras yo la cogía, ella se masturbaba y se daba su propia atención. Después de un rato, ella me pidió que termináramos, puesto que se estaba haciendo tarde y ella ya quería que fuera mi turno. Le pedí que nos fuéramos a bañar para limpiarme y terminar en su boca, ella aceptó. Nos fuimos a la regadera, me lavé varias veces mientras ella también se daba su ducha.

    Comencé a masturbarme viéndole las nalgotas que recién me acababa de coger, ella volteo y me detuvo, se arrodilló y mientras le caía agua de regadera en su rostro, comenzó a mamarme la verga, lo hacía fuerte y contundente, con la mano derecha me masturbaba y con su boca al mismo ritmo, me succionaba, se pasaba a mis testículos y ocasionalmente me lamía las piernas, el estómago y el pubis. Con su otra mano tocaba mis nalgas y curiosamente se quería meter donde no debía.

    Debo aclarar que no tengo problema con eso, pero en ese momento no estaba preparado para ello. Después de unos minutos, le dije que estaba listo, se alejó de mi pene y comenzó a masturbarme fuertemente, abrió la boca y empecé a chorrearla con todo lo que tenía, le caía semen en el pelo, en el rostro, el su boca, era un gran chorro lo que estaba expulsando. Mientras me corría ella se abalanzó sobre mi miembro y comenzó a chuparlo, para que el resto de la leche le cayera dentro de su boca, chupaba y cada vez más suavemente recorría la lengua sobre todo mi tronco, poco a poco terminaba su actividad oral, hasta que terminé de correrme, después se levantó, y me abrazó.

    Me dijo que había sido algo que no había hecho nunca en su casa, y que estaba muy contenta de haber experimentado. Nos vestimos y la dejé en el centro deportivo, finalmente tuvo la oportunidad de concluir sus actividades pendientes.

  • Me enamoré de un hombre en Madrid (II)

    Me enamoré de un hombre en Madrid (II)

    Iker es un hombre de alrededor 1.73 m de altura y rasgos vascos: cuerpo robusto; cara de contorno triangular; con ojos verdes; nariz alta y barbilla puntiaguda. Bastante atractivo, con cuerpo moldeado por años de gimnasio y una verga algo grande, gruesa y una cabecita bastante brillante. Un culo bastante abultado y un cuerpo lampiño.

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    Esa noche, después de tener sexo, me quede en la habitación de invitado en el piso de Iker. A la mañana siguiente, después de levantarme, me acerqué a donde él le cambiaba a paños a su hijo, pidiéndole conversar por lo ocurrido durante la noche. Me interesaba enfrentar la situación desde un inicio con él, para no perderlo ni a él ni a su hijo, y ver que iba a pasar ahora en el futuro entre los dos. Nos sentamos a tomar desayuno y conversamos lo sucedido, Iker reafirmaba que no era homosexual y que le gustaban las mujeres, si bien su argumentación no me pareció (no creo que una copa haga homosexual a alguien, más bien rebela gustos «vergonzosos» para algunos) se los acepte y establecimos que mantendríamos la relación que siempre hemos tenido. Lo ocurrido quedo como una experiencia que iba a ser un secreto de ambos.

    Nuestra vida continuó de ahí en adelante, a pesar de que con lo ocurrido nuestra relación no era igual y estaban muy marcadas las distancias, nuestra relación a la vez se hizo más estrecha y unida en nuestra vida cotidiana. Nos turnábamos para cuidar a Iñaki (el hijo de Iker), realizábamos compras, íbamos al estadio a ver futbol juntos y recurríamos el uno al otro cuando necesitábamos algo. Paralelamente yo seguía con la folladura, chicas iban y venían a mi piso, algunas veces eran más de una e incluso conocí a un tipo con quien hicimos, junto a una guapa muchacha, un trio varias veces. Por su parte Iker también empezó a llevar chicas, me pedía que le cuidara a Iñaki cuando iba a follar con alguien, yo feliz lo hacía. Ya el sexo había dejado de ser uno de los tantos temas de nuestras conversaciones, como en un momento lo fue y de lo que más hablábamos era de su hijo, de cómo crecía y lo feliz que nos hacía a ambos poder ver ese proceso. Pronto Iñaki se convertiría en una personita muy importante en mi vida, formábamos un equipo, éramos los «I», ya que nuestros tres nombres por coincidencia de la vida comenzaban con la tercera vocal.

    Así paso el tiempo, meses hasta que un día Iker me pide que me quede (como muchas otras veces) con el pequeñito, él iba a una comida del trabajo en un local importante de la ciudad. Me acomode, como siempre lo hacía con el niño en la cama, me dispuse a ver una película (siempre me han gustado las películas de niño) y al poco rato llego Iker. La comida se había suspendido por un accidente en la empresa en la que trabajaba, él se enteró en el trayecto así que volvió de inmediato y se fue directo a mi piso donde estaba su hijo. Andaba cansado y me comentó que le dolía un poco la cabeza. Le invite que se acomodara en la cama a ver la película, Iñaki dormía lo más placentero y él ya casi no paraba, entre el trabajo y las responsabilidades de padre. Se rio y se extendió a mi costado, encima de la cama (yo claramente estaba acostado debajo de las cobijas solo en bóxer) y estuvimos viendo la película ambos hasta que nos quedamos dormidos. Ya en la madrugada desperté y me fije que Iker estaba dormido y algo incómodo, le hable y le dije que porque no se acostaba debajo de las cobijas, a lo que el acepto sin problema algunos, cosa que me llamo la atención.

    En la cama los tres, yo al medio del padre y su pequeño hijo, me dispuse a dormir. Me acomode de tal manera de no pasar a llevar al niño y tratar de no incomodar a Iker. Como acostumbraba a dormir solo, me costaba conciliar el sueño y me movía, buscando una postura más cómoda para dormir. Es así como en un momento me asomo y quedo algo muy parecido a lo que sería la postura de cucharitas con Iker, nos quedamos así un momento. Al poco rato intento cambiar de postura, pero en ese momento Iker acerca su cuerpo al mío, impidiendo moverme. Lentamente mueve su cuerpo hacia el mío, hasta que su culo toca mi verga que en ese momento empezaba tomar vida.

    Sin saber que hacer me quede quieto esperando que señal me entregaba, pensé que podría ser inconscientemente que buscaba comodidad para dormir, como yo lo hacía. De un momento a otro Iker comienza unos movimientos raros, para luego tomar mi mano y llevarla hasta su pene que estaba al cien por ciento, acomodando su cabeza junto a la mía, quedando mi respiración por sobre su rostro jadeante, lo que me calentó muchísimo. Le pregunto si está seguro, el me responde con un quiero que lo hagamos y mete mi mano debajo de su bóxer. Le digo que nos movamos, que esta su hijo, por lo que nos fuimos a la habitación de al lado, que solo constaba de una colchoneta. Le digo que ya no tiene motivos para echarse para atrás y que sucederá lo que tiene que pasar.

    Él ríe, mientras yo me acerco y lo tomo de la cintura, lo beso apasionadamente en los labios y él lo corresponde. Comienzan las caricias por parte de ambos, bajo hasta su pija y se la saco, me parece deliciosa por lo que no dudo en meterla en mi boca, nunca había tenido una pija en mi boca y me sabía rica. Iker gemía del placer, mientras yo con mi manito comenzaba a escarbar su ano, pero me dice que él me quiere follar esta vez. Vuelvo a mi habitación a buscar un frasco de lubricante que le esparzo por la tula, la que aprovechó de meterme a la boca las veces que puedo (me gusto bastante), para luego comenzar a preparar mi ano. Iker comienza a jugar con su lengua en mi culo, lo escupe e introduce sus dedos, luego de un buen rato de ese juego está preparado, lo cubre con lubricante para luego levantarme, besarme y ponerme en cuanto para con su pene penetrar mi culito hasta en ese entonces virgen.

    Sentía que me rompían el culo, un ardor impresionante, hasta que siento su cuerpo sobre el mío. Me pide que me relaje, luego de un rato comienza con un meneo suave, que por cada movimiento era fuerte el dolor. Tras un rato, el dolor fue pasando y comencé a sentir placer, un leve cosquilleo que me hacía pedir que acelerara el movimiento, mientras nos besábamos (o intentábamos besarnos). Después de un rato Iker me pide cambiar de posición, es así como él se extiende en la cama con la pichula hacia arriba y yo me siento sobre ella.

    Al introducirla siento un leve dolor, pero pasa rápido y comienza nuevamente el placer. Esta vez el ritmo lo llevo yo, quien cabalga sobre él, ambos transpiramos y yo gimo como toda una perra. Iker me besa el cuerpo mientras me hace suyo, el ambiente lleno de olor a sexo. Ahora le pido yo que cambiemos de postura, me extiendo en la colchoneta y tomo mis pies por los tobillos y expongo mi ano en su esplendor, Iker introduce toda su verga sin problema y comienza el mete y saca. Ambos gemimos de placer, entre besos y caricia, mi hombre me dice que se va a ir, a lo que le digo que no vayamos junto. Comienzo a tocarme la verga, que ya casi está listo para disparar, por lo que a la señal de Iker, esta suelta toda tres chorros de leche caliente, a misma que siento en el interior de mi cuerpo.

    Extendidos en la colchoneta, ambos desnudos y con nuestros cuerpos mojados por la transpiración, nos besamos y acariciamos. Nos metimos bajo la ducha, donde no terminamos de manosear nuestros cuerpos. Ya es tarde, al día siguiente nos tenemos que levantar, por lo que nos metemos a la cama, esta vez desnudos y nos abrazamos para dormir. Es en ese momento en que Iker se acerca a mi oído y susurra un «Ignacio, te amo».

    Continuará…

  • Me compadecí de un esclavo sexual

    Me compadecí de un esclavo sexual

    Recibí un mensaje en mi Whatsapp invitándome a una fiesta con espectáculo. Me lo enviaba Martín, un amigo que hice en la Universidad a poco de caer yo por allí. Me solía invitar a fiestas de gays, pues pronto había detectado mi orientación; otras veces eran fiestas de otra índole, una fue de desnudos, otra de heterosexuales. La primera vez que me envío una invitación no era exactamente para gays, pero los había e hicimos de las nuestras. El mensaje recibido al que me refiero decía lo siguiente:

    «Amigo Lucas Padilla, quedas invitado a una fiesta con espectáculo que tendrá lugar en la Masía La Ozana. La concentración tendrá lugar el sábado a media tarde en el jardín trasero de la Masía donde podrás departir con los amigos que vayan llegando mientras degustáis unos canapés y bebidas. En el momento indicado se nos avisará a pasar al espectáculo y demás actividades en el salón preparado para ello. La fiesta transcurrirá durante toda la noche hasta después de la salida del sol. Los que no estén en condiciones de marcharse por haber ingerido gran cantidad de alcohol podrán pernoctar en la Masía hasta que se dirima la turca. Tanto para el estacionamiento como para la habitación tienes en la entrada un ticket con el número 27B, yo tengo el 27A, es decir, que si lo deseas podremos dormir juntos y todo eso. Espero que no faltes. Tu amigo Francesco».

    No sabía quiénes eran los anfitriones. Sé que Francesco es de la familia de los anfitriones o muy amigo de ellos. Algunos lo insinúan, pero nunca le pregunté nada al respecto porque quiero seguir siendo invitado. Y a veces, más que eso, dependiendo de cómo sea la fiesta. No solo admiro el espectáculo, sino que me gusta participar en él en activo, como espontáneo o aceptar la invitación que en algún momento se hace. Esa noche no tenía idea de qué trataba, lo que sí sabía es que habría sexo, como menos a la hora de acostarme con Francesco.

    Cuando al parecer llegaron todos, nos hicieron pasar a un lugar donde yo nunca había estado, parecía nuevo, un gran sótano, pero ya hablaré al respecto.

    Apenas entramos y ocupamos el asiento correspondiente, yo siempre el 27B, a mi lado no estaba aún Francesco. Apareció un chico de no más de 19 años, atado con una cadena al collar de cuero acolchado que llevaba en su cuello. Algunos alzaron las manos, se ve que sabían de que iba el asunto. Yo quería ver. El nombre del chico quedó en reserva, el nombre que dijeron obviamente no era propio, sino impuesto para el espectáculo: «Perro Terrier». Debía ser algún chico callejero con falta de dinero. Tampoco fue el primer joven que el grupo de dominadores había provisto para el entretenimiento y no sería el último. Eso sí sabía yo que tenían algunos chicos en jaulas, que comían y bebían gratis los fines de semana, siempre dentro de las jaulas y en platos de plástico sin nada más ni cuchara, ni tenedor, ni cuchillo, distraían a los amigos del anfitrión, yo no sabía entonces cómo, y luego se iban con su bolsillo apañado.

    El carácter sumiso y la naturaleza complaciente de los putos y putas que iluminaban estas fiestas siempre me fascinó. Les encantaba servir; vivían para satisfacer a los demás. Adoraba ese sentimiento.

    Al muchacho perro terrier le vendaron los ojos; llevaba un top de látex negro brillante y apretado a sus hombros y medias brillantes a juego con el top, ambas cubrían sus obvias definiciones musculares en el torso y las piernas. Los anfitriones, que tenían un estatus legendario en la comunidad, mandaron a sus lacayos que lo ataran. Ellos inmediatamente y en riguroso silencio ataron sus muslos a su pecho y sus tobillos a un marco por encima de su cabeza. Sus muñecas estaban sujetas a ambos lados del banco acolchado, dejándolo del todo indefenso. Previamente le habían afeitado su trasero, su pubis, su cuero cabelludo, y cualquier parte de su cuerpo de modo que su carne expuesta quedaba tan lisa y pelada como la piel de un recién nacido. Creo que esto lo hizo más sexy.

    Su propósito en la fiesta de todos los hombres era ser utilizado, es decir que lo follaran como quisieran y cuanto quisieran las más de cien personas que recibieron invitación para disfrutar del entretenimiento que los generosos anfitriones proporcionaron. Era una noche de desenfreno desenfrenado entre hombres que consintieron, que se celebraba todos los meses en un vasto almacén convertido para tal menester. Algunos participantes eran muy juerguistas y ya se presentaban desnudos desde el principio, otros ataviados con su ropa fetiche. Unos pocos tenían sus ropas elegidas por los anfitriones.

    A las nueve de la noche, cuatro maridos felizmente casados y «completamente heterosexuales» —así los presentaron— se embarcaron en un combate de lucha, los cuatro desnudos completamente y untados con petróleo. Al final de la lucha, que fue verdaderamente cruel, los dos perdedores se fueron destinados a pasar la fiesta entera usando sus bocas para servir a los culos sin rostro de docenas de hombres que no querían más que una mamada en los agujeros de gloria; había allí agujeros grandes para poner el culo y agujeros pequeños para pasar las pollas.

    A las diez en punto, tres putas vestidas de cuero hicieron una demostración de azotes y nalgadas al estilo BDSM, desatando torrentes de golpes malvados contra la piel expuesta de un sumiso hasta que la sangre goteó por su carne blanca y lechosa y escucharon sus gritos de misericordia. Todos coreaban los gritos y se desencantaron cuando el sumiso pidió misericordia, querían más sangre.

    A las once de la noche se inició el espectáculo de puños que consistía en ver cómo dos jóvenes enterrar sus brazos en los rectos de sus parejas mayores. Unos pocos se presentaron voluntarios para que los jóvenes les ensartaron sus puños, pocos lo soportaron. Cuando el reloj marcó la medianoche, cinco juerguistas reciclaron su cerveza de pis en las bocas de tres esclavos, y luego invitaron a los presentes a vaciar su agua dorada en las bocas desbordantes de un grupo de fetichistas. Esto eran deportes «pisacuáticos», hasta que los mariquitas que tragaban la orina ya no pudieron aguantar más y cayeron al suelo extenuados y vomitando pis.

    Junto a los escandalosos espectáculos y a los hoyos de gloria con personal completo, había filas de muebles con objetos de esclavitud y equipos de fetiche libres para que cualquier persona los usara. El muchacho perro terrier casi desnudo estaba en un rincón, era una oferta privilegiada para saciar las perversiones de los huéspedes. Él era mi favorito, y me pasé las cuatro horas enteras viendo el delicioso e inmóvil brillo del cuero que lo medio vestía, porque viéndolo decidí comprarme un top y unas medias iguales para mi uso.

    Los hombres iban solo a penetrar el culo lubricado del «perro terrier», deslizando sus pollas dentro de su agujero sin pelo, que les presentaba teniendo sus piernas abiertas y el agujero del culo muy a la altura de cualquier polla. Otros le metían sus pollas desnudas en la boca abierta, clavando sus pollas erectas en sus delgados labios y haciendo que se atragantara. El muchacho estaba atado para que no moviera su cabeza.

    Los organizadores lo habían puesto al servicio de todos. Ningún portador de pene se negó a abusar de aquel chico. Ningún polvo rechazado. No había elección. Era simplemente un recipiente para la carnalidad de docenas de hijos de puta, padres amargados y tíos hedonistas sin más derechos que un esclavo sexual al estilo romano en sus fiestas más indulgentes. Que un culo aguante casi cien cornadas que acababan vaciando sus espermas como si aquel culo fuera un tacho de la basura, ya tiene su mérito. Lógicamente el piso estaba lleno de esperma con un olor acre desagradable. Aquello era intoxicante.

    La degradación era total. Aquel chico con el culo lleno de semen y sangre había dado su consentimiento a sabiendas. No quería ser tratado mejor que una manguera masturbatoria desechable en la que los tipos dominantes no se preocuparan por su placer. La puta desesperada buscó la degradación deshumanizadora, y los amos le habían ofrecido su depravado deseo.

    Lo vi recibir su primer pene de la noche mientras confinaban a los dos maridos que perdían a una noche de chupar pollas. Un hombre gordo de unos cincuenta años, vestido con una camiseta roja de fútbol, se puso de costado junto al muchacho perro y puso sus manos manchadas de tabaco sobre los muslos de látex del sumiso. Introdujo su robusta herramienta en el agujero bien presentado. Ambos suspiraron; una exhalación mutua de disfrute compartida entre dos hombres. Miré fijamente, cautivado por el movimiento de las nalgas hirsutas, empujando al miembro hasta el fondo de modo desesperado. Las ondulaciones de la carne cuando un cuerpo se estrellaba contra otro, seguidas de un repetido sonido de palmadas, me excitaban. Un ritmo metrónomo de sodomía, puntuado por suaves gemidos y chillidos orgásmicos de puta maricona.

    Un segundo hombre tiró de la cabeza del esclavo hacia un lado y le llenó la boca con una polla corta y erguida: un tamaño ideal para una mamada. Observé atentamente como los labios de un chico convertido en una puta afeitada trabajaban esa erección desnuda hasta llegar a un orgasmo tan palpitante que salpicaba semen sobre su barbilla.

    A lo largo de la noche, este sistema continuó como un patrón regularizado, pero ajustaron la cabeza del chico y no se permitió tocarla con las manos a nadie más. El chico perro terrier chupó a docenas de hombres, y fue follado por muchos más. Llegaron de todas las edades, de todos los colores y de todos los tamaños; a ningún hombre se le negó el acceso a sus agujeros o a su boca. Lo tocaron donde quisieron, lo usaron con abandono y desprecio. Salpicaduras de líquido blanco nacarado cubrían su piel, su ropa de látex y rezumaban de esperma. Parecía una puta de semen y una puta codiciosa de película porno. Pero a él se le veía que estaba encantado.

    Un bruto musculoso, tatuado con imágenes sexuales agresivas, jugó con la polla del chico atado cuando empujó violentamente su propio monstruo enorme dentro de la resbaladiza abertura anal. El marica retorciéndose gritó y rogó por una liberación mientras el monstruo lo follaba bestialmente golpeándole contra su puta próstata. Pensé que la súplica sumisa iba al orgasmo cuando la presión y agarre sobre su palpitante polla disminuía y fue reemplazada por una bofetada feroz en su abdomen. Una burla cruel de uno de los anfitriones.

    Toqué al atado sumiso en medio de las cogidas para lubricarlo generosamente una y otra vez; él siempre se sacudía mientras yo rociaba el líquido frío dentro y alrededor de su agujero estirado. Cada vez que le ponía un delicado beso en las bolas antes de retirarme para seguir viendo el espectáculo, me daba las gracias.

    Con la noche llegando a su fin, me acerqué al esclavo que ya estaba desesperado. Me acerqué a él y le besé suavemente en los labios, tomando el sabroso sabor de los múltiples depósitos de semen que salpicaban su cara y tuvo fuerza de sonreírme.

    Mi mano trazó su torso, frotando su suave ropa de látex y tocando su pene glabro. Se hinchó en mis manos mientras nuestras lenguas se masajeaban y exploraban. Respiraba pesadamente mientras mis dedos golpeaban su verga hinchada, babosa por el pre-cum que emergía lentamente por su meato. Agarré la base de su polla y le ordeñé del líquido transparente.

    Gruñó mientras yo estaba a su alrededor, sin dejar mi contacto con su piel. Podía oír los inconfundibles ruidos de un joven que enfilaba su polla contra otra puta a sólo unos metros de nosotros. La orgía estaba disminuyendo, había más voyeurs que exhibicionistas, ya que muchos de los invitados estaban agotados.

    Este esclavo no había llegado al clímax; cuatro horas de dar los orgasmos a otros, y no había llegado a la cima. Coloqué mis manos a cada lado de su cintura y bajé suavemente mis labios para chupar la punta de su pene tumescente.

    Jadeó mientras mi lengua se tragaba el salado pre-cum que había salido de su polla. El líquido pelúcido se deslizó sobre mis labios y corrió por mi barbilla. Mis besos masajeaban suavemente su frenillo.

    Jadeaba mientras mi boca se deslizaba a lo largo de su fuste, dando una profunda garganta a su gruesa polla y acariciando su miembro viril. Sentí los surcos en la piel, probé el líquido que goteaba de su pinchazo y olí la mezcla almizclada e inconfundible de aromas que venía de una zorra bien usada.

    Sentí su necesidad. Recordé la mendicidad y las bromas de antes mientras mi dedo presionaba contra su agujero sin sentido. Me aceptó con poca resistencia y encontré su próstata con facilidad.

    Sus piernas temblaban; sus músculos se mecían con cada movimiento que mis manos y mi boca hacían sobre su maltratado cuerpo. Su deseo crecía tanto como el mío; mi carne se agitaba con anticipación a medida que su polla iba reaccionando. Necesitaba probar su semen; quería sentir el chorro de su erupción. Se retorcía gritando mientras mi cabeza temblorosa forzaba su polla repetidamente hasta la parte posterior de mi garganta.

    Estaba cerca. Maulló chillando y jadeando con cada movimiento sobre su dolorido cuerpo. «Por favor», suplicó, lanzando su cabeza contra el diminuto cojín, mientras una poderosa ola de energía invadía su cuerpo tembloroso y yo sentí el primer pulso de su pene.

    Nunca me detuve ni por un momento; no iba a arruinar su orgasmo. Continué moviendo mis labios sobre su polla, chupando intensamente su verga erguida mientras escupía varios chorros de líquido espeso sobre mi lengua e inundaba las entrañas de mi boca. Durante horas, le habían jodido, le habían acariciado la próstata y le habían tomado el pelo. Necesitaba ejercitar la calentura que había almacenado a partir de su privación sensorial y su servidumbre. Necesitaba otra puta que le pusiera los labios alrededor de su polla y drenara el semen de su cuerpo exhausto.

    Estaba yo orgulloso de ser esa puta. El hombre se había dejado follar por cuatro docenas de personas y ni una sola persona lo había llevado a su cima. Nadie le había dado un orgasmo o incluso tratado de dejarlo sin aliento y jadeando, disfrutando del cálido resplandor del clímax que irradiaba sobre su carne cansada.

    Me tragué su semen cuando di un paso atrás y dejé que su pene mojado cayera sobre sus huevos con el sonido de una suave cachetada. Me limpié los labios con la mano y capté la atención del organizador principal, una bestia tatuada, que me hizo un gesto de cortesía.

    Pasé junto a él con una sonrisa, agitando mi mullida cola de perro clavada en mi trasero. Me puse detrás de la pared de los agujeros de gloria y vi a los dos hombres sobrecargados de trabajo, con la cara cubierta de semen y arrodillados en el suelo. Saludé al primero:

    —Ve a descansar a la otra parte, —le exigí al hombre desnudo de mediana edad.

    Sonrió y unos segundos después su pene erecto salió por el agujero a unos centímetros de mi cara, listo para que lo envolviera con mis labios.

    Lo hice en todas las fiestas. Para algunos, yo era el inferior de los esclavos. Para mi amo, el anfitrión entintado, su esclavo casto y enchufado, era simplemente parte del entretenimiento. Pero para mí, yo era simplemente una puta sexual que quería desesperadamente que vinieran todos los demás a jugar con mi cuerpo. Nunca me negué a ninguno a nada de lo que desearan.

    Los días anteriores a las fiestas, todos los chicos estaban en sus jaulas, yo comía a los pies del amo de las cosas que me tiraba. Mi amo, cuando entraba en depresión, me metía en la mesa o en el sofá y follaba mi culo dándome gran placer. Nunca me llevó a su cama, allí iban mujeres de buen culo. A mi amo le gustó siempre follarme mientras él comía y encima de la mesa. Para entretenerme me ponía un plato con comida delante de mi cara, le gustaba que yo comiera como un perro, pues esa era mi postura, mientras me follaba. Lo más comprometido era cuando lo hacía delante de otros que tenía como invitados y, después de follarme, él invitaba a sus invitados a follarme. No recuerdo nadie que se negara.

    Un día me mandó a mi casa con un fajo de billetes en un sobre. Pensé que se había cansado de mí y me agradecía los servicios prestados. Poco tiempo después, como a los siete meses, me avisaron para que me apersonara en la casa. Fui me presenté y me recibió un señor que dijo ser el notario. Me comunicó la muerte de mi antiguo amo y me pasó a un salón donde había gente convocada como yo, a casi nadie conocía. Me extrañó no ver por allí a Francesco. El notario leyó el testamento y nos dio los documentos y cheques en un sobre de los porcentajes tal como lo indicaba el testamento. Salí de allí apenado y sin importarme nada, ni siquiera había mirado el contenido del sobre. Al llegar a casa abrí el sobre y se me fueron todas las penas.

  • Mi ecuatoriano de la Expo me cae de sorpresa en Xpu Ha

    Mi ecuatoriano de la Expo me cae de sorpresa en Xpu Ha

    Para los que no saben de mí, mi nombre es Alejandra o de cariño Alexa, soy mexicana de ya 25 añitos y actualmente estudio contabilidad aquí en Playa del Carmen. Soy morenita clara, cabello largo negro, tengo unos senos no muy grandes, pero si duritos apetecibles en su lugar, acinturada vientre planito rico sexy y lo que más me gusta y me chulean son las nalgas y las piernas; modestia aparte, si tengo unas nalgas muy lindas y más ahora que subí un par de kilitos. No me siento bonita, pero sí muy atractiva, ya que mi 1.75 de altura más unos lindos tacones pues de verdad sobresalgo a donde me paro, además de que hago ejercicio (Voleibol) y si ejercitada, marcadita y me encanta coquetear.

    Bueno les conté de la Expo de ese bombón ecuatoriano que me comí, del él ya no supe más me fui a mi recamara toda escurrida y pegajosa de nuestros jugos y al otro día salí corriendo del hotel muy temprano por la mañana, pasaron un par de días y recibí un email muy misterioso.

    «Alexa Buenos Días,

    Espero te acuerdes de mí, si ese que dejaste en la ducha y saliste y ya no te volví a ver, que crees? perdí mi vuelo… a propósito la verdad no tengo a que regresar por los próximos días y decidí quedarme aunque no conozco nada y a nadie…

    Y pensando que tenía tu correo y que posiblemente ya no estés descansando pues me quieras responder e invitarme a una playa linda de esas que muy poca gente conoce aquí.

    Que dices? paso por ti o nos vemos por allá?

    Te dejo mi numero +***-****-7689

    Omar»

    Kaaa? se me cayeron los calzones!!! O se me enrollo la tanga!!! jajaja no pensé que escoger uno entre 300 mails sin leer fuera de él, me recargue en mi silla pensativa faltaban 2 días para mi día de descanso… mmmm que hare que hare, lo hago sufrir? le pongo la mesa puesta en mi departamento??? Me lo llevo a las orillas de una playa acá en Xpu Ha? ok que sea Xpu Ha! así que guardé su número y le mande un whatsapp:

    -Hola Omar

    -que gran sorpresa no pensé que te hubieras quedado

    -pues yo vivo en Playa y descanso el martes

    -si quieres te mando ubicación y pasas por mi o nos vemos directamente allá

    -me gusta irme temprano a la playa ya desayunada para tener un buen lugar

    -te parece si nos vemos 8:30 am aquí en Playa y nos vamos???

    Desde ese momento empecé a recordar lo que hicimos en ese hotel y lo guapo que esta Omarcito, recuerdo que estaba bien rasurado yo esperaba que se dejara tantito las barbas así rasposa y además está lindo buen tamaño delgado más no flaco con fuerza más no mamado y bueno esa vocecita que me encanta…

    Me fui esa noche a casa me abrí una botella de vino tinto me senté a ver la TV pero tenía la cosquillita de que no me contestaba el ingrato… quien sabe igual y ya se fue… así que fantaseé esa noche con el pensando en lo que me hizo y lo rico que la pasamos en ese hotel como se hizo sentir detrás de mi desde el bar y como se vino dentro de mi en esa habitación… como nos estuvimos calentando todo ese día…

    Como si subconsciente me traiciona, desperté esa mañana corrí a la regadera, me depile toda a detalle en la regadera salí y así húmeda me puse mi cremita en todo mi cuerpo, encontré ese bikini que me encanta y los vuelve locos y antes de ponérmelo ahí desnuda y de pie suena mi teléfono…

    – hola bombón

    -hola guapo, ya vienes a Playa para mandarte la ubicación

    -pero si es mañana necesito saber que llevarme y si puedo pasar por ti hasta las 10 am ya que tengo unos pendientes

    -ok ok ok sabes no me gusta irme tarde así que me adelanto para agarrar un buen lugar así que te mando ubicación de donde este y llegas a la hora que te dé la gana- claro estaba enojada porque me cambio los planes y tenía que manejar etc.

    -bombona no te enojes te veo allá me llevo unas bebidas y pasaremos un día genial ok

    Fuck, fuck y mil veces fuck!!! estúpidamente yo pensé que descansaba ese día y no jajaja ni modo short blusa sin bra para torturar a los de la oficina por trabajar ese día…

    El día llego, nuevamente regaderazo ya sin depilarme lo bueno que no soy muy velludita con una ve tarda en salirme, mi cremita húmeda ahora si mi bikini pequeñito color azul turquesa bien metido en el culo y pequeñito por delante y de bra de esos con el sideboob que tanto les gusta. Agarre mis lentes mi bolso mi agua y saliendo del departamento me encontré a mi vecino que curiosamente trabajaba ese día en Tulum así que un saludo con abrazo como debe de ser y ya no maneje, me dio rite directo a la entrada de Xpu Ha 8:30 am ya estaba yo buscando un lugarcito en la Playa.

    -Omarcito osito, te mando la ubicación, llegando a Xpu Ha viendo el mar de frente a la derecha camina unos 100 metros y por ahí estaré metida en unos ramales busca un pareo azul colgado…

    Encontré un lugarcito rico así con ramas donde podía poner un pareo para que no me diera directo el sol, me quita la blusita y el short, en la arena coloque mi toalla donde me recosté boca abajo y me desabroche el bikini de arriba para no tener marcas aunque sea de arriba la tanga me la baje a la altura de la cadera.

    Suena mi celular -hola- Bombona ya llegue no te encuentro- osito voltea a la derecha y ahí estaba yo recostada viéndolo…

    Chico guapo alto de mi tamaño con una bermuda linda coqueta verde agua una camisita desabrochada ya que me dejaba ver su torso coqueto no falco no gordo sino rico mas no de gym guapo como ninguno y con esa barba entrecrecida que sabría yo que rasparía rico.

    Se acerca a donde estaba, baja su hielera y me extiende la mano para saludarlo, así que sin deberla ni temerla me puse de pie claro está mi bikini se quedó en la toalla, me estire lo más que pude de puntitas mis tetas al aire le di un beso de piquito y nos fundimos en un abrazo embarrándome lo más posible en él y hacerlo sentir mi cuerpo desnudo, si Alexita estaba nuevamente a la disposición de ese chico guapo que si por mi fuera si me dejaba hasta embarazar de él y casarme.

    Nos separamos y coloca su toalla junto a la mía, me recuesto boca abajo y le extiendo el bloqueador a donde me lo unta en toda mi espalda mis piernas y mis nalguitas, mi culito al aire el cual aprovecho hasta el último momento para acariciarlo masajearlo y provocarlo, si mi panocha ya está húmeda desde que lo escuche que ya estaba ahí, ya que termino me alcanzo una cerveza helada yo volteé mi cara donde él estaba boca arriba ya sin camisa y platicábamos de mil estupideces, hasta que llegamos a lo que hicimos en el hotel y de lo linda que me veía en la convención y de lo rico que gemí para el cuando me tenía doblada en su habitación.

    Me volteo boca arriba para asolearme, le extiendo el bloqueador a lo que ni trado ni perezoso me lo unta en las piernas en mi pubis me divirtió con lo pequeño de mi bikini obvio jugo con mis tetas que le encantan hombros en mi carito con mucha ternura y seguimos platicando de lo rico que la pasamos.

    Me besa rico tierno inesperado eso provoca en mi que me moje y mis pezones me ponen en evidencia al ponerse erectos completamente mis tetas duras apuntaban a él mientras veo que su bulto empieza a crecer y esa cabecita juguetona sale de la bermuda por la parte de arriba el cual vemos y nos reímos de complicidad.

    Ese amiguito travieso quería salir a jugar pero no sé en ese momento solo opte por voltearme un poco poniéndole mi culo junto a su cabecita le jale una mano para que me abrazara y me agarrara las tetas, sentí como se movía detrás de mi y ese liquidito que salía de su pito más el bloqueador hacia que se deslizara entre mis nalgas eso me ponía a mil, él lo sabía y más por como movía mis caderas pegado a él, sabía que él se vendría pronto así que me volteé hacia él y le dije que quería que se viniera en mis tetas, fue cuestión de liberar su monstruo frente a mi le de unas mamadas se la jale bien rico y ahí estaba ese primer chorro de semen calientito en mis tetas el cual el disfruto cada momento mientras veía como me lo embarraba en mis tetas y me lamia los dedos, eso a mi Osito le encanto y sabía que me tenía que cumplir.

    Le guarde su animal y seguimos platicando momentos después así como estaba toda mequeada me fue a enjuagar al mar y el fue tras de mi después de un rato de estar dentro salimos nos tomamos otra cerveza y usamos más bloqueador el sol estaba fuerte.

    Una hora después me levanta ya saben a estirarme según yo pero fue para que me viera las tetas ricas naturales al aire libre, parar el culo que me lo viera y más de que traía la tanga bien metida en el culo y como estuvimos acostados la parte de adelante esta bien abajo dejando ver mi pubis completamente depilado y de paso yo veía a los alrededores que no hubiera alguien tan cerca y poder hacer algo rápido.

    Le dije oye siéntate tantito, y me coloque frente a él, hice mi tanga de lado y le deje mi sexo completamente descubierto y frente a él, solo sentí su aliento caliente y esa lengua áspera pasar de arriba a abajo y lo que más me excito fue sentir su barba entre cortada entre mis piernas, yo ya me transformaba de placer y ese momento justo donde no me importa que pase al rededor yo me abandonaría al placer.

    Lo recosté le baje su bermuda y ya estaba su animal listo para mí, así como me gustan entre mediano y grande algo grueso y claro ese Osito se veía extremadamente guapo debajo de mi todo excitado, lo mire desde arriba y fue bajando lentamente hasta estar casi sentada en él, mi tanga estaba de lado completamente y agarre la puntita de su animal con mis dedos lo empecé a sobar con mis manos dirigiéndolo a la entrada de mi panocha que ya estaba lista para ser penetrada, poco a poco lo fui metiendo en mi, lentamente hacia arriba y hacia abajo y una vez que ya estaba todo dentro de mi me deje caer de un sentón brusco sobre lo cual nos encantó, me le fui encima a los besos y cuando me senté en el para llevar mi ritmo él se fue a besarme y morderme los pezones, era lo más rico que había sentido en esos días…

    Yo estaba entregada al placer sobre él no me importaba nada más, creo pasaron personas por ahí caminando pero no me importo yo estaba abandonada al placer con mis tetas bamboleantes sobre de él, no sabía si lo volvería a ver entonces no quería dejar nada para después, mi piel lo pedía mi cola lo pedía mis besos lo pedían y yo deseaba sacarle hasta la última gota de su leche y que lo dejara muy dentro de mi…

    Me giras y me recuestas boca arriba colocas tu pene sobre mi pubis y me dices mira hasta adonde te va a entrar, caray casi me llegaba al ombligo!!!

    Me agarras de los tobillos y te los pones en los hombros pones tus manos a mis lados y me dices – No hay forma de que te quites, te la meteré hasta el fondo y te voy a llenar de mi!!! ahhhggg esas palabras no te me enamoro, lo tomo del rostro y le pido que me cumpla todo eso y más!!!

    Empieza ese mete y saca grotesco y fuerte, siento como sus testículos se estrellan en mi cola, yo estoy empapada y me escurre su sudor ahí estábamos los dos dando show en la Playa y si nadie vio lo que se perdieron, cada vez era más fuerte más intento mi pubis empezaba a poner más fuerza mi piel se erizo de un momento a otro yo tendría un orgasmo de miedo mis tetas erizadas y apuntando a él, el viendo eso quita las piernas de sus hombros me sujeta por la cadera y me empieza a embestir más fuerte siento como su animal esta durísimo dentro de mi ya los 2 gemíamos sin miedo a nada, le dije- en mí!!! hasta la ultima gota -ok ok ok ok Osita asi sera…

    Ahhhggg empecé a sentir los espasmo de tu animal dispuesto a disparar toda su leche dentro de mi y al sentir y ver su carita del primer chorro dentro de mi lo aprisione con mis piernas empujándolo hasta el fondo y pedir que no se saliera, el seguía embistiendo lentamente hasta dejarme dentro la última gota de su leche, ahhh poco a poco perdió su erección y mi conchita bien cogida y llena de leche lo saco, el agarro y me acomodo la tanga y me dijo no hay que darle oportunidad de salirse hasta me coloco la cadera levantada jajaja así quédate para que quedes bien embarazada y ya haya pretexto para visitarnos seguido o vivir juntos… eso me derritió ese papito chulo me estaba envolviendo en sus palabras…

    Me dio un besos de esos que desmayan, ya era hora de ir a comer ya mucho sol y quizás era momento de ir a otro lado a seguir con nuestra tarea, no sé si lo volvería a ver, no sé qué pasaría, además por lo que habíamos hecho en el Hotel y ese día no sabía si me embarazaría!!!

    Nos levantamos me puse el bikini, recogimos las cosas y empezamos a caminar a la salida a su coche, adelante habían unos chicos que se me quedaron viendo y este marco su territorio besándome y pasando a su lado me dio una nalgada jajaja esos macho me encantan carajo…

    Y lo que paso después ya es otra historia…

    Déjenme sus comentarios si les gustan mis relatos que son vivencias, para hacerlas más excitantes todavía.

  • Esclavicé a mi propia madre y su novia (I)

    Esclavicé a mi propia madre y su novia (I)

    El verdadero poder de la dominación y de la sumisión total y absoluta en el BDSM, está en el significado del placer que se produce en cada repetición del acto, en la constante búsqueda del dolor. El dolor, es la auténtica unión irrenunciable, entre el dominante y el dominado.

    Cuando mi padre falleció, víctima de una de esas enfermedades tropicales radicales en uno de sus viajes de negocios, mi madre, Marta, se hundió, se quedó destrozada y toda su vida y la mía cambiaron radicalmente. Yo tenía entonces 17 años y estaba terminando el bachillerato y preparándome para entrar en la universidad. Mi abuelo, a pesar de su delicada salud, se hizo cargo de nuevo del negocio y al ver que mi madre no mejoraba, contrató a una economista divorciada de 29 años, sin hijos, como directora adjunta. Así él podría viajar, aunque menos que mi padre, y ella estaría más en el trabajo de oficina.

    Todo parecía normalizarse, hasta que a inicios de 4º de ADE y yo ya con 21 años, un sábado por la tarde, único día que dedicaba a dormir una pequeña siesta cuando tenía largos planes para divertirme esa noche hasta que el dominguero sol estuviese ya muy alto, la voz de mi madre hablando por teléfono, me despertó. Su voz potente parecía entre emocionada y deseosa, y hablaba con Estrella, nuestra directora adjunta, a la que le dijo lo siguiente:

    -Te lo juro Estrella, sabes que te amo y que soy muy feliz contigo, pero deseo más, mucho más, ya lo sabes. Yo deseo convertirme en esclava, ser la puta esclava de un amo duro, violento, sin escrúpulos, que me folle como quiera, donde quiera y cuando quiera, que me preste a sus amigos, que me alquile o que me venda. Quiero que me azote hasta que se vean mis huesos, que me llene de cicatrices, tatuajes y piercings. No me importa lo que piense la gente, ni que mis padres me deshereden, aunque mi madre es más puta que yo. No me gusta ir con algunos de tus amigos, porque no son Amos, son gilipollas que no saben distinguir un verdadero látigo, de un trozo de madera. Y lo peor de todo, es que sé que mi HIJO podría ser mi verdadero Amo y dueño ¡no sabes las pajas que me hago pensando en su polla y lo maravilloso que sería que me la metiera todos los días mil veces en lugar de meneársela solo y tirando toda su lechita! Y sus músculos ¿no te has dado cuenta desde que hace más de dos años lo mandé al gimnasio cómo le han crecido y la fuerza que tiene? ¿Te imaginas con la fuerza que usaría los látigos contra mi cuerpo? Es alto, fuerte y tiene un punto de mala leche que le haría ser un buen Amo. Ser su amante y su esclava colmaría todos mis deseos. Hasta incluso me gustaría tener hijos de mi propio hijo ¡y yo voy casi desnuda por la casa y el maricón no me quiere mirar, en lugar de cogerme, follarme y de castigar mi cuerpo a golpes por puta, aparta la vista de mí!

    Yo estaba oyendo todo eso y no me lo podía creer. Sabía por referencias, que mi abuela había sido una golfa toda la vida, y por mi propia abuela, sabía que mi madre se había pasado por su Arco de Triunfo a media universidad, más los jóvenes de años anteriores y los muchos posteriores. Era cierto que mi madre se paseaba por casa, como lo estaba diciendo ahora, semidesnuda. Unas braguitas de esas altas de cintura lateral con ribetes de encaje y unos enormes taconazos de 10 o 12 cm finísimos, algunas veces con una cortísima bata de seda, otras con alguna blusa negra transparente, abiertas siempre las dos, nunca con sujetador, unas medias negras transparentes o de malla fina hasta casi la ingle y nada más, pero siempre bien maquillada y bien peinada.

    Yo ya sabía que mi madre y Estrella eran profundamente bisexuales, estaban liadas e incluso habían pasado alguna noche en mi casa follando. Lo que yo no sabía es que mi madre estaba al corriente del tamaño de mi polla -22 cm- y que me masturbase muchas veces en el baño o en mi cama. Pero la conversación siguió, y al terminar de hablar Estrella, mi madre le decía:

    -Si cariño, lo sé. Sé que también a ti te gustaría ser follada por él, vivir con los dos y formar un matrimonio de tres. Ser dominadas por él, ser sus esclavas y sumisas permanentemente, tener hijos suyos. Y sé que te corres solo pensando que cuando termine sus estudios estaréis siempre trabajando juntos en el negocio y que te gustaría estar con él 12 horas en el negocio y luego 12 horas en la casa y la cama. Y también sabemos las dos lo contenta que mi madre estaría cuidando de los niños nuestros y follando con su nieto, mi hijo, sobre todo si tenemos niñas pero ¿cómo decirle todo esto al maricón de mi hijo, que en lugar de follarme y de hincharme a ostias viendo mi cuerpo, procura no mirarme para no verme desnuda? Ya sé de sobra, que las dos micro-cámaras que pusiste en su dormitorio y en su baño, nos permiten ver como se masturba y nos calientan, pero cuando más miro las imágenes ¡más ganas tengo de entregarme a él y ser su puta esclava!

    No sé qué le contestó Estrella, pero su respuesta fue muy breve y concisa:

    -Sí, algo tendré que hacer y rápido o me voy a morir de asco. Mi madre está orgullosa de que yo haya salido tan puta como ella, pero no entiende que mi hijo sea tan maricón. Casi no me creo que salga con chicas, seguro que lo hace con maricones como él. Te quiero Estrella y ya te iré informando ¿Quieres que esta noche cocine para nosotras y nos quedemos juntas follando toda la noche?

    Yo oía aquello y estaba alucinado, empalmadísimo, pero alucinado. Cerré la puerta lentamente para no hacer ruido, me senté en el silloncito ante mi PC y con este apagado, al igual que la luz, apoyé mis codos en la mesa y me puse a pensar qué coño era todo aquello que había estado oyendo. No sé cuanto rato estuve así, pero cuando los codos empezaron a dolerme y me encontraba incómodo, me levanté y me tumbé en la cama. Poco a poco empecé a comprender la sexualidad pervertida de mi madre y cómo le pedía a mi padre sexo duro, que la forzase, que le diese golpes en las nalgas, las tetas…

    Encendí un cigarrillo y me puse a pensar. Yo me llamo Alberto, de 20 años, 188 de altura, 85 kg. de peso, fuerte y musculoso gracias al gimnasio y al deporte desde que era niño, una polla de 22 cm, incansable y realmente gruesa, lo que en ocasiones, había hecho que alguna de mis amigas no quisieran follar conmigo por miedo, y otras no me dejaran usarla para sus culos. Realmente mi madre estaba muy buena, ya que siempre se había cuidado muy bien. Pero Estrella era espectacular, tenía ahora 32 años, medía 172, pesaba algo más de 50 kg, rubia natural de inmensos ojos verdes y 96 cm de contorno de tetas en ese delgado cuerpo, caderas proporcionadas y unas largas piernas que terminaban en un culo precioso.

    Francamente, un matrimonio a tres con ellas dos y además siendo mis esclavas sexuales, debería ser un paraíso sexual inenarrable. Y lo peor, es que yo, desde el bachillerato, me estaba convirtiendo en un pervertido sexual que hacía con mis amigas todo lo que yo deseaba hacer, excepto en algunas pocas, follarlas analmente, pero poco a poco las iba convenciendo y me encantaba eso de dilatarles el culo a lo bestia, ya que después de unas pocas penetraciones, sus culos eran más anchos que el cráter de Bandama en Canarias.

    Y sobre todo, me gustaba follar con las que tenían novio y dos de mis vecinas casadas. Incluso empecé a pensar, cómo sería eso de follarme a mi propia abuela Rosa. Pero los sueños, sueños son, y en ese instante, una lluvia de semen estaba cayendo sobre mi cuerpo, ya que de forma inconsciente, mientras pensaba en toda clase de perversiones, me había estado pajeando y todo mi semen había salido hacia el espacio y ahora caía por su propio peso sobre mí.

    Mi cara de sorpresa se tornó en una sonrisa irónica e hice lo más normal ya en esa hora, ducharme y prepararme para salir con mis amigas y follarlas luego. Pero al salir de mi habitación, noté cómo del salón venia un dulce sabor a purito canario (Estrella es de Canarias y nos aficionó a sus puritos) y pasé por allí y vi a mi madre, pero ¡joder, qué madre! Sus 44 bien conservados años estaban totalmente tumbados y espatarrados en el sofá y se estaba masturbando con un enorme consolador negro que entraba y salía velozmente de su depilado coño, mientras su otra mano tenía el purito y en una pequeña mesa auxiliar, a su lado, una gran copa Napoleón con una botella de coñac a su lado.

    Al verme se quedó paralizada. Sus ojos se abrieron con sorpresa y se clavaron en los míos, se sonrojó, y su respiración se volvió muy agitada, tan agitada que sus todavía preciosas y duras tetas, aunque ligeramente caídas, subían y bajaban de tal manera, que entre esos movimientos y todo el espectacular cuerpo que veía, mi joven polla se olvidó de la corrida anterior y se empalmó como nunca lo había estado. Ahora no apartaba mis ojos de mi madre, ni perdían detalle de su maravilloso cuerpo, y mi mente intentaba averiguar cómo de dilatado tendría que tener su coño, para que esa enorme polla de látex, de no menos de 7 cm de diámetro, se moviese con tanta facilidad en su interior.

    – ¿Se puede saber qué cojones estás haciendo? -le dije con voz fuerte, casi gritando- ¿Acaso se te ha olvidado que en esta casa no vives sola y esta no es una casa de putas?

    Mi potente voz «despertó» a mi madre con su sobresalto, y sin sacarse el consolador de su coño, aspiró tres o cuatro veces el purito mientras me miraba fijamente a los ojos, y expulsando una gran cantidad de humo, me dijo con mala leche:

    – ¿Y qué cojones te importa a ti que haga yo o si soy una puta? Nunca lo entenderías aunque te lo explicase en mil idiomas. Lo que estoy haciendo es follarme a mí misma, porque mi hijo, «el otro» que vive en esta casa conmigo, es un maricón de mierda. Si tuviese un hijo normal, hace tiempo que no usaría consoladores porque él me follaría todo el día. Así que vete con tus amigos maricones, rómpeles el culo y búscame hombres de verdad que me follen sin parar.

    Mientras mi madre me escupía de tal manera su desprecio sobre mi hombría, mi polla ya no cabía más en mis pantalones. El cuerpo de mi madre estaba terriblemente agitado por su respiración. Fumaba compulsivamente, se sirvió una más que generosa ración de coñac y yo, sin pensarlo dos veces, me desnudé delante de ella. Nuestros ojos estaban fijos el uno en los del otro, y mientras me desnudaba, mi madre recogió las piernas hacia ella como si se protegiese de mí, pero después de lo oído casi un par de horas antes, y lo excitado que yo estaba viendo ese cuerpo y lo que haría con él, olvidé que era mi madre, me terminé de desnudar, tiré los zapatos y cuando me acerqué al sofá con mi polla durísima, mi madre se quitó su consolador del coño, me sonrió y abrió sus piernas.

    – Bien madre, puesto que deseas un hombre que te folle sin parar, aquí tienes a tu propio hijo, en tu propia casa, pero desde ahora mismo ya no eres mi madre ¡eres mi maldita y pervertida puta y haré contigo lo que me dé la gana! No soy gay, soy un maldito hombre que se ha cansado de tus juegos y que te va a enseñar lo que es ser una puta barriobajera, indigna de ser tratada como una mujer, sino como un trasto para usar.

    La cara de mi madre cambió radicalmente y más aún, cuando ya arrodillado entre sus piernas en el sofá, empecé a abofetear sus gordas y preciosas tetas. Eran bofetadas de mis manos planas contra cada uno de sus pechos, por dentro y por fuera… y yo soy fuerte. Al principio mi madre empezó a quejarse, a moverse, a intentar zafarse de mi y de mis golpes. Sé que le estaba haciendo daño, pero por alguna razón desconocida, no me importaba. Posiblemente por la conversación telefónica que mantuvo con Estrella, pero también posiblemente, por mis propios pensamientos de cuando en mi habitación me estaba masturbando pensando que haría con esas dos putas.

    Los ojos de mi madre estaban inundados de lágrimas, pero ni un solo grito o gemido salió de su boca. Me miraba fijamente, como asustada y sorprendida. Pero lo más curioso para mí, es que mientras le abofeteaba con fuerza sus tetas, mi polla daba la impresión de crecer más y más, hasta que no pude más y sin preámbulo alguno, apoyé mi polla en la entrada de su vagina y de un solo empujón se la clavé hasta la cérvix.

    En ese momento, mi madre abrió la boca como si lo necesitase para respirar, y yo, agarrándola de las tetas, la atraía hacia mí, mientras mi polla se clavaba una y otra vez hasta lo más profundo de su coño. De repente, mi madre cerró su boca, con sus manos agarró con fuerza mi cabeza y atrayéndome hacia ella, aplastó sus labios con los míos y casi simultáneamente, tuvo un orgasmo tan brutal que casi me tira del sofá. Me recompuse, mi puta madre me volvió a coger de la cabeza para seguir besándome… Y los dos nos olvidamos que éramos madre e hijo. Yo seguía aplastando sus tetas y moviendo con ellas su cuerpo mientras mi gruesa polla entraba y salía de su coño con relativa facilidad, y dándome un placer extraordinario porque sus paredes vaginales estaban prácticamente pegadas a mi polla y yo notaba su intenso calor y humedad.

    Nuestros besos eran profundos, pasionales, casi animales y como mordiéndonos. Nuestras lenguas eran como serpientes enroscándose y tirando cada una de ellas de la otra, Nuestras salivas eran deglutidas por los dos. Y en un instante, mi madre cruzó sus piernas por detrás de mí y mientras, hacía fuerza para atraerme y aplastarme contra ella, tuvo un segundo orgasmo tan brutal como el primero y me mordió con fuerza el labio inferior haciéndome sangre.

    Al notar el dolor del mordisco y el sabor de la sangre, una fuerza irresistible de Macho Alfa me invadió, se me cruzaron los cables, aparté de un tirón las piernas de mi madre sobre mí, le di la vuelta al cuerpo y sin más preparativos, apunté mi polla a su culo, la apoyé en el anillo anal y sin importarme el dolor que le produjese, me dejé caer sobre ella penetrándola hasta los mismísimos huevos. Ahí mi madre sí que ya no pudo aguantar el dolor, apoyó su boca sobre el apoyacodos del sofá y lanzó un prolongado y lastimero grito, ahogado por el tejido, y durante unos segundos estuvo terriblemente quieta. Pero yo no.

    Empecé a follarle el culo sin piedad alguna y cuando vi que sus brazos los estiraba y apoyaba sus manos junto a su cabeza, no solo la follé todo lo duro que pude, sino que mis manos volvieron a abofetear sus carnes. Los glúteos pasaron en poco tiempo de blancos a rosáceos y luego a rojo intenso, y cuando me dejé caer sobre ella al correrme yo, ya eran casi granates. No dejé mi gruesa polla quieta ni un solo instante, la movía adelante y atrás para descargar, por primera vez en mi vida, todo mi semen de hijo, de macho, en el culo de mi propia madre.

    Estuve unos minutos tumbado sobre ella y luego, poco a poco me levanté y la miré. Vi su cuerpo desnudo, desmadejado, totalmente despeinado, desmaquillado, sudado… un culo expulsando sin prisas toda la leche que le había metido, y la gruesa toalla que estaba bajo sus partes íntimas, totalmente manchada de sus flujos vaginales y de mi propia leche. No sé cuantas veces se había podido correr conmigo y antes de que la viese desnuda y follándose con el consolador, pero esa o esas toallas empapadas bajo ella, habían evitado tener que tirar manchado a la basura ese sofá.

    Pero lógicamente, también vi los golpes de mis manos en sus glúteos y yo mismo me dije que me había pasado «un poco». De un color rojo granate hasta parte de sus muslos. Y aproveché el momento para mirar el cuerpo cuarentón de mi madre ¡y disfruté del espectáculo! Mi madre estaba perfectamente cuidada del gimnasio. No era delgada, pero no le sobraba nada de grasa ni de cualquier otra cosa. Su cuerpo era perfecto visto desde atrás, y su culo lo había podido disfrutar a tope. Posiblemente, no había utilizado ella consoladores gruesos para el culo, y eso lo había aprovechado yo para abrírselo sin piedad. Gotas de sangre rodeaban todo su anillo anal… y no sentí ninguna lástima.

    Le ordené que se diese la vuelta y ella, poco a poco, se la fue dando y mostrándome la parte frontal de su cuerpo. Estaba totalmente agotada y con las fuerzas justas. Pero lo hizo. Me miraba a los ojos y también miraba mi polla ya casi flácida. Su rostro estaba horrible por lo desmaquillada, llorosa y con sus labios temblando ligeramente. Sus tetas estaban algo inflamadas y de un color granate. Le ordené que separase sus piernas todo lo posible y así lo hizo. Le llené la copa de una buena ración de coñac y en dos sorbos se lo bebió todo. Poco más tarde, vi que el color volvía a sus mejillas y le ordené (sí, sí, desde que la follé todo eran órdenes) que se levantase, se pusiese sus increíbles tacones que allí estaban, y se pasease por el salón para verla con detalle.

    Y así lo fue haciendo. Lentamente, pero sin detenerse a pensar ni a negarse hacerlo. Incluso tuvo dos toques de feminidad: Antes de ponerse los zapatos, se arregló sus medias negras transparentes de ancho elástico. Y se arregló el pelo con sus dos manos. Se puso los taconazos que usaba por casa y empezó a pasear por delante de mí. No me miraba, intentaba andar erguida y con las piernas juntas a pesar del intenso dolor que tendría en su culo, y quise humillarla un poco más.

    – Querida mamá, como te habrás dado cuenta, desde ahora mismo me tratarás como tu macho. Yo te daré todo el sexo que necesitas y algo más, pero tú serás mi criada y mi puta. No saldrás de casa sin mi permiso y antes de salir, yo te diré si lo que vistes es lo adecuado o si debes ponerte algo más especial. Y lo mismo con tu maquillaje, ya que dices ser puta, irás de puta ¿estás de acuerdo o tienes alguna objeción?

    Se detuvo unos segundos a dos metros de mí. Giró lentamente su rostro hacia mí sin ninguna expresión, y mirándome fijamente a los ojos me dijo:

    – Haré todo lo que me ordenes, pero no te olvides nunca que has prometido darme todo el sexo que necesite… ¡y te juro por Dios que puedo ser insaciable!

    – Hoy dejamos de ser madre e hijo. Los dos tendremos que aprender a conocernos el uno al otro. Y sí, tendrás sexo de sobra porque si tengo que prostituirte lo haré, si tengo que buscarte amantes, los buscaré, y si tengo que entregarte a mis amigos para que seas el centro de sus orgías, te follen y te preñen constantemente, también lo haré. Y ahora, para demostrarme que me has entendido, coge uno de los puros grandes (del nº 2), córtalo, enciéndelo y paséate para que vea lo buena puta que eres. Pero antes, tráeme una copa de coñac.

    Mi madre se fue hacia la gran vitrina, abrió uno de los cajones y de allí sacó la caja de puros. Cogió uno, se lo llevó al oído (tal y como mi padre le enseñó), le gustó el sonido, cogió el cortapuros, lo cortó, encendió una cerilla de madera y con la llama lo empezó a quemar hasta que la cerilla terminó. Se lo llevó a la boca y con otra cerilla lo empezó lentamente a encender y fumar. Varias veces aspiró de él hasta comprobar que estaba bien encendido. Cogió una copa como la suya y acercándose a la mesa fue a llenar las dos copas, pero yo le dije:

    – ¿Quién te ha permitido que bebas tú? Solo te he ordenado que me des una copa para mí. Para ti ya lo veremos luego.

    En un profundo silencio, mi madre, sin mirarme a la cara, me dio la copa e irguiéndose totalmente sobre sus delgadísimos taconazos, y olvidándose del dolor de su culo profanado, empezó a pasear lentamente ante mí mientras se fumaba el puro. En parte, el espectáculo me producía risa y lástima. Joder ¡era mi madre y hasta unas horas antes la respetaba a pesar de sus desnudeces y provocaciones! Y fui más allá:

    – Marta (la llamé por su nombre y no como madre) aprende a ser un poco más puta. Ven aquí, dame ese cigarro y separa bien tus piernas.

    Mi madre me miró extrañada, pero sin soltar palabra, vino hasta mí, me dio el cigarro que empecé a fumar yo, y ella retrocedió un par de metros. Vi su desnudo y atormentado cuerpo, y una profunda ráfaga de placer y superioridad me inundó de tal forma, que mi pollón empezó a crecer de nuevo. Su rostro demacrado y sucio. Sus tetas profundamente coloreadas por los golpes recibidos. Su coño depilado sucio de sus flujos y resto del semen anal. Sus largas piernas enfundadas en medias negras y subidas a unas increíbles sandalias de 12 cm delgadísimos. Yo estaba totalmente empalmado de nuevo y mi madre se daba perfecta cuenta, porque también yo estaba desnudo.

    Con una señal de mis manos, se dio la vuelta lentamente y me exhibió su parte posterior. Su cuerpo era perfecto y sus glúteos estaban maravillosamente enrojecidos por mis palmadas, incluso también la parte superior de los muslos. Pero por vez primera vi algo maravilloso y muy excitante, de su culo aún salían goterones del semen que descargué allí al follármela, y que habían estado bajando por los muslos por encima de las medias. El culo de mi madre, inflamado y sangrante expulsaba mi semen, y éste, se deslizaba por sus piernas ¡divino espectáculo!

    – Ahora Marta, quiero que te inclines todo lo que puedas, retrocedas un par de pasos, cojas con tus manos tus glúteos y los separes para que pueda yo ver bien ese culo de puta que me he follado.

    Mi madre retrocedió hasta que su culo estuvo a casi medio metro de mi rostro, se lo pensó un poco y con mi mano izquierda abierta que estaba libre de puro y copa, descargué un brutal golpe sobre su glúteo izquierdo que la desestabilizó y casi se cae al suelo. Se irguió mientras me miraba con una cara que ya no estaba inexpresiva, mezcla a la vez, de odio y de miedo. Volvió a ponerse como antes pero agachó su cuerpo más de lo que yo hubiese creído y sus manos separaron sus glúteos para que yo tuviese una total y perfecta vista de su culo.

    Su anillo anal estaba bastante inflamado y todo él lleno de pequeñas gotas de sangre secas. Con mis dos manos, acaricié sus glúteos bien castigados y sucedió lo que yo no esperaba ¡mi madre empezó a sollozar débilmente! Le ordené que se levantase y que se pusiese frente a mí. Eso hizo, aunque bajando la cabeza, y entonces le pregunté:

    – ¿Tanto te ha dolido mi golpe, puta? Porque desde hoy los vas a tener constantemente y en todo tu cuerpo.

    – No es eso, hijo mío, es que me estás haciendo tan feliz esta tarde, que creo que estoy viviendo en un cuento de hadas. Nunca he sentido más amor por ti que hoy.

    Eso no lo esperaba y me exasperó. Me levanté con cara de mala leche y al verme mi madre ir hacia ella, puso sus dos manos como intentando frenarme mientras me rogaba:

    – ¡No hijo, no, no me pegues más en las tetas, me duelen terriblemente! ¡Pégame en el culo o en otras partes del cuerpo!

    Y como no pensaba pegarle, sino decirle cuatro cosas cara a cara, me acerqué a ella, mi brazo izquierdo la abrazó por su espalda y cuello, mientras mi mano derecha se posaba en su entrepierna. La estreché con fuerza y mis labios aplastaron los suyos mientras mi lengua penetraba profundamente en su boca enroscándola con la suya. En ese momento, tomé posesión de mi madre como mi esclava y puta, mientras mi mano derecha empezaba a masturbarla frenéticamente… pero estaba ella tan excitada por todo lo que la había sometido, que se corrió como jamás hubiese pensado que se pudiese hacer. Se aplastó contra mi cuerpo, cogió mi polla que ya hacía rato que estaba durísima y con unos ligeros movimientos, ella misma se empaló clavándosela en el coño.

    Mientras nos besábamos como locos, me la fui follando, aunque creo que realmente fue ella quien me folló a mí. Lo cierto, es que no tardé ni cinco minutos en correrme dentro de su coño, para alegría suya y satisfacción mía. Unos segundos después, se arrodilló ante mí, se llevó mi polla a su boca, se la tragó entera, y me la limpió de manera perfecta. Realmente ya era mía, mi semen estaba en su culo, en su coño, y también en su boca. Se levantó sonriente y con voz un poco irónica me preguntó:

    – ¿Hay algo más que pueda hacer ahora por mi Señor?

    Me la quedé mirando, me senté, llené un poco mi vacía copa de coñac y le dije:

    – Marta, para la familia, conocidos y empleados, incluso para la asistenta, serás mi madre. Delante de los demás te trataré de madre, pero cuando estemos solos o aquí en casa, tú serás la puta Marta y yo tu Señor. Serás mi esclava, y me servirás en todo y repito TODO, lo que te ordene sea lo que sea, te guste o no te guste. Tienes un bonito cuerpo, pero yo te lo iré tatuando y poniendo los piercings que sean necesarios y convenientes para decorar tu cuerpo. Por supuesto, en el rostro y cuello nada de las dos cosas.

    ++Tienes una amante, Estrella, que es además empleada nuestra. Podrá seguir siendo tu amante, pero con una condición, ¡será también mi amante y esclava! Incluso es posible que la obligue a vivir con nosotros y seamos tres: Un solo Amo y dos putas sumisas absolutas. Incluso es posible que os preñe a las dos. Sí, a ti también y así aprenderás quien es el verdadero Amo de tu casa, de tu vida, y de tu cuerpo.

    ++Y ahora puedes llamarla si lo deseas para que te cure ese puto culo y puedas hablar con ella de todo esto. No te duches ni te vistas hasta que ella te haya visto así. Yo voy a vestirme y a marcharme, tal y como tenía previsto aunque con un par de horas de retraso. Volveré sobre la 1 de la madrugada y espero estés despierta, porque antes de dormirte, tienes que decirme qué opina Estrella y antes de dormirme yo, quiero follar de nuevo ese culo, ese coño y esa boca ¿lo tienes claro?

    Y mi madre asintió con una amplia sonrisa.