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  • ¿El desconocido?

    ¿El desconocido?

    Se envaró al verla y sus sentidos se pusieron alerta. Por suerte, estaba apartado de la entrada del salón principal y una columna gigante le otorgaba privacidad, la suficiente para observarla sin ser visto. Aun así, sin querer arriesgar la profesionalidad que lo caracterizaba, se puso la máscara oscura que reposaba en su cabeza y contempló cómo se integraba entre la gente.

    Ella no llevaba antifaz ni nada que les impidiera a los demás saber quién era. Conocía lo suficiente a la señorita Arias para saber que su imagen y su reputación en el mundillo musical le importaban bien poco, pero no la creía tan descarada para entrar en una fiesta privada de aquel calibre sin tomarse la molestia de ocultarse. Se intentaba extremar la privacidad de los presentes: que no hubiera personas no conocidas o sin invitación directa, ni móviles, cámaras o incluso periodistas, pero no siempre podía controlarse.

    La contempló con deleite, como había hecho muchas veces desde la mesa de su despacho sin que ella se percatara —al menos eso pensaba— o en su imaginación mientras ella lo escuchaba con un fingido interés. Él también fingía interés y concentración al hablarle, pero había ocasiones en las que su profesionalidad se tambaleaba frente aquella muchacha joven, vital y bonita. Además, tenía un toque de descaro que parecía darte pie a más, pero, cuando avanzabas, o te creías dispuesto a hacerlo, ella frenaba de manera tajante sin que pudieras culparla. Paraba algo que, en realidad, nunca había comenzado, aunque tu imaginación te dijera que sí. Él se preguntaba si sería la calidez de aquellos ojos verdes y brillantes que tenían por costumbre mirar con fijeza y sin amilanarse.

    El hombre le dio un trago a su copa de ron y mantuvo el sabor dulce en el paladar mientras pensaba en otro manjar líquido que no era precisamente el que tenía entre las paredes ovaladas de cristal. La imagen de aquella rubia sobre su mesa, con la espalda arqueada y derramándose en su boca lo hizo dar otro trago, aunque esta vez sin deleite ninguno; con prisa y desespero. De repente, el encuentro que acababa de tener con dos mujeres le pareció poco en comparación con la imagen que su mente le otorgaba. Notó cómo se encendía y cómo su miembro se endurecía.

    Natalia Arias rio con un descaro que se oyó por encima de los susurros, y Equis —como decía llamarse aquel hombre cuando cruzaba el umbral que separaba su vida diaria de la nocturna— se centró más en ella. A pesar de que la fiesta estaba más acabada que empezada y todos bien servidos y cansados, los invitados parecieron resurgir con su llegada, contagiados por esa frescura que trasmitía. Mujeres y hombres le hablaban a sus ojos y a su boca más que a ella en sí. No los culpó. Él, desde su posición privilegiada, también la deseaba. Observó cómo se movían los labios rosados y el brillo de los ojos claros y la dureza rugió en su pantalón, pidiéndole ser liberada de nuevo. Natalia cruzó las piernas y el vestido negro de brillo se ajustó más a su estrecha cintura. La repasó entera, desde los tacones negros abrochados a los tobillos, subiendo por las piernas desnudas, hasta los pechos, cubiertos levemente por la tela. Jadeó ante su cuello largo y rodeado por un collar del mismo color que el vestido.

    Terminando su copa estaba cuando alguien lo rodeó por detrás y apoyó las manos cálidas sobre su pecho descubierto. Aún no se había abrochado la camisa. Miró hacia arriba para encontrarse con las tetas de Marta, una amiga de placeres. Esta le sonrió, dirigiendo la mirada hasta donde un segundo antes había estado la suya propia, y con un gesto de cabeza le preguntó si se apuntaban. No le dio tiempo a cuestionarse cuál era el plan, Arias se había levantado del taburete, seguida por sus interlocutores, y caminaba hacia la puerta del dormitorio principal.

    Los ojos de Equis brillaron y la respiración se le aceleró al apreciar que la niña divertida había desaparecido para dar paso a una mujer que se contoneaba en sus andares y provocaba con los ojos. Pero lo que más lo sobresaltó fue ver cómo se internaba en la habitación grupal. La oscura y morbosa habitación del anfitrión que había organizado la fiesta.

    «En unos minutos —se dijo— estará siendo el maravilloso juguete de todos esos que la acompañan».

    El pulso se le aceleró cuando Marta le dio la mano y lo animó a levantarse. No hubo palabras, pero sí una clara invitación para participar, en caso de que así lo permitieran los que habían entrado.

    En silencio, aceptó la mano, se puso de pie y caminó con lentitud, dándole tiempo al grupo de preparar la imagen que él quería ver cuando traspasara la puerta. Se pasó la lengua por los labios en un intento de humedecer lo que se había secado con solo un pensamiento y, sin meditarlo mucho más, subió el escalón que separaba la estancia principal del cuarto de los placeres.

    Y pensar que casi rechaza la invitación a la fiesta aquella noche de sábado…

    Empujó la puerta y se sumergió en la oscuridad. Solo una luz apagada y azul iluminaba la estancia —por suerte— para que las siluetas fueran visibles. La de Natalia fue todo un espectáculo para sus sentidos, mucho más de lo que su mente calenturienta hubiera imaginado. El vestido había desaparecido. Se encontraba tumbada sobre la enorme cama redonda de sábanas rojas de seda, con un conjunto de braguitas y sujetador de color negro, estrecho, sugerente, como una segunda piel. En su cuello, aún el collar. En sus pies, todavía los tacones. Las piernas, lisas y prietas, cerradas y flexionadas hacia el lado derecho, y las manos relajadas sobre el colchón, por encima de su cabeza. Se contoneaba sobre la delicada tela como si bailara. Con los ojos cerrados y la lengua mojando sus labios, realizaba movimientos pausados y delicados con la cintura. Como una serpiente que rapta. Como esa hembra que danza, a la espera del apareamiento. Como esa mujer que sabe, a pesar de su edad, bastante inferior a la de los presentes, que tiene el poder único y absoluto en la habitación. No era la cantante de rock que él conocía. No era la fiera en la que se transformaba cuando subía al escenario y se hacía con un micrófono. No, era todo eso y mucho más. Sensual, atrapante, adictiva.

    A cada lado, hombres y mujeres desnudos, todos, absolutamente todos, cubiertos con máscaras. Ella, dueña de sí misma, dueña del morbo y de la situación, descubierta, dejando claro que no le importaba ser reconocida.

    Ni Equis ni Marta fueron expulsados del lugar. Algunos presentes habían reparado en su presencia, pero tras una rápida ojeada volvieron al foco de su interés. Y es que aquel foco era un bocado demasiado apetecible.

    Marta se acercó cuando la verdadera fiesta empezó. Cuando las manos curiosas comenzaron a resbalar por la piel de seda. Cuando los primeros y pequeños gemidos de placer escaparon de la garganta de Natalia. Cuando Equis, en su dureza más absoluta, sintió la necesidad de beberse lo que quedaba de su copa y despojarse de la camisa que aún no se había abrochado tras el encuentro anterior.

    Se apoyó en la pared y esperó. Esperó a que otros saborearan sus pechos mientras acariciaban sus costados, a que tocaran sus pies a través de los zapatos y dejaran besos por sus piernas, a que la saborearan como el manjar que era, exprimiéndolo todo de ella, y a que el hilo musical de la habitación fueran susurros, gemidos y resoplidos de aquellos que, olvidándose de la mujer que presidía la cama, se mezclaban entre sí.

    Equis aguantó las horribles ganas de aliviarse. Había imaginado tantas veces cómo sería el cuerpo de aquella mujer, que ahora no se iría sin comprobarlo y habiéndose tocado en un rincón como un chiquillo.

    Soltó el vaso en un lugar seguro, se acercó a la cama y aguardó en un lateral a que el hombre y la mujer que devoraban sus pechos por encima del sujetador se saciaran. Ante su mirada feroz tras el antifaz, ambos se apartaron y le dejaron el camino libre.

    Natalia sintió el abandono de sus acompañantes y esperó paciente, regodeándose, la llegada de otros que la saborearan, pero entonces notó cómo la izaban de la cintura sin esfuerzo y la levantaban. Abrió los ojos, curiosa por el atrevimiento de su acompañante, y se sorprendió al ver lo que había detrás del antifaz dorado. Unos ojos oscuros como la noche brillaban clavados en los suyos. La traspasaban. Si no fuera porque estaba casi desnuda, hubiera jurado que querían ver más allá de su piel. El hombre tenía el pelo oscuro peinado hacia atrás, las facciones de la cara —las que llegaba a apreciar— marcadas, y un porte aparentemente trabajado.

    —Eres atrevido —le dijo, socarrona, al verse apresada entre las grandes manos que rodeaban su estrecha cintura. Provocadora, sacó la lengua y se lamió el labio superior, desde el extremo derecho hasta el izquierdo, mientras lo miraba con lascivia y le pasaba su larga uña por el pecho descubierto y duro. Aún conservaba la camisa puesta, pero estaba abierta—. Me gusta.

    Equis no se dejó amilanar con el encanto y el desparpajo de Natalia. La pegó con fuerza a su cuerpo, bajó el rostro para estar a su altura y se quedó a escasos centímetros de su boca. Muy pocos. La olió. Mezcla de frutas y alcohol, de perfume y cosméticos. Mientras, rozó la piel de su espalda y sintió el tacto suave bajo sus dedos.

    La muchacha notó el anhelo que la respiración entrecortada del hombre dejaba intuir. Sintió los dedos hincándose en su piel, incapaces de controlar el impulso, y también la dureza que se clavaba en su cintura debido a la diferencia de tamaño.

    —¿Es que no sabes hablar? —le preguntó con diversión e intentando ocultar lo que la posesión de ese hombre le había hecho sentir. No deseaba aún que se percatara de cómo sus bragas comenzaban a mojarse, y todo por la oscuridad de sus ojos fieros. Siguió con su juego, pegando mucho los labios a los del hombre, para que al hablar casi se rozaran—. ¿Es que te ha comido la lengua el gato? —No obtuvo respuesta—. La gata sí que tiene.

    Sacó la punta de su lengua con mucha delicadeza y lamió la boca del hombre con deleite. Después, bajó hasta su mentón y dejó un suave bocado ahí para continuar con su itinerario. Se desplazó por la garganta, notando cómo tragaba saliva, y descendió hasta el pecho. Una vez allí, alternó lengua, saliva y pequeños bocados hasta llegar a su pectoral derecho, donde lamió con más gozo.

    Equis supo que se recreaba con su tatuaje y la polla le palpitó con tanta furia que creyó no soportar más aquella dulce tortura. Sujetó con determinación el mentón de la cantante y la hizo subir para poder capturar su boca. Dios, cómo había fantaseado con probar aquella boca. Cómo gozó cuando sumergió su lengua fría, con sabor a ron, y chocó con la atrevida y cálida de ella. Se enredaron, furiosas. Pero rápidamente se separaron para poder morderse los labios, lamérselos y besarlos con toda la recreación que se merecían. Sabía, después de haber probado muchos, que nunca olvidaría los de Natalia Arias. Que eran adictivos. Un placer de boca, y ahora suya. Instantes, pero suya. Bien sabía él que lo efímero era exquisito.

    Endemoniado por lo que le hacía sentir dentro del pecho, la apoyó contra la pared y se pegó a ella, dispuesto a hacerla disfrutar. ¿Cuántas veces había pensado cómo sería aquella cara angelical mientras se corría? ¿Mientras se deshacía siendo suya? No podía esperar más para comprobarlo. Con una mano le tocó los pechos, aún fuera del sujetador, y la otra la bajó hasta sus bragas. Pensaba apartarlas, no obstante, prefirió disfrutar un poco más del momento, así que dejó que ambas manos descendieran y él lo hizo con ellas. Metió los dedos entre la tela y las bajó despacio, muy despacio, mientras dejaba ante sí la vista de la tentación.

    Los ojos le brillaron tras la máscara al comprobar esa rajita cuidada que, justo encima, lucía una porción de vello recortado y trabajado, dejando libre todo lo que él iba a comerse en segundos pero dándole un toque erótico y diferente. Apetitoso, muy apetitoso. Miró hacia arriba y la vio sonreír, como si aquel descubrimiento llevara un mensaje ilícito para ambos. Pero no, no lo había reconocido. Para ella seguía siendo un desconocido enmascarado en una fiesta privada más donde disfrutaría como con cualquier otro. Para él era mucho más.

    Al borde del colapso por tantas sensaciones mezcladas, se dejó llevar y sujetó aquella pequeña porción de vello. Tiró de ella hacia arriba, arrancando un gemido de Natalia, y hundió su lengua en la rajita cerrada, consiguiendo abrirla y, con ello, dejando ver sus labios internos y mojados, y el delicioso clítoris, el cual lamió con desespero. Completamente entregado, se restregó, impregnándose de su humedad, de su olor, de su sabor. De toda ella.

    Se levantó como un león enjaulado y la besó para compartir su esencia. Ella lo recibió gustoso, lamiendo el mentón masculino, empapado de su propio placer.

    Equis apoyó la palma de su mano sobre el coño que acababa de chupar y la movió frenético, consiguiendo que Arias abriera los ojos de la impresión y del gusto. Masajeó y masajeó con la fuerza exacta para no hacerle daño, sin parar de mirarla y sujetando su menudo cuerpo con la mano libre para que no se tambaleara. Cuando supo por sus ojos verdes y nublados que estaba a punto de correrse, hundió dos dedos en ella, justo en el principio de su cavidad, y los movió con maestría, tocando ahí donde debía tocar. Supo que solo tardaría segundos en derramarse sobre él.

    La muchacha tembló en sus manos y bajo su mandato. Gimió muy fuerte. Tanto, que la música resonó en sus oídos y se grabó en su memoria para los restos. Era consciente, desde ya, que aquellos gemidos celestiales serían un recuerdo al que recurrir en muchas ocasiones.

    No había parado de mirarla ni un segundo. Ni uno solo. Quedándose con todo: su expresión, los jadeos, la sorpresa, el brillo de los ojos, la boca entreabierta, la respiración entrecortada… Todo.

    —Dios —exclamó Natalia, exhausta de un solo orgasmo—. Joder.

    Equis alzó la mano, empapada de su placer, y se la ofreció para que la chupara. Ella admiró los pequeños tatuajes que tenía en tres de sus dedos, en las yemas. Después los chupó sin apartarle la mirada a aquel viril hombre que, por algún motivo que no llegaba a comprender, le estaba dando un sexo mucho más efusivo del que solía darle cualquier desconocido. Mientras lo lamía, notó cómo se colocaba un preservativo de un movimiento. Si no recordaba mal, aquel tipo no se había desprendido ni de los pantalones. Miró hacia abajo. Efectivamente, solo había sacado su miembro duro, grande y preparado.

    Sin que se lo esperara, le alzó una pierna y la empaló. No podía recrearse más. Quería, pero no podía. Estaba deseoso por sentir cómo le atrapaba la polla con su interior. Así lo hizo, y sentirla fue una de las mejores experiencias de su vida. Caliente, estrecha y muy segura de lo que hacía. Hincó los dedos en su cintura un poco más, dejando evidencia de su deseo, y le mordisqueó el cuerpo, el rostro y los labios mientras se la follaba como la bestia enjaulada en la que se había convertido. Natalia, encantada, le pidió entre jadeos entrecortados que no parara, que no parara, que no parara.

    Con un gruñido final se corrió en su interior, seguro de la protección, y salió con rapidez para mirarla una sola vez a los ojos verdes antes de guardarse el falo en el pantalón sin desprenderse del preservativo y marcharse con esa rapidez que se aleja un hombre arrepentido.

    No se había percatado, pero muchos de aquella sala habían estado observando la escena maravillados. Era como si la estancia se hubiera impregnado del necesitado deseo de aquel tipo que unos conocían y otros tantos no.

    Natalia, jadeante, lo vio desaparecer. Contempló cómo caminaba con pasos firmes, abría con furia y cerraba de un portazo. Una extraña sensación seguía siendo dueña de su interior, como si algo la uniera a aquel hombre, algo que se escapaba de su entendimiento. Pero la sensación desapareció con la misma velocidad con la que otros cuerpos la buscaron.

    ***

    Su móvil sonó. Lo buscó a tientas sobre la mesita mientras mascullaba un par de insultos. ¿Quién cojones llamaba a aquellas horas?

    Tras la noticia, se vistió con toda la rapidez posible, cogió lo necesario y salió de casa. No sin antes soltar un improperio mientras pegaba un portazo. ¿A quién se le ocurría meterse en un lío de tal calibre y encima con una periodista? A ella, solo a ella. Inevitablemente, pasara lo que pasase, aquel caso sería mediático.

    Natalia lo vio llegar y suspiró aliviada. ¿Cuántas horas llevaba allí metida? Ni lo sabía. Solo recordaba salir de aquella villa privada, encontrarse con una paparazzi y discutir con ella para que dejara de grabarla y de preguntar. Por una vez, por unas horas, por un día. Tranquilidad, solo quería tranquilidad. Vivir sin ser perseguida, juzgada o cuestionada. Después, como una bestia, los golpes que le había dado por haber seguido grabando. La periodista en el suelo. La policía llegando. Las esposas. El calabozo. Frío. Resaca.

    Por suerte, su abogado había llegado para sacarla de allí, como había tenido que hacer en algunas ocasiones. Demasiadas, quizá.

    Se levantó, entusiasmada, y se pegó a la reja mientras su abogado realizaba los trámites correspondientes con el policía de guardia. La miró con el tono de reproche que solía hacerlo, mezclando la burla con el cansancio, y ella puso cara de niña buena. Durán le dio las gracias al policía, cogió su maletín del suelo y anduvo junto a él hasta la reja que estaba a punto de liberar a Natalia Arias. Entonces, la mirada de ambos cambió.

    Él estaba imaginándola en otra situación, con las esposas puestas.

    Ella acababa de descubrir las pequeñas notas musicales tatuadas en tres de sus dedos. Esos mismos dedos que había chupado horas antes, impregnados de su propio sabor.

  • Héctor de abogado a amante (2/3)

    Héctor de abogado a amante (2/3)

    Mi abogado un gran amigo y algo más…

    Bueno seguimos con el relato que ya los he tenido un poco abandonados.

    Nos seguimos hablando por teléfono y por Whatsapp, a fin de cuentas es mi abogado!

    Todos los días era un mensajito de:

    -Hola guapísima

    -Hola guapetón

    Cuando hablábamos siempre me decía que cuando nos veíamos de nuevo, total que le acelere una ida a comer, paso por mi a mi oficina, en su flamante Mercedes Maybach clase S blanco con interiores color camello, siempre impecable, traía un traje azul, camisa blanca y corbata roja, olía delicioso, Armani como siempre, yo traía un vestido azul BCBG hasta medio muslo, más corto de los que acostumbro y mi saco blanco a juego, zapatos dorados, mi Rolex y una cadena Cartier que me encanta con ese vestido.

    Al parecer desde que nos vimos las pupilas se nos dilataron, y sonreímos como estúpidos!

    Me abrió la puerta del auto y me subí con cuidado para no enseñar con el vestido mi ropa interior, en cuanto entro en el auto comenzó a besarme, tiene la boca grande así que siempre siento que me va a devorar media cara, pero besa muy bien, de esos besos apasionados, necesitado, prácticamente estaba la mitad de su cuerpo sobre mi, puso su mano en mi rodilla y empezó a subirla así que se la tomé con la mía y paré su avance.

    -Ya vámonos que nos va a ver alguien

    -Sí, es que te ves tan sexy que no puedo resistirme

    Avanzamos y fuimos platicando de cosas de la vida, chistes, política y las jocosidades de nuestros respectivos y excéntricos clientes.

    Comimos y todo fue de lo más normal pero cada que detenía el coche en el trayecto me devoraba a besos, y no paraba de adularme, yo solo podía decirle:

    -Agradezco el cumplido Héctor

    El solo reía diciendo que soy demasiado educada, que siempre me imaginó algo más alocada.

    En la comida de comportó me daba no sé qué encontrarnos con alguien, pero pudimos hablar del caso y de las estrategias.

    También se desvió el tema y empezó a preguntarme sobre mis películas favoritas, música, amigos, sobre mis locuras en la universidad, mis novios y soltó la pregunta del millón!

    -Como ha sido el sexo más fantástico que has tenido?

    Wow sinceramente me imaginé que preguntaría, más que nada para saber que me gusta y lo más probable para complacerme y lograr una segunda cita.

    Total que se calentó la plática y hablando

    Por mi salí la verdad ya algo húmeda del restaurant, y él estaba con las mejillas rojas!

    Desde que nos subimos al coche no paramos de besarnos pensé que íbamos a chocar, el propuso ir a algún hotel más que nada por el tema de no encontrarnos a nadie y que nadie nos vea o escuchen lo que platicamos, besarnos con libertad y lo que sea. Le comenté que no sería una gran idea ya que yo estaba en mis días, pero él dijo que a él no le importaba.

    -En serio no te molesta que todo quede como si alguien hubiese sido asesinado?

    -A ti te molesta?

    -No, en realidad es más placentero durante el periodo, todo está más sensible

    Así que nos fuimos a un Hotel Boutique ya saben de esos que están de moda y están decorados increíbles.

    Llegamos y pedimos algo de beber nos quitamos los sacos y para mi sorpresa es de los que dobla y cuelga la ropa!

    Ay no obsesivo-compulsivo (pensé) ya sabía que aparte de estar casado tenía que tener algo psicológico, que suerte la mía!

    Nos sentamos en la cama y seguimos platicando y riendo a carcajadas la verdad que nos llevamos de maravilla, pero la vida no es muy equilibrada, yo con novio viviendo en un departamento que me dio en polanco para vernos más seguido, todo en mi relación súper bien pero el sexo más mediocre e insatisfactorio que he tenido en mi vida, parece que no se puede tener todo y simplemente ser feliz, ahí estaba yo, comprometida en un hotel de lujo con mi sexy abogado pero por perfecto que pareciese a fin de cuentas Héctor es casado y eso me conflictúa mucho; aunque ya no sea feliz en su matrimonio todo marcha bien solo que también el sexo es un asco en su matrimonio, era como ver mi futuro!

    Total que de las risas pasamos a besarnos y en un segundo ya le había quitado la corbata, las mancuernas habían volado no sé a dónde, y el cierre de mi vestido estaba ya a media espalda, para mi sorpresa él se levantó, se desvistió y comenzó a colgar su camisa y su pantalón, recogió la corbata y me dijo que si le daba mi vestido lo colgaría para que no se arrugara!

    En serio en medio de la calentura está pensando en si se arruga la ropa? Que loco!

    En fin me quite el vestido y se lo di, ya que toda la ropa de vestir estaba colgada a la perfección en el closet, regresó a la cama se sentó y dijo:

    -En qué estábamos?

    Santo cielo tengo tino para los locos! Sexys pero locos!

    Me senté sobre él, y comencé a besarlo tenía tanto tiempo de no tener sexo que si cuelga la ropa o no; me valía, me encanta, es sexy, alto, varonil, inteligente, se viste muy bien, siempre huele delicioso, es educado, y un hombre poderoso, tiene todo lo que me gusta, si dobla o cuelga la ropa ya es lo de menos.

    Besamos cada parte de nuestros cuerpos, mi ropa interior salió volando en un segundo, y sus bóxers también; admiro la velocidad con la que logró la erección, apenas lo besé y ya estaba listo! Cuando los bóxers cayeron pude ver que todo era proporcional, buen tamaño y buen grosor, lindo, circuncidado, rosa y listo para mi.

    Me puso acostada en la cama y empezó a besarme los pechos y sin decir más metió sus dedos en mi, que bueno que tiene manos grandes porque es una gran ventaja llegan Justo al lugar que me hace ver estrellas.

    -Estás muy húmeda

    -Igual que tú

    -Cierto! Es que me encantas desde el primer día que te vi

    -a mi también me encantas

    Bajó y puso su boca entre mis piernas, Dios! Tenía tanto que no me daban placer con la boca, y lo hacía de maravilla, me besaba y lamina mientras sus dedos iban y venían dentro de mi.

    No pude soportar mucho, lo senté en la cama, y me senté en él, no tuve ni que acomodarlo entró de un tirón, pude sentir como me llenaba por completo y al unísono soltamos un gemido de placer, fue genial, mejor de lo que me imaginé; estuve sobre de él un muy buen rato pensé que no aguantaría pero llegue al orgasmo, jadeaba con la boca abierta Justo en su boca no podía besarlo ni pensar en nada más solo sentir sus gemidos y él podía sentir los míos, ambos con los labios juntos pero la boca abierta jadeando sin parar.

    Después de que llegué, me abrazo y me beso tiernamente, me puso boca abajo, me levanto de la cadera y empezó a penetrarme, le tocaba a él llegar al orgasmo…

    -Me encanta tu trasero es precioso!

    Tardo un buen rato tomándome en esa posición hasta que eyaculó fuera jadeaba como perro.

    Se acostó junto a mi, y me abrazó llenándome de besos en el cuello y en la espalda.

    -Té gustó?

    -Bromeas? Estuvo genial no?

    -Sí, increíble!

    Después lo hicimos de nuevo unas 3 veces más, en las 3 me vine de nuevo, es de esos hombres que están diseñados para llegar al punto dentro de mi que me hace explotar de placer, él también tuvo sus orgasmos nadie le quedó a deber a nadie nada el marcador fue un empate!

    -Vaya no estás cansada?

    -Nop, pero creo que tú si

    -Ahora entiendo eso que decías que te encanta tener sexo como si fuera maratón que energía tienes

    -Sí, ya sé pero estoy súper feliz 4 orgasmos vaya que eres bueno!

    Nos reímos sin parar, nos besamos, platicamos de mil cosas más, hasta que ya se hizo tarde, nos vestimos y nos fuimos, me paso a dejar a mi oficina ya que mi coche seguía ahí, y tenía que regresar a mi aburrida e insatisfactoria vida, pero eso si; ese día regresaría con una sonrisa de oreja a oreja y lo mejor es que sería la primera vez que llegaría a casa sin ganas de tener sexo con el señor que se medio infarta a medio palo y pierde la erección.

    Ya les contaré la tercer parte…

  • Tras bambalinas (Parte 4)

    Tras bambalinas (Parte 4)

    Capítulo 4. El carnaval del deseo y la decisión de Serena.

    Mientras tanto y de vuelta en Hoenn Serena y Anthony finalmente salían de Pueblo Rubello, ambos jóvenes caminaban por el pequeño pueblo y su destino final era llegar a Ciudad Slateport, en donde la chica participaría en el Gran Festival.

    Pero como aún faltaban dos semanas para el evento diera comienzo, ambos decidieron dirigirse hacia Ciudad Licovely, en donde no solo tomarían un ferry que los dejaría directamente en su destino, sino que Serena por fin podría visitar el Centro Comercial más famoso de Hoenn.

    La vestimenta de Serena era prácticamente igual a la de costumbre con la excepción de que ya no llevaba consigo el listón de color azul que Ash le había regalado en Kalos. Al darse cuenta de que perdió aquel regalo ella se entristeció un poco, pero en cuando Anthony le ofreció su mano ese pequeño detalle dejo de importarle y con gusto tomo la mano del chico para comenzar a caminar juntos.

    Fue cerca del final del pueblo cuando el joven de cabello negro se detuvo frente a una tienda y amablemente le pidió que lo esperara afuera, a lo que ella accedió y después de unos minutos el salió de la tienda con un pequeño paquete en sus manos.

    —Serena, note que estabas un poco triste porque perdiste tu listón y no me gusta verte así, por eso quiero darte esto —dijo mientras le entregaba el paquete que había comprado, el cual resultó ser un listón similar al que tenía la chica, con la diferencia de que este era de un llamativo color rojo.

    Al ver aquel obsequio los bellos ojos azules de la chica se iluminaron y una adorable expresión de felicidad apareció en su rostro, y como podía no sentirse feliz si a diferencia de Ash aquél guapo chico estaba totalmente al pendiente de ella y la prueba de eso era que se había tomado la molestia de darle ese regalo, por lo que ella se sonrojo por completo mientras aceptaba el presente.

    — ¡Es precioso! Gracias Anthony, por ser tan bueno conmigo. ¡Te juro que nunca perderé este listón, será un símbolo de nuestro vínculo! —comentó la performer antes de darle un emotivo abrazo y depositar un beso en la mejilla del pelinegro, muy cerca de sus labios.

    Ante esa repentina acción Anthony no pudo evitar sonrojarse, pero rápidamente recupero la compostura y le sonrió antes de tomarla una vez más de la mano para continuar con su viaje, todo mientras él pensaba alegremente “Todo va según lo planeado, ahora Serena no solo no podrá saber que yo destruí su precioso regalo sino que ahora tendrá algo que la ate a mí en lugar de a ese tal Ash”.

    Así que tras algunas horas de caminata fue cuando la pareja se detuvo en un prado para descansar un poco, en donde Serena no perdió el tiempo y se dispuso a cortar un trozo de su nuevo listón para colocarlo cerca de su cuello, además de sacar a sus pokémon para presentarles a su nuevo acompañante.

    En un principio los pokémon de Serena estaban muy sorprendidos por la presencia de aquel chico y lo miraban con desconfianza, especialmente Pancham, pero el hecho de ver a su entrenadora tan feliz mientras preparaba el almuerzo y que después de un breve cruce de miradas entre Braixen y Sylveon con el Fennekin de Anthony sus 2 compañeras quedarán completamente fascinadas con el tipo Fuego, al panda no le quedó otra opción más que confiar en él.

    Después del almuerzo y que la performer le pidiera a Anthony que viera su entrenamiento para darle su opinión fue cuando los chicos levantaron su campamento para proseguir con el viaje y esa fue su rutina durante los siguientes días.

    En los cuales el interés que Serena tenia hacia su nuevo compañero era más que evidente, ya que ella no solo se tardaba cada vez más tiempo en arreglarse durante las mañanas, sino que también había adoptado una actitud bastante dulce y un tanto coqueta con Anthony, lo cual sorprendió bastante a los pokémon de la chica y complacía bastante al chico.

    Sin embargo esos no eran los únicos cambios en el comportamiento de la performer, ya que el lado más sensual y ardiente de Serena también había despertado. Por lo que la única forma en que la chica podía mantenerlo a raya era masturbándose al despertar y antes de irse a dormir, todo mientras pensaba en Anthony, el causante de todas esas extrañas y placenteras sensaciones.

    — ¡Oh si, Anthony! ¡Fóllame así, mi Amo! ¡Tu obediente esclava está lista para ser tuya! —gimió Serena de forma dulce mientras que los dedos de su mano derecha se adentraban con desesperación su descubierto coñito, ya que había bajado el short que usaba como pijama hasta la altura de sus rodillas y desde su primer encuentro con Anthony había dejado de usar ropa interior a la hora de dormir, mientras su mano izquierda acariciaba sus cada vez más excitados pechos, por lo que no era raro que la chica no tardará mucho en llegar al orgasmo.

    “En verdad eres una pervertida, Serena… Mira que imaginarte como una cachonda y obediente esclava y a Anthony como tú Amo” se reprochó la chica, mientras se relamía los labios de forma sensual, tras recuperarse un poco y volver a acomodar su pijama en su lugar antes de acomodarse en su saco de dormir.

    Aunque en realidad ella no sé sentía ni un poco culpable, sino todo lo contrario. Ya que la idea de imaginarse como la esclava de Anthony no sólo la excitaba bastante, sino que incluso le parecia correcta, por lo que con una gran sonrisa en su rostro ella decidió irse a dormir, siendo cada vez más consiente de los crecientes sentimientos que tenía hacia su nuevo compañero y deseando que algún día la fantasía que acababa de tener se volviera realidad…

    Fue al día siguiente, después de tres dias de viaje y un poco antes del atardecer, cuando la pareja finalmente llegó a Ciudad Fortree. La cual presentaba un alegre y festivo ambiente, ya que en esos momentos sus pobladores estaban celebrando el famoso Carnaval Anual de la Pluma, sumado a que la temática de este año eran los disfraces pokémon.

    —Oye Serena ¿Te parece si tenemos una cita mientras disfrutamos del carnaval? —preguntó Anthony con seguridad, la cual sólo aumentó al ver que la chica aceptó de inmediato con una gran sonrisa, por lo que se dirigieron hacia al Centro Pokémon, en dónde pidieron una habitación y subieron a dejar sus cosas.

    —Serena te veré en el lobby en una hora, quiero ir a conseguir un disfraz —anunció el chico ante la sorpresa de Serena, quien estaba a punto de decirle que ella podría hacerle uno, pero él se acercó y le susurró al oído —No te preocupes por eso, tú sólo concéntrate en verte aún más hermosa de lo que ya eres. ¿De acuerdo? —antes de darle un beso en la comisura de sus labios.

    —Sí, Anthony. Si es lo que deseas, así lo haré —respondió la chica con una nota de sumisión y felicidad en su voz mientras él salía de la habitación bastante complacido.

    De forma que en cuanto la puerta se cerró la chica se sintió libre de expresar lo feliz que estaba por lo que acababa de suceder, ya que su rostro se sonrojo de forma adorable mientras que con ilusión ella comenzó a tocar el lugar en donde recibió aquel beso, y tras perderse en sus pensamientos por unos momentos ella se apresuró a sacar su mochila en busca de algo que ponerse.

    El único pensamiento que en esos momentos había en la mente de Serena era que debía verse muy hermosa para aquél chico, el chico del que estaba perdidamente enamorada, y dejarlo muy sorprendido. Razón por la que sus crecientes sentimientos hacia Anthony junto con la imperiosa necesidad que ella tenia por complacerlo hacia que para ella aquellas palabras se convirtieran en una orden que ella debía cumplir.

    De forma que una hora después, Anthony se encontrara en la recepción del Centro Pokémon esperando pacientemente a su bella cita, y fue cuando vio a una hermosa chica bajar por la escalera y esta se acercó a él, dejándolo totalmente asombrado: Serena estaba vestida con un disfraz de Florges, el suave vestido verde se ajustaba a la perfección al cuerpo de la chica acentuando aún más sus deliciosas curvas, además de tener unas aberturas que mostraban sus delicadas piernas, junto con unas zapatillas del mismo color que complementaban el sexy atuendo, y la parte superior del vestido era de color negro el cual hacia resaltar aún más los preciosos pechos de la joven.

    —¿Te gusta cómo me veo, Anthony? —preguntó Serena nerviosamente, mientras un suave pero adorable rubor adornaba sus mejillas y sin notarlo ella puso un dedo en su boca, lo cual la hacía ver aún más sexy.

    —Me encanta, Serena. Te ves preciosa. ¿Y a ti te gusta mi disfraz? —preguntó él con confianza y dando una ligera vuelta para la chica.

    —Te queda muy bien, mi ardiente Charizard —contestó la chica de manera coqueta y acercándose a él para tomar nota de como el ajustado disfraz del inicial de tipo Fuego de la región Kanto se ajustaba a su musculoso cuerpo, dándole un aire rudo y varonil que le encantaba.

    —Entonces ya podemos irnos ¿Verdad, guapo? —preguntó ella con dulzura mientras le extendía su brazo.

    —Por supuesto, preciosa. Hay que divertirnos en grande —exclamó Anthony y sin dudarlo acepto el brazo de la performer mientras tomaba su delicada mano y posó sus labios en ella, dejándola muy complacida, antes de salir del Centro Pokémon tomados de la mano.

    Así que ambos jóvenes se pasaron la noche divirtiéndose en las diferentes atracciones del carnaval, en donde obviamente la pareja llamo la atención de todo el mundo, principalmente por la apariencia de Serena, la cual atraía las miradas de la gente causando envidia entre las chicas y deseo en los hombres.

    Pero al notar aquellas miradas Anthony tomó a la chica por la cintura, dando a entender que esa hermosa chica era su acompañante y ella sólo sonreía feliz de pasar esos momentos con él. Hasta que llegaron a la que era la principal atracción del carnaval: Volar en un Scarmory gigante.

    —No estoy muy segura de querer hacer esto, Anthony —comentó la chica un poco asustada al ver lo alto que llegaba la gente en el lomo del ave metálica.

    —Tranquila, Serena. Esto es muy seguro y se ve bastante divertido, aunque si lo deseas podemos ir a otra atracción —comentó él sin darse cuenta de la lucha interna que sus palabras estaban causando en la chica.

    Ya que Serena en verdad no quería volar en esa ave, sin embargo Anthony parecía estar muy emocionado por intentarlo, por lo que sus propios deseos y la imperiosa necesidad que sentía de hacer complacer al chico estaban chocando entre sí, hasta que…

    —No hace falta, Anthony… Y-yo quiero intentarlo… Aunque yo… le tengo miedo a las alturas —confesó ella en voz baja y aferrándose a su brazo de forma adorable, lo cual hizo sonreír al chico.

    —Debiste decirme eso antes, Serena —comentó el chico con ternura mientras tocaba su sonrojado rostro —Pero no te preocupes, encontraré la forma de que ambos podamos subir y que tú te sientas segura, mi linda Florges.

    Así que el joven decidió ir un momento con la líder de gimnasio de la ciudad, quien era la encargada de monitorear la atracción, y después de unos minutos regreso con Serena con una sonrisa radiante.

    —Todo está resuelto, linda. Ya que Wionna me permitió subir contigo y de esa forma hacerte sentir segura —exclamó Anthony con una sonrisa traviesa que ella no tardó en corresponderle.

    —En verdad eres el mejor chico que podría pedir, Anthony —dijo Serena sumamente agradecida por aquel gesto y abrazando con fuerza su brazo antes de besarlo en la mejilla, de forma que ambos jóvenes esperaron con ansias su turno.

    Y cuando esté finalmente llegó Anthony fue el primero en subir, todo para tenderle su mano y facilitar que ella subiera, dejándola al frente mientras él colocaba sus manos en su cintura para darle seguridad, y con gentiliza acercaba su cuerpo al de ella.

    De forma que cuando el ave de acero despegó, él se acercó aún más a ella hasta sentir su trasero mientras que sus manos comenzaban a recorrer los suaves muslos de la chica y sin previo aviso comenzó a besar su delicado cuello, sacándole algunos gemidos de placer a Serena, quién se olvidó por completo de su miedo a las alturas y cerró los ojos para disfrutar del tratamiento que su acompañante le estaba dando, pero al notar que el ave comenzaba a descender él decidió detenerse.

    Una vez en el suelo él le ayudó a bajar, a lo que ella acepto, Serena aún estaba muy ruborizada por lo que ocurrió arriba y él la miraba un poco preocupado esperando su reacción. Por lo que cuando la chica por fin recupero el habla y su color se puso frente a él con una tierna sonrisa: Ese era el momento de hacer lo que ella había deseado hacer desde que conoció a Anthony.

    —Muchas gracias por subir conmigo, Anthony —respondió ella antes de cerrar sus ojos y en un arranque de valor darle un apasionado beso en los labios, el cual el correspondió de inmediato, cuando se separaron ambos tenían la cara completamente roja pero también una gran sonrisa.

    —Serena, yo… Ya no puedo ocultarlo más, tú me encantas como no tienes idea y quisiera saber ¿Si tú… serias mi novia? —en cuando el chico dijo esas palabras los ojos de Serena se iluminaron y ella no tardó en lanzarse a sus brazos para besarlo de nuevo

    — ¡Anthony tú también me gustas mucho! ¡Y si quiero! ¡Quiero ser tu novia, quiero ser tuya! —exclamó ella alegremente y una vez aclarado ese punto los ahora novios se besaban sin ningún pudor, ella ponía sus brazos en el cuello de Anthony y él ponía sus manos en la cintura de Serena, cada beso los dejaba con la necesidad de más, hasta que se detuvieron para recuperar el aliento.

    —Anthony, sobre lo que me estabas haciendo allá arriba, bueno yo… eto… m-me gustaría q-que l-lo terminaras —pidió la performer con un poco de timidez pero sin ser capaz de ocultar lo excitada y deseosa que estaba.

    —Estaré encantado preciosa, pero no crees que deberíamos volver a nuestra habitación primero —afirmó Anthony con una sonrisa de confianza, por lo que ella asintió, y rápidamente tomó su mano para comenzar a correr hacia el Centro Pokémon.

    Después de unos minutos ambos llegaron a la habitación, algo cansados por tanto correr pero muy felices. Así que después de cerrar la puerta ambos comenzaron a besarse con pasión cayendo sobre la primera cama de la habitación, él estaba sobre ella y tal como ella se lo pidió el continuó en donde se quedó: besando suavemente su delicado cuello y aprovechando las aberturas de su vestido para tocar sus suaves muslos.

    Serena gemía de placer mientras se daba una vuelta en la cama, quedando sobre el chico y comenzó a desabrochar con ansiedad el disfraz de su novio, revelando su fuerte y marcado abdomen lo que la dejo sin palabras, pero el chico no se quedaba atrás ya que el estaba pasando sus manos por las piernas de la performer levantando poco a poco su vestido, hasta llegar a su bien desarrollado trasero el cuál acarició muy lentamente, ya que la ropa íntima de Serena lo permitía al tratarse de una tanga de encaje negra con detalles rojos, dándole algunas nalgadas o unos pellizcos ocasionales que excitaban aún más a la chica.

    Anthony por su parte subía cada vez más el vestido y su pareja entendiendo lo que él pretendía se levantó para deshacerse de su disfraz, quedándose sólo en ropa interior, mientras que el hacía lo mismo. Ambos amantes se miraban con deseo, hasta que sus bocas nuevamente se unieron en un suave beso que rápidamente subió de tono volviéndose un lujurioso beso estilo Kalos, donde sus lenguas bailaban con frenesí.

    El recorría la espalda de la performer con sus manos, haciéndola temblar, hasta que por fin encontró lo que buscaba: el broche de aquel fino sujetador de encaje negro con detalles rojos, y miro por un momento a su pareja quién le sonrió tiernamente y asintió, antes de desabrochar aquella prenda y enviarla lejos para dejar libres los pechos de Serena.

    Mientras tanto ella había estado recorriendo el fuerte abdomen del chico con mucha suavidad usando sus hábiles dedos, como queriendo comprobar que aquella vista era real, bajando hacia su excitada entrepierna hasta que encontró el borde de sus bóxer y comenzó a bajarlos con desesperación.

    “Es más grande de lo que pensé” pensó la emocionada chica al ver el la erecta verga del chico, ya que en su vida jamás había visto algo tan hermoso y la idea de tener aquel miembro dentro de ella la excitaba mucho, tanto, que y sin darse cuenta comenzó a llevar una de sus manos a su entrepierna para comenzar a tocarse.

    Anthony complacido por la expresión de su novia decidió ayudarla a masturbarse un poco, de forma que sus manos descendían hacia el trasero de la chica para tocarlo mientras hundía su rostro entre aquellos suculentos melones. Las caricias propias y ajenas que la chica estaba recibiendo en su zona intima junto con los suaves besos y lamidas que sentía en sus pechos la estaban excitando a un punto que jamás imagino. Un punto en dónde perdió el poco pudor que aún le quedaba y en donde una parte de su mente le recordaba que ella era una esclava enamorada, que la obediencia era placer y que ella adoraba obedecer.

    —Métemela, A-amo Anthony ¡Por favor meta su gran polla en mi coño y hágame el amor! ¡Lo necesito tanto! —suplicó Serena de forma increíblemente sensual, ya que su linda voz destilaba amor y lujuria, dejando totalmente sorprendido al chico por el hecho de que ella comenzaba a reconocerlo como su Amo de manera consciente.

    Por lo que no era raro que una sonrisa de triunfo aparecería en el rostro del chico, quien con mucha delicadeza comenzó a quitar la fina y empapada prenda que resguardaba la intimidad de Serena, observando por un momento una vista que le fascinó: Ya que los labios íntimos de la joven palpitaban a la vez que su excitado clítoris se ponía totalmente erecto.

    Así que el chico lentamente acercó su erecto miembro a la intimidad de su chica, rozándola con la punta para estimularla aún más, hasta que con mucho cuidado comenzó a meter su verga en aquel celestial coño, hasta sentir una barrera que le impedía el paso.

    Instintivamente él miro el sonrojado rostro de su excitada pareja, aquellos hermosos ojos azules que ahora estaban adornados con el brillo de la lujuria y la pasión, quién le sonreía antes de abrir sus sensuales labios para decir —ESTOY LISTA PARA SER SUYA, MI AMO ¡POR FAVOR, TOMÉ MI VIRGINIDAD Y HÁGAME SU MUJER! —al escuchar esas palabras Anthony asintió antes de dar un fuerte tirón y aquella resistencia desapareció para siempre.

    El leve grito de dolor que Serena soltó al dejar de ser virgen fue inmediatamente ahogado por los dulces besos con los que Anthony llenaba su rostro mientras que sus pechos eran manoseados por las manos de su amado, por lo que al poco tiempo el dolor desapareció y fue ella quien comenzó a cabalgar al chico con sensualidad, como si de un Rhyhorn se tratase, mientras que el bajaba sus manos siguiendo la delicada curva de su cintura hasta llegar a sus glúteos, los cuales masajeo sin reparo.

    —SIGA ASÍ, MI AMO ¡DEME MAS DURO, MÁS RICO! —gritó la excitada chica bajando su cuerpo con mayor fuerza y rapidez obligándolo a sujetar sus glúteos con mayor firmeza, durante varios minutos de embriagante placer ambos amantes continuaron moviéndose con frenesí hasta que el tan ansiado orgasmo por fin llegó.

    — ¡SE-SERENA, MI AMOR! ¡VOY A CORRERME SERENA! —exclamó el chico, quién ya no era capaz de contenerse y por un breve instante intento separarse de su amante pero ella lo impidió.

    —YO TAMBIÉN, AMO ANTHONY, POR FAVOR CÓRRASE CONMIGO ¡CÓRRASE DENTRO DE MÍ Y LLÉNEME CON SU SEMEN! —suplicó Serena antes de soltar un erótico grito en señal de que había alcanzado el orgasmo, el placer que nunca antes había sentido recorría todo su cuerpo haciéndolo estremecer, mientras la cálida semilla de su amado llenaba por completo su vagina, ambos se sonrieron y después de un último beso, la exhausta chica se desplomó en el pecho de su novio.

    —A-amo An-Anthony, e-eso fue ma-maravilloso, muchas gra-gracias por to-tomar mi virginidad y enseñarme lo rico que es el sexo —susurró la chica mirándolo con dulzura antes de caer dormida por el placentero esfuerzo realizado.

    El la envolvió en sus brazos y tomó una sábana para cubrirlos a ambos, mientras reflexionaba sobre su misión y lo que acababa de suceder. Serena, la bella chica que ahora dormía con una sonrisa tranquila en su pecho; Aquella chica que comenzó siendo su objetivo, solo una misión más, y que ahora lo había hecho cometer el error en el que nunca debía caer alguien de su profesión: El se había enamorado.

    ¿Y quien podría culparlo? Ya que solo un idiota de proporciones legendarias podría no enamorarse de ese rostro angelical, de ese cuerpo de diosa y de toda la bondad, la inocencia y la ternura que había en esa chica.

    Fue entonces cuando Anthony vio pasar frente a él todas las posibles consecuencias de sus acciones y decidió que el no compartiría a Serena con nadie más, el no dejaría que Palermo la convirtiera en un juguete más de su colección y que la desechara cuando se cansara de ella. Fue ahí cuando el chico tomó una decisión que sólo en sus sueños más descabellados era capaz de aceptar: El encontraría la forma de salvar a Serena y de derrocar a la bruja de su tía.

    Y con ese pensamiento en su mente finalmente el tambien fue cayendo dormido, abrazando a la hermosa chica que ya dormía en su pecho, no sin antes tomar una sábana para cubrirla y depositar un suave beso en su frente.

    Al día siguiente Serena comenzó a abrir sus ojos y notó que estaba desnuda sobre el pecho de Anthony, quién también dormía desnudo, mientras que los recuerdos de todo lo ocurrido durante la noche pasada venían a su memoria, formando una gran sonrisa en su rostro y comenzó a llamar a su novio para despertarlo.

    —Bu…buenos días Serena —contestó el chico, aún adormilado, algunos minutos después.

    —Buenos días, Amo Anthony —saludó ella con una radiante sonrisa y con un sensual tono de voz que mezclaba amor, lujuria y sumisión.

    —Se-serena ¿Porque me llamas así? —preguntó el chico, no porque le molestara sino porque aún no lo creía posible, debido a que pensaba que el que Serena lo hubiera llamado Amo la noche anterior fue producto de la excitación del momento.

    —Bueno… Es algo muy complicado de explicar, ya que ni yo misma lo entiendo bien —respondió la performer con un poco de timidez y sonrojandose bastante antes de tomar un respiro, después del cual una sonrisa apareció en su rostro y su linda voz se volvía más segura y decidida.

    —Mientras teníamos sexo, yo finalmente pude ser honesta conmigo misma y comprendí lo que en verdad quiero… Anthony, a partir de ahora yo quiero ser tuya en todo sentido, quiero ser mucho más que tu amiga o tu novia, yo… ¡También quiero ser tu esclava y obedecerte en todo! —al principio la performer se asustó en cuando vio que el chico no tenía reacción alguna ante su declaración, pero lo que ella no sabía era que Anthony estaba eufórico, ya que aquella hermosa chica finalmente era suya, totalmente suya.

    — ¿Estas completamente segura de lo que dices, Serena? —preguntó Anthony con la intención de probar su nueva determinación, ya que a una parte de él aún le costaba creer lo que sucedía.

    —Lo estoy, Anthony. Por eso que te pido que me des una oportunidad, solo dame eso y te prometo que te convenceré, aprenderé a ser la chica que deseas y hacer las cosas que desees que haga. ¡Dame una oportunidad y te juro que no te arrepentirás! —le suplicó ella mirándolo directamente a los ojos.

    —Serena, me temo que no puedo… Yo no puedo darte algo que no necesitas… Porque tú ya eres la chica que yo deseo —contestó el chico de forma tierna antes de besarla y cambiar su expresión de incertidumbre por una de felicidad absoluta.

    De forma que en cuando ambos chicos se separaron de aquel apasionado beso fue cuando Anthony tomo el lugar que le correspondía, tomando las riendas de la situación y antes de hundirse en una espiral de lujuria desenfrenada puso un dedo en la boca de su nueva esclava para detenerla.

    —Escúchame bien Serena, antes de continuar quiero que entiendas y aceptes mis condiciones, ¿Estás de acuerdo? —dijo el con firmeza pero sin dejar de sonreír.

    — ¡Por supuesto, Amo Anthony! ¡Aceptaré y haré con gusto todo lo que me pidas! —contestó la chica con euforia y esperando ansiosa las primeras instrucciones de su nuevo Amo.

    —Muy bien, para empezar quiero que sigas siendo tu misma, la misma chica linda que conocí y de la que me enamore; Aunque a partir de ahora solo habrá una verdad total y absoluta para ti: Serena, tú has de complacerme en todo, cumplir mis deseos es tu deseo. Pero quiero que lo hagas del modo en que tu desees, que aprendas a conocerme y a saber lo que me gusta, que seas tú la que aprenda a complacerme. ¿De acuerdo?

    —Sí, mí Amo. Lo que más deseo es complacerte en todo —respondió la muchacha totalmente feliz antes de darle un beso corto y muy dulce.

    —Y qué te parece que hagamos ahora, Amo ¿Podría bajar a la cocina a hacerte el desayuno o puedo ofrecerte mi cuerpo y darte otro tipo de desayuno ahora mismo? ¿Cuál es la opción que más te agrada, mi Amo? —preguntó Serena con una sonrisa traviesa mientras le guiñaba un ojo y abría sus piernas.

    Continuará…

  • Entre más fresa más perra

    Entre más fresa más perra

    Al empezar nuestra vida de pareja sin depender de nuestros padres ya no podíamos darnos los mismos lujos que antes, pero justo eso era lo que queríamos Edgar y yo, ser independientes y demostrarle a nuestros padres que no necesitábamos de ellos ya que al oponerse a nuestra relación les demostraríamos que nuestro amor es más fuerte que su dinero.

    Edgar y yo somos ambos de familia acomodada nunca nos faltó nada gracias a nuestros padres y así nos conocimos en un colegio privado en la universidad, yo mido 1.70, tez clara bronceada, pelo castaño, me dicen que soy bonita, pechos generosos copa B casi C, pero lo que más vuelve locos a los hombres son mis piernas largas y marcadas que terminan en unos glúteos redondos y paraditos que siempre levantan miradas cuándo camino por la calle.

    Cuando empezamos de novios nuestras familias no estaban muy descuerdo con la idea y nos empezaron a poner obstáculos mutuamente para que saliéramos eso fue lo que nos hizo tomar la decisión de alejarnos de ellos cuando terminamos la universidad pero sin titularnos, salimos con algo de dinero que teníamos ahorrado y con un trabajo que tenía Edgar de gerente en una tienda pensamos que eso sería suficiente por un tiempo sabiéndolo administrar pero por lo mismo teníamos que reducir el presupuesto en algunas cosas tales como el lugar donde viviríamos, conseguimos un cuarto no muy caro y acogedor en una dona popular tenía cocina, cuarto, baño y un pequeño patio era poco pero no estaba mal para empezar lo malo era la zona, fuera del edificio había una pandilla casi siempre fumando y tomando y más de una vez me habían dicho cosas cuando salía a comprar algo pero siempre que iba con Edgar se contenían a solo mirarme y Edgar lo notaba y me jalaba a él o intentaba cubrirme de sus miradas lascivas y Edgar no es un tipo dejado siempre respondía a las provocaciones o cuando no estaba conforme con algo lo externaba.

    Los malandros se juntaban fuera del edificio porque ahí vivía su líder por así decirlo que era un tipo moreno, feo y con un cuerpo marcado, pero gordo de esos que en su juventud fueron al gym por moda y luego lo dejaron.

    Un día estaban tomando en la banqueta fuera del edificio, yo salí con Edgar llevaba un pantalón de mezclilla pegado y una blusa de cuello alto pero pegada que resaltaba mi figura y mis pechos. A lo cual los tipos no pudieron ignorarme y decirme una majadería nada que no hubieran hecho antes, pero era la primera vez que lo hacían cuando estaba Edgar a lo cual él les respondió diciéndoles de groserías y el líder se paró rápidamente y le respondió sus insultos antes de que pudiera reaccionar ya estaba golpeando a Edgar en el suelo, unos vecinos llamaron a la policía y también a una ambulancia al parecer ese tipo ya tenía fama de mandar a varios al hospital.

    Llegó una patrulla y se llevó al mono que estaba golpeando a Edgar y una ambulancia nos llevó al hospital, había dejado muy herido a Edgar y los doctores me dijeron que tendría que estar un par de semanas en cama, cuando por fin me dejaron pasar a verlo le comenté que teníamos que decirle a sus padres y él insistió en no hacerlo me dijo que no podíamos volver llorando como niños después de nuestro primer problema que eso es lo que queríamos ser adultos y que saldríamos adelante él siempre ha tenido el don de calmarme con sus palabras además de que tiene una forma muy tranquila de analizar las cosas y en la cual siempre he confiado, por lo mismo me hizo sentir que tenía razón que solo fue un problema menor y que podríamos salir adelante.

    Edgar insistió que volviera a casa que él se quedaría por órdenes del doctor en el hospital un tiempo diciéndome que yo no descansaría estando ahí y que tenía que hablar a su trabajo diciendo qué faltaría unos días y explicar la situación.

    Al volver entre distraída al edificio por qué venía deprimida por lo que estaba pasando y en cuanto entre al pasillo una voz grave me dice: ‘deje muy mal al mariquita de tu novio?’

    Reaccioné y vi frente a mi al tipo feo, grande y gordo recargado en la pared con una sonrisa burlona en ese momento me invadió la ira y le grité que hacía él ahí que debería estar en el ministerio y que esto no se iba a quedar así, yo haciendo alardes y gritándole de hasta lo que se iba a morir, pero en eso él me agarró y me pegó un beso aventándome contra la pared y acorralándome con su cuerpo, yo intenté forcejear, pero no podía hacer nada contra tal mastodonte.

    Cuando dejó de besarme le grité que asco, que me soltara, que como se atreve y otra vez sonriendo y tranquilamente me dijo ‘tranquila mamacita mira esto es lo que va a pasar te voy a llevar a mi cuarto me vas a dar una mamada de ensueño y me dejaras disfrutar de todas tus carnes digo eso sí no quieres que le pase nada a tu futuro cornudo’. Yo con cara incrédula le dije ‘estás loco te denunciaré a la policía’ y él con tono burlón dijo ‘si claro cómo te resultó muy bien la última vez, tengo contactos con los azules así que antes de que tú puedas hacer algo créeme que no saldrías bien parada hagamos las cosas fácil si entras por tu voluntad te prometo que no tocaré ni un pelo de tu maricón’ (abriendo la puerta de su cuarto con una mano y con la otra invitándome a entrar). Yo me quedé quieta estupefacta, él se desesperó y me jaló de un brazo diciendo ‘si no entras por las buenas igual te voy a meter y te voy a violar y no va a ser bonito para ti y no habrá trato de que vuelta a mandarlo al hospital’.

    Me quedé quieta y dije ‘si hago esto no nos volverán a molestar’, él con mirada triunfante dijo apresurado ‘si mamacita, pero entra’ y me metió a su cuarto jalándome del brazo.

    Era un cuarto similar al nuestro solo que más pequeño sin patio con un sillón, una mesa vieja y una cama con sábanas amarillentas y todo regado por todas partes, detrás de mi vi como puso él seguro de la puerta y rápidamente se puso detrás de mí y empezó a manosearme toda, tocó mis pechos bruscamente a lo cual yo solté un gritito casi como un gemido e intenté separarme de él, pero sin ningún éxito, me dijo ‘tranquila mamacita solo estoy calentando la olla porque este manjar me lo voy a comer lentamente’.

    Bajó una mano por mi cuerpo, desabrochó mi pantalón y metió su mano a mi sexo por encima de mi ropa interior yo estaba entre asqueada, indignada e intentando no pensar en nada mientras él se deleitaba con mi cuerpo el cual empezá a reaccionar por sus brusco toqueteo y cuando él lo sintió mis labios modos dijo «ves si te portas bien lo vas a disfrutar» me puso de rodillas y se sentó en una silla «bueno ahora si empieza a chupar».

    Pensé que entre más rápido hiciera que se viniera más rápido podría irme así que con algo de repugnancia me acerqué y le bajé el pantalón y me sorprendí al ver su polla era enorme como nunca había y ancha como el doble de la de Edgar y tenía las venas resaltando como a punto de explotar, él se percató de mi cara y riendo dijo ‘seguro es la polla más grande que has visto en tu vida y hoy vas a tener la suerte de que es toda tuya’, yo me sonroje sin decir nada y él empezó a jalar mi cabeza hacia su pene «buen provecho que te la tienes que comer toda» y empecé a lamer la cabeza lentamente ya que no supe por dónde empezar como vio que iba lento eso lo desesperó se levantó y dijo «bueno mamacita si no sabes cómo yo te enseñaré».

    Tomó mi cabeza con ambas manos y violentamente metió su pene en mi boca de un golpe que me provocó arcadas luego siguió metiendo y sacando bruscamente yo me estaba ahogando en intentaba separarlo pero sin fuerza en mis brazos por sus violentas envestidas cuando después de unos minutos me clavo lo más que pudo la verga en la boca agarrándome la cabeza y gritando ‘trágatelo todo putita’, en eso sentí como directamente disparó en mi garganta un chorro de semen el cual tuve que tomarme para evitar ahogarme fue una cantidad enorme o no sé si así lo sentí porque me estaba ahogando después de unos segundos me soltó y por fin pude respirar me puse a toser y tenía ganas hasta de vomitar.

    El viéndome triunfante dijo «si estás bien buena mamacita no aguante ni unos minutos antes de llenarte».

    Pensé que ya había terminado lo único que quería era irme rápido de ahí.

    Cuando me pude poner de pie intenté agarrar mis cosas y él me dijo «a dónde vas si todavía no te he cogido chido».

    Cuando volteé a verlo vi como su polla seguía dura y firme como la primera vez, como podía seguir así después de tal descarga que hizo en mi boca.

    Me jaló a la cama y me aventó bruscamente a tirones, me sacó el pantalón y me colocó de a perrita jalándome de la cintura para que levantara mi culito, «ahora sí el premio mayor te voy a dejar bien cogidita hasta sonriente te vas a ir». Traté de resistirme, pero tomó mis brazos y los puso en mi espalda dejándome apoyada completamente sobre la cama «así me gusta que se resistan y poco a poco irlas domando» de un tirón arranco mi ropa interior y empezó a sobar la punta de su pene en mi entrada lo cual hizo que empezará a soltar fluidos y cuando ya sintió que estaba lubricada me dijo «ahora sí vas a saber lo que es tener una verga adentro y no las chingaderas que te habían metido» yo solo pude decir «espera ponte condón» y él riendo contesto «mijita un caramelo como tú se come sin envoltura además así te voy a dejar rellena como pavo de navidad». Cuando terminó de decir eso empujó su pene de golpe y sentí como me desgarraba parecía que estaba perdiendo la virginidad otra vez eso me hizo soltar un grito que pareció más de placer que de dolor «ufff mami que rico aprietas y eso que solo va la mitad ya quiero empalarte toda».

    Si escuchar eso me espante al pensar que solo había sido la mitad y empecé a pedir piedad que me soltará que me dolía, si escuchar mis súplicas parece que se excito más y empezó un vaivén violento a lo cual yo solo podía gemir por cada envestidas que me daba empezó a nalguearme y a decir «ay mamita así te quería siendo mi hembra y yo montando te como la perrita que eres» sus palabras me ofendían, pero de alguna manera me excitaban y no podía hacer nada más que gemir en eso siento como se detiene un poco «ahora sí vas a ser mi hembra te voy a dejar güanga y solo yo te voy a llenar».

    De una envestida me clavó todo su miembro y se detuvo hasta que sus huevos botaron en mí, me puse en blanco no sé si fue por el dolor o por la excitación y después de unos momentos tuve un orgasmo que no pasó desapercibido cuando él lo noto dijo «sabía que eras toda una putita y ahora es momento de que te dé tu premio» yo sabía que iba a hacer, pero no tenía fuerza para reprochar nada después de otro vaivén empujó hasta adentro su pene cuando con mis intestinos y sentí como si fuera un globo de agua como me llenaba quedándose quieto me tuvo empalada con toda su polla unos minutos que yo sentí como horas y cuando me la sacó solo pude sentir mi vagina palpitando y escurriendo por la follada brutal que acababa de recibir.

    Quedé tumba en la cama casi desmayada y solo reaccioné cuando sentí como un flash apeteció volteé y vi que estaba tomando fotos de mi coño abierto y escurriendo su semen eso me indignó y antes de que pudiera decir algo me soltó una cachetada y me dijo «a partir de ahora yo soy tu amo y no puedes verme así no te preocupes por la foto es solo para mis amigos y si te portas bien tu amado nunca se enterará de eso y estuvo bien para ser tu primera vez te seguiré entrenando para que me hagas gozar más ahora toma tus cosas y vete a menos que quieras quedarte a qué me vuelvan a dar ganas de seguirte follando».

    Me quedé atontada un momento y cuando reaccioné me coloqué la ropa como pude, tomé mis cosas y salí de ahí con la ropa desacomodada y las piernas temblando. Al llegar a mi cuarto solo pude pensar sus palabras «me seguirá entrenando» como si fuera un animal? Este loco, esto no va a volver a pasar.

    Me sentía sucia, enojada, indignada, pero al mismo tiempo mi vagina se sentía bien aunque estuviera adolorida y teniendo restos de semen seco no pude evitar pensar que nunca había tenido un orgasmo así. Esa noche me bañé y traté de dormir sin éxito con problemas pensando en que debería hacer si denunciarlo pero sabía que la policía no haría nada, hablar con Edgar de lo ocurrido o solo dejarlo pasar y evitarlo a toda costa, finalmente decidí la última opción pensando que si lo evitaba esto solo habría sido un momento y que no tenía que pasar a más teniendo eso en mente finalmente pude dormir.

    Continuará…

  • Nos descubren en vía pública

    Nos descubren en vía pública

    Era un sábado común. Recuerdo que ese día desperté muy tarde porque tenía que recargar energías para la noche ya que ese día cumplía años mi mejor amiga y a pesar de que sus padres le habían dado permiso de hacer la fiesta en su casa no había problema en invitar gente de otras escuelas.

    Yo solo quería ir a divertirme, hice mi rutina de los sábados y luego me volví a dormir. Desperté alrededor de las 7 pm y ya tocaba alistarme. No sabía si ir en falda o pantalón así que en el grupo de Whatsapp de mis amigas nos pusimos de acuerdo en ir de mini ya que mi amiga había invitado a chicos de otras universidades y desde ahí sabía que la fiesta se iba a poner buenísima. Una amiga llegó a mi casa para irnos juntas y mientras escogíamos nuestros atuendos decidimos ver qué ropa íntima llevar. Mi amiga que es un poco fácil decidió llevarme un hilo color negro ya que sabía que entre las copas y los chicos podrían pasar algo. Yo decidí ponerme una tanga color azul radiante (una de mis favoritas por cierto) haciendo juego. Encima me puse un vestido ajustado y unos tacones medios. Las dos lucíamos demasiado hermosas ¡je!

    Mi papá se encargó de llevarnos y en el camino nos pidió que le llamáramos cuando ya fuera por nosotras. Él es muy cuidadoso conmigo por eso no suele darme permiso para quedarme en sus casas en fin… al llegar a la fiesta saludé a sus papás que estaban en la entrada, entramos y vimos a muchos compañeros y amigos ahí adentro, saludamos a nuestra best y comenzamos con la primera ronda de shots.

    La noche estaba bien entretenida. Había chavos súper guapísimos, pero no había suerte aún. Mi amiga que ya estaba media ebria ya había agarrado a uno y estaban bailando en eso me hizo señas y me acerqué a ella, me preguntó qué si no había nadie de mis gustos por lo que le dije que aún nada, que ya lo que cayera fuera bueno me reí. Me aleje un rato de la pista para ir a fumarme un cigarro en eso llega un tipo como de 28 años, ya lo conocía de vista en fiestas y aunque no estaba nada mal no era como mi tipo para esa noche, llegó a saludarme y me pidió un cigarro el cuál le di uno por cortesía, comenzamos hablar para luego despedirse no sin antes presénteme a su amigo Sebas un tipo alto cabello largo y bien presentable. Me quede con el hablando de temas equis, me pidió ir a bailar y acepté ir con él, mis amigas y yo fuimos el boom en la pista, bailamos twerking y todos nos vieron tal cual como si fuéramos las últimas cervezas de la fiesta.

    Cada una de mis amigas ya tenían parejas en esa fiesta a excepción de mi amiga ya que estando en casa no podría hacer el desmadre el cual estaba acostumbrada. Yo me quede con Sebas y aunque ya estaba media ebria decidí pasar parte de la noche con él. Bailamos y mientras lo hacíamos le restregaba mi culo en su paquete (bueno a qué hombre no le gusta) decidimos descansar un poco y me pidió si fuéramos a dar una vuelta en su coche el cual acepté. Nos metimos en una de las calles menos transitadas del fraccionamiento y comenzamos a besarnos, el típico faje intenso para luego bajarle el cierre e ir succionando su miembro poco a poco. El reclinó su asiento para disfrutar y mientas yo seguía en lo mío pude observar unas luces azules con destellos intensos… era la policía.

    ¡MALDITA SEA! ¡LA POLICÍA! Dije.

    Sebas a cómo pudo logró ponerse firme y abrocharse el cinturón pero era demasiado tarde ya que a lo lejos ya nos habían visto. Tocaron el vidrio y tuvimos que bajarlos, nos dieron las buenas noches para posteriormente pedirle a Sebas su identificación, él se los enseñó y luego de una verificación le comentó que iríamos detenidos por faltas administrativa por lo que estábamos haciendo encima teníamos un poco de aliento alcohólico y eso hizo crecer más el problema. Bajó el otro oficial de la patrulla, nos pidió bajarnos para una inspección y aunque no debíamos salir del auto tuvimos que hacerlo ya que ni con una buena lana quisieron dejarnos ir. Revisaron el auto y aunque todo estaba en orden esposaron a Sebas y me dijeron que no había forma de quitárselas ya que aparte de haber intentado sobornarlos tenía aliento a alcohol y sumado a eso la falta administrativa en que nos habían encontrado mínimo el coche quedaría en el retén unos días. Yo estaba demasiado asustada porque si mis papás sabrían esto adiós a todo y peor aún la universidad lo sabría y eso sería el fin para mi.

    Metieron a Sebas en la parte trasera de la patrulla y aunque estábamos en una calle donde hay casas apenas construidas estaba completamente sola eso me puso aún más nerviosa. Le pedí a un oficial si había algo que yo pudiera hacer para evitar eso, el solo se rio, le dije que solo contaba con $1500 pesos y una caja de cigarros, el otro oficial solo me quedo viendo de pies a cabeza y luego le dijo a su compañero que iban hablar en privado. Me quede de brazos cruzados pero algo invadió mi cabeza y si iban a pedir algo ya sabía que era, entre lo ebria y el miedo sentí una sensación algo indescriptible. Uno de ellos se acercó y me dijo: “Mire señorita si hay algo que puede hacer, dejaremos a su amigo libre, pero usted tiene que cooperar con nosotros también, nos meteremos los tres en la parte trasera del coche de su amigo y ahí usted decidirá si su amigo quiere salir”.

    Yo puse cara de asombrada, no sabía qué hacer, solo veía a Sebas y me dio tristeza verlo ahí, solo le pedí un minuto para pensarlo y dijeron que estaba bien. Si enviaba un Whatsapp a algunos de mis amigos sabían que irían por mi, pero corría el riesgo de que el chisme o rumor lo esparcieran en la uni, estaba sola así que no había de otra. Del otro lado de la calle estaban ellos uno medio gordo típico policía promedio y el otro moreno medio chacalon solo les hice la seña con la cabeza que si.

    Apagaron las luces de la patrulla, el gordo entró primero y yo quedé en medio y el otro cerró con fuerza la puerta, ya sabía que esto no iba bien. Solo recuerdo que el gordo con más iniciativa me dijo: “Y bueno ya estás aquí termina lo que estabas haciendo con tu amigo…” desabrochó su pantalón y dejó ver un pene algo pequeño pero mientras lo tocaba iba creciendo poco a poco. El otro hizo lo mismo pero solo rozaba su pene con mis piernas descubiertas. Yo solo quería terminar rápido, el gordo tomó de mi cabeza con señal que me lo metiera en la boca y así lo hice. Mientras subía y bajaba el que estaba detrás de mi alzaba mi vestido y ahora rozaba con su pene mi culo, estiraba mi tanga y tocaba mis partes. Los dos comenzaron a alzarme el vestido y quede en tanga y top. Mientras esto pasaba veía que en el miembro del gordo salía un poco de líquido y cuánto antes comenzó a succionarlo rápido para terminar pero por más que lo intentaba no podía. Al otro solo lo masturbaba con mi mano pero tampoco sin éxito. Ahí estaba con mi cara angelical metiéndome el miembro de un gordo policía algo que nunca me había atrevido hacer ni en un millón de años. El otro pidió bajar del coche ya que no había mucho espacio, salimos a cómo pudimos y seguí haciendo lo de adentro, chupar y masturbar pero ahora en turnos. El gordo pidió que me lo metiera hasta el fondo y tuve que hacerlo para luego sentir cómo terminaba dentro de mi y mientras sentía eso el otro oficial termino en parte de mi espalda y el suelo. Yo solo tosí un poco y me puse de pie para ponerme de nuevo el vestido. Ya había hecho lo que querían y les pedí que bajaran a mi amigo.

    Ahí iba el otro oficial a bajarlo de la patrulla cuando el oficial gordo me pidió la tanga y tuve que dársela ya sabía que si lo hacía enojar me iba a pedir más. Me limpié como pude y mientras lo hacía veía como Sebas se acercaba a mi. Los policías nos dieron las buenas noches una vez más y nos pidieron no volver hacerlo porque ya sabía lo que volvería a pasar. Subimos al coche y le pedí que me llevara de nuevo a la fiesta. En el camino le iba diciendo que no dijera nada sobre esto y nuestra excusa fue que habíamos ido a cenar aunque la cena había sido yo. Llegando a la fiesta nos quedamos un rato, él terminó yéndose y yo pidiéndole a mi papá que ya fuera por mi. Fue algo desagradable, pero necesario para evitar el castigo.

  • Reunión de ex alumnos de la carrera

    Reunión de ex alumnos de la carrera

    El hecho de que estuviera dispuesta a dejar que mi amigo de color Tony me fecundara tenía a Israel celoso…

    Nunca imaginé la reacción de mi macho al saber que su hembra quería tener un hijo con otro, la primera muestra de lo que era capaz de hacerme fue mi relato anterior titulado «violada».

    Una semana después de aquel incidente, en el que por cierto, fueron los polis de mi trabajo los que fueron a despertarme al encontrarme desnuda en mi coche en el estacionamiento afuera de mi trabajo, me llamó Israel para decirle que teníamos una fiesta el sábado y quería que me vistiera lo más provocativa posible.

    Sin dudarlo un momento acepté y le prometí vestirme como una puta para la reunión… salí de compras al terminar mi día laboral y me fui a una tienda de ropa sexy que conozco en la zona Rosa.

    Regresé a casa emocionada por lo que venía, y mi esposo al ver la bolsa de la ropa que compré me preguntó acostumbrado ya a mí activa vida Extramarital: ocasión especial?

    —Sí —respondí sonriéndole cachondamente, voy a ir a una fiesta con Israel…

    Saqué la ropa y me dirigí a la recámara a probarme las cosas que había comprado.

    El vestido rojo me quedaba justo como lo deseaba: semi transparente, mangas largas, espalda totalmente descubierta llegando al inicio de mis nalgas por arriba y corto, muy corto.

    Apenas me cubría la raja por el frente y de atrás llegaba apenas a tres cuartos de mis nalgas… Tanga transparente del mismo color y zapatillas de tacón de alfiler altas…

    El efecto era realmente cachondo! Guarde la ropa y llamé a mi esposo para dormirnos ya, me echó dos palos y nos dormimos contentos.

    El sábado me vestí con la ropa para la ocasión y al bajar la escalera mi marido exclamó:

    —WOW Mariela! Cada día logras superar tu imagen de mujer caliente! Ese atuendo sí que no deja dudas de tu deseo de mostrarte así como eres:

    —Sra. casada caliente! te ves muy bien corazón —dijo en genuina admiración. (Juraría que detecté algo de celos en su voz)

    Israel pasó por mi y salí feliz a encontrarlo en su auto… Al subir me reviso de arriba a abajo y exclamó:

    —Te ves muy cachonda! ahí me gusta cabrona! Hoy vas a hacer algo ligeramente diferente ok?

    —Ok amor! —respondí acomodándome en el asiento curiosa por saber que tenía en mente mi macho…

    Llegamos a una casa grande en el área de chiluca…

    —WOW… Que linda casa! —Dije impresionada por el tamaño y entonces me fijé en un letrero a la entrada que decía: «Bienvenidos LEM’s generación 1987».

    Pero como diablos!? (En ese momento recordé que había recibido la invitación por correo electrónico) pero lo había olvidado completamente…

    Mi mente trabajaba a mil por hora: en mi trabajo sabían ya la clase de milf que era, y mi familia se había entrado también ya de mi forma de ser íntimamente…

    Pero mis compañeros de la universidad a la fecha tenían una imagen mis de la niña tímida, piernuda si, pero tímida que solamente en aquella ocasión cuando conocí a mi profesor que me quitó la virginidad se reveló un poco a su manera de ser.

    Podría decirse que me consideraban hasta cierto punto «fresa» porque me había casado saliendo de la carrera y dejé de verlos…

    En ese momento mi vista bajo hacia mis casi desnudas piernas y reaccioné al darme cuenta de que Israel me llevaba a esa reunión para que me vieran mis compañeros de generación de la carrera vestida así…

    —Pero, cómo supiste o que pasa aquí…!? —Le pregunté por primera vez nerviosa de saberme a punto de ser expuesta ante ellos

    Riendo abiertamente Israel me contestó en un tono intimidatorio:

    —Vas a dejarlos admirarte a detalle y te vas a someter a lo que te pida hagas con ellos ok?

    … Mis amigos más cercanos sabían con quién estaba casada y habían ido a mí boda, algunas de ellas fueron damas en la ceremonia y conocían a mí bebé ya obviamente pensando que era de mi marido y mío.

    Bajando la vista dije un ok casi inaudible y mi macho me invitó a salir del auto mientras me decía:

    —Más vale Mariela, ya sabes que me gusta que te muestres y está vez quiero que lo hagas descaradamente!

    Entendí entonces que lo estaba haciendo como venganza por mi atracción a Tony, mi macho negro, y Tomé la decisión en ese momento de seguirle el juego hasta las últimas consecuencias.

    Volteando a verlo me acerqué y le di un beso francés intenso y al separarnos le dije:

    —quieres que vean a tu hembra descarada? Lo haré! seré como te gusta que me porte: cachonda y atrevida!

    Bajamos del coche y nos encaminamos a la entrada de la casona tomados de la mano, recuperé mi buen humor y apreté la mano de mi hombre en señal de aceptación de lo que iba a hacer por él, caminaba moviendo las caderas consciente de que mi vestido revelaba mis partes íntimas a cada paso que daba…

    Al entrar nos recibió una edecán en el lobby de la casa y nos pidió nuestro número de matrícula de la universidad el cual le proporcioné y le dije que mi acompañante venía conmigo pero no era de las generación, nos dieron unos gafetes lindos y volteando a ver a mi macho le pedí me lo pusiera en el vestido…

    Lo tomó en sus manos y justo cuando estaba poniéndolo un poco arriba de mi pezón izquierdo sobre el vestido escuché una voz familiar que me llamaba:

    —Marie! Marie! Eres tú!?

    Era mi mejor amiga de la carrera que me había visitado después del nacimiento de nuestro bebé en casa, y ahora se acercaba saludando mientras su mirada recorría mi expuesto cuerpo.

    —WOW, que cuerpazo tienes de nuevo después del bebé!

    Volteando a ver a Israel su cara era de incertidumbre…

    —y quién es tu amigo? No vino tu esposo?

    —No —dije abrazando de la cintura a Israel— y cuando no viene él, mi pareja es Israel! —Dije sonriendo cachondamente dejando que Israel me abrazara por las caderas…

    —A a a… Pues qué bien! mucho gusto! Soy amiga de Marie de la universidad…

    (Su mirada pasaba de Israel a mi en franca sorpresa)

    Sentí su mirada recorrer abiertamente mi cuerpo y el de Israel, sonrojándose al darse cuenta de lo atrevido de mi atuendo su cara denoto incredulidad al darse cuenta que mis pezones eran perfectamente visibles a través de la tela del vestido…

    Israel nos sorprendió a ambas al voltear y darme un beso francés mientras me abrazaba al inicio de mis nalgas y decidí seguirle el juego abrazándolo del cuello mientras le daba mi lengua en señal de aceptación…

    Terminamos nuestro beso y abrazándonos voltee a ver a mi amiga…la mano de Israel se pudo en mis nalgas apretándolas.

    Su cara estaba paralizada de sorpresa, solo atino a sonreír levemente y aprovechamos para decirle:

    —bueno, nos vemos al rato adentro, sabía que al irme alejando de ella mis piernas y nalgas quedarían descubiertas por lo cortito de mi vestido…

    Israel me soltó y me dijo:

    —voy a conocer la casa, ofrécete a la mirada de todos mientras regreso.

    Se alejó dejándome parada y al voltear a mí alrededor me di cuenta que varios hombres me veían con lujuria, fingiendo inocencia, gire 180 grados para dejarlos verme de frente y por detrás…

    Caminé hacia una barra y me recargue dejando que mis piernas lucieran con mi raja velluda casi a la vista de todos y le sonreí a los que me estaban viendo… Regreso Israel y sonrió satisfecho de ver que varios me habían visto ya como una señora caliente en la reunión probablemente disponible para intimar…

    Entramos y varias parejas se encontraban ya en la sala amplia y al notar nuestra presencia se hizo un silencio mientras los hombres me devoraban con la mirada y las mujeres recorrían también mi semidesnudo cuerpo sorprendidas de lo atrevido de mi atuendo.

    Avanzamos saludando muy abrazados y llegamos a un sofá donde dos muchachos se levantaron para darnos su lugar…

    Al sentarme mi vestido se contrajo casi al inicio de mis piernas dejando ver mis muslos completamente y mi velluda raja cubierta apenas por la diminuta tanga quedó totalmente expuesta también…

    Sentí la mirada ardiente de todos recorrerme el cuerpo para fijarse finalmente en mi raja, varios ex compañeros se acercaron a saludarme y algunos no se quedaban con las ganas de comentar que era impresionante cómo había cambiado desde que salimos de la universidad.

    Obviamente refiriéndose a mí transformación en la manera de vestir, en aquellos días vestida generalmente pantalones holgados que ocultaban mis piernas y no se diga lo de arriba, playeritas normales y blusas estilo conservador era mi vestimenta en esos días…

    Algunos de ellos me comentaban que habían escuchado que acababa de tener un bebé y nos felicitaban por ese acontecimiento.

    Entre bromas, Israel comentaba que habíamos tenido que hacerlo muchas veces, a veces varias veces al día, hasta que quede embarazada…

    —No pues, con éste mujerón se entiende perfectamente! —dijo uno de mis amigos de la carrera sin quitar la vista de mi raja velluda que contrastaba con la transparencia de mi minúscula tanga roja que dejaba salir vellos por todos lados…

    —Si —completé el comentario de Israel— lo hicimos muchas veces con el consentimiento de mi marido!

    Jajaja… Varios de los presentes rieron de buena gana pensando que era una broma cuando mi amiga Alexa llegó y después de saludarnos y presentarle a Israel me preguntó:

    —y tú marido? No vendrá?

    —Nop, hoy vengo de señora soltera con mi pareja de repuesto! —Dije riendo mientras los demás lo hacían también pero poco a poco noté la sorpresa reflejada en su rostro al darse cuenta de lo que acababa de pasar…

    —Es en serio Marie?

    —No es tu esposo Israel?… —Preguntaron varios amigos

    —Nooouuu… Verdad Alexa? Tú conoces a mí marido, diles…

    Alexa todavía no salía de su sorpresa ella misma y dijo:

    —no, su marido es otro, yo lo conozco… —Viendo a Israel y dándose cuenta que estábamos tomados de la mano como si fuéramos pareja…

    —Pero qué pasa? somos adultos ya no? les sorprende lo que acaban de escuchar? Israel es mi macho, soy una hotwife con permiso de mi marido y él es en verdad el padre de mi hijo… Somos un matrimonio swinger y mi marido sabe de Israel, sabe que salgo con él como pareja a reuniones y sabe que soy su amante… Algún problema? —Dije acariciando el muslo interno de Israel mientras separaba un poco las piernas para dejarlos verme la raja más descaradamente…

    Un ex compañero se acercó y me dijo:

    —por eso llevas esa pulsera en el tobillo?

    —Sí, es la manera de comunicar que soy casada, pero abierta a conocer a otros íntimamente —dije sonriéndole en complicidad dejando me desnudara con su mirada…

    Mucha gente seguía llegando y el ambiente de la reunión de amenizó cuando una banda empezó a tocar música para bailar…

    Me fui cuenta de inmediato que varios de los amigos se mostraban ansiosos de sacarme a bailar y adelantándome a Israel, me puse de pie y pregunté a los presentes:

    —Quién me va a sacar a bailar?

    De inmediato algunos se acercaron a mí extendiendo su mano y sonriendo elegí a uno de ellos y nos dirigimos a dónde estaban bailando los demás tomados de la mano…

    Empezamos a bailar… Literalmente me le estaba ofreciendo sexualmente a ese hombre mediante el baile:

    Acariciando mis muslos, movía lentamente las caderas en un franco ademán sexualmente explícito, al hacerlo, mi vestido se subió un poco más de lo debido y mi raja velluda quedó a la vista de todos cubierta solamente por la tanga que traía esa noche…

    Lentamente, consciente de que todos me estaban viendo, me acerqué a mí amigo y le pase las manos detrás de su cuello mientras lo jalaba hacia mis caderas que al pegarse con su cuerpo se amoldaron al ritmo cachondo que ponía en el baile y dejé mi raja se frotara descaradamente con su verga erecta ya consciente del espectáculo que le estaba dando…

    Acercando mi cara a la suya le susurré al oído:

    —Me la quieres meter? —Mientras le apretaba de manera delicada pero firme su vergota…

    —Sí! desde la universidad te deseo cabrona!

    Apretándole descaradamente su pene le respondí:

    —pues ahí está mi macho, dile que me quieres coger y ponte de acuerdo con el… Yo hago lo que me pide el…

    Seguí bailando con varios ex compañeros de la universidad y todos ellos me dijeron que querían cogerme, divertida por la atención, les respondía que sí, que sería rico sentirlos dentro de mi…

    Había varios grupos de gente ya en la reunión en diferentes áreas de la casa y uno de los anfitriones nos invitó a pasar a un privado donde se llevaría a cabo un juego para los más liberales, habría varias actividades diferentes en diferentes habitaciones y empezaríamos en ésta.

    Aceptamos seguidos de varias parejas y nos sentamos en una mesa redonda a esperar las instrucciones…

    Israel miraba divertido como la imagen que tenían de mí, mis ex compañeros cambiaba en un santiamén al verme tan atrevida…

    Cerraron la puerta y 6 parejas, contándonos a nosotros nos sentamos mezclados en la mesa (separados de nuestra pareja original).

    Me llamó la atención lo que parecía ser un sofá del amor separado de nosotros por un biombo que dejaba ver solamente la silueta del mueble…

    En eso estaba pensando cuando pusieron en la mesa un juego que parecía el juego de la oca, una oca sexual y explícita, nos dieron las instrucciones y empezamos el juego, tomamos turnos y cuando llegó el mío mi actividad consistía en ir detrás del biombo con el hombre de enfrente…

    Me puse de pie y camine seguida por el meneando las nalgas que seguro me estaban viendo los demás.

    Al llegar del otro lado del biombo, nos avisaron que teníamos 10 minutos solamente y que podíamos hacer lo que quisiéramos en ese tiempo con el otro…

    Las luces de la habitación de atenuaron y una lámpara de encendió del lado nuestro…

    De los que estaban en la mesa podían ver claramente la silueta de nosotros detrás del biombo…

    Lo tomé de la mano y lo senté en el sofá, me pare frente a él y subiéndome el vestido le dije:

    —quítamela! —Refiriéndome a mi tanga…

    Inmediatamente se acercó y me ayudó a quitármela quedando con la raja al descubierto frente a él…

    Deje que me acariciara la vagina velluda y metió dos dedos hasta el fondo… ‘mmmm’ gemí caliente ya.

    Me puse en cuclillas frente a él y le saqué la verga… Mirándolo cachondamente le empecé a masturbar y lentamente me lleve su pene a la boca, empecé a mamarlo con lujuria sin dejar de verlo y cerca del minuto 7 empecé a sentir su verga endurecer en señal de su próximo orgasmo…

    Empezó a gemir y tomándome de la cabeza con fuerza, empujó su verga profundo en mi garganta mientras se vaciaba de su leche caliente….

    Los demás empezaron a aplaudir y hacer ruido indicando que el tiempo había terminado y terminando de tomarme en semen de mi amigo me puse de pie de nuevo y salimos arreglando mi vestido y entre silbidos y exclamaciones de los demás…

    Regresamos a nuestros lugares y guiñando el ojo a Israel le di a entender lo que había pasado…

    A partir de ese momento se modificó el juego y más bien los dados iban definiendo el turno de quién iría conmigo detrás del biombo…

    Yo veía divertida como los hombres y mujeres lanzaban los dados esperanzados en ser los siguientes.

    Tocó el turno a una amiga que tenía de no ver desde que terminamos la carrera, nerviosamente, en cuanto vio que había ganado, se levantó de manera inmediata y me vio sonrojándose mientras me levantaba yo entre risas y aplausos animándonos a ir detrás del biombo…

    Caminamos hacia el biombo tomadas de la mano y al llegar detrás de él la mirada de ella era de deseo y ansiedad…

    —Tranquila —le dije avanzando hacia ella y sentándome en el sofá me recargue y alce la mano hacia ella diciéndole:— ven, es tu primera vez?

    —Sí —dijo acercándose mientras yo levantaba las caderas y me subía el vestido a la cintura dejándole ver mi raja velluda desnuda…

    Poniendo las piernas a cada lado del sofá la llamé acariciándome la raja mientras ella clavaba su mirada en mi vagina.

    Se acercó sin decir nada más y se hincó frente a mi viéndome a la cara.

    —ven, bésala y mámala —le dije acariciando su cara, hace unos años cuando estábamos en la carrera jamás me imaginé que ella se sintiera atraída por mi…

    Ni yo tenía despierto mi lado bi en ese entonces…

    Me abrí los labios y ella acercó su rostro a mi velluda raja, tomando suavemente su cabeza con las manos, la guíe hacia adelante…

    Sacó su lengua y empezó a lamer la raja mientras oíamos exclamaciones de los demás detrás del biombo… Empecé a mover las caderas ayudándole a que cubriera toda la vagina y entonces me penetró con su lengua riquísimo y no pude evitar gemir de placer mientras acariciaba su cabeza y la animaba a continuar con ese tratamiento sintiendo mi orgasmo aproximarse y entonces mi vagina empezó a dejar fluir mis jugos de placer, blancos como leche y con un sabor característico de mi raja…

    —Ahmmm… Meee vengooo!

    Exclamé desesperadamente mientras ella me metía dos dedos en la raja y seguía mamando como poseída, animada por mis gemidos…

    Terminé de venirme y la bese intensamente en agradecimiento al placer que me dio…

    Levantándome del sofá alcance a decirle:

    —debemos vernos de nuevo, quiero regresarte el favor, sintiéndote en complicidad y salimos a la mesa de nuevo con todos ayudando felices de habernos visto detrás del biombo en nuestro encuentro lésbico…

    Continuará.

  • Divirtiéndome con los amigos de mi esposo (18)

    Divirtiéndome con los amigos de mi esposo (18)

    Otra vez yo con mis vivencias en las que le hecho cabeza recordando los detalles más exactos de lo ocurrido. Volvemos al pasado en donde todavía mi amado esposo era empleado de un empresa de ingenieros, era viernes y teníamos programado ir a festejar dos cumpleaños de una de las secretarias y uno de los de administración, la verdad yo no tenía como muchas ganas de ir estaba en una audiencia que siempre duro cosa de cuatro horas demasiado tiempo, hasta qué el fiscal pidió continuarla otro día y el juez accedió. Salí de la sala y llame a mi esposó para avisa le pero me entraba a buzón. Entonces marque al fijo esperando que mi tocaya me contestara, una de las secretarias pero no contestó fue uno de los ingenieros. Antonino.

    – Halo muy buenas.

    – buenas tardes ¿con quien hablo?

    – Antonio Vezga con quien tengo el gusto.

    – Ha ingeniero Vezga con Diana la esposa de David.

    – Doña diana que placer escucharla y con la interrogación de saber si va a acompañarnos esta noche.

    – Pues precisamente para eso llamaba a David.

    – Dianita en este momento está reunido con los jefes estamos esperando a que terminen e irnos al bar.

    – Y será que se demoran porque acabó de salir de una audiencia y estoy rendida y no tengo como muchas ganas de ir.

    – No me diga eso preciosa. Porque yo tampoco tenía muchas ganas de ir pero al saber que usted iba a ir me anime.

    – Jajaja ahí Antonio muñeco hermoso no me digas más que me haces sentir mal.

    – En serio Dianita al saber que sumérce iba a ir me anime porque me gustaría poder conocerla, hasta bailar con usted y así disfrutar de su compañía.

    – Valla muñeco ¿pero por lo que veo tu lo qué quieres es echarme los perros?

    – Ahí preciosa no faltaba más pero es que me han dado las mejores referencias tuyas y me encantaría formar parte de su entorno de amigos.

    – Me suena muñeco. ¿Te propongo algo si quieres?

    – Soy todo oídos preciosa.

    – Pues viendo que tu tampoco ibas a ir a la celebración y yo si iba a ir pero por lo cansada se me quitaron las ganas y tu ibas a ir por estar conmigo, además a mi me gusta otro tipo de diversión por lo que mas bien ¿Tu sabes donde vivimos?

    – Si señora.

    – Perfecto te invito a mi casa nos tomamos unos roncitos prendemos la chimenea, aprovechamos que mi esposó no esta y pasamos una velada romántica los dos.

    – Me suena de una salgo para tu casa con la inquietud de saber que tipo de diversión es la que te gusta.

    – Bueno muñeco acá te esperó y te la explico.

    Salí rápidamente por la av de la esperanza. Llegué a la casa Ana María se encontraba en el comedor elaborando una cartelera para el colegió

    – Hola hija cómo éstas.

    – Hola mami acá haciendo un trabajo. Y tú no ibas a ir con mi papá a celebrar con sus compañeros.

    – Si pero me salió algo mejor y más relajante. Ahorita va a venir un compañero de tu papá lo haces seguir al cuarto me haces el favor.

    – Listo maní haya te lo envió.

    Me subí al cuarto alistes el yacusi me desnude saque un jean descaderado que al ponérmelo y abrochar el botón se zafo de su puesto quedando solo con la cremallera cerrada y una pañoleta de colores trasparente que me coloque como un topcito amarrada a la espalda y una argollita dividiendo mi busto dejándolos mas visibles.

    Antonio no llegaba ya estaba lista y baje a la cocina, siento el timbre y le abro.

    – Antonio muñeco hermoso bienvenido.

    – Mi querida señora un placer el saludarla.

    Nos abrazamos dándonos un beso en la mejilla.

    – Que rico tenerte en mi casa.

    – Oye que trancón el que se forma en la av. de la esperanza, me iba demorando.

    – Huy si sobre todo en salitre plaza ahí siempre se congestiona, pero bueno ya estas acá.

    Caminamos abrazados a la sala, Ana María estaba levantando su reguero del comedor los presente estuvo un ratico mientras terminaba de recoger su trabajó y subió a su cuarto a cambiarse pues se iba para una fiesta con sus amigas del colegió.

    – Bueno que te tomas tengo wiski, ron, aguardiente, tequila o vodka.

    – Amarillito. Esta bien.

    Se lo serví y yo mi acostumbrado ron.

    – No te cuento que termine agotada, hoy fue un buen día y quería celebrar, tomarme unos tragos pero sin tanta bulla y que mejor que en agradable y deliciosa compañía.

    – No preciosa me alegra entonces ser el elegido y así poder estar contigo, que hace rato quería.

    Me levantó prendo la chimenea y el equipo con música americana.

    – ¿Te gusta la música americana?

    – Me encanta y mas si es de los setenta y ochenta época de mi juventud.

    – huy si, a mi también me fascina esa época.

    – Tu casa es grande y bien distribuida, tienen mas hijos?

    – No solo la niña no quise tener más hijas.

    – Simpática y hermosa como la mamá.

    – Gracias, si salvo igualita a mí en todo, fiel copia y lo que se hereda no se unta ¿y aquellos ya estaban de salida?

    – No parece que se demoraban porque quieren cambiar los planos para unas estructuras en la obra

    Preciso en ese momento sonó mi teléfono.

    – ¡Es David! Halo mi vida como estas.

    – ¿Mami te estamos esperando?

    – Hay mi vida no voy a ir, salí mamada del la audiencia hoy tuve un día agitado, corra de un lado para otro pero afortunadamente todo me salió bien.

    – Ha si me imagine que no ibas s venir pero bien me alegra que todo te haya funcionado, entonces nos vemos procurare no demorarme y llegar temprano

    – Papi, papi no te preocupes que yo prefiero que llegues temprano, pero podría ser mañana en la mañana.

    – Ha entiendo no con razón no vienes ya me imaginó porque.

    – Exacto papi tú me conoces muy bien.

    Muy en verdad quería celebrar pero tú sabes que me gusta más divertirme en la cama.

    – No hay problema mami nos vemos mañana entonces, que te diviertas hermosa pásala rico.

    – Papi eso esperó, diviértete tu también un beso chao.

    Volteo a mirar a Antonio.

    – Hey quítate ese sacó no tienes calor.

    Se lo quito y lo puso sobre el otro sillón, me pare a buscarlos en el bar mis cigarrillos, Prendí uno me le acerque y le solté el mudó de la corbata quitándosela y soltándole varios botones, lo sentí tensionado.

    – Bueno te cuento Dianita que estoy intrigado en saber cual es la diversión qué me dijiste que me ibas a contar.

    Preciso en el momento empezó a sonar please dont go Y colocando mis manos rodeándole el cuello.

    – guau oye ese disco perfecto para la ocasión.

    Me abraza por la cintura siento sus manos y me dejo llevar por la música, coloco mi cara sobre su pecho y nos movemos al compás de la música.

    – Eso es algo que no te lo voy a contar.

    – ¿Me vas a dejar intrigado?

    – No señor no te lo voy a contar porque hoy seras parte de eso que tanto me gusta a mi hacer.

    Nos miramos fijamente, con las manos acerco su cara, nos basamos, al principió muy suavemente y terminando apasionadamente, me solté el top y termine de desabotonarle la camisa, me agarro mis tetas y agachándose me las chupaba, lo empujo dejándolo sentado en el sofá y me le monto encima dejándolo en mejor posición para que me chupara mis tetas. En ese momento mi hija bajó y despidiéndose de ambos salé dejándonos continuar nuestra velada.

    – Se me había olvidado tu hija, que pena.

    – No te preocupes por ella ya esta a acostumbrada a verme con otros hombres.

    – Me da la pequeña impresión de que eres una mujer ardiente

    – ¿Tan solo una pequeña impresión? Y si te dijera que pienso quemarme contigo como en un volcán en erupción.

    Nos besábamos mientras hablábamos. Sentir ese olor a macho sudado me alebrestaba mis sentidos. Empecé a acariciarlo le quito la franela me agacho y le lambo el cuello.

    – Guau preciosa que mujer tan deliciosa eres.

    Empecé a notable varios nudos en la espalda.

    – Muñeco pero al parecer tu pocón de ejercicios.

    – Últimamente no he tenido tiempo el trabajo no me ha dejado tiempo y termino cansado.

    – ¿Te gustaría que te hiciera unos masajes en verdad los necesitas?

    – Seria fabuloso y relajante.

    – Ven Subamos a mi cuarto.

    Subimos nos llevamos el trago, al llegar.

    – Espectacular tu casa y este cuarto es como del tamaño de mi apartamento.

    Abrí la puerta del closet y le pedí el favor de que me sacará la colchoneta para que la colocara en el piso.

    Me le acerque y le solté el cinturón, el botón del pantalón y le baje la cremallera se quito los zapatos y le baje los pantalones y su boxer, me quite mi pantalón, me le acerco nos besamos y le acaricio la verga y los huevos, nos reímos y entramos a la ducha abro la llave del agua caliente templándola con la fría para soltarles los músculos dejándolo por varios minutos en donde lo enjabono, Lo enjuago, le acarició la verga, nos besamos suavemente. Me agachó y empiezo a darle picos en su glande, le lambo el troncó, me la meto a la boca, chupo los jugos de su uretra, vuelvo a lambérsela y vuelvo o a mamársela, acariciándole los huevos, le agarró la verga con firmeza y se lo mamo a toda, dejándola humedecida con mi saliva.

    Cierro las llaves y me lo llevó agarrándolo de la verga, lo acuesto en la colchoneta boca abajo, saco el aceite y se lo unto por la espalda, comienzo a masajearlo esos nudos que ni se como no lo tenían con dolores en la espalda si estaban como una piedra.

    Le apliqué con un rodillo de bolas que me ayudaron a quitárselos.

    Ya una vez eliminados pude ahí si empezar a masajearlo con el peso del mi cuerpo recorría su espalda cintura y piernas.

    Cuando se dio la vuelta para seguir mis masajes me agarra sentándome encima de el.

    – No, no preciosa que delicia me dejaste como nuevo eres toda una experta

    No besamos suavemente me levantó acostándolo boca arriba, le aplico más aceite, me le monto encima y recorro todo su cuerpo, restregándomelo contra mi cuerpo lubricado con el aceite, me colocó exactamente encima de el, le agarro su verga colocándola entre mis piernas, nos besamos, me escuro quedando arrodillada entre sus piernas le agarro su verga y me la meto a la boca, se la lambo por todo su tronco varias veces, le chupó los huevos, me la restregó por mi cara, siento sus venas, su deliciosa carnosidad, vuelvo y se la mamo por un buen rato, al rato me le coloco encima y le agarro su verga colocándola en mi trasero me deslizo sintiéndola en mis paredes anales que se dilatan con su presencia, comienzo a follar suavemente aumentando el movimiento con cada entrada, nos besamos apasionadamente, me lambe y muerde mi cuello, siento temblores por todo mi cuerpo, que me estremecen debilitándome, dejándome a merced de mi amante.

    Me muevo en círculos, acelero el mete y saca, dándome más placer, me vengó en chorros sobre su cintura mis dedos abren mi cuquita escurriendo hasta la última gota.

    Cambiamos de posición me acuesto de espaldas a el y me penetra nuevamente mi trasero follándome tan rápido como puede, me agarra mis tetas, me besa y mordisquea la nuca, sacándome varios gemidos de placer hasta hacerme venir nuevamente, me volteo, nos besamos, me acuesto boca arriba levantó las piernas Asia los lados me lambe la cuquita por unos minutos. Va a la ducha y se lava la verga mientras me dedeo mi cuquita, regresa y se me monta penetrándome la cuquita por un buen rato, lo siento venir aceleramos nuestros movimientos, se la quiso sacar pero no lo dejé hasta que me vine también, en convulsiones nos abrazamos terminando.

    – Ha que delicia mamita, sin duda lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo y con las ganas que tenía de conocerte sin imaginarme en estas.

    – Para mi también fue muy rico estuviste a la altura muñeco.

    Nos volvimos a besar.

    – Ahora que te explique lo que me gusta a mi hacer te quedo claro o quieres que te lo explique nuevamente.

    – Jejejeje mamacita la verdad me gustaría que me lo explicaras nuevamente me quedaron algunas inquietudes por entender.

    Nos abrazamos y besamos apasionadamente.

    – Preciosa pero toca dejar que aquel vuelva a ponerse rígido.

    Mis manos acarician su cuerpo.

    – Quieres tomar más amarillito.

    – Si podría ser.

    – Espera ya te lo sirvo.

    Le doy un besó y me paró a servir las copas, me Prendí un cigarrillo, suena el teléfono era mi adorada hermana.

    – Haló.

    – Hermanita querida como vas ¿por donde andas?

    – Aquí en la casa culiando con un amigo de David ¿y tu?

    – Estoy con Germán un amigo de Javier.

    Javier era en esas entonces su esposo.

    – Pensé que estabas con David.

    – No, no salí rendida del diita de hoy y tuve la fortuna de cambiar de diversión a algo más relajante y excitante.

    – Ha que bueno hermanita y que se les puede acompañar o querés total intimidad.

    – No fresca ven y nos acompañan, compartimos mozo a la verdad rico tomarnos unos tragos, celebramos que hoy me fue bien y quiero verga.

    – Ya te caemos entonces.

    Estábamos de pie nos abrazamos y besamos tomamos varios sorbos del trago y nos metemos en el yacusi.

    Hablamos de todo un poco hasta cuando llego mi hermana, ella tiene llave por lo que nos encontró en el yacusi.

    -Y sin pensarlo se desnudaron, metiéndose con nosotros, Alcira se hace al lado de Antonio a quien saluda de beso en la boca.

    — Hola muñeco encantada de conocerte.

    Alcira le mira la verga.

    Antonio se ríe sorprendido con la naturalidad de mi hermana.

    – Ahí papacito que rico estás. Mira no más lo bien dotado que estas.

    Germán me besa en la boca.

    — Hace rato tenia ganas de conocerla Dianita.

    Se sienta a mí lado.

    — pues mucho gusto Germancito de seguro va a ser un placer.

    Mi mano izquierda acaricia su pierna derecha hasta llegar a posarse en su verga, nos besamos por unos segundos. Antonio estaba animadísimo con mi hermana a quien tenía abrazada

    Con el brazo y su mano izquierda acariciándole sus senos. Alcancé la botella de wiski y serví tragos para todos.

    – Brindó por una deliciosa y húmeda velada me siento afortunada de poder compartir con ustedes momentos excitantes.

    – Yo también brindo por poder conocerte a ti y a tu hermana ambas igual de hermosas y me atrevería a decir que igual de putas.

    Alicia lo mira con cara de rabia y dice.

    – He Antonio un poco mas de respeto como te atreves a decirnos la verdad.

    Nos reímos

    – Ahí Antonio en eso tienes toda la razón, nos encanta el sexo.

    Le doy un pico y me sentó entre las piernas de Germán dejándome acariciará las tetas, estiro mis brazos agarrando su cabeza, me volteo para besarnos, sus manos recorren mi cuerpo bajando hasta llegar a mí cuquita la que me dedea.

    Alicia ya le mama la verga a Antonio devorándosela hasta el fondo, me volteo y comienzo también a mamársela a Germán, como mí lengua lambo su tronco lo miró.

    — Tienes una verga deliciosa muñeco que rica se siente.

    Restregó mi lengua en su glande enfocándome en su uretra, pongo mis labios en el sintiendo su glande, mi cuerpo siente sensaciones excitantes que me envuelven completamente, lo miro a los ojos y lentamente me la meto a la boca como una serpiente engullendo a su presa hasta tocar mi garganta, me la sacó, la escupo, lo masturbó, mi pecho se expande, me la restregó por la cara, la sigo masturbando.

    – Ahí Dianita la cara que pones se nota que te gusta la verga.

    — No hay nada mas rico que mamar una verga gruesa, me encanta hacerlo, puedo durar horas y no me canso de disfrutarlo.

    Vuelvo a mamársela por casi diez minutos, hasta cuando suena el timbré de la puerta. !+

    – Ve y eso quien putas sera. +

    Me levanto y salgo a ver por la ventana del cuarto, veo la camioneta de Anselmo el esposo de mi tía Susana.

    –Alicia vístete y bajamos a ver que pasa que llego Susana.

    Me visto con una sudadera y una franela y bajo a abrir la puerta y mi tía me hace cara de algo lo que yo interpreto muy bien.

    – Hola tía como estas te estábamos esperando hace rato.

    – Ahí si trancones sobrina que no faltan a esta hora.

    – Tío Anselmo como vas.

    — Bien mija acá dejando a su tía para su noche de Belleza.

    Entraron y le ofrecí un café que no acepto pues ya se iba.

    Baja Alicia.

    -Mira a la tía llego para su tratamiento de belleza.

    – Hola tíos ¿como me les va? Perfecto tía te vamos a dejar bien divina.

    – Bueno sobrinas yo me voy y te recojo mañana mi vida.

    Anselmo se fue.

    — Bueno tía ¿cuente a ver que pasa?

    — No es que su tío me daño un plan que tenia para esta noche me toco inventar que venia para acá. Préstame el teléfono para llamar a Francisco.

    – A mi si se me hizo raro porqué el se lo pasa en la finca.

    – Pues claro mija, pero le dio por venirse hoy y yo tenía planeado irme de rumba. Espera me comunico con Francisco y seguimos hablando.

    Esperamos a que se comunique, le dimos la dirección de la casa, se la dio a Francisco y quedo en venir a recogerla.

    – Ahí menos mal estaban ustedes acá espero no haber importunado algo.

    — No ha y problema tía nosotras estamos con dos amigos que están en el baño y tenemos toda la noche.

    – A que bien sobrinas ¿y sus esposos?

    — El mío esta en un cumpleaños de la empresa. ¿Y el tuyo?

    Voltee a mirar a Alicia.

    — En casa cuidando a los niños.

    — Camine Subamos y me presentan a sus amigos.

    — Si, si camina y subimos. Pero primero voy a la cocina por otra botella de wiski y vasos para ustedes.

    Subimos y entramos al cuarto, Antonio miraba las noticias de las diez que en esa entonces pasaban, Germán recostado en el yacuzi.

    — Hola muy buenas.

    Antonio se para, mi tía se le acerca.

    — Antonio mi tía Susana.

    — Mucho gusto tía.

    — Antonio el gusto es mío.

    Mi tía lo mira de arriba a abajo.

    — Ahí sobrinas así son como me gustan grandes y bien dotados.

    Lo hace girar y le da un apretón en las nalgas.

    — Pura fibra papacito.

    Antonio se ríe, seguimos al baño, entramos, Susana se sorprende al ver quien es.

    — Germancito!

    — ¿Lo conoces?

    — ¡Claro que si! Fue novio de Samira y me encanta. Papacito que alegría encontrarte así.

    — Doña Susana ¿que hace usted acá?

    — Mi amor visitando a mis sobrinas.

    — Vea pues como es la vida tía.

    — No, no un pañuelo querida sobrina y desde cuándo se conocen.

    — Yo hasta hoy lo conozco, es un amigo del esposó de Alicia.

    — Haber muñeco ponte de pie que te quiero ver.

    Así lo hizo dejándose ver una verga a medio parar, Susana se le acerca y se la agarra lo que la hace parar.

    — ¡Mira esto! mi hija si me había contado que eras bien dotado.

    Germán sale del yacusi y Susana lo abraza con la izquierda por la cintura y lo masturba suavemente con la derecha.

    — Papacito no sabes cuanto lamente que no volvieras por la casa porque hartas ganas tenía de ti.

    — A no Susanita de a ver sabido eso hubiera ido muchas veces. Porque usted me gustaba más que su hija.

    Susana aumenta el ritmo de la masturbada y acercándose le pregunta.

    — ¿Y te sigo gustando todavía Germancito?

    –Siempre nunca la he olvidado realmente usted es una mujer excitante, hermosa, en todo el sentido de la palabra.

    Ambos se besan apasionadamente, Susana comienza a bajar besando su pecho su cintura y le mira la verga de frente.

    — Cuanto no había deseado tener esta rica verga en mi boca papacito.

    Se la restriega por la cara, con ternura le da besos, se la lambe, lo mira a los ojos.

    –Se me cumplió mi deseo pedazo de Hijueputa no sabes cuanto había deseado este momento, cuantas veces no me masturbe mientras tenias relaciones con la puta de mi hija. Ha es que la bulla que hacían era barbará,

    — Hubiera sabido eso muy seguramente había vuelto pero a verte a voz. Su hija fue la qué me hecho, y por lo que veo yo si me las olía, muchas ausencias y mentirás, me imaginó qué me cambio.

    — No, no señor, lo qué pasaba era que la puta de mi hija trabajaba de prepago y en esa entonces era muy solicitada, tenía una abultada agenda de caballeros que solicitaban sus servicios y voz te estabas poniendo muy celoso y ella solo hacia su trabajo.

    — Como así era prepago no con razón.

    — Es, querido ese es su trabajo actualmente y le esta hiendo lo mas de bien.

    — Me gustaría volver a verla.

    — Pues no te pierdas muñeco.

    Se besan, Susana se quita el buzo, y la falda. Germán se agacha y le quita los calzones, Susana levanta una pierna y la coloca en el borde del yacusi, dejándole chupar su cuquita. El timbre de la puerta suena.

    – Deben ser Francisco y su amigo sobrinas hágalos entrar.

    Alicia bajó y regreso.

    — Hey no me van a creer pero me toco pedirles la cédula porque con esa cara de sardinos va y nos clausuran el negoció. Jejejejeje.

    Los dos muchachos entraron, Susana los hizo pasar.

    — venga sigan les presentó a Fráncico y a Julio Cesar.

    — Ahí tía no, no pero quien mando todo eso.

    Ambos estaban asombrados no se esperaban encontrarse con el espectáculo que había, pues la única que estaba vestida era Alicia con una diminuta bata.

    – Susana eres una asalta cunas bárbara.

    — Bellos y déjenme mostrarles porque.

    Se les hizo por la espalda, con sus manos les soltó el pantalón a cada uno, los muchachos sonreían, yo me les pare enfrenté

    Los pantalones caen al piso dejándonos ver en sus bóxer tremendo bultos que nos indicaban lo bien dotados que los muchachos estaban.

    Susana que a sus 55 años se conservaba muy bien, un cuerpazo de medidas 105 70 110 tremendo trasero toda un cuchi Barbie asalta cunas, lo que mas me gustaba de mi tía era sus tetas firmes bien puestas. Su forma de ser alegré y puta como nosotras.

    Susana término en el yacusi con Germán. Alicia con Antonio en la cama y yo acapare a los dos jóvenes a quienes les bajé sus bóxer agarrándole sus vergas los besaba, me arrodillé para mamarles la verga.

    Susana estaba feliz dejándose chupar la cuquita sus gemidos no lo decían.

    Mi hermana en un delicioso 69 mamando verga cómo desesperada.

    Francisco se sentó en el borde de la cama, me le agache estando parada, julio me lambia me chupaba mi trasero y cuquita, mientras se la mamaba a Francisco, quien me acariciaba mis tetas

    Por lo regular pocas veces me he acostado con hombres menores que yo, no me gusta, afortunadamente se portaren muy bien y valla que me hicieron sentir sensaciones excitantes y deliciosas.

    El julio después de dejarme bien humedad se me para agarrándome el trasero me restriega su verga por mi cuquita, se la agarro y me la pongo en la entrada de mi trasero lo volteo a mirar y le digo.

    — Anda muñeco métemela por ahí.

    Me penetra suavemente hasta tocar pared, me la saca y vuelve a penetrarme dándole comienzo a una deliciosa follada que fue aumentando en velocidad en la medida en qué entraba y salía llevándome a los pocos minutos a mi primer orgasmo, sin dejar de mamarle la verga a Francisco.

    Terminando ese pedacito me suena el celular era mi amado esposo, contestó poniendo mi dedo en la boca en señal de silenció.

    — Hola papi como éstas ¿ya borrachito??

    — Hola mi vida si ya medio borracho pero bien bailando y tomando y tu como estas.

    — Mía amor feliz de la vida, pasándola bien rico mi vida.

    — A que bueno preciosa me encanta que te diviertas, ¿pero contame mami con quien estas?

    — Adivina adivinador te doy una pista trabaja contigo.

    — Creó saber con quien estas, tu estas con Antonio cierto.

    _- Exacto mi amor y es tal y como me lo imagine, bien dotado y ya nos echamos el primer polvo, que estuvo delicioso.

    Se escuchaban los gemidos de Alicia y Susana.

    — Oye pero se escucha a alguien más contigo.

    -Aja si Alicia que vino con Germán un amigo de su esposo y mi tía Susana que se le pego una escapadita a Anselmo ¿y a qué no adivinas con quien?

    — Algún conocido?

    — No imagínate la verraquita, con dos pelados de 23 y 24 años.

    — Jajajajaja hay no jodas en verdad.

    — Si imagínate la cuchi Barbie asaltacunas. Pero lo bueno es que yo soy la que me los estoy gozando.

    — Jajajaja ¿se los quitaste?

    — si es que ella esta con el amigo de Alicia. Pero papi mejor te cuento mañana.

    — Listo mañana me cuentas Chao mi vida te amo.

    — Chao papi nos vemos.

    Volví con mis dos muchachos acostando a Francisco boca arriba me le montó encima y colocándomela en la cuquita me dejo rodar por su troncó comenzando a follármelo de una.

    Sintiendo su miembro entrar y salir como un pistón acelerado, el Julio se me para en frente y le mamo la verga a pedacitos.

    Susana estaba acostada boca arriba y Germán encima penetrándola por la cuquita.

    Lo que es la vida sin querer se juntaron dos seres que se deseaban y que por cosas de la vida no pudieron hacerlo, pero no por prejuicios ni fidelidades porque entre nosotras hemos compartido nuestros amigos con nuestras hermanas tías primas y madres, bueno a excepción de David que nunca lo hizo con mi madre pero si con mis hermanas varias primas y tías.

    Mi hermana le mamaba la verga a Antonio, quien estaba poniendo una cara de satisfacción excitante, se acomodaron nuevamente ella boca arriba levanta las piernas y Antonio la penetra por el trasero agarrándola de las piernas suavemente, despacio, hasta tocar pared. Julio se sienta al lado mío y continuó follando con Francisco y mamándosela a julio, una doblé penetración exquisita sintiendo la fuerza y la juventud de estos dos muchachos quienes se portaron a la altura de mis demandaste en procura de satisfacerse, o como quien dice vulgarmente, me dieron verga hasta el cansancio cosa qué me Satisfizo. Después de haberme venido cambiamos dejando al julio sentado me le siento encima penetrándome su verga en mi cuquita y le digo al Francisco que me penetre por el trasero, sin demora me penetra muy lentamente hasta donde cupo iniciando un delicioso mete y saca, me sostengo sobre mis rodillas y dejo que Julio también me folle sintiendo ambas vergas salir y entrar como dos pistones en continuo aceleramiento, haciéndome temblar en corrientasos innenterminables, hasta hacerme gritar del orgasmo ten hijueputa que me estaba viniendo, fue casi un minuto de sentir que mi cuerpo se electrizaba sin parar de soltar mis líquidos y yo pedía mas candela y aquellos me complacían hasta que también ambos se vinieron humedeciendo todo a nuestro alrededor de tanta venida, quedamos extasiados y muy junticos los tres nos besábamos, apaciguando tanta euforia sexual.

    Me levanto y traigo cervezas de la nevera estaba reseca y sudando a mares, nos metimos los tres al yacusi a descansar un poco, mi tía también había terminado de follar y conversaban los dos acostaditos muy sonrientes. Mi hermana se levanta y colocándose en cuatro le masturba la verga a Antonio y aquel suelta su chorro de semen en su boca el que se traga y sigue mamándole la verga hasta dejarla limpiecita, nos voltea a mirar y se sonríe. La reunión continuo per ya de una manera distinta, hablando, contando chistes y tomando hasta emborracharnos. Al otro día hubo que llevar a mi tía en medio del guayabo a donde mi estilista para que la compusiera y luego regresarla a donde su adorado esposo. Y hasta acá este relato que espero les allá gustado. Espero sus comentarios en mi perfil o al correo

    [email protected]

    Attm DIANA LUCIA SAAVEDRA

  • De empleado a jefe, de novio a soltero

    De empleado a jefe, de novio a soltero

    Era una tarde noche de transición entre invierno y primavera, las cosas en la agencia donde trabajaba funcionaban muy bien, con excepción de una cosa: y es que mi jefa se había estado comportando últimamente como una auténtica perra, juzgando de más mi trabajo y haciéndome ver cada defecto que tenía en el ámbito profesional con ella.

    Esa tarde no fue una excepción, ya que, aunque ella había vendido una importante propuesta creativa que había emanado unas horas antes de mi cabeza con un cliente bastante grande, regresó a la agencia para darme dos noticias; la buena, que habíamos triunfado y conseguido una cuenta muy importante para la agencia, y la mala: que para que esto sucediera, habríamos de quedarnos a trabajar algunas modificaciones sobre la presentación que previamente había mostrado (léase, salir hasta las 3 am de La Oficina).

    Mi reacción fue positiva al principio, aunque al tiempo de que mi cabeza asentía por fuera, por dentro imaginaba a un tren pasando sobre ella una y otra vez.

    La jornada extra fue horriblemente normal, eran las 2:00 am y yo no había si quiera empezado con las modificaciones que me había pedido; aunado a esto, las molestas llamadas de mi novia empezaban a resonar en mi teléfono, cada vez más frecuentes y más hartantes.

    Fue en una de esas llamadas que no aguanté más y contesté el teléfono, me salí de la oficina dispuesto a librar una discusión con mi pareja.

    Aunque modulé mi voz, fueron inevitables las variadas subidas de tono y de vocabulario que usé para expresar mi punto de vista con ella, terminando como siempre en la súbita cortada de llamada, seguida de un insulto al aire.

    Regresé, resignado y frustrado a comenzar lo que en teoría debía ya estar terminando, y al mismo tiempo que subía los escalones para llegar a mi estación de trabajo, escuché sonidos que en mi cabeza sonaban conocidos, y que hicieron que bajara mi velocidad y tratara de escuchar con más atención.

    Era un golpeteo seco y constante; casi imperceptible que provenía de La Oficina de mi jefa. El golpeteo tenía un ritmo semilento con una precisión destacable, una frecuencia que asemejaba el segundero de un muy preciso reloj.

    Tanta curiosidad hizo que detuviese mi camino por completo y me acercara lo más que pudiese a su privado, cuidando mis pasos para no ser escuchado y poniendo cada vez más atención en el curioso sonido que se libraba dentro de aquél cuarto.

    Tengo que admitir que para entonces, mi cabeza había volado ya con miles de historias que le dieran sentido a tan implícito sonido, y con cada minuto que pasaba, cada historia que se dibujaba en mi mente, tenía tintes más prohibidos.

    Fue entonces que sucedió algo que jamás debió suceder, algo que sólo dejó cabida a la reacción, eliminando cualquier posibilidad de premeditación o reparo; algo a lo que ningún hombre habría podido reaccionar de forma natural…

    Todo sucedió en segundos, el golpeteo súbitamente incrementó su intensidad y su ritmo, dejó de ser un golpeteo casual para convertirse en algo violento y desesperado; fue en ese momento, y justo cuando sin darme cuenta me encontraba ya junto a la puerta y con la oreja a centímetros de esta, que mi celular sonó, emitiendo el tono que advierte el llamado de mi pareja.

    El golpeteo se detuvo de golpe, al mismo tiempo que torpemente y con la mayor velocidad que pude me alejaba lo más lejos que podía de aquella oficina, con el celular sonando y sonando reclamando ser atendido.

    La voz de mi jefa no se hizo esperar, llamando mi nombre con un tono serio y fuerte y exigiendo mi presencia en los aposentos de trabajo de ella.

    Calculé por un minuto en mi mente la historia que le diría al ser inevitablemente cuestionado, después de tener algo sólido respiré hondo un par de veces y me encaminé a mi destino.

    Golpee tres veces la puerta que me había tenido cautivo hace algunos minutos, esperando la respuesta de aquella mujer, repasando una y otra vez lo que diría al ser cuestionado.

    La puerta se abrió, y adentro ella me esperaba con esa cara característica de perra que me atormentaba diario, y que nunca ofrecía buenas noticias ni reconocimientos; como era de esperarse, preguntó por mi trabajo de forma tajante y esperó mi respuesta…

    A punto estuve de dar mis explicaciones, cuando de nuevo mi celular celosamente comenzó a sonar y a vibrar, dejándome totalmente vulnerable y expuesto a toda una serie de posibilidades poco gratas y cada vez más humillantes.

    Mi jefa, mirándome fijamente me solicitó responder la llamada, al mismo tiempo que dibujaba una mueca que jamás había visto en ella.

    Giré 180 grados, saqué el teléfono de mi bolsillo y lo contesté con voz temerosa, era mi novia, de nuevo; gimoteando y sollozando por mi ausencia, recriminando la poca atención que tenía con ella, y echándome en cara lo malo que era, lo descuidada que la tenía y las ganas que tenía de dejar la casa en ese mismo instante.

    Fue justo cuando me dispuse a contestar palabras de arrepentimiento y soltar un montón de falsas promesas para reparar aquél daño, que ella tomó mi izquierda por la muñeca, apretando de forma notable, y haciendo que perdiera la concentración totalmente en mi conversación telefónica.

    Al momento que volteé, mi mano se encontraba yaciendo en los labios de mi jefa; unos labios que jamás había notado. Unos labios hinchados y húmedos que rozaban delicadamente las yemas de mi cordial y avanzando por mi índice pedían la atención que sólo pide una boca que desea ser utilizada.

    Sujetaba pobremente mi celular, al mismo tiempo que la voz que provenía de él, se convertía de lo más dura e impaciente, a un montón de palabras que se entremezclaban y no hacían sentido alguno.

    Mi mirada subió de sus labios a sus ojos, ojos que sólo dejaban ver lujuria y perversión. Unos ojos que invitaban a colgar el teléfono y a ver lo que se escondía debajo de esos pantalones de cuero ajustados y esa blusa que mágicamente se encontraba ya algo desabotonada, dejando ver parte de ese par de tetas perfectas, especialmente hinchadas y grandes, pidiendo a gritos ser usadas por la más corriente y vulgar de mis ideas.

    Mi pulgar se movió a la tecla de colgar, cuando ella con su ya conocida voz, y dejando de chupar mis falanges, exigió que no lo hiciera, que por el contrario, siguiera calmando a la mujer que estaba detrás de él, desesperada y confundida.

    Tuve que tomar una decisión entonces, y es que mi jefa jamás me pareció atractiva, por más sensual que de hecho, ella es. Debo confesar que estuve a punto de colgar y salirme del lugar, pero es que parecía que ella sabía lo que yo pensaba, y justo antes de actuar, sentí sus largas y perfectas uñas deslizar sobre mis testículos; un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, desde el dedo pequeño del pié hasta el último de mis cabellos, el silencio gobernó la situación por segundos, y fue seguido por una frase al teléfono que dije sin pensar, y que fue vomitada por lo más inconsciente de mi ser:

    “Lo que ahora necesito es que te calles y me esperes. Que después de que haya terminado con mi jefa, voy a llegar cogerte tan duro que no vas a tener nada que decir hasta el puto martes”.

    Al versar lo anterior, mi izquierda se salió de la boca de mi jefa y le reventó una cachetada certera en su perfil izquierdo, fue un golpe firme y duro, fue un golpe que le hizo saber que estaba a punto de convertirse en una puta, y que si eso estaba a punto de pasar, tenía que prepararse para ser tratada como tal.

    El golpe hizo que de su boca saliera un gemido de dolor, sorprendida por lo que había dicho y por lo que había hecho, se puso de rodillas frente a mi, y aún sonrojada por el impacto, desabotonó mi pantalón con mucha agilidad y con ambas manos comenzó a masajear mi miembro, mismo que se encontraba aún dormido, debido a la gran cantidad de presión a la que estaba siendo sometido.

    Mi novia, reaccionando a mis palabras, y al contrario de lo que pensé, preguntó de forma morbosa de cómo sería aquella sesión que le había prometido.

    Respondí aún más violento, pensando que de esa forma ella colgaría el teléfono al sentirse humillada, mientras podía sentir cómo las manos inquietas de mi jefa hurgaban dentro de mi ropa con claras intensiones de exhibir mi sexo…

    Entonces ya nada valía…

    Mi pene al salir de mi ropa interior, fue llevado a esos labios que ya habían trabajado mis dedos, creciendo poco a poco dentro de la boca de mi jefa; creciendo más que cualquier otro día de mi vida; con una potencia y una rigidez que desató la insaciable y húmeda boca de aquella que había hecho de mi trabajo antes una tortura.

    Por otro lado, mi novia narraba por teléfono lo mucho que quería tener mi falo en su boca, que le encantaba chupármelo y que ese día me daría la mejor mamada que me hubieran hecho en la vida, que no permitiría que me corriera en otro lugar que no fuera su boquita y que después de tragarlos me la volvería a levantar.

    Decidí poner el altavoz, para tener mi diestra libre y poder desabotonar la blusa de mi jefa. Casi podía imaginar los pezones parados y rosas de ella, así que dejé el celular en el escritorio mientras mi novia hablaba y mientras mi jefa comía mi verga y la dejaba lista para lo que seguía, yo saqué sus senos y los manoseé como si fuera el primer par de tetas que tocaba.

    Sus labios comenzaron a hacer sonidos deliciosos mientras mi pene entraba y salía de su boca, me encontraba listo para continuar y dentro de mi, yo sabía perfectamente lo que sucedería y es que tenía tal maestría con sus labios que si no me detenía, terminaría corriéndome irremediablemente en su cara.

    Fue así como dije en voz alta: Me encantaría dejarme venir en tu cara, pero primero voy a divertirme con tus nalgas.

    Pareciera como si hubiera pronunciado palabras mágicas; al unísono se dejaron escuchar sendos gemidos, uno proveniente del celular, y otro proveniente de mis testículos.

    Ellas me preguntaron al mismo tiempo: ¿cómo me la quieres meter? Mi jefa se levantó y se volteó, poniendo su enorme culo en mi verga parada y humedecida por sus labios mientras yo bajaba salvajemente su pantalón de cuero ajustado que ya dejaba ver por encima la marca de su vagina, delatando un pequeño rastro de humedad que hacía evidente gracias a que el color de dichos pantalones se oscureciera en su entrepierna.

    Te voy a penetrar como a una perra.

    Fue otro enunciado que yo nunca diría, pero que simplemente salió de mi boca, provocando otro par de gemidos intensos y deliciosos.

    Del celular se escuchó la voz de mi novia, algo quebrantada, haciéndome saber que estaba masturbándose con mis palabras y diciéndome que nadie la ha cogido de a perro como yo.

    Cuando escuché eso, la mano de mi jefa tomó mi sexo y lo llevó a su coño. Yo, sin meterlo, rozaba sus labios exteriores una y otra vez, sintiendo como su humedad se incrementaba cada vez más y se alistaba para recibir un pene grande que pudiera saciar el deseo que en ese momento era incontrolable.

    El momento no había llegado, cuando mi novia comenzó a gemir, pidiéndome que fuera en ese momento a metérsela como le había prometido: mi jefa al escuchar los gemidos, introdujo a la fuerza mi verga dentro de ella, soltando un gran gemido; chorreándose de tal forma que sus fluidos se embarraban por todo su escritorio.

    La penetración fue profunda y deliciosa; su vagina estrecha y húmeda secretaba un olor a sexo delicioso. Sus nalgas, al vaivén de mi cintura, se enrojecían y pedían a gritos ser golpeadas por mis manos, pero yo controlaba cada metida, haciendo que la sesión fuera duradera y placentera.

    Fue una locura darme cuenta que en el lugar lo único que se escuchaban eran gritos, gemidos y sonidos culpables, unos venían del dispositivo, otros venían de mi jefa, otros venían de mi, o de mis manos golpeando las deliciosas nalgas que tenía enfrente.

    Mi ritmo se aceleró, generando sonidos sexuales producidos por la humedad y la tremenda bombeada que le estaba propinando, yo, cuidando de no venirme ya que para ese entonces, ya había estado a punto de hacerlo dos o tres veces, ella, gritando que me corriera dentro y que cogía delicioso.

    Saqué mi pene de ella, seguía igual de duro y húmedo. y viendo como los músculos de su trasero se contraían por la cogida grité: te voy a romper el culo, mami.

    Sentí inmediatamente como mi jefa se corría con esas palabras, parando su trasero más, como aceptando que la penetrara de la forma en que yo quisiera.

    Por el celular se escuchó: siempre he querido que me cojas por atrás, nunca lo he hecho, pero hoy lo haré, hoy voy a dejar que te metas por donde quieras, que termines en donde quieras y que me trates como quieras.

    Lo que escuché hizo que tomara ese culo y lo penetrara sin piedad. Entre los gemidos, se escuchaba un: “me estás lastimando” pero yo no podía parar, seguía entrando más duro y más rápido, haciendo que su orificio se hiciera más grande cada vez.

    Sus tetas, rebotando al ritmo de la cogidota que recibía. Los golpes subían más y más de tono, llegó un momento en que la tomé del cabello y tiré de él de tal forma que su cara volteaba hacia el techo.

    VENTE, VENTE. Comenzó a gritar mi jefa, sin pudor ni miramientos, yo, con el afán de que se callara para que mi novia no escuchara, le saqué la verga del ano, llena ya de fluidos, la volteé de su posición, le propiné otra cachetada y acto seguido volví a introducir mi pene en su boca, para que ella guardara silencio e hiciera que me viniera con su rica boca.

    Ella siguió chupándome, cada vez más rico. Mi novia ya estaba preguntando de dónde venían los gritos y yo, dominado por el placer lo único que hice fue suspirar y correrme dentro de la boca de mi jefa, fue tanto lo que salió que se desbordó de la boca de mi jefa, que siendo sorprendida con vigorosa corrida, comenzó a toser y a desbordar el líquido por la boca.

    Al momento colgué el celular, al mismo tiempo que solté un sonido de placer extremo. Mi jefa lucía asquerosamente sexy, con mi semen por toda su cara y limpiando con sus manos el exceso que escurría por su barbilla.

    Mi pene en reposo ya después de aquella gran culeada, regresó a su estado flácido sin nada más que ofrecerle a aquella mujer que seguía tocando su clítoris y pidiendo que la llenara de nuevo.

    Mi celular sonó de nuevo, y al contestar, mi jefa lo arrebató y le dijo a mi novia:

    Tu novio mañana va a ser jefe, así que cuando llegue, asegúrate de recordarle la época de cuando fue empleado.

    Ella colgó, se vistió y me mandó a casa. Yo me fui, totalmente agotado y resignado a terminar mi relación.

    A la fecha no entiendo lo que pasó.

    Llegué a casa y expliqué lo que pasó; sin mentiras, con mucha culpa y con mucho valor.

    Así fue que terminé con mi novia y me volví director. no sin antes darle la cogida que jamás en mi vida le volví a dar a nadie.

    Fin.

  • De niña mimada a puta sumisa (1/?)

    De niña mimada a puta sumisa (1/?)

    Esta es mi primera vez publicando en esta página.  Espero que este relato sea de su agrado.

    Advertencia:

    Este relato es totalmente ficticio y no se tiene que tomar en serio.

    Contiene: humillación, dominación de hombre a mujer, chantaje, abuso, dolor físico y emocional. Además que no es apto para personas sensibles a temas de sexo no consentido o manipulación de las personas.

    Este relato solo es por entretenimiento momentáneo…

    Si no es de su agrado o detesta estas categorías salga inmediatamente de este relato.

    Advertidos quedan.

    Disfrútenlo.

    *******************

    —Jajaja ¿Vieron la cara que puso el idiota? Jajajaja

    Era mi primer año de la carrera de Derecho y ya había encontrado a la persona perfecta para manipular.

    Ese era Andrés, igual un chico de primer año, al principio creía que era lindo por qué era tímido.

    Pero después descubrí que era un perdedor.

    Fue un día en que yo estaba en entrenamiento de natación. Pero se me olvidó sacar mi gorra para mi pelo.

    Dejé mi mochila en la entrada hacia la alberca porque los casilleros se llenaron…

    Saqué mi gorra y estaba dispuesta a volver, pero se escuchaba como si alguien estuviera en los vestidores. Lo que no era normal porque ya todas estaban adentro.

    Saqué mi celular de mi mochila y lo prendí.

    Escuchaba varios pasos, cuando logré prender mi celular, fui a los casilleros y lo vi. Andrés estaba oliendo unas bragas…

    Obviamente le tomé unas fotos para acusarlo. Pero luego se me ocurrió una idea mejor…

    Y así llegamos a esta situación, en cuestión de días logré dominar a Andrés, él hace lo que yo quiera a cambio de no divulgar las fotos.

    Él no tuvo de otra que aceptar o todos lo conocerían como un pervertido.

    Y eso concluye al momento actual, hace unos segundos le pedí que se comiera un chile habanero.

    Me gusta jugar con él, lo obligo a hacer cosas que él no quiere.

    La vida perfecta, sería como una práctica para mi futuro, mi familia me ha asegurado mi vida. Me heredaran todas las empresas y propiedades que ellos tienen.

    Pero tenía que graduarme como abogada. En caso de que no lo hiciera, solamente pondrían a mi nombre una empresa pequeña donde tendría que trabajar mucho y ganaría apenas 100,000 pesos mensuales y además que se olvidarían de mi.

    Me abandonarían…

    Además que ese sueldo es muy poco para alguien que vive con tantos lujos como yo.

    Pero no pasará pues nada puede cambiar mi vida.

    Hoy en la noche iré a una fiesta secreta paro los del primer año. Estoy emocionada.

    Para esta ocasión me compré ropa para impresionar, una falda roja que me quedaba un poco más abajo de las rodillas, una blusa blanca sin escote porque no me gustaba verme como una cualquiera.

    Y unos tacones sencillos sin tanto tacón.

    Me maquillé y me fui a la fiesta.

    Todo fue divertido, el ambiente, la música, los meseros serviciales. Todos los ricos del salón se juntaron en un rincón conmigo y estuvimos riendo y contando chismes.

    Pero no me esperaba que apareciera Andrés.

    Lo llamé para preguntarle que estaba haciendo en este lugar.

    —¿Y tú que haces aquí?

    —Ah, hola Susan, solo vine porque una amiga me invitó.

    —Bueno, realmente no me importa. Solo te pediré una cosa. Quiero que me traigas unas 2 botellas de tequila y es todo. Ya no tengo ganas de molestarte por hoy.

    —Está bien, en un momento los traigo.

    Vi a Andrés dirigirse a la barra, mientras que yo preparaba 2 vasos de alcohol, pero con un ingrediente especial. Un polvito que compre para usarlo con Andrés en la semana siguiente. Pero esta es la oportunidad perfecta. No solo Andrés hará el ridículo, también su amiga…

    El volvió y dejó las botellas, le indiqué que me llevara con su amiga.

    Le di los 2 vasos especiales y yo me llevé mi vaso para ir acompañarlos…

    Con preocupación en sus ojos me llevó. La chica era bonita, claro, no tanto como yo.

    Andrés dejo los vasos en su mesa y les dije que era…

    —Este es un regalo de mi parte. Es alcohol del más caro y quería que ustedes probaran.

    —Gracias Sara.

    Fueron segundos de incomodidad pues los 3 no dijimos nada.

    —¿Y qué espera Andrés?

    —No gracias Sara. No tengo sed.

    —Es una orden.

    De pronto mis amigas me gritaron que porque me tardaba tanto… Volteo y les dije que ya regresaba.

    Volví a mirar a Andrés y el con cara de resignación me contesto…

    —Está bien Sara.

    Se tomó todo el vaso de un solo trago…

    Definitivamente iba a estar súper ebrio y con energía en unos minutos.

    Volví con mis amigas y nos empezamos a tomar shots de tequila. Los chicos pasaron a tomar a lo loco, agarraron una botella y se retaron a quien resistiría más…

    Me siento muy activa, pero con algo de mareos. Lo extraño era que no había tomado mucho aun…

    —Sara, eres la que menos ha tomado en la noche y eso merece el castigo.

    Sabía lo que eso significaba, el que tomara menos en una fiesta. Tenía que tomarse la botella que estuviera más llena.

    Gracias a mi suerte, la más llena era la de tequila, aun le quedaban como 100 ml…

    De uno solo me lo tomé. Quería bailar, cantar y muchas cosas.

    Vi la hora y apenas eran las 11, creo que me iré en una hora.

    Ha pasado un rato y veo a todos mis compañeros caídos y dormidos de ebriedad, algunos se fueron a los baños, otros se estaban besando.

    Pero creo que soy la peor de todas. Apenas puedo formular algunas palabras bie. Un chico se está acercando, se ve muy guapo y sexy, ¿Pero quién es?

    Que varonil…

    Siento que me gana el sueño…

    ¿Por qué me está cargando? ¿A dónde me lleva? Ya no puedo más, me estoy quedando dormida…

    ———————

    Vista de Andrés, ese mismo día de la fiesta, 9 pm

    Espero que funcione, ya no puedo soportar más a Sara.

    Creo que es hora de entrar…

    Había pedido ayuda a una amiga para realizar mi venganza. Ella era Lili, una chica de la carrera.

    A diferencia de otros, era como yo, tenía una vida miserable y teniendo que vivir burlas por sus compañeros. Solamente porque usa lentes y es muy lista. Pero era bonita, aunque nadie lo notaba…

    Entramos a la fiesta y veo a Susan sentada con sus amigos millonarios, los detesto, se creen mucho porque sus padres tienen dinero y poder.

    Espera ¿Me está llamando?

    Bueno, al parecer solo me pidió que le llevara 2 botellas de tequila. Mejor oportunidad no me podría haber dado…

    En el momento que me estaban atendiendo recibí una llamada…

    —Andrés, esta Sara le está echando un polvo raro a 2 vasos. Creo que nos lo va a dar.

    —Gracias Lili, estaré atento.

    Le llevé las botellas a Sara, esperando que fuera todo. Pero me pidió que la llevara con Lili…

    Me obligó a tomarme uno de los vasos que nos trajo, pero en una distracción pude cambiar su vaso por el que me dio.

    No sé qué tenía el vaso que me dio, pero ahora ella la tomaría…

    Espero que eso no altere los planes.

    Se hizo más tarde y veía los resultados del alcohol «especial» que les lleve. Unos estaban besándose, otros estaban en los baños, otros en el suelo caídos de ebriedad, otros de plano decidieron dormir un rato.

    En cambio Sara estaba como que inconsciente, pero despierta. Unos minutos estaba muy activa y otros estaba totalmente quieta y dormida.

    No tardaría mucho antes de que cayera profundamente dormida y ya no despertaría por un buen rato.

    Sara se veía muy mal, estaba extremadamente ebria o ¿Habrá sido la bebida que me dio? La verdad a estas alturas no me importa. Lo importante es que este semi—inconsciente.

    Es hora de llevarla a los baños privados…

    Soborné al dueño del lugar para que tuviera cerrado uno de los baños de la planta alta. Estaban alejados y cuando fuimos nadie estaba en los pasillos.

    Lili se quedó afuera para vigilar. Aun así cerré por dentro. Levante a Sara y la senté en el lavabo.

    Que dulce es la venganza. Con que me querías drogar Sara. Pero nunca pensaste que yo ya tenía un plan para esta noche.

    Tomé sus cosas y busque su teléfono. Lo logré desbloquear gracias a la huella de Sara.

    Busqué las fotos que tenia de mí y las borré. Busqué por todas partes si tenía algún respaldo, pero no. La tonta de Sara confió en el almacenamiento de su dispositivo.

    Conecté su celular a mi laptop y descargué toda su información confidencial. Como tarjetas de crédito, contraseñas, archivos, etc…

    Ahora venía una pequeña humillación para llevar a Sara a la ruina.

    Dicen que cuando uno está borracho, dice toda la verdad o hace cosas que nunca haría, veamos si es cierto.

    Acosté a Sara, llené de agua una jícara y se lo eché sobre la cara de ella…

    No tardó mucho en abrir los ojos, estaba despertando poco a poco…

    Con poca fuerza ella pudo hablarme…

    —Hola lindura ¿Quién eres?

    —¿Yo? Me llamo Alan.

    Como esperaba, Sara está alucinando. Cree que soy alguien diferente y lindo.

    No creo que sea sensata de lo que hace o dice. Proveemos a ver que tal es mi suerte.

    —Qué lindo nombre Alan, ¿Dónde estamos?

    Apenas podía articular las palabras. El alcohol aun no hacia efecto al 100%, tendré como unos minutos antes de que ella se quede dormida y ya no lograría despertarse hasta mañana…

    —Te traje a los baños, es que algunos chicos en la fiesta te iban a violar.

    Sara se sentó con dificultad, me vio y contestó…

    —¿Me salvaste de unos violadores?

    —Si.

    Me acarició mi cachete izquierdo y se reía…

    —Qué lindo, ¿Cómo podría agradecerte?

    —Pues podrías…

    Puso su dedo en mis labios y me interrumpió.

    —Ya sé, lo que todos quieren de mí, follarme.

    —Yo no iba a…

    Volviéndome a interrumpir…

    —Claro que ibas, estoy muy buena, todos quieren follarme y lo sé.

    Prendí la cámara de video que había colocado previamente, en un punto perfecto para que se escuchara y viera todo lo que pasaba en el lavabo.

    —¿Estas segura?

    —Claro, porque no, además que si soy honesta, estás muy bueno también.

    —Vale, entonces no te molestara…

    Abrí su blusa, pude apreciar sus buenos pechos redondos y blancos…

    —No seas amable Alan, te digo un secreto, me gusta el sexo fuerte.

    Esta última frase en un modo coqueto, me estaba excitando por la situación, pero no podía perder el control.

    Esto se estaba poniendo bueno, tenía en mi poder a Sara completamente vulnerable.

    Abrí su sujetador por delante y lo avente a un lado…

    Su par de tetas rebotaron, eran grandes y redondas, con unos pezones rosados… Seguramente de copa C.

    Pero antes de seguir vi como Sara estaba a punto de caer rendida ante la ebriedad y el sueño y su droga.

    Ya no podía jugar como quería…

    —Antes de continuar Sara, me gustaría hacer algo primero.

    —¿Qué cosa?

    Diciéndole de una forma cansada, muy relajada…

    Fui a su oído y le susurré…

    —Oh ya entiendo Alancito, entonces es mi deber complacerte.

    Parece que logré activarla por un tiempo más. El actuar de una persona ebria es algo extraño totalmente.

    Desabroché su falda y se la quité por completo. Quedaba casi desnuda si no fuera por su panti.

    Ella llevó su mano derecha a su vagina, se estaba dedeando lentamente, su mano izquierda la utilizó para manosear su pecho izquierdo…

    Tenía a Sara, masturbándose enfrente de una cámara. No era mi objetivo, pero estaba satisfecho.

    Me senté en una silla que estaba ahí y espere ver su actuación…

    —Por favor folla a esta puta caliente, deseo tu pene más que a nada en el mundo, quiero que me des duro, que me rompas mi vagina. No puedo dejar de pensar en sexo, quiero que me utilices como una puta barata… Ya no aguanto.

    Durante varios minutos estuvo hablando de ese modo, como si su modo puta ninfómana fuera activada.

    Estaba llegando a un pequeño orgasmo, me sorprendió por su condición, pero parecía normal. Solamente actuaba extraño.

    Literalmente dijo lo que le pedí…

    Se veía feliz y extrañamente emocionada. Pero no le faltaban más que unos escasos minutos para que cayera.

    Aun así hacia caso a todo lo que decía.

    ¿Cómo me estará imaginando? Y bueno, en el estado en la que esta no puede pensar en las consecuencias de sus acciones…

    —Sara, ¿me harías un último favor? Quiero fingir que te hago una entrevista atrevida, es un fetiche que tengo, para que me pueda excitarme tienes que contestar…

    —¿Cosas sucias?

    —Exactamente, entonces hagámoslo, pero para hacerlo más sexy, cierra tus ojos.

    Sin duda lo hizo y yo saqué mi celular. Para tener un mejor ángulo y que lo dijera directamente a una cámara.

    Inicié el video y solo grabé las partes en que hablaba Sara…

    Y ella no paró de masturbarse en ningún momento, lo gozaba…

    Lo que conseguí fue una maravilla…

    —Yo soy Sara García y soy una putita muy traviesa que quiere ser violada.

    —Ahhh quiero que me folles hasta que no te quede una gota de semen…

    —Pues prefiero el sexo duro que la amabilidad. Puedes nalguearme si quieres, me excita mucho ahhh.

    —¿Que quiero? quiero ser una puta, que aburrido ser una abogada cuando hay muchos penes por probar mmhh.

    —Soy tu pequeña zorra cuando quieras. Me puedes follar cuantas veces quieras mmhh ahhh.

    —Aun soy virgen, pero una virgen muy pervertida y caliente ahhh.

    —Que se vaya al diablo mi familia, lo que me gusta es ser una grandísima perra amante de los penes ahhh ya termino.

    —Soy una chica especial, a mi me tienen que di… di… disciplinar, como quisiera que me azotaran y castigaran mmhh ya casi termino ahhh.

    Ya estaba en su límite, de llegar a otro orgasmo y de quedar dormida…

    —Creo que es todo Sara. Muchas gracias por este fantástico show.

    —¿Show? —Preguntando sonriendo como si no comprendiera que pasó…

    Se recargó en el espejo y se quedó dormida…

    No creía la fortuna que tenía, pude terminar de grabarla antes de que se agotara totalmente.

    La tomé en mis brazos y la acosté en el suelo…

    Le quité por ultimo su panti y estaba en el suelo, desnuda y totalmente dormida.

    Deseaba tanto poder violarla en ese momento, pero ella no se daría cuenta y no iba ser divertido.

    Se veía linda, con su cabello rubio, tirada y vulnerable.

    Lo que me quedaba, no pude resistirme y solamente me pude masturbar enfrente de ella, admirando su cuerpo y belleza. Ya tenía en mis manos a la más guapa del salón, a aquella chica que me hizo miserable todo un semestre.

    Terminé, arrojando toda mi carga en su cara y sus preciosos pechos.

    Tomé varias fotos, quedaba perfecta. Tirada en el suelo, sonriendo teniendo semen sobre ella.

    Pero era hora de concentrarme

    Abrí la puerta y ya dejé a Lili encargarse del resto.

    —¿Ya tienes su ropa?

    Pregunté, sabiendo que si por el bolso que tenía ella.

    —Claro, conseguí lo más atrevido para ella.

    —Vale, saldré a fumar un cigarrillo y a vigilar. Encárgate de ella.

    —Tú no te preocupes, quedará muy bonita.

    Con una sonrisa de hipocresía en su cara.

    Volví donde estaban todos y la mayoría ya se había ido. Solo pocos quedaban y todos estaban ebrios, tirados, tratando de pensar. Al parecer tomaron mucho tequila…

    Salí y fumé el cigarro…

    El lugar era tranquilo, era una zona de ricos y no había nada de tener. La policía nunca pasaba por estas calles.

    Terminé y regresé con Lili para ver si ya había terminado.

    —¿Está lista?

    —Sí, me tarde más porque alguien la roció con semen… ¿Sabes quién fue?

    —No tengo idea, así ya estaba.

    Los dos reímos burlándonos de Sara. Aquella mimada ahora estaba en una situación muy mala…

    Observé su cuerpo completo, se veía como una prostituta. Una falda de colegiala muy corta, una tanga rosa, unas medias blancas y unos tacones rojos con una altura de 15 cm, de tacón fino.

    Con una inigualable blusa que apenas cubría sus pechos.

    Lili se había encargado de todo, cuando terminó de arreglarle el pelo y su maquillaje la llevamos a mi auto.

    Viajamos un par de horas a una zona totalmente desconocida para Sara.

    Llegamos al destino y todo estaba preparado previamente.

    La deje en un sofá que antes había puesto en un callejón, estaba profundamente dormida. Espero que no le haga daño el frio.

    —Creo que le falta un pequeño detalle.

    —¿Qué cosa? —Pregunté ante la curiosidad ¿Que escondía Lili?

    Ella sacó de su bolso un collar con letras grabadas y se lo coloco a Sara. «I’m a whore»

    —Jajaja, desde un punto de vista es gracioso.

    —¿Por qué? —Preguntó ella.

    —Ella no sabe inglés, estoy seguro que ha sobornado al profe de la materia para que la pasara. Aunque se dé cuenta, no sabrá que dice.

    —Bueno, esto te gustará más. El collar tiene una pequeñísima llave, si no tienes la llave, no te lo puedes quitar.

    —Eres mala ¿sabías?

    —Ja, tu eres peor Andrés.

    Le dejé un bolso rosa, adentro tenía un celular antiguo a comparación del que tenía ella.

    Estábamos felices, Sara ya no sería la reina de la Universidad.

    La dejamos ahí, Lili se fue a su casa.

    Renté un hotel, enfrente del callejón donde había dejado a Sara.

    Por el momento podía tomar un respiro y descansar…

    No me preocupaba Sara. Esta zona está muy sola en estos días. No creo que le pase algo.

    Amanecí a las 10 de la mañana, desayuné y dio un vistazo por la ventana. Ella seguía acostada.

    Recibí un mensaje de Lili, estaba en camino.

    Pasó hora y media hasta que pude ver algo de movimiento de Sara…

    Ella despertó y se levantó muy confundida, estaba asustada. Se miró y reviso…

    ———————

    Vista de Sara, momento en que despierta

    —¿Que? ¿Dónde estoy? Me duele mucho mi cabeza. Creo que tomé mucho ayer. Espero no haber hecho el ridículo.

    Me levanté, creía que estaba en mi cama en mi mansión. Pero noté un olor desagradable…

    —¿Que mierda? ¿Dónde carajos estoy? No puede ser ¡Me violaron! Pero un minuto, no siento dolor alguno en mi vagina.

    Espera. ¿Que llevo puesto?

    Me quedé aterrada al ver cómo iba vestida.

    ¡Como una prostituta!

    —No, no, NOOO, ¿Que mierda me hicieron? Tengo ropa de puta. No puede ser, ¡Parezco una puta!

    No recuerdo nada, solo que estaba bebiendo con mis amigos y de pronto desperté aquí.

    ¿Quién me hizo esto?

    Estaba alterada, no sabía que hacer…

    —¿Que tengo en el cuello?

    Revisé y levanté el collar para ver que decía…

    —I… m… a… ¿Whore? ¿Im a whore?

    ¿Qué significa?

    Mierda, mierda, mierda. ¿Cómo llegue aquí? Piensa Sara, un momento. Ese bolso no es mío.

    Agarré el bolso y había un celular, lo tomé y pensé en marcar a alguien para que me ayudara. Pero ¿A quién? Nunca me aprendí ningún número. Además no puedo llamar al 911, no puedo dejar que unos desconocidos me vean así.

    Que suerte, hay un contacto. Andrés Cuevas… ¿Qué hacia el número de mi esclavo aquí? Preferí no darle más vueltas a la situación…

    —Contesta Mierda…

    —¿Hola?¿Quien llama?

    —Andrés, escúchame bien idiota. Necesito que me vengas a recoger a un lugar. Un pendejo me drogó anoche y no sé dónde estoy, no ubico el lugar.

    —Vale, pero por lo menos dame un nombre o algo como referencia.

    —Estoy en un callejón, enfrente de un hotel que se llama Mundo y Francia. ¿Lo ubicas?

    —Sí, está un poco lejos, en cuanto pueda voy.

    —¿En cuánto puedas? Escúchame inútil pervertido. Si no estás aquí en menos de media hora voy a revelar las fotos y olvídate de tu vida en la Universidad y en tener un futuro.

    —Okay ya voy, tranquilízate, solo que estás muy lejos de tu casa. Estas a 2 horas. Pero por suerte vivo cerca de donde estas. En unos minutos llego.

    Me estaba desesperando, algunos coches pasaban y se paraban enfrente de mi, diciéndome que cuanto cobraba y otras vulgaridades. Me insultaban cuando les decía que no era una de esas.

    Esta ropa es muy humillante, casi la falda no cubre nada de mi trasero y esta blusa no me ayuda con mis pechos. Además los tacones me están matando, traté de quitármelos, pero tienen un pequeño cerrojo. Además no pienso sentarme en ese asqueroso sofá. No sé cuántas bacterias puede tener.

    Por fin llegó Andrés.

    Después de pedirle muchas veces de que me dejara entrar, me abrió.

    Fuimos a su departamento para que me prestara ropa.

    El malnacido me estaba viendo con lujuria, pero cuando tenga ropa nueva me vengaré y lo haré pagar por verme mis pechos y ropa interior.

    Llegamos a su departamento, le exigí que me diera ropa. Pero no estaba de acuerdo…

    Después de gritarle y amenazarle, él tiro un folder. Me dijo que lo abriera. Por curiosidad lo hice.

    ¿Qué es esto? No, no podía ser real. No recuerdo haber estado en un baño y que me hayan echado semen. Además ¿Porque estoy feliz en la foto? ¿Cuándo me tomaron estas fotos?

    Estaba aterrorizada, puede que aun pueda hacer un trato con él. Sus fotos a cambio de mis fotos.

    —Jajajajaja, si como no. No soy un estúpido Sara. Las fotos que tengo son mucho más perjudiciales que las que tienes tú. Además, tú ya no tienes esas fotos.

    No me había dado cuenta, no tenía mi celular…

    Tendría que comprar esas fotos entonces…

    —Pobre Sara, cree que me puede comprar con dinero. Solamente déjame decirte que todo lo que tengo de ti no tiene precio monetario.

    Sacó su celular y me lo dio…

    Tenía varios videos de mi, solo pude reproducir uno…

    «Que se vaya al diablo mi familia, lo que me gusta es ser una grandísima perra amante de los penes ahhh ya termino“

    Fui grabada, masturbándome y diciendo vulgaridades como si fuera una puta cualquiera.

    Me senté y resigné, estaba perdida

    ¿Que ganaría Andrés con esas cosas?

    Puede que sea su venganza. No puedo dejarme, tengo que hacer algo.

    —Y por último Sara. Si crees que lo anterior no era tan perjudicial. Entonces deberías ver estas fotos.

    Me dio otra vez su celular. Era yo, cuando Andrés llego con su carro…

    En la foto estoy en la ventana del carro…

    Como si estuviera ofreciendo los servicios de prostituta…

    Decenas de fotos de mi en varias tomas…

    Varios hasta tenían letras…

    —Sara García, hija de prestigiosos abogados prefiere prostituirse por gusto a ser usada antes que ser una abogada con lujos.

    Este sería totalmente tendencia en las redes y noticieros y periódicos. Literalmente en todos los medios de comunicación…

    Podría ser exhibida como una la puta que prefirió el sexo antes que las comodidades…

    Era todo lo que yo odiaba…

    Maldita sea ¿Cómo me escapo?

    —La persona que te fotografió tiene copia de todo. En caso de que algo me pasara. Esa persona pondrá todo en las redes y se encargará que todos en la Universidad y especialmente tus amigos millonarios vean las fotos.

    —Comprendo, estoy atrapada Andrés, dime ¿qué planeas hacer conmigo?

    —Qué bueno que te des por derrotada Sara. Tengo muchas cosas pensadas para ti. Considérate como mi esclava sexual a partir de ahora.

    ********************

    Y bueno mis lectores, esta ha sido la parte 1 de (aún no se). La siguiente parte dependerá de todos ustedes.

    Les pido que por favor comenten ideas para implementar a la siguiente entrega.

    ¿Qué les gustaría que le pasara a Sara?

    ¿Qué humillaciones quieren que pase Sara?

    Tengo muchas ideas, pero aquí estoy para complacer al lector.

    Y bueno, espero que les haya agradado.

    Comento, no soy el mejor escritor. Es más, soy un total novato en escribir estos relatos. Pero trataré de mejorar en cada uno de ellos.

    Nota: Perdón si tuve faltas de ortografía, he revisado el texto varias veces pero alguna se me habrá pasado.

    ¿No quieren comentar aquí, pero me quieren contactar?

    Mi correo es: [email protected].

    Tengo un blog personal donde subo Captions, relatos y demás porno.

    ¿Quieren saber cuál es?

    En mi perfil está la dirección.

    He estado muy inactivo por el trabajo y la escuela. Pero viene temporadas vacaciones y me dedicaré a volver a subir contenido.

    Y desde ahora les advierto, el contenido que ahora está en mi blog no es el mejor. La verdad solo los subí porque se me venían a la mente, pero no las elaboré como ahora me gustaría hacerlo.

    Muchas gracias

    El relatador

  • La nueva oficina y la chica de la limpieza

    La nueva oficina y la chica de la limpieza

    Llevo ya más de 10 años leyendo relatos y este es el primer relato que me animo a escribir, tampoco soy el mejor escritor, pero si es 100% real.

    Por motivos de trabajo me toca viajar por diferentes áreas del país, por ahora me encuentro en Nuevo León y de aquí a donde me manden.

    Por motivos de inicio de obras, se tienen que instalar oficinas en cada zona de trabajo y bueno ahí estábamos instalando todo en oficinas nuevas para la obra y después de un día de trabajo se hicieron las tradicionales asadas en nuevo león, al estar ahí se contrató a un chica local para trabajos de limpieza y demás actividades de oficina.

    Ella es una chica que se veía muy niña, tanto así que solo con su ife es que pudimos constatar su mayoría de edad, pero se veía más joven, bueno ella es delgada, de 1.55, piernas delgadas y firmes y senos pequeños pero bien puestos y paraditos, por el ejercicio que realizaba constantemente.

    Iniciamos a hacernos gestos y señas en son de juego y broma, hasta ahí ya llevábamos una semana y el día de las carnes, iniciamos a cantar y tomar algo de alcohol, al querer cambiar el género de música pidieron que pusiera música de la que oigo regularmente (clásica e instrumental) lo cual pedí la clave del internet para conectarme a la red, al ir a buscarla baje con ella y ahí al copiarla, entre bromas ella me tapo la contraseña y yo la jale para quitarla riéndonos pero la tome de su cintura tan estrecha que la pude cargar y quedamos frente a frente a unos centímetros nuestras bocas, no perdí tiempo y le di un beso que de momento no dijo nada, solo se quedó callada y quieta, como confundida, al momento seguí con otro beso que después de un rato correspondió, se separó de mí y se puso algo nerviosa y salió de la oficina a donde estaban los demás compañeros, así paso toda la tarde y poco a poco se fueron de ahí, dejándonos solos, como yo me quedaría ahí por unos días, ella dijo que se quedaría a ayudarme a levantar y dejar limpio para el día lunes…

    Bueno nos pusimos a levantar todo el desorden y de momento la tome por la cintura y se quedó pasmada, no sé si era lo que esperaba o solo no lo esperaba, pero la bese de frente y le dije lo mucho que me atraía, seguimos así por un rato…

    Subimos a donde yo tenía destinado para quedarme y ahí iniciamos lo emocionante…

    Estando solos nos iniciamos besando un buen rato y lentamente baje a su cuello, mis manos pasaban por todo su cuerpo lentamente, sin presionarlos, solo quería que sintiera el contacto de la piel, así estuvimos un buen rato tal vez unos 20 minutos, donde des pues de esto fui quitando su ropa hasta quedar los dos desnudos, la recosté sobre la cama y las caricias siguieron, siempre tocando lentamente sin apretar ni estrujar, un masaje por todo su cuerpo y las corrientes que le fui generando la tenía al máximo, ella se dejaba hacer y lo que me sorprendió fue que dentro de su cordura me dijo:

    -De los chavos con los que eh estado pocos me han hecho tener un orgasmo, pero es la primera vez que tengo un orgasmo sin masturbarme, solo con tocar mi cuerpo…

    Esa confesión me llego al oído, pues se veía que estuvo anteriormente con alguien inexperto, aunque debo decir que no me dedico a la quiropráctica ni masajes pero por motivos de estudio tome algunos cursos de estos y aunque no me dedico tengo algunos conocimientos que eh sabido aprovechar.

    Me enfoque en su espalda baja y sus piernas, para después tomarle de sus senos, son ella ya tenía una respiración entrecortado y agitada.

    No falto tener que penetrarla en ese monto, pues me di cuenta que tuvo otro orgasmo que se quedó quita en la cama, ahí fue donde inicie a penetrarla lentamente hasta llegar a meterle todo (también tengo que reconocer que no soy muy dotado como actor porno, pero de 13 a 15 cm aproximadamente que tengo que combinar con la experiencia), el caso es que cuando ya la tenía a dentro en su totalidad, ella dio un suspiro, la saque lentamente hasta que llegara nuevamente al inicio de su vagina, cuando se la deje ir de golpe y hasta el fondo para escuchar en ella un suspiro de placer…

    Así estuvimos un rato en la posición de misionero, y fuimos haciendo varias poses hasta que ella de plano me dijo que solo quería descansar, la deje caer sobre la cama y quedo quieta, y solo me dedique a contemplar su cuerpo delgado…

    Una sonrisa salió de mi rostro como diciéndome: bien hecho…

    No me describo al principio, soy mexicano con rasgos característicos típicos, mido 1.66, peso 80 k, no soy un súper modelo, me gusta la lectura y disfruto de un buen café, más si es una compañía femenina quine me lleva a disfrutarlo… todas las mujeres son bellas, sin importar su condición física, solo hay que saber cómo hacerlas disfrutar… tengo 37 años aunque no los aparento, pero con mi edad no gano nada en ponerme o quitarme años…

    Espero que sea de su agrado y espero sus comentarios.