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  • No hagas mucho ruido

    No hagas mucho ruido

    Había quedado de salir con mi novia, teníamos pensado solo quedarnos en mi casa y hablar, jugar un rato, comprar algunas cosas, pero pasó lo que menos me esperé. Cuando llegamos a mi casa comenzamos a besarnos frenéticamente de no ser porque mi madre salió del cuarto me la hubiera comido entera. Ellas se saludaron intercambiaron unas cuantas palabras y luego mi madre volvió al cuarto. Cuando esa puerta se cerró todo el morbo que había en ambos se desató y la sesión de besos continuó. Nos sentamos en el mueble de mi casa sin poder separarnos, pues estábamos ambos muy calientes.

    Luego de un rato de besos mi erección comenzaba a notarse. Lo que me sorprendió fue que ella puso su mano en el bulto que se formaba en mi pantalón y lo acarició lentamente, me preguntó:

    -Puedo? -Mientras su mano seguía en mi entrepierna.

    -Es tuyo, has lo que quieras. -Le respondí.

    Y comenzó a desabrocharme el pantalón hasta que mi erección salió de su jaula y quedó a su vista. Fue la primera vez que ella me miraba el pene ya que no habíamos tenido la oportunidad de jugar antes. Con su mano derecha lo sujetó y lo frotaba lentamente y sin parar de besarnos. Ella se agachó e introdujo mi pene en su boquita. DIOS!!! Que delicia -Dije en tono bajo recordando que no estábamos solos, Con su lengua lo lamía como si fuera un helado y parecía disfrutarlo tanto como yo. Le pedí que se arrodillara frente a mi y siguiera chupando, hizo lo que le pedí sin dudar y siguió jugando conmigo. Unos minutos después de tan ricas lamidas iba a correrme.

    -Quítate, es mi turno de lamerte a ti. -Dije pues no quería correrme aun.

    Ella se puso de pie y yo me arrodille frente a ella, mis manos se posaron en sus nalgas apretándolas suavemente. Puse mis dedos en el borde de sus jeans ajustados y comencé a deslizarlos por sus piernas. Tenía un cachetero negro súper sexy, lo vi y mi erección se puso más dura aun. Se los quite y vi que estaba mojada y depilada, Una vista hermosa. Instintivamente mi lengua fue a su clítoris y sentí que ella tembló tras esa lamida. Seguí lamiendo y chupando, ella puso sus manos en mis hombros pues parecía que perdía el equilibrio, me apretaba con fuerza y cuando miraba hacia arriba la veía con los ojos cerrados y la boca abierta intentando contener el gemido. Se veía hermosa desde ese ángulo.

    -Te gusta? -Pregunté en un tono sarcástico.

    -Si si!!! No pares- Dijo viendo me a los ojos.

    Mis dedos entraban en su vagina y vaya que estaba mojada, sus jugos sabían delicioso y no quería dejar de chuparla. Se sentó en el mueble y se quitó el jean, Se puso a gatas dando me una vista de sus nalgas bien proporcionadas y su vagina mojada.

    -Por favor… Cógeme ya -Dijo con timidez en su voz.

    -Estas segura? mira que no estamos solos.

    -No me importa, por favor cógeme.

    Esas palabras bastaron para que me pusiera frente a sus nalgas y metiera mi rostro entre ellas para humedecerla más. Me levante y terminé de quitarme el jean, tome mi pene y puse la puntita en la entraba de su vagina. Lo introduje lento para que no gritara, y cuando entro toda pegó un pequeño gemido, pero tan sexy que caso hizo que me corriera.

    Me movía lento y ella me seguía el ritmo, era deliciosa la sensación y además teníamos rato calientes pues no nos vemos mucho. Aumente el ritmo y ella gritó. Me dio un escalofrío, le tapé la boca con mis manos para que no gritara, pero era tanta mi excitación que no deje de penetrarla. Sentía como me apretaba y JODER casi soy yo quien gime. Mis embestidas se hacían más fuertes a la vez que mi mano libre (Pues la otra seguía tapando le la boca) frotaba su clítoris para que se corriera a chorros.

    -Me vengo -Le dije al oído y le quite la mano de la boca para que respondiera.

    -Córrete en mi cara, por favor -Lo dijo de una forma tan sexy.

    Salí de ella y se dio la vuelta quedándose de rodillas, abriendo la boquita y sacando la lengua. Me vine en su cara y con sus dedos tomaba mi semen que no cayó en su boca y lo chupaba de sus dedos, le abrí las piernas e hice que termina de correrse en mi boca.

    -Estoy sorprendida -Dijo con la voz temblorosa.

    -Por qué?

    -Pues tu madre no salió del cuarto y tenemos media hora cogiendo.

    Mi madre, me olvidé de ella, rápido me vestí y ella entró al baño para limpiarse la cara. Camino al cuarto de mi madre y la veo dormida con el televisor encendido, un alivio me invadió. Salí devuelta a la sala y ella ya estaba lista, me abrazó con fuerza y nos besamos lentamente.

    -Me encantó -Dijo con cabeza en mi pecho.

    -Igual a mi, mi amor.

    -Cuando lo podemos volver a hacer? -Preguntó.

    -Mi madre duerme y si no hacemos ruido podemos seguir -Con esas palabras bastó para que pusiera su mano otra vez sobre mi entrepierna.

    Ya el resto se lo imaginaran.

  • Nuestra experiencia con masajes tántricos

    Nuestra experiencia con masajes tántricos

    Días atrás le había comentado a mi novio que me llamaba la atención la idea de ir a un lugar a que nos hicieran masajes eróticos. Tuvimos una discusión, terminamos y por supuesto el tema del masaje quedó olvidado para mí. 

    A los días vino a mi casa, seguíamos “terminados” por lo que le había dicho que no quería nada diferente a salir a cenar y tomarnos un par de cócteles simplemente para hablar.

    Ese día se desocupó temprano y llegó a mi casa sobre las 5:30 de la tarde, yo acababa de llegar también. Me dijo que necesitaba entrar porque tenía que enviar unos correos electrónicos desde su computador, accedí pero con la advertencia de que debíamos comportarnos.

    Una vez terminó lo de su trabajo, nos pusimos a hablar y le comenté que estaba teniendo mucho dolor de espalda por esos días, así que se ofreció a utilizar unas técnicas que podrían servir para aliviar mi dolor.

    Me pidió que me acostara en la cama y que me quitara la camisa porque necesitaba ver bien mi espalda. Yo accedí sin ningún morbo, cabe resaltar que ese día estaba en falda y tenía medias veladas.

    Me acosté en la cama, me quité la camisa y él empezó su masaje (bastante reconfortante a decir verdad). En medio del masaje me soltó el brasier según él porque necesitaba tener mejor acceso a mi espalda (yo seguía boca abajo). Me cambio de posición y quedé frente a él, con las tetas al aire, yo estaba muy concentrada en el excelente masaje que me estaba dando y no le puse mucho morbo al asunto, pero él sí, tocarme y verme las tetas lo arrechaba.

    El masaje terminó, me hice la loca y me vestí nuevamente, él se quedó esperando que lo dejara tocarme, pero simplemente actué como si él se tratara de un profesional en el tema y no más, pero yo sabía que estaba arrecho y me encantaba tener el control de la situación así.

    Después de eso nos sentamos nuevamente en el comedor a hablar de cualquier cosa. Me estiró la mano pidiéndome que me acercara y yo accedí. Terminé sentada en sus piernas en una forma bastante “inocente”. Él me daba picos por toda la cara tratando de llegar a mi boca y yo no se lo permitía, le recordaba que habíamos terminado y que esas cosas no deberían volver a pasar. Con sus manos me tocaba todas las piernas, acercándose peligrosamente a mi cuquita, pero yo quitaba la mano o hacía algún movimiento que lo obligaba a retroceder. Finalmente terminé cayendo y le permití que me besara. Nos empezamos a besar muy muy apasionadamente y yo sentía cómo se mojaba mi cuquita.

    Estábamos sentados en el comedor, frente a la ventana que da la calle (vivo en el primer piso de un conjunto), la gente pasaba y nosotros besándonos como unos locos desesperados. Para ese momento ya tenía sus manos en mis piernas, mis nalgas y no tardó mucho en llegar a mi cuquita. Cuando por fin lo hizo pudo sentir cómo chorreaba, estaba muy muy mojada. Yo estaba muy arrecha, sus besos y sus manos me vuelven loca y mi cuquita siempre responde con una humedad muy generosa. Me bajó la falda y después las medias veladas y los calzones.

    Empezó a hacerme con sus dedos en mi clítoris delicioso, en menos de nada tuve el primer orgasmo. Apenas me dejó descansar y volvió a lo suyo, yo muy excitada, disfrutando toda la situación, arrecha a más no poder, él tocándome delicioso y mi cuquita respondiendo más húmeda cada vez. Así seguimos un ratito más, él tocándome delicioso hasta que mis piernas empezaban a temblar avisando la llegada de otro más, yo abriéndome para que él pudiera entrar mejor y me hiciera llegar de nuevo hasta que lo logramos, me vine delicioso, otra vez gracias a sus manos. Después de eso, empecé a pedirle su verga, la quería con todas mis ganas, quería chuparla primero y luego clavármela todita entera. No me lo permitió, ni siquiera me dejó que se la tocara por encima del pantalón.

    Me sentó en el comedor y me pidió que me acostara y abriera mis piernas, yo sabía qué venía: su lengua. Rehusé un poco, aun pataleando por su verga, pero finalmente hice lo que me pidió y abrí mis piernas para que él tuviera todo el acceso a mi cuquita. Empezó a lamerme las piernas recorriendo el camino hacia mi cuquita y cuando llegaba daba apenas un lengüetazo tímido y seguía derecho. Eso me arrechaba muchísimo. Yo me abría, pidiéndole más. Después empezó en forma, lamiendo mi clítoris suave y después chupando, luego empezó a meterme su lengua y yo sentía que me explotaba, siguió así un rato más hasta que no aguante y me vine de nuevo gracias a las delicias que hace su lengua en mi sexo. Él sabe cómo lamer, cómo chupar y cuándo subir la intensidad para que logre venirme, su lengua es realmente maravillosa.

    Después de eso traté de quitarme, mi clítoris quedó muy sensible pero él no me lo permitió, me abrió las piernas de nuevo y empezó a pasar su lengua suavemente otra vez hasta que me familiaricé de nuevo con la sensación y mi cuquita siguió lubricando. Siguió chupando, lamiendo y yo enloquecida gimiendo y retorciéndome de placer, así siguió y logró hacerme venir, dos veces más. Quedé rendida por tanto placer pero seguía queriéndolo a él, su verga que me llena y me estremece, se lo pedí pero se negó, me dijo que no era el momento.

    Me bajó de la mesa y me dijo que me vistiera para que saliéramos a comer. Me pidió que no me pusiera las medias y que me cambiara a otros calzones que tenía por estrenar, yo hice caso. Así que salí en mi falda sin medias y con unos cuquitos diminutos.

    Subimos al carro, empezamos a hablar de temas varios, en seguida le entró una llamada de trabajo y se concentró en el tema, mientras yo simplemente escuchaba y bobeaba en el celular.

    No habíamos andado más de 5 calles, él seguía en su llamada y llevó sus manos a mis piernas, empezó a acariciarlas y las abrió. Encontró mi cuquita, mojada por supuesto, y empezó a juguetear con ella. Masajeándome como me gusta sobre el clítoris haciéndome arrechar muchísimo.

    Paramos en un semáforo, él seguía en su conversación pero con sus manos en mi cuerpo y yo retorciéndome de placer junto a él. Cuando paramos empezó a meterme su dedo, lo hace siempre de una forma muy precisa y con la intensidad perfecta. No pasaron dos minutos y yo ya estaba gimiendo desesperada por otro orgasmo que me había regalado.

    Me miró con una sonrisa cargada de morbo y siguió en su llamada. Yo tratando de recuperarme. Estuve en su llamada todo el camino y sin decirme a dónde nos dirigíamos. Por la ruta que había tomado supuse que íbamos a algún restaurante de la zona rosa de la ciudad.

    Finalmente colgó y me pidió que le ayudara a ubicar una dirección, cuando la encontramos bajamos del carro, ya yo sabía a qué lugar habíamos llegado, lo había buscado días antes cuando se me ocurrió lo de los masajes eróticos.

    Nos anunciamos y nos abrió una mujer, joven, flaca y de cara agradable, estaba en un vestido muy pegado.

    Nos explicó la metodología, había tres intensidades.

    La primera incluía masaje tántrico para los dos con una chica en ropa interior, finalizando con un masaje en el área genital.

    El segundo incluía lo mismo que lo anterior pero esta vez la chica podía estar desnuda y tenía más interacción con la masajista.

    El tercero incluía lo anterior, con acceso incluso a cualquier parte del cuerpo de la masajista por parte de los dos.

    Escogimos el tercero y escogimos a la chica que nos atendió recién llegamos.

    Subimos unas escaleras, entramos a una sala oscura, amenizada con música suave, luz amarilla un poco tenue, y una cama totalmente pegada al piso “oculta” bajo unas cortinas azules que dejaban entrever todo.

    La masajista nos dijo que nos cambiáramos y que ella nos alcanzaría en un momento.

    Quedamos los dos en ropa interior, el ambiente estaba muy lujurioso y los dos estábamos arrechos, yo moría por su verga, se lo pedí de nuevo y esta vez sí accedió. Me puse en 4 en una silla que había allí frente a nosotros, me corrió el hilo chiquito que tenía puesto y empezó a clavarme delicioso. Me bombeaba toda su verga en mi cuquita y me hacía gemir delicioso, sentía lo húmeda que estaba cuando su verga salía y entraba de mi. Lo estaba deseando, anhelando, me ponía como una perrita para recibir más su verga y que entrara toda en mi cuquita. La sensación de tenerlo adentro es única, yo sé que él también lo disfruta muchísimo.

    Así estuvimos un rato hasta que llegó la masajista, esta vez en una Ropa interior negra de encaje y con tacones. Tenía un cuero delicioso, era flaca, con unas piernas y un culito muy lindo, tetas pequeñas pero provocativas. Trajo un vino y dos copas, nos sirvió un poco y tomamos un sorbo.

    Después cerró la puerta y empezó a explicarnos. Nos puso frente a frente y nos indicó que nos acariciáramos entre los dos. Mientras eso pasaba ella se hizo tras mío y pasó su mano por todo mi cuerpo. Empezó por las piernas, subiendo hasta llegar a mi entrepierna. Luego mi tronco y mis brazos hasta que se posó en mis tetas, yo seguía en ropa interior.

    Luego hizo lo mismo con él. Debo decir que la escena me encantaba, era muy excitante ver cómo lo teníamos entre nosotras dos, acariciándolo. Yo lo besaba mucho y le cogia la verga mientras ella le pasaba sus manos por todo el cuerpo.

    Nos seguimos acariciando entre los tres, ya estábamos muy arrechos. Mi novio me quito el brasier y yo le quité el brasier a ella, Paulina se llama. Quedaron nuestras tetas al aire para que él las disfrutara y se notaba en su cara que lo estaba disfrutando.

    Yo empecé a acariciarle sus pezones muy cuidadosamente hasta que los sentí duros, y les pasé mi lengua mientras acariciaba su cuerpo también con mis manos. Mi novio hizo lo mismo y empezó a chuparle las tetas. La escena era muy morbosa, los dos, juntos, disfrutando de otra mujer. Todos nos tocábamos, muy arrechos ya y ella sugirió que pasáramos para iniciar el masaje. Para ese momento mi novio y yo ya no teníamos ropa interior, pero ella aún tenía calzones así que él sugirió que se los quitáramos entre los dos.

    Con la boca se los bajamos hasta que quedó completamente desnuda y la tocamos toda, incluso su cuquita. Tenía un cuerpo delicioso, eso hacía que todo fuera más excitante.

    Sugirió que me acostara yo primero, boca abajo. Mientras los dos se acomodaban a lado y lado de mis piernas. Ella empezó a indicarle a mi novio cómo pasar su boca por todo mi cuerpo con una “técnica especial”, que valga decir, él la utiliza desde que nos conocimos y me encanta como lo hace, de hecho siempre se lo pido. Él “siguió” sus instrucciones y empezaron los dos a recorrer mi cuerpo desde mis pies hasta mi cuello. Era electrizante sentirlos a los dos así, yo solo sentía cómo me mojaba cada vez más. Ella pasaba sus manos suave por todo mi cuerpo y él la seguía. Yo estaba boca abajo pero podía ver nuestras siluetas porque había un espejo en una de las paredes laterales que aunque estaba cubierto por la cortina, permitía ver los movimientos perfectamente. Así veía cómo ella me tocaba a mí y él nos tocaba a los dos, era muy excitante.

    Paulina abrió mis piernas y mi cuquita quedó expuesta. Destapó un aceite y untó sus manos, cuando ya estaban lo suficientemente lubricadas empezó a masajearme la entrepierna hasta llegar a mi cuquita. Cuando la tocó todas mis sensaciones se alborotaron el triple y ya empezaba a jadear y a gemir. El masaje en todo mi clítoris fue perfecto, con la intensidad necesaria y justo en el punto necesario. Era una delicia.

    Mientras eso pasaba mi hombre observaba excitado y me besaba en la boca.

    Paulina siguió masajeándome, mi novio tocándonos a las dos. Ella se concentraba en mi cuquita y él se ocupaba de las otras partes de mi cuerpo, con los movimientos precisos y volviéndome loca de placer. Así estuvimos un rato hasta que me vine. Un orgasmo delicioso que me invadió todo el cuerpo, estaba demasiado arrecha y quería más. Ella siguió tocando por un rato y luego se detuvo y me indicó que era hora de empezar con Álvaro.

    Álvaro se acostó boca arriba, con su verga muy muy dura y parada, se veía demasiado provocativa. Repetimos el ejercicio que habían practicado en mi al inicio. Las dos nos pusimos a sus pies y empezamos a recorrerlo palmo a palmo con nuestros labios hasta llegar a su cabeza. Sus expresiones, sus jadeos (inusuales en él) me hacían ver que estaba muy excitado y eso me arrechaba más a mi. Estaba feliz dándole placer a él, y él estaba feliz de vernos a las dos desnudas y dispuestas para él.

    Luego empezó el masaje, Paulina se llenó sus manos de aceite y le agarró la verga. Dura, deliciosa, deseosa de sentirse apretada en mis manos, las suyas, mi cuquita, mi boca, mi culito.

    Ella seguía masajeando y mientras yo lo recorría por todo su cuerpo, besándolo; llegaba a su cara y ponía mis tetas para que las chupara.

    Volvía a su verga y le ayudaba a ella a estimular su verga, me ponía de espalda para que su vista fuera la cara de ella y mi culo. Mientras ella masajeaba yo chupaba su verga, volteaba para ver su cara y eso me arrechaba más.

    Ella le propuso un masaje prostático y él accedió. Se puso un guante, se echó mucho aceite y empezó a estimular su culito. Mientras yo no me separaba de su verga, la chupaba, la masajeaba, le pasaba mis tetas, y él seguía muy excitado.

    Ella empezó el masaje en su culo, él se veía muy excitado. Yo miraba fijamente lo que ella hacía deseosa de aprender para poder repetirlo cuando estuviéramos solos. Mientras seguía estimulando su verga. Él estaba arrecho hasta decir no más, ella le pidió que contuviera su orgasmo y así lo hizo él.

    Ella siguió estimulando y yo fui a darle besos, le pregunté si quería clavarme y él me dijo que sí. Me senté encima de su verga, dándole la espalda a él y quedando frente a frente con ella. Y empecé a moverme delicioso mientras ella me chupaba las tetas, estimulaba mi clítoris y le cogia las bolas a mi novio. La escena era de locos; yo encima de él, cabalgándolo mientras ella me daba placer también. Estando así tuve un orgasmo indescriptible, la estimulación en mi clítoris que ella hacía y el movimiento sobre la verga de mi novio lograron una bomba en mí y me vine delicioso, caí exhausta encima de él, aun dándole la espalda, sentía mil vainas, entre esas que estaba más tragada que nunca.

    Después de eso ella salió y nos dejó solos para tener un poco de privacidad. En ese momento me volteé estando sobre él para quedar en nuestra posición favorita. Empecé a moverme como nos gusta y los orgasmos no demoraron en llegar, uno tras otro, se sentía todo muy caliente y mojado por cada una de las veces que me vine. Eso hacía que fuera más delicioso, sonaba delicioso. Yo seguía encima de él, nos besábamos, nos mordíamos, me cogia las tetas, me apretaba las nalgas y yo seguía. De todas las veces que me vine en ese momento, recuerdo particularmente un momento en el que él levantó mucho la cadera y yo me afinqué lo más que pude, con su verga toda toda adentro, los dos quietos. Increíblemente, no hubo movimiento pero me corrí. Por la posición, por sentirlo todo dentro de mi, por la arrechera, el morbo, las ganas, lo que sea que haya sido, pero me vine para él y fue particularmente rico.

    Caímos exhaustos, nos quedamos un rato ahí acostados, llegó Paulina de nuevo y nos indicó que podíamos vestirnos de nuevo.

    Nos arreglamos, salimos del sitio y ahí sí fuimos a cenar, como era el plan inicial.

    Ya se imaginarán el tema principal de la cena…

    Tuya,

    I.S.

  • Culona con mi esposo

    Culona con mi esposo

    Mi nombre es Melissa, soy una mujer casada de 54 años de edad y sin hijos. Mi marido tiene la misma edad que yo, tenemos 30 años de estar felizmente casados, al menos esto era hasta hace poco.

    Todo comenzó hace aproximadamente un mes, yo como siempre lo había hecho, trabajaba para traer dinero a la casa, esto nunca me resultó molesto ya que me dan un buen sueldo por mi trabajo y aparte de todo me gusta.

    Por tal motivo nunca ha sido necesario que mi esposo trabaje también, ya que con mi sueldo es más que suficiente para sustentarnos, por esta razón mi esposo siempre se ha quedado en casa el tiempo que yo estoy en el trabajo. Ahora aquí viene el problema, a pesar de que mi esposo se quedaba en casa, no hacia ni el más mínimo esfuerzo por ayudarme a recogerla o ayudarme a ordenarla aunque sea un poco, y a la hora que yo llegaba de trabajar ya estaba muy cansada para ponerme a arreglar la casa.

    Estuvimos discutiendo la situación y decidimos que lo mejor era contratar a una mucama. Para quien no lo sepa una mucama es una empleada doméstica que ayuda con los deberes de la casa. Bueno continuando con la historia, así quedó la conversación de ese día. Los días posteriores estuvimos buscando a la mucama que íbamos a contratar, sobre todo yo que era la que le iba a pagar.

    Así que estuve hablando con muchas de ellas por teléfono pero la mayoría de ellas no me convenció ya que casi todas por como sonaban parecía que ya eran muy viejas, y se veía que no tenían ganas de trabajar así que les dije que no, hasta que hablé con una chica de 25 años que por su manera de hablar parecía muy entusiasmada y con ganas de trabajar, así que de inmediato la contraté y le expliqué que mi esposo estaría todo el tiempo que yo no estuviera en la casa ya que él no trabaja, la chica me dijo que no había problema y aceptó, entonces le dije que se presentara la siguiente semana a trabajar, colgué el teléfono, y le conté todo a mi esposo, él estuvo de acuerdo y entonces todo salió bien ese día.

    La semana siguiente estábamos esperando a que llegue la mucama a nuestra casa antes de que me fuera a trabajar lo único que sabía de ella es que se llamaba Andrea, la estuvimos esperando casi 15 minutos y vaya fue mi sorpresa cuando llegó:

    Era una chica blanca de ojos verdes, con unas tetas grandes que le rebotaban al caminar, y unas nalgas enormes que también se le movían mucho, cara bonita, pero con una expresión de puta, pelo castaño oscuro, y un cuerpo muy atractivo en general, mi esposo estaba babeando como idiota en cuanto la vio ahí al lado mío como si no estuviera, esto me hizo enojar bastante, y por si fuera poco esta perra venía vestida de manera provocativa con un escote que resaltaba muy bien sus grandes tetas, unas mallas que le hacían lucir un culo gigantesco, y unos tacones altos que resaltaban sus pies y piernas.

    Yo estaba furiosa, pero mi esposo estaba ahí todo contento, lo cual me hizo enojar más, en cuanto se acercó más comenzó a hablarle:

    Yo: (con tono de voz molesto) Como que vienes un poco descubierta no crees?

    Andrea: (con tono retador) Si es que tenía calor.

    Mi esposo no dejaba de verla ni por un segundo, y ella bien que lo sabía, por eso se fue vestida así. No le di importancia, y solamente le expliqué rápido lo que tenía que hacer, ya que me tenía que ir rápido al trabajo, así que así lo dejé ese día y me fui al trabajo, dejando a una mucama joven y culona y a mi esposo, solos en la casa.

    Ese día más tarde por la noche llegué, y todo estaba muy limpio en verdad me gustó su trabajo y le pagué, antes de irse me preguntó si podía limpiar la casa con ropa de ella, porque el vestido de mucama que le presté se le hacía incómodo y le dificultaba el trabajo, yo lo pensé por un momento ya que la ropa que ella usaba era muy provocativa, pero al final terminé accediendo y le dije que sí. Entonces ese día se fue y me dio las gracias.

    El problema vino al día siguiente. Yo y mi esposo la estábamos esperando como el día anterior, y como me lo había imaginado, Andrea nuevamente se vino vestida toda provocativa, llevaba puesto un mini short de licra, que le hacían ver sus nalgas más grandes que el día anterior, también llevaba puesta una blusa casi transparente por donde se alcanzaba a ver perfectamente su brasier y sus grandes tetas, y llevaba puestos unos tacones negros no tan altos, pero le resaltaban las piernas.

    Mi esposo como era de esperarse no dejaba de verla de pies a cabeza cada parte de su cuerpo, conmigo ahí al lado como si nada, ella se daba cuenta y cuando caminaba movía el culo exageradamente de un lado a otro como para que mi esposo la vea más, yo otra vez no tenía tiempo porque ya iba tarde así que los deje y me fui, pero tenía el presentimiento de que algo se traía esa tal Andrea, así que le que hice fue hacer como que me iba al trabajo, pero llamé a mi jefe para decirle que no iba ir hoy, para poder ver que es lo que esta tramaba, entonces después de haber hecho esto, me dirigí a la puerta trasera del patio por la cual puedes ver de afuera para adentro pero no de adentro hacia afuera, por lo que ellos no me podrían ver, así que rápidamente saque mi celular para grabar por si llegaba a pasar algo tener evidencias.

    Casi en cuanto saqué mi celular Andrea que yo la veía desde afuera, se quitó su mini short, y su blusa transparente, quedándose solamente con su brasier y unas mini bragas negras, enfrente de mi esposo que estaba sentado en el sillón, yo estaba realmente enojada y estaba a punto de entrar, pero quería ver como reaccionaba mi esposo:

    Andrea: (con tono coqueto) Ay perdón es que tengo calor, le molesta si trabajo así.

    Mi esposo: Por supuesto que no Andrea tu trabaja como quieras, así te ves preciosa.

    Andrea: Pues qué bueno que le guste porque a partir de ahora voy a trabajar así aunque tu esposa no quiera, bueno aunque ni cuenta se va a dar jajajaja.

    Mi esposo: (ya algo caliente) Que rica te ves Andrea.

    Andrea: (otra vez con tono coqueto) Que le gustan más mis nalgas o mis tetas?

    Mi esposo: Me gusta todo de ti, estás bien sabrosa, me dan ganas de cogerte.

    En eso Andrea se acercó a él, poniéndole el culo muy cerca, mi marido le respondió con una nalgada, y luego ella se sentó en él de espaldas, dejando sus enormes nalgas a contemplación de mi esposo. Yo hervía de la rabia por lo que estaba pasando en ese momento, pero no tenía el valor para entrar y abrir la puerta todavía, necesitaba seguir viendo y grabando un poco más.

    Andrea: Alguna vez tu esposa te la ha chupado?

    Mi esposo: No nunca lo ha hecho.

    Y es verdad lo que decía yo nunca había tenido el valor para hacer eso con mi esposo.

    Andrea: Pues estas en tu día de suerte porque te la voy a chupar.

    Mi esposo: Lo dices en serio?!!

    Andrea: (con su risa de puta) Si mi amor jajaja lo digo en serio, te la voy a mamar como la zorra de tu esposa jamás lo hizo. ¿Qué te parece?

    Dicho y hecho, Andrea paró a mi esposo del sillón, luego se hincó frente a él, desabrochó su pantalón, le sacó le verga y se la empezó a chupar como una perfecta puta. Yo estaba en shock, no podía creer lo que estaba pasando, mi esposo, MI PROPIO ESPOSO!!! Con el que comparto cama todas las noches, al que le preparo de comer, y demás cosas, se estaba cogiendo a esta puta culona y tetona de cuerpo perfecto, delante de mis ojos sin saberlo, lo peor de esta puta, es que yo misma la había contratado, y peor aún le estaba pagando. En ese momento tenía el impulso de entrar de una maldita vez, pero el morbo que tenía era más y me lo impedía, quedándome afuera de la casa, y grabando como esta puta, se lo chupaba a mi esposo.

    Andrea hacia ruidos casi como de actriz porno, mientras se la chupaba a mi marido, y él tenía los ojos completamente blancos, del placer que esa perra le estaba dando.

    Andrea: (con chorros de semen saliendo de su boca, mientras tragaba lo que podía) ¿Te está gustando como te la chupo?

    Mi esposo: Me está encantando como me la chupas, mi esposa jamás podría hacer esto que tú haces.

    Andrea: Lo sé, esa perra jamás podrá, solamente yo te la puedo chupar así.

    Andrea agarraba una y otra vez la verga mi esposo y se la metía hasta la garganta, la dejaba ahí unos 5 segundos y luego se la sacaba, y repetía el procedimiento, yo veía como lo hacía una y otra vez, disfrutando de la verga de mi marido, hincada frente a él con ese culo y tetas gigantes que se cargaba. Ella le estaba haciendo lo que yo jamás hice, ni siquiera yo había probado la verga de mi marido, yo su propia esposa, y esta perra lo estaba haciendo por mi, yo podría haber sido ella, pero no estaba ahí solamente grabando como se cogía a mi esposo, él la agarraba del pelo y le empujaba la verga directo en su boca.

    Andrea: Ahora me vas a coger el culo con esa verga que te cargas.

    Mi esposo: Claro que lo voy a hacer, te lo voy a meter completo.

    Andrea: (señalando su mano) ¿Ese es tu anillo de bodas?

    Mi esposo: Si me lo regaló mi esposa.

    Andrea: Pues ahora es mío.

    Le quitó el anillo de la mano a mi esposo, y se lo puso en el segundo dedo del pie derecho.

    Andrea: Quiero que me la metas así, con el anillo que te dio esa perra, en mi pie ¿ok?

    No lo podía creer, como era posible esto, el anillo que tanto dinero me costó, para regalárselo a mi esposo, y que era un símbolo para nosotros, ahora estaba en el pie de esa puta, que estaba a punto de coger con mi marido. Estaba verdaderamente molesta, pero a la vez me excitaba y me daba morbo seguir vendo más.

    Mi esposo le besó mi anillo que llevaba puesto en el pie, la puso en cuatro agarrándole sus grandes nalgas, le metió la verga y se la empezó a coger. El escenario era completamente pornográfico, y esta puta no paraba de gemir, pedía a gritos a mi marido que le diera más verga, mientras le rebotaban esas gigantes tetas, y sus nalgas en mi esposo.

    Andrea: ah ah si papi!!! ah ah ¡dame mas!!!

    Mi esposo: (con una mano en su pie, y con la otra nalgueándola) Ahh ten lo que te mereces mi amor ahhh.

    Andrea: Ay si!!! Que rico ah ah ah, métemela si hasta adentro ah!!! ¿Tu puta esposa te coge así? No ¿verdad? ¿Tiene un culo como el mío? dime

    Mi esposo: No preciosa tu eres la única, que rico te mueves, no como mi esposa.

    Andrea: Sii jajaja solamente yo te cojo así, a la mierda tu esposa me tienes a mi, para darte las nalgas cuando quieras.

    Yo seguía completamente en shock, mi esposo se estaba cogiendo ante mis ojos, a otra más joven que yo, y con un mucho cuerpo que el mío, y dándole verga como ni siquiera a mi en mis mejores años me llegrabando. Al estar viendo todo esto desde afuera decidí que era una buena idea llamarla, para ver cómo reacciona, así que marqué y empezó a sonar el teléfono que lo tenía ahí a un lado, yo podía ver todo desde la ventana, aunque ellos a mi no, quien diría que es ventana me iba a ser de mucha ayuda.

    Andrea: (viendo la llamada en su teléfono) Ash es la puta de tu esposa, ¿ahora que querrá? (contestó hincándose nuevamente frente a mi esposo y agarrándole la verga sin saber que yo lo estaba viendo todo) ¿Bueno?

    Yo: (haciéndome la que no sabía nada) Hola Andrea solo quería saber cómo va todo.

    Andrea: Todo va bien, estoy disfrutando mucho mi trabajo (me dijo mientras se alcanzaba a oír como murmuraba una pequeña risa).

    De fondo se escuchaba el ruido que hacia cuando se la chupaba a mi esposo, lo sabía porque los estaba viendo desde la ventana, la muy puta no dejaba de chupársela a mi esposo ni siquiera porque me tenía al teléfono hablando.

    Yo: (nuevamente haciéndome la ingenua pregunte) Que es eso que se escucha de fondo ¿Eh?

    Andrea: (riéndose silenciosamente contestó) Lo que pasa es que tengo una paleta y la estaba chupando. Ya tengo que colgar estoy algo ocupada. (Y me colgó la muy puta)

    Si claro muy ocupada, pero tragándose la verga de mi marido, no se quería perder ni un segundo.

    Andrea: Era tu puta esposa preguntándome por el trabajo, jajaja me da risa si supiera que te estoy cogiendo, a su marido con el que duerme todas las noches, me está dando verga como jamás le dio a ella, y con su anillo de bodas en mi pie derecho, que no pienso devolver jajaja, lo peor de todo es que me paga por esto jajaja.

    Lo que ella no sabía es que en realidad lo estaba viendo todo, y peor aún es que lo que decía era cierto, y yo no hacía nada para evitarlo pudiendo hacerlo. Y en cambio solo la estaba grabando.

    Mi esposo: Me pone caliente que hables así de mi esposa, y tienes razón, te estoy dando verga como jamás lo había hecho, y es porque tu si estás bien rica, no como ella que ya está toda vieja y aguada, tú tienes un culo y una tetas maravillosas y unos pies hermosos.

    Andrea: Ay qué bueno que te gusten, porque no me los chupas.

    Mi marido empezó a lamerle sus pies de puta, con mi anillo de bodas en él, le lamia todo el cuerpo hasta llegar a su vagina, donde le metió la lengua entera, y ella empezó a gemir, duraron así un buen rato y luego exclamo:

    Andrea: Es mi turno otra vez de chupártela de nuevo.

    Esta zorra no se cansaba ya se la había chupado como cinco veces y una de ellas conmigo al teléfono.

    De pronto se aventó a la verga de mi marido y empezó a chupársela nuevamente, pero ahora lo hacía de una manera desesperada, casi ni respiraba por andar chupándosela, mi marido estaba ya demasiado caliente, con los ojos completamente blancos, estaba a punto de venirse.

    Andrea: (hincada con ese cuerpazo frente a mi marido, y su verga en su boca).- ah siii, córrete!!! Córrete!!! Córrete en mi cara!! Aviéntame toda tu leche!!! todo eso que no le das a tu esposa!!! Dámelo en la boca!!!

    Mi esposo se vino, y empezó a bañarla de semen, la mayor parte cayó en su boca, aunque le cayó en todo el cuerpo, en sus tetas, en su culo, incluso en los pies. Estaba completamente bañada del semen de mi marido.

    Finalmente, se tragó el semen que le cayó en la boca, le dio un último beso a mi marido en la verga, él le dio una nalgada y se metieron a bañar. Y después se puso a limpiar la casa.

    Ese día llegué igual de noche para no levantar sospechas, aunque tenía en vídeo, todo lo que habían hecho. Llegué y toqué la puerta (me abrió Andrea).

    Andrea: Bienvenida como le fue en el trabajo.

    Yo sabiendo que eso era muy hipócrita de su parte no le contesté, solamente le pague y ya.

    Yo: (refiriéndome a mi esposo y haciéndome la ingenua) Oye mi amor y tu anillo de bodas.

    Mi esposo: Creo que se me cayó, al rato lo busco.

    Noté que la puta de Andrea soltó una pequeña sonrisa burlona, y solamente dijo “ya me tengo que ir, vuelvo mañana”. Aunque yo sabía a qué iba a regresar en realidad y no era a limpiar la casa.

    En un principio tenía planeado enseñarle el vídeo a ambos, para que se dieran cuenta de que lo había visto todo, ya que estaba realmente enojada, pero cambié de opinión y decidí no hacerlo, puede que suene raro, que de hecho lo es, pero ver a mi esposo cogiéndose a esa perra me excitó, así que finalmente no le mencioné nada a ninguno de los dos, y ese día me fui con mi esposo a dormir, sabiendo que se había cogido a una puta, una puta que yo misma había contratado, y encima le había pagado, y sabiendo que al día siguiente lo haría de nuevo, y al siguiente, y al siguiente…

    Tenía a esta puta, en sus manos para cogérsela cuando quisiera, y yo lo sabía, y aunque si me molestaba bastante, también me excita.

    Ya para finalizar con la historia, al día siguiente volvió a llegar Andrea, lista para cogerse a mi marido nuevamente de seguro, llegó con una minifalda, que le dejaba ver casi media nalga, una mini blusa, por donde se le salían todas sus tetas, y unos tacones.

    Ella notaba como mi esposo babeaba por ella, y como yo me molestaba por eso, pero como ya les había dicho, eso es lo que le gusta a esa puta, seducir a mi marido, y que yo me enoje, aunque ya sabía que se iba a coger nuevamente a mi marido, decidí ir a trabajar ese día y los siguientes dejándolos solos, aun sabiendo que esta puta solo iba a cogérselo.

    Días después en el trabajo me llamaban de números desconocidos, donde se oían los gemidos de una mujer y los de un hombre, obviamente eran de mi marido y los de esa puta, ellos creían aunque yo no lo sabía, y pensaban que llamándome, de teléfonos no registrados, no sabría quiénes eran.

    A día de hoy Andrea sigue siendo mi sirvienta, y le sigo pagando, si así como lo oyeron, le sigo pagando por cogerse a mi marido, ella cree que no le sé, pero la realidad, es otra por una parte me pone furiosa, pero por otra me excita.

    Decidí compartir este relato para desahogarme, próximamente, seguiré contándoles lo que ocurre.

  • Con Valeria en la calle

    Con Valeria en la calle

    Habían pasado meses desde mi primer encuentro con Yolo, sabía que había roto el pacto entre mi esposa y yo, pero es que sus amigas la verdad por alguna razón empezaron a buscarme más.

    Seguía viendo con frecuencia a Yolo, Cenia, Paula y a la recién amante Citlalli, ya no iba al parque, simplemente en sus casas a solas, o con la excusa de irlas ayudar en su casa.

    Era principios de junio y eran las fiestas de mi ciudad, cuatro días de alcohol y drogas (porros) y por lo menos por mi parte sexo sin desenfreno con mi “madurita”, por lo menos hasta ese crucial día.

    Las fiestas duraban, viernes, sábado, domingo y lunes, era el viernes por la noche, ya casi entrada la madrugada y, estábamos, mi esposa, Valeria una amiga de ella y su pareja.

    Tengo que contar que Valeria, era una chica de mi edad (26), rubia, ojos azules, buen pecho, algo rellenita, pero una cara angelical, un tremendo par de nalgas y unas piernas que idiotizaban a cualquiera. Dicho esto, proseguimos.

    En una charla con Lety, con nuestros cuerpos invitándonos a la lujuria, Velería nos interrumpió:

    V: ¿Oye Luis, podemos hablar un momento?

    L: Sí, claro, ¡no hay problema!

    Yo la había notado distante, no tan fiestera como era, seria, fría con su pareja.

    V: ¡Pero es un tema para no hablar aquí!

    L: Sin problema, ¡vamos hacia los camiones!

    La parte de los camiones era una zona cercana a la feria, donde la gente iba a liarse, porque era una zona oscura, y había intimidad.

    Empezamos a andar, ella estaba callada, yo bebía de mi copa. Llegamos al sitio, encontramos un banco y nos sentamos:

    V: A ver Leo, es que José (el novio), ¡no quiere que nos veamos!

    L: ¡No te preocupes, hay muchos que mueren por ti!

    Valeria estaba muy mal, creo que estaba muy clavada con aquel sujeto, por alguna razón todas las amigas de mi mujer tienen ese tipo de problemas.

    L: ¡Tranquila, déjalo, pronto regresar!

    Noté algo extraño en su mirada, ella me miraba diferente, fue entonces que me abrazó, yo sentí su cuerpo pegarse al mío, la muy condenada, me pegó su vagina a mi miembro, al sentir eso, no pude evitar estremecerme.

    V: Hay, ¡no sabes cómo envidio a Lety!

    L: ¿Por qué dices eso?

    V: ¡Ella tiene alguien tan fiel como tú!

    L: ¡Jajá, no todo lo que brilla es oro!

    Ese día Vale se veía muy bien, traía una calza negra que transparentaba su tanga, una blusa blanca que marcaba sus grandes tetas, en fin, al verla así, no pude evitar no dejarme querer por ella.

    Continuábamos abrazados y mi miembro comenzó a endurecerse, ella al sentirlo me miró y me dijo; Luis, ¡Lety está allá adelante!

    L: ¡Lo sé, pero tú te acercas mucho, no soy de piedra!

    Inmediatamente después de eso, nos quedamos viendo y empezamos a besarnos, nos besábamos como locos, al parecer Valeria traía ganas, se notaba que su novio no cumplía con su deber.

    Nos arrinconamos hacia unos camiones que estaba en la esquina, sin más tapujos le quite su blusa dejando sus grandes y blancas tetas al aire, inmediatamente mis manos masajearon sus carnes, ella hacia muecas de satisfacción, yo llevé mi boca a ese enorme par de toronjas, las cuales reaccionaban al sentir mis labios y mi lengua.

    V: ¡Ah, Luis, que rico, no sabes cómo te tengo ganas!

    L: ¡No me había dado cuenta de lo buena que estás!

    V: ¡Chúpame, uf, que rico, seguro que coges riquísimo!

    L: ¡Déjame mostrarte!

    V: ¡Pero mi José y Lety, ellos están esperándonos!

    L: ¡No importa, ellos confían, no se darán cuenta!

    Nos pegamos más al rincón y ahí le bajé su calza, casi me voy de espalda al ver un tremendo par de piernas y sus ricas nalgas las cuales eran duras y enormes. Ella me bajó el pantalón como desesperada y se dio vuelta empinándose un poco apoyada del camión.

    L: ¡Dios, que ricas nalgas!

    V: ¡Métela, métela!

    La tomé de su carnosa cadera y sin condón le empecé a empujarle mis 21 cm.

    Ella jadeaba al sentirme, gemía al sentir que estaba dotado y me empezaba mover suave, acariciaba sus piernas y mordiéndole la oreja.

    V: ¡Ah, Luis, Luis, ah, que dura!

    L: ¡Ah, Valeria, uf, que rico, agh!!

    V: ¡Está grande, uhm, ah!

    L: ¡Toma, ah, toma, que rico aprietas!

    Estaba en la calle cogiéndome a la amiga de mi mujer mientras ella me esperaba cerca de la iglesia, Valeria tenía fama de quita maridos, siempre se portó distante conmigo, pero ese día sus instintos salieron a relucir se olvidó por completo de su novio el cual también la esperaba y en lo que la esperaba, ella empinada recibía mis embestidas.

    V: ¡Ah, si, dios, así!

    L: ¡Nena, uhm!

    Me pegué yo al camión, casi sentándome en su defensa y Valeria empezó a dejarse caer sobre mí, mi verga entraba y salía, ella se movía magnifico, yo le apretaba las tetas, Valeria estaba prácticamente desnuda en la calle y dándose unos ricos entones en mi dura verga.

    V: Ah, Luis, que rico, ¡que dureza!!

    L: ¡Tienes unas tetas magnificas, te cogería diario!

    V: ¡Estoy disponible para ti cuando gustes!!

    L: ¡Vale, lo tomaré en cuenta, ah!

    Seguía estrujándola con todo, me levanté del camión y la empujé hacia el que estaba enfrente, ahí le levanté una pierna y más duro le daba, ella jadeaba y gritaba, pero la música y el ruido opacaban sus gritos de placer.

    Su cara chocaba con la ventana de la puerta, yo seguía moviéndome con todo, no me importaba que nos descubrieran quería seguir cogiéndome a la amiga de mi mujer.

    V: ¡Ah, así, Luis, me vas a hacer venir!

    L: ¡Sácame la leche, agh, sácala!

    V: ¡Si, dámela, dame tu leche!!!

    L: ¡Si nena, ahí va, ahí va!

    Me moví como loco hasta que le empecé a llenar su coño de semen, ella lo recibía moviendo su cadera, yo gozaba teniendo un muy rico orgasmo.

    Valeria se quitó de mí y se bajó a lamerme la verga, la metía entera a su boca, me limpiaba los fluidos y hacia más largo mi placer.

    L: ¡Agh, así, uf, que rico mamas!

    V: ¡Uhm, la tienes magnifica!

    L: ¡Eso, cómete mi leche, agh, aun sale!

    V: ¡Si, está caliente, sabe riquísima!

    L: ¡Que puta eres!

    V: ¡Jajá, si y que!!!

    Después de dejármela limpia, ella se vistió rápido y salimos juntos del rincón, justo en ese momento Lety y José venían a nosotros, les contamos que Valeria se desahogó de su problema, Lety medio me creyó, pero el cornudo de José ni pero hizo.

    A partir de ese día me di cuenta que no podía mantener esa promesa, las amigas de Lety andaban en celo y necesitaban una verga y yo como buen amigo estaba dispuesto a darles el placer que necesitaban, no importaba si fuera un rapidin o si fuera toda la noche, me convertiría en el palo que les hacía falta y esas historias se las contaré más adelante.

  • Conocí el placer de pagar por sexo a un stripper

    Conocí el placer de pagar por sexo a un stripper

    Si alguien me hubiera preguntado hace unos años atrás, jamás hubiera considerado la posibilidad de tener sexo con una persona que recién había conocido, y mucho menos pagando por ello. En esa época aún no podía distinguir claramente el sexo del amor y los sentimientos, pero en la vida a medida que pasa el tiempo y aumenta la experiencia, las personas vamos creciendo y alcanzando una mejor comprensión de las cosas.

    Todo comenzó cuando una de mis amigas me invitó al festejo de su cumpleaños en un conocido club nocturno, donde se realizan shows de strippers. A mi marido le dije que iba a la fiesta de cumpleaños de mi amiga, y que no me espere despierto porque iba a terminar tarde. Estaba segura de que si mencionaba la palabra “strippers” me iba a hacer alguna historia, así que preferí omitirla.

    Me vestí con una minifalda cortita, unos stilettos negros altísimos y una blusa rosa bastante escotada, me maquillé y marqué unas ondas en los últimos tramos de mi largo pelo para darle un poco de movimiento. Cuando llegamos al lugar descubrimos que nuestra amiga había reservado una mesa muy cerca, casi pegada al escenario. En algún otro momento de mi vida ya había concurrido a este tipo de lugares, y la verdad es que los strippers nunca me llamaron demasiado la atención.

    En primer lugar salió al escenario un muchacho morocho y musculoso, con rastas en el pelo y ropa de mecánico de autos. Bailaba sensualmente mientras se desvestía, mis amigas ya estaban enardecidas y le gritaban de todo, en particular cuando quedó únicamente con su ropa interior que era bastante pequeña y sugerente. Luego de finalizado el primer número comenzó el show de un muchacho rubio con el pelo semilargo, no era tan musculoso como el anterior pero tenía el cuerpo muy bien definido. Estaba vestido de oficial de policía, con los míticos anteojos aviadores, uniforme, gorra y un par de esposas, mis amigas nuevamente le decían barbaridades y gritaban cualquier cosa mientras se desvestía.

    Este número fue un poco diferente porque subió a algunas de las chicas presentes al escenario y jugó con ellas como si las estuviera arrestando, con un sinnúmero de alusiones sexuales.

    El show era muy entretenido y divertido, pero para mis adentros pensaba que no había caso, no había stripper que me interesara. Y en ese momento comenzó el tercer número, apareciendo Cristian en el escenario. Lo primero en que reparé, fue en sus profundos ojos azules y su sugestiva sonrisa, tenía un rostro extremadamente sensual.

    Cuando pude dejar de observar sus seductores ojos, me dispuse a recorrer todo su cuerpo con la mirada. Realmente era un hombre muy atractivo, tenía el cabello corto de color castaño claro, piel blanca, aproximadamente 1.75 metros de altura y un porte incuestionable. Salió al escenario vestido de traje, con camisa y corbata ya que su personaje parecía ser un ejecutivo o algo por el estilo. De a poco y al ritmo de la música se fué despojando de las diferentes prendas, empezando por el saco del traje, luego jugueteó un poco con su corbata hasta que finalmente se la quitó y la tiró a la agitada tribuna, abrió su camisa mientras se movía de forma sensual dejando al descubierto un torso depilado y perfecto.

    Se quitó la camisa y finalmente de un tirón se deshizo del pantalón quedando únicamente un pequeño bóxer blanco cubriendo su sexo… me quedé sin palabras, era el hombre perfecto con ese rostro tan atractivo y un cuerpo de escándalo…mis amigas gritaban y le decían barbaridades pero yo no podía decir nada, había quedado obnubilada con su belleza.

    Supongo que se debe haber dado cuenta que nos había llamado la atención ya que se acercó a bailar a nuestra mesa, literalmente se subió a nuestra mesa y empezó a acariciarse y moverse eróticamente… yo casi tenía su paquete (bastante prominente debo decir) a la altura de mi cara… mis amigas se mataban de risa y festejaban, tomaban fotos… yo lo tenía muy cerca y no quería clavar mis ojos en su sexo, preferí levantar la mirada y observar su espléndido torso desnudo y esos abdominales de película. Sus movimientos me estaban volviendo loca y despertaban mis instintos más básicos, imaginaba que se movería de la misma forma en la cama y me haría gritar desesperadamente de placer. Cuando bajó de la mesa nos tiró un beso y siguió con su show, hasta quedar totalmente desnudo cubierto por una especie de toalla.

    Tuve que tomar un montón de agua fresca para recuperarme, este último stripper me había excitado muchísimo. El show continuó y mis amigas comentaban las cosas que le harían a los strippers, mientras seguían festejando y tomando alcohol. Para mi una vez que se bajó Cristian del escenario se había terminado la noche, así que ya estaba más tranquila simplemente observando lo que pasaba a mi alrededor. Hacía mucho calor en el salón y decidí ir hacia el baño a arreglarme un poco el pelo y el maquillaje, debo haber ido para cualquier lado porque cuando estaba por entrar a lo que me pareció que era el baño me topé con Cristian en la puerta, ya se había cambiado y estaba con jean y una musculosa blanca.

    —Ups! No se puede entrar acá! Son los vestidores de los strippers (riendo)

    —(Coloradísima de vergüenza) Perdón! No sabía, no estaba buscando nada, yo…

    —Sisi todas dicen lo mismo (continuaba sonriendo, ¡que hermosa sonrisa!). ¿Querías hablar conmigo, o con alguno de los chicos?

    —En realidad estamos con unas amigas festejando un cumpleaños…

    —Sí, las vi en la mesa de adelante junto al escenario. ¿Les interesa algún show privado?

    —(Show privado? Siii para mi solita!!! Ahí se me ocurrió la idea) Mmmm… show privado… podría ser para sorprender a mi amiga, ¿cómo es el tema?

    —Podemos hacerlo en el domicilio que nos indiquen o en un departamento nuestro, la tarifa es por stripper, por show, el show dura más o menos 1 hora y es parecido a lo que hacemos acá pero con más participación de las homenajeadas. ¿Cuantos strippers necesitarían?

    —Con uno solo estaría bien, lo ideal sería que fueras vos… (Colorada de vergüenza nuevamente, que tonta por favor, encima no sabía cómo hacer para preguntarle los “servicios” que incluía el show, no quería solamente que me baile, realmente quería tener sexo con el). Y otra pregunta… que otros servicios se podrían contratar… (ya violeta de vergüenza)

    —(Sonriendo una vez mas) A ver, para que quede claro, yo soy stripper, no escort ni taxi boy, cobro solamente por mis shows. Si después me interesa y se da algo más, perfecto, pero que quede claro que no cobro por sexo.

    —Ok a nosotras nos interesa el show (Siiii claro jajaja!), entonces ¿estarías libre esta noche cuando termines acá para hacer un show en el departamento que mencionaste?

    —Sí, no hay problema, te paso la dirección, el horario podría ser a las 2 de la mañana. Lo que si te voy a tener que pedir el pago por adelantado, por las dudas que se arrepientan, ya me pasó varias veces.

    —Sisi no hay problema.

    Le pagué y volví a la mesa con mis amigas, que ya se habían preocupado porque había tardado bastante. Les dije que no había encontrado el baño y por eso tardé, no les iba a decir la verdad por nada del mundo. Cuando terminó el show eran cerca de la 1:30 h y ellas decidieron ir a bailar, yo les dije que me iba a volver a casa porque no me sentía bien. Me fui al baño de un bar y me terminé de arreglar para el “show”. A las 2 de la mañana en punto estuve en la puerta del departamento, Cristian me abrió la puerta, visiblemente sorprendido de que apareciera yo sola.

    —Y las chicas, ¿vienen más tarde?

    —No, se fueron a bailar, me dejaron solita para el show.

    —Bueno, no hay problema, te voy a hacer un show individual entonces. Qué lástima que no me avisaste antes sino te hacía precio (mirándome de arriba abajo y sonriendo pícaramente).

    El “show” fue espectacular. Puso música sexy y empezó vestido de rockero con campera de cuero, me hizo ayudarlo a sacársela, se quedó con una musculosa blanca ajustada y un pantalón negro de cuero que remarcaba su sexo (ya de por sí, bastante generoso según lo que había podido apreciar cuando había bailado en la mesa del club de strippers). Seguía bailando sensualmente y ponía mis manos bajo su musculosa para que acariciara su pecho, también me hizo ayudarlo a sacársela para quedar con el torso desnudo, luego puso mis manos en sus caderas y seguía moviéndose sensualmente mientras se quitaba el pantalón…una vez en ropa interior me tomó de la cintura, me hizo dar vuelta y empezó a rozar su sexo en mi culo mientras seguía bailando, luego lo hizo del otro lado apoyándome de frente y colocando mis manos en su fuerte espalda, su miembro estaba duro y caliente.

    Mi vagina estaba empapada, ese hombre me volvía loca de deseo, quería sentirlo ya dentro de mi, no podía esperar más, pero hasta el momento él no daba indicios de que fuera algo más que un show. Me jugué el todo por el todo y besé sus labios apasionadamente, presionando aún más mi cuerpo contra el de él. Afortunadamente, el respondió a ese beso y empezó a acariciar mis tetas por sobre la blusa. Me abrió la blusa, me quitó el corpiño y empezó a lamerlas golosamente, metió sus manos bajo mi falda para acariciar mi culo y me la quito quedándome solamente con una tanguita negra.

    Quería sentir ese paquete en mis manos, empecé a acariciarlo y efectivamente estaba muy duro y parecía ser bastante grande, se me hacía agua la boca de solo pensarlo. Me levantó, me encajó sobre sus caderas y me llevó hacia la cama. Una vez allí me quitó la tanga y recorrió mi sexo con sus labios, se dio cuenta que yo estaba terriblemente excitada. Se quitó el bóxer y me presentó finalmente su pija, estaba muy bien dotado, me preocupé de poder soportarla. No pude resistir acercarme y besarla, lamerla, chupar la cabecita… él sacó un preservativo de un cajón y me hizo ponérselo con la boca!

    Una vez colocado me penetró despacio, la metía un poquito y la volvía a sacar, porque a pesar de lo lubricada que estaba su miembro era bastante grueso y costaba hacerlo entrar. Cuando la tuve entera adentro me sentía en la gloria, gritaba y gemía como una perra, que bien que me cogía! Se notaba mucho su experiencia en las “artes amatorias”, cambiaba el ritmo, las posiciones, la profundidad de la penetración, la estimulación y siempre me tenía al borde del orgasmo. Mientras me cogía me decía lo mucho que le gustaba mi concha, cuanto le gustaba metérmela así hasta el fondo, sus palabras entrecortadas por los gemidos y suspiros me hicieron perder el control y tuve mi primer orgasmo de la noche, él no duró mucho más. Me recosté exhausta en la cama pensando en descansar pero él tenía otras intenciones… empezó besando mis labios, mi cuello, fue bajando por mis pechos, mi cintura, mi ombligo, besó todo mi cuerpo hasta llegar a mi sexo.

    Separó un poco mis piernas y comenzó a hacerme sexo oral… empezó suavemente, besando todos los rincones de mi conchita, mi clítoris… y de acuerdo a como yo iba respondiendo iba aumentando la velocidad y la intensidad. Me penetró con esa lengua cálida y húmeda, yo abría cada vez más las piernas para poder sentir más profundamente el placer que me estaba dando. Cuando sentí acercarse el orgasmo, lo tomé de los hombros y le supliqué que siguiera así, que me iba a hacer acabar en cualquier momento, él redobló sus esfuerzos y me hizo estremecer de tanto placer.

    ¡¡Como había valido la pena pagar por el show!!! Hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto en la cama como esta noche.

  • Cogiendo con Dayana la gordibuena

    Cogiendo con Dayana la gordibuena

    Por medio de algún chat tuve el gusto de conocer a una chica en la ciudad de México, al principio la amistad era solo por medio de la computadora, el foro en que la conocí no recuerdo cual era, pero posiblemente el de amistad o ligue, así que una vez iniciada la charla por ese chat, nos dimos nuestros correspondientes correos para poder contactarnos en un futuro, las charlas como siempre eran triviales y en plan de conocernos poco a poco.

    Esporádicamente nos encontrábamos por el MSN, que para los milenials eso era como el Messenger del “Feis”. Hasta que una vez nos armamos de valor y dimos el siguiente paso para conocernos en persona (Yo ya lo había hecho con varias chicas, así que no era algo nuevo para mi).

    Ella estuvo de acuerdo después de hacerse de rogar un poco, pero entrando en calor aceptó que nos encontráramos en un punto medio, ya que ella vivía por el poniente de la ciudad o muy cerca de barranca de muerto y yo más cerca de taxqueña. Acordamos fecha y hora, sería en un fin de semana ya que yo no trabajaba, teniendo el fin de semana libre para un encuentro con una amiga nueva, hasta el momento solo nos conocíamos por fotos, ya saben cómo somos, tratando de tomar las mejores capturas de nosotros para estar presentables para la persona a quien va dirigida, y me incluyo jaja, creo que lo vanidoso de uno para impresionar a la persona a quien diriges las fotos, recuerdo que de ella solo se veía del pecho para arriba.

    La primera impresión que me dio fue de una chica un poco pasadita de kilos, con una buena “pechonalidad” en el escote que mostraba la foto, no puedo negar que tenía unas facciones coquetas, sus ojos y boca también la hacían ver sexy o al menos eso me parecía en la foto, así nos conocimos virtualmente para poder reconocernos en el punto que nos encontraríamos, yo andaba en modo automático, ya que la novia en turno tenía días que no la veía así que para no aburrirme concerté una reunión con “Dayana”. La reunión sería en los torniquetes del metro viveros de la línea verde del metro de la ciudad, al mediodía.

    Con tiempo llegué y al poco rato llegó ella. Les seré sincero la chica si estaba pasadita un poco de peso, pero mi intención de conocer a alguien del chat, era solo con fines de amistad así que no fui descortés o mala leche y después de saludarnos efusivamente por tanto tiempo de conocernos en línea mas no en persona, ya saben cómo es eso. Esa tarde fue muy agradable compartir con ella, primero hicimos una visita al parque cercano de viveros, después recorrimos plazas comerciales, comimos algo en un restaurante, y entre charla me contaba su vida, la chica era traga años, ya que tenía unas “bendiciones” ya algo grandes, no aparentaba más de 30 años, pero ya tenía una hija como de 15 años y un hijo un poco menor básicamente era una madre soltera. Compartimos experiencias de encuentros, el trabajo, las relaciones, etc.

    Fue una tarde muy agradable, y ya después de varias horas de reunión, había llegado el momento de despedirnos, para lo cual ella sin pena me hizo un tipo de encuesta, acerca de que le había parecido, si no estaba arrepentido de esa tarde a su lado, yo creo que su aspecto un poco regordete le daba la impresión de que posiblemente nunca más la volvería a ver, pero fui sincero con ella y le dije que no estaba arrepentido, le volteé la pregunta diciéndole que ¿Porque decía eso? ¿A lo mejor yo no le había agradado?, después de afinadas esas cuestiones le confesé que me había agradado la reunión para conocernos, que esperaba que de igual forma ella no se arrepintiera de haberme conocido y que esperaba que esa no fuera la única vez que nos reunamos.

    Como les he platicado la Güera misteriosa se esfumaba del radar algunas veces, así que con Dayana tendría con quien salir los fines de semana como amigos, quiero aclarar que no se me estaba antojando en el plano sexual, aunque con el tiempo de conocernos que fueron varios meses los cuales estuvimos saliendo en plan de amigos, pero con el tiempo eso fue cambiando ya que como les había comentado sus facciones de la cara eran muy agradables, sus ojos y su boca eran sexy o eso iba pensando conforme más tiempo pasaba con ella, y obviamente las grandes tetas que se cargaba, ya se imaginaran en ese cuerpo un poco pasado de kilos pues esas tetas eran enormes, poco a poco la vi con interés sexual, pero nunca nos dijimos algo fuera de lugar, nuestras pláticas eran más atrevidas después de varios meses de conocernos, era una amiga muy agradable y abierta, no puedo negar que era muy coqueta conmigo, y aunque no estaba convencido de tener una relación con ella por mi Güera misteriosa que también tenía unas grandes y blancas tetas, pero me dejaba mucho tiempo solo y yo necesitaba a alguien a mi lado y coger continuamente, y como vivía solo Dayana era una gran tentación que se me ponía al frente, y de vez en cuando pensaba en lo que pasaría si Dayana me diera chance de conocer esas grandes tetas, ella tendía sus redes alrededor mío pero dejaba que yo pensara que el cazador era yo, su colmillo era más que retorcido, o más bien no había que imaginarse o hacerse chaquetas mentales ella era una mujer experimentada pero yo no era un santo, así que poco a poco nos coqueteábamos más, en una noche de plática por el MSN, ella me dijo que ya estaba lista para dormir, que ya estaba en su cama en ropa de dormir y con una laptop escribiendo desde su cama.

    Al escuchar esto mi mente la imaginó más de una posición del Kama Sutra de mi gordibuena amiga, se lo insinué a lo cual solo me dijo que era un sucio haciéndose la decente, pero yo sabía que ella se consumía en deseo de coger, esa noche charlamos bastante convenciéndola de que se mostrará por la cámara de la laptop, bastó insistir un poco para convencerla, accediendo no sin alegar que no estaba presentable, que estaba en fachas y sin maquillaje ya lista para dormir.

    Le recordé que no me importaba que además ella tenía una cara hermosa y que no necesitaba maquillaje, me transmitió la imagen desde su habitación, tapando su cuerpo con la ropa de cama, se veía sensual sin maquillaje y con un peinado alborotado solo agarrado por una dona para el cabello, le agradecí la vista que tenía de ella, de mi parte ya tenía mi falo bastante excitado, sabía que esa noche la plática con ella iba a ser diferente y que sería la apertura de algo excitante.

    La plática fue subiendo de tono, para mi no era algo nuevo, pero si la primera vez con Dayana, y alentado por ella nos hacíamos preguntas indiscretas como:

    ¿Con que ropa duermes?

    ¿Cómo te gusta dormir?

    ¿Para dormirte qué prenda te gusta más?

    ¿Qué talla usas?

    ¿Qué tipo de ropa interior te gusta usar?

    Hasta ir subiendo el tono de las preguntas indiscretas que posiblemente ustedes como lectores pueden deducir o pensar si es que ya ha hecho este tipo de actividades, de ir conociendo a la otra persona, como por ejemplo:

    ¿Qué posición te gusta más?

    ¿Te gusta el sexo oral?

    ¿Cuál es tu zona erógena?

    ¿Qué te excita o cuál es tu punto más sensible?

    ¿Cuántas parejas sexuales has tenido?

    ¿Tienes pareja?

    ¿Te gusta de perrito?

    ¿Has tenido sexo anal?

    ¿Has participado en tríos?

    ¿Te gusta que te besen tus tetas?

    Fueron varias las preguntas que nos hicimos y respondimos, y en especial la última que describí, ella me hizo saber que esa era una de las partes del cuerpo que más le chulean aparte de sus ojos, y que en especial a ella eso le excitaba que le admiraran sus grandes senos y que era muy sensible en ellos.

    Hasta ese punto no les puedo negar que ya veía a mi amiga con otros ojos, la imaginaba a esa chica de grandes carnes haciéndome una gran faena con sus tetas blancas, imaginaba como seria coger con tan tremenda chica, mi chamaco ya estaba más que animado en meterle mi verga, la cual ya derramaba lágrimas de líquido pre-seminal por conocer la panocha de mi amiga la gordibuena, ya entrado en la calentura le pedí que me dejara ver a sus nenas en línea, a lo cual ella después de querer demostrar un poco de pudor y yo rogarle un poco más accedió a mostrármelas, primero fue a asegurar la puerta para que nadie entrara a su cuarto sin avisar.

    Me dio una sesión con sus tetas, jugó con ellas ante la cámara de la laptop, me mostraba sus pezones del tamaño de una moneda de $20MXN o más grande, de un color café obscuro sobre unas ubres de piel apiñonada, los botones de sus pezones ya estaban duros y levantados ante la cámara, yo me los comía a través de la pantalla de la computadora imaginándome comer ese gran manjar, ella juntaba sus tetas con sus brazos y acercaba los pitones a su boca, extendiendo su lengua para pasar sus húmeda lengua por esas ubres grandes, sus ojos miraban fijamente hacia la cámara mientras hacía esa escena erótica ante mí, esos ojos claros de mirada bella con un flequillo caído por su frente era de lo más natural y amateur de la escena, las chupo por un rato mientras yo acariciaba mi pija y le decía que ya tenía mi verga más que dura por ella, ella se lo imaginaba y en sus chupadas a sus tenas parecía que chupaba la cabeza de mi falo caliente y rojo por toda la sangre acumulada insinuando aún más se metió un dedo a la boca chupando el dedo y una vez humedecido lo pasó alrededor de su pezón.

    Mientras hacía esa escena ella solo emitía gemidos suaves y sutiles para no delatarse en su casa, ya que aunque era una mamá luchona, vivía en casa de su madre quien cuidaba a veces de sus hijos.

    Esa noche terminamos más que calientes, está de más decirles que esa noche me convencí de que tenía que cogerme a mi amiga la gordita, ella lo deseaba y yo andaba con la leche de sobra por la ausencia de mi mujer, así que para que me hacía del rogar si ella necesitaba de mi verga en su pucha.

    Una vez enfriados los ánimos ella se hizo la pudorosa diciéndome que nunca más me las iba a enseñar, que no sabía lo que había pasado, pero que lo olvidara, y según ella había caído ante mi seducción para que le mostrara parte de su cuerpo. Aclaramos que no se preocupara que ya éramos adultos y que continuaremos tan amigos como siempre, pero dentro de mí yo pensaba que el mal ya estaba hecho, me había mostrado la tentación de esas grandes tetas y no pensaba negarme caer en el pecado de saborearlas, los pecados de la gula, la lujuria se habían sembrado en mi mente ante ese cuerpo apetitoso digno de pintor y escultor Fernando Botero.

    Obviamente había capturado imágenes de esas escenas para inmortalizar tan bellas tetas de esa cachonda hembra de carnes exuberantes, nos despedimos por esa noche, y en mi mente y en imágenes estaban las escenas cachondas de mi amiga, así que tuve que desflemas a mi amiguito ya que no tenía con quien desquitarme esa noche, y en mi mente ya estaba fijo que ese exótico cuerpo iba a ser mío pronto, fuese como fuese y costase lo que costase, y ya planeaba cómo iba a ser…

    Continuará…

  • Inicio de mi yo escondido

    Inicio de mi yo escondido

    Hace como 5 meses camino al apartamento (había salido de la universidad), en el metro quedé justo en la puerta y sin poder moverme delante de mi quedó una mujer, sus dos nalgas quedaron justo delante, eran espectaculares se sentían divina. Grandes duras. Y mi palo empezó a parar con los movimientos. Enseguida me di cuenta que ella lo iba sintiendo. Alrededor de 5 o 6 paradas más adelante me sorprendió que ella tenía la posibilidad de moverse de lado y no lo hizo al contrario se pegó más a mi.

    Fue en ese momento que me di cuenta que ella le gustaba la cosa. Su perfume, su vestido, su pelo, me tenían en una locura total, así fuimos hasta que ella se bajó y fue cuando me di cuenta que era una travesti. No podía creer lo que había pasado. Que no me diera cuenta de que no era una mujer.

    Llegué a casa, me bañé, cené, vi TV y me fui a dormir, me desperté en la madrugada y pensando en lo que había pasado y como me había puesto de caliente esa travesti. Se me empezó a parar de solo pensarlo, hasta que ya no pude más y empecé a pajearme de una manera brutal hasta venirme, la leche salió tan fuerte que mucha de ella cayó en mi cara. Dentro de la excitación me dio por probarla y no me gustó el sabor salado que tiene, pero lo caliente que estaba esa leche si me gustó.

    Al día siguiente llegué al metro y no la vi, había mucha gente. Decidí esperar por si aparecía por ahí, hasta que la vi bajando las escaleras. Tuve la oportunidad de meterme en el vagón, pero no lo hice porque ella no alcanzaría llegar. Espere y me salí y me colé, quedé último quedando al lado de ella. Me daba miedo, pero a la vez me gustaba el morbo que sentía al hacer eso. Ella se dio cuenta de todo.

    Entramos y de una u otra manera nos arreglamos para quedar como el día anterior. Y fue aún mejor que el primer día… Así pasamos varios días hasta que un día viernes antes de bajar justo cuando lo estaba haciendo me dio un papel. Que había en el papel? Un número de celular. Lo guardé en mis contactos, pero no fue hasta el domingo que me atreví a colocarle un simple “Hola”, me respondió en menos de 5 segundos “Hasta que escribiste”. Empezamos a escribir de todo menos de lo que estaba pasando entre los dos.

    Yo salí de vacaciones de la Uni, pero nos seguíamos escribiendo y yo dándome la paja todas las noches por Faviola así se llama. Hasta que un jueves me dijo que estaba libre que estaría en su departamento que me invitaba a comer. Fue ahí cuando me empezaron a temblar las piernas, todo. Pero al final de mucho pensarlo me decidí a ir. Me pasó la dirección estábamos relativamente cerca. A las 2 del mediodía llegué a su apartamento.

    Me abrió y quedé boquiabierto, me recibió con una bata muy corta y sin sostén, se le notaba todo a ese cuerpo espectacular que tiene y una belleza que muy pocas mujeres tienen. Pasé, comimos, hablamos, nos reímos… Hasta que ya no pudimos más y se empezó a tocar el tema y lo que había pasado los días anteriores.

    De pronto. Estábamos uno al lado del otro su mano me tocaba cada vez más la pierna. De repente me dijo “Te quiero besar”, no dije nada, pero ella lo hizo. Empezó todo, nos metíamos manos por todos lados. Le agarré las tetas, las nalgas… Me fue quitando la ropa, me besaba la boca, el cuello, el pecho hasta que llego allá bajo. Me bajó el bóxer, me besó mi palo y se lo llevó a la boca.

    Diosss!!! No podía controlarme, parecía que me corría hasta que ya no puede más y le dije que se quitara que me iba venir. Y me dijo “Vente que eso es justo lo que quiero, que te vengas en mi boca”. Cuando dijo eso no pude más y reventé en su boca todos mis chorros de leche caliente. Se la tragó, me dijo que estaba rica, que le encantaba mi palo, que estaba grande y duro, que lo quería ahora en su culo.

    Se colocó en 4 y me dijo que se lo metiera. “Lento -me dijo- despacio”. Y así fue, se lo metí. Lo que sentía no lo había sentido nunca. Y empecé a darle cada vez más fuerte hasta que la estaba reventando a palo por el culo. En una de esas se me salió y se le salieron varios peitos. Que me volvieron locos. Se lo metí de nuevo y le di sin parar como diez minutos, ella se pajeaba, se volteó, subió sus piernas, se lo metí y cuando le estaba dando me pidió que le diera con mi mano en su palo, le seguí dando y con mi mano le empecé a dar la paja. Tiene un palo muy grande y ya estaba todo lleno de semen. No había pasado mucho cuando empezó a venirse, chorros de leche por todos lados, gritos de ella, se movía, temblaba. Me llenó la mano de leche.

    Yo al ver todo eso me vine dentro de su culo. La mejor del mundo. Tirar la leche en ese culo rosado apretadito. Terminamos y me pidió que si se lo podía chupar. Le dije que no y me fui… pero…

    Esta historia continuará.

  • Una con el viejo vecino

    Una con el viejo vecino

    A veces suelo correr por las tardes aparte de que me gusta hacer ejercicio es como una medida anti estrés para la rutina de la universidad. Cuando tengo tiempo suelo hacerlo y más si los sábados me levanto con ánimos me doy una vuelta por todo el fraccionamiento. La tirada es larga aunque no tediosa, muchos de los vecinos lo hacen y más allá de preocuparme me siento segura ya que por las tardes o mañanas no soy la única corriendo.

    A veces suelo toparme con personas que nunca había visto, pero sé que viven aquí cerca, hay algunas caras conocidas que con una sonrisa las saludo otras que de plano ni los buenos días les doy. En una ocasión me topé con un vecino que creía yo ya no vivía ahí ya que tenía un buen de tiempo que no lo veía, solo nos saludamos de miradas y hasta ahí.

    Sin embargo después me lo topé entre semana y aunque yo no podía correr por lo atareada que estaba en la escuela solo lo veía pasar por las calles del fraccionamiento. Quise pensar que cuando me vio correr la vez que nos saludamos lo motive a hacerlo todos los días. El sábado me propuse a caminar desde temprano para verlo y saludarlo más allá de ser un desconocido era un vecino y no estaba de más saludarlo aunque sea de lejitos.

    Yo sabía que estaba divorciado y vivía solo, no pasaba de los 60 años y a pesar de estar un poco viejo sus facciones de la cara lo hacía medianamente atractivo. Ese día me puse un pants algo ajustado y una blusa holgada para correr salí de mi casa y empezó a andar entre las calles. Entre ratos corría y caminaba hasta que a lo lejos vi al vecino recargado en un árbol pasé a un lado de él y le di los buenos días a lo que él respondió con lo mismo.

    Yo seguí trotando, pero vi de reojo que él igual lo hacía, pero detrás de mí. No quise acelerar para no dejarlo atrás así que me puse a trotar. Sentí que él venía detrás y notaba cómo me veía de pies a cabeza. En mi afán por querer jugar un poco corrí y moví mis glúteos como agradecimiento por verme de espaldas. Decidí descansar un poco cuando se me acerca y me saluda amablemente, él sabía como me llamo así que no era de extrañar; le pregunté porque ya no lo veía como antes y me dijo que por problemas de salud no podía salir pero que ahora ya se encuentra mejor. Yo le di ánimos que ahora lo primordial es cuidarse y shalala, caminamos un poco y para esto le había dicho que moría de sed y que por un descuido se me olvidó sacar dinero de mi cartera, el amablemente se ofreció a llevarme a su casa ya que quedaba a la vuelta y yo acepté.

    Una vez adentro nos dirigimos a la cocina y tomé un poco de agua y el hizo lo mismo. Hablamos un poco pero notaba que en su entre pierna algo había crecido. Yo apenada no sabía que hacer o decirle. El señor era súper tímido que parece que eran de esos tetos así que le dije bien directa: “Vecino ¿por qué tiene algo en la entrepierna?…” él más apenado que yo lo tapó con un cojín de la sala y pidió disculpas diciendo que no sabía qué hacer con tan tremenda adolescente que tenía frente. Yo me reí y le pregunté qué si cuánto tenía que no había tenido relaciones y él apenado me dijo que tenía más de un año y si lo creía ya que de lejos se ve que no es experto con las chicas por algo su esposa se separó de él o pudo ser por otra cosa me invadieron las preguntas en la cabeza.

    Me ofrecí a decirle si había forma de ayudarlo, pero que no sería gratis. Él no lo creía, pero después de hablar me pidió cuánto o que necesitaba. La verdad no quería tener sexo porque estaba algo viejo y no venía preparada además tenía que guardarme estas ganas con alguien que si valiera la pena. Yo solo le dije si podría masturbarlo y le metí el pretexto que tendría una salida y no tendría mucho tiempo.

    Él se fue abriendo y me dijo que si, pero que cuánto pedía. La verdad de dinero no andaba mal así que le pedí $2,000 y si lo aceptaba prometía quitarle un poco de esa presión en su entrepierna. El accedió y fue por su cartera, me los dio y los guardé en mi pants ahora le pedí que se sentara y se acomodara que yo haría lo mío. Comencé bajándole el short y aunque si lo tenía algo grueso su miembro no era algo tan grande sin embargo me importó menos ya que no iba a estar adentro de mi. Lo estiraba y jalaba, le ponía un poco de saliva para que sonara el movimiento de mis dedos.

    Estuve así un rato escuchando los constantes “Denisse sigue así…” “Denisse más rápido” “Toca la puntita con la lengua” todo lo que me pedía lo hacía y a pesar de que no quería terminar ahí seguía estirando un poco más su miembro. Me lo metí a la boca para saborearlo y aunque no tenía el sabor de los que me gustan era un poco agradable quizá por el sudor del ejercicio. Lo masajeaba poco a poco y tiraba pequeñas gotas de saliva en su glande para luego pasar mi lengua ahí mismo. Cuando sentí que ya hacía erupción le pregunté qué si en donde quería echármelos y me dijo que en parte de mi rostro y pechos. Para esto hice una pausa para quitarme mi blusa y el bra y continúe nuevamente…

    Cuando al fin me dijo que ya terminaba me puse en posición y sentí todo un mar de semen vaya nunca me habían rociado tanto. Me fui al baño a limpiarme y una vez hecho el trabajo me despedí de él. Hice mi buena acción y aunque trataré de no frecuentarlo me gustó pasar bien esa mañana de sábado con él.

  • Un giro a mi vida, el novio de mi amiga

    Un giro a mi vida, el novio de mi amiga

    Mi nombre es Luisa Benites, tengo 26 años soy egresada de la UNMSM de la facultad de educación, pertenezco a la Benemérita y Centenaria Compañía Nacional de Bomberos Voluntarios Olaya 13. Hace ya unos años les conté la primera felación que le hice a un chico nuevo de la universidad su nombre era Juanjo, han pasado 3 años desde entonces y hoy por hoy soy consciente que haber hecho eso ha marcado mucho en mi relación con Sebastián “mi novio” ya que de las pocas veces que tenemos sexo con condón, “obviamente porque no quiero salir embarazada”, yo no me siento satisfecha o llena del todo con él, de sólo pensar que existen otros chicos muy dotados a comparación de Sebastián como lo era Juanjo por ejemplo, no me sube el libido como quisiera sentirlo.

    Estas cosas no se las quiero decir a Sebastián para no hacerlo sentir mal ya que en verdad yo lo amo, él es muy lindo conmigo siempre está cuando lo necesito, su familia también es buena y tienen mucha consideración conmigo, pero nada quita el hecho y el derecho de que nosotras las mujeres también tenemos necesidades, deseos y fantasías igual que todos hombres.

    El día de ayer alrededor de las 3:00 de la tarde, me encontraba yo en casa de mi amiga Ana y su familia cuando recibí la llamada de Sebastián para decirme que estaría pasando por mí a recogerme a las 6:00 p.m. para asistir a una charla en la compañía de bomberos y tocar el tema de la “prevención de muerte por intoxicación” a lo cual le dije que lo estaría esperándolo, concluida la llamada seguí conversando con Ana en su habitación sobre temas de chicas, como cuando ella le sacó la vuelta a su ex “Tony” con su mejor amigo de él “Diego” con quién está actualmente hasta el día de hoy, así como yo le conté lo de Juanjo en alguna ocasión.

    -Oye Ana y por qué dejaste a Tony por Diego, le pregunté y ella me dijo:

    -Hay chica Diego es un gran hombre, me vuelve loca no hay comparación. Con decirte que cada que lo hacemos me olvido que Tony existía jajajaja

    -Qué malvada eres Ana cómo puedes decir esas cosas.

    -Mira Luisa tú se la mamaste a un desconocido en la universidad estando con Sebastián dime quién es la malvada.

    -Hay Ana no era un desconocido porque me dijo su nombre, Juanjo, tenía 18 años y estaba en la lista del salón jajajaja

    -jajajaja

    Cuando en eso llaman a la puerta; era el novio de Ana, Diego. Y a pesar de las cosas que ella diga respecto a él, a mí ese chico me hace sentir un poco incómoda, éste aprovecha cada momento que mi amiga se descuida para tratar de rosarme y hacer contacto con migo, desde un roce tan inocente como sus manos y las mías hasta un roce tan grosero de mi culo y su paquete.

    Diego ingresó a la habitación, saludó a Ana tomándola de la cintura y dándole un beso en la mejilla, y como ya les dije en esta ocasión sucedió lo de siempre en el momento que me iba a saludar, mi amiga se distrajo mirando por la ventana hacia el patio de la casa, Diego se acercó rápidamente a mí me agarró del seno acercándome a él y con intención de darme un beso forzado en los labios a lo cual yo pude evadirlo empujándolo hacia atrás, en ese instante mi amiga volteó y le dijo a Diego: “ya está libre”, yo no entendía nada de lo que estaba pasando me sentía confundida, nerviosa e incómoda por la situación por lo que agarré mi celular y me puse a tontear.

    En ese momento Diego le dice a Ana que bueno bebé entonces vamos, Ana me dijo: amiga vuelvo en un momento. Yo la miré y solo le dije ok, sin entender por qué y a dónde iban, así que me quedé sola en su habitación con mi celular en mano, pero me daba mucha curiosidad saber a dónde se fue Ana y Diego. Entonces mirando por la ventana de su habitación que daba al patio pude notar a ambos ingresar a la habitación prefabricada que estaba construyendo un albañil hace unos minutos.

    Ya eran como las 4:00 p.m. y al parecer las funciones laborales del albañil habían terminado por lo que en aquella habitación no había nadie más que Ana y Diego, mi curiosidad se acrecentaba más y más así que tome la decisión de ir y averiguar que estaba pasando allí, con mucha cautela me acerqué hacia la habitación prefabricada y con cada paso que daba escuchaba quejidos y gemidos de Ana diciendo: hay Dios, despacio, duele. Yo hasta este punto me sentía realmente nerviosa que pudieran percatarse de mi presencia pero mi curiosidad pudo más, asomándome a la ventana como una gata hambrienta en busca de su presa pude observar como Ana intentaba mamarle el pene a Diego, y lo digo así literal “intentaba”, porque el pene de Diego era realmente enorme y monstruoso tanto que me asusté y me pregunté; cómo es que puede existir alguien con semejante miembro viril tan imponente ya que la complexión de Diego no es muy grande como para hacer sincronía con semejante cosa.

    El hecho de ver a Ana tratando de mamársela a Diego me hizo verme a mí misma hace un par de años cuando se la tragué a Juanjo salvo que aquel pene que estaba contemplando tenía mayores dimensiones. Ana no podía meterse toda esa cosa dentro de su boca por la que sólo empezó a lamer y lamer hasta que pude notar como ese gran falo empezó a brotar líquido seminal, podría jurar que hasta ese punto la erección tendría un tamaño aproximado de 30 cm de largo con un grosor que superaba mis muñecas razón por la cual me parecía descomunal, Ana miró fijamente a Diego y se puso espaldas a él inclinándose y poniéndose en la famosa posición de “perrito”, el empezó a bajarle la falda muy lentamente cuando de pronto el padre de Ana la llama autoritariamente, ella subiéndose acomodándose presurosa sus prendas le dice a Diego:

    -Diego avísale a Luisa que llegó mi papá y no quiere visitas trata de buscar un lugar donde esconderla y trata de buscar un lugar donde esconderte tú

    -Pero Ana que te pasa terminemos esto, tu papá puede esperar unos minutos

    -No entiendes idiota si mi papá te ve aquí te mata

    Ana sale corriendo sin darse cuenta que yo me encontraba a centímetros de ella junto a la ventana y detrás de la puerta la cual se encontraba semiabierta.

    Diego se encontraba muy fastidiado al parecer ya que no pudo concluir con su eyaculación, de pronto se tornó un silencio en la habitación con cautela me vuelvo a asomar por la ventana y pude ver a Diego observando el celular de Ana la cual lo había olvidado y con la otra mano se estaba masturbando lentamente, aunque Diego me caía muy mal empecé a sentir lástima por él, seguí observando cómo se masturbaba y empecé a sentir una fuerte atracción sexual por Diego y empezaba a comprender cuando Ana me decía que se volvía loca cada vez que estaba con él ya que en esos momentos me sentía hipnotizada por ese gran falo del cual no podía quitarle los ojos de encima. Diego observando el celular de Ana empezó a murmurar frases vulgares:

    -mmm que rica que estás, no sabes cómo deseo follarte, mira como me la pones, que culote y que tetas tiene esta hembra, te voy a preñar ya verás.

    Me quedé sorprendida al escuchar con que palabrotas se expresaba de Ana, acto seguido dijo:

    -Bueno la llamaré

    Yo mentalmente dije este es un idiota que le pasa por que va a joder a Ana si sabe que está con su padre, en ese instante suena mi celular, era Ana, o mejor dicho Diego quien tenía el celular. El sonido delató mi ubicación por lo que Diego con el pene al aire y medio erecto salió presuroso y me encontró junto a la ventana y detrás de la puerta.

    -¡Luisa! ¿Qué… que haces aquí?

    -Bueno yo… yo estaba…

    En ese instante Diego me agarró fuertemente y me metió a la habitación, me puse súper nerviosa y le pregunte qué cosa estaba haciendo me tapó la boca y me dijo:

    -Observa ahí viene Ana y su padre

    -Oye si te ve, te mata

    -¿cómo sabes eso? ¿Estuviste detrás de la puerta todo el tiempo?

    -¿qué? Yo… este yo…

    Nos encontrábamos en una situación tan desesperante en una habitación prefabricada donde solo había bolsas vacías de cemento, arena, unos cuantos cinceles y palas; herramientas del albañil, y Ana con su padre acercándose, por suerte pude observar que en un rincón había un barril sucio y vacío al parecer donde almacenan agua o quizás algún otro material, un lugar para poder esconderse ya que si salíamos de esa habitación era seguro que nos verían, acto seguido le dije me esconderé en este lugar, rápidamente entre antes que él lo hiciera, Ana y su padre estaban a pocos metros y Diego no tuvo mejor idea que entrar al mismo barril en donde yo me encontraba, una sola persona entraba perfectamente pero ¿dos? éramos como dos sardinas muy apretadas y el detrás de mí.

    El padre de Ana entra con ella a la habitación diciendo: el albañil está avanzando muy lentamente así nunca se va a terminar esta habitación, Ana le respondió: y encima deja todo regado y sucio, y mientras ellos discutían pude notar como la falda que traía puesta empezaba a bajarse poco a poco con el roce y la presión que había entre Diego y yo, sumado a eso el calor que se estaba apoderando de nosotros dentro del barril era fuerte, tan fuerte y caliente como el pene que empecé a sentir primero en mis piernas luego rozó mis muslos llegando a posarse finalmente en la entrada de mi vagina, aunque yo me encontraba con mi calzón puesto pude notarlo como chocaba su pene en la entrada de mi vagina yo no podía moverme ya que si lo hacía me sentía más incómoda, pude escuchar como el padre de Ana empezaba a hacer limpieza de la habitación y a ella diciendo: vaya olvidé mi celular aquí, o mi amiga Luisa sale guapa en sus fotos mira papá ella es mi amiga Luisa de la universidad. Al escuchar esto pude darme cuenta que a quien se refería Diego con todas esas palabrotas no era a Ana, si no a mí.

    En ese instante Diego empezó a besarme el cuello con lo que me sorprendió y me excité un poco y di un pequeño gemido mientras la falda se me bajaba más y más y no había forma de subírmela a menos que me parara o saliera del barril.

    Con el culo expuesto a Diego, éste empezó a meterme la mano bajo la falda retirando mi calzón con lo que me puse nerviosa y le dije:

    -Si me haces algo grito

    -Grita todo lo que quieras el viejo te va a ver y pensará que eres una puta

    -eres un puto bastardo, mira haremos una cosa métela y quédate quieto por favor

    -okey Luisa me gusta tu idea así quizás estaremos más cómodos

    -idiota, sólo no te muevas

    Pero cometí el más grande error al olvidar el gran tamaño de su falo.

    Cuando su pene estuvo en la entrada de mi vagina ya sin calzón, recién lo recordé y le dije:

    -Por favor métela despacio no quiero que me hagas daño

    -No te preocupes, todo estará bien

    Entonces Diego empezó a metérmela muy despacio le agradecí por eso y para sorpresa mía entraba sin dificultad, la razón era que yo me encontraba muy lubricada de forma natural con la excitación que tenía.

    Mientras el padre de Ana terminaba con la limpieza Diego cumplió su palabra de mantenerse quieto y solamente tenerme ensartada en todo ese tiempo, hasta puedo decir que se sentía lindo, cómodo y rico tener ese pene caliente solamente palpitando en mi interior, literal sentía como vibraba naturalmente dentro de mí.

    Pasaron 10 minutos aproximadamente cuando Ana y su padre terminaron de limpiar y pasaron a retirarse, Diego me tenía ensartada todo ese tiempo, cuando Diego se disponía a parase para salir del barril, lo detuve y le dije: no te vayas por favor quédate un rato más, charlemos así, el me miró me sobó los muslos mientras yo me hacia una cola en el cabello y empezamos a conocernos mejor, cabe recalcar que me sorprendía como mantenía esa erección por tanto tiempo dentro de mí, pasaron otros 20 minutos más en los cuales ya empezaba a sentirse la incomodidad de la posición pero nada quitaba el placer que yo sentía al estar penetrada por él, así que le propuse salir juntos pero que no me la saque ya que me sentía muy pero muy cómoda con ese gran y hermoso pene dentro mío, les confieso que me enamoré desde la primera clavada que me dio, en las pláticas que tuve con Diego también tocamos el tema de cuando yo le fui infiel a Sebastián con Juanjo, así que eso lo excitó más, justo en ese preciso momento suena mi celular, era Sebastián mi novio, contesté el teléfono ensartada tiernamente:

    -¿Aló?

    -Alo Luisa, amor estoy afuera de la casa de Ana eh venido a recogerte para ir a la charla de la compañía, sal afuera amor.

    -Ok Sebas ya salgo en unos minutos estoy en el baño

    -Ok te espero

    Diego escuchó eso y empezó a bombearme con fuerza a lo cual decidí darle un giro a mi vida, quedarme con Diego como pareja, le seguí el ritmo de su movimiento porque sabía que teníamos poco tiempo, el cual aprovechamos muy bien, después de un par de minutos tuve la vagina rebalsando del semen de Diego, quién sacó suave y tiernamente su pene de mí, me voltee le di un beso intenso en los labios y como en ese lugar no había papel o alguna toallita, limpié su pene con una buena lamida ya que en mi boca, así como en el de Ana, tampoco cabía, le dije que por favor se repitiera esto a lo cual el contesto con mucho gusto ya eres mi mujer y en nueve meses reconoceré a nuestro hijo, yo le respondí: por supuesto mi rey te amo, ya veré como termino mi relación actual.

  • La otra Marta (II)

    La otra Marta (II)

    En un lateral del tatami, encogida de piernas y abrazándose ella misma, se quedó dormida. Sole dormía profundamente y cuando creí que íbamos hacer lo mismo, miré a Marta estábamos las dos de pie, sus ojos brillaban, clavando su mirada en la mía y relamiéndose los labios.

    -¿Te ha gustado la sumisión de tu amiga?

    -La verdad no me la esperaba tan sumisa, es cierto me ha gustado.

    -¿Crees que no adivino lo depravada que puede ser tu mente?

    -¿Qué estás diciendo?

    -Te he visto disfrutar de la situación. Apropósito.

    En silencio, me dio la vuelta, hizo inclinarme y poner las manos sobre la cama, doblando la espalda en alza mi culo. Lo primero que noté un azotito, después fueron sus dientes mordisqueando la carne de una de mis nalgas y cuando con sus manos las separaron, se permitió examinar.

    -Adorable.

    -No me imaginaba que pudieras ser tan guarra -Le dije, mientras ella se incorporaba.

    -Ni tú tan cerda -Su boca buscó la mía, jugando con mi lengua, mientras clavaba sus uñas en la carne de mis nalgas.

    -Veo que mi oferta no te deja indiferente.

    -Para nada.

    -Pero te quiero sumisa, ¿aceptas el reto?

    -Qué quieres que haga, pero… -Señalando a Sole

    -Será un morbo añadido, no vamos a molestarla.

    Con una mano me acarició el pelo, mientras bajó la otra hasta llegar a mi pubis apretándolo. Su expresión dominante emergió mientras me miraba severamente. Me indicó que me arrodillase sobre un amplio diván, más parecía una pequeña cama, colocando los brazos al frente y la cabeza entre ellos tocando el asiento. Obedecí, puso un cojín bajo mis rodillas para que las apoyara, la postura era un tanto incomoda, pero de aquella manera mi depilado coño y mi culo quedaban totalmente expuestos, tener ofrecidas mis partes íntimas me excitó en sobremanera.

    Podía escucharla moverse detrás de mí, de reojo aprecié como de la cómoda recogía una cinta roja, con ella alrededor de mis brazos, empezó a dibujar una espiga entrando y saliendo, terminando con un nudo en mis muñecas. De rodillas y con los brazos atados, mi corazón latía tan fuerte que pensé que tenía que ser capaz de oírlo. No tenía idea de lo que estaba tramando.

    Hice un medio jadeo, respiración entrecortada, cuando sus dedos se curvaron bajo mi culo. Sus manos continuaron la suave caricia, pasaba los dedos por los hinchados labios y se deslizaban entre la humedad que se iba acumulando. Jadeé y me moví, separando más las piernas, una invitación a explorar. Pero el chasquido de la palma de su mano sobre mi culo se sacudió a través de mi cuerpo y resoplé.

    -¿Estás lista?

    -Sí, tu mandas.

    Abrí mucho la boca, sabor a goma de la pelota entre mis dientes, las correas se cerraron alrededor de mi cabeza. Algo se despertó en mi interior. No era deseo solamente, era más que eso, una mezcla de deseo y de vértigo. Era el comienzo de lo que sería una larga lección. Sus manos se paseaban por mi trasero e introducía un dedo en mi vagina. El placer me podía, pero de golpe sacando los dedos, se paró. Me golpeó de nuevo, pero ahora no era su mano, con un azotador golpeaba alternando las nalgas y los muslos. Perdí la cuenta, las punzadas de los azotes se convirtieron en un latido caliente, nada que hacer excepto tomar su castigo. Una ola de sumisión recorrió todo mi cuerpo, calor, escozor, todo se diluía con ese cosquilleo raro, mezcla de dolor y placer. Ignoró mis reacciones, ella siguió y no pude evitar que mis lágrimas bajasen por mi mejilla. No era la primera vez que recibía tal castigo, pero no con la cantidad y dureza con que ella me aplicaba. Me obligó a abrir las piernas y me golpeó entre ellas.

    Cuando cesaron los azotes, su boca fue directa a mi húmeda vagina y me mordió, chupó, succionó con avidez. Mientras su pulgar en círculos, frotando la carne arrugada, presionando en la abertura de mi ano. Se agachó, giré la cabeza, la miré con la respiración agitada y excitada por lo ocurrido, me miró también y me besó con fuerza los labios abiertos por la mordaza, su lengua lamió la baba que caía por la comisura de mis labios. Después se incorporó, un tiempo de silencio, la sensación fría de un líquido se derramó entre las nalgas, mis terminaciones nerviosas se dispararon rápidamente cuando un plug anal se alojó hasta el fondo de mi ano. No era una cosa tampoco novedosa para mí, pero la inserción fue de golpe sin previos. Tensando las piernas, cerré los ojos y me concentré, apretando los músculos de mis muslos, una ráfaga de placer me hicieron retorcerme y gemir lo que me permitía la mordaza…

    Pasados unos minutos de silencio me mostró un consolador de tamaño superior al que habíamos utilizado para follar a Sole. Se lo acomodó a un arnés, se subió al diván, sus manos se posaron en mi espalda, estabilizándome, sus piernas montaron mis nalgas, derramó de nuevo líquido, antes de que empujara la ficticia polla dentro de mi coño. Estaba tan untada y mojada que ni el plug anal fue impedimento para que se deslizase hasta el fondo, estaba llena por ambos orificios. Una pausa mientras salía y luego volvía a empujar, cada vez con más intensidad, tocando fondo. Mis terminaciones nerviosas se dispararon rápidamente, enviando señales confusas a mi cerebro.

    Presión, placer… mi coño se contrajo, mi clítoris palpitaba contra el cuero, mi respiración se aceleraba cada vez más, mientras mi cuerpo intentaba absorber toda la sensación. Me retorcí, no estaba segura de cómo quería moverme, pero estaba segura de que quería correrme y no tardé mucho en hacerlo. Aumento el ritmo de manera brutal, en el silencio de la habitación, se oía el golpear de su pelvis chocando contra mis nalgas, también sus jadeos, todo era una mezcla de sonidos, que culminó en otro orgasmo salvaje que explosionó dentro de mi coño.

    Sus manos tirando sobre mis hombros con fuerza contra ella, su cuerpo se tensó, cayó sobre mi espalda. Yo quieta apretando mis músculos todo lo posible, gemidos, espasmos, se mantuvo inmóvil disfrutando de su orgasmo. Después descabalgándome se apartó inclinando su cabeza y empezó a lamerme los labios vaginales chupándome suavemente el clítoris, podía hacerme correr de nuevo, tiró de los labios y me pellizcó el clítoris, para terminar golpeándomelo rítmicamente con la palma de su mano. Seguía con los brazos sujetos y la mordaza, me ayudo a incorporarme, dándome la vuelta.

    -Como estas -Mientras me desprendía de la mordaza.

    -Me asustas pero dame lo que necesito.

    -Pero quieres que te lastime, ¿verdad, Noa?

    -Sí -Con voz aguda y nerviosa. Mi mente corría con las posibilidades. Todas las cosas sobre las que había leído, fantaseado, practicado muy sutilmente. Nalgadas y control, dolor y placer, dominio y sumisión. Quería estar a su merced.

    -Dime que te gustó -Me miraba fijamente y sus manos se posaban en mi cuello.

    -Me gustó, soy tuya y déjame servirte.

    Se desprendió del arnés y me lo colocó de tal manera que el plug de mi culo quedó sujeto sin poder salirse, el consolador aún con restos de mis jugos, sujetó también a mi cadera, sobre el diván boca arriba, sujetas las muñecas al apoyabrazos, volvió a colocarme la mordaza. Sin decir nada más, se sentó sobre mi, piernas abiertas, guío la ficticia polla hacia su íntima humedad y se lo introdujo totalmente, su pelvis contra la mía, primero con movimientos lentos y de giro profundo, su asedio fue frenético, con sus manos aferradas a mis pechos tiró de los pezones, chillé lo que me permitió la mordaza. Atisbé su cara de perversión y siguió embistiendo hasta alcanzar su nuevo orgasmo. Nos miramos en silencio, me desabrochó la mordaza, me ofreció su lengua, que saboreé con deleite y cuando su boca se separó de la mía, murmuró.

    -Crees que yo mando y tú obedeces.

    -¿Acaso no es así?

    -¡No! Eres tú quien decide hasta dónde podemos llegar.

    -Que sea lo que tú quieras.

    -No ha estado mal, me están dando ganas de nuevo -Parecía enloquecida por la lujuria.

    No puede ser, pensé. Mientras me desataba las manos. Con el arnés aún en mi cintura, la ficticia polla bamboleando y el plug dentro de mi culo. Me indicó colocarme de rodillas frente a ella, sacarle las medias y lamerle los pies. Me sentía confundida, pero asentí con la cabeza, obedecí, me arrastré y lamí. Levanté la mirada y se estaba masturbando, me tiró del pelo levantadme la cabeza, se había introducido dos dedos, viscosos me los pasó por los labios y me obligó a chuparlos, con la otra mano me acariciaba la cara y sin esperarlo me abofeteó la mejilla.

    -Ves, puedo hacer contigo lo que quiera -Sonriendo, mientras indicaba con el dedo su entrepierna.

    Me golpeó de nuevo, primero una mejilla y luego la otra. Concentrándome el dolor se transformó, en una ráfaga de placer en mis venas que me hicieron retorcerme y gemir, mis muslos pegajosos con mi propia excitación. Acerque la cara a su sexo, estaba húmedo, desprendía calor, saqué la lengua, lametones entre sus labios carnosos. Aferrada con ambas manos a mi cabeza, restregaba su coño rítmicamente en mi boca, cada vez con más intensidad. Yo no tenía otra opción sino que usar mi lengua, metiéndola lo más hondo posible para relamer sus paredes vaginales, hasta que me apliqué a succionar su clítoris y logró su nuevo orgasmo.

    -Tengo gustos muy especiales -Me susurró en el oído. Sus ojos brillaban además de esbozar una sonrisa maliciosa, que me hacían desearla y a la vez incluso temerla. Me sentía dominada, pero estaba dispuesta a permitirlo.

    -Date una ducha, te espero -Me di esa ducha rápida y volví a salir, me esperaba sentada en la cama, tiró de mí hasta dejarme de pie frente a ella. Abrió una caja y extrajo un collar de cuero, me lo entregó, entendí el mensaje y me lo puse. Mientras jugueteando con sus dedos separó los labios de mi sexo con dos dedos e inclinándose metió la lengua pasándola por toda mi rajita. Movió la lengua haciendo círculos alrededor de mi clítoris. Continuaba sentada y un escalofrío recorrió mi cuerpo cuando me enseñó un plug anal metálico de diseño cónico rematado como en una joya de zafiro rojo, lo untó con lubrificante y haciéndome arquear las piernas me lo fue introduciendo lentamente en el ano. Una vez dentro se levantó y me alargó unas bragas tipo faja.

    -Póntelas, no quiero que lo pierdas.

    -¿Pretendes que llevé esto dentro toda la noche? -pregunté frustrada.

    -No lo pretendo, te lo exijo, ¿no te gusta? ¿No quieres? -dijo con falsa pena.

    -Si… bueno lo quiero -dije convencida.

    -Vamos a dormir un rato.

    Bajo el nórdico, en la misma cama quedé en medio, con la molestia en mi trasero, agotada, sin darme apenas cuenta me quedé durmiendo profundamente.