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  • Mi fantasía con mi profe de natación

    Mi fantasía con mi profe de natación

    No hace mucho tiempo tomé unas clases de natación, siempre había tenido la inquietud de aprender, todo muy bien en las primeras clases que en un inicio tomaba por las mañanas, la instructora muy amable, los compañeros de clase (principalmente adultos) la mayoría mayores que yo (que por esas fechas recién había cumplido 30), también todos muy amables y la verdad un ambiente muy cordial y relajado.

    Hasta que un día por razones de trabajo solicite a la administración un par de semanas de clase por las noches y fue ahí en donde lo vi por primera vez, era uno de los instructores, su compañera una chica se ve que estudiante universitaria aún y él, un joven con no menos de 28 y no más de 30 años de edad, alto yo diría poco más de 1.80 m de estatura obviamente más alto que yo pero considerando que mido 1.70 yo diría que él tenía la estatura perfecta, cara un poco alargada, cabello rizado quizás demasiado y por eso prefería usarlo muy corto, ojos cafés con una mirada reflejaba seguridad en sí mismo que es algo que me encanta de un hombre, esbelto no musculoso, pero evidentemente en muy buena forma, él podría usar la barba cerrada o de candado pero prefería andar bien afeitado, aunque más adelante me daría cuenta que de vez en cuando pasaban dos o tres días sin rasurarse y a mi parecer así es cuando lucía más guapo, pero lo más cautivador de él era su voz, una voz grave y fuerte que a más de una nos ponía a temblar las piernas y todo lo demás, en esa clase noté que estaban inscritas varias mujeres más o menos de la misma edad y la razón era más que evidente, a todas nos gustaba, y digo: «nos gustaba».

    Porque solo habría que mirarle y escucharle una vez para quedar completamente cautivada por ese hombre y todas, absolutamente todas esperaban con ansia terminar su ejercicio para recibir nuevas instrucciones y cuando eso pasaba sus rostros siempre lucían esa expresión de «pídeme lo que quieras».

    No tardé más que un par de vueltas a la alberca para hacer exactamente lo mismo, aunque según yo trataba de disimular, pero seguramente de forma inconsciente o por instinto estoy segura de que mi rostro se veía igual que el de ellas, era muy motivador llegar a la orilla y buscarle con la mirada, acomodar mis googlees o mi gorra mientras el terminaba de dar instrucciones a alguien más y luego él ahí, frente a mí. Y me pasó que en mi mente no quería instrucciones… lo quería a él.

    Y pues así fue como mi mente no tardó mucho en comenzar a fantasear con el «Profe», lo miraba de vez cuando, y empecé a imaginar que quizás un día yo tomaría la última clase con él y todo el resto de la clase se fuera temprano o por cualquier otra razón y azares del destinos quedáramos solos, nos miraríamos y encontraríamos en nuestras miradas una chispa de deseo el uno por el otro y lo invitaría entonces a que me acompañara a ducharme, ser iría conmigo al vestidor para entonces estaría doblemente mojada, mojada por salir de la alberca y mojada de la excitación, ya en los vestidores y de pie y teniéndonos de frente empezaríamos a besarnos, él se quitaría su playera mientras yo me agacho frente a él para bajarle los pantalones, se pondría de pie y yo apreciaría ese bulto de carne ya excitado y duro, se lo masajearía aun con la ropa interior para después meterle la mano y sentirlo, acariciarlo todo cuan largo y grueso lo tenía, lo dejaría por un momento para quitarle la ropa interior.

    Ya de pie de nuevo frente a él, me besaría mientras sus manos diestras y ágiles poco a poco van bajando el traje de baño, yo le ayudaría levantando mis piernas lo que el aprovecharía para masajearlas y recorrerlas con sus manos primero hacia abajo después hacia arriba para terminar masajeándome las nalgas, le tomaría de la mano para llevarlo conmigo hacia la ducha, y ahí solitos bajo el agua de la regadera llenos de deseo, continuaríamos tocándonos, besándonos, haciéndonos caricias, ambos un poco nerviosos al principio pero poco a poco esas caricias y esos besos irían subiendo de intensidad dejando de lado la timidez, me colocaría de espaldas a él mientras me besaba el cuello y me rodeaba con sus fuertes brazos y yo solo movería la cabeza de vez en cuando un lado al otro para facilitarle el acceso a mi cuello.

    Mientras yo toda jadeante y llena de deseo empujaría mi cuerpo hacía él, mis caderas hacia atrás para sentirlo, pera sentir su pene duro contra mis nalgas, mis nalgas todas ellas juguetonas buscarían atrapar ese trozo de carne entre ellas, dejándolo de vez en cuando estar entre ellas para luego moverme hacía un lado y soltarlo para después darme cuenta de que era uno de esos días en que no se había rasurado y sentir como su barba me raspaba al mismo tiempo que sus labios me erizaban toda, imaginaba al mismo tiempo que tomaría sus manos para guiarlas a recorrer mi cuerpo, mis nalgas, mi pecho, mis piernas…

    Disfrutaría unos minutos para después voltearme hacía él y besarlo apasionadamente mientras mis manos acariciaban su pene, un pene grueso y duro ansioso de penetrarme, de hacerme gemir, de hacerme sentir mujer, de hacerme gritar de placer, así estaría otros minutos con él para después arrodillarme frente a él y comenzar a chupársela sin ningún pudor, completamente olvidada de mí, entregada al placer, al placer de estar con él y haciendo que él también gozara de mis labios y mi lengua recorriendo su verga, solo escucharía sus jadeos, sus gemidos de placer y sentiría sus manos acariciar mi cabello y mi cara para después el sujetarme la cabeza con ambas manos y empezar a mover sus caderas para dejármela ir hasta el fondo, de vez en cuando yo tomaría la iniciativa de sacarla un momento de mi boca para poder acariciarle la verga con mi cara, que su pene duro recorriera mis mejillas… mi cuello para luego volvérmelo a meter a la boca y seguir chupándosela, lo voltearía para besarle su espalda, sus piernas sus nalgas, lo pondría de nuevo frente a mí para comérmelo a besos y seguir chupándosela, después me pondría de nuevo en pie, de espaldas a él y apoyaría mis manos en la pared de la ducha, tendría que ponerme un poco de puntas con los pies para alcanzar bien sus caderas con las mías y facilitarle el trabajo, primero me restregaría en su pene, sentiría ese cosquilleo de tener ese pene restregándose entre mis nalgas para luego sentir la puntita exactamente a la entrada, le pediría que jugueteara un poco antes de metérmela, le diría:

    -dame primero unos piquetitos con la puntita papi

    Eso me pondría loca y aún más deseosa de tener toda esa verga dentro de mí, de abrazarla y acariciarla con lo más íntimo de mi ser, sentiría como sus líquidos y los míos empezarían a juntarse y hacer esa mezcla de lubricantes que indican que estamos listos para el placer, para entregarnos el uno a otro, para volvernos uno solo, para estar bien enchufada a él, para sentirme completamente suya, plena, ardiente, apasionada, entregada y totalmente sumisa a él y sus deseos, terminaría pidiéndole que me la metiera, si, así tal cual, sin ningún pudor le diría con voz tierna y sumisa:

    -Papito, ya no aguanto, no aguanto más papi, ya métemela por favor, te necesito, necesito sentirte, te necesito dentro de mi papi, métemela toda papito por favor.

    Sí, así se lo pediría, con un «por favor», y que enorme favor me estaría dando (favorzote) ¡uhm!, que rico… lo menos que esperaría sería una respuesta con palabras (aunque me encante su voz) lo único que esperaría por respuesta sería que me la empujara, pero justo antes de eso, lo detendría por un momento solo para decirle:

    -pero despacito papi… quiero sentirte

    Se lo diría exactamente con el mismo tono de voz suave, tierna y sumisa y al mismo tiempo ardiente, ese tono de voz de mujer en celo que nos sale de lo más profundo de nuestro ser cuando estamos deseosas de placer, deseosas de ser embestidas por una verga, enseguida el empezaría a dejármela ir despacio, sentiría cada centímetro de esa verga entrando a lo más íntimo…

    -¡uhm!, ¡ay que rico!, ¡que rico se siente papi!

    -¡uhm, está bien rico tu pene mi vida!

    -¡uhm, que delicia!, ¡uhm, papi que rico estás!!!

    -dámela toda papi, quiero tenerte completamente dentro de mí

    -quiero sentirme mío papi, ¡uhm, así papi!

    -¡así!, ¡ay que rico! ¡Qué rico!

    Serían las mejores embestidas de mi vida, él tendría sus manos sujetándome de las caderas mientras yo me abriría lo más que pudiera de piernas y de nalgas con tal de sentirlo completamente dentro de mí, me lo haría con fuerza, con mucha pasión y deseo y yo movería mis caderas para darle el mayor placer posible, en otras ocasiones apretaría lo más que pudiera para sentirlo mejor, me encanta esa sensación de apretar mientras me embisten, otras veces para dejarle descansar yo sería la que tomaría la iniciativa de mover mi culito para darle placer a mi hombre, me movería de un lado a otro de arriba abajo, separándome de él suavemente para luego hacerme hacía atrás con fuerza para ensartarme en su verga y sentirle penetrándome una y otra vez, que rico, que delicia, que placer tan intenso, le diría:

    -¡dame más papi, dame duro!

    Luego le pediría unas buenas nalgadas

    -dame unas nalgadas papito

    El obedecería y me acomodaría un poco de lado para darme unas buenas nalgadas, yo estaría loca de placer, me encantan las nalgadas, me excitan demasiado, a ratos se oirían mis gritos de placer y en otros momentos solo nuestros jadeos y gemidos, el seguiría masajeando mis nalgas, ambos alternando para darnos placer el uno al otro, él empujándomela unas veces suave y lento, otras veces rapidito y con fuerza, cuando fuera mi turno también se lo haría suave y otras veces empujaría con fuerza mi culito hacia atrás para ensartarme en esa verga deliciosa, en otras ocasiones aprovecharía para menear el culito cosa que lo volvería loco de placer y gemiría más fuerte y me diría:

    -eres maravillosa, me encanta como te ensartas y te mueves, ¡me vuelves loco mamacita!

    Eso sería muy motivador para mí, para continuar dándole placer, y moverme más y le diría:

    -lléname de ti papi, quiero sentirme llena de ti papito.

    A lo que por respuesta solo recibiría las embestidas más fuertes, intensas y ricas de esa noche, nuestras respiraciones se volverían más agitadas, las embestidas continuarían igual o más intensas acompañadas de nuestros gritos y gemidos de placer, finalmente solo sentiría como su verga se empezaría a contraer y de inmediato sentiría como toda esa leche me invade y me llena de placer el gritaría, gemiría y alcanzaría a darme un par de nalgadas más, para luego quedarse quieto por un momento mientras la mantenía empujándomela con fuerza, su verga se contraía y me llenaba de leche, yo aprovecharía ese momento para separarme un poco para casi de inmediato mover mi culito hacia atrás con un ligero meneo de cadera para acariciarle la verga y sacarle todo el resto de ese jugo que tenía para mí, después de hacérselo un par de veces mientras gritaría aún más fuerte de placer, cuando finalmente terminara de llenarme y darme los últimos empujones y con el resto de fuerzas que le quedaran me diría:

    -eres una putita con un culito que se mueve maravilloso

    Yo le respondería:

    -Qué bueno que te gustó papito, cuando gustes sabes que seré tuya las veces que quieras, ¿Te parece si nos terminamos de bañar y te la chupo de nuevo?

    Me encantaría mamársela de nuevo después de una cogida así, es como que por educación agradecerle a una buena verga el placer recibido.

  • Riesgosa orgía (Parte 1)

    Riesgosa orgía (Parte 1)

    La semana pasada fue fatal para mí, entre el cierre del mes, mi habitual caminata, mis encuentros con Marcos y mi jefe (todos los días tenía relaciones con ambos) prácticamente me tenían en la lona, dormí como 4 horas al día, siempre la última semana del mes es así, todo muy apretado, pero nunca mi jefe me apretaba tanto en una semana con trabajo, sexo y Marcos me secuestraba a su departamento cada noche (desde que empezamos a frecuentarnos no hubo día que no hayamos tenido sexo, salvo los días normales de mi periodo), aclaro que no me quejo de eso, trabajo es trabajo y obviamente satisfecha también por el lado sexual, hay mujeres que no pueden decir lo mismo así que no me quejo, le tuve que contar a ambos que me acuesto con los dos, para no tener problemas, se conocen y respetan mucho, aparte no soy propiedad de nadie, solo soy pareja sexual de ambos y así me conocieron, bueno, así me conoció Marcos.

    Llegado el fin de semana, fui a cubrir el comedor social del cual me hice voluntaria, al haber servido el almuerzo a los chicos y ya se iban retirando, Daniel mi compañero de servicio puso bajo llave el comedor y como era de esperarse, tuvimos sexo una vez más, tal como ya lo había contado en mi relato «Por hambre lo tuve que tomar», pero esta vez fue más directo, sin rodeos, el lugar era apropiado para repetir esa experiencia, no dudé, me gustó aquella vez primera en la cual cogimos rico sobre la mesa y hacerlo a medio vestir por si alguien llega y nos pueda descubrir es muy excitante, esta vez nadie llegó, pude disfrutar y gemir sobre su pene con ganas, energía para eso siempre tengo.

    Cuando ya nos estábamos retirando revisé mis mensajes y encontré llamadas perdidas de mi jefe, de Marcos y mensajes de texto de Juan y Andrés, obviamente no eran para salir a tomar algo y charlar.

    A Juan hace tiempo que no lo veía y estaba trabajando por el interior del país, buscaba quedarse en mi departamento el fin de semana, también Andrés con quién hacía mucho tiempo también que no contactaba, son compañeros de trabajo y vinieron juntos, les contesté que no había ningún problema en que se queden conmigo, luego llamé a Marcos y éste me dijo que quería pasar la noche conmigo, «podés buscarme y vamos a tu departamento ahora ya?, porque esta noche tendré visitas en casa y me comprometí con ellos» le dije atendiendo que solo me busca para coger, «no importa, igual puedo pasar por tu departamento y compartir con ustedes?», me preguntó, inmediatamente se me subió una calentura, «claro, no hay problemas, les aviso a mis amigos, pero no en mi departamento, podemos en el tuyo entonces?» pregunté, «obvio que si» me contestó, «para las 21 h puede ser?» preguntó, «perfecto, le llevo a mis amigos y voy para esa hora» respondí, «compro preservativos o algo que necesitemos» preguntó, «no hace falta, confío en ellos, pero sí compra vodka» le contesté, le pedí que fuera en su departamento para guardar las apariencias por los vecinos.

    Llamo a mi jefe para saber qué quería y me invitó a salir también a la noche ya que su señora estaba de viaje, le tuve que contar todo lo que estaba pasando, le pedí que le llame a Marcos para saber si no sería problema que él también vaya, a los 5 minutos me llamó de vuelta y me dijo que no había problemas, la noche se estaba encaminando a una tremenda orgía, me mojé a mares.

    Llegué a las 17 h aproximadamente a mi departamento, ya Juan y Andrés estaban aguardando en el lobby, les abrí la puerta, les comenté la situación que de hecho habría pasado igual con ellos, pero esta vez se unirían dos personas más, no tuvieron problemas en aceptar, saben cómo funciona el asunto, ya conocen ese lado mío.

    Los dejé para que se asearan y fui volando al salón de belleza para estar espléndida cuando llegue la noche, aparte tenía luego que lavar mi cabello, había sudado mucho en el comedor, el olor a la comida y algún resto de esperma que se haya escapado a mi cabello, (es que Daniel eyaculó por mi cara y casi siempre va un poco por el cabello, las cejas, las pestañas por la potencia en que sale, encima terminó abundante), cosas normales, con él me cuido, salvo la primera vez que el condón se rompió cuando teníamos sexo anal, perdón por contar con detalles, es para que se imaginen la escena, yo misma habré rasgado un poco el condón aquella vez al acomodar su miembro por la entrada anal con mis uñas accidentalmente, suele pasar.

    Estando en el salón de belleza llama Marcos para decirme que el muchacho con quien comparte el departamento que es su sobrino y con quién también tuve relaciones esa madrugada del 1 de enero como lo conté en mi anécdota «Amante del ex de mi madre» había suspendido su salida porque la novia no se sentía bien y me preguntó si no habría problemas y para ser sincera, por más bien equipado que está el sobrino, no quería estar con él, no me gustó su olor fuerte a cigarrillo aquella vez y para no suspender nada entonces quedamos con el plan en mi departamento para la misma hora, por nada del mundo quería dejar pasar la oportunidad, hacía mucho tiempo que no estaba con muchos a la vez, no me iba a permitir eso…

    Continuará…

  • Agazapadita terminó cediendo

    Agazapadita terminó cediendo

    En esos días realizaba las vueltas correspondientes a mis estudios en Europa, estaba decidido que necesitaba la experiencia no solo para perfeccionar mi inglés, sino también abrir mi mente a nuevas experiencias que me indicara claramente lo que haría el resto de mi vida.

    También deseaba escapar de un sentimiento lujurioso que me perturbaba, un deseo prohibido por mi tía Laura que cada día era más difícil de controlar y no era para menos, pues era una mujer de 38 años de 1,74 centímetros de altura, sumamente elegante, bonita, delgada ella pero curvilínea, de cabello largo castaño oscuro con iluminaciones, ojos color miel y piel blanca. De carácter gentil y dulce pero también fuerte, recio cuando algo le molestaba, pero su belleza era tan alucinante que hasta brava despertaba pasión. Sentimientos que sabía bien, no iban a ser correspondidos y menos siendo casada, tan casada que acababa de dar a luz a su segundo hijo.

    Por eso trataba de escapar al exterior, pues mi cuerpo me traicionaba frecuénteme cada día la deseaba más en especial al ver tan exuberantes pechos, que para ese momento estaban en su mayor esplendor porque estaba en época de lactancia. Por tanto esos pechos era el motor de cada fantasía que se me ocurría en mi mente. Pero sin querer disculparme no era al único que le despertaba esos pensamientos lujuriosos, a más de uno también. Porque era una vedet de la farándula, una persona publica por lo que más de un hombre de nuestro país la deseaba como yo.

    Faltaba un día para irme a exterior y con urgencia tenía que diligenciar un documento en la agencia del ministerio de exteriores, por lo que mi tía Laura se ofreció acompañarme a realizar el trámite en su carro para que me rindiera. Estaba haciendo un día soleado algo caluroso, lo que se prestó para que mi tía Laura se pusiera cómoda manejando quitándose la chaqueta, lo que me permitió admirar tal vez por última vez sus pechos, robándose mi atención pues tenía un top negro que por ser ajustado no solo delineaba muy bien sus senos sino confirmaba lo grandes de sus pechos.

    Mi concentración era tal en sus atributos que poco le hice conversación solo hablaba y hablaba bla, bla, bla, etc… Mientras tanto me deleitaba mirando sus pechos, era tan lindos, tan llenos, que sutilmente podía ver como se movían en el andar del carro, en especial si tomábamos un hueco eso pechos brincaban por causas de la leyes de Newton, al igual podía ver como se inflaban sus pechos cuando tomaba aire, una situación muy sexy.

    Ella con la mirada al frente del timón no se percataba de mi mirada morbosa sobre pechos, tampoco se percató que un motociclista se paró al lado de nuestro carro en el semáforo en rojo y también se degusto observándola, para cuando se puso en verde este lazo un piropo antes de acelerar “Cosita rica! Aceleraras mi corazón” Mi tía Laura solo rio al igual que yo con el hecho, pero aunque no me crean también me provoco una erección involuntaria, no era la primera vez que me pasaba, ni sería la última.

    Pues mi tía Laura solía provocarme erecciones, el problema es que me tocaba disimularlas y en muchas oportunidades aguantarme las ganas de masturbarme como en esta oportunidad, ni modo de hacerlo en mi posición de copiloto, aunque no crean que no me lo fantaseé en ese momento, es más fui más allá en mis fantasías, por un segundo me imagine a mi tía Laura haciendo el favor en unas de esas paradas del semáforo, donde ella solo se agacharía para hacerme una par de chupaditas o mamadas de mi verga, mientras yo pondría mis manos sobre su cabeza para asegurarme de una buena mamada, garantizando que tomara hasta la última gota de mi esperma, y creo que del rojo al verde del semáforo podría alcanzar para satisfacerme.

    Claro que por mi mente había más alternativas para aprovechar esos segundos del semáforo como chuparle las tetas o mejor aún agachar la silla de ella y rápidamente subirme encima de ella logrando que me regalara una linda paja-rusa con sus tetas, para quitarme la erección del momento, pero creo que No! Definitivamente no, todo sería muy difícil, muy rápido pero al fin de al cabo fantasía de semáforo.

    Seguíamos el trayecto. Mi tía Laura lejos de percibir mis locos pensamientos y mis miradas morbosas solo seguía conduciendo, de repente el tráfico se apoderó de la calle 13, la aplicación indicaba no indicaba atajos, sin embargo a mí se me ocurrió hacerle una pequeña broma a mi tía Laura con el fin de disfrutar un poco más de sus atributos;

    Julio: Tía conozco un atajo voltea a la derecha por la siguiente cuadra

    Laura: Seguro? La aplicación no indica paso?

    Julio: Seguro tía confía…

    Laura: Ok vamos!

    Lo que no sabía Laura es que era un barrio peligroso cueva de andrajosos, ñeros, y delincuentes de la ciudad por eso es que ningún carro se desviaba, por el contrario yo si sabía, solo quería divertirme con los piropos vulgares que podría generar mi tía Laura por ese trayecto, pero creo desestimé la mala fama del sector más por la hora era casi las 2:00 pm por lo que no creí que pasara nada serio, lejos de imaginarme que no había autoridad en la zona y que muchas de las calles no tenían salidas, por lo que fácilmente me perdí entre las calles aunque no se lo reconocía mi tía Laura;

    Julio: Si tía por aquí si es!

    Laura: Seguro?

    Ella estaba seria por mi evidente perdida en el sector, por lo que decidió devolverse sin percatarse que éramos centro de atención en la zona con el carro de gama alta que conducía mi tía Laura. Miradas de poco amigos se observaba de lado a lado de la calle, por supuesto me estaba preocupando por nuestra integridad, sin embargo no decía mucho para no preocupar a mi tía Laura que conducía desentendida.

    De repente escucho un golpe fuerte en la parte posterior del carro que hizo detenerse a mi tía Laura, alcance a indicarle que no se detuviera. Pero ella resuelta decidió bajarse por supuesto se encontró con un tipo malacaroso que en segundos le rapo la cadena que estaba expuesta. El grito de mi tía Laura confirmo el hecho y cuando trate de reaccionar llegaron otros individuos uno de los cuales entro a la cabina y amenazándome me rapo los teléfonos, luego otros como rapiñas arrancaron los espejos del carro y salieron a correr, mi tía Laura comenzó a gritar:

    Laura: Auxilio! Ladrones, ladrones…

    Pero eso solo llamo más la atención, por lo que se acercaron otras personas alrededor del carro hombres y mujeres todos con mala pinta, pero en especial los hombres le estaban echándole el ojo a mi tía Laura que para entonces estaba alterada por el robo, sin darse cuenta que estaba corriendo peligro, como un dulce en la entrada de un colegio y cuando se dio cuenta era algo tarde. En ese momento se acercó un individuo sumamente sucio y malo oliente de cabello, barba descuidada, muy flaco pero alto, parecía drogadicto y lo llamaron “El Cachas”

    El Cachas: Lindura en que le ayudo?

    Laura: Mejor vámonos Julio! Vámonos ya!

    Ella alcanzo a subirse al carro puso los seguros y mientras lo hacía un individuo se acercó a la ventanilla para decir:

    El Cachas: Vamos lindura porque se van sin atenderlos!

    Ese comentario sonó a advertencia. Mi tía Laura tal vez presintiendo el riesgo alcanzo a ponerse la chaqueta, seguro sintió su mirada morbosa sobre ella que hasta a mí me intimido por lo que le dije agitado:

    Julio: Tía vamos, vamos ya!

    Mi tía Laura prendió el carro pero atravesaron una carreta al frente, lo que nos impidió el paso y en instantes se escuchó romper la ventanilla del lado de mi tía Laura e inesperadamente a la fuerza la fueron sacando por la ventanilla a mi tía y aunque ella trato de dar resistencia a igual que yo, en segundos me la raparon mientras escuchaba.

    Individuos: Saquen a esa cosita rica!

    Decidí entonces bajarme ilusamente para detener a estos hombres tal vez motivado por la angustia de lo que podían hacerle a mi tía Laura, por lo que actué gritando:

    Julio: Hihueputas dejen quieta a mi tía. Suéltenla!

    Y pude observar que mi tía Laura se defendía como fiera, a tal punto que pudo zafarse y por unos metros corrió hasta que fue atajada por unas mujeres que le impidieron el paso, allí nuevamente fue tomada por unos hombres, al igual yo que me golpearon en la cabeza y luego pude observar que unos jóvenes se robaban mis zapatos y mi chaqueta, mientras otros hacían lo mismo con mi tía Laura donde las mujeres se rapaban sus botines y su chaqueta de cuero, mientras que los hombres aprovechaban para mortificarla tocándola obscenamente y trágicamente escuche:

    El Cachas: Vamos a comernos esta ricura! Si vamos a darle!

    Palabras que fueron un intimidantes para mí, no era difícil imaginar lo que se venía para mi tía Laura de hecho ella también lo intuía, pues se alteró y con desespero comenzó a forcejear con los dos hombres y pero luego se sumaron tres más, lo que prácticamente les facilito arrastrarla hacia un parqueadero de carros abandonados y chatarra de reciclaje, a donde a mí también me llevaron amarrándome a un poste, mientras miraba como con coraje mi tía Laura aún seguía luchando por liberarse pero la subieron a la carrocería de bus abandonado, allí comencé a escuchar horrorizado los gritos agudos de mi tía Laura, junto con las risas y agravios de estos individuos que claramente estaban iniciando el abuso.

    Esos gritos perduraron unos minutos que atrajeron a más curiosos que se asomaban por las ventanas del bus para observar morbosamente el hecho como si fuera un espectáculo que con jolgorio alentaban lo que creía que era la violación de mi tía Laura, no solo por los gritos, por lo que vociferaban los individuos, sino porque el bus se movía en un vaivén que ratificaba el acto ultrajante sobre ella.

    Luego de unos segundos observo que mi tía Laura a medio vestir sale del bus, ya no poseía su blue-jeen estaba apenas con sus prendas superiores (El top negro que cubría su brasier) y su panty negro, aparentemente mordió al que la estaba violando, eso provoco la burla de todos los presentes. Para ese momento la apariencia de mi tía Laura era de una fiera pero sus ojos estaban llorosos, pero en realidad seguía acorralada afuera había más hombres, la escena era como de una leona rodeada por llenas hambrientas. En ese momento intervino un hombre grande, gordo de aspecto brusco, cabello graso y muy sudoroso lo llamaban; “El Chancho” quien aparentemente era el dueño del lugar y con autoridad pidió su oportunidad con mi tía Laura con estas palabras;

    El Chancho: Déjenme someter a esta a esta fiera de extracto alto y vedet de la farándula!

    La habían reconocido lo que abrió el apetito de más de uno y a mí me preocupo más. Mi tía lo miro con rabia y valentía, quería dar la lucha pero el abrazo que le propino era casi tres veces ella, por lo que en segundos la levanto del suelo y la estrujo entre sus brazos diciéndole;

    El Chancho: Eso así bravita! Me da más ganas de clavarte.

    Laura: Suéltenme maldito malparido!

    El Chancho: Veo que te atendió mal “El Cachas!” No te gozo como te lo mereces.

    En ese momento la dejo caer suelo, luego “El Chancho” la tomo de su cabello que estaba recogido con un moño y se abalanzo sobre ella diciendo;

    El Chancho: Vamos a ver esas tetas!

    Y entonces con brutalidad le arranco el top dejando ver su brasier negro, el cual también supo retirar bruscamente y por primera vez quedaba al descubierto tan exuberantes pechos de mi tía Laura, lo que origino no solo la euforia de los presentes sino la excitación de “El Chancho” que extasiado arremetió a chupar las tetas de Laura sin mensura, mientras ella solo procuraba detenerlo pero “El Chancho” estaba enloquecido, más cuando se dio cuenta que estaban muy llenas por lo que notablemente complacido divulgo a los presentes;

    El Chancho: Esta hembrita está dando buena leche! Um… mmm!!

    Saboreando aun las tetas de mi tía Laura o más bien su leche, porque literalmente la estaba ordeñando, decidió dar el siguiente paso para al cual se apoyó con otros tres individuos para retenerla mientras se desvestía, lo cuales no perdieron la oportunidad para manosear a mi tía Laura y también porque no decirlo beber de sus tetas pues decían con ironía:

    Individuos: Dame leche! Que rica leche!!

    Mientras mi tía Laura fastidiada y enfurecida aun sacaba fuerzas para insultarlos y pegarles, pero poco o nada les importaba mientras estos se hartaban con sus pechos abusivamente, hasta que “El Chancho” estaba más que listo, desnudo y con su miembro erguido como mástil. Po lo que aprovecharon para obligarla ponerse de rodillas para que Laura se prestara para una Paja-rusa que ella no pudo oponerse y que “El Chancho” abusivamente puso su miembro entre sus tetas, las cuales uso para masturbarse mientras todos reían, y mi tía Laura que estaba retenida por tres hombres uno a cada brazo y el tercero con las manos en sus hombres la obligaba a mantener la posición, solo permitiéndole insultar al “El Chancho” que realmente se observaba que estaba obteniendo placer de los pechos de mi tía Laura, luego tuvo el cinismo de decirle;

    El Chancho: Dale un piquito en la punta a mi amiguito, (Refiriéndose a su verga) y acabamos esto

    Laura: Malparido! Desgraciado!!

    El Chancho: No quieres ramera? Bueno… que sigan trabajando tus tetas

    Y en ese instante el “El Chancho” le tomo con más fuerza las tetas, lo que prácticamente presiono a mi tía Laura a bajar la cabeza y darle el piquito con notorio asco, pero “El Chancho” no conforme con esto la tomo de su cabeza le indico:

    El Chancho: Dame otro y bien hecho! O sino pongo a todos los presentes a violarte

    Mi tía Laura con rechazo, amenazada, accedió y bajo nuevamente su cabeza dándole otro pico con algo más de trompa que el anterior pero el “El Chancho” aprovecho para prácticamente embutirle a la fuerza la verga en su boca, diciéndole:

    El Chancho: Vamos chupa! Chupa!! Y te suelto

    Y mi tía con sus ojos llorosos no vio más remedio que chupar fueron unos segundos pero lo suficiente para pasarla mal, luego al retirar su verga el “El Chancho” mi tía Laura tomo un respiro pero no por mucho, porque siguieron otros dos que se dieron el gusto y aunque varios más querían “El Chancho” al reponerse no dejo más y dijo:

    El Chancho: Déjenmela! Es hora de enseñarle a obediencia a esta hembrita. Llego tu macho!

    Por lo que se retiraron los otros tres individuos y “El Chancho” decidió enfrentar solo nuevamente la bravura de mi tía Laura, que visiblemente alterada reclamo:

    Laura: Desgraciado! Usted dijo que no me iba tocar.

    El Chancho: Lindura probaste mi verga ahora tienes que comértelo jajajaja!

    Y las ganas de él se impusieran sobre ella y estando en suelo de un fuerte envión le enterró su miembro a mi tía Laura, su quejido de penetración se escuchó por todo el parqueadero, haciendo eco en el lugar. Luego comenzó el castigo sobre ella pujando una y otra vez como taladrando, apoyado por los presentes que eufóricamente repetían; “Dale Duro, dale duro…”

    Para ese momento mi tía Laura se encontraba descontrolada llorando forcejeando con todas sus fuerzas, como una leona enfurecida, pero el tamaño de “El Chancho” le ganaba, el solo peso de este la colmaba lo que hacía imposible quitárselo de encima de ella, por lo tanto mi tía Laura solo podía golpearlo cuando este le soltaba las manos, casi que se podía decir que estaba jugando con ella, pues repetía:

    El Chancho: Eso así fieras me gusta!, Entre más fieras mejor la corrida jajaja…

    Yo estaba muy perturbado porque así no quisiera la situación me producía algo de morbo o excitación el cuerpo de mi tía Laura era más que llamativo y ver como se la follaban llenaba mi imaginación aunque para ser honestos, la había espiado y visto haciendo el amor con su marido pero era otra cosa, porque en esa ocasión mi tía Laura estaba encima de su marido dominando la situación donde el bobo de su marido realmente solo lo movía ahí! por unos dos minutos ahí… Pero esto era otro nivel, solo los gritos de mi tía Laura era excitantes y “El Chancho” llevaba un buen par de minutos dándole verga, esto era mejor que una película porno.

    De repente observe que “El Chancho” tuvo un repentino ataque de locura de fogosidad donde con mucho vigor doblego a mi tía Laura, que agazapada boca bajo en el suelo trato por un momento de gatear para desligarse de él, pero estaba acuñada en la verga de “El Chancho” por lo que el dominio lo tenía él. Y se lo hizo sentir a mi tía Laura, penetrándola con prisa y brutalidad, provocado que ella afligida gritara continuamente como una gata en celo, desesperada por detenerlo. Pero segundos después observo que mi tía Laura, que aún estaba boca abajo sobre el piso tuvo un reflejo lumbar positivo y arqueando su columna levanto su cadera y cola, postura que era como consentir su acceso, esto invito a “El Chancho” que sudoroso del goce, la rematara y tomándola de la cintura provino el clímax del acto, donde mi tía Laura llego al punto de pronunciar un par de quejidos orgásmicos, generados por la mano de verga recibía.

    La gente no dejaba de arengar todo tipo de comentarios vulgares y un individuo se me acercó y me dice;

    Individuo: Su tía lo que necesitaba era macho, si vio como disfruto al final, si vio como puso su cola como gatica, queriendo más verga “Rico!”

    Y entonces mi tía Laura termino abatida en el suelo con “El Chancho” encima de su espalda oprimiéndola o más bien recogida debajo de él, casi espichándola y totalmente entregada mientras que este terminaba de soltarle todo su esperma, y reposaba su sudor sobre ella.

    Mi tía Laura rendida no pronunciaba palabra, estaba quietica como una gatica asustada totalmente pasmada, lejos de esa fiera leona, en cambio en “El Chancho” tenía satisfacción en su rostro y el cansancio de la labor cumplida, mientras en los demás presentes estaban animosos con júbilo, que hizo que otro individuo se me acerco y con cara de desquiciado me dice;

    Individio2: Muchacho sabe de qué estoy antojado de su tía? De esas tetas redonditas y grandes.

    Yo me guarde silencio pero observe inconscientemente sus pechos que aún estaban aprisionados contra el suelo como un par de almohadas, porque “El Chancho” aun no la desmontaba, pero ya se respiraba la ansiedad de muchos por tomar su turno con mi tía Laura, había de todo tipo de despojos humanos indigentes, drogadictos, y delincuentes todos listos semidesnudos reclamando su turno o un ratico. Y cuando “El Chancho” la soltó a mi tía Laura, se abalanzo toda una turba sobre ella, por supuesto los gritos comenzaron nuevamente:

    Laura: No déjenme! No más! No más…! Auxilio! Au… xiliooo!!!

    Un auxilio desgarrador pero que nadie le prestó atención, pronto gano el más fuerte o el más listo y accedieron a mi tía Laura por tercera vez consecutiva, pude visualizarlo a la distancia como la follaban solo que no demoro, porque pronto era rapada por otro individuo un negro que también pudo metérselo otro buen rato. Así sucesivamente fue ultrajada una y otra vez por más de un individuo presente que como rapiñas pelaban por tocar y metérselo a mi tía Laura, para ese momento ella fue forzada penetraciones conjuntas, eso hizo que Laura la utilizara para todo tipo de vejámenes cediendo a dar sexo oral, vaginal y anal al tiempo. Lo que fue un horror que ya no pude ver más era tantos encima de ella que decidí cerrar los ojos hasta que de pronto se escuchó:

    Individuos: Nos cayeron! Cayeron!!

    No sabía a qué se referían pero en segundos se perdieron todos del parqueadero solo quedaba mi tía Laura tirada en la mitad del mismo, totalmente desnuda y humillada. Había llegado la autoridad solo que un poco tarde, un uniformado trato de calmarme diciéndome:

    Agente: Tranquilo ya todo acabo a Laura se la van atender en el hospital.

    Pero luego algo inquieto me pregunto:

    Agente: Usted vio quienes violaron a Laura?

    Julio: SI

    Agente: Cuantos se la comieron?

    Guarde silencio! No sabía porque de la pregunta y ese tono de morboso, como tampoco el interés de los agentes que repitieron:

    Agente: Cuantos se comieron a Laura? Díganos! díganos por favor!

    Julio: No se

    Y la verdad no sabía, había perdido la cuenta. Sin embargo al rato observo que capturaron a unos sospechosos entre los que estaba “El Cachas” el primero que llevo a mi tía Laura al bus para violarla, también vi a otros todos era cara visiblemente reconocidas que al preguntarme el agente:

    Agente: Alguno de estos hombres abusaron a Laura?

    Julio: Si todos

    La cara de sorpresa de todos los agentes fue indescriptible pero más me sorprendió una risa burlona de algunos, junto con un comentario en voz baja que alcance a escuchar; “Uhy pero que banquete” Luego me preguntaron si hubo más, yo quede en silencio. Y el mismo “Cachas” delato el resto empezando por “El Chancho” quien lo señalo como el que más había gozado, lo cual era verdad pero sin embargo me preguntaron:

    Agente: Joven lo que dice este hombre es verdad todos esos ultrajaron a Laura? Y el “El Chancho” fue el que más violo a Laura?

    Julio: Si

    Agente: Si qué?

    Julio: Si varios pero…

    Agente: Pero que hable tranquilo

    Julio: No sé por qué mi tía Laura al final se entregó a “El Cachas”.

    Y coro los Agentes: Se entregó, como así?

  • Bukkake en el trabajo

    Bukkake en el trabajo

    Hacía tiempo que estaba aburrida de Juan, mi pareja. Aunque el sexo era increíble con él, no podía parar de ver tíos por la calle e imaginándomelos en grupo… Me fui dando cuenta que con los años mis gustos habían cambiado. Me fijaba sobre todo en los más jóvenes, adolescentes que podrían ser mis hijos. ¡Qué fuerte decirlo, pero así eran mis fantasías sexuales! La idea de tener a unos cuantos a la vez me ponía enferma y esa idea tan descabellada empezó a surgir en mi trabajo. Cada día me imaginaba a mis compañeros enfundados en esos monos azules tan masculinos… Haciéndome un increíble bukake.

    Yo trabajaba en un ambiente totalmente varonil y en él, sólo había la clase de hombres ‘machitos alfa’ que les gusta ponerse en el papel de dominante. Entre ellos formaban un grupo indiscutiblemente potente, con las clásicas bromas ‘machistas’ que no hacen gracia a nadie más que a ellos. Las humillaciones que hacían eran constantes y aunque obviamente todo aquello estaba faltando a mi ética y moral como mujer, tengo que reconocer que en el fondo la situación me ponía cachonda porque yo era una sumisa en el sexo.

    Llegué a creer que todas aquellas bromas tenían que ver con mi físico. La verdad es que, modestia aparte, siempre he sido una mujer atractiva, con piernas largas, culo respingón y pechos firmes. La cara es lo que siempre me han alabado más por mis facciones finísimas, ojos azules y boca grande, pómulos marcados y nariz pequeña. Los hombres siempre me han mirado mucho, pero en el trabajo la cosa debía ser diferente por protocolo, y creo que eso les jodía vivos. No podía dar bola a ninguno para no tener problemas y sin embargo, debía seguir la corriente a los pesados de los clientes, cosa que les repateaba a todos.

    La verdad es que las bromas de ‘machito’ cada vez eran más pesadas. No le conté nada a Juan para no preocuparle, pero la situación empezaba a ser insostenible. Por un lado pensaba que debía irme del trabajo, pero por el otro tenía ganas de dar rienda suelta a mis deseos. Así que un día, en mi turno de noche habitual, decidí pasar a la acción. Me vestí con mi uniforme habitual pero me desabroché un par de botones de la camisa blanca. Mis tersos pechos se asomaban formando un precioso canalillo y la falda de tubo que era hasta la rodilla, la subí un palmo hasta media pierna. Dejé las bailarinas de siempre a un lado y me puse un tacón alto que estilizaba todavía más mis piernas. Desaté mi larga y rubia melena del moño opresor y pinté mis labios de color carmín. En el turno de noche calculé que serían unos 10 tíos trabajando en el almacén. Los del almacén eran siempre los más fuertes, jóvenes y guapos. La verdad es que todos los jóvenes me parecían tremendamente guapos y yo por la edad que tenía, estaba buenísima, así que la idea del bukake tampoco era imposible, pensaba yo.

    Me dirigí sigilosamente hacia el almacén, intentando que mis tacones no hicieran demasiado ruido. Pero ¡mierda, era demasiado pronto para entrar en acción! En la entrada sólo había dos chicos jóvenes descargando un camión y rápidamente tuve que pensar en cambiar la estrategia para conseguir mi objetivo.

    Así que me dirigí a ellos y les dije que no encontraba las llaves del vestuario de los hombres, que si me podían ayudar porque debía recoger unas cosas del jefe primera hora de la noche. Los chicos, que cuando son pocos son más amables, me dijeron que en el vestuario estaban cambiándose algunos y que no podía entrar en ese momento, y mirándome la entrepierna y el escote, no dudaron en cambiar de opinión y acompañarme por ‘si me perdía’. “Tranquila guapa, nosotros te acompañamos donde haga falta”. Ese ‘dónde haga falta’ estaba empezando a mojarme la entrepierna. Llegamos al vestuario y justo en la puerta les dije ‘¿Me acompañáis dentro? Me da un poco de vergüenza entrar con tanto hombre dentro…’ A lo que me respondieron dándome un amable ‘empujoncito’.

    Al abrir la puerta… Madre mía, ahí estaban ocho tremendos hombres, la mayoría con sus torsos desnudos mirándome con cara de extrañados. Algunos llevaban ese mono azul de una sola pieza con el que tantas veces había soñado a medio abrochar, otros lo llevaban entero y otros lo llevaban por la cintura.

    Al poco tiempo, las miradas de esos hombres se fueron clavando en mis pechos, en mis piernas, en mi cara y fueron convirtiéndose en miradas lascivas. Estaba sola con esos cabrones desnudándome con sus ojos y esa situación estaba mojándome cada vez más, hasta el punto que noté como me bajaba la lívido hasta el tanga y no pude aguantar más la tentación de ser una sumisa. Me arrodillé ante las bestias y se fueron acercando a mi alrededor, algunos murmurando obscenidades mientras se desabrochaban poco a poco la bragueta. Esas manos grandes, esos torsos masculinos y esas caras obscenas me estaban poniendo cardíaca. ‘Así que esto es lo que quieres, eh guarra’, ‘deja que te dé un poco de esto, ya verás cómo te gusta’, ‘vaya, vaya… la zorrita de la empresa quiere caña’…Y poco a poco, como si de una banda se tratara, fueron sacando uno a uno sus miembros tremendamente erectos de la bragueta del mono azul. El bukake estaba a punto de producirse, mi sueño hecho realidad se iba a producir en unos vestuarios. ¡Increíble!

    Dios mío, no podía creérmelo, estaba rodeada de diez hombres cogiendo sus enormes miembros, tocándolos y acercándolos cada vez más a mi cara. Uno empezó a levantarme la falda por detrás y a acariciarme el culo. Tres más empezaron a desabrocharme la camisa y a meter sus manazas en mi escote, apretándome los pechos. Mis pezones estaban erguidos y ávidos de ser liberados por ese sujetador opresor, salían hacia fuera en busca de manos calientes. El tanga estaba completamente mojado y mientras uno quiso beber de mi, otro me introducía su miembro en la boca violentamente mientras otros dos rozaban con sus miembros mi cabeza. Mis cabellos se liaban cada vez más con sus miembros y el resto miraba la escena masturbándose efusivamente. Cada vez estaba más mareada por el calor y como si estuviera totalmente borracha, noté como de repente tenía un miembro en las amígdalas, luego otro, luego otro y cada tres minutos tenía uno diferente ahogándome. Me entraban arcadas cada dos minutos y totalmente extasiada empecé a notar como mi cara perfectamente maquillada empezaba a ser la diana del éxtasis de todos aquellos cabrones… Empezó a correrse mi rímel, mi pintalabios color carmín… Estaba presenciando ese increíble bukake a través de los espejos medio empañados por el calor. Hasta el sudor de aquellos tíos había calado en los poros de mi piel como si fuera un mono de esos azules…

  • Un grato encuentro durante un viaje

    Un grato encuentro durante un viaje

    En esta ocasión les quiero compartir esta historia, que sin duda me dejó una gran huella en mi vida. No esperaba en lo más mínimo que esto me pudiera suceder, sin embargo pasó y lo disfruté al máximo. Ya había viajado a Europa en varias ocasiones siempre por motivos de trabajo, siempre había estado en una relación estable durante mis viajes así que siempre me concentraba en lo laboral.

    Pero esta ocasión pareciera que todo dio de vueltas y al mismo tiempo se acomodaron las cosas, terminé una relación, en el trabajo me hablaron de un proyecto más en el extranjero y así, sin más, me fui sin la más remota idea de que iba a encontrarme una gran persona. Soy abiertamente gay, me encanta la lencería y me encanta referirme a mi misma como ella en mis relatos, soy muy apasionada e intensa, me tomo en serio el entregarme a alguien porque me encanta el hacer sentir bien a mi pareja, en darle esos bellos efímeros momentos de placer que son (en mi forma de ver las cosas) la mejor razón para vivir, que son la única y verdadera razón de estar en este mundo. Besos a todos y espero que les guste el siguiente relato.

    Una ocasión estando fuera del país por motivos de trabajo, organicé un poco mi estancia, para esto busqué que hacer en mis ratos libres, ya que últimamente había descuidado mis rutinas de ejercicio, decidí cambiar un poco y hacer algo de natación, así que empaqué mis trajes de baño, gorras y gafas, busqué escuelas de natación para que después del trabajo pudiera ir a hacer deporte, estaba un poco nerviosa pero a la vez decidida a pasarla bien y no todo el tiempo encerrada en una habitación de hotel, así que al segundo día al salir del trabajo conduje hacia la alberca.

    Después de nadar poco más de una hora, decidí ir a descansar, así que salí de la piscina para dirigirme a las regaderas. Ya prácticamente todos se habían ido, así que las regaderas estaban vacías, había 6 regaderas así libres 3 de cada lado y al fondo un par de regaderas más que se veía eran privadas o para personas mayores, de las 6 que había elegí una del centro a mi derecha, justo había empezado a enjabonarme cuando apareció un chico muy guapo, parecía un típico europeo alto, rubio, ojos verdes, complexión esbelta no musculoso pero si en forma, unos 1.75 m de estatura y pues no pude evitar ver su miembro rodeado de vello rubio, no sé de dónde salió y la verdad eso era lo que menos me importaba, de pronto regresé por un momento a la realidad y me sorprendió el hecho de que eligiera una regadera justo al lado mío cuando había otras 3 completamente vacías en frente y se podía bañar más cómodo, supuse que lo que buscaba era un latino cachondo y eso era lo que iba a encontrar.

    Pude notar que él también buscaba mirar mis nalgas lo cual me excitó, así que no dude en aprovechar cualquier movimiento para darle la espalda y dejarle ver mi bien formado trasero y por supuesto noté que él también tenía unas muy bonitas nalgas redonditas y limpias como las de un bebé. Iniciamos un juego de mostrarnos el uno al otro nuestros atributos mientras nos enjabonábamos muy sugestivamente. Fue un bello espectáculo ver el agua bañar su cuerpo bien formado, su espalda, sus piernas, pude notar entonces que en su brazo tenía tatuada una pluma de colores, la verdad era un tatuaje muy bien hecho, el artista había logrado un perfecto balance de iluminación y contraste con el tono de su piel, algo simplemente divino.

    Nuestras miradas finalmente se encontraron, así que sin dudar le miré por unos momentos para decirle que estaba lista para él. Lentamente nos acercamos para continuar enjabonando nuestros cuerpos el uno al otro, bajé mis manos para acariciarle su verga, ¡uhm!, se sentía rica, dura, venosa, gruesa y tibia. Lo empecé a masturbar mientas el acariciaba mis nalgas y me besaba con pasión. Sin más palabra me arrodille frente a él y empecé a mamársela como si fuese la última verga de este mundo, empezó a gemir y yo subía la mirada de vez en cuando para verle gozar y vaya que se veía hermoso, mis manos acariciaban sus muslos, sus testículos y sus nalgas, tenía un glande hermoso y bien hinchado que me encantaba rodear con la lengua mientras me saboreaba sus líquidos.

    En este punto estaba locamente ansiosa de sentir esa verga dentro de mí, se la chupé un par de minutos más y me puse de pie sin dejar de mirar y acariciar esa hermosa y gorda verga, finalmente levanté tímidamente la mirada, entonces el me hizo una seña para seguirlo a una de las regaderas privadas, una vez adentro me puso de espaldas a él y se arrodilló para empezar a besar mi trasero, yo estaba entregada a él mientras me acariciaba los muslos o me apretaba las nalgas, sentí como su lengua me recorría desde mi ano hasta el inicio de mi espalda baja.

    Me sentía en la gloria sentir sus labios y su lengua dándome placer, pronto me di cuenta de que esa regadera tenía un asiento para personas mayores el cual aproveché para subir mi pie derecho e inclinarme para ofrecerle mejor mi trasero y vaya que supo aprovecharlo yo volteaba de vez en cuando y se veía divino, ya tenía mi culito bien preparado para este momento, aun así, el usó dos de sus dedos para dilatarlo y confirmar que estaba lista para recibir sus embestidas.

    Finalmente se puso de pie mientras yo me quedé igual con una pierna levantada y me incliné un poco más para facilitarle la tarea de hacerme suya, fue muy cuidadoso, se puso un preservativo y me la colocó bien a la entrada de mi culito, comenzó por darme unos piquetitos que me pusieron loca y deseosa de recibir esa verga, pero antes de empujármela me hizo voltear la cara hacia él, me miró y acercó sus labios a los míos para fundirlos en un lujurioso y apasionado beso, mientras me besaba sentí como empezó a empujármela y me volví loca de placer, fue tan tierno y placentero el sentir como cada milímetro de su gruesa y venosa verga se introducía dentro de mí.

    Solo tenía una opción y esa era entregarme al placer sin ningún pudor y así lo hice, entonces dejé de besarle, busqué su mano y la usé para ahogar mis gritos de placer, yo tenía unas ganas locas de gritar pero solo gemía y le escuchaba gemir, con mis labios busqué su dedo medio para chupárselo como si fuera una segunda verga lo cual noté que lo excitó y solo sentí como me embestía con más fuerza, así que chupé su dedo con lujuria desmedida y el respondía con unas embestidas cada vez más fuertes, dejé su dedo por un momento y el bajó el ritmo un poco para darme unas embestidas más lentas y suaves que disfruté con mucho placer, aproveché esto para concentrarme en apretar mi culito y gozar esas penetraciones en total plenitud y en total entrega a mi macho.

    El aprovechó para besarme el cuello a lo que yo le respondí moviendo la cabeza de lado para facilitarle la tarea mientras con una de mis manos acariciaba su cabellera y le ayudaba a guiar sus besos hacia donde me producían más placer. Se apartó un poco de mi cuello para mirarme e iniciar una nueva ronda de fuertes embestidas, yo solo le miraba mientras ahora mordía uno de mis dedos para ahogar mis gritos de placer y solo gemía y jadeaba para darle a entender que me estaba volviendo loca y que no quería que parara de metérmela así de rápido y así de fuerte.

    De pronto paró las embestidas, me hizo bajar la pierna del asiento y usando su manos para tomarme de las caderas me mantuvo penetrada, me giró y me jaló hacia atrás mientras él se sentaba, entendí entonces que era mi turno de darle placer, así que me separe un poco de él y usando mis manos separé mis nalgas para darme una ensartada lenta y profunda acompañada de un largo gemido, repetí el movimiento varias veces, después apoyé mis manos en sus piernas y empecé a ensartarme lento, apretando fuerte mi culito y meneando las caderas para darle el mayor placer, él estaba encantado y loco de placer, de hecho ambos gemíamos intensamente, aprovechó mis ensartadas lentas para darme unas buenas nalgadas (me encantan las nalgadas), estaba concentrada en que mi culito se comiera esa verga completa una y otra vez, hasta que noté que me apretó las caderas con ambas manos y guio mis movimientos para hacer las penetraciones más rápidas y más intensas, comenzó a gemir y jadear más agitado por lo que entendí que estaba a punto de llenarme de su semen, entonces me concentré de nuevo a apretar mi culito y esperé su venida, ¡uhm! Que rico, simplemente indescriptible. Me hizo sentir plena y llena de placer.

    Me separé de él y continué mi ducha, tan pronto él se levantó me enjabono la espalda, yo hice lo mismo por él y aproveché para acariciarle de nuevo esa rica verga, ¡uhm! no podía dejarla ir así nada más, me arrodillé de nuevo y se la chupé unos minutos.

    Salimos fuimos a los vestidores y nos despedimos no sin antes intercambiar teléfonos para el siguiente encuentro…

  • Mi hermana me obligó

    Mi hermana me obligó

    Mis padres decidieron irse de viaje el fin de semana. Me encargaron mantener limpia la casa y mi hermana tendría que cocinar. Ambos ya éramos mayores de edad, pero seguíamos viviendo con nuestros padres.  Ella tenía 18 años de edad y yo era diez años mayor que ella.

    El sábado por la noche decidimos ver una película. Claudia, mi hermana, se quedó dormida y se recostó sobre el sofá. Yo estaba al lado de ella y no pude evitar un estremecimiento cuando su cabeza se apoyó en mis piernas.

    Le miraba los muslos y el trasero. No creía que tuviera senos tan desarrollados. Me cuesta creer que mi hermana ha dejado de ser una niña y ahora es una mujer. Está exquisita y mi corazón se llena de un deseo irrefrenable.

    Tuve una erección. Mi pene subía y bajaba dentro del pantalón. Me desabroché el cierre y empecé a masturbarme frente a Claudia. Al principio me asustó la idea de que ella pudiese despertar, pero estaba demasiado excitado y en mi mente solo estaba su cuerpo desnudo.

    No pude resistirme y empecé a acariciarle los muslos muy suavemente para que no despertara. Le toqué incluso los senos y el trasero. Cada vez más era un poco descarado; mis dedos ya no estaban en su trasero, sino en la parte delantera del pantalón, intentando tocar la vagina. Maldije esa asquerosa prenda que le cubría la parta inferior del cuerpo. Quería desabrocharle ese pantalón y penetrarla hasta más no poder. Quería que mi pene rozara sobre su pecho. Finalmente enloquecí de lujuria y me abalancé sobre ella.

    Como era de esperarse, Claudia se despertó confundida y tratando de zafarse mientras yo la sujetaba fuertemente de los brazos y le quitaba el pantalón. Estaba encima de ella y completamente desnudo.

    -¿Qué estás haciendo? -dijo ella.

    -Cállate estúpida; más vale que colabores -le dije esto y le lancé un fuerte golpe en la espalda.

    Claudia tenía un buen trasero que me enloquecía. Su buen cuerpo es lo que cualquier hombre desea de una mujer. Era virgen y yo sentía que tenía el derecho de usarla por primera vez, después de todo «la familia es primero».

    -Suéltame, por favor; date cuenta de que somos hermanos. Eres un monstruo -dijo con la voz entrecortada y llorando.

    Me quedé en silencio mientras disfrutaba de mi hermana. Le estaba dando con todas mis fuerzas. Mis manos le agarraban el trasero y ella estaba inclinada. Sentía que estaba en el paraíso y cada tanto introducía mis dedos en su vagina y luego me los llevaba a la boca. Luego le agarré los senos y empecé a chuparlos como un niño lo hace con la paleta más dulce. La besé varias veces; Claudia se resistía, pero yo era más fuerte y podía someterla.

    -Tienes un buen culo hermanita. ¿Quién es mi zorra? ¿Quién es mi puta? -le susurré en el oído. Como no dijo ni una palabra me molesté y le di varias bofetadas.

    -Mira estúpida, debes responder «yo papi, yo soy tu zorra» -le advertí.- Empecemos de nuevo. ¿Quién es mi puta? ¿Quién es mi zorra?¿A quién le gusta mi pene?

    -Yo papi, yo soy tu zorra -respondió.

    No pude más y terminé eyaculando dentro de ella. Fue lo mejor que he hecho en mi vida. Nunca estuve tan satisfecho con otra mujer. Desde ahora Claudia y yo pasaremos más tiempo juntos. Ya buscaré el modo de chantajearla para que no diga nada a nuestros padres. Ella es una chica tímida y sé el modo en que debo actuar para manipularla y dormir con ella todos los días.

    Cuando me recuperé y me vestí con la ropa que había dejado en el sofá, me acerqué a Claudia y le dije: «Hermanita, no hemos usado protección por lo que quedarás embarazada. Entonces ¿nuestro futuro hijo me llamará papá o tío?»

  • Mi joven esposa, mi amiga, mi amante, mi puta (Parte 1)

    Mi joven esposa, mi amiga, mi amante, mi puta (Parte 1)

    Empezaré contándoles un poco sobre mí: Soy un hombre de mediana edad, recién cumplí 42 en marzo, nací y he vivido la mayor parte de mi vida en la bella ciudad de Querétaro en el centro de México en donde ejerzo mi profesión de arquitecto, compartiendo exitosamente un despacho de arquitectura y diseño con un grupo de buenos amigos que conozco desde la universidad, con quienes he compartido también una vida social y de familia con la diferencia que ellos formaron sus hogares a temprana edad, en mi caso apenas hace un par de años.

    En parte porque disfruté mucho mi soltería y siempre pensé que ser un buen tío o el tío de los hijos de mis amigos era suficiente o quizá nunca me llegó el amor ya que siempre fui una especie de picaflor con relaciones cortas nada formal salvo la noviecita de secundaria con quien conviví 3 años y al terminar esa etapa escolar sus padres cambiaron de ciudad y tras un largo carteo usted sabe que amor de lejos es amor de pen… sarse.

    A lo largo de los años las esposas de mis compañeros o amigos me preguntaban el porque no asentar cabeza, formar un hogar y dejar de llevar novias ocasionales a las reuniones o a las fiestas infantiles, o ser la amenaza para sus respectivas parejas al ser el eterno soltero sonsacador.

    Yo me sentía bien aunque a últimos años si llegué a sentir la soledad más a raíz de la muerte de mis padres que fallecieron con diferencia de tan solo un año y al tener solo una hermana y ella cambiarse a vivir a Monterrey con su esposo e hijos me dejo esa sensación de vacío llegando a contemplar la posibilidad de encontrar una estabilidad emocional y de pareja.

    Sin embargo una cosa era pensarlo y otra encontrar a esa persona que me acompañase por la vida, mis relaciones como ya escribí eran ocasionales y por lo regular con mujeres cercanas a mi edad, la última relación mas o menos llamémosle formal con duración de 8 o 10 meses fue con una doctora de 38 años muy guapa y de hermoso cuerpo sin embargo un tanto posesiva que cada día asfixiaba más mis días y decidí cortar por lo sano, nunca me llamaron la atención mujeres mucho menor que yo, 3 o 4 años a lo máximo y algunas veces incluso un poco mayor, entonces me di a la tarea de buscar mi media naranja en mujeres de mi edad, de hecho salía con algunas sin lograr encontrar lo que para mi era una compañera. Demasiado exigente quizá…

    La vida transcurría en ese devenir de inquietudes disfrutando mi estilo de vida en soltería y al mismo tiempo alerta de encontrar a esa compañera con quien establecer un hogar.

    Un día entre semana después de nuestra habitual junta de socios se me acercó Juan Carlos el socio más joven del despacho (en edad y el de más reciente integración) para invitarme a una comida en su casa el próximo fin de semana para celebrar la graduación de su hijo mayor de secundaria.

    -David, no quiero que faltes vendrá mi familia y me gustaría que te conozcan.

    -Cuenta conmigo Juanca.

    Juan Carlos y su esposa Beatriz son una muy bonita y sólida pareja se casaron muy jóvenes ya que ambos no pasan de los 35, son ese tipo de parejas que siempre están de buenas y pareciera que todo les sale bien, ambos norteños joviales y agradables. Juan Carlos un muchacho muy trabajador y Bety una hermosa y vivaz chaparrita que nunca perdía la ocasión de preguntarme que cuando asentaría cabeza y formaría un hogar, una de esas veces me preguntó algo que me dejó pensando y era el porque salía con mujeres de mi edad ya que sería más complicado que alguien de 38 o más años quisiera tener o formar un hogar con hijos ya que sería riesgoso para ellas y no se imaginaba que yo lo formase con alguien que ya tuviera hijos por el tipo de carácter que me conocía, no creía que yo tuviese la paciencia de educar hijos ajenos, ella insistía que buscara alguien más joven incluso menor de 35 o 30 años, ya que ella me consideraba un hombre apuesto y jovial además de dar seguridad económica y aun no era un viejo para alguien de esas edades.

    Su sugerencia me sonó en la cabeza pero se me hacía algo complicado, cuando eso sucedió yo rondaba los 40, una edad en donde ya no eres treintero y pasas a la antesala de los adultos grandes. Quien o donde encontrar a una mujercita joven dispuesta a formar un hogar con un cuarentón?… la respuesta me llegó precisamente en la reunión de Juan Carlos y Bety.

    Llegó el sábado día de la reunión, al despacho asistimos solo 3 de los 5 socios así como personal administrativo, lógicamente Juan Carlos no se presentó dado los preparativos de su festejo, por un momento al salir del despacho entre en una especie de aburrimiento y estuve a punto de abortar la idea de ir a la reunión de mi socio para ir a los lugares que frecuento los sábados, algún bar tal vez conocer alguna damita y tener sexo de aventura o incluso llamarle a una amiga con la que la podía pasar bien y tener sexo sin compromiso al final de la velada, no es muy atractivo para un solterón asistir a ese tipo de fiestas ya que no tengo nada en común para conversar fuera de temas de trabajo… sin embargo al llegar a casa meterme a la ducha y ponerme algo mas cómodo me hizo cambiar de parecer, quizá llegar cumplir, convivir y retirarme a mi plan de fiesta nocturna como lo hacía siempre.

    -David te presento a Miriam mi cuñada -Me presentó Beatriz la anfitriona y esposa de Juan Carlos- es hermana de Juan Carlos viene de visita unos días.

    -Mucho gusto Miriam bienvenida a Querétaro -Saludé con cortesía a una joven algo tímida y de primera impresión bonita.

    -Mucho gusto señor gracias! -me saludo y se alejó jugando con sus sobrinos que no la soltaban, era una chica muy joven quizá no llegaba a 20 años según mis cálculos de entonces…

    El festejo transcurrió con normalidad, carne asada en la alberca, brindis por el éxito de nuestro despacho, los nuevos proyectos y soportar los chistes malos de mis colegas a cambio de soportar los míos.

    -David, la sister de Juanca no te quita el ojo de encima -me comentó Javier mi socio y mejor amigo en algún momento que nos alejamos del grupo a servirnos otra cerveza.

    -Jajaja baja la voz Javier!… no te vaya a escuchar alguien!!… si es una niña! -le contesté seriamente preocupado.

    -Cual niña amigo! ya llora por lo que no tiene adentro, esta buenísima! -Insistía Javier que ya estaba un poco tomado volteando a ver con lascivia a la joven.

    -No amigo, no me gusta cambiar pañales además que se va a fijar en un anciano como yo -Terminé la incómoda charla dirigiéndome de nuevo al grupo en donde solo estábamos los 5 socios del despacho y dos amigos comunes de Juan Carlos así como su hermano mayor y su papa que al igual que la chica venían al festejo y ya me había presentado. Las mujeres estaban en otro grupo. Miriam al parecer no encajaba en ninguno ya que seguía jugando con los hijos adolescentes de su hermano.

    Avanzada la noche pasamos al interior de la casa y en un ambiente más íntimo con la mitad de los invitados aun presentes intercambie algunas palabras con la chica.

    -Vienes seguido a Querétaro Miriam? -le pregunté en algún momento que nos sentamos juntos tratando de hacer algo de platica con la chica ya que se notaba fuera de lugar al no conocer a la mayoría del grupo, me parecía una chica tímida.

    -No tanto como quisiera adoro a mis sobrinos -Me contestó y noté una hermosa cara risueña

    -En que ciudad vives?

    -En Hermosillo, Sonora. Estudio en el Unison espero pronto graduarme de abogada -En definitiva era una chica tímida.

    -Mira que bien!… Hermosillo, Sonora, norteños -Me gustaba la sonrisa y afabilidad de la chica.

    -Si, yo y todos mis hermanos y hermanas nacimos ahí…

    -Cuanto te falta para terminar tu carrera?

    -Solo un semestre y bueno de ahí aún falta para mi titulación, quizá en un año.

    -Vas a ejercer en Hermosillo o ya estás trabajando en tu carrera?

    -Me gustaría una ciudad más grande, Querétaro me gusta mucho, en DF tengo una opción, pero no me gustan las ciudades tan grandes, una amiga me invitó.

    -Bueno, si algún día decides trabajar aquí tengo algunos contactos estoy seguro que no tendrías ningún problema en instalarte, mas con la ayuda de tu hermano y cuñada -lo dije con toda sinceridad me inspiraba ternura, era una niña adorable.

    -Gracias señor! lo tendré muy en cuenta créamelo!

    -Es en serio y bueno creo que ya es hora de irme, me dio muchísimo gusto conocerte Miriam!

    -Igualmente señor! su esposa no vino con usted?

    -Ho no! así como me ves de viejo aun no me caso, ya se me fue el tren de las 12 jejeje -me hizo reír la chiquilla.

    -Jajajaja como cree está muy joven! seguramente ya tiene planes con su novia.

    -Noo! me creerías que no tengo novia?

    -A veces es mejor estar solo lo entiendo, solo no ha llegado la persona adecuada…

    -Disculpa el atrevimiento, tú tienes novio?

    -Tenia… pero todos me huyen cómo ve?

    -Jajaja pues no lo entiendo eres muy bella!

    -Gracias! que galante… pero no tengo, por ahora me concentro en mis estudios…

    -Muy bien hecho eres muy joven aun tienes toda una vida para pensar en algo serio…

    -Usted también señor David.

    -Lo tomaré como un cumplido, eres muy linda en todo sentido… es hora de irme Miriam vivo algo retirado… buenas noches.

    -Buenas noches que descanse… se va por la sombrita! -esta última frase me la regaló con una hermosa sonrisa con ojos encendidos e inevitablemente me estremecí.

    El tiempo pasó y salvo algunos días recordé la charla con Miriam, seguí con mi vida de soltero y ocasionalmente me relacionaba con amigas que incluso ya había salido antes. El despacho y el trabajo cada día crecía lo cual me proporcionaba muchísimas satisfacciones.

    Un sábado lluvioso por la tarde convivía con mis compañeros y sus parejas en un restaurante al que asistimos regularmente y en una mesa contigua una señora muy atractiva de mediana edad (40-45) me coqueteaba abiertamente, lo hacía a través del hombro de su pareja, era una señora muy atractiva, de pelo largo, de sus orejas colgaban unos aretes al parecer de plata largos con figuras en obsidiana rematados en un enorme corazón rojo con el que jugueteaba a la vez que me veía cada vez más descaradamente.

    Por momentos la olvidaba y me concentraba en lo que sucedía en mi mesa ya que me incomodaba el saber que me coqueteaba a pesar de estar acompañada. Sin embargo era inevitable voltear ya que sus aretes reflejaban la luz de un candelabro y por momentos me llegaba la luz justo en los ojos, eso a la señora le divertía ya que lo hacía arbitrariamente, por momentos volteaba a verla y me atrapaba en su fuerte mirada, sus labios rojísimos enmarcaban con el resto de su cara muy blanca y su pelo suelto y cayendo en cascada sobre sus hombros, me cautivo y empecé a corresponderle el coqueteo, además el vinito que degustaba iniciaba sus efectos deshinibidores.

    Aracely la esposa de Alejandro otro de mis socios se dio cuenta de la situación volteando a ver tanto a la señora como a mi lo cual al parecer le divertía, finalmente yo era soltero independientemente de la situacion de la señora. En algún momento su acompañante se dirigió a algún lado lo cual me permitió apreciar que la señora portaba un vestido corto y entallado, al cruzar sus piernas se notaban bien trabajadas, fuertes, musculosas, me tenía desconcertado poder adivinar su edad ya que notaba ciertas facciones de una señora arriba de los 40 pero su cuerpo parecía mucho más joven.

    La señora cada vez más atrevida jugaba con una cuchara emulando que chupaba un pene mirándome directamente, la escena no pasó desapercibida para Aracely que incluso su mirada ya no era de diversión sino que parecía a mi juicio excitada con el juego, ya era parte incluso del mismo ya que en algún momento nos topamos nuestras miradas y me pareció realmente excitada, Aracely y Alejandro su marido y mi socio no son precisamente los más cercanos a mi en nuestro entorno social ya que son una pareja con la cual poco convivo, una pareja un tanto introvertida, conviven poco son de alguna manera un tanto prejuiciosos y me atrevería a decir los criticones y chismosos del grupo por ello me resulto un tanto extraño su comportamiento, llegue a sentir o notar que el pecho de Aracely se inflamaba…

    Por instantes volvía en mi y me preocupaba que el resto notara este extraño juego sin embargo no me pasaba por la cabeza ningún tipo de pensamiento perverso con respecto a la esposa de mi socio… La pareja de la señora volvió, se inclinó sobre la mujer dándole un cálido beso lo cual me confirmó que eran matrimonio, el señor duró unos segundos inclinado y ella le compartía algo al oído que a él le parecía gracioso, de pronto se me congeló la sangre ya que el tipo me miró de frente enviándome una sonrisa junto a su señora… que estaba pasando? era algo que jamás había vivido al parecer a él no le incomodaba la situación.

    Para mi fortuna ya habíamos pedido la cuenta y era hora de marcharnos me paré para despedirme de mis amigos y dirigirme al baño, volteé instintivamente a ver la mesa de la pareja que también ya se preparaban para retirarse, era una tarde lluviosa y el señor le colocaba un abrigo y una gabardina sobre el vestido entallado.

    Ya dentro del baño un poco mareado por el efecto del vinito y con deseos de seguir la fiesta en otra parte ya por mi cuenta vaciaba mis riñones cuando a un lado mío se paró a hacer lo mismo el tipo que estaba con la señora, me puse nervioso al grado de tener problemas para orinar, era un momento incomodo el tipo me saludó con un gesto amable al tiempo que orinaba despreocupadamente.

    -Vaya que aguacero se soltó amigo! -Me lo dijo al tiempo que orinaba el mingitorio.

    -Si está fuerte -Contesté secamente.

    -Llueve mucho en esta época del año?… no somos de esta ciudad.

    -Sí, es temporada de lluvias -contesté orinando finalmente.

    -Usted es de aquí? -el tipo parecía interesado en entablar una conversación aun orinando.

    -Si nativo de aquí -contesté tratando de concentrarme.

    -Nos encanta tu ciudad, venimos de Guadalajara -Se sacudió el miembro varias veces volteando a verme con cara amigable, el tipo debía tener unos 50 o 52 años, alto, bien vestido y de buen aspecto.

    -Si es muy bonita, bueno que diré si es mi ciudad verdad? -contesté al tiempo que me sacudía mi miembro sin en realidad haber terminado del todo de orinar, me puse nervioso, quería salir huyendo.

    -Bonito grupo de amigos en el que estaba, son compañeros de trabajo? -pregunto dirigiéndose a lavarse las manos.

    -Sí, somos todos amigos y compañeros.

    -Usted no viene en pareja verdad? -me preguntó a boca de jarro secándose las manos y mirándome con aire paternal.

    -No, siempre soy el salero, mis compañeros y socios vienen con sus esposas en ocasiones lo hago con alguna novia o amiga pero hoy vine solo… es su esposa con quien está? -no sé porque diablos pregunté, pero ya me sentía con derecho de hacer preguntas.

    -Sí, es mi bella compañera y cómplice desde hace ya 25 maravillosos años, hemos formado una familia, nuestros 2 hijos ya están haciendo su propia vida -contestó entornando los ojos como si disfrutara al mencionarlo.

    -En verdad siento envidia de la buena, se ve que tienen una bonita relación yo en cambio no tengo algo así…

    -Una pareja estable?… estar casado?… imagino sus amigos le aconsejan casarse jajaja, es lógico el único soltero del grupo el que sonsaca y se lleva a sus maridos jajaja es broma amigo -Me dio la mano a modo de despedida.

    -Si es una joda recurrente, pero pues el matrimonio no es para mi -contesté tirando el pedazo de toalla de papel con la que me sequé las manos apretando la mano del individuo a manera de saludo y despedida…

    -Bueno el matrimonio no es para todos… cuál es su nombre?

    -David y el suyo?

    -Marco Antonio… Marco para los amigos… mucho gusto David.

    -El gusto es mío Marco… bueno me retiro me esperan mis amigos -Me despedí apresuradamente o traté de despedirme.

    -A qué se dedica David?

    -Soy arquitecto.

    -Me puede dar su tarjeta? queremos comprar o construir una casa en Querétaro y que mejor que conocer a un arquitecto simpático como usted.

    -Claro que si!… aquí tiene no dude en llamarme! -apresuré mis pasos.

    -Lo hare David muchas gracias!… parece que sus amigos lo han dejado.

    -Si… hee bueno yo iré a otro lugar obvio no con ellos… son eee normales tienen familia jejeje.

    -Jajaja entiendo David… bueno no sé si será mucho pedirle, pero si no tiene más que hacer quizá me acepte o nos acepte una invitación a tomar una copa a algún lugar que usted sugiera nos vamos el lunes y hoy tenemos ganas de portarnos un poco mal.

    -Emmm si claro con gusto… eee como que les gustaría conocer? -me sentí acorralado y la verdad no supe que contestar, me ha costado muchas veces decir No.

    -Donde tu vayas no quiero incomodarte nada especial, solo nos tomaremos una o dos copas y te dejamos tranquilo… sabes? hoy es nuestro 25 aniversario por ello nos hemos dado esta escapadita a tu ciudad. -Nos encaminamos al lugar en donde lo esperaba su esposa a la salida del restaurante. Su mujer estaba sentaba en la salita recibidor con las piernas cruzadas mirando a la calle que llovía a cantaros.

    -Amor, te presento a David, es arquitecto, le conté nuestras intenciones de venir a vivir a Querétaro él nos puede ayudar mucho en la decisión de adquirir o construir nuestra casa Queretana. -Me presentó Marco muy sonriente.

    -Hola David mucho gusto -Me saludó sin dejar de coquetear, noté un pequeño rubor en su blanco rostro, me parecía de alguna manera conocida, su cara me era familiar solo que no lograba ubicarla, era parecida a alguien.

    -Mucho gusto señora… su nombre es? -pregunté caballerosamente.

    -Leticia… Lety para ti.

    -Mucho gusto Lety… y bien que les parece si nos vamos… llueve mucho, pero no se quitará, me siguen en su auto? -Pregunté abriendo la puerta del restaurante invitándolos a salir.

    -No trajimos auto David, amor invité a David a tomar un par de copas por nuestro aniversario a algún lugar que él nos sugiera espero no te incomode… nuestro hotel está a dos calles llegamos caminando David, si no tienes inconveniente y perdona el abuso, nos podrías llevar en tu auto?…

    -Claro que sí, mi auto ya está a la puerta síganme por favor…

    Salimos apresuradamente el valet parking le abrió la puerta trasera a Lety cubriéndola con su paraguas al tiempo que Marco y yo nos subíamos apresuradamente (no llevábamos paraguas), ya instalados con Marco de copiloto traté de ser buen anfitrión con la pareja…

    -Lety algún lugar en especial que quiera conocer? -la busqué con los ojos en el espejo retrovisor al tiempo que me ajustaba el cinturón de seguridad, ella me miró con esos ojos dulces, coquetos y penetrantes.

    -David, a donde tú nos lleves está perfecto verdad amor? -Lo dijo mirándome con una sonrisa pícara que me cohibió, acercándose por atrás a su marido tocándolo en los hombros.

    -Si David en verdad a donde tenías planeado ir está perfecto.

    -Bien, iremos a una cantina-bar típica mexicana aquí en el centro los sábados se pone muy bien, igual tiene una sala para ver deportes hoy pelean Marquez vs Bradley (2013) bueno si les gusta el box…

    Inicié el recorrido tratando de ver a través de la lluvia y lo empañado de los cristales.

    -A qué horas es la pelea David? -Preguntó Marco.

    -Me parece que la principal es a las 8… te gusta el box? -Ya me sentía mas en confianza me cayó muy bien Marco, a su esposa no lograba descifrarla me tenía muy nervioso.

    -Si, claro a Lety no le gusta, pero mi mujer se adapta verdad amor?

    -Box?…. no que flojera!… conmigo no cuenten -Lo dijo muy seria se veía que era una mujer con carácter.

    -Bueno es temprano aún hay música en vivo y se puede bailar si desean -Les dije dando vuelta en la siguiente cuadra enfilándome al bar.

    Por unos minutos manejé sin hablar sin embargo ellos se hablaban algo para mi inaudible por la música que sonaba en la radio y el sonido de la lluvia, instintivamente volteé a ver a la pareja simulando que vigilaba si no venía otro auto, Lety abrazaba a su marido como si fuesen recién casados, se notaba pasión en esa pareja a pesar de los años me confió Marco tenían de casados, ella le besaba la oreja y me pareció ver le introducía la lengua, el ambiente era excitante, desde que me vio esa mujer algo se despertó en mi que aún no entendía…

    Finalmente llegamos al bar que a pesar de la lluvia estaba concurrido, por fortuna el estacionamiento estaba techado y entramos sin mojarnos dejando el paraguas y la gabardina de la señora en mi auto quedándose solo con un abrigo que cubría su diminuto y ajustado vestido. Saludé a algunos conocidos de esos que vas conociendo casualmente en sitios como este al que asistes con cierta regularidad, la pareja se adelantó y pude darme cuenta del hermoso cuerpo maduro de la señora que caminaba como en pasarela sabedora de su exuberancia, caminaba con elegancia en verdad me estaba excitando, en algún momento volteó a ver si los seguía y de nuevo sentí esa mirada sexual y penetrante, me miró y sonrió con picardía moviendo el culo al percatarse que precisamente se lo estaba viendo…

    Nos sentamos en la barra y pedimos nuestras bebidas el lugar estaba muy concurrido y ruidoso, en realidad era poco lo que podíamos conversar, Marco estaba a mi izquierda en medio de su mujer y yo.

    -Bonito lugar David, muy animado, imagino más tarde se pondrá mejor -Marco reinició la charla a gritos ya que antes platicaba con su mujer y se besaban.

    -Si es un lugar al que vengo por lo regular los sábados después de comer a veces a ver futbol, en ocasiones el box, a las 10 máximo 11 pm cambio a otros sitios o me voy a mi casa

    -Vives lejos de aquí? -preguntó Marco, su mujer parecía aburrid.a

    -Ho no! de hecho a solo unas calles de aquí.

    Lety pidió a su esposo la acompañara al baño dejándome un momento solo, los vi alejarse entre la gente, en verdad llamaba mucho la atención, era coqueta y sonreía con las personas.

    Pasaron más de 20 minutos y no regresaban pensé que quizá algo sucedió y decidieron irse, pero recordé que en mi auto estaba su gabardina y el paraguas, en esas cavilaciones estaba cuando aparecieron de lo más contentos, ella sonreía y había dejado atrás su gesto que por momentos me parecía aburrido.

    -Nos encantó el lugar David gracias por traernos teníamos tiempo sin bailar -Marco venia abrazando por la espalda a su mujer al tiempo que caminaban juntos entre la gente.

    -Muy bien! ya me tenían con pendiente jeje! -Por mi parte ya me estaba familiarizando con ellos, tomaba confianza fue por ello que antes de que tomaran su posiciones anteriores le pregunte a Lety.

    -Como le ha parecido el lugar Lety?

    -Pues que te diré? no está mal, imagino hay mejores verdad? -Volvía a su gesto inconforme al parecer era parte de su carácter.

    -Bueno si, por ello les pregunté a qué lugar les gustaría y bueno este pues…

    -No le hagas caso a mi mujer David jajaja!… ella es así le gusta poner a las personas contra las cuerdas ya la conocerás!

    -Igual si quieren nos vamos conozco lugares para bailar si así lo prefieren aunque aún es temprano -Insistí tratando de que la pasaran bien ya que me sentía responsable por ellos aunque 3 horas antes no los conocía.

    -No aquí está perfecto además una copa más y nos iremos a dormir verdad amor? -Lety se encogió de hombros y levantó las cejas, enseguida me miró de nuevo con su cara seria y sexual coqueteándome sin tapujos, no entendía su juego.

    -Qué pena que ya se van tan pronto me siento bien con ustedes -Lo dije sinceramente.

    -Que buena onda eres David, eres de esas personas que dan buena vibra a la primera, Lety me comentó esto último hace rato, le caes muy bien, verdad amor? -Ella sonrió asintiendo volteando a ver a los dos, sobre todo a su marido como si ambos guardasen un secreto.

    -Si gustan nos sentamos pedimos una botella corre por mi cuenta como regalo a su aniversario -En verdad que me agradaba mucho su compañía era algo diferente y quería descifrar el porque Lety me miraba de esa forma.

    -Que dices amor?… es lo que queríamos no?… festejar nuestro aniversario que mejor que con nuestro nuevo amigo.

    -Me parece muy bien, aceptamos tu invitación David… -Cuando lo dijo me miró y me ericé.

    Nos sentamos y no tardó en llegar una botella de Buchanans que era lo que Marco y Lety gustaban tomar, algo caro, pero sentía que valía la pena, además al ser un sábado lluvioso no tenía grandes planes.

    -Brindemos amigos por su 25 aniversario y por ese gran amor y química que veo se tienen! -Levanté mi vaso y lo choqué con los de ellos.

    -Salud! -Dijeron ambos.

    Lety y Marco se sentaron uno junto al otro, las mesas del bar son pequeñas y los bancos son unos taburetes enanos, eso me permitió ver unas fuertes piernas que se asomaban por el vestido de Lety semi cubierto con el abrigo corto, seguramente era asidua al gym. Por un momento se fueron a bailar y los perdí entre la gente, aproveché para platicar con unas amigas que fueron a saludarme a la mesa, llegaron mis nuevos amigos los presenté a todos, mis amigas se retiraron a pesar que las invité a compartir con nosotros, quizá notaron el gesto amargo de Lety.

    -David porque no bailas con Lety la verdad ella no tiene llene y yo si no tienen inconveniente quiero descansar un momento… relévame! -Me pidió Marco al tiempo que rellenaba nuestros vasos.

    -Claro si Lety me lo permite -Por respuesta Lety me dio la mano y me jaló despojándose del abrigo acomodándose el vestido que por lo corto y entallado se le subía y nos dirigimos tomados de las manos a la pista que en realidad era un espacio entre unas mesas.

    Confieso que no soy un gran bailador sin embargo hago la lucha, Lety demostró que era toda una experta bailaba súper sexy, muy jovial, el vestido le quedaba perfecto al cuerpo adivinándose unas hermosas curvas, sus senos de muy buen tamaño rebotaban en su pecho mostrándose por momentos a través de la blusa amenazando con salirse se veían fuertes y redondos entre la V de su blusa, al bailar me miraba de una forma que me erizaba, alrededor de nosotros bailaban otras chicas y chicos entre ellas mis amigas que bailaban entre sí, pero ninguna con el cuerpo de Lety, fuerte y compacto, maduro pero firme…

    -Wow Lety que bien baila!

    -No me llames de usted por favor… -Me cortó en seco mi halago.

    -Está bien, como gustes Lety, repito bailas muy bien, salen mucho a bailar?

    -Casi no te escucho, si gustas hablamos en la mesa prefiero bailar…

    -Si claro…

    Bailamos un tanto en silencio ella cerraba los ojos disfrutando la música, sin embargo por momentos me miraba sonriente seguía con su raro juego me costaba sostenerle la mirada, no me había percatado que en la barra había unos señores que no apartaban la vista del culo de Lety, pero ella si lo había advertido mostrándose mas provocativa…

    -Estás guapo… -Me lo dijo de pronto acercándose a mi cara.

    -Ho… gracias!

    -En verdad… me gustas y lo sabes -Se me acercó y sentí su aroma penetrante- lo sabes o te haces el tonto?

    -Hee… tú también estas muy guapa Lety -Me sentí bobo con mi respuesta, no era seguramente la mejor.

    -No te preocupes por mi marido él sabe que me gustas… -Sentí su aliento caliente con olor a licor dulce.

    -En verdad no sé qué decir… o que hacer -Y era verdad.

    -Es solo un halago no tienes que hacer nada jajaja -Su juego desconcertante por momentos me excitaba, pero también me molestaba.

    -Nos sentamos? -la corté de pronto no me sentía bien no estaba en terreno conocido, no me gusta perder el control de las cosas.

    -Si claro… como gustes, si ya no quieres bailar o te cansaste.

    -No no… es que me siento un poco incómodo con la charla… no sé qué decirle Lety.

    -No me hables de usted… te parezco vieja?… no te gusto?

    -Claro que si!

    -Vámonos a la mesa David… por favor.

    Nunca he entendido a las mujeres y a esta menos.

    -Que rápido regresaron! -Nos recibió Marco con una sonrisa de oreja a oreja.

    -Parece que a tu nuevo amigo no le gusta bailar conmigo, él me pidió sentarnos -Se sentó volteando a otro lado como ignorándome.

    -Jaja David es un juego infantil de mi mujer no le sigas el rollo… mujer quieres ir a bailar? -Le dio la mano a su esposa y ella lo rechazó bruscamente.

    -Que pasa amor?… ya te quieres ir?

    -Como quieras me da igual -Contestó secamente, esta mujer no estaba muy en sus cabales.

    -Si prefieren estar solos amigos, ya convivimos y bueno quizá hice algo que incomodó a Lety… -en verdad ya me quería retirar ese estira y afloja ya me estaba cansando.

    -No no!… la noche es joven y mira la botella está casi llena no la vamos a desperdiciar verdad amor?… -Noté a Marco preocupado o apenado conmigo.

    -Iré al baño… con permiso -Me retiré un momento y me fui en realidad a la barra con mis amigas, ya había cumplido les obsequié una buena botella de whisky, al cabo de 15 minutos llegó Lety a donde yo estaba, la recibí sonriente y temeroso en realidad de algún reclamo se veía de armas tomar.

    -David te ofrezco una disculpa, te esperamos en la mesa -pasó de largo y se dirigió al baño, me despedí de mis amigas y me regresé a la mesa en realidad a despedirme de Marco.

    -Marco gracias por su compañía es hora que yo me retire si gustas les traigo sus cosas o los llevo a su hotel, me surgió un compromiso y…

    -David no tienes que mentir conozco a mi mujer es muy caprichosa me contó que te confesó le gustabas y esperaba otra respuesta de ti… si escuchaste bien… mira no sé cómo lo tomes, pero si quieres saber porque somos un matrimonio feliz la respuesta es que somos un matrimonio abierto… hace algunos años de hecho nos separamos y es una larga historia hoy por hoy vivimos nuestra sexualidad a plenitud y en complicidad… es decir somos swingers… -Me lo dijo como si me confesara una religión, obvio que había escuchado hablar de los swingers, pero no era algo que hubiese estado ni cerquita de conocer…

    -Entiendo… es decir creo comprender, solo que…

    -No es lo que vives, entiendo… mira en verdad eres el tipo de hombre que a Lety le atrae, le llamaste la atención en el restaurante, no es que vayamos por la vida cazando hombres o parejas, venimos a pasar unos días como en luna de miel, es nuestro aniversario y pues surgiste como una posibilidad… eso es todo.

    -Entiendo… -Entendía un carajo!!

    -Es un juego sexual David… no es algo convencional… no es para todos solo que a nosotros nos ayuda y nos mantiene sexualmente activos… ahora no tienes que hacer nada solo que sentía te debía una explicación…

    -Te lo agradezco Marco en verdad son una pareja excepcional de alguna forma envidio como se llevan aun a 25 años de convivencia… lógico no es lo que yo quiero o veo para mi cuando decida casarme!!

    -Te parece atractiva mi mujer?

    -Por supuesto!… es súper atractiva!

    -Te gustaría estar con ella esta noche y ser parte de nuestro festejo?

    -Y… como seria eso??… no entiendo… bueno si sé qué hacer con una mujer tan atractiva ufff!… pero entiende que es algo fuera de lo común… como seria? no sé si me explico.

    -Totalmente… mira no es lo común como nos relacionamos con terceros en este caso fue flechazo hubo química sexual entre tú y Lety… ella sabe ahora mismo que estoy hablando contigo sobre esto por ello tardará un tanto en venir a la mesa.

    -Y como es lo común?

    -Bueno en Guadalajara tenemos ya un grupo con el que nos reunimos o en DF y cuando incluimos un hombre en trio o una chica lo hacemos por común acuerdo una cita por decirlo así… en este caso es por ligue en verdad ella te quiere de regalo esta noche.

    -Wow! excitante su juego amigo… pues hagámosle jejeje… como seria pregunto de nuevo… nos iremos a un hotel, tu nos esperas en el carro o como seria? oriéntame en verdad no quiero regarla o hacer sentir mal a alguno de ustedes -Definitivamente movieron algo nuevo y excitante en mi era como un manjar o una droga que me mareaba y ahogaba, no quería perdérmela.

    -No, todo lo hacemos juntos y no es por desconfianza es parte de nuestro juego sexual… es decir los dos le haremos el amor a mi mujer… estarías dispuesto?… te cohíbe que esté presente?

    -Pues es súper extraño si tengo experiencia con dos chicas lo confieso, pero eso de que este otro hombre desnudo a un lado mío pues como que si me cohíbe y más si es su esposo… en serio no hay problema contigo? no hay celos?

    -Celos?… siempre hay celos, pero es parte de la excitación… nos vamos?… el mejor lugar es nuestro cuarto de hotel… le llamo a Lety que todo está listo para ella?

    -Llámala amigo y vamos a donde quieran.

    Continúa en Parte 2.

  • Mis tardes con mi novio

    Mis tardes con mi novio

    Como ya saben mi nombre es Michelle y hace poco que inicié mi relación con Gabriel, mi novio a escondidas de la universidad. 

    Les platico, mis tardes al salir de la universidad eran llegar a casa, comer, hacer mis tareas de la uni, domésticas y por las noches jugar con mi cuerpo, masturbándome o metiéndome deditos en mi colita.

    Desde que inicié con Gabriel, mi vida fuera de la uni cambió, ahora tenía que llegar a hacer de comer para los dos, asear un poco la casa, ducharme y vestirme de nena para mi hombre.

    La semana pasada, mientras yo terminaba de ducharme y vestirme, sólo usé un baby doll negro que se transparentaba todo, hasta de mis senos (cabe mencionar que desde pequeño siempre desarrollé unos pechos grandes a diferencia de los demás hombres, tal vez un desarrollo hormonal o no sé, el punto es que tengo mis pechos grandecitos).

    Gabriel me esperaba en la sala viendo su futbol y gritando como loquito a solas, yo me excitaba ver esa escena, verme vestido de mujer y un hombre, mi hombre disfrutando un partido de futbol, me sentía realizada, toda una mujer.

    Así que pensé alegrarle más el día a mi hombre y fui a pararme atrás de él, a darle masajes, caricias en su pecho y abdomen, a disfrutarlo con mucho amor, besándole su cuello y haciéndolo cerrar sus ojos de placer.

    Al ver que trataba de mantener los ojos abiertos para seguir viendo el futbol, opté por irme al frente de él e hincarme insinuándole que debía darme ese pedazo de carne hermoso que tenía entre sus piernas.

    Gabriel sin pensarlo se deshizo de su pantalón y bóxer, dejándome solo su hermosa verga para que jugara con ella, yo sin pensarlo me lancé como loca a darle la mejor mamada que saliera de mí.

    Verlo ahí, disfrutando como su hembra le hacía eso, como me apretaba contra el llevándome su verga hasta el fondo de mi garganta, sentirme dominada era enloquecedor!

    Tras varios minutos de darle una rica mamada, Gabriel me pidió ponerme en cuatro en el sofá, sabía que era la hora de hacerme gemir como una loca, primero dándome ricas lamidas con su lengua, jugando con ella por toda mi colita, sentir como la metía un poco en mi hoyito, me hacía ver estrellas, sus nalgadas eran como sonidos y sensaciones que me obligaban a ser suya solamente.

    Gabriel tomó un condón y poco lubricante que teníamos para nuestros encuentros, se colocó el condón y procedió a ponerme suficiente lubricante. 

    Mientras él hacía todo eso, de mi parte yo hacia el “flojita y cooperando”, comenzó por jugar pasándome su verga en mis nalgas, por todo el canal que se hacía entre ellas, dándome pequeños empujones en mi hoyito.

    G.- Que ricas nalgas tienes Mich

    M.- Son todas tuyas mi amor, disfrútalas.

    G.- Claro que lo haré, te las dejaré rojas para que recuerdes quien es tu hombre.

    Yo sabía que Gabriel es muy caliente, y eso me encantaba. Estando como perrita a 4 patas, solo le dije “demuéstramelo ahorita”.

    Gabriel me tomó con fuerza y comenzó a introducirme su verga, yo gemía de dolor y le pedía se detuviera para que mi colita se adaptara a su verga, pero era inútil, él continuaba metiéndomela hasta que de un empujón entró hasta el fondo, yo solo me aferraba a la sábana y gemía de dolor.

    M.- Aaahhh! qué te pasa? me lastimarás mucho amor, házmelo despacio por favor!

    G.- Cállate perrita y entre más me pidas que pare, más te daré fuerte.

    M.- Esta bien amor, soy tuya y trátame como quieras.

    G.- Así me gusta nena, que sepas quien manda!

    Yo sentía que se me desgarraba todo por dentro, mi colita me ardía y dolía por tener adentro tremendo pedazo de carne.

    Poco a poco el placer fue ganándole a todo y yo solita comenzaba a moverme.

    G.- Lo ves nena, hasta tu solita la pides a gritos.

    M.- Si mi amor, me encanta tenerla ensartada, me encanta sentir tu verga y tus manos acariciándome.

    G.- Que rico te mueves, y te rebotan las chiches.

    M.- aaahh!! aahhh!! Que rico me la metes papi.

    G.- Siii, aahh que ricas chiches tienes putita, me encanta cogerte!

    M.- Si mi amor, soy tu putita, no pares de cogerme aaahh!! aaahhh!!

    Mientras el tiempo pasaba, Gabriel me seguía haciendo suya, me trataba como su putita, me tomaba del cabello, me daba nalgadas, me apretaba las chiches, me decía cosas sucias y deliciosas.

    Mi hombre estaba a punto de terminar, lo sabía por sus reacciones y le pedí que me los quería comer, que acabara en mi boca, pero Gabriel tenía el plan de dominarme en todo y hacia lo que él quería.

    G.- Cállate perra, te voy a dejar la cola llena de mi leche.

    M.- aaahh papi hazme lo que quieras!

    G.- aahh que rico culo tienes nena!

    M.- Es tuyo mi amor, destrózamelo más, aaahh papi aahh que ricooo!

    Cuando de pronto sentí como Gabriel me dio dos nalgadas muy fuertes dejándome salir gritos y después me apretó con mucha fuerza contra él, ahí comencé a sentir como se contraía su verga indicándome que se iba venir, así que comencé a dar círculos con mi colita y empecé a sentir como me inundaba de un líquido caliente en mi interior, sabía que me había dejado toda mi cola llena de su leche.

    Al terminar todo, nos dimos un rico beso sin separarnos y caímos rendidos en el sofá, ahí estábamos los dos recuperando las fuerzas, él viéndome como me había dejado, cansada y con la cola toda roja, yo viéndolo a él agotado y satisfecho. 

    Después de un instante, me fui a duchar para limpiarme todo y mi novio me alcanzaría en la ducha para bañarnos juntos.

    Gracias por leer mi relato, es un poco de lo que pasa en mis días. Espero pronto contarles que más aventuras he tenido con mi novio.

    Los amo!…

  • Mi primera experiencia cuckold

    Mi primera experiencia cuckold

    Salí del ascensor y me dirigí hacia la habitación del hotel. En el pasillo me puse a pensar en qué me iba a encontrar en la habitación. Hacía unos meses mi esposa me había pedido poder acostarse con otros hombres para recuperar la chispa en la cama. Accedí y tras un largo proceso, el candidato, un chaval de su gimnasio de unos 22 años, moreno, ojos marrones y buen físico estaba en la habitación con mi esposa de 38. Les había dejado tiempo antes de entrar y poder contemplar la escena como marido cuckold.

    Entré y nada más pasar el dintel de la puerta puede escuchar un jadeo. Llegué hasta la habitación y pude ver chico de pie a mi esposa de rodilla haciéndole una buena mamada. Iba de atrás hacia adelante, desde la punta hasta los huevos, pasando la lengua y pasando por cada centímetro. El chico la ayudaba con la mano en la cabeza y recogí su larga melena rubia.

    Me senté en un sillón para contemplar la escena. Tan sólo me había mirado él con mirada lasciva y sonrisa pícara. Acabó de chupar, se levantó, me miró, pasó a pocos centímetros de mi sitio mientras me guiñaba un ojo. Se tumbó en la cama y el chico empezó a lamerle su coño recién depilado.

    Empezó lento con cuidado pasando la lengua, pero ella ya empezó a gemir. Introdujo un dedo, luego el otro y los gemimos empezaron a ser gritos de placer. Aumentar en cantidad y volumen hasta que escuché un sonido seco salir de su boca y su cuerpo antes retorcido quedó inmóvil. Con ese orgasmo no puede más y tuve que empezar a masturbarme.

    Se recupera y le ordena que le folle. Él chico la mueve para quedar el enfrente y ver como la penetra mientras mi esposa vuelve a girar la cabeza para lanzarme un beso. Nos miramos, aguantamos la mirada mientras me sigo masturbando. Él comienza a follarla con suavidad, la besa el cuello, le piñizca las tetas. Noto como lo disfruta. Los dos se toman su tiempo más despacio disfrutando hasta el último el uno del otro. Gimen, se abrazan, se besan… Disfruto desde mi posición. Quiero volverla a tener así.

    Le pide más ritmo, que le clave cada uno de sus centímetros. Obedece y vuelven los gemidos. Noto un gran placer al ver así. Continúa en algún momento pienso que nos van a llamar la atención. Le pide que la ponga a cuatro. Se lo que busca… quiera que vea su cara mientras disfruta.

    Así es. El chico penetra con fuerza y mi esposa me mira y gime con cada uno de las embestidas. Lo hace de forma ostentosa como en las películas porno. Todo su cuerpo se retuerce, pero yo solo puedo mirar sus labios. Como los muerde y los deja libres. Como salen los gemidos de su boca.

    Una última posición antes de acabar. Ella se pone encima, da la espalda al chico y me ofrece todo su cuerpo. Erguida empieza a subir y bajar. Las manos del chico rodean sus caderas y suben hasta sus tetas. Lo domina, pero me mantiene la mirada. Disfruta de cada subida y deja caer luego todo su cuerpo mientras mueve sus caderas. Él, a pesar de sus centímetros, del gimnasio y de la juventud no puede más y la llena de semen. A ella le da igual, me sigue mirando, abre sus piernas y aún con el semen del otro chico comienza a masturbarse sin importar el otro.

    Nos miramos, nos deseamos y acabamos juntos.

    ¿Lo volveremos a repetir?

  • Con mi compañera de trabajo se liberaron nuestros deseos

    Con mi compañera de trabajo se liberaron nuestros deseos

    Es la primera vez que escribo un relato y no podría iniciar de mejor manera. Soy un chico de 32 años de edad, con seis años de matrimonio y que trabaja en una oficina de gobierno.  Ella, a quien llamaré Lizeth, tiene tres años más que yo y 10 años de casada. Ninguno de los dos tiene hijos.

    Cuando llegué a trabajar a esa oficina, ella ya tenía algunos años en la misma área a la que me asignaron, por lo que pronto entablamos una relación cordial y de compañerismo. Lizeth es de estatura media, 1.60 cm. aproximadamente, delgada, tiene el cabello corto y color café, ojos medianos color negro, piernas delgadas y un trasero poco llamativo, pero tiene un par de tetas espectaculares que luce maravillosamente en días de calor, con blusas claras, escotadas y sin mangas. Fueron ese par de tetas las que hicieron que le pusiera más atención y las que empezaron a despertar mi deseo en ella.

    Con el tiempo fue creciendo la confianza y llegamos a formar una relación de amistad, poco a poco fuimos hablando de temas más personales hasta que llevé la confianza a los temas sexuales. Era delicioso contarle sobre mis anteriores parejas, sobre mis aventuras con otras mujeres y sobre todo, darle detalles de mi vida sexual. Algunas veces ella también compartía experiencias conmigo, aunque puedo asegurar que ella disfrutaba mucho más de escuchar las mías.

    Cuando creí conveniente decirle, le confesé que me gustaba mucho y que sentía mucha atracción hacia ella. Al principio se alarmó por tratarse de dos personas casadas y se ofendió por haber descubierto mis verdaderas intenciones, aunque después fue asimilando la idea y comprendió que nada podía hacer.

    Nuestra amistad empezó a cambiar un día en que le escribí por celular para preguntarle qué hacía, me respondió que descansando en un sofá y yo le pedí que me mandara una fotografía del momento. Lo que recibí me dejó perplejo, me mandó una foto con una de esas blusas que tanto me gustaban y que me recordaban que ese par de senos debían ser míos. Respondí la cortesía enviándole de vuelta una foto y después de un breve intercambio detuvimos el mensajeo, sin haber recibido algo más extraordinario.

    En otra ocasión tuvimos que trabajar en equipo, por lo que estuve en su escritorio gran parte del día. Mientras ella se concentraba en redactar, yo solamente veía su escote y fantaseaba con comérmela a besos, así que con un bolígrafo empecé a frotar sus piernas delgadas. Evidentemente al principio me detuvo, más por miedo a que nos pudieran sorprender, pero poco a poco fue cediendo y cada vez iba subiendo más y más su respiración, hasta que por un momento cerró los ojos y liberó un ligero gemido que me volvió loco. No pasó más, pero sabía que iba por el camino correcto.

    Cuando hablaba de su marido, lo hacía con cierta desconfianza y me dejaba ver que no era una mujer satisfecha, por lo que yo aprovechaba cada oportunidad para decirle lo hermosa que se veía y lo bien que le quedaba tal blusa nueva o los nuevos jeans.

    En otra ocasión le mandé una foto con el torso descubierto, después de haber hecho ejercicio, y la sinvergüenza me pidió que le mostrara mi verga. No dudé en complacerla y se la envié. Le pedí que correspondiera al regalito pero se negó, aunque prometió que en otra ocasión lo haría. Pocos días después, sin que yo se lo pidiera, me mandó una foto de sus tan deseados pechos, acostada en su cama, cubriendo con sus dedos los pezones y con una cara que pedía a gritos la verga que ya conocía por imágenes. Le dije que la deseaba y que quería comerme ese par de tetas que me hacían perder la cabeza y respondió con un «tal vez algún día». Sabía que seguía en la dirección correcta.

    El día de mi cumpleaños me envió una felicitación por mensaje y le dije que quería un abrazo tal y como debía ser al tratarse de una amiga, aceptó y me pidió que la acompañara afuera por algo. En cuanto bajamos la abracé y la apreté hacia mí, pude sentir sus senos en mi pecho y me prendí enseguida, giré mi cabeza y le besé el cuello, ella liberó un gemido y sin más la besé en la boca. Aunque fue un beso breve y que ella terminó, confirmé que pronto sería mía y la podría besar tanto como yo quisiera.

    Cierta vez me pidió que la acompañara a comer, fuimos a unas calles de la oficina y los dos pedimos una cerveza, que después fue otra y luego otra más. Aunque ella casi no bebe, insistía en que yo tomara más, a lo que yo accedía siempre y cuando ella siguiera bebiendo. Salimos ya de noche y un poco mareados, así que vi la oportunidad perfecta para continuar con ese beso que ella había cortado y la llevé por un camino más oscuro y poco transitado.

    En cuanto vi la oportunidad me lancé sobre ella y la empecé a besar desesperadamente, ahora sí correspondió con la misma intensidad y en cuanto pude toqué sus tetas, las mismas que veía todos los días y que me habían despertado muchas erecciones. Pasé de la boca a su cuello y nos perdimos en aquel beso que solamente hacía crecer el deseo. Yo ya tenía una erección y la pegué aún más a mi, pudiendo sentir su pelvis sobre mi verga.

    Cortamos el beso y seguimos caminando, entramos a una calle aún más oscura y yo repegué mi pene contra sus nalgas, en cuando hice eso ella tomó mis manos y las metió por debajo de su blusa, al fin pude tocar la piel de sus pechos, suave y cálida, y logré tomar sus pezones con mis dedos, estaban durísimos y en cuanto los empecé a frotar ella volvió a gemir, quería cumplir una fantasía de hacía muchos años de cogerme a una chica en la vía pública, pero ella detuvo nuevamente la acción por temor a que nos vieran. Le pedí que fuéramos a un hotel, pero se negó, aunque su cuerpo lo exigía a gritos.

    Unos días después de eso, me dijo que quería que volviéramos a comer juntos, así que inmediatamente entendí que era el momento de llevármela a la cama. Cuando nos dirigíamos al lugar acordado, la tomé de la mano y la metí al primer hotel que pasamos. Aunque temía que se negara o que se ofendiera, me sorprendió que no objeto absolutamente nada. Entramos a la habitación y tan pronto como cerré la puerta empecé a besarla.

    Enseguida de eso, ella empezó a tocar mi verga por encima de la ropa, yo la besaba y le acariciaba todo su cuerpo, al tiempo que iba quitándole cada una de sus prendas, hasta que logré desnudarla de la cintura hacia arriba. Después de tantos años, por fin tenía ese par de tetas frente a mi, totalmente dispuestos para lo que yo quisiera. Besaba su cuello, su boca, sus pechos y su espalda, ella no hacía más que gemir y tocar mi verga, hasta que por fin desabrochó mi pantalón y empezó a masturbarme.

    Cuando los dos quedamos totalmente desnudos, empecé a tocar su vagina, jugueteaba con sus labios y recorría cada rincón de su sexo. Aunque ya estaba bastante lubricada y su vagina estaba dilatada, no la masturbé hasta que ella misma tomó uno de mis dedos y lo metió. Ardía en placer. En un momento retiré mi mano y chupé el dedo que le había metido, saboreando sus jugos que liberaban ese olor que nos vuelve locos. Esa acción la prendió aún más.

    Cuando ya mi verga estaba que explotaba, me senté en una silla y la senté sobre mí. Al principio ella solamente se frotaba sobre mi verga caliente y dura, pero tan pronto como empezó a frotarse con más fuerza y rapidez, la penetré sin haberlo pretendido. Sus gemidos eran cada vez más altos y yo solamente disfrutaba de esa vagina lubricada, caliente y suave. En esa posición nos quedamos y yo aproveché para besar, lamer y darle unas pequeñas mordidas en sus tetas, unos ligeros rasguños en su espalda y sus nalgas. Cuando ella aumentó aún más el ritmo y empezó a gritar sentí como mi leche subía por todo mi pene, anunciando que pronto vaciaría todo sobre ella, así que para disfrutar más el momento le apreté los senos y me agarré de ellos para lo que se venía.

    Finalmente me liberé y cuando ella por temor se quiso quitar, yo la tenía tan agarrada de las tetas que no le quedó más que moverse un poco más y disfrutar de mi semen caliente que escurría por sus piernas. Nos quedamos un rato más en esa posición y yo la empecé a besar y acariciar tanto como al principio.

    Por fin se había consumado el deseo y ahora podía decir que tenía una amante con quien disfrutaría más las horas de trabajo.

    Ese fue nuestro primer encuentro, seguro pronto vendrán más y seguro también se los contaré.