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  • Trío universitario

    Trío universitario

    Hace ya varios años Koke y Toño se conocieron en el Hogar de Estudiantes de la Universidad de Córdoba en Argentina, Koke estudiaba Historia y Toño Inglés, ocupaban la misma habitación del primer piso del Hogar y siempre vivieron en la mejor armonía, ambos vivían antes en otras provincias del país. Una tarde se sorprende Toño al encontrar en la puerta de su habitación un pequeño letrero que decía: “Estoy en la Mapoteca” y bueno, a mi que me importa que Koke esté en la mapoteca… pero luego se dio cuenta del mensaje, la habitación estaba siendo ocupada por Koke en algo que Toño no podría ver. Está con alguien. Toño esperó un rato, casi largo en otro recinto del Hogar de estudiantes, hasta que Koke y una hermosa muchacha salieron al exterior… Pero la sorpresa mayúscula fue al entrar Toño a su habitación. Su cama había sido usada para el sexo.

    Que rabia… Koke se pasó de mal amigo y mal compañero.

    Al retornar Koke le dio explicaciones, tardías claro, pero con una pequeña compensación.

    Toño, esto salió de repente, sin imaginarlo, y mi cama sucia y desordenada, tuve que ocupar la tuya, con Sandra que deseaba tener sexo casi que con urgencia, ella es mi novia solo para sexo, eso lo tenemos claro, y te vimos más temprano allá cerca del casino de la facultad y ella también quiere tener sexo contigo… y conmigo juntos, desea un trío y yo le dije que eras muy guapo y estuvo de acuerdo.

    -Claro, esa será la compensación?

    -Esa y es una buena compensación, te va a gustar mucho, Sandra es muy experta y sabe cómo satisfacer a los hombres, con suavidad y dulzura.

    -Si, veo que te tiene atrapado y ahora la quiere conmigo.

    -Bueno viene mañana y estaremos aquí los tres y solo hay que seguirle la corriente por que será muy entretenido.

    -Te gusta culear?… quieres culear?

    -Claro que sí pero estoy muy choreado contigo.

    -Además un trío no se ve con frecuencia, es algo muy especial.

    -Y la cama va a resistir el peso de los tres?

    -Ponemos diarios en el suelo y tu colchón encima con tus sábanas que son más limpias y listo.

    -Ella dirige todo el evento.

    Al día siguiente cerca de las seis de la tarde llega Koke con Sandra, entran muy rápido al Hogar universitario, donde no podían entrar mujeres, pero con jeans y el pelo tomado parecía un muchacho más del hogar.

    -Hola Toño -saluda Sandra- disculpa los malos ratos de ayer -y se acerca amorosamente dándole un beso en la mejilla mientras su mano se acerca a la cintura de Toño y trata de entrar a la zona prohibida.

    Toño sorprendido como un pavo no sabe cómo reaccionar y dice:

    -Hola que tal? Todo bien?

    -Y muy bien -responde Sandra que ya le está abriendo la camisa a Toño mirando su hermoso pecho muy lampiño a sus veinte años y sus dos preciosas tetillas oscuras y relucientes.

    Toño reacciona al fin y también se dedica a desvestir a Sandra.

    Ya exclama Koke:

    -todos a desvestirse cada uno a sí mismo. Y será Sandra quien dirige los movimientos y las acciones de cada uno.

    -Primero un abrazo de piel de a tres conmigo al centro, ahhh rico un poco más fuerte, más apretado, ah ahhh rico.

    Sandra da besos a Toño en la boca, no con la lengua, casi que en el paladar, mientras Kiko recorre la espalda con besos y lengua de arriba abajo lentamente.

    -Que lindos penes tienen -dice Sandra-. Koke No me dijiste que Toño lo tenía tan largo y tan gordito que lindo.

    -Como te voy a decir eso, te dije que Toño era muy guapo, y eso incluye todo. Besos, caricias y chupadas van y vienen en todas direcciones.

    -Momento -dice Sandra- bésense ustedes ahora mismo.

    Ambos acercan sus mejillas uno al otro con un tímido beso casi de hermanos.

    -No, no así no. En la boca y con lengua.

    -Uhhh esto no estaba en el programa -dice Toño.

    -Pero Toño… que hay? me conoces, te conozco sabemos quiénes somos. No somos homosexuales, pero en este juego corresponde hacerlo, además no sientes algo de morbo y de curiosidad de besar a otro hombre.

    -curiosidad poca, pero no quiero echar a perder el jueguito, así es que vamos con el beso.

    Ambos jóvenes acercaron sus caras y sus bocas uno al otro y las lenguas penetraron en las bocas contrarias, los labios se apoyaron uno en el otro y se corrieron un poco a diestra y siniestra, fue largo, más de tres minutos mientras Sandra tocaba y movía los dos penes a gusto y placer.

    -Acostarse ahora -dio la orden- quiero un sándwich de Sandra. Se acuesta abajo Toño, mirando hacia arriba, al medio yo, también mirando hacia arriba y luego Koke mirando hacia abajo encima de mí y penetrándome al mismo tiempo que Toño, Koke debe mover el pene de Toño para que juntos me penetren simultáneamente.

    Fue el caos… el más hermoso caos sexual imaginable, no resultó como quería Sandra pero fue fantástico eso sí que es revolcarse uno arriba del otro, pechos, brazos, piernas, penes, manos, caricias, abrazos…

    -Cuidado con mi pene –gritaba Toño apretado abajo y tomando con sus manos las nalgas de Koke.

    Uno se movía para un lado y el otro al contrario y Sandra como lagartija, para allá y para acá.

    -fue muy bueno, nunca me había divertido tanto -decía Toño, feliz y desnudo.

    -Bueno quiero que me coja Koke y después tu Toño. Muy bien.

    Sandra se acuesta en las sábanas, abre sus lindas piernas dejando a la vista una vagina juvenil de 24 años llamando a Koke a que la penetrara pronto debido a que estaba muy caliente. Koke lo mismo con su pene erecto al máximo la penetra primero con suavidad y luego más fuerte y más rápido, un lindo coito de no más de cinco minutos muy cálidos, de mucho tocarse, besarse las bocas respectivas, mientras Toño metía mano por aquí y por allá a ambos personajes, de repente se vio acariciando las nalgas y el culo de su amigo Koke sin darse cuenta y con la otra mano las tetas lindas y acogedoras de Sandra. Koke eyaculó relativamente pronto y se levantó de encima de Sandra.

    -Ya, ahora tú -le dice a Toño-. Momento -dice Sandra y se lanza sobre el pene de Koke a chuparlo aprovechando los líquidos y el semen que aún permanecían en él.

    -Ya Toñito tu ahora.

    Creen ustedes que a Toño le dio algo de asco o alguna preocupación penetrar la vagina de Sandra llena ya de semen de Koke y de otros fluidos, no… no importó, la penetró no más,

    -a ver… a ver… que húmedo está aquí, pero rico, fresquito.

    Sentía Toño como el prepucio de su pene se abría y retrasaba con respecto al resto del pene que entraba y entraba en esa vagina suave y húmeda de Sandra…

    Ah que feliz sensación. Mi pene dentro de esta hermosa dama, las manos en su costado para afirmarse mejor sus tetillas en contacto directo con las tetas de ella y comienza la gimnasia sexual, muy rítmica, Sandra era una experta, sabía lo que hacía y las caricias de Jorge, verdadero nombre de Koke, por su espalda, en el entrepiernas de él y de ella al casi finalizar, Koke se monta sobre Toño y queda con toda su desnudez en pleno contacto con la piel de Toño.

    Ni un átomo de asco o de miedo repugnancia, nada

    Ambos culearon a la misma dama la que deseaba ser culeada así, por dos hermosos hombres jóvenes, de gran tamaño de verga y tan activas.

    Luego de ducharse y vestirse Koke acompañó a Sandra hasta cerca de su casa ya en la noche cálida de Córdoba.

    Al regresar al Hogar de Estudiantes, pocas palabras pero felices entre ambos.

    -Oye Koke… somos gay? -preguntó Toño.

    -Claro que no -respondió Koke- somos estudiantes de gran curiosidad, lo que ocurrió aquí fue solo una gran clase de Educación sexual.

    Otras dos veces se encontraron los tres con muy buenos resultados, pero la siguiente, tenían todo listo esperando la llegada de Sandra, pero eso no ocurrió. No existían entonces los celulares.

    Calientes los dos jóvenes ven esfumarse su fuente de placer ya tarde…

    -juguemos entre nosotros, que le vamos a hacer…

    Y en la oscuridad de la noche Toño y Koke se abrazaron desnudos, se tocaron, se acariciaron y hasta se chuparon sus respectivos penes haciendo un 69 espectacular y largo, se masturbaron uno al otro, ambos eyacularon sobre el otro y durmieron muy felices, calentitos en una sola cama.

    -Pucha que fue bueno -dijo Koke- y tú no querías.

    -Debo reconocer que fue estupendo, muy bueno. Lo repetiremos cada vez que sea necesario ¿Te parece?

  • Mi amigovio Cain

    Mi amigovio Cain

    Gracias por seguir leyendo mis relatos, les recuerdo mi nombre: soy Paulina, una mujer travesti a tiempo completo esto básicamente quiere decir que actualmente estoy totalmente definida en mi rol femenino, salgo vestida de mujer a la calle y realizó la totalidad de mis actividades como tal, incluidos los trámites relacionados a mi negocio y a mi hogar.

    El relato que hoy les contaré narra la ocasión en que conocí a uno de los que hasta el día de hoy es de mis mejores amigos, quizá puedo llamarle “amigovio”, pues es tan buenísima onda que puedo llamarle tanto para que me invite a ver una peli al cine, salir a cenar en plan de amigos, casi compadres, o tener la confianza de poder llamarle para decirle que tengo ganas de una verga de buen tamaño y gordísima a las 2 de la madrugada y venga a mi departamento a atender mis necesidades…

    Eso es ser un excelente amigo, no creen? Le digo “Oso” de cariño, pues es muy alto, (mide 2.02 m, imagínense la dotación para compensar el tamaño de este hombresote!!), Pero su nombre es Caín, en el momento en que lo conocí él tenía 34 años y yo 28.

    Este relato tuvo lugar en la CDMX, sucedió en el año 2015, cuando tenía yo 28 añitos recién cumplidos, ya para ese momento era yo todo lo que hoy ven, salía completamente a la calle con ropas femeninas, realizaba todas mis tareas y pendientes del hogar, atendía a mi negocio y acudía a casi todos mis compromisos familiares y de amistades en mi rol de mujer independiente, justo en uno de esos compromisos es que mi relato empieza, ojalá y les guste.

    Eran las 6 pm de un jueves de quincena, normalmente tomo el contraflujo de eje central para que me lleve a mis rumbos, en las U.H. de Tlatelolco, sin embargo a una de mis mejores amigas se le ocurrió la formidable idea de vernos para tomar un trago, pues ella tenía una ruptura amorosa reciente y requería el apoyo del resto de las niñas del grupito que nos juntamos, todas nosotras niñas Tv o Trans, y como sinceramente yo aprecio mucho a esta amiga, le confirme mi asistencia, así que tenía que llegar a su departamento en la colonia Portales, cerca de la estación de metro con el mismo nombre.

    Gracias a la hora y por la fecha de cobro de todos los trabajadores el transporte público estaba asquerosamente lleno, típico de la ciudad de México, el viaje estaba siendo tedioso y hasta cierto punto frustrante, pues entre estación y estación se subía más gente y esto provocaba atrasos y que el tren tardará en avanzar, en una de estas estaciones en las que subió muchísima gente me aplastaron y terminé recorriéndome hasta la puerta contraria, pise el pie de un señor de la tercera edad, así que decidí sostenerme de la puerta que se mantenía cerrada entre estaciones.

    Llegando a la estación de San Antonio Abad el tren freno bruscamente de nueva cuenta por lo que el tipo que venía detrás de mí termino dándome un delicioso “arrimón”, mi pudor femenino me hizo pensar en voltear a reclamar, pero de verdad no me podía ni mover, además este hombre se adelantó y dijo:

    C: ¡Ay!, perdón señorita, no quiero molestarla pero mire Usted qué lleno va el transporte…

    Yo Volteo mi rostro lo más que puedo, y aunque no alcanzó a ver por completo el de ese tipo, valoro el hecho de que se disculpó, y pienso que en verdad pudo tratarse de un accidente, por lo que yo le contesto sonriente:

    P: No se preocupe, lo entiendo… esto está a reventar!

    Por mente pasan mil sensaciones, principalmente la excitación. Es que este Caballero ha quedado completamente pegado a mis espaldas, de manera que me doy perfecta cuenta del comienzo y final de su erección.

    Su verga ha quedado exactamente en medio de mis nalgas. Quizá para este punto debería hacer hincapié en mi vestimenta pues para esa noche había seleccionado usar: una faldita con pliegues en color negro bastante cortita quizá para ir en metro, una blusa de tirantes color blanco, una gabardina en color vino poquito más corta que la mini falda que estaba usando, llevaba unos botines al mismo color de la gabardina. De ropa interior llevaba un sensual conjunto de tanga oculta penes y un lindo bra con almohadillas y efecto push que me regalaba ante las lujuriosas miradas varoniles un hermoso escote que de verdad aparenta mucho más de lo que en verdad yo poseo, como siempre en mi compañero bolso llevaba todo lo necesario para sobrevivir en mi día a día, maquillaje, perfume, Kleenex, mentas, preservativos, lubricante, teléfono celular y cartera.

    La imagen que me regalaba cualquier espejo de mi apariencia era de verdad suculenta, si bien esa noche la intención era tomar un trago y consolar a la amiga en su dolor, no estaba cerrada a darme un acoston si es que la noche y el destino me cruzaban ante el camino de un delicioso ejemplar del sexo masculino, y este hombre, que decir hombre… hombresote!! Me estaba tentando y de una forma muy cínica, pues mi falda se ha metido entre mis nalgas empujada por la tremenda erección de hasta este momento el desconocido y alto caballero.

    El transporte comienza su marcha, el movimiento provoca que éste hombre parezca que me está penetrando; me siento tan excitada que le facilito el movimiento haciéndome hacia atrás. Él se da cuenta y decide pasar su brazo derecho hacia adelante por lo que me veo completamente prisionera de su abrazo. Nadie se da cuenta. Todos van ensimismados en sus pensamientos. Siento el respirar de éste perfecto desconocido en mi oído derecho, me excita aún más. Yo me dejo hacer todo lo que se le ocurre, un delicioso cachondeo, sin prisas ni agitación. De paso me siento protegida, segura en el abrazo de gigantesco hombre.

    Alcanzó a percibir un delicioso y masculino aroma a loción, me doy cuenta que el desconocido va vestido casualmente sin llegar a ser formal, por lo que deduzco que es joven. La piel de su mano se ve morena y rugosa, lo que me dice que seguro se dedica a alguna profesión ruda, por lo que me siento más emocionada todavía, pues este tipo de hombres son mi debilidad: altos, anchos, rudos, fuertes, morenos y sumamente cachondos, en pocas palabras… se me adelantaron los reyes magos!

    Increíble… Al llegar a la siguiente estación en vez de haber descenso de pasajeros ocurre lo contrario, suben tres personas más por lo que quedo aún más apretada contra la erección del desconocido, suerte para él, suerte para mí… para ambos. Así comienza nuevamente la misma escena del trayecto anterior.

    En mi pensamiento sonrío. Soy una mujer travesti con mucha suerte, pues ese día por mi cabeza paso en algún momento, quizá más de una vez cancelar mi compromiso con mi amiga, sin embargo como ya lo repetí antes, ella estuvo para mí en el pasado cuando lo necesite, así que decidí acompañarla, y sin embargo ya pasaba por mi cabeza de nuevo cancelar mi asistencia a dicha reunión, pero esta vez invocaría un pacto sagrado que existe entre nosotras: –

    No cancelarnos nunca o faltar a alguna de nuestras reuniones, salvo casos excepcionales- Bueno chicas, como les explico? Me encontré con un hombre gigante en el metro mientras venia para acá, y me enamoro con una erección que prometía ser de una gruesa vergota… Si! Seguro lo entenderán… Me llamarán puta, pero lo entenderán… De pronto mi desconocido seductor me interrumpe de mis pensamientos, pues me susurra al oído:

    C: Te gusta lo que hago?

    Ladeo la cabeza lo más que puedo para poder verlo, con una seña le pido que acerque su oído:

    P: Me encanta lo que me haces… Pero me fascina más lo que logró sentir… Me faltan cinco estaciones para bajar.

    C: En serio? ¡Qué causalidad! Yo también bajo en esa estación…

    Entonces tenemos un momento en el que podemos mirarnos a los ojos, por lo que me percato que este hombre es el tipo de ejemplar del sexo masculino que fácilmente me atrae. Nuevamente el me interrumpe de mis pensamientos diciéndome en un tono tierno, casi embelesado:

    C: Pero qué hermosa eres! Vas a una fiesta? Alguna reunión?

    P: Si, me quedé de ver con unas amigas en el departamento de una de ellas en por el metro portales.

    C: Que bien! Reunión de niñas supongo… O llevarán a sus novios?

    P: Jajaja!! No… Ellos no están invitados… tenemos algunas cosas que platicar… cosas de niñas.

    C: Y existiría la posibilidad de robarte un rato antes de que llegues a tu compromiso?

    P: No deberías de tentar a una así!!! Podría decirte que si!!!

    Algunas de las personas a nuestro alrededor comenzaban a mirarnos de manera indiscreta, por lo que él me dijo:

    C: Mejor conversamos un momento cuando bajemos ¿sí?

    P: Claro!

    En todo lo que duro lo que nos faltaba del trayecto, él aprovecha para hacerme sentir su virilidad en toda su extensión. De verdad que me excitaba bastante cómo lo estaba haciendo. Al fin llega el momento de bajarnos. Afortunadamente a pesar de la calentura no sudé por lo que mi arreglo y maquillaje se siguen viendo perfectos. El me ofrece su brazo, gustosa le ofrezco el mío y comenzamos a andar hacia un lugar del pasillo en el que no hay nadie por el momento. Entonces, por fin podemos presentarnos, el comenzó diciendo:

    C: Me llamo Caín y es un gusto conocerte.

    P: Yo soy Paulina, y también es un gusto conocerte.

    Entonces, tras nuestra presentación formal, por fin puedo observarlo bien, es por mucho más alto que yo, de facciones gruesas, manos grandes y fuertes, robusto, me gusta la gravedad de su voz, el retoma la conversación, pues me pregunta:

    C: Entonces, me darías la oportunidad de robarte antes de que llegues con tus amigas?

    Dude un par de minutos antes de poder articular mi respuesta:

    P: E… en verdad no puedo, ya había quedado con ellas…

    C: Y yo no te estoy pidiendo que las dejes plantadas, solo que llegues un poco más tarde, además, pude notar que lo dudaste…

    P: Así es… Lo dude porque no puedo mentir de que me llamaste la atención… pero dime, Porqué piensas que debo aceptar tu invitación? Tu esposa no se enojara? Pude mirar en tu mano tu anillo de matrimonio…

    C: Pues referente a eso, no hablaré mal de ella, pues es una buena mujer, sin embargo ya no es la misma mujer con la que yo me casé hace 3 años, además, decidiste quedarte un momento conmigo, lo que me da quizá la pista de que tú tampoco estés muy bien con tu novio, yo por mi parte te confieso que lo que quiero es no llegar tan pronto a mi casa, pues ya por todo es una pelea tras otra. Invitarte un café, una cerveza, una copa no es invitarte a que seamos infieles a nuestras parejas, simplemente me da la oportunidad para conocerte y para decirte que eres una mujer muy hermosa y que sería un desperdicio dejarte ir sin intentar ser tu amigo. ¿Suficiente?

    P: Suficiente. Me gustaría tomar un café contigo.

    C: Un café será! Sé de un lugar aquí cerca para no desviarte ni quitarte mucho tiempo. Gracias por aceptar mi invitación!

    Yo le sonreí y él me respondió totalmente emocionado. Decidí no decirle que soy una mujer travesti, aunque yo misma en un pasado me había puesto la regla de oro de no ocultar mi condición a nadie que conociera improvisadamente o que me presentarán, pues debido a mis rasgos en verdad femeninos tuve algunas malas por no decir pésimas experiencias, sobre todo con hombres que intentaban ligarme, y daba la casualidad de que este hombre era un gigantón y si se molestaba o algo podría lastimarme sin problemas, pero pensé para mí misma “Se ve que es una buena persona y no me sentiría bien decepcionarlo. Al cabo sé que no va a pasar de tomar un café y después… desaparecer para ir con mis amigas” (qué ingenua soy).

    Volvió a ofrecerme su brazo y nos encaminamos al café que él conocía por aquí, resulto ser un Toks por la Av. Municipio Libre, al entrar nos recibió el encargado de asignar mesas:

    Encargado: Buenas noches ¿Señor?

    C: Montiel.

    Encargado: Sr. Montiel, ¿lugar para dos personas?

    C: Sí, dos personas por favor.

    Encargado: Claro Sr. Montiel, área de Fumar o no fumar?

    C: Permítame-voltea hacia mí que estoy viendo las revistas y me pregunta-¿Fumas Paulina?

    P: No, no fumo.

    C: Ok, no fumar está bien.

    Encargado: Ok señor, señorita, por aquí por favor.

    Camino segura de mí misma, contoneo mi cadera de forma que siento que varias miradas masculinas se posan sobre mí. El jefe de Piso acomoda una silla, yo me coloco frente a ella, tomo los pliegues de mi falda con ambas manos y al sentarme el Jefe acerca la silla, todas las miradas están puestas en mis piernas las cuales cruzo a propósito de manera sensual.

    Cain se sienta frente a mí y pasamos un buen rato conversando, es un hombre inteligente. Me siento a gusto a su lado pero sé que el final se acerca. Entonces, esperando no tener problemas le digo:

    P: Estoy muchísimo muy a gusto contigo pero ¿qué crees? ya tengo que irme.

    Caín toma mis manos y las acerca a sus labios, las besa delicadamente, y me dice:

    C: No sabes cómo agradezco el que me hayas permitido conocerte.

    P: Yo también te agradezco toda la caballerosidad que te caracteriza.

    C: Me vas a dejar acompañarte a casa de tu amiga, ¿sí?

    P: Claro, te lo agradezco, pues ya es tarde y no me va a gustar ir sola en una colonia que no conozco.

    Mientras el pide la cuenta me disculpo para pasar al tocador, y mientras me dirijo para allá vuelvo a sentir las miradas de los hombres que se posan básicamente sobre mis torneadas piernas. Después de mi aseo bucal aprovecho para retocar mi maquillaje, aplico lápiz labial, acomodo todo mi vestuario y salgo del tocador.

    Al salir del lugar nos dirigimos a tomar el transporte que me lleva rumbo a la casa de mi amiga, Caín me propone tomar un taxi que nos lleve a la dirección de mi amiga y en ese mismo taxi él puede dirigirse después a la suya, sin embargo yo le insisto en tomar el trolebús de municipio Libre, pues le dije que sería más divertido, Caín entiende mi indirecta y al abordar el transporte público este va de nueva cuenta con muchos pasajeros de manera que Caín vuelve a acomodarse detrás de mí, un tanto para protegerme y otro tanto para aprovechar la situación, yo siento nuevamente su dura erección en mis nalgotas, las cuales movía discretamente para premiar el caballeroso trato que Caín me estaba dando, entonces le dije:

    P: En la siguiente calle bajamos, mi amiga vive 2 calles para adentro.

    C: Claro bonita.

    Cuando descendemos del transporte público, sin decir nada más Cain me voltea de frente a él y deposita uno de los más ricos besos en mis labios entreabiertos. Este hombre besa delicioso, introduce su lengua y la pasea de adentro a afuera. Sus manos rodean mi cintura. Después las va pasando lentamente hacia atrás hasta quedar ligeramente sobre mis nalgas.

    C: Discúlpame, pero es que te estoy deseando como un loco. Eres muy bonita…

    P: Yo también estoy disfrutando el momento, descuida, no te disculpes.

    C: Entonces ahora sí te lo pido, no vayas con tu amiga, escapemos juntos un rato y seamos infieles…

    P: Pensé que no lo pedirías!

    Sin pensarlo más nos dirigimos a un discreto hotel sobre Tlalpan, antes de cruzar una calle me vuelve a sostener y me planta otro delicioso beso, tan rico como el primero, entonces yo siento la necesidad de poner las cosas en claro, le digo:

    P: Espera, antes de que continúes deseo decirte algo.

    Se separa lentamente mirándome con extrañeza.

    C: Que sucede? Acaso no te gusto?

    P: No… Digo, definitivamente si… no es eso, lo que pasa es que no soy lo que tú crees.

    C: No entiendo, que debo creer que eres tu… mujer bonita?

    P: Justo eso… Soy una mujer travesti…

    C: ¿Travesti?

    P: Así es… espero me disculpes, puedes retirarte si lo deseas. No soy mala persona y te lo estoy demostrando antes de que te adentres más en el momento.

    C: Déjame decirte que te ves y eres tan increíblemente femenina. Sin embargo, pude percatarme de tu condición de inmediato, pues soy muy observador, y al igual que tú, tampoco soy mala persona, pues ya te lo demostré siendo un caballero contigo todo este tiempo.

    P: Eso es verdad, aún deseas estar conmigo?

    C: En verdad aún te queda duda? Entonces seré más honesto aún… Las mujeres como tú son mí completa debilidad…

    Sin más que decir vuelve a aprisionarme entre sus grandes brazos, y me besa por tercera ocasión provocando mi entrega total, nos tomamos de la mano como una parejita de novios y sin que quede duda alguna de que ambos queremos que ocurra lo mismo, entramos al hotel.

    Cuando nos asignaron la habitación, apenas entramos y cerramos la puerta nos fundimos en un beso más largo y apasionado que los 3 anteriores, estaba convencida de que este hombre era experto utilizando su lengua, sus fuertes manos recorrieron toda mi espalda, mis brazos, mis nalgas, mis piernas. Siento su gran erección a la altura de mi estómago, pues Caín en verdad es un hombre muy alto.

    Estoy sumamente excitada, por lo que no me resisto más, con mi mano derecha aprisiono su miembro por encima de su pantalón, el acaricia mis nalgas con sus dos manos, las pasea sobre toda la extensión de las mismas, entonces pasea unos de sus dedos por en medio de ellas, donde la tela de la tanga se pierde, me retiro un poco, dejamos de besarnos, lo miro lo más putona que puedo y muerdo mi labio inferior, bajo mi vista hacia su entrepierna, mi mano sigue acariciando su gran bulto, entonces comienzo a hincarme de manera lenta, hasta que quedo frente a su evidente erección que súplica por ser liberada de su pantalón, desabrocho su cinturón, retiro el broche de su pantalón y no tengo más problemas para jalarlo hasta el piso, me excito al ver que lleva una trusa tipo bikini muy ajustada, lo que hace que se vea un miembro prominente.

    Acerco mi rostro a esta zona de Caín y me llega el afrodisíaco olor de una verga deseosa de ser atendida, entonces me percato que hay una mancha de líquido seminal en la tela de su trusa, acerco mis labios para plantar un beso justo encima de donde estaba el rastro del preciado líquido masculino de este hombre, por tal motivo mis labios quedan impregnados de la afrodisíaca sustancia, saco mi lengua y comienzo lamer por encima de esta mancha, es un sabor agradable algo salado. Caín comienza a despojarse del resto de su ropa mientras yo sigo hincada delante de él.

    Le ayudo a quitarse los zapatos, los calcetines y su pantalón. Cuando Caín se encuentra casi desnudo me toma de los hombros y me acerca nuevamente hacia su gordísimo bulto, que implora por ser liberado de su prisión, yo acepto gustosa y comienzo a pasear todo mi rostro por encima de éste mientras paso mis manos hacia atrás tomándolo de las nalgas. Después de un rato, cuando mi impaciencia y mi calentura no me dieron para más, comience a deslizar su trusa hacia abajo, y para mí deleite comenzó a aparecer ante mi el miembro masculino de este gigante, de repente salta completamente hacia afuera al estar libre de la trusa que lo aprisionaba.

    La vergota de Caín es una delicia: 20 cm de gorda y larga verga, (bien medidos por mi en otro encuentro posterior), completamente descubierto del glande, brilloso por los líquidos emanados, libre de vello púbico y mi fascinación… un gordo par de huevotes cargados de deliciosa testosterona en forma de semen.

    Agarro está deliciosa vergota con mi mano derecha levantándola hacia arriba, saco mi lengua y comienzo a recorrer toda su extensión, comenzando en sus huevos y hasta llegar a la cabeza, giro mi lengua alrededor de ella, enseguida abro mis labios y comienzo a engullirla poco a poco, saboreando cada centímetro.

    Llego hasta la base de este miembro delicioso y comienzo la retirada, veo cómo van quedando rastros de mi saliva mezclada con su líquido preseminal. Me siento tan excitada que comienzo a realizar movimientos de mete y saca cada vez más rápidos y profundos. Escucho que Caín emite gruñidos por el placer que le estoy proporcionando. Realizo una y mil caricias en este miembro con mi lengua, con mis labios, lo masajeo con las manos.

    Después de un rato Caín me pide que me levante, al hacerlo me pide que me ponga de espaldas y me incline sobre el respaldo de un sillón que se ubicaba a la entrada de la habitación, yo le obedezco de forma sumisa, e incluso abro mis piernas y todo mi culo queda a la vista y al alcance de sus manos que comienzan a acariciarme, mete sus dedos en el triangulito de la tanga y comienza a jalar hacia arriba, siento como el hilo de la misma aprieta mi ano, deseo facilitarle aún más el trabajo de satisfacerme, por lo que paso mis manos hacia atrás y abro mis nalgotas, al tener Caín libres sus 2 manos utiliza una para estimular mi ano mientras con la otra se masturba su gran vergota, contemplar como este hombre gigante se zangolotea su inmenso miembro masculino es una visión deliciosa y cachonda.

    Entonces Caín se incorpora y acerca su miembro a mi y comienza a pasearlo en toda la extensión de mis nalgas, de repente comienza a golpearlas con su pene… qué delicia, se escucha como una ligera cachetada, eso me excita aún más, coloca su pene en mi ano por encima de la tela de mi tanga, se siente enorme, amenazante, yo termino por suplicar:

    P: Ya, ya, ¡ya por favor!, ¡Hazme tuya!

    C: Sí bonita! lo que tú me pidas…

    Retira con sus dedos la tela de la tanga, se hinca y comienza a pasear su lengua en mi ano, lo está lubricando, preparándolo para ser penetrado, yo le ayudo abriendo más mis nalgas, siento como comienza a introducir uno de sus dedos… gimo de placer. Siento como retira su dedo y comienza a introducirlo nuevamente acompañado de otro, me siento lista para recibir su vergota.

    C: Ahora sí amor, te voy a hacer mía, eres una delicia.

    Se levanta y comienzo a temblar de emoción. Me percato que Caín extrajo un condón de su cartera, por lo que me siento tranquila, este hombre es precavido, además de consiente, pues además de la protección que proporciona el preservativo es más confortable la penetración gracias al lubricante que trae incluido el látex.

    Caín recarga la gorda cabezota de su verga en mi ansioso orificio anal y comienza a empujar lenta y suavemente, hago énfasis en la lubricación que me regala tanto el látex del preservativo que Caín utiliza y de la comida de culo que previamente me dio, pues esto en conjunto está permitiendo que la penetración sea más sencilla y placentera, Caín no se detiene por nada y sigue penetrándome hasta que al fin siento como su vientre ha quedado pegado a mis nalgas.

    He sido penetrada por este gigantón de la manera más tierna y suave que recuerdo en los años anteriores. Caín es en verdad comprensivo y consiente del tamaño que posee su verga de hombre gigante, por lo que cuando pedí un momento para acostumbrarme al gordo invasor que resguardaba celosamente en mi pequeño agujerito trasero, no se molestó y ambos nos quedamos quietos un rato disfrutando cada cual su placer, yo el grosor y largo de su pene y él la presión de mi ano. Entonces me pregunto:

    C: ¿Te gusta Paulina? Puedo comenzar a bombearte?

    P: ¡Sí amor!, me fascina, eres muy tierno… Por favor cógeme!! Hazme tu mujer…

    Caín comienza a retirarse hacia atrás, me estoy volviendo loca por el placer, qué delicia es la gorda vergota de este hombre… nuevamente vuelve a penetrarme hasta el fondo, hace este movimiento no sé cuántas veces… va incrementando la velocidad de sus embestidas, yo gimo como una puta completamente poseída por sus dotes y le suplico:

    P: ¡Ah, ah, ah! ¡Qué rico siento!, ¡No te detengas por favor!

    C: ¡No Pau, no me voy a detener! ¡Qué delicia de Mujer! ¡Qué nalgotas tan hermosas! ¡Son mías, son mías!

    P: Haaa!! Si Papi, soy tuya!!! Ahh… Coges riquísimo Caín… Ahhh Que vergota!!! Que suerte tiene tu mujer!!!

    C: Shhh… ahorita tu eres mi mujer!!! Mi puta!!!

    Caín afianza sus manos sobre mis caderas, el mete y saca es más rápido y comienza a hacerse algo violento, con una de mis manos libero mi pequeña verguita de mi tanga y comienzo masturbarme al ritmo de la penetración.

    C: Paulina!!! ¡Estoy por terminar!!!

    P: ¡Adelante amor! ¡Lléname de ti!

    Se afianza con más fuerza, entierra todo su pene y comienza a descargar todo su semen, es increíble pues a pesar del látex del condón yo logró percibir sus chorros de semen mi interior. De manera simultánea yo termino también, ambos estamos temblando de las piernas, siento como comienza a reducir su erección dentro de mi ano, comienza a sacar su pene y al hacerlo el condón se sale y un poco de su semen comienza a resbalar por mis piernas, de manera automática recojo este hermoso líquido con mis dedos para llevarlo con ellos a mis labios y degustarlo ante la lujuriosa mirada de Caín. Entonces me dijo:

    C: ¡Qué delicia de mujer! ¡Qué suerte encontrarte! Tu novio es el afortunado…

    P: Definitivamente la suertuda es tu esposa, por tener a su disposición la verga de un gigante!!

    C: La verdad es que estamos tan mal que tiene más de 6 meses que no hacemos nada…

    P: Que mal por ella… Qué bueno para mí!! Volveré a verte, ¿verdad?

    C: Por supuesto chiquita hermosa!! Está vergota estará siempre que tú quieras!!

    De esta manera conocí a Caín, es como un “amigovio”, no hemos podido llegar a más pues nunca se ha decidido a divorciarse por completo de su esposa por su hijo, sin embargo y como ya lo mencioné al inicio, este hombre a estado para mí en las buenas y en las malas, al fin y al cabo… Un buen amigo y con dotes de gigante!!

    FIN

    Agradezco sus comentarios a mi correo:

    [email protected].

  • Vacaciones con mis machos (3)

    Vacaciones con mis machos (3)

    -Amores míos! No se cansaron de darme?!  -pregunté con cierta felicidad y sorpresa al ver que se habían recuperado tan fácil.

    -Mi vida! Quiero ver si puedo dejarte embarazada -mi novio.

    -Claro que sí! Aunque la verdad tu papá ya te lleva la delantera -le contesté acariciando los muslos de ambos machos- no pierdas tiempo, cógeme!

    Me acosté y abrí las piernas. Tomé el lubricante con mis dedos lo comencé a aplicar dentro y fuera de mi vagina. Mi novio se masturbaba frente a mi, viéndome con una sonrisa de enfermo que me puso muy caliente. Solo estaba esperando que quitará la mano y poder empujar su lubricada verga hasta el fondo de mis entrañas.

    Separé mis labios vaginales con mis dedos en señal de invitación.

    – méteme tu enorme pito mi amor.

    Puso su mano en mi vientre y con la otra dirigió su pene a mi vagina. Yo estaba excitada al ver semejante miembro acercándose hacia mi y sabiendo bien la calidad de semental que lo tenía.

    Como una especie de tortura fue metiéndola muy lentamente. Yo solo podía verlo fijamente con mi boca abierta mientras él hundía su verga en mi caliente vagina, estaba sollozando de gusto mientras iba sintiendo toda esa carne entrando en mi. Él sólo tenía la mirada fija en nuestros sexos, le encantaba ver como metía su pene en mi. Para mi lo mejor era saber que él disfrutaba de mi cuerpo, que lo ponía muy grande y cachondo.

    Acostado en esa misma cama mi suegro se masturbaba viendo como su hijo me daba verga y eso incrementó la lujuria. Se masturbaba con más cólera viendo a su nueva mujer abierta de piernas gimiendo mientras su hijo se la mete.

    Yo ya tenía leche de sobra en la vagina, por lo que la penetración tenía una lubricación extra.

    -Te gusta mi amor?! Ah! Te gusta meter tu verga? Mmm -pregunté con voz de putita.

    -Sii! Estás muy caliente! -dijo mi novio muy excitado.

    .Te quema la verga?! Eh?! Si no te gusta sácamela porque tu papá la trae bien tiesa -dije- y él si aguanta.

    Me querían puta pues me iba a poner muy puta. Estaba cogiendo con padre e hijo, ya me habían dado una doble penetrada y todos estábamos de acuerdo con disfrutar del sexo duro sin importar las normas o la moral, todo eso quedó fuera de esa casa, adentro sólo había lujuria, depravación, dos vergas bien paradas y una vagina caliente escurriendo.

    -Ahh! Ahh! Qué puta eres mi vida -dijo Armand notablemente excitado.

    -Ponme de perra, lléname en esa posición!

    Entonces él se salió de mi. Su verga estaba brillante y mojada, mezcla del semen de Octavio, y la lubricación de los dos.

    Me acerque a él y lo masturbe poniendo mi frente sobre la suya, mirando intensamente sus ojos.

    No importaba lo que pase hoy siempre te voy a amar- le dije con intención de hacerlo sentir bien y que me dejara ser.

    Yo también te amo, ponte!- Armando

    Me acomodé viendo hacía la cabecera de la cama, sentí cómo mi novio tomó mi cintura, mientras volteé a ver a mi suegro. Le sonreí con normalidad, pero pronto mi cara se descompuso cuando me la dejaron ir. Mi novio sin tanta espera empezó a darme lento y duro. En la habitación se podía escuchar cómo impactaban nuestros sexos, plaf plaf plaf, acompañados de gemidos. Yo me sentí la reina puta, mientras era cogida por el hijo con el papá esperando su turno. Ese hecho me ponía muy enferma y en la habitación el ambiente era de pura depravación total. Cualquier cosa que me hubieran pedido la hubiera intentado.

    -Ay amor! Qué rico coges! La tienes bien larga! Ay! Ay! Ay! Duro! Dame más! -gritaba mientras volteaba a ver a mi suegro.

    Mi novio seguía agarrando ritmo, sujetando con fuerza mi cadera gimiendo como animal. Pero eso éramos nosotros, animales en celo. Nadie en su juicio se cogería a su novia junto con su papá y habría que ser muy ninfómana para acceder a tal actividad sexual. Aunque debo confesar que esté hecho no sólo me ponía muy caliente a mi, ellos estaban cómo perros ante tal cogida.

    -Te gusta cómo te parte mi hijo, amor? -Preguntó mi suegro mientras se masturba ante tal función; el tallo mucho más grueso que su glande y su mano escurriendo líquido pre seminal me hicieron daño en la mente.

    -Suegro! Octavio! Tú hijo es casi tan bueno metiéndola cómo su papá! Ahhhh! Deberías estar orgulloso! Algún día será como tú! Ah! Ah! Ah! –confesé.

    -Qué perra! Ahhh! Qué culote! Toma por puta! -gritaba Armando mientras jalaba mi cabello, metiendo con fuerza su largo miembro.

    La forma obscena en la que jalaba mi cabello me hizo arquear la espalda, lo que hacía sentir que su hinchado glande entraba hasta mi útero. Me estaba volviendo loca, empecé a gritar mientras era salvajemente usada, en mi vientre empecé a acumular mi orgasmo, el aire me faltaba por la forma en la que gritaba.

    -Ah! Aaaah! Yaaa! Ah! Ah! Termina! Lléname! Aaaah! Hasta adentro!! La quiero toda!!! -gritaba ya totalmente descompuesta y empezando a sentir mi orgasmo.

    -Toma! Toda! Ohhh! Toda! Ahhh! Me vengo!! Aaaah! -grito mi novio al momento que su verga creció aún más, mientras escupía chorros de semen directo en mi útero.

    Eso empujó mi orgasmo a otro nivel. Los dos gritábamos mientras nos veníamos viendo hacía el techo. Estoy segura que llegue a poner los ojos en blanco porque no podía enfocar bien la mirada. Aunque preferiría el sexo con mi suegro la potencia viril de mi novio era extrema.

    Nos quedamos fundidos en esa postura unos segundos, hasta que me fui de bruces contra el colchón y solo quedé con mi culo en el aire. Mi novio permanecía dentro de mi, con su palpitante y deslechado miembro, respirando rápido debido a su masculino esfuerzo.

    -Felicidades a los dos! Cogen riquísimo, pero ya quiero meterte mi macana Fany -dijo Octavio. Yo había olvidado que estaba ahí, me había olvidado de todo.

    Mi novio extrajo su miembro de mis entrañas, seguramente escurriendo fluidos y se tiró sobre la cama. Yo me termine de acostar y pasaron unos minutos más hasta que nos fuimos reponiendo de tal recordatorio de quién es mi macho.

    -Ya me toca -dijo mi suegro, acercando su veterana herramienta a mi boca.

    Yo se lo mamé suavemente, chupando solo el glande, que estaba morado de tanta intensidad en su erección, después bajaba a sus bolas; las lamía con cuidado, en agradecimiento porque de ahí había salido mi viril novio y probablemente nuestro hijo. Fue cuando me giró y mientras el permanecía hincado a mi me puso de lado me la dejo ir.

    -Octavio! Ay! Ay! Espérate tantito! Estoy muy sensible! Déjame descansar! Ahhh! -le pedía sin éxito, mis piernas juntas hacían que sintiera más grueso su pene, era una cosota que no podía soportar.

    -Esto querías, no?! Qué te hiciéramos mamá! Aguántate Fany! -me decía mientras sujetaba mi cadera y me daba más duro.

    -Suegro! Por favor! Sácamela! -le pedí casi mordiendo mis dientes.

    Entonces mi suegro salió de mí y me dio una buena nalgada que se escuchó en toda la habitación.

    -Está bien amor, ahorita te la vuelvo a meter –Octavio.

    -No voy a aguantar, me están dando muy cabrón! Yo sé que yo fui la que propuso esto, pero no voy a poder con los dos -dije apenada- les propongo algo, vayan por una prostituta y nos cogen a las dos.

    Mi suegro y Armando accedieron de inmediato. Era una oportunidad difícil de desaprovechar.

    -Entonces ahorita venimos, vamos a traerla -dijo mi novio vistiéndose.

    -Armando, quiero que tu papá se quedé -dije mirándolo a los ojos para que entendiera que sólo puede haber un macho alfa y ese sería su papá. Era el momento de saber verdaderamente si mi novio tenía alguna tendencia a ser cornudo.

    -Te quieres quedar a solas con él? -Preguntó Armando.

    -Si, deseo quedarme a solas con tu papá -le dije con cierta provocación en la mirada- si no te molesta, claro.

    Entonces sucedió algo.

    -En lo que vas me la voy a coger hasta dejarla embarazada -dijo Octavio y eso me puso la piel de gallina- yo sé lo que le gusta y dónde echárselos.

    -Si amor, tú papá y yo necesitamos estar a solas para poder hacer ciertas cosas –rematé.

    La cara de mi novio estaba sería, pero se veía sonrojado. No podía esconder el hecho de que escuchar esas cosas y saber que su novia prefería coger con su papá lo había excitado

    Entonces se levantó y sólo dijo:

    -Voy a tardar un rato, pásenla bien y no ensucien mucho -esto último lo mencionó quizá para relajar el ambiente.

    Se levantó y salió. Poco después escuchamos el carro.

    -Ahora si te voy a llenar de leche -dijo mi suegro mientras estábamos acostados.

    Se acercó a mí y me abrazo, nos comenzamos a besar con pasión mientras nos tocábamos sin pudor alguno, y es que después de todo lo que habíamos hecho ya no había lugar para el pudor.

    -Quiero que me cumplas una perversión -dijo mientras me dedeaba.

    -Ya sabes que haré lo que te guste -le contesté con entrega.

    -La verdad nunca tuve una hija, y a veces eso me deja fantasear con cogerme a una joven que sea mi propia hija sin sentir remordimiento –Octavio.

    -Quieres cogerme papito? -le pregunté divertida mientras sobaba sus testículos- eso no está bien, soy tu hija papá!

    -Hija! Traigo la verga muy parada, desde hace tiempo no he logrado eyacular -siguió el juego.

    -Hay papá! Puedes conseguirte una novia, estás muy guapo y por lo que veo la tienes bien gorda -le decía mirándonos a los ojos- o en último caso puedes ir con una prostituta.

    -Cómo sabes que la tengo bien gruesa? Has visto muchas? Eh?! Hija responde.

    -Papá pues claro! Cuándo tengo sexo con mis amigos puedo hacerme una idea -le decía- no todos los hombres tienen la verga igual y por experiencia sé que entre más grandota más se goza.

    -Ay hija, eso es andar de puta. No está bien, además a mi que soy tu papá no me ayudas pero con tus amigos andas coge y coge –Octavio.

    -Ay perdón! Pero no es lo mismo, tú eres mi papá y yo tu hija. No está bien -le decía mientras continuaba sobando sus bolas a pesar de la excitación del momento.

    -Hija, soy también un hombre! Tengo derecho a sentir placer y necesito descargar, me duelen los huevos. Entiéndeme.

    -Ay papá, no sé!

    -Ayúdame a descansar! Podría ir con una prostituta pero me podría pasar una enfermedad -decía- te gustaría que me diera algo?

    -No papá! No quiero que nada te pasé! -le dije ardiendo en deseos de fornicar- si quieres te la mamo. Con eso no me voy a sentir mal y tu te descargas.

    -Está bien hija! Ya chupámela! -dijo Octavio poniéndose de pie sobre la cama. Su verga ya tenía escurriendo líquido preseminal del orificio de la uretra.

    -Nunca vayas a contar nada papi, yo hago esto porque te amo -dije eso llevando su verga bien tiesa a mi campanilla.

    -Ahhh! Así hija! Comete toda la verga! -dijo excitado.

    -Papá, qué rica te sabe! Seguramente mi mamá se la pasaba mamándotela! -baje y empecé a chupar sus testículos- los siento muy pesados, seguramente los tienes repletos de semen.

    -Con esta verga embarace a tu mamá –Octavio.

    -Pues seguramente lo gozó, ahora yo regreso a esta verga que me dio vida hecha mujer -empecé a masturbar su tronco y chuparla con desesperación- soy tu mujer papá! Te amo mucho.

    Octavio tomó mi cabello en sus manos y empezó a cogerme por la boca, a veces en un acto con rudeza me la metía hasta las amígdalas, sólo sus huevos quedaban afuera descansado sobre mi barbilla. Sólo se escuchaba la cogida oral aj! Aj! Puaj!! Aj! Aj!

    A veces me daban arcadas pero lo dejaba hacer.

    -Te gusta?! Eh?! Así la tienen tus amigos?! O prefieres la verga de tu papá? La de un verdadero hombre! -decía sin darme tregua para contestar.

    Me estuvo dando así por algunos minutos. Mi baba caía de manera escandalosa por la comisura de mis labios bañando toda mi barbilla, escurriendo hacia mis senos y vientre.

    La sacó dando unos pasos hacia atrás, con su verga escurriendo literalmente.

    -Hija! Déjame coger contigo! -Octavio- no aguanto más, necesito sentir bien una mujer.

    Entonces yo lo vi fijamente y con decisión contesté:

    -Nunca digas nada papá! Por fa!

    -Jamás mi amor –contestó.

    -Cómo quieres que me ponga? -Pregunté- Cómo te quieres coger a tu hija?

    -Ponte de perrito.

    Me gire y dejé mis nalgas a su disposición, para que hiciera lo que quisiera. Sentí como se colocó atrás de mi, yo volteé a verlo y sentí cómo metió su glande mirándonos a los ojos.

    -Papá, te amo! Toma mi cuerpo -le dije mordiendo mi labio.

    El sólo tomó mis caderas y me la metió de un golpe seco y contundente.

    -Aaaah! -lo único que hice fue gritar y levantar mi rostro.

    -Ay hija! Qué caliente estás! -Octavio- se ve que coges bastante. Dijo eso mientras nos quedamos quietos unos momentos.

    -La que no es puta no disfruta, papá. Uy! Que rico! -dije- mira cómo me tienes, obvio esto no es normal. Ah!

    -Eres una mujer y yo un hombre, cogernos es normal.

    -Ayy! La tienes bien gruesa! Ah! Me vas a partir! -le decía estimulando su calentura.

    -Es que estas acostumbrada a coger con puro niño pendejo.

    -No papá! Mmm! Una vez cogimos el papá de mi novio junto con un amigo suyo y ninguno la tenía como tú! Ah! Ah! -le dije en referencia al trío que habíamos hecho con su amigo.

    -Qué perra resultaste ohh! Cuántos te han cogido?! -grito Octavio- antes que todavía no sales embarazada.

    -Ahhh! Papi! Con todos uso condón! Ayy! Sólo con mi novio no! Ah ah ah! Él siempre se viene en otras partes! Ay! Ay! Ay! No te preocupes por cuántos han sido! Mmm! Tú sólo dame! Deslechate! -decía excitada con el diálogo.

    -Te voy a preñar, hija! Para que dejes de andar de fácil! -Octavio- vas a tener un medio hermano.

    Yo de verdad estaba disfrutando como perra, estaba otra vez cerca del orgasmo. En esos momentos mi juicio se nubla y sólo soy una mujer increíblemente depravada en busca de placer. Yo me aferraba a las sábanas revueltas mientras gemía y gritaba. Mi cabello pegado a mi piel debido al sudor y mis ojos a punto de cerrar. Su miembro viril expandía en todos los ángulos mis paredes vaginales, pero resbalaba bien gracias al semen y la lubricación natural. Después de 10 minutos más de fornicarme empezó a desbaratarse y acercarse a su orgasmo.

    -Papá! Nuestro hijo va a estar bien dotado?! Ay! Ah! Cómo tú?! -pregunté extasiada.

    -Si! La va a tener igual! Ahh! Ahh!

    -Y también me va a coger?! Mmm! Aaah! Papá! Papá! Dame más duro! Hazme daño! Ah! Ah!

    Entonces Octavio empezó a darme a un ritmo frenético y yo me volví loca gritando, mientras todo mi cuerpo se sacudía al ritmo de las estocadas.

    -Te vamos a dar entre los dos! Entre tú hijo y yo te vamos a dar verga! Ahh!

    -Papá! Hazlo conmigo! Ahhh! Vente adentro! Preñame! Ah! Ah! Ah! Hazme un hijo y cójanme! Ay! Ahhh! -gritaba como loca- me vengo! Ahhh! Ahhh! Vente adentro!

    -Hija! Hija!! Ahhh! Me vengo! Ahhh! Hazme papá!

    Así fue como cumplí una fantasía más de mi suegro y esto aún no termina. Besos.

  • Yo, transexual; y mi novio, sodomita y mamón

    Yo, transexual; y mi novio, sodomita y mamón

    Conocí a mi novio a través de una aplicación de citas especializada en personas de pene pequeño: un primor de aplicación, sabes que todas las personas con las que contactas la tienen corta, que es como a mí me gusta. Yo tengo micropene y mi novio pene pequeño, que no es lo mismo. Para aclararnos, si tienes micropene, en erección te mide menos de 9 centímetros, pero si tienes pene pequeño, menos de trece. No voy a dar las medidas concretas de nuestros miembrecillos porque al final todo se sabe.

    Como podrán imaginar, cuando me eché novio fijo buscaba un ejemplar activo (de pene pequeño, eso sí) al que chupársela y que me enculase. Vamos, lo mismo que todas. Pero no, resulta que al nene también le gusta mamar verga y que lo sodomicen. Por un lado lo comprendo, a quién no le gusta mamar y ser sodomizado.

    Dicen que las personas transexuales (y los hombres homosexuales) la chupan mejor por la experiencia de que a ellos se la han chupado y saben qué es lo que más les satisface. Menuda trola. A mí no me gusta que me la chupen y no encuentro ningún placer en ello, así que no veo cómo eso me puede servir para ser la chupapollas de película que soy. El secreto, en realidad, está en que nos gusta mucho chupar y queremos dejar bien satisfecho a quien se la chupamos para que nos permita volver a hacerlo.

    Pero volvamos a mi novio. Que lo que le gustan son las vergas quedó claro desde el día en que le dije que pensaba ponerme tetas (soy más plana que una tabla de planchar) y cortarme el pene y los testículos. “No me importa que te pongas tetas o que te quedes así –me dijo–, pero si te cortas la polla te dejo”. “Así que estás conmigo por mi dinero, perdón, por mi polla”, respondí. “Claro que sí”, dijo él.

    Por mucho que los hombres que se relacionan con mujeres transexuales digan que ellos son heterosexuales, no es cierto, mienten como bellacos. A todas mis parejas, incluido mi novio actual, les gustan las vergas y chupan cuanto pueden. Luego nosotras, para no herir su ego y que no nos dejen, tenemos que decir que son muy machos. En realidad, a mí no me importa tener que mentir por mi novio; cierto que preferiría que fuese completamente activo, pero en el fondo me gusta que sea sarasa porque eso me permite hacer tríos con él.

    La primera vez que le sugerí un trío, pensé que iba a querer que fuese con una chica o, como mucho, con otra transexual, pero por si acaso colaba, la primera opción que le di fue hacerlo con un amigo gay que está loquito por él. Mi sorpresa fue que mi novio aceptó de inmediato. Yo quedé la mar de contenta.

    Lo primero que hizo mi novio cuando nos juntamos para el trío fue besar dulcemente a mi amigo gay. Después descendió hasta su verga para lamerla con devoción. Cuando se cansó, se giró y puso el culo para que mi amigo (que tampoco está muy dotado) se la hincase hasta el fondo. No crean que yo me aburría, no saben ustedes lo que me pone ver a dos mariquitas frotándose y amándose, de modo que con mirar, encantada. Solo al final, me permitieron que se la chupase a los dos, aunque insistieron en que se la chupase a los dos a la vez y tocándose las puntitas dentro de mi boca. Para que luego diga mi novio que no pierde aceite.

  • Mi experiencia con una trans

    Mi experiencia con una trans

    Susana, es una amiga o amigo de la familia, ella era hombre, pero a sus 19 años se sometió a tratamientos y eso y se volvió mujer.

    Se dedicaba a bailar mostrando sus tetas operadas y sus nalgas en cámara, nunca mostraba su frente, que, aunque era pequeño, prefería hacerlo de ese modo.

    Yo no soy gay ni nada, pero admito que lucía muy bien, era de color blanco, tenía unas piernas sexis las cuales lucia con sus mini vestidos entallados marcando sus nalgas grandes y sus tetas operadas eran de buen tamaño y su escote las mostraba a todo lo que fuera.

    Una noche que salí tarde de trabajar la encontré rumbo a su casa, estaba un poco ebria, le toque el claxon y me ofrecí a llevarla a su casa, lo hice porque era considerada familia.

    S: Luisito, ¡que gusto!

    L: ¿Todo bien?

    S: ¡Si, muy bien!

    L. Te pasaste de alcohol, caminado así y con ese vestido te van a violar!

    S: Uhm, ¡te gusta cómo me veo!

    L: Uy si, estas buenísima, ¡aja!

    Lo dije sarcásticamente, pero ella me miro y me sonrió, justo cuando estaba por llegar a su casa en un semáforo ella me tarto de besar, yo lo impedí, me sentí molesto, sentía que mi hombría estaba siendo cuestionada y la agredí verbalmente.

    Ella aun sonriente solos e alejo, pero en eso cuando manejaba recordé las veces que Lety me pregunto si quería tener experiencia gay o con trans, yo siempre le dije que pura mujer, pero al ver a Susana, ¡con su vestidito y enseñándome sus piernas no pude negar sentir curiosidad!

    S: ¿Qué?

    L: ¿De qué?

    S: ¡Deja de mirar mis piernas!

    L. No te las estoy mirando!

    S: Si quieres puedes tocar, ¡veras que soy tan mujer como todas las que te coges!

    Solo la mire y seguí manejando, llegamos a su casa ella sonriente me agradeció y me invito una cerveza, me dijo que no pasaba nada, que estaba tomada, que olvidara lo sucedido y que me invitaba una cerveza.

    Dudando un poco acepte, al subir a su departamento, tomamos unas oscuras, la verdad me relaje, fue entonces que ella de golpe me dijo:

    S: Luis, sabes, sé que tienes buena verga, ¡me gustaría probarla!

    L: ¡Estas locas!

    S: Relájate, solo quiero probarla, ¡no te estoy pidiendo matrimonio!

    S: Mira, ¡a mí me fascinan las mujeres!

    S: ¿Y porque estas tan tenso entonces?, ¿y porque está tu amigo así?

    Acaricia mi verga que reacciono palpitando al sentir sus manos, no sabía qué hacer, si golpearla o huir como niño asustado mi cuerpo quedó inmóvil, en eso Susana me comenzó a desabrochar el pantalón, ¡me lo bajo y saco mi dura verga de mi trusa!

    S: ¡Qué grande es!

    L: ¡Carajo, que me pasa!

    S: Tranquilo Luis, ¡déjate llevar!

    Me sentía un homosexual, Susana besaba mi verga y luego lamia mis bolas, ¡abría su boca y la metía hasta que chocaba con su garganta!

    Tenía los ojos cerrados, mi verga estaba siendo devorada por quien en algún momento fue hombre, ¡pero en mis ojos trataba de pensar que no era así!

    S: ¡Uhm, esto es muy rico!

    L: ¡Basta, dejemos esto hasta aquí!

    S: Lo siento, no puedo dejarnos a medias, ¡tu deseas algo y yo te lo daré!

    L: ¡No! ¡Basta!

    Susana continuaba mamando con todo, sacaba a relucir sus mejores chupadas, poco a poco comencé a ceder y comencé a disfrutar las ricas chupadas de aquella transexual!

    La tomé de su cabeza y la comencé a hogar, no le permitía respirar ni un momento, ¡solo quería seguir sintiendo esa sensación!

    L: Que rico, ¡uf que puta eres!

    S: La mejor, ¡veras que puedo hacer lo que cualquier puta que te has cogido y mejor!

    L: ¿Así?

    S: ¡Ahora lo comprobaras!

    Se levantó y me coloco un condón, se levantó el vestido mostrando su trasero muy bien trabajado, me recordaba mucho el de mi esposa o el de Betty, grande redondo y durito, ¡pero la diferencia es que era de un medio mujer!

    Le hice a un lado su tanga y puse mi verga en la entrada de su culo, muy bien aseado y cuidado, ella sonriente movía sus nalgas como una perra juguetona, eso me puso muy caliente, tomo sus nalgas, ¡las abrió y empezó a dejarse caer en mi verga dura!

    S: ¡Ah, papi, que rico, que duro!

    L: Mmm, ¡tu culo aprieta rico!

    S: ¡Ah, si, métela, uhm!

    L: ¡Eso, déjate caer en el!

    Me sentía el más puto de todos, ¡pero el culo de la transexual me estaba dando un rico placer!

    La tomaba de su cadera y comenzaba a levantarla y dejarla caer en mí, ella movía rico su cuerpo, eso para que sus entrañas aceptaran mi pene, aproveche para apretar sus enormes lolas, Susana se acariciaba su pequeño pene, lo trataba como un clítoris, ¡mientras tanto yo la empalaba con mi verga!

    La puse de pie empinada sobre una silla, su culo abierto y sus grandes nalgas me tenían hipnotizado, aunque sabía que era hombre, ¡mi mente y mi cuerpo la poseían como toda una hembra!

    L: ¡Toma, toma mi verga puta!

    S: Si papi, ah, que rico, ¡cógeme!

    L: ¡Eres una traga verga de aquellas!

    S: Si, me encanta ser cogida con vergas como la tuya, ¡ah!

    L: Mmm, dios, ¡ojalá no se enteren mis muchachas!

    S: Te guardare el secreto, ¡quiero sentir más que esta vez!

    La putita se puso en cuatro, yo la miraba con deseo, ¡solo quería seguir haciendo mío su culo apretado!

    Tomándola de sus muslos, puse mi verga en medio de sus nalgas y le di un pequeño masaje, ¡ella movía sus caderas para que sintiera mejor!

    S: ¡Métemela, métemela ya!

    L: ¡Si, pídela como la perra que eres!

    La tome del cabello y la penetre violentamente, sus gemidos y gritos me excitaban más y más, le apretaba sus tetas, le daba de nalgadas, ¡la trans estaba siendo mi puta!

    Atrás habían quedado esas palabras de macho, de llamar maricas a los que cogían con Transexuales, ahora yo estaba tragándome esas palabras y tenía en cuatro, ¡a una transexual que era amiga de la familia!

    S: ¡Que rico, ah!

    L: ¡Uhm, esto es riquísimo!

    S: ¡Uhm, te dije, ah, que no te arrepentirías!

    L: Muévete, ¡mueve tu culo!

    S: ¡Ah, poséeme, dame tu verga, soy tu puta!

    L: Si, será mi putita, ¡mi putita en secreto!

    La tomaba de la cintura y más rápido la embestía, ¡la joven transexual gemía y se movía al ritmo que yo le pedía!

    Me senté en el sofá y ella subió en mi dejando sus tetas en mi boca, ¡dejándose caer y cabalgándome como toda una hebra!

    ¡Aproveche para morder y a lamer sus grandes tetas sabía perfectamente que eran operadas y que prácticamente chupaba a un hombre, pero eso no me importo, seguí disfrutando de mi nueva puta!

    Susana cabalga muy rico, noté como estaba en su éxtasis, lo vi por como su pequeño pene comenzó a escurrir, su venida era muy parecida a la corrida de una mujer, esto me puso más salvaje y lo empalaba más fuerte!

    S: ¡Ah, papi, me vine, ah!

    L: ¡Pues ahora voy yo!

    S: ¡Sácalos, expúlsalos!

    L: ¡Uhm, ahí van, uhm!!

    Comencé a correrme, ella sentía mis palpitaciones y gritaba riquísimo, en un acto de locura nos besamos, sus labios eran tan suaves como los de cualquier mujer, mis mene no paraba de salir, ¡incluso ya salía del condón embarrándole su culo!

    El orgasmo pasó, sin decir ni una sola palabra me levante y tome otra cerveza, ¡la bebían aun no creyendo que un transexual acaba de hacerme acabar y me acaba de besar!

    Unos minutos después me despedí de ella, me acompaño a mi carro, donde me dijo que esperaba otro momento así, ¡solo la mire y no dije nada y me fui!

    Ese día algo cambio en mí, había despertado un lado en mí que tal vez siempre estuvo o tal vez el hecho de tener tantas mujeres me había incitado a esta experiencia, ¡pero esta fue la primera de una etapa que apenas empezaba en mi vida!

    Esa noche le hice el amor a Lety como loco, cogimos hasta el amanecer, pero aún me sentía roto, pese a que me cogió riquísimo, mi cabeza no podía olvidar como me cogí a la chica transexual, ¡la chica que me empujo a probar nuevas cosas en el sexo!

  • Analmente tuyas

    Analmente tuyas

    Era el turno mío de organizar la velada de juego de dados, de los dudosos dados.  Una vez por mes nos reunimos, pedimos pizza, y cerveza, pasamos el rato y nos reímos como enanos.

    Jaime, Jorge, Carlos y Roberto siempre estaban allí; Roberto no siempre llegaba, estaba ennoviado y se le complicaba la vaina.

    Todos teníamos una que otra amiguita pero nada serio. No llegábamos a los 30 años.

    Mientras estaba en Carulla, comprando las bebidas y cositas para picar, escuche una voz que me llamo por mi nombre.

    «Hola Daniel, ¿eres tú?».

    Voltee a mirar y vi a Naty a la cual no veía desde hace mucho tiempo, una eternidad, se había ido a vivir lejos y no había vuelto.

    «¿Cómo estás?“ Pregunto.

    “¡Súper! Te ves genial. No has cambiado nada…»

    Naty interrumpió, y pícaramente le dijo…

    «Sé que me has visto desnuda y has estado dentro de mí un par de veces, si no estoy mal», dijo con una sonrisa traviesa en sus labios.

    «¿Qué estás haciendo por aquí?», Pregunté.

    «Oh, acabamos de regresar a la ciudad. Quería mostrarle a Andrea dónde crecimos».

    «¿Andrea?», Pregunté.

    ‘Sí, esa es ella, la linda morena. Hemos sido amigas desde que me mudé a su ciudad, y hemos sido amigas desde los 19 años. La llevaré a conocer por donde yo anduve cuando vivía aquí”.

    «Entonces, ¿es tu novia?», Pregunté mientras ponía las bebidas sobre la banda de la caja registradora.

    ‘No, no seas tonto. Lo hemos pasado rico, pero a mí me gusta la salchicha de carne, y tú lo sabes. ¿Cuántas veces te chupé la verga hasta que me botaste el semen por la garganta?».

    Ella hizo una pausa y luego continuó:

    Solo salimos y viajamos juntas cuando podemos. ¿Qué haces con tantas bebidas?», preguntó.

    «Ah, la buena noche de dados», respondí. “Algunos de mis amigos nos reunimos, vengan al juego y toman una copa. Algunos los conoces”.

    ‘¿De verdad? ¿Quién va?», preguntó Naty.

    «Carlos, Jorge, Roberto…”

    «Roberto, ¿el tipo que la tenía grandísima?»

    «Sí, Roberto, no siempre aparece porque tiene una novia ahora, están prácticamente casados».

    ‘¡A la mierda Roberto casado! Ella lo quiere por su verga, él es jodidamente inútil para hablar también. Trató de cogerme una vez, era demasiado grande y no me cabía. Hice que se corriera con mis manos y boca».

    «Siempre fuiste talentosa», sonreí. “Entonces, ¿qué harán después? Pasa y diviértete: a los muchachos les encantara verte. Estoy en la casa nuestra de toda la vida, donde nos criamos”.

    Sonreí descaradamente.

    «Siempre podríamos usar a dos chicas para que nos sirvan las bebidas».

    «¿En serio?» Naty levantó las cejas.

    ‘Andrea’ llamó a su amiga “Oye nena, ¿quieres divertirte? Estos muchachos tienen una noche de dados esta noche y necesitan unas mozas de bebidas. ¿Te interesa?”.

    «¡Claro, que rico!», Dijo Andrea para mi sorpresa. Mi verga comenzó a endurecerse rápidamente.

    “¡Bacanisimo! Naty tiene la dirección. Nos vemos más tarde.”

    Naty me miró, se inclinó y me besó. Su lengua bailaba en mi boca haciendo que mi verga ya medio dura se pusiera más tiesa. Me susurró al oído.

    «Nos vemos a las 8.»

    «Genial» dije «los muchachos normalmente no llegan hasta las 9 de todos modos».

    Llegué a casa, metí las bebidas en la nevera, me duché, me acosté y dormí un rato.

    Me despertó el sonido de la voz de Naty.

    «¡Eso nunca funcionará!», dijo mientras me quitaba la toalla.

    «Carajo, ¿ya son las 8?»

    “No, llegamos algo temprano. No respondiste, así que entramos. Recordé dónde guardaban tus viejos la llave de emergencia».

    Mi verga comenzó a latir.

    Andrea me miró mientras dejaba caer el vestidito. Ella no llevaba nada debajo.

    “¿Te gusta lo que ves?’

    «wow, sí… ¡qué bella estas»

    Sus tetas se mantuvieron firmes y su coño estaba afeitado. Ella tenía un pequeño tatuaje de un colibrí en el lado derecho de su línea de pubis. Su cabello negro era largo y sus ojos verdes estaban vidriosos, anticipando lo que veían venir.

    «Quería ver si eres tan bueno como me ha contado Naty, quiero que me culees».

    No había muchas posibilidades de pensar y mucho menos hablar mientras se arrastraba hasta mi cama, hasta mi verga y comenzaba a chuparla. Ella me miró cuando la cabeza de mi verga desapareció en su boca.

    Con cada succión, más y más de mí palo se hundió en su boquita.

    Miré y noté que Naty también estaba desnuda ahora.

    Ella también tenía su coño afeitado. Sus tetas eran más grandes y colgaban más bajas; sus pezones eran marrones y duros. Se sentó en la silla a un lado de mi cama y usó sus dedos para frotar su cuca, y clítoris suavemente.

    No pude entenderlo. ¿Estaba soñando? ¿Esto realmente estaba sucediendo? ¡Naty estaba jugando consigo misma en mi silla mientras su amiga estaba chupando mi verga dura!

    Aparté a Andrea de mí y la arrastré hasta el borde de mi cama y puse su cabeza sobre una almohada.

    «OK niña», dije mientras colocaba su cabeza a la altura de la verga, mientras estaba de pie. «Prepárate para que te coja esa boquita».

    Agarré su cabello por detrás y empuje mi verga en su boca, los labios se abrieron a tope y sentí el fondo de garganta en la cabeza de mi verga. Deslicé mi verga y procedí a culearme su cara lentamente hasta que encontré un buen ritmo. Su lengua salía cada vez que la sacaba.

    Naty ahora estaba trabajando mucho más rápido y más duro en su coño y pellizcando y tirando de sus pezones. Mientras levantaba las caderas de la silla, me incitaba a darle más duro a su amiga.

    “Jode su cara Daniel. Ella es una puta sucia y no puede tener suficiente. ¡Trátala como una perra sucia!».

    Saqué mi verga de la boca de Andrea y la miré con la boca aún abierta.

    «Entonces, ¿eres una pequeña puta sucia?»

    «Sí… eso lo resume todo», dijo Andrea. “Necesito follar. Que me jodan bien. Lo tomo todo”.

    Deslicé mi verga nuevamente dentro de su boca y la saqué nuevamente.

    «Frota tu cara en él y lame mis huevos».

    Eso se sintió bien. Su boca me chupó las bolas una por una mientras frotaba su cara sobre mi verga dura como una roca.

    “Ella es una buena chica Daniel. Estoy segura de que lo esas disfrutando», dijo Naty mientras se seguía masturbando.

    Agarré la cara de Andrea y comencé a cogerla de nuevo. Bombeé y bombeé y respiraba cuando podía.

    Naty al ver que la cara de su amiga se la estaban culeando implacablemente, se corrió a chorros en toda la silla y el piso gritando mientras se venía.

    «Eso es culear Daniel, es bueno verte culear la boca de esa sucia puta».

    Vi a Naty masturbándose mientras follaba la cara de Andrea. Fue increíble. Empecé a sentir mis bolas apretarse…

    «Oh, no todavía», pensé «este lo voy a saborear».

    El cuerpo de Naty había dejado de convulsionarse, así que salí de la boca de Andrea y llamé a Naty a la cama.

    “Naty aquí, bebé, recuéstate en la cama. Andrea tiene la lengua esperando lamerte tu coñito todo mojadito, estoy seguro”.

    ‘Sí por favor Naty. Por favor, déjame lamerte”.

    Arrastré a Andrea por el pelo. Ella sonrió.

    «¿Dónde me quieres?», preguntó mientras Naty tomaba su lugar en la cama.

    “Te quiero al final de la cama. Quiero que te arrodilles delante de mí para poder coger tu dulce y apretadito coñito”.

    Le indiqué donde la quería y ella saltó al lugar. Agarré las piernas de Naty y la jalé más para poder culear los agujeros de Andrea mientras ella chupaba y lamía los dulces labios de su mejor amiga.

    La lengua de Andrea había encontrado la marca en Naty antes de que pudiera deslizarme en su segundo hoyo. Y a Naty le encantó.

    “Eso es todo, maldita imbécil. Lámelo limpio y luego lámeme el culo».

    «Sí, por favor», suplicó Andrea. «Me encantaría lamerte el culo, sabes que haría un buen trabajo».

    “Tú lo haces. Pero ponte a trabajar, carajo», dijo mientras agarraba la cabeza de Andrea y la empujaba hacia abajo sobre su brillante coño.

    No perdí más tiempo y dije que tirara de sus caderas hacia mí, la cabeza de mi verga, sentada en la punta de su entrada. Un lugar del que estoy seguro que estaba bien usado, pero estaba entrando.

    Levantó la cabeza cuando mi gruesa verga de 8 pulgadas se deslizó en su empapada y brillante cuca. Naty la agarró del pelo y le ordenó que volviera a su trabajo. Ella lo hizo sin dudarlo.

    Naty estaba gimiendo salvajemente y sus ojos estaban perdiendo el foco. Ella me miró.

    “Te lo dije que te gustaría ella ¿Cómo está esa zorra?”

    Naty levantó la cabeza de Andrea y la levantó por el pelo para revelar su rostro cubierto con el jugo de coño de Naty.

    «¿Te diviertes, zorra?», preguntó ella. El coño de Andrea ahora estaba agarrando mi verga como un vicio.

    «Sí, señora, ¡me encanta!», respondió ella.

    «¿Qué eres?», preguntó de nuevo

    «¡Una puta!»

    “¿Qué?”

    «Una pequeña zorra sucia, mi señora».

    «¿Para qué eres buena?»

    El coño de Andrea se puso a toda marcha mientras yo me movía más fuerte.

    “Para culear, soy buena para que me den duro por todos lados».

    “Buena chica. Ahora asegúrate de que la verga de Daniel se sienta bien”.

    “Sí Señora, haré que se sienta bien».

    Andrea se vino. Sus convulsiones empujando mi verga. Agarré sus caderas y arremetí con fuerza contra ella. Más profundo y más duro. Me estrellé contra ella. Sus gritos de alegría se amortiguaron cuando Naty le sello sus labios con su coño. Naty se sentó con fuerza en la cara de Andrea.

    “¡Chúpalo! ella exigió «mámate mi coño».

    La cabeza de Andrea estaba siendo bombeada en el coño de Naty mientras la empujaba profundamente por detrás. Su orgasmo temblaba por todo su cuerpo, perdía fuerza gradualmente.

    “Todavía no puta. No he terminado contigo”. Deslicé mi verga en su coño empapado y Naty liberó su agarre de la cabeza de Andrea.

    “Daniel, ¿recuerdas cuando solías meter tres dedos dentro de mí?”.

    Andrea, como si estuviera al mando, comenzó a deslizar sus manos sobre el coño de Naty. Un dedo, dos, tres entraron en ella y sentí que mi verga se endurecía aún más.

    «Solo mírame, soy una chica grande ahora».

    Andrea deslizó el cuarto y apoyó los codos en la cama para apoyarse y comenzó a frotar el clítoris de Naty con la otra mano. El pulgar parecía solo mientras Andrea trabajaba más duro en el clítoris de Naty.

    «¡Eso es!» Naty gritó «mételos, maldita perra. Mira Daniel! ¡Mira!’

    Vi como toda la mano de Andrea se metía hasta la muñeca dentro del coño de Naty.

    Todavía estaba bombeando el agujero de Andrea, pero más lento para poder ver y ver su puño cogerse a Naty.

    “¡Dale, perra! Empuja esa puta mano en mí”. Naty gritaba sus órdenes a Andrea y Andrea obedeció como un perro leal y bien entrenado.

    Salí y fui a mirar más de cerca. La mano de Andrea estaba trabajando muy bien en el coño de Naty, frotando su clítoris a intervalos como un juego bien ensayado con todos los problemas resueltos.

    «Ok, ahora es tu turno de chuparme, ¿puedes hacer un mejor trabajo que la puta esta?», le dije a Naty.

    «Sabes que puedo Daniel», dijo mientras abría la boca. Me subí a la cama y me arrodillé sobre ella, mi verga puse justo por encima de sus labios.

    Naty le espetó a Andrea.

    “Sabes qué hacer. ¡Hazme venir puta!».

    «Sí, señora», dijo Andrea mientras deslizaba su mano aún más dentro del coño hinchado de Naty.

    Naty chupó mi verga con fuerza, mientras apretaba mis nalgas y sus uñas puyaban mis nalgas.

    “Bombea mi cara bien Daniel. Justo como solías hacerlo”.

    No necesitaba permiso, estaba listo para darle duro. Agarré su cabello y jalé su cara hacia mi verga mientras ella sacaba la lengua. Desde el primer movimiento, mi verga se dirigió hacia su garganta.

    «Así es Naty, mámala, chupa esta deliciosa verga». Los empujes de Andrea se aceleraron con los míos y Naty se retorció debajo de mí, alejando su cabeza gritando en el orgasmo más intenso que jamás haya visto.

    “Si, si, si lléname con tu brazo empuja tu puño dentro de mí. ¡Dale duro! ¡Aaaghhh!».

    Esta vez volvió a venir sobre la mano de Andrea y mi cama. Estaba tan jodidamente caliente, viviendo un sueño, y nunca queriendo que terminara.

    Me bajé y vi que Andrea ahora lamía con entusiasmo todos los jugos de leche de Naty mientras Naty se pasaba las manos por el pelo.

    “Oh, eso es, límpialo bien. Esa es una buena chica”.

    Basta de bromas. Yo quería cogérmela.

    “Naty se corrió hacia la parte baja de la cama. Quiero culearme ese coño otra vez. Ha pasado demasiado tiempo”.

    «Claro que sí», dijo con una sonrisa mientras se arrastraba hasta el borde de la cama.

    «Andrea, quédate allí y juega con tu coño hasta que te necesite de nuevo», ordené. No hubo quejas.

    Naty estaba ahora en éxtasis, a cuatro patas, sus piernas abiertas a la altura perfecta para mí. Me coloque detrás de ella y se la metí de una sola vez.

    Recuerdo cómo te gustaba. Abierta de par en par para metérmela profundo y rápido.

    Me sorprendió, pensé que su coño recientemente cogido por un grueso brazo estaría flojo y fofo. De hecho fue todo lo contrario. Hinchado y caliente, irradiaba un calor que nunca antes había sentido. Lo jodí, agarrando sus caderas y tirándolas hacia atrás mientras se la empujaba.

    “Oh Naty, esta es la jodida vida! ¿Dónde has estado?», lloré mientras me apretaba cada vez más fuerte contra ella.

    Los dedos de Andrea funcionaban tan bien que cayó de costado, con la pierna en el aire mientras se estremecía. Desencadenó una reacción en cadena que Naty se corrió a continuación. Manteniéndome fuerte, bombeé profundamente dentro de ella, el jugo de coño chorreaba y goteaba por mí. La bombeé hasta que sus convulsiones disminuyeron, luego me moví y recogí a Andrea nuevamente.

    «Entonces, ¿toda esta perra es para mí?», le pregunté a Naty.

    “Por supuesto, y yo también. Mi querido Daniel”.

    Con eso Andrea puso su trasero en el aire, su chorreado coño estaba súper lubricado, comencé a deslizar mi verga. Ella se movió y tiró hacia adelante cuando mi gruesa cabeza extendió su pequeño esfínter. La saque y escupí en la estrella de su culo.

    Naty ahora estaba acostada debajo de Andrea chupando sus pezones, mordiéndolos y luego chupándolos con fuerza dentro de su boca.

    “Tómalo perra. Tómalo todo. No me decepciones”.

    «Sí, señora, lo haré», respondió Andrea. “Lo haré, señora. Cógeme ese culo, dame duro por el culo es todo tuyo. Empuja tu verga en mi trasero”.

    Mi verga estaba dentro de ella antes de que ella terminara de hablar. Me tomé un tiempo para abrirla, y empecé a bombear agarrándola por la cintura.

    Apreté su cintura con fuerza y aumenté mi ritmo y Andrea llegó gritando fuerte mientras la boca de Naty trabajaba los pezones de Andrea y su mano trabajaba su coño. No me detuve, manteniéndola en una constante ola de placer. Tuve pequeños saltos para recuperar el aliento, donde Naty trabajó más duro en el clítoris y los pezones de Andrea.

    Mis empujes se profundizaron y estaba golpeando su trasero como un hombre poseído. Estaba casi listo para llenarlo con mi leche.

    Naty salió de debajo.

    El culo de Andrea me agarró mientras Naty hablaba.

    “¡Culéame, culeame, dale a mi culo dale duro!», suplicó a Andrea con la cabeza baja sobre la cama con su trasero todavía aguantando mis vergazos.

    «Ponte de espaldas Naty», grité sin aliento.

    Ella lo hizo. Salí de Andrea y subí a la cama, las piernas abiertas de Naty cayeron sobre mis hombros mientras me acercaba a ella. Mi verga nunca había estado en su culo antes. Claro que me había corrido en su coño y le había arrojado bastantes cargas por la boca antes pero nunca se la había metido en su culo.

    De nuevo su trasero ya estaba lubricado con líquidos de su coño. Deslicé mi verga hacia ella se la metí en su coño.

    «Bueno, finalmente estás allí, ¿qué me vas a hacer?», preguntó.

    Andrea se acurruco en el extremo de la cama jugando con su clítoris.

    «Veamos» dije.

    Empujé profundamente dentro de ella. La saque y la puse a la puerta de su culo, y empuje de una de un solo trancazo llegue a lo más profundo de su culo.

    «¡Hijo de puta, que rico!», gritó. “Dani empuja esa hermosa verga hasta el fondo de mi culo».

    Cada vez que Naty se retiraba la jalaba y le daba más duro parecíamos unos locos endemoniados. Hasta que sentí la sensación más increíble correr a través de mí. Era como si todos los momentos de placer condujeran a este momento en este segundo este dulce y apretado culo. Naty estaba a punto de recibir grandes cantidades de esperma dentro de ella.

    «Culéame, culéame», gritó”

    La apreté contra mi agarrada por sus nalgas y cadera le seguí dando por ese hermoso y acorazonado culo.

    “Aaaah yes carajooo! Cómetela toda cómetela.”

    Sentí que todo mi sistema nervioso se encendía y un hormigueo se estrelló en mi cuerpo cuando el semen salió de mi verga y se vertió dentro de su culo.

    Culeé como si la naturaleza estuviera en control y la bombeé hasta que todas y cada una de las gotas salieron y luego colapsé a su lado, su cuerpo aún temblaba de placer mientras los pulsos de su corazón se estremecían a través del mío.

    Nos quedamos quietos recuperando el aliento sintiendo el placer lujurioso de nuestra arrechera.

    La burbuja se rompió con las palabras de Naty.

    «OK perra», ella ordenó «limpiaos».

    Andrea, bien entrenada, se arrodilló y volvió a gatear. Fue a ver a Naty, que la fulminó con la mirada.

    «¡Invitados primero!», dijo.

    Andrea rápidamente cambió de pista lamiendo el sudor salado y el semen de mis piernas, ingle y bolas. Luego lamió mi verga y la chupó hasta que quedó totalmente limpia.

    Ella me miró.

    «Por favor señor, ¿puedo terminar?»

    No estaba segura de lo que estaba hablando, a que se refería.

    «He sido una buena chica, ¿puedo…?»

    Andrea interrumpió:

    “Por supuesto que puedes perra. Primero límpiame, se lo mostraré”.

    Andrea se arrastró hacia Naty, que se recostó y me sonrió. Sin decir una palabra, Andrea lamió y la chupó. Luego, bajando entre las piernas abiertas de Andrea, sonrió y esperó. Naty me miró, acostado a su lado. Sus dedos ahora corrían por mi cabello.

    «Aquí es donde te recompensamos por ser una buena chica».

    Ella extendió las piernas y las levantó en el aire. Su culo bien jodido y abierto. Andrea se arrastró hasta ella lamió y lamió. Lo limpió a fondo deslizando los dedos para asegurarse de que Naty estaba muy satisfecha.

    Me puse de rodillas, me incliné y besé a Naty con nuestras lenguas intercambiando momentos cuando la lengua de Andrea lamió mis nalgas hasta que encontró el objetivo. Ella lamio mi culo y luego terminó de limpiar nuestro desastre.

    Una vez terminado, se paró a un lado de la cama esperando a que Naty la soltara.

    «Vete» dijo ella.

    De vuelta a la realidad, Andrea se echó a reír y sonrió.

    “Necesito estar listo para la noche de cartas».

    «Ñerda si, la noche de dados» pensé…

    Naty sonrió

    «Si crees que fue divertido, espera a ver lo que tenemos reservado para esta noche…”

  • Una noche con mi novia

    Una noche con mi novia

    Nos vamos a dormir con mi chica, ella tiene unas grandes tetas y cola. A ella le encantan sus tetas.  Me manda varias fotos de sus tetas cuando puede. Lo hace a propósito para calentarme más. Me pide que tire leche por esas tetas hermosas. Siempre lo hago cuando me lo pide.

    Nos acostamos de cucharita y ella me empujaba con la cola. Quería que le hiciera la cola ya me lo pidió antes de ir a la cama.

    Me sacó la ropa y me la empezó a chupar suavemente, la mordía suave y chupaba.

    Ella quería que se ponga bien dura, le gusta que se me ponga roja de tan dura que está.

    Yo le empecé a chupar sus tetas grandotas y hermosas. Ella me empujaba la cabeza para que le chupe la concha, se la empecé a chupar y ella no me deja salir. Empujaba fuerte su cuerpo y su concha empezó a palpitar, un rico orgasmo tenía.

    Me dijo que se la meta de una hasta que ella acabe otra vez, que no acabe yo.

    Suave la puse en la entrada de su concha y empuje fuerte, ella gritó y le encantó. Me decía que le encanta mi verga… Me pedía más fuerte, que está por acabar mientras ella se chupaba sus tetas… Acabó a chorros ella. Que rico sentir su concha apretando mi verga.

    Se puso de costado y me dijo que le haga la cola, suave se la meto y ella empujaba suave, pedía que le entre toda, que empuje más… Ella seguía moviéndose, mi verga bien apretada en su hermosa cola. Ella estaba por acabar otra vez y me apuraba que acabe con ella dentro de su cola… le di el gusto.

    Acabamos re lindo los dos.

  • Divirtiéndome con los amigos de mi esposo (19 – Parte 1)

    Divirtiéndome con los amigos de mi esposo (19 – Parte 1)

    Para hoy les quiero contar otra de mis anécdotas llenas de erotismo sin censura resulta que ya hace ya más de veinte años acabábamos de trastearnos a la casa en el barrio Modelia la que antes de hacerlo le hicimos varias reformas como la construcción del tercer piso en donde hicimos en un solo piso extra grande en donde podrían acostarse varias parejas un closet inmenso, con cama extra grande en donde podrían acostarse varias parejas, con zona húmeda bañó con jacuzzi, ducha, lavamanos y en un pequeño cuarto el sanitario, así era como lo deseaba grande espacioso y hasta una barra le coloque en frente de la cama para bailes eróticos Y en donde una buena cantidad de hombres estuvieron conmigo satisfaciendo mis mas oscuras fantasías.

    En el segundo piso tres habitaciones con baño una sala de estar que se asomaba a la sala, utilizado en muchas ocasiones para mis reuniones sexuales y también por mi esposo, quien me espiaba cuando las hacía en la sala escondido en la oscuridad de la noche, cosa que realizábamos casi todos los fines de semana, siempre y cuando nuestro trabajo nos lo permitía.

    Yo quería hacer una reunión, una desenfrenada orgia, inaugurar la casa con mis amigas de la agencia de mi amiga Aleida, la madame que me incorporó en el mundo de las prepago y con quien disfruté deliciosos momentos sexuales y gane muy buenos, no solo dinero si no contactos que me han servido para mi profesión de abogada.

    Pero algo improvisto sucedió. Llego mi adorado esposo con su jefe quien quería conocer la casa. Ese día estaba yo con un vestido de flores, Ajustado, de minifalda y con unos zapatos habanos de plataforma, tacón alto y medias veladas.

    Llegaron y yo estaba en mi cuarto baje al segundo piso, escuche las voces que venían de la sala me asomo por la sala de estar y don Aníbal y mi esposo voltean a mirarme, lo que les dio una vista de mi cuerpo entero dejando a don Aníbal jetiabierto.

    – Doña Lucia muy buenas tardes.

    Me moví dirigiéndome a la escalera.

    – Don Aníbal pero que agradable sorpresa.

    Baje la escalera mientras aquel no dejaba de mirarme al llegar junto a él.

    – Mi querida señora feliz de verla nuevamente es en verdad un placer.

    Nos damos un abrazo y un besó en la mejilla.

    – Que rico tenerte en casa ¿y eso a que debo tu visita?

    Me apartó y saludo a mi esposó besándonos en la boca y quedando abrazados nos Volteamos en frente de Aníbal

    – Mami es qué don Aníbal quería conocer la casa porque estamos buscando una para realizar una reunión de fin de año y yo la postulé.

    – Ahí don Aníbal no se diga más, no busque más que yo quiero que la hagan acá, cuénteme que tengo que hacer para tan agradable momento.

    – Lucía te cuento que nada mi señora y si me encantaría que la hirviéramos acá, por la logística tú no te preocupes que nosotros contratamos al personal necesario y te la entregamos como un espejo. El lunes le pido a mi secretaría que venga y organice todo.

    – Ahí que pena don Aníbal ¿se toma algo, Un amarillito quieres?

    – No doña lucia muchas gracias pero no me puedo demorar. Tengo que manejar voy a almorzar con mis padres a la finca, es mas porque no me acompañan ¿o tienen algo ya programado?

    Nos miramos con mi esposo.

    – No hoy no íbamos a salir, mi hermana iba a venir, pero bien en la tardé, igual la puedo llamar y avisarle que no vamos a estar ¿Y tu papi ibas a salir?

    – Púes con Javier y Nicolás íbamos a jugar a los bolos pero no hay problema. Aceptamos la invitación.

    – Bueno en ese caso nos vamos. Ahí no es perenne y ya bajó. Que así no me voy a ir.

    Me subí s la habitación a cambiarme, ponerme unos jeans blusa y tenis. Íbamos para el campo no podía irme en esa pinta

    No me demore y salimos con rumbó al norte por la autopista, hasta llegar a Chiquinquirá en donde don Aníbal paró en una tienda agrícola a comprar encargos qué su papá le había solicitados. Continuamos por la vía Asia la finca, llegamos nos presentaron s sus padres, hermanas y varios amigos de la familia y entre ellos una parejita de esposos que con mi radares intuí su forma de ser, descomplicados de mente abierta, Raquel una hermosa caleña mestiza alta de 1.80 de estatura un cabello negro azabache, brillante y abundante y un rostro precioso. Fernando un moreno acuerpado mas alto que ella calvo y de buen humor, con quienes tuve la oportunidad de conversar por un buen rato, al igual que con don Aníbal y su encantadora esposa con quien hicimos buena charla. Todo en un ambienté sano una que otra cerveza o trago de aguardiente. La comida se realizó al aire libré, con un día asoleado. La tarde paso y preciso ellos se ofrecieron llevarnos a casa en un auto viejo pero bien cuidado un Ford 60 rojo brillante. Los invitamos a qué se quedaran y tomarnos unos tragos. Nos bajamos de la nave y abrazando a Fernando entramos a la casa, mi esposo y Raquel agarrados de la mano, en la sala un poco desordenada había los vestigios de la noche anterior sobre la mesita de centro una botella de ron, tres copas y hasta una caja de condones sin usar, en el suelo mis medías veladas mis calzones, una blusa y un sostén.

    – Bueno que pena disculparán el desorden.

    Recojo todo Raquel me acompañó a llevar a la cocina.

    – Parece qué la reunión de anoche estuvo buena.

    Habla Raquel y le contestó.

    – Fascinante mi amor dos compañeros de David vinieron aprovechando que David no estaba los invité a cenar.

    – A y que, por lo que veo tuviste relaciones con uno de ellos ¿o qué?

    – no con uno ¡NO! mamita con los dos.

    Raquel me mira sorprendida.

    – ¿Que me éstas diciendo, tuviste relaciones con ambos?

    – Si señora con ambos.

    – Ahí no joda ¿en serio? Mi fantasía a mi me encantaría hacer un trio con dos hombres.

    – Y que dice Fernando, le has comentado De esa fantasía.

    – ¡No! Un día que estuvimos en un motel la película que colocaron hubo un trío en ese momento estábamos descansando y me quede viéndola el si me preguntó qué si me gustaría realizar un trío, le conteste que era una locura y desde ese día lo he tenido en mi mente.

    – pues preciosa te estás perdiendo del mas delicioso placer sexual que insiste a mi me encanta hacerlo, no sabes lo excitante que es. Hacerlo con dos hombres es los máximo.

    Raquel me mira con ganas de hacerlo.

    – Si me imagino.

    Nos reímos y salimos para la sala.

    – Y tú si le has sido infiel a tu marido.

    – Si. Al principio le fui infiel y Fernando no se daba cuenta, hasta que un día me vio muy acaramelada con uno de sus compañeros de trabajo, nos siguió hasta la residencia, esa noche cuanto llegue a la casa me tenían la comidita lista, velas, vino y luego me hizo el amor de una manera tan espectacularmente que yo quede feliz, y sin una pizca de remordimiento de conciencia, pero igual me valía verga. Porque con Dario la pasaba también muy rico ya llevaba saliendo con el casi seis meses. Hijueputa si fue delicioso. Bueno ese día el mejor que había tenido en mucho tiempo.

    Llegamos a la sala servimos el trago fumamos cigarrillos, escuchábamos música, seguí conversando con Raquel.

    – ¿Y que después de ese día que paso?

    – Empecé a tener como mas libertad, Fernando nunca me celaba, antes al contrario le encantaba que yo saliera a divertirme y comencé a salir con varios hombres y hasta con el encargado de la residencia con el que me acosté casi por dos años.

    – Ósea que tú seguiste acostándose con uno y con otro y ni te imaginabas que Fernando sabía.

    – Si yo feliz sin imaginármelo.

    – Y como término todo.

    – No todo fue con el tiempo y cuando cumplimos cinco años de casados en plena cena me lo suelta, que él estaba feliz de estar conmigo, que el sabia de mis infidelidades pero que eso a él no le importaba siempre y cuando yo regresara a sus brazos, que si a mi me gustaba estar con otros hombres él no me lo iba a prohibir. Al siguiente fin de semana era lunes festivo me fui con un amigo que hace rato me estaba echando los perros y vi la oportunidad de acostarme con él nos fuimos a Pereira de luna de miel. No después de saber que yo podía estar con otros hombres, aproveche semejante invitación y que nunca olvidare, porque fue deliciosamente increíble. Libertad, el saber que no voy a poner en riesgo mi matrimonio al estar acostándome con otros hombres fue en verdad muy excitante. En esa época estábamos en mitad de año junio y julio época de fiestas folklóricas las que disfrute cada fin de semana viajando con diferentes amantes, rumba y mucho sexo.

    – Huy fercho esta niña se te desbocó.

    – Si como le parece ya sólo la veía entre semana. Al llegar a casa y no solo fue en esos meses, también entre semana no llegaba, porque se quedaba con sus amigos.

    – ¿Y tú que no le decías nada?

    – No todo lo contrario la animaba para que siguiera divirtiéndose haciéndolo con tal de que volviera conmigo no importaba.

    – Bueno pues le cuento que con Diana fue también algo parecido, a mi también me encanta saber que ella se acuesta con otros hombres al igual que tu esposa le encanta el sexo, llegue a pensar que fui yo quien provoco en ella su despertar al sexo, al insinuarle el que se acostara con otros hombres, pero después de saber todo lo que ella me había ocultado, que fueron desde que nos conocimos sus infidelidades ya me vi en medio de esa vorágine de infidelidades una tras otra y de la burla como el más cornudo de los maridos y lo bueno es que me vale mierda, porque me encanto conocer esa faceta de mi mujer. Es lo más de excitante y en eso nos hemos compaginado de una manera normal.

    Yo estaba sentada en un sillón y me pare acomodándomeles al lado de Fernando, le acaricio la verga sobre el pantalón notándosela en erección. Y miro a los ojos de Raquel.

    – ¿Y qué muñeca te gustaría compartir a tu bello esposo? Porque me gustaría comérmelo todo.

    Mi mano suelta la verga y agarra su quijada, mi lengua le lambe la mejilla, no dejo de mirar a Raquel. Vuelve mi mano a su pantalón le suelto el cinturón, Raquel me mira, veo sus pechos expandirse, le desabotona el pantalón, bajo su cremallera y meto mi mano entre su bóxer masturbándolo, se la saco y me la meto a la boca, sigo mirando a Raquel quien se ríe y voltea a mirar a David y devuelve la mirada, lambo la verga.

    – Que delicia de verga me encanta, Fernando que bien dotado estas, con razón tu esposa no te deja.

    Raquel se muerde la punta de los dedos y suelta una risa nerviosa, David se ha sacado la verga, se masturba.

    – Anda Raquel te presto a mi esposo para que disfrutes este momento.

    Se levanta y se sienta al lado de David agachándose de una se mete la verga en su boca.

    Me levantó, me desnudó miro fijamente a Fernando mientras él también se desviste, lo acuesto boca arriba y me le monto en un 69 disfrutando de su lengua en mi cuquita y su verga en mi boquita, Comienzo a lamberle el tronco, chupar su huevos, restregármela en la cara sintiendo su suave carne, se la escupo y lo masturbó con fuerza, abro mis labios y cierro mi dientes, vuelvo y se la lambo.

    -Ja que delicia de verga muñeco me encanta, su sabor, su carnosidad lo gruesa qué es, un placer mamarla.

    Vuelvo a metérmela a la boca tratando de engullirla toda.

    -Haaa este Hijueputa tiene la verga más gruesa que la de Julián, no joda papacito, quiero que me rompas el culo con ella.

    Seguí mamándosela por 30 minutos más, y eso porque me levantó y me coloco encima suyo si no yo hubiera seguido mamándosela treinta minutos más, en verdad que verga tan rica de mamar yo estaba ardiente y feliz. Me la coloque en la entrada de mi trasero y poco a poco me la fui metiendo, dilatándomelo, permitiendo su penetrada me dolía bastante tuve que detenerme, sacármela y volver a metérmela y esta vez hasta el fondo, sintiéndola en todo su grosor sonreía con nervios y mi pecho se expandía al respirar.

    -Guauu, Hijueputa que cosa tan rica, huf me muero la siento completica.

    Me agache y nos besamos. David estaba sobre Raquel penetrándola por la cuquita, los miraba mientras comenzaba a entrar y salir de mí, el dolor iba disminuyendo y cambiando a sensaciones más placenteras sintiendo como salía y entraba aumentando su velocidad dándome más placer. Raquel gritaba con cada envestida de mi esposo quien la penetraba a toda máquina. Fernando aumentaba su ritmó y yo mis gemidos, llevándome a un estado subliminal en dónde me sentía totalmente realizada, mi cuerpo vibraba de emoción, las sensaciones afloraban a flor de piel. Que orgasmo tan Hijueputa me pegue, espasmos y corrientasos me hicieron experimentar un final apoteósico, sin igual en mucho tiempo. Me paro y voy a la cocina por cerveza fría para todos yo estaba reseca. Al volver Raquel y David habían cambiado de pose ella estaba arriba de el brincando sobre su verga, Fernando venia del baño se había lavado la verga se sienta a mi lado nos tomamos la cerveza. Entre risas, parloteo y besitos. Continuamos besándonos nos acostamos de frente sobre el sofá nos acariciamos agarro su verga y me la restregó por mi cuquita levantando mi pierna derecha y me meto la puntica, me muevo muy suavecito, le agarro su nalga izquierda y muevo la cintura asía adelante metiéndome mas su verga.

    -Ha cabron de mierda que rica verga tienes, que placer tan divino fue el conocerte. Espero y tenerte seguido muñeco y procura que sea solito, a la puta de tu mujer la puedes dejar en casa cuidando los niños mientras los dos la pasamos bien rico.

    -Listo preciosa acá estaré preciosa complaciéndose en lo que quieras.

    Fernando empieza a moverse entrando y saliendo de mi aumentando su velocidad haciendo sentir toda su carnosidad en mis paredes, sensaciones excitantes que me hacen gemir de placer, nos besamos, nos acariciamos apasionadamente, con lujuria gimo y pido mas y mas verga, la que me complace el Fernando. Se me monta encima sin sacármela y vuelve a acelerar su follada, mi cuerpo tiembla, no lo puedo controlar me desespero con tanta excitación.

    -A sigue, sigue Hijueputa anda malparido sigue que me matas de emoción dame toda tu energía. La quiero toda para mi.

    -A que reputa me saliste ¿te encanta la verga cierto?

    -Me fascina y mas como la tuya en hay nada mas delicioso que mamar una verga bien gruesa, me enloquezco de gozó y a mi marido le encanta verme hacerlo, le fascina.

    Lo siento venir, a la vez yo suelto toda mi excitación sintiendo un torrente de líquidos salir de mi cuerpo, Fernando no para hasta depositar su última gota de semen dentro de mi cuca, me levantó agarro su verga se la mamo toda humedad, llena de líquidos míos y semen. David y Raquel también habían terminado y muy junticos conversaban mirándonos terminar el polvito. Por esa noche no fue mas yo ya estaba medio embriagada y no solo de licor, sino de sexo también.

    La semana empezó con bastante trabajó. El que realice eficazmente Y el recuerdo latente en mi boca de la verga de Fernando, quería sentirla nuevamente y yo de bruta no le pedí el número de si teléfono, toco llamar a Raquel que ella si se lo había dejado a mi esposo.

    -Hola mi querida amiga ¿cómo vas?

    -Ahí Dianita que rico oírte, oye tu qué le hiciste a mi marido que esta alborotadisimo.

    -Jejejeje que me le pasa a esa ricura de hombre.

    -No está loco por verte nuevamente.

    -Mamacita préstamelo esta noche que yo te lo cuidó y consiento.

    -Me va tocar mi niña y así aprovecho y me voy a quedar con Fabián, hace rato estoy haciéndole la cacería, me encanta ese hombre y quiero acostarme con él, hoy me invito a cenar.

    -Pues de una Raquelita porque en verdad tengo unas ganas las Hijueputas de acostarme con tu maridó.

    -Por mi encantada así puedo yo también pasarla rico con Fabián.

    -Listó decile entonces que lo esperó para una noche de sexo frívolo.

    -Ahí si se va a poner feliz.

    -Yo ya estoy feliz nos vemos querida.

    Guau no el día se me compuso que rico volver a disfrutar de Fernando. Llamé a mi esposo.

    -Hola mi vida ¿cómo has estado?

    -Hola mami bien acá trabajando ¿y tu en donde andas?

    -En la oficina, muy juiciosa. Sabes esta noche va a ir Fernando a la casa jejejeje te imaginas hay que rico, estoy que no me cambio por nadie. De solo pensarlo mi cuerpo se estremece, volver a tener esa verga en mi boca… ¿Ha papi? Sabes me recuerda a Simón a quien espero volver a ver.

    -Excelente mi niña hermosa a mi también me alegra el saberte tan contenta.

    -Si yo lo sé, por eso te llame para compartirlo contigo. Y llega temprano y te pillas todo el show. Porque hoy si pienso echarme por lo menos tres polvos.

    -Si, si pues claro que llego temprano por nada del mundo me lo perdería.

    -bueno papi nos vemos esta noche, te amo demasiado.

    -Chao mi putica hermosa.

    Colgué con un suspiro de emoción incontrolable. Me quede pensando y sonriente. Un colega que entro a la oficina me pregunta.

    -Hola dianita. Y esa cara en que travesura estará graneando.

    -No ninguna solo pensaba que tengo el esposo más hermoso y espectacular del mundo.

    -Y lo amas con toda la fuerza de tu corazón, vea pues la implacable y temida abogada mostrándonos su lado flaco, amiga eso me alegra por ti. Y que ya tienes listos los papeles para enviarlos.

    -Si espera y los imprimó cabezón.

    Me quedó mirándolo mientras imprimen.

    -Yo también tengo un corazoncito acá podre ser muy seria y dedicada, pero en casa soy muy diferente.

    La noche llegó y yo salí volada para la casa, la ansiedad me tenía estresada ya quería estar disfrutando del placer. Llegue mi hija estaba en el comedor haciendo sus tareas. Entre a la cocina a preparar algo para la cena. Me quite la chaqueta y solté la blusa para estar más cómoda. Preciso ese día la tina no había venido, entonces me tocaba preparar algo. David llego y se puso a colaborarme en la cocina.

    -¿Que vas a preparar?

    -Ahí no se estoy mirando.

    -Mi amor déjamelo a mí y les preparo algo bien rico, tú más bien vete a poner divina.

    Me quedo mirándolo.

    -Papi porque eres tan divino.

    Lo abrazo fuertemente.

    -Preciosa para mi esta primero tu placer que cualquier otra cosa y tu estas que te mueres de las ganas de mamarle la verga a Fernando así es que ve y te pones bien sexy muñeca hermosa.

    -Te amo demasiado papi, pero hoy voy a disfrutar de las caricias de otro hombre.

    Me subo al cuarto me desvisto saco el aparato para hacerme un lavado anal y me meto a la ducha, me baño y salgo, me acercó al closet y veo que ponerme. Un vestido negro de minifalda trasparente como en licra, no me coloque ropa interior, medias velada tipo liguero, unas sandalias altas y una bata también trasparente que hace juego con el vestido. Fernando ya había llegado, termine de maquillarme. Y baje se encontraba en la sala esperándome al verme se levantó hipnotizado al verme bajar la escalera, me le acerqué y nos besamos en la boca abrazándonos por casi dos minutos., le quitó la chaqueta.

    -Como te he extrañado muñeco hermoso.

    -No mas que yo preciosa, no mas.

    Volvimos a besarnos y a acariciarnos lo siento, me le siento encima de sus piernas, me levanta el vestido por encima de mis tetas y me las besa agarrándolas con sus manos, yo le abrazo la cabeza.

    -Que ganas tan Hijueputa de mamarte la verga papi me traes.

    -Pues Dianita que nada te detenga.

    -La comida se demora un buen rato.

    Me levante arrodillándose en el suelo le desapunte el cinturón solté el botón, le baje la cremallera, le quite los zapatos y el pantalón. Le acaricie la verga sobre sus bóxer, con las manos se la alineé quedando un buen pedazo por fuera de su bóxer, se lo quité. Comencé s chuparle los huevos y a masturbarlo, seguí luego lambiéndole su tronco hasta llegar a su glande y chuparlo.

    -Ahí mamita que rico me encanta esa boquita tuya,

    Y sigo mamando verga

    Le lambo todo su tronco desde sus huevos hasta el glande metiéndomela nuevamente, lo miro a los ojos cierro los míos y me restregó su verga por mi cara, mis manos la sostienen con las palmas, lo masturbó y vuelvo a chuparla, me la saco y la escupo humedeciéndola. Y así sigo por casi veinte minutos. La puerta de la cocina suena es David quien llama a Ana María quien estaba en su cuarto. Me detuve y gritándole le dije:

    -Hija tu papi te está llamando.

    Yo seguí mamándole la verga a Fernando por unos minutos más. Me desnude, me le monte encima colocando su verga en mi cuquita dejándome rodar por su tronco. Ana María empezó a salir al comedor levantando sus cuadernos y yo a brincar sobre la verga de Fernando haciéndome sentir sensaciones excitantes que me hacíann temblar mi cuerpo y haciéndome venir muy rápido, David solo se había quitado la camisa quedando con la franela. Cenamos los tres y conversamos del trabajo y deportes. Terminamos, David recogió la mesa

    Serví roncito para brindar y me agache para lamberle y chuparle el glande.

    -Aáaa papacito está verga tuya cada vez me sabe mas rica.

    De pronto sentí sonar la puerta de la cocina, David salía. Seguí follando con Fernando y mi esposo nos alcanza dos cervezas las que coloca en la mesa. David se tomo su cerveza mirándonos se sacó la verga y se masturbó viéndonos por un rato. Ni me la esperaba, se quitó el pantalón se nos acercó y nos hizo parar para metérmela por el trasero, en algún momento la niña se fue para su cuarto, no me di de cuenta.

    Duramos cosa de diez minutos en que me penetraban dándome un delicioso placer y haciéndome venir sobre Fernando. David se levanto y sonriendo se fue para el cuarto dejándonos solos, que continuamos follando por casi dos horas mas.

    Pare y arrodillándome se la mame por unos segundos y volví a montarme encima pero de espalda a el, le agarro la verga y me la meto en mi cuquita, comienzo a brincar y a moverme en círculos sintiendo su grosor gimiendo del placer, sintiéndosela rozar mis paredes vaginales, hasta hacerme venir, me la saco y escupo mis líquidos dedeándome el clítoris. Vuelvo y me la meto y continuo follando por varios minutos mas haciendo me venir nuevamente, me levanto y me arrodillo a mamarle la verga, para luego acostarme boca arriba levanto las piernas y le pido que me meta por el trasero. Cosa que Fernando hace inmediatamente muy suavemente me penetra y me la saca, vuelve y lo hace varias veces acelerando su accionar, haciéndome sentir deliciosas sensaciones por mi cuerpo. Mis gemidos retumbaban por la sala ya me estaba viniendo Fernando acelera su follada y también se viene dentro de mi me abraza fuertemente y me levanta toda volviéndome a soltar una vez terminada su venida.

    Descansamos unos minutos escuchando música, tomando ron y charlando un poco, así muy junticos.

    – ¿Quieres fumar mariguana?

    – ¿En verdad tu fumas eso?

    – Si de vez en cuando me hecho mis viajes. ¿Quieres?

    – Si rico echarnos una fumadita.

    Saco de mi cartera un tabaco grueso, que al verlo Fernando se asombra de lo grande que es, lo prendo aspirándolo con fuerza y dejándolo por varios segundos dentro de mis pulmones, soltándolo suavemente, le doy el tabaco y fuma también.

    – ¿De casualidad también soplas coca?

    -Ya casi no, soplaba cuando era prepago lo controlaba, pero después de que vi un documental de como preparan esa joda lo fui dejando.

    Terminamos de fumar y nos besamos con ternura muy suavemente baje por su pechos mordiéndolo, lambiéndolo, restregándome su pecho contra mi cara, agarro su verga y lo masturbo, continuo bajando hasta llegar a ella y lambérsela, chuparle los huevos y metérmela a la boca, acaricio sus piernas, le apretó sus nalgas, fueron varios minutos que disfrute de semejante bocado tan delicioso luego me le senté encima le agarro la verga y me la meto por el trasero rápidamente comienzo a brincar, a sentirla entrar y salir de mi ano. Mientras Fernando me abraza y besa mis tetas por casi 30 minutos hasta hacerme venir dos veces interrumpidas por varios minutos. Paramos y cambiamos de pose quedando el detrás de mí, levanto la pierna derecha y me penetra nuevamente mi trasero continuando con el mete y saca en total aceleración, el placer es inimaginable, mis gemidos así lo delatan. Fueron diez minutos de aguante hasta que Fernando no aguanta mas y se viene botando su semen en mi estómago con mis dedos lo recojo y me lo trago. Me volteo y nos besamos apasionadamente acariciándonos.

    – Ha que rico muñeco, que problema tan grave va tener tu mujercita conmigo.

    – Si y eso.

    – Muñeco te quiero para mí, David se va mañana de viaje y te quiero todas las noches en mi cama.

    – No hay problema con eso que yo encantado de quedarme contigo.

    Nos subimos al segundo piso y nos quedamos en uno de los cuartos esa noche. Al otro día nos despertamos temprano y nos despedimos había que trabajar y yo tenía una cita con un cliente en una Notaria. Esta historia continuara espero sus comentarios.

    DIANA LUCIA SAAVEDRA

    [email protected]

  • Cuarentena preventiva

    Cuarentena preventiva

    Desde que me puse en cuarentena preventiva por prescripción de las autoridades sanitarias, ando completamente desquiciada. ¿Por qué se me ocurriría a mí acostarme con aquel hombre? Claro que…, era tan macho…, tan joven, ¿cómo podía yo sospechar siquiera que estaba contagiado de coronavirus? Fue en aquel viaje a El Burgo, durante la estancia en el refugio, en la Fuensanta:

    «Hace frío aquí», dije, sentada en un butacón, frente a la mesa de madera donde habíamos cenado todo el grupo, alrededor de diez mujeres que, como yo, quincuagenarias, habíamos reservado el refugio para pasar el fin de semana en plena naturaleza. «Sí», respondió alguna; «Encendemos la chimenea», propuse; «No, prefiero acostarme», «Sí, nos acostaremos, estamos cansadas», dijeron; «Como queráis, yo me quedaré un ratito más despierta», dije; «¡Oy, qué energía tienes, Gertrudis!», me dijo alguna. Todas subieron las escaleras y se repartieron por las habitaciones del piso superior; yo me quedé abajo, apagué la luz de las velas y me eché encima toda tela de abrigo que pude. Solo se oía el murmullo del viento entrando por alguna rendija y algún crujido leve de los tablones que cubrían el suelo, seguramente a causa del intercambio de calorías al haberse vaciado y oscurecido la amplia sala que era a la vez vestíbulo y que, escasa de mobiliario, tan sólo tenía un lugar para comer, una cocina de gas butano, una chimenea y un viejo sofá de cuero, todo en el mismo espacio. «Ah», pensé, «qué tranquilidad, si no fuese por este frío», y me encogí más bajo la ropa de abrigo. Al ir a meter las manos bajo las axilas, palpé mis gruesas tetas: los pezones duros, salidos.

    Me dormí. Algo me despertó. Estaba cerca de mí. Alguien me despertó. «Oiga», oí que me decían en voz baja, «puedo usar su sofá, me caigo de sueño»; «¿U-usted, quién es?», pregunté algo asustada; «El guardabosques, tengo llaves de todos los refugios, los uso cuando me hacen falta, tengo ese privilegio, ahora debo usar este»; «Bueno, use, úselo», solté. Él se dirigió al sofá y escuché el golpe de su cuerpo al caer rendido sobre el cuero. «Un hombre, un hombre y, por su voz, joven, tan cerca, debo aprovechar, no se va a negar, todos los hombres son iguales, piensan con la polla, en cuanto se la acaricie un poco»… Fue una noche inolvidable; resultó ser un semental el guardabosque.

    Primero follamos completamente vestidos, yo sobre él, le saqué la polla por la portañuela y me la metí en el coño bajo la falda, apartando la telita de las bragas; boté sobre él durante un rato, suficiente para correrme, luego se vino él, rugiendo de placer. Después, me desnudó bruscamente y me chupó las tetas como un cachorro hambriento, yo bocarriba, él encima, y me volvió a traspasar con su bravo y ancho cipote; su cara se contorsionaba a cada empuje, resoplaba, mis orgasmos iban y venían entre grititos y quejidos, sacó su polla y eyaculó entre mis tetas, se ve que le gustaban.

    Siguió follándome: por el agujerito de mi culo, yo, de bruces contra el reposabrazos con mis tetas balanceándose sin control, recibía sus rudos embistes; por mi cavidad bucal, yo, sentada, apoyada la espalda en el respaldo del sofá, sentía el choque de sus huevos en mi barbilla… Por descontado, del frío no tenía noticias, hasta que por la mañana, vapuleada pero satisfecha, me despertaron mis compañeras de excursión, que me miraron muy extrañadas al verme desnuda cuando me incorporé. Y me quedé helada, sí, cuando oí por la radio que un infectado por coronavirus había escapado de su confinamiento y había sido visto por última vez en un microbús en dirección a El Burgo. «Seguramente habría viajado con nosotras, oculto en el portaequipajes», rebobiné inquieta.

    Así que el guardabosque no era tal, sino que era un infectado. Había escapado y, ahora, lo habían capturado. Y las autoridades dieron conmigo:

    «¿Es usted Gertrudis Nena?»

    ¿Cómo sabían mi nombre y apellido? Es notorio qué largos son los brazos de un Estado cuando le interesa.

    «Sí, soy yo»

    «No salga de su casa, recibirá una visita»

    «¿Quién me lo ordena?»

    *Las autoridades»

    Se entrevistaron conmigo dos amables policías vestidos de paisano. Me pidieron detalles. Tuve que darlos. Uno de ellos, me guiño un ojo. ¡Descarado! Después me dijeron que pasaría una enfermera para recoger una muestra de sangre. Pasó la enfermera. Di positivo.

    Bah, la cuarentena preventiva, me subo por las paredes. No sé qué hacer. Harta de televisión, de internet. Miro los cuadros con mis fotos. En algunas estoy con mi ex marido, o con mis dos hijas. Hay una en la que, muy joven, poso en bikini. Me observo. Llevo mi cabello rubio muy corto, como ahora, mis tetas casi se salen de las copas del sujetador, como ahora, mi cintura es fina, como ahora, las caderas son anchas, como ahora, los muslos son carnosos y prietos, como ahora, ¿en qué he cambiado?; mi cara, antes era muy infantil y regordeta, ahora es más arrugada y angulosa. ¡Ding, dong, dang! ¡Oh, ha sonado el timbre, qué raro, quién será!

    «Gertrudis, corre, abre», oigo que dice alguien detrás de la puerta; «¿Quién es?», pregunto alarmada; «Soy yo, el guardabosques». Abrí inmediatamente. «Entra», pedí, él entró, «¿qué haces aquí, cómo sabes dónde vivo, no estabas internado?»; «Hay tanto que explicar»; «Pues empieza». Y empezó:

    «Me llamo Adolfo Llamas. Un día nos conocimos hace más de veinte años, por la mañana en una playa. Tú tenías novio. En una fiesta, de borrachera, la noche de ese mismo día, nos enrollamos, aunque no llegamos hasta el final, pues, al final, te volviste a casa con tu novio. Me tuve que hacer una paja frente al mar. Esa eras tú ese día». Señaló la foto de Gertrudis en bikini. «Nunca más te volví a ver porque soy soldado, y ese verano me destinaron con urgencia a una guerra lejana. Pero no te he olvidado en todos estos años y»…

    «Perdona», corté, «pero tú eres más joven que yo, quizá ni habías nacido cuando me hicieron esa foto».

    Adolfo tartamudeó: «M-me has pi-pillado».

    «Ah, esto de los admiradores secretos». Adolfo no era más que un chiquillo enamorado de mí hasta el tuétano que me veía a diario pasear por el barrio, ir a comprar al supermercado, echar la bonoloto en la administración. Su tía, amiga mía, le dijo lo de la excursión a El Burgo, por eso apareció haciéndose pasar por guardabosques. Adolfo no estaba infectado por el coronavirus. Entonces…, ¿qué hacía yo pasando la cuarentena? Y me acordé.

    ¡Qué tonta soy, pero qué tonta y caprichosa soy! O sea, no estoy en cuarentena por haber follado con Adolfo, los policías se habían reído de mí sacándome confesiones morbosas, haciendo que les explicase escenas eróticas, pornográficas, se habían divertido. En realidad, me contagié una semana antes:

    Me encargué personalmente de hacer la reserva del microbús. Consulté en Google. Aparecieron numerosos artículos con nombres y teléfonos de empresas. Llamé a muchos, pero me parecieron excesivamente caros, excepto uno. Establecí una cita. Llegué al lugar donde supuestamente debía haber una empresa de transportes, aunque era una casa mata con jardín y garaje. Toqué el timbre y, minutos más tarde, salió un vejete con una boina. «Hola», le dije, «vengo por lo del microbús»; «Ah, sí, entre, abra la cancela y entre». El vejete, muy simpático, abrió la puerta metálica corredera del garaje para mostrarme su flamante vehículo. Me dijo que era prácticamente nuevo, que él ya no necesitaba trabajar, que le divertía eso de transportar personas a no demasiada distancia. Hablamos del dinero, fui a pagarle: «Bah, es gratis»; «¡Cómo gratis!», repliqué sorprendida; «¿Trae usted el dinero que le pedí por teléfono?, quédeselo, dígale a su grupo que me lo pagó», ordenó; «No entiendo», respondí; «Tiene usted unas tetas y una boca preciosas», dijo, y lo entendí. Entramos al microbús. Él me explicó lo que quería. Se sentó en el asiento del conductor, lo desplazó hacia atrás para que yo cupiese y cerró la puerta del habitáculo. Me pidió que mis tetas quedarán desnudas mientras lo hacía. Me quité chaqueta, sudadera y sostén.

    Él se bajó el pantalón. Me arrodillé despacio entre sus muslos y me metí en la boca su polla, que empezó a ensancharse hasta taponármela, teniendo que respirar por la nariz. «Jolín el vejete, menuda tranca», me dije. Mamé adelante atrás adelante atrás. La escupí unos minutos para poder respirar bien y, de paso, lamer prepucio y frenillo. Ei vejete emitía unos sonoros, cavernosos, resoplidos y gruñía, mientras me masajeaba las tetas, que colgaban grávidas, con fruición. Seguí mamando entonces previendo su inmediata corrida y, en tres o cuatro empujes más, enérgicos pero muy femeninos, es decir, acompañándolos con gemidos, el vejete vertió todo su semen sobre mi legua. Después, como acordamos, abrí mi boca y le mostré su propia corrida mezclada con mi saliva. Quedó contentísimo.

    Según me dijo un sanitario con el que hablé por teléfono, a punto yo de cumplir mi cuarentena, el vejete murió con coronavirus porque tenía algunas complicaciones respiratorias previas. El pecho del vejete estaba seguramente podrido, sin embargo su polla estaba tan sana, era tan esplendorosamente saludable que yo no había desarrollado ningún síntoma.

  • Trío con Valeria y Pau

    Trío con Valeria y Pau

    Esta es una de las mejores experiencias sexuales que me han pasado y no porque fuera un trio, sí no porque era con dos de las mejores amigas de mi esposa, que más me han gustado y excitado en esta vida.

    Valeria ya me había dicho que le gustaba Paula y que quería un trio entre nosotros, yo también buscaba la ocasión, pero no se podía, hasta que quedamos en tomarnos unas cervezas.

    Fuimos al cuarto de Valeria ella traía una minifalda negra luciendo sus piernotas una blusa café escotada y sus botas, Paula llevaba una calza café y una blusa negra, los tres estábamos tomando y platicando, reíamos y hablábamos de todo hasta que la temperatura subió.

    Valeria y yo comenzamos a besarnos, Paula nos miraba y sonreía, yo le acariciaba las piernas a Valeria, Paula estaba confundida, pero seguía mirando hasta que me lancé a besarla.

    Ella no se disgustó, mientras Valeria se quitaba su blusa y su brasear, se lanzó a acariciarle las piernas a Paula, las manos de Valeria subían desde sus pantorrillas hasta las nalgas de Paula, ¡quien por su parte me despojaba de la camisa!

    V: ¡Que rica vieja!

    P: Uhm, ¡esto es extraño!

    L: ¡Me encantan nenas!

    Nos fuimos a la cama, yo le quitaba la blusa a Paula y nos continuábamos besando mientras Valeria me despojaba de mis pantalones y mi trusa, acostamos a Cindy entre los dos, la desnudamos, ¡besábamos todo su cuerpo desde sus pies hasta su frente!

    Valeria la besaba deliciosamente mientras yo me perdía en sus ricas tetas, los gemidos de Paula me excitaban, Valeria besaba sus pies y le mordía las piernas, la loca amiga de mi esposa estaba excitadísima con la casi hermana de Lety!

    V: ¡Ya quería estar con los dos!

    P: Que rico, no esperaba esto, ¡pero que rico!

    L: ¡Es un sueño tenerlas a las dos aquí!

    ¡Ya desnudos los tres, ambas comenzaron a chuparme la verga! la lamian delicioso, al mismo tiempo se besaban, yo estaba en la gloria dos mejores amigas de mi esposa mamándome mi verga, yo gozaba!

    Valeria acomodó su vagina en mi cara y yo comencé a chupársela y Paula continuaba comiéndose mi verga, la tragaba completa mientras Valeria le acariciaba las tetas y se las chupaba!

    L: ¡Pau!! Sigue mamando uf! ¡Que rico!

    V: Paula eres la mejor, ¡me encantan tus tetas!

    P: Son unos calientes, ¡pero que rico!

    Ahora le comía su concha a Paula, mientras Valeria devoraba mi verga, ¡observaba como Paula besaba a Vale y le comía las tetas!

    L: ¡Que rico, uhm!

    P: ¡Tienes unas chichotas, me encantan!

    V: ¡Uhm, son de ustedes!

    Hicimos un trenecito yo se la chupaba a Paula, Paula a Valeria y Valeria devoraba mi verga, ¡estábamos con la boca ocupada mientras ellas comenzaban a escurrir me preparé para penetrarlas!

    P: ¡Ya danos tu verga!

    V: No importa que seas esposo de Lety, ¡cógenos!

    L: ¡Son unas ricas perras!

    Acosté a Paula y le levante las piernas, se las abrí y se la deje ir suavemente, mientras Valeria, ¡le besaba sus tetas!, con mis dedos estimulaba el clítoris de Vale, ¡puse a Paula en patitas al hombro y mientras se lo metía Valeria daba mamadas a mi verga y a la pucha de Paula!

    P: ¡Ah, que rico, uf, mas, sigan!

    V: ¡Saben exquisitos, uhm!

    L: Ah, ahora me están haciendo gozar mucho, ¡uf!

    Cambie y ahora era Valeria quien acostada recibía mi verga, mientras Paula empinada en un 69 con ella, ¡lamia nuestras partes!

    V: Uhm, que rico

    P: ¡Mmm!, ¡esta verga y esta pucha son lo mejor!

    L: Si, uf, ¡que perras!

    Pase a ponerlas en cuatro, ¡ambas se juntaron y primero penetraba a una y con mis dedos estimulaba a la otra mientras ellas se besaban!

    V: ¡Que rico! Luis, Paula! ¡Son los mejores!

    P: ¡Ah, Vale tú también eres fabulosa!

    L: Las dos lo son nenas, ¡son las más ricas!

    ¡Las mejores amigas de mi esposa estaban tan disponibles para mí que sin pedirles nada entregaban todo!

    Les daba de nalgadas y las embestía fuerte, me apoyaba en mis manos para complacer a las dos, ¡las dos eran muy come verga y no podía descuidarlas ni un solo segundo!

    L: Vale, que nalgas, ¡que piernas!

    P: Si, ¡estas buenísima!

    V: Pau, ¡tú también estas riquísima!

    L: Si, ¡Pau es una rica puta!

    Ellas decidieron tijeretear un poco, se entrelazaron y juntaron sus deliciosas vaginas, sus movimientos eran ricos mientras yo les daba verga en la boca y tomaba videos y fotos

    P: Esto es fenomenal, ¡ah!

    V: Así, ah, mami, muévete, mueve tu cadera, ah, ¡que rica pepa!!

    L: Uhm, si, ah, tengan, ¡coman su rica carne!

    Las acosté una encima de la otra y mientras sus vaginas seguían raspándose, ¡yo metí mi verga en medio!

    ¡Gracias a nuestros movimientos, podía penetrar a las dos al mismo tiempo, dos ricas vaginas húmedas, juntándose y comiendo mi verga!

    P: Luis, uhm, ah, así, ¡sigue!

    V: ¡Me encantan! ¡Que rico!!

    L: Nenas son las más ricas, ¡ah!

    V: ¡Que rico! así, Pau tu muévete también, ¡agh!

    P: ¡Gózame hermosa!

    Las dos amigas de Lety se devoraban mi verga, el pacto ya estaba roto y yo me deleitaba haciendo tríos con ellas, no sé si ellas tenían remordimiento, ¡lo único es que les encantaba mi verga y ellas me encantaban a mí!

    Nuestros movimientos subieron de intensidad, Paula se movía rico, Valeria no se quedaba atrás, ¡todo era perfecto!

    La acción llego a su clímax, ¡los cuerpos sudados y la acción hicieron que ya no aguantamos más y nos venimos!

    ¡Yo me vine en sus vaginas mientras ellas se juntaban y salían sus fluidos!

    V: Ah, que rico, ¡uhm!

    P: ¡Llénanos de leche, que caliente, ah!!

    L: Uf, uhm, si, ah, que rico, tomen, ¡ah!

    Las amigas de Lety quedaron llenas de mi semen, la verdad lo que menos me preocupaba era preñarlas, solo quería descargar mis ganas en ellas y cumplir con mi deber de macho alfa, ¡ya que ellas se habían convertido en mis putas!

    Reposamos un rato y continuamos cogiendo, a veces cogía solo con una mientras la otra miraba y a veces ellas cogían y yo miraba, ¡fue una noche maravillosa!

    Al amanecer, salid el cuarto de Valeria y me dirigí a mi casa, seguro Lety también al había pasado bien, ¡pero en ese momento lo único que pasaba por mi cabeza era volver a coger con las más putas de sus amigas, Valeria y Paula!