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  • Primera infidelidad y fantasía saciada

    Primera infidelidad y fantasía saciada

    Inicio por presentarme, me llamo María tengo 32 años y soy colombiana.  Me dedico a la enseñanza y laboro actualmente; hace 6 años me casé, mi esposo como tal es un excelente marido, proveedor y amante… muy buen amante. Yo jamás pensé que le sería infiel y menos al nivel de lo ocurrido pero las cosas se dieron así y lo hice. Nunca lo pensé porqué jamás he estado insatisfecha con él, cada relación o cada aspecto amoroso o sexual esta, a hoy día satisfecho; pero pasó y hoy en día él tiene unos cuernos ENORMES.

    Por los turnos de mi trabajo; la mayoría de días almuerzo por fuera de casa y regreso en la tarde y mi marido en la noche. En ese espacio de almuerzo siempre voy a un restaurante gourmet y ahí conocí al tipo con el que le fui infiel a mi esposo; el tipo me encantó desde que lo vi y sé que yo a él, con pena me di cuenta que siempre iba al mismo lugar y un día cortamos el hielo e iniciamos la amistad, compartimos números y cuando menos lo pensé era la ‘noviecita’ de este tipo; me encantó el tipo y a él no le importó que yo fuera casada y a mi menos.

    Me volví loca… pero, cuando llegó el día de acostarnos me llevé una perturbación a casa, además de la infidelidad y de haberme revolcado con otro hombre que me hizo tener varios orgasmos; mientras descansábamos de la faena él me confesaba sus fantasías y una de ella era compartir a una chica con sus amigos y entre todos follársela.

    Jamás pensé en una cosa de esas y quedé perturbada al ver videos porno de este tipo de aberraciones sexuales; pero luego comenzó a gustarme mucho y a fantasear con ello.

    Una noche mi esposo me lo hacía y yo me introduje el vibrador en mi vagina mientras él me follaba el ano… a los dos nos encantó. Una tarde me vi con mi ‘novio’ y nos fuimos a la cama y le confesé lo que hice con mi esposo mientras me lo hacía, de solo escucharme me folló muy rico; casi como mi marido y mientras lo hacía me preguntó si quería que invitara a un amigo y me lo hicieran, se emocionó más y juro por Dios que pensé estar con mi marido y de placer dije que sí, que lo llamará.

    Él estaba como loco, se levantó de la cama, tomó su celular y al rato regresó a hacerme un oral delicioso y lubricar mi ano. 20 minutos luego alguien más estaba en su apartamento y tocaba en la puerta del cuarto; yo le hacía un oral de rodillas a él y me sorprendí, y mi reacción fue cubrirme.

    Él hizo pasar a un tipo de un porte muy similar a él, me lo presentó sin pudor alguno, él desnudo hablando con su amigo de que yo quería intentarlo con ellos; el tipo se quitó la ropa y ambos lado a lado me comenzaron a preguntar si le gustaba, yo estaba muy excitada y me besé con el amigo de mi amante, mi amante me quitó la sábana y ambos morbosearon todo mi cuerpo, mamando mis senos, hurgando mi vagina y ano con sus dedos, mame turnando sus penes por un buen rato.

    Luego me turnaron uno follándome y otro con su pene en mi boca en muchas poses, creo que tuve la misma cantidad de orgasmos que poses con cada uno y luego, el gran placer; de lado, uno me penetró desde atrás por mi ano y otro de frente con su pene en mi vagina… sin pausa, con un ritmo increíble y con un vigor alucinante. Luego cabalgué sobre mi amante mientras su amigo me penetraba el ano, luego lo contrario y por ultimo me cargaron y en el aire tuve más de dos orgasmos fuertes y húmedos… solicité como en el porno me eyacularan en la boca y tuve ese sabor en mi boca hasta llegar a mi casa. Con el morbo y la lujuria haciéndome decir lo que sentía, me comí a besos a mi amante/novio y su amigo.

    Los hombres son demasiado predecibles. Un día mientras salía del trabajo el amigo de mi amante me esperaba en el parqueadero, lo saludé de mano y muy seca; él por el contrario me saludaba con mucho morbo, mirándome de pies a cabeza. Pensé que mi novio lo había mandado a buscarme para almorzar los tres, pero no; él me dijo que hoy no me viera con mi novio; que me fuera con él a su departamento para «conocernos» con mucho atrevimiento y muy dominante.

    La verdad intenté negarme, pero terminé aceptando. Mi novio en eso me llamó a confirmar nuestro encuentro y le dije que esa tarde no podríamos vernos, lo que hizo que su amigo que escuchaba se sacará su pene del pantalón mientras manejaba el carro. Colgué el celular y durante todo el camino le hice sexo oral.

    En su departamento follamos toda la tarde, como de costumbre regresé a casa a mi vida de casada; mi esposo regresó del trabajo tarde en la noche y me llevo a bailar y cenar. La verdad agradecí eso, estaba confundida; amo a mi esposo, tengo un amante y a ambos les era infiel. Necesitaba despejar mi perturbada cabeza.

    Iban dos hombres en menos de un mes, dos hombres con los que había estado juntos y ahora a solas con cada uno… y mi esposo que por las noches, las mañanas y fines de semana me volvía loca.

    Mi cerebro me jugó una mala pasada una noche y tuve un sueño muy vivido donde mi esposo y mis dos amantes me follaban los tres al tiempo; desperté a mi esposo y literalmente le supliqué me follara toda y recibí más que eso; mi esposo me hizo el amor toda la madrugada con una fuerza que pensé eran dos hombres devorándome toda.

    Al irme al trabajo le escribí a mi amante, necesitaba volver hacer el trio de la otra tarde con su amigo o con el que él quisiera… o los que él quisiera. La respuesta fue cortante: “Hoy lo vas a tener zorra!!”.

    Fuera de lo usual me fui directo a su apartamento luego del trabajo, al llegar me llevó al cuarto sin mediar palabras y me desnudó toda; y me vendó los ojos. La verdad me dio un terror inmenso y por un momento pensé irme de ahí a casa. Cuando el miedo se mezcló con la lujuria sentí personas en el cuarto y de repente muchas manos en todo mi cuerpo hurgando, mamando mis senos, besándome, otras lubricándome e introduciendo sus dedos en mi intimidad, ano, vagina, senos, en todos lados tenía manos de hombres y solo podía jadear de placer y temblar de miedo.

    El jadeo en el cuarto y el sonido de mi humedad era el único sonido, de repente sentí que alguien abría mis piernas dobladas y medía su cabeza para lamer toda mi intimidad desde la vagina al ano… comencé a gemir más y tuve un orgasmo, en eso sentí más lenguas en mi vagina, turnándose y noté que todos estaban desnudos e intenté agarrar sus penes, lo que fue fácil pues mis manos fueron llevadas a ellos… tenía dos a mis lados y uno sé que lo coloco en mis nalgas y lo frotaba… luego retiraron mi venda de los ojos.

    Mi amante estaba lamiendo mi vagina acostado abajo de mí; 5 tipos que jamás había visto estaban con nosotros, mi sorpresa fue reprimida al acercar uno de estos tipos su enorme verga a mi rostro, me volví loca mamando la verga de esos 5 tipos; mis babas resbalaban por mi cuello y senos con las gargantas profundas que les hacía. Mi novio me quitó de encima de su rostro e invitó a uno de ellos a follarme en 4 patas.

    El tipo fue directo a mi ano y sin remordimiento me comenzó a bombear con violencia, mi amante con su mano abría mi vagina y estimulaba mi clítoris; 2 minutos después estaba teniendo un intenso orgasmo acompañado de unas nalgadas, y por el cambio a otro tipo que me repetía la misma dosis de placer… mientras otros se escabullía en medio de mí y la cama dejándome sobre él y penetrando mi vagina; y ordenándome a cabalgarlo… con el pene del otro en mi ano; gritaba de placer mientras con fuerza movía mis caderas y masturbaba al tipo con tenía en mi mano.

    Pocos minutos otro orgasmo tremendo me hizo electrizarme y temblar de placer, otro tomaba su turno en mi ano y sin dejarme descansar me repetía la misma dosis; el que penetraba mi vagina gritaba con su orgasmo seguido de una fuerte y profunda eyaculación.

    Mi amante tomó su turno y cargándome de en medio de esos 5 tipos me cargaba penetrando mi vagina y dejando a disposición mi ano para los demás que en fila india me iban a su gusto, hasta que reclamaron mi vagina… para lo que mi amante me a costó sobre el boca arriba, uno a uno fue haciendo uso de mi boca y vagina… dejando semen en mi abdomen, vagina y senos… y culminaron con un misionero donde cada uno descargo todas sus fuerzas en mi… dos saltaron la rutina y volvieron a penetrarme al tiempo ano y vagina, y doble vaginal… terminando la faena en mi boca directamente.

    Caí tumbada en la cama rodeada de los 5 tipos y mi amante. Casi a punto de convulsionar me inicié a masturbar olvidando que estaban ahí, logré tener un orgasmo fuerte que me hizo orinarme de placer… sentí, que abrieron mis piernas y uno de ellos limpiaba mi vagina y bebía todo… yo solo cerré los ojos intentando recobrar el aliento.

    Mi amante se acostó a mi lado y reposé sobre su pecho, el resto buscó un lugar en la cama y descansamos. A eso de media hora después, desperté aun rodeada de los 6 hombres y me besé con mi amante-novio y el ruido de nuestros labios despertó al resto, me quede con él y me los presentó a cada uno, era delicioso estar desnuda con tantos hombres tan diferentes; mi «novio» preguntó por mi llegada a casa, tomé mi celular (me costó encontrarlo) llamé a mi marido y le comenté que llegaría tarde pues me vería con unas amigas; él no colocó problemas (jamás lo hace)… eso fue como viagra para los 6 hombres de ese cuarto, colgué el celular y hasta muy alta entrada la noche me repitieron la faena hasta ya no poder más…

    Me mandaron en taxi a eso de las 2 de la madrugada.

    Lamentablemente luego de eso volví a verme con mi novio, pero ya que los hombres son tan posesivos y nada discretos terminé con él por tomarme fotos en el gangbang y compartirlas con sus amigos, para mí eso fue demasiado.

    6 meses luego de eso viajé a otra ciudad pues mi esposo tuvo mejor oferta laboral y yo solicité traslado. Un día fui hacer compras y me encontré con uno de los 5 tipos y me saludó cordialmente y me invitó una cerveza; él y los otros 4 trabajan juntos haciendo reparaciones eléctricas para una empresa; pregunté por mi novio y me dijo que me olvidara de él (típico de un hombre que busca algo), me preguntó si quería saludar al resto y pues fui con él a la empresa, si, ahí estaban los otros 4 con los que me acosté en esa orgía en casa de mi ex «novio»…

    Para ser unos depravados me saludaron muy agradablemente y nos fuimos a un bar, tomé y bailé con ellos… y luego la pregunta que me imaginaba (y no sé si deseaba) «¿vamos a un lugar para estar a solas?», llamé a mi esposo y me fui con ellos al apartamento que la empresa les asignó; ya se imaginarán lo que pasó entre nosotros 6, tuve sexo con todos, en las poses más decorosas y depravadas posibles… el cuarto olía a sexo, a coito, humedad y yo desnuda bebiendo cervezas con esos tipos en una cama improvisada con los colchones y sábanas en el suelo. Y repetimos la faena nuevamente hasta entrada la noche.

    Para ser honesta eso se repitió varias veces, 8 veces exactamente en un mes; luego de eso solo 2 veces. Lo siento por mi marido, pero disfruto mis nuevas prácticas sexuales.

  • Alejandra (3)

    Alejandra (3)

    Hace unos días Alejandra volvió a llamarme para que vaya a visitarla, era fin de semana y estaba sola en la casa tomando sol en la pileta, ya en cuanto me abrió me di cuenta que había estado haciendo por cómo tenía las mejillas coloradas, más aún cuando me preguntó si me imaginaba que estaba haciendo, yo sonriendo picara le dije que no, no me lo imaginaba.

    Paula: Pablo me contó que se encontraron en el colectivo.

    Alejandra: Si, justo como vos tenías ganas que pasara alguna vez no es cierto? Y que te contó?

    P: Nada, el hijo de pura no quiso contarme, me dijo que mejor te preguntara a vos, y que después él me lo iba a corroborar tu relato cuando estuviéramos juntos. Fue ayer a la noche, me dejo muy caliente, por eso te llamé. Y ahora me vas a tener que contar lo que pasó? Pero vení vamos a la pileta que está bárbara y quedate en malla así estás más a tono para contarme.

    Alejandra me tomó de la mano, estaba húmeda, pero no del agua de la pileta, era viscosa la humedad, se ve que se había apurado para atender la puerta y en el trayecto había seguido con lo que estaba haciendo en el jardín. Caminaba delante de mí casi arrastrándome, a propósito para que yo admirara esas nalgas que se meneaban frente a mí, con la tanga metida entre los cachetes. En el jardín ya tenía todo preparado, sobre el césped había dos lonas tendidas una al lado de la otra, ella se tendió en la que casualmente había una mancha húmeda en el centro, justo sobre la que se sentó coincidiendo con el lamparón de su tanga. Su mano palmeaba la lona de al lado para que me acueste mientras me pedía que le cuente lo del colectivo.

    Yo me saqué los hotpans y la camisa escocesa quedándome con una pequeña biquini rosa, en la que tuve que acomodarme las tetas porque los pezones me habían quedado afuera, lo hice despacio y varias veces al ver que Ale no me sacaba los ojos de encima insistiendo con que le cuente.

    Yo me tendí a su lado de costado, y comencé a contarle mirándole de reojo los labios carnosos que se le salían por los costados de la tanga que tenía incrustada en el medio.

    P: Y sí, nos encontramos de casualidad, los dos íbamos de Constitución a Tigre, y justo con huelga de transportes, imaginate cómo estaba en el colectivo!: y ahora la miré a los ojos.

    A: Ni me quiero imaginar, reapretados guacha, lo que te habrá costado a vos estar así, no? Seguro que no lo tenían ya planeado?

    P: Por suerte no, porque le hubiera sacado ese factor de sorpresa que me calentó más, cuando lo vi, y entré a recordar todo lo que vos me habías pedido que hiciera con tu novio cuando estuviera sola, imaginate que eso ya me hizo mojar en la parada.

    Se lo dije en turra, lo único que me interesaba era alargar el relato, quería que pidiera, sabía que la espera a ella también la ponía a mil.

    A: Dale boluda seguí, ya están en el colectivo bien apretados, él estaba detrás tuyo o de frente?

    P: En el momento que subimos de frente, por el medio, al lado de un asiento de a uno con una pendeja rubia concheta vestida con una musculosa y pollerita corta plisada, me gustó ese lugar porque a la pendeja cada vez que se asomaba a la ventanilla se le abría la musculosa y se le veían los pezones rosados chiquitos, inclusive le hice un gesto con la mandíbula a Miguel para que los mire, me parece que le gustó porque se apretó un poco más a mí.

    A: Ya la tenía parada?

    P: Poco, yo solo sentía contra una de mis piernas la tibieza de la garcha apuntando hacia abajo, y cuando le dije lo de la pendeja, sentí que le palpitaba un poquito.

    A: En qué pierna te la apoyaba?

    P: Creo que era la derecha, si por acá me la apoyaba: Le dije mientras le pasaba el dorso de mi mano por el muslo derecho desde arriba de la rodilla hasta llegar al labio de la concha que le sobresalía de ese lado, la dejé ahí lo suficiente para que ella intentara a sacar la pelvis para apretarse contra mi mano, y entonces la retiré.

    A: No seas hija de puta! -me dijo tratando de agarrarme la mano para que la deje.

    P: Si la dejo no vas a escuchar lo que viene, si querés tocátela para mí mientras te cuento.

    Alejandra no se hizo rogar ni un segundo y ya tenía la mano adentro de la tanga, yo veía como el dedo mayor abultaba de a ratos la tela cada vez que subía para rozar el clítoris.

    A: Te gusta así, contá!

    P: Me encanta! En ese momento Miguel para calentarme, me estaba empezando a contar cómo vos le habías relatado lo que hicimos nosotras dos la otra vez acá en tu sillón, mientras le amasabas la pija, le dijiste que te había encantado que yo te pidiera que me muestres las tetas, que hacía tiempo que me tenías ganas y él lo sabía porque se lo habías dicho, y te había incitado varias veces a que intentaras cogerme, y vos estabas contenta porque se te había dado sin necesidad de habérmelo pedido. Me dijo:: Ves, así me crecía la pija cuando Paula me lo contaba lo de Uds.: y ahí me la apoyó más para que me diera cuenta, y la puta si me di cuenta, todavía seguía apuntando para abajo en la pierna del jogging pero estaba dura y caliente, pero ya no estaba sobre mi muslo sino que me la apoyaba bien entre las piernas, haciendo fuerza contra los labios de mi concha, así: Y ahí le metí a Ale todo a lo largo el dedo índice entre los pliegues de la concha hasta que pegó un respingo y comenzó a moverse jadeando y diciéndome:

    A: No voy a parar guacha hasta que el día en que se la agarre yo misma a Miguel y te la haga tragar hasta los huevos, seguí por favor! qué más?

    P: Imaginate al estar montada sobre la pija de Miguel separada solo por el jogging de él y mi bombacha, porque yo la pollerita corta de gimnasia que traía, la había levantado para sentirle mejor la hermosa poronga que tiene. Te imaginás que con eso no me alcanzaba, me acordé cuando vos me describías la pija de Miguel, los detalles de las venitas que se le marcaban cuando lo ponías bien al palo hablándole de mí y de lo que me ibas a hacer, y no resistí la tentación de bajar la mano y muy despacito ir cerrando los dedos uno a uno alrededor del tronco, esa sensación de apretar y soltar sintiendo como la pija se tensa en cada apretada, pero sobre todo la tibieza debajo del jogging, esa tibieza que me llevaba a acariciarla suavecito para que el empujara desesperado para que lo pajee más.

    A: Decime, por qué te gusta tanto la poronga de Miguel?

    P: Porque así como la tenía, sé que te la mete a vos, y me encantaría también a mí poder llevártela hasta la concha, pero primero refregarte la cabeza un rato largo por los labios, hasta que pidas por favor y después empujártela hasta las bolas como vos querés hacer conmigo y chupárselas a los dos mientras él te la entierra bien adentro.

    A todo esto yo de la calentura había sacado las tetas afuera del corpiño y se las había metido a Ale en la boca, y ella con la otra mano me amasaba la concha empapada sobre la malla, yo no podía casi hablar por la agitación entre el recuerdo del colectivo sumada a las caricias de la guacha de Alejandra.

    A: Y la pendejita se daba cuenta, dale no seas mala contame! -Pidió Ale en un susurro

    P: Pero como no se iba a dar cuenta si estábamos de costado y veía desaparecer el jogging de Miguel bajo mi pollera y a mí moverme como loca para refregarme la pija en el clítoris, la pendeja me miraba a mí con la boca entreabierta y la turra se entreabría con la mano la musculosa para mostrarme las tetas, se había puesto la mochila sobre la falda y la mano desaparecía debajo, flor de paja se estaba haciendo la rubia. Cuando Miguel se da cuenta me hace girar y me pone frente a la pendeja, se pasa atrás mío y mientras me chupa la oreja me susurra al oído que trate de apoyarle la concha en el hombro, y a la vez me empuja, me baja el elástico de atrás de la bombacha, ahí me di cuenta que él se había bajado el elástico del jogging porque me apareció la pija caliente entre las piernas y sentí sus pendejos en la raya del culo empujando.

    A: La tenía grande en ese momento?

    P: Mirá como la tendría que la pendeja cuando le monté la concha empapada en el hombro, cruzó la otra mano por detrás de la mochila y se agarró el antebrazo con el que se estaba pajeando, intentando disimuladamente poder agarrarle la cabeza de la pija que le estaba taladrando el brazo en cada arremetida que me daba.

    A: Y vos podías ver la cabeza asomando entre tus piernas?

    P: Sí, le veía la cabeza cada tanto, porque la pendeja se había inclinado hacia afuera del asiento para facilitarme a mí el refriegue de la concha, yo trataba de tapar con la pollera el hombro de la piba, pero cada vez que yo reculaba para apoyarle bien el culo a Miguel, la punta aparecía, además ella se había bajado un bretel para poder mostrarme más la tetitas.

    Cuando llegué a esa parte del relato ya no aguanté más, la obligué a Alejandra a meterme y sacarme los dedos bien adentro de mi concha, y yo se los metí en la de ella, diciéndole:

    P: Te gusta lo que te cuento? Te calienta guacha?

    A: Sí, seguí por favor…!

    P: Entonces cógeme bien, haceme acabar como me hizo acabar Miguel nada más que montándome a lo largo de su garcha, haceme acordar de esa poronga dura e hirviendo y de las tetitas de la pendeja, te las podés imaginar?

    A: Claro que sí, se las quisiera chupar a ella, estaría desesperada no?

    P: No tenés idea, había logrado agarrarle la pija a Miguel, de vez en cuando me pasaba la mano por la raja a mí, se había estirada en el asiento con las piernas abiertas dejándome ver como se pajeaba. Dale… imaginanos a los tres refregándonos descontrolados y acabando al unísono, como yo ahora… y vos también… vas a poder?

    A: Siiii… me encanta! Sos una hermosa hija de puta, y te voy a acabar en la boca pensando en cómo se va a poner Miguel cuando le cuente… Te voy a tener que llamar a vos para que se la bajes y me chupes la concha así como lo estás haciendo ahora… dale… dale… más… más… Asi…!!!

    Continuará.

  • Viviendo en amor

    Viviendo en amor

    Linda, sublimes momentos hemos vivido juntos en la intimidad, aun con ruidos e interrupciones te he vivido plenamente. Nuestras almas unidas han hecho el amor y hemos explorado nuestro universo sin más límites que el amar mismo.

    Mi alma te vive, mi cuerpo te clama en la distancia y mi corazón desespera por estar a tu lado. Mi mente trata de gobernar mis actos más mi corazón le dice que pare, que relaje un poco más su esfuerzo para saciarme de amor. Lo malo es que no me sacio, lo malo es que estoy esperando tus llamadas, tus mensajes, tu contacto. Lo malo es que no puedo dejar de amarte.

    Siempre seremos juzgados, más que importa si al final de los tiempos solo estaremos tú y yo. Muchos se oponen diciéndose aliados del amor y nos han hecho comprender que es único y eterno. Que importa lo que digan si el amor no lo sienten, no vibran con nuestros cuerpos.

    Así solo te digo, que finalmente amo.

  • Escalera corporativa de Becaria (1): El jefe de departamento

    Escalera corporativa de Becaria (1): El jefe de departamento

    Estaba cenando junto al edificio de mi empresa con mi amiga sentada enfrente.

    -Bueno, cuéntame Bea. ¿Qué tal tus primeros meses de becaria?

    -Tú ya debes de saber Alejandra. Estuviste trabajando dos años en la misma empresa y en el mismo puesto, de becaria, así que…

    -Un auténtico coñazo, sí. Aunque, tuviste suerte de que yo te enchufara.

    -Sí. Muchas gracias Alejandra. Sabes; estuve pensando en pedirle un ascenso a secretaria fija a mi director.

    -No, eso deberías de hablarlo con el jefe de tu departamento.

    -Ah sí, eso.

    -Hmmm, la escalera corporativa, otro coñazo, sí -comentó mi amiga.

    -Por cierto Alejandra, yo nunca te pregunté, ¿cómo lograste tu puesto de vicepresidenta?

    -Sí. Acudí a un evento de empresa. Lástima que ya no las hagan. Me puse muy sexy. Estaba todo el equipo ejecutivo allí; jefes de departamentos, directores, el presidente. Pues me acerqué a ellos y me empezaron a echar piropos a los que yo respondía siempre como si sus comentarios guarros fuesen un halago para mí. Me metí con la mayoría de los ejecutivos de la empresa en la sala de billar del presidente y me dejé toquetear por ellos. Y cuando se sacaron las pollas me bajé y empecé a chupársela a todos y me las metí en todos los agujeros Bea.

    -¡Alejandra por Dios, que nos van a oír! -exclamé.

    Miré alrededor. Solo había un pobre empleado con cara de agotado al otro lado de las mesas.

    Alejandra puso cara picara y peló la banana que tenía de postre en la mesa. Se quedó mirándola muy fijamente.

    -Y luego, después de que todos me lo hicieran, sentí que alguien me la metía por detrás.

    -¿Y?

    -Y me giré, a punto de darle una bofetada al de detrás cuando de repente vi que era el mismísimo presidente de la empresa.

    -¿Y qué pasó entonces? -pregunté a mi amiga.

    -Pues que todos se corrieron por todas partes encima de mí, a él le dejé que se corriera en mi culo, al siguiente día se divorció, nos casamos en Las Vegas y me nombró vicepresidenta.

    -Vaya, increíble -comenté-. Yo no sabía que eras así Alejandra.

    -Me pudo la codicia. ¿Qué quieres que te diga hija?

    -¿Y qué me recomiendas a mí? -pregunté.

    -Pues tú lo tienes más difícil. Tienes marido y encima ya no se hacen eventos de empresa, todo es trabajo y aburrimiento, así que lo único que puedes hacer es subir por la escalera corporativa cariño.

    -Empezando por pedirle un ascenso a mi jefe de departamento.

    -Exacto.

    -Don Martín no es un hombre muy majo que digamos, no creo que me lo vaya a dar así de fácil.

    -¿Martín? Ese se corrió sobre mi espalda casi nada más metérmela-Alejandra soltó una pequeña risotada.

    Yo la miraba incomoda. Miré la hora en el móvil.

    -¡Qué tarde es! He de volver a casa.

    Alejandra se levantó.

    -Bueno. Mucha suerte Bea.

    -Gracias.

    Llegué a casa, el vago de mi marido ya estaba roncando en el cuarto. Encendí la luz y se despertó.

    -¿Cariño eres tú?

    -Sí corazón.

    -¿Ya pediste el ascenso nena?

    Salí al baño.

    -No -dije levantando la voz-. Lo pediré mañana. He hablado con mi amiga sobre cómo hay que hacerlo y he de pedírselo a Martin no a Ramón, ya que Martin es el encargado de mi departamento.

    -Pues a por todas, nena. Necesitas ese puesto fijo. Ya sabes, lo que haga falta para pagar las cosas.

    -Sí, lo que haga falta -dije bajando la voz y mirándome en el espejo del baño.

    Al día siguiente me puse mi vestido más corto y sexy, me pinté los labios de rojo putón (como los solía llevar mi amiga Alejandra). Y entré al despacho de Martín, un señor de unos cincuenta años de edad, de dientes amarillentos un ligero sobrepeso y pelo escaso.

    -Bea. No tengo tiempo. ¿Qué quieres? -me dijo.

    -Me gustaría hablar de la posibilidad de un ascenso para mí.

    -¿Un ascenso? ¿Estás loca? Ya tenemos a cinco secretarías en el mismo departamento. Anda, sal de aquí antes de que te deje fregando el suelo.

    Me cogió del brazo y me acompañó hasta la puerta.

    -Pero Martín -le dije- Ayer hablé con mi amiga Alejandra. La debiste de conocer muy bien en la sala de billar del presi -le empecé a tocar la polla a Martín por encima del pantalón- Yo estaría dispuesta a hacerte el mismo favor si despides a una de esas y me pones a mí de secretaría fija.

    Martín puso una sonrisa pícara.

    -Eso habrá que verlo -dijo y se sacó la polla del pantalón.

    Caminó hacia atrás sentándose sobre la mesa. Y yo le empecé a comer la polla con total devoción. Martín me cogió de la cabeza para marcar el ritmo de la mamada.

    -Veo que Alejandra te enseñó muy bien cómo hay que ganarse los ascensos en esta vida.

    Le miraba desde abajo. Echó la cabeza hacia atrás con gesto de placer en la cara. Su polla me entraba ya en la garganta. Aumenté el ritmo de la mamada. Se sacó la polla de mi boca y me la ofreció. La empecé a pajear.

    -Córreme en tu cara y ese puesto será tuyo perra -me dijo.

    Le corrí en mi cara. El semen caía manchándome hasta el vestido.

    -Como buena secretaría que vas a ser, me visitarás una vez a la semana para hacerme este…favorcito -me dijo Don Martín.

    Asentí haciendo que algunas de las gotas de semen que había en mi cara cayeran al suelo.

    Don Martín se subió el pantalón y se abrochó la bragueta.

    Yo me fui hacia la puerta, pero, de repente, me detuve en seco. Me giré con una sonrisa exagerada en la cara.

    -Don Martín, ¿tiene usted un pañuelo tal vez?

    -¡¿Qué pasa?! ¿Es la primera polla que te chupas en la empresa?

    Asentí con timidez.

    Abrió el cajón y me alcanzó un paquete de clínex.

    Salí del despacho limpiándome los restos de corrida de la cara. Saqué mi móvil y llamé a mi marido.

    -¡Cariño, buenas noticias, tengo el ascenso!

    Mis compañeras de trabajo me miraban con una sonrisa pícara. Una de ellas le dio un pequeño golpecito en el hombro a otra e hizo un gesto con la mano y la lengua empujando el lateral de la boca por dentro, como simulando una mamada. Las dos se rieron.

    -Genial. Estoy tan orgulloso de ti mi amor -me dijo mi marido.

    Don ramón (el director de mi oficina) pasó a mi lado.

    -Y quiero que sepas cariño, que no me detendré aquí -le dije a mi marido. Miré la polla de Don Ramón por encima de su pantalón mientras caminaba-  Iré a por todas y cada una.

  • Me besaba con mi novio mientras otro me clavaba

    Me besaba con mi novio mientras otro me clavaba

    Esta vez sí fue planeado. La iniciativa fue mía, había pasado ya más de un mes desde la primera vez que fuimos a un bar swinger. La experiencia fue bastante excitante, pese a que no hubo nada diferente a tener sexo frente a otras parejas.

    Decidimos ir a una noche de solo parejas, yo estaba en una comida con unas amigas de la oficina, él me recogió a eso de las 9 de la noche. Fuimos a mi casa, me cambié y me puse un vestido blanco ceñido a mi cuerpo y arriba de la rodilla, sin ropa interior obviamente.

    Llegamos al sitio a eso de las 10:30, no estaba muy lleno. Nos sentamos en el vip, pedimos una botella de whisky y nos tomamos un par de tragos. La música estaba buena, así que las parejas empezaron a llegar a la pista. Nosotros salimos también, bailamos salsa, él lo hace muy bien (es caleño) y después unas tandas de reggaetón.

    El reggaetón ponía caliente el ambiente, bailábamos muy pegados y le restregaba mis nalgas en su verga, él me tocaba las piernas y me subía el vestido. La pareja que teníamos en frente entró en calor más rápido y la vieja se quitó la camisa, quedó en brassier mientras su pareja le chupaba las tetas.

    Nosotros seguimos bailando, yo ya estaba muy excitaba, solo con el roce y el ambiente. Sentía la cuquita muy mojada. Estábamos en una especie de tarima y empezamos a dar un “show” para los que nos estaban viendo. Yo le bailaba muy sexy, le movía el culo y se lo pegaba a la verga, sentía muy rico como me excitaba y me mojaba cada vez más. Había otra pareja en el mismo cuento, en un momento la vieja se pegó a un tubo que había mientras su pareja la tocaba y le bailaba. Mi novio me pegó al mismo tubo, de espaldas contra el tubo y viéndolo a él. Mientras él recorría todo mi cuerpo con sus manos, yo me pegaba a él, sentía su verga dura y él me metía las manos y sentía mi humedad. Me recorría el cuerpo con su boca y mientras yo veía excitada el reflejo en el espejo por un lado y por el otro los espectadores viéndonos excitados también (supongo). Yo me volteé y le puse el culo en su verga, lo restregaba y me ponía en 4 para sentirlo más.

    Después de eso ya estábamos más que excitados, así que él me tomó de la mano, bajamos del escenario y nos fuimos a un lado de la tarima a unas mesas solas que había a un costado. Me puso de rodillas en un sofá, subió mi vestido y empezó a clavarme delicioso, muchas veces. Yo estaba muy muy excitada, él tenía la verga muy dura y yo la cuquita muy mojada. Desde mi posición podía ver como una pareja nos tenía la mirada clavada, se notaba que estaban excitados viendo ese show que estaban presenciado a cuenta de nosotras. Yo con mi carita de excitada recibiendo la verga de mi novio y él enloquecido bombeándome. Cuando ya estaba a punto de venirme, sacó su verga, me bajó el vestido, me tomó de la mano y volvimos a nuestra mesa.

    Al rato empezó el show de media noche. Esta vez era un espectáculo de “sado” en vivo. La pareja que hacía el show bajó de la tarima pasando puesto por puesto, la primera vez que pasaron por el nuestro el hombre se detuvo ante mi y me movió su culo en la cara (poco sensual para mi gusto). Así pasaron por cada puesto, la mujer ya estaba con las tetas al aire y se sentaba encima de los hombres a su paso y se ponía para que la manosearan. Cuando ya se iban a subir a la tarima, pasaron junto a nosotros y mi novio los llamó. La vieja se sentó sobre él, poniéndole sus tetas en la cara. En ese momento, el hombre que estaba dando el show me puso de pie y me dio el látigo. Empecé a darle en el culo a la vieja que tenía mi novio encima. Primero con algo de timidez, pero después ya con fuerza. Seguidamente, el tipo me hizo ponerme de rodillas en el sofá, me subió el vestido (estaba sin calzones) y puso mi culito a la vista de todos mientras me daba duro con el látigo y mi novio me ponía a contar, como lo hacía cuando era su sumisa. Después subieron a la tarima, terminaron el show y el ambiente quedó mucho más caliente.

    Nosotros ya habíamos perdido la timidez, a fin de cuentas ya todo el bar había visto mi culito, así que seguimos calentándonos y tocándonos descaradamente frente a todo el mundo. Yo empecé a bailarle y a moverle el culo muy sexy mientras él lo agarraba y todos veían. Yo estaba muy muy mojada, tenía ganas de que me clavara ahí mismo.

    Me senté encima de él, viéndolo a los ojos. Tomó un hielo y empezó a pasarlo por mi clítoris muy rico mientras me retorcía del placer. A nuestro lado había una parejita que nos veía con detenimiento y con quienes habíamos intercambiado un par de palabras.

    En un momento, el man que nos estaba mirando se nos acercó y nos pidió el favor de que no dejáramos sola a su novia pues iba a salir a fumar un cigarrillo. Mi novio insistió y terminé sentándome con ella para hacerle la charla. Coincidimos en que era nuestra segunda vez en un bar swinger, él no era su novio, sino un amigo con el que salía cada vez que estaba en la ciudad. Al rato llegó su pareja y yo volví a mi puesto con mi novio.

    El ambiente estaba muy prendido y sonaba reggaetón, varias parejas nos paramos a bailar, esta vez no en la tarima sino frente a nuestros sofás. Yo seguía bailándole muy puta y desinhibida a mi novio, él me cogía el culo, las tetas y yo le tocaba la verga por encima del pantalón. En un momento quedamos muy cerca de la pareja con la que habíamos interactuando momentos atrás, así que mi novio y su novio (dejémoslo así) nos pusieron de frente a las dos viejas para que bailáramos pegados.

    Yo fui perdiendo la timidez y empecé a tocarla, primero los brazos, luego las piernas y por último las tetas, eran grandes y firmes. Ella también me tocaba tímidamente mientras su novio me cogia las tetas y mi novio le cogia las tetas a ella. Yo estaba muy muy mojada, el man (Cristian de aquí en adelante) metió sus manos bajo mi vestido y sintió mi cuquita mojada, a la par lo hacía mi novio y yo estaba más que excitaba con la situación. Duramos un rato así, bailando, rozándonos, tocándonos y luego nos separamos y seguimos bailando en parejas.

    Después de eso nos sentamos, seguimos tomándonos unos tragos con mi novio y hablando. Él me decía que los invitara al turco, pero la verdad me daba pena, aunque quería hacerlo. Al momento, Cristian nos dijo que si nos cambiábamos y fuéramos arriba, asentimos.

    Subimos, nos cambiamos, yo quedé en toalla solamente, no llevaba ropa interior. Todos nos sentamos en unos sofás en el segundo piso, seguimos hablando nos conocimos un poco más, echamos cuento. Al rato propusieron ir al sauna, y fuimos las dos parejas. Entramos y estaba un poco lleno, pero encontramos lugar los 4 y nos sentamos. Todos en el sauna estaban en toalla y empezamos a hablar de diversas cosas, entre esas mi “no bronceado” y el bronceado de ella. Ella dijo que era muy blanca, pero que había estado en la playa hace poco y por eso estaba morena, alguna personas de las que estaban ahí propuso que nos demostrara que era blanca, para creerle, y Cristian le bajó la toalla y mostró sus tetas, grandes, firmes y sí, un poco más blancas que el resto del cuerpo.

    Estuvimos un rato no muy largo ahí y salimos, nos sentamos nuevamente en los sofas, seguimos hablando hasta que mi novio propuso ir a una sala un poco más privada. Todos estuvimos de acuerdo y entramos. Era una sala pequeña, no había nadie ahí. Así que entramos y nos pusimos cómodos. Ellos se sentaron y nosotras nos quitamos las toallas. Ellos también se quieren su ropa interior y dejaron ver sus vergas, los dos las tenían muy duras y paradas, provocativas.

    Nos arrodillamos frente a nuestros hombres y empezamos a mamárselas. Yo estaba deleitándome con la verga de mi novio, me encanta chupársela, verlo disfrutar me encendía más. Él tenía la mirada fija en la pareja que teníamos al lado mientras yo se la chupaba, en cómo ella se lo hacía a su novio, mientras yo acercaba mi mano a la verga de Cristian y la acariciaba también, ella hacía lo mismo con la verga de mi novio. Así duramos un tiempo hasta que alguien propuso que intercambiáramos. Estuvimos de acuerdo y yo pase a la verga de Cristian y ella a la verga de mi novio. Empecé a chupar su verga delicioso, mi novio me veía con mucho morbo mientras la otra vieja se la chupaba a él también, la situación era muy excitante. Duramos así un rato hasta que sacaron los condones y la otra pareja propuso que hubiera penetración también.

    La verdad lo dudé un poco y me asusté, mi novio me decía que si no quería hacerlo paráramos y no había problema, pero accedí. Mi novio se sentó en el sofá y la vieja se sentó encima de él, yo me puse de rodillas en el sofá mientras Cristian se ponía el condón y empezó a clavarme. Su verga se sentía rica, el ambiente era loquísimo. Justo a mi lado la escuchaba gemir a ella mientras mi novio la clavaba (y el sí que sabe cómo hacerlo), yo seguía recibiendo la verga de Cristian que estaba muy excitado y me daba nalgadas incluso.

    Mi novio y yo estábamos frente a frente nos besábamos mientras Cristian me clavaba a mí, y él clavaba a la novia de Cristian, eso me puso a mil. En un momento Cristian paró, me volteó, me besó y me puso a chuparle la verga de nuevo mientras mi novio seguía clavándola a ella. Luego me volteó y siguió clavándome en 4. Así seguimos un rato hasta que se vinieron (al parecer todos menos yo). Paramos y cada uno volvió con su pareja. Me fui encima de novio y cuando vi al piso me percaté de que él le había sacado un squirt a ella, me sonreí, definitivamente él sabe cómo hacerlo. No sentí celos, sonará raro pero sentí como «orgullo», al cabo yo lo tengo siempre para mí.

    La otra pareja salió de la sala y quedamos mi novio y yo, sentía que estaba en deuda conmigo porque Cristian no logró hacerme venir, así que me comió delicioso como lo hace siempre hasta que me hizo venir delicioso.

    Salimos de esa sala buscando más aventuras, entramos a una sala que había al lado, estaba oscuro pero se veía que había dos parejas. Buscamos lugar y nos percatamos que una de las parejas eran Cristian y su novia, ellos también quedaron con ganas de más. Empezamos a besarnos muy apasionadamente, el ambiente estaba deli, éramos tres parejas culeando delicioso.

    En un momento mi novio me puso en 4 junto a la novia de Cristian y empezaron los dos a darnos ahí, las dos nos veíamos, yo le cogí las tetas, nos escuchábamos gemir, era muy morboso y delicioso. Después nos cambiamos de sofá y mi novio siguió comiéndome delicioso hasta que me hizo venir. Cristian y su novia salieron de la sala y nosotros quedamos ahí junto a la otra pareja. Ahí seguimos un rato más, haciendo el amorcito deli y decidimos salir.

    Yo tenía ganas de más, así que le pedí a mi novio que fuéramos al cuarto oscuro, nos encontramos a Cristian y a su novia que estaban sentados en el lugar en el que estábamos inicialmente, los saludamos y seguimos hacia nuestro destino.

    El cuarto estaba un poco vacío pues era tarde ya. Había un par de parejas en la cama y otros cuantos sentados observándolos. Mi novio y yo nos hicimos junto a otra pareja que había en la cama. Ella estaba acostada boca arriba completamente desnuda mientras él la clavaba, tenía ropa puesta (no entiendo por qué). Mi novio se acostó y yo me hice arriba de él, es nuestra posición favorita y la forma más fácil de llegar al squirt. Empecé a moverme encima de él, sentía su verga delicioso.

    Mientras él le tocaba las tetas a la vieja de al lado y el otro man trataba de interactuar conmigo, yo estaba un poco reacia pues todo estaba muy oscuro y solo veía que tenía el pelo completamente blanco, parecía mayor. Yo empecé a tocar a la vieja también y ella a mí, nos acercamos y empezamos a besarnos, se sentía rico, mientras mi novia me seguía clavando y nos tocaba a las dos.

    La situación era muy excitante. En un momento vi que se acercó un man, tenía su verga muy dura y se puso junto a nosotros, trato de acercarme a su cara para besarme pero me negué, después me di cuenta de que era Cristian que había venido a hacerse una paja mientras nos veía culear a mi novio y a mi. Cuando vi que era Cristian le cogía la verga.

    En ese momento yo estaba encima de mi novio, moviéndome muy rico mientras le cogía la verga a Cristian y la otra pareja me cogía las tetas y me las chupaba, me excité mucho, me empecé a mover muy rápido. La situación era demasiado excitante, solo cerré los ojos y me dejé llevar hasta que conseguí un orgasmo que me electrizó todo el cuerpo. Paré, exhausta, pero mi novio quería más así que seguí moviéndome muy rico para él y tuve otro orgasmo delicioso.

    No duramos mucho más tiempo ahí, salimos del cuarto, fuimos a cambiarnos y nos fuimos a casa. La noche fue excelente, debo admitir que lo disfruté mucho y es algo que repetiría. El morbo que generan esos lugares es único, me gusta y seguramente lo volveremos a hacer.

    Tuya,

    I.S.

  • Mi primera orgía antes de ser trans

    Mi primera orgía antes de ser trans

    Tuve mi primera orgía cuando fui de viaje a Puerto Vallarta. Era nuestro viaje de graduación de CCH, en ese entonces tenía 18 años y mi sexualidad estaba siendo cuestionada, es por esto por lo que para comprobar mi “hombría” coqueteaba y salía con cualquier chica que me atrajera.

    En el hotel pudimos ver que no éramos los únicos que tenían su viaje de graduación, se habían hospedado unos chavos que recién terminaban la universidad, vi varias chicas atractivas, pero ninguna me llamó la atención. El primer día pasó sin inconvenientes, ya para el segundo en la alberca me llamo la atención era morenita, estatura promedio, piernas y brazos delineados, delgada, cuerpo bien proporcionado, ojos y labios grandes, pero nariz fina; una chica perfecta. En mi mente pensó que era una chica sumamente atractiva.

    Decidí hablarle, pero no sabía cómo, por suerte uno de mis amigos ya había tenido pláticas con todo el grupo de adolescentes, solamente era juntarme con él y esperar hablar con ella. No pasó como yo esperaba, hablamos con una chica muy agradable que se llamaba Miriam: una chica alta, blanca, delgada, pero con unas piernas largas y gruesas, cara ovalada, ojos y labios grandes, con lunares en su cara y cabello ondulado un poco largo, abdomen torneado, busto grande y un trasero carnoso.

    Miriam nos invitó a un antro que iban a ir esa noche, como no teníamos nada planeado decidimos ir. Antes de subirnos a nuestra habitación, me di cuenta de que Miriam fue con la chica que me había gustado demasiado; eran amigas. Pase varias horas esperando ir a ese antro para por fin hablarle a ella.

    Me vestí con una camisa blanca y unos pantalones negros con unos mocasines que me había llevado, tuvimos que esperarnos casi una hora afuera del antro para poder entrar. En el antro, nos sentamos en la mesa de Miriam, y fue ahí que la vi: usaba un pantalón de mezclilla y un top negro que solo cubría su busto. Mis amigos sacaron varias botellas y empezamos a servir varios tragos, ya con una cuba encima le hable.

    La chica es muy simpática y nos llevamos bien, me dijo su nombre, Brenda, sus gustos y todo eso. Eran un poco después de media noche que sacaron unos shots de vodka para todos, nos los tomamos y a la media hora sentí el efecto del alcohol. Brenda se veía más desinhibida, para bajarle su peda decidí bailar con ella, bailamos por unos minutos cuando me jala y me dice vamos al baño, entra y la espero a fuera, se tardó varios minutos cuando salió con su amiga Miriam, me quedé confundido porque nunca vi a su amiga entrar en el baño; en mi confusión, Brenda me dijo que sentía algo por su amiga y por mí, que le gustaba sus labios y que se los quería probar, me agarró de la mano y fuimos con Miriam, ella estaba con mi mejor amigo, Brenda y Miriam empezaron a hablar y yo con mi amigo, ya estaba borracho, así que decidí juntos con los demás que se lo llevaran al hotel, me dieron dinero para pagar la cuenta y se fueron.

    No pasó ni un minuto, cuando me quedé solo en el antro, vi que Brenda y Miriam se estaban dando unos besos apasionados, me excité demasiado, las dos me voltearon a ver y se empezaron a reír. Brenda va conmigo y me besa, después me dice en el oído: «quiero verga» la miro y me suelta una mirada pícara y sensual que se me excite aún más. Miriam, también se acerca hacia mí y me dice al oído que le gustaba más que a mi amigo. Me quedé en shock, no sabía qué hacer. Brenda me dice que hay que seguir la fiesta en su cuarto del hotel, ya casi cerraban el antro, pague la cuenta y junto con Miriam nos fuimos a su habitación.

    Todo el trayecto del antro al hotel, los tres nos besábamos: ella con Miriam, yo con Miriam o con Brenda. Ya en su habitación del hotel los tres seguimos tomando, ellas tenían un tequila escondido en su maleta, nos seguimos besando cuando ellas se empezaron a desnudar entre las dos. Miriam usaba unos shorts negros con una blusa de manga larga de rayas horizontales blancas y rojas, Brenda se quita su top y Miriam le empieza a chupar sus tetas; yo me quitaba mi ropa cuando las dos se besaban y tocaban sus pechos mutuamente.

    Los pechos de Miriam eran grandes, redondos y suaves, sus pezones de color café, en cambio, los de Brenda eran pequeños, firmes y sus pezones eran de un tono más claro. Los tres estábamos ya desnudos, a las dos les chupaba y tocaba con fuerza sus pechos, sentía sus gemidos cuando lamia sus pezones. Brenda era la que estaba disfrutando más ya que yo jugaba con sus tetas y Miriam le estimulaba su vagina con sus dedos. A ellas dos les besaba todo su cuerpo cada vez que podía, las acariciaba los más sexy que pude, las tocaba para excitarlas y hacerlas gozar. Me acosté en la cama con mi verga súper erecta, Brenda y Miriam me daban unas lamidas bien ricas, se turnaban para chupar mi pito, una mi pene y la otra mis huevos.

    Las dos se notaba que ya tenían experiencia en chupar vergas, los movimientos de labios, lengua y manos de ellas son fríamente calculados para darme satisfacción; con sus expresiones me daban a entender que les calentaba la forma de mi pene, sentía sus labios y lenguas calientes en mi glande, llenaron con mucha saliva mi verga. Ya con mi verga tan lubricada, Brenda se monta en ella, mientras Miriam se empieza a masturbar. Brenda me daba unos sentones como loca, todo su cuerpo moviéndose y sus tetas rebotando y con los gemidos que soltaba me excitaba mucho; Miriam se tocaba con sus dedos su clítoris. Ponía mis manos en las tetas de Brenda o en su cadera, sus tetas eran suaves y me calentaba cada vez que se las chupaba.

    Luego fue Miriam que me daba de sentones y a Brenda le metía mis dedos en su estrecha vagina. Los movimientos de Miriam eran más lentos, se veía que ella le gustaba lento, suave y a su ritmo. En contraste, Brenda disfrutaba del sexo duro y violento. A cada una le daba como ella quería, Brenda fuerte, con groserías, le jalaba el pelo, agarraba con fuerza su cuerpo; a Miriam lento, delicado, le decía halagos y tocaba con delicadeza su cuerpo. Fueron unas cogidas largas y sabrosas.

    Se ponen de perrito y las empiezo a meter mi verga caliente en sus panochas húmedas, mientras a una le daba de perrito, a la otra le daba nalgadas y le metía mis dedos, cada vez que le daba unas metidas de pito a Brenda y a Miriam veía como sus nalguitas se les movía y su cuerpo se movía al ritmo de sus gemidos, el cuerpo delgado de Miriam era súper excitante y ni hablar de Brenda, era un sueño hecho realidad de hacer un trío con unas chicas súper guapas y mega sabrosas. Ya no pude aguantar y me vine en las caras de ellas dos.

    Se limpiaron y se acostaron de lo cansadas que estaban; yo no tenía sueño y no quería salirme de ese cuarto. Decidí seguir cogiendo. Las convencí que las dos se acostaran una a lado de la otra con las piernas abiertas, Brenda estaba a mi derecha y Miriam en la izquierda, con mis respectivos dedos se los meto en sus puchas, me costó trabajo en que las dos no se durmieran, las estimulaba a la vez, metía mis dedos, los movía y las dos poco a poco se estaban excitando.

    Pasaron unos minutos cuando vi que Brenda solita se tocaba el clítoris; vi eso y preferí dedicarme más a Miriam, le chupé su clítoris y empezó a gemir de placer. Las dos chicas estaban otra vez súper excitadas. Se detuvo de masturbar Brenda para lubricar con su boca mi verga, me cogí de misionero a Miriam mientras Brenda se masturbaba con la escena, pero a los minutos se pasó encima de Miriam para que ella le diera unas chupadas en su vagina de Brenda. Después, a la que me estaba cogiendo era a Brenda de misionero y la que estaba encima era Miriam; hacíamos un triángulo sexual delicioso, los tres lo estábamos gozando y gimiendo de placer. Nos intercambiamos cada vez que uno se cansaba, uno masturbándose o dando sexo oral a la otra persona. Recuerdo que eso duró bastante tiempo. Me vine en el cuerpo de ellas dos.

    Quería seguir cogiendo, agarré dos desodorantes para usarlos de dildo, Brenda se da cuenta y me dice mejor por el ano, solo era lubricarlo: improvise usando agua con jabón. Miriam y Brenda se pusieron nuevamente de perrito, lentamente les metí el desodorante en su culo, las dos sufrían, pero lo disfrutaban, Miriam solo pudo a la mitad, pero Brenda si aguanto casi todo el desodorante en su recto. No sé con qué energía, pero seguía con una buena erección y les metí nuevamente mi verga en sus vaginas, les daba y les daba, metía fuerte mi verga y todo eso fue con desodorantes en el ano de Brenda y Miriam.

    Esas cogidas solo duraron unos minutos cuando Miriam no pudo más con el dolor y gritaba que ya no podía más por el culo, Brenda llegó al orgasmo total cuando sintió mi última venida en si ano bien abierto, se lo llené de mecos. Eran casi las 8 de la mañana cuando los tres nos quedamos dormidos.

    Desperté a las 11:30, vi el celular y vi que le había mandado mensaje a mi amigo que seguía de perro con Brenda y Miriam. No sé cómo pude salir de ese cuarto sin despertar a ellas dos. Llegué a mi cuarto y seguí durmiendo. Dormí otras 4 horas con cruda, se me movía el piso y tenía sed, nuevamente revisé mi celular y vi varios mensajes: de mis amigos que se habían ido a otra playa con Brenda y sus amigas que me decían que quería verme. Nos quedamos de ver en el lobby del hotel, me bañé, me arreglé, fui al restaurante del hotel para comer algo; ya en el lobby, Brenda me dijo que una de sus compañeras consiguió una fiesta de un chavo que tenía una casa en una zona residencial privada a unos 30 minutos del hotel, me invitó y acepté.

    Me invitó nuevamente a su habitación, pero solo para que se terminara de arreglar. A los 10 minutos llegó Miriam con otras 3 chicas: Liz, Michel y Tania. Liz era la más chaparrita y delgada de ellas, media como 1.60, pecho pequeño pero unas piernas delineadas y anchas, cara fina con ojos y labios pequeños. Michel era un poco más baja que Brenda igual de flaca que ella, pero con menos busto, pero tenía un trasero grande, también tiene labios y nariz grande, cintura estrecha.

    Tania era la más alta, de hecho, era más alta que yo y eso que no usaba tacones, del grupo era la que tenía más peso de ellas, pero tenía unos pechos más grandes de todas ellas, nariz pequeña y fina, ojos grandes y labios carnosos y era la que tenía caderas anchas. Para no interrumpir, fui por un six de cervezas para esperar mientras las chicas se terminarán de arreglar. Brenda usaba una falda negra con una playera de tirantes de rayas horizontales rosas y negras y usaba sandalias. Miriam llevaba falda recta gris con toques de negro y una blusa blanca y tacones negros. Tania llevaba un vestido negro de cóctel, algo escotado y con unos tacones de poca altura. Liz portaba un short de mezclilla y una playera negra y unos flats. Michel tenía un short negro con una blusa de tirantes gris y usaba tenis negros. Todas se veían súper sabrosas, trataba de no tener erecciones en frente de ellas.

    Eran casi las 9 de la noche que nos fuimos a la fiesta. Al llegar, vi que era una fiesta normal de gente que tiene poder adquisitivo. Con Brenda hablaba o con Miriam y en ocasiones con su amiga, bebíamos y bailamos un poco. A la media noche, Brenda me lleva a fuera de la casa para decirme que disfruto mucho la cogida que le di y Miriam le encantó que le metiera algo por el culo, Miriam les contó a otras amigas la cogida que les di, además me pidió que, si me podía besar con sus amigas, acepté. Pasaron unos minutos cuando noté que sus amigas estaban pedas, fue el momento que entre jugueteo y las risas me besé con sus amigas, pero con Brenda fueron los besos más apasionados. Unos minutos después, por alguna razón, estaba hablando con Tania, ella me dijo en mi oído que Miriam le contó todo lo que había hecho con ella y que ella quería lo mismo, me puse cachondo cuando lo dijo, conteste que no había problema.

    Mientras tanto Brenda estaba convenciendo a Michel que se fuera con nosotros al hotel debido a que ella conocía al anfitrión de la fiesta y se quería quedar con él, alcanzo a escuchar que Brenda le decía a Michel que yo tenía un pitote y que le iba a llevar al orgasmo, con esa frase cambió de parecer. En otra parte de la fiesta vi de reojo que Miriam y Liz se estaban besando. Se estaba prendiendo y poniendo caliente la situación. Brenda y yo decidimos que era momento de irnos al hotel porque ya había más chicos interesados en nuestras amigas, para protegerlas les inventamos que uno de sus compañeros tuvo un accidente y querían a todos dentro del hotel, con esa mentira pudimos irnos sin problemas de la fiesta.

    En el Uber, ellas jugaban y decían muchas cosas sexuales entre ellas, esporádicamente se besaban, al parecer el chófer nunca les hizo caso y nos llevó al hotel. Nos fuimos al cuarto de Michel y Tania, porque según ellas tenían una sorpresa. No recuerdo como, pero conseguimos unas cervezas y entre todos nos empezamos a besar. Con esas cervezas fue me perdición, hay momentos que no los tengo claro, no supe en que momento Brenda me dio una mamada en el baño (tengo la idea que fui al baño pero dejé la puerta abierta y Brenda entro de sorpresa, me limpio un poco el pene y me la chupo), no recuerdo quién fue el primero que se desnudó, si alguien me puso condón, tengo nociones de la ropa de interior de ellas: Tania creo que era un conjunto negro, Liz usaba tanga, Michel unas bragas rosas y brasier gris, Brenda no usaba brasier y creo que se quitó su braga en el Uber. Recuerdo que Tania tiene unos pezones grandes y rosas, sus tetas son grandes y suaves, le rebotaban cada vez que daba un paso, también tiene una panocha apretada, grande y con pelos que apenas iban a crecer. Michel tiene pezones pequeños y tenía depilado brasileño en su vaginita que tenía. La que si estaba depilada era Liz, su vagina era la que estaba menos apretada de todas.

    Lo que si recuerdo es lo después de la mamada de Brenda en el baño. Vi que ellas se tocaban mientras Brenda me la chupaba. La tenía súper parada cuando Brenda me lleva a la cama para que todas me la chuparan, la que casi no tenía ganas de mamar verga era Liz, ella mejor se puso encima de cara para que yo le chupara su panocha; una iba con Liz para besarla y seguir estimulando su clítoris con los dedos, así estuvimos minutos. Me levanté y fui a una silla para seguir cogiendo, Michel fue la primera que me daba sentones mientras que Brenda y Miriam se daban tijeretazos y Tania y Liz hacían un 69; se ponían de acuerdo para estar conmigo, hacíamos rotaciones. Recuerdo que Michel se volvió loca con mi verga, se movía súper rico, le rebotaban sus nalgotas bien sabroso. Tania me daba unas buenas rusas con sus tetotas, con ella tuve que trabajar más para que gimiera fuerte. Creo que Liz me rasguño mi espalda de la cogidota que le di en la silla. Los movimientos de Miriam eran deliciosos, parecía que no había recibido verga desde hace años. Lo que me hizo Brenda no lo puedo describir pero me sentí como en el cielo con sus movimientos, sus gemidos, su cara de excitación, su cuerpo y los ruidos de las chicas que hacían me viniera: llené a Brenda de mecos.

    Fui al baño a recuperarme y beber algo de agua. Pase 5 minutos ahí a dentro. Cuando salí del baño vi que las chavas estaban de perro y Brenda tenía dos dildos y se los estaba metiendo a cada una de ellas. Sin dudarlo empecé a ayudar Brenda con esos dildos, se los metía por el ano a cada una de ellas. Todas se sentían estrechas del ano. Gemían y sufrían algo de dolor, pero lo disfrutaban. Cuando los anos de las chicas estaban los suficientemente dilatados fue cuando les metí mi verga, a cada una. Miriam cada vez más soportaba mi verga hasta el fondo de su recto. Liz y Tania les costó trabajo aguantar el dolor de mi verga en su ano caliente, pero al final lo lograron y empezaron a gritar como locas. Michel nunca pudo, mejor se puso a meterle otro desodorante por el ano a Brenda. Pinche cogidon por el culo que les di a todas, se veía que disfrutaba el dolor, no cabe duda que estaban en el orgasmo puro. Creo que me vine en el ano de Brenda.

    Vi la hora y eran casi las 4 de la mañana, habíamos pasado más de 2 horas cogiendo entre todos. Me dolía algo el pito, pero seguía cachondo. Michel fue la primera que se quedó dormida después de todos la tocábamos y la masturbamos, le dejamos el ano súper rojo. Seguimos cogiendo entre todos, me cogía a cada una de misionero, ella arriba, de perrito, le agarraba las tetas con fuerza, les chupaba los pezones, las ahorcaba o les daba cachetadas, las trate como mis putas. Entre ellas se metían los dedos en sus vaginas calientes y en sus anos rojos y bien abiertos. Hasta el último quede cogiendo con Brenda, las demás se quedaron tan satisfechas y cansadas que se durmieron. La última cogida con Brenda fue parados en la regadera del baño. Mi última venida fue en la panocha de Brenda, le deje chorreando de semen. Me quedé dormido en el piso del baño.

  • Edificio hot (Parte 2)

    Edificio hot (Parte 2)

    Hacía un mes que vivía en un edificio universitario que estaba a unas cuadras de la universidad. Compartía un piso para pagar menos con una compañera llamada Verónica, ella es muy guapa. Es Morena y de rasgos latinos, sé que anteriormente era porrista y por esa razón tiene ese cuerpo espectacular.

    Un día mientras lavaba mi ropa me topé con Rikki, una chica rubia que vive en otro piso del edificio. Desde ahí comenzamos a hablar y congeniar, más porque era bisexual como yo. Así que con el tiempo comenzamos a coger. Ella es preciosa también y tiene un cuerpo increíble.

    Una vez estábamos lavando la ropa, ella estaba muy cariñosa y caliente. Por lo que aprovechando que estábamos usando ropa muy cómoda, comenzamos a tener sexo en la lavandería.

    Ella es la dominante, nos comenzamos a besar y me quito la blusa como también me levantó el sostén. Comenzó a chuparme los pechos mientras su mano juguetonamente se metía debajo de mi falda. Me hizo que me sentara sobre una de las mesas con las piernas abiertas y comenzó a comerme el coño de una forma deliciosa hasta que me vine. Luego de eso yo tuve que regresarle el favor. Hice lo mismo también de besar sus pechos y luego comerme su coño.

    Pero eso no fue lo último, al parecer Rikki no quería terminar este encuentro excitante, porque sacó de su sesto de ropa un par de consoladores doble con arnés. Tomó uno y se lo puso con un poco de dificultad. Una vez listo, me volví a sentar sobre la mesa y ella comenzó a cogerme con esa cosa. Se sintió demasiado bien, hasta que noto la presencia de Verónica cerca de la puerta.

    —¿Quieres unirte? —Le pregunta Rikki a Verónica la cual en lugar de decir algo negativo o retirarse e irse. Se quedó, enseguida Verónica caminó hacia nosotras. Rikki salió de mi y yo aún sorprendida de verla aquí me moví a un lado. No era la primera vez que haría un trío con dos mujeres.

    Rikki comenzó a besarla en la boca y cuando sus besos se volvieron lujuriosos. Le dijo que ahora me besara a mí.

    —Besa a Lu.

    Por un segundo nos miramos y nos dimos un beso, hasta que comenzamos a ponernos caliente ambas. Rikki, aprovechó ese momento para bajarle la falda con ropa interior incluida. La hicimos que se sentara sobre la mesa. Riki comenzó a comerle el coño, mientras yo la seguía besando. Sentía que ella tenía una preferencia, Verónica comenzó a masajear mis pechos y bajó su boca por mi cuello para luego comenzar a chuparse mis pechos. Eso fue excitante a la vez que ella bajó su mano a mi coño húmedo y comenzó a meterme sus dedos. Estuvimos así, hasta que Vero y yo llegamos a un orgasmo.

    —Hora de la cogérmela —No menciono Rikki.

    Tomé el arnés que trajo y me lo puse, era excitante estos juguetes. Rikki se quitó su arnés y se acostó sobre la mesa completamente, era de metal por lo que aguantaría nuestro peso. Rikki se puso sobre la cara de Vero para que le devolviera el favor y yo con cuidado la follé con el arnés.

    Me encantaba escuchar los gemidos de Vero, aunque se controlaba. Ya que estábamos en un área común del edificio. Mientras la cogía, besaba sus pechos. Alguna vez pensé en lo bonito que deberían ser sus pechos.

    —Vero, eres buena con la lengua —Dijo Rikki excitada también tocaba su cuerpo. Hasta que las tres nos venimos casi al mismo tiempo.

    Fue delicioso cogerme a Vero, aunque a partir de ese momento. Tenía una doble relación con Rikki y Vero.

  • Cogí con la mujer de mi tío

    Cogí con la mujer de mi tío

    Mi nombre es Wilmer y tengo 18 años soy de Lima, Perú. Todo esto pasó hace un mes con la esposa de mi tío. Siempre he fantaseado con ella, es una mujer de 42 años, tiene un hermoso culo y unas tetas increíbles. Con mi tío tiene 5 hijos y el mayor está de viaje. Bueno, aquí les contaré mi relato, jamás lo voy a olvidar.

    Fue un sábado por la tarde, mi abuela me mandó a la casa de mi tío a cobrarle una plata que le debía a mi abuela, cuando fui ellos no estaban, solo encontré a mi tía Sofía y a su bebita de 2 años que jugaba. Cuando llegué ella me abrió la puerta y me sonrió, me invitó a pasar y le dije que venía por el recado.

    Mi tía llevaba puesto un pantalón pitillo negro y una blusa de colores. Cuando entré me senté en una de las sillas y me dijo que la esperara porque tenía la plata guardada. En eso ella sale con una bolsita de plata en su mano y me la dio, me preguntó que si ya había almorzado y le dije que no, a lo que ella me respondió que me iba a invitar de comer (ella cocina riquísimo).

    Cuando estaba sirviéndome la comida, yo no dejaba de mirarle su culo el pitillo le quedaba bastante apretado, al parecer se había dado cuenta por lo que a cada rato regresaba a mirarme y me dijo:

    —¿Te pasa algo sobrino? ¿Que tanto le mira el culo a su tía? El único que me lo puede mirar es su tío.

    Cuando me dijo eso me quedé callado, la verdad no supe cómo reaccionar, solamente me quedé callado y reí avergonzado, me había puesto bien rojo, me estaba muriendo de la vergüenza.

    —No tía.

    Eso fue lo único que yo le dije. Luego ella me trajo la comida y se llevó a su hija a su cuna, al rato nuevamente salió del cuarto y yo no quería ni mirarla. Al levantar la mirada ella se puso en mi delante y me dijo:

    —¿Quieres ver esto? —Mi tía se puso de espaldas y se fue bajando el pitillo hasta sus piernas, dios no me lo podría creer. Tenía una tanga metía en su culo, se quitó todo el pitillo y con sus manos se abría las ganas. La verdad me estaba excitando y mi pene se ponía duro por mi short.— ¿Te gusta, sobrino?

    — Si, si, tía.

    Yo tartamudeaba, solo le miraba su culo.

    —Ven tócalo.

    Cuando me dijo eso me levanté de la silla y puse mi mano en su culo empecé a tocárselo y escuchaba como mi tía suspiraba, luego me dijo que me quitara la ropa y eso fue lo que hice. Ella mordía su labio cuando veo mi pene todo erecto y me preguntó que si nunca me habían hecho un oral y le dije que mi novia sí. Mi tía me chupó todo mi pene y yo lo disfrutaba, mi sueño se estaba volviendo realidad. Me miraba a los ojos y con mi mano acariciaba su cabello. Luego ella me pidió que le follare, le quité su tanga y la puse en cuatro y comencé a follármela por su vagina, veía como mi tía movía su culo de adelante para atrás.

    —Sobrino lo haces mejor que tu tío —Fueron las palabras que me dijo.

    Escuchaba como ella gemía y con sus manos se apretaba sus tetas por encima de su blusa y se los quitó. Estuvimos así por un buen rato y me corrí dentro de su coñito, fue el mejor orgasmo que tuve en mi vida.

    A los pocos minutos mi tío la llamó diciéndole que ya estaba en camino a su casa, ambos nos vestimos y me dio la plata y me dejó un beso en mis labios.

    —Espero que no te olvides de mí. —Me dijo ella.

    Le sonreí y le devolví el beso, nos despedimos y llegué a mi casa. Por el camino recordé que no había terminado de comer y no sé qué cosa le había dicho a mi tía sobre el plato de comida que había dejado en la mesa.

    Y cada vez que voy a su casa está mi tío y no podemos hacer nada, ella lo que hace es enviarme fotos desnudas a mi Whatsapp.

    Bueno, aquí terminó mi relato.

  • Caí en su trampa

    Caí en su trampa

    Todo comenzó una noche fría en Irlanda cuando esta amiga me pide que por favor le lleve su correspondencia ya que por error colocó mi dirección a lo que amablemente le dije que sí, que contara con ello para mañana en la mañana.

    No podía ni dormir con solo fantasear en lo que podía ser mi pene grueso venoso de 18 cm a punto de estallar, destellaba chorros de semen con solo imaginarme a esa hermosa amiga de 27 años de aproximadamente, 1.50, caderona, buenas nalgas y tetas que me tenían loco.

    Aconteció que cuando voy rumbo a su casa compro condones por si acaso se me cumplían mis sueños y apenas llego a su casa me abre la puerta en pijama muy sexy yo paso porque hacía un frío terrible. Comenzamos a hablar, desde ya podía sentir ese olor a sexo que se producía en el ambiente y entre charla me dice que está sola y que suba que me mostrará la habitación que rentó…

    Aún recuerdo estas caderas moviéndose de izquierda a derecha, no perdí la vista en nada más que ese culote que ya quería devorar. Cuando entro a su cuarto ya estaba desnuda con aquellas panties negras de encaje, sus tetas apuntando mi presencia y una vela roja con olor a pasión.

    No me contuve, me quité mi ropa, comencé a chupar sus tetas, besar su cuello, mamar su lengua y sus labios, apretaba su cuca a mi guevo frotando lentamente, ella me ha tirado en esa cama y me dio la mejor mamada de mi vida.

    Mi guevo estaba ardiendo y ella se lo comía como una chupeta, mis líquidos preseminales apenas salían y alimentaban su deseo, me decía que hace rato ya deseaba hacérmelo. Yo excitado miraba como me devoraba hasta que comienza a chupar mis bolas era lo más rico y no abandonaba mi guevo, desesperada no sabía que comerse primero.

    Ya quería cogérmela y la puse en cuatro patas, la tomé por el pelo tan largo y le daba tan duro que su cama chillaba y ella gritaba diciendo que era mi perra. No aguanté más hasta que mis chorros de semen llenaban su vagina.

    Después nos besamos, repasamos un rato y así fue nuestra primera de dos veces…

  • Desde el confinamiento

    Desde el confinamiento

    Te mereces algo mejor, Alba. Ahora mismo lo que más desearía es que conocieras a alguien que hiciera rebrotar en ti todas las cosas importantes que has perdido —no sé si por mi culpa o sin ser culpa de nadie— a mi lado.

    Me encantaría que conozcas a un hombre en el que te fijes porque sea atractivo y agradable. Me encantaría saber que te sorprendes a ti misma pensando en él y/o en diferentes rasgos de su cuerpo. Como por ejemplo en sus manos grandes y suaves o su torso atlético. Me encantaría saber que tu coño se humedece al hacerlo, y que tú te avergüenzas con culpabilidad porque sientes que no deberías… pero al mismo tiempo no puedas evitar dejarte llevar por la visión de esas manos grandes sobre tu cuerpo, explorando tu piel… sin prisa, recorriéndote entera. Calentando, en fin, ese cuerpo frío, helado de tanto tiempo —años ya— sin ser acariciado sensualmente.

    Me encantaría saber que antes de acostarte te asalta la imaginación de acerca de cómo será su miembro. Una curiosidad que es tan intensa que cierras los ojos fuerte y te imaginas acercándote al bulto de su pantalón para desabrocharlo y liberar del calzoncillo su polla dura y enhiesta. Me encantaría que comprendieses de ese modo que no sólo deseas ver esa polla en la vida real, tocarla, olerla, besarla, admirarla… sino que también necesitas probarla. De una forma en que jamás necesitaste la mía.

    Me encantaría saber que te frotas el clítoris y te metes los dedos pensando en ser follada por esa polla. De forma tórrida y visceral. Casi violenta. En varias posturas y diferentes contextos. De hecho, me encantaría saber que esa imagen cruza la frontera de tus fantasías intimas para convertirse en un pensamiento consciente y deliberado. Algo que desearías intentar que se haga realidad, aunque algo te retenga de hacerlo. Algo que llega incluso a obsesionarte, secuestrando tu mente cada vez que le tienes delante; exactamente de la misma manera que lo sufría yo cada día, cada vez que veía tus pechos por el rabillo del ojo mientras salías de la ducha o te veía cambiarte de ropa para ir a trabajar.

    Me gustaría imaginar que llegas a necesitarlo de un modo que hasta te provoca dolor físico no tenerlo, que incluso te lleva a saber que estarías dispuesta a hacer cualquier cosa por conseguirlo, incluso cosas que pensabas que jamás harías porque te parecían humillantes y te provocaban repulsión y que, en cambio ahora, harías gustosa con tal de que te dejasen mamar esa polla. Me gustaría que sintieses que ese deseo se está llevando tus principios, tu sensatez y sentido común con una corriente que es absorbida en espiral y te arrastra consigo hacia el fondo de algo oscuro y perverso.

    Me gustaría saber que te corres con el juguete sexual que te regalé y nada más hacerlo (y volver a la realidad aun jadeando y con la respiración entrecortada) te asustas a ti misma del contenido tan extremo de tus propias fantasías, de las cosas que has llegado a imaginar con ese otro hombre opuesto a mí en todos los sentidos, incluida la capacidad para darte placer.

    Me gustaría pensar que te gustaría poder volver a Madrid y que en vez de estar yo, sea él quien esté en casa. Que estés deseando pasar el confinamiento por la pandemia sola con él. Follando noche y día. Día tras día. Los 15 días. Y cuando se cumplan, desear que el Gobierno decrete la prolongación del estado de alarma otros 15 más. Me gustaría pensar que llegas al punto en que dejas de querer ducharte después del polvo, por la pereza de saber que no merece la pena, ya que el siguiente está demasiado cerca en el tiempo y que, de todos modos, empiezas a sentirte cómoda sudada y sucia tratando de recuperar la respiración tirada desnuda y con las piernas abiertas sobre la cama en una habitación que apesta al olor dulzón y denso del sexo.

    De hecho, me encantaría saber que él es capaz de hacer que te olvides de tu eterna obsesión por el pudor y pulcritud. Que hace que el placer que sientas sea tan extremo que deje de importarte que los vecinos puedan escuchar tus gritos de éxtasis. Que haga incluso que te olvides de si la puta persiana está subida y la cortina sin correr, con el consiguiente riesgo de que podáis ser vistos. Me encantaría pensar que llega el punto en que todo te de exactamente igual con tal de volver a tener esa polla dentro de tu cuerpo, poseyéndote, embistiéndote con furia mientras te tira del pelo y haciéndote sentir llegar a tocas las estrellas con las puntas de los dedos. O que incluso comienza a darte morbo y pasas a ser tú quien busca ser follada asomada a la ventana e inclinada hacia delante, como cuando tendías la ropa, pero con las tetas al aire y mientras él te atrae hacia sí, aferrándote de las caderas y azotando tu precioso culo carnoso y respingón.

    Pero sobre todo, me encantaría más que ninguna otra cosa saber que deseas sentir su semen caliente dentro de ti. O fuera de ti y en cada parte de tu cuerpo. Que seas capaz hasta de arrodillarte para suplicar que lo vierta sobre tu cara o entre tus nalgas mientras tú las separas ofrecida con las rodillas hincadas en la cama y la cabeza inmovilizada y presionada contra la almohada por su mano. Me encantaría saber que deseas sentirte su zorra y también que él te lo llame en voz alta. Oírselo pronunciar para poder recrearte en cómo eso te hace sentir. Que deseases complacerlo, dispuesta a decir sí obedientemente a cualquier cosa que él pueda pedirte… e incluso dispuesta a no esperar siquiera que lo exprese: proponiéndole tú cosas nuevas, provocando que sucedan con tu actitud juguetona y seductora. Como si, de algún modo, eso equilibrase el daño que nos causó todas las veces en que me rechazaste, y todas las ausencias posteriores en que tú tampoco hiciste nada por buscarme a mi cuando yo ya no tenía fuerzas para seguir intentándolo.

    Me encantaría que le dijeses con un susurro en el oído aquello que me hubiera encantado escuchar de tus labios susurrado en el mío: “Quiero que desvirgues mi culo. Necesito tu polla penetrando lo más profundo de mi ser y sentir cómo va invadiendo mi cuerpo, tomando posesión de mi entera, llenándome de tu sexo hasta el fondo, como si quisieses atravesarme de lado a lado. Fóllame el culo ya, joder”. Me encantaría saber que él hace la única cosa que es posible hacer ante una proposición así y que tú me lo cuentas a mí luego con todo detalle. Que incluso me lo muestras en video para que contemple cómo te has convertido felizmente en la zorrita de otro tipo. Alguien mejor que yo.

    Y me encanta pensar todo esto, porque significaría que aún puedes —tienes la capacidad— de sentir deseo y lujuria por alguien. Que tu pasión aún está viva, aunque aletargada y encerrada muy al fondo de ti misma. Que una parte de ti desea despertar y dejarse llevar, morder aquello que desea y recibir con agrado todo aquello de lo que has estado privándote demasiado tiempo.

    Porque si aún eres capaz de sentir esas cosas por alguien, aunque ese alguien no sea yo, quizás —y sólo quizás— aún haya una posibilidad de salvar lo nuestro. Te quiero, Alba.