Blog

  • En la parte de atrás y por detrás

    En la parte de atrás y por detrás

    Ella es una flaca preciosa cara de ángel, pero intenciones de diabla.

    De 1.70 de altura, pocos pechos, pero unas nalgas ricas paraditas y una cintura perfecta de hecho es lo que más me encanta de ella.

    Siempre nos escribimos intercambiamos fotos me lo muestra todo al igual yo en verdad me pone a millón.

    Y por eso cuando nos vemos, le doy hasta en la cédula porque a ambos nos fascina el sexo, tanto así que me acompañó a hacer una diligencia pero nos agarró un tráfico terrible que no tuvimos más opción que hacerlo. A ella le fascina mamármelo, no quiere parar, yo se la chupo y me encanta escucharla gemir, pongo de lado esas sexy pantys que luce para mi y me como su clítoris que sabe rico, meto mi dedo en su lengua y despacio lo voy metiendo dentro de su culito hasta que me suplica que aumente el ritmo y le lubrica su ano y apenas le entra mi cabeza comienza a gritar una mezcla de dolor con placer incontenible…

    Se movía como una máquina y se lo sacó para mamármelo me lo agarra con mucho carácter hasta que me abre las piernas y comienza a lamer mi culo eso me llevo a experimentar algo inexplicable yo haciéndome una buena paja mientras ella pasaba su lengua hasta que me pide que la llene de leche que en la boca que por allí no salen bebés y la tomo por su pelo y me vengo dentro de ella, pero aún me quedaba un poco de energía y comencé a cogerla por el culito le daba como si nunca había tenido sexo fue más rico sentir sus nalgas apretando este pene, que cada vez que puedo la llamo y nos vemos.

  • La putita amiga de mi esposa, otra vez

    La putita amiga de mi esposa, otra vez

    Mientras me deshacía del condón, Bere se limpiaba mi venida, había sacado muchísima que la guapa amiga de mi esposa riendo se limpiaba.

    B: ¡Sacaste mucha!

    L: ¡Tú me inspiraste!

    B: ¡Uhm y aun se ve duro!

    L: ¡Si lo pruebas se endurecerá más!

    Me miro con ojos de satisfacción, con sus tetas comenzó a masturbarme mientras lamía mi cabecita, ¡yo disfrutaba del trabajo!

    B: Normalmente esto ya hubiera acabado, ¡pero quiero más!

    L: Uhm, nena, ¡vamos ponme más duro!

    Berenice se encargó de ponerme duro como mástil, esta vez no saco ni un condón y la nena subió a cabalgarme!

    El arreglo entre Lety y yo de no tener sexo con las amistades del otro ya se había roto, ¡ya con toda la rienda suelta podríamos disfrutar y yo ya llevaba un buen rato gozando con Berenice!

    Lentamente se ensartaba en mi verga lubricada por su saliva, sentía riquísimo su vagina, ¡nos besábamos y ella empezó a mover su cadera!

    Lo hacía rapidísimo, yo estaba en la gloria, esos movimientos ya hubieran acabado a cualquiera, pero estaba dando más de mi cien, ¡quería disfrutar cada pose con ella!

    L: ¡Ah, dios, te mueves fenomenal!

    B: ¡Que duro, mas, muévete papi!

    L: ¡Si, agh, toma, toma nena!

    B: ¡Que rico, uhm!!!

    Berenice se colocó dándome la espalda y cabalgaba aún más rico, me encantaba ver como movía sus nalgas, las cuales apretaba y acariciaba sin fin, su movimiento me daba un rico placer, mi verga estaba sintiendo como nunca antes, me sentía importante, me sentía su macho!

    ¡Luego de darle en esa pose, nos pusimos de pie, viéndonos frente afrente, levante una de sus piernas abriéndolas un poco y la penetre, ella hacia muecas muy excitantes, mi verga entraba y salía con fuerza!

    B: ¡Que rico, uhm!

    L: ¡Ah, nena, uhm!

    La amiga de Lety se estaba volviendo mi puta, se tragaba mi verga como toda una hambreada de sexo, nos fuimos a su sofá, ¡ahí ella se dejó caer en sentones!

    Me fascinaba ver rebotar sus nalguitas, ¡apretaba sus tetas y le apretaba los hombros para empalarla por completo!

    L: Ah, mami, déjame tu culo, ¡quiero tu culo!

    B: ¡Agh, pero agh, me va a doler, la tienes enorme!

    L: ¡Me vale madres, te la quiero dar por ahí!

    B: ¡Ok, pero no seas tan rudo, agh!

    De pie, se inclinó un poco apoyándose en el respaldo del sofá, ¡yo baje y lamia su culo!

    Aprovechaba para saborear todo su rico tarsero, mi lengua lamía de su jugosa vagina hasta su anito, el cual poco a poco comenzaba a dilatarse, ¡para ser penetrado por mí!

    La tomé de su rica cadera y lentamente introduje mi cabecita, ¡ella hacia pucheros al sentir como entraba en su apretado culo!

    B: ¡Ah, papi, ah!

    L: ¡Bere lo tienes apretadísimo!

    B: Ah, ¡casi no lo hago por ahí!

    L: ¡Ah, que rico, toma, uhm!

    Logre meterle un cuarto, entonces ella comenzó a mover su trasero riquísimo, era un poco más de la puntita, pero se sentía fenomenal, yo sin agarrarla miraba como lentamente ella se encajaba mi verga en su rico culo.

    Solita ya tenía más de la mitad de mi verga dentro, ¡entonces la tomé de sus manos y sometiéndola comencé a embestirla!

    Le daba con mucha fuerza, sentía como entraba todita, ella gemía y abría la boca como sedienta, su saliva escurría, sus quejidos eran muy fuertes, ¡estaba haciendo mío su rico culo!

    L: ¡Toma, uhm, que rico culo!

    B: ¡Agh, me duele, agh!

    L: Eres la mejor, que rico, coges riquísimo, ¡valió la pena todo!

    B: ¡Si, agh, mas, dame más!

    Se empino en el sofá, su tarsero se veía fantástico, sesta vez, ¡me apoye en el respaldo del sofá y se la deje ir de un solo golpe!

    Eso genero un gran quejido en ella, pero era un quejido de placer, tomaba sus nalgas y las abría, quería que mi verga entrara toda, yo seguía empalándola, ¡seguía dándome a la amiga de mi esposa!

    La lleve a la cama, ¡ahí subimos los dos y de perrito su culo seguía siendo mío!

    B: ¡Ah, así, mas, uhm!

    L: Que rico, uf, ¡tienes un culo delicioso!

    B: ¡Me encanta, mas papi, agh!

    L: ¡Como digas, toma, uhm, toma!

    La tomaba de su carnoso tarsero y piernas y me empujaba como una bestia, ella gemía y yo igual, era magnifico, su ano apretaba mi verga muy rica, ¡una y otra vez estrujaba sus entrañas!

    La fuerza de mis embestidas era tanta que termine por tumbarla boca abajo, ahí apretando su cabeza a la cama más fuerte me empujaba, ¡más rápido y duro penetraba su rico culo!

    B: ¡Ah, dios, ah, mas, ah!

    L: ¡Te voy a preñar perra!

    B: ¡No!! ¡Ah, mi culo, agh!

    L: ¡Oh, me vengo, me vengo!

    Comencé a llenarle el culo de semen, ella lo movía riquísimo, ¡le encantaba la sensación de mi semen caliente dentro de sus entrañas!

    Tuvimos un muy buen orgasmo, después de quedar pegados como perros, se la saqué toda aguada y escurriendo, ella toda acabad, se quedó recostada en su cama, tenía que regresar a casa ya que según fui a trabajar, pero me la pase cogiéndome a la amiga de mi esposa, ¡una vez más!

  • Madre hot: Solo en casa

    Madre hot: Solo en casa

    No tardé mucho en descubrir lo atractiva que era mi madre. Mis amigos no se privaban de manifestarme continuamente lo buena que estaba, resaltando sus pechos grandes pero firmes, sus caderas sensuales y su culo prieto y respingón, que envidiaría cualquier caribeña. Ni los empleados de mi padre, que cada vez que venían a casa cobrar el salario de nuestra empresa de transportes estaban más pendientes de sus curvas que de la propia paga que les correspondía.

    Efectivamente, mamá, ya cerca de la cincuentena, era una hembra de armas tomar, con su cabello castaño en media melena, rostro claro, ojos grandes y profundos bien remarcados por rimmel, boca con carnosos labios pintados de rojo… Un bellezón con el que compartía mi vida y que me empezó a obsesionar, por lo que, casi sin querer, comenzó a ser fuente de mis fantasías eróticas… y destinataria de mis pajas más calientes.

    Aquella tarde que quedé solo en casa me dediqué a hurgar en los cajones de su cuarto. Acaricié sus braguitas esmeradamente ordenadas en la cómoda y me puse un sujetador de encaje negro, comprobando que, efectivamente, el tamaño de sus tetas era espectacular. Empecé a ponerme palote. Pero algo me decía que mamá guardaba algún secreto muy particular.

    Fue cuando revolviendo en el armario de los zapatos, muy al fondo, descubrí que dentro de una zapatilla vieja guardaba un consolador de considerable tamaño. Bueno, no sé si un consolador o dildo, o como se llame ese artilugio masturbatorio femenino con forma de pene de plástico rosado color carne, rematado por un glande como un champiñón gigante y donde se marcaban unas venas de gran realismo. «Ya sé cómo se alivia la calentura la muy zorra cuando mi padre está de viaje», pensé con la polla a punto de reventar bajo el pantalón.

    Estaba convencido de que mamá tardaría en llegar a casa. Después de recoger a mi hermana en el colegio ambas irían a visitar a mi abuela. Y a las dos mujeres le gusta el palique. Por otro lado, mi padre estaba de viaje por tres días: había tenido que sustituir a uno de sus empleados y conducir él mismo un camión con mercancía a otra ciudad. No lo pensé dos veces.

    Me desnudé, me puse unas braguitas blancas y el sujetador y me tumbé sobre la cama matrimonial. Comprobé que el dildo funcionaba perfectamente, tenía puestas las dos pilas preceptivas. Instintivamente, lo llevé a la nariz. Olía a coño, a un inconfundible aroma reciente de fluidos vaginales. «Cómo disfruta la perra en ausencia de papá», pensé. Bajé las bragas hasta las rodillas, lamí el consolador y traté de metérmelo en el ano. Misión imposible Era la primera vez que algo semejante profanaba mi orificio y la verga de un actor porno iba a ser muy fuerte para iniciarme. «Seguro que hay crema por algún lado», cavilé.

    Efectivamente, en la mesita de noche, aparte de una caja de condones y sus pastillas para dormir, había un botecito de vaselina. Unté el aparato y también mi ano. Con mis piernas en alto, el dildo fue introduciéndose poco a poco en mi culo, casi hasta el fondo. Conecté el vibrador. La sensación de placer fue indescriptible. «Pues imagínate esto en la concha de mi madre», empecé a fantasear. No necesitaba masturbarme, solo acariciar los huevos con la otra mano, tanto era el placer que sentía notando la cabeza del dildo masajeando mi próstata. Así un buen rato, en un saca y mete lento y rítmico. Iba a estallar.

    Me revolví como una sabandija imprimiendo más potencia al vibrador. Me voy a correr, gimo como una puta, imaginando que es mi madre la que orgasmea con una verga que no es la de su marido. Una ráfaga de leche sale disparada con tanta fuerza que me alcanza de lleno la cara. Caigo exhausto. El corazón late a mil. Hacía tiempo que no había disfrutado con tanta intensidad y en un ambiente tan morboso. No me queda ni una gota en los cojones. Me recompongo y limpio convenientemente el cipote artificial. Pero mientras devuelvo braga y sostén a su sitio aún maquino la última perrería para con mi madre: untaré con la lefa que pringa mi pecho la soberbia verga del dildo. Y si esta noche la muy zorra se masturba tendrá el semen de su hijito dentro. Vuelvo a empalmarme solo de pensarlo. ¡Mira que si queda preñada!

  • Mi joven esposa, mi amiga, mi amante, mi puta (Parte 4)

    Mi joven esposa, mi amiga, mi amante, mi puta (Parte 4)

    Salí del hotel con dirección a mi casa, aun no amanecía, los trasnochadores de fin de semana cruzaban al lado mío. Al llegar a un semáforo en rojo se detuvo a mi derecha un auto, a pesar de que llovía un poco el tipo que manejaba traía su ventana abajo debido quizá a que fumaba, a su lado lo acompañaba una mujer, seguramente su pareja, novia o esposa, reían y cambiaban las estaciones del radio, se notaban alegres, algo borrachos o eufóricos. El semáforo cambió a verde y en un acelerón se perdieron en la avenida de mi vista. En mi resaca reflexioné sobre el tener una pareja, me sentí de pronto solo, recordé a Marco y Lety, lo que hicimos unas horas antes…

    Regresé a mi rutina de vida y de trabajo, al cabo de unos días Marco me llamó por teléfono.

    -Hola amigo, como estas! soy Marco

    -Hola Marco que gusto! muy bien amigo, como estas tú?

    -Excelente! te llamo de Guadalajara y te envía saludos Lety

    -Igualmente saludos para Lety, a tus ordenes Marco

    -Gracias!… bueno te llamo primero para confirmar nuestro compromiso de amistad y pedirte seriamente y con toda formalidad nos ayudes a conseguir una propiedad ya sea un terreno para construir o bien una casa en tu ciudad, algún lugar tranquilo y seguro sobre todo, alguna oportunidad que seguramente por tu profesión encuentres para nosotros, por cierto este es mi numero privado David, llámame con toda confianza.

    -Por supuesto con todo gusto! y si tengo muy buenos contactos, dame tu correo electrónico para enviarte opciones y me des un rango de precios para sobre eso irnos guiando, sobre todo saber el tipo de vivienda.

    -Segura, buena y barata jejeje y pues privada para nuestras reuniones tu sabes.

    -Emmm si claro amigo!

    -Y bueno David igual te queremos invitar el próximo sábado en Guadalajara iremos a una «fiestecita» y nos gustara nos acompañes, para presentarte a algunos amigos, fiesta abierta podemos llevar un invitado sea hombre o mujer y pues nos gustaría que nos acompañaras como ves?

    -Emmm bueno es… algo que no tenía planeado… pero hare todo lo posible y gracias por pensar en mi

    -Si amigo la vamos a pasar muy bien… un abrazo!

    Inmediatamente mi pene reacciono erectándose, en los pocos días que transcurrieron desde la noche del sábado cada noche me masturbe reviviendo los momentos, pensé que quizá fue algo pasajero no tenía el número telefónico de ellos y ahora tenía la posibilidad de repetirlo, por supuesto que iría! no había nada que me lo impidiera solo era cuestión de arreglar mi agenda y faltar el sábado y quizá el lunes ya que preferiría hacer el viaje en auto (un viaje de 5 horas aproximadamente)

    Algo se movió en el universo ya que esa misma tarde mi socio Juan Carlos me invitaba a su casa ya que su hermana Miriam estaba nuevamente en Querétaro por vacaciones de verano y le organizarían una reunión intima por su onomástico e invito a todos los socios del despacho.

    -No faltes David dice Bety (su simpática esposa) que va a asistir una de sus amigas solteras y le gustaría presentártela.

    -Claro que no faltare Juanca, cuenta conmigo

    -Miriam cumple años hoy, solo será partir el pastel y convivir, el sábado pensamos hacer una carne asada y un festejo más en grande, mi hermana ya termino sus estudios está pensando radicar en la ciudad en lo que le llega su titulación.

    -Qué bien! es una muchacha muy agradable, ojala se quede en la ciudad para que esté más cerca de ti y tu familia, que edad tiene tu hermana?

    -Hoy cumple 24

    -Wow pensé era más chica!

    -Si es traga años jejeje

    -Gracias Juanca ahí estaré, el sábado por cierto no podré asistir ya que pienso viajar a Guadalajara y aprovechare la reunión de hoy en la noche para avisarles que no vendré ni sábado ni lunes.

    -Muy bien, nos vemos en la casa esta noche.

    Al llegar a la casa de Juan Carlos ya estaban todos reunidos y me recibieron con júbilo sobre todo Bety ya que en verdad estaba ensimismada en conseguirme una pareja.

    -Vaya llego el soltero más codiciado de Querétaro! pensé no vendrías David, te presento a Sonia -Bety me presento inmediatamente a su amiga, una mujer joven de alrededor de 32 0 35 años para mi gusto y preferencias algo llenita y poco agraciada físicamente, la saludé con toda cortesía.

    -Mucho gusto Sonia

    -Igualmente David

    Enseguida saludé a todos los asistentes y me detuve a felicitar a Miriam, que esa noche se veía muy diferente a la anterior, vestía algo recatada pero más formal, se veía muy linda y fresca.

    -Muchas felicidades Miriam! me da mucho gusto verte de nuevo

    -Gracias señor David, igualmente me da mucho gusto volver a saludarlo

    La reunión transcurrió lo normal, Bety sirvió algunos aperitivos, me senté a un lado de Sonia y afortunadamente coincidimos abiertamente que no teníamos nada en común incluso bromeamos con Bety al respecto ya que Sonia no estaba interesada por el momento en entablar ninguna relación ya que era superviviente de un divorcio aun así planeamos vernos en alguna otra ocasión, se despidió incluso antes de partir el pastel.

    Hasta ese momento no me había percatado que Miriam me observaba y reía tímidamente como buscando complicidad, la note un poco fuera de lugar. Se paró y se acercó a mi cuando iba a dejar unos cubiertos a la cocina.

    -Como se la está pasando Sr. David? ya se aburrió? Sonia se fue muy pronto… no le gusto?

    -No! para nada Miriam, no me aburro, Y si ya corrió mi conquista jajaja… bueno tu cuñada que insiste en conseguirme pareja!

    -Jajaja si ya se!! Pero usted no se deja verdad? es muy exigente? no le gusto Sonia?

    -Yo creo que fue al revés! ella fue la que huyo!

    -Nahh yo creo que no hubo química solamente.

    -Tienes razón, no la hubo en ningún momento, además es mucho más joven que yo.

    -No lo noté tanto en realidad… usted es joven, a mi no me gustan los chicos de mi edad, mi último novio era 5 años mayor que yo.

    -En serio?… bueno a tu edad no se notan tanto 5 años, cuantos tendría el… 28 o 30? (conocedor que hoy cumplía 24).

    -En ese entonces él tenía 27 y yo 22, tengo más de 2 años sin novio, bueno no he sido muy noviera solo he tenido 2, con el dure 4 años usted cree?

    -Varios años, y por qué no funciono? si me permites el atrevimiento

    -Se fue a Estudiar a Alemania, vino dos veces y pues allá conoció a otra chica, así es la vida no cree señor David?

    -Que mal, como se perdió de una chica tan linda y simpática?

    -Gracias que galante!… bueno sígala pasando bien ya vamos a partir el pastel

    Llego la hora de cantarle «el happy birthday to you» y partir el pastel, en el transcurso de la velada intercambiamos miradas y sonrisas cándidas… que estaba pasando?… y así termino la noche.

    El viernes por la tarde decidí hacer el viaje a Guadalajara, antes me comunique con Marco quien me reservo un hotel cerca al lugar en donde sería la reunión, al llegar e instalarme me comunique nuevamente con él.

    -Ya estoy en el hotel Marco

    -Muy bien David, ya cenaste?

    -Si comí algo en el camino y bueno estoy algo cansado ya pasan de las 11, a qué hora nos veríamos mañana?

    -La reunión es después de las 8 pm, nos gustaría antes pasar por ti para llevarte a desayunar o comer que te parece?

    -Me parece excelente, me gustaría que nos viéramos para comer si no tienes inconveniente planeo levantarme tarde.

    -Muy bien David, y carga batería ya que lo vas a necesitar jejeje… buenas noches.

    -Buenas noches Marco.

    La excitación iniciaba a recorrer mi cuerpo y también el nervio de algo nuevo y diferente, en mi mente estaba por supuesto Lety y su exquisito cuerpo así como lo excitante que era volver a tenerla para mi, pero no había caído en cuenta que habría más personas… la excitación casi me hacen masturbarme pero me contuve, necesitaba toda mi energía y estamina integra para el día siguiente… antes de dormir recordé a Miriam.

    Lety y Marco pasaron por mi alrededor de las 12 del mediodía, me esperaron en el lobby del hotel, ambos vestían muy informales, ella con una falda ancha multicolores a las rodillas, calzado al piso y una blusa blanca holgada y el con un pantalón de mezclilla, camiseta y calzado deportivo incluso Lety me pareció mucho menos alta de como la recordaba, la luz del día nos hacía a todos vernos más «normales».

    -Hola David que gusto Muaak! -Me recibió Lety efusivamente en verdad le daba gusto verme.

    -Hola muchachón! -Me dio un fuerte abrazo Marco como si tuviésemos años sin vernos

    -Que gusto verlos de nuevo! -Se los dije con toda sinceridad, ya eran como mi familia.

    Me llevaron a un restaurante tradicional en Tlaquepaque llamado el Parían en donde distintos restaurantes y bares coincidían en un quiosco con música en vivo de mariachis, comimos delicioso y nos tomamos algunas cervezas y algunos tequilas, Marco es un excelente conversador y Lety siempre lo observaba con admiración todo le festejaba, son una pareja muy enamorada, no dejaban de tocarse y besarse, no tocamos el tema de lo que sucedió aquella noche parecían como los tíos que visitaba en vacaciones, ahí estuvimos hasta pasadas las 6 de la tarde.

    -Es hora de irnos David te dejamos en tu hotel para que te bañes y prepares, la reunión es informal, vístete como te sientas cómodo, como si fueses a un antro, las mujeres por lo regular van muy sexys -Me comunicó un informado Marco.

    En el camino Lety se fue en la parte trasera del auto acariciando a su marido como lo hizo aquella noche en Querétaro, la cerveza y el tequila ya hacían sus efectos y me atreví por fin a preguntar.

    -Como son esas reuniones? -Pregunté ansioso ya que se acercaba la hora.

    -Te la vas a pasar muy bien David relájate -Lety se acercó a mi acariciándome la cabeza y dándome un suave masaje en los hombros.

    -No tienes que hacer nada que no quieras amigo, nos gustaría que te integres a nuestro estilo de vida, sé que te va a gustar -Marco hacia que todo pareciese normal.

    -Cuantas personas van? parejas? invitados como yo?

    -Esta reunión es en casa de Enrique y Eugenia una pareja relativamente joven pero ya con algún tiempo en el ambiente, por lo regular siempre es de parejas y no pasamos de 5 parejas, en esta ocasión la temática es traer un invitado por pareja ya sea hombre o mujer, somos 8 parejas más 8 invitados, la casa es amplia eso permite más personas, la casa tiene un patio amplio con una alberca y un bar bastante conveniente, ignoro si habrá personal de servicio como meseros o cantineros pero por la cantidad de invitados lo más seguro es que nosotros mismos nos atendamos -Marco era un master en el tema.

    -Ya han asistido a este tipo de reuniones? -Pregunté tratando de llevar la mayor información posible.

    -En tríos es la primera vez, es decir que las parejas inviten a un tercero, fue idea de Enrique y pues está bien, hay muchas variables sexuales en este estilo de vida amigo… te encantará ya verás! -Me contestó Marco acariciando a su esposa que a mi juicio parecía un poco alegre o con efecto de tequila.

    -Entonces a cuales han asistido que temática me refiero –insistí.

    -A la de parejas, por ello nos pareció que eras la mejor opción para la primera en trio, teníamos una chica que podríamos haber invitado sin embargo ella ya no está en Guadalajara y pues la verdad David nos caes de maravilla y la pasamos muy bien en nuestro aniversario, no es así amor? -Preguntó dándole un beso en la mejilla a su esposa que parecía excitada besándole el cuello y la oreja a su marido.

    -Claro! yo fui la de la idea -Me sorprendió Lety

    -Es verdad, cuando nos invitó Enrique de inmediato Lety sugirió llamarte.

    -Wow!… pues excelente!

    -Queremos que seas nuestra avanzada en Querétaro amigo! sé que por tu estilo de vida de solterón te va a encantar aparte de ser nuestro tercero de planta te vamos a recomendar con otras parejas… te gusta la idea? -Definitivamente Marco era un crack.

    -Y como no me va a gustar!… encantado de ser su tercero de planta! -Definitivamente me estaba transformando en algo que ni yo conocía.

    -Hay otras temáticas en las que puedes participar, como los gangbang -Prosiguió Marco.

    -Qué es eso amigo? -En realidad lo desconocía.

    -Es varios hombres más de 3 con una sola mujer -Contesto Lety.

    -Wow!!… voy de sorpresa en sorpresa, como en las pelis porno –contesté.

    -Si… más o menos aunque aquí no hay artistas porno se trata de esposas y maridos con esa fantasía… -Amplió el tema Marco.

    -Ustedes… han… asistido? -Pregunté con cierta reserva.

    -Aun no!… pero me gustaría -Se apresuró Marco.

    -No los han invitado? -Me estaba calentando de inmediato imagine a su esposa

    -Claro!! Lety es muy requerida jejeje… pero ella aún no se ha animado!

    -No creo que sea lo mío… pero a Marco le excita la idea… no se quizá algún día me anime -Contestó Lety.

    -Y por supuesto que tu estarías ahí amigo, a lo mejor un mini ganbang no amor?… tú y 3 hombres por mi estaría ufff muy excitante -Marco se agarró el miembro, Lety le di un pequeño golpe en la cabeza de una forma muy divertida que nos hizo reír.

    Minutos después me dejaban en mi hotel.

    -A las 8:30 pasamos por ti David, descansa un poco si tu mente te deja jajaja -Se despidieron.

    Me bañe y vestí rápidamente, por mi cuerpo recorría una adrenalina muy excitante, la última charla con la pareja en verdad me puso a 1000, la espera era excitante, ir con la pareja a una fiesta sexual y saber que habría mas personas me tenían muy inquieto.

    Continuará…

  • La merienda

    La merienda

    En pijama de mi casa he salido
    de atardecida camino a la tienda;
    sí, aislada, pero no sin mi merienda, 
    tengo hambre, no quiero tener un vahído. 

    Un hombre se ha fijado en mi cohibido;
    o impresionado: yo es que estoy tremenda:
    femenina soy y llevo poca prenda. 
    Las tetas y el culo me mira muy ido. 

    «Diez euros», le digo, «una mamadita, 
    ¿quiere usted que se la haga caballero?, 
    y por treinta euros una folladita».

    Por mi coño ya-ahh su polla transita,
    (¡no busco un orgasmo-ohh, quiero el dinero!),
    grande y dura es, ahh, el sentido me quita.

  • Cumpliendo promesas en la Universidad: George

    Cumpliendo promesas en la Universidad: George

    El relato que hoy les contaré es la continuación de la saga “universidad”, y relata de la vez que hice equipo para una exposición con un compañero de salón que jamás me había tirado la onda ni nada, pero que me realizó una propuesta un día junto con otros 2 compañeros para que se las mamara en el baño de la Uni, y cuando se sacó su dotación me quedé con la boca abierta, por tal motivo y también dado que aquella tarde no pude tratarlo como se merecía, decidí consentirlo a solas. Este relato tiene lugar en la CDMX y sucedió en el año 2007 cuando yo tenía 20 añitos durante mi época de estudiante. Comienza así:

    Tal y como se lo había prometido a Jorge, decidí hacer equipo con él para un trabajo de exposición de la prepa, todo era plan con maña, pues afortunadamente el tema a exponer era un tema dominado por mi parte, así que tendría mucho rato libre para distraerme con el juguetote que mi compañero de clase se colgaba entre las piernas. Afortunadamente en esa época mis padres me habían rentado un departamento de estudiante muy cerca de la universidad, por lo que nadie me molestaría cuando estuviese jugando con juguetes para chicas grandes. Afinamos detalles y concordamos que lo vería el día viernes por la tarde en mi departamento, obviamente el acepto gustoso.

    Lo cité el viernes que seguía a las 9 PM, pues si bien mis padres me rentaban ese espacio y pagaban mi carrera, aún con lo que me daban para mis cosas personales no me alcanzaba para pagar los gustos y gastos que la vida de una niña travesti genera, por tal motivo me vi en la necesidad de buscar un trabajo de medio tiempo en las tardes después de la universidad. Recuerdo que ese día salí de la Uni a la 1 pm, ya ni siquiera me despedí de él, pero más tarde le mandé un SMS diciendo lo siguiente:

    P- Hola George, ya no pude despedirme pero estaré ansiosa por verte más tarde… besitos. Pau.

    G- Hola nena, allí te caigo a las 9 pm.

    Se notaba en su respuesta que estaba nervioso, y en definitiva también yo lo estaba, pues mi perversa cabecita no dejaba de pensar en la gorda verga que George se cargaba. Sabía que tenía que llegar a hacer un poco de limpieza en el departamento, lo más básico obvio solo para darle una buena imagen de mi a este niño, además quería arreglarme y ponerme guapa por lo que sabía que tendría el tiempo apenas justo para estar lista para mí joven y vergudo amigovio.

    Salí de la oficina a las 6, y prácticamente corrí a mi departamento, apenas llegué a mi lugar de confort me deshice de todas mis prendas de niño, que para esa hora del día me pesaban, me estorbaban, me lastimaban. Por lo regular nunca me han gustado los hombres de mi edad, sin embargo en ese momento tan cachondo en qué me pusieron a mamar en el baño de la escuela, y cuando pude observar el tamaño del aparato masculino de este hombre, supe que quería… No mejor dicho deseaba rebotar en la verga de ese macho como la hembra puta que soy, por lo que me esmeraría en satisfacerlo como si de alguno de mis amantes maduros se tratara. Una de las cosas que más me cautivó fue la plática que tuvimos, fue más o menos así:

    G- Hola Pau, como le haremos para lo de la exposición?

    P- Hola George, pues nos vemos en mi casa y lo trabajamos, pero en general no te preocupes, esto es un tema que domino a la perfección. Iré adelantando lo más que pueda entre hoy y mañana para el viernes solo afinar detalles. Entre viernes, sábado y domingo lo dejamos listo, no olvides que exponemos el lunes.

    J- Wooow!! Me la pones facilísima!!! Cómo te lo pagaré?

    P- Jajaja!! Hay luego vemos…

    J- No ya en serio… Que puedo hacer para pagártelo?

    P- Jajaja… Ya que insistes…. Que ofreces??

    J- Pues tú y yo tenemos algo pendiente… recuerdas?

    P- Sip… y porque el interés de tu parte, puedo saber??

    J- No lo sé en verdad!! Pero no puedo sacarte de mi cabeza!! Tengo novia lo sabes no??

    P- Sip… andas con esa prieta chichona de Sofía de lenguas extranjeras no?

    J- jajajaja… Si… es mi novia…

    P- Pinche vieja sin nalgas… me cae gorda!!

    J- Jajaja… ella no importa en este momento, quiero estar contigo…

    P- Y que es lo que esperas de mi?

    J- Pues no he podido no notarlo, además de que se habla mucho de ello entre los hombres de la escuela… Tienes un rico culote de mujer…

    P- Entonces… Uds. hablan de mi culo??

    J- Si… todos lo hacemos, incluso se habla de la posibilidad de que te vistes de mujer, algunos afirman que te han visto parada en Tlalpan por las noches.

    P- Okay! ammm…

    J- Es verdad?

    P- Jajajaja… lo primero si… lo segundo no…

    J- Te vistes de mujer??

    P- Si… eso te molesta?

    J- No para nada… Más bien me intriga mucho…

    P- A si?? Por qué?

    J- Pues… en verdad tienes cuerpo de mujer, si bien tú no tienes unas chichotas, si tienes un culazo digno de admirar, tienes pies y manos pequeñas como una niña, tu piel es tersa y muy suave, los rasgos aniñados de tu cara, tu trato a los demás… a lo que quiero llegar es que sé que eres un niño, pero mis ojos lo que en verdad miran es a una niña más…

    P- Pues así es como me identifico de hecho… oye, te gustaría que te recibiera en mi casa con mi verdadera identidad?

    J- Es decir cómo niña?

    P- Ajá…

    J- Si, me gustaría mucho…

    P- No se hable más…

    Estaba emocionada en verdad, es más, hacía tiempo que no me ponía tan cachonda un encuentro con un tipo. Decidí, esmerarme para el encuentro.

    Después de mi baño completo y por supuesto de un lavado interno a conciencia, me unte un par de cremas por todo mi femenino cuerpo, una humectante y la otra me ayudaba a conseguir una textura sedosa en mis piernas, espalda, brazos, tronco y cuello. Proseguí con la lencería, como en esta ocasión mi amante en turno era mucho más joven que cualquiera de los que me habían conocido en la intimidad, sabía que las medias al muslo, los ligueros y los corsets no serían opción, en esta ocasión necesitaba algo acordé a mi edad para cautivar a mi joven y vergudo amante, por lo que escogí un bóxer cachetero de encaje, este se clavaba de una manera deliciosa entre mis gordas protuberancias femeninas, parecía incluso parte de mi piel de tan pegadito que me quedaba, era color rosa clarito y un bra de tela satinada a color con el bóxer. Seleccione también de mi cajón de ropa interior un sexy par de pantimedias de red.

    Entre en un terrible dilema cuando tuve que seleccionar mi vestimenta superior, pues en definitiva no quería vestirme como una completa puta, ósea, si quería que George me cogiera pero no quería que al verme su primera impresión fuera de que mi verdadera yo es una puta facilona… ósea si, pero no… Tampoco planeaba vestirme como monja en definitiva, necesitaba para esta ocasión encontrar el balance perfecto entre la juventud y la puteria.

    Terminé decidiéndome por un lindo mini vestido en color cereza, de la parte de arriba las mangas eran en corte murciélago y tenía aberturas en los hombros, además que en la zona del pecho era holgado y la abertura para el cuello era más amplia de lo habitual, por lo que siempre tendría un hombro descubierto y por ende se asomaría el tirante de mi bra, detalle que siempre me ha parecido demasiado sexy sin llegar a lo vulgar, de la parte inferior, digamos de la cintura para abajo la cosa cambiaba, pues este mini vestido era demasiado pegadito y lo que le seguía, por lo que en definitiva resaltaba mis nalgotas y dejaba mirar un poquito de mis piernas. Lo acompañe con unas botas negras que me llegaban por arriba de la rodilla lo que ayudaba también a qué mis medias de red resaltarán, un cinturón de pretina ancha también de color negro con detalles de brillantes en todo el contorno.

    Para mí maquillaje seleccione tonos oscuros pues nuestra cita sería en la noche, primero una base de maquillaje líquido, tono canela 2, sobre este y para sellar los poros una capa de maquillaje traslúcido en polvo, dibuje y di contorno a mis bien depiladas cejas, sombras en mis párpados, engrose la línea del contorno de mis ojos y puse especial atención en mis largas pestañas las cuales peine y fijé con suficiente máscara rímel, claro que no descuidarla el detalle de mis labios, los cuales pinte en un delicioso color rojo manzana y además una capa de brillo gloss sobre ellos para dar ese efecto apetitoso, de seguro George va a querer comérselos en cuanto los vea, y cuando esté mamando su gorda vergota brillarán ante su mirada, por último resalte mi lunar en la parte superior de mis labios con un poco de delineador de cejas.

    Ya para ese momento me estaba dejando crecer el cabello, sin embargo aún no encontraba un peinado acordé a mis gustos, por lo que termine usando una de mis pelucas favoritas, hasta la fecha aún la conservo, es rizada color castaña oscura y con ella más mis femeninas facciones me parezco mucho a mi madre, para ese día me realice una coleta en la parte posterior de mi cabeza, pero dejé libres 2 chonguitos a modo de antenitas en la parte delantera de mi rostro, un detalle que se utilizaba mucho por aquella época.

    Un par de pulseras y un femenino reloj de pulso en mis muñecas, algunos anillos repartidos por los dedos de mis manos, un collar con dije en forma de corazón con diamantes de fantasía, un par de arracadas que simulaban ser de oro y una fina y pequeña diadema de fantasía complementaron mi atuendo.

    Cuando por fin terminé, me percaté que afuera estaba cayendo un verdadero diluvio, por lo que el retraso de mi esperado amante me dio tiempo suficiente de recoger el resto del departamento, preparé un par de sándwiches, agua de naranja y metí a enfriar un six de cervezas, encendí un par de inciensos, en definitiva me estaba esforzando mucho por impresionar a este hombre, me decía a mi misma, y mientras pensaba en ello, el timbre me anunció la llegada de Jorge, así que le abro el portón eléctrico y cuando escucho la puerta del elevador abrirse ya lo estoy esperando recargada en la puerta de mi departamento de manera sensual su sorpresa fue evidente, sin embargo el intento ocultarla y solo me saludo con un simple:

    J- Hola Pau…

    P- Hola Jorge!!

    Lo invite a pasar y cuando cerré la puerta la cosa cambio, pues Jorge se transformó y me aprisionó entre su ancho cuerpo haciéndome parecer chiquita, nuestras miradas se enlazaron y de pronto todo termino en un beso profundo, donde nuestras lenguas, se entrelazaban o hacían fuerza por penetrar en la boca del otro. Yo me colgué literalmente del cuello de mi nuevo amigovio, de pronto comencé a sentir sus manos recorrer mi cuerpo, su contacto me electrificó, termino por encender todo lo que faltaba, sus manos pasaron de mi espalda a mi cintura, de mi cintura a mis regordetas nalgas, después una de ellas descanso sobre mis pequeñas bubis, mis pezones erectos delataban mi calentura y el prominente bulto en la entrepierna de Jorge apresado en su pantalón, se sentía duro contra mi vientre y entendía así, que la calentura por la situación era mutua.

    Entendí que dejaríamos cualquier presentación y cualquier distracción de la tarea para más tarde, pues tanto este macho como yo lo que queríamos era estar a solas. Como pude lo guíe por el pasillo que conectaba a las recamaras, y ya en mi habitación y haciendo uso de mis cachondas manos, fui desnudándolo entre besos y caricias hasta dejarlo con su impresionante vergota apuntándome amenazante, entonces le dije:

    P- Ni te imaginas las horas que he fantaseado con tu vergota!!

    J- No te aguantes las ganas Pau… es más, recuerda que me la debes!!

    P- Ufff… pero ahora te tratare cómo a un rey papito!!

    Fui bajando lentamente con mis besos, desde su boca, pasando por su velludo pecho, hasta ese cordón que une el ombligo con el nacimiento de su dura barra de carne masculina, al quedar de rodillas frente a él, tomé sus hinchados huevos con delicadeza en una de mis suaves manos mientras que con la otra tome la enorme anatomía de este hombre para colocarla de frente a mí y darle un beso que marcó el inicio de la mamada que quería desde días anteriores yo darle a esta vergota, enseguida comencé a lamer el tronco, mi lengua la recorrió por completo, sintiendo el relieve de sus venas marcadas y envolviendo con lamidas y besos su glande inflamado como una ciruela, rebosante de líquido preseminal, el cual formaba un delgado hilo entre su verga y mi lengua cuando me separaba, terminé ansiosa por metérmela toda en mi boca y encajarla en el fondo de mi garganta, la volvía a sacar, a lamer y de nuevo a devorar, sin dejar de masajear sus huevos hinchados.

    La mamada que le estaba dando, lo hacía delirar. Yo sentía como su grande verga latía en mi boca, anunciando una pronta eyaculación, la cual yo ayudaba a demorar con maestría y malicia, apretándole sutilmente sus huevos también duros y seguramente rebosantes de leche. Después de más de 15 minutos de estar mamándosela, mi boca se empezó a llenar de semen cremoso y caliente. Su poronga disparó 5; 6 o más lechazos, los cuales fui saboreando y tragando con placer. Semejante mamada, merecía un premio y esta puta golosa, se deleitaba con él.

    Dejé su vergota limpia solo con mi lengua y ante su satisfecha y atenta mirada sin dejar rastros de su eyaculación. Nos volvimos a besar mientras sus 20 cm de carne masculina terminaban de ablandarse entre mis manos. Sin embargo la vitalidad que caracteriza a un joven, mas mis hábiles caricias y la manera tan perversa que tengo para besar cuando estoy cachonda facilito que su anaconda recobrara la vida en un periodo de tiempo bastante corto. Cuando estuvo nuevamente totalmente erecta, volví a bajar para darle una nueva tanda de besos y chupetes, pero mi intención y la de George era llegar a más en esta ocasión, por lo que en determinado momento el me separo de mi tarea oral, se acomodó bien en las almohadas boca arriba de manera que su gordo trozo de carne de hombre quedo apuntando al techo, yo sabía a la perfección que hacer en estos casos, pero ante todo la precaución siempre me ha llamado, por tal motivo me puse de pie y de uno de mis cajones extraje un condón que yo misma saque de su envoltorio y lo puse en el enorme instrumento sexual de Jorge, les juro que la escena se quedó plasmada en mi mente, pues el preservativo apenas y le quedaba, y a pesar de que lo recorrí hasta abajo no alcanzaba a enfundar completamente los 20 centímetros de verga que mi amogovio se colgaba entre las piernas.

    Con esta perversa imagen en mi cabecita me monté sobre él, con mis piernas abiertas alrededor de su cintura, afortunadamente las medias de red permitían que pudiera hacer mi cachetero a un lado para permitirle al gordo invasor que pretendía traspasar la resistencia que mi ahora desnudo ano pudiera oponer, ahora era el momento de que ambos pusiéramos de nuestra parte, así que yo dejé caer mi peso haciendo presión para abajo y obligando a mis paredes anales a abrirse a cada momento un poco más. Mientras sus manos me sujetaban por la cintura, mi macho empujaba hacia arriba, al mismo tiempo me mantenía aprisionada supongo yo por si intentaba escaparme, su vergota fue abriendo mi esfínter y a pesar de que quizá mi cara expresaba dolor, realmente lo que yo quería era engullir esa vergota en su totalidad, primero para satisfacer a George, pero también quería demostrarme a mi misma que yo era una buena hembra, y que podía satisfacer a cualquier ejemplar masculino, además de que podía obtener placer al hacerlo.

    Así que haciendo a un lado el dolor, me clave por completo en esos 20 gordos centímetros, cuando lo logre, si ocupe un par de minutos para acostumbrar los músculos de mi ano a albergar semejante virilidad masculina, entonces me sentí segura y se lo hice saber a George cuando tome sus manotas y las puse sobre mis gordas y redondas nalgas, el tomo esta acción para bien y mientras me acariciaba, movía mis caderas en círculos, provocándonos mutuamente placer. El delicioso juego sexual ayudó a que me acostumbrara por completo a tener ese pedazo duro de carne de macho dentro de mi, por lo que comencé a rebotar sobre la vergota de George a una gran velocidad, mientras el apretaba mis pezones o me agarraba de las nalgas para de vez en cuando disminuir mi velocidad y que sólo girará en círculos sobre su hombría.

    Yo gemía cómo la puta que soy cada vez que su gorda espada penetraba hasta el fondo y gozaba cómo loca en esa posición, sin embargo la fricción en mis rodillas provocó que suplicará un cambio de posición, así que salí de mi monta y me puse en posición de perrito, con mi cara apoyada en la almohada y ofreciéndole mi dilatado ano para que me penetrara como él estaba demostrando saber hacerlo. Así que George se posiciono detrás de mí, y sin mayor dificultad ni mucho menos un poco de compasión me la enterró de un solo y certero golpe hasta adentro de mi ser… madre mía!! Que placer me hizo sentir este hombre con su enorme vergota!!

    Entonces George comenzó a taladrar dentro de mí a muy buen ritmo durante largos minutos, el sonido de sus muslos chocando contra mis nalgas, mis gemidos y la forma en que el bufaba por el placer, eran una exquisita canción que aumentaba mi lívido sexual, y aún más mi placer se multiplicaba al verme reflejada en el espejo grande que tenía en la puerta de mi habitación, admiraba como mi cabello se sacudía con las fuertes embestidas que mis nalgotas estaban recibiendo.

    George estaba demostrando ser dueño de una vitalidad y fuerza dignas de un joven con experiencia previa en el arte de fornicar. Cuando mi hombre saco su gordo invasor de mi ano para cambiar de posición, sentí un gran vacío en mis entrañas que de inmediato se llenó con aire fresco el cual sentí a la perfección cuando recorría la irritada piel de mis paredes anales, sin embargo la agradable sensación no duro por mucho tiempo, por que como si de una muñeca de trapo se tratara, con esa facilidad George me dio vuelta y quedé con la espalda en la cama y las piernas levantadas y abiertas, sus manotas agarrando con fuerza mis tobillos y con su vergotota volvió a penetrarme con cierta violencia, pero cuidando siempre de no lastimarme, sus embestidas tenían la velocidad y fuerza adecuadas, la suficiente para que sus huevotes chocaran contra mis gordas nalgotas, en ese momento tuve mi primer orgasmo anal de 2 que tuve esa tarde-noche, de mi pequeña verguita expulse un par de pequeños pero evidentes chorritos de semen, cuando deje de hacer gestos por el placer que sentía, George me soltó los tobillos y recargo totalmente su peso sobre mi, sin embargo la posición me resultaba incómoda por lo que yo misma levanté mis piernas y las puse alrededor rodeando su cintura con ellas, de esta manera tampoco permitía que el retrocediera mucho ni que me la sacase, mis brazos lo abrazaban o lo empujaba por las nalgas, haciéndole entender que me gustaba lo que me estaba haciendo, y que además deseaba que me la enterrara más hasta el fondo.

    La vergota de George se sentía cada vez más hinchada y su pistoneo era cada vez más rápido. Después de varios minutos de cogerme de en esa posición me clavo su enorme anaconda hasta adentro de mí estrecha cuevita anal y sentí como a través del látex del condón disparaba uno, dos, tres, cuatro y cinco disparos de semen que para sorpresa nuestra y dado que tal y como les comenté a principios del relato la increíble dotación de la que George era poseedor provocó que el condón se rompiera y por tal motivo su eyaculación terminó por llenar mi culo y mis intestinos, la sensación de líquido espeso y caliente en mi recto me provoco tanto placer que de esta manera tuve mi segundo orgasmo sin tocarme siquiera, obviamente muchísimo menos abundante que el primero.

    Por la posición en que estaba mi eyaculación quedó depositada sobre mi vientre. Quería quedar como la mejor de las putas y solamente por eso me di media vuelta, para que George pudiera ver como su semen se escapaba de mi culo, debido a lo abundante que había sido su corrida, y aún para aumentar perversión al momento con mis dedos junte todo lo que pude rescatar, lo lleve a mi boca y deguste esa deliciosa crema masculina frente a los impresionados ojos de mi amigovio.

    Entonces quedamos los dos tirados en la cama, reponiéndonos de tan intensa sesión de sexo. En mi boca quedaba el sabor de su leche. Charlamos un rato de cosas sin importancia, mientras acariciaba y jugaba con esa enorme virilidad que tanto placer me daba. De esa manera entre mis manos, la vergota de Jorge fue reviviendo y otra vez, el relieve de sus venas resaltaba en ese imponente miembro masculino. Lo miré de manera sensual, me mordí el labio inferior, me agaché y se la volví a mamar, con pasión, con deleite, demostrándole con esto cuanto admiraba su cetro de poder masculino, y además que a partir de ese momento él podría tenerme cuando él quisiera.

    Me bajé de la cama y me dirigí al espejo que tenía en una de las paredes apoyando las manos en ella de modo que quede de frente ha dicho espejo y le ofrecía mis nalgotas nuevamente, George me preguntó:

    G- Que haces?

    P- Quiero que me cojas de nuevo… De frente al espejo para que mires las caras que me provocas hacer cuando me entra tu vergota…

    Claro que mi amigovio no se hizo de rogar, así que rápidamente se levantó de la cama y posicionándose detrás de mí me tomo de las caderas, se ensalivo la mano para lubricar un poco su enorme espada la cual apunto a la entrada de mi agujerito anal y otra vez comenzó a hacer presión firmemente hasta enterrármela completa hasta los huevos. Debido a que el semen se su última y abundante eyaculación ya se había secado, dolió un poquito, a través del espejo seguro que George logro mirar mi carita de puta quejándose pero sin deseos de pedir que se detuviera, pues él estaba totalmente excitado, se notaba en la dureza de su erección, entonces me dijo:

    G- Pau… Eres una puta hermosa!!! Es mil veces más rico cogerte a ti que a mí aguada vieja!!

    P- Ajá?? Te gustó mucho??

    G- Estás bien buena mamita!! Eres una putita nalgona bien rica!!

    P- Y tú estás bien vergudo!! Siempre que quieras yo seré tu puta

    Nuestra conversación estaba muy subida de tono, él se deleitaba con los gestos que me provocaba el hecho de tener semejante gordo miembro dentro de mi. El dolor inicial se transformó en puro placer mientras George entraba y salía rítmicamente de mi interior. Mi ano se encontraba tan dilatado, que cada tanto su vergota se salía y me la hacía resbalar a lo largo de mis nalgotas y de golpe me penetraba nuevamente. Me embestía con tanta fuerza, que en más de una ocasión estuve a punto de chocar contra el espejo, mi nuevo amigovio se desvivía cuidándome así que de pronto me la sacó totalmente, me dio vuelta y me recostó sobre la alfombra del piso, mis piernas fueron a descansar está vez sobre sus hombros, mi ansioso hoyito de placer fue penetrado nuevamente aumentando la velocidad, con sus manos aprisionó fuertemente las mías cada una a un lado de mi cabeza, y recargo totalmente su peso sobre mi para penetrarme más profundamente por varios minutos, sin embargo llegó un punto en que la fricción de la alfombra con su piel desnuda le molesto, así que sacó nuevamente su hermosa vergota y me hizo levantar, está vez colocó frente al espejo la silla que tenía en mi habitación que usaba cuando hacía tarea en mi computadora, se sentó de frente al espejo y me hizo sentar encima de su vergogota también de frente al espejo, en esta posición tenía que mantener juntas las piernas, y apoyar las manos sobre sus rodillas, el desde atrás tenía pleno control sobre la velocidad de la penetración y sin soltarme las caderas, me cogió a su gusto durante deliciosos minutos.

    Las sensaciones y la visión que el espejo me devolvía, con mi maquillaje corrido, sin mi peluca, George detrás de mí cogiéndome desenfrenadamente, me confirmaban que yo era ya en ese momento una puta total y me daba tanto placer el saberlo, que no tardé mucho en acabar en un discreto tercer orgasmo anal, gracias a la estimulación que estaba recibiendo en mi próstata, mientras la vergota de mi amante seguía llenándome rellenándome el culo hábilmente, pero claro que todo lo bueno y lo rico nunca es eterno, así que de manera exquisita Jorge fue acabando dentro mío nuevamente.

    Su cuerpo prácticamente se descansó sobre el respaldo de la silla, amablemente me jalo hacia el para descansar mi espalda sobre su cuerpo y su aparato masculino salió de mi interior, ya en estado flácido, le siguieron abundantes hilos de semen que caían de mi ano dilatado, chorreando por mis piernas y mojándome por completo mis pantimedias.

    Estábamos totalmente exhaustos. Pero, creo que con la mirada ambos nos demostrábamos mutuamente que lo habíamos disfrutado mucho.

    George y yo mantuvimos una relación de amigos con derecho por el resto de la carrera, nos veíamos primero de vez en cuando, después una vez a la semana y de pronto nos cachamos viéndonos a diario, la ventaja de tener mi propio departamento era un verdadero paro, pues lo último que queríamos era que en la universidad se dieran cuenta que ya tenía a mi verga favorita de planta… Y que vergota!!

    ******************

    Gracias por seguir leyendo mis relatos.

    Espero que disfruten leyéndolo tanto como yo disfruté haciéndolo y escribiéndolo… besitos.

    Paulina

    Por favor escríbanme sus comentarios a mi correo [email protected].

  • Me cogen tres machos

    Me cogen tres machos

    Recuerdo mucho esa tremenda cogida, es el mejor cuarteto que he tenido, en ese entonces tenía 25 años siempre he sido muy caliente y hay veces que no se me calma con una sola verga, habían pasado ya 6 días buscando quien me pusiera en 4 sin éxito, estaba demasiado caliente, me masturbaba todos los días fantaseando en cabalgar una rica verga.

    Soy un tipo bi con novia, mido 1.74 m de altura y peso 72 kg, con buen cuerpo ya que hago mucho ejercicio en casa, tengo el culito rico y algo peludito, con barba de 3 días, blanco, cabello negro, algo velludo y ojos verdes, la verdad estoy bien cogible, pero soy de clóset y no cojo con cualquiera ya que mi ciudad no es tan grande.

    Ese día tuve suerte, entré a una página de contactos esperando encontrar algo, era viernes y me encontré a un tipo que venía de visita a mi ciudad y se quedaba en un hotel en el centro, me dijo que tenía un chavo que iba a llegar a coger con él y si quería armar un trío, obviamente le dije que sí y quedamos a las 6 pm en el hotel donde se hospedaba.

    La verdad iba algo nervioso mientras llegaba, esos putos nervios mezclados con adrenalina que te hacen querer sentirlos siempre, llegué puntual y subí a la habitación que me dijo, me abrió un señor de unos 40 años me dijo que pasara que en un segundo regresaba, la habitación tenía una cama y una pequeña estancia, de pronto oí que platicaba con alguien y regresó hacia donde yo estaba, me dijo que era un amigo, pero que no era el chavo que iba a llegar, que su amigo tenía pena y no quería participar, le dije que no había problema, esperamos unos minutos y llegó el otro chavo, era más joven como de 20 años y algo delgado, el señor comenzó y nos dijo que nos pusiéramos cómodos.

    Yo comencé a desnudarme y me acosté en la cama, el señor y el otro chavo se desnudaron también y se acercaron a mí, vi sus 2 vergas, el señor la tenía normal y el chavito larga como de 18 cm pero delgada, comenzaron a comerme las tetas, eso me encanta, les decía que me mordieran los pezones y cada que lo hacían dejaba escapar un gemido muy puto que los excitaba más, que rico que te coman las tetas al mismo tiempo, después de un rato se paró el chavo y me dejó su verga a la altura de la boca, en ese momento solo quería saborear ese pedazo de carne caliente frente a mí y lo comí de un solo bocado metiéndomela toda hasta lo más profundo de mi garganta.

    Así estábamos, el chavo parado en mi cara follándome la boca con su larga verga y el señor comiéndome el culito y poniéndome las piernas como pollito rostizado, en eso escuché que se acercaba alguien más, era el amigo tímido del señor que estaba escondido y que después de escuchar mis gemidos de puta se le quitó la pena de un momento a otro, vi cómo se puso a mi lado y se desnudó, para mi sorpresa este wey tenía la verga hecha una gloria, el cabrón no era muy agraciado pero por su verga si me casaba con él, la tenía como de 20 cm y muy gorda y muy, muy dura, era un pinche espectáculo, tuve que parar de mamar la verga del chavo y me puse a saborear ese plátano macho que me ofrecían, sin dudarlo la comí con desesperación haciendo que mi nuevo macho se retorciera de placer.

    Sin quererlo ni imaginarlo ahí estaba yo, mamando una señora verga, masturbando una verga larga y con una lengua en mi hoyito. Estaba en una película porno en vivo y yo era el protagonista de ella, mi verga chorreaba líquido sin parar y esto lo aprovechó el señor para agarrar el precum con sus dedos e introducirlos a mi ano que en ese momento se podía comer 100 vergas de lo caliente que estaba, me trabajó el hoyo por un rato y me empezó a penetrar poco a poco, cabe mencionar que tenía 3 vergas muy distintas a mi disposición, la que me estaban clavando en ese momento era normal como de 17 cm, y las dos que ahora tenía en mi boca, una larga de 18 cm y delgada y la señora verga de 20 cm y gorda.

    Estaba en el cielo de putos en ese momento, sentía como me taladraban el culo mientras tenía 2 fierros calientes en la boca, el señor seguía dándome verga hasta que ya no pudo más y me mandó a guardar 3 trallazos de leche a mi esfínter, sentí como salía de mi culito, el cabrón estaba muy cargado y yo alucinado, terminando de cogerme se salió de mí y se puso a un lado a jalársela y a ver cómo me empalaban, ahora era el turno del chavito.

    Yo seguía en posición de patitas al hombro y ese cabrón la metió sin remordimiento hasta el fondo pero mi culo ya estaba muy lubricado y el chavito no hizo nada de esfuerzo empezando el mete y saca y batiéndome la leche que me dejó el señor previamente, yo seguía recibiendo verga en el culo y en la boca, calculo que habrían pasado como 40 minutos con el ojete bien abierto y sentía como la larga verga del chavito se me clavaba hasta las entrañas, era un puto descontrol.

    Mi culo hacía ruido por la leche y por su pubis chocando contra mis nalgas, cada vez me cogía más rápido y fuerte, el puto tenía energía por algo estaba joven, me la sacaba toda y me la volvía a meter y yo miraba la luna, las estrellas y toda la puta vía láctea, el vergón seguía follándome la boca y yo tratando de no ahogarme de tanta verga que tenía metida en ese momento.

    Sentí como mi empalador aceleró el ritmo y la sacó agarrándome fuerte la cara haciendo que dejara mi chupón y aventándome toda la leche a la boca, vació todas sus bolas en mi garganta tuve que tragar rápido para no tirar ni un poco de ese manjar que solo un buen macho te puede dar, sabía a gloria.

    Sacó su verga de mi boca y se hizo para atrás, era el turno del cabrón vergón, ese puto “tímido” me quería ver las nalgas y me puso en pompa haciendo que bajara mi espalda quedando mi gran culo a su disposición para destrozarlo más de lo que ya estaba, apuntó su gran cabeza rosada en mi orificio y la fue metiendo con calma, sentí como ese gran pedazo de carne se abría paso a través de mis paredes anales y como mi culo se ensanchaba recibiendo a mi macho en turno.

    La metió hasta la raíz, y comenzó un culeo fuerte y con ritmo, en esa posición el sonido de la cogida era brutal, estoy seguro que si pasaba alguien afuera del cuarto podría oír el mete y saca de ese momento, el puto hambriento de culo me nalgueaba poseído de la calentura que mi hoyo le producía, me llamaba puta y me hacía gemir como eso como una puta, que verga, la mejor que he tenido adentro hasta el momento, su verga me rosaba la próstata tan rico que estaba a nada de vaciar mi leche en las sábanas pero pude controlarme, quería disfrutar esa gran berenjena en mi interior, el ritmo aumentaba y también nuestros gemidos, era un puto espectáculo porno de primera, se veía en la cara de viciosos de nuestros 2 espectadores.

    Estuvo un buen tiempo así aparte de vergón el pendejo aguantaba un chingo, había pasado ya como 2 minutos limándome el culo, yo ya no podía más, tenía en culo rojo y ardiente pero el placer que me daba tener ese cipote adentro era más fuerte, la aguanté como el vicioso de verga que soy hasta que mi follador tuvo que rendirse y empezar a escupir muchos balazos de semen caliente que se alojaron en mí, parecía que la leche no se le acabaría nunca hasta que por fin terminó, me volteé a chuparle los restos de leche y a tragármelos, que rico sabía, los 4 quedamos exhaustos, yo con el culo lleno de leche y ellos con las bolas secas, me metía al baño a limpiarme, cambiarme y hacer como si nada porque más tarde iría a cenar con mi novia, si supiera que ya me había cenado 3 vergas y una buena cantidad de lefa, pero bueno, me tuve que despedir, lastimosamente ya no pude contactarme con ninguno de los 3 de nueva cuenta así que esta cogida quedará para siempre en mis recuerdos.

  • Una juventud madura (X): Pedro me enseña su guarida secreta

    Una juventud madura (X): Pedro me enseña su guarida secreta

    El partido de Pedro se me había hecho eterno, pensando todo el tiempo en lo que venía después de ello y con las ganas que tenía de volver a estar con él en la cama follando sin control alguno. Como mínimo me entretuve mirando su culo marcado bajo los shorts e imaginando ese bonito pene balanceándose bajo los calzoncillos que apenas 24 horas antes estaba en mi boca y en mi interior.

    Al sonar el triple pitido final, Pedro miró a la grada buscándome y haciéndome señas para que bajase mientras el resto del equipo se iba a los vestuarios. Desconcertado bajé para ver qué quería, esquivando al público que ya abandonaba la grada del polideportivo en dirección al aparcamiento.

    -¿Qué hacemos ahora? -Le pregunté de primeras.

    -Salta la pared y ven conmigo -contestó- que te voy a presentar a mis amigos y de paso así no esperas fuera mientras me ducho y me cambio de ropa.

    Al entrar en los vestuarios se oía un jaleo ensordecedor. Los chicos estaban allí saltando haciendo piña y gritando “campeones” a pleno pulmón. Algunos ya iban sin camiseta, algunos otros sin pantalones y otros directamente como los trajo Dios al mundo.

    Me había quedado embobado mirando y no me di cuenta que Pedro, mientras, se había desnudado entero. Se unió a sus amigos dando saltos y gritos también. Era súper excitante ver esos culos moviéndose tras cada impacto de los pies contra el suelo y los latigazos que daban sus penes por el movimiento rápido de sus saltos. Estoy seguro que más de un cruce de sables hubo en ese momento. Era casi estar en un sueño en el que no formas parte pero lo disfrutas igual.

    Al haber acabado de hacer jaleo y bulla, Pedro los llamó a todos y me presentó.

    -Ey Chicos, este es Fran, un primo mío que está un par de días en mi casa. Ha venido a ver el partido y creo que nos ha traído suerte. -Dijo poniendo el brazo sobre mi hombro a modo abrazo y yo haciéndole la mirada asesina por lo de “primo”.

    -Ya ves, porque no ganábamos un partido desde el curso pasado. -Contestó otro riéndose y dándole la razón.

    -Ya pensábamos que Juan iba a perder antes la virginidad que volver a ganar nosotros otro partido -Dijo otro chico chinchando al compañero que tenía a la derecha y este enfadándose.

    Todos se acercaron a darme la mano. Me sorprendió que lo hicieran incluso los que iban desnudos porque no se taparon ni nada. Parecía una playa nudista eso, algunos dándome conversación mientras se recolocaban sus partes en la ropa interior, otros hablándome desde las duchas en pelotas enjabonándose las pelotas con las dos manos… Resumiendo; surrealista.

    Pedro tardo muy poco en ducharse, secarse y vestirse. En apenas 10 minutos estábamos saliendo por la puerta y en parte lo agradecí, porque tanto parloteo y tanto estímulo… me tenían a mí casi supurando hormonas hasta por la nariz.

    Nos dirigíamos hacia casa los dos subidos en la misma bici cuando Pedro decidió alterar el recorrido para detenernos antes en una farmacia. No me dijo lo que iba a comprar, pero poco después salía con una bolsa pequeñita pero casi llena (las típicas bolsitas de farmacia). Había comprado lubricante de sabores y condones Durex. Vamos, una declaración de intenciones.

    -¿Dónde vamos? -Le pregunté al ver que al reanudar la marcha íbamos en otra dirección contraria a nuestra casa.

    -Te quiero enseñar un sitio. Mi guarida. El lugar donde iba a pajearme antes de que nos mudáramos junto a tu casa.

    Me llevó primero por calle, luego por caminos de tierra para excursionista y finalmente dejamos la bici escondida y nos tocó andar 8 minutos campo a través. Un auténtico suplicio con el sol que caía sobre nosotros. Al final llegamos hasta un barranco cubierto por la vegetación pero visible por las grandes rocas antes del abismo.

     Fue entonces cuando Pedro se aproximó a ellas y saltó con cuidado a otras dos rocas posicionadas escalonadamente salvando los dos metros que había entre un replano y la parte superior del barranco. Allí había una cueva escondida. La maleza y la complicación del terreno hacían imposible que alguien pudiese encontrarla por error. Tengo que decir que me resultó bastante difícil bajar hasta allí ya que, a pesar de dominar el miedo a las alturas, era casi pa matarse. Un paso en falso y me tendrían que venir a buscar en helicóptero para sacarme de allí, pero bueno, una vez estuve en la cueva Pedro ya había sacado la toalla para el suelo y esperaba sentado con los brazos abiertos.

    -Croquetita, desnúdate y túmbate a mi lado. -Me dijo guiñándome un ojo.

    El suelo estaba mullido por el musgo natural que crecía en la parte inferior de la cueva. Además se estaba muy fresquito, casi como tener el aire acondicionado y al quitarme toda la ropa más aún.

    -Cuando era más pequeño venía a este bosque a jugar a los misioneros, con mi casco de explorador y todo el kit “de supervivencia”; vamos chocolatinas y chuches. Me gustaba mucho sentirme como un superviviente de los de los programas de televisión, pero a mis padres no les gustaba mucho que fuese por el bosque sólo. Así que cuando encontré mi refugio no se lo dije a nadie y venía de escondidas. Al principio sólo venía a merendar, pero luego empecé a pasar más tiempo aquí ya que en casa hacía mucho calor y aquí siempre se estaba fresco. Al estar sólo no lo dudaba: llegaba, me quitaba la mochila, ponía la toalla en el suelo, me desnudaba entero y me tumbaba a escuchar música con el mp3, a dormir y a comer. Exactamente como estás tú ahora.

    Se me estaba poniendo dura sólo de imaginarme a Pedro como Dios lo trajo al mundo tumbado en ese mismo suelo años antes.

    -Fue aquí donde un día, después de meterme una larga siesta, me desperté con el pene muy duro y sensible. Notaba presión y un latido en la base y en la punta. Entonces cuando lo toqué y lo agarré sentí mucho placer; bueno, como algo raro pero que me gustaba mucho; y seguí frotándolo. Luego quité la toalla y me tumbé boca abajo sobre el musgo y empecé a menear el trasero sintiendo las cosquillas que me provocaba el tacto del musgo con la punta de mi polla. Entonces sentí como si me fuese a mear, me levanté apresuradamente y de golpe salió mi primera eyaculación chorreando sobre la pared de tu derecha.

    Miré la pared esperando encontrar las manchas en la roca, pero no había nada perceptible.

    -Esa fue la primera vez que me pajeé en mi vida y desde entonces no he parado, y aunque no me acuerde de todas las demás, de esa primera sí me acuerdo. Y hoy quiero que pase igual; quiero que me desvirgues el culo aquí, donde todo empezó y donde empieza otra nueva etapa.

    Lo miré fijamente a los ojos, me acerqué a sus labios y lo empecé a besar apasionadamente. Le quité la camiseta, los pantalones y los calzoncillos. Le besé el cuello, luego las costillas y los pezones, mordiéndolos también de vez en cuando. Seguí besando su vientre y bajando hasta el pubis donde mi barbilla chocaba ya con su pene erecto. Sin más preámbulo le cogí el pene y me lo metí en la boca. Succionaba mientras él gemía suavemente con la respiración. Notaba el sabor de su líquido preseminal bailando sobre mi lengua y me encantaba.

    Tras unos minutos de puro estimulo me la saqué de la boca para seguir bajando más hasta su ano. El agujero estaba sin ningún pelo, solo tenía algunos rubios en las nalgas pero ninguno en el orificio. Era una auténtica invitación al banquete. Ni me lo pensé, le empecé a comer el culo como si no hubiese un mañana. Pedro me recordó que teníamos el lubricante de sabores por si no me gustaba mucho eso, pero a mi me estaba encantando. Sólo con la lengua ya le estaba dilatando y lubricando su inexperimentado ano.

    Al añadir el lubricante decidí alternar los lametones con empezar a meter dedos. Al introducir el primero Pedro hizo fuerza suspirando fuertemente y quejándose.

    -Relájate, no pienses en que te va a doler, sólo suéltate como si fueses a ir a dormir. Ellos harán el trabajo duro -Le dije enseñándole los dedos.

    Fue en ese momento cuando le dije que se pusiese tumbado de lado con las rodillas flexionadas. Entonces los dedos entraban súper bien; él se había relajado y su ano empezaba a dilatarse. Le metí dos dedos y él aunque al principio sintió un poco de molestia quiso que continuara con los 3. Al final su ano estaba abierto y preparado para ser desvirgado.

    Aunque había echado mucho lubricante previamente durante el dedeo, decidí lubricarme el pene con abundancia. Después de eso me acerqué a él y lo empecé a morrear mientras mi pene escarbaba la entrada y profundizaba lentamente su canal. Su culo estaba apretadito y sentía presión en todo mi pene. El respiraba profunda y aceleradamente por la nariz mientras le metía la lengua por la boca y todo mi rabo por el ano hasta tocar pared; entonces pegó un gemido de dolor haciéndome saber que no avanzara más.

    -Lo estás haciendo muy bien. La parte difícil ya está hecha. Ya lo tienes todo dentro. -Le dije animándolo.

    Esperé sin moverme unos segundos con todo dentro a que su culo se dilatará un poco más, que se acostumbrara y de esta forma que le doliese menos, pero después de eso empecé el movimiento de vaivén. Se le veía en la cara la expresión de dolor con cada penetrada. Se le escapaban gemidos desgarrados de vez en cuando con cada suspiro. Incluso sincronizándose la respiración con las andanadas. Mi cadera se movía suavemente aumentando poco a poco el ritmo. Lentamente su dolor se tornaba en placer haciendo que Pedro buscase que se la metiese más.

    -aaaa, métemela más hondo.  Me decía gimiendo.

    Fue entonces cuando se la metí hasta tocar con la barriga y los huevos el tope de su anillo anal, provocándole un grito de dolor y placer. Ahora sí que estaba toda dentro. Se la estaba metiendo de la punta hasta la base.

    -siii, aaa, métemela más fuerte. Más duro.

    Entonces la sacaba entera y se la metía de golpe toda y así dándole pollazos que sonaban chop chop chop chocando y rompiendo mis huevos en su culo. Luego me pedía más rápido y más rápido hasta que empecé a notar como la cadera me pedía un descanso. En ese momento fue Pedro quién llevó la voz cantante. Me tumbé y se sentó directamente sobre mi bandera hondeando a 90 grados. Se la metió entera con un gemido largo y continuado que cesó al tocar tope. Empezó a moverse adelante y atrás facilitando que mi pene se introdujese y saliese poco a poco de su ano.

    Yo estaba frenético, en una nube de azúcar. Sentía como sus paredes me agarraban todo el rabo rodeándolo y frotándolo con delicadeza. Me producía mucho placer ver como el pene y los huevos de Pedro rozaban mi barriga mientras él con sus manos me acariciaba los pectorales y las costillas. De vez en cuando se levantaba sobre las rodillas sacándolo entero, metiéndose sus propios dedos dentro para después volver a meterse el pene de un culazo.

    Tras recuperar fuerzas, me dispuse de nuevo a recuperar mi papel de dominador. Lo puse de pie con el cuerpo pegado en la pared donde minutos antes me había dicho que se había corrido por primera vez; y con una pierna en el suelo y otra apoyada más arriba sobre una roca saliente, se lo metí de nuevo con fuerza.

    -Te voy a llenar el culete de leche, para que no digan luego que pasas hambre. -Le susurré juguetón a la oreja.

    Aumenté más el ritmo de penetración y dureza. Él gemía apresuradamente mientras yo agarraba su cintura. Entonces él empezó como apretar más el ojete haciendo mucha más presión.

    -Fran aaaa, siento mucho placer aaa aaaa aaaaa.

    Entonces pegó un súper gemido apretando tanto su culo que me tuve que detener y corriéndose sobre la pared en todas direcciones. Parecía un aspersor contra incendios. Y cuando parecía que se había acabado se la saque toda del culo provocando la salida de dos salpicones más.

    -¿Estás bien Pedro? -Le pregunté asustado al ver que casi perdía las fuerzas

    -Sí, Dios. Que fuerte. Me tiembla todo.

    -Joer, si te has corrido sin tocarte, eso sí que es un orgasmo.

    -Vuélvemela a meter duro hasta que te corras. Quiero gozar más.

    Se la volví a meter de nuevo lentamente para no hacerle daño y cuando de nuevo estaba dentro seguí dándole tan duro que empezaba a sentir como me ardía el pene de tanto frote. Él seguía gimiendo a pesar de ya haberse corrido y eso me excitaba más y más. Ese culo ya estaba preparado para cualquier cosa; hiciese lo que hiciese entraba que daba gusto.

    Finalmente empecé a notar cómo el semen recorría mis huevos apresuradamente hasta la punta del nabo. Agarré a pedro con fuerza introduciéndole el pene lo más hondo posible y regándole por dentro de rica y caliente leche. Entonces saqué el pene de dentro de él, pero Pedro no expulso mi semen, se tumbó boca abajo con el culo al aire.

    -Quiero que esté más tiempo dentro de mi. Quiero que salga poco a poco. -Me dijo esperando a que se le cerrase el culo poco a poco.

    -Venga. No hagas el tonto. Igualmente te va salir tarde o temprano y mejor que sea ahora que estas desnudo y no después cuando vayas vestido. -Le dije.

    -Valeee, tienes razón. -Dijo quitando la toalla, levantándose y agachando el trasero.

    Fue en ese momento cuando, aun empinado y con el pene lubricado, se lo volví a meter entero de golpe con el clásico vaivén apresurado, provocándole un gemido inesperado y dejando que el semen que antes había culminado en su interior saliese derramándose de su ano por mi polla y mis huevos y cayendo en el musgo verde; sacando también el pene de vez en cuando para facilitarlo incluso más.

    -Ahora sí que está todo fuera -Le dije riéndome mientras él seguía gimiendo de placer.

    -Croquetita, yo quiero más. Mi cuerpo pide más. -Dijo hiperventilando.

    -Pedro, piensa que luego tenemos que salir de aquí y volver en bici. Creo que necesitaremos las fuerzas que nos quedan. Además que yo ya me he corrido, me tengo que recuperar. -le contesté sacando el pene untado.

    -No tío, aunque sea con los dedos.

    -Veeenga, pero unos pocos minutos más y nos vamos.

    Fue entonces cuando pensé que el envase del lubricante tenía forma fálica y que con eso podría estimularle más. Así que directamente se lo metí entero. No hizo falta lubricar ni nada ya que su culo seguía resbaladizo de todo el que le había puesto antes y del semen que quedaba por las paredes intestinales.

    Mientras él agarraba sus piernas con la espalda en el suelo yo con una mano introducía y sacaba el envase apresuradamente y con la otra agarraba su pene semi-erecto. Gozaba y gemía como una perra. Sus ojos de vez en cuando se ponían en blanco con cada orgasmo.

    En poco menos de 4 minutos de volver a empezar ya volvía a hacer espasmos de placer.

    -Voy a correrme -me dijo rápido.

    Metí su pene en mi boca y sentí la explosión en mi paladar mientras de nuevo retiraba el envase convertido en dildo. No me lo tragué y me acerqué hasta su boca para dejar caer todo su semen calentito dentro de ella.

    -Tienes que comer algo y recuperar fuerzas -le dije mientras él se lo tragaba.

    Entonces me tumbé sobre él, entre sus piernas abiertas y con mi cabeza junto a la suya y pocos minutos después, al haber descansado un poco y al habérsele cerrado un poco el ano a Pedro nos dispusimos a volver a casa.

    -¿Habrás traído papel, no? -Le pregunté buscando en su mochila.

    -uy, jejejeje -contestó riéndose nerviosamente.

    Menos mal que llevaba clínex en los pantalones porque de haber sido por Pedro… no llevaba ni un mísero papelito para quitarnos aunque fuese un poco del semen que teníamos encima.

    Finalmente; tras limpiarnos un poco, vestirnos y tirar los clínex usados por el barranco; nos despedimos de la cueva viendo la pared nuevamente salpicada completamente del semen de Pedro, la pared donde todo empezó y donde de nuevo todo volvía a empezar.

    Nos tocó volver a casa andando ya que Pedro apenas podía sentarse en el suelo por sus piernas agotadas y su culo. Imaginaos, si lo llega a intentar en el sillín, se le incrusta hasta las orejas de lo abierto que seguía teniendo el ano. Y nada, fue llegar a mi casa, subir las escaleras hasta mi habitación, dejar a Pedro agotado sobre mi cama, preparar el baño, desnudarle mientras él se quejaba para que le dejase dormir, meterlo en la bañera conmigo, lavarnos de arriba abajo mientras nos relajábamos en el agua templada, secarnos y derechitos a la cama a echar una buena cabezada. Dormimos como dos auténticos críos, desnudos uno al lado del otro a la espera de que el cansancio cesara y recobráramos las fuerzas para volver otra vez a perderlas follando de nuevo desenfrenadamente.

    Y aunque tuviésemos el culo y la polla irritados, algo estaba claro; eso no era nada más que el principio.

    TO BE CONTINUED…

    Relatos anteriores:

    1-Una juventud madura

    2-Una juventud madura (II): Más allá del conocimiento

    3-Una juventud madura (III): La mejor mañana para despertar

    4-Una juventud madura (IV): Pasión de venganza

    5-Una juventud madura (V): Ojos que solo ven lo que el corazón siente

    6-Una juventud madura (VI): Campamento de verano 1

    7-Una juventud madura (VII): Campamento de verano 2

    8-Una juventud madura (VIII): Fin del campamento

    9-Una juventud madura (IX): Carne que crece no puede estar si no mece

  • Hacemos un trío con Pablo y María

    Hacemos un trío con Pablo y María

    Conocí a Pablo y María en un bar en Insurgentes sur, él un arquitecto de 43 años y ella una maestra de Secundaria de 38 años.

    Pablo es un tipo bien parecido, con cabello cano y una sonrisa cautivadora y ella una mujer de cuerpo un poco graso, pero con todo bien acomodado y dotado, desde las piernas hasta sus senos sin olvidar su trasero redondo.

    Salí a beber una cerveza saliendo del trabajo, me senté en la barra y noté que me observaban, debo de admitir que inmediatamente llamaron mi atención, ella me miraba y sonreía y el, más serio, miraba mi cuerpo de pies a cabeza.

    Cuando el ambiente en el lugar subió, ella se acercó a mí y me dijo que si bailaba con su marido ya que ella no lo hacía muy bien.

    La mire desconcertada, pero Pablo como si se tratara de un niño esperaba mi aprobación, asentí con la cabeza y me pare a bailar un poco de cumbia con él.

    Bailamos una ronda completa, ante la mirada de su esposa, pero bueno, una vez terminada la ronda me dirigí a la barra, decidida a tomar mis cosas y marcharme, pero entonces fui interceptada por los dos.

    M: Disculpa, somos Pablo y tu servidora María, nos gustaría invitarte un trago.

    L: Hola María, soy Monique Letizia, ¡un gusto!

    M: Que hermoso nombre, ¿eres francesa?

    L: ¡De ascendencia jajá!

    P: ¿Aceptaría beber con mi esposa y yo?

    L: La verdad tengo que madrugar, pero les acepto una, sería muy descortés negarme a tan cordial invitación.

    Un poco incrédula acepté y me senté en su mesa. Entre copa y copa me fueron explicando su situación, desde hace tiempo Pablo quería hacer un trio, su esposa de tanto pensarlo y oírlo acepto y me propusieron formar parte de su primera experiencia.

    Tomamos unas cuantas copas más obvio me llamaban la atención, después de unos tragos más acepté irme con ellos, no sin antes poner ciertos acuerdos y grabarlos en mi celular (en estas épocas hay que tomar medidas así).

    Llegamos a su departamento, ella inmediatamente fue por una botella, el me acariciaba la cara y mis piernas. Me encantaban sus caricias y ella coqueta, se sentó en frente y sonreía.

    Brindamos por todo, por ellos, por mí, hasta por mi Luis. Finalmente ella tomó la iniciativa, se sentó a mi lado y comenzó a besarme el cuello bajando a mis hombros mientras su mano acariciaba mis piernas.

    Ella me recostó en el sofá y me besaba pasionalmente. Eso me encantaba, mis manos comenzaron a acariciar ese veterano y rico cuerpo de María, mis manos apretaban sus duras carnes, ella continuaba besándome, mientras su marido observaba las acciones.

    Ella me comenzó a quitar mi tanga y mi blusa, yo cerraba los ojos gozando lo que me hacía. Ya desnuda totalmente ella besaba y lamia con su rica lengua cada parte de mi piel.

    P: ¡Esto es hermoso! Bésala amor, bésala!

    M: ¿Te gusta? ¿Te excita verme con esta preciosa chica?

    P: Me pone a mil, ¡continúen!

    Me puso boca abajo y sentía su lengua en mi espalda, bajaba suavemente a mis nalgas las que apretaba y le daba pequeñas mordidas.

    No se detenía mucho tiempo ahí ya que bajaba su lengua por mis piernas, sus caricias eran ricas, cada beso me prendía, me puso nuevamente boca arriba y sin dudar comenzó a ¡lamerme mi vagina! Metía su lengua y la sacaba para chupar mis entre piernas, era una experta mamando.

    En eso Pablo ya desnudo puso su verga de unos 18 cm en mi cara, yo la lamia desde sus testículos hasta la cabecita, sin pensarlo comencé a metérmela de poco a mi boca, ¡sabia deliciosa!

    Mientras tanto ella me metía los dedos y seguía dándome tremendas mamadas, yo hacía lo mismo con Pablo, succionaba su pene, jugaba con su cabecita, lo mordía suavemente, ¡estaba en el paraíso!

    P: ¡Lety que rico mamas! ¡mi amor Lety mama rico!

    M: Si bebé esta riquísima, no te equivocaste al elegirla, ¡tiene una vagina deliciosa!

    L: Los dos son geniales, ¡háganme suya!

    P: Uhm si, ¡tus deseos son ordenes!

    M: ¡Lety, me alegra haberte hablado!

    Acosté a María, me puse en cuatro y mientras le daba un rico oral, Pablo me penetraba suavemente, su verga se sentía riquísima, estaba durísima y me empujaba de manera deliciosa.

    Yo movía mis caderas mientras a María me daba unos ricos dedazos acompañado de unas lamidas suaves, jugaba con su clítoris, Pablo gemía y ella también.

    P: ¡Mi amor que rico coño tiene, mejor que el tuyo se mueve como diosa!

    M: Y mama mejor que tú, sigue nena, ¡sigue mi amor!

    L: ¡Que verga más deliciosa, métemela dame duro!

    Pasamos a su cama, yo me acosté y María se me echó encima, me abrió las piernas se acomodó y comenzamos a tijeretear, el roce de su vagina con la mía era maravilloso, mientras tanto ambas se la chupábamos a Javi.

    P: ¡Que rico uf!

    L: ¡Marial que rico te mueves!

    M: ¡Nena eres lo máximo, uf!!

    La fantasía de Pablo se estaba cumpliendo, su esposa y yo se la chupábamos como si compartiéramos una paleta, continuábamos tijereteando y yo estaba fascinada con esa pareja.

    Ella se acostó, Pablo le abrió las piernas y comenzó a penetrarla.

    Yo me subí en ella para que me chupara mi vagina, después él se acostó y comencé a cabalgarlo, mientras me besaba con María y le hacía oral, estaba delicioso todo.

    Movía mis caderas como nuca, la dureza de pablo me encantaba y María que estaba de pie en la cama, recibía lengüetazos en su húmeda y rica pucha.

    M: ¡Ah, Lety, uhm!

    P: ¡Muévete, que rico, ahg!

    L: ¡Ah, uf, uhm!!

    Yo me acosté, María se subió acomodando su vagina con la mía y me comenzó a cabalgar, mientras le chupaba la verga a Pablo.

    P: ¡Lety que rico me vas a hacer venir!

    M: ¡Nena que rico, coges maravilloso!

    L: ¡Nena muévete, muéveteme!

    María al parecer ya había tenido experiencias lésbicas, ya que sabía mover muy bien su vagina, yo devoraba toda la reata de Pablo quien solo gemía y se resignaba a lo inevitable, las acciones estaban en el éxtasis, pronto nos correríamos juntos.

    L: ¡Ah, chicos, uhm, ¡María, ah!

    M: ¡Lety, por dios!

    P: ¡Agh, me vengo!!

    Los tres no pudimos más y nos venimos juntos.

    Yo sentía en mi vagina como escurrían los jugos de Raquel y en mi boca la leche caliente de Javi.

    J: ¡Ah… Lety eres la mejor!

    M: ¡Lety! mi amor Lety es maravillosa!

    Nuestros fluidos salían riquísimos, el orgasmo era maravilloso, Pablo era quien más disfrutaba terminar en mi cara y María estaba metidísima con el orgasmo obtenido, de una gran forma yo también disfrute mucho.

    Nos quedamos agotados los tres en la cama, platicábamos y nos conocíamos más, después de ese descanso continuamos follando hasta el amanecer.

    Pablo me cogió más en el segundo round y María disfruto mucho cumplirle su fantasía a su marido.

    Saludos su amiga Lety.

  • Madre hot: La paga

    Madre hot: La paga

    Papá lleva varios días fuera de casa y mi madre está más salida que una gata en celo. Lo advierto en su comportamiento: irascible, gritona, sudorosa, con atracones de chocolate… No sé si ya se acerca a la menopausia, pues dicen que proporciona síntomas semejantes. Será o no su proximidad al climaterio, pero yo atribuyo este desaforado estado de ánimo a que echa de menos una buena polla taladrándole su coñito goloso. Y pronto tuve la oportunidad de comprobar que así era, que mi madre necesitaba algo más que su dildo tamaño XXL que guardaba en el fondo del armario para apaciguar sus noches de calentura.

    Fin de mes. A los obreros de la empresa les corresponde cobrar. Papá, intuyendo que su viaje iba a durar más de lo previsto, la había encargado a ella de abonar la nómina a los cuatro choferes con que cuenta nuestra empresa. En cada sobre, su correspondiente paga. Pero algo pasa por aquella cabecita loca, siempre pendiente de su estética y elegancia. Estar deslumbrante a toda hora le importa más que su propia familia. Gasta más en potingues, peluquería, masajes y vestidos que cualquier actriz de Hollywood. Así que el pobre papá tiene que trabajar más que un burro para complacerla en todo, hasta el extremo que siendo el jefe de la empresa de transportes no duda en ponerse al volante y recorrer medio país con un camión de mercancías. Así que la consentida no se lo pensó dos veces: cogió uno de los sobres con los honorarios de los empleados y marchó de shopping.

    – Álex, salgo un momento. Estaré de vuelta sobre las ocho para pagar a los operarios. Tu hermana dormirá en casa de la abuela. ¡Y tú estudia, que estás hecho un vago y vas a recibir una buena reprimenda cuando tu padre vea tus últimas notas! Luego, puedes salir un rato.

    ¡Estaba yo para estudiar! Sin computadora (me la habían retirado al cacharme viendo porno), mi idea fue reproducir el episodio de días anteriores, pero mejorado: vestirme con la ropa interior de mi madre, ponerme unas medias con liguero, pintarme los labios de rojo pasión… y pajearme con su consolador bien introducido en el ano hasta quedarme seco. Aun así, antes de montarme tan excitante numerito, terminé una tarea pendiente y parloteé un buen rato por teléfono con mi primo Manel, que vive en un pueblo próximo, que me comunicó que dentro de unos días vendría a nuestra ciudad a hacer un examen de bombero y se alojaría en nuestra casa, algo que me alegró enormemente.

    Pues ya estaba en plena faena, a punto de extenderme sobre la cama matrimonial a fantasear con el puterío de mi madre cuando oigo abrirse la puerta. Es mi madre, que se ha adelantado.

    – Álex, cariño, ya he llegado. ¿Estás en casa?

    ¿Qué hacer? Los nervios se apoderan de mí. No sé si empezar por sacarme las medias o borrar el carmín. A ver cómo salgo del dormitorio sin que me vea. Un timbrazo viene en mi auxilio.

    – Buenas tardes, señora. Venimos a cobrar el mes.

    Son tres de los choferes. Mamá les paga y les hace firmar el recibí. Salen y la puerta se cierra tras ellos. Mamá suspira y coge las bolsas con las compras que ha hecho en las boutiques más exclusivas. Yo he logrado sacarme las medias y las bragas. Me sudan las manos con los nervios. Si me descubre, la cago, y veo difícil llegar a mi cuarto o al baño sin ser visto desde la salita donde despacha mi madre. La suerte está de mi parte: suena de nuevo el timbre de la puerta principal. Otro empleado. Por la voz reconozco a Tony.

    Tony es el chófer más joven de la empresa. Tiene unos treinta años y ya lleva dos trabajando con mi padre. Es un muchacho rudo, pero atractivo, fuerte y alto, arrubiado, de facciones primarias y cuerpo atlético. Y, todo hay que decirlo, algo insolente. No me ha pasado desapercibida la forma libidinosa de mirar a mi madre y algunos comentarios sobre ella que han llegado a mis oídos («A la jefa me la empotraba yo hasta ponerla bizca de placer»).

    – Hola, Tony. Aquí está tu sobre.

    – Pero si aquí falta un montón, señora.

    No logro escuchar con claridad cómo transcurre la conversación. Mi madre da explicaciones que a Tony no acaban de satisfacerle. El caso es que mamá ha dispuesto de buena parte de la paga del muchacho para sus compras caprichosas. Le dice que vuelva mañana por el resto o algo parecido, pero Tony no está conforme. Se produce un tira y afloja. Luego un profundo silencio. Ya he logrado desprenderme de la lencería de mamá. Coloco todo en su sitio (lo primero, el dildo dentro de la zapatilla de gamuza) y me dispongo a vestirme con mi ropa cuando oigo pasos que se aproximan al dormitorio matrimonial. No lo dudo un instante: me meto debajo de la cama. El espejo del armario me permite ver con nitidez lo que viene a continuación.

    Tony besa con apasionamiento a mi madre y le magrea los pechos. Una teta ya ha salido fuera de la blusa. El muchacho mordisquea el pezón hinchado y negro como una castaña. La tumba sobre la cama, aún con las huellas de mi cuerpo en la colcha, y mientras ella se quita apresuradamente la blusa y el sostén, él le arrebata con furia la falda y las bragas. Introduce su cabeza entre sus muslos y empieza a lamerle el coño. Mamá gime como una perra. Siente la hábil lengua de Tony masajeando con la punta su clítoris erecto por la excitación. Los fluidos lubrican la vagina y ya el joven siente su sabor peculiar.

    El empleado se ha despojado de su camisa y jean. Un soberbio bulto en el calzón aventura que está bien dotado. Mamá se incorpora y se abalanza sobre Tony bajándole el slip. Por unos instantes retrocede al ver semejante verga apuntándole a la cara pero la lujuria y calentura la dominan e introduce aquel miembro en la boca saboreando con delectación el sabor a orines del glande hinchado y traga todo el cipote hasta los huevos, que también lame. Ya Tony está masajeando por atrás el ano y la concha de mamá, mojada y lista para ser penetrada por ambos orificios, si ese fuera el deseo del chico. Pero el joven chófer solo quiere poseerla por delante, contemplando su rostro desencajado por el placer, con las piernas bien abiertas para que la muy furcia experimentase las embestidas de un verdadero macho.

    -Ponte un condón -le dice ella, abriendo la mesita de noche y ofreciéndole uno de papá.

    -Este no me llega ni a la punta del capullo -responde él con sarcasmo- Seguro que el jefe no tiene una polla como la mía.

    -Póntelo, si no, no follamos.

    El muchacho coloca como puede el preservativo y mete su pollón en el coño sonrosado y húmedo en medio de un pubis de vello rizado. Y empieza la jodienda. El bombeo es tan fuerte que el somier casi aplasta mi cabeza. Desde mi escondite debajo de la cama estoy más excitado que nunca. ¡Pobre papá, vaya cornamenta te está poniendo esta zorra!, pienso varias veces al escuchar los jadeos de mi madre. Con gran esfuerzo volteo y me pongo boca arriba. Me da la impresión que me voy a hacer más de una paja. Mamá gime y pide más y más poronga, se corre varias veces con las embestidas de Tony.

    -Ya se ha jodido el condón -dice el muchacho al percatarse que el preservativo se ha roto-. Ya lo sabía: es pequeño para mi polla.

    Mamá duda pero está desatada, ha perdido la conciencia del momento; el furor sexual la posee hasta el extremo de decirle a Tony:

    -No pares, sigue, hijo de la gran puta, y si te corres dentro pues te corres. Quiero toda tu leche dentro de mí.

    Y de nuevo penetrada, atenaza las nalgas del joven con sus piernas para sentir su miembro bien adentro hasta que las ráfagas de semen caliente inundan sus entrañas.

    Casi al mismo tiempo nos corremos los tres. Ella con un grito que hace retumbar las paredes, él con un gruñido animal acompañado con un «Toma, puta rastrera, por todo lo que nos explota el cabrón de tu marido». Y yo por tercera vez sobre mi pecho procurando apenas respirar para no ser descubierto.

    Silencio. Un penetrante olor a fluidos corporales inunda el dormitorio. Los amantes abandonan su lecho. Mamá le había suplicado otro polvo a Tony tras una breve recuperación, pero recordó que yo estaría a punto de retornar de la calle. Oí cómo el muchacho abandonaba la casa al cerrarse tras sí la puerta de entrada y cómo mamá corría al cuarto de baño a recomponerse y refrescar la chucha enrojecida por la brutal jodienda y tratar de lavar la eyaculación interna. («Lo que me faltaba era quedar preñada», le oí decir mientras salía del cuarto). Yo salí de debajo de la cama y corrí a mi cuarto. Al pasar por delante de la salita observé que Tony se había dejado su sobre con la parte del sueldo. Seguramente, ya se había dado por bien pagado…