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  • Nadia, Luis y yo: Por fin juntos los tres

    Nadia, Luis y yo: Por fin juntos los tres

    Para que sepáis el origen de la historia que narro a continuación, os recomiendo que leáis la primera parte donde cuento como empieza toda esta serie de historias y como llegamos a este momento (dejo el link al final de este relato).

    Después de mi visita en casa de Luis y conocernos de una forma un tanto especial, yo ya me sentía totalmente cómodo para realizar el trío que había acordado con Nadia y con Luis. Nadia no sabía nada de lo que había sucedido, pero si estaba al tanto de que había ido a casa de Luis y ya nos conocíamos.

    Después de hablar con ella por teléfono habíamos vuelto a quedar en vernos los 3 ese día en casa de Luis, pero en esta ocasión se había asegurado de que no le saldrían imprevistos y se iba a presentar en el sitio y la hora acordada.

    Bastante más tranquilo que la primera vez, salí de casa bien arreglado para la ocasión, fui caminando bastante deprisa por la calle porque la verdad que las ganas me podían. Llegué a casa de Luis, llamé al timbre como la primera vez y se abrió la puerta. Entré en el portal, subí en el ascensor y cuando salí me encontré la puerta abierta. Entré dentro y cerré la puerta:

    Yo: ¿Hola?

    Luis: ¡Pasa, pasa! Estoy en la habitación grande. Nadia no ha venido todavía, pero está en camino.

    Fui caminando a la habitación donde había estado con Luis la primera vez y al entrar ahí me lo encontré, con la misma bata que en la ocasión anterior, abierta y completamente empalmado:

    L: Nadia me acaba de llamar, tardará como mucho 10 minutos, pero no quiero aburrirme esperando, así que ya sabes lo que tienes que hacer.

    Mientras hablaba, se fue acercando a mi poniendo su cara a escasos centímetros de la mía y repitió la misma maniobra que en la anterior ocasión, en cuanto me puso las manos sobre los hombros supe por dónde iban los tiros y acepté su invitación agachándome. El corazón me latía a mil por hora, la excitación se iba apoderando de mí y cuando tuve su polla en frente de mi casa yo ya estaba cachondísimo.

    Desde abajo miré a Luis a la cara mientras le pajeaba suavemente, él me miró con su sonrisa habitual mientras me acariciaba el pelo con suma delicadeza. Acto seguido empecé a acariciarle el capullo con la lengua, a lo que respondió con un leve resoplido, y empecé a chupar su polla con la intención de hacerle la mejor mamada de su vida.

    Recordé todo el repertorio que mostró la vez anterior e intenté esforzarme todo lo posible, fui chupando primero despacio, haciendo pequeñas paradas para lamerle el capullo y poco a poco fui subiendo la velocidad, la saliva que se iba a acumulando en mi boca mientras chupaba iba arrollando por su polla y se la dejaba completamente mojada mientras algunos hilillos caían al suelo; no racaneaba la saliva y mientras escuchaba sus resoplidos y sus gemidos yo me ponía más cachondo.

    Mi boca seguía moviéndose adelante y atrás llenándome de su polla completamente dura, caliente y mojada de mi saliva, y para mi sorpresa, escuché una voz familiar que venía de la puerta:

    Nadia: ¡Pero bueno! ¿Qué está pasando aquí?

    Dejé de chupar y miré hacia la puerta, Nadia estaba contemplando la escena apoyada en el marco con los brazos cruzados. Iba vestida con una camisa blanca de manga corta muy pegada, anudada por abajo dejando su vientre al descubierto con un piercing en el ombligo y con un escote que parecía que iban salir sus tetas disparadas; una minifalda a cuadros extremadamente corta y unas medias blancas que le llegaban hasta las rodillas. Miraba la escena con un gesto de sorpresa y cuando nuestras miradas se cruzaron esbozó una sonrisa burlona. Yo me puse algo nervioso, se apoderó de mi cierta sensación de vergüenza y a la vez excitación:

    L: Pues que nos aburríamos de esperarte y decidimos empezar sin ti, jajajaja. No te imaginas que bueno es mi amigo chupando pollas, vas a tener competencia.

    Como ya dije antes, toda la situación me tenía entre avergonzado y excitado, Luis me agarró la cabeza con suavidad y me invitó a seguir, la vergüenza se fue rápidamente y seguí con la mamada mientras Nadia nos miraba ahí apoyada, el hecho de que nos mirara me puso más cachondo todavía. Empecé a subir poco a poco el ritmo mientras Luis empezaba  a jadear, sabía que no tardaría mucho en correrse en mi boca, Nadia tenía la mano metida por debajo de la minifalda mientras nos miraba:

    N: Jo-der, estoy flipando con vosotros. No esperaba encontrarme esto, me estáis poniendo muy caliente.

    L: Deja de tocarte que cuando acabemos vamos contigo. Y aquí no nos queda mucho para terminar, vamos… sigue sigue, cómete mi polla, joder que bien lo haces, venga sigue… ¡¡aaahhh!! ¡¡ufff!! ¡¡Jodeeerrr!!

    La polla de Luis empezó a eyacular, borbotones de leche fueron llenándome la boca mientras tragaba, y procuré que no se escapara ni una gota, pero al mover la boca adelante y atrás dos pequeños regueros se me fueron escapando por la comisura de los labios. Cuando terminó de correrse y me tragué todo lo que pude, seguí chupando para retirar de su miembro lo poco que quedaba. Me quedé ahí de rodillas delante de su miembro y me alcanzó unos pañuelos de papel, Nadia seguía ahí apoyada en la puerta con los brazos cruzados y la misma sonrisa burlona:

    L: Toma, límpiate, lo has hecho muy bien, parece que llevas comiendo pollas toda la vida jajajaja.

    N: No puedo creerme lo que acabo de ver. No sabía que os podríais apañar sin mi tan bien, voy a tener que empezar a llegar puntual a partir de ahora jejejeje.

    Me limpié los restos de semen que tenía alrededor de la boca y me puse de pie, yo aún conservaba la erección que se fue apoderando de mi mientras le chupaba la polla y Nadia se dio cuenta. Sin perder la sonrisa, se acercó a mi, me puso una mano en la nuca y empezó a comerme la boca suavemente, el roce de mi lengua con la suya y con el piercing me ponían todavía más cachondo, Luis nos miraba sentado en la cama sin decir palabra y yo poco a poco me fui soltando.

    Empecé a acariciar la cara de Nadia mientras nos besábamos, cambié a su cuello porque sabía que eso le encantaba, le di unos besos suaves en los laterales del cuello y luego me puse a darle unas pasadas con la lengua muy despacio, Nadia se puso a temblar y a gemir muy suavemente mientras bajaba la mano que tenía libre a mi paquete. Yo empecé a acariciarle las tetas y dejé de lamerle el cuello para deshacerle el nudo de la camisa. Para mi sorpresa, cuando se la desabroché completamente pude ver que no llevaba sujetador, así que me puse a acariciarle los pechos, amasarlos y acariciarle los pezones mientras le besaba la boca y el cuello. Cuando llevábamos un rato así, Luis se incorporó y volvía a tener la polla dura y lista para otro asalto.

    Luis se colocó a mi lado, Nadia nos tenía a los dos delante, se quitó la camisa quedándose con las tetas al aire y empezó a acariciar la polla de Luis y mi paquete a la vez mientras nos iba dando morreos a los dos alternamente:

    N: Ufff, no puedo esperar, tengo que comer estas dos pollas ahora mismo.

    Nadia se agachó, me desabrochó el cinturón, me bajó la cremallera, me bajó los pantalones y se puso a acariciar mi paquete mientras masturbaba suavemente la polla de Luis, ninguno de los 3 decíamos palabra, pero Nadia nos miraba con una cara de vicio que no le había visto en mi vida. Me bajó el bóxer y cuando lo tuve en los tobillos se puso a chuparme la polla mientras meneaba la de Luis, yo ahí ya perdí el mundo de vista. Nadia con mucha soltura empezó a alternar la maniobra, chupaba mi polla y meneaba la de Luis, luego cambiaba a chupar la de Luis y a menear la mía y nos tuvo así un rato largo, a Luis y a mí se nos escapaban jadeos de vez en cuando y ella gemía con nuestras pollas en la boca.

    Después de un tiempo así, decidimos cambiar, Nadia se quitó la minifalda y el minúsculo tanga blanco que llevaba. Se tumbó en la cama, abrió las piernas mientras se acariciaba el coño y sin que nadie dijera nada Luis y yo sabíamos lo que teníamos que hacer.

    Nos agachamos los dos y nos pusimos a la altura de su coño, que estaba empapado, empecé a comerle el coño y a saborear sus jugos que sabían deliciosos, Luis metía y sacaba 3 dedos despacio y a Nadia se le empezaban a escapar gemidos que a mi ponían cada vez más cachondo. Cambiamos, Luis pasó a comerle el coño y yo a jugar con mis dedos, después de uno o dos minutos volvimos a cambiar, mientras le comía el coño nuestras pollas se rozaban, yo jugaba con mi lengua por todo su coño, le lamía el clítoris con suavidad, le metía la lengua dentro, y se lo iba llenando paulatinamente de saliva, los gemidos de Nadia se fueron intensificando y a veces se retorcía en la cama. Cuando me quise dar cuenta Luis se puso también a comer y además de rozarse nuestras pollas, empezaron a tocarse nuestras lenguas. Nadia levantó la cabeza para vernos, tenía dos bocas a la vez ocupándose de su coño y no paraba de gemir y relamerse con la cara desencajada:

    N: ¡¡Diosss…!! ¡¡Qué bien lo haceiss!! ¡¡Aaahhh!! ¡¡Sí, sí…!! ¡¡Joderrrr!! ¡¡Mmmmm!!

    No sé cuánto tiempo estuvimos así, yo ya había perdido la noción del tiempo completamente. Nos detuvimos para cambiar. Me tumbé boca arriba en la cama, Nadia se sentó clavándose mi polla hasta el fondo, se inclinó hacia mi y me besó con ansia mientras gemía. Cuando miré, vi a Luis comerle el culo a Nadia, ella y yo nos quedamos quietos mientras Luis comía y sólo nos limitábamos a besarnos. Cuando Luis decidió que era suficiente, puso su capullo en la entrada de su culo, y poco a poco fue introduciendo el resto de la polla. No era la primera vez que su culo recibía una polla así que no costó mucho trabajo. Lejos de mostrar dolor, a Nadia se le escapó tal gemido que no quedó ninguna duda de que  le gustaba lo que hacía. Cuando se quedó completamente ensartada, los dos nos paramos, quedamos ahí quietos unos segundos y Nadia resoplaba:

    L: Vamos a empezar a movernos muy despacio e intentar ir coordinados, ¿vale?

    Y: Vale vale, vamos a empezar. Nadia, ¿te gusta?

    N: ¡¡Siii!! ¡¡Diosss!! ¡¡Empezar a follarme!!!

    Empecé a mover las caderas despacio, poco a poco, después empezó Luis, ambos muy despacio, mientras yo la metía, Luis la sacaba. Se notaba que Luis estaba más curtido que yo porque a él no le costó nada coger el ritmo, yo empecé con cierta torpeza pero después de unos segundos ya estábamos completamente acompasados y Nadia estaba completamente fuera de sí. Tenerla ahí encima de mi, a escasos centímetros de mi cara gimiendo como una posesa hizo que disfrutara como nunca, no me arrepentía para nada de estar viviendo la experiencia, nos lo estábamos pasando genial los 3.

    No sé si fue mucho o poco tiempo el que estuvimos así, pero no pude aguantar más, tuve un orgasmo increíble y me corrí como un animal. Nadia y Luis seguían a lo suyo y no quise cortarles el rollo, así que decidí quedarme ahí debajo hasta que acabaran. Mientras Luis seguía follando el culo de Nadia yo la besaba en la boca, en el cuello y le agarraba el culo mientras le separaba las nalgas. Nadia para ese momento ya se había corrido varias veces y Luis no tardó mucho en llenarle el culo de semen.

    Cuando terminamos los 3, nos quedamos unos segundos allí, quietos, sudorosos y jadeando. El primero que habló fui yo:

    Y: Uff, ha estado muy bien ¿eh?

    N: Joder, ya te digo jajajaja

    L: Os dije que nos iba a molar mucho. Creo que lo suyo ahora sería que nos diéramos una ducha.

    Luis se desenganchó del culo de Nadia, luego Nadia se levantó y nos fuimos los 3 a la ducha. Evidentemente la ducha sirvió para ponernos a tono a los 3 de nuevo, así que volvimos a la carga. Ese fue el primero de muchos tríos y otros juegos más interesantes que hemos ido practicando; pero eso ya os lo contaré en las siguientes historias.

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    Mis aventuras con Nadia y mi nuevo amigo Luis

  • Madre hot: El enemigo en casa (2)

    Madre hot: El enemigo en casa (2)

    Mi padre cogió en brazos a Bea como quien toma una pluma de ave, tan ligera de peso era la novia de su hermano. Seguí sus pasos aturdido por lo que acababa de presenciar en el dormitorio matrimonial, y asombrado por la fría reacción de mi progenitor ante un hecho verdaderamente escandaloso: había descubierto el lado lésbico de su esposa -o sea, mi madre- y, en vez de enloquecer de furia y montar un espectáculo de escándalo y emprenderla a ostias, había optado por aguardar y tomarse la revancha de manera calculada. Es cierto que la venganza es un plato que se sirve frío.

    Arrojó a Bea sobre la cama de mi dormitorio, el mismo lecho que compartíamos desde hacía semanas cuando mi madre le impidió tener relaciones (ni por delante ni por detrás) a causa de piercing clitoriano que caprichosamente se había colocado sin consultar con nadie, salvo con el propio encargado del «Tattoo-shop», que tan bien la aconsejó… y tan bien se la folló. Bea aún estaba desnuda y portaba en la mano sana el consolador de mi madre con el que había experimentado tanto placer pese a tener un coño casi infantil. La muy zorra no mostró contrariedad o enojo alguno; se dejaba llevar en todo lo que mi padre urdía en su cabeza calenturienta y su polla aún más calenturienta. Yo me posicioné calladamente en el otro extremo del cuarto; mi pija estaba empalmada a más no poder.

    Papá se quitó el calzón y quedó completamente desnudo. No tardó mi padre en introducir su cabeza entre los muslos escuálidos de la joven. Lamió su concha depilada hasta hacerla hinchar y mojarse por la excitación. En pleno goce, la muy zorra me dirigió una mirada y se abrió de piernas todo lo posible para que yo no perdiese absolutamente nada de aquel momento.

    -Tócame las tetas -me imploró al rato.

    Mi padre abandonó por unos momentos las lametadas vaginales, alzó la cabeza y vio complacido como su cachorro se había quedado en pelotas y se incorporaba a la orgía que se avecinaba.

    -Magréale esos melones para calentarla todavía más -me dijo antes de volver al cunnilingus.

    Sentí cómo los pechos de Bea crecían todavía más a medida que le pellizcaba los pezones, y cuando la muy furcia empezaba a gritar de placer al sentirse objeto de dos machos, opté por introducirle mi polla en la boca; no fuera que aquellos alaridos despertasen a mi hermana, cuyo cuarto estaba contiguo al mío y la pared era muy delgada.

    La polla de papá estaba en su máximo esplendor. No se la había visto tan firme y erguida ni durante las mejores felaciones y pajas que por caridad filial le había hecho alguna de las noches que dormía conmigo, al tiempo que él simulaba soñar como un angelito. Me ofreció intercambiarnos en los lametones, de manera de que yo pasé a comerle la chucha a la zorra y él a bombearle su polla en la boca.

    Papá temía correrse antes de meter la verga dentro de aquel coño goloso, tal era el hambre de fémina que tenía acumulada desde hacía semanas, así que me pidió que cesara en el cunnilingus. Estaba yo en disposición de cederle aquel agujero de placer para que desfogara, cuando me dice:

    -Álex, vete a mi cuarto y en la mesita de noche coge la caja de preservativos. Y no despiertes a tu madre.

    -A mí me folláis sin condón, que soy alérgica al látex -interrumpió Bea-. ¿No pensarás que tengo alguna enfermedad venérea?

    -¿Cómo alérgica al látex? Pues este dildo bien que te lo metías hace un rato, golfilla -contestó mi padre señalando el consolador.

    -A mí tú no me llamas golfa -responde airada Bea-. Golfa será la puta de tu mujer, que si yo te contara…

    Como una descarga eléctrica me recorrió el cuerpo. Lo que faltaba era que mi padre se enterara de uno de los cuernos que le había puesto mi madre; que Bea le contase cómo se la mamaba al tío Edu en el hospital. Ya era suficiente que hubiese cachado a ambas gozando como perras en celo. Intervine a tiempo para que aquel increíble trío -una de mis fantasías inconfesables- no se descompusiese:

    -¿No conoces la «marcha atrás», papá?

    -Estoy más salido que un mandril. No creo que sea capaz de sacar la polla a tiempo.

    -Pues Álex sí que supo cuando me folló en el hospital -sentenció la muy zorra.

    -¿Que te has follado a mi hijo? Si yo creía que Álex aún era virgen y que esta era su primera vez. Que yo, como un buen padre, lo iba a iniciar en los placeres de la jodienda, como mi padre me inició a mí llevándome a una casa de putas cuando recién tenía…

    Bea no le dejó terminar su perorata:

    -Y bien que me folló -la muy perra me guiñó un ojo-. Y no es de extrañar porque tiene una verga más grande que la tuya.

    Papá montó en cólera pero la calentura le podía más. Cogió a la mujer, le separó las piernas y le metió sin miramientos todo el dildo en la concha. Los gritos lastimeros de Bea se convirtieron en gemidos placenteros. Yo contemplaba la escena a punto de correrme, me apretaba los huevos para mitigar la excitación. Mi padre sudoroso la bombeaba rítmicamente con el consolador.

    -Tienes el coño como una vaca recién parida -sentenció al fin-. Aquí entran dos pollas al tiempo.

    Mi padre, más tranquilo al ver como gozaba la muchacha, paró en el mete-saca del artilugio XXL, se tumbó de espaldas y la puso encima para ser cabalgado. No hizo falta que me hiciera observación alguna. Aún penetrada con la pija de papá, en aquel coño también entraba mi polla. Y así fue como los penes del padre y del hijo se juntaron y frotaron entre ellos dentro de aquella vagina resbaladiza por los fluidos internos. Un placer nunca soñado me transportó a la gloria durante aquellos movimientos acompasados. Papá mordisqueaba los pezones de Bea, yo la abrazaba por la espalda. No tardó mi padre en berrear como un animal. Sentí su eyaculación abundante y caliente en mi verga. Pero la muy zorra aún pedía más, no le habían sido suficientes la media docena de orgasmos que le habían proporcionado dos cipotes juntos en su vagina.

    -Álex, te lo suplico, fóllame y hazme gozar como hiciste el otro día en el hospital, mientras tu tío Edu nos miraba y se corría sin tocarse -dijo la ninfómana después de que mi padre cayese a un lado exhausto por la descomunal descarga.

    Y con sumo gusto me propongo rematar la faena, pues yo todavía no me había corrido. Se espatarró ante mí, chorreando todavía su concha rasurada la leche de mi padre, y me dispuse a penetrarla de nuevo yo solo, esta vez en la postura del misionero. Procuraba retardar mi eyaculación para que aquella mujer tan complaciente alcanzase también el clímax. En esas estaba cuando de repente veo que mi padre, ya recuperado de su descarga y de nuevo parado como un caballo, se incorpora, monta sobre mí… y me empieza a dar por el culo.

    Nunca creí que una verga, del tamaño que fuera, pudiese entrar en mi ano. Pero la polla de mi padre entró sin mayor dificultad. Cuando la noté bien adentro mi miembro se puso aún más grande y duro, efecto de la presión en la próstata, según me enteré más tarde. Este falo mío, contundente como una roca, sí lo debió notar la Barbie anoréxica y de tetas como peras gigantes, porque empezó a gritar de placer como una posesa.

    -¡Más, más, más, Álex amorcito…! -gritaba ella.

    -¡Más, más, más, papaíto…! -gritaba yo.

    -¡Pues toma más, más más…Tenía una deuda contigo, hijo de la gran puta!  -decía mi padre mientras inundaba mi orto con su lefada, mientras nos corríamos los tres al tiempo en una orgía desenfrenada e irrepetible.

  • De aventura con mi suegra

    De aventura con mi suegra

    Este encuentro comenzó, una mañana suena el teléfono de mi esposa, era mi suegra llamando para ver si la podía llevar a un pueblo cercano a la ciudad a recoger una medicina naturista, mi esposa me pregunta si puedo llevarla a lo que yo contesto que sí, le pregunto a qué hora quiere que pase por ella y ella me dice que como a las 12 está bien. Corre el reloj y al llegar las dos le digo a mi esposa “vamos, ya es la hora”, ella me dice “ve tú, está haciendo mucho calor, al fin y al cabo no tardarás más de 3 o 4 horas”, bueno le comenté, así que salí de casa y me fui a casa de mi suegra.

    Llegué y le mandé mensaje. Ella salió vestida con un pantalón de mezclilla pegado que se le notaban bastante bien sus piernas y su culo levantado, llevaba puesta una blusa de botones enseñando un poco sus grandes y ricas tetas, también llevaba una mochila ¿para qué? Quién sabe.

    Manejé y al tomar la desviación para la carretera ella me puso la mano en mi muslo y me dijo “no creas que vamos a ir al pueblo” yo entre excitado y confundido le pregunté “entonces hacia donde le doy?”, ella respondió “más adelante te metes a ese motel que tanto menciona la gente que dicen que está muy bien”.

    Llegué al motel, pedí una habitación e ingresamos ella dijo:

    -Espérame en la cama ahorita vengo.

    Se metió al baño, después de unos minutos ella sale vistiendo un sexy y hermoso baby doll, traía un sostén blanco que le quedaba bastante bien y una bata blanca de encaje que hacía resaltar su vagina y su enorme culo parado.

    Al verla al instante mi pene se puso erecto. ella se dirigió hacia mi bailando, yo me senté en la cama y ella siguió bailándome como una perra, desabrochó mi pantalón y empezó acariciar mi pene y al ritmo que bailaba ella baja y subía acariciando mi pene, después empezó a mamármelo lentamente se lo metía todo a su boca y al sacarlo ya con saliva lo agarraba con sus manos y me masturbaba.

    Ella tenía más de 10 años sin tener relaciones ya que es viuda, pero parecía que era toda una experta, se hincó y empezó a mamármela como toda una diosa, yo le acomodé el pelo para verle la cara y ver cómo seguía mamando, yo trataba de no venirme, pero fue imposible, le dije:

    -Ahh ya casi vienen no pare siga así.

    -Te gusta cómo te la mamo? Vente dentro de mi boca –dijo.

    -Me encanta como me la mamaaa.

    No pude aguantar más, mi semen espeso y caliente inundó su boca, ella tragó todo el semen dejando mi pene bien exprimido ya que seguía mamando y queriendo sacar más leche.

    Ella se acostó en la cama y me dijo “ahora que vas hacerme yernooo” con una voz pícara. Empecé a besarle los pies, subí por sus piernas marcadas llegué a sus tetas, le quité el sostén y empecé a besarle las tetas grandes y ricas que tiene, bajé para quitarle la tanga, estaban ahí su vagina bien húmeda mostrándome sus gruesos labios y su clítoris saltado. Comencé a hacerle sexo oral, ella me agarraba la cabeza y yo seguía metiendo mi lengua y moviéndola besando sus labios, agarraba sus tetas y su culo.

    Sentí cuando ella tuvo un orgasmo ya que mi boca se empapó de sus líquidos, ella abrió los brazos y salió de su boca un “ahh ahhh que ricooo”. Acabó de terminar, ella se puso en 4 y empezó a gatear por la cama y dijo: “soy tu gata así que tómame”, ella se montó sobre mi verga y empezó a brincar, sus tetas rebotaban, yo apretaba su culo y trataba de besar sus tetas. Ella tenía el ritmo, ella quería tener otro orgasmo y así fue lo consiguió, ella dejó de brincar y solo gritó y clavó sus uñas en mi espalda con mucha fuerza, así que la acosté y subí sus piernas a mis hombros, empecé a penetrarla con gran fuerza, embestidas brutales, solo entraba y salía mi pene con gran fuerza, ella solo gritaba “dame más sigue asiii creo que voy a venirme”, eso a mí más me excitaba y yo seguía cuando ella dijo “terminé corazón terminé” sus piernas se movían como recién nacida una venadita y le dije “falto yo así que me voy a venir dentro” y comentó “inúndame mi vagina por favor”, así que mi pene escupió gran cantidad de leche que lo dejé dentro sin moverme por unos segundos hasta que empezó a desbordar la leche de su vagina. Descansamos unos minutos, ella fue a la ducha y dijo:

    -Siento que me tiemblan demasiado las piernas, pero tengamos el último en la regadera.

    Me levanté como resorte y la acompañé en la regadera, empecé a besarla mientras lavaba sus tetas, después continué tocándole su culo y comencé acariciarle su rico y delicioso hoyo, lo tiene rosado muy bien marcado y estrecho.

    Me dijo:

    -ahora sigue por atrás.

    Bajé y empecé a mamarlo, a ella eso le excitaba y comenzó a tocarse sus tetas y con otra mano tocó su vagina. Cuando creí que estaba listo le introduje mi pene, ella solo gimió y apretó los labios, ella siguió masturbándose su vagina, estaba tan estrecho su culo que parecía que era virgen y yo estaba quitándole la virginidad.

    Ella paró de masturbarse porque tuvo un enorme orgasmo, salía líquido como si ella estuviera orinando y me excité y mi pene quería escupir leche así que le dije “ahora si suegra le inundaré su hoyo de leche” y me dijo “sii todos adentro de mi hoyo”, cuando no pude resistir y escupí toda mi leche dentro, mi pene término rojo de lo bien que estaba su ano cerrado. Salimos de la ducha y nos acostamos un rato, ella me dijo:

    -Después de tanto tiempo sin tener sexo creo que me despertó algo que me siento como nueva, de esto no se puede enterar nadie y hay que tener encuentros seguidos.

    -La verdad es toda una experta en esto del sexo, pero su hija no se debe enterar.

    -Y más adelante te voy a sorprender, me vestiré para ti y eso va ser sorpresa, no sabrás de qué compraré mi atuendo, mi hija no se tiene que enterar, yo no le voy a decir y tú tampoco le dirás nada.

    Salimos del motel y nos dirigimos hacia su casa, esto continuará…

  • Una chica con poca experiencia, pero con ganas de aprender

    Una chica con poca experiencia, pero con ganas de aprender

    Recientemente había empezado una amistad, si así pudiera llamarlo, con una chica que tenía como contacto en Instagram. Habíamos coincidido anteriormente en otros lados, pero la verdad es que nuestra diferencia de edades simplemente nos alejaba uno del otro, gustos, ideas o conversaciones.  Pero últimamente, ella comenzó a subir fotos a la red social, donde lucía una figura muy linda.

    Es una chica muy chaparrita y delgada, pero sobresale su busto, que aunque no es tan grande, a comparación de su pequeño cuerpo, son dos joyas. Pareciera que las tiene operadas, una circunferencia de locos, grandes y muy bien torneados. En fin, ella subía sus fotos con traje de baño, a las cuales obviamente yo le daba su respectivo «Me encanta».

    Un día ella me escribió por mensaje privado, así es, ella dio el primer paso. Me dijo que había notado que me gustaban sus fotos, y que si tenía algo que decirle. Ese mensaje lo recibí a las 12 de la noche, por lo que supuse que ella no estaba en sus 5 sentidos, por el valor de escribirme eso y porque en su texto, se veía algo «distraída». Yo le contesté que no tenía nada que decirle, que era más que obvio «Me gustan tus fotos». Ella respondió ¿Mis fotos o yo?

    Lo cual se me hizo una buena jugada, y pues le contesté que obviamente ella, pero que no tomara eso como una confesión, pues ella me preguntaba, pero yo no tenía interés de seguir más con el tema, pero ella fue insistente, me dijo que estaba aburrida, que se había quedado sola en casa, se había tomado unos tragos y que quería salir un poco de la rutina, lo cual me pareció interesante.

    Seguimos con la conversación, pero ahora fue por llamada. Ella estaba ya algo tomada, por lo que la plática tenía poco sentido, pero era divertido. Me aseguré lo que me había dicho, que si estaba sola en casa, me dijo que sus padres habían salido de fin de semana a otra ciudad y que su hermano mayor se había quedado a dormir en casa de su novia. Entonces le dije que si me recibía en su casa, ella sonrío y me dijo que sí, me dijo que llevara botana y más bebidas… jaja ilusa, creía que iba a ir a comer. Cargué mis condones y me fui a su casa, una casa grande, ubicada en una zona de alta sociedad de la ciudad, pues la chica era una «hija de papi» que desperdiciaba su vida queriendo ser influencer jaja, en fin, un sueño guajiro para mi, hasta entonces.

    Llegué a su casa con los encargos, me pidió que me estacionara lejos de su portón, para evitar sospechas y abrió la puerta trasera, me colé por el patio y entré a su casa. Vaya que hermosa casa, pero no tanto como esta chica, que me recibió con un outfit muy sexy, una camisa que supongo que era de su papá o hermano, desabotonada para verle su pecho y con un pequeño bóxer, que dejaba a la vista sus piernas. Me invitó a sentarme en su sala, pues ya tenía Netflix puesto para ver una película. Insisto, ilusa pequeña jaja.

    No sé qué película comenzamos a ver, pero después de unos minutos, ya estaba ella sobre mí, sentada sobre mi regazo, besándome. Yo le pasaba mis manos por sus delgadas piernas y me iba directo a sus nalgas, quería dejar al final la parte más deliciosa de su ser, su hermoso busto. Me preguntó si había llevado condones y le dije que sí, me pidió que los sacara pero la detuve ahí. Le dije que tenía una fantasía y que ella podría cumplírmela, me vio con extrañeza y preguntó que cual era.

    Le pedí que se pusiera el uniforme de la preparatoria si es que aún lo guardaba, pero con todos sus detalles, sus calcetas blancas, zapatos, etc. Ella sonrió tanto, que pensé que se burlaba de mi, pero aceptó al final. Me pidió que subiera a su recámara y me planteó un plan, en caso de que su hermano llegara, me dio las posibles salidas, etc. Se veía que no era la primera vez que esta chica metía a un hombre a su casa. Pero no me molestó, de hecho eso me dio un poco de más confianza.

    Subí a su cuarto y comencé a quitarme la ropa, solo me quedé con mis calzoncillos y una playera sin mangas que usaba debajo de la camisa. Ella entró por la puerta, y ahí estaba, una colegiala real. Cuidó cada detalle, hasta su mochila la traía cargando sobre un brazo. Usaba una falda corta que le dejaba ver las rodillas y parte del muslo, unas calcetas blancas que le llegaban a los tobillos, sus zapatos negros, la blusa del uniforme, hasta un moño color rojo que combinaba bien con su vestir. Se dio la vuelta y me preguntó que si me gustaba. Me levanté rápidamente y directo fui hacia ella, la besé y la cargué con tal facilidad, que sentí que podía lanzarla lejos jaja. La senté sobre su peinador y le levanté la falda, estaba sintiendo su tersa piel, le tomaba los mulsos, la parte interna, sus pantorrillas, yo estaba saciando ese morbo que tenía. Ella se colgó sobre mis hombros y poco a poco hacia un movimiento de pelvis, esta chica ya estaba más que lista.

    Me pidió que me sentara en la orilla de la cama, se arrodilló frente a mi, me sacó la verga del bóxer y comenzó a mamarla. Yo estaba sorprendido, era una experta! Sabía cómo hacer movimientos que hacían que sintiera gran placer, me lamía los testículos, me mordía un poco el pene, ella lo estaba disfrutando también. Aproveché la posición y le levanté la blusa, dejé expuestas sus deliciosas tetas, que venían acompañadas con un brasiere que hacia juego con sus zapatos. Acomodé mi verga entre sus senos y le pedí que me hiciera una rusa. Al parecer en eso no tenía tanta experiencia, así que la levanté, la puse sobre la cama, su espalda estaba a la orilla de su cama y como haciendo un puente con sus pies en el suelo. Me coloqué sobre ella, puse nuevamente mi verga entre sus senos, pero esta vez le arranqué el brasier, y yo me encargué de darme placer con sus pechos. Con sus manos, ella ejercía presión en mi verga, en momentos, me quitaba de ahí y le metía el falo en su boca para que se comiera todo lo que pudiera caberle.

    Minutos después, me pidió estrictamente con las palabras «ya necesito que me cojas», que la hiciera mía, así que sus palabras para mi, eran órdenes.

    Fui por el condón y me lo coloqué, cuando volteé nuevamente hacia ella, ya estaba sentada en la cama, se había quitado todo el outfit y se quedó solo con sus calcetas blancas, algo que la hacía ver súper sexy. Me subí sobre la cama y ella se montó en mí, la chica gemía delicioso, se movía en círculos, algo que la hacía ver aún más sensual, yo sostenía sus pechos para que no se movieran con la misma fuerza que ella me daba sus sentones.

    Entonces me senté y comencé a lamerle los pechos, por fin tenía esos meloncitos en mi boca, estaba dándole tal placer, que ella me decía que estaba a punto de terminar. Lo cual hizo minutos después, lanzó un grito tal, que estoy seguro que los vecinos escucharon. Cuando terminó su orgasmo, se recostó sobre mi unos segundos, su respiración era rápida, estaba agitada.

    Le dije que era mi turno, la levanté y la puse en 4, la penetré de forma tal, que lanzó un nuevo grito de placer, la agarré de su cadera y comencé a bombearla. Cabe mencionar que soy mucho más alto y fuerte que ella, pareciera que podía usarla de funda jaja, pues era una mujer pequeña. Yo la hacía como quería, pero trataba de mantenerla en esa posición, de perrito.

    Al pasar un tiempo, sentía que me iba a correr, así que me salí de ella y me quité el condón, puse mi verga entre sus nalgas, para que me hiciera un «assjob», le pedí que no se moviera, yo me encargaría, así que comencé nuevamente a moverme para ver si podía correrme en su culo, pero eso había atrasado el proceso, y yo ya estaba más que listo para terminar, así que la acosté sobre la cama, me monté en ella y le puse nuevamente la verga entre sus senos. Comenzó a hacerme una deliciosa rusa que duró solo algunos minutos. Agarré mi verga y comencé a masturbarme.

    Segundos después, estaba lanzándole una gran carga de semen en su cara, en su boca, en sus pechos, había un descontrol total de mi leche, ella cerró los ojos y la boca, solo recibió gran descarga en su ser. Cuando terminé le pedí que abriera la boca, para meterle nuevamente la verga y terminara de limpiarme el desastre que yo había dejado. Me hizo una felación con mi pene lleno de semen, algo que fue delicioso.

    Momentos después me pidió que nos fuéramos a bañar, cosa que hicimos pero ya sin tema sexual, si nos llegamos a besar y hacíamos pequeños juegos, pero ya no avanzamos de ahí. Después de ese acercamiento, ella procura mandarme fotos cuando va a la universidad, algunas algo candentes.

  • La confesión de mi amiga Sara (1)

    La confesión de mi amiga Sara (1)

    —Hasta aquel preciso momento sólo había sido un juego. Un juego rudo y morboso, pero un juego nada más. Ni siquiera me reconocía en ninguna de las cosas que había hecho hasta entonces. Yo nunca me había liado con un tío sin haber tenido varias citas, jamás había puesto los cuernos a ninguna de mis parejas y, desde luego, por mis creencias feministas nunca hubiera consentido que me tratasen de ese modo. Yo siempre he sido, y tú que me conoces lo sabes de sobra, la típica que precisamente se encara con los tipos como aquel y les pone rápido en su sitio. No lo sé. Supongo que el dolor y el sentimiento de traición que sentía eran tan intensos que simplemente necesitaba dejar de ser yo por un momento para no seguir sufriendo… pero cuando sentí mis rodillas desnudas posándose sobre ese charco de meados de todos los tíos borrachos que no habían atinado a hacerlo dentro y la suciedad de las suelas de sus zapatos al ser pisarlo… exactamente en ese momento… perdí por completo el sentido de la realidad.

    —Madre mía, Sara.

    —Lo sé, no me mires así, joder.

    —Lo siento. No te estoy juzgando ni nada, es sólo que cuando empezaste a contarme no me esperaba que la historia fuera a seguir así.

    —Bueno, pues ya ves. En realidad, no sé por qué te estoy contando todo esto, estoy muy borracha y pensaba que el reto iba precisamente de contarnos secretos inconfesables y eso no es muy fácil siendo amigos desde el instituto, ya conoces la mayor parte de mi vida.

    —Tienes razón, perdona. Sigue.

    —No, si a ver, tienes razón tú también que es muy fuerte y muy poco propio de mí. Creo que me condicionó un poco todo, la tremenda borrachera, la sordidez del lugar, ya sabes, el cubículo estrecho del baño de hombres de aquel antro… tío, es que era terrible, el típico lleno de pintadas cutres, la puerta con un agujero en lugar de cerradura y un cordel atado con el que poder enganchar el otro extremo a una punta clavada en el marco, pero sobre todo el olor a orina reconcentrada; como en esas típicas esquinas de algunos edificios donde mea todo el mundo y ya nunca más se quita el olor que te llega a bocanadas incluso sin pasar cerca… ¡la taza! Daba pena verla, salpicada entera y con el pocillo manchado de restos de mierda reciente y bueno, pues luego la determinación con que él me había sujetado del brazo para llevarme hasta allí, el descaro con el que me estuvo sobando las tetas mientras nos morreábamos… sólo sé que perdí totalmente el control.

    —¿Te hizo daño al tirarte del pelo hacia abajo para que te hincases así ante él?

    —No, bueno sí, claro, algo de daño me hizo, pero te aseguro que era lo de menos al lado de la profunda humillación que sentía en ese momento. Recuerdo que, por un momento, lo primero que pensé fue en sujetarme la falda hacia arriba para que el borde no tocase el charco y recuerdo también sentirme tan sucia que aquel pensamiento dejo de tener ningún sentido instantáneamente. Entonces recuerdo que miré arriba y vi su cara con una expresión burlona y me irritó porque no era como eso que hacen muchos tíos de intentar meterte presión, sino más como si se preguntase con sarcasmo a qué estaba esperando yo, dando totalmente por sentado lo que haría a continuación.

    —Y entonces… ¿lo hiciste?

    —¿Tú que crees? Pues claro que lo hice. No es para estar orgullosa precisamente, pero una no llega hasta ese punto para rajarse. Además, era como si se hubiese apropiado de mí una fuerza extraña, no dudé más y me la metí en la boca sacudiendo mi cabeza mientras no dejaba de mirarle a los ojos. Recuerdo que mientras se la mamaba salvajemente no podía pensar otra cosa que no fuese: ¿Esto es lo que quieres, cabronazo? ¿Esto es lo que querías? Como te decía, estaba totalmente fuera de mí y, paradójicamente, al mismo tiempo era como si se me hubiera despejado la borrachera de golpe y estuviese completamente lúcida y consciente. De hecho… Suena horrible decirlo… pero era como si, en realidad, nunca hubiera querido algo tanto. Se la mamaba con una desesperación como si me fuese la vida en ello y en esos momentos lo único que desease era ser usada, saberme un objeto, y no sólo eso, sino uno desechable además, sin ningún valor. Deseaba zambullirme y revolcarme en la ambición de comportarme como una autentica zorra… no, más aún: de serlo, ser la zorra de aquel desconocido machista que había logrado sacarme por completo de la cabeza a Javier y el daño que me había hecho. Incluso… joder, me da hasta vergüenza contártelo, pero es que necesitaba oírselo decir en voz alta, que me insultase mientras me veía desde arriba convertida en una puta guarra… No sé si algo de lo que digo tiene algún sentido para ti.

    —No lo sé, Sara. Supongo que lo entiendo, pero es que me cuesta mucho asimilarlo porque… no… no soy capaz de imaginarte en esa situación y, sinceramente, yo tampoco puedo imaginarme disfrutando de hacerle algo así a una tía.

    —Yo tampoco soy capaz ahora mismo. Y sin embargo… mentiría si digo que no me excita cada vez que lo recuerdo.

    —¿Estás excitada ahora?

    —Sí. Lo siento si te parece inapropiado. Pero es el sexo más intenso y placentero que he tenido nunca.

    —No, no es eso, simplemente… bueno, da igual, dime ¿Qué paso luego?

    —Pues luego pasó que volvió a sujetarme del pelo, esta vez inmovilizando mi cabeza al tiempo que se la sacó de mi boca y empezó a masturbarse apuntando hacia mi cara. Para cuando quise reaccionar, tuve el tiempo justo de cerrar los ojos porque en seguida empezó a soltar lefazos y empecé a notar como escurrían calientes sobre mi rostro.

    —Madre de Dios.

    —No, cállate… porque en realidad… eso no fue lo fuerte de esta historia.

    —¿¿¿Cómo dices???

    —Lo fuerte empieza cuando al ir instintivamente a limpiarme la corrida con la manga de la blusa me retuvo el brazo. Recuerdo que me sorprendió porque no entendía a cuento de qué venía aquello, pero entonces me tendió su mano para ayudar a levantarme y… sin darme tiempo a pensar, abrió la puerta y mientras me sujetaba aún las manos, ahora a mi espalda, me dio un pequeño empujón impulsándome a salir del cubículo… Quise morirme de vergüenza, había dos chicos esperando para entrar justo de frente y me miraron petrificados… y yo igual… me sentí tan expuesta en ese momento… tan frágil y vulnerable… que de pronto me sentía como si estuviera completamente desnuda y me arrepentí del atuendo que había elegido para salir esa noche, una minifalda y la blusa escotada. Y entonces le escuche detrás de mi decir: “eh, chicos, mirad cómo me la ha mamado esta PUTA”. Recuerdo que enfatizó mucho la palabra, como si se le llenase la boca al pronunciarla o como si la escupiese con desprecio sobre mí. Luego me soltó el brazo y se salió del baño carcajeándose y dejándome allí sola después de haberme exhibido como su trofeo.

    —…

    —Di algo, por favor.

    —Los otros tipos… te hicieron algo…

    —Esos dos permanecieron sin saber cómo reaccionar, tenían pinta de frikis, pero un tercero que debía estar meando en el urinario del fondo se asomó por la esquina con curiosidad tras ser alertado por el grito y después de mirarme sonriente, se me acercó, me rodeó la cintura con su brazo dejando caer su mano sobre mi culo y preguntándome mientras si me había quedado con ganas de más polla. Recuerdo que me llamó nena y comentó que la tenía bien dura para mí y como yo seguía inmóvil debió interpretarlo como una señal para seguir adelante, porque cogió mi mano y empezó a llevársela a su entrepierna. Sentí miedo y todo lo que recuerdo después es echar a correr y no paré hasta que sentí el fresco de la calle. Ni siquiera reparé en recoger mi abrigo, de hecho seguí corriendo hasta llegar a casa totalmente exhausta.

    —Hombre, una vez en la zona del pub ya no te hubiera podido hacer nada.

    —No. No me has entendido. No tenía miedo de que pudiera forzarme ni nada de eso.

    —¿Entonces?

    —Sentía miedo de mi misma. Porque me latía el corazón tan deprisa por todo lo que acababa de pasar y yo estaba tan profundamente humillada, vejada, ultrajada, violentada, sometida, abusada, exhibida que… en ese momento… lo más… lógico… hubiera sido responder que sí a la proposición y dejar que me condujesen de vuelta a aquel cubículo asqueroso. No te puedes ni imaginar cómo estaba, tenía el coño chorreando, me excitaba saber que me estaban viendo de aquella guisa, con la cara aún llena de semen y las rodillas untadas de mierda. Me sentía como una de esas putas de saldo que se dejan hacer literalmente lo que sea por 5€. Lo único que deseaba en ese momento era seguir descendiendo por el tobogán en espiral de la depravación, como si fuese lo que, por coherencia, se podía esperar de mí, o incluso más aún: como si eso fuese lo único para lo que yo sirviese como mujer: para satisfacer y verme convertida en el cubo de esperma de todos los machos del bareto que entrasen al baño en algún momento de la noche: ya casi podía verme allí, arrodillada de nuevo y con todos haciendo cola para follarme la boca… como si hubiese nacido para ello. O bien obedeciendo sumisamente cuando alguno hubiera querido que me diese la vuelta, mirando a la pared y me inclinase hacia delante, obligada a sujetarme al borde salpicado de la taza mientras él me bajaba las bragas y me separaba las piernas haciendo cuña con las suyas, justo antes de empezar a follarme a pelo sin contemplaciones. O… en fin, cosas incluso mucho más fuertes que es mejor que me las ahorre…

    —¿Más aún? Dios mío, Sara ¿Cómo qué? ¿Qué puede haber aún más fuerte que eso?

    —Si te lo cuento temo que no podrás volver a mirarme con los mismos ojos.

    —Venga ya, Sara, nos conocemos desde siempre y hemos vivido mil movidas juntos ¿Cómo qué, dime? Sólo quiero conocer mejor a mi amiga, te juro que no te juzgaré, sea lo que sea.

    —Pues como que el siguiente tío que entrase me jalase del pelo tirando de él hacia atrás y abajo para obligarme a arquear la espalda y dejarme con el culo elevado, como en pompa, y entonces me lo azotase con firmeza mientras me sodomizase hasta acabar eyaculando sobre mi coxis. O que algún salido se viene arriba y me derribase de un empujón haciéndome quedar sentada al lado de la taza sobre ese suelo encharcado y acto seguido… se orinase sobre mí, empapándome todo a propósito: el pelo, la boca, intentando acertar dentro de mi escote como si fuese el inodoro, y cuando la potencia del chorro empezase a flaquear, dirigirlo entre mis piernas, buscando empapar mis bragas de su orina. O incluso que me abofeteasen y me obligasen a lamer un ojete sucio… o el borde de la taza. O que me hiciesen un bukkake. O todo ello. Realmente ni siquiera lo sé, simplemente las cosas más oscuras, sucias y extremas que puedas llegar a imaginar. Quería ser esclavizada sexualmente.

    —Pufff ¿Y llegaste bien a casa al menos?

    —Sí, fue un tremendo marrón porque me debí poner a llamar al timbre desesperada ya que mis llaves se habían quedado en el abrigo. Desperté a mi compañera de piso y esperaba que no hubiera dado la luz del pasillo porque no quería que me viera cuando abriese la puerta, pero sí la había encendido y yo sólo pude decir gracias y tirar hacia delante en estampida para meterme directa en la bañera abrir el grifo y acurrucarme sentada en el suelo frío de la cerámica. Recuerdo que no me sentí tranquila hasta que noté el agua muy caliente cayendo sobre mí y perdí la noción del tiempo. Me acosté en la cama como anestesiada, porque no recuerdo el momento de salir, secarme ni de ponerme el pijama. Nunca más volví a hablar de este tema. Ni con ella ni con nadie. Hasta hoy.

    —Joder, Sara. No sé ni que decir. ¿Pero tú lo disfrutaste?

    —El sexo más intenso y placentero que he tenido nunca, ya te lo dije.

    —Ya, pero no sé, también lo cuentas de un modo que parece que te hubiera violado o poco menos. ¿Volverías a hacer algo así? ¿Te gustaría que Rober te hiciese algo así un día que estéis los dos cachondos perdidos?

    —Quiero pensar que no. Pero si soy totalmente sincera lo máximo que puedo decir es que no estoy segura. He tenido sueños eróticos similares en los que me he despertado con el coño empapado y me he masturbado demasiadas veces con escenas parecidas cuando estoy muy cachonda. Lo cual me hace sentir súper culpable, porque siento que choca con cómo soy en mi vida diaria y con cómo me ve Rober cuando me mira, como si fuese una princesa o yo qué sé.

    —Bueno, no es nada extraño tampoco. Muchas personas tienen fantasías similares y describen cómo les provoca al mismo tiempo morbo, excitación y también rechazo, asco, etc. La única diferencia es que tú la has hecho realidad.

    —¿Entonces no te parece que esté loca?

    —No.

    —¿Puedo preguntarte algo?

    —Faltaría más.

    —A ti mi historia ¿te ha excitado, te ha provocado rechazo o un poco de ambas? ¿Alguna vez has deseado algo parecido con Alba o con cualquier otra chica?

    —No. A ver, es decir, no con ese matiz tan violento y humillante. Sí que he deseado muchas veces correrme en su carita, pero siempre de una forma tierna, delicada, manifestando afecto antes, durante y después.

    —¿Y qué crees tú qué pensaría Rober de mí si se enterase de lo que hice esa noche?

    —Posiblemente lo llevase mal, no te voy a engañar. Es mi colega, pero es celoso, aunque no lo exprese casi nunca porque sabe de sobra que no está bien. Pero sin duda le torturaría la imagen mental de ti…

    —¿Comportándome como una zorra?

    —Yo no he dicho eso. Y no lo pienso. Iba a decir disfrutando de ese modo. Pero en cualquier caso sería problema suyo, no tuyo. Tú no hiciste nada malo. ¿O acaso te arrepientes?

    —Sinceramente, si volviera nuevamente a ese día, volvería a elegir hacer lo mismo.

    —Pues ya está, deja de rayarte.

    —Joder, pero es que no sé si tu opinión cuenta aquí porque siempre fuiste un tío raro y muy diferente a la mayoría de los que he conocido. Si supieras que esta historia no es mía sino de Alba… ¿de verdad no te jodería saber que ella consintió ser usada y humillada de ese modo por la clase de tío opuesta a cómo eres tú? El típico macho rudo y machista que odia a las mujeres y disfruta de ejercer poder sobre ellas y burlarse luego de ellas con sus amigotes por haber sido capaz de conseguirlo.

    —No. Si ella lo hubiera deseado y disfrutado no veo el motivo por el que se supone que debería importarme o molestarme, además habría sucedido antes de habernos conocido. Sólo me jodería en caso de enterarme que ella no deseaba que sucediese todo eso a cierta parte, o por lo menos no que sucediese de ese modo, que se hubiera visto forzada o presionada a hacer algo que la hiciese sentir mal. Y, en ese caso, nunca la responsabilizaría a ella.

    —Y si supieras que a ella le iba a excitar y disfrutar como nunca antes en toda su vida ¿Le harías a Alba algo como lo que me hizo ese tipo a mí?

    —Buf, si notase que a ella le excita mazo eso puede que llegase a contagiarme de hacerlo de forma ruda, insensible y humillante, pero sólo como una performance que ella pudiera parar en cualquier momento y, de todos modos, me resulta casi imposible visualizar a Alba gozando de una situación como esa.

    —Tampoco eras capaz de imaginarme a mí y ya ves.

    —Eso es cierto.

    —Igual, aunque sea muy en el fondo, hay algo metido muy hondo en nuestro cerebro reptiliano que hace que todas las tías somos unas zorras que ansían ser dominadas y sometidas y vosotros todos unos cabrones que ansiáis vernos humilladas y doblegadas ante vuestra polla.

    —Joder, Sara. Ya te vale.

    —No me hagas mucho caso, tío, estoy muy pedo. Pero ¿sabes? Realmente hay veces que me planteo sí me sentiría más plena, feliz y realizada con una pareja de ese tipo que con lo tengo ahora. Que le quiero mazo al Rober, no me entiendas mal, pero es como si ese cerdo hubiera abierto una brecha en mi cabeza y me hubiera mostrado que eso de lo que llevo toda mi vida renegando, sea lo que realmente anhelo y necesito de un hombre. Entregarme a alguien a quien servir incondicionalmente. Alguien que me despierte cosas tan oscuras y ancestrales que me haga desear vivir el resto de mi vida con el objetivo exclusivo de satisfacerlo.

    —Pero vamos a ver, Sara. No me jodas. Te conozco como si te hubiera parido y sé que eres una persona fuerte, libre, independiente, con inquietudes y sus propias metas, incapaz de parar quieta. Si quieres que Rober te agarre de los pelos y te obligue a ponerte de rodillas y te restriegue la polla por toda la cara haciéndote sentir como una zorra pues deberías hablar con él e intentar hacerlo realidad. Es más, pienso que es probable que a él le caliente la idea porque ve bastante porno. Pero lo que no me creo es que quieras dejar tu empleo y no hacer otra cosa que estar con el delantal cocinando para él y para hacer lo que quiera en todo momento y lugar que él pueda desearlo.

    —No, tío, Roberto es como tú, no sois así. Esas cosas no pueden fingirse como decías tú. Si son sólo una performance se nota y deja de ser morboso. O se sienten o no se sienten.

    —Suena como si hubieras conocido a alguien que sí te esté aportando esa oscuridad que crees necesitar.

    —…

    —¿Sara?

    —A ver. No he hecho nada con nadie.

    –No, pero si has conocido a alguien, ¿me equivoco?

    —Sí… (Confesó agachando la cabeza). En un chat. Y me siento muy culpable por ello. Pero ni siquiera nos hemos visto por cámara o fotos. Solo han sido charlas escritas.

    [CONTINUARÁ]

  • Terminé en el cuarto desnudo ante mi suegra (Parte 3)

    Terminé en el cuarto desnudo ante mi suegra (Parte 3)

    —Ahora viene mi verga suegrita, dentro de ti —ella solo sonrió y como buena perrita obediente, abrió sus piernas y dándose golpeteos con la palma de sus manos en su vagina, me invitaba a penetrarla.

    Me acerqué a ella, mi verga estaba tiesa viendo tal espectáculo de mujer.  Puse mi verga en su vagina y como buena puta que se había convertido, gimió y acercó su pelvis hacia mí, obligando a que entrara toda mi verga.

    —Párteme papi, soy toda tuya, empálame con esa vergota y bombéame hasta que me dejes repleta de semen —tremendas palabras salían de la boca de mi suegra, que después de probar mi semen y mi verga, desconocía totalmente a aquella suegra recatada y tímida que siempre era.

    —Eres mi zorrita suegra, me obedecerás de acá en adelante, me entregarás tu vagina y tu culo donde te lo pida y a la hora que te lo pida, así como tu boquita y lengüita siempre dispuesta a chupar mi verga ¿entendiste? —le decía a mi suegra mientras no dejaba de penetrarla.

    —Si papi, soy toda tuya —sus tetas se movían para todos lados de lo duro que la penetraba— soy tu zorra, tu perrita, báñame en semen papi —sus gemidos eran incontrolables, gritaba cada vez más fuerte, su rostro cambiaba, me miraba con ganas de comerme a mordidas, sus caderas se movían haciendo que mis bolas chocaron muy fuerte con su culo, el sonido era demasiado excitante.

    La tomé de los pies y los levanté a mis hombros y comencé a penetrarla tan rico, que ella se desvanecía, ahora sus tetas y cabeza se movían por todos lados de lo elevada que estaba mi suegra, de lo excitada que se sentía, la tomé de los brazos y la levanté y como en un juego de niños, ella se mecía y caía en mi verga, cada penetrada era más fuerte y se notaba en sus gritos al ritmo de cada embestida.

    La solté, ella se veía cansada.

    —Te ves cansada suegrita, ¿los años me la tienen así? —le dije mientras reía.

    —Cállate, que aún me quedan ganas —ella aun boca arriba, se tomó las piernas elevando más su pelvis, puse una almohada debajo de su culo y vi cómo se le abría el ano— ¿lo deseas mi amor? —cada vez que se ofrecía a mí, me hacía excitar a mil.

    Escupí en mi verga y en su culo.

    —Lámelo, tranquilo que soy muy aseada, ¿me complaces?

    Me acerqué a su culo y comencé a lamerlo.

    —Ayyy por Dios —gritaba mi suegra— mi hija ha de disfrutar mucho contigo.

    —Algún día hacemos un trio suegrita —le dije en parte broma, pero lo caliente que estaba me hacía imaginar tener dos mujeres con tal apetito dispuestas a satisfacerme, que no dudé en proponérselo.

    —Si la convences, yo estoy dispuesta —no dije nada, sabía que era difícil convencer a mi esposa de querer coger junto con su mamá, así que seguí lamiendo su culo que se abría y cerraba, se notaba lo feliz que estaba su ano.

    Puse mi verga en su ano, mi suegra sacó su lengua para mojar sus labios y cerraba los ojos.

    —Mírame perrita —le dije cacheteándola, lo cual y no era de sorprenderme, nos encendió mas.

    Empecé a meter mi verga en su ano, se sentía muy apretado, al parecer mi suegra no lo había hecho mucho por atrás, pero se sentía delicioso, mi pene parecía a punto de estallar de la presión en su ano.

    Ella abrió su boca, la abría cada vez más, como si sintiera que mi verga iba a salir por su boca de lo profunda que la sentía, ella daba respiros fuertes, como aguantando, parecía dolerle, me aruñaba y golpeaba el pecho, cerraba sus ojos fuerte.

    —Me duele papi, me duele, pero no te detengas, quiero tu leche en mi culo.

    Seguí bombeándola.

    —Siento que me vengo suegrita —mis palabras fueron como felicidad para ella, sonrió y me miró.

    —Quiero que te vengas ya mi amo y me veas al hacerlo, quiero ver tu carita de excitación para recordarla todas las noches cuando no estés y me masturbe pensándote.

    Comencé a venirme, era una delicia, abría mis ojos, sentía que salía con más fuerza que antes m semen, que chorreaba todo su ano con mi leche, la respiración se me iba.

    —Siii, suegrita —le decía mirándola fijamente a los ojos y tomándola del cuello, apretándola fuerte, ella me tomó de las muñecas.

    —No te detengas, no te detengas, más fuerte —así que la bombeaba más fuerte y la apretaba más fuerte hasta terminar mi venida.

    Caí en la cama prácticamente sedado ante tal salvajismo en esa cama.

    —¿Te lo limpio? —mi suegra parecía no tener tope y me fascinaba.

    —Anda, comienza a hacer tu trabajo —le dije mientras se acercaba a mi verga.

    Ella no dejaba de chupar, me mordía mi verga, la miraba con tanto deseo que hacían que tuviera ganas de donde ya no habían, hasta que oí unas llaves en la puerta de la casa…

    Continuará…

  • Los secretos del guardia

    Los secretos del guardia

    Todo comenzó hace un tiempo atrás cuando abrí una nueva cuenta de Twitter, pero esta vez para usarla de una manera diferente. Hace un tiempo descubrí que me gustaba mostrar mi cuerpo más de la cuenta, que disfrutaba subir partes de mi cuerpo y que me adularan o me dijeran las cosas sucias que me harían. Es por eso que en esa cuenta decidí hacer un cambio y subir fotos y videos de mi cuerpo, distintas poses, distintos ángulos y de varios modos. Obvio, constantemente conocías gente, pocas me atraían, hablaba, dejaba en visto, ignoraba.

    Hasta que apareció Sebastián, él fue la primera persona que prefirió charlar en vez de mandar la foto de su miembro.

    Hablamos mucho tiempo, nos describimos. Él 44 años, 1,86 m., corpulento, morocho, calvo, y una verga que no tenía nada que envidiarle a nadie.

    A mi me conocen, 27 años, curvilínea, 95 de tetas, bastante cola, morocha.

    Hablamos por semanas, nos calentábamos y nos dedicábamos videos, fotos y gemidos. Como también hablábamos de cosas cotidianas de la vida. Sebastián velaba un club deportivo por la noche, se encargaba de los arreglos y la seguridad.

    Me acuerdo que con tanta charla, develamos lo que nos gustaba. Le contaba en una de las tantas charlas lo mucho que deseaba que me hiciera lluvia dorada, que me pegara y sometiera. Le agradó la idea. Pasábamos horas hablando de todo, de lo que lo deseaba, de lo que me imaginaba besándolo y que me cogiera.

    Él era casado, y el hecho de hacer a la mujer cornuda me ponía a mil mucho más.

    Un día él estaba trabajando y yo en casa aburrida, su trabajo no quedaba tan lejos de mi casa por lo que le mandé mensaje comentándole la loca idea. Aceptó, dijo que no tenía ningún problema, que él trabajaba sólo y nadie vigilaba.

    Comencé a arreglarme esperando que me envíe la ubicación exacta, me duché y me depilé por completo, amaba sentir mi piel suave, me maquillé, y decidí ponerme un conjunto rojo eléctrico con una tanga súper pequeña abajo de un jean estilo calza, bien pegado al cuerpo y arriba una camisa con bastante escote.

    Cuando llegó la dirección le mandé un mensaje que ya salía para allí.

    Media hora después llegué, el primer encuentro, más que nervios me provocó calentura. Bajé del taxi y me esperaba en la entrada de un inmenso predio rodeado de oscuridad y a la lejanía se notaba una oficina iluminadísima. Nos saludamos, la buena onda se hizo evidente con la primera mirada, parecía que nos conocíamos de años. Le pregunté y me comenzó a contar sobre su trabajo y la soledad en él.

    Recorrimos un poco, el miedo también recorrió el camino hasta llegar a aquella, vista de cerca, inmensa oficina iluminada. Me hizo entrar primero, atrás mío cerró la puerta él. Me indicó donde dejar mi bolso y me senté a un lado de él. Seguimos hablando hasta que salió el tema de los mensajes eróticos que nos intercambiamos, hablamos de los deseos sexuales de cada uno hasta que al mirar, noté aquel negro pantalón de trabajo erguido en la entrepierna y con disimulo mordí mi labio inferior.

    Fue un instante cuando desabrochó su cinturón junto con el botón del pantalón y al instante me tomó del brazo haciendo que me arrodille.

    —Vamos a terminar esto de una vez putita. —Exclamó al momento que no me dio tiempo a nada y me clavó su hinchada verga en la boca. Era tanto el vaivén que sentía como la punta de su pija golpeaba en mi garganta y yo, en mi defensa daba arcadas.

    Metió un par de estocadas más y cuando notó que acababa sacó la pija de la boca, se arrodilló junto conmigo y de un tirón rompió la camisa liberando mis tetas. Bajó el corpiño besando mis pezones mientras que desabrochaba mi pantalón bajándolo hasta la mitad de la cola.

    Era un placer sentir su lengua en mis tetas y sus manos en mi culo, sentía como me daba manotazos en cada cachete los cuales me hacían saltar de gozo.

    Me levanté a la par de él, corrió los papeles del escritorio y me tiró encima, mis pechos reaccionaron al frío vidrio de la mesada, Sebastián se terminó de sacar el pantalón y bajó el mío de inmediato, sentí como se arrodilló nuevamente y comenzó a lamer desde mi ano hasta la punta del clítoris. La calentura que yo sentía era tal que tuve que concentrarme varias veces para que las piernas no cedieran y cayera.

    —Quiero cogerte bien cogida, sacarme las ganas que tengo acumuladas hace tiempo. —Dijo propinando un manotazo en mi trasero y seguido abrió lo más que pudo mis piernas y de una sola estocada clavó su pija en mi concha empezando un mete saca intenso.

    —¡Ah, sí sí, que rico seguí! —Dije entre gemidos. Sebastián giró mi cabeza y me tomó de la cola del pelo y empezó a bombear de tal manera que sus huevos tocaban mi cola. Sentía como comenzaba a gotear a causa de sus embestidas.— ¡Me vengo, estoy por acabar bebé! —Jadeé y enseguida me dio vuelta, me acostó boca arriba en el escritorio y llevó ambas manos a mi concha. Con una empezó a masajear con intensidad mi clítoris y utilizó tres dedos de la otra para penetrarlos en mi vagina, logrando con sus movimientos que acabara una cantidad brutal. Sebastián aprovechó mi corrida para pasarla por la entrada de mi culo lubricando bien este, se tomó de mis caderas y posó la cabeza de su verga en la entrada.— Con cuidado por favor. —Susurré al momento que sentí como introducía esa pija llena de leche en mi culo y comenzaba a bombear despacio.

    —Tranquila, tranquila que quiero abrirte bien para mí, putita. —Exclamó moviéndose con más rapidez sintiendo partirse mi culo. Pasaron varios minutos cuando por fin sacó su verga, llevé mi mano a mi culo dilatado y acaricié este. Me bajé de la mesa y me puse en cuatro para que me cogiera un poco más la concha, lo hizo, pero se ayudaba con los dedos para abrirme más, sus embestidas eran rápidas y tan placenteras que volví a correrme mientras me penetraba. Pasaban los minutos y comenzaban sus jadeos a punto de correrse.— Ven preciosa, quiero ver cómo te tomás toda la leche. —Dijo entre gemidos y gritos mientras yo, sin desobedecer me arrodillé y chupé su pija con fervor.

    Me corrió la cara. —Ah ah, uff si nena, así. —Me jadeo pajeándose mientras me daba un cachetazo en la cara y yo abriendo la boca esperaba ansiosa. Empezó a salir una cantidad de semen la cuál parte se metió en mi boca y varios chorros golpearon mi cara. Cuando terminó, puso su mano en mi rostro, desparramó su corrida por toda mi cara corriéndome el maquillaje y me puso su mano para que la lamiera.

    Cuando creí que todo terminó me agarró del cabello y teniéndome de manera firme comenzó a orinar mi cara y mis tetas. Yo con mi mano llevaba su meo caliente a mi concha masturbándome con placer.

    Me ayudó a levantarme y me besó intensamente mientras yo posaba mis manos en sus hombros.

    —Me encantó conocerte, bombón. —Susurré separando mi rostro sólo un poco.

    Él que posaba sus manos en mi trasero acariciando este me miraba.

    —¿Sabes que esto es sólo el comienzo verdad? —Asentí con una sonrisa, me acompañó a las duchas a que pueda arreglarme y lo que sigue es historia aparte.

    CONTINUARÁ…

  • La nueva manera de pajearse (Parte 4 y 5)

    La nueva manera de pajearse (Parte 4 y 5)

    Después de la festichola donde le termine haciendo un pete al gordo y al hermano del Tony desaparecí por un tiempo. El Tony me llamaba y chateábamos, pero yo siempre ponía escusas para juntarnos. Un día cae el Tony a mi casa y me dice que el hermano estaba dale pedirle mi teléfono y que él no se lo quería pasar hasta saber qué había pasado y porque concha estaba tan raro yo. Le conté el pete en la ducha y le dije que seguía ofendido porque me había acabado arriba. El Tony me ubicó al toque y me dijo que otras veces yo le había acabado arriba de él y que no había mambo con eso y tenía razón. Después me preguntó si me había obligado alguien a hacerle el pete al gordo o a su hermano y yo admití que no. Y por último, me mato cuando me preguntó si me había gustado.

    Yo admití que con el gordo no lo pensé mucho, pero con el hermano me había dado morbo. Igual no quería repetir porque si no me iban a empezar a decir chupapija. El Tony se cagó de risa y me dijo que estaba en pedo y que nadie iba a decir nada porque les había gustado más que a mí seguramente. Después me dijo que estaba celoso porque se la había chupado a los otros y nosotros que nos habíamos pajeado mil veces juntos nunca se la había chupado. Me invitó a su casa pero yo le dije que ni en pedo iba si estaba el hermano. Por suerte el hermano del Tony estaba de partuza y volvía tarde. Nos fuimos en bondi piropeando a las minas, cagándonos de risa.

    Cuando llegamos fuimos a su pieza y cerró la puerta. Puso una porno y nos pusimos en bola. Nos empezamos a pajear y el culeado del Tony me pedía que se la chupara. Yo le decía que no me jodiera, pero el Tony se ponía pesado de insistente y que se la chupara un poquito decía. Yo ya me estaba calentando y el culeado se mojaba los dedos y me los pasaba por los pezones. Yo estaba a full. En eso se levanta de la cama y me pone la pija cerca de la cara y con ojos vidriosos y en voz baja me dice que se la chupe un ratito nada más. Yo ya me había cansado así que me le acerqué y le chupé la punta. El Tony suspiro y me dejó hacer. Pero después me agarró la cabeza y me atragantó. Yo le dije que no sea bruto, pero él seguía metiéndomela toda y hasta el fondo y a mí me daban arcadas. Me enojé y me las quise tomar a la bosta. El Tony me dijo que no sea pelotudo y se hacía el ofendido porque a los otros sí les había hecho un pete. Yo le dije que si quería que se la chupara de nuevo, que me la chupara él a mí primero.

    El Tony estuvo un minuto pensando y mirándome con odio y calentura. Me dijo que bueno, pero que me iba a hacer el pete como él quisiera. Yo me sorprendí. Primero se me prendió a los pezones como una sopapa y al toque se arrodilló y me empezó a petear como ninguna mina en mi vida. El culeado me agarró las manos y me las llevó a mis pezones húmedos con su saliva y yo empecé el manoseo mientras él seguía chupando. El cabrón llegaba hasta el fondo, así que era imposible que fuera su primera vez. Encima me agarraba los huevos y tironeaba despacito. Con la otra mano se chupeteó un dedo y me empezó a toquetear el ojete. La verdad yo no sé si quería eso, pero entre la calentura y el morbo le decía que ahí no, sin mucha convicción. El zorrudo seguía chupándome la pija a full y me metía el dedo entero, hasta que no sé qué pasó pero me volví loco y meneaba como trola para que me la chupe más y me clavara más el dedo. No duré ni un minuto así, que ya estaba acabando a lo bestia en la boca del Tony. El Tony se levantó de golpe y me escupió mi propia lefa en la cara. Él estaba rojo de rabia así que le pedí perdón, pero ni alcancé a decirle que ya estaba en el baño duchándose. Cuando salió estaba como callado y me dijo que mañana volviera con muchas ganas de chupar pija. Yo me fui medio confundido. La había pasado espectacular pero el Tony había quedado raro. Mañana íbamos a hablar y seguro se iba a arreglar todo.

    Parte 5 – Otra nueva manera…

    Al otro día fui re tarde a lo del Tony. Yo seguía un poquito excitado por el día anterior y curioso por saber cómo sabía chupar pija tan bien el Tony. Cuando llegué me hizo pasar y nos fuimos al living. Ahí estaba el hermano sentado, esperando. Me quería morir. El Tony me dijo que no tenían secretos así que podíamos hablar. El culeado le había contado al hermano que me había dado morbo petearlo pero que con el Tony no lo había hecho bien. No sabía dónde meterme. Le pregunté al Tony si ya había chupado pija antes y me admitió que sí. Algunas veces, pero no me iba a decir con quién. El hermano no me sacaba los ojos de encima y me preguntó si de verdad me había dado morbo chuparla. Como yo no contestaba, me ofreció a que se la chupara adelante del Tony para que su hermanito aprendiera cómo guiar el pete. Mientras, el Tony me la podía chupar a mí. Yo estaba muy nervioso pero el hermano del Tony me daba mucha confianza. Sin decir nada se empezó a desvestir y se sentó en el sofá. Yo me acerque y antes de arrodillarme me pidió que me sacara todo. El Tony también ya estaba en pelotas y se pajeaba de a poco. El hermano me hizo acercarme y cerrar los ojos. Me hizo olerle la pija primero. Yo ya estaba a mil. Me agarró la cabeza, me hizo mirarlo y me pidió que se la chupara mirándolo de nuevo. Yo empecé de a poquito pero él me pedía que bajara más. Que relajara la mandíbula y llegara con mi nariz hasta sus pelos púbicos. Mientras lo intentaba, entre los hermanos se iban consultando. Le preguntó al Tony qué me excitaba. El Tony le dijo que los pezones, pero despacito, que cuando me la había chupado también me había encantado y que me había gustado el dedo en el culo. Entonces, el hermano del Tony me traba la mandíbula cuando la tengo bien atragantada de su pija y casi me salen lágrimas de los ojos y me dice que hoy se van a encargar de volverme loco de placer.

    Ahí me soltó y yo pude respirar, pero al segundo ya tenía su mano en mi cuello invitándome a chupar. Me empezó a hablar despacio y sin dejar de mirarme. Me contó que cada uno tiene sus zonas erógenas y que el Tony sabía bien las mías, así que las iban a ir probando. Hizo que el Tony me empiece a tocar los pezones. Yo estaba en 4 patas chupándosela al hermano en el sillón, así que era un poco incómodo para el Tony. El hermano le pasó un tubito de lubricante y me lo pasó por los pezones y la pija. Me dijo que me pajeara muy despacio. Mientras tanto, el Tony me tocaba los pezones con el lubricante frío y me los ponía re duros. Cuando el hermano le dijo al Tony ‘ahora el culito’ me asusté. Pero inmediatamente el hermano del Tony me empezó a hablar con un tono muy convincente. Me dijo que los hombres tenemos el punto G adentro del orto y por eso me había gustado cuando el Tony me la había chupado metiéndome un dedo. Que hay gente que hasta eyacula sin tocarse la pija con uno o dos dedos en el orto. Mientras me hablaba, el Tony me ponía mas lubricante en los pezones y me embadurnada la entrada del ojete. Cuando me empezó a meter un dedo, el hermano me hacía atragantar con su pija y me decía que me concentre en respirar. El Tony iba cada vez más adentro hasta meter todo el dedo y tocar ese lugar bien profundo que me hacía latir el orto. Yo ya había empezado a pajearme a lo loco, pero el hermano del Tony me agarró las dos manos y me las llevó a mis sensibles pezones. El hermano del Tony le dijo que era hora de cambiar. Me sacó su pija de mi boca y me hizo mirarlo. Se levantó y el Tony se sentó en el sillón. El hermano se arrodilló al lado mío y me pidió que se la chupara al Tony como se la había chupado a él. A mi ritmo y cada vez más profundo. Mientras tanto, él se embadurno bien las dos manos y empezó a meterme un dedo mientras me pajeaba con la otra mano. Me dijo que no parara de tocarme los pezones. Yo ya estaba recontra a full… Chupando al Tony cada vez mejor, a punto de tragarme toda su pija. El hermano había empezado un ritmo donde cada movimiento que hacía pajeándome era acompañado del movimiento de sus dedos. Sí señores, no sé en qué momento había ocurrido, pero ya tenía dos dedos entrando fácilmente en mi ojete. Yo ya estaba a punto de acabar y el hermano del Tony se dio cuenta y me soltó la pija pero siguió bombeándome el orto mientras me susurraba que si quería acabar, tenía que llegar hasta el fondo de la pija del Tony. También me decía que con los dedos en el orto y la estimulación de mis pezones podía acabar sin volverme a tocar la pija… solo tenía que concentrarme en el placer. Yo empecé a recular un poquito para que los dedos lleguen bien adentro y empecé a pellizcarme despacito los pezones porque frotándolos ya no me alcanzaba. Ya había llegado hasta el fondo de la pija del Tony y sus pelos a veces se me metían en la nariz y sentía su olor tan característico. El hermano seguía bombeándome el orto y me preguntaba si me gustaba y como no podía responder porque estaba atragantado con la pija del Tony, respondía por mí y me decía… sí, te encanta, mirá cómo estás. Ahí me di cuenta que seguía con la pija re parada. El Tony aviso que estaba por acabar y el hermano me dijo que me tragara toda esa leche, que el Tony se lo merecía, por todo el placer que me había enseñado a tener. Yo cumplí y cuando vino la lefa la tragué.

    Cuando terminó el Tony se paró y se fue al baño. El hermano había parado el bombeo. Me miró fijo y me preguntó ¿Qué querés? Acabar, le dije de una. Tenés dos opciones, me dijo: te pajeas y acabas como siempre o seguís mis instrucciones y te hago acabar de otra manera. De otra manera, le dije. Se levantó y se sentó en el sillón. Tenía el lubricante y había dejado el celular, que se ve que lo había estado usando para filmarme en algún momento. Sentate arriba mío me dijo mirándome mientras se pasaba lubricante por su poronga. Yo cumplí como una ovejita. Él me embadurno de nuevo mi pija y empezó a pajearme mientras me miraba. Se me arrimó y me chupó un poquito el pezón y después lo mordisqueó. Yo ahí gemí agudo… como una minita… fue al otro pezón y lo mismo. Dejó la mano en mi pija quieta y me pidió que buscara mi ritmo. Yo empecé a moverme y sentía su pija resbalosa en la entrada de mi ojete. Ya sabía lo que el hermano del Tony quería… y yo estaba dispuesto a dárselo.

    Me empezó a clavar esa pija dura y resbaladiza mientras me miraba y me estimulaba los pezones con su boca o con su mano libre. Franeleaba un poquito y después pellizcaba. Después me agarraba la cintura y me presionaba para abajo, con fuerza pero muy pausado. Me miraba con tantas ganas que parecía que fuera rabia. Yo estaba en trance, totalmente entregado. El hermano del Tony, por ahí paraba de meter y volvía a estimularme mirándome cada vez más rojo. Yo me había agarrado con las dos manos de su cuello y me dejaba hacer. En un momento sentí que estaba completamente sentado en la falda del hermano del Tony. Sentía mucho calor y veía como nuestra transpiración empezaba a chorrear por nuestros cuerpos. El hermano del Tony sonreía como contento. Como triunfante. Me agarró otra vez fuerte de la cintura pero esta vez me levantó un poquito antes de tirar fuerte para abajo. Yo sentía una molestia y un ardor pero a la vez gemía como gata en celo. Cuando estaba bien empalado, el hermano del Tony me mordisqueaba algún pezón y cuando yo gemía el cabrón se reía y repetía la acción. En eso me pregunta si me gustaba su pija y yo le dije muy despacito y tímido que sí. Entonces se me acercó y me susurró que se lo dijera fuerte, que le calentaba escucharlo. Así que la próxima vez que sentí su pija hasta el fondo, me relajé y le dije bien fuerte y gimiendo bien a lo trola que me gustaba su pija. Se puso como loco. Me agarró la geta y mientras me bombeaba fuerte me transo metiéndome la lengua bien adentro. Después, me separo la cara y me sacó la pija casi de golpe. Me levanto y me dio vuelta, así que pude apoyar mi espalda en su pecho. Me clavo la pija de nuevo y empezó a bombear. Me llevo mis manos a mis tetitas y mientras yo me estimulaba los pezones a puros pellizcones él me agarraba de la cintura y me subía y bajaba a lo bruto. Mi pija me rebotaba en mi pansa y el culeado me susurraba que siguiera gimiendo y diciéndole si me gustaba. Yo estaba extasiado y tenía los ojos bien cerrados. Gemía bien agudo como había visto mil veces en las pelis porno y gritaba:

    Así… me encanta tu pija. Culeame… ay… sí… y cuando ya no creí que podía ser más puta, empecé a acabar chorros y chorros de semen. Mientras el hermano del Tony me seguía clavando yo me desplome casi sin fuerzas arriba suyo. Al minutito ya me estaba llenando el culo de leche. Cuando atine a abrir los ojos el Tony estaba parado en frente mío con los ojos como huevos fritos y filmando con el celular. El hermano le dijo que dejará de filmar y el Tony dijo que me quería culear él. El hermano le dijo que se tomará el palo y el Tony se fue ofuscado. Yo me salí de arriba del hermano y me empezó a agarrar la culpa y la vergüenza. El hermano del Tony se levantó, me limpio la cola que me estaba chorreando su lefa y mirándome fijo me dijo que estuve espectacular. Ahí me calme un poco. Me dio un pico y me dijo “nos vemos” y se fue a la bosta. Yo me cambié y me fui a mi casa así como estaba, con olor a sexo y con el culo chorreando.

  • Terminé en el cuarto desnudo ante mi suegra (Final)

    Terminé en el cuarto desnudo ante mi suegra (Final)

    Ella no dejaba de chupar, me mordía mi verga, la miraba con tanto deseo que hacían que tuviera ganas de donde ya no habían, hasta que oí unas llaves en la puerta de la casa, así que me bajé de la cama tan rápido como pude,  mi suegra parecía dopada, me seguía con la mirada y se acercaba con su boca a seguir mamándome mi verga, recogí mi ropa y me fui directo al baño y me metí en la ducha.

    -Hola hola –solo al oír su primer hola, supe que era mi esposa.

    -Hola cariño, acá en el baño dándome una ducha antes de dormir, tu mamá está dormida, cuidado la despiertas –le dije dándome un baño realmente para quitarme todo ese rico orgasmo de mi suegra que había caído en mi pecho.

    -Ok cariño.

    Salí del baño secándome, al entrar al cuarto, estaba mi esposa cambiándose y poniendo una bata muy similar a la que tenía mi suegra, pero más nueva, al verla así y lo que había sucedido en la tarde, me recordaba lo rica que estaba mi esposa, tetas grandes, un culo enorme, similares las dos.

    -Hola amor –le dije sintiendo una erección, no sé cómo podía seguir así de encendido.

    -Lo siento cariño, llegar así, pero estando en la cabaña, nos dimos cuenta que no tenían mañana como llegar, así que traje el auto y mañana nos vamos juntos –me decía mientras se agachaba quitándose su ropa interior para cambiársela por una más cómoda, verla así, agachadita, en cuatro prácticamente, hacía que su culo se viera más grande, lo que me ponía muy caliente.

    -No te hubieras molestado cariño, tomábamos algún taxi que nos llevara hasta allá.

    -Sí, pero y si mi madre se ponía otra ve mal –mmm mal, me decía internamente, lo que estaba era necesitaba de un macho– y si se ponía mal, el taxi no los iba a esperar o detenerse hasta que mejorara, lo mejor fue venir.

    Ella se volteó y vio como debajo de mi toalla salió mi verga bien parada.

    -Uyyy pero que es lo que veo amor –se acercó a mi apretando la verga con su mano, mi verga ya estaba sensible y se sentía demasiado rico su mano frotando mi verga.

    -Estoy muy caliente amor, el descanso me vino bien y verte así vestida, sin anda de ropa me pone demasiado excitado.

    -Mi madre nos oirá.

    -Ella ya está mayor y debe saber que debemos satisfacernos, no te preocupes por eso, además está bien dormida.

    Mi esposa comenzó a bajar a mi verga, mientras con sus manos quitaba la toalla y me dejaba totalmente desnudo, con su lengua humedecía mi pecho al bajar, sus manos las llevó a mi pecho y comenzó a acariciarme, ya de rodillas abrió su boca y sacó la lengua, tomé mi verga bien tiesa y la llevé a mi ombligo y la solté, esta cayó fuerte y directo en su lengua, a mi esposa le gustaba que le hiciera siempre esto, la ponía como animal, comenzó a chuparme la verga, lo hacía increíble, que mamadas tan ricas había tenido hoy, el rostro de mi esposa a medida que chupaba cambiaba e intensificaba el ritmo, se veía que traía ganas desde hace rato, ella siguió mamando.

    Cuando vi hacía la puerta, estaba mi suegra completamente desnuda y lejos de ponerme nervioso, la vi como sacaba la lengua, vi cómo nos espiaba y se tocaba, yo sonreía y le hacía señas de que se acercara más o me dejara ver sus tetas, mi esposa me lamia la punta, la apretaba y succionaba, se me escapaban gemidos. Mi suegra se mostraba más, veía sus tetas grandes y rojas por mi boca, aún seguían así, su mano frotando su vagina, bajé la miraba y mi esposa me veía, sacó mi verga de su boca.

    -Quiero tu leche perrito –me dijo abriendo su boca, cuando sintió unas manos detrás de ella recogiéndole el cabello, una boca acercándose a su cuello y besándolo, ella se asustó y volteó a ver.

    -Tranquila hija –le dijo mi suegra –también quiero su leche, ¿la compartirás con tu madre?

    -Pero mad…

    -Cállate –le dije a mi esposa– obedece perrita –ambas me miraron– sí –les dije a ambas– son mis perritas –mi esposa con cara de confundida me observaba excitada, pero se veía algo incómoda– tranquilízate amor y disfrutemos, quiero que continúes chupándomela y tú también suegrita.

    Mi suegra sin terminar de decía se lanzó a mi verga, mi esposa más nerviosa no se acercaba, la tomé del cabello.

    -Me lastimas, no quiero, no me obligues –ella intentaba levantarse.

    -¡Que lo hagas, Que lo hagas maldita perra! –la acerqué a mi verga, empujándola fuerte– abre esa boquita –ella no la quería abrir, hasta que mi suegra acercó con su boca la verga a la de ella, sacó la lengua que rodeaba mi pene por debajo y lamió la boca de mi esposa, era un espectáculo increíble, era un sueño lo que vivía, mi esposa cambió de actitud inmediatamente, sacó su lengua y comenzaron a besarse con mi verga en medio, como podía las lenguas chocaban.

    Tomé a cada una con una mano del cabello y las juntaba más, hasta que sus tetas se tocaron, ambas tenían unas tetas enormes y era demasiado rico, ver cuatro tetas juntas, empujándose, apenas se tocaron, gimieron y no dejaban de verse, tomé las manos de ellas como pude y las llevé a mis bolas, las acariciaban, que sensación más rica.

    No tuve que decir ni hacer nada más, ellas solas llevaron cada una su otra mano a la vagina de la otra y comenzaron a masturbarse, cada una masturbaba a la otra y ante semejante vista, quería mejorarla.

    Las levanté y las puse en la cama, una al lado de la otra, boca arriba y yo en frente de ella.

    -Bésense y mastúrbense una a la otra, sin darse media vuelta –les dije mientras ellas giraban sus caras y se masturbaban, los gemidos comenzaban a salir de los tres, yo me masturbaba viéndolas a ellas hacerlo.

    Ambas parecían mover bien sus manos, tanto que elevaban sus pelvis y gemían fuerte, la pasaban así como yo, demasiado bien, comenzaron a ver sus manos muy rápido y darse golpeteos, dejaron de besarse y me miraron, y comenzó la mejor venida que he visto en mi vida, un orgasmo tan delicioso que cada vez que lo recuerdo debo masturbarme o tener sexo, ellas movían sus manos y se detenían abriendo con sus dedos las vagina, como si apuntaran a mí, cuando comenzó a salir sus líquidos, salían fuerte, eran chorros de orgasmo cayendo en la cama y en mi cuerpo, en mi rostro alcanzó a caer, era increíble lo excitado que me ponía tal cosa, tanto que comencé a venirme, era semen y sus líquidos cayendo por todas partes, ellas se acercaron rápido a mí y probaban mi semen, verlas a ambas con semen en sus bocas, lamiendo mi verga, fue increíble.

    Mi suegra que era la que más había estado activa en la tarde, cayó en la cama, mi esposa lejos de eso, fue por un consolador que tenía y yo no sabía, era muy grande y grueso.

    -Vaya vaya, no sabía de tu juguetito –ella solo sonrió.

    -Quiero tu verga en mi culo perrito –me dijo acomodándose en cuatro, y su rostro enfrente de mi suegra– abre bien esas piernas perra –le dijo mi esposa a mi suegra.

    Llevé mi verga a su culo, que no era tan estrecho como el de mi suegra, nos gustaba hacer anal con mi esposa y viendo su juguetito no fue difícil entrar, mi esposa gimió al sentir la verga adentro, la tomé del cabello y ella quedó como animal dominado, abriendo su boca y la espalda arqueada recibiendo mis embestidas.

    -Quiero la concha de mi madre –me dijo y enseguida la solté, ella bajó la cabeza y comenzó a lamer la vagina de su madre.

    -Ayyy pero que rico lo lames hija, esa boquita además de grosera veo que te sirve de algo, la tienes bien entrenada yernito –mi suegra jamás había tenido tantos orgasmos seguidos.

    -Voltéate –le dijo mi esposa a mi suegra– te quiero en cuatro patas –mi suegra obedecía absolutamente todo, se puso en cuatro– veo que culo tan estrecho tienes –le dijo poniéndole su consolador gigante en la ano.

    -No creo soportarlo hija.

    -Cállate, eres una puta, lo sé madre, sé que te gusta revolcarte cuando aún estabas con mi padre.

    -Pero mi ano es virgen –decía mi suegra volteando su cara y viéndome– verdad yernito –dijo picándome el ojo.

    -¿Qué fue eso? –dijo mi esposa.

    -Pues en la tarde, tu esposito, me dio lo más rico que he recibido y rompió mi culo como nunca lo hizo tu padre.

    Tomé de las caderas fuerte a mi esposa, pensando que se iba soltar y lo único que logró mi suegra, fue que enterrara ese consolador en su culo, con tanta fuerza, que mi suegra gritó y se privó por un instante, se quedó completamente quieta, no decía nada, ni miraba a nadie, solo miraba a la pared.

    -No te detengas –me dijo mi esposa, mientras veía el rostro de mi suegra, yo embestía a mi esposa por su culo, ella no sé qué hacía pero se sentía diferente, parecía chuparme la verga con su culo, era como si a ratos los estrechara más y era demasiado rico.

    -Ahora me vas a obedecer putita –le dijo mi esposa a su suegra.

    -Si –decía mi suegra sintiendo con la cabeza muchas veces y pasando saliva, sus manos que estaban sobre la cama porque estaba en cuatro, estaban completamente cerradas.

    Mi esposa sacó un poco el consolador de su culo y mi suegra cerró sus ojos, sabiendo lo que se venía, yo tenía a mi esposa penetrada y su rostro estaba encima de su culo, su cara apoyada en las nalgas de mi suegra y un consolador de un tamaño gigante, en el culo de mi suegra, que mi esposa comenzó a abrir y sacar, yo seguía dándole a mi esposa y más aun viendo ese culo hermoso y grande de mi suegra como se abría, mi suegra comenzó a expulsar chorros más intensos que antes y más fuertes y seguidos, lo que hacía que se contrajera, su espalda se doblaba y retorcía, se desesperaba.

    -Dame más rápido ama, dame más –decía mi suegra apretando su culo y su cuerpo.

    -Dame más fuerte, dame más fuerte perrito –parecía que el orgasmo anal de mi suegra excitaba a mi esposa y a mí por supuesto, que comencé a darle a medida que ella penetraba a mi suegra por su culo, comenzamos a darnos tan rápido que los gemidos se confundían unos con otros y la venida de los tres al tiempo, nos desvaneció cayendo los tres en la cama.

    Ahí estaba yo, en medio de dos tetonas, culonas y hermosas mujeres que compartían sangre, desnudas y sucias con tanto semen y líquidos en sus cuerpos, cada una respirando en mi oído, cada una con una pierna sobre mí y sintiendo en cada costilla las tetas de ambas, mis brazos rodeando sus cabezas y sus manos, la de mi suegra acariciándome el pecho y la de mi esposa acariciando mi verga.

  • Sexo en tiempos del coronavirus

    Sexo en tiempos del coronavirus

    Las personas que me conocen por medio de mis relatos sabrán que soy un adicto al sexo y esto de estar en cuarentena gracias al coronavirus, pues me ha alejado de las posibilidades de estar en acción. Las chicas que tengo cerca, la mayoría están casadas y si no cuidan de sus hijos, tienen a sus maridos con ellas en este mismo aislamiento. Nunca me ha gustado la autosatisfacción, así que eso no es una opción para mí, pero luego, de repente me di cuenta de que esa posibilidad se encontraba aquí en mi casa: ahora les cuento.

    A principios del año conocí a Brenda Lineth junto a su madre, pues estaban interesadas en rentar un apartamento amueblado de mi propiedad que está cerca de una universidad local. Estábamos a punto de firmar el contrato, cuando les hacía el descubrimiento que el laboratorio donde Lineth debería hacer su internado estaba en otra ciudad a unas 15 millas de distancia. La madre de Lineth me preguntó si tenía otra propiedad cerca y mi respuesta fue positiva, pues este laboratorio médico está cerca de mi casa. En mi propiedad tengo una casa de huéspedes de dos recámaras y al igual está completamente amueblada y, aunque nunca la he rentado en ningún momento, por Lineth hice la excepción y ahora les diré por qué.

    Cuando llegaron a ver el apartamento, esta niña de 24 años llegaba vestida toda de blanco. Unos pantalones sueltos de una tela transparente y donde no importaba el nivel de luz, se le podía ver el diminuto bikini que llevaba puesto. Lo mismo de su blusa blanca, literalmente se podía ver su esbelta y agraciada figura y aunque de pechonalidad no fue tan premiada por la naturaleza, su trasero compensa eso y mucho más.

    Aunque los pantalones eran sueltos, se podían observar unos glúteos redondos, sólidos y yo le podría agregar una pelvis de curvas perfectamente sensuales. Su rostro es el de un ángel y le agregaría: Un ángel académico. Llevaba lentes claros que le dan ese aire de intelectual y en verdad lo es: Ha venido a estudiar un semestre a una universidad prestigiosa y le han dado la oportunidad de hacer una pasantía en unos de los laboratorios más reconocidos en el mundo. Les aseguro que no es por su carita bonita, pues que si es linda. Cabello ondulado castaño hasta llegar a mediados de su espalda, nariz diminuta y puntiaguda, cejas simétricamente depiladas, labios gruesos con un color rojo intenso y unos ojos divinamente azules.

    No lo pensé mucho y le ofrecí la casa de huéspedes y quedaron encantadas cuando la vieron, pues la vista de la casa y desde la casa, es una vista panorámica, aunque en ese tiempo era época de frío, los árboles sin hojas permiten tener una vista majestuosa del río que pasa detrás de mi casa. Sé que son gente de buenos recursos y la madre me hizo una transacción con el pago de cuatro meses y el depósito para cerrar el trato. De hecho, ella hizo la transacción en euros y cuando se lo hice saber, ella ni se inmuto y solo me dijo lo siguiente:

    —Que le quede de propina y solo échele un ojo a mi hija y por cualquier emergencia llámeme a este número. —Pensé que ella acompañaría a su hija, pero días después ella partía a Noruega, donde residen.

    Ayudé a Lineth a su mudanza desde su hotel, cosa que nunca hago con ninguno de mis inquilinos y también la llevé a buscar un auto de renta, en el cual le pidieron un deposito descomunal pues es menor de 25, pero como dije, esta familia debe ser acaudalada, pues presentó una tarjeta de crédito y en unos minutos salía con un todo terreno de lujo, que no deja de costar unos $600.00 o más dólares mensuales.

    Las primeras pláticas fueron como las de dos desconocidos y una vez obtuvo el auto dejó de prescindir de mi ayuda. En esos primeros dos meses de enero y febrero poco la vi. Esos dos meses no fueron de los más fríos que hayamos tenido, hubo muchos días soleados y las pocas veces que la vi, vestía ropa liviana, como si fuera verano y siempre, la mayoría veces de blanco. Me dio su teléfono celular y para finales de febrero me invitó a cenar y tuvimos una buena conversación trivial, en la cual hablamos de su experiencia en esta ciudad y sus estudios. Sentí que era una cena como agradecimiento, pues ella definitivamente se mira una chica muy centrada y dedicada a sus estudios.

    Al igual que la primera vez, cuando me invitó a cenar vestía pantalones de licra, bien ajustados y no sé si vestía ropa interior, pues no se le miraba ningún relieve que así lo indicara. Definitivamente Lineth es linda y sensual y solamente fantaseé al mirarla de cómo se miraría completamente desnuda y cómo gemiría al estarle haciendo el amor. Obviamente ni tan siquiera le lancé una insinuación, pues tengo como regla no involucrarme con ninguna persona que trabaje directamente conmigo o que sea mi inquilina, aunque con Lineth no miraba ningún problema de pago, pues su madre había pagado todo el alquiler por los cuatro meses de su estadía.

    Como dije al principio, esto de la cuarentena me estaba realmente afectando. Me la pasaba fantaseando con las chicas que ya me había llevado a la cama y que ahora estaban indispuestas por la razón que ya les di. Me puse a ver algo de pornografía, pero eso tampoco va conmigo: No es lo mismo uno estar en la acción que simplemente ver como otros cogen y eso me ha parecido patético. Y la verdad las posibilidades con Lineth me parecían nulas, pues poca era la comunicación, no me había mostrado absolutamente nada, parecía perdida en su mundo académico.

    Todo cambió hace tres semanas cuando pasaron la orden de mantenernos en casa. La primera semana de aislamiento me llamó un tanto alarmada diciéndome que no se sentía bien, que le lloraban muchos los ojos, que tenía congestionada las vías respiratorias y que no había podido dormir por tanto toser. Le dije que a lo mejor le estaba afectando el polen, pues aquí sí cae mucho en la primavera, pero que le dejaría unas píldoras cerca de su puerta y que me hiciera saber si le habían causado algún efecto.

    El siguiente día me hizo saber que había dormido mejor, que las molestias habían desaparecido y que si, todo parecía ser un episodio de alergia, típicas de esta época por esta zona del país. Esos días le fui a dejar desayuno y cena, pues ordené doble porciones del restaurante de mi hermana, quienes todavía laboraban parcialmente.

    Al tercer día me dijo que estaba reestablecida y haciendo plática de una manera u otra quedamos que miraríamos algunas películas al atardecer, pues quería salir de la rutina de su primera semana de cuarentena. De esa manera nos hicimos a la rutina de escuchar música, ver algunas series, rentar películas y hace poco le agregamos caminata a las orillas del río, pues siempre está desolado, rodeado de terrenos privados. Fue de esta manera que surge la siguiente plática:

    —Tony… ¿usted no tiene novia?

    —No. —Le he contestado.

    —¿No le aburre vivir solo en una casa tan grande como esta? Me habla de su hermana, pero nunca la he visto en ningún momento.

    —La verdad que tengo muchos amigos y no los has visto por aquí, más que todo por la época y las circunstancias de hoy.

    —¿Pero tiene alguna amiguita que le de cariño y lo apapache?

    —¡No en el momento! —Le he contestado.— ¿Y tú… tienes novio?

    —¡Es complicado! La verdad que creo que no.

    —¡Estamos en la misma condición! —Le he dicho y ella sonríe.

    Platicamos de esa manera cosas triviales relacionadas al tema, pero sin llegar a ser tan invasivas. Yo intuyo que ella quiere abrirse más al tema, pero no encuentra la avenida y entonces de una forma hipotética le hago la pregunta:

    —¿Cómo es el hombre perfecto para Lineth?

    —¡Uh…! ¡No sé! No creo en las perfecciones… pienso en una persona simple, pero la verdad que no tengo tiempo en el momento.

    —¿No tienes tiempo para el amor o para el sexo?

    —¡Uh…! ¡Esto sí que se tornó caliente! Creo que no tengo tiempo para el amor.

    —¿Y para el sexo?

    —Sr. Zena, está provocando que me sonroja. Nunca he hablado de estas cosas con nadie y mucho menos con una persona mayor de respeto como usted.

    —¿Si te incomoda, podemos cortar aquí la plática?

    —No… para nada. Es que poco he hablado con usted, apenas lo conozco para abrirme de esta manera.

    —Piensa que dentro de un par de meses ya no me verás, todo quedará atrás y esta plática quizá ni la recordarás. Y lo que respecta a mí, soy todo un caballero… lo que se me confía, queda solo conmigo.

    —¿Le puedo hacer una pregunta y espero no le moleste?

    —Pregunta, no creo que nada que venga de ti me moleste.

    —Recuerde que se lo advertí: Usted es un hombre muy guapo y cualquiera podría decir sin conocerle a fondo que usted es un picaflor: ¿Ha tenido muchas mujeres verdad?

    —¿Picaflor yo? —y le sonrío y continúo. No te niego que he tenido algo de suerte, pero soy muy reservado… hay que tener mucho cuidado hoy en día.

    Este día que platicábamos Lineth vestía un pantalón corto y una blusa blancos con estampados de figuras geométricas de colores pasteles. Sus piernas lucen sedosas y muy bien torneadas. Se nota que hace ejercicio, pues sus brazos, aunque delgados se nota la fibra de sus músculos femeninos. Mi estimado es que ha de pesar unas 120 lb. No es muy alta pero tampoco luce pequeña, y como dije al principio, tiene una linda cara y un hermoso trasero que a cualquiera hace fantasear. Sabía que estaba en la avenida correcta y para intensificar la plática y romper el hielo debería de arriesgar, pues bien, ella pararía la conversación o la haría más intensa. Yo proseguí agregando:

    —No me considero un picaflor o mujeriego, pero si he compartido momentos inolvidables con algunas lindas chicas.

    —¡Uf…! Eso me suena a como que la temperatura se elevó. —y sonríe.

    Por esos días comenzamos a compartir más juntos. Comenzó a desayunar y a cenar conmigo, y pude observar mucha más confianza, nos dábamos besos en la mejía, abrazos, nos tocábamos de una manera inadvertida y algo sugestiva. Ella se me acercaba más y me ponía las manos en las rodillas y el momento llegó hace tres días. Este domingo pasado terminábamos de cenar y nos habíamos tomado dos copas de vino y Lineth inició una conversación que totalmente cambiaria nuestra relación:

    —Sabes Tony, ¿tú te casarías con una chica como yo?

    —¿A qué te refieres?

    —¡A eso! ¡Una chica como yo!

    —Lineth, eres una chica muy linda y además de ser muy inteligente… ¿Quién no quería casarse o estar junto a ti?

    —¿De veras… te gusta estar conmigo?

    —¿Lo dudas? ¿Acaso no se me nota?

    —Sabes… eres un hombre muy guapo y cariñoso y por el momento me sigo preguntando el por qué vives solo. ¡Es fácil enamorarse de ti! —Y me sonríe.

    —¡Mira… gracias por el cumplido!

    —No… para nada. Tú sabes que atraes a las mujeres… tienes un no sé qué, pero tienes un imán para con las mujeres. Nunca nadie me había hecho sentir así, sin ni siquiera decirme nada o tocarme…eres muy malo. —Me decía sonriendo.

    —Tú me encantas también, pero por tu edad nunca imaginé que te pudiese atraer, siempre pienso que debe ser un enorme obstáculo.

    —Eres un hombre maduro y con todo y tu cabello blanco, tienes un rostro atractivo y un cuerpo que se nota lo cuidas, pero además de todo eso, me gusta tu voz y los gestos que haces. ¡Eres muy jovial y varonil!

    Nunca nadie antes me había llenado de tantos cumplidos y estos llegaron de la chica que menos esperaba. Realmente parecía alejada y tímida y me pasó por la mente que eso es lo que causa el encierro de esta cuarentena… quizá estaba desesperada. De mi parte, tenía ya casi un mes de no estar con nadie y la verdad como deseaba llevarme a la cama a esta linda chica, pero ella me volvió a sorprender con su pregunta:

    —Tony, ¿me regalas un beso?

    Me le acerqué y la tomé entre mis brazos y le besé la boca por sobre los labios. Ella continuó con un beso más profundo y con su lengua me invadió la boca. Nos seguimos besando por unos minutos y esta linda chica gemía y temblaba cuando le llegaba a besar y literalmente lamer el cuello. Nos fuimos para el sofá y nos acomodamos y Lineth quedaba sobre mí. Ella vestía una falda blanca y yo tenía uno de esos pantalones deportivos de esos que se hacen fácil remover. Me seguía besando mientras trabajaba en removerle el sostén. Buscaba el broche por detrás y ella me ha dicho que se desabrocha de enfrente.

    Ella me asiste, pues no encontraba la forma de hacerlo. Me he acomodado y me he bajado el pantalón deportivo, lo suficiente para que Lineth sienta mi paquete chocando con su conchita. Siento su sexo caliente y ella lleva un bikini y lo único que detiene la penetración completa, es la tela de su prenda interior y la mía. Aun así, mi paquete le ha hecho un hueco en la conchita y Lineth fricciona su conchita mientras yo le mamo sus dos pequeñas chiches y mis manos se dan gusto manoseando su rico y espectacular trasero.

    Esto solamente me sucedía con las chicas cuando cogíamos en los años de preparatoria, y es que Lineth tuvo un intenso orgasmo con solo friccionar su conchita contra mi paquete. Movía su pelvis en un vaivén desesperado y me pidió que le soltara los pezones. En esos momentos me he llenado mis dedos con sus jugos vaginales y le he masajeado su ano, intensificándole la sensación del orgasmo. No dice una palabra y solo se mantiene en recobrar la compostura, pues su respirar es intenso.

    La pongo ahora en el sofá y le he removido su bikini blanco empapado de sus jugos vaginales y me acerco a su sexo y comienzo a llenarlo de besos y saborear su clítoris y mi lengua lame sus dos labios y huelo y saboreo su conchita. La tiene completamente depilada, ningún vello se le puede notar. Veo sus aros en su ombligo y descubro también un aro color oro en los labios de su conchita. La he chupado al no mas no querer mientras mis manos masajean sus sos pequeños pechos y aprieto sus dos erectos y puntiagudos pezones. No tarda mucho para encontrarse con otro orgasmo y esta vez me los anuncia gimiendo y acelerando su movimiento de su pelvis en un vaivén frenético y explota diciéndome: “¡Dios míos! Tony, me estoy corriendo de nuevo”.

    He visto como se tensa por la rica sensación que vive. Jadea y es ella ahora la que se toma los pechos mientras su friccionar de su concha con mi boca va bajando de ritmo. Mi rostro esta empapado de sus ricos jugos vaginales: me gusta su sabor, me gusta su olor… los disfruto y disfruto ver a esta niña como ha vivido ya dos orgasmos conmigo. Este segundo parecía ser mucho más intenso. Su respiración profusa parece que llega algo a la normalidad y me mira con esa sonrisa inocente que ahora no lleva lentes y me dice:

    —¡Que rico me has hecho acabar Tony! Se me nota que estaba muy tensa… ¿verdad? Ven, ahora es mi turno de comerme eso que he estado deseando.

    Apenas tuve tiempo de limpiarme sus jugos en mi rostro con mi camisa y Lineth se queda sentada en el sofá y me mira el paquete que se mantiene sujete por mi calzoncillo azul claro estilo bikini y semitransparente. Obviamente mis secreciones pre seminales lo empapaban y cuando lo libero de mi prenda íntima, este quedo completamente erecto ante el rostro de Lineth y tomándolo con sus dos pequeñas manos me miro con un gesto de asombro o admiración diciendo:

    —¡Tienes una hermosa verga! ¡Que rico se mira este postre! Me volveré loca comiéndomelo.

    Medio me la pajeo causándome una rica sensación y vi como se la llevaba a su boca dándole pequeños besos al glande y paso contemplándolo, mientras sus manos jugaban con mis testículos y ella solamente chupaba alrededor de la punta de mi verga. Después de unos cuantos minutos intento penetrarla en su boca lo más que pudo, pero por su boca pequeña apenas le cupo la mitad de esta y no quise forzarla a que se la tragara toda, pues eso es de chicas con experiencia y Lineth por su forma de dar sexo oral, me di cuenta de que era de las chicas finas y delicadas y, aunque lo intento algunas veces, se atorzonaba al intentar hacerlo.

    Disfrutaba de su rica y delicada mamada… me gustaba verla como se tragaba la mitad de mi verga y era divino ver esos ojos azules disfrutar con los deseos de la carne. Pasarían unos diez o quince minutos y para este tiempo yo yacía acostado en el sofá y Lineth se mantenía hincada mamando gozosamente mi verga. Finalmente me preguntó:

    —¿No te puedes venir?

    —¡Lo estoy disfrutando cariño! Y no sé si me podía venir adentro de tu boca… no quiero incomodarte.

    —¡Hazlo cuando quieras! ¡Quiero sacarte cada gota de placer de esos hermosos huevos que tienes! ¡Dámelo! ¿Quieres?

    La verdad que lo estaba gozando al máximo… realmente ni me lo imaginaba que esta chica quisiese coger conmigo, pero ahí estaba dándome una delicada felación y ahora tenía el permiso de eyacular en su boca. La puse en una posición donde ella seguía mamando mientras yo manoseaba su rico trasero. Con los mismos jugos de su vagina comencé a dilatar el rico ojete de esta chica, a lo cual ella accedió sin ninguna objeción. Logre dilatarle el ojete con mi pulgar mientras ella seguía mamándome la verga y llegó de repente la explosión. Literalmente le rebalse la boca con todo mi esperma… no pudo retenerlo y su rostro se transfiguro: lo tenía totalmente embarrado de mi esperma.

    Tenía 28 días de no cogerme a una chica y era por eso la abundancia de mi esperma. Lineth estaba admirada de la tremenda corrida y eyaculación, y la verdad que yo también lo estaba. Solamente recordaba las primeras corridas cuando uno es joven y produce estas cantidades para asegurar la trascendencia de los genes. Lineth a la vez se dio cuenta que no había estado activo o no era activo como ella lo imaginaba y ella misma me decía que nunca había visto tanta esperma en una corrida. Me dijo que sabía a sabor a naranja, que era la primera vez que encontraba ese sabor en el esperma.

    Para todo esto habían pasado unos 45 minutos en esta faena de sexo oral y la invite a Lineth a pasar a mi habitación donde nos dimos un baño juntos y compartimos un whisky doble mientras nos relajábamos en el yacusi con agua caliente. Por mi edad y por las chicas con las que tengo sexo no me ocupo de tener condones conmigo, pero esto si le preocupaba a Lineth, pues de ella vino la conversación al respecto:

    —¿Tienes protección?

    —¿Te refieres a condones?

    —Sí ¡tengo miedo quedar embarazada!

    —Realmente no soy muy activo sexualmente a como tú lo imaginabas y no estaba preparado para tener sexo con nadie.

    —Realmente me encantaría sentirle adentro de mí… pero me da temor sin protección.

    —¿Cuándo te viene tu periodo menstrual?

    —De tres a cinco días…

    —Las posibilidades que quedes embarazada son mínimas y más si me retiro antes de eyacular.

    —Me da miedo, pero realmente quiero sentir esa hermosa verga que tienes muy adentro de mí.

    Me dijo la última oración dándome unos besos a mis pectorales mientras estábamos en el yacusi. Para una persona sobre los cincuentas cuesta un poco recuperarse de tremenda eyaculación, pero solo me tomo el tiempo de baño y en total unos 30 minutos para que Lineth comenzara a sentirla nuevamente erecta. Me la estuvo masajeando con su manos y se la ponía entre sus pequeños pechos… creo que gozaba con sentir mi verga rozando su piel y de repente me la comenzó a mamar de nuevo. Fue un sexo oral delicado donde de vez en cuando Lineth hacia presión con su boca a mi falo.

    No sé cuántas veces me dijo que le parecía mi verga las más divina que había visto… claro, cada uno dice estas cosas cuando en el momento se está disfrutando y deja quizá de ser divina hasta que aparezca otra. En fin, Lineth tiene una pequeña vulva muy bien depilada, de labios medianos y donde esconde ese aro que hale con delicadeza. Su clítoris es pequeño y definitivamente su concha es el estilo de conchita que verdaderamente me gusta. Puedo ver en sus glúteos la marca más clara que le dejan sus prendas íntimas que viste.

    Me ha comenzado a pajear la verga mientras me mama los testículos con su accionar delicado. Estoy que no me aguanto por penetrarla, pero quiero seguir chupando su concha y ver si me deja que le deje ir mi lengua a su ojete. Siempre he creído, que, si lo permite, me dejara a que le penetre el culo.

    En el yacusi la puse con las piernas abiertas mientras esta vez era yo quien me sumergía parcialmente a la pileta. Comencé nuevamente con esa exploración de mi lengua al entorno de su concha. Poco a poco le mordisqueaba los labios y le frotaba el clítoris con la punta de mi lengua. Lineth goza plenamente del sexo oral y eleva sus lindas y torneadas piernas para que tenga todo el acceso posible a ella. Esto me permite a llegar a la zona de su perineo y lentamente he llegado a su ojete de color rosa. Veo como lo contrae, pues Lineth acierta que estoy a punto de lamerlo… lo amenazo y ella vuelve a contraerlo. Finalmente le lamo su rico orificio del culo y a ella se le escapa un profundo gemido y me dice:

    —Tony, eres malo, muy malo… a cualquier chica vuelves loca de la forma que le haces el amor.

    Pase lamiéndole el culo por unos 20 minutos y su concha se derretía con espesos jugos vaginales y fue que le aplique un poco de presión con mis dedos a su clítoris y comenzó a advertirme que estaba a segundos de ver la luz del paraíso de nuevo. Comenzó con su vaivén de sus sensuales caderas y fue cuando me fui por sobre de ella y le he penetrado su reducida conchita con cada centímetro de mi erecta verga. Comenzaba con una embestida cuando sentí la contracción de su vagina y su cuerpo se erizo completamente y solo gimió diciendo:

    —¡Dios mío! ¡Que rico coges Tony!

    Su jadeo era escandaloso y se elevaba cuando le embestí con mi verga en un taladreo de unos cinco minutos. Quedo exhausta y realmente me gustaba ver ese rostro de la satisfacción, del relajamiento completo. Ella me pidió mamármela para que yo me viniera, pues creo tenía miedo de que yo eyaculara dentro de ella. Para calmar su preocupación, dejo que me haga otra felación y lo hizo con mi verga llena de sus jugos vaginales.

    Esta vez Lineth lo hace con más confianza y veo también que toma un ritmo más acelerado. Le pido que nos sequemos y la pongo sobre la cama. Me pongo por sobre ella con la plena intención de hacer un 69. Ella sigue mamándome la verga con la misma intensidad anterior, pero ahora ella le agrega un masaje a mis testículos. Yo hundo lo más que puedo mi lengua en su concha y me concentro a hacerle círculos a su inflamado clítoris. Mueve su pelvis nuevamente y Lineth ha intentado introducirme el dedo en mi ano, el cual mi incomoda por sus largas unas. Hace una pausa y ahora me masajea el ojete con la yema de uno de sus dedos, mientras me sigue mamando la verga en posición del 69. Este masaje a mi ano y su intensa mamada a mi verga me producen otro espectacular orgasmo. La eyaculación es abundante, pero no tan exagerada como la primera. Después de 28 días sin sexo gracias al coronavirus, estas dos corridas me parecieron divinas.

    Después de dos corridas y creo que Lineth llevaba tres, debió de ser lo suficiente para tener mucha más confianza en el plano sexual. Lineth me comienza a hacer una plática bastante erótica, con preguntas más directas. Me gusta ese acento profundamente británico que tiene… creo que eso lo hacía todavía más sensual escucharla. Hablamos de muchas cosas triviales en un receso de quizá una hora para volver al teatro sexual. Nos habíamos bañado juntos de nuevo y siempre me lleno de cumplidos y dándole adjetivos exagerados a mi polla.

    Me dijo que definitivamente lucia hermosa, no solo por su tamaño en lo largo, sino también por su grosor. Como dije, Lineth se volvió más directa y en esa plática me dijo que ella quería saborear mi culo, así como yo lo había hecho con ella. Es ahí donde negociamos la posibilidad de hacer el sexo anal.

    Me dijo que nunca lo había experimentado y que había sido la primera vez que alguien le había comido el culo de la forma que yo lo hice. No sé si fue por hacerme sentir bien, también me dijo que los últimos tres orgasmos habían sido los más ricos de su vida. Ella se miraba satisfecha, curiosa, con ganas de experimentar algo nuevo y aquello que comenzó hacerme, me dijo que era algo nuevo… quería comerme el culo.

    Al principio me puso sobre mi estómago y ella se vino por sobre mí y se fue bajando con besos por sobre mi espalda. Me dio algunos cumplidos por mis glúteos, los cuales besó por largos minutos. Se fue por el canal de mis nalgas hasta llegar a mi ojete y pude sentir su lengua húmeda y su respiración aligerada. Creo que le excitaba mucho experimentar aquello… se tomó el tiempo disfrutándolo y a mí me hizo disfrutar ricamente también.

    ¡Que rico es sentir la lengua de una chica tan linda, lamiéndote el culo! Me puso sobre mis espaldas y me hizo que elevara las piernas y siguió con más de lo mismo mientras ahora también me pajeaba la verga. Solo porque ya era tercera escena no me hizo acabar prematuramente y porque después de los 50 años, uno tiene más control y se le hace quizá a uno más difícil encontrar las avenidas del paraíso. Me contuve… quería yo ahora comerme otra vez ese culo y ver si me lo entregaría.

    Al igual que ella, yo la puse por sobre su estómago y le llené de besos la espalda. He deslizado mi lengua como si fuese un tobogán por todo el canal de sus nalgas hasta llegar a su ojete. Es divino ver como su piel se eriza y escuchar sus gemidos de placer. Solo escucho que dice:

    —¡Por Dios Tony, me vuelves loca! —Aquello es repetitivo y paso unos 20 minutos comiendo y chupándole el culo… hago como que la punta de mi lengua le penetre, así como un taladreo incesante. Ella gime de placer y me dice:— ¡Eres malo… quieres volverme loca de placer! —Y ella agrega después de un jadeo desesperante, que creo ya no sabe qué hacer ni decir:— ¿Te gusta mi culo Tony… te lo quieres follar?

    Aquello fue como una canción a mis oídos y antes de narrarles lo que aconteció en esos segundos, déjenme decirles que Lineth tiene un trasero espectacular. Todos decimos que el último fue el mejor culo que hemos cogido, pero la verdad Lineth tiene un culo casi perfecto. Quizá unos 94 centímetros y su cintura de unos 56. Pueden ya imaginarse esas curvas de tez clara y de solidas líneas, pues realmente los glúteos de Lineth están con una firmeza que se nota que tiene una buena rutina en el gimnasio. Su piel es tersa y con la luz de las seis de la tarde entrando por la ventana, se le podían observar esos micro vellos amarillentos en sus nalgas y espalda. Y teniendo este monumento ante mí, solo para mí, le pedí que su pusiera en cuatro o de perrito y de esa manera seguí comiéndole el culo. Pude observar como su conchita se derretía… esta niña estaba sufriendo de ansias de ser penetrada, pues toda las sabanas tenían la mancha espesa de sus jugos vaginales.

    Fue cuando supo que estaba a punto de follarme su culo. En esa posición de perrito e untado de saliva mi erecta verga, la cual esta punzante y con mucho líquido pre seminal. Ella me advierte que vaya despacio, pues esta es su primera vez haciendo sexo anal, de hecho, en forma de broma me dice que este día realmente la he desvirgado de todo, pues nunca imaginó que tal verga tan gruesa, pudiese haberse hecho paso en su conchita. Este paso lo tomo con mucho cuidado, pues realmente el ojete de Lineth se siente bien apretado y aunque se lo he dilatado con mi dedo pulgar, sé que mi polla es mucho más gruesa que mi dedo.

    En los primeros dos minutos su ojete rechaza mi verga, pero poco a poco lo va reteniendo y Lineth solo gime quizá del dolor. Le he preguntado si abortamos la acción y ella me dice que continúe con mucho cuidado. Pone los músculos de su ano tan tensos que es difícil que mi glande la penetre. Le pido que se relaje, que no se tense y es de esta manera que poco a poco mi glande desaparece en su pequeño orificio. Siento como el anillo de su ojete aprieta la punta de mi verga y lo mantengo así sin movimiento alguno para que esta chica asimile su grosor. Le he preguntado si la lastimo o si le he provocado mucho dolor.

    Ella me ha contestado que es un placer extraño… incomodo, pero placentero. Me ha dicho que quiere seguir sintiéndolo. Mi verga quizá mida unos 20 a 22 centímetros y quizá he hundido unos 12 o 15 centímetros dentro de este rico culo. Ella no se mueve mucho y yo tampoco lo intento. En esa posición de perrito he llegado a su conchita con mis dedos y puedo sentir que esto le ha excitado mucho… su concha está sumamente empapada que hasta gotean sus jugos vaginales. En esa posición, le masajeo su clítoris… ella solo gime diciéndome:

    —¡Dios mío! ¡Que rico coges Tony! ¡Me vas hacer acabar así de nuevo!

    Solamente me limité a masturbarle su clítoris donde del masaje pasé a un golpeteo frenético en su conchita. Miraba como sus poros de su piel se erizaban, sentía como su ojete se contraía que casi expulsa mi verga. Le aplico presión de nuevo y mi verga se hunde casi del todo… ella solo gime y solo me dice:

    —¡Que hermosa y rica verga tienes! ¡Que rico coges carajo!

    Ella intenta chocar con mi verga y eventualmente se produce un vaivén semi lento donde esporádicamente siento que choca impetuosa contra mi verga. Ahora mi verga está completamente adentro del culo de esta preciosidad. Se la he sacado momentáneamente para ver cómo le queda de abierto el culo… es espectacular la vista. Veo su ano rojizo y abierto y se lo vuelvo a meter y se lo taladro con potencia, pero con un vaivén semi lento. Sube su pierna derecha al borde de la cama y eso me da acceso a llegar de nuevo a su concha con mis dedos. Se la sacudo frenéticamente llegando hasta su clítoris y lo repito y lo repito, hasta que siento como su ojete me aprieta con impresionante presión la verga y cae de bruces en contra de la cama. Yo me voy en contra de ella y aunque no puedo pompearla como quisiera, le sigo moviendo mi pelvis y comienza a gemir y a gritar:

    —¡No pares… no pares! Rómpeme el culo cariño… ¡Que rico me has hecho acabar!

    Sus gemidos y sus palabras me excitaron tanto que en esos mismo segundos le dejé ir mi tercera descarga y última de este día. Hizo que se me debilitaran las piernas en esa posición, y esta es una sensación que muy pocas veces he tenido y la cual es sumamente relajante. Ella ha sentido el calor de mi descarga en su intestino y me ha dicho:

    —¡Qué rica cogida Tony, de lo que me he estado perdiendo!

    La verdad para mí fue una faena súper rica, pues después de pasar 28 días sin sexo, parecía que todos los sentidos se agudizaron haciéndome sentir más intensa esta experiencia. Pude ver como mi esperma salía del culo de esta linda niña y como si lo fuera, una niña, le he limpiado el culo con algunas toallas húmedas. Le había friccionado fuerte el ojete, que este sangró levemente, pero no se lo hice saber a Lineth para no alarmarla. De nuevo nos fuimos al baño, cambiamos las colchas y sabanas y después de un whisky y una plática hablando de esta misma experiencia con Lineth, nos hemos quedado dormidos y despertamos a las dos de la mañana a tener más sexo. Me cogí a Lineth vaginalmente a esa hora y donde le provoqué otros dos orgasmos y ella me permitió que le volviera a perforar el culo nuevamente en posición de cucharita, o de lado, y le he vuelto a sacar otro orgasmo, mientras le volvía a masturbar su conchita. Nos volvimos a bañar juntos y despertamos hasta las 11 de la mañana del lunes. Verdaderamente una rica cogida… grandiosa cogida.

    Es jueves y no hemos tenido un día sin tener sexo, aunque ahora ya conseguimos unos condones para la paz emocional de Lineth. Definitivamente no me lo esperaba, nunca me dio una insinuación hasta ese domingo que me pidió un beso y yo se lo he dado, y Lineth me dio todo, literalmente me lo dio todo. Ahora estoy agotado y ella igual, la cuarentena parece que será una inolvidable y una que me exigirá poner mis años de experiencia para poder complacer y llenar las expectativas de esta chica de nombre Lineth y quien tiene la energía de esos 24 años. Solo imaginen ese jadeo, y su acento británico diciendo:

    —¡Oh my God Tony… I’m coming again!

    [email protected]