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  • Anastasia

    Anastasia

    Anastasia, hija de madre rusa, padre gallego y criada en Galicia, estaba a cuatro patas sobre la cama y ya echaba por fuera, Lucas, su tío, haciéndola sufrir, le había comido el coño, y cuando estaba a punto de correrse, dejara de comerlo. Le había follado el coño, y de nuevo, cuando se iba a correr, se la quitara… Ahora le estaba comiendo el culo, Anastasia, sintiendo la punta de la lengua de su tío entrar y salir de su ojete, le dijo:

    -¡Clava tu polla en mi culo!

    Lucas, un hombre alto, moreno, de ojos claros, de 46 años, bien parecido y fiscal de profesión, era lo que estuviera buscando, ponerla tan perra que deseara correrse con sexo anal. Le metió su polla en el culo hasta que sus huevos flotantes chocaron con el coño mojado. Lucas, viendo entrar y salir la polla del culo, se fue poniendo malo. Le preguntó:

    -¿Eres así de puta con tu marido?

    -No, dime que soy tu puta preferida.

    -Eres mi puta preferida.

    Le siguió dando con ritmo… Cada vez que sus huevos chocaban con el coño le azotaba las nalgas con las dos manos.

    -¡Qué bueno!

    Lucas le sacó la polla del culo y le lamió coño y el ojete varias veces.

    -¡Sabes a pecado, Anastasia!

    La mujer, entre gemidos, le preguntó:

    -¿Eres así de cerdo con tu mujer?

    -Sí, me gusta más comer un culo que respirar.

    -Exagerado.

    Se la metió en el coño hasta el fondo, la sacó engrasada de jugos, se la volvió a clavar en el culo y le dio caña. Anastasia ya no podía más.

    -¡Me voy a correr, tío!

    -¿Quieres qué te llene el culo de leche?

    -Sí.

    Le dio aún más caña, le agarró las tetas, le apretó los pezones, Anastasia se quedó inmóvil, y dijo:

    -¡Me corro!

    Sus piernas comenzaron a temblar, su culo a abrirse y cerrarse, y jadeando cómo un animal se corrió cómo una loba. Lucas, babeando cómo un perro, le llenó el culo de leche.

    Al acabar, tío y sobrina se echaron boca arriba uno al lado de la otra, Lucas, la miró, era una maravilla de mujer, su cabello era largo y rubio platino, sus ojos azules, su boca tenía labios carnosos, su nariz era de muñeca, su cuello largo, sus tetas eran medianas, redondas, duras y tenían areolas color carne y pezones gorditos. Su coño lo tenía pelado y sus piernas eran interminables. Llevaba las uñas de los dedos de las manos y las de los pies pintados de color morado, lo mismo que los labios… Era un bombón de veinte años. Le dio un beso, y le dijo:

    -Nunca adivinarías lo que me dijo Elvira.

    -¿Qué te dijo la tía?

    -Que le gustaría hacer un trío conmigo y con otra mujer.

    La sorpresa que llevó Anastasia fue enorme.

    -¡No jodas! ¿Y tú qué le dijiste?

    -Que buscaría a una mujer para hacerlo.

    -Quiero ser esa mujer.

    -Se va a llevar una sorpresa.

    La sorpresa la iba llevar Lucas si viera cómo Elvira, su esposa, en pelotas, sobre la cama de matrimonio limpiándose la boca después de haberse tragado la leche de Arturo (el marido de Anastasia), al que le decía:

    -Después de hacer el trio con dos mujeres le diré que lo quiero hacer con dos hombres, y el otro hombre vas a ser tú.

    Arturo, que era puto, veinteañero, rubio, alto, de ojos verdes y que tenía un cuerpo bien musculado, le dijo:

    -No va a querer que sea yo.

    Elvira se sentó en el borde de la cama, cogió su cartera en un cajón de la mesita de noche, sacó un billete de 100 euros, se lo dio, y le dijo:

    -Lo convenceré.

    -En ese caso serían 200 euros y sin tener sexo con él. No trabajo hombres.

    Unos días después…

    En la mesa del comedor del pazo de Lucas, mientras el mayordomo echaba de la cafetera un café en su pocillo, le dijo Elvira a Anastasia:

    -¿A qué hora te viene a buscar tu marido?

    -Parece que tienes prisa por deshacerte de mí, tía.

    -No es eso, cariño, es que esta noche esperamos a alguien muy especial.

    Anastasia se levantó de la mesa, fue junto a su tía, le cogió una mano y se la llevó al coño por encima del vestido.

    -Yo ya estoy mojada.

    Elvira, condesa de Villamar, que tenía cuarenta y cinco años y era alta, rubia, de ojos marrones y que tenía buenas tetas y un buen culo, le metió la mano debajo del vestido y dentro de las bragas y se encontró con el coño mojado.

    -Si que estás mojada, putita -miró a su marido-. Me estaba oliendo que era tu sobrina la elegida. Buena elección.

    Se levantó y se pegaron un morreó que puso palote a Lucas. Luego lo miraron y se fueron cogidas de la mano para la habitación.

    El mayordomo, un sexagenario, feo cómo el monstruo de Frankenstein, igual de alto y vestido de negro, al irse las mujeres y Lucas, se tomó el café que iba a tomar Elvira y se puso a recoger la mesa. Lo que pasaba en las camas de aquella casa no era cosa de su incumbencia.

    Al lado de la cama de la habitación del matrimonio, donde Elvira jodía los cuartos y Arturo la jodía a ella, se comenzaron a desnudar mutuamente tía y sobrina… Beso va, cremallera abajo… Beso viene, vestido al piso… Beso va, sujetador fuera… Beso viene, bragas fuera… Beso va, medias y ligas fuera… Al final (desnudas), Elvira, rodeaba el cuello de su sobrina con sus brazos y Anastasia apretaba el gordo culo de su tía contra ella. Las tetas de Elvira, grandes, con enormes areolas marrones y pezones cómo pitones hacían desaparecer las bellas tetas de Anastasia al apretarse contra ella. Sus lenguas, cómo en un combate de lucha libre, andaban a ver quien tumbaba a quien y el coño peludo de Elvira tapaba por completo el de Anastasia. Lucas se había desnudado y estaba sentado en una silla solo con una corbata marrón puesta y con la polla en la mano. Las mujeres lo miraron, Anastasia cogió del piso sus medias, se fue junto a él y le ató las manos a la espalda, después se puso en cuclillas, le cogió la polla y mirándolo a los ojos se la meneó y después se la mamó. Elvira, sentada en el borde de la cama con las piernas abiertas se masturbaba el coño viendo la polla de su marido entrar y salir de la boca de su sobrina, viendo cómo le chupaba el glande, cómo se lo lamía, como le chupaba y lamía los huevos, cómo lamía el tronco de abajo a arriba y de arriba a abajo, viendo cómo se la masturbaba… Poco después, Anastasia, se sentaba sobre la polla de su tío, la metía hasta el fondo y lo follaba con su culo, Elvira miraba ahora cómo la polla de su marido entraba y salía empapada de jugos del coño de su sobrina y cómo se comían las bocas… Tía y sobrina se fueron poniendo perras… Anastasia aceleró los movimientos de su culo Elvira el de sus dedos. Se sentía el chapoteo que hacían los dedos en un coño y la polla en el otro. Al rato, Lucas, se corrió dentro de su sobrina y Anastasia le bañó la polla de jugos. Fueron dos corridas grandiosas. A Elvira, a pesar de tener el coño chorreando, no le vino el gusto.

    Al acabar de correrse, Anastasia, desató a Lucas, lo cogió por la corbata, y con la leche de la corrida de su tío y los jugos de la suya bajando por el interior de sus muslos, le dijo:

    -¡De rodillas, perro! -se arrodilló- ¡Sécame las piernas!

    Lucas lamió desde los tobillos hasta cerca del coño y se tragó toda aquella mezcla, acto seguido le limpió el coño de los pocos jugos que quedaran en él. Después, de rodillas, Anastasia, lo llevó hasta la cama, lo puso entre las piernas Elvira, y le dijo:

    -¡Come ese coño!

    Lucas lamió el coño de su mujer. Elvira, se hizo la despechada.

    -Déjame, no soy plato de segunda mesa.

    Lucas no le hizo ni puto caso, la empujó y Elvira quedó con los pies colgando de la cama, comenzó a comerle el coño, Elvira, le dijo:

    -No me voy a correr, no te voy a dar ese gusto, traidor.

    Lucas siguió a lo suyo. Lamió el coño de su mujer de abajo a arriba apretando la lengua contra el clítoris al llegar a él… Hizo esto hasta que apretó la lengua contra el clítoris y la movió de un lado al otro a toda pastilla. Elvira, explotó.

    -¡¡Ay viene!!

    Soltó un chorro de meo y después comenzó a soltar jugos cómo si su coño fuese una fuente. Lucas dio buena cuenta de ellos.

    Al acabar de correrse, Elvira, se levantó de la cama y se volvieron a morrear tía y sobrina olvidándose de Lucas, que volvió a su silla y siguió mirando cómo se daban el lote… Elvira empujó a Anastasia sobre la cama, se echó a su lado y le comió las tetas, Anastasia metió dos dedos dentro del coño de su tía, los quitó mojados, los chupó y le dijo:

    -Me gusta cómo sabes.

    Se besaron con lujuria, después Elvira se puso a cuatro patas, metió su cabeza entre las piernas de su sobrina, y le dijo a su marido:

    -Ven, Lucas.

    Lucas subió a la cama para meter, pero Elvira no estaba por la labor. Le quitó la corbata del cuello, y le dijo a Anastasia:

    -Date la vuelta.

    A Anastasia le gustaba que la ataran, por eso sonriendo, le dijo:

    -Te gusta atar, condesa.

    Anastasia se dio la vuelta, le ató las manos por los pulsos, cogió en el suelo unas medias, le ató los pies a la altura de los tobillos y después la puso en la posición en que estaba. Anastasia, le dijo:

    -Ya me tienes a tu merced, viciosa.

    Le cayó una bofetada que le puso la cara del revés. Anastasia le mandó una mirada asesina, y le dijo:

    -¡Puta!

    Le cayó otra bofetada del otro lado.

    -Puta tú que me estás follando al marido.

    Anastasia buscó ayuda en su amante.

    -¡Haz algo con esta loca, tío!

    Lucas había salido de la cama y se calló cómo un muerto. Elvira le dijo a su sobrina:

    -No te va a ayudar, es un cagado.

    Elvira se fue a la coqueta, abrió un cajón, sacó de él su zapatilla fetiche, una zapatilla vieja de color marrón con el piso de goma negra que fuera de su padre y la hizo chasquear contra la palma de una mano. «¡Clas!» Anastasia comenzó a temblar. Lucas sonrió, sabía lo que venía, Elvira, yendo hacia la cama volvió a hacer chasquear la zapatilla en la palma de su mano izquierda. «¡Clas!» Le dijo a su marido:

    -Métete en la cama y fóllala. Quiero ver cómo lo hacéis.

    Lucas se metió en la cama, con un empalme del 17. Le levantó las piernas a Anastasia, y con ellas sobre un hombro, se la clavó en el coño. Fue clavársela y caerle un zapatillazo en una nalga. «¡Zas!»

    -¡Métesela en el culo!

    Se la sacó del coño empapada de jugos y se la clavó en el culo… Al rato le cayó otro zapatillazo en la otra nalga. «¡Zas»

    -¿Cuándo me empezaste a engañar con ella?

    -Hace años.

    Anastasia creyó que Lucas era un perrito faldero que al primer zapatillazo en el culo empezaba a cantar. Sintió el ruido de dos zapatillazos.

    -¿Qué es lo que más te gusta que te haga?

    -Que me la mame.

    Anastasia pensó que al caerle los siguientes golpes iba a cantar por bulerías si se lo pedía y después le iba a tocar a ella. A Lucas cada vez le caían más zapatillazos y con más fuerza.

    -¡¿A quién más follaste además de a ella?!

    A Lucas le había dolido, y su respuesta fue:

    -¡A tu prima la coja!

    Elvira le dijo, con sorna:

    -Uy, perdone el señor, no sabía que tenía la piel tan fina.

    Le volvió a dar.

    -¡Cabrona!

    Lucas dejó de meter y sacar en el culo de su sobrina, salió de la cama, le cogió la zapatilla, agarró a Elvira, la puso en sus rodillas y le dio a romper: «¡Zas!”

    Anastasia, que ni cuenta se había dado de que todo era parte de un juego, emocionada, le dijo:

    -¡Dale más fuerte, hostias, dale más fuerte!

    Anastasia, en vez de chillar, gemía. Su marido la azotaba mejor que Arturo. Anastasia pensó que se estaba riendo de Lucas, y le dijo:

    -¡Suéltame, tío, suéltame que le doy yo y la reviento!

    Lucas no la soltó… Mientras le daba el zapatillazo número no sé cuántos se corrió cómo una cerda. Lucas, al sentir en sus piernas el meo y los jugos calientes de la corrida de su esposa la echó sobre la cama cómo si fuera un paquete. Anastasia viendo cómo se corría su tía se excitó tanto que si tuviera las manos desatadas se metía un dedo y se corría. Le dijo a Lucas:

    -¡Desátame y fóllame!

    La desató. Se puso a cuatro patas. Lucas se la clavó hasta el fondo.

    Elvira, que acabara de correrse, le dijo:

    -Cómeme el coño, cariño.

    Anastasia aún estaba de uñas con ella.

    -¡Puta viciosa!

    -Anda, cariño, cómeme del coño, por favor.

    Anastasia, se hizo la importante.

    -Pídemelo por favor otra vez.

    Elvira se lo rogó.

    -Por favor, por favor, por favor, cariño, cómeme el coño.

    Anastasia, a la que le encantaban los coños, le abrió las piernas a su tía y le lamió los jugos de su corrida. Lucas, agarrándola por las tetas, la folló duro. La lengua de Anastasia salía del coño con las embestidas, Elvira le agarró la cabeza, apretó su boca contra el coño y se lo frotó contra la lengua. Tiempo después, cuando Lucas se corrió dentro de su coño y Elvira le meó y se corrió en su boca, Anastasia, casi no podía respirar, y al comenzar a correrse fue tanto el gusto que sintió que perdió el conocimiento. Cuando volvió en sí, Elvira le estaba comiendo el coño, y Lucas estaba follando a su mujer. Cerró los ojos y siguió haciendo que estaba desmayada. Sabía que no tardaría en volver a correrse.

    Quique.

  • Visitando a don Javier

    Visitando a don Javier

    Mi segundo relato que espero sea de su agrado.

    Fue hasta mi siguiente día de descanso que decidí salir a beber un trago al bar cercano a mi casa, era sábado y esa noche andaba cansado a más no poder, solo pensaba en beber un par de copas y quedar a gusto.  No había mucha gente esa noche en el bar, y en mí mente, seguía la imagen de Javier que hacía una semana me daba por el culo en el baño del cine.

    Esa noche de sábado, pensé en ir de copas y mirar si encontraba algo que me distrajera, pero la verdad, estaba algo caliente, ya que había visto un vídeo donde 2 gays se daban por el culo, me hizo excitarme y terminé masturbándome hasta quedar satisfecho. Eran ya las 11 de la noche, cuando cansado de beber cubas libres, tomé la decisión de marcharme, e ir en busca de mi cama, al día siguiente era domingo y entraba al trabajo hasta las 3 de la tarde, así que tenía toda la noche para dormir. Marché andando, cuando llegué eran las 12 y al ir al mueble de la TV para encenderla vi la tarjeta de Javier, me quedé pensando y me decidí a marcar.

    -Si diga?

    Me contestó Javier con voz somnolienta.

    -Hola Javier, soy Juan, el chico del cine, que tal? Solo marcaba para saludar!

    -Hola Juanito, qué tal? Todo bien por acá, qué bueno que te decidiste a marcar, precisamente te recordaba por la tarde, cómo estás?

    -Muy bien don Javier, pues fui de copas y me animé a saludarlo, no quise molestar!

    -No chico, ni lo pienses que me molesta. Y dime, cuando nos podemos ver?

    -Pues cundo usted quiera, bueno, la verdad es que por el trabajo casi no puedo y sería hasta la semana próxima!

    -Es mucho tiempo, por qué no vienes ahorita a la casa?

    -Ahoritaaa!!!

    -Sí, ahorita, mira yo vivo solo, pero de momento mi hija está conmigo, ella duerme en la planta alta, nosotros podemos ir al sótano, no se daría cuenta, como ves?

    -Ok don Javier, dígame dónde vive!

    -Este es tu número? te mando la dirección por whatsapp!

    -Si mándela a este número!

    -Ok, en un momento te la envío, donde vives tú?

    -Por el centro!

    -Excelente, estamos realmente cerca, puedes venir caminando, te la envío y acá te espero, no me quedes mal amor!

    Corte la llamada y pensé y pensé hasta que por fin me decidí. Después de un poco de aseo fui directo a su casa, ya sabía dónde era, así que no me fue difícil dar con la casa.

    Al llegar don Javier ya me esperaba en su puerta, me hizo señas con la mano para que no hiciera ruido, me dio un beso en los labios, me tomo de la cintura como aquella vez en el baño del cine y me dirigió al interior de su casa, solo pude ver un pasillo por donde don Javier me llevaba y nos paramos en una puerta que el abrió, encendió la luz y bajamos por una escalera. Allí había cartones, y se miraban unos bultos, como si guardarán cosas, me acerqué, descubriendo en ellos, una cama echa con cartones, mantas y dos almohadas, pensé que no era la única persona que había estado con él en ese sitio.

    Don Javier se acostó en la cama y tan pronto me acerqué, el levantó la cabeza viéndome llegar, me llamó diciendo:

    -Ven putito!

    Me agaché y entrando de rodillas, fui hasta donde estaba.

    -Ven, métete aquí!

    Abriendo la manta que lo cubría.

    -Acuéstate conmigo, mi amor, así, juntitos, pero anda, desnúdate y métete aquí conmigo, que así estaremos más calentitos!

    Me quité la playera que llevaba y los zapatos, los dejé allí al lado, mientras él me decía:

    -Métete ya así, aquí terminas de desnudarte mi amor!

    Sin pensarlo más, me metí entre la manta sobre los cartones que hacían de cama, cuando me abrazó, empezando a besarme y acariciar el pelo, mientras me iba diciendo:

    -Tienes ganas de coger verdad? Quieres que te dé por ese culito tan rico que tienes, a ver cómo estás de calentito mi amor!

    Me decía cogiendo mi pene con la mano, y sobaba mis huevos.

    -Uyyy, cómo estás? Estás excitado!

    Empezando a desabrocharme el cinturón y desabotonarme el pantalón, para luego bajármelo con sus manos, luego bajarme el cierre dejándolos a la altura de mis rodillas, y volver a coger mi pene siguiendo con las caricias, mientras seguía diciendo:

    -Estás calentito, abre las piernas, que quiero tocar tu culito!

    Hiba metiendo una mano por entre mis huevos y piernas.

    -Uy que culito, lo tienes calentito, y seguro que me extrañó, por eso viniste, por más verga!

    Mientras con su boca, iba mordiendo mis pezones.

    -Como me gustan tus tetitas, las tienes pequeñitas, y los pezoncitos duritos, mmmm, como me gusta morder tus tetitas, mi amor!

    Ya estaba desnudo, solo que tenía el pantalón y mi trusa, a la altura de mis rodillas, pero él no paraba de besarme, abrazarme y morder mis pezones, jugando con sus manos en mis huevos y pene. Yo empecé a quitarle su ropa, desaté su cinturón, empezando a bajarle el pantalón, cogiendo su verga con mis manos, para seguir bajando el pantalón hasta sacárselo por completo, luego le quité la sudadera que llevaba, quedando totalmente desnudo.

    -Te gusto mi amor, te gustó como te cogí en el baño, te gusta mi verga verdad, la quieres otra vez por el culito, eh, mi amor?

    El me seguía metiendo mano y con sus piernas empujaba mi pantalón y la trusa para abajo, hasta conseguir sacármelos con sus pies, por completo.

    -Anda, chúpame la verga mi amor, chúpala muy rico, que luego te la voy a meter en ese culito tan calentito y apretadito que tienes!

    Me metí debajo de la manta, y agarrando su verga, me la llevé a la boca, empezando una mamada, mientras con mis manos jugaba con sus huevos.

    -Ahhh! así, mi amor, chupa, mi amor, dale placer a tu papi, anda!

    Hice exactamente lo que aprendí mirando los vídeos porno.

    -Trágala toda mi amor, que ya estaba necesitado de tu boquita acá abajo, aaahhh, así así, sigue mi amor!

    Estuve chupándosela varios minutos, cuando cansado, la saqué de la boca, sacando la cabeza para respirar un poco, cuando él volvió a abrazarme y empezar a acariciar mi cuerpo.

    -Ay mi amor, que bueno y caliente estás, si fueras una mujer, me casaría contigo, me gustaría que durmiéramos siempre los dos juntitos, tenerte siempre en mi cama, y hacerte el amor, te llenaría el culito de leche, y te lo cogería siempre que quisieras, mi amor!

    Empezó a morder mi cuello, haciendo que me estremeciera de placer, poniéndome a temblar y gemir.

    -Date la vuelta un poquito, y arrima tu culito a mí, que ya te la voy meter, que estoy desesperado, y la verga me va reventar!

    Me giré un poco y poniéndome de cucharilla, pegué mi culito a su pelvis.

    -Que calentito tienes el culito, que gusto sentirlo pegado a mi!

    Tomo su verga con la mano y la pasaba por mi ano, lo picoteaba y seguía pasando su verga en medio de mis nalgas.

    -Ya don Javier, métamela!

    -Ya ves amor, te dije que tú mismo me ibas a pedir que te cogiera!

    Colocó su verga con la mano en la entrada de mi culo, mientras me decía:

    -Empina las nalgas un poquito, para que entre mejor mi amor?

    Mientras iba empujando con su pelvis su verga, para que fuera entrando en mi culito. Ufff! Ya la tenía toda adentro.

    -Ya está, ooohhh, ya la tienes toda dentro mi amor!

    Y empezaba a mover sus caderas, para cogerme.

    -Que rico, como me gustas mi amor, como no eres mujer, o al menos te debería vestir como una, así te cogería aún más rico!

    Me estaba cogiendo rico, muy rico, mientras con sus manos, se aferraba a mis caderas, y con su boca, me besaba la espalda, luego con una de sus manos, me agarraba el pene, haciéndome una suave paja.

    -Estás tan bueno que nunca me cansaría de cogerte, que placer y calorcito sueltas, estás muy calentito, mi amor!

    Me estuvo así cogiendo al menos 15 minutos, cuando empezó a mover sus caderas con más rapidez, soltando mi pene, se agarró al hombro con esa mano, empezó a darme fuerte, con unas metidas de verga profundas, hasta que gritó.

    -Ooohhh!!! Ya, ya me vengo, ya me vengooo, mi amor!

    Se quedó quieto con su verga clavada en lo más profundo de mi culo, mientras con sus manos me acariciaba, me iba dando besos por la espalda, y a la vez me iba diciendo:

    -Quiero que te quedes a dormir conmigo, mi amor, quiero seguir cogiendo este culito, y que te lo lleves bien repleto de mi semen!

    Con su mano agarró mi pene, empezando a hacerme una paja.

    -Quiero darte por el culo toda la noche, mi amor, quiero dejarte bien satisfecho, y que goces toda la noche, anda dime que quieres quedarte!

    -Siii!!!

    Le contesté, mientras estaba empezando a venirme en su mano.

    -Ooohhh, me vengo, me estoy viniendo!

    -Sí mi amor, vente, así rico vente!

    Terminé de venirme, cuando él con su verga todavía en mi culo, subió su mano a mi cara, y me dijo:

    -Mira mi amor, mira tu lechita, este es el resultado del placer que te estoy dando, anda, bebe tu lechita, ya verás cómo luego te saco más!

    Lamí toda su mano, bebiendo mi esperma, dejándole la mano limpia. Se quedó así abrazado a mí, con su verga saliendo de mi culo, una mano en mis huevos y pene, y la otra sobre mi pecho.

    Quedamos adormilados, y cuando reaccionamos, ya habían pasado 2 horas desde que había llegado, ya iban dar las 3 de la madrugada, nos levantamos, encendimos un cigarrillo y lo compartimos entre los dos, terminamos de fumar el cigarro, nos volvimos a acurrucar en aquella cama de cartón.

    Ahora me tenía de frente, y no paraba de morderme el cuello, luego fue chupando mis pezones, hasta llegar a mi pene, y ponerse a chuparlo.

    -Ay mi amor que caliente estás otra vez, mmm, mira que linda verga y huevitos tienes!

    Me chupaba el pene, con una mano me acariciaba los huevos, e iba en busca de mi ano hasta que lo encontró, empezando a meter un dedo adentro, lo metía y sacaba con suavidad, de vez en cuando me hablaba.

    -Se te está parando la verga, creo que a tu culito le gusta mi dedo!

    No solo me gustaba, me encantaba sentir su dedo entrar y salir de mi, ya no me importaba ser usado, no me importaba ser su puta.

    -Anda mi amor, quieres chuparme un poquito la verga? Anda que quiero darte por el culito otra vez, me la chupas un poquito, y cuando se ponga tiesa, te la meto otra vez en ese culito tan bueno que tienes!

    Se subió encima de mí, y así acostado la llevó hacia mi cara.

    Abrí la boca, metiendo aquella verga que se mostraba frente a mi cara. Sabía algo salada, ya que todavía tenía restos de semen.

    -Ooohhh, así así, chupa mi amor, que te voy volver hacer gozar, te voy dar por el culo otra vez mi amor!

    No me sentía bien así para chuparle bien la verga, así que le pedí que se pusiera de rodillas, junto a mi pecho, se levantó, se sentó en mi pecho poniendo sus rodillas junto a mis sobacos, y agarrando mi cabeza con sus manos, la levantaba para que chupara su verga, que la verdad, me estaba empezando a gustar.

    -Ay que boquita, mira como le gusta mi verga, así chupa, así, anda, pasa la lengüita por los huevos, y chupa la cabecita, así, pasa la lengüita por el capullo, así amor ya me la has puesto dura otra vez. Te quiero coger otra vez, quiero entrar en tu culito, mi amor, chúpala otro poquito, que ya te la quiero meter!

    Se la chupé otro poco, cuando de pronto se levantó, y me dijo:

    -Anda mi amor que te quiero dar otra vez por el culo, quédate así, que ahora te voy coger mirándote la cara, quiero ver como gozas cuando la tengas toda adentro!

    Me abrió las piernas, haciéndome ponerlas flexionadas, allí se puso de rodillas, y agarrando mis piernas por debajo con sus brazos, las fue levantando, mientras él se iba acomodando sobre mi. De esta manera, mi culo quedaba con el ano hacia arriba, y totalmente abierto, a la altura de su verga, la apuntó hacia mi agujero, y de un movimiento de cadera, me la metió de una estocada.

    -Aaaggghhh!!!

    Suspiré al tener la verga dentro de mi culo.

    -Ay, mi amor, ya te la he metido, ya está toda dentro, ay que culito tienes, ya es mío, mira cómo te entra en el culo, mira como coge tú papi ese culito tan rico que tienes!

    -Mmmhhhh!!!

    Yo suspiraba.

    -Dame verga, métela toda, métela hasta el fondo, así, así, ooohhh, dame dame más, soy tu puta, cogemeee!

    -Tienes una carita de placer y lujuria pidiendo más y más!

    Yo me estaba derritiendo de placer, aquella verga me estaba haciendo llegar al clímax, mi verga ya estaba babeando semen, el culo estaba tan abierto, que hasta los huevos, cada vez que me metía su verga, parecía que me entraban en mi culo, como me gustaba aquello, entrando y saliendo la verga de mi culo, y el golpeo constante que daba su pelvis en mis nalgas.

    -Ay mi amor, ya me voy venir, ya viene, ya, ya, ooohhh!!! Ya me viene, aaahhh!!! Me vengo, me vengoo mi amor!

    Se quedó quieto con la verga clavada en mi culo. Yo sentía chorros de semen caliente entrando en mi culo hasta quedar los dos sudando, y extasiados de placer. Subió hasta mi boca, y así como estábamos, me besaba los labios, para luego meterme su lengua en mi boca, y saborearnos mutuamente.

    Cuando nos repusimos, nos paramos así en desnudos a fumar un cigarrillo, tomando de paso un poco el fresco de la madrugada. El abrazaba mi cintura por detrás con una mano, mientras con la otra sostenía el cigarrillo, y la cara la ponía en mi hombro hablándome a la oreja.

    -Que caliente eres y estás tan lindo, que vestidito de mujer te verías divina, piénsalo, yo te compro toda la ropa y lo que tú quieras para que te dejes coger así y seas realmente mi putita ! Te cogería toda la vida, mi amor!

    Ahora me mordía en la nuca, mientras con la mano, acariciaba mi pene para luego pasar a mi culo.

    -Que culito tienes, nunca he visto un culito tan bonito!

    Terminamos de fumar, y nos volvimos para aquella cama, que tanto placer me habían dado aquella noche, nos tumbamos los dos, quedando acurrucados uno junto al otro, nos abrazamos y así quedamos dormidos, cuando nos despertó la luz del día, miré el reloj, y eran 7 de la mañana, me vestí, le di un beso en los labios le dije:

    -Si amor, compra lo que quieras para mí, llámame cuando lo tengas y si ya no está tu hija vengo y me transformo en tu puta, quiero tu verga dentro de mí siempre!

    Y me fui a mi casa.

    FIN

  • Una plaza en abril

    Una plaza en abril

    Por la noche nos reuníamos

    un grupo, amigos y amigas…

    Hace falta que me sigas,

    sabe que mucho nos reíamos.

    En una plaza nos veíamos,

    muy coqueta y ajardinada,

    con una fuente centrada;

    de casas para turistas,

    estilo minimalistas,

    estaba también rodeada.

    Justo conocí a Inma allí:

    allí me la presentaron;

    así mi vida marcaron.

    Inma, que no era de aquí,

    femenina maniquí,

    tan perfecta su figura,

    me saludó, qué locura.

    Ya no le quitaba yo ojo,

    tirármela era mi antojo;

    debía mostrar mi bravura.

    Inma a veces se sentaba

    en el pequeño escalón

    que daba entrada al salón

    de la casa que habitaba,

    cuando en abril arribaba,

    de vacaciones estando.

    Las carnes piernas doblando

    mostraba muy natural

    en un ambiente jovial.

    Yo me excitaba mirando.

    Un bañador de una pieza

    por costumbre se ponía;

    iba cómoda, se veía.

    Calzaba con gran belleza,

    quizá también por pereza,

    por no buscar otra cosa,

    zapatos de tacón rosa;

    sus pies, ocultas deidades,

    no sufrían las humedades

    que el rocío de noche posa.

    Yo intentaba conversar,

    cada noche que la veía

    tomando cerveza fría;

    para con ella intimar,

    la procuraba rozar.

    Y fue que por vez primera

    empalmarme ella me viera;

    dijo: «Chulo, qué te he hecho,

    si solo tocaste un pecho»;

    dije: «Hacerte aún más quisiera».

    Una noche, por probar,

    la besé junto a la fuente.

    Dijo: «Quita, chulo, hay gente,

    debo hacerme respetar,

    eso sí, hoy hemos de follar,

    a mi mano estate atento»,

    y en su escalón tomó asiento

    Como el perro espera perra,

    lapso de nariz en tierra,

    di mil vueltas al evento.

    Por fin vi que Inma se irguió;

    hizo con el dedo un gesto,

    y me acerqué muy dispuesto;

    al oído me susurró,

    esto mucho me alegró,

    que con ella dentro entrara

    y ya la reunión dejara.

    Nos fuimos con disimulo.

    En el umbral toque el culo

    a Inma, ella sonrió al momento.

    Entrando al apartamento

    dijo: «Ya soy tuya, chulo».

    Desnuda Inma era brutal:

    grandes tetas me ofrecía

    que yo chupaba y lamía.

    Mamó mi polla genial:

    la puso dura total

    y en su coño la metió.

    Alzó su cara, gimió;

    me montó muy cariñosa.

    Me placía verla: «Preciosa»

    Eyaculé y ella chilló.

    Cansados, juntos dormimos.

    Tardé en dejar mi pereza

    y contemplé la belleza

    de Inma. Luego le di mimos.

    Pronto los labios unimos.

    Sentí su olor corporal;

    de pronto fui un animal,

    fue su vagina mi presa,

    sabrosa gata montesa,

    fluidos de diosa inmortal.

    Dijo Inma: «En mayo me voy»,

    tras hacerme una mamada,

    su tez de semen manchada,

    «de ti enamorada estoy,

    nunca me sentí como hoy»;

    dije: «No ha habido mujer

    a la que pude querer

    tal como a ti entre mis brazos».

    Aquí soldaron los lazos,

    y pensamos: «¿Puede ser?».

  • Deseaba a Sole y ella a mí

    Deseaba a Sole y ella a mí

    Este relato también es con una mujer 17 años mayor que yo y vecina de mi barrio. Ella se llama Sole y siempre ha sido una mujer muy cachonda digamos.

    Cuando yo era más joven ya me ponía muy cachondo, eso que ella estaba gordita y con el paso del tiempo muy gorda, pero muy guapa y con mucho juego. Siempre tenía un roce, un guiño y sobretodo esa sonrisa cachonda.

    Yo ya desde joven me pajeaba mucho con ella, incluso mirándola escondido en la celosía de mi balcón. Ella sabía que me ponía y eso le gustaba y se insinuaba y contoneaba sus enormes curvas. Dios!! A gusto me la habría follado entonces también, pero mi paciencia y sobre todo el no dejar de mirarla incluso estando hablando con ella estando yo con mi pareja y ella con su marido ha dado su fruto.

    Solé deseaba follarme tanto o más que yo a ella, no me extraña, nuestros roces en fiestas y nuestras miradas tenían que ser por algo, y ese algo sucedió el verano pasado a mis 43 años, cuando ella ya iba a cumplir 60 años. En el mejor momento pienso que sucedió lo que tenía que suceder.

    Bajé a las fiestas con mi pareja y después de saludar a todo el barrio, incluso a Solé y a su marido, empezó a irse la gente y nos quedamos los de siempre. Yo ya a gustito decidí acercarme a ella y mi pareja ya estaba un poco bebida y se pone muy zorra al principio y muy pesada después.

    Tengo que decir que al saludar a Sole ya nos rozamos como siempre y le dije lo bien que estaba, había perdido muchos kilos en el año que llevaba sin verla pero cómo bien le dije al oído al darle dos besos:

    -Joder Sole, te has puesto toda bollo!! Joder!! Siempre me has puesto, ya lo sabes, pero ahora te llevas las miradas de todos. Buuff!! Queee!! Buuff!!

    Ella sin dudarlo me agarró y se puso a bailar conmigo abrazada y frotándose disimuladamente lo que provocó en mi una erección brutal. Ella la notó y se apretó más, entonces agarré su ahora culo redondito y precioso y la apreté contra mi polla. Ella mirándome a la cara bajó su mano y sobó mi polla, jodeerr Solee!! Te voy aa.

    Miramos a nuestras parejas y estaban entretenidas, su marido babeando las tetas de mi pareja medio ebria que le daba cuartelillo.

    Entonces la saqué de ahí y fuimos por la parte trasera de la plaza donde a escondidas empezamos lo que esa noche tenía que suceder. Nos magreamos como locos mientras nuestras lenguas se entrelazaban como si fuéramos adolescentes… Buuff!!

    -Sabes lo que quiero no Sole?

    -Tú también sabes lo que quiero yo no?

    -A ver como lo montamos… sin que estos se enteren.

    Volvimos al baile y nadie se había percatado de nuestra ausencia, nos habíamos dado un homenaje y al volver donde nuestras parejas su marido y la mía estaban bastante borrachos y felices. La mía ya se le abrazaba como buena zorra que es.

    Entonces la música paró y mi pareja dijo:

    -Tomamos la última en casa o qué?

    Miré a Sole y le guiñé el ojo:

    -Vale perfecto -dijo ella mirándome de reojo y agarrándome el culo.

    Fuimos dando un paseo hasta casa dejando atrás a los dos que estaban perjudicados. Paramos más adelante medio escondidos y otra vez magreos de deseo y pasión.

    Le dije a Solé:

    -Tranquila, aguanta un poco que estos dos nos van a dejar un buen rato solos. Sígueme el rollo en casa y bebe sin miedo lo que te saque.

    Después de mucho rato y casi teniendo que empujar a nuestras parejas para recorrer un kilómetro y medio escaso, llegamos a casa.

    Saqué una copa de cava para cada uno y después de bebérnosla charlando un poco fui a dar la estocada final. Llené cuatro chupitos en la cocina, dos tenían tequila y los otros dos agua y llevé la botella de Tequila a la mesa.

    -Venga va!! -Dijo su marido valiente, a lo que la mía asintió y bebió también con su sal y su limón. Solé bebió con cautela y al darse cuenta que era agua me miro de reojo porque estaba a mi izquierda y puso su mano en mi muslo cerca de mi entrepierna.

    Saqué otro Tequila y ahora si bebimos los cuatro. Entonces mi pareja dijo que se iba a la cama y su marido se quedó pero en dos minutos cayó también. A mi pareja la tuve que acompañar a la cama pero a su marido lo tuvimos que meter en otra habitación y desnudarlo entre los dos.

    Entonces preparé dos vasos con agua con un somnífero para cada uno disuelto y se los llevé a la cama mientras Solé los arropaba se lo hice beber a los dos por su bien.

    Fuimos Solé y yo a la sala y la invité a… en fin… jajaja… un homenaje rico.

    Entonces empezamos otra vez a comernos y meternos mano y ella se cortaba para gemir de placer y me decía que podían despertarse.

    Entonces le traje los envoltorios de lo que les había disuelto en el agua y me miró riéndose:

    -Eres un cabrito -me dijo.

    -Soy un cabronazo y tengo ganas de follar contigo Sole. Estos no se despiertan hasta mediodía mínimo. Jajaja! A donde vamos para que estés más cómoda sin preocuparte por estos dos. Son las 6 de la mañana, tenemos mínimo 6 horas para nosotros solos…

    -Uummm!! Eso suena muy bien nene!! Si están estos dos dormidos en tu casa, podemos ir a la mía.

    -Todavía habrá gente por el barrio no?

    -Si, seguro. Ya veremos cómo lo hacemos.

    Fuimos en mi moto y ella subió andando despidiéndose de alguno que todavía andaba por allí y en la puerta del portal se encontró con una vecina suya muy borracha y muy cotilla. A mí me había dado las llaves del garaje y entré con la moto hasta dentro esperando su llegada a la puerta de su casa ansioso.

    Tardó un poco porque su vecina se puso pesada y quería tomar la última con ella y alguno del barrio que se llevaba a su casa toda pedo para intentar follárselo. Sole le dijo que su marido estaba en casa y que había bebido mucho.

    -Pobrecita -le oí a su vecina decirle.- Hace mucho que no te das un homenaje con ese hombre que tienes… Necesitarías follarte a un hombretón. Hoy te he visto bailar con Sergio, ese tiene que follar bien. Deberías habértelo traído a casa mientras el otro duerme la mona tú te das un capricho mujer!

    -Yaa! No creas que no lo he pensado perooo… ya sabes. Mi marido, su pareja…Venga, mañana hablamos vecina.

    Ya oí llegar sus pasos hacia la puerta y salí del ascensor mientras Sole abría la puerta de su casa yo ya la abrazaba por detrás caliente y empalmado y ella también deseosa se rozaba contra mí y no acertaba a meter la llave, entonces su vecina abrió la puerta para prestarle ayuda y nos vio. Nos guiñó el ojo y le dijo a Sole.

    -Claro que sí, te lo mereces corazón, si ya se os veía venir…

    Sole le sonrió y le dijo:

    -Ni una palabra eehh!! Hemos dejado a nuestros respectivos dormidos en casa de Sergio… sshhh!

    Entramos para su casa deseosos el uno del otro empezamos a comernos con pasión, como locos, nos quitamos la ropa tirándola por el pasillo mientras nos acercábamos a la habitación de matrimonio que para mi sorpresa tenía dos camas de 1,20 de ancho. Ella me dijo al ver mi cara que hacía años que dormían separados. Yo seguí comiéndole la boca para callarla y le dije:

    -Peor para él…

    -Sii!! Jijiji!

    La empujé sobre la cama, ella ya estaba sin la blusa, con ese sujetador que dejaba apreciar sus generosas tetas, le desabroché y quité el pantalón rápidamente y me quité los míos lanzándome encima de ella, los dos en ropa interior.

    Nos comimos la boca y la mía empezó a descender por su cuerpo nervioso y ansioso. Se soltó el sujetador y devoré esas tetas durante varios minutos, luego mi lengua fue bajando y al llegar a sus preciosas braguitas transparentes con encaje, me puse de pie y me quité los boxers enseñándole una empalmada brutal y ella exclamó:

    -Jodeerr!! Sergio Que bien te veo…

    Bajé sus braguitas despacio por sus muslos y metí mi cabeza en su entrepierna rodeando su coñito aún cerrado hasta que le di un lametazo y gimió

    -Uummm!! Uuff!!

    Seguí lamiendo esa rajita que empezaba a mostrar unos labios rosados y un clítoris apetecible. Le hice una lamida de coño pasando por la raja de su culo que la estremeció de placer hasta sentir una corrida entre sus gemidos.

    Yo ya no aguantaba más y poniéndome encima de ella se la metí poco a poco, desde la punta con movimientos de entrar y salir hasta metérsela hasta dentro mientras la follaba pegadísimo a su cuerpo, sintiéndola, haciéndole un sexo con deseo. No era una follada más, era con Sole…

    Así seguí suavemente, de menos a más entre sus gemidos de placer y mis suspiros de gusto hasta notar una corrida suya venir, se estremecía y entonces le deje mi polla durísima dentro haciendo movimientos sin separar nuestros cuerpos. Ella empezó a gritar de placer, mucho placer.

    -Siii!! Uuff!! Como te siento!! Que gusto Ser…!! Uumm!! Uuhh!! Aahh!! Siii!! Mi… uuff!! Mee corroo!! Buaahh!

    Entonces saqué mi polla y se la clavé hasta dentro soltando toda mi corrida a la vez que la suya, nuestros flujos se mezclaron entre gritos y suspiros de absoluto placer y deseo… nos abrazamos sin separarnos sudando y siguiendo sintiéndonos el uno al otro, besándonos y acariciándonos como enamorados.

    Satisfechos y felices pues ninguno de los dos imaginábamos algo así.

    Sexo fuera de la pareja, pero con un deseo, un respeto y un cariño especial. Ella me dijo:

    -Yo no imaginaba algo así cuando imaginaba hacer algo contigo. Ha sido precioso.

    -Yo también pensaba que sería de otra manera, pero ha salido así Sole, ha sido especial. Me ha encantado.

    -Y a mí -me dijo con ojos brillantes.

    -Tranquila, tenemos tiempo por delante de hacer las locuras que pensábamos los dos. Hoy o mañana, la semana que viene o cuando quieras Sole belleza. Ya sabes lo bruto que me pones y a ti siempre te he notado igual conmigo.

    -Si Sergio, llevamos años esperando este ratito.

    -Pues vamos a aprovecharlo no?

    -Uuf! Yo necesito una ducha mi nene.

    -Vete tú que ahora voy yo, detrás de ti…

    Ella fue a la ducha y dejó la puerta medio abierta, me acerqué a espiar en directo a esa mujer que tanto había observado pero ahora desnuda en la ducha y deseando volver a hacerlo conmigo.

    La sola idea de ir acercándome a la puerta del baño ya había hecho que mi polla reaccionara con una medio empalmada, al mirar dentro del baño vi a esa mujer, guapísima de cara, morena de 1,60, morena de piel muy morena también pues le gustaba tomar el sol en su terraza, donde algunas veces también la había observado y me había pajeado muchas veces. Tetas más bien grandes y bien puestas, una cintura entrada en carnes con alguna estría de haber adelgazado tanto, culo redondo un poco caído pero para mi gusto precioso y unas piernas morenas que siempre ha tenido muy bonitas. Ella notó que yo estaba allí y empezó enjabonarse eróticamente. Mi empalmada ya era notable y empecé a pajearme despacio hasta que su voz dijo mientras se acariciaba ese chochete.

    -Ya puedes pasar nene.

    Empujé la puerta para que me viera de frente y ella sensualmente:

    -Ven aquí conmigo… ummm! Ya vienes preparado por lo que veo. Uuf! Así da gusto nene…

    -Más gusto nos vamos a dar ahora Sole…

    Entré en la ducha que era bastante grande y ella me puso debajo del chorro mientras nos comíamos la boca cogió la suave esponja y me empezó a enjabonar el cuerpo, me puso debajo del agua y con un poco de jabón aún en sus manos agarró mi polla y empezó a pajearla suavemente, con maestría. La aclaró con el grifo de la ducha que había cambiado la muy cachonda a agua fría.

    -Jujuuu!! Cabrona!!! -Mi erección apenas bajó y entonces ella parando el agua fue recorriendo mi cuerpo con su boca hasta llegar a mi polla. Empezó a chupar mi glande y poco a poco se la introducía en la boca mientras su mano izquierda pajeaba el tronco desde la base. En cuclillas empezó a hacerme una mamada como nunca había sentido, diooss!- Que buena!! -Exclamé.

    -Ya te digo –respondió- Está buenísima jijiji!! -Siguió mamandola y yo no opuse resistencia, simplemente le deje hacer agarrándola de la cabeza suavemente acompañando sus movimientos. Subió el ritmo y yo le quite esa mano de mi polla diciéndole:

    -Tranquila que se sujeta sola jaja!!

    -Jijij!! Aagg!! Que ricaaa!!

    Subió el ritmo porque mis manos movían su cabeza, mi polla cada vez entraba más y más adentro, tocando su garganta. Empujándola contra la mampara se quedó sentada y yo agachándome un poco le empecé a follar la boca con unas embestidas fuertes pero siempre mirando que ella lo permitiera. Después de tres arcadas seguidas, noté que podía estar pasándome y se la metí un poco de costado viendo cómo se inflamaba su cara, mi corrida era inminente y ella lo notó, sin esperarlo me agarró del culo se la metió entera para recibir mi leche que empezó a salir, primero en su garganta y después en su boca y en su cara mientras entre suspiros le decía como me gustaba lo zorra que era… ufff!! Buaahh!

    Me sonreía con toda mi leche en su cara y le dije:

    -Me encantas. Ahora me toca a mí!!

    -Jijiji!! Descansa un poco nene… Jijiji!!

    -Nooo!! -Le dije mientras la levantaba del suelo y con el grifo de la ducha limpié con cariño su cara- Ahora me toca a mí he dicho.

    Empezamos a besarnos al salir de la ducha y la saqué con una toalla y acariciando su cuerpo a la vez.

    -Una crema corporal? -Pregunté

    -Cómo te cuidas noo? JIJIJI!

    -No es para mí Sole -le contesté mientras la cogí de las piernas y en brazos la llevé a la habitación mientras besaba su boca y cuello. Al llegar nos tumbamos en la cama sin soltarnos y le dije:- Ahora túmbate boca abajo que te voy a dar un masaje completito.

    -Si por favor… -dijo mientras obedecía poniendo su cuerpo boca abajo en la cama.

    Me senté encima de su culo y ya mi polla volvía a estar un poco morcillona, cosa que hasta a mí me sorprendió pues ya no tengo 20 años pero las ganas que le tenía a esta mujer eran muy fuertes y mi polla estaba acorde con mi mente por lo visto.

    Al sentir la raja de su culo la empalmada ya era notable y Sole girando la cabeza dijo:

    -Joeee!! Tu sí que eres un hombre!!

    -Hace mucho que no estaba así Sole, ni tan seguido, ni tantas veces. Tú tendrás algo que ver. Vamos a disfrutar no?

    -Si mi niño!! Hazme lo que quieras!!

    Empecé un masaje por su espalda con mis grandes manos y ella mientras hablábamos disfrutaba de él. Yo la masajee bien la espalda y le di crema en las piernas y la giré para darle también en esas tetas tan bonitas, volví a ponerla boca abajo y entonces le restregué mi dura polla por su culo y apuntaba a su coño o culo, ella decía:

    -Por ahí noo!!

    -Tranquila Sole que no, si tu no quieres no. Pero todavía no te la voy a meter, primero voy a hacer que te corras en mi boca una y otra vez. En esto soy bueno creo.

    Sin decir más metí mi cabeza en su entrepierna por detrás y empecé a lamerle el ojete del culo introduciendo mi lengua, ella sorprendida porque nunca le habían hecho eso notó un placer que enseguida agradeció con unos gemidos que lo decían todo… Entonces le pedí que levantara el culete para comerme ese coñazo y ella obedeció sin dudar.

    Noté su coño muy húmedo y dispuesto, le pasaba mi lengua con ansia desde el clítoris hasta su culo pasándola por toda la raja mientras ella empezó a gemir acelerada notando que venía su primera corrida.

    Entonces yo metí mi cabeza en su coño húmedo y le grité:

    -Córrete en mi boca Sole!!

    -Uuff! Uuff!! Siii!! uummm!! cabronazo!! Como me tienes!! Siii!!

    Apretando ese cuerpo contra mi cara recibí su corrida en la boca entre sus gritos de placer, seguí chupándole el coño y se corrió otra vez…

    Después de la segunda corrida la puse boca arriba y volví a meter mi cabeza entre sus piernas abiertas. Sole disfrutaba y gemía de placer conmigo, entonces introduje mi dedo gordo en su coño impregnándolo de sus flujos y se lo metí en el culo mientras seguía lamiéndole el clítoris…

    -Buuufff!! Cabronazo!! Siguee! Sigue!! Siii!!! Buuff!!

    Otra corrida empapó mi cara entre sus gritos de placer y mi cara de satisfacción. Nos miramos cómplices mientras yo me levantaba de la cama con una empalmada brutal, entonces pensé en follarla duro y se lo dije.

    Ella me contestó:

    -Buuff!! Sergio, haz lo que quieras conmigo… nunca me había corrido tantas veces… el coño me está palpitando y el cuerpo me vibra como nunca he sentido. Estoy llena de placer.

    Entendiendo eso, me tumbé a su lado y en postura de cucharita volví a sentir ese cuerpo y follamos despacito y suave hasta corrernos juntos, sintiendo nuestros cuerpos exhaustos de placer.

    Volvimos a mi casa como si nada hubiera pasado y seguimos quedando más veces. Yo me quité de encima a mi pareja para que nos fuera más fácil quedar y este año no hemos parado de follar. En cuanto vemos la oportunidad quedamos. Disfrutamos mucho juntos. Ella sigue con su marido casada, pero para follar, queda conmigo, y a mí me encanta.

  • Diana es puro fuego

    Diana es puro fuego

    Diana era la recepcionista en una empresa donde trabajé durante mucho tiempo. Se trata de una chica sumamente linda, de 22 años entonces, poseedora de unos ojos verdes terriblemente hermosos, que se notaban grandes y luminosos en su carita ovalada. Solía acomodar su cabello castaño en una coleta, como si supiera que de tal modo destacaba la belleza de sus facciones. Su sonrisa y sus labios carnosos, competían en perfección con sus grandes y hermosos senos, sobre todo cuando aquella preciosidad de mujer usaba alguna blusa pegada a su figura, o uno de esos escotes que dejaban sin aliento a todo el mundo.

    Diana no era del tipo de mujer delgada; digo, para nada era gorda, pero aunque no era flaquita ¡Dios! ¡Qué rico se marcaba la curva de su cintura! Y ni se diga el volumen de su culo… ¡Vaya ricura de culito que se cargaba! Sus nalgas se notaban firmes y deliciosas bajo la falda de oficinista y ni qué decir de lo bien que le quedaban los jeans súper sexys que usaba los viernes, que era cuando teníamos permiso en la oficina de “vestir casual”. Seguramente yo no era el único que “le jalaba el pescuezo al ganso” en los baños, inspirado por el voluptuoso cuerpo de Dianita, o al menos eso pienso para sentirme menos culpable por todas las veces que tenía que encerrarme en el baño para desfogar la excitación que experimentaba al verla, sobre todo, durante las juntas de trabajo de cada fin de mes, a las que Diana entraba en calidad de asistente del director.

    Una noche, al final de una de esas reuniones, me quedé platicando con Rogelio, un tipo engreído y mamón a más no poder, que para colmo, era el gerente de ventas. Me había pedido afinar algunos detalles para unos anuncios y como yo era el encargado del departamento de diseño y estábamos por lanzar una nueva campaña, no tuve más opción que quedarme para atenderlo.

    Luego de soportar a Rogelio durante largos minutos, salí de la sala de juntas para tomar el ascensor. Pulsé desesperadamente los botones del aparato tratando inútilmente de acelerar su llegada y así librarme lo antes posible del insoportable gerente de ventas.

    Cuando por fin se abrieron las puertas, me llevé una grata sorpresa al encontrarme con Diana, que con su adorable amabilidad, tan característica en ella, me saludó y de inmediato empezamos a platicar.

    No es muy frecuente encontrarse a una mujer tan guapa y que al mismo tiempo sea tan amigable. Al menos en mi experiencia, casi todas las chicas que pudieran ser más lindas que el promedio, tienden a ser bastante creídas y se sienten inalcanzables. Diana era todo lo contrario, comenzamos a bromear y a preguntarnos tonterías, así que me animé a “lanzarme con todo”.

    —Oye, iré por una cerveza al bar de aquí a la vuelta —Le dije, procurando mirarla a los ojos y no a la tentadora abertura de los botones superiores de su blusa— ¿Quieres ir conmigo? —Pregunté, sin guardar mucha esperanza. Pero al menos quería intentarlo.

    —¿Contigo y con quién más? —Preguntó Diana, como dando a entender que no le agradaba mucho la idea de estar a solas conmigo.

    —No lo sé —Le dije, fingiendo indiferencia— Invita a quien quieras.

    —No… No es por eso. En realidad, no quiero invitar a nadie —Me respondió, dirigiéndome su hipnótica sonrisa, al tiempo que ponía su mano en mi hombro de forma amistosa, a modo de disculpa— No creas que no quiero ir contigo. Lo que pasa es que… Aquí entre nos… Rogelio me cae muy mal —Me dijo, bajando la voz, como si alguien, al otro lado de la puerta del ascensor pudiera escucharla.— Siempre está molestándome para que salga con él.

    Luego de asegurarse que Rogelio no formaba parte del improvisado plan para tomar unos tragos, Diana aceptó mi invitación.

    La llevé a un bar del que era cliente asiduo, donde un tipo como yo, de 30 años entonces, no se sintiera tan fuera de lugar, como comenzaba a sucederme con los antros de moda. Nos acomodamos en la barra del local. Era un sitio pensado para conversar y beber a gusto, más que para bailar con la música a todo volumen. Comenzamos con unas rondas de cerveza y luego le fui pidiendo al barman que nos preparara algunos tragos que me sabía de memoria, con lo que buscaba impresionar de algún modo a Diana, que me tenía embobado con su belleza, mucho más desde que salió del tocador de damas con el cabello suelto ¡Carajo! Emanaba sensualidad a cada paso que daba, meneando ese maravilloso par de nalgas bajo los jeans que llevaba.

    Conforme avanzó la charla, Diana fue entrando en confidencias. Me contó que tenía novio (no podía ser de otro modo. Una chica tan linda, no permanece mucho tiempo sin perro que le ladre) —Aunque últimamente hemos tenido demasiados problemas —Me dijo. Yo me limitaba a escucharla, haciendo solo algunos comentarios aislados, pues se notaba que Diana quería desahogarse y lo cierto es que tenía un modo muy ágil de platicarme sus enredos amorosos, con lo que al poco rato, me tenía en verdad interesado en la historia de infidelidad de la que había sido víctima.

    Supe que había estado viviendo con su galán hasta hacía poco, cuando descubrió que este le pintaba el cuerno. —¿Puedes creerlo? ¡Con la que se supone que es su mejor amiga! —Exclamó, muy indignada.— Aun así lo perdoné… Aunque desde entonces volví a casa de mis papás —Dijo, con cierta tristeza— No sé por qué, pero no puedo dejar a ese hijo de puta.

    —Y ya que no puedes dejarlo ¿Nunca has pensado en devolverle el golpe? —Le pregunté, decidiéndome a calar un poco los límites de Diana, haciendo que se sonrojara.

    —Lo he pensado —Respondió riendo— Pero creo que eso me convertiría en una mierda igual que él.

    —¿No crees que pudiera llegar a ser liberador pagarle con la misma moneda? Ya sebes, estar a mano y poder seguir adelante con la vida —Diana sonrió, divertida— La venganza no siempre tiene que ser amarga. Y a veces es necesaria —Le dije, alentado por su reacción favorable— Después de todo, con lo linda que eres, cualquiera estaría más que dispuesto para ayudarte con ese asunto.

    Diana rio con estrépito, al darse cuenta de lo que le proponía entre líneas. Luego me miró fijamente —Te diré un secreto —Comenzó, acercándose a mi oído para que pudiera escucharla, pues bajó la voz— Al principio le tomé mucho coraje a mi novio. Llevábamos dos años juntos. Hasta pensábamos en casarnos ¡No podía creer que me hubiera sido infiel! Así que comencé a pensar en muchas cosas… Hasta llegué a fantasear con acostarme con alguien y mandarle un video.

    Interpreté la confesión de Diana como una señal, así que aprovechando la cercanía que teníamos, despejé su linda cara del mechón de cabello que le había caído hacia adelante. Puse mi mano en su mejilla y me acerqué para besarla en la boca, a lo que ella respondió recibiéndome con sus dulces labios ligeramente separados, dejándose meter la lengua, aunque con cierta timidez y luego, se alejó rápidamente.

    —No sé si debería —Dijo, sonriendo con culpa.— Aunque la verdad, besas bastante bien —Completó, como para romper la tensión del momento.

    —Perdón. No quise molestarte —Me disculpé, sin saber si debía o no sentirme herido en mi orgullo.

    Diana volvió a reír de ese modo encantador —Me gusta que seas tan caballeroso —Dijo, acercándose de nuevo para darme un breve beso en la boca— ¿Podemos seguir platicando en un lugar más privado? —Me preguntó y de inmediato le propuse ir a mi departamento.

    Al abordar el primer taxi disponible, continuamos hablando de tonterías. Diana iba pegada a mí, con su cabeza en mi pecho y yo no pude aguatarme las ganas de poner mi mano en su pierna ¡Joder! Qué muslos tan más ricos se le sentían debajo de la mezclilla del pantalón.

    Una vez en casa, serví un whiskey para cada quién y junto a Diana, me acomodé en el sofá.

    Nos miramos y chocamos nuestros vasos sin decir nada. Luego, probé a poner nuevamente mi mano en su pierna y Diana no se inmutó, tan solo sonrió, con sus lindos ojos clavados en los míos cuando fui subiendo mi mano por su cuerpo, comenzando a desabrochar su blusa, hasta dejarla abierta por completo. La suave piel de la parte alta de sus pechos se asomaba, tentadora, por sobre el encaje negro del sostén ¡Eran tan grandes y hermosas esas tetas! Luego, acerqué mi cara para besarlas. Tenían el sabor dulce del perfume que usaba Diana en la oficina.

    —No puedo creer lo que estoy haciendo —Susurró, riendo.— Si alguien se entera que estuve contigo…

    —Yo no le diré a nadie, a menos que quieras que cierto pendejo se entere —Respondí, refiriéndome a su novio infiel.

    Diana rio de forma nerviosa y su respiración se agitó cuando tomé una de sus tetas, yendo con mi mano por debajo de su sostén.

    —Con cuidado —Susurró, cuando saqué su pezón por el borde de la prenda interior para empezar a chuparlo, a lamerlo, disfrutando de la reacción que esto le provocaba a la chica— Es que son muy sensibles —Completó, mordiendo su labio inferior.

    Al poco tiempo, Diana suspiraba ante el goce de las lamidas que yo le daba a sus pechos y gemía cada vez que me detenía a mordisquear sus pezones. Su mano acudió a mi nuca para acercarme aún más a sus senos, donde me hundí durante unos gloriosos minutos, hasta comenzar a subir, besándole el cuello, hasta llegar a su boca, que me recibió de forma apasionada, casi desesperada, besando, lamiendo, dejándose morder. ¡Vaya forma de besar que tenía Diana! En verdad era espléndida y se notaba que aquello le ponía bastante caliente, pues terminó por desabrochar sus jeans para deshacerse de ellos junto con sus bragas, antes de llevar mi mano a tocar su coñito, que estaba cubierto por una tenue mata de vello recortado cuidadosamente. Le metí dos dedos y percibí lo mojadita que estaba y lo apretado de su abertura. Diana gimió con dulzura cuando empecé a masturbarla.

    —Por eso no quise que me siguieras besando en el bar —Dijo, con voz temblorosa al sentir mis dedos entrando y saliendo.— Sabía que iba a acabar así contigo —Completó, un instante antes de quedarse con su boquita abierta, jadeando despacio con la dedeada que le daba, mientras que mi otra mano se llenaba con las preciosas masas de carne de sus tetas.

    Diana se incorporó, al tiempo que con el movimiento de su cuerpo hizo que yo me recostara en el sofá. Luego, ella se tendió sobre mí, frente a frente. Su sonrisa me pareció lo más sensual que hubiera visto en mi jodida vida.

    Diana comenzó a reptar hacia mi erección, mordiéndola por encima del pantalón al encontrarla. Desabrochó mi cinturón y bajando la bragueta, me sacó el miembro. Se acomodó el cabello a un lado de su cara y luego de deleitarme la vista con su boquita besando mi glande, me dijo, simplemente:

    —Grábame —su voz era ardiente y traviesa.— Quiero que ese pendejo sepa bien que soy yo la que te está mamando la verga —Pidió, divertida, un instante antes de darme su celular.

    Diana se agazapó abriendo sus piernas sobre las mías y yo activé la cámara justo a tiempo para capturar el momento en que la guapa veinteañera se introducía toda mi polla en la boca, sin dejar de mirarme a los ojos, o más bien al celular que sostenía delante de mí.

    Diana empezó a chupar ruidosamente y de una forma deliciosa, soltando unos gemiditos tremendamente excitantes, diciendo a veces cuánto le gustaba mi verga. Sé que tal vez lo hacía para enfurecer a su novio cuando él viera el video, pero la verdad, no me importaba. Diana me estaba haciendo una mamada espectacular. Solo se detenía para lamer la punta varias veces antes de volver a comerse de nuevo todo mi pene, moviendo su cabeza de arriaba abajo, apretando sus labios en torno a mi erección de un modo infernal.

    Estuve a punto de venirme de lo rico que me estaba mamando. Además, era muy excitante ver sus labios en acción, sus pechos apretujados contra mis piernas y sus ojos llenos de lágrimas.

    —¿Tienes condones? —Preguntó en un momento y le respondí que sí, agradeciendo secretamente por aquella pausa, pues de haber seguido chupando un segundo más, la maravillosa boquita de Diana me habría hecho eyacular, sin duda.

    Mientras yo me colocaba el preservativo, Diana se acomodó a gatas en el sofá, con las rodillas en el asiento y apoyando los codos en el respaldo, ofreciéndome la increíble vista de sus nalgas perfectas, que ya sin jeans ni bragas, lucían como dos suculentos duraznos, y al centro, el rosado ojo de su culito y sus labios vaginales empapados, a la espera de recibir mi verga.

    Me encontraba de pie, detrás de la guapa recepcionista a la que todo el mundo quería cogerse y que me esperaba puesta de perrito en mi sofá. Diana sostenía el celular frente a nosotros, de modo que quedó grabada la expresión de gusto y dolor de su cara cuando tomé su cinturita y le dejé ir toda mi verga en su apretada raja, haciendo que Diana gritara, a lo que respondí dándole dos nalgadas bien fuertes y sujetándola del pelo, empecé a cogerla con fuerza, haciendo que sus lindas tetas se mecieran debajo.

    —¡Así me gusta! —Gemía Diana— Ay, qué rico me coges… Me encanta.

    A los pocos minutos, Diana estaba vuelta loca moviendo su cadera delante de mí, trazando círculos deliciosos con los que hacía entrar y salir mi verga de su vagina.

    —¡Carajo! Me vas a hacer venir —Avisó en un momento, mirándome con lujuria por sobre su hombro.— Toma. Sigue grabando, yo ya no puedo —Me pidió.

    Sujeté el teléfono y apunté lo mejor que pude al coño de Diana cuando sus finos dedos comenzaron a atacar su clítoris y sin dejar de menearse como lo hacía, alcanzó un buen orgasmo que la puso colorada y agitadísima.

    —Pero… qué… rico… —Susurró, con su voz entrecortada por el placer.— Hazme lo que quieras. Te lo ganaste —Me propuso.

     “Ese pendejo se va a cagar cuando vea esto”, pensé, un instante antes de quitarme el condón y de decirle a Diana que quería cogérmela por el culo.

    —Está bien, cógeme por atrás, pero métemelo despacito —Pidió con una voz que parecía salida de un sueño húmedo de mi pubertad.

    El esfínter de Diana cedió, aunque no sin dificultad. Su agujerito era tan estrecho, que a cada movimiento que hacía para penetrarla, sentía como si me fuera a arrancar la verga.

    —Nunca me habían cogido por ahí —Dijo Diana, completamente perdida de gusto— ¡Ay, mi amor! Me encanta cómo te coges mi culito —dijo, gimiendo como loca cuando sintió que tenía toda mi verga dentro.

    Le estuve dando durante varios minutos, mientras ella frotaba su cuquita para darse más placer, al tiempo que me pedía más. ¡Y qué manera de gemir tenía Diana! Y qué forma de moverse, balanceándose cada vez más de prisa, haciendo rebotar sus nalgas contra mi cuerpo.

    —Ya no aguanto —Le avisé, presintiendo que estaba por venirme.

    Y como si de un reto se tratara, Diana comenzó a bambolear su cadera delante de mí, hasta hacerme estallar dentro de su ano.

    Al final, caí rendido, pero orgulloso por mi aguante. ¡20 minutos cogiendo con semejante hembra! La verdad es que no sé cómo duré tanto.

    Después de avisar a sus padres y a su novio que no llegaría a casa de ninguno, Diana se quedó a pasar la noche conmigo. Nos acomodamos en mi cama y cogimos dos veces más, excitados al vernos en el video que tomamos con su celular. Nunca supe si se lo envió a su novio, aunque sinceramente, dudo que haya sido así, porque al poco tiempo, terminó casándose con ese novio infiel que tenía.

    Ahora, han pasado cinco años desde su boda. Ya no trabajamos en el mismo lugar, pero Diana todavía aparece algunas veces por mi casa. Tomamos un poco o vemos una película, pero siempre acabamos cogiendo —No le digas a nadie, pero me haces gozar más que mi marido —Me dice de vez en cuando, mientras se retuerce en sus orgasmos.

  • Un confinamiento sexual

    Un confinamiento sexual

    Mi nombre es Roberto y soy de España.  Tengo 45 años y una hermosa mujer llamada Sofía. Llevamos casados 20 años y fruto de nuestro feliz matrimonio surgió nuestra única hija, María, de 18 años recién cumplidos. María es una chica aplicada en los estudios (quiere estudiar bellas artes) y nunca le hemos conocido novio formal. María heredó de su madre una esbelta figura, con una carita angelical que evidencia no haber roto nunca un plato. El próximo curso irá a la universidad, pero la pandemia por el COVID-19 parece que retrasará esos planes. Cuando explotó todo esto, nos atrincheramos en casa. Mi mujer trabaja como secretaria para una multinacional japonesa aquí en España y yo trabajo en un bufete de abogados. Nos va bien y somos realmente felices.

    No puedo parar de pensar cuánto puede perturbar el retraso académico en mi hija, que siempre llevó un expediente escolar inmaculado. Como he comentado anteriormente, nunca la hemos conocido novio formal porque ella realmente siempre mostró más interés por los estudios. Reconozco que ya no es la niña que siempre he visto jugando de un lado para otro en nuestra casa de la sierra madrileña. Ahora, con 18 primaveras, ya es toda una mujer. No está bien que yo, como padre, lo diga, pero es llamativo su trasero respingón y, aunque no tiene un pecho muy voluminoso, sí es palpable su pecho en una camiseta de verano. Su figura esbelta podría servirle como modelo.

    La asistenta, por la restricción de la pandemia, no puede venir para hacer las tareas de casa. Por tanto, me toca echar una mano a mi mujer. Sofía me pidió que hiciera la colada y ahí que fui. Además, estos días son bastante primaverales y estar un rato en el patio lleno de plantas tendiendo la ropa es un desahogo por vivir encerrado en casa entre ordenadores y papeles del trabajo. La cuestión es que mientras ponía a secar toda nuestra ropa, cosa que yo nunca hacía, me percaté de un tanga rojo súper fino. Prácticamente de hilo y con un encaje llamativo. Me llamó la atención porque es una prenda que yo nunca le había visto a mi mujer, así que deduje que era de mi hija. ¿Cómo podría llevar mi hija una prenda tan provocativa? Me perturbó la idea. Sin embargo, no puedo negar que, mirando con anterioridad alrededor, me puse a oler la pieza. E incluso me excité sensiblemente y tuve que acomodarme ligeramente con la mano la inquietud de mi miembro. La cosa no pasó a mayores, pero no pude quitarme esa imagen de la cabeza con facilidad.

    Un par de días después, con un calor primaveral un tanto sofocante, subí a la parte de arriba de la casa para buscar unos documentos que tenía en mi pequeño despacho de lectura. Para llegar ahí, antes había que pasar por delante de la puerta de la habitación de María. Como digo, era una mañana soleada, pero justo un poco antes de llegar a la altura de su habitación, escuché un ruido pertubador. Me frené de inmediato. ¿Qué había sido eso? Sofía estaba en el jardín regando las plantas y el ruido no me pareció ser de ella. Tras un impasse de varios segundos, volví a escucharlo. Estaba en absoluto silencio cuando volví a escucharlo por tercera vez. Sí, era un gemido muy dulce y lírico procedente de la habitación de mi hija. Tenía la puerta entreabierta y me asomé sigilosamente porque no entendía qué sucedía. Cuando, con sumo cuidado, me asomé, vi a mi hija María tumbada en la cama. Tenía puesta una camiseta blanca de estar por casa, pero no llevaba ningún pantalón o short puesto. Solo tenía puesto el tanga rojo que puse a secar unos días atrás y la mano metida dentro del tanga, pudiendo captar un incesante movimiento de mano. Su otra mano tapaba su cara y acomodaba de vez en cuando su pelo. No lo podía creer, mi María se estaba masturbando.

    La curiosidad evitó que saliera de allí rápidamente y me quedé observando el espectáculo mientras me aseguraba de que no me viera. El tanga me excitaba muchísimo y mi hija, en esa postura, también. Pronto empecé a notar como mi miembro crecía dentro del pantalón. Ella cada vez le daba más potencia al movimiento de mano y se retorcía en la cama con mucha facilidad. Lo estaba gozando. Su sensibilidad era visible y pronto se abrió de piernas para darse espacio mientras seguía batiendo a buen ritmo. Lograba controlar los gemidos, pero siempre se le escapaba alguno. Cuando mi mirada se centró por un segundo en el movimiento del tanga con las piernas abiertas, no me puede resistir y entré.

    Lo hice sigilosamente, sin que ella se diera cuenta dentro de su mundo de fantasía. Justo en ese momento, hubo una pausa y se llevó las dos manos a la cara, disfrutando el momento. No me pude contener y la relevé poniendo mi mano sobre su coño. Su reacción fue muy asustadiza, echándose para atrás bruscamente. Su cara de vergüenza y sorpresa delataba un mal momento. La sonreí y la tranquilicé como pude. Además, su ventana daba al jardín donde estaba su madre y un grito fuerte la alertaría. Con mi dedo en la boca le hice el gesto de silencio. Volví a poner la mano sobre su coño y la metí dentro del tanga, con cuidado, despacito. Levemente empecé a introducir un dedo, tuvo que echar la cabeza para atrás por lo sensible que ya estaba después de su sesión de masturbación propia. Pasé a introducir el segundo dedo y a ejecutar un movimiento incesante de mano.

    Ella notó sorprendida mi duro pene presionando el pantalón y quiso tocarlo. La dejé y parecía sorprendida del tamaño. Me bajé la bragueta del pantalón y liberé, delante de su cara, mi potente miembro de 26 centímetros en todo su esplendor. Se quedó alucinada. No se pudo contener y rápidamente se lo introdujo en la boca. Nunca la habíamos conocido novio, pero sabía lo que hacía. Fue una mamada juvenil, no muy técnica, pero sí enérgica. Tras pasar unos minutos, no me pude aguantar más y la levanté para darla vuelta. Bajé su tanga y me aseguré de que su coño estaba húmedo. Le di un par de palmaditas en su pulcro trasero y le introduje mi pene. Confieso que perdí un poco el control al principio y acometí varias sacudidas bruscas donde ella gritó un poco.

    Posteriormente la llevé contra la ventana, María asomó medio cuerpo y yo regulé para que Sofía no me pudiera ver. Las sacudidas contra su cuerpo eran cada vez eran más rápidas y enérgicas. Noté como se saludaban madre e hija desde la distancia y eso me excitó todavía más. Cuando me percaté de que Sofía no miraba, apreté con fuerza para correrme dentro de ella, salvado por el condón que me había puesto previamente, claro. Giró su cabeza y me sonrió, le di un par de palmadas en su juvenil nalga y saqué mi pene erecto bañado en leche.

    No articulamos palabra. Me limpié con su tanga rojo y, cuando me iba, volví para confiscarlo. Ese tanga serviría para recordar el día que desvirgué a mi hija.

  • La prima Diana se come mi semen y mi mujer nos descubre

    La prima Diana se come mi semen y mi mujer nos descubre

    La estancia en Irapuato estaba siendo de lo mejor,  Diana se había convertido en mi nueva amante, aprovechábamos cada momento para coger, a veces mientras todos estaban jugando en el patio de atrás, yo la tenía en cuatro en el cuarto de lavado dándole con fuerza, mientras se preparaba la cena yo miraba desde el cuarto de escoba mientras Diana me daba un rico oral, estábamos desenfrenados.

    La adrenalina por ser descubiertos aumentaba todo, en las noches ya dando la madrugada, me metía a su cama donde cogíamos sin hacer ruido, me corría una y otra vez dentro de ella o en su boca o en su cuerpo, me tenía loco la prima de Lety y a Diana no le importaba que cogiera primero con Lety, siempre y cuando cogiera con ella.

    Y ahí nos vamos hasta la última noche que pasaríamos ya que al día siguiente regresábamos a la ciudad, ella en la tarde me comento que me tenía una sorpresa, acordamos que todo sería en la noche, cuando los demás estarían en la cena de despedida que nos regalarían.

    La cena estuvo muy bien y Lety y su primo empezaron a alcoholizarse, yo no la detuve, yo tena mis propios planes y Felicia no estorbaría ya que ella estaba cansada y haciéndose cargo de los pequeños.

    A eso de las 2 am, Lety continuaba bebiendo y Enrique andaba súper perdido, con una seña de ojos, Diana me dio la señal para subir a su cuarto, le dije a Lety que iría al baño y de ahí a recostarme, con unos minutos de diferencia entre a la habitación de la prima Diana, que ya me esperaba con un conjunto de lencería riquísimo.

    D: ¡Hola, te gusta!

    L: Uhm, ¡te ves espectacular!

    D: ¡Lo compré para lucírtelo!

    L: Uf, ¡gracias, que detalle, te ves súper caliente!

    Y no era para menos, un conjunto de un brasear que apenas cubría sus pezones en color rojo y una diminuta tanga color rojo de encaje me genero una erección potente.

    Me acerqué lentamente mientras me quitaba mi camisa, la hermosa prima me esperaba en la cama levantando sus piernas mostrándome lo jugosa que se miraba. Un beso apasionado le daba mientras mis manos acariciaban su abdomen y su vientre, ese vientre que tal vez ya tenía algún producto de parte de nuestras embestidas sexuales. Mis dedos exploraban su suave piel blanca, mi lengua y la suya se enrollaban y nos ahogábamos en la lujuria del amor filial.

    D: ¡Te voy a extrañar!

    L: Basta, ¡sabes que siempre volvemos y además puedes ir a casa cuando guste!

    D: ¡Y en tu casa podremos hacer esto?

    L: Si no en algún hotel, ¡pero cuando gustes puedes ir!

    Dicho eso, continuamos explorándonos mutuamente, ella besaba mi pecho, bajaba su lengua por mi abdomen y me despojaba del pantalón, abajo la música sonaba, eso me daba confianza para poder disfrutar una vez más los encantos de Diana.

    Ella bajó lentamente mi trusa y comenzó a juguetear mi verga la cual ya estaba súper dura, la puso en medio de sus tetas y comenzó a hacerme una “rusa” de ensueño, sus duros y firmes pechos me daban un gran placer al subir y bajar, la punta de mi verga llego a su boca, con su lengua jugueteaba mi glande, luego le daba pequeñas mordías, para después introducirlo entero a su boca.

    L: ¡Ah, nena, uf!

    D: ¡Papi, uhm!

    Más rápido me masturbaba con sus ricas tetas, yo gozaba el trabajo que me hacía, la nena lo hacía muy bien, a sus 19 años me enseñaba que tenía experiencia.

    Unos minutos después cuando mi verga ya estaba súper dura ay sacando liquido pre seminal, Diana la metí a su boca y me dio una súper mamada, metía toda mi verga a su boca. Ella apenas si podía respirar, pero seguía tragándose entera mi polla caliente.

    Yo también quería probarla, así que la acomodé para un 69, su vagina estaba arriba de mi cara, hice aun lado su tanguita húmeda y metí mi lengua en su concha, haciéndola rollo probaba sus fluidos y estimulaba su clítoris, la tomaba de las nalgas para empujarla más a mi boca y ligeras mordidas le daba en sus labios vaginales, luego introduje dos dedos para palparla, los metía con velocidad, mi lengua succionaba su clítoris y mis dedos exploraban el interior de ella.

    Por su parte ella continuaba comiéndose mi dura verga, lamia mis huevos, su lengua probaba toda mi pelvis, mis entrepiernas para luego meter de un solo golpe mi verga a su boca.

    Finalmente, venia lo más rico, la puse en cuatro y ella inclinándose más me ponía un trasero enorme, banco, en forma de corazón, donde notaba como su vagina escurría y me pedía ser sometida.

    D: ¿Ya me la metes?

    L: ¡La quieres!

    D: ¡Si, dámela!

    L: ¡Ahí voy nena!

    La tome de su cadera y lentamente la penetre, sus suspiros me aceleraban, pero, aun así, solo la metía despacio.

    Sentía como apretaba mi verga, apoyándome en su espalda empecé a subir mis embestidas, le apretaba los muslos para luego apoyarme en ellos y continuar penetrándola.

    L: Oh, Diana, ¡tienes unas nalgas de lujo!

    D: ¡Mas, uhm!

    L: ¡Toma, uhm!

    D: ¡Ah, así, que rico!

    Como si la estuviera arrestando coloque sus brazos, me excitó ver la imagen de ella empinad con los brazos atrás y como toro la embestía más fuerte.

    El ruido de mis embestidas era fuerte, ya me había olvidado que aun su hermano y mi esposa estaban despiertos, solo quería seguir montando a la rica mujer.

    Me acosté y Diana subió a cabalgarme, se movía fantástico, mis manos acariciaban su abdomen, subían en medio de sus tetas para después apretarlas con fuerza, ella me acariciaba los brazos, se apoyaba en mis muslos para cabalgarme aún mejor, el ruido de su vagina era fantástico, miraba como mi verga desparecía en su vagina caliente.

    L: Diana, uhm, muévete, ¡que rico!

    D: ¡Me encanta tenerte adentro, ah!

    L: ¡Si, toma, uhm!

    D: Así, ¡que verga más rica!!!

    Estábamos tan metidos cogiendo que no nos percatamos que el ruido había desparecido, ahora estábamos yo sentado en la cama y ella encima de mí abrazándome con sus ricas piernas y mientras la penetraba dándole ricos empujones, le mordía sus pezones y le daba unos besos de lengua.

    La acosté en la orilla de la cama y levante sus piernas, empuje mi verga con fuerza y la embestía con velocidad, me daba gusto probando el sabor de sus pies y lamiéndole las pantorrillas, para apretar sus ricas piernas las cuales me fascinaban, el ruido de la cama rechinando estaba en nuestra contra, pero estábamos tan metidos cogiendo, que eso paso a segundo término.

    Ahora estábamos en la pose de misionero, pero yo me empujaba con fuerza, nos besábamos, nuestro sudor se mezclaba, Diana me susurraba al oído y yo más me excitaba y más me empujaba a ella, sentía su vagina triturar mi polla, en unos movimientos de foca, ella no aguanto más y por fin conseguí que se viniera.

    D: ¡Ah, dios mío!!!

    L: ¡Si, así mami!

    D: ¡Luis, me matas, ah, que rico, esto es lo mejor, agh!

    L: ¡Quiero que te tragues mi semen!

    D: Si papi, dámela, ¡dame tu leche!

    Me empuje un poca más a ella, ella movía su cadera deliciosa, su orgasmo se alargó y yo comenzaba a prepararme para expulsar mi leche, Diana continuaba moviéndose delicioso, mi verga se estaba empezando a inflar, la mordía y nuestros gemidos ya eran altos de sonido y la cama rechinaba tan fuerte, que era cuestión de tiempo que nos descubrieran.

    Sentí que llegaría pronto, así que saque mi verga de la rica vagina de Diana y me puse de pie encima de la cama, ella se sentó y puso su cara debajo de mi polla que en un par de movidas comenzó a expulsar semen llenándole su cara y sus ricas tetas.

    L: ¡Ah, nena, uhm, toma, toma!

    D: ¡Uhm, rico, uhm!!!

    Estaba extasiado, mi verga seguía expulsando semen, fue entonces que mire hacia la puerta y ahí de pie, estaba Lety, que miraba atenta como su prima se tragaba mi leche.

    No hice nada, el orgasmo no me dejaba amover, Diana llevó mi verga a su boca, ella no se percató de la presencia de Lety y seguía tragándose mi verga.

    Lety no hizo nada, solo sonrió y cerró la puerta, terminé de correrme y me quedé recostado un rato con Diana, desconcertado salí de la habitación de la prima y entre a la mía, Lety desnuda me estaba esperando.

    L: Oye, ¡déjame explicarte!

    Le: ¡No digas nada, ven, ahora me toca!

    Me lancé a Lety, ella estaba súper excitada por haberme visto coger con su prima, cogí con Lety como loco, luego regresé a coger con Diana una vez más, mientras mi esposa miraba como cogía a su prima.

    Terminé casi al amanecer, ya en mi cama y hablando con Lety, Lety me confesó que no tenía que reclamarme nada, que ella había cogido con Enrique y su mujer, eso me excitó demasiado, mientras yo me cogía a su joven prima, mi esposa disfrutaba con su primo y su esposa.

    Ese viaje a Irapuato fue inolvidable, Diana a veces viene a la ciudad y como se lo prometí le doy verga hasta cansarme, ella ya está comprometida, pero eso no nos detiene y Lety siguió cogiendo con su primo, pero eso ella se los contará.

  • Un grupo de hombres masturbándose

    Un grupo de hombres masturbándose

    Llegué a eso de las 4 de la tarde al hotel Express que se encuentra ubicado a un costado de Reforma 222, tenía los nervios de punta, pues no sabía con qué me iba a encontrar, o mejor dicho, con quiénes, ya que los había conocido por Internet, en un anuncio que decía “Grupo de hombres varoniles para masturbarse”. En el instante que leí el anuncio, me comencé a excitar y en ese momento, al preguntar por la habitación, mi excitación estaba al máximo de lo posible, tenía un nudo en la garganta y no sabía que pasaría.

    La habitación estaba en el cuarto piso, así que salí del elevador y caminé hacia allá, apretando con la mano la bolsa que cargaba, donde tenía un inocente six pack de cervezas y unos condones, ¿para qué los condones?, si fueron muy claros en las reglas, “sólo masturbación entre nosotros, no joterías, ni mariconadas”. La verdad, no entendía algo de eso, sí quería masturbarme enfrente de ellos y masturbarlos, o ser masturbado por ellos, de hecho quería más pero según escribían, no pasaría más, “solo será masturbación entre machos, no mamadas ni penetración”.

    Toqué la puerta del cuarto y la espera me pareció eterna, o quizás fui muy débil, entonces toqué más fuerte, los nervios me entorpecían y al fin, abrió Jorge, un muchacho alto, vestido de pantalón formal y camisa, se notaba que se había salido del trabajo de la tarde para esta cita, iba sonriente y guapo, con cara de jovencito. Al momento, me extendió la mano y cuando lo saludé, me jaló para darme un abrazo y así entré, viendo que la habitación tenía dos camas y la televisión estaba prendida, en una de las camas estaba Adrián, igual, vestido de manera formal. Luego, me dirigí a la mesa donde se encontraban las bebidas, a dejar mis cervezas y vi varias cajas de condones, eso me tranquilizó y pensé “quizás sí podremos hacer un poco más que masturbarnos”.

    Tenía ganas de experimentar otras cosas, hacía tiempo que venía pensando en tener relaciones sexuales con algún hombre pero no encontraba cómo conocer a alguno que me gustara, también entré al Internet y en mi calentura, cuando leí ese anuncio de chaqueta colectiva, pensé que se estaban cumpliendo todos mis deseos. Ahora estaba ahí, frente a ellos dos, el grupo de chaquetas me había invitado, pero me desilusioné un poco porque pensé que seriamos más y creo que Jorge descubrió mi pensamiento, pues trató de tranquilizarme diciéndome, en medio de una sonrisa pícara “ya viene Benja, te va a fascinar, verás”. Quizás cuando vio mi cara de sorpresa, añadió para tranquilizarme “la experiencia, verás que te va a encantar”, aunque ya estaba encantado.

    Un poco torpe, me dirigí por una cerveza y me senté al borde de la cama más cercana al televisor, enseguida me platicaron cómo se había formado el grupo, indicándome que eran amigos heterosexuales con inquietudes y por eso habían decidido juntarse a estas reuniones. Parece que variaban los invitados en cada sesión porque esta era una muy pequeña, en comparación a como habían tenido en otras ocasiones, también hablaron de la pena que había ido dejando de ver a uno de ellos porque según, estaba impresionante en su tamaño pero ahora estaban muy contentos por la presencia de Benja, que había venido a llenar el hueco dejado del pasado. Mientras nos tomábamos nuestras cervezas seguimos platicando de cómo se divertía el grupo y de algunas de sus experiencias, en eso estábamos cuando llegó el mentado Benja.

    No sé cómo se fue dando todo aquello, ya que desde que llegó Benja, el ambiente cambió y todo se convirtió en una total calentura, en un momento dado, los cuatro estábamos frente a la televisión, con los pantalones abajo y las vergas de fuera, masturbándonos y volteándonos a ver unos a otros, en total silencio, viendo una película porno. Con las vergas todas duras, los cuatro nos pusimos de frente uno frente al otro y dos laterales, así todos nos veíamos de frente mientras seguimos disfrutando de la jaladas de nuestras vergas, que eran hermosas, todas diferentes. La hermosa verga de Jorge era gordita y rosita, toda cabezona, o la de Adrián, que era más bien morena, con prepucio pero gorda y llena de venas mientras que la mía también es rosa y un poquito gorda.

    Todos parecíamos disfrutar de ver las otras vergas y las caras disfrutando pero lo que si no podíamos evitar, o por lo menos yo, fue ver la verga de Benja, ahora entendía todo, era la verga más grande que jamás haya visto, no parecía lógico ese muchachito flaquito y morenito con tremendo pitote, gordo y largo, muy largo. Él lo sabía y nos sonreía con malicia mientras todos queríamos tocarle su verga con nuestras chaquetas y no faltó quién la agarraba de momentos con su otra mano; por algunos instantes, los cuatro acariciábamos la verga del otro lado, o la de enfrente. Así nos mantuvimos un rato y en eso estábamos cuando sentí una mano a mi costado que me acariciaba la nalga, era Jorge, me estaba acariciando la nalga y me hacía insinuaciones para que fuera a su cama; por mi parte, no podía deja de ver a Benja y a su enorme verga, estaba como hipnotizado.

    Más tarde, fui con Jorge a la cama, comenzamos acariciándonos un rato y de repente, ya nos estábamos mamando de lo lindo, pero no dejaba de ver la cama donde Benja y Adrián se satisfacían, así que tomé a Jorge de la mano y nos sumamos a ellos, fue riquísimo, los cuatro nos mamábamos las vergas y nos acariciábamos, todos unos a otros, bien rico; de esa manera, mamamos y me mamaron la verga riquísimo entre todos, así, juntos, hincados unos frente a otros hasta que terminamos eyaculando al frente, salpicándonos unos a otros, eso fue riquísimo.

    Posteriormente, me atreví a limpiarme con mis dedos algunos de los mecos que tenía en el brazo y en las piernas, luego me los llevé a la boca, casi involuntariamente y ya que no me di cuenta cómo me veían, esto dio pie a que la tarde se pusiera más caliente y las cosas se pusieran mejor, ellos ya mucho más desinhibidos conmigo, entonces entendí para qué necesitábamos los condones.

    He perdido la pista de algunos de estos amigos, esto fue hace algunos años, ahora estoy formando un nuevo grupo de amigos heterosexuales muy discretos, casados o no, pero sí de fuera del ambiente, para volvernos a reunir, estas fiestas son fantásticas.

    Espero te haya gustado mi relato y ojalá pueda conocerte, para experimentar con estas posibles experiencias en total discreción y todos tranquilos.

    Hoy vivo en Zapopan Jalisco y muero por encontrar un grupo de amigos para hacer estas reuniones. Sé que la pasaremos fenomenal.

    Jorge

    [email protected].

  • Una amiga inesperada

    Una amiga inesperada

    Les entrego mi tercer relato, esperando como siempre sea de su agrado:

    Pues ahora había encontrado al hombre que había cambiado mi vida. La verdad es que fue difícil decidirme y prestarme a tal acto, al igual que es complicado volverme una trans y ser el juguete de alguien, Javier quería jugar conmigo, pero yo quería su verga, me enamoré de ese señor y la forma en que me cogía. Así que, eso estaba solucionado, haría lo que me pidiera.

    Hay veces que la vida va colocando sola las piezas del rompecabezas, Javier me mandó un mensaje el viernes por la noche.

    – Amor, te invito mañana que descansas una copa en un bar, te tengo una sorpresa, aceptas?

    – Claro que sí amor, mañana nos vemos!

    Al día siguiente me hice a la idea de que Javier había comprado ropa para mí transformación empezó mi maquinaria a funcionar y lo engrano todo para que ese sea el gran día.

    No tengo nada en contra de una trans, solamente sé que son mujeres atrapadas en el cuerpo de un hombre y que, en las páginas porno hay videos y fotos de verdaderas linduras, pero, me daba algo de preocupación meter la pata de alguna manera con él, no sé, que no le llegará a gustar, o algo. Eso me daba vueltas a la cabeza, aunque sabía que Javier me iba a ayudar y no tenía por qué salir nada mal.

    Llegó la hora, Javier paso por mí y después de los besos de saludo me dijo:

    – Mi amor, hoy iremos a un lugar que sé jamás has estado, la sorpresa que te tengo es que no iremos solos, nos acompañará mi amiga Joselyn, ya la conocerás y quiero que le aprendas todo!

    – Ups!

    Pensé, no era la ropa, o al menos no me dijo nada, así que solo le respondí:

    – Está bien amor, lo que tú órdenes!

    Fuimos a por Joselyn a su casa, eso significaba que iríamos al lugar que me había dicho y que, tendríamos que salir los tres juntos porque ella no iba a tener medio de transporte para volver a su casa. Me incomodó un poco que Javier hubiera quedado así, pero bueno, prefería pensar que si la cosa no iba bien, nos podríamos quedar los dos a disfrutar de la noche.

    Yo sentía una mezcla entre calentura, vergüenza, excitación y preocupación sentí cosquillas en mi colita jugosa desde la mañana, bueno desde hacía dos semanas, cuando no!!!

    Esperamos en el portal y la vimos aparecer, me decepcionó un poco que no se hubiera vestido para la ocasión. Yo no me había arreglado mucho pero mi saco color vino y mi pantalón gris, con mis zapatos bien lustrados, hacían que me viera diferente, pero ella eligió una vestimenta muy casual, botas de cordones, vaquero y un abrigo sport tipo plumas. Se subió en el asiento trasero del coche. Nos alargamos Javier y yo para darle dos besos cada uno. Que cosa, era una trans!!! Por eso Javier me dijo que le aprendiera, me quería como una de ellas y me estaba poniendo la muestra, esta cosa me hizo mucha gracia. En el trayecto todo eran preguntas leves, menos mal que Javier es hablador y no paraba de sacar temas de conversación, hasta que llegamos a un bar.

    Entramos y nos tomamos una copa, las conversaciones tenían matices diferentes, hablamos de todo un poco. Joselyn es una mujer muy agradable, simpática y poco a poco nos íbamos relajando. Conocerse un poco más y ver como es la persona que tienes delante hace que las cosas se vean más fáciles. Sonaba música y ella se sabía todas las letras, es muy graciosa. Cuando lo que sonaba eran bachatas y salsa Javier y ella se levantaban a bailar y después ella conmigo, los momentos que baile con ella fueron especiales, nos arrimamos, nos miramos a los ojos, me encantaba bailar con ella, contonearme y provocarle con mis roces, con mis movimientos, aun un poco torpes todavía porque no bailo del todo bien pero lo suplo con mi sonrisa y simpatía, la estaba pasando fenomenal.

    Al acabarnos las copas decidimos intentar encerrarnos en algún sitio para estar solos, así que nos dirigimos hacia uno de los privados. Yo antes, quería lavarme, así que entraron los dos y me esperaron allí, cuando entré ya se habían desnudado. Tuve una curiosidad impresionante por ver ese cuerpo, pero no podía mirar directamente no sé, fue algo raro de lo que creo que no se dieron cuenta, para evitar ser el centro de atención mientras me desnudaba, les dije:

    – Empiecen sin mi!

    Con una gran sonrisa. Joselyn estaba recostada con las piernas fuera de la colchoneta, Javier se acercó hacia ella y se agachó para empezar a chuparle la verga, madre mía, pero esto empieza así de fuerte? Ver como se le llenaba la boca de verga me puso a mil. Me di prisa en desnudarme completamente, hinqué la rodilla en la cama y me acerqué a Joselyn mientras Javier se esmeraba en chuparle la verga, tiene unas buenas tetas, me gustan y su piel es suave, no sabía si podía besarla en la boca, así que me fui despacio.

    Acerqué mi mano a su pecho, toqué con mis yemas su pezón y le gustó. Entre la mamada y mi caricia creo que estaba a gusto, muy a gusto. Mi boca se iba acercando a la de Javier, por lo que también se acercaba a la verga de Joselyn.

    Quería compartirla con él, quería que los dos mamáramos la misma verga, alternamos nuestros labios con ese glande ofrecido, me la metía yo en la boca, luego el mientras la tenía el dentro yo chupaba y lamia todo lo que quedaba a mi alcance. Un juego muy divertido y que parecía que a nuestra amiga la estaba gustando bastante.

    Nos fuimos incorporando cada vez más para tumbarnos casi por completo en la cama, yo seguía manoseando esas tetas, preciosas, por cierto y abrí mi culo para que Javier me lo lamiera, me sentía muy puto, quería hacer de todo en ese momento pero esperé el ritmo de los demás, quería ver a Javier penetrado, quería ver como Javier penetra a Joselyn, quería que me penetraran a mi, quería tantas cosas y todas se agolpan en mi cabeza, entonces Javier me pregunta.

    – Quieres ver cómo me coge?

    – Pues claro que sí!

    Así que se dirige a ella y le dice:

    – Joselyn, méteme la verga, Juanito debe de aprender cómo lo hace una chica!

    Desde donde estoy veo la acción, me gusta lo que veo. Esa verga abriéndose paso entre sus nalgas, placer tan poco permitido para algunos hombres. Javier tiene la mente abierta, estaba disfrutando de cómo lo iban a penetrar y eso me encantaba. Pone su culo empinado a disposición de esa verga, algo grande, eso si, más grande que la de Javier, yo tuve una incógnita, la probaré también?

    Entonces me pongo boca arriba con las piernas bien abiertas, Javier se mete entre ellas y mientras sentía la boca de el en mi colita borboteante mientras era penetrado por Joselyn. El gemía y gozaba mientras lamía mi culo, no podía más morbo, lujuria y pasión. Sujetaba su cabeza, mi ano quería reventar, desde ahí corrientes de placer surcaban todo mi cuerpo a través de mis venas, subía hasta la cabeza, tras las orejas, mis axilas, mi pene, mi culo, todo vibraba, me volvía loco y quería seguir sintiendo eso. Ella se volteó hacia mí y me pregunto:

    – Te gusta que me coja a tu chico?

    – Si, me encanta!

    Le agarraba por las caderas y él se masturbaba, tenía la verga muy dura, lo gozaba, le gustaba que se lo estuvieran cogiendo para mi, para que yo lo disfrute. Era muy muy placentero. Entonces Javier propuso hacer un trenecito.

    – Vamos, que quiero cogerte mientras ella me coge!

    Dicho y hecho. Elevaba mis nalgas para recibir su verga y él a su vez tenía que controlar el ritmo para que la verga de Joselyn no se le saliera. La sensación fue brutal. Ese empeño que ponía ella en penetrarlo era el que me llegaba a mi de rebote para que la verga de Javier me entrara hasta el fondo. Yo gemía, me volvía loco, me estaba encantando y Javier estaba muy caliente, estaba disfrutando de lo lindo, perdía el control, nunca me había imaginado que esto podía ser así, la realidad siempre supera una expectativa.

    – Ponte a cuatro patas!

    Me dijo Javier mientras podía ver lo caliente que estaba, cuando le veo con esa cara me inquieta, ser cogido así puede ser muy salvaje. Me va a provocar dolor y placer y metérmela toda hasta el fondo en esa posición tocando todo hasta el fondo. Tiene una verga muy rica y voy a ser su perra en ese mismo instante.

    – Métemela ya, cógeme amor!

    Me oye gritar y yo empino el culo aún más y siento a Javier más adentro que nunca, ahora me está cogiendo como jamás lo había hecho y eso me fascina aún más. Joselyn se sale de él y se para frente a mí, espectadora de excepción, toca mis mejillas y me besa en la boca diciéndome con una voz muy dulce:

    – Que rico te está cogiendo, te gusta, cariño?

    – Claro, claro que me gusta. me encantan también tus caricias con esas manos tan suaves y tus besos !Pero tengo que tener cuidado porque cada vez que Javier me penetra me echa tan adelante que temo darme un golpe contra la cara de ella, así que dejo de besarla para gritar, gemir y sentir la forma que me está cogiendo. Baja mi cuerpo hacia la cama, me empuja hacia abajo para que su verga me entre mucho más. Es brutal, siento que me estoy vaciando mi cuerpo reacciona sin remedio, toco el colchón y está mojando, todo lo que hay debajo de mi está lleno de mi semen, y eso le motiva aún más a seguir con ese ritmo, lo que me vuelve muy loco.

    Por mi mente paso la idea de una doble penetración, estaba tan caliente y tenía las dos vergas a mi disposición, me encanto esa idea placentera, sentirme lleno, pleno.

    Javier quería que Joselyn me cogiera, así que vio la oportunidad y lo dijo.

    – Quieres cogerte a mi perrita? Tiene el culo preparado para tu verga, es muy puta y lo tiene ya abierto para ti, quieres?

    – Si, claro será un placer!

    – Amor, cabálgame!

    Me dijo acostándose boca arriba con su verga en la mano.

    – Si amor, como tú quieras!

    Y me la clavé, cabalgué sin control, entraba toda, mis nalgas subían y bajaban con frenesí hasta que me di cuenta que Joselyn ya estaba detrás de mí. Así que paré mi ritmo, me agache besando a Javier saque su verga de mí y puse mi culo a disposición de Joselyn y sentí como metía su verga e inmediatamente tomaba un ritmo acelerado dentro de mí, mientras sus manos me agarraban suavemente por las caderas, ella se salió de mí y puso la verga de Javier en mi ano para que volviera a cabalgarlo nuevamente, un mete y saca ligero y ella me tomo de las nalgas levantándolas para penetrarme ahora ella, de esa forma tan especial, mucho mejor que Javier.

    Volvió a sacar su verga y a meter la de Javier y me empujó hacia abajo y metió un dedo entre mis paredes anales y la verga de Javier, sentía su dedo con un poco de dolor pero con mayor deseo, era extraño pero me estaba gustando mucho, saco su dedo y puso la punta de su verga en mi ano ocupado por la de Javier, esto no fue obstáculo para ella, un poco de saliva fue suficiente para que metiera su verga y hacerle compañía a la que me estaba penetrando. Me quedé quieto, ahora los dos me cogían con todas sus ganas, no quería que se saliera ninguna de las dos vergas así que me quedo quieto disfrutando del momento de placer que me estaban regalando. Cuando Javier acelera su ritmo, yo siento alcanzar el clímax, mi ano comienza a estrecharles el camino. Ellos lo sienten también e intensifican las penetraciones queriendo hacerlas más profundas, esto fue demasiado para mí y grito:

    – Me vengoo, que gusto, qué placer, aaahhhggg, que dure, no paren, sigan, me vuelven loco!!!

    Me saque ambas vergas y me hice a un lado, quedando con mi cara en las piernas de Javier y mi culo levantado. Entonces Javier me muestra su verga llena de mi semen que había escurrido y me ordena:

    – Límpiamela!

    La meto en mi boca mientras juego con mis dedos en mi ano. Tengo a Joselyn a mi espalda y abro mis piernas, levantó más el culo invitándola a que mi culo sea de ella de nuevo. Mis dedos son los que reciben la verga para ayudarle a encontrar el camino.

    – Que capacidad tiene ese culo, madre mía!

    Exclamó Joselyn mientras yo sigo chupando la verga de Javier. Me vuelvo a excitar muchísimo. Joselyn se anima, creo que se va a venir, acaricio su pierna con una mano, pero yo quiero más. Así que me pongo a cuatro patas y ahora es una cogida impresionante, frenética, salvaje. Esa verga entra y entra hasta donde ya no puede entrar más cuando en ese momento de locura le digo:

    – Me encanta que me cojas, hazme una puta, reviéntame el culo!

    Y todo lo que se me ocurre, ella sigue y sigue y me coge sin parar, sujetándome para que no vaya hacia adelante, para que no me venza pero es muy difícil, el nivel de salvajismo que llevamos dentro nos sale a los dos. Javier lo percibe y me llena la boca de semen que trago con desesperación, entre gritos y suspiros que me hace sentir toda una puta. Cuando mi culo empieza a causar espasmos de placer Joselyn no puede más y descarga toda su leche en mi culo. Me llena de líquido blanco y me entierra más profundo su verga como queriendo que jamás su esperma salga de mi. Mi respiración tarda en volver al ritmo normal, la suyas también, le pregunto a Joselyn:

    – Que tal?

    Y me responde.

    – Muy bien, bastante bien, tienes un culo divino!

    Así que decidimos salir a tomar otra copa y relajarnos un rato. Quizás puede que haya más!

    Otra vez risas y buena platica entre los tres, la estábamos pasando muy bien. Volvemos a hablar de todo, esta vez mucho más distendido y entre nosotros es divertido, muy divertido. Cuando hemos tomado ya esa segunda copa decidimos ir hacia un lugar algo más íntimo, no al privado de antes, más bien vamos a una sala en la zona común, aunque de momento, estamos solos.

    Comenzamos sin tanta prisa como antes, más tranquilos, pero con mucho morbo. Ellos se acomodan en el sillón haciendo el 69, chupándose sus vergas, una pareja toma una de las mesas cerca y miran dos veces para ver si es cierto lo que están viendo, vi a un par de parejas en otra mesa, parecía que era la hora en que se llenaba el local, quizás llegarían más, pero no me di cuenta, yo estaba preparado para lo mío.

    Me meto en medio de ellos, dejando que Javier de nuevo chupe mi culo, Joselyn posaba sus manos sobre mi cuerpo. Me acariciaba y yo a ella. Me encanta su piel, es magnífica, suave, sedosa, me da mucho placer tocarla y sentirla. Ella le chupaba la verga a Javier y para mi sorpresa y creo que para la de Javier también, ella fue acercando su boca a mi ano. Poco a poco. Su lengua recorría mi agujero, juguetona, placiente.

    – Mmm, me encanta!

    Mientras, le acaricio las tetas me invade de nuevo esa sensación de placer loco que hace que me excite. Mi culo la tiene loca, necesita penetrarlo y así lo hace de nuevo. Me abandono al placer, hacia donde mi cuerpo me quiera llevar, estoy como borracho de gusto, es esa sensación de ir flotando entre nubes, nubes sensacionales que transportan de placer en placer para goce y disfrute de todos mis sentidos. Esta vez toda su leche cae sobre mi espalda. Una pareja se ha tumbado en el otro lado de la sala cogiendo y se ha largado antes de que nos diéramos cuenta. Ahora siento algo de frio. Me abrazo a Javier, me meto bajo su brazo para sentir que me abraza, Joselyn está al otro lado, le preguntamos si se encuentra bien y nos dice que si, que perfectamente. Le damos las gracias por habérnoslo pasado tan bien. Ella también ha disfrutado mucho. Estamos cansados la sesión de sexo ha sido muy intensa. Nos quedamos callados los tres. Yo siento frío, estamos completamente desnudos y la sala es grande.

    Cuando nos dimos cuenta ya eran las 4 y media de la mañana, todavía había tiempo hasta que cerraran el local pero decidimos ir vistiéndonos. Todavía hay que llevar a Joselyn a su casa y nosotros llegar a las nuestras.

    Mi cuerpo cansado y satisfecho. Nunca imagine que una trans me diera tanto placer y fuera tan rico coger con ella y con un hombre, pero, que sorpresas te da la vida!

    FIN

  • Mi tía y yo, yo y mi tía (I)

    Mi tía y yo, yo y mi tía (I)

    Este relato que voy a escribir define las vueltas que da la vida. Los protagonistas somos mi tía y yo, yo y mi tía.

    Mi tía Clari, vamos a decir y yo su sobrino preferido y hace unos años utilizado por ella. Me llamo Sirio. Los nombres no son reales, pero la historia es tan cierta como que es nuestro pasado y el presente actual.

    Clari es mi tía, vivía con su marido y sin hijos, él bastante mayor que ella y podrido de dinero por lo que ella vivía de él y solo se preocupaba de ella, se cuidaba mucho y yo siempre me fijaba en ella descaradamente, me rozaba y ella como era muy puta se dejaba. Con sus hermanos, entre ellos mi madre, no se llevaba bien, pero a mí siempre me ha utilizado como chico de los recados, yo iba encantado porque siempre me daba dinero.

    Fue pasando la vida, a su marido una enfermedad lo postró en una silla de ruedas con demencia senil y tenía dos mujeres que se ocupaban de cuidarle mientras mi tía a sus 50 años se volvió más zorra que nunca, yo ya había oído que se había follado a más de un joven. Yo ya tenía 20 años y era bastante golfo y descarado. Entonces noté que ella me llamaba más con cualquier excusa o recado absurdo y seguía frotándose contra mí en cada saludo. Entonces empecé a verla como mujer, aunque ella ya se había fijado en mí como objetivo.

    Un día de tantos que me llamaba, me dijo a ver si me podía quedar esa noche en su casa, que se aburría mucho sola por la noche.

    Era un viernes a las 7 de la tarde y le dije que a las 8 estaría allí.

    —Vale perfecto. Gracias mi niño.

    —Te voy a dar yo niño cuando vaya —dije mientras colgaba el teléfono.

    Llegué y me encontré a mi tía en la sala con una batita corta y transparente y debajo una ropa interior con un tanga de encaje muy sexy.

    Me senté a su lado mirándola y ella me trajo una cerveza contoneándose mientras iba a la cocina y venía. Toda zorra queriendo provocarme.

    Yo ya sabía a lo que había ido, de hecho le dije:

    —Enseguida vengo tía, hace calor, me voy a poner cómodo yo también.

    —Vale Sirio, aquí estará tu tía esperándote.

    Fui directo a la habitación de ella a dejar mi mochila y me puse un pantalón de pijama blanco muy fino sin nada arriba ni debajo. O sea sin camiseta y sin calzoncillos debajo.

    Entré en la sala mientras mi tía me comía con la mirada, entonces tenía un pecho depilado con unos pezones pequeños siempre tiesos, que sigo teniendo y ni gota de tripa ni grasa de más. Moreno, 1,80, guapete de ojos azules.

    Me senté a su lado y ella acariciando mi muslo por dentro me preguntó:

    —Que quieres que hagamos? Que te apetece?

    En cuanto sentí su mano en mi muslo mi polla se levantó de inmediato haciendo una tienda de campaña gigante en mi pijama, abrí las piernas y puse su nano en ella que la empezó a acariciar por encima del pantalón.

    —Esto es lo que quieres no tía?

    —Uuuff!! Sii. No sabía cómo decírtelo pero sii.

    Empezó a lamer mi cuello y mi pecho y mientras bajaba se iba quitando la batita quedándose en esa lencería tan sexy que llevaba se puso de rodillas y quitándome el pantalón agarro mi polla y empezó a lamerla ansiosa mientras yo sujetaba suavemente su cabeza y enredaba su pelo. Después de un rato deleitándose con mi verga grande y dura se puso de pie delante de mí y empezó a quitarse primero el sujetador y luego muy eróticamente las braguitas.

    Allí estaba delante de mí, 1’68 cm, rubia de tetas enormes cintura perfecta y caderas un poco anchas con largas y esbeltas piernas…

    Buuff! Un mujeron, mitaba mi polla que se veía en plenitud 18 cm gorda y mirando al cielo. Durísima como es normal a esa edad. Se empezó a subir encima de mí mientras yo humedeciendo mi mano frotaba su coñazo que noté muy húmedo. Joder tía!! Estás apuntito.

    Se sentó encima de mí clavándose mi polla poco a poco hasta que le entró entera con suspiros entre placer y dolor. Ya dentro empezó a cabalgarla poco a poco subía y bajaba mientras yo sobaba esas enormes tetas que empezaron a subir y bajar más rápido mientras me decía:

    —Dios cabrón!! Vaya polla! Aahh!! Nunca había tenido algo tan gordo y tan duro dentro… Aahh!! Uuff!! Siii!! Uuf! Uff!! Siii! —Gritaba mientras su primera corrida empapaba mi polla.

    —Uuumm!! Tiiaa!!

    Me levanté y me puse detrás de ella que apoyando su cara en el sofá y con las piernas levantadas me ofrecía ese coño tan húmedo y ese culo precioso con su pequeño agujerito aún virgen por lo que me dijo en cuanto le pasé mi polla por él.

    —Noo!! Por ahí noo!!

    —De momento tía —le contesté mientras se la clavé de golpe en el coño hasta dentro.

    —Ahhh!! Buuff!! Joder sobrimo, con cuidado que soy tu tía.

    —Calla zorra! —Le grité mientras le azotaba el culo y la embestía otra vez.

    —Sii cabronazo! Fóllate a tu tía!!

    La agarré de las caderas y empecé a embestirla como un animal, rápido y fuerte, ella gritaba de placer como una loca mientras yo seguía con mis embestidas hasta llenarle el coño con mi corrida mientras seguía azotándole el culo.

    —Aahhh!! Tomaaa!! Uuuuhh! Baaahh!!

    —Sii!! Uummm!! No sé cuántas veces me he corrido… uuff!! Qué bueno!!

    Ya sentados mientras yo me fumaba un cigarrillo, mi tía me dijo:

    —Yo buscando fuera cuando lo mejor lo tengo en casa. Quiero que seas mío cada día sobrino. Además todo queda en casa, te pagaré muy bien.

    Con cara de asombro le dije:

    —Pero tía. Que me dices? Soy tu sobrino y quería hacerlo.

    —Suelo llamar a hombres pagándoles para tener sexo y no sé ni quiénes son ni si están sanos, tu eres mi sobrino preferido y si eres mi amante, viendo lo visto, pues mucho mejor.

    Me lo pensé y mejor y como era un golfo vicioso al que le gustaba mucho la fiesta, pues accedí. Así sacaré para mis caprichos pensé.

    —De acuerdo tía. A partir de ahora soy tu puto jajaja!!

    La conversación hizo que mi polla volviera a ponerse dura y mi tía dijo:

    —Ya está así otra vez?? Buena inversión jijiji!

    —Jajaja!! Si tía si. Toda tuya.

    Me cogió de la mano y me llevó al baño, tiene un gran baño con jacuzzi, nos metimos dentro y empezamos a comernos la boca y sobarnos mutuamente, ella no soltaba su nuevo juguete que seguía duro como un palo lo que le sorprendía y alegraba a la vez, lo acarciaba con suavidad de arriba abajo hasta que lo apretó fuertemente con su mano y lo levanto, haciendo que con ello yo me pusiera en pie con mi polla agarrada por ella delante de su cara. Chupando la punta susurro:

    —A partir de ahora eres mía, toda mía. Verdad sobrino?

    Si tía, toda tuya le dije mientras agarré su nuca con las manos y le introduje la mitad en la boca mientras ella frenaba mi cuerpo le dije:

    —Has dicho toda tía! —Exclamé clavándosela hasta la garganta—. Aaggg!!! Aagg!!

    Se la saqué y empezó a decirme:

    —No tan bestia mi hombretón, acuérdate que soy mayor ya, y además soy tu tía y la que paga jijiji!!

    —Jajaja!! Vale tía, tranquila que me controlaré un poco… jajaja!

    —Una no está acostumbrada a semejante polla, uummm!! —Dijo mientras la volvía a pajear y mamar con gusto… uumm… Dame tiempo para acostumbrarme al menos sobrinito. Como lo vamos a pasar juntos —susurró metiéndosela en la boca y mirándome a la cara como una puta en celo.

    —Sii tía sii!! Es toda tuya…

    —Lo sé —me dijo mientras salía del jacuzzi tirando del ahora su juguete, nos pusimos dos albornoces y me llevo sin soltar mu polla hacia su habitación sin dejar de mirarme y pajear con su mano su nuevo juguete, se sentó al borde de la cama con el albornoz abierto y siguió pajeándome cada vez más rápido con la polla delante de su cara y sin dejar de mirarme se la metió en la boca y la pajeaba y chupaba a la vez.

    —Uuff! Tiaa! Que me voy a correr —grité intentando sacarla para no correrme dentro de su boca, paró un segundo y con cara de puta me miró y con una voz de viciosa dijo:

    —Haazloo… —se la metió en la boca y empecé a correrme mientras ella tragaba toda la leche que salía de mi polla siguió chupándola hasta que bajó mi erección sin parar de relamerse.

    —Buuff!! Como eres de…

    —De qué? Que rica lechee, también es mía… uummm!!

    Entonces cogí los almohadones de esa cama gigante y redonda y los puse contra el cabecero, levanté a mi tía y besándola le quité el albornoz invitándola a ponerse cómoda.

    —Túmbate ahí y abre esas piernas tía que te voy a comer hasta que te corras en mi cara una y otra vez…

    —Uuyuuy! Que bien suena eso —dijo apoyando su espalda en los almohadones y abriendo sus piernas a la vez me dijo.— Toda tuya y todo tuyo sobrino… haz gozar a tu tía…

    Fui de rodillas hacia ella mientras la miraba esas tetazas redondas boca arriba y ese chocho deseoso de mi boca rosita y apetecible como ese agujero del culo que también iba a lamer… le chupé el cuello y fui bajando a por esas tetas grandes y preciosas, las comí con deseo durante más de 10 minutos poniendo esos pezones duros mirando al techo, techo en el que la muy zorra tenía un gran espejo donde ella no dejaba de mirase y mirar lo que yo hacía y por lo que me dijo lo bien que lo hacía.

    Descubrió que comerle las tetas como yo lo hice, le dio un gusto que nunca había sentido mojando su coño como una jovencita, sin haberme ni siquiera acercado a él. Mi tía daba gemiditos de placer mientras yo baje a su entrepierna lamiendo sus muslos por la parte interior rodeando con mi lengua su chochete ansioso de mi boca. La puse tan caliente que cuando lo lamí dos veces ya se corrió por primera vez, yo seguía lamiendo desde el culo hasta el clítoris con deleite y deseo.

    —Me encanta tía, me encanta que te corras en mi cara —seguí la lamiendo y jugando con mis dedos y mi lengua en su coño humedísimo y caliente mientras mi tía gemía y gemía de gusto. Mis dedos también empezaron a estimular su culo introduciendo, con mi mano derecha por debajo de su culo, mi dedo corazón en el hasta dentro y mi dedo gordo lo introduje en su coño. Empezando a introducirlos y sacarlos suavemente empecé a jugar con mi lengua en su clítoris.

    Los gritos de placer de mi tía me afirmaban lo bien que lo estaba haciendo y muy poco a poco fui subiendo la intensidad. Mi tía gozaba de placer pidiéndome entre jadeos de placer que no parase, cosa que no pensaba hacer, entonces una gran corrida inundó mi boca que no paro de lamer y comerme esa corrida, sus manos apretaron mi cabeza y yo seguí moviendo mi lengua, casi sin poder respirar y metiéndole los dedos en sus agujeros.

    Mi tía jadeaba y gritaba de un placer que luego confesó no haber sentido nunca, cosa que me alegró y a ella más. No sé cuántas veces se corrió en mi cara, cuando la levanté estaba empapada y ella aun suspirando sonrió al verla.

    Me fui acercando a su cara por encima de su cuerpo chupándome sus jugos que había todavía alrededor de mi boca y entonces le pregunté.

    —Que tal tía?

    —Eres increíble sobrino. Ha sido lo mejor que me han hecho en la vida. Te quiero solo para mí… otra vez volvió a decirme:— Te pago lo que quieras, pídeme lo que quieras, lo pagaré encantada…

    —Ya estás otra vez con el puto dinero tía —dije medio cabreado.— El día de prueba es gratis vale?

    —Jijiji!! Prueba superada —me dijo pensando que habíamos acabado.

    Entonces la besé en la boca y la levanté las piernas con los brazos apoyando la punta de polla dura en ese agujero pequeño y aún virgen y le dije.

    —Y esto de propina!!

    Se la metí poco a poco casi entera mientras gritaba de dolor, cosa que no me importaba porque no pensaba parar, sentir esa presión al meter mi polla en ese culito solo pensaba en follámelo. La saqué y se la metí en el coño para humedecerla con sus corridas. Aquello estaba empapado, la saqué y ahora sí, de un golpe se la metí por el culo y me la folle sin parar hasta llenar ese agujero también con mi leche. Mientras la llamé “zorra, puta, tomaa!!”.

    Al sacarla vi ese agujero dilatado como un bebedero de patos y mi tía con cara de dolor me dijo:

    —La próxima te vas a enterar!!

    —Tampoco te lo tomes a mal tía. Soy tu sobrino. Quien mejor para estrenar ese culete… jajaja.

    —Jijiji! Que cabrón eres!!

    Esa noche follamos dos veces más y el día siguiente me volvió a llamar y empezamos a intercambiar sexo por dinero. Así estuvimos más de tres años pero nunca fue tan bueno como ese día. Mi tía lo dirigía todo, ella ordenaba y yo hacía, me lo tomé como un trabajo que me daba para tener coche, moto y dinero siempre. Además era mi tía pensaba yo.

    Al final me di cuenta de cómo era, se pensaba que era suyo y de nadie más, no podía salir con chicas porque si se enteraba me llamaba todos los días y acababan hartas de mí y de mi tía, además ella un día se lo contó a un par de amigas suyas ricachonas y fue un secreto a voces que llegó incluso a oídos de mi madre que ya se imaginaba algo por mi tren de vida y porque mi tía se pasaba el día llamando para que fuera a satisfacerla, me usaba sin escrúpulo alguno, solo para su placer.

    Yo iba, obedecía sus órdenes y cuando ella estaba satisfecha me echaba de su casa sin importarle yo nada, le daba igual si yo me había corrido o no, me usaba para lamerle el coño, el culo y follarse mi polla. Para ella ya era solo eso, un trozo de carne que ella compraba pero en ese momento tenía que seguir haciéndolo para mantener el nivel de vida al que estaba acostumbrado. Me sentía humillado, un día llegó a grabar un vídeo de cómo se sentaba encima de mi cara y restregaba con fuerza su culo y su coño para luego tumbarse y ordenarme que la follara marcando ella el ritmo para correrse ella sin pensar en mí y echarme de su casa empalmado y a medio vestir. Humillante verdad?

    Decidí que esto tenía que cambiar y busque un trabajo lo que me quitaba tiempo y ganas de la puta ricachona de mi tía y su dinero. Ella seguía llamándome y yo hasta tener cierta estabilidad seguía yendo hasta que un sábado a la noche me llamó, pero no le cogí el teléfono, llamó igual unas 50 veces, pero yo estaba de fiesta con unos amigos y pasaba de ella. Ya de retirada a mi piso decidí leer los mensajes que me había mandado. Me llamó de todo, además de vividor y que todo lo que tenía había sido porque me había aprovechado de ella.

    Entre el medio pedo que llevaba y que vivo cerca de mi tía decidí ir para su casa, eran las 6:00 de la mañana y en un paseo me planté allí, abrí la puerta con cuidado, porque yo tenía llaves y ella como toma pastillas para dormir no se enteró de que había entrado.

    Entré en su habitación y allí estaba tumbada de lado y dormida, con un camisoncito corto sin nada debajo y una copa de whisky sin terminar que me aseguraba que se había dormido medio inconsciente. Encendí la luz y ni se enteró, me desnudé mirando ese cuerpo por detrás, le levante el camisón y ese culo en pompa me había puesto muy burro y von el cabreo que llevaba pues sin dudarlo pensé:

    Le voy a romper todo el culo a esta zorra, le voy a dar de su propia medicina.

    Me tumbé detrás de ella y le abrí las nalgas con mis manos, puse la punta de mi pollón durísimo en su pequeño ojete, y agarrando su cintura con ambas manos para que no se fuera para adelante se la metí toda de un golpe brusco a la vez que la ponía boca abajo totalmente tumbado encima de su espalda y cabeza para amortiguar el grito que iba a dar con la almohada. Gritó de dolor como es lógico y la almohada consiguió que no la oyeran en 1 kilómetro a la redonda.

    Ya dominada y penetrada debajo de mi cuerpo empecé a follarme ese culo sin piedad mientras ella gritaba contra la almohada, así estuve más de tres minutos seguidos follándomela a saco. Dándole duro y llamándole puta.

    —Toma puta, toma!! Eres mi puta!!

    Antes de empezar había puesto mi móvil en un sifonier frente a la cama grabándolo todo, como ella había hecho conmigo.

    Me quedé quieto dentro de ese agujerito estrecho que aprisionaba mi verga para evitar correrme en su culo. Esta corrida era para su cara.

    Le di la vuelta y entre sus insultos me puse con mi polla contra su boca que se cerró resistiendo abrirse. Me daba igual yo dándole fuerte contra la boca la conseguía meter un poco, no todas las veces pero suficientes. Le daba pollazos en el morro, nariz, frente… las veces que no entraba dejaban marca. Noté subir mi corrida y me senté entre sus tetas y garganta rozando mi polla contra su cara y soltando toda mi leche por toda su cara…

    Ella ya había dejado de insultarme y solo deseaba que acabase cuanto antes.

    —Que se siente putita mía? Ahora te vas a comer tu polla hasta que me vuelva a correr putita mía.

    Me levanté y sacando dos monedas de entonces 500 pesetas, se las tiré encima y le dije:

    —Perdona que no había pagado tus honorarios por adelantado porque eres mi puta barata…

    Tumbándome en la cama apoyado un contra muchas almohadas le dije:

    —Ahí está tu polla. Cómetela hasta que se corra dentro de tu boca.

    Mi polla ya flácida y sin limpiar después de haber pasado por su culo y llena de mi semen no era lo más apetecible la verdad. Jajaja!!!

    Se metió entre mis piernas de rodillas y empezó a acercarse sin ganas, muy despacio, la agarré de los pelos y le ordené abrir la boca, apreté su cabeza contra mi pubis y entonces le dije:

    —Mejor que lo hagas tú y lo hagas bien y con ganas. Cómetela pedazo de puta! Gánate tu dinero!! O será peor…

    Entendiendo a la primera lo que quería decirle empezó a hacerme una mamada maravillosa, su lengua lamia desde mi culo hasta la punta de mi capullo sin parar, mi verga se volvió a endurecer enseguida mientras ella seguía y seguía lamiendo.

    —Cómete tu polla puta!!

    Se la metió en la boca hasta la mitad y subió la cabeza. Parándola con las dos manos en la nuca cuando estaba arriba le dije:

    —Así no, como a mí me gusta, ya sabes…

    Empezó a bajar su boca por mi polla mirándome a los ojos con esa cara llena de manchas rojas de pollazos y se la tragó entera con la correspondiente arcada y se quedó con toda dentro sin tener que obligarla con las manos.

    —Así mi putita, así!! —La hice estar haciendo eso más de 5 minutos seguidos, sacando mi polla de su boca solo para coger aire. La aparté y poniéndome de pies le dije:— De rodillas putaa!!

    Se puso de rodillas en el suelo y siguió comiéndomela ahora rápido con boca y pajeándola con su mano a la vez.

    No sé cuánto tiempo estuvimos así, mucho rato… ella ya estaba cansada, pero yo no la dejaba parar.

    Me lancé boca arriba a la cama y le dije:

    —Ahora quiero que tus tetazas se follen mi polla. Eso que tanto me gusta y casi nunca me has dejado hacer porque solo gozaba yo. Puta egoísta!! Que se siente siendo mi puta?

    Se metió entre mis piernas y metió mi polla entre sus tetas y apretándolas contra ella empezó a botar como loca…

    —Uuff!! Sigue tía!! Sigue mi puta!!

    Ya a los 5 minutos o más paró el ritmo y como la notaba cansada decidí tumbarla a ella en la cama boca arriba y sentándome en su vientre se la metí entre esas enormes y preciosas tetas que ella tenía apretadas con sus manos y empecé a follármelas hasta correrme, dejando toda mi corrida encima de ellas mientras mi tía se la repartía por todo el pecho.

    Me levanté, fui al baño, me di una ducha, me vestí y me fui a mi casa. Ella no se levantó de la cama, se quedó tapada sintiéndose sucia, sensación que yo había sentido muchas veces por su culpa.

    En otro relato contaré el porqué decía lo de las vueltas que da la vida.

    30 años después la he tenido que acoger en mi casa porque no tenía donde ir ni dinero… Como a mí no me sobra pues si no puede pagarse sus gastos, pues la ayudo y le cobro en carne. Ahora es muy diferente, además ya habíamos arreglado aquello hace años.

    Hasta el próximo…