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  • La peluquería

    La peluquería

    Principios de verano. El curso escolar terminó hace unos días y todo coincidió con mi 18° cumpleaños. Yo soy un chico tímido y eso me pasa factura en mi relación con las chicas. Como podéis comprobar por la edad, tengo las hormonas a flor de piel y más cuando sales de una adolescencia sin pareja relativamente estable. Mi ordenador -de forma encubierta- es un parque de atracciones del porno. Tras las carpetas de trabajos de instituto o de juegos de ordenador se hallan miles de clips de las diferentes estrellas del porno nacional y mundial. Susy Gala, Nekane, Ava Addams, Nikki Benz, Nicole Aniston entre otras muchas… Todas me han acompañado durante mi adolescencia en mis mil pajas por año. Realmente disfrutaba sacudiéndomela mientras vigilaba que nadie me pillase.

    Pese a todo, no siempre me la cascaba con famosas, muchas veces cuando salía a tomar algo con el grupo de amigos, uno siempre se quedaba en la mente con la foto de las amigas, que ya con esa edad están bien cuajadas. Al final, llegabas a casa y te la cascabas pensando en esa compañera de pupitre que te hubieses empotrado salvajemente. Pero no sólo con las chicas de mi edad, yo empecé las pajas con Loli, la mejor amiga de mi hermana. Mi hermana me saca 14 años, por tanto, ella y su amiga tienen 32 años. Loli es una bestia sexual. Tiene unos pechos redondos que rozan la perfección y un culo que dejaría boquiabierto a cualquiera. Su cara de vicio y sus labios carnosos me descubrieron las pajas cuando solo tenía 12 o 13 años. Ahora, con 18, puedo decir que le brindé en mi soledad más de un centenar de pajas en su honor.

    La cuestión, que me desvío, es que los de clase habíamos montado una tradicional cena de comienzo de verano. Esta cena era especial, ya que semanas después cada uno se repartiría por la geografía española en busca de su futuro universitario. Habíamos crecido casi todos juntos desde primaria y, ahora, estábamos muy cerca de romper nuestro anillo de amistad. Por eso, la ocasión merecía estar arreglado como corresponde. Sin embargo, yo soy muy dejado para todo eso y tenía unas greñas que daba la impresión de ser un tipo sucio. Como siempre fui muy dejado, me planté en el mismo sábado de la cena sin pasar por la peluquería. Por tanto, a primera hora de la mañana llamé a mi peluquero habitual para concertar una cita express. Casualidades de la vida, mi peluquero se había pillado las vacaciones por anticipado y en nuestra pequeña ciudad no tenía muchos más sitios donde ir. ¿Qué hago ahora?

    Mi hermana entró en el salón y observó mi desesperación. Le expuse el tema y me sugirió que ella tenía cita con una amiga suya peluquera fuera del horario habitual de clientela. Le pregunté que se lo dijera y, tras una llamada rápida, accedió. Teníamos cita a las 15:00 h. La peluquera era una cuarentona bastante decente, estaba recién aterrizada de su tercera luna de miel. Esa mujer era la típica pechugona que, sin ser excesivamente guapa, no te deja elección en cuanto a la mirada. Allí nos plantamos puntuales y entramos en el establecimiento, que era una pequeña sala en su propia casa. Cuando abrí la puerta me quedé a cuadros: allí estaba Loli. Yo había pensado que, al ser fuera del horario comercial, solo estaríamos mi hermana y yo, pero resulta que al día siguiente iban de bautizo de una amiga en común y Loli también necesitaba pasar por la peluquería con cierta urgencia.

    Nuestra amiga peluquera cuarentona solo tenía dos sillas delante de su mesa de trabajo con un amplio espejo. Mi hermana me cedió su turno y allí estaba yo, sentado al lado de la mujer por la que me había matado a pajas en mi adolescencia. La peluquera empezó con su trabajo normal y mi hermana se pilló una revista de cotilleos para estar entretenida mientras la peluquera le contaba las hazañas de su reciente viaje. Loli me conocía, sabía que me excitaba mucho. Nunca lo habíamos hablado, pero mi mirada hace años que me delataba. Ella sabía que yo me la había sacudido mil veces pensando en ella. Esa tarde calurosa de principio de verano vestía una camiseta ceñida que realzaba sus redondos pechos y también vestía una minifalda azul de infarto. Sabía que jugaría conmigo. Varias veces cruzó rápidamente sus piernas como en aquella famosa película, una de esas veces incluso paró por un instante para que yo, a través del espejo, pudiera captar su fino hilo blanco en modo de tanga. El trapo que te ponen en las peluquerías para que no te caiga el pelo que van cortando encima ya ocultaba mi erección. Mis vaqueros cortos tenían mucha presión y necesitaba liberar mi polla.

    De repente, en la conversación entre la peluquera y mi hermana, deciden subir para ver las fotos del viaje en el ordenador personal de la peluquera. Ya me temía lo peor. Loli, que también fue invitada, rechazó la idea porque tenía que llamar a no sé quién. Yo, que no pintaba nada, decidí esperar en mi silla. Su mirada a través del espejo me intimidaba. Cuando la peluquera y mi hermana subieron a casa para ver las fotos, sentí una gran tensión. Loli me tenía en su terreno. Tras un leve giro de cabeza para cerciorarse de que estábamos solos, Loli sacó su mano y la introdujo lentamente dentro de mi trapo. Pronto palpó mi erección y todavía recuerdo su cara de sorpresa al comprobar que estaba tremendamente excitado. No sin mi ayuda para evitar ser pillado por la cremallera, Loli fue bajando la bragueta hasta que mi pene durísimo se liberó. Suspiré, sabía lo que venía.

    Loli, que solo me miraba a través del espejo pese a estar a menos de un metro de distancia, rodeó mi polla con su mano. Mi polla ya estaba ardiendo, su mano también. Yo estaba tenso y la situación no era demasiado agradable para mí. Poco a poco Loli empezó a mover su muñeca de arriba a abajo con un movimiento sensual y relajante. Realizaba ochos imaginarios y yo empecé a ver las estrellas. Su mirada era perversa, notaba en su cara como disfrutaba viéndome retorcer en la silla. Mi tensión se fue diluyendo y dejó paso a una tranquilidad digna de cualquier droga blanda. Ella solía acabar la agitación poniendo su dedo índice en la parte superior de mi polla, notando mi líquido pre-seminal que utilizaba para lubricar. Pese a todo, necesitó sacar un par de veces su mano para salivar rápidamente y seguir ejerciendo presión sobre mi ardiente pene. Ambos mirábamos para atrás de vez en cuando para comprobar que todavía no bajaban nuestras compañeras de tarde en la peluquería.

    Loli fue incrementando progresivamente la velocidad. Las sacudidas eran cada vez más fuertes y más rápidas. Yo ya estaba completamente vencido sobre la silla, dejándome llevar. La música de fondo logró opacar un par de intentos de gemido que no pude evitar. Su batida era cada vez más agitada y yo cada vez notaba que mi resistencia era más débil. En un momento determinado, mi polla dura como una piedra terminó siendo un volcán de semen en erupción. Mi corrida fue abundante, ya que llevaba días sin jugar al solitario. Logré escupir involuntariamente grandes dosis de leche que me provocaron un gemido de alta intensidad, pero que la radio pudo ocultar, o eso creo. Loli estaba satisfecha viendo cómo me retorcía de placer. Progresivamente fue disminuyendo la velocidad de la sacudida hasta terminar la mejor paja que me han hecho en mi vida, aunque ese ranking no sea demasiado amplio.

    Su mano estaba completamente llena de mi lefa. El trapo estaba también fusilado de mi corrida y mis pantalones estaban húmedos. Lentamente retiró su mano y, ahora sí mirándome a los ojos cara a cara, se introdujo sus dedos en la boca para lamer mi semen. Cuando terminó con los dedos pasó al resto de la mano. Se preocupó en enseñarme cómo se tragaba mi flujo más personal. Yo seguía erecto ante tal espectáculo. Loli se levantó, retiró el trapo que ocultaba toda la escena y besó sutil y dulcemente la parte posterior de mi polla. Además, lamió con su lengua todo mi capullo para limpiarme. Se acercó a mi oreja y me susurró: «jamás olvidaré el calor de tu leche». Me dio un beso en la mejilla y se fue al baño para limpiarse.

    Estupefacto por lo que acababa de ocurrir, entré en pánico y no pude hacer otra cosa que salir de aquel lugar por patas. Años después, cuando me cruzo a esa mujer inolvidable por la calle, sigue torturándome al simular el gesto de batir con una mano mi pene erecto. Yo, muchos años después, sigo rememorando aquel día en la peluquería cuando intento relajarme mientras juego al solitario.

  • La videollamada

    La videollamada

    Hoy nuestra situación era distinta, o bueno, volvía a ser como siempre. Mi Amo se encontraba en su casa, como si estuviera a un océano de distancia de mí. Ya después de unos días sin poder jugar por distintas situaciones mi cuerpo anhelaba que mi Amo lo tocara, lo acariciara y sobre todo lo azotara. Lo extrañaba a horrores, y de una forma u otra necesitaba entregarme a él.

    Ya no sabía qué hacer, quería que me viera, me deseara, que me tomara. Lo pensé mucho, habiendo tantas opciones no sabía cuál tomar. Podía simplemente entregarme a él, de la forma más sencilla, un simple “Amo, estoy muy excitada, necesito que me tomes, por favor”, pero pedirlo de esa forma sin duda daría a replica de mi Amo. Tendría que buscar convencerlo para esto, tal vez, debería enviarle una foto de mi conchita empapada, o provocarlo con fotos muy sexys de mi cuerpo, eso sin duda funcionaria, lo haría desearme hasta necesitar tomarme sin compasión.

    Así que fui hacia mi habitación, me puse frente al espejo y comencé a arreglarme, quería verme de lo más sexy para él. Me pinte mi boquita de morado, que hace que mi piel banca resaltara aún más. Un delineado fino en mis ojos, haciéndolos hipnotizantes. Me puse un conjunto de lencería de color también morado, a conjunto con mis labios, encima de ello un top negro, con un escote en “V” que permitía ver la naciente de mis tetas, y por debajo un short, también negro, cortito y muy pegado al cuerpo, dejaba poco a la imaginación mis redonditas nalgas.

    Muy convencida de provocar a mi Amo, prepare las cosas que iba a necesitar, mi teléfono, un parlante, la música que iba a utilizar. Puse mi teléfono en donde me pudiera grabar de pies a cabeza y la música en el parlante que para que pudiera hacerle un buen striptease. Comencé a bailar al ritmo de la música, moviendo mis caderas, mostrando mi cuerpo. Mientras mi cuerpo se contorneaba sensual mis manos fueron hacia mi top, con el cual me puse a jugar. Lo subía y bajaba, sin llegar a mostrar nada, solo sugiriéndolo. Seguía bailando, mostrando mi vientre, mi cadera, moviendo mi culo, sacudiéndolo como él le gusta.

    Decidí que ya era hora de mostrarle un poco más, así que siguiendo con la sensualidad que llevaba empecé a quitarme la remera, que terminó en el piso. Una vez la remera fuera, quedando con el sostén morado comencé a mostrarle las tetas a la cámara, a mi Amo, que momento después vería el video. Ahora mis manos pasaban acariciando mi cuerpo, mi vientre, mis tetas, por encima del sostén, esto creía que lo iba a excitar muchísimo, momentos más tarde, descubrí que tenía razón.

    Continué bailando provocativamente, mis manos se fueron a la cintura del short, y empecé a jugar con él. Movía mi cadera, me di la vuelta, mostrándole mi culo a la cámara, aunque realmente se lo mostraba a él, todo mi cuerpo, que ya no era mío, sino de él. Le pertenecía de pies a cabeza, era completamente suya. Volví a voltearme quedando de cara a la cámara, mis manos fueron hacia el cierre que tenía por delante y comencé a jugar con él, subiéndolo, bajándolo. Finalmente bajé el cierre por completo, dejando ver un pequeño moño que decoraba la tanga, me volteé, dándole la espalda a la cámara y terminé de bajar el short. Mi culo redondo quedó a sus ojos, enfundado en esa pequeña tanga morada. Muy apetecible a su vista.

    Estaba segurísima que con esto había conseguido lo que buscaba. Saludando a la cámara le dije a mi Amo, “Si querés ver que hay debajo de estas prendas, te espero calentita en la cama, y tu llamado, Amo”.

    Corté el video. Lo volví a ver, había quedado perfecto, seguramente esto había sido suficiente provocación. Por si acaso, decidí hacerle unas fotos para complementar, en sus poses preferidas (“atención”, “de rodillas”, “lista para servir” (mi favorita, también) y por último “humillación”).

    Entre a nuestro chat y se lo mandé, además agregue las fotos en ropa interior. Me sentía realmente segura, muy sexy, lista para él. Lista para ser suya.

    Tengo que admitir que después de enviarlo, mis nervios se pusieron de punta, muy segura podía estar, pero ¿y si no respondía? o ¿llegaba a verlo tarde, cuando ya no pudiera jugar? Muchas preguntas resonaban en mi mente, realmente sin sentido alguno, porque a los minutos, él pedía por mí. Me ordenó que me preparase que me iba a llamar, pero le dije que tenía una mejor idea, y le pedí que por favor conectara la cámara.

    Fui a preparar mi computadora, la puse encima de mi cama y además agarre el cargador, por si acaso. Me subí a la cama, con una pose bien sexy, abrí la App y le dije que estaba lista y si esta vez podíamos hacer video-llamada, que estaba segura que iba a disfrutar mucho de lo que iba a ver. Me lo permitió. Dos segundos después aparecía mi Amo en mi pantalla, se lo veía tan bien. Su pelo que tanto me gusta y esa barba que me vuelve loca, vestía simplemente un bóxer negro que poco dejaba a la imaginación. “Mmm, Amo ¿qué tal las vistas? A mí me encanta lo que veo”, se quedó callado, mirándome atento.

    “Preciosa, pequeña, como siempre. Quiero verte de espaldas, date la vuelta”, gateé por la cama, hasta quedar de espaldas. Tenía una gran vista de mi culo, que en esa posición y con esa tanga parecía un corazón. Para darle una vista distinta, adelante mis manos, agaché mi cabeza y quebré mi espalda, quedando en cuatro. “Quiero darte una nalgada, una en cada nalga”, cumpliendo con su orden mi mano derecha fue directo a mi nalga derecha, dando un fuerte azote, así hice lo mismo con mi nalga izquierda.

    “Muy bien, pequeña, pero fuiste muy una nena mala provocándome, te mereces más. Date hasta que te lo diga, quiero que agradezcas cada una de ellas”.

    “Sí, Amo”. Comencé a azotarme alternadamente, “Muchas gracias, Amo”, y otra más “Muchas gracias, Amo” y más “Muchas gracias, Amo”. Esto lo repetí 20 veces, mi culo había dejado ese color blanquecino de mi piel, para volverse un rojo zafiro.

    “Ya está bien, pequeña, basta. Date la vuelta, déjame ver tus ojitos”. Como me ordeno, me di la vuelta, dejando mi rostro, mis ojos frente a la pantalla. Estos un poco mojados por alguna que otra lagrima que se me escapó, de tanto dar en el mismo lugar, un poco me dolía, pero no más de lo que me gustaba. “Me encantan tus ojos llenos de deseo”.

    “Mmm, quisiera sentir lo empapada que estas, estoy seguro que en este momento chorreas. Muéstrame, puta”.

    “Sí, mi Amo”. Me posicione frente a la cámara, abrí bien las piernas dejando mi entrepierna completamente a la vista. Ya se podía apreciar la tanga húmeda, eso le gustó y me ordenó acariciar mi conchita como ya me había enseñado. Debía meter mi mano dentro de la tanga, acariciar mi clítoris y recorrer con mis dedos toda mi conchita, empapándolos con mi jugo. Estas carias provocaron que se me escaparan unos gemidos. Luego de hacerlo, los saqué de mí y le mostré lo empapada que estaba a mi Amo, “Lista para vos, Amo”.

    “Muy bien, pequeña puta, como a mí me gusta. Quiero que metas tus dedos hasta el fondo, quiero sentirte”.

    Esto me calentó enormemente, mis dedos automáticamente se dirigieron a mi concha y me penetraron. Empecé a moverlos, como él me iba indicando. Mis gemidos y el chapoteo de mis dedos, se empezaban a escuchar y esto lo excitaba a mi Amo. Comencé a ver como su mano acariciaba esa riquísima y dura verga, esto a mí me excitó muchísimo, mis dedos comenzaron a moverse aún más rápido.

    “No te apures, pequeña puta, no hay prisa. Quiero que te pegues en tu conchita como a mí me gusta y después sigas”.

    “Si, Amo”. Azoté mi conchita como le gustaba a él y mis dedos continuaban dándome, otra vez su voz resonó por el parlante “Date de nuevo, pequeña”, así lo hice. “Mmm, Amo, necesito más, por favor”.

    “No, detente, pequeña. Quiero jugar con tus tetas. Quiero que las pellizques, estires y aprietes como si fuera yo quien lo hace, como tanto me gusta”.

    Comencé hacer lo que me ordenaba, por encima del sostén, las acaricie, apreté, estiré, logrando que mis pezones quedaran completamente duros, tanto así que se notaban por debajo del sostén. “Quítatelo”, sensualmente continué acariciando mis tetas, mi vientre, llevé mis manos hacia la espalda desabrochando el sostén, lo lancé hacia un costado. Ahora el aire fresco rozaba mis pezones, poniéndolos aún más duros, mis manos calientes comenzaron acariciar mis tetas, las apretaba como él me lo había ordenado. Esto no hacía más que excitarme, completamente empapada volví a suplicar “Amo, quiero más”.

    “¿Cómo? ¿Así es como se piden las cosas, pequeña puta?” lo decía con una sonrisa en la cara. Sabía que no estaba enojado, pero me había equivocado y eso me iba a costar.

    “Perdón, mi Amo. Por favor, Amo, necesito más, te necesito, por favor, te lo suplico”.

    “Así está mejor, puta. Pero no, quiero que te vuelvas a poner en cuatro, que te des nalgadas y con la otra mano te toques sobre la tanga”.

    “Sí, Amo, como órdenes”. Con una sonrisa en la cara, hice lo que me pidió. En cuatro empecé a azotarme con mi mano derecha, mientras que con mi mano izquierda, con muy poca coordinación comencé a tocarme.

    “Sí, así, puta. Más, más fuerte, más rápido”. Complaciente seguí sus instrucciones, más, más azotes, más rápido mis dedos. Ya no podía más, no aguantaba más, realmente lo necesitaba. “Amo, por favor, puedo parar”, “Sí, pequeña, mírame”. Eso hice, me di la vuelta, al hacerlo tenía su verga en primer plano, completamente dura con líquido pre-seminal en la punta. Pasé mi lengua por mis labios y le dije “Mmm, Amo, desearía poder limpiarte con mi lengua”.

    “Ya, pequeña, acóstate, sácate la tanga, quiero ver eso que me pertenece”. Cumplí su orden, dejando la computadora entre mis piernas, me saqué la tanga, permitiéndole ver lo empapada que estaba por y para él. Abrí bien mis piernas y mis labios mayores, quería que viese muy bien mi conchita rosa completamente mojada, mi clítoris hinchado, sin duda necesitaba atención urgente.

    “Estoy lista para vos, Amo, por favor, tómame. Por favor, te lo suplico”. En su cara volvió a aparecer una sonrisa cargada de deseo, sus ojos devoraban mi cuerpo desnudo. “Muy bien, pequeña, así me gusta. Tócate ara mí, cariño, dame todo tu placer”, mis dedos comenzaron a acariciar mi clítoris, frotándolo. Eso se sentía realmente bien, deseaba más placer, deseaba darle más, mis dedos fueron a mi vagina, primero un dedo, dos, tres…

    Mis gemidos resonaban por toda la habitación, al igual que la voz de mi Amo “Sí, así, pequeña, así”, se escuchaba en gruñidos. “Mmm, sí, papi, así, así” estaba completamente excitada, lo deseaba enormemente.

    Su mano acariciaba cada vez más rápido su verga, yo intentaba seguir su ritmo. Rápido, duro, así le gustaba a él, y así quería yo. Mis dedos se movían así, como si su verga estuviera dentro de mí, mis gemidos aumentaron, convirtiéndose en quejidos, suplicas “Sí, Amo, así, más por favor” “Ya estoy muy cerca, Amo, por favor, permíteme acabar”.

    Su respuesta, como era de esperarse… “No, pequeña, no. Date un azote en tu conchita, seguí tocándote y volvé hacerlo”. Así lo hice, el azote hizo un ruido de chapoteo, así de empapada estaba, volví a meterme los dedos hasta el fondo, moviéndolos rápidos, haciéndome sentir lo más rico del mundo. Dejé de tocarme y me di el otro azote, este me gusto aún más, y mis dedos volvieron a mi conchita. Continuaron ahí, moviéndose rápido, y ahora sí estaba lista para acabar, pero no dependía de mí.

    “Amo, por favor, no puedo más te lo suplico, dame permiso para acabar”.

    “Sí, pequeña, dámelo todo, acaba para mí. Acaba conmigo”

    En un unísono gemido acabamos al mismo tiempo. Ambos quedamos rendidos en nuestras respectivas camas.

    Sonriéndole le dije “Muchas gracias, Amo, muchas gracias por permitirme acabar”.

    “De nada, pequeña. ¿Te gustó?”.

    “Fue exquisito, Amo. Muchas gracias”. Dije suspirando.

    “Como me encanta ese suspiro de placer…”

  • Mi madre accidentalmente me envió sus fotos de desnudos

    Mi madre accidentalmente me envió sus fotos de desnudos

    Otro día aburrido había pasado en la universidad y había vuelto a casa hoy siendo un viernes por la noche, un viernes donde haría mis actualizaciones en las redes sociales, YouTube y otras plataformas de comunicación. El mío, llamado Mizune Fujimura, de 43 años, estaba en su habitación después de cenar que ya había comido cuando llegó a casa. Mi madre Mizune es una mujer japonesa como cualquier otra, tiene 43 años, a pesar de ser vieja, todavía tenía un cuerpo que hizo que algunos hombres se sintieran tentados, no estaba en la lista. Yo Satoshi Fujimura en mis 20 años era más que seco para una mujer, la vida en Tokio está llena de mujeres listas para comer teniendo que tener dinero y hablar. Bueno, no tengo un problema de dinero porque soy de una familia de personas muy ricas que pueden vivir pacíficamente en el centro de Tokio, pero, por supuesto, esto refleja la carga de trabajo mía que trabaja toda la semana en su empresa.

    En mi habitación estaba jugando a mi teléfono celular y hasta ahora no podía pasar nada para sacarme del juego, ya que mi madre estaba en su habitación después de cenar, no tenía nada de qué preocuparme. Durante el juego en el que estaba, mi teléfono vibró y vi que recibí un mensaje de un extraño en Line, que es una aplicación de comunicación de tipo zap. Me preguntaba quién a esta hora de la noche me enviaría un mensaje y aún más quién sería el extraño que vino a enviarme un mensaje.

    Abro mi línea y veo que en la imagen que identifica al dueño del número estaba el vientre de una mujer bien expuesta. Cuando se suponía que debía emocionarme, tenía la sensación de que algo extraño iba a suceder. También curioso, terminé abriendo el mensaje de la mujer en la foto, no había nombre en el perfil, solo su número. Y luego, al abrir el mensaje, comencé a recibir una serie de fotos de una mujer de unos 40 años totalmente desnuda, aunque el clima dañó levemente su cuerpo, todavía era una mujer hermosa.

    Whoa! Estoy recibiendo desnudos de una mujer… mi, mira esas tetas… no quiero dejar mi juego para masturbarme.

    Seguí recibiendo muchos mensajes de desnudos de esta extraña mujer hasta que me hizo una pregunta.

    -¿Te ha gustado hermosa?

    Estaba paralizado porque hasta el momento en que estaba disfrutando pensando que ella simplemente enviaría las fotos y luego se iría, podría ser falso que alguien quisiera controlarme, pero esta persona que me preguntó si me gustó me dejó algo paralizado y sin palabras Tenía que responder algo, si este era mi día de suerte, bien podría tener una amiga sexual o incluso una novia.

    -Sí, tus fotos se ven geniales.

    -Gracias, me alegra que te haya gustado… ¿quieres ver mi cara?

    Esa pregunta fue una bomba para mí, tuve la jodida suerte de recibir no solo desnudos sino también la posibilidad de conseguir una amiga sexual que era más que alta. Ahora ella me preguntó si quería recibir una foto que mostrara su rostro, ¿cómo podría no estar feliz por eso? Simplemente mi viernes que comenzó cálido, ahora estaba súper caliente. Por supuesto, quiero ver su cara.

    -Por favor, muéstrame tu hermoso rostro.

    La mujer luego me envió algunos emojis de corazón mostrando que le había gustado mi cariñoso pedido y unos segundos después recibí la foto de su rostro y era mía…

    ¡Madre! -Grité con asombro.- Hijo de puta es mi madre.

    No podía creer que estaba recibiendo desnudos de mi madre y, lo que es peor, estaba muy caliente por su cuerpo, mi mente estaba completamente perdida. Sin embargo, un pequeño demonio me decía al oído que sentirse caliente por su madre era lo más normal del mundo, de hecho, no sería un hombre si no me sintiera caliente por mi madre. Mi mente encontró una manera de aliviar el daño que sentí cuando supe que era mi madre quien estaba enviando estos montones de desnudos, pero luego, recordando los montones de cómics eróticos que he leído que involucran a madre e hijo, hubo un total de 90% de posibilidad de tener sexo con mi madre.

    Bueno… pensando en esta ruta, tener sexo con mi madre no sería un problema para mí… un padre está trabajando, así que mamá debe estar bien seca para hacer estas cosas… ¿a quién le estaba enviando estas fotos realmente? ¿Está en algún grupo de putas? o es algún amante de ella? ¿Quién hubiera adivinado que mi madre haría algo así… pero me envió un mensaje de texto y estoy segura de que fue por error?… debe haber comenzado a usar un teléfono celular hace poco tiempo, su gran error ya me dice que no te preocupes por lo que estás haciendo.

    -Por el tiempo que debe tomar responderme, debes estar pensando feo por ser viejo, ¿verdad? -Mi mamá me habló por teléfono.

    Leí ese mensaje y sentí pena por ella, supongo que está tratando de ser ese tipo de mujer que se hace pobre al hacer que el hombre ponga muchas excusas diciendo lo contrario. Bueno, como soy un experto en dibujos románticos, usaré los maravillosos diálogos que tengo en mi mente.

    -Por supuesto que no es mi hermosa, nunca podría extrañar la belleza de esa hermosa cara tuya. Eres tan hermosa que mi mente está perdida y me tomó un poco de tiempo recuperarme de tanta belleza, tu hermoso cuerpo escondió una gran belleza.

    Mi corazón latía violentamente porque saqué este diálogo loco de los dibujos románticos haciendo muchas adaptaciones rápidas, si hay alguna posibilidad de que funcione, sin duda seré un tipo muy afortunado.

    -Tus palabras son tan dulces, cariño, si mi hijo fuera tan amable con las palabras, me acostaría con él en el lugar de mi esposo sin pensarlo dos veces.

    Mis ojos no creían lo que leían, mi madre solo me dijo que si usaba esas dulces palabras con ella, me llevaría a la cama. Este es un gran desarrollo que no esperaba de ella, significa que mi madre tiene deseos sexuales sobre mí y que soy un idiota sin conocer los sentimientos de mi madre, podría haber tenido relaciones sexuales con ella por algún tiempo.

    -¿Amas tanto a tu hijo? -pregunté con mis dedos temblorosos.

    Quería saber más sobre este lado que mi madre no me muestra y nunca mostraría si no fuera por este tonto error que si cayera en la mano de alguien equivocado, podría arruinar su vida. Gracias a Dios, ella no envió estos desnudos a alguien de mala naturaleza, si ni siquiera quiero imaginar el tipo de problema que causaría

    -Por supuesto, él es el amor de mi vida, ¿cómo podría no amar más que a mi esposo? Una pena que cuando era más joven, dejó de bañarse conmigo. Me siento muy sola en la bañera y quería que te acostaras conmigo todas las noches mientras mi esposo pasa días dentro de la empresa.

    No podía creer que mi madre realmente tuviera muchos sentimientos por mí, en mis años más jóvenes a mi madre le encantaba bañarse conmigo. Pero después de un tiempo comencé a sentir mis primeras erecciones, me dio mucha vergüenza y dejé de aceptar que viniera a la hora del baño. En ese momento, cuando comencé a rechazarla para que se diera una ducha conmigo, comencé mi serie de masturbaciones, esta es la única razón por la que no quería que mi madre se diera una ducha conmigo. Pero entonces se me ocurrió que quería comprobar algunas cosas por si acaso.

    -Y si él te pidiera que te bañaras contigo mañana, ¿aceptarías?

    -Querida, por supuesto que aceptaría, no lo pensaría dos veces. Cuando veo a mi hijo sin camisa por la habitación, no puedo soportar mirarlo tanto y terminar masturbándome de inmediato. Sería un sueño poder tomar una buena ducha con mi hijo.

    -Ya veo, ¿por qué no lo invitas a bañarse contigo?

    En ese momento me temblaban las manos porque estaba tratando de hacer que se mantuviera completamente abierta a mí, si mis palabras de alguna manera lograban que ganara fuerza para llamarme para bañarme, podría comenzar a encender fuego para todos lados.

    -Dios mío, desearía tener tanto coraje. Solo pensando en la idea, ya tengo miedo de que me rechace y se enoje conmigo, soy demasiado viejo para él.

    -No, señora, eres muy hermosa y estoy segura de que si usas las palabras correctas, sin duda podrás llamarla para un baño o tal vez algo más con él. Al menos inténtalo, estoy seguro de que le encantará la idea.

    -Hmmm, tienes razón, no está de más intentarlo. Me preocupa que mi hijo, a pesar de estar en la universidad durante mucho tiempo, no haya traído una novia a casa, para pensarlo. Si no tomo ninguna medida, una prostituta universitaria bien podría convencerlo. Muy bien, tengo que irme querida, fue bueno hablar contigo.

    -Buenas noches señora, buena suerte con su hijo.

    No pude evitar sofocar mis aplausos, pero al final logré controlarme. Dependiendo de cómo van las cosas, mi madre y yo podemos ser amantes para siempre. Esta idea terminó por ponerme completamente cachondo hasta el punto de hacer que abandonara mi juego, que de hecho ya había estado desconectado por estar ausente durante mucho tiempo.

    ………

    El sábado por la mañana me desperté con ganas de creer que todo lo que pasé ayer fue un gran sueño. Un sueño en el que logré convencer a mi madre de que me pidiera que me bañara, que no podía salir de mi habitación para enfrentarla. Me pregunto cuán avergonzada estaría si supiera que la persona con la que habló era su propio hijo. Estoy seguro de que estaría completamente desconcertada y asombrada, el hecho de que dijera cosas que nunca tendría el coraje de decir ciertamente la dejaría con una cara que querría esconder en algún agujero.

    toc toc

    Mis pensamientos se cortaron con un ligero golpe en la puerta de mi habitación, estoy un poco sorprendido, pero sé que es mi madre como siempre me despierta para tomar un café.

    -Cariño, el café está listo.

    -Me voy mamá.

    Escucho tus pasos alejándose de mi puerta y luego espero unos segundos más para ir a tomar mi café, la idea de que puedo comer a mi madre dio vueltas y vueltas. Pude ver en su forma de llamarme que estaba de muy buen humor, como hijo que soy, conozco los momentos de la vida en que está de mal humor.

    Salí de mi habitación y fui a la mesa del comedor y lo que más me sorprendió fue el hecho de que la mesa está llena de platos que más me gustan para el desayuno.

    -Wow, ¿qué pasa con esa mesa?

    Mi madre estaba satisfecha con mi reacción, su sonrisa era más que hermosa y no podía suspirar internamente. Tampoco podía creer que mi madre tuviera una sonrisa tan poderosa y dentro de ella había muchas intenciones, mis palabras tuvieron un buen éxito dentro de su cabeza y ciertamente tenía algún tipo de conclusión en su mente.

    -Nada mi amor, hoy decidí ser más generoso debido a tu esfuerzo en la universidad… ¿no te gustó?

    Mi mamá me dio esa mirada de gato de Sherek casi llorando, pero sabía que estaba usando una táctica tan baja como. Ella realmente tenía algo determinado en su cabeza y todas las armas que tenía a su disposición.

    -No recuerdo haber visto esta mesa así desde el día en que aprobé el examen de ingreso.

    -Ahora que hablaste, es verdad. Bueno, incluso si no es un día especial, yo como tu madre tengo el deber de hacer que mi hijo tenga más confianza en sus estudios.

    -Hooo, si es aceptado con gratitud.

    Pronto me senté a la mesa y tomé lo primero que me hizo sentir más hambre y cuando comí pude probar un sabor completamente diferente al habitual. Realmente se esforzó mucho para hacer esta mesa de sabrosos platos, al mirar a mi madre veo que está satisfecha con mis expresiones y realmente mis expresiones fueron las de alguien que probó la mejor comida del mundo. Ni siquiera los restaurantes más elegantes de Tokio podrían reproducir el sabor de este desayuno.

    -¿Qué te pareció cariño? ¿Es de tu agrado? -Preguntó mi madre con una hermosa sonrisa.

    -Sí, es maravilloso. Hoy realmente estás fuera de eso, creo que seré adicto a tu comida para siempre. -Hablé sinceramente.

    No solo quería ganar favores con ella para poder llegar al evento sexual tan rápido como quisiera. Mis palabras fueron lo más sinceras posible, la comida de mi madre estaba en un nivel diferente al normal.

    -Me alegro de que te haya gustado mi hijo, mamá puso mucho esfuerzo en todo. Tus palabras llenan mi corazón de alegría… aquí, bebe tu jugo. Tendrá que bajar toda esta comida.

    Luego me entregó el vaso de jugo, pero cuando iba a terminar tomando el vaso, se me escapó de la mano y derramó el líquido cerca de donde estaba mi pene.

    -Oh Dios mío, soy tan torpe. -Dijo mi madre, mostrando sorpresa.- Espera, traeré un trapo.

    Rápidamente fue a buscar un paño, sin dejarme protestar, actuó muy rápido y fue muy eficiente incluso para mi gusto. Con el paño en la mano, vino a limpiar el jugo que se derramó en mi entrepierna cubierto por mis pantalones cortos.

    -Espera, mamá… este lugar. Intenté protestar.

    -Mira cuánta suciedad, tu madre es tan torpe… parece exactamente lo que hice. Causando problemas en la mañana… no hay nada que hacer. Ve al baño y te lavaré los pantalones cortos.

    -No necesitas todo esto… yo…

    Mi madre me echó una mirada de ir rápidamente y no pude decir ni decir nada más.

    ………

    En el baño tenía mi toalla cubriendo mi pene endurecido, cuando mi madre la había tocado con la mano cubierta por la tela. Rápidamente tuve una erección donde, sin tener ninguna forma de esconderme, mi madre simplemente me envió al baño. No sé si sus acciones fueron completamente accidentales o no, pero sé que de alguna manera sus acciones no fueron un desastre aleatorio. Sentí en tu sonrisa después de enviarme a bañar algunas de tus intenciones.

    -No te rías ni llores en esta situación, si mi madre planeó estas cosas, debo aplaudir por su ingenio. -Hablé conmigo mismo.

    Toc Toc

    Alguien cierra la puerta de la bañera y pronto oigo la voz de mi madre.

    -Estoy entrando.

    Estaba desconcertado y aturdido sin poder decir nada para evitar que entrara, estaba en medio de una erección y ella vería que sería vergonzoso para mí. Aunque realmente quiero tener sexo con ella, llévala a mi cama. Mi mente no estaba tan preparada como pensaba.

    -¿Por qué eres así? Soy tu madre, eres un tonto. -Dijo mi madre riéndose de mi vergonzosa situación.

    -No es lo que estás pensando. -Dije escondiendo mi erección mientras estaba sentado en un taburete.

    Mi madre se quedó detrás de mí y pronto sentí la presión de algo suave y puntiagudo tocando mi espalda, mi corazón se aceleró porque la sensación me excitó mucho. No me llevó un segundo darme cuenta de que los hermosos y grandes pechos de mi madre me tocaban.

    -¿Qué me estás escondiendo? Si es esa cosa entre tus piernas, olvídalo. He visto esto muchas veces, aunque no vi cuán grande se volvió, no te preocupes porque no morderé.

    -Es bueno escuchar eso. -Dije riendo sin gracia.

    Mi madre me dominó por completo, haciéndome tan tímida como ella, diciéndome que ya vio que mi pene no era una mentira y que, aún más, que realmente no conoce su forma actual. Cuando era más joven, mi pene era un palillo de goma y ahora es un tronco capaz de dejar cualquier coño roto, no puedo imaginar el tipo de daño que podría hacer en un coño virgen. En mi madre que debe tener un coño muy experimentado, tal vez el daño no sea tan grande como en uno nuevo.

    -Debido al problema que le causé a mi hijo, te daré una buena ducha.

    -No lo necesitas mamá, sabes que puedo hacerlo todo yo sola, ¿no?

    -Por supuesto que lo sé, pero eso no cambia el hecho de que yo, siendo tu madre, tengo el deber de asegurar que este baño sea 100% eficiente, especialmente cuando terminé ensuciándote. Realmente deberías estar feliz de que tu querida madre te esté brindando este servicio maternal especial. Ahora no quiero ninguna queja.

    Sin tener la oportunidad de responder o convencerla de que no hiciera eso, ya estaba tomando el jabón y la esponja, cuando pensé que iba a pasar el jabón en su mano y en la esponja, se lo pasó por los senos. Ella usaba sus senos como una esponja para bañarme, era casi como esos videos porno donde milfs calientes bañan a sus hijos ficticios.

    -Primero comenzaré con tu espalda.

    Pronto me tiró el jabón a la espalda y luego volvió con los senos sobre mí, comencé a sentir la ligera y suave presión que subía y bajaba por mi espalda. Mi madre gimió levemente mientras hacía este servicio especial, sus senos tenían un poder inmenso en mi cuerpo, estaba más que emocionada de querer ser dueña de los senos de mi madre.

    Tenía que seguir imaginando algún tipo de mantra budista para disipar cualquier deseo de tener estas bolas de carne blanda para mí, tenía que ser fuerte y duradero.

    -Cuando eras pequeño, te encantaba cuando usaba mis senos para lavarte la espalda. Pero mira, tu espalda ha crecido tanto, que habría imaginado que te convertirías en un hombre hecho.

    -El tiempo realmente pasa, la señora ha envejecido muy bien. Sigue siendo hermosa como siempre. -Dije tratando de tener una conversación.

    -Ara, tus palabras son tan dulces querida. Como el día que ya no querías ducharte conmigo, me sentí solo durante tantos años que tu padre apenas llega a casa. No solo los hombres necesitan una mujer, sino que las mujeres también necesitan un hombre… querida… ¿quieres ducharte conmigo a partir de hoy?

    En mi cabeza, el «sí» estaba martillando diciendo que acepto esta propuesta, el hecho de que estoy cachondo por mi madre es el factor para que yo acepte esta propuesta de ella. Poder pasar todos los días admirando su maravilloso cuerpo y su maravilloso coño solo me muestra que fui yo quien ganó con ella.

    -¿Estás seguro de eso? Como, soy un hombre adulto… mi pene… está erguido con el cuerpo de la dama… -dije, poniéndome tímido.

    -Me hace muy feliz mi hijo. Saber que mi hombre está caliente por mí… ¿es tu pene difícil para mí? -preguntó hablando susurrando en mi oído.

    -Sí. -Respondí con valentía.

    Escuché una risita y pronto sentí una mano deslizarse de mi vientre que pasaba por mi entrepierna y luego me quitó la toalla que ocultaba mi pene, mi instrumento apuntó al cielo y mi madre me puso la barbilla en el hombro mirando a mi miembro.

    -Tu pene está lleno de energía, como madre, tengo el deber de mantenerlo muy limpio.

    -Haz esto por mí.

    Mi madre salió de detrás de mí y se puso frente a mí, estaba de rodillas mirando mi grueso pene, sus ojos brillaban de emoción como si le hubieran dado un maravilloso regalo. Observé su expresión feliz y no pude evitar sonreír.

    -Mi amor y pensar que tu pene era así, ni el de tu padre era así. Gosh, ¿de quién tomó ese pene? Preguntó retóricamente. -Mi boca no deja de salivar para hacer una mamada en este miembro sabroso, pero primero debo limpiarlo muy limpio.

    Pronto ella usando sus senos puso mi pene entre ellos, mis piernas estaban abiertas para que pudiera estar entre mí. Mi pene podía sentir la suave y suave presión de las tetas de mi madre perfectamente, con sus manos comenzó a hacer que sus senos rozaran contra mi pene. Sus ojos estaban en mi pene y mis ojos en sus ojos.

    Mi sangre corría salvajemente por mi cuerpo.

    -Dios mío, tu pene está latiendo tanto entre mis tetas… tu miembro es tan grueso, es como si estuviera jugando con un tronco de madera.

    -Mi pene se siente muy bien entre tus tetas mamá, siento que se está volviendo más grueso.

    -Es cierto, siento que mis tetas se hacen aún más grandes. Ahora lo voy a conseguir de verdad.

    Pronto mi madre comenzó a aumentar la presión y enfocar sus senos en el borde de mi glande, que era la parte más sensible.

    -Espera mamá, así que no, esta área soy sensible, tus tetas me harán venir rápido, joder, lento, no así, vendré a tu cara.

    -Puedes disfrutar de tu tonto, llena mi cara con tu leche, gomita en la cara de mami, mami quiere que tu leche caliente entre en mi boca, esto, mira esa cara que estás haciendo, mis tetas son mejores que masturbarte las manos? Son ellos? Mami hará tu paja todos los días, mis tetas harán que te corras mucho y podremos bañarnos la próxima vez y hacer que te corras aún más, mira, mira correrse? Si tienes esperma, envíame toda tu leche caliente, tírala a la boca de mamá, Ven, ven, a mi boca…

    -Me voy, mi placer está llegando, mamá, la fabricación está llegando, es casi, tus tetas casi me hacen venir, más sobre el glande de mi madre, allí mismo, un poco más de fuerza, aiii, jaa, jaaaa, madre fantástica, sus tetas son maravillosas.

    -Gracias querida, ahora volvamos a ducharnos y tomemos este placer de mí, hagamos mucho en su habitación.

    Por favor, para que esta historia obtenga una parte 2, objetivo de 30 me gusta. Por lo tanto, sabré que estás disfrutando el trabajo y estaré aún más comprometido con continuar esta historia.

  • Dora la mamadora (Segunda parte)

    Dora la mamadora (Segunda parte)

    Personajes de esta entrega:

    María:

    Es hija menor de Dora y Lucas Melo. Hermana de Kevin y Lina. Es una chica de 18 años de edad. Es bajita, solo mide 1,60 metros de estatura. Esta chica es alegre, risueña e ingenua, pero así mismo, a veces se le ve triste y desesperanzada. En ocasiones, se siente poco querida y abusada por su familia. Sueña con independizarse y hacer libremente lo que quiere. Ella es muy bonita, se parece a la famosa actriz porno Jynx Maze. No es delgada, pero tampoco llega a ser gorda, para nada. El que tenga la oportunidad de follársela siempre va a encontrar de dónde agarrar muy bien su cuerpo. Tiene ojos marrones y cabello negro, medio largo y ondulado. Sus cejas son pobladas y rectas. Sus labios son gruesitos y carnosos.

    Generalmente mantiene con su boquita un poco abierta y se le notan bien sus dientes frontales superiores, e incluso su lengua, eso da mucho morbo. El color de su piel es canela clara. María tiene un soberbio culazo, es grande y redondo, muy bonito. También es poseedora de un buen par de piernotas tonificadas. Fuera de sus ricos labios mamadores, sus piernas y su culazo, son sus tetas lo que más llama la atención en los hombres, pues son grandes y bonitas, y como usa camisetas sin brasier, se le mueven mucho al hacer cualquier movimiento. Tiene vello púbico en forma de triángulo invertido y una suculenta vagina grande y rosadita, con sus labios vaginales hinchaditos.

    Ella es encantadora, es charladora, dinámica, generosa, y bastante infantil. Le gusta jugar, cantar y bailar. Se la pasa con sus amigos en discotecas y en paseos. Está con sus hermanos en grado décimo, y como ellos, no es tan buena estudiante tampoco, ha repetido varios años escolares, y aunque a última hora trata de esforzarse no logra tener buenas calificaciones nunca. Demuestra ser poco inteligente, no piensa para hablar ni para actuar, y termina en problemas. Es muy lenta para pensar, pues capta las cosas muy tarde. Sus compañeros y amigos se aprovechan mucho de ella por ese motivo, y así, muy a menudo, se la logran llevar a la cama muy fácilmente, pues es evidente que ellos no la buscan sino solo para que los atienda sexualmente. Ella no lo ha querido admitir todavía, pero existen rumores de que está asistiendo mucho a unas reuniones y cultos de una extraña secta que está operando en el país desde hace un tiempo y que es la putita del líder.

    Ella cuando no está portando su uniforme de colegio, viste, con vestidos como los de su madre, es decir, cortos, de escote y de tiranticas a los hombros, pero generalmente, viste con camisetas ajustadas y sin brasier. Muchas de esas camiseticas son ombligueras o escotadas. También usa faldas cortas de jean o de tela, que le llegan a la mitad del muslo y unas zapatillas tipo tenis con medias tobilleras. Es muy dada a hacerse peinados de diversas maneras, trenzas, moños de muchas clases y coletas a los lados. A veces no usa maquillaje, pues está en el colegio, así se ve hermosa, pero cuando lo usa queda super mamasota. Al igual que su madre y su hermana Lina, ella huele a una exquisita fragancia que estimula la sexualidad masculina.

    Lucas Melo:

    Esposo de Dora y padre de Kevin, Lina y María. 40 años de edad, 1,80 metros de estatura. Robusto y fornido. Cabello corto y negro. Piel morena. Ojos negros. Es jefe de personal en una empresa de un amigo suyo. Su sueldo no está nada mal. Tiene toda clase de amigos, incluso algunos muy peligrosos, con los cuales tiene negocios un tanto turbios. Es un personaje machista, tosco y egocéntrico, sin embargo, ha respondido en el hogar. Constantemente, trata de tocar más allá de la cuenta, a sus hijas, de las cuales una de ellas, María, le ha cogido cierto fastidio. Lucas es de buen genio, aunque muy grosero y morboso. No le importa piropear a otras mujeres frente a su esposa, hijos y demás familia, e todos ellos saben de sus constantes infidelidades.

    Dora lo perdona porque sabe que ella también ha sido bastante infiel y también se ha sentido satisfecha sexualmente con su portentoso miembro, pues tiene una poderosa verga de 25 centímetros que no se cansa nunca a pesar de tener la edad que tiene. A demás Lucas tiene un buen capital e importantes influencias. Lucas también sabe de las infidelidades de su mujer y le encanta escuchar, de su propia boca cómo otros le dan por el culo, mientras le hace el amor; o por el teléfono, al mismo tiempo que la puta de su secretaria Claudita u otra mujer se lo está mamando. Es un pervertido, pues mira más allá de lo debido a sus propias hijas, ellas están ya bien formaditas y mayorcitas y él les insinúa cosas sin ningún tipo de disimulo o vergüenza.

    Don Milcíades:

    Amigo de negocios de Lucas Melo. 55 años de edad. Mal sujeto. Dueño de unos prostíbulos en Bogotá. Un sin vergüenza y depravado de tiempo completo. Bajito, pues mide 1, 57 metros de estatura, gordo, barrigón, calvo, carirredondo, de piel rojiza, feo, suda a toda hora, su cara es grasosa y llena de granos, es ordinario y mal hablado. Es un tipo bastante desagradable. Se convierte en un pulpo y en un sátiro cuando está junto a una muchacha. A su actual mujer, Milena, de 25 años de edad, la conoció en uno de los prostíbulos de su propiedad. Con su esposa anterior tuvo dos varones y cuatro muchachas. Sus hijas se llaman Edna, Sabrina, Gina y Carol, de las cuales Edna y Sabrina atienden uno de los puteaderos. Sus hijos ayudan a custodiar y manejar los antros de su padre. Con Milena tiene un bebé de 2 años de edad.

    Y para recordar, también están:

    Dora:

    Madre de Kevin, María y Lina. Esposa de Lucas Melo. Tiene 38 años de edad. 1,70 metros de estatura. Es muy bonita, su porte es elegante, muy glamurosa, sus facciones y movimientos son delicados y muy femeninos. Casi siempre está sonriente y le gusta reír a carcajadas muy sonoras. Su cuerpo es esbelto. La señora es blanca y rubia, de cabello liso, sedoso, suave y largo. Tiene ojos grandes, expresivos y grises, pestañas largas, cejas seductoras y finas que se elevan desde la parte de la nariz hacía afuera y cuando se van aproximando a la parte externa presentan un ángulo casi recto hacia abajo y terminan en forma puntiaguda. Su mirada es profunda y en ella se ve picardía y viveza. Su cara es alargadita, sus pómulos son sobresalientes, su boca grande, con unos rojos labios, siendo su labio inferior gruesito, y el superior un poco más fino. Sus dientes son blancos y parejos. Su quijada es pronunciada y hasta cierto punto aguda. Su nariz es larga, recta y apunta hacia abajo. Se viste casi siempre con vestidos de tiranticas a los hombros y generoso escote, o con camisas escotadas y faldas cortas de tubo o de vuelo. A veces se pone medias veladas y otras veces no.

    Casi siempre usa zapatos de tacón, aunque esté en la casa. También es amante de usar collares, aretes, pulseras y anillos, y mantiene muy perfumada y muy maquillada. Sus manos son pequeñas y cuidadas, de uñas largas y pintadas casi siempre de rojo. Algo que a ella le da malgenio es que no la crean capaz de hacer las cosas, la discriminación positiva y que la reten. Ella es muy liberada, en los temas del sexo se lo sabe todo y no se escandaliza por nada, es defensora de la libertad sexual y el libre desarrollo de la personalidad. Es experta en mamar y sexo anal. Ella da mucho morbo. En varias ocasiones se ha dado cuenta de las miradas provocadoras de su hijo hacia ella, lo ha visto masturbándose desesperadamente mirando fotos suyas y de sus hijas, pronunciando con lujuria sus nombres, y por esta razón quiere darle un merecido estímulo sexual.

    Kevin:

    Hijo de Dora y Lucas Melo. Hermano de María y de Lina. Tiene 22 años de edad. 1, 80 Metros de estatura. Musculoso, acuerpado y poseedor de una larga, gorda y venosa verga de 25 centímetros de longitud. Tiene cabello abundante, negro y lacio. A veces se hace una pequeña coleta. Tiene ojos negros y un poco saltones, cejas pobladas y nariz larga. Es muy velludo. Sus manos son grandes y fuertes. Es muy vago, vicioso y manipulador, ha perdido muchos años de colegio, por eso aún está cursando grado décimo junto a sus hermanas a pesar de su edad. No es nada aplicado, su indisciplina es terrible. Es machista, tosco, ordinario, egocéntrico y vulgar. Es un obseso sexual, llegando al punto de ser un depravado. Sueña con follarse a su mismísima madre y a sus putísimas hermanas, pero no se ha atrevido a tanto, solo a intercambiar algunos comentarios morbosos con sus hermanas y a tener ciertos tocamientos con ellas. Su padre y su madre son muy permisivos y pacientes con él, lo adoran y le dan todo lo que quiere y necesita. Kevin tiene una gran confianza en ellos y ellos son muy alcahuetes con él. Su novia Tatiana lo quiere mucho, está locamente enamorada de él, pero él solo la busca para tener sexo con ella y para que le haga las tareas del colegio, le haga favores y le de dinero, la mangonea muy fácilmente. Sus amigos son patanes igual que él, e incluso él ha tomado el mal ejemplo que le da su padre, el cual también es un machista y un completo gañán.

    Después de tremenda corrida que tuvo Kevin sobre su madre, y de consentirse un poco entre juntos, Kevin alcanza a ver con el rabillo del ojo, por la ventana, entre las cortinas, la silueta de su hermana aproximándose a la puerta de la casa.

    Kevin: ¡Ohhh mamá! ¡Llegó María!

    Dora: ¡Ay! ¡Que me ve empelota! ¡Subo a cambiarme mijo!

    Kevin: ¡Ve rápido mami! ¡Caramba! ¡¿Dónde putas quedaron mis calzoncillos y mis pantalones?!

    Dora alcanza a medio arreglarse el vestido y a subir por las escaleras como alma que lleva el diablo, pero Kevin se confía, y ve abrirse la puerta, con tan mala suerte que no solo entra su hermanita María sino también su padre y don Milcíades, quienes quedan asombrados al principio de ver a Kevin sin pantalones y con la verga al aire aún medio parada. Después del asombro, Milcíades y María comienzan a reírse.

    Lucas: ¡¿Pero qué vergas significa esto?!

    Kevin: ¡Puta vida!

    Kevin decide relajarse y sin siquiera intentar taparse con las manos se sienta en el sofá y para colmo de la sinvergüencería se coge la verga y comienza a jalársela y sobársela lentamente, mientras mira con morbo a su hermana, y dice:

    Kevin: ¡Hola papá! ¡Hola Milcíades! ¡Hola hermanita!… ¡Puedo explicarte esto papá!

    María no le quita el ojo de encima a la insinuante verga de Kevin mientras chupa su chupetita. Ella tiene una camiseta escotada rosadita, una falda blanca corta de tela y de prenses. También tiene sus acostumbradas medias tobilleras rosadas también, y sus tenis blancos. Se ve muy hermosa, y sobre todo por sus dos coletas de cabello a cada lado de la cabeza, las cuales le dan un aspecto de niña inocente. En la parte central de la cabeza se le ve un canal divisorio de sus cabellos. Su perfume a esencia de frutas tropicales es cautivador. Venía de la calle, no se sabe de dónde, pues al igual que sus hermanos no quiso asistir al colegio, y a pocos metros de la casa se encontró con su padre y con Milcíades.

    María: ¡Pégale papi!

    Kevin: ¡Ve y me pegas tú! ¡Perra!

    Lucas: ¡Ya, ya, ya! ¡Basta! ¡Calla esa jeta, María! ¡Yo veré que hago, no seas metida!

    Milcíades: Jajaja ¡Esto está muy divertido! ¡Tranquilos! ¡Calma! ¡No pasa nada! ¡No te preocupes mijo! ¡Uno es libre de estar en su casa como se le dé la regalada gana! ¡¿Sí o no Lucas?!

    Lucas contrariado se acerca a su hijo y dice:

    Lucas: ¡Al menos tápate! ¡Sin vergüenza desgraciado! ¡¿No ves que tenemos visita?!

    María: ¡Qué descaro! ¡No puede ser que mi hermano sea un pervertido exhibicionista!

    Kevin: ¡A ti que te importa! ¡Miren quién habla! ¡La zorra del colegio!

    Lucas percibe el olor intenso a semen que hay en la sala y se queda mirando toda la cochinada que sobresale en el piso, en la alfombra.

    Lucas: ¡Óyeme pedacito de hijueputica! ¡¿Acaso te masturbaste sobre la alfombra y los muebles¡? ¡Cochino!

    María: ¡¿No te aguantaste las ganas de irte a desfogar con tus putas?¡ ¡Cochino!

    Kevin: ¡Cállate perra! ¡Y limpia eso! ¡Son órdenes de mi mamá!

    María: ¡Uy si! ¡Qué tal! ¡Hazlo tú! ¡Puercote! ¡Oing! ¡Oing! (Hace sonidos de puerco).

    Kevin: ¡Apúrate con la limpieza! ¡Perra de la servidumbre! ¡Límpialo con la lengua!

    El jefe de la casa coge a Kevin de una oreja y este automáticamente le retira la mano con agresividad y decisión.

    Kevin: ¡Papá! ¡Ven y te cuento lo que pasó entonces! ¡Vamos arriba! ¡Tengo una buena explicación! ¡Tal vez no me creas, pero te la diré!

    Lucas: ¡Milcíades, espérame aquí un momento, ya vengo!

    Milcíades: No te preocupes, esperaré aquí sentado.

    María: ¡Te van a pegar, pervertido! ¡Te van a golpear! ¡Te van a colgar! Jajaja ¡Ojalá te ahorquen marranote de finca! jejeje ¡Lero, lero, candelero! Jijiji

    María ofende a Kevin sacando su lengua, y este lentamente se acerca a ella y con una mano le alza la falda. A la chica se le alcanzan a ver unos calzoncitos blancos pequeños. María pega un grito y rápidamente pone sus manos sobre su falda. Milcíades se quita sus lentes oscuros y queda lelo viendo a María.

    Lucas: ¡Kevin! ¡Deja quieta a tu hermana!

    María: ¡Papi! ¡¿Si ves lo que Kevin me hizo?! ¡Pégale ahora sí! ¡Ese puerquito está acostumbrado a tratar así a las mujeres! ¡Ve y le alzas la falda a la puta de tu novia! ¡Marrano!

    Su hermano tiene el impulso de lanzarse contra ella para golpearla. Rápidamente su padre lo detiene.

    Lucas: ¡Basta! ¡He dicho basta! ¡Tú, chica! ¡Ponte a hacer lo que tu hermano dijo! ¡Limpia esa cochinada!

    María: ¡Pero papi! ¡Si yo no lo hice!

    Lucas: ¡Hazlo! ¡Trae los implementos y ponte a limpiar!

    María: ¡No! ¡Yo no lo hice! ¡No voy a limpiar nada!

    Lucas: ¡He dicho que limpies ese semen! ¡Si no lo has limpiado cuando venga te golpearé a ti! ¡¿Has entendido?!

    María: ¡Si, señor! ¡Es injusto! ¡Llego yo cansada de afuera y me ponen a mí a limpiar las cochinadas de otros que no hacen nada y si se la pasan de vagos!

    Mientras Lucas y Kevin suben las escaleras, este último con la verga y el culo al aire, María va de mala gana a traer los implementos de aseo para limpiar el semen de Kevin y el vómito de Dora del piso, obviamente sin saber que en esa alfombra también hay líquidos viscosos salidos de la boca de su mami. Don Milcíades se sienta cruzado de piernas en el mismo sofá que minutos antes Kevin y su madre salaron.

    Arriba, en el cuarto de Kevin, Lucas pregunta:

    Lucas: ¡¿Y dónde está tu mamá?!

    Kevin: Se está bañando, al parecer. Después de esa señora mamada que me dio quedó hecha un desastre jejeje

    Lucas: ¡¿Cómo dices?!

    Kevin: ¡Mamá me hizo una mamada! ¡Me chupó la verga!

    Lucas: ¡¿Qué es lo que estás diciendo?! ¡Malparido!

    Kevin: ¡¿Qué no lo estás oyendo?! ¡Que la perra de mi mami es una puta mamadora! ¡Me chupo la puta verga hace apenas unos minutos! ¡Lo mama rico!

    Kevin grita lo anterior a toda voz, se escucha por toda la casa, lo alcanza a oír su hermana María y don Milcíades, los cuales ponen cara de asombro y paran oreja al instante.

    Lucas: ¡Violaste, a tu mamá! ¡Pedazo de hijueputa!

    Kevin: ¡Noo! ¡Solo sucedió! ¡Ella quiso! ¡¿Ok?! ¡Ella tuvo la iniciativa y se me insinuó! ¡Yo solo le hice caso! ¡Mamá lo disfrutó! ¡Lo disfrutamos juntos! ¡Solo fue una puta mamada! ¡Por Dios! ¡Una mamada no le hace daño a nadie! ¡¿Te pones así solo porque ella me mamó la verga?! ¡Pensé que eras moderno, pero me doy cuenta que eres un anticuado! ¡Pensé que te iba a gustar y que te ibas a excitar!

    Lucas: ¡Contéstame con la verdad! ¡¿Violaste a la puta de tu madre?! ¡¿Dónde está ella?!

    Kevin: ¡Por supuesto que no la viole! ¡Lo que te he dicho es la verdad!

    Lucas: ¡¿Seguro Kevin?! ¡Mírame a los ojos! ¡¿Sabes qué?! ¡Te voy a demandar malparido!

    Kevin: ¡Que sí, hombre! ¡Que no la violé! ¡Jueputa! ¡Tanta maricada por una simple mamada que me dio la puta de mamá! ¡Mamá le hace mamadas a cualquiera! ¡¿Por qué razón a mí no me puede hacer una?! ¡Por Dios! ¡Sé civilizado, papá!

    Lucas: ¡Pues qué lástima mijo! ¡Hubiera sido mejor que tu como el segundo hombre de la casa hubieras demostrado tu virilidad de una vez comiéndote a esa puta de mierda! ¡Le hubieras metido la verga por esa chocha! ¡De todas formas es muy rico lo que me estás contando! ¡Jueputa! Jejeje

    Kevin: ¡Papá! ¿¡No estás enojado!?

    Lucas: ¡Claro que no! ¡Al contrario, estoy excitado y dichoso! ¡Te asusté! ¡¿Verdad?! Jajaja

    Kevin: ¡Puto! ¡Yo si decía que tú no actuarías así, pa! ¡Pues con lo morboso y pervertido que eres! ¡Ya se me estaba haciendo raro! ¡Si tú eres un bacán!

    Lucas abraza a su hijo y este le da un coscorrón suavecito a su padre.

    Lucas: ¡Bien hecho, mijo! ¡Te felicito! ¡Estoy orgulloso de ti! ¡Eres todo un varón, Kevin! ¡Este es mijo! ¡Caramba! ¡Un verdadero machote! ¡Sigue contándome cómo la puta de mi mujer te lo mamo, mientras vamos a nuestro cuarto y nos comemos entre juntos a esa puta! ¡¿Te parece?! ¡¿Le damos duro a esa perra por el culazo y por la chochaza?!

    Kevin: ¡Si, papi! ¡Ella es reputa! ¡Démosle por el culo!

    Lucas: ¡Qué rico! ¡Espera le grito desde aquí a Milcíades que me espere!

    Lucas sale al balconcito, mira para abajo y descubre a Milcíades sentado en el sofá, medio agachado, mirándole el culo a su hija, pues ella está de rodillas, con el culo hacía arriba y con la falda corta subiéndose, bajándose, volviéndose a subir, y así sucesivamente, mostrándole los calzones a su amigo mientras limpia la alfombra con vehemencia. Lucas carraspea y luego le pide a Milcíades que lo espere un rato.

    Kevin: ¡Papá, mira que a la puta de mi mami hasta le puse un apodo! ¡Dora la mamadora! ¡¿Cómo te parece?! ¡Es que mamá lo mama tan rico! Jajaja

    Lucas: ¡Excelente! ¡Cómo no se me ocurrió antes ese apodo! ¡Dora la mamadora! ¡Preciso! ¡Excitante! ¡Déjate así y vamos ya! ¡Vamos a culearnos a la puta de tu mami!

    Juntos salen del cuarto, y mientras el hijo le narra algunas cosas de lo sucedido al padre, entran al dormitorio matrimonial.

    Mientras tanto en el piso de abajo, en la sala, María sigue dando un espectáculo a los ojos de Milcíades, pues está limpiando la alfombra poniendo las rodillas y las manos sobre ella. La muy putita no se da cuenta que le está mostrando todo el culo al viejo verde ya que su pequeña falda se levanta un poco más con cada movimiento y le está enseñando una buena parte de la punta de los calzones y todas sus piernotas al dueño de los puteaderos más famosos de la capital del país. El Viejo no le quita el ojo de encima y se agacha para poder ver más. Ese asqueroso se excita, y sin dársele nada se afloja los pantalones, se los baja con todo y calzoncillos y se comienza a hacer una paja viendo el soberbio culo de María. Su verga es pequeña pero gruesa, con muchos pelos, y se pone tiesa en un santiamén.

    Milcíades: ¡Oye María! ¡¿Si escuchaste lo que yo escuche!?

    María sin darse cuenta de que el hombre se pajea, se voltea y ahora le deja ver las tetas por entre el escote al viejo sinvergüenza. Se mueve muy rico ese par de grandes tetotas entre la camiseta de la chica de coletas.

    María: ¡Creo que sí! ¡¿Qué escuchó usted don Milcíades?!

    Milcíades: ¡Que tu mami es una puta que le gusta mamar vergas y que se la chupó a su propio hijo! ¡Así si quién no eyacula de esa forma tan tremenda y quién no mancha la alfombra! ¡¿Si o no chica?! ¡Si a uno se lo mama su propia mamita pues obvio que debe eyacular grandes cantidades de leche, y empuercar todo! ¡Sobre todo si la puta está tan buena como la zorra de tu mami!

    María: ¡Uyyy! ¡Don Milcíades! ¡No hable así de mi mamá! ¡Mire que ella es una santa!… ¡Aunque yo escuché lo mismo eso no le da derecho de…!

    De un momento a otro María voltea a ver a don Milcíades y se da cuenta de que el viejo se masturba frenéticamente, y ella no deja de mirarle la peluda y cochina verga.

    María: ¡Ohhh! ¡Por Dios!… Jijiji ¡Don Milcíades guárdese eso!

    Milcíades: ¡Tu mami no es ninguna santa! ¡Al contrario es toda una puta diabla! ¡Todos los amigos de tu papá lo sabemos! ¡Hasta él mismo lo sabe, lo acepta y lo favorece!

    María: ¡Don Milcíades! ¡¿Usted se está masturbando?! Jijiji

    Milcíades: ¡¿Ute se etá mastulbando?! (Voz de remedo) ¡¿Pues no ves que sí?! ¡Tonta! ¡Ven ayúdame, chica!

    María se pone roja como un tomate, se levanta y queda de rodillas frente al detestable personaje.

    María: ¡Don Milcíades no haga eso! ¡Mire que después eyacula sobre el piso y los muebles y me ponen a limpiar a mí!

    Milcíades: Jajaja ¡A ver mamita, suelta esa esponja y ese bote y pon tus manitas aquí sobre esta rica poronga! ¡¿Te gusta?!

    María: ¡Otro día don Milcíades, está muy rica su poronga, pero figúrese que tengo que ir a hacer unas cositas! ¡Ahora vengo! ¡Hablamos al rato, señor! Jejeje

    María se intenta levantar para marcharse, pero Milcíades la agarra de una coleta y la agacha con violencia tirándole con fuerza la colita, y pone su cabeza sobre su nauseabundo guamo. El hombre sin dársele nada le mete a la fuerza su olorosa verga a la boca y la obliga a mamar.

    Milcíades: ¡Eso rica putita, hazme una buena mamada como las que la puta de tu mamita está acostumbrada a hacerle a todo el mundo, en especial a su propio hijo!

    Milcíades con sus manos mueve la cabeza de la chica para darle el ritmo a la mamada, y ella mientras mama comienza a llorar silenciosamente.

    Milcíades: ¡Eso cariño! ¡Succiona! ¡Así! ¡Amor!

    El tosco hombre empuja la cabeza de la muchacha hasta que la nariz de ella toca su pubis y a esta le intenta dar una arcada. Milcíades permite que ella de un respiro, le saca la verga de la boca y hace que ella lo mire a la cara, a los ojos.

    Milcíades: Jajaja ¡Esa arcada te hizo llorosear los ojos más bueno…! ¡Los tienes rojitos como una marihuanera! ¡Me gusta! ¡Me haces acordar de mi hija pequeña, a Carito! ¡Ella es como de tu edad! ¡Y es una rica putita como tú! ¡Es muy viciosa! ¡Tengo muchas ganas de que deje el colegio y se ponga a trabajar en mis puteaderos con sus hermanas mayores! ¡Sigue mamando verga! ¡Putita!

    María: ¡Su verga huele a diablos! ¡Vaya a que se la chupe su puta hija y su grandísima perra madre! ¡Viejo hijueputa!

    Milcíades le da una sonora bofetada, la escupe en la cara y le grita:

    Milcíades: ¡Chupa la verga! ¡Maldita mujerzuela! ¡He dicho que siguas mamando! ¡Hija de las mil putas! ¡En otra oportunidad me la chupara tu putísima madrecita, a la cual le daré hasta por el reverendo culo hasta que me canse! ¡Chupa! ¡Perra malcriada! ¡Chupa o te doy otro guarapazo!

    La chica por su propia iniciativa se lame las manos, mira al hombre con ira, toma esa verga con las manitas y comienza a masturbarlo frenéticamente y con violencia.

    Milcíades: ¡Ahhh! ¡Perra! ¡No tan duro! ¡Toma!

    El asqueroso viejo retira con fuerza las manos de la muchacha de su verga, le pega otra bofetada, y le rompe la camiseta. Ese buen par de tetas salen esplendorosamente al aire. Luego se las aprieta, se las estira, se las palmotea y se las manosea tan duro que la chica grita de dolor. Después le da una nueva bofetada y María vuelve a gritar.

    Milcíades: ¡¿Si ves ahora lo que se siente?! ¡zorra! ¡Házmelo con ternura y cariño! ¡Puta!

    La amenazada y asustada María se mete la verga a la boca inmediatamente y sin decir nada. La chica comienza a mamar la verga de Milcíades con suavidad. Los movimientos de mamada que hace su cabeza son extremadamente morbosos y excitantes.

    Milcíades: ¡Ahhh! ¡Así si! ¡Eso ya es otra cosa! ¡¿Si te fijas que podemos entendernos, mija¡? ¡Es que no tienen por qué ser necesarias las puteadas y los putazos! ¡Ya nos vamos entendiendo, mijita!

    Milcíades toma en cada mano cada coleta de cabello de la chica y las levanta. Las mantiene agarradas así levantadas mientras la cabeza de María se mueve al ritmo de la buena mamada. María se relaja, se serena y decide colaborar con el corrompido señor.

    Al tiempo que estaba sucediendo todo lo anterior, en el segundo piso, padre e hijo entran al cuarto matrimonial donde doña Dora apenas sale del baño de la habitación con una toallita envolviendo su cuerpo, se ha acabado de bañar. La intención de padre e hijo es culearse a la mujer. Ella se sorprende, y aún más cuando ve que ellos se despojan totalmente de su ropa y se comienzan a masturbar mientras le llaman puta, perra y zorra.

    Ella no dice nada, pues es evidente lo que está pasando. Ahora la mamá de Kevin está orgullosamente, masturbando los dos miembros. Los tres están sentados al borde de la cama, ella sentada entre los dos. Mamá Dora mira morbosamente a cada hombre a la cara y luego a cada miembro con una sonrisita de puta. Los ojos de la mujer brillan de morbo, y se ve en ellos reflejada una gran perversión. Los hombres tienen sus ojos cerrados, se sienten medio adormilados, disfrutando el placer que les proporciona las manos masturbadoras de la señora. Es como si ellos estuvieran dopados por el morbo tan terrible que produce el hecho de ver que se está cometiendo un incesto madre e hijo.

    Kevin: Mmmmm ¡Mamá!

    Dora: ¡Dime hijo!

    Kevin: Mmmm ¡Qué puta eres!

    La mamá y el papá se ríen de las palabras que acaban de escuchar de boca de su hijo.

    Dora: ¡Lo sé mi amor! ¡No hay necesidad de que lo digas! ¡Soy una puta cochina e inmoral! ¡Te excita que yo misma me diga así? ¡Pues escucha esto! ¡Soy una prostituta de calle sin redención alguna! ¡Yo sé que ustedes me quieren follar!

    Lucas: Mmmmm ¡Dora! mmmm ¡Putilla! ¡Deja de hablar y comienza a mamar nuestras vergas! ¡Perrita!

    Dora, aún está envuelta en la toalla y con el cabello mojado. La exuberante mujer se agacha y chupa la verga de su marido. Kevin en ese momento abre sus ojos y mira atentamente como su mamá se lo chupa a su papá, pues nunca había visto eso, y su pene se infla aún más, cosa que nota su mami, quien suelta una sonrisita y decide ahora mamar la verga de su hijo. La mujerzuela se agacha a chupar el falo erecto de su pervertido hijo e inicia la mamada. Kevin se estremece al sentir nuevamente los labios y la lengua de su mami sobre su nabo, y comienza a emitir gemidos. Su padre mira con atención, es la primera vez que ve a su mujer chuparle la verga a su propio hijo. Es un momento de gloria y de gran excitación en su vida, no puede creer que al fin esté viendo un incesto real madre con hijo y sobre todo en su propia familia.

    Lucas: ¡Vieja degenerada! ¡Si fuiste capaz de mamárselo a tu hijo! ¡Que puta eres!

    Kevin: Mmmm ¡Ohhh! ¡Papá! ¡Mamá debería ser puta callejera! ¡O Trabajar en películas porno! ¡Cómo me gustaría verla en la calle, en una esquina, ejerciendo de puta vulgar y descarada o en la pantalla haciendo mamadas y duros anales!

    Lucas: ¡Si! Jajaja ¡Haciendo bukakes y estando en orgías! ¡Va tocar que mis amigos le den el visto bueno para que tu mamá trabaje en sus películas! ¡¿Si te acuerdas de Rosco y de Vito?! ¡Son unos pornógrafos amigos míos! ¡Les voy a hablar a ver si les interesa hacer películas con tu madre!

    Kevin: ¡Wow! ¡Eso sería genial! ¡Si, me acuerdo de esos manes! ¡Habla con ellos, pa! ¡Cuanto antes! ¡Quiero ver a mi mami en películas porno portándose como la puta que es!

    Lucas: ¡Tal vez tú también seas contratado! ¡Si les comento que ustedes hacen incesto, ellos no podrán rechazar la propuesta! ¡Al contrario, estarían interesadísimos! ¡Incesto entre madre e hijo casi no existe, al menos no se ve tan fácilmente! ¡Nos pagarían una fortuna por la participación en sus películas!

    Kevin: ¡Ufff! ¡Claro papi! ¡Es porno familiar! ¡Muy bueno! Jajaja

    Dora se levanta y se agacha ahora al lado de Lucas para mamarle la verga, pero antes de eso dice:

    Dora: ¡Que buenas ideas tienen para conmigo, par de depravados! ¡Yo quiero ser puta y actriz porno! ¡¿Cómo lo supiste, Kevin, mi amor?! Jejeje

    Todos ríen mientras Dora ahora se lo mama a su esposo.

    Kevin: ¡Cómo chupa de bueno Dora la mamadora! ¡¿Si o no, pa?!

    Lucas: Mmmm ¡Es la mejor mamada que me hace en la vida esta mamadora! Jejeje ¡Suéltale la toalla a la perra! ¡¿Quieres?! ¡Kevin!

    Kevin obedece y le quita la toalla a su madre, la deja como Dios la trajo al mundo. Kevin le ve el culo y aprovecha para acariciárselo.

    Kevin: ¡Tienes un excelente culazo mami! ¡Qué barbaridad! ¡Severas nalgotas!

    El joven le agarra las nalgas a su madre y luego le da unas buenas y sonoras palmadas en ellas.

    Lucas: ¡Ahora chúpaselo a nuestro hijo, cariño! ¡Quiero verte emputecida totalmente con y para él!

    Su madre se levanta mira a su hijo, sonríe, le guiña un ojo, se agacha y se mete su largo y grueso nabo a la boca.

    Lucas: ¡Santo Dios bendito! ¡Cómo es de puta mi mujer! ¡Quién lo creyera! ¡Cómo se lo mamá a nuestro hijo! ¡No lo puedo creer! ¡Vida hijueputa! ¡La vida es un pañuelo! ¡Definitivamente todo puede ser posible en este mundo! ¡Me case con la mujer más puta y marrana del mundo entero!

    Kevin: ¡Tiene unos labios y una lengua la cosa más viciosa, pa! ¡Qué mamada tan rica! ¡Papá! ¡Tócale y apriétale las tetas a la puta esta!

    Lucas: ¡Seguro hijo! ¡Toma perrita! Jejeje ¡Están deliciosas! ¡Se sienten como más hinchadas que antes! Jejeje

    Kevin: ¡¿De qué puteadero sacaste a esta prostituta, papi?! ¡¿Dónde rayos la conociste?!

    Lucas: ¡De una taberna! ¡La conocí en un antro! Jajajaja

    En este momento se escucha unos gritos de mujer desde la sala de la casa. (Son los gritos que María lanzó como producto del maltrato a sus tetas y de las bofetadas que le propinó Milcíades). Dora se saca la verga de su hijo de la boca y pregunta:

    Dora: ¡¿Y esos gritos!?

    Lucas: ¡No sé! ¡Voy a mirar!… ¡Ah no…! ¡Ya me acordé! ¡Es que llegué con María y Milcíades! ¡Milcíades me está esperando en la sala, allá está acompañado de María! ¡Malo, malo el cuchito debe estar tratando de divertirse con nuestra hija! ¡Como es tan mañoso! ¡El viejito apenas ve una mujer y se enloquece, sobre todo si es jovencita y bonita, y más aún si está solita! ¡Cuando lo vi por el balcón ya le estaba mirando el culo! ¿Será que voy a ver qué sucede? ¡Tal vez ya le esté agarrando las tetas a la chica!

    Dora: ¡Si, mi amor! ¡Ese viejo es un depravado! ¡Qué tal quiera violar a mi chica! ¡Qué tal la esté violando ya!

    Kevin: ¡No mami! ¡Eso no está pasando! ¡La imbécil de mi hermana está bien! ¡Deja así que ya no se escucha nada! ¡Si ese viejo la estuviera violando se escucharía un gran alboroto! ¡Mejor sigamos aquí tranquilos con nuestras mamadas! ¡Propongo que sigamos aquí disfrutando! ¡Dora la mamadora, te toca chupar el plátano de mi papá ahora!

    Lucas: ¡Si! ¡Es mi turno, putilla! ¡Chúpamelo, mamadora!

    Dora se despreocupa y vuelve a su oficio de mamar verga, se lo mamá a su marido ahora con más fuerza.

    Lucas: ¡Kevin! ¡Kevin! ¡Frótale la raja a tu mamá!

    Kevin: ¡De una pa!

    Lucas: ¡¿Cómo te parece esa rajita?!

    Kevin: ¡¿Rajita?! ¡Rajota, querrás decir! ¡Está bien peludita y babosa!

    Lucas: ¡Métele un dedo en esa rajota! ¡Mijo!

    Al escuchar eso, la mamá de Kevin abre las piernas mucho más, y Kevin deja de tocarle la cuca y sus pelitos, y le mete el dedo corazón de una de sus manos, mientras que con la otra le agarra duro una teta. Doña Dora pega un gritico.

    Kevin: ¡Wow! ¡Se siente de pelos! ¡Oye pa! ¡Nosotros somos un poco depravados! ¡¿Eso no será malo?!

    Lucas: ¡Qué malo va a ser, mijo! ¡Nosotros solo gozamos y hacemos gozar! ¡No le estamos haciendo daño a nadie!

    Kevin: ¡Tienes razón pa! ¡Le voy a meter otro dedito más a mi mami por esa cuca!

    Lucas: ¡Dale! ¡Métele tres, cuatro, la mano completa, lo que quieras! ¡Ella aguanta mucho! ¡Dorita quiere que uno le meta de todo por esa concha! ¡Mírale la carita de pervertida y de mamadora!

    Kevín: ¡Si, papi, tiene una cara de puta que no puede con ella! ¡Esta puta sí que suelta jugos de su chocha! ¡Le tengo metidos tres dedos!

    Lucas: ¡Frótale el clítoris, hazla gozar y gritar de placer!

    Kevin le tiene ya cuatro dedos metidos en la panocha a su señora madre, los mueve rítmicamente en un mete y saca muy guarro. Le suelta la teta para empezar a frotarle el clítoris con los dedos de esa mano, mientras ya casi mete toda la otra mano dentro de esa profunda vagina materna. Dora gime, hace sonidos animalescos, y su cuca hace movimientos de succión al igual que su boca viciosa. La mano de Kevin siente que está siendo atraída hacía adentro y que no puede sacarla fácilmente. Dora sigue mamando la verga de su marido con gran ahínco.

    Kevin, se agacha para verle mejor la vagina a su madre. Ya tiene toda la mano adentro y la mueve en forma circular y luego de adentro a afuera y de afuera a adentro varias veces sin sacar la mano completamente. Su madre gime y se retuerce de placer, aun así, no deja de chuparle la verga a su marido. Kevin saca la mano lentamente de la vagina materna y se la mira, toda llena de líquidos.

    Kevin: ¡Wow! ¡Vaya! ¡La chocha de mi mamá está tan mojada y encharcada que se le pueden meter pececitos adentro y hacer un acuario!

    Lucas: Jajaja ¡Hay que meterle un pulpo adentro como hacen las asiáticas en las películas genki genki japonesas!

    Kevin: ¡Uichh! Jajaja ¡Papá, eres un degenerado! ¡Pececitos, pero de esperma más bien!

    Lucas: ¡También! ¡La cuestión es que hay que meterle algo en la chocha!

    Kevin: ¡Oye! ¡Me pregunto a qué sabe esto! ¡¿El líquido que le saqué a mamá de su chocha con mi mano sabrá a lo mismo que sabe lo de las otras mujeres?! ¡No hay otra forma de saberlo más que degustándola! ¡Probemos!

    Kevin abre su boca, saca su lengua y se lame la mano. Su mami se saca la verga de su esposo de la boca para mirar a su hijo lamer su mano toda untada de sus fluidos vaginales y da un grito fuerte de excitación y sorpresa y dice casi a grito entero:

    Dora: ¡Ahhh! ¡Jueputa! ¡Ufff! ¡Marica! ¡Eres un puto cerdo! ¡Qué lindo! ¡A qué te sabe mi cuca?!

    Kevin: ¡Eso soy mamita! ¡También soy un hijo de puta! Jajaja

    Dora: ¡Qué cochinote eres! ¡Mi hijo es bien pervertido! ¡Yo tratando toda la vida de educarlo de la mejor manera y miren, se me deseducó en un momentico! ¡Me gusta mucho que seas así de indecente y vulgar papito!

    Kevin: ¡Tus fluidos saben y huelen a raro! ¡Como a queso! ¡Pero bueno, eso me excita, mami! ¡A ver te lamo la chocha! ¡Te devuelvo el favor de la mamada! ¡Ahora yo te voy a mamar la cuca!

    El hijo de Dora inicia una espectacular lamida y chupada de cuca. Su madre se descontrola y da un horrísono grito. Después dice lo siguiente:

    Dora: ¡Ahhhh papito! ¡Dame lengua! ¡Así! ¡Eso! ¡Si! ¡Si! ¡Carambolas! ¡Este nene si sabe chupar y lamer cuca! ¡Eso mijo! ¡Con los dientes! ¡Mi clítoris! ¡Qué delicia! ¡Ohhh!

    Lucas: Jajaja ¡Si sigues gritando y hablando así de duro te van a escuchar María y Milcíades! jejeje

    Dora: ¡A mí que me importa! ¡Qué me escuche cualquier hijueputa por ahí!

    Dora, en lugar de bajarle el volumen a su voz, antes grita y habla más fuerte.

    Dora: ¡Ahhhh! ¡Dame lengua papito! ¡Dame! ¡Dame Kevin! ¡Mi amor! ¡Eso papi! ¡Si! ¡Si! ¡Qué lengua tiene este demonio!

    Lucas: Jajaja ¡Esta perra antes habla más duro para que la escuchen! ¡Es que es severa pervertida! ¡No le importa nada!

    Kevin: ¡Vuelvo y repito, papi! ¡¿De dónde conociste a semejante perra?!

    Dora: ¡Pues al parecer me conoció en la calle! Jajaja ¡Sigue dándome lengua! ¡baboso de mierda!

    Kevin: ¡Pues para ser tan puta, debió de haberte conocido en la calle, mami! Mmmm ¡Tu cuca es la babosa mami! ¡Me tienes como para que me dé un infarto mami! ¡Todo pensé hacer hoy menos estar en estas contigo y con papá! ¡Me premió la vida!

    Lucas: ¡Ya dije que conocí a esta puta en una taberna! ¡Estaba borracha! ¡Me la lleve a la cama esa misma noche!

    Kevin con las dos manos abre por juntos extremos la cuca de su mamita y ve el profundo huecazo y se hace el que habla por ahí haciendo ecos.

    Kevin: ¡Hola!… ¡Hola!… ¡Hola!…

    Kevin hace reír a sus padres con sus ocurrencias, pero en esas aspira un pelito de la cuca de su madre por la boca.

    Kevin: Qrr… qrr… Cof, cof, cof… qrr (sonidos de carraspeo y tos). ¡Uich! ¡Me tragué un pelillo de tu cuca, mamá!

    El hijo comienza a toser más fuerte y a darse golpecitos en el pecho con el puño, y todos sueltan una carcajada.

    Kevin: ¡Mami! ¡¿En serio yo salí por aquí?!

    Sus padres ríen divertidos.

    Dora: ¡Si mi amor! ¡Por aquí salió mi hermoso bebé! ¡Tu verga era pequeñita! ¡No me imaginé que cuando crecieras fueras a tener semejante vergón tan grande y tan rico! ¡Y mucho menos que te lo fuera a mamar!

    Kevin: Jejeje ¡Mamá! ¡Te estoy haciendo un examen ginecológico completo! Jejeje

    Dora: ¡¿Qué me recomiendas mi doctor hermoso?!

    Kevin: ¡Te recomiendo una mano de verga reáspera por esa puta cuca!

    El hijo de Dora y Lucas sin ningún reparo se coge la verga y de una se la mete en la abierta y babosa vagina a su madre. Ella pega un estridente grito de gozo y se estremece todo su cuerpo.

    Dora: ¡Ahhh! ¡Papito! ¡Me lo clavaste de una en la panocha! ¡Cielos!

    Lucas: ¡Uicchh! ¡A Kevin si le rinde!

    Kevin: ¡Es que ya es hora, pa…! ¡Ohhh! ¡Mami! ¡A que tampoco te imaginaste que te iba a meter mi verga por la chocha alguna vez!

    Kevin agarra las piernas de su madre por los tobillos abriéndoselas y elevándoselas e inicia una buena serie de movimientos de penetración. Sus padres ponen una cara de sorpresa increíble.

    Kevin: ¡Ahhh! ¡Mamasota! ¡Ohhh! ¡Dios! ¡Te estoy dando por la cuca! ¡Changos! ¡Se siente sabroso! ¡Ufff! ¡Ya sabíamos que esto iba a pasar! ¡No le veo nada malo! ¡Ya te había metido hasta una mano adentro!

    Lucas: ¡Claro hijo, no te preocupes! ¡Pues a esto vinimos!

    Dora: ¡Santo cielo! ¡Estoy muy excitada! ¡Mi propio hijo está metiéndome su vergota en mi cuca! ¡Esto es muy depravado! ¡Soy una mala madre! ¡Dios! ¡Ohhh! ¡Ufff!

    Lucas: ¡Al contrario, qué buena madre eres! ¡Entrégate al placer, mi amor!

    Dora: ¡Eso hago!

    Lucas: ¡Chupa mi verga, marranaza!

    Lucas no pierde detalle de cómo su hijo penetra a su mujer. El papá está encantado, y mete su estupenda verga en la boca de la caliente mujer, la cual está acostada boca arriba. Kevin horada agitadamente la vulva de Dora y al tiempo dice miles de palabrotas, debido a la excitación y al morbo. El joven se acuerda de las escenas más atrevidas que ha visto en las películas porno de incesto, siempre quiso tener sexo con su madre, y ahora la fantasía está cumplida, tiene a su mamita abierta de piernas dándole duro por esa peluda chocha. En todo el cuarto se escuchan los gemidos que emiten estos tres personajes. Dora aúlla en todos los tonos.

    Ahora Lucas le pone las huevas en la cara y se las restriega. Dora se las lame y se las mete en la boca mientras con juntas manos masturba la tremenda vara del hombre.

    Lucas: ¡Es mi turno de penetrar a la mamita! ¡Kevin!

    Kevin saca su potente miembro de la vagina de su mamá y se dirige a darle verga por la boca a dicha señora. Ella se pone en cuatro sobre la cama y a la vez que Lucas la penetra con salvajismo, Kevin le clava su instrumento en la gran boca de labios mamadores y siente que cuando su padre le mete duro la verga por la raja, ella hunde su miembro hasta su garganta por el empuje enérgico que le proporciona los impactos de Lucas.

    Kevin: ¡Así! ¡Chupa la verga mamá! ¡Eso! ¡Dora la mamadora! ¡Eres lo máximo!

    Lucas: ¡Folla perra! ¡Dame cuca! ¡Sí! ¡Muévete! ¡Qué raja la de esta marrana!

    Kevin: ¡Dale duro, papá! ¡Destrózale la chocha a esta Zunga!

    Lucas: ¡Si! ¡Toma puta! ¡Así se les da a las zungas! ¡Así hay que tratar a las mujerzuelas de calle! ¡Tiene la vulva supremamente encharcada!

    Kevin: ¡Qué bien, pa! ¡Desde aquí se escucha ese chapoteo! ¡Dale más a duro a Dora con esa batidora! Jejeje

    Lucas: Jajaja ¡Oye, Kevin! ¡¿Qué sentiste dándole por la raja a esta puta?!

    Kevin: ¡Sentí que su vulva me succionaba el pipí, pa! ¡¿Y tú que sentiste al ver que el cochino de tu hijo se lo metía a la marrana de tu mujer?! ¡¿No sentiste celos?!

    Lucas: Jajaja ¡¿Un poco?! ¡Pero ya estoy acostumbrado a que mi mujer sea una puta! ¡Sentí mucha arrechera y morbo! ¡Casi me vengo en la boca de la cerda! Jejeje… ¡Tiene una chochaza espectacular! ¡¿No?!

    Kevin: ¡Y una bocaza estupenda!

    Lucas: ¡Choca esa mano, campeón! ¡Por la puta de tu mamá!

    Padre e hijo, situados cada uno a un extremo de la hembra, se dan una palmada en la mano. Están muy contentos. El padre sigue follando esa rica cuca y silba una alegre melodía de circo mientras el hijo mira morbosamente la buena figura de Dora y emite un grito estilo Tarzán clavándole la verga de forma enfurecida por la boca a su madre.

    Kevin: ¡Ven papi, quiero que nos la mame a juntos al tiempo!

    Los tres se incorporan. Dora se pone de rodillas en el piso y los hombres se ponen de pie uno a cada lado de la promiscua mujer. Ella toma cada verga en cada mano y las pajea con avidez, mientras sonríe muy contenta. Mira golosamente la verga de su hijo y luego la de su marido. Después, su pícara mirada se enfoca en los ojos de cada macho. Los enloquece aquella mirada de puta complaciente. Kevin palpa las tetas de la hembra y luego lo hace Lucas.

    Sin que su mano derecha suelte la verga de su marido y sin abandonar la paja que le hace, la lasciva mujer se decide a chupar primero el cipote de su hijo. Su boca se aproxima a la punta del falo de Kevin, y mientras sigue masturbándolo con la mano izquierda, empieza la mamada. Kevin echa su cabeza hacia atrás, poseído por el placer, y dice:

    Kevin: ¡Me siento en el cielo! ¡Mamá!

    Lucas: ¡Disfruta de la boca de la puta de tu mamá, campeón!

    Kevin: ¡Dora la mamadora es genial!

    Kevin mira la mamada que le proporciona su madre y ve lo hermosa que se ve mamando y desnuda, con sus tetas moviéndose como flanes. Esos pezones están hinchados y bien parados. El cabello mojado la hace ver fenomenal.

    Ahora, Dora saca de su boca el pipí de su hijo, y sin dejar de pajearlo voltea su cara y se mete la de su esposo enseguida. Él le agarra la cabeza y sigue el ritmo de la rica mamada. Luego, ella hace lo mismo con su hijo para proseguir nuevamente con la poronga de Lucas. Esta alternancia se repite varias veces hasta que ella aproxima juntas vergas con sus manos a su boca y les da lengua en las puntas. Finalmente, se las mete juntas al mismo tiempo a la boca. Los hombres inician movimientos como de penetración dentro de esa boca mamadora. Kevin le escupe en la cara a su madre y Lucas al ver esto no aguanta más y siente que su verga va a eyacular.

    Lucas: ¡Ay! ¡Me vengo! ¡Mi verga va a explotar! ¡Joder!…

    Kevin saca su miembro y Lucas se corre dentro de la boca de Dora la mamadora. Es mucho el semen que expulsa porque se desborda de la boca de su mujer y comienza a salirse por entre los labios de la magnífica señora.

    Lucas. ¡Ahhh! ¡Sii! ¡Eso es! ¡Así! ¡Válgame Dios! ¡He quedado sin palabras! ¡Ufff!

    Kevin: ¡Wow! ¡Sin palabras no, sin semen será pa! ¡La muy puta se lo está tragando todito! ¡Vea pues! ¡Qué corrida! ¡Excelente, pa! ¡Te felicito!

    La madre de Kevin y mujer de Lucas se acaba de tomar toda la corrida, Lucas retira su miembro y la dama queda saboreándose los labios y relamiéndose los dedos de las manos.

    Lucas: ¡Hijo, si quieres sigue con ella, mientras recargo un poco!

    Kevin: ¡Vale, papi!

    Dora: ¡Kevin, quiero que tú te corras dentro de mi cuca, mi amor!

    Kevin se sintió en la gloria al escuchar las morbosas palabras de su madre y sin hacerse rogar la agarró de un brazo, la levantó y la lanzó fuertemente sobre la cama.

    Kevin: ¡Ahora veras! ¡Puta!

    Lucas se sienta y mientras se masturba mira como su hijo se lanza sobre su madre y la folla con violencia. Madre e hijo hacen el amor en plena cama matrimonial. Kevin le da verga con fuerzas a su progenitora por la encharcada raja a la vez que le agarra las tetazas y se las comprime y afloja muchas veces, se las chupa, se las besa, se las lame. Ella grita y gime de la felicidad, se siente feliz sexualmente. Está levantando la casa a gritos. Su hijo para callarla un poco la besa en la boca y la mujer llega al orgasmo.

    Kevin: ¡Esta perra está orgasmando, papá!

    Lucas: ¡Si, me estoy dando cuenta! ¡Sigue dándole verga!

    Kevin: ¡Se siente muy rico! ¡Su cuca está expulsando chorros de buen néctar! ¡Jajaja! ¡Qué delicia! ¡Estoy sintiendo algo que siempre quise sentir, eso es a mamá orgasmando mientras le doy pipí!

    Dora grita y gime sin importarle que la escuchen a cuadras de distancia.

    Dora: ¡Ahhh! ¡Grrr! ¡Uhhh! ¡Grrr! ¡Wow! ¡Como dice la zorra de la Esperanza Gómez, qué rico, jueputa! Jajaja

    Kevin: ¡Se nota mucho que lo disfrutaste grandísima puta! ¡También se nota que miras mucho porno de la buena Esperanza! Jejeje

    Dora: ¡Completamente, corazón!

    Dora, totalmente poseída por el placer, no mide sus palabras y agrega:

    Dora: ¡Ahora, quiero toda tu leche dentro de mí! ¡Embarázame! ¡Cabrón! ¡Embaraza a esta puta! ¡A ver si eres tan macho y tan berraco! ¡Embaraza a tu propia madre!

    Kevin: ¡Ahhh! ¡¿Me estás retando?! ¡Puta!

    Dora: Jajaja ¡Ahora soy yo la que te reto a ti, gran huevón!

    Lucas: ¡Uhh! ¡Remata a esa perra! ¡Campeón! ¡Dale lo que quiere!

    Kevin: ¡De una!

    Todos han perdido la razón, ninguno está pensando en las consecuencias de sus acciones, solo quieren dar rienda suelta a sus más oscuros deseos. Kevin vuelve a darle por la cuca a su mamá como a rata en balde mientras la besa en la boca y le amasa las tetas. Se revuelcan los dos en toda la cama, dan giros, dan gritos, se dan palmadas, se acarician, dan vueltas y más vueltas con gran ímpetu, la cama se destiende y chirrea. Los movimientos de penetración de Kevin son bastante rudos, tanto así que se ve saltar por el aire con gran fuerza sobre su mamita, metiéndole la gigantesca poronga hasta lo más recóndito de su vagina y de su útero.

    Kevin: ¡Toma puta asquerosa!

    Dora: ¡Dame pipí! ¡Perro hijueputa! ¡Que rico! ¡Dame! ¡Dame!

    Lucas: ¡Pero esta gente excitada si se trata de lo lindo! ¡Ufff! Jejeje ¡Son muy groseros!

    Kevin: ¡Estoy que me corro! ¡Mamá! ¡Ahhh! ¡Puta madre! ¡Me estoy viniendo!

    Dora: ¡Eso lléname toda la puta cuca con tus mecos! ¡Se siente como si me estuvieras echando litros de aceite caliente! ¡Qué rico jueputa!

    Kevin se viene dentro de su madre, jadea, gime y dice palabrotas. Él y su madre están juagados de sudor. La señora lo besa en la cara y lo abraza mientras sus piernas lo atenazan contra su cuerpo. Lucas aplaude.

    Lucas: ¡Formidable! ¡Grandioso! ¡Excepcional!

    Kevin, después de tanto moverse expulsando litros de semen en la cucaza hambrienta de su señora madre, se queda quieto como muerto. Tampoco dice nada. Su cabeza queda inamovible entre las tetas de su mami. Dora lo acaricia y le besa la cabeza.

    Lucas: ¡Bien chino! ¡Todo un semental! ¡Y eso que ya te habías corrido antes! ¡¿De dónde demonios sacas tanto semen si ya habías expulsado un montón sobre tu mami y sobre la alfombra de la sala?! ¡Yo vi semejante corridón allá abajo!

    Dora: Jejeje ¡He ahí la pregunta! ¡Es un hermoso misterio! ¡Kevin produce semen a montones! ¡Mijo! ¡Mijo! ¡Amor!¡levántate! ¡Estuviste espectacular! ¡Me dejaste la chocha llena de abundante leche caliente! ¡Creo que me embarazaste! ¡No recuerdo haber tomado ningún anticonceptivo! ¡Ay carajo!

    Lucas: ¡Quedó agotado! ¡Campeón! ¡Levántate!

    Dora: ¡Amor! ¡Levántate!

    Lucas: ¡¿Será que se murió?!

    Dora: ¡No! ¡Aquí siento su respiración en mis tetas! ¡¿Pero, parece que le dio como un ataque?! ¡Mijo! ¡No nos asustes!

    Kevin no se mueve, pero de un momento a otro le muerde una teta a su mamá y salta repentina y violentamente sobre ella pegándole un susto, la mamá grita y él se levanta.

    Kevin: ¡Aquí estoy! Jajaja ¡Mami, te amo! ¡Estuviste genial! ¡Eres toda una puta!

    Dora: ¡Ay! ¡Hijueputa! ¡Me asustaste! ¡Maldita sea! ¡Cabrón de mierda! Jajaja

    Kevin: ¡Espero haberte embarazado, mi Dora la exploradora, digo, la mamadora!

    Dora: ¡Yo creo que sí! ¡Con toda esa leche que me echaste dentro de la raja! ¡Cómo no! ¡Eso es lo más posible! Jejeje ¡No quise darte cuca esta mañana para evitar situaciones y mira ahora! Jejeje ¡Eres un perro! ¡Hijo! ¡Un enfermo! ¡Mira que embarazar a tu propia mamá! ¡¿Si ves tú en lo que me conviertes?! ¡Me estás convirtiendo en puta! ¡Dios! ¡Las cosas que me haces hacer! ¡Si quedo embarazada es por tu culpa! ¡Cabrón! ¡Sabes que no puedo decirle no a tu puta verga y te aprovechas de eso! jejeje

    Kevin: ¡Pues tenemos un hijito y listo! ¡Será todo un hijueputa igual que yo!

    Lucas: ¡Ustedes fuera de ser muy morbosos son también muy groseros! ¡Qué seba! ¡Qué boleta! Jajaja

    Kevin: Jajaja ¡Un burro hablando de orejas! ¡Papá, eres genial! ¡Nunca cambies mi viejo!

    Lucas: ¡Gracias mijo! ¡Pero aquí los geniales son ustedes! ¡Qué sabroso incesto hicieron! ¡Sobre todo esta puta tan cachonda que tengo por esposa!

    Kevin: ¡Nunca pensé que se me fuera hacer realidad mis sueños! ¡Mi mami es mi puta!

    Dora: ¡A propósito de putas! ¡Mientras follábamos, ¿no les pareció a ustedes escuchar como gritos y gemidos de María?!

    Aunque Kevin ya se estaba imaginando que Milcíades le estuvo metiendo mano a su hermana, en su mente sabe perfectamente que si escuchó aquellos gritos, y aun así lo niega. Su madre recalca que ella los había escuchado muy bien, y Lucas dice:

    Lucas: ¡Debe ser que Milcíades quiso divertirse un poco con ella! ¡Ustedes saben que el viejito es muy juguetón con las mujeres! ¡No hay misterio!

    Dora: ¡Tengo que ir a ver! ¡No quiero que ese viejo se aproveche de ella!

    Lucas: ¡Déjalos! ¡El viejo es un pulpo! ¡Pero no creo que se atreva a hacerle nada a mi hija! ¡Por mucho le tocará las tetas! ¡No más!

    Kevin: ¡Si mami! ¡Tú tranquila! ¡Deja que se diviertan sanamente!

    Dora: ¡Pero ese hombre es peligroso! ¡Es un abusivo! ¡Y mijita es tan putita!

    Kevin: ¡Eso no pasa nada! ¡Como dice papá, él no se va a atrever a hacerle nada a mi hermana dentro de la casa! ¡Menos sabiendo que en cualquier momento podemos bajar a la sala o mirar en los cuartos!

    Lucas: ¡Más bien en lugar de estar pensando tonterías y de estar pensando mal del prójimo ven y me chupas la verga!

    Dora: ¡Está bien! ¡Si ustedes lo dicen! ¡Pero si ese viejo cochino está violando a mi chica, conste que yo se les advertí! ¡A ver esa verga preciosa!

    Lucas se comienza a jalar la verga con más ímpetu. Su mujer se incorpora para succionársela, y es tan rica la mamada que Dora le hace a su marido que él vuelve a venirse, pero esta vez sobre la cara de la puta. La mujer recibe la leche deseosa y cariñosa. Esta vez a Lucas no le sale tanto semen porque había eyaculado tan solo unos minutos antes, pero lo que le sale le queda bien bonito esparcido en la cara de su mujer, la cual coge el falo de su marido y lo succiona, a ella le encanta sorber los restos de semen que quedan en su miembro. Esta vez es su hijo el que aplaude emocionado. Y luego se acuestan los tres en la cama, a hablar sobre lo sucedido y sobre sus planes futuros. Cada hombre coge una teta y juega con ella. Ella les agarra sus vergas.

    Paralelamente a los hechos anteriormente narrados, y retomando el escenario en la sala de la casa, Milcíades, el viejo proxeneta y mafioso ya se ha despojado de toda su ropa, se ha puesto de pie, y tiene a María sujeta de sus coletas con sus manos arrugadas, a la vez que esta le mama la verga con energía. Ver sus movimientos de cabeza chupando con destreza esa gorda verga y escuchar sus gemidos es demasiado morboso.

    Milcíades: ¡Sigue, mamita, sigue! ¡Eres toda una putita! ¡¿Te gustaría trabajar en mis prostíbulos?!

    María sacándose la verga por unos segundos contesta:

    María: ¡¿Cómo puta?!

    Milcíades: ¡¿Cómo puta?! (Voz de remedo) ¡No! ¡Qué va! ¡como dueña! ¡Pues claro! ¡Idiota! ¡Como puta! ¡Con mis hijas!

    María: ¡No me dejarían, señor! ¡Esa vida es dura según tengo entendido!

    Milcíades: ¡Ni tanto, pero al ganar un buen dinero te puedes acostumbrar y hasta te gustará, nenita! ¡No es malo! ¡Además tengo entendido que a ti te gusta follar mucho! ¡No creas que soy bobo, me he enterado que eres una de las putillas más usadas y recomendadas del colegio!

    María: ¡¿Quién le dijo eso?! Don Milci…

    Milcíades: ¡Uhhh! ¡Por toda parte tengo oídos! ¡La gente habla bastante! ¡Hasta tu papá me ha contado y lo comenta por ahí sin importarle nada!

    María: ¡¿En serio?! ¡Uichh que maldito es mi papi!

    Milcíades: ¡Si, es un hijo de puta! ¡Dice muchas cosas de ti, de tu hermana y de su mujer! ¡Cosas íntimas!

    MARÍA: ¡¿Cómo qué cosas?!

    Milcíades: ¡Me ha contado cómo otros hombres le han dado por el culo a la puta de tu mamá en algunas orgías que ha organizado! ¡También me ha contado que tú y tu hermana se lo maman a todo el colegio y que él quiere follárselas a ustedes dos!

    María: ¡¿Eso le ha contado mi papi?!

    Milcíades: ¡Y muchas otras cosas más, mamita! ¡Ven, dame cuquita, perrita!

    El viejo levanta a la chica jalándole las coletas y la empuja con fuerza sobre el sofá.

    Mílcíades: ¡Quítate esa puta falda y esos calzones, mientras yo me deshago de mi ropa totalmente!

    María obedece sin objeciones, está sorprendida con lo que Milcíades le ha contado de su papá y su mamá. Su decepción hace que ya no le importe lo que pase con ella.

    María: ¡Si me va a dar por la cuca, penétreme primero suave y después con fuerza! ¡Así es como me gusta, don Milcí…!

    Milcíades: ¡Uff! ¡Realmente eres una putita! ¡Insisto que deberías trabajar en mis antros!

    María: ¡Déjeme pensarlo un rato! ¡Deme ya por la cuca! ¡Mire cómo la tengo de mojada! ¡¿Sabe qué es este líquido?!

    La chica se abre la cuca con sus pequeños dedos, y le salen una gran cantidad de líquidos. Don Milcíades queda atónito ante el puterío de la chica y se pone a tocarle la chocha, no contento con eso le mete en esa raja, uno, dos y hasta tres dedos, y luego le lame esa deliciosa almeja. Sus lamidas se asemejan a las de un perro sediento, pues son rápidas y generan unos sonidos acuáticos. Los gemidos tanto de ella como de él se entremezclan y se expanden por toda la sala.

    Milcíades: ¡Yo supuse que eras toda una puta, pero no tanto!

    María: ¡Puta su madre, viejo malparido!

    Milcíades: ¡Qué mal hablada eres, putilla! Jajaja ¡Me gusta! ¡Así son las putas callejeras! ¡Son muy mal habladas! ¡Tienes madera para dedicarte a la prostitución, mi niña!

    María: ¡¿Usted cree?!

    Milcíades: ¡Sin duda alguna! ¡Eres muy, muy puta! ¡Te pagaré bien! ¡Además podrás independizarte y hacer tu propia vida!

    María: ¡Cláveme su herramienta, y cuénteme mientras tanto cuánto me pagaría si accedo a trabajar para usted!

    Milcíades: Jajaja ¡Uyyy! ¡Claro mamita, te la clavaré ya! ¡Por ahí dicen que eres tonta, pero realmente no te veo nada lo tonta!

    María: ¡Usted huele tan a feo! ¡¿Por qué huele así?!

    Milcíades: ¡Y tú hueles a frutas, mi amor! ¡Tu chocha te huele a frambuesa! ¡Toma putita!

    El viejo Milcíades se sube encima de la chica y le penetra con su gorda herramienta la rica cuca olorosa a frambuesa. La chica da un leve grito. El sujeto le da los primeros vergazos lentamente. Gimen los dos. Él viejo le aprieta y le manosea las hermosas y grandes tetas, se las chupa, pero ella se queda muy quieta, como si fuera una muñeca, solo se deja hacer, no hace nada, se nota triste y apenas se limita a gemir, más por el dolor de la penetración que por gusto. Después él comienza a penetrarla con fuerza y a sobarle las tetas con rudeza, la chica comienza a gritar. El viejo le estira las tetas de forma salvaje y la chica grita con más fuerza. Milcíades se sumerge entre semejante par de tetorras y las besa, la chica lo comienza ya a abrazar y a acariciar por la espalda, la cual tiene muchos granos, arrugas, cicatrices, manchas, lunares y punzadas como de puñal.

    Milcíades: ¡Toma puta! ¡Qué forma de apretar la cuca tienes! ¡Y estas tetotas me están sacando de quicio!

    El señor Milcíades le coge con los dedos los pezones y se los alarga terriblemente, la chica vuelve a gritar, pero Milcíades en vez de dejarle las tetas en paz lo que hace es estirarle los pezones con los dientes y a morderlos. La chica obviamente vuelve a gritar. Después de este grito juntos escuchan unos gritos de excitación y unas palabrotas que suelta Dora desde el cuarto matrimonial ubicado en el segundo piso.

    (¡Ahhhh! ¡Jueputa! ¡Ufff! ¡Marica! ¡Eres un puto cerdo! ¡Qué lindo! ¡¿A qué te sabe mi cuca?!)

    Milcíades: ¡Estoy seguro que a la zorra de tu mamita se la están culeando entre tu papá y tu hermano! ¡Por tanto tenemos buen tiempo para follar! ¡No vendrá nadie durante un largo rato! Jejeje

    María: ¡Ahhh! ¡No más! ¡No más! ¡No me atormente! ¡Deje a mi mamá en paz! ¡Y no me muerda ahí! ¡Usted está loco! ¡¿Mi hermano?! ¡¿Dijo mi hermano?! ¡Mi mami jamás!

    Milcíades: ¡Eres una hija de puta! ¡Eres tan zorra como tu mamá! ¡Si! ¡Dije tu hermano! ¡Uno sabe cómo son las cosas!

    María: ¡No puede ser que mi madre sea así! ¡Quién la veía! ¡Creo que mamá es más puta que yo! ¡Esto no puede estar pasando! ¡No puede ser! ¡No!

    Mientras María dice esas palabras se escucha un fuerte grito y unas fuertes frases, que hacen retumbar toda la casa. Son de Dora y dicen:

    (¡Ahhh papito! ¡Dame lengua! ¡Así! ¡Eso! ¡Si! ¡Si! ¡Carambolas! ¡Este nene si sabe chupar y lamer cuca! ¡Eso mijo! ¡Con los dientes! ¡Mi clítoris! ¡Qué delicia! ¡Ohhh!

    Milcíades: ¡¿Si oyes, perra? ¡Tu hermano se está follando a la puta de tu mami!

    María: ¡No! ¡No es cierto! ¡No puede ser!

    Y se vuelven a oír otras sonoras frases de la señora Dora:

    (¡A mí que me importa! ¡Qué me escuche cualquier hijueputa por ahí!)

    Y seguidamente:

    (¡Ahhh! ¡Dame lengua papito! ¡Dame! ¡Dame Kevin! ¡Mi amor! ¡Eso papi! ¡Si! ¡Si! ¡Qué lengua tiene este demonio!)

    Milcíades: Jajaja ¡¿Te cabe alguna duda?! ¡Tu hermano es un maldito degenerado que se folla a su propia madre! ¡Tu madre! ¡Tu familia es de depravados! ¡De razón eres tan putita! ¡Toma malparida!

    El hombre vuelve a morderle las tetas a María con agresividad, totalmente excitado con los gemidos, gritos y frases obscenas que acabó de oír de boca de Dora, la mamá de la chica que se está comiendo.

    María: ¡Por Dios! ¡Milci! ¡No me muerdas las tetas, por favor! ¡Ay!

    El salvaje hombre no le hace caso y se dedica a morderle una y otra vez las tetas mientras se las toquetea. También le hace chupones en esas tetotas dejándole esa característica mancha rojita en ellas. María grita fuertemente y en voz alta le dice:

    María: ¡Ahhh! ¡Maldito! ¡Viejo hijueputa!

    El asqueroso hombre al escuchar eso, vuelve a morderle las tetas, aún más fuerte e igualmente la chica grita, pero… ya comienza a sentir placer, y un mayor grado de excitación con tantas mordidas y con la forma en que el depravado la penetra.

    María: ¡Ahhh! ¡Ayayay! ¡Jueputa! ¡Ahh! ¡Me duele! ¡Pare! ¡Pare! ¡Ya no más! ¡¿Ya no más?!

    María piensa en que debería dejarse llevar por la situación, igual no podría hacer nada, y que lo mejor es aprovechar este suceso y disfrutarlo. La chica automáticamente deja de sentir dolor y fastidio y empieza a sentir un gran placer y un sabroso morbo y de un momento a otro cambia sus palabras de desagrado y resistencia por unas de gusto y entusiasmo, para sorpresa de Milcíades.

    María: ¡Está bien! ¡Usted gana! ¡Siga señor! ¡Muerda mis tetas! ¡Haga lo que quiera conmigo! ¡No está tan mal! Jajaja ¡Usted se parece a Mordelón! Jejeje

    Por primera vez la chica ríe. Y Milcíades dejando de morder pregunta:

    Milcíades: ¡¿A Mordelón!? ¡¿Cuál Mordelón?!

    María: ¡Un personaje de una serie animada de TV!

    Milcíades: ¡Ahhh! ¡Pensé que era un amante tuyo! ¡Como eres tan puta!

    María: ¡No! ¡Es que usted como es chiquito, negrito y más encima me muerde pues se ajusta a ese personaje de Futurama! Jejeje ¡Me imagino que usted también caga en cantidades! Jejeje

    Milcíades: ¡Perra maldita! Jejeje ¡Pero me gusta que ya estés risueña, mamita! ¡Yo sé que te gusta que te folle y te muerda! ¡Putita!

    Milcíades la vuelve a morder mientras la penetra con fuerza, y ella lo atenaza con las piernas, lo abraza más fuerte y le comienza a besar la sudorosa y grasosa cabeza calva con ternura. El viejo al notar esto la mira y ella estira su boquita y le da un piquito en los labios. El pervertido se acalora, comienza a sudar más de la cuenta y la baña a ella en sudor, en grasa corporal y en saliva. María se siente como en un horno, el calor que genera el cuerpo del viejo la excita aún más. Milcíades la besa en la boca desesperadamente, y ella no se queda quieta, le responde los besos con pasión. Se escucha un fuerte grito de la señora Dora desde el segundo piso y esto estimula aún más a María quien ya tuteando al infame y horrible personaje dice:

    María: ¡Déjame montarte, papi!

    El pervertido no lo puede creer, la chica resultó ser más puta que las mujerzuelas que trabajan en sus puteaderos. Esto hace que su grado de excitación aumente, y su verga se ponga más potente. Se levanta rápido, coge a la hermosa mujer violentamente como a una muñequita y la pone de pie, él se acuesta y jala de la mano a María para que se monte sobre él.

    Ella sola ya sabe qué hacer, agarra ese viscoso, pero duro y erecto miembro y se lo mete en la cuca y comienza a dar fuertes saltarines como si estuviera montando a caballo, sus tetas saltan al ritmo de esos saltos, son tan grandes que parecen querer salir despedidas por los aires, igualmente sus coletas de cabello saltan de forma excitante. La chica grita de placer, sus gritos y gemidos resuenan por toda la casa. Al mismo tiempo se comienzan a escuchar los gemidos y gritos de su madre, cuando la chica grita luego lo hace Dora, y viceversa, es gracioso, pues cuando una emite un grito o gemido la otra parece contestarle con otro grito o gemido.

    El hombre estira sus manos y le agarra las estupendas tetazas, se las aprieta, se las frota, le estira los pezones, hace que ella se agache para que él pueda succionarle los pezones, luego vuelve a dejarla libremente saltando y penetrándose con aquella chica, pero gruesísima verga. La chica toma con sus manos las manos del viejo barrigón y entrelazan los dedos. María sigue propinándose verga a gran velocidad, sus tetas y sus colitas de cabello suben y bajan espectacularmente, y llega el momento en que llega su clímax. La mujercita se corre, entre gritos y gemidos, soltando cantidad de líquido por su rica vagina, mojando el cuerpo de su hombre.

    Milcíades: ¡Uf! ¡Que buena chica! ¡Definitivamente te necesito en mis prostíbulos! ¡Eres una fiera! ¡Qué mujerzota! ¡Qué puta!

    La chica ríe, lo besa y luego, sube su cuerpo y sigue saltando sobre el vigoroso falo del dueño de los prostíbulos, la chica ahora si se ve contenta, sube su cara mirando al techo, cierra los ojos y en su rostro aparece una tierna sonrisita, después sube sus manitas y a la vez que saltan sus tetas se va quitando los cauchitos de sus coletas liberando su cabello, ahora su cabello suelto bailotea y se viene a su cara, se ve muy incitante ver su cabello caer sobre su cara en un momento y en el otro saltar hacia atrás dejando ver su rostro de puta excitada. La chica gime y grita, y estos gritos se mezclan con los que lanza su madre desde su cuarto.

    Los saltos que da la muchacha sobre el falo y las huevas de don Milcíades hacen que ese cabello vuele y se alborote alegremente. Ella tiene una forma muy sensual de moverse, pues a veces cuando tiene el miembro del hombre totalmente adentro de su vagina, se mueve dando círculos sobre el pene con su cadera y su culo. Es una verdadera delicia verla moverse así. También ella misma se coge las tetas, y se estira los pezones, para después de unos minutos dárselos a chupar a Milcíades.

    María sigue dando saltarines, a la vez que sonríe y pone una demoniaca cara de placer con los ojos cerrados. Su macho la coge de la cintura y la hace saltar aún más alto, así ella cae con más fuerza sobre su verga, haciendo que esta entre más profundamente en su vagina. Milcíades le agarra las nalgas, se las soba, se las oprime, las disfruta mucho. Las manotas del sujeto le tocan las suaves piernas a la chica, la cual observa sonriente a Milcíades, se miran a los ojos, como si fueran novios, y esto hace que el calvo sienta ganas de eyacular cuanto antes, no se aguanta, retira a la mujer de un empujón, la cual cae al suelo, se pone rápidamente sobre ella, se masturba un poco apunta a la cara de la chica y su verga explota expulsando un severo y largo chorro de esperma en la cara de María. Este primer chorro de semen es seguido de otros tres con la misma potencia, para finalmente salirle solo gotas que van a parar en la alfombra. La cara de la chica queda juagada en semen blanquecino, y ella sonríe. De fondo se escuchan aun los aullidos, gritos y risas que lanza doña Dora y las malas palabras de los hombres que están con ella.

    Milcíades: ¡Genial! ¡Estupendo! ¡Fabuloso! ¡Mereces un aplauso, putita! ¡Estuviste regia, mi hembra!

    María: Jejeje ¡¿Usted cree que yo podría trabajar con usted?! ¡¿Cuánto me pagaría?!

    Milcíades se sacude el miembro sobre la cara de la muchacha, echándole las últimas gotas de esperma encima.

    Milcíades: ¡Claro que puedes trabajar en mis puteaderos! ¡Solo necesito que quieras y tengas disposición! ¡Pero tendremos que inventar una excusa para que tu papito y tu mamita no se den cuenta, mi amiga! ¡te prometo que te pagaré bien! ¡Mira mi verga, chúpamela!

    María: ¡¿Cuánto me pagarías?!

    Milcíades: ¡¿Pero para qué necesitas dinero?! ¡Tu familia tiene bastante! ¡Tu papi gana mucha plata!

    María: ¡Quiero independizarme y qué mejor trabajando en algo que puedo hacer bien!

    Milcíades: ¡Ahh! ¡Claro! ¡Te pagaría unos qué…! ¡Por ahí unos 20 palos mensuales!

    María: ¡¿De verdad?! ¡¿Me pagarías todo eso?! ¡Milcíades, quiero trabajar para ti!

    Milcíades: ¡Esa es la actitud, mi vida!

    María: ¡Quiero ponerme a trabajar ya! ¡¿Dónde firmo?! ¡Seré una buena putita, se lo prometo! ¡Haré lo que me diga!

    MIlcíades: ¡Desde hace mucho tiempo eres una buena putita! Jejeje ¡Ya hablaremos de esos detalles! ¡Por ahora limpia mi verga con tu lengua y chúpamelo!

    María limpia con la lengua el falo baboso y maloliente del hombre, su semen huele a diablos, sin embargo, la hija de Dora y de Lucas se lo mete con ganas a su boca y lo mama con destreza.

    Mientras tanto Milcíades en su pensamiento dice:

    Milcíades: Jajaja ¡Qué putita tan mula! ¡Qué tonta! ¡La muy imbécil cree que le voy a pagar todo eso! ¡Si es yegua! ¡Eso no se lo doy ni a las prepago! ¡Eso no se lo gana nadie! ¡Qué ingenua! Jajaja ¡Al fin y al cabo es la tonta del sector! Jajaja ¡Uf! ¡Pero qué rico lo mama esta zorrita!

    María: ¡Milci! ¡Voy a verme al espejo! ¡Quiero ver mi rostro lleno de su leche! ¡Siempre me gusta verme al espejo después de que los manes me echan esa cosa en la cara!

    Milcíades: ¡Ufff! ¡Eres reputa! ¡Mira chica! ¡Ahí está el espejo de la sala! ¡Y apúrate, límpiate y vístete! ¡No demoran en venir los folladores del segundo piso! ¡A juzgar por los gritos que escuchamos de tu mami y las palabrotas de tu papá y de tu hermano, para ellos también estuvo buena la faena! Jejeje.

    Continúa (Tercera parte).

  • Mi novia en una sexy colegiala

    Mi novia en una sexy colegiala

    Todos mis relatos son 100% reales a excepción de los nombres.

    Cuando yo tenía 20 años laboraba en una tienda departamental donde era jefe de un área de servicios, tenía a mi cargo alrededor de 50 personas aproximadamente.  En una ampliación de área contrate 10 personas más de las cuales había una chica llamada Ailyn que tenía 18 años y este era su primer trabajo. Al principio no le tomé mucha importancia ya que no era una chica que no llamaba mucho la atención.

    Se las describiré cuando la conocí, era chaparrita de 1.55 m de estatura, morena de cabello largo adornado con una diadema, con ropa muy holgada, zapatos de piso y un poco seria. Lo único que en ese momento me llamo la atención era que no usaba maquillaje y tenía un rostro tierno cuando lo analizabas bien.

    En un principio a ella le encargué cubrir las áreas de los empleados en la hora de los alimentos y también como administradora de un juego de llaves para diversa áreas y algunos muebles. En ese momento ambos teníamos pareja, ella con un chico de la tienda que formaba parte de los bodegueros y yo con una chica que era cajera con el paso del tiempo nos volvimos amigos de tanto tiempo que pasábamos juntos en el trabajo y casi al mismo tiempo terminamos con nuestras parejas y ambas fue porque descubrimos que ambas eran casadas.

    Un día saliendo del trabajo me la encontré en una plaza cercana y al verla me di cuenta que cambiaba mucho fuera del trabajo ya que el uniforme ocultaba muchas cosas, en esencia un hermoso busto más grande de lo normal sin ser exagerado y unas nalgas bien firmes y de buen tamaño.

    Ese día la invite a cenar y mientras esperábamos nuestra comida platicamos de nuestras mentirosas exparejas y de cómo descubrimos sus engaños. Ahí yo le conté que ya lo sospechaba de la mía porque nunca me dejo llevarla a casa y ella me contó que le revisó su celular a su ex y que ahí lo cachó, pero que sin embargo ya lo quería tronar porque el que le gustaba era yo.

    Al escucharla no supe que decirle ya que nunca me había imaginado que yo llegara a gustarle y hasta ese momento no la había visto de otra manera. Me decía que le gustaba como era como persona y jefe, siempre apoyando a todos y muy caballeroso y amable con los clientes. En ese momento me di cuenta que la verdad estaba con una chava muy linda y que incluso sabia más de ella que mi anterior novia; ese día empezamos a salir oficialmente como novios.

    He de confesar que empezamos a tener relaciones muy rápido y que si la pasábamos genial, pero sentía que algo nos faltaba ya que siempre era la rutina del trabajo a casa y viceversa además de que descansábamos en días diferentes.

    Con el paso del tiempo me daba cuenta que siempre contaba con poco dinero para ella misma aunque nunca me pedía nada, incluso llegué a creer que también me engañaba, además de que saliendo del trabajo siempre usaba la misma ropa. Hasta que logré hacer que nuestros descansos fueran el mismo día me pude dar cuenta de la verdad y es que ella mantenía a toda su familia (padres y 3 hermanos).

    Cuando ella me presentó a su familia me pude dar cuenta porque siempre tenía poco y es que a pesar de que su papa tenia trabajo como mesero no ganaba lo suficiente para mantenerlos, por lo que gran parte de su salario era para sus papas.

    Llegó el día de su cumpleaños en mayo y aprovechando las utilidades y que yo ganaba bien (3 veces más que ella) quise darle lo que ella quisiera, y aunque en un principio se negó acepto aunque no sabía que pedirme así que opte por comprarle ropa. Escogió ropa de los mismos almacenes que ella ya había visto debido a que en parte ella a veces la acomodaba, aparte de que era de buena calidad y precio, eligió un par de blusas bastante coquetas, un pantalón a la cintura y un vestido algo largo pero muy elegante.

    Para rematar la llevé a comprar unos zapatos de los cuales eligió unas sandalias de tacón de madera. Como sorpresa la lleve a un salón de belleza donde le cortaron y tiñeron el cabello y maquillaron. Ese mismo día estreno parte de su ropa y cuando la vi salir de su cuarto quede fascinado. Se puso todo lo que habíamos comprado, el pantalón a la cadera, la blusa que hasta ese momento me di cuenta que dejaba al descubierto su espalda además de mostrar su hermoso busto y rematado con las sandalias la hacían lucir genial. En ese mismo momento no me podía creer que la niña tan X que habían contratado para mi área fuera esa hermosura. Ese día casi me le voy encima, aunque desgraciadamente estaba en sus días y no pudimos hacer nada.

    No les mentiré que a la semana siguiente para toda la tienda ya no era la misma persona y también en el trabajo empezaron a echarle los perros; ese corte aun con el uniforme no pasaba desapercibida su hermosura. Incluso ese cambio de imagen le ayudó a conseguir un nuevo trabajo ya que para mejorar la situación la ayudé a buscar algo mejor y su nuevo look ayudó mucho.

    Ella me contó que desde el primer día en su nuevo trabajo sus compañeros se le acercaban con pretextos para hacerle la plática. Eso nunca me molestó ya que no me considero celoso, aunque ella me decía que no era normal que no me encelara. Paso el tiempo y tuve que salir un mes para capacitar personal de otra tienda, ella me fue a despedir al aeropuerto y ahí conoció a la persona que quedó como reemplazo que era una chava bastante linda a la que Ailyn le tomó coraje desde que la conoció, pero a mí nunca me llamó la atención ya que en verdad estaba enamorado de ella y siempre he sido una persona fiel. A pesar de que le llamaba diario y me celaba de mi compañera, siempre le fui fiel y cuando regresé del viaje no me fue a recibir. Cabe recordar que durante mi viaje pasó mi cumpleaños y lo celebré solo.

    Pensé que Ailyn ya no quería andar conmigo, no me contestaba el teléfono y no iba por mí al trabajo. Pasó cerca de dos días sin saber de ella hasta que un día fue por mí a la salida del trabajo y me pidió disculpas por no haberme contestado, pero dijo que tenía una buena excusa para no hacerlo.

    Tomamos un taxi y le dijo al taxista que fuéramos a X hotel, de lo cual me sorprendió ya que hasta el chofer se sacó de onda. Al entrar al hotel no pasamos a recepción ya que ella ya tenía llave. Entramos y había una mochila de la cual ella se llevó al baño y me dijo que me pusiera cómodo para mi regalo de cumpleaños. Esperé alrededor de 10 minutos cuando me dijo que ya estaba lista.

    Se las describiré tal y como fue. Llevaba un uniforme de colegiala el cual era un blazer color rojo y una minifalda debajo de los glúteos tableada del mismo color, una blusa ombliguera blanca, llevaba medias de red color negro debajo de los muslos y unos zapatos de tacón, también se había maquillado y había puesto unos lentes de contacto color miel. Woooao realmente parecía una actriz a realizar una película porno.

    Se acercó a mí y sin dudarlo nos comenzamos a besar, había pasado más de un mes sin haberla visto, incluso no la había besado por qué no lo hizo en todo el trayecto del trabajo al hotel. Yo en verdad estaba muy sorprendido ya que nunca pensé que ella fuera capaz de algo así. Lo habíamos platicado alguna vez pero me dijo que le daba mucha pena.

    Mientras nos besábamos me dijo que me había extrañado mucho y no quería que volviéramos a pelear, cuando estaba a punto de quitarle la ropa me dijo que la esperara y sacó una cámara de video de esas handicam y le puso una memoria que había comprado. No lo creía… quería que nos grabáramos, así que la puse en un buen lugar y continuamos con lo que estábamos.

    La empecé a desnudar empezando por el saco y la blusa y al llegar a su pecho me di cuenta que llevaba un mini bra de color rojo que solo le cubría los pezones, y con el tamaño de pecho que tenía mi novia se veía genial, después empecé a masajear su pecho y empecé a chupar sus pezones y ella comenzó a gemir como nunca antes lo había hecho, empezó a pedirme más y yo empecé a acariciar sus piernas y subir poco a poco hasta sus nalgas y ahí me lleve dos sorpresas más.

    No se los había comentado, pero ella nunca había usado tanga y tampoco se había rasurado su coñito y verlo por primera vez así me puso de a mil en un segundo. No lo dudé y metí mi cabeza bajo su falda y comencé a hacerle sexo oral algo que ella pocas veces me había dejado hacer, pero sentía que esta vez era diferente por ser mi cumpleaños. Le pregunté si le gustaba y me dijo que mucho que siguiera, que le metiera mi lengua en su vagina y se la llenara de saliva, le pregunte si me dejaría hacer lo que quisiera y ella me dijo que ese día no habría un “no” como respuesta y que hiciera con ella lo que quisiera, así que me quite la corbata y le amarre sus manos y la puse en posición de perrito y seguí lamiendo su vagina en esa posición.

    Verla así y con esa ropa me tenía con la verga bien parada, por lo que le puse la cara frente a la cámara y me baje el pantalón e hice que por primera vez me chupara la verga, ella no puso objeción y aunque lo hacía un poquito torpe por su inexperiencia la fui guiando hasta que logro mejorar la técnica y casi hacer que me viniera.

    La dejé que descansara un poco además de que aún no me quería venir, así que la desamarre y termine de quitarme la ropa, seguimos besándonos hasta que le quite más prendas dejándola solo con las medias y los tacones. Acomodé una silla y la senté frente a mi e hice que se ensartara mi verga en ella. Empezamos a coger súper rico, ella subía y bajaba como nunca, y el ver subir y bajar sus pechos en mi cara me excitaba cada vez más, empezaba a gemir y gritar mi nombre, me decía que le encantaba mi verga y que la quería hasta adentro.

    Empezábamos a sudar y nuestra piel comenzaba a resbalar por la posición por lo que la acosté en la cama y me subí arriba de ella con las piernas en mis hombros y comenzamos de nuevo y cuando le decía que me iba a venir se detenía y decía que quería chuparla más. No es que tenga una súper verga pero creo que me defiendo. Después ella se subió arriba de mí y comenzó a ensartarse ella sola de espalda y ver sus nalgas rebotar en mi pelvis hizo que tomara la cámara que tenía casi enfrente y la grabara más de cerca.

    Llegó el momento en que ella dejo de sentarse y parecía que se de doblaban las piernas y sudaba como nunca lo había hecho. Yo la puse de perrito y sin decirle nada ella se la metí y seguí con mi cogida a lo que ella me dio que ya no podía que se había venido 2 veces, a lo que yo le dije que ese día no tendría un “no” como respuesta, a lo que ella dijo que tenía razón y se agachó más y me dejo seguir con la faena.

    A los pocos minutos de eso ya no aguantaba más y la saque de su vagina y la giré con la intención de bañarla a lo que ella se metió la verga a la boca y comenzó a mamarla de manera magistral hasta que en el momento de venirme la recibió con la lengua recibiendo más de un mes de semen acumulado que escurrió por sus labios. Quedamos súper agotados y descansamos cerca de una hora platicando de que hicimos mientras estaba de viaje.

    Ese día me dijo que reservó la habitación para toda la noche y que nos quedaríamos a descansar. Esa noche lo hicimos dos veces más y un mañanero además de que me dejó tomarle algunas fotos con su traje de colegiala y con su diminuta lencería que había comprado.

    Ese fue el inicio de muchas experiencias que tuvimos.

  • Una comida familiar muy especial

    Una comida familiar muy especial

    Era una fecha señalada. Y por ese festivo que caía precisamente en domingo mi suegra nos invitó a comer a su finca. Nuestra familia estaba bastante bien acomodada. Mis suegros habían hecho fortuna décadas atrás en Sudamérica y ahora vivían un retiro espiritual en los Pirineos. Mis adorables suegros tenían dos hijas. Marcela era la mayor, ya tenía 48 años. Marcela era una mujer impresionante: alta, rubia, con tetas operadas y un culo respingón con el que ya me había hecho alguna paja en mis pensamientos.

    Aparentaba poco más de 30 años gracias a sus retoques quirúrgicos. Su marido era Felipe, un economista un par de años mayor que Marcela y que creía saber más que nadie, realmente desagradable en las conversaciones neutrales porque creía tener la respuesta a todo. Nunca me cayó bien. Tenían una hija y un hijo. El chaval era un crack, se llama Roberto y estaba estudiando medicina, era de lo poco sensato de esa familia. Realmente nos unía nuestra pasión por el baloncesto y siempre que nos juntábamos acabábamos hablando de la liga estadounidense.

    Luego estaba su hija, la oveja negra de la familia. Se llama Lucrecia, aunque se hacía llamar Lucry. Era una chica con una condición totalmente opuesta a la familia. Tenía 19 años e iba completamente desaliñada. Era anti-sistema y pronto había abandonado los estudios. Se pasaba todo el día fumando hierba y por ahí malviviendo. Físicamente, pese a lo poco que se cuidaba, era más que llamativa. Tenía unos ojos muy bonitos, un joven culo respingón como su madre y unas tetas más que desarrolladas. Pero su conducta era despreciable, siempre soltando tacos y diciendo comentarios inadecuados.

    Por mi parte, estaba casado con Isabel, mi mujer, una hembra espectacular. Tenía unas grandes tetas -naturales- que me encantaba follar, un culo respingón tradicional en esa familia, era de piel blanca casi pálida y su pelo era negro teñido. Mi vida sexual, ya con dos hijos a nuestro cargo, seguía siendo como cuando nos conocimos.

    Nuestra disposición en la mesa era bastante sencilla, mis suegros estaban en los extremos de la mesa y en cada lado teníamos a cada una de las hermanas con sus respectivos maridos y sus retoños. Obviamente, me tocó enfrente de mi cuñada. Marcela ese día estaba realmente despampanante. La blusa blanca que llevaba estaba entreabierta con un escote de infarto. Me excitaba muchísimo. Intentaba mirar para otro lado, pero inevitablemente daba pasadas rápidas sobre esas tetas artificiales que me volvían loco. Creo que alguna crucé mi mirada con ella, muriéndome de la vergüenza.

    La cena transcurrió con normalidad, mi cuñado arreglando el mundo y yo evitando caer en la tentación del canalillo que tenía enfrente. Nuestros hijos contestaban al interrogatorio de los abuelos, excepto Lucrecia, que soltaba alguna proclama anarquista de vez en cuando, haciendo el silencio en la mesa por más vergüenza que otra cosa. A la altura del segundo plato, torpemente me manché la camisa con la salsa del filete que estaba comiendo. Me excusé, pedí permiso a mi suegra y me fui rápidamente a la habitación que teníamos dentro de la finca de mi suegra. Allí disponía de un armario bastante amplio. Seleccioné una camisa similar y decidí ir al baño para, además de cambiarme la camisa ver mi aspecto. Cerré la puerta y me quité la camisa sucia maldiciendo mi suerte. Estaba frente al espejo, pero no podía obviar mi pene erecto que presionaba mis pantalones. Sobando mi polla por encima con la mano y sin quitarme el pantalón se me escapó frente al espejo un leve -«que hija de puta, vaya tetas tiene y como me está poniendo de burro. Menuda guarra eres, Marcelita».

    De repente, escuché una pequeña risa que provenía de la bañera. Mis alertas interiores se encendieron. ¿Quién estaba ahí? ¿Quién me había escuchado? Rápidamente fui a correr la cortina que estaba desplegada y ahí estaba Lucrecia, su hija. Agachada y partiéndose de la risa. ¿Cómo había llegado hasta allí?

    -«Vaya vaya, tío. Así que te pone cachondo mi madre, ¿verdad?».

    -«¿Qué dices niña?, has escuchado mal. ¿Qué has fumado ahora?». Me consumía la vergüenza.

    -«Ya ya», decía mientras salía de la bañera en mi dirección.

    -«Y por eso tienes esa empalmada que te va a explotar el pantalón, ¿no?», me señaló.

    No supe cómo manejar la situación, así que intenté desesperadamente comprar su silencio. No podía permitir que saliera soltando ese comentario. Le ofrecí 50 euros, pero ella rápidamente los rechazó. Después de todo, tiene el respaldo económico familiar y 50 euros no le sirven de nada.

    -«Quiero tu polla», me dijo directamente. Yo no podía creer lo que estaba escuchando. ¿Me estaba pidiendo mi sobrina que folláramos? Hasta donde yo sabía era lesbiana.

    -«Vamos, sácatela». Rápidamente liberé mi polla tensa y dura de mi pantalón y se desplegó de una forma que a ella le hizo brillar sus ojos. «Vaya material, estás bien armado pedazo de cabrón», me dijo. Se agachó y sin utilizar las manos empezó a lamer toda la parte inferior de mi polla, apoyándose mi miembro sobre su cara. No podía estar más excitado. Luego la levantó y la apoyó contra mi abdomen para chuparme los huevos. Su lengua era muy profesional, succionaba mi masculinidad con violencia, incluso haciéndome algo de daño. Se comió mis huevos con desesperación mientras empezaba a masturbarme.

    Acto seguido pasó nuevamente a lamer toda mi polla hasta que llegó a la punta y sucedió… Se la metió toda entera. Ella segregaba mucha saliva y mi polla ya estaba completamente empapada de su saliva. El traqueteo de cómo succionaba la saliva cuando se separaba un poco de mi pene me encendía muchísimo. Tenía 19 años y, en teoría, era lesbiana, pero sabía lo que hacía. Ni mi mujer, ni las putas más caras que alguna vez había contratado en algún viaje de negocios eran capaces de hacer esa mamada.

    Yo ya estaba completamente cachondo. Le pedí que me enseñara sus tetas y cuando se quitó la parte superior y liberó esos juveniles pechos, sentí la necesidad de follármelos. Saqué mi polla de su boca y le puse mi empapado miembro entre sus tetas, ella cerró sus pechos presionando mi polla y empezó a agitarlos de arriba a abajo. Yo le tenía pellizcados sus duros pezones y ella incrementaba la velocidad de sus tetas sobre mi polla mientras me miraba de una forma muy perversa. -«Tienes una polla muy caliente, cerdo». Su forma de hablar ya no me parecía inapropiada.

    Tras esa cubana apoteósica, la levanté con violencia y le quité esos pantalones-falda hippie. Para mi sorpresa, no llevaba bragas. La obligué a ponerse a cuatro patas apoyando sus brazos en el lavabo y le dije que abriera sus piernas, se espatarró y yo me agaché para ver cómo tenía su coño. Obviamente, ya estaba muy mojado. Se lo chupé levemente y le pasé un par de dedos para cerciorarme de que estaba más que preparado. Mi polla ardía. Le pasé el capullo por sus labios vaginales, ella estaba súper excitada. A la tercera vez, se la metí dentro. Su joven coño se abrió rápidamente y ella tuvo que elevarse sensiblemente al notar el paso de mi dura y mojada polla. Deposité mis manos sobre sus caderas y empecé a bombear con relativa violencia y con gran ritmo. Ella emitía gemidos demasiado pronunciados y le tuve que tapar la boca con una mano mientras le susurré -«No grites, puta. ¿No querías mi polla? Aquí tienes mi polla, guarra». También le indiqué -«No querrás que nos pillen, ¿verdad? Debes callarte».

    Mi excitación era máxima. Ella ya se controlaba un poco más y, entonces, me chupé un dedo y empecé a meterlo en su ano. Necesitaba abrir otra vía. Ella, al principio, me dijo que por ahí no quería. Yo traté de convencerla, pero se negaba. Le dije que era demasiado puta como para negar ciertas cosas. Ella no supo qué decir por primera vez, entonces accedió. Ya tenía luz verde y empecé a trabajar su ano con mis dedos mientras seguía bombeando su coño.

    Cuando lo creí suficientemente abierto, saqué mi polla de su coño y empecé a rodear su ano. Ella estaba tensa. -«¿Nunca te han follado el culo? Ella negó con la cabeza. Empecé con la puntita y poco a poco fui introduciendo mi venosa polla. Ella ya tenía una toalla en la boca para no gritar. Empecé a agitar mi cuerpo y en cada empujón ella se rompía de dolor. Su cara en el espejo me excitaba todavía más. La golpeé varias veces sus preciosas nalgas y noté como eso la ponía más cachonda. Los dos ya estábamos empapados de sudor. Reconozco que perdí un poco el control y la penetré violentamente en dos o tres sacudidas. Su virgen culo tenía que ser llenado de leche. Noté la presión y la falta de oxígeno, sin duda, me quedaba poco. En uno de los últimos empujones más agresivos le vertí toda mi leche en su culo. Mi semen se desparramó por todo su culo, ni siquiera mi mujer me permitía correrme dentro, pero este caso era diferente. Ella empezó a temblar y la tuve que abrazar para tranquilizarla. Mi corrida fue bastante épica.

    Acto seguido me senté sobre el retrete para tomar un respiro, mientras ella intentaba limpiarse. Solo decía que le había gustado. Mi sorpresa fue tal, que ya con la polla un tanto flácida ella se puso de rodillas delante de mí y empezó a masturbarme otra vez. ¿Quería más? Yo no estaba muy seguro, pero no tenía fuerzas para luchar y dejé que hiciera lo quisiera. Cuando la dureza volvió a mi polla ella empezó a chupar nuevamente. Esa mamada extra no me molestaba. Y no me molestaba porque realmente manejaba el arte de chupar pollas.

    Al cabo de unos pocos minutos volvió a inclinarse sobre mí y nuevamente puso sus tetas sobre mi tensa polla. Agitaba sus tetas y yo empecé a sentir nuevamente una excitación muy bonita. Todo era más lento que la primera vez, no había palabras. Solo miradas, miradas de lujuria que volvían a representar el éxtasis. Quedaba una última sorpresa. No sé de dónde, sacó una papelina, parecía algún tipo de droga. La puso sobre mi pene erecto, me miró, se puso el dedo en la boca para dar a entender que no debía decir nada y esnifó sobre mi polla. Los restos que no pudo inhalar los chupó con vicio. Yo no aguantaba más la excitación y me volví a correr. Esta vez apenas fueron unas gotas, pero me volví a correr. Ella me limpió la polla con su lengua y solo me dijo antes de irse: «la segunda corrida es la mejor, pocas cosas tan naturales me gustan más». Y allí me quedé, tirado en el retrete mientras intentaba asimilar lo que acababa de suceder.

  • Por culpa de Carmen, un joven me hace su puta

    Por culpa de Carmen, un joven me hace su puta

    Mi amiga Carmen me indujo, somos amigas desde hace muchos años, desde el instituto, las dos teníamos en ese entonces 39 años y con hijos.

    Aquella tarde me llamó y me dijo que nos íbamos de copas con tres amigas más de aquella época, sí, me apetecía, salía poco, la vida con Daniel ya estaba en la rutina.

    Me arreglé como siempre, moderna, sin estridencias, pero me gusté, falda corta, camisa blanca de botones, ropa interior sugerente, blanca, con encajes, alto, sujetador con transparencias. Carmen venía también muy guapa, las otras tres a juego, éramos cinco casi maduras con ganas de divertirnos.

    Fuimos a un local de salsa, llegamos unas copas para entonarnos y enseguida llegaron moscones y empezamos a bailar.

    A mí me encanta, aunque lo hago poco porque ya andaba en las últimas con Daniel y mis parejas casi nunca bailan, las cinco bailábamos sin parar, bailes sensuales, salsa, bachata… Algunos se propasaban un poco, pero reíamos y los apartábamos. Poco a poco el alcohol, el baile, el ambiente, me iba calentando, me sentía a gusto.

    Las otras tres amigas, cuando estábamos tomando una copa más, dijeron de ir a otro sitio de más ambiente. Se veía que buscaban más marcha. Yo no quise ir y Carmen me dijo de quedarse conmigo. Cuando nos quedamos solas, le dije que si nos íbamos y ella me dijo que un poco más de baile y a casita.

    En ese momento, dos chicos se acercaron. Unos 27 años, guapísimos, ligones. Nos pidieron baile, la miré a ella, y les dijimos que sí, el mío, Tobías, bailaba de maravilla, me llevaba en una nube, me rozaba atrevido pero elegante, bajaba la mano por la cadera, subía por mi vientre, ¡uf!

    Miraba a Carmen y ella estaba igual, entregada, gozando, en un momento que estábamos cerca, me dijo de ir al servicio. Ellos nos dijeron que nos esperaban en la barra con otra copa. Al llegar al servicio, me dice

    CR: ¡Dios!, como me está poniendo el niñato!

    C: Oye, ¿no pensaras hacer una locura?

    CR: Claro que no. ¿Crees que soy una asalta cuna? Tomamos la copa, un par de baile y nos vamos.

    Salimos y nos tomamos la copa con ellos. Ufff. Era la tercera. ¿O la cuarta? me sentía flotar, Tobías me agarro por la cintura y me llevó a la pista.

    ¡El baile era lento, sus manos me envolvían, sus labios rozaban mi cuello, su voz me embriagaba, me sentía arder, ósea, mojada, con los pezones durísimos, entregada!

    En un momento dado, me besó, los labios, poco a poco, su lengua jugaba, abrí los míos y su lengua entró, ¡Dios, que gusto! En ese momento reaccioné, estaba loca, miré en mi alrededor y no vi a Carmen, me puse nerviosa, él me dijo que siguiéramos, pero le dije que no que quería irme y buscar a mí amiga.

    T: Venga, ven, vamos a buscarla, ¡no estará lejos!

    Me llevó a una zona más oscura, de sofás, con parejas. No había estado allí. Tras una columna, me dijo, señalando un sofá

    T: Mira a tu amiga, ¡anda que lo está pasando mal!

    Miré y me quedé de piedra, estaban besándose, apasionados, Tobías me abrazó por detrás, rozando mis pechos, sintiendo su dureza en ms nalgas, y me decía;

    T: Mira, están gozando. Mira la mano de él…

    Me fijé y más asombro, estaba dentro de su falda, claramente tocándola, ella con su pierna encima de él y la mano muy cerca de la entrepierna, Tobías me agarró las tetas y me decía cosas que hacían arder.

    T: ¡Qué pajita le está haciendo! Le está tocando todo su coñito, ¡mira como ella busca su verga!

    Mientras, me sobaba las tetas y me tocaba bien las nalgas sobre la faldita, me besaba el cuello, la oreja, me temblaban las piernas.

    T: Anda, ¡vamos a sentarnos mientras terminan!

    Me llevó a otro sofá y ya no respondí. ¡Me empezó a besar! Que lengua tenía, sus manos me tocaban, mis muslos, se acercaba a mis braguitas, ¡metía la mano bajo la falta y agarraba mis nalgas!

    ¡Estaba empapada! ¡Cogió mi mano y la llevo a su pantalón! ¡Dios, que verga! Era algo duro, enorme me parecía, reaccioné y le dije que paráramos, que no podía más que estaba casada, que quería ir con Carmen. Sonrió, muy seguro, y me dijo

    T: Anda, vamos.

    Fuimos al sofá en el que estaban y no había nadie. Me puse nerviosa pensando que se hubiera sin mí y se lo dije.

    T: No se habrá ido sin ti, tontita, vamos a buscarlos.

    Me tomo de la mano y me llevó al fondo, a una puerta que ponía Privado. Entramos y oí voces. Había cajas, mesas… Dimos una vuelta y me dijo que mirara. Me quedé muerta. Carmen estaba de rodillas, con las tetas fuera, comiéndole la polla, mientras el joven la magreaba y le decía cosas.

    – Chupa, putita, que tenías hambre. Que tetitas tienes. ¡Te voy a dar como nunca te han dado!

    Y ella más chupaba, Tobías, detrás de mí, me iba desabrochando la blusa, me cogías las tetas, los pezones, y me decía cosas, como el amigo

    T: Las dos unas putitas casadas con ganas de polla y te voy a dar.

    Su mano bajo y entró en mis braguitas, estaba chorreando, cuando llegó a mi coño, tocó mi clítoris, lo masajeó, y bajó a meter sus dedos en mi coño, cuando entraron sus dedos, me corrí sin remedio, que placer, cuánto hacía que no corría así.

    T: Agáchate y come mi verga, ¡zorra!!!

    Nunca un escuincle me había hablado así y me puso a mil, me agaché, lo desabroché y me quedé pasmada. ¡Vaya polla! Durísima, gorda, ¡depilado!

    La metí en mi boca y chupé, como nunca había chupado, a Daniel apenas se lo hacía, no me apetecía, pero esto era riquísimo!

    Cuando estaba llena mi boca de polla, escuché un largo y alto gemido, miré y era mi amiga, Carmen. La había vuelto contra unas cajas y la estaba cogiendo, fuerte, clavándola, bien agarrado a sus caderas, Le dio un azote en sus nalgas y ella gemía más fuerte!

    Me levanté, me apoyé en la pared, me bajé las braguitas y le dije;

    T: Métemela, Tobías, ¡dame fuerte!

    Él se rio, apuntó su verga y me clavó de golpe, se me escapó un fuerte gemido y vi cómo nos miraban ellos, me la metía muy rico, después de que me aleje de Flavio, ¡Daniel apenas si me tocaba y esa cogida se sentía de maravilla!

    Hasta el fondo, con fuerza, con ritmo, mientras estrujaba mis tetas, me mordía el cuello, me jalaba el cabello, ¡Tobías me estaba haciendo su puta!

    Miraba como Carmen también era cogida por su macho, me sentía en el paraíso, ¡dos meses sin sexo y ahora un joven de 27 años me daba riquísimo!

    Comencé a liberarme más, Tobías se sentó en una silla y subí a cabalgarlo, mientras me daba unos duros sentones y movía mi cadera, mis tetas eran comidas, ¡parecía que lo estaba amamantando!

    T: Uf, que rico, ¡que buenísima estas!

    C: ¡Ah, me encanta tu dura verga!

    T: ¡Desde que te vi me dieron ganas de cogerte!!

    C: ¡Ah, uhm, pues cógeme!!!

    Miraba a Carmen en cuatro recibiendo embestidas fuertes de su macho, le daban de nalgadas y le jalaba el cabello, la tenía sometida, eso me excito más, me puse en cuatro y el pedo a Tobías me montar así, el obediente, me dio unas cuantas nalgadas, de hecho, mis nalgas quedaron rojas por sus golpes, ¡para luego tomarme de la cadera y embestirme con violencia!

    T: ¡Eres una zorra de lujo!

    C: ¡Más métemela más!!

    Escuchaba los gemidos de Carmen, ella había logrado terminar y había hecho terminar a su macho, ¡yo estaba unto de explotar y tener un delicioso orgasmo!

    Bastaron unas cuantas embestidas de Tobías, el cual me jalaba el cabello y me la dejaba ir con todo, ¡para que me corriera y tuviera un delicioso orgasmo!

    C: ¡Ah, que rico, uhm!

    T: ¡Eso, córrete, uf!

    C: ¡Nene, ah, uhm, uf!!

    T: Vaya dos putas, Luis. ¡Qué hambre de polla tienen!

    C: ¡Por favor, no te corras dentro!

    T: Pues anda, zorrita, ¡de rodillas y a tragar!!

    Tenía mucho que no hacia eso, pensé que me daba asco, pero ahora lo deseaba, me agache y lo chupé, con ganas, me agarró la cabeza, ¡subió el ritmo y me llenó la boca de leche!

    No pude con toda y me cayó parte en las tetas, empecé a limpiarme y miré a Carmen, estaba igual que yo, ¡de rodillas y llena la cara de leche!

    Una vez que termino la rica cogida, sentada en un sofá del lugar, Tobías y yo nos empezamos a conocer más, tanto, que tomamos la decisión de ir a la casa de uno de ellos y seguirla, ahí nuevamente ambas fuimos folladas por nuestros machos, ¡oral, vaginal y anal!

    Quede tan encantada con Tobías, que no me importo que fuera casi 12 años menor, decidí terminar con Daniel y empezar a ser novia del dotado, la relación se basaba solo en sexo, cogíamos diario, oral, vaginal, analmente, me tenía toda loca, pero eso no quitaba que aún era muy joven y ambos buscábamos cosas diferentes.

    Después del tormento de las discusiones, infidelidades y demás, decidí terminar con él, pero aún recuerdo las ricas cogidas que me daba.

    ¡Con cariño, Cindy!!

  • La apuesta: Mi padre me apostó

    La apuesta: Mi padre me apostó

    Me llamo Abril y voy a platicarles como mi padre me apostó en un partido de fútbol. Fue hace ya unos años, comenzó cuando mi papá siempre aficionado del Cruz Azul, aunque le da más tristezas que alegrías, nunca dejo esos colores. Tiene un auto lavado, al lado está un mecánico que le va al América, con quien desde siempre apuesta. Se han rapado, vestido de mujer y demás idioteces. Pero para esta ocasión era diferente, ambos equipos ganaron sus partidos y jugarían la gran final del 2013. El equipo de papá tenía un gran equipo, jugaban casi a la perfección, papá usaba su playera a diario.

    —¿Y apostaste papá? —Le pregunte para saber que idiotez harían en esa ovación tan especial.

    —No quiere el compadre Flavio, le da miedo —La verdad es que el que no quería era papá.

    Al comienzo de la semana, su compadre llegó a su oficinista con un sobre lleno de billetes.

    —Órale, cincuenta mil al ame, ¿o te da miedo? —Su padre no sabía decir que no, pero era mucho dinero para él.

    —No, unos mil si… no chingue compadre.

    —Pensé que tenía huevos…

    —Lo que no tengo es dinero.

    —Ahí le va, si gana el azul ahí está, sin pedo. Si gana el Ame, me deja comerme a mi comadre.

    —No diga pendejedas compadre, ¿cómo cree no mame? —Se sentía más que ofendido, impotente. Sabía que su máquina traía con que ser campeón.

    —Bueno, Bueno… ¿Abril ya cumplió dieciocho no?

    —Ya bájele de huevos… ¡No mame compadre!

    En efecto, tenía dieciocho años, mi papá me prohibía ir al auto lavado porque sus trabajadores no le quitaban la mirada a mis nalgas. A diferencia de mi madre que es alta y esbelta. Yo soy chaparrita, solo me crecieron las nalgas, aunque afortunadamente saque la cintura de mamá. Yo sabía y me gustaba que me vieran. Llevaba mi pelo suelto hasta la espalda, mi pechos son pequeños pero no me puedo quejar. Usaba jeans ajustados para su placer. Pero a papá lo que más le molestaba era la manera en que su compadre me veía. Sin importar mi edad siempre trataba de estar cerca, me abrazaba por la cintura bajando su mano hasta mis nalgas. Por supuesto salía corriendo en cuanto lo veía venir, además del olor a grasa y sus manos siempre sucias.

    El partido de ida lo ganó el Cruz Azul apenas uno a cero, entonces el viernes regresó su compadre con el sobre de dinero.

    —Le puse otros diez mil, y ya va ganando tu equipo —Sesenta mil pesos en billetes de a quinientos estaban sobre su escrito.

    —Ya te dije que no, otra cosa compadre…

    —La chamaca, con esa lana levantas tu negocio —tomó el sobre amarillo dispuesto a irse pero papá lo detuvo.

    —¡Órale! —Una sonrisa enorme iluminó la cara entre las barbas de su compadre.

    —Es al que gane… sin rajarse.

    —¿cuándo me rajo puto? —Estrecharon sus manos y su compadre salió casi bailando.

    Para el domingo, mi mamá prefirió irse al cine con sus amigas. Sabíamos que después de eso seguían unos tragos y que llegaría por la mañana. Yo me quede en casa, platicaba con mi novio por chat. Y empezó el circo. Papá tenía botanas, cervezas, las bocinas a todo volumen y empezó a ver la previa dos horas antes.

    —¡A GUEVO PUTO! —después de muchos gritos, entendí que expulsaron a un jugador del equipo rival. No tardo nada en gritar como un loco.

    —¡GOO! ¡GOO PUTOS GOOOOL!

    En el global iban ganando por dos, me quedaba claro que papá estaba emocionado y es que llevaban años sin un campeonato. Todo el partido estuvo gritando que la metieran, que los mataran, que no los dejaran vivir. Y tenía razón. Entró un gol del América y estaban a un gol de los tiempos extras. Salí cuando faltaban dos minutos, bueno, agregaron un poco más. Papá sudaba, caminaba de lado a lado sin dejar de mirar la televisión. Fue en la última jugada cuando el portero del otro equipo remató y marcó el empate.

    —¡No mames!

    —¡cálmate papá, es un juego!

    —No entiendes —y en verdad no entendía, jugaron los tiempos extra hasta llegar a los penales. El primero fallo y papá me tomó de las manos.

    —Perdóname hija —No entendía nada.

    —¡papá cálmate! —Otro se resbaló y voló el balón, mi papá estaba llorando inconsolable. En la tele gritaban que teníamos nuevo campeón. Abrase a papá y trate de consolarlo.

    —Hija perdóname…

    —¿Perdonarte que…? —Entonces en su mirada vi un horror que no conocía, se arrodilló y siguió pidiéndome perdón. Un auto se estacionó afuera, tocaron el timbre y vi a su compadre.

    —Perdóname hija, por favor…

    —¡¿qué apostaste papá?! —la respuesta estaba al otro lado de la puerta. En cuanto abrí, su sonriente y empoderamiento compadre se instaló en la sala.

    —Compadre yo le pago su dinero…

    —Yo no quiero su dinero compadre… apuestas son apuestas.

    —¡Compadre no me chingue! Yo miraba sin entender nada.

    —Aquí o me la presta un ratito.

    —¡¿cómo que me la presta?! ¿DE QUE HABLA?

    Sentado y sin prisas, el señor Flavio me explicó la apuesta. El premio era yo, me dijo que no me preocupara que sería cariñoso. Papa seguía llorando y no le quedaban fuerzas para suplicar. Luego me tomó de la mano y me llevo a la puerta. Respire hondo tratando de entender todo aquello.

    —No… aquí… —respondí fría y enojada.

    —Aquí, bueno a mi me da igual —lo subí hasta mi cuarto y cerré la puerta. Me baje la pijama y me recosté.

    —No mija, es que no es así nomás…

    —¿Entonces…? —pregunte sin querer escuchar la respuesta.

    —Primero me va a dar una buena mamada de verga, luego me la chingo por todos lados —entendí el “por todos lados” y ni siquiera mi novio tenía permiso de eso.

    —…

    Se bajó el cierre del pantalón y sacó su verga, aún bañado olía a grasa y mugre.

    —Ya sé que esta bonita, pero no se la saque para que la veas —me jalo del brazo hasta que prácticamente caí de la cama. De rodilla con el olor en mi nariz, el corazón me latía como nunca. Mi boca se acercó hasta la punta. Apenas rozaron mis labios, papá golpeó la puerta.

    —¡Basta cabron! ¡Yo te pago! ¡Hija no lo hagas!

    —¡mejor apúrate o le da un infarto a tu viejo! —Abrí mi boca y hundió su Vega tomándome de la cabeza.

    —¡chingon pinche chamaca!

    —¡haaaaag!

    —Ahora si dale mija, sabotéalo —en efecto, sentía el sabor a grasa o mugre en mi boca. Seguía chupándole la verga para acabar con esto lo más rápido posible. No sé si mis lágrimas eran de tristeza o provocadas por la asfixia de la brusquedad que tenía aquel viejo hijo de puta conmigo.

    Cuando se cansó por fin de tener mi boquita a su disposición, me levantó y me aventó a la cama. Enseguida se montó sobre mi y me separó las piernas. Me sentía como una muñeca de trapo. A papá ya solo lo escuchaba llorando tras la puerta.

    —Sonaba con estas chichis, mira nonas, huelen a nuevo —se metía completa mi teta en su boca, dentro sentía su legua jugar con ella, iba a la otra y regresaba, mientras se iba desnudando y me arrancaba también la ropa.

    —¡aaaah!

    —¡No gané una apuesta, me saque la lotería! —dijo luego de tocarme abajado y notar que estaba completamente rasurada.

    —¡haaauch! —Me metió sus dedos bruscamente, hasta que me moje un poco.

    —Ahora si chiquita, siente el poder —aunque mi novio la tenía más grande, la brusquedad de ese cabron me provocaba gemir más.

    —¡uufff! ¡Aaaah! ¡aaaay!

    —Eso chamaca, disfrute de su campeón ja ja —aunque tenía la boca cerrada no dejaba de besarme, me mordía las orejas y chupaba mi cuello como loco.

    —Haaa! Aaah! Aaaah! —no soy de hule, podía sentir el calor en mi interior, igual sentía que ese cabron se retorcía como loco, “va a terminar” pensé. Pero el también lo sabía, se apartó y me giro.

    —¡Empínate mija! ¡Vamos a probar esa colita! —Me jalo por la cintura hasta dejarme en cuatro, sentí como escupía sobre mi colita y sobaba mis nalgas, en cuanto sentí su verga rozar mi ano brinqué.

    —Despacio…

    —¡si claro! —Sentí como rompía mi culo, quise decirle que parara pero solo grita tan fuerte por el dolor que reactivé las súplicas de papa.

    —¡AAAY!

    —¡Ya cabron ya fue suficiente!

    —¡si vieras este culo sabrías que nunca es suficiente! —dijo, mientras mantenía su verga hasta el fondo. Luego comenzó a moverse y no cesaba el dolor.

    — ¡aaaah! ¡Haaay! Yaaa! Yaaaa!

    —¡así así, que te escuche el pendejo de tu papá!

    —¡haaaa! ¡Haaay! Ya sácala! Nooo! —aferrado a mis caderas sentí como se retorcía, su semen lleno mi colita, en cuanto sacó su verga me tumbé en mi cama.

    —¡No mames están más rica de lo que me imaginaba, pinche culito paradito! —siguió masajeando mis nalgas mientras se vestía.

    —Yo quería cogerme a tu mamá, pero mira. Tu papá te apostó a ti. Pinche tan pendejo.

    Cuando abrió la puerta, mi padre quiso golpearlos. Pero después de un forcejeo se separaron.

    —¡Hijo de puta!

    —Tu fuiste el que apostó a su hija, ¡pendejo!

    —¡Chinga tu madre!

    Tardo una semana en tener el valor de verme a la cara y pedirme perdón, además me pidió que no le dijera nada a mamá. Me dio una extensión de su tarjeta de crédito. En dos mil dieciocho volvieron a jugar una final el Cruz azul y el América, para dos mil diecinueve mis padres se divorciaron, aunque nunca me lo contaría, creo que papá la apostó. No sé, eso se los tendría que platicar ella.

    @MmamaceandoO

  • El día que me entregué a mi amo (Parte 1)

    El día que me entregué a mi amo (Parte 1)

    Era una tarde algo extraña. Mi estado de ánimo hacía días que no era el más adecuado y además estaba algo cansado. Decidí irme a casa antes de lo habitual.

    Al llegar a casa lo primero que hice fue desnudarme completamente. Cogí una cerveza, puse música y me senté a fumar un cigarro. Cuando lo termine entre a ducharme. Fue agradable y relajante notar el agua caliente corriendo por mi cuerpo.

    La ducha me hizo sentir mucho mejor y menos cansado, así que pensé llamar a un amigo para ir a cenar, pero antes abrí el ordenador para revisar el correo. Una vez leído el correo profesional se me ocurrió mirar el privado. Hacía más de un mes que no lo abría.

    Lo de siempre, publicidad, spam, etc. Justo antes de cerrarlo me fije en uno que ponía como asunto, “Soy lo que buscas”… me llamo la atención así que lo abrí. Ya ni lo recordaba, pero había puesto un anuncio hacía tiempo en una página de contactos. El titulo era bastante sugerente: BUSCO MACHO DOMINANTE.

    Siempre me había dado morbo el juego de ser sumiso, pero nunca había dado el paso. Así que puse el ese anuncio pero sinceramente, sin mucho interés ni esperanza. Imagino que ese día estaría muy cachondo.

    Un chico me había respondido lo siguiente, “Soy un chico de 24 años, delgado, 178, 70 kg pollón. Soy amo y busco sumisos que estén dispuestos a obedecerme. 658 02…”

    Mi primer impulso fue borrarlo, el chaval tenía 24 años y yo 45 así que no valía la pena. Dude. Entonces leí el anuncio que yo había puesto. En el pedía tíos dominantes con imaginación, y a continuación puse mi descripción. Por tanto si el chico lo había leído entero ya sabía que yo era bastante mayor que él. Decidí añadirlo a los contactos para poder ver su foto de perfil. Como no me había dejado su nombre le puse Amo. Abrí su perfil y mi decepción fue encontrar una foto de una puesta de sol entre montañas. Sinceramente no me lo esperaba. Tal vez mi deseo habría sido encontrar la foto de un tío con una chupa de cuero y cara de malote. Evidentemente nada más lejos de mi deseo. Así que cerré el whatsapp. Me encendí otro cigarro mientras me terminaba la cerveza, pero la verdad que el solo hecho que de leer su contestación me había puesto cachondo. Pensé, ¿Por qué no? No tengo nada que perder por decirle algo. Así que le mande un mensaje.

    Yo: Hola

    Al poco el contesto:

    El: Hola. ¿Quién eres?

    Joder, en eso momento me quedé en blanco. No sabía que contestarle. ¿Y si me había dado un teléfono falso? Por un momento pensé en bloquearlo y olvidarme del tema. Pero aún estaba más caliente por lo que decidí seguir hablándole pero sin saber realmente que contestarle.

    Yo: Pues la verdad que no nos conocemos. Contestaste a un anuncio mío.

    El: Pues no sé, ¿De qué era el anuncio?

    Yo: pues a ver, era de sexo, ponía que buscara un activo dominante.

    El: Ah ok. Vale. Eres sumiso entonces!

    No sabía que contestarle. Nunca había tenido una experiencia sexual de sumiso. Por un lado me dio miedo decirle que si, Y por otro su afirmación aun me había dado más ganas de probarlo. Lo había dicho con total seguridad y sin rodeos. Decidí seguir el juego.

    Yo: Si

    El: Bien. ¿Tienes experiencia?

    Yo: Bueno, algo pero no mucho. Quiero ser sumiso, pero tampoco he encontrado con quien serlo

    El: ok, ¿pero tienes experiencia o no?

    Yo: la verdad que no, pero tengo ganas de probar.

    El: Bien, pero conmigo no hay pruebas. O estas dispuesto a ser mi pero y obedecerme o no.

    Yo: Ok. Si estoy dispuesto.

    El: Bien. Ten claro que si estás dispuesto has de aceptar mis reglas. Obedecer sin rechistar. Servirme.

    Yo: Acepto.

    El: Perfecto, entonces a partir de ahora te diriges a mi como Señor o Amo. ¿Está claro?

    Yo: Si Amo.

    El: Veo que lo has entendido a la primera. Así me gusta. Quiero que seas todo lo puta que yo te ordene. No quiero negativas.

    Yo: Así será Amo – Cada vez me ponía mucho más cachondo. Estaba diciéndole a un tío que ni siquiera sabía cómo es que estoy dispuesto a hacer lo que él me mande. Me excita esa idea. Si bien no tengo ni idea de sus gustos.

    El: ¿Tienes unas botas?

    Yo: ¿Botas?… Pues no suelo usar. Creo que tengo unas militares en algún lado.

    El: ¿Militares? ¿Cómo es que tienes unas botas militares?

    Yo: Pues la verdad, un día las compre porque me dio morbo, pero no las he usado.

    El: Bien. Búscalas!

    Yo: Vale. Ya las buscare.

    El: No me has entendido perro. He dicho que las busques. ¡Y eso es que las busques ya. Ahora!

    Ufff. Esa orden me dio un subidón increíble. A pesar de que no me gusta el sexo ciber me estaba excitando cada vez más. Ese chico me estaba dando la primera orden y en mi mente sabía que para seguir debía obedecerle. Podría haber optado por contestarle al rato y decirle que ya las había encontrado sin ser cierto. Pero de alguna forma eso no sería aceptar el juego.

    Pensé donde las podría haber guardado. Hacía más de tres años que las había comprado y solo me las puse el día que las compre para ver cómo me quedaban. Creí recordar haberlas puesto arriba del armario de la habitación de invitados. Cogí una escalera que tenía y empecé a buscarlas. No tarde mucho en localizarlas. Efectivamente estaban donde había pensado. Rápidamente cogí de nuevo el móvil para decirle que ya las tenía – Ya las he encontrado- Le dije.

    Espere pero no se conectaba. Abría y cerraba el móvil a cada momento esperando su respuesta. Tal vez otra orden. El seguía sin dar señales. Cada vez me ponía más nervioso. Llegue a pensar que me ya no me contestaría más y ahí habría terminado mi primera experiencia como sumiso. Cuando ya habían pasado más de 10 minutos pensé que esperar un poco más y si no masturbarme. Esperaría 5 minutos más y si no lo haría. Seguía con el móvil en la mano mirando cómo se consumía ese tiempo de cortesía que le había dado. En el fondo ya casi tenía claro que no me contestaría ese día. Eso me dio bajón. Me había puesto muy caliente y cachondo y de golpe todo se me bajo. Casi ni me apetecía hacerme la paja. Me encendí otro cigarro y decidí llamar a mi amigo Pedro para quedar con él para cenar. Marque su número. Sonaba pero no lo cogió. –Joder– Pensé. Se me ha ido todo a la mierda.

    Justo cuando iba a bloquear el teléfono vi el símbolo que indica que has recibido un whatsapp. Rápido lo abrí para leer la respuesta de mi Amo. Gran decepción. No era él. Era mi amigo Pedro. – Estoy ocupado. Luego te llamo-. Me sentí frustrado. De nuevo aún más bajón. Justo en ese momento sonó otro aviso: Amo.

    El: Perfecto. ¿Qué vas a hacer ahora?

    Yo: Pues iba a ir a cenar con un amigo.

    El: No. Vas a venir a darme placer. Y quiero que vengas Ya. ¿Lo tienes claro no?- No había duda que no iba a admitir una negativa. Si me le decía que no podía sabía que nunca más tendría noticias de él.

    Yo: Si Amo. ¿Dónde tengo que ir? – Me sorprendí a mi mismo con esa respuesta. Sin siquiera pensarlo había aceptado su orden. No me cuestione en ningún momento si estaba bien o mal. Si era lógico o no. Si debía quedar o no. El Amo me había dado una orden y debía obedecer.

    El: Ahora te mandare la ubicación. Es una casa en el campo así que igual te cuesta encontrarla. Si no la encuentras me llamas. Ponte un bóxer o slip ajustado, algo cómodo como un chándal o algo así y las botas.

    Yo: Vale

    El: Te quiero bien limpio. Una vez aquí no hay marcha atrás. Quiero que me obedezcas sin rechistar. ¿Supongo que lo tienes claro?

    Yo: Si Amo.

    El: Vale. Ahora te mando la ubicación. No quiero saber nada más de ti hasta que estés a 5 minutos.

    Yo: Si Amo. Me cambio y voy.

    Ni siquiera me contesto. Se limitó a mandarme la ubicación y listo.

    Me apresuré a buscar algo parecido a un chándal ya que no tenía por costumbre usar ese tipo de prendas. Recordé tener un pantalón similar en algún armario. Busque en el que tenía ropa que no solía usar y lo encontré. Me puse un slip negro bien ajustado. Hasta el momento de ponérmelo ni me había percatado de que estaba totalmente empalmado. Tenía la polla tan dura que apenas me cabía en el slip. Tuve que ajustármela para que no se saliera por la entrepierna. Me puse el pantalón. Una camiseta negra ajustada que me hacía realzar el pectoral y las botas. Estaba tan nervioso y excitado que casi sentía que me iba a correr por el camino.

    Baje corriendo a buscar el coche. Abrí la ubicación. Me indicaba que estaba a 30 minutos del destino. Ni siquiera me había plateado la distancia. Estaba dispuesto a ir donde estuviese. Había aceptado estar a su servicio y así iba a ser.

    Durante el camino me vinieron a la mente cientos de dudas. Cientos de preguntas que debería haberle hecho. ¿Dónde estaba? ¿Qué cosas le gustaban? ¿Qué quería hacer? Etc. Tampoco me había dado opción. NI tampoco me había preguntado nada a mí. Sus respuestas eran determinantes y contundentes.

    Llegue a un pueblo bastante apartado. Siguiendo el Gps lo atravesé y salí de él. Al salir solo había campo. Y al poco me indico que estaba a 5 minutos de mi destino. Así que tal como me había indicado le mande un mensaje para advertirle de mi llegada. Las dos rayitas lo había visto, pero ni siquiera me contesto.

    Me entro miedo, más dudas, me cuestione si estaría haciendo bien. Pero nada de eso conseguía quitarme ni un ápice de excitación. Más bien todo lo contrario. La polla casi me dolía de lo dura que la tenía ya desde hacía ya un buen rato.

    Efectivamente al poco llegue a la ubicación indicada. Salí de la carretera asfaltada y a unos 100 m llegue a un parking oscuro con moreras. Era una casa grande. Apenas se veía ya que había oscurecido hacía rato y en el exterior no había luz alguna. Aparque y mentalmente autoafirme que quería estar ahí. Que hacía tiempo deseaba tener una experiencia como sumiso. Había llegado el momento. Estaba dispuesto a obedecer a mi Amo. Así que baje del coche y justo en ese momento vi encenderse una linterna que se dirigía hacia mí. Creí que el corazón se me iba a salir del pecho ya que apenas podía distinguir una sombra oscura detrás de esa luz. Cada vez estaba más cerca. El corazón me palpitaba como nunca. Justo cuando ya estaba encima de mí como a un par de metros de mí, me alumbro a la cara con lo que aun podía ver menos su silueta. Me estaba encandilando con la luz. Estuvo así alumbrándome como 20 o 30 segundos. Entonces fue cuando por primera vez oí su voz. Era grave. Más de lo que podía esperar o imaginar de un chico de 24 años.

    El: Veo que has obedecido. Me gusta, vas a ser un buen perro. A partir de ahora yo soy quien manda. Tú estás para obedecerme y callar. ¡DESNÚDATE!

    Estábamos en pleno campo. Tampoco sabía si dentro de la casa había más gente o no. No me lo cuestione. Empecé a quitarme la ropa. Afortunadamente el pantalón era ancho por lo que no tuve que quitarme las botas pasa sacármelo. Cosa que agradecí ya que el parking era de gravilla. Cuando me había sacado la ropa la deje sobre el capó del coche y me incorpore sin decir nada. Vi que dio dos pasos y se acercó más a mí pero sin dejar de alumbrarme a la cara.

    Apenas me percaté de que levantaba su mano hasta que note una bofetada en la cara que me hizo girar la cabeza. –¡Joder! ¿Qué coño hago aquí? Pensé. Pero tampoco tuve tiempo a pensar más.

    El: Te he dicho que te desnudes zorra. Y si te mando que te desnudes es que te desnudes. ¿Qué coño haces con los slips y las botas puestas? ¡Quítatelos YA!. – Me escocia la cara. No me atreví ni siquiera a decir nada. Me limite a obedecer. Cuando ya no tenía nada en mi cuerpo me sentí vulnerable. Frágil. Inseguro. Y aun así mi polla seguía dura como una roca.

    Yo: Perdón Amo.

    El: Bien. Ahora sé que si vas a ser una buena zorra. No quiero que abras la puta boca a no ser que será para responderme cuando yo te pregunte. Espero que lo tengas bien clarito.

    Yo: Si mi Amo. – Por primera vez le había llamado “mi” Amo. Eso me hizo sentir que le pertenecía completamente. Es difícil describir esa sensación.

    Se acercó a mí y alumbro con la linterna a mi polla. – Veo que la tienes bien tiesa eh puta. Así me gusta. Ahora me perteneces. No eres más que un puto perro a mi servicio- Al apartar la luz de mi cara pude ver mejor su silueta. Tenía media melena, delgado pero se notaba fibrado y esbelto. Se inclinó y note como me agarraba de los huevos. No me atreví a bajar la cabeza para mirar. Note como me ponía algo anillado a mis testículos. Apretó y note como casi me los estrangula. Me dolía pero podía soportarlo y me en cierta forma me gustaba esa sensación. Cuando los tuvo anillados me dio una palmada en los huevos y escuche cierto sonido metálico. Me dolió. Parecía como si colgaran dos argollas a los lados. Después agarro fuerte mi polla y me la ato con algo que no podría describir ya que como decía no me atrevía a bajar la mirada. Cuando me tuvo la polla bien amarrada con lo que quiera que fuera pego un tirón de ella. Me retorcí y me incline de dolor. Se me escapo un grito. Ahhh!

    El: Calla zorra! Coge tu ropa.- me ordeno en voz alta. Cogí las botas para ponérmelas y el de un manotazo me las quito de las manos. – He dicho que cojas tu ropa, no tus botas-

    Las cogió y no sé como, pero supongo que paso los cordones por las anillas que colgaban de mis huevos. Me las colgó. Pesaban, por lo que me estarán el escroto. Cuando me las había atado las dos cogió la cuerda que colgaba de mi polla atada y empezó a tirar de ella para que lo siguiera. Empecé a ser arrastrado caminando descalzo mientras la gravilla se me clavaba en los pies. Tenía frio ya que a pesar de que era final de septiembre por la noche se notaba el frescor y más teniendo en cuenta que estábamos casi en la montaña. Nada de eso importaba. Estaba a su total disposición. Nadie me había obligado, ahora tenía que aceptar las consecuencias.

    Al llegar a la casa me di cuenta de que había un cartel que ponía Albergue. No era una casa particular. Me pregunte si dentro habría gente. Yo iba desnudo, arrastrado de mi polla y con unas botas atadas a los huevos. No era pues una carta de presentación al uso. Pero, también me dio igual. En el fondo hasta me daba más morbo si al entrar había alguien.

    Cuando entramos pude verlo claramente de espaldas a mí. Era esbelto, hombros achos, pelo ondulado hasta el hombro. La verdad es que por detrás tenia pinta de tener muy buen cuerpo. Más tarde pude comprobar que efectivamente así era. Atravesamos el vestíbulo y pasamos por una pequeña puerta que daba a unas escaleras estrechas. Bajamos. Cuando llegamos abajo me dio un tirón fuerte con la cuerda que tenía atada a mi polla y me dijo: – ponte de rodillas – Evidentemente obedecí al instante. Era una especie de trastero con muchos artilugios, herramientas, muebles viejos, y gran cantidad de cosas varias colgadas de las paredes. Me ordenó separar más las piernas mientras me mantenía de rodillas delante de él. Justo en ese momento se dio la vuelta y por fin pude verlo de frente. ¡Diossss!. Era guapísimo. Unos rasgos masculinos. Barbita de unos días. A pesar de que su pantalón no era ajustado pude ver el bulto de su entrepierna. Se me fue la mirada sin poder evitarlo. El se percató rápidamente.

    El: ¿Veo que quieres mi polla eh puta? Jejeje. Tranquilo que igual la vas tener. Pero te la has de ganar. Escúchame bien porque solo te lo voy a decir una vez. Eres mi puta y puedo hacer contigo lo que me dé la gana. Si quieres mi polla te la vas a tener que ganar. Y si no lo haces te voy a castigar. Habla solo cuando yo te lo diga. Obedece y disfrutaras. No obedezcas y te arrepentirás de haber venido. ¿Está claro?

    Yo: Si

    El: ¿si qué?

    Yo: Si mi Amo

    El: Así me gusta. Cada vez que te dirijas a mi es en ese tono. Mi Amo o Señor. Ahora quiero que me cuentes que esperas de mí. Y quiero la verdad. Sin tapujos

    Yo: Quiero ser su puta mi Amo. Quiero obedecerle y darle placer.

    El: Ufff, creo que me lo voy a pasar muyyy bien. Tienes dos minutos para elegir cosas que te den morbo de todo lo que hay aquí.

    Mire a mi alrededor algo desconcertado. Era un tratero lleno de cosas. ¿Qué podía haber que me diera morbo? Eran todos utensilios de trabajo y trastos viejos. Pude ver en una de las pareces varias cuerdas colgadas. Solo se me ocurrió eso. Así que le señale una de las cuerdas. – ¿Solo eso? – dijo. – Me decepcionas. Esperaba que tuvieras más imaginación- Tengo que castigarte.

    Sin decir nada más cogió dos cuerdas. Una gruesa y otra fina, pero ninguna era la que yo había señalado. Me ordeno que me pusiera de pie y mantuviera las piernas separadas. Soltó las botas de mis testículos. Se llevó la mano al bolsillo y saco una especie de esposas. Las puso en mis tobillos. Paso la cuerda fina por las anillas que colgaban del arnés que me había puesto en el escroto. – ¡Agáchate!- me ordeno. Ato la cuerda fina a las argollas de las esposas de mis tobillos. Yo no entendía nada. Pero no tarde en comprender el sentido de eso. Cuando termino me ordeno ponerme a 4 patas y se aseguró de tensar aún más la cuerda. Después saco de algún lado un collar de perro y me lo puso en el cuello. Enganchó una correa a él. – Ahora toca pasear al perrito- dijo. – Quiero que me sigas a 4 patas- Empezó a tirar de la correa y tuve que seguirlo. Rápidamente entendí porque me había atado los huevos a los tobillos. Al andar a 4 patas, mientras las piernas estaban en flexión no había problema, pero evidentemente al andar mientras una estaba flexionada la otra quedaba atrás. Entonces notabas un fuerte tirón de los testículos. Había que procurar andar a pasos cortos para evitar que el tirón fuera fuerte, pero al parecer eso él ya lo sabía por lo que empezó a tirar de mí andando rápidamente. Aun peor fue cuando tuve que subir dos pisos de escaleras a 4 patas como un puto perro. Los tirones parecía que me iban a arrancar los huevos de cuajo. Dolía sí, pero a la vez me gustaba esa sensación.

    Al final llegamos al segundo piso, andamos por el pasillo hasta llegar a un comedor con unas 10 mesas de madera. Me llevo a una de ellas y me hizo poner sobre ella boca abajo. Entendí que no era el primero que ponía en esa mesa. Se podría decir que ya la tenía preparada para el uso darle el uso que vendría después. No lo podía ver pero entendí que en cada una de las patas tenia preparadas unas argollas para poder atar de pies y manos a sus esclavos. Todo estaba previsto. Así que no tardo en tenerme atado y prácticamente inmóvil sobre la mesa. En enfrente había otra como una maleta. Saco de ella un antifaz y me lo coloco de forma que ya no pude ver nada más. A continuación me sujeto una mordaza en la boca. Cada vez estaba más indefenso. Ahora podría hacer conmigo lo que le diera la gana y yo sería incapaz de resistirme. No podría defenderme. Nadie me iba a escuchar. Estaba a su total disposición. De nuevo una gran sensación de miedo, dudas, adrenalina, pero como no… Una excitación que sin duda iba en aumento a límites que antes jamás había experimentado. No podía ver nada, solo escucharlo moverse y remover cosas en la maleta. Note que me cogía de nuevo los huevos y escuche como un clip metálico. Sin apenas tener tiempo para pensar que estaría haciendo note un fuerte estirón de ellos. Sin duda había colgado algo de peso y lo había soltado de golpe. Jamás antes me habían torturado los testículos. Creí tenerlos estirados y separados de mi abdomen como 15 cm. No tengo ni idea la verdad, pero lo que me había puesto debía pesar mucho ya que la tensión era máxima. A pesar de todo la sensación me gustaba cada vez más.

    Luego se colocó delante de mí a la altura de mi mano derecha. Me la cogió y la poso sobre el bulto de su pantalón. Joderrr, Notaba una polla enorme, gruesa, potente. Desee poder verla, olerla, lamerla, pero para mi desgracia solo podía palparla y por fuera de su pantalón. – Esta es la polla que tanto deseas zorra, pero ya te he dicho que te la vas a tener que ganar. Si eres buena puta la vas a disfrutar un buen rato. Pero ahora como te he dicho he de castigarte. No grites o será peor-. Se puso de nuevo detrás de mí, y de inmediato note como un latigazo en mi culo desnudo. De no ser por la mordaza el grito que peque se habría escuchado a cientos de metros. Me retorcí de dolor. Mucho dolor. – Te he dicho que no grites. Si no te relajas será peor- Y al tiempo me soltó otro latigazo. Volví a intentar gritar pero mi grito era ahogado por la bola que tenía en mi boca. Comenzó a caerme un chorro de saliva ya que era imposible cerrar los labios. Siguió azotándome fuerte. Supongo que después de varios latigazos tendría el culo al rojo vivo. Cuando llevaba unos cuantos comprendí que no estaba usando un látigo si no una fusta para caballos. Con ella el golpe era más certero justo donde él quería darlo. Cuando se cansó de azotarme, y no puedo decir cuánto tiempo fue pero se me hizo eterno, me dijo – bien perro, ahora si estás preparado para servirme y empezar a darme placer- Apenas había terminado de decirlo note un fustazo en mis huevos ya estirados al máximo. Si creí que los azotes en el culo dolían no puedo describir el dolor que te den con una fusta en los testículos y más cuando ya estaban doloridos.

    No miento si digo que ya deseaba poder marcharme. Salir de allí. No era eso lo que yo había estado buscando. Quería ser sumiso sexual y hasta ahora solo había recibido castigo y dolor. Pero nada de lo que yo me había imaginado en mis fantasías al masturbarme. Siempre me lo había imaginado como que un buen macho me hacía chupar su polla, me follaba como quería, etc. De no ser por que seguía teniendo la polla atada hasta la sangre se me habría retirado y habría perdido la erección por completo. Toda la excitación que antes había tenido de golpe había desaparecido. El problema era como poder salir de allí, como decirle que no quería seguir. Que me había equivocado. ¿Valdría de algo o solo empeoraría las cosas? Sin duda había prejuzgado a ese chico por tener tan solo 24 años. Era un auténtico Amo y lo sentía por cada poro de su piel. Emanaba de su respiración con cada orden que me daba. Ese era su papel y yo un juguete roto a su disposición. Solo en ese momento note que por mis mejillas resbalaban algunas lágrimas. Había estado llorando y ni siquiera me había percatado de ello.

    Aunque ya había parado no podía dejar de tener el cuerpo en tensión y los músculos encogidos tal vez esperando una nueva racha de fustazos. Entones el dejo la fusta sobre la mesa a mi lado. Paso su mano por mi culo y lo acaricio suavemente. Como si fuera el culo de un bebe. Me lo acariciaba muy despacio, recorriendo cada centímetro de mis nalgas. Parecía increíble creer que alguien que hasta hace tan solo unos segundos me estaba azotando ahora me estuviera dando esa muestra de ternura. La verdad que me desconcertó realmente.

    El: Bien bien mi zorrita. ¡Me gustas! Tienes un cuerpo bonito y un culo ideal. Creo que te voy adoptar como mi perro preferido. – hizo una pausa sin dejar de acariciarme el culo-. ¿Sabes?, me gustan los tíos maduros como tú. Sois más serviciales y obedientes. Eso me encanta. Tenéis claro lo que queréis. Te confieso que hasta ahora nadie había aguantado como tu mi castigo. Eso me pone muy muy cerdo porque demuestra que estás dispuesto a servirme como debes. Ahora tienes claro quién manda. Y lo más importante. Tienes claro de como puedo llegar a castigarte si no haces lo que te ordeno. Así que… –respiro profundamente en una nueva pausa- ¡Ya podemos empezar a jugar!

  • “Follógrafo” de boda

    “Follógrafo” de boda

    Ya llevo varios años como freelance, y dedicándome a lo que más me gusta y me apasiona. La fotografía.

    La famosa BBC (bodas, bautizos y comuniones) ocupa la mayor parte de mi trabajo, aunque siempre surge algún nuevo proyecto.

    El pasado mes de mayo, tenía que hacer una boda. Nunca es una más. Todos los trabajos son distintos. Y vaya que si este iba a serlo.

    En esta ocasión, los novios no habían contratado pre boda, eso que utilizamos para coger confianza entre nosotros y con la cámara. Por lo que el día de la boda, fue nuestro momento de romper el hielo.

    Como es tradición y costumbre, la mujer es la que pone más empeño y requiere más atenciones, así que fue en ella en la que más me centré desde el primer momento.

    Cuando fui a su casa para hacer las fotos de cómo le ultimaban el maquillaje, atusaban el pelo y encajaban el vestido, intenté en todo momento ser muy cercano y hacer alguna pequeña broma para relajarnos todos.

    El ambiente en la casa era muy distendido y enseguida me encontré a gusto.

    -“Mira aquí” y ahora “mira allí”.

    Poco a poco el ambiente era más relajado.

    -“Ahora te voy a tomar fotos del otro perfil” y un “guiño de ojo”.

    Pero tras ese tonto guiño de ojo, noté como la novia se ponía un poco roja y nerviosa. Cosa de los nervios pensé. Aunque despertó un cosquilleo en mí.

    Continué haciendo fotos en la ceremonia. Padrinos, familiares y todos los amigos. Un incesante trabajo visto desde la cámara.

    Cámara que tiene un buen zoom, como profesional que es. Por lo que, en un momento sin trascendencia durante la ceremonia, oculto tras el objetivo y aprovechando mi posición privilegiada, casi inconscientemente, hice más y más zoom en el escote de la novia. Escapándose mi dedo y haciendo una foto a esa maravilla.

    Como puede ser que no me hubiese fijado hasta entonces en esas fantásticas tetas. Bufff, pese al discreto escote, se intuían perfectamente unas grandes tetas.

    ¡Para!, pensé. Céntrate en la boda. Pero el diablo ya estaba en mí. Me conozco. Y pese a intentar evitarlo, iba a ser complicado no volver a mirarla con deseo.

    Después de la ceremonia y antes del banquete, cuando aprovechamos para hacer unas fotos íntimas a los novios, fuimos a una zona boscosa cercana.

    -“Juntos”, “miraos”, “no os miréis”. Les iba diciendo yo.

    Así que, aprovechando el saberme dominador de la situación, y con la excusa de que no entendían mis indicaciones, fui y giré a los novios, dándose la espalda entre ellos. Un pequeño toque para colocar los hombros del novio y una sutil palmada en el culo de la novia para que se apartase del ya su marido. Pero lo suficiente intensa para que notara que no era un roce casual.

    Ni ella ni yo dijimos ni una sola palabra. Solo una mirada cómplice y una pequeña sonrisa picarona hacia mí, que yo supe interpretar. El mal ya estaba hecho.

    El resto del banquete transcurrió con mucha alegría para los asistentes. Yo iba captando momentos e intentando “robar” esos momentos de felicidad.

    Varias eran las mesas que me llamaban para hacer fotos grupales, familiares o entre las parejas asistentes.

    Y los novios, como era de esperar también me pidieron varias con sus allegados.

    Y entonces fue cuando la novia me dijo que quería unas fotos ella sola. Como ahora el ambiente era ya mucho más distendido por el paso de las horas y los momentos más tensos de la ceremonia, ya teníamos la suficiente confianza que otorga un día entero. Ella quería aprovechar para hacerse unas bonitas fotos para la posteridad.

    Me dijo que por favor la esperase en el reservado que tienen todos los restaurantes.

    Así lo hice, me fui con todas mis aparatos y mochilas hacia el cuarto interior.

    Mientras esperaba a que llegase la recién casada, una pequeña parte en mí pensaba en hacer diabluras con ella, pero sabía que no era momento ni lugar.

    Para no pensar, me puse a revisar las fotos del día. Y casi sin querer, acabe en la foto del escote de la novia que había hecho en la ceremonia. Me quede extasiado contemplando esas tetas. Cuando justo en ese momento entro la novia, y pese a mis intentos de apartar la cámara de su vista, vio perfectamente lo que había en la pantalla.

    Una picarona sonrisa se le escapó a la novia, mientras me decía: “¿que estabas viendo y lo has tapado tan rápido? ¿Si hasta nervioso te has puesto?”

    Rojo y sin saber que decir, intenté cambiar de tema diciéndole que como quería las fotos. Que debíamos darnos priesa, ya que era su día y no se tenía que perder nada.

    A lo que ella me respondió, que las fotos eran lo de menos. Que los dos sabíamos lo que ella quería y había venido a buscar.

    Quedándome casi sin respiración y temblándome el pulso, me hice el despistado y le dije que no sabía a qué se refería.

    Ella me miro, volvió a sonreír y se acercó a la puerta cerrándola con llave.

    -“No te preocupes que no va a entrar nadie”. -Me dijo ella.

    Yo me puse muy nervioso, incluso pensando que era una encerrona, y así se lo hice saber.

    Ella soltó una sonora carcajada, se acercó a mí y llevo mi mano a sus tetas.

    -“Esto es lo que estabas viendo, ¿no? Pues ahora disfrútalo.”

    Sin saber qué hacer, casi paralizado, la besé sin mucha pasión para no estropearle el maquillaje. A la vez que notaba que su mano a mi entrepierna.

    Bufff, que cachondo me había puesto en solo 15 segundos.

    Menuda situación, ¿Qué hacía? Otra vez estaba bloqueado.

    Pero pese a su cara de modosita, ella me miró lascivamente y en un rápido movimiento me soltó el botón del pantalón y saco mi húmeda polla.

    La miró deseosa y dijo: “llevaba todo el día esperando este momento”.

    Se la metió en la boca, dándole grandes lametazos con la lengua e introduciéndosela hasta chocar su cara contra mi abdomen. ¡¡Que cachondo estaba, joder!!

    Que mamada tan rica, no iba a durar nada a ese ritmo, por lo que le dije que parase, que me iba a correr si no.

    Se la sacó de la boquita, y a la vez que se relamía sus labios, me dijo que quería follar. Ahí ya me quedé petrificado. No podía ser real toda esa situación.

    Ella se acercó al sofá que había en la habitación, se puso de rodillas y apoyo sus brazos sobre el reposacabezas, a la vez que se subía y apartaba la larga cola del vestido de novia.

    Quedando al descubierto unas bonitas bragas de encaje e intuyéndose un húmedo coñito.

    Yo ya no pensaba, iba empalmadísimo, por lo que me acerqué dispuesto a follármela como una perra.

    Le bajé las bragas y acerqué mi palpitante rabo a ella. Momento, en el que ella se giró y me dijo: “Quiero respetar mi virginidad para mi marido, pero si quiero que me folles el culo.”

    Si ya estaba en éxtasis, eso fue el punto en el que casi me corro sin ni siquiera metérsela.

    En ese momento, sus deseos eran órdenes para mí. Así que, haciendo caso a la recién casada, lubriqué un poco su culo con un dedo que me había chupado y le metí mi polla en su respingón culo. Al principio costo un poco, lo tenía bien cerradito, pero no soltó ni un quejido mientras mi polla se abría hueco entre su culo.

    Que delicia cuando me acuerdo y todavía veo mi polla hundirse en ella.

    Me agarré de sus tetas, a las que no tenía acceso por la complejidad del vestido, pero no me importaba, y en apenas un minuto estaba a punto de correrme.

    Como gritaba la recién casada, era esa excitante mezcla de dolor y placer.

    Ya no había vuelta atrás, estaba a punto de correrme dentro de su culo, así que la agarré fuerte y metiéndosela hasta el fondo descargue toda mi lefa.

    Unos segundos más con mi polla en su culo, mientras le daba un beso y salía de ella.

    Me limpié un poco el sudor en el pequeño baño de la estancia, recogí mis cosas y casi sin mediar palabra me fui.

    Todavía quedaban unos 30 minutos hasta la hora contratada, pero discretamente me fui por una puerta lateral que daba al parking.

    No quería cruzarme con nadie.

    A los pocos días, volví a contactar con los novios para ver y retocar las fotos. Nunca más hablamos ella y yo del tema.

    Yo, aun me sigo haciendo pajas pensando en esa noche.

    ************

    Mi primer relato y espero que os haya gustado.