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  • El esperma de mi primo

    El esperma de mi primo

    Voy a ir contando algunos recuerdos de mi juventud, cuando las cosas se hacen sin querer, pero ¡se hacen, joder! Yo tenía entonces 18 años, había ido a visitar a mi tía y darle algunas cosas que mi mamá me había dicho que le llevara. Recogí la caja, me la llevé, se la di a mi tía, ella en secreto me dio mi propina como hace siempre. Comí con ellos, mi tía, su esposo al que llamo tío y mi primo Santi. Después de comer me quedé un rato a ver la televisión, mientras mis tíos se preparaban para salir, no sabía exactamente donde ni pregunté.

    Mi primo Santi, un chico de 19 años que mide 1,80 m, de complexión delgada, antes de que se fueran sus padres, me preguntó si me gustaría pasar el fin de semana jugando con él, pensé en mi madre que es viuda y le dije que tendría que avisar en mi casa. Él mismo llamó y dijo:

    — Tía, he invitado a Juancho para que me acompañe este fin de semana que me quedo solo, ¿que te parece?

    Me pasó el móvil y me dijo mi madre:

    — Mira, Juanchito, no hay problema, había pensado que un día de estos tendría que ir a ver al abuelo, si tú te quedas ahí, yo estaré más tiempo con el abuelo y le pondré la casa en orden.

    — Besos, mamá, —fue mi escueta respuesta.

    Al rato, aparecieron mis tíos, con su maleta cada uno, se iban para tres días aprovechando un puente. Se alegraron de que hubiera aceptado la invitación de mi primo Santi. Mi tío me llevó aparte y sacando de su billetera me dio dos billetes de 50 euros, diciendo:

    — Esto es para ti, por si quieres tomar algo, pasear o ir a la discoteca; pero no digas nada y menos a Santi.

    Se fueron, salí a despedirlos en la puerta, mi primo ni salió, ayudé a poner las maletas, y mi tía me dio un millón de besos. Mi tío me mostraba que confiaba en mí.

    Me quedé muy tranquilo, sin nerviosismos. Cenamos los dos con lo que mi tía había dejado preparado y me fui a la televisión, mientras imprimo se fue a la habitación. Cuando me cansé de la televisión, me dirigí a la habitación de Santi, muy sigilosamente para no molestar, empujé la puerta porque estaba entreabierta. La puerta se abrió un poco y me asomé. Santi estaba acostado en su cama haciéndose una paja. Mi primer pensamiento fue el de salir y esperar en la sala de estar, pero sentí un hormigueo de curiosidad mientras miraba. Su polla parecía de unos 20 centímetros y sólida como una roca. Estaba tendido allí con los ojos cerrados mientras movía lentamente sus caderas arriba y abajo follando con el puño.

    Sentí que me empezaba a endurecer cuando él empezó a acariciarse más rápido. Vi como la polla de Santi empezó a palpitar y su cuerpo se convulsionó cuando la primera tanda de semen salió disparada. Voló unos 15 centímetros en el aire antes de caer sobre su estómago y su pecho seguido de varias tandas más. Me fui rápidamente a la sala de estar recordando lo que acabo de ver.

    Santi se limpió y salió, viendo que yo estaba en el sofá. Me preguntó cuánto tiempo había estado aquí y le dije que acababa de entrar hace unos minutos. Me dijo que estaba sediento y que había ido a la cocina a por algo de beber. Lo seguí hasta su habitación y me puse en la Xbox.

    — ¿Tú sabes que mis padres se han ido este puente para que podamos hacer todo el ruido que queramos, —me dijo.

    — Sí, lo sé, me lo han dicho tu madre, —respondí.

    Después de jugar unos cuantos juegos de Call of Duty, Santi me apuesta que puede ganarme en un 1v1.LOL.

    — ¿Qué quieres apostar?, —le pregunto

    — Que el perdedor tiene que hacer todo lo que diga el ganador, —me contesta.

    — Vale, pero sin hacer nada malo que nos perjudique, —le digo.

    Nos enfrentamos durante varias horas y empezamos a aburrirnos. El juego estaba empatado y este iba a ser el último partido. Termina venciéndome y comienza a regodearse y a reírse. Entonces, ansioso, le pregunto:

    — ¿Qué quieres que haga?

    — No te preocupes por eso ahora, ya lo resolveremos más tarde; vuelvo enseguida, —y se salió de la habitación.

    Unos 5 minutos más tarde regresa con algo de hierba y alcohol de la habitación de sus padres. Me preguntó si alguna vez había bebido o fumado y le dije que no. Nos sirvió un trago a los dos y nos lo bebimos. No me gustó mucho el sabor. Empezó a enrollar un porro y me dijo que sirviera otros dos tragos. Encendió el porro y me lo pasó. Le di una calada potente y comencé a toser inmediatamente, causando que me diera otro trago para quitarme la aspereza de la garganta. Tras 20 minutos de silencio entre nosotros empecé a sentir el alcohol y la hierba saliendo en un estado de aturdimiento.

    Santi me pregunta:

    — Has estado alguna vez con una chica con la que te has sentido a gusto sin necesidad de que ella se desnudara?

    No espera respuesta y va a su ordenador, empieza a navegar por Internet y me dice:

    — Ven aquí.

    Voy tropezando con todo. Me siento en la silla a su lado y veo una imagen de una chica desnuda muy linda. Mi polla se pone dura inmediatamente mientras miro la imagen, todo lo que veo es su pelo castaño, sus pequeñas tetas de copa B, y un coño afeitado.

    Santi me muestra varias chicas diferentes y me cuenta las cosas que hacen para los chicos que les gustan. Me cuenta sobre la primera mamada que recibió y le pregunto:

    —¿Cómo te sentiste?

    — Estaba húmeda y caliente y cuando se la metí en la garganta estaba en el cielo, —me dijo.

    Estaba yo bien mareado de mi borrachera y le pregunté:

    — ¿Qué tan grande es tu pene?

    — Me mide unos 20 centímetros, ¿te gustaría verlo?

    Miro sus pantalones cortos y pude ver su contorno ligeramente duro y digo:

    — No lo sé, —levanté los hombros y me quedé mirando fijamente el contorno mientras él iba sacando en pantalla más fotos.

    Observo cómo comienza a crecer dentro de su pantalón corto hasta formar una tienda de campaña. ¡Oh, sorpresa! Se baja los pantalones y veo cómo su polla palpita con un poco de precum en la punta. Lo rodea con su mano y comienza a acariciarlo lentamente. Me dice que puedo arrodillarme delante de él si quiero verlo mejor. Lo contemplo durante un minuto y me muevo lentamente delante de él. Cuando estaba a pocos centímetros de distancia parecía aún más grande. Veía cómo su mano se movía a lo largo del eje, mientras sus caderas comenzaban a empujar. Le digo:

    — Esa polla tuya es mucho más grande que la mía, —y me mira por primera vez a los ojos fijamente.

    Agarra mi mano y la lleva a su polla. Me rodea la mano con los dedos y me sujeta las manos para que se la acaricie. Inclina su cabeza hacia atrás y suelta mi mano. Continúo acariciándola lentamente mientras siento el calor y la dureza del palo erecto que tengo entre manos.

    Me acerco un poco más a su polla apenas a unos dos ó tres cm de mi cara. Observo las venas de su polla, luego sus caderas y sus abdominales. Siento algo húmedo en mi mano y noto que su prepucio se escapa hacia abajo. Él pone una mano sobre mi cabeza y comienza a tirar de mí hacia adelante. Observo en cámara lenta como el cipote de su polla toca mis labios por primera vez. Siento el prepucio mojado en mis labios mientras intento tirar de mi cabeza hacia atrás. Él tira de mi cabeza hacia abajo y la punta se presiona contra mis labios de nuevo. Suelta un gemido desgarrado agarrándome el pelo con fuerza y diciéndome que abra la boca. A regañadientes y con aprensión separo mis labios y siento que la cabeza se desliza entre mis labios y mi lengua. Cierro los ojos mientras la presión sobre mi cabeza se intensifica. Empuja su polla más profundamente en mi boca chocando con la parte posterior de mi garganta. Me atraganto y él tira de mi cabeza hacia arriba empujándome hacia abajo otra vez. Esta vez cuando llega a mi garganta y no se detiene. Me atraganto de nuevo mientras su polla intenta perforar la carne de mi garganta. Siento que la punta entra en mi garganta por primera vez y el choque de su polla y mi garganta hace que abra los ojos. Observo como mi cara se acerca a sus abdominales, miro hacia arriba para verle mirándome y dejo salir una pequeña sonrisa. Coloca su segunda mano en mi cabeza y me tira hasta abajo. Siento que mi garganta se estira y que mi capacidad de respirar se ve obstaculizada. Mi nariz ahora está enterrada en su pubis lleno de pelo y comienza a empujar sus caderas lentamente follando mi garganta. Siento cada centímetro de su polla aflojando mi garganta con cada empujón.

    Empiezo a entrar en pánico cuando agito desesperadamente mis brazos tratando de levantarme para poder respirar. Finalmente me suelta la cabeza y yo retrocedo jadeando buscando aire con escupitajos en mis labios y barbilla. Me siento allí de rodillas jadeando mientras miro fijamente la polla endurecida que brilla con mi saliva. Él va a agarrar mi cabeza de nuevo para ponerla de nuevo en mi boca y yo me alejo reluctante. Se levanta y camina hacia mí; su polla se balancea con cada paso. Lo miro derrotado. Me agarra del brazo y me lleva a la cama, me temo que va a intentar follarme pero me indica que me tumbe en el borde con la cabeza colgando. Hago lo que me dice y lo veo al revés caminando hacia mí.

    — Abre la boca, —me dice muy mandón.

    Hago lo que me dice. Su polla entra en mi boca otra vez pero tan pronto como lo hace se inclina hacia adelante y comienza a toquetearme lentamente mi cara con la polla húmeda. De pronto, siento su polla penetrar boca con rapidez, llega al fondo e inicia la penetración en mi garganta, cierro los ojos y me preparo para el asalto. Él confía mucho y siento que los 20 cm se alojan atravesando más fácilmente en mi garganta, dándome esa horrible sensación que tenía antes. Empieza a acelerar sus empujes convirtiendo mi garganta en un coño y haciéndome sentir náuseas. Por alguna razón mi mente me traiciona y suelto un gemido quejumbroso quitándome lo que me queda de aire.

    Pongo mis manos en sus abdominales y empujo tan fuerte como puedo, pero él me agarra las dos manos y las sujeta mientras me folla la garganta violentamente. Las cosas comienzan a ponerse borrosas mientras me retuerzo pidiendo aire. Las cosas empiezan a ponerse negras cuando su polla se pone dura y siento como una roca que sale de mi garganta mientras su polla palpita. Su empuje es duro y profundo y siento la primera ráfaga de su corrida en mi garganta. Siento que el calor se va filtrando lentamente hasta mi estómago mientras su polla continúa bombeando carga tras carga de su espeso esperma. Justo cuando estoy a punto de desmayarme, siento su polla salir de mi garganta y las dos últimas ráfagas de semen caen sobre mi barbilla y mi mejilla, dejando mi cara caliente y mi mente derrotada.

    Me hice a la idea de que estar con mi primo me iba a hacer cambiar de vida. Sí, lo hizo, así fue. No a peor, sino a mejor. Pero ya contaré en otro momento. Solo digo que suelo venir a casa de mi tía con frecuencia, cada vez que mi madre tiene un encargo para ella o sin encargo, que para estar con mi primo no hacen falta muchas razones. Ese miércoles pasado el puente que fui a clase, tenía mi culo tan blando que ya deseaba regresar a casa de mi queridísima tía.

  • Cogiendo con un joven de 23 años

    Cogiendo con un joven de 23 años

    En el año del 2017 a finales, cuando tenía yo 37 años, me la vivía de fiesta en fiesta, al no tener una relación seria y más que nada al decidir pasarla bien, sexo casual y divertirme, entré a trabajar en una agencia de modelos.

    Me encargaba de dirigir y mandarlos a agencias de autos, eventos en antros o amenizar alguna fiesta, ese era mi trabajo, mi jefe desde que me conoció y al tener yo experiencia en esto del modelaje me dio el cargo de jefa de eventos, así que me la pasaba muy bien con los chicos y chicas, todos menores de 30 años, con unos cuerpos tallados a mano, las mujeres estaban buenísimas, piernonas con nalgas firmes, como yo en mis veinte y los hombres, dios mío, eran altos, con músculos por todas partes, era un paraíso para cualquiera.

    Pero había uno en especial, su nombre es Milton, él era de piel morena, 1,80 cm, con ojos claros, muy hermoso, unas manotas y a leguas se notaba el tamaño de su miembro viril, era un verdadero macho.

    Pese a ser muy guapo, aun no se le quitaba la cara de niño e incluso sus actitudes, le conocí unos cuantos amoríos con sus compañeras edecanes, todas ellas de muy buen ver, pero yo a veces notaba las miradas lascivas con las que me miraba, eso no me molestaba, al contrario, me encantaba saber que él me miraba así.

    La fiesta de la empresa llegó, celebrábamos el aniversario de su fundación, así que una gran fiesta en la casa del jefe, al cual era enorme, nos esperaba a todos sus empleados, yo sabía que todos y todas irían con sus mejores estilos, así que tome un minivestido rojo que me encanta, mis tacones negros y mi abrigo, cabe señalar que el vestido apenas si me cubría las nalgas, pero sabía que muchas irían así, y yo a mis 37 años me sentía en condiciones de mostrarme, mis tetas salían en el escote del vestido que me hacía sentir muy sexy, subí a mi auto y me dirigí a la fiesta.

    Al llegar miré como todos me observaban, me sentía bien, a mis 37 años aún tenía armas de ataque.

    Me senté en la mesa más lejana y tomé una cerveza, justo en ese momento apareció Milton.

    M: ¡Hola, como estas Cindy!

    C: ¡Hola!! Bien, ¡acabo de llegar!

    M: Si te vi, dejaste a todos con la boca abierta, ¡te ves espectacular!

    L: Jajá, ¡gracias por tu halago!

    M: ¿Puedo sentarme contigo o esperas a alguien más?

    C: Claro, ven, ¡siéntate!

    Milton se sentó a mi lado y comenzamos a platicar, antes ya platicábamos, pero ese día estábamos más habladores que nunca.

    Una vez iniciada la fiesta, los tres tiempos de platillos fuertes nos dejaron muy llenos, así que Milton fue por un wiski para el des empance, ambos bebíamos shots, mientras cantábamos y reíamos del buen ambiente.

    C: ¡Eres muy divertido!

    M: Tu más, ¡sabes siempre quise conocerte más!

    C: ¿Así? ¿Por qué?

    M: Te me haces una mujer muy cautivadora, todos hablan de lo bien que estas, incluso algunas compañeras les gustaría estar contigo.

    C: ¡Jajá!!! ¡Ahora si me sonrojaste, pues hago ejercicio y trato de arreglarme siempre, admito que me gusta llamar la atención, pero no creas que es porque estoy buscando algo!

    Después de esa charla, Milton me saco a bailar, él sabía hacerlo muy bien, yo bailaba, pero cuidaba que mi vestido no se subiera para no mostrar de mas, pese a que ya tenía alcohol de mas, aun quería mantener la imagen que mi jefe tenía de mí, pero Milton estaba desatado y me movía como trompo.

    Ya más ambientados y con copas de más, Milton me abrazaba, brindábamos por todo, la mayoría de los invitados estaban igual, en un momento en el que bailábamos una balda, Milton me abrazo repegándome su duro mástil y me dio un beso.

    C: ¿Eso que fue?

    M: ¡Lo siento, no lo pude evitar!

    Lo solté y un poco molesta, ya que algunos compañeros nos vieron, fui por mi abrigo y decidí retirarme.

    M: ¡Espera!! ¡Aún falta para que acabe!

    C: ¡Si, sabes me voy, necesito regresar a casa!

    Honestamente me iba porque temía que algo más pasara, yo estaba alcoholizada y muy frágil sentimentalmente y Milton me fascinaba, pero al pensar la idea de estar con él, me sentía una loca, podría ser su madre, así que tomé mi abrigo y me fui rumbo a mi carro.

    M: ¡Hey!!! Cindy, espera!!!

    C: ¿Qué pasa?

    M: Me disculpo, no quería incomodarte, ¡pero no sabes lo mucho que me gustas!

    C: ¡Milton!! No pasa nada, ¡solo que tengo que irme!

    M: Déjame acompañarte, ¡déjame acompañarte a tu casa!

    C: ¿pero cómo te regresaras?

    M: Tomo un Uber, tranquila, quiero acompañarte un rato más.

    No tardó mucho en convencerme y el subió a mi lado, prendí mi auto y salí rumbo a mi casa.

    Pude ver cómo me miraba las piernas y las tetas, eso me ponía caliente, pero quería llegar a casa, quería que ya se bajara, pero en eso, puso música y una canción de Luis Miguel que me encanta se oía en la radio, entonces Milton comenzó a cantarme, lo hacía con mucha pasión, eso me derritió, lo miraba ida, y en un semáforo mientras estaba el rojo, nos observamos mutuamente y me lance a besarlo.

    Mi lengua entraba en su boca, el me acariciaba la cintura, atrás un auto nos tocaba el claxon, pero no nos movíamos, algún insulto escuche, pero yo continuaba probando la saliva de él joven Milton.

    M: Cindy, quiero hacértelo, ¡quiero hacerte el amor!

    C: ¡Dios, me pones en aprietos, eres muy joven!

    M: ¿La edad te importa?

    C: Un poco, ¡pero estas buenísimo!!

    M: ¡Tu estas buenísima!!

    C: ¡Bueno, a la chingada, vamos!

    Valiéndome mis ideologías, tome el auto y nos fuimos al primer motel que vimos, no aguantábamos más aun no entrabamos y nos comíamos a besos, Milton me acariciaba la espalda, las piernas, las nalgas, yo lo abrazaba y le agarraba sus músculos, el tipo estaba de diez.

    Me quitó el vestido y me tiró en la cama, él se quitaba el pantalón mostrándome sus dos troncos que tenía como piernas, subió encima mío y me besaba, bajo a besarme el cuello, su lengua recorría mis tetas por encima de mi brasear, yo me lo quité para darle la libertad de que me probara, el enloqueció al ver mi perforación de pezón, al cual comenzó lamer muy rico.

    Me comía los pezones como nunca antes me los habían comido, sus manos aricaban mis piernas y grandes apretones me daba en mis muslos y nalgas, yo gemía al sentir a semejante macho encima de mí, le quité su camiseta y uf, sus grandes músculos estaban a merced de mi boca, yo lamia sus pectorales, le acariciaba su muy rica espalda, a pesar de tener 23 años, me tenía a mil.

    Bajo a lamer mi abdomen y me quito lentamente mi tanga, mi vagina que ya estaba húmeda se estremecía al sentir su respiración en mis labios vaginales la acaricio muy rico, la abrió y lamio muy rico, el joven lo hacía muy bien, mi clítoris estaba súper inflado, con las yemas de sus dedos lo acariciaba y me hacía gemir aún más.

    C: ¡Ah, que rico, uf!!

    M: ¡Que vagina más fantástica!!

    Su lengua sabia darme placer, yo gozaba demasiado, me tenía ardiendo, entonces después de darme placer con su lengua le pedí me dejar comer su verga.

    C: ¡Dios, que grande uhm!

    M: ¡Ah, chúpala, uhm!

    Era de unos 22 cm, depilada, hermosa, gruesa de unos 5,5 cm de diámetro, y con liquido pre seminal en la punta, la verga perfecta para una mujer como yo.

    La tome con una mano mientras con la otra acariciaba sus grandes bolas, luego metí lentamente su cabeza y con mi lengua saboree su liquido de excitación, el gemía y se retorcía al sentir su verga tocar mi garganta, yo me ahogaba en su trozo, me encantaba tener su verga en mi boca.

    M: ¡Ah, déjame metértela, vamos súbete!

    C: ¡Mmm, si, ahí voy!

    Milton me ayudó a acomodarme en él, sentí su dureza lentamente, me encantaba lo duro que estaba, mi vagina se abría cada vez más al caer en su polla ¡uf, que rico!

    Comencé a moverme suave mientras él se daba gusto con mis tetas, mis movimientos aumentaban a cada movimiento de su lengua, yo gemía, no podía creer que un adolescente me tenía bien en fierrada.

    C: ¡Ah, Milton!!!

    M: ¡Dios, Cindy, uf!!!

    Me movía más rápido, saqué a reducir mis técnicas en la cabalgada y tenía al muchacho gritando de placer.

    Me tomó de las nalgas y me cargó, el arrodillado en la cama me levantaba y dejaba caer, mostrando su fuerza física, eso me encantaba, tenía años que no me cogían así.

    C: Uhm, ¡qué fuerte!!

    M: ¿te gusta?

    C: ¡Sí!!! ¡Más, más!!!

    M: ¡Uhm, eres única!

    Me levantaba ms fuerte, sentía su verga mover mi DIU, pero no me importaba, me encantaba ser cogida en esa pose.

    Luego me acostó en la cama y de misionero me embestía muy duro, sentía que me movía todo por dentro, su verga era dura, larga y fuerte, él no se notaba cansado y más se empujaba a mí.

    Nos besábamos y nos lamiamos el cuerpo, le apretaba sus duras nalgas mientras él me levantaba las piernas y me cogía de patitas al hombro, así, en esa pose sentí más adentro su dura verga.

    C: ¡Ah, Milton, que duro!

    M: ¡Siempre soñé con coger contigo!!

    Me acostó de ladito y tomándome de mis tetas me penetraba, era despacio y sensual, nos besábamos, el acariciaba mi clítoris y levantaba mi pierna para meter sus dedos en mi ano, eso me encanto, eso me hacía gritar y gemir, el modelo de 23 años era un buen cógelon.

    Pose a pose, metida a metida, Milton me tenía loca, me cogía de pie de ángel, de carretilla, me cargaba y caminaba penetrándome, me estaba dando la cogida de mi vida.

    Nuevamente en la cama y ahora invertidamente lo cabalgaba, me acariciaba la espalda y las nalgas, estaba fascinado con mi trasero, le daba de nalgadas y tomándome de la cadera más me empujaba a su dura verga.

    M: ¡Así, Cindy, uhm!

    C: ¡Ah, uhm, dios!

    Era rico, el mejor sexo en años hasta ese momento, luego de varios fracasos ahora era compensada con un dios sexual que cumplía en todos los aspectos.

    C: Bebe, ¡me vas hace venir!

    M: ¡Ah, uhm, ponte en cuatro!

    C: ¡Si, como digas!

    M: Uf, que ricas nalgas, ¡me cae que eres una diosa!

    Escucharlo decir eso me aumentaba el ego, va que preferir coger conmigo en lugar de con cualquiera de las edecanes con las que trabajaba me hacía sentir superior, así que me puse en cuatro me incliné un poco y le di mis nalgas.

    M: ¡Oh, uhm, esto es lo mejor de mi vida!

    C: ¡Ah, uf, que dura!

    M: ¡Muévelas, por favor, muévete nena!

    C: ¡Si, así, uhm!

    M: ¡Dios!!!!

    Él me empalaba rico, yo me movía como sabia, nuestros movimientos nos daban una gran satisfacción, sudábamos y gemíamos, era cuestión de tiempo en que me viniera y el igual.

    Me tomó de la cadera y se empujaba con todo, yo me movía como loca, ambos estábamos en el clímax, sentí como se estremecía y comencé a sentir una enrome cantidad de líquido dentro de mi vagina, era su leche, al cual recibía contenta y con mis movimientos logre correrme yo también.

    C: ¡Ah, si, dámela, lléname toda!

    M: ¡Oh, mi amor, eres la mejor!

    C: ¡No pares, uhm!!

    M: ¡Ah, que rico!!!!

    No me importó que no usara condón solo quise disfrutar mi orgasmo.

    Una vez que terminó de expulsar su semen, él se acostó y como loba fui directamente a limpiarle su deliciosa verga.

    Lo chupé hasta que finalmente le saque su última gota de semen, dejándole su verga reluciente y lista para más acción.

    M: Uhm, Cindy, que rico lo haces, ¡eres una bomba!

    C: ¡Vaya!! A tus 23 años me acabas de dar la cogida de mi vida!

    M: ¡Y tú la mía, nunca cogeré con nadie como contigo!

    C: ¿Ya estás listo? que quiero más!

    Nuevamente estaba duro, Milton y yo cogimos hasta las 7 de la mañana, donde él expulsó su última gota en mi boca.

    Nos bañamos, salimos, desayunamos y pasamos juntos el día hasta la tarde, ay que tenía evento y tenía que trabajar.

    La relación ya no fue la misma, de hecho, hubo un par de veces que cogimos en la bodega de la oficina, en mi carro, en su casa, fue un buen amante, todo iba bien hasta que tuvo que contárselo a sus amigos, el jefe se enteró y por alguna razón que en ese momento desconocí despidió a Milton y a sus amigos.

    Yo asombrada no me atrevía preguntar, solo seguí trabajando sin saber que Darío, lo hizo por celos.

    Pero mi historia con él, la contaré más adelante, ahora gracias a este relato, recuerdo la rica cogida que me dio un joven modelo que tenía solamente 23 años.

    Con cariño Cindy.

  • La princesa de no sé dónde (Parte 1)

    La princesa de no sé dónde (Parte 1)

    Conocí a Claudia cuando yo tenía 33 años y ella habrá tenido de 20 a 25: realmente nunca le pregunté, pero en mi recuerdo, era el rostro de una chica joven.  Mi amigo Mike me llevó a esta fiesta y de la cual me dijo era en honor a la princesa de no sé dónde… realmente me dio un país y otros nombres, pero al final les diré por qué titulé este relato con este nombre.

    Mike era un inversionista y en ese tiempo mi cliente y desde que nos conocimos hicimos una buena amistad y regularmente cenábamos al menos una vez a la semana juntos. Este viernes, en vez de la cena me llevó a esta fiesta que les menciono. Era un lugar exclusivo de mansiones de la ciudad y donde me encontré con un centenar de personas. Al entrar, Mike dejó una pequeña caja de regalo y pude ver con cierta extrañeza que había grupos de hombres y mujeres, pero no se socializaban entre sí. Sonaba una música y de repente salió un grupo de 6 chicas a bailar supongo algo muy regional de ellos.

    Entre los grupos de mujeres, se miraban chicas muy jóvenes, pero dudo que hubiese alguien que sobrepasara los 30 años. Todas se miraban con vestimentas exóticas, con detallado maquillaje y casi podría decir, ignoraban o intentaban hacer contacto con la vista de los hombres. En contraste de los hombres, la mayoría parecía ser hombres maduros, que creo que yo a mis 33 debí ser uno de los más jóvenes, pues Mike sabía que pocas semanas antes había cumplido 45.

    Mike quizá me vio curioso a la situación y de una manera muy discreta me hace saber que en cierta mesa y acompañada de otras 10 mujeres se encuentra la princesa de no sé dónde. Me da un nombre y ciertos detalles, pero no le pongo mucha atención, pues eso de realezas es inentendible para alguien como yo y lo único que recuerdo es que mencionó que se casaría entre poco. Yo la llamaré Claudia en este relato e iba vestida con un atuendo rojo muy occidental. Se podían ver unos aretes y collares resplandecientes desde la distancia y cuando tuve la oportunidad de acercarme, se podían ver algunos anillos igual de resplandecientes en sus dedos. A mi percepción tenía facciones latinas, de cabello largo oscuro ondulado, pequeña nariz puntiaguda, labios finos con un colorete rojo, cejas de una línea simétrica que, armonizaban con su rostro delgado y alargado. Su altura era la de una chica petit, la cual no debería rebasar las 110 lbs.

    Entre tantas chicas lindas, lo único que la diferenciaba era ese título de princesa de no sé dónde y para abreviar esto de la fiesta, después de algunos Martini y presenciar algún otro número de baile, decidimos abandonar la fiesta después de un par de horas y tan pronto pasamos la puerta de recepción, me intervino una chica de descendencia africana y después de un breve saludo sin ni siquiera ella presentarse me dice: Sr. Zena, ¿usted me podría dar una tarjeta de presentación? – Me quedé por unos segundos atónito, pues me fue sorpresivo, e igual Mike mi amigo, parecía no entender lo que pasaba. En fin, por ser cortes y que, porque siempre llevo algunas en mi cartera, con una sonrisa se la entrego y sin darme oportunidad de decir nada, la toma y vuelve a la recepción. Mike y yo nos retiramos algo sorprendidos.

    No recuerdo exactamente cuánto tiempo pasó, pero un día por la tarde recibo una llamada telefónica y me da un nombre difícil para mí de pronunciar, pero me recuerda que es la chica de la fiesta con un acento un tanto difícil de entender. Me da el nombre de su amiga, también difícil de pronunciar y es por eso por lo que en este relato la llamare Claudia, y sin darme muchos detalles, me invita a cenar un viernes y le doy mi respuesta afirmativa, pues esta chica de descendencia africana no tenía el más bello rostro, pero sí un escultural cuerpo y lo que más le resaltaba era un llamativo trasero y unos suculentos pechos. Le hablé a Mike de la invitación y a él se le hizo raro también y solo me sugirió prudencia. Cuando el día llegó, por cierta desconfianza le he dicho a mi amigo Rivas dónde voy a estar esa noche, pues realmente me era intrigante.

    El domicilio estaba en una zona de la ciudad que no tiene esa asociación de exclusiva. Había pasado por ahí algunas veces y si hay casas grandes y bonitas, pero uno no se puede imaginar lo que hay ahí adentro. Cuando llegué, entré por un callejón donde estaba obstruido por una barra metálica y uno debe de llamar con el timbre, Identificarse y aquella barra se elevó y me deja pasar. Realmente la casa es más grande de lo que parece y tiene una piscina que parte está adentro de la casa y la otra expuesta al sol. Me abre la puerta una chica también de descendencia africana y esta es igual de escultural, pero más liviana que la que me pidió la tarjeta de presentación. Me hace pasar a una bonita sala de cielos elevados y veo una majestuosa escalera que conduce al piso superior. Con ansiedad espero, pues no sé de qué trata todo esto: ¿Una cena?

    En minutos veo que se acercan a las escaleras curveadas y descienden en grupo alrededor de 6 chicas entre las edades de 20 a 25: al menos ese era mi cálculo. Vienen dos chicas blancas, caucásicas… tres son de descendencia africana y la princesa de no sé dónde, que a mí me parece latina. Todas venían sonriéndose y acercándose a mí, que ya me encontraba de pie, la chica que me pidió la tarjeta y a la cual reconocí; fue ella la que se dirige a mí diciendo: -Señor Zena, bienvenido a su casa. Déjeme presentarle a su anfitriona, es ella quien le ha invitado a cenar. Me dice el nombre, pero aun no logro captarlo y es por eso por lo que ella me pidió que le llamara Claudia y es el nombre que uso en este relato.

    Todas las chicas llevaban un tipo de pantalón colorido, de una tela transparente, como la que se usa en los mosquiteros para los bebes y esto me dejaba apreciar que ninguna llevaba ropa interior. Por un momento pensé que se trataba de un lugar de citas, de esos exóticos y de primer mundo, pues la sugerencia al sexo estaba brevemente a la vista. Claudia, la princesa de no sé dónde me saludó cordialmente, mientras las demás callaban solo mostrando sus lindas dentaduras. Realmente no sé qué esperar y creo que eso se me nota y Claudia lo debió notar también, pues me sonríe y me dice: ¿Incomodo Sr. Zena? – La verdad que lo estaba, pues no sabía qué esperar, no las conocía y esto era realmente extraño, al menos para mí.

    Claudia me invita a conocer la casa y salimos a los jardines, aprecié de cerca la alberca que les mencioné y luego me invita a subir a los pisos superiores donde hay 6 habitaciones y obviamente la suya debe de ser la más espaciosa. En el segundo piso nos encontramos con esta señora hispana, que vestía un obvio uniforme de servidumbre y a la cual Claudia con un acento más que extraño y difícil de entender, le pide a la mujer: ¿Pregúntale si desea tomar algo? – Antes de que lo haga le respondo, y le digo que cualquier jugo de cítricos está bien. Claudia me pregunta si hablo español y es cuando comenzamos a hablar de mi descendencia italiana e hispana. En esto, entramos a su enorme habitación la cual cuenta con una pequeña cantina, un yacusi, un baño cuyas paredes expuestas al interior de la habitación son de un vidrio corrugado. Y Claudia me había mostrado hasta el closet de su habitación, cuyo guarda zapatos debe ser el promedio de una habitación regular. Me llama la atención su cama, la cual es la más grande que he visto en mi vida: Quizá el promedio de tres camas matrimoniales y totalmente decorada y cubierta con colores llamativos y con esa misma tela de los pantalones transparentes que todas ellas usaban.

    En su habitación tiene su propia sala, cuya vista es la parte del jardín trasero de su casa y donde tiene acceso a un enorme balcón. Salimos por unos breves minutos, pues era época de frio y Claudia al igual que las demás, usaba ropa liviana. Todo trasciende en ese ambiente para darme confianza y cuando regresamos a su habitación nos sentamos en la sala y la sirvienta se aparece con un jugo de toronja. Claudia me ofrece Vodka o Gin y es ella la que toma unas copas y usa el jugo haciendo dos bebidas. Me pregunta si fumo y le doy una respuesta negativa y es ella la que me pregunta: ¿No te molesta si lo hago yo? – ¿Qué podría decirle, pues estaba en su casa? – Ella toma un cigarrillo de aspecto delgado y lo enciende y siento ese olor típico de esa hierba ilegal, pero popular en muchas partes del mundo. La verdad que el humo de cualquier clase me molesta, pero este en especial me irrita, pero me lo aguanto pues estoy intrigado por la invitación. Claudia me pregunta: ¿Tony, algo en especial que deseé cenar? -Le digo que estoy abierto a cualquier tipo de comida y ella me afirma que tiene diferentes opciones.

    Estamos en esa plática cuando de repente Claudia cambia todo sorpresivamente y su conversación es más inquisitiva e insinuadora y no se va por los caminos de la prudencia o el recato, ella va directa al punto. Quizá esa sea su naturaleza o los efectos de ese cigarrillo le dan ese empuje que en su estado normal no se atrevería: – Tony, déjame ser abierta contigo y hacerte saber el porqué te he invitado a cenar. Eres un hombre que me atraes y me gustaría tener un bonito recuerdo contigo. Desde que te vi en esa fiesta, me preguntaba de ¿cómo sería tener sexo contigo? No lo he pensado mucho y le he dicho a mi amiga que fuese a pedirte tu número de teléfono… si eres un hombre prudente y curioso a esta aventura, pues me gustaría que pasaras este fin de semana con nosotras. ¿Has estado con 7 mujeres a la vez?

    Realmente la propuesta era fascinante, para esos años nunca había tenido la oportunidad de estar con más de una chica a la vez. Quizá sea la fantasía de muchos hombres, pero hasta ese momento nunca había sido la mía. No me identificaba estar cogiendo con dos chicas a la vez… me parecía un reto interesante y excitante; esta chica me estaba inventando un mundo desconocido para mi y al igual que ella, me le abrí y le dije que estaba dispuesto a la experiencia, aunque nunca había estado con más de una chica a la vez. Ella me sonríe y en ese momento me invita a pasar al yacusi.

    En ese momento llegan tres chicas y la asisten a removerle su exótica vestimenta. Sé que no tiene ropa interior, he podido ver su pelvis con la oscuridad que produce su entrepierna y divisar con exactitud que no lleva nada. Una chica se acerca y me asiste en removerme mi vestimenta, pues yo voy vestido de traje y me ha quitado la corbata y hasta el calzoncillo estilo bikini, donde veo su vista concentrada en mi paquete, el cual ha tomado tamaño debido a lo que presiento se acerca. Esta chica cuelga mis ropas y otras las dobla con delicadeza y me toma de la mano y me lleva a las escaleras del yacusi y lo mismo hacen con Claudia. Por un momento pensé que ellas nos acompañarían, pero solo han hecho esto y nos han dejado solo después de servirnos otras dos bebidas. A Claudia le han puesto un cubre cabello y eso hace que se mire más delgada de lo que ya es, pero también la hace ver más juvenil. Ambos estamos en la pileta totalmente desnudos. Platicamos de esa manera por unos veinte minutos y después de haber acabado con las bebidas me pregunta: ¿Pasamos a la ducha?

    Nos hemos levantado y medio secado y pasamos a su ducha la cual es suficientemente grande para unas 4 a 5 personas y de hecho tiene dos regaderas. Ella me embarra de loción para el cuerpo y me pide que yo haga lo mismo por ella. La enjabono y restriego su piel desde cuello y pies y ella hace lo mismo para mí. Obviamente ella al igual que yo nos entretenemos en friccionar con ese mascón de tela nuestras partes íntimas. Claudia se hinca y me la fricciona casi como haciéndome una paja y esta toma erección y ella se pone frente a mi dándome su trasero y siento como mi verga se desliza por todo el canal de sus nalgas. Esto parece gustarle, pues se toma su tiempo haciendo esto una y otra vez. Sus pechos son pequeños, pero con una simetría redonda. Pezones café y también pequeños y solamente los he tocado mientras la restriego y se siente sólidos, típico de este tamaño y a esta edad. En la bañera me hace la siguiente plática, que me hace sentir ingenuo pues no entiendo al principio de lo que me habla: ¿Te gusta el sexo de los dioses griegos?

    Le soy honesto, no sé de lo que se trata, pero luego ella me lo dice en sencillas palabras: ¿Te gusta el sexo anal? – No conocía este término hasta que Claudia me habló de ello y me hablaba alrededor de la historia. Obviamente me gusta tener sexo anal con cualquier chica y con todas las que había estado, quizá una o dos no experimentaron sexo anal conmigo. Aquí estaba Claudia haciéndome saber de la disponibilidad y que a todas sus amigas les gustaba dicha experiencia. Hemos salido del baño, nos hemos secado y Claudia me invita a pasar a su cama ridículamente inmensa y descubro que en una esquina de ella tiene un pequeño televisor de esos que existían en el 2002 y que habían ensamblado estéticamente con mucha delicadeza. Como les dije antes, esta cama es la más grande que he visto en mi vida y obviamente era un trabajo diseñado para esta mujer que ostentaba en ese tiempo el título de la princesa de no sé dónde.

    En la cama, me fui directo a mamar sus pechos, aunque no me entretuve mucho en ellos… me deslicé por el camino de su plano abdomen y comencé a lamer su monte venus hasta llegar a su húmeda conchita que lucía con ese brillo de la lubricación. La conchita de Claudia es la típica de labios pequeños, clítoris pequeño y expuesto, sin ningún vello púbico. Le di una mamada que gozó con ímpetu, pues desde el principio Claudia chocaba violentamente con mi boca mientras ella me tomaba la cabeza con las manos. Solo escuchaba entre sus gemidos algunas palabras con su acento un tanto extraño: ¡Que rico mamas! -Me di en la tarea que encontrara su primer orgasmo de forma oral, aunque ya presintiendo ella que le llegaría el orgasmo, me pidió que le metiera la verga. Le metí la verga sin muchos protocolos, mientras le atrapé una de sus tetas la cual cabía en su totalidad en mi boca y ella prosiguió con su vaivén de sus caderas en esa danza exquisita en la pasión del sexo.

    Debo decir y creo que siempre lo he dicho, estas chicas flacas con porte petit son chicas que regularmente se sienten que están bien apretadas. Ese vibrar de su vagina es una sensación exquisita y única y Claudia no era la excepción. Ella no me lo tuvo que decir que se venía, literalmente su vagina se contrajo y sus músculos superiores me dieron un apretón como que de un mordisco de su boca se tratara. Le habrá durado unos dos minutos y solo gemía sin cesar en tremendo taladreo que le di. Su respiración era profusa y mi taladreo disminuyo. Claudia solo me recordaba mis experiencias con Gaby, una chica argentina que era incansable para coger… tenía un enorme parecido y ese vibrar de su vagina era igual al de Claudia. Me mira con esos ojos llenos de satisfacción y me pregunta: ¿Quieres follarme el culo?

    Mi verga estaba erecta y sin haber cogido por varios días, a mis 33 años, era como ese mejor momento de mi sexualidad. Recuperarme era de solo minutos y había desarrollado un vigor, un aguante para no venirme a las primeras. Ya casi me enviaba al paraíso Claudia con todos sus gestos y gemidos, pero pude controlarme y que sintiera la potencia de un primer polvo. Cuando me ofreció el culo, lo hicimos de frente… prácticamente era un amarre de piernas y ella elevó un tanto sus nalgas y ella fue la que dirigió mi verga para chocar con su ano. Se acomodó con unas almohadas hasta que poco a poco se metió cada centímetro de mi falo. Me miraba con esa mirada perdida de la excitación y era ella la que tenía el control para llevar el vaivén de esta nueva faena. Solo recuerdo esas palabras recortadas y llenas de excitación: ¡Que rica verga tienes Tony!

    Era un paisaje ver a esta chica gimiendo y haciendo ese movimiento para meterse cada centímetro de mi verga y luego le comencé a dar algunas embestidas mientras ella comenzó a masturbar su concha. Le di una sacudida a su culo en esa posición mientras ella se masturbaba, que hasta me hizo sudar y sentir como unas gotas de sudor se me deslizaron en mi frente y espalda. Claudia no paró hasta volver a sentir otro orgasmo y su jadeo me excitó tanto que le deje ir mi primera descarga. Mi verga le vibró en su culo y yo sentía como su intestino se contraía y vi cómo se sacudía con ímpetu su conchita. Dejó de gemir y mi verga se volvió pasiva y salió del rico orificio de esta linda y joven chica. No sé si decir sus amigas o sus sirvientas debieron estar atentas a todo, pues en segundos se aparecieron para asear a Claudia y vi como esta chica flaca de descendencia africana le limpiaba el ano y vulva con toallas calientes a Claudia y lo mismo hacía una chica blanca conmigo. Nos fuimos al baño de nuevo y con Claudia hicimos la misma rutina que habíamos hecho una hora antes.

    Nunca había tenido audiencia cuando cogía, o al menos eso era lo que yo pensaba hasta que descubrí que Chanel, la hermana de Gaby asegura haberme visto coger varias veces con su hermana. En esta ocasión, estas chicas aparecieron después que Claudia y yo terminábamos con tremenda cogida. Nunca nadie me había limpiado la verga después de haberme cogido a alguien más. Fue en la ducha que Claudia comienza a darme una mamada y sé que las chicas que están allí pueden ver nuestras siluetas a través del vidrio corrugado, que me está haciendo una felación. Luego la pongo de perrito, pues este baño tiene una especie de banca y comienzo a comerme su conchita y ese culo rojizo que me acabo de coger. La sensación de ser visto es una adrenalina aparte y nuevamente me la comienzo a culear en esa posición de perrito mientras nos cae agua caliente y Claudia de una manera intuitiva me da acceso para que le masturbe la concha. Prácticamente se la cacheteo de una manera agresiva y ella me lo aprueba diciendo: -Así Tony, sígueme dando así, me vas a hacer acabar otra vez. Le di incesantemente y ahora tenía más control de mi corrida, pues ya no tenía la presión del primer polvo donde mis testículos están llenos de esperma. Me toma unos quince o veinte minutos en ese taladreo y Claudia queda temblando y siento como el anillo de su culo se contrae incesantemente y me concentro para dejarle ir mi corrida y exploto en su culo una segunda vez. Se sonríe y solo me dice con una mueca de sorpresa: ¡Que rica cogida me has dado! ¡Eres sorprendente para coger!

    Creo que Claudia ha sido una de esas chicas que me ha medido la verga y no sé si lo dijo por darme un cumplido o era honesta en su apreciación: ¡Creo que tienes la verga más grande que he disfrutado y definitivamente, eres un hombre que sabe dar placer a una mujer! Bueno, en menos de dos horas ya se había corrido tres veces y esta vez me proveyó con una bata para que me sintiera confortable, pues pasaríamos a la cena y de esta manera no tendría que ponerme la ropa que ya habían doblado y guardado. El menú era muy variado, pues había prácticamente de todo, pero el menú de chicas era igual de diverso, que las había caucásicas, africanas, llenitas, flaquitas, altas, pequeñas… para todos los gustos.

    Comimos todos juntos, como si de una familia se tratara y fue allí donde Claudia me dijo lo siguiente: ¡Me gustaría verte coger con xxxxx! – Me dio un nombre impronunciable, pero se trataba de la chica que me había pedido la tarjeta de presentación. Era una chica negra de aproximadamente un metro y sesenta y ocho centímetros, quizá unas 140 a 150 libras de peso. Su trasero quizá de más de 100 centímetros, pero con simetría a sus bonitas curvas, lo mismo con sus pechos, que con toda seguridad pasaba de una copa D. Era una delicia ver esas curvas y esta vendría a ser la primera experiencia con una chica de descendencia africana. Ella había sido la que aseó a Claudia de mi corrida con toallas calientes, y la que parecía ser la mano derecha de esta chica de aspecto latino. Salimos un rato a caminar al patio cubierto que es una especie de invernadero y de esta manera pasó toda una hora, como dándome el tiempo necesario para que me recuperara y que luego pasara a follarme a esta linda chica africana.

    Continúa.

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  • Dalia, la amiga de mi madre (Parte II)

    Dalia, la amiga de mi madre (Parte II)

    Luego de ese día tan rico con Dalia, el martes 10 lo agarré para recobrar fuerzas, pasé todo el día acostado viendo Tv, al mediodía busqué a mi hija al colegio, de vez en cuando revisaba el teléfono, respondía algunos mensajes de whatsapp, especialmente los de Dalia, quién me enviaba fotos de su cuca con el dedo metido, en su raja lubricada, varias veces me pidió que no dejara de ir al día siguiente, en la mañana me dejó como 3 audios sabiendo que estaba solo en la casa.

    Yo por mi parte le correspondí también enviándole fotos de mi pene erecto, en una de esas le envié un vídeo, donde me bañaba y enjabonaba mi miembro, en fin como esa semana mi hijo mayor salía temprano, coordiné con mi hijo para que se trajera a la niña, resuelto esto podía quedarme tranquilo dándole miembro a Dalia.

    Esa semana Dalia me exprimió literalmente, de hecho para la semana siguiente cuando comenzaron las Misas de Aguinaldo, iba a la Misa con la intención de que me viniera con ella a su casa, esto levantó suspicacias en Marlene, una vecina y amiga de mi mamá y Dalia, quienes años atrás trabajaron juntas en una fábrica, con Marlene tenía ya 3 años asistiendo a las Misas de Aguinaldo, en una parroquia cercana a nuestras viviendas.

    El primer y segundo día Marlene lo tomó normal, el tercer día cuando íbamos caminando en la mañana me preguntó con malicia, lo cual ante mi respuesta tratando de ser normal no llenó las expectativas y curiosidad de Marlene, (ignorando yo que Dalia ya le había contado a Marlene y ya habían programado todo, pero bueno vamos a ir detallando todo sin perder el hilo narrativo), terminada la tercera Misa, Marlene me dice que va para casa de su hermano, disimuladamente ve a Dalia, yo inocentemente me marcho con mi amante madura rumbo a su casa. Una vez llegado tras casi media hora caminando y conversando amenamente porque íbamos acompañados de vecinos de Dalia y otros asistentes de la Misa.

    Llegamos a casa de Dalia, me saco la franela dejándomela por fuera del jeans, Dalia pasó a su recamara, vistiéndose con una bata transparente, dejando ver un bikini blanco tradicional, sin sostén, ya Dalia con ropa más cómoda me invita a pasar para la cocina, con la intención de preparar rápidamente el desayuno y café, mientras esto se cocinaba, adelantábamos la otra comida carnal con besos, metidas de dedo en la rajita de Dalia, la cual parecía una cascada de líquidos, los cuales le pasaba mi dedo mojado de sus jugos por sus labios, los cuales absorbía golosamente.

    Una vez preparado el desayuno comimos ligeramente, fregamos todo lo ensuciado, dirigiéndonos a la habitación de Dalia, donde me terminé de desvestir con el fin de darme otro baño. Ingresamos a la ducha, mientras nos caía el agua por nuestros cuerpos, devorándonos a besos, recorriendo con nuestras manos cada parte de nuestro ser, para de otra parte ir digiriendo el desayuno.

    Una vez terminado el ritual del baño, habiéndonos secado, procedo a colocar a mi madura amante en la cama con las piernas abiertas, quedando ante mis ojos unos cachetes vaginales rosaditos, depilados cuidadosamente, me voy a sus pies blancos, delgados, finos, besándolos sutilmente, desde la punta de sus dedos recorriendo sus largas, delgadas y blancas piernas hasta su flor de loto, al llegar a su vagina intercepto con mi lengua su clítoris, procediendo a besarlo, morderlo y succionarlo con esa mezcla de fuerza y sutilidad, provocando en Dalia, retorcijones de placer, los cuales manifestaba tomándome de las manos con fuerzas, aprisionando mi cabeza con sus piernas, contrayendo su cuerpo con fuerzas para luego soltarlo en clara señal de haber alcanzado su primer orgasmo.

    Esto apenas comenzaba, su vagina para mí, era adictiva, ya que tenía un olor suave, mezclado con un sabor un poco agrío pero con más predominancia a lo dulce, comencé con un suave y rítmico lametón de lengua, arriba-abajo, círculos, simultáneamente Dalia movía su cadera en círculos, manteniendo aferrada sus piernas a mi cabeza, o sea, me estaba haciendo un candado.

    Dalia llevaba tres orgasmos muy húmedos, tanto así que a pesar de estar la mañana fresca, estábamos empezando a sudar, cuando alcanzó el cuarto orgasmo, aflojando un poco las piernas, zafándome, para besarla en los labios, ella empezó a buscar para encender el aire acondicionado, me coloco boca arriba, ubicándose Dalia para ser ensartada, mi pene entró como cuchillo caliente en barra de mantequilla, una vez que su cuerpo chocó con mis testículos, comienza Dalia un meneo suave, rítmico, apretando su vagina para darme un mayor placer…

    Dalia: Si papi, que rico, cógeme así, así así, grrrr.

    Yo: Vamos puta, mueve esa cuca que tienes falta de güevo, menéate rico peazo e puta…

    Dalia: Ummm dame más papi que rico, que rico no joda, vamos párteme esa cuca coño e tu madre, que ricooo

    Haciendo fuerzas mientras amasaba mis pectorales con fuerza, le acariciaba las nalgas y rozaba suavemente el dedo medio por su hueco anal…

    En pleno furor, se abre la puerta del cuarto bruscamente, escuchando una voz muy singular, característica de la región occidental de Venezuela (Maracaibo):

    Marlene: ¡Mira vos lo que estáis haciendo y no invitan a los pobres a comer!

    Yo me puse blanco, sintiendo mi miembro perder presión sanguínea, no me había percatado, que Dalia le había dado un juego de llaves a Marlene en la Iglesia, y le había estado escribiendo mientras preparaba el desayuno, esto con el fin de confirmar que estuviera en la casa y viera parte del espectáculo, en medio del asombro no me di cuenta que Marlene entró con el pantalón algo bajo y la mano metida en la vagina.

    Dalia, al sentir mi bajón eréctil, me empieza a besar por el cuello, diciéndole a Marlene y señalándole que se una:

    Dalia: Vente Marlene que se me desinfla el hombre, ayúdame…

    Dalia y Marlene se ubican cada una a un lado mío. Dalia comienza a besarme los labios, mientras que Marlene se introducía mi pene para darme un oral digno de elogios, lo tomó con su mano izquierda, con la punta de su lengua, lo bordeó, como si degustara una barquilla, sutilmente haciendo algo de presión con sus delgados labios introduce mi pene con su erección recuperada por completo en su boca, siento lo tibio de su cavidad bucal en mi pene, dejando escapar yo un leve gemido de placer mientras le acaricio su cabello liso que le llega entre las orejas y el cuello.

    Yo: Uuummm, si mami que rico lo mamas, sigue, sigue así, grandísima puta, déjame comprobar si eres tan puta como esa cara que te gastas, que estas falta de güevo…

    Dalia seguía besándome el cuello, oreja hasta llegar a mis labios, con mi mano izquierda enrollé el cabello medio largo de Marlene quién con los ojos cerrados disfrutaba tener mi pene, la tomé para guiarle el ritmo y velocidad, mientras que con el brazo y mano derecha acercaba más a Dalia hacia mí para seguir besándonos.

    Como Marlene ha tenido 2 operaciones de una pierna no es aconsejable que se doble, arrodille, etc., por eso opté por colocarla boca arriba en la cama. Marlene es maracucha, del Estado Zulia, provincia o región muy calurosa del occidente de Venezuela, morena clara, senos medianos, labios delgados, sugerentes, provocativos, piernas algo tentadoras aún con cierta uniformidad, de 1,60 m. de estatura, en su juventud ese cuerpo debió haber sido una delicia porque queda rastros de una cara pícara, de ser una mujer fogosa, ardiente, como lo comprobé ese día, para colmo de males, Marlene me recordó cuando iba a besarle su vagina carnosa, un incidente que vivimos el 01 de enero del año 2019, en la mañana, cuando íbamos a la Misa de Año Nuevo.

    Íbamos caminando y sintió ganas de orinar, en medio de una construcción, aprovechando lo solo de la vía por la hora y fecha, se bajó el pantalón, se medio agachó y empezó a orinar, sentí su timidez, pero no pude dejar de echarle ojos a esa vagina de cachetes gruesos, carnosos, apetecibles, muy rasurada, esto lo hizo Marlene, explicándome luego que había sufrido una infección urinaria y de los riñones, motivado a contener las ganas de orinar, aparte, ese día se había tomado la pastilla de la tensión, ocasionando éste incomodo acontecimiento. Por mi parte le había manifestado que la veía con ojos de cariño y que Jhoan su hijo mayor tenía mi edad. Pero esa imagen de Marlene quedó en mi memoria, siendo referencia clave en algunas pajas hechas a su nombre y honor, hasta ese día y momento cuando voy a darle ese oral y lo sacó a colación así…

    Marlene: «Ay mijito bésamela como querías comérmela el 1 de enero, cuando me viste orinando en la calle, (con cierta cara de negación para que no fuera a creer que la morboseé) tú crees que no me di cuenta? te salvaste porque íbamos pa’ misa, sino te hubiera metido esa cara en mi chucha.

    Todo esto lo expresó con su característico tono maracucho, con mezcla de campo, ya que a diferencia de Dalia, Marlene era un poco más tosca en el trato cotidiano, pero ambas mujeres, resultaron ser todo un volcán, ardiendo en deseos y ganas por un miembro viril en sus cavidades vaginales.

    Mientras tanto, Dalia, seguía devorando mis labios de una forma apasionada, cuando se detiene y en forma de regaño le dice a Marlene:

    Dalia: Bueno Marlene menos palabras y más acción no joda!

    Seguidamente me voy a esa cuca súper mega híper carnosa de Marlene, previamente había acomodado a Dalia para que me hiciera un oral a mí, Marlene le iba a comer la vagina a Dalia y yo iba a degustar del cucón de Marlene.

    Entre los tres hacíamos un triángulo, quedando Marlene mejor ubicada en la cama por su problema con las piernas, apenas acerqué mi boca a la mega cuca de Marlene pude sentir su calentura, con mis dedos abrí un poco para introducir mi lengua, ummm que delicias de jugos, viscosos, suave olor, a pesar de estar inundada, se percibía un olor débil y pero perceptible a jabón, por otro lado Dalia me tomaba el pene y se lo restregaba por la cara untándose mis líquidos pre seminal por sus cachetes, mentón y nariz, Marlene estaba poseída, empezó a menear su cintura y a gritar fuertemente.

    Fue entonces, cuando me detuve momentáneamente, para situarla en el centro de la cama, Dalia le colocó a Marlene su vagina, seguidamente bajó hasta el gran cucón de Marlene a degustársela junto conmigo mientras alternábamos furtivos besos en la boca. Marlene estaba en éxtasis y en ocasiones decía:

    Marlene: Ummm que rico que me la están comiendo, esto es la gloria… grrrr, ay mamacita que rico, papi no sabía que eras bueno con esa lengüita, cómeme esa chocha… grrr!

    Apretando los dientes y mi mano ya era evidente que estaba por explotar, levantó un poco sus caderas queriendo introducirme por su vagina, aproveché y mordí suavemente su clítoris, para abrir paso a un caudal de líquidos, trataba de aspirarlos, absorberlos, pero era mucho, seguía degustando sus líquidos por sus verijas, piernas, vagina, mientras le estampaba un beso a Dalia, para transmitirle y compartir os jugos de Marlene, quién quedó exhausta, respirando agitada, pero a la vez relajada. Yo con mi pene erecto, palpitante, lubricado, lo orienté con mi mano a la entrada de esa vagina, grande, carnosa, cachetona, Dalia se ubicó detrás de mí, dándome masajes en el hombro, espalda y cuello, poco a poco voy entrando en la cuca de Marlene, Dalia alterna sus masajes con besos en el cuello, orejas, siento cuando Marlene se estremece, el calor hirviente que emana la chucha de Marlene.

    Cuando por fin le penetro al tope mi pene, en su cerrada vagina, por varios años de austeridad carnal, tuve que hacer un esfuerzo grande para no venirme, por eso las acciones de Dalia quién me susurraba ahora en el oído:

    Dalia: Tranquilo papi suave, disfrútala, gózala, hazla sentir rico…!

    Cuando Marlene sintió mi miembro palpitante en su vagina completo, comenzó un agitado movimiento de caderas, con mis manos la sujeté y empecé a tener el control, esto para evitar venirme rápido, Dalia por su parte nos abrazaba, haciendo un sándwich, presionando su cadera con mis nalgas, Marlene me besaba con la respiración agitada y a veces exclamaba:

    Marlene: Si ahí papi dame así rico, ufff no me lo saques… grrr!

    Yo por mi parte estaba disfrutando, el mete y saque de mi pene era lo más despacio, cuando se lo enterraba al tope le hacía círculos, la vagina de Marlene estaba hirviendo, apretada, lubricada, que llegó lo que estaba conteniendo y no pude hacerlo por más tiempo, haciéndoselo saber a ambas, Dalia se bajó literalmente de mi espalda y culo…

    Yo: Mami que rica cuca, ya me vengo…!

    Marlene: Dale papi lléname esa chucha con tu leche, tiempo sin un güevo en mi chucha aliméntale amor grrr que rico no jodaaa!

    Esta última palabra de Marlene me dejó claro que había acabado, claro aparte del charco de sus líquidos, junto con mi descarga de semen, saqué mi pene con rastros chorreantes buscando a Dalia quién se sentó en el borde de la cama la tomé por sus cabellos y con mi miembro le embarré la cara, una vez que sequé mi güevo puse a Dalia a darme un suave oral dejándome mi herramienta limpia, estábamos sudados, Marlene en éxtasis recuperando la respiración, exhausta, Dalia aún con su rica faena, masajeaba mis glúteos, por más que intenté la sesión había sido muy exigente, éste par de viejitas eran muy exigentes, Dalia por lo menos sabía mi ritmo me tumbó en la cama boca arriba siguió dándole lengua a mi pene, la ubiqué con su vagina en mi cara para mordérsela suavemente, masacrarle su clítoris con mi lengua, ya para esto Marlene estaba recuperada y se nos unió diciendo:

    Marlene: Mi arma (con su habitual acento mezcla de maracucho con campesino) Uds. no se cansan? aparte de eso comiendo solos delante de los pobres ji ji ji…

    Ubicamos a Marlene en el centro de la cama, Dalia comenzó a mamarle esa cuca, cuando el culo de Dalia quedó en pompa le metí mi lengua a ese culito rosadito, Dalia al sentir mi lengua invasora mordió los cachetes de la vagina de Marlene y ésta acto reflejo la jaló hacia ella provocando un Marlene otro orgasmo, ya en ese momento estaba mi pene empezando a erguirse, Dalia se voltea y con cara desafiante me dice:

    Dalia: Ahora es mi turno no joda métemelo porque ando arrecha con esta calentura…!

    La tiro a la cama violentamente, le abro las piernas y meto mi cara en la cuca de Dalia, por unos instantes meto mi lengua, lamo muerdo para humedecer el coñito de Dalia, me levanto y con mi pene en mano lo oriento hacia esa cuca sedienta de miembro, bruscamente la penetro mientras le beso sus tetas con un poco de agresividad, Marlene se nos une y comienza a amasarle y besarle el otro pecho, en eso le saco mi pene a Dalia ponemos a Marlene con las piernas abiertas d par en par, meto a Dalia de cabeza en la cuca de Marlene, quedando Dalia con el culo en pompa, Dalia comienza a comerle la cucota a Marlene, me ubico detrás de Dalia y le suelto tremenda cachetada en la nalga, Dalia se voltea mirándome desafiante, con cara de estar molesta y le asesto otra nalgada en el otro glúteo,

    Yo: Cállate perra, síguele mamando la cuca a la otra no joda!

    La tomo por las caderas y le meto mi pene de un solo golpe, dándole otra nalgada, las cuales por ser Dalia blanca las tenía rosadas de las palmadas fuerte que le estaba propinando, la tomé por los hombros y comencé una feroz embestida, ahora el poseído era yo, la habitación olía a sexo, el gemir y gritos leves de Marlene junto con los ruidos de Dalia al comerle la vagina a Marlene me hizo enloquecer, Dalia había alcanzado ya dos soberbios orgasmos, su cuca estaba mojada mi pene entraba y salía, su vagina una delicia, Marlene exclamaba entre dientes:

    Marlene: Mi arma que rico, mijita sigue ahí grrr…!

    Dalia seguía besándole la cucota a Marlene, yo le dije a Dalia que ya no aguantaba más…

    Yo: Vamos perra que rico muévete que ya no aguanto más ahí voy…!

    Dalia me pidió echarle mi semen en la cara.

    Dalia: Papi échame tu leche en la cara mi amor anda resiste…!

    Le saqué mi miembro y apuntándole a la cara le descargué mi líquido blanco, Dalia con las yemas de sus dedos empezó a untarse mi semen como si fuera una crema, Marlene se incorporó y comenzó a besarle sus cachetes tratando de degustar mi semen con la piel de Dalia…

    Cuando caímos en cuenta eran más de las 13 h, con razón no podía más, tenía hambre, nos metimos a bañar, fue una leve sesión de besos caricias, quedamos para otra sesión con más calma la cual se dio después del 26 de diciembre cuando nos quedamos los 3 en casa de Dalia.

  • Mi relación con mamá

    Mi relación con mamá

    Este es mi primer relato, espero les agrade; es muy pertinente comenzar diciendo que absolutamente todo lo que aquí leerán, así como en los subsecuentes relatos es totalmente verídico, puesto que no hay nada de fantasía, ni ficción en mis relatos, reitero todos mis relatos serán cien por ciento reales, apegándome lo más posible a cómo sucedieron los hechos, casi hasta con las palabras exactas.

    Soy hijo del primer matrimonio de mi mamá, cuando se divorció yo me quedé a vivir con mi papá, puesto que ella se volvió a casar, reinició su vida y tuvo dos hijos un hombre y una mujer, por consecuencia no viví ni me crie con ella, la llegaba a ver cada mes un rato y hasta ahí, nunca fuimos muy cercanos o apegados.

    En la actualidad actualmente tengo 34 años, mi nombre es Julio, no soy guapo ni feo soy un tipo promedio, me gusta cuidarme, asisto al gym, me gusta vestirme bien en fin diría yo un tipo normal; mi madre tiene 54 años su nombre es Jahel, es una mujer guapa, bonito rostro finito, piel clara, ojitos color miel cabello castaño ondulado, ha de medir 1.65, y pesar quizás unos 60 kilos, tiene un muy buen cuerpo delgado abdomen planito y bien definido, unas curvas que para su edad están muy bien, producto de asistir por años al gimnasio tiene tanto buenos senos talla 34 c como nalgas imagino una talla 32.

    Pues bueno, por ahí de inicios del 2018 un día iba manejando cuando de repente vi una mujer con un muy buen y delicioso trasero caminando sobre la banqueta, enfundada en unos pantalones de mezclilla entalladísimos, blusa negra y zapatillas, mi decepción fue ver que se trataba de mi propia madre, me saque un poco de onda pero bueno, le ofrecí llevarla a su casa y accedió (teníamos de no vernos fácil medio año), su blusa era ligeramente escotada así que inconscientemente de vez en vez se me escapaba una mirada hacia sus senos, íbamos platicando de cosas sin importancia, cuando llegamos se despidió y en lo que se metía a su casa fue inevitable ver de nuevo su trasero, se veía firme redondo y durito se me antojo la verdad. Todo el día tuve en la mente su figura, su delicioso cuerpo, pensé miles de cosas hasta que por mi mente paso el intentar algo, y ver como reaccionaba ella, sé que sería difícil e incluso imposible, pero no perdería nada así que después de pensarlo algunos días tome la decisión de intentarlo.

    Así pues, comencé escribiéndole vía whatsapp (cuestión que la verdad nunca hacia), lo normal saludos, charla de cualquier cosa, trataba de mantenerme presente, de ahí le dije que la visitaría, propuse fuera un día en la mañana, lo anterior fue con premeditación ya que sabía a esas horas estaba sola. Me recibió muy normal, vestida en ropa deportiva, desayunamos y platicamos y ahí me dio la pauta para tener más acercamiento con ella, pues me refirió que su esposo ya no le hacía caso que incluso a veces tenían discusiones, y que sus hijos eran un poco groseros con ella y también no le hacían caso, así que por ahí me podía empezar a meter. Seguí con los mensajes diarios y a cada rato, las visitas se hicieron más frecuentes (con el pretexto de que no se sintiera sola) y en cada visita procuraba llevarle un detalle (un chocolate, una rosa, una revista de esas para mujeres, en fin algo que le agradara). Ella se dedica al hogar y bueno sus únicas salidas son al gym o a pagar los servicios o ir por la despensa, esto último era una oportunidad más para estar con ella, pues yo me ofrecí a acompañarla a las compras de vez en cuando con tal de hacerme presente e ir ganando terreno.

    Después de un mes, mes y medio de estar así, digamos de esa rutina, decidí subir de nivel puesto que ya tenía que dar otro avance, así que la invite a salir; un desayuno le propuse (ya que como lo comente anteriormente en las mañanas estaba sola y era más fácil vernos sin que nadie estuviera presente) aceptó y el día que fui por ella para la cita me fui de espaldas al ver salir de su casa a una mujer deliciosa, enfundada en una falda negra larga muy entallada, blusa blanca escotada y zapatillas rojas, ese día confirme que esa hembra tenía que estar tarde o temprano en mi cama. Ese día trascurrió todo muy normal nada extraordinario, desayunamos, charlamos y la fui a dejar a su casa.

    Los mensajes siguieron, solo que también los subí de nivel, ya contenían cosas como:

    -Hola guapa mamá!

    -Como está la mama más guapa del mundo?

    -Que haces preciosa?

    -Quieres salir hoy bonita?

    Mensajes a los cuales ella respondía también de forma cariñosa, y sin mostrar algún tipo de molestia por el léxico empleado, o poniendo algún tipo de limite a ese tipo de cuestiones.

    Pues bueno siguieron muchas visitas y salidas más, durante unos cuatro o cinco meses; no quería precipitarme ni dar un paso en falso y echar a perder lo ya ganado, durante ese lapso la confianza ya era mucha, todo el día nos mensajeábamos, ahora era ella la que proponía vernos, incluso las visitas o salidas eran dos veces por semana, aclarando que nunca paso nada extraordinario, lo que si es que no se si ella se había dado cuenta realmente de mi intención, pero cada que nos veíamos se esmeraba muchísimo en su arreglo y usaba ropa la verdad sexy, (minifaldas, minivestidos, pantalones entallados, leggins, blusas escotadas zapatillas, botas) recuerdo que un día me invito a desayunar a su casa no salimos, y ella vestía una blusa verde oscuro, unos pantalones de vinipiel negros y zapatillas se le veía un cuerpo de diez, un culo que reventaba los pantalones, lo único que quería hacer era cargarla llevarla a su habitación arrancarle la ropa y hacerla mía.

    Pues bueno, considero que fue ella, la que propició el parteaguas, el banderazo o la luz verde para que yo ya fuera directo en mis intenciones; un día recibí un mensaje de ella pidiéndome si la podía llevar casa de su mama ósea mi abuela, a lo cual dije que sí, no se me hizo nada raro, era la primera vez que saldríamos por la tarde. Pues llegue a las cinco de la tarde como ella pidió, salude a mis hermanastros y a su marido y nos fuimos, ya en mi auto se quitó un abrigo que llevaba, cando voltee a verla ufff llevaba un minivestido azul rey y unas zapatillas rosas, que cara habré puesto que ella solo sonrió, tuve una erección brutal… (Imagino el abrigo lo llevaba para que su familia no vieran como iba vestida) a medio camino de la nada me dijo: Julio y si nos vamos a tomar algo por ahí???, a lo cual inmediatamente accedí, la lleve a un bar en donde más de uno se quedaba viendo a mi mama, tomamos poco, charlamos, sentí coqueteo por parte de ella, su mirada era como picara, me sonreía de forma sexy, hacia su voz algo melosa, cruzaba constantemente su piernas, y yo le tomaba su pierna la abrazaba pero hasta ahí, el encanto se acabó por que ella tenía que regresar su casa.

    De regreso a mi casa dos preguntas rondaban mi cabeza:

    Por qué tenía que ocultar su vestimenta con el abrigo? Si al final del día saldría con su hijo e iría a la casa de su mamá.

    Por qué tuvo que inventar iría a ver su mama para que pudiéramos salir una tarde? Solo soy su hijo bien pudo decir que yo le invite un café o a cenar.

    Ya estando en casa, como a las doce de la noche me llego un mensaje de ella; transcribo tal cual la conversación:

    Jahel: Hola corazón, ya en casa?

    Julio: Si mama, ya en casa, que haces?

    Jahel: Pues llegue les di de cenar y ya se acostaron todos, me estoy tomando un whisky, me quede picada

    Julio: Jajaja

    Jahel: Me la pase bien en la tarde gracias

    Julio: Gracias a ti Jahel tú me hiciste la tarde

    Jahel: Así… y por qué te hice la tarde?

    Julio: Pues es la primera vez que salimos en la tarde y me la pase muy bien

    Jahel: Si no fuera porque tenía que llegar temprano, créeme seguiríamos en el barcito

    Julio: Ganas no me faltaron de secuestrarte para que no te fueras

    Jahel: Jajaja mentiroso

    Julio: Enserio, con ese vestido y esas piernas daban ganas de llevarte a otro lado

    Jahel: Ooops… que me quisiste decir?

    Julio: Jajaja nada era broma

    Jahel: Ya dímelo ándale

    Julio: Nada

    Jahel: Jajaja te da miedo decirme que te gustan mis piernas?

    Julio: Para nada… me gustan mucho tus piernas mama

    Jahel: Así… y que más te gusta de mi… dímelo

    Julio: Jajaja pues… eres muy guapa mama, tienes buen cuerpo en general creo todo me gusta de ti

    Jahel: Te das cuenta hasta donde hemos llegado

    Julio: Si y no me desagrada, estoy contento con esto y si hemos llegado hasta acá es porque ni tu ni yo hemos puesto un limite

    Jahel: Nunca pensé leer de un hijo mío que yo le gustara o que me viera como mujer

    Julio: Te incomoda te vea como mujer?

    Jahel: Mmmm… si, me incomoda, me siento rara, pero a la vez halagada que un chavo de tu edad se fije en una mujer 20 años mayor, no sé qué decir

    Julio: No me digas nada y mejor nos vemos mañana, déjame ser el dueño de esas tetas y esas nalgas que me quitan el sueño

    Jahel: No, y después que va pasar con nosotros, solo buscas quitarte las ganas y ya, nunca más podré volver a verte a los ojos, es algo muy grave lo que me estas sugiriendo, es una aberración, yo me moriría de la vergüenza si eso pasare

    Julio: No me dejes así, por lo menos piensa en esa posibilidad, solo dame una oportunidad, que sea solo una ocasión y si después tú decides que nunca más volvamos a tener contacto no me vuelves a ver en tu vida, pero piénsalo por favor

    Jahel: Ok lo voy a pensar te lo prometo, aunque sé muy bien mi respuesta, y yo ahora te pido un favor, no nos busquemos en un tiempo, eso servirá para pensar todo esto va?

    Julio: Ok prometo no buscarte, esperare tú lo hagas, pero en verdad piénsalo todo muy bien

    Jahel: Ok yo lo pensare por ahora voy a dormir y creo lo mejor es que ambos borremos esta conversación. Besitos bye

    Julio: Besos mi amor bye

    Cabe destacar que esta conversación se dio de noche y culmino ya de madrugada, ambos en el trascurso de esa conversación seguimos bebiendo, lo cual permito fluyera de esa forma.

    Pasaron quizás unos veinte días sin que tuviéramos contacto, cuando de repente un lunes por la noche me llego un mensaje:

    Jahel: Hola!

    Julio: Hola!

    Jahel: Uy que serio chamaquito

    Julio: Jajaja para nada que haces mi corazón hermoso?

    Jahel: Nada estas ocupado?

    Julio: Para ti nunca

    Jahel: Ah ok me has extrañado?

    Julio: Muchísimo

    Jahel: A mí o a mis tetas y nalgas como les dices?

    Julio: Jajaja no se puede extrañar lo que nunca se tuvo

    Jahel: Ooops eso sí, si quieres nos podemos ver el viernes

    Julio: Pensaste lo que te pedí?

    Jahel: Así es, por eso te digo si nos vemos el viernes, vamos a donde tú lo desees

    Julio: Ok mi amor, a qué hora te veré el viernes?

    Jahel: Ven por mi en la mañana, a las 9:30 va?

    Julio: Ok mi cielo a esa hora te veré

    A lo largo de esa semana nuestro contacto fue mínimo, nos saludábamos, platicábamos cualquier cosa y hasta ahí, no mencionábamos nada de lo del viernes, se percibía cierto rubor entre ambos o simplemente no queríamos tocar ese tema, también he de decir que ahora que prácticamente ya era un hecho el consumar lo que ambos buscábamos me venían miles de preguntas a la cabeza:

    El cuerpo desnudo de mi mama será lo que he pensado, o será ya el cuerpo de una mujer de 54 años ya flácido o aguado?

    Que sentiría de ver a mi madre desnuda frente a mi?

    Le tendría asco?

    En realidad sería capaz de penetrar a mi propia madre?

    Seria yo consiente y sería capaz de cometer semejante aberración?

    Toda esa semana rondaron esos fantasmas noche y día, muy en el fondo deseaba llegara ese viernes me excitaba en pensar todo lo que pasaría.

    Llego el día, llegue muy puntual y le avise que estaba afuera, se me hizo una eternidad que saliera, cuando por fin salió, la vi hermosa, un minivestido negro muy entallado muy muy corto, escotado, llevaba medias negras, zapatillas rojas muy altas, en fin iba muy sexy, me parcia increíble se haya arreglado así para su propio hijo, tome camino y apenas hablábamos, ambos íbamos nerviosos y apenados. Llegamos a un motel (ya que mi casa está muy lejos de la suya y se me haría eterno el camino, además de que ella no podía tardarse mucho) pague, y cerré el portón, le abrí la puerta para que bajara y al mover su pierna era tan corto el minivestido que vi su tanga color roja, subió las escaleras para la habitación de forma sugerente, como seduciéndome con ese par de nalgas y que me diera cuenta de lo que me iba a comer en unos momentos. Platicamos tonterías, hasta que ella me dijo:

    -Y bien mi amor que hacemos?

    Fue entonces que me acerque la abrace y nos dimos nuestro primer beso, a la vez que era la primera ocasión que manoseaba como un loco esas nalgas deliciosas, ahí comprobé que si estaban duritas como siempre lo sospeche, ese beso nos calentó mucho, le bese el cuello me la quería comer todita, pero ese manjar había que disfrutarlo poco a poco, ella solo gemía y cuando besaba su cuello solo decía en voz bajita:

    -Así amor, así mi vida, mami se está empezando a mojar mi cielo

    -Yo también ya estoy mojado mama, que rico besas

    Eso me puso al mil, la cargue y la senté en el tocador de la habitación, ahí baje los tirantes de su minivestido y le quite un bra rojo que llevaba puesto, al momento quedaron frente a mis ojos un par de tetas 34 c firmes aun y deliciosas, así que me dedique a comerme esas tetas por espacio de 20 minutos, ella solo me sujetaba del cabello y no permitía me despegara de sus hermosas chichis las deje totalmente ensalivadas, ella solo se limitaba a gemir y a decir:

    -Así bebe, sigue bebe, ya estoy al mil, esto esta increíble Julio, me tienes a tus pies hijo…

    -Estas bien sabrosa ma’ que par de tetas me acabo de comer, aun eres un culazo de vieja

    De ahí la volví a cargar para aventarla a la cama, me arrodille quite su tanga roja y me dispuse a hacerle sexo oral a mi madre, esa vagina totalmente depiladita por la que salí, seria mía en unos momentos más, me comí entera aquella vagina totalmente rosada con un olor y sabor exquisito, al cabo de un rato mi mama se arqueo totalmente y empezó a moverse de una forma muy rígida hasta que soltó un gran suspiro, yo quedé fascinado de haberla hecho correr solo con mi lengua, se quedó un momento pasmada hasta que se enderezo se puso de pie se le cayó el minivestido y ahora si quedo desnuda frente a mí, lo único que llevaba puesto eran sus hermosas medias y sus zapatillas rojas, mi madre estaba totalmente desnuda frente a mí, con unas tetas de buen tamaño paradas aun y redonditas y su vagina húmeda recién ensalivada por su hijo, fue una imagen que ni en mis sueños más calientes imagine, yo también de pie y comenzó a desnudarme y mientras lo hacía me decía:

    -Ahora si papacito vas tú mi rey hermoso, no me quedes mal, vamos a pasarla bien rico mi niño solo promete nunca nadie sabrá esto mi niño guapo, ahorita vas a ver papacito como me vas a gozar, ay papacito que rico estas mi rey, ya me urgía un joven como tu papi, mi amante de por vida eso serás a partir de ahora.

    -Encuerada te ves muy bien, que guapa estas aun, que culo tan rico tienes te voy a nalguear bien rica putita.

    -Si papi soy tuya has lo que quieras.

    Me sentó sobre el filo de la cama, ella se arrodillo y se dispuso a hacerme la mamada de mi vida, juro nadie nunca me había mamado como ella me lo hacía se implicó mucho, muy rico, mientras lo hacía, se hacía una masturbaditas de ves en ves o juntaba mucha saliva y escupía mi pene, se comió totalmente mis testículos llego el momento en que desaparecieron y los tenia totalmente dentro de su boca, eso me éxito mucho, mas parecía una estrella porno, que mi propia madre, llego el momento de levantarla ya de pie le metí una muy buena nalgada y la acosté boca arriba, me le puse encima y antes de metérselo, ella ensalivo su mano y mojo su vagina y escupió mi pene y en ese momento mi madre se convirtió en mi mujer, la penetre a buen ritmo, acelere un poco ambos gozábamos:

    Jahel: Ay papacito lindo que me haces?

    Julio: Nada ma` tu solo goza

    Jahel: Ay mi rey que rico estoy sintiendo, chingame rico mi amor

    Julio: Te dije que te gustaría mama… te amo

    Jahel: Ay papacito yo también te amo, dame más duro rey, júrame nadie se va enterar

    Julio: Nadia tiene por que saberlo

    Jahel: Ay papy eres un cabron en la cama, esto cambiara nuestras vidas mi amor

    La penetre de forma muy deliciosa durante un buen tiempo hasta que se vino (pego un suspiro muy agudo y después dejo escapar un grito monumental) decidí terminar con una corrida deliciosa en su vagina la verdad también grite y gemí ambos nos veíamos a los ojos y nos sonreímos; nos separemos y quedamos recostados, cada quien por su lado viendo al techo y pensado quien sabe que cosas, hubo un silencio profundo. Había llenado la vagina de mi madre con mi semen de la misma forma en que mi padre lo hizo para embarazarla de mí, eso me ponía cachondo pensar que padre e hijo en distintos tiempos hemos disfrutado y usado a la misma mujer.

    Ahí estaba mi mama al otro lado de la cama, llena de sudor, de mi saliva y de mi semen, veía al techo, estaba como ida, no hablábamos en lo más mínimo, al poco rato me le acerque, empecé a manosearle muy rico los senos ella cerro los ojos, busque su boca y nos empezamos a besar ella me abrazo y nos besamanos de forma muy caliente, me recostó y ella bajo a hacerme un oral de ensueño para después de un rato montarme, se puso a cabalgar a su hijo al tiempo en que se masturbaba, sus tetas rebotaban iban y venían le iban a dar hasta el cuello de la fuerza con la que cabalgaba, ella solo gemía y se le iban los ojos en blanco, hasta que después de un rato, llego el momento más soñado y más deseado por mí, la joya de la corona estaba por llegar fue entonces que la puse en cuatro, de a perrito por fin tenia a mi mama en esa posición, con un culito en forma de corazoncito a mi disposición, no resistí me hinque y le lamí las nalgas, se las sobaba, las apretaba, ufff me devore su ano, metía lo más que podía mi lengua en su ano y bueno la penetre por la vagina en esa posición, ella solo gemía y se masturbaba, así estuvimos un buen rato hasta que lo inevitable sucedió, un suspiro grande invadió a mi mama señal de que había llegado a su orgasmo, me pido parar tantito sus piernas ya no tenían fuerza, en lo que paramos le pedí me masturbara un poco, al poco rato la volví a poner en cuatro e introduje mi pene en su vagina, así por un rato, hasta que:

    Julio: Ma’ voy por atrás

    Jahel: No amor, me va doler

    Julio: Por favor mama

    Jahel: Ok dale

    En ese momento y ya con su consentimiento, ensalive muy bien aquel delicioso ano, y de un golpe metí mi pene

    -Aaay uuuu (mi madre pego un aullido) me vas a partir en dos para por favor.

    Yo en vez de parar me deje ir con todo, era yo un animal una bestia, la sujetaba de las nalgas y del cabello ella solo gritaba, gemía y se masturbaba, la nalgueaba como si fuera cualquier puta, así estuve un buen rato, taladrando su ano y ella entre gritos y masturbadas se le iba el aire, hasta que no pude más y eyacule en su ano, su culo lo llene de leche, ella se tumbó en la cama boca abajo totalmente agitada, despeinada, llena de sudor y de fluidos de ambos, con las nalgas rojas, sus medias estaban totalmente húmedas de nuestros fluidos y su sudor, ya solo tenía puesta una zapatilla, la otra había salido volando, yo me recosté boca arriba y se repitió lo mismo, hubo un silencio profundo, no hablábamos para nada ni nos tocábamos, así nos quedamos por un rato, hasta que el silencio de esa habitación fue roto por el sonido de su teléfono, me puse nervioso imagine era su esposo, ella se levantó y camino hasta su bolsa de donde saco el teléfono, (camino desnuda y esas nalgas y tetas se movían que hipnotizaban) era una alarma que ella había programado:

    Jahel: Pues bien amor, hora de irnos

    Julio: Acuéstate otro rato mama

    Jahel: No amor hay que irnos por favor

    Me quede recostado viendo el gran espectáculo que me ofrecía mi propia madre cuando se vestía, se puso su tanga, se acomodó el bra, se restiro bien las medias, se colocó de nueva cuenta su minivestido, medio acomodo su cabello, se puso sus zapatillas, volteo me vio y me dijo vístete y vámonos, me vestí rápido y antes de salir de aquella habitación de motel la abrace la bese muy rico y agarre y manosee sus nalgas, salimos del motel y en el trayecto a su casa nos tomábamos de las manos, acariciábamos nuestras piernas íbamos platicando de lo que haría de comer para su familia, hasta que llegamos a su casa:

    Jahel: Pues bueno amor llegamos… gracias por todo

    Julio: A ti mama, gracias por este día, nos veremos la siguiente semana?

    Jahel: Lo más seguro es que sí, pero pus nos escribimos va

    Julio: Ok

    Nos despedimos como cualquier madre e hijo con un beso en la mejilla, cuando bajo del auto no pude resistirme y medio toque su culo, cuestión que no le agrado y se metió a su casa, así culmino quizás el que sea hasta el momento el mejor día de mi vida.

    Pues este es mi primer aporte, vendrán más cien por ciento reales, me sería imposible contar todas las aventuras con mi mama, puesto que en más de un año de relación han pasado bastantes cosas, iré poniendo las más significativas para ambos o las más excitantes; bueno pues no me queda más que agradecer la deferencia que han tenido al leer este relato.

    ¡Gracias!

  • Conversaciones conmigo mismo sobre la pija (real)

    Conversaciones conmigo mismo sobre la pija (real)

    Todo lo que relato a continuación es absolutamente real.

    Para comenzar he de decir que me considero heterosexual, pero…

    No siento atracción sentimental ni emocional hacia un hombre, es más no concibo que pueda haber “amor erótico” de un varón a otro, al menos para mí es así. Pero sí siento un enorme deseo por todo lo que sea sexo, y en esto queda comprendido el órgano sexual masculino, pija, verga, pingo, choto, poronga, falo, pene, pito… Sí, me gusta la pija, me encanta, es uno de los mayores objetos de mis fantasías.

    Tal vez logre explicarlo:

    En mi matrimonio (me casé muy joven), después de unos diez años de casados, comencé a tener fantasías en las que imaginaba a mi esposa en relación sexual con otros hombres. Laura era (conmigo, ahora lo sigue siendo con otros -nos divorciamos hace varios años), una gran amante de mamar verga (en nuestros juegos previos, a veces me la chupaba por cerca de una hora, sin que su boca se cansase, una genia). Ante ello una de mis principales fantasías se centraba en imaginarla chupándosela a otro. Recuerdo que tenía por costumbre, cuando ella jugaba con su boca en mi miembro, tomar un espejo que guardaba en mi mesa de luz, para observarla desde otro punto de vista… imaginaba que la veía chupando otro pito.

    Un tiempo creí que esa fantasía era solo el deseo de verla chupando a otro, pero después me fui dando cuenta de que había algo más… Empezó primero por una curiosidad por entender qué era lo que Laura encontraba tan placentero (aunque, a comprenderlo, me ayudó el infinito placer que también yo sentía al mamarle su conchita. Pero un pito era algo diferente a una conchita…); y esa curiosidad se fue transformando, poco a poco, en un intenso deseo por experimentar el placer que veía a ella gozar.

    Al principio me lo cuestionaba, me negaba a admitir que pudiese desear a un hombre, la realidad es que no deseo a un hombre, nunca encontré uno por el que me haya sentido atraído, que pueda definirlo como atractivo (algo que es común en la mujer y en el homosexual). Y en esa negación terminaba rechazando la idea de tener sexo con un hombre. Pero había (siempre la hubo), una realidad que yo me esmeraba por reprimir: mi deseo, mi loco deseo por un pito, y la tremenda excitación que esto me provoca.

    Sí, no siento el menor deseo de poseer un hombre o ser poseído por él, pero sí deseo disfrutar de un pito y que un pito disfrute de mí, es parte de mi sexualidad, como la concibo.

    Tal vez ello explique por qué me considero heterosexual. ¿Por qué me considero heterosexual? Porque solo concibo “sentimientos” y “emociones” eróticas hacia una mujer, ej.: puedo enamorarme de una mujer, puedo amar eróticamente a una mujer, me apasiona el aroma natural de la piel de una mujer, puedo atar mi vida a la vida de una mujer; pero nada de eso puedo sentir o hacer por un varón.

    Continúo con mi adicción por el pene… A la actualidad (tengo 54 años), aún no hice realidad mis fantasías por el pito. Tal vez porque no encontré alguien adecuado con quien realizarlas; he de confesar que soy selectivo, no aceptaría una marcada diferencia sociocultural con el dueño de la pija (eso no me sucede, o al menos no tan radicalmente, con una mujer), y demando, ineludiblemente, similitud de deseos y absoluta discreción. Si me encontrase con el candidato ideal, en los términos descriptos, no dudaría.

    Si estás en mi sintonía, házmelo saber por aquí y… quién sabe…

  • Detenida por los policías del trabajo

    Detenida por los policías del trabajo

    Lunes por la mañana, llego al trabajo y estaciono mi auto en el lugar de siempre en el estacionamiento de empleados techado de mi trabajo.

    Bajo del auto y doy una última checada a mí atuendo:

    Vestido color marrón entallado, medias oscuras de encaje y zapatillas del mismo color del vestido. Muy apropiado para las junta de resultados trimestrales que era ese día.

    Al acercarme a los elevadores de empleados me intercepta uno de los polis de seguridad del trabajo revisándome de pies a cabeza y saludando me dice:

    «Sra. Mariela, me puede regalar un minuto? Tenemos que ver cómo podemos arreglar un asunto…»

    Señalándome hacia una oficina pequeña que está junto a la caseta de vigilancia.

    «Asunto»? Pregunté curiosa, de verdad no tenía la más mínima idea de que podría ser, pensé en un momento mientras entraba en esa oficina que había algún problema con mi lugar de estacionamiento.

    Tomando asiento frente a una computadora comenté mientras observaba cómo cerraba la puerta y otros dos policías que estaban ya ahí adentro se acercaban a la computadora también:

    -Pues Uds. dirán -sonriéndoles y cruzando una pierna dejando que mi vestido subiera hasta el inicio de mis medias de encaje, mientras las miradas de ellos recorrían mi cuerpo- en qué puedo servirles?, solo que sea rápido porque tengo una junta a las 8.30 am (revisando mi reloj y viendo que eran ya 7.35 am) siempre llego temprano cuando hay junta para preparar mis cosas.

    -Pues queremos que vea éstas grabaciones de las cámaras de seguridad primero -dijo el más joven mientras los demás se acercaban aún más a mí rozándome el cuerpo al acomodarse muy juntos a mí.

    Al iniciar el vídeo vi mi auto estacionado y de repente aparecí yo acompañada de Carlitos, entramos al coche y pude ver claramente como le daba sexo oral… Recordé esa ocasión mientras empecé a inquietarme al sentir las manos de los polis empezar a tocarme las piernas ligeramente mientras seguíamos viendo las imágenes.

    Pasaron fragmentos con Israel, mi amiga Silvia y en general muchos de los momentos íntimos que había pasado en mi coche con muchos de mis compañeros del trabajo mamándoles y cogiendo con algunos, al final, mostraron varias fotos que me tomaron cuando me encontraron desnuda en el auto después del episodio relatado en un escrito anterior aquí mismo de título «violada».

    Volteando a verlos sorprendida y apenada, les pregunté:

    -Y bien? Que piensan hacer con eso -mientras sentía las manos de ellos empezar a acariciarme descaradamente las piernas y uno de ellos dijo:

    -Pues, tenemos que reportar esto a la dirección general a ver qué procede… a menos que…

    Entendiendo que lo que buscaban era cogerme, me relajé y recargándome en la silla y subiendo más mi vestido les dije:

    -Quieren su parte? Por ahí hubieran empezado…

    El más joven se sacó la verga de inmediato y erecto como estaba ya, avanzó hacia mi cara, lo detuve con un gesto y me puse de pie, y le hice señas al más joven de acercarse para que me quitara.

    La tanga…

    «Te dije que es bien puta»

    «Con razón es tan popular en las oficinas, seguro se la cogen todos»

    «Está bien velluda la piernuda está, que monote tiene!»

    «Se ve que le encanta la verga por como viste…»

    Y cosas por el estilo, acercándome al poli joven le dije: “ven, dámela…”

    Me senté de nuevo en la silla dejando que los demás me manosearan a placer mientras empezaba a mamar la verga del poli…

    Tomándome de los hombros, empezó a moverse como si estuviera cogiendo mi cara, de atrás hacia adelante, penetrándome la boca con intensidad mientras yo trataba de seguirlo con lujuria, los demás polis empezaron a sacarse la verga también a pararse junto a mi en círculo, en un momento dado estaba rodeada de ellos y el más atrevido me jaló del pelo para decirme:

    -queremos que nos mames a todos, y queremos cogerte uno a uno…

    Sonriéndoles asentí y soltando un momento el pene del poli les dije:

    -les mamo a todos y los dejo que me cojan también, pero no prefieren ir a un motel y estar más cómodos?

    Antes de que pudiera decir otra cosa, otro de los polis se adelantó y me dio su verga en la boca mientras acariciaba mis tetas y decía: “sí, eso tenemos planeado, pero ahora mámanos! Queremos darte semen en tu boca antes de que entres a trabajar!”

    Lo mamé con lujuria mientras los otros nos veían y sentí como su verga empezaba a endurecerse más previa a la venida…

    Sin dejar de mover mis labios en su pene lo vi con lujuria justo cuando emitió un gemido y viniéndose con fuerza dijo: “ahhh está puta es muy buena!!!”.

    Apreté mis labios alrededor de su verga para no dejar escapar nada de su semen y al terminar de tomarlo voltee a ver al otro que se masturbaba intensamente viéndome tomarme el semen de su compañero…

    -Ven! Damela antes de que vayas a terminar solito! -Le dije mientras lo tomaba de las caderas y los demás reían complacidos.

    El ambiente era de excitación, pero si ver qué cooperaba con ellos se relajaron y su actitud cambió, los tenía ya dónde quería! Empecé a mamar la verga mientras veía al poli que empezó a darme su verga al principio, guiñando un ojo empecé a mamarlo con lujuria y sentí como casi de inmediato explotó dentro de mi boca dándome una cantidad inusual de leche muy caliente y espesa… mmmm.

    Dije tomándome todo su semen “que rico! Estabas muy excitado?”.

    -Sí, yo fui el que vio las cámaras desde el principio y he estado juntando las escenas por mucho tiempo, me excita ver cómo se viste y cuando sale con algún hombre del trabajo ya sé que van a coger…

    -Mmmmm… la mayoría de las veces es así -dije sonriendo- ven! -Le dije al poli que faltaba y regresé a mamarlo con lujuria mientras los demás me veían con deseo…

    Al empezar a acariciar los testículos con mi mano, el poli empezó a meterme la verga más rápido en la boca anunciando su venida…

    -Ahhh… -Se vino con mucha fuerza, de los tres, este era el que tenía más leche y al venirse en mi boca dijo:- tómatela toda perrita! Vas a ver cuándo estés desnuda en un motel con nosotros!

    -Es una amenaza o promesa? -Dije mientras me ponía de pie… Eran las 8.20 ya y tenía que salir corriendo a la oficina ya…

    -A qué hora sale hoy sea Mariela?

    -temprano si tienen algo en mente -les contesté moviendo las caderas hacia ellos- Me avisan!

    Despidiéndome de ellos salí corriendo hacia el elevador de empleados y al entrar vi entre las personas dentro a la secretaria del director general, aquella que me había visto también en el elevador acariciar las tetas de mi rectora (relato publicado aquí anteriormente «La rectora»).

    Al acercarme a saludarla de beso y hacerlo, se puso inmediatamente muy nerviosa y ruborizándose al salir las demás personas del elevador me detuvo y se acercó a mí para decirme al oído: “hueles mucho a semen!”.

    Sonriéndole amigablemente le respondí:

    -Será porque acabo de recibir eso de tres diferentes hombres… -Mientras tomaba su delicada manita rosada y la metía debajo de mi vestido poniéndola en mi velluda raja- En la tarde voy a reunirme de nuevo con ellos… Quieres ir? -Le pregunté sensualmente…

    -Mariela! -Dijo ella retirando su mano rápidamente- sabes bien que me atraes mucho… -dijo roja de excitación viendo al suelo- pero esto no es lo que quiero…

    -Mmmmm… Ya! Que tonta soy, entiendo -dije levantándole su bello rostro y diciéndole:- tú y yo vamos a ser más que amigas…

    Tímidamente sonrió y salió corriendo a su oficina, por el momento tenía que concentrarme en mi junta, ya tendría tiempo de conocer mejor a Sandra…

    Continuará.

  • Dora la mamadora (Tercera parte)

    Dora la mamadora (Tercera parte)

    Personajes de esta entrega:

    Lina:

    Hija de Dora y Lucas Melo. Hermana de Kevin y María. Es una muchacha de 20 años de edad, mide 1,65 metros de estatura, pesa 50 Kilogramos. Es delgada y blanca, Su cabello es rubio, largo y liso. Tiene ojos grandes y verdes, con largas pestañas, y cejas arqueadas y finas. Sus tetas no son tan grandes como las de su hermana María, pero tampoco son pequeñas. Es muy coqueta y pícara, y a diferencia de su hermana, ella es la que se aprovecha de los hombres y los hace sufrir. Casi todos sus compañeros de colegio se enamoran de ella, pero Lina solo los usa y los desecha, es muy puta y malvada. Desjuiciada en el estudio igual que sus hermanos, y repite años escolares porque no quiere salir del colegio, pues la pasa muy bien al divertirse con sus compañeros. Se viste generalmente con minifaldas y camiseticas como su hermana. Tiene buena cintura, una gran cadera y un trasero espectacular. Sus piernas son suaves y largas. La debilidad de ella es mamar vergas como a su madre, y desde hace poco tiempo ha estado practicando el sexo anal, encontrando que también le encanta. Es abiertamente bisexual, y tiene sus encuentros íntimos con compañeras del colegio y hasta ha obligado a su hermana María a lamerle la vagina y a chuparle las tetas.

    Deysi:

    Es hija de Ana, amigovia de Lina. Tiene 18 años. 1, 70 Metros de estatura. Es bisexual. Es una chica hermosa, de buen cuerpo, delgada y atlética. Aparentemente decente, de ojos negros, pestañas largas y hermosas cejas. Su cabello es negro y liso, tiene capul que le tapa las cejas y una parte de los ojos. Por lo general deja su cabello suelto, pero a veces se hace tranzas. Su color de piel es canela oscura. Tiene labios finos y dientes blancos y sin imperfecciones. En su carita se ven algunas pecas. Su nariz es larga. Su carita es un poco redonda, es cachetoncita. Sus tetas son paradas y puntudas como las de su madre. Su culo redondo y suave, al cogerle las nalgas las manos se hunden entre ellas. Su coño es depilado completamente, y muy apretado. Ella usa gafas. Vive con su mamá y viven de la pensión que dejó el señor Tuta, padre biológico de Deysi. La chica es agradable, es dulce, cordial, sensible, inteligente, un poco cursi y carismática. Su familia es muy católica, empezando por su señora madre. Sin embargo, Deysi también es algo morbosa, y mantiene relaciones sexuales con varios chicos en el colegio, es de esas que se hace novia de todos, cuando termina con el uno, al otro día ya es novia de otro, pero sigue manteniendo relaciones íntimas con los novios anteriores, es decir, es infiel. Esto ocurre porque es un tanto reprimida y en la casa la mayoría de cuestiones sexuales son consideradas pecado, por eso ella trata de romper las reglas de la casa en el colegio sin que su mamá se dé cuenta. Ella viste de forma decente, por mucho usa faldas un poco por encima de las rodillas, camisas y chaquetitas. Su forma de vestir la hace ver tan bonita que da mucho morbo.

    Lucas Melo:

    Esposo de Dora y padre de Kevin, Lina y María. 40 años de edad, 1,80 metros de estatura. Robusto y fornido. Cabello corto y negro. Piel morena. Ojos negros. Es jefe de personal en una empresa de un amigo suyo. Su sueldo no está nada mal. Tiene toda clase de amigos, incluso algunos muy peligrosos, con los cuales tiene negocios un tanto turbios. Es un personaje machista, tosco y egocéntrico, sin embargo, ha respondido en el hogar. Constantemente, trata de tocar más allá de la cuenta, a sus hijas, de las cuales una de ellas, María, le ha cogido cierto fastidio. Lucas es de buen genio, aunque muy grosero y morboso. No le importa piropear a otras mujeres frente a su esposa, hijos y demás familia, y todos ellos saben de sus constantes infidelidades. Dora lo perdona porque sabe que ella también ha sido bastante infiel y también se ha sentido satisfecha sexualmente con su portentoso miembro, pues tiene una poderosa verga de 25 centímetros que no se cansa nunca a pesar de tener la edad que tiene. A demás Lucas tiene un buen capital e importantes influencias. Lucas también sabe de las infidelidades de su mujer y le encanta escuchar, de su propia boca cómo otros le dan por el culo, mientras le hace el amor; o por el teléfono, al mismo tiempo que la puta de su secretaria Claudita u otra mujer se lo está mamando. Es un pervertido, pues mira más allá de lo debido a sus propias hijas, ellas están ya bien formaditas y mayorcitas y él les insinúa cosas sin ningún tipo de disimulo o vergüenza.

    Don Milcíades:

    Amigo de negocios de Lucas Melo. 55 años de edad. Mal sujeto. Dueño de unos prostíbulos en Bogotá. Un sin vergüenza y depravado de tiempo completo. Bajito, pues mide 1, 57 metros de estatura, gordo, barrigón, calvo, carirredondo, de piel rojiza, feo, suda a toda hora, su cara es grasosa y llena de granos, es ordinario y mal hablado. Es un tipo bastante desagradable. Se convierte en un pulpo y en un sátiro cuando está junto a una muchacha. A su actual mujer, Milena, de 25 años de edad, la conoció en uno de los prostíbulos de su propiedad. Con su esposa anterior tuvo dos varones y cuatro muchachas. Sus hijas se llaman Edna, Sabrina, Gina y Carol, de las cuales Edna y Sabrina atienden uno de los puteaderos. Sus hijos ayudan a custodiar y manejar los antros de su padre. Con Milena tiene un bebé de 2 años de edad.

    Esta historia continúa aquí:

    Lucas, Dora y su hijo Kevin, ya habiéndose bañado y vestido, después de aquella sesión de sexo, bajan a la sala, donde Milcíades, con la ropa bien puesta, espera al jefe del hogar. Milcíades se nota contento, pues acabó de follarse como bien quiso a María, la hija de Lucas y de Dora y hermana de Kevin y Lina. Dora lleva un tinto para ofrecerle a Milcíades.

    Milcíades: Lucas, por fin apareces ¿Qué tanto hacías arriba?

    Lucas: Buscando los documentos que te había dicho. ¡Mira! ¡Aquí están!

    Dora viste uno de sus acostumbrados vestidos pequeñitos, y el viejo se queda mirándola con ansías y sin disimular, sobre todo en las tetas, se relame, mientras recibe el tinto y los documentos.

    Milcíades: ¡Hola Dora! ¡Gracias! ¡Caray! ¡Cómo estás de guapa! ¡Por lo que veo estos dos te han tratado mejor de lo que pensaba!

    Dora: ¡Hola Milcíades! ¡Tiempos sin verte! ¡Si! ¡Mi esposo y mi hijo se desbocan por darme todo lo que necesito! Jejeje

    Dora disimuladamente le agarra el paquete a Kevin y a su esposo mientras Milcíades deja los documentos en la mesita para poder tomar bien el tinto.

    Dora: ¡¿Cómo está Milena y tus hijos?!

    Milcíades: ¡Pues verás… la Milenita está en casa criando a Jorgito, a veces sale a putear! Jejeje ¡No puede dejar la costumbre, ustedes entenderán! Jejeje ¡Mis hijos manejando mis negocios! ¡Edna y Sabrina atendiendo los puteaderos, con falditas más corticas que la tuya, Dora, y con escotes más amplios! Jejeje ¡Es por joder! Jajaja ¡Ya me conocen ustedes! ¡Y Gina y Carol con ganas de salir rápido del colegio para empezar también a ejercer como putas, pues están quedadas, ya son mayores y aún están en el colegio! ¡Les he aconsejado que se salgan de estudiar para ponerse a ejercer la prostitución en mis chochales! ¡Pero la mamá no las deja aún!

    Dora: Jajaja ¡Este Milcíades cómo es de jodón! Jejeje ¡Mis hijas tampoco quieres salir de ese colegio! ¡Tan grandes y todavía en décimo grado! ¡No hacen sino coquetear y perder años de estudio! ¡A propósito!… ¡¿Has visto por aquí a María?!

    Milcíades: ¡Si, hace un rato estaba por aquí! ¡Creo que subió a su cuarto!

    Lucas: ¡Y por lo visto no terminó de limpiar el semen que Kevin regó en la alfombra!

    Kevin: ¡Ese semen no es mío!

    Milcíades cambiando la conversación del semen para que Lucas y Dora no descubran que esa leche es la suya, dice:

    Milcíades: ¡La chica dijo que se sentía cansada y se fue a dormir un poco en su cuarto!

    Lucas: ¡Oye! ¡Viejo Milcíades! ¡¿No te parece que María está muy buena y muy provocativa?!

    Milcíades: ¡Y muy charladora, estuvimos conversando un poco!

    Lucas: Jejeje ¡No te hagas, viejo picarón! jejeje ¡Le estuviste fue agarrando las tetas y el culo! ¡No te hagas! ¡Sabemos muy bien como eres! ¡No pierdes ninguna oportunidad!

    Milcíades: ¡Upss! ¡Bueno! ¡Tal vez un poquito! Jejeje ¡Es que está muy buena esa pelada! ¡Está muy acuerpada y uno no es de madera!

    Lucas: Jajaja ¡Es cierto! ¡Y eso que no has visto cómo está ahora Lina, mi otra hija!

    Milcíades: ¡Me la imagino! ¡¿Está igual de insinuante y excitante a la mamá?¡

    Lucas: ¡Uff! ¡Lina está muy acuerpadita también! ¡Tiene ricas tetitas! ¡No tan grandotas como las de María o como las de mi mujer, pero están ricas!

    Kevin: ¡Exacto, ella está tan insinuante y excitante como mi mamá! ¡Mami, date una vueltecita para que el señor te vea y te pueda morbosear un poco!

    Dora sonriente hace lo que su hijo dice y da una sensual vueltecita subiéndose un poco el vestido y dejando ver sus piernas con las ligas de sus medias y la punta de sus pantis. Lucas le da una palmada en una nalga.

    Milcíades: ¡Wow! ¡Si así está Lina entonces está hecha toda una remamasota! ¡¿Sí o no viejo Kevin?!

    Kevin: ¡Seguro, Don Milcíades! ¡Pero creo que mi mamá está más buena! ¡No más mírele esas tetotas, ese culazo y esas piernotas!

    Milcíades: ¡Mamasota! ¡Qué par de melones! ¡Esos muslos están de rechupete! ¡Y ese culazo está como para darle dedo! ¡Está rica tu mami, Kevin!… ¡Con todo respeto, pero definitivamente está muy buenota tu esposa Lucas! ¡¿Cuándo me la prestas?! Jajaja ¡Yo le haría otros hijos!

    Lucas: ¡Gracias! Jajaja ¡Ya veremos! Jajaja ¡Si quieres, vamos, sacamos mi carro, y me acompañas a recoger a Lina al colegio y te das cuenta con tus propios ojos cómo está de bien formadita la verrionda! ¡De paso podríamos hablar de un buen intercambio de esposas por un tiempo!

    Dora: ¡Lucas! ¡Te estoy oyendo! Jejeje

    Kevin interrumpe la caliente conversación y dice:

    Kevin: ¡Papá, debo decirte que Lina no está en el colegio! ¡Ella se fue para la casa de su amiga Deysi a chismosear y a hacer quién sabe qué más cosas! ¡No creo que sean cosas buenas de muchachas decentes, pa!

    Dora: ¡Ahh mocosa esta! ¡De razón que no avanza en el estudio! ¡Pues ni siquiera asiste a clases carajita! ¡Y eso que esta mañana se uniformó y se fue para el colegio!

    Lucas: Jajaja ¡Esa pimpollita salió igual a ti! ¡Acuérdate que tú a esa edad hacías exactamente lo mismo! ¡Yo buscándote como loco y tú por allá repartiéndole culo a tus amantes!

    Dora: ¡Lucas! ¡Te voy a sacar la lengua con mis uñas!

    Lucas: Jajaja ¡Mas bien sácame otra cosita con tu lengua! Jajaja

    Dora: ¡Aunque debo aceptar que es cierto! ¡Mis amantes me dejaba más satisfecha que tú! ¡Me daban con toda por toda parte!

    Kevin: ¡Uhhh! ¡Papi! ¡¿Te vas a dejar insultar así?! Jajaja

    Milcíades para calmar las cosas un poco, dijo:

    Milcíades: ¡Pues vamos y buscamos a la guapetona donde su amiga! ¡No me voy a perder la oportunidad de ver a semejante hermosura de chica! ¡Quiero verle esas teticas y acariciarle esas suaves y buenas piernotas!

    Lucas: ¡Si! ¡Eso es! ¡Entonces vamos ya!

    Milcíades termina su café y le entrega la taza a Dora. Lucas da un beso a su mujer y abre la puerta del garaje.

    Milcíades: ¡Chao Dora! ¡Gusto haberte visto de nuevo! ¡Lindo vestido!

    El viejo verde se atreve a cogerle la falda a Dora por el dobladillo, y se lo levanta un poco fingiendo admirar la prenda. La mujer se ríe.

    Dora: ¡Chao, Milcíades! ¡Que vuelvas! ¡Mi viejo pechocho!

    Dora le coge la cabeza a Milcíades y le da un beso en su grasosa y sudada calva.

    Milcíades: ¡Por aquí estaré un poco más seguido, visitando a mis bueno amigos! ¡Hasta luego Kevin! ¡Sigue tratando así de bien a tu mami! ¡¿Oís?! Jejeje

    Esa última frase la dice Milcíades picándole un ojo a Kevin y la expresa con cierto tonito de picardía, ya que se sabe que su Kevin se ha estado follando a su madre.

    Kevin: ¡Hasta luego señor! ¡Espero que la haya pasado bien! Jejeje ¡Con la puta de mi hermana!

    Dora: ¡Kevin!

    Milcíades: Jejeje ¡Así fue! ¡A propósito de puta! ¡Oye! ¡Hijo! ¡¿Qué pasa que no te he vuelto a ver por mis antros?! ¡Mis hijas están preocupadas porque no volviste a culear con ellas! ¡Te han estado preguntando a ti y a tu pito!

    Kevin: Jajaja ¡Por favor dígales a mis chicas que no se preocupen, pronto mi pipí volverá a visitarlas!

    Milcíades: ¡Más le vale! ¡Por estos días me llega más ganado! ¡Nuevas putas! ¡Te van a encantar pelao!

    Kevin: ¡Qué bueno, señor! ¡Lo tendré en cuenta!… ¡Téngame preparados unos buenos culitos para cuando vaya!

    Milcíades: ¡Así será, hijo!

    Lucas y Milcíades se dirigen hacía el garaje mientras hablan y ríen. Se ven muy contentos y muy amistosos.

    Dora: ¡Bueno, se fue ese par de viejos verdes!

    Kevin: ¡Ese Milcíades te morboseó más rico! ¡Casi se le salen los ojos cuando diste esa vueltica! ¡Y a mi se me volvió a parar la verga, mami! Jejeje

    Dora: ¡Viejo hijueputa! ¡Casi me mete mano el muy degenerado! ¡Vamos a ver cómo está tu hermana, mi amor! ¡Me preocupa mucho que ese cretino se la haya follado!

    Kevin: ¡Si mami! ¡Que nos cuente con lujo de detalles qué le hizo ese viejo! ¡Quiero saber si le metió la verga por esa rica chocha! Jajaja ¡Pues no creo que solo le haya tocado las tetas y el culo!

    Dora: ¡Kevin! ¡Estás hablando de tu hermana menor!

    Kevin: ¡Ay! ¡Mamá! ¡Don Milcíades es bien depravado y mi hermana es bien puta, yo creo que se dejó meter polla! Jajaja ¡Almorcemos, mamá, mientras ella nos cuenta lo que pasó! ¡Debemos reponer fuerzas después de semejante follada! Jejeje

    Dora: ¡No preparé nada de almuerzo por estar follando con ustedes, par de bribones! ¡Vamos a hablar con tu hermana y luego nos dirigiremos al restaurante! ¡¿Te parece!?

    Kevin: ¡Si!… ¡Mira! ¡Ese semen aquí tirado no es mío! ¡Ese es de don Milcíades!

    Dora: ¡Uichh! ¡Casi lo piso! ¡Entonces ese viejo morboso si se follo a mi hijita!

    Lucas y Milcíades salen en el carro, hacía la casa de Deysi, la compañerita de Lina.

    Lucas: ¡Y qué! ¡Viejo verde! ¡¿No me vas a contar cómo te culeaste a la putita de mi hija?!

    Milcíades: ¡¿Cómo?! ¡¿Yooo?!

    Lucas: ¡No te hagas! ¡Yo te conozco muy bien a ti y tú me conoces muy bien a mí! ¡Nos conocemos muy bien desde hace años! ¡Acuérdate que me pedías que me comiera a tu mujer! ¡Así que dale! ¡Cuéntame con confianza! ¡No creo que solo le hayas tocado el culo y las tetas a mi hija! ¡Tú te la follaste! ¡¿Cierto?! ¡Oímos muy bien toda la follada desde el segundo piso!

    Milcíades: ¡Y nosotros los oímos a ustedes! ¡¿Desde hace cuánto tú y Kevin se follan a Dorita al tiempo?!

    Lucas: ¡Desde hoy, mi amigo! ¡Cuéntame cómo le diste verga a María y yo te cuento cómo Kevin y yo le dimos a la puta de mi mujer! ¡¿Vale?!

    Milcíades: ¡Pues verás, ella se me ofreció! ¡La chica es muy puta!

    Lucas: ¡Eso es verdad! ¡María no tiene remedio! ¡La que nace como puta, puta se queda! Jajaja

    Milcíades: ¡Dímelo a mí que tengo unas hijas bien putas que trabajan para mí en mis prostíbulos! Jejeje

    Lucas: Jejeje ¡Tengo que ir a follarme a esas putitas nuevamente un día de estos!

    Milcíades: ¡Bien puedas Lucas! ¡No olvides llevar a tu hijo! ¡Ellas adoran al Kevin y a su vergota!

    Lucas: ¡Vamos! ¡Cuéntame con detalles cómo te follaste a la puta de María!

    Mientras los hombres siguen charlando sobre sus recientes cogidas, llegan a la casa de Deysi. Los dos hombres llegan excitados y con tremenda parola. Timbran y la mamá de Deysi, doña Ana, abre la puerta.

    Ana: ¡Buenas tardes! ¡¿En qué les puedo ayudar?!

    Lucas: Buenas tardes, disculpe usted, ¿Por aquí está mi hija Lina?

    Ana: ¡Ahhh! ¡Usted es el papá de Lina! ¡Mucho gusto Ana de Tuta!

    Lucas: ¡Mucho gusto! ¡Lucas Melo! Y él es Milcíades Tocarema.

    Milcíades: ¡Mucho gusto señora!

    A Milcíades desvergonzadamente casi se le van los ojos sobre las tetas de la señora. No le mira la cara sino las tetas. La dama no tiene escote, pero se le notan las tetas paraditas entre su busito.

    Ana: ¡Sigan, por favor! Mi hija dijo que hoy no había clase en el colegio y que les dejaron un trabajo grande para hacer. ¡Tomen asiento, bien puedan!

    Lucas: ¡Muchas gracias! ¡Bonita casa!

    Ana: Gracias don Lucas, es usted muy gentil. Supongo que vino a recoger a su hija. Voy por ella. Por favor esperen un ratico.

    Lucas: No se preocupe.

    Mientras la dama sube las escaleras para ir por Lina los dos hombres quedan lelos mirando el contoneo de su trasero y el caminar de sus piernas. Las manos las lleva subidas como las ponen las mujeres delicadas.

    Ana es una señora bastante agradable, muy fina y bonita, de unos 42 años de edad y 1, 65 metros de estatura. Es muy morenita, no es negra pero su piel es muy oscura. Es delgada. Usa gafas. Tiene capul, cabello negro, ondulado y largo, lo tiene suelto, pero hacía atrás, es decir, su cabello está prensado por una hebilla que deja su rostro libre sin venirse su cabello hacía él y dejando libres también sus orejas, de las cuales pende unos bonitos aretes. Solo su capul liso, recto y brillante tapa su amplia frente. El resto de cabello cae sobre su espalda. Tiene unos bonitos ojos negros, un poco rasgados y pestañas largas. Su mirada es profunda, serena y alegre. Mira fijamente, casi sin parpadear. Su nariz es larga. Tiene pecas. Sus cejas son finas y un poco arqueadas. Su boca pequeña y redonda, con labios gruesos y provocativos. La señora viste muy decentemente, un busito ajustado de cuello tortuga que deja notar su rico par de tetas paraditas por debajo, y una falda que llega un poco por encima de las rodillas, de esas que cuando se sienta se sube y deja ver un poco más de sus hermosas piernas. Lleva medias veladas y zapatos de tacón alto.

    Milcíades: ¡Está rebuena esa vieja! ¡Como para ponerla a mamar!

    Lucas: ¡Uff! ¡O para darle por el culo! ¡Qué culazo tiene la señora! ¡Espero que la hija esté aún mejor!

    Milcíades: ¡Si así está la mamá ¿te imaginas cómo no estará la hija?!

    Lucas: ¡Uff! ¡Mamasota! ¡Qué rico culo el de la señora! ¡Me dejo ganoso!

    Milcíades: ¡Una diosa! ¡¿Y qué me dices de sus téticas?!

    Lucas: ¡Wow! ¡Yo me la follo! ¡Está muy rica!

    Milcíades: ¡Yo me le comería hasta los peos!

    Lucas: ¡Ojo! ¡Ahí viene!

    Ana: Le dije a Lina que usted vino por ella, pero dijo que estaba muy ocupada haciendo la tarea, que si por favor la espera un rato. Otra cosa, tengo que irme urgentemente, tengo que ir a hacer unas diligencias e ir a misa. Si quieren la pueden esperar aquí en la sala, me demoro un par de horas si es que no es más, mi hija los atenderá en caso de que necesiten algo. ¡Qué vergüenza con ustedes!

    Lucas: ¡No faltaba más, señora! ¡Tranquila! ¡No se preocupe! ¡Haga su diligencia mientras nosotros esperamos a Lina! ¡No creo que se demore! ¡¿cierto?!

    Ana: Ellas me dijeron que no, pero bueno, quedan en su casa. Con permiso los dejo, hasta luego.

    Lucas: Muchas gracias señora, hasta luego.

    Milcíades: ¡Que le vaya bien, mi señora!

    La señora sale, Lucas y Milcíades no le quitan sus morbosos ojos de su armonioso cuerpo hasta que ella cierra la puerta, y los dos hombres se miran. Se quedan sentados y voltean a mirar a la escalera, y luego vuelven a mirarse y deciden subir al cuarto donde están las chicas. Los dos hombres suben sin hacer ruido, en la punta de los zapatos, y van poniendo la oreja en cada puerta de cada habitación para descubrir en cuál de esos cuartos se encuentran las jóvenes, pues todas las puertas están cerradas. Milcíades detecta unos sonidos tras de una puerta, llama a Lucas y hablando bajo le dice:

    Milcíades: ¡Aquí están! ¡Se están riendo! ¡Pero están haciendo algo más! ¡Estoy seguro que se están besando ese par de putitas!

    Lucas gira lentamente el picaporte de la puerta y esta se abre sin hacer ruido. Los hombres se asoman y en efecto, las dos chicas se están besando, con las tetas al aire, tocándose las piernas y las tetas, y en el computador tienen un buen video porno.

    Deysi es parecida a su madre. Pero tiene el flequillo tapándole las cejas y una parte de los ojos. Y su cabello liso tapa sus orejas. Es preciosa. Está vestida con una cortísima falda y una chaquetita juntas de Jean con una camisa blanca, la cual tiene abierta dejando ver sus paradas tetas. A pesar de estar sobre la cama besándose apasionadamente con Lina, no se ha quitado sus gafas.

    Lina está sentada sobre la cama en posición de flor de loto, tiene puestos sus zapatos colegiales, sus medias blancas y la falda del uniforme del colegio, y también, sus calzoncitos, los cuales se le alcanzan a ver en medio de sus piernas. Es muy corta esa faldita. Su torso está completamente desnudo. Sus hermosas tetas son acariciadas por el aire y por las manos de su amiga. Y Lucas decididamente entra al cuarto.

    Lucas: ¡¿Qué hacen chicas?!

    Lina: ¡Ahh!…

    Lina pega un terrible salto y un gran grito, busca su camisa y se tapa los senos con ella. La chica muy enojada y apenada, dice:

    Lina: ¡Papá! ¡Jueputa! ¡Diablos! ¡Papá! ¡Nos asustaste! ¡¿No pudiste esperar un rato en la sala?! ¡Nos acabas de dar un susto de muerte!

    Deysi también pega un salto y un sonoro berrido, y se cubre las tetas con las manos para luego rápidamente apuntarse la camisa, y quita el video del computador.

    Deysi: ¡Señor! ¡Qué pena con usted, pero es mejor que espere en la sala! ¡No hemos terminado el trabajo! ¡Nos estamos cambiando!

    Milcíades entra también al cuarto.

    Lucas: ¡Yo no veo que estén haciendo ningún trabajo! ¡Están viendo porno! ¡Además se estaban tocando y besando!

    Lina: ¡Eso no es cierto, papá!

    Milcíades: ¡No están trabajando! ¡Soy testigo!

    Lina: ¡Don Milcíades! ¡¿Usted qué hace aquí?!

    Milcíades: ¡Vine a acompañar a tu padre! ¡Él está haciendo unas diligencias para la empresa y quiso venir a recoger a su hija preferida! ¡Él pensó que estabas estudiando en el colegio! ¡Lo has engañado a él y a tu mamita! ¡¿No te da pena?!

    Lucas: ¡A ver qué estaban viendo en el computador!

    Lucas vuelve a poner el video, mientras Deysi tiene los ojos cerrados y se lleva una mano sobre su frente totalmente avergonzada y asustada. Al escuchar el sonido de gemidos del video abre los ojos y dice:

    Deysi: ¡Señor! ¡¿Qué está haciendo usted?! ¡Eso es un abuso!

    Milcíades: ¡Abuso es el que ustedes están cometiendo engañando a sus respectivos padres!

    Lucas: ¡Total! ¡Nosotros con tantas cosas que tenemos que hacer y ustedes nos ponen a esperar! ¡Y no están haciendo más que ver porno y hacer cochinadas! ¡Hija, no me sorprende que tu amiguita sea una puta pervertida, pero ¿tú? ¡¿en estas?!

    Deysi: ¡Oiga señor! ¡Exijo respeto!

    Lucas: ¡Óyeme tu a mí, putita! ¡El que exige respeto soy yo! ¡Le voy a contar a tu madre las cochinadas que tú haces y también que estás induciendo a mi hija en tus perversidades!

    Milcíades: ¡Si, yo soy testigo de eso! ¡Te vamos a poner una demanda! ¡Yo tengo grabado en mi celular lo que tú estabas haciendo!

    Deysi: ¡Eso no es así! ¡Yo no estaba haciendo nada!

    Lina: ¡Deysi tiene razón! ¡Ella es mi amiga!

    Lucas: ¡En el celular de mi amigo está grabado algo diferente! ¡Deysi, eres una maniaca pervertida! ¡Te veré en la corte!

    Lucas no podía aguantar más la risa, la chica estaba de verdad muy asustada. Milcíades la seguía atemorizando en gran manera.

    Milcíades: ¡No la defiendas, Lina! ¡Es su palabra contra la palabra de dos importantes hombres de negocios! ¡Te vas a pudrir en la cárcel, putita!

    La asustada joven estaba casi para llorar. Y les ofrece a los hombres dinero para que no cuenten nada.

    Lucas: ¡¿Es un chiste?! ¡Nosotros tenemos mucho dinero! ¡Te haremos ir a la cárcel! ¡Tú vida se acabó aquí! ¡Tendrás que vivir en un calabozo! ¡Zorrita degenerada! ¡Vamos a sacar tú rostro en todos los diarios del país y en internet!

    Lina: ¡Papá! ¡¿Estás hablando en serio?!

    Lucas: ¡Muy en serio!

    Milcíades: ¡Pero no hay que dudar que el video que estaban viendo estas chicas está bueno! ¡Mira Lucas como ese negro le da por el culo a esa muchacha blanca, y esa morenita como se lo mama al otro sujeto!

    Lucas: ¡Uff! ¡Qué rico! ¡Qué mamadota!

    Milcíades: ¿¡Perdonamos a la chica!?

    Lucas: ¡Pero si nos hace una mamada como esa!

    Las chicas quedan asombradas de esas palabras. Pero Lina aún más asombrada queda cuando su amiga dice:

    Deysi: ¡Si eso quieren entonces se los chupo a los dos! ¡Pero me perdonan! ¡¿Sí?! ¡Hagamos ese trato!

    Lina: ¡Deysi! ¡¿Pero qué estás diciendo?!

    Deysi: ¡Prefiero disfrutar de sus vergas que pasármela toda la vida tras las rejas!

    Lina: ¡Óyeme, Deysi! ¡¿Eres puta acaso?!

    Deysi: ¡Regaña a tu papá que es el que me está proponiendo eso!

    Lina ya iba a comenzar a regañar a su padre cuando este la interrumpe y dice:

    Lucas: ¡No se diga más! ¡Milcíades, sácate la verga que esta putita nos la va a mamar! ¡Es mejor eso que la cárcel!

    Los dos hombres de inmediato se sacan sus vergas y se comienzan a masturbar. La de Lucas, grande, larga, gruesa y venosa. Y la de Milcíades, corta pero gruesa y potente.

    La chica sin decir nada, apenas las ve se llena de lascivia y antojo, y se arrodilla entre los hombres, coge con sus manos sus vergas, cada verga en cada mano, y comienza a masturbarlos por su propia cuenta. Los hombres mientras tanto se van quitando toda la ropa.

    Lucas: ¡Oye, trola! ¡Las mamadas se hacen con las tetas al aire! ¡O te las sacas o te rompo la camisa!

    Lina, cubriéndose sus tetas con la camisa que sostiene con una mano, le desabotona a su amiga su camisa con la otra mano, y le saca las tetas.

    Lina: ¡Si tanto quieres ser una puta pues entonces se una! ¡Ya les diste cuerda! ¡Igual, ellos te van a follar sea como sea! ¡Tendrás que hacer todo lo que te digan o te van a destrozar! ¡Yo los conozco bien a juntos!

    Deysi inicia la serie de mamadas chupando la vergota de Lucas. La nena está colaborando muy bien, hasta sonríe, al fin y al cabo, también es otra de las chicas del colegio que tienen alma de puta.

    Lucas: ¡Ohhh! ¡Sabroso! ¡Ufff! ¡Qué chica! ¡Wow! ¡Qué mamada! ¡Mira Milcíades! ¡La chica lo disfruta!

    Milcíades: ¡Es una puta!

    Lina: ¡Vaya papá! ¡Que recia y grande verga tienes! ¡Me sorprendes!

    Lucas: ¡Y tú tienes tremendas tetotas mamita!

    Lina: ¡No son tan grandes!

    Milcíades: ¡Deja que te las vea y yo te digo si lo son o no lo son!

    Lina: ¡No! ¡Cómo se le ocurre!

    Lina se sienta en posición flor de loto en la cama y observa divertida la mamada que su amiga le propina a su papá y la jalada de verga que le da a Milcíades. La chica cambia de verga y ahora se lo chupa al viejo morboso dueño de varios prostíbulos de Bogotá, y se lo jala al papá de Lina.

    Milcíades: ¡Ohhh que rica boquita tiene esta putita! ¡Rayos y centellas! ¡Eres una putaza!

    Lina inmediatamente se excita, suelta la camisa con la que se estaba tapando las tetas y deja que estas queden al aire. La muchacha se las comienza a sobar mirando la escena de su amiguita chupándole la verga a don Milcíades.

    Milcíades: ¡Tienes unas tetas muy ricas, Lina! ¡Ni tan grandes ni tan pequeñas! ¡Perfectas!

    Lina: ¡Gracias don Milcíades! ¡Favor que usted me hace!

    Milcíades: ¡Lucas, tenías razón! ¡Tú hija Lina, está muy buena! ¡Tiene tetas muy provocativas! ¡Qué rica chica!

    Deysi se saca la verga de Milcíades de la boca y dice:

    Deysi: ¡Señor! ¡Le aconsejo que se bañe más de seguido porque la verga le huele a feo!

    Todos ríen, y Deysi continua la felación, pero ahora en la verga de Lucas.

    Lucas: ¡Ohhh! ¡Cómo lo chupas! ¡Deysi! ¡Qué rico! ¡Mamasota!

    Lina se alza la falda se quita los cucos y se empieza a masturbar.

    Lucas: ¡Milcíades! ¡Pilas! ¡Mírale la cuca a mi hija! ¡Está provocativa! ¡¿Si o pa’ qué?!

    Milcíades: ¡Uy! ¡Diosito! ¡Esa cuca está rebuena! ¡Tu hija está como para follarla!

    Lucas: ¡Pregúntale si quiere follar contigo!

    Milciades: ¡Ole Lina! ¡¿Me lo vas a mamar?!

    Lina: ¡A usted no se lo chuparía nunca! ¡Deysi acabó de decir que le huele a feo el nabo!

    Milcíades: Jajaja ¡¿Te gusta el porno Lina?!

    Lina: ¡Para que le digo que no si sí!

    Milcíades: ¡¿De qué tipo de porno te gusta más?!

    Lina: ¡De todo! ¡Me gusta ver mamadas, anal, lesbianismo, enanos, sadomasoquismo, interracial, cosas raras, incesto…! ¡De todo!

    Lucas: ¡¿Dijiste incesto?!

    Lina: ¡Si papi! ¡Me gusta mucho!

    Milcíades: ¡Lucas! ¡Tu hija Lina también es como María! ¡Una putita completa!

    Lucas: ¡Pues si! ¡Eso parece! ¡Esta tromponcita es una reputa!

    Lina: ¡Papá! ¡¿Te lo mamo?!

    Lucas: ¡¿Qué fue lo que dijiste?! ¡Mi princesa hermosa!

    Lina: ¡Aich! ¡No! ¡Sordito si no! ¡Que – si – te – lo – ma – mo – un- ra – to!

    Lina le dice esas últimas palabras con fuerte vos y sílaba por sílaba. Lucas deja que Deysi le chupe el nabo a Milcíades mientras él coge a su hija y hace que esta le coja la verga y lo masturbe.

    Lucas: ¡Claro, amor! ¡Mámamelo, mi señorita divina! ¡Soñé con el día que me lo pidieras, mi corazoncito!

    Lina: ¡Es que estoy muy excitada papi!

    Lucas: ¡¿En serio te gusta ver incesto, mi amor?!

    Lina: ¡Me fascina!

    Lucas: ¡¿Te gustaría practicarlo?!

    Lina: ¡¿Contigo papi?!

    Lucas: ¡Claro! ¡Aquí! ¡Aprovechemos la situación!

    Lina: Mmm ¡No se!… ¡No sé!…

    Lucas: ¡De una, mi amor! ¡No te lo pienses tanto! ¡Ya me lo estás jalando! ¡Métetelo a la boca como lo está haciendo tu amiguita! ¡Y luego follamos un buen rato! ¡Quiero que me des tu cuquita! ¡Ya verás que rico te meto el chimbo por esa divina raja!

    Lina: ¡Está rico tu nabo!… ¡Me hipnotiza este guamo!… Mmm ¡Está bien! ¡Estoy arrecha! ¡No puedo seguir ocultando que todo esto me tiene caliente y ganosa! ¡Por fin te decidiste a pedirme cuquita directamente y sin tapujos! ¡Así me gusta papi, que me digas las cosas como son sin tanta palabrería! ¡Te habría dado cuca desde hace tiempos si me la hubieras pedido directamente! ¡Me gusta que los manes sean lanzados! ¡Odio la poesía, las palabras bonitas, las flores y las cursilerías maricas! ¡A mi me gusta es que me metan la verga de una buena vez y que me traten como la puta que bien soy!

    Milcíades: ¡Wow! ¡Que puta es tu hija!

    Lucas: ¡Qué discurso tan delicioso acabas de dar, cariño!

    Lina: ¡¿Es que no entendiste nada de lo que acabe de decir?! ¡No me digas cariño! ¡Trátame como una puta! ¡Trátame mal! ¡Trátame como has tratado a Deysi! ¡Así de mal! ¡Trátame como lo está haciendo Milcíades que me dice puta a cada rato! ¡Trátame así cabrón!

    Lucas: ¡Bueno, si eso quieres! ¡Hablando se entiende a la gente! Jejeje ¡Chúpame la verga puta maldita!

    Lina al escuchar eso le lame con ahínco la verga a su papá y no demora en metérsela a su boca iniciando una espectacular mamada. Es muy rico ver a esta rubia chupando con ganas esa inmensa macana.

    Lucas: ¡Bingo! ¡Qué bueno! ¡He conseguido la Victoria! ¡Ohh! ¡Aleluya! ¡Wow! ¡Por fin mi hija se deja meter mi verga a la boca! ¡Esto es un gran logro! ¡Ahhh! ¡Qué rico! ¡Que viva la vida! Jejeje

    Milcíades: ¡Lucas! ¡No lo puedo creer! ¡Pusiste a mamar tu pene a tu propia hija! ¡Wow! ¡Qué depravado eres! ¡Ufff! ¡Qué rico! ¡No aguanto más! ¡Ohhh! ¡Me estoy corriendo dentro de la boca de la Deysi!

    Milcíades al ver que Lucas puso a mamarle la verga a su propia hija, y que esta putita prácticamente sin ningún reparo ha aceptado chupársela, no aguanta más la excitación y se corre abundantemente sobre la cara de Deysi. La muchacha no dice nada, su cara se embadurna de espesa y caliente leche masculina y después solo acata a limpiarse con su chaquetita que todavía tiene puesta.

    Milcíades: ¡Increíble! ¡Mi verga! ¡Mi verga acaba de botar muchísima lefa! ¡Y eso que cuando me vine sobre María, hace tan solo un par de horas, expulse bastante leche! ¡Y miren! ¡Nuevamente, eyacule como un toro! ¡Recargué! ¡Jajaja! ¡Qué delicia!

    Lina al escuchar eso se saca el miembro de la boca y dice:

    Lina: ¡¿Te viniste sobre María?! ¡¿Acaso mi hermana te lo mamó?!

    Lucas: ¡La puta de tu hermana se lo dio a Milcíades!

    Lina: ¡Qué vieja tan perra!

    Milcíades: ¡Ella es tan puta como tú!

    Lucas ¡Vuelve a mamar puta! ¡Menos charla y más mamada!

    Lucas mete su verga violentamente en la boca de su hija, y Milcíades agarrando y levantando de un brazo a Deysi dice:

    Milcíades: ¡Y tú putita! ¡Ahora dame chocha!

    Milcíades toma fuertemente a Deysi y con sus propias manos la desnuda todita mientras ella dice:

    Deysi: ¡Ustedes dijeron solo mamada! ¡No follar!

    Milcíades: ¡Pues le he acabado de dar un agradable cambio al trato! ¡Puta!

    El viejo se echa con fuerza sobre la joven, la cual cae sobre la cama, y la empieza a penetrar sujetándola de los brazos. El viejo la besa en la boca y ella se resiste, cosa que la hace merecedora de dos contundentes bofetadas por parte del pervertido hombre.

    Milcíades: ¡Colabora! ¡Puta de los mil demonios! ¡O tu mamá se enterará de todo! ¡Perra asquerosa!

    La chica se pone a llorar, pero empieza a colaborar en el folleteo, besa a Milcíades en la boca y lo abraza. El desagradable sujeto le hace el amor moviéndose sobre ella con fuerza, y al igual que le hizo a María, le agarra, le chupa y le muerde fervorosamente los senos. La chica comienza a gozar y a gemir exquisitamente.

    Lina: ¡Papi! ¡Hazme lo mismo que Milcíades le está haciendo a Deysi! ¡Rápido!

    Su padre no se hace de rogar y sobre la misma cama acuesta a su hija, la besa en la boca dándole mucha lengua, y con su mano busca su conchita para acariciarla. Seguidamente Lucas le mete un dedo en la rajita y empieza a penetrar a la muchacha con él. La nena disfruta y gime. El cuarto se llena de los gemidos de las dos muchachas y de los dos hombres.

    Lina: Mmm ¡Dame dedo papi! ¡Eso! ¡Méteme tu mano en mi cochina y viciosa cuca, cabrón! Mmm

    Lucas: ¡No puedo creer lo puta que te has vuelto, corazón!

    Lina: ¡Lo he sido desde siempre! ¡Papi, no me llames corazón, dime palabrotas, y méteme tu pirulín en la panochita!

    Lucas hace lo que su hijita le dice, y por primera vez entra su verga en la depilada rajita de Lina.

    Lucas: ¡Mija! ¡Estoy dentro de ti! ¡Qué emoción! ¡Ohhh! ¡No voy a poder aguantar mucho! ¡Perra! ¡Ahhh! ¡Wow!

    Padre e hija comienzan a moverse frenéticamente y a gemir y gritar con muchas ganas. Lina besa, acaricia y abraza a su padre. Él le lame, le toca, le chupa y le estira las tetas. Juntos gozan de forma desproporcionada, pero Lucas no aguanta y se viene dentro de su propia hija.

    Lucas: ¡Ahhh! ¡Nooo! ¡Me corrí! ¡Ohhh! ¡Wow! ¡Uff! ¡Qué forma de correrme dentro de esta cuca! ¡Dios! ¡Ahh!

    Milcíades al escuchar esto también empieza a correrse dentro de su respectiva chica, y aunque ya no le sale mucho semen si se lo deja todo dentro de esa rica y joven cuquita.

    Milcíades: ¡Ahh! ¡Puta! ¡También me corrí dentro de esta puta! ¡Uff! ¡Qué berraquera carajo! ¡Uff! ¡Ahh! ¡Me gusta! ¡Ohh! ¡Qué rico! ¡Estuviste estupenda mi Deysi!

    Las dos parejas se besan con pasión. Deysi y Lina están contentas, sonríen y miman a su respectivo hombre. Milcíades estira una mano y le toca las tetas a Lina.

    Milcíades: ¡Ahora propongo un cambio de pareja!

    Lucas: ¡Vale! ¡Buena idea, viejo Milcíades! ¡Coge a la puta de mi Lina!

    Ahora Lucas se folla a Deysi y Milcíades a Lina. Juntas chicas están que arden de pasión y lujuria. Milcíades besa a Lina por todo su cuerpo y se enfoca en besarle la boca. Lina lame la cara sudorosa y grasosa del viejo infame.

    Lina: ¡Me gusta que me follen los hombres feos como tú! ¡Milcíades!

    Milcíades: ¡Vaya que eres puta! ¡Yo si sabía que querías follar conmigo, aunque hubieras dicho que ni me la mamarías! ¡Ahorita te pondré a mamar perra degenerada!

    Lina: ¡Dame con toda! ¡Déjame lamer tu deliciosa cabeza calva! ¡Cariño!

    Milcíades: ¡¿Cuál de las dos?! ¡¿La de arriba o la de abajo?!

    Lina: ¡Juntas, amor! ¡Empecemos con la de arriba!

    Milcíades pone su cabeza calva, sudorosa, sucia y grasosa y Lina se dedica a lamérsela mientras el sucio hombre le agarra, le chupa y le muerde las suaves y blancas tetas y se dedica a penetrar a la indecente colegiala.

    Lucas mientras tanto ha gozado como ha querido de la cuca y de las tetas de Deysi y ahora la pone a mamar agarrándola fuertemente de la cabeza y metiéndole la tranca hasta el fondo de su tierna garganta. La muchacha a pesar de ser una de las putitas del colegio nunca ha tenido tan adentro de su garganta una verga, y menos una tan grande como la de don Lucas, y por eso blanquea sus ojos y comienza a echar babas por las fosas nasales y por las comisuras de sus labios. Lucas la deja así por unos largos segundos y luego la deja libre al sentir que la joven está desfalleciendo. La suelta y la chica vomita gran cantidad de fluidos sobre su propia cama. Deysi tose, toma aire como puede, y carraspea, y sin darse cuenta en qué momento, Lucas le mete un dedo por el ano, aprovechando que la joven está en cuatro. La chica queda sin poder ver ni oír por unos segundos, pues queda casi desmayada, y cuando toma conciencia de sí siente un dolor en su retaguardia, comienza a ver y a oír y se da cuenta que el señor ya la está enculando, y que está moviendo una mano a lo alto como cuando un vaquero hace rodeo mientras con la otra la nalguea. Don Lucas está feliz, ríe y anima a Milcíades y a Lina a observar esa gran hazaña, y ellos también ríen, aplauden y gritan, lo felicitan y piden que le de duro por el culo a la Deysi preciosa.

    Deysi: ¡Malparido! ¡Abusivo! ¡Me duele! ¡Saca tu cochina verga de mi culo! ¡Degenerado!

    Lucas sin dejar de darle fuertes y rápidos movimientos de verga por el culo de la joven la coge con una mano del pelo, la hace mirar su cara y le dice:

    Lucas: ¡No! ¡Puutaa!

    Don Lucas le escupe en el rostro a Deysi y le restriega las babas con las manos por toda la cara. Y sigue enculándola sin contemplaciones. Mira a Milcíades y ve como su amigo le da a Lina verga por la boca con gran vitalidad y energía. El viejito grita de la alegría y el placer.

    Lucas: ¡Milcíades! ¡Encula a mi hija! ¡Quiero ver cómo le das por el culo a la puta! ¡Es la primera vez que veo a mi Lina tener sexo con alguien! ¡Aprovéchate de esa perrita! ¡Abusa de ella!

    Lina con una mayor experiencia que Deysi en enculadas y folladas de toda clase contesta lo siguiente mientras Deysi chilla y grita de excitación y dolor anal.

    Lina: ¡Sii! ¡Quiero que me metas esa gorda verga por el ojo del culo y me lo revientes! ¡Quiero tener un buen cipote dentro de mi asterisco! ¡Dale Milcíades! ¡Encúlame! ¡Con confianza!

    Lucas y Milcíades gritan de la emoción al escuchar esas palabras de la terrible putita escolar. Y sin perder tiempo el viejo encula a la hija de Lucas. Se lo mete por el culo así no más, sin lubricación, ni siquiera le echa saliva en el ojete ni se lo prepara metiéndole los dedos antes. Lina goza como la puta que es la enculada que le está propinando ese viejo decrépito. La joven emite tremendos berridos de gozo y placer, toda la casa se estremece de semejantes gritos. Deysi se anima al ver y escuchar a su amiga y amante y comienza a mover su culo metiéndose el guamo del buen Lucas.

    Deysi: ¡Mueve tu verga dentro de mi ano! ¡Puto! ¡Muévete duro!

    Lucas: ¡Bueno malparida! ¡Veo que ya te animaste!

    Deysi: ¡Ya no siento dolor, solo placer! ¡Dame duro!

    Lucas: ¡Toma puta! ¡Toma puta! ¡Toma por ese puto culo! ¡Perra!

    Lucas toma de la cintura a Deysi y le penetra el culo con esos terribles 25 centímetros de dura verga. Le da fuertemente por ese culo sin ningún arrepentimiento, pues la misma mina lo anima a metérsela por ese culo tanto que quiere ver la cabeza de su pipí saliendo por su propia boca y que le toque la punta de la nariz con ella. Así textualmente se lo dijo Deysi. Lucas al escuchar semejante marranada de los labios de la chica que parecía tan decente se acuerda de doña Ana, la mamá de Deysi y no puede evitar llenarle el culo a la joven de una espectacular enlechada.

    Lucas: ¡Toma maldita marrana! ¡Ahhh! ¡Ohhh! ¡Puta! ¡Toma hija de puta! ¡Ohhh! ¡Cómo me corro! ¡Dios! ¡Toma hija de tu puta madre! ¡Ahhh!

    Lucas cae pesadamente sobre la espalda sudada de Deysi. No puede más, está rendido.

    Deysi: ¡Me aplastas malparido! ¡Levántate!

    Milcíades mira a su amigo, pero no abandona la enculada que le está propinando a la hermosa Lina. La tiene abierta de piernas de espaldas sobre él. Milcíades le agarra las tetas se las estruja, le estira los pezones y le grita con todas las fuerzas ¡Puta! ¡Puta! ¡Puta!

    Lina: ¡Dame pipí por el culo, Milcíades! ¡Sigue, papi! ¡Así! ¡Así! ¡Rico!

    La chica es toda una puta de calle, ella misma salta sobre el nabo de Milcíades y se lo mete profundamente dentro de su excelentísimo culo. El hombre le da nalgadas y luego le abre la cuca con sus manos.

    Milcíades: ¡Mira Lucas! ¡Mira cómo tengo a la prostituta maldita de tu hija! ¡mira como la enculo mientras le abro la chocha con las manos cochinas!

    Lucas: ¡Muy bien amigo! ¡Sigue dándole con toda a la mujerzuela viciosa!

    Deysi, se levanta y va y le lame las huevas a Milcíades mientras este penetra analmente a su amigovia. Lina se saca el miembro de su culo y automáticamente Deysi chupa ese cochino miembro sin importarle que haya estado fracciones de segundo antes dentro del culo de Lina.

    Lucas: ¡Wow! ¡Estas hembras son realmente muy putas!

    Milcíades: ¡Uff! ¡Cretinas! ¡¿Deberían trabajar en mis puteaderos! ¡¿No crees?!

    Lucas: Jajaja ¡Claro que sí!

    Milcíades: ¡Ohhh! ¡Esa boquita de esta putilla me calienta! ¡La voy a encular! ¡Lucas! ¡¿Tienes fuerzas para encular a la zorrita de tu hija?!

    Lucas: ¡Pásame a esa mona para acá!

    Ahora Milcíades encula a la Deysi y Lucas a su hija Lina. Lina se monta sobre su papi en la misma posición con la que finalizó la enculada con Milcíades, y Deysi se pone en cuatro para que Milcíades le de duro por el orto.

    Deysi: ¡Destrózame el puto orto, don Milcíades! ¡Haber! ¡Lo veo!

    Milcíades le mete de una su grueso miembro a la chica por el ano y esta pega un salto acompañado de un grito.

    Milcíades: Jajaja ¡Tu dijiste!

    La chica es la que inicia el movimiento de penetración, ella misma es la que se encula y gime excitantemente. Cualquiera que la escuchara gemir y reír se correría con tan solo eso, pues es muy morbosa la forma en que gime, ríe y grita, parece actriz de porno.

    Lina, aún con su falda del uniforme del colegio puesta y subida por la espalda, está siendo enculada por su propio padre. Es muy rico ver cómo Lucas perfora el culazo de la colegiala de su hija, esa falda la hace ver aún mejor. Lucas está super excitado enculando a su hija y la cambia de posición. Ahora la chica está sobre su papi clavándose ella misma la verga por el culo, da unos buenos saltos sobre él y su miembro. Ella está de frente sobre su macho, y él acostado alzando sus manos para tocarle las tetas. Las nalgas se le ven muy ricas a Lina, sobre todo por su pequeña falda la cual parece más una vulgar minifalda que una decente prenda escolar. La faldita salta con cada vaivén que ejecuta la chica, dejando ver esas nalgotas provocativamente.

    Lina se ha arremangado una buena parte de su falda sobre su cintura, y le ofrece esa excitante visión a Milcíades el cual mientras observa esas extraordinarias nalgas moverse y saltar y ser agarradas por las manotas de su lunático padre horada con ímpetu el ojete de la pelinegra Deysi. Milcíades pone a Deysi en esa misma posición en la cual Lucas tiene a su hija y la sigue enculando. Se ven magníficamente las dos parejas ejecutar los mismos movimientos al tiempo. Una pareja al lado de la otra, las dos mujeres se agarran las tetas entre ellas y se besan. Las manos de Milcíades tocan las tetas de la chica de Lucas, es decir de Lina, y las manos de Lucas después tocan las tetas de Deysi, o sea la pareja de Milcíades. Los gemidos, gritos, risas y malas palabras de los cuatro protagonistas de estas escenas son bastante ruidosos, las nalgadas que los hombres le dan a sus hembras se oyen también a kilómetros, y no se han dado cuenta que la madre de Deysi ha entrado a la casa y está escuchando todos esos sonidos. La señora Ana, apresuradamente, sube las escaleras.

    Las chicas saltan sin cansarse sobre el miembro de su respectivo macho. Es increíble ver que no se les acaba las energías, pero es entendible que por ser jóvenes y por estar en plena edad de efervescencia sexual están totalmente estimuladas y vitales como para tener muchas más horas de fuerte sexo en todas sus facetas sin desfallecer. Están contentas siendo penetradas analmente, completamente juagadas en sudor y en fluidos de toda clase. Juntas muchachas se corren casi al tiempo y sueltan jugos de sus vaginas en forma de chorros a presión que incluso caen sobre el pecho de los señores. Las chicas gritan terriblemente y se abre la puerta, doña Ana apenas ve ese espectáculo cae al suelo desmayada, el impacto fue mortal para ella.

    Continúa (Cuarta parte).

  • Cornudo exprés

    Cornudo exprés

    Me llamo Carlos y tengo 42 años. Estoy casado hace 12 años con Claudia mi mujer.

    Siempre he tenido la fantasía de verla con otro hombre, pero a ella no le agrada nada esa idea. Es más bien una mujer conservadora que viene de una familia cristiana.

    Es una buena mujer pero en el sexo no hemos experimentado muchas cosas. No le agrada hacerme sexo oral y las veces que he logrado que me de unos besos en el pene, jamás pude hacer que me lo chupara hasta tragarse todo mi semen.

    En fin… ni hablar de intentar el sexo anal.

    Espero que algún día un buen amigo mío, la convierta en su puta y Claudia haga con él todo lo que se ha negado hacer conmigo.

    Hace unos años le planteé hacer un trio incluyendo a otro hombre, y me dejó muy claro en ese momento que no lo haría jamás. Me amenazó hasta con el divorcio de pura indignación y desde ahí perdí toda esperanza de verla con otro hombre. No le he vuelto a insistir.

    Con los años he buscado otras formas de canalizar mi fantasía, para alcanzar algo de placer cornudo.

    A veces entro en un chat para satisfacer mi fantasía, conversando con algún tipo que le caliente la idea de estar con mi mujer. En esas conversaciones conocí a eduardo33, hablamos periódicamente un par de semanas y siempre me preguntaba por mí mujer. “Ya te la han follado Carlos?”, así sabía que era él.

    Mantenemos un grado de amistad, dentro de lo que se puede y eduardo33 resulto ser un tipo muy morboso.

    Actualmente es mi cómplice en mí fantasía.

    Cada semana nos juntamos en algún lugar de la ciudad para un intercambio exprés. Le saco a escondidas un calzón y un sujetador a mi mujer y los llevo oculto al lugar acordado con eduardo33.

    Esta semana cuando llegué al estacionamiento del supermercado, eduardo33 me estaba esperando en su camioneta, me subo y me siento como siempre en el asiento del copiloto. No hablamos mucho y por alguna razón casi no cruzamos miradas.

    Le paso la bolsa con la ropa de mi mujer y él me entrega la bolsa con la ropa que le pasé la semana pasada.

    Tenemos el siguiente acuerdo:

    Durante la semana le envío algunas fotos de mi mujer. Fotos que le tomo sin que ella se entere. Generalmente le tomo fotos en la cama cuando duerme.

    Las cargo en el whatsapp y se las envío a eduardo33.

    …Mira Eduardo, aquí te envío otra foto del culo de tu puta Claudia…

    eduardo33 cuando mira las fotos, se masturba enrollando en su pene el calzón o el sujetador de mi mujer. Lo hace hasta correrse sobre ellos y el semen lo esparce con su pene por varias zonas de las prendas.

    Él me responde cuando lo hace y me cuenta como lo hizo dándome algunos detalles. Por ahora se ha negado grabarse haciéndolo, pero es cosa de tiempo.

    Después del intercambio con eduardo33, regreso a mi casa. Le paso un paño húmedo a la ropa de mi mujer para disimular el semen de eduardo33 y las devuelvo al cajón junto a las otras ropas de ella.

    Y pacientemente espero…

    Cualquier día noto que Claudia se ha puesto esas prendas marcadas por eduardo33, a veces el sujetador o el calzón. Y a veces cuando la fortuna me acompaña, tengo la gran suerte que use el conjunto completo.

    Yo sé que el semen de eduardo33 ese día está tocando los senos de mi mujer, la vagina y el culo. Ahí entre las piernas haciendo contacto o en la punta de los pezones. Durante todo ese tiempo soy inmensamente muy feliz, al saber que mi mujer está marcada por el semen de su nuevo dueño, aunque ella todavía no se entera que le pertenece.

  • Humillación total (Capítulo 1)

    Humillación total (Capítulo 1)

    Todo parecía aparentar que iba a ser un día como todos los demás. 

    Pero al llegar a mi casa luego de un largo día de trabajo noté que la puerta estaba abierta.

    Al entrar, noté toda la sala revuelta y de inmediato escuché ruidos extraños en la habitación.

    Mientras me acercaba a la habitación dije… “Gorda estás bien?” Y ella gritó… “¡Corre!”.

    Justo en ese instante abrí la puerta y ahí estaba ella, arrodillada, llorando, con todo su maquillaje corrido, despeinada y al lado estaba él apuntándole con un revólver y sujetándola de todo su pelo revuelto. Al verme dijo:

    -Quédate quieto. Tranquilito o la mato…

    Y me ordenó que me arrodille en el rincón de la habitación. De inmediato tomó su mochila y sacó una soga y se acercó a atarme las manos. Y también los pies.

    Mientras lo hacía mi mujer gritó:

    -¡Está loco, es un psicópata, solo quería robar, pero al ver nuestros juguetes del cajón se puso así!

    En ese momento él gritó.

    -¡Te callas putita! -y de inmediato se acercó a mi oído y me susurró- La voy a violar y si te haces el loco también a ti.

    La verdad no puedo describir lo que sentí en ese momento, la impotencia, los nervios, la imposibilidad de hacer algo, la humillación de tener que ver cómo iba a violar a la mujer que amo.

    Recuerdo que con mi voz temblando le dije “por favor no, llévate el dinero, no le hagas nada, házmelo a mí, a ella no la toques”.

    Y dijo…

    -ah mira, te gustó la idea de que a ti también -y se rio de una manera muy psicópata.

    De inmediato fue hacia ella, la jaló del pelo y le dijo…

    -vas a hacer lo que yo te diga ¿ok?

    Ella me miró y yo tristemente asentí con mi cabeza, como intentando tranquilizarla. No había otra opción era eso o morir.

    Ella seguía arrodillada con la mirada al piso. Él la abofeteó muy fuerte, le escupió el rostro y le pidió que lo mire fijo y ella obedeció. De inmediato toda temblando comenzó a desabrocharle el cinturón. Le bajó el cierre y su jean cayó al suelo.

    Él la tenía tan dura que se le marcaba toda la verga en el bóxer. Mi mujer entre asombro y miedo se quedó paralizada mirando su bulto. Él con su cinturón lo ajustó a su cuello como una correa, de una manera bien brusca y jaló haciendo que el rostro de mi mujer quedara en su bulto.

    Y apuntando con el revólver a su cabeza le dijo:

    -Dime… señor por favor me deja mamarle su verga?

    Mi mujer en ese momento creo que entendió que ya no había opciones. Pero estaba paralizada. Él se arrodilló frente a ella, dejó el revólver en el piso y comenzó a ahorcarla y decirle “vas a hacer lo que te diga o me cojo a ti y a tu marido”.

    Ella en ese momento le bajo el bóxer y él estaba tan empalmado que su vega saltó como un resorte frente a la cara de mi mujer. Y si… era enorme. Demasiado grande largo y ancha, recta sin curvas y con un glande que daba miedo.

    Mi mujer abrió su boca y el jalándola del pelo la ayudó. A pesar de que él presionaba, su boca alcanzaba la mitad de su miembro. Él le ordenó que la escupa, y mi mujer lo hizo.

    Él dijo:

    -eres obediente putita que afortunado es el maricón de tu marido.

    Mientras mi mujer se la mamaba. Yo seguía tirado en el suelo, amarrado de pies y manos. Aprovechando la distracción comencé a morder la soga que ataba mis manos. Estaba demasiado ajustada, apenas comenzaba a desflorar el nudo cuando él me observó, empujó a mi mujer hacia atrás, por un instante se apreció a ver el hilo de baba entre su verga empalmadísima y los labios de mi esposa.

    Se acercó y me dio un coletazo con el revólver, en ese momento todo se oscureció.

    Me desperté escuchando a mi mujer llorando implorando “por favor no lo hagas, por favor!”.

    Veía todo borroso, pero alcancé a ver como él tenía el Plug anal que le regalé para su cumpleaños. Lo estaba lubricando con su boca. Luego se dio y le dijo “pónselo o te mato”.

    Ella me miró, yo la miré y le asentí.

    Él con su revólver sin dejar de apuntarme gritó “¡ponte en cuatro puto!”.

    Y yo así lo hice, mi mujer me escupió y me lo metió. El dolor que sentí, era la primera vez que entraba algo en mi cola. Y era bastante grande el diámetro del plug. Pero mi mujer tuvo la delicadeza de escupirme y creo que eso ayudó a que entrara con facilidad.

    Desde ese momento todo cambió.

    Él volvió a jalar del cinturón a mi mujer al lado mío y mi mujer siguió mamándosela. Él no paraba de decirle cosas, mi pequeña verga a comparación de la suya se me empezó a parar. Él lo noto y empezó a burlarse.

    Le decía a mi mujer sujetándola de la cabeza obligándola a verme “míralo al putito cornudo de tu marido, se calienta de verte obedecerme. Ahora te voy a llenar de leche la boca y quiero que lo beses y le agradezcas por dejarte disfrutar de la verga de un macho de verdad”.

    Mi mujer comenzó a mamarla tan intensa que él no paraba de jadear.

    No tardó en decir “voy a acabar…”. Mi mujer abrió la boca pero él la jaló del cabello volvió a meterla en su boca. No tardó en comenzar a ahogarse de leche y rebalsarse. Pero mi mujer no dejaba de mamarla porque él no dejaba de presionarla sujetándola de cabello.

    Y así, jalándolas acercándola a mi cara le dijo “ahora besa y agradece a tu esposo”.

    Mi mujer lo hizo me beso muy suave, apenas alcancé a sentir la humedad.

    Pero el gatillo su revólver y le dijo… ”Apasionadamente o los mato a los dos!”.

    Y nos besamos como nunca jamás con la leche de él.

    [email protected], espero algún mensaje de mis lectores.

    Es la primera parte de la historia que cambió mi vida. Si realmente alguien lo lee y lo calienta hágamelo saber de alguna manera y contaré mucho más.

    Saludos y gracias.