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  • Los caprichos de Laly, la amiga de mi Ama Sandra

    Los caprichos de Laly, la amiga de mi Ama Sandra

    Mi nombre es Susana, tengo 28 años. Soy doctora. Terminé hace 4 años la carrera y llevo casi tres años, trabajando en un hospital.

    Soy lesbiana y llevo 10 años de relación, con Sandra. Ella es enfermera, en un centro de salud, y mi Ama, en nuestra relación. Llevamos tres años viviendo juntas y nos va bastante bien.

    En casa, por supuesto soy yo, quién cocina, quién friega, quién plancha, quién limpia… Mi Ama Sandra, quién manda, quién exige, quién gobierna nuestra relación. Sandra, tiene 29 años, es una auténtica Diosa. Tremendamente dominante y caprichosa…Y yo, sencillamente la adoro.

    Desde que vivimos juntas, mi vida parece un sueño. Vivo por y para Sandra, Mi vida sin Ella, no tendría ningún sentido. Disfruto atendiéndola.

    Me encanta levantarme antes, para servirle su desayuno. Para prepararle lo que quiere vestir ese día mi Ama.

    Por supuesto soy yo la encargada de que su ropa y su calzado esté siempre limpio y ordenado. Sandra no es de las personas que olvidan fácilmente, cualquier mínimo error, el más mínimo fallo, puede ser castigado por ella y Sandra sabe cómo castigar. Eso me obliga a estar siempre atenta a sus deseos y a no poderme relajar.

    Sandra me quiere así. Le gusta que me desviva por ella. Que le demuestre día tras día mi entrega, mi sumisión. Y así lo hago, así me humillo por ella y le doy todo de mí. Me someto a sus perversidades, con única razón de agradarle a ella… Y es que entre Sandra y yo hay un abismo inmenso.

    Sandra no siempre me permite gozar… Ella sí puede hacerlo. Ella muchas veces queda satisfecha y punto. Se olvida de mí. Me utiliza para su placer.

    Entre Sandra y yo, no hay reglas a seguir, ni códigos, ni palabras de seguridad… Solo existen sus órdenes, sus deseos y mi manera de complacerla. Ya son muchos años de conocernos y sé cómo llegar a ella… Aunque siempre hay algo nuevo, algo más que dar, algo más que ofrecer a mi Ama.

    A Sandra le gusta mucho castigarme y lo ha hecho a su antojo y capricho. En casa tiene dos varas, una muy fina y larga de unos dos metros, que escuece bastante, cuando me castiga con ella. Tiene también una fusta, que yo le regalé cuándo cumplió los 20 años. Y tiene dos látigos, que apenas utiliza. Uno pequeño, para castigar los senos, principalmente y otro látigo normal, que no lo utiliza apenas, porque hace bastante ruido… Y a ciertas horas de la noche no es recomendable, por lo que puedan oír los vecinos.

    Pero a parte de esos instrumentos, a Sandra, lo que le gusta es castigarme de rodillas una hora, delante de ella, mientras ella ve la tele o está con el ordenador, yo tengo que permanecer de rodillas, en posición de firme, sin poderme sentar sobre mis talones, a veces media hora. A veces una hora… Incluso dos horas estuve no hace mucho… Y se hace insoportable ese castigo.

    Por supuesto, me abofetea siempre que quiere y me da con su zapatilla, con bastante frecuencia. Y le encanta ponerme pinzas en el pecho, pellizcar mi pezones, También me pone pinzas en mis partes más íntimas y en los pezones, no es que lo haga todos los días, pero dos o tres veces al mes, sí. Y solo ella sabe cuando…

    Pero el peor de los castigos, con mucha diferencia, es cuando trae a casa una chica con ella y le deja a la nueva humillarme y que me castigue…

    Sandra es muy amiga de Adriana, una mujer que tiene una agencia de publicidad y conoce mucho éste ambiente… Cuando Sandra queda con Adriana, malo. Pero yo no le puedo protestar… Sandra es libre en todo momento, ella lo sabe y a veces juega sus bazas… Ella dice, que lo hace para castigarme… Puede ser que en parte sea verdad, pero no la creo del todo.

    Por supuesto, cuando trae una invitada, tengo que dormir en otra habitación, normalmente o en el sofá, según ella me ordene.

    El año pasado, por ejemplo, conoció a una tal Laly, de Barcelona, una chica de 24 años que vino a grabar a Madrid dos veces sport publicitarios, y las dos veces que la trajo a casa, fueron para mi inolvidables… Pues no siempre que viene una chica a casa, le gusta humillarme, es más, casi ninguna quiere hacerlo y eso que Sandra les invita… y me humilla delante de ellas, pero la mayoría, nunca quieren. (Tampoco son muchas) Pero si habrán sido 5 chicas, que yo recuerde.

    Sin embargo Laly, las dos veces que vino, disfruto de lo lindo conmigo y con Sandra. Laly, no es que sea una dómina, pero si le va el juego de la dominación y le gusta participar. Recuerdo la primera vez, que me toco servirles la cena, luego después de cenar, como Laly había estado todo el día con tacones, tenía doloridos los pies y Sandra me ordenó darles un buen masaje… Yo le di el masaje, y según Sandra me iba ordenando, yo de rodillas le besaba los pies a Laly y se los lamia… Y Laly encantada. Estuvieron un buen rato jugando conmigo, pellizcando mis pezones, mis pechos, Sandra dándome alguna que otra bofetada, luego ellas se ducharon, mientras yo recogía todo. Sandra y Laly, habían decidido dormir juntas esa noche, yo eso ya lo sabía prácticamente desde el primer momento… Pero lo que no me podía imaginar, es que mientras se ducharon, decidieron que yo estuviera en la habitación, arrodillada a los pies de la cama, mientras ellas disfrutaban de su pasión. Encima cuando estábamos las tres en la habitación, yo arrodillada y Ellas desnudas… Laly, se me quedó mirando y le pregunto a Sandra:

    -¿Tienes unas esposas…?

    Sandra dijo: “si”.

    -Me gustaría que se las pusieras a tu esclava, no vaya a ser que se quiera tocar…

    Sandra dijo: “Lo que tú quieras…”

    Me ordenó colocar los brazos atrás y me puso las esposas.

    -¿Así te gusta? -le preguntó Sandra a Laly.

    -Sí, así está bien -contestó Laly.

    Para mi fue infernal… Ellas empezaron a tocarse, a quererse… Y yo allí arrodillada, con las esposas, viendo como ellas gozaban, pues Sandra se refociló a base de bien, con Laly. No había mucha luz, pero si la suficiente, para ver cómo se amaban y se daban placer. Las oía, las escuchaba jadear de placer…

    Era un capricho demasiado cruel el que tuvo Laly, consentido por mi Ama Sandra, que disfrutó plenamente de aquella velada.

    Yo lo había pasado muy mal, pero mi dolor aún no había terminado.

    Cuando las dos llegaron al final y sentadas en la cama se empezaron a relajar de los orgasmos… Sandra le preguntó a Laly: “¿Quieres que le quite ya las esposas a mi esclava?”. Laly le dijo que no. y añadió: “Yo se las quitaré después…”. Y volvieron a besarse, y a meterse mano otra vez…

    Cuándo se cansaron, por fin Laly vino hacia mi y me preguntó:

    -¿Has disfrutado?

    Yo le dije que no. Laly me cogió un pezón, empezó a pellizcarlo y me dijo:

    -Es que las esclavas no tienen que disfrutar… -apretó más fuerte mi pezón, haciéndome derramar alguna lágrima. No contenta con eso, se metió dos dedos en el coño y me los ofreció, para que se lo lamiera…

    Yo eché la cabeza atrás, queriéndome negar, pero Laly, no fue magnánima conmigo, me dio dos bofetadas al derecho y al revés, volvió a meterse los dedos en el coño y me los volvió a ofrecer para lamérselos… Yo me volví a negar, pero Sandra que había visto todo, cogió una de sus zapatillas, y con ella me golpeó la cara bastante fuerte y repetidas veces, ordenándome lamer los dedos de Laly.

    Llorando empecé a lamer los dedos de Laly… Yo tenía todavía las esposas puestas… Y Sandra me ordenó besarle los pies a Laly y pedirle perdón. Yo con las manos en la espalda y las esposas puestas me costó horrores, besarle los pies a Laly… y pedirle perdón. Al final Laly me quitó las esposas, y yo le di las gracias.

    Se volvieron a duchar y entre tanto me ordenaron servirles dos sidras. Cuando salieron del baño, ya tenían las sidras en una bandeja y mientras se bebían la sidra, Sandra me dijo:

    -Te iba a mandar acostarte, pero te tengo que castigar, por haber desobedecido a Laly. Así que tendrás que copiarle antes de irte a dormir 100 veces: «No volveré a desobedecer a la Excelentísima Señorita Laly, nunca más». Se lo escribes 100 veces, numerando cada frase y con buena letra.

    -Si mi Ama, como usted ordene.

    Y Laly le dijo a Sandra: “Mejor 500 veces…”

    Sandra le comentó a Laly:

    -500, van a ser muchas… Se va tirar toda la noche copiando el castigo… Digamos… 200 veces…

    Pero Sandra dijo:

    -500. Y si no puede dormir, que se joda. Para eso es tu esclava.

    Y Sandra me dijo:

    -Ya has oído a Laly… 500 veces copiada la frase.

    Aquella noche mientras ellas dormían, yo copié aquella frase 500 veces, y prácticamente sin apenas dormir tuve que ir a trabajar…

    Odiaba a Laly, como jamás había odiado a nadie.

    Pero es que a los veinte días, vuelve Laly otra vez a Madrid, para hacer otras fotos con la misma agencia publicitaria.

    De nuevo se pasa por casa, invitada por Sandra y esa noche Laly desde el primer minuto se muestra irascible conmigo. Yo aguanto como puedo sus caprichos, sus humillaciones, le beso los pies como me ordena, se los lamo… Me hace lamerle los sobacos y el culo… Yo no me atrevo a desobedecerle y me entrego sumisa a sus órdenes.

    Más o menos como primera noche que pasó en nuestra casa, ellas se duchan, me vuelven a poner las malditas esposas y ésta vez, Laly tiene el capricho de vendarme los ojos… Vuelvo a estar arrodillada mientras ellas disfrutan de sus fantasías eróticas, el tiempo se me hacía interminable, pues no veía nada, era una situación nueva para mí y no me era agradable.

    Por fin, ellas terminan y oigo a Laly cerca de mi, sigo con los ojos tapados y Laly me ordena abrir la boca… Esta vez si la obedezco, abro la boca, me introduce sus dedos… se los lamo, se los chupo. Laly me dice: “Hoy si te gustan mis dedos… Perra, que eres una perra salida…”. Yo no me atrevo a decirle nada, sigo lamiendo sus dedos… De repente ella, me quita la venda de los ojos, me lleva al borde de la cama y de rodillas, con las manos esposadas, me ordena lamer su pipa, hasta correrse en mi boca. Queda satisfecha. Me quita las esposas, yo me arrodillo a sus pies, se los beso para darle las gracias y Sandra me ordena irme a mi cuarto a dormir. Yo me retiro a mi otra habitación, me aseo en el otro baño, me pongo mi pijama, entre tanto ellas también se duchan y se preparan para dormir… Y cuando me estoy metiendo en la cama, viene Sandra y me dice que vaya a ver a Laly, que quiere decirme algo… Yo ya con el pijama voy al cuarto de Sandra, Laly estaba sentada en la cama esperándome. Yo me arrodillo ante ella y le pregunto:

    -¿Qué desea Señorita Laly?

    -Tengo un capricho…

    -¿Usted me dirá?

    -Quiero que esta noche, la pases aquí, con nosotras… Dónde estás ahora. Así arrodillada.

    -¿Pero toda la noche así, de rodillas?

    -Sí -contesta Laly. No es un castigo… Es un deseo mío, un capricho. Nunca he tenido a nadie de rodillas velando mi sueño, y hoy quiero darte a ti, ese privilegio.

    -Si es su capricho, lo aceptaré lógicamente, señorita Laly.

    Serían las 3 de la madrugada y hasta las 9 y media que se levantaron, estuve de rodillas a los pies de la cama, velando el sueño de mi Ama Sandra y el de su amiga Laly. Por supuesto no podía dormirme en ningún momento, eso fue quizás lo más duro, pues el silencio de la noche invitaba a dormir, pero aguante y vi que Laly se despertó dos veces, las dos veces me sonrió y volvió a dormirse.

  • Agustina y el violador

    Agustina y el violador

    En un barrio gallego de Pontevedra de cuyo nombre me acuerdo bien, se sucedieron una serie de violaciones que nunca salieron a la luz, ya que violador era para las violadas lo que para sus abuelas fuera Rodolfo Valentino. Algunas se contaban entre ellas lo sucedido pero no lo denunciaban. Voy a contar el caso de Agustina.

    Agustina, era una mujerona que dejaría a las tres gracias de Pedro Pablo Rubens a ras del suelo, había ido a comprar al supermercado. Renato, un hombre maduro, alto, muy fuerte, vestido con traje negro, camisa negra, con zapatos y sombrero de ala ancha del mismo color y ex ladrón de guante blanco (hacía unos meses que comprara un piso en el barrio), enfrente de una estantería y con una botella de whisky en la mano, la miró y parece ser que le gustó lo que vio, ya que se tocó el ala de su sombrero, sonrió e inclinó levemente la cabeza, Agustina le devolvió la sonrisa, Renato fue a su lado, y le dijo:

    -¿Qué hace una belleza cómo tú en su tiempo libre?

    Agustina, se puso de uñas.

    -¡¿Me estás pidiendo una cita siendo mi marido amigo tuyo?!

    -Estoy, y no somos amigos, somos conocidos.

    Se hizo la escandalizada.

    -¡Estás loco de atar!

    -No, estoy en una edad en la que no me gusta perder el tiempo. No estoy para enamorar ni tampoco para engañar, si veo una mujer que me gusta me tiro de cabeza al vacío.

    Agustina se lo follaría allí mismo o en los servicios del bar de enfrente, pero se hizo la decente, y le dijo:

    -Pues esta piscina está sin agua. Te acabas de dar un batacazo, Renato.

    El hombre se tocó de nuevo el sombrero, bajó la cabeza, y le dijo:

    -Te follaré, Agustina, siempre follo con quien me gusta.

    -Sueña, Renato, sueña.

    Al llegar la noche, tumbada en cama al lado de su marido, que ya hacía rato que se había quedado dormido, se tocó las tetas y se dijo a si misma:

    -¡Qué polvazo tiene Renato!

    Cerró los ojos y se imaginó en una isla desierta bajo unas palmeras, con Renato echado a su lado, los dos desnudos. Sus grandes manos amasaban sus tetas, sus dedos apretaban los pezones -su marido comenzó a roncar-. Se destapó, se quitó el camisón y las bragas, abrió las piernas y acarició su clítoris con cuatro dedos. Fantaseando que era Renato el que la masturbaba, se metió un dedo en el coño… Aún estaba muy poco lubricada. Imaginó que el dedo era su polla y con la otra mano, amasó las tetas. Al rato, eran dos los dedos que entraban y salían de su coño y los que subían a su boca para chuparlos. Poco después ya tenía que hacer esfuerzos para no gemir… Le llegó el delicioso aroma de un perfume desconocido para ella (era Bleu de Chanel).

    Abrió los ojos y vio en medio de la oscuridad y al lado de la cama la figura de un hombre alto con sombrero. ¡Era Renato! La estaba mirando. Tenía una gran pistola en su mano izquierda y la verga erecta en la derecha. La excitación de Agustina era máxima… El miedo se mezclaba con el deseo, miedo porque no sabía si venía a robarlos, a matarlos o a violarla…

    Y deseo por que se había puesto perraca. -su marido se dio la vuelta y dejó de roncar-. Siguió masturbándose cómo si no lo hubiera visto, pero viendo cómo Renato meneaba su enorme polla… Sintió los ruidos que hacía la mano al deslizarse por la verga: «Zis, zas…».Ya estaba tan mojada que los dedos hacían dentro de su coño: «¡Chop, chop, chop…!» Los sacaba y acariciaba el clítoris, los volvía a meter… Renato no se movía del sitio, pero cada vez apuraba más las sacudidas de polla. Agustina sintiendo su mirada clavada en su cuerpo, hizo que sus dedos volasen sobre su clítoris, y en segundos dijo en bajito:

    -Joder, joder, joder. Me corro.

    La primera corrida llegó con la fuerza de un ciclón. Se tapó la boca con la mano para no hacer ruido y tembló cómo una adolescente al tener su primer orgasmo. Estaba aún tirando del aire y temblando cuando Renato le puso la pistola entre las piernas hasta que empujando la dejó con ellas colgando de un lado de la cama. Luego se agachó y lamió entre los dedos de su mano. Agustina quitó la mano del coño. Renato le lamió los dedos lentamente, saboreando cada gota de jugo. Le lamió la palma de la mano, metió dos dedos dentro del coño y la masturbó acariciando su punto G. Era un experto. En un par de minutos sus dedos chapoteaban dentro del sexo… Agustina sintió una explosión dentro de su coño. Un squirt salió de él y fue a parar a la boca de Renato. Agustina se corrió a lo grande. Disfrutó cómo nunca.

    Al acabar volvió a tocarse el coño y vio que lo tenía cómo un bebedero de patos.

    Renato le lamió todos los jugos que quedaban en el coño. No venía a robarlos ni a matarlos, venía a violarla. Al acabar de correrse le levantó el culo con las dos manos y le lamió el periné, el ojete y el coño… Su lengua entró y salió varias veces de su vagina y de su ojete. Julio, dijo en sueños: «Te voy a follar, cabrona». Se volvió a dar la vuelta y siguió durmiendo. Renato le levantó las piernas y las puso a lo largo de su cuerpo. Agustina hacía con sus piernas y con su cuerpo un ángulo de noventa grados. Le clavó en su coño la inmensa verga.

    A Agustina le pareció que se la estaba metiendo un burro, mas su coño agradecía aquel tamaño XXL que lo llenaba todo. Jugó con sus tetas, magreándolas, y le trabajó los erectos y duros pezones, acariciándolos y apretándolos… Agustina deseó que aquel momento jamás se acabase, había en él un tremendo morbo. Deseaba fervientemente que la besara, pero en aquella posición era imposible. Al rato la verga ya entraba y salía del coño empapadas de jugos cómo si fuera una polla normal. La sacó y le acarició el ojete con ella, Agustina volvió a acariciar su clítoris con los dedos. Si Renato sigue jugando con la verga en su ojete se corre cómo una cerda, pero paró. Se la volvió a clavar y le dio caña de la buena. Renato follaba de miedo…

    Agustina ya no aguantaba más, se iba a correr otra vez. Renato también lo sabía. La folló despacito y hasta el fondo… Agustina tembló debajo de él al correrse cómo una posesa. Sin acabar de correrse la cogió en alto en peso, la empotró contra la pared y la folló duró, Agustina rodeaba su cuello con sus brazos, le comía la boca y después miraba a su marido durmiendo…

    Poco después, mirándolo, se volvió a correr cómo una loba. Renato se corrió dentro de ella, luego la puso al lado de su marido sobre la cama y le dio un pico en la boca, Agustina le dijo al oído y en bajito:

    -¿Nos hubieras matado si chillo?

    -La pistola es de juguete.

    Le devolvió el pico, y le dijo:

    -Cabrón.

    -¿Quieres que vuelva alguna noche?

    -Si no vuelves te descubro.

    Renato, guardó la polla, cogió la pistola, la metió en una funda que llevaba debajo de la chaqueta y se fue cómo vino, sin hacer ruido.

    Agustina tenía el coño lleno de leche y le picaba. Le dio un empujón a su marido, Julio, se despertó sobresaltado, y le preguntó:

    -¡¿Qué pasa?!

    Agustina, le mintió.

    -Que estabas roncando.

    -No puedo remediarlo.

    -¿Julio?

    Julio quería seguir durmiendo, de mala gana, le dijo:

    -Queee.

    -Estoy desnuda.

    -¿Y?

    -Y me acabo de masturbar. Tengo el coño lleno de jugos. ¿Me lo comes? Quiero correrme otra vez.

    A Julio se le fue el sueño. Le encantaba comerle el coño a su mujer. No se lo pensó dos veces, se metió entre sus piernas y se lo lamió. Su reacción fue de júbilo.

    -¡Coñooo! ¡¡Era verdad lo de la paja!! ¡¡¡Vaya corrida echaste!!!

    La muy falsa, le dijo:

    -¡Y la que me queda por echar! Come, cariño, come y traga.

    Quique.

  • Zulema mi nueva puta

    Zulema mi nueva puta

    Ahí me tenía, sentado en su sofá desnudo mientras ella metía mi verga en su boca, ¡yo disfrutaba apretándole su larga cabellera rubia y gimiendo al sentir su lengua en mi glande!

    Y es que, Zulema, pese a ser transexual, sabia como calentarme, me encantaba como se veía y lo puta que era conmigo, por eso todas las tardes después del trabajo, pasaba a su casa y me quedaba hasta las 10 de la noche, ¡dándole verga hasta que me dejaba de salir semen, me había vuelto su chulo!

    La rutina ya llevaba dos semanas, dos semanas de estar dándole verga hasta el cansancio, ella siempre me esperaba con un vestidito o alguna lencería hermosa que lucía para su macho, yo como buen macho alfa, le chuleaba lo rica que se veía, ¡haciendo un lado su pequeño pene que parecía más bien un clítoris, Zulema era una mamasota!!

    Esa tarde no fue la excepción, llegue impaciente a su casa, ella me esperaba con un hermoso vestido blanco que le llegaba a penas a cubrir sus nalgas grandes y debajo una lencería muy coqueta, la muñeca sabia calentarme, al vernos, comen<amos con unos besos y unas caricias, olía muy rico, tenía todo lo que la mujer perfecta debe tener, todo el tiempo que pasaba con ella me olvidaba de mi mujer, que a pesar d estar buenísima y todo no lograba que me olvidara de mi rica transexual.

    ¡Ella estaba también desesperada por verme, por eso unos instantes después ya estaba totalmente desnudo mientras ella comía mi duro palo!

    L: ¡Ah, nena, así!!!

    Z: Te extrañe, ¡extrañe tu rica verga papi!

    L: Adoro tus mamadas, son de lo mejor, ¡uhm!!!

    Z: ¡Mmm, me encanta tu sabor!

    Me hacía gemir y gritar, ¡solo le basto un par de chupadas más para hacerme venir a chorros!

    L. Ah, uhm!!!

    Z: ¡Si, uhm, sácala!!!

    L: Trágate mi leche, vamos, ¡trágala!!!

    Z: ¡Uhm, bebe, sabe de lujo!!!

    Esa corrida fue el inicio de una larga tarde, me dio una cerveza mientras se quitaba el vestido y me modelaba, ¡con un poco de música bailaba sensualmente para endurecerme nuevamente mi polla!

    ¡La sensual transexual consiguió ponerme duro en muy pocos minutos y nos fuimos a su recamara!

    La acosté en su cama y le lamía las piernas, le besaba el cuello y me comía sus duras tetas, mis manos apretaban sus carnosos muslos, admito que me encantaba besarla, ¡me encantaba que mi lengua y la suya se enrollaban en un gran momento de placer!

    Baje por su plano abdomen y le quite su tanga, aun no me atrevía a llevar su pequeño pene a mi boca, ¡peor si le chupaba las entre piernas y les daba pequeñas mordidas!

    Ella no me presionaba para nada, de hecho, lo que yo le hacía, la derretía, ¡la tenía siempre caliente y siempre terminaba contenta y más se aferraba a mí!

    Z: ¡Uhm!!! ¡Así rey, sigue, agh!!!

    L: ¿Te la meto ya?

    Z: ¡Si mi amor, dame verga!!

    Levante sus piernas doblándole las rodillas a su cara y empecé meterle la puntita, así estuve unos minutos, haciéndole grande su ano con mi pura punta.

    Poco a poco fui acelerando mis movimientos, me excitaba como gemía, como mi verga se abría paso en su apretado ano, ella me apretaba las nalgas, me empuja más para que mi verga entrar por completo, ¡así estuvimos follando un buen rato en esa pose!

    Z: ¡Ah, papi, uhm!

    L: ¡Toma, uhm!

    Me acosté en la cama y ella me comenzó a cabalgar, sus movimientos eran ricos, mientras ella me trituraba la verga con sus duros movimientos, yo le masajeaba las tetas y le comía los pezones, mi puta cogía rico y me tenía hinchad ala verga de tanto placer.

    L: Así nena, ¡uhm!!

    Z: Ah, ¿te gusta?

    L: Me encanta, que rico culo, ¡aprieta rico!!

    Z: Soy tuya papi, ¡uhm!!!

    La puse en cuatro en la cama, ella se empino dejándome su rico ano abierto, yo la tome de las nalgas y me empuje con todo, ella gritaba, pero se movía, le daba con violencia, ¡jamás una mujer me había permitido penétrala de esa forma y ella me permitía romperle el culo!

    Z: ¡Ah, me duele, agh!

    L: ¡Toma, uhm!!

    Z: Mi culo, papi, agh, no la saques, hazme llorar, ¡ah!

    L: Toma perra, aquí está mi verga, apriétala, ¡uhm!!!

    ¡El placer era enorme, le daba de nalgadas, el arañaba la espalda, se la metía más y más, la estaba empalando por completo, sus gestos y muecas me ponían más bestia, esa rica transexual me tenía súper loco!

    Poco apoco sentí que me vendría, ella empezó a chorrear por su “clítoris” le estaba dando su orgasmo yo jalándole el cabello como bestia casi casi arrancándoselo, ¡la embestía mientras mis testículos se inflaban para expulsar su néctar!

    Pronto la tenía tirada en la cama recibiendo mi tremenda tunda, en eso comencé a venirme, no lo resistí más, le llené su culo de mi semen, ella se movía para mover mi leche caliente dentro de ella, ¡mi verga estaba a tope y continuaba expulsando liquido!!

    Z: ¡Ah, sí préñame papi, agh!

    L: Uhm, toma mi leche, ¡tómala!!

    ¡El orgasmo fue riquísimo y termino chupando nuevamente mi pija hasta limpiarla por completo de nuestros fluidos de placer!

    Satisfecho de darle a mi puta lo que más le gusta, me fui a asear, me vestí y me dispuse a retirarme, dejándole todo el culo abierto y adolorido, un sensual beso recibí por parte de mi perra y me fui a casa a volver a mi vida normal.

    Pero los encuentros con ella se hacían más a menudo, comencé a sentirme otro hombre, ya no lo hacía con mujeres, solo buscaba satisfacerme con esa transexual que me había embrujado y se había vuelto mi puta, eso, aunque era difícil de entender comenzó a generarme problemas en casa con mi sabrosa esposa, pero eso se los relatare más adelante.

  • Me encuentro cerca de UVM de Monterrey

    Me encuentro cerca de UVM de Monterrey

    Ese día que llegue a Monterrey solo tenía una noche para estar ahí, ese viaje a la oficina regia que tuve que hacer me dejo impregnado de un hombre como no me habría imaginado ese día mientras trabajaba, efectivamente todo el día que estuve trabajando solo esperaba la hora de terminar mis juntas y actividades con el equipo de trabajo de Monterrey y conectarme a la App que me diera la oportunidad de encontrar a un hermoso macho que no me tuviera piedad al tratarme como una puta. La verdad es que siempre es un albur, encuentras hombres magníficos y hombres poco agradables y hombres que les guste que yo sea un hombre discreto y me quiera transformar en una verdadera ramera. El caso es que yo no veía para cuándo terminará la reunión y mi cuerpo me pedía con ansiedad que me conectara para comenzar mi búsqueda.

    Recuerdo que me dijo que estaba muy cerca de donde me encontraba, que, ¿qué es lo que yo estaba buscando? Le explique claramente que necesitaba un hombre discreto y varonil activo que le gustará tratarme como a una hembra en verdad deseosa pero escondida en un hombre varonil y discreto, solo se rio y me dijo que claro que si, que pasaba por mi a una farmacia cercana, que curioso la Guadalajara, y que llegaba en una camioneta roja, como siempre el ritual de esperar y si tardo un poco, recuerdo que comenzó a llover ligeramente. Yo me había bajado del avión y directo en Uber me fui a la junta de ese día, ahí comí y cuando salí llevaba mi maleta y mi portafolio, ni siquiera había podido ir al hotel a hacer mi check-in, así que con maleta y portafolio lo espere y llego 10 minutos después, esos minutos donde no sabes si seguir caliente o si se ha acabado la calentura y te dejarán plantado y no será esa noche donde disfrutes de lo que tanto deseas y sea en el siguiente viaje, si, ese miedo se apodera de uno y aparece una extraña tristeza cuando se va desvaneciendo la calentura, pero siempre puede ser posible, así que espero y en eso aparece tu camioneta roja, oh mi Dios! Que guapo!

    Con el nervio a flor de piel, subí rápidamente mi maleta atrás y me subí contigo a saludarte con cierto nerviosismo, mientras me ponía el cinturón tu recargando tu palma de mi pierna explorándome solo te acercaste a mi para decirme – Mucho gusto soy Roberto – wow, todavía resuena tu nombre dentro de mi mente. Mientras te incorporabas yo todavía no terminaba de agradecer a la vida que hubieras llegado tú, en verdad me quede fascinada de tu personalidad.

    Rápidamente nos encaminamos a tu casa, me dijiste que vivías solo, divorciado y que te había encantado que dentro de mi hubiera una putita deseando ser atendida. Fue divina la plática, puras calenturas y otras cosas sin relevancia, los deseos sexuales era lo importante, te había gustado y eso también era importante, yo solo esperaba llegar a la casa mas cercana en la que me dejaras vestirme, ponerme la repita que traía preparada para ese di y muy, muy cachonda para ti. Por fin llegamos, abriste el portón y metiste la camioneta, una vez estacionada, volteaste y con ese hermoso timbre de voz un tanto autoritario me dijiste – Listo mi amor, ahora siéntete libre de ser la hembra que tanto deseas – ¿En verdad me habías dicho eso? No sabía cómo sentirme, morí de deseo y al mismo tiempo de amor, dejar el temor a un lado de lo que pudiera pasar o de cómo me sentiría por ti al final de la noche, de momento estaba encantado.

    Salí corriendo y tome mi maleta donde tenía mi ropa, una más pequeña que llevaba dentro de la maleta normal, subimos a la segunda planta y me indicaste de una recamara donde podría cambiarme, me tarde, me puse esa braguita de encaje blanca que tan linda deja ver mis cortos velluditos delicadamente cortados en forma de línea an centro, arriba de mi gran clítoris, que después elogiaste, gracias al destino que me doto bien, siempre es atractivo para algunos y para algunas, en fin; ansioso solo tocabas a la puerta preguntando si ya estaba lista, no, me solté el cabello que agarro con mi chongo y me puse esa blusita color crema que es como tejida y que dejaba ver mi bralette blanco que hacia conjunto con mi braguita, nunca olvidaré la cara que pusiste cuando abrí la puerta y salí del cuarto para caminar por la estancia donde te habías acomodado en un sillón a beber no sé qué. -Que rica te ves, me encanta como estas – Mientras indicabas la bragueta de tu pantalón que no tarde en desabrochar mientras me ponía en cuclillas frente a ti.

    Que hermosa tu verga, todavía tengo grabado en mi su color rosado y su simio olor, cuando la vi tan bonita no supe que hacer la tome entre los dedos mis manos y comencé a acariciarla con una devoción digna de cualquier fiel a su más grande santo, así la tome y me acaricie la cara con la cabecita tan suavecita de tu verga, que a cada momento se erigía más, volteando hacia arriba, imponente, deliciosa, o así me parecía. Me sacaste en seco de mi estupor y con energía y determinación condujiste mi cara para que me llevará tu verga a la boca, comencé a mamarla tan rico que a los pocos minutos ya salían hilos de baba cada que la sacabas para dejarme descansar y tomar aire por algunos segundos, yo no paraba de mi deseo y sin tocarme estaba mi clítoris totalmente erecto, solo sentía tus manos en mi cabeza y como sin piedad me forzabas a hacer horcajadas llenando de tu verga y diciéndome todo tipo de ofensas, esas que solo calientan mas a la puta que tengo dentro.

    Así me tuviste mamando un rato hasta que ya la calentura no podía más, tanto yo como tú queríamos seguir adelante, me pusiste de pie, caminando de la mano me llevaste a la orilla de tu cama, te pregunte por los condones, me dijiste que esperará, jure que habría mas cachondeo, pero yo ya necesita sentirte dentro, me pusiste boca arriba, tomaste mi clítoris todo erecto y me dijiste – Tienes buena verga cabrón – pero te diste cuenta que yo solo quería sentirte y subiste mis piernas a los hombros, me soltaste y con la punta de tu hermosa verga me frotaste el culo que solo deseaba ser penetrado, instintivamente me lleve algunos dedos a la boca para llenarlos de saliva y con eso frote tu verga, me viste a los ojos y sin pedirme permiso comenzaste abriste camino en mi culo con tu deliciosa verga, dios! – el condón – alcancé a decir entre diente, con tu dedo al colocarlo en mis labios me pediste guardar silencio con el tema – Te voy a preñar – fue lo último que alcance a escuchar mientras me la dejaste ir completa, riquísimo, me llevaste la cielo, no sabía que pensar solo pensaba que necesitabas usar condón pero me copias tan hermoso, eres tan guapo y alias tan limpio que nada me importó, aparte cuando me dijiste e insististe en que querías preñarme tocaste algo en mi, en mi mente que no podía pensar, lo único que deseaba era se preñada por ti. Estuviste dándome riquísimo, acomodaste mis piernas para poder echar todo tu cuerpo en mi, creo que nunca había soportado tanta verga porque siempre pienso que me lastima, pero tu manera de hacérmelo solo me producía placer, no me lastimabas a pesar de lo gorda y larga de tu verga. Me tenías en éxtasis, por un lado quería cambiar de posición pero no quería perder ni un segundo del éxtasis que me estabas haciendo sentir, creo que por tu mente paso lo mismo porque en un instante solo me dijiste, ahora si, prepárate para preñarte y comencé a sentir caliente, algo estabas dejando en mi, sentí tu verga palpitando y la descarga de leche que no quería que parará – mi amor, aghhhh, mi cielo hermoso, mi vida, lléname de meco, lléname de tu semen para preñarme, no me dejes ir nunca – Te me quedaste viendo en mi aluciné y sonreíste, mientras salías de mi y te acomodaste a descansar.

    Todavía me recuerdo caminando al baño para limpiarme y todos los menos escurriendo entre mis piernas, no podía caminar, pero estaba feliz, habías sido esa noche lo que ni en sueños había deseado; platicamos más, me llevaste a mi hotel, me platicaste de tus amigos y de las cosas que podríamos hacer, de como vestirme de que quería maquillarme para mamarte con labios pintados de rojo, prometimos divertirnos más, con mas hombres o con mas travestis, como yo, te confesé que prefería ser la única, la atendida, y así fuimos construyendo nuestra próxima fantasía.

    Ahora solo espero que pase la cuarentena para irme a Mty a buscarte, mientras tanto estoy en Zapopan, en casa solo deseando que seas muy feliz y agradeciendo a la vida el haberte disfrutado.

    Espero les guste esta anécdota y espero encontrar hombres afines a mi, discreto, limpios y fetichistas para que juntos podamos dar rienda suelta a nuestros íntimos deseos.

    Escríbeme

    heteroflexible_mx@outlook,com

    Me gusta ser Vanessa.

  • El nuevo escuadrón de porristas: Lucha de identidades

    El nuevo escuadrón de porristas: Lucha de identidades

    Lucha de identidades Jessie vs Musashi.

    Después de una agitada y fructífera noche de experimentación Gary decidió tomar un merecido descanso, después de todo estaba de vacaciones pagadas, lo cual era un agradable cambio en su rutina.

    Y para asegurarse de que podría dormir dejó a Jessie viendo varios vídeos pornográficos bajo el influjo del 30% del poder del Anillo Umbreon. Después de todo si la mujer se convertiría en su esclava personal no había ningún problema en que ella aprendiera a satisfacerlo como una profesional.

    De forma que unas horas después fue cuando el muchacho volvió a la experimentación; Hasta el momento el poder del Aro le había dado el control total sobre su sujeto de pruebas, sin embargo el verdadero problema radicaba en que la personalidad de Jessie parecía que solo podía ser anulada pero no controlada. Por lo que él intento hacer pruebas con un poder del 27 y 28%, esperando que el temperamento de Jessie fuera un poco más manipulable y sin llegar al estado zombie, pero fue en vano.

    “Esto será mucho más complicado de lo que creí” pensó el investigador un poco molesto, aunque no podía negar que para ser las primeras horas los resultados obtenidos ya eran demasiado prometedores. Así que mientras le daba una vuelta a aquel asunto, Gary decidió que no era una mala idea probar primero los demás experimentos de los Rocket.

    De forma que decidió comenzó con el tinte nano-molecular, el cual para su grata sorpresa en verdad parecía funcionar, ya que después de algunos minutos el cabello de Jessie quedó completamente albino, lo cual desencadenó una ráfaga de amenazas e insultos que sólo empeoraron cuando gracias a un programa el empezó a cambiar el color del mismo a su antojo, confirmando que era posible cambiar el aspecto de sus objetivos para pasar desapercibido.

    Prueba 1. Tinte nano-molecular y lentes de contacto.

    Debo decir que me sorprende mucho que tanto el tinte como los lentes de contacto funcionen a la perfección. Imaginé que tendría que mejorarlos yo mismo, pero por fortuna hay alguien bastante listo dentro del Team Rocket e hizo muy bien su trabajo, lo cual me ahorró mucho tiempo.

    Así que después de algunas horas de probar diversas combinaciones me decidí por un color morado para el cabello de Jessie, el cual a partir de ahora dejara liso, junto con un enigmático color rojo para sus ojos.

    Sin embargo se mantendrá al sujeto de prueba en observación para monitorear el tiempo de funcionamiento de cada uno de los productos.

    Una vez solucionado el problema del aspecto físico de Jessie, el problema del investigador era el de domar la personalidad de su víctima, por lo que decidido a buscar una respuesta el joven Oak volvió a revisar las investigaciones presentes en la carpeta del “Control Maestro”, en busca de un detalle que le parecía haber leído la noche anterior.

    Y después de unos minutos de búsqueda Gary encontró una investigación en la que se mencionaba que algunas personas que habían sido secuestradas o sometidas al influjo de ataques psíquicos por un tiempo prolongado tendían a crear una nueva personalidad, una que era totalmente manipulable y que de forma gradual iba sustituyendo a la personalidad original de la persona.

    — ¿Una nueva personalidad? Esto es justo lo que necesito —exclamó convencido, aunque había un problema: Él no tenía el tiempo para esperar a que la nueva personalidad se formará, aunque en ese momento una idea arriesgada vino a su mente y decidió intentarla.

    De forma que con el fin de implementar de inmediato la creación de una nueva personalidad Gary aumentó el poder del Aro al 40%, corriendo el riesgo de que el cerebro de Jessie no soportará la tensión y la mujer se quedará en un estado vegetativo.

    Prueba 3. Aro Umbreon. Capacidad 40%

    Resultados: El poder de 40% es perfecto para grabar instrucciones en el subconsciente, así que comencé a crear la nueva personalidad de Jessie a la que decidí nombrar como Musashi, para diferenciarla de su contraparte original, y procedí a darle las instrucciones básicas que guiarán su conducta.

    Musashi es una chica sumisa y obediente.

    Musashi sólo obedecerá a Gary Oak.

    Musashi adora obedecer a Gary Oak.

    Musashi siempre buscará verse sexy para Gary

    Musashi sólo usará lencería sexy y ropa provocativa.

    Musashi adora ser la esclava personal de Gary y hacer todo lo que el ordené.

    Tras la inducción el sujeto de prueba cayó profundamente dormida, los aparatos indican que todos sus signos vitales son normales, por lo que se esperará hasta que la sujeto de prueba despierte para evaluar los resultados.

    4 horas después fue cuando la mujer comenzó a despertar y Gary se acercó a ella lentamente, totalmente a la expectativa, esperando ver los resultados de su nuevo experimento, aunque estaba seguro de que sin importar que personalidad despertara su sujeto de prueba no intentaría dañarlo ni huir.

    — ¿Puedes escucharme? —preguntó con duda, sin embargo cuando Gary hablo la mujer abrió sus ojos, buscando al dueño de aquella voz y una vez que visualizo al castaño, se formó una gran sonrisa en su rostro antes de contestar.

    —Sí, Amo Gary. Lo escuchó perfectamente —contestó la mujer con una voz muy emocionada.

    Al escuchar esa expresión de boca de la mujer, Gary se sorprendió ya que no lo podía creer, su experimento parecía haber sido un absoluto éxito: Su fiel y obediente Musashi estaba frente a él, totalmente lista para cumplir todos sus deseos.

    —Musashi, mi Musashi ¿Verdad? —preguntó de nuevo solo para estar seguro

    —Sí, Amo Gary —contestó de nuevo la mujer con el mismo tono emocionado y de inmediato se puso de rodillas mientras contestaba -Usted es mi Amo, Señor Gary. Y yo Musashi, soy su fiel y eterna esclava, estoy ansiosa por comenzar a servirle.

    —Muy bien Musashi, ya que estás tan ansiosa por servirme, quiero que te acerques y pongas en práctica todo lo que aprendiste anoche, tienes que complacerme ¿Lo entiendes?

    —Sí, Amo Gary, lo usted ordené —respondió la mujer con una sonrisa provocativa, mientras que el deseo y la lujuria comenzaban a reflejarse en sus ojos y lentamente comenzaba a acercarse a su adorado dueño… Cuando se detuvo de repente.

    —No lo haré ¡NO LO HARÉ! No sé qué me hayas hecho, pero sal de mi cabeza —exclamó Jessie con furia.

    —Quiero de vuelta a Musashi, para siempre —ordenó Gary con firmeza y la mujer se llevó las manos a la cabeza.

    —Amo… Ga-gary —contestó Musashi tartamudeando e intentando mantener el control —Aun no es posible quedarme… Jessie aún tiene el control… Por el momento yo solo soy una personalidad oculta.

    — ¿A qué te refieres Musashi? —preguntó el investigador.

    —A mi también me encantaría quedarme en su cuerpo para siempre, pero… Jessie aún es muy fuerte y también es muy orgullosa… Primero tenemos que reducir su resistencia, hasta que ella y yo seamos la misma —mencionó Musashi de forma tenue y después de esa declaración la mujer se desmayó nuevamente, lo cual asustó al chico quien se acercó para tomar sus signos vitales y después cargarla para depositarla en la cama con suavidad.

    Las palabras de Musashi sin duda causaron una gran impresión en el chico, quién ahora entendía que debía encontrar la manera de ayudar a su Musashi a tomar el control total.

    De forma que cuando la mujer despertó probó usando el poder del Aro al 30% para reforzar las sugestiones, y aunque después de varios días logró que la mujer accediera a usar lencería y un uniforme de porrista, los avances eran mínimos. Ya que aunque Musashi poco a poco ganaba terreno, no era capaz de conservarlo, por lo que Jessie seguía siendo la personalidad dominante.

    — ¿Qué puedo hacer? —se preguntó el castaño bastante frustrado al no encontrar la manera de doblegar la voluntad de Jessie. Si al menos él pudiera ver el subconsciente de la mujer y descubrir que hacía la diferencia entre ambas mujeres. Pensando en ello recordó una frase bastante común «Los sueños son una ventana al subconsciente» y se le ocurrió una idea.

    En la carpeta del proyecto “Control Maestro” había una copia de un programa de visión de sueños desarrollado por científicos de Sinnoh, con el propósito de monitorear las pesadillas causadas por el pokémon singular Darkrai y de intentar romperlas sin la necesidad de recurrir a la Pluma Lunar de Cresselia.

    No fue muy complicado sincronizarlo con el software de su laboratorio y añadirlo como una función más del Aro Umbreon, lo cual le permitió adentrarse dentro de la mente de la mujer y lo que vio sencillamente lo sorprendió.

    Visor de Sueños. Prueba 1.

    El programa funciona a la perfección y soy capaz de entrar dentro de la psique de Musashi y verla enfrascada en una continua batalla mental contra Jessie. Sin embargo lo que no me imaginaba era la forma en que se daba a cabo dicha batalla.

    Me complace ser el primero en descubrir que las batallas pokémon son tan comunes en nuestro estilo de vida, que de forma inconsciente se han convertido en un hábito fuertemente arraigado en nuestro subconsciente, tanto para resolver conflictos como para demostrar supremacía sobre los demás; Razón por lo que las batallas entre Musashi y Jessie para adquirir el control sobre su cuerpo son las típicas batalla pokémon de uno contra uno.

    Sin embargo un detalle sumamente interesante es que al parecer las contrincantes únicamente pueden usar pokémon que ellas hayan tenido o usado anteriormente en batalla. Lo cual resuelve el problema de porque Jessie sigue estando al mando, y ya que Musashi nunca ha tenido un pokémon propio ni ha recibido entrenamiento de combate, por lo que no es de extrañar que pierda dichos enfrentamientos de inmediato.

    —Así que se trataba de esto —musitó el investigador una vez que termino de anotar sus hallazgos en su libreta, todo mientras una sonrisa de triunfo se formaba en su rostro, ya que por fin había encontrado la forma perfecta de ayudar a su Musashi y de obtener el control absoluto

    Unas horas más tarde, y después de haber salido del Laborotario, Gary puso a la mujer bajo la influencia del 30% del poder del Aro Umbreon y aprovechó para entregarle 4 pokebolas, dentro de las cuales había un Purrloin hembra, un Granbull, un Wigglytuff y un Mr. Mime. Además de aprovechar ese estado para enseñarle a Musashi cuales eran los ataques que conocían cada uno de sus nuevos pokémon y también para enseñarle como combatir.

    Ya que a pesar de que él ahora era un Investigador y de que en sus primeros años descuido bastante el entrenamiento con sus pokémon, después del incidente del Lago Valor decidió reanudar sus entrenamientos logrando alcanzar un nivel superior al que tenía cuando compitió en la Conferencia Plateada, razón por la que fue asignado a la división de los Ranger.

    Por lo que una vez que se sintió satisfecho con los resultados del entrenamiento Gary dejo a la mujer dormir una vez más, todo estaba listo para una nueva batalla mental entre Musashi y Jessie, y para asegurar el triunfo de su esclava el tomaría partido en esta ocasión…

    —Otra vez tu, ¿Tanto deseas quedarte con mi cuerpo para que lo use ese mequetrefe? —preguntó Jessie con hastío y una evidente confianza.

    —Por supuesto, Jessie. Mi único propósito es el de servir al Amo Gary y ya que tú te interpones en mi camino tendré que acabar contigo —respondió Musashi, pero a diferencia de sus anteriores combates ella estaba confiada.

    —Es más ¿Qué te parece si lo hacemos aún más divertido? Una batalla 3 vs 3. La ganadora se libra de la otra para siempre ¿O acaso tienes miedo? —dijo la personalidad creada por Gary de forma retadora, sabiendo que por su orgullo su contraparte sería incapaz de negarse.

    —Muy bien chica ruda, no sé cómo pretendes ganarme en una batalla 3 vs 3 si no tienes ningún pokémon, pero no me importa ya que así me librare para siempre de ti —contestó Jessie molesta tras aquel comentario.

    — ¡Ve Gourgeist! —tras esas palabras Jessie creó una pokébola de cristal imaginaria y de ella liberó al pokémon que había capturado en Kalos.

    “Así que un Gourgeist de tamaño extra grande… Debo admitir que es muy inusual» pensó Gary al ver al pokémon de Jessie antes de sonreír, ya que aunque aquel era un pokémon era muy raro no era nada que no pudiera vencer.

    —Escúchame muy bien, Musashi. Jessie está usando a un tipo Fantasma/Planta, su pokémon en particular tiene más salud y ataque físico que otros de su especie, pero también es mucho más lento. Si usas ataques veloces de tipo Fantasma, Fuego o Volador la vencerás sin muchos problemas —le aconsejo Gary, quien gracias al Aro Umbreon podía comunicarse con ella.

    “Se hará como usted lo ordené, Amo Gary” pensó Musashi antes de imaginar su primera pokebola —Ve Purrloin y usa Garra Umbría —ordenó de inmediato al felino nativo de Unova, quién haciendo gala de su gran velocidad asestó sin problemas varios golpes del eficaz ataque.

    Jessie por su parte se quedó totalmente sorprendida por el brusco giro en los acontecimientos. Ya que su contraparte no solo había conseguido a un pokémon, sino que también sabía como usarlo y al parecer este era bastante fuerte, pero eso no la detendría.

    — ¡Usa Drenadoras Gourgeist! —ordenó ella, y aunque su pokémon ejecutó el ataque que se le ordenó, su oponente lo esquivo con facilidad y uso de nuevo Garra Umbría para acabar con el pokémon de Kalos.

    Cuando Jessie regreso a su debilitado pokémon un breve resplandor cubrió su cuerpo haciendo desaparecer su uniforme, haciéndola quedar en ropa interior — ¿Qué demonios te pasa? —preguntó furiosa.

    —Tranquilízate, es un pequeño detalle que se aplica a ambas y que se me ocurrió para hacer más divertida nuestra batalla. Veo que eres muy sexy, Jessie, pero sinceramente tus gustos en ropa íntima pueden mejorar —comentó Musashi con tranquilidad refiriéndose a las sencillas bragas y sujetador negros que usaba su otra personalidad.

    —Muy bien. Ahora no será tan sencillo ¡Ve Arbok! —y la pokémon cobra de inmediato ataco a su oponente usando Picotazos Venenosos, los cuales Purrloin esquivo con facilidad para usar un Pulso Umbrío que dio en el blanco, tras lo cual intentó acercarse para usar Garra Umbría, aunque la cobra la atrapó usando Constricción y usando Picotazos Venenosos a poca distancia y arrojando al felino, quién uso Bola Sombra antes de caer debilitada.

    Musashi regreso a su pokémon mientras que el atuendo de porrista que usaba desaparecía para revelar un insinuante juego de lencería negra, compuesto de un revelador sostén de encaje negro, junto con una tanga y liguero a juego, pero a diferencia de Jessie ella no se encontraba incómoda en lo absoluto.

    “Diablos, a pesar de que la odio no puedo negarlo, ¡Ella se ve tan sexy! ¡Pero como no va a verse sexy si está usando mi cuerpo!” pensó Jessie fascinada por la forma en que aquella indumentaria se ajustaba al cuerpo de su rival. Estaba tan absorta en sus pensamientos que no alcanzo a reaccionar hasta que el ataque Psíquico del recién elegido Mr. Mime de su oponente venció a su pokémon preferido.

    —Veo que alguien no está muy atenta el día de hoy —se burló Musashi dando una vuelta, la cual dejaba ver sus impresionantes nalgas con el delgado hilo de su tanga entre ellas, que junto con la desaparición de su ropa interior dejo a Jessie visiblemente excitada.

    “¡Qué diablos me pasa, estoy perdiendo ante ella!” pensó antes de elegir a Woobbuffet como su pokémon final.

    —Así que un pokémon defensivo. Usa Bola Sombra y luego Copión, mi leal Musashi y nos libraremos de Jessie de una vez por todas —aconsejo Gary con una sonrisa triunfante notando el efecto que la apariencia de su sumisa porrista tenía en su rival.

    —Así lo haré, mi Amo —contestó la mujer antes de ordenar el ataque indicado, tras lo cual una confiada Jessie le ordenó a su pokémon usar Manto Espejo, con la intención de reflejar el ataque Fantasma en contra de su rival y con el doble de fuerza, ella creía haber ganado, pero la siguiente indicación de Musashi la tomo totalmente por sorpresa.

    — ¡Ahora usa Copión, Mr. Mime! —ordenó su alter ego con una sonrisa y el ataque de inmediato se convirtió en Manto Espejo, el cual reflejó el ataque redirigido y duplicó su poder antes de devolverlo hacia Woobbuffet, quien al no poder reaccionar a tiempo y recibió por completo el impacto multiplicado por 4 de un ataque muy efectivo, lo que lo venció de inmediato.

    —He perdido —murmuró Jessie abatida antes de caer de rodillas al suelo mientras devolvía a su último pokémon, pero ella no duro mucho en ese estado, ya que una suave mano tomo su rostro y lo levanto con delicadeza.

    Al levantar la mirada, se encontró a Musashi vestida con aquel sensual conjunto de lencería, pero por primera vez desde que la conocía su rostro denotaba un aire de firmeza, seguridad y superioridad que la hizo sentir intimidada de un modo en que jamás lo había estado en su vida.

    Al verla de esa forma Jessie sintió su cuerpo estremecerse, pero no era solo por la excitación, sino que también comenzó a sentir la imperiosa necesidad de obedecer todas sus órdenes. Veía a Musashi con desprecio y el estar desnuda y de rodillas en su presencia le resultaba completamente humillante, pero también se sentía incapaz de desobedecer cualquier orden que saliera de su boca.

    Musashi por su parte dio un par de vueltas alrededor de Jessie, acariciando su indefenso cuerpo, hasta que se detuvo a la altura de su culo, para acariciarlo, amasando sus nalgas suavemente para acto seguido meter el dedo índice de su mano derecha en su culo, haciendo que su contraparte soltara un gran gemido de molestia.

    —Eres mía ¿Verdad que si putita? —preguntó Musashi recibiendo una cabezada de negación de parte de Jessie. Pero esa respuesta no parecía molestar a la de cabello morado, sino todo lo contrario, ya que con una sonrisa sacó su dedo del culo de la chica, y se dirigió a la altura de su cabeza.

    Por su parte Jessie se sentía obligada a no decir nada, no quería darle ninguna satisfacción a Musashi, quien la veía a los ojos con aquella mirada penetrante y una sonrisa de satisfacción. Y sin previo aviso introdujo el dedo, que hace unos segundos se encontraba en el culo de su presa, en la boca de Jessie.

    —Límpialo de tu jugo anal, zorra —ordenó la chica y sin poder evitarlo Jessie de inmediato comenzó a chupar su dedo, mientras que la impotencia y la incredulidad se reflejaban en su rostro.

    —Muy bien zorra, muy bien… —dijo Musashi sacándole el dedo de la boca -Ahora dime que eres.

    —Soy una zorra debilucha que perdió su cuerpo, Ama —respondió Jessie sintiéndose humillada de una forma que no imagino antes, ya que sin importar lo mucho que quisiera resistirse su cuerpo y su mente solo sentían esa imperiosa necesidad de obedecer.

    —Excelente respuesta putita, así agachada como estas, gatea hacia mí y chúpame el coño —ordenó Musashi a su esclava, quien empezó a gatear hacia ella hasta llegar a sus hermosas piernas, ligeramente abiertas.

    Jessie dudo un momento ya que no deseaba hacerlo, pero Musashi tomó su cabeza para enterrarle el rostro en su coño húmedo así que no tuvo opción y lentamente comenzó a lamer el coño de su contraparte sintiendo el delicado aroma que este manaba, al igual su fuerte y delicioso sabor

    Musashi hacía diversas muecas de placer, ya que su contraparte en verdad usaba muy bien su lengua, lamiendo delicadamente su vulva, poco a poco y de manera circular, para de vez en cuando penetrar ligeramente su coño, sacar nuevamente su lengua y relamer toda la vulva de nuevo, pasando por el clítoris, el cual chupo con fuerza.

    Los gemidos de Musashi se hacían cada vez más intensos al igual que los ruidos que su esclava hacia al comerle la concha, lo cual hacia esa situación realmente excitante. Pero sin previo aviso ella dio un par de pasos hacia atrás, haciendo que Jessie cambiara su postura, ahora quedando a 4 patas y bastante erguida para no despegar su rostro del mojado coño de su Ama.

    Pero de repente Musashi hizo aparecer de la nada un largo y grueso consolador negro en forma de pene el cual ató a su entrepierna —Imagino que ya sabes que hacer ¿No, puta?

    Jessie miró con ojos desorbitados el tamaño y grosor del falo plástico, negándose rotundamente a seguir las órdenes de Musashi, causando que esta la tomara con firmeza del cabello y le pusiera el consolador en los labios obligándola a abrirlos.

    — ¡Obedece gran puta! —recalcó Musashi con autoridad — ¡Sabes que no puedes resistirte a mí!

    Y sin otra opción una humillada Jessie comenzó a besar el consolador, que después de unos segundos fueron sustituidos por cortas lamidas, las cuales poco a poco se fueron haciendo cada vez más largas, hasta el punto en que la mujer ya tenía el juguete sexual metido de lleno en su boca.

    —Jajajaja ¡Esto está mucho mejor!… —contestó Musashi, sacándole el consolador a la chica de la boca y colocando su pie derecho sobre el canalillo de sus tetas, para posteriormente empujarla hacia atrás y hacerla caer.

    — ¡Ponte en cuatro patas como la gran puta que eres! —reclamo molesta Musashi a su víctima, quién lentamente adoptó esa posición, con lo que su culo quedaba totalmente expuesto, sus nalgas estaban ligeramente abiertas mostrando su precioso agujero anal que invitaba a ser corrompido.

    Musashi no tardó mucho en colocarse de rodillas y comenzar a penetrar el culo de su esclava con el consolador, sin miramiento alguno y sin lubricación siquiera. De inmediato Jessie soltó un fuerte grito de dolor, a pesar de todo el placer que sentía no era ajena al dolor.

    — ¡Al menos ponme lubricante grandísima puta! —gritó Jessie con desesperación mientras que Musashi se hallaba inmóvil con una gran sonrisa, sintiendo el apretado culo de su contraparte rodeando y presionando el consolador.

    — Puta, yo soy quien da las órdenes aquí —respondió Musashi con firmeza antes de comenzar a mover sus caderas de una manera increíblemente deliciosa. La porrista sentía la presión ejercida a lo largo del consolador, entrando y saliendo del movedizo culo de su esclava, por lo que se movía cada vez con mayor intensidad.

    —Puta, si quieres llegar al orgasmo tendrás que moverte —ordenó ella pícaramente y Jessie de inmediato comenzó a mover sus caderas de una manera increíblemente rítmica, y a pesar de odiar a Musashi ella ya no podía negar que lo estaba disfrutando mucho. La porrista sentía la presión ejercida a lo largo del consolador, entrando y saliendo del movedizo culo de su esclava, quien a su vez, se movía cada vez con mayor intensidad.

    Luego de varios minutos de intensos y salvajes movimientos, Jessie finalmente obtuvo su recompensa al llegar orgasmo, lo que la hizo caer al suelo aún con el consolador dentro de su culo, al verlo Musashi saco el juguete con brusquedad y aprovecho la oportunidad para crear una pokebola de color negro con bordes rojos, la cual presiono contra la cabeza de la debilitada mujer atrapándola de inmediato.

    Ya con su rival atrapada ella tomó una caja negra, en donde puso la pokebola y la cerró con un candado, ella no podía estar más feliz, su mayor obstáculo finalmente había desaparecido y ella era libre para tomar el control total de ese bello cuerpo y hacer realidad su único deseo: Ser la eterna esclava de Gary Oak.

    Después de unos cuantos minutos, la mujer finalmente abrió los ojos, estaba un poco desorientada ya que nunca había tenido el control total de ese cuerpo, pero se acostumbraría rápidamente.

    -Amo Gary, gracias a usted finalmente soy libre para servirle -respondió Musashi levantándose de la cama y acercándose al castaño como un seductor caminar moviendo sus caderas hasta llegar en frente del joven y unir sus labios en un suave beso que de inmediato se volvió lujurioso y apasionado.

    -Por favor disculpe mi atrevimiento, Amo, pero deseaba tanto hacer esto que al verlo frente a mi no fui capaz de contenerme -contestó apenada tras separarse, esperando un castigo pero él tomó su rostro para comenzar a besarla de la misma manera que antes y aprovechando para despojarla de su jersey.

    Pero ella no se quedaba atrás ya que empezó desabrochar los botones de su camisa para deshacerse de la prenda, acariciando el pecho del investigador con lentitud y suavidad, deslizando sus manos en dirección hacia su entrepierna. Por su parte el pasaba sus manos por su espalda desabrochando hábilmente su provocativo sostén, el cual cayó al suelo en el momento en que sus bocas se separaron para recuperar el aliento, dejando un hilo de saliva que las unía.

    Una vez que las manos de ella llegaron a su destino desabrochó el cinturón de su adorado dueño con desesperación haciendo que sus pantalones cayeran al suelo. Gary decidió ayudarla un poco y se agacho para quitarse sus zapatos y deshacerse de su pantalón, mientras aprovechaba para comenzar a saborear los sabrosos pechos desnudos de Musashi.

    Cuando la mujer le quitó los bóxer, quedo muy asombrada por el tamaño del pene de su Amo y de inmediato comenzó a masturbarlo, con gran dedicación y delicadeza, como si tratara de un objeto sagrado. Después de todo ella estaba cumpliendo con gusto el único propósito de su existencia: servir a Gary Oak.

    Musashi continuaba masajeando el miembro del chico, y sus labios volvían a unirse en un apasionado beso lleno de lujuria, continuando con la frenética batalla de lenguas que interrumpieron hace unos momentos, mientras que Gary manoseaba descaradamente el delicioso trasero de su esclava, dándole algunas nalgadas, las cuales la excitaban aún más, haciendo que la velocidad de su mano fuera en aumento.

    Después de unos cuantos minutos la sumisa porrista soltó el pene del chico, y ambos separaron sus labios nuevamente para poder recuperar el aliento, dejando un hilo de saliva que unía ambas bocas. El investigador estaba a punto de reclamarle a su esclava por detenerse cuando ella se arrodilló ante él y lentamente acercó su nariz a su erecto miembro, oliendo con adoración antes de comenzar a darle pequeñas lamidas hasta que metió aquella ardiente polla por completo en su boca, chupándolo de arriba hacia abajo, haciendo estremecer al joven Oak.

    La boca de Musashi subía y bajaba, tratando el pene de su Amo con mucha ternura, pero al mismo tiempo con una gran pasión, hasta que el chico ya no aguanto más y se corrió dentro su boca. Para su sorpresa la mujer no dudo ni un solo segundo para empezar a tomarse hasta la última gota del semen que cayó en su boca, pero no lo hacía con rapidez, sino todo lo contrario, se tomaba su tiempo para saborear lo que para ella era el manjar más exquisito del mundo para terminar pasando su lengua por sus finos labios de una forma coqueta para provocar al chico.

    Gary sonrió mientras ayudaba a Musashi a ponerse de pie y rápidamente la arrincono en contra de la pared de la habitación, pasando una de sus manos por esos grandes pechos que le pedían a gritos ser lamidos, bajando la vista para ver la cintura de su esclava, la cual hacia un erótico contraste con el resto de su cuerpo y comenzó a acariciar la zona intima de la mujer haciéndola gemir de placer, pero su intención no era que ella alcanzara el orgasmo sino la de lubricarla lo suficiente para que pudieran pasar al acto principal.

    – ¿No crees, que ya es tiempo de pasar a la verdadera diversión y darte el premio que te has ganado, mi obediente Musashi?

    – ¡¡¡SÍ, YA NO PUEDO MÁS, AMO!!! ¡¡¡HÁZME TUYA POR FAVOR!!! -imploró la mujer con desesperación, estaba totalmente dominada por la excitación y el deseo.

    Gary no le respondió con palabras ya que se acercó a ella y hundió su cabeza en ese par de deliciosos melones para lamerlos y morderlos con pasión, con sus manos levanto las piernas de su esclava mientras acariciaba su firme trasero, dejando al descubierto su depilado coño el cual comenzó a penetrar con fuerza haciéndola gemir de placer y embestirla con fuerza, el constante mete y saca del pene del chico era lo suficientemente excitante para que ambos amantes sacaran fuertes gemidos de placer.

    – ¡¡¡MAS… AHHH… DEME MUCHO MÁS!!! POR FAVOR AMO ¡¡¡ME CORRO!!! -gritó ella al igual que Gary, quién estaba a punto de llegar a su límite, hasta que de una última embestida el chico se corrió dentro de la mujer, llenando su coño con su espeso semen y llegando los 2 al tan ansiado orgasmo.

    Una vez que se separaron él tomó a su nueva esclava de la mano y la llevo a la cama para que ambos descansaran un poco, ella recostó su cabeza en su pecho desnudo y el la envolvió en sus brazos.

    Gary Oak jamás había experimentado un placer tan grande, pero él sabía que su esclava Musashi era sólo el comienzo. El aún no perdía de vista cuál era su verdadero objetivo, uno que hasta hace unos minutos era sólo un agradable sueño erótico y que ahora estaba a punto de volverse una hermosa realidad: Dentro de poco Misty, May, Dawn, Iris y Serena, las bellas acompañantes de Ash y sus verdaderos objetivos no sólo serían sus más fieles admiradoras también serían sus obedientes esclavas sexuales para siempre.

    Continuará…

  • Luna de miel o Eva Luna (Parte 2)

    Luna de miel o Eva Luna (Parte 2)

    Estaba ahí viéndola totalmente desnuda y no lo podía creer. Había logrado hacerle sentir un orgasmo y horas antes ni imaginaba estar viviendo un momento como este con Eva Luna. No era la primera mujer que me cogía, pero si la primera mujer-mujer a la cual lograba conquistarle el tesoro de su sexo. Tendría que pasar un año más para conllevar una experiencia igual con una mujer que me doblaría la edad y ese fue el bonito y exquisito momento con la doctora Desiree. Con Eva Luna surgía esa magia de la mujer que a esta edad de 28 años sabe lo que quiere y ahí la tenía frente a mí, completamente desnuda y ahora limpiándose su abdomen y tetas de mi enorme corrida.

    Me tomó de la mano y sin decir mucho nos introdujimos a tomar una ducha caliente donde por eso de mi joven edad no me tomó mucho en adquirir otra erección cuando Eva Luna me restregaba y enjabonaba la verga. Una vez removido el jabón y ajustada la ducha donde caía agua tibia con menos presión, Eva Luna comenzó de nuevo a besarme el cuello, bajó de nuevo a mis pectorales y a chuparme las tetillas. Sintió mi erección y poco a poco se fue bajando hasta que su rostro quedó frente a frente con mi falo completamente erecto. Recuerdo que me dio ese cumplido que estimula el ego de cualquier joven de esa edad: – ¡Tienes una hermosa verga! – Y sin decir mucho más comenzó con un felación divina, quizá una de las mejores a ese punto de mi vida.

    Eva Luna no estaba apresurada, sabía que esa verga que ahora mamaba estaría disponible para ella toda la noche y quizá parte de la mañana. Su sexo oral comenzaba con unos besos tiernos alrededor del glande y le tomó cierto tiempo que para mi era desesperante para que apenas se introdujese el glande. Me dio una mamada en los testículos mientras con sus manos masajeaba mis glúteos y de vez en cuando sus dedos se introducían en mis nalgas buscando masajear mi ano. Nunca me habían masajeado el ano, pero una mujer a esta edad ya sabe lo que hace y como causar placer. Esa noche, entre esa mamada espectacular, hacía ciertas pausas besándome las nalgas mientras con su mano me masturba el falo. No me mandó al cielo porque ya había eyaculado una vez y que ya tenía más experiencia en controlar mi eyaculación. Una vez comencé a sentir esa sensación la levanté y me acomodé para mamarle de nuevo sus pechos. A Eva Luna le gusta que le mamen los pechos y sentir fuerte presión en sus pezones… es un gemir incontrolable para ella y de hecho luego después me decía que le gusta esa posición del misionero, pues es excitante para ella sentir una verga en su vagina y sentir el calor de una boca mamando sus pechos.

    Recordaba los consejos de la gata Sonia, otra chica un tanto mayor que en nuestra primera experiencia, eyaculé en su boca en menos de cinco minutos. Ella fue la que corregía el camino para llevar a tocar el cielo a cada mujer que pasaría en estos juegos de alcoba conmigo. Eva Luna se sorprendió que después de esa mamada a sus tetas, me dediqué a masajearle ese bonito trasero del cual hoy diría sería de unos noventa centímetros. Al principio creo debió sentir pena, pero ella me había hecho algo similar a mi y yo se lo había permitido y es como ella aceptó a que comenzara a besarle las nalgas, pero creo que se sorprendía cuando sentía mi lengua caliente en el canal de su trasero. Poco a poco fue cediendo hasta literalmente tener contacto oral con su ano. Gimió de placer y adoptó curvear su cuerpo sosteniéndose de la pared de la bañera, mientras me daba gusto de saborear ese precioso culo que tiene. En esa posición, comiéndole el culo a Eva Luna, me daba la oportunidad de cachetearle su concha y masajear su clítoris. Sabía que estaba a punto de alcanzar el cielo nuevamente y de repente me pidió que le penetrara la conchita.

    Seguimos en la misma posición y está más por decirlo, pero la vagina de Eva Luna estaba más que lubricada. Comenzamos con un ritmo semi lento, mientras con mis dedos en esta ocasión masajeaban la entrada de su ano. Me tomé mi tiempo y las embestidas llevaban ese ritmo semi lento pues de esa manera me podía dar el gusto de sobar su ojete hasta que eventualmente mi dedo pulgar se introdujo hasta el falange medial. Esto le habrá excitado tanto que fue Eva Luna la que desarrolla un vaivén acelerado y solo se escucha el chasquido de mi verga entrando y saliendo de su conchita mientras esta mujer solo gime diciendo: – Dame fuerte, así Antonio, dame así que me vengo… no pares papaíto. – Explotó con otro orgasmo fascinante y le hice un taladreo de dos minutos constantes donde se escuchaba ese choque de sus preciosas nalgas contra mi pelvis. No aguanté más pues sentía a la vez esos espasmos en su vagina y me hizo ver el paraíso una segunda vez. Terminó y Eva Luna se dedica a mamar mi verga cuando regresa a esa condición pasiva y me lava de nuevo con jabón toda el área de mi sexo.

    Nos secamos y nos fuimos a reposar donde Eva Luna me hacía plática de lo estábamos viviendo, quizá todavía con la desconfianza pues ella se lo repetía así misma, que no lo podría creer, pues ella continuaba casada. Quizá es por eso por lo que me pide que por favor no se lo cuente a mi prima: ¡Me moriría de pena! – añadía. Luego me daba cumplidos por el tamaño y lo potente que se mira mi verga y la cual masajeaba mientras estábamos acostados en su cama y también cultivaba mi ego diciéndome: – ¡Tienes enorme resistencia, harás delirar a cualquier chica que pase por tu cama! – La verdad que desde esa experiencia frustrante con la gata Sonia, me mentalice en hacer acabar a todas las chicas que buscaran sexo conmigo y me proponía a no acabar yo antes que ellas. Suena un tanto difícil cuando se es joven, pero es alcanzable… manejable.

    Mientras reposábamos para encontrar las energías para otra faena, Eva Luna me llevó a la plática que yo no hallaba como empezar, pues no sabía realmente como pedírselo o insinuar. Me indagaba sobre mis fantasías y como había sido esa primera vez cuando me despojé de mi virginidad. Le confesé que no me gustaba masturbarme y ella al igual me confesó que sí practicaba de vez en cuando la autosatisfacción, aunque nunca lo había hecho con juguetes sexuales pues, aunque lo consideraría, le daba pavor entrar a una tienda como estas y hacerse de uno. Fue cuando me preguntó cuáles eran mis fantasías y es donde aproveché a insinuarlo: ¡Hacerle el sexo anal a una chica tan linda como tú! -le dije. No sé si lo hacía como teatro, pero me pareció un tanto sorprendida con mi respuesta. Ella me dijo lo siguiente: – Sabes Antonio, nunca lo he hecho, pero quiero que me recuerdes que fui yo con la que cumpliste tu fantasía.

    La verdad que le mentía… yo me desvirgué culeando a una chica con el nombre de Ana y a casi a todas las chicas por esa época les hacía sexo anal. Era como la única opción a falta de un preservativo o condón, pues nadie de esas chicas quería salir embarazada. Recuerdo que con la gata Sonia teníamos sexo anal y oral solamente y raras fueron las veces que me permitió penetrarla vaginalmente y solo eran por unos diez o quince segundos. No sé qué tipos de orgasmos tenían, pues mientras les hacía el anal de lado o en posición de perrito o en cuatro, les masturbaba la conchita mientras las taladraba. Aquí Eva Luna me quería complacer con cumplir mi engañosa fantasía, pero que si vino a valer la pena mi piadosa mentira. De solo decirme aquello, mi verga reaccionó con tremenda erección. Ella la tomó en sus delgadas manos y comenzó a hacerme otra rica y divina felación hasta nuevamente mamarme los huevos y esta vez llegaría a darme besos en esa zona del perineo sin llegar a ser todavía besos negros. Yo le devolví el favor con otra breve mamada a su conchita, la cual ahora podía oler ese jabón con el que nos habíamos restregado, pero después de unos cinco minutos la puse en cuatro sobre su cama, la cual afortunadamente es alta y me quedaba perfecta para hacer estos menesteres. No sé si esperaba ya mi verga en el culo, pero me he dedicado a masajearlo con mi lengua y en aquella posición, la invasión se hace más fácil. Le lengüeteo el culo a placer y escucho esos gemidos de placer y decir: -Antonio, que rico lo haces… tienes una lengua mágica para mamar. -Me pasé chupando ese culo de ojete rosado y sin ningún vello por largos minutos; quizá unos veinte minutos donde literalmente en esa posición de perrito y con la altura de la cama literalmente podía ver caer los jugos espesos de su rica y diminuta conchita.

    Créeme que, a pesar de su altura, esta es una de las pocas chicas que tienen este tipo de concha que tal pareciese se desvirga cada vez que uno se la coge, pues se mira una pequeña raya y en esta posición, apenas se miran los labios inferiores. La verdad que la sentí apretada a pesar de que sé no era virgen y tenía unos pechos que describo de copa C, los cuales eran tersos sin llegar a ser sólidos. Me gustaban sus pezones rojizos y el volumen que tomaban al ser excitados. Le comí el culo a placer y después tomé posición para quebrarle ese rico trasero de buen volumen, el que cual parece ser más grande en esta posición de perrito. Le echo saliva a mi verga y comienzo a amenazarla con introducirle el glande. Ella solo me dice emocionada: ¡Hazlo con mucho cuidado… nunca se lo había dado a nadie y con lo tuyo, debes ir despacito!

    La verdad que se sentía apretado, pero con la dilatación que le había hecho con mi pulgar minutos antes, eso ayudo para que Eva Luna asimilara el grosor de mi pene que, si no es el más largo, por ahí me han dicho que sí es de buen grosor y asusta a alguna chicas, especialmente en el anal. Tomo posesión y le contramino mi glande al ojete. La altura de la cama es perfecta y eso me hace más fácil esta faena. Me tomo la verga con mi mano para ponerle dirección y presión a la vez. Se va hundiendo y puedo ver con el ojete de esta linda chica se contrae y lo expulsa… respira y lo intentamos de nuevo. Sostiene la respiración y mi glande entra con otros dos o tres centímetros más. Eva Luna solo exclamó: ¡Puta! Duele, pero déjalo ahí… no te muevas. Duele, pero a la vez lo siento rico.

    Quizá pasamos de esa manera unos siete minutos, pero poco a poco mi verga se deslizó hasta que mi tronco y mis huevos pegaban en sus nalgas. Ella volvió a exclamar: ¡Puta Antonio! La tengo toda adentro… que sensación más rica cariño… Tienes una verga que me vuelve loca. -Hablaba cosas exageradas y para alimentar quizá mi ego y que quizá a esa edad si lograba. Mi verga es unos 20 a 22 centímetros depende de quien la mida y esta chica tenía cada centímetro de ella en ese orificio apretado y prohibido para muchos. No pasa mucho tiempo cuando me di cuenta de que Eva Luna masturbaba su conchita. Eso me excitó y comencé con un vaivén semi lento y ella me alentó diciendo: – Así cariño, así despacito se siente rico. Podía escuchar el chaqueteo y el chasquido de su masturbación, mientras yo comencé a un vaivén más acelerado. Llegó el momento que literalmente mi verga salía completamente dejándome ver el culo abierto de Eva Luna, para luego volvérselo a enterrar con enorme potencia. Mi taladreo se aceleró cuando me dijo: ¡Dame toda tu verga Tony! ¡Rómpeme el culo así amor! ¡Culéame con todas tus ganas!

    Mis embestidas fueron incesantes y a pesar de que teníamos aire acondicionado, pude notar las gotas de sudor sobre las espaldas de Eva Luna y las mías caer deslizándose sobre mis pectorales. De repente ella me dijo con un gemido excitante: ¡Me vengo Antonio! – y lo le taladré el culo con una furia endemoniada y acabé con una potente eyaculación y en ese momento logré sentir las contracciones en el ano e intestinos de Eva Luna. Su cuerpo temblaba de la excitación y me dijo que sus piernas se habían acalambrado de los espasmos. Era la primera vez que una mujer me dejaba ver como mi esperma escurría de su ano… las otras chicas más jóvenes como que les daba pena. Era un paisaje ver esa cascada blanca caer del ano rojizo de Eva Luna. Hasta este momento llevo esa imagen adentro de mi mente. Contrae su ojete y no sé si para expulsarlo o era parte de su instinto orgásmico.

    Por tercera vez nos fuimos a bañar con agua caliente. Ella se puso un pequeño pantalón corto con un calzoncito diminuto donde se le salían las nalgas. Un cachetero de color verde y una camiseta de una caricatura de una gatita famosa de color rosa. No usaba sostén y salimos a la sala a comer pizza y tomarnos algún trago más. Con tres palos bien trabajados, hicimos el receso para luego continuar con un maratón de cinco polvos más. Podría decir que usamos todas las posiciones de Kama Sutra y muchas más y a las cuatro de la mañana, Eva Luna se sentía agotada y comenzó a sufrir de algunos calambres. Yo todavía me levanté a eso de las nueve de la mañana y le demandé el mañanero, pues para que sepan, soy más caliente por las mañanas. Ella solo me dijo: ¡Eres increíble! ¡Nunca me habían cogido nueve veces en menos de 8 horas! El rapidín se lo di por el culo y ya el esperma no era tan abundante como los primeros.

    Eva Luna sabe montar, tiene una manera espectacular de mover las caderas. Las dos opciones son mágicas: Verla montar de frente y ver esos dos melones rebotando es una delicia… verla montar a la inversa y ver esas curvas de ese culo es un paisaje. El sábado por la tarde no me aparecí, pero llegué el domingo temprano en la mañana y la clavé por lo menos otras cinco veces. Para ese momento ya los huevos me dolían… ya no producían esperma y me quedaban vacíos. Creo que tuvimos unas siete u ocho maratones así con Eva Luna por dos meses y luego me alejé. En ese tiempo estaba muy activo con otras chicas, así que esta mujer mayor debió entender que lo nuestro era solo una bonita aventura. Luego totalmente dejé de saber de ella.

    Con el tiempo me la encontré en un restaurante. Para ser especifico, creo que después de diez años. Yo ya estaba casado y tenía a mis dos hijos y, Eva Luna, reconstruía su matrimonio y tenía ya dos hijos también con el esposo que en ese tiempo estaba en la cárcel. Pensé que no me reconocería, pero para mi sorpresa se acercó a mi mesa y me fue a saludar diciendo:

    -¿Tu eres Antonio Zena, ¿verdad?

    -¡Si! -le he contestado.

    -¿Tu esposa?

    -¡Si! -y en eso llegó su esposo a sus espaldas y luego dijo:

    -Cariño, él es el primo de mi amiga… y Antonio, él es mi esposo.

    Nos dimos la mano, nos presentamos todos y luego procedieron a su mesa que estaba a unos cuantos metros de la nuestra. Se miraba hermosa a sus 38 años con un vestido ligero y ajustado. Se me vinieron las imágenes de esa conchita y culo que un día me cogí… estaba muy linda Eva Luna. Con los minutos mi esposa Nadia se fue al tocador en esas cosas que siempre hacen las mujeres y Eva Luna se acercó de nuevo a mi mesa cuando estaba a solas solo para decirme lo siguiente:

    -¡Tienes una hermosa y sensual mujer como esposa! Solo quiero decirte que la envidio… que como quisiera gozar de esa verga que ella goza cuando le plazca. Mejor me alejo de ti Tony… de verdad siempre me has sido una tentación.

    No supe de ella hasta hace unos pocos días. Ahora Eva Luna tiene 62 años… luce bastante bien para su edad. Se mira que se cuida mucho y hace mucho ejercicio. Por chat hemos recordado esos días de esa experiencia y siempre es grato que una mujer al igual que uno hace con ellas… nos alimenten con sus cumplidos, ese ego que como mujer u hombre tenemos: ¡Que rico cogías… eres el mejor palo que he vivido en mi vida! ¡Que hermosa verga! Ves… siempre me pones en tentación – me dijo.

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  • La primera vez que ella estuvo con otro (1)

    La primera vez que ella estuvo con otro (1)

    Desde hace años tenemos una relación como cualquiera. Ya son 9 años juntos. Tengo 32 y ella 28. Al conocernos, yo había estado solo con dos chicas y ella era virgen, aunque había tenido algunas experiencias.

    Desde que nos conocimos hablábamos de sexo como todos a través de chat. Contábamos nuestras experiencias con detalles a forma de relatos y eso nos calentaba.

    Después nos hicimos novios y siempre hemos sido muy abiertos. Hablamos, incluso, de nuestros ex y debido a que nos habíamos contado esas cosas del pasado, a mí me excitaba imaginar sus cuentos. En el caso de ella, había estado con un muchacho que tenía novia. A ella le gustaba él, pero eso no la dejaba tener sexo con él; sin embargo, le había hecho sexo oral en un par de ocasiones.

    Entre nuestros inventos, una vez lo contactó por chat porque ya no tenían contacto. Ambos estábamos de acuerdo y yo quería ver qué hablarían. Ya él estaba en otro país y primero fueron tímidos. Ella me reportaba lo que se decían y yo le daba libertas. Después empezaron a recordar sus experiencias, entre las que recuerdo que ella le preguntó, por ejemplo, por qué se había tardado tanto para acabar la última que le hizo oral y él dijo que porque le gustaba disfrutar de mamadas largas y que como sabía que ella era difícil, le gustaba aprovechar el tiempo.

    De la historia yo sabía lo esencial. Ellos se veían en el edificio donde él vivía, se besaban y había toqueteos, pero pocas veces iban más allá. De hecho, las dos veces que hubo sexo oral, fueron de las últimas que se vieron. Una vez en pleno pasillo, según ella me contó, y la segunda vez en su cuarto donde por fin él la convenció de entrar.

    La del pasillo fue una mamada rápida de rodillas y la de su cuarto si fue algo más extenso. Hubo besos, caricias, apretones, hasta que se quitaron la ropa. Ella me contó que él la dejó solo con su hilo dental y la pego al closet, en ese momento estaban listos para hacerlo y ella no dejó que le quitara su ropa íntima. Él le dijo “ah, te gusta jugar?” Y la amarró con su cinturón contra el closet para chuparle los senos. Después pasó su lengua por sus nalgas y ella se desamarró y fueron a la cama.

    Allí en la cama se besaron, se tocaron y, según lo que ella me relató basado en sus recuerdos, él estuvo a punto de penetrarla e incluso puso su pene en su vagina. Pero ella se asustó y le dijo que no podía porque ella no quería ser la otra y que él tenía su novia.

    Se frustraron y se acostaron allí a ver al techo, pero ella sabía que no lo podía dejar así y procedió a hacerle oral. Él le dijo que la quería de perrito y ella se puso así para chupársela. Entre las que cosas que me contó, me dijo que él le pedía que dijera cosas como “ese pene es mío” y que cuando ella decía cosas que él le mandaba de lo empujaba hasta la garganta. Él estaba de pie y ella sobre su cama en cuatro dándole el oral, lo que él aprovechaba para nalguearla y agarrarle los senos, ella es voluptuosa, muy bonita de cara, con unos senos grandes y unas nalgas de verdad grandes. Tiene una muy buena forma en la cintura, lo que llamarían una gordibuena. A ella le sorprendió porque pensaba que sería algo de minutos pero ya le dolía el cuello porque se extendió por un poco más de media hora de una mamada corrida. Cuando por fin acabó, le dijo que pusiera su boca y ahí le acabó. Ella dice que sintió que se botaba por sus mejillas, pero ella aun inexperta, lo tomó con sus dedos y se los chupó también.

    Volviendo al tema, ese cuento siempre me calentaba y me excitaba aún más ahora que veía lo que ellos chateaban y las cosas que recordaban. Como es típico, él le pasó fotos de su pene y ella me preguntó que qué hacía. Yo, dejándome llevar, le dije que estaba en libertad de responder y ella también le pasó fotos de ella y todo lo demás.

    El detalle es que el país en el que él vive es el mismo al que el papá de ella se mudó hace un tiempo. Por lo que el año pasado a ella le tocó visitar a su papá. Nosotros habíamos insinuado que quizás la visita serviría para que ellos se vieran pero no estábamos del todo convencidos.

    Desde donde estoy, nos comunicábamos como siempre y ellos por allá también hablaban. Me dijo que él quería salir con ella y yo la dejé. Ambos no sabíamos a dónde íbamos ni lo que queríamos, pero se dio su salida y se vieron en un bar para tomar cervezas y hablar. Yo sabía que iba a suceder porque tenían años sin verse y tenían ganas.

    Ella chateaba conmigo mientras estaba con él. Estaban en un bar tomando y hablando. De repente me dice “ahorita nos besamos”. Ya la comunicación de nosotros era menos frecuente y me envió un mensaje “me quiere coger, ¿qué hago?”. Yo solo le dije que le daba liberadas.

    Después llegó un mensaje que decía “vamos en un taxi”. Yo le dije que tranquila, que yo estaba bien y que hiciera lo que quisiera y que si no quería, no hiciera nada, que yo solo quería que me contara todo si algo pasaba.

    Ese mensaje no me lo respondió y yo insistió en preguntar cómo iba, pero ese mensaje ni siquiera lo leyó. Eran alrededor de las 12 am y yo me quedé pensando y un poco excitado.

    Lo cierto es que me dormí y me desperté alrededor de las 4 am. Vi que tenía cinco mensajes de ella y realmente me sorprendí porque eran cinco videos que voy a describir uno a uno.

    El primero que vi me sorprendió, era grabado por él y se notaba que ella estaba acostada boca arriba y él como sentado encima de ella y se veía el rostro de mi novia con su pene. Su rímel estaba corrido por las lágrimas que, supongo, salían a causa de que él la atragantara a con su miembro. En ese video ella mamaba y se veía como él le pasaba el pene por su cara mojada y sudada. Fue un video corto, de cerca de 30 segundos.

    El otro video también era grabado era grabado como desde un ángulo de la habitación. Él estaba sentado en la cama y ella como a su lado en cuatro y se lo estaba chupando mientras se veía cómo él le metía sus dedos en la vagina. El tercer video era desde el mismo ángulo y él la estaba cogiendo cargada y en ese momento la baja, ella se arrodilla y él le acababa en la boca.

    El siguiente video era de perrito, pero él estaba grabando desde su perspectiva y se veía como le daba nalgadas y le halaba el pelo con la misma mano y que con la otra sostenía el teléfono. El último video era él sentado en la cama y también lo grabó el, solo se veía mi novia con la misma cara de que le estaban haciendo seco fuerte y él le llenaba la cara de leche.

    Había dos videos de eyaculación, o sea, en ese momento ya sabía que lo hicieron por lo menos dos veces. En los próximos relatos quiero reconstruir esa noche completa según lo que ella me contó después y posteriormente quiero contar un par de encuentros que tuvieron después en ese viaje, además de cómo ha sido nuestra vida después de eso.

    Esperamos sus comentarios.

  • Nunca imaginé ser la puta de sus amigos

    Nunca imaginé ser la puta de sus amigos

    Cierto miércoles decidí pasar tres días vestida de nena, la primavera había llegado y no contenía las ganas de hacerlo, era la oportunidad perfecta para comenzar a ser yo misma. En cuanto se fueron mi roomies de vacaciones a sus lugares de origen, corrí a mi cuarto y saqué todas mis prendas, mis accesorios y mis zapatos; ese miércoles era muy temprano en la mañana, prácticamente tendía hasta el sábado.

    Las horas pasaron, modelé ante mi cámara las cantidades más posibles de ropa que tenía guardada, medias, ligueros, tacones, blusas, vestidos, faldas, accesorios, aretes, de todo. Después de depilarme todita, el área del bikini, las piernas y las cejas, de eliminar imperfecciones, de pintarme las uñas y de quedarme en un short muy corto, con una blusa rosa de encaje y unos tacones abiertos, me dispuse a prepararme de comer algo muy ligero.

    Como mi complexión es muy delgada, mi piel es blanca, mi cuerpo es muy femenino, mi espalda está llena de pecas y mis hermosas nalgas, no pude evitar pasar horas frente al espejo. Al caer la tarde, decidí ponerme en contacto con algunos de los hombres que me habían escrito, a partir de los anuncios que puse aquí en un sitio de contactos, además tenía muchos correos de amigos que me conocían como Vane y me había comenzado a escribir con varios, aunque debo aceptar que los que son muy jóvenes no me encantan, prefiero a los hombres maduros.

    Al momento, recibí muchos halagos referentes a mi belleza en la foto, entonces un hombre me comenzó a hacer la charla en el chat, era de 36 años, de nombre Rubén y su charla me agradó, comenzamos a las 6:00 p.m. y cuando vi eran las 8:00 p.m., él me preguntó si me podría conocer. Pasaría por mí a las 11:00 p.m., eso me daba tiempo para maquillarme y cambiarme de ropa pero le advertí que no me interesaba tener sexo y él lo aceptó. Decidí ponerme una falda ligera, tableada, unas medias en red color piel, unos tacones altos rosas y una blusa rosa con negro con transparencias, me veía hermosa, además me solté el cabello que me llegaba debajo de los hombros.

    Él llegó con cinco minutos de retraso y al asomarme por la ventana, lo vi en su camioneta, linda por cierto pero al entrar a su auto, Rubén se quedó perplejo, vi que su boca quedaba abierta mientras tímidamente comenzaba a saludarme “hola, Vane”. Al darme cuenta de esto y como toda mujer, dominé la situación y le di mi mano, acercándome a darle un beso en la mejilla, viéndolo como cerró sus ojos cuando olía mi perfume y me dijo “vamos a mi casa, veremos una película”. Me comenzó a excitar, era muy atractivo, era alto, medía más que yo con tacones, algo como 1.85 m o más de estatura, era robusto, de piel bronceada, con barba y muy velludo, su voz era gruesa y sus hombros muy varoniles, con sus manos gruesas, también olía muy rico y vestía muy bien.

    Al ver que seguía tímido por ser su primera vez que salía con una travestí, le pedí que se relajara y cuando llegamos a su casa, subí las escaleras pero fingí tropezarme, así sentí sus musculosos brazos y dejé que me abrazara por un instante, también le rocé su entrepierna y noté que estaba durísimo; sin embargo, lo pasé por alto, sólo quería ser tratada como dama, no como puta. A continuación, me mostró su casa, contándome que era ingeniero y que se acababa de divorciar, luego me sirvió un trago de tequila, era muy tímido aún, entonces le pregunté “¿no tienes una baraja y apostamos para ver qué película vemos?”. Comenzamos a jugar y gané la apuesta, enseguida le dije “si gano otra vez, te tomas un fondo sólo”, lo que aceptó y así pasaron varios tragos entre los dos hasta que ya con el calor y con las risas, cambiamos el juego, ahora era a apostar prendas.

    Mi suerte era mucha y pronto le quité la camisa, el pantalón y el bóxer y ya animada por los tequilas, no tenía más ropa que quitarle, entonces comencé a perder a propósito, de manera que me quité la falda y la blusa, quedándome sólo en liguero y bra. En eso, Rubén me propuso “si ganas esta, me haces lo que quieras” y le gané, notando que no lo aguantaba más, entonces se sentó en un sillón blanco, ubicado frente a la enorme pantalla, diciéndome “soy todo tuyo”. Enseguida, me mostró su enorme pene erecto, entonces le pedí que se dejara tapar los ojos y lo recosté completamente, besándole el cuello lentamente mientras me iba subiendo sobre su cuerpo acostado. Inmediatamente sentí sus manos buscando mi cadera, mis nalgas y mis piernas, luego su boca buscó mis labios y nos besamos apasionadamente, entonces me abrazó y me metió toda su lengua en mi boca, estaba completamente enloquecida.

    Mi deseo era probar esa enorme verga que parecía explotar, gruesa y venosa, entonces me puso de rodillas, me dispuse a contonearme mientras le daba la más deliciosa mamada, succionándole y lamiéndole sus huevos, lo que era muy placentero, estaba exquisita; por su parte, él comenzó a dar bruscos movimientos en mi garganta mientras lo miraba a los ojos y me decía “chúpamela, hermosa putita”. Luego de un rato de probar ese maravilloso sabor, decidí que era tiempo de entregarme, entonces saqué el lubricante de mi bolsa y con trabajos lo abrí y se unte en su portentosa verga, enseguida él me puso contra la pared mientras me besaba mi nuca, después se bajó por mi espalda hasta que me abrió mis nalgas y pasó su lengua por mi culo, al tiempo que con las manos, me acariciaba mis piernas enfundadas en las medias de red.

    A continuación tomo el lubricante se llenó lo dedos y me los metió hasta que logró que estuviera dilatada, entonces me cargó y me llevó al comedor, ahí me recostó boca arriba y se puso mis piernas en sus hombros, luego se puso un condón y me comenzó a penetrar con furia, era delicioso sentir su enorme pene dentro de mí y le pedía que no parara. De repente, se oyó entrar en la casa a un grupo de personas, diciendo “hermano, venimos a seguir acá la fiesta, para que no estés so… ¡óóórale!”. Al oír esto, vimos frente a nosotros a tres de sus amigos, igual de varoniles y atléticos que Rubén, iban en estado de ebriedad y cuando vieron mis piernas sobre sus hombros, observando mi cara, dijeron entre bromas “pero es que no invitas a tus amigos a degustar ese manjar”.

    Al instante, Rubén me vio con una cara de cómplice, tratando de darme a entender si aceptaba que ellos se sumaran y no lo pensé más de un segundo para contestarle que sí, inmediatamente ellos se despojaron de sus ropas, todos estábamos ebrios y nos fuimos a la sala de juegos, era el objeto de esos cuatro hombres de barbas y vellos en los pechos. Ya ahí, me pusieron de “a perrita” y mientras uno me penetraba, se las mamaba a los otros tres hasta que el primero en venirse fue Rubén, lo hizo en mi boca y me obligó a tragármelo, fue delicioso. Después Héctor, su amigo más velludo, se vino dentro de mí, en su condón y me dijo “te dejo el condón lleno de leche, puta, te la tragas toda” pero en ese momento, no alcancé a comprender.

    Luego me quedé con Octavio y con Carlos, enseguida uno de ellos se acostó y me senté sobre su pene erecto, de manera que mientras me daba unos sentones bruscos, el otro me metía su verga hasta la garganta hasta que ambos se vinieron de forma simultánea y me los embarraron en la cara pero ahí siguió lo más caliente de la noche, cuando me hicieron tragarme el contenido de sus condones llenos y todo esto me hizo venirme a chorros. Después de terminar y de tomarnos otros tragos, Rubén cayó en un profundo sueño, luego sus amigos me pidieron estar con cada uno a solas en un cuarto y con gusto, me los despaché a todos, por lo que esa noche terminé verdaderamente agotada. Al día siguiente, Rubén me fue a dejar a mi casa a media tarde, luego que nos recuperamos.

    Yo seguí con mi plan de seguir vestida de nena hasta el sábado, apenas era jueves y hasta la fecha, sigo viendo a Rubén y se pone celoso cuando se acuerda como fui poseída por sus amigos cuando él se quedó dormido y sí, me encanta la verga.

    Besos.

    P.D.- Me encantaría estar con algún grupo de amigos.

  • El deseo de mi novio que salió mal

    El deseo de mi novio que salió mal

    Estaba de novia hace unos años con un chico compañero de la universidad. Nos queríamos mucho, hasta que él se puso medio raro, fue mi primer chico, empezó a pasar mucho tiempo en Internet, chateando y leyendo relatos eróticos. Noté que sus gustos sexuales iban cambiando, me pedía cosas distintas, que dentro de lo que me gustaba se las cumplía. Hasta que un día me dijo que le gustaría verme haciéndolo con otro hombre.

    En un principio me negué, y como que el tema pasó, pero para su cumpleaños pensé que regalarle algo distinto, entonces me decidí a complacerlo en su fantasía, aunque mucho no me entusiasmara a mí.

    Chateamos juntos un día, y conocimos a un hombre de unos 35 años, parecía formal y respetuoso así que le propusimos nuestra idea.

    Quedamos en visitarlo un sábado en su casa quinta. Me vestí lo más provocativa que pude, con una bombachita que me compre para la ocasión, una tanga blanca muy linda, una remerita con buen escote, sin corpiño, una pollera blanca que transparentaba bastante con un tajo de costado muy alto, que dejaba ver toda mi pierna, y unas botas negras, me maquille bien y me perfume toda, me sentía una diosa.

    Llegamos en un taxi, y al bajar note que Carlos (ese es el nombre de mi nuevo amigo) me miraba como para comerme, siendo que no me conocía ni por foto. Nos invitó a pasar a su casa.

    Ya al entrar noté como su mirada se clavó en mi cola. Mi novio se sentó en un sofá. Cuando intento sentarme a su lado, Carlos me toma de la mano, y me lleva más al medio del salón.

    Mi novio al que voy a llamar Juan solo nos contemplaba. Ya todo estaba arreglado de antemano, no había nada que charlar.

    Me hizo dar una vueltita, diciéndome «Que buena que estas, pendeja. Vas a gozar como nunca!».

    Empezó acariciándome las tetas, por encima de la remera, muy suave, y comencé a excitarme. Juan solo miraba. Me tomo la mano y la bajo hasta su entrepierna, sentí por sobre le pantalón, que tenía su pene ya duro. Me sentí rara, solo había tocado el de Juan y era una experiencia nueva para mí.

    Carlos me hablaba siempre en vos alta como para que Juan lo escuchara.

    Preguntándome «te gusta, putita? Querés verlo de cerca?» Asentí con la cabeza.

    Me empujó hacia abajo del hombro haciéndome arrodillar, tenía el cierre de su pantalón delante de mis ojos. Y moría de curiosidad por ver esa verga, está más que caliente. Juan al verme así desabrochando el botón del pantalón, para dejar libre esa pija que peleaba por salir de su encierro, se para de golpe y se acercó, tomándome del brazo dijo «Mica, vamos a casa, me arrepentí».

    Carlos lo empujo, diciéndole: «Que haces pendejo? Pensás que estoy jugando? Que te crees que me vas hacer calentar y te vas a ir así nomás?» Juan estaba colorado de bronca, se tiró sobre Carlos para golpearlo, pero este con un movimiento lo inmovilizó tomándolo del brazo.

    Yo arrodillada en el piso con la cola apoyada sobre mis talones, contemplaba la escena.

    Así como lo tenía del brazo, lo llevo hasta el baño que estaba en la misma habitación, encerrándolo con llave.

    Se escuchaban los gritos de Juan insultándolo y golpeando la puerta.

    Carlos se acerca a mí, se desabrocha el pantalón y saca su pija, no lo podía creer, era mucho más grande que la de mi novio.

    Sin decirme nada con una mano tenía su verga y con la otra me tomó de la nuca empujándome la cabeza hacia su verga.

    No tuve mas que abrir la boca para sentir era verga caliente y sabrosa. Como pude intente meterla toda en la boca pero no me entraba, chupe como una loca, me sentía una puta y me encantaba. Saboreé cada centímetro de la pija de mi macho del momento, mi novio seguía golpeando la puerta a full. Mientras chupaba como una maestra él me decía de todo tipo de groserías: me preguntaba si me gustaba, si quería tomarme la lechita y yo asentía con mi cabeza, sin liberar de mis labios esa verga que me volvía loca. En un momento, me hizo parar y me empujo sobre la puerta que llevaba al baño.

    Con las manos apoyadas en la puerta y de espaldas de Carlos, sentí como me bajo la bombachita sacándomela, me levanto un poco la pollera y me halagaba mi cola, me decía que era hermosa y que me iba a coger por todos lados, que iba a gritar como nunca. Yo no decía nada, solo disfrutaba.

    Carlos me hablaba fuerte para que mi novio pueda escuchar. Sin compasión apunto su verga y me la clavo en la mi conchita hasta el fondo, volaba de placer, ere pene era un hierro al rojo vivo, por su calor y su dureza. Me bombeaba terriblemente escuchaba como me trataba (bien putita) y más me calentaba, empecé a gemir, gritaba como loca, más me calentaba pensar que mi novio estaba del otro lado de la puerta. Ya había acabado cuatro veces, mis piernas estaban súper flojas, me sostenía colgada de esa verga y me encantaba, Carlos decía en vos bien alta, «voy a acabar y te voy a llenar toda esa carita de nena que tenés de leche, querés?».

    Escuchaba también a mi novio, golpear la puerta, insultar y todas esas cosas. Yo le decía que si con la cabeza, a lo que me decía, habla fuerte, porque si no no te doy lechita. «Si» fue lo que dije, «más fuerte que no te escucho» comento, «si quiero», «que querés? Y decilo fuerte», «quiero tu leche hijo de puta» le gritaba, llename de leche, gritaba como una loca. Me saco su verga de la concha, me sentía vacía, pero más caliente que nunca. Me arrodille por instinto y abrir la boca como pude, Carlos pajeándose, me lleno con su leche caliente, parte en la boca y parte en la cara. Pase de ser la noviecita recatada a probar por primera vez leche caliente y no de mi novio. Carlos tomo del piso mi bombachita y me limpio la cara de los restos de leche.

    Abrió un poco la puerta del baño y tiro para adentro mi bombacha sucia con su leche, Juan empujo para salir pero no pudo, Carlos cerro nuevamente la puerta con llave. Sentada en el sofá todavía me temblaba el cuerpo. Irónicamente Carlos le decía Juan, «te la di para que la guardes como recuerdo de tu primer encuentro swinger». Se escuchó que Juan comenzó a romper cosas del baño, Carlos abrió la puerta y se encontró con que el baño estaba destruido. Sin dudarlo se tomaron a golpes, pero mi novio perdió Carlos lo golpeo hasta que se cansó. Salió de la habitación y volvió con dos de los porteros, yo sinceramente me asusté. Lo levantaron y lo sentaron en el sofá a mi lado.

    Carlos nos decía, «Que lastima che, todo lo que rompió tu novio van a tener que pagarlo» me levanto del brazo. Y comenzó a desnudarme mientras sus guardaespaldas se sentaron una a cada lado de mi novio para sostenerlo. Cuando estuve completamente desnuda, solo con las botas, me hizo arrodillar, tenía vergüenza de tener público, pero mi calentura me podía, ya tenía nuevamente su pija dura, no dude en comenzar a chuparla, los guardias, se la chupé un rato, me hizo ponerme como perrito.

    Y empezó a chuparme la cola, se unto un poco de gel en su pija, y cuando comenzó a pasármelo a mí en la cola supe lo que sé venia, me rompería la cola delante de mi novio que miraba atónito, mientras los porteros lo sostenían. Me penetro primero un poquito y yo gritaba más de calentura que de dolor, aunque este era importante.

    Carlos miraba a mi novio diciéndole «aprende boludo como se coge una pendeja putita como esta» empujo y de una me la metió hasta los huevos. El dolor invadió mi cuerpo, pero mientras más me bombeaba este dolor se convertía en placer, mi novio solo se limitaba a mirar. Teniéndome así clavada se acerca a mi oído, y me pregunto, querés ver como el pajerito está caliente?» Le conteste «si papi, dale, pero no pares de cogerme», les hizo un gesto a los guardias y le bajaron los pantalones.

    Mientras me cogía por la cola Carlos miraba como la pija de Juan estaba a full. Mirándolo a los ojos le decía, «no querías esto boludo? Te gusta?». Juan comenzó a pajearse, y los porteros se le cargaban de risa. Carlos me lleno la cola de leche y caí rendida al piso. Juan acabo ensuciándose todo. Juan le dijo «pueden irse si quieren, la deuda esta saldada» Juan se paró y quiso levantarme. Yo mirándolo, le dije, «yo me quedo, ahora que encontré quien me coja bien.» Parecía no creer lo que escuchaba, los porteros lo tomaron de los brazos y mientras lo llevaban hacia la puerta, Carlos les dijo: «muchachos lleven a la calle a este gil, y venga a ayudarme a atender a esta señorita como se lo merece»…

    Cansada como quede de la sección de sexo tan novedoso para mí pedí darme un baño, estuve en el jacuzzi por más de una hora, donde dormí una pequeña siesta, al despertarme veo que mi ropa ya no está, y en una silla había un conjunto hermoso con portaligas, todo blanco de encaje y una minifalda roja muy ajustada, con una remerita muy transparente negra, me vestí y salí del baño.

    Al salir veo a los dos guardias jugando a las cartas, uno me toma del brazo y me hace sentar en una silla, yo solo obedecía, me dijo muy suave al odio «ya sabes que tenés que hacer» se paró delante de mí y yo sin decir nada lo desabroche el pantalón saque su pija y comencé a chupar, nuevamente estaba caliente como una perra, dejándome llevar por mis más bajos instintos.

    El otro solo se dedicaba a mirar, se la chupe hasta que acabo dentro de mi boca, obligándome a tragar todo, yo encantada con mi ración de leche.

    Cuando el otro se para buscando su turno, entra Carlos, y ellos sin decir nada se van de la habitación, no sin antes recibir un reto de Carlos.

    Yo sentada en la silla limpiándome un poco la cara con mi mano, Carlos me dice: «Ahora tengo una cena de negocios y vos vas a ser nuestra asistente, solo te vas a limitar a hacer lo que yo te diga, entendes?». Yo asentí con la cabeza.

    Carlos se fue y me quede sola en el cuarto por más de media hora, luego vino una chica vestida tipo cocinera y me dijo, «vení que Carlos quiere presentarte», salí tras ella del cuarto y al entrar al comedor, estaba Carlos sentado en la cabecera y seis hombres de diferentes edades dos de ellos japoneses. Carlos me ordeno que salude uno por uno, con un beso, todos sabían cuál era mi función y mientras los saludaba me hacían dar vueltas para contemplar mi cuerpo y me tocaban la cola o las lolas por encima de la ropa.

    Carlos dijo, «Serví la comida». Lo hice sin chistar, y cuando termine me pare junto a Carlos mientras ellos comían la entrada. Cuando terminaron el plato, los dos japoneses se pararon y comenzaron a desnudarme lentamente, mientras todos me contemplaban. Dejándome solo en bombacha y corpiño. La cocinera me tomo del brazo y me llevo a la cocina, los japoneses venían detrás de mí. Al llegar me desvisten del todo, y me suben a una especie de mesa con ruedas, grande como una camilla donde me acosté boca arriba. Comenzaron a servir comida sobre mi cuerpo. Me llevaron así acostada en esa camilla al comedor donde todos aplaudían al verme entrar, se pararon alrededor de mí mientras bebían y comían los bocadillos que tenía en mi cuerpo.

    Yo estaba más que excitada, todo era muy nuevo para mí. Comieron todo sin dejar nada. Uno de los señores creo que el mayor de todo, tenía más de 50 años, se acercó a mi conchita y comenzó a olerla como si de un manjar se tratara, luego a chuparla como nunca antes lo hicieron, todos los demás miraban, perdía realmente la noción del tiempo, fue una eternidad lo que estuvieron chupándome un rato cada uno, pero sin dudas el que mejor lo hizo fue el primero. Todos ellos aun vestidos.

    Así de repente todo cambio, uno de los japoneses, saco su pene por el cierre del pantalón, pero sin desvestirse, me dio vuelta de golpe, puso un almohadón bajo mi pancita y se subió a la camilla, apunto su verga calienta a mi cola y me penetro de una, yo solo gozaba, me cogió un rato y lleno de leche mi cola, que a esta altura estaba más que acostumbrada y necesitada de placer.

    Se bajó y el otro ocupó su lugar, uno a uno me hicieron la cola, dejándome llena de leche como nunca.

    Yo moría de ganas de chupar una de esas hermosas pijas que me deformaban la cola, pero Carlos no me lo ordeno así que nada dije.

    Me dejaron exhausta y con la cola ardiente, se sentaron a la mesa, me sentía un objeto sexual una esclava de su placer y eso me encantaba.

    Pasado un rato, Carlos ordeno que me metiera bajo la mesa, y los chupara uno a uno. Orden que acate encantada. Me llamo la atención que cuando estaban por acabar se paraban y se iban yo nada podía ver, así que no me preocupaba mucho porque tenía otra hermosa pija al lado para comerla. Pero al llegar al último, también se paró, y sola quede bajo la mesa. Carlos me llama y al salir veo que me tenían una sorpresa. Una vasito lleno de leche de todas las pijas que comí, la tome mientras todos me miraban, no deje ni una gotita. Y Carlos me dijo «Bien bebe, podes descansar, te portaste muy bien» «si querés anda a tu casa y volvé cuando quieras» cuando me dirijo a la cocina a buscar la ropa, la cocinera se para en la puerta de entrada a la cocina y le dice a Carlos » me la prestas un ratito» «por supuesto» contesto Carlos.

    La cocinera me hace entrar, me dio la espalda, se levantó su larga falda, me dejo ver su bombachita y su cola que para ser sincera era muy marcada, una belleza. Se bajó su bombacha agachándose hasta abajo y dejando ver toda su depilada conchita.

    Se acostó boca arriba en el piso, se desabrocho la camisa dejándome ver sus tetas, me dijo «vení bebita y chúpame toda» yo obedecí sin decir nada empecé con sus tetas, y empecé a calentarme, ella me tomo de la nuca y me dio un beso enorme, el beso más dulce y caliente que me dieron en la vida. Oriento mi cabeza hacia su entrepierna, y comencé a chupársela como podía, su gusto era particular y excitante, acabo creo que más de tres veces. Me abrazo y me dijo al oído, vestite y anda a tu casa a descansar.

    Me dio un teléfono celular, y me dijo «no lo apagues nunca» desde hoy tenés que estar siempre disponible para el señor Carlos.

  • Película con mi primo Mati

    Película con mi primo Mati

    Estaba en la casa de mi tío a las afueras de la ciudad, en una finca en la que vive él y mi primo Matías a quienes me gusta ir a visitar cada fin de semana para despejarme un poco del estrés de la universidad y mis padres, cada tarde recuerdo a Matías del tiempo en el que crecimos juntos y compartíamos de todo, ahora tengo 19 y el 18, llegué pasada la hora del almuerzo y mi tío estaba por salir a hacerse cargo de algunos animales en el granero.

    -Chicos, ahí quedó en la cocina más comida por si quedaron con hambre

    -No se preocupe tío, estamos bien -hablé por los dos viendo el rostro de Matías que dejaba ver que estaba bastante lleno.

    -De acuerdo, voy a estar trabajando en el granero y quedarán solos aquí, no se vayan a asustar jajaja, si necesitan algo allá pueden encontrarme.

    Al levantarme de la mesa me senté en el sofá de la sala frente al tv para ver alguna película que estuvieran pasando, pase y pase canales y no encontraba nada bueno que ver y más bien me estaba entrando un poco de sueño.

    -Deja esa -dijo Matías ya resignado, era la primera película de Avengers la que ya habíamos visto muchas veces, pero que más daba una vez más.

    Fue pasando el tiempo aproximadamente media hora y el almuerzo comenzó a hacer efecto y tanto Matías como yo nos quedamos dormidos en el sillón, yo me recosté hacia un lado y un poco después Matías se recostó encima de mí y luego de acomodarse en mi abdomen cerró poco a poco los ojos, yo me sentía un poco nervioso y calmado, se sentía bien tener a Matías dormido encima mío pero me traicionaron mis pensamientos y comencé a pensar que pasaría si su cabeza cayera un poco más a mis pantalones, mi verga se puso un poco dura pero haciéndole piojito en su cabello también caí dormido.

    Estaba teniendo un sueño mojado, pero me estaba despertando y sentí que Matías aún estaba sobre mi abdomen y no abrí los ojos ni me moví porque quería disfrutar un poco más el momento, Matías deslizó su mano desde mi abdomen y la fue bajando, sintiendo eso me percaté que el sueño húmedo me había dejado una gran erección en el pantalón, me cruzó un escalofrío por el cuerpo y comencé a temblar un poco, espero que Mati no se percate de eso, su mano descendía cada vez un poco más, ya iba en mi cinturón y seguía bajando aun haciéndose el dormido, quizá pensaba que yo seguía dormido y no me percatara de sus movimientos, su mano llegó a mi verga que no pude hacer que bajara, por encima del pantalón pasaba las puntas de sus dedos recorriendo toda la extensión, sentía cosquillas y hacía el esfuerzo por no moverme pues quería ver hasta donde llegaría, durante un momento se quedó quieto con toda la extensión de su mano tocando mi verga y la subió para desabrochar me el cinturón, luego ajo mi cierre y abrió el pantalón, toco la cabeza de mi pene con movimientos circulares y los alejaba un poco, ahí noté que había soltado ya bastante líquido preseminal y mi bóxer estaba mojado con él, Matías seguía jugando con el líquido y lo llevaba a su nariz para después dejarla deslizar por sus labios saboreándolo.

    Con su mano fue abriéndose paso por la parte de arriba del bóxer buscando mi verga, cada vez la introducía más hasta que llegó a mis huevos, retrocedió un poco y tomo mi verga como pudo y comenzó a masajearla casi como si quisiera masturbarme pero el ángulo no lo dejaba hacerlo bien, trato de bajarme el pantalón por un lado y le fue difícil, note lo que intentaba hacer e hice un esfuerzo para levantar un poquito mi cadera sin que se diera mucha cuenta como si me estuviera acomodando sutilmente.

    Mati se alarmó un poco y se quedó quieto, al cabo de un ratito siguió con su intento y le fue más fácil bajar un poco más el pantalón y con este el bóxer, cuando ya había logrado su objetivo tomo esta vez bien el grosor de mi verga y subiendo y bajando su mano pasando algunos dedos por la punta, el sentimiento que tuve allí no sabía cuando más podría estarme quieto, Mati tomando mi verga como si fuera un helado acerco un poco más su cabeza y estiro la lengua pasándola por la punta, esto me hizo estremecer y levantar involuntariamente la verga, Mati volvió a quedarse quieto creo que un poco asustado y soltó mi verga.

    Por el alguno en el que yo estaba y su cabeza tapando mi visión él se quedó quieto y su mano la alejó de mi verga, hice el intento de bostezar y abrir los ojos, con mi mano acaricie la cabeza de Mati pasando por sus mejillas y labios, creo que el intentaba hacerse el dormido pero ya sabía muy bien que esto no era así, baje un poco más suavemente hasta su mentón e hice una ligera presión para que levantara un poco la cabeza y dirigiéndola a mí, note que hacia presión para no levantarla pero termino cediendo, cuando ya su carita mi miro vi sus ojos tiernos y tímidos con un poco de miedo, lo levanté un poco y me acerqué a su rostro en dirección a sus labios que llevaba años queriendo probar y uní mis labios con los suyos, cerré los ojos y seguí moviendo mis labios a los que el correspondió y puso una mano en mi cuello, tomo un poco más de confianza y se hizo más intenso el beso.

    Decidí jugar con la lengua y la introduje por su boca como si jugara con la suya, solo separamos las bocas para tomar aire y volvíamos a la lucha que teníamos con nuestras lengua mientras nuestros labios no paraban buscar los del otro, separe mi rostro recordándolo en su frente y viendo como nuestras narices se tocaban, solo exhalábamos mirándonos el uno al otro, tomé su mano y me puse de pie lentamente llevando a su cuarto, al él haber entrado cerré la puerta con seguro, él se acostó en la cama boca arriba y yo me puse encima besándolo de nuevo, mientras lo besaba le fui quitando la camiseta y el pantalón, me detuve un momento a verlo en boxers y me caliente más, tenía un abdomen muy bien trabajado y lo recorrí por todos los bordes y líneas que en él se dibujaban, junté mis labios a los suyos por un momento más hasta que sentí que el aire me faltaba, me separé de sus dulces labios y movimientos la cabeza a un lado pasando mi lengua a su cuello dejándole beso y chupándolo haciendo que se retorciera y con ello dejará aún más expuesto su cuello.

    Seguí con ello mientras gemía cuento intentaba morderlo, cuando ya estuvo más suelto y queriendo más recorrido el centro de su pecho y abdomen con besos provocando algunas retracciones intensificando mi deseo a él, llegue a su bóxer y se lo quite rápidamente, me mordí el labio al ver su verga de mas o menos unos 17 centímetros, sin pensarlo más me la metí y en la boca intentando que entrara toda y Mati se retorcía un poco más, mientras más se la mamaba mire su rostro y lo tenía mirando al techo casi totalmente tirado hacia atrás, con mi lengua hice círculos estimulando su glande que provocaban el Mati gemidos más intensos, con su verga entrando toda en mi boca recorrí su cola con mis dedos buscando su ano, le levanté un poco la pelvis atrayendo hacia mi y tuve acceso a su huequito que estaba totalmente cerrado, dejé de mamarle la verga y puse mi lengua en su año pasándola de arriba a abajo e intentando meterla poco a poco.

    Mati no dejaba de acomodarse temblando, yo ensalivaba más y más y metía cada vez más su ano, lo estaba aflojando poco a poco, se dilataba y comencé a meterle mi dedo índice poco a poco mientras los gemidos de Mati se hacían aún más constantes, metí el dedo hasta el fondo y lo dejé un momentico mientras volvía a concentrarme en sus labios, con nuestras bocas juntos mi dedo en su interior lo comencé a sacar y volver a meter tocando todo lo que podía en su interior sintiendo que entraba ya con facilidad metí un segundo dedo que provocó otro sobresalto en Mati y una cara de dolor que note cuando me mordió mi labio inferior y abrí mis ojos, note como hacía el esfuerzo por no quererlo sacar, el movimiento de mis dedos no lo detuve hasta sentir completamente suave y húmedo su hueco.

    Allí me levanté y puse mi pelvis sobre su pecho y el sin dudarlo se lanzó a mamarme la verga, en cuento sentí su boca caliente en ella me hizo levantar la cabeza y cerrar los ojos, el metía y sacaba su boca de mi verga y atragantándose con ella cuando la metía completamente provocándole arcadas y que le salieran algunas lágrimas, dejándome totalmente ensalivada la verga me quite y me corrí hacia atrás, me pare y situé a Mati al borde de la cama y levante sus piernas poniéndolas a mis costados dejando así su culo totalmente ensalivado a mi disposición, puse la cabeza de mi verga en su entrada y presione un poco mirando su rostro de dolor hacia mí, mirando fijamente sus expresiones fui introduciendo la cabeza completamente en su ser y el ya aparentaba los ojos soportando el dolor, permanecí allí un poco más hasta que vi que su rostro se suavizó un poco más y allí dejé ir mi verga completa de 19 cm dentro suyo haciendo inmediatamente que Mati soltara un gemido casi un grito al aire que calle con un nuevo beso en el que sentí que intentaba morderme los labios en cada beso, me alejé de sus labios y comencé a sacarle mi verga casi por completo dejando solo la cabeza y volviéndola a meter aumentando cada vez un poco más el ritmo,

    Los gemidos de Mati ya no sonaba como casi gritos sino se notaban un poco más de placer, saque por completo mi verga y tome por la cadera a Mati, lo puse en cuatro y se la seguí metiendo en esta posición más rápido y fuerte haciendo que con cada estocada se deslizará un poco hasta quedar completamente acostado y yo sobre el siguiendo con el movimiento y buscando sus labios cuando el volteaba el rostro para verme, allí se la dejé ir en cada ocasión completamente, tocando su próstata y todo lo que se atravesará, en medio de este frenesí en el que los gemidos de Mati y los míos se combinaban y recorría todo su cuerpo con mis manos mientras que las de él apretaban con todas sus fuerzas las cobijas cuando de repente escuchamos cerrarse la puerta principal, mi tío había regresado y nos quedamos completamente quietos con temor de hacer algún ruido que lo alarmara.

    Al cabo de unos minutos que notamos que no nos estaba buscando y yo seguía con mi verga dentro de él cogí un cogio y se lo puse en la boca para que lo midiera y así no hacer ruido, ya habíamos cambiado de posición y él estaba encima de mí cabalgándome dejando salir la mayor parte de mi verga y volviendo a sentarse dejando entrar toda la extensión, y moviendo sus nalgas más rápidamente se masturbaba cada vez con más intensidad hasta que se sentó de golpe con fuerza y dejo salir toda su esperma disparada hacia mi rostro callando por mi pecho y abdomen, alcanzando incluso mis cabello y dejando derramada su leche en su nariz, mejillas y boca la que recorrí con mis labios y me la tragué.

    Al acabar se levantó y yo lo cogí de la cintura y con fuerza lo empuje a acostarse al lado mío mientras yo me ponía encima suyo besándolo mientras me masturbaba, cuando sentí que me iba a venir me separé de sus labios y un impulso me hizo erguirme y sentí salir mi leche de mi cerga a chorros y quedando derramada en toda la carita de Mati yendo cierta parte a su cabello pero la mayoría fue como un tiro a su boca que al ver que me iba a venir saco la lengua y allí calló gran parte, cuando termine con mi respiración agitada volví a besarlo con mi esperma aún en su lengua y labios haciendo que esta también llegara a la mía y llevándola de nuevo a él, lo que teníamos no los tragamos limpiado nuestros rostros con nuestras lenguas sintiendo aquel líquido caliente recorrer nuestras gargantas.

    Me separé sentándose encima de él y mirándolo a los ojos volví a consentirle su cabello.