Blog

  • Fusión de empresas

    Fusión de empresas

    Mi padre es propietario de una pequeña empresa que desde que tengo uso de razón nos ha permitido tener un buen nivel de vida. Realmente mi padre es lo que se podría decir el socio trabajador teniendo un socio que es el que aportó en sus inicios el capital para empezar a funcionar y luego el necesario para inversiones y mejoras.

    Desde pequeña yo veía como este socio iba a mí casa con cierta asiduidad como si de un familiar se tratara. Lo que no entendía de pequeña era por qué estás visitas terminaban con el socio de mi padre y mi madre yendo al dormitorio ni los sonidos que de allí salían durante un buen rato, ni la cara de tristeza de mi padre durante esos minutos, ni la de satisfacción con la que el socio salía arreglándose la ropa.

    Cuando tenía unos doce años y debido a que quizás pensaron, acertadamente, que ya comprendía lo que pasaba, las visitas terminaban con mi madre y el socio saliendo juntos de casa. Mi madre tardaba varias horas y a veces volvía al día siguiente.

    Así fue pasando el tiempo y cuando tenía 17 años mi padre cayó enfermo y fue necesario un costoso tratamiento que «generosamente» pagó su socio. Cuando mi padre salió del hospital y volvió a casa el socio llegó de visita y cuando se iba a marchar y mi madre se preparaba para lo habitual, éste dijo que no, que su dinero merecía un premio mejor y que supuesto que yo ya tenía edad para saber lo que pasaba sería conmigo con quién se acostaría. Se me olvidaba decir que él tenía 67 años.

    Ante las súplicas de mis padres aceptó va esperar que, al menos cumpliera los 18, lo que aceptó de mala gana advirtiendo que ni un día más de mi dieciocho cumpleaños. Acto seguido se llevó a mi madre al dormitorio y se cobró su habitual pago de intereses

    Durante los meses que faltaban hasta mi cumpleaños mis padres buscaron infructuosamente dinero para saldar la deuda con el socio y viendo que no podían hablaron conmigo. Yo dije que lo entendía y que haría lo que el socio quería

    El día de mi cumpleaños se presentó en casa y me dijo que me vistiera para salir. Así lo hice y me llevó a un conocido y caro hotel. Una vez en la habitación me desnudó y él también se quitó la ropa, quedando a la vista su gran barriga y también un enorme pene. Yo ya no era virgen y había visto algunas pollas, pero ninguna de ese tamaño.

    Me hizo ponerme de rodillas delante de él y chupar su miembro, que creció hasta unos 24 o 25 centímetros. No sé si por los nervios o por el tamaño pero no empecé la mamada muy bien y entonces él sacó el pene de mi boca y me dio una fuerte bofetada al tiempo que me decía que me esmerara que esa mamada le había costado mucho dinero. Yo le dije que me avisara cuando fuera a correrse para que no lo hiciera en la boca. A esto él contestó con una fuerte risotada y me dijo que no solo se correría en la boca sino que me tragarla su leche, algo que yo no había hecho en las relaciones que había tenido.

    Pese a su edad tenía aguante y chupé durante más de diez minutos hasta notar una abundante cantidad de semen en mi boca que ante sus requerimientos le mostré y luego me tragué. Tengo que decir en honor a la verdad que no me desagradó el sabor

    Acto seguido me tendió en la cama y comenzó a hacerme, también es verdad, una buena comida de coño que hizo que pese a mis intentos por no hacerlo me corriera. Eso le enardeció y me dijo que yo tenía suerte de follar con él. Después me abrió las piernas y con un fuerte empujón metió caso toda su polla en mi vagina y empezó los rítmicos movimientos de cadera que, en unos 15 minutos que se me hicieron eternos, culminaron en otra abundante corrida que pronto comenzó a salirse de mi vagina y chorrearme por los muslos

    Se tomó entonces un descanso para fumar un cigarro y beberse un whisky mientras recuperaba fuerzas. Transcurrido un rato me dijo «empalmarme puta», lo que hice con una nueva introducción de su verga en mi boca. Una vez en disposición me puso a cuatro patas y me metió la enorme polla en el culo dando fuertes empujones y sin ningún cuidado por no hacerme daño. De nuevo tardó bastante y soltó una abundante cantidad de semen.

    Y así terminó la primera vez, a la que siguieron otras tres en menos de un mes. Pero mi padre volvió a caer enfermo y se hizo preciso acudir de nuevo al socio. Éste dijo que sí, pero que esta vez su cobro iba a ser una «fusión de empresas». Así, tuve que dejar de tomar anticonceptivos para acostarme con él y hoy he recibido la confirmación de que estoy embarazada

  • Cogiéndomela en la calle

    Cogiéndomela en la calle

    Estaba llevando lo del ser el macho de Zulema a niveles que nunca imaginé. Ya casi no tenía sexo con Lety y solo me apuraba para cogerme a mi chica transexual.

    La locura me había invadido tanto que una ocasión, ella me dijo que no estaría en casa, que estaría esperando a un cliente y estaría en donde a veces se para para su trabajo.

    Como ya les he contado en otros relatos, Zulema es una rica transexual de quien ahora soy su macho, me la presento mi amiga transexual Susana y ahora no podía dejar de cogérmela.

    Salí en mi carro desesperado por buscar a mi perra, miraba atento cada calle y lugar donde ella me comentaba que andaba en las noches, parecía un degenerado y obsesivo buscando a mi presa, finalmente cerca de la calle que te saca a una estación del metro de la línea 2, ¡la encontré!

    Z: ¿Qué haces aquí?

    L: ¡Te ando buscando!

    Z: ¡Pero te dije que hoy vería a alguien!

    L: Jajá, ¡lo siento quería verte!

    Zulema, molesta, me tomo dela mano y me llevo a un callejón que estaba a lado y comenzó a reclamarme!

    Z: Que te pasa Luis, tengo mis asuntos, ¡no puedes aparecerte cuando quieras!!

    L: ¡Que, ahora me niegas, que el que veras te coge mejor!

    Z: No seas idiota, es un cliente, ¡el me paga!

    Esas palabras me molestaron así que comenzamos a discutir más fuerte, en eso, ella me empujo para regresar a la calle, ¡pero yo la tome del brazo y le impedía irse!

    Z: ¡Luis ya basta!!!

    ¡Yo estaba molesto y comencé a apretarla de los brazos y no al dejaba irse, Zulema no gritaba fuerte, aunque si levantaba la voz, de pronto se libró de mi mano y me dio una cachetada!

    Yo todo molesto por la situación, la observe, ella estaba nerviosa, me miraba como con miedo, la tome del brazo y la empuje a la barda fina del callejón, ahí la empuje y el di un jalón de cabello, ella gemía, ¡pero eso me comenzó a excitar!

    L: En tu vida te atrevas a tocarme, ¡puta!!

    Z: ¡Déjame, estás loco!!

    L: ¡Ahora veras, me la pagaras!

    Z: ¿Qué haces? ¡¿Qué haces?!

    Le subí su mini vestido, ¡le hice a un lado su tanga y de golpe empecé a meterle la verga!!

    Ella gritaba y adolorida se movía para repelerme, pero yo enfurecido y caliente, ¡la sometí con mi brazo y empecé a hacerme paso por de su apretado culo!

    Z: ¡Ah, basta, agh!!

    L: ¡Cállate, uhm!!

    Z: ¡Me lastimas, basta!

    L: Toma, ¡esto es por puta!!!

    Comencé a moverme fuerte, con un brazo la sometía empujándola en la barda y con el otro le apretaba sus ricas tetas, ella sacaba lágrimas de dolor y miedo, ¡pero yo no me detenía y más duro el daba a la puta!

    Se escuchaban murmullos, se oían algunas sirenas ella me rogaba me detuviera, pero yo estaba ardiendo y no me detuve, contrario a eso, ¡le mordía el cuello y más rápido se la dejaba ir!

    Z: ¡Ah, por favor, me duele!!

    L: ¡Te gusta! ¡No lo niegues!!

    Z: ¡Ya!! Luis!

    L: ¡Uhm, segura, segura la saco?!

    Yo sabía que ella era adicta a mi verga y lo sentí al tocar su diminuto pene el cual mostraba los signos de la excitación, le besaba su oreja y apretándole las tetas más rico le daba hasta que ella exclamo;

    Z: ¡Ah, no pares, uhm!!

    L: ¡Sabia perra!!

    Z: ¡Cógeme mi amor, agá!!

    L: Toma, ¡toma mi verga!!

    Z: ¡Que rica verga, uhm!!

    L: Siéntela, ¡mira cómo te reviento!!

    Z: ¡Ah, sí, así, no pares, mmm!

    Tomándola de las nalgas, más rápido me movía, me encantaban sus gemidos, se movía riquísimo, paso del dolor al placer, ¡nos olvidamos que estábamos en un callejón y que nos podían ver en cualquier momento!

    Se dio vuelta y levanto sus piernas apoyándose en la barda y me abrazo con ella, mientras yo tomándole las nalgas, ¡le empujaba mi verga fuerte!

    Z: ¡Que rico mi amor!!

    L: ¡Me vuelves loco!!

    Z: Y tú a mí, ¡mi macho!!!

    Nos besábamos, le mordía sus pezones, ella me arañaba con sus largas uñas, ¡la rica transexual sabía que era mi puta!

    Z: ¡Ah, mi amor, me vengo!!

    L: ¡Si, agh!!

    Z: ¡Luis!!!! ¡Así!

    L: ¡Te voy a dar leche, ahí va!

    Z: ¡Dámela en la boda, déjame traerme tu semen!

    Ella se arrodillo y me lamio la verga tan rica que combinado con mi adrenalina me hizo expulsar un chorro de semen, ella lo tragaba y saboreaba como la puta que es, yo miraba su cara de satisfacción al tragar mi semen, yo gozaba mi orgasmo.

    ¡Una vez pasado el pacer, ella se puso de pie, se limpió la cara y su ano y me recrimino la acción!

    Z: Estuvo muy rico, pero esto no está bien, ¡te pido que me dejes en paz!

    L: ¿Qué? ¿No te gusto como te cogí?

    Z: No es eso, ¡simplemente ya no quiero más cosas contigo!

    L: ¡Como quieras!!

    Me fui a mi carro pensando en que había terminado esa etapa de confusión conmigo, pero justo en la esquina miré a una pelirroja de buena pierna, que me sonrió, yo la mire y me acerque, ¡mientras Zulema miraba enojada como la pelirroja me daba su número!

    Llegué a mi casa dispuesto a conocer a esa pelirroja y continuar probando con transexuales, pero esa historia vendrá después.

  • Madre no hay más que una (Parte 2)

    Madre no hay más que una (Parte 2)

    Cuando me desperté al día siguiente, mi madre estaba tumbada a mi lado y con mi polla en su mano moviéndola de un lado a otro.

    -Buenos días cariño, has dormido mucho. ¿Te gusta cómo te ha despertado tu mami?

    -Joder, si mamá, le respondí. Me encanta. Sigue así, así.

    Mi polla ya estaba dura como una piedra y mi madre no tendría que seguir mucho más porque enseguida me correría.

    -Recuerda lo que hablamos ayer, yo te la meneo y tú luego tienes que masturbarme.

    -Sí, mamá. Por supuesto. Por cierto, ¿volverás a follarte al socorrista?

    -Así que nos viste, dijo siguiendo con la paja.

    -Si mamá, la película era un rollo y volví antes de que acabara, bastante antes de hecho y os pillé follando.

    -No lo hacía nada mal el jodío, dijo acelerando el ritmo de la paja.

    -Joder mamá, que gusto me das.

    -¿A qué si? Por cierto, ¿tú me darías el mismo placer que me dio el socorrista?

    -Creo que si. Ahora soy virgen pero si tu me enseñas bien..

    -Si mi niño, pero primero acabemos con la paja.

    Aceleró el ritmo y no pude más, acabé corriéndome en sus muslos. Esos muslos tan ricos que tenía.

    -Aaah, mamá, que gusto por dios. Aaaah, me corrooo.

    Ya recuperado del orgasmo ayudé a mi madre a limpiarse los muslos.

    -Así mi niño, ya estoy limpita de tu semen. Tenías mucho, ¿eh? tus huevos producen mucha leche. Tendrás que dármela más a menudo.

    Estoy deseando dártela en el coño, pensé para mí.

    -Ahora vas a masturbarme cariño. Mira aquí están mis labios, dijo señalando su coño. Debes separarlos y tocarme. Yo te indicaré como hacerlo, como me gusta que me lo hagan, ¿de acuerdo?

    -Si mamá.

    -Qué considerado eres mi niño. Me lo vas a hacer mejor que el bruto de tu padre, que solo se preocupaba de correrse él y que me dejaba sin enterarme de nada. Al principio cuando éramos novios y al poco de casarnos era todo lo contrario, pero luego se volvió un chapuzas. Bueno, olvídalo, ahora vamos al lío.

    Cogió mi mano izquierda y la llevó hasta su coño. Allí se recreó un rato con mi mano. La pasó por sus labios durante un rato y echó la cabeza hacia atrás.

    -Así mi niño, con cariño, despacio.

    Yo realmente no hacía nada, era ella la que me guiaba.

    Al rato se introdujo mi dedo índice en el coño. Aquello era súper excitante, era la primera vez que tenía un dedo dentro del coño de una mujer y encima era el de la madre que me parió.

    Estaba muy húmeda y después de unos minutos con mi dedo dentro se introdujo un segundo dedo. Sus gemidos iban en aumento. Yo me estaba poniendo nervioso y excitado porque mi polla se estaba enderezando de nuevo.

    Después de unos minutos los sacó y con el índice se acarició el clítoris.

    -Mira mi niño, esto el clítoris, dijo con un hilo de voz de lo excitada que estaba. Este botoncito es el que nos lleva al orgasmo, el punto más excitante del cuerpo de una mujer porque yo todavía no he encontrado eso que llaman el punto g.

    -¿Así te gusta mami?

    -Si cariñooo. Joder que gusto me das.

    Su cuerpo se contraía y estiraba. Yo acaricié sus tetas y sus muslos. No duró mucho más y mientras se corría le chupé los pezones.

    Me dijo que no había tenido suficiente y después de recuperar la respiración, me comentó que tendría que comerle el coño.

    Yo estaba encantado. Me coloqué entre sus piernas y me fue indicando cómo hacérselo.

    Con mi lengua chupaba sus labios y ella se volvía a morir de gusto.

    -Aaah, aaah, ahora el clítoris cariño, lamémelo. Aaah, aaah.

    Yo seguía y seguía, no podía parar.

    Estábamos en un éxtasis los dos del que no podíamos salir hasta que nos corriéramos.

    Al poco me incorporé y le ofrecí a mi madre mi polla erecta de nuevo, de la cual asomaban unas gotas de semen. Ella me la meneó mientras yo terminaba de masturbarla con mi dedo y finalmente nos corrimos ambos.

    -¡Aaaah, mamá, que gusto jodeeer!

    -¡Cariñooo, me corrooo!

    Debieron oírnos en toda la urbanización, pero no nos importó. La pasión nos había envuelto y ya solo pensaba en cuando me follaría a mi madre.

    Nos tumbamos juntos y nos acariciamos.

    -Mamá ha sido maravilloso, le dije.

    -Para mi también hijo. Me has dado un placer inmenso. Hacía años que no me corría así.

    -Quiero follarte otro día mamá.

    -Mi cielo ha estado genial, pero quiero esperar un poco más a que estés dentro de mi.

    -¿Por?

    -Porque si follamos y te doy esa satisfacción, seguro que pronto te cansas de mi y te buscas una novia de tu edad con la que hacerlo.

    -¿Qué dices mamá? Tú eres mi madre, eres la persona que más me quiere en el mundo. Ninguna otra me va a querer nunca como tú. Nadie me va a dar el placer que tú me has dado hoy.

    -Seguro que encuentras una chica como hizo tu padre…

    -Pero, ¿acaso no te ha gustado como te lo he hecho? ¿Cómo te he masturbado y comido el coño?

    -Claro mi niño, ni siquiera tu padre en sus mejores tiempos lo hizo así. Pero tengo miedo de que si te doy mi coño te olvides enseguida de mi.

    -No lo haré mamá. Nunca te olvidaré.

    -Está bien, está bien, ahora olvídate de todo, dijo riendo y cambiando el semblante serio. Dame unos días y cuando esté preparada lo haremos.

    Pasaron unos días y no volví a sacar el tema de follar con ella. De hecho tampoco le pedí que me masturbara. Simplemente la espié en la ducha y me la meneé con su visión. Por el momento tenía bastante con ello.

    Un día en la playa mi madre iba con las gafas de sol y la pamela puesta. Se puso la mano a modo de visera aunque no lo necesitaba. Sin duda estaba buscando al socorrista. ¿Quería volver a tirárselo antes de hacerlo conmigo? Si era así no se lo iba a reprochar. Me gustaba que mi madre disfrutara con ese desconocido, porque en el fondo sabía que era conmigo con quien se quedaría finalmente. Lo de ese chico era un simple polvo de verano.

    Ya estaba pensando como un adulto.

    No lo vio por ningún lado y yo tampoco y decidió finalmente tumbarse en la hamaca.

    Por otro lado sonreí. Estaba claro que el polvo con mi madre estaba cada vez más cerca.

    Julio estaba a punto de acabarse. No había vuelto a insistir en lo de follar, pero ese día mi madre me dio otra sorpresa.

    Yo estaba en la ducha. Ese día hacía mucho calor y era la tercera vez que me duchaba. El agua caía sobre mi cabeza y mi espalda, me había dado la vuelta y dejaba que me refrescara cuando se abrió la puerta de la mampara.

    Era mi madre por supuesto que desnuda entraba conmigo en la ducha.

    -Hola cariño, me dijo. ¿Estás fresquito?

    -Pues sí, le contesté.

    -Ahora mismo se te va a quitar el fresquito. Me dijo sonriendo.

    Se agachó frente a mi y se metió mi polla en la boca y me hizo una mamada estupenda mientras el agua caía sobre los dos.

    No sé cómo podía respirar entre el agua y mi polla en su boca.

    -Aaaah, mamá, esto es increíble.

    -¿Te gusta tesoro?

    -Es lo mejor del mundo mamá. Qué tu madre te la coma como si no hubiera un mañana. Joder, mamá, que gusto por dios. Aaaah.

    Siguió un rato más con la mamada, pero antes de que me corriera, se incorporó y se dio la vuelta.

    -¿Te gusta el culo de tu madre?

    -Claro que si mamá. Tienes un culo perfecto.

    -Ja,ja, ya será menos hijo.

    -Qué va, si es increíble. Apenas tienes celulitis. Joder es muy apetecible. Pensaba que si me dejara, se la metería allí mismo, de espaldas como estaba.

    -Pues todavía no vamos a follar, pero puedes simularlo.

    -¿Qué? Pregunté sorprendido.

    -Puedes pasar tu rabo por mi culo como si me follaras la raja. ¿Qué te parece?

    Joder, no era follar, pero no estaba mal. Mi rabo estaba a punto de reventar y necesitaba descargar como fuera.

    -Vale mamá. ¿No te importa?

    -Para nada. Te lo he pedido yo.

    Agarré mi polla y la pasé por su espalda, bueno hasta donde llegaba, y luego bajé lentamente hasta el comienzo de sus nalgas.

    Puse mi glande entre sus nalgas, en la raja de su culo vamos. Pensé intentar algo más si ella me dejaba.

    Abrí con mis manos sus nalgas e intenté meter mi rabo entre ellas. Mi madre me entendió enseguida e inclinó su cuerpo hacia adelante y cogió ella sus nalgas con sus manos y me facilitó la introducción.

    Estaba con mi rabo entre su culo. No era como si me la follara, pero no me importaba.

    Joder la visión de su espalda mojada, mi rabo entre sus nalgas y su cuerpo inclinado hacia adelante hicieron que me excitara al máximo y en unas pocas embestidas me corrí salvajemente.

    Chorros saltaron de mi glande a su espalda y se fueron escurriendo hasta su culo, pero el agua se los llevó enseguida.

    -Mamá, joder que gusto, me matas. Ha sido como si te follara, pero sin follarte. Qué mala eres.

    -Pues ahora tienes que darme mi parte.

    -Claro que si.

    La giré hacia mi, cerré el grifo y le comí el coño como ahora tan bien sabía hacer.

    Ella se murió de gusto y tuvimos que sentarnos en el suelo de lo extasiados que acabamos.

    -Cariño esto es lo más. Creo que ya estás preparado para follarme.

    Dos días después nos fuimos de Valencia. Salimos para Tenerife.

    El hotel era de 5 estrellas, espectacular en Costa Adeje.

    Nada más dejar las maletas mi madre decidió sacar un bikini rojo, precioso, que no me había fijado que metiera en la maleta cuando salimos de casa.

    Yo puse el mismo bañador de los días anteriores. Me puse tan nervioso al ver a mi madre con ese bikini que no acerté a coger otro bañador.

    Nos fuimos directos a la playa privada que tenía el hotel. Nos metimos en el agua y al mojarse el sujetador del bikini de mi madre sus pezones se marcaron.

    Se me quedó mirando sonriendo. Entonces metió la mano bajo el agua y me agarró el paquete.

    -Esta tarde tendrás tu recompensa mi niño. Te vas a follar a tu mami.

    Yo le devolví la sonrisa y le acaricié también su coño a través de la braga del bikini. Nos abrazamos ya que estábamos lo suficientemente dentro del agua para que nadie se diera cuenta de que éramos madre e hijo. Con el abrazo me empalmé.

    Comimos en el restaurante. Mi madre pidió ostras y yo las comí por primera vez. No me parecieron nada del otro mundo, pero como decían que eran afrodisiacas, me las comí todas. Yo no necesitaba ningún afrodisiaco pese a todo. Mi madre era el mejor afrodisiaco del mundo.

    Estábamos llenos. Habíamos comido mucho y nos subimos a la habitación a dormir la siesta. Seguro que lo haríamos después de la siesta.

    Cuando desperté de la siesta, mi madre estaba de pie mirando el mar completamente desnuda. Yo me senté en la cama y me quedé contemplando su culo. Ella entonces se giró y me sonrió. Yo me levanté, me quité el calzoncillo y me acerqué a ella completamente empalmado.

    Me abracé a ella desde atrás y sobé un poco su culo con mi rabo.

    -Vamos atrás mi niño. Desde aquí pueden vernos desde la playa.

    Yo obedecí y ya casi al lado de la cama comenzamos a besarnos apasionadamente.

    Caímos en la cama y apartamos las sabanas que cayeron al suelo.

    Mi madre se abrió de piernas y yo le comí el coño como me había enseñado a hacerlo. Cuando se corrió, se incorporó y sacó un condón.

    Se puso a horcajadas sobre mi, me la chupó un poco, aunque no hacía falta porque la tenía como un mástil, y me puso el condón.

    -Ahora no tienes que preocuparte de nada mi niño. Yo me encargo de todo, tú solo disfruta, ya tendrás tiempo de hacérmelo tú.

    Se la clavó despacio mordiéndose el labio inferior. Eso me puso más cachondo aún. Esperaba no irme enseguida y satisfacerla.

    Ella parecía leerme el pensamiento porque subía y bajaba despacio. Yo la miraba a los ojos, estaba preciosa.

    Sus tetas subían y bajaban, sus pezones estaban erectos y gotas de sudor caían por su cuello, mientras íbamos incrementado los gemidos.

    Después de unos minutos yo ya no podía aguantar más y así se lo hice saber.

    -Mamá. No creo que aguante mucho.

    -No te preocupes mi niño. Córrete cuando quieras. Dame tu semen.

    Al oír esas palabras: dame tu semen, no pude aguantar más y eyaculé. Ella sintió las contracciones de mi polla y subió y bajó un poco más rápido hasta que lo solté todo.

    Me hubiera gustado correrme dentro de ella sin goma, pero no podía quejarme. Me acaba de follar a mi madre. En otra ocasión tal vez pudiéramos hacerlo sin goma.

    Me quedé mirándola después de correrme. Amorosamente me quitó el condón y me limpió la polla. No quería decírmelo, pero estaba claro que no se había corrido con el coito.

    -Mamá, ha estado genial, pero ¿tú has disfrutado?

    -Claro que si mi niño. Era tu primera vez y has estado a la altura. Solo te falta un poco más de práctica.

    La miré con cara de pena y ella me puso la mano en la pierna y me sonrió. No la había importado pero no podía dejarla así.

    -Mamá, cuando me recupere, quiero volver a follarte. Esta vez en condiciones.

    -No te preocupes mi niño.

    -Tengo una idea mamá.

    -Dime.

    -Ponte el bikini verde. Me gustaría follarte así, con el puesto.

    -Eres un pervertidete, me dijo sonriendo. Anda, vamos a hacerlo así.

    Mi madre se puso el bikini verde como le había pedido. Se sentó frente a mi en la cama y se agachó y comenzó a mamármela.

    -Uhmmm, qué rico mamá.

    -¿De gusta hijo? Dijo con mi polla inundando su boca.

    -Joder mamá, claro que si, que gusto me das. Sigue, sigue.

    -Si cagiño, pero resérgate para cogerte dentro de mi.

    Al poco rato me tumbé boca arriba y mi madre se volvió a poner a horcajadas sobre mi. Le aparté la braga del bikini y ella me puso otro condón y se la volvió a clavar.

    Comenzó a cabalgarme como antes, lento y con cariño.

    Después de unos minutos así, la giré y la puse en la postura del misionero y así seguí follándomela.

    Ella maravilloso ver su cara mientras yo encima empujaba y se moría de gusto. Esta vez si estaba satisfaciéndola.

    -Ah, ah, ah, cariño, mi niño, sigue así, así, así, aaaah.

    Me agarró de los hombros, yo empujé más fuerte y ella se corrió con fuerza.

    -¡Aaaah, tesoro! ¡Me corrooo!

    -Córrete mamá, córrete, yo aún aguanto.

    Cuando terminó de estremecerse, me salí de ella y le dije que se pusiera sobre mi de nuevo, pero esta vez de espaldas. Se sacó la teta derecha y se agachó para que se la chupara. Yo obedecí satisfecho y luego ella se giró poniéndose de espalda como le había pedido.

    Con la braga del bikini casi desprendida, comenzó a cabalgarme con ansia, con ganas, como si no se acabara de correr hacia unos minutos.

    -Ah, ah, ah.

    No podía para de gemir.

    Yo me agarraba a sus nalgas mientras ella seguía botando como loca.

    Decidí entonces acompañarla con mis gemidos.

    -Ah, mamá, decía. Mamá, sigue así. Fóllame, fóllame. Fóllame más fuerte.

    No tuve que repetírselo. Enseguida aceleró más el ritmo y se corrió por segunda vez.

    -¡Ah! ¡Mi niñooo!

    Su cuerpo sudoroso se escurría sobre mi.

    Yo ya estaba al borde del orgasmo.

    -Mamá sigue así, ya me voy, me voy,

    Ella seguía botando y creía que la cama se rompería, pero por fin me corrí.

    -¡Me corrooo! ¡Mami, me corrooo! ¡Joder que gusto me das!

    Ya siguió subiendo y bajando más despacio hasta que se calmó.

    La braga del bikini se rompió y el sujetador quedó tirado por el suelo.

    Nos tumbamos abrazados y sudorosos.

    -Mi niño que gusto me has dado.

    -Tú también a mi mamá.

    -Creo que al final me he corrido tres veces.

    -Lo que se perdió el idiota de papá.

    -Ahora te tengo para mi sola. No te busques una novia, ¿eh?

    -Qué no mamá. Solo follaré contigo hasta que seamos dos viejitos.

    Nos reímos como locos y luego nos fuimos a la ducha.

    Vaya verano que estábamos pasando juntos…

    Para Lara, mi más fiel lectora.

    Si os ha gustado y queréis comentar, escribidme a:

    [email protected].

  • Mi hijastra, mi regalo de graduación

    Mi hijastra, mi regalo de graduación

    Lucrecia, mi mujer, y yo, somos de las personas que creemos que debemos disfrutar del sexo y cuando nos casamos ella ya tenía dos hijos, un hombre y una mujer, los cuales quise como si fueran míos.

    Ambos jóvenes saben que no soy su papá y creo que eso ocasionó que mi hijastra me viera como a un hombre y no como a su padre sustituto, ya que en varias ocasiones me hizo piropos, aunque delante de su mamá, me parecieron un poco atrevidos.

    Mi mujer nunca dijo nada, a pesar de que le señalé mi preocupación, pero me respondió que eran figuraciones mías, que solo eran bromas de una adolescente. Una ocasión que fuimos de vacaciones a Acapulco, me dijo que tenía un enorme paquete, al verme en traje de baño.

    En casa varias veces me dijo que me daba gracias por hacer feliz a su mamá, porque nos había escuchado cuando hacíamos el amor, lo cual seguramente es cierto porque Lu es bastante escandalosa cuando tiene orgasmos.

    Lo que al principio me causó incomodidad, finalmente me caía en gracia. Dos veces la encontré en la sala afeitándose la vagina, casualmente a la hora que sabía que iba a llegar y que no estaría su mamá. La primera vez se hizo la sorprendida y se fue corriendo hacia su cuarto envuelta en una toalla, regresando a los pocos segundos, suplicándome que no le dijera nada su mamá. La segunda vez, solamente me saludó y continuó con su tarea.

    Soy hombre y para evitar meterme en problemas hablé con ella para decirle que por favor no hiciera eso, a lo que me respondió que no lo hacía por molestar, que simplemente se había empezado a realizar su labor de higiene y no se había fijado de la hora y que no lo hacía en el baño porque sabía que estaba sola y le era más cómodo en la sala.

    El caso es que ella continuó con “sus travesuras”. Andaba por toda la casa con ropa bastante pequeña y ajustada al cuerpo. Así bajaba a desayunar o se ponía a ver la tele en la sala, cuando en su cuarto tiene una de plasma o bien se metía a nadar y lo hacía con un diminuto traje o bien hacia topless y mi mujer súper feliz porque la niña prefería estar en casa que andar con sus amigos.

    Pero la gota que derramó el vaso fue el día que terminé el máster en ingeniería y para celebrarlo realizamos una reunión familiar, con la asistencia de varios matrimonios amigos.

    Casi a medianoche se fue el último matrimonio invitado. Mi esposa estaba bastante feliz y se había pasado de copas, por lo que finalmente la llevé a la cama en tanto que mi hijastra había salido a dejar a la puerta a su amigo que había llegado.

    Para relajarme decidí darme un baño en la tina y cuando más absorto estaba en mis pensamientos, abrí los ojos al sentir que alguien se había metido. Al principio no pude distinguir quién era porque tenía apagadas las luces, pero me dejé llevar cuando sentí que dos manos femeninas acariciaban mi falo y por los tragos consumidos y la excitación me dispuse a disfrutar.

    Cuando estiré mis manos para acariciarla, me di cuenta que no era mi mujer, porque eran dos senos duros y un cuerpo bastante esbelto y traté de incorporarme, pero me dijo al oído:

    —Soy yo, desde hace tiempo te deseo, me he masturbado pensando en ti, además, hoy soy tu regalo.

    La verdad es que me olvidé que era mi hijastra, que a sus 22 años es toda una mujer, con unos senos hermosos, unas nalgas de ensueño, es toda una reina, con curvas muy pronunciadas. Nos tuvimos que salir de la tina para no ahogarnos y cogimos como locos, porque era algo que también yo deseaba. Me mamó la verga como nadie, ni su propia madre, me lo había hecho. Desde luego que no desaproveché esa oportunidad para recorrer todo su cuerpo, desde los dedos de sus pies hasta su cabello, sin olvidarme de su rasurada vagina y de su rico ano, donde también metí mi lengua y que además le provocó un orgasmo, porque me diría más tarde, que le mamen el ano la enloquece.

    No me puedo quejar ni estar arrepentido de lo que sucedió, porque ya era inevitable, no sé cómo le hice, pero me vine en su boca, en la vagina y en su ano que fue penetrado por primera vez por mí, el cual es mi adoración por ser un agujerito que abriga a mi pene cada vez que tiene frío.

    Estuvimos acariciándonos y recorriendo nuestros cuerpos con boca y mano casi al amanecer. Después de ese encuentro, ha habido muchos más, sobre todo cuando mi mujer, por cuestiones de trabajo, tiene que irse de la ciudad hasta una semana, pero Lu ya empieza a sospechar de que tengo algo por ahí, ya que nuestros encuentros sexuales han disminuido considerablemente y hasta me ha enviado mensajes muy eróticos para convencerme para que le revele la identidad de la que “se está tomando mi lechita, no me enojaré, amor, tu sabes que somos abiertos al sexo, sólo dime papi, ya no me hagas sufrir, al contrario, necesitamos gozar”, decía el correo que me envió ayer desde la ciudad donde se encuentra en capacitación desde hace una semana.

    Mientras, sigo gozando de ese cuerpo hermoso solo para mí a cualquier hora del día, además de que hemos hecho locuras cuando muchas veces aún está la muchacha del servicio o hemos tenido sexo en la alberca, en mi carro, en el elevador y hasta en el baño de un hospital.

    La verdad es que estamos bastante locos, pero ella me arrastra hacia el placer y para disfrutar el sexo en lugares inimaginables. Cuando la llevo a la universidad en el camino me hace el sexo oral o le meto el dedo en la vagina y me encuentro con que no lleva tanga.

    Trataré de convencer a mi hijastra para que se lo digamos a su mamá. Sé que no habrá lío, que Lu sabrá entender y disfrutaremos los tres, lo sé, porque conozco a mi adorable mujer que nació para disfrutar de una verga, porque durante sus salidas de trabajo a otras ciudades, también ha tenido alguna a su disposición.

  • Comiendo dulce de leche con papi (2)

    Comiendo dulce de leche con papi (2)

    Para los que no recuerdan mi nombre es Ema. A partir de todo lo que pasó en el primer encuentro con mi papi, no podía parar de pensar, no podía parar de sentirme excitada, no podía para de imaginarme sus dedos largos y gruesos dentro mío. Ayer mi vida cambió totalmente, y necesito contar qué fue lo que pasó después.

    Luego de que mi padre me dio un gran orgasmo con sus dedos, se fue inmediatamente de la casa. Era de noche y yo me quedé esperándolo. Pero se hacía más y más tarde y no volvía, por lo tanto decidí ir a recostarme. Seguía excitada, tenía ganas de continuar con lo que empezó. Aunque al parecer mi padre no sentía lo mismo.

    Al otro día me levanto para ir a la universidad normalmente, escucho ruidos en el comedor. Veo a mis padres desayunando como siempre.

    -Hola ma, hola pa -Me acerco a mi mamá, Sandra, la saludo en el cachete. Voy a acercarme a mi padre. Cuando lo hago, levanta su mirada y veo en sus ojos puro fuego. Me agacho para saludarlo, siento una de sus manos en mi culo por debajo de mi pollera. Lo aprieta, siento que mi vientre se oprime. Oculto un jadeo. Mi madre nos podía ver.

    -Hola hija, buen día -dice él. Lo sigo mirando como tonta, siento miles de promesas en el aire.

    -Hoy no regreso a cenar. Tengo una reunión muy importante que no puedo cancelar. -comenta mi madre. Ambos asentimos. Mis padres conversan sobre otras cuestiones y yo no puedo dejar de imaginar el momento en el que mi padre y yo estemos totalmente solos. Todos terminamos de desayunar, y me ofrezco a lavar todos los utensilios. En eso siento unas manos en mi cintura, una respiración muy fuerte en mi cuello. Papi está atrás mío y me agarra muy fuerte.

    -No puedo dejar de pensar en vos Ema, siento que estoy ardiendo todo el tiempo imaginándote -apoya su miembro muy fuerte en mi culo. Empuja una, dos y tres veces. Gimo, y él me arrincona contra la mesada. Mi madre anda dando vueltas buscando sus cosas para irse al trabajo, nos puede encontrar en esta posición en cualquier momento.

    -Yo también papi. Tocame por favor -Él se mueve como penetrándome, pero por encima de la ropa, sus dos manos las mete dentro de mi pollera y toca mis piernas. Yo no paro de temblar y de sentir mucho deseo. Una de sus manos las mete dentro de mi bombacha, toca todo el largo de mi vagina. Y con la otra mano inclina un poco más mi cuerpo, casi estoy acostada sobre la mesada. Siento que me derrito, sigue con sus movimientos. Empuja y empuja un poco más fuerte, un poco más rápido.

    -Ay papi… -Gimo cuando siento uno de sus dedos dentro de mí. Luego me tapo la boca con mi mano cuando mete el segundo dedo. Estoy tan mojada, pero no siento dolor. Nunca tuve sexo con nadie.

    -¿Que nena? ¿Te gusta?

    -Si papi, quiero más… -Él acelera su movimiento. Se aprieta con mi cuerpo, gime despacito. Estamos atentos a los sonidos que hace mi madre por la casa. Con sus dedos siento que puedo llegar al clímax en cualquier momento. Él empieza a agitarse, los dedos que tiene adentro de mí se aceleran. Yo no paro de gemir.

    -Que apretadita y mojada estás Ema, no veo la hora de que llegue la noche y poder cogerte como se merece. Te la voy a meter tan adentro… -imita sus deseos con los dedos. Yo le digo que si a todo, de repente no puedo más. Tengo un orgasmo muy fuerte, mi padre tapa mi boca con su mano. Apenas termino me da la vuelta. Me mira a los ojos, con sus rodillas abre las mías. Sabemos que mi madre entro al baño pero puede salir en cualquier momento. Se abre el cierre del pantalón y se la bajo un poco. Me siento atrevida y todo su miembro sobre el bóxer.

    -Ai Ema, hoy a la noche me voy a sacar las ganas que te tengo. Cada vez que te veo con esa pollerita no puedo parar de pensar en cogerte…

    -¿Si papi? ¿Tenés muchas ganas de cogerte a tu nena? -no sé de donde salen esas palabras. Yo no suelo ser así, pero el deseo que siento es incontrolable.

    -¿Querés que te muestre cuantas ganas tengo? -yo solo asiento. Él se baja un poco más sus pantalones, y puedo ver lo grande que está su miembro a pesar de que todavía está en bóxer. Me abre un poco más las piernas, se agacha un poco para poder poner su miembro bien encajada en mi vagina.

    -Aaaai… -siento toda su pija en mi, estoy muy sensible al tacto. Empieza a moverse como cogiéndome, de nuevo.

    -¿Me sentís Ema? ¿Sentís las ganas que te tengo, hija? No me saco la pija ahora solo porque está tu madre… -yo solo puedo asentir. Empieza a darme más fuerte, con mis manos me agarro de su cuello. Él me tiene agarrada del culo, se refriega en mi tanto que lo siento en el clítoris.

    -Mmmm hija… -ahora pone su boca en mi cuello y chupa fuerte. Está por acabar y lo usa para no gritar. Yo entro en desesperación porque siento el comienzo de otro orgasmo. Él acaba y gruñe en mi cuello. Se impulsa contra mí unas veces más y logra que yo llegue al clímax. Mi madre sale del baño. Me mira a los ojos con promesas dulces. De repente siento todo lo que está pasando alrededor, se escuchan los pasos de ella viniendo a la cocina. Mi padre me suelta rápidamente y yo me acomodo la ropa. Siento mi vagina toda mojada, pero sé que todo esto no fue suficiente. No pienso parar hasta que mi padre tome mi virginidad y me coja bien profundo. Él se retira de la cocina justo cuando mi madre se acerca a despedirse.

    Antes de irme a la universidad saludo a mi papá.

    -Hoy te espero con dulce de leche para el postre pa, ¿te gustaría? -él solo gruñe. Y yo no puedo esperar a que pasen estas horas rápido.

  • Cogiendo con el vecino para darle una lección a su mujer

    Cogiendo con el vecino para darle una lección a su mujer

    Acostumbraba los sábados en la mañana salir y lavar mi carro, siempre usando ropa ajustada, como licras y blusas escotadas que mojadas, transparentaban mi cuerpo, aunque a veces prefería usar algún mini short o falda para llevar a cabo la limpieza de mi auto.

    Obviamente muchos hombres me miraban con deseo y eso me encantaba, ver sus miradas de idiota mientras yo me agachaba para lavar las llantas de mi auto.

    Pero había uno en especial, su nombre es Johan, es el vecino, un hombre maduro, de unos 54 años, que a pesar de sus años, aún mantenía bien su físico, todas las mañanas salía a correr y cada que pasaba por donde yo estaba él se detenía disque a estirarse, pero solo me miraba toda, yo lo miraba y él sonreía, el juego de calentarlo me encantaba, total, de ahí nunca pasaría, el problema era su esposa, la señora Raquel, de la misma edad que él, pero ya más acabada por los años y la vida, su molestia era notoria al ver a su marido mírame las piernas o las nalgas, pero en lugar de reclamarle a él por ojo alegre, se desquitaba conmigo recalándome, por todo lo que hacía, por estacionarme cerca de su puerta, tirar agua según ella y cosas así, yo al principio era tolerante y solo me daba risa pero un sábado mientras estaba limpiando mi auto todo subió de tono!

    Mientras lavaba mi auto un poco de agua se fue hacia la entrada de su auto, eso la puso como energúmena y comenzó a gritarme, al principio le di el avión, pero todo cambio cuando con su escoba me aventó el agua a los pies, eso me molesto de sobremanera, estuve a punto de ser lo mismo, peor mi hija me detuvo, así que con todo mi coraje me fui a cambiar y unos minutos después solo salí para recoger las cosas ya que no quería verla nuevamente.

    Pero me lleve una sorpresa, afuera estaba Johan, con un par de rosas y mirada tensa, lo mire incrédula y le pregunte si se le ofrecía algo.

    C: ¿Te puedo ayudar?

    J: Lo siento, ¡vine a disculparme por lo de mi mujer!

    C: Tranquilo, no pasa nada, ¡igual creo si fue mi culpa!

    J: No, no, esto es su frustración, ¡no tolera ver que una hermosa mujer sea guerrera como tú!

    Su comentario me saco una sonrisa y le acepte las rosas, el un poco tenso se acercó y tomándome de la mano me dijo;

    J: Prepare un poco de té de fritas, ¡me gustaría invitarte uno!

    C: Donde? ¿En tu casa?

    J: Si, si tienes tiempo, ¡vamos!

    C: ¿Y tu mujer?

    J: Fue de compras, estará fuera hasta las 2 de la tarde o talvez más, así que no hay problema, ¡es solo te!

    Lo mire detenidamente y una idea loca me vino a la mente, una forma de hacer enojar más a esa mujer loca era que supiera que salí de su casa y pensara muchas cosas, ¡sonreí y acepte la propuesta de Johan quien me tomo de la espalda y me permitió entrar a su casa!

    Nos sentamos en una mesa que tiene en la entrada de su estacionamiento y comenzamos a charlar y beber él te, el no dejaba de verme las piernas, ya que yo traía un short entallado y que transparentaba mi tanga, además del pronunciado escote de mi blusa.

    Mientras hablábamos, lo notaba tenso y miraba entre sus piernas como un bulto comenzaba a formarse, el viejo estaba excitado, tenerme en su casa, vestida así y sabiendo que su esposa me odiaba lo tenía excitado, eso me comenzó a agradar y comencé a coquetearle.

    Cruzaba mis piernas frente a él, me ponía de pie y me empinada disque recogiendo lo que se me cayó, me inclinaba para enseñarle mis pechos, el ya sudaba ye estaba súper rojo, jajá, con mi lengua hacia muecas que lo ponían aún más caliente, finalmente me acerque a él para abrazarlo y le pegue mi cuca en su pierna, ¡eso género que su bulto creciera aún más!

    Disfrutaba ponerlo así, el me comenzó a acariciar las piernas, yo se lo permití, también me senté en él, y abrazándolo de su cuello, puse su cara en medio de mis tetas, él ya estaba ardiendo y para culminar mi show, lo bese cerca de su boca, para después despedirme y salir rumbo a mi casa, ¡pero en ese momento el me tomo de la mano y me dijo que esperara!

    J: No sé cómo empezar, pero, por favor, hace mucho que no veía a una mujer como tú, ¡Cindy! ¡Quiero hacerte el amor!

    C: ¡Vecino!!! ¡Pero que cosas dice!

    Honestamente me sorprendió su franqueza, vaya que lanzar directo la flecha, así arriesgándose a mucho, pero lo medite unos segundos y con tal de darle una lección a su esposa y a él, ¡acepte!

    C: ¡Vecinito!! No acostumbro a esto, ¡que vas a pensar!

    J: ¡No!! ¡No pensare nada, lo prometo!!

    C: ¡Bueno, pero se amable conmigo!!!

    J: ¡Mi amor, con gusto!!!

    Subimos a su recamara y una hermosa cama Queen Sizes nos esperaba, comenzamos a besarnos con pasión, el con sus manos, exploraba mi cuerpo, ¡yo me dejaba querer!

    Me quito la blusa y casi se viene al tocarme las tetas, las cuales una vez fuera de mi brasear, el tipo como un recién nacido, se amamantaba de ellas, ¡lamiendo mi pezón y succionándolo de forma deliciosa!

    Sin dejar de chupármelas me acostó en su cama, su boca recorría mi cuello, abdomen y lentamente encima de mi short, le ayude a quitarse su camisa, pese a su edad no estaba tan mal, se notaba rasgos que alguna vez fue musculoso, pero el tiempo hizo sus estragos, aun así, ¡el viejo me agradaba!

    ¡Me quito el short y como desesperado puso su cara encima de mi vagina, la cual empezaba a humedecerse al sentir los arrumacos de Johan, me quito la tanga y llevo su lengua a mis labios vaginales, los lamia con clase, honestamente empezaba a hacerme gozar, pero aun así mi objetivo era lograr que su mujer nos encontrara así!

    C: ¡Ah, sí, que rico!!

    J: ¡Cindy, mi amor, que rica sabes!!!

    ¡El viejo estaba perdido, comenzó a desnudarse lentamente, yo miraba atenta como sacaba su bulto, el cual no me decepciono, una verga grande y durísima, salió de su trusa, yo la miré complacida y le pedí se acostará para un 69!

    Comencé a lamer su duro caramelo, mi lengua se hacía cargo de su glande, con mis tetas lo masturbaba, ¡le tragaba su palo de un solo bocado y luego como aspiradora en repetidas ocasiones succionaba su dura verga!

    J: ¡Ah, Cindy, uhm!!

    C: ¡Que grande!!

    J: ¡Ah, mi amor, que rico, sigue!!

    El 69 que hacíamos me tenía toda húmeda, Johan saco a relucir sus mejores movimientos orales, se ayudaba con sus dedos para estimularme mi clítoris, el cual se inflaba al sentir el trabajo del viejo.

    Luego de darnos un buen sexo oral, me acomodé para recibirlo dentro, me abrí de piernas y el lentamente me introdujo a su amigo, mi vagina lo devoraba con ansia, el comenzó a moverse muy bien, me besaba y me lamia los pechos, me encantaba y excitaba sentir su respiración en mi oreja, ¡mi cuerpo también reacciono moviéndose a ritmo de sus embestidas!

    La cara de satisfacción de Johan lo decía todo, el viejo estaba gozando como nuca, me arañaba las nalgas y me empujaba más duro su verga.

    C: ¡Ah, si, que duro!

    J: ¡Mi amor, uhm, hace tiempo no se me ponía tan duro!

    C: ¡Te hacía falta mujer!!

    J: ¡Tú eres un forrazo!!!

    Mis diálogos eran un claro ataque a Raquel, la verdad estaba disfrutando coger con su marido, ¡y de venganza paso a placer!

    Lo acosté y subí a cabalgarlo, me movía suave, me tomaba de la cintura y me levantaba un poco para dejarme caer en él, ese movimiento lo repetimos bastante, sus gemidos ya se oían más fuerte, ¡me contagio su ánimo y más rápido y suculento cabalgaba al viejo vecino!

    La tenía toda adentro, sus manos apretaban fuerte mis tetas, me movía salvaje, ¡nunca imagine que un viejo me diera tanto placer!

    Me puso en cuatro, ¡tomándome de la cintura me introdujo despacio su miembro y comenzó a mover suave y rico!

    J: ¡Ah, mi amor que rico!!

    C: ¡Ah, si, uhm!!!

    Me acariciaba las nalgas y poco a poco subió su velocidad, el viejo saco a relucir sus mejores movimientos, yo también me movía para completar un acto de sexo glorioso, el babeaba y gritaba yo también gemía, ¡ambos estábamos por terminar!

    C: ¡Ah, si!!!! ¡Uhm!!!

    J: ¡Ah, nena, uhm!!!

    C. Sácala, ya, vamos!!!

    J: ¡Agh, si, toma!

    Su rica venida me lleno toda e incluso batimos la sabana, ¡el gozaba su orgasmo y yo disfrutaba con lo que logro hacerme gozar!

    Después de ese rico momento me limpié y me vestí, dejando mi tanga tirada debajo de su cama, todo para hacerle pasar un mal rato a Raquel.

    Volvimos a la mesa, él sirvió un té para refrescarnos un poco, justo en ese momento llego Raquel quien furiosa me miro con odio y volvió a insultarme, yo esta vez más seria le advertí que me dejara en paz, que no se metiera conmigo y que mejor se ocupara de atender a su marido.

    Johan calmo las aguas inventando que quiso limar asperezas, Raquel subió toda loca a su habitación y escuchamos un enorme grito, ella bajo con mi tanga en su mano directo a reclamar, la miré con una sonrisa y le dije!

    C: ¡Para la próxima, no encontraras solo la tanga!

    Y como una puta, me di la vuelta y los deje discutir, a partir de ese día esa mujer nunca más se ha metido conmigo, claro, hizo chismes en el vecindario, pero gracias a mi apariencia y forma de ser, poco a poco convencí a los vecinos de que eran chismes, aunque Johan, aun espera que vuelva a estar con él y es algo que medito y que tal vez un día, vuelva a hacer.

    ¡Con cariño, Cindy!

  • Su mejor papel

    Su mejor papel

    Se acercó lentamente a mí, pidió que me acostara, abrió mis piernas y suavemente quitó mis tangas de encaje color azul oscuro,  decide no quitar mi brasier que era del mismo color de mis pantis.

    Con sus manos tocó mis muslos y muy suavemente mi vulva, la acarició y contempló durante unos minutos. Subió su mirada en busca de mi aprobación y vio en mis ojos el deseo, puso toda su cara en medio de mis piernas.

    Su gran lengua subía y bajaba por mis labios vaginales, unas veces suave y otras más rápido. Mojó con su boca sus dedos y los metió adentro de mi vagina, ahí pudo comprobar lo húmeda y caliente que estaba, seguía lamiendo mi clítoris. Deseaba más.

    Se centraba tanto en mi perla de placer como si nada más existiera, nada más importaba, la lamía y la succionaba suave sin dejar de meter y sacar sus dedos de mi vagina. Movía mis caderas en forma circular al ritmo de sus manos y su lengua.

    Cuando sentí que estaba pronta a la cúspide del éxtasis, con mis manos tomé su cabeza, él entendió que no debía parar, sería cruel hacerlo. Me estaba entregando su mejor papel. Lo sentí venir. En cámara lenta estalló como pintura en la pared, mi orgasmo llega con palabras, movimientos pélvicos y gemidos prolongados, mi boca ya estaba seca. Él recibió orgulloso mi satisfacción.

  • Educando a Lina (Parte 1)

    Educando a Lina (Parte 1)

    Estaba en mi casa terminando de estudiar cuando recibí un mensaje. Lo abrí sin mayor expectativa y me llevé la mayor sorpresa, Lina, una compañera de la universidad me enviaba una foto que inmediatamente me puso el pene durísimo.

    Su cuello iniciaba la foto y bajaba una camisa blanca que se mojaba justo para dejar ver unos pechos totalmente apetecibles, con sus pezones en punta y en el tamaño que más me gustan. Ni tanto ni tan poco.

    No sabía que responderle, era una compañera con la que nunca hablaba y antes de pensar más, ella me escribió angustiada diciéndome que había sido un error que no era para mí. No le respondí nada y ella cada media hora volvía a hablarme angustiada

    Teníamos clase de 10 y cuando la vi entrar inmediatamente mi pene reaccionó recordando esa foto que había recibido el día anterior, ella se puso roja y se hizo un poco lejos, pero me saludo desde allí.

    La clase se acabó y cuando iba a salir del salón ella se acercó, me saludó de beso y yo la abracé pegándome a sus senos, cosa que nunca había pasado, pero que ahora no pude evitar.

    Dijiste que había sido un error que te perdonará y te cogí de la mano y te dije que eso no se hablaba en público así que te llevé a un salón que a esas horas estaba más solo. Entramos y te deje contra la pared.

    Empezaste a decir rápidamente que estabas muy avergonzada, que no querías que me imaginar a cosas, que no le envías eso a nadie y solo la guardas en una carpeta.

    Te escuché enredarte más y más con tus palabras mientras veía tu cuerpo moverse rápido al ritmo de tus palabras. Querías oír mi aprobación, tenías que liberarte de tu error.

    -Quiero otra foto -te dije al oído.

    -Qué? –respondiste.

    -Ya vi tus tetas ahora quiero ver tu culo -te dije mientras mandaba mi mano hacia una de tus nalgas y apretaba con rudeza.

    Gemiste y me empujaste un poco, te liberaste y balbuceaste un “no” suavemente, te volví a tomar de las manos y las puse sobre tu cabeza, me incliné hacia ti y amagué con darte un beso, cerraste los ojos y te dije al oído:

    -Quiero esa foto a las 7. Quiero que me ponga dura la verga o es que acaso quieres que descubra tu culo en este momento -mientras una de mis manos bajaba y volvía a coger tu buen culo.

    Gemiste, dijiste que enviarías la foto. Te solté y te quedaste quieta, me quedé frente a ti, te miré firmemente, me acerqué nuevamente y ahora si te besé, correspondiste ansiosa, me retiré y cambié mi boca por 2 dedos…

    -Abre.

    Abriste tu boca, chupaste ansiosa, seguiste. Los saqué, los limpié en tu cara, te solté una bofetada con fuerza media. Me fui sin decirte nada.

    Quedaste en el salón, con saliva en tu cara, con la vagina mojada, con tus pezones duros. Fui a mi casa y a las 7 recibí una foto, era tu culo, mi verga se puso dura. Al día siguiente nos volvíamos a ver.

  • Mi alumna me pidió una noche de placer

    Mi alumna me pidió una noche de placer

    Soy profesor de preparatoria en la Ciudad de México, tengo 47 años, pero estoy muy bien conservado: soy delgado, hago ejercicio, mido 1.83 cm por lo que la mayoría de la gente me calcula 38 o 39 años. En la preparatoria donde doy clase los estudiantes hacen un trabajo final, por lo que tienen un asesor a lo largo del semestre que los dirige en el desarrollo de su trabajo.

    Una joven, de 18 años, Karla me pidió que fuera su asesor en el trabajo final. Dudé en aceptar ya que Karla tenía fama de haber andado con varios profesores en la prepa, así como con varios estudiantes, cosa que después comprobaría era falsa. En fin, Karla tenía un rostro sumamente hermoso, grandes ojos y hermosas y largas pestañas, unas pocas de pecas coloreaban sus mejillas; cabello largo y negro, lacio con hermosa caída… y su cuerpo ¡era el de una diosa! Le gustaba mucho usar blusas muy pegadas, escotadas, y leggings (mallones) de diferentes colores: negros, blancos, grises, verdes… por lo que su cuerpo se marcaba perfectamente.

    No era necesario usar la imaginación: su busto era pequeño, firme, cada teta apuntando a lado contrario, (ello se podía adivinar por el escote de su blusa) una cintura hermosa y, lo mejor de todo eran sus nalgas: redondas, paradas, firmes. Era obvio que usaba tanga o hilo debajo de los leggings, de otra manera se notaría el calzón. Sin embargo, siendo yo su profesor, un profesional y además un caballero, en toda la extensión de la palabra, rara vez observe su cuerpo, aun cuando cada lunes acudía a mi oficina a asesoría. De vez en cuando echaba una mirada furtiva sus tetas, cuando sabía que ella no me descubriría, o también daba un vistazo a sus nalgas, cuando salía de mi oficina.

    Después de dudarlo un instante acepté ser su asesor. La primera parte del semestre transcurrió sin mayor novedad: mostró ser una estudiante responsable y comprometida, además de inteligente.

    Sin embargo, en la segunda parte del semestre comenzó a “tirarme la onda” es decir, a buscar intimar en algunos aspectos: “Ya me voy, antes de que se enoje su novia o su esposa” decía. Yo no respondía, sólo le pedía que revisara tal o cual bibliografía o que adelantara con tal o cual borrador de x capitulo. Así siguió todo, pero casi a final de semestre comenzó a ser más abierta en su flirteo, hasta que un día me dijo, directamente “Usted me gusta mucho profe ¿por qué no nos vemos en donde la única regla sea el goce? Sin ataduras, sin compromisos…”

    Titubeé un poco y puse condiciones: que terminara su trabajo, que cuando hubiera una oportunidad, que si acaso lo hacíamos debíamos ser discretos, muy discretos. Yo quería tiempo para pensar bien los pros y los contras, más que otra cosa, porque la verdad es que Karla me encantaba desde el primer momento en que la vi.

    Decidí que sólo se vive una vez. Así un día se presentó una oportunidad: habría un viernes feriado por lo que no habría clases y los padres de Karla saldrían fuera de la ciudad, aprovechando el día de asueto. Decidí invitarla a mi casa (en ese entonces ya “hablábamos” por Messenger casi todas las noches, por lo que ya conocía más de su pasado: había andado con un maestro de la prepa, que era un patán, y que había tomado fotografías de ella, en tanga. Todos habían visto las fotos y de ahí había surgido la mala fama)

    La invité a mi casa. Al llegar los dos estábamos muy nerviosos. Le ofrecí algo de tomar me acerque y la besé. Al principio no respondió a mi beso pero poco a poco abrió la boca y nuestras lenguas se entrelazaron en un beso profundo, largo, húmedo. Sin dejar de besarla la llevé a mi habitación en donde continuamos besándonos. Poco a poco mi mano bajo hasta su entrepierna y comencé a tocarle la panocha por encima de los mallones. Ella sin dejar de besarme abrió más las piernas permitiéndome tocarla intensamente. Deslice mi mano por debajo de su ropa, toqué su clítoris e introduje un dedo en su vagina. Estaba muy húmeda y caliente.

    Poco a poco la despoje de sus mallones y la deje sólo en tanga. Mi boca que ya en esos momentos se concentraba en su cuello, lóbulos y hombros comenzó a bajar lentamente: llegue hasta su vagina y comencé a lamer ávidamente sus jugos. Olía delicioso y sabía aún mejor. Con la lengua recorría de arriba a abajo sus labios vaginales para, en algunos momentos concentrarme en su clítoris: succionarlo, lamerlo, chuparlo. Su reacción física no se hizo esperar: apretó las piernas y tuvo un ruidoso orgasmo: gemía fuerte y de manera muy dulce mientras se venía.

    En esos momentos mi verga mostraba por debajo del pantalón una gran erección. Tome su mano y la dirigí hacia mi pene. Karla lentamente acaricio mi pene, por encima del pantalón por lo que le pedí: “desabrocharme el pantalón”. Todo ese tiempo continuábamos besándonos y acariciándonos, como dos estudiantes en celo. Ella no lo pensó y saco mi verga mientras me acariciaba con la mano a lo largo de la misma y los testículos. La caricia de sus manos era tan suave, tan deliciosa que tuve que contenerme un par de veces para no venirme.

    Comencé a tocar su busto por encima de la ropa. En cierto momento ella se incorporó, se quitó la blusa y se deshizo del brassiere: ¡que tetas tenía Karla! Surgieron así dos hermosos globos de carne, no muy grandes, no muy pequeños, del tamaño perfecto, cada uno coronado con un hermoso pezón café, desafiando cualquier ley de gravedad: turgentes, erguidos, palpitantes. Mi boca no podía prescindir de tal manjar: comencé a besar, a morder, a tocar esas tetas deliciosas y Karla comenzó a retorcerse de placer. En cierto momento me dijo: “métemela” El sólo escuchar a Karla decir eso me excito muchísimo. Me acerque lentamente y me fui colocando dentro de ella. Ella abrió las piernas. Estaba tan lubricada que entre sin ninguna dificultad. ¡Que delicia! Estaba muy apretada y caliente. Comencé a moverme, lentamente al principio, y más rápido después. Comencé a bombear intensamente y note como su cuerpo se tensaba un par de veces, y su vagina se mojaba mucho más, además de sus pequeños gemidos lo que me indico que se había venido dos veces…

    Después de un rato salí de ella y me coloqué el condón. La subí en mi y ella complaciente se insertó mi verga. Comenzó a moverse y me hizo ver las estrellas. Se movía como nadie.

    Volvió a alcanzar el orgasmo y decidí cambiar de postura: la puse en cuatro puntos y la penetre intempestivamente. Aproveche para mirar su culo. Si bien su cuerpo es el de una diosa (y así se lo hice saber) lo más rico, lo más delicioso son sus nalgas: un par de redondas nalgas, ni muy grandes ni muy pequeñas, con una hermosa forma circular, agradable a la vista y al tacto. Después de hacerlo por un rato de a perrito la empuje hacia abajo, sin salirme de ella. Con lo que quedó boca abajo y yo encima de ella. Me moví por un rato y cuando volví a sentir la urgencia de venirme le pedí que se moviera, conmigo encima. Al mover su cadera de atrás para adelante apretaba mi pene de una manera deliciosa en cada movimiento. No pude aguantar más y me vine: chorros de semen salieron disparados. Me quede así por unos instantes, encima de ella. Salí lentamente. El condón estaba lleno de semen.

    Platicamos un rato, acostados, acariciándonos. En cierto momento se acostó sobre mi regazo quedando su cara muy cerca de mi verga. Le pedí que me la chupara, pero no quiso, dijo que sólo lo había hecho dos veces con su ex novio y no le había gustado. Le pedí de varias maneras que lo hiciera, casi le rogué, pero sabía que, si lograba que me lo hiciera comenzaría a disfrutarlo, pues el sexo oral es una de las delicias de hacer el amor. Por fin logré que lo hiciera, un rato. Le prometí que nunca me vendría en su boca, con lo que acepto mamarme la verga. A pesar de nunca haberlo hecho es una mamadora profesional.

    Con la mamada me volvía a excitar. Comencé a acariciarla, a meterle un dedo, dos, tres en la panocha. Ya estaba muy lubricada y lubricó aún más. Volvimos a hacer el amor. Yo me volví a venir y ella tuvo más orgasmos. No sé cuántos pues en algún momento perdí la cuenta.

    Al terminar estaba yo tan extasiado que le pedí: “quédate a dormir” a lo que accedió. Pasamos la noche juntos y esa noche pude también reventarle el culo. Pero eso ya es parte de otra historia.

  • El castigo de papi (Parte 2)

    El castigo de papi (Parte 2)

    Después de lamerle el culo y chuparle la pija hasta acabar, mi papito me dio de tomar su leche. Pero no quedó satisfecho y ahora quiere cogerme con todas sus ganas!

    Sigo chupándome el dedo, mi cara de puta no la puedo disimular. Estoy muy caliente.

    -Vas a continuar castigándome papito?

    -Vení nena, quiero cogerte el culo.

    -Mmnm si papi?

    -Sí, quiero ver que rota tenés la cola.

    -Ay sí, quiero sentirte adentro mío papi.

    Me agarra de la cola, me levanta hacia él y se sienta.

    -Parate en los apoya brazos del sillón putita.

    Mi culo queda arriba de su cara, no le importa que todavía queden restos de semen, aprieta mi cola con sus manos y la acerca a su cara, empieza a lamer mi culito y mi concha, vuelo de placer, me mojo toda.

    -Ay si papi, lameme toda, me encanta! chupame la cola!

    -Que rica cola tenés Tefi! no puedo creer que te guste tanto coger hija.

    -Me encanta papi. Quiero sentir tu súper pija en mi culito. Si?

    -Uff si me lo pedis de esa manera!

    Me levanta en el aire, mis piernas quedan colgando y empieza a bajarme, despacito, mi cola abierta, toda mojada e insaciable quiere pija ya!

    Siento su cabeza ancha rozar mi ano, me relajo y dejo que papi haga todo. Me baja un poco más y su pija va entrando más, tenía su cabeza adentro.

    -Metela toda papi dale! No seas malo!

    -Sos impaciente princesa, ahí va!

    -Aay sii se siente tan rico

    Despacito sube, baja y de un golpe me entierra la pija entera.

    -Aayy si!! Entró toda papi?

    -Si hija, tenés toda la pija adentro. Por favor que cola tan golosa tenés!

    -Muy golosa aay mmmm.

    -Puta! Salta dale, salta arriba de la pija de papi!

    Comienzo a saltar y saltar, su pija me desgarra las entrañas.

    -Aah aay si siii papito voy a acabar, no aguanto más aah aaaay aah ahgghh mmm si

    -Fuaaa acabas enseguida hija.

    Se levanta conmigo encima y sin sacar su pija me tira encima del sillón apoyando mis manos, mi culo para arriba con las piernas en el aire, papi me sigue bombeando la cola. Me baja, quedo apoyada en el sillón con la cola abierta, su pija no salió todavía.

    -Cogeme el culo papi, quiero que me rompas toda!

    -Te voy a dejar el culo abierto putita, vas a quedar cojeando. No te vas a poder sentar.

    Su pija entra y sale, mi cola chorrea jugos. Sigue culeándome por un rato hasta que sale.

    -Ya vas a acabar papito?

    -No putita, quiero cogerte la conchita. Querés?

    -Obvio que quiero papi!

    -Parate, chupame la pija y dejala bien mojada.

    -Sii que rico!

    -Uff que cerdita sos, tengo la pija llena de flujo y leche y la chupas con más ganas!

    -Ay si, soy muy puerquita, me encanta!

    Después de lamer un buen rato su rica pija me arrodillo en el respaldo del sillón y papi me come la concha, su lengua, también larga (no tanto como la mía), entra en mi vagina toda mojada y me hace acabar de nuevo.

    -Ah aaagg siii acabo papi acabooo!

    Se levanta y mete su pija despacito, es enorme pero yo la quiero toda!

    -La quiero toda adentro, metemela papi dalee!

    Siento su enorme, gruesa y venosa pija que entra en mi concha. Agarra mi cintura y comienza a moverse desenfrenadamente. Golpea mi cola con una mano y con la otra me agarra el pelo.

    -Ay papito sii agh ahg siii

    -Te gusta cómo te coge papi?

    -Siii sii papito siii, no pares, cogeme toda mmsii aag aahh.

    Me levanta del pelo muy fuerte, quedo arrodillada en el sillón, su pija me eleva y casi sin tocar nada quedo en el aire, me agarro a su cuello como puedo, mi espalda contra su panza (papi mide 1,87 m). Sus manos en mi cola y empieza a subir y bajar. Empiezo a sentir como me vengo otra vez pero esta vez es un skirt.

    -Aaah aaaah papi voy a reventar, acabo aagh aaah

    Mis piernas empiezan a temblar, mis ojos se me van hacia atrás y su pija sale despedida junto a un chorro enorme de skirt.

    -Aah aaah aaayyymm

    Quedo tendida hacia un costado, mis brazos se caen.

    -Tefi «plaf plaf»

    Siento cachetadas suaves en mi cara

    -Dale, despertate que mi pija esta re dura.

    Vuelvo a la normalidad y veo la pija de papi más dura que una pared. Me doy vuelta, lo agarro del cuello, y apoyo mis tetas en su pecho.

    -Me das más papito?

    -Sos insaciable pibita, te voy a coger toda!

    Con sus manos en mis muslos deja caer mi cuerpo y su pija vuelve a entrar en mi concha, muevo mi cola y siento como esa enorme verga toca mi panza. Salto y vuelvo a saltar.

    -Aaah sii papi, siento tu pija re dura, te gusta cómo me muevo?

    -Uuuf si putita seguí moviéndote que te voy a llenar toda de leche.

    -Me vas a acabar adentro papi? aahg

    -Si querés… aaah sii voy a acabar.

    -Si papi llename la concha de leche porfiii!

    -Ah

    -Ay si mmm

    -Agh agh acabo aahh!!!

    Siento su leche caliente en mi concha y vuelvo a acabar.

    -No pares papi no pares, voy a acabar aay si sii aaaah

    Su pija toda chorreada queda flácida y bajo a lamerla.

    -Mm aamm slup slup mm que rico!

    -Tefi, de tu concha está cayendo toda la leche al piso.

    Me agarra la cabeza y la empuja hacia el piso.

    -Lame todo el piso puta, dale, lame todo. Sos la puta más sucia que vi en mi vida.

    Succiono todo lo que cayó al piso y meto mis dedos en mi concha.

    -Muy sucia, la mas cochina del mundo, mira.

    Saco los dedos y me los meto en la boca…

    -Mm que rica lechita mmm

    -Anda a bañarte querés. Te llega a ver tu madre y le da un ataque.

    Con las comisuras llenas de leche y toda mojada, me pongo a buscar la ropa, papi abre la puerta para irse y le pregunto…

    -Papito, ahora que me cogiste, pensás castigarme más seguido?

    Se acerca y me agarra del cuello, pone su boca sobre la mía y me dice…

    -Seguí portándote de esta manera y el próximo castigo va a ser peor!

    -Si papito! me voy a seguir portando muy mal entonces jejeje

    Y nos fundimos en un beso hermoso y largo lleno de flujo, semen, fluidos anales, saliva y lo que sea. El mejor beso que me dieron en mi vida.

    A todo esto, mi ropa dónde está?

    Voy a bañarme. Después les cuento que paso con mi ropa…

    Espero les guste, besos a todos. Muack muack.

    Tefi.