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  • El chico de mis fantasías juveniles

    El chico de mis fantasías juveniles

    Esto me sucedió hace varios años justo cuando se estrenó High School musical y Zac Efron estaba en las fantasías sexuales de todo adolescente, en ese entonces yo aún estaba en mis 18 años, y en mi ciudad había un chico de mi edad que aparte de estar muy guapo había adoptado el estilo de Efron (el mismo peinado y la misma ropa deportiva) en realidad era casi idéntico a él lo que le hacía muy popular sobre todo entre las chicas, lo había visto varias veces en la calle y en los lugares que frecuentábamos los chicos de mi edad en la ciudad, pero no éramos amigos es más no sabía ni cómo se llamaba, él siempre estaba rodeado de chicas así que no imaginé ni remotamente que algún día lo podría tener (lo que no evitaba que tuviera fantasías sexuales con él, es más le dedique algunas de mis más intensas pajas).

    Con mis amigos solíamos ir seguido a una de las piscinas públicas de la ciudad y en general lo hacíamos en las tardes, en una ocasión quería ir pero ninguno de mis amigos podía esa tarde así que de todas formas fui solo, no se imaginan mi sorpresa y la emoción que me causó encontrarlo al chico de mis fantasías ahí también, él cómo de costumbre estaba acompañado por unas tres chicas bastante atractivas, pero eso no evitaba que toda mi atención se centrara en él traía puesto un bóxer negro muy ajustado en lugar de un bañador, al frente tenía una carita feliz que hacía que su paquete resaltara aún más yo estaba ahí estupefacto mirando sus blancos y perfectos pies, unas piernas como talladas perfectas y unas nalgas redondas y firmes, no tenía su abdomen marcado pero era plano lo que hacía que sus pectorales lucieran fuertes grandes y firmes, creo que por un momento fue demasiado evidente mi forma de mirarlo que junto con mis amigas me regresaron a ver si se rieron yo me sonrojé y miré a otro lado, así transcurrió la tarde entre la piscina y él sauna mirándolo y deseando sentir sus labios, normalmente no solía quedarme hasta la hora de cierre de la piscina pero ese día ante tal espectáculo lo hice, en el lugar hay duchas y vestidores separados para hombres y mujeres así que el chico se separó de sus amigas para ir a cambiarse, así que sentí que era hora de ducharme, cuando entre en las duchas que por cierto eran comunes y no tenían divisiones, lo sorprendí con su pene por fuera del bóxer estaba completamente erecto (no sé si se estaba masturbando o solo se lo estaba lavando), al verlo le dije:

    – huy perdón no fue mi intención mirarte

    – perdona tu no debería estás haciendo esto aquí, pero estoy con unas ganas

    – si asi veo, pero bueno con esas tremendas mujeres que te cargas lo entiendo

    – sonrío- tremendas pero ninguna quiere hacer nada

    – ya, y como que quieres hacer

    -pues que me hagan un oral y una buena culeada no me vendría mal

    – eso suena muy bien

    – qué mal que no hay con quien – sonrío mirándome

    – Bueno alguna otra amiga tendrás

    – quiero hacerlo ahora, pero no hay con quien

    No sé de dónde saque el valor pero con voz temblorosa y lleno expectativas le dije:

    – Bueno si tu quieres podríamos intentar algo ahora

    – nunca lo he hecho con otro chico pero, culo es culo jajaja

    No podía creerlo pero tampoco podía perder la oportunidad de mi vida, así que me acerqué y le cogí el pene con mis manos y empecé a masturbarlo, y se apartó un poco por lo que pensé que se había arrepentido pero me dijo:

    – espera deja ver qué no venga nadie

    Se arrimó a la pared mirando por la puerta de las duchas que nadie viniera, se sacó el pene y me dijo – ven no hay nadie- emocionado tome su pene que era de tamaño promedio unos 16 cm y un grosor aceptable tan blanco como el, yo empecé a mamarlo y succionar con fuerza, le pasaba la lengua y solo lo sacaba de mi boca para masturbarlo y pasármelo por todo mi rostro dándome golpes con él, soltó un gemido y me dijo – cabron que rico que lo mamas, me vas a hacer venir- me eso me tomo la cabeza y me subió a la altura de sus labios y me beso apasionadamente, metió su mano en mi bañador y empezó a tocar mis nalgas, me metió sus dedos en mi ano y empezó a explorarlo yo estaba dilatado desde que lo vi en la ducha, me dio la vuelta y me dijo – ahora mira tu que no venga nadie- se colocó detrás mío y empezó a rodarme su pene en mis nalgas buscando entrar entre ellas, cuando sentí su rodado glande entrando en mi me relaje y deje que me tomara, sentía como con cada una de sus embestidas me enloquecía de placer, en eso vi que alguien venía así que le dije -para alguien viene-, me la saco y se la guardo yo hice lo mismo e hicimos como si nos estuviéramos duchando por separado, cuando entró un tipo a la ducha mi Zac Efron me hizo una señal para que lo siguiera y salió de las duchas con dirección a los vestidores, yo esperé un momento y lo seguí me llamo con su mano para que entrara en el mismo vestidor que él y en cuanto entrecerró la puerta y puso el seguro, en los vestidores hacia una especie de banca de madera adherida a la pared así que sin que me dijera nada me puse en cuatro sobre esa banca baje mi bañador y deje que continuara penetrándome, me pasó la mano por el pecho y empezó a pellizcar mis pezones eso hizo que me dilatara por completo sentía cómo se dejaba caer sobre mi espalda y cómo me pasaba sus labios por el cuello de un tirón me levanto sin sacármela y me dijo al oído – verga que rico y apretadito estás, te gusta que te culee- a lo que le respondí entre jadeos y subes gemidos de placer – si, me encanta cógeme así, no pares por favor- el empezó a bombearme con más fuerza y cada vez más rápido sentía su respiración agitada sobre mi nuca y en medio de un gemido de placer me pregunto – puedo venirme en tu cara- no le conteste solo me la saque y me puse de rodillas frente a él y deje que me bañara todo el rostro en abundante semen lo sentí cálido húmedo y de un olor delicioso él se quedó mirándome y me dijo – Dios siempre quise hacer eso, déjame ver cómo te vienes tu pajeare para mi- yo obediente y agradecido por tan deliciosa cogida no tarde en venirme y dejar caer mi leche a chorros sobre sus pies.

    Nos limpiamos con su toalla y él se vistió frente a mi yo tuve que esperar porque mis cosas estaban en otro vestidor, él me dijo que había escuchado decir que el sexo entré hombres era más intenso pero que no pensó que tanto que si a mi me había gustado tanto como a él lo podríamos repetir, me dijo – iré a ver a mis amigas que ya deben de haber salido, no te vayas te veré afuera- luego salió y yo me cambié al salir lo vi que estaba despidiéndose de sus amigas que se iban en un taxi esperé a que se fueran y al salir fuimos caminando hasta cerca de mi casa platicamos de distintas cosas y sobre todo de qué debíamos mantener en completo secreto lo que habíamos hecho que si manteníamos la discreción podríamos repetirlo algún momento y así fue luego en una fiesta de la ciudad una amiga mutua nos presentó y mantuvimos una muy buena amistad públicamente y en la intimidad continuamos viéndonos por mucho tiempo, perfeccionándonos en el arte de sexo entre hombres.

    Solo de recordarlo sentí deseos de estar entre sus brazos nuevamente.

  • Cogido por un transexual

    Cogido por un transexual

    La confusión en mi cabeza me hacía continuar buscando aventuras con transexuales, prácticamente me había vuelto puto, o gay o como le digan, solo deseaba tener un rico culo trans encima mío, no importaba todas las fotos que me mandaban algunas mujeres, ni el fabuloso sexo con Lety me quitaba esa idea, así que, ya apartado de Zulema, me dediqué a buscar por internet.

    Ya entrada la tarde, tipo 8 pm me apareció el perfil de una trans y le hablé de inmediato, tenía 35 años, era colombiana y era muy simpática, intercambiamos fotos un rato y luego me dijo que si quería podía ir a su casa para pasarlo rico.

    Arreglé mi ropa en una mochila y a eso de las 9.30 pm pedí un Uber y fui donde mi nueva amiga, en menos de 20 minutos ya estaba en su casa.

    Me invito a pasar muy amable, ella andaba con un vestido rojo casual que le quedaba bien bonito, tenía un muy buen culo por lo que se veía sobre el vestido.

    Estuvimos sentados en la cama charlando para entrar en confianza, hablamos de mí, de su trabajo y algunas experiencias entre otras cosas; así estuvimos unos 15 minutos, hasta que comencé a acariciar su pene con mi mano.

    Ella se acomodó, separando un poco sus piernas para que mi mano pudiera acariciar de mejor manera su miembro, corrí hacia el lado su diminuto colales negro y un pene erecto de unos 13 cm apareció de un salto.

    Sin dudar me acerqué y comencé a tragarme el miembro de mi amiga, que, al no ser de gran tamaño, podía hacerlo desaparecer sin problemas dentro de mi boca, como si de un clítoris se tratara.

    La verdad había llegado al punto de tocar a chupar como cualquier perra hambrienta, ella gozaba mi trabajo, ¡ya que mis lamidas la estremecían rico!

    Luego ella me pidió mamar mi pene, comenzó a tocarme, sacó mi verga dura y jugosa y comenzó a mamar con muchas ganas, como una perra en celo.

    ¡Me succionaba sin parar la cabeza de mi miembro mientras con su mano masturbaba todo el tronco que quedaba libre!

    Luego me paré de la cama para sacarme el pantalón y ella no dejó de mamar y mamar mi verga hasta que casi me corrí, le pedí que por favor se detuviera y que me follara.

    Así como lo leen, estaba llevando esto más lejos, ¡esa escort colombiana me pedía que la dejara entrar en mi culo y yo accedí!

    Con un poco de temor, deje que ella me estimulara mi nao, su lengua entraba enrollada y lamia rico, sus manos masturbaban mi verga que estaba a mil, mi corazón estaba acelerado, ¡estaba a punto de ser follado!

    Fui a buscar un condón a mi cartera, lo abrí, ¡se lo puse con la boca y me puse en 4 como una perra con el culo bien abierto lista para ser penetrado!

    Ella se puso atrás mío y sin problemas su pene entro completo en mi culo, yo grite como loco, jamás había sentido eso, el dolor era mucho, ella comenzó a moverse y me hacía sentir que vomitaría, ¡pero poco a poco el dolor fue pasando!

    La transexual, me daba de nalgadas, me estaba follando como cuando yo gocé a alguna mujer de su rico ano, mi culo se abría cada vez más, ella se aceleraba más, ¡ahí caí en cuanta que eso no era lo que quería!

    Pero ya era tarde, ya no podía echarme para atrás, así que solo cerré mis ojos y decidí gozar esa experiencia, ella folló solo en esa posición, a un ritmo brutal, mientras yo estaba con una erección a mil.

    ¡No me penetró más allá de 10 minutos y se corrió en un orgasmo enorme!!!

    Sin esperar descanso alguno, le dije. «amor, ahora me toca a mí».

    Con su semen aun goteando de su pene la puse en 4 sobre la cama, levanté su vestido para ver el culo y quedé impresionado.

    Me encantaron sus ricas nalgas, bien contorneadas, grandes y muy ricas al tacto y vista.

    Me puse un preservativo, ¡bajé su tanga y puse mi glande en su angosta entrada!

    Era bastante estrecha, con la ayuda de lubricante y de ella misma abriéndose las nalgas, mi pene logró entrar poco a poco en su culo, ella gritaba, mi verga era muchísimo más grande y gruesa, sentía como su ano se abría y contraía al tenerme, ella exclamaba como perra, yo me movía fuerte, ¡jalándole su cabello largo y dándole de nalgadas con mucha fuerza!

    La escort colombiana solo se quejaba, babeaba al sentir mis embestidas, yo estaba como toro en celo, la montaba tan rico que ambos gemíamos, mi hembra gozaba al ser cogida y aunque aún me dolía mi culo, la embestía brutalmente.

    También me la follé solo en esa posición, dándole nalgadas, y follándola duramente hasta que mi pene estuvo por completo al interior de ella.

    Así estuvimos unos 15 minutos más, gimiendo y gimiendo sin parar, antes de correrme saqué mi pene de su apretado culo, ¡me quité el preservativo y me corrí abundantemente en su boca!

    Ella tragaba mi semen como si de agua se tratara, para luego meter mi verga en su rica boca y darme unas ricas mamadas para alargar mi orgasmo.

    Una vez terminada la acción, mientras me aseaba, meditaba lo sucedido, es verdad que me gusto estar dentro de ella, pero no me agrado ser penetrado, me dolía de hecho hasta nauseas me dio, fue entonces que sentí que mi razón regresaba.

    Me despedí de esa hermosa transexual, tome un Uber de regreso a casa y como bestia tuve uno de los mejores sexos de mi vida con mi esposa, después de la rica cogida, me abrí con ella y le conté lo que había pasado, desde como cogí con su amiga transexual Susana, la aventura que tuve con Zulema hasta llegar a donde drogado fornique con Dante, ¡ella me miro y solo soltó una carcajada!

    L: Mi amor, no pasa nada, que bueno que experimentaste, así me paso la primera vez con otra mujer y veme a hora, jajá, ¡te amo!

    Sus palabras fueron una gran ayuda, entre a ducharme y después a dormir, sabiendo que, gracias a esas experiencias y a la ayuda de mi esposa, regrese a ser el hombre de antes, aquel que había hecho gozar a muchas y estaba listo para hacer gozar a otras más.

  • Mi vecina, mi primera vez

    Mi vecina, mi primera vez

    Me llamo Fernando y tengo 19 años. Soy delgado alto y con el pelo marrón cortito. Hoy me gustaría contaros lo que me pasó con 18 años con mi vecina María. Vivo en un pueblo de Asturias y el pasado verano di unas clases de inglés en mi casa para ganarme unos dinerillos. A la clase asistieron 10 niños. La verdad es que nunca me había fijado en mi vecina, hasta que un día llegó a buscar a sus hijos de clases con un vestidito muy corto que le hacía un tremendo culo.

    María tiene 2 hijos, casada, 40 años pero se conserva genial, unas tetas normales pero un culo tremendo. A partir de aquel día que la vi con ese vestidito me fijé mucho más en ella. Alguna vez la observaba desde mi casa mientras que colgaba la ropa en su casa, y yo creo que alguna vez se enteró. Un día de clases mis padres no estaban y mi hermano tampoco, habían salido a hacer unas compras. La clase con los niños fue igual y cuando acabó ya estaban sus madres esperándolos. Se fueron yendo todos los niños hasta que se quedó María con su hijo solos conmigo. Ella le dijo a su hijo que se fuera yendo que tenía que hablar con el profe (yo). El chico obedeció y se fue. Entonces se volvió hacia mí y me dijo:

    -Bueno Fernando necesitaba hablar contigo porque no vamos a poder pagarte esta semana, estamos en un momento complicado.

    -No pasa nada -contesté- pasa y lo hablamos.

    Aquel día ella llevaba un vestido muy bonito y su culo se marcaba mucho. La dejé entrar en casa y le serví agua. Me dijo:

    -Llevamos unas semanas complicadas en casa, mi marido no trae dinero y no tenemos casi para comer, creo que se lo gasta todo en putas el muy cabrón.

    -Tranquila que no pasa nada, cuando podáis.

    -Vale gracias Fer, en serio. Bueno y a ti que tal te va?

    -Yo bien la verdad, un buen verano por ahora.

    -Muchas fiestas muchas chicas? -Preguntó

    -Fiestas muchas chicas no tanto. No soy de los que más liga.

    -Si eres un encanto.

    -Bueno gracias. -Respondí alagado, mientras me fijaba en sus tetas.

    -Y tampoco nunca tuviste nada con una chica?

    -No

    -Una pena, es de las mejores sensaciones que hay, yo la verdad tampoco hago mucho.

    -Tranquila todo llegará.

    Y en ese momento se abalanzó hacia mí.

    -Quiero chupártela

    Me la saqué y la empezó a chupar muy bien, me sentí muy bien. Cuando iba a correrme se paró.

    – No digas nada de esto a nadie.

    – No no. -Respondí

    – Donde está tu habitación?

    La llevé hasta mi habitación. Me empujó hacia la cama y se empezó a desnudar. Por fin vi esas tetas desnudas, ese culo perfecto. Se tiró a la cama y me ordenó chuparle el coño. Yo se lo chupé y a ella le gustó porque gemía mucho

    -Ummm Fer sigue…

    Me quitó mi cabeza de entre sus piernas y cogió mi polla y se la puso dentro del coño poco a poco. Que gusto sentí, por fin me la follaba. Me empecé a mover y ella gemía más y más.

    -Sigue sigue sigue, por favor no pares.

    Yo seguia y seguía y no paraba hasta se detuvo ella y se puso a 4.

    -Quiero que me lo hagas por el culo, pero debe de ser muy despacio.

    Entonces yo cogí mi polla, 17 cm, y se la metí por el culo, a ella a le dolía un poco, pero poco a poco le empezó a gustar. Empecé a follar cada vez más fuerte a ese culo tan duro y tan perfecto y ahí seguía. Y le dije:

    -Creo que me voy a venir.

    -Échalo dentro cariño.

    E hice eso, se lo eché todo dentro y ella cayó desplomada al igual que yo. Luego cogió mi polla otra vez y la comenzó a masturbar y me dijo:

    -Ahora te voy a hacer una cosa que te va a gustar.

    Entonces cogió sus dos dedos y me los metió en el culo. Que sensación tuve, que gusto, me masturbaba y metía los dedos por el culo. Luego me chupó los huevos también y por último cogió su lengua y me lambió el culo. Cuando me corrí otra vez ella se tumbó en la cama y echó un suspiro

    -Gracias, me diste una de las mejores folladas de mi vida.

    -Tú también a mí, siempre te recordaré.

    Y a partir de este día follamos muchas más veces y se convirtió en una especie de folla amiga.

  • La primera vez que mi esposa estuvo con otro. Reconstrucción

    La primera vez que mi esposa estuvo con otro. Reconstrucción

    Esta es la continuación de “La primera vez que estuvo con otro. Mi experiencia”.  Ahora voy a reconstruir la noche según lo que ella me contó y lo que vi en los videos.

    No pude dormir más esa noche después de ver los videos entre ellos. Los celos y la excitación se volvieron una mezcla rara dentro de mí y en ese momento no sabía qué pensar ni cómo reaccionar. No puedo decir que estuviese molesto, pero una sensación de susto y nervios me invadía.

    Me quedé despierto pensando y cada cierto lapso repasaba los videos. La aceleración de mis latidos hacía contraste con una erección permanente hasta que no quedó más remedio que usar los videos como excusa para masturbarme. Eso me relajó bastante mientras esperaba y cuando se hicieron alrededor de las 9:00 am ella me saludó, pues se estaba despertando.

    Al principio fuimos algo fríos. De hecho, su mensaje fue un simple “Hola”. Antes de poder preguntarle cualquier cosa, ella quería saber cómo me sentía, se notaba que estaba preocupada por mí. Entre lo que yo sentía, no estaba arrepentido de lo que había sucedido y era algo que me sorprendía. Por esa razón, fui sereno y traté de hacerla sentir tranquila porque, en realidad, lo que había pasado había sido bajo mi consentimiento y tenía responsabilidad en los hechos.

    Esa confianza de pareja fue fundamental porque mientras le expresaba lo que sentía, noté que ella se iba tranquilizando y cuando empezó a contar lo que sucedió, pude percatarme de que ambos lo estábamos disfrutando a pesar de los nervios y las dudas. Ella confesó que le había gustado mucho y que había mucho deseo sexual entre ellos, pero nada más allá de lo sexual. La traté como siempre y eso la hizo sentirse más tranquila y pudo contarme lo que yo quería saber.

    Ahora quiero reconstruir lo que sucedió entre ellos en esa primera noche basado en lo que ella me describió. No es un relato fiel al cien por ciento pero se acerca bastante, además, nos apoyamos en los videos que recibí esa noche.

    Me dijo que se fueron en el taxi al hotel después de haber tomado algunas cervezas. Los nervios no la dejaron seguir respondiendo pues entre prestarle atención al teléfono y a lo que estaba sucediendo, sentía que iba a estallar en nervios.

    Evidentemente sabían a lo que iban y apenas entraron siguieron besándose pero, me contó, ya de una manera mucho más apasionada que en el bar donde estuvieron. Mi esposa tuvo que hacerle mucho sexo oral para ponerlo a punto, eso la decepcionó un poco al inicio porque él no estaba erecto, pero fue algo que se corrigió después.

    Después de los besos, ella se arrodilló en el piso para hacerle oral. Después de unos minutos se fueron a la cama y ella siguió chupándoselo mientras él estaba acostado. A él le excito mucho verla abierta y poder tocar en la vagina. Ella dice que ahí fue que se empezó a poner de verdad erecto. Es extraño tener que hablar de él pero debo describir que es un tipo medio alto (como 1,78 de altura), flaco, blanco, pero no un paliducho y con un pene que iba de promedio a grande, diría que unos 16 o 17 cm. Su grosor era normal, era de esos penes cabezones y muy lleno de venas, algo que ella siempre me dijo que le gustaba de él.

    Después de unos 10 minutos él estuvo erecto totalmente y ella ya estaba mojada por la excitación que le produjo volver a hacerle sexo oral después de varios años. Aunque estaban listos para empezar la acción, él se dedicó a hacerle oral y ella tuvo un orgasmo acostada después de varios minutos con él entre sus piernas. En ese momento la penetró de frente, él de rodillas sobre la cama y ella boca arriba con sus piernas abiertas. Ella dice que se lo hacía muy rápido pero no era un choque fuerte, sino mucha velocidad, lo que la ayudó a tener otro orgasmo rápidamente y eso la dejó impresionada.

    Me contó que después de eso, quiso tomar posición arriba, pero él le dijo que mejor se pusiera en cuatro. Así la penetró más fuerte mientras le daba nalgadas y la tomaba del cabello. Ella recordó que él le preguntó si la podía nalguear más duro y ella, cómo suelen ser las mujeres durante el sexo, le dijo que lo que él quisiera. Esa respuesta le dio mucha confianza a él y le dijo que además la iba a grabar. Ella se lo permitió pero con la condición de que fuera con su teléfono. Se lo desbloqueó y él empezó a grabar videos cortos y esporádicos mientras lo hacían, como ese en la posición de perrito, que fue el primero (uno de los videos que me envió). En ese momento me alivié de no haberle escrito más porque quizás hubiese enviado un mensaje que él vería o algo así. Pero ese no es el tema.

    Luego, se sentó en el borde de la cama y ella se arrodilló al frente de él y se lo siguió chupando, al final, él se masturbó frente a ella hasta que acabó en su cara (otro de los videos).

    Se acostaron a hablar y a descansar y después de unos minutos volvieron a la acción. Él le pidió de nuevo su teléfono y fue cuando se montó en su cara y le puso su pene en la boca. Se lo metió profundamente hasta tocar su garganta y hasta le tapó la nariz en ocasiones. Ella hasta tosió y se ahogó en varias ocasiones y fue ahí que él tomó el teléfono y la grabó mientras le hacía el oral con el rímel corrido y lágrimas en los ojos. (Otro video)

    Le subió las piernas en sus hombros y se lo hizo bastante duro. Ella volvió a acabar en esa posición en la que le entraba muy profundo. Me gustó que recordara los orgasmos que tuvo. Luego, ella se montó sobre él, primero de frente mientras él apretaba sus senos y ella cabalgaba y se veían a los ojos intensamente. Después, se puso de espaldas encima de él y él abría sus nalgas, se las arañaba y le daba palmadas fuertes. Él se volvió a sentar en el borde de la cama y ella a su lado se puso en cuatro sobre la misma para hacerle más oral. Allí fue que él puso a grabar el teléfono desde una mesa del cuarto de hotel para que se vieran ambos en la toma y le metía dedos mientras ella estaba dándole una mamada. Ella se subió sobre él y lo cabalgó de nuevo mientras él estaba sentado. Finalmente, él se levantó y se lo hizo mientras la tenía cargada y tomada por las nalgas y así ella tuvo otro orgasmo. Allí fue donde él la bajó porque estaba listo para acabar y le depositó su semen en la boca (otro de los videos que pude ver).

    En ese momento ya eran cerca de las 3:30 am. Duraron alrededor de 40 minutos en cada una de las veces que lo hicieron. Ella fue al baño y me envió los videos a mi teléfono y regresó para dormir.

    En la mañana se despertaron temprano y ella debía irse porque le había dicho a su papá y a su hermano, con quienes se estaba quedando, que había quedado con unas amigas que vivían ahí en Argentina. Ella despertó primero y se metió en sus sábanas y le empezó a hacer una mamada mañanera con la que él acabó después de unos minutos. Se metieron a bañar juntos y él se lo hizo en la ducha un rato, ambos de pie, pero ella de espaldas recostada de la pared. Sin embargo, ella acabó en una ocasión y él no logró acabar. Así que terminaron, se arreglaron y se fueron.

    Cuando llegó a casa de su padre volvió a dormir un rato y al despertar fue que hablamos y me contó los detalles. Debo decir que me gustó bastante saber todo.

    Le pregunté si estaban hablando o algo. Le dije que si me podía enviar captures. Me excitó leer esas cosas. Ella, curiosa, le preguntó por qué le costó tanto ponerse erecto. Él le dijo que en él era normal, que siempre necesitaba una buena mamada para ponerse duro.

    Hablaban sobre sus detalles, de cuánto les gustó todo y de cuando se volverían a ver. Le dijo que le faltó hacerle cosas, pero que poco a poco ganarían confianza. Vaya que sí.

    En ese viaje ellos pasaron dos noches más juntos que relataré. Los siguientes días ellos siguieron hablando, se compartían videos y fotos. Yo estaba bien con eso y me gustaba saber lo que seguían conversando y cómo organizaban sus siguientes salidas de ese mes.

  • Una nueva experiencia con Nadia y Luis

    Una nueva experiencia con Nadia y Luis

    Las cosas con Luis y con Nadia se habían puesto interesantes a medida que pasaban las semanas. Ya teníamos un nivel de confianza bastante elevado y teníamos mucha compenetración. Hacíamos de todo y de vez en cuando Nadia quedaba con alguno de nosotros por separado; pero lo habitual era vernos juntos los 3. Yo había aceptado mi bisexualidad con total naturalidad, me encantaban las mamadas que me hacía Luis y a mi me encantaba también chupársela, que me llenara la boca con su polla y con su leche y hacerle disfrutar. Nadia se ponía muy cachonda viéndonos y cuando nos dedicábamos los dos a follarla le dábamos momentos impagables.

    Como de costumbre, una de las tardes quedamos los tres en vernos en casa de Luis, solíamos cambiar de casa a menudo, pero como el hombre es un animal de costumbres la suya era en la que más nos veíamos. Su cama era muy grande y su ducha también, así como el sofá del salón. Así que era habitual elegir ese picadero para nuestras sesiones.

    Cuando llegaba al portal, coincidí con Nadia abajo, iba vestida con unos minishorts pegados extremadamente cortos, una camiseta de tirantes y unos playeros deportivos. Me vio llegar desde lejos y me esperó a que me acercara, me saludó desde lejos sacándome la lengua y enseñándome el piercing de su lengua. Ese descaro saludando y la ropa que llevaba ya hicieron que se me pusiera morcillona. Cuando llegué al portal la puerta estaba abierta, me invitó a pasar, entramos en el portal y nos dimos un pico. Me agarró de la mano y fuimos juntos hasta el ascensor.

    A Nadia le encantaba provocar y jugar a dejarme con la miel en los labios, mientras esperábamos el ascensor intenté darle un morreo y me esquivó los justo para no poder conseguirlo, pero sacó la lengua levemente y consiguió que la punta de su lengua se rozara durante un instante con la mía. Se rio con maldad y me agarró el paquete con una mano.

    -¡Vaya!, veo que no hemos empezado y ya estás a punto eh?

    -Sí… y tú has venido hoy con ganas de putearme ¿eh?

    -Jajaja sí, tengo ganas de provocarte, ya sabes que me hace gracia

    -Ya veo ya… dentro de un rato ya verás como no te ríes tanto

    Cuando se abrió la puerta del ascensor pasamos adentro agarrados de la mano, en cuanto se cerró la puerta arrinconé a Nadia contra una de las paredes y me pegué contra ella, frotando mi paquete ya durísimo con su entrepierna.

    -¿Y ahora? Aquí ya no tienes escapatoria, ¿qué vas a hacer? -Mientras se lo decía le agarré de las muñecas inmovilizándola y pasándole la punta de la lengua por el cuello muy despacio. Ella sólo pudo soltar un leve gemido y estremecerse. Esos juegos donde el control de la situación iban cambiando de manos me ponen a mil, a ella también y vamos alternando. Levanté un poco su camiseta, dejando el vientre el aire y metí la mano por debajo, subiendo poco a poco hasta las tetas y, como solía ser habitual en ella, vi que no llevaba sujetador, le acaricié uno de los pezones que estaba erizado y duro como el diamante.

    -Qué raro para ti no llevar sostén, cómo se nota que te va la marcha jajaja  -La volví a tapar pero manteniendo el acorralamiento metí su mano debajo del minishort y descubrí para mi sorpresa que tampoco llevaba bragas, Nadia ya estaba tan cachonda que sólo se dejaba hacer con los ojos cerrados, le froté el coño con uno de mis dedos y aquello estaba mojadísimo.

    -¿Has venido también sin bragas? -Dije sacando la mano de su entrepierna

    -Sí -Me dijo agarrándome la nuca y susurrando a mi oído- Así va a ser más fácil que me quitéis la ropa para follarme bien follada.

    El ascensor se detuvo y se abrió la puerta, salimos al rellano y la puerta de casa de Luis estaba abierta. Entramos dentro y Luis nos esperaba en el recibidor, descalzo, con una camiseta de manga corta y unos pantalones también cortos, cerré la puerta detrás de nosotros y agarré a Nadia de la cintura impidiendo que avanzara, la acerqué contra mi paquete y la frotaba contra su culo, Nadia colaboraba moviéndose de un lado a otro estimulando mi erección:

    -¿Sabes Luis? Esta ha venido con tanta gana de guerra que no lleva nada debajo.

    -Jajaja, vale, pues vamos para la habitación a ver qué podemos hacer.

    Pasamos adentro de la habitación, en cuanto entramos, volví a adoptar la postura de antes, agarré de nuevo a Nadia de la cintura, volví a frotar mi paquete contra su culo mientras le daba besos en el cuello. La zona del cuello para ella era muy delicada, se ponía muy cachonda pero se quedaba anulada por completo, su respiración se aceleraba y se le escapaban jadeos. Luis le dio un morreo y le quitó la camiseta, volvió a besarla mientras le iba amasando las tetas, yo seguía frotándome con ella y decidí bajarle los minishorts. Ella mientras tanto sólo se dejaba hacer.

    La tuvimos así un buen rato, yo me ocupaba de su coño masturbándoselo, Luis se ocupaba de sus tetas, se las comía, se las amasaba, le pellizcaba los pezones, a veces le daba morreos y entre él y yo nos alternábamos dándole besos en el cuello y lametones. Ella sólo estaba ahí, quieta, soltando pequeños gemidos de vez en cuando, con las tetas al aire, los pantalones en sus tobillos y cada vez más cachonda. Después de unos minutos magreándola a nuestro gusto decidí que era suficiente, era nuestro turno:

    -Nadia, ya estuvo bien, vamos a follarte de una vez, ¿no tenías tanta gana?

    -Siii, por favooor… uhhh

    -Luis, ya sabes, quiere guerra, así que habrá que hacerle caso ¿no?

    Luis supo en seguida por donde iban los tiros, sin dudarlo un momento se bajó los pantalones y agarró a Nadia de la cabeza, empezó a hacerle una mamada espectacular, su postura no parecía demasiado cómoda, de pie, inclinada hacia adelante, pero no dijo absolutamente nada. Yo me bajé también los pantalones y empecé a acariciar con mi capullo la entrada de su coño totalmente empapado, Nadia soltaba pequeños gemidos con la polla de Luis en su boca, al cabo de un minuto más o menos le metí la polla de un golpe y se la dejé ahí, clavada. El gemido que soltó ya fue más contundente:

    -¡¡¡Uhhh!!! -Dejó de chupar la polla de Luis y se quedó ahí encorvada hacia delante, Luis no tardó mucho en volver a agarrarla de la cabeza e invitarla a seguir con la maniobra. Yo empecé a bombear y ella volvió a chupar, no sé si estaba muy cómoda, pero ella no decía nada y yo sólo me dediqué a follarla en esa posición, Luis movía sus caderas adelante y atrás follándose la boca de Nadia. Nadia gemía con su boca llena de la polla de Luis.

    -¡¡¡Mmmfff!! ¡¡¡mmmm!!! -Como sabíamos que la posición no era del todo buena, intentábamos no ser demasiado bruscos, ella disfrutaba y conseguimos que se corriera un par de veces antes que nosotros. Cuando llegó el turno de Luis nos avisó.

    -Uuufff, no aguanto más, me voy a correr… ¡¡Me corrooo!! ¡¡aaahhh!! -Cuando llegó su momento dejé de percutir para facilitar la tarea, Luis tenía a Nadia agarrada por el pelo y, a juzgar por la cara que ponía y sus bufidos, le estaba llenando a Nadia la boca por completo. Al acabar, Luis se echó a un lado y yo aproveché para colocar a Nadia con las manos sobre la cama, quitarle los minishorts de los tobillos y seguir follándola en una posición algo más cómoda.

    -Vamos a terminar esto ya, ¿no querías que te follaran bien follada?

    -¡¡¡Ummm!!! ¡¡¡Si!!! ¡¡¡sigueee, sigueee!!!

    Retomé la operación, Nadia seguía dándome el culo, inclinada hacia adelante con las manos en el colchón y yo aceleré el ritmo, empecé a follármela a un ritmo brutal mientras Luis estaba sentado en una silla mirándonos. A juzgar por sus movimientos y por sus gemidos, Nadia volvió a correrse y con el ritmo que llevaba, yo ya estaba a punto también. Ordené a Nadia ponerse de rodillas y abrir la boca, y cuando se puso ante mí de rodillas, con la lengua afuera con ese piercing que me ponía tan burro y su cara de ansia esperando el regalo, no pude aguantar más y mientras me pajeaba delante de ella salieron borbotones de lefa uno detrás de otro, casi todos dentro de su boca, algunos cerca de la comisura de los labios. Cuando acabé, respiré hondo unos segundos, miré hacia abajo y Nadia me miraba con la boca cerrada, una sonrisa de niña buena y la cara llena de chorretones blancos. Yo le acariciaba la cabeza, Nadia hizo un gesto de tragar y volvió a chuparme la polla lentamente para limpiarme. Cuando acabó se puso de pie:

    -Jo-der… Ha sido una de las mejores folladas que me habéis metido

    A mi se me escapó una carcajada -Jajaja, bueno, ¿no tenías ganas de que te folláramos bien follada? Pues objetivo conseguido.

    Mientras Nadia fue a lavarse al baño, Luis y yo fuimos al salón a tomarnos un par de cervezas en su sofá. Cuando Nadia volvió tenía un gesto radiante en la cara, se le notaba que lo habíamos hecho bien. Se inclinó hacia delante, nos dio un morreo a cada uno y se sentó entre los dos mientras nos acariciaba las pollas con suavidad.

    Poco a poco nos fuimos reponiendo, Nadia nos iba acariciando las pollas, intercambiando morreos entre Luis y yo y aquello se fue animando otra vez. Luis fue el primero en levantarse.

    -Vamos, seguidme al cuarto otra vez -Nadia y yo obedecimos, fuimos los 3 desnudos hacia la habitación y nos pusimos Luis y yo en frente de Nadia, esta nos agarró ambas pollas a la vez y se dedicó a intercambiar morreos durante unos segundos.

    Luis tomó la iniciativa, cogió a Nadia por la cabeza invitándola a arrodillarse, se puso a chupar de nuevo la polla de Luis, yo observaba como miraba a Luis a los ojos con su polla en la boca y una sonrisa pícara, Luis le dedicaba otra sonrisa y mientras los veía ahí a lo suyo mi polla iba creciendo más y más. Al cabo de unos segundos Nadia me miró, con un gesto con su mano me invitó a ayudarla y me arrodillé junto a ella. Nadia retomó la mamada y se dedicó a escupir en la polla de Luis y a llenársela de babas. Después de unos segundos se detuvo, agarró la polla de Luis toda llena de su saliva y apuntó con ella hacia mi, yo acepté la invitación, era la primera vez que iba a compartir una polla con alguien y la situación me excitaba muchísimo. Me puse a mamar y el sabor de su polla mezclado con la saliva de Nadia era delicioso, Nadia y yo nos dedicamos a chupar la polla de Luis con devoción, alternando la mamada entre ella y yo y mezclando nuestras salivas. Luis sólo se dejaba hacer y disfrutaba del momento hasta que después de un rato dijo algo que me sorprendió:

    -Ufff, parad parad que estoy a punto de correrme. Seguid con mi culo por favor

    Cuando paramos, Luis se dio la vuelta y se puso a 4 patas en la cama. Tengo que reconocer que me sorprendió; pero no era el primer culo que me comía. A Nadia se lo había follado varias veces y siempre empezaba comiéndoselo, así que ya sabía lo que había que hacer. Primero se puso Nadia, escupió en su ojete y metió la lengua dentro, Luis empezó a acelerar su respiración y a jadear. Nadia y yo estábamos pegados uno al otro y nos dedicamos a hacer lo mismo que hasta ese momento hacíamos con su polla, nos turnábamos y le metíamos la lengua dentro del culo, a veces le escupíamos y en ocasiones parábamos para besarnos. Mientras yo le comía el culo a Luis, Nadia me acariciaba el pelo, me daba besos en la mejilla y a veces jugaba con mi cuello, cuando era el turno de Nadia yo le hacía lo mismo hasta que Nadia en un arranque de iniciativa dijo:

    -Que pasa, ¿vamos a estar chupándole el culo todo el rato? ¿No le vas a follar el culo a Luis o qué?

    La verdad que me quedé sorprendido cuando me lo dijo, pero Luis corroboró sus palabras:

    -Si vamos, tengo el culo preparado esperando para que me lo folles

    Luis no se movió de su posición; pero Nadia se acercó a un cajón en un lateral de la cama mientras yo la observaba. Sacó un bote de lubricante, se echó un buen chorro en la mano y empezó a untármelo en la polla mientras me morreaba. Al cabo de un minuto más o menos se dedicó a trabajar el culo de Luis. Pero no le llevó mucho tiempo, Luis tenía ganas de que me pusiera al lío.

    -Vamos por favooor, fóllame el culo ya tío…

    Ahí seguía a 4 patas esperándome, me puse detrás de él y apoyé la punta a la entrada de su ojete. Hice un poco de presión y aquello entró como un cuchillo en la mantequilla, la fui metiendo muy lentamente hasta el fondo mientras Luis iba soltando un gemido al mismo ritmo que le iba penetrando.

    -¡¡¡Aaahhhh!!! -Llegué al tope y mis caderas se quedaron pegadas a sus nalgas. Saqué la polla de nuevo lentamente hasta dejar la punta metida dentro, la volví a meter muy despacio y repetí el mete y saca cada vez más rápido. Nadia nos miraba sentada en una silla mientras se tocaba y nos animaba con sus palabras.

    -Ufff, que cachonda me está poniendo veros, vamos, sigue, fóllale el culo

    Al poco, el ritmo ya era normal, tenía a Luis cogido por las caderas y yo metía y sacaba la polla de su culo, Luis disfrutaba, y tengo que reconocer que yo también.

    -¡¡¡Vamos… sigue, sigueee… jodeeer!!!

    -Luisss… no aguanto más, ¡¡me voy a correr…!!

    -¡¡Siii!! ¡¡Córrete, córreteee!!

    No aguanté más, agarré sus caderas con más fuerza y le volví a meter la polla hasta el fondo, mi cuerpo se tensó de golpe en un orgasmo tremendo llenando el culo de Luis. Me quedé con la polla ahí metida y, aún enganchado a su culo, Luis se incorporó, acercó su espalda a mi pecho y puso mi cabeza junto a la mía mientras me la acariciaba. Estuvimos así unos segundos hasta que Nadia terminó de tocarse. Me desacoplé y fuimos a lavarnos un poco. Cuando entramos de nuevo en la habitación me fijé que la polla de Luis seguía aún dura porque no se había corrido todavía. Luis se dio cuenta de cómo me fijaba y tuvo picardía para llevar la situación:

    -Oye, yo aún tengo la polla dura, no iréis a dejarme así ¿no?

    Nadia y Luis se miraron, yo ya me olía por donde iba a ir la situación y empecé a ponerme algo nervioso, la respuesta de Nadia confirmó mi sospecha:

    -Sí, aquí hay un culo que todavía no se ha follado nadie y ya va siendo hora, jajajaja.

    Mientras hablaba, Nadia se fue acercando lentamente a mi, empezó a besarme y siguió avanzando a mi, provocando que me cayera de espaldas en la cama, se puso encima y siguió besándome en la boca y en el cuello. Cuando se me puso morcillona empezó a pajearme lentamente hasta que me la puso dura de nuevo, me tuvo así un rato hasta que escuché la voz de Luis:

    -Venga, ponte a 4 patas

    -Pero… es que no lo hecho nunca -Me estaba poniendo algo nervioso con lo que veía que se avecinaba y no tenía muy claro si quería hacerlo

    -Tranquilo, voy a ir con cuidado, tú confía

    No las tenía todas conmigo, pero sin saber muy bien porqué, obedecí. Me puse en posición y Luis se puso delante de mí, me dio a chupar su polla y sentí como Nadia empezaba a chuparme el culo lentamente.

    Estuvimos un buen tiempo así, yo a 4 patas, chupándole la polla a Luis y Nadia ocupándose de mi culo, jugaba con su boca, empezó metiendo un dedo lleno de lubricante, al cabo de un tiempo metió dos y los empezó a mover en círculos muy despacio mientras me lamía los huevos desde atrás, luego cambiaba y me volvía a comer el culo mientras me acariciaba los huevos. Poco a poco fue consiguiendo que me resultara agradable y yo seguía concentrado en la polla de Luis. Cuando Luis decidió que era suficiente me mando que dejara de chupar. Se puso detrás de mí, me escupió en el culo y empezó a jugar con la punta de su polla a la entrada de mi ojete

    -Vete despacio por favor, es mi primera vez

    -Tranquilo, ya te dije que tendré cuidado, tú relájate

    Yo tenía el corazón a mil por hora, intenté relajarme todo lo posible, y sentí como la polla de Luis iba presionando mi culo y como entraba lentamente causándome algo de dolor

    -¡¡Aahhh!! Ten cuidado ten cuidado… Nadia me acariciaba la cara y me daba besos en la mejilla con mucha delicadeza mientras Luis metía y sacaba la polla hacia la mitad más o menos haciendo que el dolor inicial se fuera, hasta que de repente decidió meterla entera provocando dolor nuevamente y haciendo que se me escapara un grito

    -¡¡Ahhh, vete con cuidado jodeeer!! -El dolor inicial fue diluyéndose y Luis poco a poco y muy despacio empezó a meterla y a sacarla mientras me tenía cogido por las caderas. Nadia se puso debajo de mí y comenzó a chuparme la polla y los huevos a Luis. A partir de ese punto ya perdí el mundo de vista

    -¡¡Aaahhh!! Ahora si joder… diooos… ¡¡Que me corrooo!! -Sentía como la polla de Luis entraba y salía y la boca de Nadia moverse por mi polla adelante y atrás. No aguanté mucho más, me fui por completo en la boca de Nadia y mientras me corría ella seguía moviendo su boca a lo largo de mi polla y Luis seguía metiendo y sacando, provocándome uno de los mayores orgasmos de mi vida. Luis no aguantó mucho más, sacó con cuidado la polla de mi ojete y comenzó a pajearse llenándome la espalda de leche.

    Me quedé completamente fuera de combate, inmóvil en la postura que la que terminamos, con el culo dolorido pero muy relajado. Nadia me acariciaba la cara y me daba picos mientras Luis con unas toallitas me limpiaba el semen de la espalda. Mi primera enculada había sido una experiencia única, y por supuesto, no fue la última.

    ************************

    A continuación os dejo aquí debajo los enlaces de los dos primeros capítulos de la serie, para el que no los haya leído sepa cómo hemos llegado hasta aquí:

    Mis aventuras con Nadia y mi amigo Luis

    Nadia, Luis y yo: Por fin juntos los tres

  • El fotógrafo, Josefa y Benigna

    El fotógrafo, Josefa y Benigna

    Facundo era un fotógrafo ambulante que hacía fotos por las aldeas, debía tener unos 60 años, vestía con un traje gris, llevaba una boina francesa en la cabeza y calzaba unos zapatos negros. No era de extrañar que le gustara a las mujeres de las aldeas, ya que la mayoría de ellas vestía con vestidos de remiendos, y la que no vestía con remiendos vestía con un vestido remendado… Pero no tenían nada que hacer con a él, ya que le gustaban los culos, y no precisamente de las mujeres.

    Entró a la casa de Josefa a eso de las cinco de la tarde con una Nikon F colgada del hombro y un álbum de fotos bajo el brazo. Iba a hacerle unas fotos que quería mandar a su marido que trabajaba en Alemania. Después de enseñarle unas fotos del álbum, Josefa, le dijo lo que quería. El fotógrafo le mandó que se sentase en una silla y que pusiese una mano en el respaldo, a esa siguieron otras, de pie, haciendo que cogía un plato en la alacena, barriendo… En todas las fotos ponía poses sexy, eran para su marido pero cómo ya le dolían los dedos de tanto pajearse quería excitar a un imposible… El fotógrafo le hizo más de veinte fotos, Josefa, enredadora cómo ella sola, al acabar la sesión de fotos lo invitó a queso y vino tinto. El fotógrafo se sentó a comer a la mesa, Josefa, de pie y con la cintura apoyada al fregadero, miraba a aquel hombre fuerte y bien vestido, y le dijo:

    -¿Le gusta mi queso y mi vino?

    -Sí, pero. ¿Sabes qué me gustaría más, Josefa?

    Josefa, que tenía 22 años, era morena, de ojos azules, de estatura mediana y tenía buenas tetas y buen culo, no valía para adivina, le respondió:

    -Más queso y más vino ¿A que sí? Lo hago yo.

    -No, lo que me gustaría es hacerte un álbum de fotos artísticas. Yo no soy pintor, pero a ti te plasmaría en fotos cómo Bougereau plasmó a sus musas.

    -¿Qué es una musa?

    -Una mujer que inspira a un hombre.

    -¿Quién era Bouguereau?

    -Un pintor. ¿Quieres ver algunos de sus pinturas?

    -A ver.

    El fotógrafo abrió el álbum por la mitad y Josefa vio los cuadros: Atardecer -se persigno-. Bañista. Las dos Bañistas. La primavera. El retorno de la primavera y el Baño de Venus. La mujer cerró el álbum y no quiso ver más.

    -Tu no quieres que sea tu inspiración, quieres que me vean cómo a una puta.

    -No, lo que quiero es plasmar tu belleza en fotos.

    -Lo que quieres es verme desnuda, para eso traías esas chicas desnudas. ¿No te da vergüenza querer mancillar a una mujer casada?

    -Yo solo quería fotografiarte.

    -Y follarme. Eso de que eres maricón es un cuento.

    -No, no es cuento, me gustan los hombres.

    Josefa, que ya se hiciera ilusiones de tener una polla dentro de su coño, se llevó una gran desilusión.

    -¡¿De verdad?!

    -De verdad.

    -Con muchos cómo tú se acababa el mundo.

    El fotógrafo parecía muy interesado en hacer aquellas fotos «artísticas».

    -¿Quieres hacer esas fotos? Te podría pagar 1.500 pesetas.

    -Tengo dinero suficiente.

    -Que no puedes gastar, es de tu marido. Con el dinero que yo te dé te podrías comprar vestidos, zapatos, medias…

    -A mi lo que me hace falta es otra cosa.

    El fotógrafo bebió un poco de vino, y después le dijo.

    -Ya me imagino lo que es. ¿Qué me dices de las fotos?

    -¡Y vuelve el burro al trigo! ¿Y qué harías con las fotos?

    -Venderlas en el extranjero. Por eso le pago a la modelo

    A Josefa se le llenó el coño de humos.

    -Modelo, esa palabra suena bien. ¿Y dónde me harías las fotos?

    -Donde tú quieras.

    -Ven mañana por la noche, por la puerta de atrás.

    Al marchar el fotógrafo, Josefa, cerró la puerta de la casa, se fue a su habitación, se echó sobre la cama, levantó el vestido, metió una mano dentro de las bragas. Imaginó que el fotógrafo la arrinconaba contra la pared de la cocina y le arrancaba las bragas -se las quitó-, que le mordía las tetas por encima del vestido -las magreó y pellizcó los pezones,- que le rompía el vestido con sus fuertes manos, que la empujaba, que quedaba con sus brazos sobre la mesa y que se la metía en culo -se echó boca abajo sobre la cama, metió un dedo el culo y acarició su clítoris con los dedos de la otra mano. Follando su culo con el dedo decía: «Dame duro, maricón, dame!». Y se dio, se dio y se dio hasta se corrió cómo una perrita.

    Llegó la noche. Cando el fotógrafo entró por la puerta de atrás se llevó una sorpresa al ver a otra mujer en la casa, era Benigna, una mujer casada con otro hombre que se fuera para Alemania con el marido de Josefa, Benigna era de la misma estatura de Josefa, de ojos negros, morena cómo ella, con unas tetas y un culo muy parecidos y un año mayor, tenía 23 años. El fotógrafo al ver a la mujer, le preguntó a Josefa:

    -¿Y esta mujer que hace aquí?

    -Se llama Benigna y también quiere ser modelo. ¿Puede?

    El fotógrafo la miró y tuvo una idea para ganar mucho dinero.

    -Claro, que puede.

    Poco después estaban las dos mujeres de pie al lado de la cama y el fotógrafo les daba instrucciones.

    -Desnuda a Josefa, Benigna.

    Benigna empezó a desnudar a Josefa y comenzó la sesión de fotos. La fotografió al desnudarla. Fotografió sus grandes tetas con areolas rosadas y largos pezones, su coño peludo, la fotografió con los brazos en alto enseñando los pelos del sobaco. Después le tocó el turno a Benigna, que estaba tan buena o mejor que Josefa, ya que sus tetas eran más grandes, sus areolas marrones tenían el tamaño de una sombrilla, vale, exagero, pero eran muy grades, sus pezones parecían dedales y la mata de su coño era tan inmenso cómo el Amazonas antes de comenzar a talarlo, ya, ya, exagero, pero, ¡qué bosque tenía la condenada! Cuando estaban las dos desnudas, les dijo:

    -Abrazaros.

    Se abrazaron y se aplastaron las cuatro tetas

    -Cogeos los culos

    Las «modelos» obedecían al fotógrafo.

    -Huele su coño, Josefa.

    Josefa, se agachó y olió el coño.

    -Dale un beso en el monte de Venus.

    Josefa no sabía dónde estaba el monte de Venus y se lo dio en el clítoris. Benigna se estremeció y de su coño cayeron unas gotitas de flujo vaginal.

    -Arrodillaros en la cama una frente a otra.

    Subieron a la cama y arrodilladas se miraron la una a la otra con deseo. Si no estuviera allí el fotógrafo se comerían vivas.

    -Darme una sonrisa, caramelitos, así, así… Tocaros las tetas la una a la otra.

    Josefa le magreó las tetas a Benigna y Benigna se las magreó a ella.

    -Juntar los labios, preciosas.

    Al juntar los labios, Benigna, en un acto reflejo sacó la punta de la lengua, Josefa se la chupó y se enzarzaron en un largo beso. No había que ser muy listo para darse cuenta de que estaban perras. El fotógrafo siguió a lo suyo, quitar fotos que empezaron a ser más que eróticas.

    -Pon tu lengua en un pezón de tu amiga, Josefa.

    Josefa puso la lengua sobre el pezón y Benigna movió teta hacia los lados.

    -Chupa y amasa

    No hizo falta que se lo dijera dos veces, le chupó y amasó esa teta y sin decirle nada le chupó y le amasó la otra.

    -Le toca a tu amiga.

    Benigna le comió las tetas a Josefa mientras el fotógrafo tiraba fotos y más fotos.

    -Volveos a besar.

    Al besarse ya se devoraron las bocas. El fotógrafo ni se inmutaba, su polla seguía durmiendo el sueño eterno.

    -Así, así, lindas… Tocaos el coño… -se acariciaron los coños.- Meteos dos dedos dentro -los metieron mientras se comían las bocas. Así, así… Masturbaos.

    Josefa y Benigna se dieron dedo y se siguieron comiendo vivas hasta que el fotógrafo, les dijo:

    -Sacar los dedos del coño y chuparlos.

    Chuparon los dedos y saborearon los jugos. Josefa y Benigna estaban tan calientes que estaban viendo que les iba a pasar cómo a la leche, iban a hervir y a echar por fuera. El fotógrafo les dio la estocada final.

    -Tú, Josefa, échate boca arriba en la cama, y tú, Benigna, sube encima de ella dándole la espalda, ponle el coño en la boca, saca la lengua y haz cómo si se lo estuvierais lamiendo.

    No se pudieron contener, se lamieron los coños. En su puta vida habían comido un coño, pero tampoco hizo falta, con pasar las lenguas por ellos una veintena de veces, Benigna, sacudiéndose y jadeando cómo una perra se corrió cómo un animal… De su coño salió una plasta que al caerle en un ojo a Josefa casi la deja tuerta, y Josefa, poco después soltaba un pequeño chorro de meo, para después correrse echando por su coño jugos cómo el agua, aunque más espesos.

    El fotógrafo había quitado las mejores fotos de su vida.

    Al ponerse una al lado de la otra, le preguntó Josefa al fotógrafo:

    -¿Cuándo vamos a cobrar?

    -Cuando venda las fotos.

    Josefa y Benigna nunca cobraron, pero desde ese día ya no pasaron ganas de correrse.

    Quique.

  • El hilo dental de mi madre (Primera parte)

    El hilo dental de mi madre (Primera parte)

    Soy Javier, tengo 24 años, soy arquitecto y hace unos años me fui de mi casa, conseguí trabajo en una empresa constructora y encontré un departamento en cercanías a mi lugar de trabajo. Mi madre se llama consuelo, tiene 39 años, no es muy alta en cuanto a estatura, tiene un buen culo y unas tetas aceptables, hace gimnasio 3 veces por semana y se alimenta de forma saludable.

    Mi padre se fue a un viaje de la empresa y se demoraba en regresar, ella aún estaba de vacaciones en su trabajo, para no sentirse sola, me pidió si podía quedarse en mi departamento una semana mientras papá volvía, me gusta más la soledad y que nadie me moleste, de hecho no tengo novia, he tenido rollos o romances con varias mujeres pero no se han consolidado como algo en serio o de compromiso. Sin embargo, analicé que no me vendría mal algo de compañía, por ende, le dije que sí.

    Mi jornada de trabajo es desde las 08:00 hasta las 18:00 horas, tengo dos horas de almuerzo cuando no estoy en campo o en las obras, se 12:00 a 14:00 horas.

    Llegó mi madre, se instaló, normal, yo me encerré en mi habitación a ver series de Netflix, era sábado y no tenía que ir a trabajar. A las dos horas mi madre me escribe al whatsapp y me pregunta que si había algo de cena, le propuse que saliéramos a una pizzería cercana, no quería pedir domicilio, en ocasiones las comidas llegaban frías o tardaban bastante, me arreglé normal, con polera, bluejean y zapatillas, salí de la habitación y me sorprendí cuando vi a mi madre, tenía un escote que resaltaba sus tenas y un jean ajustado, jamás la vi como objeto de deseo o atracción, pero en ese momento sentía todo lo contrario.

    Nos desplazamos a la pizzería, ver el culo de mi madre resaltado con ese jean y sus tetas en el escote me generaron un calor indescriptible, pero, fui lo más disimulado posible, además, sentía que eso no estaba bien, era mi madre y no debía verla como una mujer más.

    Entramos y ella se sentó primero en la silla, cuando al sentarse se baja un poco la parte trasera del jean y se le nota un triángulo de color verde fluorescente, era una tanga brasilera o tanguita, eso aumentó más mi calentura, jamás vi a mi madre usar esas diminutas prendas, siempre utilizó calzones de abuelita, cacheteros o tangas pero de aquellas que cubren toda la nalga y no generan nada de excitación.

    No le pregunté nada, me dio pena hacerle comentarios sobre el tema, nos comimos la pizza, hablamos de cosas triviales, de mi trabajo, del trabajo de ella y nos fuimos para la casa, no pude dormir bien de pensar en la tanga de mi madre, empecé a fantasear y hacerme preguntas, desde cuando mi madre usaba tangas? Será que se le despertó la libido o deseo sexual recientemente al usar esas prendas sexys? Le gusta quizás que los hombres le miren las prendas? Hay mujeres que son así, en su equipaje será probable que toda su ropa interior sean sostenes o sujetadores pequeños y varias tangas? Será que me atrevo a revisar ese equipaje cuando no esté para ver su ropa interior? No sé, eran las dos de la mañana y no podía dormir, pensé en hacerme una paja para desfogar ese deseo, pero analicé, tengo que ir mañana a laborar y hay mucho para hacer, si me masturbo estaré sin energía y me costará mucho más levantarme al otro día. Me logré dormir y con dificultades fui a trabajar, tuve que tomarme una bebida energizante para no dormirme

    En el trabajo me costaba concentrarme en lo que hacía, tenía erecciones imaginándome a mi madre y sus tangas, me preguntaban algo y tenía que pedir que repitieran la pregunta, estaba ido, en otro mundo, mis jefes me preguntaron si me sentía bien, les dije que había tenido algo de insomnio y que por eso no coordinaba bien lo que hacía.

    Llegó la hora de irme para mi casa, en el camino pensaba de nuevo en lo mismo, pasé de una acera a otra y por poca me atropella una moto, ese día no era yo, jamás tuve tanta excitación, llegué a imaginar que follaba con mi madre. Llegué y mi madre estaba haciendo algo de aseo, tenía una blusa sin mangas y una minifalda color blanco, obviamente esperé que estuviese de espaldas y cuando miré su culo, también tenía una tanguita, esta vez de color azul, de inmediato me fui para mi habitación, me toqué el pene y sentí de nuevo ese calor.

    Me duché, salí, vi televisión en la sala y ella decidió preparar spaguetti con carne molida, charlamos y cenamos, en ese momento me dice que se va a ir a duchar, estaba acalorada del aseo, de inmediato pensé que era mi momento, cuando fue a ducharse, entré a su habitación y abrí el maletín, quedé más sorprendido aun cuando vi que tenía sostenes de colores y pequeños, tanguitas de distintos colores, con triángulos normales, medianos y chicos en la parte de atrás, no alcancé a verlos todos para que nos sospechara que desacomodé su ropa o le esculqué, en la ropa sucia vi que tenía la tanguita del primer día, la olí, tenía un intenso olor a sexo y hembra, pero agradable, me la puse en la verga y empecé a masturbarme, también olí la parte trasera y me embriagó su olor a culo, pero no me pareció desagradable, tampoco agradable del todo, pero sin duda, me excitaba. Escuché que se abrió la división del baño, supuse que se había terminado de bañar, dejé todo como lo encontré y me salí.

    Equilibré un poco más mi mente en el transcurso de la semana, no pensaba tanto en mi madre, cuando llegaba del trabajo estaba en escote, camiseta o short de colores oscuros, pero no se le veía la tanga, por ende, el tema perdió energía y se enfrió un poco.

    Era sábado y por ende no tenía que ir al trabajo, fui al súper y compré carne de cerdo, chorizos, papas y costilla en salsa bbq para hacer de almuerzo una picada o parrillada con mi madre, ese día tenía una blusa normal de color blanco algo ajustada, almorzamos, vimos una película pero al rato me llamaron de la empresa, venía un cliente a cotizar un diseño y por vivir cerca, yo era el único que podía atenderlo en ese momento, cumplí con el compromiso, tardé un poco más de una hora con la persona, me fui para la casa y pasé por una discoteca, había descuento especial en cervezas y licores, pensé en invitar a mi madre a bailar, para no tener excusa en tocar su cuerpo, llegué al departamento y le dije que si en la noche en vez de ver televisión o que cada uno se encerrara en el cuarto salíamos a la discoteca a tomar unas cervezas para la sed, dijo que si, que le parecía bien.

    Llegó la hora de salir, me coloqué una polera color azul oscuro, jean y zapatillas, normal, pero mi madre, parecía una reina, tenía un vestido enterizo color negro sin mangas, nos fuimos para el bar, bebimos, hablamos de todo nuevamente, bailamos un poco, pero en mi mente había un inquietud, debía concretar algo o acercarme más en cuanto al sexo, puesto que ya no la veía como mi madre sino, como una mujer que me tenía loco y emocionado.

    Después de haber bailado otro rato y sentarnos, me animé, sin perjuicio o temor a nada y le pregunté, “mamá, hace rato que bailé contigo y puse tu mano en la cintura, pude notar que quizás no trajiste calzones o ropa interior”, me dijo “si mi amor, si traje, pero es un hilo dental bien chiquito, por eso no se nota casi” en ese momento, creo que era el hombre más excitado y morboso del mundo, por la oscuridad del lugar no se podía ver, pero, estaba parolo y me sentía que estaba rojo de excitación y sudaba, increíble que mi madre me hubiese confesado eso así de la nada, sin ningún rubor o reparo, sin esa barrera o temor de pensar que está seduciendo o excitando al hijo, como sucede con otras madres, o quizás lo hizo por qué me tenía confianza y a lo mejor nuestro vínculo se fortaleció por estar esa semana conviviendo.

    Mi mente se pervirtió más y le dije “me vas a mostrar ese hilo? Quiere ver como se ve”, antes de que mi madre contestara se me vino a la mente decirle “haremos algo adicional, si logro adivinar el color de tu hilo me das un beso, y si no, hago el aseo toda la semana en el departamento” no es que fuese desaseado, pero no tenía mucho tiempo entre semana, el aseo lo hacía los domingos, si no aseas tu casa por lo menos cada dos días es obvio que habrá polvo y se notará más el desorden, en fin, mi madre me dio tres opciones, negro, rosado y rojo, es obvio que como el vestido era negro la tanga más apropiada debía ser la de color negro, pero me pareció tan obvio y engañoso que decidí cambiar mi respuesta y dije que era rojo, también, por qué debido al éxtasis que tenía ese era un color de pasión y sexo, le dio risa y dijo “No, como no vas a acertar en algo tan obvio y donde no se requería mayores pistas, se nota que poco sabes de mujeres, si mi vestido fuese de color amarillo, naranja o fucsia hubiese usado un hilo del mismo color o alguno que no se notara de lejos, de ser rojo, pues rojo” ni las mujeres con las que me enrollé me habían hablado así, sentía que estaba en otra dimensión, la del placer, inventada por mí y que no quería salir de ella, también perdí por qué al ser del mismo color de su vestido, no se notaba casi de lejos, tenía que haberme acercado bastante, casi oliendo sus nalgas para ver el color del hilo, sin duda, lo supo camuflar, y quizás reservar para mí.

    Acepté mi derrota y me tomé un buen sorbo de cerveza, ya estaba pensando en el aseo de mañana, por fortuna un vecino siempre me prestaba la aspiradora, cuando mi madre, quizás en la misma dimensión que yo me dice “Tranquilo, para mi eres mi ganador, me he sentido muy bien no solo en el departamento sino en la discoteca, la verdad me hacía falta cambiar de rutina, donde vivo es del trabajo a la casa y de la casa al trabajo, tu padre viaja mucho y no podemos compartir casi, él ha presentado el currículum y entrevistas a otras empresas por qué se cansó o aburrió de viajar tanto y así cambiar de empleo para poder dedicarme más tiempo” “así que tu ganaste y te mereces tu beso” posteriormente, me tocó la cara con ambas manos y me besó en la boca, cerré mis ojos y la besé también, le di lengua y ella me correspondió, no tardó mucho el beso, quizás 10 segundos, pero fueron los mejores segundos de mi vida, ella me dejó de besar y me abrazó, yo hice lo mismo, a lo mejor ella lo tomó como un beso maternal o de madre e hijo, mas no como un beso de hombre y mujer. Le dije que quería ver ese hilo, le puse una mano en su pierna, me dijo “no sé si en el baño, es que no quisiera que alguien entrara y nos viera” le dije tenía razón, que mejor en la casa, más comodidad y nadie nos iba a interrumpir.

    Pagué la cuenta en la discoteca y nos fuimos para mi departamento, no nos hicimos ningún comentario en el camino, abrí la puerta, entró, encendió la luz, y antes de yo recodarle lo de mostrarme hilo, se postró sobre un mueble de rodillas y me dijo “hijo, antes de levantarme el vestido, quiero que sepas que será solo por esta vez, no sé qué pasó o por qué estoy haciendo esto, soy tu madre y no me parece normal, pero ya las cosas pasaron o llegaron hasta este punto y por lo visto no tienen reversa, me vas a ver solo por un momentico, menos de un minuto, puedes tomarme fotos pero cuidado y resultan en otro teléfono, tocarme, pero sin quitarme mi prenda ni ver más allá, no le vas a contar esto a nadie, ni a tus amigos, es algo entre tú y yo, y espero que al otro día te olvides de esto y todo vuelva a la normalidad, hacer de cuenta que fue algo de tragos y que de ahí no pasará, si te besé no quiero que lo tomes a mal, tal vez lo hice por lo que me dejé llevar y en ese momento me sentí desinhibida, era otra atmósfera”.

    Probablemente, cuando volvíamos a la casa, ella aterrizó o reaccionó y por eso dimensionó lo que estaba sucediendo, no la culpo, es mi madre, no mi amante o novia, me di cuenta que las cosas que uno planea poco o que no tienen tanto cálculo previo, son las que mejor resultan, de haber planeado minuciosamente lo de la discoteca, quizás no hubiese salido bien, o como yo esperaba, como bien saben el objetivo era solamente tocarla a ver qué pasaba, pero la situación dio hasta para verle su ropa íntima.

    No siendo más, pasamos a lo que estaban esperando, el momento en que mi mamá me muestro su hilo:

    Se postró sobre el mueble nuevamente, mi madre sugirió que le colocara alarma al celular, para que al sonar se diera a entender que ya había sido suficiente, que fuese de dos minutos, pero le puse tres, me recordó todas las condiciones de nuevo y le dije que sí, que aceptaba, ella empezó lentamente a levantarse su vestido en la parte de abajo, comencé a ver sus desnudas nalgas, ya quería que llegara de inmediato al hilo, no tardó mucho y apareció de a poco esa línea negra que solo cubría la mitad del culo, hay que diferenciar entre tanga e hilo, la tanga tiene por lo general un triángulo o alguna figura similar, pero el hilo empieza como la letra T, sin duda, es lo que más excita a un hombre, o digan si no.

    Obviamente se me puso parolo y me saqué el pene que estaba en su máxima erección, ella al estar de espaldas no tenía forma de mirar, de inmediato toqué, manosee y acaricié esas nalgas, les di una nalgada suave, me agaché y besé su culo, agarré el elástico de su hilo y lo levanté suavemente, pude ver su hoyito o ano y más abajo la entrada a su coño o chochito, tomé varias fotos y un video de pocos segundos con mi teléfono, no sé en qué momento logré hacer todo eso si el tiempo era corto, le pregunté que desde cuando usaba tanguitas e hilos, me contestó “desde que tenía 27 años (yo tenía 12 años y aún vivía con ella, pero era tan reservada con su ropa interior que nunca le vi una tanga ni esculqué su cuarto, a lo mejor mis hormonas se activaron tarde, empecé a estudiar en la universidad en otra ciudad y la verdad ni se me pasó por la mente su ropa interior, iba a casa de vacaciones pero solo encontraba en el tendedero calzones anchos o de abuela) las he usado esporádicamente, cuando me coloco vestidos enterizos, leggings o pantalones de tela, debido a que las tangas o hilos no se marcan o notan como los calzones anchos, ese se ve terrible, también, cuando usaba jean descaderado, es incómodo que al agacharte se te vea el calzón que llega más arriba de la cintura, en cambio, cuando era tanga, la mujer se agacha y solo se le ve por mucho la entrada o la rayita de la nalga, hay otros calzones que son algo anchos, pero terminan en tanga, cuando te agachas, pareciera que la chica usara calzón de abuela o cachetero, pero jamás imaginan que es una tanguita, pero de las anchas, empecé a usarlas habitualmente cuando fui de compras al centro comercial, tenía la duda si seguir comprando calzones de los anchos o si cambiaba todo mi closet por tangas e hilos que de lejos eran más cómodas, decidí lo segundo, no por querer excitar a alguien más, solo a tu padre, ni por qué fuese una mujer caliente, mostrona o exhibicionista como otras”.

    En el último minuto que me quedaba, aceleré la masturbación, sentí el orgasmo, pero cerré la boca, no quería que mi madre me viera en eso, tras de que accedió a mostrarme el hilo, el semen cayó en el suelo y sonó la alarma del celular, mis 3 minutos de felicidad ya habían terminado, guardé mi pene de inmediato y toqué la alarma para que parara, tenía el temor de que mi madre viera el semen, pero no podía hacer nada, se salía de mis manos eso, se bajó el vestido para cubrir sus turgentes y grandes nalgas, se puso de pie, por fortuna no pisó ni vio el semen, se fue hacia el costado derecho, yo me fui tras ella, me abrazó sorpresivamente y me dijo que ojalá lo hubiese disfrutado, que se sintiera tranquilo, que me buscara una novia para que no me fuese a masturbar todos los días con su foto, me dio risa. Cada quien se fue a dormir.

    Para finalizar esta primera parte, pasó algo más:

    Al otro día era domingo, al bañarme me acordé de lo que sucedió la noche anterior y me masturbé dos veces, sin duda, el mejor fin de semana de mi vida con una mujer y sin haber follado, durante el día no hablamos del tema, tuvimos conversaciones normales, vimos televisión, hicimos el almuerzo, dimos una vuelta por el barrio y la ciudad, llegamos a la casa por la noche, es obvio que no podía dejar de pensar que tengas o hilos tenía ese día.

    Decidimos ver otra película en la casa, pero estaba aburrida que decidimos no verla, miramos que más había y no encontramos nada, le propuse que jugáramos póker, no tenía ninguna intención negra o disfrazada, el juego al principio era emocionante, ella ganaba y yo al rato ganaba, pero llega el punto en que se vuelve aburrido y monótono, no me importaron las condiciones de la noche anterior y le dije que para hacer el juego más divertido, jugáramos al strep póker, o a la verdad y se atreve pero sin repetir, consistía en confesar algo cuando perdiera y si volvía a perder tenía que quitarse una prenda y luego decir la verdad, de forma alterna.

    Empezamos y yo ya había confesado que tuve sexo con una profesora en el baño de la cafetería de la universidad, volví a perder y me quité la polera, le tocó el turno de perder a mi madre y confesó que había ido a la fiesta equivocada y que se ruborizó bastante cuando vio que no conocía a nadie, no quería hacer confesiones sexuales, volvió a perder y tuvo que quitarse su blusa, se le veía su sostén de color lila, perdí y confesé que espiaba a mi prima Ana Luisa cuando se cambiaba, mi madre abrió más los ojos, sorprendida, perdí de nuevo y me quité el short, estaba en boxers, perdí otra vez y dije que había tenido sexo con la mamá de un amigo, mi madre no salía de su asombro, por fortuna le tocó perder y dijo que un amigo de mi padre le habría propuesto salir, pero le dijo que no, que era una mujer casada y la esposa de su amigo, perdí y confesé que había hecho un trio con dos amigas o ligues que hallé en una discoteca, perdió mi madre y se tuvo que quitar su short, de nuevo me volvió la excitación o morbosidad, tenía unas tangas de color negro de encaje, obvio no me mostró su nalga, perdió de nuevo y sabía que se debía de quitar el sostén, se tocó la oreja y no tenía aretes, no le quedó más remedio que desapuntárselo, ponerse su brazo a lo largo de las tetas para taparse, con la otra mano jugaba.

    La suerte estaba de mi lado ahora, volvía a perder y le dije, “lo lamento pero este juego también ha llegado lejos, tienes que quitarte la tanga o mostrarme las tetas”, contestó “si tengo esa opción prefiero aprovecharla”, se bajó las manos y pude ver esas tetas algo grandes con pezones color rosado oscuro, como las actrices porno, siguió perdiendo y le vi en su cara su incredulidad y desespero, le di otra opción, “date la vuelta y muéstrame las nalgas” lo hizo de inmediato por un instante, era un triángulo, yo esperaba ver un hilo, pero ni modo, tenía que estar satisfecho de que habíamos podido jugar a ese tipo de póker o cartas, me tocó perder y sin pudor alguno me quité el bóxer.

    Mi mamá quedó de nuevo sorprendida y atinó a decirme “no pensé que fueras tan poco pudoroso, me estás mostrando la verga sin reparo alguno” le dije que eso está dentro del juego y que sucedería, perdió ella y se tuvo que quitar las tangas, le dije, “si no puedes o te da mucha pena te ayudo” me acerqué de inmediato y le quité esas tangas, no reaccionó con enojo ni correspondió, como si le diera igual o no le afanara, al no tener prendas le dije que tocaba hacer alguna penitencia, perdí y no sabía que proponerme de penitencia, le dije que podía hacerme la paja o bailar de forma erótica, dijo que lo segundo, bailé como si fuese un bailarín de club nocturno.

    Luego perdió ella y le dije que habían dos opciones, que se tocara las tetas con una mano y con la otra la vagina, y que se dejara sacar una foto, o en su defecto, que nos diéramos otro beso pero largo y que me dejara tocarle una teta y una nalga, a lo mejor ella estaba tan excitada como yo y accedió, primero nos abrazamos fuertemente, luego la besé, el mejor beso de mi vida, ella correspondió a mi beso y tocó mi pierna izquierda, yo aproveché y toqué sus tetas y nalgas además sus piernas, finalmente ella se separó y dijo que siguiéramos jugando a ver si yo perdía, y así fue, le dije que la paja, que no había más opciones, me dijo que ya era demasiado, que otra vez las cosas llegaron lejos, quedamos en que yo haría 3 confesiones, fueron confesiones que no tenían que ver con sexo, lo hice para enfriar un poco y darle más confianza a mi madre.

    Posteriormente ella perdió, le dije que la foto en las tetas y la vagina, accedió, se miraba tan sexy y hermosa, siguió perdiendo, ella propuso que me bailaría, le dije que no, me atreví a más y le propuse que me masturbara o pajeara, se enojó un poco y dijo que había otro abanico de opciones, que prefería masturbarse ella delante de mí por unos segundos o dejaría que yo le tocara sus tetas, le dije que ya las había tocado, que procediera a masturbarse, lo hizo por apenas 10 segundos suavemente, pude ver sus labios mayores y menores al igual que su clítoris, que delicia, perdió de nuevo, le propuse que me diera su tanga para olerla y masturbarme, volvió a alterarse y dijo que yo era un enfermo y degenerado, que no jugáramos más, ya habíamos llegado a donde no debíamos y que no fue buena idea venir a pasar una semana en mi departamento, le dije que si prefería masturbarme, dijo que prefería, que era menos extremo que oler la tanga y venirse en ella, me puse de pie y ella de rodillas, empezó a agarrar mis huevos y acariciar mi polla suavemente, me dijo “ahora si es la última vez de todas, no sé qué nos pasó, a lo mejor tenemos necesidades, pero recuerda que somos madre e hijo y esto está mal, aguanta lo más que puedas, no te vayas a venir rápido, tan pronto te vengas esto acaba de inmediato, avísame cuanto sientas que te vienes, disfrútalo al máximo ya que no habrá tercera vez”.

    Después de tocar mis huevos y verga, empezó lentamente a masturbar, arriba y abajo, le dije que quería una paja rusa en sus tetas, accedió de inmediato, sentir mi pene en esos dos trozos de carne tan hermosos y puntiagudos causó que estuviese cerca de venirme pero logré pensar en otra cosa y aguantar, hacía lo posible para no venirme, eso aumentaba la sensación del orgasmo, le dije que me lo mamara, que lo necesitaba para venirme más rápido, pensé que se enojaría y hasta ahí llegaría todo, pero también accedió, lo mamó como si estuviera haciendo una succión, pasó su lengua por mi glande, salía bastante saliva de su boca y mire que se estaba tocando su vagina, empezó a masturbarse también y tenía la otra mano en la nalga, y se la movía hacia dentro, creo que se estaba metiendo el dedo en el ano, en ese momento no era mi madre sino una mujer deseosa y deseada, lástima que no se pudo extender más, le dije “mamitaaa me vengooo, me corrooo” no retiró su boca, mi lechita empezó a salir y su boquita la recibía, chorreó un poco y le cayó en una teta, nunca me había venido así, tuve un poco más de leche, quizás mi último aliento y le cayó en las tetas, luego ella tuvo su orgasmo y dijo “me vengooo, me vineeee, nooooo, porqué me estoy viniendo? miró sus tetas y dijo “mira como dejaste a mamá” en vez de limpiarse de inmediato, se comió todo el semen que quedaba alrededor de su boca y el de las tetas, con los dedos tomaba restos de semen y comía, como si le hubiese parecido delicioso, se puso de pie y fue a la ducha, me duché con ella, pero estaba tan agotado que no le hice nada más, solamente nos dimos un abrazo.

    Finalmente, no pasó nada más esa noche, cada quien para su cama, se preguntarán ustedes si pude dormir, la respuesta es sí, terminé tan agotado que de inmediato quedé dormido, así desnudo como estaba, ella se iba al otro día ya que mi padre llegaba de viaje, nos despedimos, no hablamos del tema ese día ni en los días posteriores en whatsapp o Facebook, seguíamos hablando normal y de vez en cuando, igual que antes, nuestra relación no cambió en nada, ni para bien ni para mal, pero jamás olvidaré ese momento que tuve con ella.

    En la siguiente parte, más aventuras con mi querida madre, supe que tenía una bisexualidad algo reprimida o se volvió así, la vi tener sexo no con una sino con varias mujeres en una deliciosa orgía de la cual no pude participar, solo les puedo adelantar que instalé cámaras de seguridad en su casa y pude ver todo en vivo y en directo, en esa orgía hubo una chica hermosa de 18 años, en la tercera parte, ella probó la lactofilia o lactancia erótica lésbica, le chupó la leche materna a una mujer, se le volvió un vicio y con algunas de sus amigas bisexuales o lesbianas conseguían chicas lactantes o se tomaban unas pastillas para aumentar la producción de leche, se chupaban entre ellas la leche, en la cuarta parte por fin la pude penetrar y follar hasta por el culo, en la última parte, ella dudaba si yo estaba listo o no para un trio con una de sus amigas de orgias y vaya que lo estuve, sin duda, soy el hombre más feliz del mundo.

  • Educando a Lina (Parte 2)

    Educando a Lina (Parte 2)

    Nuevamente la clase pasó lento. Llegaste y te hiciste lejos, ya había visto tus tetas y tu culo, blanco, rico, me enviaste esa foto y se me hizo largo el tiempo para volverte a ver. Cuando se acabó la clase esta vez fui yo el que se acercó a ti. Te alcancé y te dije al oído que me siguieras. Lo hiciste. Volví a llevarte al mismo salón, entraste y no pude pensarlo dos veces. Cerré la puerta y tomé tu cabello, no gritaste, no te quejaste, tu respiración se aceleró montones. Eras mía. Eras mía Lina y lo iba a aprovechar por partes, disfruté de mover tu cabeza de lado a lado, una y otra vez, tus pies se movían buscando el equilibrio, tus piernas iban de lado a lado. Te detuve.

    -Manos a tu espalda. -Te dije.

    Las llevaste, no dudaste. Desabroché mi pantalón, te quedaste quieta. Totalmente quieta, busque tu mano, tu pequeña mano, la puse en mi pene que ya estaba durísimo, no la moviste. Me lancé a besarte, me recibiste con ansias, tus labios eran una delicia, tu mano se empezó a mover con rapidez, mi pene cada vez estaba más duro, puse mi mano en tu cuello y te presione contra la pared, tu cola recibió el impacto y tu respiración iba en aumento, tu mano era pequeña y no podías cubrir toda mi verga pero cada vez lo intentabas con más ganas. Una y dos bofetadas te hicieron moverte. Mis manos las puse en tus senos. Tu blusa era gris, sin escote, las toque, las presione, empezaste a gemir, tuve que poner una mano en tu boca y al oído te ordené.

    -Date la vuelta.

    Lo hiciste sin soltar mi pene, tenías un Jean ajustado que marcaba tu culo.

    -Ayer me puso la verga dura este culo.

    Te dije mientras te acariciaba, te solté dos azotes, pero entre el ruido que hice yo y el gemido que tú soltaste decidí frenar con susto de que alguien abriera las puertas del salón. Aceleraste tu mano. Por poco me corro, pero quería jugar un poco más.

    -Ve al baño y tráeme tu ropa interior -te dije mientras te cogía del pelo y te empujaba hacia la puerta.

    Quedaste quieta, me miraste mientras guardaba mi pene, tu mirada bajo y abriste la puerta. Pensé que me había excedido, pensé que no ibas a volver nunca pero a los 5 minutos abriste la puerta, tenías tu chaqueta con la cremallera totalmente arriba y traías entre tus manos tu brazier y tanga negro. Me las diste y te deje quieta fui a uno de los puestos y extendí ambas prendas, primero el sostén y luego la tanga que brillaba.

    -Así de mojada estás?

    Bajaste la cabeza y te pusiste roja, aún más, fui a donde estabas y bajé la cremallera de tu chaqueta, te bese, te bese mucho y vi como debajo de tu blusa tus pezones te seguían delatando, coger tus tetas era delicioso para los dos, tan pronto sentiste mis manos encogiste un poco tus piernas, no resistía mucho más y si seguía con los juegos iba a acabar sin disfrutarlo. Te tome de tus pezones y te lleve hasta el puesto, cogí la tanga y te la puse en tu rostro.

    -Así de perra estás -te dije.

    Te volví a tomar de tus pezones y te llevé abajo, hice una bola con tu tanga y la llevé a tu boca. Abriste. Me baje el pantalón y mi verga salió en resorte hacia tu cara, la moví por todo tu rostro y sin esperar mucho más te lo metí empujando la tanga hasta tu garganta. Tomé tu cabeza y llevé el ritmo. Fueron pocos minutos, pero muy intensos, entre mi verga y tener tu tanga en tu boca tu blusa empezó a llenarse de saliva haciendo que se transparentara. No aguante más, me corrí en tu cara, mi semen te lleno el rostro. Me guarde mi verga y saque un esfero, levante tu blusa y empecé a escribir en tu seno. Tu respiración estaba al límite.

    -En tu teta está la dirección y hora de la próxima vez. No llegues ni un minuto tarde. Y no te corras hasta entonces.

    Me llevé tu brasier. Quedaste ahí. Limpiando el semen con tu tanga. Guardándola en tu maleta. Subiendo tu cremallera hasta el cuello, roja y despeinada. Ibas al baño a transcribir la cita. No soportarías que se borrara.

  • Las tetas de doña Gloria

    Las tetas de doña Gloria

    Hoy les contaré sobre doña Gloria, una compañera que tuve en mis inicios laborales, yo tendría alrededor de unos 23 o 24 años más o menos, y ella era una hermosa mujer de unos 40 años, perfectamente conservada, con dos divorcios, sin hijos y una vida bastante monótona. Ella pertenecía al departamento de imagen y yo al de diseño, por lo cual teníamos interacción constante, y de ahí pues vino una amistad.

    Claro que a mi lo que me importaba era poder tener entre mis manos esas hermosas tetas que se cargaba, y que hacía resaltar día a día, sabiendo que era su atributo más llamativo, todos los día comíamos juntos, salíamos a la misma hora y nos tomábamos en el estacionamiento, procuraba estar yo lo más cerca de ella por si se le ofreciera algo ahí estaría para salvarla.

    Obviamente mis intenciones iban más allá, y sucedió, tal vez a propósito por parte de ella y que bueno por suerte para mí, un viernes al salir, su coche tenía pinchada una llanta y «casualmente» no traía la de refacción, como ya era tarde cuando salimos, había pocos compañeros y mi coche estaba sólo unos lugares del suyo, por lo que cuando me di cuenta me ofrecí a llevarla a su casa. Por supuesto que ella accedió rápidamente y sin pensarlo.

    No se si sería por la situación, pero ese día lucía especialmente hermosa y antojable, con una blusa gris de seda y una minifalda que mostraba excelsa mente sus bien torneadas piernas, yo me sentía el hombre más afortunado de tenerla en mi coche, le invité una copa y acepto, pasamos por un bar y tomamos solo unas dos copas y me dijo que quería llegar a su casa para ponerse cómoda.

    Por lo cual salimos y al llegar a la puerta de su casa me invitó a pasar, le dije que no quería molestarla, pero en ese momento no se si fue por el efecto de las copas ella me tomo del cuello y me plantó un tremendo beso, de esos que te asfixian, pero ni tardo ni perezoso respondí y empecé a acariciar su cintura y sus nalgas tan hermosas, abrió la puerta y sin dejar de besarnos entramos trastabillando, por en medio de los sillones de la sala, para ese momento ya estaba yo desabotonando su blusa y acariciaba sus tetas que saltaban de su brasier y me regalaban una hermosa vista.

    Ella me decía que me deseaba desde hacía tiempo y como yo no me animé a dar el paso, ella fue quien lo hizo, desinfló su llanta cuando llego al trabajo y ya había dejado la de repuesto en su casa para poder tener un pretexto para pedirme ayuda, yo solo escuchaba mientras acariciaba todo su cuerpo y chupaba y mordía esos ricos pechos que ahora ya eran míos, nos descuidamos por completo y pude ver que era una mujer muy hermosa, me hizo un oral que me llevo al cielo, y yo correspondí con otro igual ella explotó en varios orgasmos mientras yo lengüeteaba su panochita, y yo disfrutaba de sus jugos como si fueran el elixir que me daba fuerza para poseerla por toda la noche sin descanso.

    Amanecimos exhaustos, pero satisfechos, estuve con ella el fin de semana completo y fue verdaderamente delicioso y delirante, lo repetimos varias veces, pero no podíamos ser tan obvios por cuestiones del trabajo, y así fue como doña Gloria fue mía, con ella estrené mi departamento, pero esa es otra historia.

  • Una verga en mi boca

    Una verga en mi boca

    Intentaré darle un orden cronológico a las historias de mi vida, las buenas historias que me han hecho ser quien soy. Todo lo que contaré es verídico y espero tener el valor de no guardarme ningún secreto de los que hasta ahora, jamás he revelado.

    De mis primeras experiencias, no puedo ser específico en las fechas porque sucedió hace mucho tiempo y además, no tiene la menor importancia en la narrativa. Son los hechos los que cuentan.

    Aquí les cuento de: UNA VERGA EN MI BOCA.

    El tamaño de esa verga era tal, que abarcaba por completo mi rostro, desde el mentón hasta la parte alta de mi frente; y tan gruesa que apenas cabía en mi boca abierta en forma de O. Cuando ponía la cabeza de esa verga en mi boca, no dejaba ningún espacio por el que se pudiera colar ni siquiera el aire. En verdad que era una verga ENORME, o así me lo parecía a mi quizás en aquella época.

    No recuerdo nada más de aquel hombre, ni haber notado el aspecto de su rostro, si alguna vez supe su nombre, también lo olvidé. Sólo tengo el recuerdo difuso de encontrarlo bebiendo y fumando yerba junto al arrollo seco en donde yo acudía de vez en cuando con amigos.

    Pero era cuando iba solo, cuando obedecía sin saber porqué, la orden de tomar su verga con mis manos. UNA VERGA TAN GRANDE! que no podían rodearla por más que intentaba juntar mis dedos alrededor de ella.

    Ese acto despertaba en mi una curiosidad natural de descubrir su textura al recargarla en mi cara. De maravillarme al sentir como crecía y se endurecía sacando mis ganas de golpear con ella mi rostro… de besarla y chuparla. ¡CHUPAR Y CHUPAR! era algo que se me daba muy bien hasta percibir el sabor salado que impregnaba mis labios.

    En mis fantasías el me acariciaba la nuca y me decía: Así, así, sigue, más, más! Mama putita! trágatela toda! Sigue chupando hasta que descargue todo en tu boca! Si te portas bien te dejaré mamarla todos los días… dime que quieres ser mi putita para siempre.

    Si te portas bien, yo me encargaré de que nunca te falte UNA VERGA PARA DISFRUTAR.

    Pero sólo en mis fantasías, en realidad jamás hubo algún dialogo siquiera parecido. Evidentemente, yo no sabía mamar, nadie me enseñó ni el me daba instrucciones. Tampoco recuerdo su voz y dudo mucho que jamás me haya dirigido la palabra.

    Yo solo chupaba y chupaba la enorme cabeza que no cabía en mi boca tratando de meterla hasta donde podía para que, tiempo después, descargara su leche espesa dentro de mi boca, apurándome a tragar como si de un delicioso postre se tratara, para luego limpiar con mi lengua agradecido esa GRAN VERGA! que yo era capaz de despertar y que en ese momento era solo mía.

    No recuerdo cuantas veces sucedió ni durante cuánto tiempo lo hice, como dije antes, el recuerdo es difuso acerca de todos esos detalles. Lo que si recuerdo, es que yo volvía cada que podía con el deseo y la ansiedad de encontrarlo, de obedecerlo, de darle todo el placer que quisiera a cambio de regalarme su semen y las hermosas sensaciones que me provocaba.

    Ya necesitaba escribir y describir lo que viene a mi mente ahora y provoca extrañas punzadas en mi culo, por el recuerdo de su tamaño frente a mi, su grosor con mis manos intentando abarcarla, su textura acariciando mi rostro mientras crecía y, por supuesto, ese sabor que hasta el día de hoy sigo deseando volver a disfrutar… esa necesidad de sentir ahora mismo, una verga en mi boca.