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  • Mi madre se accidentó y yo me la termino cogiendo (Parte 1)

    Mi madre se accidentó y yo me la termino cogiendo (Parte 1)

    Hacía unos años que mis padres se habían divorciado, aunque en muchos casos es un hecho que puede separar a las familias, en mi caso eso no pasó. Mi padre se fue a vivir con su nueva pareja, pero yo mantengo una relación casi de amistad con él. Me llamo Matías tengo 20 años y soy independiente, aunque vivo en un apartamento en el mismo edifico donde vive mi madre, ella en el octavo piso y yo en el quinto.

    Con mi madre, Alejandra, tengo una relación un poco más próxima, especialmente por vivir en el mismo edificio, pero ella no es una típica madre, no es de la que le puedo llevar ropa para lavar o a la que le pueda pedir que me prepare comida, todo lo contrario. Ella, creo que nunca cocino en su vida o por lo menos nunca la vi hacerlo, no es una madre muy tradicional, pero yo me acostumbré a ella.

    Ale, como le digo a mi madre, fue campeona de esgrima, practica hace mucho tiempo natación y tenis, siempre está haciendo alguna actividad física. El deporte la rodeó de amigos, especialmente un grupo de mujeres con las que siempre está junta y viajando.

    Un jueves llego a casa y escucho en el contestador un mensaje, era de mi madre, me avisaba que ese fin de semana saldría de viaje con tres de sus amigas a un centro de esquí, algo habitual en ella, que volvería el lunes y que no me preocupe, que nos veríamos el martes. Yo estaba acostumbrado a sus viajes.

    Al igual que mi padre, mi idea siempre fue estudiar medicina para ejercer la misma profesión que él, sé que es una carrera complicada y aunque mis padres siempre me alentaron a empezar todavía no le hice, sólo tengo un curso de RCP, por los que mis conocimientos de medicina son nulos, pero algo es algo y eso ilusionó principalmente a mi madre.

    Volviendo a mi madre, me gustaría describirla, que conozcan su aspecto físico, para que la imaginen. Un metro sesenta y cinco, no parece una gran altura, pero su personalidad la hace ver más alta, es bastante flaca pero musculosa, el esgrima esculpió sus piernas a lo largo de los años, tiene un culo hermoso, duro, redondo, bien marcado. Los pechos, aunque no muy grandes, se ven firmes y redondos. No parece tener la edad que tiene, parece mucho menor. Muchas veces la vi en traje de baño y la verdad en esos momentos no la podía ver como madre, se me ponía dura al instante, pero trataba de no mirarla para no pensar en su cuerpo, me parecía que no era lo correcto.

    Era un jueves, hasta recuerdo el día, un 6 de noviembre, recibo un llamado a mi teléfono móvil a las nueve de la noche, aproximadamente, miro la pantalla y estaba el rostro de mi madre, no me pareció raro que me llamase pero no era habitual a esa hora. Atiendo la llamada, la voz no era la de mi madre, por un instante no entendía nada.

    -Hola ¿Matías?

    -Si Matías.

    – ¿Cómo estás?, soy Elena, amiga de tu mamá, ella me dijo que te llame, no te preocupes, pero tuvo un accidente, está bien, estamos en el hospital del lago.

    -Pero ¿qué le pasó? ¿Cómo está?

    -Estábamos esquiando y siguió de largo en una curva, cayo unos metros por una pendiente y se rompió una pierna, ahora están viendo que le pasó en el brazo. Por suerte no se golpeó la cabeza, sólo el cuerpo.

    -Voy para allá.

    -No, dice que no hace falta, que no te preocupes.

    -No importa ahora voy.

    Llego al hospital, voy a la recepción y me indican que vaya al primer piso habitación dos. Apenas entro veo a Elena, estaba parada delante de una mampara, cuando me ve, se acerca con una sonrisa a saludarme, lo que me tranquilizó. Mi madre estaba sobre una cama detrás de la mampara. Elena me lleva al pasillo y me anticipa la situación antes de verla.

    -Hola Elena

    -Hola Matías, no hacía falta que vengas, ella no te quiere molestar, yo la iba a llevar a casa en unas horas cuando le den el alta. Se quebró el peroné, no fue muy grave, no quisieron operarla dijeron que no hacía falta. Le pusieron un yeso, lo va a tener que usar un poco más de un mes.

    -No hay problema, la llevo yo, si igual voy para casa.

    -Bueno ahora le preguntamos qué quiere hacer.

    Entramos a la habitación, mi madre estaba acostada en la cama, vestida con la ropa con la que fue a esquiar, la pierna del pantalón la habían cortado, la bota de yeso relucía su blancura, pasaba unos 10 cm sobre la rodilla. Me mira con resignación, pero sin perder la sonrisa.

    -Hola Ma. ¿Te duele? ¿Cómo pasó?

    -Por los calmantes no me duele mucho, pero me dijo el doctor que me iba a empezar a doler. Fue una estupidez, iba demasiado rápido en una curva y caí sobre una pierna, escuché cuando se me rompió el hueso, fue horrible, suerte que estaba Elena.

    -Sí, me contó.

    -Me dijo que me va a acompañar a casa.

    -No, ya le dije que te llevo yo.

    -Pero ella me dijo que se quería quedar unos días para acompañarme y me ayuda.

    -No hay problema, me quedo yo y te ayudo, para mi es lo mismo, estoy en el mismo edificio.

    En ese instante regresa Elena con las novedades del médico.

    -Estamos de suerte, me dijo el doctor que en una hora te dan el alta y nos podemos ir.

    -Gracias Elena, me dijo que me lleva Matías, se quiere encarga él.

    -Sí, me dijo que te lleva, pero no querés que vaya a tu casa y te ayude.

    -No, no hace falta, vos estas cansada también y él se quiere quedar conmigo unos días.

    -Pero te tiene que ayudar en todo.

    -No hay problema, no va a ver nada que lo sorprenda, ya es grande

    -Bueno Matías si vos te haces cargo y a ella no le molesta, lo dejo en tus manos. Cualquier cosa me llamas y voy enseguida.

    -Elena no te hagas problema, yo me encargo, me voy a vivir con ella hasta que se pueda valer sola.

    Yo en ese momento no pensaba en los problemas a que se refería Elena, no se me había pasado por la cabeza en cuales serían esos problemas que la preocupaban. Tal vez lo decía porque la tendría que ayudar con cosas básicas como limpiarse, pero no quería pensar en ese momento, lo descubriría cuando llegue a casa.

    Llega la enfermera con la orden y una silla de ruedas, ella con suma facilidad se encarga de subirla a la silla y me la entrega para que la lleve a la salida. Llegamos los tres juntos a la salida, ayudo a mi madre a sentarse en la parte trasera del auto, una situación media incomoda, pero se la notaba contenta que volvía a su casa. Elena nos ayudó con algunas cosas y nos volvió a preguntar si quería acompañarme a casa, pero les dijimos que no hacía falta, especialmente mi madre insistió en rechazar su ayuda.

    En el viaje la vi animada, hasta parecía extrañamente contenta, era como si hubiese deseado estar en esta situación, era algo que me tranquilizaba, aunque no imaginaba cual era realmente su intensión.

    Cuando llegamos al edificio, la ayude a subir a su apartamento, me fue más fácil levantarla y llevarla como a una recién casada en los brazos, realmente no pesa mucho. Entramos y la dejo acostada en su cama y me voy a buscar algunas cosas a mi departamento para pasar la noche en lo de mi madre. Cuando regreso le pregunto si necesitaba algo, me imagino que estaría cansada.

    – ¿Necesitas algo? ¿Algún analgésico?

    -No, por suerte no me duele mucho, te iba a decir si me ayudas a ir al baño.

    -Si, como no.

    -Me quería dar una ducha, todavía estoy con la ropa con la que esquié, me quiero cambiar. Vas a tener que cubrirme el yeso, en la cocina hay unas bolsas de nylon, anda a buscarlas, mientras me voy sacando la ropa.

    No pude decir nada, cuando escuche que se iba a sacar la ropa quede en shock, fui a la cocina en silencio a buscar las bolsas, pero pensando que se estaría sacando la ropa, tal vez me esperaría en ropa interior o tal vez sin nada, una duda que me excitaba y no lo podía evitar.

    Tomo una bolsa grande, negra y también un rollo de cita adhesiva para poder sujetarla y vuelvo a su habitación. Apenas entro por la puerta la veo con los pechos al aire, nunca la había visto así, ni lo imagine, se había sacado la remera y el sujetador. Tiene unas tetas hermosas, firmes y lo que más me llamaron la atención eran los pezones, se los veía duros, que sobresalían de las areolas como un centímetro y medio, erectos, supongo que estaba excitada. No pude evitar que se me ponga dura la pija, por suerte llevaba un jean y no se me notaba. Me acerco al borde de la cama y me dice.

    -Matías ayúdame con la calza.

    No digo nada, como un autómata obedezco, llevo la manos a su cintura y tomo la calza azul de los costados y se la empiezo a sacar, ella apoya sus manos sobre la cama y despega levemente la cola de la cama, la calza opone un poco de resistencia en el culo, estaba ajustada pero tiro hasta empezar a bajarla por las piernas. Queda solo con una tanga muy pequeña blanca, casi transparente, veo que estaba mojada, enseguida la toma con sus dos manos y se la saca. Ahora veo su hermosa vagina, sin un solo pelo, sus labios, rojos brillaban por la humedad, se podía sentir el calor que emanaba y un olor a una mezcla de orina, perfume y transpiración, lo quería respirar todo, sentirlo con una aspiración profunda. Toma toda su ropa con una mano y me la da.

    -toma, llévala al lavarropas y me ayudas a envolver el yeso para que no se moje

    Seguía sin poder decir una palabra, temía a que me temblara la voz, tomo la ropa aún caliente y la llevo a lavar. Apenas estoy en el pasillo miro la tanga de cerca, estaba húmeda, resaltaba en el blanco de la tela una raya amarilla brillosa y restos de una baba transparente. No me resisto y me lo llevo a la boca, el olor era muy penetrante pero no podía dejar de olerlo, lo chupo como si fuere un néctar exquisito, limpio la tanga con la lengua, casi fue un prelavado. Pongo todo dentro del lavarropas y vuelvo a la habitación.

    Entro a la habitación y se me clava la vista en las tetas, no podía creer que tenga esos pezones tan duros, se podían sentir su dureza sin tocarlos. Me acerco y nunca me imaginé que sus abdominales se marcaran como si fuera una tabla de lavar, brillaban, supongo que por el sudor o como consecuencia de su grasa corporal, era una visión surrealista.

    Con la bolsa de nylon le empiezo a cubrir la el yeso, sobre la rodilla se la pego con cinta sobre su piel. Quedo sellada, a prueba de agua.

    -Me ayudas, me llevas al baño, no quiero caminar.

    -Si, como no.

    Todo duró unos segundos, pero estos momentos en nuestra mente parecen horas. Paso mis brazos por debajo de su cuerpo y la alzo. Me daba vergüenza mirarla a la cara, pero ella tenía una sonrisa en la cara, parecía que cada minuto que pasaba lo disfrutaba más. La llevo al baño

    -Déjame en el inodoro, no fui desde la mañana.

    -Sí

    – ¿Te quieres quedar? Yo no tengo problema.

    -no está bien, espero afuera.

    Salí del baño, por lento, por estúpido, a ella no le molestaba que la viera cagar, casi me invitaba a verla cagando, pero mi vergüenza decidió por mí y la espero afuera del baño. Después de unos minutos me vuelve a llamar.

    -Matías, ¿Me ayudas?

    -Si, ahora entro y te ayudo.

    Veo que sigue sentada y me extiende los brazos cuando me ve entrar. La tomo de un brazo y la ayudo a entrar a la ducha. Puedo rozar un pecho con el codo, me estaba por reventar la pija.

    -¿M puedes ayudar en la ducha?

    -Si

    No podía creer lo que me estaba pidiendo, estaba desnuda y me pedía que le pase jabón por su cuerpo desnudo, que le limpie como a un bebe por todos lados. Abro la ducha y regulo la temperatura del agua, ella apoya sus dos manos en la pared y me da la espalda esperando mis manos, no la hago esperar y empiezo tirando jabón líquido sobre su espalda. Tomo una esponja que usa para bañarse y se le empiezo a frotar por la espalda, bajando de a poco hasta la cintura y luego subo. Tenía la mejor vista del culo, hermoso, firme, redondo y brilloso por el agua que escurría. Gira la cabeza y me dice con una sonrisa.

    -No tengas vergüenza, el culo también.

    Ya tenía el permiso y no la hice esperar, le empiezo a manosear y enjabonar el culo. No podía despegar las manos de esos hermosos cachetes, brillaban como dos bolas de bowling, pero no me atrevía a meter la mano en la grieta.

    -Dale, no tengas miedo, ya sé que te puede dar asco, pero limpia bien, no me gusta tener la cola sucia, mete el dedo en el ano con un poco de jabón y límpialo bien. Mira que te falta por adelante también Jajaja

    Estaba entregada y no pude aguantar más al igual que ella, empecé a deslizar el dedo índice por la raya del culo mientras lo levantaba arqueando la espalda. Puedo sentir por el tacto cuando llego al ano, siento su rugosidad mientras lo enjabono. Me fue muy fácil hacer que entre el dedo, el jabón lo había lubricado, pero no fue sólo eso, era un agujero entrenado, dilatado en el tiempo, el dedo entra casi sin empujarlo, hace tope en mi mano, estaba todo adentro, en ese momento pegó un pequeño gemido. Empecé a sacar el dedo despacio pero inmediatamente ella me tomo la mano desde la muñeca y la empuja hacia el culo, con eso el dedo se volvió a meter en la profundidad del culo.

    Habíamos cruzado una barrera, ya era imposible volver atrás. Mientras mi mano derecha estaba ocupada en el culo, con mi mano izquierda le empiezo a manosear las tetas, puedo sentir sus duros y puntiagudos pezones mientras siento la firmeza de sus pechos. Le empiezo a masturbar el culo con el dedo, lo meto y antes de sacarlo lo vuelo a meter de nuevo en forma alternada y rápida, pero no puedo resistirme y le meto otro dedo, que entra también, con mucha facilidad.

    Los gemidos se aceleraron de tal forma que ya eran gritos. Mi madre no puede más, agitada gira su cabeza y me mira sobre su hombro para decirme.

    -Vamos a mi cama

    Le saco los dedos del culo y la alzo en mis brazos, me empieza a besar, nuestras lenguas se entrecruzan como espadachines en combate. La llevo a su habitación, casi nos habíamos olvidado del yeso, estábamos completamente mojados. No hizo falta que me diga nada, me desnudo y salta mi pija como un trampolín, ella la toma con sus dos manos y la empieza a chupar con desesperación, pero no quería hacerme acabar y se detiene, me vuelve a mirar y me dice.

    -Métemela por el culo, no quiero quedar embarazada, por favor con fuerza.

    Le pongo una almohada debajo de su panza y primero hundo mi boca en el culo y se lo empiezo a chupar. Después de unos minutos le empiezo a meter la pija por el culo, cuando entra la cabeza empujo con mucha fuerza hasta el fondo. La empiezo a sacudir muy fuerte y ella no paraba de gemir, chorreaba por su vagina dejando un charco en la cama. Le doy con fuerza tratando de aguantar lo más que puedo sin acabar, pero después de unos minutos acabo adentro del culo y gran cantidad. Saco la pija despacio y puedo ver como le chorrea el semen de sus entrañas.

    Quedamos muertos, uno al lado del otro acostados en la cama mirando el techo, empezamos a reír sin decirnos nada, pero la tregua no duro mucho, nos miramos y no resistimos una segunda vuelta, esta vez duró como dos horas, metiendo y sacando el pene de su culo o boca.

    Ese fue el primer día en que probamos el incesto, no lo pudimos dejar de hacer desde ese día, no nos pudimos despegar cada vez que nos veíamos. La bota de yeso la tuvo por un mes completo, yo me quede a vivir con ella, la ayude primero a cuidar y luego a recuperarse. Todos los días cogemos, ahora lo hacemos por todos los agujeros. Me sacó la duda de porque tenía el ano tan dilatado, usaba un dildo gigante hace años, hasta le había puesto nombre, pero de a poco lo fui reemplazando o muchas veces trabajábamos en conjunto.

    Hasta acá fue como empezamos esta relación de incesto, en otro relato les contaré como convencimos a su amiga Elena para entrar en nuestro juego, o mejor dicho en como la engañamos para dejarla atrapada en nuestra lujuria.

  • Con nuestra amiga

    Con nuestra amiga

    Todo sucedió una bonita y cálida noche en la ciudad de Manaos, capital del Amazonas brasileño. Mi esposa y yo fuimos invitados a celebrar los 10 años de fundación de la empresa donde actualmente trabajo.

    Había buena comida, variedad de bebidas y excelente compañía, mi hermosa esposa: una morena de infarto con un gran culo apretado, piernas bien contorneadas, preciosas y redondas tetas y una carita de esas, a las que es imposible decir que no a ninguna sus peticiones.

    La noche transcurrió sin contratiempos, hasta que mi suegra nos telefoneó para alertar que no se sentía bien y decidimos trasladarnos hasta allá.

    Llegamos pasadas las 2:00 de la madrugada y yo estaba realmente incómodo, nunca me la he llevado bien con mi suegra, así que convencí a mi esposa para irme a casa mientras ella pasaba la noche con su madre.

    Nuestro apartamento es pequeño, dos habitaciones, un baño y una sala de estar. Actualmente, una amiga de mi esposa se está quedando con nosotros, debido a que está pasando por una situación económica difícil.

    La amiga es una mujer igual de guapa que mi esposa, siempre que puedo le echo un ojo rápidamente y me deleito con lo buena que está: rubia, buen culo, grandes tetas, rostro bonito, y unos labios carnosos.

    Pues esa madrugada, después de librarme de mi suegra, llegué a mi hogar aun estando bajo los efectos del alcohol de aquella fiesta del trabajo y olvidé por completo que la casa no estaba sola.

    Al entrar al cuarto, me desnudé de la cintura para abajo y sin encender luz me metí debajo de las sábanas de mi cama, sólo para pegarme un susto de muerte, había alguien más allí y corrí despavorido a prender la luz.

    Era Andreina, nuestra amiga! Estábamos los dos asustados viéndonos fijamente, yo con las bolas al aire y ella con una diminuta blusa que dejaba notar sus puntiagudos pezones y una pequeñísima tanga. Al caer en cuenta, ambos nos cubrimos rápidamente como pudimos.

    Después de semejante susto que nos pegamos nos dimos cuenta de la cómica y peculiar situación. No pude evitar ponerme duro casi al instante y alcancé a notar que ella me echó un ojo descaradamente, tornando la situación altamente excitante.

    Ella sonriéndome se excusó y pidió disculpas por estar en mi cama, me contó que no podía dormir en su habitación aquella noche porque sentía algo de miedo y como sabía que llegábamos por la mañana se cambió de cuarto.

    En un intento por cambiar la atención me preguntó por mi esposa y le conté lo ocurrido, inmediatamente su rostro esbozó una tímida sonrisa y dijo apenas susurrando ‘’estamos solos’’, entonces la interrumpí y le dije que podía dormir en mi cama y yo me iría al sofá de la sala.

    Sonrojándose y con esa tímida sonrisa me pidió que la acompañara porque aún sentía algo de miedo, advirtió que no iba a pasar nada, que ella quería mucho a mi esposa, nos respetaba y agradecía el favor de recibirla en casa.

    Me lo pensé un instante, pero muy maliciosamente accedí, me coloqué un short y me tumbé a su lado, debo admitir que la situación de estar tan cerca de ella más los tragos que traía en mi organismo, me tenían sumamente excitado.

    De pronto en la penumbra ella irrumpe el silencio preguntándome si me parecía bonita, a lo cual le respondí nerviosamente que sí, que era muy bella y muy apetecible, quedando así los dos en un incómodo silencio.

    Nuevamente ella en la absoluta oscuridad, con esa sensual voz entrecortada y nerviosa me confesó que disfrutaba secretamente como la miro cada vez que nos cruzamos por la casa:

    -Realmente me emociona como me miras las nalgas y piernas tan descaradamente, tanto así que me he masturbado cuando escucho que le haces el amor a mi amiga, imaginando que soy yo la que está llevando de ese delicioso pene que con mucha regularidad ha sido protagonista de mis fantasías.

    Dejándome sorprendido, sin palabras y sin tiempo siquiera de recuperar el aliento, se acercó a mí y tocó mi miembro con sus manos por encima del short y simultáneamente acarició mi oreja con sus carnosos labios susurrando:

    -Si tú estás así de duro ni te imaginas como estoy yo de mojada.

    Acto seguido, agarró mi mano derecha y la llevó hasta su entrepierna y me percato de que ya no estaba con tanga! Pude sentir lo húmeda que estaba y la deliciosa sensación de deslizar mis dedos por esa caliente y deseable vagina.

    Me estremecí e inmediatamente con mucho pesar me aparté diciendo que estábamos haciendo mal, prendí la luz y dije que pensáramos en mi esposa. Ella me observó pícaramente y exclamó:

    -Sí, tienes razón, pero me quieres dejar así? Emocionada y deseosa de ti? Recuerda que estamos solos y quedará entre nosotros.

    Mordiendo sus labios, llevó su mano hacia la vagina y se tocó para mí, sus movimientos eran como un imán que me acercaba nuevamente a ella, luego subió sus dedos humedecidos y los metió en su boca.

    -Madre mía! Andreina, eres una perversa.

    Y con una sonrisa se abalanzó a mi short, bajándolo de un solo tirón. Se metió completamente mi pene dentro de su boca y aferrándose a mis nalgas como una desesperada inició una majestuosa y apasionada mamada que me desarmó y me rendí ante las ganas de cogerme a esa hembra.

    Disfrutando de lo hábil de su lengua, de cómo lamía y succionaba, eventualmente dejaba escapar unos suaves gemidos, que me prendían al saber que ella estaba gozando de darme placer.

    Caramba! Esta mujer me estaba chupando como si no hubiese un mañana. Le agarré la cabeza para dirigirle el ritmo mientras me imaginaba penetrando esa rica vagina que a pedía a gritos ser perforada.

    Dentro de mi emoción y mi espiral de pensamientos, no podía creer aquella situación tan irreal, sentía como aquella mujer me violaba el miembro con su boca en la misma habitación donde yo compartía con mi esposa, lo cual yo realmente estaba disfrutando…

    Fue entonces cuando se detuvo y me empujó a la cama, se montó sobre mí y con una cara de loca hambrienta se metió mi polla entera sin titubear, pegando un delicioso grito de satisfacción, al tiempo que se le erizaba todo el cuerpo.

    -Cuantas ganas tenía de devorarte amiguito!

    Y así sin más, comenzó a cabalgar sobre mí dándose frenéticamente, restregando su clítoris sobre mi pelvis mojando todo en aquella danza de perversión y deseo.

    Mientras más ella gemía, yo con mayor agresividad entraba y salía de esa vagina, se la estaba dejando cada vez más roja e hinchada, nos dábamos lo más duro que podíamos, como si tuviéramos un lenguaje secreto de aprovechar ese único momento a solas que la circunstancia nos regaló.

    Dios… que sublime gemía aquella mujer! Y con tono de desesperación me pedía más y más.

    -Qué divino se siente! Reviéntame la vagina! Qué rico que me cojas! Métemelo todo!

    Entonces con una mano agarré sus grandes tetas, comencé masajearlas, apretarlas, jugué con sus parados pezones y con mi otra mano introduje dos de mis dedos en su boca, los cuales chupó con excitante gracia.

    -Qué placer de mujer!

    Luego bajé ambas manos a sus nalgas para apretarlas y darle unas cuantas nalgadas. Ayudándome con su culo procedí a darle aún más fuerte a aquel vaivén que nos tenía extasiados.

    Ella gritaba una y otra vez más fuerte:

    -Así, así, así! Sigue así! No pares! Dame más!

    Su boca, las cosas que decía, sus temas rebotando, sus pezones duros, sus nalgas en mis manos, su húmeda vagina, que exquisita mujer!

    En la cúspide de la excitación, nuestros cuerpos iban a un compás más acelerado y Andreina se aferró a mis pectorales con tanta fuerza que clavó sus uñas en mi piel y al mismo tiempo, soltó un largo y placentero gemido con el que se desvaneció en mi pecho mientras le temblaban sus piernas y se entrecortaba su respiración.

    -Qué delicia! Qué rico cogerte! Me gustó!

    Yo seguía moviéndome sin bajar la velocidad, al sentir como la vagina de mi amiga palpitaba y apretaba mi verga, no me pude contener más y la llené de una potente eyaculación, que llegó hasta los rincones más profundos de esa hermosa mujer.

    Cansado y extasiado en la cama, no me podía creer lo ocurrido, no quería que la ebriedad me borrara ese momento prohibido. Una ambigua sensación entre culpable y complacido, me dejó la amiga nuestra al habérmela cogido.

  • Sexo en la universidad con mi ex del colegio

    Sexo en la universidad con mi ex del colegio

    Cursaba mi tercer ciclo en la universidad, por esas casualidades de la vida cierto día me encontré dentro de la Uni a una ex que tuve en tiempo de colegio, no la había visto desde que terminamos el cole, ella era un poco chata, para mí que mido 1.85 todos son chatos jajaja, pues ella debía estar por los 1.65 por ahí, de cabello semilargo oscuro, cara normal y tez blanca, se había puesto más llenita, pero eso le había dado un poco más de tetas y siempre había tenido un culo bien formado y buenas piernas, estaba rica aún, y cuando fuimos enamorados nunca tuve la oportunidad de tirármela, más gil jajaja.

    La cuestión es que nos saludamos, conversamos un rato e intercambiamos números para estar en contacto, éramos amigos no había roche normal. Todo el día me puse a pensar en ella, más en cómo fue que no pude cacharla cuando fue mi flaca, así que pensé que tal vez podríamos volver e intentar algo, al menos para sacarme la espina. Empecé a llamarla para conversar y tanta huevada, aunque ella correspondía alegre notaba algo extraño, y lo comprobé cuando le dije que verla me había hecho recordar cosas del pasado, y que tal vez podríamos intentarlo de nuevo, pero ella me dijo que no podía porque tenía flaco, caballero no más. La verdad eso me desanimó, pero no quise quedar como rencoroso y le seguí hablando en plan de patas, y aunque no la había cruzado antes por la Uni ahora la veía a cada rato, siempre conversábamos recordando huevadas del cole y así.

    En fin, estuvimos así de patas todo el ciclo, ya por fines de junio era su cumpleaños, justo caía sábado y yo la jodía si tenía planes o algo, me dijo que saldría con su flaco la noche de su cumple, bueno… Ese sábado por la tarde tuve clases en la Uni, salí cerca de las 7 pm, me despedí de unos patas y camino al paradero me encontré a la huevona, estaba borracha que se cagaba de risa con unas flacas, me acerqué a saludarla por su cumpleaños, cuando me vio me abrazó y sentí que me apretó fuerte hacia ella.

    Me dijeron que habían ido a tomar después de clases por el cumpleaños de ella, y que se les habían pasado un poco las copas, querían llevarla a su casa para que descanse porque sabían de sus planes más tarde. Yo les dije que no se preocupen, que yo la cuidaba, como ellas me conocían atracaron aunque se ganaron que mis intenciones no eran tan buenas, igual zafaron cagándose de risa. Juro que en un principio mis intenciones eran llevarla a su casa, pero me volvió a abrazar, dijo que me quería y me metió un chape, al cual correspondí sin pensar, me entró la arrechura y no quería que se me escape, era mi oportunidad.

    Le dije que deberíamos ir a un lugar más tranquilo para que pueda descansar, soltó una risa y me dijo que no confunda las cosas, además que ella estaba mareada y tenía que ir a su casa. Yo sabía que ella quería guerra, pero no se animaría a ir a un telo por la palta, pucha no sabía qué hacer y se me ocurrió algo… «Uy me acabo de acordar que me olvidé la calculadora en el salón, acompáñame a traerla y nos vamos a tu casa, vamos» me miró dudosa pero no le di tiempo a negarse y la llevé de la mano de regreso a la universidad, me siguió sin decir nada pero sonriendo. En ese tiempo, había un edificio nuevo en la u, de los 8 pisos, los 4 de arriba no se usaban por no tener mobiliario, la llevé ahí, ella sabía que por ahí no se dictaban clases pero me siguió sin decir nada, cuando estuvimos arriba y a oscuras ella sola me pegó a una pared y empezó a besarme como loca, correspondí rápidamente.

    Dejamos mi mochila y su cartera en el suelo, y seguimos con el agarre, que rica estaba la chata power con buen cuerpo, le agarré el culo pegándola a mí para que sienta mi pinga que ya se estaba poniendo erecta. Le saqué la chompa que tenía puesta, no quería desvestirse totalmente así que sólo le levanté la blusa, me puse a hociquear como loco entre ese par de ricos senos, los liberé por encima del brasier para poder disfrutarlos, ella gemía y se pegaba más a mi cuerpo mientras me hundía la cabeza en sus tetas, yo me ahogaba chupándole las tetas, lamí y mordí suavemente sus pezones.

    Después de haber disfrutado de sus pechos por un buen rato, cambiamos y la puse contra la pared, me puse detrás de ella, le besaba el cuello mientras le acariciaba las tetas con ambas manos y le rozaba el culo con mi huevo por encima del pantalón, empezó a gemir fuerte, le tapé la boca con una mano y le dije «shhh no quieres que nos interrumpan no?».

    Ella se calmó un poco, me desabroché el pantalón, mi verga erecta que luchaba por liberarse salió de golpe pegándole en el culo, giró la cabeza y me vio con cara de arrecha, me agarró el pene con firmeza y dijo «Quiero sentirte dentro de mí, tienes condón?» lo tenía, los sábados solía llevar condones por si pintaba alguna salida. Saqué un condón de mi mochila mientras ella se desabrochaba el pantalón y se lo bajaba ligeramente junto con su calzón, lo suficiente para poder penetrarla, al ver su culo me arrodillé y le metí unos besos y mordidas a sus ricas nalgas, me moría por darle nalgadas pero no quería hacer bulla, el lugar hacía mucho eco y debíamos tener cuidado con la seguridad.

    Me levanté y me puse el condón, al fin iba a penetrar esa conchita, le sobé la concha con mis dedos para sentir su humedad, estaba caliente y mojada su rajita, me pegué a ella y comencé a rozar su conchita esta vez con mi pinga, volvió a soltar gemidos y le indiqué que se callara, le encontré el hueco y empecé a clavarla despacio, con una mano le tapé la boca y con otra me puse a masajear sus tetas, le daba suave porque al moverme mi correa hacia bulla, así que me la quité y la puse encima de nuestras cosas, ya sin la bulla seguí con las embestidas pero con más fuerza, ella me mordía la mano con la que le tapaba la boca, así que hice que me chupara los dedos que tenían sabor a sus jugos, le fui dando más ritmo a la clavada por lo que el choque de sus nalgas con mi pelvis hacía ruido, trataba de no hacer bulla, pero quería cacharla duro así que seguí.

    Estuve buen rato taladrándola y aunque hacíamos un poco de bulla, no parecía venir nadie, así que quise cacharla en otra pose pero ella se negaba a quitarse toda la ropa, entonces le dije que se ponga en cuatro en el piso, y que junte bien las piernas para que no tenga que bajarse mucho el jean, ya de perrito volví a mordisquearle las nalgas, me arrodillé y luego empecé con la bombeada, esta vez sí fui con todo desde el principio, la tomé de la cintura con ambas manos y le daba muy duro, ella gemía fuerte y le dije «cállate no hagas bulla» a lo que respondió «no me importa, quiero disfrutarte, quiero que me hagas gritar» esas palabras me pusieron como loco, así que me levanté un poco y le agarré las caderas con fuerza para darle durísimo, cómo nunca le habían dado, ella seguía gimiendo cada vez más fuerte, ambos sabíamos que en cualquier momento nos podían descubrir así que teníamos que terminar. El ruido cada vez era mayor, entre el pla pla pla de sus grandes nalgas chocando conmigo y sus gemidos de placer, sentí que mi verga estaba a punto de explotar, empecé a botar todo el quaker y mientras, seguía con unas últimas embestidas, sentí como su cuerpo temblaba ligeramente.

    Caí sentado detrás de ella, me sentía satisfecho de haberla cachado finalmente, me acerqué a su culo para acariciarlo y le di unas nalgadas suaves, ella volteó a verme sonriente y complacida, se notaba que lo había disfrutado tanto como yo. «Feliz cumpleaños» le dije «te gustó mi regalo?» a lo que respondió «me encantó». Le propuse ir a un telo para seguir tirando pero me dijo que no, que tenía que ir a su casa y salir con su flaco más tarde, así que la acompañé a su casa como le prometí a sus amigas.

    Espero les guste, iré subiendo más de mis humildes experiencias.

  • Masoquismo con Eliot

    Masoquismo con Eliot

    E: Hola mi querida putita, ¿cómo estás?

    L: Bien ¿y tú?

    E: Con ganas de darte una buena tunda, ¿veámonos que decís?

    L: En donde nos vemos, tengo tiempo y ganas, ¡hace tiempo no nos vemos!

    E: En mi casa putita, te espero, ¡ponte bien rica como siempre!

    Eliot, un amante argentino que conocí en el trabajo, él es un tipo que va a lo que va, directo y eso me agrado, por eso ya había cogido antes con él y ese día sería una vez más, aunque nunca me imaginé lo que pasaría!

    Me puse un vestido rojo y debajo solo una pequeña tanga, cubriéndome con un saco y me dirigí a su casa, Eliot a diferencia de mis amantes que acostumbro, era todo lo opuesto, no tenía una verga grande ni gruesa, era gordito y de cara chistosa con su cabello largo, ¡se la pasaba todas las mañanas jugando videojuegos y por las tardes en su trabajo como desarrollador, donde era muy bueno, tal vez lo que me agrado de él fue su forma pervertida de ser!

    Llegue a su casa a la hora acordada y lo que encontré fue algo que no esperaba, su habitación parecía una sala de tortura, lo mire con ojos abiertos, ¡la verdad no me esperaba eso!

    E: ¡Bienvenida mi perrita linda!

    L: ¿Esto qué significa?

    E: ¡Te gusta, es para vos!

    L: ¡No entiendo!

    E: Jajá, vamos, eres una puta de primera, ¡sabes que significa!

    Una vez dicho eso, él se lanzó sobre mí, tirándome a la cama, me quito el saco y me despojo del vestido, sus caricias eran toscas y desesperadas, su boca comenzó a morderme las tetas, yo trate de calmarlo, pero Eliot estaba poseído

    Luego de morderme las tetas, piernas y nalgas, Eliot se paró y saco de su closet un cofre negro, el cual puso en la mesa donde desayunaba, ¡también saco de su closet un extraño mueble que le servía para colgar sus chamarras y sacos, mientras yo lo miraba confundida!

    Al abrir el cofre, me quede atónita, todo un arsenal de juguetes sexuales salía de ahí, el comenzó a elegir sus instrumentos, los cuales ocuparía conmigo.

    Escogió unas esposas y con una sonrisa fue acercándose a mí, no lo podía creer, su mirada y la forma en como caminaba me hizo temer un poco, ¡ya que no sabía que pasaría!

    Me tomo del cabello de forma violenta, dándome tremendo para de nalgadas, eso me dolió demasiado pero cuando reaccione, de mis muñecas colgaban esposa, Eliot sonrió y me abrazo por atrás, mientras caminábamos hacia su extraño mueble, el me acariciaba mi vagina y me besaba el cuello y espalda, finalmente, me paro frente a su mueble y me esposo al tubo donde se ponían los ganchos, así que yo quede de espaldas a él y con los brazos en alto, como una esclava, de pronto Eliot lanzo una carcajada diabólica y se dirigió nuevamente a su cofre, no podía verlo bien, ya que por la forma en como estaba, no podía girar mi cabeza, cuál fue mi sorpresa, al escuchar un ruido hecho por un látigo, me quede helada, un escalofrió me recorrió y entonces sentí el primer latigazo!

    L: ¡Augh!!! ¡Que carajos te pasa, ay!!

    E: ¡Toma, uf, jajá!!

    L: ¡Ay, ya basta, me duele, agh!!!

    E: Toma, uhm, ahora te castigo, ¡por ser puta!!

    Eliot me flagelaba mi espalda con su látigo, el dolor era inmenso, mi espalda me ardía, jamás me imagine estar en esa situación y menos con un tipo como el, Eliot no se detuvo y me golpeo con el látigo en repetidas ocasiones hasta sesear su sed!

    Yo ay estaba toda sudada y con lágrimas en los ojos, la escena era digna de cualquier película de dominación, entonces el dejo de golpearme y lentamente se acercó a mí, sentí su respiración en mi espalda y cuando quise mínimo alcanzarlo a ver, el me arrojo un vaso con alcohol, el ardor fue insoportable, yo lance un grito enorme, ¡al parecer mi tortura sexual empezaba apenas!

    E: Ya mi amor, uhm, creo que pasaste la primer aprueba, ¡déjame saborear tu sangre!

    Eliot lentamente paso su lengua por mis laceraciones, admito que eso me relajo el ardor y dolor, pero por alguna razón su lengua encima de mis heridas me producía un placer enorme, yo no sabía por qué jadeaba y gemía, si por el dolor o la excitación!

    Me quito del mueble donde colgaba su ropa y me acostó en la cama boca abajo, comenzó a acariciarme mis nalgas, las besaba con fuerza, las abría para meter su car y olerme, su lengua recorría cada uno de mis carnosos glúteos, ¡eso empezó a mojarme mi tanga!

    Me dio vuelta y me comenzó a hacer un delicioso oral, su lengua entraba en mi vagina lamiéndola con fuerza, sus dedos exploraban dentro jugando con mi clítoris, yo estaba excitadísima, ¡el dolor y el oral me tenían caliente!

    E: Si, uhm, ¡sé que te gusta!

    L: Dios, ¡estás loco!

    E: ¡Veras que esto te gusta, mi putita!

    Me dio vuelta nuevamente y me pidió me pusiera en cuatro, yo lo obedecí, entonces el me esposo las manos con los brazos atrás, con mi cara me mantenía en la pose y cuando lo mire, el con una enrome sonrisa, me enseño una enorme vara de árbol, era grande y tenía algunas puntas, mi corazón se aceleró, ¡nuevamente seria torturada!

    E: ¡Tienes un enorme culo, uhm, el mejor!!!

    L: Eliot, basta, ¡no me lastimes!

    E: ¡Cállate puta!! ¡Esto te gusta no finjas!!!

    L: ¡Por favor, no me pegues!!

    E: Uhm, que rico, suplica puta, ¡suplica!!

    El primer golpe me saco hasta el aire, la vara fue directo a mis nalgas, apenas respiraba nuevamente cuando otro varazo cayó en mis nalgas, yo gritaba y le suplicaba parara, pero él estaba fascinado dándome con todo, me castigaba como un buen amo, ¡yo era su esclava y mis nalgas estaban a su disposición!

    E: Que rico culo, uhm, ¡toma!!

    L: ¡Ya, uhm!!

    E: ¿Te gusta perra?

    L: ¡Ya, para, uhm!!

    E: ¡Sé que esto te moja, sois una puta!!

    Los golpes me empezaron a excitar demasiado, él se dio cuenta y continuaba golpeándome, era su esclava, ¡su puta y él era el amo!

    Dejo de golpearme y se quitó su ropa, comenzó con poner su pene en medio de mis nalgas y masajearse mientras me sobaba los golpes, me puso a mil sentir el dolor y su carne, era una mezcla explosiva, quería que me poseyera, ¡él era mi amo ahora!

    L: ¡Cógeme papi!

    E: ¡Que puta sos!!

    L: ¡Ya, métemela!!

    E: Ok, ¡pero primero te follare la boca!!

    Me mantuvo en cuatro y me pido abriera la boca, yo obedecía mi amo y comenzó a meterme su verga dura y húmeda dentro de mi boca, el sabor era la gloria, me tomo de la cabeza y empezó a moverse fuerte, ¡no me ahogaba peor si me tenía toda con la boca llena!

    Él jadeaba y gemía, continuaba follándome la boca como nunca nadie lo hizo antes, me tenía fascinada, ¡nunca pensé que un nerd me tendría de esclava sexual!

    Fue a su cofre y saco unas pinzas para pezones, eran grande, me puso de rodillas y los coloco en mis tetas, las pinzas para pezón tenían una conexión especial en la cual coloco un péndulo que lo hizo pesado, eso me jalaba los pezones, era una excelente estimulación, ¡el dolor y la pasión que mezcla!

    Luego se acostó y me puso a cabalgarlo dándole la espalda, así que esposada, con laceraciones en la espalda, con los pezones siendo apretados al máximo, ahora lo cabalgaba fuerte, el dolor y ardor me hacía moverme con fuerza, el gemía y me apretaba los muslos, yo disfrutaba la mezcla de placer y dolor, ¡nunca me habían sometido tanto!

    L: ¡Ah, si uhm!

    E: ¡Muévete, agh, uhm!

    L: ¡Si, ah, uhm!!

    E: ¡Eres mi puta!!!

    L: Si amo, soy tu puta, cógeme, castígame, ¡ah!!!

    E: Si, sos una puta de primera, ¡la concha de tu madre!!!

    Me volvió aponer en cuatro y me embestía con fuerza, ahora me jalaba el cabello con toda su fuerza, también jalaba el péndulo de las pinzas para pezón, el dolor era fuerte, pero el placer aún era más, el continuaba dándome con todo, su verga entraba y salía con fuerza, era su puta, me cogía riquísimo, ¡e estaba disfrutando como nunca antes!

    E: ¡Ah, que culo, ah, uhm!!

    L: ¡Mas, castígame, ah!

    E: ¡Toma, sos la mejor, uhm!!

    L: ¡Más papi, mas, me vengo agh, me vengo!!

    E: Si, uhm, ¡que ricas sois vos!!

    Comencé a venirme a chorros, el continuaba penetrándome y se movía fenomenal, me daba de manotazos en las piernas, me jalaba el cabello, me daba de nalgadas, ¡hacia todo para alargar mi rico orgasmo!

    Me dejo acostada en la cama, el aún no se venía, se puso una máscara de cuero negra, parecía un verdugo, me tiro de la cama y me pido arrodillarme, jalo las pinzas de pezón y me lastimo, de hecho, los araño con fuerza que casi me sangran, ahí me jalo el cabello y me cacheteo y escupió la cara, me estaba humillando, ¡pero me encantaba!

    E: ¡Ahora te tragaras la leche de tu amo puta!

    L: ¡Ah, si, dámela!

    E: ¡Cállate!!! ¡Abre la boca perra!

    Obedecí a mi señor y comencé a mamarle su dura verga, la mordía, la raspaba, la succionaba de golpe, el solo miraba y me jalaba el cabello casi lastimándome el cuello, seguía cacheteándome, ¡pero yo con la cara rojo continuaba devorando su dura verga!

    E: ¡Si, Lety, eres mi esclava, no lo olvides!!

    Me tomo de las orejas y me follo la boca, lo hacía con fuerzas, sentí como se inflaban sus bolas y de pronto un mar de semen caliente estaba ahogándome y escurriendo de mi boca, un gemido de satisfacción salía de mi verdugo, ¡y yo como buena esclava me tragaba mi premio!

    E: ¡Eso, uhm, que rico, come puta, comételos!!

    L: ¡Uhm, que rico, uhm!!!

    Terminamos el acto, ambos nos acostamos a reposar, el parecía otra persona, más tranquilo y con la cara de una satisfacción enrome, ¡entonces una vez pasada la adrenalina mi cuerpo empezó a sentir los rasgos de la batalla!

    Eliot fue por su botiquín y me limpio mis heridas, me pido unas disculpas, pero me dijo que no se arrepentía, que hace tiempo quería hacerme esto y que ojala lo hiciéramos más seguido, yo salí de su casa pensando en eso y aún sigo pensando si vuelvo a tener otra experiencia así con el!

    Llegué a casa y me metí a mi tina, Luis me vio y se sorprendió, le conté como estuvo mientras él se pajeaba en mi cara, estaba tan caliente que se corrió en mi cara, después me pido practicar eso más seguido, que él no tenía problema, ¡pero yo tenía otros planes!

    ¡Saludos su amiga Lety!!

  • La primera vez que tuve a mi esposa

    La primera vez que tuve a mi esposa

    Este es mi primer relato que de ninguna manera es una fantasía, si no quiero redactar de una manera como yo lo viví, las relaciones que he tenido con la mujer que más amo en este mundo, mi esposa.

    Debo comenzar diciendo que ambos somos personas maduras, y ella aún conserva ese toque jovial como cuando la conocí, la primera vez que quedamos de ir juntos a un motel aun éramos novios, ambos veníamos saliendo de relaciones que no funcionaron bien, así que estábamos empezando nuestra propia relación.

    Una cosa que me excitó mucho, fue cuando me dijo que solo lo había habido un hombre en su vida, su ex, por lo que me dio mucho gusto ser el segundo en su vida en el aspecto íntimo.

    Volviendo a la historia, ese día nos quedamos de ver en algún lugar, quedamos que ella pasaría en su auto por mí, y así sucedió, yo la esperaba como jovencito nervioso por su primera vez, ella llego por mi muy puntualmente como lo es, y en el camino veníamos platicando y tratando de bajar un poco el nerviosismo que ambos sentíamos.

    Llegamos al lugar en ese tiempo aún estaba apartado de la ciudad, un motel pequeño pero discreto, ella vestía una falda a cuadros zapatillas negras y una blusa blanca, lo cual con la falda acentuaba las bien torneadas piernas que posee, pague al empleado por la habitación y al cerrar la puerta no pude contenerme así que la besé y ella se recargó en la pared, le di el beso más tierno y prolongado que podríamos hacer, besando su labio superior e inferior y alternándolos con una pequeña mordida entre ellos, me encantó que en un punto del beso ella usara su lengua para recorrerlos y entrar en mi boca profundo.

    Levanté un poco sus brazos y comencé a besarle el cuello, a lo que comencé a desabotonar su blusa, y quedó al descubierto su bra color negro, con calma la despojé de él, y quedaron al descubierto esos senos, que aunque pequeños eran hermosos, y ya con sus pezones endurecidos que pedían a gritos ser besados, así que los besé y recorrí mi lengua en círculos alrededor de ellos ella no decía nada solo note que su respiración era más rápida, le hice dar la vuelta a quedar su espalda frente a mi no resistía tentación de tocar sus caderas y levantar un poco su falda la cual dejo ver una tanga de encaje negro muy diminuta, ella me dijo “¿te gusta?”. Duré mucho para decidirme por ella, no sabía si le gustaría, yo solo le dije que me encantaba ver como se le veía, así que bajé el cierre de su falda y la dejé solo en esa bella tanga, yo por el contrario no quería dejar de admirarla y me estaba despojando de la ropa lo más rápido posible.

    Para entonces la besé un poco más apasionadamente no quería correr prisa en poseer a esa bella dama, la besé así de pie y semidesnuda como estaba y mis manos que volaron por todo su cuerpo llegaron a su vagina la cual al contacto con mi mano, noté un abundante vello que me excitó aún más, discretamente la miré en esa parte y pude verlo por mí mismo, era una vagina hermosa, y a esas alturas muy lubricada.

    La tomé de la mano y la lleve a la cama, la hice recostarse y me puse sobre ella besándola en todos los rincones, mi cuerpo ya no resistió más y deseaba estar dentro de esa mujer tan hermosa, me puse el condón ya que en ese tiempo ella era muy fértil y estábamos cuidando esa parte, puse la punta de mi miembro en su entrada muy lubricada, y pude sentir como fue bien recibido, ya que sus músculos vaginales se contrajeron como si abrazaran mi miembro, como si lo desearan con tanto afán como yo lo deseaba.

    No quise introducir todo en un inicio, así que la punta y una cuarta parte estaban dentro de ella, quería que lubricara más, ella no decía nada, pero suspiraba fuerte, así que decidí dejar ir el resto, gimió un poco al sentirlo por completo, le dije “¿te gusta?”. Y ella dijo “me encanta”, y en esa posición de misionero estuvimos varios minutos besándola y esperando en esa cómoda posición a que su vagina se acostumbrara a mí.

    Después me tiré de espalda a la cama y la traje hacia mi sutilmente haciéndole saber que quería que me montara, ella sin palabras comprendió que eso quería yo, así que aun con esa tanga puesta abrió sus piernas y acomodó mi miembro dentro de ella.

    Sus movimientos eran lentos y profundos, le gustaba moverse de adelante hacia atrás, yo me senté un poco porque quería acceso a sus senos, los cuales estaba acariciando y besando, bajé mi mano un poco a tocar su estrecha cintura, su cadera y sus nalgas tan bellas, y al abrirlas un poco y sentir esa lubricación fuerte, entre sus nalgas y mis dedos, acaricié un poco su ano, muy apretadito que se sentía, así que mientras ella se movía tan rico sobre mí, aproveché para masajear su ano con mis dedos, se movía y respiraba más fuerte, puso sus manos en mi pecho, apretó mas mi miembro y yo en lo mío ya tenía un dedo entro de su ano, a lo que le pregunté si le molestaba me dijo que no, así que mientras la penetración estaba más fuerte yo y mi dedo jugaban en ese otro orificio. El movimiento de ella se hizo más fuerte, gimió y al tener el orgasmo lloró, quizás por la emoción, quizás por el amor, o quizás porque era la primera vez con otro hombre en su vida, yo me llevo la idea que sentí de ser un orgasmo hermoso con amor.

    Descansamos un poco, pero el tiempo corría y debíamos regresar, así que volvimos al misionero de nuevo y al de nuevo estar a punto ambos, ahora no quise que me montara, ahora quería ver y sentir como seria en el posición de perrito, así que la giré un poco, no sabía si esa pose le gustaba o no, ella entendió sin hablar, se puso en esa posición en 4, y me encantó ver que no solo se puso en esa pose, abrió sus piernas de una manera increíble estando en esa posición, su vagina se veía como diciendo entra que esperas?

    Me puse tras de ella abrí un poco sus nalgas tan bellas y la introduje de nuevo, ella dio un pequeño gemido, y cuando entré y ver su espalda sus gestos y su reparación supe que no le desagradaba esa posición, así que eso me excitó más. Mi miembro entraba y salía como si estuviera en un lugar que sentía suyo, pero yo quería llegar más dentro de ella, así que levanté un poco mis rodillas para que la penetración fuera más profunda, lo cual así fue y solo gimió un poco más, pero no le disgustó, después de unos minutos pude sentir como tuvo su siguiente orgasmo y fue la señal para yo tener el mío. Así que embestí un poco más fuerte para llegar lo más dentro de ella como fuera posible, la pasión me tenía poseído, solo quería tener a esa hembra para mí, y eyacule con una cantidad impresionante de semen que se quedó en el condón.

    Después de un beso largo descansamos un poco para regresar cada quien a nuestro hogar, esto fue la primera vez cuando éramos novios, me encantaría saber sus comentarios.

    Espero sus comentarios, saludos a todos.

  • Mi crush y cogi-amiga

    Mi crush y cogi-amiga

    El día de hoy deseo compartir con los lectores, la relación que tuve con una chica que se convirtió en mi Crush desde que la vi por primera vez, cómo se convirtió en mi Crush, mi deseo y la mujer de mis más eróticas fantasías de esa época.

    Había concluido mis estudios de la carrera profesional, y gracias a mi buena relación con los encargados del departamento de posgrado (ya que había realizado ahí mi servicio social para el are sistemas) teniendo muy buena relación con la mayoría de encargados y profesores de las áreas, estaba en el cubículo de sistemas con la encargada del área de sistemas la clau me quería convencer a inscribirme a la maestría, ella era una mujer madura solterona la cual a pesar de su carácter fuerte (era conocida en la escuela por ser muy estricta) pero conmigo era muy amable y en ocasiones iba a su casa ayudarle con su equipo de cómputo, pero este no es un relato acerca de ella, quizá mas adelante les cuente esa parte de la historia. De mi parte no estaba muy seguro de continuar con unos estudios de la maestría aunque lo nerdo y mis calificaciones pareciera que no se me iba a ser difícil tomarla, pero aún no estaba listo para tal decisión, yo quería acción hablando profesionalmente y no pasármela en la escuela.

    Estaba platicando con las encargadas y la directora general del departamento, me felicitaban por haber concluido y recibido mi título de la licenciatura y me invitaban a inscribirme a la maestría en sistemas, cuando de repente llego una chica a pedir informes de la maestría en sistema, ella a primera vista me llamó mucho la atención su acento un poco jarocho y su forma de vestir.

    En ese momento me sentí impactado por su presencia, algo de ella me atrajo desde que apareció en el umbral de la puerta, algo me decía que el destino me tenía algo preparado con ella. Como yo era casi de casa (Del departamento) me dejaron estar en el cubículo mientras le daban informes, por lo poco que pude escuchar en esa plática ella venía de otro tecnológico del sur país, y quería inscribirse en la maestría que se impartía de sistemas. Le solicitaron algunos de sus datos, y me enteré de su nombre. Se llamaba Cristina y en ese momento mi decisión al respecto a inscribirme a la maestría ya estaba hecha… esa chica me había impactado, así que de inmediato le dije a la profesora que me tomara en cuenta, ya me conocía y sabía de mi rendimiento, por lo que se alegró y me felicito por la decisión.

    Salí del edificio deseando volver a toparme Cristina, la cual me la tope a la entrada del edificio, y me presenté con ella, aunque en ese momento de mi vida yo era más nerdo y tímido con las chicas, no sé dónde me salió valor para acercarme a ella y hacerle la plática al respecto de la escuela, le serví de guía por las instalaciones, y así poco a poco saber un poco más de ella, comprobé datos que ya había escuchado arriba en el edificio. Tenía un acento jarocho y me dijo que venia del Istmo, dentro de mí sabía que había algo sexual que me atraía de ella.

    No la volví a ver hasta varios después en que empezamos a cursar las materias, llevamos casi siempre los mismos créditos, además estábamos esperando una beca, la cual a ella le caía como anillo al dedo por su precaria economía familiar, la cual era sostenida por su hermana mayor.

    Cabe recalcar que seguía siendo mi Crush, en los meses que llevamos de clases, trate de ser su confidente, atenderla y estar cerca de ella en todo momento, fui su paño de lágrimas, su tapete, todo con tal de hacerle más fácil la vida tanto dentro de la escuela como fuera ya que a veces me decía que iba abandonar los estudios por problemas económicos o porque su cabeza no le daba y yo la animaba a no desistir, estaba loco por ella, desgraciadamente mi Crush suspiraba por su Crush, un tipo que nunca conocí, y el cual ella según añoraba que lo conoció en su ciudad de donde ella venía. Eso no me importaba mucho ya que él no estaba ahí, así que trataría de ganarme el corazón de ella.

    Quisiera describirla antes de continuar, ella era una chica delgada, tez morena clara con un poco de imperfecciones en la cara debido al acné que le había atacado en años anteriores y aunque aún tenía ese pequeño problema, para mi era perfecta, era poseedora de un par de piernas de campeonato y que pusiera decir de sus nalgas y cintura, ella había sido integrante del equipo de atletismo en su anterior escuela y haber participado a nivel nacional en eventos deportivos, su cuerpo bien tonificado por el ejercicio, sus nalgas muy normales y nada extravagantes, su senos no eran grandes, labios gruesos sensuales, de una mirada de ojos tristes y de estatura mayor al promedio (Me encantan grandotas aunque me madreen jaja) era alta y espigada, toda una gacela.

    Sabía que en algún momento sería mi oportunidad y no iba a quitar el dedo del renglón… Dedicamos nuestro tiempo juntos a las materias, por lo regular cuando había equipos para tareas o trabajos siempre pertenecíamos al mismo equipo, garantiza que estaría siempre cerca de ella y que no es por ser precioso pero que los trabajos que hiciéramos estuviera bien y que tuviéramos la calificación más que buena ya que estábamos esperando ser beneficiarios de una beca.

    En la escuela, compañeros y amigos en común ya nos identifican porque día y noche estábamos juntos. Aparte de convivir los días entre semana a veces los fines de semana los ocupamos para pasear y enseñarle a ella lo mejor de la ciudad y su región, nunca le insistí ni le dije una palabra de mis sentimientos hacia ella, pero no era necesario que se los dijera, me había vuelto en su perrito faldero, y aceptaba cualquier cosa de mi Crush y ella lo sabía perfectamente no había necesidad de palabras y nunca las hubo.

    ¿Cómo inicio a ser mi cogi-amiga? he aquí la historia, resulta que hubo una reunión de graduación en otra universidad (llamada quema de batas) de alguien conocido que nos invitó y estuvimos un buen rato disfrutando de la reunión, ya en la noche hacia mucho frio cuando la lleve a su casa, y en algún momento durante el trayecto a casa, sin decir nada nos dimos un beso muy rico. Esos besos me supieron a gloria creía que era la recompensa a toda mi espera, lo que no sabía es que me habían tirado solo unas migajas, ya llevábamos más de un año juntos, ella conocía todo de mi, y yo creía conocer todo de ella.

    Después de esa noche las cosas volvieron a la normalidad, teníamos pendiente un proyecto de la maestría, por lo que nos coordinamos para realizarlo, y recuerdo que ella insistió en que fuera en mi casa argumentando que tendríamos todas las facilidades, equipo y espacio para realizarlo, aunque eso a mi me daba chance de estar cerca de ella, poder oler su aroma fresco, pero también ese iba a ser mi gran tormento, tenerla cerca y no poder hacer nada.

    Como siempre ella llegó fresca y puntual a mi casa para hacer el proyecto, por lo regular ella hacía uso de jean ceñidos a sus largas y bien torneadas piernas, y algunas veces usaba vestidos largos y de vuelo amplio de la cintura para abajo, con sandalias, se veía hermosa, su porte le ayudaba a vestir casi cualquier tipo ropa que le quedaba acorde a su bello cuerpo. (Varias veces después de esta experiencia, esos vestidos me ayudaron a poder tocar o chupar sus pezones o tocarle bajo la falda en situaciones comprometedoras).

    Resulta que esa tarde yo estaba un poco achicopalado porque la verdad ya no aguantaba el ser su perrito faldero, quería más de esa relación de amigos, y para colmo un compañero la estaba pretendiendo, y eso me hacía sentir mal, porque yo había estado ahí para ella siempre que ella me necesitara, mas sin embargo no me atrevía a confesarle mi pesar y por lo que sabía ella tenía otros planes donde yo no estaba contemplado. (Como les comente mi actitud era muy introvertida de típico Nerd).

    Ella noto esa tarde el malestar que me acongojaba, en nuestra relación ya no había palabras, sabíamos lo que queríamos sin necesidad de muchas palabras, solo nuestras miradas y unas pocas palabras daban a entender lo que queríamos, mis padres salieron ese día a ser sus actividades, por lo que básicamente estaríamos solos en la casa, yo me sentía como olla de presión con ganas de demostrarle todo mi amor hacia ella, y ella lo intuyo por lo que me pidió que paráramos un poco y habláramos que necesitaba hablar conmigo, dejamos la computadora en paz, mientras la música metalera de los 80s-90s seguía a un volumen medio en el equipo de audio.

    Acomodamos bajo del escritorio de la computadora unos colchones del sofá de la sala como antes lo habíamos hecho para hablar, ese era nuestro “refugio” donde me contaba sus penas y yo la escuchaba y apapachar sin que yo le dijera mis sentimientos.

    Esa vez, ella dio el primer paso (aunque estaba de más ella no era tonta y sabía cómo todo el mundo que yo estaba loco por ella), me pregunto qué me ocurría, ya que estaba raro ese día, yo negaba a decirle algo al respecto, seguía siendo aquel tímido nerd que no sabía cómo decirle que ella era un gran motivo para mi vida, que la amaba y deseaba con todas mis fuerzas.

    Me pidió que la mirara a sus ojos, aunque yo me negaba porque sabía que ella ahí descifrar todo mi sufrir por ella, me obligó a que la mirara a aquellos pequeños ojos, y durante unos segundos de mirarnos ella confirmó lo que ya ella sabía, no pude más y tenerla así de cerca frente a mí, nos abrazamos y me cobijo en su pecho mientras yo en silencio sufría por ella, me sentía a punto de estallar todos mis sentimientos estaban al máximo, la tenía a ella mi cara en su pecho no sé qué me pasó pero empecé a besarle su pecho, y poco a poco mis manos recorrían sus senos sobre su ropa, no hubo resistencia de su parte así que la bese. Al principio ella se quedó pasmada por unos segundos, pero respondió a mis besos con intensidad, a veces quería negarse a mis caricias, pero estuvimos por largo rato besándonos ahí tirados bajo el escritorio, sin importarnos nada del mundo exterior, tirados en esa cama de colchones de sofá, solo la besaba y acariciaba su rostro que tanto tiempo deseaba hacer eso, la acaricie y bese su cuello desnudo, el vestido que llevaba era de los que ella acostumbraba utilizar por lo que su cuello y hombros siempre al descubierto los pude besar y succionar suavemente.

    Su piel tonificada con crema de su baño reciente la hacía sentir, oler y saber muy sensual, nuestros besos y caricias se fueron intensificando, yo ya no podría parar si ella lo hubiese deseado, ya había tocado sus pechos con mis dedos, sus pezones se sentían erectos, la primera vez que tocaba sus pechos y tal como los había imaginado, se sentían firmes, pequeños de una consistencia agradable y sus pezones duros como un borrador.

    Los acariciaba suavemente y mi tacto sentía la piel de gallina que ella estaba experimentando, yo ya quería dar el siguiente paso, así que torpemente busque la forma de besar aquellos suculentos pezones, no supe como lo hice pero lo había logrado, estaba saboreando la miel de sus pechos hermosos, los succione con vehemencia como si se los besara a una diosa, sabía que debía ser lo más agradable para ella, que no debía ser brusco para no echar a perder todo lo que ya llevaba ganado.

    Mi experiencia sexual hasta ese momento no era tan amplio mi curriculum, pero las ganas de hacer las cosas bien y basándose en autoestudio y exploración (había estudiado un par de libros de sexualidad que mi padre tenía escondido junto a las revistas y películas porno de la época, habían sido mis mentores) y bueno la principal que fue mi gran mentora y con quien perdí la virginidad que después contaré al respecto pero fue una prima.

    Por lo que de acuerdo con aquellos libros de sexología que aparecían en mi mente, las indicaciones de las zonas erógenas, los pezones, como debían tratarse, dónde hacer sentir a la mujer mayor placer, tratando de emular lo leído y visto en las ilustraciones de los libros de sexualidad, en fotos de revistas o escenas porno, dedique mi boca a recorrer todas aquellas zonas por las que suponía que ella iba a tener el mayor placer, y digo suponer porque con la práctica he aprendido que no todas las mujeres tienen los mismos puntos de referencia para su excitación, pero esa tarde yo estaba de suerte, Eros estaba de mi lado.

    Con todas mis ganas deseaba que esa experiencia fuera más que solo algo pasajero, así que me dedique a complacerla completamente, repetí una y mil veces la “teoría” de las zonas erógenas y ella solo se removía ante mis caricias y besos, como pude me metí dentro de su holgado vestido besando todo los disponible ahí para mi solo, me tapaba la vista de todo al estar pegado como becerro a sus senos, a ella le gustaban las caricias cumpliendo mis eróticas fantasías que siempre tuve con ella, poder besar cada milímetro de su piel apiñonada, poco a poco trataba de poner en práctica de las películas eróticas de la época, tenía que sacar lo mejor del repertorio, 9 semanas y media, Sliver y las de más antaño como Emmanuel con su protagonista Sylvia Kristel tan sensual y erótica mujer, recorrí la dermis de Cristina con delicadeza, mis besos y caricias estaban funcionando, su tibio cuerpo se regocijaba ante mi actuar.

    No dejaba un rincón de su piel sin besar y ser recorrido por mi lengua, llegue hasta ombligo, ante aquel plano abdomen, mis manos no dejaban de acariciar partes de su cuerpo por las que mi boca ya había pasado, eso era fundamental de acuerdo con el libro de sexualidad en el capítulo de zonas erógenas, los juegos previos besos y caricias en las partes más sensibles de la mujer, me repetía mil y una veces que no había que dejar puntos ciegos y reforzar aquellos que ya había comprobado que eran placenteros para mi Crush, así que mientras mi boca se hundía y jugaba con su vientre mis manos acariciaban su pezones duros y puntiagudos, así como acariciar esas piernas que siempre soñé con poder tener a mi alcance, esas piernas que utilizaba para el atletismo y yo deseaba poderlas tener a un lado mío o en mis hombros, como en tantos sueños húmedos que tuve, ahora eran acariciadas por mis manos, recorría aquellas piernas suscitando sensaciones en ella. Recorrí sus extremidades sin limitarme en darle caricias y recorrer lo más que podía de ese bello cuerpo.

    No quise ser brusco, o hacerla sentir presionada, creía y pensaba que poco a poco iba a llegar a su centro de placer de acuerdo con la literatura, está indicaba que el mayor placer se encontraba ahí en su núcleo de placer, pero no podía llegar inmediatamente a este punto, una y otra vez había repasado y entendido que previo al coito, debía haber juegos y hacer uso de las zonas erógenas como lo marcaba la teoría, según había entendido que eso me iba a garantizar que ella se entregara sin problema alguno, seguíamos ahí tendidos en el piso en aquella cama improvisada con colchones del sofá, yo estaba bajo su vestido por lo que tenía su cuerpo casi desnudo ante mi, nada me impedía poder proseguir con mi incursión, por lo que seguí jugando con mi suerte ante ella, quería que lo deseara como nunca en la vida el siguiente paso, de vez en cuando trataba de no descuidar su labios, sabía que eso me había abierto las puertas por lo que no podía dejar que decayera el ánimo.

    Regresaba al último punto que era su vientre podía jugar con el filo del elástico de su prenda más íntima, mi respirar entre sus piernas era para hacerla sentir deseada, besaba y recorría con mi boca el interior de su parte más intima, conservando aún su prenda íntima, yo respiraba el erótico aroma de su interior mientras ella se retorcía de placer, lengüeteaba lo que más podía de su prenda íntima, mi lengua como la de su perro fiel, lamia aquella prenda, recorrí el interior de sus piernas las besaba las recorría con mi lengua, chupeteaba lentamente su piel erizada, sus gemidos suaves para no delatar nuestros juegos ya que aunque mis padres no estaban, afuera había gente en la zona de lavado que compartimos con mis familiares.

    La música de Guns N Roses, a un volumen medio se escuchaba de fondo para ocultar cualquier ruido extraño se supone que estábamos realizando el proyecto de la escuela, así que no íbamos a ser molestados, en medio de los acordes de alguna de sus canciones tan estridentes yo me sumergía entre sus largas piernas, besaba y lamia su interior ya inundado de sus aromas que me estaban llevando al climas, mi pene aún estaba guardado, ella lo acariciaba sobre mi pantalón pero yo ya lo tenía muy húmedo.

    Era tiempo de realizar la siguiente jugada, así que poco a poco con mis dientes fui bajando su prenda, un calzón cachetero tipo encaje blanco en el que podía tras lucirse aquella bella panochita con la humedad que había bañado el puente de aquella prenda íntima y mi saliva que había usado para estimular su clítoris sobre su prenda, tuve ayuda de su parte para poder bajarlos hasta dejarlo más o menos a la altura de sus rodillas, mientras yo me sumergí a besarle ahora sí directamente de ese pozo ardiente del deseo, por primera vez tenía aquella hermosa papaya de mi crush ante mí, su vello púbico estaba muy bien arreglado, en esa época no era muy usual ver a una chica con poco vello en la pantufla, o al menos yo (aún era novato) solo había visto a una depilada previamente quien fue una gran maestra en mi sexualidad.

    Aunque hubiese tenido el peor arreglo íntimo creo que no le hubiera hecho el feo, así que me dedique a darle lengua por todo su sexo mientras ella escurría sus jugos y me tomaba de la cabeza para no separarme de su entrepierna. me di una atascada de ella, metí toda mi lengua en su gruta mientras ella gemía del placer que le estaba dando mi lengua y dedos, era una posición un poco incómoda en aquella cama improvisada al ras del piso de la sala, pero eso era mejor que nada, así que me dedique a darle el mejor placer que ella pudiera sentir sin soltarme ni un solo momento solo sacaba mi boca para tomar aire, hasta que unos ruidos del patio nos hicieron volver a la realidad, por lo que ella solo se cubrió y yo sequé mi cara que estaba embarrada de sus jugos y de saliva de la mamada de panocha que le estaba dando, supongo que yo estaba todo despeinado, me pare y fui a ver por la ventana hacia el patio, no había peligro había sido una falsa alarma, por lo que volví a su lado y de nuevo la empecé a besar, y meter mis manos por su cuerpo, la acaricie, y ella hacía lo mismo conmigo.

    Sus ojos pequeños y tristes estaban llenos de lujuria me miraba dándome autorización al siguiente paso, me pare de nuestro nidito y la invite a levantarse y llevarla al sillón individual que después se volvería icónico de nuestra relación, se sentó y estiró sus piernas para que nuevamente me volviera a meter entre sus piernas para seguirle dando su tratamiento en el que según la teoría ese era el núcleo de su placer, aquel botoncito que sobresalía entre sus labios vaginales, los cuales según las indicaciones deben ser muy receptivos a mis caricias, por lo tanto los trate con delicadeza los chupe como si se trataran de el mejor dulce empapelado, lo saboree sin miramientos y sin ascos, y como si se tratase del mejor postre que pudiera probar en mi vida, estuve mamando aquella papaya jarocha, bese sus largas piernas hasta sus pies, por indicaciones de ella me pare para que ella misma desabrochó mi cinturón y el pantalón, bajo urgida mis prendas y ahora ella tenía ante su cara mi falo circuncidado, enrojecido del glande, ya escurría gotas preseminales y se extendía erguida y con las venas saltonas alrededor del tronco, me dio una mirada cargada de lujuria para corresponder con una mamada muy llena de pasión, se veía que ya tenía experiencia en el sexo, casi me hace terminar por la maestría con que utilizó su boca, esos labios carnosos tragaban mi falo todo erecto, lo sacaba y recorría con la lengua y se le notaban las venas alrededor brillantes por la saliva de ella, chupeteaba y saboreando la cabeza, me miraban mientras los movimientos que ella hacía con su lengua en mi verga, me daban ganar de que mi falo penetrara ahora sí su rica papaya, con eso me daría por bien servido.

    Estaba de suerte ya que esa tarde como sucedía muy seguido en la zona, era la época de intensas lluvias, de aquellos días donde la lluvia no deja de caer a veces por varios días continuos, eso nos daba oportunidad de que no llegara alguien a la casa sin avisar, ya que en las calles estaba cayendo un torrencial así que con esa gran ayuda de parte de mi ángel del sexo me coloque un preservativo que tenía en el escritorio, y me arrodille ante sus piernas abiertas que mostraba ante mi su pelvis desnudo con una pequeña mata de vello bien arreglado, sus labios morenos estaban húmedos por nuestros juegos previos, coloqué mi falo en la entrada de aquel bello capullo que se abría ante mí que no podía creer mi suerte, guiada por las manos de Cristina, mientras yo hacía malabares para mantenerse sobre el cuerpo de ella tratando de no ser un peso muerto sobre ella, la besaba y miraba a sus ojos pequeños, parecía que me miraba con ternura y amor, estaba en el paraíso, mi sueño más guajiro estaba haciéndose realidad ante aquella chica que se volvió mi crush desde el primer momento que apareció en el marco de la puerta de la oficina.

    Nos acoplamos para poder copular sin mucho ruido porque estábamos frente a un ventanal de la sala que daba a la calle principal, y aunque en el día por lo regular se mantenía abiertas las cortinas, esta vez habíamos cerrado las cortinas pero la tela era tipo translúcida que podría verse al siluetas del interior de la casa, nos importaba demasiado ya que la lluvia limitaba el flujo de gente en la calle y a poca que pasaba lo hacía sin detenerse, yo de espaldas al ventanal, y ella si podría ver de frente cualquier que pudiera indicar que nos veían, después ella se paró y me senté yo en sofá y ella se sentó dándome la espalda, y cubriendo con su largo vestido ya que nunca nos desvestimos completamente para en caso de emergencia ella solo se acomodará su largo y amplio vestido y yo guardaría mi verga en el jean. Ella se movía frotando su pucha ardiente sobre mi sexo, con movimientos de arriba/abajo y a veces como si untara su sexo con el mío para todos lados, era intensa aquella fricción que ya me estaba doliendo cuando su pelvis pegaba con el mío, pinche flaca estaba bien sabrosa y sus ganas de coger me estaban matando, me estaba exprimiendo.

    Por fin llegue al clímax, eran tantas mis ganas de cogerla desde que la conocí, esa tarde en la clandestinidad pude follar con ella, todas mis ganas contenidas por ella estaban depositadas en ese pedazo de látex como segunda piel de mi miembro, ella también cayó rendida al sentir mis espasmos de mi corrida en su interior, ella se mojó intensamente cayendo temblorosa sobre mi, pegamos nuestras cabezas, relajándonos mirando la gente pasar apresuradas por la lluvia que caía intensamente, la cual no podían quedarse a ver lo que pasaba hacia dentro de ese gran ventanal, pero nosotros sí podíamos ver todo el exterior. así nos quedamos relajados escuchando la caída de la lluvia, y con ese rico aroma a tierra mojada y mucho sexo o al menos yo tenía en mi cara el aroma de aquella papaya que me acababa de comer, nos acariciamos y besábamos sin palabras de lo que habíamos hecho minutos antes, solo nos miramos y sonreímos (yo en lo particular estaba que no cabía en felicidad), ya no podíamos seguir trabajando, ya que nos la pasamos besando y la tarde estaba cayendo, por lo que tuve que llevarla a su casa, y dejamos el proyecto en paz.

    Era obvio que yo lo continúe, y fue terminado a tiempo para entregarlo a nombre de los dos, sería muy egoísta decir que me había utilizado, pero bueno yo lo vi de otra forma en ese momento, y como lo dice el título, ella se convirtió en mi crush y cogi-amiga, ya que aunque no fuimos novios, íntimamente nos compaginamos y cogíamos a escondidas de todo mundo.

    En mi posterior relato con ella, les platicare como en un viaje académico al Instituto de Ingeniería Nuclear (ININ) que está en el estado de México por la zona de la marquesa, me la cogí en el autobús donde iban compañeros y maestros del instituto, cobijados por la penumbra de la noche en el retorno a nuestra ciudad.

    Como siempre agradezco su lectura y si es posible sus comentarios y/o votaciones.

  • Paula

    Paula

    Para ser sinceros, no me importó nada ser el tercero en discordia. En realidad, que por casualidad apareciese Ana en el restaurante, fue de lo mejor que me podía haber pasado esa noche. Y tras despedirme con un beso de mi mujer, le pedí a Ana que me la cuidase. Me marché del restaurante con la certeza de que terminarían la noche en el piso de Ana poniéndose al día de la nueva vida de ésta tras su divorcio.

    Apenas había salido del restaurante cuando ya tenía las llaves del coche en las manos y apresuraba el paso para llegar cuanto antes a casa.

    Unos días antes, mi mujer me había comentado que María, la chica que habitualmente cuida de nuestros hijos, había caído enferma y que no podría hacerse cargo de ellos el viernes por la noche. Tal día había sido el elegido para salir a cenar los dos solos después de un mes a tope de trabajo. Cualquiera que tenga hijos pequeños, sabrá de la importancia de encontrar un momento para estar en pareja sin tener que estar pendiente en todo momento de la descendencia y más cuando son pequeños, cinco y tres años, como es en nuestro caso.

    Durante el día siguiente, no dejamos de buscar a alguien de confianza para que cuidase de ellos, pero la suerte nos estaba siendo esquiva y nos estaba resultando imposible.

    En el trabajo pregunté a mis compañeros si conocían a alguien y finalmente, la solución se plantó frente a mí, en el momento en el que decidí resignarme a anular la cena con mi esposa.

    -Veo que no encuentras a nadie. -me dijo Paula sentándose a mi lado.- Si quieres, estaría encantada de cuidar a tus hijos. Así los conozco personalmente después de todo lo que me has hablado de ellos.

    -¿Harías eso por mi? -pregunté sintiendo aún más admiración por ella de la que ya sentía, sobre todo teniendo en cuenta el motivo de mi necesidad.

    -Por supuesto, Jon. Sabes que haría cualquier cosa por ti.

    -Gracias, Paula. -le dije levantándome y dándole un abrazo seguido de un beso en la mejilla. Un beso que, inconscientemente, no sé si por mi culpa o por la de ella, terminó rozando la comisura de sus labios.

    -No tienes, porque darlas. -contestó esbozando una sonrisa y mirándome fijamente a los ojos.- Haría cualquier cosa por ti.

    Vi como volvía a su puesto de trabajo incapaz de separar la vista de su culo, deleitándome del dulce movimiento de sus caderas. Tomando el móvil, le mandé un mensaje a mi mujer haciéndola saber que se mantenía la cena ya que había encontrado quién cuidase de nuestros hijos.

    Paula, qué decir de Paula… ¿Habéis tenido la suerte de conocer a alguien con quién podéis ser vosotros mismos al 100%? ¿Con quién no necesitáis usar ningún tipo de máscara y te puedes mostrar ante ella, o él, tal y como sois en realidad? ¿Sin temor a ser juzgado? ¿Sin temor a nada?

    Esa persona, para mí, era Paula.

    Nos conocimos hace apenas dos años cuando vino a hacer las prácticas de la universidad a la empresa donde trabajo. Aun siendo tan joven, por aquel entonces ella contaba con apenas 21 años, sentí que era una persona especial que merecía la pena conocer realmente. Por su forma de ser, me sentía muy cómodo con ella a pesar de la diferencia de edad, casi el doble, y poco a poco forjamos una gran amistad.

    Una vez terminadas las prácticas, apenas supimos el uno del otro hasta un año y medio después, momento en el que quedó una vacante en la empresa. Estando su nombre el primero de la lista de futuros candidatos, no tardaron en llamarla ofreciéndole el puesto de trabajo.

    El azar se alió conmigo y para que se pusiese al día con el trabajo y cogiese experiencia, nos pusieron a trabajar codo con codo durante dos meses.

    Dos meses que nos supieron a poco. Lo digo en plural, porque creamos tanta complicidad entre nosotros, que no era raro el día que no terminábamos tomando algo después de trabajar poniéndonos al día sobre nuestras respectivas vidas fuera del mundo laboral y nos inundábamos a mensajes sin importarnos el momento del día.

    Como os he dicho, entre nosotros éramos sinceros al 100% y un día, en un arrebato de sinceridad, o queriendo gritar al mundo lo que tanto tiempo había permanecido en silencio, le hablé de mi «otro yo». Paula, lejos de asustarse, juzgarme o mirarme con otros ojos, como tanto me temía, simplemente se quedó mirándome y me pidió que le contase más sobre mi «otro yo».

    Mi otro yo, mi pasado, lo que siempre había escondido de mi, incluso a mi mujer, era que fui, soy y seré DOM, es decir, que pertenecía al mundo del BDSM. Le expliqué que el BDSM es un «mundo» muy extenso, donde caben un sinfín de variantes, y que personalmente disfrutaba encontrando los límites de mis Sumisas, disfrutando ambos del camino hacia el conocimiento personal.

    Le conté que desde que empecé a salir con mi mujer, decidí cambiar, un poco al menos, y que desde entonces, únicamente ejercía como Amo virtual y de cómo libero mi mente escribiendo relatos eróticos.

    Viendo su cara de sorpresa ante esta última afirmación, le explique un poco más sobre mí y le hablé de CHROM, antes CORN, mucho antes… da igual cómo me hiciese llamar mucho antes. Finalmente, para que se hiciese una mejor idea de lo que le estaba hablando, le mostré todos los relatos que había publicado anteriormente en esta misma página.

    Para cuando quise darme cuenta, esa complicidad, esa libertad de ser yo mismo, el no necesitar «esconderme» provocó que mis sentimientos hacia ella cambiasen y terminé enamorándome perdidamente de ella.

    Nos habíamos prometido que nunca, jamás, nos mentiríamos y que siempre nos diríamos todo sin miedo a ser juzgados por el otro, así que un día, mientras tomábamos un café después del trabajo, me sinceré y le conté lo que sentía por ella. Paula, comenzó a sonreír al oír mi confesión y acercándose a mi oído me susurró que ella sentía lo mismo por mi.

    Desde ese día, se puede decir que todo cambió, aunque seguíamos con nuestras respectivas parejas, sabíamos lo que sentíamos el uno por el otro y sin hablar, nos decíamos todo con mil miradas, con mil gestos. Buscábamos cualquier excusa para estar cerca del otro, para rozarnos, cualquier oportunidad a solas para besarnos, pero… nada más. Hablábamos de los «Quien sabe…», soñábamos con los «Quizás…», terminábamos las frases con un «…aún» pero no nos atrevíamos, por decirlo de alguna manera, a dar el siguiente paso.

    Pero… para todo hay una primera vez.

    Nada más aparcar el coche en el garaje, subí las escaleras de dos en dos, deseando vislumbrar por fin la puerta de casa. Tratando de tranquilizarme, respiré profundamente un par de veces y con el máximo sigilo posible, pues no quería despertar a mis hijos, abrí la puerta de casa y entré en ella buscando a Paula.

    La casa estaba en silencio, lo que significaba que mis hijos estaban dormidos y la luz que salía desde la cocina me indicó cual sería el rumbo que tomarían mis pasos.

    Cuando llegué a la puerta de la cocina vi a Paula de espaldas, metiendo la loza en el lavavajillas. Llevaba puestas únicamente unas braguitas negras y un top blanco sin sujetador que marcaba sus formas. Sin duda, no esperaba que llegásemos pronto y al estar los niños dormidos, había decidido ponerse cómoda. Nada más verla, tanto mi corazón como mi polla, reaccionaron al momento.

    Cuando se agachó a colocar uno de los platos en el lavavajillas, me acerqué a ella y me pegué a su culo agarrándola por la cintura.

    -Ahora CORN te hubiese arrancado las bragas. -susurré en su oído cuando se incorporó asustada.- CHROM te hubiese pedido que te las quitases y se las dieses. -dije haciendo que se girase para mirarla a los ojos.- pero para ti… soy simplemente Yo. -terminé diciendo tomándola con una mano del cuello y con la otra aún en su cintura para empotrarla fuertemente contra la pared de la cocina y devorar con ansia sus labios.

    Mientras continuábamos besándonos, la alcé y sus piernas rodearon mi cintura. Nuestras lenguas luchaban por vencer en la batalla del deseo. Mordía mi labio mientras sus manos se enredaban en mi cabello. Mis manos acariciaban su culo. Tras forzarme a separar una de mis manos de tal maravilloso trasero, esta ascendió hasta uno de sus pechos, buscando su pezón para tomarlo entre mis dedos y pellizcarlo levemente.

    -Vamos a la cama. -me dijo mirándome a los ojos una vez que nuestros labios se separaron.

    Cuando la dejé en el suelo, me tomó de la mano y me hizo seguirla hasta el dormitorio principal.

    -Si para mí, eres simplemente TÚ… -me dijo con un susurro una vez terminó de desnudarme.- para ti… lo seré TODO. -me empujó sobre la cama haciendo que terminase sentado en ella.

    Nunca en mi vida hacía disfrutado tanto de un striptease de tan poca ropa. Su forma de mirarme, de moverse, de morderse el labio inferior mientras se despojaba de las dos únicas prendas que cubrían su cuerpo, hicieron que estuviese a punto de saltar sobre ella.

    Se acercó sin prisa alguna buscando que el deseo me poseyese y cuando traté de asirla por las caderas para acercarla a mí, retrocedió lo justo para que mis manos no lograsen su objetivo.

    -No sé cómo será la próxima vez, -dijo una vez retiré mis manos.- pero hoy, mando yo. -concluyó dándome un pequeño empujón en el pecho para que me tumbase en la cama.

    Lentamente, haciéndose desear, ascendió por mi cuerpo hasta llegar a mi boca y nuevamente, me besó. Sentía mi polla rozando la entrada de su coño y mis caderas me pedían alzarse para introducirme en ella. Mi polla gritaba por penetrarla y el suave movimiento de sus caderas con el que acariciaba la punta de mi polla con la entrada de su coño, pusieron a prueba mi autocontrol.

    Cuando dejó de besarme, comenzó a descender besando mi cuello al tiempo que sentía como mi polla ascendía por su cuerpo acariciando su monte de Venus. Continuó besando mi pecho mientras mi polla rozaba el piercing que adornaba su ombligo. Jugó con su lengua en mi ombligo y mi polla se perdió en el valle de sus pechos. Finalmente, terminó arrodillada entre mis piernas, y tomando mi polla entre sus manos, hizo que conociese la calidez de su boca.

    Comenzó lamiéndome el glande con su lengua, para después, poco a poco, comenzar a introducírsela en la boca. Sentía como iba absorbiéndola milímetro a milímetro, haciéndome disfrutar como nunca. Cuando ya no pudo alojar más carne dentro de su cavidad bucal, comenzó una perfecta mamada. Su boca recorría mi polla una y otra vez. Sus manos, apoyadas en mis muslos, le servían de apoyo para evitar que tratase de profundizar más de la cuenta dentro de ella.

    Sacándose mi falo de la boca, comenzó a lamerlo, recorriéndolo desde la base hasta la punta con su lengua, para después, clavársela de nuevo hasta el fondo de su garganta.

    Paula me conocía bien, demasiado bien y cuando sintió que mis músculos se tensaban, se sacó la polla de la boca, dejándome a las puertas del orgasmo, como tantas veces le había comentado que me gustaba hacer a mis sumisas para que luego gozasen de un orgasmo aún mayor.

    Reptó sobre mí y poniendo sus piernas a ambos lados de mi cabeza, dejó su lampiño coño al alcance de mi boca.

    No perdí el tiempo, pues anhelaba conocer su sabor y mi lengua se lanzó sobre los húmedos pliegues de su coño. Los recorrí varias veces, introduciendo a veces la punta de mi lengua en su coño, para finalmente, centrarme en su clítoris.

    Abracé sus muslos para acercarla más a mí y evitar que se separase y comencé a jugar con él. Lo lamía, lo acariciaba con la punta de mi lengua al tiempo que ejercía presión sobre él. Mi apéndice comenzó a moverse a gran velocidad haciendo que sus caderas se moviesen al ritmo de las sensaciones que se irradiaban a lo largo de todo su cuerpo partiendo desde su clítoris.

    Ambos fuimos conscientes de que su orgasmo estaba a punto de estallar y cuando trató de separarse, valiéndome de mi superioridad física, impedí que alejase su coño de mi boca, aferrándome más fuerte aún a sus muslos, aumentando el movimiento de mi lengua sobre su clítoris.

    Aflojé la presión de mi abrazo sobre sus muslos buscando que tratase de apartarse y cuando logró separarse de mí, tiré de sus caderas hacía abajo para terminar clavándole toda mi polla en su coño.

    Apoyó las manos a ambos lados de mi cabeza y comenzó a mover las caderas cabalgando mi mástil. Movía su cuerpo arriba y abajo sintiendo como mi instrumento la llenaba. Mis manos tiraban de sus caderas buscando llegar más dentro de ella aún si cabe. Imprimía movimientos circulares a sus caderas mientras sus manos aferraban sus pechos y los apretaba.

    Los jadeos escapaban de su boca, nuestros gemidos llenaban la habitación cuando comenzó de nuevo a correrse. En ese momento, aprovechando que estaba en pleno clímax, me revolví bajo ella y saliendo de entre sus piernas, la tumbé en la cama, y de un solo movimiento, clavé mi polla en ella y comencé a follarla salvajemente.

    Mis caderas se movían como locas. Mi polla escarbaba en su interior arrancándola gritos de placer que sin duda, darían que hablar a mis vecinos al día siguiente. Paula encadenaba un orgasmo tras otros mientras su uñas marcaban mi espalda. Tomándola por la caderas y alzándola, dejé que la pasión se apoderase de mi y dejé que mi orgasmo se liberase dentro de ella.

    Me dejé caer a un lado y durante unos minutos permanecimos en silencio. En ese momento fui consciente de que mis hijos estaban durmiendo a unos cuantos metros de nosotros pero en el momento que Paula clavó nuevamente su mirada en mi, sus ojos verdes me hicieron olvidar todo y nuevamente, deseé perderme en ellos por siempre.

    Sus labios se pegaron a los míos y volvimos a besarnos con pasión. Durante unos minutos, el mundo dejó de girar y solo existíamos ella y yo.

    Mis labios comenzaron a echarla de menos justo en el momento en el que se separaron de los suyos pero la sonrisa que apareció en su cara me indicó que tal sacrificio merecería la pena.

    Gateando sobre la cama, se colocó a cuatro patas dejando las rodillas en el borde del colchón.

    -¿No piensas marcarme como a una de tus Zorritas? -me preguntó apoyando la mejilla en la cama.- No sé a qué esperas. -dijo separándose las nalgas con las manos ofreciéndome su culo.

    Mi polla reaccionó al momento y ésta vez fui yo quien se hizo de rogar.

    Abriendo el cajón de la mesita tomé un bote de lubricante y rodeé la cama colocándome detrás de ella. Fui incapaz de contenerme ante la visión de su culo, presto a ser mío, y antes de arrodillarme entre sus piernas, le propiné un pequeño azote en su nalga izquierda. Un azote prometido que pensaba que nunca sería dado.

    Dejé caer un poco de lubricante unos centímetros más arriba de su orificio y esperé a que resbalase lentamente cubriendo su ano. Lo esparcí con mi lengua, masajeando con ella los pliegues de su culo. De vez en cuando introducía levemente la punta de mi lengua en él. Mi lengua fue sustituida por uno de mis dedos mientras con la otra mano comenzaba a estimularla suavemente el botón que coronaba su coño.

    Sin prisa, comencé a dilatarle el culo, preparándolo para acoger mi polla. Cada vez que introducía un poco más el dedo dentro de su culo, aumentaba levemente tanto la presión como la velocidad con la que acariciaba su clítoris. Poco a poco fueron dos los dedos que se alojaban dentro de ella y, cuando llevaba un rato con el tercero dentro de ella, me retiré para embadurnar mi polla con el lubricante.

    -Despacio, por favor. -la oí decir cuando apoyé el glande en la entrada de su culo.

    Deseando que lo gozase tanto como yo, comencé a penetrarla despacio, sin prisa, ejerciendo la fuerza justa para que poco a poco su culo terminase abrazando la totalidad de mi polla.

    Finalmente, mi polla no logró avanzar indicándome que se hallaba en su totalidad dentro de ella. Sus esfínteres se contrajeron abrazándola y disfruté de la deliciosa presión que ejercían sobre ella.

    Me retiré lentamente, aprovechando para dejar caer nuevamente un poco de lubricante encima de su culo, que resbalaba sobre el tronco de mi polla para facilitarme el movimiento.

    Comencé a moverme despacio, y cuando ella misma empezó a mover las caderas para clavarse la polla hasta el fondo de sus entrañas, la tomé de la cintura y aumenté la velocidad gradualmente. Me mantuve pendiente de sus gestos para no hacerla daño y terminé poseyendo su culo como tantas veces había imaginado en mis sueños.

    Ella comenzó a masturbarse con una mano en su coño y cuando le indiqué que iba a correrme, empujó con fuerza hacia atrás para que derramase mi semen en lo más profundo de sus entrañas. Mi corrida salió disparada dentro de ella. Sintió como sus entrañas se llenaban de mí y presionó aún más buscando que hasta la última gota de mi simiente terminase dentro de ella.

    Exhausto, me dejé caer sobre ella y, sin sacar mi polla de su interior, comencé a besar su cuello. Cuando giró la cabeza, de nuevo nuestros labios se fundieron en uno.

    Descansamos unos minutos abrazados el uno al otro. Sin pensar en nada, únicamente disfrutando de nosotros ni tener en cuenta al mundo.

    Al día siguiente, cuando mi mujer volvió a casa después de pasar la noche en vela hablando con Ana, los críos no dejaron de hablar de Paula. De lo mucho que habían jugado con ella y de lo buena que era con ellos. Viendo que estaban tan contentos me preguntó a ver que me parecía si contábamos con ella para futuras ocasiones. Por dentro deseaba que así fuera y tratando de parecer indiferente, le comenté que por mí no había problema alguno con ello pero que tendríamos que tener en cuenta que Paula no se dedicaba a cuidar niños y probablemente no estaría disponible siempre que la necesitaremos porque ésta vez lo había hecho para hacerme el favor.

    Tras hablar con Paula, mi mujer, sin ser consciente de ello, le abrió las puertas de nuestra casa y a partir de entonces se convirtió, por decirlo de alguna manera en nuestra «niñera oficial» y más de una vez se hizo cargo de nuestros hijos… y no sólo de ellos.

  • Jamás lo imaginé con la señora Lupe

    Jamás lo imaginé con la señora Lupe

    Todo pasó hace ya algunos años, era yo un joven activo en los deportes, los amigos y los estudios. Durante la semana estudiaba y trabajaba con mis padres en un negocio familiar y los fines de semana me divertía con los amigos de la cuadra.

    Entre mis amigos estaba Frido, no era mi mejor amigo pero compartíamos de vez en cuando y como sus padres eran de la clase pudiente… íbamos la patota de amigos a jugar vídeo juegos y ver películas a su casa. Su mamá se llama Lupe, (la señora Lupe para nosotros), ya que era una mujer que generaba mucho respeto, por su carácter y seriedad. Casada con un médico que pasaba mucho tiempo fuera y las malas lenguas decían que tenía otra mujer por la calle.

    Era muy frecuente que estuviéramos en la casa de Frido, más mis amigos que yo, ya que durante la semana trabajaba y ellos no, por esto del estudio y el trabajo era yo un chaval más serio y responsable a los ojos de los representantes de la cuadra, siempre era a mi a quien se dirigían cuando hacíamos mucho ruido o estábamos de juerga muy tarde en la noche de los viernes o sábados; La señora Lupe también tenía esta percepción, por eso cada vez que iba yo a su casa ella aprovechaba para conversar algunos temas conmigo y como ya los demás sabían que eran temas algo aburridos para ellos, se iban al cuarto de Frido a jugar y nos dejaban en nuestras ya recurrentes charlas.

    Un día de fin de semana pasé temprano a buscar a Frido para jugar un vídeo juego que yo había comprado, pero él y el resto de la patota habían ido a un campamento de dos días. El asunto es que toqué el timbre y la señora Lupe abrió la reja desde dentro y con el intercomunicador me indicó que pasara, una vez dentro me dio jugo y pan y me pidió que le hiciese compañía ya que con la ida al campamento de Frido y la ausencia del esposo se sentía algo sola. Hablamos de todo, le ayudé con algo de la limpieza y entre plática y plática cometí la imprudencia de decirle que me parecía que su esposo era muy tonto por dejarla sola tanto tiempo. La señora Lupe paró de barrer y mirándome fijamente después de un incómodo silencio, me dice:

    -Tú crees que sea tonto, no será que tiene otra mujer por allí? o tú crees que yo no sé de lo que se dice por la calle?

    Me quedé helado, abrí una caja que no sabía cerrar, por muy de maduro que me la quisiera dar, solo atiné a decirle que sí, la gente decía eso, pero que igual para mí era un tonto por dejar una mujer tan bella a merced mía.

    Mieeerdaa!! Pero para que le dije esa vaina?? Me volví loco o qué? de verdad no sé por qué le dije eso. Ella me miró y se levantó, apretó el botón de la puerta y me dijo…

    -ya es tarde, vete a tú casa.

    Qué pensaron? qué me la iba a dar así no más porqué yo soy bello o tengo el güevo larguísimo como más de un embustero aquí? pues no! me corrió elegantemente de su casa y yo me pasé toooda la semana siguiente con un sentimiento así como si estuviera de luto y cagao porque ella pudiese venir y hablar con mis padres de mi indiscreción; pero no vino y yo pasé algún tiempo distanciado de Frido para no ir a su casa donde su mamá que debía odiarle y podía correrme.

    Un día venia yo de la Uni, y un carro se detiene a mi lado, baja el vidrio y era la señora Lupe quien me saludaba y me decía que subiera, que me llevaba. Yo subí y durante el camino no dije nada, entonces ella rompió el silencio:

    -Por qué dijiste que yo quedaba a merced tuya? es que acaso tienes algún interés en mí, que puedo ser tú madre?, y si tuviéramos algo tu y yo, serias capaz de ser lo suficientemente discreto.

    Me pareció que a pesar de todo con sus últimas palabras había dejado el chance para que de verdad tuviéramos algo, pensé bien lo que debía decir, o me disculpaba y decía que lo dije sin pensar o me la jugaba y ganaba o perdía:

    -Mire Lupe… Ud. podrá pensar que puede ser mi mamá… pero no lo es, ni quiero que lo sea… porque Ud. no necesita un hijo, porque ya lo tiene, Ud. necesita un hombre… que es lo que le falta y ya -le dije que por gafo.- Allá él con su conciencia, yo solo le pido la oportunidad de que me pruebe a ver cuán discreto puedo ser.

    El carro se paró en la acera de frente a mi casa y me dijo…

    -Déjame pensarlo si?

    Yo pensé… se jodió esta mujer, ya me está pidiendo permiso de pensarlo!! Me bajé y se fue a su casa. Me bañé, cambié y pasé a la media hora frente a su casa muy lentamente, Frido estaba allí en el porche y me dijo “Luis aquí está tu juego, te lo iba a regresar, pero andas perdido, ven pasa”.

    Una vez adentro saludé a Lupe y cuando pasé por su lado me pellizcó un brazo y me picó un ojo, yo subí hasta el cuarto de Frido, recogí el juego, charlamos un momento y le dije que iba al baño. Salí loco a buscar a Lupe, la encontré en la cocina, me miró como sin saber qué hacer, me le acerqué y sin más, la besé, abracé y apretujé hacia mi lo más fuerte que pude, ella correspondió… al cabo de unos segundos me tomó de la mano y me subió a su cuarto y me dijo “espérame acá”.

    Fue al cuarto de Frido y oí que dijo “a Luis lo llamó su mamá y se tuvo que ir”. Regresó al cuarto y comenzó a comerme literalmente, sus manos desbrocharon mis pantalones, bajaron mi interior y tomaron mi miembro para hacerle la paja más rica que me habían hecho jamás.

    Me quité la franela y quité su ropa, quedó en ropa interior y allí fue donde tuve idea del bocadillo tan delicado que iba a comerme… una mujer de verdad, madura, rellenita, pero bella, natural, real… terminé de desvestirla, la tenía para mí, la puse delicadamente sobre la cama, la besé nuevamente y bajé a su sexo peludito, pero bonito. Lupe se arqueó al sentir la humedad de mi lengua en su raja, tomó mi cabeza y la presionó hacia su sexo, yo lamía y chupaba como un poseso, comenzó a gemir en silencio para que Frido no oyera, luego se fue haciendo más continuo, comenzó a mover sus caderas y a decir “si, si, qué rico!”. Allí me levanté, apunté mi miembro a su cueva y se la metí entre delicado y rápido, comencé a bombearla lento, algo más rápido hasta que ella rodeó mi espalda con sus piernas y me apretó fuertísimo y llegó a su orgasmo, entre jadeos y espasmos involuntarios, yo seguí bombeándola igual y luego de algún tiempo saqué el güevo y acabé en su barriga.

    Al cabo de unos minutos nos paramos, duchamos y salí a hurtadillas de la casa para que Frido no me viera, y naturalmente como si viniera de jugar videojuegos para que los vecinos no se percataran de la movida.

    Lupe y yo hasta el día de hoy seguimos viéndonos, no con la misma frecuencia, pero si con la misma lujuria de aquellos días.

  • Sí papi, soy tu putita

    Sí papi, soy tu putita

    Esta es una historia real y actual que se desarrolla en pleno auge de la pandemia covid-19.

    Los datos aquí mostrados serán modificados para mantener en reserva las personas involucradas, la siguiente conversación se desarrolló en una red social muy popular.

    Una noche como cualquier otra curioseaba por mi red social favorita y una amistad sugerida llamó mi atención, estaba en privado así que envié la solicitud, a la mañana siguiente cuando me aceptó la chica pude notar que algo en ella irradiaba sensualidad por doquier y su vez ternura, le lancé el “Hola” sin mayor sobresalto pensando en que no lo vería siquiera, pero con lo que no contaba es que esta chica estaba deseosa de conocerme, fue el inicio de un sinfin de aventuras y una linda amistad.

    -Hola.

    -Holaa

    -Hola, encantado de conocerte, cómo estás?

    -Bien y vos???

    -¿Muy bien, dentro de lo que cabe claro, de donde sos?, puedo tratar de adivinar?

    -Zi

    -Colombia?

    -No

    -Argentina, ¿atiné?

    -Sip

    -1.x m de altura?

    -Nu 2cm menos

    -Pero muy bien puestos, ojalá hubiera tenido una novia así a tu edad… ¿qué edad tienes?

    -18

    -Que tierno

    -¿En serio 18? No bromeas? Te ves más joven

    -Sip en serio

    -Entonces si podemos casarnos jaja

    -Jaja

    -Jaja bueno, pero solo si estás soltera eh, te consideras una chica romántica?

    -Am si algo

    -Lo he podio notar, ¿ibas a escribir algo más?

    -Soy más atrevida que tierna

    -También me gustan así, tus fotos me encantan.

    -Gracias

    -Jsjsjs dime que no tienes daddy

    -Daddy de novio?

    -Cualquier tipo de daddy

    -Jaja en qué sentido?

    -Jaja en el sentido de sumisión y cariño al mismo tiempo

    -Un

    -Por qué?

    -¿Cuántos años tienes?

    -21 recién cumplidos, ¿cuándo cumples años?

    -En diciembre, ¿oye de dónde eres?

    -De Perú, en estos momentos quisiera ser de Argentina.

    -Jajá, ¿eres celoso?

    -Depende con quien

    -Jajá, ¿si eres mi daddy serias celoso?

    -No, si eres mi baby me serias leal… incluso más que una novia y no tendría motivos.

    -Nuse tengo muchos amigos que me dicen “bebé”, eso sería un problema?

    -Si nunca has tenido daddy puedo comprenderlo por ahora, e ir haciendo cambios.

    -Bueno, además podrías retarme en la forma que quieras uwu

    -De eso me encargo yo, para eso debo conocer tus límites y tus gustos, todo lo que sea posible, ¿estás de acuerdo?

    -No hay límites

    -Responde diciendo daddy o papi, usa solo el papi cuando estés caliente.

    -Bueno

    -Entonces dime, ¿estás de acuerdo?

    -¿Cómo vas a decirme cuando estés caliente? ¿Y cuáles son tus límites?

    -El incesto es mi límite

    -¿Solo ese será tu límite?

    -Sí, ¿tienes algún límite?

    -Nu daddy

    -Bueno entonces estamos listos.

    -Sip, ahora puedo llegar a tu límite papi?

    -Claro gatita

    ¿Qué quieres ver de tu gatita?

    -Cómo estás vestida, descríbemelo

    -Estoy con una remera corta de calaveras, tanga negra y medias largas Papi

    -Veamos lo que tienes para mi

    -Si papi, ¿qué tienes para mí?

    -Quieres verga eh, pídemela como buena gatita, sé vulgar o melosa.

    -Si papi necesito que metas tu verga aquí

    -Muéstrame esa colita

    -Es tuya de verdad? Papi

    -Claro, es mi verga y ahora puede ser tuya cuando te portes bien.

    -Mi colita? ¿Te paso un video ok papi?

    -Esa colita merece unos buenos azotes, la tenés muy parada, así le gusta a papi.

    -Me vas a dar mucho? Papi

    -Aún lo dudas, te voy a dar lo que te mereces.

    -Necesito más de lo que merezco papiii, me vas a pegar con tu pija?

    -Papi puede hacer cosas que ni tú te imaginas

    -¿En mi carita? Papi

    -Sí, en tu carita y haré que saques la lengua y te azotaré tu lengüita de gatita caliente.

    -¿Qué cosas? Papi

    -Te marcaré esa colita esa colita con mi nombre, te dejaré rojas las nalgas y te comeré el culito como nunca te lo han comido mientras te obligo a chupar mis dedos como si fuese una pija.

    -Voy a chuparlos antes que me lo digas papi.

    -Cuántas vergas se ha comido esa conchita?

    -Solo una

    -Hace cuanto fue la última vez?

    -Mi culito es virgen papi, hace 9 meses papi y fue mi primera vez.

    -Ese culo será reservado para papi, quiero que lo abras para mí.

    -¿Quieres que me meta el dedo? Papi

    -Y le chupaste la verga?

    -Sí, hasta se vino.

    -Como le chuparías la verga a papi?

    -Ahora te muestro papi. Papi mostrame como te tocas.

    -Eso es de ahora?

    -Si, por eso dije que te mostraría papi.

    -Quiero ver como acaricias tus tetas, quiero ver la sensualidad con que lo haces.

    -Bueno

    -Has que me la saque para ti gatita

    -Papi

    -¿Te gusta como lamo mis tetas?

    -Sí lo haces muy bien, daddy está contento… ahora ponte contra la pared con la cola bien parada para papi.

    -Tipo así, papi mira este también

    -Déjame decirte que sé muy bien como romper ese culito, ¿te tomaste la leche de tu primer hombre?

    -Si, es muy rica papi.

    -Así me gusta que tengas amor por la leche.

    -Te la voy a mamar en la punta de la cama sentado

    -La leche de daddy será sagrada para ti, no quiero que se desperdicie ni una sola gota de ella.

    -Si papi, cuando se caiga la leche en el piso lamer la leche del piso papi

    -Bien, te pondrás una faldita muy corta para que me la mames… y habrá un espejo detrás para notar si paras bien la colita, si no lo haces te castigaré con una fusta.

    -Bueno papi, entonces nunca lo haré bien

    -Ya veremos.

    -Me excitaría que me pegues daddy.

    -Ahora háblame de tus fantasías

    -Hacer un trío

    -Hmh o mhm?

    -Contigo papi y otra chica y que las 2 te pasemos la lengua al mismo tiempo en tu pija

    -Perfecto gatita, cumpliremos esa fantasía.

    -Mientras le chupo toda su vagina y papi me está dando en 4.

    -Eso haré te daré duro como a una vil putita.

    -Si papi, no importa que chica sea

    -Sos la putita de papi?

    -Si papi

    -Quiero escucharte decirlo

    -Ahora te mando.

    **************

    Hasta aquí el relato, si obtiene una buena aceptación continuaré con la historia.

    Pdt: Mi gatita argentina sabe de esto, si alguna chica quiere ponerse en contacto con nosotros para divertirnos o para el trío les aseguro que mi chica es un encanto y tiene un cuerpo que les va encantar, si hay un próximo relato será con imágenes reales especiales para este relato.

  • La receta: El sabor del sexo

    La receta: El sabor del sexo

    Era un sábado cualquiera y me aventuré a ir a la tienda que tanta publicidad me hacía llegar a mi correo electrónico. No sabía que ese día podría cambiar el rumbo de las cosas y mi manera de ver una tienda erótica. Cuando entré en la tienda solamente estaba la dependienta y una chica que estaba en la sección de literatura erótica. Me llamó bastante la atención ver que estaba ensimismada mirando libros que hablaban sobre gastronomía y erotismo.

    Calculo que tendría aproximadamente mi edad. Me gustaba su vestido que le marcaba su figura. Tenía unos pechos preciosos que su escote insinuaba. En un momento determinado ella se dio cuenta de que la estaba mirando entonces agaché la cabeza y miré hacia otro lado ella se acercó muy sigilosamente y me preguntó si vivía cerca de la zona ya que según ella habíamos coincidido un par de veces en el barrio.

    A partir de ahí comenzó la conversación mucho más animada y distendida que se pueda tener en una tienda erótica entre satisfayer de última generación y plug in anales…

    Después de intercambiar algunas palabras y risas, se marchó a pagar a la dependienta varios artículos que no logré descubrir de qué se trataban. Me quedé pensando en aquel encanto de mujer y cuanto gusto tendría en conocerla de una manera más especial.

    Sabía que no sería la última vez que coincidiera con ella porque ya que me despertó mucho interés en poder contactar nuevamente.

    Pasaron algunos días y mientras tanto no dejaba de pensar en aquella hermosa mujer. En alguna ocasión tuve un sueño de lo más húmedo. Algunos fotogramas se quedaron en mi mente al verla en aquella tienda y con el añadido de haber entablado conversación.

    Un día entre semana estaba en el supermercado haciendo unas compras y en la línea de caja cuando estaba poniendo todos los productos sobre la bandeja de la cajera me percaté que alguien detrás me hacía una señal y cuando mire cuál fue mi sorpresa que ella estaba ahí y trataba de saludarme. En ese momento un nerviosismo recorrió mi cuerpo ya que tan anhelada presencia me hizo ponerme nervioso y no atinar con el precio que me dijo la cajera de mis compras generando un malestar tanto a la cajera como al señor que tenía detrás, pero realmente eso no me importo.

    Después de pagar y recoger mis compras espere fuera en la puerta a que ella saliera ya que se disponía también a pagar y en ese momento sería cuando podría encontrarme y saludarla. Estaba deseando verla y estar cerca de ella, tenía una atracción que cada vez me fascinaba más. Nada más salir del supermercado se dirigió a mí y me sorprendió que efusivamente se abrazará como si nos conociéramos de toda la vida, eso hizo que me excitara aún más sintiendo que sus pechos se pegaban contra mi. Ella también parecía emocionada bueno después de un rato hablando me preguntó que hacía esa misma tarde, si tenía algún plan, le respondí que no, que en un principio tenía la tarde libre y que cual era la idea que quería plantearme. Ella me contestó que había ido a comprar al supermercado algunos productos para poder hacer una receta de uno de los libros que compró en la tienda erótica.

    Acto seguido después de decirme eso note como mi pene se empezaba a poner duro de pensar que aquella señora podría hacerme un pastel con algún punto erótico y afrodisíaco. Y disfrutaba contándome que tenía pensado elaborar un plato bastante delicioso y que seguro que le gustaría que le acompañase para merendar.

    Así que quedamos a una hora concreta y me dijo la dirección de su piso, me vestí bien para la ocasión, me puse mi mejor perfume y allí estaba a la hora indicada tocando a su timbre.

    Se abrió la puerta y allí estaba ella impresionante en todo su concepto llevaba una blusa entreabierta que asomaba su escote y una pequeña falda al vuelo, de las que son fáciles de levantar. Nuevamente nos volvimos a saludar pero en esta ocasión de una manera mucho más efusiva, abrazándonos y dándonos un par de besos, note como su pecho se presionaba contra mí y en esta ocasión el acto de saludarnos duro un poco más de la cuenta, ya en ese momento empezaba a ponerme cachondo.

    Me hizo pasar al salón, tenía una casa muy curiosa y muy bonita con una buena decoración, todo muy recogido. Me llamo mucho la atención el olor que había impregnado en su casa, ella me contó que le gustaba mucho poner inciensos y demás esencias aromáticas y a mi eso siempre me ha encantado. Tenía música de fondo puesta para amenizar mientras ella estaba en la cocina ultimando de preparar su merienda, yo mientras en mi mente estaba pensando en que debería ser una gozada penetrarla tras probar su receta erótica.

    Tras un par de minutos apareció desde la cocina con un plato espectacular en el que puso todo su imaginación por lo bien elaborado y presentado, la verdad que me quedé impresionado por su presencia tan deliciosa. Tras un rato disfrutando del pastel y de una buena conversación empezó a contarme de que esa receta le gustaba mucho y que le hacía sentir muy «especial», a lo que yo interpreté que la ponía cachondísima. Cierto es que aquel postre y la merienda en su conjunto estaba siendo exquisito y libidinoso.

    Me pregunto si me apetecía ver alguna película y me pareció buena idea aunque mi mente estaba entre sus piernas. Se sentó junto a mi y se puso cómoda levantando sus piernas sobre un puf, asomando parte de sus muslos. Note el calor en mi cuerpo y en mi bragueta.

    La película iba perdiendo interés cada vez que ella me miraba y mostraba su escote y sonrisa.

    De repente y sin pensarlo, un impulso me llevo a darle un beso a lo que ella respondió muy acaloradamente. En ese momento nos abrazamos y comenzamos a besarnos muy apasionadamente. Empecé a darle besos por el cuello y ya notaba su excitación, note que sus pezones se endurecían y su boca salivaba más de lo normal. Mi mano empezó a acariciar sus muslos recorriendo su cara interior que ella había dejado al descubierto al abrir sus piernas

    En un momento ella no dudo en poner su mano sobre mi bulto que estaba a punto de explotar, me abrió la bragueta y saco mi pene duro y en ese momento quería volar de placer. Se incorporó y empezó a chuparla de una manera especial con mucha saliva y mucho deseo sin olvidar hacer varias pasadas por mis huevos que estaban bien cargados. Estaba en éxtasis en ese momento en el que el gusto del dulce y su saliva después de aquellos apasionados besos, hacían un néctar único.

    No pude evitar dirigir mi mano a su rajita y cuál fue mi sorpresa descubrir que no llevaba ropa interior y que sus ingles estaban mojadas debido a su excitación. Introduje un dedo muy sutilmente y noté como se me impregnaba de su rico néctar que aumentaba cada vez más, mientras mi dedo jugaba con sus labios y su clítoris. Sus gemidos me estaban excitando aún mucho, ya que al tener mi polla en su boca y escucharla gemir mientras le hacía un dedo, me puso mucho más cachondo. Notaba como se removía con mi dedo dentro…

    Era tal el grado de excitación de ambos que ella no dudo en subirse encima de mí y coger mi polla durísima e introducirla en su vagina que estaba caliente y húmeda, tanto que noté mis testículos empapados de su flujo. Me cabalgaba mientras le besaba el cuello y al quitarle su blusa descubrí 2 pezones grandes y duros que ella me los puso en la boca en un abrir y cerrar de ojos. Sus gemidos se pronunciaban cada vez más con el bombeo incesante que estábamos teniendo. Mis dientes mordisqueaban alternativamente sus pezones dando pequeños mordisquitos de placer.

    Mis manos agarraban su culo para acompañar el movimiento sincrónico de su cabalgada, abriendo sus cachetes y frotando mis dedos húmedos entre su coño penetrado y su culito que cada vez se dilataba más con la humedad de mis dedos. Me susurro al oído que le introdujese un dedo a lo que yo obedientemente accedí y en ese mismo instante sentí su primer orgasmo en el que un grito de placer enmudeció la música ambiental que sonaba en el salón. Ahora sus movimientos eran más salvajes. Tenía mi polla en su coño que no paraba de emanar su corrida y mi dedo corazón en su culito lo que provocaba que tras ese primer orgasmo siguieran 3 más. Era una fuente de placer sentirla encima de mi y doblemente penetrada…

    De repente y tras varios orgasmos y sin ropa estaba a punto de correrme y como por arte de magia ella sabía que no tardaría en descargar todo el amor que tenía para darle. Se levantó y me cogió de la mano llevándome a su dormitorio, ella sin ropa y yo con los pantalones bajados. Me tumbo en la cama y me quitó la ropa.

    Con su lengua empezó a recorrer mis muslos hasta llegar a mis huevos que estaban empapados y bastante hinchados debido a la cantidad de semen que no tardaría en descargar. Con mis ojos cerrados y en un éxtasis casi sin darme cuenta note en mi mano el leve roce de su pierna y acto seguido, sentí el calor de su coño en mi boca…

    Ciertamente he de decir que me encanta comer un coño y en este caso después de varios orgasmos, mucho más. Puse mi lengua sobre su clítoris y labios, restregando la con la intensidad correcta en sentido ascendente y descendente alternando pequeñas succiones que me llenaba la boca de su néctar y que saboreaba excitadísimo mientras le introducía un par de dedos que hacían excitarse aún más…

    Solamente con meter los dedos en su coño y seguir con mi lengua y mi boca chupándole su rajita conseguí que tuviera un nuevo orgasmo.

    Estaba cada vez más excitada pero mi polla no aguantaría mucho más y en un momento dado brotaría de ella todo mi jugo que tenía esperando salir mientras ella me repasaba con su lengua todo mi pene haciendo hincapié en mi prepucio que era una bomba a punto de estallar.

    Se incorporó a la cama dejando apartado el 69 que tan plácidamente estaba siendo para acercar su boca a mi oído y pedirme con mucha dulzura que la follase el culo. Inmediatamente la puse en posición de perrito no sin antes abrir sus cachetes y empezar a lamerlo. Tras varias pasadas con mi lengua por su ano mientras introducía un dedito en su vagina, sus gemidos anunciaban su siguiente corrida y así fue. Mi control mental lo puse a prueba para no correrme tras la sesión de sexo que estábamos teniendo y el saber que ella no dejaba de correrse tan repetidamente, así que tras ese nuevo orgasmo, me incorporé y agarrándola de la cintura con una mano, la acerque y con la otra agarré mi miembro y se lo fui introduciendo lentamente en su culo que ya estaba bastante dilatado. Al introducir entera mi polla otro gemido volvió a silenciarlo todo, me pidió que le diera fuerte a la vez que ella facilitaba la penetración con un movimiento sincrónico a mis embestidas que cada vez eran más intensas. Su cuerpo se retorcía en aumento y en un instante le llegó otro orgasmo al que esta vez si, acompañé yo con una corrida que le llenó a rebosar su culo de mi néctar.

    Al sacar mi polla, siguió un hilo blanco que chorreaba por su rajita goteando sobre las sabanas. Nos reincorporamos en la cama exhaustos y extasiados por tan buena sesión.

    Tras unos minutos en silencio escuchando la música ambiental que provenía del salón, nos miramos y me preguntó si me apetecía seguir probando su postre. Ambos necesitábamos recuperar fuerzas y de un salto nos reincorporamos y fuimos a continuar con nuestra merienda…