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  • Isabel, la chica gris

    Isabel, la chica gris

    Este es el primer relato sobre ella, sobre Isabel, es ella una chica tan normal, que pasa casi desapercibida en el barrio, sin expresión en la mirada y con una línea recta siempre dibujada en sus labios, invisible para la gente en su vecindario, con vestimenta aburrida, jeans, camisetas apenas ajustadas y sus cotidianos tenis, una mujer sin mucho color.

    Si aun así continuas leyendo es porque seguro has descubierto a más de una con esas características y con otras tantas que estoy a punto de relatar.

    Isabel era fan de las reuniones tranquilas, de las tardes lluviosas, caminatas crepusculares, pocos entendían sus manías que si no eran del todo extravagantes no eran muy comunes en una chica de 21 años que generalmente gustan de raves del mil gentes y que visten con ropa más allá de lo provocativo.

    Era simple, simple a los ojos de la gente que la veía transitar a una de sus acostumbradas caminatas, que era de las pocas cosas a las que salía de su casa, pero su simpleza contrastaba con la complejidad de su ser en la intimidad.

    Le excitaban los tipos menos agraciados, los de cabellos escaso y cano, los de labios prominentes, los hombres corpulentos, el olor a sudor y el tono soez.

    El olor a grasa del taller mecánico que estaba a unos pasos de su casa la ponía cachonda, pero lo que la mataba era la mirada lasciva de los trabajadores de ahí que generalmente iba dirigida a otras mujeres, ver como las desnudaban con la mirada, la ponía a ella en el juego.

     Uno de tantos días hizo lo que muchas veces sin que nadie absolutamente lo imaginará, salió a hacer unas compras al único supermercado que estaba cerca de su casa pero que en realidad le requería unos quince minutos, ya ahí se dispuso a hacer sus compras, entre los pasillos de cuidado personal vio a un tipo que no cuadraba con la media de clientes que rondaría en esos pasillos, un tipo barrigón y de piel descuidada, con una voz nerviosa y ensalivada que arrestaba cuando se dirigía a la edecán de cremas y demás productos para el cuidado de la piel.

    Ella con unas piernas atrapadas en unas medias de red color piel y un leotardo que dejaba admirar desde el tobillo son torneadas y jóvenes piernas que despertaban al final con un par de nalgas preciosas que le encantaba presumir, el cierre a la altura de sus pezones te dejaba atormentado entre enfocar el brote de sus efectos botones a través de la tela o la hermosa «y» que generaba su escote; ya aburrida de hacer labor con ese tipo de aspecto sucio optó por ignorarlo, se puso a ofertar en la entrada del pasillo, al lado de ella, de Isabel, el no tuvo opción más que retirarse al final del pasillo y fue ahí, dónde de extremo a extremo vio cómo aquel hombre comenzó sin bajar el zipper a agitar el bulto que tenía dentro de aquel pantalón comido por el sol que había dejado de ser negro hace ya mucho tiempo. Isabel veía la saliva entre las comisuras de sus labios y aquel pequeño me traje comenzó a mojarla, su mirada estaba tan fija en aquella escena tan obscena del tipo comiéndose con la mirada a la demostradora que no se percató de que él se dio cuenta que lo miraba, el tipo se retiró, sin embargo, ella siguió por varios pasillos el rastro maloliente de aquel hombre pero no lo encontró, siguió haciendo sus compras con la vulva burbujeante de la fricción de sus cotidianos jeans ya con sus fluidos.

    Resignada salió de la tienda ansiando llegar a casa a masturbarme, pero cuando llegó a su auto vio una escena que la hizo abrir los ojos con gran sorpresa, en el auto contiguo estaba aquel viejo con los pantalones a la rodilla masturbándose agitadamente, cuando la vio saltó, tratando de subirse el pantalón de golpe, Isabel ya arriba del auto no dejaba de voltear a mirarlo, el en su carcacha incómodo por el espectáculo y preocupado por que aquella lata con ruedas no arrancaba, se sorprendió cuando giro su mirada al auto de Isabel, escucho unos ruidos que no podían venir de otra cosa que de un coño escurriendo, sonaba algo que entraba y salía de él, en efecto, era Isabel encharcando uno de los juguetes que solía traer en la guantera, aquella erección que ya había reblandecido volvió a erguirse, el dejó de intentar encender el auto, presto atención a aquel espectáculo en donde Isabel ya había sacado de aquella playera aburrida un par de tetas enormes con unos pezones tremendamente vivos y una aureola que sin ser madre lucia expandida por las vivencias, sin desabrochar el sostén y solo arqueando la tela satinada que las envolvía comenzó a lamerlas una a una alternándolas para después embarrarlas con la humedad de su coño, metía los dos pezones en su boca chorreando el parabrisas con un esquirt delicioso. El no pudo más, llevaba un rato frotándose su miembro respondió segregando un chorro débil para la erección que tenía.

    Los dos quedaron exhaustos cada uno en su vehículo, después bajaron uno de los cristales, intercambiaron números en un papel sin cruzar palabra, tenía que haber otro encuentro, lo hubo…

  • De cómo probar por detrás sin mucho trauma. Experiencias

    De cómo probar por detrás sin mucho trauma. Experiencias

    Los que hayáis leído mi anterior relato, quizá queráis saber más o pueda veniros bien una información cuyo fin es ayudar a tomarnos decisión de explorar otros campos. Este escrito es uno de varios que publicaré y que pormenorizan varios detalles que quedaron sin expresar en mi primer relato, que es más general.

    Es mucho lo que habría que decir sobre la primera vez que tienes sexo anal. Sé que da vértigo pensar en «el momento» y sobre todo en la preparación, pero cuando tengáis a un tío dando fuerte, entenderéis que todo merece la pena.

    Esto lo escribo para los que queréis que os follen, los sumisos. Yo sólo recibo y como la vida está tan rara, sólo lo hago con un señor. Creo que es mejor que te folle un tío con confianza porque se disfruta más y es más seguro. Cuando digo sumiso, quiero decir, efectivamente, que el activo es el que manda. No se confunda esto con ser humillado. Sabéis que cuando uno folla, quiere cierto grado de sumisión, así que cuando os follan, el tío en cuestión espera lo mismo.

    El señor que de vez en cuando viene a mí casa, se siente cómodo. Sabe que mi culo es sólo suyo, y después de tantos polvos, nos entendemos muy bien, eso es lo que mola. A veces casi no cruzamos palabra. Llega, me da la vuelta y me baja los pantalones. Me manosea el culo hasta que llegamos al dormitorio y yo, como siempre, intento que ni me vea el pene. Claro que me toco cuando me folla, pero no me gusta que me la vea.

    Hay veces en que se empeña en meterla sin lubricante, sólo con un poco de saliva. Eso es casi imposible, no pasa casi nunca, pero si quiere intentarlo que lo haga, porque el rol es que mi culo es suyo y hace lo que quiere.

    Normalmente no nos decimos nada, sólo se escuchan gemidos y sólo los necesarios. Cuando gruñe antes de correrse y se nota que lo hace porque no puede contenerse es muy excitante. Igual que cuando me la está metiendo mucho más en el fondo de lo que uno cree posible y se me escapa algún gemido, mezcla de placer y dolor, es cuando se vuelve loco.

    Hay veces que, después de correrse dentro, me sigue dando puntazos para terminar de correrse del todo. Esa es casi la mejor parte. El semen hace de lubricante y la polla entra y sale con una facilidad asombrosa.

    También se disfrutan ciertos momentos que no son de acción. Nos hemos saludado en más de una ocasión, él en compañía de su familia y da mucho morbo. De hecho, cuando pasa, la siguiente vez suele follarme especialmente duro y lo disfruta mucho más.

    La sumisión, para mí se trata más de hacer sentir cómodo que de obedecer. Él viene cuando quiere, me folla como quiere y se va cuando quiere. Que a mí me hubiera gustado que durara más o menos o que me follara más o menos fuerte es un poco irrelevante. No pido nada. Si quiere correrse en la boca, yo encantado, si es en la cara, encantado también. Muestro lo que me gusta sin decir nada y luego él decide qué hacer. Por ejemplo, el día que se corrió en mi nalga derecha y por la postura con el culo tan en pompa y cerca de los pies, me acabó salpicando la planta del pie, me gustó tanto que gemí un poco y di un pequeño respingo, pero no dije nada. Un día, de los pocos que no acaba dándome y sólo se la chupo, se corrió de tal manera que hasta me sorprendí. La práctica hace la perfección y ese día, me dediqué a parar justo antes de que se corriera, una y otra vez. Cuando me dijo que terminara, que ya no podía más, después de más de una hora de mamada, se corrió en mi cara, en toda mi cara. Él estaba tumbado y cuando empezó a correrse tanto, cerré los ojos y al abrir un poco la boca, de la sorpresa, me entró también, así que la abrí más, mientras el hombre no paraba de echar esperma. Cuando terminó, se la chupe hasta que quedó totalmente limpia.

    Hasta la próxima, amigos.

  • Vecindad en cuarentena (Parte 3)

    Vecindad en cuarentena (Parte 3)

    Y hablando de la hermana de Veronica, Patricia, ella se encontraba en casa de su novio Mauricio.

    Los chicos llevaban ya varios años como pareja y sus familias estaban al tanto de su relación.  Habiéndose conocido desde pequeños eran muy unidos y se querían mucho. Habían perdido su virginidad juntos y mantenían relaciones sexuales cada que podían, claro que esto lo mantenían en secreto de sus familias. Gracias al trabajo de Hortensia que la alejaba de su hogar hasta la noche entre semana, podían usar la casa de Mauricio para sus encuentros. Los fines de semana iban a un motel si les apetecía o incluso se escabullían en el parque cuando se sentían atrevidos.

    Habían hablado acerca de casarse apenas ambos terminaran sus carreras universitarias y encontraran empleos que les permitieran independizarse.

    Esa tarde estaban en el cuarto del chico viendo películas para pasar el rato. Los novios estaban abrazados sobre la cama de la habitación, llevaban ya un rato así cuando Mauricio comenzó a calentarse. Lentamente llevo una de sus manos hasta los senos de su novia y lo acaricio disimuladamente. Patricia no dijo nada al respecto y se dedico a disfrutar de la caricia. El chico continuo un par de minutos y luego con su otra mano descendió hasta la entrepierna de la chica y por encima de la ropa comenzó a frotar su feminidad.

    Patricia sabia que debía detenerlo pero ella también estaba caliente.

    Mauricio al no encontrar negativas entonces metió su mano dentro de su ropa hasta tocar su coño con sus dedos haciendo que la chica se estremeciera.

    La sesión estaba subiendo de intensidad con rapidez, Patricia sentía como verga de su novio se endurecía presionándose contra su culo mientras las hábiles manos de este le provocaban placer y se tenia que morder los labios para evitar que sus gemidos escaparan.

    El joven plantaba sensuales besos en el cuello de su novia lo que la hacia enloquecer, había levantado la blusa de la chica y liberado sus turgentes senos de su prisión de tela para poder acariciarlos mejor. Sus dedos recorrían uno de esos montes de carne, acariciando su forma con delicadeza; la mano dentro de sus pantalones estimulaba el clítoris de Patricia con suavidad y uno de sus dedos se introducía suavemente dentro del coño de la joven el cual se humedecía cada vez mas.

    Patricia estaba perdida disfrutando de aquel intimo momento y podía sentir como el orgasmo se avecinaba. Mauricio aumento su ataque contra la raja de su novia y sintiendo como se estremecía sabia bien lo que estaba por suceder.

    Aparto su mano de las tetas de Patricia y la llevo hasta su boca, tapándola por completo mientras se dedicaba a terminar su labor de darle placer a su novia.

    La chica soltó un intenso grito el cual fue ahogado gracias a la mano del joven mientras el orgasmo inundaba su cuerpo y sus jugos chorreaban manchando la mano de su novio y su ropa interior.

    Patricia tenia la costumbre de ser bastante escandalosa con sus orgasmos lo que les dificultaba mantener relaciones en secreto.

    Mauricio saco la mano de la entrepierna de la chica y la llevo hasta su boca para probar aquellos dulces jugos, sin embargo no los degusto por completo y con parte de la corrida en sus dedos los dirigió hasta la boca de su novia quien los chupo sin dudarlo probando el sabor de su propio coño en ellos. Aquella era una practica cotidiana de ellos ya que eran bastante pervertidos.

    Buscando continuar con la sesión Mauricio comenzó a sacarse su erecta polla de los pantalones pero fue detenido por Patricia.

    -No, Mauricio. No podemos hacerlo. Sabes bien que tu mama esta en casa.- dijo la chica

    -Oh vamos. Como si eso te importara. Además puede ser una buena oportunidad para ello.- dijo el chico animando a su novia. Ella lo pensó unos instantes, balanceando los pros y contras de la situación.

    -Esta bien. Hagámoslo.- respondió la chica desnudándose.

    En el comedor de la residencia, estaba Hortencia, la madre del chico. Ella trabajaba en una oficina de la ciudad pero con la cuarentena ahora tenia que hacerlo desde su casa. Esa tarde llevaba bastante rato trabajando en unos informes pendientes. Su concentración estaba completamente enfocada en la computadora mientras sus canciones favoritas sonaban a todo volumen a través de los audífonos colocados en sus oídos.

    Hortencia era madre soltera, su hijo había sido fruto de una relación fallida, donde el padre de este se había deslindado por completo y ni siquiera había reconocido al chico como suyo. Los primeros años fueron difíciles pero gracias al apoyo de mucha gente habían salido adelante. Una de las personas que mas la habían apoyado era Guillermina, la madre de Patricia, quien se había ofrecido a cuidar al chico para permitir que ella trabajara.

    Hortencia estaba sumamente agradecida por ello ya que esto facilitó el poder encontrar un buen trabajo y con mucho esfuerzo y dedicación ascender en el hasta gozar de un buen sueldo.

    Fácilmente podrían haberse mudado de aquella vecindad pero la mujer no podía abandonar a sus benefactores además que estaba al tanto de la relación de su hijo con la joven.

    La mujer se había puesto muy feliz cuando los jóvenes hicieron publico su noviazgo, estimaba mucho a la familia de la chica y sabia que ambos se querían de verdad, además que eran personas decentes, honestas y trabajadoras.

    Aunque sospechaba que la pareja era activa sexualmente, ella confiaba plenamente en la educación que le había dado a su hijo y sabia que tomaban precauciones al tener sexo.

    En cuanto a ella, luego de la decepción con el padre de su hijo, juro que no se dejaría engañar por ningún otro hombre. Para satisfacer sus necesidades carnales contaba con varios juguetitos que guardaba en su habitación.

    Luego de realizar unos últimos ajustes a los documentos, Hortencia dio por terminado su trabajo del día. Una vez hubo guardado todo, decidió relajarse un rato. Reviso sus redes sociales, vio un par de noticias y respondió algunos correos personales. Abriendo sus paginas favoritas termino llegando a aquellas de contenido pornográfico y comenzó a excitarse.

    La mujer era sumamente adicta a todo tipo de pornografía; videos, fotos, relatos, webcams. A lo largo de los años habían sido sus ayudantes junto a sus juguetes para calmar su calentura. Tenia una amplia colección en su computadoras de varios fetiches y perversiones con los que fantaseaba al masturbarse.

    Muchas veces había estado tentada a buscar pareja para calmar sus ansias y llevar a cabo sus deseos pero a pesar de que habían pasado ya varios años, la traición del padre de su hijo aun la hacia dudar acerca de permitir que un desconocido entrara en su vida. Con respecto a sus fantasías las mas recurrentes eran de lesbianas, sexo anal e incesto. Jamás había estado con alguna mujer pero siempre había tenido curiosidad de experimentar aquello. El sentir el toque femenino sobre su cuerpo y probar un coño. Con respecto al sexo anal, claro que había usado sus juguetes para brindarse placer por su agujero posterior pero le intrigaba saber como se sentiría tener un miembro de carne dentro de su culo. Y finalmente respecto al incesto era un tema tabú que la excitaba de sobremanera. No quería admitirlo pero en alguna ocasión se había tocado pensando en su hijo, después de todo el joven era bastante apuesto, modestia aparte. Hortencia lo había visto varias veces sin camisa y solo con su ropa interior, algo común dado que compartían departamento pero desde que el chico alcanzo la adolescencia nunca había podido vuelto a ver desnudo así que a veces se masturbaba imaginando como seria su pene. Tal vez aquello se debía a que sabia que su hijo era el único hombre que no la traicionaría y por ello fantaseaba con el.

    Dado que compartía la casa con su Mauricio siempre se masturbaba en la privacidad de su habitación con la puerta cerrada con llave. En un par de ocasiones la calentura le había ganado y se había masturbado directamente en su oficina y cuando sabia que estaba sola en la casa lo había hecho en la sala.

    Aunque aquella ocasión sabia que tenia compañía necesita des estresarse del trabajo que llevaba haciendo todo el día. Se quito los audífonos un momento y pudo escuchar el sonido de la televisión que venia del cuarto de su hijo. Decidió realizar una sesión rápida antes de su acostumbrada sesión nocturna habitual.

    La mujer puso un video donde 2 chicas follaban juntas y comenzó a tocarse por encima de la ropa mientras la acción en la pantalla sucedía.

    Sabia que Mauricio y Patricia estaban en la casa y ella se encontraba a la vista de todos en la sala pero de verdad necesitaba desahogarse.

    Empezó a frotar su coño por encima de su ropa interior haciendo que este se humedeciera y manchara dicha prenda, las chicas en la pantalla estaban en pleno 69 gimiendo mientras se devoraban los coños. Hortencia se mordía los labios para evitar gemir mientras con su otra mano acariciaba sus senos.

    En la pantalla un joven hizo su aparición con la verga lista para follar a las chicas. Sin interrumpir su 69 se acerco hasta ellas y le ofreció su enorme polla a una de ellas. La chica comenzó a mamarla alternando entre esta y el coño de su compañera. Luego de unos minutos el chico penetro el coño de la otra mujer mientras la que se encontraba debajo veía la acción en primera fila.

    Hortencia tenia la mano metida dentro de sus bragas y se estaba masturbando con furia. Sus dedos entraban y salían de su coño mientras se apretaba las tetas con deseo. Era increíble ver como el chico sacaba su polla del coño de la joven para luego dársela a chupar a su compañera y meterla de regreso en el coño.

    Finalmente Hortencia no pudo mas y estremeciéndose alcanzo su orgasmo. Sintió como sus bragas se empapaban con sus jugos y como su mano se llenaba también de ellos. Sacando esa mano se la llevo a la boca para probar su propia corrida, algo que le encantaba hacer. En lugar de apaciguar su calentura solo había provocado excitarse mas y al ver que la acción aun continuaba en el video decidió que no podía esperar hasta la noche y necesitaba uno de sus juguetes en ese momento.

    Luego de pausar el video, recompuso sus ropas y tomo la computadora portátil para dirigirse a la privacidad de su habitación.

    Se acerco al cuarto de su hijo para informarle que dormiría un rato con la intención de no ser molestada pero al acercarse se llevo una gran sorpresa.

    Mauricio estaba sentado en la cama con los ojos cerrados disfrutando de la espectacular mamada que le propiciaba Patricia.

    Gracias al alto volumen de la televisión el pequeño grito de sorpresa de Hortencia no fue escuchado y la mujer retrocedió a toda prisa para evitar que la vieran.

    Hortencia se recargo contra la pared completamente impactada, no por el hecho de haber sorprendido a la pareja en pleno acto sino por haber visto el enorme monstruo que su hijo tenia entre las piernas.

    La mujer había visto toda clase de pollas en internet pero había pasado tiempo desde que vio una en la vida real. Todos sus instintos le decían que la mejor opción era retirarse a su habitación y dejar solos a los tortolos, pero la madura se encontraba aun excitada por su reciente sesión de masturbación.

    Deseosa de ver mejor la acción regreso a la sala para dejar la computadora y sus demás cosas y quitándose los zapatos regreso con cautela al cuarto de su hijo. Asomándose lentamente vio que los jóvenes seguían en su tarea pero ahora la acción había cambiado pues era Patricia quien estaba sentada al borde de la cama con Mauricio entre sus piernas.

    Hortencia maldijo por lo bajo ya que deseaba ver con mas detalle el pene de su hijo y ahora no podía verlo. Aunque la escena frente a ella tampoco estaba del todo mal. Patricia estaba acostada mirando hacia el techo mientras disfrutaba de las atenciones de su novio. A juzgar por sus gemidos el chico estaba haciendo un buen trabajo. La chica manoseaba sus senos suavemente para acompañar su placer. Sus tetas eran de tamaño mediano, mas pequeñas que las de su hermana menor, cosa que siempre la había acomplejado. Aun así eran firmes y turgentes producto del ejercicio que realizaba constantemente.

    La chica se mordía los labios para ahogar sus gemidos mientras continuaba jugando con sus pechos. Mauricio se deleitaba con el coño de su novia el cual estaba completamente depilado lo que permitía que el chico tuviera fácil acceso a los puntos de placer favoritos de ella.

    Usando sus dedos los introducía en la raja de Patricia mientras su boca chupaba y lamia el clítoris haciendo que ella se estremeciera.

    Mauricio conocía muy bien el cuerpo de su novia. Sabiendo lo que la hacia enloquecer llevo uno de sus dedos humedecido con los jugos de ella hasta su orificio posterior y poco a poco comenzó a introducirlo en su ano.

    Patricia soltó un gritito de sorpresa y rápidamente tapo su boca para evitar ser escuchada. El chico sonrió complacido y continuo estimulando a su novia como solo el sabia hacerlo.

    La chica no podía aguantar el placer que estaba sintiendo y tomo una almohada para taparse la boca con ella tapo y así ahogar sus gemidos que poco a poco se convertían en gritos de placer.

    Afuera de la habitación Hortencia estaba anonadada por lo que estaba observando. Su lado racional le decía que eso no estaba bien, que debía darles privacidad pero era algo demasiado excitante para ignorarlo. Casi sin darse cuenta la mujer había comenzado a tocarse nuevamente mientras espiaba.

    Mauricio estaba poniendo todo su empeño en complacer a su novia. La chica se estremecía al sentir como su novio metía sus dedos dentro de su coño mientras su pulgar se frotaba contra su clítoris. Lo mejor era sentir su lengua dentro de su ano. La húmeda lengua del chico penetraba con ahínco el ojete de la chica, dejando su saliva por todos lados. Patricia abrió sus piernas lo mas que podía para facilitarle la labor. Finalmente el orgasmo alcanzo a la joven y lanzo un grito de placer que apenas y pudo ser contenido por la almohada en su rostro.

    La chica jadeaba exhausta pero Mauricio aun quería mas. Poniéndose de pie dejo ver su erecto miembro en todo su esplendor. Su madre se estremeció al poder ver con claridad lo que su retoño tenia para ofrecer.

    El joven tomo a su novia y la volteo dejándola boca abajo sobre la cama. La chica sabia muy bien cual era su intención y aunque sabia que no debían hacerlo no tenia muchas ganas de discutir así que simplemente se dejo llevar y se levanto sobre la cama hasta quedar en cuatro patas.

    Mauricio se acarició la polla mientras se deleitaba con la belleza del cuerpo desnudo de su novia y su increíble trasero que era lo que mas le gustaba de ella.

    -¿Donde lo quieres?- pregunto el chico juguetonamente.

    -Tu sabes bien donde. Después de todo ya lo has dejado bien lubricado.- respondió la chica con picardía meneando su trasero

    Mauricio sonrió y tomando su enorme polla la dirigió hacia el culo que tenia enfrente.

    Hortencia estaba en shock. No podía creer lo que estaba por suceder. Jamás pensó que aquella joven pareja fuera afecta a aquellas practicas. Aun mas la sorprendió el hecho de que Patricia pudiera soportar aquel pedazo de carne en su ojete. La mujer había experimentado con su propio culo pero siempre había usado sus consoladores mas pequeños para ello y por lo que podía ver la polla de su hijo era del tamaño del dildo mas grande que poseía si es que no aun mayor.

    Hortencia se estaba tocando con mas ahínco mientras admiraba la gorda verga de su hijo. Podía jurar que era la mas grande que la del padre del chico.

    De regreso dentro de la habitación Mauricio había apoyado la cabeza de su pene en el ojete de Patricia y poco a poco comenzó a hacerla desaparecer en su interior. No es que la chica no pudiera soportar la penetración anal sino que disfrutaba el sentir como se introducía aquel fierro de carne dentro de ella; prueba de ello era los debiles gemidos que emitía mientras el chico la penetraba.

    Una vez que su pene hubo desaparecido por completo dentro del culo de su novia, Mauricio permaneció quito unos minutos permitiendo que esta disfrutara la sensación y el también deleitándose de ello. Fue Patricia quien comenzó a mover sus caderas de atrás hacia adelante buscando sentir mas placer e informándole a su novio que podía follarla como el sabia.

    Mauricio sujeto a la chica por sus caderas y comenzó a penetrarla rítmicamente. Sacaba su polla casi por completo para luego meterla toda hasta el fondo. Patricia comenzó a gemir con fuerza mientras su novio la follaba. Tomando la almohada la mordió para acallar los sonidos de placer que producía. La cama se estremecía con cada embestida del muchacho y a pesar del alto volumen del televisor se podía escuchar como sus cuerpos chocaban al follar.

    El chico comenzó a propinar nalgadas al exquisito trasero de su enamorada haciéndola estremecer y gemir aun mas.

    Era una suerte que la pareja estuviera dándole la espalda a la puerta porque Hortencia ya no estaba del todo oculta.

    Se había quitado sus bragas empapadas y las tenia metidas en la boca para acallar sus gemidos de la misma forma que Patricia mordía la almohada para silenciar los suyos. Solo Mauricio bufaba y gruñía mientras continuaba penetrando con fuerza el culo de su novia.

    La madura se tallaba el coño con pasión observando aquella escena que parecía salida de una de las películas pornográficas que tanto disfrutaba.

    Mauricio se había trepado a la cama mientras Patricia se había acostado por completo boca abajo recibiendo con placer las embestidas del chico. Parecían animales salvajes follando. El joven se inclino hacia adelante para besar a su novia y luego procedió a chupar y morder levemente su cuello haciendo que enloqueciera mas y mas de placer al grado que ya no se molestaba en acallar sus gemidos.

    Hortencia ya se había corrido pero seguía atacando su coño deleitándose con la candente acción que observaba.

    Finalmente Patricia emitió otro poderoso gemido anunciando un nuevo orgasmo mientras Mauricio propino un par de estocadas mas contra el culo de su novia hasta que también alcanzo el clímax llenando el ojete de la chica con su leche y acto seguido se desplomó sobre ella.

    Hortencia pudo observar como la leche de su hijo se escurría del culo de Patricia y tuvo un orgasmo como nunca había sentido en años. Se recostó contra la pared y se desplomo sucumbiendo al placer. Permaneció unos minutos jadeando con los ojos cerrados, deleitándose de increíble orgasmo que había sentido. Al abrir los ojos y levantar la mirada se dio cuenta que había sido descubierta, Mauricio y Patricia la observaban desnudos parados en la puerta de la alcoba.

    Hortencia pudo apreciar la polla de su hijo a pocos metros de ella que en ese momento estaba semi flácida. También pudo ver como el semen de este goteaba desde el culo de su novia haciendo un pequeño charco en el piso.

    La mujer estaba aterrorizada, como era posible que se hubiera dejado llevar de aquella forma. No solo había espiado a la pareja en un momento íntimo sino que se había masturbado al hacerlo.

    Hortencia se puso de pie con rapidez.

    -H-hijo… yo…. No se que… L-lo siento.- balbuceo la mujer sin saber que decir.

    Mauricio y Patricia se miraron uno al otro y sonrieron con picardía.

    Tomaron a Hortencia de las manos y la llevaron dentro de la habitación donde terminaron de desnudarla y la pararon frente a la cama

    La madura se sentía avergonzada por su físico. Tenia algunos kilitos de mas, sus senos eran grandes pero la edad y la gravedad ya comenzaban a hacer de las suyas. Su coño era peludo, no exageradamente pero sin duda contrastaba con el de la otra chica. Ella no sabia como reaccionar ante lo que sucedía y trataba de taparse con sus manos. No sabia que planeaban hacer aquellos jóvenes con ella.

    -Mauricio, ¿que están hac–?- pregunto la mujer.

    -Shhhh. No digas nada, mama. Solo déjate llevar y disfrútalo.- respondió el chico silenciando a su madre. Después para sorpresa de esta le planto un ardiente beso en los labios. Hortencia abrió los ojos con asombro ante ello. Cada fibra de su ser le decía que aquello estaba mas que mal, que debía apartar a su hijo y salir de ahí pero había pasado tanto tiempo desde que alguien la había besado así. Amaba a su hijo y sabia que el la amaba a ella pero en ese beso había mas que amor, había deseo. La lengua de Mauricio penetro dentro de su boca buscando la de ella y al encontrarla se entrelazo con ella. Hortencia sentía como las piernas le temblaban y su coño se humedecía nuevamente. Cuando su hijo se hubo separado de aquel beso la mujer estaba a punto de decir algo cuando la segunda sorpresa de aquel día llego. Patricia también le propino un apasionado beso en los labios. La mujer quedo estupefacta al recibir su primer beso de otra mujer. Imitando a su hijo, Patricia también busco la lengua de su futura suegra y la entrelazo con la suya. Hortencia no sabia que estaba sucediendo y antes de continuar tenia que obtener una respuesta. Haciendo uso de toda la fuerza de voluntad que pudo reunir aparto a la chica de ella rompiendo aquel increíble beso.

    -¿Pero de que se trata todo esto? Entiendo que lo que hice estuvo mal pero no esperaba todo esto que esta pasando.- dijo la mujer lo mas firmemente que pudo.

    Mauricio y Paty se miraron nuevamente y sonrieron.

    -Veras, mama. Paty y yo llevamos tiempo manteniendo relaciones y ya hemos experimentado con varias practicas. Te diré que Paty es bastante pervertida. En una ocasión ella tuvo la idea de follar en tu cama cuando no estabas. Ahí nos encontramos uno de tus juguetes que parece olvidaste guardar. No fue muy difícil encontrar tu demás colección.- dijo Mauricio

    -Así es suegrita. Y usted tampoco se queda atrás en la perversión, vaya que tiene bastantes juguetes y muy buenos debo añadir.- dijo Patricia

    -¿Acaso los usaron?- pregunto Hortencia horrorizada.

    -Si, varias veces y luego los regresábamos a su lugar sin limpiar para que tu los usaras después.- respondió su hijo.

    -Y eso no es todo. Hemos visto lo que guarda en su computadora. Debo decir que tiene buen gusto, señora. Sobretodo en la parte del incesto- añadió la chica.

    Hortencia había quedado muda. ¿Cuantas veces había usado sus juguetes cubiertos con los jugos de aquella muchacha? Además ellos conocían sus fantasías. Jamás imagino que su hijo y su novia fueran tremendos pervertidos.

    -Luego de descubrir todo eso a Paty se le metió en la cabeza lo excitante que seria que follaras con nosotros. Claro que no podíamos pedírtelo así nada mas por lo que estuvimos ideando varios planes.- continuo Mauricio.

    -Al final decidimos que la mejor opción era que usted nos sorprendiera follando o que nosotros la descubriéramos a usted masturbándose pero nunca tuvimos suerte, de hecho ya nos habíamos dado por vencidos. Así que, que dice suegrita. Apuesto a que se muere por probar esta rica polla.- dijo Patricia agarrando el miembro de Mauricio que comenzaba a levantarse nuevamente.

    Hortencia estaba aun procesando toda la información que acababa de recibir. Había pasado tanto tiempo desde que probo una polla de verdad y ahora tenia la de su hijo al alcance de su mano. Lo ultimo que quedaba del sentido común de la mujer desapareció cuando esta sucumbió a sus deseos y se lanzo sobre la verga de su hijo. Permaneció unos momentos admirándola, en verdad era mas grande y gruesa que la de aquel canalla que la había abandonado años atras. Temerosa acerco sus labios hasta ella y dio inicio a su primera mamada en muchos años. Pudo sentir el salado sabor de los restos de la ultima corrida del chico impregnado en su verga. Con timidez llevo su mano hasta su grueso tronco y comenzó a acariciarlo mientras sus labios chupaban la cabeza. Mauricio había fantaseado varias veces con tener su madre de rodillas mamándole la verga desde que descubrió su lado pervertido pero nunca pensó que se haría realidad. Era algo increíblemente excitante, su polla no tardo en despertar por completo hasta alcanzar su máxima erección. El chico miro a su novia quien sonreía a su lado complacida al haber logrado su propósito. Patricia se sentó en una silla disfrutando el incestuoso espectáculo mientras comenzaba a tocarse.

    Poco a poco Hortencia se animaba mas y mas. Su técnica no era tan experta como la de su novia pero el hecho de que fuera su propia madre hacia que Mauricio se estremeciera como nunca. Gracias a que acababa de correrse minutos atrás en el culo de la chica le permitieron al muchacho aguantar, porque en el momento en que las miradas de el y su madre se encontraron hubiera descargado su leche dentro de su garganta.

    Hortencia estaba disfrutando mamar aquella polla pero había algo que necesitaba desde hace años y que se moría por volver a sentir y era una polla dentro de ella.

    La madura se levanto y tomando a su hijo de la mano se dirigió hasta la cama. Hortencia se acostó sobre la cama y se abrió de piernas mostrando su húmeda raja a su hijo.

    -Hijo por favor. Métemela, necesito sentirte dentro de mi. Deseo que seas tu quien me haga sentir el placer del sexo otra vez.- pidió la mujer suplicante.

    -Claro que si mama. Espero que estés lista. Porque no pienso parar de follarte hasta vaciar mi semen dentro de ti.- respondió su hijo.

    Hortencia respiraba agitadamente al ver a su retoño acercarse a ella blandiendo su poderosa verga lista para penetrarla.

    Mauricio acerco la punta de su pene a la entrada de la raja de la madura.

    Madre e hijo se miraron a los ojos y pudieron ver el deseo en los ojos del otro. Dispuesto a hacer que su madre gozara los mas posible, el chico la penetro lentamente. La mujer se estremecía mientras veía como cada centímetro de esa gloriosa verga entraba en ella. Patricia se masturbaba con lujuria, completamente excitada al ver a su novio penetrar a su madre.

    El chico entro por completo en el lugar por donde había nacido años atrás y para mostrar el inmenso amor que sentía por la mujer que lo había engendrado se inclino hacia adelante y le dio otro beso lleno de amor y pasión. Esta vez fue Hortencia quien busco la lengua del chico y la entrelazo con la suya.

    Mauricio comenzó a mover sus caderas metiendo y sacando su polla del coño de su madre y esta sintió como el placer comenzaba a inundar su cuerpo. Que delicia era poder sentir una verga de verdad penetrándola, sus juguetes eran útiles pero no se comparaban a la calidez y poderío de aquella polla. La mujer comenzó a gemir sin pudor alguno, gozando como hacia mucho no lo hacia.

    -Asi hijo, masss, dame masss, metemela toda, que rico, mmmm, uffff, que rico.- gemía Hortencia sabiendo que no tenia que contenerse mas.

    El chico respondió aumentando sus embestidas contra el coño de su progenitora.

    Hortencia estaba extasiada mientras su hijo la follaba con pasión. De pronto sintió unos labios sobre uno de sus pechos. Miro hacia abajo y se encontró con Patricia, quien no pudo permanecer de espectadora mas tiempo y decidió unirse a la acción.

    La chica chupaba esos pechos grandes y maduros con fuerza como si quisiera extraer leche de ellos. Mientras se enfocaba en ellos su mano bajo hasta la entrepierna de la mujer donde sintió su velludo pubis. Abriéndose paso entre el matorral encontró el clítoris de su suegra y comenzó a estimularlo.

    Hortencia gritaba y gemía de placer. Jamás en toda su vida había sentido aquello. Antes de lo sucedido con aquel canalla ya había tenido relaciones con otros hombres pero ninguno la hacia sentir el placer que su hijo le producía al follarla. El chico bombeaba con fuerza mientras su novia aumentaba los estímulos a su cuerpo. Que delicia sentir esa gorda verga dentro de su raja, que deleite experimentar esos labios en sus senos, que locura las atenciones que su clítoris estaba recibiendo.

    Patricia se sintió mas osada y dejando atrás aquellos montes de carne bajo por el vientre de la madura, plantando veces por su camino hasta llegar a su monte de venus. Ahí puso su boca sobre su botón de placer y comenzó a succionar. Hortencia grito de emoción y apretó las sabanas de la cama con fuerza al sentir los estímulos orales de la chica. Estaba segura que había alcanzado un orgasmo pero aun así quería mas. Su hijo disminuyo el ritmo de la penetración para permitir que su novia pudiera trabajar en el coño de su madre.

    La joven sentía como la verga de Mauricio entraba y salía de aquel coño mientras movía su lengua sobre el clítoris. De repente el chico saco su polla de esa raja y cubierta con la corrida de la madura se la ofreció a su novia. Ella abrió su boca para recibirla y al mismo tiempo disfrutar los jugos de Hortencia. La madura levanto la cabeza para ver porque había parado la penetración y vio a Patricia chupando la polla de su hijo. Luego de dejarla bien ensalivada, el chico la regreso al coño de su madre donde le dio varias bombeadas mas y acto seguido la saco de nuevo para volver a ofrecerla a su novia. Los tres estaban completamente excitados con toda la perversión que se desarrollaba ahí.

    -¿Te gusta mamita? ¿Te gusta tener la verga de tu hijo dentro de ti?- pregunto el joven empujando su verga dentro de la madura.

    -Si, hijo, mmmm, me encanta, dámela toda, cariño, uffff, con fuerza, cógeme con fuerza, soy toda tuya, hijo mío. Mmmmm.- gemía Hortencia.

    -¿Y te gusta sentir como Paty te chupa el coño?- pregunto Mauricio.

    -Si, mil veces si. Que rico lo hace. Ayyy, hija, no pares, chúpame mas, hagan que me corra. Quiero que me llenes con tu leche.- pedía la mujer a gritos.

    Patricia chupo una vez mas la polla de su novio y luego de eso subió hasta quedar frente a su suegra y la beso para darle a probar sus propios jugos. La madura disfruto el probarse desde la boca de su nuera sabiendo el sabor de la verga de su hijo estaba en esa mezcolanza.

    Hortencia no pudo mas y experimento un fuerte orgasmo mientras se besaba con Patricia. Mauricio también llego al clímax y tal y como lo había prometido vacío su leche en el coño de su madre. Cuando Patricia se separo de Hortencia fue Mauricio quien se inclino para besar a su madre y esta lo recibió con cariño y lo abrazo con fuerza.

    Madre e hijo se besaron tiernamente sabiendo que sus vidas habían cambiado para siempre.

    -¿Qué te pareció mama?- pregunto el chico.

    -Me ha encantado hijo mío. Me has hecho gozar como nunca en mi vida. Y también tu has estado increíble, Paty.- dijo la mujer.

    -Usted también estuvo espectacular, suegrita. Que bueno que por fin logramos que esto pasara.- respondió la chica acostándose junto a la madura.

    -Dime mama, ¿tienes fuerza para otro round?- pregunto Mauricio.

    -¿De verdad quieren seguir haciéndolo?- pregunto la mujer.-Mientras usted quiera podemos seguir hasta el cansancio. Su hijo tiene bastante energía para las dos. ¿Verdad, cariño?- Pregunto la chica a su novio.

    -Uff, eso espero. Si de por si tu me dejas deslechado, ahora con mi madre me saldrá leche en polvo.- respondió Mauricio riendo.

    -¿Les molestaría intentar algo conmigo?- pregunto la madura excitada.

    Luego de un rápido viaje a su habitación, Hortencia regreso con un par de vibradores y contándole a la pareja el video que había visto momentos antes, pusieron manos a la obra.

    Mauricio se sentó en la silla mientras se recuperaba para disfrutar del show.

    Hortencia y Patricia estaban sentadas en la cama besándose y acariciándose suavemente.

    Con sus manos recorrían su anatomía, explorando el cuerpo de la otra. Aquella era la primera experiencia lésbica de ambas y planeaban disfrutarla. Hortencia gemía mientras Patricia le besaba el cuello y jugaba con sus pechos. La madura correspondía acariciando las piernas de la chica así como su espalda. Ambas gemían mientras disfrutaban del toque femenino sobre sus cuerpos. Finalmente fue Hortencia quien llevo su mano hasta la entrepierna de Patricia y comenzó a meter sus dedos en su feminidad. La joven no se quiso quedar atrás y también dirigió su manos hacia la concha de su suegra para atacarla con deleite. Las mujeres gemían mientras se besaban, sabiendo que ya no tenían porque guardar silencio sus gemidos resonaban por todo el departamento. Los dedos de Hortencia follaban con rapidez el coño de su nuera mientras esta acariciaba con fuerza el clítoris de la madura.

    -Ay que gusto, hija, que rico lo haces. Mmm no pares.- pidió Hortencia.

    -Mmm, si, así mas, uffff masss, mami, que gusto, dame mas.- respondió Patricia con la misma excitación.

    Hortencia se encendió mas cuando escucho a Paty llamarla mami. Por su parte a la chica le calentaba el tema del incesto luego de ver como su novio se había follado a su madre.

    Ambas hacían su mejor esfuerzo deseando llevar al orgasmo a la otra.

    La ganadora termino siendo Hortencia al sentir como su mano se empapaba con la corrida de la chica. Ella no desistió en su ataque y momentos después la madura se descargo sobre los dedos de la novia de su hijo. Teniendo la misma idea ambas llevaron sus manos empapadas a la boca de la otra y luego a su propia boca para degustar el fruto de su esfuerzo. Mauricio ya estaba duro como piedra nuevamente al observar esa lésbica escena pero aun no era momento de intervenir.

    Las mujeres continuaron con lo planeado y se acostaron en la cama, asi se posicionaron en un 69 lateral y con los coños aun frescos y mojados, probaron aquel dulce néctar directo desde la fuente.

    Admirando el primer coño ajeno que veía de cerca, Hortencia se emociono al notar como este palpita a causa de su reciente descarga. Se avergonzó un poco al notar como Patricia lo llevaba depilado mientras el de ella parecía una selva. A la chica no le importo mucho esto y también se maravillo con el coño maduro de la mujer. Hortencia acerco sus labios a la raja y comenzó a darle besos a los labios menores de la chica. Patricia también puso manos a la obra e introdujo su lengua en la concha de su suegra.

    Tanto una como la otra usaban sus dedos para ayudarse en su tarea de complacer a su amante. Mientras Patricia los introducía junto a su lengua en la raja de Hortencia, ella usaba los suyos para masajear el clítoris con su pulgar y abrir los labios con la otra mano.

    Ambas gemían alocadamente y fue Patricia quien extendiendo la mano tomo uno de los juguetes de la mujer para ayudarse en su labor. Se trataba de un dildo color carne de aquellos que podían colocarse en la pared. La chica comenzó a introducirlo en el coño de la madura y esta también busco un juguete para devolver el favor. Ella tomo un vibrador morado y lo incrusto en aquella joven raja.

    Mauricio se pajeaba desesperado porque llegara su momento.

    Viendo que su hijo no aguantaría mucho, Hortencia saco el juguete del coño de la chica.

    -Ven aquí, cariño. Ya esta lista para ti.- dijo la mujer.

    El joven se levanto con rapidez y casi volando llego hasta el pie de la cama. Las mujeres se habían girado quedando Hortencia debajo de Patricia. Desde esa posición la madura vio con gozo como su hijo hundía su verga por completo de una sola estocada en el coño de su novia.

    Patricia gimió con fuerza al recibir la dura verga del hombre que amaba y luego prosiguió con sus ataques al coño de su suegra. Mauricio procedió a follar a su novia con la misma fuerza e intensidad con que le había follado el culo antes pero ahora sabia que su madre estaba presenciando todo. Hortencia se maravillaba al ver como el pene de su hijo entraba y salia en aquel coño. Los jugos de este comenzaron a chorrear sobre el rostro de la mujer quien los recibió contenta. El chico se detuvo y sacando su polla la acerco a su madre para que la chupara. Esta la engullo desesperada, probando los jugos con los que estaba cubierta. No quería dejar de chuparla pero sabia que su nuera también la necesitaba así que la dejo libre y otra vez la vio desaparecer dentro de la raja de la chica. Hortencia tuvo una idea y tomando el vibrador lo encendió y lo hundió en el culo de la joven. Patricia gimió con fuerza al sentir aquel intruso vibrante en su ano y el placer fue tanto que se olvido del coño de la mujer. A esta no le importo pues disfrutaba con todo lo que sucedía. Un par de veces mas Ricardo le dio su polla a su madre para que la chupara mientras esta seguia usando su juguete en el culo de la chica.

    Patricia gritaba y gemía descontrolada.

    -Ayyy, asi, mmmm, mass, metemela toda mi vida. Ayy, también tu mami, masss, quiero correrme sobre mama, amor. Dame con ganas, que rico mamita, que rico. Hasta el fondo, no paren, ahhghhhhhh.- lanzando un potente gemido Patricia se corrió y acto seguido Mauricio lo hizo también. El semen del chico y los jugos de la chica se mezclaron dentro del coño de esta y cuando Mauricio retiro su verga comenzaron a brotar sobre Hortencia quien los bebió con gusto y sumo deleite.

    Finalmente Patricia se desplomo a un lado de la madura sin fuerzas para continuar. Hortencia se relamió los labios buscando no dejar escapar ni una gota de lo que había recibido y Mauricio se acostó entre las 2 mujeres tambien exhausto.

    -Creo que ha sido suficiente por hoy. Mañana podremos continuar si lo desean.- dijo el joven abrazando ambas mujeres.

    -¿En serio seguirás haciéndolo conmigo, hijo?- pregunto la mujer esperanzada.

    -Si, mama. Cuando quieras y donde quieras.- dijo el joven dándole otro beso a su progenitora.

    -Nada mas no me lo vaya a dejar muy cansado, suegra. Que yo también quiero mi ración de verga.- dijo Patricia desde el otro lado.

    -Bueno, si el esta cansado siempre puedo darte una mano o un juguete. Tengo algunos que me gustaría compartir contigo.- dijo Hortencia sonriéndole a la chica. La madura deseaba seguir experimentando el sexo lésbico.

    -Mmm, eso me encantaría.- respondió sonriendo también y se acerco a su suegra para besarla.

    -Sera mejor que me vaya preparando para irme. No quiero que mis padres o la metiche de mi hermana vengan a buscarme.- dijo la chica poniéndose de pie.

    -Tu no te preocupes. Yo hablare con tu madre y le diré que te quedaras a dormir aquí hoy.- dijo la mujer también poniéndose de pie.

    -¡Pero claro que si, suegrita!- respondió la joven emocionada.

    -Llámame mama.- dijo Hortensia seductoramente.- ¿Qué dicen si primero tomamos un baño y comemos algo antes de continuar?- continuo la mujer.

    -Claro que si… mami.- respondió Patricia y abrazando a la madura se encaminaron riendo al baño.

    Mauricio temió por su salud con aquel par de ninfómanas pervertidas. Aun así sabia que la cuarentena se había puesto mas interesante y se levanto para ir detrás de ellas.

    CONTINUARA…

  • Esperando a mi hombre con minifalda

    Esperando a mi hombre con minifalda

    Minifalda es con lo que más me gusta vestir y los hombres que han llegado a mi domicilio se excitan y se animan a un encuentro íntimo cuando les envió fotos con minifalda.

    Mi nombre real es Juan y soy de Cuernavaca, Morelos, México, soy hombre maduro divorciado, 1.62, 60 k, moreno claro, con nalgas de regular tamaño que sin las que convencen a mis admiradores.

    He sido tv de closet por mu hospital años y ya estaba casado, lo inicie poniéndome ropa de mi esposa que aún era talla chica que con los años su talla fue creciendo y yo me fui comprando ropa de mi talla y a mi gusto que por lo regular eran minifaldas.

    Mi nombre de tv es Marisol, tengo anuncios en páginas de sexo.

    Relato:

    Una noche que trabajaba mi esposa (enfermera) me contactó un hombre de 32 años casado que había visto fotos mías y mi mensaje en internet, total que me contactó pidiendo un encuentro íntimo y que fuera con minifalda (detallo la de la foto de internet) que me pondría, lo cual acepté y además siempre tengo ganas de verga así es que si estaba animado era mi oportunidad

    Nos pusimos de acuerdo en que llegara a mi domicilio el siguiente jueves (mi esposa trabaja martes, jueves y sábado) y así fue yo estaba ansiosa desde el medio día ya que esa noche tendría verga para mi solita.

    A las 7.30 p.m. que era la hora de prepararse mi esposa para irse a trabajar la note muy relajada como no queriendo ir a trabajar, no le dije nada pero a las 8 p.m. se arregló rápido y me pidió que la llevara a su trabajo.

    Cuando la vi arreglarse me aumentó el pulso y me empecé a excitar ya que tenía la seguridad de mamar y tener una verga dentro de mí.

    Muy solicito la lleve y en cuanto se bajó y la vi entrar al hospital le mandé mensaje a mi hombre, el cual me responde de inmediato para dirigirse a mi domicilio ya que estaba a 45 minutos del lugar, tiempo suficiente para arreglarse y ser una putita bien hecha con minifalda y muy sexy para mi hombre.

    Por fin me llega un mensaje que está por llegar, le contestó que estoy lista y que puede llegar cuando guste, llego como a las 9.15 pm ya impaciente por sentir, tocar, mamar y ser penetrada por una verga ahí estaba abriendo la puerta para recibir a mi hombre.

    Como siempre los recibo con minifalda, medias, zapatillas, peluca y maquillaje discreto, los recibo de espalda para que observen mi cuerpo por la espalda y lo primero que hacen es subir mi minifalda para ver mi tanga lo cual los invita de inmediato a tocar y acariciar mis nalgas, (todos los hombres que me han tocado) los hacen delicadamente y sus manos están frías y temblorosas.

    En esa posición me les repego tocando su verga (la tenía grande y gruesa) con mis nalgas sintiendo como se les va parando a lo que se las toco y pico a poco se las descubro que al tocarla en vivo ya la tienen en su punto y al máximo de parada.

    Sin pérdida de tiempo este hombre me voltea, me toma entre sus brazos y me besa muy apasionado y claro correspondo entrelazando nuestras lenguas, el sin dejar de acariciar mi talle y mis nalgas.

    Tenía tantas ganas que no me permitió mamar su verga y me pidió que me pusiera en 4, así lo hice y me quito la tanga con los dientes con un jalón que la rompió (me dejó $ para comprarme otra) dejándome completamente mis nalgas libres a su disposición.

    Fue la primera vez que me metió la lengua en mi orificio que hizo que me estremeciera, se me erizó la piel y me salió un gemido de placer, que rico y delicioso me metía la lengua que le rogué que me penetrara.

    Se colocó el condón y apunta en mi orificio iniciando la metida que tanto deseaba, wow rico pero doloroso por lo gruesa pero que delicia sentir como iba entrando cm a cm hasta sentir su testículos chocar en mis nalgas.

    No espere más e inicie el movimiento hacia atrás y adelante para cogérmelo, lo disfrute como 10 min y después el tomo el mando, tomándome de mi cadera y dándome fuertemente con un mete y saca de gran placer que con su vega tan grande me estimulaba la próstata e hizo que me viniera sin tocarme la vega.

    Me dio como 20 minutos y me dice me vengo ahhh, se quedó quieto y claramente sentía las contracciones de su verga en cada descarga, al mismo tiempo cada que él mandaba una descarga yo apretaba mi esfínter haciéndolo gemir muy estruendoso.

    Mi hombre terminó poco a poco sentí como se le fue bajando y se salió, se quitó el condón (tenía mucho semen) me lo dio y lamiendo su vega limpiando hasta la última gota y ya flácida.

    Cuál fue mi sorpresa que me dijo que quería quedarse para que al momento de recuperarse me cogería de muevo que creen…

    Acepte por lo que había gozado (no lo había pensado que se quedara) pero me agradó la idea solo le dije que se tenía que ir muy temprano cuando no hay gente en la calle.

    Que noche… A la hora ya estaba listo de nuevo y ahora si le dije quieto mamar y saborear tu verga tranquilamente y así fue, le mame y saboreé su vega con toda calma de la punta a la raíz y viceversa.

    Le gustó tanto (a mi mas) que de vino en mi boca tragando y saboreando hasta la última gota de su semen.

    Agotados y cansados nos acostamos en la misma cama donde cojo a mi esposa, durmió a mi lado y de vez en cuando me abrazaba y me besaba tiernamente diciendo «te amo Sandra», creo que era su esposa.

    A las 3 a.m. desperté con sus caricias y besos en todo mi cuerpo, que rico despertar, creo que ha sido la única vez ya que ni mi esposa lo hizo nunca, asi continuo hasta llegar nuevamente a mi orificio haciéndome gozar de muevo al máximo deseando que me cogiera de nuevo.

    Esta ocasión lo reviste de espalda para sentarme poco a poco y clavarle sola esa deliciosa verga, rico muy rico clavarle poco a poco hasta tenerla completamente dentro de mi y a cabalgar como me llego a cabalgar alguna vez mi esposa (cuando me cabalgaba me imaginaba esa cabalgata) así, así lo cabalgue por un rato, lo que si le pedí que al sentir la sensación de venirse me dijera para salirme así lo hizo.

    Me salí y le pedí que me cogiera de patitas al hombro (con esos instantes de descanso) se recuperó y a coger de nuevo si, me dio otro rato de patitas al hombre muy delicioso.

    Fue espectacular ya que al sentir de nuevo que se venía se salió y aguanto otro rato más que ya dejé que me cogiera de la forma que él quisiera, nos dieron casi las 5 a.m. y retomando la noción del tiempo le dije no con muchas ganas que se tenía que ir.

    Él tampoco quería irse pero también tenía que amanecer en su domicilio, se fue sin antes darme un gran beso de despedida que aún lo recuerdo y me excita tanto que en este momento quiero verga.

    Lo extraño tanto porque ha sido el único hombre en mi vida que me ha hecho gozar tanto y que me ha tratado como toda mujer quiere ser tratada.

    Solo nos vimos una segunda vez como a los 3 meses pero esa noche no se quedó, solo nos disfrutamos como 2 horas y se fue, si se fue mi gran hombre que extrañaré toda la vida.

    Este relato es 100% real y tienes algún comentario me puede escribir a: [email protected].

  • Infiel con mi concuñada

    Infiel con mi concuñada

    La historia en cuestión es con la novia del hermano de mi mujer, soy pésimo con esto de los parentescos, creo que es mi concuñada.

    La cuestión es la siguiente. Nos conocemos hace casi 3 años (el tiempo que llevo de novio, ella ya estaba en pareja) siempre nos llevamos muy bien, risas, anécdotas, etc. Y siempre se notó una tensión, tensión sexual.

    Yo tengo 33 años, cuerpo atlético, normal.

    La describo: ella es de estatura baja (1,60 quizás), 26/27 años, carita hermosa con rasgos árabes, ojos verdes preciosos, hace baile por lo que tiene un cuerpo muy armonioso, cola chiquita normal, pero lo que más me vuelve loco son las tetas enormes (no sabía si eran naturales o se puso), me obsesione con esas tetas desde que las conocí.

    La llamaré la “señorita Y”.

    Somos compañeros de trabajo, en una agencia de viajes, cuarentena de por medio, nos turnamos para trabajar. Somos pocos en la agencia y llega el día que nos toca a los dos. Charla, mates (entraba muy poca gente), nos vamos a su oficina y en la charla sale qué ella de adolescente tenían un grupo de amigas que eran tremendas perras y ella era la bajita y algo gordita del grupo (cosa que re cambió cuando empezó a crecer, con la danza de por medio) que nadie le daba bola y tenía muchos complejos, y que además desde esa edad 15/16 años, ya tenía esas tetas enormes de las que le hablé. Cuando me dice eso yo no sabía qué hacer, y menos donde mirar (tenía un escote interesante), intenté no mirar, lo intenté hasta que ella me dijo que no se sentía nada cómoda con eso, mientas se las apretaba para el medio y se le re veía, a lo que me pregunta si opino que se tiene que hacer una cirugía para sacarse.

    En ese momento tenía que hablar, dije «pensé que te habías puesto», a lo que ella se ríe y dice qué son naturales y vienen de su abuela y agrega «no sabía que te pusiste a pensar eso» yo no sabía qué carajo decir (mientras notaba qué mi pija iba reaccionando), y me vuelve a preguntar si se tenía que sacar, le respondo qué NO. Entre risas pícaras me dice que son un tanto incómodas y que su novio (mi cuñado) le insiste con que se saque, que no es acorde a su cuerpo y que se está volviendo a acomplejar, y pregunta ¿qué opinas vos? (noté qué la charla la iba poniendo Hot) A lo que ya en saturno respondí qué para mi le queda MUY bien, y que las debe disfrutar.

    Ya con las cosas por las nubes me pregunta como las puede disfrutar, mi respuesta fue «UF! de tantas maneras» no sacando los ojos de las tetas, y ella mostrándomelas ya súper apropósito y agrega «hace mucho vengo notando que las miras siempre, te vuelven loco? Las querés?» y se acerca, yo mudo, y ahí arrancó todo.

    Mientras se acercaba se abría la camisa, llega y estaba solo en corpiño qué explotaba, me agarra la cabeza y la mete en el medio, yo no paraba de chupar, lamer, disfrutar y ella gozaba.

    Se desprende el corpiño y al fin las veo, grandes pero firmes, pezones rosados de tamaño mediano, suaves, unas tetas perfectas. Mi pija estaba dura como la mesa, a reventar. Lo nota, y mientras le chupo las tetas me empieza a meter mano, diciéndome qué se había masturbado muchas veces pensando en ese momento. Saca mi pija y me empieza a pajear, yo seguía perdido en las tetas. Hace qué me siente y me empieza a chupar la pija, suave y con mucha saliva, y obvio que le pedí las tetas, quería cogerle las tetas, ella se las escupe y sale la cubana qué más esperé en los últimos años.

    Mi cabeza volaba, aguanté las ganas de explotar ahí, no quería que se termine, hasta que llegó el punto en el que sabía que si no paraba no había retorno. Le digo que la quiero coger, se para se saca el Jean y queda con una tanguita hermosa, se la quiero chupar pero me dice que ahora no, que me quiero adentro YA. Apoya las manos en el escritorio, dejando su culito para mi, le corro la tanga y noto que está empapada, yo con la pija como una estaca se la meto en la conchita, entró como dios manda, me la devoró.

    Ella diciéndome qué hace mucho me quería tener así, y pidiendo que la coja fuerte, que quiere ser mi puta (para este punto estábamos en otra galaxia, nos teníamos muchas ganas contenidas), garchamos con ella apoyada en el escritorio, yo sentado en la silla y ella diciéndome qué era su jefe, su amo, que le dé ordenes, y ahí me salió del alma «te quiero romper el culo putita», ahí nomás puso nuestra ropa para ponerse en 4 en el piso, y le empecé a hacer el orto primero despacio, y cada vez más fuerte. Me pedía que sea bruto, sucio, que la insulte, y yo en mi salsa, seguimos por el culo en varias poses, y se venía el final.

    Le voy diciendo que se venía la leche, y me pregunta donde la quiero, y obvio le dije en las tetas, se arrodilla sigue chupando hasta que no doy más y le descargo la leche como pocas veces me pasó, mucha en las tetas, manché todo, ella mirándome con cara de puta, con la leche en las tetas, en éxtasis ambos.

    Cuando terminamos de repente caímos donde estábamos (es una agencia a la calle, que por suerte no entró nadie por la cuarentena), nos vestimos, aunque seguimos coqueteando de manera cómplice.

    Cuando llega la hora de la salida ella me dice que eso queda entre nosotros, nada a nadie. Yo le dije que con la condición de que se repita una y mil veces, a lo que ella me responde qué obvio porque la pasó genial, me dijo que será en hoteles, en su casa, donde sea.

    Así que muchachos esta fue mi historia, mi primera historia con la señorita Y.

    Les aseguro que habrá más, ahora que nos sacamos las caretas.

    Espero que les haya gustado.

    Saludos.

  • El íncubo: Sexo paranormal (Parte 1)

    El íncubo: Sexo paranormal (Parte 1)

    Soy una mujer de 26 años que se considera muy diferente a las chicas del común. Tengo gustos peculiares que me llevan a buscar otro tipo de placer para sentir satisfacción sexual plena, los que me conocen siempre me ponen menos edad debido a que tengo un rostro de alguien que no mata ni una mosca.

    Físicamente soy de piel trigueña, contextura delgada, poseo una cabellera larga que sobrepasa mi trasero, labios gruesos, caderas considerables, piernas largas y senos muy pequeños, pero con pezones pronunciados.

    Soy una persona intelectual amante de la lectura, me gusta dejar volar mi imaginación y meterme en el papel de todo. Para no alargar más mi descripción les voy a contar la que fue mi experiencia más deliciosa y sufrida.

    Mi padre era un hombre muy sobreprotector, no me dejaba tener amigos, cero salidas, me controlaba hasta mi forma de vestir y siempre se hacía lo que él quería.

    A mis 18 años mis deseos y las ganas de descubrir lo que se sentía tener contacto físico con un hombre o mujer fueron aumentando cada vez más.

    En las noches, sola en mi habitación me ponía deseosa, sentía como me mojaba solo con el roce que producía el cruce de mis piernas.

    Era una inexperta en la práctica, pero en mi cabeza había mucha teoría porque leyendo me la pasaba.

    Al ser noctámbula, una madrugada sentí como una brisa fuerte se entró a mi habitación, mi piel se erizó y tuve algo de miedo. Miré a todos lados aun en la oscuridad, pero nada raro vi, por lo cual cerré mis ojos y me quedé dormida.

    Empecé a soñar en ese preciso instante. Era un sueño dentro de otro sueño, me vi en mi cama tal cual como me había acostado, estaba destapada y se podía apreciar mi cachetero negro de encajes.

    De repente vi como un íncubo se trepaba en mi cama y con sus largas uñas rozaba mi silueta.

    Los íncubos son demonios impúdicos y lascivos que cohabitan sexualmente con mujeres, sin distinción de estado ni edad, para arrebatarles su energía vital. Asociados por sus características, la apariencia de estos seres infernales es bastante variable, se les representa a veces como un enano, un hombre alto y delgado o incluso como un joven bien apuesto y bien parecido, que no busca la seducción, sino que despertar en su víctima femenina los instintos sexuales más bajos y primordiales.

    Verme tendida en mi cama sin poder moverme me tenía perpleja, quería despertar y no podía, la apariencia de ese ser sobrenatural me atemorizaba. Era muy grande con apariencia de hombre lobo y con un pene gélido de un tamaño monumental.

    Fue cuestión de minutos para que el temor se volviera placer. Sentí un lengüetazo por una de mis orejas y una mano tanteaba mi cuquita por encima de mi ropa interior.

    Me deje llevar y el deleite me tenía chorreando fluidos abundantes como loca, el bajo con su lengua larga por todo mi abdomen, con la punta de sus dedos garrudos apachurraba mis pezones.

    Se detuvo en mi ombligo y lo lamia con ligereza, estaba tan jodidamente arrecha que me palpitaba el clítoris ansiosa de que me incrustara toda su verga.

    Intente agarrarlo para traerlo hacia mí, pero como toda una bestia me tenía sometida. No lograba mover mi cuerpo, solo él me acomodaba a su manera. De mi ombligo bajó a mi cuquita húmeda arrancando con sus dientes mi cachetero y viajando con su lengua en ella, me la pasaba en forma de ¨s¨, me hacía chupones en forma de succión y yo gemía fuerte y gritaba:

    —ummmm

    Empezó a meter su lengua por mi abertura apretadita, la lujuria en la que estábamos era infinita, me poseía por competo y cada nada me lamia mi culito introduciendo la puntica de su lengua en él.

    Escuchaba el crujir de sus dientes y esa respiración excepcional que ni yo entendía porque me ponía más caliente. Se subió sobre mí y con tal furia abrió mis piernas, agarro su verga y la encestó en mi vagina. Fue un dolor inmenso pero satisfactorio.

    Tomé aire y lo solté, pude darme cuenta como saco su verga cubierta de sangre y en ese trance supuse que Lucifer; ese era su nombre para mí, me había desvirgado.

    Lucifer me embistió fuertemente por horas, sacaba y metía su miembro cada vez con más fuerza, me mordía las caderas y me daba cachetadas.

    Giro mi cuerpo dejándome boca abajo y procedió a darme lengüetazos en mi culito, con sus garras rasgaba mi espalda, jalaba mi cabello y mordía mis glúteos, escupió un chorro de saliva en su empoderada verga y me la metió duro sin compasión.

    Fue lacerante, me arremetía y me ardía, me estaba desgarrando. De la nada me encendió el placer de nuevo y me permitió acomodarme en cuatro, me daba por ambos lados hasta que sentí que me iba a correr.

    Me agarró de la cintura con furia y se pegó de mi vagina tragando todos mis líquidos desbordantes sin dejar perder una gota.

    Caí rendida en mi cama muerta del cansancio, me sentía confundida, anonadada, me temblaban las piernas y él había desaparecido por completo.

    Me quedé dormida y al día siguiente desperté creyendo que todo había sido un sueño. Levanté mis cobijas para revisar mi entre piernas y tenía mi cuerpo con marcas extrañas, mi espalda me ardía, me dolía todo.

    Fui al baño y noté que mi cuquita y mi culito estaban ensangrentados, me miré al espejo y me veía diferente, no me sentía como antes, me sentía mujer. Me reí y mordí mis labios carnosos mientras recordaba cada detalle de mi rico encuentro con Lucifer.

    Me di una ducha, me vestí con ropa cubierta puesto que no quería que se percataran de las marcas en mi cuerpo.

    Todo el día se vino a mi cabeza el momento en el que mi ser extraño metía su verga en mi vagina apretadita, estaba ansiosa porque llegara la noche y volver a encontrarme con él, pero nunca llegó.

    Guardé esos recuerdos y pasaron dos años, me había ido de casa de mis padres, en todo ese tiempo no dejé que nadie tuviera intimidad conmigo.

    Estando en mi apartamento una noche después de haber tomado unas cuantas copas, me quité mi ropa y me paré frente al espejo.

    Estaba con lencería negra de encajes y me fascinaba admirar mi cuerpo, con una copa de vino en mi mano saboreaba su sabor exquisito y recordé esa madrugada.

    Un escalofrío se apoderó de mi cuerpo erizando mi piel por completo, vi una sombra detrás de mí y supe que era él.

    Estaba emocionada y caliente, me moría por ser penetrada, pero no fue así. Abrí mi boca sin razón alguna y esa sombra entró a mi cuerpo.

    Ese día mi cuerpo fue poseído por un espíritu amante del sexo, reaccioné después de un momento con una mentalidad lujuriosa y amena preparada para ligar y revolcarme con la persona que quisiera.

    Al día siguiente me fui a una discoteca y conocí a una dulce joven que me hizo recordar cómo era yo antes, me le acerqué y entablamos una conversación agradable, lo que estaba dentro de mi me daba todo el poder para seducir y ese día Emma; ese era su nombre, fue mi primer encuentro carnal con un humano.

    Continuará…

  • Rita, vecina infiel

    Rita, vecina infiel

    Voy a comenzar este relato presentándoles a Rita, una mujer amiga de mi madre, alta, rellenita, de buen ver, una mujer madura. Casada con un americano llamado Barry, al que nunca conocí porque trabajaba en un taladro petrolero con guardias de 15 días libre y 15 trabajando en sitio. Rita es una mujer alegre, jocosa, de esas que siempre le dan un sentido sexual a todo y siempre bromea con chiste de doble sentido; yo era un joven por el contrario callado, no serio, entiéndase bien, callado, reservado. Podían conversar muchos temas pero la vida de los demás no me importaba mucho, y era discreto si algo me confiaban.

    Un buen día del año que no me acuerdo, mi madre cumplió años y mi padre organizó una fiesta; nosotros vivimos en una zona bien, como se dice por estos lados, y Rita vivía en la parte de atrás de nosotros, o sea, era nuestra vecina del patio trasero y lógicamente fue invitada. La velada transcurría con normalidad, los tragos iban y venían, Rita bailaba, reía y se gozaba la fiesta como propia, en un momento sonó un merenguito de esos buenos de La Billo´s y todos salieron a bailar, pero Rita quedó por fuera porque había más mujeres que hombres por ser el cumple de mi madre; yo iba a recargar un trago y Rita, quien carecía de pena, me hala por un brazo y me dice… “vente moreno, vamos a bailar”.

    Comenzamos bailando merengue, pasamos por salsa, pasodobles y terminamos con una medio lenta; la Rita estaba pegada a mi y no sé si distraída o no, acariciaba mi cuello con una de sus manos, y yo, todo cortado porque había mucha gente conocida, no podía hacer mucho más que seguir bailando. Al terminar de bailar Rita se fue donde las otras señoras y yo me fui a seguir bebiendo y comiendo. Transcurrida la noche cantamos el cumpleaños feliz, cortamos el pastel y calabaza, calabaza… todo el mundo a su casa.

    Mi madre me pidió acompañar a Rita, quien por vivir en la calle trasera había venido a pie, durante el trayecto hubo un apagón (en Venezuela son parte del día a día), nosotros seguimos caminando y Rita rodeó mi brazo con el de ella y dijo… “ahora sí, así sin luz era que yo quería bailar contigo Luisito, algo tarde llegó el apagón” y soltó la risotada que la caracterizaba.

    Yo me detuve y la traje hacia mi y comencé a bailar sin música ya que casualmente quedamos en una esquina donde habían unos arbustos de una jardinera; nos abrazamos y ella se dejó llevar, acariciaba mi cuello y yo vuelto el diablo acariciaba sus nalgas por encima del pantalón y sobaba sus tetas por encima de la blusa, yo estaba clarito que la vieja era salida, le gustaba beber y estaba tomada, pero no borracha… así que ella quería.

    Después del morreo caminamos hasta su casa y me dijo… “por aquí por el frente no puedes entrar, porque la gente habla y aunque no hay luz, siempre hay chismosos; vete a tú casa y pásate por encima de la pared del patio que yo amarro al perro y te dejo la puerta abierta” (guarden esta secuencia en su mente porque es importante).

    Bueno, volvemos a lo que nos interesa. Yo salí como un rayo! llegué a mi casa, busqué condones, me cepillé los dientes, salí al patio de mi casa, subí por las ramas de un árbol que tenemos allí y revisé bien antes de colarme a su patio porque el pastor alemán era grande, grandísimo. Vi bien, perrote amarrado, puerta abierta allí voy… bajé por un terraplén de piedras que estaba pegado al paredón y entré a la casa. Busqué orientarme, todavía no había luz y estaba en una casa desconocida y el malayo perro no paraba de ladrar amarrado en el patio.

    No tardé en verla, parada sugestivamente al lado de las escaleras, me le acerqué y puff!! llegó la electricidad… todos los bombillos de la casa encendidos y pude verla en todo su esplendor… una franela corta y unos pantaloncillos más cortos todavía me anunciaban que lo que venía prometía; me dijo “sígueme” y la acompañé a apagar los bombillos de aquella casa gigante, cuando apagó los de la sala que iba en dirección a la escalera la sujeté del brazo y la besé en los labios; fue algo tierno que fue incrementándose poco a poco hasta que caímos al sofá de aquella sala que fue siendo testigo de cómo ella soltaba mis pantalones, arrancaba mi camisa y sacaba mi miembro por un costado del interior para llevarlo a su boca para hacerlo desaparecer y aparecer como golosina, yo estaba en el éxtasis y ella en un frenesí imparable, tuve que detenerla y tomar yo las riendas del asunto porque me iba hacer acabar allí mismo; la puse en cuatro patas en el sofá aparté el pantaloncillo a un lado y le ensarté mi lengua hasta donde pude… allí no valía más que la lujuria, lengua iba y venía, pasaba por culo y vagina, Rita gemía, se agitaba hasta más no poder, en un momento me dijo: “por favor Luis… métemela ya de una vez, no seas malo”; Me quité el interior, le quité solo el pantaloncillo y la pantaleta, la tomé de la cintura, la acomodé hacía un lado que quedara entre el espaldar y el cogin casi sentada y se la fui metiendo lentamente hasta el fondo.

    Fue allí donde me sorprendió, porque me tomo por la cintura y comenzó a moverme frenéticamente la cintura hacia su pelvis, enseguida supe que le gustaba la rudeza, le agarre los tobillos con mis manos y comencé a darle como loco, rápido y duro como a muchas no le gusta por ser medio brutal, comenzó a gemir y a decir obscenidades hasta que se arqueó como si estuviera exorcizada y cayó desparramada en el mueble.

    Yo solo la miraba extrañado, casi que asustado, ni en película porno había visto yo esa vaina. Subimos y nos duchamos en la ducha fue diferente, estaba más tranquila, nos enjabonamos mutuamente, besamos, tocamos a más no poder, allí me agaché y volví a hacerle sexo oral; mientras lo hacía y por ociosidad de muchacho, y aprovechando la enjabonada le meto el dedo en el ano, que pasó sin problemas gracias al jabón; yo esperé la queja pero no… no dijo nada, seguí chupando su clítoris, pasando mi lengua por su raja y mi dedo en lo suyo todavía jugando en su ano hasta que presionó mi cabeza hasta su sexo dejándome casi sin respiración por su piel i el agua que corría por su cuerpo y explotó en un orgasmo intenso. Inmediatamente y sin pedir permiso de nada la saqué de la ducha la paré frente a lavamanos, la enculé y le metí mi pene jabonoso por el ano, lentamente hasta llegar a tope… tampoco dijo nada, yo le dije… “así es que me gustan a mi las mujeres, grandes y aguantadoras, te duele?” pregunté y solo me dijo “dale que yo te aviso…”. Estuve bombeándola como por un minuto y algo hasta que pasó una mano por debajo de ella y empezó a acariciar mis huevos haciéndome llegar en un segundo… fue exquisito, lo mejor. Nos vestimos y yo me fui por donde vine furtivamente, bajé por el árbol y me fui a dormir feliz.

    Seguimos viéndonos al día de hoy, no! Un día estando yo saliendo de clases nocturnas pasó por la Uni, me vio y dio el aventón a mi casa, bueno… ese era mi plan, como íbamos en su carro con vidrios polarizados me pasó a su casa directamente por el frente, abrió el portón eléctrico y pasamos en el carro, una vez dentro no había problemas porque el garaje es bastante encerrado, comimos y bebimos como ya lo habíamos hecho muchas veces antes, claro, durante las guardias de quince días de su marido.

    Tuvimos sexo salvaje y luego tierno como era su costumbre, yo la volteo en la cama, le unto vaselina en el ano y en mi pene y la culeo por detrás como era también mi costumbre y volteo a la mesa de noche que está en su cuarto y veo por primera vez una foto del marido… resulta que el tal Barry estaba en una foto posando con ella, y ella que es alta le llega algo más abajo de los hombros… Rayos pensé… cuánto medirá el carajo este, mire a la zapatera y vi un zapato que de lejos se veía grande… una vaina como 45.

    No había terminado de eyacular cuando comenzó a sonar el portón eléctrico, ella levantó la cabeza y me dijo… «sácalo, sácalo, que llegó mi marido»; me vestí como rayo, salí y bajé hasta la cocina… era tarde, el Barry ya estaba metiendo las llaves para abrir la puerta principal… me metí en el depósito donde guardan las escobas y trapeadores de limpiar, por la hendija veía como Rita lo abrazaba y besaba festejando porque había llegado antes… «pero que haces aquí» preguntó Rita, «me he venido porque la perforación se detuvo por una falla de equipo y va a tardar algo en darle solución… me he venido para darte la sorpresa amor» todo esto en un español algo accidentado.

    Me sentí miserable, yo cogiéndole la mujer al gringo y el pobre trabajando, cuando subieron yo salí de mi madriguera, sí… madriguera… porque me sentía así como una rata, una sabandija coge mujeres casadas, busqué las llaves abrí la puerta del patio, me aseguré de cerrarla y ponerle seguro para no levantar sospechas… pero… oh, oh, recordé que entré esta vez por el frente con ella en su carro (recuerdan la secuencia que les pedí no olvidar), era la secuencia de mi entrada normal a hurtadillas… no lo pensé más… largué a correr lo más rápido que pude, trepé el terraplén de tierra, me impulsé pero el Nerón con toda la rabia acumulada de las cientos de amarradas nocturnas por causa mía, me agarraba el tobillo con la mandíbula no dejándome ir, como pude hale la pierna, me zafé y caí desde el paredón al suelo casi tres metros sobre los arbustos favoritos de mi madre.

    Mi papá que estaba justo en esos momentos regando el jardín me ayudó y llevó al hospital para que revisaran y curaran mi mordida de perro. De camino a casa, sabiamente me dijo… «hijito mío, en este país hay miles de mujeres bellas y sin compromiso… qué haces tú cogiéndole la mujer a ese señor, fíjate que hasta la vida puedes perder andando en eso, no hagas lo que no quieres que te hagan» y hasta el sol de hoy he sabido resistirme a los encantos y trampas de Rita.

    Espero les guste mi relato, un pedazo de mis vivencias para ustedes, y a la memoria de mi padre.

  • La mamá de Max (III): La boda de su hija

    La mamá de Max (III): La boda de su hija

    Marlene, es la madre de mi amigo Max, ya les conté de ella en unos relatos anteriores, y hoy les traigo una nueva anécdota que pase con ella, esa es más actual, ella sigue siendo súper atractiva, a pesar de ya sus casi 50 años, sigue deleitando a todo mundo!

    Esa ocasión fue la boda de Soledad, su hija mayor, Max me invito y me lleve a mi esposa, llegamos a salón jardín, era grande y espectacular, digno para la boda de su hija, ahí estábamos cuando la vi llegar, me quede boca abierto cuando la mire, un vestido rojo entallado arriba de la rodilla, el cabello suelto y sus zapatos de tacón abiertos, se veía súper rica, no dude en darle un abrazo y presentarle a mi mujer, ambas se veían súper buenas ,me imagine un trio con ellas, pero bueno, Marlene seguía apurada, estaba colocando los recuerdos de mesa y yo me ofrecí a ayudarle!

    L: ¡No pasan los años en ti baby!

    M: Gracias, ¡no sabía que eras casado!

    L: Jajá, sí, pero eso no importa, ¡aun pienso en ti!

    M: Luis, no empieces, ando apurada, ¡además ahí está tu mujer!

    L: ¡Tranquila, solo que no olvido tu hermoso cuerpo!

    Ella me miro, me acaricio la cara y me sonrió, luego se fue a recibir a su hija y a su marido, ¡y la fiesta comenzó!

    Todo se desarrolló como una fiesta de esa magnitud, comida, las palabras de los padres, el baile, el ramo y la víbora de la mar, muy entretenida, pero lo que yo no podía dejar, era ver a Marlene, la miraba con deseo, no sé si Lety se dio cuenta, ella bailaba y tomaba, Max también estaba en su mundo, ¡así que aproveche para sacarla a bailar!

    Bailamos una cumbia, una salsa, un merengue y un poco de disco ver su hermosa silueta moverse me puso dura la pija, Marlene ya traía unas copas de más, ¡eso la hizo bailar más sensual!

    Por otro lado, mi esposa también llamaba la atención, bailaba con un primo de Max y se olvidaba de mí, ¡peor yo estaba concentrado en la escultural figura madura de Marlene!

    M: ¿No te molesta ver a tu esposa bailar con otros?

    L: Para nada, ¡yo estoy mejor acompañado!

    M: ¡Que lindo, bueno deja voy a la cocina, déjame ver que sobro!

    L: ¡Te acompaño!!

    M: ¡No creo que sea buena idea!!

    L: ¡Aun así, deja ir contigo!

    Ella termino pro aceptar mi compañía y fuimos rumbo a la cocina, ella verificaba que todo estuviera bien, ¡mientras yo miraba sus ricas piernas y me perdió en su tarsero que se marcaba perfecto en su vestido rojo!

    Después de su inspección, salió nuevamente un poco estresada me miro y cuando estaba por decirlo la tome de su cintura y la bese, ella trato de rechazarme, ¡pero mi boca pudo más y nos fundimos en un beso lleno de adrenalina!

    M: Estas locas, ¡no van a ver!

    L: ¡Eso sería interesante!!

    M: ¡Mmm, basta Luis, por favor!

    La solté y caminábamos rumbo al jardín cuando nuevamente al detuve y la volví a besar, esta vez ella no peleo mucho, poco a poco fue cayendo en sus deseos, mis manos comenzaron a darse gusto con su rico cuerpo, recorría su espalda y bajaba por sus duras nalgas, esas nalgas de madura que tenía, apretaba sus piernas y metía mi mano por debajo de su vestido, me tenía súper excitado y ella estaba igual que yo, solo nos detuvimos al escuchar a los meseros, ¡pero eso no nos detendría!

    L: Quiero darte, me tienes a mil, ¡toca!!

    M: ¡Luis!!! ¡Que duro estas, uhm!

    L. Ven, seguro de este lado podremos!

    M: ¡Pero es la boda de mi hija!!!

    L: No te preocupes, ¡nadie lo notara!

    La tome de la mano y la lleve a la parte de atrás de la cocina, ¡era un pasillo donde nadie pasaba sí que ahí comencé a acariciarle sus tetas mientras la mama de Max me acariciaba mi verga por encima de mi pantalón!

    Que rico se sentía, por medio de su escote, saque sus ricas etas, aun eran grandes de pezón claro, duras, ¡uhm!! Con mi lengua empecé a saborear su sudor, recorrí cada pedazo de teta, no quería dejar sin probar alguno, Marlene, ¡me acariciaba la cabeza y gemía de placer!

    Me desabrocho los pantalones y me los bajo junto a mi trusa, mi verga estaba súper dura y húmeda de líquido pre seminal, toda la fiesta la había tenido así gracias a ella, me miro fijo y se arrodillo, tomo mi verga con sus manos y la coloco entre sus tetas, apretaba la cabecita con su duro par de pechos, ¡eso era fenomenal!

    Después de masturbarme con sus ricas tetas, donde mis fluidos mojaron su vestido, ella decidió comenzar a mamármelo, uf, ¡que rico! lo lamia desde mis huevos hasta mi glande, luego lo saboreaba como paleta para desaparecerlo tragándoselo por completo, una y otra vez, cada vez más rápido!

    L: ¡Uhm, si, así, ah!!!

    M: ¿Te gusta?

    L: Continua, ¡no pares!!

    Me tenía pegado a la pared jadeando, no nos preocupaba ser descubiertos, Marlene seguía dándome unas ricas chupadas, ¡dé esas que solo las mujeres de su edad dan!

    Pero decidí que ahora yo lo haría, la puse de pie y me arrodille, levante su vestido e hice a un lado su trusa, su vagina estaba húmeda, depilada, se veía deliciosa, comencé a pasarle mi lengua por su pelvis y baje lento a sus labios vaginales, ella mirando al cielo, exclamaba de placer, ¡mientras mis dedos abrían su vagina para saborear su clítoris!

    Con maestría introducía mi lengua y la movía como gusano, ella se retorcía, sus fluidos inundaban mi boca, su sabor salado era un néctar de vida, le acariciaba sus duras nalgas, apretaba sus tetas y mordisqueaba su clítoris, ¡Marlene no hacia otra cosa ms que jadear y exclamar lo mucho que le gustaba eso!

    M: ¡Ah!!! ¡Así Luis que rico!!

    L: ¡Amo tu pucha!!!

    M: ¡Si, cómeme, agh!!

    L: Eso mi amor, ¡vamos mójame!

    Marlene escurría la sentir mi lengua dentro, yo arañaba sus duras nalgas y me la empujaba ms a mi boca, la rica mama de mi amigo exclamo un fuerte suspiro y su orgasmo vino con gran potencia, la señora se retorcía en mi cara, yo me bebía su néctar de placer, era momento de penétrala!

    Me puse de pie y nos besamos apasionadamente, levante una de sus piernas y levante su vestido hasta su cadera, ella se bajó la tanga y me dirigió a su entrada, ¡la mire fijamente mientras le empujaba cada centímetro de mi dura verga!

    L: ¡Que rico, uhm!!

    M: ¡Ah, uhm!!

    Mi verga entro casi por completo, comencé a moverme suave, con ritmo, aprecia que me movía al ritmo de la música, le besaba sus tetas, su cuello, ¡me encantaba saborear su sudor mientras la embestía con suavidad!

    ¡Una y otra vez me movía, ella gemía al sentirme dentro, la tome de su cadera y la cargue apoyando su espalda en la pared, ella se agarró de una varilla que salía de aquella barda para que nos e cayera, comencé a moverme más fuerte, la alzaba y la dejaba caer, me mordía el cuello, metía su lengua en mi boca, estaba desatada!

    Ahora la voltee y ella apoyándose en la pared se empino, dejando su rico tarsero a mi disposición, sus nalgas se veían fantásticas, lentamente le introduje mi pene para luego metérsela fuerte una y otra vez, me apoyaba en su cadera para dársela más y más duro, gemíamos, ¡su vagina se devoraba excelente mi verga y yo continuaba disfrutando de su rico sexo!

    M: ¡Si, así empújala que rico ah!

    L: Esta riquísima, soñaba con volverte a coger, ¡uhm!

    M: ¡Cógeme, uhm!

    L: ¡Eres una caliente, ah!!!

    Continuaba dándole en esa pose, escuchábamos al animador hablar, preguntar por ella, ¡pero nadie sabía que estaba siendo penetrada por mí!

    La jale de su cabello y la agache hasta que sus manos tocaron el suelo, su vestido se le fue totalmente hacia sus tetas, ¡se veía fenomenal su rico trasero en forma de corazón y yo dándole de nalgadas y embistiéndola cada vez más y más fuerte!!

    M: ¡Ah, me hablan!! ¡Ah!

    L: ¡Me vale, uhm, ahorita estás conmigo, uhm!!

    Escuchaba pasos, sentía que nos descubrirían y eso me volvía loco, le jalaba su cabello, ella también se movía fenomenal, tenía a la mama de mi amigo como una autentica perra sedienta de sexo, ¡movía rico su cuerpo al punto que sentí que ya no aguantaría más!

    L: ¡Ah, mami, me vengo agh!!

    M: ¡Si, dámela dame tu leche!!

    L: ¡Ahhh, dios, ah!!!!!

    M: ¡Si!!!!! ¡Dios mío!!!!

    La llenaba de semen el orgasmo fue de lo mejor, ambos estábamos ahí en el pasillo del salón de la fiesta de su hija, ¡reposando el rico placer obtenido!

    De pronto el animador la llamo esta vez con más insistencia por lo que nos separamos, ella se arregló el vestido y su tanga y fue corriendo ahí, solo escuche que dijo que estaba en el baño, ¡yo me quede fumando para relajarme más!

    Unos minutos después salí y mi esposa aun bailaba, Max estaba súper ebrio, su marido estaba raro, pero continuaba en la fiesta y ella y yo, lanzábamos miradas, tal vez algunos se dieron cuenta, pero no me importaba, la mama de Max, ¡la señora Marlene había sido mi puta una vez más y esta vez en la boda de su hija!!!

  • Iniciando el sexo en nuestra relación

    Iniciando el sexo en nuestra relación

    En mi primer relato les comentaba sobre la primera vez hice mía a esa mujer, y creo que para ser franco fue el primero de muchos eventos que sucedieron, poco después, que siempre llegaba a visitarla por las noches como todo novio, sus hijos en ese entonces de 19 y 16 años dormían muy temprano ya a las 10 de la noche estaban en brazos de Morfeo, así que ahí pudimos empezar a algunos arrumacos y besos furtivos.

    En esa casa en particular la mesa redonda daba de frente al lavaplatos, y en una ocasión antes de despedirnos ella se levantó a dejar los platos, vi una falda ejecutiva y dejaba sus torneadas piernas así que cariñosamente me acerque por detrás para darle un beso, pero creo que ese beso nos fundió de una manera fuerte.

    Aunque recordábamos que los chicos estaban dormidos en la planta alta creo que eso no nos detuvo, solo teníamos que evitar hacer ruido así que después del toqueteo y tenerla contra el lavaplatos a sus espaldas.

    Levante esa falda encontrándome una linda tanga azul que aún recuerdo, rápido baje mi cierre dejando fuera mi miembro, solo basto hacer a un lado esa pequeña ropa interior y como todo debería de ser rápido y en silencio no quise perder el tiempo, ella también lo sabía así que una vez más pude ver como se inclinó recargándose sobre el lavaplatos abriendo sus piernas lo más que podía.

    No pude resistir tan bello espectáculo así que me coloque detrás de ella puse mi miembro en su entrada ya muy lubricada y entro de una manera exquisita.

    Era hermosa mi vista viendo como ese cuerpo que salía de una delgada espalda y se veían unas nalgas deliciosas que se movían a una vaivén entrado y saliendo, ella estaba con las piernas abiertas y de puntas, para poderme facilitar la penetración, de hecho esto me hace pensar que quizás así lo hacia su antigua pareja ya que es un tipo un poco más alto que yo.

    Yo percatándome que estaba de puntas la hice poner sus pies en el piso y yo me agache un poco más, después de un momento moví la silla donde estábamos platicando momentos antes, me senté y le levante la falda ya más descaradamente y con lo caliente que estábamos ella se montó sobre mi.

    Se sentaba y se movía de adelante hacia atrás muy rápido y se levantaba y se volvía a sentar de una manera tan deliciosa que mi miembro no aguanto más y termine con un chorro que inundo toda su vagina.

    Nos dimos un beso y nos despedimos esa noche para volver a vernos el día de mañana.

    Al día siguiente llegue con ella por la noche como siempre pero surgió la situación de salir por algunos pendientes, yo en ese tiempo conducía una camioneta muy pequeña de las que con trabajos caben 2 personas, pero de regreso al pasar por el parque ya eran más de 11 de la noche y por supuesto queriendo tener sexo con mi amada y viendo que nuevamente tenia falda puesta, cabe señalar que ella es catedrática y siempre viste muy formal con faldas y trajes sastres y le lucen preciosos, pero en fin, pare el coche en medio del parque en la parte más obscura, me dijo que haces, le dije ya es tarde y tendrás que meterte a casa y ya no podre besarte hasta mañana.

    Así que pase mi brazo por sus hombros y la atraje a mi, en un beso que de inmediato nos desato a ambos, la bese en el cuello y ya pude sentir esa respiración rápida, así que sin perder el tiempo, abrí sus piernas y pude sentir esa fina ropa interior, la hice a un lado para dar oportunidad a mis manos y dedos que hicieran ese trabajo de excitarla, pero mi sorpresa es que ya estaba mojada y lista, así que no pude aguantar más la tome y ella aunque siempre me dijo que no era elástica de un solo salto se puso sobre mi y de un solo golpe mi falo entro completo en ella, saco un suspiro y se movía como diosa, se movió un poco al asiento del lado del copiloto y me puso ese bello trasero al descubierto, ella término de una manera deliciosa pidiendo más y el coche se movía sin cesar, y en esa otra pose la penetre de una manera grandiosa que mi semen no espero para salir a chorros dentro de ella.

    En unos minutos vecinos del parque prendieron las luces así que puse en marcha el coche a llevarla a casa.

    Los fines de semana era complicado poder hacerlo ya que los chicos se dormían un poco más tarde así que con ansia esperaba a que fuera lunes, y así fue ya que los fine de semana me iba tan caliente de su casa que, llegando a la mía no podía más recordar esa vaginita velludita que quería comerme a cada momento, y pues no quedaba de otra más que masturbarme pensando en ella.

    Llegó el bendito lunes!

    Fui a verla como de costumbre y al ver su look de ese día pensé que quizás no tenía ganas de hacerlo, ya que llevaba un traje sastre con pantalón entallado en color gris, que no sé qué tienen esos trajes que hacen lucirles las caderas y las nalgas de manera espectacular, todo sucedió como de costumbre, los chicos se despidieron para ir a dormir y yo pensé entre mi ahora no me toca, ni modo así que me levante de la silla ella también se levantó para despedirme y ese beso de pie volvió la chispa del deseo a poseernos a ambos, yo juntaba mas su cintura con la mía y ella podía sentir el paquete que se endurecía queriéndola poseer.

    Asi que de estar ya tan caliente no aguante más tome el botón de su pantalón que estaba en la parte lateral lo desabroche y baje ese pequeño cierre que tiene el pantalón, ella se resistió un poco dijo no!!, con la falda podemos disimular si bajan los chicos, así no… pero creo que no me importo esa negativa, le baje el pantalón y la pantaleta mientras la seguía besando, aunque un poco apretada la prenda pude bajarla hasta las rodillas, la recargue en una silla y aunque ella abrió las piernas lo más que pudo con el pantalón a las rodillas, mi miembro entro de una manera deliciosa, quizás fue mi idea pero tener las piernas tan juntas hizo que yo sintiera que me apretaba más mi falo, que rico entraba y salía pero esa vez aunque ella estaba preocupada por si bajaban los chicos, disfruto mucho y una vez más los litros de semen dentro de ella estuvieron presentes, que noche de verdad, iniciando la semana excelente.

    Ya les contaré una más de esta hermosa mujer, espero comentarios.

  • Deseo a la cuñada de mi novia

    Deseo a la cuñada de mi novia

    Amigos lectores en este relato describiré como deseo a la cuñada de mi novia, espero sus comentarios y mensajes.

    Desde hace 4 años conozco a la cuñada de mi novia, una mujer bastante agradable; ojitos café, estatura normal, cara bonita adornada de camanances, cuerpo proporcionado con caderas y culito parado y unos pechos tan apetecibles, rondará los 30 o 33 años. El día que la conocí fue en una reunión familiar, a ella le gusta hablar bastante y desde que nos presentaron conversamos un momento, mientras eso pasaba la admiraba, pero tenía que disimular puesto que estaba mi movía, la reunión pasó entre risas y platicas y luego cada quien a su casa.

    A los días de esa reunión conversando con mi novia me dice que yo le gustaba a su cuñada, a lo que le respondo que como sería posible y porque lo decía y me comenta que después de esa reunión hablaron de mí y la cuñada le confesó que yo estaba guapo y que era bien educado entre otros halagos y que hasta mi suegra le había dicho que a la cuñada yo le gustaba porque hablaba bien de mí y la verdad ella a mí me gustó y aun me gusta, pero no me atrevo a cruzar la línea salvo uno que otro piropo por medio de whatsapp, pero hasta ahí.

    Transcurrían los días y meses y cierta ocasión siempre con la familia de mi novia fuimos a visitar a la cuñada por motivo que estaba embarazada. Al poco tiempo de estar en la casa salimos con mi novia a pasear un momento y solo se quedó la cuñada con la suegra, pero a mi novia se le olvidó algo y me pide que regresara por ello, no estábamos lejos y accedí. La puerta estaba medio cerrada y entré, le hablé a la suegra dos veces y no me respondió, seguí a lo que iba, pero antes quería ir al baño y me llevo tremenda sorpresa al ver que la puerta también estaba abierta y ahí estaba la suegra con la cuñada desnuda!! Solo que estaba de espaldas, salí rápido de ahí (mi suegra estaba realizándole ciertos cuidados porque estaba próxima a dar a luz, aclaro que el esposo estaba laborando) pero pude apreciar su culito bien parado y redondito unas nalgas preciosas y parte de un pecho el cual calculo es 38B o más, esa imagen me acompaña al día de hoy deseando ser afortunado y tener para mi ese cuerpo.

    Pasaron los meses y después de dar a luz en ocasiones cuando nos reuníamos en familia sacaba todo su pecho frente a mí para amamantar al bebé, yo de reojo le vía su pecho como dije de buen tamaño su pezón paradito y una aureola café maravilloso para mí, a veces le decía al bebé que si quería que yo lo cargara en brazos a lo cual yo inmediatamente extendía mis manos y tomaba al bebé y en ese momento aprovechaba para rozarle los pechos a ella eran segundos, pero para mí era lo suficiente en ese momento. Nunca le he dicho nada al respecto a ella.

    Bien el tiempo transcurrió y por cosas de pareja tuvieron problemas en la relación y no llegaron a buenos términos aunque el esposo (hermano de mi novia) la ama mucho y por el bebé siguen en constante contacto.

    Llegó un día que después del trabajo vería a mi novia como de costumbre pero esa vez me comenta que el hermano quiere platicar con ella a lo cual le digo que me iré para que ellos platiquen tranquilos pero me detiene porque él ya sabía que estaría yo. Fuimos a una cafetería y se desahogó, yo solo escuchaba, como dije antes él la amaba y creo que aun la ama, habló de lo bonita que ella es y que como otro hombre no iba a querer algo con ella más que sexualmente es de armas tomar ya sea en el cine, en el vehículo, un lugar solo y obscuro al escuchar esto inmediatamente mi verga dio un salto sabiendo como la deseo y fantaseo con ella desde hace tiempo, ese instante imagine cogiéndola en todas las formas posibles.

    Hasta hoy es una deseada fantasía a cual no me atrevo a seducirla porque él es un tipo muy bueno conmigo y mi novia muchas veces ha pensado que he tenido algo con su cuñada, tal vez algún día tenga el valor de cruzar la línea-

    Espero les guste mi relato aunque no sea tan erótico.

    Saludos.

    Ángel

    [email protected].