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  • La bella y la bestia

    La bella y la bestia

    Cuando Mario vio venir a Alfredo caminando a su encuentro, en el bar que se citaron, pensó que era tiempo perdido. Anteojos gruesos, semicalvo, un tanto encorvado en sus 1.90 de altura, debajo de su camisa remangada y con tres botones desabrochada por el calor reinante, mucho vello, todo lo que hacía un combo poco recomendable como para sugerirle a Teresa un encuentro con aquel tipo. Charlaron de generalidades, Alfredo preguntó lo habitual y cuando terminaron el café le dijo a Mario: «Yo te aseguro algo, grabátelo: si tengo la oportunidad de conocerla, no se va a arrepentir…». Sonriente, el marido de Teresa se dirigió al coche que estaba estacionado enfrente, confirmando que había perdido su tiempo.

    El viernes de esa misma semana, la pareja había arreglado con un matrimonio que habían conocido y compartido un café de presentación, para salir por primera vez en plan de intercambio; ella era una morocha que tenía excelente figura y él muy buena presencia. Aún bastante novatos en el tema, esa primera vez con una pareja los tenía muy acelerados, excitados, llenos de curiosidad, en síntesis, con toda la adrenalina, contando las horas que faltaban para el encuentro que había sido arreglado para las nueve de la noche. Cuando ya estaban bajando a la cochera del edificio donde vivían, sonó el celular de Mario y la cita quedó cancelada «por problemas de último momento» del matrimonio en cuestión.

    No es fácil entender para quienes no hayan vivido nada de esto, la sensación que embarga a los defraudados en esa situación. Decepción, desilusión, bronca y la inmediata pregunta ¿y ahora qué hacemos?

    «Mirá, no sé qué te parece, pero el otro día conocí a un tipo que vive solo en el centro, que quiere salir con nosotros como tercero, lo puedo llamar», dijo Mario, mirando de reojo para ver la reacción de su esposa.

    «¿Y yo qué sé, y cómo es?» fue la respuesta.

    «No es ningún galán, pero creo que tiene una mentalidad bastante abierta, se tiene mucha fe por lo que vi. En caso que esté disponible, podemos ir y ver qué pasa para no perder la noche. Si no te sentís a gusto, nos vamos y listo».

    Alfredo estaba en su apartamento y respondió: «Qué buena noticia, los espero, claro que sí, solamente dame un rato para bañarme y arreglar un poco el despelote que tengo acá, pero dale, vengan, los espero en una hora y algo.

    Cuando Alfredo abrió la puerta, Mario tuvo los dos panoramas opuestos ante sus ojos, la cara de gusto del anfitrión al ver a la rubia, su minifalda, las hermosas piernas que emergían de una sandalias muy elegantes con taco bien alto y fino, la chaqueta del conjunto con generoso escote, dejaba ver el nacimiento de los tentadores melones que le hacían agua la boca a Alfredo. Por el otro lado, la cara de Teresa era una especie de mensaje del tipo «¿a qué vine aquí?».

    Pasaron, y lo primero que vieron fue la combinación de altoparlantes e instrumentos que le hicieron recordar a Mario que Alfredo le había dicho que además de mecánico, era músico, rara combinación. Se ubicaron alrededor de una mesa rectangular para compartir algunas bebidas y la charla correspondiente. Pasaba el rato y no había mucho avance, los temas iban pasando sin nada que ver con el que les había convocado, hasta que Mario premeditadamente, antes de la retirada que veía inevitable, se dirigió al baño. Demoró unos minutos más de lo normal y cuando salió, los vio bailando, muy abrazados a un lado de la mesa, comiéndose la boca.

    Sabedor que a Teresa cuando le ponen una mano encima se le encienden los motores, en ese instante supo que habría novedades, solamente faltaba conocer el desarrollo y el resultado, pero seguramente habría acción.

    Alfredo tomó de la mano a Teresa y juntos, caminaron hacia un rincón del apartamento donde había un juego de living entre los bafles y algunos artefactos de iluminación. El ambiente estaba distendido, con música suave de fondo, media luz y se sentaron en un sofá donde siguieron adelante lo que habían comenzando mientras Mario se sentaba de frente a ellos, bebiendo su whisky. Las prendas de su mujer fueron cayendo al piso hasta que desnuda, quedó parada con Alfredo a su frente, ya sin camisa, con el pantalón desabrochado, cayendo también al suelo y Mario detrás de él ya desnudo, besándole la nuca y punteándola con su verga entre las nalgas.

    Alfredo: ¿Señora, sería usted tan amable de flexionar sus rodillas y abrir la boca así le meto mi pija para que me la chupe?

    Teresa: Siii, si, claro, ahhh! que rico!!

    Pasaron al dormitorio donde había una cama grande y mientras Mario se recostaba y su mujer se estiraba para besarlo en la boca, dejaba su culo en pompa mientras Alfredo terminaba de sacarse la ropa y agregaba dos características muy personales a su figura: vello abundante en todo el cuerpo, especialmente en pecho y espalda y una verga gruesa y larga que recién comenzaba a erguirse. Teresa fue bajando por el pecho de su marido hasta llegar con su boca a la verga y comenzar a mamar.

    Alfredo sin lentes, metió la cabeza entre las nalgas de Teresa y comenzó un festival de lengua entre su concha y el ano que la fue enloqueciendo de a poco, dando comienzo a una serie de orgasmos sin solución de continuidad, hasta que Alfredo ya con la verga dura, se puso un condón.

    Alfredo: Putita, te voy a coger toda la noche, le dije a tu marido que no te ibas a arrepentir de venir y soy un tipo de palabra. Dame esa conchita divina que tenés que te la voy a llenar de carne, ¿querés que te coja mi amor?, ¿Querés que te la dé bien por adelante y después te coja bien cogida por el culo para que vea tu esposo lo puta que sos?

    Teresa dejó por un instante de chupar a Mario y respondió: «me estás enloqueciendo, me encanta tu pija, haceme lo que quieras, estoy caliente como nunca estuve!»

    Alfredo entró suavemente en Teresa y cuando estuvo totalmente en su interior empezó de a poco a acelerar el vaivén para hacerla delirar, retirando su verga de adelante para entrar por el ano de la mujer en un crescendo que los envolvió a los tres, al punto que en determinado momento, Teresa mordió apenas la pija a su esposo, lo que provocó, enseguida de la sorpresa, la carcajada de ambos. Mario acabó en las tetas de la rubia mientras Alfredo llegó a su primer polvo, enterrando entera la verga en el culo de Teresa.

    Luego de un «recreo», ida a higienizarse de cada uno, reponer energías con unos snacks y bebida, Mario se dispuso a observar en primera fila el espectáculo que sobrevino al «primer tiempo». Alfredo cumpliendo con su vaticinio, estuvo más de una hora, con la pija como un hierro, dándole a Teresa por todos lados, comiéndole a besos literalmente las tetas, cogiéndola en todas las posiciones en la cama y fuera de ella, hasta llevarla a la mesa del inicio de la noche, haciendo que únicamente con sus sandalias puestas, apoyase sus manos inclinada para cogerla un buen rato en esa posición otra vez por el culo, provocando en Teresa reacciones que jamás había experimentado, las que exteriorizaba pidiendo más, gimiendo, gritando, prometiendo, enloqueciendo.

    Teresa: Ahh! qué divino! dameee, siiii, cogeme Alfredo, nunca me habían hecho calentar tanto! te lo juro, qué divinooo!

    Alfredo: Papito te va a coger todo lo que quieras mi amor!, ¿tu marido te va a dejar venir más veces para que te siga cogiendo?

    Teresa: (mirando a su esposo) Mi vida, ¿puedo venir sola para que me coja Alfredo? Me enloqueció! ¡quiero que me dé mucha pija!, ¿no te enojás?

    Mario: No mi vida, no me enojo, yo quiero que disfrutes vos. Podés venir siempre que quieras y él puede ir a casa cuando quieran, de vez en cuando quiero seguir viendo, disfrutemos todos ¿sí?

    Durante varios meses, Teresa se producía como para ir a una fiesta (bueno, iba a una fiesta) un par de veces por semana. Se metía a la bañera con sales aromáticas, iba a la peluquería, venía maquillada, se vestía de modo bien provocativo, tanto que no se animaba a ir sola, le pedía a Mario que la llevase hasta la puerta de la casa de Alfredo y lo llamaba al terminar para que la fuese a buscar. Iba como una reina, volvía destruida, como si le hubiese pasado un tren por encima.

    Mario: Mi vida ¡qué facha! ¿Te sentís bien?

    Teresa: Sí mi amor, estoy bien, bien cogida, reventada, me coge en la cama, en el baño, encima de los bafles de sonido, es impresionante, ¡me encanta! ¡Y estoy caliente!, cuando lleguemos a casa cogeme mucho, ¡quiero más!

    Y llegaban a casa y siempre, mientras duró la aventura con Alfredo, volvían encendidos, deseando llegar a la cama. Y los días siguientes, en estado incandescente, ante la menor mención o recuerdo de los encuentros, comenzaban a besarse y acariciarse en donde estuvieran, en el auto, en la rambla, en el cine.

    Hasta que un día, subiendo al coche con su habitual aspecto «del después», despeinada, ojerosa, Teresa le dijo a Mario: «se acabó, no vengo más».

    Mario: ¿Qué pasó mi amor?

    Teresa: No es la primera vez que pasa. Volvió a decirme que te dejara, que quería que estuviese solo con él y que no quería usar más condón, que me quería llenar de leche. Yo hacía siempre como que no me enteraba, me calienta tanto que prefería disfrutar y no proyectar. Pero hoy pasó la línea, después de hacer lo de siempre, de coger como locos por todo el apartamento, con condón obviamente, de calentarme como siempre, me llevó a la mesa del estar, desnuda, me hizo inclinar como siempre hacia adelante, apoyarme con las dos manos en la mesa y sacar bien la cola para atrás con las piernas abiertas y me empezó a enloquecer con la lengua, a chuparme la concha y el culo, con esa lengua gorda y áspera que me enloquece y empecé a acabar allí, parada, recostada a la mesa y como siempre, sentí que me la metía en la concha y me empezaba a coger y yo seguía acabando y me la sacó de adelante y me empezó a coger por el culo y me hizo delirar como siempre, llenándome bien de carne, haciéndome hamacar junto a él en ese vaivén de locos que siempre imprime, hasta que de pronto siento que me llena el culo de leche, no se había puesto el forro.

    Mario: ¡Hijo de puta, lo agarro a piñas!, ¿y qué hiciste?

    Teresa: Nada. Me fui al baño, me duché, traté de limpiarme lo mejor posible e hice de cuenta que no pasaba nada. Él tampoco dijo nada. Pero ya está, se terminó, yo ya había pensado en esto cuando empezó a ponerse pesado con que se había enamorado, pero me calentaba tanto que no quería que se terminase, pero ya está, si no cortamos ahora, termina mal y yo este juego lo tengo claro. Yo sé dónde y con quien quiero seguir mi vida y es contigo, ¡que se joda!, no hagas nada, no vale la pena, se terminó.

  • Casa de la piscina (Capítulo 1)

    Casa de la piscina (Capítulo 1)

    Me mudé a otra ciudad para cursar un año de universidad por motivos económicos. Debo decir que no tengo 18 años, empecé la universidad más tarde ya que no sabía que estudiar a esa edad y tenía que trabajar para ayudar en casa.

    Bien, como decía me mudé y no podía alquilar un piso yo sola y tampoco me apetecía ir a una residencia ni compartir piso con «niñatos» digamos. Soy una chica tranquila, me gusta bastante estar sola, e independiente, tenía 27 años y físicamente no me puedo quejar, tengo una bonita sonrisa, unos ojos marrón muy claro, unas tetas pequeñas supongo 85b, pero me gustan y creo que cuando se me ponen los pezones duros son muy apetecibles, cintura estrecha y cadera más ancha, me encantan mis curvas y un buen culo. Encontré una «casa de la piscina» de alquiler a las afueras de la ciudad y rodeada de campo, eran una familia con una única hija en escolar, la mamá trabajaba en un alto cargo de una empresa y el papá era abogado con su propio bufete y solo tenía que compartir cocina ya que no había en la pequeña casita, me pareció perfecto.

    Después de dos meses de convivencia nos llevábamos genial, ya había hecho algunas amigas en la universidad y trabajaba en una tienda de ropa interior (mi debilidad por cierto), pero ya sentía que necesitaba follar, masturbarme se me quedaba corto y últimamente me calentaba por cualquier cosa, de hecho había empezado a sentir cierta atracción hacia Héctor, el papá. Me pareció un hombre serio inicialmente, pero no, era muy sarcástico e irónico cosa que me encanta, es bastante más alto que yo ya que mido 1.57, moreno con alguna cana, bien definido y con brazos fuertes, salía a correr cada día y se notaba que hacia deporte, además con traje estaba de infarto.

    Como decía, con mi sequía sexual, Héctor me ponía caliente, cuando lo veía volver de correr, cuando me tocaba la cintura por algún motivo (quizás apretaba más de la cuenta ¿o era mi mente sucia?) y cuando lo sentí detrás de mí mientras buscaba ingredientes en la nevera su pecho en mi espalda, su paquete en mi culo y su «perdona» en mi oreja mientras cogia una cerveza me hicieron mojar braga. Sí, definitivamente tenía que follar.

    Ese mismo fin de semana propuse a mis compis de Uni salir de fiesta y que me llevarán dónde ellas quisieran ya que no conocía nada, obviamente fue un sí por unanimidad. Me puse un conjunto de encaje verde botella semitransparente y de braguita brasileña, me encanta un crop top negro y una falda de tubo hasta mitad de cuero ambas, me gusta que resaltar mis curvas y ese look siempre lo conseguía junto con unos tacones. Cuando las chicas me pasaron a buscar acababa de maquillarme y estaba lista para la acción.

    El local estaba muy bien, y la música lo más importante, me encanto, estuve bebiendo y bailando con mis amigas, meneando nuestros cuerpos y viendo que material había por allí, empezamos a hablar con unos chicos que estaban a nuestro lado todo el rato, concretamente estuve hablando y Alejandro, era guapo y bailábamos muy bien hasta que de tanto restregarnos empezamos a besarnos. Mmmm que ganas tenía, sentía su mano en mi cintura apretando y la otra en mi nuca mientras nos comíamos la boca y jugábamos con nuestras lenguas. Seguíamos bailando más lascivamente y apartados mientras acabábamos nuestras copas y nos dábamos el lote, él recorría mi cuerpo con sus manos, me apretaba el culo, me besaba y cuando me mordía el cuello lo único que podía hacer era gemir mientras me restregaba contra su polla como perra en celo.

    De camino a mi casa nos íbamos magreando y morreando y cuando llegábamos era tal la calentura que antes de entrar en el mismo jardín (de madrugada estarían todos durmiendo) Alejandro me estampo contra la pared y metió su mano debajo de mi falda y mis bragas mientras me lamía el cuello:

    A: Diioos, mira que mojadita estaaas —mientras movía sus dedos de arriba a abajo por mi coñito empapado de excitación y yo empezaba a gemir levemente— Estás muy calentita ¿tienes ganas de polla??

    M: Mmmmm siii, sii tengo muchas ganas de follarte —mientras le sobaba el paquete y le comía la boca.

    A: Biieen, yo también quiero follarte, pero primero voy a hacer que te corras —y me bajo los tirantes del top y empezó a sobarme las tetas libres de ropa, dios que gusto sentir sus manos apretando mientras nuestras lenguas jugaban, se separó de mi me lamio los labios y bajo a mis pechos, mis pezones ya estaban duro y sentir si lengua

    M: Aaahh sii

    A: Mmmmm que tetas tienes —mientras las cogía con ambas manos y me mordía un pezón y volvía a gemir— te gusta que te los muerda eh??

    M: Mmm sii, sii

    A: Joder como me pones nena —mientras seguía comiendo mis tetas, tirando de mis pezones.

    Empecé a sobarle de nuevo la polla, la notaba dura encima del pantalón y quería tenerla entre mis manos ya, y al sacarla del pantalón, oh si, era una chica con suerte, Alex tenía una polla de buen tamaño, ancha y larga y empecé a pasear mi mano sobre ella de arriba a abajo.

    M: Joder, que polla tienes Alex, tengo muchas ganas de tenerla en mi coño.

    A: Mmmm sii, no te preocupes nena, que la vas a gozar, te voy a dar una buena follada, pero primero quiero que te corras en mi mano —y se arrodilló levantando mi falda y apartando mi braga empezó a comerme el coño. Joder, pasaba su lengua arriba y abajo mientras apretaba mi culo y movía su dedo pulgar sobre mi clítoris.

    M: Aaah, mmm, sii no pareees Aleex.

    A: Mmmm que mojadita estas jodeer, estas empapada —y metió dos dedos de golpe en mi coño— mira como entran nena, te vas a correr eeh??

    M: Aaah diios, sii sii fóllame con tu dedos joodeer me estas poniendo muy caliente.

    Alex se incorpora y me empieza a morder un pezón mientras me da una palmada en la otra teta y la agarra fuerte y yo vuelvo a pajear esa dura polla.

    —Aaah, que ganas de meterme la polla, te voy a reventar nenaa —mientras no para de taladrarme con sus dedos en mi coño, me estoy muriendo de gusto y gimiendo como perra cuando me coge la cara, me morrea y me susurra al oído:

    —Vengaaa putitaa, correte para mi —mmmm me encanta que me llame putita y vuelve a acelerar el ritmo de su follada y me corro gimiendo mientras me come la boca para acallarme, poco a poco reduce el ritmo hasta que me saca los dedos y mirándome se los lleva a la boca— mmmm que rica estaas putitaa, tomaa —vuelve a meter los dedos en mi coño y me los da a probar cogiéndome de la barbilla.

    —Eso es, pruébate —y mete sus dedos en mi boca y los recorro con mi lengua. Me empiezo a pasar la polla por el coño empapado— ufff, como no pares te follo aquí mismo.

    Y sin contestarle, le empujo contra la pared y me agacho para comerle la polla. Le miro a los ojos mientras paso mi lengua por toda su polla y noto mis fluidos en ella Mmmm que rica, me encanta chupar pollas y dicen que lo hago muy bien. Me meto la polla entera en la boca y empiezo a comérsela no me cabe toda pero lo intento, me gusta metérmela hasta el fondo y sacarla de mi boca y volver a pajearla y lamerla.

    —Aaah nena que boquita que tienes —la vuelvo a meter en mi boca y empiezo a comérsela bien duro durante unos minutos, se cómo os gusta a los tíos que os coman la polla y cómo hacer que os corráis. Jooodeer, como no pares me voy a correr.

    M: Sii nenee?? Te vas a correr en mi boquita?? —sacándomela de la boca y pasándola por mi lengua— Vas a darme tu lechee??

    A: Mmmm como me gustas así de zorrita, quieres que me corra en tu bocaa eeh —me coge de la cabeza con ambas manos y empieza a follarme la boca— aaah sii eesoo es, la putita quiere que le folle la boca para tener mi lechee. Tomaa putaa —y empieza a follarme la boca fuertemente su polla me llega hasta el fondo de la garganta una y otra vez me cuesta respirar pero me gusta, me agarra fuerte del pelo— aaaah tomaa mi pollqputaa, me corroo.

    Descarga todo su semen en mi boca joder, me llena la boca mientras me clava la polla hasta el fondo. Necesito un poco de aire, le aprieto el muslo y me entiende, sacándome la polla de la boca mientras sonríe. Me trago su leche y sujetando su polla me la vuelvo a meter en la boca, para dejarla bien limpia.

    Una vez limpia me levanto y le como la boca, tal y como ha hecho antes conmigo, jugamos con nuestras lenguas mientras me agarra del culo y me levanta. Rodeo su cintura con mis piernas y entramos en mi casita.

    —Que bien lo vamos a pasar esta noche nena, mientras me da un azote que me hace pegar un gritito y me tira a la cama.

    Mientras nos volvemos a enrollar veo que no hemos cerrado la puerta, ya solo en ropa interior me acerco para cerrarla y al otro lado de la piscina veo a Héctor sentado en la zona chill tomando una cerveza, mirándome, me saluda levantando la cerveza y le da un sorbo mientras sonríe. Yo solo consigo cerrar la puerta.

  • Sexo casual con una rubia madura

    Sexo casual con una rubia madura

    Era una tarde aburrida y sin saber qué hacer, veía programas en la TV, escuchaba música, me echaba y seguía sin saber qué hacer, hasta que salí a caminar un rato.

    Era una tarde agradable no hacia ni frío ni calor, saqué un cigarro del bolsillo de mi camisa y lo encendí, caminaba por una calle un poco solitaria cuando de pronto al llegar a la esquina se detuvo de golpe un carro, era un hermoso auto de color verde oscuro y de lunas polarizadas.

    En ese instante se asoma una cabeza, era una mujer madura pero simpática, piel blanca y de cabellos rubios, ¡tenía una mirada penetrante que impactaba a cualquiera, tal vez por esos ojos color marrones claros que poseía!

    Yo solo miraba aquella mujer bella a bordo de tan hermoso vehículo cuando grande fue la sorpresa para mí al decirme con una voz dulce:

    R: ¿Quieres subir?

    Me quede helado, no sabía qué hacer, que decir.

    R: ¡Vamos, sube!

    Yo asentí con la cabeza y sin pensarlo dos veces me subí al auto.

    Estando adentro pude verla mejor, era una mujer como de 36 o 38 años, pero con un cuerpo esbelto, era hermosa, tenía un cuerpo mucho más bello que cualquier chica de 25 años.

    Tenía una blusa ceñida al cuerpo y desabotonado, se podía ver sus senos deliciosos y paraditos, sus pezones se notaban como dos botones, tenía un pantalón jean blanco que dejaba ver sus piernas exquisitas y duras, yo me sentía como en el cielo, era una mujer perfecta.

    Yo aún no salía de mi asombro cuando dijo:

    R: ¿Sabes manejar?

    L: ¡Claro!

    R: ¡Entonces toma el volante!

    Ni bien empezaba a conducir ella empezó a agarrarme la pierna, subió su mano hasta que toco mi pieza, que ya empezaba a ponerse dura, al instante y como si no quisiera perder tiempo desabrocho el cierre de mi pantalón y logró sacar mi pene.

    Lo meneo un poco y se la metió a su boca, tenía unos labios carnosos y rosados, eran como dibujados, eran unos labios perfectos.

    Se lo metía y se lo sacaba de su boca, lo lamía con tal ímpetu que yo no podía controlar el vehículo, se puso a soltar unos discretos gemidos mientras me lo chupaba, me decía lo dura que estaba y lo gruesa que era, yo no sabía que decir.

    Ella seguía concentrada en mi duro pene, se lo metía hasta la garganta hasta que ella misma se atorara y se lo volvía a sacar para hacerlo de nuevo, yo ya no aguantaba, por más que quería controlarme ya no podía, era demasiado el placer que sentía que no podía resistir y solté todo el semen que tenía dentro.

    L: ¡Ah, uhm!!!

    R: ¡Si, uhm sabroso!!!

    Ella tenía mi pene entre sus labios cuando sintió aquel líquido caliente y blanco salir con fuerza, se empezó a tragar mi jugo y también se lo sacaba para que me vaciara en su cara.

    Ella se pasaba la mano por su cara y se chupaba los dedos como saboreando mi semen, cuando todo el jugo salió ella me limpio el pene y lo guardo, luego se limpió la cara y se levantó para poder ver si ya estábamos cerca de su casa.

    R: Gira a la izquierda, ¡ya estamos pro llegar!

    Me condujo de frente a su cuarto y saco una botella de vino, me sirvió una copa y ella se tomó otra, puso una música lenta y empezó a bailar para mí, no lo podía creer, era un sueño, una fantasía echa realidad, estaba atontado y no sabía si era por tener frente mi a tan exquisita mujer bailando y entregándose solo para mí o era porque aún no podía creer lo que estaba viviendo en ese instante, era el hombre más afortunado de la tierra y no podía pronunciar palabra alguna, mi cerebro no funcionaba se había atrofiado y no sabía que decir o que hacer, solo me quede mirándola mientras ella se empezaba a desprender de su ropa.

    Se empezó a desabrochar la blusa y se lo saco, no llevaba sostén, empezó a acariciarse los senos de una manera que mi verga se empezó a poner más dura que un fierro.

    Se volteó y de espaldas a mí empezó a bajarse el pantalón dejándome que viera sus esculturales piernas, llevaba una tanguita que apenas se notaba, cuando se sacó el pantalón se dio vuelta y se acercó a mí, me dio un empujón que caí a la cama de espaldas, se subió encima de mí mientras se sacaba el diminuto calzón y puso su vagina a la altura de mi boca.

    Era una cosa realmente hermosa tener la concha de esa mujer frente a mis ojos, sus labios vaginales estaban hinchados de tanto placer, era de color rosado y entre ellas brotaba apenas un pequeño líquido que dejaba notar que aquella potra salvaje estaba caliente y solo deseaba que la hagan gozar.

    R: ¡Vamos, no me mires, has lo tuyo!

    La rubia me ordeno le hiciera sexo oral, yo no pude engarme, no sabía ni su nombre, ni que pasaría, pero obedecí su orden sin preguntar más.

    Empecé a pasar mi lengua por su vagina, le introducía mi lengua por aquella cavidad penetrándola dulcemente mientras ella empezaba a agitarse, con mis dedos abría sus labios para descubrir el clítoris que ya se encontraba hinchado y erecto.

    Lo lamía, lo chupaba cada vez con más fuerza y pude ver que aquella preciosa mujer estaba dando pequeños golpes a la pared porque no podía controlarse.

    L: ¿Te gusta lo que hago?

    R: Uhm, si me encanta, ¡ah!

    Empezó a gemir con fuerza y a tener pequeñas convulsiones, sus músculos se contraían, sus labios vaginales apretaban mi lengua y yo solo me empecinaba a besar con más fuerza y rapidez su clítoris.

    Supe en ese momento que ella estaba teniendo un orgasmo, y vaya si hubieran visto qué orgasmo tuvo.

    R: ¡Ah, dios mío, que rico!!

    L: ¡Uhm, no puedo creerlo, uhm!!

    Luego se calmó un poco y me empezó a sacarme la ropa, me saco la camisa, el pantalón y luego el calzoncillo que llevaba puesto, yo tenía el pájaro más tieso y duro que un fierro, lo tenía hinchado y rojo parecía que iba a reventar.

    Ella se sentó encima de mí y se lo introdujo en su concha y empezó a saltar de tal forma que mi pieza la penetraba con violencia, pero eso a ella le excitaba mucho más.

    R: ¡Ah, que dura, uhm!!

    L: Ah, sí, así, ¡que rico!

    R: ¿Uhm, te gusta papi?

    L: ¡Ah!!! Me encanta!

    Yo le apretaba los senos, le besaba los pezones, eran como dos hermosos montes rosados e hinchados de placer, era sublime todo ese panorama.

    Ella gritaba como una loba en celo, cerraba sus ojos y se mordía los labios, mientras yo gozaba con tan hermoso par de senos, estaba súper excitado, estaba caliente, me sudaba el cuerpo y empecé a arremeter con furia sobre ella.

    Me levante y la puse de a cuatro patas ella levanto las caderas y bajó su cintura como para que toda mi verga entrara y nada quedara afuera.

    Tal posición hizo que su trasero se vea inmenso y delicioso, yo ya estaba hecho una furia, me había convertido en un animal, en un toro salvaje que solo pensaba en penetrar y nada más que penetrar.

    Le abrí las nalgas y le metí de golpe todo mi pene en su concha, ella arañaba las sábanas blancas, le daba golpes a la cama mientras yo le jalaba sus hermosos cabellos dorados hacia atrás haciéndole levantar la cabeza y penetrándola cada vez con más fuerza, estaba hecho un salvaje, un bruto y ella lo soportaba porque todo eso le gustaba.

    R: ¡Ah, no pares, ah!

    L: ¡Uhm, toma, uhm!!!

    R: ¡Que rico, que verga ms rica!!

    L: ¡Tómala, ah!!

    Empezamos a gritar, a movernos con más fuerza, sabíamos que íbamos a tener un orgasmo en cualquier momento, estábamos alocados, sudando hasta que ella empezó a convulsionar nuevamente a apretar la sabana con sus manos, estaba teniendo un profundo orgasmo.

    Yo al ver eso me excité más y supe que ya me iba a venir y por más que quería aguantar, el placer me ganaba, ella se dio cuenta y me dijo que se lo diera en su boca.

    Sentí que ya estaba cerca, se lo saque y me acerque a su cara, ella se hecho boca arriba y se lo metió en su boca, lo empezó a chupar con pasión y meneármelo con sus manos, yo estaba en el paraíso y de pronto empezó a salir toda esa leche que a ella tanto le gustaba.

    R: ¡Si, vamos, sácala, así!

    L: ¡Ah, dios mío!!

    Se lo tragaba y se lo pasaba por su cara, con una mano se acariciaba los senos y con la otra me sostenía mi duro palo que continuaba expulsando semen como un volcán.

    Yo estaba que me doblaba del placer, me retorcía y cerraba mis ojos mientras ella le sacaba todo el jugo hasta la última gota que quedara.

    Me eche a su costado exhausto y agitado, ella también lo estaba, quería decirle algo, pero no podía pronunciar palabra alguna, no sabía que era lo que me pasaba, solo miraba el techo y sin decir nada, estaba confundido.

    Al cabo de unos minutos nos paramos y nos vestimos, ella me sirvió otro vaso de vino y me lo tome, caminamos hasta la calle subimos a su auto y empezó a conducir.

    Yo seguía atontado, sin saber que decir o que hacer, quería decirle que quería conducir yo para que ella me lo agarrara nuevamente, quería preguntarle su nombre, si era casada, a que se dedicaba… pero no dije nada, aun no lo comprendo porqué.

    Llegamos a aquella esquina donde todo comenzó y me dijo: «Ha sido un gusto querido!» me bajé, el carro dobló la esquina y se fue.

    Hasta ahora nunca más he vuelto a ver a esa mujer, paso todos los días por aquella misma calle, me detengo en esa esquina, enciendo mi cigarro y me paro por horas, pero ella nunca pasa.

    No sé cuánto tiempo más seguiré pensando en ella, en esa hermosa dama que marcó un hito en mi vida, no sé por cuánto tiempo más seguiré pasando por esa calle y tampoco sé por cuánto tiempo más me detendré en aquella esquina… no lo sé… ¡Solo sé que jamás la olvidaré!

  • Pude someter a mi hermano, el macho luchador

    Pude someter a mi hermano, el macho luchador

    Siempre he tenido una admiración muy grande por mi hermano, desde que tengo memoria había representado un sueño lujurioso poder poseerlo, mis deseos eran tan grandes que no los puedo describir. Mi hermano siempre había sido varonil, fuerte, rudo, salvaje. Desde niños me había ayudado a defenderme en la escuela de los que me molestaban. Había tenido cuantas novias había querido y es que nos llevamos casi 8 años de diferencia.

    En mi adolescencia, mi hermano poseía un cuerpo que lo enorgullecía, yo con 11 años y él con 19, yo lo admiraba cada vez más, cada vez que iba descubriendo mi sexualidad. Pues a su corta edad, tenía un pecho frondoso, unas piernas deliciosas, unas nalgas respingadas, paraditas, redonditas y un abdomen de infarto, producto del arduo ejercicio que mis papas lo ponían a hacer en sus entrenamientos.

    Y es que, mientras que él había sido todo un atleta varonil, musculoso. Yo era el hijo enfermizo, delgadito y consentido por mi mamá. Había preferido quedarme en casa y dedicarme más tiempo a mis estudios. A mi hermano no le iba tan mal en la escuela, es inteligente pero su secreto es que amenazaba con golpes a los nerds, por lo que ellos terminaban haciéndoles las tareas.

    Los años pasaron y él, lejos de empeorarse se había puesto mejor. Era muy masculino, muy viril, desde niño, su cuerpo altamente desarrollado para su edad había sido objeto de mis más profundas fantasías, tenía un cuerpo que me excitaba cuando yo atravesando la adolescencia, deseando consumir ese placer, deseando poseerlo noche a noche en mis pensamientos.

    En cuanto a sus rutinas de ejercicio es súper disciplinado lo que lo ha hecho merecedor de un cuerpo de dios griego maduro, un cuerpo que siempre he deseado sentir entre mis manos. Siempre le habían llamado la atención los deportes, es por eso que su carrera profesional se había convertido en un luchador profesional y ya hasta participaba en la televisión enfrentándose a otros con más experiencia. Todo esto hacía que mis ganas de someterlo fueran más grande cada día que pasa.

    En la oscuridad de la medianoche, en mi habitación, me imaginaba a mi poseyendo a mi hermano, haciéndole las barbaridades mas salvajes y morbosas que a mi se me ocurrían. Imaginaba a mi hermano a mi merced, sin que pudiera hacer mucho para defenderse. Esto me ponía la verga a mi y me hacía arrojar tremendas cantidades de leche.

    En la casa, lo observaba sin que él se diera cuenta, o al menos, eso pretendía yo. Mis miradas discretas recorrían cada cm de su varonil y desarrollado cuerpo. Mi hermano había crecido a una altura fenomenal, perfecta para sus facciones masculinas, cara cuadra con una mandíbula pronunciada, Ojos pequeños pero profundos, con una mirada que derrite. Las cejas pobladas pero delgadas y esos labios que si bien eran finos, parecían estar esculpidos por cupido. Nunca me había cachado observando su bulto cuando se dormía en el sillón o cuando se salía de bañar, mostrando su torso desnudo en toda la casa.

    Les pedí a mis papas irme a estudiar a la ciudad donde estaba viviendo mi hermano, ya me faltaba solo un año para terminar la prepa, ya con 18 años de edad, mientras que él tenía 26 añotes. Y con el pretexto de que quería conocer bien la universidad, hacer algunos amigos antes, les pedí que me mandaran a vivir con él. Mi hermano, aunque no quería que eso pasara, tenía que aceptar la idea pues mis papas aun le ayudaban a cubrir la renta de la casa en donde estaba viviendo, en lo que él se forjaba su propio ingreso y podía pagarse una casa solo.

    Mis papas no saben nada de mi orientación sexual porque somos de una familia bastante católica donde algo así, terminaría en lágrimas y un completo escándalo. Es por eso que me quería ahorrar la necesidad del drama y solamente vivir como yo quisiera sin contárselo a ellos. Ya había tenido encuentros con hombres de manera muy discreta, amigos de la escuela, contactos que había conocido en una App, y uno que otro desconocido.

    Mi hermano quizás, era el único que conocía de mi orientación, pues varias veces en nuestra ciudad, en un parque o en la plaza, me había visto con algunos chicos en situaciones no muy fáciles de explicar, lo que también había ocasionado que se distanciara un poco de mi. También había visto en mi celular, fondos de pantalla de hombres guapos casi sin ropa, o mis vídeos porno en la computadora de homosexuales teniendo sexo. Nunca le había dicho nada ni él me había preguntado algo pero creo que sospechaba.

    Mis papas por fin me mandaron a vivir con el casi a regañadientes de su parte, Me había instalado rápidamente y deseoso de poder observar su cuerpo todos los días, había decidido meterme al gym donde él entrenaba.

    Todo aquello me parecía un sueño, estaba viviendo con el hombre de mis sueños, lo veía pasear con poca ropa y presumir sin reproche su cuerpo, porque eso si, era tan vanidoso con sus músculos que no le importaba que deseara tocarlos, él posaba para mi, paseándose por la casa con la toalla en la cintura cuando terminaba de bañarse o en apretados bóxer casi al anochecer. Yo solo me estremecía de tanto espectáculo visual cada vez que esto pasaba. Mi hermano lo notaba pero se hacia el loco y solo se dedicaba a resumirme, pues varias veces había posado para mi sin pedírselo, ya sabes, me mostraba lo grande que estaban sus bíceps o lo musculosa que tenía las piernas, ya sea en la casa o en el gym.

    Una tarde, no habíamos podido ir al gym por una terrible tormenta que azotaba nuestra ciudad, por lo que nos habíamos puesto a entrenar en la sala de la casa, haciendo a un lado todos los muebles y sacando algunas pesas que él tenía. Como él sabía de rutinas, alimentación y esas cosas, él era mi entrenador personal, así que me había dicho que cosas y como hacerlas esa tarde. La verdad es que en mis pensamientos estaban en sus músculos, estaba en observar esas flexiones exquisitas que hacía, como se contraía cada uno de ellos y como poco a poco se iba hinchando de todos lados. Me encantaba poder morbosearlo en sus entalladas prendas que revelaban su masculinidad y su rico trasero sin tener que cuidarme de otras miradas o sin sentir celos si alguna chica lo saludaba.

    Mis ojos se querían salir de su ligar, aunado con lo húmeda que estaba mi boca de tanta saliva de tanto antojo por querer comerme lo que se me mis ojos estaban observando.

    En una rutina de sentadillas, le pedí a mi hermano que me ayudara con el peso, colocándose detrás de mi para sostener la barra improvisada que habíamos montado. Cuando el ejercicio empezó, mis glúteos se hicieron lo mas atrás que pudieron, alcanzando a rozar en varias ocasiones su masculinidad, lo cual, hizo que mi hermano se pusiera nervioso y enojado al saber lo que su hermanito pretendía hacer, suspendiendo el ejercicio con un fuerte regaño, dejándome solo para hacerlo.

    Mi hermano se empezó a poner más incómodo al notar que también veía su cuerpo al hacer las sentadillas de una forma morbosa, al grado de pedirme que, por favor, me fuese a entrenar a otro lugar o dejara de verlo de esa forma la cual, no era la correcta.

    Yo le pedí disculpas y eso termino en una plática donde yo aceptaba por primera vez mis preferencias ante él. Me dijo que me respetaba, que no podía hacer nada para cambiarme pero que yo también tenía que poner de mi parte. Asenté con la cabeza y con algunas lágrimas en los ojos. Él me dijo que estaba bien, que no pasaba nada, que al final de cuentas yo era su hermano menor y él me debía de proteger.

    Los días pasaron y mi hermano había cambiado para mal su comportamiento conmigo, era más cortante y estaba más distante y los espectáculos con la toalla se habían interrumpido. Fue tan incómodo todo que le había pedido que me explicase el porqué de su comportamiento, al grado de recibir ofensas y humillaciones de su parte por no aceptar que tenía un hermano homosexual, que le daba pena con sus amigos y sobre todo con sus amigas, pues que iban a decir ellas si se enteraran que estaba viviendo con un hombre que le gustaban otros hombres.

    Disculpen a mi hermano, es solo que tenía bien implantados los pensamientos machistas y misóginos que mis papas se habían encargado de enseñarnos. Si bien es cierto que esto me causaba una tristeza enorme, dentro de mis fantasía se llenaba de más placer, pues poseer a un macho viril, varonil, que jamás había estado con otro hombre, o en su defecto, se imaginaria estar con uno, aumentaba mi libido hasta el cielo, imaginando lo glorioso que sería ser el primer hombre en poseerlo.

    Un fin de semana habíamos ido a visitar a nuestros papas a nuestra pequeña ciudad. En el autobús mi hermano no aguanto el sueño y se durmió sin más. Esa fue la primera vez que pude tocar su masculinidad, la tenía ahí sin reproche, sola e indefensa. Su bulto se veía sabroso a través de sus entallados jeans, descansando entre sus musculosas piernas. Afortunadamente, los asientos de aun lado y de atrás iban vacíos por lo que nada me impidió que acariciara ese objeto de mi deseo. Estuve así un rato hasta que mi hermano se movió en un bache que callo el autobús. Me llene de miedo y me dedique solo a contemplar su hermoso cuerpo indefenso, imaginando cada vez más lo rico que sería poseerlo, teniendo un leve aroma entre mis manos.

    Pasaron los días y yo viviendo con él no podía esperar el momento para atacar, para seducirlo y para que fuera mío, solo mío y no tener que compartirlo con las zorras con las que tenía relaciones. Por lo que empecé a tramar un oscuro plan en donde mi hermano se entregaría sin ningún problema a mi.

    Mi plan comenzaba con unas pastillas para conciliar el sueño que tanto trabajo me costó obtener, de esas que venden con receta médica. Al fin, cuando las tuve en mis manos tenía que disolverlas en la proteína que mi hermano consumía después de sus entrenamientos en el gym. Si algo que haría que mi hermano fuese una víctima seria su complejo de superioridad, por lo que le invente que unos chicos de mi Uni me estaban molestando y que necesitaba ayuda con algunas llaves de lucha libre para poder defenderme, que él era el único que podría ayudarme porque era muy bueno con eso. Bingo, había acertado en dos de sus puntos débiles, en la sobreprotección como hermano mayor y en alabarlo en su disciplina.

    Mi hermano calló redondito donde yo quería, aceptando entrenarme con nuevas llaves pero eso si, recalcando muy tajantemente que no quería mariconadas de mi parte, que si haríamos eso sería como dos hombres peleando, nada de manos largas o roces inesperados. El regaño había conseguido humillarme un poco pero todo tendría sentido cuando tuviese mi verga adentro de ese virginal culo redondo y musculoso.

    Para seguir metiéndolo mas en mis pervertido plan, le dije que si entrenaríamos mientras todos nos veían, que si no se sentiría incómodo con eso, pues muchos en el gym sabían que yo era gay y como que luchar conmigo no se vería tan bien, aun siendo su hermano, incluso, que quizás esas chicas a las que pretendían lo interpretarían mal. Esto hizo que cambiara repentinamente su varonil rostro a uno de angustia y preocupación, o una mezcla de ambos, afirmando que yo tenía razón. Le dije que era una lástima que el dueño del gym no nos lo prestará después de cerrar. Cosa que a mi hermano le pareció bastante bien, diciéndome lo inteligente que era y que le pediría las llaves al dueño, ya que se llevaba bastante bien con mi hermano.

    Todo eso había pasado un miércoles, las pastillas habían venido el lunes y me lleve dos días planeando la excusa perfecta, no es fácil. En lo que pasaban los días, triture dos pastillas y las aguarde en una bolsa, asegurándome que nadie la pudiese encontrar. El jueves pasó muy lento, el viernes aún más y mis ganas y mi calentura no bajaban, aumentaban aún más por el estrés y el placer de tener a mi presa a mi merced y saber si mi plan funcionaría a la perfección. Habíamos dicho con mi hermano que el día sábado sería perfecto para pedirle el gym pues era el día que cerraba temprano y que menos gente había.

    El viernes en la noche mi hermano tocó a mi habitación, abriendo la puerta y recibiéndolo con una tremenda excitación ocasionada por su culpa, por estar en mis pensamientos. Él la noto y me pidió que me tapara. Le pegunté a que venía mientras me daba la vuelta para ocultar mis sentimientos hacia él. Él solo comento que el dueño le había dado luz verde para prestarnos el gym, por lo que a la mañana siguiente nos iríamos como a la 1:00 pm, ya que siempre los sábados entrenábamos temprano. No oculte mi cara de felicidad, todo marchaba de acuerdo al plan. Le dije que estaba bien, que no me despertaría temprano pero que estaría listo a esa hora. La hora de que te sometas a la voluntad de tu hermano se acerca, fue lo que pensé en ese momento, cerrando mi hermano la puerta de un solo aventón, dejándome inmerso en mis fantasías.

    Mi verga estaba así de excitada porque no me había masturbado en varios días, porque quería tener leche de sobra para el sábado y embarazar a mi hermano cuantas veces yo quisiera. En la noche casi no pude dormir imaginando y con una fuerza de voluntad increíble por no deslecharme.

    A la mañana siguiente, lo primero en meter en mi maleta del gym fueron las pastillas para dormir trituradas, aliste mi maleta como de costumbre. Nos fuimos a la hora indicada, el gym cerraba a las 2:00 pm. Llegamos y mi hermano habló con el dueño un par de minutos en lo que yo me cambiaba y empezaba con mi rutina habitual, procurando no poner mucho peso para tener energía suficiente para más tarde. El destino de mi hermano parecía estar marcado, pues había poca gente y el dueño se había retirado temprano. Al parecer, que mi hermano cerrara temprano le había caído como añillo al dedo.

    A la hora de cerrar, a las 2:00 pm, ya no había nadie, por lo que mi hermano cerró todo con llave en la parte de adelante mientras que le dije que prepararía su proteína para ir avanzando y empezar con mis lecciones particulares. Había triturado una cantidad suficiente para que el musculoso cuerpo de mi hermano con sus casi 190 de altura no cayera en un sueño profundo, pero si lo suficiente como para aturdirlo, debilitarlo y confundirlo, estando a mi merced, pues quería que estuviera consciente cuando mis pervertidos sueños se hicieran realidad.

    Aún no había terminado de cerrar cuando le lleve su proteína con las pastillas disueltas, la cual bebió sin sentir nada extraño. Terminó y nos fuimos al área donde estaba el ring de luchas, Le dije que me esperara, que el entrenamiento me había cansado bastante y que quería descansar unos 10 o 15 minutos. Él me dijo que estaba bien, esto solo era un pretexto para que las pastillas empezarán a funcionar.

    Delante de mi y sin ningún pudor, se quitó toda su ropa, dejándolo en un apretado speedo de luchador que rebelaba todo su hermoso cuerpo. Me quedé con la boca abierta pensando que todo eso era lo que me iba a comer esa tarde, todos sus músculos se veían, su rica espalda ancha, sus piernas torneadas pero musculosas piernas, su cuerpo todo rico. Mi hermano me dijo que había traído uno para mi y que me lo pusiera, obedeciéndolo al instante.

    Se había subido arriba del ring, presumiendo sus músculos una y otra vez, dando vueltas en círculos rodeando todo el ring y haciendo una que otra flexión como calentamiento, como cualquier macho alfa reconociendo su territorio, presumiendo que es el rey de la selva, anqué eso sí, un poco aturdido y lento para ser honestos; las pastillas comenzaban a hacer su trabajo.

    Sin que él sospechara nada me subí al ring con toda la energía del mundo, dispuesto a poseer al objeto de mis fantasías. Mi hermano me aclaro que aquello era sin mariconadas, que me iba a enseñar a luchar pero que en el primer intento de algo extraño me golpearía de verdad. Le dije que estaba bien, que era un reto y que no se fuera a enojar si yo lo golpeaba duro también, bromeando que él ya estaba acostumbrado a recibir esos putazos de otros y que no se fuera a enojar si se me pasaba la mano un poco, pero él era el de la experiencia y yo tenía que practicar. Se veía cansado y algo torpe pero como que no se daba cuenta.

    Comenzamos el entrenamiento con una llave que me hizo doblar las manos, lo cual me ocasiono un fuerte dolor, desahogándolo en un grito que se escuchó por todos lados. Cabe señalar que las paredes eran herméticas y que cuando estuviera penetrando el culo de mi hermano, si este se ponía pendejo a poner ayuda, nadie lo iba a escuchar. Esta llave me había enojado un poco, empezando mis ganas de darle unos buenos madrazos. Él se burló de mi, diciéndome que no pensaba que me fuera a rendir tan rápido, liberándome y dejándome descansar un poco, en lo que él seguía con sus flexiones, como todo un profesional.

    La siguiente llave llegó, debíamos repasar como movimientos básicos según él antes de entrar en la estrategia para pelear. Esta consistía en levantar las manos, y cuando él me estaba dando las instrucciones, no espere más y le solté una patada directa a su masculinidad, lo cual, hizo que perdiera todo control de la situación, soltando un grito de dolor medio ahogado y haciéndose para atrás, cubriendo su dolor con sus manos, solamente gimiendo sin decirme nada. Terminando hincado al otro extremo del ring, y yo aprovechando este momento de debilidad para tomarlo por su espalda pensando que mi presa ya sería mía, rodeando su cuello con uno de mis brazos para asfixiarlo. Como era más grande y con más experiencia, se recuperó rápido de mi golpe, levantándome por la cintura y arrojándome a un costado. Ahí supe que mi presa no se rendiría tan fácil y me costaría más dominarlo, lo cual, era mil veces más excitante.

    Aún con el dolor en sus bolas, cuando me dio la espalda tratando de recuperar mas aire, le volví a dar otro golpe ahí mismo, lo cual lo volvió a dejar hincado y aprovechando para aventarlo al suelo, diciéndole algunos insultos como que si no era lo suficientemente hombre para aguantar mis golpes, que se sentía que su hermanito marica lo estuviera dominando.

    Tirado, boca arriba, me subí sobre él, sentándome en su cintura, tomando las manos y llevándolas hacia arriba, uniéndolas para que no pudiera liberarse, contemplando su hermoso cuerpo y dándole a entender que él estaba sometido ante mi. En esta pose, empecé a acariciar sus hinchados bíceps, producto del ejercicio que había hecho, diciéndole que era un idiota por haberme dado la espalda, restregando mis nalgas casi en su masculinidad. Él estaba confundido, estaba torpe, me veía y tenía una mirada perdida, parecía derrotado. No quería que esto fuera tan fácil para mi, quería que mi presa se defendiera más. Me preguntó que estaba pasando, lo cual, omití responder, poniéndolo nuevamente de pie, propiciándole otro golpe en sus pelotas, lo cual, lo derribó una vez más.

    Derrotado, empecé a aplicarle algunas llaves que había visto mientras entrenaba con otros compañeros, poniéndolo nuevamente de pie y llevando sus manos hacia atrás, causándole dolor al empujarlas contra él en esta pose. Mientras todo esto pasaba, lo seguía insultando, diciéndole que su hermanito menor estaba dominado. Él solo gemía de dolor, no decía ni una palabra, su rostro parecía confundido, no entendía lo que estaba pasando, se preguntaba a donde se habían ido todas sus fuerzas. Le di un nuevo golpe en sus ya derrotados testículos, tirándolo al piso una vez mas.

    En el suelo, empecé a acariciar sus musculosas piernas, sus musculosas nalgas, dándole un par de buenas nalgadas, diciéndole que estaba muy rico, que hermoso culo tenía. Poniéndolo en las poses que a mí se me ocurrían y causándole más dolor con algunos golpes en su espalda, pecho y abdomen. Mi presa estaba dominada y la rutina de pararlo y pegarle en sus bolas para luego tirarlo al piso y manosear de manera morbosa todos sus músculos se repitió una y otra vez, lo sometía cuando se caía a posiciones sexuales como subirle un pie mientras ponía mi verga sobre su culo, aun con nuestros speedos, pues esto me estaba excitando demasiado, estaba castigando a mi hermano homofóbico masculino, macho viril, y quería que esto durara mas y que sintiera el mayor dolor posible.

    Mi hermano solo gemía, no reprochaba nada, no decía nada, su cuerpo parecía el de un muñeco de trapo sexual, moviéndose a mi ritmo sin poner objeción, empezando a bañarse en sudor. Sentarme en su torso me excitaba demasiado, sentir su masculinidad rozando mis nalgas era como estar en la gloría, pero esta vez, así con mi hermano boca arriba, decidí cambiar de posición, subiéndome a su abdomen nuevamente, pero esta vez, acercado mis speedos a su cara, diciéndole que si él ya estaba listo. A lo que mi hermano por fin reaccionó, diciéndome que no, que me pasaba. Ahogue sus palabras poniendo mi verga aún dentro de mis speedos en su boca, haciendo movimientos como si le estuviera penetrando la boca. Mi hermano se atoraba en sus propias palabras, teniendo que lamer mi speedo e intentando zafar su cabeza de tan cruel castigo impartido por su propia sangre, diciéndole que si deseaba esta verga dentro de su culo.

    Quería humillarlo lo mas que pudiera, por lo que una vez más lo volví a poner de pie. Algo había cambiado en sus ojos, aunque tenía una mirada como perdida, había una chispa de coraje en ellos, quizás por lo que le había hecho allá abajo, por lo que esta vez al enfrentarme puso resistencia por primera vez, no dejando que me acercara a su cuerpo, aventándome hacía atrás, de una manera torpe pero contundente. Para mi fortuna, había visto en innumerables ocasiones como quitarme esta llave, por lo que hice los movimientos y quede sujetando un brazo de él, llevándolo hacía atrás, en su espalda baja. Tenía para mi ventaja la torpeza de mi hermano causada por mis pastillas, mi calentura que deseaba humillarlo y la agilidad de un cuerpo delgado.

    Mi hermano gemía de dolor, pues era entendible que su brazo se llenara de dolor en esta posición. A mi no me importaba esto, me excitaba aún más. En esta pose, tome mi mano y acaricié, estando de pie, la masculinidad de mi hermano. Se sentía un rico trozo de carne. Lo sujete fuertemente y lo apreté una y otra vez, causándole mas dolor. Con la mano que tenía suelta, mi hermano intentaba quitar mi mano de ahí pero era inútil, se había aferrado como si tuviese ventosas sobre sus speedos, lo cual, tenía mi verga al mil, chorreando sangre por todos los poros de ella. Mi hermano estaba reaccionando aunque torpemente, se defendía de su violador.

    Nuevamente, le di un golpe en sus testículos lo cual lo volvió a dejar tumbado hincado gimiendo de dolor. Sobándose su verga y sus bolas dentro de sus speedos mientras a unos pasos observaba el dominio que tenía sobre él. Diciéndole mas burlas sobre lo que estaba pasando en ese momento, que era débil, que su hermano menor le estaba dando una paliza. Lo volví a golpear en la espalda, en todos lados hasta tumbarlo nuevamente.

    Ahora en el suelo, me decidí a lamer sus musculosas piernas, mi lengua recorría cada cm de ellas mientras que mis manos también recorrían otros caminos de su entrepierna. Mi hermano solo se arqueaba pues no podía creer lo que estaba pasando, casi con lágrimas en los ojos, veía como su hermano lo estaba dominando y como su viril cuerpo se había convertido en el objeto sexual de un pervertido. Me volví a montar sobre mi hermano, aprisionando esta vez sus manos a sus costados contra mis piernas, dejando su hermoso y grande pectoral al alcance de mis manos, tocándolo como yo quería, sintiendo cada uno de sus cm de piel canela por el sol, diciéndole lo mucho que deseaba cogerme su culo apretado.

    Mi hermano me preguntaba que por qué lo hacía, que pasaba conmigo. Yo solo respondí que esta era la fantasía que tenía desde niño, que siempre lo había deseado y ahora todas esas pajas, todos esos litros de leche en su nombre se estaban convirtiendo en realidad. Comencé a besarlo en esta pose, imposibilitando moverse, en la cara y en el cuello, sintiendo el aroma a macho que tantos años me había perdido. Apretaba sus bolas en la posición de vaquero, viéndolo a los ojos y controlando la situación. Tocando sus hermosas piernas una y las veces que se me antojaban. Mi hermano macho musculoso luchador estaba derrotado, a merced de su pervertido hermano menor, solamente respirando hondo para recuperar fuerzas perdidas. Mis manos pasaban cerca de su virginal culo y le daban apretones a su verga haciéndolo entender que ahora yo era el alfa.

    Lo puse de pie nuevamente solo para torturarlo con la misma pose anterior, esta vez, para tumbarlo y que quedará boca abajo. Su speedo se había corrido a mitad de culo, dejándome a mi alcance unas nalgas perfectas que nalguee en repetidas ocasiones. Poniéndome sobre él y frotando mi verga dentro de mi speedo aun sobre sus nalgas semi descubiertas, acariciando su espalda musculosa y escuchando lo rítmico de sus quejidos. Torturándolo una vez más.

    Así acostado, le di la vuelta para dejarlo boca arriba, no aguanté mas, me decidí a empezar a lamer ese speedo que guardaba un riquísimo trozo de carne que aún estaba flácido por los golpes ocasionados al dueño. Mis piernas abrazaron la cabeza de mi hermano para asegurarme de que no podría zafarse tan fácilmente de este castigo. Metí mis manos dentro de sus speedos solo para apretar las bolas y causarle más dolor, eso me excitaba a mi demasiado. Acariciaba sus piernas, mi boca se llenaba de agua mientras observaba que tenía a mi macho dominado y controlado. Apretaba mis piernas que quedaban justamente entre su cuello y su nuca, ahogándolo y poniéndolo rojito por la falta de aire. Mi hermano era blanquito como yo, pero se bronceaba para hacerse morenito de fuego y quedar mas rico para sus conquistas, en este color, sus músculos restaban aún mas de su cuerpo y sus ojos azules parecían dos estrellas en el firmamento, enmarcados por unas gruesas pero definidas cejas negras.

    Mi hermano intentaba liberar su cabeza con sus manos de mis aguerridas piernas, pero era inútil, no tenía la fuerza suficiente para hacerlo, y únicamente dejando de apretar cuando a mi me apeteciese. En esta misma pose, seguí besando sus musculosas piernas, sin ningún vello pues siempre se afeitaba todo el cuerpo y parecía que apenas lo había hecho una noche anterior, pues mi lengua se deslizaba sin encontrar ningún obstáculo por esos hinchados cuádriceps. Mis manos recorrían a su cintura, luego bajaban a su masculinidad, apretando sus testículos para causarle mas dolor.

    Lo levante una vez mas solo para aventarlo a una de las esquinas del cuadrilátero. Mi hermano callo sobre él, poniendo sus manos en la tercera cuerda para no desvanecerse al suelo, lo que lo dejo en una posición como sentado pero suspendido sin poner resistencia a mis morbosas manos que recorrían todo su cuerpo. Mi boca ahora buscaba sus pectorales y bajaban por su abdomen, dejando mis besos en ese recorrido. Seguía manoseándolo y alternando con unos besos, hasta que de nuevo, volví a golpear en su masculinidad. Lo lleve al centro del cuadrilátero de nuevo para golpearlo en la espalda. Este show era lo que había deseado por años y quería que durara eternamente. Mi hermano debía entender que de ahora en adelante yo sería su dueño. La tortura siguió, golpeándolo en sus bolas, tocándolo de manera morbosa, sentándome sobre el para restregarle en su cara mi speedo que aprisionaba mi verga. Nalgueando y manoseando su hermoso culo como a mi me apeteciera. Sometiendo a este macho alfa en su habitad natural, sobre un ring de lucha libre.

    Hasta ahora, mi hermano no había puesto mucha resistencia para defenderse, solo movimientos torpes que pretendían quitar mis manos de todo su cuerpo. Yo ya viéndolo vencido, intente meterle un dedo en su culo, lo cual, le dio un golpe de adrenalina que hizo que se intentara zafar de mi, lo que logro que se parará y me tomará por sorpresa de los brazos para llevarlos a la espalda mientras me encontraba de pie, aplicándome la misma llave con la que yo lo estaba torturando.

    Mi hermano había recuperado su fuerza, aplicándome los mismos castigos que yo le había puesto sin poder hacer mucho para defenderme. ¿Qué había pasado?, ¿de dónde había salido su fuerza?, Me golpeaba una y otra vez en las mismas poses con las que yo lo había torturado. Su mirada era de enojo, de revelación, mi presa había podido escapar y castigaba a quien lo había capturado. Mi hermano me había puesto sus speedos en mi cara, también ahogándome con su masculinidad y aunque siempre había deseado eso, el hecho de que me estuviera dominando era denigrante para mi, yo quería ser quien lo dominaba, quien lo castigaba, no que fuera él dándome la paliza que siempre me había dado.

    Me estaba golpeando a su antojo también, con su mirada llena de furia y su rostro varonil mas que enojado conmigo. Él notaba que aquello no me gustaba para nada, por lo que su venganza era mas placentera para él. Estaba agotado de tantos golpes que me estaba dando, mi hermano era un luchador profesional y sabía que armas utilizar para causarme dolor. La fuera de mi hermano era increíble, me tomaba como un muñeco así como él había estado hace unos momentos. Mi cuerpo no me respondía, me encontraba aturdido de tantos golpes.

    Mi hermano me acostó para apretarme mis destituirlos así como yo lo había hecho con él. Tomo mis speedos y me los quito, dejando indefensa mi verga y a su merced. Él me tomo las bolas y me las apretó con toda su fuerza. Esto hizo que me debilitará aún mas, pero también que me diera muchísimo mas coraje al ver a mi presa encaminándome, por lo que en un golpe de coraje, con todas mis fuerzas y ganas de violarlo, de poseerlo, de hacerlo mío, no iba a dejar que lo que tanto tiempo había esperado, ahora lo dejaría ir de mis manos. Si bien es cierto que ahora mi hermano tenía el control, aún estaba el efecto de las pastillas en su cuerpo, con sus movimientos torpes y lentos.

    Por lo que en un ataque mientras me tenía agarrado de las bolas, sentado sobre mi tal cual yo lo había hecho, levante mis piernas para golpearlo en su espalda, apretándolo lo mas que pude, con todas mis fuerzas. Cuando él intentaba liberarse de mi, lo tome nuevamente por su masculinidad y lo apreté también con mucho coraje. Haciendo que perdiera todo el control que hasta ahora había tenido, dejándolo teniendo en el piso boca arriba, momento de confusión que aproveche para volver a tomar el control de mi presa. El golpe había aturdido a mi hermano, sobándose las bolas y dejándolo indefenso a un nuevo ataque por mi parte.

    Me abalancé sobre él, montando a mi macho, como ya no tenía mis speedos, aproveche esto para volverlo a humillarlo, me senté casi sobre su cara, poniéndole mi verga sobre ella y esta vez, frotándosela directamente sobre su rostro, nuevamente haciendo movimientos como si me lo cogiera por la boca. Mi hermano estaba desesperado, tomaba mis piernas con fuerza para intentar liberarse pero eso no era suficiente, mis ganas de poseerlo lo superaban esta vez. Me volví a sentarse sobre su abdomen para poder alcanzar sus testículos y apretarlos nuevamente, devolverle el dolor que me había causado a mi hace unos momentos. Él solo respondido levantando el abdomen con sus piernas apoyadas en el suelo, como para intentar que me cayera pero no lo logro, mis manos se habían aferrado a esas bolas de semental y mis piernas a su belicismo torso. Él aún conservaba sus speedos y si no se los había quitado era porque me excitaba verlo en ese diminuto pedazo de tela, cubriendo semejante hombresote, sufriendo de dolor en cada una de mis envestidas.

    Lo levante una vez más para volverlo a golpear en los testículos, asegurándome que perdiera toda su fuerza. Así paso, mi hermano callo nuevamente al piso sin fuerzas, totalmente humillado y derrotado, volviendo a subir su masculinidad con sus manos. Esta vez, callo boca abajo directamente, dejando esas musculosas nalgas a mi completo antojo. Tomé sus speedos y de un solo jalón se los baje dejándolos a media nalga, observando brevemente su hermético y virginal culo. Con otro jalón logre quitárselos de manera definitiva y es que en el primero había puesto resistencia, levantando las nalgas para evitar que se salieran.

    En el segundo forcejeo, mi hermano había quedado boca arriba, dejando su masculinidad expuesta con su cuerpo y mente atontados. Le volví a aplicar cada una de las llaves que le había aplicado anteriormente con los speedos puestos, esta vez, sintiendo piel con piel a mi hermanito mayor. La delicia de someterlo era grandiosa, me hacía sentir como el macho alfa dominando a otro macho. La calentura inundaba mi cuerpo, quería poseerlo, ya, ya, ya. Quería sentir cm a cm como su virginal culo se iba abriendo, pero al mismo tiempo, no quería dejar de torturarlo, de humillarlo, de hacerlo sentir inferior a mi. Su mirada de dolor mezclada con impotencia, confusión, humillación habían valido todos esos años de espera.

    Mi hermano se encontraba boca abajo después de los golpes que le había propiciado, cada vez mas atontado por el efecto de las pastillas y también por la furia con la que lo golpeaba. En esta posición sus nalgas quedaban a mi expectativa, colocándome de él y sin penetrarlo, rozando mi pene con ellas para mostrarle lo que le esperaba. Mi verga buscando su orificio para penetrarlo mientras al oído le decía que quieran era el hombre ahora. Mi hermano se intentaba defender de su violador pero sus movimientos eran cada vez mas pesados e iba perdiendo el conocimiento poco a poco. Después de otros minutos de tortura que consistieron en un ponerlo de pie, boca abajo y boca arriba mi verga quería estallar por lo que, decidí aplicarle la llave final que me permitiría hacer lo que siempre había soñado, penetrar a este Hércules heterosexual. Todos esos años de humillación, de desprecio, de alejamiento iban a quedar saldados esta tarde.

    Con el boca abajo y yo casi acostado en su espalda, embonando mi pene en sus musculosas nalgas sin llegar a penetrarlo, lo tome por el cuello y apreté jalando mi brazo contra mi, encontrándole la respiración. Mi hermano forcejeaba, intentando retirar mi brazo de su cuello pero era inútil, lo tenía totalmente dominado. Con mi otra mano sujetaba una de las manos de mi hermano, escuchando únicamente sus apretados y ahogados gemidos, sintiendo como su cuerpo iba perdiendo mas y mas fuerza a medida que el tiempo avanzaba. Le dije que se rindiera, que su destino estaba en mis manos. Mi verga se movía a un ritmo constante, buscando el orificio que tantos años había esperado.

    De pronto, el cuerpo de mi hermano dejó de reaccionar, sus movimientos se detuvieron y sus gemidos pararon. No retire mi mano del cuello para asegurarme que ya estaba desmayado dando un par de apretones mas mientras que con la otra, levante su mano y la deje caer al suelo, comprobando que había perdido la conciencia. Asegurándome de que estaba totalmente desmayado pude observar su varonil cuerpo por primera vez en esa tarde, cm a cm mis ojos recorrieron todo el cuerpo de mi hermano. Desde su musculosa espalda, bajando por su pequeña cintura, las nalgas que parecían un trofeo al estar ahí, desnudas, sin bello y totalmente indefensas, esas musculosas piernas que estaban en contacto con las mías y sus masculinas pantorrillas. Todo aquello era como un sueño, no podía creer que a mis pies tenia a este hombre sin conciencia, totalmente indefenso para hacerle lo que yo quisiera.

    Mis manos parecían tener ventosas pues recorrían toda su piel de arriba abajo, centrándome en ese mangar musculoso, apretando las bolas de sus nalgas a mi antojo, recorriendo sus piernas sin ningún pudor. Acostándome sobre él para mordisquear sus oídos y que mi verga sintiera lo que se iba a comer y lo que se había perdido todos estos años.

    Mi hermano recobro la conciencia pero esta vez, él conocía su destino, su hermano menor lo convertiría en una hembra musculosa sedienta de verga, con una mirada vencida me veía mientras yo disfrutaba de su viril cuerpo. Dejándolo boca arriba no aguante mas y mi boca se pegó a su masculinidad, succionando en busca de mi tesoro, su leche. Succionaba con tal fuerza que había hecho que mi hermano gimiera. Él solo se dejaba que su pervertido hermano se aprovechara de su vencido cuerpo, no había escapatoria para él. Mis manos apretaban sus pezones con toda la fuerza que conocían y en algunas ocasiones lo hacían con ternura.

    Fue el turno de que mis labios sintieran algo mas de su cuerpo y abandonaron aquella masculinidad que había sido chupada por mas de 20 minutos. Subí al pecho musculoso que tantas veces había visto en mi casa. Mi hermano se hacía para atrás en señal de que no estaba de acuerdo con lo que yo estaba haciendo, como intentando por última vez escapar de su pervertido hermano. Mi boca se fijó sobre sus pezones por un segundo para enseguida buscar por su boca, la cual estaba cerrada herméticamente. Mi lengua recorría sus labios, mi hermano tenía en la cara una expresión de asco, no podía creer que estaba siendo besado por otro hombre, acción que hasta hace unas horas atrás le producía repulsión y lo peor era que el hombre que desvirgaba su boca era su propio hermano. Apretando sus mejillas logre que mi lengua recorriera esa cavidad que nunca había sido penetrada por ninguna otra persona de su mismo sexo. Quería seguirlo humillando mas y después de algunos minutos de darle los mas morbosos besos que en mi vida había dado, le dije al oído que era el momento de que mostrará su rendición ante mi haciéndome gemir de placer.

    No comprendió al inicio lo que quería pero lo hice que se hincara y acerque mi verga a su boca. Me quedo viendo con unos ojos de perro moribundo implorando piedad, no podía ser que aquel macho 100% heterosexual ahora se viera sobajado a tremenda humillación impartida por su propia carne. Con un par de cachetadas le hice entender que era lo que debería de estar haciendo y aunque al inicio no le entro toda, mi verga perforo lo mas profundo de su garganta. Mi hermano me la chupaba torpemente, sintiendo asco y queriendo vomitar en repetidas ocasiones, pero esto no importaba pues el morbo de que yo fuese quien lo estaba estrenando comenzaba su falta de habilidad en satisfacer a su macho.

    No aguante mas, como la puta que era, lo tome de la cintura aventándolo a las redes del ring dejando su culo a mi merced. Sin preguntarle nada, mi verga se incrustó en su culo, lo cual hizo que mi hermano se agarrará fuertemente de las cuerdas del ring y que soltara un fuerte gemido lo cual me excito demasiado, ver a ese macho varonil convertido en un puto tragón y sumiso hizo que mi verga casi vaciara dentro de su culo toda la leche que me había estado aguantando durante toda la semana. Le deje mi verga adentro para que su antes hermético culo se acostumbrara a su grosor, a ese pedazo de carne extraño invadiendo su masculinidad.

    Mis entradas y sacadas de verga empezaron lentamente, haciendo que mi hermano gimiera un poco, aun agarrando las cuerdas del ring con muchísima fuerza y haciendo lo posible por escapar, lo cual amortice con unos buenos golpes en su espalda y unas palabras que derribaron más su ego varonil destruido. — Cálmate pendejo, cálmate puta, siente como tu hermanito te llena este rico culote que te cargas, cuantos años cabrón desee haberte hecho esto, lo quería desde siempre y hasta ahora se vuelve realidad, de ahora en adelante me dejaras meterte la verga cada que yo quiera—. Mi hermano no contestaba pero sus movimientos se detuvieron un poco, soltando leves sollozos, volteándome a ver con su rostro masculino y derrotado preguntándome por qué a él, por qué hacía todo esto.

    Cuando lo vi que ya se estaba acostumbrando un poco mas al objeto extraño que tenía dentro de él, empezó un salvaje ir y venir, lo que hizo que mi hermano quisiera zafarse de su violador una vez mas, amenazándolo una vez mas con cachetadas y golpes en la espalda para hacerlo entender que eso era imposible, que ahora su destino era satisfacer mis mas oscuras fantasías. Paz, paz, paz se oía en toda la habitación, mezclado con un aroma varonil en el aire y con los gemidos de un atleta heterosexual vencido, el mas macho de la familia, el mas varonil del gym. Estaba cogiendo a mi hermano casi de pie, él hacía para delante su culo para evitar que lo penetrara. Tenía que agarrarlo de su cintura y jalarlo hacía mi para que mi verga no se saliera de ese cálido, húmedo y apretado ano y cuando salía, sin ponerle saliva se lo volvía a meter con toda mi fuerza, con toda mi excitación.

    Parado, de pie como me lo estaba cogiendo, mis manos le daban nalgadas, apretaban su musculoso pectoral, buscando pellizcar sus pezones o agarraban su verga que medía unos 23 cm, digno de un macho semental. Mientras me lo cogía, le decía cosas sucias, como que ahora era la puta de la familia, que pasaría si sus amigos se enteraran de que el enclenque de su hermano se lo estaba cogiendo, que dirían todas esas pussys con las que alguna vez cogió si supieran que su culo estaba siendo invadido por otro hombre. El rostro de decepción, de humillación, de vergüenza de mi hermano no tenía precio cada que me volteaba a ver.

    Lo había puesto en cuatro para seguirlo penetrando mientras mis manos recorrían sus musculosos brazos, diciéndole ofensas una y otra vez. Mi calentura era demasiada y el primer chorro de semen inundo su cavidad anal. Un grito de negación por parte de mi hermano mezclado con un grito de gozo por parte mía había inundado la habitación. Que confusión, mientras uno de los hombres estaba gozando, otro se lamentaba de aquella situación. El segundo disparo llegó y nuevamente inundo aquella cavidad hasta ese día totalmente heterosexual. Con esto marcaba mi territorio y le hacía saber a ese macho varonil que era totalmente mío. Un tercer chorro volvió a inundar su culo y cuando termine de descargarlo, retire mi verga de 17 cm que había desflorado el culo de un hermoso atleta para ver como un rastro de leche colgaba sobre ella y salía del hermético culo de aquella víctima.

    Con una risa burlona y de gloria limpie mi verga con mis manos, poniendo los residuos sobre aquella musculosa espalda. Tomando a mi presa de ella y arrojándolo al suelo. —¿A caso tu no pretender terminar? fue lo que le dije a mi hermano. Él me quedo viendo con cara de odio, cubriéndose el rostro con sus manos. —Dije que termines—, le ordene, dándole una patada sobre su costado en señal de que debía de obedecerme. —¿Que tengo que hacer?— me preguntó. —Solo tienes que jalártela hasta que termines—, le conteste.

    Mi hermano, boca arriba tomo una de sus manos y comenzó a jalársela. Me acosté a un lado de él ya que lo que a mi me gustaba era ser un poco mas voyerista y veía como se iba jalando la verga, creciendo una vez mas a sus 23 cm. Con una mano mi hermano se tapaba de vergüenza el rostro y con la otra se la jalaba para mi. Se me antojó jalármela también y estuvimos así por unos minutos. El primero en venirse fue mi hermano y cuando termino, toda su leche callo sobre su abdomen. Después tuve una cuarta descarga de leche que tire en el abdomen de mi hermano, mezclando su leche con la mía. Tomando con un dedo algo de la leche de los dos, la lleve a su boca para que lo limpiara y manchara sus varoniles labios, sellando definitivamente el destino de aquel puto musculoso. —Esto es lo que te espera de ahora en adelante a la hora que a mí se me antoje —, le señale. Dándole unas leves cachetas me cerciore de que él había entendido.

    Nos quedamos acostados así, con nuestras vergas al aire por algunos minutos respondiéndonos de aquel primer encuentro que marcaría la vida de dos hermanos hasta que decidí que era momento de irnos. Me levante y le ordene a mi presa que hiciera lo mismo. Tontamente lo hizo, yéndonos a donde habíamos dejado la maleta para vestirnos e irnos a la casa, ayudándole a ponerse su ropa y guardando aquel bote donde contenía aquella preparación que tanto me había ayudado esa tarde. Mi hermano se quiso bañar pero le dije que no, que quería que mi semen estuviera en su cuerpo todo el resto de ese día.

    Salimos del cuarto de luchas y nos cercioráramos de que todo estaba bien. Nos dirigimos a la parte de atrás, en el estacionamiento, subiéndonos al coche y manejando yo, por su puesto, observando al pedazo de carne casi en calidad de bulto que tenía a mi lado, no creyendo todo lo que esa tarde había pasado, observando de una forma morbosa como le entallaba toda su ropa. Prendí el coche con dirección a nuestro hogar para volverme a follar apenas llegásemos a la casa a aquel atleta masculino, musculoso que por tantos años había deseado, mi hermano.

    Gracias por haber leído mi relato.

    Cualquier duda, comentario o sugerencia me la puedes hacer a través de mi correo en [email protected]. Esto es importante para mejorar la calidad e mis relatos.

    Hasta pronto.

  • Tengo 19 años y fui infiel con un hombre de 41 años

    Tengo 19 años y fui infiel con un hombre de 41 años

    Mi nombre es Letty y tengo 19 años. Les cuento lo que me sucedió este verano y que cambió completamente mi vida. Antes, les contaré que viví siempre con mi madre y nunca tuve a mi padre presente, fui criada solamente por mi mamá. Entonces, me faltó la imagen del hombre, del macho.

    Planeamos las vacaciones con (hasta ese entonces) mi novio. Nos conocimos cuando teníamos 16 años y prácticamente nos acompañábamos siempre. Él tenía un problema, tenía un pene pequeño y eyaculación precoz. Aunque hicimos el amor, varias veces, la mayoría de ocasiones él se masturbaba mirándome.

    Era muy tímida y siempre usaba ropas anchas tratando de no llamar la atención. Entonces, en la intimidad, salía a relucir mis curvas. Soy delgada de 1,60 m, pero, tengo unos senos talla media gorditos y firmes y mi cola es paradita y soy acinturada, debido a eso, mi novio le gusta mirarme desnuda. La verdad, tengo bonito cuerpo.

    Apenas le tocaba su penecito, él eyaculaba…

    La verdad, estaba acostumbrada a su compañía y con el paso del tiempo, nos pusimos a fantasear. Lo típico fue, preguntarnos con quien lo haríamos, él me dijo que le gustaría probar a una amiga de su prima.

    Un día estábamos desnudos y me volvió a preguntar con quién lo haría, me comenzó a tocar la vagina y le dije que mi fantasía era hacerlo con el dueño del complejo de cabañas donde íbamos a veranear. Él me dijo que el hombre es cuarentón. ¡Precisamente! le dije, que eso me calentaba y su físico bien cuidado me llamaba la atención, y que siempre notaba su mirada de caliente cuando buscaba hablar conmigo.

    Ahí quedó el tema, seguimos en nuestras cosas y nos habíamos inscrito en la Universidad para estudiar.

    Llegó el verano y nos teníamos que ir al complejo de cabañas. Primero viajarían sus dos amigos con sus dos novias y luego nos iríamos nosotros.

    Pero, él me dijo que después de una semana podría llegar por temas de trabajo y me dijo que fuera con el grupo y que disfrutara del clima y luego de una semana, llegaba él.

    Llegó el momento de irme, pasé la noche con mi novio y debía viajar en la mañana con el grupo.

    Estuvimos desnudos, me miraba desnuda y se masturbaba. Luego, tocó mi cuerpo y con sus dedos me masturbaba y me dijo si me gustaría cumplir mi fantasía con el dueño del complejo de cabañas (se llamaba Roberto).

    Se me puso la cara roja, me excité demasiado y me seguía tocando. Me dijo que me daba permiso, que probara, que si me excitaba ese hombre lo hiciera, que sería sexo. Estaba excitada mientras me decía eso y tuve un orgasmo, me volvió a preguntar y le dije que sí, que me gustaría y no me atreví a mirarlo a los ojos.

    Me dijo que tenía una semana para probarlo, que el grupo se iría a la playa todos los días y que estando sola debía pasearme y acercarme a él, que era caliente y tenía fama de mujeriego.

    Nos fuimos, llegamos a las cabañas, cada pareja quedó en su habitación y nos fuimos a la playa el primer día, llegamos a la tarde, nos bañamos y después fui a comprar cerca de ahí cosas para cocinar. En ese momento, me encuentro con el dueño, me toma de la cintura me acerca a su cuerpo y me da un beso en la mejilla. Me puse roja y conversamos un momento. Me preguntó por mi novio y le dije que llegaba en una semana más. Me dijo que conociera el lugar, que él me podía acompañar. Le dije que bueno, que le avisaría.

    Antes de irme, me toma de la mano y me dice que mañana fuera a su casa, que tenía una linda piscina con áreas verdes para que tome sol y me bronceara. Le dije que lo pensaría.

    En la noche cocinamos con el grupo y luego se pusieron a coger en sus habitaciones, las novias gemían y se escuchaba todo. Estaba caliente, por la idea de la fantasía.

    Le envié un whatsapp con el sonido de sexo de las habitaciones a mi novio y nos reíamos. Mi novio me dijo “tienes una semana para coger también con tu fantasía”.

    Le respondí que si estaba seguro.

    Me dijo que sí. Me dijo que lo hiciera.

    Ahí le dije que me excitaba la idea.

    Le conté que lo vi cuando fui a comprar y me dijo que él me podía invitar a conocer lugares y que me dejó invitada a su piscina en su casa.

    Ahí mi novio me dijo: ¡te propuso sexo en su casa! La propuesta fue cubierta por la idea de la piscina.

    Nos despedimos de whatsapp y me dijo que disfrute, yo le respondí con el emoticon cerrando el ojo en aprobación.

    Al otro día, el grupo, se irían a un lugar más lejano a la playa, les dije que me quedaría y conocería el pueblo.

    Se fueron después de desayuno, luego me bañé y fui a comprar. Estaba comprando y siento a alguien por atrás que me agarra de la cintura y me lleva a su pecho y me saluda con un beso. Era Roberto, con sus brazos fuertes y su forma de macho de ser. Me dijo: ¡quedaste sola veo!, ¡tu grupo se fue a la playa a un sector lejano!, ¿qué harás? ¡Vamos!, anda a mi casa y disfruta de la piscina y en la noche salimos a comer.

    Me arme de valor y le dije que sí, que iría en la tarde.

    Llegué a la cabaña y me desnudé. Mire mi cuerpo, mis piernas y mi sexo, para ver si es que tenía algo que depilar. Antes de viajar me había depilado antera.

    Me puse crema en el cuerpo y me probé el traje de baño nuevo que me había regalado una amiga en navidad. Era un bikini chiquito, dos triángulos en los senos y chiquito abajo, amarrado a las caderas. En el espejo, me vía muy sexy, me puse unos zapatos de taco y me veía esbelta y sexy.

    Almorcé, descansé una hora, me cepille muy bien los dientes, gárgaras para el aliento y me estaba preparando para lo que podría pasar.

    Llegué a la casa de Roberto y me temblaban las piernas, me hizo pasar y me dijo que me cambiara en el baño de su casa y que me fuera a la piscina.

    Me cambié y al salir, me puse los tacones altos viéndome sexy y esbelta. Cuando abrí la puerta, Roberto me miró con una cara de caliente, se mordía los labios y me dijo que me veía hermosa, se acercó, me tomó de la cintura y me planto un beso en el cuello, me tomo de la mano, me la elevó por sobre mi cabeza y me dio la vueltita, cuando estaba de espalda me dijo:

    -¡tienes muy lindo cuerpo!

    -¡Gracias! -le dije

    Salí, me fui a la piscina y me recosté en el césped a tomar sol.

    Al rato lo vi venir, venía con short de baño strech bóxer, se vía su musculatura trabajada, brazos fuertes, piernas musculosas y se le veía un bulto grande, venía con su pene erecto. Evité mirarle el bulto, pero se me iban los ojos. Traía dos copas con un trago, me lo pasó y le agradecí, nos tomamos las copas, conversamos y se fue.

    Me puse en el césped a tomar el sol boca abajo.

    En eso, siento unas manos en mi espalda y me dice que debo protegerme y comienza a aplicarme bloqueador solar.

    Me dejé aplicar.

    Me desabrochó la parte de arriba del bikini, sus manos fuertes pasaban por mi espalada, mi brazo y luego de un rato, me comienza a aplicar en las piernas, de arriba abajo, arriba abajo y para cambiar a la otra pierna, me rozo la vagina y sentí una excitación eléctrica y me comencé a mojar full.

    Roberto se dio cuenta, me aplico en la otra pierna y al cambiar me rozo más lento la vagina pasando a la otra pierna, luego cambio a la otra y me rozaba la vagina mientras me aplicaba en el trasero. Prácticamente me manoseaba entera y yo daba unos quejidos.

    Roberto sabía que estaba entregada. Hizo como que me amarró la parte de arriba del bikini, pero lo dejo suelto. Me dijo que me diera vuelta para aplicarme bronceador en la parte frontal de mi cuerpo. En eso me doy vuelta rápido y la parte de arriba del bikini queda en el piso y yo quedo con mis pezones duros al aire, me cubro inmediatamente con mis manos y Roberto me dice; Te ves preciosa, tienes lindo cuerpo, linda cola, lindos senos. Baja las manos, me gustas muéstramelos.

    Estaba tan excitada que baje mis manos y él comenzó a mirar mis pechos más de cerca, acercó su boca y los comenzó a lamer, en forma suave y de momentos me mordía los pezones con los labios y por otros momentos suavemente con sus dientes.

    Con su otra mano tocaba mi cintura, mi cola y metió u mano en mi vagina. Estaba mojadísima! Y sus dedos comenzaron a tocarme como un experto. Comencé a gemir y a disfrutar.

    Dejó mis senos y me queda mirando por 30 segundos que se mi hicieron eternos y me dice:

    -¡quiero hacerte el amor!

    ¡La calentura me tenía on fire! Y le dije “¡hazme el amor!”

    Acercó sus labios a los míos y me comenzó a besar y a comer la boca.

    Nos levantamos, él tenía una erección brutal. Toma mi bikini y me lo baja lentamente dejándome desnuda. Él se baja el short ajustado y sale un pene inmenso, grueso, grande, cabezón. Jamás había visto algo así. Me pregunta que por qué lo miraba tanto. Y le dije: “¡lo tienes muy grande!”.

    Me toma en sus brazos y nos fuimos desnudos a su habitación.

    Me dijo: “párate en la cama, quiero contemplarte desnuda”. Me comienza a decir: “mírate ese cuerpo!, senos firmes y gorditos, cinturita pequeña y tu cola es paradita con unas lindas piernas. Tu carita, tus labios, tu juventud, ¡te encuentro HERMOSA!

    Él se para a mi lado y comienza a besarme, me agarra los senos, la cintura, el trasero. Yo bajo mi mano y le comienzo a tocar el pene, no alcanzaba a cerrar mi mano de lo grueso que era.

    Me dice que me arrodille y acerca su pene a mi boca y lo comienzo a chupar, a lamer, no me cabía en la boca. Roberto me decía que desde arriba se me veía una cintura pequeña y una cola exquisita que emergía. Me toma, me acuesta en la cama y comienza a hacerme el mejor sexo oral de mi vida, gemía como loca, tuve un orgasmo increíble que lo grité.

    Se coloca frente a mí y coloca su pene en la entrada de mi vagina y lo comienza a deslizar de arriba abajo en los labios vaginales, se deslizaba rápido porque me tenía caliente, mojada, excitada. De a poco me lo comienza a meter y me dice: “¡está estrecha tu vagina!, ¡muy estrecha!, ¡veo que eres virgen!”, yo le digo que no, que había tenido relaciones con mi novio.

    Me dice: “¡no te ha roto el himen, estás virgen!” y agrega “¡o tu novio tiene un micropene o nunca te lo metió!”

    Le digo: “¡él lo tiene pequeño!”.

    “¡Eres virgen Letty! ¡Seré tu primer hombre, me llena de orgullo y de pasión!”.

    Comienza a meter su pene, su cabeza me comienza a enanchar y empiezo a gritar del dolor. Me calma y me dice “dolerá al inicio y luego me quedaré dentro de ti un buen tiempo, mientras tu vagina se adapta a mi miembro”.

    ¡Metió la cabeza y pegué un tremendo grito! y de a poco comenzó meterse. Grité del dolor y le clavé las uñas en la espalda sacándole sangre. Ahí aprovechó de meterme todo su pene.

    Me calmaba con sus palabras y me decía que mi vagina se estaba estirando y amoldando a su tremendo pene.

    Estuvimos un buen rato quietos, él movía su erección dentro de mí y yo comenzaba a apretarlo con mi vagina. Luego, el dolor pasó y comencé a sentir excitación y placer. De a poco comenzó al mete y saca y al rato ya estaba gozando. Su tremendo pene movía todo mi útero y sus bolas golpeaban mi cola.

    Cuando vio que estaba gimiendo me arremetió con fuerza el mete y saca y como todo un experto me hacia el amor de una forma exquisita. Me tenía a su merced, me movía entera, me besaba, mordía mis labios, mis pezones, mordía mi piel, apretaba mi cola, etc. Me decía que parecía su muñequita por lo delgadita y lindo cuerpo que tengo.

    Me tenía loca, cuando se agitó mi respiración, me dijo al oído: “¡soy tu hombre!, ¡te hice mujer!”. Y eso me calentó tanto que lo besé y sentí un rico orgasmo.

    Quedé sin fuerzas y él seguía dándome. Estuvo harto rato disfrutándome entera.

    Me acordé que estaba en mis días fértiles y se lo dije al oído. Al momento me dice “¡qué bueno!, te haré mamá!”.

    Le dije: “para que lo tires fuera, porque me dejarás embarazada”.

    Me comienza a besar y luego me dice: “¡me encantaría dejarte preñada!, me encantaría tener un hijo contigo!”.

    Me quedé sorprendida y le dije: “¿estás seguro?”.

    -Siii, muy seguro! -Eso me calentó demasiado y comencé a sentir inicios de un orgasmo.

    Y me dice “ahí viene mi orgasmo, ahí viene…”, mete y saca y después de un rato, nos fuimos los dos, ¡tuvimos un orgasmo al mismo instante potente!

    ¡Tiró todo su semen dentro de mí!, y se quedó un buen rato sin sacar su pene. Nos besamos ricos y después de un buen rato sacó su pene de mi vagina.

    Salió el sobrante de semen, mezclado con sangre. Veo eso y me dice:

    -¡Ves que eras virgen!

    -¡Así veo! –dije.

    En ese momento me limpié, fui al baño y me puse a llorar.

    Roberto sintió mis sollozos y me preguntó que me pasaba.

    Le dije que me sentía engañada con mi novio, que creía que él había sido mi primer hombre “pero me encuentro que soy virgen y que tú eres mi hombre”.

    Roberto me toma, me abraza y me dice que nos tomemos un trago.

    Nos tomamos el trago, conversamos, le conté que sentía rabia de haber estado engañada, que mi novio era un poco hombre y que ya no quería estar con él y volví a llorar.

    Me secó las lágrimas y me dice al odio: “¡no estás sola!, mírame, ¡mira a tu nuevo novio y futuro padre de tus hijos!”. Me quedo sorprendida y me dice: “¿quieres ser mi novia?” Me dice “si es sí, dame un beso”.

    Estuve un rato mirándolo y al minuto, lo abracé y le di un beso en los labios.

    Al instante nuevamente, estábamos haciendo el amor. Siempre eyaculaba en mi vagina, llenándome de su leche.

    Comenzamos a comernos a las 15:00 y ya era las 21:00 y teníamos el último orgasmo antes de bañarnos y salir a comprar.

    Nos baños juntos, Roberto me jabonaba y me enjuagaba.

    Luego nos vestimos y salimos a cenar.

    Antes, llamé al grupo, diciéndole que me encontré con una amiga y me quedaría esa noche con ella.

    Subí a su camioneta y nos fuimos a un buen restaurant gourmet, cenamos rico, conversamos y brindamos por nuestro noviazgo.

    Llegamos nuevamente a casa, conversamos tomamos unos tragos y seguimos toda la noche haciendo el amor.

    ¡En la mañana desperté adolorida de la concha!, tenía todo el cuerpo con marcas de mordiditas y moretones, me miré desnuda en el baño y se veían las marcas del combate.

    Pensé en bañarme y fui a buscar mi ropa a la habitación. Al pasar, lo veo durmiendo desnudo en la cama y su pene al lado de su pierna izquierda sin erección. Me acerco para verlo de cerca. Era un pedazo de carne grueso, estaba tranquilo, pero intimidaba. Lo agarré con mi manita y le saqué una foto con el Smartphone, también le saqué fotos denudo.

    Le corrí el forro hacia atrás y salió la cabeza…

    Me calenté nuevamente.

    Me tomé el pelo, haciéndome dos trenzas en cada lado como niña buena y comencé chuparle el pene. Al rato comenzó a erectarse y Roberto comenzó a despertar. Al verme, me agarró y me hizo el amor como un animal en celo toda la mañana, era una bestia devorándome.

    Después estuvimos abrazados en la cama y le pregunté su edad, me dijo que tenía 41 años y yo le dije 19. Me besó y me dijo “¡eres joven y divina! ¡Contigo me caso!”. Te he deseado desde la primera vez que te vi ¡tenías una cola paradita! Estoy en un momento de mi vida que quiero hacer familia y tú eres perfecta, joven, linda y fértil para darme hijos”.

    Nos bañamos, salimos de shopping, me compró mucha ropa, y volvimos a casa.

    En eso me llama “mi novio”, a esa altura ex. Me disculpé con Roberto y me fui a hablar afuera.

    Lo primero que le dije a mi ex: ¡que era virgen! Que nunca me hizo mujer por su pene chico y que Roberto me hizo mujer, me hizo el amor.

    Le conté que Roberto tenía un tremendo pene y que era un verdadero macho.

    Me dijo: “¿veo que te gustó?”, “sí; me encantó!!”.

    Le dije: “¡me puse de novia con Roberto! ¡Y él no me soltará nunca!”

    “¡Puta!” me dijo mi ex novio y me cortó!

    Le envié la foto por whatsapp de mi manito y el pene grueso de Roberto, diciéndole que era puta, ¡pero me hizo mujer un verdadero hombre!

    Al otro día salimos con Roberto, me presentó ante su familia. Su madre me queda mirando y me dice: “eres muy joven y le darás hartos hijos a mi hijo y todos brindaron por eso”. Yo me puse roja de vergüenza. Luego conocí a su grupo de amigos y ya fui presentada oficialmente como su novia.

    Roberto me ofreció irme a vivir con él, que me pagaba la carrera de la Universidad y que me cambiaba de sede para que vivamos juntos.

    Le dije a mi ex que tenía que contarle a mi madre y que me ayudara diciéndole que todo ese mes iba a estar en su casa. Lo cual era mentira, estaba viviendo con Roberto.

    Me dijo con una condición. “¿Cuál?” le dije.

    Quiero verte desnuda y hacerte el amor cuando regreses después de ese mes a hacer tus trámites.

    Le dije: “¿con ese pene pequeño? jajaja…”

    “Sí” me dijo “¡me tienes caliente! ¡Me excita que disfrutes con ese hombre! y ¡quiero verte desnuda porque tienes lindo cuerpo!”.

    “Ok” le dije “te prometo que me veras desnuda. Pero mientras, que mi mamá sepa que estoy contigo en tu casa”.

    Estuve un mes disfrutando con Roberto, me disfrutó entera, probó mi cola, me dolió al principio, pero ahora lo encuentro excitante.

    Al tiempo no me llegaba la regla, me hice le test y estaba embarazada. Le conté a Roberto, me tomó de la cintura, me elevó en el aire y morimos de felicidad.

    Viajé a la capital, me cambié de sede y me dirigí a la casa de mi ex.

    Pasamos a su habitación y me dijo que me veía muy linda con esa minifalda, que me vestía más sexy, que me veía más mujer.

    Le dije que cambié, que a Roberto le encanta verme sexy y deseada.

    Me comencé a desnudar lentamente, con un sensual baile y mi ex me decía que era toda una puta.

    Quedé desnuda y él eyaculó.

    Se recuperó después y me dijo que lo masturbara.

    Le dije “¡ohh, que pene más pequeño! ¡El pene de Roberto no me cierra la mano!” y al escuchar eso eyaculó nuevamente.

    Luego me fui a la casa de mi mamá, le conté que terminé con mi novio y que comencé un nuevo noviazgo, que estaba feliz y contenta. Me dijo que, si amaba a ese hombre, todo está bien.

    Al tiempo, mi madre lo conoció.

    A los 3 meses, nos casamos y aprovechamos de decirles a todos que estaba embarazada.

    Con Roberto tuvimos 3 hijos. Fui su mujer e hicimos familia.

    Mi ex, me escribe al mail y me dice que siempre se masturba imaginándome. Que se mata a pajas imaginándome comiéndome tremendo pene… jajaja

  • En el sur (Parte I)

    En el sur (Parte I)

    Recién entrada la temporada estival, aún estaba por decidir qué destino elegiría para pasar la semana que tenía libre y en la que por circunstancias era la primera vez que las disfrutaría solo.

    Con las recomendaciones de mis amistades acabé en el sur, mi destino era Vera en Almería, algo nuevo, ya que nunca había estado. Me llamo la atención sus playas solitarias y sus paisajes desérticos. Tras unas 6 horas de conducción a buen ritmo y con mis playlists se me hizo ameno y agradable aunque a veces me inundaban recuerdos de cuando estos viajes los hacía con Alicia. Mi plan perfecto era descansar, playa, cervecitas y pescaito. Lo demás ya no importaba. Tampoco descarté en una idea fugaz, conocer a alguna chica para que fuesen más exóticas e inolvidables mis vacaciones…

    Aparcando el coche frente a la puerta del hotel donde me alojaba, note que por ser temporada baja había bastante movimiento de personas entrando y saliendo, en su mayoría parejas de mediana edad, perfecto pues no se veían muchos niños. Así que dispuse a hacer el checking, tenía ganas de ubicarme y bajar a los chiringuitos a tomar unas cervezas y el anhelado pescaito frito.

    Delante de mi había unas chicas de mi edad, dando su documentación al recepcionista sin prestarle mucho caso mientras ellas planificaban su ruta a viva voz, enterándome perfectamente de su plan que se iniciaba en los chiringuitos a los cuales yo tenía pensado bajar en cuanto soltase mi maleta. Eran del norte por su remarcado acento castellano. Sus efusivas ganas de fiesta las delataban sin importarles mucho quien las escuchara.

    Después de soltar la maleta en la habitación y disponerme a salir, escuché dos voces femeninas que por su proximidad podría reconocer que se trataba de las chicas norteñas y que su habitación estaría próxima a la mía. Un flash vino a mi mente imaginándome un trío, tantas horas de viaje, la mente se te puede poner calenturienta con cualquier estímulo, así que volví a la realidad y salí de mi habitación y me dispuse tomar el ascensor. Cuál fue mi sorpresa y susto que al abrirse las puertas me encontré con una de las chicas que regresaba a su habitación no pudiendo evitar el choque entre ambos. Me reincorporé tratando de prestar atención por si ella se había hecho daño y le ayudé a coger su móvil y sus gafas de sol que tras el impacto habían caído al suelo…

    He de confesar que la mirada no pude apartarla del bikini blanco mientras la ayudé a reincorporarse, ya que su escote y su bronceado de rayos uva resaltaban unos pechos prominentes. Tras disculparme e interesarme si estaba bien, le pregunté si su móvil funcionaba tras el impacto, ella comprobó que estaba perfecto y me dijo que funcionaba correctamente. Se despidió dirigiéndose a su habitación que por casualidad era la contigua a la mía. Sorpresa una vez más y mente cachonda después de haber oteado su busto. Ya en el hall vi a su amiga ensimismada con su móvil ajena al ajetreo de la recepción. He de decir que ambas eran atractivas. Salí del hotel dirección al primer chiringuito que encontrase y no tarde en dar con él. A tope casi, solo había una mesa con dos butacas, así que me senté y pedí al camarero la carta y una cerveza bien fría…

    Tras pedir un par de raciones, me dispuse a mirar mi móvil como todo el mundo hace en una espera cuando está solo. De repente mi atención se vio alterada por las risas de mis vecinas de hotel que las vi venir hacia el bar, se quedaron mirando por si alguna mesa de la terraza se despejaba y fue cuando la chica con la que tropecé se quedó mirando a donde yo estaba, levanté la mano para saludar por cortesía tras el incidente a lo que ella hizo un amago como de tocarse un chichón del golpe. Eso me incentivó a hacerle una señal para que se acercaran y cuál fue mi sorpresa que no dudaron en venir hacia mi mesa. En ese momento puse a recordar mi técnica de galantería que la tenía tan en desuso que no sé cómo saldría de aquella situación que estaba tomando un especial interés…

    Tras las correspondientes presentaciones las invité a ocupar y compartir mesas y butacas, ya que solo había dos, así que cediendo mi asiento allí las tenía frente a mi sentadas con sus piernas morenas y zapatos de cuña con unos pareos muy coloridos que las hacía especialmente llamativas y sugerentes. Sus nombres, Laura (la chica del tropezón) y Julia. Tras unas rondas de cervezas y después de un rato de charla, la cosa iba tomando un matiz más de colegas. Julia decidió pedir una botella de Barbadillo y eso parece que disparó la efusividad y exaltación de la amistad en la que yo estaba incluido. Me sentía cada vez más cómodo. Llegó un momento en el que ya desistí de seguir su ritmo de beber porque notaba que me estaba subiendo, como subiendo la temperatura, cuando empezaron a plantear de ir a una playa nudista a la vez que se daban piquitos entre risas y sorbos del tan temido Barbadillo.

    Me propusieron si quería acompañarlas a lo que evidentemente no pude negarme. Les planteé de irnos en mi coche y en menos de 2 minutos estábamos subiendo a él. Laura, se sentó a mi lado y Julia detrás justo en el centro. La primera, buscó en Google Maps la dirección de la calita a la cual íbamos a ir a pasar una tarde de playa. El trayecto desde el hotel hasta allí eran 20 minutos, así que para ponerle ritmo y banda sonora a ese momento, puse la radio y les sorprendí desde la primera canción con una playlist muy erótico festiva para la ocasión. Me sorprendió gratamente que les fuese familiar muchas de las canciones que iban sonando. Entre todos los ingredientes que iban aconteciendo, el buen rollo iba en aumento. El alcohol y la buena música afianzan esas sensaciones en cualquier situación.

    Escuché a Julia preguntarme algo que no logre entender y a lo cual yo asentí mirándola a través del espejo retrovisor, ya que en ese momento Laura tarareaba a pleno pulmón el «Put your money on me»de Arcade Fire.

    En menos de un minuto se estaba bajando el mini short para quitarse el tanga y dejarlo sobre el asiento. Trate de disimular pero la naturaleza es sabia y gracias a que conducía no se percataron que mi pantalón estaba abultado. Sin esperar, me excite de una manera irracional al haber contemplado su entrepierna mientras se despojada de su ropa interior.

    Sabía que podían ocurrir dos cosas; o que aquello quedase como un pagafantas con un calentón XXL, lo cual ya tenía la inspiración para satisfacerme en el momento que estuviera en el hotel o que acabase durmiendo con alguna de ellas, ya que lo de dormir con las dos era más una ultra utopía. Llegamos a una cala en la que no había casi nadie y antes de que cogiera mi toalla del maletero ya estaban ellas en la orilla saltando y salpicándose entre las dos. Me dispuse a colocar mi toalla donde ellas se habían despojado de sus ropas y temiendo que todavía mi pene pudiera delatar la erección que había tenido dos minutos antes, me senté y oculte mi miembro con mis piernas.

    Tras unos 20 minutos observando a las dos damiselas como retozaban sus cuerpos en la orilla y jugueteaban con la espuma de un Mediterráneo que en ese momento solo era para nosotros, decidí darme un baño y tratando con toda naturalidad el hecho de ir desnudo delante de dos desconocidas, accedí al agua justo al lado de ellas no sin antes que empezaran a salpicarme. Me sumergí y comencé a nadar para disfrutar de ese baño. Las vi acercarse hacia mí.

    Estábamos haciendo pie y en triángulo comenzamos a echarnos agua entre los 3 en una provocación infantil pero no exenta de lascivia por mi parte. Estaba excitándome cada vez más, ya que tenía sus pechos frente a mí y verles sus movimientos hicieron que otra vez tuviera otra erección que esta vez pude disimular bajo el agua. En un momento, Laura se acercó en un amago de hacerme una ahogadilla y justo cuando fue a cogerme del cuello, su cara cambio notablemente al sentir como mi pene duro rozaba su muslo. En ese momento todo cambió. Fue la gota que sucumbió y que marcaría mi estancia en el sur. Acto seguido recuerdo sus dientes mordiéndose su labio inferior y buscando mi pene bajo el agua con su mano. Ya se había despertado el deseo en ella.

    Relajando el juego por mi parte y haciéndome hacer la ahogadilla para aproximar el contacto y dar paso a algo más intenso, Laura me agarró por el cuello mientras Julia decidía salir a secarse, tras lo cual nos quedamos solos en el agua.

    En el momento que Julia se giró bocabajo para tomar el sol sobre su toalla, los dos nos abrazamos efusivamente y comenzamos a besarnos con sabor a salitre. Sus pechos se adosaban a mi pecho generando un sonido producido por el agua y el frotamiento. Sus brazos rodearon mi cuello y enganchó sus piernas alrededor de mi cintura. En ese momento mi erección estaba en su punto álgido. Quien me diría que mi primer día de vacaciones acabaría con una norteña frotando su vagina contra mi en un mar exclusivo para nosotros.

    La sensación dentro del agua se hacía más emocionante, placentera y fogosa a medida que su vagina iba dilatando para dar paso a mi primera embestida mientras seguíamos enroscados como un duelo de serpientes.

    Justo cuando ya tenía introducido el glande y un gemido lo acompañaba, escuchamos en la lejanía la voz de Julia.

    Estaba avisando a Laura que estaba sonando su teléfono móvil a lo que esta preguntó si era alguien de su familia mientras seguía enganchada a mí y con parte de mi polla dentro de ella. Julia en la lejanía contestó que no y Laura le respondió que obviara dicha llamada.

    El momento estaba tan sumamente álgido como para ser interrumpido por una llamada nada importante como pareció ser. Así que vuelta al movimiento ondulante dentro del agua con mi pene totalmente dentro de ella, a nuestras bocas saboreando nuestra saliva, Julia tumbada en su toalla tomando el sol bocabajo con las piernas levemente abiertas, lo suficiente como para que pudiera divisar por un momento, su linda vagina con unos labios rosáceos muy lindos desde la posición en la que yo estaba. Esa visión junto a la follada acuática que estaba dándole a Laura hicieron que me excitara aún más, así que baje mis manos y agarrándola de sus cachetes la apreté contra mí con más fuerza aún mientras le besaba el cuello a la altura de sus oídos, para susurrarle que estaba a punto de correrme. Sus gemidos a medio volumen para no llamar la atención de su amiga de repente se amplificaron al escuchar que iba a descargar todo mi néctar y sus brazos se aferraron con más fuerza a mi cuello a medida que las embestidas eran cada vez más fuertes.

    De esta forma Laura alcanzó el primer orgasmo de los muchos que vendrían a lo largo de sus vacaciones; acto seguido a ella, saqué mi miembro y descargue mi semen en el mar con Laura enganchada a mi cuello y sus piernas rodeando mi cintura. Continuamos besándonos pero a un nivel más relajado que iba dando paso a caricias y besos más cómplices como dos jóvenes enamorados en una historia de verano.

    Decidimos salir tras unos arrumacos inocentes pero que aún mantenían mi pene erecto. Laura salió primero y yo detrás observando su culito que despertó en mí un deseo irrefrenable de penetrarlo. Así se lo hice saber en un fugaz susurro a lo que ella respondió mordiéndose el labio inferior nuevamente antes de que nos acercaremos donde Julia seguía tomando el sol, seguía en la misma pose, mostrando su rajita brillante por el aceite protector que se había estado untando por todo su cuerpo. Mi pulsación empezaba a subir de nuevo imaginando algo maravilloso. Laura se tumbó en la misma posición que su amiga dejando un hueco entre las dos para que pudiera tumbarme. Mi visión en estéreo, tomó una excitación más desenfrenada mientras yo permanecía de pie secándome. Vi como entre ellas dos se decían algo que no logré adivinar pero acto seguido a sus palabras, Julia giró su cabeza y quitándose las gafas de sol, me miró guiñándome un ojo y volviéndose a Laura, se miraron y rieron con complicidad picarona, este hecho me desconcertó un poco e hizo que me tumbase en mi toalla entre las dos. A partir de ahí la historia tomaría otro nivel, pero en otro momento, contaré lo que acontecería tras ese primer día de vacaciones en el sur…

  • Divirtiéndome con los amigos de mi esposo (22)

    Divirtiéndome con los amigos de mi esposo (22)

    Para el día de hoy vamos a contarles una historia de las tantas en las que me han pasado cosas excitantes.

    Ya hace casi veinte años era un jueves, había tenido una semana bastante estresante, un corre, corre por los pasillos de los juzgados, visitas a clientes de fuera de la ciudad. Por esa entonces mi adorado esposo no estaba en casa.

    Un día fui a almorzar en donde siempre voy con David cerca de su oficina, encontrándome ya de salida para el juzgado con Otoniel, otro de los compañeros de oficina de mi esposo, quien se acercó a saludarme al verme en la caja pagando mi almuerzo. Al saludarlo darle la mano y un pico en la mejilla sentí ese corrientaso que no sé porque, pero regularmente he terminado cogiendo con el que siento esas vibraciones. Quedamos de volvernos a ver para charlar un poco, invitándolo a que fuera a la casa un día cualquiera, me tuve que ir pues ya estaba sobre la hora de irme a trabajar. Inquieta y a la vez excitada por el encuentro. Al salir del restaurante voltee a mirarlo y lo vi mirándome y con la mano la levante y la moví en señal de despedida.

    Pase la tarde pensando en Otoniel medio cachonda me coloque un culero que es un juguetico que tengo y me meto en mi trasero cuando estoy excitada y anduve con el toda la tarde.

    Llego el viernes y llame a David para contarle que me gustaría coger con el Otoniel.

    -Hola papi ¿cómo estás?

    -Mami bien ¿y tú como andas?

    -Ahí cansadita mi amor ¿y cuando al fin vas a venir?

    -Mami yo creo que el miércoles terminamos la canalización y salgo para Bogotá.

    -Y como andas del Jejen. Jejejeje

    -Ahí no es tenaz toca ya tipo cuatro de la tarde esconderse que cosa tan bárbara de mosquito.

    -Por eso no he querido ir a visitarte te puedes lavar en repelente pero te comen viva.

    -Y más si vienes se enloquecen con la sangre fresca.

    -Ahí sino más bien te espero en casita juiciosa.

    -Y como te ha ido con el caso del muchacho Elías.

    -Bien papi eso ya lo tengo más afuera que adentro estamos esperando que el juez se pronuncie sobre las pruebas que la fiscalía tiene y que aspiramos sean eliminadas por improcedentes y ya, afuera el pelado.

    -Que bueno eso que la fiscalía está haciendo no tiene perdón me imagino que después ustedes los van a demandar.

    -Pues claro papi ahí está mi paga toca. ¿Papi sabes a quien me encontré ayer en el restaurante?

    -No ni idea.

    -Con Otoniel el biscocho que trabaja en la administrativa.

    -Ha ¿y eso?

    -NO es que estaba cerca del restaurante al que vamos a almorzar y fui como a las dos, me lo encontré de salida me saludo y sentí ese corrientaso que me da ahí veces.

    -Jajajaj ahí tú y tus creencias mami que cosa contigo.

    -papi en serio mira que siempre me ha resultado.

    -Si claro, para mi que son solo disculpas tuyas para irte a acostar con él.

    -Pues la verdad si me gustaría llevármelo a la cama aprovechar que mi marido no está y pasar un rato delicioso, además que ya llevo una semana sin probar verga.

    -No pues se me ajuicio mi mujer. Jejejeje

    -Huy si cierto pero es que he estado muy ocupada y no he tenido tiempo.

    -Ha oye mami, me acabo de acordar, que a la oficina me llego un paquete de Brasil. Voy a llamar para ver si Otoniel me hace el favor y te lo lleva y así aprovechas que tu maridito no está y te metes a la cama con él y pasas una tarde excitante.

    -Hay si papi.

    Me rio con risa nerviosa

    -La disculpa perfecta para acostarme con él.

    -¿Y para cuando quieres que te lo envié?

    -Papi para ¡YA! mismo que estoy cachonda.

    -Jejeje me encantas mujer que puta tan rica sos.

    -jeje si para que, que culpa tengo yo que me guste tanto la verga.

    -Esa es mi mujer divina, ok ya llamo entonces y te envió el paquetico, chao y disfruta de una noche placentera mi amor. Te amo mi niña.

    -Chao papi yo también te amo.

    Mentalmente pensé. Listo ya tengo verga para esta noche ojala y se quede a dormir, espero que si. Tenía que terminar una carta para enviar unos documentos a la superintendencia de industria, ir a visitar un cliente en la calera y regresarme a casa.

    Llegue como a eso de las seis de la tarde, le indique a la señora del aseo que Otoniel venia que hiciera de cuenta que ella no sabía de su llegada, o que no lo esperábamos y lo hiciera seguir a mi cuarto, subí una botella de ron y copas, me desnude, me bañe hasta el trasero. Me seque y cepille el cabello, coloque el portátil encima de la cama. Me coloque medias veladas tipo liguero y un hilo dental, me miro a través del espejo mi trasero, redondito y sin estrías muy marcadas. Me toco mis tetas, mi cuerpo tiembla al pensar lo que va a suceder en mi cama. Con el Otoniel desnudo y yo mamándole la verga. Me iba a poner el sostén, pero decidí mejor quedarme así sin el me encantan mis tetas y me fascina mostrarlas, me quede solo con el hilo dental y mis medias, ha zapatos de plataforma y tacón altos altas de correas y esperarlo a que suba, me miro en el espejo me doy media vuelta viéndome desnuda prácticamente.

    -Hay muñeco llega ya que ya quiero cogerte.

    De pronto escucho su voz que me llama.

    -Diana ¿está arriba?

    -Si, si ¿quién es?

    -Soy Otoniel de la oficina de David.

    -Otoniel hay muñeco sigue, sigue.

    Abrí el closet y me coloque loción, el enseguida subió y apenado quedo al verme en toples, intento devolverse y lo detuve.

    -A no te preocupes muñeco ven sigue que yo no muerdo.

    Se volteó y regresó.

    -No que pena subir así y tú así a medio vestir.

    -Ha yo no le veo problema Oto.

    Cerré el closet y camine hasta mi cama por mi costado donde había una silla medio tapando y dejando el de mi esposo libre para que el pudiera entrar por ahí, me subo a la cama y me acuesto boca abajo y abro el portátil que estaba que sonaba con mensajes para mi. Otoniel se acerca por el costado.

    -¿Y que más Otico que me lo trae por acá?

    A leguas se le notaba el nerviosismo me imagino que el verme hay en toples con mis tetas al aire lo tenían excitado.

    -Pues vine a traerle una caja que le llego al ingeniero del Brasil y ha continuar la charla en que quedamos ayer.

    Yo miraba mis correos y le comencé a preguntarle cosas del trabajo.

    -Ya cuanto llevas trabajando con ellos.

    -Apenas seis meses,

    -¿Eres casado o tienes novia?

    -No, no señora me acabo de separar vivía con una peruana que se aburrió de Bogotá y se volvió invivible con ella.

    -¿pero estaban casado?

    -No en unión libre.

    -¿Hijos?

    -No tampoco afortunadamente.

    En el correo me llego un video que me serviría como prueba de uno de mis casos. Entonces le pedí el favor que me ayudara a bajarlo. Se arrodillo le voltee el portátil y me indico como hacerlo. Ya llevábamos un buen rato de estar hablando y de casualidad me llega un mensaje de un amigo de internet que quedo de enviarme fotos suyas desnudo.

    -Guauu que bien digo en voz alta. Para que pero las fotos quedaron bien tomadas no eran las fotos vulgares en donde te mandan mostrándote la verga en total erección sino un trabajo bien hecho como de modelo profesional, se notaba que el caballero alza pesas buen físico, a lo que pregunte si en verdad seria el. Se las mostré a Otoniel.

    -La verdad no creo por lo general ahí tipos que te envían fotos de otras personas y engañan. Buscando eso si fantasías que solo se podrían realizar por el internet, ¿o como crees tu que de llegar a presentarse la ocasión de verse la persona va a reaccionar?

    -Jejeje si engañados bueno a mi no me ha pasado eso afortunadamente.

    -¿Tienes alguna página de citas a ciegas o qué?

    -Si hace poco me metí a una que mi hermana me mostro.

    -¿y Has tenido citas a ciegas?

    -Si claro, esta es una página para tener citas sexuales.

    -¡Ha carajo! ¿En verdad?

    -Si y ya he tenido varias.

    -¿Y cómo te ha ido?

    Busque la página y le mostré mi perfil, donde tengo una foto en donde estoy de pie con una batica negra trasparente se me ven las tetas, unas medias tipo liguero y zapatillas altas y un antifaz.

    -guau Dianita que foto tan hermosa te vez espectacular me imagino que debes de tener muchos amigos

    –Hum casi dos mil. Pero difícil seria conocerlos a todos eso me envían fotos mensajes de sexo unos muy bonitos otros revulgares. De todo un poco.

    -¿Y has tenido en verdad alguna cita?

    –Si ya con 30 tipos de los cuales solo me e acostado con veinte.

    Otoniel se sienta en el piso.

    -Guau que bárbaro preciosa ¿y tu matrimonio que como funcionas tu con ese tema?

    -Esto es algo que mi esposo no sabe todo manejado con total discreción, es mi vida privada y él no tiene por qué enterarse, comprendes otico.

    Vuelve y se arrodilla contra la cama.

    -Si claro de mi boca nada saldrá, valla eres una mujer casada porque haces esto.

    Me quedo mirándolo y me rio.

    -ahí. Hombres tremendos jejeje yo te puedo preguntar ¿que haces tú acá, sinceramente?

    -pues venía a hacerle un favor al ingeniero David.

    -Y te ofreciste de buena persona a desviarte de tu casa para venir a traer una caja.

    -Si solo a eso.

    -¿Y entonces porque no la dejaste y te fuiste? ¿Tenías que subir a verme?

    -La verdad si también fue eso pensaba hacerme invitar a un tintico o de pronto un vinito. Poder conversar contigo y conocerte.

    -¿Y te ha gustado lo que hemos hablado?

    -Me tienes alucinando con todo esto.

    -Y me imagino que queras acostarte conmigo.

    Cierro el portátil coloco mi cara encima de mis manos y muevo mis labios cerrándolos en forma de círculo.

    -La verdad eres una mujer inquietante, hermosamente inquietante, mentiría al decirte que no, siempre que te veía me encantaba como te desempeñas tus manos todos tus movimientos son estratégicos, perfectamente sincronizados con lo sensual, nunca te he visto de jeans, de sport mejor dicho siempre con tus trajes de paño y me imaginaba en un jeans dejándonos ver ese hermoso trasero que tienes.

    Levanta la cabeza mirándome el trasero.

    -O una blusa o franela dejándonos ver la silueta de tus senos que apropósito me encantaría chupar.

    Lo dejo que hable mientras mi lengua recorre mis dientes de lado a lado y vuelvo y cierro mis labios en círculo.

    -Ha ¿y entonces como crees tú que puedas llevarme a la cama estando casada? Bueno ya por lo menos estoy en ella, porque esas son tus intenciones ¿o me equivoco?

    Me levanto camino sobre mis rodillas al borde de la cama me bajo y pongo el portátil en la mesita de noche, Otoniel sigue arrodillado me mira y me le acerco colocándome sentada en frente de él, me mira embelesado mi cuerpo, me acaricio las tetas agacho mi cabeza y me lambo los pezones, Otoniel sigue mirándome, luego recorro mi estómago con la mano derecha y con sus dedos estirados me la meto entre mi tanguita, me levanto y me la quito, me le acerco y le pongo mi cuquita en su boca abriéndola con mis dedos, Otoniel la huele y cierra sus ojos, suspira, saca su lengua y comienza a lambérmela por cerca de diez minutos, mis manos acariciaban su cabello. Siento su lengua restregarme los labios vaginales, siento temblores por mi cuerpo, me muevo sintiendo como me lambe.

    -Desde ayer te e querido tener en mi cama, ¿sentiste un corrientaso cuando nos saludamos?

    – Si lo sentí y me hiso imaginar tenerte así, estuve a punto de salir detrás de ti y decirte que me gustaría estar contigo.

    -¿Y porque no lo hiciste?

    -No, me contuve de hacerlo, a mi tu esposo me cae muy bien y me pareció embarrada, desearle la mujer era lo máximo que podría yo hacer. Sin ir a perjudicar esa amistad que ha estado desde que lo conocí.

    –Pero por lo que veo más te pudo el deseo de tenerme que tu fidelidad con David o si no hubieras venido.

    -Si, tenía ganas de verte y el paquete cayó como anillo al dedo.

    Lo hago parar, nos besamos apasionadamente, le suelto el cinturón, le desabotono el pantalón, meto mi mano y le saco la verga.

    -Yo sabía que tú ibas a venir, te estaba esperando.

    -Si me imagino que David debió de llamarte parta avisar que yo venía a traer el paquete.

    -No exactamente.

    Lo besaba y lo masturbaba.

    -No entonces.

    Nos volteamos y el quedo contra la cama y lo empuje acostándolo, termino de quitarle el pantalón y sus zapatos, me arrodillo en frente de él, le agarro la verga y me la meto a la boca.

    -Yo ya sabía que tú tienes una verga grande y gruesa.

    Volví y me metí su verga en mi boca

    -Ese corrientaso que sentimos me lo indico.

    Se la lambí por los costados.

    -Por eso tenía ganas de cogerte y llame a mi esposo a contarle.

    Mi lengua lambia su glande me saboreaba sus líquidos.

    -¿Que le contaste a David?

    Me saque la verga de mi boca y le respondí.

    -Que quería acostarme contigo.

    Seguí mamándosela

    -Ahí Dianita ¿en serio le dijiste eso?

    Se la lambo, lo miro y le contesto.

    -Si en serio ¿o porque crees que estas acá muñeco?

    Me restriego su verga por mi cara mientras le sigo hablando.

    -De casualidad, ¡NO! Yo llame a mi esposo para que me diera tu número de teléfono, para llamarte e invitarte a cenar conmigo y después terminar en esta cama cogiendo bien rico.

    Volví a lamberle varias veces su tronco.

    -David se acordó de la caja y fue la disculpa perfecta para hacerte venir.

    Continúo mamándole la verga mirándolo fijo a los ojos, se la lambo desde las huevas subo lentamente por su tronco y le digo.

    -Por eso estaba desnuda, esperándote, lista para meterme en la cama contigo.

    -Jajaja no lo puedo creer que entre David y tú se confabularon para que yo pudiera venir a acostarme contigo. He de no creer.

    Termino de desvestirse y se sube a la cabecera y yo lo sigo gateando, me le monto de espalda a él y agarro su verga y me la coloco eh la entrada de mi trasero, dejándome rodar por su tronco, me muevo asía los lados para que mi culo se dilate más y pueda meterme todos esos veinte centímetros. Lentamente empecé a cogérmelo aumentando paulatinamente el ritmo hasta llegar a toda máquina. Sintiendo como su gruesa verga entraba y salía de mi trasero sin contemplaciones hasta hacerme venir escupiendo líquidos por mi cuca. Me le recuesto encima volteo la cara y nos besamos.

    Cambiamos de pose me levanto, me volteo y vuelvo a meterme la verga por el trasero, levanto la cola y es el quien me coge a toda máquina, pistoneándome como un motor acelerado, me acaricia la cuca dedeándome, Otoniel descansa y empiezo a coger brincando como loca encima de él. Me vengo dos veces y cambiamos de pose, me acuesto boca arriba y se me monta encima levantándome las piernas asía los lados. Y me penetra el trasero continuando con mis gemidos y gritos placenteros, me rompe el culo de tanta verga que me da, me lleva al paraíso de sensaciones excitantes, explotamos en un éxtasis prolongado llenando mi trasero con su semen, lo apretó con mis piernas, nos besamos por un buen rato y descansamos, me levanto y me limpio la derramada. Me le acerco y dándole un beso le digo.

    -Delicioso muñeco me encanto, ¿tienes hambre?

    -Si.

    -Ven bajemos y comemos algo.

    Nos levantamos y así desnudos bajamos a la cocina, Tina nos había preparado una carne sudada, con pataconas y arroz, nos sentamos en el mesón de la cocina, comimos y volvimos a subir al cuarto. Hablamos de todo un poco y a la hora volvieron las caricias, le masturbe la verga se la mame un buen rato, le hice hasta una rusa apretándole la verga con mis tetas, me pare y montándomele encima le agarro la verga y me la meto en mi trasero, suavemente me dejo rodar por su tronco hasta dejar solo sus huevas por fuera, me muevo de lado a lado y comienzo a brincara encima de ella Y cogiendo por una hora más terminamos nuestro encuentro sexual, Otoniel se quedó a dormir esa noche conmigo, Al otro día tenía ya programado ir a visitar unos clientes por lo que nos despedimos volviéndonos a encontrar en varias ocasiones en el sitio.

    Espero comentarios al correo:

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    Con Amor

    DIANA LUCIA SAAVEDRA

  • Mi cuñada (Primer acercamiento)

    Mi cuñada (Primer acercamiento)

    Por cuestiones de remodelación tuvimos que mudarnos de nuestra casa a la de mis suegros.

    Después de agarrar el ritmo empezamos a llevar una mejor relación y administramos mejor los horarios.

    Mi cuñada siempre me ha parecido atractiva, pero no le daba mayor importancia, no es precisamente una hermosura pero tiene lo suyo.

    Tiene 23 años, 1.50, pechos chicos, piel canela y un culo de infarto.

    Una mañana mi esposa y sus papás iban a ir por el desayuno, me dijo que me quedara a descansar que tardarían un par de horas ya que también tenían que hacer algunas compras, me pareció perfecto y me quedé en la recámara.

    Al poco tiempo de que se fueron tocaron a mi puerta, era mi cuñada… La saludé y le dije que pensé que estaba sólo, ella me dijo: fui a correr y acabo de llegar, me dijo que si quería café y que me esperaba en la cocina.

    Me vestí y fui a la cocina, ella estaba parada de puntitas buscando el café y el azúcar.

    Llevaba una blusa negra con una apertura muy amplia en los costados por lo que al estirarse de esa forma podía ver sus pechos por los costados, una licra color vino que dejaba ver su ropa interior perfectamente marcada por esa delgada tela y se puso unas sandalias.

    Nunca había puesto atención pero al verla parada así pude ver las hermosas plantas de sus pies, se podía apreciar perfectamente el rojo rosado de sus plantas y el tono blanco en sus dedos ya que todo su peso estaba en ellos para alcanzar la alacena…

    Cuando se dio vuelta se asustó ya que no había notado mi presencia, los dos reímos y nos sentamos a tomar café.

    Después de un rato me dijo que se iba a bañar, que me tocaba lavar las tazas y limpiar la mesa.

    El baño tiene una ventana que da al pasillo de la planta alta y ésta permite ver la regadera desde afuera, cundo subí a mi habitación note que la ventana estaba abierta y salía vapor de ella.

    En ese momento tuve dudas, no sabía si acercarme a intentar ver por la ventana sin que se diera cuenta o si ignorarlo e ir a mi cuarto.

    No pude más y me acerque a la ventana con cuidado, al acercarme con cuidado pude verla de espaldas preciosa enjabonando su cuerpo, el agua escurriendo por su espalda hasta sus preciosos pies.

    Mi sorpresa fue mayor cuando me di cuenta que se estaba tocando… Yo estaba muy excitado no podía creer los que estaba viendo.

    De repente ella se dio vuelta y me fui a mi cuarto lo más rápido posible, me recosté y me quedé pensando… me habrá visto? le dirá a mi esposa?

    En eso estaba cuando ella entro sin tocar, me vio y me dijo…

    -¿Qué estabas haciendo?

    -Nada aquí en mi cuarto. -Le dije lo más tranquilo que pude.

    -No soy tonta ¿sabes lo que puede pasar si mi hermana se entera?

    En ese momento sentí mucha presión, sentí un nudo en la garganta. Pero antes de que pudiera pedirle que no dijera nada ella habló:

    -Pero eso no nos convendría ¿verdad?

    Dicho esto dejo caer su toalla… Se acercó a mí, tomó mi mano y la puso entre sus piernas, pude sentir sus jugos empapando mi mano y me plantó un beso en la boca.

    En ese momento escuchamos la puerta de la entrada y ella corrió a su cuarto…

  • Sexo con el némesis de mi esposo

    Sexo con el némesis de mi esposo

    Desde que me desperté sabía que en la noche tenía que coger, estaba caliente, quería me la metieran duro, rico, como la golfa que soy. 

    Hace unas semanas tuve una fuerte discusión con mi marido porque encontró en mi celular unos mensajitos algo subidos de tono entre un compañero de la universidad y yo.

    El problema es que a él nunca le cayó bien mi compañero, por eso la discusión, el preferiría verme coger con cualquier amenos con él.

    Hace poco más de un año que tengo encuentros sexuales con él –coge delicioso- así que mi esposo encontró varios mensajes, evidentemente nos peleamos, yo le dije que era sólo de broma y que malinterpretó las cosas, pero no me creyó y apenas comenzamos a hablarnos de nuevo; quién sabe qué pase entre nosotros, ¡pero en fin el que busca encuentra!

    Volviendo al relato, les comentaré que como estaba muy ganosa, me vestí como le gusta a Rodrigo ¡mi compañero cogelón! falda negra arriba de la rodilla, blusa rosa de botones dejando ver una buena parte de mis tetas y ropa interior blanca, pequeñita.

    Fausto y Nacho, otros compañeros de la misma facultad, me chulearon bastante y me hicieron una que otra insinuación, estuvieron cerca de convencerme, pero tenía ganas de coger con Rodrigo, así que los dejé con las ganas.

    Después de la comida inicié mi insinuación, le envié un mensajito.

    L: ¿Cómo estás? ¿No se te antoja un queso en la nochecita?

    R: ¿Queso? ¡Depende de qué tipo!

    L: ¡Una rica Quesobadota, jajá!!!

    R: Esa siempre se antoja, Lety, Qué? ¿Anda calientita?

    L: Siempre y más contigo, ¡eres mucha tentación!

    R: ¿De qué tienes ganas?

    L: ¡De que me cojas! Quiero que me la metas, quiero tu verga en mi boca, en mi concha, quiero tu leche sobre mí, papito, ¡necesito una buena cogida!!!

    R: Suena bien, ¿nos vemos en mi casa o la tuya?

    L: ¡Vamos a un hotel!!

    Poco después de haber quedado con Rodrigo, me llamó mi Luis para invitarme una copa y platicar, pero le inventé que estaba cansada, que tal vez el miércoles o el jueves, tenía ganas de coger no platicar.

    Finalmente, luego de estar saboreando la rica cogida que me esperaba, salí de la universidad y me dirigí al hotel que habíamos acordado, cuando llegué, Rodrigo ya estaba ahí, entré a la habitación, ¡lo saludé con un beso en la boca y él me acarició las nalgas!

    R: ¡Cómo me encanta este culo!!

    L: Es tuyo, papito, ¡todo tuyo!

    R: ¡Pues lo voy a disfrutar y lo voy a llenar de leche!!

    L: ¡Sí, haz lo que quieras!!

    Me giró para restregar mis nalgas en su paquete, ¡me acarició las tetas sobre la blusa y la desabotonó lentamente mientras su paquete se endurecía más y más!

    R: ¡Te vestiste como me gusta!!

    L: ¡Me vestí para ti!!

    Bajó sus manos a mi cadera, me levantó la falda acariciándome los muslos hasta llegar a mi entrepierna, acarició mi conchita sobre la tanga, era tan pequeña que algunos vellitos se me salían, ¡que rico!!

    R: Me encanta este panty, se te salen los pelos, ¡eres una guarra!!!

    L: ¡M-hm…soy una golfa y quiero que me cojas como tal!!!

    R: Estás empapada, hasta las piernas te mojaste, estás hinchadita, ¡palpitante!

    ¡Yo movía la cadera hacia atrás para sentir mejor su durísima verga! Tomé su mano y la metí en mi panty, para que me dedeara directo en mi conchita, ¡su otra mano estaba en mis tetas!!

    R: Quieres dedo? Quieres que te masturbe, chiquita?

    L: ¡Mmm, síguele, Rodri, síguele, papito, mi esposo quería que nos viéramos hoy… pero…!

    R: Pero querías verga, ¿verdad? Querías coger, querías una buena verga dentro de ti, ¿verdad? Querías andar de puta, pues cuando quieras aquí tienes lo que te gusta, ¡zorrita!!

    Eso bastó para tener mi primer orgasmo, en cuanto terminé me dijo que hincara y que se la mamara, así lo hice, me hinqué le acaricié su duro palo que ya era inmenso, le abrí la bragueta, desabroché el pantalón, ¡le bajé el bóxer y saltó frente a mi cara su enorme herramienta!

    La acaricié, la olí y se la fui chupando poco a poco, luego se la mamé, ¡él me decía lo rico que se la mamaba y jadeaba un poco!

    L: ¡La tienes deliciosa, uhm, que grande, que cosota!!

    Se sentó en la cama, ¡yo seguí mamándosela y él me quitaba el cabello de la cara para ver bien cómo se la estaba mamando!

    R: Siéntate en mi cara, ¡quiero hacer el 69!!

    Me acomodé e hicimos esa posición que tanto le gusta, me come el coño delicioso, así que ambos disfrutamos de nuestras boquitas, ¡de repente era tanta mi excitación que ya no pude seguir mamándosela y me vine otra vez!

    L: Ya métemela, métemela, por favor, ¡ya no aguanto!!!

    Me moví hacia el frente, acomodé su reata en la entrada de mi conchita y me senté sobre ella, ¡el acostado en la cama y yo montándolo dándole la espalda para que pudiera apreciar mis nalgas, el me daba nalgadas y luego de un rato comenzó a estimularme el culito!

    R: Así móntame, putita, ay, ¡qué rico, pinche Moni, ¡coges delicioso!! ¡Y qué rico culito!!

    ¡Me metió su dedo pulgar en el culo!

    R: ¿Te gusta? ¿Te gusta el dedito en el culito?

    L: Sí, papito, sí, dedéame el culo, ¡Qué vergota tienes, cabrón, me vuelves loca!!

    R: Sí, ¡déjate venir con esas nalgas tan ricas!!

    L: ¡Pégame! ¡Dame nalgadas! Ay, así, así, papito, ¡qué rica verga!!!

    R: Ahora voltéate, ¡móntame de frente!!

    Me di la vuelta, él se sentó en la cama y sentí como su palo entraba hasta lo más profundo, yo me incliné hacia atrás para sentir más, el me quitó la blusa y el brasear, ¡después me lamió las tetas y me agarraba las nalgas con fuerza jalándome hacia él!!

    R: ¿Te acuerdas qué rico cogimos aquella vez en Vallarta? Ahí me las disté por primera vez, ¡Cómo te llené de leche!!

    L: Ay, sí, ¡qué rico! ¡De haber sabido te las doy desde antes!!

    R: ¡Pues hay que aprovechar el tiempo perdido!!

    Tal vez me fascinaba lo guarro que era, al hablar y coger, por eso ahí estaba montada en el sin importarme mi esposo, empecé a moverme hacia delante y hacia atrás, en círculos y en ochos; él se concentró en mis tetas.

    L: ¿Te gusta como cojo, papito? ¿Sí, papito?

    R: ¡Sí, coges de diez!!!

    L: ¿Te gusta metérmela? ¿Te gusta mi conchita? ¿Te gustan mis tetas?

    R: ¡Sí!!! ¡Eres una zorra de primera!

    L: ¿Ahora cómo quieres metérmela?

    R: Ponte de perrito, ¡me fascina verte las nalgas y el culo!

    Me puse de perrito sobre la cama y él se paró debajo de la cama, detrás de mí, me acarició un poco las nalgas levantando mi falda, ¡luego hizo a un lado el panty y me la dejó ir de un solo golpe!

    L: Ay, pero rica vergota tienes, papito, ¡me entra delicioso!

    R: ¡Disfrútala, Monique, atáscate, zorrita!

    L: ¡Ay, sí, sí!!!

    R: Así que ya descubrió tu marido que eres una golfa, ¿no? Y te vale madres, ¿verdad?

    L: Sí, me encanta coger, me encanta tener quienes me cojan, me llenen de leche…soy una golfa, ¡una puta!!!

    R: ¡Me voy a venir!!!

    ¡Le apretaba la verga con mi vagina para sacarle la lechita ardiente!

    L: ¿Dónde te quieres venir, papito?

    R: ¡En tus nalgas!!

    Sacó la pija y casi de inmediato me llenó las nalgas de su ardiente leche.

    R: Qué delicia, ¡me encanta llenarte las nalgas de lechita!!

    L: ¡Mmm sí, que rico, calientita!!

    ¡Con su verga me embarró su semen en las nalgas y un poco en el culito!

    L: la tienes bien rica, que hermosa y dura, ¡uhm!!!

    Seguía acariciándome las nalgas con su reata que poco a poco perdía su dureza, deslizaba la verga por el canal de mis nalgas llenas de semen, me excité de nuevo al ver nuestro reflejo en el espejo, así que me di la vuelta y empecé a mamarle la reata, ¡él se recostó y yo seguí tratando de reanimar su sabrosa herramienta!

    R: ¿Qué haces Moni?

    L: Reanimarte, ¡aun quiero más Rodrigo!

    R: ¿Quieres más? Quieres que te siga cogiendo?

    L: ¡Si, uhm, aún estoy tan caliente!

    Lo miré con una cara de puta insaciable que rogaba por más sexo, le acaricié la verga con mi cara ronroneando, ¡mi cabello acariciaba su vientre y mis pezones sus piernas y ocasionalmente su verga!

    L: ¿Me vas a dejar con las ganas?

    ¡Me di la vuelta para ponerle mi conchita en la cara y animarlo más!

    R: Cómo me gusta tu coñito, ¡Moni, esta delicioso!

    L: Si, huélelo, saboréalo, ¡es para ti!

    Lo hizo unos minutos, después levantó un poco el torso y empezó a lamerme el culo, yo le lamía y chupaba la verga y los huevos, incluso alcanzaba a lamerle el culo, ¡eso acabó de reanimarle la herramienta que tanto deseaba nuevamente!

    L: Me fascina que me saborees mi culito… qué delicia, ¡papito!

    En cuanto recuperó plenamente su erección aproveché su posición e hicimos la butaca –sentándome sobre él con mi espalda en sus piernas y mis piernas en su pecho.

    ¡Después él se hincó en la cama y yo me senté sobre él!

    L: ¡Ay, estás hasta adentro, papito!

    El comenzó a estimularme el culo con su dedo índice, ¡me urgía una buena cogida!

    R: Te hubiera armado una buena fiestecita en casa, preciosa.

    L: ¿Prefieres compartirme o te gusta ver lo puta que puedo ser? ¿Eh? ¿Te gusta ver cómo me la meten? ¿Cómo saboreo una verga? y cómo me llenan de leche?

    L: Todo eso, me encanta lo zorrita que eres, ¡lo cabrona que eres!

    R: ¡Métemela por atrás, me encanta que me la metas por atrás!!

    Me acostó en la cama como si fuéramos a hacer las cucharas, pero no se acostó detrás de mí, sino que se hincó perpendicular a mi posición y me penetró levantándome una pierna y dándome nalgadas, ¡las embestidas eran cada vez más fuertes!

    Era su puta, ¡se me olvido que era casada y me comportaba como toda una golfa hambrienta de sexo!

    R: ¿Así lo quieres? ¿Eh? ¿Te la meto duro? ¿Así te gusta, verdad Monique, zorrita?

    L: Sí, papito, así me gusta, ay, ¡qué rico me coges, cabrón!!

    ¡Las nalgadas eran más duras, sus embestidas aún más fuertes, me encantaba tenerlo atrás!

    R: Andabas bien caliente, putita y no te bastó con una cogida, ¿verdad? Pues ahorita vas a ver, pinche zorra!!

    ¡Metió su pulgar en mi culito mientras seguía metiéndome su vergota en mi vagina!

    L: ¡Ay, cuidado, ay!!!

    R: ¡No te hagas si te encanta que te dedeen el culo!!

    L: Sí, me encanta, a-a-a-a, sí, ¡qué rico, síguele… me voy a venir otra vez, papito!

    R: No tienes llenadera, pero ahorita te voy a atascar de reata como te gusta, ya está aflojando tu culito, preciosa, ponte de perrita, ¡güila!

    Como una perra amaestrada lo obedecí, ¡colocándome en cuatro como perra en brama!

    L: ¡Con cuidado!

    R: Cállate, ¡putita y muerde la almohada si quieres!!

    Lentamente me penetró el culo con su enorme palo, era la segunda vez que me la metía por el culo, ya que la tiene muy grande y la primera vez me lastimó un poco, ¡pero esta vez estaba tan caliente que dejé que me la metiera de nuevo!

    L: ¡Ay, qué rico!!

    R: Tienes un culo delicioso, pinche Moni, apretadito, pero deja entra la reata. ¿Te gusta? ¿Te gusta mi verga en el culo?

    L: Sí, me encanta tu vergota en el culo… ayayay, despacito, ¡por favor!

    R: Apriétame la verga con el culito, como tú sabes, zorrita, ¡Así, así!

    L: ¡Vente, Rodi, vente, dame tu leche otra vez!

    R: ¿Ya quieres que me venga?

    L: ¡Sí, papito, vente en mi culito!

    R: ¡Primero te la voy meter en la panochita otra vez!

    Así lo hizo, se salió de mi culito y me la metió en la concha, pero volvió a meterme el pulgar en culo, se empujaba con fuerza, su dedo entraba con violencia, ¡mi culo y vagina disfrutaban de mi compañero de universidad!

    L: ¡Sí, sí, dame verga duro, papi!!

    ¡Las embestidas eran muy violentas, estaba poseído y me encantaba como e estrujaba!

    L: ¡Así, cabrón, rómpeme en dos, ah!!

    R: ¿Satisfecha, zorrita?

    L: Sí, papi, sí, ¿dónde quieres echarme tu lechita ahora?

    R: ¡En tus tetas!!!

    Se salió de mí, me acosté en la cama boca arriba, él se sentó sobre mi estómago levemente, ¡le mamé la reata o él me cogió la boca y en segundos estaba listo para eyacula!

    R: ¡Me voy a venir!!

    L: Vente, papito, dame tu leche en mis tetas, en la cara, quiero saborearla!

    En efecto unos segundos después se vino llenándome las tetas y la cara de su semen, igual que hizo la primera vez, ¡embarró con su verga la lechita en mis tetas y cara y luego me la dio a lamer!

    Nos quedamos recostados un ratito y luego me fui a la casa, Luis me esperaba y le inventé que había estado en casa de mi mamá, no sé si lo creyó o no, ¡pero me dio igual!

    Me tomaré un breve descanso, tengo algunos problemas de salud, pero volveré para seguir contándoles mis historias, con amor Lety.

  • El vendedor de plátanos

    El vendedor de plátanos

    Yo estaba comprando una gran cantidad de plátanos verdes para un evento que se haría en un grupo de mi ciudad.  Fui al mercado y comencé a buscar buen precio para comprar 300 plátanos. Me comenzó a atender un chico con su mascarilla que caminaba arriba y abajo y yo solo le veía menear el culote y el bulto en su jeans sucio. Usaba gorra así que no podía verle mucho la cara. Cada vez que se movía, se le meneaba el paquetote. Me acerqué y comencé a conversarle. Se quitó la mascarilla y tenía una cara de maloso, con una media barba descuidada y unos labios gruesos, cabello rizado y largo, ojos pardos súper bonitos. Los dientes perfectos. Tatuajes en un brazo. Y yo mirándole el paquete. Él se dio cuenta y se lo acomodaba. Pero la verdad es que me puse tan insistente que no quitaba los ojos de su entrepierna.

    -¿Quiere que le lleve los plátanos a su auto jefe? -me dijo con una cara muy expresiva, marcando cada palabra con fuerza.

    -Dale, así me das una mano para acomodarlos.

    Nos fuimos a mi carro y comenzó a descargar los plátanos, yo lo seguía con la mirada lujuriosa.

    -Jefe, se los voy a acomodar bien para que vaya cómodo… -y se agarró la verga.

    -Bueno, si tienes tiempo para terminar este trabajo me avisas y te paso a buscar ahorita más tarde, así te ganas un sencillito, te parece?

    -Claro, de una vez.

    Se subió a mi carro de un brinco. Olía a sudor pero olorcillo sexy, bien rico. Comencé a manejar y enseguida le puse la mano en el pantalón sobre la verga. Un pedazote, pero no se le notaba mucho porque cargaba el jeans sucio y sudado, short y calzoncillo. Me estacioné en el sótano de mi edificio y le saqué la pinga del pantalón, del short y del calzoncillo. Era un taco de pinga, curvada hacia abajo y cabezona, A pesar de que la tenía sudada me la metí en la boca tratando de tragármela completa. Intensa, dura.

    Me lo llevé al depósito y me lubriqué el culo, me puso contra la pared y me fue enterrando la verga que la tenía doblada hacia abajo, me haló el pelo y me bombeó como máximo dos minutos, sentí un ardor cuando la leche caliente fue entrando en mi ano. Se metió la verga de nuevo, salimos y nos fuimos. Lo mejor de todo es que grabé cada segundo de este polvo salvaje con un vendedor de plátanos.