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  • Cogí con mi novia, su madre y sus hermanas (Capítulo 17)

    Cogí con mi novia, su madre y sus hermanas (Capítulo 17)

    Tenía bastante claro que lo ocurrido con Mariajosé solo había sido producto de un ataque de ira. Sabía perfectamente que no volvería a ocurrir. Pasaría el resto del año esperando a que Majo retornara para volver a coger. Iba a ser duro pero era un firme compromiso.

    Mariajosé no volvió a buscarme desde lo ocurrido esa noche, de hecho su actitud fue cambiando; fue corrigiendo su comportamiento hostil, provocador y abusivo, aunque en ocasiones dejaba escapar ese odioso ser que habitaba en su interior.

    Durante esta época en que Majo no estaba, había adoptado una rutina para pasar los domingos, de hecho había aprendido a disfrutar de mi soledad; amaba levantarme tarde, y luego salir a un parque, fumar un porro y leer un buen libro. Después ir a almorzar con algún amigo y pasar el resto de la tarde viendo fútbol.

    Pero un domingo a fines de noviembre Mariajosé me amargó el día desde temprano. Había tomado mi cuchilla de afeitar para depilarse. Me dio asco apenas la encontré, la miserable mujer no había sido capaz de limpiarla. Tenía incrustados esos pelos rizos y gruesos.

    Inmediatamente fui a reclamare, pero la muy descarada insistía en que solo era una cuchilla. A mí la cuchilla me importaba un carajo, pero Mariajosé no comprendía que mi molestia era por su actitud abusiva. De todas formas no quise alargar la discusión con ella, no pensaba dañar el día por su culpa.

    Estaba en la sala armando un porro cuando de repente Majo llegó. Apareció allí, sin previo aviso, tomándome completamente por sorpresa. No podía creer que al fin llegaba el día que había estado esperando, dos meses antes de lo previsto.

    Me levanté de inmediato y me acerqué a ella, la abracé y la besé desesperadamente. Luego tomé su maleta y la entré. Majo cerró la puerta de golpe y se abalanzó sobre mí; me besó apasionadamente por un rato largo. Me agarraba fuertemente del pelo y restregaba su cuerpo contra el mío. Fue empujándome hasta que caímos en el sofá, no parábamos de besarnos. Majo empezó a decirme que la cogiera ahora mismo. Con total desespero la bese por su pecho, con mucho apuro y con algo de torpeza logré sacarle la camisa. Besaba sus senos como si ello saciara mi sed. Acariciaba fuertemente su concha por encima de su ropa, no era muy delicado para hacerlo, de hecho lo hacía con algo de agresividad. Sin embargo, no hubo mucho tiempo para previa; Majo insistía en que se lo hiciera en ese momento.

    Bajé su pantalón de un jalón, me quite el mío en medio del desespero. Sin dar tiempo a nada corrí su tanga hacia un costado y la penetré profundamente. Era increíble, no creía que hubiera pasado tanto tiempo sin sentir esa concha, casi que me había olvidado de su tamaño, de su temperatura, de su humedad.

    La sacudía fuertemente, Majo me abrazaba con brazos y piernas y me obligaba a que la penetración siempre fuera completa. Los sacudones eran fuertes, el impacto de nuestros cuerpos hacía un ruido infernal; Majo respiraba fuertemente y ocasionalmente gemía sin reparo. De hecho no le importaba pedirme a gritos que siguiera cogiéndola duro.

    Luego le di vuelta y empecé a cogerla en cuatro. Le agarré fuertemente de las caderas y de nuevo empecé a zarandear su cuerpo con mis brutales empujones. Majo gemía fuertemente, seguramente su madre estaba escuchando todo. En cualquier momento podía llegar y dañarnos el momento. Pero creo que estábamos tan enfocados en coger que nos importaba un potosí. Recargué mi cuerpo sobre el suyo y empecé a agarrarla de los senos. Los estrujaba entre mis manos mientras mis movimientos se iban haciendo más contundentes. “Agárrame de las caderas y sacúdeme como ahorita”.

    Fue imposible resistirme a su pedido; la tomé de nuevo de las caderas y me movía a un ritmo que poco a poco iba incrementando la intensidad. La excitación creció tanto que los dos llegamos a movernos como un par de conejos desesperados, Al momento de correrme, Majo gemía constantemente. Fue un orgasmo larguísimo y apenas culminó, deje caer mi cuerpo sobre el suyo. Respiraba agitadamente mientras me acostaba en su espalda. Sentía su corazón latir rápidamente; los dos estábamos exhaustos pero absolutamente relajados por haber vuelto a coger.

    Pero ese momento de serenidad se esfumó de repente cuando Majo me preguntó si llevaba puesto un condón.

    -¿Para qué voy a usar un condón si llevas un DIU?

    -Me lo mandé quitar. Te lo conté ¿no recordás?

    -No

    -Te dejé el mensaje ¿Nunca lo escuchaste?

    -¿Pero cuál mensaje? nunca me llegó nada

    -Pues revisa bien el celular porque estoy segura que te lo envié

    Siempre había estado pendiente del celular, más en el tiempo que Majo estuvo fuera de casa. Estaba seguro que no me había llegado nada. Llegué a pensar que quizás se trataba de una broma pesada de Majo, pero se le notaba seria en ese momento.

    -¿Y por qué te lo quitaste?

    -Me molestaba, me alteraba el ciclo menstrual, y cómo estaba lejos y sabía que no iba a tener sexo, decidí quitármelo. En todo caso no te preocupés, no estoy ovulando, Lo que si me entristece es que no hayas escuchado mi mensaje.

    Decimoctava parte: Tolerancia, yo quiero tolerancia

    Lamentablemente, el regreso de Majo no fue lo esperado. Luego del increíble polvo empezaron las peleas, no pasábamos un día sin discutir, y con su madre en nuestro departamento las cosas empeoraban. Para terminar de rematar las malas noticias Majo me comentó que su cálculo había fallado, estaba embarazada…

  • Clímax: Cuando el goce es mágico

    Clímax: Cuando el goce es mágico

    Reencontrarme con mi primer amor fue una de las cosas más hermosas que me han pasado.  Ser amantes me ha permitido conocer más acerca de mi sexualidad y descubrí que podía tener orgasmos cuando quisiera. Me encanta el sexo y somos muy libres para hacer cosas para el disfrute. Por eso empecé a investigar cómo podía complacerle aún más.

    Sé que gozaba con mis mamadas, pero intenté hacerlas aún más placenteras lamiendo sus testículos y llevando mi lengua hacia su ano… y descubrí que se tensaba muchísimo. Luego de hablarlo y decirle que entre nosotros todo estaba permitido de común acuerdo, dejó que siguiera haciéndolo.

    Me encanta chupar su verga y lamerle, me encanta como gime cuando llego a su ano y un día fui más allá y lubricando mis dedos se los metí despacito mientras chupaba su verga, primero se sorprendió y se quejó, pero después empezó a sentir placer y me di cuenta que iba a acabar y me llenó la boca de semen agarrando mi cabeza para que no la sacara. Eso me hizo calentar muchísimo y seguí chupándosela para volver a empezar.

    Después de eso empezamos a contarnos nuestras fantasías y hablamos de tener un trio, él quería verme con otro hombre y yo accedí. Nos contactamos con un tercero que era bisexual.

    Cuando llegamos estábamos un poco tensos, pero nuestro anfitrión tenía experiencia, fue muy gentil y nos hizo sentir cómodos en poco tiempo. Cuando me quise acordar él bajaba mi ropa interior y lamía mi vagina con ganas mientras yo le hacía una chupada a mi pareja con tanta intensidad que me pidió que no lo hiciera acabar, que si seguía así no iba a aguantar…

    Después puse las dos vergas en mi boca, iba de una a otra, estábamos muy calientes. Hasta ese momento estábamos en un sillón y nos invitó a pasar a la cama. Terminamos de desvestirnos y mi pareja me empezó a penetrar suavemente mientras el otro me comía los pezones. Él nos dirigía sobre que quería que hiciéramos y nos preguntó si nos podía penetrar a los dos, le dijimos que íbamos dispuestos a probarlo todo.

    Así que él se puso detrás de mi pareja y empezó a lubricar su ano y tocarlo, yo sentía como cambiaba su ritmo al penetrarme y como empezó a enloquecer de placer y eso hacía que yo llegara al orgasmo una y otra vez… hasta que el otro hombre penetró su ano, se quejó y se detuvieron. Luego empezó a metérsela suavemente y cada vez más adentro.

    Mi pareja seguía dentro de mí, pero quieto, yo podía sentir las embestidas de la otra verga hasta que él empezó nuevamente a moverse y a gemir… yo sabía por esos gemidos que el final estaba próximo.

    Hasta que el gemido se hizo grito de placer y sentí que su semen corría por mi entrepierna y mi orgasmo hacía que mi vagina se contrajera alrededor de su verga… nuestros gemidos hicieron que el tercero se acabara en el momento.

    Fue uno de los mejores orgasmos que hemos tenido y obviamente repetimos, pero eso es otra historia.

  • Party para dos

    Party para dos

    Nos dimos un abrazo fraternal, con un saludo muy particular que me había enseñado Ami. Abrazarnos y que nuestros pechos se toparan del lado izquierdo, corazón con corazón como señal de aprecio, alegría de vernos, buena vibra y disposición, es así como un saludo del alma.

    En casa de Ami percibo esa sensación de tranquilidad y armonía que la caracteriza, es muy acogedora su casa y bonito su arreglo entre plantas de un exótico verdor y aspecto fantástico como señal de buena onda del lugar, algo místico y espiritual, con esa sensación ya mi cuerpo iba entrando en relajación, desapareciendo así el ruido y el estrés que traía de la calle.

    Mientras charlamos de su viaje por el Norte íbamos compartiendo los presentes y obsequios que teníamos pendiente, que si unas vitaminas de encargo, que si unos vasos para tragos de regalo para él, una body creme para Bella, y un tubo de lubricante íntimo de regalo para mí, toda una sorpresa muy bonita y sugerente de su parte, de mi morral iba sacando las botellas de vodka y los snacks que traía para la velada. Nos fuimos a la cocina a preparar los cócteles Ruso Negro que le había ofrecido con anterioridad, vodka con licor de café y hielo, espectacular trago afrodisíaco muy común en ambiente LGBT, el ideal para la ocasión, p servimos y brindamos por tan buen momento de bienvenida de Ami y el tiempo que teníamos sin vernos, tres meses, yo tenía muchas ganas de verlo y de compartir con él, aunque ya de regreso al país nos habíamos visto en una salida de teatro que tuvimos, (dónde por cierto Ami me puso los puntos sobre las íes de nuestra “extraña” relación, los dejo con esa intriga). Nos fuimos con los tragos a la sala siguiendo la sabrosa conversa, Ami puso música en su laptop, yo le sugerí Yordano, el buscó en youtube y sonó En Aquel Lugar Secreto (EALS), bella melodía demasiado sugerente y atrevida para el momento:

    Fue en aquel lugar secreto…

    Sobre un manto a la deriva

    Que le dimos a la luna de que hablar

    Fue en aquel lugar secreto…

    Una lluvia del desierto

    Le dio vida

    A la más hermosa flor…

    Así de romántica comenzó nuestra Party para dos.

    El Ruso Negro haciendo su efecto alucinante trago tras trago, se dejaba colar, habíamos recargado ya un par de veces y quizás una vez más entre risas y jodas seguíamos la habladera y las bromas, la música no paraba de sonar a volumen moderado, se entremezclaron ritmos latinos de salsa romántica y merengue, Gilberto S.R y La Tañón sonaron buenísimo como invitados especiales de nuestra íntima reunión, relajados pero animados permanecimos en los sofás frente a frente, me sentía animado y de verdad que ya me estaba poniendo cachondo queriendo como intimar más con Ami,

    Él se mantenía algo discreto como guardando la compostura y la sensatez, yo soy más expresivo más boleta, recuerdo haber ido al baño a orinar y noté que mi prepucio estaba lleno de precum baboso y cristalino como señal de excitación y ganas de sexo, de regreso a la sala me dispuse a sentarme en el sofá pero está vez al lado Ami, quien permanecía tranquilo y relajado, busqué de romper el hielo siguiendo la conversa de forma natural, insinuantemente puse mi mano en su pierna y la deslicé hacia su bulto suavemente, acaricié su muslo y su paquete con toda la intención del caso sin romper el hilo de la conversación, Ami en clara señal de complacencia hizo lo mismo, puso su mano sobre mi muslo y la dejó escurrir hasta llegar a mi bragueta, sentía como mi polla se iba inflando rápidamente y soltando hilos de precum, su mano acariciaba suavemente mi bulto y sus dedos como tentáculos hurgaban tanteando sobre el pantalón la forma de mi pija que estaba ya a reventar.

    Se hizo un silencio cómplice como si hubiésemos caído en una pausa, de inmediato reiniciamos la función acercando nuestras caras, miradas, bocas, labios y fuakata!, tremendo beso, un beso tierno y rico como de novios bien merecido, nos merecíamos uno beso así, bien apasionado con ganas, había pasado mucho pero mucho tiempo, años se pudiera decir de bonita amistad, cariño mutuo, confidencialidad, pases de corriente y nunca lo habíamos intentado hasta ese momento.

    Nuestras lenguas se entrelazaban como dos serpientes hambrientas queriéndose comer una a la otra mientras nuestras manos se agitaban y no paraban de repartir caricias y apretones sobre nuestros bultos de una manera primitiva y descarada. Arriba ternura y abajo locura, sentía los dedos de mi Ami sobre mi bulto como tallando la forma de mi pene erecto y baboso por tanto precum, estaba grueso y cargado.

    Ami no paraba de pasar sus manos midiendo al tacto toda mi erección, yo de igual manera acariciaba su bulto queriendo sentir su erección, me encanta hacer sentir también rico y proporcionar placer, mis manos subían y bajaban por su pecho su espalda sus brazos, sentía como la energía sexual que emanábamos encendía el ambiente y un calor enorme y pegajoso invadió toda la sala, estábamos sudando, Ami tenía la espalda mojada se sentía a través de su camisa, la excitación era plena los besos continuaban ya en forma de latazos uno tras otro, gemidos y susurros se escapaban de nuestras bocas, otros besos se dispersaron recorriendo los cuellos provocando más y más excitación, el calor se hizo insoportable que nos obligó a detener la acción por un momento mientras recobrábamos el aliento y tomábamos un poco de aire fresco. Retomamos los ya olvidados tragos que se hacían agua para refrescar nuestras sedientas gargantas con aquel elixir del amor. Ami sofocado se pasaba las manos por el cuello como recogiendo el sudor y batiendo sus manos dijo:

    Ami: Oye que calor, ven vamos al baño, vamos a bañarnos.

    Y comenzó a desvestirse allí mismo, yo me quedé perplejo ante la sorpresiva invitación y recuerdo haberme tomado a fondo blanco el contenido de mi vaso como tratando de digerir tan genial idea y calmadamente comencé a desvestirme, las ropas quedaron tiradas en la sala entre los muebles y el suelo como pruebas incriminatorias de una escena lasciva de CSI (Escena del Crimen).

    Acto 2 (sin cámaras, pero con mucha acción)

    El baño de Ami es espectacular, bastante espacioso una combinación de blanco con detalles grises moderno y elegante, las piezas sanitarias son muy vistosas, de nueva onda y con acabados de primera, al fondo está la ducha dentro de una tremenda bañera blanca con un encerramiento de vidrio que deja ver claramente el desnudo del bañador, como en una pecera. Ya en cueros Ami precedió a calibrar la temperatura del agua manipulando las llaves de la ducha, me indicó que apagara la luz blanca del baño y una claridad tenue entró desde la sala dándole un toque romántico a la escena de nuestro segundo acto carnal.

    Pasamos a la ducha desnudos y dispuestos a continuar nuestra jarana de ambiente, cambio de escenario ahora más íntimo y mojado. Ami fue el primero en entrar a la regadera y mojar su cuerpo, yo me mantenía a su lado sintiendo como el agua tibia me salpicaba y mojaba mis pies, estaba completamente erecto, sentía una excitación espeluznante, Ami enjuagaba su cuerpo con agua tibia y pasaba sus manos por su cara y su pecho, había en su mirada una picardía y sensualidad que me intrigaban, claro, él me tenía una asombrosa sorpresa, yo solo me dejaba llevar mientras el procedía con sus intenciones.

    Me cedió su puesto en la ducha para mojarme, comenzó a frotar mi cuerpo con sus manos junto con el agua tibia, sentí una agradable sensación relajante como en una sesión de un Spa. Nos besábamos arduamente mientras Ami enjuagaba con sus manos todo mi cuerpo, tomó un frasco grande que contenía jabón de baño con una fragancia muy suave y fresca, lo vertió en su palma izquierda y procedió a enjabonar todo mi cuerpo con aquel delicado liquid soap, -ah!, que delicia sentí en ese momento, sus manos me las frotaba por todos lados, con especial atención en los genitales y en las nalgas, después me enjuagó con agua tibia retirando toda la espuma jabonosa, luego procedió a tomar otro frasco grande de cuello largo y de color marrón que contenía un líquido espeso y achocolatado, lo vertió en su mano abundantemente y comenzó a restregarlo por todo mi cuerpo como queriéndome rebosar del cremoso líquido.

    Por el aroma me di cuenta que era chocolate, yo deliraba de éxtasis ante la inesperada terapia de Hershey’s sirope, me empalagó toda piel con aquel oscuro sirope y comenzó a pasar su lengua por todo mi cuerpo como si yo fuera un dulce cubierto de chocolate, a la vez que bañaba con más sirope mi duro pene y de seguido bajó a comérselo con un apetito voraz. Pasaba la lengua en mi achocolatado prepucio y abría la boca tragándose toda mi verga en una degustación espectacular.

    Yo: coño que rico, así, así, chúpalo así.

    Decía yo mientras mi atragantado amigo no paraba de follarme con su rica boca y tragarse toda la chocolatina. Tuve que parar porque sentía que me corría y de verdad quería alargar la función, Ami me decía que me relajara mientras me pajeaba la verga que estaba a punto de reventar, le dio dos chupones más que casi hacen que me largara en su boca.

    Paré de nuevo para relajar y retrasar la acabada mientras proseguimos con unos presurosos latazos achocolatados y con un toque de güevo, luego Ami me volteó y me pegó contra la pared de la ducha, se bajó de nuevo y esta vez empezó a comerse mi culo morbosamente. Se comió mis nalgas y luego paso su lengua por mi ojete devorando todo el chocolate que se chorreaba, a lo que sentí un corrientazo que me electrizó todo el cuerpo como si de un orgasmo se tratara.

    Yo: uy, que rico papi así, cómete mi culo así.

    Un orgasmo energético recorría todo mi ser que me dejó como paralizado de frente a la pared. Ami detrás de mi seguía experimentado, tomo el jabón líquido y procedió a enjabonar sus manos, con abundante espuma cogió mi culo y frotó mis nalgas, con una mano en mi culo y otra en mi verga empezó a enjabonarlos al mismo tiempo, me pajeaba la verga a la vez que sus dedos se resbalaban hasta llegar a mi ojete, la sensación era brutal yo no aguantaba tanta excitación, apoyé mis manos en la pared y paré mi culo para poder sentir mejor sus dedos recorriendo mi orto.

    Yo: Ami, sí, así, hazlo, mételo.

    Le pedía a Ami que me metiera el dedo en mi excitado culo.

    Yo: mételo todo anda, mételo!

    Ami deslizó su jabonoso dedo suavemente dentro de mi dilatado culo hasta el tope. Con la mano izquierda me pajeaba la polla y con la derecha me pajeaba el ano hasta tocar mi próstata. La sincronización era perfecta.

    Yo: duro, así dale más duro!

    Unos tres pajazos más de doble tracción y saz! Chorros y más chorros de leche disparada, ay! Ah! Que rico!, exclamaba, tremenda acabada, por delante y por detrás, las piernas se me iban como desmayadas, en una rica sensación de placer alucinante, sentía como el orgasmo energético me estremecía.

    Como pude me hice a un lado y Ami se metió bajo la ducha tomando un baño tibio de recompensa por la terapia de chocolate que se había tripeado. Yo permanecía en trance, mis ganas de fornicar no mermaban, tanto así que mi erección se repuso prontamente, quería penetrar a Ami y cogerme ese culito rico para cerrar con broche de oro el libidinoso festín. Le propuse mis carnales intenciones pero esta vez Ami fue esquivo y me dijo que no podía, que estaba indispuesto del recto. Me conformé con su respuesta a pesar de mi calentón y de mi verga tiesa y lechosa, ansiosa de copular su pompis.

    Acto 3 (pedimos el postre?)

    Ami salió primero del baño y de inmediato tomó su ropa y se vistió como dando por concluida la sesión tántrica y así el final de la fiesta, yo todavía en cueros y con el pene recargado me resistí a tal situación y le solicité un postre como digestivo final de aquel banquete erótico, (bonus extra).

    El morbo lo tenía a tres mil, abracé a Ami y nos besamos nuevamente retomando el hilo rojo de la pasión, le pedí que se sentará en el sofá, esta vez yo tenía el control de la situación, de frente a él ( face to face) me senté en sus piernas como de caballito, puse mis rodillas en el asiento y me levanté, su cara quedó justamente a nivel de mi pene, agarré mi polla y comencé a pajearme frente a sus ojos, me contorsionaba con morbosidad procurando su total atención, Ami miraba y callaba en señal de aprobación, acerqué la punta mi pene a su cara y se la pasé sensualmente por sus labios humectándolos con gotas de precum que botaba como si fuera un labial Max Factor, Ami abrió su boca y comenzó a saborear mi pene pero esta vez con la punta de la lengua seguía la figura de mi verga como si la dibujara, eran pinceladas de lengua con gotas de precum que salían como hilos de acuarela para esa magnífica obra de arte.

    Chupando es todo un artista, de cuando en cuando yo bajaba mis labios hasta los suyos y lo besaba tratando distinguir el sabor de mi pene en su boca. Subía otra vez y de nuevo a chuparme el pene, se lo engullía hasta las bolas, le puse las manos detrás en la nuca y tiraba su cabeza contra mi mientras me follaba su boca con contorciones sacando y metiendo mi verga hasta su garganta.

    Yo: Chúpalo así anda, hasta el fondo, trágatelo, y veme, quiero que me veas.

    El morbo se me desbordó y no paraba de hablar cochinadas.

    Yo: Como te gusta chúpalo y mírame, mira mi cara de placer.

    Seguía sonando la música como fondo de ambiente, Marc Anthony y Jennifer López terminaban sus melodías juntos, los cócteles ya no eran tales sino agüita de hielo derretido. Todo indicaba efectivamente que la función estaba por terminar. Unos últimos besos con sabor a polla nos dimos, ya extenuados y divinamente complacidos, bajamos el telón.

    Y colorín colorado este cuento no ha terminado, OMG! Hora de vestirse, hora de partir, un tanto atolondrado y sarataco, -les parece poco? Y más liviano que pluma de galápago me alisté para partir. Otra vez el suplicio del transporte público me cortaba mi buena nota, pero mi bello y entrañable amigo Ami se ofreció a darme el aventón en su carro hasta el Metro.

    Nos pasamos el Swich a modo formal y salimos en búsqueda de la Estación del subterráneo. Cambiamos de temática por completo, platicamos de otras vainas en común, de amigos, de familia. El metro todavía registraba un fuerte retraso y sin más que inventar Ami decidió atravesar la ciudad y dejarme más cerca de mi zona. Nos despedimos respetuosamente con un apretón de manos como dos tipos serios, apresurados, ya era tarde de noche y todavía me faltaba tomar un transporte para llegar a casa, escuché el grito del colector que dijo: Queda uno!

    Yo: Yo mismo soy! -le repliqué- ¡Yo mismo soy!

    Subí presurosamente como último pasajero en el carro particular que me llevaría a casita, por el camino rememoraba con picardía las imágenes más impactantes de la fiesta, me sentía de un bueno encantador. Los encuentros con Ami se habían convertidos en verdaderos remansos de amor, tranquilidad y motivación, siempre diferentes y con ese toque místico y enigmático que solo él sabía darles, te dejan fascinado y con ganas de volver, umm! Gracias por los favores recibidos!

    Desperté oportunamente de mi trance emocional para indicarle al chofer mi sitio de llegada:

    Yo: En la parada por favor!

    Fin

  • Seduciendo a mi cuñado: El inicio

    Seduciendo a mi cuñado: El inicio

    Todo comenzó después de espiar por accidente a mi hermana con su novio teniendo sexo.

    Desde ese día mi interés hacia mi cuñado despertó.

    Hacía lo posible para llamar su atención cuando llegaba a visitar a mi hermana, me vestía provocativa, me ponía shorts cortos, pegadísimos y blusas delgaditas que marcaban mis senos sin bra.

    Mi hermana tiene un cuerpo más bonito que el mío… Sus tetas son más grandes y por lo que vi aquella vez sus pezones igual. Pero mis tetas son duritas y muy llamativas, lo sé porque he notado como mi hermano y papá me ven aunque tratan de disimularlo…

    De las muchas veces que traté de llamar la intención de mi cuñado, un día que sabían que llegaría a casa me vestí con una minifalda de tablones y una blusa que dejaba ver mi figura…

    Cuando llegó a la casa mi hermana lo invitó a pasar y se sentó en la sala y yo pasaba enfrente de él en repetidas ocasiones y me agachaba de manera intencional hasta que noté que logré llamar la intención o quizás ya no disimuló tanto y eso me excitó…

    En otra ocasión me encontraba sola en casa, los demás habían salido… Mi hermana me dijo que llegaría su novio y que le dijera que la esperara, y ni bien me decía eso, yo ideaba un plan.

    Esa tarde llegó mi cuñado yo lo recibí y le di el recado de mi hermana… Y le dije que me iría bañar y él con tanta normalidad me respondió…

    Pase por delante de él con un short de licra que se me metía entre las nalgas y una blusita tipo sport blanca casi transparente que dejaba ver mi bra de encaje…

    No tardé mucho en el baño ya que mi intención era otra… Cuando terminé de bañarme, no me sequé y me puse la misma blusa, pero sin bra y por lo mojada se me pegó a mi piel y con lo excitada que estaba mis pechos estaban hermosos, me puse un calzón de encaje y salí del baño…

    Inmediatamente mi cuñado me vio y noté su asombro y se quedó mudo… Yo me puse nerviosa y me acerqué y le dije que se me olvidó la toalla, noté como me miraba, pero por miedo a que llegara mi hermana solo me sonreí…

    Y ahí empezó la historia… Si les gusta este relato escribo como fue que mi cuñado estuvo dentro de mí.

  • El pretendiente de mi ex

    El pretendiente de mi ex

    Llevaba dos meses de relación con un chico de mi ciudad con el que nos veíamos seguido, mentiría al decir que estaba enamorado de él aunque si lo quería un poco, en fin tuvimos una discusión porque le escribía un chico llamado Paul, que aunque era de otra ciudad me parecía bastante atractivo por lo que lo agregué y hablé con él sin decirle que era el novio del chico al que le coqueteaba, mi novio no se molestó por eso y me dijo que a él no le parecía atractivo porque era muy joven tenía 18 años y mi pareja 24 yo ya tenía 28 por lo que según me decían tanto mi novio como Paul les parecía una edad atractiva y claro al poco tiempo le di la razón a mi novio en lo de que le atraían sólo mayores ya que me engañó con un tipo de unos 40 años por lo que sin dudarlo terminé con él.

    Ya estando soltero me concentré en coquetear con Paul él era blanco, delgado, de 170 aproximadamente, un hermoso y simétrico rostro, con unas sonrisa súper coqueta como su actitud, por lo que me sentía muy atraído por él, lamentablemente vivimos un poco lejos por lo que no era tan probable que se dieran las cosas entre los dos, hasta que por un asunto de familia me tocó viajar a visitar a una tía que vivía en la misma ciudad que Paul, le escribí y le comenté que al día siguiente iría a visitar a mi tía y que me gustaría sacar tiempo para conocerlo en persona él me dijo que si le gustaría y empezamos una conversación más explícita:

    -Me gustas la verdad y quisiera estar contigo íntimamente

    -A mi igual pero dónde podríamos hacerlo yo no tengo a dónde ir y tú te vas a quedar en casa de tu tía

    -Eso no es problema si tú quieres puedo quedarme la noche en algún hotel y tu te quedas conmigo

    -No puedo pasar la noche fuera de mi casa pero si puedo salir y estar un rato contigo

    -Perfecto consigo el hotel y te aviso en cuál estoy para encontrarnos

    -Ya llevarás condones

    Estuve todo el día en casa de mi tía y ya casi a eso de las 18 h le dije que iría a visitar a uno amigos de la ciudad en fin con Paul solo podíamos estar un rato así que pensé en alquilar una habitación de hotel para ir ahí y luego regresar a dormir en casa de mi tía, nos encontramos en el centro de la ciudad y Paul en persona me pareció mucho más atractivo que en sus fotos, le dije que fuéramos a un hotel y él sugirió uno que estaba a una cuadra y era relativamente discreto, pague por la habitación y el encargado del hotel me dio la llave, unas toallas y artículos de aseo personal, fuimos al quinto piso del hotel a la habitación 505 que tenía dos camas porque así lo habíamos pedido para hacer más llevadera la vergüenza de entrar dos hombres a un hotel, dejé en una de las camas las toallas Paúl dejó su mochila y se sentó en la otra cama encendió la televisión y yo me quedé de pie frente a él y le dije:

    -Al fin solos, no sabes las ganas que tengo de robarte un beso

    -No digas nada solo hazlo

    De inmediato me acerqué a él y levantando su rostro con mi mano en su barbilla me puse a besar esos rojos y carnosos labios, tenía un suave aliento a menta, se recostó en la cama y yo sobre él para continuar besándolo metí mi lengua en su boca y él la masajeo con la suya luego me puse de pie nuevamente para mirarlo, estaba con una camiseta blanca unos jeans negros rotos en los muslos dónde se le veían una pierna blancas y velludas tenía unos zapatos de skate que con el estilizado pantalón deja ver sus tobillos eran blancos y sexis, yo me empecé a quietar la ropa y él quiso hacer lo mismo, pero le pedí que me dejara quitársela yo y el espero a que lo hiciera, yo estaba únicamente en bóxers.

    Le di un beso más y le quite su camiseta no tenía un torso atlético pero cómo era delgado se veía sexi además de que era bastante velludo empecé a besar sus pezones y con mi mano a juguetear con los bellos de su pecho, baje mi manos por su abdomen y sentí su paquete que era enorme, le quite los zapatos y me lleve hasta mi nariz para sentir su olor que me excito mucho, más aún el ver sus blancos y pequeños calcetines no pude evitar llevarlos a mi cara y oler sus pies, desbroche sus pantalones y empecé a bajarlos para ver su bóxer que tenía estampados que lo hacían un tanto infantil pero muy sexi.

    Continué bajando por sus velludas piernas acuciándolas y besándolas le saque los calcetines y chupe los dedos de sus pies eran largos estilizados y con un poco de bello hermosos y perfectos para un fetichista como yo, después de deléitame con sus pies subí hasta su bóxer y empecé a bajarlo me lleve una enorme sorpresa era el pene más grade y grueso que había visto sin exagerar tenía más de 23 cm era blanco grueso y venudo luego de controlar mi asombro quise metérmelo en mi boca pero Paul me paró con su mano y me dijo:

    -Espera no me gusta que me hagan oral

    -De verdad nunca te lo han hecho

    -No me gusta y la verdad es que tú eres el segundo con el que lo voy a hacer solo he estado con un chico antes

    -Y no me dejas que te lo mame aunque sea un poco

    -No por favor eso no me gusta yo soy solo pasivo

    No iba a insistir así que me conforme con acariciar ese enorme pene que hacia empequeñecer mis 18 cm pero bueno a Paul no le parecieron mal que se puso a chuparme la verga cómo todo un profesional lo que me hacía dudar de su historia de que yo era el segundo con el que lo hacía, pero deje de pensar en eso y me concentre en besar todo su cuerpo, como me dijo que únicamente le gustaba ser pasivo lo tome como tal y asumí me rol de macho dominante, con sus piernas alrededor de mi empecé besando su boca y fui bajando por su cuello me detuve en sus pechos que eran suaves jugué con ellos lo chupe dando mordidas a sus pezones que por sus gemidos me daba cuenta que le gustaba un poco de dolor, de un tirón le di la vuelta y poniendo boca abajo empecé a besar su espalda, le di una mordida en una de sus blancas y suaves nalgas y abriéndoselas empecé a mamarle el culito que era bastante velludo pero aseado, así estuve algún rato hasta que hicimos la posición del 69 para darnos mutuo placer oral este chico era un as mamando pero ya sentía que era hora de tomarlo y hacerlo mi así que le dije:

    -Me protejo y te la meto

    -No espera deja yo te pongo el condón

    Me relaje y disfrute la técnica tan perfecta de mi joven amante para ponerme el condón eso me confirmo que no era el segundo hombre en su vida, ya con el condón puesto me paré frente a la cama y Paul se acostó con la piernas abiertas dejo que lo tomara a mi antojo y cómo evidentemente le gustaba ser dominado empecé a penetrarlo con fuerza mientras tenía uno de sus pies en mi boca y con mi mano en su cuello lo apretaba, como gemía le metí mis dedos en la boca y él empezó a chuparlos obedientemente eso daba placer pero para elevar la intensidad le di una bofetada no tan fuerte solo lo suficiente para reafirmar mi dominio sobre él, solo alcanzó a decirme:

    -Ho así papi dámelo duro hazme tuyo

    -Te gusta que te destroce el culo

    -Haa si no pares destrózame todo

    Me dio tanto morbo escuchar eso que le di la vuelta y lo puse en cuatro y lo empecé a embestir con tata rudeza que sus nalgas sonaban con cada golpe de mi pelvis, con una mano lo hale del cabello y con la otra lo serni en nalgadas tanto que sus blancas nalgas tenían mi mano marcada en un rojo relieve, cambiamos a una posición en la que yo estaba sentado en el filo de la cama y él se sentó en mi verga que estaba a reventar de tanto placer y empezó a subir y bajar con cada movimiento de sus caderas me ponía mas y más al borde de estallar por lo que yo le mordía la espalda y le estrujaba sus pechos de pronto sentí que el ya no se pudo contener más y dejo salir de esa enorme verga unos chorros de semen con no había visto antes salieron con tanta fuerza que cayeron en la otra cama, lo puse en cuatro con sus manos apoyadas en la cama me saqué el condón que tan hábilmente me puso y deje salir toda la calentura contenida en mi sobre su espalda quedaron meses de imaginarme el momento de tener al que en otro momento había sido la razón de mis celos pero se convirtió en mi fantasía hecha realidad

    Fuimos a darnos una ducha y nos besamos mucho bajo el agua, nos vestimos y al salir del hotel tomó un taxi y ahí nos despedidos, lamentablemente no volví a verlo pero lo disfrute mucho así que valió la pena.

  • Consolando a mi hermano: Mi inicio como puta de la familia

    Consolando a mi hermano: Mi inicio como puta de la familia

    Mi nombre es Vaneza, tengo 23 años, mido 1.53, tez clara, cabello hasta media espalda, senos grandes y unas nalgas firmes fruto del deporte, y les contaré cómo fue que me penetraron por primera vez.

    Todo comenzó en las vacaciones de verano, yo recién había terminado la escuela y como no me decidía que seguir estudiando, me tomé un año de descanso.

    Mis padres acostumbran cada año en estas fechas visitar a los abuelos, pero este año les pedí que me dejarán faltar, que estaba disfrutando mi descanso, a lo que ellos accedieron, con la condición que me quedara con mi hermano mayor y mi hermana menor no se puede tener todo en la vida así que acepte de mala manera, los primeros días pasaron normales, mi hermano era el encargado de los gastos y comida hasta ahí todo normal, pero a los tres días empezaron las cosas raras, la anarquía.

    Mi hermano en ese entonces tenía 23, yo 19 y mi hermana menor por solo un año 18. El traía a su novia a la casa y de quedaba a dormir, y ya se imaginan, los aplausos nocturnos.

    Yo no tenía pareja, era demasiado puta para un solo hombre jajaja, mi hermana menor era más callada aunque teníamos sospechas.

    Una noche mi hermano discutió con su novia, o eso creo ya que ella se fue azotando la puerta. Él se encerró, pero mi puta interna no dejaría pasar esa oportunidad, ya que desde hacía años tenía el morbo de hacerlo con él. Con el pretexto de la hermana preocupada me arreglé para ir a consolarlo, me puse solo una playera grande que me cubría hasta media pierna, ya que así acostumbraba dormir.

    Me dirigí a su habitación la cual estaba sin seguro, imaginé que estaba distraído por la discusión así que entre, él estaba en su cama acostado boca abajo sin camisa, me senté a su lado lo que hizo que volteara a ver, pregunto qué quería, y hablamos de su novia, al parecer tenían problemas por qué él era muy caliente (de familia, pensé) y ella no quería hacerlo esa noche, y ese era mi momento, si no era ahora no sería nunca.

    Me levanté y me quité la playera, quedando completamente desnuda ante el… «Úsame a mi, para eso estamos las hermanas» le dije con una cara de inocencia que obviamente era fingida, él se incorporó y sin dudarlo empezó a lamer mis pechos, su lengua rodeaba mis pezones mojándolos y poniéndolos duros al instante, yo sujetaba su cabeza contra mi mientras mi vagina escurría, él pasó una mano por mi vagina depilada, sintiendo mis fluidos y sin piedad metió los dedos.

    Yo sentí que la fuerza de mis piernas se me escapaba por el placer que sentía, el morbo de hacerlo con mi propio hermano, yo solo quería ser destrozada por su verga. Me tiré a la cama abierta de piernas invitándolo a entrar, ni tardo ni perezoso se desnudó dejándome ver su hermosa verga, calculo unos 20-22 cm de pura carne, gruesa y venosa que de solo verla empecé a sentir cosquilleo en mi interior.

    Él se colocó entre mis piernas y puso su verga en mi entrada, lentamente la metió, yo ya tenía experiencia en recibir visitas de objetos en mi coño, pero jamás un trozo de carne así de delicioso, disfruté cada centímetro que me metía haciéndome gemir como la puta que soy. Él empezó a moverse y yo a gritar que no parara y así lo hizo, me cogió por varios minutos que me parecieron eternos y deliciosos, yo me corría una y otra vez sin poder negarme a tan monumental verga, hasta que por fin me dijo que estaba por correrse. «Lléname de tu leche!! Quiero tu semen dentro de mí!!» le dije, mientras él se movía más rápido hasta por fin correrse, me dejó toda su leche dentro de mi haciéndome gemir y correrme.

    Después de recuperar el alma me senté en la cama, de mi coño dejaba salir el semen, mi hermano tendido a mi lado completamente exhausto, pero lo que me hizo volver a la realidad era la silueta de alguien en la puerta, mi hermana nos había visto…

    Ese solo fue el inicio, a partir de ese día las cosas cambiarían mucho en casa…

  • Mi amante, el informático de mi oficina: Nuestra primera vez

    Mi amante, el informático de mi oficina: Nuestra primera vez

    Su nombre es Luis Ángel, lo conocí en el trabajo, en un instituto de gobierno de mi ciudad, yo recién iniciaba una relación con el que ahora es mi esposo, soy contadora de profesión y las actividades que desempeñaba en mi trabajo eran en ese momento más relacionadas al área de recursos humanos (entregar la nómina, gestionar vacaciones, permisos, altas, bajas de empleados, etc…) y todo esto subirlo a una aplicación muy antigua con la que contaba el departamento. Ahí es donde entra Ángel, como lo mencionaré de ahora en adelante.

    Ángel es un analista del Depto. de Informática que estaba llevando a cabo el desarrollo de una nueva versión del software de recursos humanos que yo usaría, a partir de eso fue que lo conocí un poco más, antes de eso solo me limitaba a llevarle la nómina como al resto del personal de mi trabajo. Era un chico simpático, joven tan solo un año menor que yo, siempre se le veía alegre y tranquilo, él es alto como de unos 1.70 m, más o menos es delgado, pero de espalda un poco ancha, moreno claro y de buen ver a mi parecer, acostumbra a usar jeans tipo vaqueros semi ajustados que sacaban a relucir el gran trasero que tenía ya que practicaba futbol y se mantenía en forma. Él entró a trabajar un mes después de que me contrataran a mí, y desde que lo vi me llamó mucho la atención, era tan simpático que a todos les caía bien.

    El perfil del personal que laboraba en el instituto era en su mayoría gente joven como Ángel y yo. Desde que Ángel entró a trabajar se escuchaba mucho en las chicas del trabajo hablar sobre él, que si estaba guapo, de cómo se le veía el trasero en sus jeans, por llevar jeans ajustados también era muy notorio el bulto que llevaba entre las piernas y eso me llevó a fijarme más en Ángel, además que me cayó muy bien desde que lo conocí. Yo recién empezaba a salir con mi novio, pero no era nada serio, en ese entonces.

    Mi oficina tiene una pared de cristal que da hacía un pasillo, tal pasillo es el cruce de todos los empleados para ir al baño o a la cafetería que se encuentra de junto a mi oficina, yo me sentaba de frente a la pared de cristal pudiendo ver a todos los que pasaban por ahí, me llamó mucho la atención que siempre que pasaba Ángel por ahí, dirigía la mirada hacía mi escritorio y cuando lo sorprendía mirándome me regalaba una sonrisa, yo me distraía pocas veces con los empleados que pasaban por ahí, pero en ocasiones pude notar que Ángel me veía de una manera diferente sobre el cristal de mi oficina cuando pasaba por ahí o cuando nos cruzábamos en el pasillo, siempre me regalaba una sonrisa o me sacaba cualquier conversación.

    Yo notaba que siempre se ponía nervioso cuando estaba cerca de él, sentía que siempre me estaba viendo el trasero o los pechos, unas veces disimulaba y otras veces era más descarado, eso me gustaba y cuando él estaba cerca trataba de caminar moviéndome un poco más para que él lo notara, como en cierta ocasión que coincidimos en la cafetería, yo fui por mi taza de café y ahí estaba el sirviéndose el suyo, me acerque y lo salude con un hola, el del mismo modo:

    -Hola, como estas? -y con una risa coqueta le contesté.

    -Bien, vine por café para terminar de despertar.

    -Vas a tener que esperar, solo un poco, aún se está preparando.

    Ese día fue un viernes, toda la semana acostumbraba a vestir con mis blusas de uniforme o con ropa algo formal sin caer en excesos de lo formal, solo para cumplir con el código de vestimenta que la oficina ameritaba, pero los viernes optaba por ir de forma casual. Ese día yo me vestí con un vestido casual azul de botones al frente, arriba de la rodilla y con un cinturón que hacía que resaltarán mis senos medianos y mi trasero al ajustarse bien a mi figura. Me sentí tentada a provocarlo un poco a ver qué haría, ese chico me gustaba, a pesar de que yo tenía novio no me importaba, quería insinuarme un poco a ver que reacción haría, ese era mi plan.

    En ese momento, me senté en una silla para esperar que el café se terminará, provocando que mi vestido se me subiera un poco casi a medio muslo, cruce las piernas una encima de la otra y la abertura que dividía el ojal de mi vestido en la parte de abajo se abrió dejando ver aún más la parte interna de mi muslo, en otros momentos hubiera tapado con las manos la abertura del vestido para cuidar que no se me vieran mis piernas y el interior de mis muslos, pero en ese momento no tenía intenciones de hacerlo, al contrario quería provocar más a Ángel para que se deleitara con su mirada.

    Yo me hice tonta revisando el celular y pude ver de reojo que Ángel no quitaba la mirada de mis piernas, estaba logrando mi cometido, se veía su cara de admiración y es que no es para menos, no por auto adularme, pero tengo bonitas piernas y están tonificadas. Después de un momento así, me viré hacía el al momento que bajaba la pierna derecha y la dejaba caer al lado de la otra y no conformándome con eso, abrí un poco mis piernas de par en par y mire a Ángel que estaba atónito sin decir nada fijando su mirada hacía interior de mi vestido, estoy segura que desde esa vista pudo ver muy bien mis piernas y hasta un poco más. Debajo de vestido llevaba una pantie color blanca que abarcaba toda la parte de mi depilado coño y que Ángel pudo observar bien.

    Sin más me puse de pie, con una risa coqueta llena de satisfacción al ver la cara sonrojada de Ángel que no pudo ocultar detrás de la excitación que le cause, pude notar que entre su pantalón se formaba una enorme erección que no se podía ocultar entre los vaqueros ajustados que llevaba, enseguida tome mi taza de café y le agradecí a Ángel por el café

    -gracias.

    -gracias a tiii Linda. -me dijo titubeante y sonrojado.

    Los días pasaban y era cada vez más evidente que yo le gustaba a Ángel. Cierto día saliendo del trabajo dio la casualidad de coincidir a la salida del instituto y nos acompañamos unos metros caminando, yo me dirigía hacía la parada del bus para tomarlo y él hacía su auto, me comentó que ya me había visto antes, pues para mi sorpresa él había estudiado en la misma universidad que yo, él en la facultad de Ingeniería y yo en la Facultad de Contaduría.

    Su auto estaba de camino hacía la parada del bus, llegando a su auto, el me preguntó por dónde vivía o hacía donde iría pues se ofrecía a llevarme, durante el trayecto platicamos de muchas cosas, de la escuela, nuestros amigos y demás. Hubo muchas veces que lo sorprendí viéndome las piernas o llevando la mirada a la altura de mis senos, ese día yo llevaba una falda no tan corta, pero sentada en el auto se me subió un poco dejando a la vista mis piernas y la camiseta que llevaba por estar sentada había notado que se me abría un poco por el tamaño de mis bubis permitiéndole a Ángel ver parte de mis senos, yo ya me había dado cuenta y aproveché a mostrarle un poco de manera discreta. Veía que Ángel se ponía nervioso cuando dirigía la vista hacía mí, me gustaba sentirme deseada y sabía muy bien cuando un hombre me deseaba y era esa sensación de deseo que me daba Ángel.

    Llegamos a mi casa, estacionando su auto casi en la puerta y antes de bajar me pidió mi número, lo agregó a su celular y me llamó. «Este es mi número, me dio mucho gusto que me hayas permitido traerte a tu casa, con lo linda que estás te podrían robar”. Me sonrojé y le dije “Tu igual estás guapo, al que podrían robar es a ti, así que anda con cuidado” le dije regalándole una risa picara, él siguió…

    -Si me van a robar, que seas tú, no crees” -me dijo en tono nervioso y entre cortado, yo estaba disfrutando de la situación y quería ver hasta donde quería llegar.

    -Ángel, acaso me estás tirando la onda.

    En ese momento quedamos de frente, él puso su mano cerca de mi pierna acercándose su cara a la mía y me dijo:

    -Eres una niña hermosa, inteligente y desde que llegue al instituto me quitas el sueño, me gustas mucho.

    Yo me quedé inmóvil por la declaración, no me esperaba la reacción de Ángel y enseguida me robó un beso, fue un beso tonto apenas tocó la punta de mis labios, se separó y me pidió que lo disculpara que se había dejado llevar por el momento y eso le había dado valor de robarme un beso. Lo tomé de su barbilla y acerca su cara a la mía, para en ese momento besarlo, fue un beso tierno y a la vez apasionado, yo lo abracé del cuello y él me acariciaba la espalda, se desató un botón de mi blusa dejando a la vista parte de mis bubis, nos reímos y puso su mano en una de mis tetas diciendo:

    -Linda me vuelves loco, tengo muchas ganas de estar contigo, estás riquísima.

    Con su mano acariciando mis tetas le dije:

    -ya me estás calentando, yo también quiero estar contigo, pero se te olvida que estamos afuera de mi casa y ya tardamos aquí, tengo que entrar ya, mis papas pueden verme.

    Se incorporó al volante poniéndose el cinturón.

    -por favor acompáñame, ya no aguanto más, ven no podemos quedarnos así.

    Condujo el auto hacia la carretera federal que no estaba lejos de mi casa, yo me puse el cinturón y de pronto a lo lejos se veía la entrada de un motel, que para referencias de muchos es el mejor de la ciudad, aminoró la velocidad, se estacionó muy cerca de la entrada del motel y me dijo “¿quieres entrar? No quiero hacer nada que tú no quieras”. Yo estaba cachonda por los besos y las caricias que me había dado que postre mi mano sobre su pene y le dije que sí, que se apresurara. Ángel sigue conduciendo hasta llegar a la entrada del motel.

    Su auto tiene los cristales polarizados, así que en la entrada Ángel pidió una habitación con jacuzzi, pago y nos indicaron por donde quedaba la habitación, como toda habitación de motel, este tenía su entrada para el auto, Ángel estacionó su auto, me pidió que me esperara para abrirme la puerta como todo un caballero, abrió la puerta del auto, me dio la mano y caminamos hacia la habitación, claro yo delante de él para que pudiera ver mi trasero.

    Entramos a la habitación, Ángel detrás de mi me tomó de la cintura me abrazo y me beso el estando detrás de mi al momento que desabotonaba el resto de mi blusa para quitármela y apretarme las tetas, yo me volteé le retire la camiseta que llevaba y me abrace a su cuello, en ese momento nuestras respiraciones eran agitadas ambos estábamos calientes, nos besamos apasionadamente tocando su lengua con la mía al momento que me acariciaba las tetas con ambas manos, teníamos prisa como si el mundo se fuera a acabar.

    Estábamos tan excitados que Ángel siguió besándome bajando hacía mi cuello dándome besos en la comisura de mi oreja, mordía con sus dientes el lóbulo de mi oreja y pasaba su lengua por detrás de la misma, yo emitía algunos gemidos con eso ricos besos que me estaba dando, beso mi hombro, mordió con sus labios bajando hacia mis tetas, tomo una y lo metió a su boca, me pasaba su lengua por la areola café de mi pezón provocándome un enorme placer, mis senos son mi punto débil, a pesar de que no son grandes me vuelvo loca cuando me los chupan y Ángel me estaba provocando un enorme placer, paso de una teta a la otra, yo ya sentía mi coño mojado, mientras me chupaba una teta al mismo tiempo me masajeaba la otra, tomó las dos tetas entre sus manos y hundió su cara entre mis tetas pasando su lengua entre esa división mientras movía su cara enterrándola entre mi pecho, yo estaba extasiada por la sensación que eso me provocaba, sentir su cara sumergida en mi pecho me estaba volviendo loca.

    Ángel me levantó la falda metiendo sus manos por mis muslos acariciando hasta llegar a mi trasero para apretarlo por encima de mi tanga, entonces me alzó de las piernas yo lo abracé entre mis piernas, nos besamos y me llevo a la cama tomándome de las nalgas, me dejo en la punta de la cama, me senté sobre ella para retirar su cinturón y bajar su pantalón, sobre sus calzoncillos se veía líquido preseminal le baje los calzoncillos dejándolo desnudó, tenía un pene semierecto de buen tamaño, se veía rico apetecible.

    Me paré retirándome mi falda dejándola en el suelo, luego bajé mis panties, en eso Ángel me tomo para acostarnos en la cama, yo abrí las piernas y Ángel se puso en medio de mi, nos besamos y su pene acariciaba la puerta de mi coño, el arriba de mi me tomo de una nalga para levantarme un poco y me penetro, su cuerpo se pegado al mío penetrándome de una manera que, cada movimiento rosaba mi clítoris, me alzó las piernas estirándolas con las manos y las llevo a su hombro en esa posición doble las piernas y en ese ángulo podría sentir que me entraba toda la verga de ese chico, sus bolas rebotaban en mi causándome placer.

    -que rico mi amor, estás riquísima Linda, desde hace mucho moría por estar dentro de ti, me encantas mi amor.

    Me seguía penetrando sacándome gemidos de placer que se convertían en gritos de placer.

    -qué rico mi Ángel, mi amor que rico si que rico me la metes mi amor, tienes una verga bien rica, dame más mi amor, más más más -le decía mientras lo sujetaba hacía mi cuerpo, me penetraba cada vez suave sacando su pene y metiéndolo suavemente y al llegar al fondo de mi me daba duro chocando su pelvis contra mí.

    Me besaba y me acariciaba mis senos, me tocaba las piernas mis pechos los apretaba con sus manos, cada vez que gemía más ángel acercaba su boca a la mía y los ahogaba con un beso acompañado de su lengua que recorría todo el interior de mi boca, yo estaba gozando de la cogida de ese chico, yo le pedía que me diera más duro.

    -Ángel de mi vida, mi amor, no me molesta que me des duro, anda dame más, más, más mi amor, dame más duro, me gusta como chocan tus bolas contra mí.

    Estuvimos así un momento yo estaba llegando al borde del éxtasis con las embestidas que me estaba dando que no tarde en venirme en un rico orgasmo que me hizo tensar las piernas y mi pelvis. Ángel estaba a punto de venirse, se separó de mí, saco su verga de mi interior y enseguida tuvo un orgasmo tirando un chorro de semen que fue a caer sobre mi vientre, oía gemir e mi hombre mientras se venía en mi vientre. Ángel llegó hasta mí se postro encima de poniendo su verga a la altura de mi boca y yo ya sabía que debía de hacer, tome su verga y la empecé a lamer para retirar el resto de semen que le quedaba, chupe ese rico pene, le daba lamidas hasta que quedó limpio, tome una servilleta y retire el semen que quedaba en mi vientre.

    Ángel se tumbó a un lado de mi, boca abajo, con la mirada hacía mi, yo tocaba su cabello y acariciaba su espalda como muestra de agradecimiento por el orgasmo que acababa de darme, lo bese y le dije:

    -¿Ya estás cansado?

    -Dame unos minutos, mi amor, quiero cogerte en la tina y el resto de la tarde.

    Después de un momento entre al baño para retocarme y acomodarme el cabello, tarde unos minutos ahí, al salir Ángel estaba preparando el jacuzzi para el baño, los dos seguíamos desnudos, mi piel se tornaba brillante con el reflejo del agua, el jacuzzi se encontraba en un espacio independiente del baño y del área de la cama, justo en medio de un área de descanso con una hamacas de dormir en la esquina y el jacuzzi justo en medio, era un jacuzzi redondo de gran tamaño que contaba con hidromasaje.

    Yo radiaba excitación en toda mi piel, Ángel me había sacado un rico orgasmo hace unos momentos en la cama y la tarde aún no terminaba, ninguno de los dos quería que acabara, Ángel se veía tan guapo postrado en el borde de la tina con las piernas separadas y su pene flácido colgando, nomás de acordarme me mojó las panties, me tendió la mano, me acerque a él quedando entre sus piernas yo de pie y el sentado, tome con mis manos sus mejillas, lo acaricié y lo besé, nos hundimos en un beso apasionado mientras el llevaba sus manos a mi trasero, me apretó cada nalga causándome que se me humedeciera más mi coño, yo lo rodee del cuello y lo abrace más hacía mi, su cuerpo aún olía a su perfume, ese perfume que se impregnaba en mi memoria y que sería mi debilidad cada vez que estaría cerca de ese hombre.

    En esa posición unidos con nuestras bocas, pude sentir como una de sus manos de ángel se introducía dentro de mi par de nalgas para estimular mi ano, yo me abracé a él cruzando mi cara sobre sus hombros, ahí lo mantuve un rato mientras los dedos de mi hombre jugaban con mi culo, estaba estimulando mi ano con sus dedos dibujando círculos en el exterior de mi cola.

    -ufff, que rico mi amor, ángel de mi vida que rico haces con tus manos, que rico mi amor, me encanta esa sensación.

    -Tienes un culo bien rico Linda, tu trasero es mi perdición, quiero metértela por ahí.

    Ángel seguía así mientras con mi mano alcanzaba su pene semi erecto para masturbarlo, estaba excitada de una forma brutal que apenas me sostenía de pie, sus dedos de mi ángel estaban causándome un enorme placer, nadie me había estimulado mi cola de esa manera que me estaba provocando un enorme placer. De pronto el nivel de agua llegaba a su límite en la tina de baño, me incorpore y ángel detrás de mí, me tomo de la mano ayudándome a entrar al jacuzzi.

    Ángel se sentó en el escalón que había dentro, llevando su espalda hacía el borde de la tina, yo me postre encima de él, su verga estaba completamente erecta apuntando hacía mi, que rica se veía aun estando sumergida con el agua de la tina, lleve la punta de su verga hacía la entrada de mi coño y me deje caer despacio, el glande de ángel entro con un poco de esfuerzo por lo sumergido que se encontraba en el agua. Al fin entro y yo sentí como ese pedazo de carne me llenaba el interior, con mis manos sobre su pecho empecé a moverme de un lado a otro generando que el agua de la tina se moviera y salpicara hacía todos lados, alzaba mi pelvis un poco sin sacarme su verga de mi interior y bajaba permitiendo que la verga de mi hombre recorriera las paredes internas de mi coño, mi vagina se empezó a humedecer por dentro y fue más fácil hacer movimientos aleatorios de mis caderas para disfrutar esa rica verga, ángel me tomaba los senos, me los apretaba, ambos gemíamos fuertemente sin que nadie nos escuchara, con la mitad de nuestros cuerpos remojados en el jacuzzi.

    Yo llevaba el control de la penetración con mis movimientos, era una delicia sentir ese pedazo de carne entre mi vagina, pero hace un momento Ángel había estimulado mi pequeño ano, sentía que ardía de excitación, no quería regresar a casa sin sentir a mi hombre que me dé por ahí.

    -Ángel me gustó lo que hiciste en mi colita, quiero que me cojas por detrás mi amor.

    -si quiero metértela por atrás mi amor, me encanta tu culito redondito.

    Entonces retiré el pene de mi hombre de mi coño, le di la espalda y gateé hacía el otro extremo de la tina, una vez ahí, paré las nalgas por encima del agua abriendo un poco las piernas, con cada mano tome mis nalgas y jalé mis nalgas hacía los costados para mostrarle a mi hombre mi tesoro más preciado, mi hombre me estaba haciendo sufrir, pues sobre mis hombros pude ver que aún no se movía de su lugar, en cambio se estaba masturbando con el pene en la mano con la vista en mis nalgas y mi ano.

    -Ángel porque me haces sufrir, ya no aguanto más, méteme tu verga ya, mi amor!!!

    Ángel se postro detrás de mi, el agua estaba un poco jabonosa y con burbujas mismas que ya estaban impregnadas en mis nalgas y en mi coño, mi hombre tomo agua y retiro la espuma que tenía en el trasero pude sentir que me estaba enjuagando mi ano con el agua, una vez que retiro la espuma pude sentir movimientos circulares sobre el exterior de mi ano mismos que me estaba dando con su lengua.

    -¡que delicia, mi amor, que rico se siente eso!

    Me tomó con una mano de la cintura y con la otra tomó su pene llevando la punta a la puerta de mi ano y con unas envestidas suaves logró penetrarme, se escuchaba el sonido del agua al chocar sus piernas con las mías, y podía sentir que el agua acariciaba mis senos con la marea que producía las embestida de mi hombre sobre mi cola. Me tomó de los hombros y me empezó a dar embestidas fuertes que sentía como mi cavidad anal se llenaba de esa rica verga, el placer que le daba a mi ano era incomparable, ambos gemíamos de placer mientras el rebote del agua acompañaba los sonidos de nuestras bocas gimiendo…

    -Dame más mi amor, no me molesta si me das duro, dame más mi ángel, te deseo, moría por tener tu verga dentro de mi ano, que rico me estas cogiendo mi amor.

    Ángel me daba más duro ensartando su verga con un frenesí que me estaba sacando gemidos que inundaban toda la habitación del motel, me metía su verga hasta el fondo, me daba nalgadas y cada que sentía su mano rebotando sobre mi nalga me excitaba más, estuvo así unos minutos, fue tan intenso haciéndome gritar que me vine en un orgasmo delicioso –

    -Ángel, me voy a venir, que ricooo papi, mi amor, que rico me estas cogiendo.

    Seguidamente mi hombre aún no se venía y quería darle esa satisfacción, cerré un poco las piernas y empecé a mover las caderas de un lado al otro con el fin de hacer que mi hombre se viniera dentro de mí, estrechaba mi cavidad anal presionando su verga con mi ano.

    -Estás haciendo que me venga, Linda, que rico te mueves mí amor

    De repente sentí una descarga de semen dentro de mi ano, se sentía caliente e inundaba el fondo de mi cavidad anal. Pude sentir como su pene se quedaba flácido, salió de mí y nos acurrucamos juntos sentados en la bañera, yo acariciaba su pecho y nos besábamos.

    Lo hicimos una vez más en el baño mientras tomábamos una ducha para salir del motel, debajo de la regadera el me tomo por atrás e inundo mi vagina con su rica verga, esta vez ambos nos vinimos al mismo tiempo, el después de mi. Nos vestimos y salimos del motel, yo tenía el cabello mojado y aún podía sentir como los restos de semen de Ángel seguían en mi interior, me mojaba al sentir los olores de su semen que emanaban dentro de mi. Llegamos a la puerta de mi casa, y nos despedimos en un rico beso.

    Esa fue la primera vez que estuve con Ángel, fue una tarde estupenda.

    En mis próximos relatos les contaré de las experiencias que vivimos en un viaje a la Riviera Maya, que fue de mucho sexo desenfrenado acompañado de mi nuevo hombre.

    Besitos, Linda…

  • Melissa (Capítulo 2): Su culo en agradecimiento

    Melissa (Capítulo 2): Su culo en agradecimiento

    Después de nuestro primer encuentro se atravesó el fin de semana, y en mi mente le daba vueltas y vueltas a lo ocurrido entre nosotros, había sido, en una palabra: magnífico, Melissa era una fiera sexual y, afortunadamente, había decidido descargar su ímpetu en mi.

    El fin de semana me masturbé un par de veces a su salud, sin embargo, eso no era suficiente para acallar las ganas de verla de nuevo.

    El lunes, de nuevo hubo mucho trabajo y pasé tarde la visita vespertina, solo para dar el alta al papá de Melissa que para bien ya se había recuperado.

    -Bueno, es momento de irse a casa, lo cual es una fortuna -dije alegre por el señor, pero miré nostálgico a Melissa porque sabía que no la vería tan seguido como ahora.

    -Muchas gracias Doctor, es usted muy bueno -dijo agradecido el señor- verdad que es muy bueno? Dile hija.

    -Sí, es muy bueno papá -dijo Melissa devolviéndome una mirada furtiva.

    -Bueno, iré a preparar su hoja de alta y recetas, y vuelvo en breve -dije y me retiré, no sin antes echar una última mirada a ese cuerpo escultural.

    Melissa se veía fenomenal, llevaba su vestimenta habitual, un top blanco que cubría su escaso pecho pero que transparenta sus rosados pezones, y un pantalón de lycra a juego que, mentalmente, me hacía babear imaginando los tesoros que apenas guardaba. Recordé su iniciativa de ir sin ropa interior y sonreí para mis adentros.

    Fui al consultorio para apurar el papeleo, con suerte vería ese cuerpo una vez más, y quién sabe, tal vez la invitaría a salir con la intención de poseerla una vez más. Terminé muy rápido, cargué con todo y me apresuré a regresar, abrí la puerta y vaya sorpresa de encontrar a Melissa con un puño a punto de tocar la puerta.

    -Qué sorpresa -dije haciéndola pasar y la atraía a mi por la cintura.

    -Sí, es que venía a ver cómo llevabas lo del alta -contestó devolviendo mis caricias.

    -Así que vienes a supervisar -y la tomé de la nuca para besarla.

    Era obvio que hacía ahí y si ese no fuese el caso, que tonto sería yo sino incitara una situación más íntima.

    -No, en realidad, vengo a agradecerte por todo lo que has hecho por mi papá -y me respondía los besos cada vez con mayor pasión.

    -No tienes nada que agradecer, es mi trabajo y lo hago con gusto -agregó, pero no me quejo, al contrario, tengo lo que llevo días deseando.

    Seguimos besándonos, en la habitación se oyen nuestras respiraciones agitadas y ambos comenzamos a recorrer el cuerpo del otro, esta vez tenemos prisa, ambos queremos sentir al otro, queremos sentir de nuevo esa conexión. Mientras le beso el cuello la ayudo a desvestirme el torso, y yo que retiro el top, necesito sentir su piel en mi piel.

    -Eres divina -le digo levantándola y asentándola en el escritorio- y tus pechos son hermosos -agrego antes de lanzarme a comérselos.

    Como antes he dicho, sus pechos son pequeños, pero su manera de exhibirlos me fascina, el rosado de sus pezones en perfecto contraste con su blanca piel me hipnotiza, son algo menos que unos duraznos pero su sabor me deleita.

    Acudo primero al pezón derecho y lo chupo sin cesar, lo succiono, lo deseo, paso la lengua por toda su areola y dejo algunos besos de vez en cuando, mientras tanto con mi mano derecha estoy masajeando su pecho contralateral. Sus pezones se endurecen con el contacto, y a la vez los siento tan suaves y carnosos que me dan ganas de morderlos pero no me atrevo a dañarlos.

    -Mmm, mmm, mmm… -Melisa gime suavemente y me acaricia la nuca.

    Cambio y repito mis acciones en su pecho izquierdo, Melissa me recibe con más gemidos y su pelvis se revuelve debajo de nosotros, sus manos buscan mi pantalón para retirarlo y se lleva una sutil sorpresa.

    -Vaya, vaya, pero qué es esto? -dice sonriente y coqueta mirando hacia abajo – así que ahora vamos por la vida sin ropa interior eh, que chico tan atrevido.

    -Bueno, seguí tu consejo, el calor aquí es insoportable.

    -Sí, se siente muy caliente aquí abajo -dice al sentir mi polla con ambas manos- tal vez yo pueda ayudarte a refrescarte un poco.

    Lo dudo, cualquier cosa que Melissa haga sólo me calentará más, pero la dejo hacer. Se retira la lycra, se pone en cuclillas frente a mi y comienza a chupar mi polla con vehemencia, no deja de verme mientras lo hace, juega con ella, la chupa por los costados, la chupa de arriba abajo, la saca y me la jala mientras me ensaliva los testículos. Estoy en el paraíso y se lo hago saber.

    -Esto es lo más delicioso del mundo -digo extasiado, acariciándole su lacia cabellera.

    -Te gusta? -pregunta lujuriosa dándome los últimos chupetones del momento.

    -Me encanta, toda tú me encantas.

    No miento, pero sospecho que Melissa no lo cree del todo, pero de momento no me lo hace saber, sólo sonríe pícara, me empuja y obliga a sentarme, y ella hace lo propio pero sobre mi, toma mi polla con la mano dominante, jala y menea un par de ocasiones antes de enviarla al fondo de su vagina.

    -Que rico, ya extrañaba esta sensación -dice apretando los ojos- y está muy dura, creo que también me extraña.

    -Sí, te extrañó mucho éstos días -empecé a bombear continuo y rápido- nos estábamos volviendo locos sin ti.

    Nos fundimos en un nuevo y apasionado beso, nuestras lenguas estaban en guerra, nuestros labios peleaban territorio al otro, estos besos transmitían los reproches que nos teníamos por los días que nos habíamos privado de este buen sexo.

    Melissa comenzó a subir y bajar apretando sus labios vaginales alrededor de mi falo, dejando escurrir sus jugos los cuales llegaban a mis testículos, pero esta vez le devolví los sentones con estocadas ascendentes. Todo en conjunto producía un sonido de chapoteo que hacía eco en las paredes del consultorio.

    -Que gusto tenerte así de nuevo -dije tomándola de las nalgas para facilitar sus incursiones -pero hace falta algo princesa.

    -Qué? Sí, así, más por favor.

    La respuesta de Melissa no se hizo esperar cuando, quedándome quieto, comencé a mamar de sus pezones una vez más, creí haber descubierto que esto le causaba especial placer y quería evocar en ella el recuerdo de la primera vez que se vino montándome. Ataqué sus pechos sin tregua, los chupé y succioné fervientemente, esta vez no me importaba dejarle alguna que otra marca, succionaba sus pezones como recién nacido y ella imprimía más fuerza a sus sentones, subía apoyándose en mis hombros pero se dejaba caer clavándose mi polla entera y haciendo chocar sus generosos glúteos contra mi pubis, subía y bajaba rápido, su vagina me apretaba cada vez más, la sentía contraerse alrededor de mi, y entonces estalló en un orgasmo ruidoso.

    -Ahhhh, que rico, que rico, que rico.

    Se mordía los labios y cerraba los ojos. Se inclinó dejando caer la cabeza hacia atrás lo que impulsaba su pelvis hacia el frente y la cual no dejaba de mover en círculos sin apenas sacárselo, yo la sostuve por las nalgas y seguí besando sus pechos ahora con más gentileza mientras ella saboreaba los últimos espasmos de placer.

    -Que rico, no puedo creer que me hagas venirme de esa forma -decía recobrando la compostura.

    -Yo no puedo creer que tú te vengas así – respondí señalando la humedad de nuestras pelvis, producto del sudor y los flujos que había generado tras correrse.

    -Oye -dijo ahora más tímida- de verdad quiero agradecerte por todo, y quiero ser tuya en todas las formas posibles, pero…

    «Todas? Pero? Algo pasa y yo lo noto»

    -Dime, anda, no tengas miedo.

    -Verás, recuerdas que la vez pasada me asusté un poco porque pensé que querías hacerlo por detrás?

    -Sí claro, te dije que estuvieras tranquila porque no pensaba entrar por ahí.

    -Aún… eso fue lo que dijiste, bueno, pues hoy quiero que sea ese día, pero…

    «PERO?» «Es broma, sí impacienta, pero como caballero uno tiene que entender que el sexo anal es un arte que requiere paciencia, preparación, gentileza y comprensión»

    -Dime, no te preocupes, sabré entender -contesté a sabiendas del discurso que vendría, sobre sus temores al respecto. Afortunadamente mi polla seguía dentro de Melissa y francamente era un lugar acogedor.

    -Bueno, dije que nunca lo había hecho, pero no es del todo cierto, una vez lo intenté pero no pude, mi novio en ese tiempo era un bruto y quiso entrar a la brava, sin caricias, sin lubricante, nada, no lo permití. Desde entonces he tenido algunas parejas y, no sé porqué, siempre quieren entrar por ahí, pero siempre los rechazo.

    «Yo sí sé porqué, y no los juzgo, con semejante trasero quién no querría? Pero como dije, eso requiere tacto»

    -Entiendo -dije sin entender realmente a dónde quería llegar.

    -En fin, que el otro día que estuvimos aquí tú fuiste el primero y único que me ha tratado bien, sin prisas, y encima, bueno, hiciste lo que hiciste… -dijo con las mejillas sonrosadas.

    -Chuparte el culo?

    -Sí, exacto -tenía la cara roja de pena, pero las contracciones de su vagina me decían otra cosa- el punto es que lo disfruté mucho, nunca nadie me había hecho eso, nadie me había hecho desear tener sexo por detrás.

    -Sexo anal? -dije provocando nuevas contracciones de su vagina.

    -Sí, eso, y mi papá dijo que te diera las gracias, y de verdad quiero dártelas -dijo bajándose de mi y apoyando las manos en el escritorio mientras me daba la espalda – mi culito es tuyo, sólo no seas un bruto, por favor.

    No se diga más, una mujer que admite que le gusta que le chupen el culo y encima te ofrece su virginidad? No es algo para desperdiciar, y menos teniendo un culo como el que Melissa poseía. Sus redondas y carnosas nalgas estaban expuestas frente a mi, listas para ser poseídas.

    -Te prometo que no lo seré, daré mi mejor esfuerzo por ti, sólo relájate y disfruta.

    Con las manos separé sus nalgas y las amase para relajarla, y fui directo al centro de su culo, lo observé un tono claro, apenas más oscuro que el resto de su piel, cerrado, Melissa se mantenía quieta y en silencio, pasé mi lengua desde su ano y por toda el canal que separaba sus glúteos, ella se estremeció. Repetí esa acción varias veces y cuando estuvo más relajada le di una auténtica comida de culo, se lo chupé, le escupí directo en el ojo y luego relamía hasta dejárselo impecable, una y otra vez, empujaba con la lengua y presionaba, Melissa ahora gemía discreta, movía y empujaba su culo contra mi, suspiraba profundo por ratos.

    -No está mal, verdad? -pregunté curioso.

    -No, nada mal, continúa -decía entre suspiros.

    La confirmación que esperaba de que íbamos bien, la comunicación es importante en estos casos. Avancé la yema del dedo índice hasta su centro y empecé con un masaje suave, en círculos, aplicando presión tenue, ella no me rechazaba, alterné lengüetazos con el masaje digital y se mostraba cada vez más dócil. Me levanté apenas por menos de un minuto con la intención de tomar un ungüento analgésico.

    -No, no te detengas, por favor, vas bien. -fue su reacción, lo que me alentaba aún más.

    -Tranquila, esto ayudará.

    Puse una pequeña cantidad del ungüento en la punta de mi dedo y lo esparcí en su esfínter procurando avanzar la primera falange dentro, lo hice en 2 ocasiones más y a medida que lo hacía introducía el dedo cada vez más hasta que al fin entró todo. Saqué el dedo, lo llené de más ungüento y repetí la maniobra. Continúe ahora con dos dedos y luego tres, Melissa que hasta hace unos momentos suspiraba y aguantaba, se mostraba cada vez más receptiva.

    Me levanté, hubo silencio y quietud, sabíamos lo que seguía, puse una pequeña cantidad de ungüento en la punta de mi polla y apunté a su agujero virgen.

    -Tranquila, estás lista, iremos lento y tú me dirás cuando estés más cómoda.

    -Sí, hazlo, no te preocupes, confío en ti.

    Acerqué mi polla a su esfínter y presioné, firme pero suave, lentamente introduje la cabeza y me detuve, quería dar tiempo a que se acostumbrara a recibirme, su ano se contraía, supe que era momento de avanzar cuando Melissa dejó de apretar, avancé lentamente, cuando iba por la mitad, me detuve un menor tiempo que antes y retrocedí, le di un pequeño mete y saca a mitad del camino para acostumbrarla a recibirme, Melissa no luchaba, y poco a poco empezaba a gemir de nuevo de placer. Habían pasado 15 minutos desde que inició la penetración anal y lejos de rechazarme parecía deseosa de más. Finalmente avancé el resto de mi verga dentro de su canal rectal hasta que tuvo mis bolas pegadas a su concha.

    -Listo, ya te entró toda Melissa, ves que no fue tan difícil? -le dije sin moverme.

    -No es posible -incrédula llevó una de sus manos a retaguardia para comprobar que efectivamente no había separación entre la base de mi pene y su desvirgado ano- de verdad entró toda.

    -Sí, cómo te sientes? -mi verga palpitaba dentro de ella.

    -Estoy bien, me siento llena y es extraño, pero me gusta.

    La tomé de las nalgas y se las abrí para contemplar como mi verga la llenaba, comenzó nuevamente la faena, adelante y atrás continuamente, se la sacaba hasta la mitad y se la volvía a meter, desde mi posición veía cada centímetro de polla introducirse en este tesoro que había permanecido inalcanzable para todos y que ahora se me había entregado por voluntad propia.

    -Amm, que rico, no puedo creer que esté tan rico -decía Melissa que abandonaba su participación pasiva y comenzaba a reaccionar de su letargo.

    Ahora cada vez que le sacaba la polla ella se alejaba de mi buscando sacarla casi toda para unirnos de nuevo con más fuerza, aumentamos la velocidad y la fuerza de los empujones que nos propinábamos, ahora ella se movía buscando más placer, buscando el encuentro violento de mi verga para calmar la comezón anal que le había surgido.

    -Más, más duro, más rápido, dame más, lléname de ti -decía tratando de sujetar su cabello infructuosamente.

    -Sí, toma, toma, toma, te dije que te gustaría, que te lo haría bien.

    De repente soltó un aullido de placer, y sus paredes anales me apretaron la polla tan fuerte que no pude evitar vaciar mis testículos dentro de sus profundidades, con cada espasmo un nuevo chorro de esperma se adentraba dentro de su culo. Saqué mi polla morcillona de su culo y Melissa se lanzó a mamarla, la chupó hasta que quedó reluciente.

    -Gracias bebé, eres el mejor -no sabía si se lo decía a mi polla o a mi, pero respondí por ambos.

    -Tú eres la mejor, eres una auténtica fiera, gracias por este regalo.

    -Y es sólo el comienzo -dijo con cara de niña buena, de las que no rompen un plato, y después se metió mi polla a la boca una última vez.

    Ya habíamos tardado demasiado con el papeleo del alta, así que nos apresuramos a salir, no sin antes intercambiar número de teléfono, correo, direcciones, todo. Total, que con la cantidad de fluidos que habíamos intercambiado no pasaba nada.

    Nos despedimos en la salida de la clínica, con la promesa en la mirada de que no sería la última vez que nos veríamos.

    *****************

    Hola nuevamente, espero les haya gustado. Seguiré esperando y recibiendo comentarios, críticas y sugerencias.

  • La mamá de Max (V): Sexo en Navidad

    La mamá de Max (V): Sexo en Navidad

    M: ¿Te gusta esta lencería bebe?

    L: Me encanta, ¡estas buenísima!

    Desde que su esposo nos encontró cogiendo, Marlene y yo nos volvimos más descarado, ya no importaba que fuera la madre de Max, solo importaba saciar nuestros deseos sexuales.

    Y es que yo pasaba a su casa antes de trabajar para coger como locos en lo que su cornudo marido desayunaba, en las noches mientras él dormía, a lado, estaba ella cabalgándome y gimiendo como loca, así era ya nuestro descaro total.

    ¿Pero cómo lo había aceptado? ¿Cómo ese viejo permitía que un amigo de su hijo se cogiera a su mujer? Tal vez el comprendió que ya no podía complacerla y prefería eso antes de dejarla o tal vez era un voyerista de closet que disfrutaba ver como su mujer se emputecía conmigo, no lo sé, solo sé que aprovechaba cada instante para darle verga a mas no poder a Marlene.

    Y así fueron pasando los días, semanas y meses y continuábamos fornicando como conejos, a veces en su mesa, la tenía en cuatro dándole con fuerza, en su ducha antes de dormir, mientras miraban televisión ella estaba dándome tremenda mamada. El sueño de cualquier corneador hecho realidad.

    Así llegamos a la cena de Navidad, Marlene se vistió con una rica calza negra que marcaba muy bien sus piernas y su rica tanga, combinada con una blusa escotada que mostraba sus ricos pechos, ella me invito a la cena, como era de suponerse los hijos lo vieron bien, aunque el cornudo de su vejo no toleraba verme ahí, manoseándole las piernas a su mujer debajo de la mesa con la presencia de sus hijos.

    La celebración estaba de locos, baile, alcohol y gritos, nunca habían hecho una fiesta si jamás, creo que todo se debía a Marlene, que estaba súper desatada, cada que podíamos, nos rosábamos, ella me acariciaba la verga, yo le agarraba las nalgas y en casos más acelerados nos besábamos, el único que se daba cuenta era su cornudo esposo.

    Ya más la madrugada, Max y su hermana estaban ebrios al igual que sus parejas, todos estaban cantando y bailando, entonces Marlene fue a la cocina donde se serviría ensalada yo la seguí, al entrar y sin darle casi oportunidad de reaccionar la abrace por la espalda arrimándole mi verga que empezaba a endurecerse, ella reacciono agarrándome las manos y llevándolas a sus tetas, le comencé a besar el cuello, mientras afuera su familia convivía.

    L: ¡Me excitas, uhm!!

    M: ¡Papito rico, uhm!!

    L: ¡Ven, déjame hacerte mía!

    M: ¡Si, cógeme!!

    La tomé de su cintura y baje su calza con todo y su tanga, su vagina estaba húmeda, empecé a lamerle los muslos llevando mi lengua hasta su concha, la cual estaba súper húmeda, la lamía como gato, le acariciaba las tetas, ella me lamia los dedos, me perdí comiendo su coñito unos minutos, ahí estábamos en su cocina con el riesgo de que alguien nos viera.

    M: ¡Ah!!! ¡Sigue uhm!!

    L: ¡Amo tu coño!!!

    Después de devorarle su vagina, me baje el pantalón y saque mi dura verga, Marlene no dudo en agacharse y comenzar a jalármela, coloco mi verga en medio de sus ricas tetas, me apretaba fenomenal, luego me chupaba la cabeza para después tragársela de golpe hasta casi ahogarse, ese movimiento lo hizo en repetidas ocasiones, a veces la lamía y mordía, también su lengua recorría de mi glande hasta donde inicia mi ano, yo agarraba su cabeza y le quitaba el cabello para poder ver cómo me la mamaba.

    M: ¡Si, que rica verga!!!

    L: Cómetela nena, uhm, ¡eres magnifica!

    M: ¡Me encanta tu dureza, uhm!!

    L: ¡Sí, es tuya putita, uhm!!!

    Marlene se estaba dando tremendo atascón con mi verga, afuera bailaban payaso de rodeo y nadie se percataba de nuestra ausencia.

    Levante a Marlene y nos besamos apasionadamente, me senté en un banco le levanté una pierna y la empecé a penetrar, nos mordíamos y jadeábamos, mi verga entraba poco a poco…

    M: ¡Que rico, uhm!

    L: ¡Mami, aprietas genial!

    M: Dios, ¿y si nos ven?

    L: Ni hablar, ¡no tengo la culpa de que este buenísima!!

    Nos movíamos juntos, mi verga entraba por completo en su rica concha, ene s apose apretaba súper rico, yo acariciaba sus ricas nalgas y también tomaba su cadera para moverla en círculos, era una combinación genial.

    La cargue y subí a su mesa de desayunar, ahí levante sus piernas y se la deje ir de un solo golpe, eso el arranco un gemido con tinte a grito entre placer y dolor, mi verga era grande y le movía todo por dentro.

    L. Uhm, aprietas rico nena!!

    M: ¡Ah, que rico, uhm!!!

    L: Eso, ¡gime bebe que nos descubrirán ah!

    M: ¡Cógeme Luis, ah, uhm, uf, ah!!

    Estábamos cogiendo riquísimo, ella me abrazaba con sus ricas piernas y yo le mordía su cuello, cuando escuchamos la voz de su vejo cornudo.

    V: ¡Que carajos hacen! ¿No se pudieron esperar?

    L: Tú no entiendes, ¡cómo puedes esperarte con ella!

    M: ¡Ah!! ¡no vengas a chingar!! ¡Vete!

    Me senté en la silla y ella se daba de sentones ante la mirada atónita de su marido.

    V: Marlene, ¡te verán los muchachos! Y tú, ¡ahí afuera están tus amigos!

    L. Ya viejo, mejor cuida la puerta, que debo cogerme a esta ricura, no la puedo dejar así!

    M: ¡En serio, mejor párate ahí para que nadie entre, no quiero que me interrumpan, ah!!

    Era increíble, el viejo se paró en la puerta y vigilaba que no vinieran, mientras su esposa se movía magnifico dándose tremendos sentones, yo creo que el ver cómo nos miraba nos puso más salvajes y no nos importó nada, la adrenalina subía como espuma de leche, nos besábamos, le di la vuelta y ella, me cabalga de frente, le mordía las tetas, le apretaba las nalgas, todo eso justo en frente de su cornudo esposo.

    V: ¡Ya párenle, dios mío, qué vergüenza!

    M: ¡Deberías tener vergüenza tú, por eso hago esto!

    L: No le hagas caso nena, muévete rico, ¡que vea lo puta que eres y lo que se pierde el cabrón!

    V: ¡No le digas puta!

    M: ¡Soy su puta!! ¡El sí sabe coger!

    El pobre viejo no hacía más que doblegarse ante nuestra actitud, la música sonaba fuerte, el viejo cuidaba la puerta y yo puse a Marlene en cuatro, ante la mirada de su esposo empecé a penétrala con fuerza y a darle de nalgadas, yo lo miraba desafiante mientras su querida esposa me pedía más y más.

    M: Cógeme, así, uh, ay, ¡si así!

    L: ¡Viste como se coge a una mujer viejo!!

    M: Ah, papito, cógeme, dame tu rica verga, ¡ah!!

    L: Mírala, ve lo puta que es, ¡la puta con la que te casaste, jamás pudiste tenerla así y eso que solo es un rapidin!

    La embestía con fuerza, disfrutaba de como ella movía las nalgas mirando a su marido, el viejo se notaba excitado, parecía que disfrutaba la acción, yo le jalaba el cabello le daba de nalgas me empujaba con fuerza sobre la rica madura mama de mi amigo.

    L: ¡Ah, que rico, uhm!

    M: ¡Mas, ah, dios mío!

    L: ¡Ah!!, cuando se vayan te cogeré otra vez!

    M: ¡Si, cógeme cuando quieras agh!!

    Sentí como la mama de Max comenzó a venirse, sus piernas temblaban, se sentían sus espasmos del placer que tenía, le acaricié su clítoris para que fuera más duradero su placer, el viejo no hacía más que sudar y ver lo puta que era su mujer.

    M: ¡Que rico, agh!!

    L: ¡Ves cómo se debe de coger a una Reyna como ella, uhm!!

    M: ¡Dame tu leche amor, dámela!

    L: ¡Si cariño, pero te la daré en tu boca, vamos, ábrela!

    Ella se arrodillo y empezó a mamármela muy rápido y rico, el marido solo miraba como Marlene se comía mi verga, poco a poco conseguía extasiarme hasta que finalmente expulse un mar de leche caliente en su boca.

    L: ¡Ah!!! ¡Que rico, uhm!!

    M: ¡Uhm, ugh, sabes rico!

    V: ¿Dios, porque haces eso Marlene?

    L: ¡Ah!! Es porque es puta, ¡mi puta y se traga mi semen!

    M: ¡Sí!!! ¡Que rico!

    Terminamos, el orgasmo fue genial, nos acomodamos la ropa y nos limpiamos justo cuando Max entró y al ver a los tres nos miró raro, pero como estaba ebrio fue por su papa para cantar con él.

    La noche no termino ahí, ya cuando todos dormían, Marlene y yo cogíamos en su cama, le estaba dando en cuatro mientras su marido trataba de dormir, ¡que rico! me vine una y otra vez y el viejo no hacia otra cosa más que ver y estar impotente a cada cosa que le hacía a su mujer.

    Al terminar el maratón sexual me despedí y salí muy temprano a casa, quedando de vernos al día siguiente.

    Y así estuvimos un par de meses, cogiendo descaradamente con la presencia y el prácticamente consentimiento de su marido, yo me sentía un verdadero chulo, pero todo cambio una noche mientras disfrutábamos del sexo, pero eso se los contaré más adelante.

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    Saludos a todos los lectores de la página, espero estén bien y sigan leyendo nuestros relatos, si gustan contactarnos pueden hacerlo a través de [email protected] y a [email protected] con gusto charlaremos con ustedes!

  • Segundo encuentro con mi cuñada

    Segundo encuentro con mi cuñada

    Soy militar el cual ascendí hace meses atrás, la hermana de mi cuñado me tenía acosado porque me quería ver. Ella tiene su pareja, su nombre es Carlos. Ella casi todos los días me escriba a mi Whatsapp para pedirme fotos «De la rica verga que tienes».

    Ella siempre me video llamaba, luego de tener novio cambió… me imaginé que su novio le hacía algo mejor que yo, no me di mala vida realmente.

    Al ascenso yo tomé mi celular y la invité a la fiesta donde estaríamos todos los nuevos marineros ascendidos. Ella aceptó, pero me dijo que tenía una fiesta de unas amigas también le dije que habría problema si no podía.

    Una chica que había conocido me dijo que si me podía acompañar, le dije que sí, ya que «Say» no había podido ir. Llegó el día, yo llegué primero al lugar, la chica llegó a los 5 minutos, nos dimos un beso y entramos. Pasaron las horas, eran las 00:00 h, el cual muchos ya estaban alcoholizados, yo no es muy raro que me pase.

    ¿Adivinen? Me entró una llamada al teléfono

    -Hola. ¿Dónde estás?

    Respondí: ¿Alo? Con quien hablo?

    -Soy Say ¿dónde estás? Estoy abajo.

    Realmente no sabía qué hacer ni decir, le dije aún amigo que bailara con mi amiga, él me dijo que si no habría problemas. Corrí uniformado de blanco en marinera… bajé por el ascensor y fui a buscarla cuando BUM!

    No me crean, esa mujer estaba súper divina, me mató al verla, causó muchas cosas en mí y pues subí con ella y me dijo si la acompañaba al baño. Le dije que sí, no habría problemas, esperé afuera, cuando escucho que me llaman: «Danny» y me pregunté si fue Say?

    Metí la cabeza al baño de las mujeres y claro efectivamente era ella me hizo con la mano, que fuese y yo fui.

    Al momento de ir ella me encerró en el baño donde me dijo que se sentía mareada, la senté en el bacín. Me quedé con ella hablando allí cuando de repente me tira abrir el pantalón pero obvio yo estaba uniformado y no podría dejar que eso pasara.

    Jaja solo de recordarlo es algo muy loco. Yo estuve pendiente que nadie viniera y dejé que lo hiciera sin decirme nada, me dio una muy rica mamada, lo tomó y lo metió a su boca hasta el fondo, recuerdo que ella me decía «Que rica verga te extrañe mucho». Yo solo me reía porque era muy gracioso y más por la adrenalina que sentía recorrer mi cuerpo.

    Say me dijo que quería sentirme llegar en su boca, el cual le dije que me dejara ver sus pechos para excitarme más, no lo dudo al instante saco esos dos grandes pechos jugosos, no dude tanto en llegarme que cuando me corrí fue a chorros. Ella me decía que estaba muy dulce mi lechita.

    Ella se bajó la panty y me dejó verle su vagina, Es muy divina, no dude en hacerle un oral como pude trate de no ensuciar el uniforme blanco que llevaba puesto. Ella estaba demasiado mojada el cual dejé que pasara. Ella se levantó me agarró me dio la vuelta y me sentó, me bajó el pantalón me salió toda la verga me la dejo babosa y se subió encima mío, maldita sea! Fue muy delicioso sentir esa vagina tan caliente con mi verga, se movía de todo los lados gemía duro, que tuve que taparle la boca.

    Ella se movía de una forma inexplicable, yo estaba tan feliz de ver como ese culo rebotaba ella me decía «tu verga me gusta mucho, te extrañé malparido», «uhhh siii que rico papi», «me encanta tu verga Danny».

    Yo me volvía loco al escucharla, como pudimos nos acomodamos bien que le metí hasta las bolas! De las ganas que tenía, ella movía sus caderas de lado a lado y sentía como bajaba el elixir de la vida, el jugo divino del fruto prohibido, si! Estaba teniendo orgasmos «Say» estaba muy excitada que perdía su mirada y se nublaba sus ojos de color blancos.

    No dudé en darle más duro para llegarnos juntos,

    Cuando BUM! siento que ella se llega me abraza me gime al oído y me dice «Jodidamente me haces el amor como nadie». Me excitó demasiado eso que no pude resistirme a llegarme dentro de ella. Ella tomó y me limpió todo y me pidió bajar, le dije que si quería bailar me dijo que sí que solo una, salimos del baño sin ser tan notorios.

    Ella salió primero a estar pendiente de cómo estaba todo, yo salí a los 5 minutos. Bailamos y recochabamos juntos unos compañeros míos… el cual la miraban demasiado, claro tremenda mujer. Ella me dice que bajemos que Carlos viene por ella «su novio» pues bueno tomamos el ascensor y mientras hablábamos de cosas nuestras y de salir a una playa privada donde a mi me gustaba frecuentar, ella aceptó me dijo «Obvio que me gustaría y más contigo», porque nadie pasa por esa playa solo los que viven allí.

    Pasaron 20 minutos y Carlos no llegaba, ella me incitó a ir al baño a terminar lo de arriba, le dije que bueno. Abajo hay un restaurante que tiene su baño fuera del local fuimos los dos, ella cerró la puerta me sacó la verga y la metió en su boca, mientras me la mamaba ella vio como le miraba sus pechos sonrió y los sacó, pero no solo eso tomó mi pene y lo colocó en todo ese espacio feliz para nosotros, al ver eso me volví loco -una rusa- en un baño público no es nada malo. Say me lo mamaba mientras se movía con sus pechos, estaba yo muy excitado y estallé de mucha esperma por todo lado, boca, cabello, ojos, había salido por todo lados disparada. Ella se levantó y se limpió me limpió la verga y empezamos de nuevo afuera, Carlos llego casi a las 4:05 am.

    Ella se fue nos despedimos.

    Al llegar yo a casa tenía el teléfono apagado así que lo puse a cargar, fui a tomar un vaso de agua y a descansar, antes abrí el teléfono para ver si me había escrito y claramente me llenó mi celular de sus nudes, fotos divinas que se había tomado luego de llegar a casa, adivinen? Ya fuimos a playa! Y pronto les contaré.

    [email protected] es mi correo electrónico, para que puedan contactarme mujeres buscando algo no monótono o algo nuevo.

    Por favor comenten estaré muy atentos a sus comentarios por cierto tengo una foto de esa fiesta con Say.