Blog

  • Karla, usada brutalmente

    Karla, usada brutalmente

    Karla desde hace años se acostumbró a una buena dieta y al ejercicio, por su horario de trabajo ahora asiste a uno cercano al mismo. Además a sus dieciocho años se siente satisfecha de pagar ella su mensualidad, que además es una motivación más para asistir diariamente. Desde los primeros días notó a un compañero del trabajo, Javier supo que se llamaba, quien con la ropa de oficina parecía un tanto gordo, sin embargo era más bien robusto. Ni siquiera se hablaban, solo intercambiaban miradas y sonrisas.

    En la oficina era igual, al contrario ella se veía muy sexy en ropa de gimnasio, los leggings se amoldaban en su cuerpo esbelto y bien trabajado, su abdomen era de acero. Pero en ropa de oficina Karla se veía súper sexy. Además su cara hermosa y esa sonrisa coqueta a él lo volvía loco.

    —Ese te come con los ojos —le dijo su amiga y ambas voltearon sonriendo a donde él estaba, logrando que se volteara nervioso.

    —Pues va al gimnasio, ahí lo ves a diario.

    —¡Y si le hace falta!

    —No tanto, las camisas lo hacen ver gordo.

    Por la tarde llegó al gimnasio como de costumbre, desde que entró noto que Javier la siguió con la mirada, se cambió y ya en leggings subió a la caminadora, Justo frente a él. Javier disfrutó del movimiento de sus ricas nalgas, saboreando el movimiento del hermoso cuerpo de Karla. Ella olvidó que él estaba detrás, con sus audífonos siguió su rutina de manera normal. Al salir del gimnasio, ya cayendo la tarde. Un tipo se acercó a ella.

    —Hola

    —¿hola? —respondió ella un poco confundida.

    —¿te acuerdas de mi? —Preguntó él mostrando una sonrisa forzada por los nervios, pero tratando de cortar la tensión inicial.

    —Si, eres Javier. Te veo en la oficina y aquí también.

    —Pensé que ni siquiera me notabas.

    —Claro —respondió ella con su risa encantadora, ambos platicaron un buen rato del trabajo y de trivialidades. Luego se despidieron y los días siguientes no lo vio en el gimnasio. Aunque de lejos ella lo saludaba en el trabajo.

    Días después al salir del gimnasio él la abordó tomándola del brazo.

    —Hola Karla, que rica te vez hoy

    —Hola, me espantaste.

    —Me gustas así, con tu culito paradito.

    —¿que? —alcanzó a decir ella mientras él la encaminaba al callejón que estaba al lado del gimnasio.

    —Me gusta cómo se te marca tu calzoncito en tu culo, estás bien sabrosa.

    —¡¿como?!

    Él la jaló a una pequeña bodega sin que ella pudiera detenerse o zafarse de esa situación.

    —¡eres mi perrita! —Javier ya estaba aprisionando la contra la pared.

    —¡No!

    —Enseguida me di cuenta cómo te pones frente a mi para que te vea tu culo y en el trabajo te pones minifalda para calentarme… aquí podemos hacerlo.

    —¡Estas equivocado! —Dijo Karla a quien sin embargo le gustaba que le hablaran así y estaba un poco excitada. Javier metió su mano por entre sus piernas sintiendo la humedad de su sexo sobre su ropa y riendo le dijo.

    —¿y esto? ¡Ya estás mojada pequeña perra!

    —¡Es sudor! —Contestó ella disfrutando del roce de aquella mano en su entrepierna.

    —¡Vamos a ver si es sudor! —La tomó de la cintura y la giro con facilidad, cuando ella estuvo de cabeza él le bajó sus leggings, junto con sus calzones y comenzó a lamerle pasando su lengua sobre su sexo mientras a ella la sangre se le iba a la cabeza.

    Javier sosteniéndola de cabeza olisqueaba entre sus piernas, subió sus leggings dejando al aire su panochita con olor a sudor pero indudablemente mojada de excitación.

    —¿te gusta verdad perra?

    —¡espérate, bájame!

    El lamió suavemente sintiendo como la piel de ella se ponía chinita. El sabor llenó sus papilas gustativas y metió por completo su cabeza entre sus piernas para lamer mientras el aroma en su nariz le volaba los sesos.

    —¿esto querías no putita?

    —¡ya en serio… bájame… ya! — a Karla se le iba el aliento por la posición y la sensación de la lengua ensalivando su sexo. De pronto escucharon ruidos. Alguien se acercaba, Javier le dio vuelta y la deposito en el suelo. Luego salió a toda prisa, mientras ella con los leggings y su ropa interior abajo, trataba de encontrar explicación a lo ocurrido.

    En los días siguientes él le volteaba la mirada, evadía cualquier contacto, inclusive en el gimnasio, cuando coincidían el salía huyendo. Un par de semanas después, en el cuarto en el que se guardaban la papelería, además de tener un par de copiadoras y escáners. Ahí solo entraban los ayudantes, esa mañana Karla fue por un paquete de plumas. Cuando entró sintió que alguien la empujaba y escucho que la puerta se cerraba.

    —¡Por fin perra! —La inconfundible voz de Javier estaba a centímetros de su oído. Y una mano entraba bajo s falda. Ese día caluroso Karla vestía una camiseta ligera y una falda corta que se meneaba al ritmo de sus nalgas. Así que fue muy fácil para el mover a un lado su pequeña tanga para frotar si clítoris.

    —¡oye que te pasa! —Javier no se detuvo, apretaba sus lindas tetas, sintiendo sus pequeños pezones.

    —¡sé que te gusta putita! ¡Te pones estas faldas y te paseas enfrente parque me caliente!

    —¡NO!

    —¡cállate! Bien que me miras desde tu escritorio, ¿ahora dime que esto es sudor? —los fluidos de Karla ya tenían empapados los dedos de Javier.

    —¡Haaaa! —Un suspiró mezclado con placer salió de su boca y él lo tomó como una respuesta de aceptación. Se sacó la verga y recargándola sobre la copiadora le metió su verga bruscamente.

    —¡haaaa! ¡Nooo!

    —¡claro que si perra! Voy a romperte ese hermoso culo.

    —¡haaa haaa bastaaa! ¡Nos van a ver!

    —¿montándote perra? ¡Sería un orgullo para mi!

    Entraba y salía de ella sin piedad, sujetando las manos de Karla que se agotaba queriendo zafarse de esa posición. Escupió sobre su culo mirando como su saliva resbalaba entre las nalgas hermosas de Karla. Luego sacó su verga y cambio de refugio.

    —¡nooo me duele nooo!

    —¡Cállate o de veras nos van a descubrir! —Con una mano tapó su boca, aunque la copiadora rechinaba cada que el empujaba su verga dentro del culito de Karla, que apretaba la mandíbula soportando el dolor que le provocaba ese anal que la tomó por sorpresa.

    —¡mmmm! ¡Mmmm! ¡Noooommmm! ¡Yammmm! —Javier aceleraba porque estaba casi a punto de venirse pero aún tenía fetiches que cumplir con esa hermosa mujer.

    —Escúchame bien, vas a chuparme la verga, ¿entiendes?

    —¡nooo! ¡Ya déjame!

    —¡me la vas a chupar te digo! —Dijo apretando su garganta. Ella asintió entre gemidos de dolor. La soltó y ella sola se arrodilló, sus ojos llorosos estaban frente a la verga de Javier. Respiro un poco, el olor a su culo llenaba el pequeño cuarto.

    —¡Dale puta, sé que lo quieres. Chúpala!

    Ella tragó saliva, respiro hondo y metió hasta el fondo esa verga. Javier de la misma manera tosca le tomó la cabeza y apretó contra él, en su boca, Karla tenía su sabor mezclado con el de aquella verga. En el fondo ella llevaba días buscándolo. Vestía así para él, se maquillaba para él. Ese modo bruto y el lenguaje grosero le calentaban. Sacó un poco la verga para que respirara y volvió a jalarla.

    —¡haaaagggag!

    —¡Eso puta, eso… eso… haaa! —el semen de Javier entró a la boca de Karla. No la soltó hasta que sintió que no salía más. Ella lo retuvo en su boca, pensaba donde escupir aquello. Mientras el salía de ese cuarto. Ella se acomodó su ropa y salió con la boca llena de semen por los pasillos.

    —¡vaya, diez minutos para unas plumas! —Sus compañeros se acercaron para tomar cada quien una.

    —Ven, tenemos que acabar esto —No tuvo opción que sentarse al lado de su amiga, con la boca cerrada llena de semen. No podía levantarse así nomás, su única opción fue tragarlos y esperar que nadie notara el olor a semen emanando de su boca.

    Sentada de lado por el dolor en su culo, procuraba no abrir la boca, sabía que su aliento la delataría. Los días siguientes busco con la mirada a Javier, sin obtener respuesta. El lunes su amiga le dio la peor noticia.

    —¡Dicen que acosaba a la secretaria del jefe!

    —¿lo castigaron?

    —¡LO CORRIERON! —Dijo su amiga del modo más alarmista que pudo. Karla esperaba algún otro encuentro con aquel salvaje. Así que fue a diario al gimnasio esperando verlo ahí. Pero ni sus luces.

    Casi un mes después y con las esperanzas perdidas, Karla caminaba de su trabajo al gimnasio con sus pantalones de vestir delgados para que súcubo luciera espectacular al caminar. Una calle antes, le tomaron del brazo, apenas volteó Javier ya la cargaba en un hombro llevándola hasta esa bodega de su primer encuentro.

    —¡espérate no!

    —¡cómo no si ya me dijeron que andas preguntando por mi! —Dijo mientras entraban la sentaba sobre un bote de basura. Frente a frente y ambos con el aliento agitado se miraron aceptando el hecho de que se deseaban mutuamente.

    —¡estás bien bonita! —Dijo el acariciando su mejilla.

    —¡NO! —Dijo ella tajante.

    —¿No qué?

    —¡háblame como siempre?

    —¿te gusta ser mi perrita?

    —¡Si! —Dijo ella mirándolo fríamente.

    —Pues ven acá pequeña putita —la giro y con esa fuerza acostumbrada rasgó su pantalón por la parte de atrás. Dejando ver esa tanga que era devorada por sus nalgas.

    —¡si, cógeme cabrón hijo de puta!

    Javier escupió sobre su verga e hizo de lado la tanga para meter bruscamente su verga en ella.

    —¿así te gusta perra? —mientras la penetraba sus manos aprisionaban su cuello, casi no respiraba pero le gustaba ese golpeteo constante sobre sus nalgas.

    —¡mmmm siii!

    —Me gustas porque pareces niña buena, pero mírate puta. Pidiendo verga.

    —¡siii maaas! ¡Más rápido!

    —¿quieres que acabe rápido? Todavía me falta probar esa colita.

    —¡Rómpeme el culo! —Karla levantaba su culito para recibir más verga. Cuando el cambio de guarida, ella apretó los dientes y con los puños cerrados sintió como la penetraban por el culo.

    —¡eso putita, me gustan tus gestos de dolor! —acompañaba sus insultos con el vaivén detrás de Karla.

    —¡me dueleee aaaay mee gustaaa! ¡Dame duro! —Karla ya tenía la cara hundida entre la basura. El ruido de sus nalgas chocando y recibiendo verga se escuchaba hasta media calle y no le importaba. Javier entre otras cosas rompió su blusa y masajeaba sus tetas apretando de forma brusca y mordía su cuello.

    —¡eso perra, levanta ese culo si que rica putita!

    —¡Soy dameee dameee cógeme haaaa!

    El sentía que en cualquier momento terminaría y la agacho esperando que ella mamara un poco su verga, pero justo cuando ella abrió la boca los chorros de semen saltaron a su rostro.

    —¡haaaaa! Haaaa! puta toma tu leche!

    —¡mmmm! —Karla recibía el semen mirando la cara de placer de Javier. Luego chupo la verga sintiendo cómo resbalaba el semen por su rostro.

    —¡yo te busco puta! —Dijo Javier subiendo el cierre de su pantalón y saliendo de ahí, mientras Karla con la cara llena de semen y su ropa hecha pedazos tuvo que caminar casi 100 metros hasta el gimnasio, donde tenía su maleta con ropa deportiva. Sentía el aire filtrándose por el agujero de su pantalón y evidentemente se veía su ropa interior. Apenas comenzó a calentar en la caminadora, el dolor en su culo fue más intenso. La manera salvaje en que Javier le rompió el culo se sentía en cada movimiento. Salió con su ropa deportiva y se fue a su casa. Con ese dolor intenso, ansiando poder tener otro encuentro con él.

    @MmamaceandoO

  • Mónica: Cogiéndomela el día de su boda

    Mónica: Cogiéndomela el día de su boda

    Hoy era el gran día de unos conocidos míos, Mónica y Cesar, una pareja liberal con la que había quedado bastantes veces para tener intercambios.

    Se la describiré, ella es de piel blanca, ojos claros, tetas pequeñas pero ricas, un abdomen formado, unas tremendas piernas y un trasero majestuoso, redondo y grande, que lucía espectacular en sus pantalones entallados o calzas.

    Me contrataron para hacer las fotos de su boda, estaba en el recinto donde se iba a celebrar la boda, tras preparar algunas cosas me fui al cuarto del novio a charlar con él y hacerle unas fotos.

    Me comento que Mónica estaba nerviosísima con todo lo de la boda y que su madre tampoco ayudaba mucho, le dije que no se preocupara que intentaría calmarla a lo que, entre risas, Cesar me contesto que seguro que era capaz de hacer que fuera bien relajada a la ceremonia.

    Tras unas fotos con sus familiares salí de allí para dirigirme al cuarto de Mónica, allí estaba la peluquera, la madre de Mónica y una tía suya.

    Mónica llevaba una batita blanca de seda y solo se la veía las medias transparentes que terminaban justo encima de sus rodillas con un sexy encaje.

    A Mónica se la notaba nerviosísima y su madre no paraba de decirla como tenía que ser todo, poniéndola más nerviosa aún, así que la pedí a la madre y la tía que salieran, que la novia necesitaba tranquilidad y era su momento de relax con la peluquera y las fotos.

    M: ¡Gracias, ya me estaba hartando!

    L. Si! ¡Me mando tu futuro marido a salvarte jajá!

    M: ¡Jajá, ternura!

    L: Bueno, ¡comenzare con las fotos!

    M: ¿Pero? ¡Aun no me pongo el vestido!

    L: No importa, ¡estas vienen en el paquete!

    En cuanto estas salieron comencé a hacer fotos a Mónica mientras la peinaba y maquillaba la peluquera.

    Cuando esta acabo y salió del cuarto levante a Mónica de la silla para seguir haciéndola fotos, ya se la notaba más tranquila.

    M: ¡Excelente fotógrafo, jajá!

    L: ¡Uhm!! ¡Mejor dicho, excelente modelo, que piernas!!

    M: Jajá, ¿qué lindo y ahora qué sigue?

    L: ¿Segura que quieres saber?

    M: ¡Claro, dime!

    Me acerqué y la di un buen beso mientras le desabrochaba la bata y se la abría.

    Llevaba un sujetador blanco redondo sin tirantes moldeando sus pequeños pechos y la parte delantera de su braga o tanga era blanca transparente con un encaje bien sexy.

    L: ¡Que rica te ves, uhm!!

    M: ¿Que haces?

    L: ¡Dándote tu regalo, jajá!

    M: ¿Dándome o dándote? ¡Jajá!

    Deje la cámara en el tocador y mis manos se posaron en su trasero disfrutando de él, me arrodille y la quite la tanga y comencé a lamer los labios de su coño mientras acariciaba sus muslos.

    Siempre me encantaron sus piernas, torneadas y bien carnosas, de un color hermoso y con sus medias se veían más apetecibles.

    Metí bien dentro de su coño mi lengua, comenzando a comérselo, mi lengua se movía rápido dentro de ella, una y otra vez, jugaba su clítoris, lo mordía, afuera se oían los ruidos de su madre, pero yo no me detendría nada, Mónica suspiraba y gozaba mis chupadas.

    M: ¡Ah, que rico, uhm!!

    L: Me encanta tu coño, ¡velludo sabroso!!

    Mi lengua daba lo mejor de sí, yo creo que por el momento que atravesaba, Mónica se rindió y termino corriéndose con un rico orgasmo.

    Que rico, me estaba comiendo a una futura esposa y digna diosa del sexo.

    Me levanté y volvimos a besarnos, mis manos volvieron a disfrutar de su rico trasero, hasta que la senté en el tocador.

    Me desnudé de cintura para abajo, sacando mi dura verga la cual ya estaba a full! Mónica la acariciaba con sus delicadas manos mientras su lengua entraba a mi boca.

    M: ¡Que rico me relajas, uhm!

    L: ¡Te dije nena!

    M: ¡Me encanta la dureza y tamaño de tu verga!

    L: ¡Chúpala!!

    Mónica se arrodillo sobre un cojín y empezó a chupármela riquísimo, su lengua probaba desde mis huevos a mi dura verga, yo tomé mi cámara y empecé a tomarle fotos, las cuales pensaba regalarle a su marido como un regalo especial.

    La tragaba delicioso, me mordía, la succionaba hasta ahogarse, que delicia de novia era.

    L: ¡Mi amor, que rico mamas!

    M: ¡Tu dura verga me inspira!

    Después de recibir tremendas chupadas de la futura esposa de Cesar, me puse un condón y comenzamos a follar despacito.

    Ella estaba arriba del tocador, yo le acariciaba los muslos y besaba sus tetas, se la metía suave y rápido a veces de sopetón ye so al tenía gimiendo, afuera su mama y su tía esperaban para entrar.

    Mientras lo hacíamos, nos besamos y acaricie sus piernas sintiendo la suave tela de las medias, mi polla entraba y salía de su húmedo coño sin parar.

    M: ¡Ah que rico nene!

    L: Moni estas riquísima, ¡cómo te deseo desde que te conozco uhm!

    M: ¡Ah!! ¿En serio?

    L: ¡Si!, tus nalgas y tus sabrosas piernas, ¡uhm!

    La bajé y la di la vuelta, se apoyó en el tocador y metí mi verga dándole de nalgadas en su rico trasero.

    Una y otra vez la embestía, le besaba su deliciosa espalda, ella me abrazaba y se empujaba hacia mi verga de una forma deliciosa, que mujer.

    M: ¡Ah, Luis que rico!

    L: ¡Te la voy a dar por tu culo!

    M: ¿Qué? ¡No, uhm, espera!

    La empine apoyándole en el tocador, abrí sus grandes nalgas y su culo que no estaba dilatado se veía riquísimo, coloque mi cabeza en la entrada y lentamente se la empecé a dejar ir, ella se aguantaba los gritos, mi verga la lastimaba, pero yo quería dársela como regalo de bodas.

    Cuando la tuve entera dentro de su culo me moví en círculos, mis manos se colocaron en la cintura de Mónica y la agarré fuerte para así moverme mejor.

    M: ¡Ah, Luis mi culo!!

    L: Aguanta nena, uhm, ¡que rico!

    M: Ah, ¡más dámela más!

    L: Que delicia de mujer eres, me vuelves loco, ¡uhm!

    De pronto ella comenzó a venirse, su orgasmo era fenomenal, su sudor combinado con el perfume que se puso, era un aroma hipnotizador ¡que rico!

    Como yo aún estaba firme, me saqué ese condón y decidí follarla a pelo.

    M: ¡Todavía más!

    L: Aun falto yo hermosa, ven, ¡vamos!

    No me importaba que faltara poco para la ceremonia, ni que su madre y su tía estuvieran tocando como locas yo quería seguir cogiéndome a ese manjar.

    Me senté en la silla y Mónica lo hizo encima de mi dándome la espalda, metí mi verga por su coño nuevamente y volvimos a follar.

    Ella giro su cabeza para poder besarnos y volví a acariciar sus muslos, ella se movía fantástico, algo que tenía era la forma en la que cabalgaba, yo me reclinaba en la silla y disfrutaba de su sensual movimiento de cadera.

    L: ¡Ah, que rico te mueves cariño, uhm!

    M: Ah, ¡me vas a preñar uhm!

    L: ¡Tranquila no pasara nada, uhm!

    M: ¡Que dura, mas, dame más, uhm, cógeme!

    Mónica estaba metida en sus movimientos, yo disfrutaba de sus muslos, nalgas y piernas, que mujerona, no podía creer que su futuro marido me hubiera mandado a cogérmela.

    Estaba a punto de correrme cuando me levante y Mónica se sentó en la silla, comenzó a hacerme una mamada a una velocidad alta que hizo que no tardará mucho en correrme dentro de esa preciosa boquita.

    L: ¡Ah, nena uhm!

    M: ¡Uhm, ah, uhm!!

    L: ¡Cómetela toda preciosa, uhm!

    M: Que rica, uhm, ¡que rica!!

    Mónica se tragó mi semen el cual alcanzo a salpicarle todo su delicioso cuerpo, pero el orgasmo fue fenomenal, quede un poco sin fuerza en la silla, pero tenía que reaccionar.

    Tras limpiarnos y vestirnos, salí del cuarto y avisé a la madre de Mónica para que fueran a ayudarla con el traje y así la boda pudiera celebrarse con normalidad y con la novia más tranquila.

    Seguí fotografiando cada momento de su boda, las miradas picarás que intercambiábamos me prendían y Cesar parecía disfrutar de eso.

    Una semana después les lleve las fotos de su boda, en donde incluí las de Mónica posando sexy y mamándome la verga, esas como regalo especial para Cesar, que me agradeció mucho el gesto, dándome una noche con su rica mujer, pero esa historia se las contaré más adelante.

  • Fernanda: La esposa de Christian (Parte 1)

    Fernanda: La esposa de Christian (Parte 1)

    Lo que van a leer es una confesión sobre una infidelidad que la esposa de mi amigo tuvo conmigo, esto fue meses antes de la experiencia sexual con Miss Kenia (mi primer confesión en esta web) pero no me arrepiento de lo que aquí voy a exponer, quizá sea un poco largo (y tenga que dividirlo en partes) pero como toda confesión de infidelidad eso lo hace más excitante aún.

    Mi trámite de divorcio de Melissa comenzó poco después del día del padre en 2018, mi autoestima estaba por los suelos y no salía mucho a la calle, llegaba por las noches bastante molido por haber revisado a mis pacientes en el consultorio pero también porque no dejaba de pensar en lo mierda que era el tema de separación.

    Mis amigos estaban preocupados por mí, normalmente cuando me invitaban a una reunión yo ponía miles de pretextos para no ir, prefería estar en casa sin hacer nada o jugando Xbox, y lo que más me jodía es que llevaba tiempo sin ver a mi hijo.

    Entre el trabajo, el Xbox y comer se me iban los días, pero una noche al regresar del trabajo Héctor (un amigo mío que es actor de teatro) me estaba esperando en la entrada de los condominios con una botella de Jack Daniel´s honey, algunos refrigerios y cigarros.

    -Héctor ¿qué haces aquí?

    -Óscar llevamos tiempo sin saber de ti, no contestas llamadas, no vas a reuniones, llamo a tu consultorio y tu asistente me dice que estás ocupado o en cirugía, amigo necesitas despejar tu mente y abrirte con nosotros, así que prepárate porque en un rato llegan los demás.

    -¿Los demás? –pregunté sorprendido, Héctor asintió con la cabeza y subimos hasta mi departamento, la casa lucía un poco sucia y desordenada, afortunadamente mi histriónico amigo me ayudó a arreglar todo.

    -Invité a mi novio Ángel y a Christian, espero que no te moleste.

    -¿Por qué tendría que molestarme? Todos son bienvenidos.

    Christian era un amigo en común que teníamos Héctor y yo, tipo obeso de 35 años, cabello largo, barba, tono de piel apiñonado con aspecto de comerciante de medio oriente (una buena referencia sería el mercader de la película animada Aladdín).

    Héctor me lo presentó para que le apoyara con el proyecto que tenía de poner una farmacia, desde ahí nos convertimos en buenos amigos, Christian pasaba a visitarme regularmente a casa porque se andaba cogiendo a Kamy, una chica que vivía a unos dos edificios de distancia, ella era organizadora de ferias de salud, para no perder el tiempo describiéndola les diré que ella era el vivo retrato de la actriz Haley Lu Richardson, normalmente después de su atraco Christian pasaba a casa pedíamos tacos o pizza y jugábamos al Xbox, era la coartada perfecta para que su esposa no se diera cuenta.

    Mientras les contaba toda el preámbulo se me paso decir que yo no tenía el placer (literal) de conocer a Fernanda en persona, había escuchado su ruda voz por celular pero jamás la había visto… el timbre sonó, al abrir la puerta se encontraba Christian, Ángel, Leonardo, Sergio, Alberto y Fernanda… la esposa de Christian.

    Después de saludar a cada uno de mis amigos por fin la tuve frente a mí, de piel blanca, ojos verdes, sonrisa dulce, cabello castaño no tan largo, nariz seminubia, su busto era una copa B y aunque su cuerpo no era atlético pues quizá estaría un poco pasada de peso era muy atractivo, aquella noche vestía un suéter rojo tejido con jeans negros y botas beige, en los labios llevaba un gloss claro, quizá color durazno –¿Viste un fantasma? –Preguntó mientras se reía Christian– Para nada es solo que no conocía a tu esposa, ¿estás seguro que es la misma que te marcaba cuando venías a jugar Xbox? –todos estallaron en risa y pasamos a la mesa de centro para comenzar con la reunión.

    Poco fue lo que se habló del tema de divorcio, la noche empezó con juegos de mesa, todo iba bien hasta que llegamos al póker, para ese punto “el Jack” ya había hecho efecto en algunos de nosotros y acordamos que quien perdiera tendría que responder preguntas incómodas, mi turno llegó, por falta de conocimiento en las reglas Fernanda ganó con “Royal Flush” y yo perdí con un par de reyes.

    -¿Alguna vez fuiste infiel?

    Preguntó de manera ruda y seca mientras se servía whiskey.

    –Lo fui –repliqué.

    Y antes de poner hielos, me miró a los ojos y preguntó:

    -¿Cómo fue?

    –Es una larga historia (que dejaré para otro relato por cierto) Melissa me fue infiel con su amigo Luis, lo descubrí porque un día dejó desbloqueado su celular y tenía fotos de ellos en la ducha, estaban desnudos y besándose… pero cuando Carolina, su “mejor amiga” se quedó a dormir con nosotros yo me desquité…

    Noté por debajo de la mesa como cruzaba sus piernas y las apretaba.

    -¿Qué hiciste? Cuéntanos –preguntó mientras jugueteaba con el vaso–Espera tu turno –interrumpió molesto Héctor y todos nos comenzamos a reír.

    Christian no parecía prestar mucha atención al aparente coqueteo que su esposa parecía estar haciendo pues estaba más ocupado en el celular, probablemente el estaría viendo con Kamy la probabilidad de escaparse aprovechando la cercanía para revolcarse.

    La noche siguió y todo se volvió a poner interesante cuando Fernanda perdió –Alberto es tu turno de preguntar –sonrió de forma siniestra el compañero de juego– Fernanda ¿cuál es tu fantasía sexual? –hubo un silencio incomodo–Tengo dos: Coger con dos hombres al mismo tiempo o tener sexo con un amigo de mi esposo… pero todos ustedes están bien culeros –las risas estallaron en la mesa, y creo que en ese momento, todos pensábamos que su respuesta había sido una broma.

    La noche terminó, los primeros en retirarse fueron Ángel y Héctor en un Cabify, posterior a ellos se fueron Leonardo, Sergio y Alberto, todos ellos vivían cerca y Sergio se ofreció a llevarlos a casa en su focus gris, en el departamento solo quedamos Fernanda, Christian y Yo.

    -¿Podemos quedarnos a dormir Óscar? Creo que el whiskey nos pegó a todos, afortunadamente nuestra hija se quedó con mi suegra, pasaré por ella temprano de regreso a casa –lo pensé por un momento– Quédense en la recamará principal, yo iré a dormir al cuarto de huéspedes, toma la llave de la puerta, no es necesario que me despierten mañana al irse –Christian sonrió y me dio una palmada en la espalda.

    Después de lavarme los dientes, me recosté en el cuarto de huéspedes, mi pene se ponía erecto cuando pensaba en el rostro de la esposa de Christian, no dejaba de pensar en las preguntas que me había hecho, pero mis pensamientos fueron interrumpidos cuando escuché que se abría la puerta del cuarto –Voy a salir bro, regreso en un rato, si Fernanda se despierta dile que fui a la farmacia, que me sentía mal y no tenías medicina –moví la cabeza en señal de aprobación para que pudiera partir tranquilo a cogerse a Kamy.

    Una vez que Christian se fue, tenía una tentación tremenda por ir al cuarto de Fernanda pero me contuve, no dejaba de imaginar cómo sería el tener sexo rudo con ella, llevaba casi 6 meses sin coger desde lo de Carolina y esa noche yo estaba caliente como no podrían ni imaginarlo.

    Saqué mi pene erecto y comencé a pasar mi mano sobre él, de manera muy lenta en mi mente se sentía como la lengua de Fernanda, yo estaba ardiendo en placer –Ohhh Fernanda –susurré mientras seguía masturbándome, por momentos mi cabeza se arqueaba hacia atrás con la forma de la almohada y veía aquella cabecera blanca de la cama de huéspedes, estaba entrando en calor, de momento escuché que la puerta de mi cuarto se abría y me levanté –No te asustes –susurró Fernanda mientras veía mi verga erecta– Tócate para mí -yo estaba asustado– Fue un accidente perdón –comencé a caminar hacia la puerta para cerrarla pero ella entró al cuarto y me empujó sobre la cama– Tócate para mí y serás recompensado –se comenzó a quitar su suéter rojo traía un brasier blanco de encaje– Hemos bebido mucho –repliqué– El alcohol no tiene nada que ver con las ganas que traigo de cogerte pero vamos a ir paso a paso, tócate para mí –no contesté nada y accedí a su petición.

    Mientras yo masturbaba mi miembro erecto, ella comenzó a quitarse el sostén, una vez que lo hizo acercó la silla que estaba junto al tocar y se sentó, retiró sus jeans suavemente y con ellos su ropa interior, cuando vi eso yo sentía que mi pene explotaría, lo único en lo que podía pensar era en lo mucho que me gustaría penetrarla, pero contrario a todo lo que yo esperaba que pasara, en verdad ella solo quería verme, mientras lo hacía comenzaba a jugar con sus hermosas tetas blancas y redondas, sus pezones erectos recibían constantemente saliva de su boca untada por uno de sus dedos de la mano izquierda, mientras con la mano derecha jugaba con su clítoris, escucharla gemir me excitaba.

    Después de un rato saltó sobre mí, yo aún estaba acostado boca arriba en la cama, puso sus pechos sobre mi cara –Pasa tu barba sobre mis tetas –mencionó mientras se seguía masturbando, yo obedecí, ella respiraba con dificultad– es exquisito, pon tus manos sobre mi espalda y muévelas de arriba hacia abajo mientras sigues con mis pechos –volví a obedecer, ella comenzó a temblar y después de unos minutos puso su zona intima sobre la zona de mi pene (sin penetración) y comenzó a mover su clítoris de forma violenta– me vengo, me vengo, me vengo… -decía con desesperación hasta que un río bajo de su zona directo a mi pene, ella sonreía complacida, mientras ella estaba en el éxtasis, yo pensaba que todo había terminado pero se puso de rodillas ante mí.

    Puso su boca muy cerca de mi pene y comenzó a respirar, entre el cálido viento que emanaba de sus labios y los fluidos que segundos atrás había vertido sobre mi pene la sensación era exquisita, mi verga estaba en verdad muy hinchada –termina de masturbarte –no lo pensé dos veces, y comencé a jalar mi verga con rudeza, mientras yo lo hacía la miraba a los ojos, ella puso y una mirada tierna y comenzó a lamer mi mano y a besarla, yo ya no resistía más– me voy a venir –mencioné con dificultad, cuando ella escuchó eso metió mi pene en su boca y chupo con tanta fuerza que todo mi semen se fue directo a su estómago por la garganta y sin escalas.

    Después de todo esto se acostó junto a mí y por un momento me miró -no quiero sentirme puta –me doy un corto beso bastante excitante y se quedó sonriendo junto a mi nariz– ya habrá servicio completo –yo no contesté nada, hasta por un momento llegué a dudar que esto fuera real, quizá era un sueño, está de más decir que aquella noche dormí como un bebé.

    A la mañana siguiente cuando me desperté, Christian y Fernanda seguían dormidos, no reparé en despertarlos o despedirme de ellos, yo estaba bastante confundido, ¿lo que había pasado aquella noche podía ser catalogado como infidelidad? ¿Estaba mal? Pero detrás de todo el falso arrepentimiento se encontraba la pregunta más importante y a la que de verdad quería respuesta ¿volveré a ver a Fernanda?, les voy a adelantar un poco… todo se pondría mejor en la fiesta de cumpleaños de la hija de Christian.

    FIN DE LA PRIMERA PARTE.

  • Solo temo a seguir con vida (Capítulo 19)

    Solo temo a seguir con vida (Capítulo 19)

    Mi nueva vida era desgastante. Mantener a Laura y Diana me resultaba complejo. Majo seguía sin conseguir trabajo y yo debía encargarme de nuestro mantenimiento, eso, sumado a la cuota para Laura me tenía al borde de la quiebra.

    No sabía qué hacer pues era evidente que esto iba a ser insostenible. Majo empezó a notar la escasez y no paró de preguntar por el destino del dinero. Me pregunto si era adicto al juego, a las putas o a alguna droga, pues no hallaba forma de explicar la fuga del dinero.

    Yo inventaba pretextos absurdos como continuos arreglos del coche, o del celular, o de cualquier otro artefacto que se pueda descomponer. Pero majo no era estúpida, pues poco creía en mis palabras.

    Su suspicacia fue al alza. Aprovechó cualquier oportunidad para revisar mis estados de cuenta, mi celular, mi laptop y cualquier otro dispositivo o fuente de información de mis estados financieros.

    Y lo inevitable llegó. Majo descubrió que estaba manteniendo dos hogares. Me lo hizo saber de la forma más terrible.

    Una tarde al volver del trabajo no encontré a Majo en casa. Estaba Isabella sola, situación que despertó mi ira, pues no concebía que la niña, estando tan pequeña, se quedara sola en casa. Pero luego esa sensación de rabia y enojo se transformó, se convirtió en tristeza tras encontrar y leer una carta que Majo había dejado sobre la cama.

    “No sé qué hacer, estoy desesperada, ya no puedo más. Quiero gritar, quiero escapar, estoy harta, quiero acabar con todo esto, con esta maldita ansiedad y decepción. Este es mi fin, ya no puedo más; el corazón me late y se me sale del pecho por mi angustia, el dolor me carcome, y este engaño me destroza por dentro. Estoy sola, pensé tener un gran apoyo en mi familia, pero hoy he descubierto que estoy sola, que todos me han traicionado.

    Hoy mi cabeza no sabe qué pensar. Fuiste una persona muy importante para mí, te amé demasiado hasta el último día de mi vida, pero debo decirte que en los últimos minutos te odié hasta más no poder.

    Quise hablar de esto con alguien, pero cuando pensé en la gente que supuestamente me ha querido, me di cuenta que de todos recibí una traición. Siento mucho el dolor que voy a causar a quienes quedan y profesan afecto, cariño o amor por mí, aunque sigo pensando y no sé quién pueda ser.

    Cuando a una persona lo abandona la esperanza, los anhelos, los planes; nada tiene sentido ¿O acaso no está formado el futuro por este triángulo?

    Todo eso ha sido reemplazado en mi vida por una sensación de vacío, y la naturaleza aborrece el vacío. No puedo seguir lidiando con ello, no puedo volver a engañarme con que nada de esto ha sucedido.

    Tu actitud mató mis ganas de luchar por ti, por mí y por nosotros. Te amé con locura, pero hoy te desprecio ¡Hasta siempre!”.

    Leí la nota y quedé estupefacto, helado. Tomé a Isabella, la subí al coche y partí desesperado, sin rumbo fijo pues no sabía dónde ir a buscar a Majo. Lo primero que se me ocurrió fue ir a casa de sus padres, pero allí no estaba. Tampoco en casa de sus amigas más cercanas. Fui a casa de Javier, pensando que en un momento de rabia podría entregarse a los brazos de otro de los hombres que amo. Pero tampoco la encontré.

    Estaba completamente desesperado, pues no sabía en dónde buscarla. Y lo peor estaba por llegar.

    Pasaron apenas unas horas, cayó la noche y recibí una llamada demoledora. Me pedían ir a la oficina forense ir a reconocer un cadáver. Imaginé lo peor y minutos después lo iba a confirmar.

    Llegué y procedieron a mostrarme el cadáver. Efectivamente era Majo, aunque era difícil de reconocer, pues había saltado de un acantilado, cercano a la ciudad y con alta tradición de suicidios cerca a esta ciudad. Su cuerpo había estallado al chocar contra el suelo, pero supe que era ella por su vestimenta, y por las partes de su cuerpo que aun eran reconocibles.

    Me sentía desecho por dentro. La tristeza era infinita y el sentimiento de culpa total, pues sabía que mi actuar había desencadenado en la muerte del amor de mi vida. A la vez me sentía repugnante y miserable, pues entendía que esto era completamente mi culpa. No sabía cómo iba a explicárselo a Isabella cuando fuera más grande, ni cómo iba a contarle esto a la familia de Majo, si es que no lo sabía ya. Pensé en seguir los pasos de Majo, pero dejar huérfana a Isabella sería una canallada aún mayor, así que lo descarté.

    La depresión me llevó a hundirme en el consumo de licor, perdí mi trabajo y la cordura por unos meses.

    Laura seguía apareciendo puntualmente para cobrar la pensión pactada. Pero llegó un momento en que mi iliquidez no me permitió cumplir con la cuota pactada. Laura entendió mi depresión, mi delicado estado mental, y fue increíblemente ella la que se encargó de consolarme y hacerme recapacitar; fue ella quien me sacó de mis delirios depresivos.

    Decidí comenzar de cero con Laura. Mutuamente olvidamos el rencor que en algún momento pudimos sentir por el otro, teniendo en cuenta además que había dos pequeñas a nuestro cargo.

    Lamentablemente para Laura y para mí este fue el final de la relación con el resto de la familia, pues, con justa causa, yo ya no era aceptado entre ellos. Tampoco Laura en caso de que se enteraran de que ella había rehecho su vida conmigo, aunque creo que jamás se enteraron de esa situación.

  • Vacaciones con mis machos (Final)

    Vacaciones con mis machos (Final)

    Después de todo el alboroto mi suegro y yo estábamos acostados en la cama, cansados y escurriendo líquidos de nuestros sexos. Si no me habían dejado embarazada por lo menos me habían dado unas buenas cogidas, de las mejores de mi vida.

    Esperábamos a que llegara mi novio con alguna prostituta que hubiera accedieron a dar el servicio. Yo quería más verga pero sabía que me iban a terminar reventando sin piedad, estábamos como locos por coger. Mi suegro era capaz de darme unas buenas metidas de verga, con su edad la experiencia no le falta, pues alguna vez me dijo que a lo largo de su vida había tenido muchas mujeres en su cama, era un afrodisíaco para mí escuchar sus aventuras. La condición física tampoco le faltaba pues en la cama duraba más que Armando sin contar que en sus cosas traía Viagra suficiente para hacer del más precoz un semental…

    -Ya tomaste Viagra? -Pregunté en voz baja

    -Aún no mi amor -contestó- pero ya me lo voy a tomar, quiero seguir

    -En serio te casarías conmigo? -Pregunté tomando su rostro y viéndolo a los ojos

    -Claro, serás mi esposa y vivirás conmigo -contestó

    -Te quiero -le dije besándonos

    Siempre me han gustado más los hombres maduros pero mi suegro era capaz de ponerme de rodillas, literalmente, ustedes entienden para qué.

    Nos quedamos dormidos, no supe bien cuánto tiempo fue. Nos despertó mi novio, entró a la recámara y nos avisó que ya había traído a una amiga para continuar. Salió de la habitación y nos dejó solos, recuperándome de aquella siesta jaja. Mi suegro se metió a bañar muy rápido, apenas si le cayó agua, salió y ni siquiera se tomó la molestia de volverse a vestir. En eso empezamos a escuchar los inconfundibles sonidos del sexo duro: gemidos, la cama rechinando y aplausos jaja.

    -Ojalá se haya puesto condón porque a tu hijo no le gusta usar -le dije a Octavio

    -Yo creo que sí, no es pendejo -contestó pensativo- mejor déjame ir a ver.

    -Los condones están en la mesa! -le grite divertida

    Salió de inmediato de la habitación. Era obvio que quería ver a la puta que mi novio se estaba dando, yo solo me reí ante su forma de actuar tan tonta. Aproveché para bañarme rápido y al salir aún escuchaba la cogida de al lado, yo me sentía muy recuperada entre la siesta y el baño. Pasaron unos minutos más cuando ya no escuchaba nada, fue en eso cuando entró Armando con la verga bien parada y el condón puesto, se veía muy excitado. Me puso de pie y me empezó a besar y acariciar con desesperación.

    -Ay mi amor, que caliente te puso la otra puta.

    -Casi me vengo, pero te quiero dar mi leche –contestó.

    -Cómo quieres que me ponga? Me quieres dar en 4? Es tu favorita -le decía mientras le quitaba el condón y lo empezaba a masturbar.

    -Si pero ya ponte! Me urge dejártela bien metida!

    -Pues dale papi -le decía mientras me ponía como perra.

    Me tomó mis caderas y me la dejó ir con todo y huevos. En toda la habitación se escuchó un enorme gemido que soltamos de forma simultánea.

    -Ay pero que ricooo! La traes bien parada Armando! -dije muy puta -te quedaste con dolor de huevos, verdad?! Mmm?

    -Te voy a dar toda! Te voy a dejar embarazada! Ohh! Eres mía! Ah! -decía entre gemidos.

    -Mi amor! Lléname profundo! Deslechate conmigo! Para eso soy tu novia! Ahh Tu mujer! Tu perra!

    -Entonces por qué te cogiste a mi papá?! Eh?! Perra! -dijo esto último dándome una fuerte nalgada que me puso más puta.

    -Tú me lo pediste! Ahh! Después sólo fue sexo! Ahh! Ayyy! Soy tuya! Se hombre y toma lo que es tuyo! Ahhh! Mi boca! Mis pechos! Mis nalgas! Mi vagina! Ay ay ay! Soy tuya!

    -Ahhhh! -Gritaba mi novio, mientras metía toda su vergota hasta lo más profundo de mi. Me sujetaba con fuerza, temblando y gimiendo mientras descargaba su semen caliente.

    Yo me quedé en esa postura, dejándolo disfrutar su eyaculación. Hasta que sacó su miembro y en ese momento empezó a salirse todo su semen. Escurriendo por mis muslos que ya estaban batidos de tanto semen y mis propios líquidos. Él se acostó y de inmediato se la comencé a mamar con mucha fuerza antes de que se pusiera flácida. Mientras él seguía desecho después de semejante eyaculación me quedé admirándolo y reconociendo que sentía amor y respeto por él. Me dejaba pasar de cama en cama, hasta el punto de dejar que su propio padre me embarace porque así lo pedí. Pocos hombres tienen ese nivel de seguridad y depravación para dejar que a su mujer se la culeen en frente de sus narices. Incluso estando ahí, toda extasiada de experiencias sexuales, sentí remordimiento de haberme cogido a hombres de los que él jamás supo ni sabrá nada.

    Me puse de pie y salí a la otra habitación, cuándo entre mi suegro se estaba ensartando a una chica morena de muy buen cuerpo, que tenía un antifaz puesto. Me acerque a él y nos besamos riquísimo.

    -Dale más fuerte! Dale como la puta que es -le pedí.

    Entonces la empezó a embestir más fuerte. Y yo empujaba su culo para que se la metiera con más fuerza.

    -Quiero que me dejes a solas con tu hijo.

    -Está bien, contestó concentrado en su placer.

    De la mesa tomé una pastilla de viagra y me fui a la cama con mi novio, entre y se la di junto con un vaso con agua. Me acosté junto a él y durante varios minutos nos cachondeamos diciéndonos lo muchos que nos amábamos. Después de un rato note que se empezó a inflamar su potente músculo. Entonces le pedí que sentará en la cama y se yo me puse frente a sus piernas abiertas en posición de perra de mierda, con mi culo alzado y mis tetas colgando. Iba a compensar todo y lo haría para hacerlo entender que ya solo sería suya. Me iba a humillar y denigrar como nunca.

    -Tú puta te pide perdón por todo lo que ha hecho. Por todos las vergas que me he dejado meter y por toda la leche que he recibo de machos diferentes -agaché mi cabeza con el culo parado y así empecé a besar y lamer sus pies- por favor te pido que me hagas mierda, cogerme sin ninguna vergüenza, hazme lo que te de satisfacción. He sido muy puta con muchos pero te amo. Hazme lo que necesites para perdonarme.

    Entonces el alzó su pie y me lo dio en la boca. Yo empecé a chupar su dedo gordo como si fuera un pene, lamiendo y succionando. Lo sacaba de mi boca y se lo escupía para llevarlo a mi boca otra vez.

    -Me dejarías ponerme algo? -le dije

    Entonces él me sujetó con fuerza del cabello y me acerco hacia él.

    -Eres un pinche puta de mierda, te has aprovechado del permiso para coger que te he dado -dijo esto y me escupe en la cara- vete a vestir como la perra arrastrada que eres porque te voy a recordar que verga es la tuya.

    Me empujó la cabeza hacia abajo y me sentí entre, molesta excitada y sucia por dejarme tratar así. Me levanté y en el baño rápido me puse un vestido negro muy pegado completamente de malla. Salí y en seguía en el mismo lugar, acariciando su pene.

    Me puse en la misma posición de sumisión, y lo miré fijamente.

    -Ya decidiste que me vas a hacer? -le dije con actitud triste para después morder mi labio inferior- qué tengo que hacer para que me perdones por ser una novia tan mierda y puta?

    El alzó mi cara suavemente y me dio una cachetada únicamente con el peso de su mano. Inconscientes de hasta dónde podía llegar todo, yo le dije: «me han tratado peor mi amor». En respuesta me dio una cachetada que esta vez sí me hizo arder la mejilla y mi húmedo sexo. Creo que a los dos nos prendió eso porque fuimos entrando a nuestros papeles.

    -Te han dado hasta para llevar verdad, puta? -dijo dándome otra cachetada- cuántas veces no te abran llenado el hocico de leche

    -Pues varias veces, hasta tu papá me dio su leche caliente de desayunar -dije eso él me tomó del cabello para meter con daño a mi garganta su larga y gruesa macanuda, se puso a cogerme por la boca como un animal.

    -Eres una cerda, una golfa, una sucia -dice mientras perfora mi boca haciendo que su glande llegue a mi campanilla y aún más adentro. Empecé a tener arcadas muy fuertes pero él seguía. La sacó y fue hacia mis nalgas.

    -Ahhh! Ahhh! -grité al sentir dos nalgadas muy fuertes que hicieron botar mi culo- castígame por puta! Ayyy!

    -Eres peor! Las putas aunque sea cobran -entonces desgarró mi vestido y metió con mucha fuerza su paradísimo miembro. Me lo embutió con tanta fuerza que causó en mi cuerpo una mezcla de placer y dolor- dime todo lo que te han hecho! Dímelo!

    Me jaló del cabello tan fuerte que me dolió, me empezó a dar unas nalgadas que me tenían seguramente ya el culo bien marcado y rojo. Me estaba dando tan duro que sentí como si me estuvieran domando tal cual yegua rebelde.

    -Mi amor! Ayyy! Ayyy! No tenemos tanto tiempo! Ayy! Ahh! Viólame sin misericordia! Quiero que me dejes rota! Ahh! -gritaba como poseída- perdóname!

    Entonces escupió en mi culo y me fue metiendo un dedo, escupía y empujaba su saliva con su dedo. Así estuvo mallugando mi ano mientras me penetraba con fuerza.

    -Chúpamela, mierda! -dijo saliendo de mi y llevando su verga a mi boca.

    Cuándo se la iba a chupar me sujeto muy fuerte del cuello -así no perra, no quiero que me pegues una de tus infecciones, ve por un condón.

    Entonces me aventó y yo me levanté por el preservativo. Regresé y de rodillas se lo empecé a chupar para que el látex resbale bien rico en el pene de mi legítimo hombre. Puse el condón y se estuve chupando mientras nos veíamos a los ojos, sacaba su verga y la estrellaba en mi cara como una vulgar perra.

    -Quiero que me violes, reviéntame como una sucia golfa, no te detengas hasta que me estés llegando al útero -le decía entre chupadas- si otros hombres me han usado sin consideración, tú también hazlo, te amo mi amor, eres mi único hombre y quiero que me revientes las entrañas y eyacules con tanta fuerza que ningún otro pueda igualarte.

    Me la metí con fuerza hasta que sus huevos quedaron descansando en mi barbilla y cuando la saque le dije: «Yo sé que tú puedes semental»

    Me volteó y dándome un azote en la espalda me puso en 4. Abrió mis nalgas hasta dejar muy expuestos mis rincones más privados, dejando en claro que él tenía libertad para hacer uso de ellos a placer. Escupió en mi ano y me la dejó ir hasta que topo la base de su pene con la parte externa de mi ano, sentí como se hincho mi recto hasta una profundidad considerable, debido a la verga que en ese momento lo ocupaba.

    -Esto querías? -decía dándome unas buenas metidas- eh puta! Esto te encanta?! Por esto me fallaste?! Por andar de puta!

    -Por favor! Perdóname! Por favor! Por favor! Ahh! Ahh! Mi amor! Por favor! Ahhh!

    -Te voy a destruir hasta el alma! Eres una cerda! Ahhh! Una ramera! -me decía dándome con tanta fuerza que me estaba haciendo doler- seguramente te cogiste a los de tu trabajo! Con amigos! Con todos maldita puta!! Ahhh!

    -Siiii! Ahhh! Ahhh! Hice muchas cosas con otros hombres! Ayyy! Me he cogido con varios! Por favor perdón! Ahhh! Destrózame! Viólame! -gritaba sintiendo cada embestida brutal- si me amas quítate el condón! Ahhh! Por favor mi amor!

    -Cállate puta! -dijo tirando con fuerza de mi cabello y dejándomela ir con todo y huevos- a las putas se les coge con condón! Ahhh

    Empecé a sentir su descontrol, me daba con más ímpetu y me nalgueaba con una fuerza excesiva

    -Como me tienes me han puesto varios! Ahhh! Ah! Hasta tu papá! Perdón! Perdón! Seré tuya! Tú puta! Haré lo que quieras! Ahh

    Sentí como salió y un segundo después me la metió en la vagina. Esta vez no traía preservativo, me dio unas penetradas más y dejando su glande en mi útero empezó a eyacular.

    -Fany!! Ahhh! Ahhh! -gritaba mientras inyectaba semen caliente en mi intimidad.

    -Siii! Así! Termina!! Ahh! Soy tu puta! Solo tuya Armando! -decía soportando tremendo macho.

    -Ahhh! Ahhh! Puta! Ahhh! Mía! Mi puta.

    Me fui de cara contra el colchón y deje mis nalgas paradas para que pudiera seguir eyaculando y estimulándose a placer.

    Se paró y limpió su pene con papel. Estábamos sudando mucho.

    -Qué hacemos con tu papá? -pregunté

    -Pues ya estamos aquí, pero en después de esto solo vas a coger conmigo.

    Me levanté y de rodillas le quité el papel y limpié su pene con mi boca.

    -Sólo haré lo que me pidas -dije eso dándole un beso en el glande.

    -Quiero que te cojas a mi papá bien rico como despedida- sentenció.

    Durante las siguientes horas seguimos teniendo relaciones sexuales sin problemas, incluso me fui a una habitación solamente con mi suegro. Estuvimos casi una hora haciendo todo lo posible para estimular el placer de aquella despedida. Le dije que no habría más entre él y yo. Lo entendió y me dio una cogida de despedida buenísima, después de orales, caricias y cambios de posición, todo terminó con los dos gritando mientras llenaba de esperma mi vagina.

    La sesión continuó, hubo cambios de parejas muchas veces y cuando la prostituta se fue me hicieron doble penetración una última vez. La última vez que iba a disfrutar a padre e hijo dentro de mí. Sin condones, sin vergüenza, sin tabúes ni reproches.

  • Sumisa sentimental

    Sumisa sentimental

    Hemos terminado una sesión más, me he bañado, tratado de secar lo más que pueda mi cabello y he entrado a la cama junto con mi Amo, que me ha cedido el permiso de hacerlo.

    He sido un poco torturada esta tarde y junto con el alcohol que he bebido, estoy cansada.

    Realmente no se si ha pasado mucho o poco tiempo desde que le he dado un beso de buenas noches a mi Amo, pero he empezado a sentir como una de sus manos está recorriendo mis pechos. Yo, estoy de lado mirando hacia la pared, como usualmente es mi forma de dormir.

    Con su mano sigue rozando mis pechos y empieza a bajar a tocar parte de mi abdomen. Me encanta como su mano me está recorriendo, trato de acariciarlo con mi mano tambien y me dice- NO, espera un poco.

    Así que de inmediato retiro mi mano.

    Sigue recorriendo con sus manos mis nalgas, mis muslos y está tratando de llegar a tocar por completo mis piernas.

    Se ha acercado más a mi y empieza a besar mi hombro mientras pellizca uno de mis pezones… para este entonces he sentido su erección chocando con mis pompas.

    Siento como empiezo a humedecerme y a sentir esa palpitación que siempre me produce en mi sexo…

    Se levanta de la cama, me recuesto boca arriba sin saber que está pasando.

    No puedo mirar bien que ha tomado entre sus manos porque lo ha dejado en un lugar que no puedo ver lo que es…

    No me mires, me ordena.

    Está colocado justamente cerca de mis pies y lentamente empieza a subir besando mis piernas y utilizando también su lengua para ir recorriendo…

    Lo siento casi cerca de mi sexo y solo espero el contacto de su lengua con mi clítoris.

    Quizás pasan unos segundos que parecen eternidad y lo veo encima de mi…

    Me empieza a vendar los ojos.

    No preguntes y se una buena niña, prometo que te gustara.

    Está bien- le contesto.

    Siento su respiración cerca de mis piernas y en cuanto menos lo espero empieza a utilizar su lengua para recorrer mi vagina.

    Empiezo a retorcerme en la cama, quizá no sepa cuánto me encanta cuando lo hace, quizá no sepa que lo disfruto como nunca antes, quizá no lo sepa.

    Se ha recorrido hasta quedar cerca de mi boca, alza un poco mi cabeza con la almohada y empieza a follarme la boca. Llega a lo más profundo a su antojo.

    Quieres que te coja? -Me pregunta.

    Es obvio que lo deseo Amo.

    Cuando aprenderás a no ser tan soberbia y contestar solo con un SÍ o NO- me dice.

    No respondo nada, no quiero irritarlo.

    Está a punto de penetrarme y lo sé porque está colocado justo entre mis piernas y las ha elevado un poco para acomodarse.

    Esta frotándose un poco jugando con mis labios vaginales y mi lubricación.

    Espera un momento y me penetra.

    Gemimos al mismo tiempo.

    Puedo sentirlo, no está usando protección.

    Esta moviéndose lentamente y me dice -Aquí está tu recompensa por ser una buena niña.

    No puedo creerlo.

    Durante nuestras sesiones y según nuestro contrato, el uso de condón es necesario, sin embargo había tratado de acordar con el que fuera de sesiones me gustaría no usarlo y tener sexo vainilla convencional, pero siempre había recibido un NO como respuesta.

    Me ha dado un beso en la frente, me sujeta más fuerte de las piernas y empieza a cogerme vigorosamente.

    No puedo ver nada así que solo me estoy dejando llevar por mis sensaciones.

    El quizá más que nadie sabe cuánto deseaba este momento.

    Porque estas tan mojada, te gusta  me pregunta.

    SIEMPRE LO HE ESTADO -contesto.

    Quizá es la primera vez que nota que tanto lo estoy por el contacto directo que estamos teniendo, pero siempre estoy tan húmeda para mi Amo, siempre lo deseo, como a nadie había deseado.

    Muerde mis pezones y me voltea para quedar completamente boca abajo, quizá recuerda que es mi posición favorita.

    Sigue cogiéndome y a este punto no dejo de gemir y gritar disfrutando el encuentro que estamos teniendo.

    Me alza un poco para estar completamente en posición de perrito, me siento tan caliente, tan excitada, tan complacida…

    Me toma del pelo y me dice:

    Dime cuánto deseabas esto.

    Lo deseaba tanto Amo -le contesto.

    Síguelo diciendo me ordena.

    Lo repito:

    DESEABA SER TUYA

    DESEABA SER TUYA

    DESEABA SER TUYA

    Me está cogiendo tan fuerte que empiezo a no poder hablar y estoy gritando.

    Me gira tan rápidamente, gruñe y siento como derrama todo su semen en mis senos.

    Me hizo suya.

    Se levanta, me limpia y escucho como su respiración está tan agitada.

    GRACIAS AMO.

    Me quita la venda de los ojos y me dice: En este momento no soy tu amo y me llama por mi nombre.

    Me da un ligero beso y se acuesta a mi lado.

    Me arropa entre sus brazos.

    Quizá no lo sepa, pero este momento es tan especial para mi, tenía tiempo deseándolo, y no solo por el sexo, esto significa más para mi… quizá no lo sepa que es hasta ahora el hombre que en cuestión de nada y poco tiempo se convirtió en el más especial de todos, por el simple hecho de ser tan diferente a los demás, por ser auténtico, leal a lo que cree, por tener una perspectiva diferente de la vida, por ser indomable, ha captado mi atención en todos los sentidos y yo he caído en la curiosidad de poder descubrir a este hombre tan misterioso y único.

    Quizá nunca lo sepa.

    Ahora solo disfruto cerrar mis ojos sabiendo que estoy junto a él.

    Quizá nunca entendamos.

  • Mi primer revolcón (como precuela de esta experiencia)

    Mi primer revolcón (como precuela de esta experiencia)

    Esperando a mi amigo a la entrada de la residencia.

    Allá a lo lejos logro divisar la venida de Ami, con un lento y relajado caminar alzando su brazo derecho en señal de saludo a alguien del grupo de vecinos reunidos del evento comunal, se oyen voces de saludos y jodas. Ami es un tipo muy jovial, alegre un ser muy espiritual, echador de vaina, razones demás para identificarme y gustarme su personalidad, simpático de cara y de carácter aún mejor, tiene buen tamaño quizás de 1,80, delgado aunque está barrigón( muy chuchero) parece una soga con un nudo, jajaja, trigueño, antes de joven era pelirrojo ahora de cincuentón es pelibrown tipo Koleston castaño oscuro con ciertas canas que se le ven bien, trae lentes permanentes de bonita montura (varonil), camisa a cuadros azules de mangas largas arremangadas, pantalón casual con bolsillos y zapatos deportivos tipo tenis, un chico sencillo pero de buen aspecto atractivo ( Mi descripción se las tengo pendiente para mí relato de El Inicio) Ami es muy afable y bondadoso muy conversador, como confidente toda una tumba y como amante…, bueno, trataré de describir aquí lo que me ha hecho sentir para que Uds. se hagan una idea de qué tal es en el cronchi.

    A medida que se iba acercando al encuentro las imágenes de aquel primer revolcón me llegaban como precuela de toda esta reveladora historia, imágenes que están vivas y vibran intensamente dentro de mi y que en ese preciso momento me llovian en la mente. Recuerdo claramente ese día 16 en ese mismo lugar, en su casa, había traído también una botella de vodka y preparamos unos cócteles con jugo de naranja y Red Bull (ataque al corazón le dicen en las discos y lugares de ambiente), mientras nos relajábamos con la musiquita y los tragos que se dejaban colar más unos snacks que compartimos, me quité los zapatos quedando en medias, le pedí a Ami que hiciera lo mismo y el accedió sin ningún problema estábamos sentados en los sofás frente con frente y empecé chocar mis pies con los de él, planta con planta como midiendo el tamaño de nuestros pies, ese contacto de plantas de verdad me puso muy cachondo y con los tragos y la conversa me sentía muy relajado y alegre. Recuerdo haberle dicho:

    Yo: Sabes Ami, tengo una molestia en la cadera de lado derecho, me duele algo.

    Ami me miró pensativamente y me dijo:

    Ami: Ven vamos a ver a donde te duele.

    Me condujo a su cuarto, abriendo la puerta del mismo e indicándome que me recostara boca abajo, de inmediato me zambullí en su suave y placentera cama boca abajo no sin antes haberme desabrochado y bajado los pantalones por debajo de las nalgas como me había indicado mi chamánico amigo, me dispuse entonces mental y físicamente a recibir un masaje de sus maravillosas y cálidas manos las cuales sabe utilizar muy bien pues Ami es coaching terapeuta y tiene preparación holística y cualidades místicas, puse toda mi confianza y relajación al momento, Ami comenzó derramando gotas de aceite sobre mi espalda a lo que pude sentir un escalofrío que me recorrió todo el cuerpo, sentía como sus suaves manos se deslizaban con cierta presión sobre mi espalda y bajaban hasta mi cadera de la lado derecho, me preguntaba que si me dolía y puede decirle que si como entre un suspiro y un quejido tenue que salió de mi boca, el seguía su ferviente masaje recorriendo toda mi espalda y diciéndome que relajara mis músculos.

    El ambiente se torno muy acogedor desde afuera se escuchaba las notas musicales de esa música relajante como tibetana que tanto le gusta a Ami, los tragos entre sorbo y sorbo iban haciendo su efecto estimulante, la tranquilidad y armonía que sentía me hacía vivir el momento de una manera muy relajada, Ami continuaba resbalando firmemente sus manos por toda mi espalda hasta que sentí como de un solo tirón bajó mis bóxer por debajo de mis nalgas, yo continuaba boca abajo pero ya me sentía en plena excitación y mi pene totalmente erecto soltando un baboso precum, otras gotas más de aceite lubricante que cayeron sobre mis nalgas y aquellas manos escudriñadoras se apoderaron de mi culo, batiéndome las nalgas de un lado al otro, el dolor que sentía en la cadera se transmutó en placer ya no lo sentía no me quejaba, solo gemía y balbuceaba por ese masaje erótico tan rico que me estaba dando, así, así, ah!, yo replicaba y sentía como sus dedos jugaban con mi ojete delicadamente seguía resbalando sus dedos con aceite entre mis nalgas hasta llegar de nuevo a mi ojete y así varias veces mas, una mano la deslizó entre mis piernas como buscando agarrar mi verga ya dura y lechosa, al sentir mi fuerte erección Ami se quitó la camisa y se tiró velozmente en la cama como buscando mi verga, yo quedé en pompas en la orilla de la cama con el culo bien parado diciéndole a Ami que siguiera que no se detuviera, mira como me tienes, mira como me pones, recuerdo haberle dicho, sigue anda sigue!

    El ambiente ya cargado de full energía sexual era magnífico, de verdad que ese nivel de éxtasis no lo había sentido con ninguna mujer, – acoto que hasta ese momento no había estado con hombre alguno, pues no me considero gay- Ami procedió entonces a palpar mi erección con sus suaves manos todavía resbaladizas del aceite lubricante de buen aroma, y tomando firmemente mi polla le dio uno, dos y tres prensones de paja que me hicieron delirar y soltar más precum, otras dos prensones más y dirigió su cabeza a mi entrepiernas buscando con su boca mi verga dura que tenía entre sus manos, la metió despacio en su boca como queriendo disfrutarla plenamente centímetro a centímetro, se ocupó pausadamente de saborear con su lengua todo mi precum una y otra vez, yo alcancé mi vaso y bebí otro sorbo de ese cóctel erótico mientras Ami continuaba saboreando mi pene como si fuera un helado de esos que se derraman por los lados, sentado en la orilla de la cama y yo de pie de frente a el deleitándome de tan buen oral, la energía que emanábamos no nos permitía quedarnos quietos en una sola posición.

    Ami me agarraba y me volteaba de arriba abajo como mejor le pareciera, no paraba de comerme la verga, lamerme las bolas y hasta las nalgas y el ojete también me lo saboreó pasándole su lengua por todas partes, Wao! sentí toda una explosión de energía orgásmica una y otra vez sin llegar a eyaculara estábamos en plena sesión tántrica ( para quienes dominen el tema del Tantra y de la energía sexual multi orgásmica).

    Ami es sexualmente pasivo pero un pasivo proactivo y muy complaciente, algo que me gustó muchísimo porque yo como activo prefiero dejarme llevar al compás del son de la pareja. Ya embriagados por la lujuria le dije a Ami que se acostara en la cama, no me había percatado que estaba también en bóxer, Ami se acostó boca arriba y más arriba me le monté en el pecho y con mi pene bien erecto se lo pasé por la cara de cachetadas y por sus ojos, Ami asentía que le gustaba con una mirada extraviada de completa excitación, buscaba con su lengua tocar la punta de mi pene hasta que lo atrapó con su boca succionando y lamiéndolo repetidas veces, lo agarró cual micrófono y dijo:

    Ami: La tienes bien rica, esa verga

    Al escuchar esa exclamación me puse de verdad muy cerdo y explotó todo mi morbo sexual y verbal.

    Yo: Te gusta como sabe mi pene?

    Ami: Si, sabe a güevo

    Yo: Eres mi marico, repite mi nombre, anda repite mi nombre

    Ami decía mi nombre en total excitación lujuriosa que se reflejaba en su cara.

    Yo: Saca la lengua para ver a qué me sabe el pene

    Ami sacó la lengua y yo sé la saboreé con la mía, ummm que rico vale, le decía, de pronto entre abrazos y caricias se me ocurrió decirle a Ami

    Yo: Sabes qué? Quiero cogerme tu culito, ese culito quiero que sea mío, tienes condón?

    Ami me respondió con un gesto, metió su mano en la mesa de noche y de inmediato sacó un condón y me lo entregó, yo me puse algo nervioso pues tenía mucho tiempo que no usaba condón que no sabía ni como destaparlo, Ami trató de ayudarme con el elástico sombrerito poniéndome suficiente lubricante en el pene hasta que así logramos ponerme el condón, pero me sentía incómodo a pesar de tener muchísimas ganas de penetrar a mi querido amigo y estimular su punto “p” para que tuviera el ansiado orgasmo anal, me puso suficiente lubricante sobre mi pene ya encapuchado y más lubricante en su ojete.

    Te voy hacer mío le decía al oído a la vez que me puse encima de el en posición de cucharita, le seguía susurrando en la nuca y escuchaba como Ami gemía de placer mientras hacia el esfuerzo de meterse mi pene dentro de su lubricado y dispuesto culo, trate de darle un par de embestida a ver si penetraba pero por más que lo intentamos no pudimos, mi pene perdió fuerza de erección a lo que mi Ami me decía que me relajara que seguramente era la presión del preservativo que me puso algo flácido, trate de relajarme para recobrar mi completa erección mientras seguía la metedera de mano y el verbo encendido.

    Yo: Eres mi perra, yo soy tu macho, ven yo quiero cogerte ese culito rico, eres mi marico!!

    Mi morbosidad sin límites estaba a millón por lo que decidí quitarme el condón y masturbarme encima del pecho de mi amigo acostado en la cama, ah, ah, ah!, hasta que acabé disparando como 3, 4 o 5 chorros de leche que fueron a parar al pecho de mi enigmático amante, tremenda lluvia blanca que hasta en la cara le cayó.

    Me levanté algo tembloroso de emoción por tremenda acabada y Ami se levantó al baño a limpiarse todo ese derrame de leche, tan pronto salió del baño se vistió, yo también pase por el baño a lavarme un poco y a prepararme para la retirada, quedamos en silencio un rato hasta que Ami dijo:

    Ami: Bueno estuvo bien no estuvo mal, la pasé bien a pesar de lo último. Se refería a mi erección

    Yo: Si claro no sé qué pudo ser, más sin embargo la pasé muy bien

    Ami: No te voy a decir si vamos hacerlo otra vez, o que no lo hagamos más, pasó y ya, solo disfrutamos el momento.

    Palabras más, palabras menos fue lo que me dijo Ami a la vez que me indicaba la puerta de salida de su casa, ok de acuerdo pasó y ya, exclamé y tomando mi inseparable morralito procedimos a salir de ese eclético lugar, Ami me acompañó hasta el estacionamiento donde nos despedimos con un fuerte abrazo a la vez que yo abordaba mi carro y salía rumbo a casita, ya era tarde tipo 8 de la noche.

    Una alegre voz me hizo volver en si de aquellos embelesados recuerdos que como una película a full revolución pasaron velozmente por mi mente.

    Ami: holaaa cómo estás?, mijo por fin llegaste, déjame abrir

    Mi mente todavía en ebullición procuraba discernir la realidad y despejarme de aquellas escenas para centrarme a lo que vine, la fiesta de bienvenida del Norte de Ami, retirar las encomiendas y bueno mi segunda intención con Ami

    Yo: ufff chamo por fin llegué!

    Ami: si vamos a la casa.

    Continuará…

  • Casi un contorsionista

    Casi un contorsionista

    Ese lunes había trabajado más de lo normal me quede hasta las 20 horas por lo que era el único en el quinto piso del edificio donde tengo mi oficina,  necesitaba sacar el estrés del día así que entre a una App de contactos y citas gay, apenas me conecte empecé un chat con un chico que su perfil decía que estaba a dos kilómetros de distancia, por discreción muchos de los usuarios de esa App no ponemos foto del rostro por lo que por el privado preguntamos algunos detalles sobre nosotros, cosas como:

    -Hola cómo estás

    -Bien viendo qué hay en esta App y tu

    -Igual por salir de la oficina y buscando relajarme

    -Interesante y que buscas para relajarte quien sabe y te puedo ayudar con eso

    -Algo se sexo me vendría bien ahora

    -Qué edad tienes y qué rol eres

    -Tengo 30 y en el rol no me complico depende con quien lo haga y tu

    -25 años e igual según cómo se den las cosas asumo el rol

    -Dónde estás ahora si te interesa podríamos quedar y ver qué se hace

    -Estoy saliendo de clases, dónde podríamos hacerlo

    -En mi oficina podría ser, ven ahora estoy solo

    -Pásame la ubicación, a qué te dedicas de que es la oficina

    -Ahí está la ubicación, soy abogado es un estudio jurídico

    -Yo soy instructor de danza estoy saliendo de la academia dame 20 minutos para darme una ducha y voy

    -Está bien te espero acá me escribes cuando llegues para bajar a abrirte porque está cerrado el edifico

    Serré las persianas de la oficina para mayor privacidad, y extendí el sofá cama que para eventos como este tengo en mi despacho, fui al baño me lave los dientes, me perfume y con unas toallas húmedas me puse listo para ver hasta dónde llegaría ese encuentro.

    Cuando me aviso que estaba afuera tomé las llaves y bajé a verlo en el ascensor me empecé a preguntar cómo sería el chico ya que no habíamos intercambiado fotos ni hablado de nuestra descripción física, yo solo quería tener una nueva experiencia quería probar que se sentía quedar con un completo extraño para un encuentro sexual, pero en parte me cuestionaba la idea que qué no hubiera atracción con el chico.

    Abrí la puerta y ahí estaba el, era delgado, de 165 cm más o menos, piel canela, ojos negros y una nariz aguileña, la verdad no me pareció tan atractivo pero en fin ya estábamos ahí y la arrechera pudo más, lo invité a pasar y apenas se serró el ascensor él se me pego y me empezó a besar, lo hacía bastante bien así que me causo una erección, llevé mi mano hasta su entrepierna y sentí que él ya estaba duro hace rato, me gusto lo que toque pero cómo en los pasillos del piso hay cámaras de seguridad me aparte de él y fuimos directo a mi despacho.

    Ya era un poco tarde para estar en la oficina por lo que fui directo al punto, apenas serré la puerta lo lleve al sofá, empezamos a besarnos y quitarnos la ropa mutuamente, afloje mi corbata y él empezó a desabrochar cada uno de los botones de mi camisa, solo tuvo problemas para quítame las mancuernillas que según dijo no las había visto antes, le quite la chaqueta y la camiseta, afloje su cinturón y le baje los Jeans, el ajustado y blanco bóxer hacía que se le marcara la verga que le llegaba hasta el ombligo, le quite los zapatos y disfrute de sus pequeños calcetines grises, él se puso de pie y yo sentado en el sofá le baje el bóxer y tome su verga con mi mano, era bastante dotado una verga que cómo mínimo tenía unos 21 cm y de un grosor perfecto no tanto como para lastimarme pero suficiente para llenarme el culo y darme placer, era un poco curvada hacia arriba de un color café oscuro y con una cabeza morada y redondeada que estaba húmeda, lo masturbe por un momento antes de llevarme su verga a mi boca, cuando lo hice pude sentir el suave sabor de su preseninal la curva de la gran verga me hacía cosquillas en el paladar el me la metió tan adentro de mi boca que no pude aguantar y me la saque, pase mis manos por su flaco trasero de pequeñas nalgas, definitivamente lo dotado que estaba por delante contrastaba con lo mucho que le faltaba por detrás.

    Cómo su miembro era notablemente más grande que el mío y dado que tengo mejor culo que él era lógico el rol que debíamos tomar cada uno para mayor placer, le mame tanto la verga que él me lo compensó dándome la vuelta y poniéndose a mamarme el culo, me dilató tanto su lengua que entró con facilidad su verga curvada, la sentía tan dentro de mi que con cada envestida me hacía gemir, después de un rato penetrándome en cuatro cambiamos de posición, yo me recosté de espaldas en el sofá cama y él se puso de rodillas ente mis piernas, levante mi trasero para que me metiera la verga por el culo, se sería un enorme placer mientras cada centímetro de su verga entraba y salía de mi.

    Apreté mis muslos alrededor de su cintura y mientas me follaba puso mis piernas en sus hombros, se reclinó a besarme mis pectorales y eso me encantó por lo que pase mis manos por su nuca y sosteniendo su cabeza contra mi pecho hice que me manara los pezones, me estaba dando una estupenda cogida y cuando pensé que no podía ser mejor me lleve una sorpresa ya que este chico era casi un contorsionista, con su verga aún dentro de mi paso sus manos por mi cintura y me levanto y él se dobló de tal forma que se metió mi verga en su boca y empezó a chupármela mientras movía sus caderas y continuaba penetrándome, no pensé que eso fuera físicamente posible pero era como estar en un trío en el que yo era el de en medio siendo penetrado y mamada mi verga al mismo tiempo, fue tal mi doble placer que no pude más y me corrí en su boca, el me beso pasó mi semen a mi boca y me hizo tragármelo, disfrute el sabor de mi propio semen era un poco dulce.

    Sacó su verga de mi y me pregunto si se podía venir en mi pecho, le dije que si y para ayudarlo a venirse empecé a mamarle la verga mientras sostenía sus delgados pero firmes muslos, después de unas cuantas lamidas a sus retículos me dijo que se iba a venir así que me hice hacia atrás y deje que me la echara en mi pecho, la leche resbalando por mis pezones se sentía tibia por lo que me dio placer restregarme mis manos en mis pectorales.

    Le pedí que me pasara los pañuelos desechables del escritorio y nos limpiamos con ellos, nos vestimos y me ayudo a poner las cosas en su lugar, deje abierta la ventana de la oficina, recogí los pañuelos manchados del piso y los lleve para tirarlos en otro lugar porque no quería que la señora de la limpieza sacara conclusiones, ya en la calle intercámbianos números por si se nos antojaba otro encuentro, nos despedimos y tome mi auto para ir a casa, en el camino fui pensando como a pesar de no ser tan atractivo como me gustan los chicos me había dado una cogida que algunos extremadamente guapos con los que he estado no me habían hecho sentir ni la mitad de bien, por eso pensé que en otro momento lo volvería a repetir con él.

  • El día en que una amiga mía me la chupó en el baño

    El día en que una amiga mía me la chupó en el baño

    Esto me pasó cuando tenía 18 años con una chica de mi instituto que también era mayor de edad.

    Recuerdo que una vez una chica me hizo una mamada en el baño del instituto.

    Los baños eran mixtos, lo cual es bastante raro en un instituto, pero era así al fin y al cabo.

    El caso es que fui al baño a mear, hasta que de pronto encuentro a esa chica (prefiero no decir nombres),

    Era amiga mía de hace tiempo, era marroquí y bueno el caso es que nos pusimos a tontear ya que a mí me gustaba y después me confesó que yo también le gustaba a ella.

    Era muy linda físicamente, era morena, tenía ojos oscuros y se la conocía en el instituto porque tenía las manos muy grandes, no voy a mentir, yo me masturbaba pensando en ella.

    El caso es que cuando tonteamos nos pusimos cachondos, nos hacíamos preguntas tipo ¿cuántas veces has follado?

    La verdad es que hablando con ella me puse muy cachondo.

    Después cuando ella ya se iba del baño me puse nervioso y me lancé a darle un beso en los labios, ella se dejó besar por mí y nos fuimos a un baño y me empezó a masturbar.

    Recuerdo que al tener las manos tan grandes cubrían toda mi polla, la situación era bastante abrumadora ya que mientras me pajeaba tenía que mirar si venía alguien, después me la empezó a chupar.

    También recuerdo que empezó a hacer remolinos con su lengua mientras me la chupaba, la verdad es que estaba jodidamente excitado, era muy buena mamando, mientras ella me la chupaba empecé a jugar con su pelo y le pregunté cosas zarpadas.

    Ella me dijo que no era su primera vez haciendo una mamada, yo le respondí que era muy buena haciendo mamadas, ella se río, me miró y me besó.

    Nos estuvimos besando por unos segundos, después empezó a chuparme la polla otra vez, con los besos y todo yo ya estaba muy cachondo y pues cuando ya me iba a correr le pregunté si podía venirme en su cara, ella me dijo que sí.

    Más tarde me corrí en su cara y ella tragó todo mi semen, fue jodidamente bueno, después de venirme en su cara ella se volvió a reír, yo le pregunté de que se reía, me besó y me dijo que yo le gustaba hace bastante y que es por eso que me había hecho la mamada.

    Yo le respondí que también me gustaba y nos besamos otra vez, más tarde sonó el timbre de volver a clase, obviamente yo estaba flipando por varias razones.

  • Donde menos lo esperaba

    Donde menos lo esperaba

    Una tarde normal, en el área común del elegante edificio de departamentos, a un costado de la alberca en la zona de asadores, donde muchas madres y sus hijos celebraban el onomástico de uno de los pequeños.

    Laura estaba de visita en ese lugar, casa de su tía, para pasar un tiempo alejada de su hogar, donde las cosas estaban difíciles, su relación con su esposo era cada vez más complicada, y ella se había alejado para tomar un poco de aire tras una agria discusión, amenazas de divorcio, y un tedio que pesaba duramente sobre sus hombros.

    Dio un sorbo a su trago, una fría “Margarita”, sentada en la mesa de jardín ubicada a un costado de la piscina, donde su tía, y otras tres señoras de edad madura conversaban animadamente, mientras que ella continuaba sumida en sus pensamientos, pero dentro de todo, contenta por la hospitalidad de su pariente y la buena acogida que había recibido del círculo de amigos de su tía.

    Laura recién había cumplido cuarenta años, muy bien puestos, su pelirroja cabellera, ojos vivaces, labios rosas en una piel blanca salpicada de pecas le daban una apariencia un poco más juvenil, mientras su tía y sus amigas estaban alrededor de los sesenta, y a veces, sus pláticas tocaban temas relativos al chismorreo propio del edificio que compartían, o problemas de la ciudad, en los que la pelirroja se sentía un poco fuera de lugar, por lo cual, escuchaba, pero en muchas ocasiones se abstenía de opinar.

    El día era caluroso, las señoras usaban ligeros vestidos de verano, con trajes de baño o bikinis debajo de los vestidos estampados con motivos florales o playeros, y se mantenían vigilantes de los críos que retozaban en el área de jardín, o chapoteaban en la alberca, en ese momento recordó a sus hijos, ¡estaban tan lejos! Y al producirse la pequeña ruptura entre sus progenitores, habían optado por quedarse en la casa de familia, ya que, siendo adolescentes, todas sus amistades y vida estaban en su ciudad, y no a tres mil quinientos kilómetros de distancia, en casa de su tía abuela, a donde Laura había corrido a refugiarse buscando un poco de paz.

    Salió de su alejamiento mental, y volvió a su entorno, donde Cecilia, una señora delgada y blanca como la nieve le preguntaba a su tía, a quien más habían invitado al evento del día en el condominio, Guadalupe, la tía de Laura contesto que más que nada, Mercedes, la mamá del homenajeado invitó a los vecinos y uno que otro conocido de la familia, como, por ejemplo, a Michael, el amigo de su hijo Rodolfo, que estaba de visita en la ciudad por unos días.

    El nombre provocó reacciones en las maduras mujeres, Mary, la morena de origen centroamericano se mojó los labios y asevero con picardía: – a ese negrito, si yo tuviera veinticinco años menos, ya me lo hubiera cogido, es un verdadero bombón! Las francas palabras de la costarricense provocaron una carcajada entre las mujeres, quienes asintieron con gestos y afirmaciones que, si, ¡sin duda!, el muchacho era un adonis de ébano, y que cualquiera de ellas hubiera deseado tener en la cama cuando eran más jóvenes, incluyendo a la madura tía Guadalupe quien dijo con entusiasmo: – sí, ¡esta para comérselo completito!

    Una vez más, risas y aspavientos, a los que Laura respondió con una sonrisa pensando: – Sin duda mi tía se lo quiere coger, pero, ¿a quién no? Ya que su tía era una mujer muy temperamental que había tenido a muchos hombres en su vida, no la culpo, ¿cómo será tenerlo en la cama?

    Laura recordó al joven afroamericano, alto, de cuerpo hercúleo, muy elegante para vestir, siempre atento, muy caballeroso, con una voz grave, y un aroma corporal que invitaba al pecado, ella misma lo había deseado se solo observarlo en los días anteriores donde llego de visita a casa de su pariente, teniendo algunas fantasías sexuales encendidas en su cabeza durante su interacción con él.

    Dos de las damas se levantaron de la mesa, Cecilia y Eugenia, y la blanca Cecilia dijo: vamos a la alberca para quitarnos los malos pensamientos ¡y enfriarnos un poco! Abanicándose el rostro como quien es azotado por una onda cálida, una vez más, risas y retirando los vestidos de verano o los pareos, se dirigieron a la alberca, mientras Laura continuaba sumida en sus pensamientos.

    Tras aproximadamente diez minutos, Laura se levantó para servirse otra refrescante “Margarita”, y encamino sus pasos rumbo a la barra ubicada a un costado de la alberca, donde muchos niños y jovencitos se solazaban junto a algunas de las madres que permanecían a la expectativa, Laura se sintió libre, ¡habían pasado tantas cosas cuando sus propios hijos eran pequeños!

    El encargado de la barra era un hombre mayor a quien los invitados e inquilinos se referían como Don Manuel, un tipo amable y servicial que al verla llegar le pregunto amablemente: – ¿Qué le sirvo Laurita, lo mismo? – Si Don Manuel, por favor, las hace muy ricas, ni muy cargadas ni muy insípidas, ¡lo felicito! ¿Dónde aprendió?

    El hombre, de unos setenta años y bajito de estatura, tez morena y pelo entrecano procedió a elaborar la bebida mientras le contestaba: -Fui bar tender en muchos establecimientos durante mi juventud Laurita, de ahí la experiencia – despego los ojos del vaso mezclador donde preparaba el coctel, y levanto la vista para encontrarse con el generoso escote del traje de baño de una sola pieza en colores verde y blanco que Laura vestía esa tarde, el diseño en “V” de la prenda a la altura del pecho revelaba generosamente la redondez de sus senos blancos, algo caídos por el paso de los años y la gravedad, pero generosos en tamaño y redondos, adornados con pecas color café claro y rojizo, diseminadas generosamente en ciertas porciones de esa piel que se veía tersa y lozana.

    La mujer vestía también, un pareo blanco de tela muy delgada que dejaba entrever la generosa curva de su cintura y caderas – ¡con todo respeto Laurita, que guapa y elegante luce el día de hoy! Ella sonrió mostrando sus blancos dientes, aunque fuera un halago proveniente del septuagenario, sintió su ánimo elevarse, y su ego de mujer ser acariciado por las palabras del veterano empleado, a quien respondió sin perder la sonrisa: – Muchas gracias Don Manuel, usted es un coqueto, ¡le ha de decir lo mismo a todas! El, estirando el brazo y alcanzándole la bebida ya terminada y lista asevero: nombre Laurita, yo solo digo la verdad, y, acá entre nos, aun así de viejo no crea que muchas de las otras me provocan a echarles un piropo como a usted, ¡quien tuviera 25 años menos! Rematando el comentario con una franca sonrisa.

    Laura tomo su bebida, y sonriendo abiertamente, pero en silencio puso un billete en la gran copa que estaba puesta encima de la barra para las propinas del viejo barman, agradeció una vez más sus atenciones, dio la vuelta y camino rumbo a su sitio en la mesa de su tía a un costado de la piscina.

    Al sentarse de regreso en su silla, Laura vio llegar a su primo, acompañado del moreno que era deseado por todas las señoras del condominio, ataviado impecablemente con un pantalón de lino y camisa a juego el mismo material con unas sandalias de marca y una gran cadena de oro colgando de su poderoso cuello, y colgando sobre sus pectorales bastante desarrollado, al parecer por ejercicio, mismo que hacía arduamente como parte de su rutina, acompaño a su amigo unos pasos detrás de él, dirigiéndose directamente a la mesa donde estaba su tía, ella y un par de vecinas más.

    Al llegar, ambos hombres saludaron amablemente, el primo de Laura saludo de beso a su madre, y procedió a besarla a ella también en la mejilla, mientras que el moreno saludaba a las demás desde la distancia, pero detuvo la lejanía de sus saludos, y camino un par de pasos para inclinarse, darle la mano y besar a Laura en la mejilla, donde ella sintió sus carnosos labios en contacto directo sobre su piel, fugaz, pero suficiente para que la madura pelirroja pensara – ¡que ricos labios!

    Guadalupe sugirió a su hijo y su invitado que acudieran a donde Don Manuel despachaba los tragos, en la barra de la alberca, señalando el que clima estaba caliente, y debían refrescarse. – ¿caliente? – pensó Laura, – ¡Caliente estoy yo! – siempre, desde que prácticamente era una niña había sido muy precoz y temperamental, aprendió a masturbarse a muy temprana edad, fantaseaba constantemente con ser poseída por el hombre ideal, había perdido la virginidad con uno de sus novios en secundaria y, aun y cuando el supuesto motivo de la separación con su marido, había sido una infidelidad de él, muy dentro de ella sabía que su cónyuge la había sorprendido acostándose con un joven que había conocido en la agencia de seguros donde trabajaba en su ciudad, y que, aun y cuando su marido había sido discreto, pretendiendo no hacer pública la infidelidad de su mujer, la verdadera razón del affaire de su esposo había sido como venganza de su propia traición conyugal.

    Los hombres regresaron a la mesa, su primo se sentó del otro lado, a un costado de su progenitora, mientras que Mike jalo una silla de la mesa desocupada a un costado de la del grupo, y la puso junto a Laura, ambos se sentaron, y comenzaron a charlar animadamente con las mujeres.

    Mike se dirigió a Laura y la pregunto si se estaba divirtiendo – La verdad Mike, a veces me cuesta trabajo charlar con las amigas de mi tía, todas son señoras de 60 años o más, y aunque yo también soy una señora madura, no tengo su edad, y los temas que tratan no son compatibles con una mujer de mi edad, ¡todas me llevan más de veinte años de diferencia! – Mike sonrió, su boca carnosa, y esa alineación perfecta de su dentadura, el bigote recortado, y su angulosa mandíbula le daban un aire varonil que no podía pasar desapercibido para cualquier mujer, y menos para una mujer tan sensual como Laura, que no dejaba escapar detalle alguno cuando un macho la entusiasmaba.

    La conversación siguió durante un buen rato, trataron diversos temas, como la carrera del hombre como modelo e incipiente actor, el estado del matrimonio de Laura, si ella extrañaba a su familia, amigos y su lugar de origen en el occidente de México, música, cine, y más, ¡que rápido se pasa el tiempo cuando la charla es interesante y con alguien que es objeto de nuestro interés!

    Ya casi era hora de la comida, y para ese propósito, había un enorme asador a un costado de la barra, y algunas mujeres pidieron ayuda a los hombres para encender el carbón, y preparar las cosas para disfrutar de un asado, el sol seguía iluminando a tope, pero un frio viento llegaba en ráfagas de vez en vez, para incomodidad, sobre todo, de algunas de las féminas, Laura entre ellas, que desde siempre había sido muy friolenta.

    El primero de Laura se apresto al llamado para hacerse cargo del encendido del asador, y cuando Mike estaba a punto de incorporarse para acompañarlo, y al bajar la cabeza para buscar los descansa brazos de su asiento, no pudo evitar mirar los duros pezones de la cuarentona con quien había estado conversando animadamente, se veían marcados con enorme claridad en la tela del bañador verdiblanco de una sola pieza, lucían grandes y erectos, tentadores, dignos de lamerlos, y succionarlos, al incorporarse no despego la mirada del pecho de Laura, quien siguiendo su mirada bajo la propia para detectar el objetivo de la mirada del atlético joven de color, ¡eran sus pechos! El frio, y sus sensibles pezones estaban claramente a la vista detrás de la tela que los aprisionaba, levanto la vista y un dejo de rubor coloreo sus mejillas, ruborizándose un poco al estar ahí, mostrando parte de sus encantos a este prácticamente desconocido que los auscultaba con esmero.

    Laura dijo lo primero que le vino a la mente: – está haciendo frio, ¿verdad? – Mike no se contuvo y acoto: – sí, ya me di cuenta – ¡rematando sus palabras con esa hermosa sonrisa! Y su mirada dirigida a los pezones en flor que amenazaban con romper la tela del traje de baño.

    El rostro de la mujer se puso una vez más de mil colores, se había puesto de modo para que el remarcara lo que veía con claridad sus sensibles pezones erectos.

    Rodolfo, dijo, dirigiéndose a su primo. – adelántate a ayudar con el asador por favor, ahorita te alcanza Mike – a quien volteo a ver, ya de pie, pero todavía con la mirada clavada en sus pechos: – podrías acompañarme a casa de mi tía para cambiarme de ropa, ¡tengo mucho frio! y no quiero ir sola – El respondió caballerosamente: – sí, desde luego, te acompaño con mucho gusto – Rodolfo giro sobre sus talones y se dirigió al área de la barra para auxiliar con el asador, Laura se levantó de la mesa y enfilo hacia el andador que llevaba al área habitacional seguida por el moreno a un paso de distancia, la tía Guadalupe le dijo a Laura: – no se tarden, ¡ya casi es hora de comer! – con una sonrisa de complicidad dibujada a sus labios, la tía, al igual que la madre de Laura también tenían su historia sexual de aventuras y devaneos, y seguramente sospechaba que, su caliente sobrina trataría de seducir al joven afroamericano.

    Sin detenerse, Laura respondió a su pariente: – si tía, no te preocupes, ya regresamos – la caminata era de más o menos uno ochocientos metros, dentro del entramado complejo de departamentos, donde recorrerían varios pasillos y la casa de la tía estaba casi al lado contrario de la unidad habitacional alcanzaron la primera curva del andador, y se perdieron detrás de una esquina.

    Mike emparejo a Laura, y sin preguntar, extendió su musculoso brazo para ponerlo alrededor de los hombros de la cuarentona pelirroja que lejos de inmutarse o incomodarse por el abrazo, apoyo su cuerpo contra el costado del fornido moreno y dijo: – ¡gracias por acompañarme! la casa de mi tía está muy lejos, y no quería ir sola – Mike contesto apretando su abrazo alrededor de los hombros de la atractiva mujer: – no tienes nada que agradecer, por nada me perdería la oportunidad de estar acompañando a una mujer guapa como tú, y estar un ratito a solas – ¡que acomedido! Acoto la mujer, ¿porque querrías estar a solas conmigo? Pregunto, él le contesto con otra pregunta: – ¿a quién no le gustaría estar a solas con una mujer sensual y tan atractiva como tu Laura? Al tiempo que descolgaba su enorme mano para que las yemas de sus dedos quedaran a solo milímetros del endurecido pezón de la señora casada y separada que lo estaba poniendo duro como el acero debajo del pantalón de lino.

    Siguieron caminando en medio un silencio que siguió a las últimas palabras del hombre, al caminar, todavía sus dedos colgaban sobre el pecho izquierdo de la mujer, que, al caminar hacia que, de vez en vez, se produjera contacto entre su duro pezón, y las yemas de los largos dedos del moreno, ambos pretendieron que eso no estaba pasando, y seguían caminando, pero se estaba dando el primer contacto físico en una zona sexual, él lo sabía al sentir su pene crecer dentro del pantalón, y ella al sentir esa electricidad sexual que comenzaba en su seno tocado furtivamente en uno de sus centros de placer, y recorría sus terminales nerviosas pasando a la parte baja de su espalda y vientre, y que terminaba irremediablemente en su clítoris, en el centro de su ya lubricada vulva.

    Llegaron a la casa de la tía, Laura camino rumbo a la habitación, al tiempo que le decía a Mike que la esperara un minuto, que no tardaría, el asintió sin dejar de verla al alejarse, sus rotundas caderas cubiertas por el semitransparente pareo, y los profundos escotes en la espalda y el frente del traje de baño de una sola pieza dejaban ver mucho de la sinuosa anatomía de la curvilínea figura de la madura sensual, su cabellera roja colgaba hasta la altura de su hombros, y esas pecas en la espalda y las piernas le daban un aire juvenil muy deseable.

    Mike se movió hacia la sala, se acomodó la erección que ya portaba para tratar de disimularla en la delgada tela de su pantalón, y procedió a sentarse en el sillón, desde donde alcanzaba a ver un espejo de cuerpo completo que daba a la puerta de la habitación de la dueña de la casa y que era a donde Laura había dirigido sus pasos para mudarse de ropa.

    La puerta de la habitación quedo entreabierta, y desde la sala Mike veía a Laura que puso una maleta encima de la cama, la abrió, y comenzó a revolver su contenido, sacando un par de prendas, que no alcanzo a distinguir o definir que eran desde su afortunado y escondido puesto de observación, tras extender las dos prendas arriba de la cama, Laura desato el nudo del pareo que la cubría parcialmente, la tela cayó al suelo, ella giro un poco y se inclinó sin doblar las rodillas para hacerse de la prenda, quedando su trasero de frente al espejo del pasillo donde Mike se regodeaba viendo sin que lo vieran, era un verdadero sueño voyerista, Laura era poseedora de una amplia cadera, y unas nalgas amplias y carnosas, levantadas por la tela del bañador se veían redondas y deseables, y en medio de esos muslos, una vagina claramente marcada sobre la tela, mullida, y con la línea de su labia mayor delineada perfectamente dejando ver que tenía unos labios vaginales grandes y carnosos en medio de las piernas.

    Se incorporó, y sin reparar en la puerta abierta, ya fuera intencionalmente o sin percatarse quedo de frente a la línea de observación del hombre desde la sala, retiro los tirantes del traje de baño, primero el izquierdo, y después el derecho, liberando esos pechos grandes, blancos, turgentes, carnoso, pecosos, con unos pezones amplios de aureola grande color claro, entre rosa y café claro, y dos pezones enhiestos, prietos y poderosos, puntiagudos como cabeza de diamante.

    Tras la rápida maniobra para retirar los tirantes de sus hombros y descubrir su pechos, Laura cruzo sus manos por encima de ambos pechos y los agarro amasándolos entre sus dedos, como aliviando una comezón o simplemente para sentirlos, sin perder un segundo regreso las manos a la posición natural, tomo los extremos del bañador a la altura de las caderas y metió los dedos por ambas orillas, bajándolo por los costados de sus anchas caderas y muslos, acompañando el movimiento de las manos con la parte superior de su cuerpo, agachándose y llegando hasta los tobillos, se incorporó y quedo así, totalmente desnuda para solaz y calentura del espectador que disfrutaba el improvisado espectáculo de nudismo en el interior de la habitación.

    Laura sacudió las sensuales piernas de las que era dueña, primero la derecha, retirando el bañador que estaba alrededor de sus tobillos, y después la pierna izquierda, por lo que el traje de baño voló hacia un costado, y ella ahora si estaba totalmente desnuda a un lado de la cama, y frente a su maleta, y las dos pendas que había separado previamente, su mano derecha bajo hasta posarse en medio de sus piernas, ahí, procedió a tocar el parche velludo de color rojizo que poblaba su prominente monte de Venus, y uno de sus dedos se deslizo hacia el interior, como queriendo verificar algo, su dedo índice salió de la parte interior de su labia y la piel del dedo brillaba, sin duda, ¡Laura estaba mojada, y realizaba una inspección de su grado de humedad antes de ponerse otra prenda!

    Mike sintió un pequeño estremecimiento en su bajo vientre, si ya la deseaba, ahora que la veía completamente desnuda, la anhelaba aún más, le llamo mucho la atención lo rojo de su pelo púbico, era entonces, pelirroja natural, y no por teñirse el pelo, la mujer se dio media vuelta y todavía con una mano moviéndose en medio de su intimidad, reviso lo que había escogido para ponerse, saco la mano de su área vaginal, y tomo una pequeña tanga color rosa que calzo sobre su humanidad, agachándose una vez más, primero la pierna derecha y después la izquierda, estiro los lados de la prenda íntima y puso los dos hilos por encima de su rotunda cadera, su monte de venus apretado debajo de la minúscula prenda, y el hilo dental metiéndose entre sus grandes nalgas y ofreciendo una hermosa y sensual imagen, tras la operación para ponerse el pequeño calzón, tomo un vestido de tela de algodón, semejante a la tela utilizada en la ropa deportiva, se lo metió por encima de la cabeza, sin usar sujetador, y lo halo hacia abajo, metiendo los brazos por los orificios para finalmente volver a jalarlo hacia abajo y acomodar la falda que, llegaba más o menos una pulgada arriba de sus rodillas, con un vuelo mediano, cómodo, pero que ajustaba a la altura de sus caderas, y se estrechaba sobre su cintura, el frente, se pegaba a sus generosos pechos, y, sin ocultar la rigidez de sus pezones dibujaban su contorno bajo la prenda.

    La mujer desapareció del rango visual que cubría el espejo, tal vez entro al baño privado que estaba en el cuarto de su tía, mientras tanto, y todavía con la imagen de aquel cuerpo desnudo, recordó la primera vez que la vio cuando arribo desde su lejana ciudad a refugiarse en casa de sus familiares ante la crisis matrimonial que la perseguía, y la forma en la que su primo la describió: – mi prima ya está medio vieja, pero esta buena, ¡y le encanta la verga! – Rodolfo le conto como Laura era una casada, pero infiel recurrentemente, y que detrás de su aparente inocencia y vulnerabilidad era realmente una mujer muy caliente y que, aun estando casada se había acostado con muchos hombres a espadas de su marido: – ¡mi primita es bien puta Mike!

    Las palabras de resonaban en la mente del joven negro, quien asumía que por lo que ella había mostrado cuando charlaban, seguramente le gustaba, y podría dar el paso para encamarla lo más pronto posible. ¿Se habrá desnudado con la puerta abierta en forma intencional y a sabiendas de que el reflejo se veía con toda claridad en la sala? Mientras cavilaba en esos pensamientos, escucho la melodiosa voz de Laura quien dijo: – Ya mero salgo Mike, me estoy retocando el maquillaje – El contesto en inglés: – No problem we have time! El inglés era su lenguaje materno, pero en su constante trato con gente de la comunidad latina en el sur de los Estados Unidos había aprendido a hablar español, y, que tenía un acento muy marcado, mordiendo algunas palabras, se hacía entender muy bien.

    Finalmente, Laura salió de la habitación, sus lindas piernas se veían espectaculares, con cierto brillo, tal vez se había untado crema, y su cuerpo emanaba un aroma dulce y sensual, se paró frente a él, y giro sobre si misma al tiempo que preguntaba: – ¿Qué tal, te gusta? – él sonrió y le contesto: – desde luego, te ves muy bella, y, sobre todo, ¡muy buena! La respuesta sorprendió a la mujer un poco, y exploto en una carcajada, entendiendo que, tal vez por la forma de usar el español, el no entendía que esa afirmación era atrevida: – ¡muchas gracias! ¿De verdad me veo “buena”? – Y volvió a carcajearse, el, sin retirar la sonrisa de su rostro asevero: – ¡muy buena! Cualquier hombre desearía tenerte con el – al escuchar esto, Laura camino y se paró frente al joven al que aventajaba con dieciséis años de edad y experiencia, ahí, muy cerca, sus alientos se cruzaban, sus miradas estaban fijas en los ojos del otro, ella le llegaba a la altura del cuello, el sacaba toda la cabeza de estatura a la cuarentona, y Mike dio el paso que ella esperaba, adelanto el cuello, la abrazo y sus gruesos labios contactaron con los suyos, la beso, primero con suavidad, permitiéndole sentir lo gruesos y carnosos de los labios del hombre en su boca, ella respondió, decidida, y ya casi hirviendo al entender que el joven había asumido bien su rol de hombre, yendo por la presa, los fuertes brazos rodearon el cuerpo de Laura, quien sin soltar el beso suspiro fuertemente, mientras la lengua del joven se abría paso dentro de su boca y obraba maravillas, sentía como sus gruesas manos recorrían su espalda respaldando el apasionado beso, y la exploración de su lengua en el interior húmedo de su boca, mientras ella extendía los brazos posándolos alrededor del poderoso cuello del mocetón que ahora había bajado las manos para copar sus nalgas y estrujarlas suavemente enviando una corriente eléctrica a su vagina, sus senos y el resto de su curvaceo cuerpo.

    Tras desprenderse del beso, Laura le dijo: – debemos regresar a la mesa, no quiero que mi tía piense mal – ella, dentro de sí sabía que tenía la aprobación de su tía para acostarse con el joven, pero no en su casa, y, además, en cualquier momento Rodolfo podría llegar a la casa y hallarlos en medio de un tórrido revolcón, y eso no la entusiasmaba mucho, así que, el joven tendría que esperar para meter su pene dentro de ella.

    Mike acepto a regañadientes, su erección era tremenda, sentía un dolor agudo en el bajo vientre producto de la excitación, y su bolsa escrotal colgaba pesada como cargada de esperma, ocasionándole una molestia notable.

    Salieron del departamento y caminaron juntos rumbo a la reunión que seguía a todo tren, ya con la comida servida para algunos, y con un primo Rodolfo muy atareado haciendo las veces de parrillero, y atendiendo a una muy larga fila de comensales de todas las edades que esperaban plato en mano a que llegara su turno para recibir su porción de carne, puré de papa, y ensalada de pasta, de las manos del improvisado chef.

    En la fila, aparecía la tía Guadalupe, y sus amigas, la mesa estaba sola, y nadie parecía notar la ausencia de Laura y Mike, quienes, desde la esquina, otearon la escena, y se vieron a los ojos, era una buena oportunidad para estar solos y hacer realidad su deseo sexual.

    Mike tomo a Laura de la mano, dio la vuelta y se dirigió a unas escaleras que estaban al final del corredor, y que daban al estacionamiento subterráneo del complejo, ahí, Mike tenía su automóvil, y tal vez, ir a su vehículo fuera la mejor opción para un devaneo sexual con la casada, pero caliente Laura.

    Bajaron la escalera, y abriendo la puerta metálica pasaron al subterráneo, a unos veinte metros estaba el automóvil deportivo del afroamericano quien saco el llavero con el sistema de apertura remota, presiono los botones y las luces del carro y los seguros de las puertas sonaron y se abrieron, él se adelantó a Laura y le abrió la puerta del lado del pasajero, ella subió abriendo la pierna izquierda, para ingresar al auto estacionado junto a un pilar, él estaba de pie a un lado de la mujer, y se percató de que la falda de la fémina se subió muy por encima de sus nalgas, mostrando la tanga color rosa por el frente, adornadas con una delicada pieza de encaje, y mostrando la parte interna de sus blancos muslos, se sentó y metió la pierna derecha, recargándose en el respaldo y levantando su protuberante trasero para bajar la rebelde falda que había descubierto todos sus encantos para placer visual del moreno que, cerro la portezuela, y se apresuró a dar la vuelta al vehículo y subir al mismo lo más pronto posible.

    En cuanto entro al vehículo, Mike tomo la cara de Laura entre sus enormes manos y busco su boca, la beso succionando fuerte sus labios, e introdujo su lengua haciéndola emitir un ronroneo de gusto, bajo las manos y copo sus grandes senos, amasándolos con cuidado, apoyando los pulgares en sus protuberantes pezones, y sujetando la masa de sus pechos a los costados del vestido, ella respiraba fuerte y entrecortadamente, invadida por una ola de pasión, y para corresponder, bajo una de sus manos tocando por encima del lino blanco del pantalón del hombre que la estaba enloqueciendo a besos, su tamaño era prominente, pero lo que más le gusto era su enorme dureza, ¡parecía una barra de acero! La recorrió en toda su longitud con la palma de la mano abierta, y al llegar a la punta, cerro los dedos aprisionando el glande, aun por encima de la prenda, subió un poco más para encontrarse con la hebilla del pantalón, y ayudándose con la otra mano trato de desabrochar el cinturón buscando liberar a esa enorme anaconda de placer que esperaba engullirse muy pronto.

    El siguió besándola intensamente, y también busco desabotonar el vestido en su parte superior, retiro hábilmente tres botones, y metió la mano para disfrutar de la sedosa piel de la deliciosa cuarentona que ya gemía sabrosamente con sus caricias.

    Finalmente, Laura había logrado retirar el seguro del cinturón, y también un botón, tomo la cremallera del albo pantalón y la deslizo hacia abajo, con la mano izquierda estiro el brazo e introdujo su mano con deseo para tocar la dura tranca que el joven portaba entre las piernas, al contacto el giro un poco, orientando su cuerpo hacia el tablero del auto para facilitar la labor de la mujer en busca de su verga, la mano de la pelirroja tomo su vara con delicadeza, y la palpo deseosa, con gusto, apretó la enorme cabeza en forma de hongo, y comenzó un leve movimiento de arriba abajo, masturbándolo con maestría, a lo que él respondió con más movimientos de su ansiosa lengua dentro de la boca de la mujer casada que, una vez más, estaba a punto de serle infiel a su marido, esta vez, ¡con un joven dieciséis años más joven que ella!.

    Las caricias de Mike sobre los senos de Laura eran deliciosas para ambos, el sentía esos pechos pesados, y los pezones erectos, que subían y bajaban con su desordenada respiración, mientras que ella era presa de miles de sensaciones proyectadas hasta lo más íntimo de sus zonas erógenas, al tiempo que los besos eran cada vez más voraces, y las bocas abiertas intercambiaban fluidos y les lenguas se entrelazaban en un combate amatorio digno de cualquier película triple x.

    Ella rompió el “clinch” amatorio y bajo su cabeza hacia el regazo de su joven amante de ébano, quería chupársela, anhelaba tenerla en su boca, y además ¡quería verla! Cuando bajaba para encontrar el objeto de sus deseos recordó cuantas veces cuando era adolescente, en pláticas con amigas y sus primas, el tema del tamaño de una verga negra había salido a colación, y siempre, todas decían que cuando menos una vez, todas las mujeres debían darse el gusto de probar una, y todo indicaba que su estreno interracial estaba a minutos y unos cuantos centímetros de distancia.

    Inclinada sobre el regazo del hombre, la dura vara del joven estaba a su disposición, Laura esbozo una sonrisa juguetona, saco la lengua con los ojos entrecerrados, y lamio el glande empezando por el pequeño orificio uretral que ya estaba muy húmedo y desprendiendo líquido seminal, su lengua retozo sobre el miembro paladeando el sabor de sus efluvios, el aroma corporal del joven era fuerte, al igual que el sabor de sus fluidos, pero no era desagradable en lo absoluto, tomo la gran cabeza circundada entre sus labios, y por primera vez se la metió en la boca, sus labios se estiraron para aceptar el grosor de esa verga parada y tiesa: – hummm, que rica la tienes Mike, ¡está muy gruesa, me vas a partir en dos cuando me la metas! -el no contesto, los labios y lengua de Laura lo tenían en éxtasis, era excelente chupándola, y el poso sus manos sobre la cabeza de pelo rojo de ella, empujando más de su grueso tronco dentro de la delicada boca, una cuarta parte estaba dentro, y la cabeza rebotaba en el paladar de la mujer, que respiro profundo por las fosas nasales antes de ceder más terreno a ese grueso instrumento que fue más adentro de su boca y alcanzo la campanilla de su garganta, tenía tres cuartos engullidos, y aun restaban unos centímetros hasta la base donde el pelo púbico del afroamericano lucia muy rizado, y ya mojado por la saliva abundante que manaba de la ocupada boca de la mujer que emitía sonidos de gusto al mamar ese deseado falo.

    Mientras Laura mamaba su verga, Mike se las ingenió para jalar la parte inferior del vestido de Laura, destapando sus blancas y pecosas nalgas que ocultaban con su carne el hilo de la tanga que apenas cubría sus partes pudendas, el moreno acariciaba el amplio trasero de la mujer, y extrajo y echo a un lado el hilo, poniendo la punta de su dedo índice en la entrada del ano color rosado de la mujer que, con un pequeño gemido recibió la penetración anal del dedo que exploraba con toda su primera falange el interior del recto de la mujer.

    Laura mamaba desesperadamente, parecía que ese palo de carne se acabaría, por momentos succionaba con toda la boca, en otras, solo lamia la longitud del pene con la lengua, y por momentos, se lo metía todo hasta la garganta como buscando demostrar sus habilidades como “garganta profunda”

    Mike comenzó a mover la cadera, primero en círculos disfrutando de la húmeda boca de Laura, y después hacia arriba y hacia abajo, primero con delicadeza, pero conforme avanzaba la mamada, acelerando, ¡se la estaba cogiendo por la boca! Y ella aguantaba a pie firme las embestidas de su negro amante, que, cuando tocaba la parte más profunda de su garganta le producía arcadas, pero la dejaba ahí, en el fondo, aguantando la respiración, y continuando el movimiento de su lengua por toda la extensión del largo y grueso pene de su amante.

    Justo cuando Mike pensó que invadiría la boca de Laura con un torrente de caliente y espeso esperma, un ruido a su espalda, sobresalto al moreno, que vio a través del espejo retrovisor del vehículo a un animado grupo de personas que bajaban por la escalinata desde la parte superior y caminaban hacia donde él y su amante estaban ubicados, retiro a la mujer que chupaba ávidamente su enorme rabo, y retirando la cabeza de la mujer de su regazo le dijo: – ven, ¡tengo una idea para que no nos molesten más! – ella, desprendió con cierta decepción su succión sobre el glande del joven, se enderezo, bajando la falda de su vestido para cubrir sus nalgas, mientras el subía el bóxer, abrochaba el pantalón y cerraba el cinturón sobre la hebilla, abrió la portezuela y rápidamente bajo, y dio la vuelta al vehículo para abrir la portezuela para que la mujer se apeara, y tras de que ella estuviera abajo, cerro la portezuela rápidamente, tomando a Laura de la mano y corriendo hacia un bloque construido en el centro del estacionamiento que era destinado para una cancha deportiva de ráquetbol que era de uso común para los inquilinos, pero que, curiosamente casi nadie usaba, abrió la pesada puerta de concreto e invito a la mujer a entrar, ella lo hizo, mientras el hizo lo propio cerrando la puerta detrás de el en medio de un eco, natural en ese tipo de instalaciones.

    Las paredes de la cancha deportiva eran de color blanco, y solo el frontis tenía pintada una raya roja para delimitar la zona de foul en los juegos, ahí, y tras cerrar la puerta, Mike tomo una vez más a Laura en sus brazos y volvió a besarla apasionadamente.

    Las manos del joven afroamericano se posaron sobre las jugosas nalgas de Laura, toco la bastilla de la prenda, y subió al unisonó los extremos, recorriendo no solo la cara externa de los poderoso muslos de la mujer, sino hacia arriba de las amplias caderas, la cintura delineada, siguió hasta su espalda blanca y pecosa, supero sus hombros y saco uno a uno los brazos por las aberturas del vestido, para finalmente superar su melena y sacarle la prenda por encima de la cabeza.

    Laura estaba ahí, frente al él, por segunda vez en ese día prácticamente desnuda (la había contemplado casi completa en el espejo en la casa de la tia), su piel blanca, su figura curvilínea, las pecas que adornaban su epidermis, sus grandes senos, algo caídos por su magnitud y la gravedad, con esos pezones enhiestos, su melena roja, con solamente la breve tanga brasileña con un pequeño triangulo de tela que tapaba la igualmente pequeña mancha de pelo púbico también rojizo que adornaba su monte de venus prominente y los gruesos labios de su vulva, y las sandalias que calzaba, en esos pies pequeños y regordetes, y las uñas pintadas de color azul metálico como las uñas de sus dedos.

    Mike disfruto la figura de la mujer, y regreso a sus besos apasionados, y volvió a meter la mano en medio de las nalgas para hacer a un lado el hilo una vez más, metiendo uno de sus dedos buscando el apretado ano de Laura que gemía con deleite devorando la gran lengua que se movía dentro de su boca, el índice del varón penetro el ano de la mujer que ronroneaba como gatita, el guiándose por el hilo, llego a las orillas de la prenda y con las dos manos tiro de ella para superar la anchura de sus caderas, y soltó los extremos, cayendo hasta los tobillos de la mujer que temblaba como una hoja ante lo excitante del momento.

    Una vez desnuda, Mike se puso en cuclillas, besando la barbilla, los senos, lengüeteando el ombligo y el bajo vientre, para, finalmente, meter su lengua entre los pliegues de la raja de la casada infiel quien emitió un suave gemido al sentir su intimidad ser penetrada por esa lengua serpenteante y hambrienta, mientras que los gruesos dedos del varón abrían sus labios vaginales para facilitar el acceso de su lengua.

    Laura sentía que se le doblaban las rodillas: – haaa, siii, así papi, así, ¡que rico lo haceees!, cómeme, cómeme, soy toda tuya, haaa. -el clítoris de la mujer estaba prácticamente fuera de su capuchón, y los lengüetazos del hombre en esa sensible zona de su intimidad la hacían temblar, sus líquidos manaban profusamente, ¡estaba empapada! Y el contacto de los gruesos labios de Mike, con su labia, y la lengua jugueteando en su vulva provoco un poderoso estallido de sus terminales nerviosas, un orgasmo monumental empezó en su clítoris y se expandió como una onda de choque por todo su cuerpo, sus nalgas se crisparon, su ano y vagina tuvieron espasmos incontrolables, sus pezones y senos dolían deliciosamente y toda su piel se erizo, mientras cerraba sus ojos, se mordía un labio, y gemía ruidosamente sin importarle si alguien la escuchaba.

    Mike se incorporó, y la abrazo besándola con denuedo, el sabor de sus propios jugos vaginales invadió su boca, mientras seguía aterrizando del poderoso orgasmo que había vivido, y deseando corresponder a su amante, a quien quería ofrecerle una venida inolvidable.

    La temblorosa Laura retiro el fino saco de lino, disfrutaba el toque de sus dedos en la dura musculatura de su dueño, puso la prenda a un lado tras retirarla completamente, y prosiguió con la playera de delgado algodón, retirándola con suavidad por encima de la cabeza de ese hombre que la enloquecía, tras pasar la camisa sobre la cabeza del joven de color, toda la fortaleza de su poderoso torso quedo desnudo frente a ella, dejo la camiseta tirándola a un costado y con ambas manos acaricio los pectorales y el abdomen de lavadero de su joven amante, ¡era una maravilla!

    Las manos de la experimentada mujer recayeron una vez más en la hebilla del cinturón, desabrochándolo rápidamente, anhelaba tener esa dura verga en su boca como ya lo había hecho hace unos minutos en el carro de su amante, desabotono el pantalón, que, por su ligereza, cayó hasta las rodillas arrastrado por el peso del cinturón, Laura tomo el elástico del boxer y replico los movimientos que su joven deseado había hecho con ella, doblando sus rodillas, y asumiendo una postura en cuclillas, llevándose la ropa interior hacia abajo al tiempo que ella descendía, la tiesa verga de él, quedó liberada, con la punta apuntando hacia arriba, y sus huevos de considerable tamaño colgando libres, Laura aproximo su rostro y abrió su pequeña boca al máximo para acoger la gran cabeza en su interior, lamio la punta, y una vez más el orificio uretral, bajo más su cabeza y se concentró en el frenillo del glande, lengüeteándolo con maestría, el levanto la cara y cerró los ojos emitiendo un gruñido ante los movimientos magistrales que su madura amante realizaba con su boca y lengua, apretó sus fuertes nalgas, y se tensó en toda su humanidad, Laura sabía que era lo que venía, y acelero sus delicias en la hombría del negro que estaba a punto de estallar en su boca.

    El primer chorro fue poderoso, enmarcado por una serie de profundos sonidos guturales que emanaban del éxtasis de Mike, Laura tenía su boca alrededor de su glande, cubriéndolo todo, así que el torrente de semen invadió su cavidad bucal, y el chorro se estrelló contra el fondo de su garganta, contra la campanilla, y se metió hasta las profundidades de su garganta, se vino copiosamente, y ella, sin sacarla de su boca aguanto un segundo chorro que ahora sí, la obligo a romper el contacto, era tan abundante que imposibilitada de respirar, le había llenado la boca y garganta, saliendo disparado por las fosas nasales de la mujer que se ahogó con el viscoso contenido del néctar de amor de su joven amante.

    Buscando respirar, pero sin soltar la bolsa escrotal del muchacho de su mano derecha, Laura retiro su rostro un poco y abrió la boca jalando aire, justo en el momento en que una tercera oleada estallaba desde el pene del hombre que, con su juventud, producía mucho esperma, ¡y más cuando estaba en el grado de excitación que las artes sexuales de esta mujer lo habían puesto! Y el chorro se estrelló contra los labios, dientes, barbilla y nariz de la mujer que fue bañada de semen caliente, pegajoso, ella se quedó estática, en la misma posición, en cuclillas, desnuda, solo con los zapatos puestos, su boca y garganta rebosantes de esperma, y su cara con la lengua de fuera y los ojos cerrados eran dignos de cualquier diva del porno, escurriendo mecos, que manchaban en ciertas zona su blanca piel, con hilillos de semen y su propia saliva colgando de sus labios y barbilla, cayendo en grandes gotas sobre sus voluminosas tetas, y resbalando por su cuello.

    Mike bajo la cabeza, y contemplo el rostro de la “señora” que había conocido hacía apenas unos días, ahí estaba, desnuda, con la boca abierta y la lengua de fuera, completamente rociada de su leche, misma que ella se había tragado gustosamente: – ¡que rica estas!, que buena eres para mamar Laura, ¡que delicia! Ella se incorporó, y con el dorso de la mano izquierda procedió a retirar los largos hilos de semen y baba que pendían de su boca, y en un momento de indescriptible calentura, se llevó la mano a la boca para relamer los residuos de la leche del joven, la saboreo como un gatito disfruta de su plato de leche, con un brillo de calentura en los ojos, y una media sonrisa enigmática y sensual.

    Mike jalo a la mujer hacia si, la volvió a abrazar, y se desprendió del abrazo para tomar sus boxers que estaban a un lado en el piso, los levanto, y retomo el abrazo, paso su sopa interior por la cara encharcada de su madura compinche sexual, limpiando los residuos de semen y saliva, para sus adentros pensó: – ¡qué clase de puta eres Laura! toda una cerda en la cama… – Tras limpiar la masa babosa que cubría buena parte de la faz de la fémina, quien sonreía al ser atendida por su matador, tiro la pieza de ropa interior y procedió a besarla, percibía el aroma y sabor de su propia venida, y ella lamia y chupaba sus labios y lengua con función, la tomo por las caderas y la jalo hacia abajo, hacia la pila de ropa de ambos amontonada a su costado, se sentaron juntos donde el continuo besándola y acariciando sus generosos pechos haciendo énfasis en sus gloriosos pezones, que mantenían una erección total, y baja la mano de sus senos hacia la piel de las prominentes caderas acariciándolas con la yema de sus dedos provocando escalofríos en su acompañante, quien le devolvía la caria concentrándose en sus pectorales y abdomen, pero sin perder oportunidad de tocar su pene que descansaba tras la copiosa venida con la que había decorado la cara de la caliente mujer casada, e infiel.

    Así, acurrucados uno junto a otro rodeados de las albas paredes de la cancha deportiva, las caricias fueron “in crescendo” poco a poco, la verga del moreno comenzaba despertar, recuperando su erección y el goteo constante de líquido seminal desde la punta, ella, seguía rezumando jugos por la vagina, anticipando la penetración de ese formidable ariete que la llevaría al cielo orgásmico, ¡como deseaba tenerla adentro de su sexo!

    La mano derecha de Laura se encamino a comenzar un movimiento masturbatorio sobre el órgano de Mike, su mano, pequeña y regordeta, apenas alcanzaba a rodear la circunferencia del pene del dotado joven, era gruesa, seguramente la sentiría estirar sus elásticas paredes dentro de su sexo, y su longitud era prometedora de alcanzar sitios que los penes de varios de sus amantes anteriores no habían explorado, ya que, la gran mayoría de las vergas que habían entrado en Laura tenían el tamaño promedio de catorce o quince centímetros, y Mike portaba fácilmente diez centímetros más de longitud, y un grosor superior.

    Los movimientos de sube y baja sobre el miembro, retribuyeron casi inmediatamente: ¡juventud, divino tesoro! El tejido cavernoso del pene de Mike comenzó a llenarse de sangre y a darle esa consistencia dura que a Laura le encantaba, parecía que estaba plenamente recuperado después de haberse vaciado completamente en su boca, y listo para hacerse cargo de su vagina hambrienta que palpitaba de deseo y seguía lubricándose incontrolablemente.

    Mike estaba recargado en la alba pared, y Laura se levantó un poco, el estiro las piernas y ella se encaramo sobre su regazo, el contacto de su pene sobre la chorreante vagina fue eléctrico, ella seguía goteando sus deseos, y el acomodo su pito en la entrada de la empapada cueva de la cuarentona que dejo caer su peso poco a poco sobre la ya totalmente erecta verga del moreno.

    Primero fue una porción de la punta, que de deslizo desde el clítoris de la mujer hacia la entrada de la vulva, ahí, entro ligeramente, y ella se dejó caer para engullirla hasta la mitad profiriendo un gemido sonoro y cargado de lujuria: -haaaa, si, papito, así quería que estuviéramos, coooogeme, haaay, que dura, que rica estaaa. – el abrió ligeramente las piernas, y apretando las nalgas y empujando hacia arriba, aprovecho la humedad natural del hoyo de placer de ella para empujar la segunda mitad, yéndose hasta que sus vellos púbicos estuvieran prácticamente empalmados uno con el otro, Laura se estaba comiendo los 25 centímetros y gozándolos con entusiasmo y calentura.

    La mujer acelero la cabalgata, las sensaciones de la penetración eran un verdadero deleite, sentía su vagina llena, plena, y por dentro, Mike y su largo tolete tocaba lugares que ella no conocía podían ser alcanzados al interior de su cuerpo, la posición con el sentado en el suelo, recargado en la pared y ella montándolo abriendo desmesuradamente las piernas, abrían completamente su vagina, y la longitud del falo llegaba muy adentro del cuerpo femenino que se estremecía aún más, al dejarse caer completamente para ser empalada sin piedad.

    Mike tomo las grandes nalgas de Laura, sobándolas, amasándolas, abriéndolas, estrujándolas, mientras el martilleo incesante en las entrañas de la mujer adquiría un ritmo frenético, a lo que ella respondía meneándose y apretando los más posible con sus músculos vaginales la gruesa verga del varón que elongaba su hendidura en cada embate.

    Laura estallo en un orgasmo poderoso, una vez más se venía a chorros empapando el regazo del varón, gimiendo ruidosamente junto con el eco natural del recluido espacio deportivo donde estaba siendo taladrada por aquel pene negro y tieso, él no se inmuto en lo más mínimo, y al sentir la deliciosa venida freno un poco el ritmo haciendo que ella disfrutara aún más, y poco a poco, cada centímetro de aquel órgano invasor en su parte más íntima.

    Laura termino de estremecerse, le dolían las coyunturas de la cadera al sostener la postura donde ella abría mucho sus piernas para clavarse en la deliciosa verga que la había hecho gritar, sentía que estaba a punto de tener un calambre, y dejándose caer completamente sobre el duro palo de Mike, lo abrazo del cuello, y lo beso una vez más con enorme frenesí y le dijo con voz entrecortada por los espasmos del interminable orgasmo: – Mike, amor, nadie me había hecho sentir esto que estoy sintiendo, que cogidota hermoso, me haces sentir mujer como nadie más lo había hecho, quiero estar sentada en tu verga siempre! – el respondió a los besos, y tomándola de la cintura la desplazo hacia un costado para hacerla descansar de la distendida postura donde sus caderas habían sido forzadas al máximo, y acoto: – Eres una delicia de mujer, me encanta como disfrutas cuando la tienes adentro, ¿te gusta mucho la verga verdad? – Ella le respondió, ya sentada de costado a un lado de su amante: – me gusta la tuya papacito, ¡más que ninguna! que rica la tienes, quiero maaas. – la confesión de la mujer llenaba al joven de orgullo masculino, la visión de Laura desnuda, solo con los zapatos puestos, con la vagina escurriendo y el pelo revuelto en esa cancha deportiva totalmente publica, hacían aún más caliente la situación, y el la disfrutaba intensamente.

    La urgencia de Laura por más verga fue aún más notoria cuando se dejó caer de lado para volver a mamar el miembro de su amante cubierto de sus propios jugos vaginales, el pene del hombre estaba cubierto de una substancia que parecía crema o yogurt, y Laura se la engullo toda, mamo la cabeza, disfruto del olor a sexo salvaje, lamio los restos de su propia venida como si degustara una paleta de dulce, enfoco sus caricias linguales al orificio de la uretra donde Mike seguía emanando líquido seminal, y al frenillo de su glande, el cerro los ojos y la dejo maniobrar, su boca era pequeña pero hacia maravillas, abría los ojos desmesuradamente cuando intentaba metérsela toda en la boca, y no paraba de ronronear dando gemidos de gusto y aprobación con el manjar masculino que degustaba.

    En dicha posición, de lado, Mike noto las amplias curvas del trasero de la mujer que se atragantaba con su pito, el pliegue de su piel en la cadera era sensual, su blanca piel, estiro su brazo y poso la mano acariciando con suavidad esa porción de la humanidad de su dedicada mamadora, y una imagen lleno su imaginación: ¡debía cogérsela de perrito! el tiempo pasaba, y aun y cuando el tiempo transcurría, y era evidente que la ausencia de los dos ya debía notarse en la reunión, ¡no se perdonaría si no le metía la verga en esa posición!

    Laura seguía embebida en su felación, el sabor la volvía loca, el color del pene, el aroma a sexo, para ella no existía el tiempo, solo ese órgano de placer que la tenía encendida como una tea, y que deseaba tener con ella por el tiempo que fuera posible, siempre había sido una mujer caliente, deseosa y dispuesta, y dichas condiciones naturales a su ser, la había llevado a ser etiquetada como puta, por familiares y conocidos, mientras recorría el glande una vez más pensó: ¿así que soy una puta? ¡si me vieran! Hipócritas, como si ellos no disfrutaran del sexo, mojigatos, todos quisieran cogerse a quien les gusta, pero se hacen pendejos – Y mamaba y mamaba – ensimismada en sus pensamientos y en el enorme falo que rellenaba su cavidad bucal hasta que sintió la mano de Mike tomarla de la cabeza, y separarla del pene que chupaba con fruición, él le dijo: ponte en cuatro Laura – y como una esclava sexual sonrió en complicidad, y se giró sobre sus caderas usando la ropa tirada en el pico para usarla como protección para sus rosilla y asumió la posición que su poderoso amante joven y negro le había solicitado, puso sus manos al frente, volteo a ver por detrás de su hombro, su pelo caía sensualmente por su cara, elevo las nalgas y separo las piernas dándole al hombre una visión completa de su anatomía, con la vagina dispuesta a ser usada sin miramientos, y una cara de deseo que era una invitación para penetrarla inmediatamente, así, en cuatro puntos, respingando las nalgas totalmente desnuda y con sus zapatos de tacón.

    Mike se incorporó del lugar donde había permanecido sentado de espaldas a la pared, se arrodillo detrás de la infiel y ardiente mujer casada que había olvidado sus cotos, masturbo su pene ante la visión deliciosa de la mujer con las nalgas paradas esperando a ser follada

    Y se ubicó detrás de ella, soltando su verga que colgó cabeza arriba, tiesa como un garrote para empalmarla contra la hondonada entre las dos grandes y blancas nalgas que se le ofrecían, froto su longitud entre los blancos cachetes, y fue Laura quien echando un brazo hacia atrás tomo el mástil del varón para frotar la enorme cabeza en forma de champiñón entre su gruesa e hinchada labia vaginal que seguía desprendiendo humedad, misma que hacía que las caras interiores de los muslos a la altura de su entrepierna brillaran ante la emisión de su aceite de amor que la tenía lubricada y lista.

    La mano de la avezada mujer puso el glande exactamente en la entrada de su cueva de amor, el empujo la cadera, y su verga se deslizo dentro del cuerpo de la experimentada amante centímetro a centímetro hasta llegar al tope, donde su pelvis contactaba con el blanco trasero que ella ofrecía con deseo.

    Laura gimió con pasión, estaba hasta el fondo, no cabía nada más, y las sensaciones la recorrían deliciosamente, fue ella la que empezó a mover sus nalgas de arriba a abajo, girando la cadera y la cintura desde la posición de perrito para gozar la dura macana que estaba en su interior, el correspondió a la moción y comenzó a moverse hacia adelante y hacia atrás, entrando y saliendo con un ritmo semi lento que intensificaba las sensaciones sobre la cabeza de su glande, su humedad, y el calor de su oquedad eran exquisitos, ladeo su cabeza y contemplo las enormes tetas de la mujer bamboleándose como olas colgando generosas de su pecho, la espalda blanca aderezada con sus pecas era realmente sensual, y sus gemidos de placer lo calentaban aún más, lo que lo llevo a arreciar su vaivén, golpeando contra el trasero rotundo que estaba haciendo suyo, el golpeteo de sus cuerpos era sonoro, y el sonido era intensificado por las blancas paredes de la cancha de ráquetbol y su eco natural, era una sinfonía de golpeteo piel con piel,

    Mike gruñía, parecía un animal salvaje masacrando a su presa, cuando llegaba hasta el tope de la inserción, agarraba las caderas de la pelirroja y mantenía la penetración hasta la base, y sin sacar un centímetro ayudándose con las manos movía sus caderas hacia un lado y hacia el otro, haciendo que su verga abriera la panocha jugosa e hirviente, separando los labios vaginales y forzando su agujero a hacerse más grande, poso su mano derecha sobre las nalgas blancas de la mujer que tenía los ojos en blanco y mantenía la boca abierta en un grito constante ante la potencia de los embates, y un hilillo de baba escurría por una de las comisuras de sus labios, ¡la señora casada era una puta come vergas que casi perdía la conciencia entregada al placer carnal!

    El dedo pulgar de Mike se posó sobre el ano de Laura, e introdujo la primera falange, la mujer gimió más duro, empujo más de su dedo, al compás del ritmo que su verga tenía dentro de su vagina, y la humedad que ella secretaba había mojado plenamente la entrada de su recto, por lo cual, el dedo gordo se perdió en la profundidad de su culo con extrema facilidad, el dedo gordo de las toscas manos de Mike era grande y grueso, y sentirlo dentro de su ojete al unisonó con la tremenda verga del macho, dinamito una reacción en cadena que, una vez más le llevo a un poderoso orgasmo que parecía interminable, sus esfínteres se contraían sin que pudiera hacer nada para controlarlos, sus oquedades se abrían y cerraban en torno a los objetos extraños que se metían fuerte en sus partes más íntimas, bajo la cabeza y aulló de placer, su panocha arrojo una vez más un líquido entre transparente y blanquecino con potencia de chorro, ¡amas había tenido una venida tan grande como esta! El orgasmo parecía no terminar, pero en realidad eran uno grande y muchos orgasmos pequeños encadenados y que parecían no tener fin, sentía como si se orinaba a chorros, pero no eran orines, bañando el órgano sexual que la gratificaba incansablemente, y parte del líquido salió disparado hacia arriba bañando sus nalgas, y el abdomen de Mike, en medio del estallido, el pulgar de Mike había llegado hasta dentro de su ano, la sensación de la doble penetración era devastadora, sus piernas temblaban, agacho la cabeza, metiéndola entre sus brazos, y gimió más fuerte: aaargh, hummm, siii, me rompes toda cabrooon, haaa, ¡no me la saques nunca! Todo su señorío, y buena educación y modales de clase media alta habían desaparecido bajo las olas de placer casi animal que tenían su cuerpo en un descontrol absoluto.

    Mike siguió taladrando ambos hoyos de la casada infiel, acelerando su ritmo de cadera, y el golpeteo en el trasero de Laura fue todavía más fuerte, los enormes huevos del negro colgaban y se balanceaban golpeando el pubis y la zona del bajo vientre de la mujer en éxtasis, y un pequeño charco de líquido se situaba exactamente debajo de donde el órgano sexual de Mike continuaba su irrefrenable ataque, sintiendo que su orgasmo también estaba a la vuelta de la esquina: -Ya voy a acabar mamasota buenona – dijo con su fuerte acento americano: ¿Dónde quieres mi leche? Y acelero aún más su cadencia, Laura contesto totalmente fuera de sí: – ¡donde tú quieras papacito!, ¡échame tu lechita caliente!, ¡dame tus mecos donde tú quieras papacito, soy tuya, soy tu puta, ¡hazme lo que tú quieras!

    Laura no medito sus palabras, si hubiera sabido lo que venía a continuación, tal vez hubiera dicho otra cosa, Mike saco su pene de la vagina totalmente desflorada de la hembra, y retiro su dedo pulgar de su recto, que quedo abierto por la dedeada despiadada que el afroamericano había implementado en dicho esfínter, y, reacomodándose, empujo la enorme cabeza de su palo erecto por el ano de la mujer que tenía en cuatro frente a él, fue solo un pequeño empujón, lo dilatado del ano de la pelirroja permitió que sin la mínima resistencia se comiera prácticamente toda la polla del joven que no desaprovecho la oportunidad.

    Un largo grito emano de la garganta de la mujer que era empalada analmente, y sin darle tiempo a reaccionar arremetió con enorme fuerza destrozando su culo y terminando la labor de hacerla suya por cada uno de sus agujeros naturales.

    Aun con la lubricación, el rostro de Laura de descompuso del dolor inicial, sintió ganas de vomitar, tenía miedo de que la hubiera desgarrado, pero dichas dudas duraron solo nos cuantos segundos, y su apasionado cuerpo reacciono favorablemente a la invasión, y un dolor soportable y delicioso, sustituyo al primer empuje que la había hecho casi llorar, y al acomodarse a la herramienta, una vez más sintió que sin remedio, un orgasmo de dimensiones cataclismicas estaba en camino, ¡nadie se la había cogido así! Y Mike al parecer se había olvidado de ella y se concentraba solo en su ano siendo usado de forma inmisericorde a un ritmo bestial, el golpeteo en las nalgas de la mujer por parte del cuerpo del hombre sonaba fuerte y los ecos de la cancha lo hacían aún más notable, al igual que los gemidos de placer y exclamaciones de todo tipo que escapaban de la boca de la mujer que, una vez más estaba perdida por el deseo y la calentura.

    Mike rugió, su orgasmo estaba ahí, al alcance, y voz en cuello comenzó a hablar en inglés: ¡¡¡take it bitch, take it all, you fucking whore, yes, yes, you are a damn slut, you love cock fucking cumslut, take it!!!! (toma perra, tómala toda, eres una maldita puta, si si si, eres una maldita puta te encanta la verga, puta come vergas) y comenzó a venirse dentro del ano de la mujer, Mike se venía como lo había hecho ella, ¡a chorros! Un orgasmo copioso, y una cantidad de semen enorme inundo de blanca lefa el orificio apretado que ahora quedaba expuesto y abierto, una vez que el extrajo el miembro, goteante y semi flácido después de expulsar un rio de su semilla.

    Mike se sentó una vez más, en el suelo, de espaldas a la pared, Laura mantuvo la posición donde había sido penetrada, sobre las rodillas sosteniéndose con las manos apoyadas en el piso blanco de esa cancha deportiva que había sido el escenario de la que, pensaba, era la sesión de sexo más gratificante y satisfactoria de su vida.

    Mike le dio las gracias, y acaricio su gran trasero con la mano izquierda, sus dos oquedades estaban enrojecidas, y expandidas tras recibir las cargas de su amante, no sentía dolor, sino un hormigueo delicioso que le recorría la parte baja cal cuerpo.

    Laura se levantó, no traían papel sanitario, ni nada con que limpiarse los residuos de su sesión amatoria, ella tomo la pequeña tanga y como pudo, removió el esperma del hombre que escurría por en medio de sus piernas, el hizo lo propio con su ropa interior, y, casi sin cruzar palabra comenzaron a vestirse.

    El la beso una vez más, ahora de forma más tierna que sexual: – Gracias, ¡eres una mujer deliciosa! – Laura sonrió, y le dijo: No Mike, gracias a ti por hacerme sentir mujer, me siento plena y satisfecha, ¡me hiciste tocar el cielo!

    Ya completamente vestidos, los amantes salieron de la cancha de racquetbol, ya no había nadie en el estacionamiento, se miraron, y comenzaron a caminar rumbo a las escaleras para reincorporarse a la fiesta infantil en el área de la alberca, donde, seguramente serian objeto de una observación minuciosa por parte de la tía y su hijo, y muy probablemente de alguna de las otras mujeres maduras que anhelaban ser penetradas por el joven semental, algo que Laura acababa de hacer, en donde menos los esperaba.