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  • Conociendo (Final)

    Conociendo (Final)

    Las miradas de los jóvenes voyeurs y mía se encontraron a través de la ventana después de la tremenda cogida que me había dado mi macho negro Tony…

    Y solo puedo decir que al darse cuenta ellos de que los veía fijamente con esa mirada de hembra lujuriosa que acaba de venirse fue de sorpresa primero, pero al este cuenta que no los dejaba de ver se ocultaron de nuevo.

    Y terminamos la sesión Tony, mi esposo y Marce quedándome a dormir sola con Tony al llevarse Marce a mí marido a dormir con ella…

    El sábado amaneció precioso y aprovechamos todos para pasarla junto a la alberca en el jardín, traía puesto un traje de baño de una pieza que me encantaba: un diseño moderno que cubría mis senos con trabajo y estaba muy estilizado de frente así que dejaba salir mis vellos de la raja por los lados y detrás era solo una tira que dejaba completamente descubiertas mis nalgas…

    Los demás invitados retozaban también entre todos y miss Marce entonces decidió empezar la diversión más atrevida a eso de las 4 PM…

    Sacó un juego de twister y entre risas y aplausos nos explicó las reglas que eran ligeramente diferentes a las originales.

    Mi esposo fue designado como el árbitro y Tony y yo fuimos la pareja que iniciaría el juego, nos colocamos en los extremos del plástico con los colores y los demás nos animaban curiosos de ver qué haríamos mi macho y yo a la vista de todos…

    Después de tres movimientos de cada uno, Tony estaba literalmente sobre mí rozándome con su verga bajo su traje de baño las nalgas… Entonces miss Marce sugirió que era tiempo de agregar una de las tarjetas que eran preguntas para cada quien de los participantes y si perdíamos los demás nos asignaron un «castigo»…

    Ambos perdimos a la pregunta y entre gritos y sugerencias, los demás decidieron que el castigo de ambos sería quitarnos el traje de baño y seguir el juego desnudos…

    Tony y yo nos miramos complacidos y nos pusimos de pie, me ayudó a quitarme el traje de baño ante la mirada lujuriosa de los hombres y mujeres ahí presentes…

    Mi marido estaba excitadísimo de ver cómo me recorrían con sus miradas calientes el cuerpo desnudo los demás que modelaba yo descaradamente frente a ellos, después de dejarlos admirarme por un momento de frente y vuelta me arrodillé frente a Tony y lentamente le baje su traje de baño…

    Volteando a ver a los demás, le guiñe un ojo a mí marido y dejé a la vista de todos la enorme vergota negra de Tony que estaba ya erecta por verme desnuda…

    La exclamación general fue de asombro, las mujeres quedaron encantadas con ese tolete negro y los hombres no dejaban de verme desnuda imaginando seguramente como lo gozaba en la intimidad…

    Poniéndome de pie de nuevo, nos pusimos lado a lado abrazándonos desnudos como estábamos y mi marido me pasó rápidamente las zapatillas altas para ponérmelas de nuevo y con eso estilizar mi figura aún más…

    Orgullosa de mi cuerpo de mamá cachonda me coloque de nuevo junto a Tony y con una mano tomé su enorme verga mientras lo abrazaba con la otra.

    Miss Marce fue a colocarse junto a mi esposo y alcancé a escuchar cómo le preguntaba:

    -te excita ver como tu esposa se ofrece a la vista de todos a su macho negro?

    No alcancé a escuchar la respuesta porque en ese momento Tony me abrazo y volteándome de frente a él me agarró las nalgas mientras me apretaba hacia él y me daba un beso francés intenso que correspondí cachondamente moviendo mis caderas mientras sentía su verga frotarse en mi vientre.

    Una de las mujeres rápidamente puso sobre el plástico del twister unas toallas suponiendo que ya no íbamos a jugar… Íbamos a coger frente a ellos!

    No resistí mucho y me puse de rodillas frente a su pene negro, lo tomé con ambas manos y empecé a darle besos a todo lo largo, Tony me tomó del cabello y me echó hacia atrás la cara mientras me decía:

    -Diles quién soy para ti y que quieres de mi, mi cachonda y piernuda hembra.

    -Eres mi macho, y yo… soy tu perrita dispuesta!… y quiero que me fecundes! Quiero tanto tener un hijo tuyo!!

    Esa revelación provocó un silencio momentáneo entre los presentes y finalmente una de las mujeres se animó a preguntar:

    -… y tú marido Mariela? está de acuerdo?

    -Sí!! -dije volteando a verla- mi esposo no tiene problema con eso verdad?

    -No -dijo mi marido- me calienta mucho que mi esposa sea así de puta!!

    -Sí, soy la perrita de mi macho y me dejo coger por él cuando quiera! -Dije feliz de dejarle a los demás saber mi situación con Tony…

    Regresé rápidamente a mamar su verga erecta y escuché los comentarios de los invitados que decían que para ser una señora casada con un hijo mi comportamiento era el de una verdadera hotwife…

    Lamia y besaba con lujuria esa verga enorme de Tony frente a los nuevos amigos de la escuela de mi hijo y vi como mis Marce sonreía satisfecha de tenernos ahí…

    Mi velluda raja empezó a destilar jugos por lo caliente que estaba ya y seguramente pudieron olerme lista para ser penetrada por Tony…

    Podía escuchar los comentarios de ellos al verme en esa actitud:

    «Que caliente chaparrita…»

    «Se ve que es putisima…»

    «Cómo le puede caber semejante vergota?»

    «Esa Mariela se ve bien decente… y mira como es en realidad…!»

    Poco a poco los comentarios fueron desapareciendo de mis oídos, estaba concentrada en mamar esa verga enorme que me ponía tan caliente, desde la primera vez que me cogió Tony me había decidido; era justo el macho que necesitaba para que me embarazara!

    Salir a la calle con mis dos hijos de padres diferentes y ninguno sea de mi esposo era algo que me ponía caliente! Y que uno de ellos fuera de color como su verdadero padre biológico era lo más caliente que podía pasarme…

    Lentamente, Tony me acostó sobre las toallas y yo feliz abrí mis piernas para recibir su tolete enorme…

    Los demás se acercaron más a nosotros para no perder detalle de esto y vi como Marce masturbaba delicadamente a mí marido mientras le decía lo caliente que nos veíamos y especialmente yo, ofreciéndome a mí macho negro a la vista de todos…

    Su glande rozó apenas los labios de mi raja velluda y sentí una corriente eléctrica recorrerme el cuerpo, de la raja hasta la punta de les pies.

    -Ahhhh… -Gemí casi desesperada cuando sentí su enorme verga abrirse paso en mi vagina… Mis ojos no resistieron ese tremendo placer y mi mirada prácticamente quedó en blanco, mi entonó desapareció completamente y solo sentía la verga de Tony seguir penetrándome mientras gemíamos ambos en síntoma de placer mutuo…

    -Sí, sí… métemela cabrón! dámela todaaa!! (Casi gritaba yo entre gemidos intensos)

    -… ahhhh -grité al sentirlo penetrándome profundo, mis caderas se elevaron para encontrar esa verga gorda y larga, me sentía llena y quería más!

    -Wow Mariela! -Dijo una de las mujeres del grupo- que Bárbara! Cómo te cabe tanto!?

    Volteando a verla un momento sin dejar de mover mis caderas con lujuria le respondí:

    -Es lo mejor que he probado en mi vidaaa!

    Dije sintiendo la verga llegar hasta el fondo y Tony me tomó de los pezones para empezar a pellizcarlos con lujuria mientras me seguía bombeando con su falo negro…

    -Delicioso! -Dije en un gemido…

    Su verga enorme entraba y salía de mi velluda raja haciendo un ruido cachondo, entonces Tony me dijo que me pusiera sobre el… Tenía una idea en mente…

    Nos colocamos así y me ensarte de nuevo en su verga negra mientras me tomaba de las nalgas controlando el ritmo y volteando hacia los demás dijo:

    -Métanle la verga en el ano! Que sea su bienvenida al grupo!

    -Quieres que me cojan así mientras me penetras tú la raja? -Dije caliente

    -Sí, enséñales lo puta que eres!

    -Ok! -Volteando a ver a uno de los hombres le dije:- ven, métela en el ano!

    El esposo no se hizo de rogar y rápidamente se quitó el traje de baño y se fue a acomodar detrás de mí…

    Su verga era de largo normal pero muy cabezona… se acomodó entre mis nalgas y le ayude con mis manos abriéndome las nalgas para dejarle descubierto mi velludo ano…

    -Mmmm… -Acomodó su pene en la entrada de mi ano y de un solo golpe me penetró profundo!

    -Ahhhh… -Gemí sintiéndome llena por mis dos lados, Tony seguía bien adentro de mi raja y ahora tenía a otro hombre dentro de mi ano moviéndose intensamente, su esposa no perdía detalle y lo animaba a venirse dentro de mi ano.

    Ambos machos me penetraban durísimo y sentí el orgasmo de mi macho Tony empezar a acercarse así que moví las caderas lo mejor que pude para darle mayor placer.

    La venida de ambos llegó casi al mismo tiempo!

    Sentí claramente como me llenaban el ano del semen caliente y la raja también.

    Moviéndome como loca, prolongué hasta lo máximo el placer de ambos y lentamente disminuí el movimiento de mis caderas, el hombre de atrás me jalo para darme un beso de lengua que recibí agradecida por el placer que me acababa de dar su verga en el ano, se salió de mi y regresó con su esposa, Tony se paró y se dirigió adentro de la casa por sus cigarros y las dos mujeres del grupo rápidamente se acercaron a mí para mamarme la vagina y el ano y tomarse el semen que salía en abundancia de esos lugares…

    El resto de la tarde la pasé siendo penetrada por los hombres ahí presentes y dando placer a las mujeres con mis manos y lengua.

  • La nieta de mi mujer

    La nieta de mi mujer

    En cierta ocasión me encontraba solo en mi casa, Ramona, mi pareja había ido a trabajar. La tarde muy calurosa y soleada, el verano se hacía presente con su mayor fuerza. Eran más o menos las dos de la tarde cuando llaman a la puerta. Voy y abro y para mi sorpresa era la nieta de mi mujer: Brenda.

    Le dije que su abuela había ido al trabajo y que no volvería hasta la seis de la tarde. Me respondió que no la buscaba a ella, sino a mí. Asombrado le dije: ¿a mí?

    Si a vos.

    ¿Por qué a mí?

    Vos ayer estuviste con mi abuela en mi casa, en un momento determinado mi abuela y mi madre mantuvieron una conversación sobre vos. Mi mamá le preguntó a la abuela cuántos años hacía que estaban juntos, la abuela le respondió: 20 años. Mi mamá le dijo: más que con papi. Se ve que el Flaco te atiende bien.

    Sin duda, dijo la abuela.

    ¿Y a todo esto qué? No te entiendo, le dije.

    Voy a ir al grano: quiero probar como atendés a mi abuela.

    Pero pendeja, le dije, tenés apenas 18 años, déjate de joder.

    En serio, me dijo, quiero probar.

    ¡Ah sí! ¿Querés probar? Pero vas a probar todo entonces.

    Si… todo, me dijo.

    Bueno, le dije, mostrame las tetas, putita de mierda.

    Brenda se sacó la remera y luego el corpiño y me mostró una tetitas hermosas, duras, con un bello pezón, una muy linda aureola, eran fantásticas, le dije: vení que te las chupo y se las chupé a fondo. Gimió, su respiración se hizo un poco más agitada y se le endurecieron ambos pezones.

    Bueno, le dijo, ahora mostrame la concha y el culo, nena. Empezó a desabrocharse el short y le dije: esperá putita, subite a esta silla. Y después te quedas en bolas.

    Se subió a la silla, se sacó el short, tenía una tanga muy pequeña que apenas cubría su monte de venus, totalmente depilado, y solo un pequeño hilo de tela que se le metía entre los cachetes del culo.

    Subida en la silla le dije que se abriera los labios de la concha y me la mostrara, así lo hizo, sus labios internos eran bastante carnosos, su color rosado interior me llevó a meter mi lengua allí. Le chupé la concha… gritó de placer…

    Le dije luego: date vuelta que te voy a lamer el agujero del culo, pendeja de la raya del orto, vos querés probar cómo me cojo a tu abuela, lo vas a probar enterito.

    Le abrí los cantos y metí la lengua en su agujero… era hermoso, yo estaba muy caliente con la verga muy dura y la nena bastante mojada.

    Le dije: de acá en adelante no hay tutía, vas a probar todo… todo, te la vas a comer por los tres agujeros.

    Me dijo: ¡¡¡No pará!!! Nunca me la pusieron por el culo.

    Me importa un carajo, le dije, hoy te la voy a poner en el ojete, nena. Ahora vení y chúpame la pija como corresponde y más vale que seas buena, querida.

    Y comenzó a chuparme la pija y los huevos, me volvió loco, era estupenda mamando.

    Le dije: tu abuela me da besos negros así que dale chúpame el culo y haceme gozar como hace ella.

    Y en efecto me empezó a pasar la lengua en mi culo y me hizo gozar mucho, era buena en todo la nenita. Y yo, inocente, que creía en su inexperiencia.

    La llevé a la pieza y se la metí en la concha, la tenía muy mojada y yo tenía la chota muy dura, me dijo que acabó muchas veces, la cogí de todas las manera posibles. Hasta que llegó el momento culmine. Me levante y fui hasta la cómoda a buscar un pote de crema, me dijo: ¿me vas a coger por el culo? Si, le respondí.

    Despacio entrá, sé bueno, me dijo.

    Si, le dije, quédate tranquila.

    Le puse crema en el agujero del culo y en los alrededores y se la metí despacio, primero la cabeza, luego hasta la mitad y luego hasta los huevos. Gritó un poco y meneo las caderas de un lado a otro, pero después comenzó a gozar como una perra.

    En un momento determinado, sentí la necesidad de acabar, la di vuelta con fuerza, la puse boca arriba y se la metí en la concha, que estaba muy mojada, le pedí que me acariciara los pezones… creo que no fueron más que cinco o seis movimientos y derrame una gran cantidad de esperma dentro de su argolla caliente.

    Quedé extenuado, ahíto de sexo juvenil. La pendeja era muy buena en la cama. Le dije: quiero repetir. Me dijo: bueno, lo repetiremos cuando quieras.

    Yo te aviso, le dije.

    Fue al baño, se higienizó, se vistió, me dio un beso de lengua y se fue. Fue una tarde espectacular, nunca imaginada.

    Eran las cinco de la tarde en una hora y un poco más retornaría del trabajo mi mujer. Tenía que estar presentable, me di una ducha y seguro tenía que atenderla a ella por la noche. Necesitaba recuperarme rápidamente. No iba a ser fácil. Ya soy un muchacho mayor.

  • Mi encuentro con Miku (Primera parte)

    Mi encuentro con Miku (Primera parte)

    Desde siempre he tenido la curiosidad de tener sexo con una chica travesti y siempre me ha gustado el anime.

    Pueden llamarme Alan, aquí en mi historia donde les contare como es que fue mi primera vez con una linda chica con pene.

    Todo comenzó hace unos meses, realmente mi gusto por los trapitos y travestis se remonta a casi una década de que comencé a ver hentai y videos en internet, siempre me fascinaron esos cuerpos masculinos actuando con tanta gracia y feminidad complementados por lindos disfraces y maquillaje que sacaba la mujercita dentro de ellos.

    Pero hasta entonces solo había quedado en sesiones de masturbación solitarias, pensando siempre en besar y hacer mía a una de esas kamikazes del amor.

    Parecía nada más que una loca fantasía, yo bajito, virgen y aun si haber dado un beso siquiera al tener ya 27 años pensé que toda mi vida iba a ser la de un solitario virgen.

    Pero conocí a una linda ninfa que se hacía llamar a si misma Miku76

    Miku76 es un chico joven, de 23 años alto, con un cuerpo delgado pero «normal», profesionista.

    Nos conocimos en un grupo dedicado al anime en Facebook, donde nos dimos cuenta que compartimos gustos y necesidades.

    Él se travestía desde los 18 y siempre quiso sentirse la mujer de alguien, pero por su físico y su timidez nunca lo logro.

    Sin pensarlo más le ofrecí vernos en un hotel y dar desenfreno a nuestras pasiones.

    Momentos después de escribirlo me empezó a dar algo de pánico.

    Aceptaría un chico tan lindo y perfecto verse con un virgen gordito como yo?

    Mientras corrían cientos de pensamientos dentro de mi cabeza, vi su mensaje.

    «Claro, puedo verte este fin de semana?»

    Mi corazón se salió de mi pecho esperando a que llegara el día.

    Nos vimos en un hotel sobre Tlalpan, decidió que no quería que lo viera vestido como chico así que él se instaló primero en la habitación.

    Mis piernas temblaban mientras subía los escalones de ese hotel, nunca había estado en un lugar como ese y me llenaba de nervios y excitación.

    Toque a la puerta y una voz claramente masculina pero con un gran esfuerzo de sonar dulce me dijo

    «Pasa»

    Al entrar, simplemente quede deslumbrado.

    Estaba con un traje azul de Miku hermoso, sus hombros anchos y delicados, sus largas y torneadas piernas saliendo de esa diminuta minifalda… ese pedazo de tela cubriendo apenas su delicioso secreto.

    Su cabeza coronada con una bella peluca azul agua, mirándome directo a los ojos sonrojándose cada vez más.

    «Tan mal me veo? Porque me ves así?» Exclamo el mientras se sentaba sobre la cama

    Sin poder contenerme me acerca y le plante un beso, metiendo mi lengua directamente dentro de su boca.

    Al principio parecía que estaba en pánico al no saber qué hacer pero pronto sentí su lengua buscando la mía, compartiendo su dulce saliva.

    Mi mano no tardo en acariciar sus hombros y la otra en buscar sus suaves y expuestas piernas, hasta subir por su falda y sentir aquella delicia que se ponía más dura con cada encuentro de nuestras lenguas.

    Estuvimos un buen rato besándonos, y acariciando nuestros cuerpos.

    De repente el me lanzo a la cama y se apresuró a quitarme los pantalones para dejar mi miembro al descubierto.

    Pude ver en sus ojos una lujuria y ganas inminentes de tener mi carne dentro de él.

    Sin pensarlo metió mi miembro en su caliente y mojada boca, lamiendo cada centímetro de él, con lujuria y probablemente amor.

    Siguió lamiendo y succionándolo tan hábilmente que tuve que preguntarle si realmente era su primera vez, en una voz entrecortada por el placer que me provocaba.

    «Si es mi primera vez con otro hombre, pero tu miembro se ven tan apetecible y suculento que solo lo quiero para mi. Quiero que me hagas tu mujer con esto»

    Y con ello seguí con Miku…

    Contándoles en el siguiente relato que fue lo que paso después de esas calientes palabras.

  • Homo sapiens

    Homo sapiens

    Bueno… antes que nada quiero presentarme. Tengo 26 años, soy crossdresser y me llamo Natalia, o al menos así me hago llamar. Soy nuevita en la página, es decir que ésta va a hacer mi primera intervención.

    Había pensado en comenzar con relatos de manera cronológica, pero la realidad es que a veces cuesta ponerse a redactar en un orden, así que prefería arrancar por esta experiencia, que ojalá les guste.

    Esto sucedió hace más de tres años, promediando mis 22 abriles, y tuvo la particularidad de que no estaba vestida de nena cuando pasó.

    La persona con la cual tuve la experiencia ya me conocía desde hacía casi tres años. No era nada serio –no me interesaba nada serio en ese momento-, pero teníamos buena piel y era muy bueno conmigo.

    Vamos a decir que se llama Eduardo, tiene 51 años y lo conocí en Angels, un boliche de Capital Federal. Era divorciado, pero a esa fecha tenía una relación estable con una señora de unos 40 y pico, con lo cual lo veía bastante poco.

    Como les comentaba, él era muy bueno conmigo. Era un tipo muy amable, respetuoso, estaba en los detalles, me compraba ropita para la intimidad, algunos regalos, etc.

    La realidad es que no soy materialista ni interesada, pero muchas veces hay detalles que suman y crean una linda química.

    Uno de sus regalos, fue invitarme a un spa que está en calle Gascón al 900. La idea era ir a conocer y relajarnos, un poco de sauna, masajes, pasarla bien.

    Yo no había ido nunca, con lo cual la primera aclaración que me hizo es que no era necesario que lleve ropa de nena.

    Recuerdo que ese día me pasó a buscar a unas cuadras cerca de mi domicilio, y fuimos al destino que por lo que había averiguado, parecía prometedor.

    En el camino me fue tirando información. Me contó que había gabinetes individuales, compartidos, darkroom, pero que reinaba el respeto. Como los boliches swinger… no es NO.

    Igual, yo me sentía re tranquila con él. Sabía que no me iba a entregar a un grupo de desaforados.

    Una vez en el lugar –si bien había reservado un lugar privado sólo para nosotros dos-, me propuso ir al sauna húmedo, a lo cual accedí.

    Yo ya me veía venir la historia. Varias veces me había propuesto de hacer algo grupal, incorporar a otra persona al juego sexual, quería verme con otro mientras él se tocaba… andaba buscando por ese lado.

    A todo esto, ya lo único que nos cubría era una toalla atada a la cintura y el torso desnudo. Así ingresamos al sauna, donde había otros tres hombres en nuestras mismas condiciones de vestimenta.

    Eran todos más o menos de la misma edad… andaban entre los 45 a 55 años. Todos sentados, transpirados, eso ya me hizo poner en clima.

    Vale decir que si bien en el día a día no soy para nada afeminada, en la intimidad trato de ser lo más nena posible, y obvio… bien puta.

    Creo que estos futuros nuevos tres amigos lo olfatearon. Se empezaron a mirar entre ellos cuando ingresamos. Además Edu no se sentó al lado mío. Se sentó enfrente, como a unos dos o tres metros de distancia de mí. Creo que eso también les dio la pauta de lo que andábamos buscando.

    Por un momento todo fue silencio, hasta que uno de ellos se me acercó y se me sentó al lado. Charla de rutina para un levante de estos, habilité con mis comentarios para que pose su mano derecha en mi pierna izquierda y comience a acariciarme.

    Los otros dos miraban con ganas de acercarse, pero no se animaban quizás por la presencia de Eduardo.

    Las caricias aumentaban, me empezó a tocar las tetillas y aproximó su boca a mi cuello y oreja. Ahí empezó a pasarme su lengua y a manosearme cada vez más. Cuando levanté la vista, Edu estaba ya sin la toalla que lo protegía y había empezado a tocarse la verga. Disfrutaba lo que veía… y yo también disfrutaba la franela que me estaban dando y verlo a él tan caliente.

    Creo que su actitud fue la que animó a los otros dos chongos. Uno se ubicó a mi derecha y el otro frente a mí, pero lo corrí porque no dejaba que Edu me vea y se puso también a un costado. Ahora ya tenía seis manos encima, todas trabajaban, se ocuparon de retirar la toalla que me cubría, y se volaron las toallas que cubrían a mis nuevos tres amigos.

    Todo se empezó a poner bastante caliente. Ya sus pijas estaban duras, me apuntaban, pero no me iba a entregar tan fácil. Quería que ellos avancen y me manejen. Ellos eran los que tenían que tener el control, por lo menos así lo quería yo.

    El más desinhibido de los tres que estaba a mi izquierda, me pidió susurrando que me siente de costado a upa de él, y obvio que accedí. Ahí me tenía mejor para tocarme. Me besaba pero no mi boca. Mi cuello, oreja, hombro, me sostenía con su mano izquierda por detrás, y su mano derecha acariciaba mis piernas, fue acercándola cada vez más a mi entrepierna, con lo cual leí sus intenciones.

    Se lubricó los dedos con saliva y empezó a meterme el dedo mayor en la cola, como si fuera una suave penetración. A todo esto Edu estaba re al palo. Lo estaba disfrutando.

    A este ejercicio se sumaron los otros dos. Se empezaron a turnar para meterme dedos. Juro que nunca me metieron tantos dedos en el culo. Era como una obsesión que tenían. Uno me levantaba las piernas y me abría las nalgas, mientras el otro me metía sus dedos.

    Las pijas estaban muy duras, se pajeaban, pero aún no se las había ni tocado. La única que sentía era la del que me tenía a upa sentada encima de sus piernas, que estaba hecha una piedra.

    Edu tiene una pija bastante buena, pero nada fuera de lo normal. Uno de los nuevos amigos que habíamos hecho, realmente se pasaba de verga, pero era como el más tímido o miedoso, y eso me ponía algo impaciente.

    Yo no sabía hasta donde quería llegar Eduardo con esto, pero decidí probar yo el límite y de última que él diga “paremos”.

    Fue así que elegí la mejor pija de las tres para llevarme a la boca…la del tímido digamos… je!

    Era hermosa, estéticamente linda más allá de ser un tremendo trozo. La cabeza súper rosácea y brillaba como un espejo, pocos pendejos, como que se los cortaba, los huevos le colgaban de manera increíble, con lo cual no iba a parar hasta poder comérmelos.

    El que me tenía a upa fue perdiendo terreno, porque tenía medio limitados sus movimientos, e iba a ser imposible que le chupe la verga en esa posición. Empecé a chupar de a dos vergas y lo miraba a mi macho, que estaba cada vez más sacado de calentura.

    Seguí probando límites. Empecé a hacerle garganta profunda al tímido pijudo y me encantaba escuchar cómo se quejaba. Fue ahí que me comencé a ponerme chanchita jiji!

    Trataba de tragarme toda la verga pero era imposible. Ahí las arcadas y las lagrimitas estaban a la orden del día. Noté que el tímido estaba demasiado caliente. No solo lo veía en su cara y en su poronga al palo, sino que además con la chupada ya sentía el típico sabor del líquido preseminal, con lo cual sabía que en cualquier momento le sacaba todo el juguito.

    A todo esto Edu miraba y parecía que la pija le iba a explotar. Como vi que no decía nada, me arrodillé y comencé a comerme los huevos del tímido vergudo, que aprovechó para empezar a pajearse con mayor intensidad, buscando acabar.

    En mi boca ya tenía los dos huevos, la pija me la apoyaba en la cara, como haciéndomela oler, y yo ya olfateaba olor a lechita. Seguí comiendo huevo y cada vez mi boca se acercaba más a su culo, el que mi lengua buscaba con locura.

    Comenzó a gemir de manera habitual cuando una sabe que viene el regalito final… y me preparé para recibirlo, pero nunca dejé de comerle los huevos. Y vino, tremendo lechazo inicial, para después recibir dos o tres descargas más pequeñas. Esa pija se merecía que se la limpie a chupones, y eso hice.

    Mientras le sacaba hasta la última gota de leche al tímido –que resultó ser el más vivo al final-, se me acerca Edu, me toma del brazo y me dice de ir a nuestro gabinete privado. El show había terminado. Ahora la cosa era mano a mano con él. El tímido se descargó y recibió una buena mamada, los otros dos se quedaron con la lechita en la punta de la verga.

    Se reían con Edu. Le decían que no les podía hacer eso, que lo envidiaban por comerse el nene que se iba a comer, tan puto. A mí me gustó lo que charlaban, me calentaba aún más. Saber que no sólo iba a ser garchada por mi macho, sino que había otros tres a pocos metros que también me querían dar.

    Fue así que nos dirigimos al privado, y ahí Edu hizo de las suyas. Aunque en realidad fue todo algo breve digamos. El habitualmente no me echa más de un polvo, pero es un polvo que dura horrores. Privilegia la calidad por la cantidad, y la verdad es que disfruto ese único polvo que quizás valga por dos.

    El estaba muy caliente, y eso quizás le jugó en contra. Se la empecé a chupar como desesperada, yo estaba tan caliente como él. También ya se sentía el sabor de los primeros signos de lechita, que quizás también se confundían con los sabores que me había dejado el tímido en la boquita.

    Confirmé que era su lechita porque de golpe me pidió que no la chupara más, y que me ponga en cuatro patitas.

    Sé que quizás no les vaya a gustar a muchos lo que voy a poner, pero con Edu no nos cuidábamos. No me pregunten porque pero había confianza mutua. Sólo con él y con otro chongo más no me cuidaba en ese momento. Son los únicos, y a ambos los conocía desde hacía más de tres años. Sé que está mal, pero bueno, no quiero mentirles tampoco.

    Me puso en cuatro, me salivó el culo, me apoyó la cabeza y empujó. Una vez que me tenía clavada, empezó a darme con fuerza, como rápido y de manera brusca, algo no habitual en él. Era la calentura que tenía.

    Si bien no nos cuidamos, no es de acabarme adentro. Esta fue la excepción. No sé si realmente deseaba acabarme adentro o no tuvo ni tiempo para pensar sacarla.

    No habrían pasado cinco minutos que empecé a sentir los escupitajos de leche en la cola, y la habitual hinchazón y posterior relajación de la verga en mi ojete.

    Se desplomó sobre mi espalda, y con voz algo agitada me pidió disculpas por haber sido tan breve como fue. La verdad es que hubiese preferido algo más largo, pero no voy a negar que me calentó verlo así, perdiendo la paciencia y la tranquilidad que tiene al momento de coger. Fue como si hubiese estado con otra persona.

    Sacó la verga de mi cola y me limpió con una de las toallas que nos habían dado, y me sorprendió el mismo de la cantidad de lechita que me había dejado de regalo. Nos quedamos un ratito más en el box y ya nos preparamos para irnos.

    Pasamos antes por el bar del lugar, donde me crucé con uno de los tres nuevos amigos (el que me tenía a upa), que cuando intentó pedirme teléfono o algún dato de contacto, Eduardo se encargó de decirle que ya nos íbamos. Ese no me interesaba tanto, me quedé con ganas del pijudo. Pero ya sé dónde volver a cruzarlo, ja!

    Subimos a la camioneta de Edu, me agradeció que aceptara la invitación y el haberlo pasado tan bien. Obviamente también agradecí y le manifesté que yo había disfrutado esta nueva experiencia, y que sabía que él iba a seguir pensando cositas para hacer juntos.

    Me dejó a cinco cuadras de casa, para que no me cruce a mis padres de casualidad y tenga que dar explicaciones.

    No tenía que preocuparme de estar perseguida, porque me pregunten que llevaba en la mochila porque no me había montado de nena, ni del maquillaje, ni del labial, ni de caminar ”correctamente” para evitar preguntas incómodas de “porque camino así”, cuando no saben que vengo de comerme una hermosa verga con la cola, y eso hace que a veces camine “raro”.

    Actualmente me veo poco con Edu, no más de una vez cada 45 días más o menos. Pero cada vez que nos vemos la piel sigue intacta, y hemos avanzado en nuevas fantasías, pero eso será cuestión de otra historia.

    Si les gustó me encantaría que comenten, o me hagan preguntas. Voy a tratar de responder todo y empezar a subir mis historias más seguido.

    Espero no los haya aburrido.

    Besitos.

    NATY.

  • Mi novia de vacaciones sin mí: Mi primera infidelidad

    Mi novia de vacaciones sin mí: Mi primera infidelidad

    Me llamo Steve y tengo 24 años. Hace años soy fan de los relatos de esta comunidad, pero nunca me había decidido a hacer uno. Este es mi primero así que sean amables.

    Yo soy un joven de 175 cm, me considero bien parecido, soy rubio de ojos color miel, por genética tengo unas piernas y un culo que toda mujer envidia y a base de gym me he labrado un cuerpo bastante agradable a la vista, soy estudiante de medicina y puesto que mi facultad queda lejos de casa resido en una residencia mixta para estudiantes.

    Era diciembre y me faltaba un mes para cumplir los dos años con mi novia, pero falta una semana; para su cumpleaños y su tía la invito a pasarse una semana en su casa, ella vive fuera del país así que mi novia se dispuso a ir nos despedimos ese sábado en el aeropuerto y yo me regresé a la residencia, aclaro que duermo con ella en el mismo cuarto; chicas en cubículos separados, pero solo dos camas estaban ocupadas una por nosotros y la otra por una compañera de aula de mi novia, pero ese día la administradora de la residencia me recibe y me pregunta por el vuelo y eso y además me avisa que entró una inquilina nueva y que ocuparía la cama faltante en mi cuarto.

    Me la señala, ella esperaba en el portal con sus cosas aun en maletas, yo me dirijo a ella que estaba de espalda y me presento al girarse a mí por primera vez en mi tiempo de noviazgo me planteo la posibilidad remota de ser infiel.

    Ella se llama Angélica, mide 165 cm, de piel trigueña y un pelo negro como la noche sin luna, unos ojos café hermosos, labios carnosos y un cuerpo de modelo delgada, pero con las curvas bien marcadas y unos senos pequeños, pero paraditos y un culito respingón. Más tarde descubriría que además es adicta la gym igual que yo. Bueno nos presentamos y la acompaño al cuarto con sus maletas. Le muestro el cuarto y me dispongo a bañarme, mientras ella se queda acomodando sus cosas. Ya en el baño escucho un ruido de caída y me preocupe así que salí corriendo envuelto en la toalla y me la encuentro en el piso con una silla caída a su lado:

    Yo: que ha pasado.

    Anye: me he caído intentando poner mi maletín en la parte de arriba del closet.

    Yo: deja yo te ayudo.

    Y cuando lo estaba poniendo la toalla se desprende dejándome como dios me trajo al mundo. Yo no tengo una gran verga es más bien promedio aunque la tengo afeitadita siempre. Me apresuro a dejarlo y me bajo rápido para coger la toalla que ella ya tiene en las manos y me la alcanza y me fijo que no para de mirarme la entrepierna mientras estaba muy ruborizada. (Yo soy nudista así que eso no me molesta pero para la población no es algo muy común) y me dirijo a concluir mi baño. Al regresar no la encuentro y me dispongo a comer caliento todo en el microwave y en eso ella llega y sin mediar palabras me lanza una risita pícara después de mirar mi entrepierna y se dirige al baño. Ese día yo me acuesto temprano puesto que tenía trabajo al día siguiente y estaba muerto.

    Al otro día despierto temprano y ella duerme me voy al hospital pero regreso temprano puesto que en la tarde no habían clases. Y cuando llego voy directo al cuarto y al entrar está ella de espaldas a la puerta en blumer que llevaba un hilo violeta que dejaba ver muy bien su colita. Yo pido permiso y paso ella se gira con las lolis al aire y por primera vez en mucho tiempo yo me ruborizo al ver un cuerpo desnudo:

    Anye: hombre ya llegas que tal el día

    Yo: ahí bien como de costumbre sin mucho que hacer.

    Ella se me acerca y me abraza y me da un beso en la mejilla lo encuentro raro pues esa no es una reacción normal y me dirijo a mi cuarto en eso me quito los zapatos y la bata y me tiro en mi cama a oír música mientras tomo un cinco antes de irme al gym y su voz me saca de mi ensimismamiento ella se encontraba envuelta en toalla puesto que se dirigía al baño:

    Anye: hey ayer me dejaste en desventaja.

    Yo: he como es eso?

    Anye: puesto que me enseñaste tu cuerpo.

    Yo: a no te preocupes no tiene nada solo un accidente.

    Anye: pero me deja en desventaja y puesto que vamos a vivir juntos es mejor conocernos completamente (y se quita la toalla)

    En ese momento mi cara debe de haber sido un poema de reacciones yo nunca esperé esa reacción de ella. Por supuesto que tuve una erección que me fue difícil disimular. Ella me dice que le gusta el nudismo que no está de acuerdo con esconder lo que la vida te dio. En eso se oye la puerta y entra la otra compañera de habitación. Por suerte mi cubículo es el del medio y desde la puerta no se ve, ella se tapó rápido y seguimos conversando de cosas sin importancia llega Diana y saludo le digo ella es nueva en el cuarto me dice ya la conoce y sigue hacia su cama. Y se acuesta a dormir maldiciendo el día. Nosotros seguíamos hablando y ella me dice me siento incomoda dame un lado y se acostó conmigo y volvió a quitarse la toalla diciéndome que si me molestaba podía taparse.

    Yo le quite importancia haciendo un ademán con la mano. Y me levante a cambiarme para el gym. La verdad quería tener una buena visión de su cuerpo ahora acostado en mi cama. Me cambié rápido y me acosté a su lado nuevamente mientras esperaba la llamada de mi socio para ir a ejercitarnos solo con el short del gym y empezamos a conversar de sexo (la verdad me gustaba conversar con alguien que tenía gustos y opiniones muy similares a las mías) ahí me enteré que nunca le habían amarrado durante una sesión de sexo y nunca se había venido con una mamada. Yo le dije que no había disfrutado la vida y que cuando quisiera le daba clases (yo exageré un poquito mis conocimientos) ella me dijo que lo pondría en su libro de cosas por hacer.

    Además me entere que solo llegaba a un orgasmo y con mucho esfuerzo en eso sonó mi teléfono y era el socio que ya me esperaba para irnos antes de irme le di un beso en la comisura de sus labios y le dije que si nunca había tenido tantos orgasmos que al terminar no pudiese caminar no sabía lo que era el sexo y me fui. (Después me enteré que la deje tan caliente que se hizo una paja ahí en mi cama antes de volver a la suya) esa noche pasó sin grandes cambios ella se hacía muy amiga de Diana y yo me limitaba a estudiar me fui a acostar sobre las 12 y ella aun despierta:

    Yo: Anye pasa algo?

    Anye: nada es solo que no puedo dormir.

    Yo: todo bien?

    Anye: solo que extraño mi casa, además esta cama se me hace muy grande yo siempre duermo con mi pareja.

    Yo: a solo eso.

    Anye: que esperabas?

    Yo: nada es solo que te vi ahí sin dormir con el móvil en mano y pensé que pasara algo. Si quieres me acompañas voy a ver una peli aun no tengo sueño (mentí estaba muerto)

    Anye: seguro? Mira que mañana madrugamos.

    Yo: si sin problemas además para mi es muy temprano para acostarme perdería la costumbre de las guardias bromee.

    Y la invité a mi cama diciendo que mi laptop estaba sin baterías y aquí no tenía enchufe cerca. Ella aceptó gustosa y se fue conmigo me sorprendió encontrarla vestida me había hecho esperanzas de que estuviese desnuda pues yo andaba solo con mi short por el calor.

    Yo: bueno la dama elige la peli le dije.

    Anye: yo pero si tú invitaste es normal que tu escojas.

    Yo: pero aún no se tus gustos puedes escoger para hacerme una idea. Además es lo menos que puedo hacer te invitaría a dormir conmigo para que no estés sola pero me parece que no se vería bien. En ese momento vi un deje de desilusión marcado en su rostro y rápidamente le dije que si la peli le aburría podía quedarse dormida y yo no la movería me limitaría a abrazarla y dormirme también ahí ella sonrió.

    Anye: vale acepto el trato pero escoge tú la peli porque si lo hago yo a posta escogeré una aburrida bromeó.

    Yo: pos vemos esta.

    Escogí una de terror que me había gustado así el miedo la haría acercarse a mi, pero la verdad nos pasamos la peli con una separación de más menos una mano y por mucho que lo intenté no se acercó más; (después me contaría que cada vez que la rozaba bajo la colcha temblaba de deseo además que estaba tan mojada solo de estar a mi lado que si se hubiese acercado me hubiese dado cuenta. Terminó la peli y se fue a su cama medio dormido claro eran las 3 am. El día siguiente transcurrió normal solo que al llegar del hospital estaba ella en mi cama acostada leyendo:

    Anye: espero no te moleste es solo que hallo tu cama más cómoda tal vez por tu olor o porque tiene más ventilación que la mía.

    Yo: así sin problema al final con tanto tiempo que yo pasó en ella se sentirá sola sin mi, dame un lado que vengo muerto.

    Anye: no te asentó acostarte tarde.

    Yo: no es solo que tuve un día agotador

    Y me quede dormido eran solo las 2 pm me levantó el timbre del móvil mi socio para ir al gym y me encontraba bajo la sábana y sin ropa me extrañó pero conociéndola había sido ella. Me levanté y vestí y me fui sin perder tiempo. Ese día al regresar fui directo al baño sin preguntar y ella se encontraba bañándose me disculpé e hice ademan de salir dejando mi ropa y toalla y me llamó:

    Anye: hey dormiste bien?

    Yo: ah eh si muy bien un sueño reparador.

    Anye: me fui al gym mientras aun dormías y estabas tan incómodo que te desvestí y tape para mayor comodidad.

    Yo: gracias supongo que ayudo.

    Y salí y esperé a que terminara pues se estaba dando demasiado esmero y se me estaba parando y en el short del gym no tenía manera de disimular eso. La noche transcurrió igual yo me acosté más tarde por mis estudios y ella seguía sin dormir casi como el día anterior la invité a ver una peli pero al principio se negó ya después a mi insistencia aceptó pero con la condición de que la veamos en mi cama me dijo yo acepté y lleve la laptop esa noche escogió ella una peli sobre una mujer que está necesitada de sexo puesto que su vida solo es trabajo. Ella bromeó diciendo que se parecía a su vida. Durante la peli hubo un momento en el que la protagonista le dice a otra que en la vida todo no es trabajo que hay que tener momento para uno mismo y de vez en cuando un poco de sexo desenfrenado.

    Yo: sip en eso tiene razón.

    Anye: de veras lo crees?

    Yo: claro que lo creo, hay momentos en que uno tiene que decir al carajo la vida y follar como si fuera la última vez.

    Anye: y los haz hecho?

    Yo: nop aún no ha aparecido la indicada.

    Anye: y se puede saber qué hacemos entonces?

    Yo: solo estoy comprobando si eres la indicada.

    Anye: y los soy?

    Yo: aún tengo mis dudas pero creo que si.

    Anye: te parece si lo comprobamos o terminamos la peli?

    Yo: creo que se quedó sin batería la laptop (y la cerré sin mediar más palabras)

    Ahí con el cuarto en penumbra nos derretimos en un beso yo he besado a muchas mujeres pero ella era simplemente magnífica cuando siente su lengua pidiendo permiso hacia mi boca, se lo doy puesto que estaba entretenido acomodándola en la cama la acosté y ella seguía besándome era una batalla de lenguas hasta que le cedí la victoria ella me mordía los labios y sus manos recorrían mi cuerpo mientras yo solo me concentraba en besar. En ese momento ella me giró y quedó encima de mí, aproveche para quitarle el camisón de dormir y dejar al descubierto sus pequeños pero bellos senos con unos pezones ya erectos que sin más devoré sin poder saciar mis ganas ella gemía pero bajo puesto que dos cubículos más allá dormía Diana. Y me hizo una pregunta rara:

    Anye: usas condón?

    Yo: si claro siempre por qué?

    Anye: porque estoy a punto de hacer algo que no acostumbro a hacer la primera vez.

    Y fue bajando dándome besos por mi cuello por mis pechos donde se entretuvo lamiendo mis tetillas lo cual no me llama la atención pero admito que lo hizo como una diosa. Y siguió por mi abdomen me bajó el short y me lo quitó para encontrarse a mi miembro ya erecto la oscuridad no dejaba ver bien pero pude distinguir una sonrisa pícara y sin más le dio un beso al glande y después lamió desde la base hasta acabar en el glande y empezó un mete y saca de su boca mientras con una mano me pajeaba y con la otra jugaba con mis bolas y así estuvo largo rato y de pronto hizo una garganta profunda me quedé atónito era la primera vez en todos mis años de sexo (mis anteriores experiencias eran ricas pero siempre me habían tocado mojigatas) y seguía ahí con sus mamadas y hacía la profunda eso me tenía al borde de reventar así que le cogí la cabeza y le follé la boca como mejor pude y ella sintió que estaba a punto de correrme y me dijo aquí no vente dentro.

    Al principio dudé pero me dijo tranquilo tomo píldoras y aunque aún dudaba ya ella estaba casi sentada en mi verga se corrió el tanga a un lado y entre sin esfuerzo bien lubricada estaba y empezó a subir y bajar desenfrenadamente hasta que me vine por dios fue espectacular más rápido que de costumbre pero me dejó un cosquilleo en todo el cuerpo como la primera vez, cuando sintió que ya no brotaba semen dijo que no podíamos desperdiciar ni una gota y bajo nuevamente y lo lamio como limpiándolo y mientras yo jugaba con su clítoris y sentía como corrían sus jugos ligados con mi semen ella se levantó y fue al baño se limpió y al regresar:

    Yo: acuéstate que ahora es tu turno.

    Anye: que no ya estoy satisfecha.

    Yo: yo no te vi venirte.

    Anye: eh no pero ya estuvo bueno y lo disfrute.

    Ahí me cabreó un poco esa respuesta y la tome fuerte y la tiré para la cama sin mediar palabras la bese de nuevo:

    Yo: disfrutar, bueno, satisfecha… esas palabras no encajan conmigo, ahora te voy a llevar a la luna para que saludes a las estrellas.

    Y sin más empecé a bajar despacio y volví a lamer sus pechos pero esta vez me entretuve en sus pezones erectos los lamía en círculos y los aprisionaba entre mis dientes con mucha delicadeza mientras les pasaba la lengua ella gemía y estrujaba las sabanas cuando pensé que sería suficiente seguí bajando por su abdomen que dios estaba hermoso y ese piercing en su ombligo me mataba desde antes de haberle dado besos así seguí hasta llegar al pubis pero no paré seguí bajando pasé por su muslo dando besos en su cara interna y así hasta su pierna y llegué a su pie donde lamí los dedos y jugueteé con ellos provocando cosquilla y placer de un pie salté para el otro e hice el camino inverso besé la pierna y la cara interna del muslo y esta vez llegué a su sexo que oh dios estaba súper mojado era una fuente ya le corrían los jugos y mojaba la sabana y ahí le soplé aire frío y sentí como un escalofrío la invadió y sin parar de soplar lo lamié completo desde abajo hasta arriba tratando de abarcar toda la raja con mi lengua lo que hizo que el escalofrío aumentara y ahí empecé a juguetear con su clítoris que ya estaba durito como un botón lo lamía dando círculos alrededor con mi lengua y lo presionaba como si fuera sin botón simulando el vibrar de un juguete.

    Lo atrapé entre mis dientes muy delicadamente y seguía dándole lenguazos sin parar ahí sentí como llegaba a su primer orgasmo que no gritó porque una almohada cubría su boca sino nos hubiesen escuchado en la luna. Y sin dejarla recuperarse atrapé nuevamente el clítoris entre mi lengua y mi labio superior el cual presionaba contra el usando mis dientes y ahí lamia nuevamente frenéticamente hasta que volvió a llegar a otro orgasmo igual sin dejarla recuperarse introduje un dedo que entró sin dificultad y con mi lengua hacia círculos en su clítoris ella me agarró fuerte la cabeza y me la presionaba más contra su sexo y aproveché e introduje otro dedo y ella empezó a moverse frenéticamente y aprovechando que sus jugos se habían derramado por toda ella los usé de lubricante y metí me dedo chiquito en su culito que sentí bastante resistencia y ella soltó un chillido de dolor ligado con placer y en ese momento llegó al tercer orgasmo y salto rápido a quitarme el dedito y me dijo que no lo hiciera que no le gustaba.

    Y se tiró muerta:

    Anye: no puedo más (me dijo entre jadeos)

    Yo: a no y que vamos a hacer porque por tu culpa alguien se ha incorporado a la fiesta y no va a aceptar un no por respuesta.

    Sin decir más le abrí las piernas y se la introduje sin mediar palabra alguna ahí si gritó no pudo aguantarse y rápido le tapé la cara con la almohada. Pero sentí que Diana despertó vino hasta ahí y le preguntó si algo pasaba (yo rápido salí de dentro de ella y me acurruqué a su lado bajo la colcha no me vería en la oscuridad)

    Diana: pasa algo?

    Anye: no nada es solo que me desperté con una pesadilla tranqui puedes dormir de nuevo.

    Diana: ah bueno si algo me llamas. Para lo que necesites.

    Diana: ah mira este aún no se ha acostado debe estar estudiando se va a volver loco.

    Y se retiró cuando se acostó le dije al oído:

    Yo: si estudiando me estoy volviendo loco pero no es estudiando.

    Anye: ya te digo yo.

    Yo: de veras no se te ofrece nada ella parecía dispuesta a ayudarte en cualquier cosa (le dije con doble sentido)

    Anye: no seas mal pensado ella no es así. Y se acostó boca a abajo como si fuera a dormir.

    Yo: que haces.

    Anye: duermo no puedo más y estoy en estado de placidez.

    Yo: aun no haz solucionado mi problema.

    Anye: mira a ver que haces que yo no puedo más.

    Yo: ya veremos.

    Y aprovechando que estaba boca abajo me acosté encima de ella y empecé a besarle el cuello en la parte posterior y sentí como se erizó y volví a abrirle las piernas y se la metí de nuevo esta vez gritó pero ahogó sus gritos en el colchón y ahí empecé a darle sin parar por dios estaba llegando yo a la luna y eso ella intentó salirse pero la agarre fuerte y la atraje hacia mi me forcejeó un poco hasta que vio que no podía librarse de mi y entonces subió la colita como poniéndose en cuatro en la posición que estaba no llegaba así que la solté rápido y me arrodille de manera que llegara y se la metí de nuevo ella con la colita levantada y la cabeza pegada al colchón no paraba de gemir hasta que llegó al orgasmo sentí como sus fluidos me inundaron y cuando intenté volver a meter se sentía calentito y lubricado que bien. Pero ella no pudo más y se tiró en la cama diciéndome:

    Anye: si quieres algo más tómalo por la fuerza.

    Yo: no hay problema.

    Ahí la puse de lado doblándole sus muslo hacia el abdomen me acomodé a detrás de ella haciendo el misionero y seguí dándole y dándole hasta que sentí que estaba por venirse y aceleré mi vaivén para venirme con ella y nos vinimos juntos en un orgasmo explosivo embarramos toda la cama con nuestros fluidos que desbordaban su Conchita; y ahí nos quedamos abrazados.

    Anye: en serio me has llevado a la luna.

    Yo: te dije que aún no habías disfrutado bien del sexo. Y este no fue de mis mejores podría mejorar.

    Anye: mejorar cómo?

    Yo: viniéndote mas, bondage, etc.

    Anye: venirme más sino puedo caminar no siento mis piernas.

    Ahí me levanté a ir al baño. Y al regresar.

    Anye: me da pena pedirlo pero me ayudaría a llegar al baño es que no siento mis piernas y me tiemblan mucho.

    Ahí la cargué hasta la tasa cuando termino de hacer pis me llamó y le llevé a su cama nos quedamos ahí abrazados desnudos y acariciándonos mutuamente hasta que nos dormimos. Al otro día no oí el despertador estuvimos follando 4 horas la única que se levantó fue Diana y al vernos así se quedó con la boca abierta pero no dijo nada aunque de esto nos enteramos un mes después cuando se sinceró con Anye… pero esa es otra historia.

    Bueno hasta aquí mi primer relato. Por favor dejen sus opiniones para saber que puedo mejorar en los próximos. Después de leerlo me pareció largo, pero no quería dejar fuera ningún detalle.

  • Nunca antes había sentido cosa igual (Parte II)

    Nunca antes había sentido cosa igual (Parte II)

    Después de besar y chupar mi depilada vagina, aquel hombre joven: mi príncipe, comenzó a besar intensamente mis senos, mi vientre, y luego mis piernas, en estas últimas sentí un poco de pena porque tengo un poco de varices, pero a mi príncipe poco le importó y eso me hizo sentir muy bien.

    Fue entonces que la mirada de aquel hombre 15 años menor que yo me lo dijo todo, el brillo de sus ojos me decía que ya quería enterrarme su miembro, su pene, yo deseaba sentir su fuerza, ya quería tener su tranca dentro de mi, y sin dudarlo, con otra mirada le correspondí con un si, en ese instante, mi príncipe se puso enfrente de mí, yo estaba recostada y con sus manos, sujetó mis piernas y las colocó encima de sus hombros, me quería penetrar desde ese ángulo, y eso elevó aún más el fuego en mí, nunca antes con mi esposo había practicado esta posición y yo me encontraba dispuesta a experimentar nuevas cosas.

    Yo estaba rendida completamente a mi príncipe, dejé por completo que tomará la iniciativa, y pasó lo irremediable, pude ver como aquel hombre más joven que yo; con su mano derecha encaminó su pene a mi parte más íntima, su pistola de carne estaba lista para darme unos balazos en mi interior, yo esperaba ansiosa su pene, mi vagina ya estaba más que lubricada, recuerdo que colocó la punta de su miembro viril en mi vagina y mientras mis piernas se encontraban en sus hombros, el sujetó con mis manos mis caderas para poco a poco introducir su falo en mi, creo que esta posición le permitiría tener una mayor penetración, y así lo sentí.

    Cada centímetro de su pene en mi interior era un regalo hermoso, mágico, que sensación tan indescriptible. Después de meterla lentamente, finalmente logró estar dentro de mi, su pedazo de carne estaba instalado por completo en mi interior, piel a piel, y el comenzaba a danzar en mi terreno más sagrado.

    En mi mente persisten las imágenes de ver a mi joven hombre con un mete-saca intenso, me descargaba su falo a diestra y siniestra, que sensación tan hermosa, mi príncipe me estaba dando unos macanazos de carne como nunca antes había sentido, esa posición me hacía sentirme más completa, recuerdo que mi joven hombre descargaba su pene en mi con ritmo rápido, entraba y salía, yo recibía con emoción todas sus embestidas, recuerdo sentir sus testículos chocando en mi piel y generando un ruido similar al de un aplauso, eso me excitaba aún más.

    Sí, yo una mujer casada, me estaba dejando follar por un joven 15 años menor que yo, cada embestida que me daba sacaba chispas de las más bellas sensaciones en mi ser, me llovían descargas de su pene, mi vagina era una milpa que el regaba con macanazos de carne, y yo, sumisa, con las patas arriba de sus hombros las recibía sin tapujos.

    Me estaría metiendo su pene en esa posición por unos 9 o 10 minutos, nuestros cuerpos cada vez más se acercaban al primer orgasmo, entonces, él decidió montarse encima de mi, en la posición de misionero, y comenzó a follarme, ¡que rico!, mientas me penetraba nos besábamos intensamente, y sus manos aprovechaban en sujetarme mis nalgas, me sentía amada, querida, deseada. Mi príncipe me estaba dando con su falo más y más descargas, cada vez más rápido, y de repente, se escuchó que la cabecera de la cama se había agrietado, por el movimiento incesante, había daño, eso nos dio un poco de risa y no nos detuvo, bajamos el colchón al piso, y seguimos follando en la misma posición.

    Ambos nos encontrábamos muy encendidos, el primer orgasmo se avecinaba, estaba cada vez más cerca, cuando de pronto, con insistencia sonó mi celular, al principio no deseaba contestar, pero la insistencia nos orilló a parar y le dije con los dedos a mi príncipe que guardara silencio, le mostré la pantalla de mi celular, quien me llamaba era mi esposo.

    Sí, me estaba llamando mi esposo, justo cuando otro hombre tomaba lo que a él le pertenecía, justo cuando me entregaba sin remordimientos a aquel hombre joven, al principio me entró un poco de intriga la llamada de mi marido, me dieron nervios al pensar que mi esposo se hubiera dado cuenta o algo por el estilo, pero no fue así, resulta que me llamó para preguntarme una duda acerca de unas cosas de la casa, y también preguntó sobre a qué hora terminaría el «seminario» de superación personal», le dije que quizás dos o tres horas más, y el no mostró alguna réplica o enojo, finalmente colgué.

    Recuerdo que en cuanto colgué, me dirigí inmediatamente a mi joven hombre y lo besé apasionadamente, quería seguir sintiendo su vara en mi, ansiosa por tener nuevamente su pene en mi ser, le dije que me penetrará con insistencia.

    No acostumbro a decir al acto de tener relaciones como muchas personas dicen «coger», pero recuerdo que después de la llamada de mi esposo le pedí que nuevamente me hiciera suya, le dije: «cógeme príncipe», «metérmela de nuevo» «te quiero sentir otra vez».

    Si, lo sé, mi piel blanca de señora de 40 años, de mujer casada, era entregada a un hombre 15 años menor, lo hacía sin miedo, sin remordimientos, les juro que no pasaba en mi mente la imagen de mi marido, yo una mujer con esposo, solo quería entregarme a este hombre joven: mi príncipe, quería dárselas, ser solo de él, y él tomaba mi piel ajena para darse tremendo festín.

    Nos volvimos a colocar en la posición de misionero, él encima de mi, y comenzó nuevamente a darme sus embestidas, no dejábamos de besarnos apasionadamente, sus manos agasajaban mis nalgas, y su pene se descargaba en mi vagina, que hermoso sentirlo, me estaba entregando a otro hombre, le daba mi piel ajena a mi príncipe.

    Yo, alguna vez creí, que solo sería la mujer de un hombre, pues nunca llegué a tener relaciones con ningún otro masculino ni antes de casarme ni después de casada, solo hasta este momento con mi príncipe.

    Y es así que estábamos a segundos de venirnos, no le impuse restricción a mi príncipe, si él quería venirse dentro de mi que así fuera, yo estaba en un estado vibración supremo, mi joven hombre me había llevado a punto que nunca logré experimentar con mi esposo, recuerdo que empecé a gemir intensamente cuando el orgasmo arribo nuestro acto, me vine y él se vino, que sensación tan maravillosa, era indescriptible, me sentía en un sueño, recuerdo como el descargaba en mi interior su esperma, que sensación tan deliciosa, aquel hombre joven vertía su semen en mi interior, su leche se depositaba en mi ser, en el interior de esta mujer casada, y yo mojada completamente en un estado mágico comencé a llorar por lo que acababa de hacerme sentir, recuerdo que le dije: «que hermoso, hiciste estallar mi magia más interna» y él con sus manos cubrió mis lágrimas, lágrimas llenas de la emoción más pura, nunca mi esposo me había llevado a tal situación. Y le dije a mi príncipe: «nunca antes había sentido cosa igual».

    Terminamos ese primer acto, y nos recostamos un poco sin dejar de besarnos, nuestras miradas sabían que habría más sorpresas en aquella tarde y así fue…

    CONTINUARÁ…

  • La mamá de Max (VII): Sodomizada

    La mamá de Max (VII): Sodomizada

    Ella estaba en cuatro, empinada mirando a su marido, el orgasmo que habíamos obtenido antes fue fenomenal y después de una buena chupada ya estaba más duro que un metal y decidido a continuar con el acto masoquista con Marlene, esta vez sodomizándola de su culo.

    Empecé lamiéndole las laceraciones de su espalda bajando lentamente en medio de su rico par de nalgas, el cornudo miraba sudoroso y continuaba a atado a la silla donde lo puso Marlene.

    M: ¡Uhm!! ¿Qué me vas a hacer?

    L: ¡Calla! ¡Solo relájate!

    La puse en cuatro le abrí las nalgas y comencé con un buen beso negro, mientras mis manos apretaban sus ya muy lastimados pezones, mi lengua probaba el rico sabor de su ano, ese sabor que los verdaderos amantes del sexo disfrutas, entre sudor y corrida, un verdadero manjar.

    Apretaba las carnosas carnes de la madre de mi amigo, mientras su marido se le notaba excitado, con ganas de desahogarse, pero continuaba atado observando como su mujer me daba su culo.

    L: ¡Que rico culo!!

    M: ¡Es tuyo papi!

    L: ¡Toda tú eres mía!

    M: ¡Ah!! ¡Qué rico se siente tu lengua!

    Una vez y con la lengua escalda de tanto mamarle su culo, tome un poco de lubricante y se lo coloque en su orificio, ella se estremeció y su piel se erizo, estaba aceptando lo que se venía.

    Tome el juguete que tiene 5 bolas de plástico duro, cada una mide diferentes tamaños, la primera mide 1 cm de diámetro y la ultima la más grande mide 7 cm de diámetro, un verdadero instrumento de tortura para algunos y estaba a punto de meterlo en Marlene.

    Empecé metiéndole el de un centímetro, lo movía en círculos para luego meterlo y sacarlo, Marlene lo disfrutaba, gemía despacio y parecía gustarle la estimulación, por otra parte, el cornudo miraba atento y sudaba al ver cómo le introducía el objeto a su adorada esposa.

    Decidí entonces meter el segundo circulo, esa tenía 1,5 cm de diámetro, ahí Marlene se movía rico, mis dedos también jugaban su clítoris lo que la tenía gustosa, yo disfrutaba de ya meter dos esferas de es juguete en su culo.

    L: ¿Te gusta chiquita?

    M: ¡Se siente rico, uhm!!

    La tercera bola era de 3 cm de diámetro, más grande que el grosor de algunas pollas, la introduje y ella lanzo un quejido muy fuerte, eso incluso puso nerviosos a su cornudo, peor yo hice caso omiso y continúe introduciéndola.

    M: ¡Ah!! ¡Ya me duele, ah!

    L: ¡De eso se trata, de dolor!

    M: ¡Es que ya son tres a dentro, no sé cuánto aguante más!

    L: ¡Y esto apenas empieza bebe!

    Sin decirle más le metí la de 4 cm de diámetro, Marlene gritaba, sudaba e incluso se retorcía como si se fuera a desmayar, yo empujaba con fuerza mientras le jalaba el cabello y le daba de nalgadas, todo eso ante la desesperación del cornudo.

    V: ¡Déjala! ¡La vas a lastimar!

    L: Claro que la voy a lastimar, ¡tú ni cosquillas viejo!

    M: ¡Ah, que dolor, ah!!!

    L: ¡Eso nena, grita, grita como perra, uhm!!

    Sin sacársela y continuando con el movimiento de las esferas, me coloqué frente su cara y la puse a comerme la verga, ella me la mamaba con desenfreno, el dolor y placer por tener ese aparato sodomizándole su culo la tenía a tope, sudaba gritaba, me mordía la verga, ¡que rico!

    L: Ah, eso nena, si así, uhm, chupa, ¡uhm!

    M: ¡Mmmm!!! Agh!!!

    V: ¡Eres una basura! ¡Ya déjala!

    L: Jajá, vamos viejo, si bien que disfrutas ver a tu mujer como una puta, como un títere sexual, ¡jajá!

    La tome de la cabeza y le follaba la boca, una y otra vez hasta que mis bolas chocaban con su cara, Marlene era mi juguete, con las esferas en su culo y mi verga en su ano, eso la tenía bien empalada.

    Justo en ese momento le empecé a meter la penúltima bola, la de 5.5 cm, era muy gruesa, apena si entraba, Marlene gritaba y casi lloraba, se retorcía y me pedía se la sacara, yo hice caso omiso y continúe introduciendo ese objeto hasta que lo tuvo dentro.

    M: ¡Ah, que dolor!!!

    L: ¡Eso!! ¡Grita, grita como perra!

    M: ¡Ah, Luis, me duele, agh!

    Yo estaba súper excitado, así que me acosté y al puse encima mío y se la empecé a meter en su húmeda concha, ahora tenía mi verga en su coño y mi juguete en su ano, Marlene gritaba, sudaba y se movía rico, ahora está disfrutando tener dos cosas grandes en sus orificios.

    L: ¡Muévete, uhm que rico!

    M: ¡Ah! Luis, uhm, ah!

    L: ¡Eres una gran puta, uhm!!

    M: ¡Que rico, agh, que rico!

    Le mordía sus tetas, le acariciaba su lacerado tarsero y espalda, continuaba moviendo en círculos el juguete que tenía en su culo, el cornudo solo miraba y casi se desmayaba de sufrir de ver a su mujer así, o tal vez de placer, pero nosotros continuábamos en lo que estábamos.

    Acosté a Mare y levante sus piernas y le pedí las abrazara a la altura de las rodillas, se veía riquísimo su culo tapado y su coño abierto de tanta verga, entonces lentamente empecé a introducir la esfera más grande, la de 7 cm de diámetro, era algo inhumano, pero su culo lo recibía perfectamente bien.

    M: ¡Dios, mi culo, agh!!!

    V: ¿Estás bien Marlene?

    L: ¡Jajá, que rico, uhm, si!!

    M: ¡Ah, dios, me mataras, agh!

    V: ¡Déjala ya, déjala!!

    Una vez la esfera entro Marlene casi se desmaya de dolor, tomando en cuenta el tamaño de cada bola y su separación, se podía decir que tenía una verga de unos 26 cm dentro, mas aparte de 7 cm de grosor, pero fue ahí que apreté el botón de vibrador que tenía esa esfera y el placer empezó para la madre de mi amigo.

    M: ¡Ah, ¡qué es esto, ah!!

    L: ¡Una sorpresa mi amor!

    V: ¡Marlene, déjala!!

    El viejo se movía toscamente que se cayó de cara, fue muy divertido y excitante verlo en el suelo con la cara en el piso gritando que dejara a su mujer, yo reía y entonces le metí nuevamente mi vega en su rico coño.

    Me movía rápido tratando de emular las vibraciones del aparato, Marlene babeaba, gemía, gritaba, pero disfrutaba de cómo la tenía.

    M: ¡Que rico, uhm, esto es la gloria!

    L: Eso mi amor, disfruta, que insaciable eres, dos enormes codas dentro y tú las devoras, ¡ah!

    M: ¡Mas, cógeme más, que rico, agh!

    L: ¡Si, uhm, que puta, de verdad, que puta!

    La puse en cuatro nuevamente, la embestía con fuerza, el aparto hacia su papel y yo jalándole los cabellos súper bruscamente, le metí a mi verga hasta el fondo.

    Marlene comenzó a venirse, sus gritos eran muy fuertes, su vagina escurría, parecía que sus ojos se saldrían, pero la sensual madre de mi amigo, disfrutaba su orgasmo.

    M: ¡Ah!! ¡Dios, no puede ser!! ¡Tanto placer, no puede ser!!!!

    L.: ¡Ah, si nena, ah, que rico, uhm!

    V: Marlene: ¡eres una puta, que rico te cogen dio!

    Finalmente, el viejo acepto que verla conmigo lo tenía a full, le di un sensual beso y apague el vibrador, ella quedo empinadísima dejando su enorme trasero levantado, fue entonces que, de golpe, le saque el juguete sexual, Marlene lanzo un grito de dolor y alivio al mismo tiempo, su culo estaba súper rojo y lastimado por dentro, además de estar súper abierto.

    L. Que rico se ve esto mi amor!

    M: ¡Oh!! Luis, eso fue riquísimo, agh, me duele todo!

    L: ¡Peor aún falta mi leche en ti mi amor!

    V: ¡Métesela!

    Su marido me grito como desesperado animándome a meterle mi verga a su mujer y yo no lo defraude, la tomé de la cintura y se la metí en su ya muy maltrecho culo.

    M: ¡Ah, dios, no!!

    L: ¡Ah, nena, uhm, ah!

    V: ¡Métesela, sí que rico te coges a mi esposa!!

    M: ¡Ah, uhm, Luis!!!

    L: ¡Marlene, uhm, esto es fantástico!

    Todos los presentes en esa habitación disfrutamos al máximo, seguía embistiéndola con fuerza, volví a darle nalgadas y a jalarle su hermoso cabello, me empujaba con fuerza, se la metía hasta el fondo, ella solo gemía y me pedía más y su esposo celebraba verla bien ensartada.

    M: ¡Cógeme papi, agh, cógeme!

    L: ¡Que rico culo, uhm, que rico!

    V: ¡Métesela, llénala de tu semen!

    L: Viejo, así es como se coge a tu mujer, ¡así!!

    No pude más con la excitación, los movimientos de Marlene, lo que decía el cornudo y mi adrenalina fueron la mezcla perfecta para que yo estallara en un tremendo orgasmo, haciéndola correr nuevamente y llenándole su delicioso culo de mi semen caliente.

    L. Dios, que rico, ah, ah!!

    M: ¡Ah, papi, uhm, dámelo, dame todo tu semen!

    V: ¡Luis!!! Llénala, llénala!

    L: Toma todo mi semen, tómalo puta, ¡tómalo!

    Justo en ese momento Max, quien llego y no lo escuchamos ni notamos, abrió la puerta de la habitación y se encontró con su padre atado en una silla, su madre en cuatro llena de semen y su hasta ese día mejor amigo desnudo y llenándole el culo a su madre.

    Max: Luis, mama, papa, ¿qué carajos pasa aquí?

    M: ¡Hijo déjame explicarte!

    V: ¡Max, no debiste venir!

    Max: ¡Eres un hijo de puta Luis, cogerte a mi mama en frente de mi padre, te matare!

    Max corrió hacia la que era su habitación, Marlene me dijo que me vistiera, lo hice a máxima velocidad y tomé mis cosas, ella aun desnuda corrió detrás de su hijo, ya me iba, pero regrese a desatar al viejo y ese fue mi error.

    Max: Despídete de este mundo, ¡hijo de tu puta madre!

    Accionó el gatillo y me disparó, antes que lo hiciera nuevamente sus padres lo agarraron, me disparó en el brazo, así que aun sangrando corrí, y salí de su casa, tomé un taxi y me dirigí a casa de mi tía, que es enfermera, después caí inconsciente.

    Nunca más volví a ver a Max, de hecho, supe que su padre falleció el diciembre pasado, con Marlene tuve contacto todavía, me fue visitar cuando estaba herido, me conto que sus hijos ya no le hablaban, en especial Max y que se separó de su marido, lo último que supe es que se fue a vivir a Jalisco con una hermana suya.

    Así terminó todo, pasamos de momentos de rico sexo a estar yo herido y una familia rota y ya sin un miembro, la verdad a veces me siento mal, pero no me arrepiento de nada, gozar a esa mujer hasta hoy, ha sido lo mejor.

    Pronto regresaré con más historias, porque con todo y herida, no aprendí.

  • Rancherita cachonda

    Rancherita cachonda

    Sucedió en un pequeño rancho en México, de unas 70 familias máximo, lejos de la ciudad donde vivo, a unos 350 Km. No hace mucho tiempo, es una zona semi desértica y andaba buscando una dirección en mi auto cuando en una intersección encontré gente parada esperando el transporte, vi una chica que me llamo la atención, se veía muy bien de cuerpo y tenía unas deliciosas caderas y unos preciosos pechos, su pelo largo resaltaba y sus ojos negros pronto me miraron y me gusto desde ese momento, no tengo costumbre de levantar personas.

    Era como de unos 30 años que cargaba una caja de cartón y le hice señas de que si le daba un aventón, ella acepto diciendo si con su cabeza y rápidamente fue a subirse al mi camioneta, recorrimos, como 4 Km. decidió bajarse en un consultorio pues era enfermera (empírica) de un rancho y se bajó con las supuestas medicinas que había ido a conseguir, yo regrese a la ciudad y en lo poco pude platicar me dijo que era y se veía una linda señorita enfermera y que ahí vivía, me dio su teléfono y quedamos de hablarnos, pero me llamo mucho la atención a mi.

    Algunos días después ya nos estábamos comunicándonos en mensajes por celular y ella me decía que yo le había gustado mucho que cuando iba a visitarla, hasta que sucedió el día que tuve que ir por ese rumbo y fui de paso a verla y me quede en un hotel, pase por ella cerca de su casa y me acompaño al cuarto yo pensaba que platicaríamos de nosotros para conocernos, me conto sus problemas, pues tenía muchos y que la regresaría a su casa ese mismo rato, aunque no fue no fue en ese momento, yo decidí bañarme y me desnude casi completo frente a ella, aunque me quede en bóxer, mientras ella esperaba sentada en la cama viendo la tele, cuando escuche que me decía si se podía bañar y acompañarme, no me opuse y se metió conmigo desnuda.

    La veía hermosa, su cuerpo era delicioso, nunca me había bañado con una mujer y se me antojo muchísimo y sus deliciosos pechos resaltaban unos exquisitos pezones oscuros sus senos eran muy firmes su mata de pelo vaginal oscura, muy excitante notaba el deseo que tenía, me hice el disimulado y me salí del baño mientras ella se quedó un poco más, mientras me secaba yo también estaba totalmente desnudo solo envuelto en la cintura con la toalla, ella se recostó en la cama, con la toalla envuelta, ella igual iba desnuda solo con la toalla y platicamos, mi miembro estaba un poco excitado pero no muy tieso, pues andaba ganoso.

    Así fue como ella me vio y después de haberle dicho que si se iba a ir, pero me dijo que sería temprano que si se podía quedar, yo estaba impaciente por echármela y se excitaba más y yo nada y hasta la sentía casi arrepentida de estar ahí desnuda junto a mis sin hacer nada,. pues creo que sentía que si no era yo homosexual pues en este caso cualquiera se aventaría a poseerla teniéndola desnuda y en su cama, eso me platico después, sentí un poco de frio y fui al baño y cuando regrese totalmente desnudo, ella seguía recostada en la cama tapada con la sabana un poco sacada de onda me acerque y le dije que si le gustaba lo que veía ya estaba muy levantado mi miembro y yo súper excitado y le dije ya que mi amiguito tenía otro tipo de intenciones le dije que lo disculpara pues ella era solo mi amiga y no quería yo ofenderla pensando que fuera una chica fácil, pero que si aun así le gustaría probarlo y me acerque de pie de la cama a su lado, estaba totalmente excitado y también ella.

    Seguí con el pene erecto muy cerca de la cama de modo que mi sexo grueso y erecto estaba frente a su cara y se acercó y comenzó a chuparlo acariciarlo y mamarlo con gran gusto, se notaba su inexperiencia pues me lastimaba con los dientes, para entonces mi pene ya estaba al máximo y me recosté junto a ella y siguió mamándolo ávidamente de arriba abajo, tenía unas ganas tremendas y sentía casi me violaba, lo tomaba con su mano jugaba con mis testículos, los mamaba y lamía deliciosamente llenándolo de saliva y de mis jugos que ya escurrían por el placer me pasaba la lengua de mi miembro desde abajo hasta arriba mientras con el otro se recogía el pelo y largo algo mojado ella estaba masturbándomelo deliciosamente mientras veía su desnudo cuerpo y su lindo trasero hasta que por fin explote mis líquidos en su boca en un tremendo chorro que se llenó toda su boca y la mantuvo cerrada ella mientras se fue hacia el otro lado de la cama y se limpió con papel y escupió el semen en él.

    Yo quede muy satisfecho y me pregunto ella que si quería subirme, para penetrarla, pero que estaba en sus días y que si no me molestaba eso, con respeto preferí que no pues era algo incómodo para ella en esas circunstancias y para mí, y así no me apetece mucho, además era su primer día y era abundante, solo la acaricie y me deleite con sus hermosos senos mamándole sus pezones y metiéndome lo más que podía sus senos en mi boca y los lamía de gusto y gran placer un buen rato y gemía de placer y le acaricie su mata de pelos pero no lo introduje nada, si la excite para que tuviera orgasmo, pues se derramo y lleno las sabanas de sangre y fluidos suyos como desflorada, la bese por casi todo el cuerpo, le besaba sus oídos, su cuerpo ya creo que hasta se mojó de nuevo y empapo más las sabanas con su regla, pues noté que algo hacía con papel y con las cobijas disimuladamente, era poco incómodo esa situación, me recosté y seguimos platicando y me platico su vida, eran como las dos de la mañana y me quede dormido y ella recostada sobre mí, hasta las cinco cuando ella seguía despierta pues no había dormido y tenía que llevarla a su trabajo, mis intenciones eran otras pues quería hacerla gozar como nunca en su vida y me reserve para la siguiente visita unas semanas después.

    Unos días después…

    No fue igual la segunda vez que fui, lo planeamos y nos fuimos al mismo hotel, cuando yo la fui a recoger, bueno la recojo seguido, llevaba una blusa súper escotada apenas cubrían sus pezones morenos, ella es una hermosa mujer morena de 36 años 1.65, de un maravilloso cuerpo, delgada 56 Kg. talla 32 y calza del 4 pero viéndola bien si se ve muy bonita con su belleza natural y autóctona de la región, tiene sus manos callosas de tanto trabajo y mucha fuerza en sus brazos y piernas por el trabajo rudo que realiza y con un delicioso trasero que no hay quien no voltee a verla, pero su carita muy seria y bonita, tiene ojos pequeños y una boca chiquita pero le cabe todo entero, no sé si le llegue hasta más allá de sus anginas pues es algo grande, imaginare si yo calzo del casi del 30 y mido 1.72 y peso 92 kg, haz de suponer como esté.

    Nos vimos ese día, nos comenzamos a besarnos apasionadamente, yo lo hacía con mucha ternura y pasión, sin tratar de notar mi deseo de poseerla ahí mismo, cuando íbamos en el auto y yo ya la había acariciado y excitado suavemente diciéndole cosas bonitas y excitantes tratando de súper calentarla, ya estaba bien húmeda de su sexo pues me di cuenta cuando le puse mis dedos sobre su vagina y mientras la masturbaba y sus pezones al máximo de paraditos, la manosee todita y le quite los calzones mientras íbamos por la carretera ella jugaba con mi pene y cuando llegamos llevaba una mini falda que le levante y ahí mismo en el estacionamiento cuando llegamos y le hice la primera introducción muy suavemente y despacito.

    De frente a mi ella una pierna sobre el asiento y otra al piso me ofrecía su erótica abertura con una preciosa mata de pelo y sus virginales labios rojos y escurriendo de líquido, tratando de prolongar y excitarla al máximo, saliendo del auto con la puerta abierta como dije, su pie sobre al asiento ofreciéndome su dulce tesoro, durante algunos instantes la penetre y le di algunas embestidas, pues le había quitado sus prendas íntimas levante más su pierna hasta mis cintura y saque mi miembro y le di unas clavadas haciéndola sentir placer mientras nos besábamos, la metí cargando y la puse sobre la mesa y ya sin pantaletas me la arrime hacia mí, mis pantalones cayeron a mis tobillos con mi miembro muy excitado se le metí todo entero fue primero muy despacito mi duro pene en su jugosa y a ansiosa vagina, entraba y salía lentamente tratando de prolongar más el placer.

    Ella respiraba gozando al máximo y jadeaba y abrazada a mi cuello ahora si con gran fuerza en un abrazo ella y yo sosteniéndola de las caderas me apoyaba para entrar y salir hacia mí, yo entraba y salía brutalmente jadeando un buen rato entraba y salía y seguíamos jadeando excitados ambos casi desvestidos lo hicimos más por gran pasión y la ansiedad que tenia de ser poseída por mi súper excitado miembro en su cavidad húmeda y ansiosa, hasta que explote dentro de ella un primer y gran chorro de mi semen caliente mientras ella se retorcía de placer al sentirlo y se contraía su cavidad teniendo un gran orgasmo juntos, la cargue así con el miembro dentro aun y la puse sobre la cama y me salí despacito y sentí como los líquidos de ambos chorreaban sobre nuestros excitados sexos en mis bellos y hasta mis testículos estaban empapados de nuestros líquidos.

    Me fui a lavar y le pedí que me esperara desnuda en la cama, mientras me desvestí totalmente y me di un rápido baño, ella se secaba los jugos con una toalla, se desnudó toda y me espero recostada de lado y sus piernas cruzadas aun sintiendo el placer que le había causado, como una hermosa ninfa morena y la luz tenue de las lámparas del hotel que era cómodo y limpio se veía hermosa escena erótica sensual y bella su pelo largo aun sobre sus senos hermosos firmes y morenos, pero aún faltaba más, yo ya estaba igual con el miembro muy levantado y comencé nuevamente a abrazarla con ternura y a besarla practicamos varias posiciones.

    Lo hicimos de lado, encima de ella, con las piernas al hombro, en cuatro patas, de lado con una pierna extendida y yo hincado, y la posición que más le encanto y que más la excitaba era ella encima de mi montada de frente mientras le succiono sus pezones y le pasaba mi lengua sobre ellos o los mordisqueaba con mi boca, pudo terminar ella así hasta cinco veces seguidas en esa posición, mientras la tele estaban pasando escenas porno con el volumen muy bajito le comente que no reprimiera sus expresiones y gritara como los de la tele y el hotel estaba solo y era muy grande estábamos casi al fondo pues era una zona arbolada y muchos jardines y nadie nos oía y que me dijera lo que quisiera.

    Yo le decía también cosas como mamacita estas bien buena que riquísimo me los haces, eres maravillosa me encantas, mi cielo, mi amor y fue cuando soltó gritándome mientras gozaba de inmenso orgasmo de placer cabalgaba encima de mí con gran fuerza, se sentía como en el cielo eso decía, pues cerraba los ojos y con la cara hacia el cielo, me decía que quería toda mi tiesa verga en su panocha y me decía más, cojéeme rico papacito así así ah más y más que rico, decía que yo era su hombre, que me la cogiera por donde fuera, notaba el deseo reprimido de tantos años de vivir sola, en una de esas la empine con su cabeza en la almohada y el trasero levantado, y su misterioso ano que hasta hinchado lo tenía y se lo acariciaba y que algún día por ahí tenía yo que entrar, la penetraba incesantemente hasta que la sacaba y podía ver tamaño agujero de su vagina que había yo abierto y la ensartaba en un interminable mete saca.

    Le decía que era mi mujer súper cogedora y yo su macho súper cogedor, que la cogía bien rico, que jamás ella había cogido tan sabroso, me decía de todo, que era su papito, que era su macho, su hombre y jadeaba y jadeaba y en ocasiones empinada le sacaba yo tremendos aires que eran excitantes para mi pues le salían de la vagina de tantas veces que le comprimía el aire, y en múltiples orgasmos que tenía jadeaba y exhalaba hasta que terminaba le conté entre unos diez cada vez de entre las seis o siete veces que pude mojarme bien estábamos sudorosos, y ella jamás había sudado así, ella contraía su interior vaginal y escurría rico su liquido suave y tibio, ninguno de mis orgasmos fueron fingidas míos.

    Todos los disfrutaba al máximo, jamás había yo cogido tan rico, cuando ella terminaba para hacerla gozar más me detenía y empujaba mi miembro lo más que podía deteniéndome sobre su sexo mientras sentía sus orgasmos.

    Estábamos súper excitados y nos dimos cuenta que ya eran las 5 de la mañana comenzamos desde las 6 de la tarde y para reponerme algunas veces que yo me mojaba con agua fría los huevos, iba al baño a lavarme los líquidos mezclados de ambos algunas veces le bajaba la temperatura al agua a casi fría y así pude aguantar y darle batería, yo tenía casi 50 y ella 36 pero nos cogimos más que toda su vida, entre ellas me reserve algunos trucos, como el sexo oral a ella que nunca lo había practicado y fue delicioso, que en futuros encuentros que tuvimos se los fui haciendo, jamás se la habían cogido así, decía que se sentía en el cielo y me platicaba que en su rancho los hombres no están acostumbrados a eso pues sus pacientes mujeres hablaban de ello y así se lo habían platicado, dice que solo se suben terminan y se van.

    En otra ocasión cuando me acompaño a ver unos clientes iba tan excitada pues ya la había yo manoseado mientras manejaba le despoje de la ropa e iba totalmente desnuda en mi auto y yo vestido, siempre cargo una cobija por las emergencias y no había tanta circulación en esas carreteras y si era necesario se la ponía cuando pasaba un camión, mis vidrios están un poco polarizados y así íbamos hasta que se le antojaba me detenía y fue cuando por primera vez le bese le chupe y le metí la lengua en sus labios vaginales y chupé su clítoris, ella no sabía el delicioso placer de que alguien se chupara ahí y jamás había sentido nada igual, pues estaba desnuda en el asiento de junto después que yo la había deseado y decidí mamarle su delicioso sexo le abrí de piernas le comencé primero a besar y luego a succionar ávidamente su delicioso clítoris poniéndola a gritar.

    Yo gozaba con semejante tesorito ganoso mientras ella se retorcía de placer, introducía mi lengua en su vagina mientras ella jadeaba y me pedía que más y más, al mismo tiempo le metía de uno hasta cuatro dedos en su vagina de tan dilatada que estaba y tantas chupadas como pude hasta que se mojaba varias veces con un chorro delicioso que salpicaba el tablero de mi auto, le gusto tanto que así lo hicimos en el auto varias veces.

    Solo de pensar se me pone duro el instrumento, lo hicimos en la camioneta que llevaba, en el auto, en el local que yo tenía y en pleno campo desierto, a la orilla de la carretera federal de esos ranchos y más en el lugar donde ella vive cuando duermo con ella, bueno casi no duermo pues nos damos unas tremendas revolcadas deliciosas y jadeamos de placer la mayor parte de la noche… es una deliciosa mujer y me encanta tenerla y poseerla con pasión y deseo como a los dos nos gusta.

    Nunca había yo tenido una mujer así y me encanta no he tenido ninguna como ella ni la tendré… eso ella no lo sabe.

  • La prima puritana que le encantaba el sexo anal

    La prima puritana que le encantaba el sexo anal

    La esposa de mi primo es una chica de 23 años de piel blanca, cabello largo, ojos verdes y delgada, necesitaba a alguien que la comprendiera, pero resulta que yo solo quería cogérmela ya que era cristiana protestante a pesar de que estaba buenísima usaba ropa conservadora, yo fui su hombro al escuchar sus problemas maritales lo que terminó como sesiones semanales de sexo fenomenal.

    La primera vez la abracé para decirle que podía contar conmigo y sería su apoyo, a lo cual le di un beso tierno y después ella se dejó llevar, nos besamos apasionadamente y ella dejó jugar con su lengua. Me dijo que quería sentirse amada, le dije que me diera una oportunidad de hacerla sentir mujer, a lo cual accedió.

    Yo le pedí que cerrara los ojos y se dejara llevar, la abracé y empecé a besar en el cuello y empecé a bajar hasta sus pechos y empecé a quitar los botones de su blusa, luego le afloje el botón y cierre de su falta, le metí la mano en su rica vagina y empecé a juguetear suavemente hasta alcanzar su clítoris y ella se estremeció.

    Después de esto ella me dijo que yo me dejara y me dio una mamada riquísima, me dijo que me subiera y la penetrara, ufff fue magnífico. Se dejó llevar, hicimos las poses de misionero, misionero invertido, por ultimo me pidió la pusiera en cuatro y la penetrara lo mas rápido, mientras lo hacia decidí jugar con su culito rosadito, le puse saliva y empecé a meterle un dedo, luego la dejé de penetrar para lamerle su rico culito, ya ella se estremecía por lo cual decidí metérsela por el culo. Ella gritó de dolor y pasión, de ese modo me vine dentro y me pidió que hiciéramos esto en secreto cada semana.

  • Abusé de la soltería de mi tía Amparo

    Abusé de la soltería de mi tía Amparo

    La reconocí por la voz ronca que le gritaba al chofer del autobús que no le maltratara su equipaje.

    -No me las toque, por favor, yo misma las bajo -Le decía al paralizado hombrecito que intentaba repartir la infinidad de maletas a los pasajeros que trasladó desde la capital hasta el pequeño pueblo donde yo vivo.

    Mi tía Amparo era muy celosa con sus inseparables Sansonite. Con ellas recorrió parte del mundo en su afán de compensar su incomprensible soltería. Desde hacía diez años que no la veía. Al notar mi presencia, arrastró sus maletas hacía mí y se las quité y la conduje a mi carro para llevarla al apartamento.

    -¿Cómo estás tía Amparo, tanto tiempo sin verte?

     -Dios te bendiga Albertico, como has cambiado -respondió.

    Me estampó un beso en la mejilla y su suave aroma a perfume fino me llego hasta el hipotálamo. La señorita Amparo, así le decían los peones de la finca que mi tía había heredado de mi abuelo. Contaba con, creo yo, unos cincuenta y cinco años. Todos los primos nos preguntamos alguna vez, la razón por la cual nuestra tía no se había casado. Mucho especulábamos que era debido a su mal carácter. Físicamente, la tía era una mujer hermosa y con un cuerpo espectacular. Mi papá me contaba que había rechazado algunos pretendientes y que muchos también habían corrido despavoridos por su imponencia y su estilo independiente. Le gustaba mandar y eso lo había heredado de mi abuelo.

    -Que placer tenerte por aquí. Te agradezco que hayas venido a meterme una mano mientras Sofía regresa del exterior. –le respondí.

    Mi esposa regresaba de viaje dentro de algunos días y le pidió a la tía Amparo que me ayudara con el negocio de alquiler de yates que tenía aquí en este pequeño paraíso caribeño. Ella encantada. Siempre decía que el mar la hacía recuperar años de vida.

    Ya en el apartamento, la ubiqué en su dormitorio y arreglé su equipaje con sumo cuidado.

    -Ahí tienes todo tía. Toallas, sábanas, jabones, crema dental. Si necesitas alguna otra cosa me avisas -Agregué.

    Sofía me había encargado con sumo interés, atender a la tía como a una reina. Me recalcó que no la hiciera agarrar rabietas porque era capaz de recoger sus cosas y regresarse. Sabía lo malcriada y exigente que era.

    Mi esposa y yo llevábamos diez años de casados. Los hijos nos habían sido esquivos. Sofía había tenido como tres embarazos ectópicos y habíamos decidido descansar por un tiempo hasta sanar bien las heridas emocionales. A mis cuarenta años, había aprendido a no forzar las cosas.

    A mi tía, la había acomodado en una habitación que fungía de oficina. Ahí estaba mi ordenador y un pequeño escritorio que movimos a un extremo para abrirle paso a un sofá cama para ella.

    Estaba impresionado como se conservaba la hermana menor de mi padre. Desde siempre, era un prototipo de mujer que no pasa desapercibida. Tiene unas nalgas redondeadas que debajo de su pantalón amenazaban con desgarrarlo. Sus piernas eran la envidia de mis otras tías. Era de estatura mediana y sus pechos bien proporcionados no escapaban a la sinfonía que representaba su bien tonificado cuerpo. Siempre había usado el pelo corto. No era muy dada a exhibir sus atributos. Sus últimos años los había dedicado a viajar y a las actividades que organizaba la casa parroquial de su pueblo. ¡Qué desperdicio!

    La dejé en su habitación y subí a la mía a darme un merecido baño. Estaba con el rostro impregnado de grasa y monóxido, atrapados en la vieja terminal de autobuses mientras esperaba la llegada de mi tía. Debajo de la regadera, mis pensamientos se remontaron a mi adolescencia. Mi polla se endureció, al recordar los años que visitaba la finca de mi abuelo y en donde disfrutaba de ver a la tía bañarse en la piscina. Muchas pajas me hice en esa época por ella. Evocar esos momentos, me produjo una erección como tenía tiempo que no me ocurría. Si no me masturbé con esas imágenes de otrora y con la cercana presencia de mi protagonista, fue debido a que desde abajo escuché una voz que me llamaba con sobresalto.

    -Albertico, Albertico, ven pronto, por favor.

    Tomé mi bata de baño y sin secarme bajé presuroso a donde estaba la voz que me llamaba.

    -¿Qué pasó tía, cuénteme?

     -Ay mijo, me doble el tobillo en la ducha, me duele mucho -exclamó.

    -Qué broma tía, déjame ayudarte a ir a la cama, para ver cómo está tu tobillo -le dije.

    La tomé por el brazo y la sujeté fuerte para guiarla hasta la cama. Con la caída, la tía apenas había cubierto su cuerpo con una toalla playera. El espectáculo que veían mis ojos me produjo una calentura de mil demonios. El trayecto de unos tres metros de la ducha a la cama fue eternos. Su olor a jabón y el pelo aun sin secar, alteraron mis ya vulnerables sentidos y la erección que había mermado producto de los gritos volvió a tomar ánimos. Entre el esfuerzo por cargarla y el mantener mi bata cerrada para que mi polla no se escapara, me produjo un momento estresante. ¿Qué pensaría la tía si notara mi desaforado pollón fuera de sí? A duras penas la tumbé en la cama y con rapidez reforcé la tira que aseguraba mi bata de baño.

    -Ay, ay, me duele mucho -exclamó tirada en la cama con la toalla cubriendo a medías sus espectaculares piernas.

    -Déjame ver tiita. ¿Dónde te duele?

    -En el tobillo sobrino, Santo Dios bendito, que torpe me estoy poniendo -agregó con una mueca de dolor.

    Me senté a su lado y subí su pierna sobre mi muslo y le agarré con mucho cuidado el tobillo que se había lesionado. Mi espada estaba que quería ser desenvainada para librar aquel combate imposible. El roce de su pierna con la mía y la imagen de sus muslos desnudos que apenas estaban cubiertos por la toalla, me hicieron derramar ingentes cantidades de lubricante en mi cañón. Mientras sobaba su tobillo, no quitaba la vista de su entrepierna buscando algún descuido para ver su vedado coño.

    -Me duele sobrino, me duele. Pero creo que no fue mayor cosa porque ya me está pasando -me dijo en tono más calmado.

    Al oir su voz, regresé a la realidad. Debía escaparme de ahí o cometería una locura. Era cierto que la tía me volvía loco pero del dicho al hecho, jamás me atrevería a insinuármele a la tía.

    -Ya regreso, tía. Voy a buscar un ungüento en mi habitación para untártelo ahí -pronuncié esas palabras para escabullirme y no seguir torturando mi humanidad.

    Subí rápidamente y regresé con la crema. La tía Amparo yacía en la cama con una pierna recogida y la otra lesionada estirada hacía el borde del colchón. La vista era más explícita. Con su pierna recogida, dejaba al descubierto parte de su trasero y una flor plateada con pistilos color rosa. Un ligero camino de vellos grises, bien rasurados, adornaba aquel arreglo floral que se negaba a marchitarse con el pasar del tiempo. Cuando me vio llegar, recogió su pierna y arregló la toalla para negarme la sensacional panorámica.

    Masajee su tobillo con la pomada mentolada y por momentos me aventuraba a subir hasta su rodilla. Mi polla estaba a reventar. Le pregunté si quería que le masajeara la otra pierna y me dijo con tono relajado que lo dejara para la noche. Me comentó que el largo viaje en autobús la había estropeado mucho y que un masaje de su sobrino no le caería mal.

    Cayó rendida del cansancio. Aproveché y subí a mi cuarto y me recosté en la cama con la intención de relajarme y despejar la mente de aquel episodio sorpresivo y cachondo. Cuando desperté, ya la luz solar de aquel martes de junio había escondido su rostro.

    Habían pasado cuatro horas desde que me sumí en aquel descanso merecido. Recordé la escena temprana y me vestí rápido para ver como seguía mi tía Amparo y para prepararle algo de comida.

    En la cocina, ya la tía tenía adelantada parte de la cena. Cojeaba un poco pero percibí que no era nada grave.

    -¿Cómo sigues tía? -Le pregunté.

    -Bien, sobrino. Solo me duele un poco pero ya se me pasará. -Contestó.

    La ayudé a terminar la pasta con salsa marinera que había calentado y arreglé la mesa para disponernos a comer.

    La tía llevaba un pijama de algodón de una sola pieza que mostraba sus torneadas piernas hasta la mitad de sus macizos muslos. Se había puesto un sutil y delicado perfume que apenas se percibía. Enseguida descubrí que no llevaba brasier. Sus melones frescos saltaban juguetones a cada paso que daba. Destapé una botella de Marqués de Riscal y llené dos copas para acompañar la cena. La tía era de gustos exquisitos y quería complacerla.

    Disfrutamos el buen momento y charlamos relajados y poniéndonos al día con los cuentos de la familia.

    Le serví el postre y me percaté de que nos habíamos tomado la botella en el transcurso de la amena comida. Destapé otra botella y nos fuimos al sofá que tenía en el balcón y que dominaba una vista espectacular sobre la bahía.

    -Quieres un cigarrillo, tía -le ofrecí con naturalidad. Sabía que la tía se fumaba uno que otro en ocasiones especiales

    -Claro, Albertico. Tengo días que no me fumo uno.

    Nos servimos dos copas más y sentía que el efecto relajante del vino me estaba haciendo efecto. Igual la tía. Eran famosas sus alegronas cuando bebía. Le gustaba bailar, cantar, recitar poesía. Se transformaba cuando se tomaba cuatro copas.

    La velada transcurría relajada y amena. Mi tía se recostaba de la baranda de acero del balcón y respiraba con entusiasmo la brisa marina que nos arropaba. El espectáculo de sus tetas al aire, de sus nalgas bailoteando en su pijama y el recuerdo del afortunado accidente horas atrás, habían devuelto mi entusiasmo por desear a la tía Amparo.

    -Tía, qué raro que no te casaste. No logro comprender como una mujer tan bella como tú no haya conseguido un hombre que le gustaras -Solté esa pregunta despreocupado.

     -La vida, Gustavito, la vida. Dejé pasar muchos trenes y ya ahora tan vieja y desgastada no creo que consiga algo bueno -me dijo con nostalgia.

    -¡Desgastada y vieja, por dios! -Exclamé.

    -Pero tía, ahora es que estás operativa. Mírate ese cuerpo que te gastas -agregué con entusiasmo.

    -¿Tú crees, sobrino? Me siento gorda y aporreada. Mi época ya pasó -agregó con un suspiro arrancado de sus adentros.

    Se volteó hacia mí y señalando sus piernas me dijo:

    -Toca aquí para que veas. Están gordas y flácidas.

    Subió su pijama unos centímetros y me señaló donde quería que la tocara.

    -Toque, no le de vergüenza, toque para que lo compruebe.

    Aquella invitación me desarmó. Torpemente acerqué mi mano a su muslo descubierto y sentí un corrientazo que erizó hasta el último de mis bellos.

    -¡toque sin miedo, no ve lo que le digo!

    Puso su mano sobre la mía y me empujó a seguir tocando con más ímpetu.

    -yo sé lo que le digo. He perdido condiciones -agregó

     -Qué va tiita bella, sus muslos están más firmes que muchas carajitas de veinte. Son preciosos, además.

    -Tú crees. No me engañes que yo soy tu tía.

    -No tía le digo la verdad. Es más, le voy a confesar, me gustan más que los de Sandra.

    -Tu si eres tonto muchacho, como vas a decir eso. Tu mujer tiene un cuerpo espectacular-

    -No la engaño tía. ¿Siente cómo se resisten a la presión que le ejerzo?

    Mi mano recorría aquel músculo terso y presionaba con fuerzas para señalar a la tía su tonicidad y buena condición física.

     -Bueno, sí. Tal vez mis muslos no estén tan estropeados pero mis nalgas si es verdad que dan tristeza.

    Bebimos un trago más y se arremangó aún más el pijama y me mostró su trasero ligeramente cubierto por un bikini negro que contrastaba esplendido con la piel blanca de sus glúteos. Ciertamente, aquel par de calabazas, mostraban la incipiente celulitis que más que afearlas, le daba un aire de madurez exquisita. Ante tal espectáculo, mi pollón estaba a punto de derramarse en mieles.

    -Vea, sobrino, no le estoy mintiendo. Ahí sí estoy maltratada. Por más que me digas que no, yo sé que no lucen bien. Toque para que se cerciore. Toque -me invitó sin ninguna pena.

    Enseguida coloqué mis dos manos sobre su despampanante trasero y lo masajee con lujuria.

    -Siga tocando, sobrino. Siga para que lo compruebe.

    No sé a qué estaba jugando mi tía. Solo sé que estaba a milímetros de bajarle su bikini y posar mis enloquecidas manos sobre su bello culo.

    En un santiamén, la voltee y la presioné contra mi cuerpo y la hice que sintiera la súper erección que me había provocado.

    -No se lo dije, ya estoy para vestir santos.

    -No tiita, usted está mejor que muchísimas jovencitas. Mire esas nalgas tan duras y bellas que tiene. Que desperdicio -pensé.

    -¿Usted cree, sobrino. No me dices eso para no hacerme sentir mal?

    -No tía, le hablo con el corazón. Usted está buenísima, con su perdón.

    -Que tierno, Albertico. Tus palabras me reconfortan. Ojalá consiga un hombre que me vea con tus ojos y pueda entregarle mi virginidad -Me dijo sollozando.

    Aquella confesión me volvió loco. La apreté más fuerte sobre mi polla y comencé a girarla como en un baile de dos enamorados. Ella me rodeó con sus brazos y me susurraba que lastimosamente yo era su sobrino. Me dijo que le hubiese encantado entregarse a un hombre como yo, pero que eso era imposible.

    Ella hablaba y yo presionaba cada vez más. Mi armamento amenazaba con disparar a quemarropa. Mi tía se aferraba con más fuerzas mientras yo metí ambas manos por su bikini y empecé a masajear su orificio anal. Estaba loco. No sabía lo que estaba haciendo.

    -Así no, Gustavito, así no. ¡Que descaro, como llegamos a esto!

    -no importa Amparo -le dije pronunciando su nombre para alejarla del sentimiento filial.

    -Dejémonos llevar y veamos en que termina todo esto -le susurré.

    -No imposible, estoy temblando pero esto no puede ser.

    Sus palabras por un lado y sus jadeos y movimientos por otro. Se frotaba ferozmente contra mi pollón y me mordía el cuello con deseos desenfrenados.

    Intenté bajar su bikini y se resistió.

    -No, por dios, no -exclamó

    No hice caso a su mandato. Separé con fuerzas sus muslos y logré bajar su prenda hasta las rodillas. Seguía presionando mí mazó contra su pelvis y le subí el pijama dejando al descubierto sus exquisitos melones rosados. Comencé a chuparlos y a manosearlos con lujuria.

    -No, Gustavito, no, por favor.

    Aquello parecía una orden invertida. Por cada negativa que pronunciaba, redoblaba mis ataques y aquella fortaleza sucumbía y se unía a mis movimientos.

    Bajé lentamente con mi lengua hacia su coño humedecido y ella abrió sus piernas entregada y reducida. Su olor me embriagó más aún.

    -Ay, ay, Gustavito, que rico. Que estamos haciendo. ¡No pares!

    -¿Te gusta tiita, te gusta?

    ¿Quieres que retire mi lengua de tu coño?

    -No sobrino, por dios. Ni se te ocurra.

    La tía estaba fuera de sí. La tumbé en el sofá y puse mi pollón frente a ella para que lo detallara. Su mirada exorbitada se quedó mirando y luego lo agarró con una mano y comenzó a auscultarlo con lujuria.

    -cincuenta y seis años para poder palpar este instrumento -dijo.

    -Es hermoso. No se parece en nada al consolador que compré en París.

    -Lo quiero para mi toda. Quiero metérmelo en la boca, como en las películas-

    -Claro, tía. Haz con él lo que te provoqué -le dije

    Enseguida se metió toda mi polla en su boca y me dio una mamada espectacular.

    -está divino, sobrino. Quiero que me desvirgues. Hazlo ya, no aguanto, pero con cuidado Albertico, primera vez que disfrutaré de una polla dentro de mí.

    Levanté sus piernas y expuse su rasurado jardín para empalmarla con mi mástil hasta sus entrañas. La emboquillé y sentí que su piel se ponía como carne de gallina. Fui introduciendo lentamente mi polla en su coño mojado y la tía lo engullía con estoicismo.

    -Ah, ahh, rico sobrino, rico. Sigue así. Empuja, empuja. Hazme tuya toda la noche. Esto es la gloria. Empuja más fuerte, sobrino -exclamaba.

    La empalmé hasta mis bolas. La tía se retorcía de placer y mordía mis tetillas con devoción. Nos acoplamos perfectamente y ella arqueaba su vientre como una diosa divina. Sus pezones estaban por reventar. Se vino varias veces. No quería que aquello acabase. Mi pollón no aguantaba más, la apreté más fuerte por su torso y con una embestida final la llene con mi leche dentro de su gruta conquistada.

    -estuvo divino, sobrino. Métemela por detrás, como en las escenas porno. Quiero probar de todo, desvírgame mi culito, por favor.

    Aquella petición inesperada, hizo que mi corazón bombeara más cantidades de sangre a mi falo alicaído y este recobró la erección original.

    Ella misma se volteó y expuso su hermoso agujero para que la sodomizara. Lubriqué su orificio con saliva y apunté con precisión mientras ella me incitaba a penetrarla sin consideración alguna.

    -Dele, sobrino, métalo sin compasión. No se preocupe que yo soy guapa. Dele.

    Aquellas palabras me alentaron más e inicie mi conquista de aquel agujero que pedía ser violado sin sutilezas. Al meter la cabeza de mi polla, sabía que lo demás era pan comido. Una lágrima bajó por sus mejillas cuando sintió que mi espada traspasaba su hermoso culo. Comenzó a contornearse y con movimientos sincronizados exprimió mi cañón.

    -Dale duro, Gustavito, dale más duro -mientras pronunciaba esa frase se tocaba frenéticamente su clítoris y conté como tres orgasmos sucesivos. Yo le acabe ingentes cantidades de leche en su endiablado culo que pronto expulsaría sobre mi abdomen.

    Los dos nos abrazamos como dos enamorados. Yo había logrado cumplir mis sueños de adolescente y mi tía perdió su virginidad en familia.

    Aquel secreto, lo mantendremos guardado por siempre. Nos prometimos encuentros futuros. Me dijo que ahora menos necesitaba casarse. Compraría un departamento cerca del mío en donde tendríamos nuestros encuentros semanales. Ella se conformaba con eso y yo…

    Comenta por favor. Tu retroalimentación es mi aliciente.

    Gracias.