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  • Dominación femenina

    Dominación femenina

    Esta noche nos vemos, para pasar una súper noche, caliente y deseada. Voy en camino pensando en cuál será esa noche inolvidable y distinta que me dijiste tendríamos. Puedo imaginar… pero sos tan espontánea, perversa y caliente que puede ser cualquier morbo de todos esos que compartimos.

    Llego a tu casa, estaciono y entro. Y para mi sorpresa solo escucho un enérgico “pasá”, y claro que lo hago. Al entrar te veo tomando un vino riendo con una amiga. Apenas me miras y me decís vení. Me das un beso rápido y me presentas a tu amiga. Justo se les acaba el vino y me das la orden de servirlas mientras siguen charlando. Tu amiga te dice que interesante lo que se ve. Vos te sonreís gustosa. Sirvo el vino y me ordenas después de atenderlas que me sirva una copa, pero que no deje de atenderlas.

    Les llevo lo que había preparado en la cocina en unos platitos. Y se los dejo en la mesita que hay entre ustedes. Tomo un trago de vino. Las veo susurrar, me da curiosidad, hasta que en un momento me decís… ”Putita mía desvestiste”, me sorprendo y no puedo evitar sonrojarme, pero sé que me pasaría si no lo hago.

    Ustedes se ponen cómodas mientras saborean el vino. Comienzo a sacarme todo hasta quedar desnudo y sin mirarlas ya que mi pija está dura del morbo del momento. Y de lejos me decís que me ponga en 4 y que vaya hacia ustedes. Algo que sumisamente cumplo, hasta quedar a sus pies entregado. Me decís que me de vuelta. Al hacerlo mi culo queda expuesto a ustedes, y mi Ama le dice a su amiga… ”Te dije que tenía buen culo, y además la he convertido en una puta muy viciosa y golosa”.

    Así como estoy mi Ama le dice a su amiga que toque sin problemas y ella manosea mi culo, pasa sus dedos rozando por el medio haciéndome estremecer y sin que me lo espere me da un chirlo que me hace soltar un gemido. Me siento entregado, sometido a los deseos de mi Ama y aunque humillado en la posición que me tiene y la situación no puedo negar el placer que siento y lo orgulloso que quiero que mi Ama se sienta.

    Me manosean ambas el culo y me dan unos chirlos sin que yo me mueva. Después de un rato así me ordenas que vaya al dormitorio y me ponga lo que dejaste arriba de la cama. Llego a él y veo que hay unas medias rojas y una tanga a tono. Creo me pongo colorado pensando lo perversa que es y cuánto adora hacerme su putita y lucir en lo que me ha convertido.

    Así desnudo como estoy comienzo a colocarme las medias, que parece me conoce muy bien porque parecen justas para mí. Una vez hecho esto me coloco esa tanga y ufff nada fácil ya que tengo la pija demasiado dura por el morbo de la excitación que todo esto me provoca. Me la coloco y se me mete mucho en el culo, y por delante apenas puede contener mi excitación. Pero ya me puse lo que me ordenó mi Ama.

    Le aviso que estoy y me dice que venga, pero esta vez caminando. Al verme se sonríen entre nervios y más que seguro excitación. Me acerco, me ordena que me de vuelta y le dice a su amiga… ”Viste que puta es”…

    Estoy excitado y merced a lo que deseen en este punto. Le dice a su amiga si desea algo, ella dice -claro que sí, que me desvista- de rodillas en el piso lo hago, le saco el pantalón, las medias la camisa que tiene quedando solo con su ropa interior. De reojo veo que su tanga está húmeda. Se vuelve a sentar en el sillón. Usted a su lado también se pone cómoda quedando en ropa interior, pero antes de sentarse se pone frente a mi cara así de pie y me aprieta la cabeza contra su concha, solo para hacerme desear y que sienta como está de húmeda por esto.

    Le dice a su amiga si desea algo. Ella responde que sí, que si es cierto que chupa concha como usted le decía, ella quiere comprobarlo. Entonces me ordena que le chupe la concha, obedeciendo lo que me dice hago a un lado su tanga y lamo su clítoris lentamente al principio, recorriendo toda su concha, y la escuche gemir, y de reojo la veo a usted que a su lado comienza a masturbarse y veo que se saca de la concha las bolas chinas súper mojadas ufff, terrible imagen verla así mientras me esmero en chupar bien a su amiga.

    Ambas gimen; le pregunta a ella si su puta la está lamiendo bien, -ella dice que de maravilla y se abre más, algo que aprovecho para lamer bien desde abajo, desde el culo hasta hundir mi boca y mi cara en su concha. Chupo con ansias locas porque quiero mi Ama esté orgullosa de la puta sumisa que tiene. Chupo y chupo y chupo, hasta que siento que su amiga esta por acabar y lo dice, entonces usted se pone detrás de mí y me aprieta la cabeza contra su concha, pero no es todo, sino que me da chirlos por ser así de puta diciéndome que no pare de lamer. Eso hago ahogando mis quejidos en la concha de su amiga.

    Hasta que siento que ella no da más, pero también siento que usted detrás de mí no había dejado de masturbarse y con ese cuadro así, ambas acaban, ella con mi chupada y usted apoyada detrás de mío pajeándose y por momentos refregando su concha por mi culo mmmm; y yo extasiado de complacer los deseos de mi Ama y de su amiga.

    Apenas acaban ambas jadeando sentadas en el sillón su amiga le dice que está bueno que tenga una puta tan complaciente. Pero le dice:

    -vamos por más? Puedo?

    A lo que mi Ama le dice:

    -obvio amiga, quiero que lo pases muy bien.

    Me ordenas que deberé cumplir todo lo que tu amiga diga. Algo que tenía más que en claro desde un primer momento, pero valga la confirmación.

    Ella dice, que la gustaría verme aún más puta para lo que sigue, así que le pide algo para pintarme un poco. Mi Ama sonriendo de gusto le da algunas cosas. Y así de rodillas delante de ella y con ayuda de mi Ama me pintan la cara, sobre todo con un rojo de puta en los labios que resalta. Mi Ama se acuerda el detalle que por la excitación se le había pasado, y saca de su cartera un collar con un colgante que dice putita el cual me coloca mientras veo su cara de perversa excitación. Hasta que se sienten a gusto.

    En este momento de rodillas delante de ustedes se ponen de pie levantando una pierna sobre una silla, quedando en el medio yo. Tirando de la correa prendida a mi collar primero usted hace que me chupe la concha apretando mi cabeza contra ella, mientras su amiga se masturba. Pero solo hace que la chupe un corto tiempo hasta que mi correa es tirada por su amiga que quiere lo mismo, y así con el sabor de mi Ama, con mi boca y cara mojada por su concha su amiga me lleva a la concha de ella y nuevamente estoy lamiéndola ufff, que lameconchas que me vuelven. Chupo con pasión, con deseo hundiendo mi lengua, escuchándola gemir. Cada vez más fuerte, hasta que se da vuelta y se arrodilla en el sillón apoyándose en el respaldo y ahí me ordena que le chupe el culo ufff que imagen.

    Se lo escupo y lamo cogiéndola con lengua. Bajando hasta su concha, pero dice NO, que quiere le chupe el culo ufff. Sigo haciéndolo mientras veo de reojo que usted se pone en la misma posición, diciéndole a su amiga que desea lo mismo, así que me hace dejar de lamerle el culo a ella para hacerme que me meta en el suyo ufff. Que placer lamer a mi Ama y se agacha un poco para que le lama la concha también. Su amiga a su lado se acerca a ver bien como la chupo, pero como quiere ver más abre el culo de mi Ama para que su puta pueda hundir más la lengua y mi Ama se deleita y su amiga también al verme como le chupo y cojo su culo con mi lengua mientras ella lo mantiene abierto. No paro de chupar, siento que adormecida la boca de tanto que me hacen chupar. Siento mi cara y mi boca sobre todo con mucho flujo. Chupo tanto hasta sentirla acabar en esa pose mientras no paro de chupar y coger con mi lengua. Ahhh que lindo hacer acabar a mi Ama, me encanta.

    Su amiga que no había alcanzado a acabar le dice que quiere lo mismo así que casi no alcanzo a salir del culo de mi Ama que ya estoy hundido cogiendo el de su amiga ufff. Mientras estoy perdido lamiendo y chupando siento que la mano de mi Ama baja por mi espalda y sigue bajando haciéndome estremecer. Hasta que llega a mi culo, o mejor dicho su culo, porque hace con él lo que desea. Siento que va pasando su dedo mayor por el medio hasta sentirlo jugar en la entrada de mi culo y así como estoy chupando, lamiendo siento como me va penetrando con el dedo mmmm, se me ahogan mis gemidos en el sexo y culo de su amiga que cada vez está más cerca de acabar.

    Ya en este momento siento que su dedo entró todo y que lo mete y saca disfrutando demasiado cogérmelo así, dándome unos chirlos. Ante mis gemidos y ante las órdenes que me da de que haga acabar a su amiga, sonando esos chirlos ella una vez más estalla sobre mi boca sobre mi cara mientras despacio va sacando el dedo de mi dilatado culo…

    Continúo?

    Espero comentarios. Diego ([email protected])

  • Las cosas no son como uno espera

    Las cosas no son como uno espera

    En la búsqueda de experiencias sexuales que desafíen nuestros sentidos y que nos lleven al máximo de placer, a veces las cosas no salen como uno esperaba. Muchas veces, se dice, la realidad supera la fantasía, pero otras veces sucede lo contrario, y queda en nosotros una sensación de frustración porque las cosas no se dieron como uno esperaba.

    Alguna vez habíamos conversado con mi esposa sobre este tema, pero la verdad es que ella no es muy dada a comentar con lujo de detalles sus fantasías y expectativas, menos aún en materia de gustos sexuales, de modo que uno no sabe realmente qué está pensando, qué está deseando y qué está esperando que suceda. Quizá, tal vez, sus fantasías femeninas albergan expectativas muy altas y difíciles de lograr, o, quien sabe, a lo mejor espera mucho menos de lo que yo imagino y se pudiera satisfacer más fácilmente. Al final, pudiera ser que ella quede satisfecha con su aventura y yo un tanto frustrado, o viceversa.

    Había pasado un tiempo desde que ocurrió aquella velada inesperada, quizá unos tres o cuatro meses, y nuevamente surgió en nosotros la necesidad de salir de la rutina, hacer algo distinto y pegarnos una despabilada. A ella se le nota cuando empieza a surgir la calentura y es evidente que está pidiendo a gritos un revolcón, así no lo exprese abiertamente. Entonces, de manera muy sutil, dijo:

    -¿Será que salimos un rato este viernes?

    -Sí, claro, puede ser. Yo no tengo compromisos este fin de semana, le contesté.

    -Y a ¿dónde quieres ir? -Pregunté haciéndome el desentendido, pues ya sé, por sus gestos, su postura y por el tono de su voz, el fondo de sus intenciones.

    -No sé, me dijo. Vamos a bailar o a conocer uno de esos sitios.

    -A ¿qué sitio te refieres?

    -No sé. De pronto vamos a conocer algún otro sitio swinger. Algo diferente.

    -¿Te llama la atención?

    -Si. De pronto hay algo mejor a lo que ya conocemos.

    -Bueno. Voy a mirar en el internet, a ver qué se anuncia por ahí. Alístate, entonces.

    A mí me resulta más fácil y práctico que ella expresara sus deseos de forma más franca y directa. Muchas veces he equivocado la interpretación con relación a lo que verdaderamente quiso decir. Pero, pasadas las anteriores, experiencias, su pedido me sugiere que quiere vérselas en otro tipo de situaciones, tal vez muy excitantes y retadoras para ella, y quiere darse la oportunidad. El recuerdo de lo sucedido con aquel muchacho, al que rechazó después que él estaba tan ilusionado con meterle la verga, pudiera estar pesando en su conciencia y, por tal motivo, buscar la oportunidad de un desquite.

    Mientras yo buscaba direcciones en el internet, pude ver que ella se esmeraba en su preparación y vestimenta. Se maquilló con cuidado y se vistió provocativamente. Utilizó un vestido corto ajustado, escotado, de color negro, con tul, que permitía ver el corpiño que sostenían sus senos, también en color negro, complementado con una diminuta tanga, medias veladas color transparente que resaltaban sus piernas y zapatos negros de tacón alto. Y los accesorios de siempre, unos grandes aretes de color dorado, collar y pulseras en cada mano, del mismo color. Además, totalmente perfumada con un aroma muy exquisito.

    No le conocía ese vestido y la verdad que se veía muy sexy con ese atuendo, así que entendí que su propósito era ser el centro de atención y esperar que alguien se interesara en ella. Al rato, cuando nos dispusimos a salir, le comenté que nunca antes había visto ese vestido. Me contestó que ya tenía su tiempito con él, pero que no había habido la oportunidad para lucirlo y que le dio por ponérselo ese día. Le dije, bueno, pues te ves espectacular. Si no levantas a alguien con esa pinta, lo más seguro es que por ahí no es la cosa. ¿Será? dijo ella con una sonrisita picarona. Así que, en medio de comentarios de doble sentido y risitas burlonas, emprendimos camino a la aventura.

    Me dirigí a un lugar que quedaba situado al norte de la ciudad, cerca al Centro Comercial Atlantis. No tuvimos inconveniente para parquear nuestro carro y entrar a aquel lugar. Ya estando dentro, vimos bastantes personas reunidas y nos dio la impresión de que se trataba de grupos grandes, como una especie de reunión de compañeros de oficina o algo así, que allí departían. Nos acomodamos al fondo de aquel lugar, quedando los dos sentados en una pequeña sala. Pedimos algo de beber, y al rato se acomodaron al lado nuestro, un hombre medianamente mayor y dos mujeres bastante jovencitas que le acompañaban.

    El lugar estaba bastante concurrido y se veía gente de toda clase, especialmente parejas jóvenes, pero al parecer ya todos venían acompañados y nadie curioseaba por donde nosotros estábamos. Salimos a bailar un rato, pues la música estaba movida y sonaba a todo volumen. Allí reparamos en las personas que estaban en el lugar, hombres y mujeres, tratando de captar alguna mirada, alguna seña, algún indicio de empatía que nos relacionara con alguien, pero al parecer cada uno estaba en lo suyo y no veíamos que pasara nada raro. Parecía una fiesta normal.

    Cierto era que había hombres guapos y mujeres muy bonitas, pero todos aparentemente emparejados. Yo le dije a mi esposa que iba a chismera al bar, que si quería algo. Me dijo que no. Y lo hice con la intención de ver si, estando sola, algún macho se le acercaba a hacerle conversación. Pero no, mientras estuve en el bar me la pasé observándola y estuvo sola y sin compañía todo el tiempo. Le pregunté al muchacho que atendía en el bar si habría algún evento especial aquella noche y me dijo que sí, que no demoraba en empezar la tanda de shows.

    Volví a la sala, al lado de mi esposa y esperamos a que empezara el anunciado show. Y, estando allí, de pronto apareció un muchacho de cuerpo atlético, semidesnudo, con su miembro totalmente erecto, que se acercaba a las mesas, donde había mujeres, para dejarse tocar y que le mamaran su pene si a ellas le apetecía. Pues sucedió que a nuestras compañeras de sala les apeteció, y por lo tanto observamos como aquellas mujeres, una por una, chupaban y acariciaban a gusto la polla de aquel joven con gran satisfacción. Luego, terminada la faena allí, el muchacho vino a nuestra mesa y mi señora, sin dudarlo, se hizo cargo del miembro de aquel muchacho llevándoselo a la boca, y disfrutando de él por unos momentos. No sólo lo chupó varias veces, sino que masajeó con sus manos los testículos del joven, bastante grandes, por cierto.

    Estaba ella en aquella faena, cuando se escuchó el anuncio del inicio del show y el llamado para que todos pasaran a disfrutar del evento. Ella siguió allí, con él, por unos instantes, pero el muchacho se retiró, tal vez porque tenía algo que ver con el show. Así que nosotros nos levantamos y fuimos a observar la presentación. Estando allí le pregunte a ella si le había gustado la faena y me dijo que sí, que su miembro estaba muy duro y que eso la había puesto a mil.

    El show transcurrió sin novedad. Volvimos a ver al muchacho, situado a un lado del bar, y le propuse a ella que, si era de su interés, fuera y le hiciera la conversa, y le propusiera, por qué no, si habría el chance de verse un rato aquella misma noche. Ella me miró, pero sin decir nada se dirigió hasta él y vi como charlaban animadamente mientras terminó la presentación que allí se daba. Ella volvió a mí, al rato, y me comentó que él ya tenía unos compromisos y que esa noche no era posible, pero que él le había pedido que le dejara su teléfono y que la llamaría para contarle cuando estaría disponible y ponerse de acuerdo. Tan rogado el tipo, pensé yo, para mis adentros. Se le está poniendo en bandeja una mujer y él tipo se hace el irresistible.

    Volvimos a nuestro puesto en la sala y, la verdad, aparte de salir a bailar y disfrutar de la vista de la gente, no pasaba nada diferente. Mientras bailábamos vi como ella se fijaba en un hombre, tal vez de la misma edad nuestra, que bailaba animadamente con su pareja, a un lado de nosotros, pero, con el tiempo, y en los intermedios, me fijé que el tipo descansaba entre tandas en la barra del bar. Me dio la impresión, entonces, que estaba solo y le propuse a ella, otra vez, que, si aquel le interesaba, fuera y le hiciera la conversa a ver qué surgía. Pero esta vez ella estuvo reacia a hacerlo o simplemente no le llamó la atención.

    Al término de una tanda de baile, entonces, en lugar de irnos al sitio donde nos habíamos acomodado desde el principio, nos fuimos al bar. Pedimos algo de tomar, y nos quedamos ahí un rato. El hombre aquel, objeto de deseo de mi mujer, se acomodó a nuestro lado y bebió un rato, al parecer dejando pasar el tiempo, porque parecía no estar acompañado. El miraba de reojo a mi mujer. Yo decidí ir al baño, dejándolos a ellos dos situados muy cerca el uno del otro, y a medio camino me devolví para ver qué pasaba con ellos. Vi como aquel miraba y miraba a mi mujer, sin dirigirle la palabra. Y ella también se estaba haciendo la desentendida y no reparaba en él.

    Al volver a la barra del bar empezaba una nueva tanda de música y él, esta vez, permaneció en su lugar, contemplando como las personas se emparejaban y empezaban a bailar. Y, no sé, de un momento a otro me dio por dirigirme a él y decirle, perdón, tendría usted algún inconveniente en sacar a bailar a la señora aquí presente. Me dijo, no, con gusto. No lo había hecho porque pensé que ella estaba con usted. Ella está conmigo ciertamente, dije yo, pero ya no tengo más ganas de bailar y a ella le encanta. Entonces, él se acercó a ella, se la presenté y de inmediato, ya enganchados, se fueron a bailar.

    Estuvieron bailando por largo rato, muy animados, y al parecer en confianza. En un descanso, ellos volvieron a la barra. Me pareció curioso que él ya no se emparejara como al principio lo había hecho con otras mujeres. Pudiera ser que sus parejas ya se hubieran ido o que estuviese tratando de ligar a alguna mujer en ese ambiente. Así que le pregunté a mi esposa que cómo la estaba pasando. Me dijo que bien, que el tipo bailaba muy rico. Y, ¿te ha insinuado algo? pregunté. No, dijo ella. Y ¿tú nos le has insinuado nada? Lo normal, dijo ella.

    Me quedé pensando en su respuesta. ¿Qué es lo normal? me pregunté. Es que acaso hay un coqueteo corriente y un coqueteo más sugestivo. Como no la conozco a ella en ese papel conmigo, no supe cómo interpretarlo en ese momento. Empezó la música de nuevo y aquel le hizo señas a mi mujer, para volver a bailar, y ella aceptó de inmediato.

    Ya, siendo casi las 2:30 am, sentí que ya era suficiente y que era tiempo de volver a casa. Así que le hice una seña a ella, mostrándole el reloj. Siguieron bailando hasta que acabó la tanda. Cuando volvieron le dije, bueno, ¿Qué tal está el tipo? El tipo está bien, me dijo, sonriendo. Y, ¿me imagino que ya has sentido su verga, ¿cómo la tiene? No, pues la ha tenido dura todo el tiempo. Eso ¿qué quiere decir? pregunté. Pues que ha estado excitado bailando conmigo. Y, ¿te lo quieres comer? Depende de él, contestó. Y ¿ya se lo pediste? No. Bueno, y si yo hablo con él y cuadro la cosa, ¿estás dispuesta? Si, me dijo.

    Ok. Espera yo hablo con él, a ver qué me dice. Me acerqué a él en la barra y, haciéndome el loco, le pregunté, ¿tendría usted algún inconveniente en culearse a mi mujer? No, me dijo riendo… solo que hay un inconveniente. ¿Cuál? pregunté sorprendido. Ya estoy comprometido con otra pareja y estoy esperando a que me indiquen para salir juntos. ¡No le puedo creer! exclamé. ¿De verdad? Si, me dijo, señalándome a una pareja que departía con otros en una de las salas del lugar.

    Y no hay chance ni de un rapidito, dije yo, bromeando. Pues sí, dijo, pero no me puedo ir de aquí. Y, entonces, ¿dónde? pregunté. En el baño de mujeres, contestó. ¿Usted ya lo ha hecho? Si, varias veces, me dijo. Bueno, entonces, hágame un favor, le requerí, dígale a ella lo que tiene en mente, a ver qué le dice. Perfecto, contestó.

    Vi que se acercó a ella, tomándola de las manos, acercando su cuerpo al de ella y hablándole al oído. Y, para sorpresa mía, los dos se dirigieron hacia los baños. Al llegar, ellos entraron y yo les seguí. Aquel esperó a que yo entrara para cerrar la puerta y me pidió que, por si caso, estuviera pendiente y no permitiera que abrieran la puerta. Y así lo hice.

    La faena no fue difícil para aquel. Pensé, de verdad, que aquello ya lo había hecho varias veces cuando, no más entrar, la llevó hacia el tocador, hizo que apoyara sus manos en la mesa, frente al espejo, y empezó a acariciarla desde atrás, restregando su pene contra las nalgas de ella mientras bajaba sus pantalones y dejaba a la vista su viril miembro. Simultáneamente masajeaba los senos de ella, por encima de la ropa. Al tiempo que lo hacía, dirigía las manos de ella para que acariciara su miembro, lo cual hacía, subiendo ella su mano arriba y abajo por aquel tronco, con intensidad.

    Poco después de aquel preliminar, él simplemente levantó su falda, movió ligeramente a un lado su diminuta tanga y la penetró. Ninguno de los dos, ni ella ni yo, reparamos en que lo hizo sin usar condón; al natural. Ella se recostó sobre la mesa del tocador y expuso sus nalgas para que aquel dispusiera de ellas a voluntad. El hombre empujaba con ritmo y cadencia. No era la primera vez que aquel hacía esta maniobra, de eso estaba yo seguro. Mientras la penetraba, empujando una y otra vez, aquel masajeaba sus nalgas y sus muslos. Con el incremento del ritmo y las embestidas, mi mujer empezó a gemir, subiendo progresivamente el volumen, hasta que aquel, empujando a máxima velocidad, apretó su cuerpo contra el de ella, dando a entender que había eyaculado y culminado su faena.

    Se desplazó dos pasos atrás, dejó que ella se volteara para quedar frente a frente y procedió a abrazarla y besarla por unos instantes. Su miembro seguía erecto y ella, no sé si a pedido de él, se inclinó para mamar su miembro por unos instantes, acariciando no sólo su miembro sino también sus nalgas y muslos. Después se levantó, se volvieron a besar y se despidieron. Aquel, muy caballerosamente, agradeció a mi mujer por la oportunidad que le había dado y que, según él, iba a recordar. Subió sus pantalones y se dispuso a salir de ahí. Ambos lo hicimos. Te espero en el bar, le dije a ella y cerré la puerta.

    Al llegar al bar con aquel, le dije, ¿se toma un trago? Bueno, gracias. Al parecer usted ya es un master en estas faenas, pero no me quedo sin preguntarle ¿cómo estuvo la cosa? Bien, súper, su mujer estaba deseando verga. ¿Por qué lo dice? pregunté. Porque tenía esa cuca calientica y sentía como me apretaba el pene apenas la penetré. Muy rico. Ella culea sabroso. Qué puedo decir, dije, es la primera vez que me lo dicen y así, como tan francamente. No, es verdad. Hubiéramos podido seguir. Lástima que tocó así por mis compromisos, pero en otra ocasión lo hacemos de otra manera, si le parece. Más bien le tiene que parecer a ella, ¿no le parece? Por ella no se preocupe, que yo sé que sí.

    Intercambiamos teléfonos y quedamos en encontrarnos nuevamente, más adelante, y estuvimos ahí un rato más, mientras ella volvía de arreglarse y acomodarse en el baño. No más llegar ella nos despedimos con los protocolos para esos casos, besito en la mejilla, apretón de manos y demás, y salimos de aquel lugar dejando atrás aquella nueva y singular experiencia. ¿Quién lo iba a creer?

    En el camino a casa pregunté a mi esposa que tal la había pasado. Me respondió que súper. Y también pregunté si no había habido un tris de resistencia a que las cosas hubieran pasado de aquella manera. Y me dijo que no; que era eso o salir de allí sin nada. Cuando toca, toca. Realmente me sorprendió esa respuesta, pues no es su forma habitual de decir las cosas, pero en materia de sexo parece que no todo es lo que parece, y que hay que estar abierto a todas las posibilidades, pues muchas veces las cosas no son como uno espera.

  • La clienta: Historia de sexo continuo

    La clienta: Historia de sexo continuo

    Esta historia sucede cuando trabajaba en la veterinaria familiar.

    Un día con sol resplandeciente, llegó una señora de aproximadamente 36 años con muy buen cuerpo en aquella época yo tenía 26.

    Llegó preguntando por un medicamento para su caballo:

    -Hola que tienes para un caballo con gripe (curiosa)

    -No tienes alguna idea de cómo se llama. (le dije)

    -Es un sobre gris plateado.

    -Tengo estos dos (Le dije)

    -Se los puedo mostrar a mi esposo (preguntó ella)

    -Si (le dije mientras suavemente le acariciaba la mano)

    Ella sonriente me dijo:

    -Voy a preguntarle…

    -Ok (dije sonriendo)

    Regresó y me dijo:

    -Dice mi esposo que este, pero tú cuál me recomiendas (preguntó con una sonrisa coqueta).

    Le señalé los dos y dije:

    -Los dos funcionan, te dejo escoger a ti, pero por si no funciona, dame tu número y por ahí nos arreglamos.

    Ella apuntó su número en mi celular y me dijo guárdame como Stephanie.

    Un día me dijo:

    -Ven a mi casa estoy sola, podemos platicar solos, te mando mi ubicación…

    -Voy (conteste)

    -Va a estar la puerta abierta, ciérrala cuando entres…

    Entré a su casa y pude ver cómo tenía un hermoso vestido.

    -Ven a la cocina te voy a dar algo de comer.

    Ya en la cocina se agachó para buscar un sartén que estaba en las cajoneras de abajo. Pude ver su gigante culazo, lo que hizo que me dieran ganas de follármela. Cuando se levantó me le acerqué apresuradamente y le comencé a besar el cuello y arrimándole mi miembro a su culazo, ella me dijo:

    -Esto está mal, soy casada (tímida, pero excitada)

    -Déjate llevar por el momento…

    Me desnudé rápido y ella se quitó es vestido y ropa interior que traía.

    Yo le lamía sus tetas y ella gemía de placer. Luego decidí arrinconarla y meterle mi pene por detrás, se la metía con una energía que hasta exclamaba que no parara que siguiera así y yo la agarraba del cabello.

    Luego ella se agachó y comenzó a chuparme la verga, lo hacía demasiado bien que pronto tenía toda su cara llena de leche, después cuando mi verga estaba a punto de ponerse flácida, comenzó a hacerme una paja con sus tetas que me la volvió a poner muy dura.

    -Necesito bañarme si quieres me puedes acompañar…

    En el baño continuamos, finalmente terminé muy cansado, pero satisfecho.

  • El lado oscuro de Luna (Capítulo I)

    El lado oscuro de Luna (Capítulo I)

    La sesión.

    Le pregunté ¿Cuál es tu nombre? Al cual respondió entre dientes y de mala manera — «Luna».

    —¿Por qué estás aquí?

    —Tuve que venir obligada ¡Casi que arrastras! Mi madre se empeñó en que debía tener ayuda especial, dice estar muy preocupada por mi, no entiende nada de lo que me está pasando «según ella» de un tiempo para acá yo estoy muy diferente; y más aún desde que regresé de Cancún México, un viaje que me regaló por haberme graduado con honores en la carrera universitaria de administración. Según mi mamá ha notado muchos cambios radicales, y que ya no soy la misma.

    Siempre me he caracterizado por ser una chica tranquila, entregada a los estudios y al deporte, siempre de buen humor y sumisa ¡Bastante diría yo! Soy de pocas amistades y ni siquiera novio he tenido, no soy de vestir sexy, solo cuando hago ejercicios que me pongo mi ropa deportivas ajustada y ya. Creo que paso desapercibida por completo.

    Ella piensa que me pasó algo terrible y no quiero hablar de eso porque estoy traumatizada o avergonzada. Que estoy pasada de grosera y mal contestona, que casi no hablo con ella, cuando siempre hemos sido tan unidas y nos contamos todo «bueno casi todo»

    —¿Qué edad tienes?

    —24 ¿Acaso eso importa?

    —¡Sí! Solo debes responder a mis preguntas, necesito conocerte y así poder evaluar tu conducta ¿Vives sola con tu madre?

    —Sí, desde que mi padre se fue al descubrí la infidelidad de mi madre con su propio hermano, pienso que eso le rompió el corazón y sin armar un escándalo descomunal e intentar agredir a los infieles, tomo sus cosas y se fue.

    Recuerdo que entró en mi habitación, me besó en la frente y me dijo «siempre estaré para ti».

    Sólo era una niña cuando eso pasó, para ese momento no entendía mucho de esas cosas, al ir creciendo y entrando en la pubertad fue cuando concientice el porqué de las constantes visitas de mi tío a casa cuando papá no estaba; y el por qué mi madre se ponía ropa insinuante para esperar a que llegara ¡Ojo! Hasta el sol de hoy ella piensa que yo no sé nada del asunto ¡Oh! se hace la demente. Cree que me comí el cuento que mi padre se fue porque consigo empleo en otro país y decidió más por su trabajo que por ella, pero que estaba segura que él me amaba. Prefiero que siga pensando eso a que sepa que escuchaba sus alaridos de perra en celos cuando mi tío la follaba en la misma cama donde dormía con mí padre.

    Yo Nunca perdí el contacto con mi padre y de verdad él se había ido a Madrid a trabajar en el área de mercadeo con una multinacional.

    —¿Tienes contacto con tu tío?

    —En estos momentos no. Los primeros años digamos que sí por no entender lo que estaba pasando o inconscientemente prefería hacerme la pendeja, y de una u otra manera bloqueé muchas cosas. Todo seguía igual con él, pero con la ausencia de papi ya las visitas se hicieron más frecuente y mi madre se entregó a él en caída libre sin importar nada, pienso que ya no amaba a mí padre y en vez de terminar la relación corrió como una puta despertada a los brazos de mi tío.

    —¿Cómo te sentiste al caer en cuenta de lo que estaba pasando?

    —Sentí rabia y decepción, pero más coraje me daba lo tonta que fui y no darme cuenta sino cuando crecí, seguía tratando con mucho cariño a mi tío y hasta ya lo sentía como si fuera mi padre.

    Ellos siguieron con sus lujuriosos encuentros en mi casa a escondidas ya que él es un tipejo casado y tienes dos hijas contemporáneas conmigo; y la excusa perfecta para ir a casa era traer a mis primas para que yo no me sintiera sola, y mientras jugábamos él aprovechaba para revolcarse con mamá.

    No soy quien para levantar juicio contra ellos ¡Pero coño, no sean tan descarados!

    Mi madre sigue siendo una mujer hermosa de excelente cuerpo y linda de cara, a pesar de sus 45 años se conserva muy bien, le gusta vestir a la moda y ejercitar como una loca, es una mujer que llama mucho la atención por ser tan alta (1,78 cm) cabello castaño oscuro largo y abundante, casi le llega a la cintura, buenas tetas, grandes nalgas y excelentes curvas. Eso me hace entender el por qué mi padre se enamoró de ella y al mismo tiempo volvió loco a mí tío.

    —¿Sientes algún tipo de envidia hacia tu madre?

    —¡Nooo! Para nada, además me parezco mucho a ella, tanto en cuerpo como en rostro, hasta nos sirve la misma ropa y calzado, nunca sentiría envidia de ella, al contrario siento un poco de lástima por qué a pesar de ser una mujer hermosa, profesional e independiente, sufre de una soledad desesperante, ya no sale mucho y su círculo de amistades se ha ido cerrando, pienso que se enamoró del hombre equivocado y que tiene sentimientos de culpa por el engaño a mi padre, es más ya no se ve muy frecuente a mí tío por la casa desde que se consiguió una chica en su trabajo de unos 30 años que desplazó a mí madre y a mí tía política.

    —¿Cómo es ahora la relación con tu tío?

    —Digamos que lo evito mucho, trato de no tener ningún tipo de contacto con el —¿Por qué? —Siendo honesta, siento que me ve con ojos de hombre con ganas de cogerme, cuando estamos reunidos en familia «que pocas veces pasa» para donde me muevo él va y eso me incómoda, por más que trato de evitarlo él me persigue haciendo preguntas sobre mí que no le interesan.

    Un día estando yo en casa escuché que él llegó, saludó y preguntó por mí, mami le respondió que estaba en mi cuarto, no pasó mucho tiempo cuando sin tocar la puerta entró a mi habitación, yo estaba parada frente al espejo de cuerpo completo dando la espalda a la puerta, veía toda mi silueta, el buen trabajo que estaban haciendo los ejercicios y como me quedaba lo que traía puesto, tenía un shorts corto, realmente era muy corto, tipo cachetero, de esos que te dejan las nalgas desnudas y se meten por el medio de la vagina separando los labios, así tengas ropa interior puesta de lo ajustado que quedan; y un top blanco sin bras, de esos que se marcan los senos por completo, al estirar la tela se trasluce un poco y se puede ver hasta el color marrón claro de mis areolas, y como mis tetas 36 de copa y los pezones estaban un poco endurecidos por el frío, más se notaban.

    Él se me quedo mirando y dijo «hola sobrina bella, estás hecha toda mujer, eres idéntica a tu madre». Solo lo miré con un poco de rabia y le contesté «¿Qué carajo haces aquí, no sabes tocar la puerta? Me quedé catatónica y el seguía con la vista en mi entrepiernas y las tetas, su cara era sádica y morbosa, él se acercó a mí e intento besarme el cual rechacé de inmediato, sus manos se posaron en mis nalgas el cual apretaba fuertemente y mis senos quedaron pegados al pecho de él, con ambas manos y sacudiendo la cara intentaba que no me besara y lo empujaba para despegarlo de mi.

    Lo pateé en los testículos cosa que no atiné bien pero me soltó, eso me provocó asco, él se fue y yo me tiré boca arriba en la cama, me puse a pensar en lo sucedido y todo lo que ese hombre había hecho en mi casa, causando la ida de mi padre y el dolor de la ruptura de mi hogar, pero sentía una sensación extraña en mi entrepiernas y mis pezones estaban que reventaban y no era precisamente por el frío, cuando metí la mano dentro de mi ropa íntima estaba mojada, muy mojada y eso me causó repulsión conmigo misma, también pienso que serían las hormonas alborotadas dignas de mi edad.

    Era una sensación de rabia y excitación; y eso no me lo podía permitir. Necesitaba calmar mi excitación, aún qué parezca mentira no podía controlar las ganas de masturbarme, aún con mi mano metida en la pantaleta rozaba mis labios y tocando mi clítoris sentía cómo mis dedos estaban empapados con mis espesos fluidos, mis dedos se deslizaban por la raja húmeda hasta llegar al ano, acariciaba con la otra mano mis tetas, no aguantaba más el deseo y me puse a imaginar que estaba teniendo sexo en el baño de chicas con un profesor de física que es bien apuesto y así termine de complacerme hasta llegar a mis múltiples orgasmos.

    Me quedé en mi cuarto y no salí para nada, cosa que a mí madre se le hizo extraño, tocó la puerta de mi habitación y yo me hice la dormida. No paso mucho rato cuando escuché los gemidos de mi madre y el sonido de las fuertes nalgadas que le propinaba mí tío diciéndole «siempre serás mi puta y mi perra, no lo olvides» al cual ella contestaba que «SÍ» entre jadeos y gritos, creo que la lujuria les hizo olvidar que yo dormía en la habitación justo al lado.

    —¿Qué edad tenías cuando eso pasó y en algún momento habías sentido una atracción por él?

    —Tenía 18 años recién cumplidos, hacia unos meses había saliendo de secundaria, y de verdad lo veía como lo qué es, un familiar cercano y el amante de mi mamá. No creo haber tenido un deseo sexual por él. Sentía cariño, pero mientras fui creciendo me alejé de él por completo, tenía sentimientos encontrados, justo por todo lo que le estoy contando.

    —¿Cómo ha sido ti vida íntima? ¿Cómo conectas con el sexo opuesto?

    —No tengo mucho que hablar de mi vida íntima, como dije anteriormente, he sido entregada a los libros y al deporte, no soy de las chicas que le encanta andar provocando erecciones a todos los chicos, me visto bien pero discreta en la ropa exterior, no soy fiestera, tengo pocas amigas y en realidad mí intimidad ese conmigo, en la privacidad de mi zona de confort y mis pensamientos, haber ¿Conectar con el sexo opuesto? Se me dificulta un poco, porque en el medio que me desenvuelvo son contemporáneos y en realidad los encuentro bastante inmaduros para mis gustos. Siempre me han llamado la atención los tipos mayores, así cuarentones ¡Oh! Hasta cincuentones jajaja jajaja jajaja. Y no es de ahorita, desde muy niña veía las revistas y ya me gustaban mayores.

    La primera vez que tuve contacto sexual fue a mis 18 años, y digo contacto sexual porque no hubo penetración, fue con un chico de 30 años que conocí cuando estaba trotando. Te contaré desde un principio.

    Ese día me desperté como todos los sábados a las 7:30 am, debía ir a trotar en un parque cerca de mi casa, me levanté con el morbo a millón y antes de salir de la cama me pegue una masturbada divina, acostumbro a dormir con ropita sexy abajo, tenía un tanga hilo de color rosa y una franelilla sin sostén, me puse boca abajo parando la cola y metí una mano dentro del hilo, ya mi vagina estaba tan húmeda que los dedos patinaron sin dificulta alguna, ella es grande, de labios carnosos, y mi clítoris se sale por encima de ellos, yo le llamo cariñosamente «mi totonita».

    Con mi mano la cubría por completo, la frotaba, apretaba y en una de esas me coloque boca arriba y abrí las piernas pegando amabas rodillas de la cama y las platas de los pies pegaron una con otra haciendo una forma de corazón, saque la mano de ahí y me la llevé a la nariz, de verdad nunca lo había hecho, tenía un olor excitante, entre sudor y fluido vaginal, no tarde en rozar los dedos de nuevo y luego llevarlos a mí boca, eso me gustó aún más, no sé si eso es normal que me guste el olor y el sabor de mi vagina, pero lo que sé es que eso me calentó más.

    Entonces decidí masturbarme con la otra mano y oler la que anteriormente estaba dentro de mí tanga. Eso me hizo acabar varias veces y sacarme hasta gemidos de placer, terminando de hacer eso me fui a duchar y luego busque unos lycra color beige claro de mi madre que son mucho más atrevidos y no se los ponía por que los compro equivocadamente una talla menos, me puse un hilo de encajes de color blanco, cuando me coloque esa prenda me pare frente al espejo y dije ¡WOW! Pareciera que estoy desnuda, los encajes se marcaban como un relieve sobre la lycra, adelante se delineaba mi totonita por completo y atrás se podía ver el diminuto triángulo alargado que dividida mis nalgas y terminada perdiéndose entre ellas, de verdad era divino verme así en el espejo, me puse arriba un brasier que hacía jugo con la parte de abajo y sobre eso una sudadera que me quedaba a media nalga, así disimula un poco lo que mostraba la ajustada prenda.

    Volviendo al tema. Ese mismo día conocí al chico que te mencioné anteriormente, al llegar al parque hice ejercicios de calentamiento y él estaba ahí, cruzamos miradas y el termino el calentamiento antes que yo, se acercó a mí y me preguntó ¿Vas a trotar? Le dije sí y él me dijo ¿Podemos hacerlo juntos? Respondí que sí, dimos un par de vueltas sin cruzar palabras, nos detuvimos y fue cuando me dijo —eres hermosa, y tienes un cuerpo increíble, te dejaba ir unos pasos adelante para verte por detrás, yo respondí ¿Te gustó lo que vistes? —realmente sí ¡Ver tus nalgas vibrar al ritmo de tus pisadas mientras tortas en ese ajustado pants. Es delirante!

    Esas palabras me excitaron y más viniendo de un hombre que apenas estaba conociendo, me invitó a tomar un jugo y seguimos conversando de todo un poco, el me miraba de arriba abajo mientras yo lo incitaba con mí lenguaje corporal, de pronto me dijo que sí quería ir hasta su auto y yo dije que sí, el aparco en un sitio bastante retirado donde no pasaba casi nadie, me abrió la puerta y yo sin pensarlo entre, cerro y se dirigió a su puesto, estando dentro del carro comenzó a besarme y yo correspondí como si lo conociera, su mano fue a dar a mi entre piernas y yo al sentir el calor de su mano abrí más las piernas, él cómo pudo fue quitando el ajustado lycra hasta llevarlo a mis tonillos, mientras yo quitaba su franela empapada de sudor, el quito mi sudadera y saco mis tetas del brasier, ya mi mano estaban apretando su hermanita erecta y el mamaba mis tetas con desesperación, bajo mí pantys y comenzó a acariciar mi totonita, yo para ese momento la tenía depilada la línea del bikini y vellos rebajados que solo tapaban la raja y poco más, cuando intento meter los dedos, le quite la mano y le dije —soy virgen y no deseo perder el virgo con unos dedos, el quedó atónito y me dijo —no pienso quedarme con esta calentura que tú provocaste así que vamos a ver que hacemos para bajarnos las ganas.

    Elegantemente quito mis zapatillas y termino de quitar la ropa, puso una de mis piernas en el tablero del carro y la otra en el espaldar de la butaca del chófer quedando yo con la espalda recostada a la puerta y bien abierta para él, y fue cuando por primera vez en mi vida sentía una lengua lamiendo mis carnosos labios vaginales y luego chupando y lamiendo mi clítoris, fue tan divino lo que me hacía sentir que acabe chorros de mi néctar cristalino y espeso. Mi cuerpo se estremecía y mi vagina tenía espasmos, él se quitó y se sentó derecho, bajo toda su ropa y dejo al descubierto su gran pene, de verdad era grande y grueso, me dijo ahora te toca a ti.

    Nunca me había metido una verga en mi boca, pero deseaba hacerlo, de verdad sentir esa vaina en mi boca tan grande y gruesa me ponía a millón, no sabía cómo hacerlo, me acordaba de unos videos porno que había visto e intentaba imitar a la tipa del vídeo, pero que va, realmente no sabía, y fue cuando él me tomó por el cabello y comenzó a subir y bajar mi cabeza como un balón de Básquetbol mientras se inclinaba hacia adelante, sentía como el glande rozaba mi garganta y aún quedaba un pedazo de su pene fuera de mi boca. Pensé que iba a vomitar, literalmente me estaba ahogando con esa gran verga.

    Luego se pasó para los asientos de atrás, se puso de rodillas y me dijo que me pasará para atrás, al pasarme me senté pegada a la puerta y el tomo ni cabeza con ambas manos apretando mi cabello y me llevó hasta su mástil y comenzó a follarme la boca, sacando y metiendo, mientras lo hacía yo apretaba mi vagina y me masturbaba, el seguía embistiendo mi boca hasta llegar más allá de mi garganta, yo aguantaba la respiración para ni ahogarme y fue cuando sentí un chorro de leche con gran presión llenando mi boca y más, el semen salió hasta por mi nariz, yo lo saque de mi boca y lo seguí masturbando hasta sacar todo, su leche corría por mis tetas hasta llegar al ombligo. Me vestí, me despedí y más nunca supe de él. Fin de la historia

    —Entiendo, bueno se terminó el tiempo, no volveremos a ver en la próxima sección —¿Cómo así. Eso es todo? No me dijo nada, solo se sentó ahí a escuchar y no dijo ni una sola palabra, eres un fraude —nos veamos la semana que viene.

    Salí muy molesta de ese lugar, me hacía una y otra vez la misma pregunta ¿Para qué carajo mi madre me hace ir a un sitio donde supuestamente me van a ayudar con no sé qué? Pero al mismo tiempo me pregunté ¿Por qué fui tan gráfica al contar mi vida? El solo necesitaba saber los porque y no los detalles, creo que se me fue la mano al ser tan específica en contarle hasta la ropa íntima que uso y darle los detalles de mi vida íntima ¿Pero por qué no me detuvo? Diciendo que no continuara, que no necesitaba los detalles ¿Será que le gustó mi historia o me está analizando?

    Continuará.

  • Cogimos sin remordimiento engañando a nuestros novios

    Cogimos sin remordimiento engañando a nuestros novios

    Yo estaba de novio con María y Carla seguía con su novio después de que habíamos cogido por una apuesta.

    Por cuestiones de trabajo tenía que ir a Cuernavaca un viernes lo que implicaba que no vería a María pues tenía pensado regresar tarde y la preparación del trabajo era laboriosa y llevaba un poco de tiempo.

    Carla, que era mi ayudante se estaba encargando de preparar la documentación que tenía que llevar cuando recibió una llamada del cliente al que yo iba a ver, para cancelar la reunión.

    Fue a verme a mi oficina y me dijo que ya no prepararía nada y me avisó de la cancelación, yo seguía con el morbo de cogérmela porque que decía que adoraba a su novio y eso me prendía, me levanté del escritorio y me acerqué y la besé, ella correspondió a mis besos y comenzó a subir la temperatura, empezamos a acariciarnos, pero cuando estábamos más calientes ella me detuvo y me propuso irnos a Cuernavaca de fin de semana.

    Me quedé sorprendido pues pensaba que no iba a aceptar volver a coger conmigo y sin embargo ella era la que me proponía irnos de fin de semana.

    Obviamente le dije que iríamos y no le dijimos a nadie que se había cancelado la cita y preparamos vernos fuera de la oficina.

    El viernes al medio día pasé por ella y partimos para Cuernavaca, nos quedamos en un hotel muy pequeño y bonito, lleno de jardines y un restaurante de calidad internacional.

    Desde que llegamos me trató como si fuéramos novios, recuerdo como se le dibujó una sonrisa muy grande cuando al registrarnos en el hotel dije nuestros nombres y mi apellido, como hacen los esposos, nos llevaron a nuestra habitación y nos estábamos instalando cuando ella me abrazó y me dijo que no mencionáramos a nuestras parejas ni nuestra vida en la oficina, que quería que ese fin de semana fuera exclusivamente para nosotros y comenzó a besarme, me mordía los labios con una pasión que yo desconocía que tenía, mitad lujuria mitad enamoramiento, yo la jalaba de las nalgas para que sintiera mi erección, comencé a acariciarle los pechos por encima de la blusa, apretándolos, estrujándolos, cada vez que los apretaba ella gemía, estábamos excitados a mil, ella me acercaba su cuerpo para que sintiera que no había espacio entre nosotros.

    En un momento de respiro nos separamos y ella me pidió que fuéramos a tomar algo por lo que nos besamos una vez más y después de arreglarnos la ropa bajamos al restaurante a comer. Ahí me dijo que lo que estábamos haciendo no estaba bien que mi novia me quería mucho y yo la engañaba pero que ella estaba peor porque estaba muy enamorada de su novio pero no podía de dejar de pensar en cómo habíamos cogido, que desde ese día no había querido volver a hacer el amor con su novio porque iba a terminar con él y me propuso no hablar de nuestra vida en la oficina y mucho menos de nuestras parejas y que la tratara como si fuera mi novia y ella me trataría igual. Obviamente estuve de acuerdo.

    Terminamos de comer y nos subimos al cuarto para cambiarnos e ir a la alberca pero su actitud después de la plática había cambiado, estaba muy atrevida, se desnudó, se recargó en una mesa enseñándome las nalgas mostrándome su culo y su coño totalmente expuestos, dio la vuelta y se acercó y tomó la iniciativa, me sentó en la cama y me quitó lo que me quedaba de ropa y me lamió, primero el pecho, luego fue bajando hasta que llegó a la verga y la lamió y en esa posición levantó la cara y me dijo:

    C- Es la primera vez que hago esto, ¿te gusta mi amor?

    Esas palabras me excitaron más y sin esperar mi respuesta se comió la cabeza de mi verga, la lamía y la chupaba apretando sus labios contra el tronco y su lengua contra el glande, subiendo y bajando lentamente, succionando, me tocaba los güevos con su mano y cuando sintió que mi excitación estaba al límite se sacó la verga de la boca y se montó en mí, tomó la verga en su mano y la dirigió a su coño y se la metió y comenzó con un movimiento circular y se movía de adelante hacia atrás lento, torturándome pues yo quería moverme más rápido y ella no lo permitía y comenzó a acelerar el movimiento, ella controlaba todo y eso me excitaba más, siguió acelerando más y más, yo gemía y ella solo emitía pequeños gritos a un volumen bajito, siguió acelerando, se recargaba en mi pecho y me besaba sin dejar de moverse y me dijo:

    C- Me voy a venir, vente conmigo

    Ella se apretó contra mi verga y no pudimos más y nos venimos juntos con una intensidad impresionante, excitante, incontrolable, mi verga palpitaba arrojando todo el semen que tenía, su vagina también palpitaba y estaba ardiendo y se dejó caer sobre mí.

    Se quedó sobre mí un rato sin hacer nada, los dos solo disfrutábamos nuestras respiraciones, mi verga no reducía su tamaño así que ella, pasados unos momentos se levantó poco a poco, separándose de mi lentamente y mientras mi verga salía de su coño ella temblaba, se estremecía, hasta que se salió toda y se recostó junto a mí, me besó en los labios, se levantó y se metió al baño, oí la regadera y me intenté levantar para bañarme con ella pero estaba cansado, el orgasmo que tuve me dejó agotado y me quedé en la cama, cuando salió traía el traje de baño y me dijo:

    C- Levántate mi amor, vamos a la alberca

    Me levanté, me bañé, me puse el traje de baño y fuimos a la alberca.

    Ahí estuvimos disfrutando del agua templada pues estaba haciendo mucho calor, no había nadie en la alberca excepto nosotros, solo se veían algunas personas en una terraza a una distancia que nos permitió meternos al agua y comenzar un faje muy caliente, nos besábamos, nuestras lenguas se abrazaban dentro de la boca, ella me abrazaba con sus piernas y sentía mi verga que poco a poco fue creciendo, cuando sintió que estaba totalmente erecta metió su mano en mi traje de baño y comenzó a masturbarme, ella estaba muy excitada, mientras más tiempo me acariciaba la verga me besaba más apasionadamente, yo no aguanté más hice a un lado su traje del baño, bajé mi traje de baño y la penetré.

    Cuando sintió mi verga entrando dio un grito y se abrazó fuerte de mi cuello, yo la tomé de las nalgas y la apreté contra mí para penetrarla lo más profundamente posible y me movía adelante y atrás hasta que otra vez nos venimos, yo no me moví, me quedé dentro de ella descargando toda mi leche y caminando la saqué de la alberca cargándola sin sacarle la verga hasta que pudo ponerse en pie.

    La sequé acariciándole todo el cuerpo, yo me sequé y nos fuimos al cuarto, llegando nos bañamos juntos y ella se puso su pantie y yo mis boxers y nos acostamos, yo estaba muy cansado y me quedé dormido y pasado un rato desperté y ella también estaba dormida así que la abracé acariciando su pecho desnudo y dormimos otro rato, al despertarme me di cuenta que ella estaba con los ojos abiertos, pensando y me dijo que estaba mal lo que hacíamos, que mi novia estaba muy enamorada de mí y que no se merecía lo que le estábamos haciendo, que ella amaba a su novio y que le remordía mucho la conciencia con él y con mi novia y comenzó a llorar, la abracé y se abrazó de mí hasta que se tranquilizó.

    Pensé que me iba a decir que nos regresáramos a México pero en lugar de eso, se secó las lágrimas, me besó y me dijo que tenía hambre y que no fuéramos a cenar, que pidiera dos sándwiches y una botella de vino al room service y así lo hice.

    Cenamos en la mesa de la habitación, nos bebimos la botella de vino y todavía estaba sentado a la mesa cuando se levantó y se sentó en mis piernas abrazándome y besándome, así estuvimos por mucho tiempo, disfrutándonos, sintiendo el calor de nuestros pechos.

    Cuando estábamos muy excitados nos fuimos directamente a la cama, cada uno se desnudó y nos metimos a la cama, ahí me metí en medio de sus muslos y comencé a lamer sus pezones, bajé hacia su abdomen y lamí el camino de vellos oscuros que iban de su ombligo a su monte de venus, mordía su abdomen y seguí bajando hasta que llegué a su coño lleno se vello, lo lamí, le abrí los labios buscando ese botón rojo que es su clítoris y lo lamí moviendo la lengua rápidamente, ella se retorcía de placer, levanté sus caderas y lamí su raja desde el ano hasta el clítoris, ella gemía hasta que me apretó con los muslos, sus manos apretaron mi cabeza contra su cuerpo y tuvo un orgasmo tan intenso que le temblaban las piernas sin poderse controlar, me zafé del abrazo de sus piernas y subí mordiendo su cuerpo hasta que puse mi verga en la entrada de la vagina y la penetré, lentamente, centímetro a centímetro, sentí su vagina ardiendo otra vez y comencé el metesaca aumentando el ritmo, sin disminuirlo, sentí como tuvo otro orgasmo, gimió fuerte, pero no me detuve, seguí bombeando, levanté sus piernas y las puse en mis hombros, me hinqué para que la penetración fuera hasta adentro hasta que no aguanté más y me vine dentro de ella y cuando la estaba inundando de semen otra vez se puso rígida y tuvo otro orgasmo que duró mucho tiempo, temblaba, gemía, gritaba, no dejaba de apretarme con sus piernas hasta que los dos aflojamos nuestros cuerpos y nos quedamos en la misma posición hasta que mi verga perdió la erección y me recosté a su lado, ella se volteó hacia a mí y se acostó en mi pecho y se quedó dormida y en esa posición yo también me dormí.

    En la mañana desperté con la verga parada y con muchas ganas de coger así que la jalé y como habíamos dormido desnudos me metí entre sus piernas y la comencé a masturbar con mi verga acariciando con ella su clítoris, ella reaccionó rápidamente y cuando sentí que estaba lubricada la penetré y me la cogí deliciosamente, disfrutando, viéndola, vi sus pezones parados, se lamía los labios, gemía y pasados unos minutos nos venimos los dos increíblemente, el momento fue muy caliente, su cuerpo moreno sudado, su coño velludo mojado, y yo disfrutando el espectáculo, le saqué la verga y pude ver como de su coño salía semen fue un rápido delicioso.

    Nos levantamos y como nos regresábamos a México al medio día fuimos a desayunar, regresamos a cambiarnos para ir a la alberca, nos asoleamos esperando que pasara una hora antes de nadar y después de asolearnos y nadar nos subimos al cuarto para preparar nuestras cosas y salir de regreso.

    Llegamos a México, la dejé en su casa y quedamos de vernos el lunes en la oficina, para despedirnos, bajé del carro, abrí su puerta y antes de sacar su maleta de la cajuela nos dimos un beso delicioso, lleno de pasión, lujuria y complicidad.

    Nunca más dormimos juntos pero nuestros encuentros fueron muchos y muy seguidos después de ese fin de semana y nunca más le remordió la conciencia.

  • Mi tía la santurrona se traga mi leche

    Mi tía la santurrona se traga mi leche

    Me presento, soy Franco de 25 años, soy médico y soy de una pequeña ciudad de México, en donde estornudar sin el permiso de un sacerdote es motivo de excomunión, cosas propias del tercer mundo. La siguiente historia ocurrió hace unos 5 o 6 años.

    Mi familia paterna es de un pueblo cercano con costumbres aún más arraigadas que mi ciudad de origen, y obviamente se trata de una familia que por llevar la corriente de su pueblo, son de lo más «persignados» como decimos acá. Mi tía, Tere, es una mujer de actualmente unos 50 años de edad, casualmente es la más puritana de sus hermanas, y se nota perfecto cuando te das cuenta que tiene un cuerpo acorde al de una mujer de 25 que no ha sido profanado por nadie (tetas medianas, muy simétricas, cintura pequeña, nada de panza y un culo para quedarte a vivir en él).

    Desafortunadamente, toda esta historia se dio en un contexto un poco triste para nosotros, ya que recién había fallecido la madre de mi tía (mi abuela), a quien ella cuidaba, y encima mi tía tenía problemas maritales ya que no podía concebir un hijo con su esposo, quien como huida a ese pleito le bastaba con irse a jugar futbol y dormir en la casa de su hermano.

    Durante una de mis visitas al pueblo, fui junto con toda mi familia a una típica comida familiar en sábado y mientras recogía una mesa se me aproximó mi tía Tere, con la voz un poco entrecortada, preguntando porque no me quedaba a dormir ya que hace años no lo hacía y estaba sola. Al principio me mostré un poco reacio y le dije que lo pensaría, cuando yo estaba seguro que no me quería quedar, y le dije que la podía llevar a su casa antes de irme a mi ciudad. Gran acierto. En cuanto se subió al coche pasaron unos 15 segundos para que ella empezara a llorar y yo realmente no sé cómo reaccionar a esas cosas, menos cuando hay de por medio un problema de pareja. Al verla tan mal, le dije que me quedaría y su semblante cambió.

    Estuvimos en su sala viendo tele hasta tarde mientras hablábamos de cosas que me tenían verdaderamente aburrido. De pronto, cuando estaba por decirle que me iba a dormir, inició la programación para adultos, me reí y mi tía comenzó a sermonearme como nadie con el tema del sexo y las parejas, lo cual me hizo enfadar más y cambié el tema. Salió a colación una charla sobre la abuela que terminó por poner a mi tía a llorar y escuché de sus labios mamadores decir algo que nunca me habría imaginado:

    -«Que ganas de ponerme una peda» (borrachera en México)

    -«Date, date, ahorita que hay oportunidad y motivos para hacerlo» -le contesté en broma sin pensar que me tomaría la palabra.

    Hay que mencionar que ella no va de acuerdo con ninguna sustancia que altere la conciencia, por lo que su máxima dosis de alcohol en ocasiones especiales se reducía a 1 cerveza. Por mi parte, yo no tenía ganas de tomar, pero pensé que el tema en sí y la experiencia de ver a mi tía borracha por primera vez valían toda la pena; sin imaginar que sería ella quien tendría su primera vez en muchas cosas.

    Cada uno nos tomamos alrededor de 4 cervezas y unos 2 o 3 tragos de mezcal. Mi tía se veía sinceramente mal y apenas hablaba cosas coherentes, por lo que la llevé a su habitación y solo le dije que se durmiera de costado. Antes de regresarme a la sala a dormir su mano jaló la mía y me dijo que si le dejaría dormir con zapatos. Me di la vuelta y vi su tremendo culo acomodado de lado, por lo que me tardé quitándole los zapatos para apreciarlo mejor.

    Le pregunté que si se iba a dormir con esa ropa y que si quería ayuda para cambiarse. Me dijo que ella podía sola pero que me quedara ahí porque afuera hacía frío. Le hice caso, obviamente. Me pidió que me volteara y así lo hice, solo se quitó el sostén y se puso una playera y, se puso un short para correr muy ajustado. Me preguntó que si quería ropa de mi tío para dormir y le dije que yo duermo en bóxer, y que entonces me dormiría con la ropa que traía porque con la ropa de alguien más me sentía incómodo. Me dijo que como prefiriera estaba bien, entonces con mi borrachera le pedí permiso para dormir en bóxer y para ver la tele un rato más en lo que me daba sueño y accedió.

    Casualmente, cambié 1 o 2 canales y salió una película porno de una madura y me prendí, traté de tocar sus nalgas disimuladamente pero se dio cuenta y se quitó. Yo, muerto de la pena me hice tonto y me giré a dormir luego de apagar la TV, pero no mi calentura. Me dijo que ella no tenía problema si veía eso porque era mejor que anduviera teniendo relaciones con cualquiera. Volvió a despertar y me preguntó sobre mi novia y cuántas veces cogíamos y me sermoneó un poco.

    Cuando me dio las buenas noches apagó la luz y me dio un beso leve entre la mejilla y mis labios por error, yo le giré la cabeza y la volví a besar intentando que abriera más sus labios, pero sólo se rio, se quitó y se volteó a dormir. Yo hice lo mismo esta vez dejé la palma de mi mano sobre su espalda baja y la comencé a meter lentamente a su calzón. Sentía unas nalgotas y mientras bajaba ella abría un poco más sus piernas lentamente, hasta que pude introducir dos de mis dedos a su ya muy mojada vagina. Gimió 2 veces y sacó mi mano asustada, la agarré de la cara y le dije que estaba bien solo por esa noche, comenzamos a besarnos cerdamente la boca y el cuello y a desnudarnos.

    Ella solo repetía que ni estaba bien, pero no dejaba de gemir ni ponía resistencia. Se volvió a poner boca abajo y yo me fui besando toda su espalda hasta llegar al short. Se lo quité y abrí sus piernas para seguir masturbándola. De lo caliente que estaba, abrí sus nalgas y solo comencé a besar su ano peludo. Ella me quitaba al inicio pero después empujaba mi cabeza más hacia adentro de su culo, me enamoré de su ano, su olor y su sabor. Hice lo propio con su vagina que era igual de peluda y seguido puse una almohada debajo de su abdomen y levanté un poco su culo. Le pegué otras lamidas y luego comencé a penetrarla hasta que se vino dos veces.

    Mientras más la fornicaba bajábamos el ritmo hasta que cambiamos al misionero y no dejábamos de besarnos. Me vine dentro de su concha 2 veces, dentro de su culo otra y fuera otra. Dormimos desnudos y cuando desperté ella no estaba, se había ido a preparar el desayuno pero apenas me miraba y me dirigía la palabra.

    Le pregunte que si podía bañarme ahí y me dijo que si solo que tenía que encender el calentador de agua primero y sacar unas cosas del baño. Yo entré mientras sacaba sus cosas para abrir la regadera (ducha) y cuando estaba de espaldas me puse de rodillas y le baje de un tirón el mismo short. Antes de que pudiera quitarme separé sus nalgas y empecé a besar su ano y a jugar con él, le dije que sí o sí la iba a volver a coger y la metí a bañar conmigo. Cogimos como pervertidos todo el día, ya sobrios y al final me contó que para ella era impensable hacer sexo anal, o siquiera el oral.

    A día de hoy seguimos teniendo relaciones cuando podemos y sinceramente es una mujer a la que no pienso soltar en un rato mientras la sigamos pasando así de bien.

  • El primer trío: Fiesta en la alberca

    El primer trío: Fiesta en la alberca

    Casi aventé el trago de café que ya tenía en la boca cuando vi como Moni cambiaba su teléfono con mi cuñada Raquel, pero no podía decir nada igual ella ya nos había visto en vivo que tanto podría pasar si nos miraba por medio de una pantalla de su móvil.

    Café, leche o jugo de naranja, pan tostado, mermelada de fresa y de piña, huevos con tortilla dorada, jitomate, cebolla y un poco de chile serrano había suficiente para todos. Almorzamos en medio de viejos recuerdos de su familia que nos hicieron reír, como la vez que Moni cuando tenía unos ocho años quiso prender la veladora para el momento de rezar en familia y acabó con ampollas en los dedos por no querer apagar el cerillo en el suelo de la sala aun cuando la lumbre le llegaba hasta los dedos. Luego uno de Raquel que la hizo ponerse del color de un jitomate cuando su madre contó esa travesura por querer salir a ver al novio a escondidas cuando aún no tenía permiso de tener novio.

    Después del almuerzo la mañana transcurrió en calma y tranquilidad, mis cuñados y cuñadas fueron llegando con sus respectivas familias casi al mismo tiempo, y la casa se llenó de gente, la alberca, unas costillas en la parrilla que mi suegro cuidaba más que a su señora esposa, la verdad le quedaron deliciosas, música en la radio y varias cervezas amenizaron la reunión yo trataba de por algún motivo quitarle un momento el celular a Raquel para ver si podía borrar el vídeo antes de que lo viera pero no lo dejaba para nada, además de que ella trataba de no quedarse a solas conmigo, el día fue pasando y a media tarde estábamos casi todos en el agua era un día caluroso tal vez ese era un buen momento para ir por el celular pero estábamos tan a gusto que lo deje para después, por la noche iríamos a cenar a un restaurant todos juntos, y nadie quería salir del agua, ya más tarde fuimos a cambiarnos ya habría oportunidad de borrarlo.

    Me vestí con unos jeans negros, una playera blanca y mis tenis blancos de esos que tienen tres rayas negras por cada lado, Moni se puso una Tanga blanca, unos jeans azul claro sin bolsas atrás —de esos que hacen que le luzca el trasero, más de alguno voltearía a verla— blusa negra y unos huaraches complementaban su vestimenta, nos fuimos en el coche con Raquel y su novio Jack mis suegros irían con uno de mis cuñados llegamos a un lugar de ambiente tranquilo, familiar era en la parte alta de un edificio antiguo, en el centro de la ciudad, cerca de la catedral, nos pusieron en una terraza con una vista hermosa pedimos la especialidad de la casa, justo cuando traían las bebidas me acerque al oído de Moni y le dije;

    —Quiero que te levantes vayas al baño y regreses sin tus tangas, quiero ver que tanto mojas los pantalones antes de que folle esta noche –el color rojo vino a tu rostro, y una sonrisa llego al mío–.

    Te levantaste y caminaste al baño, cuando regresaste no venias sola, venias con Miranda una prima mía la cual tenía tiempo sin ver, y que era muy traviesa con ella aprendí muchas cosas –¿han escuchado el dicho de entre primos todo es más caliente? Pues ella y yo lo comprobamos–, estaba muy linda como de costumbre, sus grandes ojos la hacían notar a donde fuera, y esos chinos que se carga hoy lucían más que nunca, mis ojos brillaron venían muy contentas platicando alegremente, casi parecía que estaban organizando algo, llegaste con tus tangas escondidas en la mano apretada y te sentaste en tu silla a mi lado, mi prima se sentó al otro lado mío, disimuladamente me las diste bajo la mesa, las acerque a mi nariz como si fuera un pañuelo y las olí mmmmm ya olían a ti, ya se habían impregnado lo suficiente, antes de que nadie se diera cuenta las guarde en el bolsillo del pantalón.

    Iban a servir la cena –una pasta con nombre raro– y antes de cenar alguien de los que estaban en la mesa brindo por el amor.

    Brindamos y seguimos charlando con tu copa en una mano, sutilmente bajaste la otra por debajo de la mesa, me acariciaste por encima del pantalón, buscando, tentando hasta que encontraste lo que querías, lo apachurrabas y comenzaste a jugar con el, bajaste el cierre y lo sacaste, ya estaba medio duro sentiste su calor en tu mano, y lo seguiste endureciendo

    Tú te moviste un poco nerviosa,

    Con una gran sonrisa te acercaste a mi oído y preguntaste;

    —Que vas a hacer cuando te empiecen a temblar las piernas…

    Ella estaba en jugando en su cancha, y no quería perder, si yo le había quitado las bragas, ella quería llevarse algo mío.

    —Que vas a hacer tú? cuando lo disfrute ruidosamente…

    La sonrisa volvió a ti al igual que el color rojo a tu rostro, miraste a Miranda y ella entendió el mensaje, su mano bajo también se unió a la tuya –yo no entendía que pasaba pues a ninguna de las dos les gusta compartir la cena–, tomó mi polla dura al igual que Moni, entre las dos subían y bajaban por mi polla, apretaban y aflojaban bajaban y subían suavemente, vareando el ritmo pero no aceleraban mucho para que nadie lo notara, mi copa temblaba un poco cada que daba un trago, baje mi mano por debajo de la mesa, ya estaba sintiendo que pronto acabaría y ellas parecía que lo llevarían hasta el final, tomé con mi mano las suyas pero no se detuvieron, una tomo mis testículos y los apretaba, la otra subió la velocidad… me aferre a la copa de vino y saque las tangas de Moni del bolsillo, las puse en el momento justo sobre la cabeza de mi falo y alguna de ellas las tomo en su mano, con unos cuantos jalones más me vacíe en medio de una plática sobre el clima, yo solo hacia como que los escuchaba, metieron las tangas de nuevo en mi pantalón y Moni paso un dedo por su boca lo lamió como quien lame un poco de betún del postre que tenía enfrente, nadie se dio cuenta solo Miranda que reía como siguiendo la plática de todos.

    Al momento de irnos Moni invito a Miranda a venir con nosotros – a mí me parece que ya lo habían planeado–, mis suegros se quedarían a dormir con Felipe, que es el que tenía la casa más cerca del local, –la casa solo para nosotros–ya estaban cansados por la se mañana irían a su casa, así que Jack, Raquel Mónica, Miranda y yo nos dirigimos a casa para tomar unos tragos más de tequila.

    Cuando llegamos a casa íbamos todos muy contentos –yo tenía un fuerte presentimiento que vendría algo muy bueno– Raquel y Jack se quedaron en la sala para ver tv.–yo pienso que querían estar solos un rato –, Miranda, Moni y yo nos fuimos al jardín a jugar un poco. Con la plática nos tomamos varios tequilas entre risa y risa. Entre broma y broma, el ambiente fue calentándose.

    —Pero que alberca tan linda –dijo Miranda – lástima que no traje mi traje de baño.

    –Pues metete sin ropa, como yo… –dijo Moni mientras se quitaba la blusa. No teníamos que preocuparnos de que nos vieran los vecinos era de noche y el perímetro del jardín está rodeado de árboles.

    Mientras terminaba de desnudarse, Miranda ya hacía lo mismo y yo, no me quede atrás, la ropa quedó tirada en el suelo regada por aquí y por allá entramos al agua que estaba fresca para el calor del momento… ahí estábamos los tres nadando desnudos en la alberca de mis suegros, los besos no duraron mucho en aparecer Moni y yo nos besábamos, luego Miranda y yo, luego ellas dos, después era un beso de tres…

    Nuestro primer trío estaba ocurriendo… y los tres lo estábamos disfrutando mucho, de un momento a otro nuestro trio paso rápidamente a ser un quinteto, pues llegaron Jack y Raquel que con el celular en mano venían muy contentos.

    —Vengan, salgan quiero mostrarles un vídeo pero no quiero que el celular se moje.

    —¿No puede esperar para otro momento Raquel? –preguntó Moni

    —Les aseguro que va mejorar el ambiente –contesto riendo mientras volteaba a ver a Jack pícaramente.

    Voltee a ver a Moni ya me imaginaba de que vídeo hablaban, Miranda noto mi movimiento y fue la primera en salir, la seguimos Moni y yo Raquel miro hacia mi he hizo un recorrido por todo mi cuerpo desnudo, sonrió un poco, Jack paseaba su mirada con Miranda y Moni, tomamos unas toallas y nos cobijamos con ellas, fuimos a la terraza para sentarnos en la pequeña sala exterior que tenían. Nos pusimos detrás de Raquel y Jack, él dio play al vídeo…

    Efectivamente era el vídeo de en la mañana –yo no le comenté nada a Moni que en el celular de Raquel estaba nuestro video en el baño, razón por la que volteo a verme buscando una explicación–, ahí aparecíamos Moni y yo besándonos, quitándonos la ropa, luego como la amarraba con sus bragas al toallero, y ahí estaba yo estirando y girando sus pezones, castigándolos, y luego acariciándolos, ahí estaba ella tratando de contener el dolor mordiendo sus labios para no gritar, hincándome para darle placer y levantándome para después acabar abrazándola y poniéndola contra la pared para cogerla, con furia, como nos entregamos y los ricos ruidos que hicimos. Debo admitir que vernos en vídeo me calentó mucho, al parecer a todos nos calentó mucho puesto que mi cuñada y su novio ya estaban comiéndose a besos y desnudándose uno al otro antes de que terminara el vídeo. Fue como una explosión y todos estábamos en ella.

    Tome uno de los cojines largos del sofá y lo tire en el suelo, le hice una seña a Moni para que fuera conmigo y se puso en cuatro, luego le hice una seña a Miranda, ella se acostó bajo Mónica en posición del 69… Jack y mi cuñada ya se estaban desnudos observe a Raquel tiene un cuerpo hermoso parecido al de mi mujer, más joven que Moni, pero el trasero de mi esposa es espectacular, la admire por un instante y la deseé para mí, volví a ver como Moni y Miranda se comían el coño una a la otra, me hinque tras de Moni y la fui penetrando lentamente, quería sentir su calor y como su humedad se iba adueñando de mí, sentí como la lengua de Miranda rozaba mi pene, mientras lo hacía, su lengua experta jugaba con los labios de mi esposa, y de paso lamia mis testículos y el pene cada vez que salía de ella…

    Era una sensación muy placentera tome fuerte a Moni de la cintura y comencé a moverme más aprisa, la lengua de Miranda se sincronizo a mis movimientos y Moni pronto alcanzo un orgasmo… salí de ella pues no quería venirme aun, y la verdad me estaba costando contenerme, camine a la barra y me serví un trago, la escena que vi era alucinante…

    Jack sentado al borde del sillón con Raquel subiendo y bajando por su polla, con una mano sobre su sexo ayudándose para llegar al máximo placer, dándole la espalda a Jack para no perder detalles de las demás personas, Moni y Miranda entregadas a su propio placer continuando con el 69 que por sus reacciones parecía que lo llevaban muy bien, me quede observando y disfrutando, camine hacia ellas para unirme a ellas de nuevo pero en el medio Raquel me tomo de la mano, ya se había bajado de Jack que se dirigía con su enorme pedazo de carne erecto hacia donde estaba Moni, vi como besaba su trasero antes de dar una nalgada en el, se hinco como yo lo había hecho unos momentos antes, la tomo por la cintura y la penetró de un golpe fuerte y seco, ella gimió de forma placentera le gusta fuerte, mi morbo creció enormemente y la boca se me seco, nunca la había visto follar con otro y ahí estaba… siendo follada por Jack enfrente de mis narices, estaba confundido, tal vez debió darme coraje, pero ahí estaba yo sintiendo la verga dura y sintiendo como si me creciera un poco más, era muy excitante verlo, pero era mi esposa con otro… tome la mano de Raquel y nos dirigimos hacia ellos la acosté junto a ellos y tome sus tobillos uno en cada mano levante sus piernas y Lamí sus pantorrillas hasta las nalgas, la cara de Raquel quedo junto a la de Miranda, y yo quede cerca del rostro de Moni, que en ese momento volteo a ver quien se había puesto a follar junto a ella, me vio follar a su hermana luego se fijó que quien la penetraba no era yo, abrió los ojos y sonrió, esa sonrisa pícara que tanto hemos disfrutado, nos besamos mientras ella era penetrada por otro y yo estaba dentro de otra, fue un momento único, muy, muy morboso y caliente, ver su cara de placer, oírla gemir sin ser yo quien lo provoca y al mismo tiempo yo sentir temblar las piernas de alguien mas y saber que sus gemidos los provoco yo, fue simplemente genial, Jack y yo nos miramos nos reímos y salimos casi al mismo tiempo de ellas, Miranda no se a qué hora salió de donde estaba, pero ahora se masturbaba viendo la escena que tenía enfrente. Escuchando la sinfonía de gemidos.

    —A ver a qué hora me hacen caso cabrones yo aquí muriendo de calor y envidia y ustedes muy ocupados.

    Los cuatro nos volteamos a ver y con una mirada nos pusimos de acuerdo, la acostamos y comenzamos a acariciarla a ocho manos todos a la vez la manoseamos… unas manos en las nalgas, otras en tu sexo unas en tus senos otras por ahí y por acá, la volteamos para ponerla en cuatro, una nalgada fuerte salió de mi palma y luego Jack hizo lo propio, Moni también se unió a las nalgadas, Raquel simplemente la masturbaba. Su trasero fue poniéndose rojo y los dedos quedaban marcados en su piel, las leguas pronto de unieron al juego y chupamos cada parte de su piel, a cuatro lenguas la mojamos y nos mojamos, todos estábamos muy contentos como en el poema de Octavio Paz que dice

    «Tu cuerpo chorrea cielo» así estábamos todos chorreando de placer, estaba muy caliente, al igual que todos, estaba literal chorreando entre sus piernas. Le hice una seña a Raquel y le susurré algo al oído ella se sorprendió un poco con mi petición, Lamí uno de sus senos y le di una pequeña nalgada al tiempo que le dije:

    —Ve

    Enseguida fue corriendo a la casa para traer lo que le pedí.

    Llegó con una vela y unos cerillos la Prendí… todos se hicieron a un lado, Miranda sonrió.

    —Túmbate boca arriba Miranda

    Así lo hiciste, la cera se fundió con tu piel, –sé que disfrutas de eso y me di gusto vertiéndola en ella–, al llegar a su sexo deje caer un chorro como ya antes lo he hecho, me gusta cómo reacciona cuando la cera recorre sus labios, es casi como verla tener un orgasmo… sus reacciones nos calentaron a todos Jack te tomo por las caderas y te poseyó tal como antes lo hizo con Moni, yo fui al frente y te ofrecí mi erección para que la mamaras tu orgasmo fue brutal apretaste de tal forma mi pene que pensé que lo morderías de más . Jack salió de ella así que era mi turno de follarla.

    —¿Miranda quieres que te follemos al mismo tiempo los dos?

    —Siiii

    Raquel y Moni abrieron mucho los ojos. Me coloque en la orilla del sofá sentado, Miranda subió en mis piernas, la abrace fuerte para no dejarla mover mucho y me recosté con ella encima mío sus rodillas arriba de sofá, mis piernas en el suelo comencé a moverme Jack se paró tras ella, Moni y Raquel también, ellas la acariciaban mientras Jack lubricaba su ano con saliva y metía un dedo por el, los tres escupieron es su ano y cuando estuvo todo listo me detuve… Jack esta vez no se clavó de golpe fue entrando poco a poco, yo podía sentir como su pene la iba abriendo, Miranda clavó sus dientes en mi pecho y respiro, con cada respiración él entraba un poco más, pronto estuvo llena como nunca lo había estado, cuando lo tuvo todo dentro… empecé a moverme, otra vez nuestras pollas se tocaban a través de la delgada piel entre sus cavidades, Jack comenzó sus movimientos Miranda gemía como posesa, podía sentir como su cuerpo vibraba con cada arremetida, sentir su respiración agitada cerca de mi oído, su boca clavarse en mi cuello cada vez que las sensaciones la rebasaban, sus gritos de placer cada vez mas descontrolados, sintiendo su humedad creciente, hasta que la fuente entre sus piernas cobró vida explotando de una forma abrumadora.

    Moni y Raquel se masturbaban con la escena, todos gozamos mucho. Moni se acercó a mí y susurro en mi oído

    —Quiero que tú y Jack me cojan así como lo hacen con ella.

    Me calentó tanto que me vine dentro de Miranda en el mismo instante del comentario, rió al darse cuenta lo que paso. Sonreí y le prometí que la próxima vez ella sería la que estaría en medio de mí y Jack.

    Jack le lleno el culo de leche unos momentos después, nos quedamos todos quietos recostados en el sofá cuando nuestras respiraciones se normalizaron fuimos a preparar un trago y nos metimos en la alberca a disfrutarlo, después de eso estuvimos todos muy contentos y relajados, Jack se disculpó diciendo que al otro día tenía cosas que hacer y se fue, Raquel lo acompañó a la puerta solo con una toalla, Miranda, Moni y yo nos fuimos a dormir al cuarto, un poco después Raquel se unió a nosotros y dormimos los cuatro en la habitación piel con piel. Yo abrazando a Moni por la espalda y detrás mío Raquel abrazada a Miranda.

    Desperté en medio de tres hermosas damas desnudas que placer poder verlas ahí tiradas exhaustas y contentas.

  • El amigo de mi padre (Parte 1)

    El amigo de mi padre (Parte 1)

    ¿Cómo están? Para los que no me conocen me presento; soy Larissa, tengo 18 años y soy blanca, ojos cafés, delgada, cabello lacio castaño poco más debajo de los hombros. Tengo senos medianos pero para mi edad y mi estatura que es de 1.60 creo que son de buen tamaño, mi trasero es redondo y paradito y mi principal atractivo, según amigos y mi novio son mis piernas: las tengo bien formadas y un poco rellenitas pero bien torneadas.

    Ya les conté una experiencia que tuve con mi novio y su fantasía, espero les haya gustado. Bien ahora les contare esta experiencia que tuve unas semanas de después. Resulta que mi padre tiene un amigo de hace años, creo que se conocen desde la preparatoria y de ahí ambos estudiaron la misma carrera (Ing. Industrial). Pues bien a raíz de esa amistad era muy común que se vieran seguido mis padres con su amigo y la esposa de él. Continuamente ellos venían a nuestra casa y platicaban horas en la sala escuchando música. Ese matrimonio tiene 2 hijas: Daniela de 21 años y Cinthia de 19 años. En fin con el traro de mis padres fui haciendo amistad con ellas sobre todo con Cinthia que era la menor y pues casi de la misma edad, tenemos casi las mismas ideas y gustos. Pues bueno a mi siempre me ha gustado vestirme sexy, ya sean jeans muy ajustados que resalta mi figura, camisetas ceñidas, blusitas escotadas pero sobretodo minifaldas; no solo vestía así para mi novio sino para mi, ya que me encanta verme bien y sexy para que todos los hombres volteen a verme, como cualquier chica que le gusta coquetear.

    En las últimas 2 visitas que esta familia hacia a mis padres aquí en nuestra casa pude empezar a notar algo en el amigo de mi padre: comenzaba a verme de otra forma no como amigo de mi padre sino como hombre. Por cierto se llama Enrique y tiene 42 años – lo sé porque un día mi padre se lo comento a mi madre y yo escuche- . A veces de reojo veía como con su vista me recorría mis piernas, en otras ocasiones mi trasero y a veces también mis senos. El que me mirara así me gustaba porque para ser sinceros era muy atractivo para su edad y a pesar de que yo tenía novio, seguido soñaba como seria estar en los brazos de Enrique y que tan buen amante seria. Yo al notar como empezaba a mirarme empecé a coquetearle inocentemente; si el me gustaba y al parecer yo también pues ¿Por qué no coquetearle?, quería ver cuál era su reacción ante este comportamiento mío. Me sentaba frente a él y cruzaba mis pierna para que mi minifalda se subiera más y mostrara un poco mas, o sino al pasar por donde él se encontraba movía mis caderas y mi trasero para que no pudiera apartar la vista de mi. Al notar eso, Enrique me miraba mas fijo y ya de vez encunado me sonreía y yo le correspondía igual.

    Así seguí coqueteándole cada vez que iba a nuestra casa, hasta que un día entre al despacho de mi padre y ahí estaba él con Enrique. Cuando entre, igual que otras veces traía una minifalda y Enrique de nuevo me veía de pies a cabeza; yo me sentía contenta de que lo hiciera. Había entrado para preguntarle a mi padre sobre un encargo que me había pedido, pero al verlo platicando con Enrique me disculpe por interrumpir y di media vuelta; solo que la voz de Enrique me paralizo cuando se dirigió hacia mi.

    – Larissa me ha dicho tu padre que te gustaría estudiar derecho ¿es así?- Me pregunto Enrique-

    -Así es señor me gustaría estudiar derecho pues creo que es una carrera en la que se puede ayudar a la demás gente- Le conteste con una coqueta sonrisa.

    -Que bien Larissa, te lo pregunte porque en mi casa tengo varios libros de Derecho en mi despacho y realmente nunca los leo. ¿Qué te parece si mañana vas por ellos, ves cuales te interesan y te los traes? Te pueden servir más a ti que a mí.

    Su propuesta me gusto, sería la primera vez que entraría a su despacho, ya que su casa ya la había visto un par de veces excepto su guarida. Pero al momento solo mire a mi padre pues no sabía lo que a él le parecería esa idea.

    -Ándale hija acepta y ve- me dijo mi padre tranquilo- Enrique te quiere ayudar y si tanto quieres estudiar esa carrera creo que sus libros te podrían hacer de mucha ayuda.

    -Está bien padre, y gracias señor Enrique le prometo que se los devolveré en cuanto pueda.- dije sin poder ocultar una sonrisa.

    -Anda anda Larissa ya luego veremos eso como te digo a mi no me sirve y francamente no me sirve a mi tenerlos ahí.

    Pues bien luego de unos minutos Enrique se fue no sin antes decirme que mañana me esperaba en su casa a lo cual le dije que si sonriéndole gratamente. Mi padre me comentaba que Enrique era su mejor amigo y que si me decía que no había problema en no regresarle sus libros así era ya que a él le gustaba ayudar a quienes apreciaba Ese comentario me agrado porque significaba entonces que al menos sentía aprecio y tal vez algo de cariño hacia mi. Reaccione y le pregunte porque no había venido su esposa a lo cual mi padre me contesto que había ido al centro comercial de compras con sus hijas y que quiso venir un rato para no estar solo en casa.

    Pues bien al día siguiente le hable a Antonio, mi novio, para decirle que iba a casa de unas amigas para hacer un trabajo de la preparatoria y que lo vería mas noche o sino mañana temprano, a lo que él me dijo que no había problema y me deseo suerte con mi trabajo y que me mandaba besos. Me metí a bañar y ya después busque que ponerme. Era época de calor así que lo que encontré cómodo para el clima fue un minivestido rosa estampado con flores violetas y blancas sin nada abajo por lo que la forma de mis senos era muy notoria. Tenía un escote discreto y la minifalda era un poco ajustada y me llegaba a 3 dedos arriba de medio muslo y debajo una tanga de hilo dental para el calor. Aproveche vestirme así ya que en ese momento mis padres no se encontraban y mi hermano mayor había salido con su novia y mi otro hermano se encontraba platicando por teléfono con sus amigos, así que nadie me podía poner un pero por vestirme así para ver a Enrique. Le grite a Javier (mi hermano) que mas tarde regresaba que iba a casa de unas amigas; el solo me contestó diciendo que estaba bien.

    Agarre mi auto (que me había regalado mi padre hace un año en mi cumpleaños) y me dirigí hacia la casa de Enrique. En el camino iba pensando varias cosas: como le hablaría, como me comportaría, etc, ya que sería la primera vez que platicaría con el sin que mi padre estuviera presente y temía que se aburriera con mis platicas o que le pareciera infantil aun. Llegue y toque el timbre y nadie abría, volví a tocar un par de veces y nadie contestaba por lo que supuse que no había nadie y pues me quede confundida puesto que Enrique sabía que vendría y era la hora que habíamos acordado. Cuando ya me pensaba retirar escuche unos pasos dentro de la casa que se acercaba apresuradamente hacia la puerta. Al abrir lo vi más guapo que nunca: era Enrique que traía unos pants y una camiseta.

    Se disculpó por tardar en contestar mientras me daba un beso en la mejilla, yo me sentía en las nubes con ese beso. Me dijo que estaba en el patio de atrás haciendo bicicleta y que no se había dado cuenta de que era hora de que llegara, a lo que yo solo pude sonreír y viendo sus fuertes brazos solo pude decir – no hay problema señor Enrique-. Él se rio y me pidió que lo tuteara o lo llamara por su nombre porque si le hablaba de usted lo hacía sentir viejo. Riéndome le dije que para nada era viejo, que era joven, atractivo y que con gusto le hablaría de tu. Agradeció mi comentario.

    -¿Y tu esposa y tus hijas?- le pregunte puesto que no se escuchaba ningún ruido.

    -No están, fueron a casa de mi suegra para preparar la comida de mañana del aniversario de bodas de mi cuñada. Por eso no fueron ayer a tu casa, andaban de compras. Y nuestra sirvienta no vino ya que es su día de descanso.

    Era cierto, mi padre me había comentado que fueron de compras pero nunca supe el por que. Solo pude sonreír y mi corazón latía más fuerte al saber que estaríamos solamente Enrique y yo. Me ofreció algo de tomar, le pedí que si me traía un vaso de refresco ya que hacia algo de calor (ya no sabía si por el clima o por la situación).

    Él me dijo que ya me lo traía que si quería podía ir adelantándome hacia la biblioteca. Me dirigí hacia allá y realmente había muchos libros en su despacho, donde había una escalera alta recargada en librero, que era bastante grande y alto, para alcanzar los libros de más arriba. Su despecho era muy bonito y grande, con sala de piel blanca, un ventanal detrás de su escritorio que iluminaba todo el cuarto y una alfombra color beige que le daba mucha elegancia al lugar. Estaba viendo su despacho cuando en eso entro con mi bebida. Se lo agradecí y le di un trago que me supo a gloria ya que estaba bien frio por el los hielos que contenía.

    Me senté en la sala y él en la silla de su escritorio, preguntándome como me ha ido en clases, le dije que bien que ya estaba pasando el periodo de exámenes y que ya empezaban de nuevo los días calmados. También platicamos de sus hijas; me comento que le daba gusto ver como se llevaban bien conmigo, le dije que a mi también me daba gusto y que me caían muy bien. En eso sonó el teléfono y salió a atenderlo en la sala pero antes de salir me dijo que si quería ir buscando los libros mientras, que el creyó haberlos visto arriba del librero pero que no estaba seguro, que apenas iba a buscarlos cuando yo llegue.

    Salió y me tome todo el refresco y la puse en un mueble que estaba al lado de la sala, haciendo ruido el vaso por el hielo que tenía aun. Empecé a buscar los libros en la parte baja del libreo pero fue inútil; entonces me subí por la escalera que estaba recargada en el libreo y comencé a buscar. Empecé a encontrar algunos libros que tenían nombres relacionados con la carrera de Derecho, cuando se abrió la puerta y entro Enrique. Termine de leer el título de un libro y cuando volteé hacia él su mirada recorrían mis piernas con los ojos muy abiertos. Sonreí levemente y fingí no verlo. Le pregunte quien había llamado, me dijo que su esposa, que por la noche regresaba y que había llamado para recordarle que le había dejado comida en el horno.

    Pude escuchar cómo puso el seguro de la puerta cuidadosamente y eso me pareció extraño pero a la vez excitante, por el hecho de estar a solas con él ahí. Fingiendo no darme cuenta de nada seguí buscando los libros y empecé a tararear una canción moviendo levemente mis caderas y mis piernas con la intención de coquetear a Enrique quien había ido a su escritorio. Al no escuchar nada voltee a verlo y se encontraba sentado en la orilla del escritorio con los brazos cruzados viendo como movía mi cuerpo, en especial de mi trasero para abajo. Me vio y so solo le sonreí, a lo que él me contesto con una sonrisa. Escuche como lentamente se dirigía hacia, yo fingía no escuchar sus pasos.

    -¿Te gusta bailar verdad Larissa?

    -Por qué lo preguntas Enrique?- pregunte sin voltear hacia él.

    – Pues se nota, se ve que tienes sabor y te mueves muy bien. Has de ser la sensación cuando vas a antros a bailar.

    -No Enrique aun no voy a antros, aun no soy mayor de edad. Pero si voy a varias fiestas y pues si me gusta bailar.

    -Pues tu novio no se ha de cansar de ti. Viéndote bailar así estoy seguro que eres una bola de fuego en la intimidad.

    Ante ese comentario no pude evitar reírme, era agradable y sentía confianza como para poder platicarle ciertas cosas que no haría con mis padres. Pero aun así no quería hablar de algo o nadie más.

    – Larissa ¿sabes que tienes un cuerpo muy hermoso para tu edad?- me pregunto

    -¿Ah si? – le conteste sorprendida ante su pregunta sin voltear a verlo.

    -Así es Larissa, ve a mis hijas, no tienen el cuerpo que tu tienes, en especial tu trasero tan firma y redondo y tus piernas que llaman la atención de cualquiera.

    -Ay Enrique gracias por tus palabras me halagas- le dije volteando a verlo con una sonrisa.

    Mi sorpresa fue grande cuando vi como sus manos las dirigía s mis pantorrillas y comenzaba a acariciarles.

    -He visto como me miras cuando voy a tu casa Larissa, como me coqueteas, creo que te gusta que te mire ¿no es así?

    -No sé de que hablas Enrique- fingí no saber.

    -Vamos Larissa, veo que te gusto, he visto que me coquetas en tu casa, como me miras, como has venido ahora vestida a verme. Y le verdad me encanta verte así.

    Sus manos me tocaban suavemente, fueron subiendo por mis piernas llegando a los costados de los muslos los cuales acariciaba con suavidad. Yo solo cerré los ojos y apreté el libro que tenía en mis manos.

    -Que piel Larissa que suavidad, son las piernas me hermosas que he visto y sentido en toda mi vida- apenas decía en voz baja.

    Sus palabras comenzaban a ponerme caliente al igual que sus caricias, pues parecía saber muy bien cómo y dónde acariciarme y solo suspiros salían de mí. Una vez que me las acaricio con sus manos cogió la minifalda y me la subió de un jalón dejando ver mis nalgas que estaban justo frente a su rostro y el hilo dental metido entre ellas perdiéndose ahí.

    -Mira que niña tan traviesa y coqueta que eres Lari- me dijo al verme el trasero- solo una niña traviesa y apasionada de tu edad se pondría una tanga así.

    Yo no podía decir nada solo me encontraba excitada y con ganas de que siguiera, que no se detuviera nada más en contemplar mi cuerpo. Unos segundos después de nuevo siento sus manos en mi tobillos, agarrándose de ellos y mi cuerpo se estremeció al sentir su lengua detrás de mi pantorrilla derecha y como empezaba a subir lentamente por mi pierna llegando a mi muslo, al cual dio varias lamidas. No pude evitar contener un gemido.

    -Ah ¿te gusta verdad bebe?- me preguntó.

    Y solo asentí haciendo un ruido dentro de mi boca. Ahora Enrique volvía a repetir lo mismo en mi otra pierna, lamiéndomela desde la pantorrilla hasta el muslo mientras él había atorado mi minifalda en la parte trasera del elástico de mi tanga. Luego sus manos subieron de nuevo llegando a mis muslos. Creí desvanecerme cuando sentí ahora su lengua en mis nalgas, me las lamía, besaba y mordía mientras con sus manos me acariciaba las caderas y los muslos. Solté el libro que hizo un ruido seco al chocar con el suelo y con las manos me tome de los costados de la escalera y apoye mi cabeza en un escalón sintiendo como esa lengua me recorría ambas nalgas.

    Sus mordidas ahí me provocaba sobresaltos pero me gustaba como lo hacía, era la primera vez que me hacían eso ahí.- Que ricas!! Que hermosas!!- decía Enrique entre cada lamida y mordida que me daba en mis nalgas. Con sus manos ahora me tomo las nalgas y abriéndomelas logro ver mi hilo el cual lamió un par de veces lentamente de abajo hacia arriba. Un gemido agudo salió de mi boca haciéndome sobresaltar.

    Luego con una mano logro jalar el hilo de entre mis nalgas y de un jalón lo hizo hacia un lado escuchándose levemente como se había roto el elástico. Una vez hecho esto me toma la tanga y me la baja dejándomela a la altura de las rodillas. Ahora sus manos se apoderaban de mi trasero y me lo estrujaba y manoseaba con deseo, con fuerza. Me producía un dolor pero a la vez un gran placer, Solo gemía y suspiraba con esas caricias. Hasta que luego de unos segundos, tomándome las nalgas me las abrió fuertemente, sentí un ardor pero muy placentero.

    -Mira nada más que rico ano tienes –dijo en voz alto- que antojable.

    -¿Si?- apenas le pude decir entrecortadamente.

    Sin decir más llevo la punta de su lengua entre mis nalgas, apenas rozándome el ano. Daba pequeños saltitos al sentir su lengua ahí y gemidos cortitos hasta que ya Enrique metió, por decirlo de alguna forma, su rostro entre mis nalgas y ahora si su lengua recorría de lleno mi ano: por los lados, la entrada y parte interna. Sentía que mis piernas se doblaban por lo que me aferre fuertemente de las escaleras con las manos, mi cabeza hacia atrás dejándome hacer por Enrique. Un calor fuerte invadía mi ano y un placer recorría cada parte de mi cuerpo. Mis gemidos se hacían cada vez más fuertes, más intensos, mientras hacia mi trasero hacia atrás para que se clavara más aun en la lengua de Enrique, sintiendo su lengua subir y bajar por toda la línea que separaba mis nalgas, varias veces, para llegar a mi ano y centrarse ahí, apretándose en él.

    -Ahhh ahhh sii siiii ahhhh sii- salían esas palabras de mi boca.

    Enrique ahora no solo estrujaba mis nalgas, de vez en cuando soltaba una y me daba una fuerte nalgada que me encendía aún más por el dolor. Ya mis piernas se doblaban un poco cuando sentía ya la lengua de Enrique dentro de mi ano, derritiéndome de placer y mi cuerpo cada vez sacudiéndose más.

    Luego de unos 5 minutos haciéndome eso, Enrique me tomo de la cintura y sacando su lengua de mi ano me jalo hacia abajo. Como pude logra bajarme y en cuanto puse mis pies en el suelo Enrique me abrazo por la cintura, subiendo sus manos a mis pechos por el vestido, masajeándolos y apretándolos. Su boca a un lado de mi cuello, me lo lamía y mordía varias veces para luego, llevar su lengua a mi oído derecho y meterla ahí dándome gran placer, sin dejar de manosearme los pechos. Con los brazos flojos apenas logre tomarme de sus piernas detrás de mi dejándome hacer, dejando que el hiciera con mi cuerpo lo que quisiera.

    -Vaya si eres traviesa bebe, no traes sostén- me decía al oído-

    – no… no traigo- le decía entre gemidos.

    -Creo que tus pezones están mas que excitados mira que parados los tienes- decía mientras me los flotaba con sus dedos por encima del vestido.

    Tomándome de la cintura me volteo y me dio un beso apasionado. Mi sueño se había hecho realidad, estaba besando al amigo de mi padre, al hombre que varias veces despertaba en mis fantasías, mis deseos. Nuestras lenguas locas de conocerse se acariciaban, se fundían. Yo abrazada de su cuello y él con sus manos acariciándome la espalda, desanudándome el vestido. Una vez que se separó bajo los tirantitos de mi vestido y este cayo hasta el suelo con todo y mi tanga quedando completamente desnuda frente a él, solo me quede con mis zapatillas y mi collar.

    – Larissa que bella, tu cuerpo es como el de una diosa griega. Decía mientras me miraba de pies a cabeza.

    Tomándome de la mano me la levanto e hizo que me diera una vuelta mostrándole todo mi cuerpo. Él solo suspiro y decía- oh dios mío-

    Me tomo de la mano y me sentó en la sala de su despacho dejando mis caderas a la orilla de la sala con mis piernas abiertas. Hincado frente a mí entre mis piernas se dejó caer sobre mí y de nuevo nos besamos con locura, con pasión; nuestras bocas hacen ruido de nuestros besos. Luego baja por mi cuello lamiéndolo, por mi pecho, llegando a mis pechos, los cuales toma, aprieta y juntando uno con el otro lleva su boca a ellos y los empieza a lamer, chupar, morder. Mis duros y erectos pezones no podían salvarse de la lengua ni de los dientes de Enrique, quien se entretenía haciéndoles todo lo que podía con su boca. Tomándolo con mis manos de sus hombros arqueaba mi cuerpo, gimiendo y respirando fuerte, sintiendo mis pezones ser mordidos, lamidos y jalados por los dientes de él.

    Ya una vez que me los dejo duros toma el vaso que había dejado a un lado hace rato de mi refresco y saca un hielo, el cual chupa. Luego me besa de nuevo para después poner el hielito en mi barbilla y dejarlo caer por mi cuello. Yo solo me estremezco al sentir esa frialdad en mí. Tomando el hielito lo baja por mi cuerpo lentamente hasta encontrarse con mis pechos. Ahí pasa lentamente el hielo mi pezón derecho y los acaricia. No aguanto y lanzo un gemido fuerte arqueando por completo la espalda apretando la orilla de la sala con mis manos. Mi pezón se ponía más duro, mas erecto y muy sensible, podía sentir como se congelaba y eso me producía tremendo placer.

    Luego pasa el hielito a mi otro pezón y este reacciona igual: se endurece y se estremece al igual que mi cuerpo. Otros gemidos salen de mi boca sintiéndome tan mojada y excitada. Cuando el hielo de deshizo en mi pezón él acerca su cara a la mía y en voz baja me dice – me imagino que los has de sentir muy fríos, déjame te los caliento de nuevo- Tras decir esto de nuevo tomas mis pechos con sus manos, los vuelve a juntar y es los mete a sus boca. Ahí su lengua les dio calor a mis pezones y también volvió a darme más placer, gimiendo y retorciéndome debajo de él.

    Luego su lengua baja por mi cuerpo lentamente llegando a mi ombligo, ahí se entretiene un rato, sintiendo una combinación de rosquillitas y placer suspiro ante sus caricias. Después sigue bajando y con mis piernas abiertas ve mi depilada vagina frente a él, quien solo dice – que jugosa se ve, me voy a dar un banquete.

    -Adelante, puedes beber y comer de ahí cuando quieras- le dije sintiéndome ya toda una golfita.

    Enrique no lo pensó 2 veces y llevo su boca a mi sexo y sacando la lengua comenzó a darle lamidas. Mi cuerpo volvía a estremecerse y mis gemidos volvían a salir. El pasando sus manos por debajo de mis muslos logro agarrar las mías y ambos no agarramos fuerte. Su boca también actuaba, combinaba sus lamidas con leves succiones y chupetes en mi clítoris, en mi vulva y también con su lengua lamía mis labios vaginales, abriéndolos y llegando a tocar mi parte interna con la punta, lo que me daba mas placer. Movía mis caderas de arriba hacia abajo restregando mi sexo en su rostro. Luego de unos segundos soltó mis manos y se abrazó a mis muslos y yo lleve las mías a mis pechos, acariciándomelos suavemente.

    -Ahh si así ayyy que rico ahhh sii ahhhhh- le decía a Enrique.

    Su lengua ahora lamía más rápido y fuerte mis clítoris, mis labios vaginales, mientras un par de dedos suyos ahora me penetraban mi cueva vaginal tocándome cada rincón, lo que me encendía mas. Mi cuerpo se movía cada vez mas, mis gemidos si iban intensificando y mis manos ya apretaban con fuerza mis pechos y pezones. Una descarga llego a mi cuerpo, luego de varios minutos así tuve un segundo orgasmo. De mi vagina salieron jugos, los cuales él tomaba y tragaba mientras me decía lo rico y dulce que le sabían. Con mi cuerpo tendido y fatigado frente a él, yo solo veía como el saboreaba mis líquidos y me miraba con lujuria.

    De nuevo se sube sobre mí y me besa, dándome a probar de su boca el sabor de mis jugos, disfrutando ambos de ese sabor en nuestras lenguas. Él logra subirse mas, se quita la camiseta y ahora nos volteamos quedando ahora yo encime de él, así que lo beso tiernamente para después bajar mi lengua por su cuerpo. Llego a sus tetillas y se las beso, lamo y muerdo muy suave, el solo me sonríe y me dice que le gusta. Después sigo bajando sintiendo mis senos rozar con un miembro que esta tan grande debajo de su pantalón. Le tomo de ahí, y jalándoselo, se lo quieto también con todo y sus boxers. Con su ayuda logro quitárselos por completo quedando ahora el completamente desnudo. Yo quedo asombrada de ver ese cuerpo tan atractivo que tiene pese a su edad, se conservaba aún muy bien.

    Su pene tan grande y erecto que había de medir más o menos unos 16 cm estaba justo frente a mi cara, y sin pensarlo más lo tome e hincándome me agacho y me lo meto a mi boca. Rápidamente comienzo a succionárselo, me lo sacaba y metía de mi boca rápido y fuertemente mientras con una mano lo masturbaba y con mi otra mano me acariciaba mis pechos.

    El gemía y me decía como le gustaba, que se notaba que tenía experiencia en eso (sino pregúntenle a mi novio). Con sus manos me tomaba de mi cabello y me lo levantaba a la vez que presionaba mi cabeza contra su pene como para evitar que no dejara de chúpaselo. A veces me lo metía tanto que lo sentía en mi garganta, entonces me lo sacaba y lo veía completamente bañado de mi saliva mientras que me escurría también de mi boca. De nuevo me lo metía y ahora le daba también leves lamiditas en la punta de su pene. Ahí él se estremecía y me pedía que continuara, que no parara.

    De nuevo comienzo a metérmelo; esta vez la mano que tenía en mis pechos la llevo a sus testículos y se los agarro, apretándoselos suavemente. El comienza a gemir más y tomándome más fuerte de la cabeza comienza a mover su pene en mi boca mientras también yo hacía movimientos con mi cabeza. Ya su pene tocaba mi garganta y mi lengua en ocasiones lograba tocar la base de ese pene que estaba consintiéndolo con mi boca. Cuando veo que ya está bien duro su pene me lo saco y acerco mis senos a él, poniéndolo entre ellos. Comienzo a masturbárselo con mis pechos apretándolos con mis manos mientras que la punta de mi lengua lograba acariciar la cabeza se su miembro. Él se agarraba la cabeza y gemía más. Era una sensación tan rica sentir su pene entre mis senos y como se estremecía con mis senos mientras se lo masturbaba con ellos cada vez más rápido.

    Cuando estaba a punto de venirse me separo para reponerse, mientras me pidió que me acariciara los senos. Así lo hice, hincada frente a él me acariciaba mis pechos suavemente mientras lo miraba con pasión, mi boca entreabierta mientras me relamía mis labios, limpiándome de mi saliva y del poco semen que le había salido. A él le encantaba ver cómo me estrujaba yo misma mis pechos con mis manos.

    Luego con su mano me tomo de la mía y me jalo hacia él, para subirme y montarme en él poniendo mis muslos a los costados de su cuerpo. Lentamente acomode mi sexo sobre su erecto pene y poco a poco me lo fui metiendo hasta que mi vagina lo absorbió por completo. Ahora empiezo a moverme lentamente, cada vez acelerando más los movimientos de mis caderas, a veces hacia delante y atrás, y otras veces las movía en círculos. A él le gustaba como me lo montaba, gemía y sus manos recorrían mis muslos, para después llevarlas a los costados de mi cuerpo, llegando a mis pechos, los cuales acaricia y en ocasiones llevaba su boca ahí para lamerlos y jalarlos con los dientes, lo cual me gustaba y recargaba mis pechos sobre su rostro. Comencé a montarlo cada vez más fuerte y rápido, podía sentir como su pene entraba hasta lo profundo de mi, abriéndose camino con fuerza.

    Mis gemidos eran más fuertes y entrecortados al igual que mi respiración, dejando caer varias veces mi cabeza hacia atrás pera disfrutar de ese momento que tantas veces había soñado mientras el seguía masajeando mis pechos y les daba algunas lamidas a mis durísimos pezones. Mi cuerpo era un volcán que estaba a punto de hacer erupción, mis caderas se movían rápido, hacia los lados, hacia arriba y abajo sintiendo su pene llegando hasta lo más profundo de mi sexo.

    Luego de unos minutos mas de estar montándolo, él se levantó y parándose me cargo, me abracé a él con mis brazos y mis piernas sintiendo su pene aun dentro de mi. Llevándome sobre su escritorio me puso boca arriba y agarrando mis piernas las junto poniendo mis pies sobre sus hombros. Ahora era el quien me penetraba y era mucho mas placentera ya que con mis piernas pegadas, mi vagina estaba mas estrecha. Aun así sus penetraciones eran muy fuertes y rápidas. Sentía que me moría de placer, seguía gimiendo intensamente, mis manos se aferraron a la orilla del escritorio por los costados de mis caderas y mi cuerpo se arqueaba sintiendo ese pene como se metía hasta donde podía, hasta lo más profundo de mí. A la vez, Enrique con sus manos me acariciaba los muslos mientras gemía cada vez más fuerte. Mis nalgas chocaban fuertemente contra sus muslos y mis senos se movían hacia todos lados y la sensación de sentirlos así realmente me gustaba.

    No sé como pero tras unos minutos mas, el saco su pene, y de un par de intentos logro meter la mitad en mi ano lo que me provoco un grito fuerte, entre dolor y placer. Enrique quiso sacarlo ante mi grito pero yo no se lo permití.

    -No por favor no lo saques- le suplique- penétramelo. Quiero sentirte ahí.

    -Gracias bebe – me dijo agitado.

    Fue metiendo lentamente su pene hasta que logro metérmelo todo. Sentía mi ano completamente abierto y un ardor y dolor que me producía placer. Ya una vez con todo su pene dentro de mi ano comenzó a penetrarme, primero despacio pero al ver que mis gemidos eran intensos y placenteros supongo que eso lo excito porque fue penetrándome mas fuerte y rápido. Puse mis manos en mis nalgas y las abría para facilitar la penetración mientras él se abrazaba de mis piernas fuertemente. Mi cuerpo seguía arqueándose y se convulsionaba con cada penetración. Yo misma me ahogaba con mis gemidos que ya no podía controlar y ya no me importaba si se alcanzaban a escuchar en las casas vecinas.

    Comenzó a penetrarme ahora si con fuerza y rápido, sentía que me moría hasta que sentí una fuerte penetración, mis nalgas habían sentido los testículos de él, todo su pene se quedó dentro de mi ano. Justo ahí él se dejó caer encima de mí y yo deje caer mis piernas. Ambos habíamos tenido un fuerte y maravilloso orgasmo. Él lamía mi rostro mientras se me dibujaba una sonrisa al sentir como me bañaba con su saliva.

    Después saco su pene de mi y me sentí toda abierta, pero una rica sensación me producía sentirlo así. Me enderecé, tome su pene y con una mano se lo limpie del semen que le había quedado ahí y luego me la lamí con mi lengua como una niña que saborea de una paleta.

    – Larissa eres única, eres lo mejor que me ha pasado- me decía exhausto.

    -¿Ah si?? Lo que pasa es que soy una niña muy pero muy traviesa-

    -Lo sé y eso me gusta. Me gusta que hagas travesuras y se las haces aquí conmigo mejor.

    Nos paramos y nos empezamos a vestir. Él me ponía el vestido mientras me acariciaba el cuerpo con sus manos. Me encantaba como lo hacía. Cuando me iba a poner mi tanga le dije que no

    -¿Por qué no? – me pregunta sorprendido.

    Tomo mi tanga de su mano y se la quitó, y acercándome a Enrique quien se encontraba sentado en la sala, me agacho hacia él, le abro la boca y le meto mi tanga ahí.

    -Toma te la regalo haz lo que quieras con ella- Le digo mirándolo fijamente a los ojos- además hace calor y me quiero ir así, solo con mi vestidito y nada abajo.

    Enrique sonríe y sacándose mi tanga solo dice.

    -Gracias bebe, lo guardare aquí y será como un tesoro valioso por tu aroma inigualable

    Sonreí y dándole un beso en los labios me dirigí a hacia la salida para regresar a mi casa, pero su voz me detuvo

    -¿Y tus libros no te los vas a llevar?-

    Ya en la puerta para salir de su despacho con rumbo a mi casa me volteo a verlo.

    -No te preocupes Enrique, aún faltan unos meses para que entre a la universidad y, mejor vengo otro día a seguir buscando los libros ¿ok?

    Enrique me mira con deseo, desde donde estoy le guiño, le mando un beso y me retiro. Ya luego les contare que paso cuando regrese en busca de los libros. Ciao.

    Espero les haya gustado.

    Mi correo como siempre es [email protected].

    Espero sus comentarios besitos

  • Mi exprofesora del colegio, mi profesora del sexo

    Mi exprofesora del colegio, mi profesora del sexo

    He querido contar esto con detalle desde hace mucho, espero les guste el relato, es sobre como tuve mi primera experiencia con una exprofesora del colegio, para mantener un cierto respeto no diré su nombre real, así que la llamaremos Vero.

    Sucedió en 2014, volviendo a casa del trabajo me crucé de frente con una mujer que reconocí como la profesora de español que me dio clases en mi primer año de colegio. Se veía muy bien con una blusa roja, un escote en “v” que daba buena imagen a sus pechos, no muy grandes, pero bien formados, ese encuentro no dio pie a más que una sonrisa y un deseo que quedó en mi cabeza. La busqué por Facebook, afortunadamente varios de mis excompañeros la tenían de amiga, por lo que fue fácil encontrarla.

    Hablé poco con ella antes de decir mi tontería, le pregunté abiertamente si quería tener una aventura, si no es obvio, me dijo que no, así que me disculpe, y seguí hablando con ella, siempre fui yo mismo, la traté con educación siempre, pues me había hecho a la idea de que de ninguna forma se acostaría conmigo.

    Después de hablar un tiempo, salimos al centro comercial, la acompañe a hacer unas compras, ya entonces me había dicho que, salvo por mi propuesta, le parecía educado y lindo. Nos despedimos cerca de la salida, ella iba a la parada de taxis, el corazón me latía muy fuerte porque tenía una idea en la cabeza, así que decidí alcanzarla en la parada y la conversación fue algo así.

    Yo: Vero disculpa, quería pedirte algo.

    Vero: ¿Qué pasa? ¿Quieres que te acompañe a la parada del autobús?

    Yo: No, la verdad, quería saber si podría darte un beso. (ya sé que no debería pedírselo así, pero en realidad, y al contrario de lo que parece a este punto del relato, soy muy tímido).

    Vero: (después de pensarlo un momento) bueno, démonos un beso a ver qué pasa.

    Así nos besamos, solo fue un roce de labios, pero me gustó mucho.

    Vero: Fue muy de periquito, espera para acomodarme mejor.

    Nos acercamos un poco más y nos dimos un beso más profundo por decirlo de alguna manera, hubo más contacto. Nos despedimos, pero a partir de ese momento las conversaciones cambiaron un poco. Un día chateando por WA, se dio la conversación que me dio ánimos para pensar que podría acostarme con ella.

    Vero: No debiste pedirme permiso para el beso, es más divertido si se da de sorpresa.

    Yo: lo siento, no quería dártelo y que te molestaras.

    Vero: lo sé, eres muy tímido, aunque no se me olvida que me tenías malas intenciones.

    Yo: bueno fue una locura que quise intentar, pero sí soy algo tímido.

    Vero: y si hubiera dicho que sí ¿Cómo me lo hubieras hecho?

    Yo: pues no sé, sería mi primera vez, pero empezaría besándote la boca, y bajaría despacio dándote besos hasta llegar a tus senos.

    Vero: ah entonces pasarías por aquí – Me mandó una foto de su blusa desabotonada.

    Yo: sí, me encantaría besarte ahí.

    Vero: ¿Quieres ver una foto sin blusa ni brasier?

    Yo (ya muy excitado): sí, me encantaría.

    Así empezamos a compartirnos fotos muy íntimas, hasta que llegó el día que salimos de nuevo, con una amiga de ella. Ese día se puso unos jeans muy sexys, una blusa roja, y un top negro que llamaba bastante la atención hacía sus senos, me encendió solo mirarla.

    La salida fue normal, comimos, hablamos, luego nos despedimos cerca de las 10 de la noche, la amiga tomó un bus y yo decidí acompañar a Vero a tomar un taxi. De camino al parque donde se toman los taxis, y confiado por las conversaciones calientes, la tomé de la cintura, la puse contra la pared y la empecé a besar. Nos besamos solo in momento porque ella dijo que había mucha gente en esa calle y quería un sitio más solitario.

    Caminamos un poco más, en una calle sola, reanudamos el beso que nos dimos, le toqué los pechos y nos acariciamos, la mejor experiencia de mi vida hasta ese momento. Nos movimos hacia el parque y encontramos una banca apartada, había poca luz, por lo que aprovechamos para seguir con nuestro beso y toqueteo, le besé la parte de sus pechos que su escote me dejaba, luego dijo “déjame ayudarte”, se acomodó la blusa y el top, dejando uno de sus pechos al descubierto, el cual empecé a besar y lamer disfrutando cada segundo, la escuché gemir, luego me diría que estaba muy excitada porque un exalumno le estaba chupando su seno.

    Esa noche no tuve sexo aún, el momento cumbre se dio cuando le dije que me hiciera sexo oral ahí mismo, me bajé el cierre del pantalón y saqué mi miembro erecto, ella me dijo que vigilara que no viniera nadie, se agachó y me empezó a chupar, debo decir que era muy buena. Luego de unos pocos minutos de que ella me diera ese placer que no conocía, decidimos irnos, pero la llama estaba ya encendida.

    Poco después, por mensajes, hicimos un plan para tener sexo, sí, lo que no pensé que pasaría se iba a dar, yo estaba muy emocionado. Salí al centro, donde en un rato nos veríamos. Empezó a llover como pocas veces había visto, pero eso no me detuvo, compré una caja de preservativos, y esperé frente al hotel. Ella llegó, en un vestido negro con algunos detalles en blanco y verde, entramos a un hotel barato que hay en el centro, que tenía fama de usarse para encuentros sexuales. Nos llevaron a nuestra habitación, que no era lujosa, pero al menos estaba limpia, con un baño, una cama y un escritorio.

    Ella cerró las cortinas y yo le dije que iría al baño. Cuando salí, estaba acostada sonriéndome, me acosté a su lado y nos empezamos a besar, primero tiernamente, luego empezamos con la lengua y más apasionadamente, le quité el vestido, y ella me quitó la camisa y el pantalón, así nos besamos y tocamos por un rato, disfrutando cada momento para excitarnos más, llegué a un punto que el boxer me estorbaba.

    Me acomodé un poco y sin tener que decírselo, me quitó el boxer y me empezó a chupar mi miembro. Debo decir que no es nada impresionante, es ligeramente más pequeño que el promedio, aún así, ella lo chupo y lo disfrutó, me dijo que le gustaba más que por foto, y que sabía bien. Yo lo estaba disfrutando mucho, en el parque hubo adrenalina, en el hotel, tenía la calma de que no había que detenernos, por lo que dejé que me chupara todo lo que ella quisiera.

    Luego de eso, Vero tuvo que ayudarme a desabrocharle el brasier, yo no tenía ni idea, pero una vez que ya no estaba en el camino, jugué con sus pechos por un buen rato, era un placer tenerlos en mis manos, chuparlos, jugar con sus pezones, que tenía un color rosado muy bonito. Luego le quité su tanguita, dejando totalmente descubierta su vagina, no sabía bien como, pero me dispuse a hacerle un oral, quería regresarle el favor. Ella me dijo que no le gustaba mucho, que no se lo hacían bien, pero igual me dejó intentarlo.

    Empecé a rozar su clítoris con mi lengua, les daba besos a sus labios vaginales, no tenía idea de lo que hacía, pero supe que lo hacía bien, porque empezó a respirar fuerte y dijo “eso está bastante bien”. Seguí así por un rato, tenía un sabor extraño, pero no quería parar por eso, así que me dediqué a darle besos y lamer su clítoris mientras la penetraba con mis dedos. Sé que lo hice bien.

    Llegó el momento que había esperado por muchos años. Me puse un preservativo, y me acomodé encima de Vero, la penetré lentamente hasta que todo mi pene estuvo adentro de ella, nos abrazamos y le empecé a besar el cuello mientras me movía despacio, sacando y metiendo. Hubo besos y caricias, y la sensación cálida de penetrarla me gustaba tanto que no pensaba en otra cosa. Luego de unos minutos eyaculé.

    Luego hablamos un poco, aún teníamos dos condones, y queríamos usarlos, el problema fue que, cuando empezamos de nuevo, luego de hacerme nuevamente un oral, me quiso poner el condón, pero yo perdía la erección cuando este ya estaba puesto, así desperdiciamos un condón. Le dije que siguiéramos jugando, que se me pondría dura nuevamente.

    Fuimos un momento a la ducha y ahí le dije que quería una primera vez completa, quería sentir su vagina sin el preservativo en medio. Vero dijo, “se te notaba, bueno ven agáchate un poco”. Así lo hice, y ella me ayudó a acomodarlo, la penetre, recuerdo que se sentía mucho mejor, sentía la humedad de su vagina, le dí unos cuantos empujones, y ahí paramos, sirvió muy bien, porque mi pene ahora estaba duro con una roca.

    Volvimos a la cama, y le dije que quería que ella estuviera arriba. Con miedo, se puso arriba y empezamos a follar, esta vez estábamos cogiendo más duro y rápido, y el tenerla arriba me daba buen espacio para jugar con sus pechos mientras ella gozaba sentada en mi miembro. Intentamos hacerlo de perrito, pero esto fue una mala idea, no solo no logré tomar la posición correcta, sino que perdí la erección, y se desperdició nuestro último condón, con Vero y yo aún encendidos y queriendo seguir con nuestra sesión de sexo.

    Decidimos seguir, sin condón, queríamos terminar, así que me coloqué encima de ella y la penetré, sintiendo de nuevo ese placer de penetrarla sin nada de por medio, sentir por completo su vagina, como se humedecía, el roce de la piel.

    Luego de un rato la tomé del brazo, me senté en la silla del escritorio y ella se acomodó encima, la posición era perfecta, ella podía moverse mucho, y podía igual moverme, aunque no tanto, el espacio era perfecto para jugar con sus pechos y besarnos, y así estuvimos follando, nunca en la vida había experimentado un placer como ese, ella respiraba fuerte, gemía de placer. Cuando sentía que iba a eyacular, le dije que estaba a punto, sabía que Vero no querría que termina dentro de ella, lo que no imaginé fue lo que ella haría. Se arrodilló frente a la silla, sin pensarlo tomó mi pene y lo puso en su boca, y me hizo eyacular con una mamada increíble. Me dejó sin palabras.

    Luego de tan memorable experiencia, nos bañamos y nos vestimos, tomamos un taxi, y seguimos con una amistad muy buena.

    Vero y yo volveríamos a tener sexo tiempo después, pero eso solo lo contaré si este relato gusta.

    Gracias por leer.

  • La tarotista: Baño de florecimiento (Parte 2)

    La tarotista: Baño de florecimiento (Parte 2)

    Después del furtivo y apasionante encuentro tuvimos un dialogo con mescla de celos, reclamos y muchas confusiones, antes de caer nuevamente en la pasión.

    – Bueno, creo que ya es suficiente tengo que irme ya se me hizo tarde, es más hasta por quedarme he faltado a las clases de inglés, y ahora tendremos que decirle a Lina que nos ayude ahora a ponernos al día, ah no cierto, ya no somos amigos a partir de mañana.

    – Sigues con eso, bueno no dices que a partir de mañana ya no seremos amigos, hasta esta noche seamos amantes, amantes de placer

    – Jaja no creo, sabes que soy una mujer casada y aunque llevo poco a años con mi esposo merece un respeto,

    – Vah, después de lo que acabamos de hacer ese respeto ya no existe, yo te puedo ofrecer, lo que ya sabes, que él no te da.

    – Lo siento, es imposible aceptar tu oferta, prefiero mi matrimonio no perfecto, aunque estemos separados hace una semana…

    – Que dices ¡estas separada entonces?

    Busque mirarla a los ojos, aunque ya era imposible estábamos a oscuras sobre la cama con la luz del poste de la calle que nos alumbraba tenuemente

    -Diré Peleada!, mas no separada – mientras se levantaba y veía el contorno de la figura, pensé que prendería la luz, pero solo se fue para buscar su celular y al regresar viendo si tenía una llamada perdida, todo ese caminar con su desnudes que hacía que quería domarla nuevamente.

    – Bueno, pero si están peleados es porque, sabes muy dentro de ti, que no te hace feliz

    – Ya te dije, es solo una crisis nunca doy por vencida, es mi matrimonio – mientras con el brillar de su celular, iluminaba su rostro ajetreado por tremendo acto que tuvimos.

    – Así, que ya sabes, te voy a pedir la discreción del caso… lo harías por lo que tuvimos – me dijo

    – Vaya que la leche de florecimiento, no solo sirve para endurecer los pechos, sino también el corazón -Riéndose alegremente por la broma que le hice

    – Que tonto eres ayy, bueno… pero, sabes… te voy a decir la verdad, no me gusto como me trataste al inicio, en realidad si hubieras sido más sutil igual hubiera accedido, te adelantaste pues… mientras ibas a reposar y yo con el cuento de que me iba a cambiar iba a salir desnuda, directamente a tu cuarto para sorprenderte… pero fuiste tan patán al inicio, así que con cólera y todo ya que estaba acá no iba a dejar pasar la oportunidad, viste que me quite el sostén cuando estaba en el la ducha en pleno baño de florecimiento

    – Sí, claro me excité demasiado

    – Y lo note, porque se te paro de inmediato tenía que disimular

    – Entonces no supe leer bien las señales, no supe leer tus mensajes, te veía sensual con tu vestido gitano, se veía que tus pechos, tus pezones translucían de lo mojado de tu vestido, me volví loco.

    – Además tú tienes la culpa! De que me haya pelado con mi marido

    – Yo, porque que hice? ¿O mejor dicho que no hice no recuerdo?

    – Nada, o sea… Ese día que llegue con aliento a alcohol cuando estuvimos con Lina y se enfadó me reclamo diciendo ese grupito solo se dedica a beber y nada a estudiar, encima en casa de tu amigo cuidado con lo que estés haciendo, – pero si ya lo conoces ya me fuiste a recoger un día- , si si pero igual es hombre y te debe mirar con ganas.

    – A lo cual sonreí, bueno pues tenía razón soy hombre… y te miraba con ganas

    – Además tú también sentí algo de celos, hace poco el día de tu cumpleaños, cuando vinimos con Lina y estaban tus demás amigos y me pediste que te ayudara servir y repartir la comida que habías mandado hacer para tus amistades y yo toda boba ayudándote, pensé que quizás tenías la confianza porque era importante, hasta que llego tu enamoradita de turno de ese entonces, y ella en vez de ayudar bien bonita ella relajada y con ella no era la cosa, acaso yo era tu chacha uhmmm besos y besos, yo pensé que estabas soltero estabas sentado a mi costado en esa reunión, por más que llegase más gente.

    – Ya, ya, para para, claro que eres importante y si te pedí que me ayudarás porque se tú no te haces problemas.

    – Si claro, y estar cuidando seguro a tu mujercita para que no sea coqueteada por tus amigotes, mañosos ahí, como vino toda vedettona con tacos y ajustadísima.

    – Ya para kaori – tenia frente a mí una escena de celos – ya paso es cosa del pasado, ya ella no está y ahora estas tú.

    – No digo que quería ser yo ella, solo te digo que sentí celos, además como te atraen ese tipo de mujeres, acaso así te gusta que vistan. Y por eso sentí celos, pensaba en la noche después de pelear con mi esposo… y si tiene razón si me mira con deseo, tuve pensamientos en los que tú me poseías, me besabas, pero yo toda callada solo imaginándote.

    Me pare raudamente y la tome de la cintura, pegue su rostro al mío y la bese, ella dudo en corresponderme, pero finalmente accedió. Fue muy tierno de su parte que rodeara sus brazos sobre mi cuello.

    – Sabes soy una tonta, puedes creer que tire las cartas en una lectura a tu nombre a ver si tu sentías algo por mí, si te atraía… y salía que si, pero vi cartas con mensajes sexuales y me asuste, como podría tener algo contigo, no me cabía en la cabeza… seguro estoy interpretando mal la lectura.

    Estando abrazados friccionando nuestros cuerpos en la tenuidad de la noche

    – Pero no te equivocaste, si te deseaba, si quería tenerte solo para mí, así como estamos ahora

    Sus ojitos algo chinitos, cerrando y dejándose caer sobre mi pecho, empezamos nuevamente a calentarnos con la pasión que ambos aún llevábamos por dentro.

    -Otra vez la tienes parada, vas a querer más seguro –mientras la frotaba en su vagina

    -Así dañada y toda con las heridas de guerra que me hiciste aún puede dar lucha, además tú también quieres más – sonriendo ambos

    – Hazme tuya, una vez más…si de verdad solo vi en las cartas, que era todo pasión… sexo qué más da me hiciste sentir viva nuevamente. Vamos a la ducha, hay que bañarnos

    – Vamos- replique.

    Mientras salía y prendió la luz del pasadizo, caminando tras ella admiraba su figura su trasero tenía algo de celulitis, pero igual me encantaba, prendió la therma eléctrica y al abrir la llave de la ducha empezó a caer agua caliente al instante, entrando ambos con cuidado pues aún en la se encontraba todo sucio por el baño de florecimiento que quedo, rodeado de pétalos y con olor a un intenso de las plantas.

    – Otra vez te duchas?

    – Claro, tonto cuando entre al baño, me eche lo poco que quedo del baño de florecimiento sobre mi cabello cayendo algo en mi cuerpo. Sabías que después de un baño de florecimiento de amor no puedes tener sexo durante 24 horas.

    -En serio, menos mal que no te pedí de esos – mientras jabonaba su espalda y caderas, para después girarla y jabonar sus pechos que me tenían loco.

    -Ya no?, basta?… o sea en verdad te gustan mis tetas o es que te gustan las tetas en si

    – Me gustan tus tetas son grandes y robustas.

    – Tu ex la que vino en tu cumple también tenía unas tetas grandes, como no verlo con su escote con el que vino, vino dispuesta a llevarse la atención todos… tremenda zorra ahí

    – Ya basta tú también no- mientras ella empezó a enjabonarme la verga y huevos con ambas manos lo cual me empezó a excitar.

    – Y acaso la verga de tu marido tan bien se para firme y dura como la mía

    – Auch, golpe bajo, pero ya no hablamos de los que no están presente, quiero que me tomes aquí en la ducha

    Mientras caía en ambos toda el agua de la ducha, el cual hacia tornar caluroso pequeño baño por el agua caliente que nos bañaba. Cerré la llave y con los últimos chorros de la ducha le dije muy insistente.

    – Baja ahora, chúpamelo, así como lo hiciste en la cama, aunque esta vez lo disfrutare más porque ya estoy más consiente.

    Bajo… y oh dios mío, empezó a darme unas embestidas Slup, slups… ahmm uhmmm metía mis bolas en su boca, masturbaba mi pene con tal ritmo frenético que parecía que me la quería arrancar

    -Cuidado recuerda que esta con heridas de guerra – bajo su frenesí

    – Ok ok… entonces no vas a poder metérmela?

    – Claro que sí, voltéate te voy a follar como hace tiempo no recibes verga segura.

    La incline con el cuerpo algo afuera de la ducha, a la vez que le ordenaba que subiera una de unas patas para que la apoye con el filo del muro que dividía la ducha, quedo en una perfecta posición para embestirla y hacerla gozar a puro vergazo, de un movimiento audaz le introduje mi verga que palpitaba a mil, con la ayuda de los restos de shampoo que aún tenía entre sus piernas, y así empecé a metérsela y sacársela una y otra vez con mucho cuidado, ya que podríamos resbalarnos en la ducha.

    – Uhmmm que rica verga, que rico me lo metes… sigue sigue hazme tu mujer una vez mas

    – Ya vas a ver Kaori de aquí vas a salir a rastras – acelerando mi ritmo sin importar si nos caíamos

    – Ahhh ahhh si, que rico, sigue sigue… carajo que arrecha estoy ahhhh

    – Que boquita eh!, no solo sirve para mamar sino también grites arrechuras ahhh ahhh – seguía embistiéndola.

    Así que baje el ritmo de las clavadas y le di la orden que se apoyara sobre el inodoro, quedando en una posición perfecta a dos patas entregándome todo su culo para destrozarlo en al segunda embestida.

    – Así está bien? Replico

    – Si, agárrate fuerte

    Prosiguiendo en follarla más cómodamente; ahí estaba clave y clave mi verga, chocando palpitantemente su rabo con mi pelvis, mis movimientos eran ya sin sujetarla solo follándola al compás de mi ritmo, asomándome por momentos en ver como rebotaban entre si sus tetas con las embestidas que le daba, que maravillosa escena. Hundía mi verga una y otra vez en toda su pulposa concha… ya no daba más, iba quedar mal, no debiste de prometerle que la iba a destrozar, a lo que pare el ritmo y le metí una nalgada reclamándole.

    – Que y tú no vas a hacer nada entonces? Quieres que colapse de cansancio mira que no pensé que eras tan aguantadora, sí que necesitabas verga- sonriendo pícaramente

    – A ya quieres que yo haga algo ahora, ok sal de la ducha yo si te voy a partir la verga ahora – con voz desafiante.

    Me puse algo nervioso, uyyy ahora está que me va hacer papillas

    – Tírate en el piso!

    – En el piso?, pero no puedo es muy pequeño el baño solo puedo estar sentado apoyándome, sobre la puerta

    – Ok, entonces hazlo – desafiándome y con esa mirada de que ya no tenía escapatoria

    Me senté en el piso con la espalda sobre la puerta del baño, habían aun pétalos de flores y hojas de plantas del baño de florecimiento que estaban aún regadas en el piso. Seguidamente se abrió de patas poniendo su concha frente a mi cara, y girando mi mirada hacia arriba y con las justas ver su mirada penetrante, porque viendo desde abajo sus enormes tetas no dejaban asomar su cara entera, y más aun con el reflejo del foco que destellaba sobre mí ojos.

    – Ahora de esta no te vas a escapar, querías a una verdadera mujer, y como sigo siendo tu dueña ahora me perteneces y van a aguantarme toda hasta hacerte venir ok, ya te fregaste.

    Acto seguido, fue bajando lentamente y con una de sus manos sujetaba mi verga para poder empalmársela dentro de tu concha, estaba siendo sometido, mientas con su otro brazo me sujetaba de mi cabeza pegándosela casi a la altura de su mentón haciendo fuerza para que no cayera hacia atrás, y ahí estaba siendo mutilado con incesantes clavadas que sentía que mi verga se iba a partir de los frenética que estaba, y ahora sujetando mi cuellos con sus dos manos, teniendo una perfecta vista de cómo sus voluptuosas tetas presionaba mi pecho y rebotaban en mí una y otra vez, no iba a poder escapar; mientras ella gemía de placer y yo caía rendido estaba por perder la batalla nuevamente.

    – Ohh ohhh, me vengo ya me vengo me estas matando kaori

    – Tu dueña ok, tu dueña- con voz altamente excitada.

    – Sigue hazme venir entonces, déjame llenarte de leche, ya que el hueco de tu boca no recibió mi leche, el hueco de tu concha no me lo vas a negar.

    – Ya vente vente, que yo también ya lo hago – mientras cerraba los ojos con presión de que iba a estallar de sus fluidos orgásmicos.

    Sentí venirme a chorros, uno tras otro, sentía como resbalaba caliente cayendo de su concha, estaba adormecido, inmuto a tal deslechada que me hacía a pura embestida que seguía dándome.

    -Ayyy ayyyy ayyy, ahh que ricooo carajo, que rico ah -sentí que se venía seguidamente de mí, que tal boquita en lo estaba gozando.

    Sus embestidas fueron disminuyendo hasta que paro clavada sobre mi pelvis, y tiro su cuerpo para atrás, estábamos extasiados mirándonos, y seguido besándonos con pasión a ternura.

    – Que rico Kaori – que tal talento tenías escondido, sino fueras brujita serias tremenda actriz porno.

    -Calla tarado – sonriéndonos y diciéndome – mañana me van a doler mis piernas no voy a poder ni caminar aucchhh

    – Y a mí no se me va parar la pinga por lo menos una semana, me la destrozaste – mientras miro curiosamente que mi verga ya estaba desfallecida, manchada de una mescla de semen y sus jugos vaginales.

    – Bueno, debiste preguntarme cuando te confesé que en el tarot no solo vi sexo, vi que te iba a dejar lisiado- jajaja sonriendo ambos de lo extasiado que estábamos.

    – Y creo que así fue, ahora si vamos a ducharnos en serio

    Nuevamente nos bañamos y quedamos tan cansados que parecía que habíamos corrido en una maratón de 20 k ida y vuelta. Fui por unas toallas y ella se cubrió el pelo y el cuerpo sujetándola sobre sus pechos, pero que no cerraban ajustadamente ya que sus tetas rebalsaban y faltaba toalla. Bromeando que tenía que comprar más grandes para la próxima mi verga estaba muerta palpitaba de las dos grandes batallas que tuve, sintiéndola inflamada solo los que hemos tirado de esa manera sabemos cómo se siente. Y ya recostados en la cama le dije

    – Y en serio te tienes que irte- le pregunte ya eran como las 8 o casi 9 pm

    – Uhmmm, espérame voy a llamar a mi mamá- mientras buscaba su número en su móvil

    – Aló mamá, si estoy en casa de Lina me invito al cumpleaños de su mamá y estamos aquí tranki con la señora su esposo, y sus hermanos, me dice que me quede, justo mañana quería ir por la mañana al otra vez al mercado de flores para enseñarle a Lina que tiene que comprar para un baño de florecimiento, y de paso hacerle una lectura, la señora quiere preguntar si su marido le saca la vuelta, si, jaja se pasa la señora. Ya mamá mañana voy temprano ok, si llama Raúl dile que regrese y que ya me fui a dormir que estaba cansada, que ya si quiere mañana venga a almorzar para que no piense mal ya, ya mamá así le dices, nos vemos mañana, bye.

    Colgando el teléfono mientras yo me colocaba desodorante y perfume para que oliera rico para ella. Y mientras sacaba de mi closet un polo manga larga y algún bóxer grande para que se ponga Kaori y no vuelva tener frio.

    – Que porque tanto perfume vas a salir? Ah ósea yo miento para quedarme, y tú ya te quieres ir

    – ¡Calla sonsa, estoy buscando ropa para ti, anda póntelo, antes que digas tengo frio! -reíamos

    -Tengo hambre- me replico

    – Mas no te basto con todo lo que te comiste?

    – Ja, tarado, de comida, tengo hambre que pedimos por delivery

    – Justo estoy marcando al KFC, voy a pedir un mega también me cago de hambre

    – Que no te llenaste con mis tetas, mientras se las ajustaba mirándome y desafiándome

    – Ja, no solo de leche vivo el hombre, también de carne y grasa, por eso quiero algo más Grasiento de tu.

    – Jajaja, tarado – solo reíamos ya va, ya ya pido

    Prendió la tv, haciendo zapping, creo que se ponía a ver Gisela de esos programas de baile que estaban empezando a salir de moda. Llegando después el delivery y comiendo como niños sobre la cama, riéndonos de cualquier tontería que hablábamos, y como de verdad estábamos cansados, nos echamos a dormir plan de 10 pm, mientras yo ponía música de mi celular baladas en inglés de youtube, como para poner el ambiente romántico, como ya habíamos pasado la estación de invierno, la primavera se tornaba cada vez más calurosa, así que me acosté solo con bóxer y ella al tener calor ya que no podíamos abrir las cortinas porque se veía la calle hacia mi ventana, también se quitó mi polo y se apoyó sobre mi hombro y así, casi desnudos me fundió en un tierno abrazo.

    – Mejor me quito el bóxer hace calor estamos que quemamos

    -Que otra vez, goloso- ella casi ya a punto de dormir y habiendo puesto su celular en modo avión sobre mi velador.

    -No, en serio – me quite el bóxer y me dijo que se lo quitara también a ella se sentía irritada para volver a acurrucarnos como estábamos.

    Y así con el fondo de una melodía de saxofón romántico de Elvis Presley – Can’t Help Falling In Love, se fue quedando dormida rendida y yo quedándome un rato admirando su figura recorría con las yemas de mis dedos, suavemente, su espalda y brazos, para después mirar hacia el espejo y ver reflejados como nuestros cuerpos desnudos reposaban en la oscuridad de la noche con la tenue los que intentaba entrar traspasando las cortinas. Y apagué el celular

    Y me fui quedando dormido y mi último pensamiento fue, que ojalá cuando amanezca mañana sea otra vez el mismo día, con temor a que de verdad se fuera para siempre. Y casi yéndome a los brazos de Morfeo susurre, sin que ella escuchara, Te amo… te a… T…

    Esta historia tuvo después un triste final, después de otros furtivos encuentros, y salidas a escondidas, ella se alejó por el temor de que descubrieran la infidelidad, me dijo en una confesión casi con lágrimas en los ojos, cuando sentía que si la perdía… Yo también te amo, también te amo… pero sabes que no puedo, cada quien debe seguir su camino por tu bien, por el mío, me destrozo el corazón.

    Con los años me entere que tuvo un par de hijas, y me decían que estaba bien… feliz suponen, y yo aquí sentando frente a la computadora tecleando nuestra historia siendo las 3 am, recordando después de 10 años una de las mujeres que me marco mi vida para siempre, y espero así volverla a encontrarla en la siguiente vida, para nuevamente, y esta vez se quede conmigo… para siempre.