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  • Ignorar no es bueno (Parte I)

    Ignorar no es bueno (Parte I)

    Ese día, él volvió a escribirla. Llevaban tiempo sin hablar y apenas se hacían caso aunque él deseaba encontrarse con ella y disfrutar de su visión.

    Ella había colgado varias fotos: una tras salir de la ducha y él la había comentado como solía hacer con algún muñecajo.

    Ella le había ignorado, pero al insistir, ella le contesto y charlaron un poco. Hablaron de ese distanciamiento y que a él no le parecía bien, porque estaba cómodo y a gusto hablando con ella así que se armó de valor y la invitó a tomar algo o a cenar… Que ella eligiera.

    Ella, no se lo pensó y le dijo que aceptaba cenar, así que concretaron hora y lugar donde él la recogería.

    Él estaba nervioso, porque aunque había conseguido la cita que tanto deseaba pensaba que no tendría nada más, aunque con eso se conformaba.

    Se ducho, se arregló la barba (aunque a ella no la gustaba) y se puso las lentillas.

    Se presentó en donde habían quedado unos minutos antes y la esperó… Ella salió del portal con un pantalón ceñido negro, camiseta blanca y una cazadora de «malota», el pelo suelto y los labios pintados de rojo: espectacular. Él se bajó para saludarla, darla dos besos y ayudarla a subir al coche, una vez dentro la dijo que estaba muy guapa y ella le sonrió.

    Como habían quedado pronto, decidieron ir a tomar algo antes de cenar. Buscaron una taberna irlandesa, con música tranquila y mesas apartadas para tener algo de intimidad.

    Pidieron unas cervezas y fueron hablando. Él no dejaba de mirarla a la cara y los labios y la prestaba atención cuando hablaba, ella comentaba y se sonreía con las conversaciones.

    Llegó la hora de irse a cenar pero mientras tomaban las cervezas también habían estado picando algo y no había mucha hambre. Decidieron cambiar de sitio y antes de levantarse, ella le puso la mano sobre la de él y le dio un ligero apretón, él la miró extrañado pero disfrutó de ese apretón y le correspondió con otro. Tras este gesto, se miraron y se acercaron para besarse.

    Se besaron suave y lentamente, y sus manos de soltaron para acariciarse los muslos del otro. El decidió dar un paso más y dirigir su boca al cuello de ella para besarla y pasar su lengua por allí. Ella accedió y subió un poco más la mano de manera que sus dedos rozaban su entrepierna, entrepierna que había comenzado a crecer por los besos húmedos y las caricias de ella. Ella también debía estar excitándose y decidieron parar porque no era el sitio. Se miraron y ambos se levantaron sin saber hacia dónde, salieron del local, se fueron al coche y durante el camino él la propuso ir a su casa…

    Subieron rápidamente y una vez dentro, el cerro la puerta con ayuda del cuerpo de ella. La empujó contra la puerta y comenzó a besarla apasionadamente mientras sus manos la recorrían desde la cintura hasta su cuello, ella también jugaba son su lengua y trataba de quitarle a él la camiseta, así fueron poco a poco hasta la cama y allí se arrancaron la ropa mutuamente. Quedándose solo con el tanga ella y él con el slip.

    Él la tiro sobre la cama y comenzó a recorrer con su lengua, empezando por el cuello, parando en sus pechos y pezones y yendo hacia su entrepierna.

    Ella se limitaba a acariciarle la cabeza y mover las piernas como muestra de placer, hasta que él bajó y comenzó a jugar con su lengua en la ingle, ella flexionó las rodillas y abrió para que el pudiera jugar lo que quisiera pero cuando no podía más, se quitó el tanga y dejó su coño depilado para que él lo comiera sin piedad.

    Él metió sus manos por debajo de su culete para apretarla las cachas y hacer fuerza cuando su lengua recorriera sus labios y se centrará en su clítoris.

    Así estuvo un rato, comprobando lo caliente y húmeda que estaba pero no dejo por ello de lamerla y buscar con su lengua el clítoris. Ella gemía de placer y le apretaba la cabeza contra su coño cuando tenía algún espasmo, él se concentró en el clítoris y su lengua y dedos la acariciaban hasta que no pudo más y se corrió…

  • La junta

    La junta

    Trajes y corbatas. La mesa de juntas estaba ocupada por los doce miembros más importantes de la junto directiva de «Cummings Advertising». Don William Donnery, «Willy», presidía desde hacía 10 años como CEO, y bajo su mando la compañía había crecido hasta ser una de las tres más importantes de Iberoamérica, y esas «juntas» se habían vuelto legendarias. Todos querían formar parte y saber si era verdad lo que decían.

    Ese día las secretarias usaban uniformes arreglados a detalle para la ocasión y recibían un «bono especial» al finalizar la jornada que solía durar de cinco a ocho horas enteras: las falditas ocupaban apenas el espacio para cubrir sus preciosas nalgas pero las medias y los ligueros quedaban expuestos a la vista, cuando se inclinaban para servir el café se les asomaban los coños como capullos floreciendo y reventando debajo de las tangas de encaje e hilos, las que llevaban ropa interior; las camisas de vestir blancas desabrochadas hasta el ombligo, dejando ver debajo los brassieres a juego con la lencería y las tetas apretadas que se sacudían con cada respiración, se pintaban las bocas de rojo y se arreglaban en cabello en coletas altas, todas usaban gafas negras aunque no necesitaran aumento; exhalaban un hálito de sensualidad detrás de los perfumes caros y los tacones altos. Habían seis de ellas, tomando notas, ajustando las presentaciones, entregando informes y retirando las copas vacías para devolverlas llenas; iban y venían y los ojos de los empresarios las seguían a donde fuese, pero nadie las tocaba, nadie les decía nada, sólo estaban para adornar, no eran más que los cuadros en las paredes, aunque su función era la de erotizar el ambiente y aligerar las tensiones.

    Cuando el receso llegaba todos sabían qué era lo que se avecinaba, aunque afuera de esa oficina aquello sólo era un mito. Las secretarias abrían una puerta alterna que daba a otra sala y de ella salían doce jóvenes de entre dieciocho y diescinueve años, todas vestían lencería de encaje, tacones altos, picardías transparentes, unas boquitas pintadas con labiales brillantes y escarchados, aretes, anillos, joyas que brillaban tanto como sus pieles juveniles y los aromas de los perfumes franceses impregnaban el aire cuando entraban, así como el repiqueteo de sus tacones. Doce jovencitas, para doce señores.

    Nunca se repetían, en cada junta eran distintas y todas estaban ya distribuidas según los gustos de cada uno: a Willy siempre le dejaban la rubia de cabello cortito con tetitas pequeñas y una cintura que le cabía en las dos manos, la nenita se le sentaba en las piernas con las suyas abiertas y se abalanzaba a abrazarle como si la vida se le fuera en ello, los pezones erectos y rosaditos le rozaban debajo del babydoll transparente con incrustaciones de piedras ámbar, tenía el cabello suelto siempre y parecía que fuese siempre la misma de lo precisas que eran las secretarias en buscar siempre chicas con los mismos rasgos: ojitos azules y boquita carnosa, de mamadora, pómulos alzadas y filosa la barbilla. Un rostro de ángel. Se le ponía dura desde el momento del abrazo.

    «Señores, disfruten» decía Willy mientras las demás buscaban a sus señores.

    Había una asiática, esa era de Richard, el Vicepresidente, las sentaba en la mesa tras apartar su libreta de notas y le abría de piernas, la chiquilla nunca usaba ropa interior debajo de la batita transparente, era la más sencilla de todas con su cabello negro liso suelto que le llegaba hasta las caderas, mínimo de maquillaje y unas sandalias delicadas con diamantes incrustados. Richard le tomaba esos piececitos, y mientras le miraba el coñito abierto y rosado se los masajeaba, le quitaba los zapatitos sin dejar de verla y se los colocaba sobre la verga dura, ella sabía lo que tenía que hacer y comenzaba a frotarle esos dedos largos y perfectos sobre el bulto, sintiendo que tocaba la gloria. Se sacaba la verga del pantalón y ella entonces comenzaba a hacerle una paja con los pies, jugando con la punta de su glande entre los dedos y apoyando un pie por completo sobre su falo, era pequeño y no lograba cubrirlo por completo. Al menos seis de ellas estaban sentadas también sobre la mesa pero mantenían las piernas abiertas y gemían quedito mientras tenían enterradas entre las piernas las caras de los inversionistas y socios; era un banquete de coñitos húmedos y calientes a su disposición, depilados unos, peluditos otros, con perforaciones y tatuajes también; sólo se escuchaba en gorgoroteo de las lenguas y el chapoteo de la humedad.

    Otras tantas ya estaban de rodillas, llevándose a los labios las vergas inhiestas de los señores, mamando y escupiendo sin asco mientras se dejaban meter un dedo en el culo o se restregaban el coño contra los zapatos embetunados, lustrándolos aún más con sus jugos, tal era el caso de Marianita. Louis la tenía mamando verga y le golpeaba el coño con la punta del zapato, ella gemía pero no se apartaba, no podía, él la tenía prendida de las dos coletas que siempre se hacía y le follaba la boca con embestidas brutales. Marianita se ahogaba y la dejaba tomar aire.

    «Límpiame la verga y los zapatos, zorra, vamos, con el coño, así, sí, así, zorrita…» le decía a la niña, que bien podría ser su hija. Ella se le frotaba en el zapato con desesperación y le dejaba brillante el cuero con sus jugos inocentes.

    «Chúpame los huevos, zorrita, eso es, buena niña…» Marianita mamaba con devoción y le miraba a los ojos mientras lo hacía, esos ojos almendrados y brillantes como la miel.

    «Tenemos que arreglar otra junta para el próximo mes, por lo del aniversario, ¿no?» preguntaba el segundo mayor inversionista, Xavier, mientras tenía a Isabelita mamándole la polla bajo la mesa, conversaba con aparente normalidad, al otro lado, Willy tenía de la misma forma a su rubia, gemían de vez en cuando, pero eran capaces de mantener aquella conversación desde extremos opuestos, las nenitas no se detenían, sólo sentían de vez en vez una caricia furtiva en el cuello como indicación de que lo estaban haciendo bien.

    «Oh, sí, creo que voy a poder arreglar algo… mmm… Mejorcito, más íntimo… ¡Uff!, ¡cómo maman estas he!, de seguro que los tíos y los papás las tienen bien entrenadas»

    «Deben ser las mamadoras oficiales del colegio para que la chupen así. Métetela toda, hasta la garganta, Isabelita, eso es… Mmm… ¿Dónde las consigues, eh? Yo quiero una»

    «Ah, ese es un secreto, pero te consigo una si quieres tenerla para tí, ¿te parece?»

    «No, mi mujer es muy celosa» responde Xavier, echándose hacia atrás en la silla y cerrando los ojos, Isabel le ha bajado el pantalón y con su lengüita pequeña y rosada le lame el perineo al tiempo que le sacude la verga con sus manitas pequeñas y manicuradas en rosa.

    «Va, eso no es problema, te la consigo para que les sirva a los dos, así ella está feliz también» sugiere Willy, sacándole la verga a su rubia para golpearle la carita con ella, la nenita ya tiene las mejillas rojas y la boca inflamada, pero con gusto saca la lengua para que se la golpee con el glande morado y grueso. «Hoy en día éstas niñas son unas loquitas, le hacen a todo, si le dices que se deje coger por el perro, lo hace, ¿verdad, Kathya?»

    «Sí, señor Willy» responde la nenita en un español muy roto, debe venir de algún país europeo, quizá Croacia, o Rusia, no importa, la nenia vuelve a su trabajo, rodeando la punta de la verga con sus labios, escondiendo los dientes y ejerciendo presión, deslizando la verga despacio dentro de su boquita, Willy lanza un aullido al sentir cómo le aprieta la verga tan despacio, Xavier se ríe al otro lado de la mesa y pone a su niña a mamarle también. A un lado, las secretarias permanecen firmes en sus puestos o preparando la sala para el final de la junta, que será retomada tras el receso, algunos coños se les notan empapados y brillantes de excitación al presenciar esa pequeña orgía oral, en las juntas se prohíbe exclusivamente la penetración. Y aunque quisieran tocarse, lo tienen prohibido, saben que no están allí para divertirse, son como las perras de los señores, indignas de sus vergas o del placer.

    «Diez minutos» anuncian las secretarias y es como si todos se pusieran de acuerdo, acomodándose lo mejor que pueden, intensificando las penetraciones en las nenas. Uno de ellos ha sentado a la nenita en el suelo y le ha apoyado la cabeza contra la silla, se la folla así sin misericordia, usando su boca como una cubeta de semen donde le descarga la leche directo en el estómago, la nenita se atraganta y restos blancos le salen por la comisura, pero se las arregla para hacer gárgaras y tragar, luego le limpia la verga con la lengua y lame el suelo donde un par de gotas se derramaron. Una a una se van levantando, agradeciendo a su señor, besándole la punta de verga como despedida, y se van con el estómago lleno de leche, o el coñito goteando semen, otras las tetitas llevan cargadas de lefa o incluso la carita entera. Las secretarias traen toallas tibias, unos carritos con agua limpia y jabón, los señores se vuelven a recomponer las ropas y a colocar en sus sillas.

    «El receso ha terminado. Se reinicia la junta».

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    Este es mi primer relato, espero que les guste. Voy a subir cosas así de locas y fantasiosas porque es divertido y morboso. ¿Qué opinan?

  • Con la novia de mi amigo

    Con la novia de mi amigo

    Antes de empezar con el relato los pondré en contexto, lo narrado pasó hace dos años y los nombres dados no son los reales porque nunca se sabe quién podría terminar leyendo este relato.

    Soy un estudiante universitario de 24 años y debo reconocer que soy un tipo muy caliente que se la pasa mirando a mujeres de todas las edades como un pervertido pero siempre de manera disimulada, igual es el caso de mi mejor amigo Renato con el cual compartimos el gusto de mirar a nuestras compañeras de universidad, solo que yo soy más retraído y él no se corta ante nadie.

    Mirando tetas y culos en la universidad fue que nos fijamos en Carolina, la gran protagonista de este relato, un mujeron de 24 años con un cuerpo de diosa. Es baja, mide más o menos 1,55 pero eso hace resaltar más sus escandalosas curvas, cabello moreno y blanca de piel, con unas tetas grandes y bien redondas lo que la hace ver algo rellenita, piernas con muslos bien grandes, caderas anchas y lo mejor de todo su cuerpo, un culo exquisitamente grande y bien redondo, de nalgas bien torneadas, de esos culos que se bambolean cuando camina y parecen que fuera a hacer explotar los pantalones, con esa hermosa forma de durazno tan rica. Todo un mujeron que acaparaba la mirada de todos en nuestra carrera universitaria.

    El relato comienza cuando Renato conoce a Carolina por primera vez Resulta que yo ya conocía a Carolina, desde el primer día de universidad, éramos amigos no tan cercanos pero nos saludábamos cuando nos encontrábamos en la sede. Nos encontrábamos Renato y yo en nuestra rutina de pervertidos cuando Carolina se acerca a saludarme de un abrazo, enseguida mis ojos se posaron en sus tetones de manera disimulada antes de abrazarla, Renato no perdió el tiempo y también le hecho un ojo. Los presente y al marcharse miramos como su culazo se bamboleaba de un lado a otro atrapado en unos jeans, es tal el tamaño de su culo que los jeans se le llegaban a meter en la raja.

    Desde ese momento Renato se obsesionó con que ella debía ser su novia y lo intento por todos los medios posibles pese a que ambos escuchamos advertencias de que su comportamiento como pareja no era normal, pero poco interés prestamos a esos comentarios y Renato consiguió que ella aceptara ser su novia. Debo aclarar que nunca me molesto ya que como dije yo era más retraído y nunca pensé en tener una relación con ella aunque debo admitir que siempre quise tener sexo con ella y más de una paja me había hecho en su nombre.

    Pasaron los meses y Renato me contaba en múltiples ocasiones de los problemas que tenía con Carolina, de lo celosa que era y a veces lo errático de su actuar pese a lo exquisita que era y lo bueno que era el sexo, pero yo no mucho caso hacía más que darle algún que otro consejo. Un día después de clases me pidió el favor de ir a buscar algo al departamento de Carolina, donde se había estado quedando, porque no quería tener que ir. Al principio me negué, fue una mañana larga y no quería verme metido en medio de nada pero me rogo que por favor solo fuera a buscar la mochila con ropa que dejo al lado de la puerta y que si quería se la entregaba mañana.

    A regañadientes termine aceptando y me dio su llave del departamento, fui camino al departamento de Carolina, intente llamarla y escribirle para avisarle pero no me contestaba. En el camino pensaba que como este tipo tenia de novia a tremenda mujer y a veces solo se quejaba, y yo que me la estaría follando día y noche. En fin, llegue a su departamento, toco el timbre pero nadie me responde, solo escuchaba música que sonaba a todo volumen así que decidí a abrir con la llave y si se molestaba ya me disculparía después y en eso cuando entro veo un espectáculo que no olvidare.

    Carolina se encontraba desnuda en cuatro, apoyada en un sillón de cara a la puerta, sus tetas colgaban y se movían al ritmo de una follada y su enorme culo se encontraba levantado y parecía una enorme montaña de carne que se remecía como gelatina, atrás de ella un tipo con los ojos cerrados disfrutando de la follada de su vida. Yo me quede hipnotizado con la imagen mirando las tetas de Carolina saltar y ver esos pezones redondos, muy cafés y bien parados hasta que mire su cara y vi que me estaba mirando con una expresión de terror.

    Casi doy un brinco pero ella rápidamente se lleva el debo a la boca y con horror en sus ojos me hace señales que me quede callado mientras el otro tipo se la seguía follando con los ojos cerrados. Entre en pánico y mire a todos lados hasta ver la mochila de mi amigo a un lado de la puerta, la tome y me fui de allí casi corriendo. En todo el trayecto a casa no podía dejar de pensar en Carolina desnuda y llegue a hacerme una paja magistral recordando esas tetas saltar.

    Pasaron dos días y no le dije nada a mi amigo, me quede callado ya que me sentía cómplice de lo que había pasado ya que no vas y le dices a un amigo que viste a su novia en pelotas siendo follada por otro. Había tenido suerte de no toparme con Carolina pero ese día me vio a lo lejos y me llamo con urgencia llegando casi a correr para llegar a mi lado. Muy agitada me dijo que teníamos que hablar, estaba roja y su pecho subía y bajaba agitadamente haciendo mas notarias sus grandes tetas.

    Yo le dije que por mí no se preocupara y que no quería nada que ver mientras intentaba irme pero me tomo del brazo y me dijo que fuera a su departamento esta tarde sin decirle a nadie, me hizo prometerlo y se marcha rápidamente agitando su culo al que no perdí de vista hasta que doblo en la esquina. En ese momento sin saber que pasaría, me dispuse a ir camino a su departamento después de clases mientras maldecía mi suerte, ya que no quería estar en medio de esta situación pero era mejor buscar alguna forma de librarme de esto.

    Llegue a su departamento y me dejo entrar, intente disculparme y explicarle pero se puso a llorar pidiéndome que por favor no dijera nada, intente calmarla, le di un vaso con agua y más tranquila me conto que el tipo era un ex de ella y que como sabía que Renato le era infiel y que apenas la tocaba, me rogo no decir nada.

    En esa situación y al verla así jure no decir nada y comencé a decirle que una mujer como ella no merecía un trato así, que era preciosa y no debía aguantar infidelidades. Carolina sonrió y me dijo que era muy lindo y que merecía una recompensa, dicho eso me dijo que iría al baño y ya volvía. Yo me quede en su sala mirando ese sillón donde la vi desnuda y enseguida me excite pero no tuve que recordar mucho más. Miro al pasillo al sentir que venía y Carolina y para mi sorpresa estaba desnuda, completamente desnuda.

    Mire sus tetazas de frente esta vez, grandes, redondas, bien paradas con sus pezones marrones apuntándome, con la mirada baje pasando por su abdomen algo abultado con sus grandes caderas hasta que llegué a su coño, bien completamente depilado con sus rosados labios a la vista, mire sus voluptuosas piernas hasta llegar a sus pequeños pero ricos pies. Me quede con la boca abierta sin saber que decir, ella coquetamente se acercó a mí y me agarro mí ya notable erección al mismo tiempo que me daba un fuerte beso, me dijo que esta era mi recompensa por ser tan bueno guardando secretos.

    Tartamudeando y demostrando mi estupidez intente negarme pero me dijo que sabía que siempre quise esto, que una mujer sabe cuándo un hombre le mira las tetas y el culo, yo no sabía que hacer hasta que me dijo que era mi decisión y que me esperaba en su habitación mientras se daba media vuelta. Al darse vuelta vi su gran culazo sin prenda que lo ocultara, grande y bien redondo, con una raja tremenda y con nalgas redondas, le dije que era riquísima mientras me lanzaba encima de ella a tocarle el culo.

    Carolina sonrió al ver cómo me tenía, le agarre el culazo tocando sus enorme nalgas, su piel era tersa y suave, me agarro el pene por sobre el pantalón y dándose vuelta nos comimos a besos mientras yo con una mano no soltaba su culazo y con la otra agarraba una de sus tetas. Me llevo a su habitación y poniendo un pie en mi pecho me empujó hacia atrás, me bajo el pantalón y los bóxer haciendo que mi erecto pene rebotara como un resorte frente a ella.

    Tomo mi pene y le dio un profundo beso en el glande haciendo que casi terminara ahí mismo, me miro con una cara de puta y me dijo que disfrutara mi recompensa y se metió de lleno mi pene a su boca. lo chupaba como una experta, sus labios estaban a lo largo de mi pene mientras que su lengua estaba en la punta de mi pene, con sus manos empezó a acariciarme los testículos y no pude aguantar mucho más, le dijo que me corría pero no se sacó mi pene de su boca y se tragó todo mi semen. Se sacó mi pene dándole besos al glande, yo me disculpe por acabar tan rápido pero Carolina me dijo que teníamos toda la tarde mientras se subía encima de mí.

    Comencé a chuparle las tetas como si fuera un recién nacido, sus pezones eran deliciosos, con mis manos le acariciaba ese monumento de culo. Estuve un largo rato chupando sus tetas y me pidió que ya se lo metiera, y yo sin poder decir nada sentí como tomo mi pene y lo puso en su vagina sentándose casi de golpe, estaba mojadísima, empezamos con el mete y saca mientras yo miraba sus tetones rebotar y le decía lo rica que era. Le pedí darse la vuelta para follarla por detrás y ahí tuve su culazo para mí solo, enorme, le agarre sus escandalosos cachetes y puse mi cara en medio de ese culo, que ricura.

    Procedí a metérselo por detrás mientras no dejaba de tocarle el culo, Carolina no paraba de gemir y yo no aguataba más, saque mi pene y acabe en su raja estrepitosamente. Me sonrió y nos besamos en su cama, me dijo que si me quedaba callado esto se repetiría y así comenzamos una relación secreta por un tiempo.

    Durante los siguientes meses, Carolina y yo nos veíamos a espaldas de mi amigo teniendo sexo en muchas ocasiones pero solo sexo, ese era el trato al inicio. Renato no sospechaba nada y yo poco me metía en su relación, nos juntábamos a follar y listo, para mí era suficiente porque estaba teniendo el mejor sexo con tremenda mujer pero era consciente que sus problemas seguían y debíamos ser cuidadosos. No contare todos nuestros encuentros sexuales pero si los más morbosos que ocurrieron estando en la misma universidad.

    En una ocasión recibí un mensaje de Carolina mientras estaba en clases, que me esperaba afuera. Era particularmente tarde ya que salíamos cuando casi ya estaba oscuro, al salir le conteste que iría al baño a lo que ella me respondió que me vería ahí, no supe que responder y entre al baño a orinar. Estaba vacío así que orine y al terminar veo a Carolina entrar y lanzarse encima mío, mientras nos comíamos a besos, me empezó a masturbar y me dijo que me haría la chupada de mi vida y bajo a chuparme el pene como nunca.

    Termine acabando en su boca y después me dijo que era mi turno, se bajó el pantalón y me obligo a hacerle sexo oral, enseguida me puse a chupar sus labios vaginales y con mi lengua hacer que llegara a un orgasmo. Otro de nuestros encuentros fue al aire libre, ya que la universidad contaba con un gran campus y detrás del edificio más alejado había un espacio en forma de U vacío y con maleza. Carolina y yo nos estábamos besando a escondidas ahí y le pedí que por favor me dejara hacerle aquí mismo una de mis prácticas sexuales favoritas con ella, cuando no disponíamos de mucho tiempo le pedía que se bajara el pantalos y yo ponía mi pene en la raja de su exquisito culo y así me masturbaba hasta acabar.

    Ella me dejo hacerlo y bajo sus pantalones dejándome ver ese gran culo, lo acaricie como si fuera la primera vez, manoseando sus nalgas y puse mi erecto pene justo en medio como si de un hot dog se tratara y comencé a masturbarme con sus cachetes mientras con mi mano acariciaba su coño. Carolina agitaba su tremendo culo de manera tan deliciosa que no aguante y acabe casi gritando, ella me hizo callar y me recordó que estábamos al aire libre. Mientras me recuperaba me miro y me dijo que se lo metiera aquí, saque un condón sin pensarlo y apenas me lo puse se le metí mi pene de golpe por detrás, Carolina gemía apenas contenía sus gemidos mientras que con mis manos saque sus tetas de su polera y las amasaba y así semi desnudos y a la posible vista de alumnos y autos acabamos ambos debido a la excitación de hacerlo afuera.

    Carolina era sexualmente muy activa y poco era lo que no hacíamos y así poco a poco nos fuimos comunicando más así que en el transcurso del año termino con mi amigo y nos seguimos viendo pero esta vez compartiendo cada vez más y las cosas precian que se pondrían más serias pero para mí era solo sexo, pero al parecer para ella se tornó algo más y comenzaron conductas de celos bastante cuestionables, recibía números mensajes de texto de ella controlando donde estaba y mensajes de voz de ella muy enojada si no respondía.

    Debí alejarme en ese momento o hacer oficial la relación pero había comenzado un nuevo ramo y conocí a otra chica que me atraía fuertemente, intercambiamos números y parecía que me iría bien, lo de Carolina para mi eran solo cosas de amigos que follan y eso llevo las cosas a su final.

    A finales de año estaba en el departamento de Carolina dándome una ducha después de otra sesión de rico sexo, salí con ganas de más así que desnudo fui a buscarla y me encontré con su redondo y grande culo a la vista ya que se encontraba de rodillas en la cama, me acerque por detrás a tocarle el culo pero agresivamente me rechazo.

    Tenía mi celular en mano y descubrió mis mensajes con la otra chica, me empezó a gritar recriminándome esto, me dijo que se suponía que esto se estaba volviendo serio y que ella se había abierto plenamente a mí. Ella estando desnuda sus tetas se movía de un lado para otro así que poca atención preste mientras decía disculpas intentando mirarla a la cara. Le dije que se calmara, la tome por los brazos para hacer que se sentara, le dije que nosotros éramos amigos antes que todo y eso pareció enojarla de sobremanera, cometí el error de acercarme más para intentar que nos sentáramos a conversar y… me dio un rodillazo en los testículos. Me enterró la rodilla en la entrepierna y como estaba desnudo sin problema le dio a mis dos bolas y me las mando a la garganta del golpe, solo pude agarrarme los adoloridos testículos y me caí de rodillas al piso.

    La quise insultar pero solo me salían gemidos del dolor. Me quede de rodillas en unos de los momentos más humillantes de mi vida y solo viendo sus pies escuche como me decía que no quería verme más, que me olvidara de ella y que apenas me pudiera parar me quería fuera de su departamento.

    No sé cuánto estuve ahí desnudo con los huevos revueltos pero apenas me pude mover me vestí y salí, no tenía ganas de decir más y la verdad es que el golpe me había dejado destrozado.

    No hablamos por meses y tenía miedo de encontrármela en la universidad y que hiciera otro escándalo pero después de meses tuvimos otro encuentro que tal vez cuente por aquí, pero por ese momento toda relación había acabado.

  • Una pequeña reunión

    Una pequeña reunión

    ¡Hola a todos! ¿Cómo les va? Solo pasaba a dejar una pequeña anécdota que me sucedió con mi mejor amiga. Disculpen por no estar tan activa aquí, pero ya estoy algo ocupada a pesar de que casi no valoren ni comenten mis relatos.

    Esto pasó en el gym donde llegaba con Ivette. Generalmente después de la rutina de la escuela y las tareas nos abríamos un tiempo para asistir a un gym algo concurrido ya que ella pasaba por mi no le vi problema para asistir y aunque la inscripción y mensualidad si eran algo caro a mi me lo dejaron a mitad de precio ya que Ivette era hasta ese entonces conocido del dueño. Era divertido y aunque a veces no asistía mi best Ivette siempre me motivaba para ir para que no fuera sola. Era un gym muy bueno y bonito y cada una realizaba los ejercicios que nos dejaba el instructor y aunque algunos de los que asistían nos ayudaba después se ponían hablar con nosotras para luego ir al estacionamiento y charlar un poco, al parecer todos eran muy tranquilos y buena onda.

    En una ocasión en la caminadora hablaba con mi amiga cuando en eso llega el dueño del gym que en ese entonces no sabía quién era, se acercó para ver los registros, volteó hacia todos lados y fijó su vista en mi amiga para luego acercarse a ella. “Disculpa es que he tenido trabajo, te veo en 5 minutos en el estacionamiento…” le dijo. “Ok ahí te espero…” le respondió mi amiga.

    Le pregunté de cuando acá mucha confianza y me dijo que no preguntara porque no estábamos solas ya que en donde estábamos había muchas personas. Solo me pidió que estuviera pendiente de mi teléfono para que me avisara a qué hora bajaría para irnos. Ya entendía a donde estaba la movida así que no cuestione y continúe con mi rutina sola. Pasaron los minutos y como Ivette no subía continué en la caminadora con mi teléfono en mano un buen rato hasta que me llegó su mensaje con un “baja” así que saque mis cosas del casillero y baje para verla.

    Ella ya estaba adentro de su coche así que subí y le pregunté porque no había subido y me dijo: “top secret Denisse es que tengo una relación con él y apenas tuvo tiempo para zafarse de su esposa, tuvimos que hablar para aclarar algo pero ya quedo todo” Ah Okey solo le respondí, no me sorprendí para nada ya sabía que algunas de mis amigas andaban en esas al menos ya me había quitado la duda porque el trato especial en el gym.

    En el camino me mencionó que no pudo volver porque estaban en su coche y como venía algo estresado el señor tuvo que buscarla un rato. Bueno está bien solo le respondí, me mencionó que también harían un pequeño convivio el viernes donde solo estaría él y otro amigo y me pidió que tenía que ir con ella. “Está bien pero es formal o casual” le pregunté, ve casual ya sabes que nosotras nos vemos bien con cualquier cosa.

    El convivio sería en la parte de arriba del edificio del gym en un cuarto semi amueblado, la idea no estaba mal pero en ese entonces tenía novio así que si me pedía que saliéramos ese día no sabía que decirle así que trate de ponerme algo cortante con el en la semana para que evadiera todo tipo de invitación, Ivette hizo algo similar diciéndole a su novio que estaría ocupada el viernes y dejaría el teléfono de lado.

    En el transcurso de los días hablaba cortante con mi novio y mi justificación ideal era que tenía muchos trabajos por parte de la universidad que al parecer se la creyó y no siguió insistiendo. El viernes estuvo relax en la uni, nos dejaron sin tareas y parecía que iba a tener un buen fin de semana, Ivette me dijo que no le mencionara a nadie sobre la salida de esa noche ya que solo estábamos invitadas nosotras dos así que después de clases con mis compañeras optamos por irnos a nuestras casas.

    Para la tarde de ese día Ivette me marcó que a las 7 pm pasaría por mi y que fuera lo más casual ya que solo estaríamos con él y un amigo suyo y que no habría problema con ellos. Entre a bañarme y al salir abrí mi clóset para ver qué podría ponerme. Saque unos jeans ajustados y una blusa negra con mis tenis blancos a fin de cuentas era algo no importante así que imaginé que mi mejor amiga iría igual. Abrí el cajón de mi ropa interior y saqué una tanga gris de Calvin Klein algo ajustada para que me marcaran mis glúteos. Recibí un mensaje de Ivette y me fui a esperarla en la puerta.

    Una vez que se estaciona frente a mi casa y salgo logro verla muy guapa y al entrar olía riquísimo. Tenía una blusa blanca y un short de mezclilla con sus largas y firmes piernas al descubierto. Nos saludamos y nos dirigimos al edificio donde estaba el gym, nos fuimos un piso más arriba del estacionamiento y subimos unas escaleras que nos daba a un pasillo y cerca de ahí había una puerta la cual Ivette tocó y abrieron.

    Era el dueño del gym y apenas vio a mi amiga le dio un beso. Me presentó con él y nos invitó a pasar y al entrar vi una bonita sala pequeña con música muy baja y unos 3 hombres más. Al principio creo que solo íbamos a estar nosotros 4 pero habían 2 personas extras. Nos presentaron como “novia y amiga” del dueño del gym. Se acercaron y nos ofrecieron un poco de licor de lo que ellos estaban bebiendo, al parecer en un pequeño refrigerador tenían cervezas y algunas botellas que habían comprado así como botanas y un poco de comida lo que parecía un muy buen ambiente para pasar la noche de un viernes.

    Mi amiga estaba con el dueño del gym muy abrazados mientras este le pedía perdón por no verse desde antes por motivos del trabajo y su familia. Mi amiga no le preocupaba y solo lo llenaba de besos y abrazos. Los otros tres señores parecían estar más interesados en mi así que les fui aceptando lo que me ofrecían.

    Comenzaron con las preguntas banales y como cortesía les respondía a todo lo que me preguntaban. Uno de ellos me pregunto si tenía novio y le afirmé que si, al parecer se desmotivaron y todos nos reunimos en la pequeña sala para hablar mientras mi amiga estaba sentada en las piernas del dueño del gym yo estaba en medio de dos señores charlando normalmente. Uno propuso la idea de salir pero el dueño del gym se negó ya que él quería estar con mi amiga, pero nosotros 3 podríamos hacerlo así que uno de ellos sugirió ir por otra botella y así nos embarcamos a comprarla.

    Yo subí en la parte de enfrente de la camioneta del señor mientras los otros dos iban detrás. En el camino no paso sorpresas la verdad todos iban bien respetuosos. Ya cuando regresamos con la botella y entramos al lugar mi amiga estaba en pleno besos con él. “Dejen algo para nosotros” dijo uno de los que venían con nosotros. Nos dirigimos a la parte donde estaban las cosas y poco a poco comenzamos a servirnos.

    Mi amiga ya despeinada pidió un vaso con puro alcohol para tomarlo a puro shot y después irse con su suggar para entrar a un pequeño mini cuarto y encerrarse. Yo me quede con esos tres señores hablando pero como el lugar era un poco reducido pronto escuchamos lo que sucedía en el cuarto. Al poco rato salió el dueño el gym y señaló a uno de los señores que estaban ahí, le dijo algo al oído e inmediatamente dejó el vaso en donde estábamos y terminó en el cuarto donde estaban ellos. Cerraron la puerta y ahora estaban tres personas en esa habitación.

    “Sí que lo están disfrutando” dijo el que nos había llevado en su camioneta a comprar. “Si verdad…” dijo el otro. La verdad sabía que mi amiga era aventada e infiel con el mejor postor al igual que yo y la verdad esa situación me ponía caliente más y más. Ya solo los veía a la cara con un poquito de lujuria pero quería que ellos tomaran la iniciativa.

    Para hacerles creer que estaba en su disposición comencé a tomar puro shot, uno intentó hacerlo pero le ardió la garganta porque pues ya estaba algo viejo jaja. El otro se colocó a un lado mío muy justo y comenzó a verme de pies y cabeza mientras yo bebía de mi vaso. Eran muy lentos y más allá de hacer algo sabía que tendría que tener la iniciativa yo ya que los gritos de mi amiga me ponían más caliente. Me incliné un poco para que vieran un poco de mis glúteos y uno de ellos comenzó a tocarlo. ¡Bien!

    Me serví un vaso y me quede de pie para que continuaran haciéndolo y así fue. Sus manos poco a poco pasaban entre todo mi cuerpo. Al terminar mi vaso me di la vuelta y uno de ellos me dio un beso algo lento pero rico para su edad. Lo comencé abrazar de su cuello y el me pegó a su pecho mientras el otro continuaba tocándome. La verdad no quería despegarme de él porque olía rico y era muy bueno con sus labios. Comencé a bajar mis manos hasta desabrochar su cinturón y comenzar a tocar un poco su miembro en ambas direcciones. Al que tenía atrás sentía cómo iba quitándose su playera tipo polo y escuche cómo cayó su pantalón con todo y cinturón.

    Yo seguía en lo mío con el señor que estaba besando hasta que era mi turno. Me quite mi blusa y uno de ellos comenzó a desabrochar mi pantalón. Deje caer todo al piso. Continué besándolo y ya pronto al que tenía atrás estaba frotando su miembro en mis nalguitas. Me agacharon y comencé con mi trabajo de sexo oral. El primero me tomó de la cabeza mientras lo succionaba y el otro me puso mi mano para que comenzara a jalárselo todo esto mientras los gritos del cuarto donde estaba mi amiga eran más fuertes.

    Intercambiaba de lado. Mientras me metía el miembro de uno a la boca al otro se lo jalaba. Uno de ellos dijo que sería buena idea ver lo que hacían en el cuarto ya que los ruidos eran algo fuertes así que nos detuvimos y abrimos un poco la puerta y no era sorpresa que mi amiga estaba siendo embestida por esos dos señores. Ella estaba arriba del dueño del gym mientras el otro parecía esperar su turno.

    El dueño del gym ofreció un espacio para estar con ellos pero le respondimos que no, que estaríamos en la sala y uno tomó una sábana de ahí y termino cerrando la puerta. “Tu amiga se mueve muy rico”, “vamos a ver qué tal te mueves tu” comenzaron a decirme. Extendieron la sabana y continué en lo mío. Uno se acostó y me pidió que me subiera encima así que así lo hice, comencé a moverme un poco lento pero el señor al parecer quería terminar rápido que sus movimientos no iban al ritmo que yo le hacía. Aunque pronto comencé a sentir placer y comencé a moverme un poco más rápido.

    Cabe mencionar que a estas alturas tenía mi tanga de lado y los movimientos que hacia me parecía excitante que comencé a mojarme un poco. El otro señor solo estaba sentado viendo cómo su compañero trataba de embestirme pero la de las embestidas era yo. Me movía demasiado rápido no tanto para termino sino porque me gustaba la sensación de ser penetrada con la tanga a un lado. Movía mi cabello bruscamente para que sintiera lo que era cogerse a una universitaria.

    Me quite mi bra y le puse sus manos en mi pecho. Mordía mis labios y continué quejándome para que tratara como mínimo de seguirme el ritmo. “Ponte así” me dijo. Me tomo de la cintura y me puse en cuatro esperando ahora si lograra embestirme a cómo se debiera. Logró penetrarme y comenzó un poco lento. Yo iba a su ritmo pero al ver al otro señor sentado viéndonos me despegue y me senté encima de él. Estaba caliente y comencé a besarlo. Le dije al oído: “Espero tu si logres embestirme…” comenzamos besándonos hasta que logre poner su miembro muy duro como una roca y me senté encima.

    Comencé a subir y bajar mientras me abrazaba, tuve que cerrar mis ojos e imaginarme en otro escenario porque la verdad ninguno de ellos parecía ponerle entusiasmo. Me quité de él y solo comencé a jalárselo ahí sentado hasta que lo hice terminar y un pequeño líquido blanco cayó en mis manos. El otro señor se masturbaba así que me acerqué a jalárselo con todo y dolor de brazo hasta que también lo hice que terminara. ¡Qué decepción! Solo pensaba mientras me ponía el pantalón y me arreglaba un poco en el baño.

    Al salir vi que los dos señores ya se iban y tocaron la puerta del cuarto para despedirse. Me asomé y vi a mi amiga con una bonita sonrisa, se levantó de la cama semi desnuda y me preguntó si todo bien. Le dije que si pero que con los que estuve simplemente no, no paso mucho…

    -Jajajaja comenzó a reírse. Mira no te preocupes yo ahorita lo arreglo.

    No sabía que tenía planeado ya que mientras hablaba con ella los otros dos señores ya se estaban yendo así que solo quedábamos cuatro. Al poco rato el otro señor con el que había entrado al cuarto por petición del dueño del gym también se despedía y yo mientras me veía en un pequeño espejo lograba acomodarme un poco el cabello cuando escucho el “Denisse entra al cuarto…”, me asomé y vi a mi amiga acostada con el señor dueño del gym. “Así que no te complacieron los zánganos esos” me dijo.

    Yo solo apenada me reí mientras Ivette le decía que tenía un bonito cuerpo. “Quítate la ropa Denisse para que te vea” me dijo mi amiga y apenada comencé a quitarme la blusa y el pantalón mientras el dueño del gym veía. “La verdad si tienes bonito cuerpo la cuestión es que necesito recuperarme porque tu amiga me dejo insaciable” me dijo mientras se levantaba de la cama y tocaba mi cuerpo. “¿Porque no se besan?” mencionó.

    Me acosté cerca de Ivette y aunque ya habíamos pasado situaciones de besos y faje no lo veíamos mal así que me tape y nos dimos un beso y mientras lo hacía recordaba cómo hace rato la había escuchado gritar con dos hombres. “¿Hiciste trío?” Le pregunté, sonrió y suavemente me dijo “si” y continuamos besándonos.

    El dueño del gym parecía que ya estaba a punto de iniciar ya que entre ratos veía cómo se le iba poniendo firme su miembro. Se acercó y me bajo la tanga y comenzó a hacerme seco oral. El señor sabía lo que hacía, metía su lengua, me tocaba con sus dedos y a esas alturas ya estaba hirviendo cosa que el notó porque ya estaba húmeda.

    Deje de besar a Ivette y me acerqué a él y comencé a hacerle sexo oral, su miembro era muy largo, cuando lo succionaba me molestaba una parte de la boca pero eso no impedía que lo dejaba de saborear. Lo disfrutaba como nunca ya que los otros dos señores solo me habían dejado con las ganas y ahora me tocaba desquitarme con él. Ya una vez lubricado se puso el condón y comenzó a metérmelo poco a poco. Su miembro era muy grande y apenas me entraba yo gritaba y hacía pequeños quejidos.

    Mi amiga me dejo sola porque tenía que cambiarse así que quede con el en el cuarto. Me puso mis piernas al aire y continuó moviéndose de manera que yo seguía quejándome. Ahora sabía porque los gritos de mi amiga si este señor tiene su miembro muy grande y a pesar de que hizo un trío pudo aguantar. Continué ahí con él hasta que me volteó y continuó embistiéndome pero ahora con más fuerza.

    En el cuarto solo se escuchaba el sonido de mis glúteos golpeando parte de su cuerpo y a veces los quejidos que hacía de placer mientras me agarraba de algunas almohadas. Me tomo del cabello para que me moviera mientras él ponía una mano en mi cuello. Trataba de moverme un poco despacio porque era algo incómodo pero delicioso.

    Seguimos pegados un buen rato en esa posición hasta que nos bajamos de la cama y me pego a la pared y continuó penetrándome. “Rico rico” “ah” “ah” ah” las palabras más comunes comenzaron a sonar en plena acción. Yo ya no podía, ya había tenido mi segundo orgasmo ahí y estaba completamente húmeda pero el señor aún seguía y me gustaba. Quería que termináramos al mismo tiempo. “Que rico cogerse a una universitaria” “estás mejor que mi esposa” me comenzó a decir. “Si, cógeme cuando quieras…” le decía.

    En un lapso comenzó a bajar de intensidad y m pregunto si me podría coger cuando yo quisiera y le dije que si muy tranquila y caliente. Comenzó a subir de intensidad pero ahora más hasta que me tomo bruscamente del cabello y me hinco, yo solo saque mi lengua y veía a ese hombre masturbándose a punto de terminar y acabar encima de mi.

    “¡Ya…!” Comenzó a tirarme semen en mi cara y pechos, demasiado para alguien que había liquidado con su miembro a mi mejor amiga. Ivette entró ya bañada y me dio un papel para limpiarme. “¿Satisfecho mi amor?” Le pregunto ella. “Demasiado, para la otra salida vuelve a traerla” mientras la besaba.

    Salí del cuarto a tomar un baño y cambiarme y cuando salí los vi en la sala platicando, muy en su onda. Estaba satisfecha así que me senté con ellos a hablar hasta que le llamaron a mi amiga y tuvimos que despedirnos de él. Bajamos al estacionamiento y las risas llegaron. Al menos ya sabía que le había visto Ivette a él más allá de dinero.

    Me comentó mi amiga que a veces no se podían ver porque su esposa lo vigilaba y hasta ahora habría podido y mientras me platicaba le entra una llamada de su novio, lo pone en altavoz en el coche y le dice que había salido por unos materiales y que ya iba de regreso, el te quiero no faltaba antes de colgar.

    Continuó platicándome sobre el señor y que esperaba que a lo mucho la llevara de vacaciones sin embargo ahora podríamos ser las dos que iríamos. Qué ironía…

  • Espiando a mi tío

    Espiando a mi tío

    Hola soy Alejandro, esto que a continuación les contaré pasó hace aproximadamente 12 años, yo tenía 18 años casi 19, vivo solo con mi papá, mis padres son divorciados, en aquel tiempo vivían con nosotros mi abuela y mi tío Armando, que me lleva aproximadamente 30 años de edad, les platico un poco de él, recién llegaba de E. U. A. lo deportaron, es divorciado, físicamente es alto (1.85 m.), complexión media, pero lo hace ver muy macho y varonil, tez aperlada, cabello corto y negro, tiene una voz gruesa, (como su pene), acostumbra a vestir vaquero, usas jeans de mezclilla que le marca un muy buen paquete, que permite fantasear.

    Mi casa cuenta con dos recámaras, una la ocupaba mi abuela y la otra la compartíamos mi papá y yo, mi tío dormía en la sala, les comparto que mi papá salía mucho de viaje por cuestiones de trabajo, yo me quedaba a cargo de mi abuela, esto que relato sucedió un sábado que ella fue a visitar a su hija que vivía a unas cuadras de mi casa, esas visitas eran todos los sábados desde la tarde hasta altas horas de madrugada.

    A esa edad yo acostumbraba a salir de fiesta con mis amigos, pero en esa ocasión regresé más temprano de lo habitual, serían como las 23:30 o casi 00:00 horas, recuerdo que al llegar al porche de la casa noté por la ventana que da a la calle que se veía el reflejo de la tele de la sala encendida (donde dormía mi tío), saqué mis llaves abrí la puerta y entré, lo vi acostado sin camisa, tapado hasta el pecho con una sábana blanca delgadita, pero que permitía ver la figura de su cuerpo, tenía una mano abajo de su cabeza y la otra podía ver que la tenía dentro de su short, no pude desviar mi mirada y comencé a imaginar lo que su mano tocaba, pasaron como tres minutos mientras lo saludaba, lo veía y trataba de cerrar la puerta con llave, me respondió el saludo y supe que estaba despierto, le pregunté «¿qué veía? ¿por qué había apagado la tele?» y me respondió «no veía nada, ya me voy a dormir», yo ya estaba inquieto por las imágenes que pasaban en mi cabeza por la posición de su mano, me despedí rápido y subí a mi recámara pero también tenía esa curiosidad por saber que veía.

    Dejé pasar unos cinco minutos, salí de mi cuarto sin hacer ruido, me quedé en las escaleras y como estás tienen barandal, yo veía hacia la sala, pero no toda la escena completa, pues busqué la forma de acomodarme y ver la tele y verlo a él, para mí suerte había prendido la tele y estaba viendo una película pornográfica, típica de un wey musculoso penetrando a una rubia en posición de cuatro patas, que debo admitir que eso me calentó mucho porque imaginaba que ese macho era mi tío, puse atención a mi tío y seguía con sus manos en la misma posición, pero ya notaba que movía la que estaba dentro de su short, yo comencé a tocarme, pasaron unos cinco minutos de observarlo ahí, pero no tenía una vista muy amplia por lo que decidí buscar otro ángulo porque quería ver su rostro también, bajé dos escalones más y por la oscuridad de la escalera no podía verme, pude ver sus cara, como mordía su labio inferior y sus ojos entre cerrados como queriendo venirse pero seguía dándole con fuerza abajo del short, yo quise ver un poco y bajé otro escalón pero no me percaté y por la oscuridad no vi una bolsa de plástico que ahí había, la pateé cayendo al escalón de abajo haciendo ruido, mi tío se exaltó, sacó su mano del short y se sentó en el sillón, apagó la televisión de inmediato, volteó hacía la escalera y preguntó ¿quién anda ahí?, entre la oscuridad muy nervioso respondí «yo» y terminó de sentarse en el sillón ya bajé hasta la sala diciendo «voy por un vaso con agua», no me quedó más que ir a la cocina a tomar agua.

    Él prendió una lámpara que estaba en un costado del sillón y pude ver su cara y parte de su pecho semivelludo con algunas gotas de sudor corriéndole, pregunté «¿qué veía?» y respondió titubeando «emm, un programa», -reí pícaramente- y cuestioné «¿seguro?», él sonrió avergonzado y respondió, «pues ya tengo tres semanas sin coger, ando bien cargado de leche y hoy más que otros días me siento muy caliente quiero venirme», yo no esperaba esa respuesta y me puso más nervioso y más caliente por escuchar esas palabras salir de su boca con esa voz gruesa, dejé el vaso rápidamente y ya me iba a subir cuando me dice «oye, sírveme un vaso, por favor» mi respuesta fue «ajá» y se lo da, – temblaba de nervios-, él tomó el vaso tocando mi mano y me pregunta pícaro «¿qué pasa? ¿Crees que no sé qué me estabas viendo?».

    Solo sonreí de nervios y mantenía la cabeza agachada, en eso me jala y me sienta a su lado, prende la tele y veo en la pantalla el video en pausa – la chica sigue en cuatro patas, con una expresión de satisfacción por tener esa verga adentro, así como yo deseaba tener la de mi tío- le pone play y sube el volumen a la tele, se escuchaban esos gemidos tan ricos, que voltee a ver a mi tío y tenía una sonrisa coqueta, jalando mi mano hacia su pene la metió debajo de su short, pude sentir que tenía los vellos cortos, dejando el camino libre a su verga dura, con un grosor muy bueno, no podía rodearlo con mi mano, y de largo unos 19 cm, pude sentir sus venas y que esta circuncidado, él hizo que la agarrara, no puse resistencia y lo comencé a masturbar lento, fui aumentando el ritmo y el jadeaba y reclinaba su cabeza hacia atrás, poniendo sus ojos en blanco, en una de esas me dice «chúpamela», yo ya caliente disfrutándolo, bajé su short, me hinque frente a él teniendo su verga a la altura de mi cara (solo de recordar se me hace agua la boca y quiero mamarla o mamar alguna otra) con su mano agarró mi cabeza y la acercó hasta su verga, me la trague toda y comencé a chupar el glande.

    Él gemía tan rico, después el tronco y sus testículo (los tenía rasurados y muy grandes, si andaba muy cargado) bajé un poco más, él me veía a los ojos y gemía más fuerte, me excita recordar sus ojos viéndome mientras él me penetraba la boca en distintos ritmos, pasó un momento y comenzó a meter su mano en mi short, tocando mis nalgas e introduciendo un dedo en mi ano que por la excitación ya había dilatado un poco, metió un segundo dedo y me penetraba con un ritmo más fuerte, frenó ese movimiento, recostó su cabeza hacia atrás y gimiendo «mmm ahhhggg» yo sentí sus chorros de leche que salían con fuerza en mi boca, sentí cerca de 6 chorros calientes y estrellado con mi garganta y seguía saliendo su semen, me trague todo y el ya jadeando y sudando me dice «que zorrita saliste, te tragaste toda mi leche acumulada, de haber sabido que te gustaba la verga desde cuando te hubiera tomado como mi perrita», saqué su verga de mi boca aun palpitando y semi erecta, pude verla más clara en todo su esplendor y le respondí «me encantó y cuando quiera tío estoy para echarle la mano», él sonrió afirmando con la cabeza y diciendo «te tomaré la palabra».

    Me levanté y me fui a mi cuarto para masturbarme con todas esas imágenes en mi cabeza y fantaseando que me penetraba, dormí como nunca y de ahí en adelante fui la putita de mi tío (eso se los cuento en otro relato).

  • Verano en casa de los primos (1): Llegó el día menos deseado

    Verano en casa de los primos (1): Llegó el día menos deseado

    Esa mañana estuve algo ajetreada, tenía que acabar de hacer la maleta y no quería olvidar ninguna cosa importante. No sabía cuánto tiempo iba a estar en casa de mis primos y quería estar entretenida en mis “vacaciones” de verano. Metí mis objetos más apreciados, llevaba mi portátil, algunos libros y el consolador. Mis padres no me dejaban salir de fiesta, aunque ya era mayor de edad y tenía que conformarme con quedar ocasionalmente con Sebastián, pero él no podía satisfacerme en mis noches de soledad en casa de mis padres y decidí comprarme un consolador que me cambió la vida por completo.

    Cuando llegué a casa de mis primos, mi tío Marcos me recibió con alegría y me dio una noticia inesperada:

    -Lina, tienes que compartir habitación con alguno de tus primos porque todas las habitaciones están ocupadas, espero que no te importe.

    -Claro, no importa -respondí tímidamente.

    Me quedé pensativa un momento, mi tío no me había avisado de eso sabiendo que soy una chica bastante reservada. Nunca me ha considerado de la familia, a veces pienso que es un pervertido, me mira descaradamente y alguna vez me ha faltado el respeto cuando nos hemos quedado a solas. La verdad es que sí me importaba compartir habitación con mis primos, ya que nunca había dormido en la misma habitación que un chico. No obstante, tenía que pensar con quién estaría mejor compartir habitación.

    -Este año no tengo asignaturas pendientes, así que me encantaría tenerte como compañera de habitación, primita -dijo mi primo Tomás.

    -Muchas gracias Tomás -respondí alegremente.

    Fue tan amable que me ofreciera quedarme en su habitación, me alegraba pensar que no sería una molestia para nadie. Me dirigió hacia su habitación y me indicó donde podía colocar las cosas.

    -Si necesitas ayuda, estaré preparando la cena -dijo Tomás mientras se dirigía hacia a la cocina.

    -¡Qué primo tan educado tengo! Creo que estas vacaciones no irán tan mal como pensaba -pensé mientras ordenaba mis cosas.

    Las habitaciones eran bastante pequeñas, así que mi tío colocó las camas bastante juntas. En realidad estaba más cómoda después del buen trato que mi primo había tenido conmigo durante el día. Al llegar la noche, antes de meterme en la cama, decidí cambiarme de ropa para sentirme como en casa. Me quité mis ajustados e incómodos vaqueros y me puse mi camisón blanco preferido, que consideraba un tanto sexy, tenía una tela fina que marcaban mis curvas y desvelaban el color de mi ropa anterior. Quizá no era la ropa más adecuada para dormir con un primo, pero era un chico que me guardaba respeto y me había dado mucha confianza.

    Cuando volví a la habitación me di cuenta que la mirada de mi primo se había clavado en mi cuerpo, me miró de arriba a abajo mientras me colocaba en la cama.

    -Ya veo que te has puesto cómoda -dijo en un tono bastante bajo.

    Bajé la mirada y me quedé callada mientras pensaba qué podía decirle.

    -Te apetece ver una película -dije mientras encendía mi portátil.

    -Claro, ¿cuál vas a poner?

    -Una de miedo -respondí.

    -Entonces mejor hoy dormimos con las camas juntas, soy un poco cagueta -dijo mientras acercaba su cama a la mía y se colocaba a mi lado.

    En ese momento me puse algo colorada, estaba todo en silencio, solo escuchaba la película y su respiración en el cuello. Estaba abrazado a mí mientras miraba la película cuando inesperadamente comenzó a acariciarme la barriga.

    -Esa parte me ha dado mucho miedo, primita -dijo mientras comenzaba a bajar su mano.

    -¡No! -grité para que no siguiera tocándome.

    -Shh no hables tan alto, no tengas miedo.

    Me tapó la boca con la mano mientras empezaba a introducir sus dedos en mi vagina. Empecé a gemir aunque quería que parase no dejaba de tocarme y sus manos me causaban demasiado placer.

    -No gimas así o te oirán -dijo mientras me daba un azote en el culo y apretaba con más fuerza mi boca.

    Me puso una mordaza en la boca y me ordenó que me quitara el camisón mientras él se bajaba los pantalones. No sé por qué no salí corriendo y decidí que sería mejor obedecer.

    Sus ojos se clavaron en los míos, me apartó el tanga y me metió su enorme polla de una vez. Es ese momento se me saltó una lagrima pero después de un tiempo me fui acostumbrando y el dolor se mezcló con el placer.

    -Joder prima, qué coño más apretado tienes -decía mientras me follaba con fuerza.

    Inesperadamente, observé como mi tío Marcos, al que tanto odio, estaba mirando y grabando con el móvil desde la puerta. No puede ser, nos estaba grabando… Tomás estaba a punto de correrse dentro de mí y yo gemía cada vez con más fuerza hasta que ambos explotamos al mismo tiempo de placer. No me lo podía creer, me había corrido mientras mi primo me follaba y mi tío me estaba grabando…

    -Eh Tomás. Creo que podemos llegar a un trato si no quieres que le enseñe este vídeo a tu novia… o a los padres de Lina.

    -¡Yo no quería hacerlo! Sois unos cerdos… -grité mientras me tocaba mi coño rojo y dolorido.

    -Pues en el vídeo parecía todo lo contrario -dijo mi tío Marcos.

    -Lo siento, papá. No volverá a pasar -dijo mi primo.

    -Creo que vas a tenerte que ir al salón esta noche, quiero hablar con Lina tranquilamente.

    Mi primo se fue al salón y mi tío cerró la puerta con llave. Seguidamente me puso a cuatro patas y me azotó varias veces con un cinturón violentamente.

    -Ahhh! -grité mientras se me saltaba una lágrima del dolor.

    -Vas a hacer todo lo que te diga si no quieres que le enseñe esto a todo el mundo, mi perrita. ¿Verdad?

    -Sí, haré lo que me diga… -dije deseando matarlo y salir de aquella habitación.

    Odiaba demasiado a mi tío desde hace tiempo y en aquel momento lo odiaba aún más. Me dolía demasiado el culo… hasta que empecé a notar su polla entrando en mi coño y el dolor se mezcló con el placer. Seguidamente, intentó meterla en mi culo, pero nunca había tenido relaciones por atrás y era demasiado difícil. Cada vez que daba un empujón hacia mi culo se me saltaba una lágrima y un grito de dolor. Se llenó la polla de lubricante después de que pasara por aquel sufrimiento y cuando consiguió meterla hasta el fondo me folló fuerte.

    -Eres mi perra, ¿lo entiendes? Te voy a follar cuando me apetezca. Dilo para mí, dime que eres mi perra -decía mientras me follaba cada vez más fuerte.

    -¡Soy tu perra! -dije gritando de dolor y con el culo dolorido.

    -Está bien, vamos a llamar al primito que tanto te gusta, vamos a jugar un poco esta noche con la perrita…

  • Mi prima se viste de novia (Capítulo 2)

    Mi prima se viste de novia (Capítulo 2)

    Los dos o tres minutos que se estaba demorando en abrir la puerta, los aproveché como si hubiesen sido horas. Me levante, tapé a mi prima, me puse el pantalón y me acosté en el sillón, que ya estaba preparado con una sábana en la parte de abajo y hasta otra para taparme. Cerré los ojos y pretendí estar dormido.

    Pasaron varios minutos más. Tantos, que casi me duermo en serio. Todavía se escuchaba el sonido de una llave que entra, sale y entra de nuevo.

    Más minutos pasaron y se me agotó la paciencia. Me puse de pie, la remera y fui a abrirla yo.

    -Gracias chabón, nos salvaste

    Fabián no estaba solo. Llegaba desmayado, con sus brazos alrededor del cuello de dos amigos que no habían podido abrir la puerta, a pesar que estuvieron un buen rato intentando, haciendo malabares con el casi cadáver de su amigo y la ignorancia de no saber cuál de todas las llaves, era la correcta.

    -Alta fiesta te perdiste – me dijo el más gordito. Un desubicado.

    “Si, veo. El pelotudo de tu amigo me debería haber invitado”, pensé. Pero pronuncié solo las dos primeras palabras. “Casi le rompo el regalo de casamiento”.

    Los ayudé a llevar a mi futuro primo político hasta la habitación. Lo acomodamos, vestido así como estaba, al lado de Julia, y me contuve de no sopapearle la cabeza al otro amigo, que se quedó colgado, mirando la figura de mi prima bajo las sábanas. Dos desubicados.

    Fui al baño, me eché la meada más espesa de mi vida, me lavé la cara y como ya era de día, me dispuse a volver a mi departamento. Al salir, los dos pibes ya se habían ido. No me importó que lo hayan hecho sin saludar. Me jodió la vida que, cuando se fueron, se llevaron la llave de Fabián.

    ¿Se puede ser tan, pero tan boludo, loco? Me dejaron encerrado. La puerta se cerraba, si o si, con la llave. Si me llevaba las llaves de Julia, los dejaba encerrados a ellos y tendría que volver a rescatarlos más tarde. No daba.

    Resignado, volví a la habitación. Mi prima se había vuelto a destapar, se le veía el orto entangado, pero no quise ni mirar. Me tiré en el sillón y a pesar de lo que me había dicho July unas horas atrás, doblado, entré en él. Acomodé la cabeza en un apoya brazos y me di cuenta que mi mirada quedaba directo al culo de mi prima. Ni lo dude y me levanté para poner mi cabeza en el otro apoyabrazos. Esa locura tenía que terminar ahí nomás. Prefería tener a la vista los pies sucios de Fabián. Aunque pueda parecerles raro, así iba a resultar más fácil poder dormirme.

    Las pelotas. Ni dos segundos podía cerrar los ojos. Estaba ultra desvelado. Cerraba los ojos y me molestaban. Los abría y ahí estaban otra vez esos pies sucios, casi en primer plano. Pensé que tal vez todo eso sería una señal del destino, para que no vuelva a actuar como esa noche, nunca más. Me puse boca arriba y fue peor: así sí que no entraba. Preferí arriesgarme a perder la vista y no la espalda. Volví a ponerme de costado.

    Habrá pasado media hora hasta que Julia se movió. “Al fin”, pensé. Se sentó en la cama y unos segundos después se puso de pie, mirando la pared, de espaldas a mí. Era mi oportunidad para irme y estaba juntando fuerzas para levantarme yo también, pero me frené cuando mi prima se tocó la cola y se miró la mano. Seguramente había notado el orto un poco pegajoso.

    “Es un poquito de guasca, que me salió de la pija, cuando la tenía apoyada en tu tanga”

    No sé si por miedo o por estúpido pero, en vez de pedirle que me abra, decidí hacerme el dormido. Tal vez, también, porque quería verle el culo un rato más.

    Cuando se cansó de manosearse el orto para mirarse la mano, se fue al baño. Por mi cabeza comenzó a rondar la pregunta sobre si se estaría tocando, pero me la bajó de un hondazo cuando salió al ratito.

    Parada y dándome la espalda, otra vez, pero ahora mirando al placar, del lado de la cama donde dormía su futuro marido, pude ver como abrió un cajón, sacó otra bombacha y ahí nomás se quitó la blanca y la cambió por esta limpia, que era rosa con puntitos amarillos. Para poder verla bien, tuve que estirar el cuello a más no poder, y aunque bien sabía era inapropiado, no pude evitarlo. Aunque la remera me impidió verle el culo desnudo, el sólo acto me había vuelto loco. Otra vez me había hecho poner la verga como un fierro. La tortura parecía haber vuelto.

    Tiró la tanga blanca al suelo y como un acto de piedad, buscó un pijama y se lo puso. Todavía podía notar sus nalgas marcándose sobre la prenda, aunque no era ajustada. Era mas bien un pijama suelto, de esos parecidos a un pantalón hippie, que nunca supe de qué tela están hechos.

    Incluso ya vestida, la seguía viendo como a una putita.

    A esa altura de la jornada, pensé que el show había terminado. Que se iba a ir a acostar, a la hora me dormiría yo también y a eso de las cuatro de la tarde me vendría a despertar con mate. Pero nunca tuve la creatividad necesaria como para poder planear un show. Estaba totalmente equivocado. El show recién iba a comenzar.

    Julia se arrodilló en el suelo, le desabrochó el cinto al pantalón de Fabián, le abrió los botones y le sacó la pija. Con una mano lo pajeaba mientras que con la otra le tocaba la cara, a la vez que le susurraba su nombre como queriendo despertarlo. El tipo ni reaccionaba, seguía respirando de una forma que me resultaba hasta indignante.

    Ella nunca fue de las que se rendían rápido, fue por más y sin pensarlo dos veces se la puso en la boca.

    Yo agradecí al cielo el haber cambiado de apoyabrazos: si mi atención superaba la barrera de aquellos pies sucios, se encontraba con una imagen sublime: mi prima arrodillada, con los ojos cerrados y chupando una verga como toda una experta.

    Abría la boca, se la tragaba entera, la daba lamiditas cortas, la besaba, la lubricaba dejando caer saliva y otra vez se la tragaba entera, mientras que con la mano intentaba pajearlo. Una vez tras otra. ¿Y pueden creer que al flaco no se le paraba? No digo que se despierte, pero aunque sea por una reacción fisiológica o algo…

    Ella se notaba sumamente excitada. Empecé a pensar si se había calentado por mi manoseo o simplemente era verdad lo que sus amigas habían dicho sobre ella y su amor por el sexo oral.

    Disfruté de ese espectáculo como pude. Percibí tanta dulzura, tanta inocencia, tanto cariño de mi prima por la chota, que volví a sentí que iba a acabar, esta vez sin siquiera tocarme.

    Otra vez quedé en trance. Ese lugar al que me llevaban el deseo y la perversión. “Daría la vida sin dudarlo por ser yo el dueño de la próxima verga que mi prima tenga en la boca”.

    Otra vez a sentir el dolor físico en la pija por querer salir de mi pantalón.

    Otra vez el dolor moral de saber que todo eso era incorrecto.

    Otra vez el dolor psicológico de saber que probablemente jamás logre entrar en su cuerpo ni probar el jugo de su concha. De saber que jamás ella probaría, probablemente, el sabor de mi semen.

    Era mucho dolor. Y mucho más cuando uno se hace consciente de ello.

    “Ese si debe ser el final del show”, pensé ahora. ”Esa sería la escena perfecta para comenzar a bajar las cortinas: Mi prima peteando con cariño a su futuro marido”

    Era mucho dolor, es cierto, pero quedó en segundo lugar cuando Julia, todavía con la pija en la boca, abrió los ojos y se encontró con los míos, mirándola fijamente.

    Definitivamente nunca tendré la creatividad necesaria para organizar un show. Por suerte…

  • Fantasía de amor

    Fantasía de amor

    Ven!

    Tócame, y mírame… No, no te puedes desvestir, estoy desnuda ante ti y te beso un loco beso apasionado mientras tomó tú mano y la direcciono a mi lugar más íntimo y húmedo, tus dedos hábiles exploran, pero no te dejo continuar tomo tú mano con premura y la dirijo a tu boca donde saboreas mis cálidos fluidos como si fuera un dulce néctar me llenó de envidia y mi boca quiere saber cuál es mi sabor en tú boca y te vuelvo a besar…

    No! No te puedes desnudar siento tú pene imponente queriendo salir para probar el sabor de mi boca, Me miras a los ojos y observas la pasión que desencadena tú mirada lujuriosa…

    Me desvanezco y recostada en mi cama, me abro para ti, observas mi monte con tanto deseo que te inclinas y aprovechas la oportunidad, succionas todo lo que te gusta de mi, me devoras como si fueras niño amantando, yo muerdo mis labios de placer y tú allá muerdes mis labios húmedos lubricados para ti, mi clítoris endurece de placer…

    Mnmm me encanta no aguanto más y te doy permiso de desnudarte te digo: Te quiero Ya! Dentro de mí.

    Tú, como mi fiel lacayo obedeces y corres a mi auxilio… Te digo te amo vida… apura

    Tú, desnudándote apresuradamente no quitas tus ojos de mi, sabes que quieres mi humedad, sabes que quieres mi tibio roce, ya desnudo empiezas a besar mis piernas como si quisieras abordar cada centímetro de mi piel vas subiendo lames una vez más mis labios como queriendo volver a sentir mi dulce néctar, llegas a mis pechos y juegas con ellos llegas a mi boca la devoras y luego con tú miembro viril…

  • Madura de 45 hace un Gang bang con su hijo y sus sobrinos

    Madura de 45 hace un Gang bang con su hijo y sus sobrinos

    Mentiría si dijera que nunca pensé en follar con mi hijo. De hecho siempre ha sido una de mis fantasías. Lo que nunca pensé es que lo haría con él voy con los hijos de mi hermano al mismo tiempo.

    Todo sucedió en la casa de la playa. Mi hijo cumplía 18 años y salió con sus primos, de 19 y 21. Llegaron ya de madrugada y yo los esperaba despierta en el balcón debido al calor. Habían bebido un poco y venían comentando sin cortarse que no habían podido ligar y que se habían quedado con ganas de follar, sobre todo mi hijo que era virgen todavía, aunque yo no lo sabía

    El mayor de mis sobrinos dijo, medio en broma medio en serio, que allí había una madura interesante refiriéndose, lógicamente a mí. El alcohol, o quizás el deseo, hizo que mi hijo me dijera que qué pensaba del incesto. Yo le respondí que era algo que podía estar bien si luego no iba a provocar comeduras de cabeza.

    Mis sobrinos dijeron que a ellos no se las iba a provocar y yo les invité a pasar al dormitorio. Entonces le pregunté a mi hijo qué pensaba hacer y su respuesta fue contundente: voy a follarte

    Entramos en el dormitorio y entre los tres me desnudaron, quitándose ellos también la ropa. Yo no podía apartar la vista de la enorme erección que presentaba la polla de mi hijo. Me arrodillé y los invité a ponerse en círculo alrededor mis y comencé a mamarles la polla a los tres. Tengo que decir que la dotación de todos me sorprendió, como también los espesos chorros de semen caliente con que llenaron mi boca, mi cara y mis tetas correspondiendo a mis mamadas. La leche de mi hijo quise recibirla en la boca y tragármela, lo que lo excitó muchísimo

    Por ello, y jaleado por sus primos, se lanzó a hacerme una comida de coño. Su inexperiencia se compensaba con su ardor y con el morbo y me corrí rápidamente en su boca. Mi sobrino mayor lo apartó y me penetró vaginalmente mientras que su hermano empezaba a lubricarme el culo con saliva para penetrarme analmente. Cuando los dos estaban dentro y yo gemia como una loca mi hijo comenzó va abofetearme y decirme que le encantaba lo zorra que soy.

    Sus primos se corrieron dentro de mí primero el que me penetró vaginalmente y luego el que estaba reventando mi culo. Con la leche de su primo aún en mi vagina, mi hijo me penetró y me echó uno de los mejores polvos de mi vida, corriéndonos los dos al mismo tiempo

    Mis sobrinos mientras habían buscado unas cuerdas y me amarraron a la cama de piernas y brazos. Con pinzas de la ropa comenzaron a torturar mis pezones. Mientras mi hijo, al que no había visto fumar nunca, fumaba un cigarrillo y me echaba la ceniza encima. Me vendaron los ojos y me hicieron jugar a adivinar de quien era cada polla que me metían en la boca y de quien era la leche que me tragaba. Tengo que decir que no adiviné ninguna vez, pero si que disfrute mucho. Y más cuando mis sobrinos comenzaron a comerme el coño los dos, llevándome a una tercera corrida que me dejó exhausta a mí y a ellos también pero con ganas de repetir, lo que hicimos a los pocos días.

  • Me visto como puta para mi novia

    Me visto como puta para mi novia

    Hoy les voy a contar una historia que realmente sucedió, pasó hace más o menos un año y hoy quería compartirla con alguien. 

    Resulta que yo y mi novia estábamos pasando por un momento difícil, yo estaba pensando en cortarle y ella probablemente también pensaba en cortarme a mí, ella siempre decía que necesitábamos salirnos de la rutina, cambiar las cosas y hacer algo nuevo, pero yo me negaba porque creía que esa no era la razón.

    Un día como cualquiera, fui a su casa para verla, me había dicho que me apure ya que sus padres se habían ido a un retiro y no volverían hasta muy tarde. Cuando llegue toque el timbre, nadie respondió, volví a tocar pero seguí sin obtener respuesta, fue entonces que decidí intentar abrir la puerta, y funciono.

    Cuando entre dije —¡¿Hola, hay alguien en casa?! —pero nadie respondió. Fue entonces que vi, a mi derecha, que en la mesita de luz había mucha ropa de mujer, extrañado me acerque, y encontré un papelito que tenía escrito «vístete o vete», al principio no lo entendí, pero después caí en cuenta de lo que quería hacer, quería verme vestido como mujer, y así vestido follarme.

    Pasaron muchas cosas por mí cabeza, al principio no quería hacerlo, iba en contra de mi virilidad, la cual últimamente se estaba fragilizando. Sencillamente era demasiado «machito» para hacer tal cosa, pero por otro lado sentí que ella hacia esto para intentar salvar nuestra relación, y me pareció dulce que planeara todo esto, entonces, en pos de salvar mi relación, me empecé a desnudar.

    Lo primero fue una pequeña tanga negra, la cual yo recordaba haberle quitado alguna vez, esta apena evitaba que escapasen los huevos, y me apretaba muchísimo la verga, por la parte de atrás, se perdía entre mis dos nalgas, después siguió una pollerita negra, la cual apenas me cubría el culo, me sentí ridículo y pensé en irme en ese preciso momento, pero recordé que mi novia estaba por allí esperando follar, y me seguí vistiendo, me puse un bra rojo, aunque me pareciera innecesario, y arriba una camisa blanca con una pequeña corbata desajustada, en ese momento me di cuenta de que me estaba vistiendo como una chica en esos dibujos japoneses que ella me mostraba cada tanto. Siguieron una medias largas que llegaban hasta arriba de mis rodillas, y por último unos tacos rojos, me costó pararme pero luego de dar unos pasos lo empecé a dominar, estaba a punto de ir cuando note que, apartados, se encontraban una peluca y un lápiz labial, «si lo hago lo haré bien» me dije a mi mismo, y me empecé a poner labial fijándome en un espejo en la pared, para ser la primera vez que lo usaba, creía que me había quedado bien, por ultimo me puse la peluca, tapándome cualquier pelo real de la vista.

    Al verme en el espejo me sorprendí, realmente parecía una chica, apenas me reconocía y por un segundo pensé «yo me la follaría». Me encamine al cuarto de sus padres, sabía que estaría allí, era donde solíamos follar. Entré y no vi a nadie, lo que me sorprendió, pero justo cuando me estaba por ir, sentí que alguien me tapo la boca con su mano.

    Mi primer instinto fue darme vuelta, pero noté que esa mano era de Sofí y me tranquilice. —¿Que hace esta belleza por aquí? —dijo con un tono provocativo y dominante. Decidí seguirle el juego le pregunté, con un tono agudo, —¿Qué quieres?

    —Ya sabes bien lo que quiero — ijo mientras me empujaba hasta la cama.

    Me tiro de manera que mis rodillas quedaran en el piso, y mi cuerpo contra la cama, claramente yo podía controlarla cuando quisiera, era mucho más fuerte que ella, pero quería seguirle el juego. Ella se subió a la cama, y por primera vez pude ver como estaba vestida, con pantalones de hombre y una camisa igual que la mía, pero de hombre, su cabellera rubia seguía intacta, me miró con sus ojos turquesa y dijo —¿Quieres que folle putita?

    Eso me dio risa por un segundo, pero después me calentó, entonces le respondí —Si, por favor!!! —prácticamente gimiendo como una niña.

    Ella me tomo del cuello y me elevo hasta encajarme un beso, largo y con lengua, ella invadía mi boca con su lengua, tenía total control sobre el beso, empezó a abrir más la boca y yo la imite, al punto en el que nuestras dos lenguas se paseaban por la boca del otro.

    Finalmente nos separamos, y pude ver como toda su boca estaba cubierta de labial. Tirándome del cuello me hizo subir a la cama y, boca arriba, me volvió a besar de igual manera. Cuando terminamos el beso se desabrocho el pantalón, debajo traía unos bóxers. Me empezó a desabrochar la camisa mientras frotaba su vagina contra mi apretado pene. Yo no daba más de caliente, estaba siendo totalmente dominado y me encantaba.

    Una vez que termino de sacarme la remera, se sacó el bóxer, dejando a ver su conchita apretada, que lucía unos cuantos pelos rubios.

    Acto seguido metió su mano debajo de mi pollera y tomo mi miembro con fuerza, estaba durísimo, pero la tanga se estiraba, por lo que mi pene aún se hallaba dentro. Me empezó a masturbar a la vez que me provocaba diciendo —¿Te gusta putita? Te encanta putita, te encanta —Yo asentía con mi cabeza sonrojado, realmente me encantaba, y realmente me sentía una puta, ya estaba decidido, ella haría lo que quisiese.

    Se quitó la remera del tirón, haciendo que vuelen dos botones, estaba más bruta que nunca y parecía disfrutar ese salvajismo, después de todo yo solía ponerla en 4 y hacer lo que me plazca, pero ahora ella tenía el poder. Me bajo la pollera y me ordenó —Date vuelta —lo dijo con un tono autoritario que nunca había oído en ella.

    Por supuesto obedecí, totalmente caliente por la forma en la que ella controlaba la situación. Me quito la pollera y tomo mi cabeza, me enterró la lengua una vez más, y luego enterró mi cabeza en la almohada. —Quédate ahí .

    Acto seguido bajo hasta mi culo, corrió la tanga a un lado y empezó a lamerlo, primero la nalga derecha, y luego pasaba suavemente a la izquierda, finalmente me abrió las nalgas, e introdujo su lengua en mu esfínter, jugaba con él y cada tanto lo besaba suavemente. A mí nunca me habían hecho algo parecido, yo babeaba toda la almohada de placer, me retorcía de lo rico que se sentía, no esperaba que ella lo hiciera, y menos que me gustase tanto como me gusto.

    Así paso unos minutos, hasta que decidió que había tenido suficiente. Me dio vuelta y se subió arriba mío, poniendo así su vagina contra mi tanga. —Ahora cómeme las tetas putita.

    Obedientemente subí hasta sus tetas y le empecé a lamer los pezones, primero el izquierdo y más tarde el derecho, ella me veía fijamente y me agarraba de la nuca para obligarme a comerme sus tetas, finalmente lo dio por terminado, me soltó la nuca y me dejo caer acostado.

    Acto seguido corrió la tanga de mi verga y se la introdujo ella misma, empezó a cabalgar lentamente sobre ella. —Gime putita, gime —me dijo y me dio una pequeña cachetada. Yo no podía creer lo bien que se sentía, y empecé a gemir, como nunca antes había gemido, un gemido agudo, un gemido de alguien que deseaba que hagan con él lo que quisiesen. Noté como ella respiraba fuertemente, claramente se estaba esforzando para no gemir.

    Aumento la velocidad, cada vez más rápido caían sus nalgas sobre mi pelvis, ella no pudo contenerse y empezó a gemir mientras gritaba mi nombre. Yo la imite diciendo —Sofí, si Sofí, haceme tuya, soy tu putita.

    Ella se tiró encima mío sin dejar de cabalgar, me tomo por el mentón y me empezó a besar, otra vez insertando su legua, estando a punto de tocar mi campanita, mientras que la penetración no cesaba.

    Yo ya no estaba en mi mismo, el placer era demasiado, estaba por acabar, entonces le pregunté —¿Puedo?

    —No, cuando te lo ordene —Dijo fijando su mirada en mí, yo no podía contenerme no podía aguantar más, intente tomar control de la situación dándola vuelta, pero ella lo noto, y me empezó a ahorcar para que no lo haga, realmente ella tenía el control ahora.

    —Ahora, córrete, ya —gimió a la vez que sacaba mi verga de dentro suyo.

    Yo deje salir finalmente todo lo que llevaba dentro, que fue a parar a su espalda. Note que estaba cansadísimo, no podía más, pero entonces Sofí me ordenó otra vez.

    —Ahora me toca a mí —dijo a la vez que subía hasta mi cara.

    Aun con la leche en la espalda, me ordenó que empiece a lamerle la vagina. Yo inserte mi lengua sin dudarlo, yendo directamente a acariciar su clítoris.

    —Que bien lo haces putita —dijo mientras me acariciaba la cara.

    Aumente la intensidad, y aunque estaba muerto de cansancio seguí hasta que empezó a gemir descontroladamente, gritaba de placer, y finalmente acabo, en mi boca, sin preguntar.

    Se acostó al lado mío, los dos estábamos cansadísimos.

    —Te amo putita —dijo riendo.

    Hace mucho no me decía que me amaba, me encanto que lo hiciera. Me abrazo e hicimos cucharita, hasta que quede dormido.

    Fin.