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  • Mi sobrina Sara y sus grandes tetas (II)

    Mi sobrina Sara y sus grandes tetas (II)

    Por fin, había cumplido mi sueño, poder desvirgar a mi sobrina Sara en su habitación, con mi hija dormida al lado.

    Fue una experiencia maravillosa y mi sobrina cada vez que podíamos, quería que la besara, chupara, follara… era morbo total… pero aunque con mi sobrina Sara me encantaba la situación y hacer todo con ella, yo tenía en mente otros planes. Quería desvirgar a mi hija, ser su primer hombre, como le había confesado a su prima, que quería que su papi fuera el primero.

    Tenía que presentarse la ocasión, para mí era relativamente fácil, podía hacer como hice con mi sobrina, a medianoche entrar en la habitación que comparten ambas, pero eso no me daba tanto morbo, como cuando lo hice con mi sobrina.

    Quería que con mi hija fuera mucho más morboso, lujurioso y excitante.

    Pasaron los días, estábamos en el mes de julio 2011, yo pronto cogería vacaciones en agosto.

    Mi sobrina se pasaba el día con mi hija, muchas veces, que si piscina, que si cine, que si ir de compras, que quedarse en casa y cuando quedaban solas ya me imaginaba que aprovecharían para sus juegos lésbicos.

    Un día sabía que mi mujer y su hermana (madre de Sara) tenían cita para la peluquería, eso significaba que toda la tarde estarían fuera.

    Y que mi hija y su prima aprovecharían para tener un tórrido desenfreno de sexo lésbico.

    Así que preparé el trabajo de tal manera que por la tarde me la tomara libre.

    Os recuerdo que las dos tenían 18 años cuando sucedió todo esto, como pudiste leer en el relato anterior.

    Comimos y yo hice como que me marchaba a la oficina como siempre….mi mujer y su hermana tenía peluquería a las 16,30.

    Así que a eso de las 17 horas me volví a casa, entre sigilosamente y lentamente me acerque al dormitorio de las niñas.

    Tenían la puerta cerrada pero escuchaba, sus voces, gemidos, risas.

    Con mucha cautela fue abriendo la puerta, no por miedo a que me pillaran, sino simplemente para pillarlas yo a ellas.

    El espectáculo que vi fue muy morboso, las dos estaban desnudas, mi sobrina tumbada en la cama con las piernas abiertas y semi flexionadas.

    Mi hija estaba con su cabeza entre ellas chupando lamiendo el coño de su prima, mi hija estaba a 4 patas y desde mi posición se veía perfectamente su precioso culo, no muy grande, pero era realmente apetitoso y en medio su coñito y ano, tenía unos labios vaginales virginales bastante prominentes.

    Un deleite para mis ojos, su prima gemía tenía los ojos cerrados, pero si los abre, me vería seguro.

    Mi polla notaba la excitación de mi cuerpo y luchaba por salir de su encierro.

    Mi sobrina suspiraba, gemía, arqueaba su cuerpo y sus grandes tetas se balanceaban de un lado a otro… mi hija le estaba comiendo su coño, ya no virgen después de yo haberla desvirgado y follado varias veces más.

    De repente abre los ojos, me ve, se sonríe y con una mano me hace señal de que entre.

    Yo sigilosamente antes de entrar me quito la ropa y me quedo completamente desnuda, mi hija seguía en su faena comiéndole el coño a su prima y posiblemente metiéndole uno o varios dedos en su vagina.

    Me acerco a ella por detrás, acerco mi cara a su culo abierto en la posición a 4 patas que estaba y le paso mi lengua desde su coño al ano.

    Da un respingo y deja de comer el coño a su prima se da la vuelta y me ve totalmente desnudo y con una cara sonriente.

    Sobresaltada me dice papi, yo estaba… balbuceando no le salían las palabras, me acerque a ella la abrace y le dije a su oído, tranquila, todo está bien y papi sólo quiere participar.

    Se separó de mi abrazo dulcemente, me miro a los ojos y me dijo… Esto lo hacemos habitualmente. Cuando podemos estar solas o también por las noches cuando dormís.

    Y yo le digo lo sé mi niña, ya os espíe varias veces y me salta nosotras también cuando follas a mama, eso nos excita, para después hacerlo.

    Y le digo, te dijo tu prima que la he desvirgado y ya hemos follado varias veces.

    Me dice… nooo… con cara de asombrada.

    Y miro para mi sobrina con una sonrisa, porque prometió no decírselo a nadie y ni siquiera se lo dijo a su amada prima y lo había cumplido.

    Entonces miró para su prima y le preguntó, te dolió cuando papi te penetro

    Y su prima contestó, un poquito pero se goza mucho y más cuando me lleno de su leche

    Como no quería que se enfriara la situación, les dije seguir, que yo os miro.

    Se había bajado un poco mi excitación mientras hablamos, pero rápidamente volvió a su máximo esplendor cuando empezaros hacer un 69.

    La visión era espectacular ellas en una cama, y yo sentado en la otra cama (la habitación tiene 2 camas gemelas) masturbándome viendo cómo se comían sus rajitas y ano.

    Ahora quien estaba casi como a 4 patas era mi sobrina y me decidí a intervenir, mi hija le seguía comiendo y su prima a ella, me puse por detrás de mi sobrina y le dije a mi hija sepárate un poquito que voy penetrar a tu prima, se separó un poco y la penetré.

    Le dije a mi hija ahora chúpame los huevos, mientras follo a tu prima, mi hija estaba como extasiada, entre el goce que le daba su prima comiéndole su coño y poder chupar y lamer los huevos de su papi su excitación subiría como la espuma.

    Yo la metía y sacaba lentamente, quería que mi hija tuviera el orgasmo al mismo tiempo que yo se lo haría tener con mi polla a su prima.

    Llegó el momento mi hija paró de chuparme los huevos y grita me voy correeerr! Aceleré un poco mis embestidas y casi al instante su prima dice y yooooo!

    En unos segundos estas dos adolescentes se estaban corriendo, cada uno recibía los jugos de la otra, ya que aunque yo tenía mi polla en el coño de su prima, al correrse sus jugos salían entre su coño y mi polla y resbalaban por mis huevos y caían en la cara y boca de mi hija.

    Yo estaba excitadísimo. Así que cuando se recuperaron un poco les dije, chupármela. Mi hija me miro y con una mirada que nunca le vi se abalanzó hacia mi polla y empezó a dar lengüetazos saboreando los jugos de su prima.

    Su prima se puso a horcajadas y puso su coño en mi boca y dejó a mi hija que saboreara la polla de su papi.

    Estuvimos así un buen rato, mi hija lamía con su lengua mi polla, hacia círculos en mi capullo, la metía hasta la mitad y me la mordisqueaba.

    Y me pregunta, papi te gusta? Es mi primera vez con una polla.

    Yo casi no podía responder, tenía el coño de su prima en mi boca, manado jugos de placer constantemente.

    Le contesté. Si hija lo haces divino.

    No quería correrme así, quería follarla, desvirgarla delante de su prima.

    Así que les dije separaros un poco, vamos a disfrutar de otra manera.

    Junté las 2 camas para tener más espacio.

    Tumbé a mi hija la besé dulcetemente, nuestras lenguas jugaban al juego de la pasión y deseo, por el rabillo del ojo podía ver a su prima masturbándose viéndonos le acaricie su melena, empecé a lamerle sus orejas su cuello y muy bajito dijo papi cuanto deseaba este momento… No pares por favor.

    Eso era una orden deliciosa, mi hija me estaba deseando.

    Seguí bajando llenándola de besitos y jugando con mi lengua por sus pechos, mordiendo sus pezones, chupándolos, los tenía muy sensibles, ya que arqueaba su cuerpo adolescente y virgen.

    Papi no pares… sigue sigue…

    Seguí explorando el cuerpo delicioso de mi hija, llegué a su ombligo, me entretuve en él, pero ella con sus manos apretaba mi cabeza para que bajara, hice un poco de resistencia para que aún lo deseara más.

    Fui bajando y ya me olía su coño a deseo, lo tenía totalmente depilado me puse de forma cómoda algo de lado y empecé a jugar con sus labios mayores que eran bastante prominentes y abultados, estaba mojadísima, estaba claro que deseaba a su papi con todas sus fuerzas, le abrí con los dedos su coño y empecé a saborear su dulce manjar, era dulce, un sabor parecido al de su madre.

    Jugaba con su clítoris, sus labios, lamía por dentro hasta donde me daba de sí su virginal vagina, jugaba con su ano y le digo a su prima chúpame la polla, al estar de lado era muy fácil.

    Yo seguía saboreando a mi hija, quería excitarla mucho, para después desvirgarla, ella arqueaba su cuerpo cada vez más y da un grito y dice me corroo me corrroooo… un tsunami de jugos me llenan mi boca, calentitos y dulces, una espectacular corrida de mi hija. Y yo muy feliz de habérsela provocado.

    Se queda totalmente parada mientras su prima sigue chupándome la polla.

    Entonces me levanto y empiezo a besar a mi sobrina y le paso parte de los jugos de mi hija a su boca, ella los saborea y los traga con decisión, me mira y dice quiero ver como la desvirgas, eso me pondrá muy excitada.

    Y le dije es lo que quiero ser su primer hombre.

    Mi hija estaba aún relajada del gran orgasmo que le había provocado

    La empiezo a besar dulcemente, ella responde, se separa un momento y me dice, quiero sentirte dentro de mi, siempre lo he deseado.

    Que te diga una hija cosas así aparte de excitación, es algo que no se puede describir con palabras, ya que es parte de ti y de tu cuerpo y es una sensación única, ya que la gente a veces el incesto o relaciones entre familiares, lo puede ver como algo malo, cuando para mi que mejor que algo realizado con amor se haga con las personas más importantes de nuestras vidas.

    La miré y le dije si mi niña, tu papi va hacerte muy feliz.

    Cogí una toalla que tenía preparada y se la puse por debajo de su culo.

    No quería manchar con su sangre la cama.

    Nos besamos con pasión y me separe un poco de encima de ella y le dije a su prima, cómele el coño, ponlo muy mojado y abierto.

    Mientras la besaba y acariciaba sus pechos y pezones su prima le comía su coño con pasión, estaba claro que su prima también estaba excitadísima.

    Después de un par de minutos, era el momento de penetrar a mi dulce niña

    Puse mi polla entre sus piernas y empecé a frotarle su coño con mi polla de arriba abajo y así también le excitaba su clítoris.

    Ella gemía, decía ayyy papi que gusto…

    Si seguía así la haría correr, esperé un poquito más y en una de las bajadas de mi polla, la pongo en la entrada de su vagina y con mi cápulo enfilo su entrada, entra un poquito y ya noto la resistencia del himen.

    Ella tiene sus manos en mi culo y como queriendo hacer presión lo apretaba hacia ella, estaba claro que quería sentir mi polla ya en su virginal coño.

    Y entre su pequeño empujón en mi culo más un movimiento mío de cadera, se rompe el himen, da un grito y dice ayyy papi… ya entró.

    Era una sensación espectacular, sentir como había desvirgado a mi hija y sentir como le gustaba con su papi, la estaba haciendo feliz.

    Me empecé a mover y ella pronto cogió el ritmo. Me decía papi lo hago bien y yo dulcemente le respondía si mi sol.

    Notaba el ritmo acelerado de su respiración y también como una mano me estaba estimulando mis huevos y ano, era la mano de mi sobrina no la podía ver pero la sentía.

    Uffff era delicioso, mi hija me dice papi jamás he sentido algo tan rico y estoy a punto de correrme, ahora la beso con más pasión y bombeo más fuerte quiero correrme con ella.

    Separa los labios de los míos y grita… papi me corro noto sus contracciones en mi polla y como un resorte ayudan a liberar mi leche dentro de ella… Ay papi que rico… ah.

    Grito… mi niña toma todaa mi leche ahhh

    Sinceramente fue uno de los orgasmos más espectaculares y deseados de mi vida.

    Nos quedamos inmóviles, yo encima de ella. Y de repente oímos ahh me corro ay ah… mi sobrina se había corrido también.

    Fue una tarde que jamás olvidaré.

    Y para postre cuando nos separamos mi hija y yo y nos quedamos boca arriba, mi sobrina nos lamió a mi la polla y a mi hija su coño, de nuestras corridas.

    No se podía pedir más.

    Continuará.

    PD: Comentar, quiero saber vuestra opiniones, experiencias de sexo real con familiares.

  • La cuarentena con mi sobrino (XIX)

    La cuarentena con mi sobrino (XIX)

    Anteriormente: mi sobrino tiene que estudiar mucho para rendir sus exámenes. Si falla debe volverse a su casa.

    Tras un imprevisto con el internet llegamos a tiempo para terminarlo, porque yo lo ayudo a resolverlo.

    Luego a medianoche termino arrodillada haciéndole sexo oral a mi sobrino hasta acabar en mi boca.

    Mi esposo llama por teléfono en ese final, lo atiendo aun limpiándome la leche tibia de mi sobrino.

    En altavoz mi sobrino escucha como hablo con mi esposo, me retiro dándole un beso al costado de su boca, me voy lentamente mostrándole mi culo y la bombacha corrida.

    Me giro para ver lo que hay tras de mí, y está mi sobrino desnudo con la pija dura otra vez, pero sigo mi camino a mi cuarto diciéndole a mi esposo que no habría videollamada porque el día fue muy largo y estoy cansada.

    Amanece el día 20, sábado.

    Me despierta un llamado de mi suegra, estoy dormida y la escucho decir muchas cosas, me habla de su hijo. Quiere que vuelva, que no entiende porque yo no hago nada para que regrese.

    Le intento explicar que es él quien no quiere regresar sin su negocio, ella me cuenta de que se cerraron todos los aeropuertos, solo están volando por prioridad y para repatriación.

    Que si mi esposo, su hijo no se anota para volver, probablemente pase mucho tiempo hasta que regrese.

    Me habla y no hay forma de hacerla callar o de que piense en otra cosa, o que entienda que no es que yo no quiera que venga.

    Se me va casi la mañana, me visto rápido, me peino apenas y me cepillo los dientes así nomas.

    Salgo al comedor y ya está mi sobrino limpiando y ordenando ese cuarto.

    Le digo que desayuno y voy a ayudarlo. Me dice que no me preocupe. Se comporta como si la noche anterior no hubiera pasado nada.

    Voy con mi peor ropa, el jogging ancho, el remerón, con una colita en el pelo, sin maquillaje, en pantuflas.

    Esa es mi apariencia, mientras ordenamos el cuarto.

    Suena el teléfono, me sorprende, es el envío de la cama que pedí dos semanas atrás. Ya me había olvidado de eso.

    Me dicen que llegan en un rato, más razón para ordenar el cuarto, para que pueda dormir ahí mi sobrino. Es una lástima no poder contar con más noches que pueda verlo en el sofá.

    Acomodo mis cajas, aprovecho para tirar muchas cosas de mis sueños frustrados, salimos con mi sobrino a la calle para tirar cosas.

    En una de esas salidas, pasa por la vereda con un short que no cubre nada la pendeja trola de la plaza.

    La pendeja tiene un culo perfecto, sin celulitis y lo presume a todo el barrio, mi sobrino no puede escaparle a ese culo, lo mira. Ella lo saluda, yo estoy hecha un desastre.

    Descaradamente le tira un beso en el aire y a mi me dice:

    «saludos doña»

    Me hace enojar de tal manera que quería agarrarla de los pelos ahí nomás, pero me contengo.

    Mientras se aleja le hace una seña como que hablarían más tarde con mi sobrino.

    Miro a mi sobrino para ver qué responde, le devuelve el saludo.

    «Si queres cogerte a esa putita, hacelo cuando termine la cuarentena, invitala a tu pensión, esta casa no es un telo ni un parador para que te vayas a coger por ahí» le digo enojada mientras entro a casa.

    Ese día todo transcurre sin hablarle, enojada tiro mas cosas y haciendo ruido para que se dé cuenta de que estoy fastidiosa.

    Para comer hago unas salchichas y me voy a comer a mi cuarto.

    En ese momento que estoy comiendo mis salchichas suena el timbre. Son los que traen la cama.

    Salgo a atenderlos, con mucha mala onda, les pago el envío y los despido.

    Dejan la cama en el cuarto, le digo que mi sobrino que ya es grande se va a armar solito la cama.

    Vuelvo a mi cuarto, pero antes me lavo las manos, cuando me miro en el espejo tenía mostaza en el cachete. Una vergüenza.

    Esa noche no salí, solo para buscar comida y mi sobrino estaba en su cuarto encerrado.

    Día 21, domingo

    Cuando me despierto, ya mi sobrino había desayunado, esta vez no me dejó preparado el desayuno. Me lo tuve que hacer.

    Él está afuera haciendo algunos ejercicios de rehabilitación de ese desgarro que tuvo cerca de su ingle.

    Me da un poco de culpa y vergüenza mi reacción de ayer, me siento una adolescente estúpida que se pone celosa, cuando ya soy una señora grande.

    Tengo un esposo que amo y lo quiero respetar, quiero que esté para siempre conmigo.

    Porque negarle a mi sobrino que se enamore, mi mente podrida piensa en lo sexual, pero tal vez mi sobrino encontró el amor con esa chica más de su edad y yo se lo estoy coartando.

    Cuando entre a la casa le voy a pedir disculpas y decirle que es libre de salir con los cuidados necesarios.

    Al mediodía entra a la casa, antes que yo le diga algo, me dice que estuvo pensando en lo que le dije ayer.

    Me dice que tengo razón, y que no quiere ser estorbo, me dice que ya arregló con el flete para llevarse la cama, que me la pagaría, le aviso a mi hermana de la compra, se la quedaría y se la llevaría a la pensión.

    Me deja sin palabras, ya había resuelto todo y tomado una decisión.

    Había hablado con la pensión, lo esperaban el lunes, habló con la madre, mi hermana para pagarme la cama, habló con el flete para que el lunes a primera hora se fuera de casa.

    Antes que yo pueda decir algo, me dice que la disculpe que necesita darse una ducha, está sucio. Ayer después de todo el trabajo, no pudo bañarse, yo en mi cuarto lo deje aislado.

    Parece que ahora el enojado es él.

    Va a mi cuarto directo a mi baño para darse una ducha. Se escucha claramente como cierra la puerta del baño, esta vez no habría puerta entreabierta para mirar siquiera.

    Suena mi teléfono, es mi hermana.

    Me putea de todos los colores, que no sabe porque mi sobrino se quiere ir, que tanta molestia puede causar, que porque lo echo de la casa, que no le vaya a pedir ningún favor y que no me quiere volver a ver por mucho tiempo… Y corta.

    Me da bronca todo, hace 36 horas le había chupado la pija de manera espectacular y me había tragado su leche y parecía que ahora era la peor de todas.

    Entro a mi cuarto y cierro la puerta esperando que salga de mi baño.

    Cuando sale, con la toalla en la cintura le digo que tenemos que hablar, me dice que espere que se cambie. Le digo que no hace falta que quiero hablar ahora.

    Le digo que tiene cuerpo de hombre, algunas actitudes de hombre maduro, pero en otras se comporta como un niño.

    Esto de enojarse y pegar un portazo llamando a todos lados para irse es muy de adolescente, esa no es la actitud de un macho que tiene las bolas bien puestas.

    Le dije que es al pedo que tenga semejante pija si se va a comportar como un niño. Eso lo puso colorado. Lo estaba humillando.

    Y me acerque para decirle en la cara que a ninguna mujer le gustan los chiquilines, nos gustan los hombres bien machos.

    En ese momento me agarra del cuello y con la otra mano me acerca a su cuerpo.

    Me mete la lengua dentro de mi boca contra mi voluntad, Yo solo me quejo y trato de hacer fuerza contra su pecho y su brazo, mis manos pequeñas no pueden hacer nada ante todo ese cuerpo lleno de músculos viriles.

    Su lengua adolescente quiere meterse hasta donde puede dentro de mi boca, me quejo, pero eso no lo disuade.

    Su mano es enorme, cubre todo mi cuello, su otra mano me vuelve a presionar contra su pelvis.

    En un momento se separa de mí y agarrándome de los brazos me tira a mi cama.

    «¿que vas a hacer sobrino?» le digo temblorosa

    Estaba vestida con un pijama de dos piezas, nada sexy, despeinada, sin maquillaje, con unos soquetes.

    Se saca la toalla y me dice:

    «bien que te gusto comerme las bolas, la pija y mi leche el otro dia, tia puta»

    Se lanza como un tigre contra su presa, y en dos movimientos me rompe la parte de arriba del pijama y la parte de abajo dejándome solo con la tanga gris que estaba usando.

    «no, sobrino no está bien esto» le digo temiendo que se enoje.

    Con su mano de un tirón me rompe la tanga, la fuerza que aplico hizo que la resistencia de la tela me queme la cadera, que comenzó a arderme inmediatamente.

    Estaba desnuda, a su entera merced. Había tentado a la bestia que llevaba por dentro y ahora no habría forma de detenerlo.

    Estando boca arriba me acomoda hacia el final de la cama, allí acerca su pija a mi boca y me obliga a comérsela.

    Apenas me entra, esta enorme, la mete con rudeza, golpea mis cachetes, toca mi campanilla, tengo arcadas. Mi saliva comienza a salir y a escurrirse por los costados, llenando de saliva toda la pija, toda mi mano, cae por sus piernas, cae a mis pechos.

    Luego de varios minutos de tenerme en esa posición, desciende y baja a comerme las tetas, me las chupa como un ternero hambriento, las masajea. Su lengua enciende mi concha.

    Concha que rápidamente encuentra alivio con sus dedos jugando por debajo.

    Cuando parece haberse saciado de tetas, baja hasta mis labios vaginales, allí se entretiene chupando, metiendo lengua, saboreando las texturas, los sabores, los olores de una mujer excitada.

    Comienzo a jadear, a gritar de placer, siento su lengua ir por todos lados, queriendo meterse donde solo sus dedos habían llegado.

    Esa tarde era eterna y hermosa como era. No quería que termine.

    Él se recompone y se pone sobre mi, me come el cuello, mientras sostiene con una mano el mismo y con la otra mis muñecas por encima de mi cabeza.

    Me vuelve a besar desesperado, su lengua está dentro de mi boca, esta vez yo lo recibo, lo beso apasionadamente como una adolescente.

    Nuestras lenguas se funden en una, cerramos los ojos, nos sentimos, mis pechos erectos tocan el suyo, y siento el calor de su pija jugando en la entrada de mi concha.

    Es torpe, intenta entrar de muchas maneras que seguro solo vio por internet, entiende que necesita ayuda, me libera de una mano.

    Con esa mano libre llegó hasta tomar la cabeza de ese monstruo de 23 centímetros.

    Lo miro a los ojos con lujuria, y lo guío hacia el interior de mi experimentada concha.

    Entra con facilidad al principio por los jugos, luego tiene que ir con cuidado, es muy gruesa, muy grande.

    Siento que llega hasta donde nunca la sentí.

    Por dentro me prendo fuego, mis piernas lo abrazan, él va hasta el fondo.

    Me está haciendo el amor. Mi sobrino me está haciendo el amor, o me está cogiendo. Como gusten.

    Se siente el aroma en el aire a sexo, se siente el ruido de los flujos uniéndose.

    Entra y sale a un ritmo disfrutable, luego lo intensifica, me quiere taladrar. Tiene todo el vigor de un adolescente.

    No cambiamos de posición, está enamorado de esa posición, entra y sale, lo araño en la espalda, muerdo sus hombros, él me come la oreja.

    Cada tanto me manosea las tetas e intenta llevársela a la boca. Vuelve a mi boca y me besa con pasión.

    Me deja chupones en el cuello, luego retorna a mi lengua, le gusta jugar con ella mientras me coge.

    No sé cuánto tiempo paso, pero ya casi está oscureciendo cuando termina explotando dentro de mí.

    No sé en qué pensaba para dejar que haga eso, una cosa es coger, otra distinta es que me acabe dentro.

    Siguió bombeando aun después de acabar, más sonoro era el chasquido de su entrar y salir, yo sentía como caían las gotas de leche que llegaban hasta mi culo.

    Estuvo tratando de bombear un rato más hasta que se rindió, se deja caer sobre mi cuerpo, y parece que está exhausto.

    Así nos quedamos como media hora, hasta que siento que se queda dormido.

    Aun con su pija dormida dentro de mí disfruto cada movimiento, es enorme aun dormida y me da placer.

    Así pasamos la tarde, luego nos acomodamos y dormimos una siesta.

    A la tarde noche, lo despierto con una cena reconfortante.

    El llama para cancelar la pensión, el flete y a su mama, mi hermana.

    Como todo un hombrecito, se tiene que hacer cargo de sus decisiones y se come las puteadas de los 3 actores.

    Gracias por su lectura, aún queda el capítulo final, así que espero sus comentarios.

  • El lado oscuro de Luna (C. 3): Dando por primera vez el culo

    El lado oscuro de Luna (C. 3): Dando por primera vez el culo

    – Y por cierto Luna, me llamo Luciano, me puedes llamar por mi nombre – sí ya lo sabía, pero prefería decirte “mi terapeuta” que tengas buenas tardes, nos vemos. 

    Luna salió de ese lugar nuevamente inconforme y ahora se le agregó la vergüenza por su estupidez de pensar que podía seducir aquel hombre que tanto le llamaba la atención, sin contar el coraje que sentía al verse rechazada, y si antes tenía un sinfín de preguntas dando vueltas en su cabeza, ahora tenía una mezcla de sentimientos encontrados.

    – Madre vamos, te invito a pasar una tarde diferente, vamos a divertirnos un poco – ¿Cómo te fue? – Hablamos de eso después – okey, por tu cara como que no te fue muy bien.

    – Quiero ir a un sito a que comamos y tomemos algo, quiero relajarme, y aprovechamos para conversar de varias cosas, de verdad que deseo hacer cosas que nunca he hecho.

    – Su madre se queda mirando y le dice – está bien hija, como tú quieras, sabes que deseo ser algo más que tu madre, quiero ser tu amiga y que confíes en mí, sé que te guardas muchas cosas y que me cuentas muy pocas – está bien mamá.

    – Luna y su madre llegan a un bar, el lugar está casi vació por la hora, aparte de ser el segundo día de la semana, las personas están trabajando y luego uno que otro sale de su estresado día laboral a tomarse algo y luego regresar a casa. Se sientan el barra, observan todo el lugar, el braman se acerca y le pregunta – ¿Que van a ordenar? Al cual Luna responde – ¡Hola! Por favor tráeme la carta para pedir algo de comer y luego pediremos de tomar – está bien, estoy a sus órdenes, cuando quieran, me dicen.

    Mami ¡Quiero tomar y tomar hasta ya no poder más! Me quiero emborrachar “jaja” – hija por Dios – es en serio mami, así que hoy serás mi compañera de tragos y mi confidente, un noche de chicas, así que a disfrutar – pero si tu no toma ¡Bueno mi niña tu sabrás! Aquí estoy para ti.

    –Se acercó el chico de la barra para tomar la orden, ellas pidieron fajitas mexicanas y un par de cervezas, seguían conversando y riendo de sus pocas anécdotas pasadas, el barman solo las observaba y sonreía al escuchar sus historias cada vez que pasaba cerca de donde ellas estaban, Luna por momentos le regalaba una mirada con una sonrisa y él se la devolvía mucho más picara, su madre notaba el coqueteo de ambos y a ella también le estaba llamando la atención aquel chico de unos 35 años, alto, de barba poblada, piel morena, rasgos toscos y cabello crespo, con una sonrisa retorcida, un poco musculoso, con un poquito de panza, y buen trasero que le hacía lucir muy bien el pantalón que llevaba puesto, ella lo detalló por completo. Pero el chico insistía en hacerse notar con Luna, al verla le guiñó el ojo y mostró la blanca dentadura con su encantadora sonrisa, cosa que a Luna la cautivo.

    El tiempo pasaba y ya el licor estaba haciendo efecto en ambas, sobre todo en Luna que no está acostumbrada a beber; ya hablaban en tono más alto y las miradas hacía el bartender eran más atrevida, cosa que el chico no desaprovecho y se acercó a ellas, se presentó – mucho gusto, me llamo Valentín ¡para servirles! y les ofreció un par de cervezas por la casa, ellas sonrieron le dieron la mano, un mucho gusto y accedieron a recibir el presente de Valentín, al poco rato comenzó a llegar una que otra persona, en este caso del sexo masculino, Luna inspecciono con la mirada todo el local y se dio cuenta que las únicas mujeres eran su madre, ella y la señora de la cocina, solo habían unas tres mesas ocupadas y un señor a final de la barra, mientras su madre seguía comiéndose con los ojos a Valentín, pero él estaba más interesado en Luna que en la hermosa madre, y por otra parte Luna también estaba interesada en el a pesar de no ser tan mayor como a ella le gustan.

    – Mami voy al baño, me dieron ganas de hacer pis ¿Te diste cuenta lo buenazo que esta Valentín? – ¡Sí! Claro hija, tengo rato observándolo y me doy cuenta que quiere contigo – Si mami, también lo note, pero también te ve a ti ¿Será que quiere con las dos? Por mi no hay problema jajaja. Ya vengo te dejo sola con el – hija por Dios, se te ocurren unas cosas.

    Luna se levanta del banco de la barra, baja el vestido y cuando camina se bambolea, cosa que Valentín noto y le dice – ¿Quieres que te acompañe hasta la puerta del baño? – No gracias, eres muy amable – no hay de que, ten cuidado te tropiezas.

    Luna entra al baño, abre la puerta del escusado, limpia la tapa con papel, sube su vestido, baja las pantaletas y se sienta a orinar, cuando está casi terminado, escucha que se abre la puerta del baño con mucho cuidado y dice – mami ¿Eres tú? Hubo silencio y al poco rato escucha – no, es Valentín, quería ver si estabas bien – ¿Qué haces aquí? – Ya te dije que quería saber si estabas bien – si lo estoy.

    El intentaba abrir la puerta con cautela y ella sujetaba la puerta para que no lo hiciera, le decía – Luna de verdad que desde que te vi entrar llamaste mi atención, con ese vestido corto, esas lindas sandalias, tu cabello suelto; y ese escultural cuerpo, de verdad me haces desearte de tal manera que no pude controlar el deseo de venir al baño para estar a solas contigo.

    Ella se quedó en silencio sentada en el W.C., sin quitar la mano de la perilla de la puerta, aquellas palabras estaban haciendo efecto, Luna empezó a experimentar otro tipo de humedad que no era precisamente el orine chorreando entre su raja, sentía que un espeso flujo mojaba los labios y se le estaba endureciendo el clítoris, sus pezones querían estallar. Ella sentía una excitación completamente diferente a las que ha tenido en otras oportunidades.

    – Luna por favor déjame entra ahí contigo – Valentín ¿Y sí alguien entra? Además recuerda que mi madre está en la barra esperándome – No te preocupes que nadie entrara aquí, solo hay hombres y este es el baño de las mujeres, tu madre no vendrá, está entretenida en el celular y tomando su cerveza.

    Luna bajó la guardia, dio vuelta a la perilla y dejo que Valentín empujara la puerta, el la vio con ojos de deseo se puso de rodillas frete a ella que aún seguía sentada con el pantys en los tobillos, besaba sus piernas y le decía.

    – Que divinas piernas tienes, me encantas, que deseos tan grandes tenía de estar así contigo – Valentín esto es una locura, alguien puede entrar – ¿No te gusta lo que hago? – Sí me encanta, pero me da miedo que alguien entre o mi madre me venga a buscar – tranquila, solo disfruta el momento.

    El seguía besando y lamiendo las piernas de Luna y ella apretaba dando jalones al crespo cabello de Valentín, el terminó de quitar el pantys y lo metió en el bolsillo del pantalón. En aquel pequeño cubículo, como pudo Luna elevó un poco las piernas y abrió, dándole a él una vista completa y una entrada a su húmeda y olorosa concha. El metió su ancha nariz entre su raja el cual olía con lujuria y con ella frotaba justo en el clítoris y el meato

    – Luna por dios, que divino olor tienes en tu vagina, ese olor a pis y a sudor me excita mucho – ¿Sí Valentín, te gusta? ¡Anda huélela es para ti, frota tu nariz en ella, hazlo mientras lames mi culo! Hazme acabar en tu boca, lame mi culo, mete la lengua en él, y con la nariz frota mi frijol – ¡Hum! que rico sabor y que divino olor, tienes un culo delicioso y una vagina olorosa a sexo – eres mi perro, lame ahora mi concha desgraciado sádico que eso me gusta, muerde suave que yo aquí estoy apretando mis tetas y voy a lamer mis pezones, anda perro, lame ¿Qué esperas? Succiona mi pepita, hazme acabar desgraciado, hazlo.

    – Luna que divina la tienes me gusta mucho, es grade y carnosa – sigue así, me gusta, mete un dedo el mi culo mientras me la chupas, sácalo y metelo sin piedad ¡ahhh! Me gusta, sí así.

    – Valentín al sentir que Luna se corrió en su boca, se quedó un rato pasando la lengua y saboreando su exquisito néctar espeso y cristalino.

    Ya cansado y con las piernas adormecidas por estar en esa posición, se puso de pie, con una mano la tomo fuerte por la parte de atrás del cabello para así sujetar la cabeza y mantenerla firme, con la otra tomo su erecto y lubricado pene que ya estaba goteando un poco semen; y le daba por la cara golpes con él, como si fuera una cachiporra, ella abría la boca pidiendo que se lo metería y la follara como si la estuviera penetrando por la vagina, el entendido perfectamente lo que Luna deseaba y con ambas manos la tomo por la cara y comenzó a embestir con rudeza, cosa que a Luna le agradaba y le recordaba la experiencia con el chico del auto en el parque.

    Pero la intención de Valentín no era acabar en la boca de ella, el quería penetrarla, después de profanar la boca de Luna y dejar parte de su semen, la puso de pie la beso y bruscamente la puso de espalda, abrió sus piernas y ella coloco ambas manos abiertas contra la pared con el inodoro estorbando un poco debajo de ella.

    – Valentín, nuca me han penetrado por ninguno de mis dos orificios y de verdad no quiero perder el virgo aquí

    –¿Como, eres virgen? -– Sí – Ya se lo que haré, me voy a agachar para lamer de nuevo tu delicioso culo y luego te lo follaré – Valentín eso me va a doler ¡No por favor! – Sí, ya verás que te va a gustar.

    – El haciendo caso omiso a la negativa de ella, procedió hacer exactamente como le dijo a Luna, abrió sus nalgas y metía la lengua en el cerrado agujero y lamía como un perro con sed.

    Luna se retorcía de placer y el no paraba de hacerlo, luego se colocó detrás de ella, tomo el pene con la mano y lo comenzó a meter en el apretado hueco. Luna apretaba los dientes y jadeaba con la boca entre cerrada y abierta, el presionaba con un poco de fuerza para que pudiera entrar, pero se le dificulta un poco.

    – Luna por favor relájate un poco, afloja los músculos para que pueda entrar, sí aprietas te dolerá – Es que me da miedo, eso me está doliendo y aún no ha entrado, imagínate cuando entre – Confía en mi cariño, relájate y veras que te va a gustar – Esta bien.

    – Luna se relajó dejándose llevar por su amante, él fue metiendo poco a poco aquel pene grueso y largo hasta el final, Luna Apretaba sus labios y daba golpes a la pared con el puño cerrado, mientras el sacaba y metía aquel descomunal falo. Al paso que entraba y salía, el ano se dilataba más y ya Luna no sentía tanto dolor, al contrario, estaba sintiendo un placer infinito.

    – Dios mío Valentín, que divino, nunca había sentido este placer tan rico y excitante, dale más fuerte, me gusta esta mezcla de dolor y placer, dale, hazme sentir tu perra, soy tuya ¡Dame más, quiero más! – que rico culo tiene y que nalgas tan hermosas, grandes y redondas – dame nalgadas, apriétalas a tu antojo, en este momento son tuyas, haz lo que te dé la gana, dame mas duro.

    – Valentín obedeciendo nalgueaba con fuerza y embestía sin piedad, ella se movía de atrás hacia adelante y en ocasiones quebraba las caderas.

    – Luna me voy – Dale más fuerte, quiero esa leche en mi trasero – muévete coño, dale perrita, eres mi perra, me voy ¡ahhhh! Que rico, me fui ¡Que divino!

    Ambos quedaron en total quietud, solo se escuchaba las respiraciones agitadas, poco a poco Valentín saca el pene, sube su pantalón hasta la mitad, saca del bolsillo el pantys de Luna y se lo entrega, ella se lo coloca, se va al espejo a arreglarse, en el lavamanos el lava su miembro mientras la sigue mirando.

    – Nunca había hecho esto, primera vez que me penetran – ¿Te gustó? – A pesar de que me dolió, puedo decir que sí me gustó.

    En eso, se abre la puerta y es la madre de Luna, se queda mirando a su hija que esta frente al espejo acomodando el atuendo; y también ve al chico terminando de acomodar su pantalón, se les queda mirando a ambos y le pregunta a su hija – ¿Que está pasando aquí? – Nada mami, luego te cuento.

    Valentín como pudo se escurre del lugar dejando a Luna con su madre en el baño.

    D A

    Continuará…

  • Mi prima se viste de novia (Capítulo 8)

    Mi prima se viste de novia (Capítulo 8)

    Eran alrededor de las 7 de la mañana cuando me desperté escuchando llorar a Julia desde el baño. Me preocupé por un momento, hasta que salió sonriendo y dando pequeños saltos de entusiasmo.

    – Ya les dije a todos que nos íbamos. – me dijo, tirándose sobre la cama. Dejó su cabeza a la altura de mi pija y la besó tres veces sobre el bóxer. – Les dije que necesitaba pensar las cosas, que ninguna amiga podía acompañarme y que te convencí a vos. Y me creyeron.

    No sabía bien si me hablaba a mi o a la verga, pero no pude ocultar la alegría. Daba igual. Me acomodé como si iríamos a hacer un 69 y le di un lengüetazo profundo y ensalivado a su tanga. Mi prima abrió la boca y se puso el pito adentro, como si iría a morderlo. Incluso con la tela en el medio, pude sentir como jugó unos segundos con su lengua sobre el glande. Luego se paró y me dio un pico, tomándome de las mejillas.

    – El barco sale a las 18. Hay que estar antes. Tipo 15 salimos de acá, Rodri.

    8 horas me parecían una eternidad. La ansiedad también me provocaba pánico, cuando pensaba que no podía dejar que nada arruine nuestros planes. No quería arriesgarme a absolutamente nada. Pero me tranquilizó un poco el hecho de que Julia tampoco se quería arriesgar.

    Otra vez, casi llorando, habló por teléfono. Esta vez intuí que era con su amiga, la petera del balcón, y estaba en lo cierto. Le pidió una lista enorme de cosas que necesitaba que le traiga de la casa de su primo. Cuando cerró la puerta del baño ya no pude escuchar más. Pero qué carajos me importaba. Otra vez salió dando saltitos, pero ahora fue para la cocina. Puso la pava a hervir y al ratito me trajo un mate de desayuno.

    – ¿Te vas a hacer el bolso, pendejito? – Era la primera vez que me llamaba así y me encantaba.

    Me puse de pie, dejé el mate todavía lleno en la mesita del televisor y la besé tomándola de la cintura. Era estar viviendo en una película. Esas partes emotivas dónde a veces logran ponerte la piel de gallina. Julia rodeó mi cuello con sus brazos y respondió a mi beso de una forma más romántica que pasional. En nuestras lenguas teníamos el exquisito sabor de las cosas prohibidas. Tan delicioso, que de un solo soplido lograba ahuyentar todo el temor a ofender a alguien querido. Si no sería por la ropa sucia y el piso lleno de mugre que teníamos a nuestro alrededor, estoy seguro que a más de uno de ustedes se les caería una lágrima viendo esa escena siendo filmada desde arriba y una canción cursi sonando de fondo.

    Cerca del mediodía, llegó la amiga. Esta vez no la dejó ni entrar al edificio: la despachó en la entrada nomás. Le había traído una valija grande y otra más pequeña. Esa fue la sinapsis que le faltaba a mi cerebro para caer en que todo esto realmente estaba pasando, era real, me iba a un crucero dónde mi prima seria mi putita por 9 días. Sintiendo el pecho y el pito hinchados, empecé a seleccionar la ropa que llevaría.

    – Rodri, salgo un rato. No toques mi bolso, que llevo sorpresitas.

    No me gustaba para nada la idea de que salga. Prefería que se quede hasta último minuto en mi cama, con mis dedos cajeteándole la concha, pero me insistió en que era realmente necesario. Y que no le revise el bolso.

    Volvió a eso de las 14:30 y sentí que respiraba nuevamente al ver que todos los planes seguían sin modificaciones. Julia pidió un uber y tal cual me había indicado, a las 15 ya estábamos saliendo para el puerto de embarque.

    – Qué envidia chicos. ¿Se van a un crucero? – no tenía ganas de hablar con nadie, pero usualmente prefiero a los conductores de uber, antes que a los tacheros. Ese aire de superioridad que a veces muestran, me había cansado muchísimos años atrás. Ellos vivieron diez cosas peores que las tuyas, tienen mil vueltas más que vos en la vida y encima les jode la economía. El pibe este no mostraba nada de eso, así que le respondí que sí.

    Ilusamente creí que con eso alcanzaría.

    – Es una maravilla, una vez fui con mi novia. No hagan como nosotros, que no salimos del cuarto. Disfruten del barco, que es hermoso. – dijo sonriendo y recordando.

    “Gracias, pero vamos a hacer justamente eso” pensé. Pero sólo le volví a decir que sí.

    Estábamos relativamente cerca cuando me llegó un mensaje de whatsapp.

    “El tipo cree que somos novios” decía el texto que me había mandado mi prima, que sonreía bajo la mano que no sostenía el celular.

    “Y que va a pensar. Si no dejas de mirarme la chota” le respondí, riendo de mi propio chiste.

    Afuera había un tráfico bárbaro, como es habitual a esa hora en la zona de Retiro. Con algo teníamos que entretenernos.

    “Ni de tocarla”, retrucó ella. Y se acomodó más cerca de mí, puso su cabeza en mi hombro, un saquito sobre mis muslos y la mano abajo, para sobarme la pija por encima del pantalón. Media hora estuvo así, hasta que llegamos. Le pagué al flaco, sacamos las valijas y le dimos las gracias.

    Al entrar al puerto, respiré de nuevo: no había nadie conocido. La inmensa mayoría era gente grande, de la edad de nuestros padres, o más. Volví a inspeccionar a uno y cada uno con la vista para asegurarme. No quería encontrarme ni siquiera a alguna antigua maestra de la primaria. Otro respiro más y me relajé. Mi prima se había puesto una musculosa y un shortcito de jean con un cinturón ancho. Sumado a las botas largas y las marcas de la bombacha que se les formaban en el culo al caminar, se llevaba la atención de todos los viejos verdes.

    Mientras hacíamos la cola, le abracé la cintura de costado y ella respondió de la misma manera. No pude resistirme a tocarle el orto metiendo una mano en su bolsillo trasero.

    Hicimos los trámites necesarios, explicamos por qué el pasaje no estaba a mi nombre y no nos causaron ningún inconveniente. Tenían acento de italianos, si hubiesen sido argentinos seguro me pedían unos pesos. Pasamos luego una puerta y como por arte de magia apareció el barco ante nuestros ojos. Inmenso. Increíble. Parecía realmente una maravilla, es cierto, pero igual no íbamos a salir mucho de la habitación. Los dos sabíamos que era probable, incluso, que mi pija tampoco salga mucho tiempo de su concha.

    Al subir, entendimos cualquier cosa. Nos dijeron que llevarían nuestras valijas luego y supusimos que no podíamos entrar a la habitación hasta ese momento. Parece una estupidez, pero la calentura nos estaba matando a ambos y queríamos coger ya mismo. Tampoco es que tuvimos que aguantarnos una tortura: a las 18 horas exactas el barco partió y desde la terraza tuvimos una hermosa postal de Buenos Aires alejándose de nuestros ojos.

    Volvieron a interrumpir nuestros planes con una especie de simulacro de evacuación, al que tuvimos que asistir obligatoriamente. Otra interrupción más, cuando de camino al cuarto nos propusieron tener bebidas libres por 500 dólares. Julia sacaba cuentas, mientras yo sacaba la tarjeta de crédito. Eso no podía faltar.

    – Vos pagaste el viaje, yo pongo al menos las bebidas. – le dije bromeando. Eventualmente le iba a devolver la plata de mi pasaje.

    A eso de las 19:30 al fin pudimos entrar a nuestro camarote. Era lindo, grande, tenía un balcón bellísimo y que mierda importa qué más. Bueno, una cama, eso sí importa.

    A penas entramos nos comimos la boca como desesperados, metiéndonos mano por todos lados. No podíamos aguantar más. Pero otra vez nos interrumpieron, ahora fue un chinito, también con acento italiano, que vino a dejarnos dos tarjetitas. Podría haber disimulado un poco al menos cuando se colgó mirándole el culo a mi prima, pero lejos de molestarme me excitó aún más, si es que eso era posible. “Mirala todo lo que quieras, pibe”, pensé mientras le cerraba la puerta y le agradecía. “Me la voy a coger yo”.

    – ¿Qué vamos a decir que somos, si alguien nos pregunta? – Julia apoyó sus codos en el mueble que estaba al pie de la cama, sacando cola para provocarme un poco más.

    – Afuera, lo que quieras. Primos, amigos, novios, amantes. Pero acá adentro vas a ser mi putita. – le dije al oído cuando fui a apoyarle el pito en el culo.

    Ella meneaba las caderas y yo parecía que me la cogía despacito, con la ropa todavía puesta. Le manosee la concha por encima del shortcito y sin más preámbulos le desabroche tres botones, para poder bajárselo con total tranquilidad, hasta dejarle las nalgas entangadas a la vista. El bulto ahora se lo apoyé en la bombacha y al tocarle la concha, otra vez mi mano entera quedó húmeda.

    – ¿Querés la pija ahora? ¿Te lleno la concha de pija ya nomás?

    – Si, por favor. Ya. Cogeme, Rodri. Quiero pija.

    Le hice a un costado la tanguita, ella sacó el orto más para afuera, quedando casi en cuatro, y yo libere la poronga al palo del pantalón en un segundo.

    Cuando la verga rozó la concha mojada de mi prima, volvieron a tocar la puerta. No le dimos ni pelota y seguí jugueteando, como si nada. Yo le pasaba la pija por la almeja, que estaba recién depilada, suave como la seda, me la dejaba toda mojada. Luego, la llevaba a su cola, primero entre las nalgas y después a puntearle el agujero de su ano, que me volvía loco. Parecía que le dibujaba la raya del culo con un marcador brilloso que se recargaba entre los labios de su vagina. Julia gemía como si la estarían partiendo al medio y ni siquiera había arrancado.

    Otra vez la puerta. Otra vez ni pelota.

    Le bajé la bombacha y por primera vez le vi el orto desnudo. Otra postal para mi vista. Lo recorrí con las manos hasta llegar a la conchita y sin dudarlo le metí un dedo. Sentir mi piel dentro de ella, me hacía nublar la mente de la excitación. Acomodé la punta de la chota y se la metí un poco. La estaba apenas penetrando un poquito y creí que me moría. Mi prima tenía la concha perfecta y ya la había probado. Su calidez y su humedad abrazándome el glande me daban una sensación exquisita que recorría todo mi cuerpo, como si un escalofrío se elevase al cuadrado. Con un simple contacto, estaba por acabar. Literalmente. Sentí como se me hinchaba el pito y con el último aliento, la retiré y le golpee el culo simulando tener un látigo en lugar de un pene.

    Cuando golpearon otra vez la puerta, recuperamos la conciencia.

    – Anda a abrir, que capaz es importante. – me dijo todavía entre gemidos – Voy al baño y te muestro la primer sorpresa que te traje.

    – Si es el chino de nuevo, te juro que lo mato.

    Aunque era él nomás, no lo maté. Me dio otras dos tarjetitas que hasta el día de hoy ni se para que mierda servían, mientras miraba sobre mi hombro si podía verle el culo otra vez a mi prima. Ya medio enojado le dije que gracias, pero que no nos moleste más.

    – Pero son importantísimas por si quieren… – Y vaya a saber que más dijo cuándo la puerta se cerró en su cara.

    Me dio un poco de lástima, no puedo negarlo. Encima un poco me había ayudado: realmente casi acababa al poner la puntita de la pija adentro a mi prima. Y por supuesto, quería aguantar más. Además sumó una cuota de morbo cuando tan descaradamente buscaba verle el orto.

    Con Julia todavía en el baño, me saqué la ropa, y sólo con el bóxer me tiré a la cama.

    – ¿Y? ¿Qué pasa? – le grité – Las putas no hacen esperar a sus machos.

    La escuché reír y decirme que ya salía. Que valdría la pena la espera y que si no, sabría cómo compensarme. Pero que no iba a ser necesario.

    Escuché música sonando desde su celular y al instante salió. ¡Vaya que valía la pena!

    Se había puesto el mismo disfraz de novia trola que tanto me había comido el bocho en su fiesta de despedida. Los mismos zapatos con tacos, las mismas medias de red con portaligas, el mismo velo en la cabeza, la misma camisa desabrochada por la mitad y la misma pollera que no llegaba a taparle ni la mitad del orto. Todo blanco salvo la bombacha, el corpiño y sus labios, que eran rojos.

    El mismo baile sexy, salvo que, esta vez, era solamente para mí. Verla mover el culito me fascinaba.

    Cuando la canción terminó, se acostó encima de mí. Me besó la oreja, el cuello y amagó con lamerme la boca, pero volvió a mi oído.

    – Acá tenes a tu putita, primo. – me susurró.

    Se acomodó como si estuviese cabalgándome. La chota me estaba por estallar, una vez más.

    La tomé de los muslos y la ayudé, guiándola con mis brazos, a continuar su meneo. Mi prima me estaba meneando la concha sobre la pija y el viaje recién estaba comenzando. No sé ni cómo me animé a intentar describirles con palabras esa sensación que tenía.

    El franeleo se volvió más fuerte, las apoyadas más intensas y Julia gemía al compás. Volvió a poner su boca en mi odio y me dijo entre suspiros que le chupe las tetas. Ahí me di cuenta de que a sus senos los tenía bastante abandonados en mis acciones, comparado a la atención que recibían su concha y su culito. Cuando los sacó del corpiño, abalancé mi boca sobre ellos. Mi prima se sostuvo uno con la mano y como si yo fuese un niño hambriento, me lo ofreció.

    – Chupáme la teta, primo. Chupáme la teta.

    Respondí de inmediato. Tenía en la lengua su pezón, duro y rosado. Me volvía loco succionándolo y lamiéndoselo. Las gomas de mi prima, eran exquisitas.

    Un rato después, sentada sobre mi poronga con la bombacha puesta, Julia llegó al orgasmo. Intentó evitarlo, pero no pudo. Cuando cayó rendida sobre mi pecho estoy seguro que sintió la tranquilidad de que habría muchos más de ellos. Otra vez sobre mi oído, volvió a hablar.

    – ¿Querés ver como chupa pija la putita de tu prima? – me susurró en esta oportunidad, con una sonrisa pícara que me mataba.

    No me salieron las palabras, solo asentí con la cabeza. Era demasiado. Verla, tocarla, penetrarla apenas y ahora imaginarme lo que me había anticipado que vendría. Jamás pensé que se podría disfrutar tanto.

    La metáfora del capítulo anterior se quedaba corta: no eran diez, eran cincuenta los millones que sentía haberme ganado en la lotería.

    El placer logró definitivamente llegar a otro nivel cuando Julia me lamió el pecho, jugo con su lengua en mis tetillas y dándole besitos a mi abdomen llegó a mi entrepierna. Con sus manos sacó la pija del bóxer y se detuvo un instante extra para mirarla.

    Era la primera vez que me la veía y parecía que se le hacía agua la boca. Me la besó como si estuviese enamorada, con los ojos retorcidos hacia arriba, pareciendo poseída ella también. Le pasó la lengua de arriba abajo, como una gatita sedienta. Y respirando fuerte, no pudo contenerse más: abrió la boca y se la tragó. Yo sentía estar volando.

    Tenía la pija en la boca de mi prima.

    No lo podía creer.

    Mi prima era una petera digna de una medalla de oro. Y era toda mía.

    – Que rica tenes la verga – creo que me dijo sin sacársela, dejando escurrir chorros enteros de saliva y haciendo círculos con la lengua sobre el glande.

    Y me la empezó a chupar. A succionarla, a bajar y subir lentamente apretándomela entre sus labios. De nuevo, me encontré en un nirvana. Recordé las veces que le vi la bombacha sin querer, la tanga roja metiéndose entre sus nalgas, la sensación calentita que me brindaba su ano cuando la apoyaba dormida y borracha, casi violándola. Mientras ella me seguía peteando sin siquiera usar sus manos. Todo era entre mi verga y su boquita.

    ¿Cincuenta millones de dólares les dije? Pónganle que eran cien mejor.

    “¿Conocen a alguien que haya ganado cien millones de dólares?”, debí haberles preguntado.

    Cuando estaba a punto de acabar, me salvó otra vez la puerta. Julia interrumpió la mamada porque al primer golpe no pudo evitar soltar una carcajada.

    – Nunca odie tanto a un chino – me dijo riendo. Y volvió a ponérsela en la boca, como si nada.

    La tomé de la cabeza y se la saqué.

    – Anda a abrirle así como estas. Mostrale bien, pero bien el orto. Así no jode más.- le ordené. Necesitaba componerme para no eyacular. – Cuando vuelvas te muestro como coge tu primito, ¿querés?

    Julia dudo un poco, pero al notar que me calentaba mostrarla como a una trolita, me dijo que estaba bien y le fue a abrir con el culo casi al aire, la tanga metida entre las nalgas y una flor de mancha en la parte de la concha producida por sus propios jugos. Y como si fuese poco, caminó levantándose aún más la pollerita.

    Me acomodé la pija en el bóxer como pude, estaba dura como un fierro y apenas me entraba, me puse de pie y fui detrás de ella para no perderme ningún gesto del pibe al babearse con la pinta de puta que tenía mi prima y el olor a poronga que le salía de la boca.

    ¿Conocen ustedes a alguien que se haya ganado cien millones de dólares a la lotería y que al otro día los haya perdido?

    Detrás de la puerta estaba Fabián.

    Continuará…

  • Experimentando (Parte 2)

    Experimentando (Parte 2)

    Segunda parte y final de estos mini relatos de experiencias vividas durante una etapa de mi pololeo.

    Resumiendo un poco, mi vida sexual se inició a los 18 años, saliendo del liceo, relaciones amorosas hasta el momento de este relato eran 3, dos hombres y una mujer. Este era mi tercer pololeo, llevábamos casi 3 meses, fue todo muy rápido, creo que con la edad, más buscaba experiencias sexuales y alguien con quién llevarlas a cabo, sin desmerecer los sentimientos y amor que sentía en el momento de estar con esa persona.

    Bueno, entrando ya la universidad, eran unas semanas intensas en lo académico, lo único que me desestrezaba era estar con él. Podría decir que marzo-abril para mi fueron, estudios y sexo, no tenía otras cosas en mi mente. Al igual que yo, él también había entrado a la universidad pero no era la misma, por lo tanto teníamos que buscar los momentos para vernos en la semana o solo los fines de semana, esto último fue lo que más se dio.

    En ese entonces era una chica muy tímida, no me gustaba exponerme a temas sexuales, no estaba tan de moda el enviar fotos, por suerte, y creo, que en ese entonces, whatsapp tampoco tenía la opción de videollamadas y esas cosas. Un día conversando con él, de la vida, comenzamos a hablar como era recurrente, de sexo y me dice que le gustaría tener una foto mía o un video… yo intenté desviar la conversación pero él insistía, le dije que no me nacía hacer eso, me generaba desconfianza, no con él, sino que si alguien le roba el celular, o algún amigo lo ve… Sentí que no le había gustado mi argumento.

    A los días, muy ingenua de mi parte, por complacerlo, decidí hacerme una foto, traté que sea un desnudo no tan explícito… lo pensé mucho y le pregunté dónde estaba y con quién estaba… él me dijo solo, iba llegando a su casa… Le respondí que, cuando llegase a su casa, me avisara que le iba a enviar algo. Me dice ya llegué… no le creí, le dije que me mandara una foto… si había llegado, me puse muy roja y nerviosa, le dije ya toma…  y le envié la foto… su reacción fue enviarme caras de sorprendido, corazones… igual, aunque en ese momento me había sentido algo presionada, me gustó su reacción… a los minutos le pregunte: ¿y, te gustó el regalo? a lo que me responde enviándome una foto, diciendo mira… era el acostado masturbándose… le dije que forma coqueta, que era un pervertido… conversamos mientras él se masturbaba, le preguntaba que le gustaba de la foto, si se sentía rico, etc… al acabar, sentí algo de satisfacción.

    Nos juntamos a los dos días en mi casa, al instante ya estábamos sacándonos la ropa en mi cama, cuando quería chupárselo, me para y me dice, oye… y si nos grabamos…? le respondí que no sabía, me daba vergüenza, insistió y yo con la calentura le respondí que si pero que lo borraría después, al terminar…

    Él toma su celular, comienza a grabar mientras se lo chupaba, me daba indicaciones, quería que me metiera todo su pene en la boca, yo obedecía, le lamia sus testículos mientras lo masturbaba, miraba hacia arriba y estaba ahí con el celular, me daba un poco de vergüenza pero seguía haciéndole sexo oral.

    Ya era turno que yo lo grabara a él, así que el bajó a chupármela, mientras intentaba grabar, cosa que me costaba mucho porque me estaba gustando mucho como estaba pasando su lengua por mi vagina y como metía sus dedos. Así que, no fue mucho lo que lo grabé.

    Rápidamente, él toma el control del celular, yo me subo encima de él, todo mientras grababa, yo ya había obviado la grabación y solo estaba disfrutando, me movía arriba de él y saltaba mientras me afirmaba de su pecho. Ya era momento de girarme, y cabalgar de espaldas a él… fue donde acabé la primera vez. Paramos unos segundos, él quería darme en cuatro, me puse en la posición y sentí como abría mis nalgas y metía su pene y comenzaba a darme, fue muy intenso, mientras lo hacía me pregunta con una voz muy agitada, si me podía grabar recibiendo su leche en mi boca, le digo que sí, me giro y abro la boca y veo como con una mano sostiene el celular y con la otra se masturbaba para acabar, cuando acerca su pene a mi boca yo cierro los ojos y siento su semen caliente cayéndose por mi boca, algo alcancé a tragar, el resto se caía por mi boca a mi cuello y pecho. Le digo aún con la leche en mi boca que ya cortara la grabación, él la detiene y deja su celular y yo me limpio el resto de semen que me quedaba, me acosté, tomé el celular, quería ver cómo había quedado la grabación.

    Estuvimos riéndonos, con una mezcla de calentura y vergüenza viendo el video, le dije que lo borrara a lo que él accedió, fue una experiencia muy morbosa y deliciosa la verdad.

    Después de unos días que seguían en la tónica de estudio en la universidad y sexo cuando se tenía la oportunidad, pudimos toparnos un día jueves en la tarde, nos fuimos a comer algo, estuvimos bastante rato conversando, ya era muy tarde, el metro ya había cerrado, solo nos quedaba las micros (buses), tomamos una a eso de las 1 am, iba muy poca gente, nos fuimos a sentar en los últimos asientos. En ese lugar del bus, no había gente, y tampoco tenía visión el chofer, mientras yo miraba por la ventana, él, comienza a tocarme las piernas… yo quedé pensando, qué quiere… me besa y trata de tocar mi vagina por encima del jeans que llevaba puesto.

    Me pregunta si no me calentaba la situación… yo media nerviosa le dije no sé… un poco…l e digo que si quiere masturbarme, va a ser difícil con el jeans y no me los iba a bajar… a lo que pregunta… y tú me la puedes correr a mi? me reí en un principio, pero accedí… miraba para todos lados mientras él se sacaba su pene por el cierre del pantalón y ponía su mochila en un costado, lo comienzo a masturbar, poco a poco… me dice que no viene nadie y nadie estaba viendo, que se lo chupara.

    El morbo que me daba esa situación me tenía caliente así que dude un segundo… miré a los costados y se lo comencé a chupar, trataba de chupársela y masturbarlo al mismo tiempo, el gemía muy despacio mientras me tocaba mis tetas por arriba y luego por debajo de la ropa. Me sentía muy mojada, me estaba gustando el hacerlo en ese bus. Estaba todo dado para que se pudiera hacer, a los minutos me dice que se va a ir, le digo que ponga la mano mientras lo masturbaba hasta que acabó, su semen saltó mucho y gimió, pero con el ruido del bus, no se sintió, limpió sus manos y se metió su pene aún erecto en su pantalón mientras yo miraba por la ventana, aún sin creer lo que había hecho.

  • Te vendaré los ojos y te exploraré

    Te vendaré los ojos y te exploraré

    Antes que nada espero les guste mi relato, soy Brad y estoy en CMDX.

    Exploraré tus labios con un dulce beso, que se torne excitante a la medida que se vuelven más intensos, dejaré que tú dulces labios me enseñen tu deseo y delaten tu cuerpo. Recogeré tu cabello y dejaré tu cuello al descubierto para mí, después de besar suavemente esos deliciosos labios solo sentirás mis manos y tu cuerpo sabrá decirte que estoy junto a ti por qué sentirías mi presencia. Levantaré tus manos y te despojare de ese bonito suéter rojo y dejaré al descubierto ese sujetador sexy negro que apresa esos deliciosos pechos.

    Me acercaré a tu oído y te diré suavemente… Así te imagine todo esté tiempo. Y te daré una suave caricia con mi boca en tu orejita dejando entrever una suave sensación que tu cuerpo denota, ese escalofrío que podrá bajar por tu cuerpo y alimenta el deseo que en tu cuerpo reside. Veré como tú piel te delata, y tomaré de tus hombros la cinta que me llevara hasta el seguro de tu sujetador y lo desabrochare para dejar que tus pechos pueda salir a flor de piel, pero eso solo podría hacerte sentir vulnerable e indefensa mientras tus ojos no puedan ver, y tu cuerpo no pueda esconderse ante mi inquietante deseo de sentir tu piel. Y allí, justo allí donde no te lo esperas una ligera caricia a la altura de tu cuello, bajará hasta tus hombros con una mezcla de cosquilleo y extraña mezcla de deseo podrías sentir, entonces sentirás como mi boca ha bajado hasta tus hombros y como un beso se posiciona en tu espalda.

    Y mientras esto sucede, sientes como en la punta de tus pechos inicia una pequeña sensibilidad que no habrías notado del todo hasta que la yema de un dedo se posa en la punta de ellos a la par de la caricia en el cuello y sin más preámbulo sientes como un dedo se desliza allí y como una mano te toma de la cintura y te junta a mi. Siento como tú respiración se agita y como tú cuerpo reacciona e inclusive como tus manos intentan tomarme de mi cabeza, mientras una de mis manos se posa delicadamente en tu pecho y lo recorre traviesamente por el contorno.

    Sabes que mi otra mano liberará con excito la parte baja de tu cuerpo de aquel pantalón que protege la suavidad de la piel de tus piernas. Y mientras tú no puedes ver solo sientes caricias en tu cuerpo, comienza en lo más profundo de tu intimidad a sentir ese inquietante deseo, ese deseo que emana un ligero calor y un delicioso néctar que poco a poco impregna la delicada ropa interior que protege tu cuerpo. Y cuando al fin es liberado ese botón de seguridad y es bajado ese cerrojo de tu pantalón, sientes como cae poco a poco mientras tu pecho se encuentra muy sensible ante el tacto mientras, tu intimidad se intensifica de deseo y al instante de quedarte en ropa interior, sientes como alguien amenaza con abrir detrás de ti, con incursionar en un lugar para ti prohibido.

    Y sientes miedo, un poco de inseguridad y mientras piensas que tal vez no sea buena idea continuar te volteo y sientes un profundo y delicioso beso, sientes como tú piel y la piel de aquel deseoso amante de ti, se encuentra rodeando tu cuerpo. Sientes sus manos subiendo y bajando por tu espalda y acercándote a el por tu cintura. Sientes como su mano sube lentamente por tus muslos hasta encontrarse con esa delicada prenda que te protege e incursiona debajo de ella para tocar ese trasero que se encuentra firme y con deseo de sentir una fuerte pero delicada caricia.

    Y una vez más tu respiración se corta un poco más, tu deseo se incrementa y ese perverso amante que hace suyo tu cuerpo te recuesta ligeramente en la cama, sientes la frialdad de la cama y la sensación de que recorren tu cuello, y bajan a tu pecho. Sientes como pasa una lengua sobre el contorno de tu pecho, como traviesa mente ahora recorre tu aureola y toma preso tu pezón entre un par de labios quienes a su vez lo disfrutan delicadamente con la lengua. Entonces decides que es buena idea continuar, entonces tú subconsciente desea una caricia un tanto más morbosa, sientes mientras se devoran tu pecho como una mano comienza a recorrer tu pierna, la levanta ligeramente y ahora incursiona por tu muslo, pero ahora no importa, ahora el deseo te dicta que esa suave mano va por buen camino. Incluso si por ti fuera, probablemente tu mano se encontrará allí, justo en el clímax de tu deseo.

    Tal vez en tu mente deseas que esa mano intrusa sea más aventurera, pienses que debería de ser más osada e incursionar debajo de tu ropa interior, y un poco de desesperación pasa por tu mente al sentir como tus pechos son devorados. Y justo al llegar al centro de tus muslos, tu intuición te dicta que debes de abrir tus piernas ligeramente para dar paso a esa inquietante mano. Pero algo no está dentro del plan, aún no sientes la caricia que debería de ser pertinente, esa mano no ha identificado lo que te gustaría, solo ha pasado por los costados, y aunque se fue de arriba hacia abajo fue muy efímero y solo sobre la tela de tu intimidad. Eso te desespera y a la vez te excita.

    Te excita saber que pronto harán algo más rico, que disfrutarás pero el deseo te dicta que es necesario sentir esas caricias ya en ti. Y cierras un poco las piernas tratando de apresar esa mano para que incurra en ti, y la mano lo siente, y reacciona. Comienza a sobar lentamente ese lugar que anhelas sentir, las caricias en tus pechos cesan y sientes como la boca baja por tu cuerpo mientras una mano te toca sobre la tela

    Y piensas, que tal vez un poco de ayuda sea buena idea, y con una de tus manos tomas uno de tus pechos y con otra intentas que no sea demorada esa caricia, y comienza a bajar. En tu mente, solo deseas tener esa calidez en ti, solo deseas sentir como toman esa humedad y la vuelven hacia ti. Deseas que esas caricias que sentían tus pechos hace un momento, sean intensificadas. Sientes que los besos ya están por tu vientre, ya falta poco y sientes el aliento a la altura del resorte de tu ropa interior, y relajas tu cuerpo sabes que pronto pasaría, inclusive abres más tus piernas y te acomodas para sentir esa caricia que tanto deseas. Sientes que algo no está del todo bien, sientes que las caricias se tornan ligeramente hacia un costado. Levantan tus piernas, y te sientes indefensa pero llena de deseo y de lujuria, y allí está sientes como una cálida lengua recorre toda tu zona desde lo más bajo hasta el punto exacto donde la necesitas. Sientes ese deseo de él, por qué no solo sientes su aliento, también sientes como te desea. Entonces sientes como esa lengua se torna por los costados, piensas que tal ve necesita una mano, y proactivamente con tu mano intentas hacer a un lado tu ropa interior pero ¿Que sucede? Por qué no dejo que tu mano llegara.

    En ese momento notas su malvado plan, en ese momento piensas, que ganas de poderlo ver a la cara y que entienda que no aguantas y que eso NO ES LO QUE QUIERES, pero tu orgullo aún es grande y el deseo es aún mayor. Sabes que jugar un poco más sería una mejor opción.

    Y entonces pasa lo que no esperabas, su lengua hábilmente, se introduce por debajo de tu ropa interior. Que deleite, sentir como al fin esa lengua recorre tu intimidad, sientes como baja un poco tu tensión y sientes como recorre tus labios ligeramente, sientes como recauda tu néctar, y te dejas llevar, inclinas tu cabeza y por tu mente solo pasa… Lo voy a disfrutar.

    Y al sentir como subía, como continuaba, sientes como llega a ese punto, que tanto deseas. Se torna allí, al fin es tu momento de sentir un poco de descarga y sientes como lo toman preso y piensas que pronto estallarías de placer aunque ese momento, ese efímero momento se apaga. Te ha dejado allí y su boca se ha quitado. Y no lo entiendes, sientes como se vuelve a ir lentamente por tus labios pero ya no es a flor de piel, ya es sobre la ropa interior. Y te desespera sentir que se va entre tus muslos

    Y más te desespera al no saber qué pasará, al no poder verlo. Sientes como se va de ti, esperas a que se reincorpore…

    Continúa.

  • Antes del café (Capítulo 11): Fuera de la zona de confort

    Antes del café (Capítulo 11): Fuera de la zona de confort

    Intervención de la narradora:

    Así es. Justo como lo imaginaron. Lo que sucedió fue que Erick adquirió uno de los departamentos que quedaban de aquel edificio y por los benditos azares del destino, Azucena y Braulio vivirían demasiado cerca. ¿Qué tan cerca? Braulio se encontraba en el primer nivel, departamento 4, casi frente a Ingrid, departamento 2. Erick adquirió el 6, ubicado en el segundo piso.

    ¿En realidad se trató de una coincidencia? Pues, si nos ponemos en el lugar de Erick, quien se vio entre la espada y la pared, es decir, entre el inquebrantable compromiso de matrimonio con Azucena y la fuerte seducción de Ingrid, siendo esta última quien no solo lo hizo despedirse de su soltería, sino que también lo persuadió de vivir cerca de ella para tener encuentros recurrentes… Podemos pensar que sí fue mera casualidad, pero con base en nuestro sexto sentido, sabríamos que pensó con la cabeza que tiene en su miembro y no con su cerebro.

    En esta obra maestra, la planificadora, inversionista, ejecutiva bancaria y negociante fue Ingrid. Así, ella no solo tendría a sus machos al alcance de sus manos, sino que también podría convivir gran parte del día con su mejor amiga. Un ejemplo más de cómo las mujeres, como siempre, somos más inteligentes y sacamos provecho de los hombres, teniéndolos a nuestros pies, en mi opinión.

    A manera de resumen, los siguientes dos meses fueron consistentes. Entre semana, Azucena e Ingrid eran inseparables desde su salida del edificio hasta que regresaban y Erick retornaba del trabajo. Los cónyuges marchaban sin problemas, aunque solo estaban juntos en las noches y los fines de semana. Braulio estaba saturado de actividades, como de costumbre, pudiendo descansar solo los fines de semana.

    Lo interesante sucedía en el departamento 2 los fines de semana. Ingrid recibía a Braulio cada sábado, a menos de que él decidiera que fuera los domingos. Sin embargo, Ingrid a veces le cancelaba a Braulio por causa de Erick, quien también recurría a ella, aunque con menos frecuencia. A pesar de tener muchísima confianza entre esposos, Erick temía confesarle a Azucena que seguía acostándose con Ingrid y ella no se lo comentaba a su mejor amiga porque Erick le pidió que se mantuviera en secreto por un tiempo. Por su parte, Braulio cogía con Lizbeth cuando no se podía con Ingrid y en los ratos en que su hermana se encontraba sola, iba a su departamento para entablar una clásica charla de hermanos, sin sexo.

    Así era como subsistía un conjunto de fetiches sexuales. Por un lado, Erick presentaba mayor excitación al ocultarle estúpidamente a Azucena lo que había entre él e Ingrid. Y, por otra parte, existía represión del instinto sexual, dado que Azucena y Braulio se abstenían de hacerlo entre ellos, aunque por dentro les urgía.

    Ingrid era la única consciente de todo y a la que más le importaba el bien en común, por lo que, llegando al punto de hartazgo, se negó a follar con Erick y Braulio a modo de castigo desde principios de noviembre.

    No obstante, la ridiculez masculina fue evidente. Erick y Braulio fueron insistentes y obvios. En diferentes momentos, cada uno llamaba a la puerta de Ingrid y ella, después de caer en la trampa varias veces, se vio en la necesidad de ignorarlos. Los vecinos de los demás departamentos eran espectadores de esto y era de esperarse que también algunos hombres de la vecindad quisieran tocar a la puerta de Ingrid y «ponerse a sus órdenes». Erick y Braulio llegaron a coincidir en la entrada del departamento de Ingrid, pero su conversación no pasaba de un simple saludo.

    Los muchachos habían caído en la rutina y también en la desesperación. A mediados de noviembre, Erick se cansó de insistirle a Ingrid y permanecía en su departamento todo el fin de semana, sin ganas de tener sexo con Azucena, pues eso no le llenaba el ego. Por ese motivo, Braulio se veía impedido de conversar con Azucena y a su vez, Lizbeth comenzaba a experimentar con otra pareja sexual, lo cual a Braulio le cayó como dolor de cabeza.

    La diversión sexual tanto para chicos como para chicas estaba en pausa. Ingrid prefería abstenerse que tener sexo con unos idiotas, según ella los llegó a considerar, parecía que ya se había aburrido de ellos. Azucena tenía aspiraciones elevadas, pero no tenía a alguien definido con quien llevarlas a cabo y optaba por masturbarse. Erick y Braulio simplemente eran y se comportaban como hombres, hablaban con otras chicas en redes sociales y trataban de lucirse, pero no lograban concretar una cita con nadie.

    ¿Quién tuvo que acabar con la problemática? Una vez más, Ingrid. El cansancio la colmó, las ganas lujuriosas la carcomían sin poder ocultarlo ni controlarlo y el aburrimiento también la llevaba a cometer masturbación y tonterías como hablar con chicos desconocidos en sus redes sociales.

    Finalmente, Ingrid planeó una salida para sus problemas y los de su gran amiga. A falta de un mes para las vacaciones en Europa que habían planeado las muchachas, no pudieron evitar una salida de putería el último sábado de noviembre. El lugar indicado fue la playa.

    Desde temprano, Ingrid invitó a su amiga a beber café con tequila para animarla a las aventuras que habrían de vivir. Luego de ello fueron a un salón de belleza y alrededor de las 6 de la tarde se dirigieron a la playa. Mientras tanto, Erick y Braulio no sabían cómo matar el tiempo, pero la soledad les jugaría una travesura y todos bien sabemos que el ocio es el padre de todos los vicios.

    Versión de Azucena:

    Con mi cuerpo vestido en un tankini magenta de cintura alta apretado luciendo mi trasero y mi mejor amiga en su bikini tipo bandeau blanco muy sexy dejando ver la silueta de sus enormes tetas, nos encontrábamos paseando por la hermosa costa de Puerto Vallarta.

    En el recorrido mirábamos y coqueteábamos a hombres que realmente eran guapos, pero eso sí, demasiado mamones. No faltó quien nos viera con cara de interesadas, pero en fin, nuestra intención era divertirnos.

    Las dos sabíamos exactamente lo que queríamos y fue por eso que después de fruncir algunos penes con nuestra simple presencia, arrastramos a varios ingenuos directo a un bar, siendo las 9 de la noche. Tampoco faltó quien nos preguntara a cuánto la hora y eran los primeros a los que mandábamos a la chingada.

    Lamentablemente, nuestra actitud cabrona alejó a los hombres, a pesar de que luego tratamos de atraerlos nuevamente. Transcurrió hora y media, Ingrid seguía animada pero yo quería volver a mi departamento con Erick. Fue entonces cuando Ingrid reconoció a un compañero de trabajo nuestro sentado frente a la barra con otro muchacho y me pidió que la acompañara a saludarlo para después retirarnos.

    Ingrid se acercó a Héctor, nuestro colega de la empresa, lo saludó y entonces reconocí al joven con el que estaba, ex compañero mío de la facultad, llamado Iván. Luego de los saludos comenzaron las platicas de nuestras vidas desde la última vez que nos vimos, es decir, en la graduación. Teníamos toda la atención y el interés de Héctor e Ingrid y cada uno de los cuatro pedíamos unos caballitos de tequila.

    A grandes rasgos, Iván y yo explicamos que no fuimos amigos en la universidad, pero nos ubicábamos el uno al otro, nos encontrábamos en los ratos libres en el campus y en algunas fiestas. Ambos éramos populares, yo por ser una facilota y él por ser atlético, pero la razón por la que nunca le hablé era porque tenía novia y prácticamente todo el tiempo estaban juntos.

    -Me casé con ella hace tres años pero nos divorciamos hace tres meses -discurría Iván-. Todo iba bien hasta que empezó a ser una posesiva de lo peor. Me harté, le pedí el divorcio, ella me suplicó que no nos separásemos pero nunca cambió y mejor me di al libertinaje. Creo que haberme casado tan joven fue un grave error, pero a la vez no elegí correctamente a mi pareja.

    Sus palabras eran una verdadera enseñanza, pero yo ya comenzaba a tener alcohol en la cabeza y mi lengua no se pudo controlar.

    -Al principio mi marido me prometió una relación matrimonial abierta y ¿ahora dónde está eso? Él sale y no me dice a dónde ni con quién, yo quisiera saberlo, no lo tomo como infidelidad pero tal vez siente vergüenza o es su inconsciente anegado de moralidad.

    Dejé de tomar y seguía consciente, aunque de los cuatro yo era la que estaba más emborrachada. En ese estado de felicidad hice una propuesta insinuante.

    -Ya que estamos en confianza, deberíamos de jugar a la botella como en las fiestas de la universidad, pero hay que ir a un hotel para tener más privacidad.

    A todos les pareció una excelente idea, pues nadie andaba perdido. Antes de llegar al hotel donde habríamos de pasar la noche, le pedí a Ingrid que le llamara a Erick para que no se preocupara por mí.

    El juego de la botella comenzó con confesiones leves como la primera vez, las fantasías sexuales, los momentos más bochornosos durante el sexo y fue elevándose con retos de bailes eróticos, besos, chupetones y en el caso de los caballeros el despojo de sus prendas hasta dejarlos con el pecho descubierto y en calzones. Para mala suerte mía, Ingrid se veía más atraída por Iván que por Héctor y yo también.

    La botella giró y era turno de que Ingrid me impusiera un reto. La desgraciada me desafió a sentarme en las piernas de Héctor hasta sentir que se le parara por debajo de su bóxer. Después, mi deseo era que la botella me concediera la venganza y así fue como sucedió. Inspirada en los retos de la universidad, le ordené a Ingrid que se tomara cinco minutos con Héctor en el cuarto del cachondeo, es decir, en el baño.

    Mientras ellos cumplían el reto, tomé de la mano a Iván y lo llevé al sofá para restregar mi culo en su entrepierna, En cuestión de segundos sentí su pene erecto y vigilando que Ingrid y Héctor aún no salieran del baño, me dejé a media pierna la braga, me enterré su pito en mi coño y comencé a moverme sensualmente.

    Intentaba no gemir fuerte para que Ingrid y Héctor no nos escucharan, pero de repente los gemidos se escucharon de su lado, así que le dimos rienda suelta al sexo. Me aventaba unos clavados duros como si los muslos de Iván fueran una piscina y él colaboraba sujetando mis pompas para azotarme más fuerte.

    Después de unos minutos, Héctor salió del baño con Ingrid por delante de espaldas, con la pija bien ensartada en su concha y jalándola del cabello hasta tirarla en la cama.

    Sin duda, esa maniobra me llamó mucho la atención y le pedí a Iván que hiciera lo mismo conmigo hasta llevarme a la cama junto con ellos.

    Apenas había dado la medianoche y los cuatro ya estábamos cogiendo rica y salvajemente en la cama. Los muchachos nos tenían a mí y a Ingrid a su merced, en cuatro y bien empinadas, con la disposición de ser penetradas por ambas vergas.

    Versión de Braulio:

    Las ganas de follar me gobernaban en pleno mediodía de sábado. La inquietud por masturbarme crecía, mi mano se dirigía hacia mi pelvis bajo mi bata de baño y emprendí la charla conmigo mismo.

    -Los fines de semana son aburridos desde que Ingrid se volvió mamona y negada a tener sexo conmigo, al igual que Lizbeth, con su cántico «no se cele, profesor, usted es mi definitivo», pero ahí anda cogiendo con otro y a mí me descuida. Sigo teniendo la misma vergota y la misma forma de coger que tanto les encanta, pero no lo valoran. Buscan gusanos cuando tienen una anaconda al servicio de sus caprichos.

    Mi enfado era obvio y mis ganas aún más. Ni siquiera podía entablar una plática con Azucena porque Ingrid se la había llevado de paseo. Llevaba diez minutos masturbándome mientras veía una película porno en el televisor y entonces alguien tocó a mi puerta. Me amarré la bata, salí a ver quién era y frente a mí estaba mi cuñado.

    -No quería interrumpirte si es que estabas haciendo algo importante -se excusó Erick-. Solo que me siento aburrido y quería saber si te encontrabas disponible para ir a la playa, ¿sí te gusta el voleibol, no?

    – ¡Claro! Tiene mucho tiempo que no juego y estaría muy bien -acepté y me cambié de ropa rápidamente.

    Erick me llevó en su carro al centro comercial para comprar una red y balones de voleibol. En el camino pude conocer más de él y él más de mí, fortaleciendo así la relación de cuñados, aunque no tocamos sus temas matrimoniales ni cosas profundas, en otras palabras, nos hicimos más amigos.

    A las tres de la tarde nos encontramos en la playa. Comenzamos a jugar él y yo solos hasta que un grupo de jóvenes decidieron unirse. Lo nuestro fue un espectáculo para las chicas: dos equipos de cuatro chicos jugando con todo, había de dónde escoger para ellas.

    En lo particular, yo quería conocer a una nueva muchacha que estuviera dispuesta a ser mi pareja sexual, pero no demostré buenas cualidades en el voleibol y al terminar el partido, las espectadoras siguieron a los otros jóvenes, mientras que mi cuñado y yo continuamos jugando nuestro duelo de uno contra uno.

    – ¿Puedo jugar con ustedes, chicos? -habló una guapa jovencita aparecida de la nada, güera, chaparrita, delgada y de cabello negro que le llegaba a las nalgas. Vestía un bikini de top de cuello alto y manga larga y una sexy braguita en color escarlata. En lo personal me pareció muy atractiva, pero mi cuñado fue más rápido que yo.

    – ¡Por supuesto! ¡Sé de mi equipo! -invitó Erick.

    La gente pasaba y nadie se ofrecía a hacerme dupla. Erick y la muchachita escarlata me estaban dando una paliza. Ella jugaba bastante bien.

    Caí rendido y cansado en la arena. Ella se acercó, me dio la mano y con gestos dulces se presentó.

    -Muy bien jugado. Mi nombre es Leilany, pero puedes llamarme Lei o por mi raro apodo, Jesse. ¿Y tú?

    -Yo soy Braulio y él es mi cuñado, Erick -respondí.

    -Encantada de conocerlos -replicó-. Soy nueva aquí y no tengo dónde pasar el resto del día, ¿algún lugar que me recomienden?

    Era mi oportunidad para invitarla a pasar la noche conmigo y convencerla de follar, pero, extrañamente, fui muy lento para reaccionar.

    -Hay muchos bares donde puedes divertirte y conocer a mucha gente -recomendó Erick.

    -Gracias, pero yo ya no soy una mujer de fiestas -confesó.

    -Si quieres podemos ver una película en mi departamento -sugerí mostrando seguridad pero muriendo de nervios internamente y más al notar su silencio y su cara pensativa.

    -Me parece bien, pero quisiera pasar al hotel donde me hospedo para cambiarme de ropa más cómoda y decente, por favor -pidió amablemente.

    Antes de las 6 de la tarde, nos retiramos de la playa e hicimos una parada en el hotel donde se hospedaba Leilany. Ella simplemente no dejaba de asombrarme cuando salió lista para acompañarnos con su sexy cuerpo denotado con su short de mezclilla, su top y su kimono de malla negro sensual, además de sus sexys lentes de armazón redondo.

    Ya en mi departamento, me apuré a quitar la película pornográfica que había dejado puesta y, con algo de intención sucia, puse la película «Friends with Benefits» con Justin Timberlake y Mila Kunis como protagonistas.

    – ¡Es una de mis favoritas! -reveló Leilany.

    El momento era perfecto para pasarlo a solas con ella, pero Erick se plantó frente a mi puerta con un tazón grande de palomitas y le dejé pasar, para no quedar como un grosero.

    Alrededor de las 10 de la noche, la película terminó y Lelilany me pidió que le permitiera elegir una última película antes de irse y no se lo negué. Simultáneamente, Erick recibió una llamada y decidió salir de mi apartamento para contestar.

    Tenía escasos segundos para darle un arrimón o un manoseo a Leilany y seducirla, pero la puerta se quedó abierta e inesperadamente, a mi derecha se presentó Lizbeth, quien no me dejó hacer nada y me espantó con su saludo. Tuve que presentar a las dos jovencitas.

    Erick ingresó de nuevo, pero Lizbeth me llevó de la mano a la habitación. Ella estaba ardiendo en deseos de coger, pero le dije que de preferencia esperara a que mis invitados se retiraran.

    Lizbeth, necia como siempre, comenzaba a desnudarse frente a mí cuando de repente se escuchó un grito proveniente de la sala.

    – ¡Ay, sí! ¡Qué rico! -gimió fuerte Leilany luego de que Erick la penetró vaginalmente sobre el sofá.

    CONTINUARÁ…

  • Soy una mujer

    Soy una mujer

    No todos los hombres son iguales.

    Soy mujer, me gustan los hombres, me gusta ser mujer.

    Las mujeres no solo somos un cuerpo, no solo somos unos pechos, un coño, un culo.

    Somos temperamentales, tenemos corazón, lloramos, reímos, sentimos y amamos.

    Ha habido hombres que nos han tocado los pechos, nos han penetrado con sus enormes penes y no hemos sentido.

    Ha habido hombres que nos han acariciado con cariño, susurrado al oído y sin penetrarnos hemos sentido.

    Quiero un hombre que me susurre al oído cosas bonitas.

    Que sepa hacerme reír, sentir, amar.

    Un hombre que me bese mis labios subiendo desde mi cuello y me bese con pasión.

    Que acaricie mis pechos, que eleve mis pezones con sus labios, con sus besos.

    Quiero un hombre que me acaricie sin acariciar, que notes sus dedos donde no están.

    Que se pierda con besos recorriendo mis piernas, mis muslos, mi cadera, mi estómago, mis pechos, mis labios.

    Un hombre que me haga estremecer, que mi cuerpo se paralice de placer.

    Que se pierda en mi coño besando mis labios, mi clítoris, acariciando toda esa parte prohibida para otros hombres salvo para él.

    Quiero un hombre que haga que moje mis bragas sin querer, que me habrá de piernas para él.

    Que me penetre con su pene suavemente, hasta el fondo sin querer.

    Un hombre que comprenda cuando hay que seguir, cuando hay que parar, y cuando me debe penetrar.

    Que despierte en mi todas esas sensaciones ocultas, para compartirlas con él.

    Me llamo Lara y yo lo descubrí hace más de un año.

    No, no somos solo un cuerpo, somos algo más, somos mujeres.

    Mujeres que quieren amar.

  • Intercambio con mi lectora

    Intercambio con mi lectora

    Esta noche mi esposa se había dormido y me dejó con las ganas de un buen polvo. Me encontraba desnudo por completo en la cama y no lograba dormirme así que cogí el móvil y me conecté para ver que encontraba en la web. Primero abrí el correo para iniciar sesión en todos esos lugares que frecuento y para mi sorpresa había tenía un nuevo mensaje de una mujer con el asunto «te leí y me ha gustado, déjame contarte cuanto», eso llamó mi atención.

    Mantendré su nombre en secreto para su privacidad, la confidencialidad es fundamental con mis lectoras, pero pronto entenderán la razón por la que publico esto.

    Su correo comienza diciéndome que no suele animarse a escribir pero que esta vez quería contarlo. Me dice que su esposo se había dormido en el sofá viendo la tele y ella se fue sola a la cama y como no tenía sueño se puso a ver el móvil y así como es internet cayó en mi blog donde cuento mis aventuras y mis fantasías.

    Leyó uno de los últimos relatos de ese momento, uno algo guarro pero que le puso de humor y luego comenzó a navegar por los otros hasta que encontró uno de los juegos donde la invitaba a masturbarse mientras leía. Decidió unirse al juego, bajó sus bragas y siguió las instrucciones, se metió en el relato y terminó mojando la cama y con sus dedos pegajosos. Se había compenetrado tanto en la escena que además aceptó la invitación a escribirme y aquí estaba el mensaje.

    Siempre me pone saber que alguien se masturba leyéndome y mientras recorría sus palabras mi pene se ponía duro, así que decidí responderle y contarle como iba a tocarme pensando en ella, así que le agradecí por comunicarse, le prometí dedicarle una en su honor ahora mismo y lo envié.

    Cuando me disponía a jalármela volviendo a leer su anécdota, entra un nuevo mail de ella diciéndome que estaba conectada y otra vez sola en la cama, que me acompañaría del otro lado. Mi pene se puso aún más rígido así que comencé a describir como frotaba mis testículos y estimulaba mi tronco, ella me contaba que rodeaba su clítoris y lo apretaba. Le digo que mi esposa dormía a mi lado y no podía moverme mucho así que tuve que mojar mi pene con saliva para estimularlo con más suavidad. Ella me decía que se había metido dos dedos y se daba con fuerza. Yo corrí la sábana cuando mi pene comenzó a chorrear sobre mi vientre y ella me dijo que me prepare que pronto se correría, que le excitaba ser parte de una de mis historias. Le digo que me excitaba más saber que había provocado en ella esta sensación y que también me calentaba saber que nuestras parejas no se enteraban de nuestro intercambio. Entonces ambos nos vinimos, le describí como mi corrida había caído por todo mi pecho y ella me conto como se había mojado.

    Finalmente me despedí, le agradecí por la compañía y le aseguré que no se preocupe que no publicaría nada de esto. Y fue entonces que me sorprendió con su respuesta, me desafió a publicarlo y que le calentaría mucho ver sobre nuestro encuentro mientras nuestras parejas dormían.

    He aquí entonces que cuento lo que sucedió, esperando que ella se vuelva a calentar y tú también.

    Y tú ¿Te atreverías a escribirme? Si eres valiente puedes hacerlo a [email protected] y quien sabe, quizás coincidamos para algo especial.

    Te espero.

    R. R.

  • Bryttanny la joven de mente abierta

    Bryttanny la joven de mente abierta

    Este será el prólogo de una serie de relatos que pienso publicar los cuales serán contados en primera y tercera persona. Ya que soy relativamente nuevo en esto cualquier comentario constructivo y consejo es bienvenido.

    Antes de comenzar es necesario ponernos en perspectiva sobre quién es y cómo es nuestra protagonista y quienes la rodean.

    Nuestra protagonista será Bryttanny

    Bryttanny nace siendo la hija del medio de una familia conformada por Carlos y Miguelina y sus 3 hijas siendo estos de clase media alta. Casi acabando su niñez y entrando en la adolescencia sus padres se divorcian y pese a que normalmente en casos así la madre es la que se queda con la custodia y cría a los hijos el caso de Bryttanny era especial su madre Miguelina una morena coqueta tenía un espíritu libre por así decirlo y su plan de vida siempre fue y será descrito con sus propias palabras era yo siempre voy a donde este el carnaval, las fiestas y la diversión porque en este mundo duramos muy poco para tener que asumir responsabilidades y quedarnos plantados como árboles.

    El mismo libertinaje que hizo que Carlos se enamorara de ella fue el que provocó su divorcio además cabe destacar que Carlos había conseguido pruebas y sabía que ella le había sido infiel en varias ocasiones. Eso deja a Bryttanny y a sus hermanas en manos de su padre el cual pese a ser un buen padre de familia que cuida y ama a sus hijas y estas también le regalaron a él todo su amor y apoyo es un padre ausente ya que hacer el dueño de una pequeña empresa de transporte trabaja mucho para que a sus hijas nunca les faltara nada, tuvieran un estilo de vida con lujos y después de que se enteró de la infidelidad de su esposa una manera para sustituirla y reparar el daño que el encontró fue entregarse por completo a su trabajo y a sus hijas claro aunque él lo negara mucho más a su trabajo que a ellas.

    Acabando de explicar la relación de los padres es hora de enfocarme en las hijas.

    La primera hija que nació del matrimonio es Fernanda cuya edad es 21 es la viva imagen de su papa. De lejos se podía observar el parecido casi idéntico a Carlos, Fernanda es blanca como su padre, mide 5″8 tamaño también heredado por su papa, es rellenita simplemente lo suficiente para que todos se den cuenta de que come un poco de mas pero su peso no es un problema para su salud por lo cual para ella ser un poco gordita nunca fue algo de acomplejarse o avergonzarse. Su personalidad si es algo difícil de tratar Fernanda vive rodeada de lujos gracias al sudor y el trabajo duro de sus padres por ende el valor del dinero esta lo desconoce completamente y esto la vuelve un poco malcriada, muy superficial y elitista también crece con un gran resentimiento y odio a su madre y a todo lo que esta significa como lo es el libertinaje, la lujuria, él vive hoy sin miedos que no sabes si puedes morir mañana, lo que la vuelve muy en contra de todo eso. Ante sus ojos su madre era una puta que las abandonó.

    La menor Ada su edad están solo 13 años, blanca como su padre, aunque ahora mismo tiene un parecido enorme a su mama a no haber desarrollado todavía y entrado en la adolescencia no se puede determinar si tendrá el cuerpo de su mama o será algo rellenita como su papa ante sus ojos la imagen que tiene de su madre es muy poca esta se fue ella siendo muy joven y aunque pasa momentos con ella como llamadas a veces y visitas cada cierto tiempo al no entender bien el contexto por el cual esta se marchó ella no tiene una opinión concreta sobre ella solo sabe que ella no está presente pero que le gusta pasar tiempo con ella y eso la divierte.

    La hija del medio y de quien tratan nuestros relatos Bryttanny ya que es nuestra protagonista y sobre ella tratan estos relatos será bendecida con una descripción más detallada que la de sus hermanas.

    Bryttanny tiene 20 años y es lo contrario de su hermana mayor Fernanda ya que esta es sin duda la viva imagen de su madre lo único que hereda de su padre es su piel pálida y blanca de su padre después de eso todo su cuerpo es heredado de su madre.

    Bryttanny tiene un rostro muy femenino y hermoso sus rasgos son bien finos y simétricos. Tienes unos ojos profundos color café oscuro, una nariz perfilada y unos labios naturales carnosos, gruesos y algo abultados que al verlos nadie puede evitar pensar en lo dulce y magnifico que se debe sentir besarlos, morderlos y acariciarlos además una cantidad elevada de hombres no pueden evitar llevarse de la lujuria y el deseo y se ponen a pensar mucho en lo rico y magnifico que se deben sentir esos labios haciendo otra cosa además de besar. Su cabeza es acompañada de un largo, sedoso y fuerte cabello negro que le llega justo a sus voluptuosas nalgas.

    Bryttanny mide 5″11 altura que heredó de su mama y en su país de origen y donde reside se considera una altura algo alta para una mujer esto a ella le encanta porque cuando se pone tacones altos y sexys como le gusta la hacen ver mucho más alta de lo que haciendo la ilusión de que todos los que estuvieran en su presencia sintieran que estaban en presencia de una alta, sexy y voluptuosa amazona.

    Su piel blanca y pálida lucia pura y blanca como la leche y era hermoso ver como su piel estaba en una eterna guerra de contrastes con su hermosos y sedoso pelo negro, además, su piel suave al tacto como la seda provocaba la curiosidad y el deseo de saber lo rico que ha de ser acariciarla y lo suave que se debe sentir la fricción con la misma cuando ocurre el acto sexual y su hermosa piel choca con la tuya y tu piel y la de ella se acarician mutuamente.

    Su cuerpo era voluptuoso y atlético con forma de reloj de arena debido a que además de ser bendecida con unos genes hermosos Bryttanny era muy atlética practicaba varios deportes por diversión y formaba parte del grupo de batón ballet de su colegio.

    Las curvas heredadas de su madre estaban conformadas por un par de grades, naturales, hermosos y jugosos par de pechos copa E. Su cintura fuerte y atlética era delgada y tonificada dándole el cuerpo de reloj de arena que la caracteriza. Su voluptuosa cadera de 110 cm poseía sus grandes y tonificadas nalgas blancas que provocaban que sus batallas por entrarlas en pantalones ajustados la hicieran llenar su guardarropa solo de leggings, pantalones cortos y faldas en las cuales ellas eran totalmente libres de moverse con el caminar de su dueña junto con sus hermosos pechos. Al termina su cadera y sus nalgas daban inicio a unas hermosas, jugosas y largas piernas blancas que como todo su cuerpo del cuello para abajo fueron depiladas completamente con rayo láser haciendo las suaves al tacto y completamente hermosas a la vista.

    Para los fetichistas de pies debo decir que la misma Bryttanny sin darse cuenta poseía este fetiche ya que nada la hacía sentir más sexy que tener sus pies bien cuidados y hermosos. Si bien ella cuidaba su piel, su cabello y todo su cuerpo con cremas, exfoliantes y masajes. Sus pies recibían una atención especial teniendo en su favor que Bryttanny trabajo un tiempo en un salón & spa sabía perfectamente cómo cuidar de ellos y sus uñas.

    Los pies de Bryttanny son suaves, delicados y hermosos con unos dedos un poquito largos y delgados que tenían unas uñas muy bien cuidadas que normalmente estaban pintadas de negro y en ocasiones en que ella quería cambiar las pintaba de rosa o rojo siendo el negro, rojo y rosa sus colores favoritos.

    Bryttanny a diferencia de su hermana mayor tenía una forma de pensar más liberal y lujuriosa, también a diferencia de ella Bryttanny no odiaba a su mama en su forma de pensar ella decía y creía que su mama tiene sus razones los placeres de la vida son muy seductores y ella se entregó a ellos además Bryttanny pensaba que es mejor así su mama era un alma libre si la hubieran obligado a cuidarlas posiblemente ella lo hubiera hecho mal ya que pese que las quería no las quería lo suficiente para abandonar su vida de libertinaje y diversión.

    La forma de pensar de comprender a su mama y pensar como ella que hay que vivir la vida y sus placeres hacían que Bryttanny y Fernanda tuvieran discusiones en ocasiones, pero aunque pelearan ninguna podía negar el amor que sentían por su familia.

    Ya descrita Bryttanny y su familia vamos a entrar en los relatos que nuestra protagonista vive estos serán contados en primera persona desde la perspectiva de Bryttanny y en tercera cuando sean contados en tercera persona.

    Martes 1 de enero de 2019

    TP: después de pasar un año de vacaciones sin hacer nada una Bryttanny de 19 años pensara que debería entrar a la universidad aunque ella tiene todo para ser una modelo y vivir de su belleza o de cómo hacen muchas de adolescentes y mujeres que crecen sus cuentas de Instagram para convertirse en influencers y vivir de sus seguidores el padre de Bryttanny pese que apoya la idea de que su hija sea modelo cree que esta debe estudiar una carrera productiva para la sociedad y aunque Bryttanny quería estudiar psicología por que le gusta mucho termino cediendo y acepto estudiar Administración de Empresas para cumplir el sueño de su padre de que al morir sus hijas heredarían su empresa.

    Después de todo el papeleo y reuniones ya está arreglado Bryttanny entrara a la universidad el lunes 14 de enero del 2019.

    Así ella vivió su primer día de universidad:

    4:50 AM… Agarro mi celular entro a Instagram y hablo con mi prima Samantha

    – Hola Samantha, no puedo dormir ¿y tú?

    – no yo tampoco, creo que me quedare despierta toda la noche hasta que sea hora de ir a la uni

    – yo también, ¿Crees que sea por los nervios?

    -más bien es por todas las desveladas y fiestas que fuimos estas vacaciones jajaja

    -si tienes razón creo que en serio jodimos nuestro ciclo de dueño, veré si me puedo dormir adiós.

    – adiós.

    En verdad no se bien como dormir normalmente en vacaciones amanecía en fiestas y me dormía tarde es lógico que no pueda conciliar el sueño ahora.

    TP: Bryttanny tenía muchas ideas sobre cómo conciliar el sueño una de esas ya le había pasado por la mente en varias ocasiones y seria la que ella escogería para cumplir su objetivo.

    Yo había leído que masturbarme es un buen somnífero. Así que me pare de la cama y baje el aire acondicionado a 18 no quería que me diera calor y sudara agarre mi laptop la puse en la cama después me acerqué a mi armario al lado de el tengo otro más pequeño con llave donde guardo cosas preciadas dinero, cosas así por estilo y también en una pequeña caja dentro del mismo está un pequeño regalo que me hice a mí misma, mi amiga lucia por un tiempo trabajo en una sexstore que mejor oportunidad de comprarme un consolador.

    Mi consolador era pequeño de 10 cm y dorado era una de los más baratos que había en comparación calidad- precio y me funcionaba perfectamente.

    Volviendo a mi cama ya tenía todo lo necesario para cumplir mi objetivo ni siquiera tenía que quitarme la ropa ya que desde que tengo puerta con seguro y la llave solo la tengo yo duermo desnuda como Dios me trajo al mundo.

    TP: Ya en la cama desnuda Bryttanny empieza entrando a una página porno mientras con el consolador prendido juega un poco acariciando su vagina lentamente rozando el consolador un poquito con su clítoris para sentir la rica vibración en el mientras Bryttanny busca una categoría de porno que últimamente ha estado adentro de su cabeza

    TP: Verán como cualquier persona en el mundo del porno Bryttanny tenía etapas por las cuales algunas categorías llamaban su atención y después ya no pero hay una que desde que la descubrió no deja de apoderarse de sus pensamiento eróticos cada vez que tiene la oportunidad.

    Mientras me acaricio la vagina lentamente con mi consolador encuentro y doy clic a un video de dos grandes pollas negras penetrando y follando la vagina de una chica.

    No puedo evitar dejarme llevar y follar mi vagina con mi consolador mientras con mi otra mano acaricio mi clítoris, cierro los ojos y me dejo llevar imaginando que soy yo la que está siendo follada por esa dos enormes BBC y sintiendo todo el placer que debe sentir esa chica.

    No me malinterpreten yo sé que el porno no es real y es actuado y todo pero no puedo evitar pensar en lo fácil y placentero que debe ser fingir unos gemidos y un orgasmo mientras esas dos enormes pollas negras follan tu cuerpo.

    TP: mientras Bryttanny imagina que está siendo follada por esas dos enormes pollas negras todo su cuerpo está temblando, sus ojos cerrados acompañan una cara lasciva que demuestra el placer y los orgasmos que está sintiendo su cuerpo terminando en un intenso orgasmo acompañado de un gemido que Bryttanny mordiéndose el labio intenta suprimir solo escando un pequeño sonido y un suspiro de aire.

    Aah acabo de gemir aunque fue muy bajo espero que no se haya escuchado intento recobrar el aliento mientras los efectos de mi orgasmo empiezan a desaparecer.

    Me levanto aun temblando un poco apago mi laptop, guardo mi consolador entro a mi baño me lavo las manos y me voy a dormir cómoda y plácidamente.

    Esto fue todo por hoy como dije los consejos son bienvenidos adiós.