Blog

  • Nuestra hija y su regalo sexual de cumpleaños a su mami

    Nuestra hija y su regalo sexual de cumpleaños a su mami

    Os pongo en antecedentes, por si no leísteis los dos relatos anteriores, mi sobrina Sara y sus grandes tetas I y II.

    Mi mujer Maite 1,70 79 kg, guapa, exuberante, ardiente, morbosa 105 de pecho, un culo que quita el hipo, depilada, multiorgásmica, bisexual y le encanta todo, además muy liberal y en casa le gusta estar prácticamente en pelotas, solo llevando su tanga que remarca su culo y una camiseta.

    Mi hija Ana 1,70 59 kg muy guapa, cuerpo de modelo, 95 de pecho, también liberal, bisexual, depilada y multiorgásmica como su madre. Y también le encanta el sexo.

    Mi sobrina Sara sobre 1,70 unos 68 kg, muy exuberante, 110 de pecho, y las formas de su cuerpo resaltan con cualquier prenda que ponga ya que eran muy marcadas, realmente le gusta que se fijen en ella, además debe ser casualidad o genética de familia, multiorgásmica

    Tanto a mi sobrina Sara como a mi hija Ana, he tenido el placer de desvirgarlas, y de tener sexo habitual bien por separado, como haciendo un trio.

    Mi mujer no sabía nada esto estábamos en el año 2008 y tanto mi hija como a mi sobrina las desvirgué con 18 años. Mi mujer es muy caliente, muy liberal y le gustan mucho las sorpresas sobre todo sexuales.

    Estaba maquinando la manera de hacerle algo especial para su cumpleaños que era en noviembre.

    Un día después de follar con mi hija y mientras estábamos descansando, mi hija me dijo, papi ella no sabe que me has desvirgado, pero si sabe que soy bisexual porque me habéis visto con mi prima.

    Sabes que mami, duerme con un antifaz y tapones en los oídos y suele tener un sueño bastante profundo.

    Que te parece si por la noche, le empiezo a comer su coño, que por cierto por lo que os he visto a los dos y tu comérselo, debe tenerlo muy sensible, por como gemía y se arqueaba cuando se lo hacías papi.

    Ummmm, me parece una idea excelente y después hacemos un trío los 3, a tu mami le va encantar, ya sabes lo morbosa que es.

    Entonces lo preparamos todo para la noche que al día siguiente es su cumpleaños.

    Llega la noche, cenamos tranquilamente y nos dice ella, estoy deseando que llegue mañana para ver los regalos que me tendréis preparados, me muero por saber lo que son.

    Nos miramos mi hija y yo, nos guiñamos un ojo y aparte de lo que le habíamos comprado (un estuche muy completo para pintarse, un conjunto muy sexy de ropa interior y una cena romántica conmigo).

    Sobre las 11, 30 nos acostamos, ella como siempre se puso un antifaz para los ojos y tapones en los oídos, un camisón que tapaba escasamente la cintura y sin nada debajo.

    A eso de las 2 de la mañana fui avisar a mi hija, ya que estuve viendo la tele para no dormirme.

    Mi hija me dijo papi estoy súper excitada… mira como tengo mi coño.

    Le pase dos dedos por su coño y un zumo delicioso quedo pegado en ellos, realmente estaba ya muy cachonda de lo deseosa que estaba de hacerle de todo a su mami.

    Pasamos a la habitación matrimonial y mi mujer dormía boca arriba sus grandes pechos apuntaban hacia el techo con sus pezones no duros todavía pero se notaban perfectamente, habíamos encendido la luz de una de las lámparas de las mesillas, para tener un espectáculo morboso y excitante.

    Mi polla ya estaba semi erecta sospechando que tendríamos una noche muy agitada y más sabiendo que mi hija haría disfrutar a su mami.

    Tenemos una cama de 1,50, así que espacio teníamos para jugar los 3 sin problema.

    Mi hija se le notaba ansiosa de probar todo con su mami, se acercó a ella y le dio un beso muy suave en los labios, poco más que un piquito, su mami dormía profundamente, siguió dándole besitos por la comisura de sus labios mientras le acariciaba su cara y pelo.

    Poco a poco le fui abriendo la boca y le introdujo su lengua, para mi era una visión muy morbosa, nuestra hija besando a su mami.

    Mi polla ya estaba con ganas de salir de su jaula, yo sólo tenía un bóxer puesto.

    Mi hija seguía saboreando los labios de su mami y después de acariciar su cara y pelo bajo por su cuello y empezó a jugar con una de sus tetas, casi al instante el pezón empezó a subir de tamaño, los pezones de mi mujer son casi del tamaño de una aceituna, en el punto central de una aureola bastante grande.

    Paso a la otra teta mientras seguía besándola y el pezón reaccionó de la misma manera que el anterior, grandes pezones marcados en la tela del camisón.

    Entre sueños su mami poco a poco se le estaba acelerando la respiración y reaccionaba al beso de nuestra hija, entrelazando de forma suave las dos lenguas.

    Mi hija seguía jugando con las tetas y pezones de su mami y empezó a besarla por el cuello, sacando su lengua y dejándole un rastro de saliva, eso le encanta a su mami, que empieza a respirar un poco más fuerte que antes con los besos.

    Mi hija baja una de sus manos lentamente por el ombligo de su mami, y juega por encima del camisón con el ombligo, con este espectáculo tan delicioso, me acerco a mi hija y la beso suavemente, mi hija sólo tenía puesto un diminuto tanga y sus tetas y pezones estaban firmes y deseosos de ser tocados y excitarlos, pero hoy la protagonista en principio era su mami, así que paré de besar a mi hija para que siguiera concentrada en ella..

    Siguió bajando su mano y llegó al monte de venus, que estaba totalmente depilado, el camisón era tan corto que ya no lo tapaba.

    Entonces bajo su cabeza hacia el coño de su mami y empezó a dar besitos y lamidas en el interior de los muslo.

    Instintivamente su mami se abría un poco más las piernas, ya no las tenía cerradas antes, pero ahora ya estaban bastante abiertas, un coño depilado, deseoso, jugoso, estaba a merced de nuestra hija.

    Lentamente con su lengua recorrió los labios mayores, eran bastante protuberantes con los tenía también ella, los mordisqueaba, chupaba, lamía.

    Poco a poco hacía hueco con su lengua para que ese desaseado coño se fuera abriendo más y más y se mojara como un río de placer.

    Su mami sentía todo ello dormida pero lentamente tal vez con el gusto, la excitación, el placer, se estaba despertando muy lentamente.

    Me quité el bóxer y empecé acariciarme la polla, mis 17 cm ya estaban prácticamente preparados para actuar donde se prestara la ocasión.

    Mi hija ya consiguió abrir el coño de su mami y sus labios menores ya estaban expuestos aparte del clítoris.

    Desde mi posición privilegiada podía ver cada uno de sus movimientos y como conseguía abrir aquel jugoso coño como una nuez.

    Su mami abrió instintivamente más sus piernas, aunque estaba claro que poco a poco se estaba despertando.

    Nuestra hija cogió su clítoris que sería como un garbanzo, y empezó a lamerlo chuparlo, morderlo, aspirarlo, eso fue el punto de inflexión, el click para despertar a su mami.

    De repente dice no pares mi cielo (esa expresión siempre me la dice a mi)

    Ella no sabía que el placer se lo estaba dando nuestra hija.

    Se quitó los tapones de los oídos, pero no el antifaz, como os dije es muy morbosa, y hacerlo cosas sin ver la excita mucho más.

    Mi hija ya se lo hacía con ansia, de repente su mami se incorpora un poco y se quita el camisón, dejando sus exuberantes tetas y durísimos pezones al son del placer de su coño.

    Mi hija le introduce dos dedos con mucha facilidad ya que el coño de su mami, estaba muy mojado y deseoso de placer.

    Vuelve a repetir mi cielo, esta es la sorpresa que me querías dar y yo le contesto, amor esta sorpresa va ser más grande de lo que esperas.

    Y contesta ummm cielo como me pones, estoy excitadísima, cachonda y con ganas ya de correrme.

    Y yo le digo si amor córrete y mi hija seguía con dos dedos metiendo y sacando de forma acompasada en el coño de su mami mientras saboreaba su clítoris y los jugos que ya salían de su mojado coño.

    De repente se arquea y dice ah ah me vengo… me corrro

    Un espectacular orgasmo, logrado por su hija inunda como un rayo todo su cuerpo.

    Nuestra hija saborea los jugos de su mami, los lleva en su boca se acerca a mi y me besa con pasión pasando los jugos de su mami entre su lengua y la mía.

    Uf una situación morbosa total.

    Su mami está relajada pero con ganas de más, lo sé por experiencia, al ser multiorgásmica es una ventaja.

    Entonces con un gesto le digo a nuestra hija que empiece a chuparle desde su ano hasta besarla en la boca.

    Así hace mi hija besitos lamidas, chupadas, desde el ano, labios mayores y menores, clítoris, entre los muslos, ombligo, tetas, pezones, en los pezones se queda más rato y su mami se arquea de placer, sube por su cuello orejas y la empieza a besar, primero despacio y después con mucha pasión, su mami estaba probando el sabor de sus jugos que aún quedaba en la boca de nuestra hija.

    Entonces mientras la besa, empiezo a lamer el culo de mi hija, y bajo hasta su sexo, ummm estaba muy mojado, lógico después de hacer correr a su mami.

    Se lo lamo de arriba abajo y de abajo arriba, se estremece pero aun así sigue besando a su mami.

    Ahora quiero hacer algo que va sorprender a su mami, lamerle su coño mientras su hija la besa, ella no sabe que es su hija quien le ha dado todo ese placer y que ahora le está besando.

    Separo un poco las piernas de mi hija para poder llegar al coño mojado y pringoso de su mami.

    Le doy una lambetada y se estremece, no dice nada su mami, creo que no asimila aun cómo es posible que alguien la bese y al mismo tiempo le laman su coño.

    Lo vuelvo hacer y dice ahhh, pero como es posible esto.

    Se medio incorpora y se quita el antifaz, la cara de ella es todo sorpresa,  viendo a su hija encima de ella.

    Mi hija se separa hacia un lado de la cama, yo estaba más o menos en el medio de sus piernas de mi mujer se incorpora de todo y nos dice:

    Que pasa aquí?

    Y le digo lo que estás viendo.

    Y dice Ana, me estuviste comiendo el coño?

    Si mami, con una voz muy tenue

    Y su mami dice, pues menuda sorpresa, porque te vi varias veces con tu prima Sara y que se lo hagas a tu mami y así de rico una sorpresa muy especial.

    Y le dice nuestra hija, no te enfadas mami?

    Y su mami dice que va mi niña, me ha encantado.

    Y vuelve decir su mami, hay algo más que deba saber.

    Entonces le contesto yo, Cielo ya lo verás y seguro que también te encantará.

    Entonces dice, pues ya lo veremos entonces.

    En ese momento abraza a nuestra hija y le dice, mi niña vamos hacer un 69 te encantará lo que mami te va hacer.

    Se empiezan hacer un 69, se abren sus coños mojados mi hija de excitación y su mami de la gran corrida que tuvo hace poco.

    Mi polla está para reventar, viendo todo el espectáculo, nuestra hija y su mami disfrutándose, es morboso, excitante.

    Las deseo quiero follarlas, comerlas chuparlas, no aguanto más.

    Mi mujer tendida en la cama y mi hija encima al revés para comerse mutuamente sus coños.

    Mi hija con su culo en pompa mientras su mami le lame todo su coño empapado de excitación, me acerco con mi polla preparada, y la pongo en la entrada de su coño.

    Mi mujer al ver la polla en la entrada del coño de nuestra hija, la lame desde los huevos hasta la punta, desde la posición que estaba.

    Me pregunta, cariño vas a desvirgar a nuestra hija?

    Le contesto amor, ya la he desvirgado y follamos casi todos los días.

    Y ella contesta, Ummm cielo esa era otra de las sorpresas, que me queríais dar.

    Y le dijo si amor te gusta.

    Y contesta ummmm me encanta que la desvirgaras y folles muchas veces con ella, que mejor que con su papi.

    Ummm cielo fóllala, quiero sentir con mi lengua como se la metes toda, e ir lamiendo sus jugos que mojen tu polla cielo.

    Ya en la entrada de su coño mi polla con un simple empujón le entra todo, con lo mojada, abierta, excitada que está mi polla resbala como si fuera una pista de patinaje.

    Nuestra hija da un respingo, sentir la polla de su papi, su mami lamiendo mi polla y su coño y ella saboreando el coño de su mami, tenía que ser una sensación, más que placentera.

    Yo estaba encantado, mi plan estaba funcionando a las mil maravillas y tenía a mi disposición las dos hembras que amaba y deseaba y ellas además correspondían con todo su morbo, pasión excitación y deseo.

    El coño de mi hija con sus 18 años era apretadito y mi polla de 17 cm y gordita, rozaba sus paredes vaginales y haciendo un chop chop de lo mojada que estaba, aparte del ruido de tocar con mis caderas sus nalgas.

    Mi mujer se afanaba a lamer mi polla en el momento de entra y saca y también lamer el coño y clítoris de nuestra hija.

    Habrá gente que no comprenda o lo vea mal el sexo entre padres e hijos, pero cuando todo es consentido, deseado, sin ningún tipo de presión, es de lo más placentero que os podáis imaginar.

    Mi polla estaba en la gloria dentro del coño de mi hija y su madre lamiéndole a ella y a mi.

    Y llegó el momento de la explosión de dos coños al mismo tiempo, el de su mami con las lamidas de su hija y el de nuestra hija con mi polla y lamida de su mami.

    Fueron dos orgasmos brutales, con muchos jugos expulsados, mi hija llenándose su boca con los jugos de su mami y mi mujer saboreando los jugos que caen del coño de nuestra hija por medio de mi polla.

    Yo podía correrme pero quería aun gozar más y hacerlas gozar mucho más.

    Nuestra hija se separa de encima de su mami y se pone tumbada al lado de ella y la empieza a besar, tienen los jugos de placer de ambas y entrelazan sus leguas para saborearlos bien.

    Me acerco a ellas y primero beso a uno y después a la otra, ummm exquisito manjar el sabor de sus coños en sus bocas.

    Entonces mi mujer me da un empujón y me tumba en la cama y le dice a nuestra hija, ahora nos toca a nosotras saborear esta polla tan sabrosa.

    Mi mujer me besa mientras nuestra hija me chupa los pezones, ufff estoy excitadísimo, jamás en mi vida tuve tanta excitación, hasta me dolía la polla de tan dura que estaba.

    Mi mujer saboreaba mis labios, me los mordía succionaba, pasaba su lengua por todo alrededor de ellos me metió su lengua en mi boca, buscando la mía y empezamos a jugar con ellos con pasión desenfrenada.

    Mi hija ya no estaba en mis pezones, me estaba lamiendo y dando besitos por el abdomen.

    Seguía bajando yo deseaba que bajara más y más y cogiera mi polla y la comiera toda.

    Pero era mala cuando estaba casi llegando volvió a subir, ufff mi polla deseaba explotar y dar mi leche.

    Ahora mi mujer se entretenía en el lóbulo de mis orejas, mordisqueando, lamiendo, chupando, bajaba por el cuello, lentamente.

    Me daban escalofríos de placer, nuestra hija llega aún pezón y su mami al otro.

    Placer increíble, me mordían, me chupaban, me lamian y de vez en cuando se besaban.

    Casi suplicando, suspirando, gimiendo, les decía bajar por favor, por favor, no aguanto más.

    Ellas no me hacían caso, lo tomaban la orden con lentitud, seguían en mis pezones, pero de repente noto dos manos una cogiendo mi polla y deslizándose de arriba abajo y otra apretando mis huevos.

    Ufff quería correrme pero no así, era demasiado calvario para mi polla, necesitaba vaciar toda la leche acumulada, de tanto morbo, excitación, pasión, deseo.

    Les suplicaba una vez más bajar, ellas caso omiso, seguían en sus trece. lo hacían con morbo, me veían necesitado de explotar, pero querían que esa explosión se retrasara aún más.

    Seguían sobando mi polla y mis huevos con sus manos, era delicioso, pero al mismo tiempo cruel.

    Ahora si noto que dejan mis pezones y me lamen una por cada lado de mi cuerpo hacia el ombligo.

    Mi excitación era máxima pero creo que aún aumentaba más.

    Mis deseadas hembras estaban jugando conmigo, pero como dije antes algo cruel, pero muy muy placentero.

    De repente nuestra hija dice:

    Papi, vamos hacer que tengas la mejor corrida de tu vida.

    Ya sin más preámbulos desde esa frase, empiezan lamerme con sus lenguas el capullo, uffff como un rayo lleno de escalofríos me recorre todo mi cuerpo.

    MI mente asumía lo que estaba pasando y era increíble. Nuestra hija y mi mujer, estaban saboreando mi polla.

    Una de ellas se centra en mis huevos, me da chupones en ellos, ahhhh que rico, se mezcla dolor y placer.

    La otra me engulle mi polla hasta que le entra toda, no quiero saber quién hace una cosa u otra.

    Tengo mis ojos cerrados disfrutando cada segundo.

    Mis huevos son sobados con una boca que parece un aspirador, coge cada una de las bolas y las mete en su boca. Quien es, no lo sé ni me importa, es tal el placer que una u otra me están dando que me encaminan aún orgasmo brutal.

    Ahora noto que primero me chupa una la polla y después la otra, son dos bocas diferentes, pero deseosas de este trozo de carne duro y a punto de explotar un manantial de leche.

    De repente una de ellas me besa con pasión mientras la otra mueve sus labios y su boca más rápidamente en mi polla.

    Al poco tiempo es la otra la que hace lo mismo.

    Ahora se aúnan y afanan en darme el mayor placer, me meten un dedo en el culo ahora dos, aggg

    Estoy que no puedo más.

    Siguen con sus bocas ardientes buscando mi máximo placer.

    Entonces mi mujer dice, cielo queremos tu leche calentita en nuestras boquitas.

    Y digo si mis amores, voy explotar no aguanto más.

    Un torbellino de sensaciones invaden mi cuerpo.

    Ahhh me voy correr, no sé cómo estaban preparadas lo único que sé que mi manantial de leche empezó a salir ahhh Dios que rico.

    No paraba de salir leche jamás en mi vida expulsé tanta.

    Y de repente notaba una boca que cortaba mi hemorragia de leche. Ummm que placer, después me la dejaban libre y notaba otra boca hacer lo mismo.

    Eso significaba que tanto mi mujer como nuestra hija no querían desaprovechar ni una gota de mi leche y la saboreaban con pasión.

    No os podéis imaginar el placer que tuve.

    Jamás en la vida disfruté tanto, pero aun lo mejor fue cuando primero una y después la otra, cuando tenían ya tragada mi leche me empezaron a besar apasionadamente con los restos de ella en sus bocas.

    Mi mujer finalmente dijo, ha sido el regalo de cumpleaños más morboso excitante y placentero que he tenido en mi vida.

    Y seguiremos disfrutando del sexo los 3 ahora que nuestra hija la hiciste e hicimos mujer.

    Nos quedamos abrazados los 3 y dormimos muy relajados.

    Continuará porque hay muchas historias que contar.

    El sexo en familia es de lo más delicioso que existe o no?

  • El profesor me destroza el culo

    El profesor me destroza el culo

    Más que un amante Jonathan era un verdadero hombre, ya no me importa la indiferencia de mi esposo, es más, aunque supuse que él tenía una amante, ¡yo solo esperaba cada tercera noche de la semana a estar en la cama con Jonathan!

    El sexo era riquísimo, sus caricias, su oral, la forma en como me embestidas lo tenía tatuado en mi ser, tal vez estaba enamorada o era la pasión que desbordábamos, pero solo quería estar poseída por aquel hombre.

    Olvide mencionar en mi relato anterior que Jonathan era casado y que al igual que yo vivía una situación complicada, ¡pero una tarde me salió con que quería hacer bien las cosas con su mujer y empezó a distanciarse de mí!

    Un viernes recibí su llamada, estaba muy serio, fue directo al grano, él se iría a Michoacán con su esposa a vivir y tratar de tener su segundo aire, honestamente eso me derrumbo, el hombre que me había levantado en mi peor momento se alejaba, pero tenía que entender, ¡ambos teníamos vidas y eso desde un principio fue solo sexo y deseo!

    Ese mismo viernes, como a eso de las 8 de la noche llegue a su taller, aquel taller que nos vio entregarnos a la pasión en repetidas ocasiones.

    J: ¿Qué haces aquí?

    K: ¡Vine a despedirme!

    J: No debiste, ¡ahora estoy en una encrucijada!

    K: Tranquilo, no vengo a detenerte, ¡solo quería verte una última vez!

    Preparo un par de cafés y nos sentamos en unas sillas de espera donde hablábamos de nuestros destinos.

    J: ¡Mi esposa supo de ti!

    K: ¿En serio?

    J: Tranquila, no pasar nada, ¡creo que eso la motivo a cambiar y que lo intentemos de nuevo!

    K: Pues me da gusto, ¡estoy seguro que mi marido no lo entendería así!

    Nos mirábamos fijamente, aunque no lo decíamos con la boca, las ganas que nos teníamos ya se entregaban en nuestras mentes.

    Una vez terminado el café, me puse de pie y le di un fuerte abrazo y sin decir más comencé a dirigirme la salida.

    J: ¡Te voy a extrañar!

    Esas palabras no solo me conmovieron si no que me hicieron perderme, giré y corrí hacia él, mi boca busco inmediatamente la suya, nos besábamos con pasión, nuestras manos se perdían en la ropa que nos estorbaba, ¡lentamente entramos al cuarto donde el a veces dormía y el que fue el campo de batalla en otrora época!

    Me recostó en la cama y se quitó su camiseta, ¡yo me quite mi blusa y nuestros cuerpos se rozaban excitándonos más!

    Me quito mi pantalón y su lengua recorría desde mis pies a mi entre piernas, yo suspiraba con aceleración, mi cuerpo lo pedía, ¡mi vagina estaba palpitando por el!

    Me quito mi trusa y su lengua probaba con delicadeza mi concha mojada, sus manos acariciaban mis pezones y yo mordiéndome los labios le exigía que no se detuviera.

    K: ¡Uhm!! ¡No pares por favor!

    J: ¡Tan rica!!

    Sentía venirme, su lengua no se detenida, me lamia desde mi ano a mi clítoris, me daba ligeras mordidas, ya estaba toda empapada, sus dedos también participaban en la toma de mi cuca, ¡lentamente fui llegando a mi orgasmo!

    K: ¡Ah!!! ¡Dios mío!!

    J: Así mi amor, ¡que rico!!

    Era mi turno, le quite su trusa y comencé a acariciarle sus testículos con machismo amor, los sobaba, besaba, puse su cabecita en mi lengua y la lamí como si fuese mi último alimento, poco a poco lo introduje en mi boca, mientras sus suspiros me alentaban a no detenerme.

    K: ¡Que rica, la echare de menos!

    J: ¡Uhm!! ¡No pares, así mi amor, continua!

    Me ahoga yo solita, su gruesa verga me tenía con la boca llena, mientras sus manos acariciaban mis nalgas y metía sus dedos en mi vagina hambrienta por él.

    K: ¡Métemela ya!

    J: ¡Acuéstate y levanta las piernas!

    Lo obedecí y me coloque como me dijo, me tomo de los pies y la introdujo con suavidad, disfrutando cada cm de nuestros sexos.

    Se movía lento y eso me tenía a full, ya que sentía su dureza a mas no poder, gemía y gritaba, lo abrazaba con mis piernas y el me besaba con muchísima pasión.

    K: ¡Así, uhm, que rico!

    J: ¡Ah!! Uf, ¡no te quiero dejar!

    Me puso de lado y el detrás, ¡se empujaba con fuerza mientras volteaba mi cabeza y nos besamos de lengua!

    Sus penetradas me satisfacían como nunca, ese día estaba más duro más viril, ¡me puso boca abajo y me estrujaba con muchísima fuerza haciéndome ver las estrellas!

    J: Uhm, que rica uhm, ¡toma!

    K: Así, no pares por favor, ¡ah!!

    J: Que nalgas, que piernas y tu forma de hacerlo, ¡eres la mejor!

    K: ¡Ah!! ¡No pares bebe, soy tuya, soy tuya!

    Sentí su semen llenarme con fuerza, estábamos excitadísimo, yo también me venía en ese segundo orgasmo, gritábamos y movíamos la cama desatando nuestra pasión.

    Apenas me al saco y fui a lamérsela y mamársela con suavidad, me tragaba su semen, no me daba asco, al contario succioné hasta el último esperma que el salió.

    El me acariciaba la espalda, las nalgas, me la metía hasta el fondo, ¡poco a poco se endurecía nuevamente!

    J: ¡Me pones más duro!

    K: ¡Es que te quiero así!

    J: ¿Me dejaras darte por atrás?

    Yo dudaba un poco, tenía tiempo que no le daba mi culo a nadie, ¡pero qué mejor que con él para volverlo a usar!

    K: Si mi amor, ¡mi culo es tuyo!

    Su pene estaba ms duro que el metal, me llene la mano de saliva y la lleve a mi ano, ¡él se acostó y subí mirándolo de frente ensartándome solita su gruesa verga en mi ano!

    J: Mi amor, uhm, ¡que rico!

    K: ¡Ah!!! ¡Me matas!

    Me ensarté sola y empecé a moverme con suavidad, me lastimaba su grosor, pero el deseo era más fuerte, el gemía y me movía a su ritmo, me apretaba las tetas, ¡me tomaba las nalgas para empujarme más su dura verga!

    J: Que rico, ¡esto es lo mejor!

    K: ¡Ay!! Me duele, ¡pero disfruta nene!

    J: Por dios, esto es único, ¡uhm!!

    K: Así, métemela, uhm, ¡métela!

    Estuve encima dándome sentones y moviéndome en círculos, ¡luego me pido me acostara nuevamente con las piernas abiertas!

    K: ¡Así mi amor!

    J: ¡Que rica te ves!

    ¡Abrace mis piernas y el me abrió las nalgas para introducirme su verga nuevamente en mi culo!

    K: ¡Ah, que rico, uhm!!

    J: ¡Ah, uhm, si, que rico!

    K: ¡Que rica verga, más, dame más!

    J: ¡Uhm, tómala mi amor!

    Primero me la daba con suavidad mientras me acariciaba los pechos y mi trasero, me besaba los pies y subía el ritmo de sus embestidas.

    Yo sentía que vomitaba, su verga gruesa me tenía gozando, ¡pero al mismo tiempo me dolía y generaba efectos en mi interior!

    J: ¿Te gusta nena, te gusta ahí?

    K: ¡Ah!! ¡Me matas!! ¡No pares!

    J: ¿De quién eres?

    K: Soy tuya, ¡mi cuerpo siempre será para ti!

    Me cogió riquísimo en esa pose, levantaba mis piernas, me doblaba, me embestía salvaje y luego con suavidad, yo escurría de mi vagina y le pedía que no parara.

    ¡Me puso en cuatro y me abrió las nalgas para meterla de sopetón!

    Sentí que vomitaría, su dureza y grosor eran demasiado y aunque ya me había acostumbrado, ¡en esa pose era más placentero y más doloroso para mí!

    J: ¡Ah que rico, esto es un sueño!

    K: Métemela, uhm, ¡no pares!

    Por primera vez en todo este tiempo me jalaba el cabello, me arañaba, era un toro, ¡el tranquilo y pasional ahora era un salvaje y mi culo cada vez se abría más!

    J: ¡Muévete solita, muévete!

    K: ¡Ay que rico!! Así? te gusta como lo hago

    J: ¡Eso!! ¡No pares, que ricas nalgas, uhm, ah!!

    Me tenía empinadísima moviéndome en círculos, estaba empalada, sudaba y babeaba, ¡era nuestro último acostón y quería disfrutarlo al máximo!

    K: ¡Mi amor que rica verga, me vengo, me vengo!

    J: ¡Uh!! Si, uhm, me matas nena, ¡que culo!!

    K: Prométeme que cuando se lo hagas pensaras en mí, ¡así como yo pensare en ti!

    J: Prometido, uhm, aunque este con mi mujer, ¡eres la dueña de mi verga!

    Entre el dialogo y los movimientos salvajes, poco a poco se endurecía más, sus bolas se inflaban, jadeábamos gritábamos y nos movíamos como locos, ¡hasta que finalmente terminamos juntos!

    Yo me movía como loca para recibir su leche, el me apretaba los muslos y no dejaba de expulsar su semen, ¡qué momento!

    J: Toma mi leche, ¡tómala!

    K: ¡Ah!!! ¡Papito, que rico, uhm!

    J: ¡Esto es magnífico!!

    K: ¡Uhm!! ¡Que rico!!

    El orgasmo fue de lo más placentero, ¡quede empalada mientras el perdía su erección!

    Nos recostamos y nos besábamos con locura, ya no podíamos más, pero era imposible querer separarnos.

    Sonó su celular e inmediatamente se aseo y se vistió, sabía que era momento de marcharme, hice lo mismo, el cerro las puertas, las cuales jamás volvería abrir, me miro serio y me entrego un cuadro de una pintura que le regale, la cual tenía una carta escrita por él, ¡me beso la mejilla y se fue sin mirar atrás!

    Llegue a casa destrozada, mi marido me pregunto, pero solo lo abrace, jamás me olvidare de ese profesor que me saco de un túnel al que me había metido yo sola, pero a partir de ese día, ¡todo cambio para mí!

    Kali

  • Mi prima se viste de novia (Capítulo 9)

    Mi prima se viste de novia (Capítulo 9)

    Apenas lo vi, corrí como un loco hacia él. Le di dos puñetazos en la cara y cuando quedó tirado en el suelo, le mordí el abdomen hasta dejarle los dientes marcados.  No lo hice ni por resentido, ni por el dolor de sentir mis planes desintegrarse entre mis dedos. Lo hice porque mis viejos me enseñaron a siempre cumplir una promesa.

    Cuando el chinito logró sacarme de encima de Fabián, recuperé un poco la cordura y escuché a mi prima gritarme desesperada que pare. Que no lo mate.

    -Te dije que si la veía llorar, te comía el hígado con los dientes. ¡Hijo de puta! – le grité, haciendo fuerzas para respirar.

    Era cierto lo que le había dicho a penas lo conocí, cuando mi prima lo presentó como su novio. En aquel entonces sólo estaba parafraseando a Yayo, de Videomatch, que en una de sus cámaras ocultas había soltado esa frase. Recuerdo que todos rieron de mi broma. Pero yo lo había dicho enserio. Como una de esas cosas que quedan guardadas en tu memoria para ser utilizadas solamente de ser necesario, había salido en ese momento. Era una reacción animal, es cierto, pero tenía un fundamento.

    Al segundo, llegaron una especie de guardias de seguridad. Fue tal vez por el momento adrenalínico que estaba viviendo, que pensé que me sacarían del barco. Que me meterían en una especie de calabozo y aunque se rían, pensé también que me irían a tirar por la borda, como si fuese una obra de teatro sobre piratas y novias putas.

    Julia me metió en la habitación y supe luego que el chinito, a quien estaba comenzando a odiar unos minutos antes, se disfrazó de mi mejor amigo y les dijo a los de seguridad que Fabián me había atacado primero.

    Ahora golpeaban otra vez la puerta. Pero sabíamos que era por un motivo diferente. Mi prima se vistió con lo primero que encontró y antes de abrir me exigió que me recomponga. Lo hice cuándo Julia se fue con Fabián y me encontré sólo en el camarote. Todavía me costaba un poco respirar.

    Tardé unos minutos en vestirme y salir, los suficientes como para que el resto se haya ido. Salvo el chinito que tenía dos tarjetitas en las manos y me hablaba en una especie de italiano/español que por primera vez no le podía entender. Él lo noto y comenzó a hacer ademanes. Cuando cerró su puño con el pulgar arriba y lo llevó a su boca, supe que me decía que las tarjetas eran para las bebidas. Las tomé y ya más tranquilo le agradecí con una palmadita sobre el hombro. No podía negarlo: el pibe ya me estaba cayendo bien.

    Busqué a Julia por todo el barco y no la encontré. Me entregué entonces a ser el típico borracho deprimido en un bar y comencé a utilizar la tarjeta de bebidas libres que había comprado para otra utilidad.

    La depresión llegó recién a la quinta cerveza. El mareo a la sexta y cuando me pareció ver de reojo a la pibita del culito lindo entre la gente, supe que ya estaba comenzando a sentir lástima por mí mismo.

    No podía caer tan bajo. Hasta el dolor debe tener sus límites. Creer ver a una persona cuándo recién perdiste a otra que te interesaba más, es uno de ellos. Esa especie de enamoramiento hacia alguien prácticamente insignificante, era un claro signo de angustia del perdedor. Del abandonado. No podía caer tan, pero tan bajo.

    Sabiendo que ya no me encontraba en una situación que sabía manejar, resignado, volví al cuarto.

    Allí estaba Julia, llorando sentada al pie de la cama. Al verme, corrió a abrazarme. Me preguntó si estaba bien y puso su cabeza en mi pecho, haciendo puchero. Como hacía siempre que pasaba algo que no le gustaba.

    -¡No lo quiero ver más, Rodri! –me dijo- ¡Esto arruina todo nuestros planes! –sentenció al final.

    Era algo que ya me imaginaba, pero costaba oírlo. Encima yo no tenía ni la más puta idea de cómo responder. Ni de cómo continuar con mi plan. Yo era simplemente una fantasía y él era el amor de su vida. Incluso yo mismo, en el fondo, deseaba que se arreglen y que mi prima sea feliz. Mucho más que cogérmela. Pero en el momento justo en donde bajaba mi cabeza para que el verdugo utilice su espada, mi prima me dio una chispa de esperanza.

    -Me pidió perdón, me dijo que no lo volvería a hacer nunca más –dijo.

    Fabián había cometido el error de su vida: le había confesado que en verdad la había engañado una semana antes de su boda.

    Entiendo si me dicen que era evidente, que al menos mostró madurez y responsabilidad al hacerse cargo de haberse culeado a una pendeja. No, mis amigos. Están equivocados. En estos casos siempre, pero siempre, hay que decirle a una mujer lo que ellas quieren oír. Julia quería escuchar con toda su alma que no era cierto. Que el video era viejo. O que no era él. Si le hubiese dicho que en realidad era un hermano gemelo que vivía en Invernalia y los habían separado de chiquitos porque tenía que pelear por el Trono de Hierro contra John Snow, con el tiempo le habría creído. Porque su alma entera prefería que eso sea verdad.

    Aunque te pesquen en pleno acto, con la pija metida en el fondo del orto de una extraña, siempre digan que no. Que vieron mal. Podrán pasar días, semanas, años incluso, pero sin confirmación, al final les creerán. Es más fácil soportar la humillación de ser engañadas si les creen.

    Es verdad que haciéndose responsable también tendrán chances de recibir su perdón, pero no sin antes pasar por su venganza. Y ahí entendí mi nuevo rol. Ahí comprendí que no me bajaría de ese barco sin hacerle la concha a mi prima. Sin atragantarla de pija. Sin llenarle el estómago con mi leche. Solamente me iba a costar un poco más, pero tenía tiempo.

    -¿Te puedo pedir un favor, Rodri? –escuché decir entre llantos.– No le pegues más.

    Le dije que estaba bien, que no volvería a golpearlo. La tomé de las mejillas y la besé. Para mi fortuna Julia respondió a mi beso. Y para desdramatizar, le sonreí.

    -¿Qué te dijo por haberte visto vestida de novia puta? –le pregunté realmente con curiosidad.

    -Le dije que pensábamos que esta noche había una fiesta de disfraces. El boludo me creyó. Hasta me dijo que él no tenía disfraz. –contestó a mi pregunta y también aclaró que lo que les dije unos párrafos arriba funciona para todos los géneros: creer es más fácil.

    Sólo por curiosidad le pregunté si Fabián había venido con su prima. Cuando se empezó a reír, supe que era una locura. Pero tenía que confirmarlo. Ella pensó simplemente que era una broma y me dio otro beso, pero lejos de tranquilizarse se rio más fuerte. Ahora a carcajadas. Tanto que hasta tenía que agacharse de vez en tanto, para poder respirar. Al sacar sus manos de la cara las puso sobre mis mejillas.

    -¡No puedo creer que le mordiste la panza! –me dijo.

    -A vos te dio miedo. Pero, cuando lo vi, a mí me dio hambre. –le contesté para escucharla reír un poco más.

    Pasado el momento de gracia me contó que se encontraría con Fabián en uno de los tantos bares que tenía el crucero, después de cenar, para hablar mejor. Me encantaba la idea. Cuánto más hable el tonto, más aumentaba mi esperanza.

    -Yo sé, Rodri, que lo que te voy a pedir parece un boludeo. Que te estoy pelotudeando. Que vinimos acá pensando en otra cosa –Julia hablaba como excusándose de algo que en realidad ni me importaba.

    Aunque tenía una leve idea en mi imaginación de lo que sería su pedido, le acaricié el pelo dándole a entender que todo estaba bien. Que lo que más deseaba en el mundo era que ella este bien. Y era totalmente cierto. De todas formas, ni cerca estuve de leerle la mente.

    -Pero aprovechando que debes tener las bolas llenas de leche. –continuó con una sonrisa mitad cómplice y mitad sincera- ¿No me acabas en la bombacha? Por si logra convencerme de dejarme chupar la concha. ¡Que el hijo de puta se coma tu semen!

    La simple idea me hizo parar la pija. Sabía que era imposible. No había chance alguna de que Fabián la convenciese, siquiera, de tocarle una pierna. Pero no me importaba. Me auto di la bienvenida a la venganza y le dije que sí, pero también aproveché la situación.

    -Si yo te hago un favor, vos me tenés que hacer uno a mí. –Le dije y recordé que esa misma frase la habíamos utilizado más de mil veces, de niños. También haciendo travesuras, pero claro, de otro tipo.

    Ella también lo recordó y esbozó una sonrisa.

    -Está bien. –respondió– Pero no podemos coger, Rodri. No voy a poder disimular.

    Mi prima había leído mis intenciones. Eran demasiado obvias. Pero me relajó no escucharla decir “somos primos”, cuando aclaró por qué no podíamos coger.

    -Bueno. –dije luego de pensar un ratito– Arrodillate y abrí la boquita entonces.

    Julia apretó los labios y saco apenas la lengua. Ya la conocía: se le hacía agua la boca. Pero me dijo que no. Que por favor no sea nada sexual. Como si dejarle la concha llena de leche no lo fuese.

    Me quedé un momento en silencio y casi sin pensarlo le dije que se desnude y que vaya a la ducha. Que la quería mear toda. La orden me sorprendió hasta a mí. Una lluvia dorada era algo que nunca había hecho y a decir verdad, tampoco me llamaba mucho la atención. Pero me había salido, como un acto fallido o un reflejo del inconsciente. Al ver su reacción logré encontrar un significado a mi pedido. Ella sonrió y supo que era en serio cuando me miró a la cara.

    -Es un asco eso, Rodri.

    -Puede ser, pero algo mío te tenés que tragar.

    Me respondió con un gesto de desagrado que me excitó aún más. En ese momento me encontré calculando que tal vez esas palabras me habían salido buscando su rechazo y así poder volver a insistir con el pete. Pero mi sorpresa aumentó cuando mi prima me dijo que bueno, que estaba bien, que lo haría por mí.

    La chota se me puso otra vez al palo con una simple idea. Ella se desnudó, fue hasta el baño y me llamó con la mano. Arrodillada, con los ojos cerrados, como una puta de las más baratas recibió mis primeros chorros de pis. El gesto de asco le duró unos segundos. Al instante comenzó a abrir la boca y esperar a sentirla llena para escupir tranquilamente la meada sobre su pecho y sus tetas. Luego ella sola sacó la lengua para sentirle mejor el sabor. Esta vez al ver que volvía a llenarse, corte el chorro para que lo pueda tragar.

    -¿Te gustan las chanchadas que hace la putita de tu prima, Rodri? –Me dijo relamiéndose entre sonidos deglutorios.– Dame más. Quiero más pichín. –agregó con tono inocente.

    Así lo hice. Y en ese instante supe que en realidad lo que me había obligado a hacer mi inconsciente, era marcar un territorio. Con un instinto animal la meé por todo el cuerpo, dejándole una buena cantidad en la boca, para que se los tomara una vez tras otra. Mi excitación estaba al máximo. Tenerla en esa posición cuál sumisa humillada me taladraba la mente. Era mi puta. Mi prima, era mi puta. Necesitaba sentir que Julia era mía. Sólo mía. Esa fiera salvaje que ella me había despertado, ahora la disfrutábamos o la sufríamos los dos.

    -Que puta sucia me volviste, primo. –dijo cuándo finalicé– ¡No puedo creer que me tomé tu pis! ¡Ni que me encantó!

    Un ratito después, me hizo señas de que me vaya, para que se pudiese bañar tranquila y obedecí. Ahora venía mi parte. Pajearme en su bombacha para que Fabián, tal vez, se coma mi leche al chuparle la concha. Otra idea que me volvía loco. El morbo que nunca había sentido en toda mi vida parecía caer todo de golpe, en una semana. Y era precioso.

    Salió del baño con una tanga rosa que le quedaba hermosa. Los pasos que dio hacia la cama los disfruté como un verdadero espectáculo. El cuerpo de Julia me resultaba cada vez más perfecto. Esta vez con las tetas al aire.

    Me indico que me pare y se me puso enfrente. Sin darme más tiempo, con una mano me tomo la pija que estaba todavía sucia de pis y me empezó a pajear. Su otra mano fue a mi nuca y su boca quedó a un centímetro de la mía.

    -Que degenerado que sos, Rodri. Mira como tenés la pija. –me susurró-¿La tenés durita por la paja que te hace tu prima?

    Me volvía loco con sus palabras.

    -¿Me vas a manchar la conchita con leche? Toda la bombacha sucia déjame. Dale, Rodri. Enchastrale la concha a la putita de tu prima.

    Quitó la mano que tenía en la parte posterior de mi cuello y la usó para abrirse la bombacha, estirando el elástico que quedaba sobre su abdomen. Verle la concha desde arriba, casi espiando, le facilitó ciertamente la tarea. Al segundo acabé como nunca. Mi semen le pegó en la pancita y luego ella misma apunto mi chota hacia sus labios vaginales. No pude contar la cantidad de lechazos que recibió en total, pero la leche no sólo se le acumuló en la tanga sino que, sobrepasando los bordes, le manchó todos los muslos.

    Al terminar mi orgasmo caí rendido, con mi frente sobre su hombro. Ella se aplastó la bombacha para desparramar mejor la leche y se lamió la mano cuando quedó sucia por los fluidos que traspasaron la tela. Al verla sentí que ya estaba para una paja más, pero me contuve. Como lo tenía cerca, besé su hombro, bajé con la lengua un poquito y ella misma volvió a tomar una teta y me la ofreció para que se la chupe un poquito. La excitación otra vez se estaba apoderando de ambos.

    La apreté fuerte del culo y la besé en la boca. Todavía con la pija al aire la apoyé con pasión sobre su tanga, que ahora parecía roja. Cuando mis dedos comenzaban a esquivar la bombacha y tocarle el orto desnudo, me frenó. Sé que le costó. Sé con total seguridad que hubo un segundo en donde pensó en colgarse de mi cuello y abrazarme con las piernas abiertas y mandar todo al diablo. Pero del otro lado estaba el amor de su vida y eso también tuvo peso en la decisión.

    También sabía yo que, una vez más, era sólo cuestión de tiempo. Se irían a encontrar, se besarían, capaz, a la tercera cerveza y cuando la calentura le nublaría la mente, entre esas nubes grises aparecería la imagen del culo abierto de la pendeja. La calentura de mi prima volvería a la habitación como máximo a las dos horas.

    Se puso un vestido floreado de verano, hermoso. De esos que se pegan a las nalgas aunque sean sueltos. Cenamos y cuando llegó el momento del encuentro, le deseé suerte y me fui a tirar para descansar un rato.

    Pasaron dos horas. Luego tres. A la cuarta, pensé que tal vez había calculado mal. Y a la quinta, hasta podía imaginármelos teniendo sexo desenfrenado. Sentí tanto miedo que ni me calentaba la idea de Fabián chupándole la concha enlechada. Si tenían sexo y se arreglaban, por un lado, no puedo negarlo, me alegraba porque sabía que eso haría muy feliz a mi prima.

    Pero, por otro, entendía que ya no tendría chances de cogérmela.

    En medio del pánico llegó un mensaje de Julia a mi celular. Dude en leerlo. Me temblaban las manos.

    Habían pasado seis horas y si el mensaje era para avisarme que dormiría con él, todo estaba perdido.

    Continuará…

  • Mi primera e improvisada orgía

    Mi primera e improvisada orgía

    A pesar de que, la relación amorosa con el chico de los dos relatos anteriores iba bien, las cosas cambiaron totalmente a eso del mes de Mayo. Ya a comienzos del ese mes, lo notaba extraño, ido, distante… le preguntaba qué le pasaba… era esquivo, respondía que estaba cansado y estresado por el tema de la universidad.

    No iban a pasar muchos días cuando me llegan mensajes anónimos diciendo que él, en una fiesta me había sido infiel… al principio no le creí, al ser anónimo, pensé que sería alguien tratando de ser gracioso… aun así, le mostré los mensajes, él quedó mirando el celular y se rio. Reconozco que desconfié de él pero no tenía pruebas de nada. Hasta que un día me lo confiesa… en una fiesta que había ido con compañeros de universidad, había estado con una chica, no solo eso, se seguían viendo. No podía creer lo que me estaba diciendo, me pidió perdón, me rogó que lo perdonara y que prometía que no quería ver a esa chica… yo solo me fui, no le respondí, tenía que digerir lo que estaba pasando…

    Me tomó unos días volver a hablarle y decirle que no quería verlo más, no quería que me llamara, que me fuera a buscar a ninguna parte, que se alejara de mis amigos, etc. Aunque lo lamentó, él desapareció de mi vida desde ese momento.

    Mis tres relaciones amorosas habían durado meses, me comencé a cuestionar si estar en pareja era lo mío… al final decidí darme un tiempo de soltería, de disfrutar otras cosas. Me concentré en la universidad, en pasar tiempo con mis amigos, ir a fiestas etc.

    Los siguientes meses no estuve con nadie, no tuve nada con nadie, solo me dediqué a disfrutar otras cosas y la verdad me sentía bien. Era tiempo de darme un respiro amoroso y sexual.

    Ya era noviembre, durante los últimos meses había salido más con un grupo de amigos, que no eran tan cercanos, solo eran los que aparecían los viernes o sábado para decirme, hey! hay una fiesta… bueno, fue así como una amiga, de ese grupo, una noche, me dice, hay fiesta en tal casa… yo le respondí, dale vamos… la verdad creí y todos creímos que habría mucha gente, esa era la intención, pero por diversos motivos, los demás no llegaron… al final, éramos tres mujeres y dos hombres. Con mucho alcohol y drogas, llámese cigarros, marihuana.

    Fue una fiesta bastante intima, conversábamos de todo, bebíamos mucho mientras escuchábamos música en el living de la casa. Llegó un momento en donde uno de los chicos, el dueño de casa, dice juguemos algo… era el juego, verdad o reto. Todo fue muy en la onda de amistad, hasta que se comenzó a tornar más sexual el ambiente… los retos pasaron de ser, beber alcohol, hacer sentadillas a, besar a x persona… Cuando ya prácticamente todos nos habíamos dado un beso esa noche, los retos subieron de tono, ahora era quitarse una prenda el que perdía un juego… este juego, era responder las preguntas sin repetir ni equivocarse.

    Con mucha vergüenza intentaba no equivocarme y al comienzo, fue así. Le pondré iniciales a los participantes, A y T los hombres, R y F las dos chicas. Recuerdo a el chico A muy tocado por el alcohol y la marihuana… lo cual lo hacía perder muy seguido, fue el primero en quedar en ropa interior… luego la chica F se había quedado con una polera y en calzones, mientras que el chico T, la chica R y yo, aún teníamos casi toda la ropa.

    En una ronda de preguntas me tocó perder, tuve que quitarme una prenda, era entre mi polera o mis jeans, decidí que la polera, quedándome en sostenes y jeans. Era mi turno de hacer la pregunta… la ronda duró mucho pero perdió la chica R a lo que decidió también quitarse la parte de arriba. La siguiente ronda, volvió a perder el chico A, el que solo le quedaba su ropa interior, no quería quitárselos, pero tuvo que hacerlo… cuando se los quitó, el ambiente era entre morboso, divertido… seguimos jugando así por un rato.

    Ya estábamos en una etapa donde el chico A estaba desnudo, el chico T solo en bóxer, la chica R sin sostenes, solo calzones, la chica F igual, y yo, en ropa interior. Y llegó el momento donde había perdido y tenía que decidir entre una u otra prenda, por supuesto decidí quitarme la parte de arriba, con mucha vergüenza me quité el sostén, pero ya las otras chicas estaban igual por lo que no me sentía tan sola. Luego de esa ronda, le tocó perder al chico A, pero él, ya no le quedaban prendas por quitarse… La chica F lo retó a que se parara y mostrara su pene por 10 segundos al frente de todos… él lo hizo, al estar en una mesa de centro, podíamos cubrirnos ahí… él se puso de pie y sin taparse tenía que contar 10 segundos, el chico T no miraba, yo miraba de reojo mientras reía… una vez cumplido el reto, debíamos continuar con la siguiente ronda, la cual, me tocó perder, me tocaba quedar desnuda… dije que no, que otro reto, ellos insistieron, lo cual tuve que acceder.. .me quité el calzón y me senté, estaba completamente desnuda a pesar de que me cubría con la mesa.

    La siguiente ronda le tocó perder a la chica F, ella no dudó y quedó desnuda.., seguimos… fue el turno de que el chico T quedara desnudo… para sorpresa de todos, tenía su pene ya algo erecto, lo cual nos causó risa, normal ya estando las chicas casi desnudas todas.

    A esas alturas del juego, terminamos todos desnudos… los retos cambiaron y pasaron a subir más el nivel. Un reto que me tocó hacer a mí, fue besarle los pezones a la chica R. La chica F hacerlo a mí… la misma chica F tuvo que tocarle el pene al chico T, y nuevamente a mí, me tocó tocárselo al chico A, en ese instante, los dos chicos ya estaban erectos… el ambiente estaba entre nervios y sexual. A la chica F la retaron a chuparle el pene al chico A, ella accedió, lo hizo un instante y fue entre divertido y morboso mirar como lo hacía.

    Ya solo nos hacíamos retos, nada de juegos, alguien decía reto a X hacer X. Uno de esos retos fue que el chico T golpeara con su pene mis pechos… lo hizo… otro reto para mí era, poner mis pechos junto con los de la chica R, ella tenía sus pechos grandes, la verdad es que me gustó mucho la sensación.

    Llegó un momento en donde la chica F que era la que más prendida estaba con los retos, nos dijo, a nosotras, a ver si se atreven a hacer esto… se sentó junto a los dos chicos y después de besarlos, comenzó a chuparles el pene a los dos chicos… nosotras quedamos pensativas, avergonzadas de la situación pero era tan morboso verlo… estuvieron ellos 3 un buen rato hasta que ella se detuvo y me retó a hacerlo a mí y también a la chica R… me acerqué al chico A mientras me reía, agarré su pene y lo metí en mi boca y se lo chupé un par de segundos… luego giré e hice lo mismo con el chico T.

    Todo esto fueron un par de segundos, le tocaba el turno a la chica R, ella dudaba pero al final lo hizo. El chico A estaba retando a la chica F que le tocaba hacerlo conmigo, ella me mira y se acerca me dice ponte en el sofá… yo me siento, abro mis piernas ella comienza a chupar mi vagina, extrañaba mucho esa sensación de sentir una lengua, lo hacía muy bien, me hizo gemir pero me tapaba la boca porque me daba vergüenza… mientras lo hacía miraba a los chicos y los dos estaban mirando y tocándose, hasta que uno de ellos se acercó a la chica R y comenzaron a besarse… mientras el chico A iba a una habitación. La chica F seguía haciéndome sexo oral, la chica R la veía chuparle el pene al chico T, en ese momento, llegó el chico A con preservativos, dejó algunos en la mesa.

    La chica F se detiene y me comienza a besar, mientras nos tocábamos. Veo al chico A acercándose a nosotras poniéndose el condón, agarra a la chica A, esta se deja, se sienta y ella encima, y comienzan a tener sexo, mientras yo miraba al lado, ella gemía mucho, sus pechos se veían hermosos saltando, me acercaba a tocárselos y a besarla a ella… luego miraba para otro lado y veía a la chica R en cuatro mientras el chico T le estaba dando… me estaba encantando la situación, tanto que me puse en un rincón del sofá y me comencé a masturbar mirándolos… escuchándolas gemir… la chica F se me acerca y nuevamente me comienza a hacer sexo oral, mientras yo le tomaba su cabeza, el chico A le comenzaba a dar en cuatro… ya todo era sexo, ya no me tapaba para gemir, solo lo hacía…

    En un momento, el chico T se me acercó, lo miré y miré a la chica R, ella estaba besando al chico A mientras este seguía dándole a la chica F… el chico T se quitó el condón y acerca su pene a mi boca, la cual abro y comienzo a chupárselo, mientras todos gemíamos. Agarré su pene y se lo comencé a lamer por todos lados, ya la chica F había dejado de hacerle sexo oral, estaba haciéndole ahora a la chica R. El chico T se acerca a la mesa coge otro condón, se lo pone y nos vamos al sofá, al lado de los otros chicos. Me apoyo en el respaldo del sofá, él me toma de la cintura y siento como entre su pene y comienza a darme… llega la chica F se pone por el otro lado del sofá y me comienza a besar, pone sus pechos, los cuales yo beso y chupo. El chico T comienza a darme fuerte y rápido, me dice me voy, se había ido dentro del mí y dentro del condón, se fue a sentar al lado de la mesa. Yo seguía besándome con la chica F, nos acomodamos, cruzamos nuestras piernas y comenzamos a rozar nuestras vaginas, se sentía tan rico que me hizo acabar.

    El chico T estaba sentado en el suelo tocándose, ya había acabado pero aun así se seguía masturbando tratando de que se le parara de nuevo, mientras los demás estábamos en el sofá, la chica F sentada en la cara de la chica R, yo lamiendo la vagina de la chica R y el chico A metiéndome su pene… todo era gemidos y sudor en esa habitación, mientras se repetían las palabras, que rico esto, que rico se siente… El chico A se detiene, yo me siento y comienzo a besar a la chica R, mientras el chico A comienza a darle a la chica F.

    Ellos estaban en un lado del sofá, ella arriba de él, mientras la chica R y yo, estabulamos en el otro, yo haciéndole sexo oral a ella, abría sus labios y movía mi lengua en su clítoris, miraba su rostro de satisfacción y sentía sus gemidos, la hice acabar, sentía como caía su liquido en mi boca mientras se la estaba chupando. El chico A acabó en la boca de la chica F, nosotras, estábamos en un rincón abrazadas y besándonos mientras el chico T miraba.

    Así fue como acabó mi primera, improvisada orgía, quedamos exhaustos, nos reímos, ya no nos importaba estar desnudos… yo me levanté agarré mi ropa, entre toda la que había ahí y dije que me iría a la cama, caminé desnuda con la ropa en la mano, a la habitación, me tiré en la cama de panza y siento a la chica R hacer lo mismo, nos miramos y nos reímos.

    Al día siguiente, yo me levanto y me dirijo al baño, me doy una ducha rápida y me visto, el resto estaba haciendo lo mismo. No hablábamos del tema, lo evitábamos, nos despedimos y nos fuimos de la casa del chico A. No volví a hablar del tema con los chicos, solo con la chica F, aún sentía vergüenza del momento inolvidable.

  • Disputándonos a papá (Parte 2)

    Disputándonos a papá (Parte 2)

    Todo transcurrió normal los próximos tres días hasta que mi hermana salió a hacer unas compras, debía aprovechar el que me quede sola con papá. Mi padre estaba sentado en el sillón comiendo unas frituras, era el momento.

    Estaba viendo la tele así que corrí a mi habitación, me puse una tanga rosa de encaje que me gusta mucho, una minifalda súper corta y un top ajustado que solo me tapaba los senos, sin brasier obvio. Me senté junto a papá -hola papi, ¿que ves en la tele?

    -una película mi amor, pero vaya que hace calor, con esa vestimenta derrites a cualquiera.

    -jajaja, Gracias papi- Yo acariciaba la pierna de mi papa y a veces con el dedo meñique le acariciaba la verga sobre el pantalón, sentía como iba creciendo su pene, jajaja me encanta que mis caricias hagan ese efecto en papá y en general en los hombres, es como tener una varita mágica, hacerlos excitar con tan poco. Veía como papá se iba relajando poco a poco y comenzaba a disfrutar. -Voy a la cocina papá, ¿quieres algo?

    -No mi vida, ¡gracias! – respondió.

    Regresé y me senté en el sofá junto a él y proseguí mis caricias, yo ya estaba muy mojada.

    Puso la bolsa de frituras encima de su paquete sobre su pantalón y me dijo -si quieres frituras hija, mete la mano, vamos- yo metí la mano en la bolsa.

    Encontré su glande que se sentía como un bombón húmedo y suave. Comencé a reír.

    Yo tocaba esa gruesa verga con la punta de los dedos dentro de la bolsa de frituras, baje un poco la bolsa descubriendo la cabecita, le di un beso a mi papa largo y húmedo, me incline y comencé a limpiar con mi lengua esa sal que tenía impregnada por la envoltura, lo lamia y humedecía, iba poco a poco descubriendo toda su extensión que aunque no es muy grande, a mi me encanta y me llena, poco a poco iba mojando y babeando su pito bajando la bolsita poco a poco hasta que me estorbo y quite la envoltura, metí su verga hasta lo más profundo de mi garganta, sacando un borbotón de saliva dejándola caer en la punta.

    Seguía chupando su verga y mamándola, metiéndola hasta el fondo de mi garganta. Mi padre acariciaba mis nalgas y sobaba mi clítoris, en un solo movimiento hizo a un lado mi tanga rosa descubriendo el agujero húmedo de mi panochita y se puso a un lado mío, me penetro lentamente provocándome un orgasmo instantáneo, me puso de perrito y me embestía con su rica verga una y otra vez, yo acariciaba mi clítoris salvajemente para no desperdiciar nada de los jugos que me estaba provocando expulsar, mi papi gemía de gusto y yo también.

    Se detuvo para besarme largamente, mi papá sobaba mi ano, haciendo círculos sobre mi culito lubricándolo, yo empecé a temblar de ganas y placer, sabía que me la iba a meter por atrás así que no podía esperar, me quite el top dejando libres mis grandes pechos, me subí en él y me la metí solita, me la iba metiendo poco a poco gimiendo de placer, hasta adentro, estaba súper dilatada pues no cabía de lo excitada que estaba.

    -Dame rico papi, méteme los huevos, ¡si!, ¡o si!, ¡¡que rico!! ¡si! ¡o si!

    Subía y bajaba sobre su rico y jugoso camote. En momentos lo sacaba y lo masturbaba y me lo volvía a meter, hacía que mis pechos rebotaran violentamente hacia arriba y hacia abajo.-¡si!, ¡o si papí! ¡Dame duro!, ¡o si papí!, Aaagg!, tuve un orgasmo de ensueño.

    Me hinqué frente a él y le empecé a mamar la verga, escupiéndola y lamiendo toda su extensión de arriba a abajo.

    La metía hasta mi garganta. Por como palpitaba dentro de mi boca supe que ya venía mi tan deseada leche. Mi papá berreó de placer y soltó 4 abundantes borbotones de crema espesa y caliente que callo en mi lengua y en mi cara. Quedo un poco en sus bellos púbicos y abdomen la cual recogí lamiendo.

    Se escuchó el pestillo de la puerta, era mi hermana Jazmín. Su mirada celosa nos pilló de sorpresa.

    -Ven, prueba la verga de papa -le dije

    Se acercó con desdén hacia nosotros y me miro con disgusto. Sin pensarlo dos veces metió la verga de papá en su boca haciendo un chupete para que no quedara ni gota de leche, succionaba haciendo chupetones, ¡mmm! Jazmín no quería desperdiciar ni gota, yo sonreía, fue un momento muy morboso. Lo disfruté muchísimo.

    Espero contar con su opinión y puntos de vista o lo que sea que me deseis contar, también si quieren platicar y contarme sus fantasías, deseos o encuentros, no importa género o preferencia sexual. Mi correo es [email protected]. Saludos.

  • Un rabo joven de 25 centímetros

    Un rabo joven de 25 centímetros

    Hay en mi barrio un chaval de 18 años que juega en el equipo juvenil de la localidad.  Suele ir con ropa deportiva por la calle y bajo ésta se adivina un enorme paquete que no deja de ser mirado por mujeres de todas las edades.

    Yo lo conozco porque en tiempos fue compañero de estudios de mis hijos. Un día coincidimos en el autobús que lleva del centro al barrio. Él iba en la zona de atrás y aunque el vehículo iba prácticamente vacío yo me senté a su lado. Él miró extrañado pero no dijo nada. A poco de arrancar puse mi mano en su muslo y la retiré rápido pidiendo perdón para hacer ver que solo había sido un accidente. Él sonrió y no dijo nada. Eso me animó a hacerlo por segunda vez, pero cuando iba a quitar la mano él la cogió y la introdujo bajo el pantalón

    Yo empecé a tocar su pelo rizado y su polla, que era cómo la había supuesto, larga y gorda. Empezó a empalmarse y tuvo que ponerse una chaqueta de chándal encima para que no se notara, mientras muy flojito me dijo que lo pajeara. Yo empecé a hacerlo pero los sonidos de su placer nos podían delatar, por lo que me hizo sacar la mano y me preguntó cuando me follaba.

    Yo le dije que ese mismo día y quedé en recogerlo cuando oscureciera en una zona apartada del barrio. Lo hice así con mi coche y él me indico un sitio donde dijo que iban parejas a follar. Una vez allí me desnudé y el también. Mi cabeza bajó hacia su polla y me la metió en la boca. Meter es un decir porque no cabía entera y cuando profundizaba me provocaba arcadas. Me cogió del pelo y comenzó a marcar el ritmo de la mamada, que duro más de 20 minutos hasta que se corrió en mi boca pidiéndome que le enseñara la leche antes de tragármela y así lo hice.

    Entonces él se dirigió a mí coño y comenzó a comerlo con gran habilidad casi impropia de sus 18 años. Al tiempo pegaba fuertes tirones del pelo de mi pubis, lo que me hacía experimentar dolor y placer al tiempo y correrme pronto en su boca

    Ahora venía la penetración. Aquellos 25 centímetros y unos 10 de grosor tenían que entrar en mi. Decidimos hacerlo a pelo, la humedad de mi vagina recién comida hizo que entrara sin apenas problemas, aunque un buen pedazo quedaba fuera. Yo le pedí cabalgarlo, y así entraba más, produciendo un poco de dolor que no e importo cuando nos corrimos a la vez y me llenó de una leche muy abundante

    Descansamos un poco y me dijo que me iba a dar por el culo. Yo le dije que me daba miedo, pero él me dio una bofetada y dijo que el hombre era él y que se haría lo que le dijera, lo que me puso a cien. Comenzó a masajearme con saliva y a ir introduciendo un dedo, luego dos, después tres y enseguida la punta de su polla, durante unos minutos fue trabajando para que entrara más y consiguió dejarme, literalmente, empalada. Sus movimientos y azotes en el culo me hicieron correrme pronto y él no fue menos y me echó otro chorrazo de leche.

    Así folle con la polla cartagenera de 25 centímetros y joven por la que sé suspiran muchas vecinas, aunque otras muchas también la han probado.

  • Antes del café (Capítulo 12): Variedad de combinaciones

    Antes del café (Capítulo 12): Variedad de combinaciones

    Versión de Azucena:

    De perrito y sin condón era la forma en que Iván y Héctor nos estaban cogiendo a mí y a mi mejor amiga, respectivamente, aunque no por mucho tiempo, ya que después de un rato se intercambiaron.

    Era algo nuevo para nosotras. Ellos pasaron de ser unos conocidos a ser nuestros dominadores sexuales. También era la primera vez que lo hacíamos con dos hombres y era la oportunidad perfecta para experimentar una doble penetración. Afortunadamente, los muchachos accedieron a cumplir nuestras fantasías y la primera en ser premiada fue Ingrid.

    La perra de mi amiga pidió que Iván se acostara boca arriba y ella se acostó sobre él, de igual forma boca arriba. Así, Iván sería quien la follara analmente mientras que Héctor, hincado frente a ellos, le daba por el coño. Yo me coloqué a un lado de los tres para contemplarlos y masturbarme al ver semejante cogida que después me tocaría a mí.

    En mi opinión, Ingrid no tomó una buena decisión. Iván es el de la verga gruesa y Héctor la tiene promedio. Por ello, para cuando fue mi turno, pedí que Iván se quedara acostado, yo me puse en cuatro sobre él, de forma que su pene entrara en mi vagina y Héctor, hincado frente a mi culo, lo penetrara y así no fue tan doloroso, sino más placentero.

    Ingrid también se masturbó frente a nosotros mientras veía cómo me follaban por ambos lados. Ella manipuló tanto su clítoris que en pocos minutos colocó su entrepierna sobre la boca de Iván y se vino en su cara. Yo me agaché para besar a Iván y cometer una locura de la que nunca me creí capaz, me refiero a mamar una concha.

    La imagen de mi lengua y la lengua de Iván en disputa por los labios vaginales de Ingrid era impresionante. Ella temblaba de excitación, avisando una segunda corrida que recibimos en nuestras bocas con mucha emoción.

    De repente, Héctor eyaculó en mi ano y sentía su semen escurriendo por mis muslos, al grado de ensuciar la verga de Iván. Héctor se apartó de mí y yo me empeñé por conseguir que Iván se viniera dentro de mí.

    – ¡Sí, sí, sí! ¡Dame más duro, papi! ¡Córrete en mi pucha!

    Luego de unos minutos, sentí el semen de Iván fluyendo dentro de mi coño e inmediatamente me acosté boca arriba, con mi cuello en el filo de la cama. Ingrid leyó mi mente, se puso en cuatro frente a mí y se comía el semen de Iván que salía de mi concha.

    Posteriormente, Ingrid continuó haciéndome un oral, mientras Iván se levantó de la cama y puso su gruesa herramienta en mi boca. Por su parte, Héctor halló la posibilidad de meterle su pene a Ingrid y así nos encontrábamos a manera de una cadena de sexo.

    El ritmo fue disminuyendo poco a poco. Los cuatro nos habíamos cansado. Ingrid se desató en risas y fue la primera en hablar de lo sucedido.

    – ¡Increíble! La doble penetración y el lésbico fue impresionante.

    – ¡Lo sé! Dos fantasías cumplidas gracias a ustedes, chicos -agradecí.

    -No hay de qué, hermosas -comentó Iván-. ¡Estuvieron fenomenales! Igual que ustedes yo tenía la fantasía de participar en una doble penetración, un trío o cuarteto y presenciar un lésbico.

    -Nos regalaron el mejor recuerdo de nuestras vidas -expresó Héctor.

    – ¿En serio? -cuestionó Ingrid-. ¿Acaso no piensan en volver a hacerlo algún otro día?

    -Llámenme cuando se les antoje -respondió Iván.

    -También cuenten conmigo -secundó Héctor.

    Los muchachos terminaron fatigados y se acomodaron en extremos opuestos de la cama. Yo sentía aún un poco de pólvora en mi interior por detonar e Ingrid estaba en sintonía conmigo, así que dejamos a los chicos dormir y nos metimos al baño para hacer algo más que ducharnos.

    Tan pronto como abrimos las llaves del agua nos llevamos las manos a la concha de la otra. Ella tocaba demasiado rico mi clítoris que no pude contener gemir fuerte, pedirle más y tener que dejar de manosearla. Y así, en menos de cinco minutos, hizo que me viniera a chorros.

    – ¿Lo intentamos en el suelo? -preguntó Ingrid.

    -No sé a qué te refieres -contesté.

    -Tú solo acuéstate -sugirió y le obedecí.

    Ella se puso en cuclillas y dio inicio a una serie de roces entre nuestros labios vaginales. Al mismo tiempo nos dedeábamos el clítoris propio y gemíamos escandalosamente. La quemazón en nuestras vulvas era sensacional, las palpitaciones de nuestros corazones eran exageradas hasta que después de un rato quedamos exhaustas. Ella cayó sobre mí y besó uno de mis pechos mientras me manifestaba su sentir.

    -Con que esto pasa cuando ni dos hombres te satisfacen.

    -Nuestro caso es especial -rebatí-, nosotras nunca tenemos llenadera.

    -En eso no hay falla -respondió riéndose-. Estamos a un mes de irnos a Europa, hay que tomar todo con calma estos días para desencadenar toda nuestra lascivia allá.

    -Al fin y al cabo, mi esposo no me complace mucho -repliqué-. Además, él sigue ocultándome con quién sale los fines de semana, pero supongo que no quiere contarme por la frustración que siente de regresar en menos de una hora.

    – ¡No puedo más! -estalló en risas Ingrid y me ayudó a levantarme del suelo-. Te diré la verdad: él me busca y se acuesta conmigo, pero este mes no lo permití. Aun así, deja que él te lo comente.

    Fuimos a dormir junto con Iván y Héctor y al siguiente día regresamos a nuestros departamentos. Erick no se encontraba, así que fui al apartamento de mi hermano para contarle mi nueva aventura.

    Versión de Braulio:

    Me asomé a través de la puerta de mi habitación para ver lo que ocurría en la sala. Acostada boca arriba en el sofá, abierta de piernas y con el short a media pierna se encontraba Leilany siendo cogida por Erick, quien la tenía con los pies en los hombros y dándole suavemente. No quise interrumpir el momento, pero la imprudente de Lizbeth se dirigió hacia ellos en fachas menores y con las manos en la cintura les habló a manera de reclamo indirectamente hacia mí.

    – ¡Miren quiénes se nos adelantaron! Los felicito porque son unos pervertidos de primera que no pierden el tiempo. ¡No como otros!

    -Disculpen, no quise causar molestias aquí -dijo Erick-. Llevaré a Leilany a mi apartamento y los dejaremos solos.

    Las cosas no estaban saliendo como yo quería y sentía que Lizbeth lo estaba arruinando, pero intenté arreglarlo.

    – ¡Que se arme la orgía! -aparecí exclamando y soltándole una dura nalgada a Lizbeth sin dejar de sostenerle el glúteo-. Ustedes continúen en lo que estaban y no se sientan incómodos. Pueden usar la cama, el baño, la barra, la mesa, la alfombra, el suelo. Lo que gusten.

    Empecé a manosear a Lizbeth bajo su minifalda mientras nos besábamos ardientemente hasta sentarla en la barra y proceder a comerme su concha. Erick se acercó a mí para pedirme permiso de ocupar la cama, lo cual les concedí. Lizbeth se vio tentada y me convenció de hacerles compañía.

    Entonces, cargué a Lizbeth y la llevé a la cama, donde Erick le estaba mamando el coño a Leilany, lo cual se me estaba antojando hacerle. Sinceramente, me atraía más hacerlo con nuestra nueva amiga que con Lizbeth por la curiosidad de saber cómo es ella en el sexo, pero lo importante era disfrutar los cuatro e intentar hacer un intercambio.

    Me acosté al lado de Leilany. Lizbeth se colocó encima de mí, desabrochó mi pantalón y sacó mi pene. Mi intención de llamar la atención de Leilany fue un éxito.

    – ¡Wow! Eso sí que es una vergota -me halagó Leilany-. Amiga, ¿me dejas probar esa enorme longaniza que te vas a cenar?

    -Claro, amiga -aceptó Lizbeth-. Hay que saborearla entre las dos.

    Me acomodé de forma que por un lado Lizbeth y por el otro Leilany tuvieran mi pito cerca de sus bocas y ambas comenzaron a lamérmela y chupármela sin importar que sus labios y sus lenguas se tocaran. Fue un espectáculo para mí ver y sentir eso.

    Luego vi a Erick alejando su boca de la concha de Leilany y preparándose para meterle la pija. Leilany pegó un brinco al sentirla adentro y continuó mamándome intensamente la verga, incluso acaparándola en el intento de metérsela toda a la boca. Lizbeth trataba de ayudarla empujando su cabeza para que mi pene tocara su garganta y después de casi ahogarse, Leilany se la sacó y fue el turno de Lizbeth.

    Mientras Leilany era penetrada, ella le indicó con señas a Erick que aprovechara la posición de Lizbeth para manosear su trasero e insertarle un dedo en la vagina y así lo hizo, lo cual a Lizbeth le encantó.

    Lizbeth ya tenía práctica para hacer que mi espada le cupiera entera en su boca y me lo cumplió una vez más. Sin esperar demasiado, ella se quitó su tanga y se clavó mi verga sentándose en mis piernas.

    Leilany estaba boquiabierta al ver que no le cabía completa y que Lizbeth tenía que hacer esfuerzos al moverse y darse sentones para que poco a poco se la encajara toda. Lizbeth siempre bien apretadita de su rica vagina.

    Después de varios minutos cogiendo, Leilany manifestó su deseo de intercambiar y rápidamente ambas se pusieron en cuatro una al lado de la otra. Erick tomó las nalgas de Lizbeth y yo las de Leilany y les dejamos ir nuestros miembros. Asombrosamente para mí, no me costó trabajo penetrar profundamente a Leilany y fue sencillo percibir que mi glande chocara con su cérvix.

    – ¡Uf! ¡Qué sabrosa está! ¡Me llega hasta el fondo! -gritaba de placer mi nueva amiga y pareja sexual.

    Por su parte, Lizbeth gozaba del pito de Erick, a quien se le ocurrió metérselo por el culo. Entré en sintonía con mi cuñado al sentir las ganas de eyacularles y tener que parar cada cierto tiempo para después continuar.

    Entonces, a Leilany se le ocurrió una idea. Hizo que Erick se acostara boca arriba, luego Lizbeth encima de él igual boca arriba y así la follara analmente. Enseguida, Leilany se colocó en cuatro sobre ellos dos y empezó a mamar las bubis de Lizbeth y a rozar sus labios vaginales mientras que yo, hincado detrás de Leilany, le hacía un anal. Fue bastante excitante ese sándwich y más al ver que ellas se besaban y se dedeaban la una a la otra el clítoris. La cosa se puso más interesante cuando Leilany lanzó un reto.

    -El primero que se corra pone su casa para hacerlo la próxima vez. No paren, chicos.

    La excitación era demasiada que, en pocos minutos, me vine en el culo de Leilany, pero antes, escuché su risa por haberle provocado a Lizbeth correrse primero. En secuencia, Erick eyaculó en el ano de Lizbeth y por último, Leilany tuvo que ser estimulada por mis dedos y los de Lizbeth para correrse.

    Luego de eso, me acosté de lo cansado que me sentía, no sin antes ofrecerles a los demás el baño y cualquier lugar del departamento donde quisieran estar o descansar. Me quedé dormido y al siguiente día, el sonido de la puerta principal siendo golpeada me despertó.

    Intervención de la narradora:

    Azucena tocó a la puerta del departamento de Braulio, quien tuvo que levantarse lo más despacio posible para no molestar el sueño de sus hospederos que durmieron todos juntos en la cama y así poder ponerse su bata e ir abrir la puerta.

    – ¡Hola, Brau! ¡Tengo algo nuevo que contarte! -saludó inmediatamente Azucena y pasó al interior del departamento sin pedirle permiso.

    Braulio trataba de interrumpir a su hermana, quien hablaba como cotorra hiperactiva. En eso, Erick salió de la habitación y dejó pasmada a Azucena.

    – ¡Wow! ¿Ustedes dos pasaron la noche juntos? -dijo Azucena entre muletillas.

    -No es lo que estás pensando, amor -contestó Erick evidenciando algo de miedo.

    El malvado de Braulio ideó una travesura que a su cuñado no le pareció prudente.

    -No te preocupes, hermana. Lo hicimos con protección.

    – ¿¡Qué!? ¿O sea que ustedes juegan a las espaditas? -preguntó Azucena bastante sorprendida.

    – ¿Jugar a espaditas? ¿Para qué? Nosotros preferimos enterrarlas -vaciló Braulio.

    Erick se llevaba las manos al rostro mientras que Azucena se le quedaba viendo boquiabierta.

    – ¿Por eso todo este tiempo no me decías con quién salías? ¿Eres gay y nunca me lo hiciste saber? -interrogó Azucena a su marido y luego reflexionó-. Ahora que lo pienso, entiendo que no hayas querido decírmelo. Apenas te casaste conmigo y como nunca hemos tocado ese tema pensabas que no lo iba a tomar con seriedad. Pero, tranquilo, lo acepto y quiero confesarte que justamente ayer tuve un lésbico con Ingrid en medio de una orgía con otros dos hombres. Fue mi primer lésbico y me encantó, así que no puedo reclamarte nada si es que a ti te gusta el sexo gay, pero, por favor, tenme la confianza de contarme todo, cariño. No te voy a juzgar, ¿de acuerdo?

    El sentimiento de vergüenza llegó hasta la coronilla de Erick, pero él conservó la calma y a continuación se sinceró.

    -Primero que nada, gracias por tu linda comprensión, pero no soy gay ni tuve sexo con tu hermano anoche. Bueno, sí, pero a él no lo penetré ni él me penetro, sino que tuvimos una orgía con otras dos chicas y lo puedes comprobar si entras a la recámara de Braulio.

    Tranquilamente, Azucena se dirigió hacia el cuarto y por más que buscaba con la mirada, nunca encontró un indicio de prenda de mujer, más que las de los varones y la cama destendida.

    – ¡Erick! ¡Ven para acá, mentiroso! -llamó Azucena a su marido, quien se apresuró hacia su esposa y vio lo mismo que ella.

    – ¡Han de estar en el baño! -exclamó Erick con un poco de pánico.

    Azucena, algo alterada, abrió la puerta del baño y una vez más, no halló rastro femenino alguno.

    -Te lo repito, Erick, no provoques que te juzgue mal -inició Azucena una discusión que se tornaba seria.

    ¿Qué fue lo que ocurrió? La habitación del departamento de Braulio conectaba con el baño y, a su vez, el baño tenía otra puerta que daba hacia la sala. Lizbeth y Leilany estaban al pendiente de la discusión entre Azucena y Erick. Así que, se vistieron y en cuanto escucharon que Azucena caminaba hacia la recámara, ellas entraron al baño y posteriormente salieron hacia la sala y se retiraron del apartamento.

    Braulio se encontraba cabizbajo en la barra, muriendo de risa; los cónyuges en el baño rebatiendo y las muchachas ya afuera del edificio, todo como parte de una broma improvisada que después de pensarlo bien, Lizbeth y Leilany decidieron volver al departamento de Braulio.

    – ¿Qué está pasando? -irrumpió Ingrid-. Su escándalo se escucha hasta mi apartamento.

    Erick y Azucena salieron del baño sin dejar de contender, pero se callaron al ver que Braulio se desplomó y no cesaba de carcajearse, al grado de sentir dolor en el abdomen.

    Fue entonces cuando Lizbeth y Leilany entraron al departamento y echaron a perder la tan divertida mofa. Quedó todo aclarado y por cuenta de Braulio e idea de Leilany, los seis salieron a divertirse toda la tarde en la playa.

    Y en la noche, por cuenta de Ingrid y Azucena, se dirigieron todos a un casino, donde se les unieron Iván y Héctor. La suerte estaba del lado de Ingrid, quien logró llevarse un cuantioso premio en la ruleta. Para terminar el fin de semana, siendo la medianoche, todos se encontraban en sus casas descansando.

    Transcurrieron tres semanas, en las cuales varió la forma de disfrutar los fines de semana. Siempre había polvo, a menos de que el periodo menstrual lo impidiera.

    Por ejemplo, en el primer fin de semana, Braulio y Leilany se citaron para coger; Erick quería estar con Leilany, pero Lizbeth lo invitó a un hotel. Ingrid le tenía muchas ganas a Iván y salieron mientras que Héctor fue a ver a Azucena a su departamento.

    En el segundo, Lizbeth armó un trío con Iván y Braulio. Erick e Ingrid se reconciliaron y follaron mientras Azucena los filmaba. Héctor y Leilany, por su parte, tuvieron una velada muy candente de películas.

    En el tercero, Héctor y Lizbeth fueron grabados por Ingrid mientras cogían. Erick e Iván sorprendieron a Leilany en su cuarto de hotel y la dejaron muy bien penetrada por ambas cavidades. ¿Azucena y Braulio? Bueno, ellos charlaron como de costumbre, aún sin poder superar la incomodidad de follar estando conscientes de saber quién es la otra persona. Raro pero entendible.

    Llegó el último fin de semana de diciembre. Luego de una minuciosa planeación, Azucena e Ingrid se encontraban en el Aeropuerto Internacional de Puerto Vallarta para viajar rumbo a su primer destino europeo, Ámsterdam.

    CONTINUARÁ…

  • Sexo en el iglú

    Sexo en el iglú

    Lo que voy a contaros sucedió en un viaje de vacaciones a mi amiga Marta y a mi, yo me llamo Mónica y desde que terminamos la carrera de Biología Marta y yo solemos irnos de vacaciones juntas, pero no son las típicas vacaciones de sol y playa, tan siquiera las de hacer circuitos por determinados países o ciudades, los viajes que hacemos son los denominados de aventura, la selva del amazonas, el desierto del Gobi, la sabana Africana, rafting en ríos salvajes.

    La casualidad hizo que cumplamos años el mismo día, el 25 de abril cumpliremos 27 años y este año nos hemos querido regalar un viaje a Groenlandia, este año queríamos vivir la experiencia ártica.

    Equipadas con todo lo necesario, sobre todo ropa de mucho abrigo ya que la temperatura media es de unos 25º bajo cero, estábamos en una de la zonas más inhóspitas del mundo y sin embargo su belleza nos dejaba con la boca abierta, las fotografías que hacíamos realmente eran como de postales, la gente de esos pueblos aunque muy rudos, supongo también que por tipo de clima, eran muy hospitalarios, vivíamos con ellos según sus costumbres y como biólogas nos interesaba mucho observar a la fauna que vivía en el interior y sobre todo en la costa llegando al ártico. Contratamos a dos hermanos, Alek y Anori, dos guías para que nos llevaran al interior y luego a la costa más antártica de Groenlandia.

    Salimos de viaje muy temprano, nos montamos en unos trineos tirados por perros hasta que llegáramos a un campo base que hacía de hotel para turistas locos como nosotras, Alek y Anori tendrían nuestra edad, pero no sabría asegurarlo porque son gente muy curtida estos inuit, eran bastante guapos los dos, con los ojos claros inusual en su raza y por eso eran tan atractivos lo que nos llamó mucho la atención a Marta y a mí, no hablaban nada de inglés así que comunicarnos con ellos era muy divertido, nos detuvimos en diferentes pueblecitos antes de nuestra parada final y la confianza entre los cuatro fue subiendo, nos reíamos mucho de ellos y ellos de nosotras.

    El último día antes de llegar, queríamos que nos enseñaran a pescar como ellos lo hacían, lo estábamos pasando también que en un descuido resbale cayendo en el agua, Marta asustada y gritándome intento cogerme de la mano pero la arrastre a ella también, Alek y Anori corrieron hacia nosotras sacándonos enseguida del agua. Estábamos totalmente congeladas, Anori nos tapó con unas pieles mientras Alek estaba como construyendo algo, no se el tiempo que trascurrió al menos dos horas cuando Alek cogía a Marta en brazos y Anori a mi. Habían construido un iglú, era pequeñito pero cabíamos perfectamente los cuatro, las dos estábamos ateridas por el frio, teníamos la ropa mojada y congelada por del agua, teníamos que entrar en calor urgentemente, Anori y Alek nos empezaron a quitar la ropa mojada, nos metieron debajo de un montón de pieles e hicieron que nos abrazáramos una frente a otra, estábamos tiritando de frío, Alek y Anori también se desnudaron y se metieron debajo de las pieles, Anori me abrazaba por la espalda y Alek hacía lo propio con Marta para que entráramos en calor.

    Al cabo de las horas abrí los ojos, seguía abrazada a Marta, frente contra frente, estábamos sobre una especie de cama hecha de hielo cubierta con pieles por debajo y por encima de nosotras, unas pieles muy suaves, parecía de noche, en el centro del iglú había un fuego, ya no sentía frío, era agradable tener esa sensación después de lo que habíamos pasado, me di cuenta que estaba denuda, solamente me había dejado puestas las bragas y supongo que a Marta igual, estábamos los cuatro debajo de aquellas pieles totalmente desnudos, Alek seguía abrazando a Marta y yo sentía el cuerpo caliente de Anori sobre mi espalda, a pesar de estar desnuda me sentía segura y caliente por fin.

    Marta abrió los ojos y mirándome fijamente me sonrió susurrándome si estaba bien, yo le conteste que si, nos cogimos de las manos mientras nos juntábamos un poco más, sentía los pechos de Marta sobre los míos, le di un beso en la frente y volví a cerrar los ojos, al poco note como Marta me apretaba mucho la mano, tenía los ojos abiertos como platos, estaba en silencio, no sabía lo que la ocurría, tenía una expresión de miedo pero a la vez de placer, empezó abrir la boca y a respirar hondo, me seguía apretando la mano cundo note que algo rozaba mi coño, pensé que era Marta pero… entonces lo entendí, notaba como por debajo de la manta se movía algo y enseguida comprendí que esos roces provenían de las manos de Alek, el cabron la estaba metiendo mano, a Marta parecía no importarle y se la veía disfrutar, así que no dije nada todo lo contrario, la sonreí y la susurre riendo “feliz cumpleaños, disfruta” ella mordiéndose el labio asintió y sonriendo me dio las gracias.

    Y allí estaba yo, agarrada a mi amiga mientras la metían mano, viendo como disfrutaba, como cerraba los ojos mientras que empezaba a gemir con la boca abierta, fue cuando note que Anori se acercaba mas a mi, estábamos piel con piel y pensé con una sonrisa picarona “me toca”, pero no pasó nada. Marta seguía disfrutando, de vez en cuando su cuerpo temblaba y se estremecía, me estaba poniendo muy caliente, tanto que notaba como mis bragas se humedecían, yo también quería, lo deseaba, así que me empecé a frotar con Anori note algo largo y duro a la altura de mi culo, aquello me excito aún más, entonces una mano de mi pareja de baile de aquella noche empezó a deslizarse por debajo de mis bragas, supongo que se abría puesto tan caliente como yo con los gemidos de Marta, empezó acariciarme todo mi sexo, lo tenía tan mojado, estaba realmente tan caliente, que mis bragas se habían empapado, los dedos se deslizaban por toda mi raja, acariciándome, frotando suavemente mis labios, pulsando y oprimiendo mi clítoris, uno de sus dedos se deslizo furtivamente a mi vagina, introduciéndose un poco en ella, apreté las manos de Marta fuertemente y me sonrió, sabía que Anori empezó también a trabajar mi coñito, me miro y me dijo entre gemidos “feliz cumpleaños Mónica”.

    Estuvieron un buen rato masturbándonos, Marta y yo empezamos a movernos mientras frotábamos nuestros pechos, mientras que seguíamos cogidas de una mano, la otra se liberó para acariciarnos, recorría el contorno de nuestros pezones, bese a marta en los labios y ella me correspondió, al principio eran simples besos en los labios pero desembocaron en un frenesí con nuestras leguas bailando la una a la otra, estábamos tan calientes, nos besábamos sin parar.

    Estábamos las dos deseando pasar a otro nivel, nos estaban causando un enorme placer pero queríamos más, queríamos esas pollas dentro de nuestros coños, Anori empezó a bajarme las bragas hasta quitármelas por completo, Anori noto como ponía el culo un poco en pompa, una pierna más estirada que otra, para que su pene tuviera una mejor entrada, busco mi abertura con su pene y empezó a metérmela, uuff que verga tenia, estaba dura como una piedra, en el momento que la metió di un pequeño grito ¡¡¡aaahhh!!! y apretaba la mano de Marta, esta empezó a sonreírme cuando le cambio el semblante, fue como una ola de placer que la hubiera atravesado todo el cuerpo, ¡¡¡aaahhh!!! el grito que emitió cuando Alek la penetro con su polla.

    No podía creerlo nos estaban follando dos esquimales, dos desconocidos, que con sus enormes penes estaban haciendo de nuestro cumpleaños algo especial, ellos seguían metiendo y sacando sus penes con suavidad mientras nosotras nos comíamos la boca, yo estaba tan mojada que el pene de mi amante resbalaba dentro de mi, tanto que se deslizaba hasta el fondo de mi vagina, el placer que me estaba dando era indescriptible, la tenía tan grande que casi no me cabía en mi coño y de los gemidos pase a los gritos.

    Alek saco el pene y puso a Marta a cuatro patas y volvió a metérsela, la estaba penetrando con aquel enorme aparato, tan grande o más como el de su hermano, la metía y sacaba ahora con más rapidez, se la estaba follando como a una perra, estaba viendo como le metían esa enorme polla a mi amiga, mientras la cogían y estrujaba los pechos, los pezones hinchados se salían de entre los dedos, Marta estaba disfrutando de cada estocada.

    Anori, sacando con suavidad su pene de mi cuerpo, que levanto y me tumbo boca arriba sobre la piel, mi cabeza quedo justo debajo de la de Marta y poniéndose el de rodillas, subió mis muslos a sus hombros y me empezó a follarme de esa manera, las dos parecíamos dos juguetes rotos en sus manos, metían y sacaban sus penes hasta el fondo de nuestros coños, nos llenaban enteras y cada vez que la metían nos dejaban casi sin respiración a causa del placer, yo busque las manos de Marta para cogerlas, nuestros labios se juntaron una vez más, en cada estocada los pechos de Marta bailaban al igual que los míos, la respiración entrecomada y los espasmos involuntarios de Marta presagiaban que se iba a correr, y ella lo notaba también en mi.

    Marta cerro los ojos fuertemente, apretó mis manos con fuerza clavándome las uñas, dejo de besarme, dejo su lengua dentro de mi boca sin moverse apenas, salvo para unos espasmos involuntarios ¡¡¡aaahhh!!! un grito enorme salía de ella, había llegado el tan ansiado orgasmo, Anori seguía follándome ahora más fuerte y más rápido, su pene salía y entraba con gran rapidez llegando hasta el fondo de mi coño, notaba como le palpitaban las venas de su pene, reconozco que no tuve ningún reparo que se corriera dentro mí, las dos tomábamos la píldora con lo que no nos importó, note un chorro caliente disparado en mi vagina, mi amante había descargado todo su semen solo segundos antes que mi vagina se inundara de todos mis jugos cuando me corrí.

    Terminamos exhaustos los cuatro, tumbados y cubiertos por las pieles nos empezamos a reír, Marta se metía el dedo en su coño y lo sacaba mojado del semen de Alek, se lo enseñaba y empezaba a chupar el dedo mientras le miraba a los ojos, los hermanos se miraban y sonreían, yo empezaba a ver como sus penes se les empezaban a hinchar otra vez, Marta y yo nos miramos lascivamente y como si nos leyéramos el pensamiento, les cogimos las pollas y nos la metimos en la boca, chupándoselas de arriba abajo, tragándolas hasta el fondo de la garganta, estaban muy sorprendidos de la reacción que habíamos tenido, ahora éramos nosotras las que mandábamos y queríamos follárnoslos otra vez.

    Cuando recuperaron su esplendor, tan gordas y duras como antes, les tumbamos y empezamos metérnoslas en nuestros coños empapados de todos nuestros jugos, estábamos tan sumamente mojadas que empezamos a cabalgar sobre ellas, entrando y saliendo de nuestras vaginas con suma facilidad y después de un buen rato nos volvimos a correr los cuatro, pero ahora la leche que tenía yo dentro de mi vagina era la de Alek, nos habíamos intercambiado las parejas.

    Fue una noche loca, ellos tendrán un recuerdo alucinante y nosotras nos comportamos como verdaderas zorras, el día de nuestro 27 cumpleaños, follamos hasta el amanecer y descubrimos que nuestros besos y caricias nos gustaron más de la cuenta y ahora a falta de hombres, cuando nos apetece nos follamos la una a la otra.

  • Después de una fiesta, termino empalada

    Después de una fiesta, termino empalada

    Mi esposo y yo íbamos a ir a una fiesta justo a finales de hace un año, pero él se enfermó repentinamente, me quería quedar con él, pero me dijo que fuera, pues al fin y al cabo tenía personas con que cuidarse.

    Me siento mal por lo que hice, pero no puedo negarlo ni hacerlo desaparecer, más porqué ha sido una cosa muy buena.

    La fiesta empezaba a las 6 y terminó a las 2, por lo general no suelo tomar mucho, pero ese día me pase porque me sentía algo sola al principio y recordando lo vivido con mi antigua amante, pues fue motivo para beber y beber.

    Aunque tiempo después ya estaba integrada a la fiesta, mi papá se le descompuso el carro y nadie podía pedirme un Uber, así que fuimos 5 personas al departamento más cercano de uno, se llama José Luis, es a decir verdad un chico muy guapo, mide el metro ochenta, de una tez bronceada, no era prieto pero sí un poco tostado, su rostro era fino, sus ojos de color ámbar resaltaban, su cabello de color café era quizá lo menos llamativo ya que ni siquiera iba peinado, su figura un tanto torneada se dejaba ver en sus brazos, él y yo junto con los otros chicos fuimos a su departamento, Daniel, Erick y Carolina se fueron al cuarto principal y José Luis y yo nos quedamos en la sala.

    Fue a sacar un par de cobijas al cuarto, pero este ya estaba ocupado por un trio bisexual, le dije que no hacían falta, porque hacía calor ese día, fue al baño, me di cuenta de que no tenía sueño realmente, aunque me vi a mi misma pensando en que estaría mal engañar a mi marido de esa manera, algo dentro de mí también quería acción en ese momento.

    Cuando salió se fijó en que ninguno de los 2 tenía sueño, así que saco un six de la mini nevera y empezamos a hablar, el efecto del alcohol que se había amainando regreso junto con esa idea de coger y no era la única que lo pensaba, él se sentó a mi lado y me dijo:

    JL: ¡Lamento que él no haya podido venir! sabes, de verdad me cae bien, pero no creo que solo hubieran ido a la fiesta, estás muy guapa hoy!

    K: ¡Gracias!

    Era cierto, de hecho estaba peinada con mi cabello teñido de rojo, salvo una pequeña imperfección en la cara mis ojos de color café veían como José Luis se le hacía un bulto en el pantalón y pasé rápidamente mi lengua por mis labios rojos obviamente pintados, llevaba una blusa transparente que abajo había otra blusa negra que cubría desde mis pechos qué si bien no eran la gran cosa eran muy generosos, hasta la cintura, una falda morada algo ajustada pero me llegaba antes de las rodillas, resaltaba mi atributo sexual principal y unas medias de red, que finalizaban en unos tacones de aguja, bastante bonitos, a diferencia de otras chicas yo podía llevarlos más tiempo, los cuales me hacían llegar al metro setenta.

    K: Tú también no te ves mal.

    JL: Oye, solo si tú quieres puedo satisfacerte, respeto la relación que llevas, ¡pero ahora solo será un pequeño accidente!

    Quiero enfatizar contando que José Luis es un viejo cliente que teníamos mi esposo y yo en un negocio, él se hizo muy amigo de ambos y por eso nos invitaba a sus fiestas.

    Mi marido confía ciegamente en él y yo también, aunque sé que yo le gustaba, no me di cuenta hasta ese día lo mucho que me atraía sexualmente.

    K: ¡Y si no quiero que sea un accidente? ¡Qué tal que solo quiero dormir?

    JL: ¡Pues, veamos que pasa!

    El lentamente se acercó a mí, me comenzó a acariciar mis piernas, su boca y la mía intercambiaban mares de fluidos, él sonreía y seguía manoseándome, pero ahora mi trasero.

    Continúe besándolo por varios minutos, no sé cuánto tiempo habrá pasado, pero me había acariciado mis senos mientras bajaba su mano hasta mi sexo, me quito las prendas superiores le levante la playera ajustada y se la quitó, bese su pecho y baje lentamente hasta su pantalón, le baje el cierre y su bóxer y un pene erecto de yo diría unos 14 cm se alzó sobre mí, lo acaricie, ¡le di un beso a su cabeza y comencé a hacerle una mamada!

    JL: ¡Que rico, uhm!!

    K: ¡No puede ser que te tenga en mi boca!

    Tomo mi cabello controlando la velocidad de cómo lo iba chupando, su pelvis estaba sin rasurar y me era algo incómodo lamer sus huevos porque a veces un pelo se acercaba a mí, ¡pero continúe para de golpe detenerme y ser levantada!

    Me recosté en el sillón y me quite el broche de la falda, él se bajó el pantalón y me quito mi calzón de manera apresurada, a diferencia de José Luis yo estaba rasurada.

    Empezó a comerse mi clítoris que ya estaba húmedo, metió sus dedos, estaba desatado, su lengua se movía sin cesar, ¡me acariciaba los pezones y yo le pedía más!

    K: ¡Que rico, uhm, no pares!

    JL: ¡Desde que te conozco te quería cochar!

    Era un maestro con la lengua, ya no pensaba en mi marido, su lengua, sus dedos, sus palabras, ¡todo eso me tenía muy caliente y me hizo venirme en el!

    K: ¡Ah!!! Esto es riquísimo!!

    JL: ¡Sabes riquísimo nena!

    En esa misma posición me dejó, rebusco entre las ropas que dejamos tiradas una tira de condones.

    Abrió uno y se lo colocó rápidamente, con cierta suavidad me introdujo su verga en mi panocha, a decir verdad se sentía diferente al pene desnudo pero no era algo que arruinará la experiencia, primero empezaba con un par de movimientos suaves y lentos y empezó a subirle el ritmo, gemía leve y el jadeaba un poco, levante mis piernas y puse mis rodillas frente a mis senos, me quito los tacones y agarró mi pie derecho se lo metió a la boca, me sentí rara, tal vez eso era lo que necesitaba, algo nuevo, pero una vez que saboreo todos mis dedos paró, pensé que se había venido pero él se recostó y me puse erguida.

    JL: Súbete mi amor, vamos, ¡muévete!

    K: ¡Uhm, ok!

    Le empecé a dar sentones, era algo excitante para mí tener el dominio siempre, sus manos acariciaban mis senos que estaban ya durísimos, como lo vi muy relajado empecé a subirle más la intensidad al ritmo, ¡empecé a gemir un poco más y me vine de nuevo!

    K: ¡Ah!!!! ¡Que rico!!!

    JL: Eso mami, uhm, vamos, ¡uhm!

    Me separé y alcé mi trasero mientras ponía mis senos contra el respaldo del sillón, pero lo que me hizo no lo había previsto, ¡sentí como esta vez su miembro se metía por mi ano!

    Lancé un gemido de dolor y placer, no era mi primer anal, ni mucho menos con otro hombre, pero está vez en lugar de actuar despacio me empezó a desgarrar el ano, me di cuenta de que ya no llevaba el condón, sentía dolor, ¡pero no quería que parará!

    JL: ¡Que rico culo, uhm!!

    K: ¡Ah!!! ¡Me duele!

    JL: Muévete chiquita, ¡seguro tu marido no te coge así!

    K: ¡No!! Cógeme, uhm!!

    De repente sentí como golpeaba mi trasero cada vez más rápido y fuerte mientras lo combinaba con una nalgada, ahí ya no tuve opción y gemí como loca, unas lágrimas brotaron de mí y de repente paró, sentía como su leche se escurría en ¡mi ano!

    JL: ¡Que rico nena, uhm!

    K: ¡Ah!!! ¡Esto no estuvo bien!

    JL: ¡Puedo tomarte una foto así?

    K: ¡Solo si no se la mandes a nadie!

    Tomó su celular y me tomó una foto así, estaba en cuatro y un chorro de semen brotaba sobre mi adolorido ano, el trasero estaba rojo y yo tenía una expresión de satisfacción.

    Me mando la foto al otro día, una foto que sigue guardada, pero aún me falta un encuentro más con aquel moreno, ¡que les contare después!

    Kali

  • La cuarentena con mi sobrino (X): Final

    La cuarentena con mi sobrino (X): Final

    Anteriormente: tirando cosas a la vereda, nos encontramos con la chica que le gusta a mi sobrino, eso me pone celosa y tenemos un fin de semana de distanciamiento.

    El decide irse de casa y arregla todo sin avisarme, eso me enoja.

    Lo confronto a la salida de la ducha y terminamos cogiendo por primera vez, de una manera bruta y delicada a la vez.

    La primera vez de mi sobrino fue con su tía.

    Esa noche duerme en la cama matrimonial, ambos desnudos.

    Él duerme como un bebe, yo lo miro con ganas de despertarlo y que me vuelva a coger.

    Por otro lado estoy preocupada porque me cogió y me acabo adentro, me lleno de leche y yo aún soy fértil.

    Entre la lujuria y la preocupación me duermo muy de madrugada.

    Día 22, lunes.

    Me despierta mi sobrino sobresaltado porque nos quedamos dormidos, él para su clase, yo para el trabajo.

    Desnudos vamos buscando la ropa tirada en el suelo y mientras uno se lava los dientes el otro va a poner agua para desayunar algo.

    Ambos nos cepillamos los dientes mientras hacíamos otras cosas, nos vestimos, peinamos, encendemos las computadoras y tratamos de ganar tiempo con los mensajes de whatsapp.

    Me muero de ganas de desconectar internet para tener otra sesión de sexo con mi sobrino, pero la responsabilidad pesa mas que el placer.

    Casi no me puedo concentrar en mi trabajo recordando lo que pasó anoche.

    Al mediodía comemos, tirándonos indirectas sexuales.

    Hablamos de si quiero más carne en mi plato, que me faltaron más huevos, y sobre él, de cómo comida sin masticar, de que necesitaba más agua porque anoche parecía que quería sacar leche de la teta.

    «Anoche te portaste muy mal sobrinito, me llenaste de leche y eso no se hace» le dije ronroneando.

    Esa tarde iría a comprar anticonceptivos y la pastilla del día después para despejar dudas. También preservativos, extra grandes. No de los normales que usaba mi esposo.

    Apenas terminé mi trabajo a la media tarde, salí con mi tapaboca a comprar todo a la farmacia.

    En esta época de pandemia, sólo permiten entrar de a 2 personas, así que debo esperar afuera.

    Cuando entro, siento nervios por pedir todo eso, por lo general era mi esposo quien compraba preservativos, pastilla del día después solo compre cuando éramos novios y nos asustábamos por que quedara embarazada.

    La farmacia era del barrio, nos conocemos las caras, eso me perturba. Ella sabe que cada tanto yo o mi esposo venimos a comprar.

    Entonces pido otros medicamentos de venta libre, antifebriles, algodón, gasa, alcohol en gel, mis anticonceptivos. Y tartamudeando pido la pastilla del día después.

    Me recuerda la farmacéutica que es para tomar una vez cada 6 meses, le digo que ya lo sé, es solo para tenerla por las dudas, no quiero tener hijos en pandemia. Eso desata una conversación con ella del futuro, de los hijos, del sufrimiento, de la economía, de la política.

    Mientras le pido los profilácticos, los extra grande.

    «ah qué afortunada vecina» me dice la farmacéutica que ya había entrado en confianza por todo lo anteriormente hablado.

    Me pongo como un tomate, no sé qué decir, solo sonrío mirando para abajo, a mi celular, que se me cae al suelo, rajando la pantalla.

    En eso entra la segunda cliente, límite que permite la farmacia.

    Era la vecina doña Clotilde, me saluda mientras me mira de arriba a abajo. Me dice que a la nieta también se le cae el celular todo el tiempo, no le dura nada.

    Trato de ser amable y despedirme, rápido trato de pagar, la farmacéutica está en la caja pasándole el láser a los productos.

    Entonces a la vista de la vecina chusma pasa la pastilla del día después, los anticonceptivos y lo más llamativo, los preservativos extra grandes.

    Más roja me pongo, mientras trato de ganar tiempo nerviosa sacando mi tarjeta de crédito y mi documento.

    «Estos vienen con lubricante, por el tamaño, por eso salen un poco más caros» dice la farmacéutica en tono suave y cómplice. No lo suficientemente suave para el oído entrenado de la chusma del barrio.

    Pago, firmo, y me retiro saludando a ambas.

    Mientras abro la puerta para irme, escucho de fondo a doña Clotilde preguntándole a la farmacéutica:

    «¿que ya volvió el marido?»

    Escuché clarito, retumbó en mis oídos, y en mi cabeza. Mi corazón latió con fuerza y un sudor frío cubrió todo mi cuerpo.

    Me quedé inmóvil mientras la siguiente cliente pasó dejando el cupo lleno de la farmacia, ya no podría entrar para saber de que chusmeaba la vecina con la farmacéutica.

    La miro desde afuera y ella desde adentro levanta la mano sonriendo mientras sigue hablando con la farmacéutica.

    Me vuelvo a casa, pensando en el error que cometí al comprar en la farmacia del barrio, tampoco podía ir a pasear a buscar esos productos, la cuarentena es estricta.

    Estoy muy nerviosa, toda esa conversación me puso los nervios de punta. Estarían hablando de mi. La metida de Clotilde sabe que mi esposo está de viaje, sabe que tengo a un joven acompañándome a todos lados, pero no tiene la certeza de que es mi sobrino, salvo por la nieta puta que podría saberlo, si es que mi sobrino se lo contó.

    Todo cuadra para que me llamen la puta del barrio que aprovecha que el marido no está para coger con otros hombres.

    Si supieran que no lo busque, que se dio así, y que solo fue una sola vez. Solo una vez cogí en 22 días. No soy la puta del barrio.

    Cuando llego a casa, mi sobrino me espera en el sofá, mirándome con deseo.

    «te estaba esperando tía» me dice con ansías.

    «voy a darme una ducha sobrino, me esperas?» le digo tratando de ganar tiempo para calmarme. Tenía ganas de coger, pero también estaba mal por el rumor del barrio. Es decir, no estaba de humor para cogerme a mi sobrino.

    Mientras me ducho trato de que se me pasen las ideas paranoicas de la cabeza. En eso ocurre lo que a las mujeres les pasa una vez por mes.

    El periodo, mientras me estoy bañando, me faltaban unos días, pero se ve que se me adelantó por los nervios.

    Termino de bañarme, me pongo la toallita, la bombacha ancha de los periodos.

    Me visto, y salgo al living a darle la mala noticia a mi sobrino, no habría sexo por una semana.

    Se desilusiona, mira con cara de no entender que a las mujeres una vez por mes no estamos disponibles.

    Cada uno vuelve a su cuarto, yo respiro aliviada porque esa es señal de que la leche de mi sobrino no pudo hallar a mi ovulo.

    Transcurre la semana con normalidad, yo me siento fea, con dolores menstruales, estoy hasta un poco histérica con la limpieza, me siento triste, alegre, culpable, todos los sentimientos juntos.

    Con mi sobrino vemos alguna que otra película por la noche y lloro con las escenas tristes. Estoy en pleno periodo.

    Cuando hablo con mi esposo lloro diciendo que lo extraño, que quiero que vuelva a casa. Parece que la culpa de la noche de sexo hace unos días me está aplastando la conciencia.

    Llega el siguiente martes, luego de 8 días. Día 30

    No tengo más la regla.

    Ahora ya estaba disponible para volver a coger con mi sobrino.

    Pero toda la semana me la pase reflexionando de si sería conveniente seguir, o dejarlo ahí, ya me había sacado las ganas.

    Fue solo una noche de sexo, use a mi sobrino como consolador, no es la idea usarlo de amante, eso ya sería mucho más perverso.

    No le digo nada a mi sobrino que ya estoy disponible, su ignorancia por ser tan joven y la diferencia de edad no le va a hacer preguntar si ya estoy disponible o si sigo con mi periodo.

    Gano así unos días más. Llego al día viernes, día 33.

    Ese día lo veo a mi sobrino salir del baño otra vez con la toalla en la cintura, los ratones empiezan a comerme la cabeza.

    Parece que me está buscando, evidentemente sabe que ya estoy disponible, pasaron muchos días.

    Me voy a bañar, dejo la puerta entreabierta, como queriendo que pase algo sin proponerlo abiertamente.

    Mientras me baño me imagino a mi sobrino mirándome, limpio la condensación de la mampara, para ver hacia la puerta entreabierta, no veo nada.

    Invento un grito, como de haberme golpeado.

    Unos segundos más tarde, mi sobrino entra al baño, me pregunta si estoy bien, le digo que me resbale y me golpee contra la pared.

    Mi sobrino da media vuelta y se está retirando cuando le digo:

    «ya casi no queda nada de la marca de la tanga que me arrancaste sobrino…»

    Eso fue suficiente como para girar, y volver. Abre la mampara mientras se saca la ropa en un instante.

    En la ducha se abalanza sobre mí, me levanta como si fuera papel, sosteniéndome de las nalgas.

    Me come las tetas, yo con mis brazos lo presiono para que no salga de ahí.

    Sus manos me agarran con fuerza el culo y separan mis nalgas, yo lo rodeo con las piernas en su cintura.

    Me empieza a dejar caer, hasta que por la gravedad mi concha se encastra en la pija enorme de mi sobrino.

    Siento calor y ardor en mi conchita, el agua de la ducha nos lubrica. Me levanta y me baja con sus musculosos brazos. Nos besamos apasionadamente.

    Me pone contra la pared y allí me sigue taladrando desesperado.

    Grito de placer, como pocas veces, pero esta vez no exagero ni finjo, es real, estoy gozando teniendo la pija adolescente de mi sobrino dentro mio.

    Mientras me la mete me acuerdo que tengo los preservativos en la mesita de luz. Jadeando le digo que tiene que ponerse la protección. Cierra el agua de la ducha, me sostiene con un solo brazo.

    Salimos con mucha agua, me lleva en su pija literalmente, hasta la cama.

    Allí me tira y busco el profiláctico extra grande.

    Estoy en cuatro, esa posición parece gustarle porque me dice

    «que buen culo tienes tía, desde siempre te lo miraba y me masturbaba cuando venias a casa, y ahora lo tengo desnudo acá»

    Mientras me giro lo suficiente como para meterle el preservativo con la boca, eso lo vuelve loco. Su tía mete el preservativo mientras se la chupa.

    Vuelvo en cuatro e intenta calzar su enorme falo entre mis nalgas, mostrándome lo grande que es y cómo mis dos nalgas no pueden cubrirlo.

    Me abre el culo con las manos y mira mi agujerito rosado. Juega con sus dedos e intenta jugar con su enorme glande como tentando la entrada.

    Le digo que no, nunca lo hice por ahí, y además su pija era enorme, me haría daño.

    No es poca cosa cogerme en cuatro simulando hacerme la cola, es mucho premio para mi sobrino que recién está teniendo sus primeras experiencias sexuales.

    Me la mete de una por la concha, siento la estocada y lanzo un gemido sordo.

    Me la mete como un toro, entra y sale, se escucha las cachetadas de mi culo contra sus muslos. Sus bolas en cada ir y venir golpean en mis piernas y en mis labios vaginales. Eso me calienta.

    Mi cabello suelto y mojado vuela para todos lados, se me queda en la cara y salta hacia adelante.

    Mi sobrino lo recoge como si fueran crines y me hace hacia atrás como si quisiera domarme.

    Si supiera que me tiene a su merced con esa pija.

    Mientras me la está metiendo vuelve a probar con su pulgar en mi culo.

    Estoy tan excitada que el dolor que me causa me da más placer, así mete su pulgar entero, me siento atascada por el culo pero gozando sabiendo que caliento a mi sobrino así.

    Sigue cogiéndome en cuatro, mis piernas tiemblan, y de repente se viene, esta vez en el profiláctico, yo también al sentirlo estallar me vengo. Gozamos juntos, nos desplomamos en la cama.

    Saca su pija latiendo de mi concha, se saca el profiláctico, está repleto de su leche juvenil. Verla toda junta me da impresión, con razón cada vez que acababa me rebalsaba en la boca y caía por todos lados. Evidentemente tenía mucha leche mi sobrino para entregar.

    Su pija está a media asta, pero está hermosa, descansando sobre su adolescente cuerpo, las bolas se contraen buscando renovar fuerzas.

    Me tiento y agarrando el preservativo lleno de leche le hago un nudo y lo tiro al costado de la cama, lo pongo boca arriba y me pongo a comerle la pija.

    Me propongo aprovechar su virilidad y juventud y hacerle acabar por segunda vez sin descanso.

    Mi boca y mi lengua juegan con su exhausto miembro, que intenta reponerse ante tal cogida.

    Mi sobrino parece quejarse, necesita reponerse, queda sensible el glande después de eyacular tanta leche. A mi no me importa su queja, voy a hacerlo acabar de nuevo.

    Le pongo el culo en la cara, lo obligo a olerme el culo y la concha. Tímido me la chupa, pero se entretiene más con mi culo, allí me manda lengua.

    Aun se ve que quedó fuera de juego con la primera cogida.

    «tía necesito un tiempito, necesito recuperarme» me suplica.

    No le doy importancia a lo que dice. Aprieto sus bolas con mis manos mientras sigo chupándosela hasta el fondo de mi garganta.

    No pasaron unos minutos más, hasta que la pija de mi sobrino hinchada explota en mi boca.

    Mi sobrino hace un sonido gutural al acabar, una mezcla de disfrute con sufrimiento.

    Cuando me como y limpio toda la leche, veo el glande hinchado de mi sobrino, irritado, se ve que antes de cogerme estuvo masturbándose y bastante.

    Pobrecito, lo hice esperar muchos días y tuvo que recurrir a la masturbación, justo ese día que cogimos y lo hice acabar dos veces.

    Me daba impresión ese glande enorme irritado, rojo, hinchado, pero me daba morbo que estuviera así por mi.

    Sigo con mi mano subiendo y bajando la piel de su pija.

    «tía, por favor…» me suplica mi sobrino.

    Me doy vuelta y lo beso pasándole su propia leche a su boca.

    Le da impresión, no le gusta nada parece, yo sigo mandando lengua, haciendo que la leche se funda con nuestra saliva. Lo noto tratando de evitar seguir besándome. Esta vez yo lo agarro del pelo con rudeza para que no vaya a cerrarme la boca.

    La otra mano sigue en su pija subiendo y bajando.

    Estoy encima de él, a horcajadas. Me deslizo hacia atrás, Saco la mano de su cabeza y del estuche del preservativo vacío saco el lubricante. Lubricante que uso para embadurnar su pija cansada de escupir leche. Está algo dura, no totalmente, intenta recuperarse. Debería hacerlo, no pasa los 20 años.

    Me giro dándole la espalda. Le muestro mi culo completo. De cuclillas.

    Obligo a su pija a ponerse erecta con mi mano, mientras le muestro mi culo abierto, apuntando a la cabeza colorada irritada de su pija.

    Cuando choca mi ano con ese glande, se me llena de fluidos la concha, el corazón me late a mil.

    Hago fuerza y respirando profundo empujo esa cabeza dentro de mi culo.

    Mi sobrino se queja, yo sigo hasta que todo ese glande entra con mucho esfuerzo. El envoltorio del lubricante se me cae al suelo y cae cerca del profiláctico usado lleno de leche de mi sobrino, esa escena de desorden sexual me calienta más.

    Me dejo caer y su pija lubricada entra en mi culo completa.

    Me duele por dentro, me arde, me siento tapada, algunos movimientos me hacen doler, molestar, así que cuido en mi subir y bajar lentamente.

    Mi sobrino me está cogiendo el culo y yo dándole la espalda para que pueda contemplarlo, giro mi cabeza para mirarlo con lujuria, poniéndome un dedo en la boca.

    Mi sobrino mira mi culo, me mira a mi, goza pero sufre, esa pija irritada está causando dolor.

    Ya es casi media noche, estuve exprimiendo leche a mi sobrino por horas.

    Siento que vuelve a inflarse la pija dentro de mi culo, me duele más, esta parada completamente, se pone a sus anchas inflando las paredes de mi esfínter.

    Así termina largando más leche dentro de mí, siento el calor de cómo se escurre dentro de mí.

    Ahora mi sobrino me golpea las nalgas dejándome marcados sus dedos. Eso me enciende.

    Yo sigo cabalgando, todavía no tuve un segundo orgasmo, mi sobrino dice que pare, que ya no puede más.

    Yo necesito seguir, así que no hago caso y subo y bajo haciendo que la leche de mi sobrino haga de lubricante en mi culo, la siento caer y salir goteando por mis piernas.

    De repente siento ese volcán que está por explotar dentro de mí, como nunca antes en mi vida estoy por sentir un orgasmo que viene desde lo más profundo de mí.

    Comienzo a jadear intensamente, esperando el orgasmo final.

    Mis uñas arañan sus muslos tratando de amplificar el placer.

    Cierro los ojos y…

    Abren la puerta de mi cuarto. Es mi esposo.

    Aún estaba subiendo y al bajar en esos 23 centímetros de mi sobrino exploto de placer.

    Se me escapa un grito fuerte incontenible, aun tapando mi boca.

    Las piernas me tiemblan como nunca, mi panza tiene espasmos de placer único, la mano que araña a mi sobrino sigue clavada allí como tratando de frenar el orgasmo largo e intenso que estoy sintiendo.

    Mi esposo mira enojado la situación, ni siquiera puedo dejar de cabalgar.

    Mi sobrino me levanta de un solo movimiento y me tira al costado en la cama.

    La escena es terrible, estoy toda mojada por la ducha y transpiración, despeinada, leche de mi sobrino en mis piernas, en mi boca, profilácticos sin usar y uno usado con leche de mi sobrino en el suelo, lubricante desparramado en el suelo.

    Su esposa había hecho acabar de un solo tirón 3 veces a su sobrino.

    Mi sobrino intenta cubrirse la pija que chorrea leche. Se pone a llorar aterrorizado.

    Mi esposo se abalanza sobre él y lo golpea sacándolo del cuarto, él se deja golpear a pesar de que es más grande de cuerpo y más musculoso, sabe que hizo mal, además aún es adolescente.

    Le dice a mi esposo:

    «yo intente decirle que pare, pero ella no paraba»

    No lo podía creer, encima que me cogió como nunca, me echa la culpa a mí.

    Todo termino como deben terminar estas historias.

    Mi sobrino abandonó la carrera, se volvió a su casa con su familia en el interior. Todo con la excusa que extrañaba a sus padres y el miedo a la pandemia.

    Con mi esposo estamos separados de hecho. Pero vivimos en la misma casa, no podemos hacer ningún divorcio formal ni separar bienes porque todo está parado en la economía.

    Él duerme en el cuarto de mi sobrino, yo en mi cama matrimonial.

    Mi esposo logró cerrar el negocio en Europa y volvió en un vuelo de repatriación, con la idea de darme una sorpresa.

    Ya van 150 días de la cuarentena, solo 33 aguante sin engañar a mi esposo. Desde ese día no volví a tener sexo. Mi esposo no me habla.

    No le dijo nada a mi hermana.

    Ya en el barrio cuando salgo, todas las vecinas me miran mal, doña Clotilde se encargó de que todos supieran que la puta del barrio no se aguantó la abstinencia y apenas se fue su esposo se cogió a su sobrino de 18 años.

    Me arrepiento de haberlo traído a casa, pero en cuanto a lo sexual no me arrepiento de nada, lo que me hizo sentir esa pija de mi sobrino fue algo único.

    Apenas se levante lo de la cuarentena, voy a divorciarme y ponerme a buscar pendejos así, pero no creo que sea lo mismo.

    FIN

    *************************

    Gracias a todos por sus comentarios ¿les gustaría otra historia? ¿De qué tipo? ¿Qué personajes?