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  • Cogiendo con el compañero nerd

    Cogiendo con el compañero nerd

    Me encanta recordar cuando iba en la universidad, fue una gran época, conocí muchas personas y viví grandes momentos.

    Pero en esa época conocí a Jorge, yo ya tenía dos hijos y aun no me casaba, Jorge era medio llenito, un tipo alegre y que te hacía reír de todo, pero era un libidinoso y se notaba en cómo me miraba de arriba abajo, deteniéndose en mis nalgas y piernas.

    Yo no le daba mucha importancia, no era el único en la universidad que hacia eso, así que lo tomaba como algo normal y ya.

    Así como los hombres despiertan de lujuriosos, las mujeres también necesitamos satisfacer nuestras necesidades y ya que llevaba tiempo sin sexo, ese día estaba muy cachonda.

    Me vestí entallada, enseñando mis pies y con el cabello suelto, desde que iba en el metro sentí las miradas de los hombres y eso me prendía más y más.

    Buscaba una aventura, pero nadie se acercaba a mí, así que pensé que tenía que hacerme justicia yo misma, pero justo cuando estaba decidida a irme al baño a masturbarme, ¡apareció Jorge!

    J: ¡Hola! ¡Como estas!

    K: Bien…

    J; ¡Te noto extraña! ¡Uhm, que bien te ves amiga!

    K: ¡Gracias…!!

    Nunca pensé en Jorge como hombre, es más yo jamás imaginé nada con él, pero mi calentura pudo más, así que le pedí me acompañara.

    Él iba atrás de mí, obviamente mirándome las nalgas, yo las movía más, note como un bulto empezaba a formarse debajo de su pantalón, ¡y justo me agache de sopetón haciendo que él me arrimara su verga!

    J: ¡Compañera!!

    K: ¡Ay!! ¿Que fue eso?

    J: ¡Lo siento, lo siento!

    K: Tranquilo, fue mi culpa, ¡pero gracias por el masaje jajá!

    Él se quedó mudo, yo lo mire y continúe caminado meneándome más, el iba como perrito, oliendo mis hormonas hasta que llegamos al salón de usos múltiples del cual yo tenía la llave al ser parte de la danza folclórica.

    Entramos, la verdad el solo me miro sin decir nada, ¡yo me di vuelta mirándolo de frente y me quité la blusa!

    J: ¡¿Qué haces?!

    K: ¿Qué? ¿No te gusta lo que ves?

    J: ¡Pero… que te pasa, tú no eres así!

    K: ¿Quieres que me la ponga?

    J: ¡Dios!! ¡Que rico par de pechos!

    K: ¡Puedes probarlos, si gustas!

    Me comportaba como toda una ramera, sonriendo y acercándome a él, note como su bulto quería salir, el ya no aguantaba más y como loco se lanzó a mí.

    Me empezó a besar mi cuello, yo lo abrazaba y me acercaba más a él rozando con mi pierna su paquete.

    J: ¡Te deseo!

    K: ¡Uhm!!

    Me quito el brasear y él se quitó su camiseta, empezó a lamerme los pezones, lo hacía como desesperado, los llevaba a su boca y me los dejaba todos ensalivados

    Me bajo el pantalón sacándomelo y dejándome solo en sandalias, se agachaba y su lengua recorría mis piernas, a esas alturas yo estaba súper mojada, excitada, ¡disfrutando de entregarme a él!

    J: ¡Pinches piernotas!!

    K: ¡Aprovéchalas!

    J: No sé qué te pasa, ¡pero que rico es que estés así!

    K: ¡Solo quiero disfrutar!

    Me acostó en el escritorio y me quito la tanga, lentamente llevo su boca mi concha que escurría de lo excitada que estaba, ¡puso primero su nariz y luego comenzó con tremendas lamidas!

    K: ¡Ah!! ¡Que rico!

    J: ¡Mmm!! ¡La tienes depiladita, me gusta!

    Su lengua bebía todo mi néctar, me tenía gozando y gimiendo como loca, me apretaba las teas mientras mordía mi clítoris, Jorge me había sorprendido con lo bueno que era con la lengua, eso combinado con mi calentura, me tenía gozando a mil.

    K: ¡Ay! Jorge, así, que rico, uhm!!

    J: Te soñé muchas veces, ¡peor ni en mis sueños imaginé tenerte así!

    Jorge se detuvo y se bajó los pantalones, fue entonces que gracias a su corpulencia me cargo como si me fuese aplicar una llave de lucha, es aquella que le dicen rompe cuello, y parado me lamia mi concha y yo devoraba su verga gorda!

    Ahí estábamos los dos, ¡parados disfrutando de nuestro sexo!

    No duramos mucho en esa pose, ya que es incomoda y mejor él se paró y yo me arrodille para continuar chupando pene, ¡tenía años que n me llevaba una verga a la boca y la del gordito no estaba ml!

    J: Mamacita sigue, uhm, ¡que rico lo haces!

    K: ¿Te gusta?

    J: Jamás me la habían chupado si, ¡uhm!

    No quería que terminara en mi boca, quería disfrutar aún más, me puse de pie y me acostó en el escritorio levantándome las piernas y me la metió así, a pelo de “patas al hombro”

    K: ¡Ah, que rico, ah!

    J: ¡Que escandalosa, uhm!!

    Jorge se movía rápido y rico, tenía tiempo sin tener nada dentro y esa verga era un alivio para mi necesidad!

    Me besaba las tetas, el cuello, me apretaba las caderas y nalgas, yo gemía y le pedía más, no me importaba que nos descubrirán solo quería seguir cogiendo rico.

    K: ¡Mas, que rico, mas!

    J: ¡Nena, como coges!

    Él se sentó en la silla que teníamos ahí y yo de frente apoyada en el escritorio comencé a cabalgarlo como hace tiempo no lo hacía.

    Me movía en círculo, luego nova todo mi cuerpo, ¡el me lamia las tetas y gritaba de placer!

    J: Así, que rico te mueves, uhm, ¡así!

    K: Ah, no sabes cómo necesitaba esto, ¡hm!

    Nos pusimos de pie y me empino sobre el escritorio, le dio un par de lamidas a mis nalgas mientras sus dedos palpaban mi húmeda vagina.

    J: Que rico, que nalgas, ¡siempre te quise tener así!

    K: Métemela, uhm, ¡apúrate!

    Me tomo de las nalgas abriéndolas y me la ensarto lentamente, sentía lo rico que me abría, mi vagina lo apretaba como si una bestia devorara su presa, aun ves dentro el empezó a moverse rápido, mis nalgas chocaban en su pelvis, mientras sentí su baba caer en mi espalda.

    J: ¡Oh!! ¡Que rico, uhm!

    K: ¡Ah! ¡No pares, así, sigue, así!

    El seguía embistiéndome con fuerza, el escritorio se movía, sentía que nos descubrirían en cualquier momento, pero no podía detenlo, quería que siguiera cogiéndome así.

    Yo también comencé a moverme, movía mis nalgas, mi cadera, sentía como si se me fuera a salir para con un movimiento meterlo enterito otra vez, esto lo tenía gozando como loco.

    J: ¡Uhm que rico las mueves, uhm!!

    K: Vamos, no pares, vamos, así síguele, ¡así!

    Subió una de mis piernas al escritorio, sentí riquísimo como me entraba en esa pose.

    J: No mames que rico, uhm, ¡uf!

    K: ¡Ah! ¡Si, que rico, uhm!

    Una tras otra sentía las embestidas, Jorge sudaba y sentía que ya no podía resistir más, yo me movía como podía, ¡quería sentirlo quería hacerlo terminar dentro de mí!

    J: ¡Dios! ¡Me voy a venir!

    K: ¡Si, uhm, sácala, uhm!

    J: Si, ahí viene bebe, ¡ahí viene mi leche!

    K: Si, dámela, uhm, ¡vente!

    Sentí como se inflaba y me moví como torbellino, el no tolero más y apretándome las caderas empezó a correrse dentro de mí, ¡expulsando una tremenda cantidad de semen!

    J: ¡Ah!! ¡Toma, uhm, toma!

    K: Si, así, uhm, ¡que rico!

    J: ¡Ten tu lechita, uhm!

    K: ¡Ah!! ¡Dámela, uhm, que rico!!

    Que rico orgasmo, quedamos los dos pegados como perros encima del escritorio recuperando las fuerzas.

    Unos minutos después me vestí, el me pidió mi tanga y por haberme ayudado a relajarme se la regale, salimos sin que nadie se diera cuenta, Jorge intento tenerme más tiempo con él, pero yo lo deje ya que tenía que ir a mi clase.

    La verdad me costó trabajo deshacerme de Jorge, ya que desde ese día siempre andaba tras de mí, jamás entendió que solo lo utilice para calamar mis ganas y que eso no se repetiría, peor bueno, termino su semestre y el ya no regreso, aunque de vez en cuando me cribe diciéndome que aún recuerda nuestro encuentro en el salón de usos múltiples de la universidad.

    Kali

  • Las aventuras de mi esposa (III)

    Las aventuras de mi esposa (III)

    Esta historia sucedió un día que mi esposa salió a la tienda me contó que el señor de ahí se le quedaba viendo mucho, el señor de la tienda es el típico señor de mayor canoso que se le queda viendo a las chicas jóvenes. Bueno yo le dije que no iba a dejar que le faltara al respeto, pero ella me dijo que se le ocurrió algo divertido.

    Mi esposa se puso una falda corta con una blusa donde se le notaban sus pechos pues ella no se puso sostén ni ropa interior y así fue a la tienda era temprano no había casi nadie en la calle y entonces llego y se puso a coquetear, el señor de la tienda no podía dejar de ver sus pechos y sus pezones que se podían ver a través de su blusa, entonces llegue yo lo salude y bese a mi esposa en la boca, él se molestó y pregunto qué es lo que hacíamos ahí y mi linda esposa le dijo que si estaba interesado en tener relaciones con ella ahí mismo mientras yo los veía. Él se quedó completamente impactado, después de eso mi esposa se empezó a reír y le dijo que todo era una broma que por favor la dejara en paz cuando fuera a comprar sola.

    Esa misma noche nuestra hija ya estaba dormida cuando ella todavía se reía por la broma que habíamos hecho, pero entonces yo le comenté la situación y le dije que si de verdad quería tener relaciones con él y entonces me dijo: tranquilo solo era una broma no te lo tomes tan en serio. Bueno el caso es que al día siguiente ella volvió a ir sola y me dijo que ahora el señor de la tienda se la comía con la mirada y eso la emociono demasiado, entonces dijo que si le interesaba, fuimos a la tienda le comentamos que si le interesaba esta vez de verdad tener relaciones con ella, el acepto de inmediato y entonces acordamos una fecha para el encuentro y le advertimos nuestra máxima regla la discreción.

    Bueno les contaré como fue el encuentro en la siguiente parte solo les puedo adelantar que mi amada y linda esposa lo gozó como nunca.

  • Mi primo Izan (Primera parte)

    Mi primo Izan (Primera parte)

    Mi primo y yo prácticamente nos criamos juntos, mi nombre es María y me saca casi 2 años, nuestra relación era muy buena, siempre andábamos juntos, aunque nos peleáramos continuamente, teníamos mucha complicidad y una gran rivalidad, uno tenía que ser mejor que el otro, quizás todo empezó cuando nuestros padres nos decían de pequeños “mira que buena es tu prima” o, “mira como tu primo se lo ha comido todo” o, “has visto que notas tiene tu prima”; cuando ya teníamos más edad pensábamos, “si tu corres esa distancia yo también”, “si tu juegas al fútbol yo también”, “si tu sacas un 10 en matemáticas pues… yo también”, así toda la vida desde tengo uso de razón.

    Cuando mi primo cumplió los 23 años nuestra relación cambio, nos separamos, yo estaba terminando la carrera y mi primo había encontrado un trabajo que no podía rechazar fuera de España, y aunque seguíamos hablando como mínimo una o dos veces por semana, ya no era lo mismo.

    Habían pasado 2 años desde que se marchó, en el cumpleaños de mi padre, nos reunimos toda la familia en el chalet de mis padres, estábamos todos, mis hermanos, mis tíos, mis primos, cuñados y sobrinos y si, también estaba Izan, mi querido primo al que tanto echaba de menos había llegado a España para pasar aquí sus vacaciones.

    Éramos los únicos que no teníamos pareja así que, como no podía ser de otra manera, después de repartir todas las habitaciones, incluida la mía, solo quedaba la buhardilla, una habitación grande con baño, pero con tan solo una cama.

    -Mama…, como voy a dormir con mi primo, ya no somos unos niños, sé que nos llevamos muy bien pero solo hay una cama, como vamos a dormir en ella los dos.

    -Si claro uno al lado del otro, pero estamos en verano, hace calor y sabes que yo no suelo llevar pijama… a claro que me lo ponga no…

    -¿Izan está de acuerdo? A que él os ha dicho lo mismo que yo, vale, vale sé que no hay más sitio, es lo que hay y ya está, menos mal que solo son dos noches.

    El día transcurrió entre risas y juegos, mi primo y yo compitiendo por las cosas más absurdas, a veces ganaba yo otras el, cayo la noche y todos nos fuimos a dormir. Cuando llegue a la habitación él ya estaba saliendo del baño, Izan tenia puesto solo unos bóxer, madre mía como estaba, un cuerpo espectacular, se marcaban todos sus músculos, sin un ápice de grasa en él, nunca me había fijado en el de esa manera, joder estaba poniendo cachonda, prácticamente le había escaneado con la mirada mientras andaba hacia la cama, tuve que meterme corriendo en el baño porque sabía que mi primo se había dado cuenta de cómo lo miraba, ¿pero que me había pasado? era Izan, mi primo.

    Al poco salí del baño, llevaba puesto unas braguitas blancas, no eran tanga pero casi, digamos que casi no me tapaban el culo, yo no me esperaba compartir la habitación con nadie y menos con Izan, en la parte de arriba llevaba una camiseta corta por encima del ombligo de tirantes de una tela muy fina que al trasluz se me podía ver bien el contorno de mis pechos, unas piernas largas y morenas como el resto del cuerpo de tomar el sol, ahora era Izan el que me estaba escaneando desde que salí del baño, me miraba fijamente a mis braguitas y me di cuenta que parte de la tela se metía en la rajita de mi coño, la camiseta suelta, vientre plano y pechos duros, con mis pezones hinchados de la excitación, hacían las delicias de mi primo, sabía que me estaba comiendo con la mirada lo que me puso aún más caliente, y más cuando me senté en la cama y observe un bulto sospechoso debajo del bóxer, no puede ser… pensé, se le está poniendo dura, madre mía que vergüenza, Izan se dio cuenta y enseguida se dio la vuelta dándome las buenas noches.

    Eran las 4 de la mañana cuando desperté, notaba como Izan estaba detrás de mi, notaba su respiración, su excitación, notaba su pene duro justo por encima de mi culo, empecé a excitarme pensando en él, entonces note como una de sus manos pasaba por encima de mis caderas buscaba mi braguita, apartando un poco la tela metió despacio sus dedos, poco a poco encontró lo que estaba buscando, aparto mis labios y empezó a masajearme el clítoris, estaba muy nerviosa, no sabía qué hacer, no sabía si levantarme y pegarle un bofetón o por el contrario, por el contrario… me estaba gustando tanto que me hice la dormida, no me lo podía creer, mi primo me estaba metiendo mano, pero no hice nada me deje llevar, más aun, como si fuera un movimiento normal acomode un poco el cuerpo separando así un poco mis piernas para que pudiera meter su mano mejor, su pene estaba a la altura de mi vulva, lo notaba tan hinchado que forcejeaba por salir de sus bóxer y entrar por dentro de mis bragas, yo me seguía haciendo la dormida, me encantaba lo que hacía con sus dedos, me acariciaba los labios, el clítoris, estaba ya mojada cuando empezó a meter sus dedos ¡¡¡aaahhh!!! una inspiración con un pequeño grito de placer salió de mi mmm.

    Decidí pasar a la acción, sin darme la vuelta, busque su pene, mi primo se paró, ahora era el que estaba nervioso, no sabía cómo actuar, supongo que no se lo esperaba, al ver que yo seguía meneando su pene el siguió acariciándome el clítoris y metiéndome los dedos en mi vagina bastante mojada, notaba como le gustaba, como gemía al igual que yo, retiro su mano y note como hacia a un lado mis bragas por detrás, dejando mi vulva totalmente al descubierto, sabía lo que pretendía pero esperaba que se detuviese, una cosa era meternos mano y otra muy diferente era follar, esperaba que no fuera… ¡¡¡aaahhh!!! note su glande acariciándome los labios, los recorría de arriba abajo intentando encontrar el sitio por el que entrar, yo quería parar aquella locura, pero por otro lado lo deseaba, deseaba que Izan metiera ese enorme pene y tan duro dentro mi, deseaba tenerlo dentro muy dentro, de forma inconsciente lleve mis manos a mi boca para acallar mis más que posibles gemidos, lo deseaba, quería que Izan me echara un polvo, un polvo prohibido por tratarse de quien era, solo era cuestión de tiempo sentir su pen… ¡¡¡aaahhh!!!, ya.

    Encontró la entrada, encontró la abertura de mi vagina, estaba tan lubricada por todos mis jugos, tan caliente que necesitaba que me apagaran el fuego en mi interior y solo me lo podrían apagar así de esa manera, Izan metía y sacaba su pene con cuidado mientras que por debajo de mi camiseta metió su mano para tocarme los pechos, unos pechos duros con unos pezones que habían aumentado su tamaño estando muy sensibles, ahora que el camino estaba abierto bombeaba sin parar, la sacaba y volvía a jugar recorriendo todo el contorno de mi vulva, desde el agujero de mi culo hasta el clítoris.

    Me estaba poniendo tan caliente que solo deseaba que la metiera otra vez y que la dejase allí dentro, para notar sus palpitaciones, los músculos de mi vagina se contraían y se relajaban, me abrí más de piernas, una la estire y la otra pierna la subí casi tocándome los pechos con la rodilla para que la penetración fuera más profunda, entonces joderrrr, por fin una buena estocada, Izan me había penetrado hasta el fondo, estaba tan mojada que no le costó nada meterse tan profundo, su polla resbalaba dentro de mi sin oposición dentro muy dentro, mis manos tapaban mi boca para que no se escaparan los gemido, gritos de placer que mi primo me estaba provocando, Izan se incorporó un poco y con su manos agarrándome con fuerza mi cadera empezó unos movimientos suaves, metiendo su pene de vez en cuanto hasta el fondo, a cada estocada mi cuerpo se estremecía.

    La habitación estaba bañada por una luz tenue que entraba del exterior, era la luz de una luna llena y frente a mi había un espejo grande donde podía ver las figuras de los dos amantes, la mía con las manos en la boca, cerrando los ojos cada vez que el placer me inundaba y el de mi amante, mi primo Izan que por detrás de mi se movía con cariño para darme todo ese placer, los movimientos cada vez más rápidos y más fuertes, yo intentaba ayudar moviendo mis caderas, no podía creerlo, quien me iba a mi a decir que mi primo me iba a follar ese día, su pene, era tan suave, tan enorme, estaba tan dura que me llenaba entera, estaba tan excitada, tan mojada que se la estaba llenando de mis jugos, me empecé a correr, mi vagina se inundó de repente, mientras una sensación de placer me atravesaba el cuerpo, mi cuerpo no me obedecía, Izan seguía metiendo su pene tan dentro de mi como le era posible, no podía gritar, me estaba prohibido, mi cuerpo se paralizaba y mi respiración cada vez más entrecortada, notaba como mi primo aceleraba el ritmo, sabía que él también estaba a punto, me había corrido y pensé que Izan no tardaría mucho, empecé a temer que se corriese dentro, no podía, pero tampoco quería que la sacara, al final Izan hizo lo correcto se separó de mi y se corrió fuera, una corrida enorme, gran parte de su leche aterrizo entre mis muslos pero también en mi cara.

    Todo había terminado, acababa de follar con mi primo, estaba nerviosa, asustada, avergonzada, pero feliz, estaba tan feliz, mi primo empezó subirme las bragas con cariño mientras me besaba en una nalga, yo sonreía, sonreía de felicidad mientras me quitaba su leche de mi cara, llevándomela la boca para saborearla.

  • Antonio, mi vecino favorito (II)

    Antonio, mi vecino favorito (II)

    Como les contaba: Ese domingo después de ir a hacer las compras y hablar un poco con mi vecino favorito, me preparé una rica comida, vi un poco de televisión e hice zumba porque me encanta bailar, cuando tenía algo más de dos horas en eso, tocaron la puerta. Para mi dicha era Antonio, él se quedó unos segundos largos, sin decir nada, solo mirándome con su sonrisita de autosuficiencia. Me imagino que tenerme en frente con mi short, mi brasier deportivo, transpirada y respirando agitadamente fue una buena vista para él.

    -Lindos piercings -me dijo, hablo en plural pero el único que estaba visible era el de mi ombligo, los de mis pezones no se veían pero si se notaban y él los notaba demasiado, no les quitaba la vista de encima.

    -Gracias, ¿Cómo estás? ¿En qué te puedo ayudar?

    -¡Muy bien! Estaba pensando que tener una llave de repuesto donde un vecino era muy buena ida, así que pienso seguir tu ejemplo y ¿quién más perfecto para guardar mis llaves que tú?, si no te molesta -todo esto me lo dijo sin mirarme ni una sola vez a la cara, tenía tantas ganas de cruzar los brazos sobre mis pecho y, en la misma medida tenía tantas ganas de quitarme el sujetador, que tuve que hacer varias respiraciones profundas.

    -Claro, por supuesto no es ninguna molestia, lo haré con mucho gusto- mientras guardaba las llaves me dice: -Así que hacías ejercicio, espero no haber interrumpido tu rutina.

    -No te preocupes, ya estaba por acabar cuando llegaste, es más, me pasé del tiempo que generalmente dura mi rutina.

    -Y ¿qué harás ahora? La noche aún es joven- pregunto sonriendo.

    -Tomare una ducha muy larga y me iré a dormir; mañana tengo que ir especialmente temprano al trabajo -cuando escucho la palabra dormir se ensanchó su sonrisa.

    -Entonces te dejo para que descanses- se acercó a mi, me tomo de la cintura y me dio un beso en la comisura de los labio, acerco su boca a mi oído y lo escuché decir «Hasta luego».

    Solo atine a decir «Chao» como si tuviera 13 años y ninguna experiencia con hombres.

    Me fui al baño, y al parecer su baño y el mío estaban uno junto al otro, pude escuchar claramente como corría el agua en su baño. Así que tuve la idea de darle un show auditivo, me recosté en la bañera vacía y empecé a tocarme, empecé a gemir como si fuera la masturbada más genial del mundo, al cabo de poco tiempo, escuché que ya no caía el agua del otro lado, quise pensar que él estaba allí, al pendiente de cada ruido que yo hiciera, con su oído pegado a la pared y las manos en su verga dura, recordando todo lo que vio e hizo anoche. Con esos pensamientos llegue al clímax y me quedé totalmente en silencio, me pareció escuchar un gemido del otro lado y luego el volvió correr el agua, al cabo de un rato hice lo mismo que mi vecino favorito, me di una ducha reparadora y me fui a acostar. Claro, ya se imaginarán que lo hice totalmente desnuda esperando la visita de Antonio.

    Me desperté un poco sobresaltada cuando Antonio intentó quitar las sábanas que me abrigaban, si, me había quedado en serio dormida, gracias a Dios a al diablo, tenía el brazo sobre mi cara (a veces duermo de formas extrañas), así que solo hice como que me acomode un poco y aproveche para hacer que el brazo me cubriera más la cara y dejar las piernas más abiertas, quería ayudar a mi vecino.

    Él espero un poco y quito las cobijas, solo se quedó allí un rato, sin hacer nada, contemplando la parte frontal de mi cuerpo, luego tomo mi mano libre y la llevo a su deliciosa polla, estaba caliente y muy dura, tuve que contenerme para no apretar la y mover mi mano de arriba abajo por toda su longitud. Delicadamente puso mi brazo hacia mi cabeza y se acercó a mi torso, se sintió exquisito cuando la cabeza de su verga, hinchada y húmeda empezó a jugar con mi pezón y el piercing que lo atravesaba, mientras una mano apretaba muy despacio mi otra teta, así estuvo mucho tiempo, agradecí inmensamente tener el brazo al alcance de mi boca impidiendo me que gritara de gusto.

    Antonio fue bajando por mi cuerpo con su verga jugando con mi piel, se detuvo en el ombligo, al parecer si le gustaban mucho mis piercings, paro y abrió mis piernas un poco más, se puso en medio y metió la nariz en toda mi raja, olfateo, abrió los labios y respiró profundo. Puso su boca de lleno en mi vagina, me estaba comiendo tan rico que no pude evitar moverme un poco, paro de inmediato, así estuvo un rato, después subió y puso su cara entre mis tetas disfrutando de ellas, las lamió una a una, se apodero de ellas como si fuera su dueño y entonces, eyaculo en mi vientre, agradecí a todas las deidades el que se hubiera venido, porque si hubiera seguido así habría tenido que meterme esa verga entera, si o si, y nuestro juego se hubiera acabado ahí.

    Escuche como caminaba por la habitación, salió por unos minutos y volvió a entrar, me limpió y se fue.

    Pase mis manos por donde había derramado su leche, para mi dicha aún quedaba un poco el ombligo, lo limpié todo lo que pude con mi dedo y lo lamí como si fuera el manjar más rico de la tierra mientras me masturbaba pensando en sus caricias, en su verga en mi mano, en su boca en mi concha.

    Regresando del trabajo me lo encontré en el pasillo, me dijo que iría a hacer algunas compras, que si necesitaba algo el con mucho gusto me hacía el favor… de comprarlo sin ningún problema. Le dije que era muy amable pero que el día anterior había comprado todo lo que necesitaba.

    Entre a mi departamento, arreglé un poco, me puse cómoda y fui a poner la ropa a lavar, me di cuenta que la tanga que había usado el día anterior no estaba, la busque en todos lados y no la encontré. Recordé la noche anterior, eso fue lo que busco Antonio… Pensé que no era justo que él tuviera 2 prendas íntimas mías y yo ninguna de él, así que fui a buscar sus llaves…

  • Una de mis primeras aventuras con una exalumna de la prepa

    Una de mis primeras aventuras con una exalumna de la prepa

    Como profesor en una preparatoria de la Ciudad de México, a lo largo de los años he visto pasar muchas estudiantes hermosas por los salones de clase, pero ninguna tan hermosa como F. Después de que salió de la prepa perdí el contacto con ella, sin embargo por diversas circunstancias el destino volvió a juntarnos. Por circunstancias que no vienen al caso una tarde nos reencontramos, ella ya tenía 23 años y yo 47, tomamos café y platicamos por horas. Nos dimos nuestros números telefónicos y quedamos de volver a vernos.

    Salimos algunas veces después de ello y acabamos fajando en el coche, pero no pasaba de ahí. Tenía que llegar temprano o estaba en sus días o cosas así. El caso es que los dos moríamos de ganas de hacerlo y quedamos de llamarnos para vernos e ir directamente a coger.

    A pesar de que soy más bien tímido para esas cosas, un día, después de casi dos semanas de no verla, me armé de valor y la invité a salir. Quedamos en cierto lugar y a cierta hora. Pasé a recogerla como acordamos. Después de encontrarnos el lugar señalado F se subió al coche.

    Ella iba vestida con un pantalón negro que dejaba ver sus redondas y hermosas nalgas y una blusa transparente y por abajo una especie de brassiere obscuro que dejaba ver parte de sus hermosos senos, de los cuales no podía quitar la mirada. ¿Te gustan mis senos? – me preguntó. Le respondí con seguridad que sí, que tenía unos senos muy bellos, su piel era muy suave, F siempre fue, desde la preparatoria, una mujer que cuidaba mucho su aspecto.

    Me quedé sin habla cuando me dijo que se los tocara, lo cual no dude, porque confieso, que además del juego, creo que estaba enamorado de esa bella mujer: no sólo era hermosa sino además inteligente y entretenida ¿qué hombre no estaría loco por ella?

    Sentí la piel de sus senos entre mis dedos, una piel muy suave, divina, sus hermosos senos, sus pezones, que ya los tenía paraditos, ella ya comenzaba a respirar aceleradamente

    Busqué sus labios y de inmediato nos dimos un beso de lengua y bebimos nuestra saliva. Con solo eso me verga se me paro al máximo y mis manos se dirigieron de inmediato a su entrepierna donde me esperaba una hermosa pantaletita que se marcaba a través del pantalón, por lo que metí la mano para verificar tan hermoso tesoro, únicamente tapaba la entrada de la vagina, únicamente le pase mis dedos empapándome con sus jugos que prometían una tarde de placer.

    Rápidamente llegamos al motel y en el estacionamiento nos comimos a besos para después meternos a la habitación. Trate de no perder la calma ya que mi intención era tomarle fotos desde el primer momento y un video donde se viera como me la cogía, para poder tener un recuerdo de ese hermoso día, así que me contuve y empecé a besarla muy suavecito, muy lentamente empecé por sus labios carnosos, bese su cuello y solamente respiraba agitada, profunda y entrecortadamente, luego me dirigí al inicio de sus senos y ahí me detuve le dije que le tomaría muchas fotos para que jamás se me olvidará cuando tuve el privilegio de estar con una diosa, me sonrió y me dijo que sí que tomara las que quisiera, así que de inmediato me puse manos a la obra, le saque los senos y si le tomé varias fotos y mientras lo metía a mi boca y se lo mamaba le saque muchas más.

    Le quite la blusa suave y sin prisa mientras fotografiaba cada parte de su cuerpo y por supuesto mamaba, chupaba cada poro de sus senos y sus pezones. Me tome el tiempo necesario para que el deseo en ella fuera de locura, de tal forma que con sus manos se agarraba la chichi y la ponía en mi boca como si fuera su bebe, yo lo disfrutaba mucho, después me dedique a darle besos en su vientre de mujer adorable, quite, le fui bajando el pantalón y la deje únicamente con esa pantaletita que desde que la vi la había notado, era pequeñita, con un diminuto hilo que se le metía en ese precioso culo, hice de lado su tanguita y cuando vi su vagina le pase mi lengua por sus pliegues y pude saborear esos jugos que salían a grandes cantidades, le chupe todo y me bebí cada gota de sus líquidos que me sabían a gloria. Le dedique mucho tiempo mientras que por supuesto sacaba mis fotos.

    Bese su abdomen y baje de nuevo a su rica y depilada vagina, la cual me la devoré sin pensarlo, pero esta vez me detuve mucho tiempo en el clítoris, lo frote con mi lengua, metí un dedo en su vagina que estaba muy húmeda, mientras ella se retorcía en la cama le dedique más de una hora a su panocha y aunque hubiera sido mucho tiempo a mi me pareció más bien un minuto.

    Hasta que llegó el momento en que ella me dijo: quiero tu verga, quiero sentir tu verga. Ella estaba desnuda con sólo su pantaletita pero yo aún tenía la ropa puesta. La levanté de la cama pues quería abrazarla y estando parado me sería más fácil quitarse la ropa. Le dije: “ven aquí” y diciendo esto comenzó a besarme y yo poco a poco comencé a acariciarla.

    Sus manos se fueron a mi verga mientras que mis manos se fueron a su delgada cintura. Su besos eran ardientes llenos de lujuria y de deseo una de mis manos bajó hasta su culo y la otra comenzó a acariciar sus pechos mientras que ella había conseguido desabrocharme el cinturón y bajar mi pantalón por lo que mi polla estaba erecta y levantaba mi bóxer.

    Entonces F dejó de besarme para ponerse de rodillas y comenzar a chuparme la verga mientras que con sus manos jugaba con mis testículos. A ratos comenzaba a chuparme los huevos mientras que me miraba y movía mi polla de arriba a abajo. Yo desde arriba la veía con esa cara de niña, de niña putita que me había puesto cachondo durante tanto tiempo y que ahora se había metido en mi alma, en mi cuerpo, en mi ser… ahora hasta blogs le dedicaba… Ya me tenía muy cachondo, a punto de venirme así que me separé de ella y le di la mano para que se levantara.

    La acosté de nuevo en la cama y no pude evitar volver a lamer su panocha, su clítoris y su culo. Después me acerque a ella ya desnudo, me pare frente a ella y le puse mi verga junto a su cara y le dije “mételo a la boca amor y chúpalo” no se lo dije dos veces lo tomo entre sus manos y lo chupo de nuevo, lo lamió lo beso y se lo pasó por la cara mientras repetía “me encanta tu verga, me encanta.”

    La recosté suavemente y le puse la punta de mi verga en la entrada de su vagina empapada, y se la empecé a meter, se arqueo por el placer diciendo -mmmm, qué delicia,- no le conteste ya que tenía en la boca su seno, la bese en los labios y se la empuje a lo que ella dio en leve grito de placer, le pregunté si quería que se la sacara y ella respondió enredándome sus piernas en la espalda ya no lo pensé más y se la metí entera más y más fuerte cada vez.

    Después me frené y la empecé a coger suave, sin prisa ya la tenía empalmada así que nada ni nadie podía impedir que me la siguiera cogiendo. La cogí y la cogí hasta que empezó a quejarse como una gatita, me besaba con locura y yo le respondía con el mismo fuego, hasta que explotó y me araño fuertemente mientras gemía de placer… El primer orgasmo de esta tarde, el primero de muchos que tendría a mi lado, así que no quise quedar mal y le inunde la vagina de mi leche, sentía que eran chorros los que me salían.

    No podía dejar de besarle la panocha por lo que me salí de ella y comencé a bajar, besando todas las partes del cuerpo: las tetas, la cintura, los pezones. Baje de nuevo a su clítoris, hice taquito mi lengua y lo envolví con ella. Era como si mi lengua fuera una mano y su clítoris un pene y lo estuviera masturbando.

    F no tardó en responder y comenzó a gemir de nuevo. Le di vuelta y besé sus nalgas y su ano. La moví de tal manera que sus nalgas quedaran paradas a la orilla de la cama y su cabeza clavada en la cama lo que me ofrecía un excelente espectáculo de su panocha y ano. Bese su panocha y su ano y metí la punta de mi dedo. Me dijo que nunca lo había hecho por ahí. Le dije que esta vez no lo haríamos por ahí pero la siguiente le enseñaría todos los placeres del sexo anal. Se relajó y me dejo meterle no uno, sino tres dedos y lo disfruto mucho.

    Por supuesto desde hacía mucho rato mi verga ya estaba bien parada, se la acerque y puntee su ano varias veces. F gemía por lo que me puso a mil y estuve a punto de hacerle sexo anal, pero le había dicho que no y preferí guardar su anito para la siguiente ocasión. Bajé mi verga hasta su vagina y de golpe se la dejé ir.

    Ya para ese momento F había tenido varios orgasmos. Me la cogí de a perrito durante un buen rato, se vino varias veces y yo en una de esas me vine con ella también. Se fue bajando de a poco y yo atrás de ella, sin salirme. Acaricie su cuerpo estando encima de ella, toqué su cintura, sus piernas. La acosté de lado y la abracé por detrás, de a “cucharita” mientras acariciaba su cara, sus senos, su panocha. Y de nueva cuenta mi verga se levantó y no la hice esperar se la volví a meter, así como estábamos, de a cucharita. Después levanté las piernas por encima de mi hombro y me la cogí así, piernas al hombro, de lado, y en todas las posiciones que puedan imaginarse, hasta que la verga me dolía.

    Se subió en mi y se lo volvió a meter hasta que tuvo un orgasmo, entonces bajó y se bajó y comenzó a mamarme la verga mientras acariciaba mis huevos, le pedí que me lo mamara suave y así lo hizo. Cuando estaba a punto de venirme le avisé pero no se quitó, siguió mamándome hasta que me vine en su boca. Como era la tercera vez mi leche no salió ni tan fuerte ni tan abundante, cosa que F sabía. Nos bañamos mientras nos acariciamos, nos vestimos y la fui a dejar al mismo lugar en que la recogí.

  • Como disfruto de ver y ser vista

    Como disfruto de ver y ser vista

    He tenido la suerte de poder tener encuentros en los que mi esposo está viendo todo lo que me hacen, y debo confesar que me gusta demasiado, me la paso acomodándome para que mi esposo no pierda ningún detalle de lo que me hacen y lo que hago, pero de las cosas que él siempre me pide que haga es que todo el tiempo le esté enseñando mi trasero mientras le estoy mamando la verga al otro, o que me pueda ver al momento en que me están penetrando, dice que le gusta ver cómo me escurren los líquidos mientras me tienen montada, la verdad es que me encanta que los dos lo disfrutemos, mientras pueda, seguiré haciéndolo, pero ha llegado el momento de que yo sea la que puede ver a mi pareja en plena acción, me enloquece la idea de ver que le hace a otra, lo mismo que me hace a mí, y aunque él es un hombre muy tranquilo, yo puedo retorcerme encima del todo lo que yo quiera, y eso mismo quiero ver de otra encima de él.

    Así que me di a la tarea de buscar quien quería hacerlo con él, ya sabía que una amiga mía y el eran muy cariñosos y se la pasan abrazándose y jugueteando, nunca me ha molestado y por esta razón, quiero hablar con ella, después de todo sé que ella es tan sexual como yo, desde siempre hemos tenido un colchón en la espalda, así que no creo que tenga problema, así que se lo propuse, aunque un poco apenada, y sonrojada acepto de mil amores, me confeso que muchas veces se imaginó cosas con él, pero se sentía mal ya que se trataba de mi pareja, pero le dije que no se preocupara, le explique a grandes rasgos, de nuestra vida sexual, y no es que sea un secreto, sé que hay quienes se imaginan lo que hacemos, o tendrán una idea, pero tienen el trabajo de creerlo o ignorarlo, así que ella tenía sospechas, pero siempre le gusto nuestra relación ya que se nos veía muy felices, y es bien sabido que es por nuestra vida sexual.

    Me puse de acuerdo con ella, para recibirlo en nuestra casa, las dos muy sensuales, y ya ahí le diría lo que le tocaba hacerle para que yo pudiera verlos en acción.

    Y el tan esperado día, llego, me sentía demasiado entusiasmada, y no lograba concentrarme en nada por la calentura que sentía de tanta excitación, mi amiga me llamaba a cada rato, para preguntar cualquier cosa, sabia y era de esperarse que estuviera nerviosa y ansiosa, habíamos hecho algunos tríos en nuestra época de solteras, pero nunca fue con novios o conocidos, eran aventuras de ocasión, así que esta era la primera vez que me se involucraba con algo mucho más personal, pero finalmente los resultados eran los importantes.

    Decidí, ponerme una minifalda negra, con una tanga diminuta, una blusa completamente transparente sin sostén, y mis zapatillas de tacón, de nuevo me sentía como la puta que llevo dentro, lista para ir a pararme a cualquier esquina y ver cuántos hombres me levantan.

    Mi amiga llego, y aunque iba muy bien abrigada, debajo de él se veía realmente sensual, ella tiene sus senos un poco más grande que los míos, así que sabe hacer como resaltarlos, y si llamaban la atención debajo de un gran escote, en su vestido muy entallado, realzando muy bien sus curvas; nos preparamos una bebida para deshacer un poco de stress, y relajarnos más.

    Escuchamos el motor del auto llegar, y simplemente nos dispusimos a recibirlo, las dos estuvimos de acuerdo, putamente.

    La sorpresa, fue muy notoria en su rostro, y claramente le gusto lo que veía, lo recibí con un beso, y le dije amor prepare un encuentro en el cual ahora yo sea la que mira, tu simplemente vas a poder hacer lo que quieras y te dejaras hacer lo que quieras, yo lo voy a disfrutar, por eso ella esta aquí; ella muy seductoramente se le acerco lo beso, y ahí comenzó todo, fue muy interesante ver el entusiasmo que tuvo, pocas veces lo he visto apasionarse así, pero creo que todo va por el camino correcto.

    Así que ellos se encargaron de darme el mejor show de sexo, yo no resistía las ganas de masturbarme, pero no quería perder detalle para toda la vida poder recordarlo y ahí si, masturbarme como loca, tan solo por recordar lo bello que es ver a mi esposo con otra mujer penetrándola.

  • Alonso, mi amiga y yo. De princesa de papá a pequeña puta

    Alonso, mi amiga y yo. De princesa de papá a pequeña puta

    Una mañana en la uni estaba con mis amigas planeando nuestro fin de semana, el cual sería ir a un antro y terminar en casa de una de ellas, de pronto llegó un mensaje a mi celular, al momento de verlo decía; -hola perrita este sábado voy a coger muy duro, quiero tener ese culito lindo y joven comiendo de mi verga, así que utiliza la tarjeta que te di, quiero que te realices una depilación láser en tu hermosa panocha y en tu culo, no quiero nada de vello en esa zona además ve y compra un saco negro, arriba de la rodilla, medias de malla y unas zapatillas negras, no quiero que lleves ropa interior, y vas a ir a mi departamento, te quiero bañadita perfumada porque yo te voy a ensuciar-. Así concluyó el mensaje.

    Para mí sorpresa una de mis compañeras a la cual llamaré Lucía leyó todo el mensaje sin darme cuenta, por detrás de mi, y me preguntó que quién me mandaba ese tipo de mensajes y porqué dejaba que me tratarán de esa manera, a lo que respondí que no era de su incumbencia, toda la tarde Lucía no me había dejado en paz, siempre estuvo preguntando, y le decía a las demás chicas que no iría de fin de semana ya que tendría que ver a un galán, me amenazó con decir todo, si no le decía quién era, por lo que accedí a contarle todo con tal de que me dejara en paz.

    Por la tarde al salir del colegio me ofrecí a llevarla a su casa en mi auto y contarle todo, le dije que era un hombre mayor por el cual yo estaba loquita, por lo que dejaba que me tratara cómo quisiera, le dije que me había convertido en su sumisa, y que me agradaba la idea que me tratarán cómo puta, le dije que había sido mi primera vez, pero más que enamorada le dije que me gustaba como me cogía y como me trataba, que a mí no me gustaban las cursilerías, al momento me dijo que estaba loca pero con el pasar de la conversación le dije que era excitante, que un hombre mayor lo hiciera, y no un chico de nuestra edad todo inmaduro.

    Al parecer también le gustó la idea de ser sumisa pero ella ya había tenido relaciones con algunos más, y yo pues solo con él, me dijo que iba a conseguir a un hombre un poco mayor y le diría que la tratara así, yo sin pensar le propuse que si quería que fuese Alonso quién fuera su amo, rápidamente vi su excitación por lo que respondió que lo pensaría, le dije que tenía que ir al médico y que si al día siguiente que era viernes, podría acompañarme a comprar la ropa.

    Fui a mi sesión de depilación láser, por lo que termine limpiecita, sin nada de bello, la verdad quería verme bien para mi papi, al día siguiente Lucía fue conmigo a un centro comercial, podría comprar de lo mejor, entre a una prestigiada tienda y compre el abrigo que me pidió y unas hermosas zapatillas sexis, más tarde acudí a una sex shop y ahí fue donde conseguí las medias que me había pedido, y compré unas muy lindas, ella solo veía mi rostro de felicidad al comprar esas cosas.

    Llegó el día sábado por la tarde y avisé a mis padres que iba a ausentarme la noche, Lucía fue a recogerme nos dirigimos a su casa y ahí me cambié de atuendo, Lucía me dijo que me veía como una puta y que me veía muy sexi, Lucía pudo contemplar mi hermoso cuerpo y me dijo que no podría creer que yo hiciera eso, pudiendo tener al chico que yo quisiera y tener una noche romántica de sexo prefería una noche de sumisión.

    Lucía me llevó al departamento de Alonso, me dijo que me cuidara mucho y que si me sentía en peligro no dudará en llamarle, así que le dije que no se preocupara, entre y subí al departamento de mi papi, por lo que al tocar la puerta ya estaba abierta, al entrar ahí estaba, vestido de traje, muy elegante como en muchas ocasiones lo había mirado, estaba de frente a mi, con una correa, al principio pensaría que me amarraría, así que camine hacia él y me dijo que me quitara el abrigo, lo hice y contempló co sexi cuerpo, posteriormente me pidió que me arrodillara, al hacerlo me coloco una correa en el cuello y me pidió que me colocará de a perrita, yo accedía a todo, al colocarme en 4 me colocó un vibrador en mi sexo, me dijo que caminara a gatas, el con la correa sosteniéndome tal como si fuera su mascota, llegamos al sofá, y yo ya estaba súper prendida.

    Él se sentó, sacó su verga y me la metió en la boca muy muy fuerte, casi hasta ahogarme, me abofeteo tres veces y me dijo que era una sucia, me tomó del cabello y me arrastro a su habitación, coloco mi cabeza en la cama con mi culo hacia arriba, miró que estaba limpia de bello, y me dijo que así le gustaba, el disfrutaba mirando y tocando mi culo, así que comenzó a lamerme mi sexo y mi cola tal como si fuera un dulce, yo estaba tan excitada que únicamente gemía de placer, todo en mi cabeza se borraba, de repente metió su hermosa verga en mi sexo y me bombeo durante mucho tiempo dándome unas arremetidas tan fuertes que solo gritaba, solo quería tenerme en esa posición le pedí que cambiáramos pero no quiso, me decía que era una perra y que las perras cogen así, de pronto poco a poco comenzó a meterme su dedo en mi ano, y escupiendo, era una sensación diferente, la verdad eso me agradaba mucho, así que de pronto me dio una arremetida, metió toda su verga en mi culo oh dios cómo disfrutábamos, ya no aguante más y solté un gran chorro de flujo, combinada de placer y dolor, ya era casi la media noche y el no terminaba, de pronto se recostó, y me dijo que se la limpiará, yo me tragaba todo su semen así estuve media hora hasta que logre con mi boca que terminara, quise besarlo pero me pidió que me bañara, el muy imbécil me había dejado toda sucia.

    Al salir de la ducha le dije que si quería tener a otra chica como su perra, por lo cual se sorprendió, me preguntó su edad y le dije que 18 como yo, toda una joven, solo sonrió, y me pidió que le llamara que la quería en ese momento, de vestido ajustado zapatillas y sin ropa interior, eran más de media noche, y marque. Lucia, al contestar le dije que fuera por mi pero que fuera vestida sexi como él quería, le dije que si no iba el me cogería por el culo y yo no quería, ella muy sorprendida y preocupada accedió.

    Eran casi las 2 am cuando llegó, yo abrí la puerta del departamento totalmente desnuda con la correa puesta y los tacones, entro muy sorprendida, y al observar a Alonso solo con una toalla enredada al cuerpo, Alonso me preguntó que si era la nueva perra, le dije a ella que era la oportunidad, que se dejara hacer de todo, no sé qué tenía Alonso que muchas lo obedecían y caían a sus pies, ahora un hombre de 42 años tenía a su placer a dos jóvenes de 18 años.

    Alonso se acercó a ella y comenzó a besar su cuello y a tomarla de su cintura y sus nalgas, la erección de Alonso rápidamente se notó bajo su toalla, la estaba toqueteando por todas partes, y ella, solo cerraba los ojos, estaba pasmada sin moverse, no sé si disfrutando o asustada, al poco tiempo ella empezó a gemir, se escuchaba como su respiración se aceleraba, de pronto le empezó a desabrochar el vestido y la dejo totalmente expuesta, la tomó de su cabello muy fuerte y la llevó al sillón, mientras se le caía la toalla y Lucia pudo contemplar su gran verga, solo abrió los ojos y la boca sorprendida que Alonso de un jalón a su cabeza hacia abajo se la metió en la boca hasta el fondo, casi la ahogaba de las embestidas que le propinaba, yo solo me quedé mirando, la verdad estaba algo celosa pero muy caliente al mirar ese escena.

    De pronto me dijo que caminara a gatas hacia él, me dijo que la besara y comenzamos a hacerlo, mientras lo hacíamos el, nos golpeaba con su verga en nuestras caras, de pronto por iniciativa, ella comenzó a besar mis pezones, mis tetas, bajó levemente besando mi abdomen y mi vientre, hasta llegar a chupar y lamer todo mi sexo, metía su lengua muy rico en mi, incluso mucho mejor que él. El disfrutaba tanto esa escena que de pronto se colocó detrás de ella y empezó a cogerla muy fuerte, los tres estábamos disfrutando a placer, ella subía poco a poco y las dos recostadas en el sillón, comenzó a besarme, el arremetía contra ella. Muy fuerte…

    Finalmente le dimos un cierre de alarido ambas estábamos exhaustas y cogidas por un hombre mucho mayor, que nos había tenido a placer, que sabía cómo cogerse a dos mujeres y satisfacerlas plenamente, el sentado sobre el sofá, ella y yo hincadas frente a él una besando su pene y la otra chupando sus bolas alternando una y la otra para que al final terminará chorreando su semen en nuestros pechos y nuestras caras, estábamos habidas de sexo y excitadas como perras en celo.

    Dio la mañana siguiente ambas recostadas en la cama junto a él, ambas desnudas éramos sus dos perras, sus dos sumisas, sus dos putas, y solo me preguntaba en que había metido a mi amiga, pero al final ella decidiría si quería o no seguir…

    Fue mi primer trío algo excitante, nunca dude en besarla y darle caricias al igual que ella me diera caricias, pero, yo no quería hacerle sexo oral, no me agradaba la idea de meter mi lengua en su sexo, prefiero meter un pene en mi boca y tragar semen que meter mi lengua y comer fluidos de mujer, aunque no me disgusta que me lo hagan a mi…

  • Antes del café (Capítulo 14): Problemas de prostitutas

    Antes del café (Capítulo 14): Problemas de prostitutas

    Versión de Braulio:

    Lizbeth tenía que ir a su universidad. La vergüenza que pasamos en la casa de sus padres la dejó sin un techo bajo el cual dormir y yo le ofrecí vivir en mi departamento y, por ende, dormir conmigo. Ella no se mostraba apenada, sino motivada a independizarse, aunque su manutención corría en parte por mi cuenta.

    Ese mismo día que despidieron de su trabajo a Azucena e Ingrid era cumpleaños de Leilany, a quien invité a mi apartamento una vez que Lizbeth se retiró. Mi objetivo era cumplirle una de sus tantas fantasías sexuales para felicitarla.

    La jovencita de 23 años recién cumplidos ingresó a mi departamento a las 4 de la tarde. Yo me encontraba tras la puerta y en una maniobra rápida, la pesqué de su boca con un pañuelo y arrimé fuertemente mi pelvis a su trasero. Inmediatamente, amarré los extremos del pañuelo y sujeté sus brazos con violencia. Procedí a darle unos finos besos en el cuello para tranquilizarla, mientras ella me hechizaba con su mirada de pánico y sus anulados gemidos que me hacían sentir su amo, al mismo tiempo que restregaba su culo en mi ingle.

    La senté y amarré sus manos y pies a la silla con una soga, no sin antes despojarla de su suéter azul con rayas blancas y su jersey floral. Lucía como una inocente ovejita solo con su falda plisada y su brasier de copa suave color blanco.

    De frente a sus ojos, me quité el cinturón, azotando el cuero levemente con sus mejillas en el proceso. En secuencia, rodeé su cuello con el cinturón para acercar su boca a la cremallera de mi pantalón, retiré el pañuelo de su boca y ella bajó el cierre sutilmente con sus dientes, arrastrando luego su lengua por el bulto que formaba por dentro mi pene.

    Mi pantalón cayó y por la abertura de mi bóxer se asomó mi glande. Al alcance de mi mano izquierda se encontraba el interruptor de la luz y la encendí para disfrutar a todo color el impactante francés que me practicó Leilany. Su lengua cargó mi pija y la recorrió de atrás hacia adelante repetidamente hasta que la puso firme. Enseguida, mordió el resorte de mi bóxer para hacerlo descender y desenfundar completamente mi sable. Continuó jugueteando con su lengua, rodeando con la punta el borde de mi glande, causándome bastante excitación y sensación de corrientes eléctricas veloces por todo mi cuerpo partiendo de mi pene. Todo el tiempo, su mirada coqueta apuntaba hacia la mía, elevando más la temperatura en mi interior.

    A continuación, ella metió mi verga en su boca y con el extremo del cinturón yo moderaba la velocidad y profundidad a la que le llegaba, ahorcándola no muy fuerte. Comencé despacio, tratando de que poco a poco entrara completa y sintiendo el abismo en su garganta. Ella sentía ahogarse, así que cesé de introducirla hondo. Con sus labios, ella siguió frotando la base de mi bálano, provocando que yo no pudiera evitar hacer una colita de caballo con su pelo y jalarlo para colaborar con esa fenomenal mamada.

    Leilany era incansable e insaciable. No se detuvo y no pidió que parara hasta que me corrí exquisitamente en su boca. De inmediato, quité el cinturón de su cuello, el cual le quedó muy marcado. Después de tragarse mi semen y lamer el remanente de sus labios y su barbilla, Leilany me insinuó por medio de sensuales sollozos.

    -Por favor, no sea tan rudo conmigo. Gritaré mucho si usted me coge a la fuerza.

    Alguna vez ya había follado sádicamente en mi vida, pero la fantasía de Leilany era simular una violación y al parecer yo no lo estaba haciendo bien. Sin embargo, ella deseaba que le mostrara mi creatividad y aún siendo un inexperto, lo intenté.

    Zafé las ataduras de los pies de Leilany, pero no las de las manos y la llevé pegada a mí hacia la habitación. La desnudé agresivamente y la acosté en la cama boca abajo. Estrené una fusta que compré para la ocasión y rocé con ella su piel, pasándola por su columna vertebral, por sus glúteos y la línea en medio de ellos, por detrás de sus muslos y sus piernas hasta jugar con la planta de sus pies. Sus gemidos eran bajos en volumen, pero luego de darle un azote en las nalgas, su grito similar a uno de angustia me obligó a repetir el procedimiento tres veces más.

    Posteriormente, acerqué mi miembro a su cola y lo froté en medio de sus pompas mientras acariciaba su espalda con el vértice del látigo. Ella, maniatada, formó una V con los dedos de una de sus manos para que mi glande pasara entre ellos y yo sintiera muy rico.

    Sin tardar mucho, sujeté su cabello con fuerza, hice hacia atrás mi cuerpo y enterré mi pito en su coño. Reiteradamente, sacaba toda mi pija de forma lenta y luego la dejaba ir rápido y duro. En cada empujón, ella pegaba gritos candentes y yo le soltaba nalgadas despiadadas al mismo tiempo. Después, duré un largo rato follándola fuerte y aceleradamente, jalando con una mano su cabello y con la otra golpeando sus glúteos.

    Ella jadeaba con mucho esfuerzo. Me detuve y di el siguiente paso: La empiné e inserté en su vagina un grueso y larguísimo vibrador encendido. Después me hinqué detrás de ella y penetré su ano, poniendo mi pie derecho sobre su nuca. Leilany disfrutaba el momento, pero luego sacudió la cabeza y entendí que eso no le gustó del todo. Por lo tanto, seguí rompiéndole el culo y puse mis manos sobre sus hombros a manera de sometimiento. Su excitación ascendió al punto de experimentar un orgasmo tras otro. Tanto era su deleite que pronunció unas palabras que llamaron mi atención.

    – ¡Ay, qué rico, papi! ¡Sigue, sigue, sigue! ¡Soy tu puta!

    Curiosamente, esa frase invocó mi eyaculación en su ano, pero la obedecí y continué cogiéndola.

    No me importaba que sus constantes gritos pudieran ser escuchados dentro y fuera del edificio, para mí era un grandísimo placer cumplir su fantasía. Siendo las 8 de la noche, ella pidió que me detuviera, la desaté y descansamos un rato acostados y acariciándonos el uno al otro. Ella comenzó la conversación post-sexo.

    -Estuviste asombroso. Aunque te faltó estrangularme, pero eso lo dejamos para la próxima vez.

    – ¿Por qué te gusta el masoquismo en extremo? -cuestioné.

    -Simplemente es una parafilia -respondió-. ¿Te agradó ser mi verdugo?

    -Por supuesto que sí -contesté-, aunque me sacó de onda que me dijeras que eres mi puta.

    -Pero no puedes negar que eso te hizo venir -comentó.

    -Tienes razón, pero me dio curiosidad saber porqué lo hiciste -expresé.

    -Te resumiré la historia, porque aún no me siento lista para contarla toda -empezó a narrar-. Yo fui prostituta. Mi ninfomanía me llevó a ello y defiendo la prostitución. Las prostitutas son valientes y se enriquecen con algo que muchas mujeres hacen gratuitamente. Una mujer común folla casualmente con un hombre con la misma frialdad que una ramera, ya sea por curiosidad, calentura, pasatiempo, infidelidad, por presumir o simplemente, por no sentirse sola. La diferencia es que una mujer común no consigue beneficios económicos y si los obtiene es una puta, aunque no se da cuenta. Además, juegan intencionalmente o no con los sentimientos de los hombres.

    -Ingrid opina lo mismo que tú -mencioné-. ¿Y por qué dejaste de serlo?

    -Porque para una principiante como yo, resultó ser un mundo de conflictos que ineludiblemente magullaron mis emociones -relató-: Los más comunes son fraudes, violencia excesiva, que se nieguen a pagar, que humillen, que juzguen y que esclavicen. No por ser putas significa que solo sirven para coger. A veces es por diversión, curiosidad o ambición, pero en otras representa la colegiatura de una universitaria, el sustento de un hogar, la formación de los hijos, el camino hacia la emancipación, la persecución de un sueño, las medicinas de un familiar enfermo, la pensión a un ex marido, etcétera.

    Aquella noche amé haber conocido más de Leilany y su forma de pensar las cosas. Seriamente, no pude negar sentir un gran afecto por ella.

    La siguiente semana, mi padre me visitó, enterado de que fui despedido por un acto deshonroso. Me alzó la voz y me pidió que hallara la forma de comunicarse con Azucena, pues estaba preocupado por ella y también por su despido.

    Versión de Azucena:

    La noticia de nuestro despido tuvo un doble efecto en mí. Por un lado, la tristeza de dejar de pertenecer a un corporativo para el que trabajé por más de 5 años, el qué pensarán mis padres y el esfuerzo por tener que encontrar otro trabajo que me ofrezca un sueldo de la misma talla. Aunque, por otro lado, experimenté una sensación de libertad. Ingrid no resultaba afectada, pues tenía acciones en Puerto Vallarta que le concedían buenas sumas de dinero.

    A su vez, obtuvimos excelentes ganancias al vender nuestros besos y ofrecernos para fotos en diferentes puntos de la capital francesa, lo cual nos permitió ahorrar suficiente dinero para comprar al menos un teléfono celular y para salir de París. ¿A dónde? Lo más inteligente hubiera sido volver a casa, pero estimando precios y sin la preocupación de regresar a México para trabajar, nos alcanzaba para un viaje más. Yo quería ir a Londres e Ingrid a Ibiza, pero debido a nuestras diferencias, mi amiga compró boletos para Berlín.

    El enojo se nos quitó cuando aterrizamos en la mañana del 11 de enero en la capital germana. Ingrid y yo nos reconciliamos y luego de encontrar hospedaje, solo quisimos disfrutar de los lugares turísticos juntas. No obstante, se vino la noche y como lobas en celo se nos antojó probar una verga alemana.

    El lugar ideal para pasar la noche fue en una típica taberna. Ingrid y yo nos vimos tentadas por los tarros de cerveza y cual si fuéramos hombres les dimos competencia a los presentes. El resultado fue una borrachera leve, un ligue doble de señores, hotel gratis y sexo extremadamente sádico hasta destrozarnos los coños.

    Al día siguiente, Ingrid y yo amanecimos en la misma cama solas, adoloridas, pero muy contentas. Nuestros verdugos se retiraron temprano debido a sus labores cotidianas, pero fue grato su obsequio: 500 euros. Sin duda, nos vieron la cara de rameras, aunque fuimos doblemente galardonadas.

    Yo pensaba en viajar por fin a Londres con ese dinero y el remanente nos llevaría a casa. Sin embargo, Ingrid era más astuta y con su mente inversionista, propuso y decretó nuestro próximo destino y también nuestra próxima misión: trabajar un tiempo como escorts en Ibiza.

    Tan pronto como pudimos, nos trasladamos al hotel donde habíamos dejado nuestro equipaje, lo recogimos, acudimos al aeropuerto, solicitamos el vuelo y luego de tres horas aterrizamos en la isla Balear, siendo la 1 de la tarde del 12 de enero.

    Yo estaba nerviosa y dudaba un poco de la idea de Ingrid, ya que no conocía a la gente de esos rumbos y su educación. Sin embargo, mientras estábamos de compras en un sex shop, Ingrid me hizo entrar en confianza y me convenció con su frase de siempre.

    -Putas ya somos, querida. Pero ahora le vamos a sacar provecho. Ya sabes lo que pienso, ¿por qué no lucrar con algo que todas hacen gratis? Nos haremos de muchos euros, nos daremos una vuelta por Londres y regresaremos a México siendo ricas.

    La página web que aquella vez utilizamos para promocionarnos en Puerto Vallarta también operaba en España, así que, luego de una sesión de fotos con sexy lencería en la recámara del céntrico hotel que alquilamos, creamos nuestra publicidad. Basadas en los precios que manejaban algunas escorts de la zona, decidimos cobrar individualmente 100 euros por hora y 350 la noche, en caso de querer contratarnos a las dos, la hora costaría 150 y la noche 500.

    Antes de continuar el día, llamé a Erick y a Braulio con el fin de informarles que Ingrid y yo conseguimos dinero y seguiríamos de vacaciones, para que no se preocuparan.

    Sorprendentemente, el teléfono no sonó en toda la tarde. Pensábamos que nuestros precios eran muy caros o que la competencia era demasiada, pues había muchas sexoservidoras locales y extranjeras. Ingrid intentó hacer múltiples anuncios y fue hasta la noche que recibimos la primera llamada.

    Se dice que echando a perder se aprende y esto fue lo que nos aconteció aquella primera noche de putería. El individuo al otro lado de la línea telefónica me contrató solo a mí para pasar la noche en nuestra habitación.

    Primer problema: El cliente (A) llegó en cuestión de minutos y le expliqué que Ingrid permanecería en la habitación por si él deseaba pagar el costo extra por las dos, pero, por una desconocida razón, él no aceptó y prefirió que ella no estuviera con nosotros. Pensé que temía que lo estafáramos, que no le agradaban las morenas o en realidad solo quería estar conmigo. Yo quise negarme a que Ingrid se retirara, pero ella aceptó la condición y luego de que se fuera, le ofrecí a mi cliente el oral que me pidió y cogimos con preservativo. El tipo no duró ni una hora en la cama y me pidió cambio de tarifa porque deseaba volver a casa, entonces solo le cobré 100 euros y se fue.

    De inmediato, Ingrid regresó al cuarto, mostrando molestia por la actitud del sujeto, pero me explicó que ella no podía mostrarse autoritaria ni grosera con los clientes, pues ellos podrían reportarnos en la página, evidenciarnos por mal servicio, o mentir diciendo que el anuncio es falso. También me contó que mientras yo atendía al cliente ella estuvo fuera del hotel, fumando y buscando en internet dónde dormir, pensando que el servicio duraría toda la noche. Enseguida sonó el teléfono.

    -Hola guapo, ¿con quién deseas hablar? -contestó Ingrid la llamada y enseguida me dio el celular.

    Se trataba de otro cliente (B) pidiendo la noche solo conmigo en un hotel cerca de la playa y acepté. Esto enfadó más a mi amiga por sentir que no atraía ni a ibicencos ni a turistas.

    Ingrid quería conservar el celular por si llamaba otro hombre, pero yo lo necesitaba para estar en comunicación con mi cliente por si no daba con su ubicación o por si cancelaba y para solicitar transporte de ida y vuelta. La discusión terminó al quedarme con el teléfono y le prometí que al siguiente día compraría uno nuevo.

    Segundo problema: Desgraciadamente, en camino a mi destino en un taxi, mi cliente llamó para cancelar y tuve que pedirle al conductor que volviera.

    Había ignorado las llamadas anteriores, pero luego de la cancelación, atendí una llamada y acepté la invitación del nuevo cliente (C), quien pidió solo por mí. Le solicité al chofer retomar la ruta hacia la playa y eso causó una elevación en la tarifa del viaje.

    Por fortuna, en la mañana siguiente recuperé el dinero gastado en transporte, después de una noche prendida con alcohol y delicioso sexo anal con mi cliente, quien era un empresario de elegante porte. Sin embargo, a pesar de que me pagó con propina, no fue suficiente plata para comprar un buen celular.

    Volví al hotel, le conté mi noche a Ingrid y entendió la situación. Tercer problema: Mi amiga amaneció con la llegada de la regla, lo cual significaba que en uno o dos días más yo también comenzaría con mi menstruación, por lo que debía conseguir suficiente dinero lo antes posible. Curiosamente y como si se tratara de una broma, las siguientes llamadas solicitaban a Ingrid y tuve que comentar que se encontraba ocupada.

    Alrededor de las 2 de la tarde recibiría a un nuevo cliente (D), quien solicitó dos horas conmigo por 150 euros. Cuarto problema: Llegada la hora, abrí la puerta y frente a mí estaba el recepcionista, quien ya se había vuelto nuestro amigo y me informó que le impidió el ingreso a una persona que venía a visitarme porque no contaba con identificación y además confesó ser menor de edad. Me vi en la necesidad de bloquear el número del chico, luego de que insistiera llamando a cada rato.

    Posteriormente, concreté una cita con un cliente (E) en su casa y echamos un polvo que resultó aburrido porque su pizarrín era diminuto. Quinto problema: Además de no satisfacerme, el muchacho no tenía el dinero que costó hacerlo por hora y media y tuve que hacerle un descuento.

    Regresé al hotel, cansada, insatisfecha, pero con 110 euros más. Lamentablemente, mi periodo se adelantó. Los próximos cuatro días tendríamos que ahorrar demasiado, pues con los gastos de hospedaje y alimentos, podríamos estar en ceros.

    En la noche recibí una llamada con lada de Jalisco, contesté y me espanté al oír la voz de mi padre.

    CONTINUARÁ…

  • La convención de ventas (I)

    La convención de ventas (I)

    Estaba en mi cuarto con Wendy, mi novia de hace ya 2 años «estudiando», ella es una chica seria, un poco Nerd pero con un excelente cuerpo y unos labios carnosos deliciosos, estábamos recostados en la cama besándonos, mi mano comenzaba a desabrochar su pantalón para comenzar a tocar su clítoris y sentir lo húmeda que estaba, ella no me permitía ir más allá, decía que quería ser virgen unos años más. Nuestras lenguas jugueteando y mis dedos sintiendo su vagina húmeda y sus gemidos, cuando de repente comenzaron a golpear la puerta, solo se escuchaban los gritos de mi madre:

    «Arturooo, abre que quiero hablar contigo» «Arturooo, abre grandísimo cabrooon…»

    Me levanté rápidamente y fui abrir la puerta, no le di tiempo a Wendy que se abrochara el pantalón, mi madre me vio con unos ojos que me quería matar:

    «Arturo otra vez reprobaste el semestre? Cómo puede ser posible? Esa pinche escuela me sale en un dineral y tú pendejeando solamente en el gimnasio»

    W: Buenas tardes Sra Berstein

    Mi madre es ascendencia Alemana, alta con un cuerpo atlético una mujer que impone, directora de ventas de una marca dónde las mujeres venden por catálogo.

    «Ya hasta aquí se acabó, ahora te pondrás a trabajar, y el lunes a primera hora te vas conmigo a la convención de ventas en los Cabos, pero vas a ir a trabajar y hay de ti que te vea haraganeando.»

    «Wendy por favor vete a tu casa»

    «Pero mi Lap top?»

    «Después vienes por ella» le comenté…

    «Hasta luego Sr.»

    Wendy saludo a mi padre, que estaba en la mesa tomando sus licuados energéticos, ya que es competidor de triatlón, donde conoció a mi madre, pero realmente la del dinero es ella.

    Llegamos al aeropuerto muy temprano, ya que el vuelo salía a las 6:00 am, mi madre me indico que fuera al estacionamiento ayudarle a Silvia, su secretaria, con todos los folletos y maletas que se entregarían en la convención, al llegar al estacionamiento estaba Silvia con sus esposo bajando todo, cuando se dio la vuelta para saludarme, quedé sorprendido el par de tetas que tenía, un par de melones firmes, sexys, bonitos, turgentes, de esos que te dan ganas de comerlos. Ella usaba lentes y su actitud era la de una chica muy profesional y sería, me presento a su esposo y me indico que maletas llevar, estaban todas marcadas con sus números y contenidos, una chica muy ordenada. Llegamos a los cabos y nos instalamos cada quien en su habitación, comenzamos a organizar todo, ya que las vendedoras de los diferentes estados llegarían al día siguiente, fue un día largo y pesado, mi mamá dando indicaciones y Silvia asintiendo y anotando, Silvia me ordenaba de forma muy cortante y seca lo que tenía que hacer, tráeme, sube, quita, pon ordena, etc.

    Terminamos ya muy tarde, estaba cansadísimo y lo único que quería era meterme a mi cuarto, bañarme y dormir, eran las 11:40 cuando sonó el teléfono de mi habitación, era Silvia que me llamaba.

    S: «Necesito que vengas rápido a mi cuarto, quiero que me ayudes con algo, pero ven ya…

    Yo dije, ahora que quiere está pinche vieja, fui a su cuarto como me indico, toque y me grito que pasará, ahí estaba ella solo con la bata de baño puesta, su piernas muy brillantes, con sus pantorrillas bien formadas, y sobre todo se podían apreciar sus pechos, no pude contenerme y comencé a tener una erección:

    S: «Métete a bañar por favor, y lávate bien el pene»

    Yo me quedé sorprendido y también seguí las órdenes, al pasar vi en el lavabo un pequeño altar con una figura que parecía un ídolo africano, con velas e incienso quemándose, lo cual me desconcertó sobre manera, pero no le di del todo importancia, entre y comencé a ducharme, lo cual agradecí, de repente entro Silvia totalmente desnuda, me dijo no hay mucho tiempo, sin saber a qué se refería, tomo el jabón y lo paso por mi verga que al ver ese cuerpo y ese par de tetas estaba más que dura, comenzó a pasar el jabón e intenté tocar su pecho, a lo que ella de un manotazo me quito la mano.

    S: «estás son solo de Ralme»

    Yo dije que raro nombre para su marido…

    Me enjuagó y se hinco, comenzó a decir algo como una rezo en un idioma que desconozco y comenzó a chuparla con una devoción. Que pareciera que se la quería acabar, la agarraba y se la volvía a meter completa a su boca, la succionaba, y continuaba con los rezos, la seguía chupando y seguía rezando, la metía y la sacaba de su boca con una velocidad que no soporte más y comencé a venirme, rápidamente sintió el semen y comenzó a esparcirlo sobre sus senos, toda la descarga cayó en ellos, y seguir con los rezos, apretó mi verga como si quisiera sacarle hasta la última gota, me dejó vaciado por completo, se incorporó y como si yo no existiera, fue al altar saco un aceite que mezclo con el semen y comenzó a frotar su pecho con la mezcla, como si estuviera ofreciéndolos al ídolo que tenía en el lavabo, quise darle un beso en la espalda, a lo que me detuvo en seco y me dijo

    S: ya vete, que mañana tenemos mucho trabajo…

    Al otro día comenzaron a llegar las vendedoras de todos los estados de la República…

  • Las aventuras de mi esposa (IV, V y VI)

    Las aventuras de mi esposa (IV, V y VI)

    IV.

    Bueno llego la fecha que acordamos nuestra hija salió a casa de sus amigas a dormir y nos quedamos solos, ya era tarde entonces no había gente en la calle mi esposa se puso su minifalda y su blusa y se veía hermosa porque esta vez tampoco se puso ropa interior entonces se le notaban los pechos y sus lindos pezones.

    Ella y yo caminamos hasta la tienda, el señor abrió la puerta y nos recibió amablemente. Como siempre no podía dejar de ver los pechos de mi esposa entonces fuimos a la parte de atrás donde había preparado un colchón inflable y todo lo demás, mi esposa se quitó la blusa y dejo sus pechos al descubierto, él no podía dejar de verlos y los empezó a chupar, morder, acariciar y ella soltaba gemidos de placer, después ella se quitó su minifalda y se quedó desnuda, los dos la vimos mientras posaba desnuda.

    Entonces llego la hora ella como siempre se acostó y levanto sus piernas, a ella le gusta hacer eso para que podamos ver su conchita rosada y toda linda, entonces el señor se quitó los pantalones se puso la protección y se montó arriba de mi esposa y empezó a moverse poco a poco y mi esposa solo lanzaba gemidos, después que termino el hombre se levantó puso a mi esposa en cuatro con su cara hacia mi pene se puso otra protección y empezó de nuevo a penetrarla y entonces yo aproveche para poner mi pene en su boca y entonces los dos teníamos relaciones con ella al mismo tiempo.

    Al final los dos terminamos en ella al mismo tiempo y fue excelente, entonces ese hombre le pregunto: ¿Dime pequeña te gusto mi pene? Y ella respondió que sí y luego le pregunto ¿Te gusta más que el de tu esposo? Y fue cuando ella se recompuso y le dijo: claro que no, yo al único pene al que amo es al de mi esposo, el suyo está bien, pero nada más. En ese momento el la tiro al colchón se puso protección y empezó a penetrarla de nuevo esta vez más fuerte, yo podía ver su linda carita y como lo estaba disfrutando al final el termino un montón dentro de ella y le susurro algo al oído.

    Después que terminamos él nos agradeció esta oportunidad y nos fuimos a casa no sin antes recordarle lo importante que era la discreción.

    A la mañana siguiente ella me conto que lo que le dijo al oído era que podía ir a coger cuando quiera y no necesitaba llevar a su esposo, ella solo se rio y dijo: creo que a ese viejo le encanto cogerme, pero a mi no me interesa para nada, yo solo la abrace y le comenté que ella era una mujer muy linda y una gran esposa.

    Unos días después ella fue a comprar sola otra vez y el viejo ese le dijo: qué bonito cuerpo espero tenerlo otra vez y ella solo se rio y se fue.

    V.

    Era una tarde más en nuestra casa y mi esposa y yo estábamos sentados en el sofá viendo la televisión y entonces me comento que su entrenador favorito ya tenía novia y que por eso no podía seguir jugando con nosotros y ni a mí ni a mi esposa nos interesaba volver a ver al señor de la tienda tan pronto otra vez.

    Entonces me pregunto si conocía a alguien más, alguien de fuera de la colonia y le dije tal vez tenga un candidato. Unos días después mi hija salía como siempre a casa de sus amigas y yo le dije a mi esposa arréglate, amor vamos a ver a un candidato.

    Ella se arregló como siempre con una falda corta, una blusa que combinaba con la falda y esta vez tampoco llevaba ropa interior, caminamos hacia fuera de la colonia y un poco más hasta llegar a un negocio, la persona que estaba era el típico hombre con estomago abultado de baja estatura y un poco calvo, llegamos, nos sentamos y empezamos a hablar sobre nuestro estilo de vida sexual y lo que hacíamos. Entonces ella misma le pregunto que si quería jugar con nosotros y el solo se rio pensó que era una broma, entonces nos dijo: como estoy seguro de que no es una broma, que no están mintiendo, entonces le dije a mi esposa bájate la blusa y ella lo hizo y ese hombre vio sus lindos pechos, acto seguido le dije ahora la falda amor entonces ella se baja la falda y le enseña su trasero Ese hombre quedo encantado y respondió que sí de inmediato.

    La fecha en la que acordamos mi hija se quedó con su abuela y yo le dije a mi esposa vete a bañar y cuando salgas quédate en calzón y cuando los 2 lleguemos nos recibes así. Yo fui por ese hombre y lo llevé a la casa no sin antes decirle las reglas de nuevo: usar protección en todo momento, nada de besos en la boca y sobre todo discreción. Cuando llegamos a la casa abrí la puerta y nos sentamos en el sofá y entonces mi esposa bajo solo en calzón como le dije y él se quedó encantado.

    VI.

    Bueno en la parte anterior les comenté que el hombre del negocio y yo llegamos a mi casa y ahí nos estaba esperando mi esposa recién bañada y solo llevaba puesto un calzón.

    Bueno ese hombre se la comía con los ojos y entonces mientras estábamos en el sofá ella nos dio una increíble vista se dio la vuelta y se agacho y se podía ver su rico trasero marcado por el calzón, entonces yo le bajé el calzón y le di una nalgada en su trasero descubierto y entonces le dije a ese hombre: quieres probar, entonces se acercó a mi esposa y le dio una nalgada y ella gimió de placer.

    Después de eso fuimos al cuarto ella ya estaba desnuda, entonces ese hombre se bajó los pantalones y saco su pene que ya estaba muy duro y también era muy grueso, al ver eso mi esposa se le hizo agua la boca y entonces se acostó en la cama levanto las piernas y enseño su linda conchita toda rosadita y le dijo: quiero todo eso aquí, el hombre se puso la protección y fue con mi esposa en el momento en que la penetro se sintió tan bien que no pudo evitar gemir muy fuerte.

    Ella se sintió tan bien mientras era penetraba por ese grueso pene, no podía dejar de gemir una y otra vez y yo estaba que quemaba al verla así, entonces el termino dentro de ella y puso una cara de placer, ella se levantó de inmediato y fue al baño y los dos la seguimos ella estaba orinando mientras tenia las piernas abiertas y nos veía a los ojos, después de que termino abrió las piernas más y se limpió la conchita frente a nosotros. De regreso él se puso otra protección y la tomo por la espalda y empezó a besarla por todo su lindo y sexy cuerpo, entonces la sentó y penetro su conchita de nuevo con su grueso pene mientras mi esposa levantaba sus piernas y yo podía ver su conchita siendo penetrada una y otra vez mientras yo me sobaba el pene y entonces el termino de nuevo dentro de ella y puso otra vez cara de placer.

    Ese hombre la dejo acostada ahí porque ya estaba exhausto, entonces mi esposa puso cara triste y usando voz chillona dijo: ¡ya fue todo todavía no estoy satisfecha! pero ese hombre no podía levantarse. Esa fue mi oportunidad, le dijo a mi linda esposa ve a bañarte linda aquí te esperamos.

    Ella se bañó para quitarse todo el sudor y los fluidos que había acumulado entonces después de ducharse salió muy fresca y empezó a besarla, acariciarla, abrazarla y la acosté en la cama al lado de él y empezó a hacerle el amor muy rico, le mordí los pezones, chupe sus pechos y el premio mayor su rosada y linda conchita, me puso la protección y empezó a jugar con su conchita afuera y adentro, aquel hombre solo nos miraba y no podía creer lo que veía.

    Entonces de inmediato los dos terminamos al mismo tiempo, porque ya estábamos muy calientes, fue entonces cuando ella grito: ¡Estoy satisfecha! ¡Muy satisfecha!

    Después de todo eso a la mañana siguiente el hombre y yo estábamos cansados y mi esposa en cambio estaba muy feliz con una gran sonrisa, entonces él se levantó y dijo vaya que esposa tan zorra tienes es increíble y fue cuando le grite que no se atreviera a insultar a mi esposa, después de todo es mi esposa y la amo no la insultes así, fue entonces cuando ella entro y dijo puede que sea una zorra como dices pero soy la zorra de mi esposa no la tuya y entonces los dos nos quedamos callados.

    Aquel hombre se levantó se puso su ropa y se fue y antes de irse dijo que nunca se había divertido así y nos dio las gracias.

    Al final le dije a mi esposa no eres ninguna zorra ni nada de eso tu eres mi esposa y te amo, pero ella sonrió y me dijo claro que soy una zorra, pero soy tu zorra y de nadie más.

    Y así termino esta historia de mi esposa la zorra, pero ella es mi zorra y de nadie más.