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  • Las hermanas de Camilo (Capítulo 8): Adrenalina de sábado

    Las hermanas de Camilo (Capítulo 8): Adrenalina de sábado

    Como casi todas las relaciones, la nuestra fue maravillosa en un comienzo. Pero el paso del tiempo es devastador. Empiezan los celos, los reproches, las pataletas, los intentos de dominación del uno sobre el otro, Bien decía Confucio “los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa”. Yo sabía que iba a ser así, y aún no entendía por qué había aceptado empezar un noviazgo con Katherine. Pero lo hecho, hecho está. Pensaba para mis adentros, “echaremos 50 polvos buenos y desaparecerá la magia”.

    Seguramente el hartazgo iba a ser mutuo para el momento en que llegase, pero aún faltaba tiempo para eso, así que no quedaba más que disfrutar y vivir la experiencia.

    Para mí el comienzo de nuestra relación iba a ser más que idílico, pues además de la emoción y la satisfacción sexual que me generó Katherine, conseguí mi primer trabajo pago. Fue en una productora audiovisual como editor de videos. Para tratarse de mí primer trabajo formal, sin contar con mayor experiencia, me pagaban bastante bien, teniendo en cuenta además que seguía siendo un estudiante universitario. Lo de editar video se me daba bien, y para ese entonces me apasionaba bastante.

    Por supuesto que lo primero que hice fue buscarme mi propio apartamento, que más que un apartamento resultó siendo un piso en alquiler. Un piso en una bonita casa en un barrio céntrico de la ciudad.

    Contar con mi propio sitio me permitió tener más privacidad con Katherine. Ya no debíamos recurrir a moteles, ni fornicar en su apartamento sabiendo que sus hermanas y hermano podían escucharnos.

    Para Katherine fue en gran medida beneficioso, pues le quedaba relativamente cerca de su universidad, así que me visitaba con mayor frecuencia, prácticamente a diario.

    Yo había sido igualmente quien la introdujo en el mundo de los porros, en el cual se metió de cabeza una vez que yo conseguí este piso. Allí fumábamos sin que nadie nos fuera a reprochar.

    Claro que el hecho de trabajar y estudiar al mismo tiempo, redujo en gran medida la cantidad de tiempo libre que tenía. Pero de todas formas era un sacrificio que valía la pena.

    El barrio donde quedaba mi piso también era ideal para mí. A pesar de ser una zona residencial de construcciones bajas (ninguna superaba los cuatro pisos), contaba con bastante comercio, tenía bastantes zonas verdes, incluida una pista de skate; un par de bares, y facilidades para conseguir transporte.

    Lamentablemente algunas veces los estereotipos tienen algo de verdad, y bien dicen por ahí que las pistas de skate vienen con mariguaneros incluidos. Yo no patino, ni monto tabla, pero si consumo hierba, por lo que me adapté e hice amigos rápidamente en el lugar.

    Uno de ellos fue Pedro, que indirectamente hizo que yo tuviera uno de los más memorables polvos con Katherine entre esos 50 que estipulé podríamos tener.

    Ocurrió una tarde de sábado que ella estaba en mi piso. Yo tenía algo de trabajo acumulado así que me senté a editar mientras ella dormía. Esa tarde Pedro fue a visitarme. Él, además de fumar marihuana, era un apasionado por tocar trompeta. Como sabía que en mi piso nadie le iba a reprochar, iba para ensayar tranquilamente. Esa tarde generó algo de molestia, pues con su estrepitoso instrumento cortó el sueño de Katherine; que valga aclarar que cuando dormía lucía dulce y tierna, me hacía pensar que realmente estaba enamorado de ella.

    De todas formas ella se levantó y no armó mayor drama por esto. De hecho se ofreció a ir a comprar algo para tomar entre los tres. Yo debía trabajar, así que en un comienzo me negué a beber, pero entre los dos me convencieron para tomarnos aunque sea un par de cervezas.

    Pedro, además de fumar hierba, era un amante del perico (cocaína). Yo no, pues siempre se me ha hecho que es la perdición, la puerta de entrada al infierno. Sin embargo, cuando alguien más la consume no puedo prohibírselo. Además, Pedro no se alteraba mucho cuando consumía, se alteraba era cuando se le acababa.

    Esa tarde se le acabó y entró en desespero. Empezó a llamar a su dealer para que le vendiera un poco. Cuando concretó el encuentro nos pidió que le acompañáramos. Iríamos en su auto, así que accedimos.

    Su dealer vivía en Kennedy, una localidad en el sur occidente de la ciudad, no muy retirada de donde estábamos, por lo que sería un viaje relativamente rápido. Finalmente no tanto, pues los sábados esta ciudad es intransitable, especialmente en la tarde.

    El dealer vivía en una especie de conjunto que no era cerrado. Era una pequeña ciudadela, un conjunto de edificios, pero no había ninguna reja o algún tipo de seguridad a la entrada de la urbanización; solo un grupo de edificios construidos en forma de u, mientras que el centro era un espacio para parquear vehículos.

    Pedro estacionó el carro, nos dijo que trataría de no demorarse, se bajó del vehículo y se fue, despareciendo de neutra vista al entrar en una de las torres.

    Para ese momento yo estaba sentado en el puesto del copiloto, mientras que Katherine venía en el asiento de atrás.

    -¿Me vas a dejar aquí solita?

    -No, ya me paso para atrás

    En un comienzo ella se recostó en mis piernas mientas yo acariciaba su pelo. Empezó a contarme del hartazgo que tenía de vivir con sus hermanos, especialmente con Diana, que al ser la mayor de todos, actuaba como si fuera su madre. “Es insoportable”, decía Katherine, mientras yo trataba de ponerle atención, pues el colocón de los porros que nos habíamos fumado antes todavía no se me pasaba.

    “Menos mal que te tengo a ti”, dijo antes de levantarse bruscamente y empezar a besarme. Yo correspondí el beso, incluso busque que fuera algo romántico tomando su mejilla suavemente. Pensé que era lo que buscaba, pero me equivoqué.

    -Quiero que me lo hagas aquí

    -¡Estás loca! Es de día, pasa mucha gente. Pedro vuelve en cualquier momento

    -No me salgas con pretextos llenos de cagaleras. Va a ser uno rapidito, tengo muchas ganas

    -Dale

    Realmente fue un polvo muy corto. Lo sé porque mientras que lo hicimos sonaron apenas dos canciones, es más, una ya iba a la mitad cuando empezamos a follar, así que fue canción y media. La canción que sonaba cuando empezamos a culear era Bad Boys, de Bob Marley, y la segunda fue Mi vida (Live) de Manu Chao. No lo olvidaré, pues amenizaron uno de los polvos más especiales que echamos Katherine y yo.

    Esa vez Katherine llevaba una falda de jean, así que no hubo mayor complicación para follarla, fue cuestión de subirla un poco, correr su ropa interior hacia aun costado y listo.

    La calentura que Katherine tenía ese día era de alto calibre, pues fue ella quien impuso el ritmo de la cabalgata. Yo me limitaba a agarrarla fuertemente de las nalgas, ocasionalmente a sentir sus pequeños senos por sobre su camisa, y especialmente besarla.

    No puedo negar que sentía un gran nerviosismo por lo que hacíamos, así que tomando de las caderas a Katherine, empecé a guiar sus movimientos para que fueran cada vez más fuertes y provocar mi orgasmo lo más pronto posible.

    El polvo quizá no tuvo nada espectacular, pues ni siquiera pude verla desnuda, ni sentir su piel en la mayoría de su cuerpo, mucho menos disfrutar el sabor de su fluidos, pero seguramente la alta dosis de adrenalina que me generó fue lo que me dejó tan marcado.

    Cuando sentí que iba a terminar se lo hice saber, pero esta vez ella hizo caso omiso y me pidió acabar en ella. “luego compramos la pastillita del día después”, dijo en medio de su calentura.

    Yo terminé y ella lo notó, pero más allá de eso aprovechó el extratiempo de dureza de mi pene para seguir montada, empezó a besarme y me sentenció. “Cuando volvamos a casa vamos a rematar, así que aprovecha para recuperarte”.

    Ella me desmontó, se hizo a un lado y se recostó en el asiento. Estaba colorada y acalorada, su pelo un tanto desordenado; los vidrios se habían empañado, aunque no tanto como muestran en las películas.

    Pedro volvió unos diez minutos después. El polvo había terminado hace un buen tiempo, pero nuestra apariencia era delatora.

    -Se la pasaron bien por lo que veo chicos

    -¿Por qué lo dices Pedrito?

    -Hombre, el carro apesta a sexo. Además que tienen unas caritas… ¿No me lo habrán manchado?

    -No Pedro ¿Cómo se te ocurre?

    Nos miramos con Katherine y creo que ambos sentimos algo de vergüenza, pero lo que reinó fue el silencio. “Parce, pasate aquí adelante que no quiero parecer su chofer”, dijo Pedro mientras me miraba.

    Pedro nos llevó de vuelta a casa, tomó su trompeta y se fue. Ahora teníamos pista libre para continuar lo que habíamos empezado en la tarde. Yo ya había recuperado fuerzas, por lo que estaba ansioso por repetir. Me había olvidado que tenía trabajo atrasado, lo único que me importaba a esa hora era echar un polvo tan maravilloso como el vivido unas horas atrás.

    -Hazme un… ¿Cómo es que le llamas? ¿Cunnilingus?

    -A tus órdenes bonita…

    Baje su falda de un jalón. Quedó allí de pie, tan vulnerable, tapada apenas por su tanguita y su camisa. Quizá algo sorprendida por la brutalidad con la que le saqué la falda. Lo hice así porque me apetecía, había fantaseado con ello.

    Luego le saqué la tanga, normalmente; no todo tenía que tener esa dosis de agresividad. Le pedí que se mantuviese en pie mientras yo me agachaba para darle sexo oral.

    Recuerdo que esa vez jugué quizá de más con mis dedos, pues yo era mucho de usar la lengua, los labios y los dientes, pero poco los dedos, ya que mis manos habitualmente se ocupaban acariciando el resto de su cuerpo. Sin embargo, esa noche tenía ganas de “jugar al ginecólogo”, quería explorar un poco con mis manos.

    Ella lo disfrutó, pero estoy seguro de que no tanto como en anteriores ocasiones. De todas formas, con la pareja debes ir probando, y eso fue lo que hice. De hecho, creo que se pegó un buen susto cuando dirigí uno de mis dedos hacia su culo, otra vez volvió a aparecer ese gesto de apretar nalgas. Yo solo me reí y le dije “no te preocupes, quería ver cómo reaccionabas, pero sé que no te gusta”.

    Y así como ella había sido la encargada de dominar la situación en el polvo de la tarde, ahora era mi turno.

    Una vez que terminé la sesión de sexo oral, me puse en pie y rápidamente la empujé contra la pared. Empecé a besarla, levante sus piernas, les agarré entre mis brazos, como enganchándolas, como si se tratara de alzar canastos, y la penetré. Lo hice lentamente, pues ahora no teníamos apuro alguno.

    Ella dejó escapar sus primeros jadeos, luego empezó a besarme. Todo esto pasó en la sala de la casa, a oscuras, pues creo que la calentura que traíamos no nos dio tiempo para más.

    Como era habitual en ella, su vagina estaba empapada, y poco a poco mi zona pélvica fue quedando igual dado el constante contacto con la suya. No sé si la humedad hace que el sonido de los cuerpos al chocar sea más intenso, tal vez es solo mi imaginación; lo cierto es que ese sonido tan característico del sexo estaba presente.

    “Naciste para hacer el amor”, le dije antes de darle un largo beso mientras seguíamos follando allí de pie. Quería que este polvo fuera muy largo, pero alzarla, así fuera apoyado por la pared, fue mermando la energía en mis brazos. Tuvimos que cambiar de posición. La acosté sobre un sofá y sin mucho rodeo volví a penetrarla.

    A esta altura del coito sus gemidos eran continuos y sonoros, y solo se vieron interrumpidos para decirme:

    -¡Chúpame las tetas!

    -¿Cuáles?

    -¡Imbécil!

    -No te enojes, son tetitas y son las más hermosas que he conocido

    Levanté su camisa y cual neonato me apasioné besando, lamiendo y chupando esos pequeños pero tiernos senos. Ella por ratos me agarraba fuertemente de la espalda y por ratos me arañaba. No sé por qué, pero eso me excitaba sobremanera, tanto así que me hizo llegar al orgasmo. De nuevo me corrí dentro de ella. Sin remordimiento alguno, pues de todas formas al otro día iríamos a comprar la píldora del día después. Con todo el malestar que eso conlleva y el consecuente cariño que un novio debe dar a su chica en esas circunstancias.

    El domingo fue ciertamente tortuoso, Katherine estaba de muy mal carácter por los síntomas que le provocó la pastilla. Yo debía alternar entre cuidarla y trabajar, pues los videos que había dejado pendientes el día anterior, no se iban a editar solos.

    ******************

    Capítulo 9: La noche de los lechazos

    El amor que sentía por Katherine crecía inversamente proporcional a mi relación de amistad con Camilo, que había ido enfriándose. Antes solía contarme los detalles del sexo con la novia de turno, me mostraba las fotos que ellas le enviaban, y hasta se animaba a fantasear con tríos e invitarme a alguno de ellos. Pero ahora, todo era diferente. Yo tampoco le daba mayores detalles de mi relación, evidentemente porque iba a ser demasiado incómodo contarle lo que hacía con su hermana, especialmente el gusto que estaba desarrollando por correrme en ella.

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    Twitter: @felodel2016

  • Mi amante perfecto

    Mi amante perfecto

    Una tarde cualquiera salí hacer cosas normales como ir a mí negocio a supervisar que todo estuviera marchando correctamente, luego salí a una plaza a tomar café con una amiga que por cierto nunca llegó, pero no sé qué me sorprende, Laura es así y como odio esperar me enojé y sí soy así me estreso con facilidad hasta sin querer me enojo y como el día no podía ir mejor un guaguero me dio por detrás dejando mí carro vuelto mierda. Allí perdí toda la tarde entre la discusión con el chofer, la policía y de paso esperando la grúa, pero gracias a Dios que existe uber y es aquí donde comienza la aventura.

    (Por cierto me llamo Bianka y tengo 26 años jajaja perdonen mí falta de educación pero como saben soy nueva escribiendo y bueno lean más abajo.)

    Yo pedí un uber el cual llegó súper rápido y sinceramente ni me fijé en la foto el tipo, bien podía ser un asesino en serie, pero para mí sorpresa era Aldry. Él es amigo de Kevin un amigo con derecho que tuve alguna vez, no me juzguen toda mujer que vive sola pasa la etapa de coger como loca, y cuando a una se le sube la calentura una como lo que aparece (na mentiras no tengo mal gusto) y con Kevin solo tuve tres, cuatro tal vez ocho o veinte veces? Total que más da, al final que no era nada serio. Tanto así que una vez Kevin invitó a Aldry a mí casa ya que estábamos solas mí mejor amiga y yo, o sea un dos para dos, si entiendes no bueno así conocí a Aldry primero lo vi desnudo y luego nos presentaron jajaja

    Esa noche no sé cómo ni en qué momento pasamos de una cena de cuatro a jugar la botellita y no la botella de a besos, no señor nosotros jugamos quitándonos prendas y así pasó entre una cosa y la otra ya éramos un cuarteto con relevo y todo, en aquel entonces yo me creía una diosa del sexo, Kevin era bien intrépido y estaba loco por comerse a mí amiga Yeimi. Al final que a Aldry ganas no le faltaban de cogerme, pero yo no era tan audaz como me sentía y cuando Aldry se me acercó me agarró del pelo y me besó no voy a negar que mí cuerpo se estremeció pero todo cambió cuando me puso en cuatro y puso su pene den ro de mi. Yo empecé a llorar los saqué a los tres de la habitación y allí me quedé encerrada alrededor de cuarenta minutos, el papelón del año. Cuando al fin salí le dije a Kevin que se fuera con su amigo…

    Pocas semanas después saliendo de mí casa me encontré con Aldry quien estaba muy tomado me tomó del brazo y me dijo que sería suya, yo me enojé le pegué una cachetada y me fui. Les cuento que desde entonces no lo había vuelto a ver en unos siete años hasta ese día, solo dije hola y nada más el me dio su tarjeta por si lo volvía a necesitar y me dijo que estaba a mí entera disposición, yo le di las gracias y adivinen qué pues lo volví a necesitar por que recuerdan mí carro dañado, yo a pie y con tantas cosas encima, cada vez nos veíamos más y más por lo que ya hablamos con más confianza, tanto que íbamos al súper y Aldry me cargaba las compras, siempre me hacía halagos como, wow hoy te vez más perra que ayer y yo siempre respondía si no tuvieras novia te diera a probar, me imagino lo que pasará por su mente jaja, una tarde salimos y nos agarró un aguacero en tremendo tapón yo me estresé porque me gusta controlar mí tiempo más bien me agrada controlarlo todo.

    Él empezó hacer chistes para que yo calmara mí enojo pero Aldry es de esas personas con las que no te puedes enojar, no hay manera, recuerdo que me hizo reír tanto que se me salieron las lágrimas en ese momento me mira y me dice -ves como gozas conmigo? Y así me dejaste de hablar tan mal te traté? Yo haciéndome la tonta le dije como así de que hablas a lo que él me contestó -sigue haciéndote la tonta yo no pierdo la esperanza de tenerte. Yo solo sonreí y lo golpee en el brazo.

    Al fin llagamos a mí casa y le brindé algo de comer igual no paraba el agua, llovía a cantaros y ya eran las cinco treinta de la tarde y se suponía que a las siete cuarenta yo iba para una el cumpleaños de mí mejor amiga Yeimi. Él sabía que yo tenía ese compromiso y decidió esperarme yo le dije que me demoraba pero no le importó y que durmió en el sofá de la sala. La alarma de mí teléfono sonó anunciando las siete quince, salí de la habitación y le dije estoy lista.

    Aldry se quedó pasmado mirándome de abajo arriba, me dijo ese vestido negro te queda perfecto pero te verías mejor sin él. A lo que yo le contesté -Descuida que no llevo nada abajo. Me pidió que lo llevara al baño el entró y yo esperé en la sala diez segundo después me llama y le pregunto que pasa? Para mí sorpresa no estaba en el baño solo sentí cuando me tomó de espaldas y me tapó la boca presionando fuerte con sus manos. Yo no entendía nada pero eso no me desagradaba para nada, me lanzó a la cama me puso en cuatro y empezó a nalguearme como si fuera una niña mala, me quitó el vestido y empezó a morder mis pezones la sensación es inexplicable aquello me dolía pero me encantaba, mientras me mordía un pezón con una mano me pellizcaba el otro, lo retorcía una y otra vez como si no le importara mí dolor, soy piel muy clara y sensible ya estaba roja y marcada por su hazaña.

    En un momento separó mis piernas y me hizo sexo oral, Dios que rico fue sentir si lengua allí, me dijo -No te vayas a venir o te castigaré. Pero era inevitable estaba casi llegando al éxtasis y él podía sentirlo, pero el muy hijo de puta se apartó yo me quedé desconcertada no entendía lo que pasaba allí, se apartó un instante y empezó a rosa mí clítoris mientras me decía -Perra sé que quieres darme tu leche pero no te desesperes no es cuando tú quieras si no cuando yo te lo ordene, me había convertido en una especie de sumisa.

    Estaba algo atemorizada porque en mi puta vida había disfrutado algo así. Se asomó a mí oído y me dijo -Pon tu coño húmedo en mí cara y si te quieres venir vas a tener que esforzarte. No voy a negar que aquello me daba vergüenza pero no podía evitar la excitación hasta que acabé en su boca…

    Fue un orgasmo intenso, de acordarme me siento húmeda. Se levantó de la cama mientras saboreaba mis fluidos, sacó su pene lo puso en mí boca y con gusto le devolví el favor. Me tomé su semen como si fuera jugo y lo saboree sin desperdiciar gota alguna, fuimos al baño nos bañamos lo único que me dolió fue arruinar mí maquillaje pero valió la pena. Una vez en el baño tomó una goma grande de yo amarrarme el pelo y ato mis manos a la ducha y me envestía como nadie lo había hecho en mi vida.

    Vale recalcar que fue el mejor polvo de mí vida en la bañera acabamos juntos.

    Y si se preguntan qué pasó con el cumpleaños de Yeimi bueno llegué casi a las diez jaja. Les cuento que una semana después volvió a pasar, estuvimos hablando de nuestras fantasías y me dijo que le gustaría hacerlo vestido de ladrón, la mía era que entrara a mí casa en plena madrugada, me atara las manos y me amordazara luego de eso que me hiciera suya y esto fue lo que pasó. Quedamos y le dejé la llave de mí casa bajo la alfombra de puerta para que pudiera entrar en la madrugada. Pasé una semana dejando la llave bajo la alfombra, pero no pasaba nada, el jueves yo me fui a la cama temprano porque estaba muy cansada.

    Recuerdo que me dormí con una bata corta de Bob Esponja jaja oye de haber sabido me pongo algo mucho más sensual. El entró a la casa a eso de las dos de la mañana y para entonces yo estaba en el quinto sueño, El entró sigilosamente amarró mis manos con una bufanda y les cuento que con lo pesado que tengo el sueño ni cuenta me di. Separó mis piernas y oh! Sorpresa yo ni tenía nada de bajo. El empezó a besar y acariciar tanto mis piernas como lo que llevo en medio.

    Yo muy en mi subconsciente podía sentir un clima sexual, estaba mojada y aun entre sueños gemía y hacía gestos. Para cuando desperté ya me estaba viniendo en su boca, yo abrí los ojos y lo miré con cara de asombro. Él sonrió me quitó la mordaza y puso su dedo pulgar en mí boca para que lo chupara y lo mordí, el me agarró por el pelo obligándome a chupar sus dedos y así lo hice de manera perversa, el sacó su pene para que hiciera lo mismo y saben qué?

    Me reusé, me pegó una cachetada lo que me dio mucha vergüenza, pero igual me excitaba aquello que estaba pasando. Recuerdo su olor y lo agitada que estaba mí respiración, que agarró de las manos aun atadas y me puso sobre el sin penetrar solo rosando mí clítoris, mordió mí boca y lo besé, me calentó tanto que deseaba que me cogiera pero el disfrutaba verme desesperada.

    Me desató y retiró la bata entonces me dijo -Ponte en cuatro como las perras y pídeme que por favor te coja, hazlo. Le dije que no y con una correa empezó azotar mis nalgas, aquello era doloroso pero me encantaba era algo extraño pero adictivo.

    Se acercó como si fuera a besarme pero me olfateó y pasó su lengua por mí cuello sudado, me dijo -Me encanta tu perfume, pero más me gusta el sabor de tus fluidos. Ya no aguantaba más y le dije -Cógeme por favor. Me dijo -Repítelo otra vez. Yo insistía por favor cógeme. Él se reía al ver mi cara de perra cachonda deseosa de su pene. Me dijo -Si de verdad te quieres correr vas a tener que frotarte con mis dedos hasta que termines y solo así te voy a coger como mereces.

    Yo estaba desesperada y sin dudar empecé a frotar tus des dedos en mí sexo, primero suave luego le aumenté el ritmo y así hasta que terminé. El me pidió que chupara sus dedos y me sonrojé. Me puso de espaldas y empezó azotarme yo que creí que ya estaba bueno de golpes jajaja pero como lo disfrutaba ya tenía las nalgas rojas de tantas nalgadas. Me tomó por las caderas y empezó a penetrar oh! Dios que rico. Me daba duro tanto que pedía que pare y cuando paró le pedí que por favor siguiera y así hasta que me puse de frente sobre él y así hasta que acabamos juntos.

    Hoy hace una semana de aquello y les cuento que mi carro anda a la perfección, con Aldry firmé un acuerdo y de ahora en adelante dejo el auto en el garaje cada jueves para verme con mi amante perfecto y es algo que me encanta.

  • El amor después del amor (Parte 2)

    El amor después del amor (Parte 2)

    Era muy lindo sentir su brazo musculoso y fuerte, abrazándome y yo con mi cabeza en su pecho, casi como un reflejo involuntario, lo besé mientras él, acariciaba mi pelo. Inmediatamente me dio vergüenza y levantando mi cara, para verlo a los ojos y saber si le gustó o no, David se inclinó para juntar sus labios con los míos. Disfrute tanto de ése beso, que no quería que termine nunca. Me miró y me dijo: -Sabés que te quiero mucho, no?…

    Le dije, ya totalmente desinhibido -Y yo a vos, sos tan bueno conmigo.

    Acto seguido, seguí besando su tórax, fui bajando a su abdomen hasta llegar al elástico de su bóxer, el cual deslice hacia abajo para liberar su pija. Tenía mucha curiosidad de verle la verga y saber si me animaría a más, pues nunca en mi vida había tenido una pija tan cerca de la cara.

    Cuando la vi, me dio un escalofrío en todo el cuerpo y sin pensarlo, le pasé la lengua como si fuera un helado. Me gustó la suavidad de la piel, su olor a jabón y lo caliente que estaba. Abrí la boca y me la metí de una, comprobando que me gustaba mucho tenerla en mi boca y jugar con mi lengua sobre su cabeza, grande y dura… deliciosa!!!

    David gemía y no dejaba de acariciar mi nuca y empujar mi cabeza para abajo para que me trague su verga profundamente. Luego nos besamos nuevamente y fuimos acomodando nuestros cuerpos, quedando de espaldas a él, sintiendo ése fierro caliente, incrustarse entre mis nalgas, encima de mi bóxer. Con sus manos lo bajó y comenzó a moverse, pasando su pija por mi culo.

    Me gustaba muchísimo pero a la vez tenía miedo, es que era algo nuevo y desconocido para mi. Me subí sobre su cuerpo, con mis piernas rodeando su cintura y lo besé. Lo besé con pasión, disfrutando toda la situación.

    Se acercaba el momento cumbre, yo tenía la pija dura como hacía tiempo no lo estaba. Sin dejar de besarnos, él, agarró su pija, guiándola a la entrada de nuestra felicidad. Sentí la cabeza de su pija en mi ano y me dejé caer, haciendo que entrará en mi cola. La puta que me dolía!!! Pero me gustaba y me la banque sin chistar. Solo había entrado la cabeza y sentía que la tenía clavada hasta la garganta…

    CONTINUARÁ…

  • De regreso al trabajo (hace unos meses): Final

    De regreso al trabajo (hace unos meses): Final

    Volteando a ver a Bárbara, me di cuenta de lo afortunada que era en realidad, hasta hoy, cuando me sentía atraída por alguien, hombre o mujer, me las había ingeniado para acostarme con ellos…

    El placer de estar desnuda frente a otro u otros era enorme para mí, desde que me acosté con mi macho Israel las cosas habían cambiado tanto en mi vida!

    Besando intensamente a Bárbara, nos fuimos acostando y la puse boca arriba… ¡Quería disfrutar su caliente y joven cuerpo al máximo!

    Empecé a recorrer su cuello y pecho con besos húmedos mientras ella empezaba a gemir y me acariciaba la espalda con sus manos…

    Lentamente llegué hasta sus senos grandes y suaves recorriendo su cuerpo con mi lengua, al meter su erecto pezón en mi boca emitió un gemido de placer intenso y me tomó la cabeza fuertemente jalándomela hacia sus tetas y con ambas manos acaricié sus enormes senos besando y mamando…

    Bajé hacia su vagina sin dejar de acariciar sus tetas y al llegar a su raja depilada le abrí los labios metiendo mi lengua profundo arrancando gemidos de placer de mi pequeña cómplice.

    Ramón se masturbaba viéndonos coger y se acercó a mis nalgas por detrás poniéndome su verga a la entrada de mi velluda raja mientras me decía:

    -te gustan las mujeres también… ¡Eres muy caliente Mariela!

    -Sí, soy muy caliente y me gusta dar y recibir placer… ¡Métemela ya!

    De un solo golpe hundió su verga profundo en mi raja y gemí recibiéndolo feliz de saberme poseída por ellos, Bárbara se abrió la raja y me pidió siguiera mamando su interior hasta darle un orgasmo…

    Entre gemidos de los tres nos venimos sintiendo esa energía que se genera cuando se tienen relaciones íntimas.

    Al sentir la verga de Ramón derramarse dentro de mi velluda raja gemí intensamente mientras metía sus dedos en la vacuna de Bárbara para ayudarla a venirse también.

    Terminando este primer encuentro nos acostamos a descansar un momento conmigo entre ellos y entonces ella me preguntó señalándome mi pulsera en el tobillo:

    -Y eso? Está linda…

    -Es una pulsera de «hotwife», es una manera de decirle a la gente del ambiente que estoy disponible a encuentros sexuales con hombres y mujeres con el consentimiento de mi esposo…

    -Woww… y él sabe de esto?

    -Él me la regaló -respondí divertida, siempre que les comentaba que mi marido y yo éramos swingers me divertía mucho ver la reacción de los demás, entre caricias, ellos iniciaron de nuevo la actividad sexual conmigo como plato principal y esta vez, me acosté vida arriba ofreciéndoles mi velluda vagina a sus bocas…

    Sus lenguas, labios y manos recorrieron a placer mi intimidad arrancándome gemidos y orgasmos hasta quedar exhausta, le ofrecí mi ano a Ramón para dejarlo venirse al final como premio por haberme dado tanto placer junto a su novia y él aceptó encantado!

    Poniéndome en cuatro lo invité a penetrarme mientras Bárbara se acercaba con mi teléfono para grabar mi sometimiento a su novio…

    -Adelante, toma video de esto, quiero que vean a su jefa penetrada en el ano por su compañero de trabajo, me excita mucho exhibirme y seguro habrá quien se anime a pedírmelo!

    -¿Quieres que te vean así tus empleados Mariela? -Preguntó Bárbara intrigada- mira que varios van a querer cogerte! -Dijo riendo mientras iniciaba el vídeo al momento que su novio me penetraba el ano profundamente con su vergota…

    -Ahhh… ¡Sí! Dámela! Dámela! -Gemí moviendo mis nalgas viendo directamente al celular que registraba toda la acción entre nosotros- Muéveteee! -Grité sintiendo un orgasmo llegar

    Bárbara no perdía detalle de lo que pasaba entre su novio y yo, acercándose un poco más a mi me preguntó:

    -¿Te gusta que te vean coger con otros además de tu marido?

    -Sí, soy una caliente! Me gusta ofrecerme a hombres y mujeres para darles placerrr!!! -Respondí gimiendo al sentir los movimientos dentro de mi ano de reunión a punto de venirse

    -Ahhhh… ¡Me vengo! -Gimió él al empezar a venirse dentro de mí mientras yo disfrutaba de ese momento moviendo las nalgas como loca diciéndole:

    -Dámela! Dame tu leche en el ano!

    Terminamos felices de tremenda cogida y Bárbara se acercó a nosotros con el teléfono y me preguntó:

    -¿Lo mandamos? ¿A quién?

    Dándome el teléfono le respondí coquetamente…

    -¿Quiénes crees que deben ver esto?

    Ramón respondió rápidamente:

    -A todos! Mándalo a todos tus contactos de trabajo!!

    -Mmmm… -Me quedé pensando un momento, mis contactos de trabajo incluían gente del corporativo, gerentes de tiendas de la República, empleados a mi cargo, amigas y amigos del trabajo…

    Ok, decidí enviarlo no sin antes calcular que quienes lo vieran sabrían inmediatamente que soy una caliente descarada… decidí que ya que iban a verme en la intimidad sería bueno vieran una toma después de, y al terminar de vestirnos de nuevo les pedí tomáramos un poco más de video estando sentados los tres en la cama ya vestidos saludando a la cámara, Le di click a enviar y voltee a verlos en complicidad ahora todos sabrán que me acosté con ustedes dos y que estoy disponible para quien me quiera coger.

    Salimos del motel y los fui a dejar a sus casas, regresé a la mía satisfecha dedos de ese caliente encuentro sexual con ellos y al entrar a casa vi que mi teléfono empezaba a recibir muchos mensajes en respuesta a ese vídeo que acababa de mandar…

    Uno en particular llamó mi atención: era de la secretaria del director general, una mujer joven y muy guapa que tenía fama de ser muy recatada y sería

    «Mariela, nunca imaginé verte de esta forma… Aunque lo deseaba mucho»

    Mi cara se iluminó de sorpresa y felicidad al leer ese mensaje, haría lo que fuera por convertir a esa pequeña en mi hembra…

    Saludé a mi marido al ver a mi hijo lo recibí en los brazos regresando a mi faceta de esposa y mamá dedicada… Por el momento, la secretaria del director general que se llamaba Cecilia estaba ya en mi calenturienta mente…

  • Mi primer novio. De princesa de papá a pequeña puta

    Mi primer novio. De princesa de papá a pequeña puta

    Al entrar a la universidad conocí a Óscar un chico de mi edad, la verdad él era muy guapo, era alto, atlético, tenía un cuerpo muy bien definido, la verdad quedé muy impresionada al conocerlo, íbamos en carreras diferentes, pero en muchas ocasiones coincidíamos en algunos salones, la verdad yo nunca me le había acercado a ningún chico puesto que mi papel era como sumisa, a pesar de que vestía muchas veces sexi y provocativa, al único hombre al me le había acercado sin timidez había sido Alonso y aquel hombre que me quitó las ganas después de que Alonso me dejó excitada.

    Llegaron las fiestas de senbrinas y para esto en la universidad siendo mi primer año un sin fin de fiestas, tanto dentro como fuera de la escuela, yo era una mujer sexualmente activa, pero solo Alonso me cogía cada vez que él quería y la vez que me utilizó para cerrar el trato.

    Oscar estudiaba derecho y yo administración, en una posada dentro de la universidad me dispuse a llamar su atención, así que esa noche decidí ir muy ajustada, jeans botas con tacón un top y una chamarra de mezclilla corta, la verdad esa noche me miraba muy sexi, pasé 4 ocasiones frente a él hasta que por fin al lanzarme a la piñata recogió un dulce y me lo dio, a lo que respondí con un «gracias». Más tarde con el pasar del tiempo por fin se acercó a mi, me dijo su nombre al que muy tartamudeante le contesté el mío, estuvimos platicando por muy buen rato, por lo que se ofreció a llevarme a casa, obvio respondí que tenía auto, pero me invitó a salir el fin de semana, a lo que contesté que si.

    Llegó el día sábado y por fin ese día saldría con él, y pensé que ponerme de atuendo, dijo que me llevaría a tomar un café a lo que pensé en ir con una tanguita, pantalón ajustado, zapatillas blusa, sin sostén y un suéter delgado, fuimos a un restaurant y posteriormente me invitó una cerveza, a lo que accedí, fuimos a un bar para jóvenes eran alrededor de las 6 de la tarde a lo que dije que a más tardar tendría que estar en casa a las 9.

    Salimos del bar a las 8 de la noche ya estaba oscuro, yo andaba algo caliente, la verdad me gustaba tanto que apenas y me aguantaba las ganas de comérmelo a besos, en el trayecto del camino, tocó mi pierna a lo cual lo mire a los ojos y mordí mis labios, con la plática me dispuse a tocarle la pierna, y me miró fijamente, me preguntó que si quería, y pregunté qué cosa, me dijo mamármela, a lo cual solté una carcajada, y le pregunté que si eso hacía en sus primeras citas, y los dos sonreímos.

    Comencé a frotarle su pene por encima del pantalón, y ya la tenía dura, al parecer estaba algo grande, me tomó del cuello y baje a desabrocharle la bragueta, era un tamaño normal, pero se veía deliciosa, estaba depilado y eso hacía que se mirara algo grande comencé a masturbarlo y a mirarlo a los ojos mientras mordía mis labios, la verdad yo ya estaba disfrutando mucho haciendo eso, pero sentía un gran hueco en mi estómago, creo que lo estaba haciendo por primera vez sin temor, con ganas y con amor, las otras veces fueron forzada y sobre la marcha disfrutaba lo que pasaba, pero esta vez era diferente.

    Mientras él conducía el carro yo seguía estimulándolo hasta que ya no aguanté más, y fui directo a comerme ese rico y delicioso miembro la tenía bien erecta, masajeaba con mi lengua y chupaba la parte superior con mis labios de arriba hacia abajo muy lento, él ponía su mano en mi cabeza queriendo que me tragara todo y la verdad si me cabía puesto que no era muy grande, posteriormente tomé su pene y chupé sus testículos mientras yo lo masturba.

    Me dijo que fuéramos a un hotel a lo que dije que no tan rápido, que tal vez para la próxima cita, así que continúe con mi cometido, la verdad quería vaciar todo su semen en mi boca, pero me iba a ver muy puta, en ese momento me despegue y dejé que terminara en un trapo que tenía dentro del coche, la verdad quería que me cogiera esa noche porque era tan guapo que quería sentir su cuerpo y su verga dentro de mi, pero ya la siguiente cita logramos el cometido…

    Al entrar llegar y entrar a mi casa ahí estaba Alonso, con mis papás, llevó a una acompañante más o menos de su edad, pero muy guapa la señora, en toda la tarde no me acordé de él por estar con Óscar, la verdad me puse muy nerviosa y celosa. Alonso y yo llevamos ya casi un año siendo amantes, pero esa noche yo venía muy caliente y quería que me cogiera Oscar, pero era la puta de Alonso, así que quería que me quitaran las ganas que tenía entre las piernas.

    Al entrar a mi habitación comencé a despojarme de mi ropa hasta quedar solo en ropa interior, me recosté sobre mi cama y después de unos minutos tocaron a mi puerta, me levanté y cuidadosamente vi quien era, era Alonso yo estaba solo en ropa interior, así que comencé a calentarme rápidamente, cerré la puerta, comencé a besarlo, me aventó a la cama, y arrancó mi tanga de un jalón, me dijo que me veía tan bien que lo había excitado al verme y que en ese momento quería cogerme, no me resistí, saco su verga y lo introdujo de un solo golpe, sentí morir, por lo que tuve que apretar mis dientes para no gritar y que no escucharán en la sala, rápidamente hizo que mis fluidos chorrean por todos lados, tuve un gran y riquísimo orgasmo por lo que rápidamente me levanté de la cama, me hinqué y vació todo su semen en mi cara, ambos terminamos saciando nuestras ganas en ese momento.

    En ese rato también perdí la consciencia de que estaba enamorándome de Óscar que más adelante contaré cómo fue la segunda cita…

  • Del diario de Claudia: Mis primeras cogidas en serie

    Del diario de Claudia: Mis primeras cogidas en serie

    Esta historia es parte de mi vida real. En aquellos días pasaba una temporada en la ciudad de Houston. Eran los años en los que aún no era tan pública como ahora. De todos modos, me daba mis escapadas para gozar de alguna polla dura. Durante ese tiempo en la ciudad renté un cuarto en una casa de un amigo de un amigo, ya sabes, la clásica. El problema era que el dueño de la casa era ya mayor, quizá bordeando los 58, y asumo, algo conservador, así que debía de tener algo de cuidado antes de ‘mostrarme al mundo’ en su casa. Lo bueno era que él debía viajar todos los fines de semana por motivos de trabajo. Así que, perfecto – tenía toda la casa para mi sola desde el sábado al mediodía hasta el domingo en la noche. Excelente. De ese modo, podía gozar todo ese tiempo como Claudia en casa, irme a un club en la noche sin temor a causar un escándalo con Fred, el dueño.

    Pero una vez Fred me dijo que tendría que viajar por una semana a California para visitar unos parientes. En mi mente estaba feliz como una perdiz. Ya no aguantaba eso de no poder ser Claudia a mis anchas. Pensé cómo gozar esos siete días al máximo; como no conocía aún tantas personas en una ciudad tan grande como Houston, se me ocurrió publicar un anuncio en Craiglist, para contactar gente. Para ser honesta, era la primera vez que publicaba online para contactar hombres; ahora que lo pienso, podría haberme encontrado con uno de esos tantos freaks que hay por allá. Sin embargo, para asegurarme un poco, hice énfasis en “novatos y hombres casados”, así de ese modo, al menos tenía un poco de discreción y seguridad. En todo caso, la idea fue un ¡bingo! total. Realmente es increíble la cantidad de hombres casados, la mayoría en sus cuarentas y cincuentas, que de pronto les pica el bichito de la bisexualidad y quieren probar una travesti y acariciar una verga que no sea suya. En un par de días mi buzón de correo estaba lleno de mensajes con tipos queriendo hacer una cita. ¡Wow! No me lo esperaba. ¿Cómo la hago? ¿Los recibo en casa de Fred o los veo en un hotel? Me sentía más cómoda en casa, claro, así podía ver más de un hombre al día.

    Como había más ofertas de lo que había pensado, le di prioridad a aquellos que me mandaron foto, al menos de sus pollas bien duras, ya saben, para que el momento valga la pena. Calculé al menos tres al día: mediodía, tarde y noche. (Bueno, en esa época no era tan ninfómana como ahora pero la idea de varios hombres al día me ponía súper cachonda). “Tres al día por una semana… son 21… ¿segura que quieres y puedes hacerlo?” era el pensamiento que me rondaba por la cabeza. Sonaba tan excitante pues era casi como ser una puta verdadera.

    Finalmente llegó el día. Fred salió para California un domingo por la tarde. Apenas se fue, inicié los arreglos con mis contactos; “programé” un calendario de citas, para así tener tiempo de arreglarme entre uno y otro. La noche anterior a mi primera cita dejé todo listo; sabía con qué ropa los recibiría: un babydoll de encaje, semi-transparente, cortito para que mi trasero sea visible, mis medias tipo malla también con encaje, portaligas y claro, una trusa pequeñita que apenas cubriría mi verga. Y encima de todo, una bata cortita, de seda. Todo en color negro, mi favorito. El maquillaje sería el de siempre: el de mujerzuela: labios rojo fuego, sombras azul metálico, delineador de ojos bien negro. Todo esto acompañado con unas botas negras, las que te llegan hasta los muslos, y con tacones de 12 centímetros de alto.

    Me tomé toda la mañana alistándome. Estaba un poco nerviosa, nunca había hecho esto y en esa época no me sentía tan segura de mi misma. Ya me habían cogido varias veces, pero fueron enganches rápidos en una noche de bar. Esto se sentía más como dar servicio en un hotel. La verdad, ahora me sentía un poquito “más puta” y eso me causaba una tremenda erección. Para relajarme, destapé una botella de vino y me mandé con dos copas seguidas.

    Eran casi las 11 am, la hora de mi primera cita. Mi celular sonó: “llego en unos minutos” – era él. Me miré al espejo cientos de veces, acomodando cada detalle de mi atuendo y mi cabello. En verdad, lucía bien rica tanto así que me arrechaba verme. “¡Diablos, nunca pensé que podía convertirme en esta ricura!” pensé. Había hecho un excelente trabajo.

    Y entonces sonó el timbre de la puerta. Finalmente, era el momento de acción.

    Abrí la puerta. Me encontré con un hombre, quizá de 50, con traje y todo; quizá venía de la oficina. Lucía nervioso (me encantan esos porque me dan la sensación de poder y control total).

    “Hola, pasa; no te preocupes, no muerdo” Le dije con una sonrisa pícara. “Ponte cómodo”

    “Soy Claudia. ¿Cómo te llamas – o cómo quieres que te llame?”

    “Hola. Soy David” respondió.

    El tipo no era un modelo pero tampoco estaba tan mal. Usé las fotos para seleccionar los mejores “especímenes”. Le ofrecí una copa de vino, para que se relaje un poco.

    “Ven al dormitorio David. Allí la pasaremos bien” Mientras caminábamos, dejé caer mi bata a un lado para que pueda ver mi trasero en todo su esplendor, con el hilo dental bien metido entre las nalgas. Estaba segura de que él estaría gozando la vista. Mis tacones martillaban sobre el piso de madera. Había tanta sensualidad en el aire.

    No quería hacerla muy larga; mi segunda cita era a las 4 así que esquivé la conversación y el cortejo.

    “Vamos, sácate el saco y la corbata; relájate, abre tu pantalón y siéntate en la cama”

    Muy obediente siguió mis órdenes. Se bajó el pantalón, dejando su verga al descubierto. “Nada mal cariño”, le dije para animarlo. “Me vas a hacer muy feliz”

    Me puse de rodillas entre sus piernas; me puse algo lubricante en las manos, agarré su miembro y empecé a masajearlo de arriba abajo; no tomó ni un minuto y ahora sí, lo tenía duro; era un hermoso pene de casi 25 centímetros, completamente afeitado. Mientras lo masturbaba mi miraba directamente a los ojos con una sonrisa lasciva. “¿Te gusta verdad?” le dije, “Uf, me encanta Claudia”. “Y eso que recién empezamos”. Acaricié sus bolas. Entonces, sin avisar me incliné hacia adelante y empecé a mamarlo, primero lamiendo la cabeza con la punta de mi lengua, haciendo círculos, y luego, con toda voracidad. Tenía una verga tan rica; era la primera a la que servía en casa y eso me arrechaba más aún. Seguí chupándole el pene hasta hacerlo entrar por completo a mi boca; en esa época aún no tenía mucha experiencia haciendo garganta profunda, pero este me salió bien. Lamí sus bolas bien afeitadas, logrando meterlas ambas en la boca. David se echó por completo en la cama, cerrando los ojos. Creo que su esposa nunca le había dado una buena mamada. “Sigue por favor, sigue así” y así lo hice; su verga perforaba mi boca como un sacacorcho; al mismo tiempo cada vez me excitaba más y más, tanto así que tuve que sacar mi verga de mis panties. Apreté la base de su polla para hinchas más las venas.

    Pero entonces pasó lo inesperado (o quizá lo esperado): sin poder contenerse, ¡David explotó todo su esperma en mi boca! Al inicio no me di cuenta pero de pronto sentí ese chisgueteo en mi boca con el sabor entre salado y agrio que tiene el semen. ¡Se estaba vaciando! Y lo hizo cuando su pieza estaba en el fondo de mi garganta así que se fue directo adentro; no sabía cómo reaccionar así que lo único que pensé en ese segundo fue “mierda, ya está bien adentro, ahora solo gózalo”, y así lo hice: seguí chupándosela hasta que salga la última gota.

    David se mostró asustado “uy lo siento mucho, en serio, no quería eyacular tan rápido y mucho menos en tu boca” me dijo.

    “Tranquilo amor, no te preocupes, eso pasa y la verdad, me encanta cuando me llenan la boca de leche caliente” le respondí con una sonrisa; luego noté que tenía un chorro de su semen bajando por mi mentón. Con una sonrisa, usé mi dedo para jalarlo hacia mi boca.

    Pero entonces David me dio otra sorpresa:

    “OK, mira, no sé qué te parece o cómo te suene, pero la verdad, me muero de ganas por saber qué se siente mamar un pene, sobre todo de una trans. ¿Dejarías que lo haga?”

    Le sonreí; supuse que me pediría eso; creo que muchos hombres casados en sus cuarentas y cincuentas de pronto les da esa curiosidad de mamar verga.

    “Claro amor, no hay problema. Mira justo ahora la tengo súper dura. ¿Quieres tocarla? Es bien suavecita”

    Tímidamente la cogió entre sus dedos. Para eso, él estaba sentado en el borde de la cama y yo, de pie frente a él, entre sus piernas. Poco a poco, sin que se dé cuenta, fui acercando mi verga hacia su boca; en el momento menos pensado tenía la punta a menos de un centímetro de sus labios. Entonces, sutilmente hice contacto. David abrió la boca y primero empezó a lamerlo; se sentía tan rico; luego hice un poco más de fuerza y mi verga entró hasta la mitad. Luego de ello, él no se las aguantó más: cerró los ojos, abrió más la boca y se la tragó por completo para luego chuparla totalmente. Se notaba que lo estaba gozando mucho. Tomé su cabeza y empecé a moverla de adelante a atrás, mientras yo forzaba mi mazo cada vez más adentro. Con la lengua él no dejaba de frotar mi polla como si fuese un chupete. Ya me sentía lista para explotar. Estuvimos así un buen rato, hasta que tuve que preguntarle:

    “¿Quieres probar el sabor del semen? Lo puedo dejar todo en tu boca si quieres” David no lo pensó ni un minuto – “sí, dámelo todo por favor”

    Así que aceleré el ritmo de la mamada; en realidad estaba súper en celo así que esperaba una buena porción; y así fue: ¡exploté por completo en su boca! Mientras el semen salía él no dejaba de chupar y tragarlo; luego tomó mi polla con la mano y se lanzó un poco de leche sobre la cara. Se le veía tan feliz al tipo. Terminé dándole un beso con lengua y de paso, intercambiando esperma.

    Para decepción mía, no tuve nada de sexo anal con David. Luego de la mamada con semen, parece que le vinieron los sentimientos de culpa (típico), así que arregló sus cosas y salió casi disparado. Primerizos. El resto del día fue algo mejor; en la noche me visitó un tipo muy guapo y que sí me hizo gozar bien rico su polla, llenándome el culo con varias dosis de su rico esperma. Al final del día me sentí complacida: había atendido a tres completos extraños en casa, les había chupado la verga hasta hacerlos venir, dos de ellos me cogieron por el culo y sobre todo, los tres me encontraron súper atractiva. Eso me hizo muy feliz.

    Aún tenía seis días más para coger. Fueron los inicios de mi vida como putita. Pero lo mejor estaba aún por venir. No dejes de leer la segunda parte; ¡te encantará!

  • Reencuentro glorioso después de 12 años

    Reencuentro glorioso después de 12 años

    A la edad de 18 años ya sabía lo que era hacer el amor. En ese entonces tenía un novio, un chico de mi misma edad, un poco más corrido que yo en cuanto al sexo… Hacíamos el amor tiernamente, él tenía arrendada una casa junto a un hermano y un primo, y siempre que salíamos, terminábamos en su casa haciendo el amor… Era como dije una relación tierna, casi que de chiquillos. Para que tengan idea les voy a comentar como lo recuerdo:

    Subíamos a su cuarto y el tiernamente comenzaba a besarme, me besaba toda, pero estábamos comenzando y no había casi sexo oral, yo caliente al fin, siempre se lo pedía, pero a él no le gustaba mucho, me lo hacía de a ratico y yo sentía que el alma me salía del cuerpo, él jugaba con mi vagina, introducía dos de sus dedos y jugaba tan rico, me hacía acabar antes de penetrarme con su hermoso y bien dotado pene… A mi tampoco me gustaba mucho eso de la mamada, jeje, pero le hacía para complacerlo, y luego de un coito sabroso acabábamos y quedábamos rendidos. Esos recuerdos están en mi mente, y para mi son uno de los más lindos y tiernos con ese chico.

    En ese tiempo yo me había vuelto rebelde en casa, y de un problema muy grande con mi madre, me fui de casa, le dije a mi novio que si podía vivir con él, y para sorpresa mía me dijo que no, y fui a parar donde mi abuela. Recién un cuñado (novio de mi hermana) había llegado del interior, y mi abuela le arrendó un cuarto por el tiempo que dudara un trabajo que estaba realizando en la ciudad… Esa es otra historia que les contaré luego. Vamos a la historia original.

    Mi novio y yo seguimos en nuestra relación, pero un día pasó, terminamos, y el porqué se los contaré en otro relato.

    Pasaron 12 años, yo con una pareja, y él separado con dos hijos, volvimos a tener contacto. En ese entonces yo estaba pasando por problemas con mi pareja, y no me importaba nada. Y le comenté que quería verlo, fue emocionante volver a verlo, me llevó a un restaurant donde pasamos horas hablando, y empezamos a recordar… Yo que me había tomado como 4 cervezas estaba un poco mareada, lo escuchaba atenta, imaginándome como sería tenerlo de nuevo en la cama, él me decía que estaba hermosa (30 años, de 1.65 de altura, 79 kilos, cabello castaño, ondulado y largo, ojos verdes y tez blanca, así era en aquel entonces) me decía que había visto una foto mía en el Facebook y que no podía sacar de su mente, y efectivamente, me mostró la foto en su celular, eso me enterneció y me levanté para ir al baño, y fue cuando me dijo que le gustaba lo que veía.

    Yo le pregunté que si me podía llevar a bailar, y en eso antes de irme al baño le di un besito en la boca y vi cómo se estremeció… Me encantó seducirlo. Fui al baño y regresé a la mesa, él ya había pagado la cuenta. En la disco bailamos, yo me le pegaba para que sintiera mi cuerpo, para que sintiera mi respiración en su cuello, ya a esa altura se me había olvidado que yo tenía pareja, y le bailaba solo a él, a mi ex. Hasta que calladito en el oído me dijo que quería ir a otro sitio. Yo seguía mareada por el alcohol, y me sentía excitada y con muchas ganas. Me llevó al mejor hotel del lugar, no habíamos terminado de entrar al cuarto, cuando nos estábamos besando, en ese momento éramos como aquellos 2 chiquillos de hace 12 años, hambrientos de sexo, pero ahora con experiencia, donde demostrábamos lo que habíamos aprendido en 12 años. Solo les voy a decir, que después de no ser muy presto al sexo oral, de él, ya adulto, fue uno de los mejores orales que he recibido en mi vida.

    Si quieren saber el porqué terminé el noviazgo con él, déjenme sus comentarios.

  • Desesperada por mi verga

    Desesperada por mi verga

    Mónica me había fascinado, esa casada de ricas nalgas me dio una de las mejores cogidas de mi vida, después de que su amiga me contratara para que le ayudara con su depresión, ahora no la pasábamos mensajeando, deseándonos buenos días y noches, no sé cómo le hacía para escribirme en la noche que estaba su marido, pero era muy agradable y caliente.

    Me mandaba fotos de ella con alguna lencería que tenía, o desnuda en su baño metiéndose los dedos, yo por mi parte le enviaba fotos desnudo o videos de mi verga dura y sacando leche gritando su nombre.

    M: Que rico te vienes, ¡me gustaría sentir esa leche!

    CA: Que caliente eres, ¡no sabes cómo sueño con penetrarte diario!

    Así no la pasamos varias semanas, ya que por alguna razón o motivo no podíamos vernos ni salir, primero yo tenía trabajo siendo corneador y ella no se libraba tan fácil de sus responsabilidades.

    Pero un viernes comenzamos a escribirnos y ella me dijo que tenía el sábado libre en la tarde noche, así que quedamos de vernos en mi departamento, le mandaría un Uber para que llegara cómoda.

    M: Entonces nos vemos a las 2 de la tarde

    CA: Ok nena, ¡te mando el Uber!

    M: ¡Llevare ropa sexy para ti!

    CA: ¡Uhm! ¡Ya muero por verte!

    Yo prepare unos apetitivos y una botella de Ron, estaba ansioso esperando que llegara, tenía la verga parada de solo imaginármela desnuda recibiendo mi verga, quería que llegara ya.

    Toco la puerta a los 20 minutos y por dios que se veía fenomenal, traía un minivestido negro, tacones de punta fina color negro y medias color carne, se veía riquísima.

    CA: ¡Que rica te ves nena!

    M: Gracias, ¡me arregle para ti!

    CA: Gracias, que piernas más ricas se te ven y con esas medias, ¡me excitas mucho!

    M: No sabes cómo me moría por estar contigo.

    Nos sentamos en mi sofá, le serví un poco de ron y comenzamos a charlar, me conto que su marido sospechaba algo pero que ella lo sabía marear, que desde que cogimos ya no le interesaba coger con su esposo, aunque cuando lo hace, siempre piensa en mí, aunque no es igual, mi verga es grande y la de él es normal, por eso Mónica estaba ansiosa por coger conmigo.

    Después de unos tragos y una buena charla, comencé a acariciar sus piernas, se sentían tan bien cubiertas por esas medias, subí mi mano y descubrí que traía liguero, lo cual me calentó, comenzamos a besarnos apasionadamente, Mónica me acariciaba la verga y mis piernas yo apretaba sus tetas y sus carnosos muslos, levantando el vestido y apretando sus nalgas duras y grandes.

    CA: Que rica estas, ¡que caliente!

    M: ¡quiero cometerla!

    CA: ¡Pa luego es tarde!

    Mónica se arrodilló y yo me baje el pantalón y la trusa, mi verga estaba medio firme, pero escurría fluidos de excitación, Mónica la tomo con sus dos manos y comenzó a sobarla con delicadeza, mientras sus manos subían y bajaban le daba uno que otro beso, lo cual me ponía más cachondo, luego con su lengua lamía desde mis huevos hasta mi glande, no dejaba ni un solo cm sin lamer, se quedaba pegada en la cabeza lamiéndola aceleradamente, luego abrió la boca y se la comenzó a tragar como cuando una víbora se come a su presa!

    M: ¡Que rica esta!

    CA: ¡Guau!! ¡Que rico lo haces, uhm, como tragas!

    M: ¡Tengo hambre! Tu rico animal apenas me va a llenar, ¡uhm!

    CA: Continua nena, ¡uhm!

    Se detuvo un momento para ponerse de pie y quitarse el vestido, no traía tanga ni brasear, solo sus medias y su liguero, ¡se veía espectacular!

    CA: Me encanta tu cuerpo, ¡que rico te depilaste!

    M: Me puse así para ti, ¡espero te guste!

    Me puse de pie desnudándome completamente y comenzamos a besarnos, le mordía sus carnosos labios, ella me apretaba las nalgas y me arañaba la espalda yo lamia sus tetas, le apretaba sus ricas nalgas y acariciaba sus piernas que con las medias se sentía fenomenal.

    Después de eso Mónica volvió a arrodillarse a chupármela, yo estaba de pie y mi verga estaba ya bien dura, ella lo tragaba enterito hasta casi ahogarse, luego lo colocaba en medio de sus tetitas dándome un rico masaje mientras su lengua lamía mi glande.

    CA: ¡Uhm, que rico!

    M: Uhm, que rico sabe, uhm, ¿te gusta bebe?

    CA: ¡Me encanta, uhm, uf!

    La tome de la cabeza y comencé a meter mi verga con fuerza, ella no me limitaba me movía rápido ahogándola, ella ponía los ojos en blanco, pero no dejaba que me separar de su boca, ¡sentía que llegaría así que me acelere hasta que finalmente terminé corriéndome dentro de su rica boca!

    M: ¡Uhm!! ¡Que rico, agh!

    CA: ¡Oh! que rico, uhm, cómetela uhm, ¡cómetela!

    M: Sabe riquísimo, dámela toda, ¡que rico sabor tiene tu elche bebe!

    Después de que me hizo venir en su boca la levante y nos besamos apasionadamente, no me importo que su boca un tuviera mi semen, quería sentirla y así besándonos la lleve a mi cama, ¡la cargue y la acosté levantando sus piernas y comenzando a sobar su vagina!

    M: ¡Uhm!, ¿me la vas a comer?

    CA: Que rica la traes, depilada y húmeda, ¡claro que me la comeré!

    Me agache y comencé a besarle los muslos mientras acariciaba sus piernas, las medias me tenían súper cachondo, enrolle mi lengua y comencé a metérsela moviéndola rápido, la casada solo se retorcía y me acariciaba la cabeza.

    M: ¡Así que rico, uhm!

    Suspira, gemía y me pedía que no parara, le mordía sus labios suavemente, le chupaba y succionaba el clítoris el cual tenía bien inflado, Mónica me tomaba la cabeza y me pedía no dejara de mamársela, yo obedecí a la infiel dándole lo que me pedía.

    M: Así papi que rico, uhm, agh, jamás me sentí tan viva, ¡uhm!

    CA: ¿Que rica concha, uhm, de quién es?

    M: ¡Tuya bebe, uhm, méteme los dedos!

    CA: ¿Y tu culo, también?

    M: ¡Hazme lo que quieras nene, uhm!

    Comencé a meterle un par de dedos en su vagina mientras el lamía su rico culito rosado, limpio hermosos, mi lengua entraba y salía y ahora tres dedos palpaban la vagina de la sensual casada.

    M: ¡Oh! ¡Que rico, no pares, agh!

    CA: ¡Amo tu culito, esta de 10!

    La puse en cuatro patas como la perra que es, metía tres dedos en su vagina y comencé a meterle dos en su culo, los movía en círculos y de arriba abajo, sus fluidos comenzaban a salir, ella se retorcía y me pedía que no parara, yo obedecía, ahora cuatro dedos en su coño y tres en su ano, ¡la mujer estaba full!

    M: ¡Ah!!! Que rico, uhm, ¡me duele mi culito!

    CA: ¡Y eso que aún no te la meto, uhm!

    M: ¿Me la vas a meter por ahí?

    CA: Si, ¡tú eres mía y tu culo ahora me pertenece!

    M: ¡Sí!! Oh, no pares, soy tu puta, uhm, ¡que rico!

    Mónica estaba tan caliente que comenzó a venirse y tener un orgasmo con mis dedos dentro de ella, se retorcía como gusano, me salpicaba sus fluidos yo la tenía dura nuevamente y se la metería en su culo, pero primero quería follarle el coño.

    Me acosté en la cama y la tomé de la cintura cargándola y penetrándola de golpe, Mónica comenzó a moverse riquísimo, como solo ella lo hace, le apretaba las tetas, nos besábamos, estábamos como perros en brama.

    M: ¡Que rica verga, uhm!

    CA: ¡Me encanta como te mueves, uhm!

    Ella se daba sus sentones riquísimos, me encantaba ver como mi verga le entraba toda, le acariciaba sus pies y sus piernas, le apretaba el pezón, la tomé de su cintura y guie sus movimientos, que rica cogida nos dábamos.

    La acosté en la cama y le abrí las piernas y se metía aventándome con fuerza, ¡el ruido de los golpes y la cama moviéndose eran reflejo de lo rico que cogíamos, me apretaba las nalgas me la pedía como loca!

    M: No pares, métemela, uhm, que dura, cógeme papi, ¡cógeme!

    CA: Aprietas riquísimo, uhm, ¡que rico coges Mónica!

    M: ¡Agh, uf, ah!

    Me puse de pie y la orillé en la cama levantándole las patas y dándole de patas al hombro, me aventaba fuerte, le daba solo la puntita y luego la embestía brutalmente incluso jalándole su cabello, Mónica se retorcía sudaba y escurría, ¡jamás se la cogerán como yo!

    Así en esa misma posición levantándole las piernas hasta que sus rodillas chocaron con su cabeza la coloqué, vi su culito dilatado riquísimo, así que puse mi cabeza en la entrada, ella suspiro y se erizo, tomándola de los pies empecé a metérsela con suavidad, ¡como no entraba le escupí un par de veces y así mi verga empezó a entrar en su apretado y rico culo!

    M: ¡Ay!! ¡Despacio, agh!

    CA: Que rico aprieta, es estrecho, ¡uhm!

    Lentamente mi metiéndosela hasta el fondo, ella lanzo un grito enrome acompañado de movimientos bruscos.

    No le di oportunidad de nada, la comencé a sacar despacio y luego nuevamente la metí de golpe, otro grito acompañado de unas lágrimas de sus ojos salió

    M: ¡Agh!, ¡despacio, uhm!

    CA. ¡Que maravilloso culo, aprieta fenomenal!

    Comencé con el mete y saque, ella gritaba y gemía, se tapaba la boca mordiendo los dedos, yo estaba en el cielo, su culo apretaba riquísimo y además mi verga entraba hasta el fondo.

    CA: Que rico culo, uhm, como se la traga entera, ¡ah!

    M: Agh, despacio, me duele, ¡uhm!

    CA: ¿Quieres que la saque?

    M: ¡No!!! Cógeme y aunque duela no dejes de hacerlo!

    Comencé a embestirla rápido, Mónica gemía me rallaba, mordía la almohada con mis dedos comencé e apretar su clítoris dándole aún más placer, la pobre se retorcía, ¡finalmente gracia a eso comenzó a escurrir en un segundo orgasmo lleno de dolor y placer!

    M: ¡No mames! ¡Que rico, agh!

    CA: Si, que puta eres, uhm, ¡eres mi puta!

    Me acosté en la cama y la puse de lado, levanté su pierna y ella abrió sus nalgas para que mi verga entrara nuevamente en su rico culo, comencé a moverme despacio mientras me deleitaba con sus piernas cubiertas de seda y con sus tetas, le acariciaba su vagina y sus pezones, le mordía el cuello, ¡le jalaba el cabello era mi perfecta puta!

    CA: Mónica, que rico te al tragas, uhm, ¡tienes un culo de infarto!

    M: ¡Cógeme rey, uhm, que rico, agh!

    CA: ¿De quién es este rico culo?

    M: ¡Tuyo!! ¡Solo tuyo mi amor!

    La puse en cuatro empinándola al máximo para metérsela hasta el fondo, la tomé de su cabello y la empecé a embestir riquísimo.

    La casad solo gemía y gritaba ella también movía su cadera, que rico movimiento de nalgas, yo acariciaba sus piernas, muslos, espalda, todito su cuerpo.

    CA: ¡Agh, que rico, uhm, que rico!

    M: ¡Ah, no pares, métemela, ah!

    CA: ¡Que rico te mueves amor, uhm!

    M: Me vengo papi, ¡me vengo otra vez!

    Yo también tenía los huevos que explotaban comencé a moverme fuerte dándole con todo y finalmente terminé corriéndome dentro de su rico ¡culito de casada!

    CA: ¡Ah, Mónica eres la mejor, uhm!

    M: ¡Ah, que rico, uhm agh!

    El orgasmo fue maravilloso, quedo tirada en mi cama escurriendo semen, le tome un par de fotos para recordar, luego de descansar bebimos un trago de Ron, como ay eran las 5 de la tarde ella se aseo y salió corriendo a su casa, nos despedimos con un sensual beso.

    Hasta la fecha me escribo con ella, creo que no se separó, pero se volvió muy infiel, no importa yo sigo esperando otro rico encuentro con esa sensual casada.

    CORNEADOR ANÓNIMO.

  • Incestos en cadena: Padre e hija

    Incestos en cadena: Padre e hija

    -Papá. ¿Sabes que me dijo mi amiga Merchi?

    -¿Qué te dijo, cielo?

    -Qué si a una chica le comen bien el chochito y se corre después casi no le duele al desvirgarla.

    -No sigas por ese camino.

    Rosa, que era una joven de 18 años, alta, de cabello corto, ojos marrones, con un cuerpo de escándalo, y que en aquel momento estaba en vaqueros y camiseta blanca sentada enfrente de su padre con las piernas cruzadas en un sillón, le dijo:

    -Estamos solos en casa. Nadie más que tú y yo sabremos que lo hicimos. Desvírgame.

    Aquella conversación ya la habían tenido, por eso a Roque no le extrañó, y le dijo:

    -A ver si te queda claro de una vez por todas, Rosa. Antes de hacerle daño a tu madre me la corto.

    Rosa fue a su lado, puso su cabeza en el pecho de su padre, y le dijo:

    -No te creo.

    La cabeza bajó, se apoyó en su regazo y sobre la polla.

    -Ya la tienes gordita.

    La quitó de encima.

    -Ya es hora de que te vayas para la cama.

    Rosa siguió con la misma música.

    -¿Ven conmigo, papá?

    -Vete para cama y déjate de tonterías.

    Rosa se levantó del sillón, estiró los brazos hacia arriba, y dijo:

    -Uuuum. ¡Qué ganas tengo!

    -Y yo también, pero de mear.

    Roque se levantó del tresillo y fue al servicio. Al cogerla polla para mear se le puso dura, y dijo para si mismo:

    -Joder qué ganas me entraron de correrme.

    Rosa, mientras su padre se debatía entre si menearla o no, sacó del bolsillo del pantalón una pastilla de viagra china que le había dado su amiga Merchi, se la echó en el brandy que estaba tomando, revolvió con un dedo y después se fue para su habitación

    Roque, un cuarentón, alto, doble y de buen ver, al volver del servicio llenó la copa de brandy, echó un buen trago y volvió a mirar la película que estaban dando en 13 tv: Centauros del desierto.

    Tiempo después sintió cómo se le iban calentando los huevos y acto seguido su polla se le puso con una dureza cómo había tiempo que no se le ponía. Volvió a hablar solo.

    -Esta golfa me trae de calle.

    Estaba a punto de ir a la habitación de su hija cuando volvió Rosa a la sala. Traía puesto un picardías de seda transparente cortito que dejaba ver sus largas y finas piernas, su coño depilado y sus redondas y medianas tetas con areolas rosadas y gordos pezones. Le dijo:

    -Necesito tu polla dentro de mi coñito, papá.

    Se sentó de lado sobre sus rodillas y quiso besarlo. A punto estuvo de comerla viva, pero giró la cabeza y se hizo el duro.

    -A ver, hija. ¿No ves que no puede ser? Amo a tu madre.

    -No te estoy pidiendo que te cases conmigo, papá.

    -No entiendes.

    -Entiendo que estás empalmado y que yo tengo unas ganas tremendas de correrme.

    Le dio un beso con lengua y salió el diablo que había dentro de Roque.

    -¡Tú a mí no me jodes la vida, mocosa!

    La puso sobre sus rodillas y le dio con ganas con las palmas de sus manos.

    -¡¡Plas, -ayyy-, plas, -ayyy-, plas…!!

    Rosa lo iba a poner a mil a decirle:

    -¡Me encanta!

    -¡¿Qué?!

    -Que me pusiste más cachonda de lo que estaba.

    -¡Serás puta!

    -¡¡¡Plas, -ayyy-, plas, -uyyy-. plas!!! ¡Oooh!

    Roque rizó el rizo esperado que su hija siguiera con la seducción.

    -Vuelve para tu habitación.

    Rosa al ponerse en pie le cogió la cabeza y se la llevó a su coñito empapado.

    -¡Come!

    -No me hagas esto, Rosa.

    -Come, papá, come.

    Aquel coñito olía a gloria bendita. Roque se iba a hartar. Su lengua lamió el coñito mojado y sus manos magrearon las duras tetas. Rosa después de conseguir lo que tanto ansiaba, espoleó a su padre.

    -¡No pares, papá, no pares, sigue, sigue, no pares, haz que me corra en tu boca!

    Roque siguió lamiendo… Poco después dejó de magrearle las tetas, le echó una mano a su estrecha cintura, con un dedo de la otra mano le acarició el ojete y Rosa explotó:

    -¡Me corro, papá!

    Al acabar de correrse le dio la vuelta y le comió el culo bien comido, o sea, lamió su periné y su ojete y se lo folló con la punta de la lengua. El coñito de Rosa, goteaba jugos, y cada gotera colgaba cómo una liana, hasta que salía otra y volvía a colgar. Rosa no paraba de gemir y la polla de su padre latía cómo el corazón de un toro al ser toreado.

    -¿Me la vas a meter en el culo, papa?

    -¿Te gustaría?

    -Sí, pero antes quiero hacer otra cosa.

    Rosa se dio la vuelta, besó a su padre, después se arrodilló delante de él, le sacó la polla empalmada, la cogió y la metió en la boca. Rosa no sabía mamar, por saber no sabía ni menearla, ya que al hacerlo parecía una batidora humana. Roque le dijo:

    -Para, para.

    -¿Te duele?

    -No, pero así no se hace. Cógela por el cuello y lame los huevos -lamió-. Ahora lame de abajo a arriba hasta el frenillo y después lame la cabeza como si fuese un helado -lo hizo-. Mama como si fuese una teta -lo hizo-. Sube y baja tu mano con lentitud apretando la polla -lo hizo-. Mámala entera -la mamó hasta donde pudo-. Ya sabes cómo hacerlo.

    Rosa siguió haciendo lo que le dijo. Cuando Roque sintió que e iba a correr, le dijo:

    -Ahora, sí, ahora menéala como hacías al principio.

    La mano derecha de Rosa volvió a hacer de batidora y Roque se corrió soltando largos chorros de leche. Rosa estaba boquiabierta mirando cómo salían.

    Al acabar la polla seguía dura. Rosa se dio la vuelta, la acercó al ojete, empujó con el culo y la metió hasta la mitad. Aquel culo ya fuera follado. Roque lo sabía pero no dijo nada, dejó que la metiera toda y que lo follara.

    -¿Te gusta, papá?

    -Mucho.

    Rosa con la polla dentro del culo cogió la teta derecha y le puso el pezón entre los labios.

    -Lame.

    Roque lamió mientras Rosa subía y bajaba el culo… La polla salía casi totalmente del ano, salía hasta que solo quedaba dentro la puntita, luego entraba lentamente hasta llegar al fondo.

    -Ahora lame la otra… No chupes, lame.

    Roque con las manos cogiendo las nalgas de su hija dejaba que lo follara a su aire, aunque con la mirada rogaba por sus besos, besos que Rosa le negaba.

    -Deja que pruebe tu boquita, cariño.

    -No, mis besos solo son para mi novio. Ahora mama mis tetas.

    Le magreó y le mamó las tetas con ganas atrasadas. Rosa follándolo a su ritmo y sintiendo que e iba a correr, le dijo:

    -¿Quieres que la meta en el coñito?

    -Sí.

    Rosa sacó la polla del culo, la puso en la entrada del coño, empujó y… Zas, la polla entró con una suavidad exquisita. Rosa tenía el virgo en las orejas.

    -¡Diooos! ¡¡Qué gustazo!

    -¡Me voy a correr, Rosa!

    -Córrete dentro, papá.

    A Roque se le alejó.

    -¡¿Estás loca?! Puedes quedar preñada.

    -No, no puedo, ya estoy preñada.

    A Roque casi le da algo.

    -¡¿Qué?!

    A Rosa le vino de repente.

    -¡Me corro otra vez, papá!

    Roque, al sentir cómo el coño bañaba su polla, buscó la boca de su hija y le metió la lengua en la boca, Rosa se la devoró y Roque descargó dentro del coñito de su hija.

    Al acabar de correrse la quitó de encima, y le preguntó.

    -¿Quién te dejo preñada?

    -Tú, o eso espero.

    Roque se puso en pie, y le dijo:

    -¡¿Me engañaste para que te preñara?! Ojalá no quedaras.

    -El tiempo lo dirá. En caso de que quedara no te preocupes, no es a ti a quien quiero.

    -¡¿Encima me usaste para cazar a otro?!

    Rosa era una pécora de mucho cuidado.

    -El fin justifica los medios.

    -No tienes principios.

    -Tengo, pero soy más de finales.

    Mañana más.

    Quique.

  • Despedida de soltero y putas

    Despedida de soltero y putas

    Las despedidas de solteros por lo general son bastantes parecidas entre sí.

    Las mujeres festejamos casi siempre en lugares con strippers y los hombres contratan a mujeres para bailes eróticos y cumplir fantasías sexuales.

    Hace unos años atrás decidimos casarnos con mi pareja.

    Mis amigas me organizaron una despedida de soltera súper divertida con juegos, alcohol, risas, estuvo estupenda. Pero esa es otra parte de la historia.

    Unos días después de mi festejo a mi futuro esposo le esperaba una noche con amigos, alcohol y PUTAS!!

    Por un error de logística del organizador de la noche llegó a mi la información de la fecha, la hora, el lugar y los números de teléfono de las chicas a contratar.

    Me pareció muy divertida la idea de tomar cartas en el asunto. Ya que me parecía que mi pareja merecía un mejor festejo.

    Y en absoluto secreto empezó mi plan.

    Me puse en contacto con las chicas contratadas para contarles mi idea. Ellas me enseñaron a bailar y desnudarme.

    Estuve una semana bailando sensual frente a mi espejo al salir de la ducha… practicando mi baile erótico.

    Me compre una ropita diminuta, corset negro, simil cuero, con un cierre por delante, de el se desprenden los portaligas que sujetaban las medias de red negras asomando por encima de las botas de charol que llegan al muslo…

    Me sentía súper puta. Me veía súper puta.

    Todos los días me desnudaba frente al espejo al ritmo de la música, como las chicas me habían enseñado.

    La experiencia de ocultar esa información a mi prometido y mentirle a diario para conservar la sorpresa me hacía sentir poderosa, sexi, puta… y me encantaba.

    La noche del festejo, mi prometido se bañó, se perfumó, se vistió y salió inocente y contento desde mi casa sin saber realmente la noche que le esperaba.

    Mientras tanto yo me preparaba en la casa de una de las chicas.

    Subimos todas juntas al auto de una de ellas, éramos cuatro en total.

    Llegamos al lugar del evento.

    Era un quincho, con aproximadamente 30 hombres, la mayoría ya estaban borrachos, que se reían y gritaban todos juntos lo que hacía que fueran sonidos inentendibles.

    Una escena bastante diferente a la esperada por mi

    Cuando llegamos en el auto los gritos se transformaron en los de barrabravas, todos juntos gritando: «ahí llegaron las putas!! Prepáralo para las putas!!».

    En primer lugar bajaron del auto mis tres nuevas amigas, mientras yo esperaba mi momento sin ser vista aún por nadie.

    Las chicas entraron a la fiesta, sorteando a los borrachos de la entrada, bailando y moviendo los culos casi desnudos, usando nada más una bombachita diminuta.

    Fueron directamente en busca de mi prometido. Una de ellas acomodaba una silla en el medio del tumulto masculino, las otras dos chicas lo sentaron, taparon con una venda sus ojos y ataron sus manos al respaldo de la silla.

    Los 30 amigos, empezaban a ver que ese jueguito iba a ser muy divertido.

    Mientras las chicas bailaban alrededor de la silla, mi futuro esposo comenzaba a excitarse.

    Entonces bajo del auto, tomo aire, me paro firme y camino hacia el medio del tumulto lleno de testosterona.

    Con una cola alta en el pelo, maquillada, con la ropita que me había comprado, las botas de 20 cm de taco y entro, victoriosa, mostrándome delante de 30 hombres que habrían paso y gritaban mientras tomaban sus cabezas entre sus manos.

    Mi prometido estaba cada vez más nervioso, no veía nada y escuchaba gritos que decían: «nooo!!! Mira quien es!!!

    -Te va a matar!!! Que buena que estaaaa!!!

    Ninguno me tocó. Aunque se morían de ganas.

    Llego hasta el centro. Me paro detrás de la silla donde estaba el aún soltero maniatado y con los ojos vendados y con una voz un poco impostada me presento: «soy la más puta».

    Recorriendo con la punta de mis dedos sus hombros y brazos, me siento sobre sus piernas, y apoyo mis tetas en su boca.

    Noto su miembro duro y comienzo a frotar mi vagina sobre él.

    Los gritos de los amigos eran constantes…

    El aun no sabía quién era la puta que cabalgaba sobre su pene.

    Estaba muy mojada. Siendo la puta de mi esposo. Siendo vista mostrando mis tetas y mi culo a 30 hombres y abusar de un hombre maniatado… eso me calentaba mucho.

    Mis tres nuevas amigas deleitaban con sus cuerpos y sus bailes a los amigos desenfrenados de mi pareja.

    Empecé a morder sus labios, su cuello, recorrer con mi lengua su pecho y su abdomen hasta llegar a arrodillarme frente a él, abrí el cierre de su pantalón y deje libre su pene duro, mojado, caliente. Lamí esas gotas que salían de él, lo lamí de arriba hacia abajo, le pase mi lengua recordando a un cucurucho.

    Mi pareja jadeaba, dejando caer su cabeza hacia atrás, cerrando sus ojos, y sujetando mi cabeza que repetía un movimiento hacia arriba y hacia abajo mientras me cogía la boca.

    Logré mirar un poco más la escena y vi que unos cuantos de los 30 amigos estaban masturbándose mientras miraban, otros bailaban intentado sin éxito tocar a las chicas y unos pocos miraban sin entender mucho qué era lo que estaba pasando.

    Toda esta situación me excitaba mucho, asique introduje dos dedos en mi vagina y mojados, se los introduje en la boca, a mi prometido, para que pruebe un poco de mi sabor.

    Y baje, nuevamente, arrodillándome, ahora si, me disponía a todo.

    Le chupé, lamí, succioné y apreté el pene tanto que logré mi recompensa. Una gran eyaculación, sabrosa, abundante, que tragué encantada y saboree hasta la última gota.

    Luego volví a sentarme sobre sus piernas, quité la venda de sus ojos y dándole un besito en los labios le confesé: «me lo tomo todo, como siempre. Soy la más puta».

    Le di el besito y me retiré, junto a mis tres amigas, triunfante como había entrado, convertida en LA PUTA DE MI MARIDO.