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  • Esmeralda Pussycat en Bogotá XXX

    Esmeralda Pussycat en Bogotá XXX

    Hola a todos los lectores y usuarios de esta comunidad. Quiero empezar por decir que soy un ferviente seguidor de los relatos que aquí se publican y que narran las experiencias de muchos de nosotros.

    Hace mucho que no escribía nada, pero hoy quiero participar nuevamente con algo que espero sea de su agrado e interés, y si por el contrario se torna aburrido por favor perdónenme de antemano.

    Debido a la tecnología, el Internet, los sistemas DVD, las salas de video y la televisión por cable, las salas XXX han ido desapareciendo y en el caso de Bogotá ciudad donde habito creo que solamente queda el “Esmeralda Pussycat” en la Carrera 7 con 24 frente al Terraza Pasteur. Bueno creo yo que la existencia de este teatro se debe más que a las películas que proyectan a las personas que lo visitan.

    Yo decía anteriormente que este es un sitio donde puedes recibir la mamada más deliciosa o si eres más arriesgado darte gusto chupando una buena verga si es lo que te gusta. En mi caso siempre he ido por lo primero, pero no niego que he deseado más de una vez poder mamar a mi compañero de juego en ese momento, lamentablemente en las ocasiones que he ido no hay mucho de donde escoger.

    He escuchado que allí también van parejas y no niego que he deseado entrar y encontrar a alguna con quien poder disfrutar de una rica sesión de sexo, pero hasta ahora no se ha dado y en realidad no sé dónde se meten estas parejas que nunca he visto.

    Volviendo a mi caso y para quienes han visto mi perfil saben de mi gusto por la lencería y en algunas ocasiones he asistido a este teatro usando estas prendas (tangas y medias de liguero) para incrementar el morbo y de pronto lograra un contacto más excitante con alguno de los hombres que allí van.

    Lamentablemente no siempre las cosas han salido como yo espero y debo decir que es la mayoría de las veces cuando un hombre se acerca y mete su mano dentro de mi pantalón al notar estas prendas salen como espantados y me dejan como dicen vestido y alborotado.

    No sé porqué sucede esto, pero me gustaría algún día llegar y encontrar a alguien, hombre, mujer o pareja que disfrute de este fetiche como yo para pasar un buen momento con el morbo que el lugar genera o porque no salir de allí a otro sitio donde podamos hacer nuestra propia película para los más recatados.

    También me gustaría escuchar sus comentarios o experiencias si las tienen o han tenido respecto a este tema.

    Por ahora no es más y si les interesó y quieren comentar leeré todos sus comentarios y quien quita que podamos ponernos de acuerdo para encontrarnos algún día…

  • La amiga de mi novia resultó ser una verdadera zorra

    La amiga de mi novia resultó ser una verdadera zorra

    Se acercaba el cumpleaños de una de las mejores amigas de mi novia y sin duda yo sabía que estaríamos invitados. Yo con su amiga nunca había tenido nada que ver, pero lo que si tenía eran unas ganas inmensas de enseñarle mi verga y que me la mamara.

    Llegó el día de su cumpleaños y yo me alistaba junto con mi novia para asistir a aquel pequeño convivio, con un pantalón de mezclilla y una camisa de cuadros pretendía ese día tener algo que ver con ella. Llegamos al punto de reunión, la amiga lucía espectacular con su corto y ajustado vestido que hacia lucir sus curvas de una manera espectacular, sus tetas y sus nalgas se veían deliciosas, lo primero que hice fue darle su abrazo, un poco apretado para sentir sus hermosas tetas pegadas a mi cuerpo.

    Ya estando en la fiesta junto con los 10 invitados aproximadamente comenzamos a ambientarnos por el alcohol que estábamos tomando, en repetidas ocasiones entraba al baño con la intención de que ella me siguiera, pero fue inútil, ella parecía no tener la intención de seguirme el juego.

    En una de tantas ocasiones de las que fui al baño llegó el momento en el que voy saliendo de ahí y me la encuentro a ella en la cocina sola, preparando una pequeña botana, sin pensarlo me acerqué y le dije que se fijara en mi entrepierna, que me viera como se me notaba mi pito ya erecto, ella lo vio y soltó una risa picara. Le dije que lo tocara y me preguntó que para que, le dije que quería que su regalo de esa noche fuera tener mi pito dentro de su boca y si ella así lo quería tragarse mi leche también.

    Pasaron unos segundos en silencio y ella parecía no tener la intención de hacer nada de lo que le dije, hasta que en eso se acerca a mí y empieza a decirme que le encantaría tener mi verga en su boca, yo bien excitado lo único que hice fue hincarla y sacarme la verga por el cierre de mi pantalón, no tardó en tragársela toda, como una puta desesperada lo lamia y lo mamaba todo, mi verga estaba muy dura y mis huevos llenos de leche, yo sabía que no había mucho tiempo, pues alguien podía entrar y vernos, entonces le dije que lo hiciera más rápido que quería darle mi leche, y fue así como en cuestión de minutos con ayuda de mi mano y por su puesto de su hermosa boca mi verga explotó y lanzó un gran chorro de leche sobre su boca, la cual ella sin dudarlo se tragó para después limpiarme la verga con su lengua.

    Después de esto, ella se fue al baño y yo me senté en la sala esperando a que entrara mi novia para decirle que me sentía un poco mareado y poder retirarnos, esto para que ella no sospechara.

    Y así ocurrió, nos despedimos y todo salió excelente.

  • Era mi primera vez, tenía mucho tiempo queriendo hacerlo

    Era mi primera vez, tenía mucho tiempo queriendo hacerlo

    Era mi primera vez, tenía mucho tiempo queriendo hacerlo. Empecé a ver porno gracias a que uno de mis primos me prestó su laptop para hacer unas tareas, había un sinfín de páginas porno y así empecé a ver porno, y como fui viendo videos me fui imaginando que esa mujer que estaba ahí era yo. De esa misma forma imaginaba que era mi primo el hombre que estaba en esos videos y así pasó mucho tiempo disfrutando de un rico porno y conforme iba viendo más videos más eran las ganas de que alguien me hiciera el amor. Pero pasaba y pasaba el tiempo y nada y mientras más pasa el tiempo y yo no podía hacer otra cosa que no fuera ver porno y veía videos de chicas amarradas y que las amordazaban y más me calentaba hasta que decidí buscar a alguien para que me hiciera de todo lo que le hacían a esas chicas mientras las amarraban y así fue como todo esto empezó.

    Decidí buscar en una de esas páginas para conseguir ligues y así fue que encontré a algunos hombres que me pedían citas y más, pero la gran mayoría eran nada interesantes. Unos muy mayores y ese no era problema si no que no eran tan guapos, hasta que encontré a un chico que me llamó la atención, no era el más guapo de todos, pero se veía bien, no muy alto y delgado, en su perfil decía que tenía 23 años y me interesó mucho ya que eran pocos años de diferencia y mientras más platicábamos más me interesaba.

    Y llegó el momento en el que le dije la verdad que si buscaba un encuentro sexual y que me gustaría que me amarraran y me hicieran de todo lo que se pudiera, él me dijo que él con gusto lo haría y quedamos en vernos el fin de semana en su casa ya que él vive solo. Pasaron los días y yo con muchos nervios, pero emocionada así que seguí con esto adelante, y se llegó el día, me pasó la dirección y con miedo y deseo fui.

    Cuando llegué me dijo que él no estaba en la casa, pero que dejó abierto así que podía pasar y me dejó una nota en la mesa:

    «Linda, prepárate para lo mejor que te pasara, aquí te dejo esta vestimenta que quiero que te pongas y ve al cuarto ahí está todo listo, ponte la mordaza de boca y las esposas que dejé ya listas para hacerte el sexo más duro y apasionado»

    Me llego un mensaje al teléfono diciendo «en 10 minutos estoy en casa, espero que estés lista porque hoy yo seré tu amo» así que me apresuré porque ahora él mandaba y me puse bien caliente y no quería desobedecer a mi dueño.

    Entre al cuarto, me cambié y me puse la mordaza en la boca como él dijo y a como pude las esposas (Con mucho miedo, pero ya mojada) y vi a un lado algunos objetos que vi en algunos videos y más me calentó.

    Cuando ya estaba todo listo se escuchó que alguien entró y me dijo “espero que estés lista para tu primer sorpresa”.

    Cuando él entró al cuarto me sorprendió muchísimo ya que no era el hombre con el que había platicado.

    Era un hombre de 45 años, de casi 2 metros de altura, con un cuerpo muy grande y brazos muy fuertes que a decir verdad no era necesario tenerme esposada a la cama ya que con esa fuerza no iba a ser necesario, tenía mucho miedo y me quería soltar, pero era imposible ya que yo misma me puse en esa situación y con la mordaza pues no podía decir nada.

    Me dijo que era el mismo con el que había estado platicando, pero no quería que supieran quien era, así que hizo un perfil falso y empezó a hacer a lo que venía, empezó a tocarme las piernas y yo no quería porque me imaginaba con otro, pero no podía hacer nada.

    Tomó unas sogas y amarró mis piernas a la cama así que ya no podía hacer nada y agarró un objeto con varios tiras de baqueta para empezar a golpear mis piernas y era un poco doloroso y yo estaba sufriendo a cada golpe, pero más porque ya no quería estar ahí, pero no podía decírselo porque estaba con la mordaza en la boca.

    Puso en mi vagina sin quitarme la tanga un vibrador encendido y eso hacía que me mojara mucho, mucho y me empezó a calentar hasta que el vibrador hizo que me mojara, terminé como nunca había terminado.

    Después de eso de un tirón arranco mi bra y quedaron mis bubis al aire, puso unos ganchos en mis pezones y eso fue doloroso y excitante tanto que solo podía gemir y gemir y arrancó mi tanga quitando el vibrador y pensé que dejaría descansar mi vagina, pero solo quitó eso para empezar a chupar mi vagina de una manera tan rica, muy rica que solo me retorcía.

    Sin poder moverme casi nada, me entró una desesperación en mi cuerpo por no poder moverme y de tanto que pasó su lengua por mi clítoris hizo que me viniera nuevamente, algo nuevo para mi que una lengua hiciera eso y cuando terminé empezó a desvestirse y yo pensé que me iba a coger, pero no fue así.

    Sacó un pene muy muy grande, algo así como los de algunos videos que había visto era muy grande casi proporcional a su tamaño, estaba enorme y bien dura así que me dio tanto miedo y yo seguía chorreando tanto y empezó a quitarme la mordaza de la boca y se puso cerca de mi y cuando quitó la mordaza iba a decirle que si me podía soltar, pero antes de que yo dijera nada abrió mi boca y metió su pene en mi boca que apenas entraba ya que no soy de boca grande, y me hizo que se la chupara y casi no entraba en mi boca y aun así empujaba tanto que me ahogaba cada que la metía hasta mi garganta.

    Después de eso me dijo que sacaría su pene, pero que yo no podía hablar para nada porque él era mi amo y esto me agradó tanto y solo moví mi cabeza lo que pude diciendo que sí, él sacó su pene y me dijo “ahora vas a pedirme que te folle” y con voz entre ahogada le pedí que si me podía coger porque lo deseaba tanto y él me dijo, “no puta no te voy a coger cuando tú me digas, lo voy a hacer cuando yo quiero” a lo que solo asentí con la cabeza.

    Él me soltó de las piernas y manos y me dijo “ahora si ven perrita baja de la cama” y me puso un collarín con una cadena y me hizo caminar a gatas al baño, ahí sacó un poco de lubricante y me lo dio en la boca para que lo agarrara se dio media vuelta y me jaló muy fuerte para que saliera del baño y eso hizo que se me cayera el lubricante y él se molestó y me pegó una nalgada tan fuerte que quedó su mano enorme marcada en mi nalga y yo grité y él me dijo que no me había dado permiso de gritar, a lo que pregunto que si iba a gritar otra vez y le digo con la cabeza agachada que no.

    Después me dio otra nalgada igual de fuerte y yo aguanté y le dije “gracias amo”, él me hizo levantar el lubricante con la boca y me dijo que me subiera a la cama y me hincara y quedé justo donde estaba su pene, me dio una cachetada y me dijo que abriera la boca y me metió su verga nuevamente y seguía metiéndola hasta donde podía.

    Me dio la vuelta y me puso de perrito y me puso la mordaza, ya no podía decir nada, cuando de repente pasó su dedo por mi vagina y metió su dedo y eso me excitó tanto y estaba un poco grande el dedo que quedó un poco apretado y me quitó la mordaza y me dijo “habla putita”, a lo que le dije “amo me puedes coger” y cuando eso dije me metió su pene tan fuerte en la vagina que grité del dolor y me tiré al frente de la cama y eso le molestó y me jaló fuerte de la cadena que aún no me quitaba y lo único que pude decir “perdóneme amo perdóneme no me di cuenta” y el me dio una cachetada y le pedí “castígueme por favor”.

    Me puso en cuatro otra vez y me dio nalgadas muy fuertes y yo solo decía gracias “amo gracias amo” y cuando dejó de darme nalgadas descansé un poco.

    De repente otra vez el pene hasta adentro y ya no me quise mover y ahí estuvo cogiéndome tan duro y doloroso al principio hasta que mi vagina se acostumbró a eso y después solo era disfrutar. Mientras lo hacía me hizo terminar un par de veces antes de que él terminara y mientras me seguía cogiendo me puso lubricante en mi ano y ahí me dio tanto miedo, pero no quise decir nada y me cogía.

    Me empezó a masajear el ano y de repente me metió su dedo y eso me dolió, pero no tanto porque solo era un dedo y así siguió cogiéndome y con un dedo de él en mi ano hasta que terminamos los dos.

    Después de eso me dijo “ahora si puta, puedes hablar” y yo imaginé lo que él quería escuchar y le pedí “Amo ¿por favor me puedes coger por el ano?”.

    Él solo rio un poco fuerte y me dijo, “no puta hoy no será ese día, te puedes largar yo te diré cuando regresaras”.

    Cuando salí del cuarto agarré mi ropa que estaba en la sala y me iba a empezar a cambiar y me preguntó “¿te dije que te pusieras ropa?”.

    A lo que con la mirada hacia abajo solo moví la cabeza diciendo que no y él solo me agarró de un brazo y me llevó a la puerta y abrió y me sacó de la casa diciendo “ahora si te puedes cambiar”, afortunadamente no había nadie por la calle.

  • Ecuador, experiencia con maduro

    Ecuador, experiencia con maduro

    Me llamo Roberto, soy de una ciudad pequeña del Ecuador, pero vivo en Quito desde un tiempo por temas laborales, soy ingeniero y trabajo en una empresa de alimentos.

    Yo tengo 35 años, soy de contextura promedio (no gordo ni flaco), 170 cm de estatura, ojos cafés, cabello negro, velludo, sumamente varonil, que incluso mi familia no conoce mi orientación. Soy casado y decidí contar mis historias, mis experiencias y travesuras con hombres maduros.

    Les comento que mi gusto es exclusivamente por hombres maduros, creo que me atraen los hombres pasados los 50 años.

    Tengo algunas historias, pero la historia que les voy a contar aún la sigo viviendo; así que preferí contar desde lo actual y lo que me está ocurriendo.

    Yo voy muy seguido a mi ciudad natal, donde hay hombres muy guapos, la gente en general es simpática, blanca, ojos azules (muchos), en fin; la gente es simpática. Siempre que he ido me quedo viendo los hombres maduros y me hacen suspirar. Siempre he visto a un hombre que antes tenía un negocio en el centro de la ciudad, pero por las situaciones económicas, dejó su negocio y empezó a trabajar de taxista. Su nombre es Fausto (nombre ficticio), él tiene aproximadamente 55 años, panzoncito, de piel blanca, tiene poco cabello, tiene barba, pero se afeita todos los días, por lo que le queda un simpático color verdoso en su rostro, lo que lo hace muy guapo. Es velludo y es el típico hombre maduro espectacular.

    Siempre lo había visto haciendo taxismo en la ciudad.

    Lo había tomado un par de veces para el servicio de taxi, pero no mostraba ningún interés en mi, durante el trayecto del servicio del taxi solamente conversábamos del clima, el progreso de la ciudad y cosas sin mayor importancia.

    A inicios del año 2019 nuevamente fui a visitar a mi familia, y fue donde empezó todo.

    Eran las 18 h cuando estaba en mi casa y se me encendieron las ganas de hacer algo, pero como es un pueblo pequeño y nadie conoce mi orientación, no sabía qué hacer para quitarme la calentura, así que; decidí ir a esa hora a caminar al centro. Cuando llegué al centro de la ciudad, me senté en el parque y vi que no había nada, me aburrí y decidí regresar a casa.

    Cuando estaba en la calle, levanto la mano a un taxi, se detiene, abro la puerta y lo veo, era Fausto, lo saludo y le indico la dirección. El empezó a platicar un poco, (él no me reconocía, pero yo si a él), y de repente la calentura loca que yo llevaba empezó a aflorar, y le dije

    Yo: Me gustaría mejor ir a un prostíbulo

    Fausto: Si gusta, yo lo llevo.

    Yo: Si, por favor

    Fausto: A estas horas se levanta las ganas jejeje

    Yo: Si, por supuesto, y la verdad yo no hecho nada en un buen rato, Ya se imaginará como estoy

    Fausto: jajaja, si, y cuando uno está así agarra lo que puede jaja

    Yo: así es, en esas me encuentro yo en este momento

    Fausto me miró y sonrió, yo también sonreí, pero ya el morbo estaba metido en mi cabeza, y quería seguir con ello.

    Yo: ¿Y a usted le ha pasado?

    Fausto: ¿Qué cosa?

    Yo: Que se tenga que agarrar lo que encuentre jaja

    Fausto: Sabe que no, pero en este momento creo que me está pasando (Fausto sonríe y me mira)

    En ese momento Fausto se acomoda la entrepierna y yo miro de reojo. Y a esas alturas estaba muy caliente.

    Llegamos y Fausto detiene el taxi en el prostíbulo, yo empiezo a sacar dinero para cancelarle, en eso me dice:

    Fausto: ¿De verdad desea quedarse aquí, o podemos ir a otro lugar a conocernos mejor?

    Yo me asombré y le dije:

    Yo: Prefiero ir con usted y conocernos mejor.

    Fausto sonrió, dio la vuelta y salimos de ese lugar. A los pocos metros detuvo el taxi en un lugar un poco solitario, se quitó el cinturón de seguridad y se abalanzó hacia a mí, a besarme. Fue un beso delicioso, nadie decía nada, solamente nos quedamos besando y gimiendo, nos besábamos como locos. Fausto empezó a rugir como toro mientras me besaba.

    Nos detuvimos por un momento y encendió el taxi nuevamente, y me dijo:

    Fausto: Que rico, es primera vez que beso a un hombre y me tienes sumamente arrecho. Vamos a un lugar que creo no hay gente en este momento.

    Yo: Si, vamos. Me gustaría que me haga todo lo que usted quiera

    Fausto: Uy, lo vamos a disfrutar

    Mientras íbamos rumbo a un lugar que se llama la “pampa”, en el camino nos íbamos besando y diciendo cosas ricas.

    Cuando llegamos al lugar, en efecto no había nadie, es un lugar tipo mirador, donde a esas horas de la noche no había nadie, y la única forma de ubicarse en el sitio era encendiendo las luces del carro. Fausto se bajó de forma inmediata y me abrió la puerta, dejó las puertas del vehículo abierto, me tomó de la cintura y me arrinconó en al capot del vehículo, me empezó a besar, parecía un toro. Rápidamente me despojé de la camiseta y le saqué la camisa que él llevaba. ¡Uff que hermoso oso!, era espectacular, velludo, panzoncito, y todo un macho.

    Fausto me comía la boca, el cuello, las tetillas, realmente era un animal, incluso temía que yo podía eyacular sin siquiera tocarme, e intentaba bajar las revoluciones para que no suceda eso.

    Yo gemía de placer, estaba sobre el capot de su carro y encima lo tenía a ese macho que quería poseerme de forma brutal.

    Con dificultad empecé a desabrochar la correa y logré bajar su pantalón, mi mano fue directamente a buscar su bulto. Cuando lo toqué, me quedé helado, era enorme, grueso, suspiré porque era un bulto de soñar, inmediatamente hice el esfuerzo para recorrerme hasta su bulto, yo lo cogía con dos manos, era increíble, era uno de los penes más hermosos que había visto, empecé a olerlo, cerraba los ojos y me encantaba acariciarlo con mis mejillas.

    Fausto me veía y gemía.

    Yo empecé a mamarlo, no entraba en mi boca, pero Fausto era un hombre que sabía cómo tratar a su pareja, siempre fue delicado, incluso desde ese momento me empezó a tratar como mujer, como nena, como princesa, Nunca nadie me había tratado así, y me gustó.

    Fausto: Ay mijita, te voy a hacer mía, vas a ser mi hembrita, yo soy tu hombre y esta noche te voy a preñar.

    Yo: Si amor, quiero ser tuya, solo tuya, hazme sentir tu hembra.

    En ese momento Fausto me agarró de la cintura, me besó nuevamente como loco, y me colocó piernas al hombro en el capot del taxi, me ensalivó el huequito y empezó a intentar meterlo (siempre fue un caballero), empezó la cabecita a meterla, yo gemía de dolor, pero él lo hacía suave, mi huequito empezó a dilatarse y permitir el ingreso de la cabeza , mientras lo metía me decía cosas ricas, te amo, me encantas, eres mi mujer, eres mía. Gemía y seguía metiendo.

    Mientras me decía cosas bonitas, iba metiendo. Él sabía como tratar a una mujer, a tal punto que se preocupaba si me dolía o no. Ya para este punto yo no sentía dolor, solo quería que siga metiéndolo. Cuando lo metió todo, empezó a meter y sacar de forma salvaje, gemía como toro, yo gemía de placer, incluso se me salían algunos gritos un tanto femeninos y a Fausto le encantaba.

    Aceleró las embestidas hasta que empezó a gemir de forma más brusca y gritaba:

    Fausto: Ay mijita te estoy preñando, toma mi leche, eres mía, eres mi nena, mi princesa, soy tu marido Ayyy.

    Yo al escuchar y sentir tremenda culeada, eyaculé sin tocarme. Empecé a dar gritos de placer

    Fausto expulsó una gran cantidad de semen dentro de mí y yo era el hombre más feliz en ese momento.

    Me ayudó a incorporarme de la posición en la que me encontraba, me abrazó, me besó, me decía que me amaba, que yo seré su princesa de ahora en adelante.

    Nos limpiamos y nos metimos en el auto a descansar un poco, conversamos, nos besamos, nos decíamos cosas bonitas.

    Ya cuando era aproximadamente las 12 h de la noche, me llevó hasta mi casa, igualmente nos besamos, intercambiamos números y nos despedimos.

    A las 08 h del día siguiente, recibí un mensaje de Fausto invitándome a conocer un lugar alejado de nuestro pueblo, invitación que con gusto acepté.

    Fui su primer hombre, él me contó que solo había hecho sexo con mujeres, pero es la primera que lo hace con un hombre, y me dice que está encantado. Aún tiene sexo con su esposa, pero no lo atiende como yo.

    Ese fue mi inicio con Fausto. Estaré compartiendo más relatos con Fausto que hemos tenido desde el 2019 y las aventuras en las cuales nos hemos embarcado.

    Lo que viene es espectacular…

    Oswaldo

  • Insomnio, curiosidad y excitación a altas horas de la noche

    Insomnio, curiosidad y excitación a altas horas de la noche

    Me despierto, la habitación está totalmente obscura, miro el reloj del celular y son las 4 am. Intento conciliar el sueño, pero ya me es difícil, mi mente comienza a trabajar y empiezo a pensar cosas… cosas absurdas, pero detalles que no pasaron desapercibidos. No sé si sea un don o simplemente soy un pervertido, aunque yo creo más que es la segunda jaja.

    Recuerdo haber visto a mi vecina por la tarde en su azotea colgando ropa a secar, mi vecina es una madurita de casi 40 años aunque es delgada y chaparrita, se cuida bastante bien siempre usando leggings pegaditos a sus lindas piernas y marcado su rico y redondito trasero, a pesar de ya tener hijos al verla por la calle creerías que se trata de una escuincla de apenas unos veintialgo, le gusta divertirse y es muy alivianada me llevo bastante bien con ella, aunque muy dentro de mi no puedo evitar verla con ese ojo perverso, ese ojo de deseo y de algún día poder follármela y hacerla gozar…

    Al pensar todo esto, no pude evitar sentir ese impulso de levantarme de la cama ya con mi verga medio flácida, me quité el bóxer y solo me puse un pans y una sudadera y salí a mi patio a fumarme un cigarrillo a ver si así calmaba mis ansias (no fue nada molesto salir ya que vivo solo) ya estando en mi patio pude notar su ropa de mi vecina ondeándose por la brisa fría de la madrugada, mi vista a detalle pudo notar un lazo lleno de ropa interior detalladamente colgada dándome una buena vista de los cacheteros de mi vecinita… Uuff!! Inmediatamente esto encendió más mi calentura y mi morbo quería más, mi cigarrillo se había terminado pero yo sentía unas ganas tremendas de masturbarme y deslechar mi miembro que ya se me podía notar claramente marcado en mi pans.

    No lo dude más, me dispuse a observar más de cerca su ropa y comencé a trepar primero mi azotea, para así poder trepar a la azotea de mi vecina (ya que es un piso mayor que mi casa) mi cuerpo automáticamente se llenó de adrenalina, sentía mi cuerpo caliente a pesar del frío que se sentía estar ahí… solo con la obscuridad de la noche y el gran silencio de todos mis vecinos durmiendo.

    Trepe con una gran habilidad para hacer el menor ruido posible, mi cuerpo me temblaba sentía nervios, frío, excitación, curiosidad, morbo, todo eso en gran parte, me habían hecho estar ahí parado alado de la ventana de la habitación de mi vecina, agazapado intentando subir escalón por escalón de sus escaleras que dan a su azotea.

    En ese momento estaba totalmente extasiado de toda la adrenalina que estaba sintiendo ya estando en la azotea de mi vecina, podía sentir el aire frio azotando la ropa y recorriendo mi cuerpo, tenía otra perspectiva de mi vecindario desde ahí arriba… solo un gran silencio y una bonita luna iluminaba el cielo esa madrugada.

    No lo dude más, me asegure que nadie más estuviera por ahí haciendo algo que no fuera estar durmiendo y con cautela me fui acercando a esos ricos cacheteros, podía sentir el aroma a suavitel, ahí estaban frente a mi… 5 cacheteros de diferente color colgados delicadamente esquina con esquina extendidos totalmente, pude imaginar a mi vecina con ellos puestos, con el amarillo, con el rojo o con el gris!?

    Uff!! O quizás con el negro, sin duda con el que fuese mi vecina con esas ricas nalgas que tiene les daría una muy buena vista, mientras pensaba esto y pasaba el tiempo yo me estaba acariciando mi verga, ya no me importo nada y baje mi pans un poco liberando mi verga semiparada, me escupí mi mano y comencé a masajeármela lento mientras con la otra mano acariciaba y olía esas prendas por la zona de la vagina.

    Mi mente estaba al mil, sabía que esas prendas rosaban del diario su culo, su vagina, que esa zona la manchaba de fluidos, y eso más me encendió para darle unas buena olidas a las prendas, quizás mi excitación ya era bastante pero no lo voy a negar, a pesar del aroma a suavitel pude notar un tenue aroma a colita… mmm delicioso!!

    No paré de inhalar ese leve aroma que pude detectar como perro, mientras mi mano derecha apretujaba ya una verga totalmente dura humildemente de unos 16 cm con mis venas marcadas, y sin parar de arriba abajo le estaba dando a mi verga el placer que quería, elegí el cachetero color blanco para distenderlo y llevármelo a la nariz por la zona de la tela que da a la vagina y comencé a escupirle y lamberlo mientras seguía mi ritual de estarme jalando mi verga a media madrugada en la azotea de mi vecina.

    Mi mente volaba, es como si me estuviera follando a mi vecina, me la imaginaba y era una situación bastante morbosa en la que me encontraba, ella durmiendo, mientras que un piso arriba de ella, un chico perverso joven y viril, se masturbaba delicioso con sus bragas… no me importó nada, yo seguía extasiado de placer, después de unos minutos enrollé el cachetero en mi verga, con la tela de la zona vaginal comencé a limpiar mi verga en la zona debajo de mi cabeza, que se quedará mi aroma para está perrita..

    Seguía mi deliciosa chaqueta, cada vez más cerca de explotar, seguía divirtiéndome viendo los demás calzones cuando al fin pude sentir mi orgasmo venir… y como un calambre me paralizó las piernas y comencé a tensarme más y más y más mientras sentía como se comenzaba a desbordar de semen la prenda… yo seguía jalándomela rico mientras cada vez el calzón se sentía más calientito y viscoso de mi leche… estaba súper calientito mi semen, tan blanco y espeso, y es que yo de por sí cuando eyaculo saco bastante semen, pero está ocasión fue mucho más!! La adrenalina y morbo pudieron conmigo…

    Después de quedar todo retorcido de esa gran eyaculación sentía como mi verga comenzaba a ponerse flácida nuevamente y aún con el calzón todo moqueado de mi vecina en mi pito, lo retiré lentamente mientras veía una tenue telita de líquido seminal separándose de mi cabeza y la mancha de semen fresca que se veía chorreado en toda la tela de la zona vaginal del cachetero…

    Todavía jalé mi verga descubriendo nuevamente la cabeza y así semiparada, parecía totalmente una salchicha flácida rodeada en venas verdes moviéndolo de arriba a abajo jugueteando con él, comencé a esparcir con mi cabeza todo el semen y batirlo bien en la tela, pensando en cómo me gustaría que fuera la lengua de mi vecina y su carita recibiendo toda esa dotación de leche calientita, ni modo esta vez serán para sus calzones.

    Volví a acomodar su cachetero ya no tan blanco, nuevamente como aparentemente estaba… me encantó verlo con una gran mancha de mi semen… no podía dejar de pensar en la sorpresa que se llevaría mi vecina después, al darse cuenta que su calzón tiene una mancha amarillenta y tiesa… jiji por qué será? O quizás no se dé cuenta y así se lo ponga, y ande con sus leggings pegaditos y ese cachetero moqueado, rozando su rica vagina ensuciándolo con sus meados y fluidos… que morbo me daba pensar eso.

    Bajé lentamente las escaleras como Bambi, las piernas me temblaban, pero vaya orgasmo que había tenido, el frío ya lo sentía más fuerte, eran casi las 5 am y tenía que dormir. Bajé y me recosté.

    Al amanecer, salí al patio para hacer un par de cosas, y ahí estaba… Mi gran y querida vecinita distendiendo su ropa y bajando lentamente sus escaleras con un rico mayon morado, a mi vista estando abajo tenía una vista perfecta de cómo se partían sus labios vaginales al bajar cada escalón, se me hizo agua la boca, en eso estaba cuando su mirada se interceptó con la mía

    -Buenos días vecino!

    -Hola buenos días hermosa, ya lavando?

    -Ya desde ayer, solo que ahorita toca hacer la comida

    -A pues que bien, provechito

    -Gracias corazón

    Abrió su puerta y se metió, yo sin perder en ningún momento su culo tan rico y antojable, antes de cerrar volteó y me sonrió y yo le sonreí como un chico bueno que soy, pero por dentro siendo malicioso con la gran porción de verga y semen que dejé en su ropa interior.

  • Trío con la masajista

    Trío con la masajista

    Me dijo que me tenía una sorpresa, que me recogía al día siguiente a las 4:30 pm. Su única indicación: lencería negra.

    Yo estaba emocionada y nerviosa desde que me lo dijo, sabía que no íbamos propiamente a rezar, pero todavía no me quedaba muy claro qué se le había ocurrido esta vez.

    Me recogió a las 4:10 en mi casa, íbamos un poco cortos de tiempo, nos entretuvimos hablando y cuando me percaté, habíamos llegado a la zona de los moteles. Entramos al motel, él preguntó por la reserva, se demoraron un poco en atendernos, pero finalmente nos llevaron a nuestra habitación. Una suite en un motel gigante (nunca había visto uno así). Habitación con sauna, jacuzzi, tubo para bailar.

    Llegué y me puse cómoda, me quité los zapatos y configuré el Bluetooth con mi celular para poner algo de música. Él pidió una botella de champaña y se acostó en la cama. A mí todavía no me quedaba muy clara la dinámica del asunto. Vi el tubo, y empecé a bailar un poco para él, tenía un vestido y me lo subía para que él pudiera ver mi ropa interior y mis ligueros. Mientras, él me tomaba fotos.

    Nos trajeron la champaña con dos copas, cuando la recibimos él pidió otra copa. En ese momento comprendí que estábamos esperando a alguien más. Al momento, recibió una llamada en su teléfono, él dio el número de la habitación y colgó. Yo mirándolo confundida, le pregunté quien venía. Llegué a pensar que podría ser una vieja con la que él había tenido encuentros swinger en el pasado, y con quien yo había aceptado que hiciéramos nuestro primer trío, su respuesta fue que no, que no era ella, pero que yo había “pre aprobado” a quien venía en camino.

    Yo estaba muy nerviosa, no sabía qué iba a pasar, ni quien venía en camino, pero eran unos nervios placenteros.

    Tocaron la puerta, era ella. En tacones altos, pantalón negro muy pegado, una camisa de animal print ceñida al cuerpo, pelo muy largo y ondulado, linda, agradable.

    Cuando entró se presentó y por su actitud supe que se trataba de alguien “profesional” y ahí entendí todo. Días atrás él me había compartido un perfil en Instagram de una chica que hacía masajes tántricos, y yo le dije que me parecía súper buena idea, así que él decidió agendarlo y sorprenderme.

    En ese momento me relajé, supe que estaba en buenas manos y me concentré en disfrutar. Ella acomodó la música en el Tv, apropiada para el ambiente, dejo prendida únicamente las luces rojas que hacían más morboso el ambiente. Nos pidió que nos quitáramos ropa y quedáramos únicamente en ropa interior, ella hizo lo mismo.

    Yo tenía un conjunto de encaje, negro y transparente y mis ligueros, modestia aparte, me veía fenomenal. Ella salió del baño con un conjunto de encaje rojo. Nos pidió que nos sentáramos en la cama frente a frente agarrados de las manos y nos viéramos a los ojos. Debo admitir que en ese momento me puse nerviosa de nuevo, pero veía en los ojos de mi novio mucho morbo, ella nos decía cosas, y nosotros concentrados el uno en el otro.

    Después de eso me vendó los ojos, me pidió que me quitara la ropa interior y que me acostara boca abajo en la cama. Ellos se hicieron a lado y lado de mi cuerpo. Primero me llevó el aceite a mi nariz para que sintiera el olor, después de eso, me echó aceite en mis piernas. Empezó el masaje, ella en un pie y él en el otro; iban subiendo poco a poco. Ella tenía unas uñas larguísimas que hacían que él toque final del masaje fuera extraordinariamente delicioso. Era un masaje relajante, pero yo sentía cómo mi cuquita se iba mojando. Ellos iban subiendo las piernas y así iba subiendo la intensidad del masaje.

    Se sentía delicioso, él seguía lo que ella hacía, y sincronizaban muy bien, mientras tanto yo extasiada. Fueron subiendo hasta que llegaron a mis nalgas. Las masajeaban cuidadosamente, mis reflejos me pedían mover mi culito como si mi novio estuviera adentro de mi. Masajeaban, llegaban hasta mi entre pierna pero no tocaban nada más. Eso me ponía a mil. Siguieron subiendo y masajeaban mi espalda, absolutamente relajante, estando boca abajo, masajeaban la parte donde empezaban mis tetas, y las sensaciones eran loquísimas. Yo solo sentía que mi cuquita estaba cada vez más mojada, moría de ganas por que me tocaran, pero al tiempo sabía que mientras más se extendiera, mayor iba a ser el placer.

    En un momento; empecé a sentir un placer delicioso, aun con los ojos vendados podía percibir que ella, con sus tetas muy llenas de aceite, las pasaba por mis nalgas y terminaban mi espalda, alcanzando a rozar mi cuquita. La sensación es indescriptible, ya empezaba a jadear. Quería que no parara nunca de hacerlo. Fue en ese momento en que me percaté que ella no tenía ya brassier y me arrechó mucho la idea de que mi novio nos estaba viendo a las dos así, desnudas y que probablemente él también estaba disfrutando de sus tetas. Yo estiraba la mano tratando de buscar su verga, cuando la sentí, estaba durísima. La masajeaba suavemente; pero él me quitaba, me decía que era mi momento de disfrutar; aunque la verdad es que sentir su verga así de dura me hacía mojar más y más, la quería en mi boca.

    Ella me pidió que me volteara, seguía con el tapabocas, pero mis manos estaban libres, empecé a explorar. El masaje tuvo la misma dinámica, desde mis pies hasta arriba. Me echó aceite por todo el cuerpo, las gotas caían en mi cuquita y en mis tetas, y nada más eso me generaba mucho placer. Masajearon poco a poco, desde mis pies, iban subiendo. Pronto llegaron a mi cuquita, primero masajeaban mi entrepierna. Ella se quedó haciéndolo sola y mi novio empezó a besarme. Besos morbosos, mordidas, delicioso, los necesitaba. Necesitaba sentirlo a él. De pronto ella empezó a tocar mi clítoris, un movimiento circular, suave, me estremecía. Deje de corresponder a sus veces y solo jadeaba, el placer era infinito. Ella sabía tocarme muy bien.

    En un momento empecé a sentir algo delicioso que rozaba mi cuquita, primero suave y luego duro. Se sentía increíble, no quería que parara (Al terminar supe que era ella con sus tetas). Después de eso ella se hizo completamente arriba de mi, frotaba todo su cuerpo contra el mío, yo tocaba sus tetas, sus pezones duros y la pegaba a mi cuerpo. Le tocaba su culo, todo estaba lleno de aceite, todo era morboso, ella pegada a mi, y atrás de ella mi novio, tocándonos a las dos, sintiendo su humedad, yo trataba de tocarlo con mis manos pero no alcanzaba, pero era igualmente delicioso. El tocaba su humedad y me daba a probar, fue momento de mucha lujuria y desenfreno.

    Después ella empezó a tocar mi cuquita hasta que me hizo llegar a un orgasmo delicioso que me hizo estremecer. Después de eso, mi novio no aguantó más y me tomó, me metió su verga deliciosa, la necesitaba, lo necesitábamos. Yo empecé a moverme y clavarme en su verga, después subí mis piernas hasta sus hombros para tener mayor profundidad, así siguió clavándome, yo extasiada, él dándome delicioso, seguía con los ojos tapados. Siguió clavándome hasta que sentí su leche dentro de mi. Acabó, pero con ganas de más.

    Me quité la venda de mis ojos, estaba como en otro mundo, ahí estaban ellos dos, desnudos, viéndome, deleitándose con mi disfrute. Ella me preguntó qué tal la había pasado, no había más que elogios en mis palabras, fue estupendo. Cuando terminó esa charla le pregunté que si quería estar con los dos, finalmente respondió que sí, así que decidimos continuar con el masaje a mi novio.

    La misma dinámica, él boca abajo. Empezó el masaje por sus pies, las dos desnudas, cada una a un lado. Subíamos por sus piernas, poco a poco, con suavidad. Llegamos a su culo, lo acariciábamos, también hasta su entrepierna, empezaba a notar los estímulos en él por la respuesta de su cuerpo, le gustaba.

    Seguimos masajeándolo, ella seguía concentrada en su culo, yo subía hasta su espalda. A él le gustaba. Subí a su oído, es una zona muy sensible de su cuerpo, pasaba mi boca con suavidad mientras ella seguía masajeándolo y sentía como jadeaba, eso me arrechaba muchísimo.

    Seguimos el masaje en su espalda, con suavidad, todo su cuerpo, él estaba muy relajado y excitado. Ella le pidió que se volteara, estaba ansiosa por ver su verga, la había sentido pero no la había podido ver. Ahí estaba cuando se volteó, durísima, tonalmente erecta. Empezamos el masaje por sus pies, íbamos subiendo poco a poco hasta que llegamos a su Verga. Mientras ella la masajeaba yo masajeaba su entrepierna, su cara me decía que estaba sintiendo mucho placer.

    Nuestras manos llenas de aceite hacían todo más excitante. Mientras ella seguía en su verga yo pegaba mis tretas a su cuerpo, y lo besaba. Besos calientes y llenos de morbo. A ese punto, viendo su verga totalmente erecta me moría de ganas por sentarme y moverme delicioso, yo sabía que él también, pero debíamos esperar el momento preciso.

    En un momento, tal como lo hizo conmigo, ella se hizo arriba de él, totalmente pegada a su cuerpo, frotándose contra él con movimientos deliciosos, me arrechaba muchísimo verla encima de mi novio, frotándose, él tocándola. Yo agarraba su mano y la llevaba a su culo, para qué lo tocara. Yo lo abría y tocaba, ella estaba muy arrecha también. Sus movimientos eran muy coordinados, se veía muy rico, solo me imaginaba lo deli que la pasaría mi novio cuando ella estuviera encima de su verga. En esos movimientos, a él se le cayó la venda de sus ojos, estaba feliz, se veía en su mirada. Las dos, desnudas para él, haciendo todo para que él estuviera feliz.

    En ese momento fui a buscar un condón y se lo di a ella, lo abrió, y se lo puso mientras yo lo besaba. Cuando estuvo bien puesto, se subió encima de él nuevamente y se clavó toda en su Verga. Empezó a moverse, se veía delicioso, yo estaba muy muy arrecha viéndola a ella disfrutar de la verga de mi novio. Mientras yo la tocaba a ella, le ayudaba con mis manos a subir y bajar para que pudiera entrar toda en su verga. Él nos veía, absolutamente extasiado; era un cuadro perfecto. Él me pidió que pusiera mi cuquita en su boca. Quedamos frente a frente, ella disfrutando de su verga (mí verga) y yo disfrutando de su lengua. Me hacía un oral delicioso, mientras la veía a ella gemir y disfrutar de él. Ese escenario me provocó otro orgasmo, delicioso, como todos los que él provoca en mi.

    Me bajé, seguí tocándolos mientras ellos terminabas, él se vino, ella se detuvo. Se acaba de venir pero su verga seguía durísima. Ella le quitó el condón, lo limpió y era mi turno nuevamente.

    Me subí, la sentí toda, como me encanta cuando estoy arriba, primero suave, luego el movimiento que nos gusta y que me hace llegar tan rápido. Llegué al orgasmo en dos minutos, me vine para él, lo mojé, todo estaba mojado, caliente, lleno de él, de mí. El Paraíso.

    Así terminó, el sexo más dulce, cochino y caliente. La mejor experiencia sexual con alguien externa que hemos tenido. Como siempre, cuando terminamos, sentía que lo amaba más.

    Tuya,

    I.S.

  • Virginia (Parte I)

    Virginia (Parte I)

    Estábamos en la puerta de su habitación, ella me abrió para que saliera, pero yo no estaba dispuesto a hacerlo.

    La tomé por la muñeca y ella me miró con sus grandes ojos y una expresión de sorpresa, su boca con una mueca que no podía definir si era de sorpresa, miedo o… de gusto.

    La atraje hacia mí y siguió muda, aunque rodeé con mi brazo su cintura y mi pelvis se frotaba con su cuerpo, posó su otra mano sobre mi hombro en un débil intento de apartarse, lo que solo consiguió que su cuerpo se frotara con el mío y sintiera aún más excitación, ya que bajo mi calzoneta no usaba nada, en ese movimiento de querer apartarse sus piernas rozaban con las mías y sentía lo cálido de su piel.

    Comenzó a ponérseme dura y presioné contra su cuerpo, en esos momentos ella seguía sin decir nada, mirándome con su expresión de sorpresa y una sonrisa reprimida, mordiéndose los labios que se miraban cada vez más rojos y húmedos. Dejé de aferrarle la muñeca y quiso usar su brazo como palanca para que dejara de aferrarla por la cintura, logró hacer un espacio entre mi brazo y su cintura, con lo que volví a aferrar su mano, pero esta vez, como la mantenía hacia atrás, la presioné contra su cadera, jalando aún más hacia mí, presionando contra su cuerpo, ahora sus pechos se alzaban, por el apretado espacio entre ella y yo, sus pechos hacían que se mostrara un profundo escote por su blusa, incluso se hacían notar como sus pezones reaccionaban al estímulo, eran dos pequeñas protuberancias en la curvatura de sus pechos, que se marcaban como queriendo atravesar la barrera de tela que las ocultaba.

    Me fui arrodillando sin soltarla, de su cintura pase a sus caderas, liberé sus brazos, y aferré mi pecho contra sus piernas y mi barbilla a su vientre, mirando entre sus pechos hacia su cara, ella apretaba mis hombros con ligera fuerza, pero no lo suficiente para liberarse, su escote se pronunciaba más ahora, ya que unos botones se habían soltado en este juego de apretar y oponerse.

    Pasé una mano por su cintura justo debajo de la blusa, la alcé lo suficiente para poder acercar mi barbilla a su piel, ella hizo una larga inspiración cuando rocé mis labios a su piel.

    Virginia: aquí no, aquí no… nos va a ver alguien.

    Yo: ¿eso es lo que te da miedo?

    Le di un beso en el vientre, su cuerpo tembló y se arqueó ligeramente sobre mí, apoyó sus manos en mis hombros y los apretó con los dedos, sentí que tensaba sus piernas, así que mi mano bajó por su cadera y me entretuve en sus muslos carnosos y cálidos… seguí besando de lado a lado, una ligera chupada y mordida a su cintura, su cuerpo reaccionaba con calor y su piel se ponía brillosa, pasé mi mano por el interior de sus muslos y su piel se erizó y apretó las piernas, su calor envolvió mi mano, seguí explorando entre ellas y mi boca deslizándose por su vientre, ya sus manos se posaban más atentas en mi espalda, dejo de apretar las piernas y pude recorrerlas de arriba abajo, reconocí la forma de sus tobillos, sus pantorrillas, sus muslos que temblaban al sentir mis manos aproximarse mucho a su entrepierna, a su lado más caliente.

    Su falda se fue subiendo conforme deslizaba mis manos por sus caderas, ella me miraba con los ojos abiertos otra vez con expresión de susto y sorpresa, su boca hacia una mueco como diciendo no, pero también parecía excitarla lo que estaba haciendo, mis dedos llegaron a sentir el borde de su ropa interior a mitad de sus caderas, sentí el encaje de la prenda y lo recorrí con una mano hacia atrás y la otra hacia el frente, ella volvió a tensar los brazos y apretaba las manos sobre mis hombros, echó la cabeza hacia atrás, apretó las piernas frotándoselas, a medida que mi mano derecha llegaba al borde interno de su pierna izquierda, mi mano izquierda se encontraba al borde de su nalga, ambas tanteando el calor de su cuerpo.

    Deslicé la prenda por las caderas, pero ella seguía apretando las piernas, fui acariciándole la entrepierna y comencé a besar sus muslos, ella se estremeció y poco a poco fui bajándola con cuidado, a medida que bajaba, mi boca daba suaves besos hacia arriba, ya cuando la prenda bajaba por la pantorrilla, logre que levantara el pie, le di un beso por la pantorrilla para que me dejara levantar su tacón y sacarla, hice igual con el otro pie, la prenda ya estaba totalmente en mis manos.

    La vi a la cara y ella se mordía nuevamente el labio y me miraba con ojos totalmente lujuriosos, acerqué mi cara a su prenda, sentía el calor húmedo de su sexo, su fragancia de mujer.

    Me levanté y la agarré nuevamente de la cintura, esta vez ella no se opuso, bajé las manos a las caderas, su falda seguía levantada sobre sus muslos, agarré sus nalgas y la levanté hacia mí, soltó un ligero pujido cuando tuvo que abrir las piernas para acomodarse alrededor de mi cuerpo, las manos se agarraron a mi espalda, sus pechos apretados sobre mi pecho, así la llevé hacia la cama, le besé el cuello y ella gimió, a la vez apreté sus nalgas y pude darme cuenta lo firmes que se sentían, se las estrujé haciendo círculos con las manos, quería escuchar como chocaban sus nalgas entre ellas, me arañó el brazo porque se excitó al rozar lo profundo de sus nalgas.

    Le di varias nalgadas que hicieron un fuerte sonido, trató de evitarlo, asustada de que alguien más lo fuera a escuchar.

    La acosté en la cama y comencé a besarle el cuello, agarraba sus caderas y apretaba sus nalgas, su blusa aún sin abrir, pero sus pechos llamaban a ser liberados, su pelo negro y largo se extendía sobre la cama, ella se apoyó en los codos para levantarse, seguía con una gran sonrisa con sus labios rojos y brillantes, sus mejillas sonrojadas y la mirada de deseo…

    Me lancé por su boca, su cuello, su oreja, ella me ofreció entero su cuello, mi mano se adentró bajo la falda y fui reconociendo su pubis, se sentía un vello muy suave y escaso, mis dedos se adentraron más y más, siendo empapados rápidamente, ella se estremeció cuando fui tocando más adentro, me atrancó el brazo y abrió la boca, como si le hubiera tocado un nervio, apretó las piernas, pero mi mano ya se adentraba, un dedo curioso fue deslizándose cada vez más por todo lo húmeda que estaba y vaya que se humedecía.

    Pronto mis dedos se deslizaban con suavidad en el casi hirviente fuego interno, ella se recostó boca arriba y me apoyé sobre mis rodillas para acomodarme mejor, seguí explorando su sexo con la mano, haciendo que se contorsionará dando vueltas, casi doblándome el brazo en sus giros.

    Le subí la falda por la cadera y apareció ante mí su sexo palpitante y caliente, aprecié el incipiente vello que lo cubría y lo brilloso que se miraba la piel cubierta de sus flujos, comencé a chupar sus muslos, ella soltó un bufido y estrujo la cama, puse mi barbilla sobre su pubis y la miré a los ojos, parecía suplicante, le di un lengüetazo y puso una expresión de placer, fui explorando con la lengua entre sus pliegues, me venía el penetrante sabor de su sexo, pensaría que tiene un sabor particular, pero no podría decir cual, lo único es que eso la estaba poniendo muy caliente y le flaqueaban las piernas.

    Comenzó a gemir y a respirar a bocanadas cada vez que pasaba mi lengua, le separé más aun las piernas, estas se desplomaron como grandes árboles, debilitadas por la sensibilidad de su sexo a los juegos de mi lengua, fui metiéndole dos dedos, luego tres, encontré su clítoris y lo palpé, al primer toque le dolió, fui tocando con más sensibilidad, haciendo más lentos los movimientos circulares, le pasé la lengua directamente en el clítoris y comenzó a llorar, era una mezcla de reacciones con cada toque, con cada fibra de sus ser que se activaba.

    Cuando terminé, mi cara estaba empapada de sus flujos, me limpié en sus muslos, estaba totalmente abierta ante mí, apenas cubierta de cintura para arriba, estaba exhausta, se había quedado dormida, con la cara hacia un lado, el pelo revuelto, los brazos laxos extendidos uno y el otro apenas sobre su cabeza.

    Me levanté al baño a lavarme la cara y quitarme la costra seca de todas las secreciones que salieron de lo profundo de Virginia, no habían pasado ni 2 horas desde que le quité la ropa interior y ella se había quedado dormida, la verdad es que yo también estaba cansado, que haría… esta noche todo ya había pasado, pensé que hacía falta y claro, no habíamos tomado nada, nos faltó el combustible de un sexo desinhibido…

    Salí del dormitorio cerrando con llave, ya mañana sería un día propicio, claro, me llevé toda la ropa interior de su maleta y antes de salir tomé un lápiz de maquillaje de su bolso y le dejé un mensaje en su piel: que rico sabes, seguimos después…

  • Cuando la calentura aprieta (07)

    Cuando la calentura aprieta (07)

    Tras aquella noche memorable, desee más que nunca que pasara el verano, para poder tener mis horas de esparcimiento.  Ese verano nos pudimos ir de vacaciones y así hizo que se me pasara más rápido. Pero siempre pensando en el sexo y en mi nueva faceta que ya me había mentalizado, ama de casa perfecta al público, puta infiel en la intimidad.

    Septiembre llegó y en mi búsqueda de un nuevo aliado para mis intenciones no tuve suerte y así lleguemos a octubre, viendo que era imposible, ya que no encontraba a nadie interesante en mi único recurso que era el chat, decidí de tirar de un viejo conocido, Adolfo.

    Sabía que era un suicidio por mi parte, por el tamaño de su miembro, estaría días reventada. Pero el otro que pensé fue Jorge, él era casado y no habíamos tenido contacto desde nuestra cita, tal y como acordemos. No quería meterle en problemas.

    Mandé un mensaje a Adolfo, a las pocas horas me contestó y a partir de ahí comencemos a estar de nuevo conectados, poco a poco fuimos contándonos las últimas novedades. Él se había echado novia, algo que me fastidió porque podría ser que no quisiera engañarla. Con el paso de los días y cogiendo de nuevo la confianza que teníamos anteriormente, me mandó una foto de su novia Cristina, me quedé asombrada ya que aunque era de su misma edad, 21 años, era mucho más pequeña que él, apenas 1,50, muy delgadita, aunque con buen culo.

    Le pregunté que como podían hacer el amor, él me dijo que casi era un suplicio, ya que solo podía meterle un poco y con mucho cuidado, pero que ella tenía sus orgasmos y estaba satisfecha. Aunque él echaba de menos de hacerlo un poco más duro, hay vi mi oportunidad. Le ofrecí la posibilidad de que quedáramos una mañana para aliviarnos mutuamente. Él aceptó aunque me dijo que le dejara unos días, para ver como se lo planeaba, ya que ella era también estudiante y tendría que inventarse alguna mentira para poder desaparecer una mañana de la facultad.

    Una semana más tarde, me escribió diciendo que podíamos quedar el viernes por la mañana, a su novia le había dicho que se tenía que ir a su pueblo ese día antes para hacer unas gestiones en el ayuntamiento. Le mandé la ubicación de mi casa y ya estaba excitándome solo de pensarlo.

    Aparte cuando pasaron unas horas, además del morbo que me daba, me estaba viniendo el miedo por el aparato de Adolfo. Navegando en internet me interesé en investigar como dilatar mi vagina, para que el viernes mi relación con el fuera más placentera.

    Vi que se podía con consoladores aumentando el tamaño, el problema es que yo solo tenía uno y aunque tenía un buen tamaño, apenas hacia la mitad de lo de Adolfo.

    La revelación me vino al día siguiente mientras hacia la compra, en las hortalizas me fijé en los pepinos, había algunos de tamaño increíble y semejante al falo que me penetraría en un par de días. Por lo cual no faltó en mi compra bastantes pepinos, preservativos y gel lubricante.

    Nada más llegar a casa, lavé bien un pepino de los más grandes que traje, me subí a mi dormitorio. Estaba excitadísima, no necesité ni poner en el televisor pornografía, primero me toqué hasta que mi coño estaba bien mojado, metí el consolador y así estuve hasta que estaba a punto de correrme, paré y preparé el pepino, le puse un preservativo y le eché bastante gel lubricante. Poco a poco fui intentando meterlo dentro de mí, cuando sentía dolor lo sacaba y volvía a echarle lubricante, así estuve hasta que poco a poco el pepino entraba y salía de mi casi sin resistencia. Aunque con mi corrida bajo mi calor sexual, al día siguiente volví a repetirlo para estar preparada para Adolfo.

    Por fin llegó el viernes, para esperarle me puse un vestido de tirantes blanco, sin nada debajo. Se transparentaban los pezones a través de él y eso me daba mucho morbo, la espera se me hacía larga.

    Al fin llegó, tras los saludos de rigor, le invité a tomar un café, nos lo tomamos mientras hablábamos de cómo nos iba la vida.

    Nos subimos a mi dormitorio, era la primera vez que ponía los cuernos en mi propia cama, nos desnudamos y nos tumbamos en la cama, nos besábamos mientras él acariciaba todo mi cuerpo, no dejando olvidada mi entrepierna, no dejó de magrearme hasta que estuve bien lubricada.

    Él se levantó y yo sentada en la cama y él de pie, intenté nuevamente comerme ese pollón enorme. Algo que nuevamente me costó trabajo, pero esta vez lo intenté, mi boca parecía que iba rajarse, pero insistí hasta que me llené de polla, sentía como no quedaba espacio en esa cavidad, la punta de ella topaba en mi garganta, apenas podía respirar y se me saltaban hasta las lágrimas, él no paraba de gemir y yo a duras penas podía deslizarla por mi boca.

    Previendo que podría correrse la saqué, ya que si soltaba la cantidad de leche que nuestra primera vez, sería capaz de ahogarme. Me empujó hacia atrás, se puso de rodillas y empezó a comerme el coño, cuando vio que estaba a punto de correrme, me pidió hacer un 69, nunca lo había hecho. Se tumbó y me guio, me senté encima de él y mientras me comía el coño yo intentaba seguir comiéndome su polla. No tardé en tener una corrida bestial, que él aceptó gustosamente no dejando nada sin lamer.

    Me levanté, cogí un preservativo y a duras penas pude ponérselo, a él se le habían olvidado y yo claro está no tenia del tamaño que él usaba.

    Me subí encima de él y poco a poco me introduje su polla dentro de mí. Gracias a los ejercicios que había realizado los días anteriores, fue menos doloroso que la última vez. Aun así, parecía que mi coño iba a reventar con semejante instrumento dentro. Por lo menos podía moverme mejor, subía y bajaba casi sin problemas.

    Notaba como nuevamente la punta de ella tocaba mis entrañas, una sensación indescriptible, mezcla de dolor y muchísimo placer. Me fijé que pese a que entraba hasta el fondo de mi coño, aún quedaban un par de centímetros por entrar, algo ya físicamente imposible, ya que no había más cavidad dentro de mí. En esa postura tuve el segundo orgasmo de la mañana. Al correrme me di cuenta que me deslizaba por su polla con muchísima suavidad, por lo que me di cuenta que el preservativo se había roto. Sacó su polla y retiramos lo que quedaba de él.

    Me daba miedo seguir, ya que conociendo sus corridas, temía quedarme embarazada. Él me dijo que le quedaba poco para correrse, que tendría cuidado. Tal y como sabéis, cuando estoy cachonda hago muchas tonterías, por lo que al final seguimos follando.

    Me puso a cuatro patas, se colocó detrás de mí y me penetró. De pronto empezó a subir el ritmo y cuando quise darme cuenta me estaba destrozando a pollazos, se había encegado y me estaba follando muy duro. Me encanta que me follen duro, pero con semejante pollón no era lo más indicado. En cada embestida me sacudía un dolor eléctrico que llegaba hasta mi cabeza. Menos mal que no tardó mucho en anunciar su corrida, la sacó y noté como mi espalda, mi culo e incluso en mi pelo, se llenaban de leche.

    Nos dirigimos juntos a la ducha, entremos juntos y mientras nos duchábamos, él se volvió a empalmar, no desaprovechemos esa erección. Me levantó con sus fuertes brazos y me penetró. Y contra la pared de la ducha me folló. Fue excitante, sentir el agua sobre mi cuerpo, unos besos apasionados y mi coño lleno por su polla. Tuve un orgasmo que incluso escucharía la vecina. Él estaba nuevamente a punto de correrse, me pidió si podía correrse como la última vez en mi cara. Acepté, me puse rodillas y él tras varios meneos soltó su leche en mi cara. Por lo menos esta vez era una cosa normal, sentía como caía en mi cara mientras el agua de la ducha se la llevaba.

    Tras terminar la ducha, secarnos y vestirnos. Nos despedimos, no sin antes recordarme que si algún día lo volvía a necesitar, que no dudara en llamarle.

    Me quede allí, me senté en el sofá, encendí un cigarro y mientras disfrutaba del humo entrar en mis pulmones, sentí como las punzadas volvían a mi interior, ya sabía que me quedarían unos días malos por el dolor. Pero el placer del sexo era más fuerte que el dolor.

  • Teatro XXX en Bogotá

    Teatro XXX en Bogotá

    Hace mucho tiempo que no escribía nada, pero se debe básicamente a que en mi vida no ha pasado nada especial para contar. Sin embargo mi entusiasmo al leer tanto relatos de ustedes me llevaron a escribir una experiencia que yo creo que a muchos aquí les ha pasado en un teatro de cine porno.

    Para empezar debo decir que cuando estaba en el colegio no veía la hora de cumplir la mayoría de edad para poder ir a un teatro de este tipo y la primera vez que asistí descubrí un poco lo que sería un pasatiempo con el correr de los años.

    Para los que nunca han asistido en estos lugares es muy común encontrar muchos tipos dando vueltas y buscando a otros que se dejen manosear en la intimidad y el anonimato de la oscuridad de la sala. Esa primera vez no sabía nada de estos lugares, pero a medida que transcurría la película se sentó un tipo al lado y sin ningún reparo me empezó a rozar una pierna con la de él.

    Esto me puso un poco nervioso, pero el tipo fue más atrevido y empezó a pasar su mano por el muslo de mi perna que daba contra él y me dijo que si quería ir a su apartamento con otro amigo y pasarla rico, pero obviamente al ser mi primera vez no iba a acceder a salir de buenas a primeras con un desconocido y en ese momento mucho menos con dos.

    Después de insistir el tipo se fue y yo me quedé con algo de nervios, pero también bastante excitado no solo por la película sino por el morbo que produce el roce casi íntimo con un desconocido.

    De aquí en adelante seguí asistiendo a este y otros teatros del mismo género, pero ya iba mentalizado de lo que iba a encontrar, y con el paso del tiempo fui perdiendo el miedo hasta permitirle a estos tipo el roce y toqueteo de mi entrepierna y ya en ese punto, casi que se puede decir que era y es todavía una mamada segura.

    Definitivamente que en estos lugares he tenido las mejores experiencias de sexo oral, estos tipos realmente saben cómo hacer gozar a otro hombre y no falta el que te permite terminar en su boca y descargar toda la leche que tengas acumulada. Debo decir que también en algunas ocasiones he asistido con mi ropa interior (tanga, liguero y medias) y es muy excitante. Ver la cara de los tipos cuando se encuentran una tanga reteniendo una verga excitada, cuando te acarician y besan y lamen tu pecho… Definitivamente un orgasmo genial.

    Bueno espero sea de su agrado la historia la cual solo quise comentar ya que son muchas las historias de este tipo que he tenido e incluso salido con alguno que otro ya para hacer un poco más en un ambiente un poco más íntimo, pero eso es tema de otras historias.

  • Dominada por el sargento

    Dominada por el sargento

    Como ya saben soy Antonella, pueden ver como soy en mi perfil. Este relato es la continuación de violada en el cuartel.

    Se acercaba la hora de volver a presentarme en el cuartel y debía resolver si ser la putita de mi jefe directo, el sargento Ricardo tal como él me propuso. Llegué a las 8 de la mañana y el guardia me dijo que mi jefe me esperaba en su oficina todavía con la sensación de dolor en mi trasero caminé lento a su oficina fui con la intención de decirle que iba a dejar el ejército golpee la puerta y me contestaron de adentro que pase al entrar ahí estaba el hombre que me había violado la noche anterior me miraba con una sonrisa en la cara.

    Sargento: hola mi putita quiero saber que decidiste.

    Al escuchar decirme putita no me salían las palabras y él lo interpretó como que yo aceptaba se levantó de su sillón y se acercó a mi yo me quedé dura no podía moverme. Me agarró de los hombros y me dijo vamos a pasarla muy bien mi putita empezó a tocarme las tetas con una mano y con la otra me apretaba el culo yo no me moví y cerré los ojos el empezó a besarme intentando meter su lengua en mi boca que yo mantenía cerrada me dio una pequeña bofetada y me dijo “abrí la boca” yo asustada lo hice y el aprovecho para meter su lengua.

    Sargento: así me gusta putita que seas obediente ahora vas a arrodillarte y me vas a chupar la pija.

    Mientras lo decía me empujaba hacia abajo. Yo me arrodillé y le saque su enorme pija que aún no estaba dura empecé a pasarle la lengua por todos lados y él me dijo “metetelo en la boca puta”, a duras penas lo hice y empecé a chupar con ganas no sé porque, pero mi vagina empezó a mojarse lo chupé con ganas ya no me importó que me estuviera obligando…

    Sargento: así putita chupalo como sabes -me decía mientras empujaba su pija en mi boca agarrando mi cabeza provocando que me den arcadas.

    Después de un rato me dijo bájate el pantalón y apóyate en el escritorio yo obedecí bajando mi pantalón él se acercó y me bajo la tanga y empezó a chupar mientras vagina haciendo llegar su lengua hasta mi culo. Yo estaba muy excitada y él lo noto mientras chupaba mi vagina metía un dedo en mi culo yo no aguantaba más de placer y empecé a gemir con fuerza lo escuché reír.

    Yo: por favor señor ya no aguanto metemela le dije casi suplicando.

    Sargento: sabía que lo ibas a pedir putita decime que es lo que querés.

    Yo: por favor señor cojame cojame se lo ruego metame su pija.

    Sargento: si bebé prepárate.

    Y de un golpe me la metió toda haciéndome dar un pequeño grito empezó a bombear y yo ya gemía como una puta el continuaba metiendo y sacando su enorme pene mientras metía un dedo en mi culo. Después de estar bombeando mi vagina lo saco y se escupió la punta del pene y me lo metió por el culo yo me afloje para que no me doliera tanto.

    Una vez que estuvo todo adentro yo sola empecé a moverme para sentir como entraba y salía. Me agarró de la cintura y me daba con fuerza después de 10 minutos usando mi culo me lo metió fuerte acabando largando fuertes chorros de leche que hicieron que yo también acabará dando un fuerte suspiro.

    Una vez que su pene salió solo de mi agujero yo sola sin que me lo pidiera me agaché para limpiarle el pene el me acariciaba el pelo.

    Sargento: muy bien putita aprendes rápido ahora anda a arreglarte al baño que tenemos mucho trabajo.

    Yo lo hice y él se dio cuenta que yo ya era suya que a partir de ahora era su putita.

    Empecé a trabajar como su asistente y así me libré de las noches de guardia y debo reconocer que me gustaba como él me cogía, me hice adicta a su pene que disfrutaba de él todos los días.

    No sé porque, pero me gustaba ser dominada por el sargento Ricardo así que asumí que sería su putita.

    Espero les haya gustado cualquier corrección o sugerencia son bien recibidas si quieren contactarme en mi perfil está mi Twitter. Besos.