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  • Mi buen amigo

    Mi buen amigo

    Hay miradas que te hipnotizan haciendo que te pierdas en ellas y besos que te reinician devolviéndote a la vida como si antes de no existiera vida puede ser algo serio o no, pero a veces es necesario sentirse vivo y no me refiero a respirar y caminar pues muchos vivos están más muertos que otros ya enterrados…

    Me llamo Valeria tengo veintisiete años, una vida social un tanto activa, novios cero, pretendientes algunos y no tan interesantes, soy algo difícil para eso del amor no cualquiera llena mis expectativas y es válido o sea no es que yo quiera el hombre perfecto, pero tampoco me gustan los hombres vagos sin metas, no me gustan los hombres pequeños pues para petisa me pinto sola, no tolero al hombre machista, celoso ni controlador. Soy más de tenerlo todo bajo control exageradamente independiente trabajo desde los dieciséis y vivo sola desde los dieciocho dígase cada cosa en su lugar.

    Ya pueden ver por qué no tengo pareja! jajaja apuesto que no soy la única, gracias al cielo no soy una tóxica y tal vez esa es otra de las razones por las que sigo soltera, todos desean alguien que los controle en cuerpo y alma más no es un requisito para mí, en el único lugar donde me gusta que me dominen es en la cama, no me considero la mejor mujer del mundo digamos que estoy algo jodida y ciertamente todos lo estamos de una u otra manera.

    Vivo sola con mi perro lucero, es el animalito más adorable que he tenido en la vida, mi familia y mis amigos dicen que lo trato como un ser humano jaja y aquí entre nos lo quiero más que a muchas de las personas que me rodean. Casi nunca estoy sola pues por mí trabajo debo lidiar con muchas personas y cuando tengo tiempo libre lo paso haciendo diligencias con mi mejor amigo y si pues como verán no tengo auto y gasto dinero como una psicópata entonces aprovecho que mi mejor amigo tiene un carro y lo ayudo con la gasolina así él me transporta de un lugar a otro sin problemas, mi amigo no se ve nada mal hasta tiene cara de que sabe coger como los dioses, pero ignoremos eso por ahora.

    Keiler tiene una novia a la cual no le agrado mucho y la entiendo pues se dicen tantas cosas de mí que si la mitad fueran ciertas yo a estas alturas pudiera morir en paz, ella y yo nos vemos poco y es que también paso más tiempo con su novio que ella misma, pero vamos que él es taxista y yo soy un cliente más. Keiler es un hombre atrevido que sabe hacerse desear y aunque no estoy enamorada ni mucho menos me siento algo atraída por él, que conste que no he hecho nada yo respeto mucho su relación, pero él no tanto.

    De vez en cuando nos damos besos aunque nada importante solo por botar el estrés y últimamente siento que esto va más allá que una atracción mutua pues él ha dicho en varias ocasiones que soy su novia como si su boca predicara algo y su mente no lo asimilara, vamos no hay que ser tan inteligentes él es un mujeriego y yo bueno no tengo muchas emociones en mí vida excepto cuando él me besa!

    Es algo extraño de explicar pues no es que una anda besando a cualquiera y sintiendo que el mundo se detiene por un beso, hasta ahora nos hemos besado de beso con lengua tres veces, la primera fue el año pasado Keiler iba conduciendo justo cruzando una intercesión, me dijo que me acercara para quitarme algo de la cara me dijo cierra los ojos y antes de que me diera cuenta estaba sintiendo su respiración mezclada con la mía, fue como si el mundo se desconectara por unos segundos para luego seguir su curso como si nada.

    Hace unas semanas en casa de mi hermana, Keiler se recostó porque se sentía mal y sí tenía algo de fiebre mi hermana le hizo una sopa mientras yo le ponía paños de agua fría para bajar la calentura, yo estaba sentada a su lado y él tomó mí mano deslizándome sobre él, en ese momento me miró a los ojos fijamente por unos segundos y me besó, no sé qué tienen sus besos, pero otra vez se detuvo el tiempo como si no existiera nadie más yo luego de responder su beso salí de la habitación sin decir nada hace unos salimos hacer varias cosas y me dijo que estaba más linda que todos los días lo que me parece extraño porque casi siempre estoy igual.

    Hizo referencia de llevarme a un hotel y yo como que wtf que te pasa estás loco eso no va a suceder por dos razones una tienes novia dos solo somos amigos y tres no nos gustamos y menos para eso. Pero a quien engañamos es como si nos amaramos en silencio la diferencia es que no lo amo o sea me gusta y sexualmente me atrae bastante, pero no tanto para ceder y más si yo sé que después de coger la relación puede cambiar, siempre he dicho que no cambio una bonita amistad por un revolcón y aunque lo estoy considerando mí fuerza de voluntad es más grande que yo.

    Estuvimos hablando de la conexión que tienen algunas personas que hasta con la mirada sacan chispas, él se desbordó y lo dejé ser ya que nunca lo había escuchado hablando así como si estuviera enamorado, me dijo muchas cosa yo me quedé sin palabras y le dije que no pensé que él era capaz de sentir algo así, no es que él no sienta, pero para mí él sentía nada por nadie y es gracioso llevamos años de amistad y siempre nos han ligado aunque nunca había pasado nada hasta ahora y no creo que un beso sea la gran cosa pero de un simple beso inofensivo a sentir cosas bueno eso cambia un poco la situación.

    Él me dijo que estaba aburrido y que necesitaba salir un poco de la realidad le dije:

    -Eres igual que yo! porque si es así dime y ahora mismo te saco de esa monotonía, pero el muy bobo me dijo que no podía porque tenía que trabajar y me dijo que podemos escaparnos sábado o domingo y adivinen qué? hoy es viernes y él me invitó para una villa, él y yo solos, ya hemos estado solos, pero no con tanta tensión sexual.

    Hace rato cuando salimos de la piscina me quité la parte de arriba del vestido de baño me vio los senos jaja me causó gracia su cara de sorpresa aunque nada pasó, pero no coman ansias que en el próximo relato les estaré contando que pasó, chao, los leeré luego ahora voy a cenar con mi mejor amigo…

  • Clases en línea: Mi tío volvió a visitarme

    Clases en línea: Mi tío volvió a visitarme

    Hola corazones, quiero contarles lo que me pasó hace unos días.

    Como todos saben esto de la pandemia no deja salir ni estar cerca de personas, por lo cual no recibimos en mi casa más que a familiares y solo algunos.

    Les cuento que por estar en la universidad mis cursos han sido en línea, de modo que me la paso en las mañanas en clases mientras todos se van a trabajar. Estos días me he vestido con camisa de hombre para asistir a clases, un pantalón y una tanga o bóxer de encaje para sentirme yo por dentro.

    Es rico sentir la suave tela y el nervio de estar frente a la cámara, sé que no pueden verme, pero la adrenalina es mucha.

    Como les había relatado antes, mi tío me ha dicho que seré su mujer y lo ha cumplido, pues hace días llegó a casa cuando ya todos se habían ido a trabajar y él sabía que estaba solita en mis clases. Yo me sentía como cualquier otro día, sola y con mi tanga puesta, en eso escuché el timbre de la casa y salí a ver quién era, lo cual vi a mi tío parado en la entrada y lo deje pasar creyendo que venía por algún asunto ya que mi mente estaba centrada en mis clases.

    M: Hola tío, pasa.

    P: Si, gracias.

    M: Que se te ofrece tío?

    P: Tenerte bien ensartada.

    Yo no esperaba esa respuesta y solo me quede viéndolo recordando que había aceptado ser suya cuando él quisiera.

    P: Olvidaste que eres mi putita, pero pronto lo recordaras.

    Diciéndome eso se fue bajando el cierre de su pantalón para sacarse ese hermoso trozo de verga que tiene.

    Recuerdo muy bien que no dejé de mirarlo desde que lo sacó y solo escuche las palabras “ve a ponerte linda”.

    Sabía que tenía tiempo para arreglarme, pero recordé que tenía mis clases y fue un dilema muy cruel hacia mi pues no quería faltar a mis clases, pero ese pedazo de carne que le colgaba me enloqueció tanto que debía tenerlo en mi.

    M: Si lo recuerdo que acepté ser tuya, pero tengo mis clases y no puedo vestirme ahorita para ti.

    P: No importa, así es mejor y me excita más que hagamos cositas mientras tomas tus clases.

    M: estás loco?… debo tener mi cámara encendida, podrían vernos.

    P: Descuida, siéntate y solo acaríciame la verga perrita.

    Me excitaba que me llamara perrita, así que acepte ya que no se vería mi mano agarrando su verga.

    Volví a mis clases mientras a un costado de mi estaba mi tío sentado con su verga de fuera y mi mano en ella subiendo y bajando, sintiendo como se deslizaba en su piel.

    P: Que rico perrita, quítate el pantalón para verte esas nalgas.

    M: Si papi.

    Le obedecí, pues sabía que la cámara no cubría hasta esas zonas.

    P: Vaya pero que putita me saliste, hasta esa rica tanga la utilizas en clases.

    M: Si tío, me hace sentir cual es mi lugar.

    P: Y si sabes cuál es tu lugar, porque usas tu mano y no tu boca para acariciar mi verga.

    M: está bien, espera.

    Mientras mi maestro daba la clase, le interrumpí para ir al baño y poder apagar mi cámara un momento.

    P: Eso perrita, ahora ven y enséñame lo puta que eres.

    M: Si papi, tu putita.

    Mientras me inclinaba para estar frente a él y poder arrodillarme para comerme su verga, él me veía con cara de un hombre mostrando su autoridad.

    M: mmmmhh que rica verga tienes papi

    P: Si perra, es para ti, vamos cómetela toda putita

    M: aagghhh está muy grande, no me cabe toda papi

    P: Quítate la camisa.

    Mientras me desnudaba para quedar solo con mi tanga frente a él, sabía que debíamos hacer una cogida rápida para regresar a mis clases. Y ese fue mi error, pues me puso de pie y me volteó hacia mi escritorio inclinándome para deslizar mi tanga y meter su lengua entre mis nalgas para jugar con mi culito.

    M: mmmm papi, que rico me lames aaahhh

    P: Si putita, me encanta como tienes el hoyito nena, es mío

    M: aahhh si mi amor, es tuyo papi, cómetelo

    Mi tío me dio una rica lamida por varios minutos, supe que ya no regresaría a clase, pues pudo más mi calentura por ser la putita de mi tío.

    P: Ahora te toca mi verga nena, te la voy a encajar hasta el fondo

    M: Si mi amor, hazme a tu antojo papi

    Mi tío se puso de pie y comenzó a sobarme su verga entre mis nalgas, dando pequeños empujones en mi hoyito que esperaba ansioso se le metiera.

    M: Si mi amor, me encanta como me la pasas entre mis nalgas, me haces sentir tuya mi amor mmmhhh.

    P: Prepárate para sentirla pero adentro perra.

    M: Siii, métemela papi

    Mi hoyito como lo eh estado entreteniendo con un dildo que tengo, no puso tanta resistencia a la verga de mi tío y me entró con más facilidad.

    M: aaahhh que rico amor aaahhh

    P: Se te va bien rico, me gusta cómo le das pequeños apretones con tu hoyito.

    M: Si mi amor, me llenas muy rico con tu verga.

    Todo iba pasando tan rico, solo escuchaba entre gemidos que la clase continuaba, pues no me había desconectado.

    M: Papi olvidé salirme de la clase, tengo que cerrar la sesión, espérame.

    P: No, tienes que tomar la clase, así que te sentaras arriba de mi para que estés más cómoda.

    Sabía que podía mantener la cámara apagada y me pondrían inasistencia, pero era algo tan rico y excitante con adrenalina que no podía dejar pasar.

    M: Bueno papi, lo que tú me digas.

    P: Ven siéntate en mi y toma la clase.

    M: Aahhh que buena clase tengo.

    Mientras mi tío me veía, acariciaba mis pechos y daba pequeñas nalgaditas, yo me movía lo más hembra que podía sentada en él.

    M: Papi que rica verga tienes aaahhh me encanta.

    P: Muévete más rápido perra.

    Sabía que ya estaba por terminar, pues me pedía más velocidad y sentía como disfrutaba por la cara que ponía y como me trataba.

    M: Papi me encantas, pégame mas aaahhh aaahh asiii mi amor

    P: Aaahh que rico te mueves perra, me encantan esas nalgas que tienes aahh

    M: Siii papi son tuyas aahh mmm dame lechita mi amor, dámela toda aaahhh

    P: La quieres, te encanta mi leche verdad putita

    M: Si amor, me encanta tu lechita aahh quiero toda tu leche papi

    Mi tío comenzó a dar gemidos más fuertes, sabía que ya estaba viniéndoselo.

    P: Aaahhh aaahhhh perraaa

    M: Aahhh mmm siii dámela aaah

    Sentí como bombeaba esa cantidad de chorros dentro de mi.

    M: Papi aaahhh que rico te descargas en mi

    P: Oh perra, me hiciste venir tanto que me dejaste chupado

    M: Si papi, me diste toda tu leche a mi, a tu putita mi amor.

    Así i terminamos los dos encantados con la cogida que me había dado, ahí estaba sentada encima de el con la verga aun adentro de mi. Continuamos viendo mi clase con la cámara apagada y su verga dentro de mi hasta que se fue haciendo más pequeña, nos separamos y cerré la sesión de mis clases.

    Mi tío se limpió y así con mi cola chorreando semen lo acompañé a la puerta a despedirlo como toda una hembra y después subí a ducharme para descansar en mi cama sintiendo como me ardía mi colita aún.

    Espero les haya gustado, sé que no es lo mismo el texto a lo que viví, pues no puedo plasmar con palabras lo realmente rico que la pasamos.

    Les mando un beso corazones.

  • Disputándonos a papá: Lucia

    Disputándonos a papá: Lucia

    Me llamo Lucia, tengo 21 años y mi hermana Jazmín 25, ya han escuchado hablar de nosotras en anteriores relatos, nos encanta la polla de papá.

    Cierto día, Jazmín, papá y yo nos quedamos viendo una película en la habitación, nos quedamos dormidos los tres en la misma cama, a medianoche tuve sed.

    Papá estaba en medio de las dos, estaba volteada hacia el lado exterior de la cama, pero podía escuchar los gemidos de Jazmín.

    Percibía como mi hermana Jazmín estaba siendo cogida por papá, la penetraba de costado una y otra vez, se escuchaba ese rico golpeteo como aplauso, piel contra piel, clap, clap, a veces rápido a veces lento.

    Jazmín gemía rítmicamente por las embestidas que le daba papá, ¡aah!, ¡aah!, si, dame más papi. ¡aah! No quise voltear hasta ver en que terminaba la situación, pero yo ya estaba muy excitada. Por un aullido de Jazmín pude darme cuenta de que había tenido un orgasmo, pero papá seguía embistiéndola. Me di vuelta, no era el primer acercamiento que tenía con papá, ya había tenido otros. Le hice una seña de silencio con un dedo en los labios, me metí bajo las sabanas y me recordé en su abdomen, dejo de penetrar a Jazmín y empecé a succionar su pene, lo chupaba ansiosa, me encanto hacerlo, siempre me ha gustado la polla de papá.

    Estaba mamándosela mientras Jazmín permanecía fulminada por el orgasmo que tuvo, ella no se daba cuenta que yo se la estaba chupando a papá, estaba debajo de las sabanas, yo no podía ver nada, solo sentía su verga hasta el fondo de mi garganta, ¡aghhgg!, ¡aghhg!, ¡aghhg! Que rica verga tiene papá, no muy larga pero gruesa y deleitable, suave al tacto de la lengua con un glande que parece de bombón. ¡aghhg!, ¡aghhg!, ¡aghhg!

    Chupaba y chupaba hasta que papá no aguanto más, lo supe porque bufo un poco. Me quite el brasier y salí de las sabanas dejando a papá a punto de correrse, lo bese y me acomode en una posición que permitiera que su semen cayera en mi cara. Comencé a masturbarlo y comenzó a brotar ese líquido blanquecino sobre mi cara. Papá me echó su leche en el rostro, yo abrí la boca sacando la lengua tratando de atrapar un poco de esa crema exquisita, pero todo cayó en mi cara.

    Uno a uno, los chorros de semen regaban mis mejillas y barba cayendo finalmente en mis pechos. Sobé con su leche mis pezones y el restante lo recogía con mi boca, me chupaba los dedos saboreando sus jugos y haciendo que él se diera cuenta que me deleitaba con su yogurt. Soy lo más cercano a una adicta a la leche de papi. Me recosté en su abdomen reflexionando, jugando con su verga y viendo en la oscuridad como disminuía de tamaño fatigada por la labor del sexo.

    Pensaba que nunca me he explicado porque, pero a través de los años me he dado cuenta de que quizás mi padre trataba de encontrar en nosotras no solo unas muñecas de placer si no, un par de mujeres que estuvieran al nivel de sus necesidades, las necesidades de un padre soltero.

    Escriban al correo y díganme que desean saber de nosotras…

    [email protected].

  • Noche de sexo con obstetra

    Noche de sexo con obstetra

    Transcurría el año 2010, después de haber tenido más relaciones esporádicas, conocí a una bella obstetra que por casualidad era amiga de una ex saliente, jamás mencioné que la conocía, guardando el secreto.  Su descripción media blancona de 1.70, de caderas y cola grande, piernas carnosas, senos pequeños, cabello ondeado, teñido de rojo, y una mirada de mirada coqueta, aunque de personalidad seria.

    Después de haber salido con ella un par de veces a bailar y ciertas citas después de mi trabajo, solía acompañarla a un hospital donde hacia sus prácticas (con besos ya de por medio), y una de esas noches en el que solía dejarla era el cumpleaños de un amigo donde iba asistir solo.

    -Bueno linda, ya vamos hablando si puedes me contestas en tus intermedios de tu guardia.

    Estaba cambiado y listo para asistir a la reunión del cumpleañero, sabiendo que quizás podría también ganar esa noche con alguna dame que conociese, lo cual ella entre dudosa y tratando de ser tan evidente empezó a hablarme como queriendo decirme algo, pero que no quería que pensase mal.

    -Este quiero decirte algo, pero no quiero que lo tomes a mal

    -Qué cosa linda? Dime

    -Este yo… quisiera, pero no lo tomes a mal

    -No claro dime

    -Quisiera quedarme esta noche contigo en tu departamento –mientras desviaba su mirada para otro lado.

    -Lo dices en serio? –estaba emocionado por fin íbamos a follar después de nunca haberla presionado por lo menos en 2 semanas.

    -¿Si, pero no voy a interrumpir tu reunión cierto? no te molestas.

    -No para nada linda, para mi tu eres más importante –diciéndole lo que toda mujer quiere escuchar.

    -Ok, entonces vamos quiero tener una linda noche contigo.

    -Vamos linda, hay que comprar algo para cenar, ya van a hacer las 9 pm.

    Entramos a un supermercado y compre comida, piqueos un vino, quise comprar condones, pero me dijo que no haría falta, que no me preocupase. Camino en un taxi a mi casa, iba tomando su mano y ella solo se recostaba sobre mi hombro. Llegamos a mi casa y aunque la primera vez que fue no sucedió nada esta vez sí habría sexo y pasión durante la noche.

    Casi, no comimos y empezamos a tomar el vino, y entre besos y besos ya en mi cuarto dejo que le quitase su ropa. Lentamente le quite su blusita, y le ayudé a que se quite sus jeans quedando en ropa interior, a la vez que también procedí a quedarme en bóxer y mientras no tiramos en la cama con besos y manoseos y ella sola dejándose llevar al placer empezó a decirme en voz baja.

    -No vamos a necesitar condones ya me va venir en estos días.

    -Estas segura linda, tu sabes el que se nos escape que quedes embarazada sin planificación es ser algo irresponsable.

    -Si lo sé -mientras le quitaba el brasier y le bajé su calzoncito para proceder a hacer sexo oral.

    Ella solo echada sobre mi cama reclinó sus piernas dejándome tremenda concha servida para comérmela, estaba excitado sobaba su clítoris mordía y succionaba sus labios vaginales sentí que ya estaba empapada.

    -Súbete mi amor –me indicó.

    Estaba ya fierro de tener tremendo hembrón patas abiertas para que la follase, empecé a metérsela suavemente, ella solo me decía “sigue, vamos dame rico”; palabras que me excitaron más, detrás de su seria personalidad estaba hambrienta de verga.

    Mientras iba penetrándola una y otra vez, ella me sostenía de mis caderas y mientras cerraba los ojos relamía su lengua, tenía pequeños quejidos, estaba a mil de la excitación no quería venirme y le pedí que me chupase la verga.

    -linda chúpamelo sí, quiero sentir tu boquita… primero mis bolas –me paré y puse mi verga sobre su cara mientras ella seguía recostada.

    Empezó a darme una suave mamada, mientras me jalaba de los huevos, y con una de sus manos veía como se sobaba sus clítoris, estaba siendo tan morbosa.

    -Vamos que quiero seguir fallándote.

    -Dame mi amor -metiéndole mi verga nuevamente y aunque no tenía muchas tetas de donde sostener, empecé a besar sus pantorrillas, morderlas, mientras ella gozaba.

    -Dame adentro mi amor.

    Seguí así hasta que sentí venirme y ella me sujeto de mis caderas mientras empezaba a recibir mis descargar de semen en toda su concha.

    -Aahhh, ahhhh

    -Sí, muy bien sigue… ahh que caliente

    Caí rendido un rato, pero no podía dejarla así, sin que ella se viniese, y empecé nuevamente esta vez ya detrás de ella de costado empecé a penetrarla nuevamente, una y otra vez.

    -Espera –me dijo

    Me recostó boca arriba, y ella se puso en cuclillas y mientras se sostenía de la cabecera de mi cama empezó a rebotar sobre mi verga, ufff me empezó a llevar a la gloria de la excitación.

    -Ahhh, ahhhhh uhmmm

    -Te viniste linda

    -uhhhh ujummm, si –mientras dejo caerse sobre mí y empezamos a besarnos.

    -Menos mal no fui a la fiesta, nada se hubiera comparado con estar contigo a solas esta noche.

    -Qué lindo eres al decirme eso, espero que no me tomes a mal, hace tiempo quería pedírtelo, pero justo cuando te ibas a tu reunión, me dieron celos y así que decidí estar contigo mi amor.

    -Bueno su la mejor elección que ambos tuvimos.

    Fuimos a bañarnos, sobada su cuerpo, y dentro de la excitación empecé nuevamente a follarla de pie en la ducha, ella solo apoyada sobre la pared recibía cada penetrada incesante que hacía.

    -Baja si, chúpamelo.

    Se puso de rodillas en la ducha y empezó a darme una mamada deliciosa mientras me deleitaba con tremendo acto, mirándome a los ojos y succionando mi glande poniéndome loco en ese momento.

    -Ufff… menos mal que te elegí a ti, siempre será así.

    Haciéndome venir sobre sus pequeños pechos, volviendo al cuarto y desnudos abrazados se nos hizo ya tarde y dormimos cansados de la faena de la noche.

    Temprano plan de 6.30 am desperté y la vi que se ponía su traje de obstetra para llegar a casa como si hubiera pasado su guardia… y mientras la llevaba en un taxi quedamos en vernos ya a mitad de semana, por la noche; cual cita se dio y volvimos a follar esta vez en mi sala.

    Luego nuestra relación se notó algo rara, ya no nos veíamos como tanto, no arriesgaba en quedarse, así que bueno un día entro a mi pc, y entro a su correo y guardé su clave con un programa y pude ver que le escribía a un amigo, que una noche la llamó y ella le decía si esa vez estaba ocupada, pero que le gustaría hablar con él, bla, bla, bla. Me enfureció, pero como sabía que no era tan especial.

    Un sábado por la tarde con insistencia le dije para ir a follar, me decía no todo es sexo, bueno la cosa es que conseguí en follar nuevamente… esta vez la follé salvajemente misma película porno, lo cual ella me decía, no me gustaba follar de esa manera, pero seguí hasta que bueno ya dejándola de ver unos días me dijo que la relación no iba bien. Fui a su casa por última vez y aunque estaba dolido por dentro porque no fue sincera, quizás me lo merecía porque yo también oculté que había tenido una relación con su amiga y nunca se lo dije.

    Volví a encontrarme con ella después de tiempo, me dijo que estaba saliendo con un chico –el que ahora es su esposo– y nos vimos a escondidas. Estando en mi departamento, no dejó que la follara, pero si me dio un riquísimo sexo oral, esta vez lo hacía mejor que cuando salíamos y fue como una despedida de tan rica mujer de suculentas caderas.

  • La última estocada al corazón (Parte I)

    La última estocada al corazón (Parte I)

    Aquel día yo ya estaba decidida a que ese día iba ser nuestra despedida, nuestra última vez. El día anterior me propuse a comprar un babydoll de color negro casi no lo puedo comprar ya que salí tarde de mí trabajo, ya cuando conseguí lo primordial compré una torta con velitas para celebrar su cumpleaños, y compré 2 paquetitos de condones, no estaba segura de que lo que iba a ser, tampoco de lo que quería, tenía nervios, miedo y tristeza, pero a la vez sentía emoción y felicidad de poder tenerlo así fuera por última vez.

    Bueno traté de descansar, pero no pude descansar nada los nervios no me dejaron. Él estaba en el trabajo ya que tenía su último turno de noche, habíamos quedado en que apenas saliera del trabajo él vendría a recogerme a la casa.

    Bueno sin casi dormir me levanté para arreglarme, alisté todo en el bolso, arreglé la cama y me ingresé a bañar, me relajé debajo del agua de la ducha, aproveché para depilarme, quería estar perfecta para que fuera un día inolvidable.

    Terminé de bañarme y salí del baño, me sequé y me apliqué crema por todo el cuerpo para que la piel me quedara suave, me coloqué un conjunto de ropa interior color negro en encaje, un jean de color negro y una blusa de color vino tinto y una chaqueta, me dejé el cabello suelto, me maquillé un poco y me recosté un poco esperando que él llegara.

    Al fin llegó, que nervios, las piernas me comienzan a temblar y el corazón latiéndome a mil, salí de mi casa y me subo el automóvil y todo aquello que sentía se fue, sentía una paz, me sentía segura con él y sabía que no me iba a arrepentir de lo que estaba por pasar.

    Llegamos a una panadería, desayunamos, hablamos como por unos 20 minutos y saliéndonos del tema le dije que no fuéramos para un hotel de paso, pero él me tomó de sorpresa al decirme que nos fuéramos para su apartamento.

    Al llegar al apartamento se sentía el deseo, pero esta vez quería que fuera especial, nos dimos unos besos fugaces, pero antes de que la pasión se prendiera más, saqué de mi maleta la torta y la velita, la cual prendí y le canté el cumpleaños. Él trató varias veces de apagarla hasta como en el cuarto intento lo logró.

    Colocó en su equipo la canción de Bonjovi “Always” y nos pusimos a bailar. Que locura, me sentía en el cielo, solo los dos en nuestra burbuja de amor. A medida que pasaba la canción aumentaba la tensión, la pasión, beso tras beso hicieron que nos envolviéramos en el deseo, y poco a poco la ropa de la parte superior iba desapareciendo.

    Y ya así calientes lo frené, tenía que darle la sorpresa, ya que la mayoría de ropa estaba en el piso, así que tomé mi bolso y me dirigí hacia el baño, cerré la puerta del baño con seguro, duré como una media hora colocándome el babydoll, espero me entienda era mi primera vez que hacía una de estas locuras, ya me sentía lista para salir, tenía nervios «Dios mío ayúdame».

    Cuando salí del baño, a él casi se le salen los ojos al verme y su amiguito ni hablar, y sin pensarlo tanto me tomó del brazo y me besó con un hambre, con deseo, y mucha pasión. Le ayudé a quitarse la ropa y sin pensarlo me volteó para que quedara de frente hacia el sofá y dándole la espalda a él.

    Yo estaba súper mojada y lo deseaba dentro de mí, cuando solo movió un poco el babydoll y me penetró lentamente, torturándome, aprovechándose del hambre que tenía por él, y él se satisfacía de eso…

    Poco a poco fue cogiendo más ritmo en sus penetradas y con cada penetrada más me encantaba tenerlo dentro, gemía tanto como él lo hacía. De un momento a otro me cambia de posición acostándose en el sofá y él encima de mí, volvió y me penetró, pero esta vez fue un poco más rápido hasta que hizo que nos viviéramos al mismo tiempo tocando el cielo…

    Nos quedamos ahí un momento sumergidos uno en el otro, descansando y con ganas de continuar…

  • Diario de una puritana (Cap 5): Fantasías de una puritana

    Diario de una puritana (Cap 5): Fantasías de una puritana

    Mientras se limpiaba el pecho, Mafe confesaba entre risas que nunca había imaginado que fuera hacer algo así, dejar que alguien la recubriera con esperma, o cachetear a alguien mientras fornicaba.

    Yo puse a su disposición mi ducha, pero ella tuvo pereza de darse un baño, sencillamente se limpió con un pañito húmedo. Luego se puso su top, y antes de que continuará vistiéndose le propuse quedarse así.

    -Nos quedamos desnudos viendo otra película, abrazaditos, y vas a ver como terminamos haciéndolo durante toda la noche

    -¿Tienes ganas?

    -Ahora no, necesito un rato para recuperarme, pero seguro voy a tener ganas en poco tiempo. De ti siempre tendré ganas.

    -¿De verdad? Yo pensé que los hombres quedaban listos con una relación.

    -Muchas veces sí, pero cuando a mí realmente me gusta alguien, hacerlo toda la noche es uno de mis planes favoritos.

    -Eso lo quiero ver…

    -Te prometo que lo vas a ver. Mientras eso ocurre, me gustaría conocer un poco tus fantasías ¿En qué piensas cuando te tocas?

    -Jajaja, me da pena contarte…

    -No te avergüences, que ya te he visto desnuda, ya hemos hecho el amor. Quiero calentarme con eso que a ti te pone caliente.

    -Bueno pues tengo varias, pero diría que la más recurrente es aquella en que revivo el encuentro sexual que tuve con mi compañera de universidad, ese que ya te conté. La he imaginado una y otra vez recorriendo mi cuerpo con su sus besos, con su lengua.

    -Esa es un poco difícil de cumplir, por lo menos para mí, te prometería ayudarte a buscar a esa chica, pero la verdad no quisiera compartirte con nadie.

    -Ya no hace falta.

    -Me alegra escuchar eso ¿Y con hombres tienes fantasías?

    -Sí, pero con ninguno en concreto, siempre que fantaseo con hombres les pongo un rostro de algún famoso, o de alguno que haya visto en el trayecto del día y me haya parecido lindo. Lo raro es que cuando me toco pensando en hombres tengo habitualmente dos fantasías. Una en que los golpeo y otra en que me violan.

    -Uh, bueno, eso es una novedad… ¿Fantaseas con que te viola algún famoso?

    -No, para esa fantasía siempre tengo dificultad en ponerle rostro al violador. Lo raro es que lo imagino por mucho tiempo, sueño que me persigue por la ciudad, en los buses, restaurantes, cafeterías, oficina o a donde quiera que yo vaya, él me sigue, al final me encuentra dormida en mi habitación y me penetra sin mi consentimiento. No entiendo cómo ni por qué llegué a tener esa fantasía, pero el caso es que ya me he tocado por lo menos un par de veces imaginando esa situación.

    -¿Y cuándo fantaseas golpeando hombres, qué les haces concretamente?

    -Básicamente eso, golpearlos; golpearlos de muchas formas: Puñetazos, cachetadas, arañazos, pellizcos en las tetillas, nalgadas. Creería que lo más frecuente es el puñetazo, aunque ahorita contigo lo que me salió fue una cachetada.

    -Te lo agradezco. Cualquier cosa, si te apasionas mucho en una próxima vez, te ruego que consideres no desfigurarme la cara.

    -Jajaja, No, ¿Cómo se te ocurre? Tú has sido muy especial conmigo, no puedo hacerte daño.

    -De todas formas no te vayas a sentir cohibida, si tienes deseos de cachetearme o nalguearme, siéntete en libertad de hacerlo.

    -Jajaja, así será… ¿Y tú con que fantaseas?

    -Si te cuento se nos va la noche, ni vemos película, ni dormimos, ni hacemos el amor ni nada. Con muchas situaciones…

    -Cuéntame alguna.

    -Bueno Mafe, lo más recurrente para mí es fantasear con sexo en lugares públicos. Imaginarme teniendo relaciones con una chica bella, bajo el peligro de poder ser atrapados me pone muy mal.

    -¿Has hecho el amor en algún sitio público?

    -Sí, hace mucho tiempo. Pero no fue nada romántico, ni siquiera memorable. Fue en un potrero, más exactamente en una zanja que había en medio del potrero, con una compañera del colegio. A esa edad me animaba casi a todo.

    -¿Has tenido fantasías con alguien del trabajo?

    -Sí, para no ir muy lejos, contigo.

    -¿Y con alguien más?

    -Sí, pero no te lo quiero contar.

    -Bueno está bien. Entonces cuéntame tu fantasía conmigo.

    -Mafe, han sido varias fantasías. Pero hubo una que me gustó en especial. La verdad es una fantasía recurrente que tengo con chicas de rostro perfecto, como el tuyo. Consiste en que te hago el amor durante toda la noche mientras suena mi lista de reproducción de “salsa de motel”.

    -Jajajaja ¿Y qué canciones tiene tu lista de salsa de motel?

    -Bueno pues muchos clásicos de salsa rosa: Lluvia, Devórame otra vez, Deseándote, corazón embustero, Mi sueño, Casi te envidio, Idilio, Cinco noches; en fin, es una lista larga.

    -¡Qué bello! No pensé que pudieras ser tan sensible. Cuando entré a la empresa te vi tan vulgar y común, como a la mayoría de los hombres.

    -Afortunadamente esa percepción cambió, a tal punto que veo que me vas a hacer realidad mi fantasía de hacer el amor con una chica hermosa escuchando mi famoso playlist.

    -En eso tienes razón…

    La noche la pasamos conversando, abriendo el corazón el uno al otro, y obviamente fornicando, por lo menos cada vez que recuperé la energía y el apetito para cumplir por mi parte.

    Tampoco fue algo excesivo, pues fue una noche de tres polvos: el de la cachetada, del que ya di pormenores, un segundo que encontró mi faceta más animal, más instintiva y carnal, sí así se puede definir, y una tercera que se enfocó más en cumplir deseos de Mafe.

    Era apenas normal, Mafe a sus 24 años tenía una limitadísima experiencia sexual. Se había negado probar cosas una y otra vez, a tal punto que hasta probar posturas relativamente tradicionales se le hacía completamente interesante.

    Del tercer polvo no puedo destacar mayor cosa, básicamente porque el cansancio me vencía, y en ese coito me dediqué exclusivamente a cumplir, a terminar antes de decaer.

    El segundo polvo de la noche quizá si fue memorable, por lo menos para mí, y es que fue la primera vez en que penetré a Mafe con verdadera vehemencia. Recuerdo que ese coito comenzó con un solapado masaje por su espalda, que continuó por sus piernas, y que de un momento a otro me encontró penetrándola con ella boca abajo. Diría que buscando cumplir su fantasía de ser penetrada sin consentimiento, aunque realmente se trató de algo muy diferente a eso.

    Lo cierto es que fue la primera vez que la follé con cierto grado de brutalidad. Sin contemplaciones, hundiendo mi pene al ritmo y a la profundidad que se me antojó. Incluso regalándole un par de azotes en sus blancas y macizas nalgas, que además la tomaron por sorpresa, pues seguramente Mafe no se esperaba que eso ocurriera.

    Bastaron un par de nalgadas para que mis manos quedaran marcadas en sus hermosas nalgas, y bastaron cinco minutos para hacerme terminar, pues para ese polvo estaba desbocado, obsesionado con complacer mis instintos. Obviamente no le solté mi esperma adentro sino que tuve la delicadeza de retirarlo y terminar sobre su culo.

    Fue una noche realmente divertida, a la vez que agotadora; una velada que nos encontró desnudos de principio a fin y que nos permitió ver el amanecer en medio de orgasmos, abrazos y caricias.

    El sábado dormimos hasta tarde. Nos despertamos sobre el mediodía en medio de un ambiente colmado de un denso olor a sexo. Yo fui el primero en despertar, con la tranquilidad de no tener mayor responsabilidad para ese día. Me quedé un par de minutos sentado meditando sobre la cama, observando a Mafe mientras aún dormía, reflexioné sobre lo que hacía e incluso sobre lo que sentía, para darme cuenta de que la velada de pasión todavía no había transformado mi percepción sobre lo que sentía por Mafe, pues para mí seguía siendo solo una oportunidad de echar unos cuantos polvos.

    Claro que tampoco quería ser un canalla, no quería desecharla como una vulgar puta, quería corresponder a su afecto pero sin enamorarle.

    Rápidamente me vestí, sin haberme duchado, ni peinado, ni nada. Fui a la calle para comprar algo de comer. Cuando volví Mafe había despertado, aunque por su cara aún somnolienta parecía que no había pasado mucho tiempo desde eso.

    Ella se despertó supremamente cariñosa, evidenciando que lo vivido los últimos días había sido trascendental para ella. Su actitud era completamente diferente a la que tenía una semana atrás, cuando era mucho más tímida, introvertida y seria.

    Durante esas horas temí por los sentimientos que Mafe pudiese desarrollar hacia mí. No quería enamorarla, ni hacerla sufrir, ni dañar la buena relación que habíamos construido más allá del sexo. Sabía que no podía corresponder del todo a su trato cariñoso, pero tampoco podía ser cortante y despreciarla. Debía hallar el punto medio hasta hacerle saber que lo nuestro era sexo y nada más.

    Nos sentamos a comer y planear lo que haríamos esa tarde. Las horas de sueño me sirvieron para restablecer un poco el aliento, pero no para recuperar el apetito sexual del todo, aunque debo decir que esa tarde revivió y todo por virtud de Mafe, que estaba desatada, estaba insaciable.

    Cuando terminamos de comer ella propuso pasar por su apartamento para cambiarse de ropa y enseñarme un par de “secretitos”. Inicialmente sentí pereza, pues mi plan ideal era quedarme acostado toda la tarde viendo alguna película, fútbol o lo que hubiera en la tele. Pero debo decir que cedí a sus pretensiones, y valió la pena completamente.

    Cuando llegamos a su apartamento me hizo una visita guiada. No había mucho por ver pues era un apartamento pequeño, pero supongo que amaba mostrarle cada uno de los rincones de su hogar a sus visitantes.

    Y entre una y otra cosa me terminó enseñando un par de juguetes que tenía para complacerse. “Te voy a cumplir la promesa de enseñarte cómo me toco”. Eso encendió mis instintos que hasta ese momento estaban adormecidos.

    Realmente su colección de juguetes sexuales no era gran cosa, apenas un par de vibradores diría que de un tamaño medio o pequeño. Pero no dejó de sorprenderme que los tuviera, pues la imagen que tenía de ella era la de la puritana radical que se opone a cualquier acto sexual que no tenga por finalidad concebir.

    -¿No vas derecho al infierno por usar este tipo de cosas?

    -No. Yo me confieso y diosito me lo perdona…

    Guardé silencio ante su conveniente y acomodada respuesta. Claro que tampoco era mi objetivo reprocharla.

    Mafe empezó a desvestirse y una vez más, con solo exponer su figura, logró excitarme. Encendió uno de sus juguetes, que tenía varios niveles de vibración y empezó a apoyarlo sobre su vagina.

    Me pareció de lujo ver ese espectáculo en primera fila, pero pasados unos minutos tuve que interrumpirla, pues mi deseo era verla masturbarse pero con sus manos, no con un juguete. ”Tócame tú, yo te guío y te enseño lo que me gusta”, respondió ella a mi petición. Yo empecé a babear con solo escuchar esto, pues era justamente lo que deseaba.

    “No te voy a enseñar dónde está mi clítoris porque sé que tú ya sabes dónde está, pero si te voy a enseñar a tocarlo para no desentonar”. En ese instante ella tomó dos de mis dedos y empezó a frotarlos suavemente y en movimientos horizontales por sobre su clítoris. “Si los mueves de arriba abajo o de abajo a arriba puede ser algo molesto, pero así no va a haber problema”.

    Pasaron solo unos segundos entre que mis dedos hicieron contacto sobre su vagina y el momento en que empezó a emanar ese calor tan diciente, tan revelador.

    “Otra de las cosas que por lo menos a mí me enloquece es jugar con mis pezones. Un movimiento suave y lento por sobre ellos me calienta muchísimo…eso sí, no me los vayas a morder, a jalar o a pellizcar, son muy sensibles”.

    Yo dejaba que ella guiara el movimiento de mis manos, a la vez que guardaba silencio total mientras escuchaba sus sabias palabras.

    “Y mientras me acaricias los pechos o el clítoris, puedes utilizar tu otra mano para consentir mi vagina. Yo procuro siempre utilizar mis dedos con la uña boca abajo, pues al revés puede lastimar, además que una vez tienes adentro los dedos, lo normal es doblarlos un poco, como formando un gancho, y este es estimulante si queda hacia arriba y no hacia abajo… Eso así…”

    Tuve que cortar su explicación para besarla, pues el realizar esta maniobra me alteró, me creó un estado de excitación que solo pude contener a través de un lento y largo beso. Ella no se opuso, de hecho, tomó la parte posterior de mi cabeza e hizo que el beso fuera mucho más duradero.

    “Cuando tengas los dedos haciendo el gancho al interior de mi vagina procura moverlos de arriba abajo, pero el movimiento tiene que ser de los dedos, no de la mano”.

    Su explicación se veía correspondida con el estado de su vagina, pues no llevábamos más de dos minutos en ello, y ya estaba completamente mojada.

    “Si esto lo acompañas con tus ricos besos por el cuello, tendré que reemplazar a mis juguetes y traerte a vivir conmigo… Ven, hazme tuya otra vez…”

    ***************

    Capítulo 6: Adicción masturbatoria

    El fin de semana terminó siendo memorable aunque muy agotador. La sesión masturbatoria del sábado en la tarde fue solo el abrebocas de una apasionada jornada que se extendería hasta el domingo al anochecer…

    @felodel2016

    No olviden comentar y compartir.

  • Una experiencia deliciosa: Mi desvirgada anal

    Una experiencia deliciosa: Mi desvirgada anal

    Hoy quiero relatar lo que me sucedió en una de mis primeras visitas a unas cabinas de video XXX. Como ya saben soy un hombre bisexual y no puedo negar que he disfrutado de ricas experiencias sexuales con mujeres como con hombres y parejas, pero en esta ocasión les relataré una experiencia que me sucedió hace varios años ya con un muchacho.

    Para esa época tenía más o menos 24 años y ya había ido un par de veces. Esas cabinas en particular tenían en sus paredes laterales unas ventanillas corredizas las cuales permitían ver a tus vecinos de al lado y lo que hacían. A veces era más excitante verlos a ellos que no las mismas películas.

    Esa vez fui en la tarde alrededor del medio día y vi que solamente había una cabina ocupada. Seleccioné la película y la cabina de al lado y me dispuse a ver el video. Cuando llevaba unos quince minutos escuché a mi vecino gimiendo suavemente. Corrí la puerta de la ventanilla y vi a un muchacho de unos 22 años aproximadamente el cual me pareció agradable físicamente y que tenía en sus manos su verga, la cual frotaba lentamente mientras veía su película.

    Me quedé observando por unos segundos cuando él me miro y siguió en su tarea. Realmente tenía una verga bonita, no era muy grande ni gruesa y saqué valor de mi excitación para pedirle que me dejara tocársela. El muchacho no dijo nada, se levantó y al momento lo tenía golpeando la puerta de la cabina donde yo me encontraba y con algo de nervios, abrí y allí estaba él.

    Era de mi estatura y llevaba puesto un pantalón de sudadera el cual se bajó tan pronto entró. Cuando tuve esa verga en frente la toqué con delicadeza, él se sentó y yo me arrodillé, humedecí mis manos con saliva y lo empecé a masturbar muy suave y lentamente tal y como él lo estaba haciendo. Sentí entonces los deseos más grandes de tener ese hermoso ejemplar en mi boca y le dije a el chico que si le importaba que se lo chupara a lo cual él respondió que no. Como era mi primera vez y por la situación le pedí un condón.

    Él se levantó y trajo uno de la cabina en que estaba. Se lo puso y me pegué como un ternerito a mamarlo. Era algo extraño por el preservativo pero era agradable sentir como entraba y salía por completo ese miembro de mi boca. Estuve así unos minutos y el muchacho me dijo que si quería me lo metía en mi culito. Estaba tan excitado que acepté, solamente le pedí que usara algún lubricante.

    Al parecer el chico ya sabía a lo que iba porque trajo un frasco de crema para las manos y lo aplico en mi ano. Yo me quité los zapatos y el pantalón y me acomodé, me puse de espaldas y me ubiqué para recibir ese trozo de carne. Lo tomé con una mano y lo ubique a la entrada de mi culito y sentí como empezó a entrar lentamente. Sentí algo de incomodidad al principio pero en la medida que empezaba a entrar y salir, esa sensación se convirtió en placer.

    Me sentía como el protagonista de la película que estaba viendo y estuvimos en esa posición unos cinco minutos. Después le pedí que se detuviera para cambiar de posición. Entonces me senté en la silla con mis piernas abiertas y seguimos. El muchacho me lo volvió a meter y ya entró más fácil. Acercó su cara a la mía y me empezó a besar de una manera deliciosa y así seguimos besándonos y él dándome por mi ano.

    Yo mientras tanto me masturbaba al ritmo de sus movimientos hasta que sentí sus besos y embestidas más fuertes hasta que se detuvo y entendí que había terminado. Sacó entonces su verga con cuidado, se quitó el condón, se limpió y se retiró. Yo seguí allí hasta que también saqué toda mi leche la cual cayó al piso…

    Me quedé así unos segundos recuperándome de esa sesión, me limpié, me vestí y salí también, pero el joven ya no estaba y la verdad es que preferí dejar esa experiencia en el anonimato y en mi mente hasta ahora cuando decidí compartirla en este medio.

    Espero que les haya gustado y si tienen comentarios estaré dispuesto a escucharlos. Otro día les contaré otras experiencias…

  • Volverte a amar

    Volverte a amar

    El día se alarga cada día más.

    Minutos, horas demasiado tiempo ya.

    En mi cama te necesito para poder respirar.

    Mis manos por mi cuerpo empiezan a desfilar.

    Acarician mis pechos sin cesar.

    Recuerdo como tú lo sueles realizar.

    Por debajo de mis bragas me empiezan acariciar.

    Mi clítoris, empiezo a frotar.

    Mis dedos mi sexo empiezan a penetrar.

    Mi mente empieza a volar.

    La puerta por fin se abre y tú puedes entrar.

    Al fondo te espero para que me puedas amar.

    No hace falta que me empieces a desnudar.

    Tumbada en la cama esperándote estoy ya.

    Tu cuerpo sobre el mío por fin ya está.

    Mis ojos cierro cuando te siento besar.

    Siento tus dedos mis pechos acariciar.

    Tus besos sobre mi vientre pasar.

    Quiero sentirte cerca y que me puedas llenar.

    Que entres y salgas para que podamos gozar.

    Mis piernas abiertas para que puedas entrar.

    El silencio se rompe, entras y yo empiezo a gritar.

    Nuestros sexos dentro de mí empiezan a bailar.

    Te rodeo con mis brazos y tu espalda empiezo arañar.

    Cuando mis piernas empiezan a temblar.

    Besas mi cuello y mi cuerpo se empieza arquear.

    Mi interior arde y un orgasmo me acabas de provocar.

    Quiero que dentro de mí puedas explotar.

    Que me llenes de ti y que juntos podamos navegar.

    Sudorosos volvemos a empezar.

    Te quiero dentro de mí una vez más.

    La noche se acaba, la noche se va.

    El día demasiado largo es ya.

    Quiero sentirte volver a entrar.

    Quiero que me vuelvas amar.

    Quiero que seas mío por toda la eternidad.

  • Fantasía hecha realidad: Sexo con mi tía

    Fantasía hecha realidad: Sexo con mi tía

    Hola, mi nombre es Alejandro y quiero contarles como pude realizar una de mis fantasías, el poder cogerme a mi tía materna.

    Todo comienza un 24 de diciembre, mis padres nos llevaron con los abuelos a pasar las fiestas de fin de año en Puebla, tenía 10 años que no veía a la familia de mamá, todo era alegría y festejo, mi abuela como siempre de consentidora, me dio la recámara pequeña que estaba hasta el fondo del corredor, frente a la de la tía Erika, una tía divorciada de 40 años que le encantaba tomar y bailar mucho, la saludé y me fui a bañar para bajar a la fiesta.

    La fiesta estaba muy alegre y divertida, pero como todo festejo había mucho alcohol y empezaron a caer algunos, entre ellos mi tía Erika que ya no podía estar en pie, de hecho ni hablar, el tío Ricardo la llevó a su recámara y bajó enseguida para romper la piñata y seguir bailando.

    Pasaron 2 horas más y me empezó a ganar el sueño, me despedí de todos y subí a mi recámara, el corredor estaba oscuro, pero una luz hasta el fondo iluminaba la última recámara, era la ventana de la recámara de mi tía Erika, su puerta estaba entreabierta, me asomé para ver si estaba bien, pero cuál fue mi sorpresa al verla tirada boca abajo y con la falda alzada, dejaba ver sus enormes glúteos blancos y su tanga negra de encaje, mi corazón empezó a retumbar y a golpetear fuertemente, no sé si por el alcohol o por mi morbo, me empezó a dar unas enormes ganas de tocarla, de acariciar ese culo tan grande y hermoso.

    Nervioso le hablé para despertarla, pero por más que la movía no respondía, solo se escuchaban sus fuertes ronquidos, eso me dio valor para llevar a cabo mi morbosidad, cerré la puerta y le coloqué seguro, me acerqué a ella y la empecé a tocar, tenía unas nalgotas suaves y firmes, recorrí un poco su tanga, dejando ver su hermoso agujero el cual acariciaba suavemente con mi dedo, me lo llevé a la boca para chuparlo no sin antes olfatear su rico aroma, después acerqué mi lengua y la empecé a lamer, mi corazón no dejaba de latir fuertemente, era excitante saborear ese culo riquísimo, mi pene estaba durísimo, tenía ganas de meterlo en su culo, pero me contuve.

    Decidí voltearla boca arriba, poco a poco la fui acomodando abriéndole las piernas y le retiré la tanga, pude ver su riquísimo bizcocho depilado, rosado y carnoso, no me pude contener y se la empecé a mamar, le chupé hasta dejarla seca, después le abrí la blusa y le saqué unos enormes pechos, con pezones color café, los cuales succione como bebé.

    De repente se movió y balbuceo, mi corazón estaba sorprendido, tenía ganas de salir corriendo, pero no pasó nada, se volvió a quedar dormida, me apresuré para darle la vuelta con mucho cuidado y chupé de nuevo su agujero, lo dejé mojado y saqué mi pito bien parado, le unté saliva y lo empecé a meter poco a poco, oooh por Dios sentía riquísimo, lo tenía apretadito y tibio, estaba excitado.

    La empecé a bombear rítmicamente, estaba a punto de venirme cuando mi tía se despertó y me espanté tanto que me quedé petrificado, y me dijo con voz baja:

    -¿qué estás haciendo? Esto no se hace Alejandro soy tu tía, primero avisa papi, ven chiquito ¿creíste que estaba dormida? No papi, te estaba esperando desde que te vi bañándote se me calentó la panocha y planeé todo esto sobrino, tengo 5 años sin coger papito y tenía que hacer algo para ver si se te antojaba mi cuquita o de plano pasabas de largo, pero ven dame tu pito que te lo voy a dejar limpio.

    Y sin decir nada más se arrodilló y me empezó a succionar el pene, todavía estaba yo en shock, pero al sentir su lengua y sus labios húmedos en mi verga me deje llevar y sin decir nada la tomé de la cabeza y me empecé a mover en círculos para que me la chupara más, sentía riquísimo y no aguanté más me vine completamente en su boca, mientras mi tía se tomaba cada gota de mi leche, le veía su cara colorada y excitada lamiéndose los labios y los dedos.

    Pero mi pito todavía estaba firme y quería cogerse ese culote, así que le dije que se volteara y se colocara en posición de perrito en la orilla de la cama, le empecé a mamar el culo mientras ella gemía despacito, “así, así mi niño que rico”, la chupé por 5 minutos y después acerqué mi pene y se lo empecé a meter poco a poco, hasta bombearla fuertemente, ella gemía más fuerte, ya no nos importaba si nos escuchaban, estábamos muy calientes y gritaba, “ay mijo me vas hacer cagar papi, así, así, muévete más rápido, rómpeme el culooo papiii”.

    Le dije que se girara y le chupé la panochita, estaba escurriendo, el sabor agridulce de mi tía me volvía loco, succionaba su clítoris con delicadeza, pero con una tremenda lujuria, coloqué mi pito en su vagina y la empecé a penetrar fuertemente y rápido, se podía escuchar el chacoteo, como pequeñas nalgadas rítmicas, le pedí que se masturbara mientras me la cogía fuertemente y ella empezó a gritar “me vengo, me vengo papi” y empezó a orinarse, lo cual aproveché para agacharme y tomarme toda su bebida tibia y salada.

    Por último le di vuelta y le metí mi verga por el ano, ella gemía “ay paapii, así, así, siento que me cago, sácame la caca mi niño, sácame la caca, la siento hasta la panza”, mi tía sacó un vibrador pequeño del cajón de su buró y se lo colocó en la verija, mientras yo la seguía penetrando, sus ojos los ponía en blanco mientras me decía, “yaaa, papiii, me vengo, me vengo, échame tu leche en mi culo”, mientras yo pujaba al mismo tiempo que me venía dentro de su hoyo, “aggg, aggg”, gritaba yo, saqué mi pito mientras su culo escurría mi leche por su entrepierna, cayó boca arriba y con una sonrisa de satisfacción me dijo “despacito, gracias mi niño, hacía mucho que no me sentía mujer”.

    Pues esté es mi relato de cuando tenía 19 años y tengo muchos más, ya que a mis 40 años he tenido muchas experiencias y fantasías realizadas, espero les haya gustado.

    Mi correo es:

    [email protected].

  • Infiel con la prima de mi esposa

    Infiel con la prima de mi esposa

    Mi nombre es Raúl, soy de la Ciudad de México. Esto pasó en California.

    Les cuento cómo le fui infiel a mi esposa con su prima.

    Yo conocí a mi esposa, pero no conocía a toda su familia, pasaron más de 4 años cuando me presentó a su prima. Una muchacha de piel blanca, su nombre es Sandy con un culo deliciosamente redondo. Ella no estaba casada, tenía 2 hijos, una niña y un niño, ella vivía de ayuda del gobierno.

    La comenzamos a frecuentar mucho a partir de que la conocí y nos comenzamos a llevar bien a tal grado de que a veces nos quedábamos a dormir en su casa. Una de esas noches que nos quedamos a dormir en su casa, ella vestía una pijama pegada a su cuerpo que hacía que se le notaran sus enormes nalgas tanto que hizo que mi verga se pusiera dura.

    Esa noche nos fuimos a dormir, mi esposa se metió a bañar. Yo salí a la cocina por un vaso con agua y da la casualidad que ahí estaba ella, como la cocina es un poco estrecha pegamos nuestros cuerpos, mi verga rozó su culo y ella reaccionó con una sonrisa,

    Esa noche cogí a mi esposa intensamente pensando en su prima.

    A partir de ese día eran sonrisas y coqueteos constantes. Pasaron los días y una tarde recibo una llamada de mi esposa que si podía ayudar a su prima con la instalación de una televisión que acababa de adquirir ese día, mi esposa tenía que trabajar en la noche.

    Llegue a la casa de Sandy, como cosa rara sus hijos no estaban, su papá se los había llevado a Disneyland y ahí pasarían la noche.

    Como de costumbre la saludé con un beso en la mejilla. Olía delicioso, vestía con unos leggings negros transparentes que hacían que se notaran sus deliciosas nalgas y su tanguita negra. Me ofreció una cerveza que me la tomé de dos tragos.

    Fui a traer mi herramienta a la troca para comenzar la instalación de la televisión. Llegué a su recámara y empecé a poner la base para colgarla. Sandy me dijo que iba a bañarse porque estaba un poco sudada por el ejercicio que parece había hecho unas horas antes. Le dije que estaba bien, pero que iba a necesitar su ayuda para colgar el televisor porque era de 70” un poco grande. Dijo que estaba bien se metió a bañar y yo continué con la instalación y esperé que saliera para que me ayudara.

    Como a los 5 minutos salió con su bata de baño y me dijo que si estaba listo, le comenté que si agarramos colada quien una parte y la colgamos, le dije “solo falta conectar los cables y programarla” me dijo que me iba a traer otra cerveza y se iba a poner cómoda.

    Al minuto ya estaba ahí con dos cervezas en la mano y con una pijama puesta que consistía de un short de tela tan pequeñito que la mitad de sus nalgas estaban fuera y hacia resaltar sus hermosas piernas, una playera de mujer pegada a su cuerpo. Nos tomamos las cervezas y seguí conectando los cables a lo que ella se acercó para limpiar la mesa que estaba debajo del televisor porque al agujerar cayó polvo. Cuando ella hizo ese movimiento su culo rozó mi verga que al instante se puso dura, a lo que ella comentó:

    -Ay primo que traes ahí.

    -Discúlpame, pero no lo pude evitar.

    -No te preocupes, pero me gustaría saludarlo -y me bajó el pantalón y comenzó a chuparlo diciendo- tengo tres años que no pruebo nada de esto.

    Y comenzó a mamar mi verga tan delicioso que sentía que me iba a venir, le separé su boca de mi verga y le quité su ropa, la resté en la cama y comencé a chuparle se hermosa panocha suavecita y depilada hasta que se vino en mi boca. Luego nos comenzamos a besar, su lengua entraba en mi boca deliciosamente, me puso sus piernas en mis hombros y comencé el mete y saca hasta que se vino otra vez.

    Después la puse en posición de perrito para verle el hermoso culo, estuve penetrándola un buen rato hasta que terminó por tercera vez. En ese momento se quedó tendida en la cama, pasaron unos minutos y me dio un beso y me comentó que quería que la penetrara por el culo, que sería la primera vez con un hombre pues lo había hecho con un vibrador delgado, pero quería intentarlo con una verga gruesa como la mía.

    En ese momento mi verga se puso más dura que de costumbre. Me recosté en la cama y le dije que ella cabalgara para no lastimarse “tú vas entrando poco a poco lo que aguantes así lo hago con mi esposa Sandy”. Comenzó a metérsela poco a poco hasta que la tuvo toda adentro y comenzó a gemir como una loba, pero no paraba de subir y bajar hasta que su panocha tiró un líquido sobre mi estómago, era que había terminado. Le dije “sigue así que estoy a punto de terminar” a lo que ella me dijo “no, yo quiero comerme tu lechita”.

    Fui rápido al baño y me lavé la verga para que me la chupara hasta venirme en su boca.

    Quedamos exhaustos en la cama por 30 minutos.

    Después terminé de programar el televisor. Ella fue a la cocina por un par de cervezas más que nos tomamos en la sala. Después le comenté que me tenía que retirar, a lo que ella me dijo que antes de irme la volviera a coger y se puso en cuatro patas en el sillón ofreciendo su hermoso culo.

    La penetré por 10 minutos hasta que sentí que no aguantaba, la saqué para meterla en su ano y terminar dentro de su culo. Después se dio vuelta y me dio un profundo beso y besó mi verga y comentó que se vuelva a repetir.

    Pasadas la 12 pm llegué a mi casa, mi esposa llegó como tipo 2 am. Al otro día me preguntó cómo me había ido con la instalación del televisor y le dije “fue rápido”.

    A partir de ese día me cojo a Sandy cada vez que puedo.