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  • Mi marido llega cansado y le recibo con una mamada

    Mi marido llega cansado y le recibo con una mamada

    Mi atractivo marido es arquitecto en una oficina, soporta bastante estrés y le gusta llegar a casa y que le reciba cada día comiéndole la polla solícitamente.

    Nada más entrar por la puerta, deja su maletín en la entrada, se quita la chaqueta y viene a buscarme. Me da un beso y sabe que dejaré lo que esté haciendo e iré tras él, obediente, sumisa y le haré una buena mamada en el sofá, sin mediar palabra. Él está demasiado excitado para hablar. Quiere lo suyo, sin más.

    Se sienta en el sofá, y sin decirnos nada, me arrodillo en el suelo frente a él, le desabrocho el pantalón y su enorme verga ya se ve prieta y gorda bajo el slip. Sé que viene empalmado todo el camino con muchas ganas de tenerla dentro de mi boca. Lleva horas esperándolo. Se la saca y me empuja la cabeza hacia su polla gorda. Siempre me sorprendo de lo dura y firme que está sin haberla apenas tocado.

    Me subo al sofá para poder comérsela entera, casi no me cabe en la boca de lo gorda y grande que es. Juego con ella, me explayo especialmente en el capullo, lo sorbo, lo repaso con la lengua y bajo hasta el final, comiéndomela entera, no sin algo de esfuerzo. A fuerza de mamársela, me he ido acostumbrando a su tamaño pero al principio me costaba bastante que me cupiera toda entera. Él me aprieta contra él para ayudarme y me mantiene unos segundos con mi boca sobre la base de su tremendo pollón. Eso noto que le excita mucho.

    Se pone muy cardíaco. Se nota que espera su mamada de media tarde muy ansiosamente y así liberar el estrés del día y me coge fuerte del pelo, me hace un poco de daño y me folla la boca fuertemente, arriba y abajo, arriba y abajo hasta que se corre dentro de ella. Le gusta que me trague su semen. Yo me trago su semen y mantengo su polla dentro de mi boca, con movimientos lentos y besos en su hermoso glande. Él gime de placer y va aflojando la fuerza con la que me tiene cogida la cabeza por el pelo, y aún después de correrse, va moviendo mi cabeza lentamente sobre su polla. Tira su cabeza hacia atrás de puro placer y yo subo a besarle y me siento a horcajadas sobre él para preguntarle si le ha gustado su mamada de media tarde y que me dé su aprobación.

    Es bastante exigente con el sexo. Por las mañanas también le gusta que le despierte cada día, antes de irme a trabajar a mi oficina, poniéndome su polla en descanso en la boca y jugar con ella hasta que va creciendo dentro de mi boca y noto por sus movimientos que se ha despertado y empiezo a comérsela cada vez más ansiosamente hasta que él se va despejando.

    Normalmente se incorpora súbitamente y me folla a cuatro patas con energía, apretando mis caderas contra él fuertemente y le gusta cogerme mis tetas saltarinas y apretarme los pezones hasta hacerme un poco de daño. Algunas veces me mete el pulgar en el culo mientras me folla. Cuando acabamos, tras una ducha rápida y un café con leche, nos vamos a trabajar.

    Cada vez tenemos más veces sexo al día. Cada mañana, mamada y follada. Por la tarde no le puede faltar su comida de polla al llegar del trabajo. Mientras preparamos la cena, debo ir con un vestidito ligero y sin ropa interior. Espero ya el momento en que me mira con cara de deseo, muy serio, con los ojos algo entrecerrados, me coge y me sienta en la encimera, me abre las piernas y me come el coño tras embadurnarme con alguna hierba aromática, o un poco de mayonesa, o lo que haya por la cocina, hasta que un orgasmo me deja agotada. Normalmente me lleva en brazos hasta el sofá, me penetra a cuatro patas hasta que se corre y acaba él siempre de preparar la cena.

    La cena suele ser tranquila, comentamos cómo ha ido el día, hacemos planes para el fin de semana, mientras el telediario está de fondo en la tv. Tras recoger y lavarnos los dientes, nos acostamos y leemos algo en la cama.

    Él siempre tiene papeles que leer y yo siempre tengo una revista con la que entretenerme o veo alguna serie en la tablet pero él no puede estar tan cerca de mi, sabiendo que estoy casi desnuda a su lado y siempre acaba encima de mi, diciéndome guarradas al oído, como que una buena puta le pondría el culito en la cara para que se lo comiera y se lo penetrara. Que las buenas esposas hacen esas cosas. Que si yo quiero ser una buena mujercita complaciente con su pobre marido necesitado de sexo… Al final siempre acaba tumbándose boca arriba, sabiendo que voy a obedecerle en sus deseos, que me voy a incorporar solícita y a tumbarme sobre él en la posición del 69, y a colocarle mi culo en la cara para que me lo coma con ansia, mientras le como la polla y los huevos pensando en la enorme verga que me va a introducir en el culo.

    Cuando ya está muy excitado, y para aguantar sin correrse un rato más, me mueve a su antojo, se sienta en la cama y me coloca sobre sus rodillas, boca abajo. Me separa las piernas y tras meterme los dedos en el coño, repasarme el clítoris y meterme 3 dedos en el culo, me va azotando con palmadas secas y fuertes mientras me va narrando, con la voz ronca de deseo, los motivos de ese castigo: por no haberle comido la polla con suficiente deseo. Porque esta mañana al despertarle, me he olvidado de comerle los huevos. Porque hace un momento no se la había comido tan profundamente como otras veces.

    Entonces abre el cajón de la mesita y saca el aceite corporal, el lubricante anal y varios dilatadores anales de diferentes tamaños. Yo estoy boca abajo oyendo su preparación y sabiendo lo que estoy a punto de recibir. Él va colocando todo el material cuidadosamente, con mi culo tan presente, tan cerca de él.

    Me unta todo el culo de aceite y me lo masajea, aprovechando cualquier movimiento para meterme sus dedos en algún orificio. Luego me unta el agujero del culo con mucho lubricante anal, me mete 2 dedos para untarlo también por dentro, retorciéndolos, y también embadurna el dilatador mediano, que me introduce cuidadosamente, forzando suavemente para que entre todo. Vuelve a azotarme y va apretando ahora ya fuertemente el dilatador sobre mi culo. Lo mete y lo saca, lo mete lo saca, hasta quedar satisfecho y pasar entonces al dilatador grande y ver mi agujero cada vez más preparado. Es consciente del tamaño de su polla.

    Cuando cree que ya estoy lista me levanta y me coloca a cuatro patas apoyada sobre mis brazos, ofreciéndole mi culo por completo. Se lubrica el pene lentamente, mi agujero nuevamente, me coloca la punta de su pene y ya en un movimiento lento pero constante, me introduce por completo toda la extensión de su verga gorda, dura y caliente mientras me tira de los hombros hacia atrás para sentirla más adentro.

    Es un momento de máxima concentración. Mi culo está aún muy prieto y su excitación es máxima. Se queda unos segundos parado, apretándome contra él con fuerza. Yo casi no respiro. Él tampoco. Podría correrse en este momento pero aguanta con todas sus fuerzas y empieza a moverse despacio, sintiendo cada ligerísimo movimiento. Mi culo necesita adaptarse a semejante polla.

    Yo estoy muy callada, sintiendo todo el pollón de mi marido por completo dentro de mí, un poco asustada por si se moviera bruscamente antes de que mi culo se acostumbrara a su tamaño pero siempre lo hace de manera progresiva, poco a poco, ahora moviendo su cadera con pequeños golpecitos y cada vez más alegremente hasta que yo me voy relajando y entonces soy yo la que marca el ritmo del movimiento durante un rato, hasta que ya entra y sale con suavidad y entonces es él quien vuelve a coger el mando y sé que va a prepararse para embestirme duramente, sin piedad, con golpes rápidos y secos, con ansiedad, apretándome mucho contra él, cogiéndome los brazos como asideros y tirando de ellos contra él, yo con el culo en pompa y la espalda arqueada, me embiste quince o veinte veces hasta que grita de placer cuando se corre y mi culo recoge todo su semen.

    Nos quedamos unos minutos extasiados. Se tumba sobre mí con la polla dentro durante un rato mientras me da un beso en la nuca empapada y me acaricia el pelo.

    Antes de dormir, me dice un alegre «hasta mañana».

    Continuará.

  • Estábamos solos en la casa, ella estaba esperando a mi madre

    Estábamos solos en la casa, ella estaba esperando a mi madre

    Ella estaba acostada en mi cama, a través de la puerta entrecerrada, veía como se le marcaba su enorme culo, y sus piernas estaban dispuestas, tenía una minifalda ¿lo hago? Me decía, tenía muchas ganas de tocar ese culo, grande, jugoso, estábamos los dos solos en la casa, el lio es que era la amiga de mi mamá, ella con 45 años y yo con 18, recién cumplidos, mi madre había salido hacer unas cosas y me había recomendado que si llegaba su amiga, la hiciera seguir y que la esperara, la señora era la estilista de mi madre.

    Ella estaba cansada, se le notaba en el rostro, me dijo que si había problema en recostarse un momento mientras esperaba, yo le dije que no, que se recostara tranquila, en ese instante ningún mal pensamiento se me había pasado por la cabeza, fue cuando la vi dormida que la cabeza se me estalló, la señora, madurita, tenía un cuerpo y un rostro muy provocadores, y con esa edad, 18 años, cualquier mujer es una tentación, si era virgen.

    Ella seguía dormida, yo la seguía espiando, en un momento pensé en entrar suavemente en el cuarto, sacar mi verga y rozarla en sus labios mientras estaba dormida, al pensar en eso inmediatamente se me puso dura, entonces me baje el pantalón y empecé a masturbarme, era delicioso aguantar la respiración y no hacer ruido para que no se despertara, el corazón estaba palpitando durísimo, creí que eso era lo que la iba a despertar, tengo dos problemas graves:

    1. Me encanta la adrenalina.

    2. Me gusta hacer lo que quiero.

    Luego de tener mi verga roja y palpitante, me subí el pantalón y entre al cuarto con la excusa de buscar algo, quería despertarla suavemente, yo tenía una sudadera, era muy evidente mi erección, la señora se despertó con una sonrisa medio incomoda por dormir en casa ajena, yo disimuladamente trataba de agarrar algo encima de un armario para subir mis brazos y se notara más mi verga, hubo un silencio fastidioso “¿su mami se demora?” Me dijo, yo la mire: “no señora”, le respondí, hubo otro silencio.

    Fui a salir del cuarto y… “creí que íbamos a estar más tiempo solos”, me dijo mientras me miraba la verga, me puse rojo, no sabía qué hacer, me intimidó, mi erección se me bajo de una, sonreí como un tonto y salí de la habitación, ¿Qué estás haciendo? ¿Qué estás haciendo? ¿No es esto lo que quieres? Di unos cuantos pasos, pero me di la vuelta para abrir la puerta, pensaba en decirle ¿le gusta estar sola conmigo?

    Pero antes de tocar la perilla, la puerta se abrió rápidamente: Nicolás… quedamos frente a frente, nos miramos, otro silencio incomodo… me lancé a darle un beso, “¿Qué te pasa Nico?” Me contestó con rabia, quedé petrificado, “¿Quién te dijo que te quería dar un beso?”. “Discúlpeme”, le dije… “yo lo que quiero es chupártela”.

    Me quedé sin aliento, me bajó la sudadera mientras me miraba a los ojos y sonreía, “¿esto va a quedar entre los dos cierto?”. “Si señora”, le contesté, mi verga de nuevo se había puesto dura, casi me vengo cuando sentí su boca tibia abrazar mi verga, era la primera vez que una mujer lo hacía, yo no sabía qué hacer con las manos, ella se dio cuenta y se sacó las tetas, agarro mis manos y… que señoras tetas, era muy rico, agarro mi verga y la metió en medio de sus tetas, y comenzó a agitarlas.

    Mientras me veía, “¿esto era lo que querías Nico?”, “Uff si”, fue lo que le respondí, “y ¿tienes mucha leche?” me preguntó, cuando iba a contestar escuché como la puerta de abajo se abría, vivíamos en un tercer piso, “es mi mamá”, le dije asustado, la señora más emocionada, agarró mi verga y empezó a pajearme más rápido, se metió mi verga en su boca cuando un chorro tibio salió disparado, ella se lo tomó gustosamente, mientras sonreía, yo estaba en éxtasis, dios quiero esto todos los putos días de mi vida, mientras pensaba en eso, ella me subió los pantalones, y me dio un beso, sentí el sabor extraño de mi leche, me abrazó y se fue hacia la sala.

    Yo quedé como suspendido, ella, se sentó en la sala, metió un chicle en su boca, se abrió la puerta del apartamento, “Hola, Hola”, era mi madre.

  • Vacaciones infieles

    Vacaciones infieles

    Los fines de semana iba a la costa durante el verano. Mi señora y mi hijo, permanecían todo el verano en nuestra casa de San Bernardo. Yo viajaba los sábados por la mañana y me quedaba hasta el lunes. Como tenía menos trabajo en el estudio, decidí salir el viernes después del mediodía, ya que mi señora estaría sola, pues mi hijo se había ido a Santa Teresita por unos días con mi hermana para estar con mis sobrinos, también de 8 o 9 años.

    Llegué a las 6 pm y como tenía que cambiar el aceite al auto, lo dejé en la estación de servicio y me fui caminando a casa. Como Mercedes no respondía al timbre (las llaves las dejé en el automóvil), pasé por el garaje descubierto al fondo y durante nuestra estadía dejábamos una llave del fondo escondida bajo un macetón. Entré por el lavadero y pasé al baño esperando a mi señora que estaría haciendo algún mandado. Cuando bajaba de la planta alta, sentí que por el frente, entraba Mercedes. Escuché su voz conversando con alguien.

    -Te agradezco que me acompañes con la mercadería -decía ella- Estoy sola en casa y mi marido llega mañana.

    Me asombró ese comentario y la voz melosa con que lo dijo. Decidí estar en silencio y escuchar la conversación entre mi esposa y el muchacho ayudante del súper. Un muchacho de más o menos 25 años que con su remera camiseta y un short holgado permitía notar un cuerpo trabajado de gimnasio.

    -Su esposo la deja sola a una mujer tan atractiva -dijo el muchacho mientras dejaba los paquetes sobre la mesada- yo la cuidaría mucho y la atendería con más atención.

    -¿Me consideras atractiva a mis 36 años? -y agregó con voz cómplice- ¿a qué te refieres con atender y más atención?

    La muy guacha, estaba coqueteando con el muchacho. Se había apoyado en la mesa y el vestido corto y abrochado al frente permitía ver la buena figura de ella, gracias a sus horas de gimnasio. Los dos botones superiores desprendidos, permitían ver el nacimiento del busto firme y redondeado.

    Yo estaba en silencio esperando los acontecimientos, algo excitado por el desarrollo de las cosas.

    -Muy atractiva -aseguró- y atenderla y darle atención es esto:

    La tomó bruscamente por los hombros, la atrajo para con él y buscó su boca ansiosamente. Mercedes no se defendió y dejó sus bocas unidas en un beso salvaje y brutal. El, tomando los cabellos castaños de ella, apartó el rostro de ella y mirándola agresivamente le dijo:

    -Esto lo estas necesitando, perra -y añadió- y quiero dártelo ahora.

    Metió su mano libre bajo la falda y hurgó su trusa, acariciando su vagina y dedeándola con frenesí.

    -Soy una mujer casada. Debes respetarme -le pidió sin mucho énfasis.

    -Te voy a respetar -aseguró- Cogiéndote como te mereces.

    -Eres un hijo de puta -y agregó- me estás violando.

    -Si -dijo- y te gustará y espero que lo goces.

    La levantó en vilo y la acostó sobre la mesa de la cocina. Levantó su falda y le arrancó la tanga biquini. Desprendió los botones dejando al descubierto los hermosos pechos de Mercedes, los que succionó y mordió los pezones con voracidad.

    Yo veía a mi esposa gozando este ataque, y no podía creerlo. La escena que tenía frente a mis ojos, asombrosamente me excitaba y contemplaba el desarrollo en silencio.

    El muchacho con su miembro erecto la penetró con violencia y pasión. Comenzó un mete y saca y luego de algunas embestidas, vi que mi esposa respondía moviendo su pelvis frenética.

    -No te detengas -gritaba -quiero sentirte dentro mío. Me vengo… ahhh… así… así Dios mío ¡estoy acabando hijo de puta!!!

    -Yo también estoy para acabar -dijo el muchacho- chupámela ahora.

    Sacó su pene de la vagina de Mercedes y esta, arrodillándose metió el miembro en su boca, para que él eyaculara intensamente.

    No sabiendo cómo reaccionar ante todo esto, decidí salir en silencio por el fondo. Iría a la estación de servicio a buscar el automóvil y dejaría pasar algo de tiempo antes de simular que recién llegaba.

    Esperaría los acontecimientos futuros para tomar alguna actitud. Mi mente era un cúmulo de confusiones y vería en tiempo futuro que indicarían los tiempos.

    Danino

  • Hades: Historias de un amo novato (Capitulo 1)

    Hades: Historias de un amo novato (Capitulo 1)

    Y a fin de cuentas ¿cómo inicié todo esto? 

    Bueno, siempre he pensado que comenzó cuando yo tenía como nueve o diez años. En ese entonces veía bastantes caricaturas y recuerdo que en muchas de ellas solía tener un episodio, en donde la chica por alguna razón era convertida en la “esclava” del enemigo ya sea por hipnosis, algún hechizo o algún aparato de control mental, esta era sometida a su voluntad y en la mayoría de las veces tenía que responder a las ordenes con un dulce “si amo” y por alguna razón eso me ponía la piel de gallina.

    En ese momento no lo sabía y como todo niño no le di mucha importancia en los años posteriores. Pero la cosa cambió unos cinco años atrás. En ese entonces yo conocí a una chica, a quien voy a llamar Selene la cual traté un par de veces ya que no era del país y solo venía a tomar unas vacaciones, sin embargo en el poco tiempo que convivimos nos llegamos a llevar bastante bien y pronto iniciamos una relación a larga distancia la cual incluía varias chats nocturnos alto contenido sexual. Duramos así varios años, y aunque ambos entendíamos que lo nuestro era algo prácticamente imposible eso no evitaba que continuáramos fantaseando uno con el otro sobre lo que deseábamos:

    Hades: “Tomo tu cuerpo entre mis brazos y acariciándolo lentamente mientras deslizó mis manos por debajo de tu playera”.

    Selene: “Me estremezco al sentirte y empiezo a besar tu cuello acercándome a tus mejillas y buscando desesperadamente tus labios”.

    Hades: “Desabrocho tu Brasier. Lo retiro de tu cuerpo junto con tu playera”.

    Selene: Mmmm

    Hades: ¿Cómo te sientes?

    Selene: Estoy muy caliente. “Llevo mi mano a tu entrepierna y acaricio tu miembro por encima de tu pantalón” Y tu ¿Cómo te sientes?

    En ese momento, me sentía increíblemente excitado y lo único que deseaba era en verdad tenerla frente a mí y hacerla toda mía. Continuamos chateando, acompañando la sesión con algunas fotos mientras nos íbamos desnudando. Ella tenía un busto prominente que me volvía loco y cada vez que lo veía no pensaba en otra cosa más que hacerme con esas magnificas tetas, besarlas, chuparlas, inclusive morderlas y hasta ese momento era lo más que fantaseaba con ella. Sin embargo esa noche en particular la cosa daría un ligero cambio.

    Selene: “Me pongo en cuatro sobre la cama para poder mostrarte mi trasero”

    Hades: “lo miro sonriente y me acero a el para acariciarlo”

    Selene: Amor, ¿te quiero pedir una cosa?

    Hades: Dime, preciosa.

    Selene: Quisiera que pusieras que me das con fuerza… como si me violaras…

    Me quedé estupefacto, en todo este tiempo nunca me había pedido nada parecido. Realimente no sabía que responder a ello. Mire un buen rato la pantalla de mi teléfono, pensando en lo que debía responder y quizás tarde más de lo que debía, porque un nuevo mensaje apareció.

    Selene: Pero si no quieres, no hay ningún problema…

    Hades: “Me acerco a ti y te hago mía por la fuerza”

    Selene: “Gimo de dolor al sentirte tan fuerte dentro de mi”

    Hades “Empujo mi miembro con todas mis fuerzas una y otra vez siguiendo el rimo de tus gemidos”

    Selene: “Muevo mi trasero como una perrita en celo mientras me dejo someter ante tus violentas embestidas”

    No entendía por qué pero algo tenían esas palabras que me ponían en verdad caliente. Comencé a masturbarme con más intensidad mientras leía esas últimas líneas.

    Hades: ¿Te gusta preciosa?

    Selene: Muchísimo. ¿Y a ti, bebé?

    Hades: Me encanta.

    Selene: Entonces ¿quieres seguir usándome como a tu perrita?

    Hades: “No te respondo y su lugar sujeto tus caderas te embisto con todas mis fuerzas”

    Selene: “jadeo intensamente, entregándome completamente tanto al dolor como al placer que me provocas”

    Le envié una foto de mi miembro todo duro y a punto de estallar mientras que ella decidió hacer lo mismo. Su vagina estaba empapada en fluidos, su clítoris se veía hinchado y rojizo y sus labios estaba abiertos como un par de pétalos rosados carnosos.

    Selene: Úsame toda, mi amor…

    Hades: “Retiro mi miembro de tu interior y me pongo frente a ti para mirarte” Pues entonces pídemelo bien…

    Selene: “me coloco de rodillas mirándote a los ojos” Te lo suplico, viólame con todas tus fuerzas hasta que estés satisfecho.

    Hades: “sonrio con malicia y mientras introduzco miembro en mi boca”

    Selene: “Empiezo a chuparlo con locura. Acaricio mi coño sintiéndome a punto de llegar el orgasmo”

    Hades: “Me salgo de tus labios y te doy la vuelta. Abro tus piernas nuevamente mía violentamente”

    Selene: “Estallo en un intenso orgasmo que me deja tumbada y temblado sobre la cama”

    Hades: “Saco mi pene todo erecto y me vengo encima de ti, cubriendo todo tu cuerpo con mi esperma”

    Selene: Me vine como loca mi amor… Te lo agradezco muchísimo.

    Luego de esa noche, nuestro juego de violación se volvió cada vez más frecuente. Lo que más me prendía era cuando ella me suplicaba que la tomara y o que la usara a mi gusto aunque nunca experimentamos más allá de eso pues como dije anteriormente la distancia era un factor que nos impedía llegar a más. Con el tiempo la chispa entre ambos se fue apagando hasta que un día, simplemente dejamos de hablar. Sin embargo en esos tiempos sentí que algo se había encendido, pero no lograría descubrir lo que era sino hasta mucho tiempo después, cuando llegaría al mi vida un texto que lo cambiaria todo.

  • El curso

    El curso

    Cuando se levantó vio que Silvia no debía de haber llegado muy fina.  Su disfraz de enfermera estaba tirado de cualquier manera en un rincón de la habitación.

    Después de ducharse desayunó y se dirigió al aeropuerto donde debía encontrarse con su compañero Juanma.

    “Bueno yo soy Luis Miguel González y como ha dicho Nicolás voy a ser el monitor de informática durante estos tres días”

    Al sentarse Juanma le pasó un pequeño trozo de papel:

    “Vaya como están las niñas de la primera fila”

    Justo frente a ellos estaban sentadas tres chicas que cursaban su tercer año de carrera y se habían matriculado al curso Tecnología e información, para cubrir los créditos de libre configuración. Las tres pertenecían al negociado de alumnos. Vero era alta, castaña con los ojos marrones. Era la más parada. Natalia era un bombón, una rubia de ojazos azules y pinta de saber “latín”. Por último, Laura era una preciosa morena de pelo corto piernas increíbles y punto Cleopatra. Las mataba callando:

    -Uf, vaya como está el Juanma ese, ¿no? -comentó Vero a sus amigas.

    -Ya te digo, para hacerle un favor -contestó Natalia.

    -Pues a mí me da más morbo Luis -dijo Laura mirando al monitor.

    -Tampoco está nada mal -asintió de nuevo la rubia.

    Al acabar la presentación del curso los dos compañeros salieron al porche de la entrada a fumar. Juanma le hizo señas a Luismi quién giró disimuladamente. Se les acercaban Cleopatra y su séquito. Hubo un cruce de miradas entre todos y sonrisas antes de la despedida:

    -Hasta la tarde.

    Las siguieron con las miradas. Vero y Natalia subieron a un Clio rojo, mientras a Laura la esperaba su novio en un A4 azul. El tipo era el típico “ciclado” de gimnasio salido de HMYV:

    -Vaya la rubia como está, joder. Y mira pidiendo guerra -comentó Juanma mientras veía como se iba el coche rojo.

    -Pues la Laura también mira sin complejos -apuntó Luismi.

    El curso duraría dos días y medio en horario de mañana y tarde. Había matriculados veinticinco alumnos de la Facultad de Periodismo. La mayoría chicas entre las que destacaban éste grupo.

    Durante el curso los acercamientos fueron constantes. Cada vez que había un descanso para fumar acababan los cinco hablando. Una de las veces en que Laura pidió fuego a Luismi le pasó sus generosas tetas por el brazo en señal inequívoca de que quería guerra.

    El martes fue el primer día del curso, por la mañana había sido la presentación y por la tarde empezaron las clases. Laura se preocupó en llegar pronto y coger la primera fila. Desde la presentación se había quedado pillada con el monitor de informática. Le resultaba muy morboso. Rondaba los cuarenta años, bastante mayor que ella que tenía veintiuno. Aunque sin estar tan bueno como su compañero Juanma. La atracción que sentía aumentaba por momentos.

    Aquella noche le dio varias excusas a Iván, su novio, para no quedar con él. No tenía ganas de que se la metiera. Solo pensaba en Luis Miguel.

    Tras meterse en la cama, su excitación era máxima y no pudo resistirse a hacerse una magnifica paja pensando en él. Después de acariciarse su velludo coño comenzó a imaginarse como sería un polvo con su monitor.

    Ella iría a su despacho a pedir una revisión de examen. Vestiría en plan provocativa con minifalda y escote. Luis Miguel se haría el duro, entonces ella se le insinuaría. Se pondría de rodillas frente a él y empezaría a cogerle el paquete. Tras abrir la cremallera sacaría una enorme polla, mucho más grande que la de su novio, y empezaría a pegarle una mamada. Después de un rato su monitor le ordenaría que parara y que se pusiera de pie.

    Luego dándole la vuelta la inclinaría sobre la mesa al tiempo que le levantaría la falda y la penetraría violentamente sujetándole los brazos en su espalda. Ella gritaría de gusto y excitación mientras Luis Miguel la insulta y le ordena callar.

    De repente su dedo acelera la fricción sobre su clítoris que termina en un fenomenal orgasmo. Nota como su flujo vaginal lo inunda todo y desciende hasta su raja del culo.

    Durante los dos días siguientes, el juego de miraditas y comentarios de doble sentido siguió dando mucho juego entre los cinco. La noche del jueves decidieron que era un buen día para salir a tomar unas copas ya que al día siguiente sería la clausura del curso.

    El grupo final que se apuntó a salir de copas lo conformaban unas doce personas. Los tres monitores, los tres únicos chicos matriculados y seis chicas. Por supuesto el grupo de Cleopatra encabezaba la delegación.

    Tras la cena a base de tapeo empezaron las primeras deserciones. Nicolás el monitor mayor y jefe de los dos amigos en la empresa abrió la veda, le siguieron varias chicas y un par de chicos. De manera que tres horas después se encontraban en un bar de copas bailando. Las tres chicas y los monitores más uno de los alumnos.

    Entre baile y baile se acercaban a la barra a pedir y fue aquí donde se hicieron las parejas. Vero y Oriol, el alumno llevaban conectando muy bien todo el curso y ahora estaban enrollados a punto de dejar el grupo reducido a cuatro miembros.

    Entre la conversación, los monitores se enteraron que ambas alumnas tenían novios. Laura salía con Iván el musculitos del AUDI, mientras que Natalia salía con Patrick un francés que hacía “teleco” en Madrid.

    Pero pese a estar emparejados no querían desperdiciar ninguna oportunidad de pasarlo bien, así que tras varias rondas de alcohol. Los cuatro decidieron seguir bebiendo en la habitación del hotel donde estaban hospedados los chicos.

    Cogieron un taxi que les llevó al hotel. Una vez dentro de la habitación doble que compartían los monitores se acomodaron y Juanma puso unas copas. Guardaba una botella de whisky y refrescos. Continuaron riéndose y se formaron las parejas. Juanma con Natalia y Luismi con Laura.

    Ya no reían estaban morreándose los cuatro al tiempo que comenzaban a desnudarse mutuamente. Cada pareja tumbada en una cama.

    Juanma miraba al techo mientras Natalia se esforzaba en quitarle la camiseta y descubrir el cuerpazo que la había tenido excitada desde el primer día de curso. En la otra cama era Laura la que se dejaba besar y desnudar por el otro monitor. De repente se oyó un grito de exclamación en la otra cama. Al mirar vieron que Natalia sostenía el impresionante miembro de Juanma:

    -Que cacho de polla -dijo Natalia impresionada antes de llevar su boca hasta ella y tratar de engullirla.

    Laura permanecía extendida en la cama, ya sin ropa interior disfrutando de una comida de coño que le daba Luismi. Ella solo gemía al tiempo que el chico se afanaba en abrirse paso con la lengua en la espesa mata de pelo negro. Ésta visión le producía excitación. Hacía mucho que no veía un sexo tan cubierto. Su novia lo llevaba rasurado y Genia no tenía tanta cantidad.

    Laura se corrió en la boca de Luismi con un grito ahogado por las manos sobe su boca.

    En la otra cama, Natalia se dejaba llevar por el desenfreno. Cabalgaba sobre la polla de Juanma acariciándose las tetas blancas de pezón prominente. Su montura acariciaba todo su cuerpo:

    -Aaahhh, diooss, siiii…

    -Vamos tías no pares de moverte.

    -Dios que grande, joder.

    Luismi estaba ahora de pie al final de la cama y tenía a Laura cogida por la cadera. Ésta estaba a cuatro patas recibiendo las terribles embestidas de la polla de su monitor. El aceleraba el ritmo y ella gritaba hundiendo la boca contra el colchón:

    -Pero no te calles, grita joder… -le pedía el hombre. Cosa que la chica no hacía.

    Tras unos minutos de bombeo Luismi se iba a correr y ahora le tiró del pelo a la chica para que levantara la cabeza. Ella al verse sometida y notando la polla de él tan adentro no se contuvo más y comenzó a gritar al tiempo que su monitor se corría dentro de su coño.

    En la otra cama Natalia recibía los últimos empujones de la enorme verga de Juanma totalmente tumbada boca abajo y haciéndose una paja, lo que les llevó al orgasmo juntos.

    Tras unos minutos de relajación en que fumaron y bebieron los cuatro desnudos, las parejas se intercambiaron.

    Laura estaba recibiendo la verga de Juanma mirando al techo. El hombre apoyado en sus brazos empujaba contra su vagina. La chica abrazada a él y con las piernas abiertas gritaba y alababa el tamaño del miembro del monitor con cada embestida. Sus impresionantes tetas morenas se mecían al compás del empuje.

    En el otro extremo de la habitación Natalia recibía un duro castigo anal por parte de Luismi.

    Ella estaba de pie contra la pared mientras él se esforzaba en dilatar aquél ano con su gruesa polla. Los gritos de ella delataban tanto el desgarro anal que le estaba produciendo como la excitación que le producía la situación. No lo pudo aguantar y comenzó a masturbarse al tiempo que estaba siendo enculada llegando rápidamente al orgasmo. Los gritos de placer de ella aceleraron la eyaculación de Luismi en el interior de ella.

    Por su parte, los movimientos rápidos de Juanma estaban llevando a Laura a la locura y justo antes de correrse dentro se la sacó y se masturbó sobre la chica, regando con esperma caliente el precioso cuerpo moreno de la joven.

    La imagen final de la orgía dejaba a Natalia en un rincón arrodillada frente a la pared mientras de su culo aún salían restos. Su orgasmo había hecho que sus piernas se doblasen.

    Luismi descansaba en un pequeño sillón del esfuerzo por el castigo infringido a la chica con la polla semi erecta y aún con restos de la batalla.

    En la cama de al lado, Laura reposaba con los ojos cerrados y restos de semen por todo su cuerpo, desde el ombligo hasta las tetas.

    Juanma tirado en el suelo con su desproporcionada polla todavía erecta.

    A la mañana siguiente, en la clausura del curso los cuatro aparecieron más cansados que de costumbre y es que casi no habían dormido.

    Sobre las cinco de la mañana las chicas abandonaron el hotel y a las nueve de la mañana comenzaba el curso.

    Al final se despidieron los cuatro en el porche. Allí, a ellas, les esperaban sus respectivos novios. Los monitores se miraron y sonrieron antes de salir con destino al aeropuerto.

  • Es bueno estar con una mujer mayor (2)

    Es bueno estar con una mujer mayor (2)

    Se repite la historia con mi hermosa compañera de trabajo.

    Después de unos 4 meses de nada pasar aunque las ganas si estaban pues mi compañera era algo reservada por su familia, pero de que era una perra en la cama de eso no había dudas.

    Nada había pasado durante esos 4 meses aunque si hubo un mejor flujo de comunicación, nunca hablábamos de lo que pasó, pero se hablaba un poco más, no había pasado nada sexual hasta ese día. Vamos bajando el ascensor eras cuatro personas y se quedan dos automáticamente se cerraron las puertas me abrazó y me besó, no dudé y correspondí, me dijo:

    Ella: quiero que salgamos hacer algo esta tarde me acompañas

    Yo: pues claro.

    Así de rápido, ya ella sabía que me traía loco y como no estarlo con una rubia un tanto alta, de ojos café y mirada sexy y penetrante y un cabello negro y largo bien natural.

    Salimos en la tarde, la espero afuera con el pretexto de un aventó para no levantar sospechas, me monto, nos vamos, durante unos 5 minutos de carretera ella toma la primera esquina, dobla a la derecha y pufff un hotel.

    Yo algo sorprendido aunque ya esperaba en el fondo que algo sucediera, nos miramos y nos reímos morbosamente. Entramos nos relajamos y directamente ella rompe el hielo diciendo:

    Ella: cierra los ojos, te tengo una sorpresa

    Yo: ok está bien -me acomodo y se mete al baño a los minutos la escucho decir abre los ojos.

    Abro los ojos y traía una copa, una botella de vino, y una lencería espectacular, siempre he sido amante a la lencería de encaje y fue como si me leyera la mente tenía unos pantis negros hermosos haciendo juego con su cabello y que le hacían notar esas nalgas al 100 y un bra un tanto deportivo por la comodidad pero haciendo una combinación única.

    La miré a los ojos me tome la coma y fue directo no aguanté tanta maldad y de una la tiré en la cama la comencé a besar y me besaba igual con pasión y me arañaba la espalda.

    Ella: quiero que me des bien rico, lo necesito, necesito que me des lo que no encuentro en mi cama matrimonial, ya lo hiciste una vez y me encantó

    Yo: te daré como te gusta y te daré como necesitas, eres una perra y eso me encanta

    Ella: pues si soy tu perra úsame como tal y sin restricciones

    Estas palabras ya se imaginan como me pusieron, la pongo en 4 en la cama y con delicadeza muevo un poco el pantis y me meto debajo a comenzar a mamarle toda la vagina, un aroma único, una esencia deliciosa y su humedad era dulce completamente.

    Ella: ahh, siii, decía ella desesperada, que rico y tu lengua está deliciosa

    Yo solo sigo pegado a ella sin querer despegarme eso estaba rico y dulce.

    Ella procedió a voltear y hacer un 69 aún más rico todavía porque tenía a mejor disposición toda su parte trasera, sentía su clítoris completamente empalmado y duro, no fue mucho lo que duró para venirse y eso me encantó, pero yo seguía y ella pegada a mi pene con si fuera una paleta se lo tragaba completo y lo dejaba lleno de baba algo excitante mientras soltaba gemidos leves por ya haberse venido y yo seguir jugueteando con ella y con su culo.

    Lo que sí me sorprendió fue su nivel de excitación.

    Ella: no aguanto más quiero que me des duro y quiero hagas algo por mi

    Yo: sin problema alguno mi amor que deseas

    Ella: quiero que me des por atrás

    Pues es obvio que no lo dudé, pues también me le pegue a darle tremenda mamada a ese culo hermoso y blanco mientras que mis dedos estaban en su vagina hasta que me dio la última mamada y me dijo:

    Ella: quiero que lo entres, entralo (me suplicaba)

    Entró lentamente y para mi sorpresa me parece que ya tenía experiencia, mordió las sabanas y no precisamente por dolor, se movía suavemente hasta tomar ritmo y gritaba y pedía más.

    Ella: dame más papi, más duro, así de rico

    Yo: eres mía perra -y aumentaba el movimiento, era más consistente y más profundo, nunca cambiamos la posición siempre fue en 4, pero fue deliciosa.

    Se subía hasta mi y me besaba y pedía más y más tocaba su vagina y era como si lo estuviera metiendo por ella, estaba húmeda en cantidad, y pues procedí hacer lo mejor se mi.

    Ella: hay no sabes cuánto me gusta, maldito dame mi leche, soy tu perra, soy tuya, quiero que me des todos los días.

    Yo: te daré cuantas veces quieres y te llenaré ese culazo de leche, me encanta tu culo maldita mientras tomada su cabello y jalaba con fuerza ya a punto de venirme.

    Se agachó como toda una experta y dejó ese culo a la mi intemperie y vista mientras se lo comía, intente salir, pero me tenía enclavado y me dijo con una voz fina, delirante y suave:

    Ella: ay que rico lo haces, me gustas ya me he venido 3 veces por favor quiero sentirla dentro bien adentro.

    No tardé mucho en hacerlo aumente el movimiento, las embestidas me hice dueño total de esas nalgas y ese oyó y ahí rico y con dureza solté mi leche dentro de ella y pudo sentirlo, ella algo temblorosa.

    Ella: haaa, que rico sentir ese calor, que rico nos venimos juntos.

    Se dio la vuelta sin sacarlo ni un centímetro, me beso nos recostamos. Y así se dio ese momento tan maravilloso para mí vida.

  • Maduro muy dotado me dilata con un espéculo

    Maduro muy dotado me dilata con un espéculo

    Después de dejarme coger por el sereno, que se había convertido en mi macho, durante algunas semanas y haber llegado a compartirme con su amigote varias veces, empezaron ambos a insinuar que podían invitar a un par de amigos más, y a pesar de que la idea de ser la puta de tres o cuatro hombres me calentaba mucho, empecé a pensar que no sabía en qué iba a terminar esta historia, alguna vez me habían atado y azotado el culo, entonces tuve miedo que haya más gente involucrada que no conocía, era ya más peligroso, y temí que a alguno se le fuera la mano y terminar en un pozo.

    Yo no era más que un puto para ellos, así que decidí terminar y no fui más. Me excitaba mucho participar como único pasivo en una orgía, pero soy un cobarde y no me animé.

    Obviamente sentí muy pronto la necesidad de volver a estar con un hombre, así que un par de semanas después, un sábado pedí prestado el auto a mi padre y fui para la zona de levante, la Avenida Santa Fe, hacia un tiempo que notaba que hombres de toda edad me miraban cuando andaba por ahí, dejaba el coche y caminaba un poco, chicos como yo, un poco más grandes y definitivamente bien maduros, estos últimos me atraían mucho, porque nunca había estado con un hombre muy mayor y porque noté que cuanto más viejo era, más embelesado me miraban, claro, yo era menudito, de baja estatura, muy manejable para un hombre grande y con experiencia, vestía pantalones muy ajustados que resaltaban mi culito parado y eso los volvía locos.

    Me daba muchísimo placer sentir que me deseaban y cuanto más mayores eran, más me buscaban, era lógico, yo era un pendejo y me veían como un trofeo, que más podía querer un tipo de entre 60 y 70 años que cogerse un chico de 18 bien tiernito.

    Ese sábado a la noche en cuestión, merodeando por ahí, pare por un semáforo en rojo, al lado mío paró un auto importante de los más costosos, me llamo la atención y el hombre que lo conducía era un señor de alrededor de 60 años que me miraba con mucha insistencia, lo miré yo también y en esa época dos hombres de la edad que sea, paseando lentamente en auto por esa zona, y que no bajen la mirada al ser observados por el otro, solo podía haber una razón, eran homosexuales buscando un encuentro.

    El hombre me hizo una seña para que estacione más adelante como correspondía para no llamar la atención, lo dejé salir primero y lo seguí, media cuadra después había espacio para parar los dos autos, estacionó y yo lo hice detrás de él, el hombre con experiencia y más decidido que yo, se bajó y camino hacia el lado del acompañante de mi auto, le abrí la puerta y se sentó en el lugar del copiloto, me preguntó que buscaba y que me gustaba, le dije directamente que era pasivo para no perder el tiempo, por si él también lo era, aunque tenía mucha pinta de macho bien varonil, nunca se sabe, me dijo que yo era muy lindo y que le encantaría pasar un rato en la cama conmigo, en estos casos nadie andaba con muchas vueltas. Me dijo que vivía solo a pocas cuadras de ahí y si quería que lo siguiera, le dije que si y se fue a su coche, lo seguí unas pocas cuadras, me indico donde estacionar y caminamos unos metros hasta la puerta de un edificio muy lindo y moderno.

    Entramos y subimos por el ascensor hasta el piso 10, allí comencé a mirarlo más detenidamente, era un hombre de buen aspecto, muy bien vestido, alto, 1.85, (yo mido 1.60) castaño oscuro, de cara muy viril, y trato amable. Me inspiraba confianza, de todos modos esos momentos previos a tener sexo con un hombre desconocido, me hacían sentir muy tenso, y me cohibía bastante, por lo menos hasta el momento de desnudarme, una vez que me quitaba toda la ropa, me sentía libre para mostrar lo puto que soy.

    Entramos a un departamento hermoso, era todo una planta de cocina y living comedor todo abierto con un balcón con una vista divina de la ciudad, me pregunté dónde estaría el dormitorio hasta que vi una escalera que iba a un piso superior, era un dúplex

    Nos sentamos en un sillón y se acercó a mi, se arrimó bien para besarme en la boca, unimos nuestros labios con dulzura y rozamos nuestras lenguas, era muy suave y dulce, comenzó a desprender los botones de mi camisa, corrió la tela hacia los costados y la dejó abierta sin quitarla, iba muy despacio y eso me excitaba mucho, mientras seguía besándome dulcemente busco mis pezones y los acaricio apenas rozándolos, muy suavemente jugó con ellos, cerré los ojos, la respiración se me aceleró y obviamente lo notó, gemí de placer, dejó de besarme un instante y me dijo

    -que putito sos, ¿cuántos años tenés?

    -18 -le respondí.

    -que chiquito, vas a darme la cola bebé.

    Y siguió besándome y comiéndome la boca ahora con más pasión, yo busqué con una mano tocar su miembro a través del pantalón, estaba excitado, se notaba un bulto bastante importante, pero no imaginé que tan grande era realmente, lo toqué, lo manoseé un poco y de inmediato me desprendió mi pantalón y me lo empezó a bajar, como era mi costumbre, las noches que iba a salir con un hombre o buscaba alguno, no llevaba ropa interior, así que me quité yo los zapatos con mis pies, el me termino de quitar el pantalón y quede totalmente desnudo, se puso a chupar unos de mis pezones y yo notaba que su miembro era cada vez más grande y empecé a vislumbrar que era algo fuera de lo común, mientras chupaba mis pezones, pasaba sus manos por mi espalda y bajo una a mi cola, me puso uno de sus dedos en mi boca y me dijo que lo moje con mi saliva, lo hice y ese dedo fue directo a mi hoyito, estuvo jugando con su dedo en mi ano un rato, empecé a jadear, entonces me dijo que me vaya hacia la escalera y suba, dijo que quería verme subir desde abajo así veía como movía mi culito al subir.

    Me dijo que arriba había un baño por si quería higienizarme, que lo espere en la cama, él se iba a dar una ducha abajo en un minuto y subía enseguida, le pedí que no tarde.

    Fui al toillete, lavé mi cola y me recosté de costado sobre uno de mis codos bien al borde de la gran cama matrimonial que había allí. También había un gran balcón con las cortinas abiertas, con una vista nocturna espectacular, era un lugar soñado para una noche de sexo.

    Juan, que así se llamaba el señor y que me contó que era odontólogo, subió enseguida como había prometido envuelto en un impecable toallón blanco atado a su cintura, se acercó sonriendo a mi lado, se notaba una importante protuberancia que levantaba el toallón a la altura de su miembro, tenía una inocultable erección, cada vez yo estaba más seguro que este hombre estaba muy bien dotado, se paró a mi lado, poniéndose frente a mi cara, dejó caer el toallón y…

    «oh, diablos «exclamé»

    Tenía una verga enorme, para mí era descomunal, nunca había visto una tan grande, después supe que medía 23 cm. por 6 de grosor, yo la vi como una anaconda.

    -¿te gusta? -me preguntó

    -Es muy grande papi, me va a doler mucho, no voy a soportarla -dije asustado.

    -no bebé, yo te voy a ayudar a que puedas tenerla toda

    Casi llorando -le dije

    -no voy a poder mi amor

    -si, vas a ver qué vas a poder y vas a terminar disfrutando, confía en mí, vas a entregarme esa colita hermosa que tenés, te voy a coger mucho, chiquito.

    Algo nuevo para mí era que no me trate como a una puta, me decía bebé, chiquito, y en una ocasión me llamó putito, y me gustaba esa forma de tratarme, era más real ser un putito para un macho como él.

    Entonces, me dijo que me ponga en cuatro patas, en posición de perrito, fue a la mesa de noche y agarró un spray, me lo tiró sobre la cola, y me manoseo bien desparramando el líquido que tenía aroma a jazmín, era un aceite corporal, me lo paso bien por las nalgas y también me metió un dedo en mi agujerito, lubricando mi conducto anal, enseguida me mostró un aparato que yo no había visto nunca, y me dijo que me lo iba a introducir un poco, me explicó que era un especulo vaginal descartable que iba a servir para dilatarme, era como un tubo de plástico transparente separado en dos partes apenas unidas en el medio y que tenía una manijita, me lo metió como si fuera un consolador, entró fácilmente por el aceite, cuando lo tuve todo metido bien adentro empezó a girar la manijita lentamente.

    Esa especie de tubo comenzó a separarse a medida que giraba la manijita, era como abrir una canilla, el aparato empezó a abrirse y expandía el diámetro de mi ano, también lentamente a medida que abría la canilla, yo sentía como mi culo se iba abriendo, me daba mucha impresión, le rogué que fuese muy despacio, sentía que me abría todo, las piernas se me empezaron a acalambrar y dejé de sentirlas, apreté y mordí fuerte la almohada que tenía cerca, estaba muy asustado pero Juan parecía que sabía lo que hacía y constantemente me decía que me tranquilice, que todo iba a estar bien y yo me deje llevar.

    -Entregate chiquito, vas a ser mi putito, te voy a hacer esa colita hermosa bebé, te voy a hacer gozar mucho.

    Yo estaba aterrorizado pero me puse en sus manos, en un momento dijo que estaba listo, quitó muy despacio el aparato, yo sentía mi cola reabierta, tomó un espejo, lo apunto a mi ano y me dijo que me de vuelta y miré como lo tenía, casi me muero, estaba abierto como si fuera a pasar un puño por ahí.

    -¿qué me hiciste Juan? -Yo casi llorando.

    -quédate tranquilo mi amor, después de un rato se cierra de nuevo y vuelve a su lugar.

    Me hizo chupársela un poco para ponerlo a full, mientras él mantenía mi culo abierto metiéndome tres dedos, yo casi no sentía que los tenía adentro le chupe el glande y poco más, no podía meterme esa cosa enorme en mi boca, enseguida se empalmo y al fin se dispuso a penetrarme, apoyo la cabeza de esa pija descomunal en el borde de mi culito agrandado y dilatado, y me la puso lentamente, a pesar de la preparación que me hizo, sentí como llenaba hasta mis entrañas, empecé a lloriquear y pedir que se detenga,

    -Ay mi amor por favor me duele mucho.

    -tranquilo chiquito, ya está mi amor, ya tenés la mitad adentro, relájate bien y vas a poder recibirla toda.

    -No por Dios, mi vida, me estas matando, no sigas, ah no, oh por favor, Dios mío, es muy grande papi.

    -ya está mi amor, ya sos mío bebé, vamos mi chiquito aguanta un poco más.

    Se me caían las lágrimas y perdón por la referencia que voy a hacer, pero sentía que me estaba haciendo encima, era esa la sensación, parecía que me estaba metiendo una serpiente en mi cola, esa era la imagen que tenía en mi, mente, de pronto me dijo que ya estaba toda adentro y se quedó quieto calmándome, cuando vio que me estaba acostumbrando y adaptando a esa cosa enorme que me invadía todo el culo, empezó a moverse lentamente y a cogerme muy despacio, empezó a sacarla un poco y volverla a meter, primero pensé que me partía en dos, pero estaba tan abierto que empecé a disfrutar y a gemir, hasta que comencé a gozar como una yegua y grité de placer, y llegué a decirle.

    -Como me coges papi, que bien lo haces, como me coje este hombre, por Dios, amo esa pija papi -y un rato después me dijo

    -¿dónde querés la leche putito?

    -donde vos quieras papito

    A esa altura, yo estaba totalmente entregado a ese hombre, nunca había gozado tanto, y estaba feliz de haber ido a la cama con él, un hombre maduro, como yo quería, poderoso, dotadísimo, y con mucha experiencia, en un lugar soñado, me trato como una reina o un príncipe porque no me trataba como mujer, por el momento.

    Entonces acabó y me dejo todo su esperma en mi culito, no pude evitar acabar junto con él, nos quedamos abrazados y así nos dormimos hasta casi el amanecer, se despertó el primero y mientras yo todavía dormía, puso la cabeza de su pijota junto a mi boca y yo casi instintivamente empecé a chupársela, se dio cuenta que me había despertado y me volvió a decir

    -que puto que sos

    Le pregunté si le gustaba que fuera tan puto y me contestó que si, que le encantaba.

    Pude meterme en la boca poco más de la mitad, y luego de un buen rato de tenerla casi hasta mi garganta, empezó a acabar nuevamente, me avisó «me voy me voy» yo le dije que se venga y recibí todo su semen en mi boca hasta que me la trague toda y se la deje bien seca, me miró y me dijo:

    -ya sos todo mío chiquito, espero que seas mi putito mucho tiempo, tenés un culito divino, me encantó cogerte y llenarte de leche

    Llame a mi casa, invente un pretexto y me quede todo el domingo con Juan, almorzamos, me cogió una vez más a la tarde y antes de la hora de la cena, me fui.

    Esta historia continuará…

    Espero que les haya gustado tanto leerla como a mi recordarla, pueden dejar un comentario o escribirme a [email protected].

    Besos.

  • Encuentros con mi madura comadre (Partes 1, 2 y 3)

    Encuentros con mi madura comadre (Partes 1, 2 y 3)

    Después de haber pasado días de mucho sexo con la dama ecuatoriana, estaba muy fogoso de placer, tenía ganas de follar; por casualidades de la vida mi comadre, mayor que yo, se encargó de saciar mi lujuria en una noche de fiesta familiar, era toda una cachera ardiente.

    Ya había pasado una semana desde que estuve con mi bella ecuatoriana, y sin poder calmar mi fogosidad de mis 28 años, ya que ella había encendido en mi la calentura, llego un fin de semana en que mi compadre cumplía años organizando una reunión en su casa, al cual asistí.

    Ya habiendo disfrutado de varias horas de fiesta, con baile y mucho trago de por medio, mi comadre lucía muy provocativa esa noche con un vestido rojo cabello lacio, algo voluptuosa, de piernas, cola y pechos bien proporcionados a sus 40 años aún lucia muy atractiva. Esa noche me imagine mientras bailábamos tenerla entre mis brazos, tocar sus carnes y besarla de pies a cabeza, el alcohol me estaba excitando demasiado.

    Así pasaron las horas eran más de las 4 am, ya la mayoría se había ido, el compadre se encontraba muy borracho e inconsciente de haber bebido tanto así que con el hermano de mi comadre lo subimos y lo llevamos a su habitación dejándolo profundamente dormido, a lo cual aproveché el baño de su habitación para poder miccionar, su hermano bajo y oí despedirse con su esposa.

    Estando en el baño, por un momento me seguía imaginando a mi comadre follándomela, y masturbándome un poco, ya que el alcohol también estaba haciendo efecto en mí, el cual me produjo una erección hasta que en ese momento fui interrumpido accidentalmente por mi comadre

    -Compadre estabas acá –observándome sorprendida

    -Comadre discúlpeme, ya termino –Mientras gire y pudo ser algo visible mi verga erecta

    -Cuidado compadre, se le ve. Ya sabe –observándome algo curiosa

    -Discúlpeme ya, salgo, que se me baje… bueno. Ya sabe, discúlpeme –estaba nervioso y excitado

    Empecé a querer guardar mi verga erecta, con dificultad, pero en ese momento sentí una mano deslizarse por mis brazos como dándome una pequeña caricia.

    -Haber joven Compadre, uhmmm se ve que lo tiene rica esa verga –asomándose y hablándome en voz baja

    Fue en ese momento que deje de meter mi verga y el deje libre mostrándosela en su máxima expresión, con líquidos pre seminales saliendo, girando hacia ella y trayéndola hacia mi cuerpo empezándome a querer devorármela, mientras tocaba su cuerpo, estaba en lujuria total.

    -¡Espera, espera, aquí no, puede vernos mi esposa, e interrumpirnos! –mientras ella respondía algo a mis caricias y toqueteaba mi verga queriendo mastúrbala.

    -Chúpamela un rato comadre, anda si, chúpamela –mientras, bajaba algo mi pantalón

    A lo cual ella se inclinó y empezó a darme una mamada temerosa pero gustosa de querer devorármela, estuvo así unos 30 segundos aproximadamente, hasta que me dijo.

    -Ve al cuarto de visitas, dame unos minutos para dejar casi, todo en orden y te busco

    Accedí gustosamente, y salí a la habitación ya dentro me desnudé y empecé a imaginármela que iba a poseerla, estaba muy nervioso, era la primera mujer mayor que yo con la que iba a estar, la conocía de años más de 15 años desde que se ennovió y casó con mi compadre, oía que salía y entraba del cuarto de sus hijos, de su cuarto, que le decía en la escalera a su empleada que ya dejará todo así, que mañana limpie y que todos se fuerana descansar, ya eran como las 5 am aproximadamente.

    Yo cansado pero arrecho a la vez seguía palpando mi verga y testículos esperándola llegar, la oí entrar a su habitación y a los 5 minutos salir de ella, abrió la puerta de la habitación donde me encontraba, asomándose y mirándonos sigilosamente con la habitación oscura, pero con el reflejo de la luz de la calle.

    -Compadre aún estás despierto –hablándome bajo y asomaba su figura.

    -Si, si te estoy esperando… pensé que ya no venías –mientras me sentaba sobre la cabecera

    Entro rápidamente y cerró la puerta despacio poniendo seguro, ufff estaba ya con una bata de baño tipo seda que marcaba su figura carnosa, me sentí en el cielo, acercándose a mi lado y yo dejando descubrir el cubrecama mostrando mi verga ya empalmada de líquidos pre seminales de la excitación.

    -Ahora si me la vas a mamar comadre, ahora sí quiero que me complazcas

    -Veremos compadre, porque yo quiero que me comas el coño, este bueno compadrito esto que va pasar quedará entre tú y yo –mientras empezó a quitarse su bata y waooo

    Pude ver tremenda hembra, voluptuosa de cuerpo, pero firmé en su figura de piel blanca, piernas carnosas de pechos grandes y de aureolas marrones, acercándose a besarme y bajando hacia mi verga que al parecer ya ansiaba devorar.

    -Ohhhh aaah waooo, extraordinario comadre que rico me lo mamas, eres toda una hembra

    Mi comadre seguía mamando mientras veía su figura carnosa en la semioscuridad, estaba tan excitado que me eché más y le pedí hacer el 69, el cual ella accedió sin dudar, estuve así comiéndome su concha, algo ajetreada por los 4 hijos que ya había tenido, mordía y succionaba sus labios vaginales, a la vez que tocaba su gran culo y piernas disfrutando al máximo el momento.

    -¡Ya, ya fóllame!, ya dejémonos de jueguitos follemos en serio –mientras se volteaba y subía en mi buscando meterse mi verga

    -¡Vamos comadrita!, vamos que me tienes loco, que mujeron eres, ya quisiera que seas mi mujer y siempre follarte

    -Haber compadrito, vamos fóllame que estoy excitadísima, hazme tuya, cáchame ahhh –mientras empezaba a contornarse con mi verga ya dentro de su pulposa vagina.

    Empezando a clavarla mientras sostenía sus caderas y bombeaba tan rica mujer, puede ver como sus pechos rebotaban su piel vibraba de placer igual que yo, ella se dejaba clavar mientras se tocaba las tetas y me las ofrecía por ratos, el cual devoraba y lamia de con fervor, estuvimos así follando hasta que empezó a vibrar y gemir sintiendo que ya iba a venirse

    -Ohhhh, ayyy compadrito ay… me vengooo, ayyyy ayy –mientras me presionaba mis pectorales y cuello al punto de casi arañarme

    -Vente mi amor, vente mi rica comadre –mientras le decía tantas palabras para arrecharla

    -Ahhh, uhmmmm, ya que me hacía falta, estaba tan arrecha toda la noche

    -Waooo, que rico… así que estabas arrecha porque, mi compadre no te folla

    -Ya no es como antes, seguro que él tiene sus aventuras y yo porque no puedo tener las mías

    -Bueno comadre –puedes utilizarme a mi cuando quieras sabes que soy un buen chico

    -Si lo sé, por eso no dude en hacerlo contigo, que esto quede entre tú y yo y quien sabes podemos repetirlo

    -Sería mi máximo sueño comadre –mientras ella echada ya rendida, yo sobaba sus colas, piernas y tetas las cuales mordía y succionaba enviciado.

    Pero yo seguía ardiente, le pedí que me la chupará nuevamente, no me había venido aún ya el día estaba aclarando, cada vez notaba más su figura y me gustaba era una mujer madura entregada a mí, me atreví a pedirle que me diera su cola, ella dudo pero finalmente acepto y siendo sinceros su cola no mostro mucha resistencia, solo al principio pero sediento rápidamente hasta que de lo arrecho que estaba empecé a vibrar estaba a punto de venirme, ella solo giraba al verme y ver mi rostro de cómo me vaciaba a chorros dentro de su culo mientras ella ya presurosa por el día me repetía que me apure.

    -Ya compadrito, vamos que tengo que regresar a mi habitación no quiero que se dé cuenta mi marido –quedando rendido a la vez que veía como se limpiaba la cola con sus paños húmedos que tenía en su bata (vino preparada)

    -Creo que ya me voy –me sentía algo avergonzado después de lo que tuvimos

    -Quédate a descansar un rato, tomas desayuno y ya te vas –mientras salía de la habitación cautelosamente dándome un guiño y beso volado.

    Así me quedé rendido mirando al techo y excitado, vistiéndome ya muy cansado y quedándome dormido en el acto, después sentí que me pasaban la voz y era mi ahijado avisándome que había desayuno y que me estaban esperando siendo ya las 10 am aproximadamente.

    Bajé y pude ver a mis compadres en la mesa con sus hijos, él tenía una cara de resaca fatal y ella de buzo sirviéndonos a todos los desayunos, así estuvimos un rato charlando y por momentos intercambiando miradas con mi comadre y quedando en secreto lo que habíamos tenido, fue tan excitante ese momento, así al rato me retiré de la casa y ya en la noche mi comadre me hizo llegar unos whatsapp de un número que no era el de ella.

    -Lo que tuvimos anoche fue excitante compadrito, espero sepas guardar el secreto y quizás así nos veamos pronto, espero la discreción de tu parte –tratando de convencerme de que no contará nada seguro.

    -No te preocupes comadrita, la pasamos espectacular anoche, que envidia de mi compadre tener tan rica mujer como tú, me encantas espero nos volvamos a ver quiero que seas mía otra vez –mientras recordaba lo genial que la pasamos.

    Así pasaron días y con el cuento de qué voy a dejar al compadre unas cosas de mi ahijado cuando lo recoja del torneo el cual jugaba, paso por mi casa una mañana y tuvimos un mañanero encuentro donde nuevamente fuimos lujuriosos y creo que le excitaba que yo fuese menor que ella, riquísima mi comadre, hasta que por el bien de la familia decidimos ponerle pausa a nuestros encuentros, y con el pasar de los años aún mantiene su figura y yo aún tengo ganas de follármela cuando suelo cruzármela ocasionalmente. Ese es y será nuestro gran secreto.

    Parte 2:

    Como relaté, pasaron días y mi ahijado tenía un torneo de futbol de menores, al cual me comprometí recogerlo, ya que los papas (mis compadres) por ser fin de semana siempre tienen que hacer diligencias personales, pero esa fue la excusa perfecta para follar raudamente en mi departamento.

    Llegando a mi casa muy temprano, estaba con un buzo palo rosa algo ceñido a su voluptuosa figura, tocándome el timbre haciéndola pasar y teniendo una conversación previa al alto.

    -Hola compadrito, disculpa la hora, pero es que ya sabe tenemos que aprovechar el día para hacer cosas, aquí le dejo las cosas de mi hijo para cuando vaya recogerlo se cambie.

    -Entonces comadre, vino aprovecharse de mi –mientras la cogía de la cintura y ella de mi cuello tornándonos románticos para el acto lujurioso.

    -No, como cree, pero en este caso pues aprovechemos este corto tiempo que tenemos, hágame el amor compadrito…que la última vez me quede arrecha de querer más

    -Y usted me tiene más loco comadre solo fantaseo con hacerla mía –mientras le quitaba de sus prendas en mi sala y ella también accedía a desnudarnos y entregarnos al placer

    -Aquí compadre porque no vamos a su habitación –mientras la llevaba raudamente dentro de mi cuarto

    -Bueno comadre follemos, Ud. será mi mujer otra vez –mientras la apretaba de las tetas y me agachaba a lamerlas

    -Y aquí es donde usted. Trae a su novia compadre –mientras ella me masturbaba de pie y con la cabeza hacia atrás entregándose a mis morbosidades

    -Ahora usted es mi mujer, Ud. puede estar aquí las veces que quiera, yo seré su fiel compadre cuando necesite follar.

    Al parecer le excitaba que la rete, así desnudos totalmente, tocaba toda la carnosidad de sus tetas, langas piernas, me volvía loco. Agachándose rápidamente y dándome una mamada previa a que la follará.

    -Si supiera mi marido que follo con Ud. no lo creería ose volvería loco… jamás se imaginaría que ambos estemos así juntos.

    -Pues la imaginación solo será de nosotros –la levante y giré buscando clavar su rico culo

    Ella se abrió de piernas e inclinándose para recibir mi verga parada y ya mojada de sus mamadas. Empecé a follarla, metiéndosela tan intensamente bombeaba tremendo culo, mientras la sujetaba fuertemente de sus brazos y ella dejándome toda su cola a mi placer mientras sus tetas se rebotaban al cada golpeteo de mi pelvis en sus carnosas nalgas.

    Estaba domando a mi comadre ella solo cerraba los ojos y gozaba el momento, fui tan frenético que la apoyé sobre el borde de mi cama y sin pensarlo metí mi verga en su ano, dando un salto quizás x haber sido tan violento.

    -Cuidado, compadrito, está bien que no le niegue el culo, pero tampoco me lo maltrate –mientras se reía pícaramente y yo me acercaba darle un tierno beso de perdón

    -Ok, comadrita sigamos seré más cariñoso con su culito –mientras la besaba de las mejillas y orejas

    Seguí follando su culo dándole con tanto placer y queriendo partirla el dos

    -Compadre por favor, tratemeee… con cariiiñooo, ahh ah, que rico

    -Que rico culo tienes comadrita ahhh, que rico culo –mientras seguía bombeándola

    -Ahhhh, ahhhh siiii, siiii que ricoooo me cachas compadre ahhhh…

    Palmoteaba sus nalgas, buscaba apretar sus tetas, la jalaba de sus cabellos, sentía que me venía, me pidió echarme en la cama dejándome el culo al filo ya que se sujetaba de las piernas, dejé de follarla por el culo, y empecé a darle en toda su concha estaba follando a mi comadre en mi habitación donde traía a todas mis mujeres, pero ella era la primera mujer mayor con la que estaba, la quería solo para mi

    -Uhmmm, ahhaoo, uuuu… –sentí que se vino pero no tan arrecha como la primera vez en su casa

    -Ya comadrita yo sigo, pero chúpemelo si, que su boquita reciba toda mi leche que tengo para usted. Me jalo hacia la cama cayendo boca arriba, dándome una mamada más rica que la primera vez

    -Eres un mañoso compadrito, te gusta que te mamen la pinga, ¿no? –mientras seguía complaciéndome

    -Si, pero tu si eres una verdadera mujer y sabes cómo hacerlo –eso pareció excitarla mas

    Así que llevo sus tetas para hacerme una rusa, que rica se sentían, no eran unas tetas de una mujer joven, eran unas tetas ya recorridas seguro por las chupadas que el daba mi compadre y sus hijos durante años.

    -Chúpemelo comadre, chúpemelo que ya me vengo-replicaba excitado

    -Ya, ya dame tu leche compadrito, ahhh –mientras tenía su boca abierta

    Mi verga empezó a soltar chorros de semen el cual ella con la boca abierta y su lengua afuera recibía mis descargas y chupaba mis huevos esparciéndolo entre su cara y me dejaba exhausto que rica mujer a sus 40 años sabía lo que necesitaba y sabía dar placer.

    -Bueno ya, me tengo que ir, donde está tu baño –mientras alía desnuda y andaba por mi casa recogiendo su ropa y apurada para poder salir rápido

    -Me encantas comadre, cuando te quedas conmigo más rato –tratando de convérsela

    -Hay que planearlo bien, hay que ser discretos, ya se dará-mientras oía que se lavaba y cambiaba

    -Espero que sea así, me fascinas mucho –hablándole embobado

    -Gracias compadrito, pero ya sabes, ten discreción por favor –mientras se peinaba y regresaba a mi habitación para despedirnos

    -Bueno entonces cuando nos vemos –le pregunte

    -Mira, hay que tener cuidado sí, yo quisiera estar contigo más tiempo, pero sabes que es peligroso, en una semana tengo un reencuentro de amigas de universidad, así que si se da podemos vernos un rato, pero espérame ok –mientras salíamos a la sala y miraba su celular.

    -Ok, sabré esperar, porque sabes que me encantas, mientras la abrazaba por detrás y besaba su mejilla.

    -Ok, amor –me lo dijo casualmente

    -Soy, tu amor entonces que emoción –mientras le hablaba al oído y al giraba hacia mi

    -Bueno, es mejor que nos tratemos de amor, porque si se nos escapaba un compadre o comadre nos descubren, yo te escribo cualquier cosa ok –mientras me daba un beso despedida.

    Así la acompañe a la calle y tomo un taxi, ya de regreso a mi cuarto volví a acostarme y dormir un poco más, vaya que la infidelidad de mi comadre era tan excitante y yo me prestaba para ello, como gozábamos ambos.

    Paso más de una semana y coordinamos un encuentro raudo por risso, la espere cerca de los bares y entramos rápidamente a un hotel, dando rienda nuevamente al placer y así nos vimos furtivamente por una vez más, el cual relataré en una tercera parte.

    Como nos prometimos es y será nuestro secreto.

    Parte 3:

    Habiendo pasando más días me ponía a pensar, hasta qué extremo llegaremos a vernos mentiría más a su familia por verme, soñaba con que se quedase a dormir conmigo, la imaginaba besarla suavemente y acariciar su cuerpo, follármela en todas las maneras posibles, que me lo mamara con tanto placer como lo solía hacer, estaba obsesionándome con ella.

    Hasta que llego el día en vernos, una noche antes me escribió un mensaje de texto

    “Estaré mañana con mi amiga de universidad por los bares u/o restaurantes de risso plan de 7 pm, sé que me esperaras cerca de ahí, tengo tiempo hasta las 10 pm que mi marido pasará a recogerme, yo te timbro nos vemos antes con seguridad”

    Ya había planeado a que hotel iríamos, había hecho una pre reserva, así que llegue por ahí plan de 7 pm, mientras fumaba algo nervioso de volverla a ver y que sería nuevamente mía, en eso suena mi móvil, de un número extraño.

    -Hola! -dije pensando que sería ella

    -Si, estas ya por ahí, estoy que vengo dos cuadras antes dame el encuentro –me dijo presurosa

    -Ok, estoy vestido de jean y camisa cuadros, tipo leñador –afirmándole que iba por ella

    -Ok, ya nos vemos dame el encuentro.

    Camine una cuadra y la veía acercarse hacia mí con un vestido y saco negro, arreglada y de tacos blancos, estaba guapísima hasta parecía de menos de 40 años

    -Hola comadre –dándole un beso en la mejilla suavemente

    -Hola compadrito, ¡vamos rápido? –sí, replique

    Era toda una hembra e iba a hacer mía una vez, en el camino llamo a una de sus amigas diciéndole, que llegaría una hora más tarde, que está dejando a sus hijos con su suegra, que ya va que pidiera piqueos por ella antes de las ocho que llegaba si o si, llegamos al hotel a 5 cuadras lejos del lugar. Pedí una habitación e ingresamos rápidamente

    Entramos y por suerte mía pedí una habitación que contaba con sillón tántrico para hacer las poses que me había imaginado, estaba ya excitado.se quito la ropa delicadamente por el vestido, teniendo aún su ropa interior nuevecita y sexy, mientras yo ya desnudo la esperaba sentado en el sillón tántrico para que se acercase a mí y dar rienda suelta a la pasión.

    -Quieres hacerlo ahí, ok, pero prende el aire acondicionado por favor para no sudar tanto.

    Ya complaciéndola a todos sus caprichos, le quite su ropa interior tan sexy.

    -Te pusiste así de linda para mí, mientras le bajaba su calzón y la tenía frente a mí ya desnuda totalmente, olía delicioso, y maquillada se veía toda una dama de compañía, ósea si fuera una puta solo para mí.

    Mientras se subía en mí y poco a poco fue hundiendo mi verga en su concha, se miraba en los espejos de la habitación, como excitándose, yo solo acariciaba sus pezones, sus piernas sujetando la cola para que me cabalgue tremenda puta que era, pues eso llego a convertirse en solo una puta en querer follar y ponerle los cuernos a su marido pero que importaba, yo disfrutaba de tremenda puta de grandes tetas y culo.

    Así me fue cabalgando, y yo estaba en al gloría a luz roja tenue de la habitación veía como gozaba y gozaba, y me utilizaba para sus bajos instintos y yo me estaba ilusionado con ella.me levante y la tire patas sobre mi hombro y empecé a follarla con tan ritmo que sonaba embestida que al volvía loca, la voltee boca abajo apoyada de sus rodillas y empecé a darle y retumbar tremendo culo, que me desconocí y baje a comerme su culo, metía me lengua en su ano lengüeteaba hermosa cola y ella solo gemía.

    -Que rico cachas compadrito… uuuyyy ayhhh –gemía de placer

    -Con tremenda mujer como tú cualquiera se esmera, cachar tan rica puta como tú merece una esfuerzo-con voz de arrecho

    -¿Que dijiste, puta?, así me consideras –parando y mirándome como sorprendida

    -Ehhh no, no es un decir –estaba avergonzado

    Me fui hacia ella y la abracé y le di un beso.

    -Si crees que me consideras una puta deberíamos vernos menos no crees –algo molesta pero igual dejando que la follará mientras tanto.

    -No, que va discúlpame, fue la emoción –mientras seguía follándola

    -Esta será la última vez que te caches a esta puta –con voz molesta pero arrecha

    -No que dices! -Pare y la mire como diciendo que dices

    -Si creo que será lo mejor, ya es muy peligroso vernos –mientras no me daba cara.

    -Bueno, si quieres eso, entonces será mejor así, total ya no tengo que ilusionarme contigo si es que solo soy para ti una diversión y desfogue, no soy tan tonto como crees

    Girando hacia mí y dándome una bofetada que me dejo helado

    -Ya no serás más mi desfogue entonces, aquí se acaba

    -Si tú quieres eso ok, aquí se acaba total, tengo más mujeres que si daría todo por mi

    -Sabes que no puedo darlo todo por ti, aunque me gustas, pero sabes que es imposible -mientras se paraba de la cama y se iba al baño

    Me pare y la seguí entrando tras ella, la abrace por detrás mientras ella frente al lavadero y con la luz del espejo reflejaba nuestras figuras desnudas, ella molesta, pero con ganas de querer decirme más cosas.

    -Será mejor así, se puede tornar más peligroso –mientras se limpiaba el sudor

    -Si entiendo, pero si va hacer nuestra última, se mía por última vez más –ambos mudos

    Me agaché y empecé a besar su culo, metiendo nuevamente mi lengua, abriendo su cola para que dilatará así poco a poco sentí que entraba en placer, parándome y metiendo mi verga en su ano , ella sin dudar, solo se quedó quieta para recibir ,penetrándola cada vez más vas y ella solo cerrando los ojos y empezando a gemir, nuevamente me la follaba dando palmoteadas en su culo, y veía en el reflejo del espejo de baño como esas grandes tetas ,que me volvían loco, se movían a cada embestida que el daba, así poco a poco se apoyó más sobre la poza del baño seguro de la arrecha que estaba. Y yo tratando de hacerla enfadar.

    -Te gusta no, que rico lo disfrutas verdad… eres toda una puta golosa –hablándole arrecho y sin dejar escapar mi verga dentro de su ano mientras me miro entre enfadada y excitada.

    -Sigue, vamos cacha a tu puta, cáchame que ya no la volverás a tener-mientras seguía pidiendo

    Seguí penetrándola, hasta que sentí, venirme a chorros dentro de su cola temblaba de lo arrecho, que solo atiné a abrazarla por detrás y quédame pegado a ella y besándola en al espala y cuello ambos rendidos, mientras acariciaba su concha metiendo mi mano y notando que estaba mojada.

    -Aquí se acabó lo nuestro compadre, no debemos mezclar sentimientos con una salida ocasional que llevamos teniendo –mientras seguíamos pegados

    -Si comadre, entiendo, será lo mejor para ambos –mientras nos limpiábamos y ella se alistaba rápido para salir.

    -Uyyy ya son 8.20 pm me voy rápido, ya sabes que te pido la discreción del caso, hazlo por mis hijos, si lo harías. –ya presurosa al salir.

    -Si descuida, no te causaría problemas –mientras terminaba de alistarme, ella llamaba a su amiga.

    -Ya llego nena, si, si se me hizo tarde… están todas ok, ya llego, ok ahí…

    Ya en la calle pidió un taxi para rustica, así que pasamos una cuadra y nos despedimos fríamente. Aunque no me fui espere un rato y entre al restaurante y al vi sentada con varias amigas y un par de amigos que seguro serían sus parejas. Me pedí una cerveza y la miré por un rato de lejos y ella me buscaba de reojo, y así me fui y al día siguiente me llego un mensaje de texto de ella.

    “Te pasaste ayer, te vi que estabas en el mismo lugar que yo, eres un atrevido, aunque sabes me puse algo triste después de lo que hicimos y como nos despedimos tenía ganas de salir a buscarte y olvidarme de todo… Cachas muy rico y de eso no me voy a olvidar, te deseo, quiero ser tu putita alguna vez más, pero por ahora es peligroso, quien sabe más adelante si aún te gusto, nunca te lo dije, pero también me encantas y sentiré celos cuando te vea que tienes nueva pareja o salgas con tus amiguitas por tu Facebook; recordaré siempre a ti y a tu rica pinga compadrito… te voy a extrañar, me dejaste loca por ti. Cuídate mucho, y ya sabes nunca le digas nada nadie se prudente, confió en ti. Beso compadrito”.

    Y así pusimos fin a esa rica y excitante aventura, con el tiempo conocí y follé a más mujeres, pero ya no a una madura tan rica como mi comadre, poco a poco deje de frecuentar a mis compadres y en alguna ocasión importante nos cruzábamos con la familia, aunque yo evitaba ir o estar por mucho tiempo, y como lo dije pasaron los años y aún se mantiene y más unida con su familia.

    Qué recuerdos me llevo de tal mujerón de mi comadre, nos dimos tanto placer, fui un desfogue sexual para ella, y ella para mí fue mi primera mujer madura, y como nos prometimos fue y será nuestro gran secreto.

  • Mi alumno, 28 años más joven que yo

    Mi alumno, 28 años más joven que yo

    Mi espalda arqueaba y mis ojos cerrados fuertemente me hacían presagiar un orgasmo que no tardó en llegar,  mis manos sobre sus muslos agarrándoselos fuertemente y clavándole mis uñas, los gemidos cesaron dando paso a un grito sordo con mi boca abierta, hasta que el silencio se rompió con un grito tremendo que salió de mi interior, él me seguía metiendo su pene hasta que la sacó para eyacular su esperma sobre mis pechos sudorosos.

    Mi nombre es Ana y os voy a contar como le conocí, donde y como empezó todo, como un chico 28 años más joven que yo me devolvió la felicidad, hizo que me sintiera otra vez una mujer deseada, un chico que me enseñó a disfrutar del sexo de una forma diferente, un chico que provocó mis primeros orgasmos reales.

    Soy profesora en la universidad y tengo 48 años, estoy casada con mi novio de toda la vida, llevamos juntos 30 años, nunca en mi vida he estado con otro hombre más que con él, a mi edad soy una mujer bastante resultona, pelo castaño liso, largo que habitualmente lo llevo con moño cuando voy al trabajo, ojos verdes y aunque sigo teniendo buen cuerpo los años van pasando factura y ya se empiezan a notar algunas arrugas a pesar de las varias cremas que todas las mujeres coquetas como yo nos ponemos, mis pechos y mis nalgas ya no están firmes como antaño, algo… poca de tripa y mis caderas anchas debido a los dos partos que he tenido, no obstante sé que todavía los hombres se dan la vuelta para mirarme.

    Vivo en un pueblo cerca de Valencia y suelo coger el autobús para ir al trabajo y a la vuelta me recoge mi marido Carlos, he compartido toda mi vida con él, hemos sido muy felices, pero ya desde hace más de un año me siento un poco abandonada, no si por el estrés del trabajo o por sus continuos viajes, pero sentía que algo había cambiado.

    Todos los días, al coger el autobús me encuentro con varios alumnos míos, son chicos y chicas muy jóvenes con ganas de divertirse y nunca he tenido problemas con sus bromas, siempre me han respetado y siempre he entendido las pequeñas bromas como miradas y risas hacia mí, yo simplemente me reía y callaba, ya se cansarían.

    Cansarse se cansaron, pero de meter bulla que era lo importante realmente, lo que conseguí no sé si con mi carácter o porque realmente llegué a ellos como profesora cosa que realmente me llenaba de orgullo y es que se empezaron a sentar conmigo, hablar de las clases teniendo incluso debates abiertos en el autobús, otras veces hablábamos de fútbol, ciencia, cambio climático, política, cualquier tema les venía bien, y me sentía orgullosa de que aquellos jóvenes abrieran sus mentes y empezaran a involucrarse por el mundo que les rodeaba, daba igual el tema, lo importante eran ellos y que debatieran siempre con respeto e intentando entender posturas opuestas aunque no las compartieran.

    Había un chico en especial que me tenía asombrada por su madurez y no solo porque era buen estudiante, un chico guapo con el pelo rojizo y rizado, llevaba gafas lo que le daba un aire de integralidad sobre todo cuando le oías hablar, todos sus compañeros se callaban para escucharle, realmente tenía madera de líder.

    No todos los días eran iguales, había días que solo nos encontrábamos los dos en el autobús y no negaré que me empezaba a sentir incómoda con él, pero no por él sino por mí, de cómo le empezaba a mirar y de cómo me sorprendía a mi misma mirándole, embobada cuando me hablaba o cuando en alguna ocasión nuestras manos se rozaban y sentía como escalofríos recorrer mi cuerpo, era algo que no sentía desde hacía mucho tiempo, algo que tenía olvidado o quizás aletargado.

    Al principio inconscientemente luego ya no, me empezaba a arreglar más de lo normal, me maquillaba con más asiduidad no solo un unos pocos polvos, me ponía sombra de ojos, alargaba mis pestañas, pintaba mis labios de colores más vivos a juego con las uñas, en alguna ocasión deshacía mi moño habitual para salir con coleta o con el pelo suelto e iba a la peluquería más a menudo, de todos estos cambios mi marido nunca se dio ni cuenta y sin embargo él continuamente y siempre me decía lo guapa que estaba ese día ¿a quién no le anima y le gusta eso?, ¿qué se fijen en ti y que te digan cosas bonitas como lo guapa que estas?, pues a mí me encanta y sobre todo que sepas que todavía te miran al pasar.

    Notaba como él también empezaba mirarme de forma distinta, como sus ojos se clavaban en mi escote, intentando averiguar que había más allá, mirándome el culo cuando me levantaba, como buscaba cualquier roce con mi cuerpo por casualidad, eso en el autobús, en clase me sentía continuamente observada por él y eso me gustaba y me ponía caliente.

    Un día en el autobús nuestros cuerpos se juntaron más de lo que podía desear, estaba lloviendo y ese día el autobús iba lleno de gente, cuando subió ninguno de sus amigos le acompañaba y él miraba por encima de la gente intentando buscarme, iba pasando entre la marea humana hasta que llego a mí y me saludo.

    —Hola, que tal esta, menudo día de lluvia tenemos hoy. —Me dijo a la vez que su cuerpo estaba prácticamente pegado al mío.

    —Hola, la verdad que sí, aunque hace calor. —No sabía ni que decir, ese día me encontraba realmente excitada y no sabía por qué.

    Empezamos hablar de los exámenes de fin de curso que tenían encima ya, estábamos siendo empujados continuamente por el gentío, era una sensación agobiante y que me estaba poniendo muy nerviosa, pero me gustaba estar tan cerca de él y sentir su pecho sobre el mío, era un poco más alto que yo y continuamente perdía el equilibrio de los frenazos acabando siempre entre sus brazos, muy amablemente me dijo que si no me importaba me abrazaría por la cadera para que no me cayera a lo que yo asentí y agradecí.

    Ahora le notaba ahora más cerca, su mano sobre mi cadera y mis pechos aplastándose continuamente contra su cuerpo, sé que los podía sentir, aparte de la lluvia ese día de primeros de junio era un día caluroso y solamente llevaba una blusa y una a falda por encima de la rodilla, al ser más alto notaba como olía mi pelo, y como me miraba mi escote y no sé por qué apoye mi cabeza sobre su hombro, a partir de ese momento se hizo el silencio entre los dos.

    Su mano empezó acariciar mi cadera y a bajar poco a poco hasta mi culo dejándolo allí, en ese momento yo le miré pero no dije nada, me gustaba aquella sensación de sentirme deseada por alguien y más por un chico mucho más joven que yo, volvía apoyar mi cabeza sobre su hombro y al cabo del rato note su otra mano sobre mi culo apretando y empujándome sobre él, notaba mi sexo humedecerse, sentía su cuerpo pegado al mío, sus manos sobre mi culo apretando y haciendo que mi sexo se frotara contra él, estaba muy caliente cuando llego nuestra parada y nos despedimos.

    Estuve toda la mañana como ida, no podía pensar en otra cosa, mis bragas se habían mojado del calentón que me produjo Sergio, la última clase precisamente la tenía con él y no sabía cómo iba a actuar, cuando llego se sentó en primera fila, no paraba de mirarme y continuamente jugábamos con las miradas, al final de la clase quise ponerle a prueba o darle un premio todavía no sé qué se me pasó por la cabeza, me senté en mi silla y mirándole fijamente mientras los demás salían por la puerta y él recogía lentamente como esperando algo, abrí mis piernas dejándole ver mis bragas.

    En ese momento se sentó nuevamente y disfrutó de mí, cuando todo el mundo salió se acercó y me pidió una tutoría, en esos momentos estaba tan excitada que ya no pensaba con normalidad, le dije que en diez minutos le esperaba en mi despacho, los diez minutos que tardaba en llegar al último piso donde tenía mi despacho, sabiendo que era viernes y mis colegas con despachos contiguos al mío no estarían y en diez minutos detrás de mí entró.

    Yo le recibí de pie delante de mi mesa y él cerrando la puerta tras de sí venía a mi encuentro, me encontraba muy nerviosa, muy excitada, sentía mi cuerpo temblar, mis bragas mojadas y mi vagina hervir, sin mediar palabra alguna me cogió con sus manos por las mejillas y empezó a besarme dejándole meter su legua en mi boca en cuanto sentí sus labios sobre los míos.

    Me echó sobre la mesa apretando mis pechos con sus manos y empezó a desabrocharme la blusa y quitándome el sujetador, sus labios recorrían mis pechos, recorriendo despacio mis aureolas y mis pezones a la vez que me los apretaba con sus manos, metió en su boca mis pezones y empezó a succionarlos apareciendo mis primeros gemidos, necesitaba espacio y tire los papeles y lápices encima de mi mesa acomodando mejor mi espalda.

    Observaba girar el ventilador del techo y sus manos empezaron a bajar por mi vientre hasta mis muslos, levantando mi falda con suavidad, sentía su mano sobre mi vulva apretándola y notando la humedad de mis bragas, veía bajar su cabeza por mi cuerpo poco a poco besándome, lamiendo mis pechos y mi vientre hasta perderse entre mis piernas, notaba su aliento en mi vagina mordiendo mis bragas, sus dedos empezaron a tirar de ellas hacia abajo, bajando por mis muslos y quedando enganchadas al final en uno de mis tacones, mi vulva desnuda esperando a ser acariciada, lo deseaba, deseaba sentir su boca sobre ella algo que nunca antes había sentido.

    Empezó a lamer mi clítoris y a meter su lengua en mi vagina, mi marido nunca hizo nada parecido y estaba experimentando sensaciones nuevas para mí, sus dedos empezaron a recorrer mis labios menores humedecidos, abriéndolos y encontrando mi vagina, suave, rosada y lisa besándola con sus labios a la vez que metía su lengua dentro de ella, sus dedos no paraban de acariciar mi clítoris, primero un dedo, luego dos, los movía en forma circular apretando suavemente.

    No podía parar de gemir nunca había sentido tanto placer, ni cuando mi marido me la metía y no tarde en experimentar algo nuevo para mí, como mi vagina se inundaba de flujo vaginal, como mi vientre empezaba arder, mis piernas empezaron a temblar y como una fuente empezaba a expulsar una especie de líquido transparente a la cara de mi alumno que no paraba de lamer mi vagina.

    No pude más que gritar de placer cuando me corrí, fue el primer orgasmo que había tenido en mi vida, tantos años haciendo el amor con mi marido y nunca algo ni tan siquiera parecido, Sergio no se paró allí y continuo dándome placer, me levanto y bajándose los pantalones saco un pene descomunal que empecé a chupar, a Carlos, mi marido le encantaba que se la chupase y no para de compararlos, ahora tenía entre mis manos al campeón y salivándolo, envolviéndolo entre mis labios y metiéndolo muy dentro en mi boca, veía a mi alumno disfrutar con aquella mamada, mis manos subían y bajaban al mismo tiempo que mi boca.

    —Ven aquí profe que te voy a follar como a una perrilla, te la voy a meter, pero no quiero que grites, si gritas paro. —Me estaba hablando en un tono soez y me estaba excitando aún más, me gustaba que dijera esas cosas, cada vez me ponía más caliente.

    Me puso de pie de cara a la mesa y subiéndome bien la falda busco con su glande mi vagina y empezó a metérmela, su pene entraba en mi vagina como un cuchillo en la mantequilla, la tenía muy mojada y eso hacía que entrara desde un primer momento sin remisión hasta el fondo de mí, no había dolor como cuando lo hacía con mi marido, solo placer desde un principio, mis pechos en sus manos apretándomelos y mis pezones entre sus dedos pellizcándolos, su cadera empezó a empujar con fuerza lanzando su pene contra mi vagina entrando y saliendo una y otra vez.

    Mis gemidos empezaron a ser más altos de lo normal, no quería que parara y tuve que taparme la boca con mis manos para silenciarlos y que siguiera, cada vez más rápido y cada vez a más sensaciones al notarle tan dentro de mí, pasaba el tiempo y no paraba, Carlos ya habría terminado hacía tiempo, pero él seguía, me la saco de repente y me dio la vuelta como si fuera una muñeca, tiro el resto de las cosas de mi mesa y me subió a ella subiéndose tras de mí, se puso de rodillas entre mis piernas y levanto mi pelvis sujetando mis piernas entre sus brazos volviéndola a meter.

    Sus manos en mis caderas no hacían más que moverme arriba y abajo, su pene se metía y salía con rapidez dentro de mí, ahora sí que la sentía muy dentro, llenando toda mi vagina, empecé a mirar aquel chico de 20 años que me estaba follando con tanta maestría él, el maestro y yo la alumna haciendo que ese día no lo olvidara en mi vida.

    Nunca antes había tenido un orgasmo y él me iba a provocar el segundo, mis manos no podían sujetar más mis gemidos y se dirigieron a sus muslos agarrándoselos y clavándole las uñas cuando me volvía a correr, pero este fue diferente, este orgasmo fue más intenso, más duradero, mi vagina nuevamente se empezaba a inundar y él al verme la metió muy profundamente reteniéndola allí un momento para retirarla y volverlo hacer.

    Después del grito de placer no pude contener más mis gemidos, Sergio seguía entrando y saliendo de mí, hasta que se corrió, sacándola deprisa de mi vagina y salpicando de semen todo mi cuerpo desnudo y sudoroso.

    Ese día volví en autobús a casa, esa noche me comía la culpa al ver a Carlos dormido a mi lado, pase el fin de semana pensando en él y convenciéndome de que había sido un tremendo error que tendría que subsanar el lunes en cuanto le viera.

    El lunes mientras que mi querido alumno me follaba de nuevo toda la tarde en la habitación de un hotel disfrutando de sus besos y de sus caricias…

    Me decía se lo digo mañana y mañana que pasado.

  • Carta erótica a mí tía

    Carta erótica a mí tía

    Carajo, tía, usted se ve en extremo apetecible. Seguramente lo sabe, seguramente sabe lo que provoca cuando decide vestirse de cierta manera. O al menos eso me parece, no creo que sea una decisión aleatoria. Quizá sea un malentendido de mi parte el considerarla, la provocación, como su motivo para elegir ese atuendo; pero lo que será innegable es que ha hecho una elección de lo más exquisita. Esas prendas se ciñen con facilidad a su figura, haciendo que su apariencia sea provocativa, haciendo que las miradas se enfoquen en usted.

    Lamento mi manera de expresarme, seguro resultará muy incómoda, pero debo confesarle que me ha incitado una erección y justo ahora me imagino un montón de cosas que podría hacer con usted sobre una cama. Me tomaré la libertad de numerar a qué cosas me refiero.

    Se me antoja, en principio, estar en un lugar privado con usted, un lugar con media luz o luz tenue que encienda nuestros sentidos. Me apetece verla moverse y caminar como lo haría normalmente pero afanándose para dejarme contemplarla. Mi mirada iría desde su pronunciado escote hasta sus botas de tacón que además de agregarle algunos centímetros de altura levantan sus nalgas. Le confieso, ese vestido de vinipiel negro sumado a unos aparentes leggings del mismo color me han vuelto loco, quisiera poder rodearla por la espalda y acercar mi miembro a sus nalgas generosas que le ha dejado el gimnasio. La tomaría por la cintura y haría movimientos circulares con mi vientre mientras la beso despacio en el cuello para ir subiendo poco a poco a sus labios. Me interesa saber cómo le gusta que la besen, deprisa? despacio? Cómo sea, así la besaría, como usted me indique.

    Y después de unos momentos deslizaría mis manos de su cintura a sus tetas, que, déjeme decirlo, se ven tan bien! Por lo que he llegado a ver en algunas ocasiones me parecen tan deliciosas; para besarlas, lamer sus pezones, amasarlas y poner entre ellas mi verga, de ser posible hasta venirme y salpicarlas de mi semen. Pero mucho antes de eso, las sacaría de su prisión de vinipiel y pellizcaría suavemente sus pezones para provocarla. Tal vez empezaría a gemir en ese momento, tal vez, abajo, empezará a humedecerse. Tan solo de imaginarme la imagen mi erección crece: yo abrazándola por la espalda, sosteniendo sus tetas mientras la beso.

    Una vez seguro de que ha sido efectiva mi maniobra para hacerla gemir sin acercarme a su sexo lo haría, iría al sitio de mi delirio. Bajaría una mano sobre la tela y la acariciaría. El calor no dejaría duda de que su humedad va creciendo, pero yo me tomaría mi tiempo para atravesar el mallón con mis dedos. Es muy probable que para este punto no se haya quedado quieta, sus manos debieron haberse acercado a mi rostro para evitar que nos separemos de nuestro largo beso o, bien, una debió haberse dirigido a mi pantalón hurgando por mi miembro. Habría hecho que mi verga saltara de mi pantalón muy rápido y la habría sostenido y empezado y sube y baja en mi carne. Entonces la empujaría a la cama para que sentara y empezar la verdadera acción: le ofrecería mi verga para que me la mamara. Iniciaría, muy posiblemente, con unas lamidas en la punta, después introduciría mi carne cada vez más profundo humedeciéndola abundantemente con su saliva. Yo estaría extasiado, desde hace algún tiempo he fantaseado con esa escena. Y mi excitación aumentaría al ver sus tetas al aire moverse al ritmo de sus felaciones. La detendría antes de que mi leche saliera disparada hacia su cara.

    La levantaría y me dedicaría a desnudarla pieza por pieza. Entonces entraría en un dilema, los leggings son mi perdición y no querría quitárselos, no sin antes… le doy media vuelta para que sus brazos la sostengan sobre la cama mientras su culo está en mi dirección, la tomaría de la cintura y frotaría mi pene entre sus nalgas para sentir el roce de la tela en cada movimiento. Es algo que me encanta. Y al no poder aguantar más bajaría un poco la prenda para mirar su piel y hurgar en su entrepierna, acariciar y comprobar la humedad de su sexo, frotaría mis dedos un par de veces antes de introducir uno poco a poco. Sentir como se resbala por sus generosos jugos y después agregar un dedo más.

    Me dedicaría al mete y saca hasta que es momento de regresarle el gesto, separaría un poco más sus piernas bajando otro tanto los leggings y mientras me hinco y sostengo mi verga con una mano dirigiría mi lengua a su vagina para empezar a lamer y probarla. Lamería y metería mi lengua despacio mientras dejo un dedo entrando y saliendo presionando su monte de Venus con otros dos dedos y mientras gime. Después, creo que sabe que haría, en esa misma posición la ensartaría con mi carne, pero muy despacio para poder sentir plenamente el calor de su vagina y como mi pene es aprisionado por sus pliegues. Tomándola de la cintura y de vez en vez apretando sus pechos subiría la velocidad de mis embestidas.

    Después de unos minutos la invitaría a cambiar de posición, espero que le guste coger de cucharita porque eso haríamos. La desnudaría totalmente y la recostaría, inmediatamente acercaría mi pene a su sexo y lo introduciría, en esa posición la nalguearía. Me gusta como el cabello le cae sobre los hombros, me gusta como se muerde los labios con cada movimiento, me gusta su piel tersa, me gusta follarla. Qué tal si después me monta? Quiero conocer la intensidad de una mujer de casi 50 años, quiero que me enseñe qué debo hacer y como para excitarla aún más.

    Se me ocurren tantas cosas y ya me he extendido demasiado, aún no he mencionado que quiero cogerla de perrito y sentir mis testículos columpiarse y chocar contra su vientre, también he dejado pendiente mencionar mi deseo de venirme en su cara y que me limpie con su boca hasta la última gota de semen del pene. La deseo y quiero continuar describiéndole cuánto se me ocurra. Será en otro momento, debo masturbarme pensando en la última foto que ha publicado en Facebook. Saludos a mi tío.